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Helena de Troya bien pudo ser, en las palabras del dramaturgo isabelino Christopher Marlowe la

mujer cuya "cara lanzó mil embarcaciones". Pero, en esta esta época moderna, su rostro también
podría lanzar muchas otras cosas.

Por ejemplo, abrir cuentas bancarias, autorizar pagos online, acelerar el paso por la seguridad
aeroportuaria o incluso activar alarmas, si por ejemplo se le identifica como un potencial riesgo al
entrar en una ciudad (Troya, ¿quizás?)

Todo debido a que la tecnología de reconocimiento facial ha evolucionado a una velocidad


vertiginosa, con consecuencias que podrían ser benignas o completamente siniestras,
dependiendo del punto de vista.

¿Pueden realmente "hackear" tus huellas dactilares usando tus fotos en internet?

Las cámaras de alta definición, combinadas con software inteligente capaz de medir decenas de
"puntos nodales" en nuestras caras -como la distancia entre los ojos, la longitud o anchura de la
nariz, por ejemplo- están siendo incorporados al aprendizaje de máquinas que crean un
eternamente creciente banco de imágenes.

Y las aplicaciones de esta tecnología están apareciendo por todas partes en el mundo.