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UNIVERSIDAD

CATOLICA

ARGENTINA

"Santa María de los Buenos Aires"

Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación

M E N D

O Z

A

La Doctrina Espiritual de Teresa de Lisieux

y

la

Educación

TRABAJO DE SEMINARIO

MARIA

JESUS

1979

BECERR

INDICE

 

Pág.

SITOACION DEL MUNDO ACTUAL

1

ESPIRITUALIDAD DE TERESA DE LISIEUX Y MÜIT- DO MODERNO

4

DOCTRINA ESPIRITUAL DE SANTA TEBESITA

6

3.1 Ausencia de obras múltiplos

6

3.2 Primacía del a m o r

9

3.3 Humildad

11

RECONOCER LA PROPIA NADA

12

EDUCACION EN EL PLANO NATURAL Y SOBRENATU­ RAL

14

EDUCACION E INFANCIA ESPIRITUAL

17

6.1 Debilidad y fortaleza

17

6.2 Fortaleza y humildad

— 21

6.3 Educación y humildad

24

6*4 Infancia y madurez

27

CONCLUSIONES

30

BIBLIOGRAFIA

31

Dirigida por la Profesora Dra. Elsa S. de NAVARRO HINOJOSA

1.- SITUACION DEL 13ÜNDO ACTUAL

El santo Papa Pío XII en au primer Encíclica, aplicaba a nues­

tra ¿poca un texto del Mensaje s la Iglesia de Laodicea: "Qué época

sufrió el tormento de vacío espiritual, de profunda indigencia in­

terior más que la nuestra, a pesar de toda clase de progresos en el

orden técnico y puramente civil?"

"fio se le puede quizá aplicar la palabra reveladora del Apoka-

lipeiBt Dicess rico soy y opulento y de nada necesito; y no sabes

que eres mísero y miserable y pobre y ciego y desnudo" (Apoc. 3»

17)” (1).-

La Sagrada Escritura nos muestra la mayor indigencia, unida a

la soberbia espiritual más exacerbada, el gran mal de nuestra época.

Muchos historiadores y teólogos de la historia han estudiado y

caracterizado la actual situación del mundo y han visto un proceso

de degradación a partir del rompimiento, del deegajamiento de la ci­

vilización oristiana.-

E1

P. Julio líeinville habla de "revoluciones” , Alberto Cature-

lli, de inmanentismo y proceso de secularización, ambos pueden coin­

cidir en la constatación de los hechos con sociólogos cono Gerrcani

y Hiessman, pero no en su valoración.-

Según la interpretación de Caturelli, en el mundo moderno no

hay espacio para un Dios trascendente, para un Dios que se revela,

porque el Espíritu según Hegel, es infinita inmanencia

El mundo moderno es pagano, pero tiene un paganismo de nuevo

ouño.— Distinto del paganismo de Grecia y Roma, de Africa y Asia,

porque eo un paganismo que ha rechazado la Iglesia: son distintas

laB preguntas de un niño y un anciano decrépito, aunque a veces se

(1) PIO XII: Summi Pontificatus, ENCICLICAS PONTIFICIAS, Colección Completa, 1832-1958, II Tomo(Bs.£s., Guadalupe, 195&J

-

2 -

Hilaire Belloc lo describe así» HUn hombre que se dirija cues­

ta arriba podrá estar al mismo nivel de otro hombre que se dirija

ouesta abajo, pero ambos se hallan frente a caminos diferentes y

tienen destinos diferentes.- tfuestro mundo,saliendo del antiguo pa­

ganismo de Grecia y Roma hacia la consumación de la Cristiandad y

de una Civilización católica de la que derivamos todos, eB la nega­

ción misma del mundo que abandona la luz de su religión ancestral y

se desliza de vuelta hacia la sombra" (l)«-

Ko es posible sin embargo,al rechazar lo sobrenatural,pensar

en una naturaleza sana.- Rechazando lo sobrenatural se corrompe la

naturaleza,y el hombre se vuelve insensato (situación que está cla­

ramente mostrada en La Gloria de Santo Tomás, de Henry Ghecn) lucha

por prorrogar la vida del hombre sobre la tierra y legaliza el abor­

to; se ufana por los progresos de la técnica y plantea la posibili­

dad de la desaparición de la vida del planeta por obra de la misma

técnica.-

El hombre contemporáneo vive en el exterior.- La televisión y

el cine tienden a apoderarse do su vida psíquica y a convertirlo en

un puro receptor de imágenes sensibles.-

Vive fuera de su centro, solamente buscando novedades.- No se­

be qué hacer consigo mismo, con qué poblar su soledad y comienza ©

apreciar las cosas, no por su cualidad, sino por la cantidad y el

número.-

Alberto Caturelli en "La Iglesia Católica y I g s catacumbas de

hoy" afirma: "Parece demasiado simple, pero la solución e6 así de

simple: solamente la restauración plena de lo sobrenatural puede de­

volver al mundo su sensatez natural". (2)»-

(1 )

BELLOC,

H ila ire ,

Las grandes

h e r e jía s,

trad.Pedro

Olazábol,

3a-

ed.(Bs.As. Ed.Sudamericana,1966)?ág.203-204 (2) CATURELLI, Alberto, La Iglesia Católica y las cata cursen e da hoy (Bs.As., Almena, 1974) P¿G* 15

En Argentina eomoB herederos de cael un siglo de laicismo y de

ignorancia religiosa.-

La restauración plena de lo sobrenatural supone en primer lu­

gar la fidelidad en la aceptación de la doctrina cristiana, sin a-

dulteraciones y la construcción en cada alma cristiana de esos bas­

tiones de Dios que Teresa pedía para sus monasterios!

*• • • viendo tan grandes males, que fuerzas humanas no bastan

atajar este fuego de estos

como cuando los enemigos es tiempo de guerra han corrido toda la tie­

rra y viéndose el señor de ella apretado, se recoge a una ciudad que

hace muy bien fortalecer, y desde allí acaece algunas veces dar en

« hame parecido es menester

los contrarios y ser tales los que están en la ciudad como es gente

escogida, que pueden más ellos a solas que con muchoB soldados si

eran cobardes pudieron y muchas veces se gana de esta manera victo­

ria; al menos aunque no se gana, no los vencen" (l)»-

(1) SANTA TEBESA DE AVILA, Obras Completas, 4a. ed. (líadrid, BAC, 1974) P¿g. 202.-

-

4 -

2.- ESPIRITUALIDAD DE TERESA DE LISIEUX Y MDgPO MODEBJTQ

El buen PaBtor que conoce a las ovejas por su nombre y que tie­ ne contados cada uno de nuestros cabellos, parece haber dado como maestra de espiritualidad para nuestro siglo a Santa Teresita del

flifio JeBÚB.-

Durante la misa de canonización, el 17 de mayo de 1<?25» recono­ ció Pío II en forma eiplíoita y solemne a Tereeita del Bino Jesús

como maeBtra de doctrinal

"Si no o b hacéis semejante a loa

La nueva Santa Te­

resa se penetró de esta doctrina evangélica y la tradujo en la prac­

tica cotidiana de su vida.-

"Máe aún, este camino de la infancia espiritual lo enseñó con sus palabras y sus ejemplos a las novicias de su monasterio y lo reveló a todos por sus escritos.-

"Si este camino de la infancia espiritual se generalizara, quien no con cuánta facilidad llegaría a realizarse esa rbfonra de la sociedad humana que nos hemos propuesto desde el principio de

Suestro Pontificado, y especialmente al promulgar este jubileo so­ lemne" .—

Sor Genoveva dirá años más tarde a Fray líarie-Michael Philipon 0 Pi MHe experimentado más satisfacción con el discurso de Benedicto XV, sobre la Infancia Espirituel en el momento de la proclamación de la heroicidad de las virtudes de Teresa, que en los días de su

Beatificación y de su Canonización.- Lo que me interesaba, más aún que la canonización do sus virtudes, era la canonización de su doc­

trina, de su "Caminíto", a fin de que, por ál, todas las criaturas

puedan ir hacia Dios.- Se nos llama a la santidad por cansinos ina­ sequibles j Teresa ha encontrado el camino asequible, al alcance de

/ / /

todos" (l).-

-

5 -

S1 cristiano debe ser sal de la tierra y su obligación es no

perder su sabor, si lo pierde» pera qué sirve?.-

Debe

mantener la pureza

de la fé t anclado en la

esperanza, in­

formado por la caridad, debe ser santo.- Esta es una vocación uni­

versal.- Cada uno en su estado debe ser santo para realizar en s¿

esa elección realizada por Dios antes de la creación del mundo.-

Dadas les condiciones actuales, hay una premura especial para

concretizar ese llamado.- T Dios como Padre providente nos indica

de un modo especial los medios adecuados para hacerlo, que permiten

responder a la grandeza y miseria del mundo contemporáneo.-

Frente a la debilidad física, la ausencia de mortificaciones

extraordinarias, el ascetismo de pequenez y la fidelidad en IaB co­

sas pequeñas.- En la ¿poca de la desesperación y angustia, en la

época de la ausencia de Dios, un camino de perfecta confianza y

abandono.-

Desarrollaremos en primer lugar, algunas de las característi­

cas de este camino de Infancia Espiritual, y luego veremos las apli­

caciones en pedagogía.-

(1) PHILIPCK, Maris-Michael OP: Como Santa Toreoita encontró ol ca­ mino de la Infancia Espiritual, (Ed. Balmes, Barcelo­ na, 1956) pág. 15.-

3.- DOCTRINA ESPIRITUAL PE SANTA TERESITA

3«1«- Ausencia de obras múltiples

"Ocio y culto” de Josef Pieper comienza así» "lío parece que

sea esta la ocasión de hablar de ocio*- Vos encontramos en el tran­

ce de construir una casa, estamos muy ocupados.- Y hasta que teimi-

ne la casa, no es acaso el empleo hasta el extremo de todas nuestra

fuerzas, lo único que importa?" (1).-

Kos encontramos en el trance de la reconstrucción espiritual

de la humanidad, de. la cristianización de nuevos paganos, y hay que

ocupar posiciones claves, medios de comunicación, publicar libros,

folletos, cambiar una mentalidad.- Hay tantos enfermos de que ocu­

parse, tantos niños sin hogar, tantos jóvenes desorientados, que

no parece el momento adecuado de hablar de alguien cuya caracterís­

tica sea justamente Ib ausencia de obras múltiples.-

Santa Teresa de Lisieux trae sin embargo a nuestra época ese

mensaje, y aún parece ser también el de Charbel Makiluf, canonizado

en 1977.-

Escribe uno de los biógrafos de este último* "Las demás vidas

de santos ofrecen generalmente un amplio abanico de episodios, a

veces aventuras, a menudo testimonios vivenciales del propio Santo,

la vida del P. Charbel es una vida completamente lineal, escasa de

exterioridades que alteren el marco de actividades" (2),— "No tene­

mos apuntes ni notas que el Santo borroneara durante el retiro pre­

paratorio ó en los días siguientes, en los que pudiera volcar sus

sentimientos ante el acontecimiento más sublime de su viaa.-

(1) PIEPER, Josef: El ocio y le vida intelectual, trad. Alberto Pé­

rez Masegcsa (líadrid, Rialp, 1974 )

11

(2) 1ÍIGLIORANZA, Con tardo FrC.i

Charbel Makhluf. Monje libanéB

(Bs.As. 1977 » Ed.Misiones Franciscanas conven­ tuales) pag. 6.-

-

7

-

171 en ese entonoes, ni en loa años siguientes, parece que Charbel

haya tomado en sus manos la pluma.- De él no tenemos ni carta, ni

documento alguno»- Así como ha sido en extremo avaro en el uso de la

palabra, más avaro aún ha sido en el uso de la pluma.- (l)

Dios ha querido glorificar esa alma quizá como testimonio elo-

ouente de lo que Santa Teresita enseñabat "Dios no necesita de nues­

tras obras, sino de nuestro amor”

Es la canonización de la doctrina que San Juan de la Cruz ex­

ponía admirablemente en el Cántico Espirituali

"Adviertan pues, aquí los que son muy aotivos, que piensan ce­

ñir al mundo oon sus predicaciones y obras exteriores, que mucho

más provecho harían a la Iglesia y mucho más agradarían a Dios, de­

jado el buen ejemplo que de sí darían, si gastasen siquiera la mi­

tad de ese tiempo en estarse oon Dios en oración, aunque no hubie­

sen llegado a tan alta como ésta.- Cierto entonces harían más y

con menos trabajo

con una obra que con mil, mereciéndolo b u oraoión,

y habiendo cobrado fuerzas espirituales en ella; porque de otra ma­

nera todo es martillar y hacer poco más que nada, y a veces nada,

y aún a veces daño.- Porque Dios os libre que se comience a envane­

cer la sal (•

tud de Dios.- (2)

.

.) las buenas obras no se pueden hacer sino en vir­

"Lo que envidio en vos son vuestras obras- Decía una de las

novicias a Sta. Teresita- Quisiera hacer el bien, componer hermo­

sas cosas, escritos, cuadros, etc-, que hicieran amar a Dios.-

—Ah, rae respondió, no hay que atar el corazón a estas cosas.

Ah! JTo, no hemos de tener pena por nuestra impotencia, sino que

(1) MIGLIORAlíZA , Contardo

FrC.i Charbel Makhluf«Monje libonée (Bs.

As. 1977jEd.Misiones Franciscanas conventuales)

Pág. 99-100.-

(2) SAN JUAN DE LA CRUZ: Obras completas. Texto crítico-popular, 2da. ed,(Burgos,Ed.üonte Carmelo,1972}Fág. 1340

-

8 -

nos hemos de consagrar únicamente al amor" (l)«—

"Qu¿ importan las obras?.- El amor pueda Buplir una larga vida.

Jesús no mira el tiempo, porq.ua es eterno.- Sólo mira el amor"(2).-

"Nuestro Señor no mira tanto la grandeza de nuestras aooiones,

ni aún su dificultad,como el amor oon que las hacemos" (3).-

Está muy extendido en loa ambientes católicos la creencia que

el mérito de nuestras acciones está fundamentalmente en la dificul­

tad que éstas presentan.- La teología católica lo desmiente.-Es más

meritorio hacer cosas fáciles con una gran caridad, que llevar a

oabo obraB penosas con una caridad menor.— Lo que ocurre es que or­

dinariamente una obra difícil requiere un mayor impulso de caridad

para ejecutarla y ea meritoria por la mayor caridad, pero no por la

dificultad en sí misma.- Santa Tereeita lo sabía y lo practicaba

con perfección:

"Hubiera creído pecar contra la templanza si no hubiese gozado

de los encantos de la naturaleza ó de la música, cuando se sentía

atraída a ello por un sentimiento de amor y de gratitud para con

Dios.- líe decía que siendo el amor el único fin, la acción en la

cual ponemos más amor, aunque sea de Buyo indiferente, ha de ser

preferida a toda otra, tal vez mejor en sí misma, pero en la cual

ponemos menos amor" (4)»-

Surge naturalmente entonces una pregunta: las buenas obras no

son necesarias?.- Debemos Guprimir da nuestra vida toda acción apos­

tólica?.- Acaso la IgleBia no enseña obras corporales y espiritua­

les de misericordia?

(1) SANTA TERESA DE LI3IEUX J Obras Completas.Trad.Emeterio Ga-Se_ tlen de J.1£,C.D. 3era .ed. (Surgos, Ed.Monte Carmel0 ,1969 ) pág. 1220.- (2) ibidem. Cart^ a la Madre Inés de Jesús, setiembre da IPjJO.- (3) íbidem. Carta a Celina, 20 de octubre de 1883.- (4) PETITOT, Henry OP: Vida integral de Santa Teresita lo Liaieux

Traducida por un carmelita descalzo,

edic»

(Barcelona, Ed. Baimer, 1962) Pág. 'jO.—

- 9

-

Las obras son necesarias, lo. que ocurre que"la más extraordi­

naria de las lecciones que presenta la "Historia de un alma", es la

eficaoia de una obra cuando es la expresión fiel de una vida inte­

rior, completamente desligada de los bienes de este mundo y consagra­

da a la oración, al amor a Dios"*- (l)

£1

camino de la Infancia n o (excluye las obras, excluye la mul­

tiplicidad y el apresuramiento en las mismas.—

"Créame, el pensar bellas y santas cosas, el componer libros,

el escribir vidas de santos, no equivale a la acoión de responder

inmediatamente cuando se las

llame*'.- (2 )

Dicen de Santa Teresita* "Consideraba ser más duro para la na­

turaleza el trabajar Bin ver jamás el fruto de sus esfuerzos, Bin

estímulos, sin distracciones de ningún género, y que el trabajo pe­

noso por excelencia, es el que se emprende sobre sí mismo hasta ven­

cerse".- (3)

"Huestra vida es meritoria y nuestro apostolado eficaz, no en

relación al trabajo que significa, sino en relación a nuestra san­

tidad" , (4 )

de tal modo que "un alma que verdaderamente se santi­

ficara y alcanzara, oomo sor Teresita, un alto grado de perfección,

haría más bien al mundo entero con una sola obrita que almas tibias

oon mil"(5 )

3.2.- Primacía del amor

Teniendo en cuenta la principalidad de la caridad en la vida

cristiana y la conciencia que de ello tenía Santa Teresita, se en­

tiende que hubiera transformado todas sus ocupaciones, aún las máE

(1) PETITOT, Henry, OPs Vida integral de Santa Teresita de Lisieux Traducida por un carmelita descalzo, 3a.ed. (Barcelona Ed. Balmes, 1962 ) Pag. 151

(2) íbidem.

Pág. 130

(3) íbidem.

Pág. 128

(4) Íbideín.

Pág. 152

(5) íbidem.

Pág. 153

- 10 -

pequeñas, en un continuo ejercido de amor.- Era el amor de Dios el que animaba todas sus acoiones.-

La forma preferida de su amor de niño será complacer a Jesús, darle el gusto, hacerle sonreir.- Su finiera dejarse amar por Dios permitiéndole que los raudales de ternura infinita encerrados en

su corazón, puedan derramarse en ella.- Ese es el sentido de su Ofrenda al Amor Misericordioso y el secreto de la santidad: dejar­ se amar, dejarse colmar de los dones gratuitos que Dios ofrece y brinda, y que continuamente el hombre rechaza.-

C 6mo llevar a la práctica tan elevados ideales?

Cuando una persona quiere a otra, hace muchas cosas simplemen­

te porque a la otra le gustan, actos que no son privativos de un

amor esponsalicio, sino simplemente del amor de amistad.-

En nuestra relación con Dios, El mismo nos ha indicado lo que es de su agrado, imitamos así a Nuestro SeEor Jesucristo: "Siempre

hago lo que agrada a mi Padre"

Podríamos hacer todas las cosas y aún bien, sin embargo, el valor de una obra es muy distinto si lo hacemos simplemente para darle gusto a JeBÚs, para hacerle sonreir.-

Cuántas veces recibimos algo simplemente y sonreímos, porque sabemos que el otro nos lo ha dado porque sabe que nos gusta.-Santa Teresita nos enseña que nuestra relación con Jesús debe ser íntima, de verdadera amistad, en la que se puedan dar este tipo de co3as,-

"De donde entonces le puede el alma de verdad llamar Amado, cuando ella está entera con él, no teniendo su corazón asido a al­

guna cosa fuera de él, y así, de ordinario, trae su pensamiento en

él.- Que, por falta da ésto, dijo Dallla a Sansón (Jd 16,15) cómo podía él decir que la amaba, pues su ánimo no estaba con ella.

En cuanto el cual ánimo se incluye el pensamiento y la afección”(l)

( l )

SAN JIJAN DE LA

CHUZ:

Obras

Com pletas

lo, 1972) Pág. 1146

(B u rg o s,

Ed.

líonte

Csruie-

- 11 -

Santa Tereaita nos ha ensañado no s51o a amar a Dios, sino a dejar que Dios me ama, a permanecer expuesta a las divinas miradas

oomo a los rajos del Divino Sol de Justicia.—

3.3»- Humildad

1a

humildad es la disposición fundamental para recibir la fá.-

Quien piensa que lo sabe todotno puede conocer nunca la Verdad y el

Amor infinito, nadie puede descubrir nada grande a menos que se haga

él,pequeño.- Un sabio no dicei voy a imponer miB leyes a la natura­ leza, sino que espera simplemente conocerlas.-

Esa debe ser la actitud del alma frente a Dios; desprendimien­

to aún de las propias ideas, para que el conocimiento que nos da Dios pueda asentar en el alma.— Un recipiente debe estar vacío para

poder contener nuevos líquido3.-

La humildad que surge de la profundiza aún más y permite

conocer la propia nada.-

Santa Teresita decías "Ser pequeñuelo es reconocer la propia nada, esperarlo todo de Dios, como un niño pequeño lo espora todo

de su padre".- (l)

(1) SANTA TERESA D3 LISIEÜX: Obraa

Completas C.A 6 .8.8

- 12 -

4*- RECONOCER LA PROPIA NADA

El reconocimiento de la propia nada, supone, en primer lugar,

un acto de firmísimo en la omnímoda dependenoia que tienen todas

las criaturas con respecto a Dios.-

El hombre por sí mismo, es nada, porque depende totalmente en

su ser y en su obrar de la soberana y primordial moción de Dios.-

Eziste lo que los teólogos llaman "concurso divino” .- Dios ha

creado todo y todo lo conserva en el ser por su omnipotencia, de

tal modo que si así no fuera, todas las cosas volverían a la nada.

Pero no solamente conserva y rige todo cuanto existe, sino

que como dice el Catecismo Romano: "a todo lo que se mueve y opera

algo, lo impulsa el movimiento y a la acción por medio de una ín­

tima virtud11.- (l) Esta cooperación de la causa primera con las

causas segundas es lo que recibe la denominación de concurso divino.

Parece indicar el concurso inmediato de Dios, la.26,12

puesto que cuanto hacemos, eres tú quien para nosotros lo hace" y

sobre todo en los Hechos de los Apóstoles: "En El vivimos, ros mo-

remoa y existimos".-

La necesidad del concurso divino se halla en la total depen­

dencia que todo ser creado tiene de Dios.- La actividad de la po­

tencia tiene un Ber real y distinto del ser del cual procede, ese

ser tiene que ser causado también por Dios.-

E1 concurso entre la causa primera y las causas segundas, no

debe ser concebido como una yuxtaposición mecánica de operaciones,

sino como una operación orgánicamente conjunta y mutuamente intrín­

seca (Ib acción de Dios y de la criatura forman un todo orgánico y

con intrínseca dependencia la segunda de la primera).- Es por esc

que no se puede decir que una parte del efecto provenga de la cau-

(l) CATECISMO RCMANO; 1,2,22 ,trad

f

Anastasio Machuca Diez (Madrid,

Lib.Cat.de Gregorio del Amo, 1901) Pág. 29

sa'divina y otra parte distinta de la causa oreada, sino que todo

el efeoto proviene tanto de la causa divina como de la causa crea - da

En el plano natural, el auxilio de Dios es debido; en el pla­ no sobrenatural, es totalmente gratuito*-

Reconocer la propia nada es, entonces, reconocer esa intrín­ seca y total dependencia que el hombre tiene en b u ser y en su c-

brar de Dios.-

Ser pequeñuelo es reconocer esa omnímoda dependencia de Dios.-

Dependencia que puede ser reconocida teóricamente, sin que haya

conciencia viva de ese hecho.-

la conciencia viva de la nulidad humana, sólo puede obtener­

se como resultado de un profundo esfuerzo de meditación, aceptación

de las faltas y fruto de la gracia de Dios que debe ser pedida hu­ milde y perseverantemente

La santidad, decía Kerton, no sólo consiste en hacer la volun­

tad de Dios, consiste en querer la voluntad de Dios.- Del mismo mo­ do, todos los hombres dependen intrínsecamente en el ser y en el

obrar de Dios, sólo son santos aquellos que lo reconocen concicnte-

mente.—

- 14 -

5.- EDUCACION EN EL PLANO NATURAL Y SOBRENATURAL

El hombre, ser inteligente, obra por un fin, y siempre implí­ cita ó explícitamente, obra por el fin último*-

Este fin último está dado por la propia naturaleza y consiste en la glorificación de Dioa.-

ME1 hombre, dice San Ignacio de Loyola en sus Inmortales Ejer­

cicios, ha Bido criado para alabar, hacer reverencia y servir a Di OB

Nuestro Señor, y mediante esto, salvar su alma” .-

El alma espiritual, incorruptible, glorifica a Dios siempre,

ya sea en su misericordia o en su justicia.-

La educación que tiene un sentido ético, tiene que estar en función del fin último del hombre.-

Ser educado, es haber logrado una madurez y un dominio de eí que le permita al hombre obrar de manera habitual y libremente con

rectitud.-

Esto se logra con el desarrollo de loe hábitos virtuosos y ccn la posesión de las virtudes teologales y cardinales infusas.-

La propia naturaleza implica para legrar el fin último, la so- 8 obrenaturaleza de la gracia.-

Actualmente se tiende a identificar educación con mera informa­ ción, cuando la educación en realidad, tiende a orientar toda la

vida humana para lograr la capacidad de querer y obrar en el plano de la auténtica libertad humana, conformando con el orden racional objetivo propio de la naturaleza humana y la situación concreta.-

Esta habitual capacidad de vida moral consiste en la posesión de las virtudes humarías en ese estudio que permitirá al sujeto rea­

lizar un ulterior progreso en su propio desarrollo perfectivo.-

La virtud moral es la presencia de la racionalidad y libertad en el mundo de los inclinaciones sensibles, en su disponibilidad

- 15 -

pare todo lo que se refiere a las relaciones con los demás, y en

todas las accioneB diarias.-

La primare y más fundamental exigencia del ser sensible y ra­

cional, es la posesión y dominio de sí, ordenando todo el conjunto

de tendencias, deseos y afectos que tienen por objeto la adquisi­

ción de los bienes materiales y en relación con las dos tendencias

más elementales que tienen como objeto la nutrición y la generación.-

La templanza es el "gozne" que realiza la canalización y el poten-

ciamiento racional de este sector.-

La fortaleza regula y reprime el miedo excesivo y la falsa in­

trepidez, estableciendo una firme adhesión al bien aún en medio de

peligros y dificultades.-

La justicia tiene en cuenta la dimensión propiamente humana de

lo social, permitiendo al sujeto, dar a cada uno lo que le pertene­

ce.-

La prudencia por fin, forma y medida de las demás virtudes,

orienta a la realización de lo que en concreto es bueno, teniendo

en cuenta circunstancias, objeto y fines.- Sin ella no tiene con­

sistencia ninguna de las virtudes.- La prudencia es la viz'tud del

gobierno de sí en acción, en cada memento de la conducta cotidiana.-

Ella misma, sin embargo, 110 tiene consistencia si los apetitos no

han sido rectificados por las virtudes específicas,-

Sin la revelación sobrenatural, al hombre le resulta raoralnien-

te imposibles conocer con firme certeza y sin mezcla de error, todao

las verdades religiosas y morales del orden natural, y también le

resulta moralícente imposible cumplir largo tiempo toda la ley moral

y resistir a todas las tentaciones greveB» "lo humano sólo no basta*1

(1)-

(l) LE FORT, Gertrud von 3 La última del cadalso . Trad.Donato ?ru- ñera (Barcelona, Ed. Destino, 195$) Pág. 12^

- 16 -

Por eso es necesario referirse explícitácente a la educación

cristiana

Pió II en su Encíclica "Divini Illius ííagistri", definía aaí

el fin de la educación: "Fin propio e inmediato de la educaoión

cristiana, ee cooperar con la gracia divina al formar al verdadero

y perfecto oristiano, es decir al mismo Cristo" (1)

(1) PIO II i Divini Illius Magiatrl . (Bs.As. Ed. Paulinas, I9G0 ) n. 101

6 .- EDUCACION E INFANCIA ESPIRITUAL

"En la educación cristiana ee trata no tanto de hacer al hom­

bre capaz de realizar tales o cuales cosas, aino de despertar en él

la voluntad de esforzarse para limpiar su vida de todo contenido

puramente humano a fin de transformarse en el orden sobrenatural,

en algo semejante a lo que el niño es en el orden natural: un ser

dispuesto recibir y transformarse, a entregarse a quien puede col­

mar su existencia” .- (1 )

Encontramos así enunciado de un modo distinto la finalidad de

la educación cristiana, finalidad que podríamos decir consiste en

lograr que el hombre se disponga plenamente para la recepción de la

gracia. -

A esta vía de educación, Carcía Hoz la llama "una vía poco

transitada".- (2 )

Para introducirnos en esta vía de educación donde la doctrina

de Teresa de Lisieux se revelará como guía y conductora, vemos a ha­

cer un análisis de la obra de una autora contemporánea, Gertrud Von

Le Fort, de le que citábamos una frase en el parágrafo anterior.-

6.1.- Debilidad y fortaleza

"La última en el cadalso" es una actualización de la eituación

que vivieron las Carmelitas Mártires de Compiegne, a quienes Teresa

de Lisieux tenía una particular devoción.- Desde el punto de vista

de la estilística es une obra maestra.-

La obra está planteada como una carta fechada en octubre de

1794 , escrita a una mujer que, comc ál, se

ha viBto en un primer

(1) GARCIA HOZ, Víctor: Lo tarca profunda de educar (Uadrid, Rialp, 1965) Pág. 25

- 18 -

momento entusiasmada por Iob valores humanoB, por la potencialidad inscrita en la misma naturaleza; como único apelativo la llama "Di­

lecta discípulo de Rousseau".- Su Interés va a ser demostrar que en Blanca La Forcé no se dio "la grandeza humana sino la manifestación de la infinita fragilidad de todas nuestras fuerzab y de nuestra

dignidad" (l)f que no es la victoria de una heroína sino el milagro de la debilidad.-

Blanca La Forcé, muy temerosa termina temiendo aún a sus pro­ pios miedos.- Partiendo de la consideración del poder del Rey de Francia, su educadora, Madame Chalala, le hizo comprender que al Rey de les Cielos le es muy fácil protegerla; "Esta criatura que rechazaba obstinadamente todas las garantías terrenas de seguridad

que le eran ofrecidas, empezó a acurrucar confiadamente su medroso corazonoito bajo las eles del poder infinito de Dios".- (2)

Vencidos sus temores, es recibida en el Carmelo de Compiegne.— En los primeros rumores alarmantes de las actividades de los Esta­ dos Cenerales mostraba una gran calma, pero muere la Priora y Blan­ ca reacciona de modo inusual.- Su maestra de novicias, María de la

Encamación coaienza a oponerse a su toma de velo.-

Se plantean así dos líneas dramáticas en la obra, dos desarro­ llos que significan en última instancia el triunfo de la gracia, el descubrimiento de la infancia espiritual, de la propia rada.-Blanca La Forcé y María de la Encamación llegarán por caminos distintos

al mismo fin: el total abandono a la Providencia de Dios.-

La toma de velo de Blanca tisne lugar de un modo muy inespera­ do} el superior de la orden notifica a los conventos que ante la po­ sibilidad de una ley que prohíba la admisión de nuevos miembros a- conseja que ae dé inmediatamente el velo a laB postulantes existen­

tes.-

(1) IJC FORT, (2) LE FORT,

op. cit. pág. 11 op. cit. pág. 25

- 19 -

£1 primer gran sobresalto de Blanca ocurre ouando un allana­

miento introduce una comisión del gobierno en su oelda.- Se produce en ella un retroceso de su vencida fragilidad comenzando de nuevo a temer de todo.-

E1 decreto previsto por el Superior Alona. Rigaud, prohíbe cate­

góricamente la toma de velo de nuevas novicias y los votos perpetuos. Blanca de la Forcé debe aceptar y sacrificar la dicha de poder pro­

nunciar los votos solemnes.- La líadre le dijo esa vez: "No se trata de que realicemos nuestros propios fines, siquiera sean loa más ex­ celsos, sino de que se cumplan los objetivos de Dios".- (l)

Las crisis de Blanca continúan y se vé la necesidad de sugerir

su retorno al mundo. -

La líadre Lidoine la manda llamar y luego de un corto diálogo

le pregunta si cree que la angustia que siente es religiosa.-El dis­

cernimiento del origen de los temores queda en manos de Dios y líada-

me Lidoine se hace cargo directamente de la novicia.- Mes tarde es­ cribirá la madre en su diario* "Fué tu voluntad Jesús mío, elegir la medrosa naturaleza de esta pobre criatura, para que mientras o-

tras se preparaban jubilosas a morir como Tú moriste, te acompañara ella en cierto modo en tu miedo a morir?.- Era esta la adoración que te faltaba y he estado a punto de usurpártela?” .- (2 )

La Madre le aconseja que "permanezca fiel en la angustia*'.-

Se traslada la Superiora a París, y deja en su reemplazo a lia­

ría de la Encamación.- Esta situación le posibilita a la ex-msestra de novicias, dar un paso al que líadame Lidoine se había opuesto, pe­ ro no de un modo explícitos el ofrecimiento de todo el convento en heroico sacrifioio expiatorio para la salvación de Francia.- Al to­

mar conciencia de la presencia de Blanca, precipitadamente tiene

que afirmar que no obliga a nadie.— Aparentemente deseaba que Blan-

(1)

LE FORT, op. cita pág. 64

(2)

LE FORT, op. cit: pág. 73

- 20 -

ca misma aa excluyese, pero no lo hiao.-

B1 ¿Lía del acto de consagración tenía "el rostro contraído, cu­

bierto de sudor, abrumado por au propio espanto” (

Saint Denla cuenta después que durante la consagración, es decir, en el momento en que pronunciaba el voto de sacrificio, Blanca se había arrodillado a su vera y no notó au ausencia ha 6 ta el momento

)

"Constanza de

en que se acercaban a la reja donde el sacerdote daba la Santa Co­

munión".- (l)

£1 Marqués de la Forcé escribió unos pocos días después comuni­ cando que Blanca había llegado a su casa en un estado lastimoso.-

Más tarde aparecerá Blanca mezclada entre las seguidoras de la

Revolución, y en un momento ¿unto al cuerpo muerto de su padre.- Otro día e3 liaría de la Encamación quien parece divisarla,-

El día en que son guillotinadas las carmelitas, es ella quien termina el "Veni Creator" que han comenzado sus compañeras y es muer­ ta por las mujeres enfurecidas.-

"Esperaba usted la victoria de una heroína y ha asistido al mi­

lagro de la debilidad" dice Gertrud Von Le Fort a au supuesta inter- locutora

La Madre Lidoine había escrito en su Diarios "Puede aer oiorto que Tú que elevas las virtudes naturales del hombre por encima de

los límites de la naturaleza, te dignes también otorgar tal eleva­ ción a una de nuestras taras naturales?.- Es tan inmensa tu bondad que desciendes para seguir a una pobre alma incapaz de vencer au de­ bilidad, para concentrar tu amor precisamente en este punto?"f(2 )

(1) LE FORT, op. cit:

pág, 94

(2) LE FORT, op. oitx

pág, 73

21 -

6.2.- Fortaleza y humildad

La otra línea dramática está representada por María de la En­

camación, Maestra de Novicias.- Según parece sería hija bastarda

de un príncipe real de Francia, puesto que ingresó al Carmelo con dispensa episcopal de bastardía.-

Siendo joven ante la tumba de Uadame Acarie escuchó el llamado de Dios para entrar en la Orden y purgar las faltas de la nobleza.-

Es generosa y prudente, quiere el martirio y va a llevar al Carmelo al acto de ofrecimiento.-

M0h Madre mía! Felicítese y felicitémonos! Felicite usted a es­ te país y a su trono! Su Magestad tiene a bien permitimos una obra expiatoria que nunca hubiéramos soñado.- lía amenazaron con el marti­

rio!" •-

"Qué arriesgamos, madre mía? -decía oon noble insistencia a la

superiora,- Qué aventuramos incluso en el caso de que las cosas se

descubrieran?.- Cuánto antes nos haga sentir el mundo su odio, tanto mejor será para él!".- (1 )

Se había opuesto a la toma de velo de Blanca» "Pequeñas devocio­

nes como la suya, las hay a millares*

arden todos los días ante los altares de París, y mucho más inconta­

bles todavía las que se apagan de un soplo las borrasoa6 de la vida.- Estas Hanitas no pueden ser trasplantadas al Carmelo.- El Carmelo

Son incontables las que

es fuerza

en todos los sentidos!".- (2 )

Pero cuando la toma de velo fué inevitable, se sometió inmedia­ tamente: "En estas circunstancias no revoco mi juicio acerca de nues­

tra postulante, pero yo me ofrezco a mí misma en sacrificio a Dios

por ella".- (3 )

(1) LE FORT, op. cit: pag. 62

(2) LE FORT, op. cit«

pág. 33

(3) LE FORT, op. cit:

pág. 41

- 22 -

En el proceso de París demostrará una increíble majestad y una

perfecta prudencia, no dando lugar a incidentes, pues quería un au­

tentico martirio.-

Tenía un solo temor» el de verse impedida en su propio sacrifi­

cio; es por eso que cuando Blanca huye, María de la Encarnación di­

ce a la Madre: "Madre mía, no es una dicha no tener ya entre noso­

tras a ninguna que pudiera fallar?".- (1)

De pronto todo el escenario cambia, María de la Encarnación es

otra, la disposioión sin temor para ver a los que marchan al cadal­

so, se transforma en palidez.— La admirab.le firmeza es ahora temblor

de pies a cabeza, el semblante lleno de heroísmo es una marca de ho­

rror intensamente acuñada: ha creído ver a Blanca mezclada en la mu­

chedumbre ansiosa de sangre*—

Las circunstancias la obligan a permanecer en París, y comien­

za su verdadera conversión:

"-Hay! Vivir es más difícil que morir!” (2)

La maestra de novicias del Carmelo de Compiegne estaba compren­

dida en la condena.- Le pide al sacerdote que va a dar la absolución

a las condenadas que le permita aoompañarlo, pero éste se lo niega:

"-Quería cantar con ellas! Ah, si yo pudiera ser la última, la últi­

ma de todas en Bufrlr lo máximo.-

-Sacrifiquo usted también su voz, hija mía, sacrifíqucla por la úl­

tima de todas'1.— (3)

María de le Encamación se desató en lágrimas, el sacerdote le

dijo que recordara el abandono de Cristo en el Huerto.-

"Entonces apareció por vez

primera sobra b u rostro aquella

ex­

presión particular que permitía inaginársela de pronto tal coso de­

bió ser durante su infancia.- Era como si mediante una espléndida

(1) LE FORT, op. cit: pág. 108 (2) LE FORT, op. cit: pág. 117 (3) LE FORT., op.oit: pág. 122

- 23 -

restauración, se hiciera visible la delicadeza suma de la antigua

pintara subyacente*— Sin cruzar una sola palabra cruzó los brasos

sobre el pecho" ♦- (l)

En la biografía que María de la Encamación dedicó a aua her­

manas no alude para nada a sí misma, había llegado al mayor anona­

damiento: el sacrificio del propio sacrificio.-

Durante el proceso no dio un solo paso que pudiera ponerla en

peligro, era tan prudente que muchos pensaron que era cobarde.-Nun­

ca trató María de la Encamación de disipar la sospecha.-

Se ha obrado su verdadera conversión.— l'irá después: "Es que

el temor y el horror son necesaria y exclusivamente reprochable3?.-

5o subsiste la posibilidad de que sean- al menos en principio- algo

más profundo que la valentía?".— (2)

Inclusive aceptará de su época anterior; "En aquel entonces no

me faltaba voluntad para quebrantar mi orgullo, sólo que no sabía

aún ouál era su verdadera sede"

(3)

Y Cuál es la verdadera sede del orgullo?.-

La propia suficiencia, el sentimiento de que somos capaces de

salir del paso con nuestras propias fuerzas, de que no hay ninguna

necesidad de lo alto, lo oontrario a la disponibilidad esencial pa­

ra recibir la gracia

Teresa de Lisieux también había soñado con el martirio, se ha­

bía exaltado al escuchar una conferencia sobre las dieciseis carme­

litas de Cocpiegne.-

Ella misma después reconoce que "el martirio del corazón no es

menos fecundo que el derramamiento

deseos

de martirio no son nada, no

(1) LE FORT, op-

oits pág. 122

(2) LE FORT, op.

cit: pág.

35

(3) LE FORT, op.

cit: pag.

54

de sangre" (4 ) y luego dirá:"Mis

son ellos los que me dan la con-

- 24 -

fianza ilimitada que siento en ni

Dios) es verme ataar ai pequenez y mi pobreza, ea la esperanza ciega

Lo que le agrada (a

que tengo en su

confianza es la que debe conducirnos al amor".- (1)

La

confianza y nada más que la

6.3*- Educación y humildad

El mal característico de nuestra época, lo decíamos al princi­ pio, es el orgullo.- Comienza de un modo especial con la Reforma

Protestante que al proclamar el libre examen, sustrae la inteligen­ cia a la autoridad de la Iglesia.- Surge luego un desprecio general a los dogmas y por último a toda autoridad y a toda norma.-

La razón humana se endiosa y proclama sus propios derechos, que van a ser absolutos.- Comienza siendo deísta, luego se hace atea, por fin se vuelve agnóstica, renunciando a la especulación filosófi­ ca primero y terminando por dudar ds los sentidos.-

La ciencia que hace sentirse.al hombre dominador del mundo au­ menta su confianza en sí.-

"Tel es el mal moderno que tiene su origen on el orgullo de la inteligencia, del que apenas nos percatamoe- de tal modo ha invadi­

do nuestras costumbres!- y que pueBto al servicio de los sentidos, ha agotado nuestras energías morales y frecuentemente hasta las fí­ sicas.- Sera posible injertar lo sobrenatural sobre males tan gra­ ves y profundos?.- Santa Teresita del Niño Jesús ha llegado para

traer a nuestro tiempo e indicarnos ante todo el género de ascesis

que conviene a nuestros males” .- (2)

lío es una ascesis física violenta, sino un cotidiano y cons­

tante ejercicio de los menores sacrificios, una ascesis de pequenez

(cf.Petitot, Ausencia de mortificaciones violentas).- Una ascesis

(1)SANTA TERESA DE LISIEUX, op. cit. MB , 3r6.- (2)EUGE»I0 DEL NIÑO JESUS: op. cit. pfíg. 118

- 25 -

física violenta quizá tonga su origen'en el orgullo espiritual 6

en la melancolía enfermiza.-

"Debemos reservar la violencia requerida por el Evangelio pa­

ra combatir el orgullo bajo todas sus fuerzas, del que están nues­

tras almas impregnadas como de un gas deletéreo.- La perfección, se­

gún Santa Teresita, está en la humildad de corazón".- (l)

La humildad es la base del Camino de Infancia Espiritual.- No

oesaba de repetir que "para andar en este caoinito es menester ser

humilde y pobre de espíritu" .- lío nos hemos de afligir al ver que

somos la misma debilidad, sino que más bien nos hemos de gloriar en

nuestras flaquezas.-

MLa edad no es nada a los ojos de Dios y yo me arreglará para

permanecer ninita aunque viva mucho tiempo".- (2)

"pues bien, tendrán que perdonarme si digo la verdad, pues soy

y quiero permanecer siempre niña.

.

(3)

"a veces, cuando leo ciertos tratados espirituales, donde la

perfección viene presentada a través de mil intrincadas dificulta­

des rodeada de una multitud de ilusiones, mi probrecito espíritu

86 fatiga muy pronto, cierro el docto libro que me rompe la cabeza

y me deseca el corazón y tomo la Escritura Santa.- Entonces, todo

me parece luminoso, una sola palabra descubre a mi alma horizontes

infinitos, la perfección me parece fácil; veo que basta reconocer

la propia nada y abandonarse como un niño en los brazos de Dios"(4)

**Ah hermano mío, qué poco conocidas son la bondad, el amor mi­

sericordioso de

Es verdad que para gozar de esos tesoros

(1) EUGENIO DEL NIÑO JESUS: op. cit: pág. 118

(2) SANTA

TERESA

DE

LISIEUX:op. cit: C.A, 2 7 .5 .5

(3) SANTA

TEflESA DE LISIEUX:op. cit: CT

157

(4) SANTA

TERESA

DE

LISIEUX: op. cit: CT

203

-

26

-

es necesario humillarse, reconocer la'propia nada y es lo que mu­

chas almas no quieren hacer; pero hermanito mío, no es asi como vos

obráis, por eso, el camino de la confianza sencilla y amorosa está

muy bien hecho para vos11.- (1)

Sor Inés de Jesús cuentas

"Le pregunté por le noche durante maitines, qué entendía ella por

“permanecer niñita a los ojos de Dios"»- Me respondió! Es reconocer

la propia nada, esperarlo todo de Dios, como un niñito lo espera to­

do de su padre; es no preocuparse de nada, no ganar

.)

Ser pequeño significa además no atribuirse a sí mismo las vir­

tudes que se practican creyéndose capaz de algo, sino reconocer que

Dios pone ese tesoro en la mano de su niñito para que se sirva de

él cuando lo necesite; pero 9B siempre el tesoro de Dios.- Por últi­

mo es no desanimarse por las propias faltas, porque los niños caen

a menudo, pero son demasiado pequeños para hacerse mucho daño" (2)

“Comprendo muy bien que San Pedro cayera.- El pobre San Pedro

confiaba en sí mismo, en vez de confiar únicamente en la fuerza de

Dios".- (3)

Hemos presentado paradigmáticamente dos personajes: Blanca de

la Forcé y María de la Encamación, en ambas el proceso de la edu­

cación se ha ido desarrollando, cooperando con la gracia pare for­

mar al verdadero y perfecto cristiano, en palabras de Pió XI.-

En ambas, esa cooperación consiste en el abandono a la volun­

tad de Dios, en la confianza en b u omnipotenciaEste es el apor­

te fundamental de Teresa de Lisieuz a la educación actual: indicar

cual es la verdadera sede, el núcleo que impide la sobreabundancia

de gracia.-

(1) SANTA

(2) SANTA -TERESA DE LISILUX, op. citx C.A. 6,8.8

TERESA DE LISIEUX; op. cit» CT 231

~ 27 -

Le llamada educación actual, sin lugar a dudas debe comenzar

e ir por otros rumbos pare ser verdaderamente educación.— Mas allá

de la realización de muchas o pocas cosas, la educación, para ser tal, debe ser cristiana y debe llevar a transformar al hombre en un ser diepuesto a recibir, porque "la vida cristiana no tiene funda­

mento en Ico esfuerzoB, en los trabajos ó en las adquisiciones hu­ manas, sino en algo que los teólogos llaman potencie obediencial,

y que no es otra cosa sino la capacidad de recibir en sí la influen­

cia de un agente de superior naturalees”

(l)

La educación cristiana debe transformar en niños en cuanto al

eepíritu.-

6 .4 .- Infancia y madurez

La madurez humana supone superar la niñez sin perder loe mejo­ res razgos de ellas

ha conser­

“El adulto con aptitudes para una verdadera madurez,

vado la básica fuerza emotiva de la infancia, la obstinada autono­ mía de la etapa deambulatoria, la capacidad para el asombro, el pla­

cer y el juego de les años preescolares, la capacidad para la vin­ culación, la curiosidad intelectual de los años escolares y el idoe- lismo y la pasión de la adolescencia.- Ha incorporado estas cuali-

dedes en una nueva estructura dominada por la estabilidad, la sabi­ duría f los conocimientos, la sensibilidad ante otras personas, la

responsabilidad, la fortaleza y el sentido de finalidad que 6on propios de la edad adulta".— (2)

Saint-Exupe ry

en "El Principito" habla de gente grsnde, de

personas serias, es decir todos aquellos que no han conservado los razgOB de la infanciaEléboro un pequeño test do "espíritu da in-

foncia".-Consistía en mostrar un dibujo de una serpiente boa que di­

giere un elefante 1

(1) GARCIA EOZ, op. cit: pág. 25

( 2 )

CHí Ih CH,

Jcseph-STCÍÍE,

Joe&philnñez

Hcn^é, 1977) rág

206

y

Adolescencia

(B o.Ás.Ed.

- 28 -

"Quería saber ei ere comprensiva, pero siempre se respondía» "Es

un sombrero"»- Entonces no le hablaba ni de serpiente boas, ni de

bosques vírgenes, ni de estrellas.- Me colocaba a bu alcance, le

hablaba de bridge, etc.".- (l)

Evidentemente pocas son las personas que conservan la riqueza

de la infancia; Saint Exupery dirá: "Viví sólo, sin nadie con quien

hablar verdaderamente".- (2)

Tan raras son estas personas que afirmará que el único que ree-

pondió afirmativamente era un "Ber venido de otro planeta".- (3)

"Conozco un planeta donde hay un Señor

Jamás ha

aspirado una flor.- Jamás ha mirado e una estrella.- Jamás ha que­

rido a nadie.- Ko ha hecho más que sumas y rectas.- Y todo el día

repite como tú: Soy un hombre serio! Soy un hombre serio!.- Se in­

fla de orgullo.- Pero no es un hombre, es un hongo!".- (4)

En la plenitud humana la conservación de los mejores razgos

de la infancia constituyen un signo de madurez, de algún modo ocu­

rre lo mismo en la vida sabrenatural.-

Garrigou-Lagrenge ubica la .infancia espiritual en la vía

uni­

tiva de los perfectos, y Eugenio del Niño Jesús, pone b Teresa de

Lisieux como modelo de conducta práctica del alma en la noche del

espíritu.-

Teresita decía que su "Caminito" era un atajo, un ascensor}

los teólogoB y maestros de la vida espiritual confirman lo que ella

quería encontrar:

"Quiero hallar el modo de ir el cielo por un caminito muy recto,

muy corto; por un caminito del todo nuevo.- EstamoB en el siglo de

loe inventos.- Ahora ya no hay que tomarse el trabajo de subir los

peldaños de una escalera: en las casas de loa ricos el ascensor la

(1) SAINT-EXUPERY, Antoine: El Principito (Bs .Ae . 20ma ed. Ed.Emecé, 1969) Pág. 11 (2) SAINT-EXUPERY, Antoine» op. cit: pág. 11

(3 )

SAIÍÍT-EIUPERY,

Antoine:

op .

cit: p ág.

- 29 -

suple venta¿osamentaPues bien, yo quisiera enoontrar también un

ascensor para elevarme hasta Jesús, pues soy demasiado pequeña pa­

ra subir la ruda escalera de la perfecoión.-

E1 ascensor que ha de elevarme al cielo son vuestros brazos,

oh Jesús1 Por eso, no necesito crecer, al contrario he de permane­

cer pequeña, empequeñecerme cada vez más".- (l)

La educación según esto, debe conservar en todo hombre la fres­

cura, entusiasmo e interés afectivo de la niñez, pero ante todo, de­

be conservar la conciencia de la propia debilidad que le dispone a

practicar las tres virtudes teologales de una manera profunde en su

simplicidad.- "El niño cree todo lo que le dicen sus padres, que

muchas veces le enseñan a rezar y le hablan de Dios«- Tiene con­

fianza en Dios aún antes que sea capaz de formular un acto de espe­

ranza, que más tarde leerá en el cateoismo.- £1 niño, en fin, ama

cordlalmente a sus padres a quienes le deben todo, y si ese padre

y esa madre son verdaderamente cristianos, hacen que el tierno a-

fecto de ese tierno corazón se

eleve a Dios y hacia su santa Madre. -

Dentro de tanta sencillez, de esa conciencia de su debilidad y de

esa simple práctica de las tres virtudes teologales, se encuentra

el germen de la más alta vida espiritual” ,- (2)

Este es el atajo, este es el ascensor.- Por derecho natural

los educadores natos de sus hijos, son los padres.- Ellos con pues

entonces les que pueden poner en práctica directamente los princi­

pios emanados de la doctrina de Santa Teresita en la educación de

su progenie.-

Principios que se podrían resumir en el siguiente» "conservar

a nuestros niños en las virtudes que les son propias con respecto

a Dios, del cismo modo a ceso deban persistir en ®1 adulto las cua­

lidades de interés afectivo, frescura y entusiasmo".-

(1) SAJTTA TERESA DE LISIEUX, op. citrMto. C Pág.

(2) CARRIC OJ-LA GRA1ÍGE, Regina Ido; Lea

276

tres edades de la Vida Irtte-

or » Preludio de 1c dol cicjlo.-Trad. Leandro Sem­

ina, QP.M Cep. (Podrid,Ed.Palabra ,197í>)Pág. 1012

- 30 -

CONCLUSIONES

A todoa los cristianos está dirigida la recomendación» -"SED

En la situación del mundo contemporáneo, sólo “la restauraoión plena de lo sobrenatural puede devolver al cundo su sensatez natu­ ra 1".-

E1 camino de la infancia espiritual se non presenta como un

oamino poco transitado, pero que dete dar frutos de verdadera edu­

cación*"

Se basa en la humildad, señala la sede del orgullo y lo saca

de raíz.—

Debe conservar en los adultos las virtudes que a los niños

' les son propias, especialmente las que dicen relación directa con

Dios.-

Por todo esto es que las palabras del Señor son firmísimass "SI NO OS HACEIS CCMO NIÑOS, NO ENTRAREIS EN EL REINO DE LOS CIELOS"

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