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La esencia interior

de la adoración
• Resource by
John Piper

• Scripture: Philippians 1:18–24 Topic: Life of Worship


*Filipenses 1:18–24 *
¿Entonces qué? Que de todas maneras, ya sea fingidamente o en verdad,
Cristo es proclamado; y en esto me regocijo, sí, y me regocijaré. Porque sé
que esto resultará en mi liberación mediante vuestras oraciones y la
suministración del Espíritu de Jesucristo, conforme a mi anhelo y
esperanza de que en nada seré avergonzado, sino que con toda confianza,
aun ahora, como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo, ya sea por
vida o por muerte. Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia.
Pero si el vivir en la carne, esto significa para mí una labor fructífera,
entonces, no sé cuál escoger, pues de ambos lados me siento apremiado,
teniendo el deseo de partir y estar con Cristo, pues eso es mucho mejor; y
sin embargo, continuar en la carne es más necesario por causa de
vosotros.

LA ADORACIÓN ES INTERNA, UNA EXPERIENCIA DIRIGIDA


HACIA DIOS

La semana pasada, el tema fue que el Nuevo Testamento revela un


silencio sorprendente sobre el lugar externo y las formas de adoración, y
habla sobre una intensificación radical de la experiencia interna de la
adoración, una experiencia dirigida hacia a Dios, una experiencia de
corazón en la vida diaria. El silencio sobre las formas externas es evidente
en el hecho de que la vida reunida de la iglesia nunca es llamada
"adoración" en el Nuevo Testamento. Y la palabra fundamental en el
Antiguo Testamento para adoración (proskuneo)está virtualmente
ausente en las cartas del Nuevo Testamento.
La intensificación de la adoración como una experiencia interior de
corazón, dirigida hacia Dios, puede verse en las palabras de Jesús de que
viene la hora, y ahora es, en que la adoración no ocurrirá en Samaria, o
Jerusalén, sino en "espíritu y en verdad" (Juan 4:21-23). La realidad
espiritual interna reemplaza la localización geográfica. Y lo vemos
nuevamente en Mateo 15:8-9, cuando Jesús dice: "“Este pueblo con los
labios me honra, pero su corazón esta muy lejos de mí. “Mas en vano me
rinden culto". La adoración que no proviene del corazón es vana, vacía.
No es una adoración auténtica. No es adoración. También podemos verlo
en Romanos 12:1, donde Pablo dice que los cristianos debiéramos
presentar nuestros cuerpos a Dios en obediencia diaria a Su voluntad
como un "culto [adoración] racional".

Así que concluí que la esencia de la adoración no es externa, ni son actos


localizados, sino una experiencia interna, dirigida hacia Dios, que no
ocurre fundamentalmente en los servicios de la iglesia (aunque son
importantes) sino, fundamentalmente, en las expresiones diarias de
lealtad a Dios, en nuestra vida sexual, en el modo en que administramos
nuestro dinero, o que guardamos nuestros votos matrimoniales, o que
hablamos de Cristo.

¿QUÉ EXPERIENCIA EXALTA A DIOS?

Ahora, hoy solo quiero identificar qué es esa experiencia interna que
llamamos adoración. Si no es, esencialmente, un acto externo, sino una
experiencia del corazón, ¿qué es esta experiencia?

Ahora, doy por sentado que la adoración (sea un acto interno del corazón,
o un acto externo del cuerpo, o de la congregación colectivamente) es una
exaltación de Dios. Es decir, es un acto que muestra cuán magnífico es
Dios. Es un acto que revela o expresa cuán grande y glorioso es Él. La
adoración tiene que ver con reflejar la dignidad o valía de Dios.

Así que la pregunta que hacemos en esta mañana es: ¿Qué experiencia
interior del corazón obra así? Si la esencia de la adoración no es solo una
forma externa, sino interna, una experiencia dirigida hacia Dios, ¿qué
experiencia revela y expresa cuán glorioso es Dios? Para responder a esa
pregunta vamos a Filipenses 1:20-21.

Note, partiendo del versículo 20, cuál es la misión de Pablo en la vida.


Dice que es su "anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado, sino
que con toda confianza, aun ahora, como siempre, Cristo será exaltado [la
palabra clave, "magnificado": demostrado como grande y glorioso] en mi
cuerpo, ya sea por vida o por muerte”. Así que Pablo está diciendo que su
anhelo y esperanza y pasión es que lo que él hace con su cuerpo, sea por
vida o por muerte, siempre sea adoración. En la vida y en la muerte, su
misión es magnificar a Cristo, mostrar que Cristo es magnífico, exaltar a
Cristo, y demostrar que Él es grande. Éso es obvio en el versículo 20 -
"Cristo será exaltado en mi cuerpo, ya sea por vida o por muerte".

EXALTANDO A CRISTO POR VIDA Y POR MUERTE

Así que la pregunta ahora es: ¿Nos dice Pablo qué tipo de experiencia
interior exalta así a Cristo? ¿Revela él la esencia de la adoración? La
respuesta es que sí lo hace, y lo hace en el versículo siguiente (versículo
21), en el modo en que lo relaciona con el versículo 20.

Note la referencia a "vida" y "muerte" en el versículo 20: "Cristo será


exaltado en mi cuerpo, ya sea por vida o por muerte", y luego note el
vínculo con las palabras correspondientes "vivir" y "morir" en el siguiente
versículo (21): "Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia". Así
que "vida" y "muerte", en el versículo 20, corresponden a "vivir" y "morir"
en el versículo 21. Y la relación entre los dos versículos es que el versículo
21 muestra el fundamento de cómo vivir y morir pueden exaltar o
magnificar a Cristo. El versículo 21 comienza con "Pues" o "Porque". Mi
anhelo y esperanza es que Cristo será exaltado en mi cuerpo, ya sea por
vida o por muerte. Pues [porque] para mí, el vivir es Cristo y el morir es
ganancia.

El versículo 21 describe la experiencia interior que exalta a Cristo, y esa


es la esencia de la adoración. Para verlo así, tomemos por separado cada
par, comenzando con "muerte" en el versículo 20, y "morir" en el
versículo 21. Compendie el versículo a leer: Mi anhelo y esperanza es que
Cristo será exaltado en mi cuerpo por muerte. Pues para mí, el morir es
ganancia. Cristo será exaltado en mi muerte, si mi muerte es para mí
ganancia. ¿Lo ve? La experiencia interior que magnifica a Cristo al morir
es experimentar la muerte como ganancia.

¿Por qué? El versículo 23 muestra por qué morir es ganancia para Pablo
(y para usted si es cristiano): "teniendo el deseo de partir [es decir: de
morir] y estar con Cristo, pues eso es mucho mejor". Éso es lo que hace la
muerte: nos lleva hacia más intimidad con Cristo. Partimos y estamos con
Cristo, y éso, dice Pablo, es ganancia. Y cuando usted experimenta así la
muerte, dice Pablo, exalta a Cristo. Cuando experimenta a Cristo como
ganancia en su muerte, usted magnifica a Cristo. Ésta es la esencia de la
adoración al morir.

ATESORANDO A CRISTO COMO GANANCIA

Lo que significa que ahora podemos decir que la esencia interior de la


adoración es atesorar a Cristo como ganancia, incluso más ganancia que
todo lo que la vida puede ofrecer: familia, carrera, retiro, fama, comida,
amigos. La esencia de la adoración es experimentar a Cristo como
ganancia. O para usar las palabras que amamos usar por aquí: es disfrutar
a Cristo, atesorar a Cristo, estar satisfechos con Cristo. Ésta es la esencia
de la adoración. Porque, dice Pablo, experimentar a Cristo como ganancia
en la muerte, es el modo en que Él es exaltado en la muerte.

Si alguna vez se ha preguntado de dónde saqué el lema: "Dios es más


glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en él", este es el
lugar. Cristo es magnificado en mi muerte, cuando en mi muerte yo estoy
satisfecho con Él, cuando experimento la muerte como ganancia, porque
le gano a Él. U otra forma de decirlo es que la esencia de alabar a Cristo es
apreciar a Cristo. Cristo será alabado en mi muerte, si en mi muerte Él es
apreciado más que la vida. La esencia interior de la adoración es apreciar
a Cristo. Atesorarle, apreciarle, estar satisfechos con Él.

Ahora, para confirmarlo, enfóquese conmigo en el otro par de palabras.


Versículo 20: "Mi anhelo y esperanza es que Cristo será exaltado en mi
vida". Versículo 21: "Pues para mí, el vivir es Cristo”. Así que la razón que
Pablo da por la cuál Cristo es exaltado o adorado, en su vida, es que para
él, "el vivir es Cristo". ¿Qué significa eso?

EL INCOMPARABLE VALOR DE CONOCER A CRISTO MI SEÑOR

Filipenses 3:8 da la respuesta. Allí Pablo dice: "Yo estimo como pérdida
todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús,
mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin
de ganar a Cristo".

"El vivir es Cristo" significa contar todas las cosas como pérdida ahora en
esta vida, en comparación con el valor de ganar a Cristo. ¿Ve la palabra
"ganar" surgiendo nuevamente en el 3:8 tal como ocurrió en el 1:21? "El
vivir es Cristo" significa experimentar a Cristo como ganancia ahora, no
solo en la muerte.
Así que la idea central de Pablo es que la vida y la muerte, para un
cristiano, son actos de adoración (exaltan a Cristo, y le magnifican, y
revelan, y expresan Su grandeza), cuando provienen de una experiencia
interior de atesorar a Cristo como ganancia. Cristo es alabado en la
muerte al ser valorado superior a la vida. Y Cristo es más glorificado en la
vida cuando estamos más satisfechos en Él, incluso al enfrentar la muerte.

La esencia certificadora, interior de la adoración es estar satisfechos con


Cristo, apreciar a Cristo, atesorar a Cristo, valorar a Cristo. Cuando
decimos que lo que hacemos el domingo en la mañana es esforzarnos por
acercarnos a Dios, esto es lo que queremos expresar: estamos
esforzándonos por estar satisfechos en Dios, y estamos esforzándonos
por seguir a Dios como nuestro tesoro, y estamos esforzándonos por
seguir a Dios como nuestro premio, el alimento de nuestra alma, la delicia
de nuestro corazón, el placer de nuestro espíritu. Porque sabemos, por
Filipenses 1:20-21, que atesorar a Cristo como ganancia le magnifica, le
exalta, le adora.

IMPLICACIONES PARA LA ADORACIÓN

Permítanme bosquejar algunas de las implicaciones que tiene esta


enseñanza para la adoración.

1) La búsqueda del gozo en Dios no es opcional. Es nuestro deber más


elevado.

Hay millones de cristianos quienes han absorbido una ética popular que
dice que es un error moral buscar nuestra felicidad, incluso en Dios. Esto
es algo absolutamente mortal para la adoración auténtica. Según el grado
en que esta ética florezca, a ese mismo grado morirá la adoración. Porque
la esencia interior de la adoración es la satisfacción en Dios,
experimentando a Dios como ganancia.

Por tanto, les digo, que la actitud básica de la adoración en el domingo en


la mañana, no es venir con manos llenas para entregar a Dios, sino con
manos vacías, para recibir de Dios. Y lo que usted recibe en la adoración
es Dios, no entretenimiento. Usted debe venir hambriento de Dios. Venga
diciendo: "Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti,
oh Dios, el alma mía". Dios es honrado poderosamente cuando un pueblo
sabe que morirá de hambre y sed a menos que tenga a Dios.

La recuperación de la justicia e indispensabilidad de buscar nuestra


satisfacción en Dios irá a la par de la restauración de la autenticidad y
poder de la adoración.

2) Otra implicación de decir que la esencia de la adoración es la


satisfacción en Dios es que la adoración se vuelve radicalmente centrada
en Dios.

Nada hace que Dios sea más supremo y más central que un pueblo
absolutamente persuadido de que nada (ni el dinero, ni el prestigio, ni el
ocio, ni la familia, o el trabajo, o la salud, o los deportes, o juguetes, o
amigos), nada, sino Dios, va a traer satisfacción a sus corazones dolientes.
Esta convicción cultiva a un pueblo que se esfuerza buscando a Dios el
domingo en la mañana.

Ése pueblo no está confundido en cuanto a por qué está aquí. No va a ver
canciones y oraciones y sermones como simples tradiciones o simples
deberes. Ellos las ven como medios para llegar a Dios, o para que Dios
llegue a ellos proveyendo más de Su plenitud, la que ellos quieren porque
Dios es ganancia.

Si el enfoque cambia hacia nuestra ofrenda a Dios, un resultado que he


visto una y otra vez, por sutil que sea, es que Dios no permanece en el
centro de nuestra adoración; ahora el centro de nuestra adoración es la
calidad de nuestra ofrenda. ¿Estamos cantando dignamente del Señor?
¿Están tocando con calidad nuestros músicos, con una calidad adecuada
para una ofrenda a Dios? ¿Es la predicación una ofrenda aceptable al
Señor? Y poco a poco el enfoque cambia de la indispensabilidad absoluta
del Señor mismo, hacia la calidad de nuestras interpretaciones. E incluso
comenzamos a definir la excelencia y poder en la adoración en términos
de distinciones técnicas de nuestros actos artísticos.

Nada mantiene a Dios en el centro de la adoración como la convicción


bíblica de que la esencia de la adoración es una profunda satisfacción de
corazón en Él, y una convicción de que la búsqueda de esa satisfacción es
la razón por la que estamos juntos.

3) Una tercera implicación de decir que la esencia de la adoración es la


satisfacción en Dios, es que ella protege la primacía de Dios como un fin
en sí mismo.

Si la esencia de la adoración es la satisfacción en Dios, entonces la


adoración no puede ser hecha auténticamente como un medio para algo
más. Usted simplemente no puede decir a Dios, quiero estar satisfecho en
ti, así que dame algo más. Porque ello significaría que usted realmente no
está satisfecho en Dios, sino en algo más. Y ello deshonraría a Dios, no le
honraría.
Pero, de hecho, para miles de personas y pastores el evento de la
"adoración" el domingo en la mañana es concebido como un medio para
lograr algo diferente a la adoración. Nosotros "adoramos" para colectar
dinero, "adoramos" para atraer a las multitudes, "adoramos" para sanar a
los corazones heridos; "adoramos" para reclutar obreros, "adoramos"
para mejorar la moral de la iglesia. "Adoramos" para dar oportunidad a
que los músicos talentosos cumplan su llamado, "adoramos" para enseñar
a nuestros hijos el camino de justicia, "adoramos" para ayudar a los
matrimonios a permanecer juntos, "adoramos" para evangelizar a los
perdidos entre nosotros, "adoramos" para dar a nuestras iglesias la
sensación de estar en familia, etc., etc.

En todo esto testificamos que no conocemos qué es la verdadera


adoración. Los sentimientos genuinos hacia Dios son un fin en sí mismos.
No puedo decir a mi esposa: "Siento una gran deleite en ti, tanto que me
harás una cena agradable". No es así como funciona la delicia. Esa frase la
aniquila a ella. El deleite no tiene en mente una cena agradable. No puedo
decir a mi hijo: "Me encanta jugar a la pelota contigo, tanto que me
cortarás el césped". Si su corazón realmente se deleita en jugar a la pelota
con él, ese deleite realmente no puede ser realizado como un medio para
que él haga algo más.

Ahora, no estoy negando que una adoración auténtica pueda tener cientos
de efectos positivos en la vida de la iglesia. Los tendrá, así como los
sentimientos verdaderos en el matrimonio hacen que todo lo demás
mejore. Mi mensaje es que según el grado en que "adoramos" por estas
razones, a ese mismo grado dejará de ser una adoración auténtica. Si
mantenemos nuestra satisfacción por Dios en el centro, protegeremos a
nuestras almas de esa tragedia.
4) Finalmente, la última implicación de decir que la esencia de la
adoración es estar satisfechos con Dios es que ello responde a por qué
Pablo hace que la adoración sea una expresión total para la vida en
Romanos 12:1.

Pero para ello, esperaremos dos semanas, y escribiremos un sermón


completo alrededor del tema. Mientras tanto, el próximo domingo llegará
la celebración de Acción de Gracias. No nos reuniremos aquí, sino que
todos nos encontraremos en el gran salón, en Bethel a las 10:00 am.
Nuestro propósito es magnificar a Dios al disfrutarle auténticamente en la
presencia de tantos creyentes como podamos. Usted debiera orar
conmigo para que Dios les revele en estos próximos siete días, como
nunca antes, la belleza de Su amor y la grandeza de Su misericordia y
poder y sabiduría. Entonces, cuando vengamos juntos Él será
debidamente alabado, porque es debidamente apreciado. ¿Y quién conoce
qué pudiera revelar Dios entre nosotros, si realmente, auténticamente,
apreciamos a Dios en medio nuestro? Si realmente venimos, diciendo:
"Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios,
el alma mía".