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CAPITULO II

DEFINICIÓN

El tratadista Gastón Jéze no da una definición del impuesto, hace una enumeración de sus
características que son las siguientes:

1. Es una prestación de valores pecuniarios, normalmente una suma de dinero y no servicios


personales.
2. La prestación del individuo no es seguida por una contraprestación del Estado.
3. El constreñimiento jurídico. El impuesto es esencialmente un pago forzado.
4. Se establece según reglas fijas.
5. Se destina a gastos de interés general.
6. Es debido exclusivamente por el hecho de que los individuos forman parte de una
comunidad política organizada

El Código Fiscal de la Federación de 30 de diciembre de 1938, en su artículo 2, “sin impuestos las


prestaciones en dinero o en especie, que el Estado fija unilateralmente y con carácter obligatorio
a todos aquellos individuos cuya situación, coincida con al que la ley señala como hecho generador
del crédito fiscal.”

En esta definición encontramos diversos elementos que deben ser estudiados separadamente.

El impuesto, dice la definición, es una prestación. ¿Qué quiere decir la ley cuando establece que el
impuesto es una prestación?

Jéze dice: “La prestación del individuo no es seguida por una contraprestación del Estado.” Es
decir, el particular debe hacer su aportación económica al Estado porque está obligado a ello, sin
finalidad utilitarista inmediata. El comerciante que paga impuesto sobre la renta no recibe, por ese
pago, cosa o servicio alguno.

Agrega la Ley, es una prestación en “dinero o en especie.” Esto, desde luego, significa que no
pueden ser considerados como impuestos los servicios personales obligatorios: el servicio militar,
el jurado, los cargos concejiles, etc.; para que la prestación pueda llamarse impuesto debe ser en
dinero o en especie, no en servicios.

Sigue diciendo la definición: prestación que “el Estado fija”; es decir, la obligación de pagar el
impuesto, tiene como fuente inmediata la voluntad del Estado; no se deriva de la existencia de
un contrato social; tampoco se deriva de leyes naturales superiores al mismo Estado. “Para que el
cobro de un impuesto sea fundado, se requiere que haya una ley que lo establezca” (tomo XXXIV).

Sigue diciendo la definición del impuesto: “la prestación que es Estado fija es unilateralmente”; es
decir, que no es necesario para su establecimiento un acuerdo previo de los sujetos del impuesto,
mi la expresión de su conformidad o aprobación, el Estado establece por medio de sus órganos,
constitucionalmente facultados en virtud de su poder, de su autoridad, de su soberanía.
Agrega la definición: “con carácter obligatorio”; es decir, no queda a la voluntad del particular
cooperar o no a los gastos del Estado; es el Estado, unilateralmente, el que le impone la obligación
de hacerlo y puede, por lo mismo, ejercer la coacción que sea necesaria para constreñirlo a que
cumpla con su obligación; Jéze dice “El impuesto es esencialmente u pago forzado.”

Termina diciendo la definición:” a todos aquellos individuos cuya situación coincide con la que la
ley señala como hecho generador del crédito fiscal”. Es decir, cada ley de impuestos prevé la
realización de una situación que da nacimiento a un crédito fiscal: la percepción de ingresos o de
utilidades cuando se realiza alguna de las actividades a que se refiere la Ley del Impuesto sobre la
Renta. El artículo 31 del Código Fiscal de 1938, decía:” El crédito fiscal nace en el momento en que
se realizan las situaciones jurídicas o de hecho que, de acuerdo con las leyes fiscales, dan origen a
una obligación tributaria para con el Fisco Federal”.

El artículo 2 del Código Fiscal de 30 de diciembre de 1966, que entró en vigor el 1 de abril de 1967,
dice: “son impuestos las prestaciones en dinero o en especie que fija la ley con carácter general y
obligatorio, a cargo de personas físicas y morales, para cubrir los gastos públicos”.

Creemos un acierto del legislador no haber incluido en la definición de impuesto estos conceptos
sobre el destino que se dará al rendimiento que se obtenga. Sin embargo, en la definición del
Código Fiscal de 1966, se dice que el impuesto se destinara a cubrir “los gastos públicos y este
concepto es correcto, porque todos los gastos que justificadamente realice el Estado, son gastos
públicos”.

CAPITULO V

LOS PRICINCIPIOS TEORICOS DE LOS IMPUESTOS

SECCION I

LOS PRINCIPIOS DE ADAM SMITH

EL economista inglés, Adam Smith, en su libro Wealth of Nations, lo dedico al estudio de los
impuestos y estableció cuatro principios fundamentales y los ha llamado de justicia, de
certidumbre, de comodidad y de economía.

1. PRINCIPIO DE JUSTICIA. “Los súbditos de cada Estado deben contribuir al sostenimiento


del gobierno en una proporción lo más cercana posible a sus respectivas capacidades: es
decir, en proporción a los ingresos de que gozan bajo la protección del Estado. De la
observancia o el menosprecio de esta máxima, depende lo que se le llama la equidad o
falta de equidad de los impuestos.” (Smith.)

Este principio se desarrolla actualmente a través de dos principios que son: el de generalidad y el
de uniformidad.

 El principio de generalidad, quiere decir que todos deben pagar impuestos. Tampoco debe
entenderse esta regla en el sentido de que todos deben pagar todos los impuestos, habrá
impuestos que solo deben pagar ciertas personas y otros que serán a cargo de otras, lo
que se debe procurar es que el sistema de impuestos afecte a todos en tal forma, que
nadie con capacidad contributiva deje de pagar algún impuesto.

De acuerdo con este principio, están obligados al pago de impuestos:

 Los nacionales; con domicilio en el país o con domicilio en el extranjero.


 Los extranjeros; domiciliados en el país o domiciliados en el extranjero y extranjeros
transeúntes.
 Las personas físicas.
 Las personas morales, tanto de Derecho Privado como de Derecho Público.
 Las unidades económicas.

El artículo 21 del Código Fiscal de la Federación de 1938, desarrolla este principio y decía: “La
calidad de sujeto o deudor de un crédito fiscal puede recaer”; nacionales, extranjeras, físicas y
morales y unidades económicas.

En el código Fiscal de 1966, señala el articulo 13 como sujetos del impuesto, a las personas físicas y
morales, mexicanas o extranjeras, sin reproducir la enumeración que contenía el Código anterior,
pero abarcando en su generalidad todos los casos. Y también el articulo 3 de la Ley de Impuesto
sobre la Renta hace mención de este gravamen.

Expuesto así el principio de la generalidad de los impuestos, deben analizarse ciertos casos
especiales, con el objeto de ver si violan o no, este principio.

PRIMERO. La exención de impuestos para lo que se llama el mínimo de necesidad o el mínimo de


existencia, es decir, para aquella renta o capital que se considera como indispensable para que un
hombre pueda subsistir.

Nos enfocamos en el criterio de Adolfo Wagner que consiste en considerar que deben concederse
exenciones de los impuestos directos a los mínimos de existencia, precisamente por un principio
de justicia, porque los impuestos indirectos gravan mas fuertemente a las pequeñas rentas que a
la elevadas y se debe compensar ese exceso de gravamen con la exención de impuestos directos.

Nuestra posición frente a este problema es la siguiente: si hemos expresado que el principio de
generalidad consiste en que todos los que tienen capacidad contributiva deben pagar impuestos,
la exención de los mínimos de existencia no rompe con el principio de generalidad, porque no
pueden tener obligación de pagar impuestos quien no tiene la capacidad contributiva. Por eso no
pueden estar obligados al pago de impuesto: el menor que depende de sus padres, la mujer
dedicada a las labores del hogar, etc., salvo que por alguna circunstancia adquiera esa capacidad,
como, por ejemplo, por la percepción de una herencia, lotería, etc.

La capacidad contributiva empieza por encima de la cantidad que se considera indispensable parta
que el hombre subsista, pero siempre será posible hacer una determinación con mayor o menor
aproximación y, en todo caso, siempre es preferible algún mínimo por pequeño que sea, a
ninguno.

SEGUNDO. Las exenciones que se conceden a ciertas categorías de personas que no se encuentran
dentro de los mínimos de existencia, como las cooperativas, las industrias nuevas, de los capitales
extranjeros invertidos en ellos, etc. Se fundan en el propósito de facilitar el desarrollo de ciertas
formas de organización corporativa, o de nuevas actividades industriales, etc. Pero si son
contrarios al principio de generalidad. Por esa razón, creemos que se debe abandonar este sistema
y emplear, como ayuda, la forma de subsidio que tiene, además, la ventaja de permitir un mayor
control sobre él, de manera que es posible ampliarlo, restringirlo o suprimirlo según sea necesario.

 La uniformidad del impuesto, quiere decir que todos sean iguales frente al impuesto.

Posteriormente surge la tesis de la capacidad contributiva. La capacidad contributiva consiste en la


posibilidad económica de pagar un impuesto. Dice Griziotti; se manifiesta por la riqueza que se
gana, la riqueza que se gasta y por los beneficios que se derivan al contribuyente de una obra de
interés público.

Pero el principio de la capacidad contributiva, no es suficiente para explicar, por ejemplo, por qué
dos rentas iguales deben ser gravadas en forma desigual cuando su fuente es distinta es necesario
un criterio complementario y este es el principio que John Stuart Mill llamo de la igualdad de
sacrificio. Este elemento subjetivo, es el que fundamentalmente sirve para hacer una repartición
equitativa de los impuestos y para señalar la cuotas correctas de gravamen: explica por qué a
pesar de que existan dos rentas libres iguales, una originada en el trabajo y otra en el capital, lo
que significa que la capacidad contributiva es igual, no es justo gravar las dos rentas con cuotas
iguales, porque el sacrificio para cada uno de los sujetos es diverso; es muy superior el de aquel
para quien la renta representa el fruto de su trabajo y esfuerzo personal, al de aquel para el que
representa la redituación de un capital sin esfuerzo alguno de su parte; debe gravarse menos el
primero que al segundo. Habrá, así, dos criterios para lograr la uniformidad del impuesto. Uno,
objetivo, y otro subjetivo; que, combinados, dan el índice correcto: la capacidad contributiva,
como criterio objetivo; la igualdad de sacrifico, como criterio subjetivo.

El principio de la igualdad de sacrificio todavía debe complementarse, como lo ha dicho Mill, con el
principio del mínimo sacrificio, cada miembro del Estado debe contribuir a los gastos públicos,
pero su sacrificio debe ser menor posible, es decir, el Estado sólo debe exigir aquello que es
indispensable para cubrir su presupuesto, con el objetivo de que el sacrificio de cada quien sea el
menor. Este principio, supone así, un límite a una pretensión excesiva de impuestos por parte del
Estado.

El principio de la uniformidad, no puede realizarse plenamente por medio de un impuesto único,


requiere necesariamente la combinación de diversas clases de gravámenes en un sistema, en el
que los defectos de unos se corrijan por la acción de otros.
2. PRINCIPIO DE CERTIDUMBRE. “El impuesto que cada individuo está obligado a pagar,
debe ser fijo y no arbitrario”.

Para cumplir con el principio expuesto, la ley impositiva debe determinar con precisión los
siguientes datos: el sujeto, el objeto, la cuota, la forma de hacer la evaluación de la base, la forma
de pago, la fecha del pago, quién paga, a quién se paga, la penas en caso de infracción, los
recursos que proceden frente a una actuación ilegal de la administración, etc.

Gastón Jéze, analizando este principio, dice que deben ser desarrollado en la siguiente forma:

 Las leyes sobre los impuestos deben ser redactadas claramente, de manera que sean
comprensibles para todos; no deben contener formulas ambiguas o imprecisas.
 Los contribuyentes deben tener los medios de conocer fácilmente las leyes,
reglamentos, circulares, etc., que les afecten.
 Debe precisarse si se trata de un impuesto federal, local o municipal.
 Se debe preferir el sistema de cuota al de derrama, porque es menos incierto.
 La administración debe ser imparcial en el establecimiento del impuesto.

3. PRINCIPIO DE COMODIDAD. “Todo impuesto debe recaudarse en la época y en la forma


en las que es más probable que convenga su pago al contribuyente”.

Los impuestos de géneros perecederos, como son los artículos de lujo, los pagan todos, en el
ultimo termino, el consumidor y, por lo general, en forma que es muy conveniente para él. La paga
poco a poco y a medida que compra los géneros. Como está en libertad de comprarlos o no, a su
voluntad, si esos impuestos le ocasionan inconvenientes es por su propia falta. (Adam Smith.)

4. PRINCIPIO DE ECONOMÍA. “Todo impuesto debe planearse de modo que la diferencia de


lo que se recauda y lo que ingresa en el Tesoro público del Estado, sea lo más pequeña
posible. El que esta diferencia sea grande, puede deberse a una de las cuatro causas
siguientes”:
 Primera. La recaudación del impuesto puede necesitar un gran numero de
funcionarios cuyos sueldos pueden devorar la mayor parte del producto
mismo, y cuyos gajes pueden aun imponer una especie de impuesto
adicional al público.
 Segunda. Puede ser causa, de que una parte del capital de la comunidad se
separe de un empleo mas productivo, para dedicarlo a otro menos
productivo.
 Tercera. Las multas y otras penas en que incurren los infortunados
individuos que tratan sin éxito de evadir impuestos, pueden con frecuencia
arruinarlos, terminando así con el beneficio que la comunidad pudiera
derivar del empleo de sus capitales.
 Cuarta. Someter a la gente a las frecuentes visitas y al examen odioso de los
recaudadores de impuestos, pueden exponerlo a muchas molestias,
vejaciones y opresiones innecesarias.

Con lo anterior se establece la necesidad de que le costó de recaudación de los impuestos sea el
menor posible, con el objeto de que la mayor parte de su rendimiento pueda ser utilizado por el
Estado en el ejercicio de sus atribuciones.

En general, podemos decir que los cuatro principios enunciados, solo pueden realizarse a través de
un sistema de impuestos debidamente organizado, aun cuando existen algunos como el de la
renta, que se presta mas a lograr la perfección.

CAPITULO VII

LA CLASIFICACIÓN DE LOS IMPUESTOS

Los impuestos se han clasificado tradicionalmente en dos grandes grupos:

 Impuestos directos e
 Impuestos indirectos.

Existen dos criterios principales para distinguir un grupo de otro. Un criterio basado en la
repercusión y un criterio que llamaremos administrativo.

De acuerdo con el criterio de repercusión, impuesto directo es aquel en el que el legislador se


propone alcanzar inmediatamente, desde luego, el verdadero contribuyente; suprime a todo
intermediario entre el pagador y el fisco, de manera que las calidades de sujeto pasivo y pagador
del impuesto se confunden.

Se clasifican entre los impuestos directos:

 Impuesto sobre la renta


 Impuesto sobre la propiedad raíz
 Impuesto sobre herencias y legados
 Impuesto sobre donaciones.

De acuerdo con el criterio de repercusión, el legislador no grava al verdadero contribuyente, sino


que lo grava por repercusión. Las calidades de sujeto del impuesto y pagador son distintas. El
legislador grava al sujeto a sabiendas de que éste trasladara el impuesto al pagador.

Se clasifican entre los impuestos indirectos:

 Impuestos de importación
 Impuestos de exportación y
 Impuestos de producción de ciertos artículos.
De acuerdo con el criterio administrativo, impuesto directo son los que recaen sobre las personas,
la posesión, o el disfrute de la riqueza, gravan situaciones normales y permanentes, son más o
menos estables y pueden percibirse según listas nominativas de causantes.

Se clasifican entre los impuestos directos:

 Impuesto sobre la renta.

De acuerdo con el criterio administrativo, son percibidos con ocasión de un hecho, de un acto, de
un cambio aislado, accidental, no pueden formarse listas nominativas de contribuyentes.

Se clasifican entre los impuestos indirectos:

 Las herencias y legados


 La compra-venta.