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PRINCIPIOS BIOÉTICOS

LEIBA ARROYO, DOLLY ZARELA

UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS


FACULTAD DE LETRAS Y CIENCIAS HUMANAS

ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE FILOSOFÍA

LIMA

2016
ÍNDICE
CAPÍTULO I: EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA BIOÉTICA .................................................................. 4
1. ASPECTOS MORALES Y LOS ENFOQUES ACTUALES DE LAS CIENCIAS BIOLÓGICAS .................. 5
1.1. DIMENSIONANDO LOS TRASPLANTES ............................................................................ 7
1.3. EXPERIMENTACIÓN EN HUMANOS .................................................................................... 9
1.4. PRINCIPALISMO ................................................................................................................ 11
CAPÍTULO II: LOS MÉTODOS DE ESTUDIO BIOÉTICOS ................................................................. 13
2. 1. TEORÍAS ÉTICAS Y PRINCIPIOS DEDUCTIVOS................................................................... 14
2.1.1. EUDEMONISMO ........................................................................................................ 14
2.1.2. HEDONISMO .............................................................................................................. 14
2.1.3. ESTOICISMO .............................................................................................................. 15
2.1.4. IUSNATURALISMO ÉTICO .......................................................................................... 15
2.1.5. EMOTIVISMO ............................................................................................................. 16
2.1.6. UTILITARISMO ........................................................................................................... 16
2.1.7. PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA BIOÉTICA ........................................................ 17
2.2. MÉTODOS DEDUCTIVOS, CUANTITATIVOS Y CUALITATIVOS ........................................... 18
2.2.1. MÉTODO DEDUCTIVO ............................................................................................... 18
2.2.2. MÉTODO CUALITATIVO ............................................................................................. 18
2.2.3. MÉTODO CUANTITATIVO .......................................................................................... 18
2.3. ASPECTOS CULTURALES EN LA BIOÉTICA ......................................................................... 18
CAPITULO III: ESTUDIOS GENÉTICOS ........................................................................................... 21
3.1. GENÉTICA ......................................................................................................................... 22
3.2. CLONACIÓN ...................................................................................................................... 24
3.2.1. PROBLEMAS BIOÉTICOS DE LA CLONACIÓN.............................................................. 26
3.2.2. IMPLICACIONES ÉTICAS DE LA CLONACIÓN .............................................................. 28
3.3. BIOÉTICA Y DERECHOS HUMANOS................................................................................... 29
3.3.1. JUICIO DE NÚREMBERG ............................................................................................ 29
3.3.2. DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS .......................................................... 31
3.3.2.1. DECLARACIÓN UNIVERSAL SOBRE BIOÉTICA Y DERECHOS HUMANOS ................. 32
CAPÍTULO I:
EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA BIOÉTICA
1. ASPECTOS MORALES Y LOS ENFOQUES ACTUALES
DE LAS CIENCIAS BIOLÓGICAS

La bioética hace referencia a la rama de la ética y se encuentra dentro del campo de


discusión de la filosofía de la biología, dentro de ello se dedica a proveer los principios
necesarios para la conducta correcta del humano respecto a la vida, dicho esto cabe
especificar que no se refiere solamente a la vida humana, sino que también a la vida no
humana, de igual manera también se refiere a la conducta correcta hacia el ambiente en
el que pueden darse condiciones aceptables para la vida.
Este término proviene del griego “bios” que significa “vida” y “ethos” que significa
“ética”. El término bioética fue creado por Fritz Jahr en 1926, en el artículo Ciencias de
la vida y la moral y “bioética” fue utilizado por primera vez por el oncólogo
estadounidense Van Rensselaer Potter en su libro “Bioética: un puente hacia el futuro”
en 1971, en el propone la siguiente definición de su neologismo: «Puede definirse como
el estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias humanas y de la
atención sanitaria, en cuanto se examina esta conducta a la luz de valores y principios
morales». Posteriormente su área de actividad no sólo abarca aspectos tradicionales de
la ética médica, sino que incluye la ética ambiental, el desarrollo sostenible, los
derechos de las futuras generaciones, etc. En la actualidad su desarrollo se ha producido
fundamentalmente por la nueva ética sanitaria y la ética de los nuevos avances en
biotecnología y biomedicina. El objetivo de la bioética, tal como la “fundaron” las
anteriores instituciones era animar el debate y el dialogo interdisciplinar entre la
medicina, la filosofía y la ética. Su desarrollo supuso una notable renovación de la
tradicional ética médica. Varios acontecimientos intervinieron para que se produjera el
nacimiento de la moderna bioética.
Para comprender con exactitud lo que es la bioética, también debemos dominar los
conceptos de ética y moral, ya que son términos fundamentales aplicados dentro de este
mismo, y los debemos de poseer para poder aplicar correctamente el principio de la
bioética. La moral hace referencia al hecho real que encontramos en todas las
sociedades, esta es un conjunto de normas a saber que se transmiten de generación en
generación, evolucionando a lo largo del tiempo y poseen fuertes diferencias con
respecto a las normas de otra sociedad y de otra época histórica, estas normas se utilizan
para orientar la conducta de los integrantes de esa sociedad emitiendo juicios relativos
al bien y al mal. La ética se refiere al hecho real que se da en la mentalidad de las
personas, es un conjunto de normas a saber, principio y razones que un sujeto ha
realizado y establecido como una línea directriz de su propia conducta.
Leído lo anterior podemos decir que la ética y la moral en los dos casos se trata de
normas y percepciones, ya que en la moral se refiere al conjunto de normas que una
sociedad se encarga de transmitir de generación en generación; y en la ética hace
referencia a un conjunto de normas igualmente, pero que un sujeto ha esclarecido y
adoptado en su propia mentalidad. Así como tienen estos puntos en los que se basan,
también tienen diferentes puntos en los que difieren, uno de ellos es que la moral tiene
una base social, por lo cual las normas establecidas se realizan en el seno de una
sociedad y esta tiene una gran influencia en la conducta de cada uno de los integrantes
de la misma, mientras que la ética surge en la interioridad de una persona, esto como
resultado de su propia reflexión y su propia elección. Una segunda diferencia es que la
moral es un conjunto de normas que actúan en la conducta desde el exterior o desde el
inconsciente, mientras que la ética influye en la conducta de una persona pero desde sí
misma.
La bioética se pueden relacionar con otras disciplinas, ya que esta es un espacio en
donde convergen la medicina, la biología, el derecho, la filosofía, las ciencias humanas,
la ecología, la educación demás. Su enfoque es pluralista y eminentemente dialógico en
el marco de una ética de la sociedad civil.
Variados enfoques han tratado de determinar que cuestiones o circunstancias
provocaron el nacimiento de la bioética, hoy casi todo el mundo está de acuerdo que el
factor determinante del surgimiento de esta nueva disciplina se aboco la aparición de
una serie de “paradojas” creadas por el propio avance de la medicina y la tendencia a
extender las prestaciones sanitarias:

- En 1962 en Seattle se creó un comité de legos (no médicos) para decidir que
pacientes tenían preferencia para beneficiarse de la entonces novedosa práctica
de la hemodiálisis. La pregunta que se planteaba era ¿por qué un avance médico
debiera crear una nueva discriminación médica? ¿En función de que parámetros
se elegía a los candidatos que se sometían a esta nueva práctica médica?

- Tras la II guerra mundial y el conocimiento de que el tercer Reich había


realizado ciertas experimentaciones médicas con los prisioneros de guerra se
publicó el Código de Núremberg (1948)

- En los años 60 del siglo pasado se tomó conciencia que incluso en las
sociedades democráticas la investigación biomédica sobre sujetos humanos
planteaba gran cantidad de problemas e incógnitas que había que encarar
adecuadamente.

- En 1972 se divulga el “caso Tuskegee”, un estudio hasta entonces secreto en el


que participaron 400 personas de raza negra a los que se les había dejado de
tratar contra la sífilis, a pesar de que existían tratamientos eficaces contra la
enfermedad para estudiar la evolución natural de la enfermedad.

- El congreso de los EE.UU. establece la “Comisión Nacional Para la Protección


de los sujetos humanos en el campo de las ciencias Biomédicas y del
Comportamiento”. Esta Comisión publica en 1978 el “Informe Belmont” en el
que destacan las directrices para la protección de las personas que participen
como sujetos de experimentación en investigaciones en ciencias sanitarias y que
deben basarse en los principios de autonomía, beneficencia y justicia.
- A finales de los años 60 con la aparición de los primeros trasplantes de corazón
se plantea el problema de cómo definir la muerte clínica. La facultad de
medicina de la Universidad de Harvard publica un artículo sobre los nuevos
criterios de la muerte cerebral.

- En 1975 Karen A. Quinlian entra en coma irreversible y queda en estado


vegetativo persistente. Sus padres piden que la desconecten del respirador
artificial para que pueda morir en paz. Tras una primera denegación judicial, el
tribunal supremo de Nueva Jersey autoriza la desconexión sobre la base del
“derecho a una muerte digna y en paz”. Por primera vez se plantea que la
tecnología del soporte vital puede ocasionar problemas de ética con respecto a
pacientes en estado de coma o vegetativo. Tras este caso se plantea la necesidad
de crear “comités de ética” capaces de enfrentarse a estos asuntos. Surgen
directrices sobre reanimación, sobre el empleo o no de tratamientos costosos
para mantener con vida a recién nacidos con graves anomalías.

- En 1972 se promulga en EE.UU. la Carta de los Derechos de los Enfermos. Las


necesidades y preferencias de los pacientes tenían que ser defendidas ante una
poderosa tecnología que a veces era mirada con suspicacia y ante las
instituciones.

- En años recientes los avances en genética, el proyecto del genoma humano y las
técnicas reproductivas han ampliado aún más el terreno de la bioética obligando
a buscar respuestas a estos nuevos retos.

1.1. Dimensionando los trasplantes

Como modalidad terapéutica el trasplante de órganos, tejidos y células ha sido


planteado desde el inicio de la humanidad, representada con deidificaciones en algunas
religiones como la del Dios Ganesch o en forma de milagros en otras, como el conocido
de San Cosme y San Damián.
Un trasplante consiste en trasladar un órgano, tejido o un conjunto de células de una
persona a otra, o bien de una parte del cuerpo a otra en un mismo paciente. Existen
muchas razones por las cuales un paciente deba someterse a un trasplante; sin embargo,
una de las razones más comunes es tratar de reemplazar algún órgano o tejido enfermo o
lesionado y sustituirlo por uno sano. El donador del órgano o tejido a trasplantar no
necesariamente debe ser una persona con vida. Si una persona donadora sufre muerte
cerebral, sus órganos pueden ser conservados por medio de diversos métodos con la
intención de que su funcionamiento no se vea afectado y sea de utilidad para otro
paciente que los requiera. La lista de órganos y tejidos trasplantables incluye: pulmón,
corazón, riñón, hígado, páncreas, intestino, estómago, piel, córnea, médula ósea, sangre,
hueso, entre otros, siendo el riñón el órgano más comúnmente trasplantado a nivel
mundial.
En humanos la historia del trasplante de órganos inicia en 1906 con la implantación de
un riñón de cerdo en el codo de un urémico. Después en 1933 Voronoy realizo el primer
trasplante con riñón proveniente de cadáver. En 1954 en Boston se realizó el primer
trasplante renal con éxito entre gemelos homocigóticos, el trasplante de órganos ha
dejado de ser un tratamiento experimental, sin embargo su transformación en un
tratamiento de rutina ha traído una serie de dilemas éticos cuya solución no siempre es
fácil. En sus inicios, el principal dilema ético era saber si era lícito someter a un
paciente a un tratamiento extraordinario de resultados inciertos y a costa de un sacrificio
personal importante. Hoy en día, cuando el trasplante de órganos constituye el
tratamiento idóneo para muchas enfermedades orgánicas terminales, las cuestiones
éticas tienen más que ver con la escasez de órganos para trasplante, la justa selección de
receptores, el alto costo económico de los trasplantes, la adecuada regulación y control
público a todos los niveles, el xenostrasplante y nuevas modalidades de científicas en
desarrollo.

Existen varios principios éticos a considerar en el trasplante de órganos:

- Primer principio: nos hace referencia a que los órganos de personas fallecidas
pueden ser retirados con el propósito de trasplante solamente si se obtiene
cualquier consentimiento requerido por la ley y si no hay ninguna razón para
creer que la persona fallecida se opuso a tal retiro, en la ausencia de cualquier
consentimiento formal expresado durante toda la vida de la persona.
- Segundo principio: nos dice que los médicos que determinan que se ha
producido la muerte de un donador potencial no deben estar directamente
implicados en el retiro de órganos de los donadores y los procedimientos de
trasplante subsecuente, o ser responsables del cuidado de los destinatarios
potenciales de esos órganos.
- Tercer principio: dice que los órganos para el trasplante deben tomarse
preferentemente de personas fallecidas. Sin embargo, personas adultas vivas
pueden donar órganos, pero en general esos donadores deben estar
genéticamente relacionados a los receptores. Puede haber excepciones en el caso
de trasplante de médula ósea y otros tejidos con capacidad de regeneración
aceptable.
Un órgano puede tomarse de un donador adulto con el fin de trasplante, si éste
da su libre consentimiento. El donador debe estar libre de cualquier influencia y
presión indebidas, y suficientemente informadas para poder comprender y
sopesar los riesgos, beneficios y consecuencias del consentimiento.
- Cuarto principio: dice que ningún órgano debe extraerse del cuerpo de un menor
en vida con el fin de trasplante. Puede haber excepciones en la legislación
nacional en el caso de tejidos con capacidad de regeneración.
- Quinto principio: dice que el cuerpo humano y sus partes no pueden ser objeto
de transacciones comerciales. Por consiguiente, dar o recibir el pago de órganos
debe prohibirse.
- Sexto principio: dice que debe prohibirse el publicitar la necesidad o la
disponibilidad de órganos, con el fin de ofrecer o buscar pago por ellos.
- Séptimo principio: dice que debe prohibirse a los médicos y otros profesionales
de la salud a participar en los procedimientos de trasplante de órganos si tienen
razones para creer que los órganos han sido objeto de transacciones comerciales.
- Octavo principio: Debe prohibirse a cualquier persona o institución involucradas
en procedimientos de trasplante de órgano el recibir cualquier pago que exceda
una cuota justificable por los servicios prestados.
- Noveno principio: A la luz de los principios de justicia y equidad, los órganos
donados deben hacerse disponibles para pacientes sobre la base de su necesidad
médica, y nunca sobre otras consideraciones, como las financieras.

Dentro de los trasplantes de órganos no está permitido El trasplante de glándulas


sexuales, por constituir un ataque directo a la individualidad genética del hombre.

1.3. EXPERIMENTACIÓN EN HUMANOS

La experimentación en humanos existe ya desde hace varios años atrás pero la


preocupación por las consecuencias y por la protección de las personas participantes en
los experimentos es un fenómeno reciente, su propósito principal es el comprender las
causas, evolución y efectos de las enfermedades y mejoramiento de las intervenciones
preventivas, diagnósticas y terapéuticas. Incluso, las mejores intervenciones probadas
deben ser evaluadas continuamente a través de la investigación para que sean seguras,
eficaces, efectivas, accesibles y de calidad.
Durante las primeras décadas del siglo XX se llevaron a cabo varios experimentos
clínicos con seres humanos, pero estos a pesar de haber dado su consentimiento para
participar, fueron abusivos por los riesgos que implicaban en el participar y por no estar
claro que el criterio ético que los guiaba fuera la beneficencia del paciente. Se
justificaban experimentos que causaban daños, incluso la muerte, en la medida que los
sujetos hubieran dado su consentimiento voluntario. Se presentó un adelanto en el
campo de la autonomía del paciente pero un retroceso en la beneficencia. Debido a esto
surgió la necesidad de una regulación de la experimentación.
Durante el año de 1931 en Alemania se promulgo una ley que daba importancia
fundamental al respeto de la autonomía al exigir la obtención de consentimiento
informado, tanto en investigaciones sobre medicamentos como en experimentación con
humanos y en 1935 en los Estados Unidos se permitió la experimentación con seres
humanos si daban su consentimiento. Aunque se haya promulgado la ley, durante la
Segunda Guerra Mundial algunos investigadores alemanes, entre ellos varios médicos,
realizaron numerosos procedimientos en campos de concentración con poblaciones
obviamente vulnerables, en especial prisioneros judíos y gitanos, pero también
prisioneros políticos y otros. Algunos de los casos de experimentación más conocidas
son aquellas sobre hipotermia, donde se probaban mecanismos para producir la muerte
por congelamiento, observando los cambios fisiológicos que se producían hasta la
muerte. Estaba totalmente prohibido experimentar con sujetos moribundos.
Uno de los hechos históricos más importantes por así decirlo, en experimentación con
humanos, fue la experimentación nazi. Esta consistió en la experimentación en grandes
cantidades de prisioneros, esta fue llevada a cabo por parte del régimen nazi en sus
campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Joseph Mengele fue uno
de los científicos más controvertidos, ya que condujo experimentos en el campo de
concentración de Auschwitz, bajo la dirección de Eduard Wirths, estos seleccionaban
reclusos para ser sujetos a varios experimentos que estarían destinados supuestamente a
ayudar al personal militar alemán en situaciones de combate, ayudar en la recuperación
de personal militar que había sido herido y promover la ideología racial respaldada por
el Tercer Reich.
El ejército alemán tenía su disposición un gran equipo de médicos y científicos
dedicado a realizar experimentos atroces con seres vivos. Aquí va una lista de algunos
experimentos especializados que realizaban con los prisioneros:

- Resistencia a la altura: El propósito de este experimento era poner a prueba los


límites de la resistencia humana a grandes alturas y sin oxígeno. Fue diseñado
para reproducir las condiciones por las que podría pasar un piloto alemán en
caso de ser derribado en combate. Se supone que un piloto caería grandes
distancias sin paracaídas y sin una fuente de oxígeno. En el experimento se
ponía a la víctima en un cuarto presurizado cerrado herméticamente y le
aplicaban la presión correspondiente a 68.000 metros de altura, con el fin de
simular el descenso del aviador. Muchos prisioneros perdieron la vida en este
peligroso experimento.
- Congelación e hipotermia: Estos experimentos fueron llevados a cabo en los hombres
para simular las condiciones de los militares en el Frente del Este. Muchos alemanes
murieron de frío o por enfermedades relacionadas a las bajas temperaturas –como la
gripe–, así que esta era una forma de prepararlos mejor para esas condiciones
climáticas. Estos experimentos estuvieron a cargo del doctor Sigmund Rascher en los
campos de Birkenau, Auschwitz y Dachau, y en 1942 presentó los resultados en una
conferencia. Por un lado, se veía cuánto tiempo tardaba un cuerpo en congelarse hasta
la muerte, y por el otro, se buscaban formas de reanimarlo. A las víctimas que eran los
jóvenes judíos y rusos se colocaban en tinas de agua helada o desnudos en la
intemperie en temperaturas bajo cero, con una sonda que medía la bajada de
temperatura en el recto y la mayoría moría al llegar a los 25 grados. Por otra parte, los
experimentos para resucitar también eran crueles y dolorosos en aquellos que aún no
había muerto pero estaban al borde. Se los ponía bajo lámparas de rayos ultravioletas
que quemaban la piel, mediante la irrigación interna de agua hirviendo que generaba
ampollas, o en tinas con agua caliente cuya temperatura se iba aumentando poco a
poco, o haciendo que una mujer “caliente” al hombre mediante el sexo.
- Experimentos genéticos: La raza aria era el objetivos de los nazis: cabello rubio,
ojos azules, superhombres de una única raza en todo el mundo. Quienes no
cumplieran esas características debían ser exterminados. Se hicieron leyes de
matrimonio para investigar las razas y ver si eran puras. Uno de los que cayeron
en la trampa fue el doctor Rascher, cuya mujer era estéril y habían adoptado dos
hijos. En los campos de concentración se llevaron a cabo gran cantidad de
experimentos genéticos para perfeccionar la raza y entender los defectos. Entre
los más conocidos fueron los experimentos de Josef Mengele con gitanos y
mellizos. El “Ángel de la Muerte” seleccionaba a las rarezas apenas bajaban del
tren en el campo de Auschwitz. En el caso de los gemelos, Mengele los
estudiaba por varios días, y cuando todas las pruebas habían sido tomadas, se los
mataba con una inyección de cloroformo en el corazón.

1.4. PRINCIPALISMO

En la década de los 80’s la propuesta ética de Tom L. Beauchamp y James F. Childress


contenida en el famoso libro Principles of biomedical ethics, los autores elaboraron un
“paradigma” moral para quienes trabajan en el ámbito de la salud, a los fines de
proporcionar una referencia práctica y conceptual que pueda servir de orientación en
situaciones concretas. Tal paradigma, como se sabe, estaba asentado en las bases de los
principios de autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia, interpretados a la luz
de dos teorías, el utilitarismo mitigado y la deontología prima facie.

Los principios de este modelo son cuatro, los explico a continuación:

a) El principio de autonomía: en el ámbito médico significa que los valores, criterios y


preferencias del enfermo gozan de prioridad en la toma de decisiones, en virtud de su
dignidad como sujeto. Este principio guarda inmediata relación con la cuestión del
consentimiento informado de la persona actual o potencialmente enferma.

b) Principio de beneficencia: compromete a proporcionar beneficios a los demás. Es


decir, hacer todo el bien al paciente. Claro que el problema que se presenta aquí de
inmediato es la variedad de concepciones acerca de lo que podemos entender por
beneficio o perjuicio.

c) Principio de no maleficencia: obliga a no dañar a los demás. Clásicamente conocido


como primun non nocere, es un principio prioritario.

d) Principio de Justicia: Todos los sujetos merecen el mismo respeto y deben


reivindicar su derecho a la vida, a la salud y a la equidad en la distribución de los
recursos sanitarios. El principio de justicia refiere a la obligación de igualdad en los
tratamientos y, en lo que respecta al Estado, a la equitativa distribución de recursos para
la sanidad, los hospitales, la investigación, etc.

Beauchamp y Childress se separan del planteamiento original al no admitir una


jerarquía entre los deberes prima facie y considerarlos al mismo nivel: “A diferencia de
Ross, ni priorizamos ni jerarquizamos nuestros principios. De esta forma evitamos que
los principios sean intransigentes, convirtiéndose en tiranos. En los conflictos
complicados, puede que no exista una única acción correcta, ya que dos o más actos
moralmente aceptables han entrado en conflicto y su peso es el mismo en las
circunstancias dadas. En estos casos podemos exponer buenas aunque no contundentes
razones que justifiquen más de un acto”.

Los autores proponen cinco condiciones para poder justificar la eventual desobediencia
a un principio:
1) se deben tener mejores razones para seguir la norma emergente.
2) el objetivo moral debe tener una perspectiva realista de concretización.
3) no puede ser reemplazada por una alternativa moralmente preferible.
4) la forma de infracción elegida debe ser la menor posible.
5) el agente debe buscar minimizar los efectos de la infracción.

Sin duda elementos de validez hay en los tres o cuatro principios de la bioética
principialista, e incluso hasta se podría realizar una correspondencia con los principios
de la bioética personalista. Y así, respectivamente, el principio terapéutico, el principio
de libertad-responsabilidad, el principio de subsidiariedad. Con la diferencia que
aquellos cuentan con una antropología personalista fundante, que hace referencia a un
bien integral de la persona humana. No así estos principios de la bioética principialista,
que en no pocas ocasiones se los toma como principios absolutos y sin dejar en claro
por ejemplo, qué debemos entender por el bien de la persona o por la autonomía del
paciente. ¿Cuál sería el límite de esa autonomía? Por ejemplo, es una pregunta al que la
bioética de los principios no da una respuesta satisfactoria y menos universal.
CAPÍTULO II: LOS MÉTODOS DE ESTUDIO BIOÉTICOS
2. 1. TEORÍAS ÉTICAS Y PRINCIPIOS DEDUCTIVOS

Las teorías éticas se refieren a la teoría filosófica que intenta fundamentar la moral, es
decir, justificar su validez y legitimidad. Como toda moral, consiste en una serie de
preceptos o normas y una serie de valores. la teoría deberá justificar precisamente estas
normas y valores. Según el tipo de fundamento que proporcione, hablaremos de un tipo
de teoría ética o de otro. Así, serán teorías distintas las que conciben y defienden la
moral como una búsqueda de la vida buena o como el cumplimiento del deber.
Las distintas teorías éticas que se han dado a lo largo de la historia pueden dividirse en
varios tipos, no sólo por el fundamento concreto que dan de las normas morales, sino
también por el modo particular de darlo.
Intelectualismo moral
Esta teoría nos dice que conocer el bien es hacerlo, sólo actúa inmoralmente el que
desconoce en qué consiste el bien. Puede comprobarse que esta teoría es doblemente
cognitivista, ya que no sólo afirma que es posible conocer el bien, sino que además
defiende que este conocimiento es el único requisito necesario para cumplirlo. El
filósofo griego Sócrates fue el primero en mantener dicha postura ética. Para este
pensador, no sólo el bien es algo que tiene existencia objetiva y validez universal, sino
que, además, al ser humano le es posible acceder a él. Así pues, Sócrates concibe la
moral como un saber. Por lo tanto, para este filósofo no hay personas malas, sino
ignorantes, y no hay personas buenas si no son sabias.

2.1.1. Eudemonismo

Las éticas que consideran la felicidad (eudaimonía) el fin de la vida humana y el


máximo bien al que se puede aspirar son eudemonistas. Ahora bien, decir que el ser
humano anhela la felicidad es como no decir nada, pues cada uno entiende la felicidad a
su modo. Aristóteles fue uno de los primeros filósofos en defender el eudemonismo.
Aristóteles entendía por felicidad que todos los seres tienen por naturaleza un fin: la
semilla tiene como fin ser un árbol; la flecha, hacer diana. No podría ser menos en el
caso del hombre. Como lo esencial del hombre es su capacidad racional, el fin al que
por naturaleza tenderá será la actividad racional. Así pues, la máxima felicidad del ser
humano residirá en lo que le es esencial por naturaleza: la vida contemplativa, es decir,
el ejercicio teórico de la razón en el conocimiento de la naturaleza y de Dios, y en la
conducta prudente, que se caracteriza por la elección del término medio entre dos
extremos, el exceso y el defecto.

2.1.2. Hedonismo
La palabra hedonismo proviene del griego hedoné, que significa placer. Se considera
hedonista toda doctrina que identifica el placer con el bien y que concibe la felicidad en
el marco de una vida placentera. Aunque existen muchas teorías, suelen diferir entre
ellas por la definición propuesta de placer. Los cirenaicos formaron una escuela iniciada
por un discípulo de Sócrates, Aristipo (435 a.C). Según este filósofo, la finalidad de
nuestra vida es el placer, entendido en sentido positivo como goce sensorial, como algo
sensual y corporal, y no como fruición intelectual ni como mera ausencia de dolor. Al
igual que los anteriores, el epicureismo identifica placer y felicidad. Sin embargo, a
diferencia de estos, Epicuro define el placer como la mera ausencia de dolor. No se
trata, pues, de buscar el placer sensual del cuerpo, sino la ausencia de pesar del alma.
Esta serenidad o tranquilidad del alma (ataraxia) es el objetivo que debe seguir todo ser
humano. ¿Cómo alcanzarla? El sabio que se conduce razonablemente y no escoge a lo
loco lo que pueden ser sólo aparentes placeres logrará una vida más tranquila y feliz.

2.1.3. Estoicismo

En un sentido amplio, pueden considerarse estoicas todas las doctrinas éticas que
defiendan la indiferencia hacia los placeres y dolores externos, y la austeridad en los
propios deseos. Ahora bien, en un sentido estricto, se conoce como estoicismo tanto la
corriente filosófica grecorromana, iniciada por Zenón, como la teoría ética mantenida
por estos filósofos La ética estoica se basa en una particular concepción del mundo: éste
se encuentra gobernado por una ley o razón universal (logos) que determina el destino
de todo lo que en él acontece, lo mismo para la naturaleza que para el ser humano. Por
lo tanto, el ser humano se halla limitado por un destino inexorable que no puede
controlar y ante el que sólo puede resignarse. Esta es la razón de que la conducta
correcta sólo sea posible en el seno de una vida tranquila, conseguida gracias a la
imperturbabilidad del alma, es decir, mediante la insensibilidad hacia el placer y hacia
el dolor, que sólo será alcanzable en el conocimiento y la asunción de la razón
universal, o destino que rige la naturaleza, y por tanto, en una vida de acuerdo con ella.

2.1.4. Iusnaturalismo ético


Se puede calificar de iusnaturalista toda teoría ética que defienda la existencia de una
ley moral, natural y universal, que determina lo que está bien y lo que está mal. Esta ley
natural es objetiva, pues, aunque el ser humano puede conocerla e interiorizarla, no es
creación suya, sino que la recibe de una instancia externa. Tomás Aquino es el filósofo
que ha mantenido de forma más convincente el iusnaturalismo ético. Según este
filósofo, Dios ha creado al ser humano a su imagen y semejanza y, por ello, en su
misma naturaleza le es posible hallar el fundamento del comportamiento moral. Las
personas encuentran en su interior una ley natural que determina lo que está bien y lo
que está mal, gracias a que ésta participa de la ley eterna o divina.
Formalismo
Son formales aquellos sistemas que consideran que la moral no debe ofrecer normas
concretas de conducta, sino limitarse a establecer cuál es la forma característica de toda
norma moral. Según Inmanuel Kant, sólo una ética de estas características podría ser
universal y garantizar la autonomía moral propia de un ser libre y racional como el ser
humano. La ley o norma moral no puede venir impuesta desde fuera (ni por la
naturaleza ni por la autoridad civil...), sino que debe ser la razón humana la que debe
darse a sí misma la ley. Si la razón legisla sobre ella misma, la ley será universal, pues
será válida para todo ser racional. Esta ley que establece como debemos actuar
correctamente, sólo es expresable mediante imperativos (mandatos) categóricos
(incondicionados). Estos de diferencian de los imperativos hipotéticos, propios de las
éticas materiales, que expresan una norma que sólo tiene validez como medio para
alcanzar un fin. Por contra, el imperativo categórico que formula Kant es: Obra de tal
modo que tu acción pueda convertirse en ley universal. Este imperativo no depende de
ningún fin y, además, no nos dice qué tenemos que hacer, sino que sirve de criterio para
saber qué normas son morales y cuáles no. Establece cuál es la forma que debe de tener
la norma para ser moral: sólo aquellas normas que sean universalizables serán realmente
normas morales.

2.1.5. Emotivismo

Por emotivismo se entiende cualquier teoría que considere que los juicios morales
surgen de emociones. Según esta corriente, la moral no pertenece al ámbito racional, no
puede ser objeto de discusión o argumentación y, por tanto, no existe lo que se ha
llamado conocimiento ético. David Hume es uno de los máximos representantes del
emotivismo. Afirma que las normas y los juicios morales surgen del sentimiento de
aprobación o rechazo que suscitan en nosotros ciertas acciones. Así, una norma como
Debes ser sincero o un juicio moral como Decir la verdad es lo correcto se basan en el
sentimiento de aprobación que provocan las acciones sinceras y en el sentimiento de
rechazo que generan las acciones engañosas. Para los emotivistas, los juicios morales
tienen la función de suscitar esos sentimientos no solo en mí, sino en el interlocutor y,
así, promover acciones conforme a estos: la función que poseen los juicios y las normas
morales es influenciar en los sentimientos y en la conducta del interlocutor.

2.1.6. Utilitarismo
Es una teoría ética muy cercana al eudemonismo y al hedonismo, pues defiende que la
finalidad humana es la felicidad o placer. Por ello, las acciones y normas deben ser
juzgadas de acuerdo con el principio de utilidad o de máxima felicidad. Al igual que las
anteriores, constituye una ética teleológica, pues valora las acciones como medios para
alcanzar un fin y según las consecuencias que se desprendan de ellas: una acción es
buena cuando sus consecuencias son útiles (nos acercan a la felicidad) y es mala cuando
sus consecuencias no lo son (nos alejan de ella). Según John Stuart Mill, la principal
diferencia entre el utilitarismo y el hedonismo clásico (epicureismo) es que el primero
trasciende el ámbito personal: no entiende por felicidad el interés o placer personal, sino
el máximo provecho para el mayor número de personas. El placer es un bien común.
Mill distingue entre placeres inferiores y superiores: hay placeres más estimables que
otros según promuevan o no el desarrollo moral del propio ser humano.
Ética discursiva
Heredera y continuadora de la ética kantiana, la ética del discurso o ética dialógica es
formal y procedimental, pues no establece normas concretas de acción, sino el
procedimiento para determinar qué normas tienen valor ético. El criterio es similar al
kantiano, pero formulado de modo distinto. Si en Kant tenía validez aquella norma que
podía convertirse en ley universal, para las éticas discursivas es norma moral aquella
que es aceptable por la comunidad de diálogo, cuyos participantes tienen los mismos
derechos y mantienen relaciones de libertad e igualdad, esto es, a la que se llega a través
del diálogo y no del monólogo. Para Jürgen Habermas, sólo tienen validez aquellas
normas aceptadas por un consenso en una situación ideal de diálogo. Esta situación de
diálogo debe de cumplir una serie de requisitos: todos los afectados por una misma
norma deben participar en su discusión; todos los participantes deben tener los mismos
derechos y las mismas oportunidades de argumentar y defender sus posturas; no puede
existir coacción de ningún tipo y todos los participantes deben intervenir en el diálogo
teniendo como finalidad el entendimiento.

2.1.7. Principios fundamentales de la bioética


En el año de 1979 Tom L. Beauchamp y James F. Childress, definieron los cuatro
principios de la bioética, los cuales son: autonomía, no maleficencia, beneficencia y
justicia. A continuación defino cada uno de estos principios:

- Autonomía: Según Kant es la capacidad del sujeto para gobernarse por una
norma que el mismo acepta sin coacción externa, una norma que debe ser
universalizada por la razón humana. Según Mill es la ausencia de coacción en la
capacidad de acción y pensamiento del individuo.
- No maleficencia: Se refiere a evitar cualquier intervención que pueda ser dañina,
como por ejemplo el hecho de contar la cruel realidad a un paciente que ha
expresado su deseo de no saber nada sobre su enfermedad.
- Beneficencia: El médico debe hacer el bien como cuestión inherente a su
profesión. Proporcionará la atención óptima que requiera el paciente, la que
ofrezca máximas garantías de curación y la que más pueda beneficiarlo en la
recuperación de su salud, asignándole el mejor cuidado en oportunidad, calidad
y calidez.
- Justicia: Implica trato con equidad para toda persona, cualquiera que sea su
condición social, raza, religión, sexo o ideas políticas.
2.2. MÉTODOS DEDUCTIVOS, CUANTITATIVOS Y CUALITATIVOS

2.2.1. Método deductivo

El método deductivo es un método científico que considera que la conclusión está


implícita en las premisas. Por lo tanto, supone que las conclusiones siguen
necesariamente a las premisas: si el razonamiento deductivo es válido y las premisas
son verdaderas, la conclusión sólo puede ser verdadera.

2.2.2. Método cualitativo

Este tiene como objetivo la descripción de las cualidades de un fenómeno. Busca un


concepto que pueda abarcar una parte de la realidad. No se trata de probar o de medir en
qué grado una cierta cualidad se encuentra en un cierto acontecimiento dado, sino de
descubrir tantas cualidades como sea posible.

2.2.3. Método cuantitativo

La Metodología Cuantitativa es aquella que permite examinar los datos de manera


numérica, especialmente en el campo de la Estadística. Para que exista la Metodología
Cuantitativa se requiere que entre los elementos del problema de investigación exista
una relación cuya naturaleza sea lineal. Es decir, que haya claridad entre los elementos
del problema de investigación que conforman el problema, que sea posible definirlo,
limitarlos y saber exactamente donde se inicia el problema.

2.3. ASPECTOS CULTURALES EN LA BIOÉTICA

La bioética entrará en la cultura y en la historia si sabe fundamentar antropológicamente


sus principios y valores universalmente válidos, de lo contrario se convertirá en un
pacto de mentira, que el propio transcurso del tiempo eliminará, de la misma manera
que la ciencia elimina al mentiroso y al oportunista. A la bioética le corresponde en
estos momentos clamar por los deberes y las exigencias que requiere, sobre todo el
respeto a la vida humana en cualquiera de las fases en que se encuentre, ante una ciencia
imparable que somete la razón a la materia, que somete la regla ética universal de
respeto al otro al beneficio económico y a la eficacia.
La bioética, como nueva disciplina va a jugar un papel fundamental en el plano cultural
en cuanto a sus determinaciones sobre la naturaleza y los procesos que corresponden al
hombre considerando a la cultura como ese modo particular que tienen los hombres de
cultivar su relación con ella y los otros hombres para lograr una existencia plenamente
humana. La primacía de la vida humana, por tanto personal, sobre ideologías, intereses
o utilidades es la aportación cultural que corresponde a esta nueva y joven disciplina.
El Iusnaturalismo o Derecho Natural es una doctrina ética y jurídica que defiende la
existencia de derechos del hombre fundado o determinado en la naturaleza humana, son
derechos universales, anteriores, superiores e independientes al derecho positivo y
al derecho consuetudinario. La tesis principal del Iusnaturalismo puede resumirse del
siguiente modo:
 Existen ciertos principios morales y universales (leyes naturales o derechos
naturales).
 El contenido de dichos principios es cognoscible por el hombre mediante la
razón.
 Si estos principios no son recogidos o sancionados por el ordenamiento jurídico
positivo, este último no puede considerarse un verdadero ordenamiento jurídico.
Se suele afirmar que la diferencia fundamental entre el Iusnaturalismo clásico y el
Iusnaturalismo moderno estriba en el énfasis que cada una de ellas pone en la noción de
ley natural y de Derecho subjetivo, respectivamente. Así, mientras las doctrinas
iusnaturalistas modernas se desarrollan y articulan fundamentalmente a partir de la
noción de Derecho como facultad moral (Derecho Natural), las teorías iusnaturalistas
clásicas lo harían a partir de la noción de ley natural. Algunos de los representantes
relevantes son: Robert Alexy, Tomás de Aquino, Thomas Hobbes, Hugo Grotius, Platón
y Johann Adam Von Ickstatt.
La voluntad anticipada es el conjunto de preferencias que una persona tiene respecto del
cuidado futuro de su salud, de su cuerpo y de su vida, y que decide cuando está en pleno
uso de sus facultades mentales, en anticipación a la posibilidad de que en algún
momento en el futuro se encuentre incapacitada para expresar esas preferencias y tomar
decisiones por sí misma. La voluntad anticipada contiene no sólo las preferencias sino
también los valores de la persona, su entorno cultural y sus creencias religiosas.
La voluntad anticipada tiene algunas semejanzas con un testamento, y las razones para
elaborarla son también similares. En un testamento, una persona indica su deseo de
cómo ha de disponerse de sus bienes cuando haya fallecido. En una voluntad
anticipada, una persona indica cómo quiere que se disponga de sus bienes más
preciados: su salud, su cuerpo y su vida, en un momento cercano a la muerte en el que
ya no sea capaz de decidir por sí misma.
Se conoce como derechos de los animales a las ideas postuladas por corrientes de
pensamiento y a la subcorriente del movimiento de liberación animal que sostienen que
la naturaleza animal, independientemente de la especie, es un sujeto de derecho.
La idea según la cual sería aceptable que los animales puedan ser explotados por los
humanos para comida, vestido, u otras razones, proviene básicamente de tres fuentes
principales.

- La suposición de que los animales no pueden poseer derechos porque no tienen


capacidades tales como razonamiento, lenguaje o conciencia. Dicha suposición
es contestada por los defensores de los animales mediante el argumento de casos
marginales.
- El argumento de casos marginales, también conocido como argumento de la
superposición de especies, es un criterio sobre el estado moral de los animales
que no pertenecen a la especie Homo sapiens
- La "condición moral" puede referirse a un derecho a no ser asesinados o a no
sufrir.
CAPITULO III: ESTUDIOS GENÉTICOS
3.1. GENÉTICA

Para poder comprender lo que son los estudios genéticos antes debo definir algunos
conceptos importantes dentro de la biología, tal como lo que es la genética, la herencia,
genotipo, etc. La genética es un área de las ciencias biológicas que se encarga del
estudio de las bases de la herencia y la diversidad que existe entre los seres vivos. La
herencia por su parte son las características físicas y biológicas que compartimos con
nuestra familia y que pueden determinar nuestro aspecto y nuestras características
biológicas, es decir, nuestro fenotipo. Todo esto viene derivado en gran medida por
nuestros componentes genéticos, es decir, nuestro genotipo.
Nuestro genotipo es el material genético que ha sido objeto de estudio desde hace más
de 50 años. Este material se almacena dentro de nuestras células y se describe como el
ácido desoxirribonucleico o también llamado ADN que junto con los carbohidratos, los
lípidos y las proteínas forman las cuatro clases de biomoléculas orgánicas que
caracterizan a los seres vivos.
El propósito de los estudios genéticos es el estudiar a los genes y a sus diferencias. Para
la realización de los mismos, es necesario tomar una muestra de tejidos que conforman
el cuerpo, el cual se examina a través de diferentes instrumentos y diversas técnicas
moleculares para obtener el ADN y así identificar algunos de los genes que lo
conforman. A través de este análisis se detectan los genes y sus mutaciones. Se ha
descrito que existen más de 4000 mutaciones en los genes de los humanos pero no todas
ellas se expresan o manifiestan aunque el individuo las presente. Esto sucede porque la
mutación debe ser “dominante”, es decir, que tienen la capacidad de no responder ante
las medidas de autorreparación que tiene el ADN.
Hasta ahora la manipulación genética de animales y microorganismos consistía en
añadir genes humanos para la obtención de productos proteicos en cantidades elevadas
con poco costo, por ejemplo la insulina, factores de coagulación, etc.
En plantas se han usado estas técnicas con los mismos fines anteriormente dichos y
además se han conseguido cultivos más rentables porque crecen más, se hacen
resistentes a plagas o a heladas, aparte de otras múltiples ventajas. En cuanto a la
manipulación genética de estas, las cuestiones éticas de estas se refieren al hecho de
informar o no al consumidor de que se trata de productos manipulados genéticamente.
Además son desconocidos los efectos que tendrán estos alimentos en el ser humano ya
que se trata de especies nuevas, no surgidas naturalmente sino inventadas por el
hombre.
Con los animales se añade un nuevo problema y es que como se tiende a conseguir lo
mejor de cada especie y los máximos beneficios, se tiende a uniformar las especies,
tanto animales como vegetales, con los posibles efectos que esto pueda tener en el
futuro. Durante todos los tiempos, las especies animales y vegetales han tendido a la
evolución y a la diversidad. Por esto, los posibles efectos que pueda tener una tendencia
a la uniformidad genética son desconocidos y temidos.
Además, con la manipulación genética de estos seres vivos se crean nuevas especies. En
el caso de los microorganismos se podrían estar construyendo nuevos patógenos y con
ello nuevas enfermedades. Con esto, los beneficios que traen las nuevas tecnologías
genéticas quedan anulados. Una variante de la recombinación genética es la
transgénesis. Con esta metodología es viable la intervención en el patrimonio genético
de un ser con adición de nuevos genes y alteración por tanto, de sus características. Hoy
día se consigue en unos pocos meses lo que la naturaleza hubiera tardado siglos o
milenios en producir: nuevas especies animales. Con la transgénesis, se rompe
totalmente la barrera natural entre las especies, y es teóricamente factible insertar genes
en casos que es imposible que se den en la naturaleza la cual tiende a preservar la
diferencia entre las especies y ni siquiera facilita el nacimiento de híbridos.
Solo para especificar esta clase de experimentación esta aun en sus comienzos, lo que
no quiere decir que se conozcan ya sus indudables inconvenientes morales. Es de notar
la doble lógica que está llevando a la sociedad moderna por nuevos derroteros en el
campo genético: de una parte, la lógica del sentimiento que hace del deseo un absoluto;
de otra, la lógica de la técnica, que no renuncia a algo factible. La transgénesis debería
considerarse éticamente ilícita debido a que supone una grave transgresión contra la
naturaleza. Además no se postulan grandes beneficios ni a corto ni a largo plazo, salvo
la mera curiosidad de ver cómo se comporta la naturaleza en estos casos.
Los animales pueden ser tratados genéticamente para mejorar la ganancia de peso, crear
animales que crezcan más rápido, mejorar la resistencia a enfermedades e incrementar
la fertilidad. La ingeniería genética sobre el ganado se espera que tenga un gran efecto
sobre la agricultura, pero plantea dudas éticas acerca del bienestar de los animales y de
la seguridad. Los problemas de bienestar se pueden alcanzar por manipulación del
tamaño corporal, forma o capacidad reproductiva mediante la crianza, la nutrición, la
terapia hormonal o la inserción de genes, en vía a incrementar el riesgo en el deterioro,
las enfermedades metabólicas, problemas esqueléticos o ginecológicos, mortalidad
perinatal o trastornos mentales. Todos los trabajos deben ser sometidos a un análisis en
el que se comparen los beneficios con el sufrimiento del animal. En la práctica es difícil
poder medir el bienestar tanto humano como animal. Por esto, es necesario tener un
buen asesoramiento sobre las consecuencias de la expresión de transgenes y establecer
unos criterios que permitan asegurar el bienestar de los animales.
El objeto del análisis genético, es decir la investigación del genoma, representa un
hecho claramente positivo. Como en cualquier otra ciencia, de este modo se obtienen
nuevos conocimientos. Sin embargo, en algunos casos, un análisis genético puede tener
como objetivo un tratamiento que como consecuencia del diagnóstico obtenido puede
conducir al aborto. Por esto para determinar la licitud de estas actuaciones hay que
preguntarse cuál es el fin de las mismas.
La Declaración Universal sobre el Genoma y Derechos Humanos, en el artículo 10 dice
que: "Ninguna investigación relativa al genoma humano ni sus aplicaciones, en
particular en las esferas de la biología, la genética y la medicina, podrán prevalecer
sobre el respeto de los derechos humanos, de las libertades fundamentales y de la
dignidad humana de los individuos o, si procede, de los grupos humanos". Con esto se
ratifica la ilicitud de las actuaciones eugenésicas.
En las personas adultas los análisis del genoma también se usan para el diagnóstico de
enfermedades que se desarrollan a edades avanzadas como cánceres o Corea de
Huntington, permitiendo determinar el riesgo de esa persona a padecerlas. Con esto se
puede intervenir terapéuticamente a tiempo (en los casos que sea factible). Pero éste no
es el único fin de estos estudios. Últimamente se están usando mucho como método de
discriminación, hecho que aparte de ilegal, moralmente es inaceptable.
Últimamente, muchas compañías de seguros están haciendo análisis genómicos de los
peticionarios de seguros de vida. Con este fin buscan el mayor beneficio al discriminar a
los que parece que tienen alguna mayor predisposición a enfermedades graves o a
muertes prematuras, según los conocimientos hasta el momento. Una vez más se vuelve
a atentar contra la igualdad humana.
A este respecto, la Declaración Universal sobre el Genoma y los Derechos Humanos
dice que: "Nadie podrá ser objeto de discriminaciones fundadas en sus características
genéticas, cuyo objeto o efecto sería atentar contra sus derechos y libertades
fundamentales y el reconocimiento de su dignidad" (artículo 6). Además, el Convenio
para la protección de los Derechos Humanos y la dignidad del ser humano con respecto
a las aplicaciones de la Biología y la Medicina, en el artículo 11 indica que se prohíbe
toda forma de discriminación de una persona a causa de su patrimonio genético.
Aparte de esto, se plantean dilemas sobre si una persona debiera conocer o no que va a
tener una enfermedad, sobre todo si es grave, por los posibles trastornos psíquicos que
esto pudiera originar.

3.2. CLONACIÓN

La clonación se puede definir como el proceso por el cual se consiguen de forma


asexual, copias idénticas de un organismo, célula o molécula ya desarrollado. Para que
la clonación se pueda dar, se deben tomar en cuenta las siguientes características:
 En primer lugar se necesita clonar las células, ya que no se puede hacer un órgano o
parte del "clon" si no se cuenta con las células que forman a dicho cuerpo.
 Ser parte de un organismo ya "desarrollado", porque la clonación responde a un
interés por obtener copias de un determinado organismo, y sólo cuando es adulto se
pueden conocer sus características.
 Por otro lado, se trata de crearlo de forma asexual. La reproducción sexual no
permite obtener copias idénticas, ya que este tipo de reproducción por su misma
naturaleza genera diversidad múltiple.
La palabra clon se refiere a una precisa copia de una molécula, célula, planta, animal o
ser humano. Clonar se refiere también a establecer tecnologías que han sido parte de la
agricultura durante mucho tiempo y actualmente forma una parte importante de las
bases de la investigación biológica.
La verdad es que las copias genéticamente idénticas son muy comunes en el mundo
vegetal y muchas especies vegetales valiosas se mantienen y pueden ser propagadas
gracias a la clonación.
En realidad, copias genéticamente idénticas de todo un organismo son comunes en el
mundo vegetal y muchas especies vegetales valiosas se mantienen y pueden ser
propagadas gracias a la clonación. Los primeros en llevar a cabo la clonación en plantas
fueron los agricultores, para la creación de plantas ornamentales. En los animales
vertebrados la clonación es un fenómeno muy limitado de manera natural, sólo aparece
en los gemelos unizigóticos.
La clonación de células animales y humanas a nivel molecular y celular es factible
desde hace mucho tiempo. La justificación científica para este tipo de clonación es que
proporciona grandes cantidades de células idénticas o genes para el estudio, ya que cada
célula o molécula es idéntica a las demás.
El tercer tipo de clonación se propone reproducir de manera artificial animales
genéticamente iguales. La clonación de animales superiores puede ser dividida en dos
procesos distintos: separación de blastómeras y el trasplante nuclear. La separación de
blastómeras es lo que ocurre de manera natural en la formación de los gemelos
unizigóticos. El trasplante de núcleos es el método que han seguido para clonar a la
oveja "Dolly".
En los animales, la investigación de la clonación por transferencia nuclear, podría
proporcionar información que sería útil en biotecnología, medicina y ciencia básica.
Algunas de los éxitos inmediatos en estas investigaciones serían:

- Generar grupos genéticamente iguales de animales para la investigación.


- Propagar grupos de animales más beneficiosos para fines específicos.
- Mejorar la eficacia de la generación y propagación de animales transgénicos.
- Producir determinadas alteraciones genéticas en determinados animales
- Perseguir conocimientos básicos sobre la diferenciación celular.

Entre las posibles ventajas surgidas de la clonación se citan las siguientes:

- Un mejor conocimiento del desarrollo embrionario


- Comprender las diferencias de las células
- Avanzar en la investigación sobre el cáncer
- Beneficios económicos si se logran reproducir, en condiciones aceptables,
animales productores de alimentos que consuman poco y produzcan mucho.

Como es presumible que tales formas de reproducción tengan ciertas implicaciones en


el porvenir del ser humano, es recomendable a todas luces la prevención. No conviene
olvidar que la presión social, en tantas ocasiones, convierte en usuales prácticas a priori
inaceptables. Es obligado reconocer, que, en nuestros días, muchas de las connotaciones
repulsivas de la manipulación genética en el hombre son prácticamente inexistentes: y
numerosos los que no sólo las aceptan, sino que las contemplan como algo natural y
habitual.
La respuesta inicial del público a estas noticias fue de interés. En algunos casos, estos
intereses fueron amplificados hacia hechos ficticios y erróneos de cómo esta técnica
podría en un futuro reformar nuestra sociedad. Las fuentes de estas ideas son complejas
pero generalmente se asientan en el hecho de que esta técnica permitiría una
reproducción asexual del hombre, permitiría un número ilimitado de descendencia
genéticamente idéntica y nos daría un control completo sobre el perfil genético de
nuestra descendencia.

3.2.1. Problemas bioéticos de la clonación


Los problemas éticos que plantean estas técnicas afectan fundamentalmente a la
dignidad humana. Estas técnicas plantean una serie de preguntas sobre qué significa "ser
humano", sobre las relaciones familiares y entre generaciones, el concepto de
individualidad y el tratamiento de los niños como objetos.
Éticamente la clonación humana es vista como algo éticamente ilícita, ya que supone un
grave intervencionismo sobre la reproducción humana y es un grave atentado sobre la
dignidad de las personas. Además, según el estado actual de las investigaciones, esta
técnica es muy arriesgada. Si con una oveja sólo ha "funcionado" una de 277, con los
hombres significaría destruir cientos vidas. Aparte de que los medios para realizar la
clonación son éticamente ilícitos.
Hay quien argumenta que se comete un grave error al calificar de ilícita la clonación.
Dicen que nunca se podría conseguir una persona igual a otra, debido a que las personas
humanas no son sólo el producto de sus genes. Esto es cierto, pero siguen olvidando que
se atenta contra la dignidad humana. Aparte se plantean los posibles problemas
psicológicos que tendría una persona que sabe que no es "natural", sino que es una copia
de otra. Otros opinan que todo esto es una marcha atrás para la ciencia, pero son tan
graves las implicaciones éticas que plantean que se justifica de sobra.
Los mayores críticos a la prohibición de la clonación parten de que se han creado
conceptos éticos a partir de hechos de ciencia ficción. Consideran que todas las
llamadas a la prohibición de la clonación parten de la ignorancia. Las oposiciones
aparecerían porque se estarían sobreestimando los riesgos y desestimando los
beneficios. Los posibles problemas que se plantean no serían más que razones vagas y
especulativas, y que en el caso de que fueran ciertos serían muy difíciles de estimar.
Desde un punto de vista legal, la mayoría de los países están prohibiendo todo tipo de
intento de clonación humana o están en vías de hacerlo. La C.E. ya ha prohibido la
clonación humana, mientras que en EE.UU. sólo están prohibidas los fondos para la
clonación. Actualmente, están a punto de penalizar la clonación. Para ello, el presidente
Clinton solicitó un informe a la NBAC (National Advisory Bioethics Commission)
sobre las implicaciones éticas de la clonación, en el que se concluye que es necesario
más tiempo para pensar, pero que debido a los peligros que plantea debería ser
prohibida temporalmente, hasta que se pueda tener una respuesta definitiva.
Hace poco ha vuelto a saltar la polémica en EE.UU. con el anuncio de Richard Seed de
que iba a clonar seres humanos a toda costa para parejas estériles. El anuncio de este
investigador ha acelerado los procesos de prohibición. Este investigador parte de que
hay que usar los beneficios de la ciencia y que la clonación supone un medio con el que
el hombre se acerca a Dios, haciéndose casi Él.
La C.E. en su informe ético sobre la clonación dice que: "...el uso de las células
embrionarias humanas como donantes de núcleos, para producir deliberadamente seres
humanos genéticamente idénticos suscita graves cuestiones éticas, relativas a la
responsabilidad humana y la instrumentalización de los seres humanos. Si se empleasen
células adultas como donantes nucleares, desconocemos aún los eventuales riesgos.
Asuntos como la responsabilidad humana y la instrumentalización de los seres humanos
se tornan más agudos, desde el punto de vista ético, en este contexto. Debe prohibirse
cualquier intento de producir un individuo genéticamente idéntico por la sustitución
nuclear a partir de la célula un adulto humano o de un niño. Las objeciones éticas contra
la clonación también rechazan cualquier intento de hacer embriones genéticamente
idénticos para su uso clínico en la reproducción asistida, bien sea por bipartición
embrionaria o por transferencia del núcleo de un embrión existente, aun cuando resulte
comprensible".
El protocolo al convenio de Derechos humanos y Biomedicina, sobre prohibición de
clonar seres humanos del Comité de Ministros de la C.E., indica en su artículo 1: "Se
prohíbe cualquier intervención que tenga por objeto crear un ser humano genéticamente
idéntico a otro ya sea vivo o muerto. A los efectos de este artículo, la expresión ser
humano idéntico "genéticamente idéntico" a otro ser humano significa compartir con
otro la misma carga nuclear genética".
Existen diversos tipos de clonación, entre ellas se encuentran las siguientes:

- Clonación molecular: Esta se utiliza en una amplia variedad de experimentos


biológicos y las aplicaciones prácticas van desde la toma de huellas dactilares a
producción de proteínas a gran escala. En la práctica, con el fin de amplificar
cualquier secuencia en un organismo vivo, la secuencia a clonar tiene que estar
vinculada a un origen de replicación; que es una secuencia de ADN.
- Clonación celular: Clonar una célula consiste en formar un grupo de ellas a
partir de una sola. En el caso de organismos unicelulares como bacterias y
levaduras, este proceso es muy sencillo, y sólo requiere la inoculación de los
productos adecuados. Sin embargo, en el caso de cultivos de células en
organismos multicelulares, la clonación de las células es una tarea difícil, ya que
estas células necesitan unas condiciones del medio muy específicas.
- Clonación de organismos de forma natural: La clonación de un organismo es
crear un nuevo organismo con la misma información genética proveniente de
una célula existente. Es un método de reproducción asexual, donde la
fertilización no ocurre. En términos generales, sólo hay un progenitor
involucrado. Esta forma de reproducción es muy común en organismos como las
amebas y otros seres unicelulares, aunque la mayoría de las plantas y hongos
también se reproducen asexualmente.
- Gemelación artificial: Este tipo de clonación consiste en tomar un embrión de
hasta 8 células y generar embriones idénticos preimplantatorios. Las blastómeras
biopsiadas del embrión original se introducen individualmente o de dos en dos
en una zona pelúcida vacía (puede proceder de otro animal, pues después el
embrión sale de ella), o en una cubierta artificial (ZPA), y de cada uno se
generan embriones idénticos al original (clones).
- Clonación reproductiva: Es impreciso distinguir entre clonación
humana reproductiva y otro tipo de clonación debido a que toda clonación
humana es reproductiva, pues siempre se produce un embrión humano. La
diferencia realmente reside en el destino que se le dé a ese embrión. Este tipo de
clonación se basa en la creación de una copia genéticamente idéntica a una copia
actual o anterior de un ser humano o animal. Es técnicamente posible, pues se ha
conseguido en animales, aunque tiene bajo rendimiento y conlleva ciertos
riesgos, como por ejemplo problemas epigenéticos, y de senescencia.
- Clonación terapéutica o andropática: La clonación terapéutica, área en la que se
está investigando mucho actualmente, no consiste en clonar personas o crear
bebés de reserva, sino tejidos y órganos que poder trasplantar al paciente
donante y curar así enfermedades. Los diferentes avances en legislación
internacional e investigación permiten la clonación de determinados tejidos
animales y humanos con fines de investigación médica. Este tipo de clonación
consiste en fusionar el núcleo de una célula adulta (madre o diferenciada) y un
ovocito enucleado, al que se le ha extraído el núcleo, para crear un embrión con
el que trabajar.
- Clonación en plantas
- Clonación en animales

3.2.2. Implicaciones éticas de la clonación


- Los defensores de la clonación terapéutica apoyan su desarrollo bajo el
entendido de que se pueden generar tejidos y órganos enteros para darle
tratamiento a los pacientes que de otra manera no pueden conseguir un
trasplante, para evitar la necesidad de fármacos inmunosupresores.
- Los defensores de la clonación reproductiva sostienen que los padres que no
pueden procrear deberían tener acceso a esta tecnología.

Algunos opositores de la clonación reproductiva tienen la preocupación de que la


tecnología aún no está lo suficientemente desarrollada para ser segura.
Aplicaciones y ventajas de la clonación
Las células producidas mediante SCNT o células iPS tienen una amplia gama de
aplicación en:

- La investigación de la etioligía de las enfermedades y como sistemas modelo


para el descubrimiento de fármacos.
- Podrían utilizarse eventualmente como terapia celular, o para crear órganos para
trasplantes.
- Tratar o prevenir una enfermedad o padecimiento. En este momento no hay otras
formas de terapia celular con uso clínico.
- Se está desarrollando investigación para usar terapias de células madre para
tratar enfermedades cardiovasculares, diabetes y lesiones en la médula espinal.
- Este tipo de tratamientos haría posibles los trasplantes autólogos, eliminando así
el riesgo de rechazo de un órgano.
3.3. BIOÉTICA Y DERECHOS HUMANOS

3.3.1. Juicio de Núremberg

Se sabe que durante la segunda guerra mundial existió lo que fue la experimentación
con humanos, por lo cual después de la guerra, algunos de los científicos y médicos que
participaron en los experimentos y crímenes cometidos durante el Holocasto fueron
llevados a juicio. Los juicios tuvieron lugar en Nuremberg en Alemania en los años de
1945 y 1946. Los jueces de las potencias aliadas (Gran Bretaña, Francia, la Unión
Soviética y Estados Unidos) presidieron las audiencias de veintidós principales
criminales nazis.
En el juicio llevado a cabo doce prominentes nazis fueron sentenciados a muerte y la
mayoría de los acusados admitieron haber cometido los crímenes de los que se les
acusaba, aunque la mayoría de ellos declararon que sencillamente seguían ordenes de
una autoridad superior.
Quienes estuvieron involucrados directamente en los asesinatos recibieron las
sentencias más severas. Otras personas que desempeñaron papeles clave en el
Holocausto, incluidos funcionarios gubernamentales de alto rango y ejecutivos
empresariales que utilizaron a los prisioneros de los campos de concentración para
realizar trabajos forzados, recibieron sentencias cortas o ningún tipo de castigo.
Adolf Hitler quien había sido la autoridad más alta de los nazis, y la persona con mayor
culpabilidad por el Holocausto no estuvo en los juicios, ya que este se había suicidado
durante los últimos días de la guerra, al igual que lo hicieron varios de sus asistentes
más cercanos. Muchos otros criminales nunca fueron a juicio. Algunos huyeron de
Alemania al extranjero y varios cientos llegaron a Estados Unidos.
Los juicios a los nazis continuaron en Alemania y en otros países. Simon Wiesenthal,
un cazador de nazis, ubicó a Adolf Eichmann en Argentina. Eichmann, que había
ayudado en la planificación y la realización de las deportaciones de millones de judíos,
fue llevado a juicio a Israel. El testimonio de los cientos de testigos, muchos de ellos
sobrevivientes, fue seguido en todo el mundo. Eichmann fue hallado culpable y fue
ejecutado en 1962.
Los Principios de Núremberg son un conjunto de directrices que sirven para determinar
qué constituye un crimen de guerra. El documento fue elaborado por la Comisión de
Derecho internacional de Naciones Unidas para establecer los principios legales que
debían regir los juicios de Núremberg contra los miembros del partido Nazi tras la
Segunda Guerra Mundial, los cuales son los siguientes:
Principio 1:
- Cualquier persona que cometa actos que constituyan un crimen bajo las leyes
internacionales será responsable y por consiguiente sujeto a castigo.
Principio 2:
- Hecho de que las leyes internas no impongan castigo por un acto que constituya
un crimen bajo las leyes internacionales no exime a la persona que cometió el
acto de su responsabilidad bajo las leyes internacionales.

Principio 3:
- El hecho de que una persona que ha cometido un acto que constituye un crimen
bajo las leyes internacionales sea Jefe del Estado o un oficial responsable del
Gobierno no le exime de la responsabilidad bajo las leyes internacionales.

Principio 4:
- El hecho de que una persona actúe bajo las órdenes de su Gobierno o de un
superior no le exime de la responsabilidad bajo las leyes internacionales,
siempre que se demuestre que tenía posibilidad de actuar de otra forma.

Principio 5:
- Cualquier persona acusada de un crimen bajo las leyes internacionales tiene el
derecho de un juicio justo ante la ley.

Principio 6:
- Los crímenes que se enumeran a partir de aquí son castigables como crímenes
bajo las leyes internacionales:

 Guerra de agresión:
a. La planificación, preparación, iniciación o comienzo de una guerra de agresión,
o una guerra que viole los tratados internacionales, acuerdos o promesas;
b. La participación en un plan común o conspiración para el cumplimiento de
cualquiera de los actos mencionados en (i).
 Crímenes de Guerra:
Las violaciones de las leyes o costumbres de la guerra que incluyen, pero no están
limitadas a, asesinato, trato inhumano o deportación como esclavos o para cualquier
otro propósito de la población civil de un territorio ocupado, asesinato o trato inhumano
a prisioneros de guerra, a personas sobre el mar, asesinato de rehenes, pillaje de la
propiedad pública o privada, destrucción injustificada de ciudades, pueblos o villas, o la
devastación no justificada por la necesidad militar.
 Crímenes contra la humanidad:
Asesinato, exterminio, esclavitud, deportación y cualquier otro acto inhumano contra la
población civil, o persecución por motivos religiosos, raciales o políticos, cuando
dichos actos o persecuciones se hacen en conexión con cualquier crimen contra la paz o
en cualquier crimen de guerra.

Principio 7:
- La complicidad en la comisión de un crimen contra la paz, un crimen de guerra o
un crimen contra la humanidad tal y como fueron expuestos en los Principios
VI, es un crimen bajo las leyes internacionales.

3.3.2. Declaración de los derechos humanos

A lo largo de la historia, los conflictos, ya sean guerras o levantamientos populares, se


han producido a menudo como reacción a un tratamiento inhumano y a la injusticia. La
Declaración de derechos inglesa de 1689, redactada después de las guerras civiles que
estallaron en este país, surgió de la aspiración del pueblo a la democracia. Exactamente
un siglo después, la Revolución Francesa dio lugar a la Declaración de los Derechos del
Hombre y del Ciudadano y su proclamación de igualdad para todos. Sin embargo, muy
a menudo, se considera que el Cilindro de Ciro, redactado en el año 539 a.C. por Ciro El
Grande del Imperio Aqueménida de Persia (antiguo Irán) tras la conquista de Babilonia,
fue el primer documento sobre derechos humanos. En cuanto al Pacto de los Virtuosos
(Hilf-al-fudul) acordado por tribus árabes en torno al año 590 d.C., es considerado una
de las primeras alianzas de derechos humanos.
Después de la Segunda Guerra Mundial y la creación de las Naciones Unidas, la
comunidad internacional se comprometió a no permitir nunca más atrocidades como las
sucedidas en ese conflicto. Los líderes del mundo decidieron complementar la Carta de
las Naciones Unidas con una hoja de ruta para garantizar los derechos de todas las
personas en cualquier lugar y en todo momento.
El documento que más tarde pasaría a ser la Declaración Universal de Derechos
Humanos (DUDH), se examinó en el primer período de sesiones de la Asamblea
General, en 1946. La Asamblea revisó ese proyecto de declaración sobre los derechos
humanos y las libertades fundamentales y lo transmitió al Consejo Económico y Social
para que lo "sometiera al análisis de la Comisión de Derechos Humanos y que ésta
pudiera preparar una carta internacional de derechos humanos". La Comisión, en su
primer período de sesiones, celebrado a principios de 1947, autorizó a sus miembros a
formular lo que denominó "un anteproyecto de Carta Internacional de Derechos
Humanos". Posteriormente, esta labor fue asumida oficialmente por un Comité de
Redacción integrado por miembros de la Comisión procedentes de ocho Estados, que
fueron elegidos teniendo debidamente en cuenta la distribución geográfica.
La Comisión de Derechos Humanos estaba integrada por 18 miembros de diversas
formaciones políticas, culturales y religiosas. Eleanor Roosevelt, la viuda del Presidente
estadounidense Franklin D. Roosevelt, presidió el Comité de Redacción de la DUDH.
Junto a ella se encontraban René Bassin, de Francia, quien redactó el primer proyecto de
la Declaración, el Relator de la Comisión, Charles Malik, del Líbano, el Vicepresidente,
Peng Chung Chang, de China, y el Director de la División de Derechos Humanos de
Naciones Unidas, John Humphrey, de Canadá, quien preparó la copia de la Declaración.
Pero de todos ellos, Eleanor Roosevelt fue sin duda la gran impulsora de la aprobación
de la Declaración.
El primer proyecto de la Declaración se propuso en septiembre de 1948 y más de 50
Estados Miembros participaron en la redacción final. En su resolución 217 A (III) del
10 de diciembre de 1948, la Asamblea General, reunida en París, aprobó la Declaración
Universal de Derechos Humanos. Ocho naciones se abstuvieron de votar, pero ninguna
votó en contra. Hernán Santa Cruz, de Chile, miembro de la Subcomisión de redacción,
escribió:
“Percibí con claridad que estaba participando en un evento histórico verdaderamente
significativo, donde se había alcanzado un consenso con respecto al valor supremo de la
persona humana, un valor que no se originó en la decisión de un poder temporal, sino en
el hecho mismo de existir – lo que dio origen al derecho inalienable de vivir sin
privaciones ni opresión, y a desarrollar completamente la propia personalidad. En el
Gran Salón... había una atmósfera de solidaridad y hermandad genuinas entre hombres y
mujeres de todas las latitudes, la cual no he vuelto a ver en ningún escenario
internacional.”

3.3.2.1. Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos

“En octubre de 2005, la Conferencia General de la UNESCO aprobó por aclamación la


Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos. Por primera vez en la
historia de la bioética, los Estados Miembros se comprometían, y comprometían con
ello a la comunidad internacional, a respetar y aplicar los principios fundamentales de la
bioética reunidos en un único texto. Al abordar los problemas éticos que plantean la
medicina, las ciencias de la vida y las tecnologías conexas en sus vertientes relacionadas
con el ser humano, la Declaración, como se infiere del propio título, fundamenta los
principios en ella consagrados en las normas que rigen el respeto de la dignidad de la
persona, los derechos humanos y las libertades fundamentales. Por el hecho de inscribir
la bioética en los derechos humanos internacionales y de garantizar el respeto por la
vida de las personas, la Declaración reconoce la interrelación existente entre la ética y
los derechos humanos en el terreno concreto de la bioética. Junto con la Declaración, la
Conferencia General de la UNESCO aprobó una resolución en la que instaba a los
Estados Miembros a hacer todo lo posible para poner en práctica los principios
enunciados en la Declaración y me invitaba a adoptar las medidas apropiadas para velar
por la aplicación del texto, lo que comprende darle una difusión lo más amplia posible.
Este folleto constituye un primer instrumento para difundir la Declaración, pensado para
contribuir de forma tangible al conocimiento del texto en todo el mundo y a la
comprensión de los principios que en él se enuncian, de forma que todo ser humano,
dondequiera que se encuentre, pueda beneficiarse de los progresos de la ciencia y la
tecnología dentro del respeto de los derechos y las libertades fundamentales de la
persona.”
Extraído del Prefacio de la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos
escrito por Koïchiro Matsuura.

A) PRINCIPIOS BÁSICOS

1.- Toda persona tiene, en principio, derecho a la protección de su salud. Los habitantes
de la República Mexicana y los mexicanos que habiten en el extranjero deben gozar de
este mismo derecho. El personal de salud está obligado a buscar los medios para que se
cumplan los deberes de equidad y justicia, paradigma prioritario de la Bioética.
2.- Las acciones de atención a la salud proporcionadas por el personal profesional y
técnico deben ser aplicadas en beneficio de la población en un marco científico y
humanitario.
3.- El personal de salud debe atender a todos los que demanden sus servicios sin
distinción de edad, sexo, nacionalidad, religión, ideología política, posición socio-
económica; sin escatimar tiempo, ni espacio, respetando siempre la dignidad y derechos
humanos.
4.- El personal de salud tiene el compromiso de salvaguardar el prestigio de las
profesiones que participen en las actividades de la atención médica, con atributos de
honradez, capacidad y eficiencia.
5.- Es necesario afirmar que el respeto a la dignidad humana se basa en el principio
fundamental de que los seres humanos poseen igual valor.

B) AUTONOMÍA

Reiser y Weitman, en una reflexión sobre los valores éticos de la ciencia, definen la
ética como la "disciplina que establece criterios y métodos para decidir si las acciones
son correctas o equivocadas". Para ello, la ética define los valores esenciales que guían
hacia las acciones correctas, y establece reglas, pautas, y políticas que conducen y
sustentan tales valores. El conocimiento del ámbito y del discurso de la ética es clave
para los profesionales relacionados con la ciencia (y desde luego los profesionales de la
salud lo son) porque la ciencia en sí misma esta fundamentalmente basada en valores
éticos, especialmente en la veracidad y en el beneficio para otros.
El valor de la ciencia para beneficiar a otros ha sido reconocido desde la antigüedad,
dado que se ha asumido que el conocimiento y la verdad son inherentemente buenos y
son una fuente de bien. Históricamente, la capacidad de beneficiar a la humanidad ha
sido considerada como una marca importante del conocimiento y como una medida de
su valor.
El punto de vista de los médicos hipocráticos, como científicos conscientes y
autocríticos en el mundo clásico, sigue teniendo validez en la actualidad. El juramento
hipocrático proclama una serie de estándares éticos para guiar a los médicos en la
aplicación de su conocimiento, y define la relación entre conocimiento ético y
tecnológico. El juramento declara que los métodos y las tecnologías en medicina no
deben ser enseñados a menos que se acepten los principios éticos del juramento como
guía para su uso. La fórmula era simple: el conocimiento técnico y la autoridad no
pueden ser ejercitados en ausencia de responsabilidad ética. La habilidad técnica era
insuficiente para crear un médico; se necesitaba, además, aprendizaje ético y
humanístico.
Desde Hipócrates, la ética de la práctica médica se basa en seis principios éticos
(preservar la vida, aliviar el sufrimiento, no hacer daño, decir la verdad al paciente,
respetar la autonomía del paciente, y tratar a los pacientes con justicia). Estos principios
pueden ser resumidos en tres: beneficencia, autonomía y justicia.
Según el principio de beneficencia, los beneficios para el paciente derivados de la
aplicación de una tecnología o procedimiento deben ser superiores a sus riesgos. La
aplicación de cualquier tecnología médica conlleva cierto riesgo para el paciente, pero si
los esperados beneficios son mayores que los probables riesgos no se plantea conflicto
ético en el principio de beneficencia.

El problema es que antes de aplicar la tecnología a un paciente concreto, los riesgos y


beneficios son, en el mejor de los casos, conocidos tan solo en términos probabilistas.
De tal forma que en el principio de beneficencia se configura el binomio
proporcionado/desproporcionado, es decir que debe existir una proporción razonable
entre los probables riesgos y beneficios. Por lo tanto, en este principio ético el decisor
clave es el médico, que es quien conoce el balance entre riesgo y beneficio para el
paciente.

El principio de autonomía indica que hay que informar adecuadamente al paciente y


respetar su decisión en cuanto a la aplicación de la tecnología elegida. En algunas
ocasiones, por ejemplo, cuando el paciente tiene problemas de consciencia, el acto
positivo de aceptar la aplicación de un procedimiento puede no ser posible. En estos
casos, que no es posible la "aceptación reflexiva", algunos autores sugieren como
criterio la decisión basada en el "no rechazo". Pero fuera de estos casos excepcionales,
uno de los aspectos clave en la aplicación de este principio es la natural variabilidad en
las decisiones de los pacientes.
Dos pacientes con la misma condición clínica y enfrentados a la aplicación del mismo
procedimiento pueden optar por decisiones diferentes. Ello es debido a varias razones,
pero las mas importantes son dos: por un lado los valores de los pacientes pueden ser
diferentes; por otro lado, la actitud ante el riesgo en relación con los beneficios que
aporte la aplicación de una tecnología puede ser también diferente entre distintos
pacientes. De esta forma se configura el binomio ordinario / extraordinario, que de
alguna manera evalúa la medida en que la aplicación de un procedimiento es un proceso
ordinario o extraordinario para un paciente concreto, y también que lo que es ordinario
para un paciente puede ser extraordinario para otro.
En el principio de autonomía, el decisor es, en teoría, el paciente. Sin embargo, en la
mayoría de los casos el paciente no suele disponer de información suficiente y
apropiada para tomar su decisión. En consecuencia o deja la decisión en manos del
médico, o bien decide a través de la información y consejos del médico, de manera que
en la práctica es el médico, o su influencia, quien tiene el papel relevante en el principio
de autonomía.
Según el principio de justicia, una actuación no es ética si no es equitativa, es decir si no
está disponible para todos aquellos que lo necesiten. Asegurar la igualdad de
oportunidades de todos los ciudadanos sin ningún tipo de discriminación y evitar las
interferencias económicas, son aspectos éticos fundamentales en el acceso a las
tecnologías médicas efectivas.
Esta exploración desde perspectivas de la ética muestra la importancia y responsabilidad
del médico en el uso de los procedimientos médicos; pero a la vez subraya la
responsabilidad de los que toman decisiones en política de salud y en asignación de
recursos, puesto que deben propiciar el desarrollo de procedimientos efectivos
(principio de beneficencia), informar a los pacientes y ciudadanos y promover su
participación (principio de autonomía), y desarrollar un sistema equitativo (principio de
justicia).
La bioética es la fundamentación y metodología racional de las decisiones éticas cuando
entran en conflicto diversos valores humanos en condiciones de incertidumbre
pronostica.
La distribución de los recursos y opciones en la asistencia sanitaria es una de las
cuestiones más importantes de la bioética.
Hay que progresar en el equilibrio necesario entre eficiencia y equidad. Es preciso
delimitar los campos que hay que investigar para poder llegar a orientaciones
consensuadas en decisiones que abarcan desde problemas de la clínica diaria a
cuestiones más complejas como los criterios para ingresar, mantener, continuar o
interrumpir unas determinadas intervenciones en pacientes críticos. Se trata de conjugar
el rigor máximo posible.
BIBLIOGRAFÍA

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Argentina.
 Codigo de Núrember. (1947).
http://www.bioeticanet.info/documentos/Nuremberg.pdf.
 Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas (CIOMS)
(1993). Pautas Éticas Internacionales para la Investigación y Experimentación
Biomédica en Seres Humanos, Ginebra.
 Convenio sobre la Diversidad Biológica (1992)
http://www.cbd.int/doc/legal/cbd-es.pdf
 Fundamentos filosóficos de la bioética. Bioética, Mc-Graw. Hill-Interamericana,
México.
 Serrano, D. (1990). Principios éticos de la investigación biomédica en seres
humanos. Bol. Sanit. Panam.
 Shirer, W. (1985). Experiencias médicas en: historia de la segunda guerra
mundial y 3er Reich. Barcelona.