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Capitulo 8 MAGNETISMO. ELECTRICIDAD “LA PIEDRA AMANTE” Este nombre tan poético fue el que los chinos le dieron al imén natural o piedra im4n. La piedra amante(tshu-shi) — di- cen los chinos —, atrae al hierro, lo mismo que una madre amo- rosa atrae a sus hijos. Es interesante que los franceses, que habitan el extremo opuesto del Viejo Mundo, le dieron al iman un nombre semejante, porque en francés la’ palabra “aimant” significa “iman” y “amante”. La fuerza de este amor de los imanes naturales es muy pe- quefia y por eso parece ingenuo que los griegos Ilamaran a la piedra iman “piedra de Hércules”. Si los habitantes de la anti- gua Hellas se asombraban tanto de la modesta atraccién del iman natural, ¢qué dirian ahora si viesen los imanes que en has fabricas metalirgicas modernas levantan bioques que pesan toneladas enteras? Es verdad que éstos no son imanes naturales, sino “electroimanes”, es decir, masas de hierro imanadas por la corriente eléctrica que pasa por un devanado que las rodea. Pero en ambos casos la naturaleza de la fuerza que actiia es Ja mis- ma, el magnetismo. No se debe creer que el iman influye solamente sobre ei hie- rro. Existe toda una serie de cuerpos no ferrosos que también experimentan la accidn de los imanes potentes, aunque en menos grado que el hierro, Los metales como el niquel, cobalto, mari- ganeso, platino, oro, plata y aluminio son atraidos débiimente por el iman. Ain es més interesante la propiedad que tienen los cuerpos Ilamados diamagnéticos, por ejemplo, el zinc, el plomo, Fig. 90. La Hama de una vela entre jos palos de un electroiman. el azufre y el bismuto. Estos cuerpos son repelidos por los ima- nes_potentes. Los gases y los liquidos también son atraidos o repelidos por el im4n, aunque muy débilmente. El imén tiene que ser muy po- tente para que pueda ejercer iniluencia sobre estas sustancias, El oxigeno puro, por ejemplo, es atraido por el iman. Si una pompa de Jabén se lena de oxfgeno y se coloca entre los polos de un electroiman potente, se nota como la pompa se alarga de un polo a otro estirada por las invisibles fuerzas magnéticas, La Hama de una vela colocada entre los extremos de un imén po- tente cambia de forma, con lo cual pone de manifiesto su sensi- bilidad para con las fuerzas magnéticas (fig. 90). EL PROBLEMA DE LA BRUJULA Estamos acostumbrados a pensar que la aguja magnética siempre sefiala con uno de sus extremos hacia el norte y con el otro hacia el sur. Por esto parece absurda la pregunta que sigue: ¢En qué sitio de la esfera terrestre los dos extremos de la aguja magnética sefialan al norte? Y_més disparatada atin resulta esta otra: En qué sitio de la Tierra los dos extremos de la aguja mag- nética sefialan hacia el sur? El lector estard dispuesto a decir que en nuestro planeta ni existen ni pueden existir estos sitios. Pero si, existen. Recuerde usted que los polos magnéticos de la Tierra no coinciden con los geograficos y se dard cuenta de cudles son los sitios a que se refieren las preguntas. ¢Hacia ddnde sefialaré la aguja magnética situada en el polo sur geografico? Uno de sus extremos sefialar4 hacia el polo magnético mas promimey el otro en sentido contrario. Pero estando en el polo sur geografico, cualquiera que sea la direccién que tomemos siempre iremos fa- cia ef norte, puesto que en el polo sur geografico no hay otra direccién, en torno a él todo es norte. Por lo tanto, la aguja mag- nética que se encuentre alli sefialara con sus dos extremos hacia el norte. Lo mismo ocurrira con la aguja magnética que se sitie en el polo norte geogr4fico, cuyos dos extremos sefialaran al sur. LINEAS DE FUERZA MAGNETICAS La fig. 91 es reproduccién de una fotografia. En ella se re- presenta un curioso expetimento. Un brazo descansa sobre los 166 polos de un electroimén y toda una serie de clavos grandes se Fig. 91. Las fwerzas magnéticas pasan 2 través del braze. * mantienen de pie en él como si fueran cerdas. El brazo no siente en absoluto la accién de las fuerzas magnéticas; sus hilos invisibles pasan a través de él sin revelar su presencia. Pero los clavos de hierro se someten sumisamente a su accién y se colocan en un orden determi nado, poniendo de manifiesto la direccion de las fuerzas magnéticas. El hombre no posee ningin Srgario sensible a los campos magnéticos, por lo tanto, lo anico que podemos hacer es imagi- narnos |as fuerzas que rodean a los imanes*. Sin embargo, no es dificil descubrir indirectamente c6mo se distribuyen estas fuer- zas. Lo. mejor para conseguir esto es emplear limaduras de hie- tro. Estas limaduras se echan, formando una capa uniforme, so- bre un trozo de cartulina lisa (o sobre una l4mina de vidrio), debajo de ella se coloca un iman ordinario y se agitan suave- mente las limaduras dandole unos golpecitos a la cartulina. Las fuerzas magnéticas pasan sin dificultad a través de la cartulina o del vidrio y las limaduras de hierro se imaman; por eso, cuando golpeamos !a cartulina, se separan por un instante de su super- ficie y pueden girar influidas por las fuerzas magnéticas y to- mar la posicién que en cada punto dado tomaria una aguja mag- nética, es decir, se orientan siguiendo las “lineas de fuerza” magnéticas. Como resultado, se. obtiene que las limaduras for- * Es interesante suponer lo que ocurrifa si tuviéramos un sentido ca paz de percibir directamente el magnetismo. Kreidl consiguié hacer que los tangrejos tuvieran una especie de sentido magnético. Le ayudé a esto el descubrimiento que hizo de que los cangrejos jévenes se introducen en el oido piedrecitas pequefias. Estas piedrecitas influyen con su peso sobre un filamento sensible que forma parte del drgano equilibrador del cangrejo. Piedras semejantes a éstas, llamadas otolitos, existen en el oido humano, cerca del érgano b&sico del oido. Estas piedrecitas, accionando vertical mente, indican la direccién de la gravedad. En lugar de ellas Kreidi colo- 6 a los cangrejos limaduras de hierro, cosa que ellos no notaron. Hecho esto, cuando Se acercaba un imdn al cangrejo, este filtimo se colocaba en el plano perpendicular a la resultante de la composicién de la fuerza mag- nética y. Ge fa gravedad. “Recientemente se han conseguido realizar en el hombre experimentos semejantes, aunque de otra forma. Para esto Kabler pegé pequefias part culas de hierro en la membrana del ofdo, con 10 cual este perctbia las osci- laciones de la fuerza magnética como st fueran sonidos” (Prof. O. Wiener). 167 man filas que ponen de manifiesto Ja distribucién de las lineas de fuerza invisibles. Cuando colocamos sobre el iman nuestra cartulina con las limaduras y la agitamos, obtenemos el cuadro que muestra la fig. 92. Las fuerzas magnéticas crean un sistema complejo de lineas curvas. Puede verse cémo salen radialmente de cada polo del im4n y cémo las limaduras se unen entre si formando arcos m4s 0 menos largos entre ambos polos. Estas limaduras de hie- rro muestran de una manera grafica lo que el fisico ve ante si mentalmente y que de forma invisible existe alrededor de cada iman. Las lineas formadas por las limaduras son tanto mas den- sas y bien definidas cuanto mas cerca estén de un polo; por el eoneatics se enrarecen y pierden nitidez a medida que se alejan ie él.