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MATERIA

EL SUJETO Y SU FORMACIÓN PROFESIONAL COMO DOCENTE

PRESENTADO POR
JENNIFER RAMÍREZ GUTIÉRREZ
ASESOR ACADÉMICO
CRISTINA MONJARRAZ JASSO
GRUPO
LICENCIATURA EN EDUCACIÓN PREESCOLAR
SEMESTRE

FECHA DE ENTREGA
27/01/2017

INDEPENDENCIA NUM.1603 COL. SAN MIGUEL LEÓN, GTO.


RETOS, PROBLEMAS Y POSIBILIDADES DE LA
FORMACIÓN Y PROFESIONALIZACIÓN DE LA DOCENCIA
EN EL ACTUAL CONTEXTO
Actualmente son muchos los retos que enfrenta un docente, y no dejemos atrás
los problemas, que son bastantes por cierto.

La mirada fija de una persona es como la punta de una flecha, directa, fija y a la
vez peligrosa. Es así como el contexto actual nos ven a los docentes, con
desprecio, arrogancia y con malos tratos.

Para la sociedad somos como los segundos padres de los niños, para otros somos
unos simples trabajadores que estamos a su servicio y no se diga en cuestión de
comparación con las demás profesiones, somos una profesión de relleno o algo
sin gracia.

Lo que no saben es que nosotros somos el pilar de la educación, el que fomenta a


los niños a que sean los mejores en un futuro, que tengan principios y lleven a
cabo los valores, que tengan ética en todo lugar y que tengan buenas aspiraciones
en la vida.

No cabe duda que si no nos tuvieran, no serían profesionalmente nadie ya que


desde el preescolar se necesita de un docente, además habría mucha violencia,
temores, es decir, el mundo sería un completo caos.

Pero cambiar la mentalidad de una persona es imposible y menos de las personas


que nos tienen mala fe.

Actualmente ya no nos importa ser la mejor profesión del mundo, tenemos claro
que hay buenos ingenieros, psiquiatras, abogados, policías e incluso militares,
pero lo que no tienen claro es que para ser los mejores, en un momento de su vida
necesitaron de un maestro.

“México es un país con un nivel muy bajo en la educación básica, la educación


debe ser un instrumento indispensable para nuestra vida donde debemos llevar a
cabo estos tres aspectos importantes:

 Aprender a conocer
 Aprender a hacer
 Aprender a ser

Pero, ¿Quién tiene la culpa de que la educación en México este mal?


Todos los días millones de alumnos se preparan para ir a la escuela a recibir la
mejor educación. Pero lamentablemente a México le tomaron 80 largos años para
que todos estos alumnos fueran al menos a la primaria.

En promedio un mexicano estudia 8 años y medio, mientras que otros países


toman más lo que provoca que ellos estén mejor preparados para laborar.

Desafortunadamente México lleva luchando 200 años para tener escuelas dignas
en todo el país.

Pero hay muchas causas por las cuales la educación está muy mal, por ejemplo,
no hay maestros, hay un menú donde se podría decir que está la opción de
“buenos“ y “malos”, no se sabe cuántos maestros hay, también porque México
ocupa el primer lugar en ausentismo donde el 67% de los directores reportan
faltas de sus maestros.

Las escuelas de bajos recursos se adaptan a lo que tienen, es decir, “LA PEOR
EDUCACIÓN LA RECIBEN LOS POBRES”.

Es necesario preparar maestros de excelencia para tener alumnos de excelencia,


pero se hace lo contrario en lugar de preparar maestros para enseñar, los
instruyen para repetir programas y tras copiar y decir lo que viene en los libros de
texto.

Nos va a ser imposible llegar a tener una educación de calidad ya que nos tomaría
exactamente 327 años para llegar al nivel de excelencia, pero para llegar a ese
nivel los demás países no debería de hacer nada para que nosotros podamos
hacer todo y poder alcanzarlos.

Ahora podemos contestar nuestra pregunta todos somos los responsables de la


mala educación, porque solo la educación de calidad cambiaria a México, pero el
único que puede cambiar esta historia eres TU.” (Rulfo, 2012).

Como señala la revista Profesorado (Vezub, 2007, pág. 1) “A pesar de la


importancia creciente que los gobiernos, programas de reforma educativa y los
especialistas asignan a las políticas tendentes al fortalecimiento profesional de los
docentes, todavía estamos lejos de tener el profesorado que deseamos. En la
última década varios países de América Latina reformaron el currículum de la
formación inicial de maestros, tanto en sus contenidos como en su estructura y
fundamentos y comenzaron un proceso de reconversión y acreditación de las
instituciones a cargo. Sin embargo subsisten serios problemas tanto en el
funcionamiento de las instituciones como en el perfil de sus cuerpos docentes y en
la organización, planificación y conducción del subsistema formador.”
Como lo que dice (Sarre, 2017) “Creo que ser maestro tiene, como La Luna su
cara luminosa y su cara oscura. En la vida casi todo es así; no hay nada tan malo
que no tenga algo de bueno y al revés. Lo que importa es ser consciente de todo,
luces y sombras, para que nada nos tome desprevenidos y sobre aviso no haya
engaño. No abogo por una actitud estoica ante las ambivalencias de la vida ni
mucho menos por la resignación; más bien por una actitud realista que relativice lo
negativo y valore sin fantasías lo positivo; creo que por ahí va eso que llama
madurez.”

“Ser maestro en el nuevo contexto familiar y de los sistemas de producción y


difusión de sentidos puede constituir una ocasión para profesionalizar al maestro o
bien puede tener un efecto contrario. La respuesta es una cuestión de cultura y de
política. Si se decide que el maestro simplemente “sustituya” a la familia en el
cumplimiento de ciertas tareas de contención afectiva o de orientación ético-moral
(como es ciertamente el caso en ciertos contextos) el resultado es un retroceso en
el perfil profesional de la actividad. La maestra “madre-sustituta” está lejos de la
maestra profesional especialista en enseñanza y aprendizaje de determinados
contenidos culturales socialmente válidos. Es más difícil aprender a ser madre que
desarrollar competencias en el campo de la enseñanza aprendizaje. Pero, los
cambios en el contexto de socialización pueden ser una ocasión para avanzar en
el proceso de racionalización del oficio del docente, por ejemplo, mediante el
diseño de una nueva división del trabajo en las instituciones escolares. Podrían
diseñarse nuevos roles escolares tales como psicólogos escolares dotados de las
competencias necesarias para acompañar el desarrollo afectivo de las nuevas
generaciones, orientarlas en la formulación de su proyecto de vida, garantizar la
integración y sentido de pertenencia de los alumnos en las instituciones escolares
y que trabajan en equipo con pedagogos expertos en enseñanza aprendizaje. En
síntesis, ser maestro en este nuevo contexto de socialización puede alentar el
desarrollo de nuevas y complejas competencias profesionales o bien provocar un
empobrecimiento del oficio si se lo reduce a una simple función de sustitución de
la familia.” (Fanfani, 2002, pág. 9).

Pero al final de todo como señala (Delors, 1996) “La educación es también un
clamor de amor por la infancia, por la juventud que tenemos que integrar en
nuestras sociedades en el lugar que les corresponde, en el sistema educativo
indudablemente, pero también en la familia, en la comunidad de base, en la
nación. Hay que recordar constantemente este deber elemental para que inclusive
las decisiones políticas, económicas y financieras lo tengan más en cuenta.
Parafraseando las palabras del poeta, el niño es el futuro del hombre”.