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Educación intercultural y desarrollo humano

Dr. Jerson Chuquilin Cubas

Este ensayo parte del supuesto que la interculturalidad y el desarrollo humano son dos ámbitos de la
realidad social que se complementan y la educación es un medio que los favorece. En este sentido,
sostengo que el desarrollo humano sostenible, con equidad económica y cultural, demanda de un tipo de
educación en la que la formación sensible a la interculturalidad ocupa un lugar fundamental.

Para explicar los argumentos que sustentan la idea esbozada en el párrafo precedente, en lo que sigue de
este trabajo describo brevemente el enfoque de desarrollo humano propugnado por el Programa de las
Naciones Unidades para el Desarrollo (PNUD). Así mismo, aludo al enfoque de interculturalidad y su
concreción en la Universidad Intercultural. Analizo también, la relación entre la educación intercultural y el
desarrollo humano, enfatizando la importancia de una formación intercultural para promover el desarrollo
inclusivo.

El debate sobre el desarrollo ocupa una posición importante en las ciencias sociales y es motivo o
justificación de las políticas públicas. Al respecto, Valcárcel (2006) señala que el concepto de desarrollo
adquirió un significado específico al interior de los diversos enfoques surgidos tras el fin de la segunda
guerra mundial. Entre éstos, por convenir al propósito de este ensayo, aludo brevemente al enfoque de
desarrollo humano introducido en la década de los noventa por el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo. Para esta organización, el desarrollo humano consiste básicamente en la ampliación de las
oportunidades de la gente para vivir una vida prolongada, saludable y creativa, acceder a la educación y
tener acceso a los recursos necesarios para lograr un nivel de vida decente (Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo, 1990). El desarrollo humano supone la expresión de la libertad de las personas
para lograr lo anteriormente señalado, pero también para imaginar y conseguir los objetivos que consideren
importantes, para que participen “…activamente en el desarrollo sostenible y equitativo del planeta que
comparten. Las personas son los beneficiarios e impulsores del desarrollo humano, ya sea como individuos
o en grupo (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2010, pp. 2-3).

En este enfoque el ser humano es el centro del desarrollo, es medio y fin para lograrlo. El ejercicio de su
libertad para participar y decidir, configurar y beneficiarse del desarrollo, son considerados componentes

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esenciales en el enfoque. Mas la centralidad de la persona no debe entenderse como la supremacía de los
derechos individuales frente a los derechos de los otros, pues, la autonomía de la persona es insustancial
sin la presencia del prójimo y se ancla en la relación. En este sentido, la educación debe favorecer un
desarrollo humano comprometido con el bienestar social y el respeto de las particularidades. Por ello, la
educación debe ser intercultural, dicho de otro modo, debe abrirse dialógicamente a la diversidad cultural
existente y de esa manera, contribuir al desarrollo de capacidades valiosas y actitudes éticas.

La interculturalidad es considerada por la Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe (a)


[CGEIB] (2004) como un proyecto social amplio, una postura filosófica y una actitud cotidiana ante la vida.
Reconoce al otro como diferente y utiliza el diálogo intercultural para propiciar el conocimiento,
reconocimiento y valoración de la diversidad cultural, étnica y lingüística como una riqueza potencial. La
interculturalidad así entendida, implica una dimensión epistemológica que postula la inexistencia de un tipo
de conocimiento único y superior al de los demás; una dimensión ética que se opone a los intentos
totalizadores en cualquier ámbito social y aboga por una ética que implica el reconocimiento y la autonomía
de los pueblos; una dimensión lingüística que considera la lengua como el elemento central de la vida de un
pueblo.

Según este enfoque las relaciones interculturales están exentas de asimetrías, pues, éstas se construyen
desde planos y en condiciones de igualdad entre las culturas. No obstante, la realidad social está constituida
por relaciones de sentido y relaciones de fuerza en las que los agentes sociales contienden entre sí.
Quienes ocupan posiciones dominantes pugnan por conservar la estructura de distribución del capital
específico que los beneficia, mientras que los menos privilegiados lidian contra esa estructura que los
perjudica a fin de mejorar sus posiciones en el campo (Bourdieu, 1990). Por ello, considero que el concepto
de interculturalidad debe incorporar la noción de relaciones de fuerza y de sentido como elementos que
ayuden a representarlo y explicarlo adecuadamente. Dicho esto, coincido con (García Canclini, 2004)
cuando escribe que la “…interculturalidad implica que los diferentes son lo que son en relaciones de
negociación, conflicto y préstamos recíprocos” (p.15).

En la Universidad Intercultural, el enfoque de educación intercultural que promueve la CGEIB se manifiesta


en los procesos de formación de profesionales comprometidos con el desarrollo, económico, social y cultural

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de los pueblos indígenas mexicanos. En este proceso, el proyecto curricular incorpora los saberes de los
pueblos indígenas, difunde sus valores y abre espacios para promover la revitalización, desarrollo y
consolidación de lenguas y culturas originarias. Así mismo, la Universidad Intercultural ha incorporado el
proceso de “vinculación con la comunidad” como una de sus funciones sustantivas y, en todas las tareas
que implica su existencia, promueve el diálogo intercultural como una herramienta para conocer, reconocer y
valorar la diversidad cultural, ética y lingüística (Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe
(b), 2006) .

Lo dicho anteriormente implica que la Universidad Intercultural tiene como tarea no solo la formación de
buenos profesionales, sino, al mismo tiempo, de buenos ciudadanos que intervengan positivamente en la
historia de sus pueblos. Aquí, la dimensión sustantiva llamada “vinculación con la comunidad” se instituye
como uno de los ejes fundamentales de una educación promotora del desarrollo humano, pues, los
estudiantes y los maestros de la Universidad Intercultural no se pueden realizar como individuos indiferentes
a lo que sucede en su entorno, focalizados en sí mismos y absorbidos en su propio bienestar. Por eso, es
fundamental que la Universidad Intercultural fortalezca en los estudiantes la capacidad para imaginar nuevos
derroteros en la historia de los pueblos, dialogando, deliberando y actuando concertadamente.

La Universidad Intercultural debe privilegiar por ello, la formación de profesionales capaces de ser sujetos
activos de su propia realización y del desarrollo inclusivo de sus pueblos. En su proyecto de formación no
cabe una educación individualista, focalizada únicamente en el éxito personal; por el contrario, ha de
promover y fortalecer los vínculos de los estudiantes con las comunidades a las que pertenecen, a partir del
fortalecimiento de su propia identidad y la apertura a mundos diferentes.

Con lo dicho hasta aquí he tratado de demostrar que una educación sensible a la interculturalidad es
fundamental para el desarrollo humano sostenible con equidad económica y cultural. No ha sido posible
presentar un cuadro completo y exhaustivo sobre el tema, no obstante, conviene enfatizar que una
Universidad Intercultural, sin agotarlo, debe plantearse el problema de cómo formar personas respetuosas
de la pluralidad, de la diversidad cultural, capaces de deliberar para imaginar juntos proyectos inclusivos que
amplíen las oportunidades de la gente, para que mejoren de manera real su calidad de vida y puedan
realizarse humanamente de acuerdo a sus libres opciones.

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Referencias bibliográficas
Bourdieu, Pierre. (1990). Sociología y cultura. México: Grijalbo.

Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe (b). (2006). Universidad Intercultural. Modelo
educativo. México: Secretaría de Educación Pública.

Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe (a). (2004). Políticas y fundamentos de la


educación intercultural bilingüe en México. México: Secretaría de Educación Pública.

García Canclini, Néstor. (2004). Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad.


Barcelona, España: Gedisa.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2010). Informe sobre el desarrollo humano 2010.
Edición del vigésimo aniversario. La verdadera riqueza de las naciones: Caminos al desarrollo
humano. México: Mundi-Prensa México.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (1990). Desarrollo humano. Informe 1990. Bogotá:
Tercer Mundo Editores.

Valcárcel, Marcel. (Junio de 2006). Génesis y evolución del concepto y enfoques sobre el desarrollo.
Documento de investigación. Recuperado el 25 de Mayo de 2012, de Pontificia Universidad Católica
del Perú. Departamento de Ciencias Sociales. Documentos:
http://departamento.pucp.edu.pe/ciencias-sociales/images/documentos/marcel_valcarcel.pdf