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CACIQUES Y CAPITANEJOS DE LA LLANURA


DEL PLATA

PRESENTACIÓN

Es un honor presentar este trabajo histórico,


extenso y bien documentado por fuentes originarias
que el Padre Meinrado Hux ha reunido. Muchos lo
conocen por sus precedentes publicaciones.
Aquí presenta y amplía sus conocimientos de los
“paisanos” (aborígenes) y presenta en orden
alfabétco los caciques y capitanejos. Me decía que
quería presentar un primer ensayo de un
Diccionario Biográfico de caciques, que presentan
casi todos una tribu con su histora.
Poco a poco ha reunido esta frondosa
información. Inició su búsqueda de datos para
rescatar la historia de la Tribu de Coliqueo, pues
desde que vino en 1948 a este vecindario, dice, que
se interesó por la población aborigen del Cuartel
segundo y llegó a publicar ya en cuarta edición el
libro “ Ygnacio Coliqueo, el Indio Amigo de Los
Toldos”.
El Padre Meirado vino de Suiza pues perteneció
al grupo fundador de la muy conocida Abadía de
Santa María de Los Toldos, en el cuartel tercero del
Partido de General Viamonte.
Entrando en la investigación de Los Toldos, veía
que debía y podía investigar en los mismos Archivos
y Bibliotecas, la historia de otras tribus, pues había
mucha documentación aún no aprovechada. Aquí en
el CD vemos la gran cantidad de informaciones que
evocan la verdad histórica geográfica de zonas del
Interior de nuestro país. Se las agradecemos y .
como él, deseamos que se aproveche este trabajo y
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que más de uno continúe y perfeccione este
ensayo.
Buenos Aires, 15 de Mayo de 2007

CACIQUES Y CAPITANEJOS DE LA LLANURA DEL


PLATA

Í N DI C E G EN E RAL:

INTRODUCCIÓN

CACIQUES Y CAPITANEJOS:

Se ha optado por el orden alfabético de los caciques reseñados


siguiendo la idea de realizar un diccionario biográfico de los mismos.
Consideramos que este ordenamiento permitirá un fácil acceso a cada cacique.
Dentro del trabajo se han creado hipervínculos de acceso a una serie de caciques
que creemos oportuno destacar, permitiendo desde ellos acceder a anteriores y
posteriores.-

SECUENCIA DE ACCESOS A CACIQUES DESTACADOS:

ANCA NAMÚN
BAIGORRITA MANUEL
CABRAL RAMÓN
CALFUCURA JUAN
CALPISQUIS LORENZO
CAÑIUQUIR JUAN IGNACIO
CARRIPILÚM
CATRIEL, La gran estirpe
CAYUPULQUI PASCUAL
COLIQUEO IGNACIO
CONUEPAN VENANCIO
EPUGNER
GRANDE MANUEL
GUZMANÉ
LEPNOPAN PABLO
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LOS PINCHEIRAS
LLANQUELÉN
LLANQUETRUZ IIO
MELÍN JUAN JOSÉ
NAHUELPÁN IIO
NAMUNCURÁ
NEGRO IO (CHANEL)
ORKEKE
PAINÉ GNERR
PAINEQUEO JUAN
PICHIHUINCA MANUEL
PICHUN GUALÁ
PISÉÑ o PINCÉN
PINCHEIRAS
PURRAN FELICIANO
QUEUPÚMIL JUAN
QUILAPÁN JOSÉ SANTOS
RAYLEF JOSÉ MARÍA
RANINQUEO ANDRÉS
REUMAY ALVARITO
ROCO Cacique Gobernador
RONDEAO MARIANO
ROSAS MARIANO
SAYHUEQUE VALENTÍN
TRIPAYLAF RAMÓN
VALDEBENITO JOSÉ
YAHATTI
ZUÑIGA JOSÉ ANTONIO

SECUENCIA CRONOLÓGICA DE HECHOS SOBRESALIENTES


FOTOGRAFIAS DE CACIQUES
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CACIQUES Y CAPITANEJOS
DE LA LLANURA DEL PLATA

INTRODUCCIÓN

Hace muchos años desde los primeros contactos de la raza blanca con los aborígenes
de América y recién, con la llegada de los españoles empezó la historiografía escrita. La presencia
del hombre y sus huellas Arqueológicas, empero, se calculan en miles de años. Las
transformaciones geológicas han provocado no sólo cambios del hábitat de los primeros hombres y
animales, sino también su estructura y su vida. Se han clasificado en distintas razas.
En este trabajo queremos dar a conocer hombres sobresalientes en la restringida zona de la
llanura del Plata, zona central de clima moderado que encuadra desde Melincué hasta el Río Negro
y desde Buenos Aires hasta Mendoza y aún pasando la Cordillera de los Andes hasta el Océano
Pacífico, si ,hablaremos de la raza araucana, utilizando casi exclusivamene documentación
etnohistórica asi coetánea de los acontecimientos.. Mi enfoque es sobre caciques y capitaenjos
contando mucha historia de tribus aborígenes de la zona araucanizada en la Argentina.
Al estudiar y escribir la historia de la tribu de Coliqueo, población de Los Toldos en la
Provincia de Buenos Aires, experimenté una alegría por haber rescatado para sus descendientes, mis
vecinos en primer lugar, su digna historia, quienes, por complejos de inferioridad o de sentirse raza
vencida, la habían olvidado o desechado. Creían, quizás, que en la larga guerra de la Conquista del
blanco, se habían enterrado con sus muertos su honor y sus esperanzas. Pero desde que vine a
radicarme en el Monasterio Benedictino, sentí más que simpatía, una sincera conmiseración, que me
impulsó a estos trabajos de investigación.
Durante aquella lenta búsqueda de documentos con referencias a esa historia particular, se
me amplió un campo de investigación insospechado. Casi sin notarlo, entré en esta nueva búsqueda
de testimonios sobre caciques y jefes más destacados de los indios en la Llanura del Plata. Mi
trabajo etnohistórico tiene sus límites, no sólo por mi propia limitación, sino también por la
posibilidad reducida que tengo de extender mi búsqueda solitaria y sin suficientes medios para
poder documentarme. Pero esperaba que estimularía a muchos profesionales o interesados a ampliar
lo que aquí espero presentar.
He buscado documentarme por libros y formé una rica bibliografía que finalmente pude
editar en dos volúmenes : Guía Bibliográfica sobre El Indio en la Llanura del Plata, unas diez mil
fichas ordenadas alfabéticamente por autores con un índice extenso por temas. El primer volumen
se extiende en publicaciones hasta 1980 y el segundo volumen incluye los libros más recientes hasta
el año 2000. Posteriormente he reunido unas cuantas fichas más.
Pero puedo decir que mucho más he trabajado sobre manuscritos en archivos oficiales y
privados y hay material inmenso poco o nada aprovechado. Los Archivos de la Nación, del Ejército,
del Estado Mayor (Sección de Estudios Históricos del Ejército), del Museo de Mitre; de los Padres
Jesuitas, los Padres Salesianos, los Padres Lazaristas, los Franciscanos de Río Cuarto, de la
Provincia de Córdoba, de la Provincia de San Luís, de la Provincia de Mendoza, de Bahía Blanca,
del Museo de Luján, el Archivo Nacional en Santiago de Chile, de Temuco y de los Capuchinos de
Las Casas, etc., que he visitado y consultado. Mis anotaciones, casi todas a mano y pocas
fotocopias, como ahora se puede hacer, están volcadas en sendos cuadernos clasificados
cronológicamente. Todo esto podrán hacer investigadores modernos, equipos becados, aunque el
acceso a ciertos repositorios está accesible con restricciones, por la seguridad y mayor control. No
cabe duda que coleccionistas e investigadores se quedaron con documentos que deberían volver a
su carpeta o estantería.
Mi documentación es amplia, pero no exhaustiva. Incluí principalmente noticias sobre
caciques y capitanejos y tribus araucanas o mapuches, como dicen ellos. Incluí a veces personajes
de zonas adyacentes por frecuentes contactos con los habitantes de la Pampa y con el Gobierno de
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Buenos Aires u otras Provincias; también por la inmigración y emigración de grupos o tribus de
indios.
El “cristiano” que, en los siglos pasados se internaba a “Tierra Adentro”, en las pampas sin
límites y de amplios horizontes, se encontraba con el misterio de la raza desconocida. Esta pampa
guarda aún muchos secretos. Lugares que otrora estaban bien poblados recuerdan quizás por sus
topónimos al poblador primitivo; caminos por los que transitaban los indios de aguada en aguada,
de toldería a toldería distantes, se han transformado en rutas pavimentadas o son borrados de todo.
Andando por esas pampas (llanuras) el turista puede encontrar muchas caras de mestizos,
descendientes de aquellos primitivos habitantes y hasta de ciertas poblaciones prehistóricas. Se
dice que tanto la Provincia de Buenos Aires, como la pampa habían sido muy pobladas y por pestes
y guerras han sido reducidos a menos. Pero ya no hay memoria de esa historia, a no ser que uno
hurgue y los busque en anaqueles de hojas amarillentas datitos desperdigados.
Así lo hice. Y agradezco a todos los que me han ayudado y orientado. Entre muchos, el Dr.
Ricardo Piccirillo (en el AGN), a la Srta. Rosa Meli (en el AEM) y mis amigos historiadores Dn.
Pepe Mayo, Dr. Jorge L. Rojas Lagarde, Dn. Carlos Moncaut y la Prof. Celia Priegue.
Mi estudio quisiera abarcar todo el tiempo que duró la conquista de la llanura del Plata, los
cuatro siglos de lucha de los indios en defensa de sus vidas y de su suelo, si no luchaban
enganchados por una acción del blanco. Pero no enfoqué mucho al conquistador, sino a los indios,
especialmente de los caciques, responsables de la conducción de los pueblos aborígenes. No me
propuse escribir un libro de cuentos, sino relatos basados en fuentes auténticas del tiempo
designado. Este CIDI resulta ser así como un léxico-biográfico de consulta sobre los jefes indígenas
que actuaron en esa Llanura del Plata. Las figuras más importantes he presentado en libros
ordenados por zonas. Una parte importante de los testimonios se deben a los informes de los
militares que actuaron en la lucha contra los indios. Sabemos que los puntos de vista del vencedor
no concuerda siempre con el del vencido. Esto ocurre hoy en el periodismo actual que favorece a
tal o cual fracción política. Viajeros, especialmente viajeros extranjeros, nos han dejado narraciones
y descripciones más explícitas, pero tampoco en todo fiables. Los libros más interesantes han sido
traducidos y publicados en castellano. Otras notas son de pobladores, de misioneros, de
investigadores y no faltan cartas y memorias de algunos jefes aborígenes, necesarias para dilucidar
la veracidad de otros documentos y para completar aspectos desconocidos. Los caciques solían
tener escribientes y traductores a sueldo a quienes dictaban sus cartas. Los tratados de paz y las
cartas que los acompañaban son otras Fuentes importantes para esta historia. El testimonio de
pobladores viejos de ahora son menos confiables, dada la gran distancia histórica que los separan de
los hechos y de las personas estudiadas. El indio tiene mucha inventiva para cuentos.
En fin, buscamos con gran empeño todo lo que podía enriquecer estas historias biográficas
de los caciques de la Llanura del Plata. Algunos ensayos de geneoalogía enriquecen los relatos.
Hasta hace poco, pocas figuras del “Desierto” habían encontrado un biógrafo que les dedicara un
libro, excepto Calfucurá y Namuncurá, Painé y Catriel. Ellos fueron caciques de mucha actuación
en el siglo XIX. Creo haber aportado nuevos datos también para mayor comprensión de su historia.
Pienso haber desenterrado muchos tesoros de la historia de nuestra llanura pampeana, o sea del
interior del país. Los indios solían enterrar a los caciques fallecidos con todos sus pequeños tesoros
de platería y utensilios de su pertenencia y hasta sacrificaban a su caballo preferido y a veces
también a su mujer. Yo no busqué profanar ninguna tumba. Con todos quiero ser respetuoso. Pero
desenterré hasta los nombres de sus familiares y listas de sus subordinados, porque daban a la
biografía más vida y color. Pero quise excluir todo rasgo novelesco y toda generalización, cediendo
ese terreno a los poetas, payadores y novelistas.

PARA MAYOR COMPRENSIÓN ACLARAMOS ALGUNOS CONCEPTOS:


A) EL CACIQUE es un término importado por los españoles de Centroamérica, y
significa jefe destacado entre indios. Los indios de la Llanura del Plata lo usaban constantemente; a
veces el término LONCO o Ulmen para un jefe reconocido por un grupo de familias. En su
concepción significa noble y rico; debía ser de noble estirpe, rico en bienes materiales y con
capacidad de dirección y conducción del grupo humano que le obedecía, sobre todo en tiempo de
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guerra, sino deliberaban democráticamente sus asuntos. El cacique solía tener un don para la
oratoria. El cacicazgo era hereditario; pero no siempre sucedió el hijo mayor al padre, sino el que
demostraba la mayor capacidad para el cargo. Lo designaban el padre o el concejo de los
principales de la tribu.
B) TRIBU es en castellano un concepto que se conoce por la Biblia. Los indios
llamaron así con el nombre del cacique al clan o a la agrupación de familias que se sometía a la
autoridad de un cacique, quien formaba un concejo con los principales de la agrupación, casi
siempre en un lugar donde había aguada. En tiempo de sequía o inundación mudaban su lugar de
residencia. Sabían elegir lindos lugares. En tiempo de guerra se agrupaban y confederaban grandes
contingentes bajo un cacique general o Toqui, nombre que tomaba de un signo de mando, más tarde
un bastón tallado, bastón de mando. Esto ocurrió en todas las épocas de la guerra de conquista. En
esas agrupaciones se formaban particularidades de costumbres y de idiomas en el sentido de
dialectos que vemos también en las distintas provincias. El cordobés no habla como el porteño y el
mendocino no habla como el jujeño.
Muchas veces los caciques descollaban por su talla física y más por su habilidad guerrera.
Era hombre de buen consejo, de palabra convincente y de rica memoria. Los hijos de los caciques
fueron educados con esmero; padre y madre contribuían para que su heredero fuese un portador de
la tradición de su raza y de su tierra. El cacique era respetado y consultado; hacía justicia y disponía
en el reparto de la propiedad para cada familia o a lo menos de los capitanejos. Y la gente confiaba
en que los defendería del mal. A veces creían que estaría de dotes sobrenaturales o lo tenían por
brujo. En las ceremonias religiosas le cupo un gran papel, pues presidía la oración, cuando no se
hacían delegar por otros.
Cuando varias tribus se confederaban, ya por voluntad o por necesidad, el cacique principal
asumía el título de cacique gobernador o cacique general y les halagaba tratar algún gobernador de
provincias argentinas o a jefes militares como de igual a igual o parecía como de potencia a
potencia.
Creo que a través de la documentación presentada en este trabajo podremos conocer lo que
era el cacique de las tribus de la Llanura del Plata, conoceremos algunas figuras de gran talla
espiritual, hombres nobles y vigorosos, justicieros y de nobles anhelos, padres de largas
descendencias, grandes conductores y gobernantes. No callaremos sus errores probados, pero
demostraremos que, en algunos casos, los errores cometidos no habían provenido de su parte.

C.
EL TÉRMINO CAPITANEJO, que arriba denominé como principales de la tribu. Designaba
a un jefe subordinado, responsable de cierto número de familias en la tribu. Los capitanejos eran
convocados al consejo o parlamento (“traún” o “Coyag”), que solían ser juntas solemnes y
prolongadas en los cuales se decidía democráticamente los asuntos públicos de la tribu. A los
capitanejos solían llamar “gutantur”, cuya traducción sería hombre grande (de vuta y huentrú). En
Los Toldos (Part. de Gral. Viamonte) recogí otra designación con la palabra araucana “zumún”. Los
capitanejos casi siempre provenían de familia cacical o eran hijos de un capitanejo, es decir,
provenían de la clase dirigente, de la nobleza. A veces un capitanejo fuerte se independizaba,
asumiendo las responsabilidades de un cacique. Se conocen también algunos casos que un gaucho
refugiado en una toldería ha sido reconocido como capitanejo, por su valentía.

LA CHUSMA: Dijimos que las familias de los jefes araucanos formaban la nobleza
en su sociedad. La otra parte de las familias se llamaba la chusma, “la gente común”
(Huedaqueche / gente común). En documentos militares se usaba este término para designar
mujeres, niños y ancianos, que no intervenían en las guerras. La chusma la formaban las familias
que se habían agregado al clan; se habían sometido a un cacique o han sido sometidas y asumidas
en su ruta de migración. Resultaba, entonces, que las tribus eran conglomerados humanos de varios
elementos raciales. En algunas páginas de este trabajo se leerá, por ejemplo, que los caciques
generales de Malalhué (Mendoza) regían sobre pehuenches y puelches. Al cacique general de los
ranqueles de Barbarco (Neuquén) obedecían también huilliches del Neuquén. En la zona de Carmen
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de Patagones, desde tiempo, había convergencias de puelches, pampas y tehuelches, y no pocas
veces se encontraban indios bilingües o trilingües. Mezcla de sangre se daba también con los
prisioneros hechos en acciones bélicas. De algunos malones se traían hasta 200 cautivos,
principalmente mujeres, indios de luchas intertribales o blancos de ataques de las fronteras. Y si
algunos escuadrones de indios amigos (sometidos en la frontera y militarizados) acompañaban a
una expedición, era frecuente que les entregaban como gratificación a indias prisioneras, cuando no
eran repartidas en las chacras y estancias de poblaciones adelantadas.

LOS PATRONIMIOS Y ONOMÁSTICOS DE LOS CACIQUES Y CAPITANEJOS


ARAUCANOS:

Antiguamente el apellido no se transmitía de padre a hijo, excepto en algunos casos.


En realidad de apellido consistía de dos elementos: la parte 2da. fija ; es el nombre de la cünga
(característico de la familia) y la parte primera, casi siempre un adjetivo, es el nombre propio
individual; además desde tiempo empezaron a llamarse con un nombre cristiano. Ejemplo: Juan
Calfucurá o Ignacio Coliqueo. Y como practicaban la poligamia, los hijos algunas veces adoptaron
el apellido materno; con más frecuencia si la madre era cristiana. Observamos también que,
salteando una generación, el nombre del abuelo se repetía en el nieto. Después de frecuentes
contactos con los cristianos, adoptaron la costumbre de cambiar sólo el pronombre para sus hijos,
de llamarlos con un nombre de santo. En el siglo XIX recién se afianzó la costumbre europea y
mantenía en sus hijos el apellido (patronimio) del padre. Muchas veces los hijos tenían su
sobrenombre familiar, que se anotaba con un “alias”. A veces algún hijo asumía en su nombre el
apellido de un militar a quien querían honrar. Un ejemplo es Benito “Villar” Chingoleo Cheuqueta.
El Comandante B. Villar era su padrino. Otros ejemplos son: Venancio “Campos” Coñuepán; otro
Victoriano “López” Nahuel. En Chile se han dado casamiento de cacique con una dama de la
nobleza española, y que los hijos y nietos llevaban acoplados a sus apellidos indios el de la madre
española. Entre la gente común, de la “chusma” hubo no pocos casos que se adoptaron un apellido
criollo español por diferentes afinidades y razones. El cacique Mariano Rosas y hermanos o
descendientes llevaban el nombre del Gobernador Juan Manuel de Rosas y en Mendoza los Roco, el
apellido de un viejo poblador de esa Provincia.

ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN ETIMOLÓGICA DE LOS PATRONIMIOS ARAUCANOS

Para entender el significado etimológico de los apellidos araucanos hay que reconocer los
elementos constitutivos y su interrelación con el adjetivo (nombre propio) con el sustantivo (el
apellido) algunas veces se constituye por dos sustantivos, uno antepuesto ( si se señala la
pertenencia pospuesto) en función de genitivo. Ese sustantivo desempeña entonces la función de un
adjetivo. Un ejemplo: Antü Pan (Pan en este caso puede ser el apócope de Pangui (puma) del sol;
pero en la mente del mapuche pensaría en un puma divino, sin que se podría deducir que el
araucano haya adorado el sol. Hasta nosotros decimos en castellano de un niño: “Qué divino”. La
parte pospuesta (el sufijo del nombre es el apellido. Se encuentra en muchísimos casos acopocado,
abreviado. Por ejemplo “Pan” puede provenir de Pangui “Puma”; pero puede también provenir de
Payún, que significa “Barba”.De Pangui he encontrado otra forma abreviada: Bi, que es la primera y
la última letra de Bangui. Los documentos a veces dan la forma completa o también la traducción.
En momentos solemnes, como en parlamentos o para firmar tratados de paz usaban el nombre
completo. Esos documentos, pues, nos dieron la pauta para asentar la verdadera etimología del
patronimio. Conociendo el árbol genealógico o el parentesco, pudimos esclarecer otros apellidos
dudosos. Esto ocurrió por ejemplo con el apellido Catriel, pues consta que provenía de Catri-Nahuel
y quedó en Catri-el. Los “Man” aparecen en forma completa como manqui, que traducido significa
cóndor y los “ñán” honran al ñancú, el aguilucho, que en ciertas regiones se veneraba como pájaro
protector. A veces este “ñan” se señala con una sola “ñ” final, como en Piseñ, que los cristianos
transformaron en Pincén. Ciertamente los oídos de los cristianos no han oído siempre correctamente
esos nombres o topónimos y los anotaron incorrectamente.
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En mi trabajo original puse todos los nombres en orden alfabético y agregué los variantes de
los nombres que había encontrado en documentos referidos a los mismos caciques. No todas las
grafías eran lógicas ni querían serlo. Si, por ejemplo, se pronunciaba en Maliqueo, pudo haber sido
una transformación maliciosa, usando la palabra castellano similar “malo”, de manera que
jocosamente le dirían “Malote”.
Los diccionarios o vocabularios que conocemos actualmente no permiten interpretar todos
los nombres. Algunas palabras pueden tener su origen en otro idioma que no es el araucano. He
puesto mis interpretaciones etimológicas al fin de las notas biográficas como simple agregado..
Los araucanos tenían la costumbre de inventar un “tayel”, un canto, para honrar el nombre
de tal o cual familia. Carmona Binayán, quien estudio los apellidos araucanos de la Pampa, llegó a
hablar de la “heráldica araucana”, refiriéndose a estos cantos familiares que evocan símbolos
propios o ensalzaban la historia de los antepasados de la familia. (C.N. Binayán: ¿ Existe una
heráldica araucana? En Revista Hidalguía, Madrid Nº 75, 1966 p. 281 – 288)
Esteban Erize en su Diccionario Mapuche – Español (p.404, 1963) da cuenta de la
existencia de una fiesta de la imposición del nombre entre los mapuches; fiesta que se llamaba
“ülcantún”, para la cual se elegía los padrinos correspondientes. No sé si ésta era una costumbre
antigua o si era una imitación de la ceremonia del bautismo cristiano.

EL RECONOCIMIENTO DE LAS ZONAS ETNOLÖGICAS

Para este trabajo sobre Caciques y Capitanejos de la Llanura del Plata he asentado unos
4000 jefes indígenas, los que me han ampliado los conocimientos etnográficas y clarificado su
clasificac.ión; de manera que a cada nombre le agregué la designación que se encontró en los
documentos de su época. Es cierto que agregué también nombres cuyo hábitat original no era
precisamente la Llanura del Plata. Los nombré por su presencia temporaria y su influencia sobre
algún grupo de dicha zona. Así nombré a algunos caciques tehuelches que hicieron tratados con los
gobiernos de la Provincia de Buenos Aires y chilenos que inmigraron o invadieron la zona o
tuvieron influencia en su parentela emigrada.
En Chile distinguen subgrupos entre los araucanos y lo mismo nosotros en la Argentina.
Allá hablan de los abajinos, chollchollinos, arribanos y costinos. O hablan de los boroanos,
huilliches, pehuenches, maquehuenos y chilotes. En la historia de los argentinos hablan de otro
grupo más, los “aucas”, gente que participó en la guerra, que trajo más de una contienda a la zona
neuquina. De los borogas, si bien toman el nombre del topónimo (Fuerte y Misión de Boroa o Voro
hue), constatamos que grupos de los antepasados eran considerados como puelches argentinos y que
en su momento se trasladaron a Chile, formando una cuña entre arribanos y huilliches, pues se
ubicaron entre los ríos Imperial y Tolten. Pero luego, durante la Guerra a Muerte volvieron a
emigrar a la Argentina en grandes contingentes. No los movió un tal nomadismo, sino el deseo de
poder vivir en paz; demasiado habían sido marcados por las guerras.
Se ha afirmado muchas veces que después de 1750 se había iniciado un proceso de
araucanización en la Llanura del Plata. La documentación del siglo XVIII no da pie para afirmar
esto en forma generalizada. Hubo, en cambio, fuertes desplazamientos hacia Chile antes y después
de la Guerra Pehuenche (1750 – 1798). Además no tenemos mucha información sobre la “Guerra
Lucrativa”, o sea de las expediciones que buscaban recoger esclavos, haciendas y sal. Ellas salían
de Buenos Aires, de Córdoba y de Mendoza, como también de Concepción de Chile. En más de una
época hubo proyectos de conquista total, con entradas generales y combinadas, como las realizaron
en el siglo XIX las tropas de Adolfo Alsina, de Julio A Roca y de Villegas. Creo que los principales
desplazamientos de los grupos étnicos se debieron a las guerras.

En mi largo listado incluí también caciques comechingones, como elementos comparativos.


Los documentos de Jerónimo L. De Cabrara, fundador de Córdoba de 1573 y su gobernación se
conservan cuadros demográficos muy ricos, pues hizo levantar censos de pueblos y caciques en las
sierras. Pero después de 1600 desaparecieron todos esos nombres. Creo que la desaparición de ese
grupo étnico fue causado por pestes fulminantes y por “malos tratos” de los conquistadores para con
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los indios. Además podemos pensar que en esa época en Córdoba hubo escribanos más activos que
en años posteriores. Las noticias sobre esa población proviene en su mayoría de documentos legales
de encomenderos.

Algo semejante debemos decir de los primitivos habitantes de la zona de Buenos Aires en la
primera época de la conquista. Los querandíes (nombre que significa “habitantes de los
palmerales”) fueron sometidos a servicio y vasallaje de los encomenderos del Distrito de Buenos
Aires. Pero no sólo ellos, sino los que Juan de Garay trajo consigo, indios sometidos del Paraguay y
de Santa Fe, fueron asentados en las estancias de los españoles. Otros, sobre todo los gobernadores
buscaron en recogidas en el interior de la Llanura del Plata, “donde había un hervidero de indios”,
manos de obra, avisando a la Reina Católica, que los buscaban porque así sueltos no podían ser
catequizados. De esta manera la zona del Distrito de Buenos Aires presentó una población indígena
confusamente mezclada, en cuanto a etnia e idioma. Esto se comprueba leyendo el importante
documento de la distribución de las encomiendas de Juan de Garay, de 1582.

La arqueología pampeana, ciertamente nos da algunas noticias de la presencia de etnias


prehistóricas, del hombre pampeano, pero no de caciques ni de capitanejos. Recién la
documentación histórica, escrita por el conquistador nos da noticias de ellos y de sus tribus.
No cabe duda que los caciques (los nobles araucanos) iban incorporando algunos restos de
etnias prístinas. Se comprueba la presencia de araucanos ya en los primeros documentos de la
conquista , ya en la zona de Buenos Aires, ya en la región cuyana. En Chile se toparon los
conquistadores con fuertes contingentes y grandes figuras. Debido a esa guerra de la conquista
tenemos más noticias de ese lado de la Cordillera. Pero queda en pie la discusión de los
investigadores, en qué lado aparecieron primero los araucanos y en que época invadieron nuestro
continente. Yo personalmente distingo entre los araucanos de la nobleza que me dijeron ha llegado
desde la tierra de Abrahán, que son blancos, esbeltos, no achinados, que traídos en algún barco por
el Atlántico a las costas de nuestro continente (esto ya antes de los viquingos) .La otra corriente
trajo los rasgos de los peloponeses, también en barcos por el Océano Pacífico. Son más morochos
(cobrizos), más bajos, pómulos resalientes y ojos achinados. Aquí estamos ante problemas de
hipótesis que no me corresponde explicar.

También el cuadro lingüístico de la Llanura del Plata tiene su historia que es difícil explicar
. A su tiempo el araucano llegó a predominar en la Llanura del Plata como allende de la
Cordillera. Pero hubo derivaciones dialectales, como antiguamente ocurrió en todos los países y
palabras incorporadas de otros idiomas. Es interesante lo que anotan algunas narraciones que hubo
caciques bilingües y hubo esposas de otra extracción. Pero gran parte de los nombres de caciques y
capitanejos son de raíz araucana, Creo que la transcripción de los muchos caciques y capitanejos
nos ofrecen un interesante cuadro etnográfico. Pero creo que más que estas aclaraciones
preliminares, interesarán las historias de los caciques que tratamos reconstruir con los elementos de
los documentos históricos que pudimos consultar. Hayan triunfado o no, estos jefes aborígenes
podrían darnos una lección de humanidad y valentía. Han luchado por justas aspiraciones de su
pueblo. Muchos han tratado de convivir con los “hermanos blancos”. Se les ha impuesto la guerra y
luego se les imputó el calificativo de “salvaje”. ¿Quién no es o era salvaje en la guerra? La
actuación de los cacique muchas veces nos habla de justos reclamos. Sabían que hay un derecho a la
vida, a la tierra y a la posibilidad de progresar.
Muy distinta habría sido la historia argentina en su primer siglo de libertad y de
independencia, si hubiésemos reconocido la igualdad de derechos en la nueva Patria. Lo ofrecimos
al inmigrante, al “gringo”, se la negamos al aborigen. En vez de ofrecerle a éste la protección que
prescribía la Constitución Nacional, le mantuvimos en un estado de continua sublevación, excepto
los momentos en que los políticos y militares querían aprovecharlo.
Hoy, que admitimos la declaración de los derechos humanos y los convenios internacionales
sobre los derechos de los pueblos indígenas, - (ver: Isabel Hernández: Derechos Humanos y
Aborígenes. El Pueblo Mapuche. Ediciones Búsqueda, Buenos Aires, 1985) – debemos animar a
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nuestro pueblo mapuche. En la zona cordillerana del Sur Argentino y en Chile se han censado unos
650.000 representantes, restos de las tribus de la Llanura del Plata y de la Araucanía chilena, cuando
en el primer momento de la conquista los estimaban en más de un millón.
Su historia es nuestra historia. Tenemos que descubrirla en su justa dimensión. El mapuche
debe conocer de nuevo lo que más de una generación ha tratado olvidar, unos por el complejo de
inferioridad, sintiéndose una raza vencida. Cada hombre y cada mujer tiene su valor y su dignidad.
Esto demuestra también este trabajo sobre Caciques y Capitanejos de la Llanura del Plata, que abre
nuevos caminos de comprensión y de futuro.
El hermano indio en gran parte vive pobre, -sobrevive-, en rincones apartados. Debemos
tenderle nuestra mano y darle la oportunidad que pueda progresar. Creo que la sociedad conciente
ha elaborado ya algunos proyectos. Sabemos que los indios necesitan tierra o lugar de trabajos que
le den alimentación, salud , cultura y educación y necesita seguridad legal.
La acción social y la caridad cristiana deberán remediar los errores históricos.

UNA NOTA SOBRE ESTIRPES Y LINAJES ARAUCANOS

Hubo entre los araucanos (mapuches) nombres patronímicos que señalaban un determinado
linaje de la “nobleza”. El Dr. Estanislao S. Zeballos inventó el término “dinastía” al publicar sus
famosos libros “Calfucurá y la Dinastía de los Piedra” y “Painé y la Dinastía de los zorros”. Los
araucanos hablan de “cünga” que señala la estirpe, la alcurnia a la que pertenecen. Inserto una lista
de apellidos o nombres de linajes, cuyo primer elemento constitutivo es sacado del reino animal. El
nombre evoca al espíritu del aguilucho, del tigre, del puma, por ejemplo.
LINAJE DEL SOL (Antí, Antu, Antig, An) frecuente entre los pehuenches.
Ante (boroga) – Ante-che (boroga) –Ante choique (pehuenche) Ampall-ante (de Cautín) –
CANI-antig (pampa puelche) – Caullam-antu (ranquel ) – Cayu-án
Cupai-antu (araucano) – Curu-ante (pehuenche) – Ech-ante (pehuenche) – Fragi-Antig
(pampa) – Huenu-án (ranquel) – Güilli-án (ranquel) – Levi—ante ( pehuenche) – Lien-án (ranquel y
boroga) – Amri-antu (pehuenche) – Pu-ante (araucano)
LINAJE DE LA PIEDRA (CURÁ) : Predomina entre huilliches y salineros
Anti-curá (salinero) – Calfu-curá (huilliche) – CANI-curá (Huilliche y poya) – Carre-curá
(boroga) – Catri-curá (salinero) – Cayan-cura (araucano) – Cubil-curá (huilliche) – Cura-(hu)incul
(1582 en Bs.As.)- Curá (salinero) – Cura-leo (pehuenche) – Huente-cura (araucano) – Huicha-cura
(araucano) - Levi-cura (huilliche y salinero) – Lien-cura (araucano) – Llan-curá (salinero) –
Manque-curá (boroga) – Meli-curá (salinero) – Milla-curá (pehuenche) – Nahuel-cura (araucano –
Namun-curá (huilliche y salinero) –Paylla-curá (huilliche) – Pichi-curá (salinero) – Quila-cura
(chileno) – Quintu-curá (huilliche) – Reuque-curá (huilliche).
LINAJE DEL TIGRE (Nahuel) Predomina entre pampa ranqueles.
A-güel (pampa ranquel) – Ame-nagüel (pampa ranquel) – Añe-ñuel (salinero) – An-güel
(pehuenche) – Cachu-l (pampa puelche) – Caña-huel (huilliche) Catri-nahuel y Catri-el (pampa
puelche) – Cayu-nahuel (pampa puelche) – Colpi-nahuel (araucano) Curri-el (serrano) – Curi-
nahuel (araucano) – Cuyenn-nahuel (araucano) – Chañi-l (huilliche) – Hue-nahuel ( araucano) –
Huenchu-nahuel (araucano)- Güente-nahuel (pampa ranquel) – Huinca-nahuel (ranquel) – Linco-
nahuel (huilliche) – Linco-n (pampa serrano) – Linco - nabal (araucano) – Llami-el (huilliche)
LINAJE DEL TIGRE: (Nao) Predomina también en la Pampa
Amu-nao (ranquel) – Anca-nao (pehuenche) – Angue-nao (pehuenche) – Ante-nao (pampa
ranquel) – Ar-nao (ranquel) – Calcu-nao (pampa) – Calfu-nao (salinero) – Cani-nao (pehuenche –
Cari-nao (pehuenche) – Carrique-nao (ranquel) – Catri-nao (pehuenche y boroga) – Cayu-nao
(pehuenche ranquel) – Coli-nao (araucano) – Copia-nao (salinero) – Cumi-nao (chileno y pampa) –
Cupai-nao (salinero) – Curru-nao (pampa puelche) – Huenchu-nao (huilliche) – Güente-nao
(puelche) – Dugui-nao (ranquel) – Epi-nao (pehuenche) – Lami-nao (pehuenche) – Linco-nao
(boroga) – Llanca- nao (araucano) – Meli-nao (araucano) – Tucu-nao (pampa ranquel)
LINAJE DEL ZORRO (gnerr,ñer,ñir,guor,gurú) predomina en el Norte de la Pampa
11
Anca-mir (pampa ranquel) – Ane-gner (salinero)- Ante-ñer (ranquel) –Anü-guru (araucano)
– Aquí-ner (salinero) – Auca-ner (salinero) Ay-ñer (pampa ranquel) –Guayqui-gner pampa ranquel)
–Calfi-gner (pampa r.) Calfu mor (huilliche) – Calfu-nir (huilliche) – Calvai-ñ (ranquel) – Caniu-
guri (pehuenche) – Caniu-mir (pehuenche) – Cata-gur (araucano) – Catri-gur (araucano) – Cayu-
nirre (pehuenche) – Coli-gur (pehuenche) - Cantren-gor (ranquel) – Echa-gnerr (ranquel – Epu-gner
(ranquel) Epumur (ranquel) Huenchu-gner (ranquel) – Huenchu-nirre (boroga) – Huenu-gner
(boroga y r.) – Huicha-gner (ranquel) – Lemunier (ranquel) – Linco-guir ((araucano) – Llanca-ñer
( pehuenche) – Manque-gner (ranquel) – Meli-gur (boroga) – Milla-gur (araucano) – Nahuel-nirre
(pehuenche) – Paine-gner (ranquel) – Puel-gner (ranquel) –
LINAJE DEL AGUILUCHO (Ñancú, ñan) pehuenche de ambos lados
Alca-ñancú (pampa r.) – Ane-ñan (pehuenche) –Ani-ñán (pehuenche) – Anti-ñancú
(pehuenche) Cadi-ñ (araucano) – Cai –ña (peh.) – Calfui-ñ (araucano y boroga) – Caniu-ñancú
(pehuenche) – Cari-ñancú (peh.) – Cle-ñán (boroga) – Col-ñanco (peh.) – Cumi, ñán ( peh.) – Curi-
ñán (peh.) - Checu-ñán (bor.) Epu-ñán (peh.) Huenu-ñancú (peh), etc.
LINAJE DE LA VÍBORA (Vilú , vilo, filú, fil) preferentemente en Maquehua Chile.
Alca-filú (Maquehua) – Anca-filú (pampa) – Anti-filú (pampa y Maquehua) – Auca-filú
(auca) – Aina-vilo (araucano) – Carre-filú (ranquel) – Coli–filú (pampa) – Curi-filú (salinero) –
Chaña-filú (pampa) – Cheuque –filú (salinero) – Güenu-filú (huilliche) – Guinul-bilú (poya y
huill.) – Ina-vilú (araucano) – Linco-filú (Maquehua) – Lonco-vilú (Maquehua) – Mari-fil
(huilliche) Ñanca-vil (auca y Maquehua) – Paine- filú (Maquehua) – Vilu-Milla (Maquehua,Chile)
LINAJE DE LOS QUEO (Traducido por “siendo, el que es o queupú (pedernal)
Ane-queo (boroga) – Ante-queo (salinero) – Calfu-queo (araucano peh.) – Capa–queu (peh.)
– Carriqueo (ph. y boroga) Cayu-queo (huilliche) – Cla-queo (boroga) – Coli-queo (boroga) –
Curri-queo (boroga) . Huechu-queo (bor. peh.) – Huenu-queo (bor) – Güicha-queo (ranquel) –
Huilli-queo (manzanero) – Janca-queo (bor.) – Lican-queo (peh.) – Llanca-queo (peh) – Mali-queo
(ranquel) – Man-queo (huill.) – Mari-queo (bor.) – Meliqueo (bor.) – Milla-queo (boroga y salinero)
– Molfi-queo – (huill.) – Necul-queo (bor.) – Peine-queo (boroga) – Ranin-queo (bor.) Une-queo
(bor.)
HAY OTROS LINAJES: Calqui (cal) de – Manque (man) de Cóndor – Milla (mil) de oro-
Bangui (pan) de puma – Hualá (hual de pato) – Huanque (guán) de Avestruz – Lemu de bosque –
Luán de guanaco – Llanca (llan) de collar o perla – Lauquen (laf o lao) de Lago – Leufú (leo o lef
de Río)
12
13

NOTAS SOBRE FUENTES ORIGINALES Y BIBLIOGRAFÍAS CITADAS

Para las Fuentes archivistas (originales de documentos) se usan las siglas convencionales:
A.G.Ind. : Archivo General de Indias en Sevilla
A.G.N. : Archivo General de la Nación (Buenos Aires)
A.E.M. : Archivo del Estado Mayor, hoy Dirección de Estudios Históricos del Ejército
A.M.H.N.: Archivo del Museo Histórico Nacional (hoy A.G.N.)
A.H. La Plata: Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires , La Plata
Archivo de Geodesia de la Provincia de Bs. Aires, La Plata
A.Cord.. : Archivo de la Provincia de Córdoba (Córdoba)
A.Mend. : Archivo Histórico de la Provincia de Mendoza (Mendoza)
A.S.Luis : Archivo Histórico de la Provincia de San Luís (San Luís)
Archivos Municipales de Azul, Bragado, Bahía Blanca, Junín y Nueve de Julio

Guía Bibliografía : El Indio en la Llanura del Plata del P.Meinrado Hux 2 vol.
Algunos libros se citan al pie de las biografías importantes.

Abreviaturas :
Cac.. : cacique
bbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbbb
: página
14
CACIQUES Y CAPITANEJOS
DE LA LLANURA DEL PLATA
(Apellido – año de la documentación – grupo étnico –fuente de información: )

ABACHIN, 1573, cac. comechingón de Paya Sacate, Aguada Xeques. Fue sometido por el
fundador de Córdoba y encomendado a Cabrera. (Montes, A. 1954 p.50)
ABANTAY, 1616, cac. comechingón de Cosconoje; encomendado a Ardiles (Montes ib.
p.85)
ABAS COSTIN, 1575, cac. comechingón de Chabas Panaholva, Córdoba; encomendado de
Luna. (Montes ib. P.67)
ABAS PITIN, 1575 cac. Comechingón de Civicinta; encomendado de Bustamante. (Montes
ib. p.85)
ABULNE (ver Avuné)
ABACABEABA, 1575, cac. comechingón del Valle de Punilla, Córdoba.; encomendado de
Jerónimo Luís de Cabrera (G.A. Terrera)
ACAMPOLO, 1594, cac. comechingón de Chogo Pitepín, Salacate, Córdoba; encomendado
a de Las Casas.
ACAMUMU, Juan, 1596, cac. puntano (prob. Michilingüe) (Arch. Mendoza)
ACAÑAO, 1870, capitanejo ranquel del cac. Mariano Rosas (Lista del P.Donati)
ACAZUZO, José , 1740, cac. pampa carayhel o serrano; uno de los cinco caciques
fundadores de la Reducción Jesuítica de Ntra. Señora de la Concepción. (Lozano, en ESTUDIOS
t.26 y Sánchez Labrador (Furlong) p.227) El nombre parece castellanizado.
ACEVEDO, s. XVI, cac. sometido en Alto Alberdi, en las inmediaciones de Córdoba.
Recibió su tierra por una cédula del Rey. El nombre es castellanizado.
ACEVÍN, 1567, cac. huarpe de Guaymallén, cerca del Pucará. En encomienda de Diego de
Velazco.
ACIDUAM, 1831, cac. pampa que figura en la lista de los parlamentarios en Tandil. (AGN.
Biedma VII 10-4-14; 19.11.31)
ACLARICHIÁN (o Aclarichicán) 1620, cac. comechingón del Valle de Punilla, Córdoba (G.
Terrera)
ACOYOP, s. XVII. Cac. puntano junto con Gultiunta (Cabrera: Aborígenes del país de
Cuyo p.226)
ACÚN, 1847, cac. huilliche, segundo del cac. Cheuqueta. Ese año estuvo en comisión de su
cacique en Azul. El Comandante de ese Fuerte prefirió dar regalos y no llegar a guerra. Obsequió
con vacas y caballos a los enviados de Calfucurá: Llusquen, Unaiché, Acún y dos de Cheuqueta y al
capitán Guichal de Bahía Blanca. (Capdevilla,R :Pedro Rosas y Belgrano, Tapalquén 1973 p. 80-
82) Dos años más tarde P. Rosas y Belgrano informó que Acún había fallecido en Bahía Blanca, de
muerte natural. (Capdevilla, R,: Rosas y Belgrano 1973 p.90)
ACHAU(H)UENTRÚ) (o Achaventrú, Achagüentrú) 1870, capitanejo ranquel de Mariano
Rosas. Trató con L.V. Mansilla por el acuerdo de paz. Y encabezó varias comisiones diplomáticas
(Etim.:Achau = gallina; huentrú = macho, e.d. gallo) Se llamaba también Manuel López
ACHAGÜENTRÚ, 1820, cac. de la agrupación de Chulilaquín (puelche) adictos al
guerrillero chileno J.M.Carreras. Según éste, aquel vivía en Mocleo.
ACHALA COBININTA, 1573, cac. comechingón de Ychila Cubininta, Bosque alegre,
Córdoba; encomendado de Mitre (Montes p. 89)
ACALA COBINÍN, 1598, cac. comechingón, de Achala Sacate, Sierra de Achala, Córdoba;
encomendado de Mitre (Montes p 84)
Achala Charaba, 1573, cac. comechingón de Achala Sacat, en Chocho Conahal, Córdoba;
encomendado de Pérez (Montes p.72)
15
ACHALA UMBA, 1585, cac. comechingón de Tiquín Casta, Sierra de Achala, Córdoba;
encomendado de Mitre (Montes p. 72)
ACHANCAY, 1596, cac. Michilingüe de Tacala Ahme, Morro, San Luís. Encomendado de
Maldonado. (Montes p.79)
ACHANQUE, 1643, araucano que colaboro fuertemente con los españoles. (Gay,
Doc.II.1876 p.384).
Acha Tulía, 1588, cac. comechingón de Pula Olaen, Córdoba, encomendado de Olmedo.
(Montes p.87)
ADELAÚN, 1845, cac. puelche del Río Diamante (Mendoza)
AGA TOE TOE, 1598, cac. comechingón de Ocompach, Cruz del Eje, Córdoba,
encomendado de Peralta. (Montes p. 59)
AGELUPI (o Angue lupi), 1667, cac. araucano, quien junto con Aillam mamil y 2000
indios atacó la plaza de Tolpán. (Gay, Historia III. 1847 p. 249)
AGNERR (o Agneén o Huanhegüer) ver ANEGNERR
AGUANTAY, Francisco, 1691, cac. mendocino, nieto del cacique Alonso Sasetan (Arch.
Mend. doc 7, carp.29)
AGUANTAY, 1627, en Uco, Mendoza o Río Uco. (Strube Erdmann)
AGUARÁ, 1582, cac. de nación Chanás, por el repartimiento de Juan de Garay,
encomendado de Ortigosa en el Distrito de Buenos Aires. (Aguará es un perro – lobo).
AGUARATÍN, 1582, cac. de nación guaraní, por el repartimiento de Garay, encomendado
de Pedro Alvarez Gaetán.
AGUARINÉ, (o Guarinez) 1563, cac. tunuyán del Valle de Uco. Villagra lo encomendó a
Diego de Velasco (Latcham: Rev. Chilena 66, 1929 p.263)
AGUEL (prob. de Angue Nahuel: Cara de Tigre) 1770, cac. auca entre el Río Sauces y R.
Negro.
AGUELIPI, 1664, cac. araucano de Quilaco, Chile, de la falda de la Cordillera. Un día
pidió en el Fuerte de Virguenco doce soldados para maloquear con ellos a los pehuenches. Pero
llegado a su toldería, los hizo matar y luego atacó a aquella comandancia. Con un oportuno refuerzo
los sitiados lo vencieron y lo victimaron. (Gay. Historia III, 1847 p.248)
AGUIPÁN, 1833, cac. pampa, amigo de Rosas, al que acompañó en la Expedición al R.
Colorado. (Capdevilla, Tapalquén I. P.77)
AGUIRRE, Cornelio, 1770, cac. pampa en Baradero (Prov. B.A.) En ese año solicitó al
Gobernador de Buenos Aires el permiso para reedificar la iglesia de la reducción. (Barbich: Historia
de Santiago de Baradero, 1980 p.29) En 1800 reclamaron el goce de sus antiguos derechos y tierras.
Y pidieron la facultad de elegirse un cabildo en su pueblo. (Arch. La Plata, caja 13.2-7-28)
AICANTA ( o Aycanta),1561, cac. huarpe del valle Cuentota, hijo del cacique Acevín;
encomendado a Gabriel Sosa.
AIGO, Juan y Amaranto caciques huilliches de Hue Culle (Ruca Choroy, Prov. Neuquén.
Su resto de tribu (30 familias) es una de las 23 agrupaciones indígenas Nº 13 del Neuquén con
reserva reconocida por decreto en 1964 (Lit. Hassler, W. Nguellipún Lonco, Ruca Choroy mapú
meú, en Neuquenia 1956 y Rev. ETNIA Nº 12, Olavaria 1970 .Hay una foto de 1956.
AIGO, Hilario el abuelo de Amaranto, 1879, J.A.Roca lo empleó para su Campaña, porque
era un buen vaqueano en la Cordillera. Antiguamente vivía en Guillén. Juan Aigo era su sucesor y
quedó con una de las dos mujeres del padre. El cacique no solicitó dádivas, sólo reclamó un apoyo
racional que permitiese que la comunidad progrese. El padre obtuvo 2000 hectáreas (Rev. CRISIS
Agosto 1976 p.45-47)
AIGUAL, Tránsita (o Aingual) ,1857, cacica ranquel que residía en Fiumal. Era hermana
del cac.. Nahuelchó y tía del capitanejo José Victorio Nahuel. Era independiente con numerosa
indiada, heredada de su padre. Visitó personalmente al Presidente J.J. de Urquiza (AGN. VII. 14-1-
15 y 14- 2-2)
AILLAVILÚ, 1550, jefe toqui, que presentó batalla en Andalien. (Lista de P. Ojeda p 45)
AILLAVILU II.; sucedió a Huenecura. Abdicó en su dignidad y se eligió a Ancanamón
(Pavez: lista p.44 2004)
16
AILLA FILÚ, 1811, cac. pehuenche mendocino. Murió en octubre de ese año durante un
malón. (véase Unafilú. Nombre: araucano, de aillá = 9 y filú= víbora) .
AILLÁN , cac. boroga. Éste y el cac. Panguilef han derrotado en una batalla a Calfucurá en
Malal Kahuel. La fuente no precisa la fecha (Paez,J. : Conquist del Desierto Nº 10 ,Rev. Popular,
Bs.As. 1970) No sé si es el mismo que Ayllá que en 1824 vivía en las Sierras de la Ventana.
AILLAL, (o Ayllal) ,1845, cac. pehuenche
AILLA MAMIL, cac.. araucano que se unió a Aguelipi para atacar el fortín Tolpán. (Gay)
AILLA PANGUI, 1776, cac. araucano (peh.) quien, después de la muerte de O`Higgins por
el cac. Lebián (Leviantu) fue decapitado. Su cabeza fue llevada a Los Ángeles. (González p. 128)
AILLAPI, cac. pampa quien 1740 avisó que venía un malón contra Luján.
AILLAPÍ, cap. Salinero, 1878 perseguido con Querenal por el Cnel. Nicolás Levalle.
Lasc. . p. 122)
AIMÉ PAINE (sobrenombre de la cantante en idioma mapuche (1990)
AIMINUNA, Don Juan (o Aminuna), 1698, cac.. michilingüe de San Luís, encomendado de
C.Chirinos (Arch. Mendoza)
AINGÓN, 1857, capitanejo huilliche quien en Noviembre de ese año desempeñó una
misión diplomática con carta del cac. Calfucurá para el Cnel. Iturra en Bahía Blanca (Arch.
Salesiano, Bah. Blanca)
AINVILÚ, 1617 cac. araucano Toqui chileno, sobrino del famoso cac Palantaré. Su hijo se
llamaba Calfumanque, llamado también Don Lope, a quien bautizó el Padre Valdivia y se casó
cristianamente.(M. Campos Menchaca: Nahuelbuta 1972 p. 367)
AJÓ, 1750, cac. tehuelche de la zona del Tuyú, Prov. Bs. As. Era rico e inteligente. Tenía
hasta riego en sus campos. El mapa del Padre Thomás Falkner señala sus toldos. Un arroyo y luego
un partido (hoy Gral. Lavalle) perpetuó su nombre, Sus tierras se extendieron desde el Rincón de
Ajó hasta Manantiales.
AL CHABABA, 1583 cac. comechingón de Coqueques, en Tillán Cabiche, Córdoba.
Encomendado de Coria (Montes p.56)
AL CHUCHABA, 1573, cac. comechingón, de Caja Sacat, Río IIº, Córdoba. Encomendado
de Villegas. (Montes p.84)
ALALE, 1564, cac. huarpe de Mendoza. Encomendado de Velasco.
Anales, 1609, cac. huarpe cerca de Mendoza, sobre el camino a San Juan (Arch. Mend.)
ALANQUEPEIS, cac. pehuenche, pariente de Llanquelén y Ancain (Arch Mend. Doc.39)
ALPANTA, Lorenzo, 1608, cac. huarpe de Mendoza (Arch. Mend.)
ALAPÓN, 1831, cac. pampa. Vino con el cac. Anguelén a Tapalquén (R.Capdevilla,
Tapalquén I. P.70)
ALAYO,1658, cac. puelche, sujeto al cac. Mucsa. Maloqueó con el cac. Yoyarri las
estancias de los Jesuitas en Uco (Mend.). Buscó alianza con los pehuenches y fue a malonear en
Maule (Chile). Finalmente fue capturado y ahorcado en San Juan. (Cabrera, el país del Cuyo p.340)
ALVARRACÍN (Alvacín),Filiberto, 1868, capitanejo del cacique Raninqueo separados de
la tribu de Coliqueo en Los Toldos y establecidos en La Verde (Part. 25 de Mayo). Su nombre es
castellano. (Comisión Investigadora: Las Tierras de Coliqueo 1940 p. 382)
ALBELIS CHARABA, 1573, cac. comechingón de Albetis Sacate o Salasacate, Córd.
Encomendado de Yrobe (Montes p.65)
ALCA (O TALCA) 1579, cac. pampa del Río Vº, empadronado por Abreu en Amari.
ALCA CHOROY, 1750, cac. de la zona de Luján y Las Conchas, dice Falkner, quien lo
señala como taluhet (De Angelis I. 1910 p.332) Etimol. araucana “Loro macho”.
ALCA CHORROY, 1837, cac. pampa. Figura en una lista de indios amigos AGN.S.X. 25-
5-1)
ALCA FILÚ, León, 1821, cac. araucano de Maquehua, Chile, que participó en la Guerra a
Muerte, junto con Ancafilú, Loncofilú y Painefilú (T.Guevara, Los araucanos en la Revolución de la
Independencia, Santiago 1910 p.90 y 197) 1827 vino de Chile a Bahía Blanca a reforzar el
contingente patriótico del cacique Venancio Coñuepán. Llegó hasta Salinas Grandes y allí mató al
cac.. boroga Huircán. Etimol. Víbora macha.
17
ALCAIL,1781, cac. huilliche que fue a Bs. Aires de visita (León 1991 p 53)
ALCA LUÁN, (o Alcán) serrano. 1770, participó con 12 caciques y 300 indios (y 171
vecinos de Luján) en la expedición de Pinazo contra los tehuelches (Diario de Hernández, J.A. en
De Angelis, 1838 T.Vº.1778, cac. pueche pampa ; residía del Río de los Sauces (Colorado) hacia la
Cordillera. Actuó anteriormente con el cac. Lorenzo Calpisquis en la frontera y residía en Salinas
Grandes. Etim.. Guanaco macho.
ALCA MAN, 1770, cac. pampa. Celebró con 12 caciques un tratado de paz y acompañó la
expedición de M. Pinazo contra los tehuelches.
ALCA MAN, 1838, cac. pehuenche de Limen Mahuida. Lo nombra Man. Baigorria en sus
Memorias. Etimol. Manque : Cóndor macho.
ALCA MAN (o Alcamayn), 1854, capitanejo ranquel del cac. Llanquetruz (h). Desempeñó
misiones diplomáticas, señal que sabía castellano. En enero de 1853 llevó tres cartas al Gobernador
de San Luís. (Arch. San Luís)
ALCAN ver Alcaluán
ALCA ÑANCÚ (o Alcanán) 1797, cac. pampa ranquel, quien visitó con otros caciques al
Virrey en Bs. Aires. (Mariluz Urquijo, El Virreinato..Marques de Avila, Bs.As. 1964 p.229) (AGN
IX 1-6-6 Comandancia de Luján).
ALCA ÑANCÚ (o Alcaú) cac. pampa que en 1781 fue a bagualar con los caciques Negro,
L.Calpisquis, Toro, etc. (Extraigas: Fuerte del Río Negro p.147)
ALCAÑÓ, 1872, capitanejo ranquel “rebelde”, dice el misionero Fray A. Álvarez.
ALCA PANGUI (o Alcapán), 1648, cac. principal araucano de Quinchilea, Chile. Quiso
vengar la muerte de los caciques ajusticiados en Quilín, Chile. (Gay, Historia III. 1847 p. 79)
Etimol. Puma macho.
ALCAPÁN, 1800, cac. principal de la costa de Chile, padre del cac. Neculpán, alias José
Antonio Zúñiga, 1802- 1851 muy comprometido con los Pincheira (Arch. Mend. doc. 12 carp. 123).
Sobrevivió a su hijo y por eso José Antonio no llegó a ser sucesor de la tribu de Alcapán (ver
Zuñiga)
ALCA TRIPAY, cac. araucano del siglo XVI. Acompañó al cac. Caupolicán en la lucha
contra los invasores.
ALCOR, 1787, cac. pehuenche de Malalhue, quien intervino en la Guerra Pehuenche (Hux:
Caciques Pehuenches 2004)
ALEJANDRO, 1785 cac. tehuelche. En Mayo de este año tomó parte en la repulsa de la
expedició, de de la Piedra y parlamentó con los españoles que los han sitiado. (Extraigas: Fuerte de
Río Negro, p. 288)
ALEJO, (EL MESTIZO ALEJO), hijo del cac. Puane y de la cautiva Beatriz Gutiérrez e
Albornoz. 1657 organizó una sublevación contra los españoles, por haber infligido vejámenes a los
araucanos. El cac. Cleantaru lo eligió como segundo cacique y después de la muerte de ese gran
cacique fue elegido Toqui. Luchó durante varios años. Según Gay (Historia III, 1847) fue muerto,
estando ebrio. Según el Padre Campos Menchaca murió del mal de ausencia en 1661, porque le
habían muerto a su cautiva favorita. Esta fue asesinada en 1661 por dos de sus mujeres.
ALEMANTABAL, Don Francisco, 1615, cac. huarpe, de Tabalqué, a una legua de
Mendoza. Le sucedió su hija, la cacica Clara, quien donó su tierra a los Padres Jesuitas. (Arch.
Mend.)
ALEATU, Francisco, 1751, cac. araucano de Huera Covud, Chile, donde lo visitó el Padre
B. Haevstadt, el 21 de diciembre de 1751. (Haevstadt: Chilidungú )
ALEPÍN, 1765, cac. principal de los aucas (ver Lepín) Etimol. Dice que hay paz)
ALQUETE (o Sequete), 1770, cac.. tehuelche en las Sierras. Era suegro del cac. Yahati
(Priegue Nota 44). Tenía 15 toldos y obedecía al cac. Guayquitripay. La expedición de Manuel
Pinazo sorprendió, el 29 de noviembre de 1770, sus toldos e hizo una gran mortandad. Al cac. lo
ubicaron luego cerca de la Guardia del Monte( Diario de la Expedición por J. A. Hernández. Y AGN
IX. 1-4-1 y 1-5-1 Pinazo)
ALFONSO, Manuel, 1870, capitanejo del cac. Baigorrita (Lista del R.P. M.Donati cuyo
original poseemos)
18
ALGUANUZ, Francisco, 1606, cacique mendocino del Valle de Uco. Encomendado de
Artiz de Urbina. (Arch. Mend.)
ALIVE (o Alibe), 1598, cac. comechingón de Tutupital y en zona cordobesa. Le sucedió el
cac. Ona (Cabrera, país del Cuyo p. 231)
ALMADA, 1767, cac. pehuelche que acompañó la invasión de Lepín y Antepán. (Correa
Luna, Villa Luján p.22)
ALMADA, Santiago, 1834, ranquel de la tribu de Llanquelén en Junín (Pérez, Apuntes
p.31) El 25 de Junio de 1838 sostuvo con Calfunao una encarnizada lucha contra las tropas de
Bragado, 25 de Mayo y Junín. Perdieron 90 indios. (Sánchez, J.:Efemérides Militares I. p.212) ver
Llanquelén

ALÓN o ALÚN, cac. boroga de Chile, 1800 - 1837. Era uno de los muchos emigrados a la
pampa argentina durante la Guerra a Muerte. Era hermano del cac. Rondeao, de Guayquil y de
Melín. Cuando, en 1818, después de la Campaña Libertadora de San Martín en Chile, estalló la
llamada “Guerra a Muerte”, este grupo boroga acompañó a los realistas en todas las batallas, desde
la del Río Bío Bío (1.1.19) hasta el año 1824. También apoyaron las excursiones de los Hermanos
Pincheira en la Argentina. Algunos representantes estuvieron, por ejemplo, el día del masacre en
Chacay (Mendoza) en junio de 1830. El Gobernador Juan Man. de Rosas estaba forjando sus
proyectos para dominar o eliminar a las tribus de la Llanura del Plata. Quiso ante todo suprimir la
influencia chilena de los pincheirinos y atrajo con dádivas o por amenazas a los borogas, tratando
así comprometerlos en la lucha contra los ranqueles,
El cac.Alón fue llevado a varias expediciones. En el arroyo Pelicura
(Guaminí) resultó herido (AGN X. 27-7-69 desde entonces se halla siempre junto a los grandes
caciques borogas –Rondeao, Melín, Cañiuquir Cániullan-, tanto en los parlamentos como en la
guerra. Así su presencia se destaca en el parlamento con Rosas, el 23 de junio de 1833, al avanzar
en su campaña por Bahía Blanca (AGN. X. 27-5-6). Terminada esa expedición, Rosas continuó su
proyecto por medio de las tropas estacionadas en Bahía Blanca y en 25 de Mayo y los mismos
indios. Por compromiso secreto una coalición de indios patriotas de Cheuqueta, Juan Calfucurá,
Antonio Namuncurá y Tranamán cayó un malón sobre los campamentos de Guaminí y Masallé en
repetidos asaltos entre el 8 y 13 de Septiembre de 1834. El asalto de Masallé, que puede
interpretarse también como una de las postreras manifestaciones de la Guerra a Muerte, enlutó
especialmente a la familia de Rondeao. El Excautivo Santiago Avendaño atribuye la traición al
deseo de que Calfucurá llegase al rango de cacique general.
Rosas dirigió los deseos de los borogas de vengarse de los invasores hábilmente para su
lucha contra los ranqueles y los borogas que se habían refugiado entre ellos. Alón también habría
preferido mantener buenas relaciones con ellos, pero tuvo que marchar a la guerra fratricida. En
Febrero de 1835 los caciques Guayquil y Alón acompañaron con un escuadrón de sus indios la
expedición de las tropas de Bahía Blanca y las del Fuerte de 25 de Mayo guiados por el excautivo
Sargento Eugenio del Busto contra los indios ranqueles de Llanquetruz y de Pichún. El 7 de Marzo
los expedicionarios llegaron a Coiclure, pero Pichún había huído. No obstante, las divisiones
alcanzaron a los fugitivos y acuchillaron unos 300 indios y apresaron más de 350, entre chicos y
adultos. Esta acción disgustó grandemente al cacique Cañuquir, porque entre los caídos había
parientes. Bastó su resistencia, para que Rosas decretara su exterminio, que le llegó el 26 de Abril
de 1836. Gran parte de su tribu fue liquidada. Alón se había separado ya de él y vivió, por gracia de
Rosas, cerca de 25 de Mayo, en el paraje de la laguna La Botija (cuartel 2º de 25 de Mayo. C. Grau,
Fuerte 25 de Mayo. p. 158 y 161). No mucho después, otra tribu fue eliminada a pesar de sus
grandes servicios, la del cacique Venancio Coñuepán. en el ataque del 25 de agosto de 1836. Por
eso, en Agosto de 1837, llegó de Chile el cacique patriota Juan Raylef. uniéndose al malón sobre
Bahía Blanca los indios salineros. Llegaron también a la tribu del cacique Alón. 23 caciques
chilenos se habían unido. Invitaron pues a Alón a un parlamento. Este acudió con 250 soldados,
fueron saludados y aplaudidos, pero luego los rodearon y los mataron. excepto algunos que
escaparon a Bahía Blanca. Tomaron prisioneras a sus familias y les arrebataron sus haciendas. El 14
de agosto de 1837 lanzaron el ataque al Fuerte Argentino (Bahía Blanca), pero el comandante M.
19
Rodríguez, estando sobre aviso, logró rechazar los ataques. (AGN.S.X. 25-5-1 y La Gaceta
5.10.37). La mujer del coronel Iturra, había sido capturada, luego pudo escapar. Ella contó más
tarde cómo ha sido la muerte del cacique Alón.
ALONSO, 1629, cac. “ladino” (sabía castellano), encomendado en San Luis. Uno de los
que Pedro Pérez Moreno subyugó en sus 25 años, que iba “pacificando y ayudando a reducir indios
de la comarca”. (Barrionuevo, Historia de Río IVº I . p. 30)
ALONSO = ANTEMÁN
ALOSER QUELMENU, 1678, cac. serrano que cayó en una de las expediciones del
Gobernador Robles de Bs. Aires (Robles, 1876, p. 313)
ALCOSTAN, 1573, cac. comechingón de Tucuma Sacat, en Quilosite, Córdoba,
encomendado de Cabrera. (Montes, p.51)
ALQUETRAL, 1882, capitanejo pehuenche del Bajo del Aluminé, Neuquén. Una partida
del capitán Sat. Torres lo atacó y él tuvo que entregarse prisionero.
Etimol.: Quetrel : fuego;
ALTAHUENI ( o Altaoemi) cac. pampa quien participó en juntas de paz, el 13 de
Diciembre de 1825 en Bahía Blanca y en 1826 en Tandil. Etim.: alta: feo; hueñi: muchacho
ALTANÚ,1673, cac. serrano, encomendado al Capitán I. Fernández de Agüero, en la
jurisdicción de Bs. Aires. (Reg. Estado de Bs.Aires 1862 I. P. 128 y Arch.G.Ind. 135, Charcas 283).
ALUQUÉN, s. XVII, cac. puntano, junto con Gultiunta y Acyop. (Cabrera, país del Cuyo
p.226) Etim..: Ale = luz, quen = ser)
ALTIS (o Altic) cac. pampa de Quimi, Río 5º, Córdoba; encomendado de Berrú (Montes
p.84)
LUCHIRA CHARABA, 1582, cac. comechingón de Alunchira, Río 2º, Córdoba;
encomendado de Berú. (montes p.84)
ALLALME (O ALLALINÉ), 1561 cac. de la zona de Mendoza. Este, más los caciques
Ocoyunta, Guaymare, Amato y Tabalaste fueron al encuentro del conquistador Pedro de Castillo
(Arch.Mend. Y Latcham Rv. 1929 p 263)
ALLALME, 1586, un documento mendocino habla de su conversión, diciendo:”murió
cristianamente”.
ALAPEN, 1582, cac. de la nación Locultis, por el repartimiento de Juan de Garay,
encomendado de Juan Fernández Enciso, en el distrito de Bs. Aires.
ALLAIME, 1561 cac. huarpe de Mendoza. Tenía canales de riego (L. Funes 1931 p.)
ALLE, 1562, cac. huarpe de Mendoza, sucesor del cac.. Acevín, en la encomienda de
F.Peña. (Cabrera país de Cuyo p. 233
ALLIPIL, 1878, capitanejo salinero. En noviembre huyó a Chepucó (Olascoaga 1930 I.
P.125)
ALMACAN, 1575, cac. comechingón de Ame, al Este de Soto, Córdoba. Encomendado de
Bustamante (Montes p.55)
AMANCASTA, cac. huarpe, alias Yocacalú, 1632 de San Juan. (Cabrera, país de Cuyo
p.233
AMANTUCA, 1598, cac. comechingón de Cocoyan Hene, Los Llanos, Córd. Encomendado
de Díaz. (Montes p. 66)
AMARO, 1875, capitanejo salinero (Diar. América del Sur 16.9.77) Era sobrino carnal del
cacique Namuncurá. (Estuvo estudiando con los Padres Lazaristas de Luján y figura en una
fotografía)
AMASAP, 1833, cac. tehuelche, enemigo de los chilenos, según una nota del Gral. Pacheco.
(Diario de Rosas, 1965, p. 154)
AMAGUA, 1593, cac. mendocino, hijo de Ubciquian (Arch. Mend.)
AMBALA AMINTA, 1577, cac. comechingón de Ambia, Saldan, Córdoba. Encomendado
de Gallegos (Montes p.84)
AMBOLI CHARABA, 1573, cac. comechingón de Amboli Sacat, Chila, Córd.
Encomendado de Yobre (Montes p.65)
20
AMBULO NAGUAN, 1585, comechingón de Pess Tuspi, Rique Lene, Córdoba.
Encomendado de Jaymes. (Montes 70)
AMBULO YANQUI, 1573, cac. comechingón de Ambulo Catna, Rique Hene, Córdoba.
Encomendado de Jaymes (Montes p.65)
AMBURETA, 1850, cac. pehuenche de Neuquén
ANCHAM,1573, cac. comechingón de Viinchin chin, en Quilino, Córdoba, Encomendado
de Cabrera. (Montes p. 51)
AME NAGÜEL, 1822, cac. pampa que se presentó en la junta de paz al Cnel. Pedro A.
García. (De Angelis IV 131) Etim..: Ami-se fue y nagüel- el tigre.
AMIAL, 1590, cac. huarpe de San Juan, compañero del cac. Pillao. (Cabrera, país de Cuyo
p.233)
AMIN CHINTA, 1573, cac. comechingón de Ami Sacat, Río 2º, Córdoba. Encomendado de
Villegas. (Montes p.84)
AMOLEPI,1750, cac. pehuenche, según Falkner (1774 p. 126); auca o araucano, según
Lozano (1740 p. 297) Vivía entre los tehuelches del Río Negro o era su aliado.
AMOTRIPAY, 1773, cac. pehuenche, del otro lado del Río Bueno. Murió envenenado por
su capitanejo Necultripay. Obedecían al cac. mendocino Pascual (en RJEHM, Mend. XI. )
AMPALL ANTE,1645, cac. araucano de Chile en Cautín. Ese año se sublevó junto con el
joven cac.. Huenchuquirque, porque el cap. Catalán había muerto a su comisión de paz, estando en
tratados de paz. (Campos Menchaca, Nauelbuta p.115)
AMPACAME,1761, cac. huarpe de Jáchal, San Juan. (RJEHM, Mend. II p.319).
AMPUS NAVIRA, 1579, cac. pampa de Campusuni, Río 5º, Córdoba. Empadronado por
Abreu (Montes p. 78)
AMSAL, 1608, cac. huarpe de San Juan. (Cabrera, país de Cuyo p.234)
AMUNAO, 1878, cap. Ranquel, hijo del cac. Mariano Rosas de Leuvucó, del que habla
L.V.Mansilla en su libro famoso. Estaba casado con Juana Cardoso. Era inteligente. Sabía leer y
escribir. Después de la persecución de la Conquista de 1879 logró ubicarse en la Pampa Central. Sus
hijos fueron: Rosa (1878), Mariano (1880 en Mercedes), Marcos (1883 en Fte. Sarmiento)
Etimol.: Amuí-se fue y nao-el tigre)
Anagner ver Anegner
AMYLLÁN, 1879, hija del cac. Calfucurá, bautizada en Bs. Aires a los 30 años de edad.
ANAPILCÓ,1822, cac. del Norte de la Patagonia.(J.J.Biedma; Crónica Hist. Del Río
Negro, 1905 p. 484)
ANATO, 1561, cac. huarpe de Amaycate (llamado Don Diego Anato), era uno de los
principales jefes de la vecindad de Mendoza (J.T.Medina : Coll, de Historiadores de Chile T.V. p.76
y T.VI. p.250
ANCABIL , 1787, cac pehuenche amigo de Mendoza fue muerto en junio de ese año junto
con Carripil y Ñancucheo. Antimán había sido 2º cac. de Ancabil (Arch Mend. Doc. 36 y De
Angelis IV 110 p. 385
ANCAFILÚ: Era un cacique pampa, actuó ya en 1800 por la zona de Kakel Huincul. Vivía
en paz y criaba hacienda a orillas del Arroyo Chapaleufú. Su toldería se había hecho un punto
estratégico y muy frecuentado. Cerca de la Sierra Tinta (Estación Parker) pampas, pehuenches y
tehuelches se reunían anualmente en una "feria de ponchos", donde trocaban sus productos y no
pocos vianderos porteños acudían a la reunión.
Como es frecuente, la primera noticia de su presencia era una acusación. En Crónica Militar
II. p.94 se dice que en 1800 los indios de Ancafilú habían robado en la estancia Kakel. No decía
cómo se había formado esta estancia en tierra india.
Al formarse el gobierno patrio, Ancafilú acompañado por otros jefes llegó a Buenos Aires,
cumpliendo un deseo de Mariano Moreno. Feliciano Chiclana los recibió en el Cabildo y allí
firmaron un primer pacto de paz y reconocimiento del nuevo Gobierno. El mismo cacique había
estado en contacto con los blancos en oportunidad de las expediciones a Salinas Grandes.
Acompañó a varias de ellas. Su nombre figura también en las actas del Cabildo porteño, en
oportunidad de la primera invasión inglesa. Había ofrecido sus tropas para rechazar a los invasores
21
"colorados". Pero la paz no era tan segura. Hubo muchas tentativas y aún decretos para avanzar las
estancias sobre las feraces campiñas del sur. Estos avances dieron ocasión a malocas a los recientes
establecimientos de aventureros. El gobernador M. Rodríguez estaba decidido a avanzar e intimó a
algunos caciques exigiendo la devolución de haciendas robadas. Acusó a los caciques Ancafilú,
Anepán y Cachul de hacer daño a la Provincia. Que si no devolvían las haciendas, él les declararía
la guerra; el cacique Avouné contestó, el 7 de enero de 1820, que los caciques, alertados, pedían la
devolución de prisioneros y pasaportes "contra los cristianos ladrones y pulperos" (AGN. Biedma
VII 10-4-13). Devolvieron 500 vacas: pero la piedra de la discordia estaba tirada ya.
Para tranquilizar a los pampas, el gobernador M. Rodríguez comisionó al estanciero
Francisco Ramos Mejía, amigo de los pampas, a convocar a los caciques a un parlamento de paz en
su estancia Miraflores. El 7 de marzo de 1820 se reunieron con él los caciques Ancafilú, Tacumán y
Tritrinín en representación de todos los demás caciques pampas y firmaron un pacto de paz que
entró en nuestra historia como Pacto de Paz de Miraflores.

Tratado de paz de la estancia Miraflores, 7-3-1820

1° Se reconoce a este propósito en la persona del Brigadier General D. Martín Rodríguez la


representación del gobierno y provincia de Buenos Aires.
2º Igual representación de los indios reconoce éste en las personas de los caciques Ancafilú,
Tacumán y Tritrinín, por sí y como autorizados por públicos parlamentos en el campo de las
tolderías del Arroyo Chapaleufú, por los otros caciques:
Currunaquel, Aunquepán, Saun, Trintri Lonco,. Albumé, Lincón, Huletrú, Chañas,
Calfuyllán, Tretruc, Pichilongo, Cachul y Limay, que no se han apersonado sino por medio de ellos.
3º La paz y la buena armonía que desde tiempo inmemorial ha reinado entre ambos
territorios queda confirmada y ratificada solemnemente sin que los motivos que los impulsan a esta
manifestación pueda perturbarla en lo sucesivo.
4º Se declara por línea divisoria de ambas jurisdicciones el terreno que en esta frontera los
hacendados (han alcanzado), sin que en adelante pueda ningún habitante de la Provincia de Buenos
Aires internarse más al territorio de los indios.
5° Los caciques se obligan a la devolución de las haciendas que se llevaron y existen de esta
parte de las sierras. El cacique Tacumán se encargará de arrear dichos animales hasta la estancia de
Miraflores.
6° Los hacendados de esta frontera franquearán su territorio y el necesario auxilio a todos
los indios que quieran venir a ellos a los comunes trabajos de nutriar y otros semejantes, con tal que
entre ellos venga siempre un encargado para evitar todo daño a los hacendados.
7° Con la misma ocasión se compromete el Gobierno de Buenos Aires a recomendar a sus
súbditos la mejor comportación con los indios en sus tránsitos comerciales.
8º Los indios respetarán las posesiones y territorios de los hacendados del sur, como
propiedad de la Provincia de Buenos Aires y ésta, la de los indios ultra de las posesiones
territoriales expresadas en el artículo cuarto, en que se demarcan los límites respectivos-
9° Los caciques se obligan, para lo sucesivo, prender y entregar criminales que vayan a
refugiarse en sus campos.
l0º Las partes contratantes se obligan a guardar religiosamente cuanto contienen los
precedentes artículos y, porque así los cumplirán, firmados de un mismo tenor (las copias), una para
cada una de las partes contratantes y haciéndolo a nombre de todos los caciques el ciudadano
Francisco Ramos Mejía..." (figura en el Registro Nacional I p. 545).

Este tratado será admitido por breve tiempo, porque no pudo detener el avance de los
estancieros blancos, incluyendo al mismo gobernador, quien un año después pisotearía los derechos
creados. Había entrado en la pampa el hábil guerrillero J. M. Carrera quien conquistó para las
actuaciones que realizaba con un grupo de chilenos a gran parte de las tribus ranqueles y pampas.
Hasta se había aliado con el gobernador de Santa Fe y el ex gobernador de Buenos Aires, el general
Alvear. A estos comprometió con un tratado de paz interprovincial- Cuatro días antes de firmarse
22
este tratado de paz, llegó el cacique Ancafilú al Campamento del general López (gobernador de
Santa Fe), acompañado de 16 capitanejos y algunos conas, dispuestos a hacer los arreglos para
ayudar a Carrera. A medianoche del día 24 de noviembre, Carrera y sus parciales y también el
cacique pampa desaparecieron sigilosamente. En realidad, el general López se había resistido a
entregar al gobernador de Buenos Aires a Carrera y sus 300 chilenos. Estos habían partido a tierra
ranquel. Allá celebraron grandes parlamentos. El secretario inglés de J.M.Carrera. describe, en sus
Memorias las ceremonias. (Yates. W.-.José Miguel Carrera, 1820-1821. Bs. As. 1941). Dos mil
indios se alistaron bajo el mando de Llanquetruz para el malón sobre Salto que se efectuó el 3 de
diciembre, que fue un terrible degüello. No me consta que Ancafilú haya intervenido en aquel
malón ni en el que. casi simultáneamente. se llevó sobre Lobos. Es natural que en Buenos Aires
haya estallado una tremenda indignación. El gobernador convocó a la guerra; quería perseguir a los
indios vándalos. No marchó contra los ranqueles ni buscó a Carrera, sino se dirigió contra los
pampas del sur. Desde Montes salieron dos columnas para hallarse en la Laguna de Los Huesos. El
4 de enero de 1821, 2.500 soldados rompieron la marcha y el día 8 estuvieron sobre las tolderías del
Arroyo Chapaleufú que, al parecer, estaban en silenciosa quietud. Cayeron por sorpresa, dice el
parte, mataron diez hombres, apresaron a niños y mujeres y se apoderaron de mucha hacienda.
Muchos indios se salvaron huyendo a nado por el río: otros no estaban en esos momentos. (La
Gaceta, Bs. As. 24.1.21).
Los indios no iban a abandonar a sus familias ni las haciendas y empezaron a hostigar a las
tropas por los flancos. Al día siguiente, los caciques pidieron un parlamento. Se presentaron pues
los caciques Ancafilú, Anepán, Pichiloncó y Catriel. El Gobernador les exigió que se incorporaran
para perseguir a los ranqueles. Los caciques prometieron juntar a sus indios y acompañarlo, así él
les devolvió a sus familias. Se cumplía el plazo, pero los indios no aparecían. Sí, llegó un chasque
para invitar al Gobernador avanzar con sus tropas al Arroyo Los Huesos (Forohuelu Leuvú). Pasó la
tarde. El día 15, el cacique Ancafilú mandó una carta que revelaba su desconfianza. Ese día llegó un
caciquillo pampa muy ladino para avisar al Gobernador que los indios tramaban una traición. El día
16 se presentó el cacique Pichiloncó con conas para conversar con el Gobernador sobre la
incorporación de sus contingentes. Llamó la atención que estuviesen pintarrajeados con colores de
guerra. Pero el General se hizo el zonzo. Terminado el parlamento, el ejército estaba sitiado por
indios. Se hizo el choque en que 150 naturales dejaron sus vidas. Pero durante todo el día
mantuvieron la guerrilla. El día 17, algunos caciques se presentaron con la bandera blanca
prometiendo la paz. Para mayor seguridad, el Gobernador ordenó la retirada, consciente que no
había logrado sus objetivos. A su regreso en Kakel Huincul, el Gobernador mandó apresar la familia
de Ramos Mejía e indios de la-estancia. Tales actitudes provocaron la indignación aún de J. M. de
Rosas quien, el 23 de enero, renunció a su cargo. El capataz J. Molina de la estancia huyó hacia
donde estaban los indios pampas y los incitó a la venganza. Con 1500 indios caerían en malón sobre
la incipiente población de Dolores y las estancias avanzadas. Durante una semana se veían las más
execrables escenas (Dorcas Berro, R.: Nuestra Señora de los Dolores).

El Gobernador llamó entonces al coronel Pedro Andrés García que tenía fama por sus éxitos
frente a los indios; el 15 de noviembre le comisionó para proponer a los pampas un nuevo tratado de
paz. Debía conseguirse la seguridad para la campiña y la perspectiva de poder adelantar las
propiedades. Sin entrar en mayores detalles de la arriesgada expedición de paz (Diario de la
Expedición de 1822 escrito por el oficial de ingenieros. D. José María de los Reyes, en Colección
De Angelis VI, 1838, p. l78ss); con todo puede decirse que no fue un éxito,
Ancafilú se mostró molesto ya en el primer parlamento, el 6 de marzo de 1822. en casa del
cacique Antiguan. La Junta Grande de 2500 indios y 43 caciques fue una gran demostración
indígena. El acto y la celebración de la paz se hizo en la toldería del cacique Lincón, el 18 de mayo.
Este fue, sin duda, la gran figura del acto. Cuando García al regresar se acercó a los toldos de
Ancafilú y Pichiloncó. ellos los evacuaron por temor que les ocurriera algún trastorno. García había
propuesto la fundación de un fuerte en Tandil y se negaron. García llegó a Buenos Aires el 3 de
febrero de 1823 e informó del resultado de su larga gestión y las condiciones que habían
23
manifestado los indios. El gobernador, nada satisfecho, resolvió salir a una segunda campaña con
rumbo a Tandil y lograr sus objetivos a la fuerza.
Iniciaron esta vez la marcha 269 hombres desde Montes, el 6 de marzo de 1823. El 17
estuvieron de nuevo sobre el Chapaleufú y el 27 en Tandil. El Gobernador invitó a los indios a un
parlamento para el mes de mayo. El 5 presentó una delegación de 20, anunciando la llegada de los
caciques. El día 7 llegaron 400 y 800 se mantuvieron ocultos. El cacique Ancafilú se hizo excusar
que no iba, por viejo, porque había peste en su tribu. El general Rodríguez fue víctima de una
emboscada, el 8 de mayo, en la Laguna "La Perfidia" (bautizada entonces con este nombre), donde
perdió dos capitanes, dos tenientes, etc. Y el gobernador, nuevamente acobardado, mandó regresar a
sus tropas.
Como respuesta del desierto, los indios organizaron una grandísima invasión a territorios
cristianos. Desde Chascomús hasta Melincué y el Arroyo del Medio se sintieron sus alaridos.
También los indios de Ancafilú y los pampas más mansos participaron junto con el gaucho J.
Molina. El coronel Arévalo organizó dos columnas para perseguir a los maloneros. En la Laguna
Pila les dio dos cargas. (Gaceta, 31 de Oct.-23) El 30 de octubre avistaron a un escuadrón de indios
en la Laguna Arazá, y el 1º de noviembre, en la Laguna Sucia (Part. de Dolores). Al día siguiente,
una numerosa partida de indios atacó a las tropas del Comandante de la Campaña (recién
nombrado), J.M. de Rosas. El choque fue feroz y los pampas fueron derrotados por los blandengues
y 300 milicianos de la Provincia- Allí, el cacique Ancafilú y unos 50 más perdieron sus vidas;
Pichimán y otros huyeron, abandonando unos 150 mil animales (La Gaceta 6 y 25 de Nov.1823)
Ancafilú había sido una de las grandes figuras patriarcales entre los indios pampas. Amaba
la paz y la prosperidad de sus tribus. Pero las agitaciones políticas y las ambiciones del blanco
llegaron a enturbiar sus últimos años. En enero de 1827, la tribu de Ancafilú, entonces unida a la de
Lincón, sufrió otro desastre, por la segunda campaña arrasadora del coronel F. Rauch quien,
uniendo sus tropas de 900 tehuelches, aniquiló las tribus de Ancafilú, Neculhueque y Patraguá.
(Gaceta 23.1.27)
(Etimología: Anca: cuerpo [de] filú: víbora).

ANCAFILU (IIº) en 1821 era cacique araucano de Maquehua. Chile. Pertenecía a una
familia cacical "Filú" como Ñancufilú, Filumilla, Loncofilú y Painefilú, que en la Guerra a Muerte,
primero buscaron mantener la neutralidad. Pero en 1821 se adhirieron al bando patriota del cacique
Venancio Coñuepán y Melipán; 1827, hecha ya la paz en Chile, vino con Ñancufilú a reforzar los
contingentes de esos dos caciques que por encargo del gobierno chileno, perseguían en la llanura
del Plata a los indios chilenos realistas. (T.Guevara, Los Araucanos 1810-1827; Santiago 1910, p.90
y Cap. VII). Les costó mucho. En 1830 estuvo en un parlamento de Tandil con 32 caciques
(Fernández,200, p. 18) Aquellos caciques prefirieron incorporarse a las tropas de Rosas: Ancafilú,
en cambio, volvió a sus lares. Pero, cuando en 1836 fue muerto traidoramente el cacique V.
Coñuepán,. cruzó de nuevo los Andes con el cacique Juan Raylef y más de mil indios para vengar a
sus compatriotas caídos. En alianza con otras tribus argentinas cayeron en Malón sobre Bahía
Blanca y sobre Tapalquén.
Ancafilú llegó también a Salinas Grandes, donde halló a su rival, el cacique Huircán, al que
dio muerte en el acto. Al volver por la Cordillera cayeron en una emboscada de los indios de
Calfucurá y del cacique mendocino Guzmané, donde hubo gran masacre y despojo del botín
(Guevara, ib.p.580)
ALCAIÑ, (alias Bartolomé Güelecal) 1769, cac. pehuenche. Se le nombra entre los
pehuenches sublevados Estaba unido al grupo de Malalhué y en guerra con los huilliches de
Malbarque. 1787, estando con el cac. Roco. Cayó muerto en un ataque de éstos, como también los
caciques Antemaíñ, Ñancucheo y Carrupil. Así se informó el Comandante Gral. José de Amigorena
en el parlamento del 11 de Octubre de 1787. (Arch. Mend. Doc.36)
ANCAN, 1787 cac. puelche de Malalhué (Mendoza). Estuvo en el ya nombrado parlamento.
Era hermano del cac. Llinquenquén, quien fue muerto el 14 de marzo de 1780 , junto con el cac..
Güentenao, por la expedición del Gral. Amigorena (Arch. Mend. Carp.29) . Ancán logró huir a los
24
pehuenches amigos del Gobernador Amigorena. Con ellos siguió los destinos de la Guerra
Pehuenche. 1790 el campamento de Malalhué (Diario de F.Barros, Arch. Mend.)
ANCALAN, 1575, cacique principal de los comechingones en Cuchi Corral, Sierras
Grandes de Córdoba. Era el padre de los caciques Tamacat, Cochu Charaba y Valacta (G.A.
Terrera).
ANCALAO. Francisco, 1860 es llamado cacique boroga. Era sometido al gobierno de la
provincia de Buenos Aires ya en tiempo de Rosas. Su tribu y la de Guayquil se ubicaron en las
inmediaciones de Bahía Blanca, a orillas del río Napostá. Eran indios amigos por largos años.
Pancho Ancalao con sus indios escaparon, en 1836, al malón que aniquiló a V. Coñuepán. Después
de la muerte de este cacique y después de la partida de las tribus de Collinao y Melinao,
conservaron sus campos en Punta Alta ( hoy Cementerio) hasta fines del siglo XIX. Rosas los
racionaba como indios amigos y realmente fueron los primeros defensores de Bahía Blanca, los que
daban el aviso de peligros y aumentaron la importancia al comercio bahiense (AGN.S.X.. 18-4-8).
Derrotado Rosas en la batalla de Caseros, el cacique Calfucurá invitó a todas las tribus de la
llanura del Plata, y en particular a los indios "amigos", a participar en la formación de una
confederación indígena. Se adhirieron los de Catriel, los de Bragado y también los de Bahía Blanca.
En marzo hubo una suerte de corte diplomática. Los indios de Ancalao ya no acudían al Fuerte, ni
para comprar víveres; en cambio hubo atropellos y robos en las estancias. El 3 de Abril 1852 se
acercó un malón bajo la orden de Calfucurá. El 6 estuvo a las puertas de Bahía Blanca. Si no
hubiese sido por el aviso del capitanejo Felipe Ancalao, los invasores habrían entrado en la
población, pero por el aviso hubo tiempo de organizar la defensa. La tribu de Ancalao, 100 lanzas y
300 familias fueron presas del malón e incorporados al contingente invasor. Naturalmente se decía
que se habían sublevado, pero en realidad fueron llevados por la fuerza hasta Salinas Grandes (R.
Capdevilla: Rosas y Belgrano. p. 101). El Comandante de Bahía Blanca le escribió a Calfucurá:
“Sabrás que una indiada tuya ha venido a robar a Ancalao, Lorenzo y otros dueños. Fueron
Ñanquetruz, Chocorí y chilenos de Traiqueo, Mulfinqueo y Guay Guilhi, 520 soldados y 300
güiliches. Nosotros seguimos el rastro hasta cerca de Salinas “ (AGN X. 18-10-6) Calfucurá
rspondió altaneramente mostrándole que tiene muchas fuerzas. (La Confederación Indígena)
En junio de ese mismo año, el gobierno de Buenos Aires inició intensas gestiones para
lograr un convenio de paz con el cacique Calfucurá. En un intercambio de prisioneros, éste entregó
unos indios del cacique Ancalao, entre ellos la propia familia del mencionado cacique (8.6.52). El
Cnel F. Olivencia quien se había internado a Salinas Grandes, al volver de su gestión por la paz
pudo traer junto con el capitanejo Necurril a esa familia que desde la invasión en Bahía Blanca
habían sido prisioneros. (AGN X. 8-4-8) Las autoridades de Bahía Blanca los admitieron de nuevo
en su vecindad, donde dieron pruebas de fidelidad por largos años. En Febrero de 1854. el
capitanejo más anciano de la tribu, llamado Güichal, que era compadre del cacique Ancalao, llevó a
su hijo a un colegio de Buenos Aires para que lo bautizaran, y lo educasen. Ese mismo año sufrieron
un atropello de los indios del cacique José María Llanquetruz (LIanquetruz IIIº), de Chocorí y 350
chilenos, que les robaron sus haciendas y las llevaron hacia Salinas Grandes (AGN.S.X.. 18-10-6).
Cuando en 1855 la provincia de Buenos Aires, en plan de expansión y para contrarrestar las
influencias de la Confederación, atacó a las tribus de Catriel en Tapalquén, Calfucurá y Coliqueo
humillaron al ejército y al propio general B. Mitre en Sierra Chica. Ancalao luchó entonces en las
filas del ejército porteño, como también en los enfrentamientos sucesivos, en la batalla de Pigüé
(18.2.58; Arch. Mitre XVIII p. 16) y en Carhué. Por el parte de esa última batalla (25.2.58) Nicolás
Rodríguez nos informa, que 100 indios amigos, unidos a una corta fuerza de Bahía Blanca,
chocaron contra 200 indios salineros. Se perdió un caciquillo Ancalao y otros seis indios. Al año. un
nuevo infortunio cayó sobre esta tribu amiga: el terrible malón de 3.000 indios contra la zona de
Bahía Blanca, el día 19 de mayo de 1859. Los Ancalao no se plegaron, sólo perdieron crédito ante
los blancos que desconfiaban ya de todo indio. El mismo año, el pintor y viajero ingeniero Carlos
Pellegrini escribió con tono algo despectivo sobre los indios amigos de Ancalao y de Linares. Habla
de su indolencia y atraso; de su poligamia y sus supersticiones. "No buscan para sus hijos ni pilas
(bautismales), ni escuelas. (y agrega) Nadie se las brinda tampoco" (En: Nueva Provincia, edición
del Sequiscentenario de Bahía Blanca, 1978, p. 35).
25
Opino que merecieron mejores calificativos, tanto el alférez y cacique Francisco Ancalao,
como su hijo Andrés Ancalao que sería su sucesor; como Adriano Ancalao, el subteniente y Melipil,
el cuñado del cacique y buen baqueano que se dejaba conchabar (S.III. 35-8-32) Andrea Ancalao se
casó con Pascual Cañiú en la tribu de Melinao en Bragado. Tengo una carta de Rita Ancalao, que
dice que es bisnieta de Rafael Ancalao, hijo de Francisco Ancalao.

ANCALAO. Andrés, nac. en 1809, también es llamado cacique boroga. Es hijo del cacique
Francisco Ancalao en Bahía Blanca. Encontré una carta del cac. Andrés dirigida al Presidente
Urquiza en 1859 diciendo: Sr. Presidente, he llegado a este punto (25 de Mayo) con el Gral.
Calfucurá echándole al Comandante González un nuevo sitio pàra convencerle que no hiciera
resistencia, porque ellos (4000) venían en nombre del Presidente Urquiza y no iban a robar ni a
matar (Arch. Juzgado de Paz de Bragado y Moya: Contribución a la historia de Bragado p. 95) “…
Mi familia se halla (aún) la mitad en Buenos Aires y espero de V.E. me la haga entregar..” Esto me
comprueba que desde el Asalto de Masallé estaban los Ancalao junto con Caniullán, Lorenza
Coliqueo y otros borogas que huyeron al Fuerte 25 de Mayo; estaban allí militarizados, como otros
se plegaron con el cac. Cristo a Calfucurá y la Confederación y entre tanto habían sido apresadas
sus familias y sequestrados sus bienes por el Comandante Valdebeníto.
El malón de revancha de Calfucurá por lo que habían hecho a los caciques Cristo, Andrés y
Lorenzo, se disolvió por la intercesión del cura Francisco Bibolini (ver en la bografía de Calfucurá:
La batalla de Cepeda y los hermanos Cristo)
A partir de 1860, la tribu de Ancalao fue creciendo en importancia, bajo la dirección del
capitán teniente Andrés Ancalao. Hay una lista de revista del 9 de Enero de 1861 (AGN.S.X. 20-71-
1). En 1861 Calfucurá promovió de nuevo las gestiones por la paz. Por eso mandó una comisión
importante al Gobernador de Buenos Aires,encabezada por el cac. Huenchuqir, el Mayor Andrés
(Ancalao) Llanquimán, Pinas y Cayuqueo, Pichipuel, Mrillán y Ciríaco que era su hijo.
El 27 de Diciembre de 1863 el cacique Ancalao celebró un tratado de paz con el Gobierno
Nacional probablemente por la ayuda que le prestó el capitán de Indios Amigos, coronel Juan
Cornell. Quería vivir cerca de los cristianos como Coliqueo.Encontraron también los consejos de
los agrimensores Christián Heusser y Jorge Claraz y el pastor F. Hunzikcr de la South American
Missionary. Encontré una carta amable del cac. Juan Calfucurá del 2 de abril de 1863, fechada en
Chilué., diciendo: “Querido pariente: Deséole buena salud al lado de su padre.. No me moví nada de
mis toldos, cuando vino el cacique Coliqueo (a la Prov. de Buens Aires) Con él somos amigos,
como soy amigo con Ancalao. Todo somos vestidos de carne humana”. (AEM. Nº 2187: 2.4.63)
Ancalao solicitó entonces del gobierno provincial dos leguas de campo sobre el Arroyo
Parejo, distante dos leguas al sudeste de Bahía Blanca. El 14 de abril de 1863 renovó su solicitud,
pero recién el 29 de mayo de 1865 se le concedió 2.200 hectáreas, las que midió el agrimensor
alemán Christián Heusser, (duplicado en Arch. de Geodesia. Part. Bahía Blanca Nº 27. La Plata).
Por ley de la Cámara del 12 de Octubre de 1866 se le otorgó el título de propiedad de dos leguas
cuadradas (Muzlera. J.M,: Leyes, decretos y resoluciones de la Provincia de Buenos Aires. 1810-
1895 II. p. 69 y p. 156). Un año después de la gestión de Ancalao, el cacique Pedro Guayquil fue
atendido igualmente. (Arch. Mitre Vol. 23 p.119; ratificado el 27.1.65. Arch. Est. Mayor Nº 9085)
El coronel O. Llanos había hecho este tratado sin autorización expresa de sus superiores; por ello el
Club 9 de Julio de Bahía Blanca se responsabilizó de los gastos (13.368 $) hasta la obtención del
correspondiente decreto.
Ancalao era muy hospitalario tanto con el blanco como con el indio. Así recibió al cacique
Cañumil, cuando este se evadió con su familia de Salinas Grandes y aceptó al cacique Manuel
Grande, cuando salió de la prisión de Martín García.
M. G. Mullhall dedicó, en 1868, una página a esta tribu (Handbook I, p. 189). Dice que
unos 70 lanceros prestaban servicios y que el hijo mayor de Ancalao tenía un trabajo respetable en
la Casa de Gobierno de Buenos Aires, que el cacique era teniente coronel.
Tristes son las noticias de las dos invasiones de 1870 que cayeron sobre Bahía Blanca y sus
adyacencias. Después de un atropello por las tropas de Bahía Blanca al cacique Cañumil, Calfucurá
26
envió una expedición punitiva hacia ésa. El 23 de Agosto de 1870 los indios invadieron también la
estancia del cacique Ancalao, cerca de la costa del mar, arreando todas las yeguas, además de las de
otros vecinos. Ancalao y parte de su gente emprendieron la persecución, pero no lograron
alcanzarlos. El cacique Linares que vivía entre Sauce Grande y el Arroyo Parejas también perdió
uno de sus peones y 1.000 vacas. El Cnel. O. Llanos los alcanzó en Los Leones. Eran 40 indios, a
los que escarmentó antes del anochecer (The Standard. 15 de Septiembre de 1870). El 23 de octubre
llegó el gran malón de unos 2.000 indios en protesta por la actuación del comandante O. Llanos
(Noticias en el mismo periódico inglés,. traducidas en el libro: El Malón de 1870 a Bahía Blanca y
la Colonia del Sauce Grande, por Jorge L. Rojas Lagarde. Ed. ECA. 1984).
La tribu quedó muy empobrecida y pocas noticias había ya de ella. Finalmente fueron
despojados de su tierra y "su gente se perdió entre la gente".
A través de la tramitación o venta de las dos leguas del campo al sur de Bahía Blanca
(sucesión no se hizo, sino maquinación de escribanos), conocemos la esposa de Francisco Ancalao,
llamada Micaela Nieve y su hijos legítimos: Luis, Rafael, María Manuel y Andrés Ancalao. Como
viuda de Andrés Ancalao se señala a Dña. Gervasia Aldao de Ancalao. Algunos descendientes se
trasladaron a Ñorquinco, Provincia de Río Negro.
Andrés Ancalao estuvo en la tribu de Melinao en Bragado, cuando el Padre Salvaire efectuó
una exitosa misión. También Ancalao de 65 años quiso ser bautizado, como así su hermana Andrea.
(Lib. baut. Fol. 316, fecha 29.8.74, de Bragado). El libro de baut. Nº 32 anota a Andrea Ancalao (de
31 años) y su esposo Antonio Pascual Cañiú (de 32 años).
(Etimología: Anca: en medio del: [lauquen] mar).
ANCALAO, Felipe, (1863), capitanejo boroga de Bahía Blanca.
ANCALAO, Luis, (1863), capitanejo boroga de Bahía Blanca
ANCALEF, 1884, cac. araucano de Chile. Después del último levantamiento de 1881, se
entregó en la vecindad del lago de Villarrica al capitán Barbosa. 1891 se reconstruyó la ciudad de
Villarrica sobre el terreno en que este cacique tenía su toldería. La ciudad había sido destruida ya en
1602.
Etimol: de cuerpo ágil (dice Moesbach)
ANCALICÁN, 1787, cac. principal de Boroa en Chile. Vivía sobre el río Tirúa. 1767
saqueó junto con los caciques Huenteneú y Ancatenú al Obispo Francisco Borja Marán. El cac..
Carumilla lo defendió, mientras los otros habían decretado su muerte. Finalmente convinieron jugar
su vida con un partido de chueca. Carumilla y los suyos le ganaron así la vida. (Campos Menchaca:
Butanahuel p.244) Etimol.: licán es piedra de cristal de cuarzo.
ANCALIGÜEN, Don Andrés, 1693, cac. pampa, llamado lagunero, porque ocupaba la zona
de las lagunas del Oeste bonaerense.
ANCALIGÜEN, 1822, cac. pampa, llamado también Ancal. 1822 tenía 21 toldos y 500
indios y 180 guerreros. Así lo dice el diario de la Expedición pacífica del Cnel. Pedro A. García al
sur de la Prov. De Buenos Aires (De Angelis 1910 IV p.126). Este cacique parlamentó con el
comisionado del Gobierno de Buenos Aires. Era muy ceremonioso; preparaba la gran reunión.
Participó también en el rechazo de la Expedición del Gobernador Rodríguez y en el malón de
venganza. Pero en 1826 se halló de nuevo en una gran junta sobre el Arroyo Epecuén (AGN.X. 27-
7-6 Etimol. Anca-cuerpo; lig nguén-ser = lig: blanco)
ANCA LOÁN, 1776, cac. pampa. De las Casas lo anotó como pehuenche que vivía en
Chadiló. (De Angelis, 1910 IV. P. 586) Un excautivo decía en 1778 en Mendoza, que sus indios
tenían nada con los pehuenches ni con los pampas y con los tehuelches estaban en guerra; que
vendían tejidos y alhajas. 1781 se supo que iba a bagualar con el cac. Lorenzo Calpisquis, Guchulep
y Alcaú (Extraigas, R.:El Pinto)
ANCAMILLA Fuerte del Río Negro p. 147)
Etimol.: “cuerpo de guanaco”
ANCALÚ s/d. Dicen que era un cacique que dio origen al topónimo Ancalú o Ancaló (hoy
Gral., Don Alonso, 1709, cac. araucano de Tolten, Chile. Según el Padre Olivares, era uno de los
pocos que no practicaba la poligamia. (Gay, Historia III. 262)
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ANCAMILLA, Juan, 1751, cac. araucano que residía en Dencol, Chile. Allí fue visitado, el
2 de diciembre de 1751 por el Padre Bernardo Haevstadt.. (en Chilidungú)
ANCAMILLA, Ramón, 1821, cac. chileno ya viejo. Era hijo del cac.. Coñemilla y suegro
del famoso cac.. Colipí. Vivía en la zona de Petoeve de Maquehua, Prov. De Cautín. Tenía fama de
ser muy belicoso. En la Guerra a Muerte se ladeó a los patriotas. Dice un historiador que, cuando
fue a Nacimiento, lo recibieron con petardos, disparos y música. En Mayo de 1819 luchó a las
órdenes del Gral. Alcázar. Se enfilaron también sus sobrinos, los caciques Ancafilú, Filú milla,
Linco pilú y Lonco milla. (T. Guevara, 1910. p. 197 y 255) A ellos se unieron también los caciques
Calfuqueo y Trecamán. Se llevaban mal con los vecinos borogas y con los caciques Ven. Coñuepán,
Melipán y Neculmán, los persiguieron por encargo del gobierno patriótico hasta la pampa argentina.
Etim.: Mitad oro.
ANCANAMÓN (Anca Namún), cac. araucano toqui de 1610 – 1613, de Pellahuen, en
Chile. Es una de las figuras más vigorosas de la Guerra Araucana. El fin del siglo XVI resultó
humillante para el Gobernador Martín García Oñes de Loyola. El Pelantaró o Payllatarú organizó en
1598 una rápida concentración mapuche, atacó y venció a dicho Gobernador en Curalaba. Ese
levantamiento iba extendiéndose rápidamente y así arrasaron las siete ciudades fundadas por los
españoles en tierra araucana, al sur del río Bío Bío. Ancanamún sitió La Imperial (1600) y la
destruyó.; luego rindió a Villarrica (en Febr. De 1602) y lo mismo a Valdivia, Santa Cruz, Osorno,
Angol y Arauco echándolas en ruinas.
El misionero jesuita R.P.Luis de Valdivia, de gran prestigio entre los araucanos, impuso
todo su talento para pacificar de nuevo las tribus araucanas y a sus jefes. Les prometió remedio a los
abusos de los españoles y con la aprobación y firma del Rey de España abolió la guerra ofensiva.
Luego convocó a los caciques a un imponente parlamento de paz en Paicavó (1612), en el cual se
comprometieron a respetar la frontera del río Bío Bío y que recibirían a los misioneros de Cristo en
su territorio.
Aunque Ancanamún no estuvo presente, se adhirió `poco más tarde a las resoluciones del
tratado, prometiendo que iba a ganar para la paz a los demás caciques hasta de allende de la
Cordillera (23.11.1612).
Un incidente fatal trocó la esperanza en luto. El cacique, estando en presencia del
misionero, fue noticiado que el Sargento Torres le había arrebatado a su mujer preferida, la cautiva
María de Joquera y hallando que a dos mujeres más le habían robado, airado fue Paicaví a
reclamarlas . Pero a la cautiva María no la devolvieron. Entonces a gritos y juramentos proclamó la
guerra, cuyas primeras víctimas fueron tres misioneros de Elicura (el 14.12 de 1612). Al mismo
tiempo arremetió al cacique Tereulipe, quien había querido defender a los sacerdotes. También otros
caciques cayeron en manos de los ebrios de sangre y furor: Coñuemanque, Caniumanque y
Calbuñancú. Ancanamún se hizo proclamar “Toqui”, es decir Señor de la Guerra.
El Padre Valdivia, sin embargo, volvió a sembrar esperanzas, reanudando las
gestiones por la paz con los mapuches. Mandó a Ancanamún un enviado especial para decirle que
todo quedaría olvidado si aceptaba la paz.. Pero “el Renguito” no depuso su lanza, ni la coraza y
audazmente se enfrentó en arriesgado desafío al temido cacique Pelantarú, quien se había
pronunciado por la paz. Recién quince años más tarde, estando enfermo y viejo, Ancanamún mandó
al cacique Quepú-ante a Concepción prometiendo al Maestre de Campo la paz. El Gobernador
aceptó este ofrecimiento, pero le propuso la malvada condición de que él y su gente debían salir de
su tierra y afincarse entre los españoles como medida de seguridad.
Los caciques se reunieron y contestaron que, cuando años atrás, el Padre Valdivia les había
ofrecido la paz en nombre del Rey, no les exigía el abandono de su tierra. De esta manera fueron
impulsados de nuevo a la guerra. En el primer choque (1631) Queupú Ante perdió su vida. Y
Ancanamún murió ese mismo año de cáncer.
Lit. Campos Menchaca, Buta Nahuel p. 345-390; Enrich: Hist. de la Compañía de Jesús en
Chile, 1893 I p.267 s.) Etimol.: Namún-garrón ;Anca- cuerpo.
ANCA NAMÚN O ANCAN (mal escrito: ANCAN AMUN), murió en 1787. Era cacique
Gobernador de Malalhué. El tuvo una actuación especial durante la larga Guerra Pehuenche. Era
jefe de los indios amigos del Sur de Mendoza, opuesto al grupo de huilliches y ranqueles del Río
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Neuquén. Ignoro el nombre de su padre, cacique de la misma zona, quien ha sido muerto por los
huilliches. El era hermano de los caciques Canihuán, Pichintur y Lingay y sobrino de los caciques
Bergamain y Malgamain.
Cuando, en 1769, estalló una sublevación general entre los indios chilenos y los pehuenches
de este lado oriental de la Cordillera, Ancanamún adhirió al movimiento. Los jefes militares de
Mendoza organizaron entonces una enérgica expedición, en combinación con tropas de San Luis,
Córdoba y Buenos Aires (Arch. S. Luis, Doc. 208 del 10 de abril de 1769 y Acevedo. E.,
Documentación histórica relativa al Cuyo. Catálogo Nº 445). Apenas establecido el Fuerte San
Carlos (5.2.70). fue destruido por los indios, quienes se opusieron al avance de la frontera y mataron
al capitán Salvador Ibarburú, que debía ser el primer comandante del Fuerte y de la Frontera del
Sur. Esto provocó una nueva reacción: el Capitán General de Chile. D. Francisco Javier Morales y
Castejón. y el general Ruiz salieron a campaña al sur de Mendoza. Desde San Luis (4.7.1772: Doc.
236) llegó la noticia de que los pehuenches y huilliches habían salido a malonear por la provincia de
Buenos Aires. El Rey de España. con estas noticias, aprobó entonces la “guerra a muerte” contra los
indios rebeldes. El flamante Virrey de Buenos Aires, D.S. Ceballos, envió al experto Maestre de
Campo D. Manuel Pinazo a “emplear el último recurso aconsejable: expedicionar contra los indios
con la orden de degollar hasta a los rendidos (Walther J.: La Conquista del Desierto. ed. 1964.
p.l00).
En 1776, los españoles de Chile hicieron un tratado de paz con los pehuenches para que
atacaran o ayudasen a combatir a los huilliches. El cacique Curiñancú, cacique general de Angol, se
adelantó para dar muerte al cacique general Coligurú y a su hijo. (Latcham. R.: en Rey. Chilena de
Hist. y Geografía. 1930, N 67). También en el sur mendocino prosiguió la guerra. El 25 de Agosto
de 1776, los pehuenches volvieron a destruir el Fuerte de San Carlos reconstruido (Acebedo,
Catálogo. Doc. N 776) y mataron al Maestre de Campo D. Gregorio Morel y trece soldados. (Funes:
Historia breve de Mendoza, p. 39). Como no he revisado esta documentación, no puedo afirmar que
Ancanamún haya participado en esas acciones.
El mismo año. 1776, el Rey de España creó el Virreinato del Río de la Plata, con sede en
Buenos Aires, incluyendo en su territorio las tres provincias cuyanas. que hasta entonces se
contaban bajo el gobierno de Chile. Ese año, llegó a Mendoza un hombre de mano firme,: el vasco
Comandante General Don José F. de Amigorena. quien fuera designado como gobernador y Maestre
de Campo de Mendoza. Su acción se prolongó hasta fin del siglo, tanto, como perduró la guerra
pehuenche que él. como veremos, dirigió y fomentó.
En 1778 se designó a un nuevo comandante para el Fuerte de San Carlos, nuevamente
reconstruido, el capitán Francisco Esquivel Aldao, experto también en dirigir campañas en tierra
india. En Febrero y Marzo de 1779, Amigorena hizo su primera expedición al Sur, con el fin de
escarmentar y someter a los indios del Río Diamante.
Contaba con la aprobación del Virrey: más todavía, porque de Chile había llegado la noticia
de que pehuenches, huilliches y pampas se estaban aprontando para el malón. De esa expedición
mendocina se conserva en Brasil el Diario: “Noticia diaria de todo lo acaecido en la expedición
efectuada contra los indios bárbaros, al mando del Maestre de Campo Don José F. de Amigorena,
Febrero-Marzo de 1779”. (Manuscrito depositado en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro: de la
Colección De Angelis). En la Biblioteca Nacional de Chile hay otro diario de una acción
simultánea: “Diario de la expedición contra los Indios Bárbaros por el Comisario de Guerra, D.
Pedro Núñez de Guzmán, 29 de marzo de 1779. (Acevedo: Catálogo N 1029). Además, existe en la
Colección de De Angelis, en Río de Janeiro, otro Diario del mismo año, prueba de que Amigorena
hizo una segunda expedición: “Diario de la persecución de los indios en la invasión que hicieron en
la provincia de Mendoza, el día 1º de Abril de 1779 por el Maestre de Campo, D. José F. de
Amigorena”. Como no leí estos documentos, no puedo dar detalles. Sé que las actuaciones de
Amigorena fueron aprobadas (Arch. Mend. Carp. 107: 10.12.79) y que el Virrey planeaba una
entrada general y formal en el interior de la pampa.
José de Amigorena organizó, entonces, en el año 80. una expedición bien equipada, con la
meta de llegar al lejano sur. Reunió a 650 hombres y partió a la nueva guerra.
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Su primer ataque fue sobre las tolderías del cacique Ancanamún. (Arch. Mend. Doc. 26:
fha.27.1.80). El diario de la campaña, que abarca los días 8 de Febrero hasta el 31 de Marzo de
1780, fue publicado (en la Colección De Angelis. Ed. 1910 XV.p. 587-594): “Diario de la
expedición que de orden del Exmo. Virrey hizo D. José F. de Amigorena contra los indios bárbaros
pegüenches”.
El 18 de Marzo lanzó un sorpresivo ataque sobre la toldería del Corral de Guanacos. En la
refriega murieron 106 indios, 28 de los principales, entre los cuales se hallaron los caciques
Llingüeque, hermano de Ancanamún, y Güentenao, el más anciano del grupo puelche, que vivía
entre los pehuenches. Entre los prisioneros se hallaba la cacica Ignacia, aquella que más tarde se
casaría con el cacique Roco e integraría el grupo fundador de la villa de San Rafael. Los soldados
mendocinos hallaron unas mil ovejas y 200 cabras. Ancanamún y gran parte de la indiada logró
escapar huyendo a la Pampa.
La expedición llegó hasta El Campanario, paraje distante 800 kilómetros de Mendoza. En el
resumen del Diario se nombran 700 muertos y 705 prisioneros. Los indios, por mucho tiempo,
rememoraron la acción como un atropello injusto. Así lo recordaron en 1810 al coronel Pedro A.
García, cuando llegó con su expedición pacífica a Salinas Grandes.
Recuperados del “susto”, los pehuenches de Ancanamún delegaron una comisión a Mendoza
para pedir perdón y gracia. Amigorena les contestó que prescindía de su amistad y que los abrazaría
a balazos. Pero, como tal actitud fue desaprobada, ofreció al cacique Ancanamún un tratado de paz
que ratificaría en San Carlos, el 16 de Octubre de 1780 (Arch. Mend. Carp. 30, Doc. 11). Los
huilliches, aprovechando la ausencia del cacique Ancanamún y sus principales, invadieron sus
toldos y les robaron hacienda.
Amigorena envió al Virrey el tratado de paz celebrado con Ancanamún y otro firmado con el
cacique Marcos Roco, el 15 de Abril de 1781. Este último se comprometía a fijar su residencia y la
de sus indios en la orilla del Río Diamante. Se conserva también una notable carta de Ancanamún a
Amigorena, fechada el 8 de Octubre de ese año, por la que se pone a disposición del gobernador.
(Arch. Mend. Carp. 107). Desde entonces, esos pehuenches y puelches serán los indios amigos más
leales al gobierno de Mendoza y utilizados para sus contiendas futuras. (Torre Revello, J.:
Aportación para la biografía de Amigorena, RHAA. Mend. Nº 3/4. 1958. 59 p.).
El gobernador J. de Amigorena remitió entonces una carta al Virrey de Buenos Aires
diciéndole que proponía una “conquista pacífica” de 17.000 leguas cuadradas situadas en la mejor
tierra del universo... Y ya iba organizando una expedición tras otra. Su cuarta campaña salió el 24
de Mayo de 1781 con indios amigos y 60 hombres bien equipados y buenos baqueanos. Salió para
Mamuil Mapú (en lengua araucana: País de Montes). Quería enfrentarse con los huilliches y
ranqueles. Desconozco el resultado de esta expedición. Sólo sé que Llanquetruz fue desplazado y
por ello se hizo su peor enemigo. Amigorena realizó, el 16 de Agosto de 1781, un parlamento en la
toldería del cacique Roco. (fide: Comando General del Ejército, Política seguida con el Indio, vol.
II. p. 55).
En Abril de 1782. el cacique Bergamain intentó sustraer a los indios amigos de la influencia
de Mendoza; pero el comandante de San Carlos defraudó tales intentos, lo que agradecieron los
indios de Ancanamún y de Roco. (Arch. Mend. Carp. 107). La comisión de Ancanamún estaba
compuesta por los caciques Tercupí. Lincopí. Ligñam y Millaquir (chileno), hermanos de
Ancanamún, de los cuales el documento dice que eran chilenos.
En Julio de 1783, se creó la Intendencia de Córdoba, que abarcaba también las Provincias de
San Luis y San Juan. Amigorena aspiraba ampliar su territorio hacia el Sur. Pero ésta vez salió a su
quinta expedición con rumbo a las provincias de San Luis y Córdoba. En su informe de Diciembre
afirma que ha destruido a varias tolderías (Torre Revello, 1959 p. 103). El Diario de esta expedición
no está editado aún; se halla en Río de Janeiro. Terminada esta expedición, realizó un nuevo
parlamento con los pehuenches (20. de Oct. de 1783), para afianzar su compromiso de paz con el
gobierno de Mendoza. En esa reunión proclamó al cacique Ancanamún como “Padre de la Nación
Pehuenche”. (Arch. Mend. Carp. 107). El documento nombra como hermanos del cacique Anca
Namún a Pinchitur, Curripán, Caniguán, Velgomain, Calbiquén y Ligüequén.
30
Allí en un tratado de paz figuraron Pichintur, Curripán, Caniguán, Velgomain y Calfiqueo,
hermanos de Ancanamún y los cuñados Limpay y Ligüeque.
La reacción de los indios huilliches era de esperar. De nuevo irrumpieron al sur de Córdoba
y en la provincia de Buenos Aires. De nuevo, el Virrey quiso organizar una batida general; pero la
aprobación del Rey llegó recién en 1784.
Entonces, el Comandante General J. de Amigorena convocó a los pehuenches de Anca
Namún a una nueva Junta de Guerra y organizó con ellos una sexta expedición, cuyo Diario
principia el 10 de Marzo y termina e14 de Mayo de 1784. También este manuscrito está en la
Biblioteca Nacional de Río de Janeiro, como tantos otros que Pedro de Angelis había reunido para
su colección. La campaña llegó hasta el Río Atuel y el Desaguadero; destruyó todas las tolderías
que halló a su paso, pues tenía 900 hombres a su mando que podían hacer frente a cualquier
enemigo. Aquellos indios, sin embargo, tuvieron aviso de su aproximación y huyeron a tiempo. En
cambio, del ataque a la toldería de Llanquetruz derivarían en el futuro graves consecuencias. (Torre
Revello, ob. cit. p. 21, y Arch. Mend. Carp. 107).
Ancanamún manifestaba entonces muchas pruebas de adhesión y fidelidad. Llanquetruz,
empero, se constituyó en su rival y enemigo del gobierno de Mendoza. En Noviembre de 1784,
Ancanamún llegó a Mendoza para comunicarle al gobernador Amigorena que Llanquetruz y sus
indios, entre los que se contaban ranqueles y huilliches, estaban preparando un malón contra ellos y
sus tolderías en Río Grande y Malalhué. Informó, además, cómo el cacique Creyú (antes de su
obediencia, ahora adicto de Llanquetruz) había querido traicionarlos,, haciendo espionaje entre
ellos, pero que, descubierto, había escapado. Amigorena envió, entonces, el 8 de Enero de 1785, 30
hombres en apoyo de los indios de Malalhué para que atacaran al cacique Creyú, prometiendo, a su
vez, 200 yeguas al que trajera la cabeza del traidor a Mendoza. La expedición resultó exitosa. El 29
de Enero dieron el asalto a su toldería y allí mataron al cacique Creyú. Resultó fácil, porque lo
hallaron ebrio. Y Amigorena pagó las doscientas yeguas, pues el cacique Antepán cumplía la
condición, el 7 de Febrero de ese año.
Ignacio Creyú o Quereyú había sido yerno del cacique Payllantur, quien era el hermano de
Llanquetruz. Cuando éstos supieron que los de Ancanamún habían muerto a su pariente y a su
familia y que Mendoza había premiado la acción, les juraron guerra.
El cacique Llanquetruz, astuto y diplomático, como otros muchos caciques, viajó a Chile y
solicitó (22.3.85) un tratado de paz con los españoles a nombre de sus 600 huilliches. Se dio ese
acuerdo como “singular acto de justicia”. Pero el Presidente de Chile exigió que tal paz debía ser
firmada también por el cacique gobernador de los pehuenches chilenos de Vilacura, de nombre
Caullant. y el de Malalhué, Ancanamún. Pero esta reconciliación no prosperó. (Señalo la
intervención de autoridades chilenas en asuntos del territorio argentino, que será una constante en la
Guerra Pehuenche).
Efectivamente, el 25 de Octubre de ese año, se supo en Mendoza, esta vez por aviso del
cacique Ancapán, que los caciques Llanquetruz y Payllatur se aprestaban a invadir las fronteras de
Mendoza con grandes contingentes En consecuencia. Amigorena envió un refuerzo de 400 hombres
al Fuerte San Carlos. Poco después, se presentó el cacique Ancanamún al Comandante General de
Amigorena para avisarle que sabía, por información secreta, que en Chimpay se hallaban 5000
huilliches reunidos, prontos a invadir a Mendoza y a Buenos Aires (12.1.86).
Amigorena informó entonces al Virrey (9.2.86) sobre esta visita y el anuncio de un malón en
ciernes, cuyos jefes serían los caciques Payllantur, Llanquetur, Laupan., Coñumilla y Coñiuhui,
Curilacay, Cheuquepán, Caranagüel y Curruhueque (AGN VI 3-1-2). Ancanamún no sólo avisó
sobre el proyectado malón, sino protestó también, porque el gobierno chileno quería levantar un
fortín en su territorio. Esto era una cuestión grave de consecuencias internacionales. Ciertamente no
era fácil aceptar el decreto de la separación del Cuyo de la Intendencia General de Chile. Pero
Amigorena fue el hombre fuerte que quiso mantener esas disposiciones reales y no le faltaron ganas
de extender la misma situación hasta el Neuquén.
Llanquetruz y los suyos se adelantaron, como se había informado, y atacaron como primer
objetivo la toldería del cacique Currilipí, cuyo campamento se hallaba sobre la orilla izquierda del
Río Negro, porque estaba muy ligado y vinculado con los pehuenches de Malalhué. El jueves 20 de
31
Febrero de 1787 fue sitiado, pues estaba dentro de un “malal” fortificado. El capitán Pichintur,
hermano del cacique Ancanamún, condujo casi de inmediato a 150 malalches en ayuda de los 300
que tenía Currilipí. No sólo lo liberaron del asedio, sino que organizaron juntos un contra-ataque a
las tolderías de Llanquetruz en el país de los manzanos. Con los caciques Pichintur, Cañimain,
Calfiqueo y Pituimáin, se reunieron 400 pehuenches y los caciques Manquel, Cayucal y
Collihuincá. Además, se les unió el comandante del Fuerte San Carlos, D. Francisco Esquivel
Aldao, con tropa para apoyar a sus “indios amigos”. Entre tanto hacía estrago en Malalhué y en
Corral de los Guanacos una peste fatal de viruela que afectó las familias y segó muchas vidas. El
mismo cacique gobernador Ancanamún fue atacado de la viruela.
Antes que avanzara esta expedición al país de los manzanos, Llanquetruz cruzó con sus
tropas ligeras el Neuquén y atacó la toldería del cacique Lincopí en el Río Diamante y el 23 de
Junio, invadió no “sin perros”, como se dice, al querer decir sin preaviso, con 600 huilliches y
ranqueles las tolderías de Malalhué. Habían salvado haciendas y las familias huían a las montañas.
No obstante, los invasores les hicieron mucho daño. Ancanamún, entre tanto, estaba postrado y en
agonía por su viruela, mientras sus enemigos sitiaban las tolderías, arreaban haciendas o
churrasqueaban lo gordo y peleaban a los que encontraban. Allí mataron a los caciques Ñancucheo.
Curripil, Antemáin y Ancain. Fueron muertos también el cacique Lingay,. hermano de Ancanamún
y su sobrino, el cacique Malgamáin. y mucha más gente. Fue un verdadero desastre.
Pero no terminó ahí la Guerra Pehuenche. El comandante F. Esquivel Aldao solicitó
entonces al gobernador un refuerzo de cien arcabuceros, pero éstos no llegaron a tiempo para
auxiliar a los amigos de Malalhué. Y los huilliches,. al retirarse con mucho botín, cautivos y
haciendas, pasaron cerca del toldo del cacique gobernador. gritándole que ahora ya conocía la
falsedad de los cristianos y que los mendocinos, sus amigos. eran unos flojones y que ellos los
esperaban en sus tierras.
El moribundo, humillado aun más con estos insultos, depositó en aquellos momentos el
mando de su tribu en manos de su hermano, encareciéndole desagraviara a su tribu y vengara tal
injusticia. (Arch. Mend. Doc. 35). Ancanamún murió el 25 de Julio de 1787 y fue enterrado por los
soldados que lo habían cuidado en sus últimos días, agotado por su enfermedad contagiosa.
Realmente un triste fin para un gran cacique. El gobernador J. de Amigorena sintió la muerte de este
cacique leal y así lo expresó en carta a Ambrosio O’Higgins (11.10.87).
Los hermanos de Ancanamún y los pehuenches de Malalhué solicitaron, entre tanto, al
gobernador de Mendoza un nuevo parlamento y una nueva expedición para escarmentar y castigar a
los huilliches que les habían invadido. (Arch. Mend. Doc. 31: 29.7.1787). Pero aun antes que F.
Esquivel Aldao transmitiera esta solicitud, y antes que Amigorena se movilizara para su séptima
expedición, Pinchitrur y sus indios habían realizado una ardua jornada, cumpliendo el deseo del
cacique desaparecido. El 16 de Julio acudieron al campamento del cacique Currilipí. su primo, pues
nuevamente se encontraba sitiado por Llanquetruz. El día 20 de ese mes estuvieron sobre el Río
Neuquén y con la ayuda de algún piquete chileno, al mando del capitán Francisco Vivanco,
liberaron una vez más a sus amigos, después de apresar a 200 enemigos. (Arch. Mend. Doc. 35).
El cac, Anuaie, pariente de los caciques gobernadores Ancanamún y Pichintur, vio morir a
sus hermanos y saió su sed de venganza especialmente en la expedición de febrero de 1788 Diario
de Esquivel Aldao publ. En Rewv. J:E:H:Mendoza VIII) otro hermano era Canuán.
La historia siguiente a estos hechos.- pues la Guerra Pehuenche proseguirá hasta el año
1799-. ha de ser contada al narrar la historia de los caciques Pinchitur y Llanquetur, Millaguín y
Rayguán.
Gustosamente habría relatado otros aspectos que no fueran militares, por ejemplo el de
Ancanamún como padre, ganadero, comerciante, de sus actos sociales y religiosos, de su familia, de
sus dotes personales. pues estamos convencidos de que fue un gran personaje. Pero la
documentación histórica no presta atención a este tipo de datos.

ANCANAO, 1787, cac. pehuenche del vecindario de Malalhué (Mendoza)


ANCANAO,1840, cac. ranquel mencionado en las Memorias de M. Baigorria.
ANCAÑIR, (Ancagnerr), 1820, cac. pampa ranquel Etim.: Medio Zorro
32
ANCAÑAS, 1872, capitanejo ranquel
ANCAO, 1873, capitanejo de la tribu de Pincén (ver tratado de paz de éste).
ANCAPÁN, 1785, cac. pehuenche del grupo de Malalhué, indios amigos de Mendoza.
Intervino en la Guerra Pehuenche. Por ej. Después de la muerte del cacique espía Creyo, avisó al
Gobernador de Mendoza que los caciques Payllatur y Llanquitur se preparaban para invadir de
nuevo (Oct. 1785) (A.Mend.)
ACATEMU (prob. Anca lemu), 1787, cac. araucano de Chile. Se hizo famoso por el
saqueo del Obispo Marán de Concepción y de su comitiva, el 28 de Noviembre de 1787. Este, al
cruzar el Río Tirúa, al entrar en tierras de los borogas, fue atrapado por los caciques Ancatemú y
Huentenú, su hermano y sus indios. Les hicieron esta emboscada, porque les habían llegado
rumores de que el Obispo venía a repoblar la Plaza de La Imperial que sus antepasados habían
destruido. El cac. Curadilla de la costa, en cambio, quiso proteger la vida del prelado, mientras los
otros jefes habían decidido matarlo. Finalmente, tras largas deliberaciones y según una vieja
costumbre, jugaron sus vidas por un partido de chueca. El Padre M.J. Menchaca describe la escena
en su libro Nahuel Buta (1972 p. 244-255), según las crónicas de la época. El día 4 de Diciembre
Curadilla y Catrilén dieron al obispo la noticia que ellos habían ganado y que su vida y la des
acompañantes están a salvo, pues todos atacaron religiosamente el fallo del juez, que lo fue en esa
circunstancia el cac.. Tereulipe.
ANCAPÍ, 1820, cac. angolino (araucano) de Loncomay, Chile. El participó de la Guerra a
Muerte en el bando de los patriotas con el cac.. Venancio Coñuepán y con Colipí (T.Guevara, 1910,
p. 124, 255 y 295). En el año 1820 expedicionó contra los indios de Marimán y contra los
pehuenches. Al año siguiente, el Cnel. M. Bulnes los incorporó a su ejército para la campaña del
sur. Estaba entonces en Pellomenco. A la par se afiliaron los caciques Minche Payllamilla y sus
hermanos Tromo, Millaleo, Quiñtre, Calvuén, Lincogür, Calvugür, Meligür y Raiñancu. Estas
tropas llegaron, en noviembre, hasta el Río Imperial, replegando las fuerzas del Coronel realista
Pico. Allí les hizo frente el famoso cac. Ignacio Curry queo con sus indios borogas y … Bulnes tuvo
que retroceder y fue perseguido hasta Concepción (Campos Menchaca: Nahuel Buta p.164). Pero la
guerra siguió adelante y los patriotas ganaron de nuevo el terreno. Cmo otras tribus, la de Ancapí
emigró a la Argentina. Donde aún fueron perseguidos por los patriotas chilenos. Según las actas del
parlamento de paz en la Laguna Guanacos, Ancapí asistió allí, el 20 de diciembre de 1825 a la junta;
es el Nº 34 de la lista de caciques. En 1834, los patriotas chilenos, contratados por el Gobierno de
Buenos Aires, atacaron a los borogas de Guaminí y Masallé. Y como éstos clamaron por venganza,
la División de Bahía Blanca los incorporó en su expedición, no contra Calfucurá y sus indios que
les habían hecho daño, sino fueron dirigidos contra los ranqueles y los chilenos que se habían
afincado con ellos en La Pampa: estos pertenecieron a las tribus de Ancapí, Marileo, Antivil,
Choiquefilú y Maniqueo. Ancapí logró escapar. (AGN S.X. 24-8-6 y 24-9-1) Estos fueron atacados
por la expedicíón del Cnel Sosa de Bah. Blanca, en la Travesía. Luego sorprendieron la tribu de
Cañiuquir. Ancapé siguió viviendo entre los ranqueles.
En 1847 se recibió la última noticia de él: Calfucurá decía en una carta (24.1.1847: Arch
Mend. Doc. 12)
“Los indios chilenos venían a buscar indios amigos nuestros” Otra misiva del Gral. Pedro
Rosas y Belgrano del 11 de aosto del mismo año, decía: Calfucurá tiene visita en su toldería; los
caciques Lemunao y Chicagul de Colicó con 800 indios de lanzas, mientras que los ranqueles
Pichún u Painé) tienen a los caciques de Mariguán, Quilapí y Ancapé con mil indios, haciendo
comercio de tejidos” Ancapé había llegado al Azul con 1000 ranqueles para comerciar sus tejidos
(Rev. Azul p.130) Etim.: anca en quechua- águila; Pi (Pichún)- “pluma del águila”.
ANCAPÍ, cac. pampa vivía en la zona de Salinas. Fue muerto allí en un 2º asalto por las
tropas del General M. Bulnes en 1830 (Periódico La Gaceta 11 de Febr. De 1835)
ANCAPICHUÍ, 1776, cac. pehuenche de la Pampa, según el censo de Diego de las Casas
(cac.. Nº6 Pedro de Angelis 1910 IV, p. 584). Vivía en Chadi Lauquen, a un día de Maipil. Tenía 10
toldos y 15 familias. Cerca de su casa tuvo cinco pozos y su pequeño rebaño de ovejas. Era pariente
del cac. Curugüilli.
33
ANCATRUZ, 1776, (Ancatú o Anquetú). Según el censo de Diego de las Casas, era
pehuenche de la pampa. Pienso que los Ancatruz de Ruca Choroy en Neuquén son sus
descendientes.
ANCATRUZ, Damián 1908 – Últimamente aún era poblador de Ruca Choroy, (Dtº
Aluminé, Neuquén), descendiente de los caciques que vamos a nombrar a continuación. Martha
Borruat de Bun publicó en la Revista ENIA Nº 12, Olavaria 1970 y la foto de su familia. Era
casado con Isabel Peña, quien se dice ser mapuche como él. Según que averiguó, él nació en 1808.
El abuelo, -dice- se llamaba Caitruz, Juan y era de la tribu de Quepú. Su mamá se llamaba Luisa
Huenupí (alias Allicán), su padre, Cecilio Caitruz y era capitanejo con importante “molfuinche”
(e.d. parentela). En realidad lo mencioné más por el caso curioso de presentar datos de su
autobiografía. Se lo conoce también en cineteca folklórica: “Araucanos de Ruca Choroy” por el
Fondo Nacional de las Artes. W.A. Hassler describe un “Camaricó” de Zaina Yegua (Neuquén
1943 ) o el Loncomeo de Ancatruz.
ANCATRUZ, Diego, 1886, cac. pehuenche del Sur. Era hijo del cac.. María Llanquilef,
nieto del cacique patriota chileno Llanquilef. 1881, cuando la Conquista del Desierto entró en su
última fase, él vivía a orillas del Río Limay. Y con el cacique Sayhueque y su tribu fue objeto de
vejámenes de nuestras tropas. 1886 se entregó al General Enrique Godoy, al que tuvo que servir con
70 conas de su tribu. Luego gozaba de una pacífica radicación en la Provincia de Neuquén, como
otras tribus que se habían entregado. El 20 de Mayo de 1917, el Poder Ejecutivo acordó “el permiso
de ocupación de Ancatruz y su familia de las 500 hectáreas con la obligación de `plantar 500
árboles útiles y cultivar no menos que 150 hectáreas. (Academia Nac. Congreso de la Conquista
T.III p.629). Pocos años después murió el cacique “y desde entonces la tribu vivió en continuas
reyertas, porque todos querían ser jefes..(1921) Ciertamente la tribu ha progresado poco, quizá
debido a la pobreza del suelo que no da más que sustento para pobres crianceros.
Etim.: Anca- del águila; truz-ojo (según el R.P.Rosales)
ANCATRUZ, Marcelino, 1943, cac. pehuenche de 70 años en Zaina Yegua (según C.
Rusconi 1944: Un empadronamiento de aborígenes de Neuquén eran 400 pehuenches. En Rev.
Univ. Nac. De Córdoba Nº 33 de 1946 p. 519) Su secretario era Hilario Paillalef, hijo de Diego
Ancatruz. Marceliono falleció a mediados de 1949.
ANCATRUZ, Francisco ,1970, cac. pehuenche de Zaina Yegua. Se ha hecho famoso a
través de la película que se filmó en Ruca Choroy. Es una de las familias que conservan y cultivan
las antiguas tradiciones.
ANCINA o Encina, 1565, cac. huarpe de Paraguaya, encomienda de Velazco. Según C.
Rusconi IV. P.43.
ANCULAN, 1875, capitanejo pampa que firmó el gran documento de Namuncurá (A,E,M,
Doc. 1232)
ACHINA, Flipe, 1618, cacique de Paclin.
ANDICÁN, 1900, caciquilla pehuenche rendido en la Conquista del Desierto, traído por el
Gral. Ortega al Sud de Malalhué, Falleció en San Rafael.
ANDRÉS ver cac. Andrés Ancalao
ANEGNERR, MARTÍN (variantes Anher, Aneneh, Hanegüer, Añenür o Alvarito Anegüer)
tenía el sobrenombre MECAL. Era un caciquillo de la tribu de Calfucurá, uno de los más temidos
saloneros. Primero, en 1866 figura como capitanejo perteneciente a la tribu de Coliqueo. Y para
sellar su unión con esa familia, se casó con una hermana del capitanejo Francisco Coliqueo. 1868 se
fue con el cac. Raninqueo a La Verde, Part. de 25 de Mayo. En Noviembre de 1869 participó en un
malón de protesta junto con los cacs. Huenteleo, Ñancufilú y Tacunao hacia Chañar, Ancalú (Part.
Líncoln) y hacia el fortín Chiquilof (Part. De Junín), y hasta el éjido de Junín, después que el Cnel.
Charras había adelantado la frontera hasta Ancalú.( Arh. Municipal de Junín,carpeta Juzgado de Paz
(que pude consultar antes que fuera secuestrado) en fechas 21 de oct., 5 de nov., 7 de dic. de 1869 y
Arch Hist. Nac. doc. 4337). La Guaria Nacional de Junín los derrotó. En diciembre en una invasión
contra el avance de Charras y Cezt a Lavalle Norte ( o Fuerte San Martín o Ancalú) se apresó al
hermano del cac. Baigorrita, el José María Baigorrita con el nombre indidio Güirichal (J.L.Rojas
Lagarde 2004 p. 42) 1870 se sublevó en La Verde, preparando la invasión grande de Calfucurá. Un
34
hijo encabezó en Diciembre de 1869 una invasión de 700 indios de Chadicó, al Norte de Las Salinas
Grandes. El 23 de Octubre de 1870 participó en el malón de protesta en nombre de Calfucurá sobre
Bahía Blanca. Allí se hallaron también sus hijos. Uno de ellos fue muerto en otra guerrilla llevada,
en 1871, a la zona de Junín. El Cnel. M. Charras los batió en Chiquilofo (R.Pérez: Apuntes para la
Historia de Junín p.100) Tuvo otro choque con el cac. Justo Coliqueo, en Diciembre de 1871, quien
decía en su informe: “El y Piseñ han pertenecido a mí; al menos fuimos compañeros de armas”.
En vísperas de la gran batalla de San Carlos de Bolívar (el 8 de marzo de 1872), Anegnerr
sublevó la tribu de Raninqueo, según afirmó éste en carta del 28 de Mayo de 1872 (AEM. Nº
6150) : “Anegnerr me traicionó, pero Calfucurá me salvó la vida”. Lo llevaba prisionero a Salinas
Grandes. Pero Calfucurá tuvo que abandonar la batalla replegado por las tropas y los indios amigos
de Coliqueo y Catriel. Anegnerr, poco tiempo después, volvió en malón a la zona del Partido de
Nueve de Julio, con el fin de desquitarse en la Tribu de Coliqueo. El 19 de Septiembre de 1872
sorprendió en malón la Tribu en la Tapera de Díaz y apresó aún de noche, toda la población,
llevando la tribu a la madrugada con todo su arreo hacia el Oeste. El Cnel. F.Borges cuenta en un
largo documento como, en audaz ataque, rescató la tribu. (ver Hux: Coliqueo el Indio Amigo de Los
Toldos, capítulo 20)
El Cnel. F.Borges nos informa sobre el fin de este cacique “que sólo la muerte pudo
sujetar”.El 11 de Julio de 1874 escribió: “una familia de siete miembros vino huida de los toldos de
Pincén, castigados por la miseria y el cólera y llena de miedos. Todas las cautivas se habían largado
a la huída, cuando había ocurrido la muerte del cac. Anegnerr. (Hay que saber que en tales
oportunidades hubo horribles matanzas de mujeres). Hacía poco se había tomado una cautiva de
Rojas, cuyo marido había muerto, hacía poco. Anegnerr era un indio bravo y temido. Etim.: angué-
cara y gnerr-zorro.
ANEGNERR, 1875, Capitanejo de Salinas Grandes (La Pampa) Es probablemente un hijo
del anteriormente nombrado cacique. El Padre Jorge Ma. Salvaire lo halló allí. Más tarde sufrió la
persecución de la Conquista del Desierto. Los documentos consultados no lo nombran hasta el fin
de la Campaña. Huyendo en 1878, se unió a los capitanejos Querenal y Aillapí. La columna del
Cnel. Nicolás Levalle no los alcanzaron. (Olasc. I.I. p.122) Otra columna, la de la División Va. pasó
la noticia (el 11 de Junio) que Anegnerr, compañero de Querenal, había sido apresado por F.
Monteagudo. Luego se dijo que fue muerto, después de haber sido apresado. (Olasc. I. 100,202,
251, 256 donde dice que Anegner y Querenal fueron muertos en Choique Mahuída, a 4 legas del
paso del Salado. A los demás indios decían que no huyeran a Chile, que debían morir en la Pampa.
Es5os murieron con una lanza en una mano y el puñal en la otra, defendiendo con el fuego de una
pasión salvaje el Desierto que creían dominar eternamente. (Olasc. II. P.31)
El periódico de Dolores La Patria publicó el 14 de Junio siguiente artículo: El cacique
Atener. Nuestros lectores recordarán un episodio publicado en La Prensa de la última campaña del
Comandante Freyre. En las “Sierras del Cero” (Sañó Mahuida) cuatro cabos del 2º Regimiento de
Caballería de Línea fueron sorprendidos y batidos en detalle por un indio ranquel que con ira feroz
les gritaba: Yo soy Atener. Dos de los cabos, apellidados Vega y Brandan murieron y otro quedó
herido, tocando al cuarto el negro Roas, la última parte de la jornada. El asestó a Atener tal sablazo
en el cráneo, que el indio saltó en pelo y huyó hacia la tierra ranquelina. Tres días después
anunciaba unos indios tomados, que Anegner había pasado por sus toldos Y bien Anegner está
prisionero hoy día. Es un indio gigantesco de los más valientes que han militado bajo las banderas
de Mariano Rosas , Epumer y Baigorrita(?).
ANÚGURU, JUAN (ANEGNERR), 1751, cac. araucano, bautizado con el nombre Juan.
Residía en Reivú, Chile. Allí lo visitó el 28 de Noviembre de ese año el Padre Jesuita B. Haevstadt.
Anügurú era entonces cac.. principal “general o prefecto de armas, como lo llaman”.
ANE ÑÁN (Añe ñandú), 1814, cac. pehuenche. Una orden de San Martín al Administrador,
en fecha 22 de Noviembre de 1814, le manda a los caciques Lemón, Añeñán, Carecí y 24 indios.
(Draghi en R.J.E.H. Mend. 1944 II. 139)
Etim.: Cara de aguilucho
AÑEÑUEL, 1870, cac. de la tribu de Calfucurá quien participó n el malón sobre Bahía
Blanca (Schoo Lastra: El Indio del Desierto p. 142 – 144)
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Etim.: cara de tigre
ANEPÄN es Anguepangui
ANEQUEO, 1838, capitanejo boroga, refugiado entre los ranqueles. Tomó parte en el asalto
de la Tribu de Llanquelén, en Junín, en Junio de 1838. S. Avendaño en sus Memorias, cuando
describe el asalto del malal de S. Llanquelén, dice que el cac.. Anequeo ha degollado a ese cacique.
Así mismo participó en el asalto de Pergamino, en Diciembre de 1841, con Baigorria, Coliqueo y
Meliqueo. Sólo esto dicen los documentos que he podido consultar.
ANGACO, 1561, cac. huarpe de Mendoza. Su hija, Juana de Ascensión se había casado con
Juan E. De Mallea, uno de los fundadores de Mendoza, cuya descendencia perdura hasta hoy. Un
valle y un pueblo cuyano llevan su nombre. Etimol: lo interpretan del quechua: Nido de Águila.
ANCALÁ, (prob. Ancalú) 1858, figura como cacique salinero de Cañumil.
ANGUE LÉN, 1831, se sumó a los indios amigos de Tapalquén (pampas). En otro
documento se dice que se hallaba con Llanquelén. Etim.: angué-cara; len-ser (máscara)
ANGUENAO, 1785, capitanejo pehuenche del grupo de los amigos de Mendoza. El 7 de
Febrero de ese año, el Comandante Telles Meneses informó al Gobernador que el cac.. traidor
Creyó había muerto por mano del capitanejo Anguenao (“Cara de Tigre) y que se hacía acreedor de
las 200 yeguas prometidas. Anguenao murió el 3 de marzo de 1787 en el Corral de los Guanacos,
poco antes de que su cacique gobernador Ancanamún.
ANGUE ÑÁN, 1806 Luis de la Cruz lo menciona como cacique huilliche; pero creo que fue
ranquel quien vivía entre los huilliches. En la Guerra Pehuenche se entregó; los de Malalhué lo
esperaban con regalos (De Angelis 1910. I. 207). En 1806 vivía a tres leguas al Norte de la laguna
Gualicó o al Este de Meucó. Tenía una fuente de agua dulce y algarrobos cerca de su casa. Allí se
reunió con de la Cruz el cacique Naupayán (Nahuelpayán), sometido al cac.. Carripilún. Acudió
también la mujer del cac.. Pilquillán. Cf. Añeñán.
ANGUE PÁN, alias “León” (o Anepán, añepán) ,1765. Era uno de los caciques puelches o
pampas más respetados. Un documento de la época lo llama hermano del cac. Lepín. 1767 los dos
vivían en Güaminí. Contra ellos marchó una expedición de mendocinos. En cambio, en 1798, en un
parlamento en San Carlos, lo acusaron haber ido a talonear con 400 indios. 1820 vivía sobre el Río
Chapaleufú, de la jurisdicción de Tandil y era amigo del los estancieros J.M. de Rosas y de Ramos
Mejía. En esa época la pampa se iba poblando cada vez más con indios venidos de Chile, huídos de
la Guerra a Muerte. Cuando el caudillo chileno J.M. Cabrera hacía sus vandálicas excursiones en la
Provincia de Buenos Aires y en el interior, corrió la voz que los indios pampa de Chapaleufú eran
sus partidarios (ver Ancafilú). El Gobierno de Buenos Aires comisionó entonces a F. De Ramos
Mejía para celebrar un parlamento de paz en esa región. También Anguepán aceptó el tratado de
Miraflores (marzo de 1820), el que celebraron con una fiesta en su toldería. Pero pocos meses
después, el Gobernador Rodríguez salió en expedición al sur de Buenos Aires y los atracó el 10 de
Enero de 1821, en Chapaleufú. Fue una fatal sorpresa. Pero rehechos, lo pelearon a Rodríguez de
manera que tuvo que abandonar su campaña, al menos por el momento. En 1822 el Gobernador
comisionó al Cnel Pedro A. García para que concordara nuevas paces con los indios pampas y
ranqueles. Existe un extenso diario de esa su expedición de paz y un mapa en el que se ubicaron las
principales tolderías. La de Anguepán se hallaba próxima a la del capitán Antiguán y del cac..
Llanquelén. En el congreso, el 27 de Abril, se presentaron 22 caciques, cada uno con un con un
contingente. Antiguán trajo 260 indios y aceptó l paz propuesta, bajo algunas condiciones. Pero el
Gobernador no las aceptó y él mismo salió de nuevo para atacarlos. Así quería forzar el avance de la
frontera y la fundación de Tandil. En Diciembre de 1825, los hermano Oyuelas reunieron en nombre
del Gobierno de Buenos Aires a 40 caciques pampas para proponer nuevamente la paz. Tras largas
discusiones, el 13 de Diciembre de 1825 aceptaron las propuestas. También Anguepán estuvo
presente en el congreso de paz sobre el Arroyo Pecuén, el 25 de Abril de 1826. Pero de nuevo hubo
una tremenda infracción e invasión militar en sus tierras. El Cnel. Federico Rauch, persiguiendo un
malón de chilenos (pincheirinos) atacó muchos indios en paz, y no se habían incorporado en las
filas de los chilenos. Anguepán parece haber sido llamado por Rauch y en 1833 acompañó al Gral.
J.M. de Rosas en su campaña al Río Colorado. En Tapalquén, pues, se le incorporaron los indios de
Anguepán, Catriel, Cachul, Pablo, Nicasio y Llanquelén y fueron puestos bajo las órdenes del
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Sargento Eugenio del Busto, Pero no hay partes que lo mencionen particularmente. (AGN X. 40-7-
10; 16.6.33) . Allí terminan las noticias que de él pudimos averiguar. Por lo visto, podemos afirmar
que era un hombre que buscaba vivir en paz.
Etim.: facha de puma.
ANIGULEO, capitanejo boroga (es quizás Aniqueo de la tribu de Coliqueo) 1834 fue
apresado en el asalto de Masallé y llevado a Salinas Grandes, donde hizo méritos. El 1º de
Diciembre de 1857, el cac.. Calfucurá lo mandó con cartas al Presidente J.J. de Urquiza.
ANGUISA, 1584, cac.. comechingón. Vivía en La Mala, Córdoba, encomendado a Funes
(Montes 1954 p.69)
ANHUEPÁ,1875, cac. salinero que firmó el tratado de paz o el proyecto de tratado de
Namuncurá (AEM. Doc 1232).
ANI CHARABA, 1575, cac. comechingón de Anisacat, en el Valle de Calamuchita,
Córdoba. Estaba encomendado a Martín (Montes, p.77
ANI HUEQUE, 1797, capitanejo pehuenche de Malalhué. Participó en la Guerra Pehuenche
y en los parlamentos de paz (Arch. Mend. 12.8. 1797 p.77)
ANIME, 1573, cac. comechingón de Quilinón, Córdoba, encomendado de Cabrera (Montes
p.50) .
ANIMI, 1598, cac. comechingón de Gualmira, localidad Camín Yaga, Córdoba;
encomendado de Lossa. (Montes p.48) .
ANI ÑÁN, 1823, cac. pehuenche que ese año llegó a Mendoza para reafirmar la paz.
(Morales Guiñazú: Habitantes primitivos de Mendoza, 1937 p.96)
ANIMISEL, Martín, 1871, capitanejo ranquel del cac.. Mariano Rosas. El Cnel. M. Charras
lo acusa por haber preparado el malón (arch. Municipal de Junín, Juzgado de Paz)
ANI TOC TOC, 1579, cac.. comechingón de Tiltilo Poncho, Tamahalon, Córdoba.
Encomendado de Velásquez (Montes p. 72)
ANILLATUR, 1797, capitanejo pehuenche de Malalhue, de los indios amigos de Mendoza.
Actuó en la Guerra Pehuenche y asistió a los parlamentos de paz (Arch. Mend. 13.8.97)
ANIQUEO, 1857, capitanejo de Calfucurá, llevado con los borogas de 1834 a Salinas; tuvo
que llevar en 1857 una carta del cacique al Presidente Urquiza.
ANITANCA, 1573, cac. comechingón de Quilotes, Mar Chiquita de Córdoba. Encomendado
de Villegas (Montes p.91)
ANONE, 1858, cac. pampa. En una carta del 1.l.1858, el Cnel Pío Iturra de Bahía Blanca le
escribió: “Deseamos tu fidelidad y la de Angalá, Bilchal, Juancha, Inaré, Comilla, Anone, Bermina
y de los demás indios, tus amigos…” (Arch. Salesiano de Bah. Blanca.
ANQUE LEO, capitanejo boroga. 1834 fue atacado por los indios chilenos y llevado a
Salinas Grandes, donde hizo mérito. El 1º de diciembre 1857 Calfuicurá le mandó con cartas al
Presidente J.J.Urquiza.
ANQUE LEMUR, 1766, cac. pampa ranquel. Diego de las Casas dice en su Censo que era
de paz.
AQUIEL, 1564,cac. puelche que residía en el Valle del Diamante, en el paraje llamado Ullo
Alla (Mendoza). Encomendado de Antonio de Cambranes (Cabrera: país de Cuyo p. 238)
AQUÍ NAURE, 1573, cac. comechingón de Anqui Velato, Sal Vinacanche, Córdoba.
Encomendado de Castañeda (Montes p. 77).
ANTE, 1839, cac.. boroga. Hijo del cac. Cañiuquir. Fue muerto en la batalla de Tapalquén,
el 20 de Agosto de 1839. (Ver Cañiuquir o Antivil) antü-sol
ANTÜ ANQUE, 1779, Tenía entonces 20 soldados (Censo de Diego de las Casas. De
Angelis 1910 IV. P.584)
ANTE CUÉ, 1827, cac. Gobernador de los pehuenches del Río Barrancas. Ese año llegó a
su toldería en la jurisdicción de Mendoza el general chileno Beauchef e invitó a los caciques
principales que se engancharan con 150 hombres (-tenían 600-) para perseguir a las hordas de los
Pincheira. Primero se negaron; pero luego, ante las insistencias del general, cedieron para luego
abandonarlo durante la marcha. (J.Beauchef: Memorias Militares de…Santiago Ch. 1964 p.258)
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ANTE CUERO, 1714, cacique del sur de Mendoza (pehuenche). Ese año fue implicado en
un malón. Era la época de caza de indios entonces. Antecuero, su hijo Chiqueyú y el cac.. Quereyú,
unidos a dos caciques ubicados en Casuhati en la pampa, llamados Cucaltima y Don Pascual,
invadieron el Valle de Agua Dulce y la zona de Jauría, en la Prov. De Mendoza (Arch. Mendoza)
ANTE CHE, Andrés, 1869, cap. del cac. A. Raninqueo; antes de la tribu de Coliqueo. Pero
al separarse de la tribu de “Los Toldos”, fueron a vivir en La Verde (Part. De 25 de Mayo) . Más
tarde la familia de Anteche volvió a Los Toldos, donde se conserva buena descendencia. Etim.:
gente divina (del sol).
ANTE CHOIQUE1776, cac. pehuenche del Río Chadileo en la Pampa, donde fue censado
por Diego de las Casas.
ANTE GNERR, 1872, capitanejo ranquel de la lista de Mariano Rosas.
Etim.: zorro divino
ANTE GUÁN, José (Antiguanque, Antiguán) 1776, cac. ranquel (creo) que viía en Congai.
Tenía 20 soldados (De Angelis 1910 IV. P. 584). Después de una expedición del Gobernador
Amigorena a Salinas Grandes y a la Pampa, Anteguán asistió a un parlamento que ese Gobernador
convocó a San CarlosEl tenía conexión con los pehuenches de Malalhuá y parientes entre los indios
de Valvarco, de manera que era más bien neutral en la Guerra Pehuenche. Después de la muerte del
cac.. Anca Namún, se presentó el 2 de Diciembre de 1787 en Salinas Grandes con el cac.. Carriguán
a los expedicionarios porteñospiiendo paz y protección (AGN VI 7-8-1)
1798 asistió un capitanejo Anteguán, probablemente un hijo, al último parlmento de paz con
el Gobierno de Mendoza. Entonces lo eniaron con la misión diplomática d reconciliar a los indios
de Varvarco (Neuquén).
1810, en oportunidad de la expedición pacífica del Cnel. Pedro A. García a Salinas Grandes,
AntegUán (no sé si el padre o el hijo) concurrió también a la cita. El Coronel en su Diario menciona
hasta a su buena mujer que le había cebado unos mates excelentes. 1920 intervino él y su hermano
Güilletrú en el nuevo parlamento de paz y quizás en la lucha contra el Gobernardor invasor Martín
Rodríguez en el Arroyo de Chapaleufú. Nuevamente jugó gran papeldurnte la excursión pacificador
del Cnel. P.A. García, en 1822, en la zona de Tandil, pues fue su intérprete. Había estado poco antes
con el cac.. Cayupulqui, en Buenos Aires. El Cnel. García, sabiéndolo, lo envió como mensajero a
las tribus pampas de la zona de la Ventana para que preanuncia ra su llegada y sus propósitos o
misión. Convocó, pues, a los caciques a un parlamento. Al volver el Cnel. García, Antiguán lo
acompañó como baquiano. El 17 de Mayo, egún el Diario del Coronel, lo llevó a conocer su propio
toldo, a su hermano Huillitur y las 14 familias más próximas. Tmbién el mapa levantado entonces
eñala el lugar de su toldería. En el congreso general (el 27 de Abril de 1822) se mostró sin
vacilación como amigo del Coronel García. (De Angelis, 1910 IV p.93 ss.) Pasados unos años, tuvo
que acompañar al Cnel. Federico Rauch (como Calfiao, Catriel, Pichiloncó y Huillitur) en su
segunda expedición a Epecuén y Guaminí. Y en 1833, acompañó así mismo al Gral J.M. de Rosas
en su campaña al Río Colorado. El 5 de Abril de ese año lo alcanzó la orden de marchar con cien de
sus indios hasta el Fuerte Argentino en Bahía Blanca (AEM. Doc. 214). Luego fue agregado a la
División del Sargento Eugenio del Busto, excautivo de los indios pampas. En Julio le tocó
acompañar al Mayor Ibáñez hasta el Río Valchitas, más allá del Río Negro. En el cuaderno de
contabilidad J.M.de Rosas anotó algunos familiares del cac.. Anteguanque: cac., Cañiu Antig y el
lenguaraz Bernardo Antig ücolá (AGN X. 40-7-10) La última noticia que de él hallé dice que en
Enero de 1834 marchó al Río Sauce Chico para esperar allí nuevas órdenes. Etimol:
Guanque-Avestruz; antí –divino
ANTIG, 1834, familiar del cac. Anteguanque, Cañiu Antig y el lenguaraz Antig ücolá (AGN
X. 40-7-40
ANTEGUÁN, José o Antiguanqui 1776, cac. puelche vivía en Congai.; tenía 20 soldados
(De Angelis 1910 IV. p. 584) Desopués de una expedición de. Gobernador Amigorena de Mendoza
a Salinads Grandes y la Pampa, Anteguán asistió a un parrlamento. Tenía conexión con os
pehuenches amios de Malalhué. Asistió a un parlamento en San Carlos. Pero tenía parientes también
entre los de Barbarc; de manera que quiso ser neutral. Después de la muerte de Ancanamún se
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presentó el 2 de dic. de 1787 en Salinas Grandes con el cac. Carriguán a los expedicionarios de
Buenos Aires que buscaban sal. El buscaba paz y protección (AGN VI (vieja denominación) 7-8-1)
ANTIGUAL, Carmen, viuda de Moyano, 1979, es considerada como madre espiritual de
los mapuches actuales del Neuquén. Ella afirma que es nieta del cac.. ranquel Painé (J.Raone, 1980
publicó su fotografía). Ella murió en Octubre de 1980 en la reducción de Caichihué (Dep. Catán
Lil)
ANTEIL1874, capitanejo salinero del cac. Lamen. Obedeció a Namuncurá. Pero en 1874,
durante la Revolución Mitrista, huyó de la toldería de Salinas y pasó al campamento de Catriel,
envuelto justamente en esa lucha civil. A.Ej. 23. 9. 74)
ANTE LEF (o Antiglefi), 1825, cac. huilliche. Era hijo del cac. Chocorí. Ese año se halló en
el parlamento de paz, convocado por los hermanos Oyuela. Con su padrehabrá pasado mil peligros
en la perecución de Rosas, especialmente en la campaña del año 1833. Recién en 1845 se atrevió a
ponerse en contacto con el Cnel. Pedro Rosas y Belgrano en Azul, del que había oído que era muy
amigo de los indios. El 1º de Diciembre de ese año vino pues con el cac.. Payllanquir y 60 indios.
Allí recibió raciones, como otros tantos. Parece que vivía en Chimihuín, en el país de las manzanas.
Más tarde fue mandadero de Calfucurá. Este se molestó pedir en su carta al Ministro de Guerra mil
pesos para Antelef, “porque es pobre”..Que se junten los ricos de ese pueblo y los puebleros y hagan
una suscipción… “.(Carta reproducida por Schoo Lastra: El Indio del Desierto p.114).
ANCHI LEVI,1825, cac. auca, según el documento del Archivo de Biedma (AGN VII. 14-
10-4) s probablemente el mismo que señalamos arriba
Andrés, 1857, capitanejo boroga, hijo del cacique Lorenzo Coliqueo en 25 de Mayo. Era
lenguara . conf. Antivil, Andrés
ANTE LEMI, 1853, cac. salinero. Vivía en Puán. En Mayo de ese año viajó a Buenos
Aires, conduciendo una comitiva de Salinas Grandes a “Don Gobierno”. Entre ellos iba también un
hijo de Calfucurá. Los Coroneles Federico Olivencio e Hilario Lagos los atendieron en San José de
Flores; los regalaron y les dieron un pasaporte de salvoconducto para su regreso. Poco más tarde
desempeñó otra misión, llegamndo a Bahía Blanca donde presentó su pasaporte. Decía que venía a
conocer y que deseaba vivir en paz. (AGN X. 18-8-1 y 20-7-2). Etim.: Lema-bosque; antí-divino.
ANTE LÉN,1834, cac. boroga subordinado qal cac.. general M. Rondeao; era su suegro. En
oportunidad del Asalto de Masallé, el 8 de Septiembre de ese año, logró fugarse con Maniqueo,
Marileo, Ancapí, Inaipil, Antivil y Choiquevil, internándose a dos jornadas al país de los ranqueles.
Todos ellos fueron más tarde perseguidos por las tropas de Bahía Blanca y sus propios parientes,
quienes, en vez de poder perseguir a los huillichesa que los habían ultrajado, tuvieron que doblar
hacia el país de los ranqueles y precisamente contra aquellos. El cac.. Cañumil se sublevó. Y en una
segunda expedición que debía perseguir al cac.. Llanquetruz y a sus indios ranqueles, volvieron a
encontrar por segunda vez ese grupo de borogas refugiados. Ciertamente fue un grupo que mantenía
estrechas relaciones con los ranqueles Y por eso, Rosas los había condenado al anatema. Entonces
el Cnel Maza los hizo atacar de nuevo y luego los indios del gran cacique Ignacio Cañiuquir, quien
tantas veces había demostrado fidelidad para con el Gobierno de Buenos Aires. El primer asalto dio
como resultado 400 indios muertos; en otro ataque 1000 muertos y en abril 250 más, entre los
cuales cayeron 11 caciques en Languillú, el 26 de Abril de 1836. Allí sucumbió tmbién el cac..
Anteleo (ver Cañiuquir). Etimol: Río asolado
ANTEL o Antelén, 1835, fue sometido por Calfucurá, dice S.Avendaño en sus Memorias y
a la vez también los caciques Quiñel, Chihuaylaf y Puravil. Pero fue muerto en el asalto de la tribu
de Cañiuquir, el 24 de abril de 1836, el segundo asalto de la tribu. (ver Cañiuquir)
ANTELEO, Feliciano, 1870, capitanejo boroga que vivia entre los ranqueles. Lucio V.
Mansilla lo conoció allí; pertenecía a la tribu del cac. Baigorrita (Lista del P. Donati). Cayó con los
ranqueles, que buscaban realmente la paz, bajo la rueda de la Conquista del Desierto. La expedición
de la columna del Gral. Rudesindo Roca a Poitahué, en Noviembre de 1878, recogió a 78 indios de
pelea y 230 de chusma. Entre los prisioneros enumera a los cac.iquillas Maniqueo, Maniqueo,
Luanher, Pinchintruz y F. Anteleo. (Rev J.E.H.Mndoza VII. p. 157)
ANTILÍ, 1775, cac. araucano del Río Bueno en Chile, Junto a Queupul, Levicurá y
Guayquipangui.
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ANTE LOÁN, 1825, capitanejo (entre) tehuelches que vivían entre el Río Negro y el
Colorado. El 20 de Diciembre de 1825 estuvo en el parlamento de paz en la laguna Guanaco. 1830,
Rosas lo aprovechó, lo hizo marchar con 90 hombres a las órdnes del Cnel. Villalba contra los
indios pampas. El 29 de ese año atacaron las tolderías de Calfiao, Maicá, Pety, Caniuante, Vilcay y
Llanquel´3en. Entre los muertos se hallaron a los caciques Vilcay y Llanquelén. En premio recibió
algunos animalitos y unos prisioneros “por ser parientes” (AGN X. 40-7-10 y 14-3-1) En 1833
demostró su adhesión al Generalísimo J.M. de Rosas, animando en el Arroyo Chico a otros caciques
que lo acompañaran y le mandó también a su hijo. (ib. X. 27-5-5) Etim.: Loán-Guanaco; divino.
ANTE LLANCA,1674, cac. araucano que vivía en la región de los tehuelches. Cuando el
15 de Febrero de 1674 el misionero llegó en su gira apostólica hasta el puerto Deseado,
acompañado por el cac. Ranqueunai y escolta, los indios de Antellanca interceptaron a los ginetes,
mataron primero al cacique y su escolta y luego mataron tmbién a hachazos al santo misionero,
quien quiso ofrecer su vida por la salvación de estos bárbaros. Uno sólo de la escolta logró escapar.
(R.P. Diego Rosales: Historia General del Reino de Chile) Etimol.: Llanca: collar; antü divino o
aquí brillante
ANTE LLÁN(CA), Andrés, 1861, capitanejo ranquel (?), Capitán del Regimiento 7º de
Caballería de Línea, fundado por el Coronel Man. Baigorria, encargado de custodiar la frontera sur
de Córdoba con asiento en el Fuerte Tres de Febrero. (AEM. Nº 1510, 2º68 y 8622 Lista de Rev.)
ANTI LLANCA, 1908, cac. araucano de Pucollan (T.Guevara)
ANTI MAIN (o Antimán, Antumán, Antemanque), 1776, cacique pehuenche, según el
censo de Diego de las Casas. Tenía 11 soldados. En su toldería había tres pozos. Según otro
documento, lo habían apresado en 1766, cuando venía a hacer una visita a Córdoba. Pero no
sabemos lo que le pasó entonces. Estuvo presente también en la Guerra Pehuenche. En Junio de
1787 fue atacado por el malón de Pichintur y muerto junto con los caciques amigos de Mendoza
Ancaiñ, Carripil y Ñancuché. El cac. Antimain había sido cacique segundo de ese último. (Acta del
parlmento de Julio de 1887. (Arch. Mendoza doc. 36.: 17.10.87 y De Angelis 1910 IV. P. 385)
Etim.: Cóndor divino
ANTI MAN, Alonso, (el Gral. Beauchef lo nombra como cacique Alonso de Arauco) ¿Será
el mismo que en 1776 Diego de las Casas enumera en su censo como pampa puelche en Chadilé(o).
1787 nombran a un Antimán como cac. puelche que se hizo boroga y más tarde volvió a la pampa
argentina. A lo menos hasta 1810 este vivía en Salinas Grandes. Allí lo encontraron las expediciones
a esos yacimientos de sal, en 1787, 1789 y 1799. Este canjeó en Médano de Gaona, dos cautivos por
telas, espuelas y víveres. 1800 la expedición de Manuel de la Piedra lo encontró en Salinas grandes
junto con el cac. Curruqueo (Mariluz p.231) En 1800 la expedición de Manuel de la Piedra lo
encontró junto con el cac. Curuqueo. (Mariluz p. 231). En otra expedición de 1805, una patrulla
alcanzó la toldería de Quentrepí y de Antemán. También el Cnel P.A.García calificó en su relato a
Antimán como indiferente. El 13. 11, 1810 lo halló junto al cac. Coluqueo, hijo del cac.
general.Curriqueo Más tarde los dos caciques intervinieron en la Guerra a Muerte en Chile. En
Diciembre de 1825 estuvo de nuevo en la Argentina y participó en el parlamento de paz que los
hermanos Oyuela habían convocado en nombre del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires
(AGN. X. 27-7-6). En 1832 figura su nombre en el proceso que los caciques borogas Rondeao,
Melín, Caniullán y Cañiuquir entablaron contra el cac. huilliche Toriano. Con estos borogas
compartió los trágicos sucesaos que les tocó vivir, después de la Campaña de Rosas al Desierto:
1834 y 1835 la masacre de Masallé y luego la aniquilación de varias tribus. Antimán se cuidó de no
oponerse a Rosas. Cuando éste exigió la entrega de cautivos, él las entregó. Rosas lo llama con el
Nombre Alonso. Más tarde, el nombre Alonso pasó a ser apellido de varias generaciones. 1838 se
nombra un hermano de él llamado Lefi Huadá en Reny, sometido al cacique general Payné de los
ranqueles (AGN S,IX 19-9-4 y Memorias de Beauchef p.385)
ANTU MÁN, Manuel, 1831, cac. pampa. Lo conocemos por un solo documento el 24 de
Noviembre de 1831, D.Prudencio Rosas mandó desde Tandil a Dn.M. Morillo a entregar ovejas a
este cacique. Puede ser de la familia anteriormente nombrado.
ANTIMAN, Martín, cuya hermosa fotgrafía de 2006 inserto entre las primeras en la galería
de fotografías. n. Este se asentó en la colonia de Coliqueo de Los Toldos (Prov. de Bs.As.) Como
40
vimos arriba había lazos familiares entre la familia de Curriqueo y su hijo Coliqueo con los
Antimán.
Martín Antimán asumió una jefatura en Los Toldos. Se autodenominó “Lonco” y formó la
“Comunidad Hermanos Mapuches De Los Toldos”. En Los Toldos y los alrededores hay arriba de
tres mil descendietes de los mapuches de la Tribu de Coliqueo; pero los más no se dejaron
incorporar en esa nueva agrupación y paralelamente se formó otra agrupación bajo la dirección de
Corón. Hace 100 años, ambas familias, la de Antimán y la de Corón eran nombrados entre los
familiares de los borogas de Curriqueo y de Coliqueo. Dejemos esas historias y retengamos algo del
“Lonco” Martín Antimán. Su sede era su casa en la calle Ignacio Coliqueo 564 en Los Toldos.
Luego creó en el terreno de la excarnicerá una casa cultural que denominó “El Sol” (Antí).Instaló
en ella salas de multiuso. Consiguió crear una Radio FM. Y según sus propias palabras tiende a la
difusión de los derechos contitucionales de los pueblos originarios. Un grupo promueve la
“Revolución Mapuche”. Pero esta “Revolución” es tan nueva aquí, que no puedo opinar sobre ella.

ANTE MILLA, 1767, cac..araucano de Maquegua, hermano del cac. Antivilu (León
Solís,L. 1991 El malón de Curiñamku p. 90) Era comerciante en Nacimiento y estaban implicados
en el tráfico ilegal.
ANTE MILLA,(o Antemil) 1767, cac. araucano de Maquehua que, durante la Guerra
Pehuenche (1788), enemistado con sus propios hermanos, hijos de Vuta Colemilla, vivía entre los
huilliches en Treca Malal sobre el Río Neuquén. Su hermano era el cac. Colemilla, otro Callfullán y
otro Antemilla. Se menciona ya en 1767 implicado también en el tráfico de de haciendas. Ese se
había casado con una mujer huiilliche. En verano de 1788, el Comandante F. Esquivel Aldao llevó
una fatal expedición contra los pehuenches sureños acompañado de los pehuenches del Norte (de
Malalhué). En el choque que se produjo el 19 de Enero, atacaron al cac.. Lepnopán, haciéndole
unos 200 muertos. También sus auxiliares perdieron más de 100 hombres. Durante la retirada de
éstos pasando por Treca Malal , el 21 de enero , venía el cac.. Calbuillán con 60 indios batiendo
banderas, pidiendo que lo incorporasen, porque –decía- temía un ataque de su hermano Antemil.
Los recibieron con todo ceremonial. 1788 vivía Antemil (-será él-) en Treca Malal. Y en 1790 figura
junto a los caciques Canighuán y Guanchocal. No sabemos cuál ha sido su fin. Etim.: Milla-oro;
“oro brillante”
ANTE MIL, Juan Andrés, 1869, cac. salinero, hermano del cac.. Juan Calfucurá. No tuvo la
misma vitalidad que sus demás hermanos. Era comerciante de caballos y hacía algunos mandados
en las plazas de Buenos Aires, Bahía Blanca y Carmen de Patagones. Por los años 1869/ 70,
estableció sus oldos en la frontera Oeste de la Provincia de Buenos Aires, cerca de los toldos del
cac.. Vicete Pincén. Juan Calfucurá los recupró con regalos e incluso pidió al Gobierno
racionamiento especial para él (carta del 25.2.71). En 1873 murió Calfucurá y Manel Namuncurá,
su hermano, entró a gobernar las tribus salineras y definía las relaciones de paz o de guerra con el
Gobierno argentino. Con gran empeño procuró un tratado de paz. Y cuando, en 1875, había
allanado todos los obstáculos de parte de las tribus, le falló el Gobierno de Buenos Aires, porque los
indios habían recibido noticias de que los estaban entreteniendo, engañando y preparando la guerra
ofensiva contra ellos (la avanzada de A.Alsina). Entonces los indios con un gran malón pensaban
que podrían prevenirse a los acontecimientos. Fue el “Malón Grande” de Diciembre de 1875 en
unión con los indios de Catriel que habían sido expulsados de su tierra. Juan Andrés Antemil había
viajado a Buenos Aires para mover las gestiones por el tratado de paz. El 2 de Junio de 1875
escribió al Comandante P. Iturra de Bahía Blanca, diciéndole que ciertamente debía tener ya
órdenes para hacer los arreglos de paz. “Estamos todos dispuestos”. El documento de la propuesta
de paz con muchísimas firmas de caciques está en AEM. Nº 1232 y la carta en el Arch. Salesiano de
Bahía Blanca). Quince días más tarde le decía al mismo Cnel. Iturra que andaban nuevos emisarios
en Buenos Aires. “Yo estoy viejo en estos arreglos”. A continuación le habla de sus negocios
comerciales. En Noviembre, estando el misionero Padre Jorge Ma. Salvaire en Salinas, se lo
menciona en una cartita de Namuncurá, diciendo: “Vino el cac.. Antemil, al que respeto mucho, no
como capitán, sino como cacique de estimación y agrado…Este quiere saber, cuando regresa. Ahora
41
se halla a mi lado. Yo soy su sobrino…El era hermano de mi finado padre, el cacique general
Calfucurá”. (Copello: Gestiones del Arzobispo Aneiros a favor de los indios p. 12).
Luego vino el avance de Alsina, la Conquista del Desierto en su penúltima fase. Antemil fue
tomado prisionero en uno de los ataques; fue llevado a Carmen de Patagones y luego a Martín
García. Allí, en 1877, recibió el sacramento del bautismo de mano del R.P.Birot C.M.
Parece que en 1894 fue liberado y andaba buscando a su familia. El 13 de Julio se
dirigió a su amigo comercial, el Cnel Pío Iturra, diciéndole: “De mi familia no he podido saber nada
por el motivo que las Cordilleras no dan paso a causa de grandes nevadas”. Sabemos que más tarde
se estableció en Junín de los Andes, como él mismo informa en carta del 18 de Abril de 1895
dirigida al mismo Cnel. P.Iturra. Le dice que estaba haciendo diligencias para conseguir del Sr.
Presidente un pedazo de tierra. “Dice éste, que por el momento no se puede; no dispone de tierra,
sino el Congreso Nacional. Había hablado con J.E. Uriburu, con Bartolomé Mitre, conm E. Balsa y
F. Vivot. Todos se hacían los sotas frente a este indio vencido, aunque era de la más poderosa
estirpe. Habrá muerto en pobreza él de noble estirpe araucana y muy viejo ya. Entre sus hijos
conocemos a Juan José Antimil o Marivil y Francisco A. Antemil.
ANTENAO, 1872 , hijo del cac. Cayupán, hermano de Millao , capitanejo del cac. Mariano
Rosas.
ANTENAO, 1810, cac.pampa. Según el diario del Cnel. Pedro A. García, éste vivía y
trabajaba en la zona de Salinas Grandes. Hacía poco, había perdido a su padre (De Angelis III, 1910
p. 232) . Tenía muchas familias en la zona de Salinas Grandes. Cuando se acercaba la expedición
numerosa de García, se puso en acecho; pero luego tomó actitudes de amistad, hasta que dio
informes y consejos. Decía que su finado padre le había aconsejado vivir en paz con todos y que no
hiciera nunca la guerra, sino fuese en defensa propia. García dice que “ni su modo , ni su
razonamiento mostraba pesadez y no era molesto en peticiones. Llamó a su gente, previniéndoles
que no fuesen gravosos”. Aún en los años de agitación de la pampa, causada por el chileno J.M.
Carrera, él se mantuvo fiel a la Provincia de Buenos Aires, como los caciques Nic. Quintana,
Coñuepán, su padre, y otros. Pero en 1822 desconfió de la sinceridad del Gobierno, cuando mandó
al Cnel. García a realizar una junta cerca de Tandil, porque el Gobernador Rodríguez antes había
atropellado a los indios pampas en Chapaleufú.
En 1833, sus indios estaban banándose en la laguna del Chañar, cuando un malón los atacó y
casi todos fueron muertos en la sorpresa. Según C.Rusconi, Antenao (no sé si es el mismo) vivía en
1860, entre los pehuenches del Neuquén. En 1866 hizo un tratado de paz con el Comandante de
Carmen de Patagones, junto con Reuuecurá (AEM Nº 895 del 12.10.66)

ANTINAO, Nicasio Carmelo, 1980, cacique contemporáneo, segundo jefe de la


Confederación indígena argentina.
ANTI ÑANCÚ, (o Antimán o Antnán), 1776, cacique pehuenche pampa que vivía en Trobal
(Las Tunas) con 20 indios en 10 toldos, según el censo de Diego de las Casas. (De Angelis, 1910 IV.
485) 1814 lo hallamos en la lista de caciques sufragáneos del cacique gobernador Ñeycuñán de
Malalhué (Mendoza). Allí, el 22 de Noviembre de ese año celebraron un parlamento de paz en
nombre del General José de San Mar tín. Indirectamente apoyaron la Campaña Libertadora de
Chile. Per en 1820, fueron envueltos en los movimientos bárbaros del guerrillero chileno J.M.
Carreras.
ANTE NÁN, 1845. Este es otro Antenán o Anteñancú “Aguilucho divino o de arriba,
conocido como cac. pampa. Su hijo, el caciquilla Oquimán llegó 1845 a Azul con algunos
tehuelches para comerciar (Rev. A.Azul p.14). En enero de 1852, el cac. Antiñancú figura entre los
caciques obsequiados en Bahía Blanca por orden de Rosas. (AGN X. 18-4-8)
ANTE NÁN, 1878, capitanejo pampa, hermano de Nicacú, ambos hijos del cac.. Pincén.
Cuando, en 1878, éste había sido tomado prisionero, los dos hijos se presentaron de a pie (el 15 de
Diciembre) en Trenque Lauquén, entregándose a las tropas nacionales, como lo hiciera
Nahuelpayún, su tío y casi toda la tribu. (Olascuaga (Galíndez) IV p.98)
42
ANTE N, 1836, cacique boroga que fue muerto en Languillú, donde las tropas bahienses
hicieron un tremendo masacre en la tribu de Cañiuquir. (Comando Gral del Ejército: Política
seguida con el Indio IV p. 374)
ANTENEQUÉN, 1795 “recibió –en Chascomús- el bautismo con mucho amor”. (Informe
del Virrey Arredondo, citado en Tabossi p. 141)
ANTE ÑER (o Anteñir, Antegnerr), capitanejo ranquel. Cuando en 1878 la Conquista del
Desierto expulsó y perseguía a los ranqueles, éste huyó a los picunches del Neuquén. 1880 vivía
sobre el río Lileo, Curileo y tuvo toldería en Caicayén. Sabemos que el Gral. Roca, después de su
primer avance, hizo hacer expediciones de conquista también más al sur del Río Neuquén y
R.Negro. Sus columnas, la IIª Bigada lo alcanzó en su huída en el Río Quenquentreu, donde le
quitaron sus majaditas. Pero él en esta primera sorpresa se le escapó a la tropa del Cnel. E. Godoy
(el 5 de Dic. De 1880), como también en la segunda intentona de apresarlo, el 27 del mismo mes.
Después perdemos sus rastros. Etim.. Zorro divino.
ANTE ÑIR, 1980, cac. picunche contemporáneo de la Prov. De Neuquén. 1964 obtuvo un
terreno fiscal por decreto del gobierno provincial. (A.C. Hist. Nac. III, 1980 p 633)
ANTENOR, 1882 vivía en el sur de Neuquén. (Es quizás el cac.. Anteñer cap. ranquel ya
visto.)
ANTEPÁN (o Antepayún, alias “Barbas”, 1782, cac. puelche que vivía crca de Corral de los
Guanacos, sur de Mendoza, Su padre, el “distiguido” cac. Güentenao fue muerto por una expedición
militar en 1780. Hubo al mismo tiempo un Antepán y es difícil saber a quién se refier tal o cual
documento.
En abril de 1781 los caciques Antepán y Roo y cuatro más se presentaron en la Sala
Capitular de Mendoza pidiendo paz (ver Roco). 1782 aceptó el tratado de paz ofrecido por el
Gobernador y Comandante General D.José de Amigorena y fue a situarse sobre la margen del Río
Diamante.. Había entrado en varias acciones de la Guerra Pehuenche, siempre del lado de los indios
amigos de Amigorena. Por ej. En 1785 él y el capitanejo Tolay Anguenao avisaron en Mendoza que
el cac.. Creyo había muerto a quien su puso el precio de 200 yeguas. Estuvo en San Carlos espués
de una larga expedición en la junta de paz; él y su homónimo. Figura también en otros actas de
1792, 1794, 1796 y n 1797 es nombrado como segundo cacique de la agrupación de Malalhué,
siendo el cacique gobernador el cac. Millaquín. 1801, es decir , después de haber logrado la paz
entre los pehuenches del Sur y del Norte y también de los de Chile, visitó una vez más al
gobernador de Mendoza y fue recibido en el Cabildo de la ciudad. Poco después, Catrepán, su
pariente, llegó a Mendoza para avisar que el cacique Antepán, alias “Barba” había sido muerto y
que su hijo se encargaba de la dirección de su tribu (Arch. Mend.1801 y Morales Guiñazú:
Aborígenes de Mendoza p.77)) Etimología: Pan aquí es “barba” barba-divina
ANTE PAN, 1782 figura con su padre en el tratado de paz. 1787, cac. pehuenche del cac..
Goico. También él actuó en la Guerra Pehuenche del lado de los indios amigos de Mendoza. Su
nombre figura en las actas de varios parlamentos que el Gobernador Amigorena había convocado,
para asegurarse la subordinación de los pehuenches. En 1800 fue muerto su pariente, el cac.. Roco.
Entonces Antepán y el hijo de aquel, el cac. Pañechiñe, creyendo en el fallo de la adivina, quien
decía que el culpable de esa muerte hbía sido el vecino cacique pampa Bartola Güelecal, reunieron
sus conas y fueron a maloquearlo. Sólo por la intervención del Comandante de San Carlos, D.
Francisco Barros, se evitaron mayores peligros de guerra. Astutamente convocó a todos los caciques
de la zona a un parlamento e indmnizó a Güelecal por los daños ocasionados en el atropello.
Catripán, no era su hijo, era su más fiel capitanejo. Etim.: Ante-pangui: Puma o león divino.
ANTE PAN, (alias “León de Bangui”), 1767 era considerado como cac. pampa puelche. El
y el cac. Lepín fueron encontrados por una expedición de 60 hombres a las órdenes del Comandante
Vague, que se internaba en busca de sal. Antepán tenía 300 indios en Cabeza de Buey (Part. De
Bolívar) A la vista de la tropa huyeron. El pertenecía al grupo de los puelhes de Guaminí. (Carlos
Correa Luna: Villa Luján p. 20-22). 1775 Antepán pidió permiso para poder negociar con sal en
Mendoza. Son pocas las noticias que de éste cacique tenemos.
1782, en diciembre, estuvo con sus parientes en el parlamento de Paz, con los caciques
Rampan, Llanyüpan, Iñalef y otros del cac. Roco (Funes: Mendoza colonial p 60). 1810 lo encontró
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en Salinas Grandes el Cnel. Pedro A. García. (Diario de la expedición grande en De Angelis 1910
IV. p. 250)
ANTE PÁN, 1802, cac. boroga que vivía en el Valle de Las Animas, cerca de Talca y luego
en Santa Fe (Chile). Ese año lo visitó D. José S. De Cerro y Zamudio en su viaje de reconocimiento.
En su informe anota: “Me recibió con agradso. Están fuera de las Cordilleras, en lomadas pastosas,
desde los cuales se divisan los llanos de las Pampas de Buenos Aires”. 1813 figura como patriota;
pero tuvo que emigrar al Sur con Cuminao y Marinao. Luego fue molestado por Huichacura y
Curamil. De esta manera se ladeó al bando de los realistas. Y cuando. En 1820, el Gral. M. Bulnes
quiso invadir la tierra mapuche del Sur del Bío Bío, ellos y Rondeao defendieron sus tierras de
Boroa. (T.Guevara y Diccionario Histórico G eográfico).
ANTE PÁN, 1846 cac. boroga que vivía entre los ranqueles. Era hijo del cac. Meligüer y su
propio hijo se llamaba Chechel. 1852, en vísperas de la batalla de Caseros, fue obsequiado en Bahía
Blanca por orden de J.M. de Rosas. Pero después de la caída de éste, en Abril de 1852, concurrió al
malón que organizaron entonces los indios ranqueles y borogas con los unitarios. Arch. Córd.,
seción Gobierno T. 204 E)
ANTI PÁN, 1970, cac. contemporáneo y es el nombre de una de las 23 agupaciones
indígenas del Neuquén, reconocidas por decreto 9770/ 64.
ANTE PUENTA, 1788, cac. huilliche o ranquel del Sur. Obedecía al cac. Llanquetruz (I) y
con él intervino en la Guerra Pehuenche. El Diario de la expedición de Esquivel Aldao lo menciona
el 20 de Febrero de ese año. Dice que fue muerto cerca del Río Agrio. (ARch. Mend)
ANTE QUÉ, 1705, capitanejo auca quien con otros caciques pidió licencia (ayuda) en San
Luis para destruir a dos caciques agresores, a Yahatti y Mayupulqui. (Arch. S. Luis).
ANTE QUÉ, 1834, cxapitanejo boroga, agregado entonces a los ranqueles. Según un
documento, participó el 13 de Enero de 1834 en un malón sobre el Fortín La Esquina (Sta. Fe) junto
con los caciques Marileo y Mulato. Fueron rechazados. (AGN S.X. 24-9-1). “Anchequé” (podría ser
el mismo) fue muerto por la IIa. División de la Conquista del Desierto, el 11 de Abril de 1879.
ANTE QUÉN (o Antequene), 1796, cac. puelche, Durante la expedición del Capitán Juan
Antonio Hernández a Salinas Grandes con sus Blandengues, llegó a celebrtar un tratado de paz con
el cac. principal Callfilqui (Lorenzo Calpisqui o Cayupulqui) y sus parciales (14 caciques). Entre
ellos figuraron Antequene, Catetilla, Quintín y Huechal. Antequene murió el año siguiente, según
una nota de la Comandancia de Chascomús del 6 de Septiembre de 1791. /AGN S. IX. 1-4-3)
ANTE QUEO ( o Antuqueo), 1870, capitanejo salinero. 1875 firmó el proyecto de tratado
de paz (Doc. 1232 AEM.) Etimol: que-ser; antü –divino
ANTE QUERA, 1833, capitanejo pampa que participó en la campaña de Rosas al Río
Colorado (AGN X. 40-7-10) 1925 el Padre Salesiano Pozzoli visitó a sus descendientes en la
Pampa. Estaban, como dice en su relato, en gran miseria.
ANTE QUÍN, capitanejo pehuenche del Sur, cuyo hermano se llamaba Caminillaquín.
ANTIBIL : Ver Antivil
ANTICAL (o Anti Calquín) 1814, cac.. pehuenche de la zona de Malalhué (Mendoza) En
octubre de ese año asistió a un parlamento en San Rafael, que el cac. Neycuñán había convocado en
nombre del Gral. San Martín. Años más tarde se sublevó y se adueñó de la tribu de Neycuña´n,
gobernador de los pehuenches del Sur de Mendoza. Antical era amigo del cac. Chocorí ; pero no
hacía caso a los hermanos Pincheira. Éstos mataron a Neycuñán. Pero el hermano de éste desbarató
su éxito efímero. (ver Neycuñán)
ANTI CURÁ, 1860, cac. salinero, hijo del gran cac. Juan Calfucurá. No se destacó
mayormente, según la documentación consultado. Figura en el gran proyecto de tratado de paz, en
1875. AEM. 1232).
ANTIGUÁN, 1820, enviado por gestiones de paz a la toldería de Lincon
ANTIGÜENU, 1564, Toqui araucano, surgido de simple soldado. 1564 se ahogó en el Río
Bío Bío, después de haber logrado varias victorias.
ANTIG LEFI, 1845, cac. huilliche. Era hijo del cac. Chocorí. 1845 y 1846 estuvo en Azul
en gestiones de paz y comercio.
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ANTI LEF, 1864, capitanejo del cac. Quiñiforo que figura en el tratado de paz del 3 de Oct.
De ese año.
ANTI LEGHEN, 1860, cac. pehuenche en Caleufú (ver Huincahual)
ANTI LIEN, 1653, cac. pehuenche, el primer cacique que el Padre Rosales bautizó. Estaba
enfermo y quería asegurarse el cielo. (Rosales: Historia del Reino de Chile p. 203). Vivía en
Epulafquén, en la zona del Lanín. (G.Alvarez señala dos Epulafuén) Etim.: Lien-plata; anti-
brillante.
ANTI-LÍ, 1775, cac. pehuenche. Tenía su toldería entre las tribus del Río Bueno (Chile),
junto a los caciques Quepul, Leficura y Guayquipangui. Era uno de los que afirmaban que la ciudad
de los Césares existía (1782).
ANTI MILL, 1870, cac. pehuenche de Chilachalguín, Neuquén. (RusconiC.: Población
Prehist..de Mendoza, IV p.47)
ANTI NAL, 1873, capitanejo picunche del cac. Llancaqueo. Figura en el tratado de paz del
11 de Agosto de 1873, que el Gobierno hizo con el cacique Purrán y los demás picunches.
ANTIL, cacique ranquel , 1835 fue capturado su padre ,el cac. Lamuín (ver éste)
ANTEMONES 1622, cac. puelche, del toqui Ruya o Rua estuvo en el parlamento con el
Marqués (según D. Rosales)
ANTI NEA, 1870, capitanejo ranquel que obedecía al cac. Mariano Rosas (lista del
R.P.Donati)
ANTI VILÚ, (o Anribilú) 1648, pampa. Lo bautizó el Padre D. Rosales, misionero jesuita.
El cacique vivía en Nahuel Mapú, es decir, en la Pampa.
ANTI VILÚ, Juan, 1766, cac. araucano – llanista de Maquegua. Era comerciante en
Nacimiento (León Solís,L. 1991 p.124). Cuando en 1766 estalló la sublevación general de los
mapuches, porque el Gobernador chileno quiso obligarlos a reunirse en reducciones vigiladas por
los españoles, el cac. Antivil participó activamente en la guerra; haste apresó al Padre Javier Puga,
lo que el cac. Nahuelantú de Imperial le reprochó (según el P. D.Rosales) Luego, el Gobernador
Francisco Javier de Morales abrió negociaciones de paz. Sus guerreros se sumaron a los indios
huilliches para expedicionar contra las haciendas trasandinas. En marzo de 1767, el Cacique
Goberndor de Moquegua se emparentó con el capitán de amigos Juan Romero y con él fugó. Ese
mismo año estuvo presente en el Parlamento de Nacimiento con el Obispo. Los documentos
denuncian también que Antivil y su hermano Intimilla estaban implicados en tráfico de hacienda
(León Solís p.190). Un disgusto entre los indios de Marivilú y los del Llano y los de Mamuelmapú
(La Pampa) impidió que en 1772 se produjera un gran malón a las Pampas argentinas. Algunos se
interesaron más por su guerra contra los españoles invasores (León Solís p.42)
ANTI VIL (o Antibil o Antifilú), 1827, cac. boroga, hijo del cac. Cañiuquir. Después de
haber sufrido algún revés en Chile durante la Guerra a Muerte, cruzó los Andes. El Gral J.Beauchef
cruzó con sus tropas “patriotas” los Andes por el Valle de Maule y Girones, llegando a alcanzar la
toldería de Antibil; eligió entre los 600 conas a 150 para su vanguardia para que lo guiasen en su
persecución de los Pincheiras. Pero el ataque a su campamento, el 24 de Febrero de 1827, fue
frustrado.
Nuevas noticias de Antivil nos llegaron del año 1831; porque, durante la Campaña
combinada al Desierto fue atacado por una División cuyana al mando del Gral. F. Aldao, quien
venía con 800 hombres. Se hallaba en Chilqué (La Pampa) según Rev.J:E:H:Mendoza V. p.144.
Antivil se había separado del grupo boroga de Güaminí, igual que los caciques Marileo, Mariqueo,
Huele y Mulato. Pero poco después volvieron con el cac. Payné Carrané, pidiendo vida y perdón.
Entonces, el 10 de junio de 1833, Rosas exigió al Cnel. Manuel Delgado que realizara un
parlamento con los caciques borogas Cañiuquir, Rondeao, Melín, Caniullán, Maniqueo, Calfutruz y
Antivil. Pero el desacuerdo entre ellos exigía una nueva separación. Rosas quiso apaciguar los
ánimos, enviándoles a los caciques algunos sueldos o gratificaciones, como lo había hecho con los
pampas. Antivil recibió 200 $.
Después ocurrieron muchos y graves acontecimientos que contaré en la biografía de los
principales caciques borogas, entre ellos Cañiuquir, el padre de Antivil: el asalto de Masallé (8.9.34)
y las siguientes y violentas expedicioenes. (Ver Hux, M. :Caciques Borogas ed. El Elefante Blanco)
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l0a expedición de Bahía Blanca y los borogas que se incorporaron esperando poder vengarse de los
chilenos que los habían invadido. Algunas tribus se habían refugiado entre los ranqueles: las tribus
de Ancapí, Mariqueo, Marileo, Antivil y Choiquefilú .

En Enero de 1836, Antivil fue apresado en Bahía Blanca. Su padre protestó enérgicamente
(AGN X. 24-9-1). Pero, cuando después de los malones de los chilenos (patriotas de Calfucurá) ,en
connivencia con los jefes militares de Bahía Blanca, habían atacado a los borogas de Güaminí y
Masallé, Marivil y Maniqueo fueron desacreditados como traidores, porque habían huído entre los
ranqueles. Cuando el Cnel. F.Sosa de Bahía Blanca llegó a unir a los borogas sobrevivientes “para
perseguir a los matadores de los borogas”, los llevó primero, el 25 de Octubre de 1834, a la
Travesía, no para perseguir a los agresores chilenos, sino para atacar los indios de Ancapí, Marileo,
Ancafil (creo Antivil) y Mariqueo. Al concluir una nueva expedición, las tropas bahienses cayeron
sorpresivamente sobre la tribu de Cañiuquir, haciendo una espectacular matanza, en la que perdió su
vida el cacique Cañiuiquir. A Antivil se le ardía el corazón y en venganza convocó a chilenos,
ranqueles y los restos de borogas a un gran malón. Los condujo sobre Tapalquén ese año y
nuevamente el 20 de Agosto de 1839. Pero no llegó a saciar su sed de venganza porque las tropas
del Cantón y los indios pampas enganchados los rechazaron. No tengo más datos sobre el resto de la
vida del cac. Antivil. Quizás los Antivil que anoto a continuación sean de su familia.
ANTI VIL, Manuel, 1866, capitanejo de la tribu de Rondeao en 25 de Mayo. (Comisión
Investigadora de las tierras de Coliqueo y su tribu, 1940 p.401)
ANTIVIL,Andrs, 1868, capitanejo boroga de la tribu de Coliqueo. Ese año se incorporó al
elenco de sus oficiales, cuando se había separado el grupo de indios que acompañaría al cac..
Raninqueo a La Verde (Part. De 25 de Mayo). Antivil tenía 35 familias a su cargo. Se recomienda su
conducta en el parte de Coliqueo sobre el combate de Las Toscas (20 de Oct. De 1868. Hux,
Coliqueo ed 1980 p. 90) En Mayo de 1869 estuvo con Raninqueo; pero poco más tarde se hallaba
de nuevo con Coliqueo. Allí figura en la lista del censo de 1874.
ANTITRIPAI, 1872, capitanejo ranquel de la tribu de Manuel Baigorrita (Lista del
P.Donati)
ANTONA (prob. Antenao), pehuenche, 1802, visitó las autoridades de Mendoza para
renovar la paz (Arch. Mend).
ANTONIO, 1852, cac. tehuelche. No se conoce otro nombre o apellido de él. Actuó en la
zona de Carmen de Patagones y más al Sur. Con el cac. José María Llanquetrux, solía acudir para
recibir raciones. 1865 él y el cac. Chiquichano hicieron un nuevo tratado de paz con el Gobierno de
Buenos Aires. En ese año lo visitó el explorador suizo Jorge Claraz, como cuenta en su Diario del
viaje al Chubut (ed. Marymar).
ANTU ÁN, 1833, capitanejo pampa de la tribu de Catriel. En 1830 asistió con 32 caciques a
un parlamento en Tandil (Fernándes, 2000 p.18). Era primo de Catriel. Participó en la Campaña de
Rosas al Río Colorado. Estuvo en la vanguardia. Y con el Cnel. Ibáñez llegó expedicionando más al
Sur del R. Negro, hasta Valcheta. En Enero de 1834 estuvo de regreso y acampó con su gente en
sobre el Arroyo Sauce Chico. En Noviembre tuvo que situarse en Tandil. Allí murió el m ismo año,
el 3 de ese mes.
ANTRÚ (prob. Huentrú), 1873, capitanejo picunche de la agrupación del cac. Purrán.
ANTUÁN, cac ranquel que había tenido como cautivo a Blas Pedrosa (Escribió una
memoria)
ANTU CO, 1751, cac. pampa. Era hijo del cac. Flamenco (AGN IX. 1-4-2). Se integró en la
Misión Jesuítica de Nuestra Señora de la Concepción, fundada en 1740 sobre la embocadura del R.
Salado. 1751 se nombra también a Antuco chico. El Padre Falkner, en su libro La Patagonia, lo
menciona: “un cacique joven, a quien conocí muy bien. Ed. Inglesa de 1774 p. 126) <<un
documento de 1771 dice de él, que había llegado a Buenos Aires.
Etimol. “Agua-co y antü- divina
ANTU CO (alias “el Bulnes”, 1884, capitanejo huilliche que, el 28 de Mayo de ese año
llegó a rendirse a las tropas expedicionarias, en Ñorquín, junto a los capitanejos Millapí y Vidal.
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ANTU CHE (ver Ante che), 1750, cac. pehuenche a quien conoció el Padre T.Falkner en sus
andanzas misioneras.
ANTÜ HUENU, (o Antu güeno) 1564, cac. araucano, a quien las crónicas chilenas llaman
“feroz”. Pués de grandes batallas y vehementes expediciones de los españoles hasta el Cuyo, los
caciques Millalemo y Antühuenu sublevaron a las tribus araucanas hasta en la zona de Mataquito.
Durante los meses de Febrero y Marzo de 1564 peleó cerca de Penco (Concepción) y luego
pusieron sitio a la ciudad de Arauco. Algunos lo llaman “El Cid de Arauco”, porque en un arrojo de
Valentía provocó a los jefes contrincantes, en particular al muy afamado Maestre de Campo D.
Lorenzo Bernal del Mercado. Al pie del cerro Colo Colo, tuvo lugar la escena singular y, dice la
crónica-, lucharonm con tanta igualdad que se agotaron sin que hubiese vencedor ni vencido
(Campos Menchaca: Nahuel Buta p. 60)
Etimol: “Sol del cielo”
ANTU HUENU, 1639, cac. araucano de Purén, de las faldas de Nahuel Buta, al Sur de
Angol. Mientras que, en 1639, grandes caciques como Lientur, Vuta Pichón, Liencura y
Lincopichún, entablaban negociaciones de paz con el gobernador D.Francisco López de Zúñiga,
Antehuenu adiestró a gran número de guerreros, seguro que no había terminado aún la guerra de su
independencia. Al fin, asistió él también al Parlamento de Quillan el 6 de Enero de 1641,
convocado por el Gobernador, Marqés de Baides, en cuyo séquito había 2350 hombres. Los 170
caciques reunidos presentaron a su vez a 4000 indios. Ese fue el primer parlamento así notable entre
muchos mapuches e huincas. Antehuenu fue proclamado Vice Toqui (Gay, Historia v.III. cap.V.)
Pero los indios exigieron que fuera una paz digna y no de sometimiento. Efectivamente una
cédula ral del 29 de Abril de 1643 ratificó esta paz que, en realidad, había sido un triunfo para los
mapuches. Sin embargo tuvieron que volver a la guerra, y no por culpa de los mapuches. El año
1655 fue muy duro. (Campos Menchaca:Nahuel Buta p. 120 y 391)
ANTU LÁN, (prob. Antullán), 1852, cac. pehuenche, sobrino del cac. Meli-llán. El 26 de
Febrero de 1852 estuvo en un parlamento de los pehuenches de Mendoza, con Caepí. (Arch. Mend.)
ANTU NAHUEL, 1561, cac. araucano de Chile (j.Tellez: Una raza p. 141)
ANU LIÉN, 1651, cac. principal de los pehuenches en Pintullanca, que reconcilió el
P.Diego Rosales con sus enemigos mortales, los puelches del cac. Malopara ( de Epulafquén
puelche.Ver Paillamach). El misionero jesuita pudo bautizar al cac. Antulién; estaba muy enfermo y
él mismo pidió el sacramento (Rosales: Historia del Rerino de Chile, ed. 1877 p.203). Hubo
parlamentos en Villarrica y en Epulafquén, donde se presentaron pehuenches hasta de las pampas
de Córdoba y desde El Nacimiento.
ANUAIE,1788, cac. pehuenche de Malalhué, pariente de los caciques gobernadores
Ancanamún y Pichintur. También a él le tocó participar en la Guerra Pehuenche con triunfos y
reveses. Vio morir a sus hermanos y sació su sed de venganza especialmente en la expedición de
Febrero de 1788 (Diario de Es1quivel Aldao, en Rev. J.E:H:Mend VIII. 1937) Uno de los hermanos
se llamaba Caniuán.
ANUGURU, Juan, 1751, cac. araucano que residía en Reivu (Chile). Allí lo visitó el Padre
Bernardo Haevstadt, el 28 de Nov. de ese año. Anaguru se consideraba como cac. principal o
general. No obstante no tenemos más datos de él.
ANUQUEO, 1843, cacique entre los ranqueles reunidos para el malón a Achiras. (Memorias
de Santiago Avendaño).
AÑAY, 1802, cac. pehuenche que figura en un documento de Mendoza, porque había
visitado al Gobernador.
AÑEÑÁN, 1814, cac. pehuenmche. El 22 de nov. San Martín mandó al Administrador los
caciques Lemón, Añeñán, Caepí y 24 indios al Administrador (Draghi, Rev JEH Mendoza II 1944
p. 139)
AÑI HUAL,1908, cac. mapuche de Quepé, Cautín, Chile, donde lo visitó el historiador
T.Guevara. Tenía una familia numerosa. Etim.:”Cara de Pato”
AÑITALBA, 1573, cac. comechingón de Ana Sacat, Escoba Sacat, Córdoba Encomendado a
Luna (Montes 1954 p. 46)
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APELES,1806, capitanejo ranquel sujeto al cac. Naupayún. De ellos habla D.Luis de la
Cruz en su Diario del viaje por la pampa a Buenos Aires. Este le acompañó hasta Meucó para vsitar
al cac. gobernador Carripilún.
Etimil: Apel: tocayo
APÚ, 1815, cac. araucano que durante la Guerra por la Independencia chilena entró a la
Pampa y maloneó.
AQUÍ NER,1852, capitanejo salinero. Ese año fue tomado preso. Entonces se presentó en
Azul el cac. Felipe y solicitó su liberación, porque era su sobrino AEM. Bs.As. 7. 6. 1852)
ARAQUÍ, 1582, cac.. de la nación Chana, quien por el reparto de Juan de Garay fue
encomendado a Dn. Francisco Pantaleón, en la cercanía de Buenos Aires. (Doc. De Garay)
ARCEAPEL, 1788, cac. huilliche del grupo del cac. Llanquetruz Iº. Durante la Guerra
Pehuenche fue atacado especialmente en la expedición de Esquivel Aldao y sus indios amigos de
Malalhué, el 18/19 de Febrero, como anotó en su Diario. Era vecino de la tribu de Lepnopán, lo que
nos hace pensar que era ranquel como éste.
ARCHI MÁN (alias “Huilli Calquín”), 1833 cac. huilliche, compañero del cac. Cayupán
que fue atacado por una patrulla de la columna expedicionaria de Rosas al Río Colorado. El
capitanejo Mariano Calderón atacó a su toldería, dispersó a sus indios y los persiguió hasta no
verlos más. (AGN. X. 27-5-5)
ARCHIQUIL ver Huenchuquir.
ARIAS, 1881, capitanejo pampa de la tribu de Manuel Grande en Carhué. Allí Mons..
Espinosa les hizo una visita misionera. Más tarde estos indios ya reducidos fueron trasladados a
General Acha en La Pampa (ver Manuel Grande)
ARMADA, Juan, 1761, cac. querandí con nombre español. Entonces vivía en la jurisdicción
de Luján, sobre la laguna de Juncal junto al cac. Tambo (Tambo Nahuel). A mediados del año 1761
fue atacado por el cac. Culquín (Calquín seguramente). El cac. Armada sabía ir a Buenos Aires a
comerciar (AGN S. IX. 1-4-2 :Salto 9.7.61)
ARMSAL,1596, cac. querandí. Vivía en las afueras de Buenos Aires en el campo que
lindaba a la Chacarilla que Don Diego Lucero había donado a los Padres Dominicos (Abad
Santillán: Enciclopedia Argentina II. P.507)
AR NAO, 1879, capitanejo ranquel de la tribu del cac. M. Baigorrita. Cayó prisionero
durante la campaña de la Conquista del Desierto por la IIIa. División (R.Pastor: Guerra contra el
Indio en la Jurisdicción de San Luis p.507) Etim.: Are-celeste; nao- tigre
ARTI LLANCA, 1774, cac. pehuenche chileno de la Reducción Guinchilca.
Aseguró al Capit. Pinuer que existía la Ciudad de los Césares.
ARVUELQUE NER, 1802 , cac. pehuenche quien ese año acudió a Mendoza para
reafirmar la paz (Arch. Mend)
ASAHUATE, Barolomé (Asaguate), 1688, cac. huarpe de San Juan de la encomienda de
Diego Jufré de la Guardia. Vivía en Tecunuco; más tarde huyó a Córdoba. Su mujer se llamaba
Bartola Quilapay (Arch. Mend).
ATAN CHCHUCTAV, 1591, cac. comechingón de Tambi, Cruz del Eje, Córd.:
encomendado de Astudillo. (Montes, 1954 p. 60)
ATANU, 1673, cac. serrano (puelche) que había sido “Cazado” y llevado a una encomienda
de la jurisdicción de Buenos Aires (Lehman Niche:Chechehet p.250).
ATEN CO, 1852, capitanejo. Ese año se presentó en 25 de Mayo con una comisión de
Salinas randes, donde fue atendido po el Cnel. Olivencio. (Allende : Fronteras 121) Etimol: “Agua
fría”.
ATENTARO, Don Juan, 1658, cac. Chiquillán (puelche). Vivía en la región de Malalhué
(Mend.) y ocupó el cacicasgo interinamente, hasta que el joven príncipe puelche Yovirrie alcanzara
la edad reglamentaria.
ATNI MINTA, 1596, cac. comechingón de Cosnata, Córdoba, encomendado a Maldonado
(Montes p.77)
ATISYAMA, 1576, cac. querandí, establecido en Singlitón, Prov. De Sta. Fe
48
En su pueblo o toldería vivía también el cac. Totamo. Según el P. Alonso Barzana, estos
tenían su propio idioma. (Outes,F.: Luz sobre los Querandíes. 1936 p.11)
ATOREY, 1836, capitnejo boroga quien fue muerto en el gran ataque a la toldería de
Cañiuquir, el 26 de Abril de 1836 (ver Cañiuquir).
ATOREY, 1878, capitanejo boroga, quizás descendiente del que nombramos anteriormente.
Lo conocemos por la noticia de su muerte. 1878 obedecía a Namuncurá. Entonces las tropas
expedicionarias de la Campaña de la Conquista del Desierto lo persiguieron y alcanzaron su gente.
El Tnte. Cnel. Marcelino Freyre lo sorprendió en Utracán, al Sur de Santa Rosa. Según el parte del
7 de Oct., murieron en la acción los capitanejos Canolo, Atorey y Calfumur y 23 indios de lanza. Al
mismo tiempo fueron tomados prisioneros el capitanej Laiquelén con 35 indios de lanza y 135 entre
mujeres y niños. (Olasc. I. P.70 y Del Valle: Recordando el Pasado I. 366 y el Diario “La Patria” de
Dolores Nº 529 consultado en la Bilioteca de C. Moncaut) .
AUCAL (o Auca Llanca) 1810, cac. puelche que vivía en la zona de Cabeza de Buey (Part.
de Bolívar). Allí lo encontró el Cnel. P.A.García, durante su famosa expedición a Salinas Grandes
de 1810: lo obsequió. Poco después (el 1 de Nov.) se le presentó al Coronel el hermano del cac..
Aucal, quejándose de que los indios del cac. Lincón les habían quitado los agasajos y regalos que
habían recibido de él y los llevaban para ofrecerlos a su padre. Esto demuestra que los indios con
frecuencia vivían en rivalidades. Aucal, más tarde, vivía en Tromen Lauquén (Part. de Puán). 1820
se dejó enganchar en las operaciones del exiliado político chileno J.M. Carrera. Desde tiempo era
conocido comerciante de sal, pues llevaba cargamentos a la frontera hasta Navarro. Se le pedía por
un lenguaraz Juan Verdugo, que se interpusiera para conseguir la liberación de cautivos. Juan
Verdugo y otro lenguaraz, llamado Manuel Valdebenito se internaron hasta sus toldos en busca de
cautivos/cautivas. Allí les informaron de que les habían sido arrebatados y habían sido entregados a
Carreras que en ese momento actuaba en tierras cordobesas. La última notita de Aucallanca es, creo,
que asistió al parlamento de paz celebrado con 40 caciques pampas en la zona de Bahía Blanca.
AUCA LUÁN, 1837, cac. pampa que figura en la lista de los caciques amigos con Calfiao,
Canuanté y Petí, el 15 de Febrero de ese año.
AUCÁ N, (o Aucanahuel) , 1792, cac. huilliche que fue perseguido por los expedicionarios
de Francisco Esquivel Aldao y los indios pehuenches de Malalhué, igual como Quilapán,
Llancamán y Millaluán (Arch. Mend.).
AUCÁ N, 1825, cac. pampa que participó en el parlamento de paz, convocado por los
hrmanos Oyuela, cerca de Bahía Blanca. Etim.: N-nahuel : auca- bravo.
AUCA ÑÁN, 1872, capitanejo ranquel de la tribu del cac. Mariano Rosas. Ese año asistió al
parlamento que trataba el tratado de paz propuesto por los Padres M. Alvarez y T.M.Gallo. (Arch.
Río IV Convento franciscano )
AUCA NAMÚN, 1872, capitanejo ranquel que asistió al mencionado parlamento por la
paz.
AUCA NER, 1871, cac. salinero. En Julio de ese año vino en comisión a la frontera con 30
indios. Le acompañó un sobrino del cac. Calfucurá. Se presentaron al Coronel Juan C. Boer y
pidieron un tratado de paz y la posibilidad de comerciar. (AEM. Nº 73772: 1.Agosto de 1871)
Etim.: “Zorro salvaje”.
AUCA PÁN, 1980, cac. pehuenche del Neuquén. En esa Comunidad Casamiquele (1995
p.59) encontró a Delfina Collihual de Antinao y Antonio Huenufil.
AULETA, 1570 a 1590, cac. comechingón que vivía en la zona de Villa Dolores, en las
Sierras Grandes de Córdoba (Terrera, G.)
AUCA VILÚ, 1809, cacique de la nación auca que visitó al Virrey en Buenos Aires junto
con el cac. Catrimilla. Etim.: Víbora brava.
AUMADA, 1765, cac. “auca”, cuyo nombre derriba probablemente del apellido español
Ahumada, El 14 de septiembre de ese año, se presentó en el Fortín Zanjón con el cac. Lepín. Ellos
informaron que había muchos pehuenches en ambos lados de la Sierra (Cordillera). (AGN IX. 1-5-
9)
AVARO NAURE, 1594, cac. comechingón de Vascaquimira, Casan Catich, Córdoba;
encomendado de Nadal (Montes p. 73)
49
AVARO NAURE, 1594, cac. comechingón de Asan, Torol Córdoba; encomendado de
Ruesgas (Montes p.65)
AVELDAÑO, Ignacio, 1863, cac. salinero del cac. Juan Calfucurá. Este lo presenta en una
carta del 8 de marzo de ese año, dirigida al Presidente Bartolomé Mitre con estas palabras: “Va mi
yerno: se llama Ignacio Aveldaño. Este en un hombre de los mayores principales y…Son de mi
confianza”. En varias oportunidades ha demostrado su deseo de vivir en paz y armonía con los
blancos. Así dice una nota del jefe de la frontera: “El cuñado de Calfucurá, Ignacio, quiere servir en
algún punto de la frontera, como lo estaba haciendo su tocayo, el cacique Ignacio Coliqueo”. 1866,
cuando Calfucurá insistía ante el Cnel. J.Murga en el deseo de establecer la paz, mandó una buena
comisión y una carta que decía: “También el cacique Abeldaño los acompañó con una carta. Fue
probablemente la última misión de su vida (Arch B.Mitre Vol.24 p. 82. AEM 30.12. 62 y 22.12.66).
AVENDAÑO, Fermín, 1837 – 1929, capitanejo ranquel del cac. Ignacio Coliqueo (ver
Neculhual) . Es interesante como adoptó el apellido de su madre; pues era hijo de María Avendaño
y de Hualá (chileno) y tuvo una larga vida y una amplia descendencia en Los Toldos. Fue bautizado
en Nueve de Julio en 1892. En el cementerio hay una fotografía suya sobre su tumba. Sus hijos son
anotados ya como Neculhual Aveldaño, ya como Avendaño. Así Martín, Manuela, Justo, Lorenza,
Venera, Isidoro y Francisca, todos casados en Los Toldos y con muchos hijos. (Hux. Carpeta de
genealogías ) Franciaca Avendaño estaba casada con Thomás Morales .
AVOUNÉ (o Abulne, Abune, Afuné,Ajuené son sus variantes), 1810, cac. pampa, sucesor
del cac. Currutripay. Era hermano de los caciques Calfiao, Huilletrú y Antiguán y del capitanejo
Erna (Colecc. De Angelis, 1910 IV. P.119)
Avouné aparece en un documento de 1780 por primera vez; en oportunidad de un
parlamento de paz con el Maestre de Campo de Mendoza, J. de Amigorena y luego por una entrada
ofensiva a la Pampa. Amigorena había unida tropa de Mendoza, de Córdoba y de Buenos Aires e
hizo una campaña, con mucho suceso. En esta acción sorprensiva mataron a 706 indios y tomaron
unos 800 prisioneros de guerra. Entre los muertos debía hallarse el cacique Curritripay. Finalmente
se hizo un trtado de paz en 1790, considerando como límite el Río Salado del Sur (Bs.As.) (ver
Calpisquis).
Después hay para nosotros un largo silencio. 1810 lo encontró el Cnel. Pedro Andrés
García, según su Diario de la Expedición a Salinas Grandes. Avouné no titubeó en desacreditar la
brutal ofensiva de los años 80, que les habían hecho los cristianos a los pampas y pehuenches.
García reconoció el prestigio de este cacique y aconsejó, en 1820, al Gobernador Soler convocar un
parlamento general de paz. A principios de 1820 hicieron devolución de hacienda robada, así lo
había exigido el Gobierno, sino les haría la guerra. El lenguaraz que cumplía con el recado decía,
que ellos pedían la libertad de indios presos y que el cacique principal de las tolderías del Sur pedía
amparo contra los cristianos ladrones y pulperos (AGN VII. 10-4-13 (7.1) y 30-1-20). Avouné en
Chimalafquén. Incluso pedía 50 hombres para someter a una tribu sublevada. También pidió la
libertad de su sobrino, el cac. Pitriloncó (Pichiloncó). Se alegró por el tratado de Miraflores (del
7.3.1820), el que lamentablemente tenía poca duración, primero por la invasión del chileno Gral.
J.M. Carrera y luego, la expedicióndel Gobernador Martín Rodríguez quien atacó sorpresivamente a
los indios pampas en Chapaleufú (como explicamos más extensamente en la biografía del cac.
Ancafilú). Los pampas lucían entonces sus dotes guerreros y el Gobernador tuvo que volver con
sus tropas, reconociendo su fracaso. 1822, el Cnel. P.A. García fue delegdo a proponer a los pampas
de nuevo la paz. La voz de Avouné fue una de las más potentes en la junta de 2500 indios, cerca de
Tandil. Pero también criticó con toda claridad la deslealtad de los cristianos y exigió el desalojo de
todos los establecimiemntos al oeste del Río Salado, e hizo la historia de sus tribus, remontando
hasta el siglo anterior. Expresó al Coronel que ellos, los pampas, las tribus aucas y las tehuelches
tenían el deseo de vivir en paz.
Pocos días después de la gran reunión se tuvo la noticia de que los ranqueles no aceptarán
la paz y que planeaban una emboscada al convoy del comisionado del Gobierno. Se reunieron
rápidamente los indios de los caciques Avouné, Pichiloncoy, Ancaliguén, Chanafil, Neculpichuí,
Pitrí, Llanquelén, Chanepán, Epuán y Calfiao; resolvieron enfrentar a los ranqueles, si intentaban
esos atropellos. Para mayor eficacia solicitarían al Gobierno de Buenos Aires 200 hombres. Pero no
50
se produjo el enfrentamiento y el Cnel. García pudo regresar tranquilamente a la Capital. El nos
dejó un interesante Diario de la Expedición y un mapa precioso que publicó B. Muñoz en 1824, que
señala más de veinte tolderías en la zona de la Sierra de Ventana al Sauce Grande. Avouné había
traído 180 conas a la reunión. (Coll. De Angelis 1910, IV p.110, 121 y 131) Etimol.:posiblemente
de allvün-lastimada, Né o ngué: cara “Cara lastimada”
AYADO, 1880, capitanejo tehuelche cuyos toldos se hallaban a diez leguas de la confluencia
de los ríos Sehuen y Río Chico.
AYAL (o Aillal, Ayllal, Bayllal, 1824, cac. Pehuenche entre los huilliches. Vivía entonces en
la Sierra de la Ventana junto con las tribus de los caciques Pablo, Curritripay y Quinchán. Un
documento cuyano de esa época decía que éstos eran favorables al Gobierno de Mendoza. En 1845
otro documento mendocino lo nombra en oportunidad del proceso de la muerte del cac.. Guzmané,
quien era cac. gobernador mendocino. (A.Mend. carp. 123. J. Bengoa, Historia 1985 p.93 y 192
habla de un tratado de paz con Domingo Salvo, jefe del Ejército chileno. Es probablmente el mismo
que nombrmos a continuación.
AYLLAL (Aylla llancá), cac. picunche, suegro del cac. Guzmané; casado con una hija de
éste. Vivía sobre el Río Neuquén. El cac.Guzmané era cac. gobernador de los pehuenches
(picunches) del sur de Mendoza. Su tribu eran indios amigos de Mendoza.Había participado en un
malón de venganza en 1794 cuando habían muerto a su cac. general Pichintur. Después de un
tiempo de silencios sobre Guzmané, se dijo que el nuevo Gobernador de Mendoza Pedro Pascual
Segura había favorecido al cac. Guzmané. Éste - dice S.Avendaño en sus Memorias del Excautivo
(ed. 1999 p. 288 ss)- tuvo noticias que los indios de uno de sus departamntos habían hecho una
incursión a la Provincia de Chillán, cuyo robo había sido encabezado por el subalterno Purrán”;
preparó unos 120 conas para ir a castigar al que los había incomodado con el Gobierno Chileno.
Encontró la toldería desprotegida, porque los varones habían salido a cacerío. Hicieron un sacrilegio
de destrucción y muertes y llevaron cautivos y cautivas consigo. De allí surgió el malón de la
revancha, donde comprometieron también a Ayllal, recompensa y pomoción. Sobre este malón,
léase lo que escribi sobre Guzmané.
1845 unido con el cac. Purrán, hizo una traición (vengando el malón tras la Cordillera) .
Mataron al cac. gobernador Guzmané del Sur de Mendoza , y saquearon su toldería en un momento
descuidado. El malón se extendió favoreciendo la recogida de haciendas pera el comercio (ilegal)
en Chile en él que estaban comprometidos hasta los comisarios y capitanes de indios amigos: José
Ant.Zúñiga, Joé María Surita y Domingo Salvo. Decían que los picunches eran chilenos,recibían
sueldos y protección del Gobierno de Angol y propusieron al cac. Ayllal como cac. general de los
picunches y sucesor de Guzmané. Eso propusieron en un parlamento en Angol.
El Gobierno de Mendoza hizo una larga investigación. El cac. Cristiano declaró entonces
que el cac.(era Sargento Mayor) Zúñiga lo había mandado para conquistar a la tribu de Ayllal en
venganza, para que no apoyara más a los mendocinos. Surita, otro interrogado declaró que había
venido de Chile para ver las haciendas de los súbditos chilenos y para comprobar los daños que les
habían hecho las tribus de Ayllal, Yaupí, Fori y el Cristiano, aliados de Mendoza como Caepí,
Melillán y Currián. El Gobernador de Mendoza expresó en su informe el temor de que el refugiado
Manuel Baigorria hiciera causa común con Ayllal y los demás damnificados. El Gobernador E.
Segura mismo salió a campaña y convocó a los caciques a un parlamento en San Carlos. El 11 de
Octubre conferenció con el cac. Tripaiñám y emisarios de Ayllal, Caepí, Llaupí y Llancaner para
restablecer la paz y para recibir más información sobre el asesinato de Guzmané. Todos los indios
prometieron seguir en paz, de manera que el gobernador sin temor prosiguió su reconocimiento
hasta el extremo de la provincia. Tenía también el propósito de establecer algún fuerte más al sur
contra las pretenciones chilenos.
A principio de 1846 el Comiario de (Indios) Amigos , José Antonio Zúñiga, invitó a los
indios picunches a un gran parlamento. Todos eran aliados del Gobierno de Mendoza, pero
recibían sueldos de Chile. Participaron los caciques Ayllallanca, Yaupí, Torri, Cristiano, Coliné,
Lefino, Llankañir, Carpi, Lallilán. Currian, Pichimán, Alcapán Zuñiga, el padre de J.A.Zúñiga) y
como 3000 indios (Morris / Rojas Lagarde, J.L.: Robo de Ganado en la Argentina. Santa María de
51
los Angeles 2oo1 p. 48-85). Y Rojas Lagarde : El comercio de ganados robados, en Morris, ed. El
Faro, Los Angeles 2000)
Me falta documentación sobre la actuación del cac. Ayllal por largo rato.
1870 era Mayordomo de la hacienda al Este de la Cordillera del Gral. Bulnes. 1873 figura
Ayllal entre los que en San Rafael habían hecho la paz con el Gobierno Nacional, reconociendo la
soberanía argentina en su territorio. (Arch Mend. Carp.123 Doc. 45)

AYALLEPE, Pedro, 1742 , cac. pehuenche-picunche. Era pariente del cac. Cangapol, alias
cac. Bravo. Así dice un documento de 1741 que Mayu(pilquiyá) y los Yahatti, Güenulepe y Ayalepe,
sobrinos del cac. Bravo se apersonaron al Gobernador Miguel de Salcedo pidiendo un tratado de
paz. También llamaron al cac. Calelián. Al año volvieron con 20 caciques pampas-serranos y aucas
y trajeron 14 cautivos. Hay que tener en cuenta los disgustos, malones y “expediciones punitivas”,
que durante los años anteriores habían sufriodo. El viejo Cangapol había convocado a una
sublevación general, por los atropellos del Maestre de Campo Juan de San Martín. En 1739, los
indios asolaron la zona de Magdalena y en 1740 llegaron con el malón hasta Luján. 1842 bajaron
entonces dos comisiones del cac. Bravo a la ciudad de Buenos Aires “donde hicieron las paces”
(ver Cangapol)
Entre tanto, en 1740,los Padres Jesuitas Matías Ströbel y Manuel Querini habían fundado la
primera Misión de la Pampa, “Nuestra Señora de la Concepción”, sobre el margen Sur del Río
Salado y habían reunido en ella más de 300 indios pampas. 1741, los Padres Tomas Falkner y José
Cardiel fundaron una segunda Misión cerca de Mar del Plata, “Nuestra Señora del Pilar” y en 1748
agregaron a esas una tercera, “Nuestra Señora de los Desamparados, entre la laguna de los Padres y
Tandil.
Pero, si bien contribuyeron en la pacificación de la pampa, por la matanza injusta de la tribu
de Calelián, volvió a poner a los indios en pie de guerra bajo la conducción del cacique Cangapol.
Hasta desconfiaron de los Padres Jesuitas, cuando uno de ellos vino con séquito de 500 hombres
armados, si bien con propuestas de paz del Gobernador. El cac. Bravo decidió arrasar con la
reducción de Nuiestra Señora de los Desamparados.El cac. Ayalep, su pariente, se opuso a esta
decisión y le desaconsejó hacerlo. El Padre Sánchez Labrador dice en su relato que Ayalep era más
racional y de mejor corazón que Cangapol. Ayalep decía que no estaba dispuesto a pelear a los
españoles y menos a los misioneros, de los cuales nunca había recibido agravios, sino sólo bienes.
Esta respuesta sosegada y prudente no amansó al cac. Bravo, pues determinó acabar con Ayelep y
su gente. Animó para eso a su tropa que tenía juntada y marchó contra dicho cacique pariente, Para
lograr su traición, le envió primero unos mensajeros que le entretuviesen con palabras amigables.
Sobrevino después de sorpresa el cac. Bravo con su gente cargando de improviso sobre Ayalep y su
gente desarmada; quitóle cruelmente la vida, como también a otros cincuenta vasallos, llevando a
los restantes prisioneros y prisioneras a sus toldos. (Sanchez Labrador 1772 p. 132, g. Furlong:
Sanchez Labrador; Falkner 1774 p.126; Arch. G.Ind. 163 Charcas 317 (paces) e ib. 168 Charcas
AYALEPE, 1761, cacique baquiano de los tehuelches de Flamenco que vino a establecerse
en Vitel a cinco leguas del Fuerte Zanjón. Era quizás un hijo del que nombramos arriba. El
Comandante del Zanjón (Part. de Chascomús) le permitió incorporarse a su tropa. En el Censo de
1776, realizado en la pampa por D.Diego de las Casas figura en La Pampa y en 1787 estaba bajo la
jurisdicción del cacique Roco, probablemente desde la expedición del Gobernador de Mendoza José
de Amigorena en 1780. Allí, sobre el Río Diamante, estuvo entre los indios puelches participando
en la Guerra Pehuenche con los indios amigos de Malalhué. Es probable que haya sucumbido en
1787 en el ataque que les hizo el cac. huilliche Llanquetruz. Etim.: Aillá-nueve,; lep- leufú (ríos)
posiblemente.
AY AY, Don Juan: 1606, cacique mendocino del Valle de Uco.
AYANTA, 1594, cac. mendocino (huarpe?) del Valle de Uco. Un hermano se llamaba
Chiguti y otro Motú. Tuvieron sus “casas” y sus maizales y bosques de algarrobo. Arch. Mend.
26.5. 1594)
AYCONTA, 1593, cacique mendocino en Tecatucut (Canals Frau: Pleito 1945 p.130)
52
AYEN (Hayen o ayenquen) 1836, capitanejo boroga que fue sacrificado por la Expedición
Maza junto con el cacique Cañiuquir y tantos otros en la sorpresa de Languellú (ver Cañiuquir)
AYEN (o Hayen), capitanejo del cac.iquilla Ramón Tripailaf en La Verde (25 de Mayo)
quien conspiró en 1872 contra su propio cacique A. Raninqueo, en vísperas de la Batalla de San
Carlos de Bolívar. (ver Raninqueo)
AYGO PILLÁN , 1776, cac. pampa de Colulauquén, donde tuvo 20 indios y diez toldos,
según el Censo de Diego de las Casas (Coll. De Angelis 1910 Iv p.584) Era vecino de los caciques
Rainao, Llancán y Catruén.
AILLÁ es Ayllá sognifica 8 ver Ayllallanca
AYLLAPÁN, Francisco , 1775, cac. (lonco) de Malleo
AYLLA PÁN, dice un artículo en el periódico El Siglo del 13 de dic. de 1978, que este
cacique había sido el padre del famoso cac. Vicente Piseñ y de su hermano mayor Francisco Piseñ
nacidos en Carhué 1829 y 1824 respectivamente(Desconozco la fuente; creía que el padre era Vuta
Piseñ casado con (N) Catrinao)
AYLLAPÍ, 1780, cac. pehuenche, hijo del cac. Huequemilla (Cuequemilla) que vivía al sur
de Mendoza. M. Pinazo trabó relaciones con él, en oportunidad de alguna de sus expediciones por
sal a Salinas Grandes. 1776 fue censado por Diego de las Casas y también su pariente Cheuquemilla
(De Angelis, 1910 IV. P. 586)
AYNAVI, Antonio, 1616, cac. pampa de la reducción de San Esteban de Bolón, erigida ese
año al Sur de Córdoba en la estancia de D.Gerónimo Luis de Cabrera. En el empadronamiento que
se hizo entonces, él está señalado como de 34 años.
AYNAVILO,, 1605, cac. araucano del cac. Pellahuen, Chile. Ese año el R.Padre Luis de
Valdivia lo invitó a un parlamento de paz. Pero entre tanto el Gobernador había preparado otra
campaña a sangre y fuego, y destruyó así la obra pacifivicadora del Misionero. 1615 se encontró de
nuevo en un parlamento. (Gay, Documentos, 1876 p. 229 y 258)
AYNER, Vicente, 1833, cac. pampa-ranquel. Ese año, durante la Campaña al Desierto, su
toldería estaba en la orilla del Río Colorado. Fue atacado por la Vanguardia del General Juan
Manuel de Rosas, al mando del Capitán José Alvarado, cerca del Cerro Cheuque Mahuída. Etim.:
Ayllá- nueve; gnerr-Zorros
AYOPAR, 1575, cac. comechingón de Chiquisacate, Córdoba; encomendado de Villalba
(Montes p.91).
AYOXANA, 1579, cac. comechingón de Camin Sasan, Asenuza, Córdoba; encomendado se
Jaymes (Montes p. 91).
AYTI QUEUPÚ, 1612, cac. arauicano que vivía en la zona de Elicura, Chile. El 7 de
Diciembre de 1612 asistió al parlamento de paz en Paicaví; porque había participado en la
sublevación de Arauco. (ver Utablame)
AYSO, 1776, cac. tehuelche de Santa Elena, Patagonia. Lo menciona el piloto A. Viedma
(Diario p.65)
AYUQUEL, Juan, capitanejo boroga del cac. Coñuepán. Después de la muerte de éste,
pertenecía a la tribu de M. Collinao en Bahía Blanca, en Tandil y en Bragado (ver Collinao)
AZEVIN (Cevín) 1561, cac. huarpe que vivía en Macanota (Mend.) Le sucedió su hijo
Aycanta en el cacicazgo.
AZEVÍN, 1593, cac. huarpe mendocino, que vivía en tierras lindsantes de Tundra,
encomendado de Antonio Chacón
53
BADIA, José. 1873, capitanejo del cacique V.Piseñ, mencionado en el trtado de paz (AEM
doc. 1209)
BAGUAL, Juan (Yagual, Cangual, alias Miní), conocido en 1580 como cacique pampa. La
historia del Río de la Plata y la del Cuyo señalan para las últimas decadas del siglo XVI una
actividad conquistadora notable. Los españoles entraron con vigor y fundaron pueblos que serían
nuestras ciudades. Esto trajo también consigo que subyugasen a los primitivos habitantes,
reduciéndolos y repartiéndolos en las chacras y estancias. Otros eran deportados, desarraigados o
también expulsados. Esta actividad poco humana suscitó reacciones y, en algunos momentos o
zonas, sublevaciones generales. Juan de Gnray, al fundar, en 1580, la ciudad de Buenos Aires, echó
mano al mismo procedimiento de dar y repartir a cada español propietario un cierto número de
indios (prácticamente esclavos) bajo el concepto de “encomendados para la instrucción y
evangclización”. Al año de iniciar la fundación, el mismo salió a una expedición “para castigar a los
indios, de los cuales se han domesticado algunos y vienen al puerto de la paz”. Hermosa frase, pero
triste fue la realidad. El cacique Juan Bagual y sus indios, en el reparto de chacras e indios fueron
entregados a Dn. Cristóbal Altamirana. Deben haber sido de los que han sido “cazados” y
“domesticados” en la pampa. (En el documento, fechado el 28/3/1582 figuran 65 caciques con sus
familias encomendados).
A los baguales se los ubicó en la zona norte de Buenos Aires, en la zona de los querandíes,
es decir, en la zona de los palmerales, pues querandi significa palmera; era la zona fronteriza con los
indios guaraníes a orillas del Paraná.
No sólo el servicio forzoso, sino también el espanto de una viruela fulminante. impulsó al
cacique Bagual y a su gente, en 1599, a escapar a la pampa. Desde allí incitó a los demás indios a
disparar de las chacras. En 1604 quemaron al rancho destinado a capilla y mataron a varios
españoles, al sacudir de sus hombros el yugo de la servidumbre. Entonces el nuevo Gobernador de
Buenos Aires, Dn. Diego Marín Negrón, en combinación con el de Córdoba, Dn. Alonso Ribera,
mandaron sendas expediciones punitivas a la pampa. En la laguna que más tarde llevaría el nombre
del cacique Bagual (Dep. Pedernera, San Luis) hallaron la toldería de este cacique. (Cabrera, P.:
Tesoros del Pasado. La Cruz en la Pampa 1927, I p. 12: Arch. G. Ind. Charcas 27). El licenciado
teniente Luis del Peso atacó, pues, con sus tropas cordobesas a los indios de Bagual y Capaquén.
Según el parte, mataron a tres caciques y numerosos indios y llevaron a 212 prisioneros a la ciudad
de Córdoba. Los Padres Jesuítas y el mismo Obispo reclamaron por su libertad hasta amenazando
con echar la excomunión sobre los responsables. Juan Bagual y sus parientes Tubichaminís se
dirigieron al Visitador General Alfaro para que interviniera en el pleito. Del Paraguay vino entonces
la orden de reducir a Mbagual (sic. en versión guaranizada) sobre el río Luján en el distrito de
Buenos Aires. Pero después, en realidad, lo asentaron en la Reducción de San Josef sobre el río de
Areco, a 18 leguas de Buenos Aires. El encomendero beneficiado informó entonces al Gobernador:
“.. .Me han traido a un cacique, llamado Cangual. con diez vasallos...” Ciertamente eran más de
diez vasallos.." Según el estudio de José Peluso (“La Reducción de San José del cacique Don Juan
Bagual”. Capilla del Monte 1954: folleto). Juan Bagual y quizás su pariente Cagual se habían
sublevado de nuevo: por lo cual salió el capitán Francisco Salas a perseguirlos y los derrotó el 13 de
febrero de 1812. Luego de escarmentarlos “ahorcó a tres caciques y a 20 indios más”. El cacique
Bagual y 70 indios fueron apresados, a pesar de que vinieron a su encuentro llevando una cruz por
delante y pedían paz y misericordia. (Doc. 4085 y 4093 Biblioteca Nacional)

El cacique Bagual era bautizado ya, por eso le perdonaron la vida. dice el documento. (J.
Peluso. ob. cit.p.5). Fue llevado pues de nuevo a su reducción. En 1820 había allí 83 indios varones.
35 mujeres y 70 niños. El Gobernador D. de Góngora reforzó este número con otros “traídos” de la
pampa hacia la Sierra (de la Ventana). (Arch. G. Ind.: Charcas 27: 28 Charcas 139: 1-7 Charcas 27).
Ya en 1810. el Gobernador pidió al Rey Padres jesuítas para la Reducción: "son soldados
muy propios para esta guerra”. (C. Bruno, Historia de la Iglesia Argentina II. carta del 30/4/1610).
En 1815 Heniandarias visitó las tres Reducciones en el distrito de Buenos Aires. Trajo consigo al
Guardián de los Franciscanos, quien mandó luego uno de sus frailes a la Misión. Pero como no
había subsistencia, éste se retiró algún tiempo después. La iglesia que levantó era un aposento con
54
dos tapias, cubierto de paja. En el relato que hizo el Gobernador en 1619 sobre su visita, esta
Reducción era lamentable. Había 228 personas reducidas sin sacerdote: 59 eran bautizados, entre
ellos cuatro caciques o capitanejos.
Bagual, bautizado, tenía dos mujeres. Fray Juan Báez bautizó entonces a 20 niños.
“Están vestidos con mantas y camisetas de lana. Usaban sombreros que los españoles les
trocaban por caballos. Algunos se cubrían con pellejos de animales (guanacos)..., usan botas y
flechas. Los toldos son cubiertos de cueros de caballos. fijados sobre palos...” (Arch. G. Ind.
Charcas 27 Relación del 2/1/1620)
Bagual se portó bien y por eso le llamaron “Don”. Lo establecieron con algún piquete en
“La Dormida” (hoy Pergamino), posta sobre el camino de Buenos Aires a Córdoba, con el encargo
de impedir robos y asaltos. Recibía en cambio, una tercera parte de los impuestos (peaje) cobrados.
La Reducción de Bagual en San José de Areco y la de Caguané en la confluencia del río,- que tomó
el nombre de ese cacique,- con el río Arrecifes, se iban menguando. En 1640 el misionero
franciscano entregó la atención de la Reducción de San José al Licenciado Bartolomé Lencinas,
designado cura de indios en la Doctrina de Santiago de Baradero. Pero éste presentó su renuncia en
diciembre de 1642, la que aceptó el Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires (9/1/43). En 1643 San
José fue extinguido, porque el cacique Bagual, en un nuevo intento de liberación fue muerto.
(Piccirilli. Diccionario Hitórico-biográfic argentino}. Ciertamente muchas páginas de la vida de este
cacique quedan sin escribir. Su sucesor para el resto de la tribu sería el cacique Ignacio. Una de las
hijas de Juan Bagual se casó en 1630 con el cacique Tubichaminí, jefe de otra Reducción. llamada
de San Juan Bautista en el Valle de Santa Ana, pago de Magdalena.
(ETIMOLOGIA: Se cree que bagual es la palabra castellana que significa caballo cimarrón.)

Bibliografía: José Peluso ob. cit.: C. Bruno, ob. cil.: P. Cabrera, ob. cit. y El país del Cuyo;
R. Laboulage, Reducciones franciscanas de la Jurisdicción de Buenos Aires, en Archivum (Rev.)
VIII; Burgueño.J.: San Antonio de Areco. 1972, La Plata; J. de la Peña: Reseña histórica de
Pergamino, p. 485-490; Pastells, Historia de la Compañía de Jesús, Madrid. 1912 1. 284: Trelle:
Registro Estadístico de la provincia de Buenos Aires. Bs. As. 1860,11 p. 26 y 288; Actis. F.: Actas y
Documentos del Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires. 1943. .Trelles: Memoria sobre el origen de
los querandíes, Bs.As. 1865.

BAIGORRIA, Luis: (1850-1933). alias "Lucho" era cacique ranquel, hijo del cacique
Pichún Hualá, nieto del famoso cacique Llanquetruz IIº. Llevó el apellido del padrino, el coronel
Manuel Baigorria. En 1879 heredó el cacicazgo, cuando las tropas expedicionarias del Desierto
habían muerto a los grandes caciques, entre ellos a su hermano, el cacique Manuel Baigorrita y
cuando sus tribus estaban despedazadas y diezmadas.
Nació por el año 1850. A temprana edad perdió a su padre, en 1855. Por eso el coronel
Manuel Baigorria, refugiado unitario en La Pampa y amigo de Pichún Gualá se hizo cargo de él y
de sus hermanos. Manuel, Quinchán, Cayomuta, Epuhueque, Caispán y Luis (Lucho); sus
hermanas Josefa (del primer matrimonio),María y Celia. Esta se casó con Juan Zabala, hijo de
Gabino Zabala que era de la tribu del cac. Raninqueo. Les dio hasta su apellido, mientras que a su
madre, la cautiva Rita Castro, la dejó ir a San Luis. "Lucho" frecuentó la escuela, cuando su
padrastro salió de su destierro, porque el Presidente general J.J. de Urquiza lo había nombrado jefe
de la frontera sur de Córdoba y San Luis. El Cnel. Manuel Baigorria era para ellos su padre y
Lorenza Coliqueo, su esposa, era su madre.
Más tarde, Lucho vivió en Poitahué, junto a su hermano, cacique ya de esa parcialidad de
ranqueles. Vivieron en paz, hasta después de la muerte del Cnel. Baigorria ocurrida en San Luis en
1875. Habían firmado ya tres tratados de paz con el Gobierno nacional, cuando en 1878 fueron
atacados, expulsados, perseguidos y aniquilados por los avances de la Conquista del Desierto de los
Coroneles Rudecindo Roca y Eduardo Racedo. Estos acontecimientos bélicos los contaremos en la
biografía de Manuel Baigorrita. "Lucho" Baigorria fue tomado prisionero, en Junio de 1879 en
55
Cochicó (Olascoaga II. 245 y 273). El 19, se les escapó. Cuando supo que su hermano había sido
muerto, sintióse responsable de su gente. Los que sobrevivieron la prueba y la peste de viruelas, se
dispersaron. El fue apresado nuevamente y fue llevado primero a Chosmalal,. así también sus
hermanas. Más tarde los llevaron a Buenos Aires. Durante la Revolución del 80 los sacaron de los
cuarteles para que combatiesen en Los Corrales. Fue herido y llevado al hospital. Todo esto cuenta
su hija Josefa Baigorria de Manquillán (Josefa Poncela: La cumbre de nuestra raza, Santa Rosa
1942, vol. III). Mejorado, le fue dado la libertad , como lo hicieron con el cacique Francisco Piseñ,
pasó a Los Toldos, donde estaba la tribu de Coliqueo que no había sufrido la persecución de la
Conquista del Desierto y donde tenía amigos de su infancia. Recordemos que el Cnel. M. Baigorria
había tomado como esposa a Lorenza Coliqueo, quien para "Lucho" era como una madre. Allí
quedó algún tiempo. Más tarde se internó nuevamente en la tierra ranquelina y obtuvo en 1889 el
permiso del gobierno para ocupar un campo en Miaucó Grande, provincia de La Pampa. Más tarde
lo cambiaron por otro en Limay Mahuida No 21 letra C secc. XIX.,- dice su nieta en su libro.
Tengo en mi poder una carta de Luis Baigorrita dirigida al cacique Simón Coliqueo de Los
Toldos (Bs. As.), fechada en 1897 en Potriló, La Pampa, topónimo que se conoce en esa sección
XIX b. Luis Baigorria se había casado con Juana Galván, nieta del cacique Galván (Calvaín) y de
ella tuvo cinco hijos varones: Francisco, Juan, Santos. Pedro y Julián. y tres mujeres: Josefa 1º,
Cecilia y Marcelina. "Lucho" murió en su campo el 3 de Febrero de 1933, a los 83 años. José
C.Depetris de Santa Rosa me mandó el árbol genealógico que el elaboró dede Pichón Gualá y Rita
Castro hasta 1950 con muchos datos. Algunos descendientes viven aún en la Colonia Emilio Mitre.
Se conservan fotografías de “Lucho”. En Marzo de 1990 falleció “la última princesa ranquelina”,
Marcelina Baigorrita de Urquiza, hija de Luis Baigorria. Sabía que su abuelo ha sido el cacique
Pichún Gualá. Su hijo Benjamín alcanzó más de cien años. Ellos vivían desde 1880 en Epuló
(Bs.As.). Y finalmente en la Colonia Mitre (La Pampa), vecino de la tribu de Cabral.No eran
amigos. (Los datos saqué del periódico La Arena de Sta. Rosa (L.P.), artículo de J.C. Depetris y W.
Catzenave. El Padre Pozzoli visitó en 1925 su familia en Pichi Maricó e hizo una foto.
FAMILIA DEL CAC. LUIS BAIGORRITA ( LUCHO BAIGORRITA)
Bisabuelo : cac. Llanquetruz 1770 - 1838
Abuelo: Pichú Guala 1830 – 1855 cas.c. Rita Castro (cautiva)
Encomendado al Cnel. Manuel Baigorria 1809 – 1875 cas.c. Lorenza Coliqueo 1845-1921.
Man. Baigorria 1862 la devolvió a Los Toldos, cuando Lucho tenía 10 años
LUIS BAIGORRITA 1850 – 1933 casad. 1º Rita Achá y 2ºcon Juana Galván
1º Hijos de Lucho y Rita : Josefa Baigorrita 1877- cc. Justo Manquillán
Los nietos son numerosos.
2º Hijos de Juana Galván 1870 – 1942 llamada “Quinchui Rosá”, nieta del cac.
Calvaiñ
l, Pedro Baigorrita vivía en Epuló Bs.As.
2.José Gregorio Baigorrita cc. Ramona Orozco (sin hijos)
3. Francisco Baigorrita cc. Gabina Zabala (prima sanguínea ) en Epuló :muchos hijos
Un sobrino nieto Pedro Eugenio Vigne publicó en Memorias de las Jornadas Ranquelinas
1998 p. 157 dos páginas con fotos. Hoy vive en Toay
4. Juan Baigorrita cc. Avelina Urquiza 1901 estuvo en Toay y Loventuel Tuvo varios hijos
5. Santos Baigorrita cc Aurora Campú 1903 , en El Odre (varios hijos)
Carlos Campú fue designado cacique e introdujo el Nguillatún
6.Julián Baiorrita (soltero) 1904 en El Odre, 1954 en Telén
7. Celia Cecilia Baigorrita (soltera) en Epuló, Trenque Lauquen, Bs.As 1890, en el Odre
1913
8. Marcelina Baigorrita cc. Braulio Urquiza (sin descendencia) en Catriló 1897 y Victorica
1994, donde murió en 1999 en el asilo de ancianos.
9. María Baigorrita (sin datos) en EL Odre 1906
10.Guillermina Baigorrita cc. Graciano Zárate en El Odre 1906 ; m. 1997:numerosos hijos
11. Fausto Baigorrita (soltero) en El Odre 1905 y en Santa Isabel 1950
12. Yo detecté un 12º Benjamín Baigorrita en Epuló y en Colonia Mitre. Más de 100 años
56
Celso Valle en su libro Salesianos en la Pampa p. 34. Publica su foto. Luis F. Ruez: Los
indios araucanos en la República Argentina B.A. 1929, incluye fotos de caciques p. Ej. Del cac.
Antonio Campo y señora. 1825 el Padre Pozzoli visitó a las familias del cacique Luis Baigorria e
hizo fotos en Pichi Mericó secc XVIII c. 2 (R.P. Enrique Pozzoli: Tres misioneros salesianos.
Relato de una gira misionera por el dilatado yermo pampeano; cronista y fotógrafo. En Obra de
Don Bosco. Casa del Boletín Salesiano Bs.As. 1950 110 pp) . Memorias del Cnel Manuel Baigorria,
ed.El Elefante Blanco con notas del P. M-Hux, 2006.

BAIGORRITA (1837 – 1879)


El cacique BAIGORRITA, Manuel ( o Manuel Baigorria Hualá, alias Maricó): (1837-1878),
era un célebre cacique ranquel. Era hijo del cacique Pichuín Hualá, muerto en 1855, y de Rita
Castro, cautiva puntana de El Morro, y era nieto del cacique Llanquetruz IIº, fallecido en 1838. Sus
hermanos eran los capitanejos Quinchan, Cayomuta, Epu(h)ueque, Caispán( y Luis (Lucho). Sus
hermanas: María, Celia y Josefa.
Nació, pues, en 1837 en La Pampa. Como perdió a su padre a temprana edad, el Cnel.
M.Baigorria, militar refugiado en La Pampa, que era muy amigo de Pichuín Hualá, y según el deseo
de éste, expresdo antes de morir; este cuidó de Manuel y sus hermanos y de su educación (en Río
IVº). Cuando Lorenza Coliqueo, su segunda madre, no quería convivir más con Baigorria, porque
éste (en 1864) se casó en San Luis con otra Lorenza (Barbosa), ella volvió a su tribu en Los Toldos
(Bs.As.). Habían vivido en Poitahué, (laguna) en el departamento de Leventué, segundo centro de
los ranqueles.
En 1855, el Coronel Baigorria, que era su padrino y por eso le había dado su nombre y su
apellido, fue indultado de su actuación de unitario y fue nombrado jefe de la frontera sur de
Córdoba y de San Luis con sede en el Fuerte de Tres de Febrero. Ese mismo año, el 25 de Mayo de
1855, había muerto su amigo Pichuín Hualá. El cacique Llanquetruz, hijo de ese otro Llanquetruz
IIº, asumió la jefatura de la tribu de Poitahué hasta que Baigorrita tuviese más edad. Así lo había
dispuesto su padre (Arch. Córd. Sccc. Gob. T. 239. p. 148). El coronel Baigorria organizó el
Regimiento de Dragones No 7 y le agregó a los indios amigos de los caciques Canué y Coliqueo.
Recomendó también al Presidente J. J. de Urquiza a su ahijado Baigorrita. al que ya iba
encomendando misiones diplomáticas (AGN. VII. T. 119: 5.6.1857). Se conserva también una carta
del coronel al cacique Juan Calfucurá de Salinas Grandes, de 1857: "Mando con la carta a
Baigorria, mi tocayo, para que lo aconseje y de este modo no pierda la amistad con usted, como la
tenía mi hermano, el difunto Pichún". (Maguire. J.: Loncahué. p. 143)
En 1862 Baigorrita había asumido ya la jefatura de su tribu, lo que dice el cacique Mariano
Rosas en su carta al general Emilio Mitre, el 29 de octubre de ese año: “Llanquetruz... queda bajo
Baigorria Chico, hijo de Pichún” (Arch. de Veda y Mitre y Arch. Est. May. 29. Nov. 62). Poitahué
distaba unos 50 kilómetros de Leuvucó, sede del cacique principal Mariano Rosas. Si Baigorrita
capitaneaba las familias de Llanquetruz, es casi seguro que éste había muerto. Baigorrita estuvo en
pie de guerra con el jefe de la frontera puntana. Tenía 360 indios cerca de Villa Mercedes. Ya en la
invasión del 15 de Septiembre de 1863 desafió a personal duelo al coronel Íseas. Este destacó al
valeroso teniente Díaz para observarlo, pero los indios lo emboscaron y no volvió más. A pesar de
que Mariano Rosas por intermedio de su comisionado, el capitanejo Cayupán, concertara un
tratado de paz con el Gobierno nacional por intermedio del coronel Baigorria y que firmara
Baigorrita en Poitahué, el 18 de Junio de 1865, (en una carta del 17 de junio de 1865 avisó que
Calfucurá estaba preparando una invasión; la hubo en el Sur)-; bien pronto los indios de Baigorrita
y de Epugner apoyaron los montones del interior que, disconformes con la política de Buenos Aires,
lucharon por un federalismo a ultranza. Atacaron en 1867 la Villa Mercedes y en 1868 La Paz. en
Mendoza: Allí el saqueo fue más devastador. Nada quedó en pie. ni la iglesia del pueblo.

RETRATO
Sin embargo, guardaríamos de Baigorria una imagen equivocada si lo viésemos como un
vulgar malonero. Lucio V. Mansilla nos lo describe, nos lo pinta en su famoso libro “Una Excursión
a los Indios Ranqueles”, pues lo trató y visitó en su toldería en Quequén (Poitahué, La Pampa) en
57
1870. En la misma oportunidad. fray Moisés Alvarez celebró una misa en su casa y bautizó al hijo
mayor de 3 años con el nombre de Lucio Baigorria. El misionero atestigua en su crónica que el
cacique le había solicitado el bautismo de este hijo y prometió educarlo cristianamente. Y escribe:
"Estoy seguro de que Baigorrita se inclina a ser bautizado. También el Padre Moisés Burela,.
dominico de Mendoza, llegó a la misma toldería, como anota en su informe al ministro Avellaneda
(25.5.1870). Mansilla. en el cap. 45, dice: "Baigorrita tiene talla mediana; predomina en su
fisonomía el tipo español (de su madre, de la que le hablaba muy bien). Sus ojs son negros, grandes,
redondos y brillantes; su nariz respingada y abierta: su boca regular; sus labios gruesos; su barba
corta y ancha. Tiene cabellera larga, negra y lacia y una frente espaciosa que no carece de nobleza.
Su mirada es dulce; bravía, algunas veces. En este conjunto sobresalen los instintos carnales y cierta
inclinación a las emociones fuertes, envuelto todo en las brumas de una melancolía genial... Tiene
reputación de valiente, de manso y de prestigio militar entre sus indios. Sus costumbres son
sencillas. No es lujoso ni en los arreos de su caballo... Tiene 32 años..." Ignacio Páez pintó su
retrato (Mus. Hist. Nac.).

TRATADO DE PAZ

Lucio V. Mansilla, pues, quiso concertar de nuevo el tratado de paz,. turbado por el avance
de la frontera hasta el Río Quinto. El tratado no fue aprobado por el Presidente que se había
disgustado con el coronel, siempre algo extravagante. Dos años más tarde, los padres M. Alvarez y
T. Gallo realizaron otro viaje hasta Leuvucó y Poitahué y concertaron, autorizados por el gobierno,
el nuevo contrato de paz ( el 20 de Octubre de 1872). En su relación escribe el P. Alvarez: "De
Leubucó a los toldos de Baigorrita sólo habrá 12 a 13 leguas... Así que llegamos, (Baigorrita) salió a
recibirnos, sin aparato ni ceremonias. Este es el indio más sincero que he encontrado en Tierra
Adentro: Dice lo que siente, sin rodeos, y manifiesta sus temores sin reservas..." Entre los
capitanejos principales nombra a Yanquetruz y a Cayupán. En una gran junta en estos toldos,
incluyendo también los representantes de Mariano Rosas, el 20 de Octubre ratificaron el tratado de
paz de 23 artículos (Copia Doc. 256 en el Arch. del Convento de Río Cuarto, original en Arch. Est.
May. No 1188). Por el artículo 3° se lo reconoció como oficial del ejército con un sueldo de 150
pesos. El gobierno aceptó este tratado el 6 de Diciembre del mismo año, y el coronel Arredondo fue
autorizado a racionar a los indios de Baigorrita como tropa regular (Doc. Mus. Hist. Nac. N o 10,
380). Desde entonces, los indios fueron pacíficos y no incursionaron más hasta que nuestras tropas
expedicionarias los atacaron, en 1878.
Ya en 1875, el general Roca quiso dar por anulado el tratado, pero había otro campo de
guerra en el sur que reclamaba ser solucionado primero. Para conseguir los beneficios del pacto
tuvieron que movilizarse. En 1874 partieron comisiones de Mariano Rosas y de Baigorrita junto con
el Padre Donati para reclamar las raciones en Buenos Aires. Pero cuál no fue su estupor, cuando se
les ofreció tierra entre los cristianos; es decir, que los querían desalojar de sus terruños. La política
de siempre, desde la época de la conquista española (Arch. Mus. Hist. Nac. N o 8449 y 8458). Otra
decepción ya habían experimentado en Mayo de 1872, porque el general D. Teófilo Rey de
Ibanowski había invadido sus tierras. Si no hubiera sido por la intervención del Coronel Manuel
Baigorria, los hechos habrían salido diferentes . Se llevaron consigo a la tribu del cacique Martín,
culpándolo de una invasión del año 1870. (Arch. Est May. No 1260)
Julio A. Roca, quien sustituyó después de la Revolución del 74 al jefe de la frontera, el
general J. M. Arredondo, renovó el tratado con los ranqueles, el 8 de Mayo de 1876, en Río IVº ante
los representantes de M. Rosas y de M. Baigorrita.
En 1877 murió el cacique principal Mariano Rosas (cuya biografía complementa muchos
datos aquí registrados). Baigorrita creció entonces en categoría e importancia, aunque no ha
superado al cacique Epugner. En la lista de los indios de lanza de las diversas tribus leemos que
Baigorrita tenía 600: Epugner. 600: y Yanquetruz, 300 soldados de lanza. En 1875 falleció en San
Luis su gran amigo, el Cnel.Manuel Baigorria, y descansó de sus azorosas campañas y andanzas.

LA PERSECUCION
58
La historia de los años siguientes es tenebrosa y a veces oscura, difícil de explicar.
Mientras, en Julio de 1878, el Presidente N. Avellaneda firmaba la renovación del tratado de paz,
los militares prepararon sus expediciones de la Conquista del Desierto, también a las tierras
ranquelinas. En el Archivo de Río IVº hay una carta de Baigorrita, del 3 de Julio de ese año, dirigida
al Padre Donati, en la que le dice ,que no se les da lo estipulado por los tratados. "Algunos jefes
piensan invadirnos.
¿ Por qué?" (Doc. 893, Río IV). El 20 de Junio le ha escrito "al Excmo. Sr. Ministro de Guerra y
Ministro de la República Argentina, General Julio A. Roca. Mi apreciado compadre: ...hoy mando a
mi cuñado Cayupán y a mi cuñado Millacedo (Millaqueo) y a mi hijo mayor para visitarlo... para
asentar nuevos tratados... A mi hijo lo mando para más constancia de sus tratados y espero que ¡mi
Dios!, mientras yo viva, no he de apartarme de mis banderas argentinas. Compadre, pues desde que
yo he tenido tratados, me parece no haber faltado yo a ninguno, porque yo no les permito.., y es que
no salen a robar". (Piana. E. L.: Toponimia pampeana, p. 267)
Los militares argumentaron: "No han cumplido los tratados". Y otro decía: "Para estos pillos
el pan en una mano y el garrote en la otra" (27.X.78). Cumpliéndose el término en que debían
presentarse en Villa Mercedes para recibir las subvenciones, se acercó una nutrida comisión. El 23
de Octubre, en una singular sorpresa, el ejército rodeó la comisión y apresó a 94 indios, ocho
mujeres y seis niños. (La Comisión de Epugner fue apresada el 26 de Octubre.) A unos decían que
sus familias debían venir a ubicarse donde el ejército les indicara, y a otros, que habían sido
apresados por robos. El 26 del mismo mes. el general E. Racedo y sus tropas llegaron ya a las
tolderías ranquelinas. En ocho días, -informó el general-, eliminaron a 250 indios de pelea. Ya la
viruela había hecho estragos entre ellos, los meses anteriores.
El 11 de Noviembre marchó el coronel C. Villegas a los campos de Baigorrita en Toay.
Racedo le había avisado "oficiosamente" de que vendría a buscarlos y que debía situarse donde él
les indicara. El 14 de Noviembre, el general Rudecindo Roca atacó con su Regimiento 9º de
Caballería los toldos de Leuvucó. De allí escribió una carta a Baigorrita, engañándolo, que venía a
estipular un nuevo tratado de paz. En realidad era un ardid para entretenerlos y ganar tiempo para
caer al día siguiente, con las primeras luces, sorpresivamente sobre sus toldos. El coronel R. Roca
logró alcanzar a Poitahué, el día 18 de Noviembre a las cuatro de la mañana, y capturó en la
sorpresa al cacique Melideo (hermano de Mariano Rosas), a 5 capitanejos y 70 indios de lanza y
230 de la chusma. Epugner fue capturado el 18 de Diciembre con 300 de su gente.
Baigorrita y "Lucho" se aprestaron a la resistencia, mientras desmontaban los
toldos: presentaron combate a los invasores en Nahuel Mapú y luego movieron a su gente hacia el
país de los pehuenches. Por más mal, los castigó un fuerte temporal (Informe de E. Racedo al
Ministro. 7.1.79). El 8 de Enero escribió Levalle: "Han de buscar sometimiento o deben morirse de
hambre". Durante 1879 el cerco de la persecución se hizo cada vez más estrecho y su gente se fue
desgranando. El 11 de Enero escribió M.J.Olascoaga al Dr. Zeballos, que había reunido todos los
partes de las operaciones y que cree que sólo en las operaciones de Villa Mercedes y Sud de
Mendoza se habían hecho unos 3.000 prisioneros. El mismo escribió el 7 de Febrero de 1879 al Dr.
Zeballos, que le había reservado un cajón de las curiosidades pampas, pero que temía que se había
perdido en el camino.
En Febrero, Baigorrita supo que las columnas del coronel Marcelino Freire venían en su
persecución. Efectivamente, el 15 de ese mes se acercaba desde Trecán hacia Quenquez, donde
acampaba Baigorrita. En la sorpresa le apresó 103 indios de lanza y 296 de la chusma (Olascoaga. I,
p. 117). Entre los muertos se enumeran un cacique , a los capitanejos Lenqué. Lincopán, Chincol y
45 indios más. Baigorrita se retiró quemando campos tras sí para protegerse. Pensaba volver en
Mayo, porque creía que durante el invierno lo dejarían tranquilo. En sus buenos tiempos invernaba
a sus caballos en Quentr Maraco, Merrucó, Trehua Lauquen y Chicalcó. Pero los perseguidores
siguieron sus pasos aún en el invierno.
El 13 de Mayo lo atacó el mayor Ilescas a la izquierda del río Agrio. Murieron 30 indios.
Taboada mató el caballo blanco del cacique; pero montando otro, se escapó. Quedaron prisioneros 7
indios de lanza y 57 de la chusma. (Olascoaga. II, 40 y 171) Llama la atención que no se notifica el
número de los indios muertos, ni se dan otras noticias, como la tenemos de de la Sra. Mariqueo
59
quien dijo al historiador Stieben: “En Leventuel trajeron un gran malón, mataron a muchos
paisanos; nos llevaron la hacienda y destruyeron los toldos”. El Dr.Dupont, quien acompañó la
columna del Comandate Racedo, anotó en su diario cuánto sufrieron los pobres perseguidos:
viruela, sífilis,hambre y diarrea. Los prisioneros morían de hambre y de frío. Cada día se cavaron
fosas para enterrar a los muertos..
El día 23 de Mayo, Baigorrita llegó con el grueso de su gente a Cochicó, donde lo atacó la
tropa de Rudccindo Roca, y le apresó a los capitanejos Fortuna y Colunao, en la margen derecha del
río Colorado. El Comandante Rudecinda Roca llevaba a Baigorria ya cerca y con solo un resto.En
Malbarco apresaron 13 más (12.6.79). A mediados de Junio, la división de R. Roca reanudó la
persecución. El 14 de ese mes el Tnte. Torres sorprendió un grupo que estaba huyendo y apresaron
al cacique Neculqueo y 27 indios de lanza y 80 de la chusma. El mayor A. Ilescas trajo entre los
prisioneros parte de 1a propia familia de Baigorria y a su secretario José "Vuta" (Viejo), a quien
quitaron cartas y pasaporte (Olascoaga, II. 141). El ayudante Amieva hizo 145 prisioneros. Era una
cacería de indios. El capitanejo Ramón Calfumén, yerno del cac. Baigorrita fue tomado preso por el
Mayor Taboada, el 16 de junio de 1879 y 300 más. Murió en el campo de concntración por las
condiciones inhumanas (Olascoaga II 157 y A. Vuletín: La Pampa p. 125)
El día 20 de Junio de 1879 también el sargento J. Alvarez volvió a emprender la
persecución, porque los exploradores habían visto al cacique sobre el Colorado. Se creyó que iba al
Neuquén. El 25 le dieron nuevo combate en Luancó y Ranquilcó. en el momento en que iban a
pasar el río. En esta acción le apresaron 22 indios y 102 de la chusma. Entre ellos se hallaba la
cautiva francesa, artista y secretaria personal, María Carriére de Omer.
Baigorrita nuevamente se escapó, mientras R. Roca regresaba de su expedición al
Chadileufú. Le habían quitado 229 indios, dice el Documento No 1034 del 20 de Junio de 1879
(Arch. Río IV). No es exacta la cuenta y tampoco dice el número de los muertos. Baigorria y
Cayupán estaban dispuestos a perderlo todo. "Lucho" Baigorria escribió a Mariqueo: "Dile al
Comandante Roca que sé muy bien que estoy rodeado por todas partes: Con todo no me rindo". Por
el momento los caballos de "los blancos" estaban rendidos.

SU MUERTE
El 12 de Julio, los temidos sargentos mayores Saturnino Torres y Zacarías Taboada salieron
a una nueva persecución. En Auca Mahuída se entregó el cacique Huillipán y su yerno Calfunao
con 8 indios y 38 de la chusma. El día 13 de Julio, el sargento Adrián Ilescas apresó a 230 indios de
Baigorrita (parte del 15. VII.). El día 15 de Julio, S. Torres, el jefe del 2° batallón de Choiqueros,
derrotó al mismo cacique Baigorrita y lo hirió gravemente: mataron 18 indios y apresaron a 150
(Parte de Ilescas), también al mismo cacique y lo hicieron montar después de vendarle las
heridas.Pero él, rompiendo las ligaduras, echando lejos el poncho, quiso morir peleando. Y lo
mataron, y a cinco más con él. Un gran silencio y nadie más le hizo el duelo al difunto jefe ranquel.
El día 16 de Julio, S. Torres volvió al campamento llevando al recinto entre los 300
prisioneros a la propia familia del cacique Baigorrita. Era un recinto de piedras, donde dominaba la
más espantosa miseria, hambre, desesperación y la viruela mortífera. El Constitucional, periódico
de Mendoza, resumiendo la campaña, dice: "Aquí hay 800 prisioneros".
Según el informe del sargento M. Torres, del 19 de Julio enviado al coronel Uriburu, el
cacique Baigorrita había intentado huir, con poca escolta, por el río Neuquén. Allí los sorprendieron
en la mañana del día 15. Los apresaron en la mañana siguiente. entre ellos también al cacique. Este
había sido herido "y falleció en el camino". (Olascoaga, II, 192: y Ocampo: Regimiento 7º, p. 143)
Torres Ibáñez, en su libro Pichi Calquín (1930, Revista del Suboficial) completa la
información, diciendo que, herido el cacique, lo pusieron arriba de una cabalgadura. Se lanzó al
suelo y pidió una lanza. Murió en manos del sargento Avila.
Otro informe del gobernador de Mendoza. D. Elias Villanueva, dirigido al ministro de
Guerra, decía: "Cayó el cacique Baigorrita en poder de las fuerzas, después de combate reñido. El
mayor Torres lo mató, porque no quiso rendirse". Es de notar que este informe difiere del expresado
por Torres.
60
El Periódico “La Patria” de Dolores, transmite el 30 de Agosto de 1879: “Comunica el Cnel.
Uriburu: El 13 de Julio salieron partidas en persecución de los (ranqueles) dispersos. Herido
Baigorrita, murió el 17 de resultas de las heridas.. Toda la tribu deshecha.”
Hay dos versiones más sobre estos hechos, de dos testigos oculares. El primer testimonio es
del expedicionario José Zabala: “Una patrulla perseguía a Baigorrita. Lo alcanzaron. Entonces los
indios saltaron de sus caballos y huyeron de a pie monte arriba. De lejos los fusilaron y mataron a
algunos. Luego le tiraron a uno a quien le habían destrozado el muslo izquierdo y el brazo derecho.
Luego lo alcanzaron. Por orden de Avila lo remataron. Cuando rejuntamos a los restantes, les
preguntamos cuál era el cacique. Contestaron que el que estaba allí muerto. Así terminó el famoso
Baigorrita”.
Félix de San Martín, en su libro “Neuquén”, da otra versión o variante: “Tenemos la versión
directa de uno de los actores en la tragedia final de los ranqueles, es del choiquero Diego Castillo,
mendocino, que falleció hace pocos años -–dice en 1919-, a una avanzada edad. Sorprendido por la
partida del Sargento Avila, en la madrugada siguiente al día del encuentro, Baigorria no quiso
montar a su caballo de batalla que uno de sus capitanes le alcanzara enfrenado. Quitóse el poncho
que vestía y esperó a pie firme, con la larga lanza en la mano y su puñal en la izquierda (rodeado
de ) la partida de choiqueros. Perdida sus tierras, su familia prisionera, muertos o dispersos sus
lanceros, el último soberano ranquelino debió sentir lo irreparable de su tragedia, de su destino y del
de su raza. Y grande, aunque bárbaro, supo ser digno de su rango en aquel momento supremo de la
vida; hizo pie en el propio deslinde de aquella pampa en que sus mayores y él, a su vez, reinaron,
cayendo con las armas en la mano. Si Baigorrita hubiera muerto en una carga al frente de sus
hordas, allá en los campos natales, su fin no tendría la grandeza trágica con que se presenta...Murió
peleando...a un año de firmar por tercera vez (4ª) un tratado de paz con el Gobierno Argentino. Lo
aniquilaron junto con su pueblo”.
BAIGORRIA, José María (su nombre indio era Güirichal) era hermano del cac. Baigorrita.
No tengo más datos que éste: Fue apresado en diciembre de 1869, en la invasión del cacique
Anegnerr en protesta del avance de la frontera por el Cnel Charras y el Ing. Cnel. Juan F. Czetz de
Junin a Fuerte Lavalle Norte “Ancalú” o San Martín. Mem. (De Guerra 1870 p. 268)

CAPITANEJOS DEL CAC. MANUEL BAIGORRITA


ARNAO 1879 fue apresado por la IIIª división
ANTITRIPAY, 1872, Lita del Padre Donati (ahora en el Museo del Indio de Los Toldos

BAIGORRIA, Coronel Manuel


Mencionamos al que sería el Coronel Manuel Baigorria, porque tuvo tanto que ver con los
caciques ranqueles y sus tribus, especialmente en los veinte años de su permanencia como refugiado
político. Algún autor le ha llamado cacique Manuel Baigorria, vale sólo en sentido figurativo. El
escribió sus Memorias que por parte han sido editados y yo he preparado una nueva edición,
corregida y ampliada por cartas suyas que encontré en los archivos y por noticias que le afectan
principalmente. La editorial El Elefante Blanco publicó este trabajo en 2006 .Mucho queda todavía
en el misterio. He estudiado su familia y genealogía y sólo el testamento me ha revelado el secreto
de su nacimiento. Estas Memorias son una importante fuente para conocer sobre todo a los indios
ranqueles y su historia.

BALDEBENITO ver Valdebenito


BALQUE VELLÁN, Cristóbal, 1856, capitanejo boroga de 25 de Mayo. Recibió un indulto
de traición y le entregaron su mujer, el 2 de Noviembre de 1852 (AGN S.X. 19-4-5).
61
BALTA MAURE, 1574, cac. comechingón de Pisis Cara, Altautina, Córdoba; encomendado
de Nieto (Montes, 1954 p. 70).
BALYA MAIN, Juan Antonio, 1833, cac. pehuenche que vivía a pocas leguas de Chacal y
Malalhué. El 23 de Marzo de ese año fue sorprendido por la columna expedicionaria de Felix
Aldao.
Barbas o Barbitas ver Antepán. (payún, abreviado pan es en castellano barba)
BARBÓN 1822, cac. ranquel (o puelche) en Marilincó. Más tarde vivió en Butanilgué, a 30
Km. del Paso de los Algarrobos (Dep. Leventué, La Pampa) Allí lo sorprendió, en 1833, un
escuadrón de expedicionarios de la División del Gral. F.Aldao, al mando del Tnte. José A.
Rodríguez. Pues, en la persecución que hicieron al cac. Llanquetruz y a los ranqueles, llegó a las
Islas del Río Salado (Dep. Limay Mahuída). Esos ranqueles habían huído a tiempo. Las tropas
mendocinas, en cambio, habían descubierto unas tolderías de indios puelches y los atacaron.; eran
los indios d los caciques Painequeo, Cayún, Quililan y Quinchao. El 4 de Abril sorprendieron al
cac. Barbón junto a los caciques Pichón, Leivan y Güellef . Según información tomada, el cac.
Barbón tenía entonces, más de noventa años. Lo hicieron prisionero. Al cac. Guellef lo mataron y
también a 11 indios y 6 mujeres. Los otros dispararon, pero fueron perseguidos y batidos en
Jumecitos, cerca del lugar, donde hoy conocemos Butaló (Dep. Chalileo). Allí murieron también los
caciques Pichón y Leivan, 43 indios de lanza y 13 mujeres. Los presos sumaron 73. Los
concentraron en el campamento en Butanilagüe.
A pocos días, llegó hasta allí el cac. amigo Juan Goico, que formaba parte de la División de
F. Aldao. Le ordenaron que diese muerte al cac. Barbón y se hiciese cargo de las cautivas. El no
quiso hacerlo. La documentación no nos señalan sus razones; pero nosotros podemos deducir
bastantes. Entre tanto el anciano cacique fue interrogado y dio informaciones precisas sobre la
pampa y sus pobladores y sobre la guerra de entonces. Parecía que el General le iba a llevar con
vida. El Diario que escribía Jorge Velazco, le carga con una enormidad de culpas, aunque
documentalmente no podemos probarlos. El 15 de Mayo, los indios de Goico solicitaron licencia
para ir a casarse con las prisioneras. Pero el día anterior, el escuadrón segundo había sufrido una
sorpresa india en el Paso de la Balsa, al pie del Liman Mahuída, que fue un desastre. Por eso se
enardecían los ánimos de los mendocinos y destruyeron a todas las prisioneras. También entregaron
al cac. Barbón al cac. Goico y a sus indios para ajusticiarlos. El cac. anciano “murió en sus lanzas”,
el 15 de Mayo de 1833. Su cabeza fue expuesta en un atalaya a orillas del Río para escarmiento de
los ranqueles. (Velazco, Jorge: Diario de la expedición sobre los indios del Sur en 1833, en R:J:E:H:
Mend. V. 1937).
BARBÓN, 1879, cac. ranquel que tuvo su toldería en Paso de los Puntanos con los indios de
Guitarro (Olascoaga II. 285)
BARTOLO: ver Yogarri, Don Bartolo.
BARTOLOMÉ, 1615, cac. de una reducción del Padre Francisco Arena en la jurisdicción
de Buenos Aires. “Don Bartolomé” había sido “cazado” y traído desde unas 22 leguas de la ciudad
por el Gobernador Hernand Arias de Saavedra. Este había fundado la Reducción de Santiago del
Barradero. Allí los indios labraban la tierrs y se familiarizaban con los españoles, tanto que
llamaron al cacique “Don”. En la Reducción había un sacerdote doctrinero. Parece que el primero
ha sido el Padre Bolaños, quien se quedó con ellos hasta el año 1625; luego, muy viejo, se retiró. D.
Diego de Góngora en su informe anotó los siguientes datos demográficos: 63 indios varones, 11
infieles; 58 indias, 7 infieles (e.d. no bautizadas) y 58 niños. En 1621 hubo allí 200 confirmaciones.
La iglesia era de gran tamaño de tapias cubiertas de maderas. Los indios no vivían ya en toldos, sino
en ranchos cubiertos de pajas sobre palos..Todavía usaban arcos y flechas hasta que aprendieron de
los querandíes usar la boleadora. Don Bartolomé era de raza guaraní. Pero los vecinos eran de
diferentes razas. Esto trajo consigo algunas dificultades, pero más sufrían por los abusos tan
frecuentes en el empleo en las estancias de los españoles. Muerto este cacique principal, les hacían
pleitos por sus tierras y la tribu iba reduciéndose en número. En 1655 hubo sólo 25 feligreses. La
Reducción, entonces, fue reforzada por indos de la Reducción de San José de Bagual. (Lit:
C.Bruno, Historia de la Iglesia en la Argentina II p.193 y J.A. Barbich: Historia de Santiago del
Baradero, BA. 1980 p.18)
62
BARROS, Miguel, 1872, capitanejo picunche perteneciente al cac. Udalmán. Figura en el
tratado de paz de los picunches realizado en San Rafael, el 27 de Agosto de 1872 (Ver Caepí). Pero
la Conquista del Desierto no los ha respetado y tuvieron que luchar a orillas del Río Barrancos; no
sé con que suerte. Su nombre o apellido es castellano.
BASILIA, 1783, “cacica” huilliche de la región de Coluna, jurisdicción de Carmen de
Patagones. Según el Diario de Fary Francisco Menéndez, iba a las tierras de las manzanas a juntar
frutas para elaborar chicha.
BASILIO, 1825, cac. tehuelche unido al cac. Llerequen (AGN. Biedma. VII. 10-4-14)
BERGA MAIÑ (o Bergamay, Belgamain) 1750, cac. pehuenche, sobrino del cac.
gobernador de Malalhué de nombre Ancanamún). 1750 acompañó y auxilió al gran convoy de
carretas que partió de Mendoza a Buenos Aires. Fue gratificado por esta gauchada, llamándosele
“leal vasallo y servidor de su Majestad” (Arch. Mend.) Durante los trájicos acontecimientos de la
Guerra Peheuche, se le nombra especialmente en los actas de los parlamentos realizados en San
Carlos en 1782, 1787 y 1792 (Arch. Mend. Carp107). En Julio de 1787 murió por la viruela que
hacía estragos en Malalhué. Al mismo tiempo falleció también el cac. Ancanamún.
BEMA, N. 1879, capitanejo ranquel de la tribu de Baigorrita. Compartió con ellos tiempos
de paz y la deshadada Conquista del Desierto. Pues, ante la persecución, huyeron al sudoeste. En
Junio de 1879 fue alcanzado por una patrulla de la División quinta. Fue apresado por tropas del
Tnte. Coronel Godoy, junto con los capitanejos Huillegal, Gualaquín y Güerni y 270 indios.
Etimología: enigmatica)
BERGAMAIN, 1782, cac. pehuenche del grupo de Barbarco. En abril de ese año intentó
sustraer a los indios amigos de la influencia de Mendoza; pero el Comandante de San Carlos
defraudó tales intentos, lo que agradecieron los indios de Ancanamún y de Roco. (Arch Mend.
Carp. 107) Era hermano del cac. Ancanamún.
BERNARDO, cac. huilliche. En 1878 la Conqista del Desierto llegó a su toldería en Curicó
(Río Negro) (Olasc. I. 246)
BERRE NAMÓN, 1826, cac. pampa que figura en el acta del tratado del Arroyo Pecuén
AGN X. 27-7-6)
BIBIANA GARCÍA (o la Reina Bibana), 1880 actuó como cacica y machí del resto de la
tribu de Catriel que, expulsado de Azul y Olavaria, vivía en Piedra Blanca, un rincón inhóspito de
Río Negro. Ella mantenía el ánimo de su gente, revitalizó su tradición y formó apóstoles de su raza.
Tenemos su foto con un grpo de esta población que estos indios “vencidos” que viajaron a Buenos
Aires, estando en compañía del capitán Rufino Solano y los capitanejos Juan Centenera y Máximo
Jérez. (ver Miguel H. González en su libro Catri Mapú).
BICOLA, 1590, cac. Comechingón de Asagasta, al Nor Oeste de San Luis, en la encomienda
de Ruegas (Montes p.77).
BIENAURE, 1573, cac. comechingón de Canunta Naure, “camino de Cuyo”, encomendado
de Montánez. (Montes p.77)
BIEN NAVIRA, 1586, cac. comechingón de Casambo o Cuyo (Abreu)
BIGUÄ es el cac. Casimiro-
BIHI NAGUAN, 1573, cac. comechingón de Cocha Sacat, Cruz del Eje, Córdoba;
encomendado de Suárez (Montes p.56)
BILCHAL,1858, cac. pampa de la agrupación de Bahia Blanca, bajo el cac. Ancalao.
BIBLISMI, 1573, cac. comechingón (principal) de Biliblas Anleta, Cord. Vivía y actuaba en
las Sierras Grandes; encomendado a Montáñez (Montes 1954 p. 79)
BINAGA (Binaca) 1596, cac. comechingón que residía en las tierras llamadas “Holcoty”,
San Carlos de Mendoza. Fue sometido a García de Urbina con otro cacique llamado Etitian. El
sucesor del cac. Binada se llamaba Filian.
BLAN (Blancón) ,1833, uno de los caciques ranqueles que, después de la Campaña del
Desierto de Rosas, inició la forzosa peregrinación, porque las tropas rosistas aprovecharon a los
borogas de Bahía Blanca y de Guaminí; los perseguían, hasta que ellos fueron victimados. Sus
reacciones en 1836 en Tapalquén y de 1839 en el mismo campo, resultaron inútiles. Según los
partes de la batalla del octubre de 1836, el cac. Blan habría muerto en la persecución. Si fuese
63
verdad, el cac. Blán, mencionado en la segunda contienda en Tapalquén,en 1839, sería un hermano
o un hijo del primero. Etim.: Plang es blnco.
BLANCO, José, 1870, capitanejo entre los ranqueles de Leuvucó. Lucio V. Mansilla, en su
libro Una Excursión a los Indios Ranqueles dice, que “el famoso cacique Blanco ha vivido mucho
tiempo en la laguna del Cuero y que ha sido el azote de las fronteras de Córdoba y San Luis; terror
de los caminantes, de los arrieros y troperos”. Mansilla dice también que éste “no era ni cacique ni
capitanejo, sino lo que los indios llaman “indio gaucho”, es decir, un indio sin ley ni sujeción a
nadie.” Era temido como nadie, muy conocedor de la Pampa y con ocho o diez compañeros supo
hacer proezas notables. El camino de Río Cuarto a Achiras estaba bajo su control. El Cnel.
Mansilla, al tener noticias de una invasión a La Carlota, fue a buscarlo a él, suponiendo que él había
sido el autor de esa invasión. El pudo escapar, porque le habían llegado noticias del movimiento
militar.
Mientras se esperaba la definitiva aprobación del tratado propuesto por Mansilla y los
sacerdotes franciscanos de Río IVº, el primero fue depuesto de su cargo. Entonces el Cnel.
Arredondo llevó una expedición sobre las tribus ranquelinas, que duró quince días. En la sorpresa
hizo muchos prisioneros. El capitanejo José Blanco, como era experto guerrillero, realizó un
sorpresino contraataque al Fuerte Sarmiento, sabiendo que estaba desguarnecido; lo sitió con 200
indios y logró penetrar en la población a fuego y saco. El 28 de enro de 1871 se dirigieron también
a Las Tunas (Fuerte Gainza), pero sin éxito. El Tnte. Coronel Egidio Sosa despachó al capitán
Morales en persecución de los indios saloneros. Encontrando los rastros, los siguieron hacia El
Cuero. Como el Capitán no volvía, ni llegaban noticias de ellos, mandaron un piquete hacia El
Cuero. Este, al otro día, halló en la Posta de Chemecó (Estación Washington, Dep. de Río IVº), los
restos mutilados de cinco oficiales y 60 de tropas de Morales. Había algunos sobrevivientes heridos
(Parte del 4. 3. 1871). Habían caído en una emboscada del grupo del capitanejo Blanco. En cambio,
los caciques ranqueles, ajenos de tales movimientos, reclamaban el cumplimiento del tratado. El
Cnel. Tejedor halló bien mandar algún racionamiento; pero el Cnel. Antonio Baigorria, uniendo sus
tropas con las del Cnel. Gordillo en Villa Mercedes, solicitó permiso para ir a atacar a los ranqueles
(10.4.71). En Mayo nuevas guerrillas en las tierras del capitanejo Blanco y exitosos avances de las
fronteras hasta El Cuero.
Al año, el Cnel. Arredondo lanzó otra ofensiva contra los indios ranqueles. Entoncs el Indio
Blanco volvió a atacar el Fuerte Sarmiento con 250 indios. El Regimiento 7º estaba en campaña. La
escasa guarnición estaba a cargo del Mayor Cristóbal Báez, a quien faltaba la mano izquierday aún
la derecha estaba medio inválida. Después de una ruda arremetida, el Capitán Blanco se aproximó
al reducto y gritó: “¡Rindiendo, hermano, que ya Laconcha está embromado. Perdonando la vida a
todos!” A lo que Báez contestó con un balazo y una caustica imprecación. El Indio Blanco había
terminado para siempre sus fechorías; había caído de un balazo en el vientre. Los indios lo llevaron
en ancas y luego reanudaron sus cargas. Pero la guarnición mantuvo el fuego hasta que los indios
agresores abandonaron su intento de violarlos.
H. Greslebin, quien indagó sobre el cac. Blanco entre los viejos ranqueles (Interrogatorio
Ranquel en Cuad. Investig. Folkl. 1961) escuchó del lenguaraz D.Severo Cochao, que él había
conocido al cac. Blanco de franco color blanco, aún rosado y que era patilludo. Supo que era el
cacique más rico de la región. En cambio es inadmisible lo que dice Filiberto de Olivera César en
su novela que “el Cacique Blanco” había sido desertor inglés cuyo nombre verdadero habría sido
Jorge Mac Donell.

BLANCO, 1874, en realidad son tres los hermanos del anterior nombrado capitanejo o
cacique José Blanco. Quienes actuaron entre los ranqueles como jefes y maloneros. En diciembre de
1874 llevaron una patrulla a la Carlota. Un año más tarde estuvieron entre los indios del llamado
Malón Grande en Azul y Tapalquén; pero fueron batidos por la tropa del Tnte. Ruibal. Ante el
avance de la Conquista del Desierto en 1878, tuvieron que huir como todos los ranqueles que aún
quedaron. Pero parece que no aflojaron así no más las tierras de El Cuero. En Julio de 1879 habían
vuelto para invadir por el Tres de Febrero. Fueron sentidos a tiempo y perseguidos. Rudecindo Roca
trajo a uno de “Blanco” y 150 prisioneros más (Doc. 1028 y 1033, Arch. Río IV:13.6.799). A los dos
64
años, otro resto de los ranqueles que se había refugiado en la Patagonia, dio un último coletazo a la
vanguardia de la tercera Brigada del Cnel. Villar: Indios de Painé y Blanco sorprendieron, el 27 de
Agosto de 1881, a una patrulla en Renancó.

BLANQUILL0 o Blanco, 1857, cacique segundo de la toldería del gran Calfucurá. Era su
hijo .Vivía en la Quebrada de Pigüé. En octubre de ese año capitaneó con el cacique Manuel Grande
a sus indios en Quequén. Al día siguiente fueron batidos en Huinca leufú (Cristiano Muerto) y
Tapera de Villalba por el Ejército de Operaciones del Sur. Habían sido 500 indios en dos fracciones.
Blanquillo fue derrotado y murió el 2 de noviembre con unos 60 indios (Montferrán Montferran, El
Ejército de Operaciones del Sur p.51/52) El cacique principal Juan Calfucurá noticiado, se apresuró
a escribir al Cnel. Iturra de Bahía Blanca que se había enterado “de la derrota de Cañiumil,
Blanquillo y Manuel. Han ido sin orden mía…Sobre los que han muerto, yo no tomo mal, porque
han ido a robar a estancias (6.ll.1857) (Monferrán Monfrrán,E: Fundación de Pigüé 1955 p.56 y
J.Walther: Conquista del Desierto ed 1964 p. 549)
Otro Blanquillo se hallaba en la Batalla de Pigüé en febrero de 1858 y después de la
frustrada expedición contra los indios de Salinas Grandes, se hallaba con los caciques Colecal y
Cayunán (AGN S.X. 19-9-4)

BLANQUILLO, Ignacio, 1860, cac.salinero de Calfucurá, sobrino de Quentrel, quizás


hermano del que fue muerto en 1857. En octubre de 1864, el Cnel. J. Murga, comandante de
Carmen de Patagones, firmó una especie de tratado de paz con Calfucurá, Cañumil e Ignacio
Blanquillo. Se dice en el documento respectivo que Blanquillo era hijo del cacique Epuar y
sobrino del cac. Quintrel, hermano de Calfucurá. Toda su historia está involucrada en la de los jefes
salineros Calfucurá y Namuncurá. Después del avance de Alsina, en 1877,empezó la persecución de
él y su tribu Ese año Blanquillo fue atacado dos veces, pues en octubre salió a sorprenderlo el Sarg.
Mayor Camilo García con 45 hmbres y regresaron a Guaminí a los seis días con 80 prisioneros y
muchos animales. La segunda campaña contra él la hizo el Comandante Godoy con 100 soldados y
20 indios amigos. Prácticamente destruyron la tribu. Entre los muertos se halló el capitanejo Samuel
González, quien había trabajado con los obreros en la Zanja de Alsina, pero luego se sublevó.
Blanquillo escapó de la hecatombe. Pero la persecución continuó y en enero de 1879 lo alcanzaron
(Telegr. 8.1.79) de Levalle). Lo han buscado en Maesayú; se había establecido en Malal Huacá, a 20
leguas de Trarú Lauquén (La Pampa). Lo trajeron con 9 indios de lanza y 46 de chusma. Los
embarcaron en el vapor “Santa Rosa” para Buenos Aires y luego…no se supo más nada de ellos
(Olasc. I.1º6 y Walther ob.cit. p. 549)

BLIN BLINA CHARABA (o Bol Bol Charaba), 1575, cac. comechingón de Blin Bllin
Sacat, Salsacate, Córdoba, encomendado de Bustamante (Montes, 1954 p. 65)

BOLITAS. Puede ser una traducción de un nombre indígena, algo como Pichi Pül Pül. En
marzo de 1820 llegaron varios avisos a las fronteras de Buenos Aires de que 800 a 1000 indios se
habían reunido en los toldos del cacique Bolito para invadir los pagos de Luján, Navarro o Lobos.
Que eran de Quinteleo y Pablo. J.M. Carrera (chileno) estaba aún en la Pampa en pie de guerra.
Efectivamente hubo un malón en abril, que dejó a Dolores en cenizas; otro en Lobos (29.11.1820) y
el peor de todos en Salto (el 2 de 12 de 1820). Entonces el Gobernador Rodríguez convocó las
milicias a la primera campaña al sur. Allí había paz desde que se había hecho el gran tratado de paz
con el Rey de España. (AGN, Biedma, S.VII. 10-4-13)

BRABIL, 1859, capitanejo salinero; pues el cac. Calfucurá en su comunicación al


Presidente J.J. de Urquiza, pedía un vestuario para él. ETIMOL: Bil (vilú) =víbora y bra (prá) =
erección

BRAVO ver Cacapol o Cangapol


65
BRAVO, Nusanach, 1677, cac. puelche o auca. Al mismo tiempo que los caciques Cacapol
y Cangapol, comúnmente llamado Bravo. Aparece este cacique Nusanach Bravo en el escenario del
Sur y es probable que fuese un pariente de éstos. N.Bravo había nacido en 1642. El Gobernador
Robles (1678 p. 298) anotó que dos (caciques) vinieron a entregarse. “Son de la nación serrana,
llamados caciques Bravos. Nunca habían bajado de las sierras”. La historia dice que fue capturado
con su gente por el Maestre de Campo Andrés Robles y llevados a la Reducción de Santo Domingo
Soriano (en el Uruguay) “para reducirlos a nuestra Fe Católica” “Se habían entregado en el paraje
Siuien y su mujer se llamaba Quisqueyupel “ En la Reducción fueron empadronados. (AG.Ind.142
Charcas). El cacique Nusanach Bravo tenía 35 años; un hijo Josef Garro tenía 6 años y su hermana
se llamaba Isabel. Bravo se escapó de la Reducción. “No quería reducirse; no tenía amo”,-decía.
Podemos decir como los italianos :”Bravo”. (Cabrera, Tesoro del Pasado I p.55 y Robles, 1678 p.
313) El año 1690 se hallaba reducido en “El Espinillo”, Río IVº.

BUCHA PANG, significa el “Puma viejo” , buta o bucha es el padre

BUTA COLEMILLA (VER COLEMILLA PADRE) 1804 Lo nombra … con fecha 24 de


Junio, cuando pasó por sus toldos. Estaba convalescente; en la desembocadura del Liu Cullin en Río
Grande, cerca del pueblo El Manzano (C.Della Mattia p.6)

BUTA PICHÚN (ver Vuta Pichún)

BUENO CAL (ver Huenu Calquín) BUENA MILL (Ver HUENU MILLA) 1776
en el Censo de Las Casas de los ranqueles.

BULNES PAINEMAL, 1819, cac. boroga en Chile, hijo del cac. Melillán, quien intervino
con toda su familia en la Guerra a Muerte. Sus hermanos se llamaban: Necul, Curriqueo, Painemal,
Mulato y Salas, todos jefes de tribus. Algunos vinieron a la Pampa argentina. Véase sus historias.

BUSTOS, 1874, capitanejo ranquel. Lo conocemos por un telegrama que mandó al Padre
Donati desde San Luis, avisándole que venía con seis indios y siete mujeres para ir a vivir en la
Reducción del Fuerte Sarmiento (Arch Franciscano de Río IVº)

BUTRAY ÑAM, 1797, cac. pehuenche de Malalhué. Tomó parte en la guerra pehuenche.
También está anotado en actas de parlamentos que el Gobernador de Amigorena de Mendoza
celebró con frecuencia en el Fuerte San Carlos.

CAABARA, 1600 cac. comechingón del pueblo Pinturón, Río IIIº, Córdoba, encomendado a
Avila. (Montes 1954 p 79)

CAAITA, 1597 cac. mendocino en la tierra de “Lolma”, encomendado a Coria Bohorques


(Cabrera: País de Cuyo p. 215)

CAARE, 1582 por el repartimiento de J.de Garay fue asentado en la jurisdicción de Buenos
Aires, encomendado a Lázaro Griveo (nación caltis)

CABAHÍN, Cac. comechingón, 1579, cacique de Lume Sacat, Córdoba, encomendado de


Jaymes (Montes )

CABALO CHARABA, 1573, cac. comechingón de Cabala Sacat, Salsacate, Cord.


Encomendado de Jaimes
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CABANON CHARABA, 1594, cac. comechingón de Seguepel, Río IIIº, Cord.
Encomendado de Jaymes (Montes p.80)

CABILI NAVIRA, cac. comechingón 1586 de Larisa Camchira, Sierra de Achala Córd.
Encomendado de Tejeda (Montes 69)

CABRAL, 1780, capitnejo puelche del grupo del cac. Negro, cerca de Carmen de Patagones
(García Enciso: Gesta de Patagones p.23) 1781 estuvo con el cac. Lorenzo Calpisquis con indios
tehuelches.

CABRAL, LINCONAO (o Ludovico Linconao) , 1870 capitanejo ranquel, hermano del


cac. Ramón Cabral. (Arch. Convento Franciscano Río IVº Doc. 646) Con éste y los ranqueles ha
hecho el doloroso proceso, pasando de la libertad al sometimiento a las fuerzas militares. En varias
oportunidades integró comisiones de su hermano por gestiones de la paz. El 12 de enero de 1870
tuvo 100 indios. El Coronel Lucio V. Mansilla lo recuerda también en su libro “Una Esxcursión a
los Indios Ranqueles” (Ed. Estrada p.18): “El cacique Ramón me envió a su hermano mayor, como
muestra de ser amigo. Linconao, que así se llama, es un indiecito de unos 22 años; alto vigoroso, de
rostro simpático, de continente airoso, de carácter dulce y que se distingue de los demás indios que
no es pedigüeño”. Luego relata como fue atendido en Villa de Concepción (Río IVº), cuando allí se
enfermó. En 1872 figura en el tratado de paz (doc. arch. est. mayor 1188, 20.10.1872) en 1874 tuvo
correspondencia con los misioneros de Río IVº.(Arch Franciscano Doc. 479 y 646).
Los hermanos Cabral, indios ricos, casi estancieros, siempre habían estado a favor de la paz.
Más tarde se ubicó en La Pampa, donde perdura su apellido como también en la tribu de Coliqueo.
Existe una foto de “Lucho Cabral “ y José Depetris (de Santa Rosa) reunió más datos y fotografías

CABRAL, Ramón (o el cacique Ramón , el Platero): era un cacique ranquel muy conocido
Este cacique prestigioso entró en nuestra historia como cacique Ramón (Platero) por los
recuerdos que Lucio V. Mansilla le dedicó en su libro “Una Excursión a los Indios Ranqueles”. Yo
creo que su padre fue el cacique Lorenzo Cabral,. quien en 1841 hizo gestiones de paz ante el
gobierno de la provincia de San Luis a nombre del cacique principal Painé (Arch. S. Luis, 8.11.41).
Según una carta de José León Romero desde las tolderías ranqueles, los caciques Painé y Pichún
pedían en 1838 al Gobernador de San Luis, J.Gr. Calderón, una paz general y canje de prisioneros.
“En caso que quiera venir a pasear (regresar) el cautivo (prisionero) Platero Ramón, permítale
licencia”. (Núñez, Urbano, 1980 Monogr. Nº 2 p.11)
Mansilla, en 1870,. escribiendo sobre el cacicazgo que era hereditario, agrega: "Existe
abdicación del padre a favor del hijo. Por eso, actualmente, viviendo el padre del cacique Ramón, es
éste quien gobierna las indiadas de Carrilobo". El hermano de Ramón fue el capitanejo Linconao
(Linconao Cabral, firma en sus cartas). El cacique Coliqueo era su cuñado y el cacique Nagüel, su
tío.
Ramón Cabral vivía, pues, en el Rincón de Carrilobo, a tres leguas al norte de Leuvucó y
algún tiempo en Ruca Lauquen (Dep. Conhelo, lote 22. Frac. C Secc. VII). Según el Diario de
Martín Rivadavia, tuvo su toldo en una altura, un gran jagüel, mucha caballada y yeguada y una
majada de 200 ovejas. Cerca de todos los toldos criaba ganado y cultivaba sementeras de maíz,
zapallos y sandías. Dedicaba sus horas al oficio de orfebre (platero). El coronel L. V. Mansilla, a su
regreso de Leuvucó, lo visitó en su toldo. Lo describe así:
"En Tierra Adentro yo no había pernoctado bajo techumbre mejor. El toldo del cacique
Ramón superaba a todos los demás. Mi alojamiento era un galpón de madera y paja de 12 varas de
largo y 4 de ancho y tres de alto. Estaba perfectamente aseado. En un costado se veía la fragua y al
lado una mesa de madera tosca y un yunque de hierro. Yo he dicho que Ramón es platero y que este
arte es común entre los indios".
Mansilla opina, que Ramón debía haber sido el indio más aseado, inteligente, despierto y
activo en la República. Alrededor de su casa había cultivos y toldos. "Hablamos de agricultura y
ganadería, era un entendido. El ama a los cristianos y tiene en su toldería algunos. Una de sus
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mujeres, dona Fermina Zárate, era muy de posición de la Villa Carlota, donde fue hecha cautiva,
cuando tenía unos 20 años. Tiene tres hijos. Ahora ya es vieja: es muy buena señora." Mansilla la
invitó a salir con él. diciéndole:
"?Por qué no se viene conmigo?
- Oh! ¿ Qué he de hacer entre los cristianos? ¿Y mis hijos? No quieren que los lleve.
Francamente soy más india que cristiana. Creo en Dios. Todos los días le encomiendo a mis hijos y
a mi familia."
El cacique Ramón tuvo cinco mujeres, de las cuales le nacieron siete hijos varones,
dice Mansilla. y tres hijas mujeres. El recordaba los nombres de las hijas púberes que las halló
graciosas y coquetonas, bien vestidas: a Comeñé (ojos lindos) y Pichi Cayún (boca pequeña).
"El cacique Ramón es hijo de indio y de una cristiana de La Carlota, dice Mansilla más
adelante. Predomina en él el tipo de nuestra raza. Es alto, fornido: tiene ojos pardos, cabello algo
rubio, ancha la frente y habla muy ligero. Es en extremo aseado. Viste como un paisano rico. Tendrá
40 años. Todo su aspecto es el de un hombre manso y sólo en su mirada se sorprende a veces como
un resplandor de fiereza... Montaba un caballo bayo domado por él... No hubo ranquel más rico que
él. Tiene grandes corrales, sementeras vastas y hacienda mansa." Mansilla estima que tenía unos
600 indios de lanza a sus órdenes. Otros creen que su número era superior aún. Su tribu compartía
con los ranqueles de Mariano Rosas los grandes acontecimientos del fin del siglo pasado. El cacique
Ramón, como también el cacique mayor Mariano Rosas, deseaba vivir en paz y no en guerra. Pero
el clásico procedimiento del desalojo forzoso por los conquistadores provocó violentas reacciones.
Estos ranqueles fueron objeto de violentas invasiones o expediciones. Primero en 1858. la del
coronel Emilio Mitre, casi al mismo tiempo que la expedición de N. Granada hasta Salinas Grandes:
pero ambas fracasaron. La segunda expedición a tierra ranquel fue llevada a cabo por el coronel
Julio de Vedia en combinación con el coronel Baigorria. Si no hubiera estado el cacique Coliqueo
con él, habría sido otro fracaso. Así, fue una molesta persecución, sin enfrentamiento directo (M.
Hux: Coliqueo, el Indio Amigo de Los Toldos. Cap. XI) y M-Hux: El General Julio de Vedia 1826-
1892. Su vida y trayectoria Militar). Los ranqueles se inquietaron de tal modo que el Gobierno
nacional, después de la unión de la nación, quiso que el coronel Manuel Baigorria, jefe de la
frontera sur de Córdoba, concertara un tratado de paz con ellos. Efectivamente, este tratado se juró
en Leuvucó el 24 de mayo de 1865 (ver Mariano. Rosas). Al mes lo aprobó y ratificó el Gobierno
Nacional. En ese documento, después de los caciques Mariano Rosas y de Nagüel Quintuy. figura
como tercero en la lista el cacique Ramón. Ningún documento comprueba de que el cacique Ramón
haya participado de las agitaciones de los montoneros o del levantamiento de los revolucionarios
del Cuyo, como lo hiciera Epugner Rosas. 1867 el Congreso votó la ley 215 “del avance de las
fronteras hasta el Río Negro”, aún en plena guerra con el Paraguay.
En 1869, el gobierno hizo un primer gran avance de las fronteras. También el cacique
Ramón fue afectado por el mismo al llevarse la frontera (interior del país) hasta El Cuero y al
establecerse el Fuerte Necochea en los Cerrillos del Plata. Al mismo tiempo, tanto los militares,
como los misioneros franciscanos de Río IVº y el padre dominico Moisés Burela de Mendoza,
hicieron grandes esfuerzos para mantener la paz entre los ranqueles con regalos y grandes
promesas. Los caciques obraron con cautela y no omitieron reclamos por las tierras recientemente
ocupadas. El coronel L. V. Mansilla quiso concertar con el cacique Cabral el tratado de paz. Lo
firmó primero con los representantes en Fuerte Sarmiento y luego se animó, acompañado por dos
frailes, a la tierra "vedada" de Leuvucó y Poitagüé, para ratificar allí el pacto. Lucio V. Mansilla no
omitió reconocer prolijamente las tierras ranquelinas, editando luego con su libro un precioso
documento cartográfico, señalando accidentes y tolderías. La de Ramón Cabral está marcada con
letras grandes al norte de Leuvucó.
A pesar de este tratado, fueron objeto de dos invasiones militares del coronel Arredondo
primero, con el objeto de ocupar El Cuero y Río Vº, y luego, en Mayo-Junio de 1872, los coroneles
expedicionarios Roca y Racedo invadieron las mismas tolderías ranqueles. Hubo varios encuentros.
El sargento mayor Saturnino Undavarrena atacó la tribu del cacique Ramón Cabral. Los indios se
defendieron y lograron arrebatar la caballada a la tropa. Entonces ésta se volvió a su campamento.
Pero los ranqueles temían nuevos ataques. El gobierno, aprovechando la confianza que habían
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logrado los misioneros, encargó al P. Moisés Alvarez y su compañero, el Padre T. Gallo, renovar o
lograr nuevamente un tratado de paz que tuviera vigencia por seis años. Efectivamente, aceptaron
esta proposición, el 16 de Octubre de 1872. (Ver la biografía del cacique Mariano Rosas)
Tendría que contar mucho para aclarar aquellos acontecimientos previos a los avances de la
Conquista del Desierto y los ocurridos en ellos, pero resumo algunos que tienen que ver
directamente con el cacique Ramón.
En 1874, el hermano del cacique Ramón, Linconao Cabral y el capitanejo
Villareal,también lenguaraz del cacique Cabral, aceptaron ubicarse en la Reducción del Fuerte
Sarmiento. Sus tierras fueron vendidas y las promesas de que recibirían otrás en la nueva ubicac.ión
nunca se cumplieron. Había en la reducción más de 200 mayores y 70 niños, para los cuales los
misioneros habían instalado una escuela. Pero también hubo allí brotes de la peste de viruela.
Ya en 1875. el coronel Julio A. Roca escribió al ministro de Guerra Adolfo Alsina que debía
considerarse roto el tratado para establecer la nueva línea sobre El Cuero (Publicación del Museo
Roca, Bs. As., Documentos Vº. p. 102). Se ve que los tratados eran nada más que un
entretenimiento, antes de emprender acciones bélicas. El cacique Ramón quedó aún "sosegado" en
Carriloó con 50 conas. Pero en 1876, después del gran avance de Alsina en el Sur, llegó la hora "de
sometimiento": es decir. de la Conquista de esas tierras ranquelinas del oeste.
En 1877, el teniente Alberto Capdevilla fue destacado para arrebatar las caballadas al
cacique Ramón. Las tropas del Fuerte Sarmiento salieron, pues, "en persecución de indios que
habían robado la caballada del Regimiento 4º, y el 18 de Septiembre de 1877, volvieron con 600
animales que habían pertenecido al cacique Ramón. Este se presentó de inmediato en la
Comandancia para reclamarlos. Pero el coronel Racedo, quien había previsto el jaque de la
maniobra, le impuso como condición de la entrega de los animales, que se viniera con su tribu a
vivir en la zona denominado "Sarmiento Nuevo", prometiéndole paz. tierras y más animales. El
cacique, después de reflexionar un rato, aceptó la propuesta, porque de lo contrario iba a exponerse
a nuevos ataques y a la creciente pobreza. Tan sólo pidió una escolta de protección para venirse, por
si acaso el cacique Epugner (Mariano Rosas había muerto) quería impedirle la salida. El coronel
Racedo salió a su encuentro con unos 300 hombres y el cacique trajo más de 400 indios al Fuerte.
Los diarios festejaron este "sometimiento", como un nuevo triunfo, agregando a la noticia la célebre
frase del coronel Roca: "Los indios tienen que ir comprendiendo poco a poco su importancia para
luchar con las fuerzas de la Nación y ver que les es más conveniente venir a vivir a su amparo y a su
servicio que permanecer en el desierto".
Los indios del cacique Ramón, en consecuencia, fueron obligados a servir como "auxiliares"
en las fronteras y expediciones militares contra sus propios hermanos de raza. El gobierno quiso que
el cacique Cabral revistiese como teniente coronel de indios; su hijo mayor, capitanejo en su tribu,
debía revestir como alférez. A los indios se les daría sueldos y raciones. A su llegada al Fuerte les
entregaron 600 vacas y 1.000 ovejas y 500 pesos para comprar géneros para las chinas. Formaron
pues el "Escuadrón de Ranqueles" con 245 indios en diez cuerpos, integrados en la división del
coronel E. Racedo. Establecieron sus toldos en El Tala, 5 kilómetros al norte del Fuerte Sarmiento.
Los demás ranqueles fueron perseguidos, expulsados, derrotados, apresados o muertos, en sucesivos
ataques y expediciones durante los años 1878 y 1879.
En 1880. los indios del cacique Ramón fueron trasladados a Villa Mercedes que por
entonces se estaba fundando. Ocuparon los terrenos al este de lo que es ahora la Avenida Mitre y el
norte de la calle San Luis. Al año, no obstante la oposición de los capellanes franciscanos, fueron
obligados a trasladarse al lugar llamado "Las Tres Esquinas", a una legua del centro hacia el sur. En
Febrero de ese año tuvieron que colaborar en la ocupación de Poitahué. las tierras del cacique
amigo Baigorrita. En 1882, Cabral y sus indios integraron la expedición fundadora del fortín y
pueblo Victorica. El 31 de Julio de 1883, Fray Quirino Porreca escribió un relato sobre la miseria de
los indios amigos (Depetris, J.C. En:Crónicas Ranquelinas II 1990)
En 1884, en virtud de la ley de colonización (Ley 2, de Octubre de 1884). se les concedió
unas tierras áridas para establecer la Colonia Emilio Mitre (I Dep Chalileo), denominado así por
aquel coronel ,que en 1858 los quiso invadir, pero derrotado por la sequía tuvo que volver con
grandes pérdidas de hombres y animales.
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En 1885 se bautizaron dos hijos del cacique Ramón en la capilla de Villa Mercedes (o están
anotados en los libros bautismales de esa capilla), llamados Francisco Melí y Pegüe. Hasta 1886
vivían aún en “El Cuero” y luego fueron trasladados a Gral. Acha.
En 1900. finalmente, les midieron sus tierras, que en nada se parecían a los antiguos predios
en Carrilobo, Millancó (Manantiales) o El Cuero. La signación geodésica es entonces Dep,.
Chalileo Sccc. XVIII Frac. D-C.
El l6 de Abril de 1900 Ramón Cabral fue bautizado “in artículo mortis”. No mucho después
murió el cacique tan estimado y tan perseguido. Murió, en “La Blanca”, viejo en años (unos 80) y
madurado en tristes experiencias. José Depetris que investigó el árbol genealógico de este cacique,
encontró en el libro de defunciones que “El Platero murió el 1º de Mayo en Gral. Acha, La Pampa y
fue sepultado en el antiguo cementerio de la Guarnición.
Sus hijos Curunao y Caleo Cabral con Santos Morales reunieron los restos ranquelinos en la
Colonia Emilio Mitre. En 1925 el Padre Pezzoli y otros tres Salesianos visitaron la Colonia Mitre y
hallaron la familia del cacique Cabral y de Santos Morales. En Pichi Mericó hicieron 31 bautismos,
entre ellos el de Rosa Cabral, hija mayor de Ramón Cabral, casada con Carripilún. De ella sacó
una fotografía. Otra foto, de la anciana Manuela Cabral, hermana de Crianza del cacique Ramón
Cabral
Otros de la familia Cabral aparecen en la Tribu de Coliqueo; especialmente entroncados con
descendientes de Manuel Díaz.
Bibliografía
Mansilla, L. V.: Una Expedición a los Indios Ranqueles. Barrionuevo Imposti: "Una
apostilla para una excursión". 1961, en RUNC. Fray Porreca. Q.: Relación sobre las misiones
franciscanas, Río IV, 1894. Album del Centenario de Victorica (1982), p. 24,ss. Casamiquela. R.:
Informe sobre la Colonia Emilio Mitre (Geodesia, Sta. Rosa, mimeografiado). Platería reproducida
en J. Maguire: Loncagüé. p. 119, Lain. XX).

CABRERA, Bartolo, 1862, capitanejo ranquel, hijo del del cac. Bartolo Gómez Quiñehuán.
Figuró entre los capitanejos del cac. Ignacio Coliqueo. Un documento de Azul del 27 de septiembre
de 1847, posiblemente se refiere a él mismo, pues habla de un capitanejo Cabrera (A.Azul Nº2
p.144)
CABUCOTE, 1582, cac. Guaraní que quedó reducido en el distrito de Buenos Aires por el
reparto de Juan de Garay.
CAC. ACHÚ, 1747, cac. Puelche que se integró a la misión jesuítica de Nuestra Señora del
Pilar en el Sur bonaerense, junto con el cacique Chanel y Tayocho (Dobrizhofer,M. Hist. de los
Abipones T.I.)
CAC. ÁN, 1573, cac. Comechingón de Ciquei, localidad de Xeques, Córdoba; encomendado
a Cabrera. (Montes p.47)
CAC. ANA,1606, cac. araucano que vivió en Tutupital y Natupital y Natiloque. Era sucesor
del cac. Alive; encomendado de Larrea (Cabrera, país del Cuyo p. 241)
CAC.AÑA, 1560, cac. Michilingüe de Nali Tonguie, Sierra de San Luis; encomendado de
Lemos.
CAC. CACAPOL, Juan ca. 1650 – 1740, cac. pampa pulche.
Resulta casi una aventura escribir la vida del cacique Cacapol y de su hijo Cangapol,
llamado también el cacique Bravo. Nos faltan testimonios y los pocos que tenemos, a veces se
contradicen. Según el Padre jesuita Falkner, quien conoció personalmente a Cacapol, éste habría
sido hermano del cacique Cangapol. Pero en otra página dice luego, igual como los demás
historiadores de la época, que el cac. Cacapol, alguna vez llamado cac. Juan Bravo, era padre del
cac. Nicolás Cangapol, también llamado cac. Bravo. (Falkner 1774 p.109 y 140) En cuanto a la
denominación etnográfica hay aún mayor contradicción. El Padre jesuita Lozano los llama “pampa
- serranos, al igual que los caciques Marique y Yahatti. El Padre T. Falkner los clasifica como
taluhet o tehuelche y hay documentos que dicen que hablaba en idioma tehuelche (17.1.1754) Los
nombres (patronimios) probablemente proceden de ese idioma. El apodo “El Bravo” podría
70
señalarlos como “aucas”, ya que vivían cerca del Río Sauce (Río Negro o Choele Choel). Les
obedecían los caciuqes pampas Colcocac y Gualinecó y los aucas Colopichún y Nicolasquén.
Cacapol (padre) nació por el año 1670, en una época en que las tropas militares de Buenos
Aires, Mendoza y Córdoba salían, como casi anualmente, a “recoger” ganados e indios, desoyendo
decretos papales y reales. Hasta de Chile venían a cazar indios y los vendían como esclavos. En
1649, la expedición de Ponce de León, por ejemplo, cautivó a 300. Al año, los Padres Jesuitas
devolvieron la libertad a 500. Se calculó que en 1663 se han vendido 14.000 esclavos indios en el
mercado chileno de Chiloé. ¿qué nos extraña que los indios (libres) se hayan sublevado. En 1655
hubo una sublevación general. 1672 irrumpieron los indios serranos la Provincia de Buenos Aires
contra los avances de los blancos, soldados y vaqueros. Estas malocas fueron pagados por nuevas
“ recogidas y trasaplantes a mejor clima”.
En 1677, el Gobernador Robles trajo al regreso de una “entrada” al cac. Bravo y 300 indios
de la pampa. El informe oficial decía: “Se vinieron a entregarse de la nación serrana los caciques
llamados bravos que nunca habían bajado de la Sierra (Robles, 1678 p. 298) El Maestre de Campo
Juan de San Martín efectuó otra cruel expedición e hizo arcabucear tribus pacíficas, como al pasar,
provocando reacciones en la pampa. Además los indios sufrieron espantosas epidemias que ellos
atribuían al gualicho de los blancos. En 1719, por ejemplo, sucumbieron sólo en la Provincia de
Córdoba unos 17.000 indios. Eso no obstante, documentos de 1730 decían todavía que la pampa era
“un hervidero de Indios”.
Cacapol vivía entonces al pie de las Sierras de Tandil (Casuhatti) principal escenario de los
pampas. Aunque conservaba relaciones comerciales y de amistad con los españoles, con vaqueros y
expedicionarios, fue perseguido en 1734 y de 1737 a 1740. (Arch.G.Ind. 165 Charcas 317:
1744:AGN.S.VI 19-6-8). Fueron perseguidos también sus amigos, los caciques Calelián. Tolmichiá
y Mayupilquiyá. Mataron en Buenos Aires a cuatro emisarios que iban por gestiones de paz. Los
caciques Bravo se retiraron entonces para no ser alcanzados. (Falkncr ib. p.134).
Después de la muerte de Mayu Pilqui Ya, Cangapol ordenó que diesen muerte a todas las
hechiceras para ver si de este modo cesara la peste (fide Falkner y C. Moncaut: Ranchos p. 35).
En 1740 murió el cacique Cacapol: no sabemos cómo. Los documentos que nos traen esta
noticia, sólo anotan que. muerto este. Cangapol, su hijo se ha lanzado en terrible malón sobre los
pagos de Magdalena, sobre Lujan y sobre la Misión de Nuestra Señora de la Concepción, donde se
hallaba una hermana suya. A causa de estos eventos, el Maestre de Campo J. de San Martín fue
depuesto de su cargo y una comitiva de 300 españoles al mando del Cap. Cristóbal Cabral fue a su
encuentro en Casuhatti para proponerle la paz nuevamente. Este se presentó, el 8 de diciembre de
1840, en la Misión y, aceptando las razones del Padre Matias Stroebel, aceptó la paz. El mismo se
presentó más tarde al nuevo Gobernador Ortíz de Rozas en el paraje de La Matanza.
Cacapol, que vivía en sus años mozos en Huichín, en la margen izquierda del Río Negro, a
corta distancia de la confluencia de los ríos Limay y Neuquén (Falkner, p.26 y 80). podía
considerarse como leuvunche o guennaken, como su hermano Sausimián. Era serrano, desde que
vivía en las Sierras Casuhatti. Según el Padre Falkner. tenía siete mujeres: entre las cuales tenía sus
preferencias. No conozco más nombres de hijos que el del sucesor Nicolás Cangapol.
El Padre Florián Paucke, quien conoció al cacique Cacapol en Buenos Aires en oportunidad
que vino a pedir la libertad de 13 prisioneros de su gente, conforme al don de observación que ha
demostrado en su libro “Hacia Allá”, relata: ".. .Ha venido su cacique, llamado Juan Bravo, cuyo
distintivo consistía en una piel de llama, en lugar de manta.... con el pelo hacia adentro y adornada
por fuera con muchas figuras rojas. Alrededor del alero del sombrero tenía una pluma de avestruz
teñida de rojo y de un palmo de largo. Este cacique estaba completamente ciego: y a pesar de ello,
supo dirigir a sus indios en sus luchas contra los españoles con tanta destreza que no solamente
gozaba de gran reputación entre los suyos, sino que era muy temido por los españoles:
Especialmente Buenos Aires había sufrido muchos daños en hombres y reses de parte de los indios
serranos. El cacique fue varias veces a la casa de los misioneros: alegrábase cuando le tocaron algún
instrumento musical; lamentaba que no podía ver los instrumentos. Manifestaba deseos de llevar
misioneros a su tribu. Le contestaron que aún no podía ser..." (Regensburg 1770 p.52/53 y ed.
castellana Baucke,F. 1942, Bs.As.).
71

CANGAPOL. Nicolás o cacique Bravo, 1670, Era hijo del ya nombrado cacique Cacapol.
Ha nacido en Huichín sobre el Río Negro por el año 1670. pues tuvo 70 años cuando murió su
anciano padre en 1740, cuyo cacicazgo asumió entonces de derecho, cuando lo había ejercido ya de
hecho. El cacique Bravo fue el de más fama de su tiempo, reconocido y temido por su valentía y
ferocidad, según el caso. dice el padre Sánchez Labrador. El Padre Tomás Falkner habla de él en
muchas páginas de su libro :Descripción de la Patagonia... (edición inglesa en 1774) hasta incluyó
en él un ya famoso mapa y una litografía de la figura del cacique Cangapol y de su esposa Huenec.
"He tratado de dibujar su retrato, -dice Falkner, por lo que me acuerdo de él... (pues el P.Jesuita
había sido expulsado de la Argentina como todos los jesuítas en 1767). Este caudillo. llamado
cacique Bravo por los españoles, era alto, bien proporcionado. Debía medir unos siete pies y
pulgadas de alto... No me acuerdo de haber visto indio alguno que le aventajara a Cangapol en más
de una o dos pulgadas..." A su vez, Isaac Morris un inglés náufrago, fue huésped en la toldería del
cacique Bravo, como cuenta en su libro en que recuerda su odisea: “ A narrativ of the dangers..”.
(traducido por N. A. Vignatti 1956: original London 1750) dice: "Su magestad (el cacique
Cangapol, al que consideran Choelechel o habitante de Choele Choel) nos recibió en su choza.
sentado en el suelo con una lanza a su costado y arco y flecha del otro. Un manto suelto rodeaba su
cintura y una especie de vincha de plumas de avestruz en la cabeza. Fumaba una larga pipa de caña.
Después de rendirle nuestra obediencia, él empezó a hacernos preguntas en español, pues todos
hablaban un poco el castellano... Se distingue por ser el hombre más alto. Llevaba una faja notable
en su cintura..." Completa estas descripciones una tradición recogida de labios de los caciques
Catriel por el Cnel. Barbará: "...Cangapol era en esa época el más poderoso de las tribus nómades,
imponiendo respeto y temor a los demás caciques. Cuando algunos de éstos contravenía sus
dispociciones, hacía degollar a hombres. mujeres y niños, haciendo montones de huesos y cráneos
etc. teniendo que presenciar esta horrible escena aquéllos que escaparan de ser inmolados (Usos y
Costumbres. 1930.p.80).
Mientras vivía su padre, lo secundaba en todo, haciendo galas de sus destrezas. Muerto
Cacapol, organizó una peligrosa coalición de serranos (taluhets) che-cheches, Güilliches.
Pegüenches y Diviches —dice el Padre Falkner—para vengar las injusticias que los españoles
habían infligido a varias parcialidades: (AGN VI 19-6-8) sobre todo las que habían hecho con las
tribus de Tolmichiyá. Mayupulquiya y Calelial. El Gobernador de Buenos Aires comprendió
entonces que debía emprender otra diplomacia con el indio y encargó a los Padres jesuítas a
establecer unas reducciones entre ellos. Efectivamente, la primera se fundó en febrero de 1840 al
sur del Río Salado con 300 indios y cinco caciques: se llamaba Nuestra Señora de la Concepción.
Cangapol estaba sublevado y empeñado en su campaña, organizó ese mismo año, en
septiembre, una primera invasión a Arrecifes y otra al pago de Luján, donde mató unos 800 vecinos
(Arch. Mus. Hist. Nac. No 10.897: Acuerdos Capit. de Buenos aires T. VIII p. 190,202,212,259 y
264). Esto originó una expedición punitiva desde Buenos Aires con 800 hombres al mando del
Maestre de Campo Juan de San Martín. Pero Cangapol, en otro intento, irrumpió, el 26 de nov. de
1740 .sobre las estancias de Matanza. donde fue rechazado: pero en Magdalena mataron otro
centenar de pobladores. (Molinari, José L. en BANH. 1967 p. 39 y Arch. de la Merced. Bs. As. Lib.
7). Iba a atacar también la Reducción de la Concepción: pero vio que estaba defendida y al disparo
de un cañón, abandonó el proyecto.
En Buenos Aires se originó una fuerte reacción. Se hizo una colecta para equipar una fuerte
expedición punitiva al mando del Maestre del Campo Cristóbal Cabral. Pero el Gobernador propuso
que se buscase en primer lugar un acercamiento para lograr la paz. Designó al Padre Mathías
Stroebel de la Reducción que acompañase como capellán la expedición a la Sierra de la Ventana y
reunió muchos regalos para los principales caciques a quienes iba a proponer un tratado de paz. El
Padre Stroebel pudo reunirlos en un parlamento en la Reducción y se juraron los españoles y los
indios respeto y paz. El Padre Stroebel reconoció la jefatura del cacique Cangapol sobre las demás
tribus pampas y serranos y fijaron límites como división entre las tierras indias y las de los
españoles. ("Capitulaciones de las paces hechas entre los Indios Pampas de la Reducción de la
Concepción y los Serranos, Aucas y Pehuenches que el Gobernador Salcedo mandó publicar, en
72
presencia de Cangapol y otros caciques. Consta de 10 artículos en: ARAH. Madrid col. Mata
Linares T. 80. f. 197 – 199 y AGN VI 19-6-8 paces de 1742, cac., Mayú, Casuhatti, Yahatti,
Calelián y Cangapol).
Cangapol permitió a los Padres Jesuítas establecer otras dos Reducciones Misioneras: Decía
a los españoles: "Ustedes no nos quieren, los Padres Jesuítas. sí". La primera se había fundado al
Sur del Río Salado en 1740, con el nombre Nuestra Señora de la Concepción. La segunda para los
serranos, será en 1746, la de Nuestra Señora del Pilar, cerca de Mar del Plata y la tercera para 500
tehuelches. en 1749 a 4 leguas más al sur que llevaría el nombre de Nuestra Señora de los
Desamparados.
Cangapol. en 1744 se puso en camino "para rendir obediencia, hacerse amigo y establecerse
en Tandil y Cayrú y ofrecía ricos comercios". (Arch. G. Ind. 169 Charcas 317). Se le exigió que
entregara a los cautivos que tuviera y se le invitó a guardar esa frontera y a pelear contra el cacique
Calelián, condiciones que —creo— no le habían de agradar: pero no rechazó los regalos. El 23 de
junio de 1748 visitó la Misión del Padre José Cardiel. Allí estaba esperando las 50 vacas que le iban
a dar. A los indios que iban a Buenos Aires se les exigió que trajeran consigo la cabeza de Calelián y
sus cautivos, si querían seguir el tratado de paz. sino los atacarían con sus armas. (Actas Cabild. Bs.
As. vol. IX p. 183s.: Arch. G. Ind. 348 Charcas 317. y 67 - 221). En realidad se desconfiaba de los
indios. El Padre Stroebel acusó que el cacique Cangapol hacía la guerra a los misioneros, pues les
socavaba los indios reducidos: de 500 se redujeron a 9. cuando los regalos y la yerba se les había
acabado.
Efectivamente, apenas se había establecido la tercera Reducción, en 1750 apareció Cangapol
con una comitiva de 500 indios, acompañado también del cacique Piñacal. Se portó muy
correctamente y fueron regalados. Pero en el diálogo con los indios reducidos allí —dice el Padre
Sánchez Labrador—. inició su campaña contra la Misión. Luego se supo que no había vuelto a su
toldería, sino que había quedado a orillas del Arroyo Tinto, a diez leguas al Oeste de Nuestra Señora
del Pilar. Por un neófito de la Misión, los Padres se enteraron de que el cae. Cangapol les había
hecho ver a los indios reducidos que los blancos venían usurpando sus tierras desde Buenos Aires
hasta el Río Negro y recordándoles las injurias sufridas, los instigó a la sublevación: fijó el 28 de
agosto (de 1750) como día de su sorpresa a la Misión.
Pero la Misión así alertada, organizó la defensa y de esta manera los malones volvieron
derrotados y el cacique Bravo se alejó, pero sólo para convocar a otros caciques e indios más para
volver al ataque. Así invitó a su pariente, el cacique Ayalep y a su tribu a concurrir: pero cuando
éste se negó a acompañarlo, lo atacó de sorpresa y mató al cacique y 50 indios más.
Entre tanto se disolvió la Misión de los tehuelches y el cacique Cangapol inició sus ataques
a la Misión del Pilar. Entonces los cacique Sacachú sacó a sus indios a tiempo. Ya se habían visto
bomberos de los maloneros. El cacique Bravo quiso engañar a los misioneros y a sus indios amigos:
envió a un cacique amigo con escolta para invitar a los Padres a volver al establecimiento en el
Volcán. Estos se dieron cuenta de la falacia; sin embargo los regalaron y los mandaron de vuelta con
buenas palabras. La misma noche, del 1° de septiembre de 1750. los Padres se encaminaron hacia el
otro establecimiento de la Padres solicitaron urgentemente una mayor protección militar, que el
Gobernador no quiso concederles. Los indios cristianos de la Reducción empezaron a huir para no
caer víctimas del cacique Bravo. En Concepción, más cerca de la frontera. El cacique Bravo,
desconociendo la partida de los religiosos, atacó recién a los dos días la Misión y la saqueó. Los
Padres llegaron a la Reducción del Salado tras dura marcha de diez días. bajo lluvias.
En diciembre de 1750. cinco caciques de la Misión del Pilar llegaron a Bs. As. para
recuperar a los Padres Misioneros: pero el Gobernador los trató de tal modo que se volvieron
escandalizados y, en consecuencia, se unieron a los maloneros. Asimismo el Gobernador cuestionó
la Misión de los pampas, Nuestra Señora de la Concepción. Destacó allí al Maestre de Campo
Mendiuneta con 150 soldados. Ellos molestaron y atacaron a los indios cristianos allí reducidos. Al
cacique José Yahatti lo martirizaron arrancándole del altar de la capilla, donde había buscado asilo
cristiano. (Ver Yahatti. Sánchez Labrador p. 129 -134). Los sobrevivientes se encaminaron a los
hermanos serranos buscando ayuda. Estos vinieron y dieron a la Misión el primer ataque, el 13 de
enero, que fue rechazado por los Padres, el cacique Felipe Yahatti, hermano del cacique fallecido, y
73
12 soldados. Pero el 18 del mismo mes apareció el cacique Bravo. Adueñóse de las familias y de sus
haciendas y desapareció el día 13 de febrero. Los Padres pudieron salir con 25 familias cristianas.
El socorro pedido al Gobernador llegó tarde. Los maloneros no se contentaron con el saqueo y la
destrucción de estos establecimientos, sino extendieron sus tropelías hasta el pago de Magdalena y
Salto de Arrecifes (29.1153). El Gobernador llegó a escribir al Rey que "el bautismo que más les
conviene a los pampas es el de sangre". Y la expedición que estaba a cargo del Maestre de Campo
Cristóbal Cabral de Meló, trató de poner en práctica la "nueva evangelización". Yo creo que la mala
política seguida con los indios de la pampa inutilizó los admirables esfuerzos de los Padres Jesuítas
por atraerlos al cristianismo.
Las últimas noticias del cacique Cangapol, dominador de las pampas y vengador de la raza.
nos las transmite el indio viajero Hilario Tapary, que nos dejó un interesante relato. El también fue
atendido en el toldo del cae. Bravo durante unos quince días. Estaba acampado en el paraje de
Zanjón. El cacique se había presentado en Buenos Aires acompañado de 20 indios para protestar por
la matanza de julio de 1753: muchos indios fueron muertos entre ellos tres caciques. Finalmente en
1755 el cacique Nicolás Bravo reanudó la paz ratificando en su campamento el nuevo tratado de
paz. (Colecc. De Angelis IV. le) 10. p. 544). Después los militares ya no hablan prácticamente de
Cangapol. En 1757 (9.10.57) llegaron unos indios del cae. Bravo, diciendo que eran "rancacheles".
Vino a su vez, el "Capitán Brabo" que los gobernaba, acompañado de 7 caciques.
Seguramente me escaparon algunos documentos que darían testimonio de algunos
acontecimientos más. Pero resalta que era una figura señera en la primera mitad del siglo XVIII y
en tiempos y condiciones distintas habría actuado de modo diverso. diría el Padre Falkner que lo
trató mucho e íntimamente y que habían hecho juntos vida campera como amigos.
Bibl.: T. Falkner: Descripción de la Patagonia. Sánchez Labrador. J. Paraguay Católico. ed.
por G. Furlong Cardif. Los libros de Padre M. Stroebel y de Pedro Lozano y J. Cardiel. Isaac Morris
en edición de M. A. Vignatti y en Rev. Austral XV Nº145, Julio 1943. No consulté: G. Furlong
Cardif: "El cacique Cangapol, llamado «El Brabo»". en Rev. Humanidades, Bs. As.II N o 2 1962 p.
67 - 76. Etimol: Luis de la Cruz, 1806, opina que viene de Canig Colo: cachorro de "gato montés
(Colo Colo).
CACOMEL,1582, cac. de “nación Caltis”, quedó encomendado a Juan Ruiz de Ocaña, en el
distrito de Buenos Aires, según el repartimiento de Juan de Garay.
CACUTI 1582, según el mismo repartimiento de chacras e indios en el distrito de Buenos
Aires por Juan de Garay, fue encomendado a Baltasar de Carbajal.
CACTUQUÍ o Cactuí, 1778, cac. unido al cac. puelche pampa Cheuquehualá. Atacó la
Guardia del Monte. (AGN. S.IX. 1-4-6 y 1-6-2) 1779 participó de un parlamento en Salinas
Grandes con Calpisquis.
CACHANA OCAN, 1585, cac. comechingón de Yagtatuspi, Salsacate, Córdoba,
encomendado de Mitre.
CACHANAN, 1576, cac. comechingón de Yalga Henen, Sierra de Soto, Córd.;
encomendado de Velásquez.(Montes p.73)
CACHANILLA, cac. huilliche. 1834 fue tomado preso en Bahía Blanca, cuando Calfucurá
y sus chilenos habían muerto al cac. boroga Rondeao. (Gaceta 11 de Febrero de 1835)
CACHAMÁN, 1863, capitanejo picunche del cac. Laca Laca. Se presentaron ese año al
Cnel. Julián Murga en Carmen de Patagones para celebrar con el Gobierno un tratado de paz (el 17
de Junio de 1863: AEM Nº 2045 y Doc. 693)
CACHERICÓN, Pascual, 1783; cac. chileno quien, en agosto de ese año se presentó con
recomendaciones del Comandante del Fuerte de Nacimiento en la Comandancia de Luján (AGN IX.
1-4-6)
CACHI NAGAN (o Cacho Nazcan), 1594, cac. comechingón de Cla, Achola, de Córdoba;
encomendado de Mitre (Montes p.66)
CACHIMILLA (o Cachamilla), 1806, cac. huilliche, como decía el cac. pehuenche
Payllacura al viajero Luis de la Cruz. Decía que había vivido cerca de Luján; luego fue a reunirse
con los huilliches (y ranqueles desplazados) Payllacán, Quidulef y Carritripay y sobre el camino a
Salinas Grandes hacia el Chadileufú, al sur de la reducción del cac. Carripilún. Cachamilla nos
74
podría contar muchas historias de las guerras del fin del siglo XVIII, de la llamada Guerra
Pehuenche y de la Guerra a Muerte al inicio de la independencia chilena. En 1834 participó con
Calfucurá y su hermano Antonio Namuncurá en el Asalto de Masallé a los borogas (realistas).
Cachimilla con una escolta de 100 indios fue a dar cuenta de los acontecimientos a los jefes rosistas
(prevenidos ya de antemano) en Bahía Blanca, porque para ello, parece, tuvieron el visto bueno del
Gral. Juan Manuel de Rosas .(ver las biografías de Rodeao y Melín)
CACHIN CHICAN, 1585, cac.. comechingón de Halón Tuspi, Córd.; encomendado de
Mitre. (Montes p.68)
CACHICHA, 1598, cac. comechingón de Montavile, Rines, Córd.; encomendado de
Ceballos (Montes p. 69)
CACHINO, 1552, cac. del Valle de “Nahuel Turata” o sea “tras la Cordillera de Nieve” . El
17 de Noviembre de ese año, Valdivia lo encomendó a Juan Cuevas (T. Medina Doc. XV p.308).
1575 se encontró entre los huarpes de Guantada en la misma encomienda.
CACHO CHARABA, 1573, cac. comechingón del pueblo de Cacho Sacat, Punilla, Cord.
Encomendado a Pérez (Montes p. 84)
CACHUA NAGUAN, 1573, cac. comechingón de Colomiche, Panaholva, Córd.
Encomendado de Luna. (Montes p. 66)
CACHUACHÉN, 1783, cac. auca, según el diario de B. Villarino. Era enemigo del cac.
Chulilaquín por la muerte del cac. Guchumpilqui (Diari en Coll. De Angelis V. p.580)
CACHU COCHA, 1598, cac. comechingón de Chistina, Valle de Cantapas, Córdoba;
encomendado de Astudilla (Montes p.57)

CACHUL, Juan Manuel, 1800-1868. cacique puelche-pampa. Vivía en la zona de Azul y


Tapalquén asociado en todo a los devenires de las tribus amigas de Catriel. Ha nacido en uno de los
últimos años del siglo XVIII. y, según algún documento, habría sido hijo del cacique Curunahuel.
Documentalmente lo hallé por primera vez en el año 1819, asociado a los caciques Ancafilú
y Anepán, sublevados por el chileno general José Miguel Carrera. Pero en 1820 consintió que
Ancafilú hiciera también en su nombre el tratado de paz con el Gobierno de Buenos Aires, que se
firmó en la Estancia Miraflores, el 7 de Marzo de ese año. Estaba acampado, entonces, en Ranchos,
donde había estado el cacique Sayñancú (Rayñancú). El Gobierno de Buenos Aires era muy
exigente con los pampas. Primero se debían responsabilizar de los vacunos robados y devolverlos.
Luego, en diciembre, llegó a sus toldos el lenguaraz P. Pérez con una comisión del Gobierno,
invitando a Cachul para cooperar con el Gobierno en la persecución de Carrera y sus afiliados. Sólo
porque lo intimidó, prometió una amistad perpetua para Buenos Aires y su Gobierno, y creo que la
mantuvo hasta el fin de su vida, a pesar de ataques y malos tratos.
Cachul participó en varios congresos de paz. Como dije, asistió al tratado de Miraflores en
1820; asistió al parlamento al pie de las Sierras de Tandil, en 1822, convocado por el coronel Pedro
A. García, después que la expedición del gobernador M. Rodríguez hubo fracasado. Cachul y
Catriel presentaron entonces 366 indios y firmaron la paz. En 1824, Juan M. de Rosas, encargado
de la “pacificación de los indios”, convocó a Cachul, Linares y Chañil a una entrevista previa al
gran parlamento que en 1825 se celebraría en Laguna del Guanaco. No obstante las convulsiones y
guerras entre los indios y contra los indios, Cachul y sus 600 pampas mantuvieron la paz y su
compromiso para con el Gobierno de Buenos Aires. En 1827. el sargento Torres y Fabián González
buscando a los indios chilenos que ofrecían sus servicios, fueron apresados y salvados por Cachul y
por eso su tribu fue atacada. Llegaron a los toldos de Cachul, le dieron hospedaje y mostraban que
eran amigos. Ese mismo año, en fecha 18 de Julio, el coronel R. Estomba elevó al Gobierno una
relación de las familias de Cachul que decía, estaban detenidas en Buenos Aires y que deseaba
canjear con otros cautivos: eran éstas dos mujeres suyas, tres hijos varones y una mujer, una
hermana y cuatro hijos; cinco entenados y las madres de éstos; dos hijos varones y dos mujeres del
hermano del cacique. En total 21 personas. (Crespi Vals, A.: El Cnel. R. Estomba, 1954, p. 51)
Cachul tiene el honor de haber colaborado, en enero de 1828, con el coronel J. M. de Rosas
en la fundación del Fuerte de la Laguna Blanca Grande. Rosas lo empleó también en toda clase de
75
contactos con otros indios. En ese año, lo mandó a los ranqueles. Y durante la sublevación unitaria
lo llevó con 200 indios en ayuda del gobernador Dorrego.
En 1832 lo llama en una carta "cacique mayor"; pero con bastante engaño desalojó a sus
indios de las tierras sobre el Arroyo Azul para poder realizar la fundación del Fuerte y pueblo de
Azul. Les aumentó las raciones y vicios (“aguardientes y frioleras”, carta del 8.7.32). Eran así
prácticamente indios amigos militarizados. Rosas le asusta con noticias de que estaba rodeado de
muchos indios malos (AGN. X. 27-8-3). Rosas utilizó también los servicios de Cachul para llevar a
cabo su exigente y engañosa política para con los borogas de Guaminí y Bahía Blanca. Cachul era
figura descollante en los parlamentos preparatorios a la Expedición al Desierto, en Bahía Blanca, en
Palermo, en Tapalquén y en Junín. El 3 de Abril de 1833, Rosas incorporó una selección de sus
indios de Catiel, Cachul, Pablo, Nicasio y Llanquelén bajo las órdenes del Sargento Eugenio del
Busto (AGN X.40.7-10: 16.6.33) a la columna expedicionaria. El diario de la expedición llevado
por Rosas lo nombra en grandes momentos de la Campaña, como por ejemplo, el 9 de julio de
1833. El 29 de Diciembre, sus indios estuvieron de regreso en el Napostá, donde recibieron su
gratificación: $ 6.300.
Durante los tres años siguientes, Cachul queda comprometido en las acciones contra los
ranqueles y luego contra los borogas. Cachul es destacado entre estos últimos para que su presencia
sirviera de control y él de agente político de Rosas. Con ellos marchó, pues. contra los ranqueles
(27.3.35). En 1835 dedicó en algunos discursos expresiones apoteóticas al gobernador J. M. de
Rosas durante las fiestas que en Azul y Tapalquén se realizaron, en oportunidad de la reasunción del
poder. Decía: “Juan Manuel es mi amigo muy bueno... y yo y todos mis indios hemos de morir por
él... Mientras viva Juan Manuel, todos le seremos fieles” (La Gaceta. 31.7.35). Por esta opción
política tuvo que sufrir persecuciones de sus enemigos: así los malones de 1836 y 1839. Ese mismo
año participó en la represión de la Revolución de los Libres del Sur. Cachul fue premiado con una
medalla de honor (18.7.40) “Por la jornada de Tandil contra los unitarios”.
Naturalmente participó también en la campaña de Caseros en 1852. Indignado por la derrota
de su amigo, cometió en la campaña atropellos y desmanes, como Calfucurá. En 1852, pues, Cachul
y Catriel iniciaron una etapa nueva, fluctuando entre la política de Calfucurá y la de los jefes
porteños. Estos creyeron que sería fácil “pelar la gallina”, pues en 1855, después de divulgar
noticias de supuestas sublevaciones en Azul, los militares porteños (en pugna ya contra la
Confederación de las demás provincias argentinas) lanzaron un ataque contra estos pampas amigos.
El general B. Mitre condujo el Ejército de Operaciones del Sur contra las tribus de Catriel y el
coronel Laureano Díaz, comandante de Bragado, atacaría la tribu de Cachul en Tapalquén. Pues, en
la madrugada del 30 de mayo (1855), sorprendió esa tribu con unos 600 hombres y apresó también
unos 600 indios. El cacique se hallaba junto a Catriel a diez leguas. Pero, al fin, la sorpresa más
grande la sufrió el coronel Díaz y su tropa, cuando de pronto aparecieron los caciques Calfucurá y
Coliqueo con sus indios, liberando a los prisioneros y derrotando a la tropa fronteriza. Los mismos
indios arrollaron también al ejército del general B. Mitre, sitiándolo en Sierra Chica. A duras penas
salvaron sus vidas, escapando en la oscuridad de la noche, dejando fogones encendidos y
abandonando las caballadas y los pertrechos bélicos. Así se liberaron los caciques Cachul y Catriel
y sus indios. Parece que Cachul entonces se estableció en San Quilcó (Ranquilcó) sobre la
rastrillada chilena a Salinas Grandes. El mapa de F. Czetz señala más tarde un arroyito y unas
lagunitas con el nombre de “Tapera de Cachul”.
Los hombres de Buenos Aires, al ver fracasados sus esfuerzos bélicos y ante la creciente
tensión con la política del general J. J. de Urquiza, iniciaron gestiones de paz con estas mismas
tribus y otras que se prestaron para ellas. El general Escalante logró este nuevo convenio o tratado
de paz, en 1856. Cachul (en 1857) volvió a ser el cacique amigo de Tapalquén. El nuevo
comandante de Azul, el coronel Rivas prefirió el comercio y no la guerra con los pampas. Para
halagar al cacique, ofreció a Cachul una casa paga en Azul. En adelante fueron racionados como en
los tiempos de Rosas. Pero no se le cumplió el deseo de obtener el título de propiedad de sus tierras,
temiendo el avance de los blancos leguleyos.
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Juan Manuel Cachul murió en su toldería en Tapalquén a principios de 1868 (Arch. Est.
Mayor: Nº 4414: 4.12.68). El libro de bautismos de Azul señala en 1875 el bautismo de Máximo
Cachul, de 55 años de edad. Había nacido en Sauce Grande.

(Etimología: Cachü. amigo: “I”: apócope de nahuel “Tigre Amigo”)

Bibliografía consultada:
Archivo Mitre, ed. La Nación, vol. XV y XVII.
Arena, José y otros : Olavarría ayer y hoy .1964
Bárbará, F. : Usos y costumbres de los indios pampas. Azul 1856.
Capdevilla, R. R. :Tapalqué en la historia. 1965
Durán, J.G.: En los Toldos de Catriel y Raylef, 2002
Hux, Meinrado : Los Orígenes de Bragado.
González, Fabián Sarg. Mayor. Reseña Militar de..(Manuscrito de 1878)
Sarramone, Alberto: Catriel y los indios pampas de Buenos Aires, 1993.

CACHUL, Juan. 1868, cacique pampa. Era hijo de Juan Manuel Cachul. que tratamos
arriba. No tuvo ni la talla, ni la estima de su antecesor. Vivía cómodo de las ventajas del trabajo en
paz y dándose a la bebida. Heredó pues en 1868 el cacicazgo. En el Ejército revistó como capitán.
Las intrigas militares de un lado y las disensiones de sus indios con los de los jóvenes
Catrieles, provocaron peligrosas divisiones entre los pampas amigos. El coronel Elía aprovechó la
situación y llevó, el 3 de mayo de 1871, un ataque contra la parcialidad de Chipitruz y Manuel
Grande. La Revolución del año 1874 agravó también la situación para los de Cachul, más aún la
sublevación general y el Malón Grande de 1875. Había quedado sólo un resto y se les suspendió el
aprovisionamiento militar. En un ataque sorpresivo, el 9 de enero de 1875, el capitán Lasciar con 40
soldados del Regimiento 5º. apresó a casi todos: al cacique, a 7 capitanejos, 57 indios de lanza y
165 de la chusma. Y con la salida de la tribu de Catriel al Desierto, en diciembre de 1875,
desapareció esta parcialidad pampa.
CADE HUALA, 1580, cac. toqui araucano, gran caballero. 1584 encabezó una sublevación
contra los españoles invasores, en cuyo desarrollo se dio un duelo individual (Campos Menchaca:
Buta Nahuel p. 64, 72 y 228). Cadehuala, según la tradición, 1586 se batió en las puertas de Purén a
duelo con el Gobernador Ramón Alonso García. Antes de enfrentar al español, le habría dicho:
“Hártate de ver el sol; pues ya no lo verás”. Pero su lanza se quebró al chocar contra la coraza del
adversario y éste, de un espadazo, lo derribó ante una muchedumbre de indios estupefactos.
Etimol: “Pato gris”
CADÍN, 1821, cac. mapuche chileno. Era pariente del cac. Colipí; ambos eran patriotas.
Pero “por harina tostada” tuvo una desavenencia con éste y se pasó a las filas de los realistas del
cac. Mangüín. Sacaron luego a Colipí de Lumacó y lo empujaron hacia Renaico. Igual suerte
sufrieron los caciques de Angol, Huequen y Trarulemu. Hasta el famoso Venancio Coñuepán tuvo
que retirarse. Cadiñ y Catrileo vivían en Purén. (T.Guevara, 1910 p. 193 y 197)
Etimol: “Ñandú gris”
CADU LAF, 1832, capitanejo araucano. Ese año era de mucho movimiento de indios en la
pampa. En Bahía Blanca se supo que 200 indios chilenos al mando de Quilapán y del capitanejo
Cadulaf venían hacia la Sierra de la Ventana a reforzar los contingentes de los caciques Cumú y
Quiñegual. Andaban rumores de posible invasión. Entonces el Cnel. Manuel Delgado, por orden de
Rosas, con una tropa de 400 soldados, salió, el 2º de julio del Fuerte 25 de Mayo en busca de los
invasores. El 9 de Agosto los hallaron y les dieron batalla; un recio combate en el que les mataron
unos cien indios; entre ellos los jefes chilenos (AGN S.X. 27-7-6) Etimol: Lafquén-laguna;
verdosa
CADU PANGUI,1770, uno de los 12 caciques, que asistieron al parlamento de paz en la
Laguna de Los Huesos (creo Part. De Gral. Viamonte) y luego acompañó la expedición de Pinazo
(ver diario de Hernández)
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CAEN,1883, cac. pehuenche que conocemos por las investigaciones de Carlos Rusconi. De
él le dio noticias el viejo indio Cacuer. Caen tuvo su toldería en el Oeste de Neuquén, casi en el
límite con Chile. Su gente, unos 1700 indios, fueron apresados y deportados por el Gral. Ortega.
Entre ellos se hallaban los cacique Yaraum, Huincán y él mismo informante. Fueron llevados al
Campo de Concentración en Rodeo del Medio (Mendoza) y luego al campo del mismo militar
expedicionario. Allí lo ultimaron los mismos indios, porque sospecharon que él, el cacique, los
había “vendido”. (C. Rusconi: Poblaciones Pre y Posthisp.vol. IV. P.69)
CAEPÉ, 1880 según Olascoaga, el cac. Ayllál, cac. general de los picunches, desde la
muerte de Guzmané, era mayordomo de las vacadas del Gral. Bulnes en los Pinares del Neuquén y
Caepé era juez de la población
CAEPÍ (o Caipí), 1776, cac. pehuenche de la pampa, según el censo de Diego de las Casas.
Vivía en Colcó con diez indios de lanza.
1845, en oportunidad del atropello a la tribu de Guzmané, en venganza a su anterior
atropello a la tribu de Purrán; el capitán Zúñiga reunió en Angol a los caciques picunches Yaupí,
Fori y Cristino con Ayllal, Caepí, Melillán y Currián, Coliné, Lefino, Llancañir, Currimán y
Pichimán, haciéndoles ver que habían hecho daño a los hacendados chilenos al Este de la
Cordillera, que se consideraban aliados del gobierno de Mendoza, pero que recibían sueldos del
gobierno chieno. Y les hicieron el plan de una invasión importante. También el Gobernador Segura
de Mendoza llamö para un parlamento a San Carlos; quería informarse sobre la invasión y para
afianzar la paz. El 11 de octubre conferenció con el cac. Tripayñán y emisarios de Ayllal, Caepí,
Llaupí y Llancaner. (ver Ayllál)
CAIPÚ GUEYU, 1793, es probablemente el mismo como el de la pampa. Ese año se juntó
con el cac. Lorenzo Cayupulqui (Calpisquis), él y el cac. Sayi Ñandú ((Rayü ñancu) y Granin
Nahuel, pues Lorenzo Calpisquis había hecho un tratado de paz con el Gobierno del Virreinato
(AGN S.IX. 1-5-1); Ranchos 7.8.1793)
CAEPÍ (o Caipí), 1846, cacique pehuenche o picunche del valle del Río Barbarco y
Curileufú; llegó a ser el principal de los picunches del sur de Mendoza y Norte de Neuquén. Era
probablemente un descendiente del homónimo de 1776. Sus hijos se llamaban José Caepí y
Curalcó, y un hermano, Calquiñ Marucho. R. Morris en su libro de 2001 sobre Los Angeles dice en
p. 49, que este cacique era emparentado con la familia del Gral. Bulnes y se había desempeñado
como Mayordomo en la hacienda del Presidente Manuel Bulnes. En 1846 pertenecía a la obediencia
del cacique gobernador de los indios amigos de Mendoza, del cacique Guzmané, que fue asesinado
por el cacique Porrán y sus indios. Los caciques Ayllal y Caepí aparecen en los informes del
sumario como alzados, contra la autoridad, cuando en realidad fueron puestos bajo control de los
invasores chilenos. Estos los invitaron también a trasladarse a Chile. Ciertamente les prometieron
más de lo que habían recibido del gobierno de Mendoza, el cual sólo les había obsequiado
vejámenes. Pero, en Febrero del mismo año, se les presentó en sus toldos el capitán Plácido
Zeballos, comisionado por el gobernador de Mendoza para reconciliarlos y preparar un tratado de
paz que se ofreció a Caepí, así como a los caciques Nahuel Nirre, Goyo Filú, Ñancamil, Llaupi y
otros. Allí encontró también al capitán chileno de Indios Amigos, Manuel Palacios. Caepí le dijo
entonces, que le extrañaba que un caballero mendocino se encontrase en esos lugares. (La cuestión
internacional de límites ya era motivo de guerra entre los pehuenches 60 años antes). Explicados los
motivos y presentados los documentos, le respondió: “No sirven para nada. Yo no me fío de eso,
pues el papel admite lo que quieren poner”. Zeballos, no obstante, les leyó el proyecto de un tratado
de paz. Hubo airadas protestas de desacuerdos. Caepí replicó: “Lo que quiere el gobierno de
Mendoza es concluir por traición con los indios de las Barrancas y seguir después aprisionando sus
familias para hacerlos servir en las casas de la ciudad”. Se multiplicaron las protestas hasta ser un
fuerte griterío; pero intervino oportunamente el cacique Nagüel Nirre para evitar al capitán Zeballos
mayores inconvenientes. (Arch. Mendoza, doc. 15: 1846)
A pocos meses, los caciques ‘arribanos” (así llamaban los chilenos a los pehuenches de
Barbarco) fueron invitados a participar en la guerra de Chile; pero ellos no aceptaron la propuesta.
Por ello se dijo en Mendoza que Yaupi, Caipé, Purrán, Millallán, Fori y Nagüel Nirre eran amigos.
(Arch. de Mendoza. Doc. 16)
78
Desde entonces mejoraron las relaciones con Mendoza. El 26 de Febrero de 1851 el
gobierno mendocino selló con ellos el primer tratado, es decir, con los caciques Caipí, Rancamil,
Pichulán, Laupi y Porrán (Arch. Mendo., Doc. 15, Carp. 123). En 1862 firmaron un nuevo tratado
en Chacay (Malalhué). Vivían entre los picunches varios hacendados chilenos que insistían ante sus
autoridades que se realizara un tratado de paz que los protegiera. Así invitaron a los caciques
picunches a enviar a sus delegados a Angol, donde se concretaría un tratado. Efectivamente, el lº de
Enero de 1870, el general Basilio Urrútia, propietario también al este de la Cordillera y activo
comerciante de hacienda argentina, firmó como representante del gobierno de Chile y general en
jefe de Arauco, un tratado de 10 artículos con los comisionados del cacique general F. Purrán,
Huente por Llancaqueo, Huenchulaf por Cheuquel, Juan Agustín Filú y Curaleo por Caepí y
Licanán por el cacique Zúñiga, con Aillal, un hermano de Odal y 51 entre capitanejos y lanzas. El
Art. 1º estipulaba:
“Las tribus pehuenches de Ultra Cordillera reconocen el Gobierno de Chile como fiel
amigo: ayudarán a mantener buenas relaciones, darán protección a los chilenos del otro lado y
recibirán en gratificación sueldos: Purrán. 120$: Caepí y Llancaqueo, 100$” (Doc. 6464 del lº de
Enero de 1870: el documento está en caja 20, entre documentos del año 1872, probablemente por lo
que explicaremos a continuación. Arch. Est. Mayor). Señalo que el tratado no exigía
reconocimiento de soberanía chilena en el Este de la Cordillera.
Olascoaga, en su introducción a Topografía de la Pampa decía, hablando de los estancieros
chilenos que mantenían comercio ilegal con los indios: “...el cacique Juan Agustín de Las Barrancas
era en Chile el señor don Juan Agustín Terrada, honrado propietario, nombrado por aquel gobierno
subdelegado y juez de la población indio- chilena, sita en la costa de nuestro río de Barrancas..
El antiguo cacique Caepe del Neuquén (ya fallecido) tan conocido por sus invasiones y
cruldades, era también persona considerable en Chile. Estaba emparentado nada menos que con la
familia del General Bulnes. Y como esto pudiera parecer increible, voy a copiar aquí a la letra un
párrafode la declaración prestada amte el juzgado Federal de Mendoza por don Camilo Acuña,
acusado de complicidad en una invasión de indios al sur de dicha Provincia.
Dice así: “...Acuña, ratificándose en la declaración anterior, agrega: que es de 30 años de
edad, natural de Concepción, casado con doña Adelaeida Solar y de profesión comerciante; que
tiene relación, pero no parentezco con Caepe, quien contínuamente va a su casa, en Chile, con
varios artículos de regalo, que unas veces lo trata de compadre, otras, de hijo, porque dicho cacique
se supone ser pariente del General Bulnes, en razón de que su esposa es sobrina de Bulnes; que
dicho cacique es el que entiende todas las cuestiones de robo de haciendas, porque ha de saber el Sr.
Juez, que el General Bulnes tiene en los Pinares más de 4000 cabezas de ganado a cargo de un
capataz, el cual, como los demás jueces que hay allí chilenos, están bajo la autoridad de Caepe,
estando éste dependiente de las autoridades de Chile, a pesar de estar en territorio argentino, por
estar en los Pinares de este lado de la línea de la Cordillera.
“El cacique Aillal, es decir, el que conoce, como cacique de este nombre, es el mismo
mayordomo del establecimiento de vacas de Bulnes, arriba indicado”. (Ob. cit de Olascoaga en
J.Rojas Lagarde, 1992, p.9)
Caepí mantenía también buenas relaciones con los comandantes de los Fuertes de San
Rafael y de San Martín (El Alamito). El 8 de febrero de 1870. el general Arredondo elevó el pedido
de paz que el cacique Caepí había hecho llegar al coronel Segovia de la frontera sur de Mendoza.
Sea que los militares habían sido informados de lo actuado, sea porque a Caepí no se lo reconoció
como cacique principal, o sea por simple “viveza”, había pedido un tratado de paz con las
autoridades argentinas. El 24 de Febrero del mismo año, el ministro de Guerra, Martín de Gainza,
remitió en respuesta un proyecto de tratado como base de las negociaciones. que fue publicado en
las Memorias del Ministerio de Guerra de 1870. Habría que tener en cuenta muchos
acontecimientos que forman parte de la acción de la Conquista del Desierto. Felix Frías, cónsul
argentino en Chile, que se interesaba mucho por la cuestión de límites entre Chile y la Argentina,
informó al gobierno argentino, que el general Urrútia había obrado sin instrucciones.
El comandante de la Frontera Sur de Mendoza convocó a los caciques picunches a un nuevo
parlamento que se celebraría el 27 de Agosto de 1872 en el Fuerte de San Rafael. Se presentaron
79
como representantes: el cacique Agustín Terrada y Filú, el capitanejo José Caepí, como
representante de su padre, el cacique principal,: el capitanejo Necull y el lenguaraz principal Miguel
Castro, por el cacique Tranamán, el capitán Manuel Barros, por el cacique Udalmán. Allí aceptaron
el tratado de paz propuesto por el gobierno nacional (Arch. Mend. Carp. 123, Doc. 42 y 43 y Arch.
Est. May. Nº 1181/82, 1355 y 1455. J. Raone 1991 p.222). El tratado duraría 5 años en vigencia,
durante los cuales seis caciques recibirían sueldos y racionamientos. Un año más tarde, el cacique
Purrán, Llancaqueo y Ayllan firmaron en el mismo sitio, el 11 de Agosto de 1873, un tratado de paz
con idéntico tenor. Por el artículo lº los caciques se comprometen “guardar con sus tribus la más
completa paz con el gobierno y pueblo de la República Argentina; y por su parte, el Gobierno
Argentino se compromete a proteger y amparar la residencia tranquila.., en el territorio que
actualmente poseen. El Gobierno podrá establecer fortines y fijar los límites y dar permiso a
pobladores a establecerse en terrenos contíguos. Art 10º: Los caciques signatarios de este tratado
reconocen la soberanía de la República Argentina sobre todo el territorio de la República...” El Art.
11 detalla sueldos y racionamientos para los caciques y tropas; es decir que de una forma estaban
incorporados al Ejército Argentino y bajo su control.
El primer tratado fue ratificado por el Gobierno nacional el 23 de Mayo de 1873 y debía
renovarse en 1878. Efectivamente se presentó entonces ante el Comandante Luis Tejedor una
delegación de los caciques picunches, pidiendo la renovación del tratado. El coronel pidió
instrucciones y luego invitó a los caciques a un parlamente para Septiembre en Malargüe, pero los
caciques no aparecieron. Hubo una inferencia chilena. Por eso el coronel Tejedor encomendó al
sargento mayor Saturnino Torres una expedición punitiva, como se hacía entonces, durante la
Conquista del Desierto.
El cacique Caepí no la vería ya, pues murió antes a causa de la viruela y. según investigó
el Dr. Gregorio Alvarez, fue enterrado en Huerín Chenque (al Norte de Neuquén), en el Cerro
Caepe Malal. (Alvarez: Tronco de Oro. p. 187) Su hijo José Caepí asumió entonces la jefatura de la
tribu.
CAESPEN, 1582, cac. “de la nación Yotos serenes”, que por el reparto de chacras e
indios, fue encomendado a Antonio Bermeday, en el distrito de Buenos Aires.
CAGAPAS CHARABA, 1573, cac. comechingón de Cagapas Naure, Calamuchita,
Córdoba. Encomendado de Castañeda. (Montes 1954 p. 78)
CAGUANAÜEN (o Caguananagüen, Cahanagüen, Cayenagüen), 1812, cac. pampa ranquel.
Era sobrino del cac.. Seiman (Raymán). Vivía en las sierras del sur, al pie del Volcán. El 17 de
Enero de 1812, se presentó con el cacique ranquel Epumur y el Coronel P.A. García ante el Cabildo
de Buenos Aires, para testimoniar su amistad con el Gobierno Patrio y dar su conformidad por los,
trabajos en las fronteras. Ya en 1810 se había encontrado en Salinas Grandes con el Coronel García,
en oportunidad de su expedición pacífica a los yacimientos de sal.
Creo que se identifica también con CAHENAO, a quien menciona un documento
mendocino de fecha 18 de Mayo de 1790, pues llegó a Malalhué, sede de los indios amigos del
Gobernador J. de Amigorena, para pedir junto con los caciques Canighuán y Antemil auxilio contra
sus enemigos. Así empezó a participar también en la Guerra Pehuenche. (Lit. Rob. Marfany: La
guerra con los indios nómades,1939, en Hist. De la Nación Argentina T. VI.)
CAGUANÉ, Don Juan, 1642, cac. puelche serrano, reducido con el cac. Juan Bagual en la
Reducción de Santiago de Barradero. Como su colega, no se sentía nada cómodo en esta forma de
esclavitud, si bien tenía una atención espiritual de un doctrinero cristiano. Este se quejó entonces de
que el cac. Caguané era muy andariego. . Ya en 1582 fue sometido por el reparto de Juan de Garay y
lo signó como de “nación de caguanén, junto a la bocas del Río Luján. Don Ignacio Ponce de L,
había recibido la posesión “en primera vida” de 15 indios “del cacique serrano Caguani-Suca”; es
decir de la Ruca (casa) de Caguaní. (Arch G. de Ind.134 Charc.283) Su nombre se perpetúa como
nombre de un arroyo, confluente del arroyo Arrecifes en Capitán Sarmiento (Prov.de Buenos
Aires). Tengo ante mí algunos recortes del periódico local escritos por el Dr. Luis Paccusse.
Etim.: Cague-pato; né-nariz. “Nariz de pato”.
CAGUAYE (o Caguayo), 1567, pehuenche o serrano; figura en un documento de Sancho de
Medrano, correspondiente a aquel año. (J.T.Medina, Doc. 1901) Etimol: Nariz de pato, prob.
80
CAICAL (o Caycal, Cayacal), 1584, figura entre los indios reducidos en el distrito de
Buenos Aires y se consideraba caciquillo de la Tribu principal del cacique Telomián. Ambos pedían
posesión de su tierra. (Arch.G.Ind. 178 vta. Charcas 104 y F.F. Outes, 1936: Una luz sobre los
querandíes) Etimol: Cai-cayú (seis); cal-Calquín (aguilucho o caial-loro).
CAI CO (o Caiecó), 1794, cac. huilliche o tehuelche. “Gente del sur que no entendía la
lengua veliche”. 1791 lo vio Fray Fracisco Méndez durante su viaje a los puelches, junto con el cac.
Macúvunai (F. Fonk 1900 p. 301). 1794 lo encontró la expedición chilena de Joaquín Sánchez,
cerca del lago Nahuel Huapí. Le entregó una carta de “puel hinca”, es decir de los pobladores de
Carmen de Patagones y decía que, hacía poco, había sufrido una maloca por la que había perdido
siete caballos.(AGN IX. 16-4-10) Etim.: “Seis Aguas”.
CAICHURÉ, 1835, cac. ranquel de la obediencia del cac. Llanquetruz. La expedición del
Sarg. Mayor Eugenio del Busto con 190 borogas de Cañiuquir lo enfrentaron en la Pampa Central,
el 26 de Febrero de 1835 (Periódico La Tarde, 30.3.35 y Anschütz: Algunas expediciones a los
ranqueles 1944 p.104)
CAIDANE, Diego, 1600, cac. chilote, que ese año, junto con los caciques Levihuán y
Cheuquel pidió protección al Gobernador Francisco de Quiñones. Etimol: “seis nidos”
CAILA, 1658, se conoció como cac. puelche, cuyas tierras estaban junto a los orocoiambes
y era de la obediencia del toqui B. Yoyarric. De él dice un documento mendocino que fue elegido
cacique por su don de gente.
CAI MÁN (Cayumán) ,1777, se prestó para reforzar las Guardias de Luján y de Areco
(AGN IX. 1-6-1; 18.9.1774 y Bras Harrott p.39)
CAI NAMÚN, 1792, cac. norpatagónico que vivía sobre el arroyo Sauces (prob. Río
Colorado) Allí vivían también los caciques Guanquene, Yojuanche y Guichulef. Estas noticias las
recogió Dn. Vicente Colomer en los toldos del cac. Lorenzo Cayupilqui (Calpisquis) (AGN IX 1-5-
1 y C. Rusconi, Poblaciones vol.IV. p.70)
CAI ÑAM (o Cainán), 1797, cac. pehuenche del grupo de Malalhué que obedecía al cac.
Gobernador Millaquín. Vivió con éste los malhadados acontecimientos de la Guerra Pehuenche.
Figura en los actas de los parlamentos de paz que en esa época eran frecuentes (Arch. Mend. Y
Hux: caciques pehuenches) Etimol: “seis aguiluchos”
CAIPE GÜEYU, cac. araucano vino a la Argentina
CAIQUI GUOR, 1830, cac. ranquel. Probablemente era el padre del cac. Painé Guor .
CAITI LLANCA, 1563, cac. cuyano del pueblo de Olvo, compañero del cac. Layo;
encomendado de Diego Velasco. (J.T.Medina, Doc. 1901)
CAITRUZ, Damián ver Ancatruz
CALA CALA (o Coacala), 1599, cac. de Paranoa, tierras de “Chuliquia”; encomendado de
Juan de Coria Bohórquez (C.Rusconi, ob cit. T.IV. p.70)
CALACHA, 1880, cac. tehuelche de Santa Cruz. Ese año pidió misionero. (C.Bruno:
Salesianos en la Argentina p.83)
CALAQUA (Cala cuá), 1584, capitanejo del cac. Condie, llamado Telomián, junto al cac.
Cayacal o Caical. (Arch G. Ind 178, Charcas 104 y A.Robles 1678 en: Documentos Hist.
Geogr.f. ,Bs.As. 1941)
CALA HUINCA,1847, cac. tehuelche del Neuquén (G. Terrera) “Cristiano rubio o
colorado”
CALAHARA HUANCHIQUIN, 1550 – 1600, cac. principal de los comechingones,
sobrino del gran curaca de Salacate, Sierra Grande de Córdoba.
CALAMBEL, 1594, cac. puntano (michilingue quizás) de la encomienda de Gabriel de
Cepeda en Cambalac (Arch. Mend. 29.11.1594)
CALAMUCHITA, 1785, cac. pehuenche, señalado como amigo de Curilef. Tiene el
nombre como el topónimo cordobés.
CALANA CHARABA (Calana), 1575, cac. comechingón de Cala Navira, Córdoba;
encomendado de Villalba en Sierra Grande (Montes p.78).
CALA PALHUITA (o Calapalchita), 1573, cac. comechingón del Valle de Vera Cruz,Prov.
De Conlara, San Luis (J.T.Medina, Doc. Ined. II. 1959 p. 399)
81
CALAT CHARABA, 1573, cac. comechingón de Sat Lara, Sierra de Calamuchita, Córd.
Encomendado de Yrobi (Montes p.79)
Calbán ver Galván o Calvaiñ Calbical es Calfu (Calbu)
CALBULERI, 1833, cac. boroga del grupo de Güaminí a las órdenes del cac. Cañiuquir
(AGN S.X. 27-5-7: 16.9.33)
CALBUILLÁN, 1789, cac. pehunche huilliches implicado en la Guerra Peuhuenche. Era
hermano del cac. Antemilla que se había disgustado con sus propios hermanos Colemilla y
Antemilla. El Comandante F. Esquivel Adao llevó en 1788/89 una fatal expedición contra los
indios sureños. En el choque del 19 de enero de 1789 atacaron la toldería del cac. Lepnopán
(ranquel- huilliche), haciéndole unos 200 muertes. Durante la retirada de éstos hacia Treca Malal, el
21 de enreo, vino el cac. Calbuillán con 60 huilliches batiendo banderas, pidiendo que los
incorporara, porque –decía- temía un ataque de su hermano el cac. Antemill. Los recibieron con
todo ceremonial.
( Esquivel Aldao: Relación de la Campaña de 1788 publicado en Rev.J.E.H.Mendoza VIII
1938)
CALCUFURA VER CALFUCURÁ
CALCU GUEY, 1875, capitanejo salinero, tío de Namuncurá (Hux: Una Excursión
Apostólica del Padre Salvaire a Salinas Grandes p.13) Etim.: Calcu- brujo
CALCU NAO,1852, cac. pampa que figura entre los caciques obsequiados en Bahía
Blanca, 1.de enero de 1852 Etimol: “Tigre brujo”
CALCHINO (o Cachino), el 17 de diciembre de 1552 fue encomendado por Valdivia a Juan
Cuevas (R.Latcham: Los indios de la Cordillera y la Pampa, 1929 en Rev. Chil. Hist y Geogr.)
CALCHIRA, “curaca” de la encomienda de Diego Muñoz (Cabrera: país del Cuyo p.243)
CALDERÓN, Carlos ,1869, capitanejo y escribiente del cac. Andrés Raninqueo (boroga) en
la tribu de Coliqueo y con Raninqueo salió el capitanejo Carlos Calderón de Los Toldos, para
trasladarse a La Verde (en 25 de Mayo) con la tribu (nueva) de Raninqueo. Tres años más tarde
fueron invadidos por los salineros de Calfucurá que se presentó en la Batalla de San Carlos de
Bolívar. Esa pequeña tribu fue deportada hacia Salinas Grandes. Más tarde, parece, acompañó al
caciquillo Tripailaf, quien era caciquillo en La Verde.
CALDERÓN, Mariano, 1833, capitanejo boroga es una figura de la tribu de Melinao. Ese
año (el 28 de Nov. De 1833) sorprendió al cac. Cayupán; era tropa de Rosas que expedicionó más
allá del Río Negro. Más adelante lo encontramos en Bragado con Melinao y Collinao.Era
escribiente 1851 repelió un malón en el Pozo Pampa (Part. De Bragado). 1868 pertenecía “aún” al
cacique José María Raylef junto con Francisco Coñequir (AEM doc 9217) Creo que era pariente de
Carlos Calderón, ya nombrado. 1874 estaba boleando avestruces. En un documento decía el cautivo
José Flores, que él había sido capturado en San Carlos (de Bolívar) y que lo habían vendido los
captores ranqueles a los indios de Salinas Grandes y que luego pudo escapar. Decía que había
estado con Calderón, “indio de mucha importancia y ya de edad, que tenía un gran tajo en la cara”
(Arch. Hist. Nac. –AGN. Doc. 8039). Otro documento nombra a un Domingo Calderón como
primo hermano de M.Namuncurá. En la Tribu de Coliqueo, está anotado Mariano Calderón, nacido
1846: Calderón Severo era un secretario de Ignacio Coliqueo. Entre los muchos Calderones
anotados en mi registro de habitantes de la Tribu de Coliqueo nombro algunos: Ana Calderón
casada c. Beníto Baldebenito (caciquillo de 25 de Mayo. Tenía en la tribu 400 hectáreas). Bartolo
Valdebenítez Calderón, se casó con Agustina Coliqueo, hija del cac. Ignacio Coliqueo. Hubo un
Antonio Calderón cas. c. Micaela Canales y Braulio Calderón, cas.c. Florentina Cayuqueo. Pancho
y Domingo Calderón eran primos hermanos del cac. Manuel Namuncurá, según una carta de éste
del 11 de junio de 1873. Y no olvidamos que Carlos Calderón que nombramos aparte era
capitanejo de la tribu de Ignacio Coiqueo.
CALDERÓN, Pancho (Francisco), 1873, capitanejo entre los salineros. Ese año estuvo
preso en Buenos Aires. El cac. Namuncurá solicitó entonces su libertad, aduciendo que era su primo
hermano.
CALDERÓN, Luciano, 1855 figura entre la tropa de Bragado como Teniente 2º (AGN
X.19-3-3)
82
CALDERÓN NAUCUPIL, Francico, 1899, cac. de los puelches de la pampa. El 10 de
Julio de ese año solicitó al gobierno provincial las tierras que después debían ser la Colonia “de los
Puelches”, Secc. XV Frac. A y D, tierras que fueron medidas y entregadas por el agrimensor Lázaro
R. Molin ari, el 20 de Agosto de 1900. Allí se halla la laguna Urre Lauquen. El cacique decía que
era hijo de un capitanejo de Namuncurá y de madre chilena. Tuvo entonces 50 años de edad
CALEÁN, 1864, cac. chileno que participó con los ranqueles de Epugner en una invasión a
la Provincia de Córdoba. Tuvieron un encuentro con el Comandante Ogorman en Las Tunas, el 19
de Octubre de 1864. En la persecución murió el cac. Caleán (AEM Bs.As)
CALEI, 1848, cac.. ranquel, hermano del cac. Canué, Una de las mujeres del Cnel. Manuel
Baigorria, llamada Huechuofán, era en 1848 recientemente casado con él. Era hija del cac. Calei
(Memorias del Excautivo Stgo. Avendaño ed. El Elefante Blanco 1999)
CALELIÁN Iº (o Quelelián.Caleliyan.Alquelelian). Creo haber encontrado los primeros
rastros de los Calelianes, en 1620, en San Luis. y en 1666. entre los diaguitas, vecinos de los
Quilmes en la Pampa de Aconquija. Pero, mientras éstos fueron capturados y transportados a
Buenos Aires (Quilmes de hoy), los “Calelianes” huyeron a tiempo. El gobernador de Tucumán fue
también tras sus huellas para capturarlos; alcanzó a 40 de ellos, los que fueron llevados a los
Quilmes de Buenos Aires. En 1699 existían aún algunos de ellos en la Prov. de Tucumán, en la
localidad de Yerba Buena. (Juan A. Carrizo: Cancionero Popular de Tucumán. 1933.1)

CALELIÁN IIº (o Qulelián). En 1707, cacique serrano-pampa-cordobés. A este cacique lo


conocemos a través de la documentación del proceso de Córdoba, llevado contra los principales
caciques serranos, que se decía, estaban sublevados. En 1705, en una de las frecuentes “entradas”,
los españoles habían capturado y deportado al cacique Pedro Mayupulqui, que gozaba de singular
popularidad en el desierto y a su tribu de la Sierra de Casuhatti. Esto causó una gran consternación
entre muchas tribus, especialmente entre los que tenían lazos de parentesco con ellos. Dos años más
tarde se internó el estanciero Antonio de Garay a la zona de Río Quinto para plantar allí su estancia
con vacas arreadas en las cercanías de las tolderías. Los indios se congregaron y mataron a los
“intrusos”. Reunidos aún en Río Quinto, deliberando qué debían hacer en adelante, parece que se
conjuraron actuar unidos los serranos, pampas y araucanos (aucas) de Chile. Quelelián había sido
muy amigo de Mayupulqui y estaba particularmente sensibilizado.
Entonces, una expedición punitiva logró sorprenderlo y aprehender a siete caciques, entre
ellos al mismo cacique Calelián (Quelelián). Fueron juzgados y condenados a prisión perpetua o
trabajos forzados en las minas en el Valle de Calchaquí. Pocos días después, los siete caciques
lograron escapar de la prisión y corrieron a la Iglesia de la Merced en Córdoba invocando allí el
derecho de asilo. Las autoridades militares no estaban dispuestas a reconocerlo.
Los sacaron violentamente del recinto sacro; pero por mediación del comendador del
Convento, Fray Agustín Alvarez, los dejaron entretanto en el claustro. Luego, por modos más
diplomáticos y garantías juradas de que no los matarían, volvieron a la cárcel. Pero. a pocos días,
los mataron ignominiosamente según orden del Maestro José Cabrera y Velasco,. tirando sobre
ellos, desde los techos abiertos, una lluvia de balas.

Es de imaginarse cuál fue el eco del infausto episodio entre los indios de la pampa, cuando
fue ya grande la consternación entre los cristianos. De la documentación que transcribe Mons. Pablo
Cabrera en su libro: 'Tesoros del Pasado Argentino; la cruz en la pampa" (1927, cap. VI,) no se
desprende con claridad que Quelelián haya estado entre los ultrajados en la cárcel como Liquid,
Ereguereyán, etc., pero presupone su muerte, cuando concluye el capítulo, diciendo: “D. Vicente G.
Quesada ha atribuido a la prisión y destierro del cacique Cayupulquiá (Mayupilqui) y el asesinato
de Quelelián desacertadamente consumados por los españoles, las depredaciones ingentes y los
degüellos horrorosos de que fueron víctimas por parte de los indios en desquite de aquellos
atentados”, (ib.. p. 102)
83
CALELIAN IIIº, José, 1720, cacique serrano, pampa, taluhet o tehuelche, o sea, de
insegura denominación etnográfica.
Tras haber sufrido nuevas expediciones “punitivas” —siguiendo la historia de la biografía
anterior—. algunos caciques de la pampa aceptaron el ofrecimiento de tratados de paz por parte del
Gobierno de Buenos Aires y de Córdoba: Cacapol, el llamado cacique Bravo, en 1820. y el cacique
José Calelián y Mayuluque, en 1726. El comandante general Juan de Argüello había sitiado a estos
con 300 hombres en su recinto fortificado del Río Sauces (Córdoba, La Carlota).
Ellos no querían pelear, parlamentaron con el militar, quien les ofreció garantías de paz,
bajo la condición de que trasladaran sus toldos al descampado de Cruz Alta. Calelián —no sabemos
por qué convenio— se retiró hacia el este y se estableció cerca de unas lagunas, hoy del cuartel 8º
del Partido de Alberti (B.A.), donde perdura su nombre en el topónimo “Manantiales de Calelián”.
A raíz de una invasión que hubo, en Agosto de 1734, en Las Pulgas (V. Mercedes) y otra que
hicieron indios chilenos en las estancias de Arrecifes, en Agosto de 1737, salieron nuevos
contingentes en expedición punitiva y no se respetó ni tratado ni relación de amistad de tribu
alguna.
El Maestre de Campo Juan de San Martín, jefe de una columna expedicionaria, atacó la tribu
del cacique Cacapol (Bravo) y la del capitán Juan de Melo y del alférez Esteban del Castillo,
sorprendió la tribu de José Calelián, mientras dormían pacíficamente, y los exterminaron
completamente. Así murió el “viejo y buen Caleliyán” (Cabrera. P.: Tesoros del Pasado I. p. 89;
Acuerdos del extinto Cabildo de Bs. As. II y VII. p. 746; T. Falkner: Descripción de la Patagonia.
ed., 1911, p. 55 ss.)

CALELIAN. Manuel IVº, .nac. 1707 y murió en. 1745, serrano-pampa. Era hijo (o
sobrino) del cac. José Calelián. Había estado ausente, cuando se hizo, en 1737, aquella matanza. A
su regreso sólo encontró cadáveres mutilados y todo saqueado. Herido profundamente, juró
venganza y buscó para ella posibles alianzas. Reunió a 300 indios y con ellos llevó un malón sobre
el pago de Luján, donde sacrificaron a 22 cristianos y volvieron a la pampa con algún botín. Más
tarde reunió a 2.000 indios, entre ellos también a chilenos e hizo con ellos nuevas invasiones. Pero
los españoles respondieron con sendas expediciones punitivas, sobre todo el Maestre de Campo de
Buenos Aires, Dn. Juan de San Martín, cuyos detalles no conocemos.. El Cabildo Abierto, llamado
Junta General de Defensa, del 27 de Noviembre de 1840, estudió los medios para aplacar las
sublevaciones indígenas. Por consejo del gobernador, el mismo año iniciaron los Padres Jesuítas las
Misiones o Reducciones de la Pampa, primero la de Nuestra Señora de la Concepción, al sur del
Río Salado. Y viendo que para tranquilizar la pampa y restablecer la seguridad de las estancias no
había otro medio mejor que ofrecer a los indios nuevas garantías, se buscó reanudar los tratados de
paz.
En 1741, se internó el teniente maestre de campo D. Cristóbal Cabral con 700 soldados a
campaña pacífica, acompañado también del Padre Mathías Strobel de la Misión. Hizo tratados de
paz con Calelián. con Cangapol y con F. Yahatti (Arch. G. Ind. 169, Charcas 317: “El Procurador
General ha celebrado paz con todos los caciques y en especial con Calelián y el Bravo que rigen
sobre ellos”). Un documnto de 1741 dice que el cac. Pedro Ayelepe, paiente del cac. Cangapol, alias
Bravo, Mayúpilquiyá y los sobrinos de Cangapol Yahatti, Güenulepe y Ayelepe se apersonaon al
Gobernador Miguel de Salcedo pidiendo un tratado de paz. (ver Ayalepe)En 1742 hubo un
parlamento grande en Buenos Aires con 29 caciques. En síntesis se prometieron respeto mutuo y
reconocerían como límite divisorio el Río Salado. Parece que Calelián no estaba entre ellos. Hasta
se exigió a algunos caciques traer su cabeza a Buenos Aires. Algunos indios habían hecho algún
robo de hacienda y en la pesquisa fueron arrestados tres indios “ladinos” de Calelián. Manuel
Calelián mismo se acercó a la ciudad, exigiendo su devolución. Y como de nuevo hubo un malón en
Luján y Cañada de la Cruz, se hizo averiguaciones sobre los autores. Aunque no hubo pruebas de
que Calelián hubiese participado en el malón del 27 de Julio de 1744, el teniente maestre Cristóbal
Cabral fue a atacar a su tribu y apresó a los que pudo y a los que se resistían los mataron allí. El
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cacique también fue hecho prisionero. Se le describe en el proceso: “Que es delgadito, de poco
cuerpo y muy ladino” (Arch. G. Ind. 165 vta. Charc. 317 y AGN, S. IX. 19-2-2, foja 6). Vivía
entonces a una legua de la frontera de Luján, donde se le había admitido por haber manifestado
deseos de paz”. (Arch. G. Ind. 41 Charc. 125)
Unos sesenta prisioneros fueron llevados a Montevideo a trabajos forzados en la
fortificación de la Plaza; las mujeres fueron llevadas a la Misión de Santo Domingo Soriano y
Manuel Calelián con doce de los más bravos y cuatro niños fueron embarcados engrillados en el
barco “Asia” para ser enviados a España. Así lo había decidido el Acuerdo del Ayuntamiento de
Buenos Aires. (Arch. G. Ind. 170, Charcas 317 el l9. 7 45)
Estando ya en alta mar, el capitán Gaspar Vélez los alivió de sus amarras, pensando que ya
no podrían ocurrir inconvenientes y pudieran pasear por la cubierta. Ellos, empero, se confabularon
y decidieron atacar a la tripulación y apoderarse del barco. Hallaron balas de cañón y las
transformaron en boleadoras. Entonces se echaron sobre los marineros e hirieron a unos treinta.
Pero. éstos los atacaron “a balazos y alfanges y viéndose los indios al fin perdidos, se arrojaron al
mar con tal salvaje temeridad como la que les indujo al levantamiento, donde se ahogaron todos”.
(Trelles, M. R. en Revista Patriótica III. 1890. p. 13 - 215. Acuerdos del Cabildo II. IX. p. 184 y
III.1 258: 53 y 475). El Padre Sánchez Labrador, que en 1772 (p. 97) cuenta en su libro {El
Paraguay Católico} estos hechos, agrega que todo esto inquietó a las tribus de la pampa y turbó su
trabajo en la Misión. Yo pienso que este cacique y sus indios con otra política habrían sido indios
amigos y de paz.

Bibliografía consultada:
Sanchez Labrador. J.: Paraguay Católico. Los indios pampas, puelches y patagones: ed. por
el P. Guillermo Furlong. B.A. 1936.
Colección de Viajeros y Memorias Geográficas. ed. por Fac. de Fil. y Letr. B.A. I. p.174
Domenech, G.: Pampas y otros indios en la Banda Oriental, en Rev. Soc. Arqueologica,
Montevideo T. IX. 1939. p. 227 ss.
Revista del Archivo Gral. Nación. II, p. 329.
Acuerdos del extinguido Cabildo. AGN. S. III (ed. Acc.Hist.Arg.:1931).

CALELIAN, Tomás 1748, hermano del difunto Manuel Calelián IVº. Pues también esta vez
hubo sobrevivientes de la familia tan notoriamente castigada, quienes se mantuvieron en estado
hostil. Lo sabemos por medio de los misioneros. El 17 de Septiembre de 1749 avisó el P. Stróebel
que estos hermanos habían atacado una tropa de carretas y que en la laguna que llaman (Mar)
Chiquita se han juntado de nuevo 2.000 indios, capitaneados por dos hermanos del difunto Calelián
(Arch. Gral. .Ind. 222 vta. B.A. 60) para invadir de nuevo a Areco y el pago de Luján.
Luego se unieron con el cac. Cangapol (Bravo)... En fin, en 1761 ya no estuvieron en las
tierras de sus Manantiales (Part. Alberti), sino en Salinas Grandes, en compañía del cac. “León”
(pangui). (AGN. S. VI. 1-3-7 y S. IX. 1-4-2: 1.4.61)

CALELIÁN, Diego, Vº, l777. cacique reducido en la Reducción franciscana del Río IVº,
donde llegó a ser alcalde (Arch. G. Ind. 256, B.A. 244 y P.Grenón: Pampas del Río IVº, 1924.
Etimología: Quzás de Calül: cuerpo humano, cadáver; y: Llanca: adornos, collar...).
CALENTUR, 1790, cac. puelche de la obediencia del cac. Lorenzo Calpisquis, con quien se
presentó en paz al Comandante Juan Antonio Hernández . (AGN. IX.24-1-6) Etim.: Calel-gaviota;
tur-ojo de.
CALE PAY, 1835, cac. ranquel adicto a los Pincheiras. Murió en una acción del Sur de
Córdoba. (M.Rivas:Historia del Mangrullo de Melincué 1968 p.16)
CALERIANO, 1759, cac. pampa, cuya toldería se hallaba instalada en las Isletas a 10 u 11
días distante de Salto. (AGN.IX. 1-4-2; Salto 1.9.59)
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CALFIAO, (o Califan, Calfuiyán, Callfellao), 1822, cac. pampa. Era hijo del cac.
Carritripay (ranquel), quien en los primeros años del siglo XIX vivía entre los huilliches neuquinos.
Calfiao aparece siempre junto a los caciques pampas. En marzo de 1820 aceptó con el cac. Ancafilú
el tratado de paz propuesto a nombre del Gobierno de Buenos Aires por el estanciero Francisco
Ramos Mejía. Luego sufrieron el atropello de la expedición del Gobernador M.Rodríguez, después
del asato de Carrera a Salto. En 1822, el cac. Calfiao era uno de los primeros que el Cnel.
P.A.García encontró en su expedición de paz (en 25.4.1822, según su Diario)) y estuvo en el
solemne parlamento entre los 24 caciques: los cacs. Avouné, Pihiloncóy, Ancaiguén, Chanafilú,
Neculpichuí, Pitrí, Huilletrú, Llanquelén, Chanepán, Epuán y C a l f i a o.
Así mismo, el 25 de abril de 1826, estuvo en la junta de paz de 72 jefes indígenas en el
Arroyo Pecuén (Güaminí) y precede en la lista al cac. Curritripay, (AGN.S,X. 27-7-6)
Pero luego tuvo que acompañar con otros caciques pampas (Pichiloncoy, Catriel y Huillitur,
al Cnel. F. Rauch en su segunda expedición a Epecuén y Sierras de la Ventna.
Rosas en 1830, hizo marchar al capitanejo Anteloán con 90 hombres a la orden del Cnel
Villalba contra los indios pampas. El 29 de abril de ese año atacaron las tolderías de Calfiao, Maicá,
Petí, Caniuante, Vilcay y Llanquelén. Entre los muertos hallaron a Vilcay y Llanquelén (AGN X.
40-7-10)
Luego estuvo, en el mismo año, en el Parlamento de Tandil (AGN X. 23-9-4) El 30 de
Septiembre de 1831 marchó con el Cnel. Del Valle contra los caciques invasores: Calfuán, Petú,
Maicá, Checanain, Puelluán, Catrerén, Chacalaf, Quiñindo, Chanavil, Currugüequé y Felipe
Calfuán. El 19 de Noviembre de 1831 estuvo en el parlamento en el Fuerte Independencia de
Tandil con muchos militares, los caciques mayores Torián y Califán, los caciques Tucumán,
Antuán, Güillitur, Aciduam, Charman, Quiñegual, Chócorí, Chamanil, Huincán, Goñoantig, Epuán,
Nacuiluán y Felipe Calfuán y los capitanbejos: Nicasio, Amagual, Marincoul, Llancalén, Voluán,
Candel, Llimellín, Gené, Quiñeguan, Guailé, Llaiquimil, Trarual, Ranpuiviñanque y por Chaqueta,
Chamanil (FIDE Palumbo)
Calfiao vivía entonces en el partido de Rauch.. A pesar de ser de la amistad de Juan Manuel
de Rosas, el Cnel. Del Valle, volviendo de una expedición realizada contra la toldería de Chocorí,
en Abril de 1830, hallándose en la toldería de Calfiao, Maycá, Petí y Cañuanoi, no los miró con
buenos ojos. Se le presentaron reunidos, rogándole que no los atacara, que ellos no habían robado.
Hospedaron a sus tropas y les entregaron 200 vacas; pero a los cinco días, -dice el documento-,
mandó el Mayor Villalba con 90 hombres y sus indios tehuelches a atacarlos y –continúa el parte-
“los castigaron ejemplarmente” entre el 29 y el 30 de abril; les mataron 10 indios, entre los que se
hallaban caciques, y les sustrajeron 180 chinas; además recogieron 87 chicos y 37 chicas. Calfiao
escapó gracias a su caballo extrordinario (AGN S.X. 40-7-10 y 27-7-6)
El Sargento Mayor Juan Cornell nos ha dejado un relato de la hazaña del cac. Calfiao y de
su zaino pangaré, que en esa oportunidad mostró qué valiente debía ser el caballo del indio
guerrero. “Asaltados los toldos por las fuerzas cristianos, el cacique tuvo tiempo de montar su
caballo, llevando a su hijo, mocetón ya, en ancas. Lo persiguieron Pancho, “El Ñato”, Zelarrayán y
otros más que iban parejos. El cacique, entre tanto, había conseguido ganar los campos, corriendo
como gama, a pesar de que bolas potreadoras le maneaban las patas. Así continuó por espacio de
tres leguas. Sus perseguidores debían hacer un alto por haberse aplastado sus cabalgaduras. Al día
siguiente apareció el indio a la vista de la columna que llevaba cautiva a su familia; pero no
intentaron darle caza, visto que iba montado en el mismo orejano de pelea. Tres días después,
Calfiao se presentó en Tandil a parlamentar, pudiéndose entonces contemplar el famoso caballo”
Cita en “La Revista” 39, Bs.Aires 1880 p. 185) Efectivamente volvió el 19 de Nov. de 1831, a
proponer la paz con 15 caciques y 15 capitanejos en una junta general en Tandil ante el Cnel.
Gervasio Rosas (AGN Biedma VII 10-4-14) Ya se estaban elaborando planes para la Campaña del
año 33, donde se utilizaría los servicios de los pampas, una vez más. Acompañó a Rosas con el
caciquillo pampa CaniAntig (19.7.1833; y AGN X 24-9-1)
¿Cuál habrá sido el destino de este valiente cacique y el de su familia? Lo ignoro. En
adelante los documentos hablan sólo de su hijo, llamado Pichi Calfiao.
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CALFIAO (hijo), llamado Pichi Callfellao), capitanejo pampa. Era hijo del cac. Calfiao. Al
heredar el gobierno de la tribu, se hizo cacique. Era de la obediencia del cac. J. Catriel. El General
Juan Manuel de Rosas lo estimó por su valentía y su don de diplomático. Intervino en el importante
parlmento en Azul y en Buenos Aires, en 1840, cuando los ranqueles del cac. Painé se avinieron a
celebrar un tratado de paz con el Gobierno de Buenos Aires, entonces ocupado por la Revolución
unitaria. (Copia del tratado en Rev. Del Museo de Azul, Nº 2 p.75 ss.) Idéntico servicio de
medianero hizo en Diciembr del año 1841, con respecto de las tribus salineras. Aparece más tarde
en la documentación y correspondencia de Calfucurá. De esto se desprende que era indio inteligente
con capacidad de lenguaraz y parlamentario. Su nombre figura en muchas listas de suministros de
raciones. (Bart. Ronco, en Rev. Azul Nº 3 p. 134; 1839 – 1867). No sé nada de su muerte.
Etim.: Calfu y auca: Yegua parda.
CALFICAL, 1796, cac. pehuenche. Participó en la Guerra Pehuenche con el grupo de
Malalhué y figura en los actas de los prlamentos del 16.5. 1796 y en 1814. Un cac. Calfical tomó
parte en el combate de Tapalquén, en 1839. (AGN X. 27-7-6) ETIM:: Cal-lana; calfú -más que
azul, parda, casi negra

CALFI GNER ( “Zorro Negro” o Calvugur, Calfigüer, Calfunir) , 1770, cac.. pampa, que
tras un tratado de paz en la Lag. de Los Huesos, acompañó con otros caciques al Maestre de Campo
Manuel Pinazo, contra las tribus tehuelches del Sur de la Provincia de Bs.Aires. (Hay un Diario de
A. Hernández en Col. De Angelis, 1938 T.V. p.71 ss.). El 29 de Mayo de 1774, un chasque del cac.
Nahuelpán, quien pasó por el campamento de Escóbar, hablaba del cac. Calfi, alias “Zorro Negro” y
decía que había que quitarlo del medio. (AGN S.IX 1-4-2 y 1-4-4., del 28 de Agosto de 1774). En
Julio del mismo año se había transmitido al Gobernador la siguiente nota: “Ayer llegó a esta (a
Escóbar) el cac. Calfig(ñ)ere, alias “Zorro Negro” con la noticia de que Nahuelpán y Canupí
avanzaban contra las tribus ranqueles de Toriano (Toroñan, Millán, Cateuca y Guayqui lauquen,
“cuatro ranqueles y malditos”. Toroñam, en realidad, había hecho alianzas con los tehuelches. Se ve
el enredo de las noticias y de las alianzas. 1776, en diciembre, el cac. “Zorro Negro” con 300 indios
vino en malón sobre la frontera de Matanza, entrando por Cañada de la Paja y saliendo por la
laguna de los Lobos. Hizo 23 muertes y 47 mujeres y niños fueron llevadas como cautivas. Esta fue
en respuesta de una invasión de las tropas porteñas al mando de Diego Salas y Francisco Balcarce
(Tambossi, R., p. 110)
1778 los documentos hablan del hijo de Calfi, alias “Zorro Negro”, y que él estaba en paz
con Buenos Aires: pero no con las demás provincias. (Me pregunto si Calfigner o “Zorro Negro
tiene que ver algo con el cac. Chanel o Tampilco, llamado “Negro”(?).
CALFIGÑERE, alias Zorro Negro, 1774 cac. araucano. 1821 (probablemente el mismo)
cac. de Malecó, cac. patriota quien guerreó junto a Colipí, Lincogür y Meligür. (T.Guevara, 1910, p.
255 y 295)
CALFINAR (o Calfigur) de 1793, cac. araucano, Gobernador de Thumagh (Valdivia); fiel
amigo de los misioneros. Al sellar o jurar la paz en el parlamento de Rahue, dice el acta- enterró un
fusil, una lanza y una macana e hizo un gran discurso (R.Lagos: Historia de las Misiones del
Colegio de Chillán entre los araucanos. 1908 p.159).
CALFÍN (o Calfuín) Juan, 1628, cac. araucano de Quill(a)cura, Chile. Fue desplazado por
los españoles.
CALFI TRUZ, 1833, cac. boroga en Guaminí. Firmó el 8 de marzo de ese año una carta
con los grandes caciques de su parcialidad.
CALFU COI (o Calvucoi), 1869, cac. araucano chileno, dueño de Pía (Victoria). En abril de
ese año Bernardo Calfucurá (pariente y escribiente de Calfucurá) escribió al Ministro de Guerra que
unos 3000 indios venían con Reuquecura, Quilapán, Calfucoi, Marihual y Calfuén para defender la
zona de Choele Choel, oponiéndose al avance de las tropas argentinas. El documento (en
AEM.Bs.As.) hace alarde de su número y de sus éxitos habidos en la lucha contra las tropas
chilenas. (A Barros: Fronteras y territorios p.86 y
87
CALFUCURÁ "El Viejo" o "El Gordo" (Iº) fue muerto en 1822. Era cacique huilliche
chileno, de Pitrufquén (T. Guevara, 1910, p. 340). Muchos llamaban a este cacique Calcufurá, es
decir "El Brujo" o " Piedra del Brujo". Tenía fama por sus dotes hipnotizantes y por la riqueza y la
obesidad. En tiempo de guerra, por ejemplo durante la Guerra a Muerte, vivía en un malal
fortificado. Era enemigo de los borogas. Durante el enfrentamiento de patriotas y realistas,
Calfucurá actuó primero en complicidad con el montonero Vicente Benavides; pero el coronel
Beauchef en su expedición sobre los borogas y también sobre Pitrufquén, en Diciembre de 1822,
obligó al "cacique gordo" a plegarse al bando patriota. Calfucurá, teniendo noticias de la
proximidad de esas tropas (800), se refugió en el monte; pero lo buscaron y hubo un combate, el 21
de Diciembre, en el que murieron más de 40 indios. El cacique no logró huír por su excesiva
corpulencia y edad. Fueron apresados también su mujer, sus hijos y su yerno. Prometió entonces
enmienda y hasta ofreció entregarles al sargento F. Palacios, temido realista montonero. Como "El
Brujo" ejercía mucha influencia entre las tribus diseminadas entre Cruces y Tolten, "indios más
mansos que los borogas entre el Cautín y el Bío Bío", el coronel Beauchef le dio la libertad. Pero no
pasó mucho tiempo que volvió a hostilizar a los indios patriotas a los que llamaba "pachecos". T.
Guevara, que investigó la participación de los indios araucanos en la Guerra por la Independencia,
afirma que murió poco después de los eventos contados y muy viejo. "Lo habían devorado sus
gastronomías". (Ob. cit., p.433).
Bibliografía :
J. Beauchef, Memorias Militares (1817-1829), ed. 1964; T. Guevara, Los araucanos en la
Revolución de la Independencia (1820-1827); B. Vicuña Mackenna, La Guerra a Muerte, 1868,2a
ed. 1972; J.Miers, Travels in Chile and La Plata (1819-1824), II.471.

C A L F U C U R Á ( 1790 – 1873), UN GRAN CACIQUE GENERAL

CALFUCURÁ, Juan nació en Pitrufquén, Prov. De Valdivia, Chile, el año 1790 y murió
1873 en Salinas Grandes, La Pampa , Argentina. Era pues de la zona de los huilliches. El periódico
El Meteoro de los Angeles Nº 141 del 31 de Mayo de 1869 dice: “..Ese Cac. Calbucura es de la
provincia de Valdivia de un lugar Pituviquen, habiendo allí también boroanos, las guaridas más
avanzadas de los chilenos. Más tarde fue cacique general de las tribus salineras en la Prov. La
Pampa..”
Su padre era el cac. Huentecura. Su nombre procede de su tío, "El Gordo" Calfucurá de
Pitrufquén, y no, como afirma el ex cautivo Augusto Guinnard, que su nombre provenía de una
piedra azul que siendo niño había encontrado y que nunca dejó de acompañarle y que los indios la
miraron como talismán. El tronco, la cünga de los Cura (en la Argentina Curá) es de una familia de
siglos atrás. Pero este Calfu Cura alcanzó fama legendaria entre indios y blancos; tenía algo de
fascinante, pero también de fascineroso, de genio y político y de corajudo militar; además de una
intuición de brujo, dándose aires de serlo.
Hay gran acopio de datos sobre este cacique, libros y relatos ocasionales de personas que lo
han tratado, pero creo que un estudio estrictamente histórico, basado sobre documentos de la época,
pueden realzar la verdadera figura de Calfucurá y ubicarlo dentro del proceso histórico que ha
vivido. Ciertamente será siempre útil consultar las obras clásicas del Dr. Estanislao S. Zeballos:
Calvucurá y la Dinastía de los Piedra; su fuente principal, las Memorias del Excautivo Santiago
Avendaño, la de Alvaro Yunque: Calfucurá y la Conquista de las Pampas-, la de Adalberto A.
Clifton Goldney: El Cacique Namuncurá, el último soberano de la pampa o la de Manuel Galvez:
El Santito de la Toldería; la vida de CeferinoNamuncurá. Hay en ellas páginas estrictamente
históricas, pero encontramos también epítetos y rasgos novelescos que deberemos evitar o matizar.

1. Origen, procedencia y la familia de Calfucurá


Calfucurá emerge entre los "huilliches", es decir entre aquellos indios chilenos "de más al
sur del Bío Bío", de prosapia araucana de la zona del Departamento Villarica, entre Pitrufquén, el
lago Colicó y el hermoso volcán Llaima. Aquellos, aliados con los ranqueles y pampas, se
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enfrentaron en continuas luchas y con diversas suertes a los pehuenches de ambos lados de las
Cordilleras. No era boroga, aunque más tarde se incorporara a muchos elementos boroganos.
Su abuelo Nahuelcura,(Según T. Guevara 1910 cap.IX) como dije, era cacique de
Pitrufquén. Allí actuaron también algunos de sus hermanos, particularmente Quilapán y Antumill.
Su padre era Huentecurá, según T. Guevara (Véase Colicheu); (Huichacura, según otros). Avendaño
dice: Güentecurá, huilliche emigrado a Collicó y su madre se llamaba Anuizeo, hermana del cacique
Catriel (IIº) Zeballos afirma que tuvo 10 mujeres. Y Avendaño dice que tuvo cuatro mujeres, dos
que siempre lo acompanaban, Columaiñ y Lienlang. La madre de Juan Manuel Calfucurá era Juana
Nampuical, la primera. En 1834 tomó como mujer a la esposa del cacique Mariano Rondeao,
llamada Zuguillang. El esposo de ella había sido muerto en el Asalto de Masallé.. Además se
nombran como mujeres de Calfucurá a Rupaillancatú, Juana Pitriley y Lengney. Vivía al este de
Maquehua; es decir, al pie del volcán Llaima, después de haber echado al cac. boroga Curriqueo.
Allí mismo, en 1818, el coronel Angel Pacheco conoció a los hermanos Antonio Namuncurá y Juan
Calfucurá, quienes entonces se habían hecho partidarios de los patriotas en fuerte oposición a los
mapuches borogas, que en la Guerra a Muerte defendían al bando realista. El joven "Piedra Azul"
(en realidad calfú muchas veces significa también de color negro), vivía a orillas del Arroyo Llaima,
al pie del Cerro Yeltué —dice Jorge Claraz en 1866—, cerca del Paso del Llaima, de Nabal de la
Puerta —dice A. Pacheco—, o como hoy dicen: de Pull Mari. A su gente se la llamaba Llaima-che
(por el sitio en que se hallaban) o huilliches, sureros, con respecto al grupo fuerte de araucanos. Su
clan, su parentela, rica y poderosa, le daban importancia y respaldo en todo momento, aun cuando
había emigrado a la Argentina.
Sus hermanos eran Antonio Namuncurá, Reuquecurá, Quentriel, Quinchugnerr
(Quindugnerr), Quilapán y Piquelmán, todos caciques de sendas tribus, según sus costumbres y
leyes, casados con hijas de caciques de influencia, de la nobleza araucana.
Asimismo, Calfucurá es padre de numerosa prole; a algunos los conocemos
documentalmente por su actuación. Su biógrafo, el Dr. Zeballos, nos da una lista (Calvucurá, Ed.
Hachette, 1961, p. 146). Algunos nacieron en Pullmarí y otros ya en la pampa:
1. José Millaqueo o Millacura
2. Juan Morales Catricurá
3. Manuel Namuncurá, quien sería el heredero principal
4. Alvarito Reumay (Rumay)
5. Mariano Carrumain (Carumanque o Carmón)
6. Manuel Pastor (Cura)
7. Pereyra Carupán (Cura)
8. Neli Cura o "Chico"
9. Juan Miauin Cura
10. Vicente Milla Cura o Llanca Cura
11. Antu Cura o Quiñé Ante
12. Pulqui Cura
13. Huicha Curá
14. Lefi Cura (Libi o Lief Cura)
15. Benito Pichi Cura
16. Bernardo "El Guacho" Cura
17. Juan Miguel Carmaro
18. Pascual
19. Juancito Calfucurá
20. Lenguin, según la carta del 15 .2. 1871: “Mando a mis hijos Namuncurá, Catricura y
Lenguing (AEM)
Calfucurá nombra también a un hijo Platero: "mi hijo el Platero"
1857 se nombra a Blanquillo como hijo de Calfucurá

Entre sus hijas conocemos sólo a:


1. Josefa Canayllancatú Cura
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2. Rupaillancatú Cura
3. Amillancatú Cura que se bauti<ó a los 30años en 2879
4.Inay Canghé
5. Manuela Rufina

Una hija —dice. Yunque—bellísima, se enamoró de un conde inglés y fue a vivir a


Inglaterra.
Esta lista daría tema para muchas interpretaciones aún etimológicas e históricas. No sé qué
le dio a Calfucurá más fama: su parentela, sus hazañas, su astucia, su valor o sus numerosos indios
de lanza que le servían. Quizás más su habilidad política y diplomática, su facilidad de formar
alianzas y su entusiasmo justiciero en la defensa de los intereses de sus indios, de su familia, de su
raza. Además, ejercía una cierta magia religiosa. Suscitaba cierta animosidad, o sufría alguna de sus
tribus vecinas un atropello injusto, sabía concentrar ligerísimos ejércitos y demostraba a las claras
que conocía las tácticas y aun los ardides de la guerra araucana.

Entre los relatos de los que lo han visitado y tratado personalmente, pocos hallamos que nos
lo describan en realidad. Augusto Guinnard, cautivo bien acogido en su tribu, dice en su relato:
"Después de haber galopado el día entero llegué al campo de Calfucurá —"Piedra Azul'— gran
cacique de la confederación indígena... Nada, al llegar, hizo adivinar, cuál entre los indios que tenía
por delante podía ser el gran cacique, porque ninguna.seña lo distinguía de sus subditos. Pero
cuando empezó a hablar dando órdenes, reconocí al jefe por el aire imperioso de su voz.
“Era un hombre más que centenario [NB. Esto es una exageración que alguien quizás le ha
hecho creer. La continuación concuerda con otros testimonios], pero que parecía tener, a lo sumo.
sesenta años, su cabellera negra todavía daba marco a una vasta frente sin arrugas, que los ojos
vivos y escrutadores lo mostraban muy inteligente. El conjunto de la fisonomía de este jefe, aunque
de cierta dignidad, recordaba perfectamente al tipo de los patagones occidentales (huilliches), a
quienes remontaba su origen. Como ellos, era de alta estatura; tenía los hombros muy anchos,
arqueado el pecho; la espalda algo agobiada; el paso pesado, casi dificultoso (debido a que, por
andar continuamente y desde niño a caballo, los indios tenían las piernas arqueadas); pero gozaba
todavía de todas sus facultades: con la excepción de los dientes perdidos en un combate en que le
habían partido el labio superior, este viejo los poseía todos los demás intactos..."
Alvaro Yunque cita un verso de La Araucana de Ercilla, en los que describe al famoso
cacique chileno Lautaro. Yo citaré otro verso del mismo autor que quizás mejor le cuadra a este
noble de la raza araucana:
"Era este mozo de alto hecho,
varón de autoridad, grave y severo,
amigo de guardar todo derecho;
áspero, riguroso, justiciero,
de cuerpo grande y relevado pecho,
hábil, diestro, fortísimo y ligero,
sabio, astuto, sagaz, determinado
y en casos, de repente reportado..."

No hemos encontrado mejor descripción, ni tampoco sabemos nada de su juventud en Chile,


excepto la frase que él mismo dictó en una carta del 22 de Abril de 1861 dirigida al general Justo J.
de Urquiza (AGN, Arch. Urq., T. 224. p. 110)" "...Cuando era joven, era diablo; ahora soy hombre
de edad con experiencia; no hablo mal de ningún cacique ni de ningún infeliz."
Avendaño añade: “era temido, querido, franco, generoso, genio, de carácter embustero y
salamero, jugador y comerciante..”

2. La Guerra a Muerte y Su aparición en la Argentina


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Desde tiempo, los "Cura" vigilaban el comercio que venía de la pampa argentina a la zona
mapuche. José de San Martín, valorando sus fuerzas y habilidades, quiso comprometerlos en su
Campaña Libertadora y en la guerra de zapa anteriormente. De esta manera se adhirieron al bando
patriota en la guerra prolongada que continuara en otra Campaña que se llamaba Guerra a Muerte.
Pues en largas guerrillas y batallas se enfrentaron los partidarios realistas del sur con los patriotas
del norte. Calfucurá, por su vieja rivalidad con los borogas, no adoptó la línea política de su abuelo
"El Viejo" Calfucurá.
En 1817, Calfucurá era un caciquillo huilliche, mozo de 20 o 25 años. (Pacheco lo encontró
entonces en Nabal de la Puerta, como dije) y no aparece en los documentos de la época, porque lo
eclipsaban los grandes caciques Coñuepán, Colipí. Mariluán, Lempi, Peñoleo y otros. Sin embargo»
luchó a la par de las tropas de los jefes "de la Patria", Freire, Beauchef y Bulnes. Se enfrentaron
juntos a los indios de Imperial, Boroa, Trutrú y Purén. Desde Enero de 1819, fecha de la batalla de
Nacimiento, se sucedieron combates y embates hasta Enero de 1825, cuando en el parlamento de
Yumbel se juraron las paces generales para todo Chile.
Durante esa guerra, buena parte de los indios borogas se desplazó a la pampa argentina, a la
zona lacustre del oeste de la Provincia de Buenos Aires, concentrándose en compactas tolderías
sobre el Arroyo Guaminí, el llano de Masallé y el lago de Carhué. Ejércitos chilenos e indios
partisanos vinieron a perseguirlos aún en la nueva patria, como lo decimos en la biografía de
Coñuepán, Melinao, Melín y otros. También Calfucurá se hizo perseguidor de ellos, no tanto por
encargo del gobierno chileno, sino invitado por el gobernador de Buenos Aires, como diré, y por
propias venganzas demoradas.
Hacia 1830, los borogas de Panguilef y Aillán habían derrotado a Calfucurá en la batalla de
Malal Kahuel (Paéz, J. Conquista del Desierto, N° 10). Desde entonces buscaba alianzas y
oportunidad para una revancha, como lo hacían anteriormente en la Guerra Pehuenche del siglo
anterior, pues la venganza para los araucanos es cosa sagrada y exigida por el honor .
Calfucurá confesará más tarde, que vino "conchavado" con 200 indios suyos para perseguir
a los indios alzados. Los hermanos Pincheira que prolongaron la guerrilla realista aquí y allá de las
Cordilleras, se incorporaron escuadrillas de los borogas de Rondeao, Caniuquir, Melín y Cañiullán.
Juan Manuel de Rosas hizo todo lo posible para separar a los borogas de los vandálicos planes de
aquéllos. Lo consiguió y los pincheiras desaparecieron combatidos también por ejércitos chilenos,
aún en nuestro territorio. Subyugó Rosas a los borogas a tal punto que los comprometió a luchar
contra los ranqueles o aquellos indios que él les señalaría como sus enemigos (véase la biografía de
Rondeao o Caniuquir). Fiel a la política tradicional de mantener a los indios en guerra, azuzando los
unos contra los otros, negoció en secreto con sus amigos por medio del cacique pehuenche Martín
Toriano quien, en varias oportunidades, habíase declarado amigo de Rosas (véase la biografía de
Toriano). Justamente, en 1831 Martín Toriano hizo un tratado de paz con el coronel Martiniano
Rodríguez, comandante de Bahía Blanca. Y en Agosto de 1831 Gervasio Rosas convocó a los indios
amigos de Rosas a Tandil a un nuevo parlamento, después que el coronel Rodríguez había hecho el
suyo con 4.000 indios. Además de Toriano estuvieron los caciques amigos de Chile: Chocorí,
Quiñehual, Cheuqueta, Cumiú, Namuncurá y Calfucurá, quienes se retiraron luego a Salinas
Grandes o al Río Colorado. Era éste probablemente el primer contacto de Calfucurá con las
históricas Salinas Grandes de la Pampa. Más tarde dirá: "Bajé cuando el gobernador Rosas me
mandó llamar" (carta de Calfucurá del 25 de Agosto de 1863, en Arch. Mitre, T. 24). Hay otro
documento en el cual, en 1832. se declara "amigo de Rosas" (C. Grau, Fuerte de 25 de Mayo, en
Cruz de Guerra, p. 120). La intriga alcanzó luego al cacique Toriano, después que, en Noviembre,
había comunicado que los caciques Cheuqueta, Namuncurá y Calfucurá se habían sublevado y
marchado a su territorio. Rosas, aprovechando esta circunstancia, lo hizo atacar, fue capturado y ya
pedían los borogas poder lancearlo, cuando "por humanidad" —dice Rosas—, lo hizo fusilar, el 30
de Agosto de 1832. De los otros chilenos decíase que se habían ido para regresar con un fuerte
contingente a fin de invadir; que serían los indios de Cumiú, V. Quiñehual, Luciano, Nahuelcurá
(léase Namuncurá), Calcucura (léase Calfucurá) y Cheuqueta. Rosas empleó una nueva táctica y por
otros indios hizo difundir la falsa noticia de que en Chile estaban atacando sus familias. De los
2.000 en camino, volvieron de inmediato 1.500. Calfucurá se quedó a la expectativa en el país de
91
los manzaneros. Los borogas expresaron entonces su temor de que aquellos indios los invadieran,
porque los culpaban de la muerte de Toriano.
ASALTO DE MASALLÉ (8.9.1834)
Durante la campaña combinada al Río Colorado en 1833, Calfucurá permaneció quieto. En
cuanto a los borogas, algunos acompañaron al general J. M. de Rosas, otros fueron comprometidos
por el coronel Delgado, pues no querían ser considerados enemigos. No obstante, terminada la
campaña en 1834, el edecán Corvalán y el "ladino" Eugenio del Busto les "echaron una sarta de
retos" en nombre del general Corvalán, en un parlamento en Bahía Blanca, acusándolos de haber
prestado auxilio a los ranqueles sin poder ser vencidos. El año 1834 llegó el turno a ellos de ser
atacados y para ello Calfucurá sería el instrumento, ya que era su enemigo. Fue "conchavado",
según su propia expresión, "yo bajé cuando el gobernador me mandó llamar" Su hermano Antonio
ya había concretado un tratado secreto con Rosas.
Santiago Avendaño, en el primer capítulo de sus Memorias informa mucho sobre como se
adueñó Calfucurá de los borogas y se estableció su hegemonía en la Pampa. Dice: “Calfucurá quiso
trepar, eliminar a los caciques borogas y suplantarlos.” Describe con detalles como preparó el golpe
para apoderarse del dominio sobre los borogas que vivían en Carhué, Masallé,Ygüem,Guaminí y
Pinhué (Pigüé). Invitó a mayor número de hombres y muchachos para ir a comercio a la Pampa.
“Reunió lanzas, tejidos, harina de trigo, cruda y tostada, habas, alverjas, también tostadas, pañitos y
paños finos, punzoes comprados en Valdivia, Entuco y Chillán; objetos de plata fabricadas allí y
otros comprados en la frontera de Chile; pintura para darse color a la cara, etc” (volverían con
muchas vacas y con caballos)
“Y como era la regla avisar la visita al cacique soberano, antes de entrar en el territorio
poblado, hizo avisar que los nampulcan-che o sea comerciantes viajeros venían a una feria grande..
Calfucurá desde un arroyo, llamado Chilihué, desprendió dos indios mensajeros, para que
notificasen al Cacique Rondeau, como de costumbre, que venían con su comercio inocente y que se
juntara en su campo mucha gente de las tribus vecinas para la feria.
Uno sólo de los mensajeros iba enterado del proyecto (secreto) de Calfucurá y llevaba el
encargo de quedarse en el toldo de Rondeau para inspirarle confianza; mientras el otro regresaría
con la venia de éste para que la inocente caravana avanzase, aunque los “comerciantes viajeros” se
convertirían en furiosos invasores.
No quiero abusar del texto original; es extenso y como lo averiguó Santiago Avendaño.
Calfucurá reunió sus muchachos y les reveló su plan y proyecto y sus sueños que le transmitían esa
misión de Dios. Ya no sería un viaje por comercio, y les hizo esperanza de rico botín.... “Cuando
llegaremos al arroyo Pul, mudaremos los caballos y nos echaremos a correr sobre los toldos de
Masallé.
A la madrugada del 8 de Septiembre de 1834, se echaron en marcha a todo escape,
diseminándose por las tolderías provocando una tremenda confusión. Los caciques que lograron
montar a caballo y refugiarse, aunque perseguidos de cerca, fueron Curu-thripay, Nahuel-quintuí,
Calfuthrú, Mari-leofú, Curu-angué, Milla-bozó y Milla-pulqui. Éstos llegaron al toldo del (cacique
principal) de Rondeau, casi al mismo tiempo que sus perseguidores. El indio emisario había
asesinado ya al cacique Rondeau, al tiempo que pretendía ponerse en fuga. Los caciques
mencionados fueron rodeados y lanceados y, un momento después, los invasores se repartieron en
grupos en todas las direcciones para sorprender a los que aún ignoraban estos sucesos."”Algunos
grupos de indios, como el del cacique Melín fueron sorprendidos en su marcha a Masallé. Algunos
se entregaron a los invasores, según hizo propagar el cacique Calfucurá. Otros huyeron a 25 de
Mayo, otros a los ranqueles.
Este 8 de septiembre de 1834, fue un día funesto, un día de masacre. Los caciques invasores
que acompañaron al cacique Calfucurá fueron Tranamilla, Cheuqueta, Namuncurá y otros,con más
de 800 huilliches chilenos. "Vinieron con recomendaciones del cacique Venancio Coñuepán
(también patriota) y el comandante Francisco Sosa de Bahía Blanca", decían luego, y con anuencia
de Rosas, como éste lo confiesa en carta al Gral. T. Guido (véase Hux, M: Coliueo, p. 15): "Los
anunciados araucanos... sorprendiendo a los boroganos, han muerto a los primeros jefes de éstos
92
que son Rondeao y Melín, han hecho gran mortandad, cautivándoles las familias y llevando todas
sus haciendas".
Durante varios días los tenían rodeados, mientras reunían el botín. El 27 de Octubre,
Calfucurá y Tranamilla estuvieron en Bahía Blanca informando acerca de la acción y avisando que
habían sometido unos diez mil borogas. Estos "insultados" a su vez, mandaron chasquis a Bahía
Blanca y a 25 de Mayo para avisar lo ocurrido y para pedir auxilio para poder perseguir a los
malones, lo que astutamente se les prometió. Calfucurá, anoticiado antes, se retiró prudentemente a
cierta distancia y la expedición fue desviada hacia los ranqueles con quienes los borogas debían
luchar. Así encaró Rosas la eliminación de los indios y el avance de las fronteras (Documentos en
AGN, S.X, 24-8-6 y otros detalles en biografía de Rondeao y de Cañiuquir. G. Cuadrado
Hernández, en su artículo "El mito de la masacre de Masallé", en Todo es Historia, N° 172, p. 73-
87, minimiza esta acción). En el "Mitos de Rosas o sus secretos en la política seguida con los
indios", publica el mismo autor una carta de Rosas dirigida, el 25 de Septiembre de 1834, al general
J. Aldao en la que confiesa su consentimiento y aprobación de la conducta de Calfucurá, pero
introduce una modificación diciendo que había sido llamado por los ranqueles. "...Cuando éstos le
mandaron decir que viniesen a robar, me lo avisaron, pidiéndome al mismo tiempo permiso a
situarse por Salinas (Grandes). Mandaron caciques a Tapalquén, en solicitud de este permiso,
asegurando que no vendrían. si yo no se lo permitía. Yo creí conveniente dárselo... Esto es en
sustancia lo que hay respecto de la venida de estos indios (que aún existen cerca de Salinas
Grandes), cuya aparición ha metido por esa parte tanto ruido..."
EXPEDICIÓN A LOS RANQUELES
Con permiso de Rosas, salió en Noviembre una fuerza de Bahía Blanca a la orden del
coronel Francisco Sosa ("Pancho el Ñato"), 420 hombres de la Guarnición y 60 indios amigos de V.
Coñuepán, a los que se agregaron en Puán 400 indios borogas de Meligur, agregándose también el
cacique Caniuquir con 60 indios. Se dirigieron primero hacia Salinas Grandes, pero no hallaron ni a
Calfucurá ni a esos chilenos invasores, como consta en un interesante legajo del Archivo General de
la Nación (S.X. 24-8-6 y Gaceta 1.XII.34). Partiendo más hacia el norte, el país de los ranqueles,
sorprendieron a éstos el 3 de Noviembre en cuya acción apresaron 192 "chinas" (no se habla de los
muertos) y se apoderaron de mucha hacienda. Aquellos indios no eran los huilliches chilenos, sino
de los mismos borogas que se habían refugiado cerca de los ranqueles, a quienes Caniuquir quiso
defender. Se armó allí una gresca, poqrue los borogas "querían apadrinar las chinas y los indios
diciendo, que eran sus parientes". Caniuquir casi no regresó, decía Zelarrayán en nota a J. M. de
Rosas, fechada el 11 de Noviembre en Salinas Grandes, agregando: "A él (Caniuquir) y a todos sus
aliados puede usted considerar como los primeros enemigos de la Provincia". En Enero partió una
nueva expedición hacia Salinas al mando del sargento mayor Eugenio del Busto, guiando a los
borogas (Anschütz, C., "Algunas expediciones a los ranqueles, después de la campaña
expedicionaria de 1833-34", en Rev. Militar Nº 526, 1944). Calfucurá y sus indios tampoco fueron
hallados. En realidad él gozaba del favor de las autoridades de Bahía Blanca y de Rosas, mientras
que los borogas estaban condenados a ser perseguidos (véase Caniuquir y Coñuepán. El primero fue
eliminado el 26 de Abril de 1836 y el segundo cacique, el 24 de Agosto del mismo año).
Varios documentos afirman que Juan M. de Rosas celebró "las paces" con "Piedra Azul",
pero no hay copia de ese tratado ni concuerdan las fechas señaladas. El Dr. Zeballos habla del
contrato de la Estancia del Pino que habría tenido lugar en 1835 (se equivoca también en ubicar el
asalto de Masallé en ese mismo 1835). Calfucurá se comprometió a no llevar malones sobre la
frontera y a defenderla contra las incursiones de los indios chilenos. Rosas le ofreció
espontáneamente 1.500 yeguas y le prometió suministrarle mensualmente 500 vacas y le dio el
permiso de instalarse en Salinas Grandes. La carta de Rosas a Aldao ya menrionada podría
permitirnos suponer que tal contrato se había hecho antes del asalto de Masallé.
Calfucurá no intervino en el ataque a Cañiuquir, pero sí, en el asalto que llevó
sorpresivamente a la tribu amiga de Coñuepán, en Bahía Blanca. Destacada personalidad en la
Guerra a Muerte en Chile, desde la fundación de Bahía Blanca, Coñuepán había dado muchas
pruebas de fidelidad. Pero el 24 de Agosto de 1836 cayeron 2.000 indios sobre la zona bahiense y se
ensañaron en los indios amigos establecidos a orillas del Napostá, matándoles 400. Se hizo circular
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la noticia de que Venancio Coñupán se había sublevado con sus indios. (Ese día anota el cura
párroco en el libró de difuntos el título "Día de susto y carnicería".)
Tal versión reflejan también las Memorias del capitán de Indios Amigos Juan Córnell; esto
es, que los indios se sublevaron y mataron al cacique Dn. Venancio "y a 24 horas de movidas las
tropas y en combinación con los de Calfucurá atacaron la tribu. (Relato oficial, AGN, S.VII, 10-4-
14).
Nuevamente el Excautivo Santiago Avendaño nos cuenta en sus Memorias (ed. 1999
p.39):“Sucedió tal como Calfucurá lo había planeado. Cuando se presentó la ocasión, Calfucurá
reunió a su gente y se dirigió a Bahía Blanca; se echó sobre las posiciones de Coñue-pang. Muchos
de los indios que estaban con éste, no ignoraban la trama y se guarecieron en la población. Los
amotinados hicieron como estaba convenido: se presentaron en tropel a las puertas de su Cacique,
pidiendo que les permitiera refugiarse allí, pues la invasión amagaba de cerca (24.8.1836).
Venancio, queriendo amparar a su gente, abrió la puerta, y allí mismo fue degollado, quedando su
casa y su familia a discreción de los amotinados e invasores. Calfucurá triunfó nuevamente y arreó
con cuanto hallaba a mano; cautivó las familias del difunto y destruyó su casa.

Otro ásunto misterioso en la historia de Calfucurá es el malón sobre Tapalquén. Parecía


que Calfucurá no tenía participación en ese otro malón, que cayó sobre los indios amigos de Catriel
y Cachul en Tapalquén, el lº de Octubre de 1836 (ver Catriel). Las noticias llevadas a Chile
provocaron allí tal indignación que el cacique (patriota) Juan Railef lanzó un malón a la pampa para
vengar.la masacre de Bahía Blanca, pues las víctimas habían sido de su parentela. Invadió primero a
Salinas Grandes, pero no tenemos noticias de que se haya enfrentado allí con Calfucurá. El 14 de
Agosto de 1837, exactamente un año después de la muerte de su amigo el cacique V. Coñuepán,
apareció con 1.700 indios chilenos en la zona de Bahía Blanca y casi simultáneamente atacaron el
pueblo de Bahía Blanca y las tribus de Alón y Guayquil (AGN, S.X, 25-5-1: AGN, S.X, 20-10-1; y
Gaceta, 5.10.37). En Bahía Blanca fueron rechazados y Rosas ordenó a los coroneles N. Del Valle y
R. Maza perseguirlos con sus divisiones y a Calfucurá que cargara a Railef antes de cruzar la
Cordillera. Zeballos cuenta que les cayeron de sorpresa, en Quintuco, cerca del Paso de Llaima,
mientras estaban descansando; que mataron como 500, recuperaron los cautivos y quitaron los
arreos (Calvucurá, ed-.Hachette 1961, p. 38s; y Ramón Capdevilla, Tapalquén, Vol. I, p. 88, fecha
5.10.37). Los documentos no dicen dónde llevaron o vendieron la hacienda. De todos modos, por
todas estas acciones Calfucurá creció en poderío, en gente y ya no quiso volver a su país de origen.
También le fue ventajosa la buena relación que mantenía con el gobernador de Buenos Aires, Dn.
Juan Manuel de Rosas, que seguía proporcionándole racionamientos, aunque hiciese algunas
"travesuras". Hay mucho que investigar todavía sobre esta historia.
En el Mensaje a la Legislatura bonaerense del año 1838, Rosas lo señala públicamente
como "amigo". Por esto no intervino en la Revolución del Sur, en Octubre de 1839. Pero sí,
intervino, unido a los ranquelés, el 20 de Agosto de 1839 en el nuevo malón a Tapalquén (R.
Capdevilla, Tapalquén, p. 94 y AGN, S.X, 27-7-6 y Colecc. Arce Nº 49). J.M. de Rosas, por este
entonces, acosado por otros problemas políticos internos ( esp. Revolución unitaria), modificó la
política con el Indio, seguida en la década del treinta, y concedió hasta a los ranqueles la
oportunidad de tratados de paz (1840). A partir de entonces, Calfucurá mantuvo relaciones más
estrechas con los ranqueles y con los refugiados de Manuel Baigorria- Incluso, alguien escribió que
Calfucurá se habría casado con la hija del cacique Pichún, sin indicar la fuente de la noticia. “Tierra
Adentro” gozó de relativa paz y Calfucurá permaneció en la pampa, "porque me lo han pedido otros
caciques", dirá más tarde.

3. Calfucurá y la política chilena

"Yo soy chileno —decía 'Piedra Azul'—; había estado en Chile. No estoy en estas tierras por
mi gusto, sino que fui llamado por Don Juan Manuel, porque estaba en Chile y soy chileno; (carta
del 27 de Abril de 1861; Arch. Mitre, T. XXII, p. 22) y ahora hace como treinta años que estoy en
estas tierras". Los contactos de los indios salineros con las tribus chilenas eran constantes,
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frecuentes los intercambios comerciales y no me extrañaría que hubiese favorecido el comercio
ilegal y la política de expansión chilena. Incluso, llamaba a su lugar de residencia Chilué (Chili
Hue, tierra chilena o lugar de Chile). En Julio de 1851, el gobernador de Mendoza envió a Rosas
una nónima de 13 caciques (tribus) chilenos que se hallaban en tierra argentina, según pedía el
gobernador de Concepción (Chile). Por el general A. Pacheco confesó a un pariente, que los indios
chilenos habían avanzado (nuevamente) mucho en territorio argentino. Pero agrega: "Hasta la fecha
se han conducido bien". (AGN, S.VII, 1-2-12: fha.15.9.41)
Otro documento que cito confirma lo antedicho; es una carta del coronel Pedro Rosas y
Belgrano, enviada el 7 de Febrero de 1841 a Juan M. de Rosas (en Capdevilla, Rosas y Belgrano,
1973, p. 62): "Ayer llegó de chasque el caciquillo Nicumil con dos capitanejos y cuatro indios
mandados por Calfucurá y Namuncurá (su hermano) a decir a S .E. y a Catrié que ya habían llegado
de regreso los chasques que ellos habían mandado hacia Chile a verse con Lincotil, cacique federal
que se halla en Maquehue, que estaba en guerra con Magüin; y con la llegada de los chasques de
Namuncurá y Calfucurá hubo un parlamento general, del cual resultó hacer las paces. Que a ese
parlamento asistieron los caciques Guillipán y Coloful que también estaban en guerra. Y asistieron
al parlamento Chocorí y Cheuqueta, como asimismo los caciques Iculmané (Guzmáné, cacique
gobernador del sur de Mendoza) y Coloné, primos hermanos de Namuncurá y Calfucurá que
estaban peleados con ellos por los campos de Salinas Grandes, pero que ahora están de amigos y les
mandan a decir que piensan venir a estar juntos con ellos... y de que pronto se abrirá el comercio de
una y otra parte..." (R. Capdevilla, P. Rosas y Belgrano, p. 62). No sé qué conocimiento tuvo
Calfucurá del atropello que en 1845 hicieran los caciques chilenos Purrán y Cristiano. De todos
modos se encontró con él un tal capitán Salvo, socio del Presidente Bulnes en Salinas Grandes
comprando hacienda. El cacique Cristiano de Antuco o Uñusquín era cuñado de Calfucurá y hacía
frecuentes viajes a la pampa. Calfucurá decía (24.1.1847, Arch. Mend., Doc. 12): "Los indios
chilenos venían a buscar indios amigos nuestros". Otra misiva de Rosas y Belgrano, del 11 de
Agosto de ese mismo año, decía: "Calfucurá tiene visita en su toldería: los caciques Lemunao y
Chicagual de Colicó con 800 indios de lanza, mientras que los ranquelés (Pichún y Painé) tienen a
los caciques Mariguán, Quilapí y Ancapé con unos 1.000 indios, haciendo comercio de tejidos"
(!?!). Quizás han acudido también al entierro de Painé. Los jefes de la frontera prefirieron dar
regalos a los indios y no sufrir malones. Así dice poco después el mismo Rosas y Belgrano a su tío
Rosas: "Cheuqueta y demás indios recibieron 1.300 yeguas y 500 vacunos"... y en otra: "He
despachado a los enviados del cacique Calfucurá, a los de Llusquen, los de Unaiché, al cacique
Acum, y dos de Cheuqueta y al capitán de Bahía Blanca, Guichal, dándoles a cada uno un número
de cabezas de ganado.." (R. Capdevilla, P. Rosas y Belgrano, 1973, p. 80,81,82)

Pero de este tiempo tenemos también noticias de malones o proyectos de malones. En las
Memorias de Juan Cornell (A.N.Hist. Conquista del Desierto, 1980, 1, p. 118) Reuque Curá,
hermano de Calfucurá proyectaba en 1847 una invasión chilena-ranquelina en combinación con
Calfucurá, por cuyo motivo el coronel Del Valle tuvo orden del gobernador (Rosas) de salir con la
Quinta División "a situarse en Cristiano (Muerto) y yo con dos escuadrones de vanguardia a
estacionarme en donde creyere conveniente. Los indios chilenos y algunos comerciantes chilenos
vinieron, efectivamente, a Salinas, para comprar haciendas. Mas como yo me entretenía en recorrer
la Ventana y el Currumalal, antes de situarme en Pillahuincó y algunas jomadas estuve muy cerca
de Carhué, fui sentido por los indios. Y a pocos días, me alcanzó en Pillahuincó una comisión de
Calfucurá a preguntarme de parte de su cacique el motivo, por qué había penetrado en sus campos
con fuerza armada. Mi contestación fue decirle que tenía orden de perseguir a muerte hasta sus
toldos a los indios chilenos que entraban a robar. Antes de un mes, el cacique Manquefú, segundo
de Calfucurá, vino con 400 lanzas hasta Pillahuincó Chico, sin duda a sorprenderme. Salió en
persona con dos de sus capitanejos y algunos indios a explorar el Campo y a divisar mis caballos
desde lo alto de un cerro precisamente donde yo tenía una guardia de vigilancia, la cual tomó y
detuvo a Manquefú y a su comitiva. Como mis instrucciones fueron las de batir a los chilenos, si
entraban a robar, y respetar a los de Calfucurá, caso de no invadir, que el cacique detenido no había
cometido ningún daño, sino la sospecha de qué había hecho, si no era la casualidad de caer en mi
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poder, creí sacar más provecho, como en efecto lo saqué, en dejarle ir en paz, que detenerlo y atacar
a sus indios que solo dos leguas distaban de mi campamento. Despedí al cacique y comitiva,
amonestándole a que se mantuviera la paz y le comunicase a Calfucurá mi modo de pensar y
Manquefú y Calfucurá me enviaron como visita a sus hijos en señal de confianza y de dar más
crédito a cuanto les hice decir. Por consiguiente no tuvo lugar la invasión de chilenos ni de
ranqueles y se convirtió en pedirme pasaporte para pasar más adentro a cambiar tejidos por yeguas,
y aun los mismos negociantes chilenos, un tal Parra y un Burgos, vinieron a visitarme en
Pillahuincó". El mismo Calfucurá vino a Azul, como dice F. Barbará (anota que tenía unos 55 años).
Rosas comisionó entonces (1847) al general A. Pacheco a Salinas Grandes para protestar y
exhortarlos a la paz. Autorizó también a Pedro Rosas y Belgrano a renovar el tratado con
Calfucurá y su hermano Namuncurá. Willam Mac Cann en “Viaje a caballo por las Provincias
Argentinas, en 1847”, describe aquella escena y resume los artículos del tratado: "Los indios se
comprometieron a mantenerse dentro de sus propios territorios sin cruzar nunca la frontera ni entrar
sin permiso en la Provincia de Buenos Aires. Obligáronse también a prestar contingentes militares,
cuando se los pidieran y mostrarse pacíficos y fieles. En compensación, cada cacique recibe hasta
ahora del Gobierno cierta cantidad de yeguas y potros para alimento de su tribu y de acuerdo al
número; además, una pequeña ración de yerba, tabaco y azúcar... con verdadera economía se ha
comprado la paz por las cláusulas del tratado encomendado a D. Pedro Rosas y Belgrano, persona
muy querida por todos tos indios, criollos y extranjeros". Se observa pues que, con todas las
relaciones con los chilenos, no quiso perder la amistad que tenía con Rosas. Y es interesante cómo
interpretaba Calfucurá los tributos de la paz: El 30.4.48 retornó un indio de Catriel con la noticia de
que se estaba gestando un malón y "dice también el cacique Calfucurá que la ración y regálos que
se hacen todos los meses, no tiene que agradecerlos porque es pago de arrendamientos por sus
tierras ocupadas" (R. Capdevilla. ob. cit., p. 89). En Rev. del Museo de Azul Nº 2 hay información
sobre racionamiento de indios amigos, entre los que figura Calfucurá. Y así lo fue, porque cuando
Rosas iba a enfrentarse con el general Justo J. de Urquiza en Caseros (1852), Calfucurá tanto como
Catriel llevaron un contingente para pelear al lado del gobernador de Buenos Aires. Un documento
del 20 de diciembre nombra entre los obsequiados a Calfucurá y a los siguientes capitanejos de él:
Catricurá, Pan, Ignacio, Martín Chiguaylao, Luán, Calfuín, Lorenzo, Don Juan, Ranghinao,
Tripainagüel, Guaynao, Maricolí, Güenülao, Yampí, Lefilao, Nagüelchén, Vunín, Güenuchu,
Güenchuquil, Frucal, Catrinao, Nicicumill, Ñancutripay, Millahal, Nahuel, Manque.
Calfucurá era chileno y mantenía una muy buena relación con sus amigos chilenos, pero se
había “ciudadanizado” como argentino e intervenía en los movimientos políticos de este país que ya
no abandonaría más.

4. Después de la batalla de Caseros - La Confederación Indígena y la Guerra


de la Confederación Argentina

Decepcionado, el 3 de Febrero de 1852, Calfucurá retornó a Salinas. Su amigo había sido


vencido. Parecía que alguien le dijera: "ahora arregláte solo". El se decía: "Solo, no. Es preciso que
nos unamos, hagamos una coalición estable". El embrujo y el prestigio de Calfucurá creció desde el
momento que iniciara la grandiosa gestión de formar una Confederación Indígena en la pampa. De
tribu en tribu anduvieron sus mensajeros, convocándo a todoas a un parlamento, a la unión, pero
también al malón.
Hilario Lagos, conciliado ya con Urquiza, le comunicó el 17 de Marzo, desde Azul. que los
indios estaban en paz, contentos de saber que el vencedor de Caseros tenía mucho interés en
continuar las buenas relaciones con los indios (AGN, S .X, 18-4-7). Pero diez días después, el
coronel Pedro Rosas y Belgrano comunicó a Lagos que Calfucurá convocaba a las indiadas para un
gran malón sobre el sur bonaerense con el grito de "¡La tierra india al indio!" (en su idioma: mapu
che ñi mapuche!) o como decía Millalef a los catrileros de Tapalquén: que Calfucurá vendría a ese
punto para unirse a esta indiada pampa y a los que no quisieran salir de entre los cristianos,
matarlos, pues hoy es cuando deben unirse todos los indios para resistir a los cristianos (27.3.52; R.
Capdevilla, Rosas y Belgrano; y M. Hux, Coliqueo, ed. EUDEBA p. 30 y AGN. S.X, 18-4-8).
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El 24 de Marzo, el coronel Lagos comunicó que los indios amigos de Tapalquén marchaban
por el camino de los chilenos (rastrillada secular) a incorporarse a Calfucurá (A. Allende, La
frontera y la campaña del Estado de Bs. As., 1851-1853, 1961, p. 117). Semejantes noticias se
enviaban de Bragado y de Junín, viendo que los indios amigos estaban alborotados.
El 6 de Abril de 1852, Calfucurá puso en marcha un formidable malón, cuyo primer
objetivo era incorporar a los indios amigos de Ancalao en Bahía Blanca y los del cacique Catriel (el
segundo) en Tandil. Bahía Blanca resistió al ataque del 8 de Abril, pero no pudieron impedir que los
indios se llevaran un inmenso botín. (Parte del comandante Manuel Leiva, AGN, S.X, 18-4-8; 4 f.)
Durante la invasión a Bahía Blanca se produjo un suceso que gravitaría sobre el futuro
inmediato: El cacique Millaqueo, hijo mayor de Calfucurá, había desaparecido. Su padre creyó que
había sido aprisionado y que estaba en la Fortaleza Argentina. Para salvarlo, inició negociaciones
ante el coronel Pedro Rosas y Belgrano. En realidad, el cac. José Millaqueo había sido muerto "en
un confuso episodio"; pero Rosas y Belgrano trató de engañar al cacique vengativo. La comitiva de
Calfucurá no podía ser más solemne; pues el 4 de Mayo de 1852, se presentaron ante Rosas y
Belgrano el capitanejo Levipí, hijo de Calfucurá: el capitanejo Marilef, por el cacique Manquefú; el
capitanejo Juan, por Millaqueo; Lincolén, por Millagüer; y Financú, por Dominí, pidiendo
formalmente la libertad de Millaqueo y Aquiner, sobrino de Calfucurá. Lagos contestó que se
informaría y propuso continuar la gestión por el tratado de paz, entregando los suministres como se
los entregaban en tiempo del gobernador J. M. de Rosas (Capdevilla, Rosas y Belgrano,p. 103).
Efectivamente, el general Urquiza encargó a los coroneles P. Rosas y Belgrano, a F. Olivencia y
Manuel Delgado gestionar la renovación del tratado de paz. El agente más activo de esta causa fue
el sargento F. Olivencia. El 4 de Mayo se internó en Salinas Grandes y obtuvo que Calfucurá le
entregara unos prisioneros. El 7 de Junio volvió con una comisión que Calfucurá había enviado al
mando del capitanejo Necurril y pudo traer en libertad a la familia del cacique Ancalao, que en la
invasión a Bahía Blanca había sido hecha prisionera. Pero los militares, para hacer más presión
sobre Calfucurá, retuvieron al hijo del capitanejo Necurril como rehén (ib.. S.X, 18-4-8). También
el comandante de Bahía Blanca, Dn. Rafael Bourgeois, envió una comisión ante Calfucurá (ib. 4 f.).
Este no entregó a ningún cristiano bahiense; sólo a indios de la tribu de Ancalao. El comandante
tuvo mucho cuidado de que Calfucurá no se enterase de que su hijo mayor había muerto. Pero él lo
averiguó por sí mismo. Su venganza sería terrible... En Agosto volvió el sargento mayor F.
Olivencia en misión de paz a Salinas Grandes. En Buenos Aires se criticó públicamente al general
Urquiza por estas gestiones, porque había gastado ya 2.500 yeguas de la provincia de Buenos Aires
en este negocio.
11 DE SEPTIEMBRE 1852: REVOLUCIÓN Y SEPARACIÓN
El 11 de septiembre de 1852 estalló en Buenos Aires la revolución por la cual la provincia de
Buenos Aires se constituyó en autónoma, sustrayéndose a la influencia de Urquiza y de la
Confederación, estableciendo por casi diez años una administración propia, un propio estado.

El sargento mayor Juan Cornell, entre tanto, estaba en Salinas, gestionando aún el tratado de
paz en nombre del general Urquiza, cuando le llegó la orden de que "todos los asuntos de los indios
serán sometidos a las órdenes del coronel Pedro Rosas y Belgrano". El sargento Juan Cornell,
entonces, hizo convocar a una nueva junta a todos los caciques e informó de esta nueva, pidiéndoles
no hicieran oposición al asunto tratado. En realidad, el negocio del tratado de paz había concluido,
según las instrucciones del señor Director J. J. de Urquiza y el comandante de Bahía Blanca había
extendido pasaportes para dos caciques y cien indios que estaban por acompañar a Cornell hasta
Buenos Aires "a conocer. a tener el gusto de conocer al Sr. Director, abrazarlo y oír de su boca la
ratificación de la paz" y para comerciar allí sus tejidos, quillangos y cueros (AGN, S.X, 18-4-8; 26-
9-52). El coronel M. Delgado extendió entonces un pasaporte para Olivencia "para llevar
comunicacones importantes a S.E.,el Gobernador Provisorio". Supongo que la comisión india no ha
viajado entonces.
Semejante comitiva ranquel había llevado el coronel Manuel Baigorria ante la presencia del
general Urquiza y junto con éste tuvieron que retirarse apresuradamente de la ciudad "sublevada".
Fue entonces que el coronel Hilario Lagos movilizó la campaña y puso sitio con sus tropas a la
97
propia ciudad. En cambio, el coronel Rosas y Belgrano armó a su tropa de Azul y con 500 indios de
Catriel acudió a ayudar a los defensores sitiados, pero al vadear el Río Salado en el Rincón de San
Gregorio (Partido de Chascomús) fue vencido, el 22 de Enero de 1853. Los indios amigos huyeron
y el coronel fue hecho prisionero; pero pronto recobró la libertad, el grado y el cargo en Azul.
No cabe duda de que esa revolución inició un período negro de nuestra historia nacional. En
ella los indios fueron invitados una y otra vez a combatir a la parte opositora, pagándoles para que
hicieran barbaridades. Casi diría que en esa época se azuzó al jefe salinero, llenándole las manos
con dineros públicos (lo demostraremos a continuación y por las copias del Archivo de Calfucurá,
según dice el Dr. Zeballos, encontrado en la Pampa durante la expedición de Roca y Monsr. Juan
G. Durand en su libro: Namuncurá y Zeballos – Archivo del cacigazco de Salinas Grandes, Bs.As.
2006. Estaba guardado bajo secreto, en el Museo de Luján..NB. Lo que se dio a conocer, hace poco
en el Archivo del Museo de Luján, no satisfizo mis expectativas.
El coronel F. Olivencia retornó una vez más a Salinas por orden del coronel Hilario Lagos.
Partió el 25 de Enero de 1853, acompañado por siete soldados y un piquete de indios amigos de
Salinas Grandes. El 23 de Febrero comunicó desde Carhué al coronel Eugenio del Busto que,
llegado a ese punto se enteró de que "su gran amigo" (Calfucurá) hacía 16 días que había salido en
compañía de los caciques Pichún y Calvaíñ y sus indios a invadir al Azul, en venganza por la
muerte de un hijo y sobrino de Calfucurá, realizada en el mes de Marzo de 1852; que se hallaba
detenido como rehén; que tras largos parlamentos había conseguido que su lenguaraz Santiago
Avendaño le llevara estas noticias a Bahía Blanca. Le rogaba que tratara de comunicarse con
Calfucurá "amistosamente", sin ninguna clase de hostilidad para con él. Temía por su suerte.
Finalmente, pudo llegar a la Toldería General en Atreucó y de allí comunicó al coronel
Hilario Lagos, por intermedio de Francisco Blanco, quien iba acompañado del propio hijo del
cacique general Juan Calfucurá (Namuncurá), que los indios habían vuelto de su invasión a El
Sauce, Mostazas, Queuquén Salado, Tres Arroyos, Tres Lagunas, Cristiano Muerto, Pescado
Castigado y Queuquén Grande, trayendo unas 130.000 vacas y unos 30 cautivos hasta
Guayquileufú. Subrayaba Olivencia en su carta que Calfucurá aseguraba que el general Urquiza le
había enviado la orden para asolar la parte sur de la provincia de Buenos Aires y que en virtud de
aquélla, había llevado a cabo su invasión... Olivencia pedía a Hilario Lagos agasajara al cacique
blanco y al hijo de Calfucurá y entregara lo que éste había pedido para concluir el tratado de paz
propuesto por él a nombre del coronel Hilario Lagos.
Lagos le contestó el 16 de Mayo de 1853, que viviesen tranquilos, que ya mandaría lo
pedido (AGN, S.X, 18-8-1: fha. 24-7.53). Después de ese convenio que constituía
fundamentalmente la promesa de no invadir, Olivencia y Avendaño pudieron retornar a Buenos
Aires en compañía de un capitanejo y diez indios que venían con negocios. Olivencia volvió a
Salinas el 17 de Agosto. Pero, por no haber sido atendido su pedido de ascenso militar, después del
levantamiento del sitió, pasó al Ejército del general Urquiza de la Confederación. (R. Yaben,
Biografías Argentinas y Sudamericanas, T. IV, p. 246 [Olivencia]. Una señora historiadora de Bs.
Aires me dijo que tenía unas memorias del Cnel. Olivencia)
En realidad, no era fácil para Calfucurá discernir a qué bando debía apoyar, si a los militares
mismos resultó difícil esa opción. Cuando Pedro Rosas y Belgrano estaba primero de parte de
Buenos Aires, terminó adhiriendose a las órdenes del general Urquiza, primer presidente
constitucional de la Confederación Argentina. Lo mismo harán F. Olivencia y otros militares que,
como Manuel Baigorria y la tribu amiga de Coliqueo (M. Hux, Coliqueo, p. 25) fueron los más
activos agentes de Urquiza ante la "corte" del cacique general Juan Calfucurá y sus tribus
confederados hasta su cambio. Los salineros mandaban pues a sus comisiones al Palacio San José
de Concepción del Uruguay. Esto no impidió que mandaran otras comisiones a Bahía Blanca, donde
comerciaban regularmente. El coronel Francisco Pío Iturra (chileno), militar y comerciante en Bahía
Blanca,(en el Archivo Salesiano de Bahía Blanca hay un legajo colección de cartas de Yturra con
los caciques Salineros) también los visitaba en sus toldos y llegó a ofrecerles hasta ayuda del
gobierno para que sus hijos pudiesen educarse en Buenos Aires. El gobierno de Paraná les había
ofrecido idénticas oportunidades que fueron aprovechadas. Por ejemplo, Namuncurá fue bautizado
en San José y Urquiza fue su padrino. (M. Gálvez en El Santíto de la toldería ed. 1967, p. 35 difiere
98
en la fecha con A. Clifton Goldney, Man. Namuncurá, ed. 1956, p. 37 y J. Cornelle. AGN, S.X, 18-
10-6)

EL GENERAL URQUIZA NOS MANDA

El general Urquiza, pues, tuvo más éxito en atraerse a Calfucurá para sus planes.
La Constitución de la Confederación Argentina, en su artículo 67, 15 les garantizaba
protección. Además la amistad de M. Baigorria, y a través de él la de los ranqueles, inclinó a
Calfucurá a pronunciarse a favor del general Urquiza y de la Confederación Argentina. En el
Archivo de Córdoba se conserva, entre otros documentos interesantes, una carta de Baigorria
dirigida al cacique Calfucurá por la cual le invita a hacer también un tratado de paz con el gobierno
de Córdoba a favor de los pueblos de la Confederación con la condición de no invadir sus pueblos,
ni unirse con ninguno de los enemigos de la Confederación o del señor presidente, el general
Urquiza, y "hacer la guerra a aquéllos" (Arch. Córd., Secc. Gobierno, T. 239. p. 88, fecha 18.7.54).
Aún antes de que aceptara esta invitación, obtó así. En Enero de 1854 invadió a 25 de Mayo (La
Tribuna, 17.1.59). Quizás quería subyugar a los indios amigos de la tribu del cacique Fco. Rondeao.
Al mismo tiempo buscó la adhesión de la numerosa tribu de Catriel. A mitad del año, atacó a los
indios de Ancalao en Bahía Blanca. El comandante de esa localidad sureña había escrito, el 4 de
Junio, a Calfucurá, que guardase la paz y traicionase a los indios ranqueles (AGN. S.X. 18-10-6).
En cambio, ahora le escribió: "Sabrás que una indiada tuya ha venido a robar a Ancalao, Lorenzo y
otros dueños. Fueron Ñanquetruz, Chocorí y chilenos, Traiqueo. Mulfinqueo y Guay Güilchi, 520
soldados y 300 güilliches. Nosotros seguimos el rastro hasta cerca de Salinas Grandes" (ib.). La
respuesta de Calfucurá, carta de siete fojas, escrita a lápiz, es un tanto altanera. Dice que "Hay
robos; me es preciso valerme de mis armas y se lo aviso. Tengo 100 capitanes, cuatro generales:
Pichún, Calvan Pichún, Huinca Nagüelcheo, y toda la gente innumerable y trece pueblos argentinos
bajo el general Urquiza. Tengo paz con el general Urquiza". (AGN, S.X, 18-10-6: fha. 15.8.54)
Esta era ya una declaración de guerra.
En el Partido de 25 de Mayo hubo invasiones bastante seguidas: En enero de 1854 y en
marzo de 1855 denunciaron los periódicos invasiones. Especialmente Calfucurá y Coliqueo
desbarataron la expedición de B. Mitre a Sierra Chica y el malón del Cnel. Laureano Díaz contra la
tribu del cacique Cachul. En 1856 se acercó otra vez un malón. Cuando los indios de Cristo y de
Lorenzo (Coliqueo) “se sublevaron”; es decir aceptaron la invitación de los emisarios de Justo José
de Urquiza y probablemente también sus “Propinas” para que se unieran a la política de la
Confederción. Una noche se ausentaron los indios amigos sin llevarse ni familias ni hacienda. Pero
el Comandante José Valdebenito confiscó sus bienes y deportó sus mujeres y niños. Esto sucitó un
largo proceso de reclamos y por ello hubo nuevos malones en 1857 y 1858.

A su vez, el comandante de Carmen de Patagones, J. Murga, alertó al gobierno de Buenos


Aires, el 25 de Junio del mismo año, sobre un ataque de indios chilenos y tehuelches y que el
cacique Yanquetruz le envió la noticia que habían venido por mandato del general Urquiza y mostró
las pruebas de tal afirmación. (AGN, ib.) . . También el comandante Rufino Victorica de 25 de
Mayo avisó al gobierno porteño, el 20 de Septiembre que Calfucurá le había avisado que, desde
hacía. 13 días, los indios ranqueles estaban en marcha para el malón. El escribiente agregó [creo
que en la oportunidad fue el capitán Millalicán]: "Que no le eche la culpa a él".ib.)

LA BATALLA DE. SIERRA CHICA (1855)

La política porteña para con los indios fue diferente a la del general Urquiza. Creían en la
posibilidad de aprovechar las hostilidades para adelantar sus fronteras y ganar terreno para "la
civilización". El 6 de Marzo de 1854 se decretó en Buenos Aires la creación del nuevo pueblo
Tapalquén y el adelantamiento de la frontera en ese sector, lo que significó para los indios de Catriel
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la expropiación de sus tierras y el desalojo por las armas (véase Catriel). El Juez de Paz de
Tapalquén y el comandante de Azul dispusieron el cumplimiento del decreto. Este 2º fue atacado y
preso por los indios amigos. Aquél informó, entonces, al gobierno que los indios pampas se habían
sublevado. El coronel Benito Machado aconsejó al general B. Mitre dar un golpe de mano a los
indios. El gobernador autorizó entonces al ministro de Guerra que era B. Mitre, que partiera, en
campaña, hacia Azul. Allí Mitre dividió el Ejército de Operaciones del Sud en dos fracciones: una,
600 hombres, al mando del coronel Laureano Díaz que debía sorprender la tribu de Manuel Cachul;
la otra, a su mando con 700 efectivos, atacaría a la tribu de Catriel.
Los partes de los días 1° y 2 de Junio de 1855 dan cuenta del hecho de armas y del fracaso
de la expedición, del aprieto que Mitre y sus tropas sufrieron el día 30 en Sierra Chica. Catriel,
con táctica premeditada, emboscó y arrinconó a Mitre en esa sierra. Entretanto, una indiada de 600
guerreros al mando de Calfucurá y de Coliqueo, liberó a la tribu de Cachul invadida por las tropas
del Cnel. Laureano. Díaz y le quitó el botín (que vendieron "con permiso" en Carmen de
Patagones); reforzaron luego a los sitiadores del ejército de Buenos Aires en Sierra Chica durante
una noche y un día. Sólo abandonando todo, hasta los 1.300 caballos, dejando encendidos sus
fogones, los soldados pudieron escapar a pie sigilosamente bajo la protección de una noche oscura.
Calfucurá dirá más tarde que esto lo había hecho sólo para salvar a los tapalqueneros, familias y
haciendas. (Arch. Mitre, XVIII, p. 123). Avendaño dice que Calfucurá quiso ocupar tierras de
Catriel, porque éste se había retirado al límite de las suyas. Ëste mandó una hábil embajada y hubo
un pacto de paz. Los representantes fueron los caciques Güengner, Pinás y Quiñé.
Los indios, envalentonados, invadieron entonces una vasta zona del Partido de Azul y Tandil
y Lobería, saquearon los campos hasta el Río Salado, "su vieja frontera". Los periódicos dicen que
hubo unos 5.000 indios en esa guerra y que sacrificaron unos 300 pobladores del Partido de Azul.
El ministro de Guerra dejó entonces bajo las órdenes del coronel Hornos el mando del
Ejército de las Operaciones del Sud, para que prosiguiera la guerra contra los indios, autorizándole
a movilizar más hombres.
Pero Calfucurá, con táctica superior, atrajo sus tropas astutamente a un guadal de Tapalqué,
junto a las Sierras de San Jacinto, y allí derrotó a su caballería, el 29 de Octubre de ese año (1855).
Hornos perdió 18 jefes, 25 soldados y tuvo 280 heridos.
Otro avance del coronel Nicanor Otamendi, en Septiembre, había terminado en un desastre.
En la estancia San Antonio de José G. de Iraola, su tropa fue sorprendida por la indiada del cacique
Llanquetruz de Carmen de Patagones y de Coliqueo, enganchado con un contingente de su tribu . El
13 de Septiembre, ésta sitió a los 185 hombres de Otamendi en un corral que debía servirles de
refugio y los masacraron después de un reñido combate. Uno solo se escapó.
Sólo en los encuentros de Chapaleufú, el 9 de Noviembre, y de Los Huesos, el 10 de
Diciembre, fueron humillados los guerreros de Calfucurá, en cuanto les quitaron alguna caballada
"recogida en sus malones".
Así afianzó Calfucurá su Confederación y se unió también a las tribus pampas de Catriel y a
los otros indios amigos de la provincia de Buenos Aires.

En esa lucha, algunos indios cayeron prisioneros de las tropas porteñás. Como el gobernador
de Buenos Aires desoyera los reclamos de los prisioneros, Calfucurá inició otra campaña para
vengarlos. Del día 13 al 15 de Febrero de 1856 lanzó otro malón formidable sobre 25 de Mayó y el
Azul y libró otra batalla contra las tropas de Hornos en la Sierra de Sotuyo. La población rural huyó
y en general se propagó el terror. Además, corrió la voz de que Calfucurá obedecía órdenes del
Presidente Urquiza. El Juez de Paz de Carmen de Patagones escribió entonces al general Mitre que
él había visto comunicaciones escritas, en las que Llanquetruz y Calfucurá eran estimulados por el
general Urquiza a manobriar sobre la frontera bonaerense. D. F. Sarmiento escribió entonces
vehementes artículos en El Nacional (Febrero de 1856): "...Calfucurá hace la guerra, cuando
quiere... Roban caballos y vacas...' Tienen mercado en Chile y se envalentonan cada vez más..."
Efectivamente, Calfucurá recibió refuerzos de su país para estas operaciones.
100
GESTIONES DE PAZ DE LOS PORTEÑOS

Ante tal situación, el gobierno de Buenos Aires optó por iniciar gestiones de paz ante el
cacique Calfucurá y ganarse con regalos a las tribus de la peligrosa Confederación. Las
negociaciones fueron largas. Calfucurá, naturalmente se excusaba diciendo que había obedecido
órdenes del general Urquiza (Arch. Mitre XV), y porque habían muerto a un hijo (Millaqueo) y a un
sobrino. Aun sobre el campo de la batalla escribió al general Hornos, el 15 de Febrero de 1856:
"...Si convenimos en las paces, me mandará usted cuatro jefes a que me den las manos": y agregó
una lista de pedidos de yeguas, ponchos, espadas, etc.
B uenos Aires debía pacificar la campaña y restar al gobierno rival de Paraná la adhesión de
las fuerzas indígenas. Calfucurá. astuto como siempre, atendió los ofrecimientos porteños y recibía
sus regalos, pero su corazón quiso ser "federal". Dejó incluso que los catrileros volvieran a celebrar
un tratado de paz que les garantizara sus tierras, concediendo, sin embargo, que un ejército de 3 000
hombres acantonara en lo que sería la ciudad de Olavarría.
No pude detectar mucha documentación sobre estas negociaciones con Calfucurá, ni sé
quién se internó en Saliñas Grandes para llevar las proposiciones porteñas de paz al jefe principal de
la Pampa. De allí, Calfucurá escribió el 6 de Mayo de 1856 al coronel Francisco Iturra con quien
solía comerciar en Bahía Blanca:
"Están hechos las paces. ¿Quién sabe si tratarán de tan buen corazón como nosotros?
Eduardo Clérici, el Mayor Baldebenítez, el Mayor Díaz o el Gobernador Obligado mañana o pasada
nos engañarán..." (Arch. Salesiano de Bahía Blanca, 6.8.56)
Al mismo tiempo, en un mensaje al Congreso Legislativo, Urquiza declaró, el 18 de Mayo
de 1856:
"Las tribus indígenas se mantienen en buena amistad con la Confederación... Pocos o ningún
hecho de su genial rapacidad tenemos que deplorar en nuestro territorio". (Clifton Goldney, M.
Namuncurá, ed. 1956, p. 38)
La frase de Calfucurá, "¿Quién sabe si tratarán de tan bueno corazón como nosotros?",
señala que Calfucurá era realista. En Febrero el caciquillo Cristo abandonó el campamento de 25 de
Mayo en vísperas del gran malón. Se decía que habían traicionado su deber, que se habían
sublevado y se les confiscó familias y haciendas. En cambio, Calfucurá opinaba: "Se les hizo feo
servir a los unitarios, cuándo Rosas y Belgrano, Lagos y Bustos estaban con la Confederación
(Arch. Urquiza, T. 124, p. 248, fecha 4.9.56). Los caciquillos Cristo y Lorenzo Gueray (Coliqueo)
incorporaron sus indios a las tropas de Calfucurá. En ocasión del malón, lo visitó Antonio Llorente
ofreciéndole a Cristo en nombre del gobierno de Buenos Aires el indulto por su abandono y 1.700 a
2.000 yeguas si llevaba la cabeza de Calfucurá (AGN, S.X, 19-4-5). En esos días se forzaba
también el tratado de paz del cacique Llanquetruz en el sur. (ib., S.X, 19.4-5)
Pero no cesaron de llegar noticias de Paraná, como ésa del 27 de Agosto de 1856: "Ayer
llegaron a Paraná dos caciques de mucha importancia. Fueron traídos desde el puerto hasta la Casa
del Gobierno en coche." (Arch. Mitre, XV, p. 210 y 213): o la del 5 de Octubre de 1856: "Salieron
del Paraná 75 indios... El Presidente les regaló 30.000 cartuchos y Olivencia fue con ellos." En el
Archivo Salesiano de Bahía Blanca hay una colección de cartas que Calfucurá dirigía al coronel
Francisco P. Iturra; algunas son comerciales y otras son noticias como la del 12 de Noviembre de
1856 en la que pedía por Levicurá dos pistolas que había mandado para arreglar y una libra de
pólvora. El mes siguiente acusa haberlos recibido. Iturra quiso aprovechar esa confianza, ya que le
decía: 'Trato de buena fe; estoy haciendo las paces con el Gobierno de Buenos Aires". "Yo no tengo
dos corazones, sino uno." (ib. 12.11.56), y mediaba por la paz.
El famoso y anciano maestro del Colegio al Norte de la Catedral de Buenos Aires, Dn.
Francisco Solano Larguía, inició otra gestión por un tratado de paz. El había acogido en su aula.
entre otros hijos de caciques, a Manuel Pastor Calfucurá, entonces de 19 años, con quien el cacique
mantenía correspondencia, a través de su escribiente, Elias Valdés Sánchez. Como Calfucurá exigía
el regreso de su hijo, quiso acompañarlo e iniciar la gestión humanitaria de liberar algunos cautivos,
entre los cuales había parientes suyos, y además bregar por el tratado de paz. Le acompañaron dos
hijos y el afamado lenguaraz de Azul, Santiago Avendaño, quien había hecho ya muchos méritos en
101
el rescate de cautivos. En el Archivo de Azul hay notas que hablan de colectas y gratificaciones de
tales gestiones. El general Manuel M. Escalada, jefe del Ejército del Sud, sucesor de Hornos, editó
un libro bajo el título “Suscripción para el rescate de cautivos, Buenos Aires, 1857”.
La comisión de Larguía llegó a Salinas y no halló a Calfucurá, porque estaba en campaña.
Por eso se retiraron unas leguas de las tolderías hasta Ñancú Huitró, donde esperaron el regreso del
cacique. Finalmente lo encontraron. El cacique se alegró grandemente por el reencuentro con su
hijo; pero antes de acceder a la entrega de cautivos, exigió la liberación de las familias del
caciquillo Cristo, apresadas en 25 de Mayo (Gálvez, El Santito de las Tolderías, 1943, p. 39). En
una carta del Juez de Paz de 25 de Mayo al de Mercedes, del 25 de octubre de 1856 nos informamos
qué pasó más tarde: "En estos momentos que es la una y cuarto de la tarde, aviso a usted que ha
llegado el Sr. Larguía, dejando a los indios a distancia de 50 leguas de este pueblo, dejando a sus
hijos cautivos en poder de Calfucurá. Su misión es pedir las familias de los indios del sublevado
Cristo en este punto, para rescatar los hijos de él. Trajo también un ciento de amenazas tanto de
Calfucurá como del sublevado Andrés. La contestación que preparo será, decirles: que vengan, que
vengan; pero que lo primero, antes de entrar en pelea, será acuchillar las familias de los prófugos.
Se espera por momentos al Gral. Hornos con 400 hombres y en el Bragado hay 1.500 hombres
reunidos, por lo que creo que no se las llevarán de balde". (Copia facilitada por G. Palombo).
Últimamente, en 2007. El Dr. Jorge Luis Rojas Lagarde publicó por la Editoril El Elefante
Blanco: “Viejito Porteño”. Un maestro en el Toldo de Calfucurá”. Es un testimonio singular, a base
de unas Memorias del maestro Francisco Solano Larguía. Amplía un librito del arquitecto
Alejandro Larguía, bisnieto del mencionado Francisco Solano Larguía, quien entregó los
manuscritos al Archivo Histórico de Sant Fe. Su librito lleva el título: 1856 En los toldos de
Calfucura; a través del diario de Francisco Larguïa.. El libro del Dr. Rojas Lagarde reune esas
Memorias y lasamplía con mucha información periodística y documentos del Archivo General de la
Nación, Bs.As. Muestra un cacique Calfucurá débil, borracho, gracioso y cruel. La historia de esa
misión del maestro Francisco Solano Larguía por afianzar la paz del Gobierno porteño con los
Salineros y el rescate de unos cautivos está expresado con un dramatismo singular. Incluye
observaciones de costumbres que él afirma había presenciado.

Las Memorias del Excautivo Santiago Avendaño, completa en algo la información que me
parece interesante. Y la transcribo de las páginas 357 y 358 de ese su libro: Habló primero de la
huída del Cacique Cristo de 25 de Mayo y su temerosa presentación a Calfucurá y de las familias
apresadas y maltratadas.
“Como he dicho antes, el 5 de Marzo de 1856 me vi con S.E. (el Gobernador Pastor
Obligado) y permanecí en su alojamiento hasta el 11 del mismo mes. En las varias entrevistas que
tuve el honor de tener con el gobernador, hablamos de los indios, particularmente de Calfucurá.
Recuerdo que él me dijo:
-El gobierno tiene actualmente a un hijo de este cacique en el Colegio de Catedral al Norte,
bajo la dirección del Sr. Dn. Francisco Larguía. Y como el tal Calfucurá no está en guerra abierta
con nosotros, pero ni en paz positiva, estamos en la creencia de que mandándole al hijo (Pastor),
acompañado de su preceptor, éste podría influir en el ánimo de su padre, para que haga la paz
efectiva. Sabemos que ya está un poco apegado al bienestar, hará lo posible para que las relaciones
sean mejores para cuando vuelva. ¿Qué le parece a usted la idea?
-Señor,- le contesté- la idea sería buena, si el pupilo fuese más capaz de apreciar lo que es la
vida civilizada, pero es muy joven aún (NB. Tenía 19 años, entonces)- y lo que es peor, siendo tan
nuevo en la educación, creo, no tuvo suficiente tiempo para haberse impregnado de los beneficios
de la paz, ni de la vida social.
-Pero el Sr. Larguía me ha dicho que se ha hecho muy apegado a nuestro lujo, que ni para
acostarse hay forma de que se desnude. Tiene que dejarlo dormir con los botines, el pantalón y
levita puestos. Quiere decir que ni para dormir se saca la ropa, porque ésta le gusta.
-Señor, le repliqué yo- bien podría ser que por apego al lujo duerma vestido, pero yo creo
que eso no es más que por pereza y no por otra cosa. Si, como dice V.E., el muchacho va a su tierra,
me aventuro a predecirle que no se acordará de lo que supo vestir, ni dará señales de pesadumbre
102
por no poder volver, porque dará preferencia al vestido conocido desde un principio, antes que a un
palacio, porque el indio no es feliz sino en su tierra.
El Sr. Gobernador me manifestó que tenía esperamnza en obtener un resultado satisfactorio,
yendo el ahijado Manuel Pastor a Salinas Grandes, acompañado de su preceptor.
Yo, por mi parte, no insistí para no contrariarle más.

En efecto, poco después del regreso del gobernador a la Capital, vimos partir al venerable
anciano, Dn. Francisco Larguía, lleno de abnegación, conduciendo a su pupilo a las Salinas
Grandes. Sea que el gobernador tomara mis palabras como vicio de contradecir, sea lo que se
quiera, no hizo caso a cuanto había dicho, con el objeto de desvanecer la misión. Un poco más
tarde, tal vez, me habría dado la razón el Dr. Obligado, si es que se acordó de mí, y se habrá
convencido de que al contrariar yo la buena idea que se había formado del padre Calfucurá y del
hijo, lo había hecho con pleno conocimiento del carácter del astuto del uno y de la absoluta
incapacidad del otro.
Todo Buenos Aires sabe qué resultado ha tenido esta misión, y esto me ahorra entrar en
detalles. El Sr. Larguía, junto con sus dos hijos, tuvieron que sufrir grandes amarguras.”

Sí, he visto algún relato más; se ha encontrado el diario del preceptor Larguía, pero no me
parece todo correcto. Nos vamos a dedicar en otro momento a verificarlo. Gálvez dice que Larguía
dejó a Manuel Pastor llorando y él volvió con una comisión enviada por el cacique Catriel, quien
desde el 25 de Octubre de ese año tenía firmado su tratado de paz con el Gobierno de Buenos Aires
(AGN, S.X, 19-7-3). Y Calfucurá trató de guardar una imagen buena ante ese gobierno,
devolviendo unas cautivas a través del mismo cacique Catriel (ib. 30.1.57). Calfucurá no quiso que
su hijo volviera a Buenos Aires, sino lo mandó a Paraná con una carta al general Urquiza
diciéndole: "Mando a mi hijo Manuel Pastor para que esté al lado del Sr. Presidente tres o cuatro
años", (4.9.57). Este fue un momento en que Calfucurá recibió muchas embajadas de carácter
político y por canjes de prisioneros, Especialmente los de 25 de Mayo.

ATENTO A LA POLITICA NACIONAL (1857)

A pesar de estas gestiones, el clima del Desierto continuó hostil. Las noticias de los
periódicos que llegaban hasta Salinas Grandes daban al cacique la certeza de que estaba
preparándose una guerra total. Calfucurá así lo entendió. El 4 de Febrero de 1857 escribió al general
Urquiza: "Deseo saber, si S.E. está aburrido de las guerras. Yo no estoy aburrido; todos los días me
están insultando los porteños, porque yo no quiero arreglar con ellos, esperando que S.E. nos ayude
a echar ese partido abajo" (AGN, VI, 14-1-6. T. 111, p. 61). El 26 de Marzo de 1857 cayó otro
malón sobre la zona de 25 de Mayo y de Bragado por las familias del cacique Cristo, retenidas aún.
Los vecinos elevaron entonces un urgente petitorio para que se hiciera pronto una expedición
punitiva a Salinas Grandes. (AGN, S.X. 19-8-2)
El mismo día que el cacique José María Llanquetruz selló su tratado de paz en Buenos Aires,
el nuevo gobernador porteño, Dr. Adolfo Aisina, acordó en el Consejo de Ministros (18.5.57) que
las fuerzas combinadas debían caer indefectiblemente sobre Calfucurá: las fuerzas de Bahía Blanca
y la Legión Agrícola, 535 hombres, al mando del general B. Molina, los indios de Llanquetruz y
200 hombres de Carmen de Patagones y 500 del Ejército del Sur, al mando del general Nicolás
Granada (AGN. S.VIL 14-1-13, T. 124, p. 91). De inmediato se levantaron voces de protesta, como
ésta de fecha 20 de Mayo de 1857(ib.p, 124); "Por más que hagan Mitre. Hornos, Díaz, Alvarez y
Zapiola en la Provincia de Buenos Aires, no podrán resistir la terrible invasión que prepara
Calfucurá. Hasta los indios de Catriel y Cachul tomarán parte en ella".
El general Urquiza procedió de otra manera; aprovechó la habilidad del coronel Manuel
Baigorria para ganarse a los indios ranqueles y salineros. Este, a su vez, envió a su sobrino
Apolinario, a Pichún y a Baigorrita con comisiones al general entrerriano, mientras atendía los
pedidos de los caciques, aunque pidiesen "30 tercerolas. 30 paquetes de municiones y 30 sables".
(AGN, S.VII, 14-2-3, T. 119, p.85 y 14-1-15. p. 137 y J. Maguire: Loncagüé, p. 143)
103
Hubo una breve tregua entre los caciques Coliqueo y Calfucurá. porque Baigorria había
enganchado al primero en la milicia de la frontera del sur de Córdoba y de San Luis, sustrayéndolo
así de la influencia de los salineros, de cuya Confederación había sido nombrado cacique segundo.
Pero el asunto se arregló amistosamente. (AGN, S.VII, 14-2-2, T. 123,p. 46 y T. 124, p. 248)
En todo este tiempo Calfucurá continuaba enviando cartas y comisiones al Palacio de San
José: "Cuando Coliqueo y mi hijo Namuncurá vinieron a esa, me dijeron que usted había dicho que
no tomásemos los regalos que me mandaren los de Buenos Aires; que podrían hacer daño. Yo tomé
sus consejos... Todos los días me están insultando los porteños" (ib., T. 111, p. 61). Y a Baigorria le
dice: "Soy amigo suyo y del Señor Presidente; donde mande a invadir, voy al momento" (ib. T. 124,
p. 248). Y a Baigorria agradece también, porque lo había avisado sobre lo que los porteños estaban
planeando contra él. (ib. T. 121. p. 50) Como también, porque le indicaba quiénes estaban a favor de
la política de Buenos Aires, por ejemplo, Llanquetruz de Carmen de Patagones. Efectivamente, este
mismo le escribió a Calfucurá, el 3 de Agosto de 1857,comunicándole que había hecho un tratado
de paz con el gobierno de Buenos Aíres e instándole con estas palabras: "Señor Calfucurá, ¿por qué
no hace las paces? No sea cosa que esa soberbia Dios algún día se la castigue."
Pero Calfucurá estaba comprometido con Urquiza y de él esperaba protección en caso de
que los porteños le invadiesen. (J. Maguire, Loncagüé. p. 144; carta del 21.9.57). El capitanejo
Aniqueo, que había sido apresado por Calfucurá en 1834, se hizo amigo y escribiente de Calfucurá,
llevó una carta de Calfucurá al Presidente, el Gral. J.J. de Urquiza con la fecha 1º de diciembre de
1857.

DOS EXPEDICIONES PORTEÑAS FRACASADAS (1858)

Animados por una especie de euforia, los militares de Buenos Aires querían forzar la
conquista del sur de la provincia, vencer a los indios y con ellos a Urquiza y atraerse al jefe salinero
más temido. Mientras reunían las tropas para dar un golpe a los indios, Calfucurá renovó su
coalición con las diferentes tribus aquí y allende de la Cordillera y se lanzó por adelantado al malón.
Primero el mismo dio falsas alarmas de que Coliqueo atacaría a Bragado y Cañumil a Quequén
(Monferrán, Ejército de Operaciones del Sud, p. 26). A la vez envió una comisión al Azul,
encabezada en su nombre por el cacique Nahuel Pan y el capitanejo Güenu Ante y de su segundo, el
cacique Manque Fu, el cacique Marilef y otro del cacique Caniu Milla (ib). Como Catriel
desconfiaba de la sinceridad de la comisión, no se llegó a nada positivo en el parlamento. De modo
que las dos fuerzas, la del blanco y la de los indios se buscaron y chocaron en los campos de
Quequén y Tres Arroyos, en Las Flores y en Tandil. El 27 de Octubre de 1857, el coronel
Paunero enfrentó a unos 300 indios y el coronel Conesa a 700; ambos obtuvieron ventajas, según
los partes en el Combate de Cristiano Muerto (30 de oct./57) y los vencieron en la batalla de Sol de
Mayo, denominada así por un boliche de la zona (Est Echandi). Eran unos 2.000 indios al mando
del cacique Blanquillo. El coronel Machado atacó el centro del malón, Conesa la derecha y Osorno.
la izquierda y de esta manera rescataron mucho del botín y mataron a 33 indios (Arch. Mitre, XV. p.
295/96). El coronel Paunero, que también había acudido a la batalla, escribió pocos días después al
general Mitre: "Creo que no estará usted descontento de mi campaña de diez días contra los indios y
de su feliz resultado." (ib.p.294:y La Tribuna, 20 y 22 nov/ 57 y AGN. S.X, 19-7-3)
Calfucurá. entretanto, estaba en constante relación con Urquiza y arreglaba con él los
rescates de cautivas, recibiendo por cada una, según orden del General, 150 pesos. Al coronel Iturra
escribió a Bahía Blanca. antes que Paunero publicara su parte del combate: "Salinas Grandes, el 6
de Noviembre de 1857... Supe de la derrota de Cañumil, Blanquillo y Manuel. Han ido sin orden
mía. Por los muertos yo no lo tomo mal, porque han ido a robar en las estancias de los cristianos.
Mando a Calfunao y a mi mujer que quieren pasear. Usted puede mandar a su hijo o dos cristianos a
tratar, los haré escoltar... A esa guardia no he de invadir... Quiero vivir sosegado. ¡Que no salgan los
cristianos a los indios (de la comisión) a desnudarlos, cuando salgan de la Guardia!" (Monferrán.
M., ob. cit., p. 56). No obstante, esta comisión fue detenida y despojada de sus caballos, lo que
disgustó mucho a Calfucurá.
104
En Diciembre, el ministró Alsina preparó dos operaciones: una para batir a los salineros; y
otra, para invadir a los ranqueles. Calfucurá procuró entonces hacer un frente común: quería unir a
Coliqueo y las fuerzas ranqueles a las suyas, como escribió al general Urquiza, el lº de Diciembre
de 1857: "...Aconséjemelos bien y hágales conocer que yo soy el principal a quien deben obedecer...
Aquí vienen los chilenos muchos... Si vienen los porteños a ésta, puede dentrar a Buenos Aires, sin
cuidado ninguno a esos jefes D. Pedro Rosas y a Mainquellán o Hilario Lagos... En caso de ataque,
pedimos unos 400 a 500 hombres.”(Arch.Urquiza.T. 130, p. 137).
El 15 de Diciembre, el cacique Cañumil transmitió al comandante de Bahía Blanca, N.
Fourmatín, una carta en que le decía: "Hermano, anoche he soñado que venían a invadirme. Por eso
mandé una descubierta hasta Reca Pañihilqué. No piense que van a invadir. Quentriel va hacía
Mulitas y Coliqueó hacia Bragado á explorar..." (Arch. Salesiano de Bh. Blanca). Fourmatín le
contestó de inmediato: "No hagas caso de sueños; nosotros queremos la paz... Urquiza nada tiene
que hacer con nuestras cautivas... Están bien retenidas... ¿Para qué nos bombean? ¿Seguramente
porque quieren vivir con nosotros en...'?
En señal de su buena disposición, Cañumil y Galfucurá liberaron a varias cautivas que
enviaron a Bahía Blanca y el coronel Iturra les envió en canje los retenidos de Calfucurá, pero le
habló a Calfucurá en tono un poco subido, escribiéndole:
“..Mejor la paz, que robarnos 200 mil cabezas por año.... Los cristianos somos 'montones'.
Cada día vienen más de Europa; así somos muchos y tenemos muchos recursos. Cada día
inventamos máqimias para matar gente, han de concluir mal.(ib 19.12.57). A ésta contestó Cañümil,
el 28 de diciembre:
“Tenemos buenos deseos de paz. Si quiere invadir a Calfucurá... no tiene más que pasar por
mís toldos y yo y mis indios los acompañarán" (ib.). Esto era como una profecía.

Mientras tanto, el coronel Emilio Mitre había concentrado 2.000 hombres bien pertrechados
en Médano Acha (Partido de Vedia). De állí partió el 31 de Enero a tierra ranquelina. Pero no se
enfrentaron a los indios –ni los hallaron-, sino los hostigó una sequía implacable. A duras penas
llegaron hasta Chamalcó (véase la historia del cacique Calvaín) - y volvieron diezmados, después
de haber abandonado armas y municiones. En el camino fueron vigilados continuamente sin que se
hubiesen percatado. De todo ésto fue informado el general Urquiza También Calfucurá le escribió,
el 6 de Abril de 1858: "En (el campo de) los ranqueles dejaron el armamento; casi murieron de sed."
(Arch. Urquiza. T. 140)

LA BATALLA DE PIGÜE (1858)

A Calfucurá lo invadió otra columna al mando del general N. Granada. Este había
concentrado 3.000 hombres: las divisiones de Bahía Blanca con Paunero y el Regimiento Sol de
Mayo con Machado. El 7 de Febrero, llegaron hasta Sauce Corto. Traían 7 cañones, dos obuses y
cohetería. Marchaban hacia Pigüé. Los indios de Calfucurá prevenidos, vinieron a su encuentro.
Antes de entrar en batalla, Calfucurá envió parlamentarios y cartas. Una, de fecha 15 de Febrero de
1858, decía:
"Al Señor General de la División: Amigo, he llegado a éste por saber que usted tenía a
Cañumil sitiado. He llegado con 1.500 (indios); el coronel Baigorria viene con orden del Sr.
Presidente con 200 hombres y ranqueles que llevan a Baldebenítez derrotado (en 25 de Mayo) y le
han quitado dos cañones y mucha gente.
"Yo no he inbadido al Sr. Iturra y me viene a inbadir mis campos! Han llegado ayer a ésta,
unos indios de Azul mandados por Dn. Juan Catriel, diciéndome que el Gobierno ha puesto las
mujeres de Cristo y Andrés a su disposición para mandarlas. Si usted quiere hacer las paces,
mándeme usted un parlamento sobre la marcha; con confianza puede mandarme a un hombre: yo le
doy mi palabra que no le ha de suceder nada... Juan Cálfucurá." (Publicada en El Nacional, 2.3.58)
Se despachó, entonces, a Iturra con 30 hombres. Este había tratado y comerciado con
Calfucurá desde tiempo y lo había conocido de peón (¡sic!) en la estancia del coronel Pancho Sosa,
muerto en 1836:
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A Iturra adelantó una carta en la misma fecha: "Amigo, contesto a usted diciendo que, como
usted se ha tomado la facultad de invadir mis campos, he venido con toda mi gente. Ayer llegó el
coronel Baigorria, con 200 hombres. Lencopán, Lengui Güenagüén habían ido a invadir a Bahía
Blanca. Ya he mandado a hacerlos volver... Yo le mandaré los cautivos y usted me mandará a mi
mujer. (El Nacional. 2.3.58)
Ese día 15 hubo algunas escaramuzas dirigidas por el coronel Paunero por las que mataron
cinco indios y persiguieron a los emisarios diplomáticos. Pasada la noche, ya al alba, se adelantaron
los escuadrones indígenas. "Vinieron como avalanchas, trayendo una bandera argentina"; 400, al
mando del cacique Manque Fu, atacaron ya a las cinco de la mañana e irrumpieron sobre la
izquierda: pero tras recio entrevero fueron rechazados. Luego apareció la fuerza confederada: 500 a
la orden del general Calfucurá, 500 con su lugarteniente; el cacique Manque Fu y 500 de Cañumil.
Al toque de clarín se organizaron también las fuerzas expedicionarias de Nicolás Granada: 1.608
hombres al mando del coronel Conesa y 706 de reserva. El primero hizo formar cuadro.
Los indios simularon cargas, pero desbandaban al empezar el trueno de los cañones.
Calfucurá, "jineteando festivamente", no arriesgó librar la batalla en tales condiciones y retiró a su
gente. Granada avanzó tras ellos hasta Carhué, desde donde envió un parte a Buenos Aires (AGN.
S.X. 19-9-4, el 17.II.58). Los indios, ante nuevos avances, hacían a las tropas el característico vacío,
abandonando sus toldos. Incluso la zona de Salinas Grandes fue evacuada, pues la División de
Paunero se dirigía a esa tierra misteriosa. El escribió su parte el 21 de Febrero desde el
Campamento de Los Toldos de Calfucurá, Laguna de la Cordillera, a ocho leguas al Oeste de
Salinas Grandes. En él dice de una victoriosa acción que ha arrojado desde la misma guardia al
soberbio Calfucurá. Dice también que allí ha encontrado alguna correspondencia de interés. (AGN,
S.X, 19-4-4,8 f.)
El único comentario que cabe hacer es que no hubo allí encuentro alguno y que la división,
sin orden, se retiró hacia Bahía Blanca, siendo hostigada en su retirada.
El coronel Conésa también adelantó su división hasta Quetré Huitrá (hoy General Acha) y
de allí retornó sin victoria. El 6 de Marzo escribió al ministro: "Retrocedimos, porque no había buen
agua ni pasto. Comimos sus 600 vacas y 3.000 ovejas. Hemos destruído más de 300 toldos que dan
la idea de las muchas almas que las habitaban, en una extensión de 30 leguas."
Calfucnrá comentó en seguida, el 22 de Febrero, el suceso al general Urquiza, diciéndole
que la expedición porteña había sido un fracaso, pues el general Granada paralizó su marcha ya en
Carhué (A. Urq., T. 137, p. 382). Los mejores relatos de esta expedición son de M. López Osornio
en sus Memorias y E. Monferran-Monferran en su monografía: "El.Ejército de Operaciones del Sud
y la batalla de Pigüe". 1962. p. 145 ss., quien reproduce el croquis de la marcha levantado por
Felipe Caronti, señalando también las tribus. (Mus. Hist. Nac. Nº 3490, fha. 20-7-58, 3pp.
En consecuencia. hubo un cambio en la Plana Mayor de los militares porteños: ascendieron
Machado. Rivas y Julio de Vedia,.quienes habrían de tratar en los años sucesivos con Calfucurá. Él
continuó impertérrito su vieja política, conectándose ya con el jefe de la Confederación, o
buscando el diálogo con el gobierno de Buenos Aires. Y nuevamente invadieron sus indios a
Saladillo, el 3 de Julio (AGN, S.X. 19-8-2, una narración de 20 f.). y con los ranqueles invadieron,
el 13 de Agosto, la zona de Salto y Junín (ib).
Durante esos mismos meses llegaron a Paraná grandes embajadas salineras. Y en Córdoba el
gobernador Mariano Fragueiro hizo un tratado de paz con Calfucurá firmado y fechado el 29 de
Agosto de 1858. En cambio, el.capitán Huenchuquir, pariente de Calfucurá. llegó el 26 de ese mes a
Azul, encabezando una comisión del cacique general. Solicitaba un tratado de paz con el gobierno
de Buenos Aires. En todas partes fue bien atendido. En Rosario, mientras Namuncurá, Catricurá y
Carupán y el Indio Cristo aguardaban el vapor para cruzar el Paraná, les reglaron un sello; una
especie de medalla grande para el cacique Calfucurá; regalo del artesano Santiago Caccia. Fue
reproducido muchas veces, (p. ej. en Clifton Goldney: Manuel Namuncura, p. 144). pero no
encontré carta alguna sellada con esa pieza curiosa. Incluso, alguien creyó que Calfucurá había ido
él mismo a Paraná. Tropas bonaerenses interceptaron una carta fechada en Salinas Grandes, el 6 de
Agosto y dirigida al general Urquiza, que decía: "Mi,corazón está más contento desde que la
comisión que usted ha mandado ha llegado a mis toldos. Vuelve mañana y lleva 35 cautivas del
106
Salto... Como usted bien me dice, Dn. Juan Catriel juega a dos barajas; así que me tiene enojado...
Si Granada no me pelea, iré a atacar a los pampas para hacerles ver lo que vale la lanza de los
chilenos!” -Pero agrega: "Yo; deseo hacer la paz con los de Buenos Aires por tener negocios de sal
y cueros. El Jefe de Azul me ofrece la amistad." Él también ,(Arch Mitre, XVIII, p, 123). El
cpronel Ignacio Rivas en Azul le había pagado por una cautiva (Aurelia Beltrán) y su hijo 2.500
pesos. Así, quiso hacer la paz con Buenos Aires. Urquiza, no. Pero una vez más le preguntó al Sr.
Presidente, el 4 de Noviembre de 1858, cuándo iba a atacar a Buenos Aires; (Arch. Urq.. T. 152, p.
92).

VENGANDO INJUSTICIAS Y MALONEANDO (1859)

El año 1859 estaba bajo el signo de la contienda por la Unión Nacional, es decir, la guerra
entre Confederación Argentina y el Estado de Buenos Aires. Los dirigentes de Paraná se aprontaron
para hacer todo lo posible para incorporar a Buenas Aires a la Confederación; antes que Urquiza
dejara la presidencia. También los indios debían servir a estos intereses, como Sarmiento lo escribió
en la prensa:
"Urquiza quiere valerse de Calfucurá para incorporar a Buenos Aires". Efectivamente.
Urquiza destacó para ello a los coroneles Rosas y Belgrano, y Baigorria; el uno para que dirigiera a
los lanceros del sur; el otro, para capitaneara a los indios de Coliqueo y de los ranqueles. En tales
circunstancias, Buenos Aires no pudo esperar ya apoyo de los indios, a no ser que aquellos amigos
de Catriel en Azul y los de Chingoleo en Carmen de Patagones quisieran cumplir con los tratados
hechos con Buenas Aires.
En Febrero de 1859 corrió la noticia de Cañumil, desde Bahía Blanca hasta Buenos Aires, de
que Calfucurá estaba preparando un malón. Efectivamente, en Marzo puso a 2.000 lanceros a
disposición de Urquiza, avanzó primero sobre Saladillo (16-III-59), puso sitio luego a 25 de Mayo,a
Blanca Grande y al Fortín Arévalo (22-III) (AGN,S.X, 20-2-2, legajo que contiene un sumario de
123 fojas). El coronel Rivas salió el 19 de marzo de Azul, y el coronel González avanzó desde el
Cantón de Cruz de Guerra, sin poder imponerse al malón (González Rodríguez, Orígenes y.Crónica
Vecinal de 25, de Mayo, 1940. p. 45). Al mismo tiempo invadieron los ranqueles la zona de Rojas y
el Norte de la provincia de Buenos Aires.
El golpe principal iba a darse a Bahía Blanca. Así se desató la guerra de la Confederación
Argentina contra el Estado de Buenos Aires. Los dirigentes bonaerenses presentaron ante su Cámara
el proyecto de ley, aprobado el 5 de Mayo, por el cual se autorizó invertir hasta 20 millones de
pesos "para la guerra contra la Confederación" y en sesión del día siguiente la Cámara dictaminó
"autorizar a repeler con las armas la guerra". Mitre asumió la cartera de Guerra. La guerra, .estaba
declarada.
Y Calfucurá estaba en marcha hacia la zona de Bahía Blanca, capitaneando a 3.000 indios de
guerra. Un carretero, Agustín Mora, detectó primero, el 18 de Mayo, la presencia del malón, y
corrió al Fuerte de Bahía Blanca para dar el aviso. Al principio no se le creyó, pero luego se
organizó una débil defensa. A la madrugada siguiente, los malones cayeron súbitamente sobre las
caballadas del Ejército de Granada mismo y de Paunero, vengando así su saqueo en Salinas
Grandes. Luego entraron por todos los lados hasta dentro del pueblo. Ya ardían algunas casas y el
negocio de Francisco P. Iturra. Hubo gran pánico y espanto hasta que acudió alguna tropa de la
Colonia de los "Gringos" (Legión Militar) y juntos con los granaderos "a pie", alcanzaron a
rechazar a los invasores. Estos volvieron al campo continuando el saqueo. Entre los informes del
hecho se destacan el parte del coronel Cerri, publicado por la Imprenta Nueva Provincia en el
Album del Sesquiccntenario de Bahía Blanca, p. 13. Memoria del pintor viajero C. Pellegrini de
1859. ib. p. 31-37:. Pero ante todo Crespi Valls esforzóse por reunir toda la información y hasta
pudo interrogar algunos testigos oculares, datos que volcó en dos publicac.iones: Invasiones y
malones, 1957 y El centenario de la invasión del 19 de Mayo de 1859 (1959). También escribieron
sobre el mismo A. Lattanzio y D. Pronsato, aunque quizás no captaron el significado de esa
invasión en la perspectiva de la historia de la guerra entre la Confederación y el Estado de Buenos
Aires.
107

LA BATALLA DE CEPEDA

La Legislatura Federal autorizó el 20 de Mayo al Poder Ejecutivo Nacional a que resolviese


la cuestión de la integridad nacional "por medio de negociaciones pacíficas o de la guerra." (B.
Bosch, Urquiza y su tiempo, p. 476 y p. 478). Este malón ya estaba en el plan general de la guerra.
El gobierno de Buenos Aires quiso entonces comprometer a lo menos a los indios de Catriel
para que defendiesen ese flanco del sur "en la presente guerra. Le mandó 80.000 pesos, armamentos
y honores" (AGN. S.X. 20-2-2). Los agentes del general Urquiza le ofrecieron el doble en sueldos, a
más de casacas, pantalones y aperos y 3.000 banderitas punzó para sus lanzas. (AGN, S.VII, 14-4-1,
T. 157)
Acompañado por el coronel F. Olivencía, Calfucurá "cumplió otra misión" en Cruz de
Guerra. El 25 de Agosto, 1.000 indios y 500 cristianos se acercaban desde La Verde a 25 de Mayo,
estableciendo un nuevo sitio. Parlamentaron, entregaron al comandante González una carta para
convencerle que no hiciera resistencia, porque ellos (4:000) venían en nombre del presidente
Urquiza y no iban a robar ni a matar (Arch. del Juzgado de Paz de Bragado y Moya, Contribución a
la historia de Bragado. p. 95). Otra carta del Cacique Andrés dirigida al Sr. Presidente, decía: "Señor
Presidente, he llegado a este punto con el General Calfacurá y el Cnel. Olivencia y el Sr. Gral.
Olmos. Todos nos han recibido bien. No le ha faltado nada a nadie. No han robado hacienda alguna.
Caballos que han agarrado los hizo entregar al Sr. Cnel. Dn. Justo Manquellán. Mi familia se halla
(aun) la mitad en Buenos Aires y espero de V.E. me la haga entregar."
Llama la atención la débil resistencia opuesta; seguramente faltaba unidad y comunicac.ión
en el Sur. Calfucurá estaba aun en campaña, cuando 500 ranqueles, los borogas de Coliqueo y el
coronel Manuel Baigorria y su fuerza avanzaron hacia Melincué, acercándose a la frontera Norte de
Buenos Aires. El 22 de Septiembre sitiaron el Fortín Mercedes (hoy Colón) y rindieron su
guarnición y prendieron fuego al establecimiento, como prolegómeno de la batalla de Cepeda
(AGN, S.X, 20-2-2). Calfucurá avanzaba al pié de la Sierra de la Ventana hacia el Sauce Corto,
donde incorporó parte de las tribus de Catriel.
El 23 de Octubre chocaron las tropas de Mitre y las de Urquiza en la batalla de Cepeda, de
la cual salió vencido el ejército porteño. Urquiza avanzó con alguna tropa hacia Buenos Aires,
mientras el coronel Rosas y Belgrano marchaba con algún contingente a ocupar el sur bonaerense
con sede en Azul, reemplazando al comandante porteño N. Ocampo. El día 10 de noviembre había
entrado en Azul.
Los ranqueles y Coliqueo regresaron del campo de la batalla de Cepeda, no sin saquear
algunos establecimientos en el camino (p.ej. el 28 de Octubre, en Rojas). Los indios de Calfucurá se
acercaron por tercera vez a 25 de Mayo. Desde el campamento del Médano Partido del partido de 9
de Julio, los pobladores fueron avisados de la novedad. Entre ellos se produjo tal pánico que
muchos se echaron a la fuga. Entonces el buen cura párroco presbítero Francisco Bibolini ofrecióse
a entrevistarse con el temible cacique. Desplegando una bandera blanca se acercó con algún
acompañante al campamento de Calfucurá y sus indios, en la laguna que desde entonces se llama
"del Cura". Calfucurá lo adtnitió en su presencia y le dio como intérprete a un cristiano de origen
asturiano y al joven Santiago Sopata de la Guardia de Montes, ahijado de Doña Manuelita Rosas,
ambos apreciados por Calfucurá.
El cura trató de convencerle al cac."Cura" de que, por Dios, no hiciera daño alguno a los
pobladores de su pueblo. Calfucurá le respondió primero que quería incendiarlo y arrasarlo por lo
que habían hecho con las indias de Cristo, Andrés y Lorenzo y que allí estaban presentes Abrego,
Islas Basabe, sus enemigos personales. Pero finalmente, cuando el sacerdote prometiera recibirlos
bien y obsequiarlos, el cacique aceptó diciéndole que venía a ocupar el sitio en nombre del
Presidente Urquiza, junto con Olivencia. El cura pudo, entonces, asegurarle que, desde dos días,
habíanse sometido al Gobierno nacional en un acto público. (AGN, VII, 14-5-14, T. 187, p. 76. Más
detalles en G. Bruno, Historia de la Iglesia en la Argentina, T.X,p.283s)
Efectivamente, el 29 de Mayo de 1859, Calfucurá entró en 25 de Mayo con una nutrida
comisión o escolta y fueron obsequiados por los pobladores con ropa, dinero, tabaco y aguardiente.
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El cacique se hospedó en la casa parroquial y comió con el cura en la misma mesa; lo que el
sacerdote festejó con estos curiosos versos: "El gran cacique emperador de todas las pampas
argentinas vino con tres damas de la corte de las Salinas Grandes que lo acompañaban y los
capitanejos fueron obsequiados con chocolate, tortas fritas y cominillos. El placer que demostraban
Calfucurá y los capitanejos nunca a probar alcanzaron ni Salomón ni todos los Cresos. Daba gusto
ver a los indios lamberse los labios y los dedos, las fuentes dejándolas limpias como patenas o
espejos." (González Rodríguez, 25 de Mayo, p. 46).Y el mismo cura informó: “El presbítero señor
Bibolini cumple su promesa, empleando más de cuarenta mil pesos de su capital propio en regalos a
los salvajes, salvando así a este pueblo y sus habitanmtes del incendio, del saqueo y de asesinatos”
El sacerdote editó más tarde un largo poema sobre la "Entrada del Cacique Calfucurá al pueblo 25
de Mayo" bajo el seudónimo "El Pampero" (Buenos Aires, 1884) En el Museo del Indio de Los
Toldos tenemos un ejemplar firmado por él.
Cito algunos versos porque pueden aportar ciertos rasgos de la fisonomía de Calfucurá:

"Chiripá y calzoncillos "¿Cómo estás, curita?"


Vestía el gran General. De Indio la voz gritó:
Botas potros, centillos Calvucurá visita
Por la muerte Federal. hacerte a bien tomó.

— Pañuelo colorado — Mostróse cariñoso


la melena firmaba, Estrechando mi mano
En derredor ligado, Mi espíritu reanimó.
Federación, llamaba. Por el buen asturiano
éstas palabras soltó:
— Pupilas centelleantes
De sangre embriagadas.., "De los cristianos soy amigo,
Para defender estoy
— Semblante arrugado Indios traigo conmigo
de bronce como color, La paz buscando voy...
Altamente achatado
Creces daba al terror... A Salvages Unitarios
Toditos degollaré
—Labios gruesos... A todos mis contrarios,
Pómulos tan pasmosos Quien soy yo, enseñaré..."
Visto no he en (mi) vida.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Otro pasaje es éste: Y ya amansado el cacique
“De ti, mi amigo cura hacia la plaza marchando
habló bien el ayudante, indiada (de) Calvucurá,
siempre mucha finura seis de la tarde dando
hacia los indios usaste apeóse a lo del cura

Este episodio fue evocado por un pintor anónimo en una preciosa litografía que está en el
Museo Histórico Nacional y fue publicado por John Maguire en Loncagüé.
El día 11 de Noviembre, Buenos Aires se sometió a Urquiza e integró la Confederación
Argentina por el Pacto de Flores. Ese mismo día el coronel Olivencia entró en Azul a la cabeza de la
indiada de Calfucurá a quienes hasta entonces "había distraído y retenido a las fuerzas norteñas",
mientras Urquiza avanzaba contra Buenos Aires. Pocos días antes, habían asolado el Fuerte
Esperanza (hoy Gral. Alvear. cf. R. R. Capdevilla, El Fortín Esperanza y el pueblo y Partido de
General Alvear. Tapalquén, 1968). Los indios traían un inmenso arreo.
Ante la llegada de Olivencia y los indios, el pueblo de Azul y el mismo coronel Pedro Rosas
y Belgrano se sorprendieron, porque la plaza estaba ya rendida a la Confederación Argentina.
109
Calfucurá con su gente, esta vez, se presentó “a parlamentar y ponerse a las órdenes del que en él
hubiese. Todo en el mayor orden y dando vítores a Urquiza . 14-5-16, leg 189 f.200 Rosas y
Belgrano a Benjamín Victorica 14.11. 1859). N. Ocampo logró enfrentarlo y tomar preso a
Olivencia. Poco después Rosas y Belgrano fue también suplantado por el general Flores por orden
del Sr. Presidente, lo cual aquél acató. No hay noticias de que los indios hayan hecho desmanes en
el poblado: con todo, se llevaron su rico botín. Sin embargo, Calfucurá habría echado con gusto a
todo poblador que había entrado en el territorio indio.
El 15 de Noviembre hubo todavía un episodio en Azul: Rosas y Belgrano quiso imponerse a
Juan N. Linares nombrado nuevo comandante de la plaza, en reemplazo del comandante Machado.
Al tener noticia de que éste se avecinaba con buenas tropas, aquél abandonó el pueblo “amenazando
publicamente a la población diciendo, que volvería con 100 cristianos y 500 indios para someter y
escarmentar al único pueblo rebelde, que desconocía al gobierno de la Confederación Argentina. El
17, pues. llegó el coronel Machado y el 18, una comisión de vecinos fue al campamento de Linares,
comunicándole que podía entrar con los cristianos. Al llegar con el Indio Cristo a caballo a la Plaza,
nombró al nuevo Juez de Paz y proclamó que por orden de Dn. Pedro Rosas y Belgrano debían
perseguir al coronel Machado. Cuando quisieron verificarlo con la fuerza cristiana y los indios de
Calfucurá, éstas se desbandaron en pequeñas partidas y no hicieron otra cosa que arriar hacienda
vacuna y yeguariza del Partido. Linares se marchó a Tandil, cambió las autoridades y exigió la
entrega de los dineros públicos; (el 1° de nov./59). Ante la resistencia del pueblo y la proximidad de
Machado, abandonó la población y Machado pudo restituir las autoridades. Pero el episodio costó al
partido la pérdida de unos 17.000 animales, (R. R. Capdevilla. Rosas y Belgrano, 1973, p. 162)
Fueron los últimos coletazos de la guerra que libró la Confederación Argentina por la unidad
nacional.

CALFUCURÁ ENTRE DUDAS Y LA NUEVA GUERRA (1861)

Al fin, también Calfucurá reconoció el Pacto de Flores y retor nó a Salinas Grandes: o más
exactamente, unas leguas más allá al Sudoeste. Siguió atento
a todos los acontecimientos políticos, tanto en la Confederación unificada, como entre las tribus de
aquí y allende de los Andes. Parecía que el elegido como nuevo Presidente, Dr. Santiago Derqui. no
era de su devoción. También celaba la actuación de Coliqueo. Por eso mantenía aún a 200 indios de
Reuquecurá en Salinas Grandes y renovó con nuevos regalos las alianzas con los indios chilenos.
He procurado averiguar, si Calfucurá tuvo contactos con el aventurero francés Antoine Orellie,
abogado de 30 años que llegó a afincarse entre los araucanos y logró proclamarse "Rey de la
Araucanía y de la Patagonia", a lo menos por un año, estableciéndose en Truf Truf, tierras del
cacique Quilapán. (Véase Quilapán). No tuvo contacto con Salinas Grandes.
Calfucurá inició relaciones diplomáticas con el coronel Ignacio Rivas y el coronel
Bartolomé Mitre. Aquél le aconsejó hacer por intermedio suyo un tratado de paz y Mitre le enumera
los cautivos.que ha devuelto al Azul y a los indios de Catriel (Arch. Mitre, XXII, p. 39 y 49),
naturalmente no sin haber recibido buenas gratificac.iones. Calfucurá estaba bien informado de los
nuevos incidentes en las provincias de Córdoba. San Juan y Mendoza. Se hizo leer las noticias
periodísticas de Buenos Aires y del Paraná y pudo escribir a su "compadre", el general Rivas: "...Si
Derqui y Urquiza han hecho la paz. ¿porqué pelean como muchachos mal educados?". (AGN, S.X,
20-4-6, del 20.9.60)
También supo que lo espiaban con desconfianza, porque de Chile se había cursado la noticia
de que Calfucurá invitaba a indios chilenos a un malón sobre Carmen de Patagones (AEM Nº
564).Los militares tenían estudiado con exactitud el camino y las aguadas desde Bahía Blanca hasta
sus toldos: Bahía Blanca - Leufucó - Maricó -Maillecó - Salinas - Atreucó y laguna Ñanculuché
(Memorias del coronel A. Osornio). Sabían que tenían 1.000 indios y algunas cautivas cristianas.
(AGN. S.X, 20-7-1: 5.2.61)
Emisarios de Buenos Aires y de Paraná volvieron a llevarle dinero y ésto debió complacer y
hasta engañar a unos y a otros. En una carta del 9 de Marzo de 1861 dirigida al general Urquiza dice
que había recibido noticias de él y de Santiago Derqui por F. Olivencía. "Bartolomé Mitre y Buenos
110
Aires quieren agarrarme y Rivas y Machado dicen que cuando me agarren, Calfucurá verá a donde
irá a parar [...] Pueden venir a ver si me agarran. Nunca me han de agarrar; nunca. También oí que
Coliqueo está en pacto con el Gobierno de Buenos Aires. Creo que está por jugar traición: será para
hacerme agarrar. Rivas y Machado habían querido jugar traición a Catriel, porque habían sabido que
estaba en amistad conmigo. Machado reunió a 2.000 hombres y Rivas a otros 2.000. Amigos
federales le avisaron y Catriel hizo sus preparativos para defenderse. Rivas. al saberlo, dijo: Estos
"puneteros" indios han sabido nuestro intento. Es preciso hacerles la paz. Catriel juró amistad a
federales.
"A mí también querían embromar como (a) chiquito: ellos creen que yo soy un zonzo; pero
soy más fino que ellos, que no me engañarán así no más. El coronel Rivas, bajo sus tratados de paz,
me quiere engañar para poder agarrarme o correrme; pero es más fácil que yo le engañe y lo corra.
Nos.cscribimos de vez en cuando.
“Deseo saber si usted recibió mis cartas..."
Cartas como ésta. son cada vez más frecuentes.
Un mes más tarde, el 22 de Abril de 1861, volvió a escribir al general Urquiza, justificando
su conducta, a veces ambigua. Son siete fojas (Arch. Urq., T. 224, p. 118s). Entre otras cosas, le
dice: "...Usted tiene muchos enemigos en Buenos Aires. Usted es federal, lo mismo que yo. A usted
no he de falsear. Si yo me doy ahora con los porteños, no es de corazón; tengo sangre colorada
federal, no como los porteños que hasta las puertas las tienen verdes y azules. Usted también tiene
amigos en Buenos Aires. Me mandaron regalos (frioleras). Si usted quiere, le ayudaré. Baigorria me
manda a decir que no invadiese, porque usted estaba en tratos. Obedecí y por eso pido permiso para
tratar con los de Buenos Aires.
"Voy a mandar chasques a Mitre. pediré raciones para Cañumil, Quentriel. Pinas y
Mainquevas, si no invaden. Se dirá que el Gral., Urquiza ha enviado a Calfucurá. Mandaré a mi hijo
Namuncurá... Tiempo pasado vino mi hermano de Chile con 2.000 para visitarme e invadir. Yo no le
di permiso, porque estaba en tratado de paz. El, enfadado dijo: Ustedes siempre están en tratados..."
(AGN. S.X. 15-1-13, T. 221, pág.147).
Si bien estas cartas son escritas por escribiente pago, eran dictadas por el cacique, quien de
sí decía: "Ahora soy ya hombre de edad y he adquirido mucha experiencia... Envíele a mi hijo
Pastor que está a su lado y a Namuncurá para que se hagan experiencia, que se hagan hombres".
Tanta es la familiaridad con el general Urquiza.
Pero también, casi al mismo tiempo, despachó cartas a los jefes porteños: a Rivas, Conesa,
Navarro y Hornos, los que normalmente llegaron a las manos del general B. Mitre. En una de ellas
decía: “Hemos de vivir en armonía y que la paz que hemos hecho, ha de ser duradera." (Arch.
Mitre, XXII, p. 11). En cambio, el general Gelly y Obes le comentó sobre la misma al general
Mitre: "Por las adjuntas de Calfucurá, ...recibidas ayer, verá que con sacrificios de pesos podemos
asegurar la frontera o cuando menos ganar tiempo hasta estar en otro estado."
Creo que es bueno que conozcamos un poco los trasfondos de las acciones de aquellos años.
Calfucurá, de nuevo, en otra decía que en el parlamento (los indios) se mostraron contentos
por hacer la paz. Por eso mandó una comisión importante, encabezada por el cacique Huenchuquir,
el mayor Andrés, Llanqimán,. Pinas y Cayuqueo, Pichipuel, Marilán y Ciríaco que era su hijo (ib. p.
16). También quiere explicar su conducta anterior, sus malones: "Nunca he ido a invadir por mi
orden, sino porque el Señor Presidente Urquiza me lo ha ordenado..." (ib. p. 14)
El ministro Andrés Gelly y Obes quiso acercársele en persona y llegó hasta Azul, el día lº de
Mayo de 1861. Quiso conversar con las comisiones de Calfucurá y con el cacique Catriel, pues
Buenos Aires tenía mucho interés en atraerse finalmente a esas tribus o quitarlas a la influencia de
Paraná, pues los acontecimientos políticos hacían prever un nuevo enfrentamiento entre las tropas
bonaerenses y los ejércitos del interior. '
Esto se lo dijo el general Juan E. Pedernera claramente con fecha del 12 de Junio de 1861.
La carta ha sido publicada y fotocopiada como parte de la colección privada de John W. Maguire en
su libro Loncügüé (págs. 146/47):
"Señor General Dn. Juan Calfucurá:
111
Estimado amigo y compañero: Me ha sido entregada por mano de su hijo, el coronel
Olivencia, la que fue conducida por su hemano Gabriel y su hijo Gorosito. Ellos pasaron a verse
con el Capitán General en su campo de San José: los que le llevan cartas y algunas órdenes para
usted de su hermano, el Capitán General Urquiza.
Estamos ya reuniendo nosotros un gran ejército, para echar para siempre de Buenos Aires a
los malos porteños y traidores que quieren de nuevo volver a la guerra, faltando a todos los
compromisos que tenían con-la Nación y con el general Urquiza y queriendo traicionar a nuestros
hermanos y amigos, los Yndios; por eso es que hoy los llaman a usted a la par y les ofrecen y les
llenan de grandes regalos, para después matarlos con el puñal o con el veneno, pues ellos no se
paran para sus traiciones, matan de todos modos. Así es preciso que ustedes estén prontos para que
en el momento que Olivencia les dé nuestras órdenes, les den ustedes el más pronto cumplimiento,
pues él las recibirá de nosotros y del Señor Capitán General Urquiza... Le recomiendo mucho, no se
fíe de los regalos que le están haciendo los porteños, pues usted sabe que estos hombres de Buenos
Aires son muy traidores... Le recomiendo al Coronel Olivencia y al Mayor Cristo..."

Por un fragmento de carta publicado en el mismo libro, nos informamos que Calfucurá
comunicó inteligentemente estas noticias a cierto jefe porteño; no sé si lo hizo como táctica
ordenada o para mantener la apariencia de cierta neutralidad, diciendo: “Querido hermano: esto que
te digo no son lisonjas ni mentiras; porque yo no trato de- engañar ni a usted ni a su Gobierno. Por
eso lo aviso para que usted avise a su Gobierno y que él vea lo que tiene que hacer... Después que
marchó mi hijo Millacurá adonde usted, llegaron un hijo mío y un hermano mío del Río Cuarto de
chasque y por ellos supe todo lo que le digo y me han dicho que de todas las provincias, como ser
de Mendoza, de San Luis, de Córdoba, de Tucumán y, en fin, de todas partes de a dos mil, de a tres
mil, de a cuatro mil, se vienen a reunir con el Ejército y del Paraguay también le prestan fuerzas y
hasta el Francés y el Inglés lo protegen a Urquiza. Y también me han dicho que de la gente de mi
compadre Rivas... se están pasando (a) las avanzadas de Urquiza; así, de ese modo creo que Urquiza
ganará la acción. Ustedes creen que no... pero le viene gente de toda parte como la langosta...
Olivencia no me ha mandado decir nada que los vaya a ayudar, porque me manda a decir que tiene
gente de sobra para combatir (a) los porteños... Reciba mis afectuosos recuerdos. Juan Calfucurá."
Es posible que esta carta haya sido escrita para el comandante I. Rivas, de Azul, o para el
comandante J. O. Llano, de Bahía Blanca. Este último solicitó, el 15 de Junio de 1861, autorización
para entablar nuevas relaciones comerciales con Salinas Grandes, porque se trataba de algo vital
para ellos. (AGN,, S.X, 20-7-1)

LA BATALLA DE PAVON Y DESPUES...

En Julio, el coronel Manuel Baigorria, comandante de la frontera sur de Córdoba, y su


Regimiento 7º se sublevó en la frontera de Río Cuarto y llevó consigo a los indígenas del cacique
Ignacio Coliqueo para incorporarlos al Ejército porteño que se estaba reuniendo en Rojas.
Efectivamente, los llevó hasta la batalla de Pavón. (Hux, M., Coliqueo, Cap. VII y VIII)
Este hecho impresionó a Calfucurá hondamente; lo expresa en varias cartas (p.ej.. AGN,
S.X, 20-7-2.fha.9.8.61)
Al mismo tiempo le llovían regalos de los porteños para comprometerlo con Buenos Aires y
les pudo pedir lo que quería. Hasta pidió una guitarra y cuerdas para su hijo (15.7.61) y "polvos
centarios para conquistar una chinita” (ib. 30.8.61). He visto cuentas por regalos para Calfucurá; por
ej., el 8 de Agosto $ 3.988 y $ 45.126... El 19 de Agosto mandó una vez más una comisión para
buscar en Azul 500 yeguas y para pedir,- como decía la carta de presentación,- 20 cuchillos (AGN,
S. X, 20-7-2). En otra carta de 10 fojas dio cuenta del reparto de los regalos y expresó su
agradecimiento que finalmente habían firmado un tratado de paz, de manera que hubo gran júbilo y
baile para dar gracias a Dios por la paz (ib, S.X. 20-7-1: 28.8.61 y 20.7-20). Hasta el momento no
he encontrado ningún contrato de esa fecha, como tampoco encontré el que firmara el gobierno de
Buenos Aires con Coliqueo. No han sido archivados.
112
Otros documentos más hablan de regalos: $ 37.264, el 12 de Septiembre y $9.770 el 29 del
mismo mes.
Y así Calfucurá no intervino en la contienda de Pavón, la que el 17 de Septiembre llegó a
favorecer al Ejército del general Bartolomé Mitre, más porque Urquiza, quien se había manifestado
contrario a la nueva guerra, abandonó el mismo día de la batalla el campo del encuentro. Olivencia
y Cristo debían buscar a Calfucurá y a sus indios, a principio de Septiembre, pero no los hallaron,
como dice él mismo en una carta dirigida el 22 de Septiembre al coronel Navarro: "No llegaron. Sí,
vino un capitán del cacique Cristo y dijo que Urquiza se había marchado". ¡Qué rapidez para
enterarse! Y en la época de Calfucurá no había teléfono ni telégrafo.
El Comandante Militar Juan Noguera de 25 de Mayo escribió al Comandante Militar de
Bragado, Fabián González, el 2 de Octubre de 1861, que dos cautivos habían escapado de los indios
y decían que Calfucurá con 1000 indios se hallaba en la laguna Cabeza dde Buey (Part. Bolívar),
sólo esperaba la incorporación de Olivencia y Cristo para invadir, que él concentraba sus milicias en
Fuerte Cruz de la Guerra.
El encuentro no se dio.

El general Mitre, aprovechando la ventaja obtenida en Pavón, quiso efectuar finalmente la


anhelada unión nacional y para esto envió al general Wenceslao Paunero y tropa para "pacificar"
al interior.
Allí empieza otro capítulo en la historia argentina. Los indios ranqueles adhirieron por años
a la resistencia federal, apoyaron a la montonera.
¿Y Calfucurá? Será siempre una incógnita, aunque de nuevo haya afirmado su voluntad de
mantener la paz. Lo dice en una carta dirigida al coronel Iturra de Bahía Blanca (AGN, S.X, 20-7-
2,3.10.61) y lo dijo a una comisión que envió al mismo comandante: "Usted bien sabe que yo no sé
mentir y que he dado la palabra de fidelidad de todo mi corazón y que me crean que nunca he de
faltar a ella, querido sobrino (manera de expresarse el indio). También le digo a usted que debe de
amar a su familia, su casa. su tienda y bienestar. Pues yo también quiero a mi familia y mi campo,
porque me he criado en él. Que conozco los desastres que nos trae la guerra, y por eso también
deseo la paz, porque con la paz todo el mundo prospera..." (Arch. Salesiano, Bh. Blanca)
Al comandante J. O. Llanos le escribió en la misma fecha que los ranqueles seguían
luchando con Saa y que Urquiza había ordenado no invadir Tandil, ni Azul, ni Bahía Blanca, pero
sí, la Federación (Junín).; (Arch: Salesiano, Bh. Blanca)
Al coronel N. Ocampo en Azul escribió.' "Amigó. Observo que los de Buenos Aires
persiguen mucho a los de Urquiza. Yo no sé por qué los persiguen tanto a los de Buenos Aires. Hace
cinco años que lo presencio. No lo comprendo. No he de meterme... Mandaré 200 hombres, pero no
a pelear contra Buenos Aires. Voy a defender al pueblo de Azul, porque nos viste, nos da de comer y
de beber... (ib. 2.10.61)
Pocos días después avisa al comandante O. Llanos que los ranqueles se movían con Saa
hacia Mulitas (25 de Mayo). Efectivamente, allí se produjo una invasión de montoneros que sitiaron
al pueblo, que tantas veces había sido castigado (Arch. Mitre, IX. p. 212). Calfucurá movió
entonces a l.000 indios hacia Cabeza de Buey (Partido de Bolívar); y pasó por Sauce Grande (ib.1 y
2 XII. 61).Algunos cristianos decían que Calfucurá venía invadiendo. Calfucurá, sí, estaba envuelto
en la política nacional. El era guerrero y asimismo era diplomático"

1862 a 1864 TRATA DE VIVIR EN RESPETUOSA PAZ

Mientras los ranqueles se comprometían con alma y vida con la resistencia federal o de los
montoneros contra el avance del Ejército nacional, Calfucurá recibía raciones mensuales, como lo
prueban varias notas depositadas en el Archivo del Estado Mayor (p.ej. el 17 de Enero, el 17 y 1º de
Febrero de 1862.). Calfucurá avisaba; conforme el texto del tratado, cuando se movían los ranqueles
o aun los chilenos para invadir (por ej.. Ib. 11.6 y 20.7.62); pero luego avisaba también cuando se
habían retirado. En una carta dirigida al comandante Sánchez con fecha 2 de Junio (ib. Doc. 1767),
113
agradece las raciones y hace ver que después de haber repartido todo, él nada reservaba para su
tienda, porque había sido poco para repartir.
En otra carta protesta, porque en Carmen de Patagones hayan muerto a 16 tehuelches que
habían vuelto, después de haber comerciado en Salinas Grandes (ib. Doc. 597). Se disculpa, cuando
unos indios duranrte su boleada habían robado animales. "¿Qué hago yo, cuando de esa boleada
vive mi gente? Allí entre los cristianos hay muchos ladrones y se mandan a mudar. Así tengo
ladrones entre mi gente. Hice averiguaciones... Que los agarren, cuando vayan a la Guardia y los
pongan presos. ¿Qué más quiero yo?" (ib. Doc.1767).
En Agosto volvió Rivas a la comandancia de Azul. Inició una nueva relación con Calfucurá,
que me atrevo a llamar "como entre dos zorros". Ninguno quiso quedárse corto, como veremos,
pero habrá mucho que no sabremos. Calfucurá lo visitó allí, como deducimos de su nota del 1º de
Septiembre (ib.). Dejó pues en Azul a su hijo Reumay, en señal de su confianza. En Octubre estuvo
el hermano Quentriel por cuestión de raciones; (ib.).
Calfucurá no se opuso, cuando su cuñado, el cacique Cañumil quiso salir de la zona salinera
para vivir más cerca de Bahía Blanca. Este. pues. había solicitado un tratado de paz propio y el
permiso de ubicarse, como Coliqueo y Ancalao cerca de los cristianos en el Arroyo Frías (del Agua
Fría), a 30 leguas de Bahía Blanca, pedido que le fue concedido, (ib. 26.8 y 10.11.62).
Cuando, en Noviembre, el coronel Julio de Vedia organizó una expedición contra los
ranqueles, Calfucurá no tardó en saberlo. Se inquietó especialmente porque supo que la tribu de
Coliqueo había sido enganchada (M. Hux. Coliqueo. Cap. XI). Calfucurá. entonces, hizo difundir
que preparaba una fuerte invasión y que veinte caciques habíanse reunido con él. Además, envió
unos 400 indios, en combinación con el cacique ranquel Epugner Rosas a recorrer los campos para
"bombear" los movimientos de esa expedición esperada. Aún desconfiaba de Coliqueo. Emilio
Mitre, comprometido también en esa expedición combinada, escribió entonces: "Los malditos
chilenos tuvieron informes sobre nuestros planes y en grupos de a 40 o 50 vinieron a husmear y
bombearnos". Llegaron hasta 25 de Mayo (donde estaba la tribu de Rondeao). a Olascoaga (tribu de
Melinao) y cérea de la Tapera de Díaz (tribu de Coliqueo): pero fueron advertidos y corridos (M.
Hux, Coliqueo. p. 70). Calfucurá. sin embargo, se abstuvo de intervenir durante esa campaña.
Quizás se alegraba de que ella no hubiera resultado del todo exitosa. "No avancé, cuando invadieron
a los ranqueles. Estaba bien hecho, porque no quieren vivir en paz", escribió. Calfucurá,
carteándose con el presidente Mitre, se atreve a acusar al coronel Rivas de ladrón de sus raciones y
de prepotente, porque quería ocupar las tierras de Olavarría y Blanca Grande, desplazando a los
indios de Catriel (Arch. Mitre. XXIV, p. 9 y 83; Arch. Est. Mayor. Nº 2154). El 1º de Marzo envió
a sus hijos Reumay y Blanco con una comisión de 30 indios al comandante José O. Llano para
renovarle la promesa de mantener la paz y de no disgustar al Gobierno. Hasta le hizo mostrar una
carta que había recibido del presidente. Le concede que había habido raterías, de las que no se le
podían culpar.
El 2 de abril escribió desde Chilué al cacique Andrés Ancalaó: "Querido pariente: Deséole
buena salud al lado de su padre... Allí está mi hijo Reumay... Vino Pedro Rosas (y Belgrano) a
avisar que a Juan Catriel le han comprado con dinero (¿para hacerme la guerra?). No me importa.
Estoy aquí con toda mi fuerza cumpliendo con el Sr. Presidente Mitre mi buena fe y palabra que
tengo dada y no seré falso en mis tratados, que yo tengo hechos con él. Muchos hay que quieren
robar y no les puedo dominar... No me moví para nada de mis toldos, cuando vino el cacique
Coliqueo (a la pampa). Con él somos amigos, como soy amigo con Ancalao. Todos somos vestidos
de carne humana". Después se queja de Rivas y de otros cristianos, diciendo: "Pongo en
conocimiento del Gobierno que muchos nos dan mal trato; nos miran como a perros en estos
pueblos" (Arch. Est. Mayor. Nº 2197, fha..2.4.63). Pocos días después reclamó por el
incumplimiento del tratado, (ib. 19.4.63)
Casi al mismo tiempo escribió el coronel Rivas desde Azul al general B. Mitre: "Los que
robaron en el Arroyo de los Gauchos, fueron de Calfucurá... ya es intolerable la conducta de este
indio ileal. Ya hablé con Chipitruz para operar sobro ellos. Están dispuestos". Y más tarde, el 21 de
mayo, le volvió a escribir: "...Estamos amagados por otra invasión del amigo Calfucurá. Otra,
114
porque hace 15 días, hicieron una a Tres Arroyos, e hicieron buen robo (ib.). Calfucurá me desligó
de la acusación, diciendo que habían sido ranqueles quienes habían invadido.

Entre las muchas cartas que Calfucurá dirigía al Presidente, quiero destacar la del 6 de Julio
de 1863 (Arch. Mttre, XXÍVI,,,p. 92), en, la que le dice: "Soy un hombre que tengo muchos años y
cargado de famila y no quiero quedar mal con usted. ni con sus jefes... Viviremos en paz. Yo no soy
de este campo, pues yo bajé (de la Cordillera) cuando el Gobernador me mandó llamar... yo sólo
estoy aquí, porque vivimos en paz. Al Gral. Urquiza dos veces he acompañado (en la guerra). Yo no
he hecho estragos en personas ni he muerto a.nadie;.. ayudo sujetando a los malos..."
Y Calfucurá seguía recibiendo raciones, y pedía que se las entregasen por la comandancia de
Bahía Blanca (Arch. Est Mayor 15.10.63 y 7.1.64), Allí se atendía también a los indios de Cañumil.
Distinto fue el lenguaje de algunos militares. Rívas estaba todavía con sus planes de dar
golpes, lo que B. Mitre desautorizó, por lo menos por el momento (Arch. Mitre XXIV, p. 22,9.1864
y 20.2.64), Pero el ministro Gelly y Obes le contestó: "Catriel y Calfucurá,. buen par para adornar la
horca!" (AGN. S.X. 2-2-2). Mitre estaba preparando nuevas elecciones,. Sólo aprobó el avance de
la frontera en el sector Centro Oeste y la fundación de Nueve de Julio por su cuñado, el coronel
Julio de Vedia.

¿QUIÉN AVANZARÁ PRIMERO?

Los indios del Desierto vinieron a observar este avance y los nuevos fortines que se estaban
construyendo. Y allí se produjo un incidente en el Arroyo Vallimanca. Una partida de 200 indios
(Julio de Vedia afirma que eran tapalqueneros; Otros creyeron que habían sido salineros); se
trabaron en lucha en el destacamento o fortín Vallimanca (Partido de 25 de Mayo). Los soldados
todos fueron muertos sin excepción. Julio de Vedia envió al ministro de Guerra un dramático parte y
al general B. Mitre otra carta, en la que llegó a afirmar que habían peleado al verse reconocidos
como tapalqueneros, sin duda con el objeto de que no quedara quien los delatara. (El parte fue
publicado en Memorias del Min. de Guerra 1864, p. 58-60; la carta, en R. R. Capdevilla, El Fortín
Esperanza, 1968,p, 127)
Pero Calfucurá seguía comerciando con Bahía Blanca.. De pronto corrió la voz por las
fonteras que unos 1.000 indios venían cruzando la Cordillera, porque Calfucurá había invitado al
cacique Quilapán a invadir La Argentina. Este aviso debíase a una carta del gobernador de
Araucanía, quien informaba que, unos mil indios a las órdenes de los caciques Neuquepán de
Boroa, Marivil de Maquegua, Quilapán de Cólico y Payllagüeque de Perquenco habían atravesado
la Cordillera en dirección a la Pampa. (Arch. Est. Mayor. 21.3. 64)
¿Qué ocurría? Creo que entre los indios.salineros.se sospechó que los militares estaban
preparando el avance de cinco columnas (Proyecto de Paunero) y el avance de la frontera hasta el
Río Negro, porque las tierras fuera de las fronteras habían sido declaradas Tierras Nacionales (Ley
Mitre). Por eso estaba preparándose entre los indios una acción combinada, "una invasión en seis
columnas", decía el cacique Caneupán al jefe del Estado Mayor de Córdoba, mientras hacía
gestiones de paz (de neutralización) en Córdoba, Mendoza y San Luis (Arch. Est. Mayor, 14.9.64;
Arch. Mend. Carp. 123, 21.8.64). Estarían involucradas también las tribus ranquelinas (Arch. Est.
May., 14.9.64). Estos estuvieron dispuestos a malonear. Ya en Junio, Calfucurá había avisado al
coronel Julio de Vedia, que indios chilenos habían llegado a Salinas Grandes y que un nuevo malón
ranquel estaba en marcha.
El gobierno de Buenos Aires trató de conjurar el peligro, ofreciendo nuevos regalos y
tratados a Calfucurá, Cañumil y Blanquillo a través de la comandancia de Bahía Blanca (Murgas)
(Arch. Est. Mayor, 29 .9 y 18.11.64) y el coronel Manuel Baigorria fue encargado de buscar el
mejor modo para hacer el tratado de paz con el cacique Mariano Rosas y los ranqueles. Pero los
chilenos no iban a volverse con las manos vacías. Hubo malones en la zona de Río IVº (8.12.64) a
la orden del cacique Curuín (Ocampo, Regimiento 7°, p. 26 y parte del coronel M. Baigorria, Arch.
Est Mayor, 10.12.64). Otro malón se vino sobre el centro oeste de Buenos Aires (Parte del coronel
E. Frías, 28.12.64 desde Junín) y otro más, en el sur (Parte de E. Seguí). El coronel Juan Córnell
115
cuenta en sus Memorias que había derrotado esta invasión en la Cañada de la Tigra al Norte de
Quequén Salado, quitándoles unos 20.000 vacunos. Pero que los mismos indios atacaron luego el
fortín de la laguna del Puellucalel, "y se singularizaron llevándole sólo a Rivas su ganado y su
tropilla de caballos blancos. No hizo nada este jefe, pero después le devolvieron los indios de
Calfucurá algún ganado." Curiosa anotación que insinúa que muchos acontecimientos no se
registrarán ya jamás.

EL DIPLOMÁTICO CALFUCURÁ RENOVÓ EL TRATADO DE PAZ DURANTE


LA GUERRA DEL PARAGUAY

El Dr. Zeballos escribió en el capítulo 84 de su libro Calvucurá: "Referir los cuadros de


sangre y las ruinas que los indios produjeron, desde 1862 a 1868, en las fronteras del interior y de
Buenos Aires, sería materia de un libro voluminoso apropiado para acongojar corazones". Con esta
frase sobrepasa el período importante de la vida de Calfucurá, contando en cambio, otras historias.
Yo quiero mencionar los acontecimientos que tenían referencia a Calfucurá para comprender
mejor la verdad histórica y profundizar la personalidad de este cacique tan mentado;
Ni el gran malón combinado ni la invasión planeada por el coronel Paunero y el Estado
Mayor se produjeron por entonces, cuando estaba latente la guerra con el Paraguay.
A principio del año 1865, Calfucurá envió dos comisiones para manifestar al gobierno
bonaerense y a sus jefes militares su constante voluntad de vivir en paz. Mandó primero a su hijo
Namuncurá con un grupo selecto al Azul. En el rancho del cacique Catriel conferenciaron
Namuncurá y el coronel I. Rivas y se prometieron respeto y paz. Casi al mismo tiempo, el coronel
B. Machado recibió al capitán Huenchugner en Tres Arroyos (1.3.1865; S. Romeo, Tres Arroyos, p.
66,y Machado en el Sur, p. 68-70). Le propusieron idénticos propósitos. Machado los colmó de
regalos y el capitán Huenchuquir le entregó un hijo suyo de 10 años en señal de confianza, para que
lo eduque.
A principio de abril de 1865, estalló el conflicto con el Paraguay. Por eso, el general B.
Mitre concentró la mayor parte del ejército para llevarla a esta nueva guerra, de manera que los
proyectos de la Conquista del Desierto fueron relegados para otro tiempo.
El 24 de mayo de 1865, el Gobierno nacional aceptó el tratado de paz propuesto a los
ranqueles, a pesar de que habían estado tan comprometidos con los montoneros de la resistencia
federal. En cuanto a Calfucurá: Rivas, al partir de Azul para el Paraguay, opinó que con una buena
diplomacia mantendría la paz.

Protestando contra nuevos avances

La diplomacia de Buenos Aires no suspendió sus intentos de ensanchar las fronteras, de


incorporarse respectivamente nuevos territorios vendibles y laborables. El 19 de Julio de 1865
definió los límites para 27 partidos, quitando "al desierto" diez nuevos distritos y se argumentó que
había que alejar al indio, ocupando la tierra por inmigrantes.:
A. Clifton Goldney recogió la noticia que Calfucurá mandó entonces una muy solemne
comisión a Buenos Aires, en la cual iban seis de sus hijos: el cacique Namuncurá (h), los
capitanejos Paisanán, Loncomil, Curumán (h), Livicurá,(h), .Turuín, Juan Miel, (h). Carupán (h) y
Benito Pichicurá, Pasaron por Azul y con el capitán R. Solano fueron a conferenciar con el Ministro
de Guerra. El Vicepresidente en ejercicio, el Dr. Marcos Paz, también los atendió y ordenó que se
los alojara en el Hotel Hispano Argentino, calle Piedras, entre Moreno y Belgrano y parcce que allí
permanecieron tres meses (Ob. Cit. p.45)
Entre tanto, el cacique Baigorrita avisó (AEM, 17.6.65) que Calfucurá estaba preparando
una invasión. En Agosto se supo que 2.000 indios al mando del cacique Trecán, primo hermano de
Calfucurá,había llegado a Salinas Grandes. Trecán trajo pasaporte del gobernador de Valdivia.
Según las Memorias del coronel A. Osor nio, hubo dos invasiones en la zona de Tres Arroyos,
donde actuaba el coronel B. Machado. El coronel A. Barros nos cuenta en su libro Fronteras y
116
Territorios Federales (Ed. Hachette p. 169s), que persiguió a su vez, a 400 indios. El 15 de
Noviembre los había detectado en la laguna Aposada y, aunque buscó un encuentro con ellos, no los
alcanzó, hasta Pillahuincó y Sauce Corto, porque iban fraccionados.
El 1º de Diciembre se produjo un malón importante sobre la zona aledaña del Fortín
Esperanza, Azul, Tapalquén,Saladillo y Ballimanca (fortín Hombre sin Miedo). Era un aviso de que
no se adelantasen las fronteras. Tres días actuaron en la zona de Tapalquén, al parecer en conivencia
con los indios de Catriel, reunieron unos 30.000 animales. En el naciente pueblo Esperanza;
incendieron algunas casas hasta cinco o seis cuadras de la plaza; mataron a algunos vecinos; se
llevaron a varias familias cautivas y arrearon todos los ganados que encontraron a su paso" (R.
R.Capdevilla, El Fortín Esperanza. p. 55). El coronel Barros en su libro ya citado, enjuicia al
coronel Machado, porque no movió a su tropa ,a pesar de haber sido alertado (ib. p. 178).
Se tomaron entonces represalias contra Calfucurá: le suspendieron las raciones que se le
habían dado por el tratado, aunque él quería disculparse diciendo que los que no le obedecían eran
los invasores. Cuando envió una nueva comisión al mando de dos de sus hijos y del capitán
Calfuquir para buscar sus raciones en el campamento del coronel Machado, no se los respetó. Los
despojaron de prendas y caballos y fueron encarcelados. Calfucurá, al tener noticia de ello, se
enfureció; reclamó la libertad de sus hijos y diplomáticos. En caso contrario les haría la guerra.
Ya el 22 de Diciembre de 1865 se tenía noticía de que Calfucurá estaba movilizando
indiadas para invadir (Arch. Est. May.). El coronel Machado, por su parte, propuso al Gobierno
(31.1.66) que todas las tramitaciones de paz para el cacique Calfucurá se hicieran a través de él; que
canjearía los cautivos y haría buenas migas con el Indio. (Doc. 9063). Pero justamente por su
imprudencia, empeoró la situación. Perdió su designación y entregó la comandancia al sargento A.
Barros. Antes de retirarse, escribió al cacique Calfucurá una carta, que Barros transcribe en su libro
ya citado (p. 178/79). Está fechada en Tapalquén, el 24 de enero de 1866. Echa, pues, la culpa del
despojo que se había hecho a los indios amigos de Calfuquir y Chipitruz a sus superiores. "...Me
han obligado a que ponga arrestados a todos los que trajeran los cautivos. Espero de mi hermano
amigo general que me mande la Negra. He tenido que ceder a estos indios sus pedidos a fin de que
no me maten junto con los cristianos que tienen y mayor número de su gente arrestada que no
permitirá que se haga invasión en razón de que toda la gente correría peligro y mucho, y evitando
que no se robe, podremos entrar a ratificar los tratados que usted tenía con el Gobierno".
Calfucurá le contestó amenazando con que convocaría a una nueva coalición para Marzo,
que Catriel estaría con él. En Marzo, los rehenes estaban aún presos, Además de reclamarlos y de
todo lo que habían robado a sus muertos, protestó, porque también habían muerto al chasque Pinas
(ib., Doc.. 3448, 29.3.66). Alvaro Barros creyó que era necesario enviar como intermediario al
amigo de Calfucurá, don Rufino Solano, con una partida de raciones.
Calfucurá. aunque liberó a unas cautivas, no dejó por eso de continuar reuniendo más
guerreros: llamó a su hermano Reuquecurá,(con un efectivo de 1.500 indios) y a los ranqueles. No
sin razón O. Llano sospechaba que el malon caería en primer lugar sobre Tres Arroyos, porque allí
Machado había adelantado la frontera de ese sector 40 leguas más adentro.. Efectivamente, el 14 de
Abril llegó el malón a esa zona y hubo encuentros en El Perdido y Parahüil, anticipo de una mayor
invasión (S. Romero. Tres Arroyos, p. 89). No habían venido aún los indios chilenos. Pero al fin no
se hizo el anunciado malón grande. Alvaro Barros nos da cuenta en su libro ya citado;(p. 180) qué
cambio había provocado en el ánimo de Calfucurá la sustitución del coronel Machado. A su carta y
comisión,le respondió a Barros que desistía del malón y que le mandaba las cartas de Machado,
pero que no podía garantizar que Reuquecurá con sus 2.000 indios, en camino, regresarían sin
invadir. Reuquecurá llegó.y prefirió no guerrear, sino que quiso comerciar y hacer un tratado de paz
con el comandante de la Frontera Sud. Efectivamente, de una entrevista oficial de Reuquecurá con
A. Barros, realizada en el toldo de Catriel, resultó no sólo una amistad sino también el tratado de
paz. (A. Barros. ib..p. 181, fha.10.8.66: Arch. Est. May-, 30.8.66 y La Nación, 5.9.66).

TRATADO DE PAZ ( Oct. 1866)


117
También Calfucurá llegó a la frontera, se dirigió a Tres Arroyos para comerciar sal y tejidos,
como decía, pero allí aceptó de nuevo un tratado de paz (Arch. Est. Mayor. 12.9.66). El coronel
Osornio fue autorizado a renovar el tratado de paz que transcribo como toda documentación poco
conocida referente a Calfucurá. El tratado de paz está fechado el 12 de Octubre de 1866 y consta de
9 artículos. El documento conservado en el Archivo del Estado Mayor de Buenos Aires lleva el Nº
896. Lo firmó en nombre de Calfucurá, su sobrino Bernardo Namuncurá. En la Carpeta 1054. Libro
Copiador, p. 49-53 (22.12.66) lleva también la firma del vicepresidente en ejercicio, Dr. Marcos,
Paz, y de su ministro. J. Martínez. Las raciones fueron licitadas el 27 de Diciembre.
“Convención de Paz ajustada entre el Gobierno de la Nación (Argentina) y el Cacique Don
Juan Calfucurá".
"El Gobierno de la República Argentina y el Cacique General Dn. Juan Calfucurá y demás
caciques que obedecen sus órdenes, por sí y a nombre de sus respectivas tribus, con el objeto de
poner término a la guerra y regularizar para lo sucesivo las condiciones de amistad y comercio, han
estipulado la siguiente Convención de Paz:
Art. 1°: Queda establecida la paz y amistad permanente entre el Gobierno y el cacique Dn.
Juan Calfucurá y los caciques que obedecen sus órdenes.
Art. 2°: El Gobierno de la República, a fin de proporcionarles los medios de subsistencia, les
dará cada tres meses los artículos siguientes: mil doscientas libras de yerba, seiscientas de azúcar,
quinientas libras de tabaco, quinientos cuadernillos de papel, dos mil libras de fariña, doscientos
frascos de aguardiente, ocho id. de vino, setenta y dos botellas de ginebra, setenta y dos botellas
vino de Burdeos, dos carretas de maíz y dos mil yeguas, debiendo recibir dichos artículos en el
Azul.
Art; 3º: El Gobierno permitirá a éstas tribus hacer boleadas en los campos que ocupan, para
su comercio de peletería, pero bien entendido que estas boleadas no podrán, por ningún motivo,
(hacerse) en los campos de propiedad pública o particular y mucho menos en los campos que
ocupan las tribus amigas de Catriel, Cachul, etc., en los que éstos hacen sus boleadas.
Art. 4º, Queda establecido el comercio entre el Gobierno y las tribus del Cacique General
Calfucurá y los caciques que obedecen sus órdenes, con sujeciones policiales y bajo el
conocimiento de las Autoridades de la Frontera, por el Azul, Tandil y Bahía Blanca.
Art. 5º: Los hijos del Cacique General Dn. Juan Calfucurá y demás caciques que obedecen
sus órdenes, podrán ser educados en las escuelas del Estado establecidas en el Azul y en la Capital,
bajo la protección y auxilió del Gobierno.
Art. 6°: Si algunos desertores del Ejército o criminales se refefugiasen en las Tribus del
Caciques General Dn. Juan Calfucara y demás caciques que obedecen sus órdenes, los entregarán al
jefe de la Frontera.
Art. 7º: El Cacique General Dn. Juan Calfacurá y demás caciques que obedecen sus órdenes
cuidarán que los indios de su dependencia no entren a robar á las estancias ni cometer crímenes de
otra clase, castigando con arreglo a las leyes generales, devolviéndoselo, si así el jefe de la Frontera
lo conviniere.
Art. 8º: El Cacique General Dn. Juan Calfucurá y los demás caciques que obedecen sus
órdenes se comprometen, bajo la lealtad de su palabra, a observar fielmente todo lo estipulado en
esta convención y a no recurrir a las armas jamás para hostilizar al Estado y el Gobierno, por su
parte, respeta y (da) garantías a sus personas y familias.
Art 9º: La presente convención será firmada por el jefe del Departamento del Sud, por el
Cacique General Dn. Juan Calfucurá y demás caciques que obedecen sus órdenes, por los jefes
de la División y por las Autoridades del pueblo del Azul, haciéndose tres copias, de las cuales dos
reservará el Gobierno y una será entregada al Cac.iqué Calfucura."
“Hechos en Buenos Ayres, en el palacio del Gobierno, a doce de Octubre de mil ochocientos
sesenta y seis.
“A ruego por el Sr. General Don Juan Calfucurá firmo yo (firma) Bernardo Namuncurá.
(Hay una rúbrica que dice): "Enero (sigue al dorso) 9 de 1867"
(Y abajo) "Comuníquese al Ministro de Hacienda y Comandante de Patagones a los efectos
indicados (hay dos firmas) "Paz" - "Julián Martínez"
118

Bernardo Namuncura, que probablemente es el redactor de este convenio, firmó el mismo


día otro tratado que el Gobierno celebró con el cacique Reuquecurá, hermano de Calfucurá, pero
con residencia entre los picunches del Neuquén. Bernardo Namuncura, hermano de Calfucurá,
había nacido en Chile, donde recibió una esmerada educac.ión. Tuvo mucha influencia benéfica
sobre esta tribu, aun cuando su hermano Calfucurá había muerto ya. Será el autor de varios
proyectos de tratados de paz que los indios propondrían al Gobierno, de la Nación y que no pocas
veces fueron aceptados y firmados aunque la mayoría no tuvo vigencia durante mucho, tiempo.
Calfucurá estaba contento y así lo escribió, el 22 de Diciembre al coronel A. López Osomio,
a quien decía que ya había mandado chasques con esta nueva al coronel J. Murga y al cacique
Chingoleo, cacique señalado como Principal de la Patagonia y que había enviado chasques a
Santiago de Chile y cuatro a Buenos Aires: su lenguaraz Masada, Emilio Cobical (Calfical), Raypán
y Martín Chico y al mayor Martín Colical. (Arch.Est.May. Nº 9125)

Así se restableció la relación pacífica con el Gobierno nacional. Nuevamente venían sus
comisiones a comerciar con los pueblos fronterizos o a visitar a los jefes de las comandancias; por
ejemplos, sus hijos Vicente Illacura y Alberto Reumay (ib., 7 y 13 de diciembre/66). Calfucurá
envió también una excepcional comisión al cacique Coliqueo de Los Toldos (Prov. Bs. As.).
Integraron la comisión dos hijos del jefe salinero, 12 capitanejos, un capitanejo de Catriel, un hijo
de Manuel Grande y Manuel Raylef. En la carta que los acompañó, Calfucurá lo intituló: "Señor
General y cacique Principal de las tribus amigas de la República Argentina". Este, no obstante,
recibió la comisión bastante fríamente. Desconfiaba, quizás de Calfucurá que soñaba ser grande en
la guerra y en la paz. ,
El coronel N. Granada aprovechó el paso de esta comisión por la comandancia del Fuerte
Gral. Paz para hacer una demostración de sus fuerzas militares: hizo formar a 500 hombres de
caballería y artillería; los llamó a "formación de batalla", y dijo a los indios que de un momento a
otro podía convocar a mil hombres. (Arch. Est. Mayo., 15.1.67 y La Nación, 23.1.67)
Calfucurá, siempre atento, registraba todo movimiento en las fronteras y reclamaba por
nuevos avances; el 15 de Enero, por ejemplo, por el movimiento en Pillahincó y Sauce Grande. El
coronel Granada le contestó que esto era asunto del Gobierno y no suyo. Apenas estallada la
Revolución Federal en el Cuyo, ya lo sabía Calfucurá. Si salía un grupo de "indios gauchos" a
maloquear, él lo sabía y aún lo comunicaba al Gobierno, excusándose y eludiendo
responsabilidades. Una vez felicitó al coronel A. Barros porque había tenido éxito en la correría a
un malón en "El Perdido" (a 6 leguas de Olavarría) y en "Paragüil", los días 16 y 17 de Febrero
(Arch. Est. Mayo. varias notas Febr./67 y A. Barros, ob. cit., p. 191). Sabía que 500 ranqueles
acompañaban al general Saa en su campaña revolucionaria y supo bien pronto que los coroneles
Paunero y Arredondo habían vencido en la batalla cruel de San Ignacio (1.4.67). Al comunicar estas
novedades a los comandantes Barros (en Olavarría), Granada (en 9 de Julio) y López Osornio (en
Quequén Salado), profesaba siempre su voluntad de seguir en paz. Iban y venían, pues, comisiones
y chasques volviendo con suministros y compras. En las tolderías se desarrollaba un intenso
comercio con indios y blancos. El 30 de Julio Calfucurá avisó que 500 tehuelches habían venido a
comerciar en sus toldos. En oportunidad de desempeñar una misión, su hijo Vicente Millacurá visitó
al Gobernador y otras autoridades en Buenos Aires.

Allí se contagió de cólera y falleció lejos de su padre. Debe haber sido un gran dolor para él,
porque, como buen araucano, amaba mucho a sus hijos. (AEM, 27.4.67)

LA LEY Nº 215 DE LA NUEVA FRONTERA (13-8-67)

Calfucurá se convencía cada vez más de que, si bien el Gobierno nacional le concedía
raciones y regalos, no había cambiado su táctica de ''guerra de fronteras", de avanzar palmo a palmo
en tierras indias. Comprendió que las deliberaciones, debates y resoluciones sobre el traslado de las
fronteras interiores equivalían a una nueva declaración de guerra.Quizás se hizo leer lo que
119
entonces escribiera D. F. Sarmiento: "La persecución de los indios es cuestión de progreso; triunfo
de la civilización sobre la barbarie. Si la frontera no está segura, la industria no se desarrollará,
nuestros campos, en vez de acrecer su valor, desmerecen..." El senador N. Oroño. a su vez. propuso
en la Cámara de Senadores la ocupación de Salinas Grandes y adelantar el Ferrocarril Oeste y
favorecer la inmigración. Las discusiones de los legisladores nacionales se cristalizaron así en la
Ley 215 del 13 de Agosto de 1867 (en plena guerra del Paraguay) que ordenaba que se adelantasen
las fronteras interiores hasta el Río Negro y el Neuquén. El texto preveía el otorgamiento de tierras
a los indios que se sometiesen (no precisamente en el lugar de su habitat) y autorizaba a combatir a
los que se rebelaren contra el avance. La operación había de ser ejecutada por el Ejército, cuando
regresara de la guerra del Paraguay. El plan correspondiente estaba ya elaborado por el Ministro
Martín de Gainza:
Arredondo avanzaría desde Mendoza a Malargüé y Leuvucó. Borges: adelantaría la Frontera
Oeste hasta Blanca Grande; Rivas y Murgas marcharían de Bahía Blanca sobre Salinas Grandes
hasta el Río Colorado y la Isla Choele Choel (R. Yaben, Biografías Militares, etc. II. p. 687). El
general B. Mitre, a su vez, firmó el decreto por el que debía establecerse la nueva línea fortificada
en Choele Choel y continuación hasta El Planchón. (Memorias Min. Guerra, 1868. p; 19).
El coronel Barros fundó el pueblo de Olavarría, el coronel Granada, el Fuerte Gral. Paz, que
sería Carlos Casares y Osornio, el campamento de La Verde y Loncagüé.
Esta pues, era la nueva situación que Calfucurá y las demás tribus del Desierto debían
enfrentar. De sus parlamentos no estamos informados, ni de sus contactos secretos. El enviaba
retirar los regalos que se le daba según los tratados. A veces los engañaban en calidad y cantidad.
Cuando, por ejemplo, ofreció (22.6.67) por medio de Huenchuquir dos cautivas, madre e hija, pedía
800 yeguas. Osornio propuso entonces, que se le diesen 400 y alguna bebida mezclada con "hagua"
(sic) que llamaban "0jo de gallo" y algún sueldo de capitanejo, que eso sería el mejor tratadao
(AEM).
No nos sorprenderá que en tales condiciones algunos indios exigieran de Calfucura una
intervención nueva. El mismo Calfucará se encargó de delatar que algunos indios estaban
preparando un malón. Efectivamente, de nuevo hubo pequeñas invasiones. Así en la Frontera Sur;
en Calel Huincul, el coronel Barros los enfrentó el 13 de Diciembre, quitándoles algún arreó. Parece
que Barros los comprendía, cuando escribió: “La perfidia de los indios es el resultado de nuestra
enseñanza”-(ob.cit.p. 207) No reconoció, sin embargo, que el mantenimiento de las fronteras, el
aumento de las fuerzas y el avance de las comandancias y de los fortines, a la par del de la
población, equivalía un estado de guerra inconfundible para un indio como Calfucurá.

NUEVAS TENSIONES (1868).

Por el contrario, el cacique siguió siempre los pasos cómo renovar "los pactos de amistad"
(4.4.67) diciendo que deseaba vivir con ellos en armonía, siempre que los dejasen dueños de sus
tierras; así, dejarían tranquilas las provincias avanzadas. (J. Sánchez, Efemérides II, 196)
Y aunque maloneen los ranqueles y lleguen chilenos de los caciques Quilapán y Nagüelchén
(Mayo /67 AEM), él permanece en Chilhué,. disfrutando las raciones del Estado.
El 15 de Julio envió una nueva comisión de 60 indios para recibir raciones. Les demoraron
la entrega de los artículos, les robaron en calidad y cantidad y los incitaron a vender artículos y
haciendas por un precio irrisorio; por lo que protestó ante el Gobierno el coronel Barros (AEM. Nº
4414). y escribió (a lo menos se cree que él lo escribió) un librito anónimo bajo el título “Abusos y
ruinas de la campaña, 1871 (por un viajero argentino)”. El librito critica sobre todo a las autoridades
de Azul.
Otro hecho de mayor gravedad ocurrió durante el mes de Septiembre de 1868. El Ministro
de Guerra ordenó explorar y ocupar militarmente la isla Choele Choel en el Río Negro. Esta era una
zona estratégica para el comercio y las comunicac.iones con Chile. Calfucurá, no bien tuvo noticia
del hecho, reaccionó y por poco no declaró la guerra al general B. Mitre en sus últimos días de su
presidencia.
120
Transcribo la carta que el cacique envió en esas circunstancias al coronel A. Barros. (Ob.
cit., p. 85)
"Salinas Grandes, Septiembre 17 de 1868
Señor Coronel don Alvaro Barros
Mi querido señor y compadre:
Los dos somos amigos y no me he de olvidar nunca que usted fue el padrino de mis hijos,
cuando estaban presos y les dio la libertad; pero tengo un sentimiento en usted, porque no me ha
avisado por este parte, de la población que han hecho en Choele Choel; pues me dicen que ya han
llegado las fuerzas y que vienen a hacerme la guerra. Pero yo también, ya he mandado mi comisión
para donde (está) mi hermano Reuquecurá, para que me mande gente y fuerzas. Pero si se retiran de
Choele Choel, no habrá nada y estaremos bien; pero espero (en) de que usted me conteste y me diga
de (cuáles son) los asuntos de los señores ricos y jefes del señor gobierno.
Juan Calfucurá"

Barros añade en su libro, que había recibido varias cartas de él en el mismo tono y que trató
de tranquilizarlo. Más amenazador fue el tono de la carta de Bernardo Namuncurá que Barros
publica en la misma página de su libro, sobre todo, cuando dice: "...Me dice mi general que le dé a
saber a usted de la venida del hermano Reuquecurá y que ya está en Choele Choel con 3.500 lanzas,
sin contarlas que vienen todavía (y están) en camino y la venida de ésta (fuerza) es por la población
que se iba a hacer en Choele Choel... Y también me dice mi general que le informe de las peleas con
los cristianos chilenos. El cacique Quilapán y el cacique Calfucoi, Marihual y Calfuén han peleado
cinco veces y han derrotado cuatro fortines: Gualeguaycó, Pecosquén, Rinaicó y Marfén y en toda
la pelea se cuentan 630 muertos de los cristianos y 205 mujeres cautivas... y dos jefes prisioneros,
los que han prometido al cacique Quilapán.de hacer el tratado (de paz) con el Gobierno chileno;
pero él quiere primero venir a pelear en esta parte de la Argentina... con 3.000 lanzas, dejando 5.000
en Collicó..."
El presidente Sarmiento (ya en el inicio de su gobierno) creyó que era mejor retirar las
tropas de Choele Choel y dar por terminada esa expedición.

ANTE EL AVANCE DE LAS FRONTERAS (1869)

Calfucurá no se dejó estar. Supo por nuevos avisos que el Presidente D. F. Sarmiento había
encargado al ingeniero Juan Gzetz que realizara un estudio sobre las fronteras y acompañara su
avance (su informe completo lleva la fecha 29 de enero de 1870: R. Yaben : J. Campos, p. 175). Los
indios lo habían observado; se mantuvieron en alerta y ante tales avances, realizaron nuevas
guerrillas o malones. Una de las primeras invasiones entró en Tres Arroyos, en la laguna Cuatro
Reyes, hacia el fortín Machado. El nuevo comandante de la Costa Sur, el coronel Julio Campos, les
siguió el rastro hasta la laguna Sayago (Rayecó), donde batió a unos 50 indios (Arch.Mus. Hist.Nº
4100 y R. Yaben, J. Campos p.173) El nuevo jefe de la frontera sur, coronel F.Borges, batió el 19 de
Mayo otro grupo de indios (50) que habían entrado en el pueblo Tapalquén y que se llevó un
cuantioso botín (R. R. Capdevilla, Tapalquén II p. 45). Calfucurá difundió, él mismo, la noticia de
que se preparaba una gran invasión (Arch. Mus. Hist. Nac.:31.5.69). .Mientras que Czetz marcaba
la línea de la frontera.Sud hasta Blanca Grande, hubo otro ataque al Fortín El Ciudadano (Part. de
Olavarría) (AEM, 5.6.69). No bien se dio por asentada la creación del pueblo y Partido de General
Alvear (sobre el Fortín Esperanza), Calfucurá escribió al coronel A. Osornio (AEM, 15.8.69) que
desde Chile venía su yerno, el cacique Trapell. En cambio, Namuncurá, su hijo, le ordenó al capitán
Huenchuquir con expresiones de paz, pidiendo que se entregara la porción de hacienda (ib). Ésta
comisión compuesta de cuatro caciques y 30 capitanejos, llegó, el día 27, al Campamento de
Loncagüé (ib). Desde ese instante, el coronel Osornio no se sintió seguro en aquel punto avanzado y
propuso al ministro de Guerra que su fuerza volviera al sitio anterior (ib.). En todos los rumbos, se
encontraron indios exploradores.

Nueva ocupación de Choele Choel


121
En Septiembre de 1869, el ministro de Guerra ordenó ocupar de nuevo la Isla Choele Choel
(A. Mus. Hist, Nac., Doc. 4304, fha. 6.9.69). Y para que no pareciera ser una declaración de guerra
a los indios, asentó allí primero al cacique chileno Lemunao. Este, sobrino de Calfucurá, había
solicitado un tratado de paz con el Gobierno argentino y la ubicación en el Sur. (25.8.69 AEM, y
tratado 13.10.69, ib., Doc. 997).
En el mismo momento en que una comisión de Calfucurá, encabezada por el teniente don
Andrés Ancalao y el capitán Huenchuquir, llegó a Buenos Aires, partieron dos expediciones desde
Carmen de Patagones hacia Choele Choel (AEM: 7.9.69), a las órdenes del coronel J. Murgas con
150 hombres, por tierra y del capitán Ramírez, navegando por el Río Negro. Y para que se colmase
el malestar, el comandante de Azul retuvo durante más de un mes a otra importante comisión de
Calfucurá, encabezada por Trapell, Raín (G. Rayún) y Huenchuquir a quienes se debía entregar el
racionamiento. El 19 de Septiembre, Calfucurá mandó un "expreso" al comandante de Azul,
pidiéndole: "...Trate bien a mi comisión, señor compadre. Regrese la comisión de Gabriel Raín...
Hace años que nos hemos hecho amigos. Yo nunca le he engañado a usted. Agarre a los "gauchos"
(indios ladrones)... Vivamos bien, como hermanos (por) que lo somos y tengamos abierto el camino
que recién se parecía abrir; ese camino viejo por el que el negocio corra... Desde agosto está la
comisión en Azul esperando el tercer trimestre. Me tienen engañado. En el camino han asesinado a
12... He sabido que Coliqueo no ha querido ir al parlamento de mi comisión... pero ha de cansarse.
Yo no he de ir a arrodillarme ante él. Es que yo no quiero, mi buen compadre, que estén de
enemigos los que han sido hermanos y han sido unos".
Y como para impresionar añade un pedido por dos caciques chilenos que estaban con él:
Güenchu Nahuel y Pichinlaf (AEM, 19.9.69).
En vista de esta carta, el coronel Barros escribió al ministro de Guerra: "No se puede retener
por más tiempo la comisión de Calfucurá" (Arch. Mus. Hist. Nac. Nº 4319, fha. 29.9.69). Se le
contestó a Calfucurá que diese explicaciones del por qué de tantos robos en la frontera. Calfucurá
no tardó en dar satisfacción en una larga carta (que se ha perdido, pues no se halla en el legajo del
Archivo del Estado Mayor; sólo quedó en el fascículo la nota que la había acompañado (29.9.69,
ib.). Juan Cornell, poco después, dio cuenta que había habido un parlamento con una nueva
comisión salinera y la que estaba aún retenida (AEM Nº 5402) y Namuncurá decía en una carta
fechada el 12 de octubre: "Nosotros también tenemos el bien pensar; queremos vivir bien y no estar
de enemigos, siendo hijos de una misma tierra que nos podíamos defender ambos nuestros. Señor,
los pícaros ladrones no nos dejan vivir tranquilos y estos pícaros son los que nos hacen correr la
fama de que todos somos ladrones. Señor, usted sabe que por 100 pícaros pagan 200 buenos; pues
así estamos sufriendo insultos por otros caciques que no nos obedecen. Mi padre y yo somos muy
sentidos en contra del Gefe del Azul por lo que está haciendo, asesinando a nuestra gente que anda
en negocios, pues no sabíamos que este Gefe quiere hacernos la guerra. Si este gefe nuevo no anda
bien, tendremos que mirar (cómo tratar con) el Sr. Gobierno. ¡Que mande de inmediato la comisión
de Raín, Güenchuquil y Trafell!"
Calfucurá buscaba aún una solución de las tensiones por vía diplomática y el diálogo —
diríamos hoy—. Pero cuando J. Czetz y el coronel Charras adelantaron en octubre la frontera y la
comandancia desde Junín hasta Ancalú Grande (se denominaría Lavalle, hoy General Pinto) ya
invadieron por esa misma zona 700 indios salineros y ranqueles al mando de Huenteleo, Ñancufilú,
Tacunao y Anguegner. Se hicieron sentir en Chañar, Ancalú y Chiquilofo y hasta el égido de Junín
(Arch. Municipal de Junín; Juzgado de Paz: 21.10; 5.11; 7.12.69 y Arch. Mus. Hist. Nac., Doc.
4337). Los prisioneros declararon que Calfucurá nada sabía de la "maloneada".

1870: DOS MALONES DE PROTESTA

En Febrero de 1870, otro malón se dirigió hacia el sur, eran los indios chilenos que habían
traspasado la Cordillera para la ocupación de Choele Choel. Así lo dijo el mismo Calfucurá. El 12
de Febrero aparecieron en la frontera por Tres Arroyos y el fortín Caleuhuincul, donde acampaba el
general Ignacio Rivas, desde que había vuelto del Paraguay (S. Romeo, Tres Arroyos, p. 91).
Calfucurá dio aviso también de esta invasión, aunque un poco tarde (AEM, 26.2.70). También
122
preanunció otra invasión para el lado de Coliqueo. Toda esa zona se puso en alerta. En los primeros
días de marzo hubo en Salinas Grandes una gran reunión de caciques y capitanejos. Allí
concertaron dar un gran malón a las fronteras. Hubo luego un gran nerviosismo en la campaña y
también en la tribu de Catriel y varias cartas alertaron al ministro de Guerra. .Había bravos jefes en
el frente y muchas tropas reunidas.
Un incidente "imprudente" agudizó la situación. Mientras el Jefe de la frontera Sur, el
general Rivas, recorría e inspeccionaba las posiciones militares, el comandante J. O. Llano de Bahía
Blanca atacó sorpresivamente a los indios amigos del cacique José Cañumil: 110 hombres y vecinos
voluntarios irrumpieron en sus toldos; mataron unos 70 indios y aprisionaron al cacique con toda su
gente. Con ellos llevaron unos 2.500 caballos. 300 vacas y un estandarte nacional, decía en su parte
el coronel. Para justificar el hecho indicaba que estos indios habían mantenido a desertores y habían
atacado una tropa de carreta de Dn. Abelardo Laborde (Memorias Min.Guerra 1870.p. 287 y The
Standart, 3 de Diciembre, reproducido en “EI malón de 1870 en Bahía Blanca” de J. Rojas Lagarde
p.54). Calfucurá era pariente del cacique Cañumil. Le había permitido que partiera a la frontera sur
para colocar su toldería entre los cristianos Pero no toleraría su vejación por éstos.
Calfucurá lanzó en consecuencia dos grandes malones para protestar y presionar al
Gobierno a un cambio de actitudes y de personal. Primero cayó sobre Tres Arroyos (del 14.al 16 de
Junio de 1870), no sobre Bahía Blanca; probablemente para que allí no matasen a los indios
prisioneros. No obstante avisó con claridad que este malón lo estaba haciendo en represalia por las
felonías cometidas con Cañumil, diciendo que, si no soltaban a los prisioneros, caería también sobre
Bahía Blanca.
Según informe de J.Catriel (AEM. fha. 22.6.85) cayeron unos 300 indios sobre la joven
población de Tres Arroyos; la destruyeron y apresaron a su guarnición. Salvador Romeo, el
historiador de Tres Arroyos, da más informes sobre la invasión y los efectos sobre su Partido.
Recuerdo sólo lo siguiente:
Por un excautivo se supo que unos 1.000 indios al mando de los caciques Liefcura y
Marihualá arrasaron una extensión de más de 20 leguas, desde el fortín Santa Isabel hasta el fortín
Machado y hasta el Arroyo Cristiano Muerto. Sorprendieron al coronel J. Campos en Fuerte
Belgrano (Pillahuincó), y en Quequén Salado, al campamento del coronel Nicanor de la Barra
(Parte de J Campos: Arch. Mus.Hist. Nac. Doc. 4588. fha.18.5.70 y 4763)
Cabía esperar una reacción de los jefes de las fronteras y grandes títulos en los periódicos de
la Capital. Los informes eran escuetos como:."Parece que las indiadas de Calfucurá, alborotadas por
los últimos sucesos de Bahía Blanca, se han coligado para ejecutar un gran malón”. La atención
del.público se fijó entonces, más en los acontecimientos de la Revolución en Entre Ríos y el
asesinato del general Justo José de Urquiza. Se esperaba un pronto movimiento militar en
cumplimiento de la Ley 215 de 1867. Para ese avance el Senado votó, el 27 de Julio, el crédito de
dos millones de pesos.
Pero Calfucurá siguió insistiendo en su reclamo. Escribió el 18 de Agosto al jefe interino de
la Frontera Sud, coronel Francisco de Elía, que debía liberar a Cañumil, su yerno y a su gente
prisionera. Por ello –decía nuevamente, había hecho la invasión a Tres Arroyos. Además solicitó el
documento, su tratado, que debía estar en Buenos Aires (AEM. Doc 6054, fha. 18.8.70)
El coronel Elía despachó entonces al Mayor R. Sosa a Bahía Blanca con la orden de que el
mayor J.O.Llano entregase al cacique Cañumil y los otros rehenes para que con ellos pudiese
canjear a 47 cautivos de Tres Arroyos.(Rojas Lagarde ob. cit. p. 40). Poco después, el coronel Elía
se quejó de que Calfucurá había entregado sólo dos prisioneros y retenido su comisión. Calfucurá
escribió al jefe, estacionado en Pillahuincó ( el 14.9.70, Arch. Mus; Hist. Nac.) que tenía en su
poder al teniente B. Rivero y a sus soldados, ponderándolos para luego exigir una gran suma por el
rescate. Dos semanas más tarde hubo un canje de prisioneros (Ib., 26.9.70 y Doc. 10.372 s/f.).
Cañumil no fue entregado aún. Así que Calfucurá siguió presionando, exigiendo que el mayor O.
Llanos fuese destituido. "Seríamos muy agradecidos que pusiera otro jefe baheno para vivir de una
vez en paz..." (Rojas Lagarde. p. 70). No halló el eco esperado y entonces preparó otro malón, para
Bahía Blanca.
123
Y así fue; el 23 de Octubre del mismo año cayeron 2.000 lanceros y unos 300 arreadores, al
mando del cacique Manuel Namuncurá y cuatro caciques más, sobre la población y zona aledaña de
Bahía Blanca. Jorge L. Rojas Lagarde, en “El malón de 1870 a Bahía Blanca” (p. 42-87),
reproduce gran cantidad de documentación sobre esa importante invasión, incluyendo notas
periodísticas de los pobladores extranjeros de la zona (entre ellas, notas de J. Claraz en The
Standard). Resumo lo que respecta a Calfueurá.
El cacique Cañumil, liberado ya, sabiendo que Calfucurá estaba preparando esta nueva
campaña, quiso disuadirlo, como también lo había intentado el cacique Ancalao. Ya no temía que
Llano fusilara a los presos, como poco antes decía (ib;, p. 56). Calfucurá quedó firme en su
propósito y quiso "dar una paliza al comandante O. Llano y al teniente Rufino Romero".Así lo avisó
al coronel J. C. Boer, en 9 de Julio (Arch. Municipal de 9 de Julio. Lib. 7, p. 136). Lo mismo supo
el coronel Charras (Arch. Municipal de Junín. Lib. 3). La comisión del capitán R. Solano quedó
retenida hasta que se liberó en Blanca Grande a 100 prisioneros (Rojas Lagarde, p. 66). G. Musters
recuerda, en su libro “Vida entre los patagones” (p.277). esta interesante nota con que Calfucurá
había invitado al cacique Casimiro y a sus tehuelches al malón: "Tengo el caballo pronto, el pie en
el estribo y la lanza en la mano, y voy a hacer la guerra a los cristianos que me tienen cansado con
su falsía." Musters agrega que el parlamento de Casimiro no aceptó el llamado de Calfucurá.
Sólo Bahía Blanca no tuvo noticias, aunque O. Llanos, sí, de manera que en la madrugada
del sábado 23 de Diciembre, día de lluvia, se acercaron las lanzas de Calfucurá y Cañumil y unos
ranqueles, cuyos jefes fueron los hijos de Calfucurá: Manuel Namuncnrá, Alv. Reumay, Leficurá,
Pichicurá, Catricurá, Juan Miguel Carumán, y los capitanejos Lincopí, Pichún, Epuñán, Quentriel,
Naipó, Lenqui, Ñamcucheo y Blanqui (AEM. Nº 1124: Rojas Lagarde, ob. cit., p. 65; y Sánchez,
Efemérides militares II. 23 de Octubre). Los indios llegaron hasta las cercanías del pueblo, a unas
dos cuadras, igual que en mayo de 1859. Con todo, en el último momento un ex cautivo pudo
alertar la población y así se organizó una defensa eficaz. Unos 500 indios atacaron la población,
mientras un destacamento luchaba en la Guardia junto al Napostá, a una legua de Bahía Blanca,
donde se destacó el teniente R. Romero. O. Llano se retiró ("huyó", dice alguno) a la vista de tantos
indios. Por suerte, llovía; esto evitó que se propagara el fuego que hubiera devastado a la población.
Ante la firme resistencia no se produjo un gran choque y la guerrilla se retiró maloneando a su paso
hasta Quequén Salado y Tres Arroyos. (AEM.23.l0.70)
J. Rojas Lagarde publica los partes de R. Romero, de J. O. Llano y cuatro notas del poblador
Jorge Claraz. (Ob. cit., p. 42, 50 y 58)
Estas noticias levantaron una gran "polvareda" en Buenos Aires. De inmediato, el Gobierno
sustituyó al Mayor O´Llano por el coronel J. Murga, quien asumió la comandancia en los primeros
días de Diciembre, y él se apresuró a comunicárselo a Calfucurá invitándolo a nuevas propuestas de
paz (Arch.Mus. Hist. Nac., Nº 10.493, nota en que se lo comunica al ministro; y AEM. Nº 5151).
"Ya he despachado chasques al cacique Calfucurá para iniciar de nuevo tratados de paz y espero que
aquí me mande sus comisiones para arreglar los nuevos tratados y ganar el tiempo necesario para
reunir los informes precisos sobre caminos, pasos y aguadas para cuando se determine
expedicionar”, es decir, atacar las tolderías. Y al mismo tiempo, remitió al ministro un croquis del
territorio que ocupaba Calfucurá. - Si éste lo hubiera sabido..(¿). Los pobladores del Sur exigían esa
expedición. "Estamos ansiosos en que (el coronel Murga) salga a los toldos” (Rojas Lagarde,p. 52).
En una reunión popular, el 6 de Noviembre, los bahienses resolvieron mandar una comisión al
gobernador para solicitar protección y ayuda.
Es interesante leer también lo que escribió Namuncura en esos días: "Mi padre quiere hacer
los arreglos con usted y lo mismo yo". Luego le hace al coronel Elía proposiciones para el
racionamiento. Otra carta, ésta de Calfucurá y despachada en la misma fecha, muestra su
preocupación por el canje de prisioneros, y le dice que si saliera con otra, ya no le contestaría más,
porque, estoy cansado. Por si de una vez hacemos los arreglos... hemos de vivir de otro modo (ib.
p.70). Le envío pues una comisión al mando del capitanejo Payllanán. “Y ya no tendrá que haber
invasión, cuando vean mis capitanejos, que recibo mi ración".
El coronel Elía mismo estaba deseoso de entrar en "negocios" con Calfucurá y lo decía en su
carta al ministro de Guerra. (AEM. 5.11.70)
124
La paz o la guerra
Sin embargo, todas estas comunicac.iones manifiestan el estado de guerra latente. El
ministro de Guerra opinó que debía hacerse la paz; por el momento, tanto con Catriel, como con
Calfucurá.
El coronel Murga, recién llegado a la frontera de Bahía Blanca, tuvo que luchar contra la
guerrilla rezagada del malón en Fuerte Belgrano sobre el Arroyo Pillahuincó (Arch. Mus. Hist. N.,
Nº 5111 y 5114, fha. 27.10.70). Pocos días después se comunicaron entre los jefes de las fronteras
acerca de que Calfucurá estaba preparando otro malón más grande. (AEM, Nº 1137 y 1138, fha. 8 y
11.11. 70)
Y otro evento desgraciado ocurrió en Tres Arroyos, que sólo puede explicarse por la guerra
latente: Allí apresaron a la comisión salinera que debía entregar a los cautivos; escaparon, pero
fueron perseguidos y muertos, seguramente en venganza por los malones sufridos (AEM, 9.11.70).
Una comisión cristiana, encargada de rescatar prisioneros en Salinas Grandes, tuvo cierto éxito: se
les entregaron 22 cautivos, pero tuvieron que pagar 10.000 pesos y chafalonías (Carta del capitán R.
Solano, AEM, 19.11.70). Calfucurá había convocado un parlamento especial para poder entregarlas
(A. Mus. Hist. N., Nº 5138). También J. Murga remitió al Ministerio una comunicación con una
carta de Calfucurá y la noticia que en Sauce Chico había derrotado a 200 indios del cacique Pincén
(el 19 de Noviembre), mandado por Calfucurá "a pelar" a los indios amigos en el Arroyo Parejas
(asiento de las tribus de Linares y Ancalao al sur de Bahía Blanca). Uno de los que lograron
aprisionar declaró que Calfucurá estaba preparando otra invasión, que vendría muy pronto a atacar
Bahía Blanca (J. Rojas Lagarde, ob. cit., p. 75ss). "Que mientras el comandante Llano esté en Bahía
Blanca, harán todo para arruinar el Partido" (The Standard, ib., p. 77). El 21 de Diciembre,
Calfucurá envió otra distinguida embajada al coronel Borges: al cacique Lemunao, al capitán
Gabriel Rayín y a Huenchuquir con una carta que decía: "Señor, mi sublevación ha sido por las
tantas picardías que ha hecho el jefe de Bahía Blanca. Doy a saber que recién ahora estamos
deseando los buenos arreglos. Por eso envío a la comisión. No tengo queja de usted, ni usted de mí.
Por eso busco la amistad. Vivimos en un campo en que podemos vivir. Yo sé muy bien de la guerra
de 'entreriyo'." Ya anteriormente, el 7 de Diciembre, el "coronel Faustino Güenchuquir" escribía al
coronel Borges desde Salinas Grandes, anunciándole su visita: "Puede usted preguntar al
comandante Raninqueo qué clase de hombre soy y que he hecho los tratados". (AEM, Nº 6256)
El 28 de Diciembre llegó la comisión al Fuerte General Paz; allí parlamentaron con el
comandante en presencia de los indios amigos Coliqueo y Raninqueo. Rayín era pariente de ellos.
Pidieron permiso para comerciar en esta parte, prometiendo que no traerían ningún malón, pues
buscaban la amistad del comandante y de estos caciques. Además, dieron explicac.iones acerca de
por qué habían invadido en el Sur. Pero el coronel Elía estaba empeñado en manejar la distribución
de raciones de los salineros por Azul.
No menciono, en estas paginas, a los vecinos de Calfucurá, los ranqueles; y sin embargo, en
1870, eran noticia a raíz de la Excursión de Lucio V. Mansilla a Leuvucó y Poitahué y las
expediciones militares que siguieron a esa (Véase Mariano Rosas y M. Baigorrita). Todo debe haber
afectado también a Calfucurá.

Mala diplomacia: 1871


Lo que sucedió en la zona de Azul fue muy perjudicial para el país. El coronel Francisco
Elía asumió y ejerció una diplomacia nueva con respecto a los indios amigos de Catriel; procuró
provocar un choque entre sus distintos grupos. Anuló pues la entrega de las raciones de los
caciquillos que el coronel Rivas había favorecido para militarizarlos. Ahora es favorecido Cipriano
Catriel y se declara sublevado a quien no se somete a él. No reitero los detalles de la biografía de
Catriel. F. Elia llevó a los catrileros a la batalla de la Laguna de Burgos, el 3 de mayo de 1871,
atacando a los caciques Calfumir, Chipitruz, Mauel Grande y Varela y sus indios. Estos en realidad
no querían pelear; se reunieron para deliberar acerca de la actitud a tomar. Los que en el ataque no
fueron muertos, huyeron; las familias fueron apresadas y distribuidas; todas sus haciendas
confiscadas y buena parte de ella fue conducida a la estancia del coronel. F. Elía. De los 800
guerreros que se dispersaron, unos marcharon a Salinas Grandes, otros a La Verde, donde estaba la
125
tribu amiga de Raninqueo y. finalmente, 600 de ellos se presentaron ante el jefe de la Frontera
Oeste, coronel Juan C. Boer, reclamando por la injusticia sufrida y pidiendo protección. Aquél, con
gran astucia, apresó a todos (según la instrucción telegráfica) y los hizo conducir a Buenos Aires a
cárceles, cuarteles y buques de guerra.
Todo esto hacía hervir la sangre del justiciero jefe de Salinas Grandes. Y nuevamente
convocó a la guerra de protesta. Nada pudo detenerlo, aunque recibiera nuevamente sus raciones,
según el nuevo arreglo que el coronel Murga había hecho con él (AEM, 9.3.71). Poco antes le envió
a sus hijos Namuncura, Catricura y Lengig y una carta en la que manifestaba con expresiones
típicamente indias su desconfianza: "Le doy a saber a usted que, no hace muchos días, he soñado
(y) que se lo comunico, señor. Pues soñé que usted pensó del traysionarme; que dijo que usted me
iba a agarrarme, pero no a cortarme la cabeza, hasta que yo no hiciera bajas”.

Después de los acontecimientos de Azul, empezó a circular la noticia de que Calfucurá


estaba reuniendo una de las mayores concentraciones para una invasión; pero también los jefes de
fronteras querían invadir la tierra india. El coronel Elía pedía al ministro la autorización para ínvadir
a Cañumil en Carhué. que tendría 300 hombres y allí había "muchas caballadas". Que había
movilizado a 400 indios de Catriel, ubicados en Fuerte Lavalle (del Sur) (AEM, Doc. 7378, fha.
7.8.71). Trascendió también la noticia de que Calfucurá reunía a 2.000 indios, entre ellos
procedentes de Chile, en pie de guerra.(AEM. fha.19, 27 y 31 de Julio de 1871).
El Gobierno nacional. por su parte, incrementó los gastos en negocios de paz, tratando de
apartar a otras tribus de los planes de Calfucurá ( p. ej. a la de Reuquecurá). Bonifacio Torres, el
encargado de las raciones de los indios del sur, informó acerca de tal actitud al explorador inglés G.
Musters (ob. cit., p. 131). Le mostró un magnífico par de espuelas que el Gobierno iba a regalar a
un cacique y decía, que Calfucurá había convocado a la guerra por la muerte de uno de sus caciques
(Levín) y por el atropello a los indios de Tapalquén.
Y se presentó entonces una guerrilla para malonear en Bahía Blanca (AEM. Nº 7378, 1.8.
71).Ocho partidas habían atacado nuevamente esa zona (Memorias Min.Guerra 1872, Anexo C.p.
9). También el coronel Rivas menciona otros atropellos e invasiones (Arch. Mus. Hist. Nac. fha. 2.
9. 71..8 pág.); pero no creyó que hubiera un malón grande, porque Catriel y sus indios se mantenían
fieles (ib. Nº 5716, fha. 15.8.71). Por eso se atrevió a apresar a otra comisión "pedigüeña" de
Calfucurá, ya que no cumplían los tratados (ib. Nº 5760. 5.8.71). El jefe de la Frontera Oeste, en
cambio, acogió una comisión y gastó 2.500 pesos en regalos, sobre los cuales luego informó.
El ministro de Guerra había elegido al general I. Rivas para expedicionar contra los
salineros rebeldes; con muchas cartas le estaba preparando el ánimo. Pero hay unas observaciones
en la correspondencia entre ellos dos que yo llamaría “misterio de Rivas”. Este, general desde su
victoria sobre López Jordán en Entre Ríos. y jefe de la Frontera Sud, Costa Sud y Bahía Blanca,
podía haber marchado y actuado de inmediato; pero él retardaba y retardaba tal decisión.
El ministro Martín de Gainza se impacientó, quejándose de que faltaba apoyo al proyecto de
la expedición y que en el Congreso aun le habían restado fondos para la guerra. (Arch. Mus.
Hist.,N. Nº 5687 .2.9.71 y 7.9 y 18.9. de 1871)
Rivas lo consoló, diciéndole que Calfucurá había suspendido la invasión y renovado sus
promesas (ib,, 21.9). El ministro le contestó, que el Congreso, finalmente, había votado una partida
extraordinaria para la expedición contra los indios; por eso, que mantuviera de rehén la comisión
enviada por Calfucurá, por los motivos conocidos (ib. Nº 5742, 29.9.71). Una semana más tarde
repitió la misma orden (ib. Nº 5763, fha. 5.10.71). E1 ministro escribió también una carta a
Calfucurá con fecha de 10 de Octubre, diciéndole que había recibido su comisión, pero que las
contínuas invasiones de sus indios hacían pensar en una actitud no leal. Por lo tanto, que no le daría
lo pedido hasta que levantase tales cargos, (ib. Nº" 5767, fha. 10.10.71)
El general Rivas, como respuesta a las actitudes del ministro, informó, que estaba
preparándo la campaña (ib. 29 y 31.10 y 2.11.71); incluso solicitó la presencia del ministro en la
Frontera, a fin de que pudiesen ultimar los detalles de la proyectada expedición (ib. 9.11) y le trazó
el itinerario futuro, el que aprobó el ministro (ib. 10 y 15.11 .71); contento el Ministro Gainza,
126
ordenó al coronel F. Borges que debía secundar al general Rivas con su Regimiento 5°. (ib.
22.11.71)
Pero de pronto hubo una nueva contraorden, pues, el 24 de Noviembre Rivas comunicó al
ministro, que por el momento no era posible expedicionar contra Calfucurá, porque éste habíase
enterado de lo que estaban proyectando secretamente y que estaba alerta. Pero, en caso de que los
indios invadiesen, los batiría (ib. Nº 5872, 24.11.71). Sabemos que Gainza lamentó esta tardanza
(ib. 25 y 18.11). El coronel Borges, en cambio, propuso para que el hierro en la fragua no se
enfriase, dar una sorpresa al cacique Pincén. Gainza estuvo de acuerdo (ib. Nº 5890, 29.11.71).
Efectivamente, atacaron la tribu de Pincén con la ayuda de 60 indios de Coliqueo, en Médano del
Avestruz. Y Rivas adelantó su campamento de Pillahuincó a Sauce Corto, donde se estableció el
Fuerte San Martín. Gainza siguió animando los preparativos de la Expedición al Desierto, ya que el
gabinete ministerial estaba de acuerdo, (ib. Nº 5905, 10.12.71)
Los demás jefes de la frontera, Murga, Roca y Arredondo, dieron su aprobación, aportando
sus opiniones al proyecto, (ib. 20,22 y 30.12.71)
Pero Rivas continuó lamentándose de sus inconvenientes, sin insinuarle al ministro una
esperanza de buen fin. (Arch. Mus. Hist. N., Cartas de Diciembre /1871 y Enero /1872).

NO FUE RIVAS, QUIEN ATACÓ. FUE CALFUCURÁ,


EN LA BATALLA DE SAN CARLOS (8.3.72)

Hemos mencionado la correspondencia entre M. de Gainza y Rivas, porque este aspecto de


la historia de la Conquista del Desierto es poco conocido y porque afectó enormemente a Calfucurá.
De estas cartas se desprende también cuanto respeto y hasta miedo inspiraba Calfucurá y "su
paisanada". El estaba informado de todo cuanto sucedía. A fines de Febrero del mismo año llegóse
con 2.000 indios ofreciendo productos de su comercio: sal, cueros y plumas y pidiendo la
continuación del "negocio de paz", prometiendo no hacer daño. ¿Era ésta verdaderamente una
actitud de paz y confianza, o iba explorando el terreno?
Cuando en el mismo mes de Febrero el contraalmirante Martín Guerrico remontó el Río
Negro y ocupó nuevamente el punto estratégico Choele Choel, Calfucurá se enteró; convocó de
inmediato a los guerreros a una junta; explicó a los caciques y jefes agregados la situación y juntos
tomaron la decisión de moverse a la frontera. Calfucurá se pintarrajeó de rojo y con sangre del toro
sacrificado en el nguillatún (rogativa) enrojeció la punta de su lanza. Fue el primero en gritar el
cuádruple "¡Ya ya ya ya!" Montó a caballo; arengó á sus escuadrones y jefes y, tras unos ejercicios,
ordenó la marcha al malón, a la guerra. Iban a repeler al "huincá" (que significa usurpador de sus
tierras). Antiguamente lo había sido el inca, ahora lo era el blanco, "el cristiano". Iban a detenerlos,
quitándoles las ganas de adelantarse a Carhué y a Salinas Grandes.
Hacía ocho días que marchaban, cuando el ministro M, de Gainza tuvo noticia del avance
salinero. "Van despacio, porque esperan la incorporación de otras tribus" —telegrafeó Rivas desde
el Azul al ministro y éste contestó: "En usted confío". (AGN, S.X, 2-2-2, fha.6.3.72)
Eran las dos de la tarde del 5 de Marzo, cuando repetidos cañonazos en la larga zona
fronteriza dieron la señal de alarma. Unos 400 indios invadieron los campos de Blanca Grande; 300,
el fortín San Carlos (Bolívar) y otro grupo se dirigió a Cruz de Guerra, 25 de Mayo. Entraron por
Tapalquén y Paragüil, abarcando el malón unas 20 leguas por 10 leguas: 1.500 indios se presentaron
con Calfucurá en La Verde y sitiaron a a la tribu de Raninqueo. Al día siguiente eran 3.000 y
apresaron a esa tribu amiga. (AEM. 6 y 7 de 1872 y 28. de Mayo de 1872).
Desde La Verde, Calfucurá envío la conocida carta, transcripta por primera vez en el libro
del Cnel. Alvaro Barros, “Fronteras y Territorios Federales de las Pampas del Sur (Ed. Hachette p.
147)

“LaVerde, 5 de marzo de 1872


-"Sr. Coronel D.Juan Boerr,
127
Señor Coronel.
Hoy le participo que el día 5 vine a sorprende al cacique mayor D. Andrés Raninque(o) con
toda la indiada, así es que me vine con seis mil indios, a vengarme por la gran picardía que hicieron
con (el cacique) Manuel Grande y Chipitrus y demás capitanes; en fín, de muchas picardías que han
hecho con los soldados de Manuel Grande, y creí le mandase hacer lo mismo a Raninqueo; y por
este motivo hoy me llevo al cacique Raninqueo, porque ustedes no lo vuelvan a hacer con él; así es
que por su fuerte no me asomaré y no haré ningún daño en su parte, porque somos amigos. No se
nos ofrece otra cosa y sólo le pido se aplaca como Jefe. Lo saluda este su atento servidor. Juan
Calfucurá."

De inmediato A. Barro publica una carta del cacique.Raninqueo, dirigida al coronel Juan C.
Boer, carta que escribió con el consentimiento del cacique Calfucurá, pidiéndole que entregara los
prisioneros indios en rescate suyo y de su tribu; "de lo contrario —dice Calfucurá—, él irá a
pedirlos llevándonos a todos cautivos", lo que en efecto hizo. Y así quiso incorporar las tribus de
Catriel y de Coliqueo.
Una vez más explica Calfucurá los motivos de. su presencia beligerante en la frontera, que
no era simplemente el afán de saquear y hacer cautivas, aunque no le faltaba oportunidad de hacer
negocios con haciendas y cautivas recogidas. El es el justiciero vengador de su raza.
Ante estas noticias, el coronel J. C. Boer reunió sus efectivos de la Frontera Oeste y unos
250 indios amigos de Coliqueo y lo propio hizo el general I. Rivas, el 6 de Marzo, en Azul,
agregándose 800 indios amigos de Catriel. Estos se incorporaron bastante renuentes; lo hicieron
porque su cacique Cipriano Catriel estaba comprometido con toda su fuerza moral y persuasiva.
Ambos avanzaron de tal modo que reunidos podrían enfrentar a las fuerzas indias de Calfucurá.
Parecía que todo convergía en el campo del Fortín San Carlos, .aunque Calfucurá se propuso
impedir la unión de las fuerzas blancas. Efectivamente, allí se produjo el choque, la "gran Jomada
de San Carlos", el 8 de Marzo de 1872.
LA GRAN JORNADA DE SAN CARLOS DE BOLÍVAR 8.3.72
Con el sol naciente se levantaron polvaredas en el horizonte. Los "bomberos" volvieron a
toda carrera: "¡Allí vienen los malones!" "Es el mismo viejo Calfucurá, el que está aquí con muchos
chilenos y ranqueles". (AEM, 6477)
No hay una descripción del gran cacique en el momento culminante de su vida; gigantesco,
seguro de su empresa, atrevido y desconcertante en su actuar, admirado tanto por los de su raza,
como por los que le debían enfrentar. Bajo su mando estuvieron grandes jefes; en primer lugar sus
hijos, los caciques Catricurá con 1.000 indios salineros. Manual Namuncurá con 1.000 indios
chilenos y patagones, su hermano Reuquecurá con 1.000 indios cordilleranos y chilenos y Epugner
con 500 ranqueles, sumados 3.500 indios guerreros escogidos, tendidos en línea como los
"europeos" y en la retaguardia los arreadores con inmenso arreo.
El general Rivas organizó sus tropas y las del coronel Boer de la siguiente manera: al frente
1.300 indios amigos. 800 al mando del cacique Cpriano Catriel, el teniente coronel Palavicini con
200 indios amigos y 50 Guardia Nacionales en la vanguardia del centro y el coronel Juan C. Boer a
la derecha, con 130 lanceros del cacique Simón Coliqueo; detrás estaba el Regimiento 5º del
teniente N. Levalle y el 2º Batallón del teniente Pablo Arias y un grupo de 60 Guardia Nacionales
de 9 de Julio al mando del capitán I. Núnez.
Armonizando los partes —porque difiere el relato de Rivas del de Boer—. (Rivas, 14.3.72:
AGN, S.X, 43-7-3 (1 f.) publicado por J. Walther.ob. cit. Anexo IX; Boer, AEM, 6482,6481; Borges
ib. y Arch. Mus. Hist N. Nº 6043 [Rivas] y Arch. Municipal. de 9 de Julio, Lib. 28,p. 4 y 26, y
agregaré el del cacique Justo Coliqueo. Véase Hux, Coliqueo, 1980 p. 135-144). Compaginando los
partes y relatando sin dramatismo el momento del hecho de armas, describo: la derecha, al mando
del cacique (Gral.) Catriel. debía atacar primero el ala izquierda de Calfucurá. Pero, como el
cacique no logró despertar el entusiasmo de sus lanceros, pidió al general Rivas que pusiera un
piquete de "tiradores" detrás de su gente para que matasen a los que se mostraren cobardes, pues ya
en el camino habían querido desertar. Distinta fue la conducta de los indios de Coliqueo. al mando
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del coronel J. C. Boer y de Simón Coliqueo: Ardían de gozo por la pelea. "Parecía que el enemigo
no iba a resistir la fogosidad de su carga" (Parte de Boer).
El enemigo los recibió impasible, como diciendo: "Eh, hermanos de raza, hagamos causa
común. Cruzaron lanzas y dieron media vuelta en retirada. Pero Coliqueo rehizo la columna sobre
la marcha, mientras el Batallón 5º de Infantería barría con su fuego el flanco derecho de los
chilenos. Entonces los Coliqueos volvieron a la carga, las lanzas enristradas, y nuevamente fueron
rechazados. Un grupo de 200 indios de Námuncurá había alcanzado las caballadas del Batallón.
Entonces el coronel Boer enardeció a sus indios amigos a un tercer y cuarto ataque, al mismo
tiempo que el general Rivas atacó con fuerza formidable la línea del centro de Calfucurá reforzado
en el avance por 400 tiradores.
Entonces Calfucurá hizo apear a los suyos, trabar a sus caballos y emitiendo gritos
ensordecedores y retumbando el suelo con su pataleo, avanzaron sus lanzas consagradas al choque.
¡Yaaa, Yaaa! ¡Lape, Lape! Golpes de lanzas, golpes de boleadoras, sablazos, gritos, gemidos y
tiros...
El combate duró casi tres horas. La línea de Calfucurá estaba quebrada. Empezó entonces el
desbande del centro y de las demás falanges. Los indios de Catriel y los de Coliqueo habían
rechazado el ataque.
Calfucurá se retiró con los suyos, pues la batalla estaba perdida, quizá porque su jefe había
adoptado la inusitada táctica del blanco, la de la línea tendida, y no la tradicional guerrilla, sin
emboscada, sin otras tácticas más conocidas entre ellos. Con todo, Calfucurá se retiró enorgullecido
de su protesta, y por su manifestación de poder de convocatoria.
Los vencedores se lanzaron en tenaz persecución de los arreos de los pampas. Una tormenta
atemperó el ímpetu y sosegó las polvaredas. La División del coronel J. C. Boer volvió al mediodía.
A la tarde, Rivas continuó recogiendo la hacienda. El coronel Boer envió desde 9 de Julio el primer
mensaje al ministro de Guerra: "El general Rivas, con fuerzas de Frontera Sud y Oeste ha batido a
Calfucurá frente al Fortín, San Carlos. Se ha triunfado. Han muerto más de 200 indios y se
rescataron más de 20.000 cabezas. (Arch. Municipal de 9 de Julio, Libro Ministerios, p. 198). Los
partes sucesivos hablan de 300 pampas muertos, 200 heridos, 30 cautivos liberados, 40 indios de
Raninqueo y Chipitruz vueltos y 60 a 80.000 vacunos y 16.000 yeguarizos recuperados. Las
Divisiones Sur y Oeste solo tuvieron 15 bajas y otros tantos heridos. Los indios amigos perdieron
31 y llevaron 14 heridas (Parte de J. C. Boer).

Agrego el parte del cacique Justo Coliqueo; cacique de la tribu de Los Toldos, dirigido, con
fecha 14 de Marzo, al presidente D. F. Sarmiento, porque es un vivo relato de uno de sus actores, no
citado por los historiadores del famoso combate. Los dos relatos de Rivas han sido escritos para ser
publicados. El general A. Gelly y Obes, el 11 de .Marzo, le felicitó por su triunfo y agregó "de no
haber triunfado. mejor se hubiera pegado un tiro" (AGN, S.X, 2-2-2). También el presidente le
felicitó. Sin embargo, la prensa hacía su crítica y hasta en el Congreso hubo intervenciones "por San
Carlos", por el saqueo de los militares. También el Juez de Paz de 9 de Julio pidió una investigación
en el asunto "Rivas". (Arch. Mus; Hist. Nac. Nº6064 fha.26.3.72 y AGN. S.X, 2-2-2, 20.6.72) .

Parte del cacique Justo Coliqueo, publicado en el Boletín Oficial Nº 328, del 27 de Marzo de
1872:
Tapera de Díaz, Marzo 14 de 1872
Señor Presidente de la República Argentina
D. Faustino Sarmiento:
Me dirijo a S.E. por separado para poner en el conocimiento de S.E. que el día 6 del
corriente, recibí orden del Gefe de esta Frontera,de que me pusiere en marcha para San Carlos. En
cumplimiento (de esa) salí de mi campo como a las 11 del mismo día, como con 180 lanzas. a todo
galope; llegando al Fuerte General Paz como a las ocho de la noche. Dispuso el Señor coronel que
marchásemos al otro día, al aclarar, para San Carlos, en donde llegamos como a las doce del día.
Allí estuvimos como,hasta el 9 (día 8) que fue cuando comenzaron a cruzar recién los malones con
los arreos, como a dos leguas del Fortín. Salimos, a batirlos. Y cuando llegamos cerca de ellos, me
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ordenó el Coronel Boer de cargar a un grupo de enemigos que se venía de frente. No me
avergüenzo. S.E., de confesarle la verdad: pues la primera, segunda y tercera carga que les hicimos
fui rechazado, hasta verme en la necesidad de echar pie a tierra; entonces se pusieron en fuga. Pero
ya en los encuentros que habíamos tenido quedaron entre una y otra parte muchos muertos y
heridos: perdiendo por mi parte cinco soldados y siete heridos, inclusive dos capitanejos, como
cuatro Caballos heridos. En el segundo entrevero salió con el caballo herido mi hermano Simón, mi
segundo cacique, que (en) el tercer encuentro su caballo apenas podía correr por falta de sangre.
Después de este combate, que duró como tres horas, se quedó Simón con los heridos y con la mayor
parte de la gente, y yo con unos cincuenta hombres atravesé el centro enemigo, encontrando a poca
distancia al General Rivas y a Catriel con los caballos cansados. Me ordenó el general que buscase
la incorporación de un capitanejo de Catriel que había salido a batir a los enemigos. No me pude
encontrar con ese capitanejo y solamente con los míos pelié a un pequeño grupo de malones que de
lejos no más comenzaron. Allí maté ocho y (traje) un prisionero y una muchacha como de 9 años.
Ya me venía con los caballos cansados y rodeado de enemigos. Unos disparaban con caballos de
tiro por todas direcciones y otros comenzaron a reunirse disponiéndose a pelear, dejando todos los
arreos. Entonces no tuve más remedio que refugiarme por quedar más inmediato; pues todas las
fuezas del Coronel y del General se habían vuelto a San Carlos. La Providencia me amparó en esta
triste situación, pues cayó un golpe de agua que se puso medio oscuro y el enemigo nos perdió de
vista y yo seguí al trote hasta (el fortín) "Rifle", donde dormí. Al otro día, mi hermano Simón había
mandado una partida para buscarme, porque nos creían a todos muertos; pues no sabían qué
dirección había tomado en medio del enemigo.
Yo doy gracias a los valientes Generales Rivas y Catriel, que si no hubiesen venido estos dos
amigos, estoy seguro, mi General, que no habríamos quedado ni uno solo vivo.
Faltaría a mi deber si no hiciera una recomendación a los bravos soldados de Chipitruz y
Manuel Grande, quienes han peleado llenos de entusiasmo a la par de los míos, muriendo dos de
ellos en el combate y uno herido. Esto es para mí una gran satisfacción el haber podido dar una
prueba de lealtad y patriotismo (y) de estas desgraciadas personas que se hallan tan contentos con la
libertad que han obtenido. Yo, Simón y toda mi tribu no hemos hecho más que cumplir con S.E.
Saludo a S.E. con todo respeto y consideración. Justo Coliqueo."

CAVILANDO ENTRE EXPEDICION DEL DESIERTO


O NUEVAS GESTIONES DE UN TRATADO DE PAZ

El ministro de Guerra que tanto se había empeñado en que se hiciera la expedición al


Desierto, animó al general Rivas de nuevo y le aconsejó que partiera de inmediato para Salinas
Grandes, aprovechando el clima de triunfo (Arch. Mus. Hist. N. Nº 6042, fha.13.3.72). Lo mismo
dijo el coronel J. Murga transmitiendo la noticia de que Calfucurá estaba a 9 leguas al N.O. de
Salinas Grandes.
Calfucurá, el diplomático cacique de la pampa, no se dejó estar, ni tampoco lo dominó la
amargura como tantos afirmaron. Estoy de acuerdo con lo que dice Rinaldo A. Poggi en su folleto
"Derrotado, pero no vencido: Calfucurá después de San Carlos" (Bs. As., 1980,24 pp). De
inmediato, envió nuevas comisiones al coronel J. Murga y a I. Rivas con nuevas proposiciones de
paz con las condiciones que él exigía. Su invasión había sido una demostración de protesta, repitió.
Y Gainza aprobó el 21 de Marzo, que demorasen la expedición, mientras que el coronel Arredondo
hacía arreglos de paz con los ranqueles. (Ib.)
No había transcurrido más de un mes, cuando hubo anuncios de que Calfucurá preparaba un
nuevo malón y pensaba atacar a Catriel, seguramente en venganza por su colaboración en San
Carlos (AGN, S.X, 2-2-2,7 y 11.4.72). Murga opinaba que la mejor decisión era atacar a Calfucurá
antes de que éste volviera. Arredondo, sí, invadió a los ranqueles, a pesar de todos los esfuerzos de
ellos por lograr el tratado de paz (véase Mariano Rosas). Al mismo tiempo, Gainza comunicó que
Namuncurá estaba en marcha con rumbo a Tapalquén (A. Mus. Hist. Nac. Nº 6137, fha 21.5.72). El
coronel J. Murga escribió entonces a Calfucurá como para atemorizarlo: "La tropa se ha movido por
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temor a un malón de los chilenos que se supo que estaban por invadir (Arch. Mus. H. N. Nº 6093,
del 18.4.72). Así los beligerantes se amagaban mutuamente.
La invasión no se produjo en Azul, ni en Bahía Blanca; se dirigió en cambio a la frontera
norte y oeste, donde se enfrentaron con tropas del teniente coronel Conrado Villegas. Algo más
tarde llegarían también hasta Los Toldos de Coliqueo (AGN, S.X. 2-2-2, fha. 7.6,72). Una "flota"
pasó por Tapalquén, quitando a los catrileros 2.000 caballos (Rivas, A.M.H.N. Nº 2418 y 6234 y R.
Capdevilla, Tapalquén II, p. 67).
Otra fracción, al mando del cacique Pincén, emboscó al teniente coronel E. Heredis (A.
Martínez, “San Carlos de Bolívar” p. 129;27.6.72). También hubo invasiones en el Partido de
Lincoln. Hay dos relatos; uno de un ex cautivo Luis Lauens que se refiere a la estancia Santa
Brígida (Bayauca), del 12 de junio y otro de Lorenzo Deus del sur de Rosario (en T.H. Nº 21 del
5/16,1985). Gainza creyó o decía- que eran malones de recursos.
El cacique Calfucurá, a la vez que mantenía el estado de guerra, explica en diversas cartas su
situación y su protesta ante el proyecto del avance del ejército y de la frontera; proyecto que no
respetaba sus derechos ancestrales. El 18 de Junio, por ejemplo, escribió una larga carta al ministro.
Agradece primero la suya del 10 ppdo. y reclama por los ocho meses que retenían a sus
comisionados, los cuatro años que le regateaban las raciones, ya que sólo una vez en el año las
había recibido. Y porque a sus comisionados les hicieron vender por precios irrisorios los animales
que les pertenecían. ..Luego explica nuevamente las razones de sus grandes acciones de armas, la de
1855, la de Tres Arroyos que hizo en defensa de Cañumil y su tribu, por el apresamiento de ellos, de
sus capitanes e hijos y por el gran despojo cometido después de haber hecho un tratado de paz. Y
continúa: "No han cumplido conmigo. Estaba en nueva gestión con el coronel Murga... Vino usted a
esta frontera... que me hizo montar a caballo y me fui a traer al cacique Raninqueo. Pero esto hice,
porque él (alguno de su tribu) me reclamó que lo fuese a traer. Es que yo no iba con miras de pelear.
Tuve los encuentros con el general Rivas y mi amigo Catriel: "se han favorecido ambos. Si yo y mis
capitanes hubiésemos tenido los encuentros con los cristianos no más, me parece que habría ganado
la acción; pero Dios no lo habrá permitido. Así fue... y los motivos por qué he quebrantado mi
tratado, el que habíamos hecho con mi superior Gobierno. Yo no culpo con eso, sino a los jefes de
fronteras y a mi amigo Catriel y ese señor Avendaño. Excelentísimo señor, tengo (aquí) la comisión
de Catriel diciéndome que él no es culpable, sino los jefes de frontera; que él está lo mismo que
preso; que todos los indios de él están muy pobres, ni mate (tienen) para tomar. En fin, me pide que
seamos amigos..."
Al fin de la carta presenta a su primo hermano Gabriel Rayún como autorizado para hacer en
su nombre nuevos arreglos; "Le hablé con toda mi libertad y firme palabra." Pero no termina la
carta sin eludir responsabilidades sobre lo que hacían los ranqueles o los indios de Reuquecurá,
porque tenían otros mandos, y pide la ración: 1.000 cabezas, por Bahía Blanca. (Arch. Mus. Hist.
Nac. Nº 6169 del 18.6.72)
Una semana más tarde, Calfucurá envía otra carta al ministro de Gainza. reafirmándole que
él, Mariano Rosas y Baigorrita, todos ellos eran indios que querían la paz (y vivir) "como hermanos
que somos". Que él no mandaba a los indios como lo hacía Catriel; que los suyos eran muchos y la
mayor parte de ellos dueños de los campos que habitaban. Como observan que año tras año avanzan
las guardias (fortines y fronteras), por eso se sienten llamados a la guerrilla y al robo. Además,
Calfucurá criticaba a los jefes de fronteras que no entregaban las raciones como correspondía
(AGN. S.X,2-2-2 del 27.7 .72 y A.M.H.N.Nº 6186)
Contrastan con estas cartas las que el general I. Rivas envía al ministro Gainza. Ellas
comentan la prosecución de la lucha, la necesidad de reunir más caballadas antes de iniciar la
campaña (A.M.H.N.). Gainza contestó que consideraba "la conveniencia de tener la paz con
Calfucurá, aunque pensaba que habría que hacerlo a “lanzazos”. Prepare cañones y caballos para
abrir operaciones en Septiembre" (AGN.S.X 2-,2-2 y A.M.H.N. Nº 6201), y diez días después:
"Diga a Calfucurá, ¿cómo, estando en tratativas de paz, los indios pasan la línea de fronteras y en
Tapalquén dan muerte a cuatro? (ib.24. 8.72). Y ¿por qué había rumores de invasión? ¿Por qué
pedidos excesivos? Que, firmado el tratado de paz o no, debía estar listo para Octubre. (Ib..
24.8.72).
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Rivas le contestó al ministro que su comisión y Catriel habían vuelto de Salinas Grandes y
que Calfucurá a su vez había enviado una comisión conducida por el cacique Cañumil con el fin de
concertar la paz sobre las propuestas de Calfucurá (ib.. 9 y l0.9.72)
Rivas decía al ministro que desconfiaba del Indio y que le impondría severas condiciones y
en caso de que éste no las aceptase, pensaba atacarlo (ib. 14.9.72). Cuando Gainza se informó de
que en la pampa había sequía y hambre, le comunicó a Rivas, que aprovecharía la circunstancia
para someterlos. (Ib., 26.9.72).
Entretanto, Hilario Lagos, más corajudo que Rivas, había atacado a la tribu de Pincén con la
ayuda de indios de Coliqueo. Pincén. en cambio, fue a retrucar a la tribu de Coliqueo (Hux, M.,
Coliqueo. Cap. XXI). Pincén había sido sufragáneo de Calfucurá.
Calfucura, en cambio, porfiadamente, mantenía el intento de lograr el tratado de paz y así
poder vivir más seguro en sus campos. No cabe duda de que con él podía tratarse y llegar a una
convivencia como en el caso de los Colíqueo. Pero ese muro de soldados en la frontera, los ataques
a ésta y aquélla tribu hacía que el estado de guerra continuara y no permitía estar despreocupado,
más aún, porque las paces celebradas con los ranqueles no habían sido respetadas.
En los primeros días de Octubre se presentó de nuevo el anciano diplomático de Calfucurá,
el capitán Faustino Huenchuquir. con una importante comisión y proposiciones de paz, como
informaba La Tribuna el 2 de Octubre de 1872. Creo que fue entonces que se les sacó una
fotografía, publicada por J. Maguirre en su libro Loncagüé (lámina XV). Otra comisión se presentó
al coronel Murga con cartas y entregando cautivas (A.M.H.N. Nº6301,fha. 16. 10.72) y una más,al
general Rivas (ib., Nº 6300;15.10.72). Este, al transmitir las cartas amables de Salinas Grandes,
decía al ministro que le parecía necesario operar pronto contra Calfucurá. (Ib., 20.10. 72)
Yo, personalmente, he llegado a dudar tanto de la sinceridad de Rivas cuanto de la fidelidad
de Calfucurá.
Por entonces el coronel Hilario Lagos, quizás deseoso de echar leña al fuego, solicitó
permiso para incursionar a la zona de la Laguna del Monte para robar la caballada que Calfucurá
invernaba allí (ib., Nº 6312. fha. 21 y 24.11.72); pero Rivas y Gainza lo disuadieron: Lo
desautorizaron por el momento, previendo una reacción violenta del jefe salinero. Temieron
también algo inesperado, cuando se supo que en la frontera sur habían asesinado al cacique Lafihur,
cuñado de Calfueurá y a otros integrantes de una de las comisiones, enviadas al coronel J. Murga
(ib., Nº 6308 y/o). Calfucurá naturalmente se quejó con sentidas expresiones al coronel Murga, y no
quiso recibir la comisión de éste, porque lo "insultaron" y "me amenazan". Lafihur y su nieto
Millaluán llevaban cautivos que Calfucurá había rescatado, pagando en plata y prendas y los
mataron... pero "yo no quiero quebrar con usted" (ib., Nº 6334 y 6335, Oct. 72). De hecho,
procuraba concluir el tratado de paz como Reuquecurá y Sayhueque.
Rivas, encambio, se dirigía al ministro para hablarle de su nuevo plan para reducir a
Calfucurá: se le daría el tratado de paz, pero bajo la condición de que aceptara una guarnición
militar asentada en Guaminí y Carhué. En esa intención envió de nuevo al buen capitán y lenguaraz
R. Solano con una comisión que establecía contactos con el cacique general Calfucurá (ib., Nº
6440). "Sigamos en una armonía calculada y marchemos al fin que nos propusimos: la destrucción
de este cacique. Tal es nuestro propósito. Creo que tendremos la felicidad de ver coronada nuestra
obra..." (ib.. Nº 6365). Pero con palabras altisonantes no se conquistaba la pampa ni se destruía el
poderío de Calfucurá.
Otro hecho se sumó para entorpecer las relaciones de Calfucurá con los jefes de fronteras.
Hilario Lagos realizó otra expedición contra Pincén, obligándolo a aceptar un tratado de paz,
aunque fuera para recuperar a su familia, caída en cautiverio, (véase Pincén y A.M.H.N. 6427. El
tratado de paz de Pincén llevará la fecha del 1º de Julio de 1873)
Calfucurá se quejó de este ataque y no quiso atender la comisión de Solano, de manera que
Rivas se inquietaba por el silencio de Calfucurá. Sospechaba que podría significar la "calma chicha
antes de desatarse una tormenta". (Ib., 10 y 25 de Dic. 72 Nº 644)

ASI SE LLEGÓ AL AÑO 1873


132
Un mes más tarde, volvió R. Solano trayendo cuatro cautivas liberadas y una comisión
salinera que quería ir a Buenos Aires para tratar con el Gobierno nacional. Rivas no había
conseguido nada con respecto a Carhué y escribió al ministro que "Solano no pudo tomar Carhué".
Calfucurá, más cuidadoso, escribió a Rivas que quería cumplir con él. (AGN. S.X. 2-2-2)
La comisión que se presentó al presidente en Buenos Aires estaba al mando del cacique
Manuel Namuncurá; éste presentó una carta bastante exigente de su padre con fecha del 30 de
Enero de 1873. En ella reclamaba raciones según el tratado, unos 4.000 animales," 1,000 para
Namuncurá. 1.000 para Reumay y 2.000 yo (Calfucurá) y sueldos para cuatro capitanes. Me han
dado "lo pior':.. han muerto a sete y por cada uno pide 10.000 pesos. Yo sé el delito que una
comisión sea asesinada sin causa. Nada sacamos que estemos matando unos a otros... Es mejor que
vivamos como hermanos de una misma tierra. Pido a Usía que lo piense lo mismo, que Usía nada
saca si nos hacen la guerra.
"Exmo. Señor, tocante a la población de la que dicen que es por sus órdenes: en eso pido que
se resuelvan. Nosotros que somos dueños de esta América, no es justo que nos dejen sin campo.
Pero espero que Usía se olvide de Cargüé, si es que han dado órdenes. Y si lo han dado, es mejor,
así no me extiendo más". (A.M.H.N. Nº 6517, fha.30.1.73)
Calfucurá pidió pues la aprobación definitiva del tratado por el Gobierno nacional, como se
había dado a las tribus ranqueles, a los picunches, a Catriel y Pincén. El ministro de Gainza propuso
ofrecerle los mismos beneficios que se le habían ofrecido en el tratado de paz de 1866 (art. 2º) por
intermedio de la Compañía de J. A. Gollán. En la misma oportunidad, la comisión salinera se
presentó también al obispo D. Federico Aneiros, quien empezaba a interesarse mucho por la paz y la
evangelización de los indios pampas. Apoyó, pues, con su autoridad la solicitud de Calfucurá y
regaló a Namuncurá como recuerdo su retrato o fotografía, entregándole también una carta dirigida
al cacique general J. Calfucurá que lleva la fecha 28 de Febrero de 1873. Calfucurá quedó
encantado con la fotografía de monseñor Aneiros, más todavía porque el capitán Tapia le explicaba
que era cómo un segundo Dios (L. Copello, Gestiones de Mons. Aneiros en favor de los indios,
1945 p. 193). Sabemos que el 2 de mayo, estando ya enfermo, Calfucurá convocó a una gran
reunión de sus indios en la cual les explicó la gran esperanza que tenía de conseguir el tratado de
paz y les mostró aquel retrato que tanto le había impresionado y lo hizo pasar de mano en mano
para que lo besaran (A. Clifton Goldney. ob. cit., p. 206). Quizás pensó también en los antiguos
curacas de su raza que se vestían con largos y lujosos trajes.
Detrás de la comisión de Calfucurá, partió también Rivas a Buenos Aires "para disponer al
Gobernador de la Provincia". No dejó de decir que era preciso arrebatar la caballada de Calfucurá
que invernaba en Carhué. Aún a fines de Marzo escribió a M. de Gainza: "Calfucurá reclama
raciones; jura que todo está tranquilo en Salinas. No obstante, atacaré las caballadas de Carhué. En
primavera será mejor ocupar Carhué... La expedición la confiaré a Murga." ( A:M:H:N. Nº 6616)
De pronto corrió la noticia de que Calfucurá reunía a los indios araucanos para un malón
(Arch. Municipal de 9 de Julio, L. 28, p. 4 y 28). Y Murga supo por información de Angol que
Reuquecurá había hecho un convenio con los caciques Quilapán y Quilahueque para que viniesen a
invadir a Azul y la Guardia Blanca (AEM, 7.3.73). Estas noticias produjeron un gran revuelo y una
grande expectativa entre los jefes de la Frontera. El ministro se preocupó mucho de que Catriel y
sús indios fuesen ganados como auxiliares para el caso que se produjera el malón. Al cacique le
envió regalos extraordinarios, entre ellos una montura lujosa con estribos de plata (19 y 21.3.73).
Confió su preocupación también al gobernador M. Obligado y al general Arredondo, al que decía
que esperaba poder recibir a Calfucurá "dignamente". A éste, naturalmente no le manifestó su
inquietud, pero le volvió a escribir sobre el tema del tratado y de las raciones. (A.M.H.N., Nº 6623
y 6624)
Rivas, al parecer, estaba tranquilo, riéndose de la jugada que Calfucurá quería hacer. "No
invadirán hasta mediados de mayo; han hecho una larga marcha. Que Bernal vaya a situarse en
Choele Choel. Reuniremos las caballadas en Flores. Esta noche (29.3.73) vendrá Murga. Cada día
veo más la necesidad de hacer el golpe a Carhué. ¿Qué haré con las comisiones salineras que se
hallan aquí? Apresarlas es quebrar definitivamente; mandarlas sin raciones también es un desaire..."
(lo que no deja de ser una contradicción). (Ib., Nº 6625)
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A los dos días escribe: "Mañana marcha Murga a Carhué. Los de Catriel se incorporarán
en Sauce Corto" (ib., 6627,31.3.73). El 2 de Abril remite una carta altisonante al presidente D. F.
Sarmiento sobre motivos y esperanzas de la expedición a Carhué que será importante para el país. Y
también comunica a M. de Gainza en la misma fecha, que Murga había marchado con 200 soldados
y 300 indios amigos de Catriel a las órdenes del capitanejo Peralta. El día 5 marcharía desde Sauce
Corto (ib. N° 6631-35). Hay una gran expectativa: "Cuando reciba la carta de Murga, habrá
invadido la caballada y yo me hallaré en aptitud de emprender el movimiento combinado... a llevar
adelante la agresión a Calfucurá". (Ib. Nº 6637)
'Grande fue la desilusión de Rivas, porque la expedición fracasó. Así le informó, el 8 de
Abril al ministro: "La expedición ha sido necesaria...” Calfucurá mandó primero bomberos. Por
lluvias, los indios han retirado las caballadas al interior de Salinas. Murga suspendió la expedición.
Sólo Murga y el baqueano sabían (del objetivo) y todo quedó en silencio..." (Ib. Nº 6639)
Al otro día, es decir el 9 de Abril, escribió Rivas al presidente en sentido contradictorio: "La
expedición se retardó. Mañana será llevada a cabo con éxito sin falta; Es de preveer que Calfucurá
reaccionará y será necesaria la presencia del señor ministro..." (ib.. Nº 6644). Rivas desconcertaba y
desconcierta aún con sus cartas; pero al fin tuvo que confesar que Calfucurá estaba preparando una
invasión. "Me engaña". (Ib.. Nº 6654, fha. 16.4.73).
Ante ese avance de las tropas nacionales, Calfucurá lanzó también sus malones. El 16 de
Abril estuvieron ya en Maye Lauquen .(sobre el "camino.chileno") con rumbo a Azul; invadieron el
fuerte General San Martín (Sauce Corto). A su vez, el coronel Borges veíase,invadido y el coronel
Murga prometió continuar la negociación de la paz. El comerciante Bonifacio Torres se ofreció
como intermediario, ya que por su larga permanencia entre los salineros, lo conocían bien. (AMHN,
Nº 6646, 6651, 6662 etc.).
Por todo ello, se ve qué errados han estado los que creían que Calfucurá se consideraba
vencido y su poderío quebrado. El viejo dueño de Salinas Grandes y del Carhué defendía sus
derechos contra ejércitos combinados y el general Ignacio Rivas no se atrevió operar contra él.
Nuevamente le envió regalos, haciendo ponderaciones de él al ministro de Guerra, antes de que
fuera llamado a Entre Ríos, cuando estalló la segunda revolución de López Jordán. (Íb. 8 y 10.5.73)

La muerte del cacique general Juan Calfucurá

El cacique Calfucurá enfermó, probablemente de pulmonía en el rigor de las primeras


heladas del ano 1873. Como dijimos arriba, el 2 de Mayo, ya enfermo, realizó su última gran
reunión: quizás un nguillatún, para pedir a Dios su recuperación. Pero luego entró en un gran
silencio, porque el mal habíase agravado. Podía ir a reunirse con sus grandes antepasados con
tranquilidad. Tenía hijos grandes y valientes, que mantendrían su estandarte, su honor y que
lucharían por sus derechos y dominios. El cacique general Juan Calfucurá había realizado una vasta
obra en defensa de sus "paisanos" (mapuches) y así, como había sido gran patriota chileno, quería
ser patriota argentino. Pero con la política, seguida con el Indio en la guerra, desarrolló su genio
militar, haciendo de la guerra casi un modo de vivir y de sus gestiones de paz, un negocio. Su
última carta fue una lista de pedidos. (AMHN.fha. 12.5.73)

Si estudiamos su personalidad, hay que admitir que tenía un corazón paternal, compasivo,
nada cruel, nada salvaje, aunque frente a injustos ataques (a Catriel, 1855; a Cañumil, 1870;. a
Chipitruz, 1871) no rehuyó las consecuencias del reto y de la venganza, que para el araucano era
causa sagrada. Estando por morir en su limpio toldo, llamó al capitán Rufino Solano, el buen
lenguaraz y diplomático de Azul y le dijo con voz serena y firme:. "¡Huya, amigo, y llevate las
cautivas, antes de que yo muera, para que no las maten..!" (Alv. Yunque, “Calfucurá”. p. 224).
El 3 de Junio de 1873, moría el gran cacique. Eran las 22 horas de la noche, cuando
entregó su espíritu. Lo sabemos por las cartas que entonces escribieron sus hijos, Manuel
Namuncurá y Alvarito Reumay y el secretario Bernardo Namuncurá: Cartas dirigidas al Arzobispo
de Buenos Aires, las que llevaron el capitanejo Leviñancú, hermano de Bernardo y Payllanán con su
hijo Mariano, que encabezaron una solemne comisión a la que acompañaron los capitanes Dámaso
134
Tapia y Rufino Solano. Hacían aún, en nombre del difunto un nuevo esfuerzo por la aprobación de
un.tratado de paz.
Manuel Namuncurá agradecía al Obispo la carta del 28 de Febrero y la fotografía suya,
diciendo que la habían recibido con mucha veneración. Que desde principio de Mayo su padre iba
disminuyendo en salud y que finalmente resultó "el más triste acontecimiento, ya que falleció"...
"Nuestro Señor Padre falleció el día 3 del presente, como a las 10 de la noche... dejándonos
huérfanos." (L. Copello, Gestiones del Arzobispo Aneiros..., ob. cit., p. 193 s.). Luego manifiesta
sus exigentes pedidos que por manos del Obispo quería presentar al gobierno. También pidió la
liberación de sus indios presos en Retiro y en el Chaco.
Alvarito Reumay, en su carta, entregada por la misma comisión, le decía al mismo prelado:
"Mi muy respetable Señor Obispo: Por ésta tengo el honor de escribirle, ilustrísimo Obispo, aunque
con dolor y la gran pena que tengo en el corazón por la pérdida de mi padre, para pedir su ayuda y
amparo. Le digo que mi pobre padre recibió su regalo estando todavía con toda su salud... El Sr.
Capitán Rufino Solano y el Sr. Capitán Dámaso Tapia con su hijo Catalino sabrán explicar(lo)
mejor y además llevan un borrador de tratado de paz del gran parlamento que tuvimos al día
siguiente del fallecimiento de mi padre que son (expresa) los buenos deseos que tenemos para vivir
tranquilos y como hermanos, y mandamos ante el Superior gobierno a enterarlo del modo que
queremos marchar. Así no me extiendo más...". (L. Copello, Gestiones..., ob. cit., p, 190)

Bernardo Namuncurá había redactado el texto de un nuevo proyecto de tratado de paz y


pocos días después, el 14 de Junio, redactó otro similar para el cacique Pincén. Este último tuvo
aprobación, mientras que "ese borrador" no. A. Clifton Goldney, en su libro “El Cacique
Namuncurá” (1956. p. 201-206), lo publicó y es en sustancia y por amplitud de las firmas semejante
a ese otro documento "Tratado de paz" que en el Archivo del Estado Mayor lleva el Nº 1232, y la
fecha 3 de mayo de 1875, pues Namuncurá seguirá la misma política de su padre, con el mismo
anhelo de asegurar un futuro de paz para él y sus tribus.
Monseñor Aneiros contestó las cartas el 11 de Julio, naturalmente con expresiones de
condolencias y con promesas de promover sus pedidos, ofreciéndoles los servicios de sus
misioneros. (L. Copello, ib., p. 195/96)

EL ENTIERRO DEL CACIQUE CALFUCURÁ

El velatorio y el entierro del gran cacique fue seguramente un acontecimiento extraordinario


que convocó a gran cantidad de sus indios y representaciones de muchas tribus aún distantes, de los
indios amigos de la frontera: de Catriel, Coliqueo, Rondeao; los .ranqueles de Mariano Rosas y de
Baigorrita; los del Sur, de Reuquecurá. de Sayhueque; de Mendoza y de Chile. Se corrió la voz que
1.500 a 2.000 indios chilenos habían llegado a Salinas Grandes.
El gran gobernante, prócer y héroe indio del siglo XIX, tuvo un magnífico cortejo en su
entierro solemne. Fue una manifestación de su poder de convocatoria entre los mapuches. Y creo
que nosotros sólo podemos hablar de él con respeto, aunque hubo actos que no podemos aprobar.
Opino que no va en zaga a muchos jefes militares quienes han logrado veneración hasta sobre
pedestales en nuestras plazas y ciudades. Su secretario francés Augusto Guinnard estuvo en lo
cierto, cuando escribió: "Este hombre no fue enemigo de la civilización, pues estaba dotado de
impulsos generosos y tenía el instinto de justicia" (Tres años de esclavitud entre los Patagones). Lo
que no se comprendió entonces,debemos comprenderlo hoy: es que Calfucurá veía y sentía las
cosas con ojos y corazón indios; es decir, que la tierra era de ellos y que los cristianos eran intrusos.

Se agrega la lista de caciques y capitanejos que firmaron el "Borrador del.Tratado" el día de


la muerte y de quienes asistieron probablemente al entierro de Calfuqurá. No se da la traducción de
los nombres, porque para ellos no tenía importancia y Zeballos, cuando la hizo, en no pocos casos
se equivocó.
135
CACIQUES 1º
1 Manuel Namuncurá (hijo)
2. Alvarito Reumay (h)
3. Bernardo Namuncurá (sobrino)
4. Juan Morales Catricurá (h)
5. Juancito Calfucurá (sobrino)
6. Mariano Carimañ (h)
7. Juan Menroy Levique
8. Lorenzo Cayupil
9. Güenupán
10. Quinepán
11. Blanquillo
12. Llanquemán
13 Llanquemán
14. Millagüequen
15. Anneupán
16. Marillán
17. Pichún
18. Paztú
19. Linqué (Perucho)
20. Necu luán

CAC.IQUILLOS 2° .
21. Juan Blanco
22. Benito Pichicura (h)
23. Vicente Millaguayqui
24. Ferreira Caripán (h) •
25. Faustino Guaychuquir
26. Justo Liencurá
27. Juan Quiñehuala
28. Antonio Linares
29: Pedro Varela Melín
30. Juancito Cheuquefilú
31. Llanquelén
32. Blancuelo
33. José Platero
34. José Sánchez Clun
35. Güenchenao
36. Cayulén
37. Juan Romero
38. Antonio Necul
39. Milla Gómez
40. José Cristo

CAPITANEJOS
41. Manuel Foró
42. Ñancuchel
43. Huincafílú
44. Sarg. Ñancufilú
45. Qnintunán
46. Manquillán .
47. Dionisio Lefí
48. Domingo Cayuqué
136
49. Manuel Pichipilú
50. Gabriel Güirrín
51. Quidulef
52. Rapiñanque
53. Conue luán
54. Epuñán
55. Huincañán
56. Panguinao
57. Huihuin chanchú
58. Tapayú
59. Andrés
60. Cayupí

61. Coñulaf
62. Cayuán
63. Pichinecul
64. Namun Ñancufilú
65. Taconao
66. Justo Epuñán
67. Venancio Culuhuentrú
68. Lincón
69. Anculán (Ancaluán)
70. José María Gabriel
71. Epupán
72. Catrinao
73. Juan Tarro
74. Carruqueo
75. Manuel Pastor (Sarg.) (h)
76. Manuel Curá
77. Güichao
78. Huinca Melinher • • - .
79. Cotar
80. Curique
81; Ancaob
82. Lemunher
83. Manquenán García
84. José Carruqueo
85. Canales
86. Clencheu .'
87. Ignacio Paillán
88. Quiñetrú
89..Quentren
90. Vicente Quiñehual
91. Traipí
92. Railef
93. Painepán
94. Millanher
95. Antucurá.
96. Lantú
97. Nahuel Quintuy
98. Guanquepí
99. Güenchulaf
100. Benito
137
101 Pelqueleo
102. Queupán
103. Melimán
104. Villao (Millao)
105. Venancio
106 .Curumán
107. Florencio
108. Nahuel Chao
109. Antel
110. Marín
111. Güenumehán
112. Güenuqueo
113. José Melimán
114. Aparicio Licán
115. Ancamil
116. Rahín
117. Güichal
118. Painén
119. Montré
120. Lefihueque
121. Alecoy Toro
122. Paillao
123. Pichihuel
124. Venancio Coñuepán
125. Toro
126. Cla-luán
127. Güenunguen
128. Lemo
129. Güenún
130. Lienquén
131. Curuhuinca
132- Turá
133. Villavey Chico
134. Millapán
135. Callonao
136. Huiñol
137. Félix Catricurá
138. Manuel Pichillancá
139. Francisco Calfiqueo
140. Calfiqueo
141. Mariano
142. José Cañumil
143 Luis Gorosito
144. Mariano Cañumil
145. Ponce
146. Güenchulaf
147. Lefilco
148. Melinao
149. Pantaleón
150. Huincal
151. Carel
152. Quiñenao
153. Matías
138
154. Lapén
155. Antuqueo
156. Esteban Romero
157. Juan
158. Calfiqueo
159. Marín
160. Nienén

Por lo demás, no me aventuro a describir el entierro con datos costumbristas de los


araucanos, porque no hay descripción histórica alguna. Pero tengo que decir que la tumba de
Calfucurá ha sido encontrada y profanada por los expedicionarios del coronel Levalle. La Prensa
del 26 de Enero de 1879 habló de ese hallazgo. El cadáver tenía dos espadas al lado de sus manos,
entre otros enseres que los indios solían enterrar con el difunto. El Dr. Zeballos se hizo depositario
de los hallazgos y también de un archivo que encontró enterrado (Viaje al país de los araucanos.
Buenos Aires. 1881, p. 192 .Véase también: Monsr. Juan G. Durán :Namuncurá (1870-1880) El
arhivo del Cacigazgo de Salinas Grandes, Bs. As. 2006 p.44ss) Lo que encontré en el Archivo del
Museo de Luján era algo del archivo de Namuncurá. ). El cráneo llegó a ser depositado en el Museo
de La Plata, donde está señalado con un simple número.

Rescato el concepto que el general José Ignacio Garmendia volcara en “La cartera de un
soldado”: "En mi opinión ha sido el más grande genio de la pampa", Su historia continuó en la de
sus hijos, particularmente en lo que hemos de reseñar del cacique Manuel Namuncurá.
Dn.Bernardo González Arrili (La Prensa, 5,3.1972) habla de una fotografía de Calfucura; pero me
parece que nunca fue fotografiado.

Teniendo la Guía Bibliográfica “El Indio en la Llanura del Plata”, pueden completar la
Bibliografía para este trabajo.
Clifton Goldney, A. –Yunque,A. – Zeballos, E.S. – Avendaño, S.-Walther, J. – Bibolini, F. –
De Salvo,F. – Falconi, R.- Franco, L. – Gálvez, M. – Priegue, C. – Landaburu, Rob.:Relatos 2000, y
lo señalado en ete texto.

CALFUCURÁ, Juan (Juancito) Nació en 1833; era hijo del cac..Manuel Namuncurá y nieto
del gran cacique Juan Calfucurá, quien lo estimaba mucho. (Su pasaporte del 16.6.1853 existe en
AGN S.X. 18-8-1) Más tarde, por ej. En 1894, se llamaría Juan Namuncurá. Apareció en alguna
foto. P. Ej de 1884 en la embajda familiar a Buenos Aires del cac. Namuncurá Monsr. Durán 2006
p. 345
CALFUCURÁ,Pastor: Nació en 1837; era hijo del cacique Juan Calfucurá. Recibió en 1856
educac.ión en Buenos Aires en el Colegio de Framcisco Solano Larguía. Estuvo becado en el
internado junto con otros hijos de caciques. En 1856 su preceptor lo llevó a Salinas Grandes para
facilitar su gestión por libertad de cautivos y contactos de paz. Pero su padre, el cacique lo mandó a
Entre Ríos, para que bajo la tutela tutela del Gral Urquiza perfeccionara sus estudios. Intervino en
multiples gestiones de paz de su padre. Era, pues, un noble representante de la estirpe de los “curá”.
CALFUCURÁ, (cac.. araucano) cac.. chileno informante del lingüista del Profesor Rodolfo
Lenz, como dice en sus Estudios araucanos y Cuentos araucanos).No tengo otros datos de él.
CALFU HUAL, Esteban: cac. del Neuquén. San Martín en su libro “Neuquén” (ed. 1930 p.
195) describe uno de sus nguillatunes.
Etimol. Hualá-pato; calfú- negro o azul o pardo.
CALFUIÑ, Juan o Calbiñ) 1628, cac. araucano chileno de Quilicura. Fue desplazado por
colonos españoles de sus tierras. (Fernando Silva Vargas: Public. Universidad Católica, Chile Nº 7,
1962 p.70: “Tierras y pueblos de indios en el Reino de Chile”. Etimol: Ñancú pardo.
CALFUÉN (o Calfuín, Calfún, Callbié) 1821, cac. chileno de la parentela de Calfucurá y de
Quilapán. Era patriota e intervino en varios malones o gestiones políticas en el Sur de Mendoza y de
la Pampa en 1847 a 1869. Su hermano se llamaba Caninlao. (T.Guevara, 1910 p. 295)
139
CALFUÍN, 1836, capitanejo araucano que intervino el 1º de octubre de ese año en el
malón de Tapalquén, donde halló la muerte. (Gaceta 5.10. 1836 y Capdevilla: Tapalquén I. P.86)
CALFUIÑ, José Francisco(o Carranza, o Carranza Callfián o Canirelef) nac. 1836 y murió
el 1. de sept. de 1885. Era capitanejo boroga y pertenecía a la tribu de Ignacio Coliqueo. En el libro
Hux: Coliqueo el Indio Amigo de Los Toldos tengo varias noticias de él y de la historia que
compartió en la tribu de Los Toldos.
Era hijo del cacique Pedro Melín y de Gelay Ken (según las anotaciones del libro de
Bautismos de 1875) Se casó con Petrona López, hija del capitanejo Antonio Lopez Levipán y de
Lorenza Colín (en otra anotación sedice que su madre se llamaba María Alonso; era de 25 de
Mayo). Era pariente del cacique principal. Era bautizado por su propia insistencia en 1875 por el
Misionero Pablo Emilio Savino. De él narré cosas buenas en mi libro citado : Sobre su familia, su
bautismo, su ayuda en la confección del catequismo bilingüe del Misionero y su valor en la defensa
de la tribu.
“Calfuiñ y Petrona eran felices. A la primera hija le dieron el nombre Andrea. ¡Qué alegría
cuando empezaba a hablar y decir Ñuqué (mamá) y chao o chachay. Andrea Carranza sería una gran
mujer. Curandera famosa y de larga descendencia. Tres años más tarde, en 1864, nació Cecilia y
luego otra más, Gabina Carranza.
Calfuiñer, el Tigre pardo” fue un valiente capitanejo, un hacendado y soldado. Figura en las
listas de los oficiales, por ejemplo el 18 de noviembre de 1868, en tercer lugar (antes del Pancho
Calfuqueo), es llamado Caniurelef (Calfuiñ) Carranza; su mujer Petrona López y tenía 10 hombres.
Fue uno de los primeros cristianos de la Tribu. En 1875, el misionero doctor Pablo Emilio Savino
estableció entre ellos una misión, capilla y escuela. Calfuiñ bien pronto fue su mejor amigo. Era
hombre honrado y gozaba más que todos la estima del cacique Simón Coliqueo (no tanto la de Justo
Coliqueo). Era un indio “ladino”, en su primer significado, es decir, sabía el castellano casi como el
mapuche. El y su familia, desde un principio, mostraron gran interés por la religión católica. Las
niñas Andrea y Cecilia fueron los primeras en bautizarse, el 31 de enero de l876. El mismo
capitanejo acudía dos veces a la capilla para aprender las oraciones y prepararse para el bautismo.
Aún más; hacía de trductor para el Padre (de quien tenemos estas noticias) y le corregía la versión
del catecismo en idioma indio que estaba redactando y que luego ha publicado por la editorial Coni
Bs.As. en 1876.
El 4 de junio (día de Pentecostés) de 1876 el “Tigre Pardo” y doña Petrona recibieron muy
emocionados, junto con el bautismo, el sacramento y la gracia del matrimonio cristiano.
Seguramente contrastaba esa simple ceremonia a la del año 1858. Pero en estos momentos no eran
menos felices. Calfuiñ, a los cuarenta años de edad, quiso cambiarse el nombre al recibir el santo
crisma del bautismo. Hasta la muerte, ocurrida el 1º de septiembre de 1885, se llamó Jose Carranza,
añadiendo a ves el apellido Calfuiñ.
Leemos en la partida de bautismo de Andrea Carranza: 31 de enero de 1876; Yo,
infrascrito sacerdote de la Congregación de las Misiones, bauticé sub condicione y puse los santos
óleos a Andrea Carranza de Junín (pues la tribu estaba aún allí), de 16 años, hija del capitanejo José
Carranza, de cuarenta años de edad y de Petrona López de treinta y cinco años de edad, ambos
indios. Padrinos: Don Mateos Letamendi, español y su señora, doña Rafaela Morados, argentina,
domiciliados en el Partido de Líncoln; y por así lo firma Pablo Emilio Savino, C.M. – Padrinos :
Don Juan Arzuaga y Doña Irene Ferreira.
En el sacramento de Matrimonio han reconocido y legitimado a tres hijas: Andrea,
Cecilia y Gavina”
CALFULÉN, Francisco (Callfulén, Pancho, “Cola Negra”) 1833, J.M. de Rosas lo llama
cacique pampa. Participó en la Expedición del Desierto. Pertenecía entonces a la tribu de Santiago
Llanquelén; era su hermano y su segundo jefe. En el censo que se hizo en Junín en 1834, figura con
59 inios de lanza, 24 chinas y 17 chicos. Con su hermano tuvo que sufrir muchas persecuciones
entre los pehuenches y ranqueles y con él sucumbió en el fatal malón de 1838 en su “malal” en
Junín, Prov. de Bs.As. Fue degollado por el cac. Güenchuil, dice Avendaño en sus Memorias. Sus
dos mujeres fueron repartidas entre los vencedores del malón, Painé y Pichún. (ver Llanquelén)
140
CALFULÉN, Celedonio, 1911, cac. del Neuquén, al Este del cacique Painefilú, entre los
ríos Aluminé y Malleco (Gerula, 1972).
CALFULEO, 1847, cac. ranquel, quien participó de una embajada del cac. Pichón.
CALFULEO, 1870, capitanejo ranquel del cac. Baigorrita (Lista del R.P. Donati, que me
fue donado)
CALFULEUFÚ, 1820, cac. huilliche chileno de Pitrufquén Etimol: Río Azul
CALFUI LLÁN (o Calvilan, Calbuyllan, en nov. de 1781 en oportunidad de una embajada
en la gestión de la paz fue retenido en el Fuerte Montes. Cuando le querían dar libertad,el huyó.
1790 cac. huilliche o ranquel. Según un Diario de Francisco Esquivel Aldao, 1788 se entregó
con 60 indios a la columna expedicionaria de Esquivel y de los pehuenches de Malalhué. Se
sublevó contra sus conaturales. Según el mismo Diario, él tenía dos mujeres huilliches; era hermano
del cacique Antemil. El 3 de Agosto de 1790 se incorporó a la tribu de Pichintur. Etimol: Llancá-
perla; calfú- azul o negra.
CALFU MAÍN, (o Calfumán, Calbuymain, Caltimán), 1787, cac.. puelche o pampa, que se
alió con los pehuenches, pues en 1787 se situó con el cac.. Ronco y con otros puelches, como
Guanquenecul, Ancaiñ, Llanquelén. (Ach Mend. Doc 37 de 1787). 1806 visitó al gobernador de
Mendoza con los caciques Uculmán, Nehuelquín y Equimán. Etim.: Cóndor pardo
CALFU MANQUE,,1617, llamado Don Lope, cac. chileno. Era hijo del cac. Toqui Ainvilú
y sobrino del famoso cac. Palantarú. El Padre Valdivia lo tuvo de amigo y lo llevó como rehén y
garntía de paz y también para prepararlo para el bautismo Meses más tarde recibió solemnemente
este sacramento por el cual le impusieron el nombre “Don Lope”. Desde entonces vivió
cristianamente entre los españoles y allí contrajo matrimonio. Pero en 1626, cuando rebrotó el ardor
de la guerra, no quiso quedar impasible. “Se enfermó de presión y marchó a la guerra”. En un
combate fue aprisionado, reconocido y degollado “por el crimen de haber abandonado la vioda de
paz entre los españoles”. (M.Campos Menchaca:Nahuelbuta 1972 P. 367)
CALFUMÉN, Román, 1879, capitanejo ranquel, yer no del cac. Baigorrita. En un ataque
del expedicionario Mator Toboada, el 16 de junio de 1879, fue tomado preso y 330 más y parece
que ha muerto entre los prisioneros del Campo de Concentración por las condiciones inhumanas o
por la viruela. (Olascoaga ob. Cit. II. 157 y A. Vuletín: La Pampa p. 125)
CALFUMUR, (o Calfimor, Calfinir), 1875, capitanejo huilliche de la tribu de Reuquecurá,
que en cierto momento pasó a la tribu de Namuncurá. En octubre de 1875, éste lo mandó con dos
capitanejos (Traipi y Paillanán) para gestionar ante el Gobierno Nacional un tratado de paz (AEM.
Bs.As. Doc. 320; 10.11.75) Pero el Cnel. Levalle los arrestó sin más, acto que causó una enérgica
protesta del jefe salinero, reflejada en una carta de Namuncurá al misionero R.P. Jorge Salvaire y en
la gran sublevación que inscenaron para contrarestar el avance de Ministro Alsina. No tuvieron
éxito. Pero Calfunir ha vuelto a su tribu. En 1878, durante la gran ofensiva del Gral. J.A.Roca, en
un ataque de la División del Cnel. Marcelino Freire a Utracán (La Pampa), Calfumur halló la
muerte, junto con los capitanejos Canolo, Atorey y 80 indios; al mismo tiempo fueron tomados
prisioneros el capitanejo Lanquelén, 95 indios de lanza y 153 de “la chusma”..(varían los números
en distintos informes) Olascoaga I. p.52: el 16 de oct. De 1878. Y Del Valle: Recordando el Pasado
p. 366) y el perióico “La Patria” de Dolores Nº 529, consultado en la casa de C. Moncaut) . Según
información del Dr. Carlos Rusconi, un Calfún (no dice Calfumur)habría sido tomado preso y
llevado a la Reducción de Campamentos (Rivadavia, Prov. De Mendoza) de donde habría escapado
a los montes del Rosario y donde habría muerto a los 80 años de edad.) No conuerda con lo dicho
anteriormnte.
CALFUNAO (o Calfunau, Calfonas), 1858, capitanejo de Calfucurá. Era su fiel compañero
y bastante rico. En la batalla de Pigüé, el 16 de febrewro de 1858, cayó prisionero y el Mayor
Osornio mandó lancearlo. Éste, en sus Memorias describe mismo ese dramático episodio:
“Miércoles, 17. Di orden al Comandante Susini que entregara al cacique al capitán Méndez. Lo
llevó atado de las manos. Lo llevaron tirando. Clavaron una estaca y lo ataron como quien ata un
caballo a soga, para lancearlo al tiempo de marchar. El indio estaba llorando y decía: “¿Para qué
matao? ¿No mataó, hermanos!” Marchamos a las 16.50 en dirección a Cargüe y lo lanceamos al
141
indio y lo dejamos a soga”. (Memorias Manuscritas: Extracto p.7). Sucesor de Calfunao fue el
capitanejo Coñolo.
CALFUN, José, 1819, cac. chileno realista de Huequén. Era yerno del cac. Mariluán.
CALFÚN: Según información del Dr. Carlos Rusconi, un Calfún (no dice Calfumur)habría
sido tomado preso y llevado a la Reducción de Campamentos (Rivadavia, Prov. De Mendoza) de
donde habría escapado a los montes del Rosario y donde habría muerto a los 80 años de edad.)

CALFU NAO, 1872, capitanejo ranquel de la tribu del cac. Man. Baigorrita (quizás
hermano. Lista del P.Donati). 1881, el cac. Calfunao desplazado ya al Neuquén, fue sorprendido en
su nueva toldería por la tropa del expedicionario el Sarg. M.Ruibal, poco después de la captura del
cac.. Purrán. (J.Raone: Fortines II. 80) Etimol: Nao-tigre; calfú- pardo
CALFUNER, 1781, cac. huilliche que con otros fue a Buenos Aires (León 1991 p. 53)
CALFU PÁN (o Calfoipán), 1800, cac. puelche que visitó a Mendoza (Rusconi )
CALFU PÁN, cac.chileno, 1820 de Cholchol, padre del cacique Venancio Coñuepán,
famoso combatiente contra los realistas en la Guerra a Muerte (T.Guevara, 1900 p. 124 y 1920 p.
595) Etim.: Pangui-puma
CALFU QUEO (o Calfuquen, Calbuquen, Calfiqueo). Este nombre aparece en distintos
lugares y a veces no sabemos a quien señala el documento.
Entre 1757 y 1787 actuó el cacique gobernador Calvuquen en Cudicó, al Sur de Valdivia, del
que tenemos noticias buenas anotadas por el misionero Fonseca. Sus indios aceptaron con
entusiasmo la instalación de la Misión y aprendieron no sólo la doctrina, sino tambien a leer y
escribir. (Campos Mancheca: Nahuelbuta p. 452 y R. Lagos: Chillán p. 301) “El Negro”
CALFU QUEO, 1787, cac. pehuenche. En Junio de ese año el hermano del cacique
gobernador Ancanamún de los pehuenches de Malalhué , vio avanzar a 2000 huilliches contra ellos,
y eran del Cacique Calbiquén, cuñado de Limpay. El cac. Pinchitur, a duras penas, salvó su
hacienda.
Calfiqueo vivía sobre el lago de Antuco, al pie del volcán de ese mismo nombre. El río Laja
se vuelca desde grandes alturas sobre fantásticas cascadas hacia el lado chileno, hacia Los Angeles.
Bajo los títullos de Ancanamún, Pichintur, Currilipi, Rayguán, etc. veremos los vaivenes de esa
Guerra Pehuenche de avances y revanchas. Calfuqueo vio morir a muchos jefes y soldados de uno
y otro lado. El hacía contactos y correo con las tropas chilenos y tomó parte en varias expediciones
al Norte. En 1788 se peleó con el cac. Carripilún, entre el Fortín Primero de Mayo y Esperanza del
Zorro; lo atacó porque le había cautivado una hija en 1769, cuando Calfuqueo se negó a participar
en la sublevación general. Calfuqueo le exigió ahora que se retirase a Mamuil Mapú (La Pampa) y
él quedaría en Calvián Malal, en el Cerro Caicayén (En: Neuquenia II 1952 Nº 12 :Rendición
pehuenche por amor paterno).
El mismo sufrió el primer ataque de la Expedición de Esquivel Aldao, en 1792, mientras
acampaba sobre el río Picún Leufú. En el choque murieron 60 de sus indios, entre ellos los caciques
Millaluán, Quilapán y Llancamán y 160 cayeron prisioneros. Además perdieron 1500 caballos y
2000 ovejas. Pero Calfuqueo escapó y fue a dar la alarma a sus aliados. En enero de 1796,
Calfuqueo regresó de la otra banda de la Cordillera, enviado por los caciques Inaimán y Rayguan.
Hablaba de un segundo malón. (Arch. Mend. Doc. 18:28.1. 1796. El documento 21 del 17 de abril
habla de este fatal malón que trajeron los indios de Barbarco. Junto con ellos Calfuqueo y
Conuemain de Antuco irrumpieron las tolderías de Pichintur y mataron a este cac. gobernador, a
Ñancutripay, Güenucal y Cuntrurs y 6 mocetones más. Llevaron a muchas familias y haciendas;
dejarton destrizados los toldos y majadas, dejando a los sobrevivientes en una gran miseria. Pero el
8 de diciembre hubo un nuevo malón “de la Reducción del Capitán Salazar (como revancha);
saquearon y se llevaron haciendas y familias y mataron al cacique Catrielo y no saben cuántos más,
dice el parte del cacique. Los jefes que le atacaron fueron los caciques Maniqueo, Buchapang y
Levinirre (Arch Mend. Doc. 31 de 1797)
En 1806, el explorador Luis de la Cruz, que buscaba el camino a Buenos Aires por la
Pampa, en su informe nos da nuevas noticias del cac. pehuenche Calbuqueu de Antuco. Conoció su
toldo; habla de su mujer Petuy y de Trecalán. Su hijo, que ya era famoso, Calfuqueu, contó de sus
142
desgracias sufridas en la guerra y señaló como culpable principal al cac. ranquel Carripilún. Contó
cómo le cautivó una hija y que le exigió por su rescate, que se retirase de los huilliches. De la Cruz
convocó a los caciques pehuenches a un congreso para el 1º de Abril de ese año. Lo presidió el cac.
Calbuquen. Asistieron los caciques Pilquiñan, Levinirre, Manquelipe, Pichintur, Layló,
Puelmanque, Paillacurá, Trecalán y Carrilón. Calfuqueo fue el primero en ofrecer su ayuda al
expedicionario chileno y así el célebre viaje se hizo posible. Fue notable su discurso en el congreso,
en que recordaba los benficios recibidos por los españoles (De Angelis I. P. 127-130)
CALFUQUEO, 1819, cac. boroga, parinte del cacique mayor Ignacio Curriqueo. Su madre
era de la noble familia Quillahueque; su hijo se llamaba Manguiñ. Cuando la Guerra a Muerte
inflamaba de nuevo el área araucano, Calfuqueo y Curriqueo lucharon con sus indios del lado de los
realistas. Sin embargo T. Guevara (1910 p.134/36) averiguó que en Mayo de 1820 Calfuqueo,
Huancamilla, Treca y Lailó aceptaron un convenio de paz que les ofrecía en una conferencia el
Brigadier P.A. del Alcázar. Quiso ganarlos para la causa de los patriotas y romper así la resistencia
realista.. Ricardo Yaben cuenta que tuvo éxito. En cambio los realistas al mando de Vicente
Benavides fueron a atacarlo y pegarle una tremenda derrota. Benavides lo entregó traidoramente a
los indios enemigos, “los cuales a todo correr de sus caballos se lanzaron sobre Calfuqueo
ensartándolo en cien lanzas, esparciendo luego sus ensangretados miembros en medio de una
algazara infernal”. (R.Yaben: Biografías Militares I. p.80)
CALFUQUEO, Francisco (Pancho), capitanejo boroga, nacido en chile en 1795 y muerto
en Los Toldos (BA.) en 1885. Era pariente del cacique Ignacio Coliqueo, hijo de Curriqueo de
Huincul (Boroa). Lo acompañó duranten toda su vida. Vencidos en la Guerra a Muerte, emigraron a
la pampa argentina. Pero cerca de Guaminí, en el Asalto de Masallé, en Septiembre de 1834,
Calfuqueo huyó a 25 de Mayo pidiendo protección. Más tarde fue a vivir como Y.Coliqueo entre
los ranqueles y de allí en más conocemos su historia como miembro de la Tribu de Coliqueo y
llegó, en 1862, a La Tapera de Dïaz, el pimer Los Toldos (hoy cuatel del Partido de Gral.
Viamonte). Ya se radicaron en las seis leguas de tierras donadas por el Gobierno, debido a su
colaboración en la Guerra por la Unificación de la Argentina. Está también en la foto familiar del
Cac. Ignacio Coliqueo. Como indios amigos figuraban en listas del Ejército, él como capitanejo. En
el censo de 1868 le asignan 10 indios y sus familias. Su esposa se llamaba Rosa Railef, quien era de
Azul. En el entierro del Cacique Ignacio Coliqueo, en febrero de 1871, el hizo un discursao de
despedida. En 1873 también fue enviado como representante al entierro del cacique general Juan
Calfucurá en Salinas Grandes y asistió al gran parlamento del 3 de Junio de ese año. En 1874,
cuando se dirigió como otras embajadas para concertar la Paz con el gobierno en Junín, fue tomado
preso y enviado a la Isla García. Por insistencia de los Coliqueo fue liberado. En los libros
bautismales, en los que el misionero Pablo Emilio Savino en 1875/76 hacía sus anotaciones,
encontramos las anotaciones de los hijos de Pancho Calfuqueo: Carmela (nac. 1867), Anastasia
(nac. 1873) y Rosa Hueche. Angel Calfuqueo fue bautizado en la iglesia del Pilar con varios indios
compañeros del Batallón de Artillería, el 20 de Julio de 1879. En la tribu de Coliqueo hubo larga
descendencia de esta familia. Según el Dr. Max Castro, el capitanejo Pancho Calfuqueo habría
muerto en Los Toldos, en 1880. (vr el libro:Hux: Coliqueo, el Indio Amigo de Los Toldos )
CALFUQUEO, Francisco,1961, capitanejo del cac. Feliciano Linares en Ancapán, en la
Agrupación mapuche Nº 17, a 15 Km. Al Oeste de San Martín de Los Andes (Neuquén), en una
zona inhóspita. Habían sido desplazados de San Javier. En 1961, la investigadora Mabel R. De
Bianchi lo conoció y calculaba su edad en 80 años y nombra a sus esposas, las hermanas Manuela y
Margarita Tropán. (En Cuad. Instit. De Investig. Folklor. 1961 p. 208)
CALFUQUÉN (Calfuquil, Calfuquir), 1870, cac. pampa. De este cacique tenemos una
descripción en las Memorias del estanciero Juan Fugl, quien visitó en 1870 su toldo cerca de Azul.
Por otra fuente sabemos que el 25 de marzo de 1834, Juan Man. De Rosas le había hecho
prisionero, llevándolo al naciente Fuerte de Azul. En 1870 vivía en una casa de ladrillos. Frente a la
entrada había unas siete u ocho lanzas clavadas en el suelo. Fugl debe errar al dar al cacique solo 40
años. Era un hombre grueso y algo desalineado, dice Fugl. Saludó al huésped, se sentó sobre una
cabeza de toro que cubrió un coginillo. Y para el huésped había tendido unas matras sobre el suelo.
La conversión se hizo en castellano, entre mate y mate. Después de un rato, el cacique mostró al
143
visitante sus dependencias; el toldo bajo de las mujeres, detrás de la casa. Estaba dividido con
tabiques de cuero y había lugar para la cocina. Unos días más tarde, el cacique devolvió la visita al
estanciero en Tandil. “No mucho tiempo después fue muerto con otros indios en una contienda con
la guarnición de Azul”. (Fugl: Abriendo Surcos, ed. 1955 p.127)
Efectivamente fue muerto en la Batalla de la Laguna de Burgos, el 3 de Mayo de 1871. Por
instigación del Cnel. Elías hubo ese enfrentamiento en el que sucumbieron los caciques Chipitruz y
Calfuquir; 700 indios fueron apresados y 600 se presentaron en el Fuerte Gral. Paz (Hoy Carlos
Casares) donde también fueron apresados (ver Chipitruz o Cipriano Catriel)
Calfuquir había sido un fiel indio amigo de la zona de AzuL.
CALFUQUIL (o Calfilqui) ver CALPISQUI, Lorenzo.
CALFUQUIR (o Calfunquir), 1819, cac. araucano de Río Bueno y Valdivia (Chile) ver T.
Guevara, 1910 p. 90.
CALFUQUIR, 1906, el Padre salesiano Juan Muzio visitó a un cacique Calfuquir en el
valle de Chubut. Etim.: Quirque-lagarto; calfú-pardo.
CALFU TRIPÁN (o Calboitripán), 1800, cac. pehuenche que vivía en el Sur de Mendoza,
sobre la ruta que llevaba a la ciudad. Había sufrido la Guerra Pehuenche. En 1800 llegó una gran
comitiva (tres capitanejos y 46 indios) a la ciudad, para visitar al gobernador y para reafirmar la
paz. 1806 lo visitó el explorador chileno Luis de la Cruz en Maucol, cerca de la Cordillera de Picón,
Mahuída (Neuquén). Lo señala como viejo y agradable (De Angelis I. p. 167)
CALFUTRUZ (o las variantes:Calfutú, Calbitur, Calbitruz, Cailbuthrur (Avendaño) 1832,
cac. de la agrupación boroga en Guaminí, con la que compartió los dramáticos acontecimientodos
entre 1832 y 1839 que se explayan en los títulos Rondeao, Cañiuquir y Melín. 1833 asistió a varios
parlamentos convocados por orden del Gral Juan Manuel de Rosas por el Cnel. Manuel Delgado
con los caciques Cañiuquir, Rondeao,Melín, Caniullán, Mariqueo, Calfutruz y Antivil. No se
pusieron de acuerdo. 8.6.33 firmó una carta con los grandes caciques. Rosas lo quería remediar
mandando algunas gratificaciones (200 $ p. Ej.) Luego los invadieron los chilenos. Figura en los
documentos aún después del Asalto de Masallé contra los indios borogas en sept. de 1834, pues
había logrado huir. Pero poco después, sobre todo después de la Matanza en Languayú, se sublevó
con los borogas sobrevivientes, lanzándose junto a los ranqueles al malón sobre Tapalquén, el 20 de
Agosto de 1839. Dos meses más tarde fueron rechazados por las tropas de Rosas.Ya antes, en 1837
la expedición de Ramírez y Eugenio del Busto a Leuvucó hallaron sus toldos y los del cac. Maulín
(Hux: Orígenes de Bragado).
CALFUY (Calfuimán), 1774, cac. pehuenche; con Marimán animaron al capitán chileno
D.Ignacio Pinner a buscar la Ciudad de los Césares. (C.Rusconi ib. IV. P.75 y 223).
CALHA LLÁN, 1787, cac.. pehuenche de Malalhue (Mendoza)
CCALHUEQUE o Cal-güeque, Calmege), 1790, cac. pampa o puelche, hermano de
Neculgüeque. 1820 se hizo famoso por su resistencia que hizo a las invasiones de M.Carrera y de
sus indios chilenos. Vivía entonces en Chaicalegú con un centenar de indios de guerra. En Enero de
ese año se hallaba asociado a los caciques Nicolás Quintana e Hipólito. Calhueque avisó entonces al
Comandante que tenían cercado cinco caciques (a Uñol, Coñuepán, Millao, Coapil y Huincatrú) y
que devolvían la hacienda robada en Salto (AGN S.VII. 10-4-13) En 1822 Calhueque asistió al
parlamento de paz convocado por el Cnel. P.A.García en Tandil. En enero de 1827 su tribu fue
atacado por la expedición del Cnel. Federico Rauch en el valle de las Sierras de la Ventana. En
1833, en vísperas de la Expedición de Juan Man. De Rosas, éste convocó a los indios pampas a un
nuevo parlamento de paz; primero en su estancia de San Martín y luego en Chacarita, en Buenos
Aires, al que asistieron además de Calhueque, los caciques Juan Catriel, Venancio Coñuepán y
Llanquelén, comprometiéndose a participar en la campaña. (AGN.S.VII. 10-4-13; Comando Gral.
Del Ejército: Diplomacia seguida III p. 298) Etimol: Lana de carnero indio.
CALI HUEQUE (Quzás Colihueque), entre 1555 – 1633, cac. araucano que actuó junto con
Colicheu en la Guerra Araucana de Chile. Su compañero fue muerto en una batalla que libró el
Gobernador D.Diego González y Montero. Calihueque huyó y más de 4000 indios pidieron en 1563
la paz (Gay: Documentos, 1876 vol. 22 p. 452)
144
CALIGÜINCA (o Colihuinca) 1787 a 1797, cac. pehuenche chileno quien participó en la
gran contienda de los pehuenches norteños y los sureños (Guerra Pehuenche) Para 1792 trajo de
Chile un equipo armado de fusil y a los caciques Lingamain y Caricón con sus indios (Diario de
Esquivel Aldao de la expedición de San Carlos hasta Zapala) Etimol: “Gringo rubio”
CALIMACÚ (o Calimacuy) , 1820, cac.ranquel de la agrupación del cac. Pablo y como
éste, se dejó envolver en la guerra devastadora de J.M.Carrera (1820/21). Pero en 1822 asistió al
parlamento de paz convcado por el Cnel. P.A.García en nombre del Gobierno de Buenos Aires.
CALIN, 1550, cac. huarpe de Calingasta de San Juan.
CALIQUEO ver Coliqueo
CALOANI (o Calloani), 1776, según el Censo de Diego de las Casas, era cac. pampa (De
Angelis IV. p.584) Vivía en Checalgo, cerca de Trobalauquen. En 10 toldos había 17 indios.
CALOA NAURE, 1573, cac. comechingón de Loclo Olaeta, Sierra de Vinacamche,
Córdoba; encomendado de Castaño (Montes, 1954 p.78)
CALO CHARABA (ver Calvi Charaba), 1587, cac. comechingón de Cachinan, en Tulián-
Cabiche, Córdoba; encomendado de Peralta (Montes 55)
CALOETRUZ, 1820, cac. ranquel que figura en la lista de los adictos de J.M.Carrera.
CALOPAN , 1881, cac. pehuenche de Neuquén, cautivado por el Gral. Ortega. Más tarde se
radicó o lo radicaron en Cuadro Benega, San Rafael, Mendoza (C.Rusconi ib. IV p.75) Etim.:
Pangui- puma; colü- colorado
CALPE ver Caipé.
CALPEMENU, 1678, cac. serrano (Robles p. 313).
CALPIA, 1771, cac. ranquel que vivía en el paraje “Isletas del Río Salado” en La Pampa.
Llevaba como apodo el nombre “León” o “Petizo Lincopán”. En septiembre de 1768 había invadido
en India Muerta (AGN S:IX. 1-4-1; 6.10.71) Etim.: Calpe-antü :”Sol de la Quebrada”
CALPI CHILIN, 1578, cac. comechingón de Cala Cara, valle de Concorán, Córdoba:
encomendado de Cámara (Montes p. 77)
CALPI NAURE, 1581, cac. comechingón del pueblo Calpi Naure, Bosque Alegre, Córdoba;
encomendado a la familia Mitre. (Montes p.84).
CAPI NAURE, 1581, es otro cac. comechingón del pueblo de Chaca Olaeta, Anisacate,
Córdoba; encomendado de Hernández (Montes p.85)

C A L P I S Q U I S, LORENZO

CALPISQUIS O CALFILQUI, alias Lorenzo (o Cayupulqui), cac. serrano.


En la segunda mitad del siglo XVIII ha sido uno de los más poderosos caciques puelches
que hacía sentir su influencia aun sobre huilliches y ranqueles y los españoles lo llamaban
"poderoso enemigo y dueño de los más vastos campos que conocemos por estas partes" (Arch.
G.N.S. IX, 1-7-5). Sin embargo, durante toda su vida buscó un equilibrio y más bien la paz, sin
desmentir su voluntad de mantener el Río Salado como frontera con el blanco. Lo llamaban a veces
Calpisquis, que significa "Fiscal de una Reducción", supervisor y liturgo en un pueblo de los
misioneros. Pero no hay documento que señale que el cacique Lorenzo Calfilqui haya integrado una
Misión (G. Guarda: El apostolado seglar en la cristianización de América. La institución de los
"fiscales" o "Calpisquis". en Rev. Inst. Hist. Univ. Católica. Chile 1968). Es probable que el cacique
Calfilqui haya sido el heredero del famoso cacique pampa Mayupulqui (Mayupilquiyá). a quien la
expedición de Cristóbal Cabral expulsara en 1741 injustamente de sus territorios. Su apresamiento
causaría una serie de malones.
Lorenzo Calpisquis o Cayupulqui apareció como hombre de paz. Tenía a sus órdenes más de
mil "lanzas". Y Zizur, que lo trató personalmente, decía que su "nación" se había reducido en las
refriegas sostenidas con parcialidades autóctonas y con los cristianos. Su padre, el cacique
Guayquitripay fue muerto en 1770 su hermano Inacayal en 1877. Es entonces que se hizo jefe de
esa tribu Sus tolderías principales se hallaban sobre el Río Quequen Salado, entre los actuales
partidos de Tres Arroyos y Dorrego (Est. Irene). Pablo Zizur, uno de los principales militares y
expedicionarios de esa época, lo halló en 1781, al pie de las Sierras de la Ventana y en la llanura del
145
Tapalquén (Su Diario: De Buenos Aires por tierra al Río Negro en 1781, en Colecc. de Angelis y
otro diario que quedó inédito hasta que fue publicado en 1973 en la Rev. del Arch. Gral. Nac.).
Varias expediciones a Salinas Grandes en busca de sal lo encontraron en paz junto a su hermano
Pascual Cayupulqui, cuando otras parcialidades habían buscado atacarlos o lanzar en represalia
algún malón a la frontera. Después designaron al cacique Lincopán para gestionar un tratado de
paz en Buenos Aires. (Debemos recordar que era una época que tanto en Mendoza como en Los
Angeles y en Negrete en Chile se hacían solemnísimos tratados de paz para garantizar conquistas y
avances).
El Virrey de Ceballos ataca – Calpisquis responde
Al asumir Pedro de Cevallos como primer Virrey del Río de la Plata en 1876 a 1778, se
inició una dura política para con los indios serranos. El Comandante Manuel de Pinazo y Clemente
López Osornio hicieron una primera incursión a las Sierras de Cairo y la Laguna Blanca que dejó
como saldo a 300 muertos. (Crivelli, 1991 p.16). En Salinas Grandes mataron al hermano del cac..
Guchulep. Este planeó entonces un malón sobre el pago de Magdalena, donde se estacionaron sus
adversarios. Para contrarestarlo, Ceballos mandó una excursión militar y consiguió que el cac.
Flamenco hiciera de baqueano. Pero luego, éste tuvo que constatar que su indiada había sido
deportada a la Banda Oriental (Ras, 1994, p.467).
Después del asesinato del cac. Inacayal , su hermano, muerto en 1777, hijo del cac.
Guayquitripay, muerto 29 de nov. de 1770, el cac. Calpisqui se presentó en la Guardia de Luján
(hoy Mercedes, B.A.), reafirmando los tratados de paz que Inacayal había concertado con las
autoridades coloniales. Entregó dos cautivos y pidió que los españoles no se metieran en sus
disputas, ni de él ni de Tomas Yahatti , quien había murto a su hermano. (AGN, S.IX. 1-6-1, leg.
732/33: 18.12.1777)
De 1778 sabemos que Calpisqui ha hecho un pedido de ayuda militar al cac.
Nahuelpán, con el fin de vengar la muerte de su hermano. Calpisqui, desde Guaminí, donde tenía su
toldería, avisó sobre su expedición al Río Colorado y Negro; pero decía que quería mantener la paz
con los crstianos.

En marzo de 1779, Calpisquis que vivía en las sierras de Casuhatti. Cuando se acercó una
expedición a Salinas grandes los indios de la pampa convocaron a una Junta General. Lorenzo
Calpisquis participó en ese parlamento, una demostración de fuerzas, en los montes de Salinas
Grandes con los caciques Catruén (ranquel que vivía en Salinas Grandes), Lincopangui (vivía en
Cairo), Toró, Cactuquí , Catumilla y Cheuque huala (Changuegualá dice el doc.) con 600 indios
para impedir que fuera ya expedición de sal alguna a Salinas Grandes, prefirieron hacer ellos
incursiones a las fronteras; y delegaron al cac. Lincopán para que gestionara en Buenos Aires la paz
y libre comercio. A éste lo apresaron en la Guardia de Luján, porque lo tomaron como espía y lo
mandaron a las Isls Malvinas. (AGN,S.IX. 1-6-2 p.37s Y IX. 1-4-4 Doc 485). También el cac.
Cayupulqui fue apresado, cuando llegó hasta Buenos Aires (AGN. S.Ix. 1-6-5 p.164 y 1-4-3, p.39 y
83).
Y Buenos Aires prohibió todo comercio en la ciudad, lo que los indios tomaron como
declaración de guerra.
Sí, en Buenos Aires hubo clima de guerra y se abogaba por cerrar las fronteras con los
indios, impidiendo el comercio que solían hacer con el blanco. Betbezé, Sardén, Nicolás de
Quintana y Escribano propusieron establecer un Cantón en la Laguna de los Ranchos (Moncaut:
Ranchos p.75)
La alianza del cacique Lorenzo Calfilqui (AGN S. IX. 1-4-4) no pudo prosperar. El 10 de
diciembre de 1779 el virrey aprobó una formal entrada combinada (Ach.Mend-.Carp. 107). Vértiz
había consultado a los jefes miliares y prácticamente todos se inclinaron a llevarles a los indios una
guerra de exterminio. Sólo el fiscal decía que una propuesta de paz no podía desoírse. (AGN. S. IX.
1-6-2; Crivelli: Malones ¿Saqueo o estrategia?. en TH. No 283, Bs. As. enero 1991. p. 18)
Lincopangui había sido apresado como espía, para que no diese aviso a sus indios que una
expedición militar ya había salido a sorprender indios y estaban en las lagunas Cabeza de Buey y
Blanca Grande.
146
Los indios, conociendo los hechos, iniciaron entonces acciones vengativas. El 24 de
noviembre cayó el primer malón sobre la zona de Chascomús: otro sobre Río IVº (AGN. S. IX. 1
-4-3). En Navidad de 1879 700 indios con el cacique Cactuqui atacaron la Guardia del Monte. En
julio de 1780, Calfilqui maloneó por Cruz Alta (Córdoba). porque los pampas y ranqueles habían
hecho una alianza. (AGN. S. IX, 1 -4-3,f,61)
En agosto de 1780 tuvo lugar una junta general de 1.500 indios bajo la presidencia de
Calfilqui y de Guchulep (“valdiviano”) por los agravios y resolvieron dar golpes a la frontera y
luego enviar propuestas de paz. Así el 27 de agosto cayó un formidable malón sobre la zona de
Lujan al mando de Calfilqui, el Negro y el ranquel Quiliner; hasta indios chilenos y pehuenches se
les habían agregado; así eran unos 1000 indios, de los cuales mataron 50. (El Padre Salvaire:
Historia de la Virgen de Lujan, atribuyó la protección a laVirgen que los indios no hayan atacado el
poblado de Lujan. Se perdieron en la neblina. El cura anotó en el libro de difuntos 40 fallecidos,
agregando: "Los indios vinieron a vengarse."). El producto del malón se vendió en Carmen de
Patagones y en Chile.
Desde entonces, los indios se mantenían en estado de alerta haciendo ejercicios de armas
(Crivelli en Todo es Historia 1991 y AGN. IX. 1-7-4.
Al mismo tiempo la masa de ranqueles forcejó contra la agresividad del Gobernador de
Mendoza, Gral. José de Amigorena. Pero éste los desplazó de la Pampa y provocó la Guerrra
Pehuenche (Hux, Caciques Pehuenches, Ed. El Elefante Blanco, Bs. As. 1991) También hubo
malones en Melincué y Rojas.
Por la reinante sequía no hubo expedición punitiva. Efectivamente, los indios volvieron a
enviar emisarios para avisar a las autoridades de Lujan que ellos estaban dispuestos a concertar un
tratado de paz con la condición de que pusieran en libertad los presos en Buenos Aires, si no,
continuarían sus irrupciones". (AGN. S. IX. 1-6-2, f. 170) También Calpisqui mandó al cautivo
Zamora a Buenos Aires y el Virrey Vértiz lo reenvió con la propuesta de 16 artículos “inaceptables”
(Levaggi 1995 p.122ss) Desde las Sierras de Casuhatti Calfisqui mandó al cac. Guachán, alias
Maciel al piloto F. Viedma; pero su respuesta eran sólo barriles de aguardiente (Nacuzzi, 1998
p.150) .Otra visita a Carmen de Patagones, en junio de 1781 decía que Calpisqui estaba reunido con
los caciques Toro, Maciel, Catumilla, Villaviqui, Pancacín y Talquaquia. Pero después apareció
Juana, sobrina de Calpisqui para vender caballos y dar noticias del tío. Entonces mandaron peones
para rescatar cautivos. En otra oportunidad, Calpisqui ofreció ganado que había podido adquirir de
los ranqueles “nación amiga”, y daba noticias de sus desplazamientos y mudanzas de toldos.
(1781) El Gobierno de Buenos Aires no aceptó el ofrecimiento y por eso se preparó otro
malón. Calfilqui, Guchulep con el agregado de indios tehuelches del cacique Cabral se reunieron a
orillas del "Arroyo Pantanoso" (Tapalquén). En noviembre avanzaban bien armados y con cautela
hacia la tronera de Chascomús. No obstante, las tropas estaban alertas. Juan de Sardén los enfrentó
el 24 de noviembre y fue rechazado y salvó a la tropa del quemazón entrando en una laguna desde
donde se defendían a tiros. Los indios se retiraron al trote sin ser perseguidos. Por eso Sardén tuvo
que responder a un juicio militar y fue deportado a España.
Los indios presionaron, porque no habían aceptado propuestas de paz y por vengar afrentas
recibidas (Crivelli en TH 1 ..1991 da más detalles). Después de otro ataque a la frontera de
Melincúe (23.2.81), hubo nuevamente una gran junta de caciques de la zona: Catumilla, Falci,
Pañancio, Cayumán y 4 más con el cac. Toró (Zizur p.80), luego también Guachán (alias Maciel) y
Alcaluán, Chumiante, Llancagré y el hijo del difunto cac.. Lepín. Zizur menciona a Catruén de
Salinas Grandes quien había sufrido el secuestro de su padre; ese era emparentado con Calpisquis.
También Lorenzo López su sobrino intervino en las discusiones (Zizur p.80-92) Se ofrecieron
obsequis. Los ranqueles le dieron a Calpisqui un precioso poncho. Cayupulqui tenía sus toldos cerca
de las Sierras de la Ventana, algo distante de su hermano.
CALPISQUIS , EL LIDER INDISCUTIDO CONVOCA
En Febrero de 1780 Calpisquis, el lider indiscutible, renovó sus propuestas de paz, por un
cautivo enviado como emisario. Si no volvía antes de un mes con propuestas de paz, "Buenos Aires
sería atacado por todas partes".
147
El Virrey, que tuvo noticias de la Sublevación del cac. Tupac Amaru en Perú, mandó a
algunos prisioneros y una carta que contenía las condiciones para un tratado de paz. El 5 de abril
este emisario volvió con cautivas liberadas y como el Virrey se inclinó a hacer la paz, el Consejo de
Guerra aprobó que se hiciera un tratado de paz. Calfilqui pudo proponer sus condiciones. En
agosto de 1781 18 caciques hicieron una propuesta de paz. Entonces Vértiz envió al lenguaraz ofiial
Luis Ponce, a Sierra de la Ventana, anunciando que se haría de inmediato la paz. Entre tanto
Calpisqui hizo un viaje de dos días a las tolderías del Río Sauce para conseguir más cabllos.
En un comunicdo del 3 de Noviembre de 1781 leemos que el lenguaraz Faustino Medina
que en su oportunidad le habían entregado en Buenos Aires para hacer una gestión en la toldería, 11
chinas cautivas y tres indios, siendo el primero el cacique Cayupulqui, el segundo un sobrino de
éste y el tercero un indio llamado Lorenzo; además la mujer de Lorenzo, dos chinas y un indio más.
Que esto sucedió en la Guardia del Monte, de donde Cayupulqui y su sobrino se huyeron; que la
comitiva antes de llegar al arroyo del Salado fueron recibido por unos 30 indios armados de coleto y
lanza. Con ellos caminaron a los toldos. Estaban en peligro de ser atacados. Los indios no creyeron
en las proposiciones de paz y decían que los cristianos estaban siempre engañándolos Uno decía
que había que cortarle la cabeza por la matanza en “Los Cerrillos” donde murieron su padre y su
madre. Y lo agredió con un cuchillo, pero el emisario pudo escapar. (C.Moncaut Ranchos p. 130 s.)
El 12 de octubre partió hacia las tolderías de Casuhatti el piloto Pablo Zizur para devolver al
cacique Cayupulqui, para sellar un acuerdo de paz con los caciques de las Sierras, y explorar el
camino desde Luján al Fuerte de Carmen de Patagones. -La tropa de Biedma de Carmen de
Patagones expedicionaban en la Cordillera-. En realidad el cac. Pascual Cayupulqui había logrqado
escaparse de la prisión de la Guardia del Monte, donde le habían retenido. (Zizur 1781) De ese viaje
de Zizur tenemos un relato extenso (publicado en 1973 por Vignati). Dice que había encontrado
unos 60 toldos, 1000 indios de armas y otro tanto de chusma; mucha caballada y muchas vacas. Dos
meses permaneció Zizur allí: hubo parlamentos y momentos críticos. El 27 de julio de 1782 recién
se haría el acuerdo. Por el agravio hecho a Cayupulqui, su hermano, Lorenzo Calfilqui puso sus
objeciones. (AGN, S. IX. 16-3-6 Diario de Zizur y IX 9-8-3)
(1782)Finalmente se firmó el Tratado de paz, reproducido en Juan Mario Raone: Fortines
del desierto. 1969.1. p. 289)

"En la ciudad de la Santísima Trinidad, Puerto de Sta. María de Buenos Aires, a 27 días del
mes de julio de 1782. En consecuencia de lo dispuesto por el Exmo. Sor. Virrey con fecha del 15 del
corriente sobre los puntos que propone el cacique Pascual Cayupulqui en nombre de su hermano
Lorenzo Calpisquis para que se le conceda como preliminares de la que se está tratando. Hice
comparecer... y al cacique Cayupulqui para que en presencia de todos propusiera nuevamente los
partidos que por ahora solicitaba, para establecer la paz; y habiendo ejecutado por medio del
lenguaraz Almirón y reduciéndose a que se le permitiera a los indios de su nación "aucar" y potrear
en las campañas inmediatas (a la frontera) sin que se les incomode ni se les haga perjuicios por las
partidas exploradoras y guardias de la frontera, se acordó de común acuerdo en señalarle a dicho
cacique y a los suyos los parajes y límites hasta donde deben (pueden) llegar, con tal que no se
excedan de ellos que, con otras condiciones que se le propusieron, aceptó dicho cacique: son los
siguientes:
148
Respecto a que la extensión de estas campañas es dilatada y que franquea su utilidad a todas
las naciones de indios que las pueblan, sin perjuicio de nuestros usuales territorios, siempre que se
contengan en los que son a ellos proporcionados. se le concede al referido cacique y a su hermano
Lorenzo el que pueden potrear en las campañas incultas que "están a los frentes de los Fuertes de
Chascomús hastael Rincón de Tuyú y Corral de Vezino, desde el frente de los Ranchos hasta la
lguna de Camarones, del Fuerte del Monte hasta la Laguna Blanca y desde el frente de la Guardia
de Luján hasta el paraje llamado Palantelén en esta forma sin poder ocypar otras extensiones fuera
de los límites referidos por motivo alguno, y si lo hicieren, principalmente si pasaren de Palentelén
que es el camino de Salinas, deberán tenerse y tratarse como enemigos y como que fallasen a lo
estipulado.
"...Será del cargo del referido cacique y su hermano y desde luego se obligan a darnos avisos
anticipados siempre que los Indios Rancacheles (enemigos suyos) con quienes estamos en guerra,
intenten atacar nuestras fronteras y se comprometerán desde ahora a auxiliarnos recíprocamente
para hacerles la guerra a esta nación, atento a que, siendo contrarios de ambos partidos, sean
castigados con más facilidad por nuestras superiores fuerzas o reducidos a una paz general...
"Instruido por el lenguaraz palabra por palabra de lodo lo relacionado, ofrece el referido
cacique en prueba de su agradecimiento y satisfecho del buen trato, hacer venir a su hermano
Lorenzo a concluir enteramente las paces, trayendo en su compañía todos los cautivos y cautivas
que están entre ellos y cangearlos por los indios e indias que hay en esta Capital, aptos para
entregárselos y que no se comprendan los de clase de cristianos que por ese tratado queda negada su
extracción. Y asimismo ofrece auxiliar, por sí y por los suyos hasta el paraje de su destino, al
chasque que con pliego del Exmo. Sor.Virrey se dirige a los establecimientos de la Costa de
Patagones, asegurando que no debe quedar recelo en su conducción.
"De todo lo que aquí va expresado ha dado muestras dicho cacique de estar entendido,
haberlo aceptado y ofrecido su cumplimiento, sintiendo y manifestando con vivas demostraciones
no poder el mismo venir con su hermano Lorenzo y demás amigos a formalizar la paz por ser
preciso quedarse en los Toldos, para que sus indios se mantengan pacíficos. Y no teniendo que
agregar firmamos este tratado en dicho día. mes y año.
Diego de Salas - Jhp. Miguel Salazar - Matías Corro - Juan José Sarden - Francisco Leandro
Sosa" (AGN, S. IX, 30-8-3)

Los indios de Calfilqui exigían se reconociera como límite el río Salado y el Gobierno de
Buenos Aires quería vía libre a Carmen de Patagones, y ayuda en la guerra contra los ranqueles, al
mismo tiempo que el Gobernador de Mendoza. F. de Amigorena, quien llevaba la guerra con los
pehuenches.
Calfilqui mantenía, entretanto, buenas relaciones con Buenos Aires. En enero de 1783 visitó
al explorador capitán Basilio Villarino y le prometió acompañarlo desde su tierra hasta Valdivia ida
y vuelta y franquearle los caballos que necesitara. En marzo se hizo la expedición (AGN. IX. 16-4-
6). En cambio, se opusieron junto con los ranqueles a la nueva entrada de Juan José Sardén, quien
se disponía ir con 199 hombres a Salinas Grandes. Incluso, se produjo un choque armado en
Bragado, "batalla sin éxito", decía Salas al Virrey. (AGN. S. IX. 30-1-2)
Pero el Gral. Amigorena de Mendoza había realizado ya 4 expediciones contra los indios del
sur y Pinazo y Balcarce proponían una entrada general combinada de exterminio. Pero quizás por
eso los indios puelches y los ranqueles lanzaron nuevos malones contra la frontera: atacaron las
rutas de tránsito, en Chascomús y Magdalena (en mayo), en la Guardia de Lujan y Navarro y “La
Choza” (en agosto) y en septiembre a Río Cuarto. Se suspendió la expedición a Salinas Grandes.
Pero este era el año en que se exportaron más de un millón de cueros. Además el Gobernador de
Chile avisó que entre los hulliches y los de Maquehua se preparaba un malón a la pampa de Buenos
Aires.
VARIAS TENTATIVAS de los militares combinados
El 20 de agosto de 1783. al mismo tiempo que el Virrey Vértiz elaboraba un plan de entrada
general combinada, se confederaron ranqueles, pampas y tehuelches en malón sobre la frontera de
Lujan y Navarro, exigiendo la devolución de prisioneros notables y suspensión de expediciones a
149
Salinas Grandes, "sino allí nos veremos las caras" (AGN. S. IX, 1-5-1 y 1-6-2). Y el cacique
Charaví avisó al alcalde de Navarro que si no le enviaba su hermano, en Salinas Grandes "yo les
daré sal"(ib. 1-4-6). En tanto, el piloto Manuel Pinazo propuso efectuar una fuerte expedición:
batida grande con milicias de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, exactamente como lo iba a hacer
Manuel de Rosas y J. A. Roca un siglo más tarde. Pero la aprobación del Rey tardó un año. Así se
frustró por el momento la gestión por un tratado de paz.
Pero el Cnel. Balcarce entró con un total de 2.800 hombres (875 de Córdoba a las órdenes de
Sobrcmonte y 959 a las del comandante Amigorena de Mendoza) "para castigar a los indios".
Acusaban principalmente al cacique Calfilqui de haber violado el tratado de paz.
A pesar de que se había estudiado perfectamente la ubicación de sus toldos y el número de
sus indios (AGN. S. IX. 1 -7-4), pudo evadir el enfrentamiento. Desde Sierra de la Ventana mandó
una propuesta formal para concertar la paz (ib. 1-6-2. Carta de Balcarce al Virr ey Loreto). La tribu
de Catruén, sí, tuvo grandes pérdidas: como 100 bajas y 80 mujeres cautivadas
Y no desistió de esa su propuesta, aunque fueron invadidos otra vez por Juan de la Piedra
desde Carmen de Patagones, quien creó que sería tarea fácil sorprender a los serranos. A éste le
salió mal la cometida. Fue rodeado por los indios, los jefes apresados y sacrificados y los demás
soldados auxiliados con carne y escoltados para su regreso, a Carmen de Patagones, exigiendo canje
de prisioneros. Esto ocurrió en la segunda mitad de enero de 1784 (Documentación AGN. S. IX. 8-
1-16 y 16-4-2. Una época de muchos acontecimientos que aquí no pudimos detallar). El alférez
Lázaro Gómez era el que condujo la tropa de sobrevivientes a C. de Patagones y celebró allí un
último parlamento. Meses más tarde el cac. Calpìsqui dio libertad a los cautivos, entre ellos el padre
de J.M. de Rosas, el Tnte León Ortiz de Rosas.
Podría enumerar muchos tratados de paz que en esos años se han celebrado entre los
pehuenches y en Chile. Pero el de Lorenzo Calpisquis se sellará definitivamente en el año 1790 y
quedó en vigencia para todo el resto del gobierno colonial. Los indios, pues. toleraron las anuales
expediciones a Salinas Grandes.

En Junio de 1784 llegó una carta de España que decía que el Rey deseaba el exterminio de
esos bárbaros infieles (AGN. S.IX. 25-4-8), cuando anteriormente había recomendado buen trato y
amistad con los grupos indígenas. El Virrey Loreto, sucesor de José de Vértiz dispuso encarar el
exterminio. Al mismo tiempo que llegó esa carta, el cac. Calpisqui envió una de sus esposas, a
María Francisca, junta con un indio criollo de la Reducción que habían puesto los Padres Jesuitas
que se llamaba Joseph Llampallo y otros, para pedir el tratado de paz en nombre del cac. Calpisquis
y que los demás caciques estaban conformes. Que con él estaban los caciques Negro, Toró, Calfiao,
Catumillán y el sobrino Lorenzo que se llamaba también Catumillán, Pinsumia, Aculia, hermano del
cac. Negro y Maciel. Que 2000 indios estaban con Lorenzo Calpisquis.
En agosto llegó otra comitiva al Fuerte Ranchos con propuestas similares y pidiendo canje
de la mujer de Calpisquis, retenida como rehén, trayendo dos cautivos.
Entre tanto, el Virrey exigió la presencia de los caciques principales, enviando una propuesta
de paz de cuatro artículos. (AGN. IX. 1-7-4). También los caciques del Sur con Churlaquí pedían la
paz; que ya eran amigos los serranos. Que Lorenzo quería establecerse en Tapalquén, el Negro en
Sierra del Bolcán y otros en Sierra de la Ventana. El documento Nº 52 del Libro Ranchos de
C.Moncaut, fechado el 17 de Junio de1784. Que una comisión venía de la Sierra de la Ventana,
donde residía la tribu de Calpisquis y del cac. Negro, quien vivía con sus indios en otra sierra, más
adelante. Venían a pedir la paz . Avisaron que los indios de la parte de las Salinas querían hacer una
entrada, pero que el cac. Calfiqui los había “sostenido”. Retuvieron a los emisarios en Luján “hasta
que V.M. me avise qué debo hacer con ellos”.
Otro documento del 10 de Octubre de ese año, que otra partida había llegado, enviada por el
cac. Catumilla para que averiguasen si el Virrey hacía la paz solo con el cac. Lorenzo Calpisqui o
para todas “las naciones” y para rescatar dos sobrinas del cac. Catumilla.(C. Moncaut ib. p.175) El
documento Nº 55 el 1 de Noviembre del mismo año dice, que en la Sierra de la Ventana se habían
reunido todos los caciques principales y envíaron al cac. Negro, su hermano, también cacique, y
una respetable comitiva y que pedían permiso para ir a Buenos Aires a verse con el Sr. Virrey.
150
1787 Manuel Pinazo hizo una gran expedición a Salinas Grandes y nos dejó un notable
diario. Intervinieron 336 carretas, 22 carretillas y 9 carretones. El cac. Catruén, hermano del cac.
Calpisquis, con sus indios vino a su encuentro y les mandó un recado diciendo que los esperaba
para el trueque y comercio. Acudieron también los caciques Antonio y Truenquene. Sí, hubo
frecuentes encuentros pacíficos (Moncaut. p. 203 y 230)

Recién en 1790 se llegó a firmar la paz, coincidiendo con una expedición anual a Salinas
Grandes. Y ésta paz durará hasta 1810.
Uno de estos jefes expedicionarios camino a Salinas Grandes, el Capitán de Blandengues
Juan Antonio Hernández, tuvo un largo encuentro con el cacique Lorenzo Calfilqui. El 3 de mayo
de 1790 parlamentaron en la laguna Cabeza de Buey (Partido de Bolívar). El cacique traía 500
guerreros. Luego fueron al campo de Guaminí, donde convino el Capitán Juan Antonio Hernández
con 14 caciques (entre ellos Antequén, Catemilla, Quintún y Huechal AGN IX. 1-4-3))- en cinco
puntos, el principal, el reconocimiento de su territorio hasta el Río Salado. Para la redención de
cautivos usaron dineros provenientes de las limosnas reunidas por los Padres Mercedarios. El
juramento de los jefes españoles e indios se hizo según usanza de los indios '"dándose la mano y
levantándolas hacia el cielo". Los expedicionarios prometieron respetar sus tolderías al norte del
Bolcan, de Tandil, Sierra del Cuello, Cairo, Arroyo de Tapalquén (Tapalchén) y de la laguna
Tenemiche (Blanca Grande), donde criaban sus invernadas. El cacique Calfilqui (Calpisqui) será
reconocido como jefe de todas las pampas y "de esta nueva República" (sic). reconociendo como
límite el Río Salado y garantizando la libertad de comercio en la frontera, como se había estipulado
ya en un tratado de paz en 1742. (AGN IX 13-8-12 y 24-1-6; el Acuerdo de la Junta Superior de
Buenos Aires a su Majestad RAH Academia)
El 15 de Septiembre de 1890, el cacique Lorenzo Calfilqui (Calpisqui) viajó también a
Buenos Aires, donde se ratificó este tratado. Le acompañó el excautivo Blas Pedrosa, quien había
sido cautivo del cac. ranquel Antuán Este tratado de paz selló y concluyó la Guerra Puelche
Serrana de 1779 a 1790, figura entre los tratados internacionales de España. (AGN IX 24-6-8. un
diario de siete fojas. Abregú y Bertondo: Gran colección de tratados de paz: de España)
Juan A. Hernández, al elevar la documentación de su actuación, hacía ver al Virrey que era
necesario darles lo que les habían prometido, que así se avendrían otros caciques y tribus a la paz.
Recuerda que en Chile se hacían grandes gastos y esfuerzos en favor de la paz con los indios: que
allí funcionaba a expensas del Rey un colegio para los hijos de caciques y gastaban anualmente
muchas sumas en regalos durante los parlamentos, (ib.)
El Gobierno de Buenos Aires se alertó, ya en 1791, cuando supo que desde Villa Rica (en
Chile) habían llegado refuerzos a Calpisqui: los caciques Caneculú, Tapalasquén, Mari Coly,
Filungún y 96 huilliches que se asentaron junto a ellos en Tapalquén. El año siguiente se les unió
otro contingente: los caciques Sayi Ñancu (Román), Grani Hagüel y Caipe Güeyu (Priegue, en
ETNIA II 1. p. 6). Estos, durante la guerra pehuenche buscaron protección y ayuda. Hubo también
grandes parlamentos en San Carlos de Mendoza y en Negrete en Chile. Asimismo, el cacique
Calpisqui convocó a Salinas Grandes una gran junta de caciques, a la que acudieron, entre otros:
Tintibur. Caniupayún, Toro, Caripilún. Guayquiné, Quintrepí, Trecalén (el hijo de Calfuqueo),
Nahuelpán. Llancabuena, Gualquiné. Oquinagüel.y Epumer. Venían con pasaportes y señas: "Un
Peso Fuerte taladrado, colocado sobre el poncho a la altura del corazón" (Arch. Mendoza. 21-
3.1794). Deliberaron cómo pacificar a los pehuenches de Malargüé que estaban a las órdenes del
cacique Pichintur. apoyado por el gobierno mendocino. Este cacique, a su vez. había convocado a
una junta de paz. Pero estos movimientos pacifistas sirvieron sólo para reforzar las alianzas para la
guerra. Entonces, el gobierno de Mendoza mandó al Cap. F. Barros a una nueva expedición contra
las tribus del cacique gobernador de Barbareo, cac. Rayguán. El choque tuvo lugar en marzo de
1896 y el ataque de revancha en Malalhue, en abril del mismo año. Un grandioso parlamento
general, celebrado en Chillan en 1797, parecía haber finalizado la guerra pehuenche de medio siglo.
El gobernador Amigorena de Mendoza convocó, además, dos parlamentos, uno en 1798 en San
Carlos y otro, en 1799. en Malalhue (Malargüé).
151
Lorenzo Calfilqui en marzo de 1794 hizo una junta grande para dar su respuesta a los
caciques pehuenches animándo a los caciques Caniupayún y Carripilún, sus embajadores, a hacer la
paz. Más adelante ya no figuró entre los caciques : el cac. Lorenzo Calpisqis había fallecido en
1796. Su pariente,el cac. Quentrepí envió entonces un chasque a Buenos Aires para dar aviso de la
muerte del Cacique Lorenzo Calpisquis (AGN.IX. 1-5-2.p.2 y 1-6-5 p.570).
Bien merecería una biografía más completa. Sé que mis investigaciones no han sido
completas, ni se ha estudiado bien a fondo esa documentación de la época colonial, que a su vez
nunca fue asentada completa ni totalmente objetiva. Al parecer el sucesor inmediato de Calpisquis
era el cac. Quentrepí.
CAYUPULQUI, Lorenzo , hijo del cac. Lorenzo Calpisquis, arriba reseñado, aparece como
cacique en 1810 en el Diario del Cnel. P.A.García en oportunidad de su viaje a Salinas Grandes. (De
Angelis III p.231). A partir de la década del año 1820 se lo nombra con frecuencia. Después de la
malograda primera expedición del Gobernador Rodríguez contra los pampas, éstos, temiendo otras
medidas de fuerza, enviaron al cacique Cayupulqui, diplomático y versado en castellano a
entrevistarse con el Gobernador. Propuso un Parlamento de paz. P. A. García decía entonces que "el
cacique Cayupulqui hablaba con generalidades sin determinar el número de concurrentes ni el punto
en que encontrarse..." Por eso el Coronel mandó a su capitanejo Antiguán para que convocara a los
caciques a un parlamento en la Sierra Curacó (Olavarría) en la toldería del cacique Lincón.
Cayupulqui entre tanto quedaría detenido como rehén. Antiguán volvió muy pronto diciendo que
más de 15 caciques estaban dispuestos a concurrir. Por eso el Cnel. García emprendió su famosa
expedición pacífica a las Sierras de Tandil para proponer a los caciques pampas un tratado de paz.
Cayupulqui pudo acompañarlo e intervino favorablemente en las reuniones. (16.5.22)
Lamentablemente esa paz jurada duró poco. El "güinca Rodríguez" los hizo atacar de nuevo para
quitarles las tierras del sur hasta Tandil (Véase Lincón y Ancafilú). Otro hijo se llamaba Chisca,
1825 (AGN Biedma VII 10-4-14
Sabemos que a la par de la anarquía política la pampa fue convulsionada por diferentes
movimientos, particularmente por los chilenos J. M. Carrera y los hermanos Pincheira„ pero
también por la inmigración de varias tribus chilenas durante la Guerra a Muerte, la que
prácticamente se vino a proyectar sobre nuestras llanuras. El Gobernador M. Rodríguez quiso
dominar la situación por la fuerza. Al asumir J. M. de Rosas la Comandancia General de las tropas
bonaerenses, desempeñó también una gestión de pacificación por medio de "negocios de paz" o
parlamentos de paz. Efectivamente durante 1825 y 1826 se celebraron importantes concentraciones
y parlamentos de paz: Rosas en Tandil: (Arch. Hist. La Plata: Primer Congreso. v.III p.135). los
Hnos. Oyuelas en la zona de Bahía Blanca, en Epecuén y en la laguna de Guanaco. Cayupulqui
estuvo en Tandil donde fue regalado por Rosas. También Quilapán y Victoriano, caciques que son
llamados hijos del cacique Lorenzo, tíos(¿?) de este Cayupulqui. participaron en estos movimientos
pacifistas (AGN.Biedma S.VIII 10-4-14). Pero por la irrupción de unos 4.000 indios adictos a los
guerrilleros chilenos rompieron el orden y la paz. También el Gobierno chileno había mandado unos
1.000 indios patriotas a las órdenes de los caciques Melipán y Coñuepán, acompañados de un
regimiento de coraceros chilenos y vinieron en persecución de los realistas (Pincheirinos). El primer
choque se dio en Salinas Grandes y otro el 11.9.1826 en Los Toldos Viejos, en la cercanía de
Dolores. En el choque murieron más de un centenar. Allí yacía también el cadáver del cacique
Pascual Cayupulqui y otros parientes de Lorenzo Cayupulqui. Haciendas y familias fueron
arrebatados por los pincheiristas.
Poco después, el Cnel. Federico Rauch en su expedición punitiva alcanzó también a este
resto de indios, aunque no habían sido infieles a su compromiso.
(Etimología: Cayú- "seis flechas").
CALQUILLÁN, 1823, cac. ranquel que pertenecía al grupo del cac. Llanquetruz (IIº). El 25
de abril de 1823 firmó entre otros en la toldería de Hilgüe una solicitud dirigida al Gobernador
J.B.Busto de Córdoba, pidiendo interviniera para restablecer la paz turbada por el Gral. Carrera y la
indiada del Gral. Estanislado López de Santa Fe. En diciembre de 1825 asistió al parlamento de paz
en la Laguna del Guanaco, al sur de Córdoba y más tarde, en el Arroyo Pecuén. Pero durante la
Expedición al Desierto combinada en tres fracciones, le tocó luchar con Llanquetruz en la batalla de
152
las Acollaradas, el 16 de marzo de ese año. Más tarde lo encontramos nuevamente en gestiones de
paz y por consejo de J.M. de Rosas se radicó cerca del Fuerte Federación (hoy Junín) junto a su
suegro, el cac.Santiago Llanquelén.(AGN Biedma S.VII 10-4-14 y R.Pérez: Apuntes para la Hist.
De Junín p. 31) En un censo de dicha tribu figura con 26 indios de lanza, 21 mujeres y 20 niños; es
decir, la guerra los había reducido. Le esperaban aún grandes sufrimientos, porque en 1838 y en
1861 su gente fue atacada (ver Llanquelén). Sus últimos descendientes Manuela, Martín y Lorenza
Calquín estaban incorporados en la tribu del cacique Coliqueo en Los Toldos (Prov. Bs. As.).
Etim.: “Perla del Águila”
CALQUÍN (o Güille Calquen), 1830, cac. tehuelche. Para distinguirlo del homónimo
ranquel tenemos que tomar en cuenta su habitat al sur del Río Negro. Vivía junto al cac. Cayupán en
gran pobreza. Durante la Expedición al Desierto, la columna de J. M. de Rosas los atacó. Cayupán
fue muerto y Güillicalquín fue tomado prisionero por la campaña del Sarg. Mayor L. Ibáñez al
mando de 250 hombres. La sorpresa tuvo lugar el 16 de octubre de 1833. Mataron, según el parte, a
20 indios y apresaron a 75. En el primer momento Cayupán y Calquín escaparon, pero poco después
cayeron en la red. El hambre y el amor a las familias no les dejaron huir más lejos. Así se entregó
un centenar y los jefes indios, Catruén, Calfuén y Nahuelán. (AGN X. 27-5-5)
CALQUÍN, Martín, 1834, capitanejo del cac. Juan Catriel en Azul. Era sobrino del cacique
pampa. Algunos documentos lo nombran, señal de que se destacaba por su valor. El Gral I. Rivas lo
llamó “forajido”. (A.Valverde:Antecedentes.de Olavaria p.229). En 1856 se presentó con una
embajada en Salinas Grandes para conversar con Calfucurá (S.Avendaño: Memorias de un
Excautivo)
CALQUINCA, Don Nicolás, 1690, cac. huarpe de Mendoza, de la encomienda de Catalina
Roco (Arch. Mend.) Estaba casado con Pascuaza, originaria de las lagunas. Vivía en Cruz Alta
(Doc.13 de 1698) a orillas de la laguna de Guanacache; encomendado al Maestre de Campo D.
Francisco de Herraso. Tenía unos 40 años y le llamaban también Nicolás Talquinca.
CALQUITRÍN, capitanejo ranquel. 1840 se dice que era hermano de Quirón.
CALUBI NAVAN, 1573, cac.. comechingón del pueblo Calaba, Coscorrón, Córdoba
encomendado de Yrobe
CALUENDE, 1834, cac. tehuelche que figura en un tratado de paz concertado con el
Comandante S. Olivera (AGN. Biedma S.VII 10-4-14: 26.9.34)

CALVAÍN (CALVAÍN GUOR. Galván. Galbán, Calvan): 1844-1857 cacique general de los
ranqueles de Leuvucó. Era hijo mayor del famoso cacique Painé (Guorr) y hermano de los caciques
Mariano Rosas y Epugner. Esas biografías pueden completar los datos que aquí asentamos. En
compañía de su padre había sufrido la larga persecución que J. M. de Rosas a sus tribus, hasta que
Painé aceptó en 1840 un tratado de paz que los comisionados le ofrecieron en Azul. Las fuerzas del
cacique padre iban declinando, entonces Calvaín y Pichún (de la tribu de Toay) atendieron los
asuntos públicos. Después de la inesperada muerte del cacique Painé, organizó el espectacular
entierro con una inusitada turba de mujeres, que él señaló como brujas responsables de la muerte de
su padre. Así empezó su gobierno con autoridad indiscutida.
Desde que J. M. de Rosas tomó como blanco de sus guerras a los ranqueles y más desde que
éstos admitían la presencia y actividad política del refugiado Manuel Baigorria, hubo una serie de
expediciones, malones y choques; pero también muchos intentos de restablecer la paz que Painé
había firmado por sus emisarios en Azul y con Rosas, acosado por la guetrra sucitada por los
llamados unitarios. Sólo brevemente iremos señalando esa época infausta.
Poco antes de la muerte de Painé unos 70 ranqueles conducidos por Manuel Baigorria
invadieron la Provincia de Buenos Aires y fueron rechazados en el combate de Chañarito. Poco
después de la muerte de Painé (Sept. de 1844) trajeron un malón a Cabeza de Tigre.
Entre tanto, el cacique Calvaín reanudó las gestiones de un tratado de paz con el
Gobernador de Buenos Aires y más con el Gobernador de Córdoba, quien le pidió en carta del 21 de
Marzo de 1846 “continúe las paces como las llevaba su finado padre. Tengan cuidado de no invadir
en esta Provincia ni en San Luis; que las invasiones que ellos deben hacer han de ser sobre las
Provincias de Buenos Aires y Santa Fe, como Baigorria lo ejecutaba con una masa de novecientos
153
Indios y han regresado hoy, desde Güa Güaca a consecuencia de falta de agua y la mucha caballada
que se le murió”(Arch Córd. Gobº.T.200 p.438
El 1º de Febrero de 1845 se presentó en Azul una comisión encabezada por el hermano
menor del cacique, llamado Guichal con otros capitanejos. Pero las gestiones durarían más de un
año.
En el mismo mes Baigorria con los indios del cacique Pichún invadieron el sur de Santa Fe
(combate en el Zapallar, el 19.2.45); en Abril malonearon en la Provincia de San Luis; en
Septiembre (900 indios con Baigorria, Saa y puntanos refugiados) sobre el Arroyo del Medio y el
mismo mes en San José del Morro. Era la época en que el malón juntaba hacienda para el trueque
ilegal con Chile y para debilitar los recursos de las posiciones rosistas, a la vez que avanzaban las
tropas unitarias.
Parece que el cacique Calvaín no se dejó envolver en estos negocios. En Abril de 1846, el
cacique Quechusdeo había invadido a Achiras. El cacique Calvaín, entonces, ordenó apresarlo,
porque no quería perder las buenas relaciones con Córdoba. Pero dos meses más tarde, bajo la
influencia de los unitarios (Baigorria). se dispuso a invadir a Río Cuarto, acompañado de Pichún,
Guayquignerr y sus indios (Arch. Córd. Secc. Gob. T. 204 E, leg. 5 f. 273).
El 13 de Junio de 1846 se avisa que hacía quince días que los indios ranqueles tuvieron un
gran parlamento en lo del cacique Calvaín, decidiendo que se abstendrían a invadir especialmente a
la Provincia de Córdoba. (A.G.N. VII 1-3-2)
Rosas hizo un gran gesto con los unitarios puntanos, refugiados como Baigorria en la
pampa. En Octubre les dio un indulto general; así los tres hermanos Saa, Juan, Felipe y Francisco y
compañía abandonaron los toldos, dejando a Baigorria en gran confusión, como lo cuenta Avendaño
en sus Memorias (ed. 1999 p.133 ss). Calvaín se disgustó con Baigorria y pensaba matarlo; pero
Pichuín y Coliqueo se le opusieron vehementemente.
El 21 de Diciembre de 1846, volvieron al Azul importantes comisiones para ultimar las
gestiones de la paz ante el coronel Pedro Rosas y Belgrano; allí recibieron raciones, mientras
esperaban la respuesta del Gobernador Juan M. de Rosas. (AGN S.X. 20-10-2); al informar de la
llegada de la comisión, comunicó aquél a Rosas que ésta era conducida por "el hermano de Galván
y Güenchugnerr, hijo del finado cacique Painé". Ellos pidieron perdón y esperaban ponerse bajo la
protección de Su Excelencia. Además solicitaron 500 yeguas, porque tenían que obsequiar a los
caciques que habían venido de Mendoza y de Chile. Calvaín, al asumir la jefatura de las tribus
ranquelinas, parecía ser un hombre, de paz.
La respuesta de Rosas fue tajante: “Si no entregan a Baigorria, en vano piden protección”.
Ellos dijeron que no tenían instrucciones. Y Güichal, el hijo del cacique Pichún, como
cuñado del “Salvaje Unitario” Baigorria, propuso que éste se quedara entre ellos, ya que lo habían
abandonado los cristianos que habían estado con él y que lo consideraban “como una mujer” desde
que ellos eran las cabezas principales y los que se obligaban a guardar fidelidad, haciéndolos
obedecer. (A.G.N. S.VII 1-3-2 y 4-3-2; allí se hace relación de las cautivas que tanto Calvaín como
Pichún remitieron al Azul).
Los partes militares siguen también en 1848 informando sobre choques con invasiones
ranquelinas en la Provincia de Buenos Aires. El 28 de Febrero, el Cnel. Prudencio Arnold había
corrido una invasión en Horquetas de Saladillo del Rosario; el 1º de Marzo del mismo año el mismo
Coronel y el Cnel Vicente González rechazaron con su tropa el malón en El Zapallar . También en
Río Quinto y Laguna del Sarco maloneaban estos indios y fueron rechazados; pero en la
persecución toparon con el Regimiento de Dragones puntanos y masacraron a los desprevenidos de
San Luis.
Reinaldo Pastor, en su libro La Guerra con el indio en la Jurisdicción de San Luis (1942,
p.431) narra de otro malón del 17 de Febreo de 1849, en el Paso del Molle y Paso Lechuzo que
derrotó las tropas del Cnel Meriles. “Terrible derrota” llama a aquel encuentro. Y, página seguida,
cuenta de otra invasión del 26 de Diciembre del mismo año en Achiras y Pugios donde 300
soldados tuvieron que retroceder ante el empuje de 60 o 70 indios. En noviembre, mientras que los
indios avanzaban hacia San Luis, el Cautivo Santiago Avendaño huyó apresuradamente y llegó a
154
tiempo para dar el aviso en San Luis. En los capítulos IX y X de sus Memorias él mismo cuenta
con vivos colores su aventura en el camino a la libertad.
Durante la revolución libertadora de Urquiza (1851) el cacique Calvaín no quiso
apoyar a Rosas como otras tribus, y después de la caída de Rosas, durante el sitio de Buenos Aires,
tomó parte contra los porteños, lo que sería una constante en la historia ranquelina. En adelante
obedecería al coronel Manuel Baigorria. que fue destinado como jefe de la frontera al sur de
Córdoba y de San Luis (1854). Dada la amistad de Baigorria con los indios ranqueles y con la tribu
de Coliqueo en particular, esa frontera, comprometida con el Gral. J.J. de Urquiza y la
Confederación, quedaba en paz..No así el estado de Buenos Aires.
Los ranqueles no participaron en la batalla de Caseros, el 3 de Febrero de 1852. Pero
Urquizo, el vencedor de Caseros buscó en seguida el contacto con Baigorria y los indios ranqueles.
Lo llamó a Buenos Aires para un encuentro. En el día 11 de Septiembre estalló la Revolución
porteña contra Urquiza, Baigorria había llegado con cien indios y varios capitanejos, entre ellos el
capitanejo Coche, primo del cacique Calvaín. Después de largas conferencias le dijo en
confidencia: “Lo encargo de la frontera...” ( Memorias del Cnel. Manuel Baigorria.)

Desde entonces, Baigorria será el hombre que favorecería la paz con los indios. Según sus
consejos, Calvain y los ranqueles hicieron en 1854 un tratado de paz con el gobierno de Córdoba y
el Gobierno nacional (Arch. Histórico de la prov. de Córdoba, Gob. Tom. 239. p. 97s.).
En sus Memorias Baigorria detalla los difíciles parlamentos con el cacique Calvaín.
Finalmente el Gobernador de Córdoba pudo exclamar: “No habrá invasiones; Urquiza hizo un
tratado de paz”. En Mayo del año anterior Baigorria escribió al Gral Urquiza, que no pudo impedir
el último malón. Que estaba seguro solamente de Canué y de Coliqueo. El cacique Pichuín murió
el 25 de Mayo de 1855. Lo avisó el cacique Calvaín a Baigorria para que informara al Gobernador
de Córdoba. Baigorria estaba organizando su Regimiento 7º de Caballería para el servicio en la
frontera.
Buenos Aires que se había separado como estado propio de la Confederación, seguía
rechazando las invitaciones del Presidente J.J. de Urquiza a volver a la unidad nacional. Quiso
apoderarse de las indiadas , porque veía que Urquiza estaba en buenas relaciones con ellos.
Formó el Ejército de Operaciones del Sur e inició una serie de expediciones para someter las
tribus del Sur y del Oeste.1855 el mismo Cnel. Bartolomé Mitre quiso sorprender las tribus de
Catriel y de Cachul, pero fue él el sorprendido. Desde allí hubo una serie de batallas. El año 1857
se prepararon dos campañas, una contra los indios de Calfucurá a cargo del Cnel. N. Granada , que
tuvo que volver sin haber encontrado a los indios en Salinas Grandes. Y la otra expedición, a cargo
del Cnel Emilio Mitre, mientras los indios se comprometían a invadir la Provincia de Buenos Aires.
Dos veces invadieron la zona de Rojas y la de Pergamino, llegando hasta la plaza de ese pueblo.
Reunieron a 100 cautivos y 40.000 animales. En el Fortín Mercedes , el 30 de Agosto de 1857,
vencieron la guarnición, dejandolos en cueros.

El 10 de Enero de 1858 salió desde Médano Acha (Part. De Vedia) una columna de 2000
soldados al mando del Cnel Emilio Mitre para invadir a los ranqueles. Pero la sequía reinante y el
desconocimiento geográfico de los baqueanos y jefes les causaron grandes frustraciones. El 2 de
Febrero los indios de Coliqueo y de Calvaín estuvieron sobre los rastros de las tropas y de los
rodados de su artillería. Los observaron desde un monte, a 20 leguas de los toldos de Nagüelcheo.
Los vieron cansados, sedientos y con sus monturas aplastadas; pero no los atacaron. De todo dieron
aviso al Gral. Urquiza. El día 7, los vieron en Carrilauquen, a una legua del punto anterior. Les
tomaron un prisionero para llevarlo a presencia del cacique Calvaín. Vieron que tenían pocos
caballos, porque iban muriendo de sed. Ya habían abandonado seis piezas de artillería, armas y
municiones.. Luego los vieron retirarse desde Chamalcó, a 25 Km. al Sur de Río IVº. los sitiaron,
poniéndolos en hartos apuros.
De allí se produjo un fatal accidente: Los indios y caciques fueron a inspeccionar lo que los
porteños habían abandonado. Encontraron cañones, fusiles, cajones de munición, etc. El cacique
Calvaín quiso probar algún revólver e ingénuamente tiró sobre un envase de pólvora, lo que produjo
155
una gran explosión que causó la muerte a él y a 23 de sus compañeros. Esto ocurrió el 23 de Enero
de 1858. Grande fue el duelo del cual no tenemos descripción segura, como la mencionamos en el
terrible entierro de Painé, padre del cacique Calvaín. Sabemos que la mujer de Calvaín se escapó a
tiempo. (La Tribuna 17.4.58) Y los indios del capitanejo Llanquetruz y de Coliqueo se lanzaron en
persecución de los “brujos huincas”, y el 3l de enero rodearon la tropa deshecha de Emilio Mitre,
pero luego dejaron que la tropa diezmada se fuera.
A raíz de esta inesperada muerte, los jefes ranquelinos eligieron al hermano menor Mariano
Rosas como cacique general de ellos.
Los documentos nombran pocos de los hijos del cacique Calvaín; entre ellos al capitanejo
Manuel Pineda y a Felipe Mariano Rosas, habido de la Rosana Saa de cuya vida informa la revista
Todo es Historia, Nº 130 (1978. p. 23) Juana Calván 1870-1942 se casó en segundas nupcias con el
cacique Luis Baigorria ( ver Lucho Baigorrita) El árbol genealógico de J.C. Depetris enumera 12
hijos. (W. Cazenave: "La última princesa ranquelina. Marcelina Baigorria de Urquiza", en Rev.
Universitaria, Sta. Rosa. La Pampa. Nº 7. 1984)
CALVEZ, 1751, cac. araucano chileno a quien visitó el P. Haevstadt (Jesuita)
CALVI CHARABA, 1573, cac. comechingón de Calli Hula Sacat, en Chila, Córdoba;
encomendado de Yrobe (A.Montes, 1954 p.66)
Callanque ver Cayanque
Callaupacatapa, 1574, cac. huarpe de un pueblo de las lagunas de Guanacaze (sic);
encomendado de Juana de Cueva (J.T. Medina, 1901 T.XV p.405)
CALLIMIL (Cayumill), 1790, capitanejo serrano de la agrupación del cac. Lorenzo
Calpisquis. Lo encontró Hernández en su expedición en Cabeza de Buey. 1832 estuvo entre los
borogas, acompañando a los caciques Rondeao y Melín en una expedición dirigida por el Cnel. M.
Delgado. (AGN.S.X. 27-7-6)
Etim.: Solo oro; oro puro
CALLÓN THUEREN, 1833, cac. pampa que estuvo en el Arroyo Cahuinca, en el combate
de Pelicura (Del Valle: Recordando el Pasado P.13)
CA MA, 1573, cac.. comechingón de Lama Sacat en Quitecito, Córdob; encomendado de
Cabrera. (Montes p.49)
CAMARGO,1868, capitanejo ranquel, lenguaraz de la tribu de Mariano Rosas En Nov. de
1868 participó en un malón sobre La Paz (Mend.), dirigido por el cac.. Epugner. (Pastor: La guerra
con el indio..San Luis p. 107).
CAMBIS CAMBIS, 1783, cac. de los manzaneros (Neuquén), que conocemos por
testimonio de un cautivo (Extraigas: Fuerte del Río Negro p.239)
Camié ver Canué
CAMILEO, 1870, cac. ranquel de la agrupación del cac.Baigorrita. 1878/79 fueron
desplazados de su tierra pampeana, Tenía sus toldos entonces cerca de Yguén Cayupen (Olascoaga
1930 II p.31) Etimol: Ca-otro; leo-leufú-río.
CAMONALLAQUEN o Camillaguien), 1780, cac. huilliche. Vivía al Oeste del Río Negro.
Era hermano del cac. Antequín (Terrera). Luis de la Cruz lo encontró en 1806 con el cac. Carripilún.
CAMIN CHARABA, 1584, cac. comechingón de Chirin Yaco, Copacabana, Cord.;
encomendado de Yames. (Montes p. 46 ).
CAMIN, 1573, cac. comechingón de Camincis Sacat, localidad de la Higuerita, Córdoba:
encomendado de Espinosa (Montes p. 46)
CAMINCHA, 1562, cac. huarpe o comechingón de las lagunas del Rosario (S. Luis);
encomendado de Juan de Cuevas (J.T.Medina, T. XVI p.208)
CAMINTA, 1612, cac. comechingón de Malacara, Malancha, San Luis; encomendado de
Quevedo (Montes p.78)
CAMINTA NAURE, 1602, cac. de la nación “Savaletes o Jauleres”. Algunos indios de su
tribu fueron trasladados a la estancia de Guaclira (hoy Nono) en la Sierra Grande de Córdoba. (P.
Cabrera: País de San Luis p.242)
CAMPAMPEN, 1582, figura en el repartimiento de los indios de la Jurisdicción de Buenos
Aires por Juan de Garay. Su tribu se llamaba Nación Ajay”.
156
CAMPAYÚN ver Caniupayún
CAMPIN, 1830, cac. pehuenche que entonces actuó con los hermanos Pincheiras en la zona
de Mendoza (Rusconi IV p.78)
CAMPO AYLO, 1573, cac. comechingón de Escoba Sacat, Cruz del Eje, Córdoba;
encomendado de Luna (A. Montes p.48)
CAMPOS, Luciano, 1850, capitanejo de la tribu del cacique Melinao. Era Teniente de
caballería y lenguaraz siempre fiel. (AGN. S.X. 19-8-2)
CAMPO, 1928, cac. ranquel en La Pampa (ver Depetris)
CAMPUMIL (o Diempumil) 1863, capitanejo de la tribu de Ignacio Coliqueo (A.Mitre
T.XXIV p. 103) Desempeñó varias comisiones y durante la fundación de 9 de Julio (1863)
exploraba los horizontes del Oeste.
CANÁ, 1825, cac. tehuelche (AGN. Biedma S.VII. 10-4-14)
CANABALLÓN, 1790, cac. puelche serrano que figura en el tratado de paz del cac..
Lorenzo Calpisqui.
CANA HENÁ, 1852, capitanejo salinero. Figura en la lista de los caciques y capitanejos
obsequiados en Bahía Blanca, el 7 de enero de ese año, en vísperas de “Caseros”..
CANALES, Juan (apellido español), 1877, capitanejo de los carrileros; luego servía al cac.
Namuncurá. En 1877 se separó de él “por malos tratos”. 1881 figura con un piquete de sus conas en
el Regimiento de Exploradores del “Desierto”. Los misioneros Mons. Espinosa y el P. Salvaire los
hallaron con sus familias junto a la tribu de Manuel Grande. Entre los bautizados nombra también al
capitanejo Juan Canales (Espinosa: Diario p. 121). Concluyó sus días en Carhué o en Gral Acha.
CANALES, Martín, 1871, capitanejo de los carrileros o sea del cac. Chipitruz. Después del
atropello que sufrieron con su cacique en la batalla de la laguna de Burgos, en Mayo de 1871, huyó
a Salinas Grandes. Figura también en el gran documento de Bernardo Namuncurá con fecha 3 de
Junio de 1873, que debía ser un tratado de paz.
CANCHAL, 1710, cac. puntano a quien se acusó de haber atacado la tropa de carretas de
Francisco Quiroga (Arch, de San Luis: 20.12.1710) Se dice en el testimonio del excautivo que
estaban en tren de maloquear a Yahatti y a Mayupilquiyá.
CANCHULETA (o Archuleta) 1562, jefe de varias tribus de la provincia de Conlara
(S.Luis) Fue tomado en encomienda por Francisco Muñiz. 1605 residía cerca de San Luis (a no ser
que ese era un cacique homónimo) Cabrera:Aborígenes del País del Cuyo p.96 y Núñez: San Luis I.
p.60
CANECULÚ, 1791, cac. chileno de Villa Rica quien se incorporó en Tapalquén a la
obediencia del cac. Lorenzo Calpisquis. (Colomer en Lehmann)
CANEU PAYÚN (o Canapaiún, Caniupayún, Comepayún), 1774, cacique ranquel,
Gobernador en la Pampa muy respetado. Caneupí y él avanzaban con Nahuel Payún. Ese año
apresaron a Nahuel Pan en Buenos Aires y saquearon sus toldos. Caneupayún se presentó como
rehén y ofrecióse con la promesa canjear cautivas por los prisioneros
Caneupayún vivía en 1776 en Ampiel, junto a Güigüiante en Chin, donde lo censó Diego de
las Casas. Tenía 15 toldos. Tucante y Rutilante eran dos de sus hermanos. Participó también en la
Guerra Pehuenche e invadió una vez la Provincia de Córdoba. (De Angelis IV. p.584). Durante esa
guerra fue expulsado, igual como Llanquetruz y sus tribus por la expedición brava del Gobernador
de Mendoza José de Amigorena auxiliado por los indios de Malalhué, en 1800. A partir de allí
vivían entre los huilliches del Neuquén. Llanquetruz se constituyó toqui y lider en esa guerra; pero
fue muerto el 16 de diciembre de 1788. Caniupayún fue elegido su sucesor con residencia en
Barbarco, de Neuquén. (Arch Mend. Carp 39:Julio de 1788). Inmediatamente organizó una
expedición de venganza, sin estimar el rigor del invierno. Atacaron a Currilipi en El Campanario; le
robaron haciendas . El Piloto Manuel Pinazo de Buenos Aires , en 1786 y 1788 hizo sendas
expediciones a Salinas Grandes. Allí encontró al cac. Caneupayún e hizo un tratado de paz con él y
sus indios (AGN IX 1-5-9).No sé en qué momento se unió con el cac. Gobernador de Barbarco
Apenas le informaron del malón al cac. gobernador Pinchitruz de Malalhué, salió con 300
hombres en auxilio de sus parientes en el Campanario. Parece que no entraron en batalla; pero
salvaron lo que se podía salvar. El 9 de Julio de 1790 se tuvo noticia de otro avance de los huilliches
157
y ranqueles con un contingente de 1500 indios y un refuerzo de las tribus de Valdivia y del Fuerte
Santa Bárbará. El Capitán Francisco Barros de Mendoza, en cambio, acompañó a los pehuenches de
Malalhué, apoyándolos con 50 trabuqueros en su búsqueda del enemigo. Fue esa la época de mayor
intensidad del encono de los pehuenches y la guerra no amainó hasta que no habían eliminado a los
caciques principales.
En 1792 y en 1794 encabezó una célebre embajada para ofrcer la paz de parete de los
huilliches y ranqueles. En Mayo de 1794, Canuepayún pudo intervenir para que los ranqueles del
cacique Carripilún aceptaran también la paz que se había sellado con los de Malalhué. (Arch.
Mend. Carp 39: 10.3.94). En Chile se inició un gran movimiento para lograr la paz entre todos los
araucanos.
Ese mismo año murió Caniupayún, víctima de la peste y también su lenguaraz Julián de
Valdivia. El 27 de noviembre llegó la noticia a Mendoza (Arch Mend. Doc. 7 y 13) .
Le sucedió el cac. Rayguán como cacique gobernador de los ranqueles y huilliches en
Barbarco. El Virrey Arredondo escribió en su informe a su sucesor que la paz daba frutos, que el
cacique Caniupayún, sintiéndose en transe de muerte, se presentó a la Guardia de Luján (hoy
Mercedes Bs.As.), donde pidió el bautismo. Fue sepultado en la capilla del Fuerte (Tabossi,
Ricardo; Historia de la Guardia de Luján, La Plata 1969 p. 141)
Etimol.: Payún-barba; caniu- nueva o come-hermosa.
CANEOVELLÁN, Ignacio, 1859, capitanejo boroga del cac. Andrés Raninqueo (AGN
S.VII 14-4-1 T.157)
CANGAPOL ver Cacapol
CANGUAL, cac pampa (querandí) 1582 o un poco más tarde. El encomendero de la
Reducción de San Josef sobre el Río de Areco, a 18 leguas de Buenos Aires escribió al Gobernador:
“..Me han traído a un cacique,llamado Cangual con diez vasallos” Habrán sido más. Quizás era
hermano del cac . Cagual junto al cac. José Bagual (José Peluso: La Reducción de San José del cac
Don Juan Vagual, ed. Capilla del Monte 1954 folleto)
CANI ANTIG (o Canü ante, Canián), 1833, caciquilla pampa, quien acompañó a J.M. de
Rosas en su Expedición al Desierto. Este habla de su gratificación en su Diario, el 19 de Julio de
1833 (AGN S.X. 25-5.1). También otros documentos lo mencionan como cacique amigo junto al
cac.. Calfiao (S.X. 24-9-1) Etimol: antü-sol; caniú- nuevo (“sol nuevo”)
CANICUL, Francisco, 1970, cac. de Huechulafquén, Lago Paimun y Lago Epulafquén en
la Prov. de Neuquén. con 30 familias. (Sister Hilger p.351)
CANI CURÁ, Bartolomé, 1703, capitanejo puelche-poya ya anciano de Nahuel Huapí. El
Misionero R.P. Felipe Laguna (o van der Meeren) le enseñó las oraciones y la doctrina y luego fue
bautizado. El sacerdote aprendió de él algo de su dialecto (Campos Menchaca: Nahuel Buta p.412)
CANIG COLO (o Caneculu), 1806, cac. huilliche de Guechuguebún, al que conoció el
explorador Luis de la Cruz durante su viaje por la pampa. En su relato o diario habla de él, de sus
vestidos, armas y costumbres. Canigcolo le contó también detalles de la Guerra Pehuenche. Había
guerreado junto con los huilliches y llanistas, enfrentándose con los pehuenches mendocinos. 1791
se encontró con el cacique Lorenzo Calpisquis en Tapalquén. Hacía cuatro meses que habia venido
de Villa Rica con los caciques Topolasquén, Maricoly y Fitugún. (De Angelis I. p. 153 y Revista
ETNIA Nº 3, 1966 Nota 16) El cacique Manquel decía al viajero Dupuy que sus antepasados
habían peleado a los huilliches a los que gobernaba en esos años el cac. Canigcolo.
El 13 de febrero de 1825, el francés Dupui, al visitar cerca de Patagones los toldos del
cac. Chulaquín, encontró también siete toldos de Canicó y cuatro de Maricol, que creo, se
identifican con los ya nombrados (AGN S.VII 10-4-14)
Etim.: Colo Colo- gato montés; caniu-pichón de, nuevo.
CANI GUÁN (o Cani huán, Caniuán), 1792, cac. pehuenche de la gran familia del cac.
Ancanamún. Era hermano del cac. Pichintur y de otros famosos caciques de la Guerra Pehuenche.
Vivía por Malalhué (Mend.) De él se dice que era muy inteligente y que sabía castellano. A través
de documentos mendocinos del gobernador de Amigorena y de Esquivel Aldao sabemos bastante de
la historia que le tocó vivir. (ver Amigorena, Pichintur..) Esas tribus fueron sometidos violentamente
por las primeras expediciones del Maestre de Campo y gobernasdor José de Amigorena. Luego fue
158
integrado en las expediciones contra los indios pampas y contra los huilliches de Llanquetruz.
Durante un malón de revancha de los huilliches a Malargüé, 1787, murió el gran cacique
Ancanamún, afectado de viruela. Amigorena dirigió la elección de su sucesor que sería Pichintrur
(hermano de Canighuán). Ése rogó entonces a su hermano que él aceptase el gobierno. Pero ese le
replicó, que siendo mayor entre los hermanos, le correspondía el cargo y la insignia. Bajo la jefatura
de Pichintur (1787 – 1796) hubo una serie de malocas y expediciones militares. 1788, a las órdenes
de F. Esquivel Aldao; en 1790 con F. Barros y 1792 con su primo, el cacique Currilipí. Asistió
también a varios parlamentos de pacificación. Pero en 1795, estando en comisión y de visita en los
toldos de Barbarco, Canighuán murió a manos traidoras del cac. Rayguán (Arch Mend.
16.12.95). Rayguán aprovechó este hecho para mayores venganzas, pues, “desde que había muerto
el cacique Caniguan, no ha cesado Rayguán de mandar correos a Pichintur, invitándolo que viniera,
porque quería matar “ a los brujos” que habían envenenado a su hermano Caniguán. Así éste fue
con cien hombres, pero Rayguán le tendió una celada: lo atacó con 30 conas”. Pinchitur escapó
herido en su cuerpo, pero más herido en el alma. En seguida buscó auxilio para vengarse. Rayguán
a su vez, buscó nuevas alianzas y se presentó a las autoridades chilenas de Los Angeles, porque
estaba en guerra desde la visita de Caniguán en sus toldos. Las tensiones de los dos bandos y de las
dos autoridades, de Mendoza y de Los Angeles, de Chile y del Virreinato de la Plata, -que no es el
lugar para reseñar éstas-. Caniguán murió en 1796 y poco después su hermano Pichintur. En 1797
murió también el cac..gobernador de los huilliches, J. Rayguán (Arch. Mend. Carp. 30 Doc. 1; 9;
15; y 32)
CANI GURRI (Canigner, Canugur, Coñegner), 1776, cac. pampa ranquel, que vivía en
Renancó (Huinca Renancó) Prov. de Córdoba. Según el censista Diego de las Casas tenía entonces
20 toldos (De Angelis IV 584). 1797 asistió al parlamento de reconciliación entre ranqueles y
pehuenhes en Malalhué. Con el mismo fin acompañó, en 1799, al cac. Carripilún. Las noticias de
Canigner son ralas. En 1826 aparece el mismo nombre, quizás el hijo de éste, pues el Cnel.
Federico Rauch en su expedición a la Sierra de la Ventana y al Río Sauce Grande (Pecuén),
Canigner estuvo con el cacique Calü Macum; pero creo que se escapó del masacre de Rauch y de
sus indios aliados.
Etimol: “Cachorro de zorro”
CANI HONA 1573, cac. comechingón de Anquila, en Cruz del Eje, Córdoba; encomendado
de Espinosa. (Montes p.55)
CANI HUAN, 1792, cac. huilliche de Neuquén. F. Esquivel Aldao lo nombra como cacique
rebelde del Neuquén, de manera que no debe confundirse con Caniguán de Malalhué (Arch Mend.
5.5.1792).
CANILAO, 1830, cac. que participó en el parlamento de Tandil (Fernández, 2000 p.18
CANILEM,, 1748, cac. serrano (puelche). Lo nombra el misionero R.P.Stroebel en su
memoria sobre la Reducción de los Pampas y la Historia de los Abipones. Vol.II p.72 y su carta del
14 de enero de 1748.
Etimol: “Renuevo de bosque”
CANILIÉ, Caniló), 1822, cac. huilliche de la agrupación del cac. Negro al que acompañó
ese año al parlamento de paz, ofrecido por el Cnel. P.A.García en nombre de la Prov. de Buenos
Aires, al pie de la Sierra de la Ventana. En las discusiones mostraba aversión a los indios aucas y
reclamaba como propiedad las tierras del Tuyú y de San Antonio. Era compañero de los caciques
Napolo y Sebastián (Terrera).
CANILIPAIGUEN, 1785, según el Diario del piloto Manuel Pinazo sobre la expedición a
Salinas Grandes, este cacique se hallaba en Salinas Grandes (AGN S.IX. 1-4-2)
CANILÓ (o Canolo,Cañolo) 1852, capitanejo salinero. Murió en Pichi Carhué (Atracán)
junto a los capitanejos Anoney y Calfumor en el ataque del Cnel. M.Freyre, el 17 de octubre de
1878 (Del Valle:Recordando el Pasado p. 366; Olascoaga II p.52
CANIUMUR (o Caniu gner), 1760, estuvo en Lonquimay, igual que Traypayán.
(Reducciones de Chile)
CANI PIL,1787, cac. pehuenche, amigo del cac. Llanquetruz Iº
Etimol: Caniú- pichon o pequeño; pillán-diablo
159
CANISIÁN, 1788, cac. pehuenche que cita Esquivel Aldao en su diario de la expedición de
1788.
CANISOLO,1582, cac. que figura en el repartimiento de indios de Juan de Garay en el
distrito de Buenos Aires. Lo anotan como “chana”
CANIÚ, 1793,cac. araucano de Rahué (Chile), quien favoreció mucho al misionero
R.P.Alday. Era la época de grandes parlamentos para alcanzar la paz definitiva. En un parlamento
público decía que cedía un pedazo de tierra para el establecimiento de su misión. (A. Noggler:
Vierhundert Jahre Araucanermisisión (400 años de Misión Araucana) 1973 p. 207)
CANIÚ, 1833, cac. ranquel de la Pampa. Durante la Expedición combinada al Desierto fue
tomado preso por la División que capitaneaba Juan M. De Rosas. En sus Memorias, Juan Cornell
precisa que los caciques Cañuante y Calfiao vivían a 7 leguas distantes de Tandil cerca del Arroyo
Colongueyú. Para atacarlos se decía que se habían alzado o querían alzarse. Las tropas de Bahía
Blanca al mando de Del Valle y Francisco Sosa (Pancho el Ñato) les dieron una sorpresa en sus
tolderías; prácticamente mataron a toda la indiada, fuera de unos seis u ocho: Cautivaron a los
caciques y familiares. El Arroyo se llama desde entonces “de las Calaveras”. Cornell finaliza su
relato diciendo: “Pancho cometió desórdenes sin que Del Valle pudiera estorbarlo, con las familias
desgraciadas, que ruboriza el decirlo” Yo creo que hay engaño y falsedad en estos testimonios. Ya
en 1830 habían sido estos indios por las tropas de Bahía Blanca, que venía de regreso de una
expedición contra el cac.Chocorí. Calfiao, Maycá, Petí y Cañuante se presentaron en paz a los
expedicionarios y, a sus acusaciones de haber robado, se excusaron y afirmaron de no haberlo
hecho. Además los aprovisionaron con 200 vacas. Pasados cinco días, el Mayor Villalba con 90
hombres y los indios tehuelches del cac.. Felipe los atacaron, el 29 y 30 de Abril de 1830. Esa
madrugada hicieron una gran matanza: 140 indios, entre ellos mataron a los caciques Vilcay,
Yanquelén y el capitanejo Tralca y apresaron 180 chinas, 87 chicos u 37 chicas. El parte de la
acción hace notar que hasta las mujeres habían peleado. Cañiuanti no había estado en su toldo del
Arroyo Colangueyu, pero sufrió esa otra afrenta 1a que arriba mencionamos.
CANIÚ, 1830, hijo menor del cac. picunche Raihue (Raique) que poblaba Chacal Mallín, de
Mendoza.
De éste cacique tenemos hermosa información por las Memorias del Excautivo Santiago
Avendaño. De él pues citaré las partes que me parecían más intresantes: Página 89 de la Edición de
1999 dice en una página autobiográfica: “Fui raptado por una invasión de indios ranqueles, el día 15
de Marzo de 1842, en un establecimiento rural al sur de la Provincia de Santa Fe. Tenía entonces
exactamente 7 años, 7 meses y 21 días, cuando fui arrancado a mis padres. Papá se llamaba
Domingo Avendaño y Mamá, Felipa Lefebre. Eramos cinco hermanos, Juan, José, Andrés, Fausto y
yo. Los mayores me enseñaon a leer, porque no había escuela en el vecindario. Yo era el menor de
la familia. Había nacido el 24 de Julio de 1834. Luego supe que la invasión había sido encabezada
por los caciques Coliqueo, Painé, Nahuelcheo, Anequeo, Quechudeo, Caniu Cal, Llemulhué,
Guenucal y otros, cuyos nombres olvidé
Al cabo de unos días de angustia y padecimientos llegué a parar en la casa del cacique
Caniú (o Caniu Cal). Este llegó a quererme como a un hijo y yo también le daba el nombre de
padre. La india que me crió se llamaba Pichi Quintuy. Tenía un hijo de unos 20 a 25 años de edad,
fruto de su primer matrimonio Fue esposada en segundas nupcias con su cuñado Caniú Calquín
(hermano legítimo del primer marido). De éste tenía cuatrto hijos: el primero, llamado Llanquei,
tenía entonces 12 o 13 años de edad. Enfermó de repente..no se pudo parar la infección. El segundo
se llamaba Ñandú Anté, Este vive aún. A este siguió una mujer, llamada Güomay-Calquin, que
quiere decir llora el aguilucho. El último y curto hijo se llamaba Mulai Ñandú. Le dieron también
un nombre castellano Antonio Lucero. Estos que sobreviven forman hoy un Lof (caserío o
vecindario), asociados a sus deudos más inmediatos: Levipang, Huentú y Quintulem. Estos son tres
cabezas de familias (lonco) y residen en las faldas del bosque llamado Quenquinor Mamuil (Monte
Rodeado), cuyo distrito está lindando por el Este con el de Vicha Trumé (Juncal Grande); por el
Nor Este con Tromé Rau; por el Nor Oeste con Poitá Güé; por el Oeste con Palao manca
(Mancarrón gateado) y por el Sur Oeste con Mutrénquelú (clavado). Y por el Sur lindan con la costa
160
del gran bosque, que se extiende hasta más allá de Bahía Blanca. En otras páginas contaré mis
convivencias y mis muchas observaciones o averiguaciones entre estos indios.
Permanecí en esta tribu 7 años, 7 meses y 14 días, hasta que busqué mi salvación en la
fuga, que emprendí el 1º de noviembre de 1849, año venturoso y felñiz. Bendita la Divina
Providencia que me condujo en una veloz carrera a caballo hasta la patria…...”
En la pagina 99 habla del padre del cac. Caniú, cuya triste historia le ha contado.
“Rahué , un cacique de mucha nombradía, se había segregado de la nación picunche y pobló las
tierras de Chacal Mallín, al sur de Mendoza . Este cacique tenía dos esposas. De la mayor tenía dos
hijos. La menor no tuvo hijo alguno. …El hijo segundo del cac. Raihué se llamaba Caniú. Cuando
tenía unos 15 años, fue solicitado por el General Dn. José de Aldao para que fuese educado en la
ciudad de Mendoza y sirviera de “regüel”. Allí se lo trató a Caniú de un modo muy satisfactorio
durante tres años de paz…Su padre estaba lejos de pensar que el cúmulo de riquezas que se había
acumulado lo arrastraría tan pronto a la perdición.” Después habla de un movimiento entre los
indios y una revolución y cambio de gobernador en Mendoza. El joven Caniú se encaminó para
incorporarse a su padre. De lejos veía polvaredas en el llano grandes polvaredas de un malón y en el
patio encontró a su padre asesinado; su toldo hecho pedazos, las petacas abiertas y rotas. No halló ni
vestigios de la hacienda , ni halló alma viviente en aquel recinto, hecho un cuadro de horror.
Después de enterrar a diez de los muertos en tormo a su casa, se encaminó a buscar a sus parientes y
encontró a su madre, a su hermano Epiú y a la famila de él, en el Cerro Nevado. Habla brvemente
de la desastrosa traición de Neculmán y los Pincheirs en Chacay, el 11 de Junio de 1830 y del
Asalto de Masallé y la destrucción de las tribus de borogas (1834/36, vuelve, en página 155 a hablar
de su padre adoptivo, el cac.. Caniú, quien entre tanto se había ubicado entre los ranqueles de
Poitahué, pues su esposa era viuda en su primer matrimonio, cuyo esposo había sido primo del cac.
Llanquetruz.
También dice que Caniú era hermano del cac. Calei, que ambos eran poderosos. Su
mujer se llamaba Huechofán
Al empezar el capulo de la fuga (p.155) habló que extrañaba a su verdadera familia;
pero también recordaba como lo estimaba el cacique Caniú Calquín. “ En momentos de familiaridad
me decía o una sola vez: Hijo, vos vas a ser un gran hombre. Cuando seas maduro vas a tener una
palma en tus manos. Nuestra suerte va depender de vos. Sabes hablar en la lengua nuestra como si
fueras indio y hablas con el papel (lees) como si hablaras con alguien…Hoy sos un hijo tan querido
que te dejo comer de mi plato conmigo; te duermes cuando te da la gana y antes, cuando vivía la
finada esposa te dormías con la cabeza en sus faldas. Te llamamos nuestro hijo y te enseñamos que
dijeras padre y madre a nosotros…Como más de una vez mi padre adoptivo me había dicho que
cuando me casara, sería hombre libre y entonces podría ir a visitar a mis padres; yo creía que esto
no era más que un chiste. Y la sola consideración de que mis padres tal vez habían sucumbido por la
pesadumbre de mi cautiverio, me hacía renunciar a la idea de verlos otra vez.
Omitimos más textos, porque ya está caracterizado el cac. Caniú, Santiaguito decía (en
p. 159) “no omití mis plegarias a Dios desde que fui cautivado, el 16 de marzo de 1842 , hasta que
salí a la ciudad de San Luis el 7 de noviembre de 1849.
En su segunda parte que titulamos Usos y Costumbres de los indios de la Pampa, a
partir de la p. 111 en más de 30 páginas habla de lo que ha sufrido la esposa de Güenucal, hijo de
Caniucal, en 1843 por tomarla como bruja; pues cuando brotó una epidemia de viruela en su
vecindario y su toldo no sufrió nada, la declararon bruja y la martirizaron muy cruelmente. Es
hermoso oír como Caniú y su hijo se preocuparon en ayudarla y hasta el refugiado Manuel
Baigorria les ofreció su casa para que estuvieran resguardados de la persecución.
Más no he podido averiguar. Me hubiera gustado presentar la historia de su muerte.
(NB. Tengo una dificultad en distinguir o confundir al cac..Caniú (Calquín) con el cac.. Canué)
CAÑINCUIL, (o Coñucluil) 1834, cac. huilliche. Tres datos tengo de este cacique: En
noviembre de 1832, las Divisiones de Bahñia Blanca y Tandil y los borogas de Güaminí debían
atacar el grupo de los chilenos de los caciques Namuncurá, Choiqueta, Cayupán y Toriani.
Cañincuil figura dos veces en su compañía. Quizás ha sido un hermano de alguno. Luego en 1834,
les ofreció la paz con el objeto de aprovecharlos para destruir a los borogas de la zona lacustre de la
161
Provincia de Buenos Aires. El 10 de Mayo lo esperó el Gral. J.M.de Rosas. Coñucuil debía
acompañarlo (AGN. 24-9-1)
Una última noticia de un Cañiucuil es de 1879. Se trata seguramente de un
descendiente del ya mencionado. Pues con Juan José Catriel se entregó el cacique Cañiucuil al Gral
Villegas (FIDE Clifton Goldney: Namuncurá .
CANUHUEL (Cañuel o Pinhuel), Santiago, el 9 de Abril de 1884, cac. asentado en Pringles
Prov. Bs.As. Allí lo bautizó y lo casó Monseñor Espinosa, según él anota en su Diario p. 138)
CANIULAO (Cañulao)o Caninlao, 1870, capitanejo ranquel del cac. Baigorrita (según la
lista que conservó el Coronel Emilio Mitre). Yo tengo una anotación de Caninlao que dice que era
hermano del cac. chileno Calfún
CANIU LEUFÚ, 1767, cac. llanista de Chile, presente en el Parlamento de Nacimiento con
el cac. Antivilú. Emigraron al principio del siglo XIX a la zona lacustre de la Provincia de Buenos
Aires y siguieron llamándose borogas, después que Calfucurá (huilliche en su origen) se había
apoderado de un resto de esas tribus borogas
Estudiando la historia de la tribu de Ignacio Coliqueo y de su padre Curriqueo, pude
comprobar que a mitad del siglo XVIII se encontraron antepasados (Coli-queo o Queo) tanto en la
zona de Salinas Grandes como en la Precordillera neuquina. (Hux, Coliqueo, el Indio Amigo de Los
Toldos, cuarta edición, Los Toldos 1999 p.15 s.) Por hechos de armas emigró ese grupo y se afincó
al sur del Río Bío Bío, haciendo una cuña entre los pehuenches chilenos. No fueron bien vistos por
sus vecinos y durante la guerra de la Independencia y más durante la Guerra a Muerte (1819 –
1827) fueron perseguidos como realistas y tuvieron que emigrar al Este de la Cordillera. Esta nota
preliminar nos facilita la comprensión de las otras tribus que aquí queremos reseñar.

CANIU LLÁN, Francisco, cac. boroga chileno, nació en 1775. y murió en 1848. Lo
conocemos recién a partir de 1830, cuando se había afincado en la zona de Guaminí. Fue
contemporáneo de los famosos caciques mayores Melín, Cañiuquir y Rondeao Según investigación
de Carlos Grau (El Fuerte 25 de Mayo en Cruz de Guerra, La Plata 1949) habría sido hermano de
éste último y también de Guayquimil, de Alón, de Antonio Coisele y de Meligur.
Francisco Caniullán, según dice el censo de 1836, habría nacido en 1775, pero no dice
dónde. Por tradición familiar conoció la gran Guerra Pehuenche, la que parecía liquidada por la
convocación y celebración de grandes parlamentos de paz a fines del siglo XVIII. Aquella guerra
rebrotó con nuevos tintes políticos en 1818, después de la batalla de Maipú, embanderándose los
indios araucanos, los unos a los realistas o al bandolerismo de la resistencia, otros con las tropas
patriotas de Bulnes y Freire. Un número considerable de los borogas emigró, entonces, a la pampa y
se concentró en un campamento en Guaminí.
José M. Carrera pasó por allí con un centenar de chilenos que se habían sublevádo contra su
propio gobierno y actuaban en guerrilla en las provincias argentinas desde 1820. Comprometió a
4.000 indios para ir a recuperar su posición de dictador en Chile. William Yames, secretario de
Carrera, describe sus andanzas entre los indios. Carrera fue vencido, apresado y fusilado en
Mendoza (4.9.21). Poco después fue muerto el cacique Pablo Lepnopán y junto a él su pariente
Kaniullán. Este Caniullán suscribió en Abril de ese año junto con caciques ranqueles una solicitud
desde la toldería de Hilgüé al Gobernador J.B.Bustos de Córdoba, pidiendo que interviniera a
restablecer la paz de la pampa turbada por el Gral. Carrera y la reciente invasión de Lieñán y otros.
Respomdería en 1825 en los parlamentos de la Laguna del Guanaco. Me parece que no era este
Pancho Caniullán, quizas fuera su padre o un hermano, pues él entonces se hallaba ya aliado a los
caciques refugiados en un campamento grande en la zona lacustre de la Provincia de Buenos Aires,
comprometidos a su vez con los realistas pero contrarios a los carreristas. Se había unido a los
caciques Quintana, Coñuepán y su hijo Antenao (Comando General del Ejército: Política seguida
con el indio v. III p.216 y 286).
Caniullán no figura en la lista de los participantes del parlamento de paz en la toldería de
Lincón, convocado por el coronel García en 1822. En cambio estuvo con los caciques Pablo,
Curritripay y Quinchan en la Sierra de la Ventana, señalado como cacique de paz (ib. p. 525). En
162
febrero de 1825 "los caciques pampas pidieron al Gobierno de Buenos Aires que se convocase a los
caciques chilenos. Pablo, Coñuepán, Uñol, Urenamón, Quelmacuy, Caniullán, Carñuquir,
Neculhueque y Chisca, hijo del famoso cacique Lorenzo que había hecho la paz con los Virreyes"
(AGN Biedma S. VII 10-4-1). Efectivamente Caniullán participó en abril de ese año en un
parlamento de paz sobre el Arroyo Pecuén, al cual asistieron 37 caciques.
Pero en la misma zona y al año siguiente, el coronel F.Rauch atacó con sus coraceros y
tehuelches sus toldos (28.12,2) donde mataron más de cien indios y apresaron a unos 400
(AGN.S.X.27-7-6). Rauch pagaría sus crueldades para con los indios en la batalla de Las
Vizcacheras, el 28 de marzo de 1829.
Juan M. de Rosas modificó su diplomacia para con los indios, a lo menos por eso entonces.
Continuó su llamado negocio pacífico a fin de dar solución al problema del pincheirismo en nuestro
país. Para ello invitó a los borogas a nuevos tratados. Acercándose el cacique mayor Francisco
Caniullán con 200 indios, celebró con Rosas las paces en nombre de su tribu y en el de los demás
caciques de sus parcialidades. Rosas le propuso que se reconciliase con los viejos pampas de Catriel
y de Cachul (comprometidos con el Cnel. Rauch en sus expediciones) y con el cacique Venancio
Cayupán. La astucia de Rosas consiguió que los borogas admitiesen un piquete de soldados al
mando del coronel Manuel Delgado en la vecindad de sus campamentos. Era buen conocedor de su
idioma y sus costumbres y podía observar de cerca sus movimientos.
Luego los comprometió y exhortó a la lucha contra los huilliches, sus antiguos
contrincantes, cuyo mayor triunfo, culminó en 1832 con la ejecución del cacique Toriani. Luego, en
pleno invierno de ese año, 300 indios de Rondeao, Melín, Cañiuquir y Caniullán tuvieron que
acompañar al coronel Delgado para atacar las tribus de Vicente Quiñigual y de Cumiú y 200
chilenos al mando del cacique Quillapí. Los destrozaron en el combate de Pelicura. el 9 de agosto
de 1832; allí murieron unos 100 indios.
Rosas no llevó a los borogas a su Expedición al Desierto, pero los mantuvo en constante
alerta, mostrándoles más bien una actitud de desconfianza, como quien piensa: "a la vuelta los
agarraré".
El año 1834 debe haber sido su año más trágico para Caniullán o el del inicio de su ocaso.
Los enemigos suyos de Collicó y Llaima habían entrado en secreta comunicación con las
autoridades militares de Bahía Blanca, quienes solicitaron su colaboración. Luego irrumpieron en
dos malones sucesivos en las tolderías de los borogas: el primero en la madrugada del 8 de
septiembre de 1834, en el llamado Asalto de Masallé. Eligieron como víctimas principales a los
caciques Rondeao y Melín y mataron a todos los que se resistían. Luego del saqueo los desarmaron
y los llevaron consigo, con todo el botín. Ciertamente hubo un gran desbande: unos se lanzaron a
los montes de la pampa, otros buscaron acogida entre los ranqueles. Caniullán, despojado y
humillado, disparó hacia el Fuerte de 25 de Mayo, donde llegó con 25 indios, 30 chinas y unos
cuantos niños. Preanunció su llegada unos días antes, para saber si sería aceptado. La guarnición fue
a esperarlos hasta una legua del fuerte, y a su arribo, tiraron con sus fusiles hacia el cielo como
salva. Luego izaron juntos la bandera y los invitaron a un asado que aceptaron gustosamente a pesar
de su luto.
El relato que escribió entonces el coronel Delgado para el gobernador Rosas es lastimoso:
"Después que sus enemigos les han quitado cuanto han tenido, todas sus prendas de plata y
ropa y aun los toldos les han quitado; sólo se han escapado con lo encapillado, perdieron sus ovejas,
caballos, y sólo han salvado las vaquitas que estaban distantes. Le suplica a S.S.A. que los mire con
lástima (por) que no tienen cómo abrigarse, ni tampoco un cuero para toldos, ni una holla para hacer
un hervido, ni una caldera para calentar agua... Lloraba por la muerte de sus hermanos,
especialmente los caciques y le dolía porque los indios enemigos venían diciendo que S.S.A.
mandaba matar a los caciques, a Rondeao y a Melín. Pedían auxilio para acabar con todo Indio
Chileno y Ranqueles".
Al transmitir estas noticias, el comandante quería saber qué actitud debía asumir; si debía
atacarlos (!) (AGN.S .X. 24-8-6. y C-Grau: Fuerte 25 de Mayo, p. 135).
Al fin fueron admitidos "a una legua del Fuerte bajo la protección del cañón". Rosas escribió
el 26 de septiembre al coronel M. Rodríguez de Bahía Blanca, que aconsejaba a Cañuquir situarse
163
en Laguna Blanca, como Caniullán en 25 de Mayo, otros se acercaron a Tapalquén para unirse a
Cachul. (AGN.S.X. 24-8-6 Secretaría de Rosas y 24-9-1). Santiago Avendaño, en sus Memorias,
habla muy resumidamente de estos acontecimientos y agrega, que “los caciques (tribus de)
Cayúpulqui, Carrellang, Teuqué, Guayquimill y Güenuqueo con los tres hermanos llamados Cristos
también vinieron a parar en Cruz de Guerra (25 de Mayo) Y los caciques Coliqueo, Guayquillanca
y Guorrofil atravesaron con sus parcialidades, sus familias y sus arreos, los espesos bosques y
pidieron asilo entre los Ranqueles, quienes los admitieron, no sin ponerse en guardia de cualquier
agresión por parte de los intrusos” (ib. p.34 ).
Y el mismo autor añade: “Calfucurá tenía gran interés en no perder a Caniullan (Carrillang)
con todos los que le seguían..una porción de juventud que le podía ser útil, conquistándose su afecto
por medio de dádivas y casamientos. Así mandó chasque a Cruz de Guerra” (ib)
En la historia de Cañuquir detallo los acontecimientos siguientes, pues Rosas quiso
aprovecharse de los sentimientos de venganza de los borogas y políticamente los desvió en su
expedición hacia los ranqueles de Llanquetruz e incluso contra los borogas refugiados en la pampa.
Finalmente fueron ellos mismos el blanco de las tropas de Bahía Blanca.

Los indios de F. Canullán armaron poco a poco nuevos toldos para 80 personas. Un
interesante censo de 1836 enumera los nombres de ellos, el cacique, dos capitanejos y 31 soldados y
sus familias. En el toldo Nº 1 había 20 personas; incluía además de su mujer Sunguillán (NB.
Quizás decía que no hablaba castellano), el y la viuda del finado cacique Mariano Rondeao y su
hijo Francisco. El censo indica además su probable edad. El cacique tenía 60 años y el jefe del
segundo toldo, el capitanejo Panchito, su sobrino, tenía 40 años. En 13 toldos se nombran 119
personas. La lista fue publicada por C Grau en su libro: El Fuerte 25 de Mayo en Cruz de Guerra.
1949, p. 290.
En 1837 estos indios, los caciques Caniullán, Guayquil y la cacica Luisa fueron llevados a
Chacarita en Buenos Aires en calidad de cautivos; así lo dice una lista de racionamiento de febrero
de este año (AGN.S.X. 25-5-1). En junio se enfermó el cacique y Rosas procuró su curación. El
documento relata muchas anécdotas, así cuenta cómo Rosas indujo al cacique para que se dejase
vacunar. Y el cacique hizo rezar misas para su curación (Grau: ib. p. 159 y 137 y Arch E.M. No
169).
Más tarde Pancho Caniullán había retornado a 25 de Mayo, participando en diversas
desaventuras de ese lugar; también en Azul y Santos Lugares. Pero como se cita a varios indios,
conocidos como Caniullán, pueden ser hermanos o hijos y no sabemos cuál de las noticias
corresponde al viejo cacique. En 1840, después de un malón sobre sus tribus, "los indios de
Caniullán y Guayquil fueron trasladados a Lobos por el coronel Plaza" (Grau ib. p. 188). En la lista
de la tribu de M. Rondeao de 1866 y otra vez en 1868 figura un alférez Francisco Caniullán. que no
parece ser el cacique. Hay además un Francisco Caniulián, un Martín. un Juan, Ignacio y un Alonso
(Comisión Investigadora: La Tribu y las Tierras de Coliqueo, La Plata, 1940, p. 401). De un
hermano de Caniullán sabemos que en octubre de 1837 estaba "choiqueando" con un grupo de
indios y al llegar a la zona del "Pozo Pampa" (partido de Bragado, en Olascoaga), tropas fronterizas
los corrieron confundiéndolos con malones y los mataron "por equivocación".
CANIULLÁN, Ignacio, capitnejo (boroga) en Fuerte 25 de Mayo, hijo del cac.. Francisco
Caniullán.1840 asumió el resto de la tribu de su padre. Cuando en 1857 la demanda del Gral
Urquiza hizo que pasasen los indios amigos de 25 de Mayo a su servicio, sus hijos y mujeres se
quedaron con Ignacio Caniullán (Caneovellán), especialmente los del Indio Cristo, de Andrés
Raninqueo y de Rosa Coliqueo; luego fueron deportados, lo que originó un largo pleito, y varias
invasiones sobre el pueblo de 25 de Mayo (AGN S,VII 14-4-1) Más tarde hubo pocas noticias sobre
esas tribus. Durante la Conquista del Desierto de 1879 un capitanejo Caniullán, junto al capitanejo
Magín y el cacique Ñau Ñau cayeron víctimas de la barrida (Olascoaga III. 265)
CANIULLÁN, Juan, 1868, capitanejo de la tribu del cac. Ignacio Coliqueo; pero luego pasó
a establecerse con el cacique A.Raninqueo en La Verde. En 1872 esta tribu fue invadida y
aprisionada por el cac. Juan Calfucurá en vísperas de la batalla de San Carlos de Bolívar (8.3.72)
164
CANIULLÁN, 1872, capitanejo de la tribu ranquel del cac. Mariano Rosas, según la lista
del Padre Donati.
CANIU MANQUE, 1600, cac. araucano. En 1612 murió a manos del cac. Ancanamún
sublevado en Elicura (Chile) junto a tres misioneros jesuitas. El hecho tuvo mucha repercición en
Chile. (Campos Menchaca: Nahuelbuta p. 357)
CANIU MAIN (o Cañiumán, Cañemain), 1787, cac. pehuenche (alias Pellón), hermano del
célebre cacique gobernador de Malalhué, llamado Ancanamún. Amigorena Maestre de Campo y
Gobernador de Mendoza lo llamaba cacique amigo, aún no vasalle de la Nación Española, 1887,
después de haber invadido a los huilliches, sufrió un gran malón de revancha por parte del cac.
Llanquetruz. Era el tiempo de la Guerra Pehuenche. Luego asistió al parlamento de paz, convocado
por Amigorena en San Carlos (Mend.) el 17 de octubre de ese año. Pero la Guerra siguió a las
órdenes de Pichintur, unido al cac. Currilipi, en 1788 y 1792 (ver las rseñas correspondientes y
Arch. Mend. Carpetas 29 y 30). Canumain, ocasionalmente reemplazó a su hermano. No conozco
más datos de él. Puede ser que haya muerto en 1895, en el choque con el cac., Rayguán.
CANIUMÁN (o Cañomán), 1820, cac. pehuenche que acompañó al Gral chileno J. Carrera
hasta el saqueo de Salto (Prov. Bs.As)
CAÑU MIL, 1770, cac. pampa ranquel de la gente de Linconahuel (Lincon). En junio de
ese año fue muerto, según una escueta información desde el Fortín San José (AGN S.IX. 1-4-2;
29.6.70)
CANIUMIL (CAÑIUMIL, COÑIUMIL), 1792, cac. huilliche del Neuquén.; quizás era de
la parentela del ya nombrado. Su nombre aparece en el parte sobre un malón que en 1792 sufrió el
cac. Crrrilipi. En consecuencia, una expedición punitiva al mando del Capitán Francisco Esquivel
Aldao invadió sus tolderías. En su Diario, este capitán acusa a Caniumil como instigador de la
Guerra Pehuenche; que en el combate de Renileufú, en enero de ese año, había invadido junto con
los caciques Huenumilla y Cheuquepán, la toldería de Currilipí, al que han matado. De veras le
dieron una sangrienta derrota; le corrieron gritando que le iban a arrancar el corazón para beber su
sangre y que arrojarían su propia lanza contra su gente. Entonces, dice el documento, se arrojó al río
y murió ahogado. (El Diario está publicado en Rev. De la Junta de Estudios Históricas, Mendoza
VIII, 1938) Esquivel alcanzó a Cañiumil a dos días y medio de Zapala y al cac. Güeragüé, su
compañero, en Vuta Confín.
CAÑUMIL, José , 1850. Este cacique actuó con su tribu en la pampa bonaerense, como
agregado y emparentado de Calfucurá y sus tribus huilliches o salineras. Desde el primer
documento hasta el último que de él pudimos hallar, se vislumbra que ha sido un cacique
autónomo, siempre inclinado a vivir en armonia con los “cristianos”. En enero de 1855, cuando
Calfucurá ya estaba ganado para la causa del Gral. Urquiza, escribió el Cnel. Wenceslao Paunero al
Gral Bartolomé Mitre: “Tenemos casi la seguridad de repasar (separar) a Cañumil de Calfucurá. El
lo promete. Le he pedido rehenes muy en secreto…Después sabremos qué convendrá hacer más: si
atacarlo, lo cual es fácil, o seguir embromándolo hasta mejor oportunidad” (sic!) (Arch. Mitre XVII
p.55)
Luego los jefes porteños iniciaron una serie de operaciones en el sur, no siempre
exitosas, como la que terminó en la derrota de Sierra Chica (30.5.1855), la derrota del Gral. Hornos
en el temblaral de Sierra San Jacinto (Febr. 2856) y la mal lograda expedición del Cnel. Emilio
Mitre contra los ranqueles
. El gobierno de Buenos Aires abrió intensas negociaciones de paz con los indios, y el
mismo Cañumil buscó contactos con los comandantes de Bahía Blanca y Carmen de Patagones. Allí
se presentó él mismo en Mayo de 1857. En Octubre de ese año envió una comisión de paz al Fuerte
de Azul. Pero luego le acusaron de haber invadido la provincia de San Luis. El se excusó y remitió
una comisión a Bahía Blanca al coronel Yturra y al comandante Fourmatin para ofrecer sus
servicios al gobierno de la provincia de Buenos Aires y canjear cautivos (19 y 25.12.57). Yturra
comunicó esta novedad a sus colegas Granada y Paunero, diciendo: "Cañumil tiene buenos deseos
de paz linda y duradera. Si usted quiere invadir a Calfucurá —me dijo por palabras— no tiene más
que pasar por mis toldos (entonces en Pigüé) y yo y mis indios lo acompañarán." (Arch. Salesiano,
Bahía Blanca, correspondencia del Cnel. Yturra 27.12.57). Al cacique le dijo el mismo Yturra:
165
"Exijo que nos mande a todas las cautivas de este pueblo (Bahía Blanca). Recibí carta de Calfucurá
en la que dice, que quiere la paz, que no quiere derramar sangre. El Gobierno quiere tratar (con
nosotros la paz). Ustedes deben respetarlo. Tiene quizás doce cautivas de este pueblo. Te dejo un
plazo de ocho días. Nosotros, los cristianos, somos muchos y todos los días vienen montones de
Europa, así somos muchos y tenemos muchos recursos para matar gente", decía en carta del 9.12. El
Año Nuevo de 1858, Yturra le contestó: "Recibí la carta del 28 ppdo. y cinco cautivas y la palabra
de una paz linda. Daremos pruebas; también tú las has de dar. Deseamos tu fidelidad y la de los
caciques Ancaláo, Bichal (Guichal), Juancho, Ináre, Comilla, Añone, Bermina y los demás indios,
tus amigos y hermanos."
Al mes, les iban a dar una prueba de su fuerza, pero no de paz linda, como pedía el jefe
salinero: la expedición de Paunero y de Granada a la Pampa que conocemos particularmente por la
batalla de Pigüé, del 14 al 16 de Febrero de 1858. El día 13 de ese mes el brillante Ejército de
Operaciones llegó al campo que ocupaba Cañumil. Calfucurá envió parlamentaroios y cartas Una
fecha 15 de febero de 1858: “Al Señor General de la División: Amigo, he llegado a ésta por saber
que usted tenía a Cañumil sitiado. (Ver Calfucurá: La Batalla de Pigüé)
Calfucurá se había adelantado a este movimiento, había llegado con los indios de Cristo,
Collinao y Quentriel (Monferrán-Monferrán, “El Ejército de Operaciones del Sur y la batalla de
Pigüé”, 1962, p. 105 ss). No describo aquí el desarrollo de la batalla (véase la biografía de J.
Calfucurá) que resultó a favor de los cristianos. Después de la retirada de los indios, el 17 de
Febrero, el coronel Machado exploró la zona y llegó hasta la laguna Pigüé, donde halló las tolderías
de Cañumil y de Lecopancurá. A la vista de los invasores, los indios se lanzaron a una precipitada
fuga, abandonando toldos y haciendas y hasta los heridos y el archivo. Las tropas expedicionarias
avanzaron en persecución de todos los indios, pero ellos astutamente les hicieron un gran vacío, de
manera que la expedición terminó en un "paseo" a Salinas Grandes sin consecuencias, e indios y
militares volvieron a las negociaciones de paz. Cañumil se mostró en eso el más entusiasta y
consiguió que Calfucurá se aviniera a celebrar con Buenos Aires (en Azul) un tratado de paz. El
mismo Calfucurá se lo comunicó al general Urquiza, pero demostrándole que se inclinaba más por
él: pero pedía racionamiento para Cañumil, Quentriel y otros. (Arch. Urquiza. T. 108, fha. 22.4.61)
Calfucura no se opuso que su cuñado, el cac. Cañumil, quería salir de la zona salinera para
vivir cerca de Bahía Blanca. Este pues había solicitado un tratado de paz propio y el permiso de
ubicarse, como Coliqueo y Ancalao, cerca de los cristianos en el Arroyo Frías, a 30 leguas de Bahía
Blanca, lo que le fue concedido (AGN S.X 20-7-2: 26.8 y 10.11.1862)
El 25 de Agosto, Cañumil escribió al comandante de Bahía Blanca, mostrando júbilo por
haberse firmado la paz, la que pensaba celebrar con un gran baile para dar gracias a Dios por la paz
lograda. La carta fue escrita en Salinas Grandes, prácticamente en vísperas del segundo
enfrentamiento bélico de Buenos Aires con la Confederación Argentina en Pavón. Apenas habían
triunfado los porteños, José Cañumil escribió a D. Pedro Navarro (24.9.61) que habían sido
engañados por Urquiza y que querían estar tranquilos con los cristianos (AGN, S.X, 20-7-2). Desde
entonces Cañumil se acercó a la frontera.
En Agosto de 1861 su tribu volvió a Pigüé (carta de J. A. Llano, 26.8.61). Calfucurá no puso
obstáculos a su yerno y despachó también las indiadas auxiliares que llegaban de Chile. Cañumil,
atento a los progresos de las tribus amigas, pidió en Septiembre de 1863 que el Gobierno le diese
también un pedazo de tierra como había otorgado a Melinao, Coliqueo y Ancalao. En una carta le
dice al Presidente Mitre:
"Usted debe saber muy bien que soy el cacique Cañumil, el que hice los tratados en Azul y
ayudé a arreglar con Calfucurá. Tengo 200 hombres a mis órdenes; ninguno roba..." La comisión
estuvo encabezada por los capitanejos Luis Gorosito y Juan López. Decían que se habían separado
de Calfucurá y pedían sueldos para su cacique y el capitanejo Guayquil y que les permitiesen situar
sus toldos en el Arroyo Frías, (A. Mitre, XXIV. p. 122 y AEM. 7.12.63). Se le respondió que el
Gobierno haría los tratados cuando viniesen y de regalo les entregaron 100 yeguas para Cañumil y
50 para Guayquil. En diciembre se ratificaron los detalles del tratado. También el coronel Juan
Cornell, encargado de los indios amigos, recomendó a Cañumil y Guayquil al ministro de Guerra y
166
que se gastara algo por ellos, "conviene este gasto entreteniendo la paz, mientras se va conquistando
la tierra que se hace útil formando pueblos y aumentando la riqueza del país". (AEM, 10.11.63)
Un año más tarde, Cañumil llevó a Calfucurá y al temido cacique Blanquillo al Fortín
Colorado para que celebrasen la paz con el coronel Murga. El comandante de Bahía Blanca J. A.
Llano no tenía fe ni en Cañumil ni en Guayquil y pidió cuatro veces al Gobierno que los situase
cerca de Nueva Roma para que la Legión italiana los vigilase. Pero no se realizó tal tratado.
Cañumil insistía en que se le concediese un tratado de paz. Había enonces avisos de que se
estaban preparando nuevos malones con ranque les y chilenos. Por eso el Gobierno de Buenos Aires
trató de conjurar el peligro, ofreciendo nuevos regalos y tratados a Calfucurá, Cañumil y el
Blanquillo a través de Murgas de Bahía Blanca y por el Cnel. Manuel Baigorria. Pero los chilenos
no se iban a volver con manos vacías y malonearon en la zona de Río IVº (AEM. 29.9 y 18.11 de
1864 y 8.12. de 1864)
En diciembre Cañumil envió al cacique Guayquil y a 34 indios en comisión a Bahía Blanca,
a pesar de que su hijo había sido asesinado, poco antes, en esa vecindad (AEM, 2.12.64).
Finalmente, el 25 de Septiembre de 1865, se realizó en Bahía Blanca el tratado de paz. En él se
estipulaba, además de lo corriente en esos tratados, que Cañumil debía enviar partidas de indios
para controlar los campos desde Sauce Grande hasta el Colorado y mantener buena amistad con los
indios amigos de Ancalao. Al cacique se entregaría "por una sola vez" dos fanegas de maíz y una de
trigo para que hiciesen sus primeras sementeras, recibirían 6 arados, 6 palas y 12 azadas. Se les
entregaría 200 yeguas y racionamiento trimestral en Bahía Blanca, a partir del 1° de Enero de 1866.
En el acto de firmar el contrato estuvo presente el cacique José Cañumil con 18 capitanejos de su
tribu, además del comandante como representante del Gobienio, el juez de paz Dn. Francisco
Barajes y el coronel Dn. Felipe Caronti; pero recién el 26 de Diciembre de 1865 fue aprobado por el
Dr. Marcos Paz, vicepresidente a cargo del P.E. y Julián Martínez. (AEM. Nº 833 y Arch. Mitre,
XXIII)
El 10 de enero de 1866, José A. Llano comunicó a Cañumil que, ratificado el tratado por el
Gobierno, se presentase con sus capitanes (AEM, 10.1.66). El juez de paz informó al gobernador
Mariano Saavedra que Cañumil se había presentado con su familia y sus capitanejos para ratificar
una vez más los tratados concertados con el Gobierno nacional.
El geógrafo V. Martín de Moussy le atribuyó, según el censo de 1869, 1.500 indios.
Bahía Blanca, con este refuerzo de indios amigos, habría vivido en paz, si no hubiese
ocurrido un hecho de torpe bravuconada que abrió una época de funestos malones para ese
vecindario. El 1º de abril de 1870, el coronel José O. Llano atacó sin previo aviso y sorprendió con
110 hombres y vecinos voluntarios la toldería de Cañumil. Para ir a robar a los indios, siempre
había voluntarios... En la sorpresa hicieron unos 70 muertos y los demás, incluyendo al cacique,
fueron arreados como prisioneros de guerra a Bahía Blanca. El coronel confesó haberles quitado
2.500 caballos y 300 vacas y un estandarte nacional. Para justificar el hecho indicó en su parte que
esos indios habían mantenido a desertores y que habían atacado una tropa de carretas de Dn.
Abelardo Laborda.
No toda la población estuvo conforme, como se lee en The Standard. En Buenos Aires hubo
indignación y en Salinas Grandes un gran clamor por venganza. Jorge L. Rojas Lagarde describe los
hechos citando los partes y artículos de la prensa en su libro “El Malón de 1870 a Bahía Blanca y la
Colonia Inglesa de Sauce Grande”. Bs. As.. 1984.
El cacique Calfucurá. apenas fue anoticiado del hecho, montó en cólera y organizó un malón
de protesta que cayó el 15 de junio de 1870 sobre la zona de Tres Arroyos a la vez que avisó al
coronel de Elía de la Frontera de Azul que estaban haciéndolo en represalia de la felonía cometida a
Cañumil, su cuñado, y añadía que si no libertaban a Cañumil y a su gente, caerían también sobre
Bahía Blanca. Exigía que cambiasen al jefe de esa frontera. Seguramente no cayó sobre Bahía
Blanca, para evitar que matasen a Cañumil y sus prisioneros. Con estas nuevas actitudes se
oscureció el horizonte político de la pampa: nuevos contingentes reforzaron los efectivos de
Calfucurá y era previsible la irrupción de otro malón. En Agosto, Cañumil y sus rehenes fueron
trasladados a Blanca Grande para canjearlos luego por prisioneros, hechos en Tres Arroyos. Pero las
exigencias de Calfucurá no se cumplieron. Entonces lanzó otro malón de 2.000 indios aguerridos
167
sobre Bahía Blanca y las estancias de Napostá. Cañumil, conociendo este plan, procuró disuadir a
Calfucurá, pero éste no quiso oírlo. Y así se produjo un nuevo hecho sangriento. Bajo tan
formidable presión, el Gobierno nacional mandó libertar a Cañumil, lo que éste mismo agradeció
por intermedio del coronel Elía desde Blanca Grande y Salinas Grandes, prometiendo vivir en paz
(Arch. M.H.N., Na 5127) y el comandante Llano fue sustituido por el coronel Julián Murga.
Cañumil volvió a pedir racionamiento según el tratado de paz y, según las Memorias de J.
Montenegro - Catriel (en “El Imparcial, Nº 4, 1908, Azul), Cañumil y Payllacán habían venido a
Azul para renovar la paz. A Cañumil lo describe como "hombre anciano, de buena presencia.
Vestían bien, tanto él como su caballo. Este era de la parte de la Patagonia" (huilliche). En Bahía
Blanca nadie quiso proveerlos. (AEM, 14.1.71)
¿Por qué pidió el coronel Elía al ministro de Guerra, el 7 de Julio de 1871, "autorización
para invadir los toldos de Cañumil y El Carhüel , donde habría muchos caballos"? ¿Era pura codicia
o era plan premeditado? La guerra contra el indio sólo tuvo treguas, no interrupciones. Véase el
desarrollo de esa guerra en la biografía de Calfucurá. No sé qué participación habrá tenido Cañumil
en el malón y la batalla de San Carlos, el 3 de marzo de 1872, provocado por otra "felonía", según
carta previa de Calfucurá, perpetrada en las tribus de Chipitruz. Manuel Grande y Calfiao. Cañumil
siguió unido a la historia de Calfucurá hasta que éste murieraa, en 1873. Alvaro Yunque, en su libro
Calvucurá, cuenta cómo el lenguaraz capitán Rufino Solano fue salvado por Cañumil, mientras que
Calfucurá estuvo en agonía. También bajo el gobierno de Namuncurá mantuvo contactos de paz con
el Gobierno nacional. En Febrero de 1875 encabezó una comisión de paz en nombre de Namuncurá,
a Buenos Aires y solicitó al Arzobispo F. Aneiros su intevención y apoyo (L. Copello. Gestiones del
Arzobispo Aneiros en favor de los indios, 1945. p. 198). En el tratado de paz, propuesto por un gran
número de caciques salineros (AEM, Nº 1232, 3.5.75), se dice en el artículo 2° que los caciques
Juan Morales Catricurá y Cañumil debían recibir sus raciones en Bahía Blanca. Se entretuvo a los
caciques con algunos regalos, mientras los militares preparaban la conquista de la pampa, la que
sería el avance de Alsina. A fines de 1875. seguros de que los engañaban, los indios adelantaron su
ofensiva, el Gran Malón sobre la frontera sur. Esto no impidió que en Marzo de 1876 avanzaran las
seis columnas previstas e iniciaran la conquista desde puntos estratégicos previsto en la ley 125 de
1867. Después de la muerte de Alsina, antes de que Roca lanzara su ofensiva, Cañumil recibió
algunas raciones. Pero en 1878 empezó la "barrida" de la pampa. La División del coronel Teodoro
García salió con 250 hombres y sorprendió, el 4 de Octubre de ese año, una de las tolderías de
Cañumil cerca de Guatraché: apresaron a Mariano Cañumil, hijo del cacique José Cañumil. El día
6., atacaron en Hucal Grande o Rumecó Grande a Cañumil padre y al cacique Huechuquil, quien se
escapó. Otro encuentro se produjo en Cono Lauquén, a 12 leguas al oeste de Guatraché. T. García
entró en Puán triunfante, trayendo consigo 106 indios prisioneros, habían muerto también un
centenar (Olascoaga, 1930, p. 98,1). Otros habían escapado a los montes de Trumecó, 20 leguas al
sur de Chilué (ib., p. 70). El 22 de noviembre de 1878, el cacique buscado se presentó en el Fuerte
Argentino con 151 indios de lanza, entre ellos, despes el cac.Cañumil y 360 mujeres y niños.
(Telegrama del 22 de noviembre, en Olascoaga I. 88 y IV 86) “Es un regalo que quise hacerle, le
dijo, según Ebelot, - el Comandante Wintter . Cañiumil y su gente se presentaron ante el general
Wintter sometiéndose, porque sus familias habían caído en poder de los cristianos. Este informó al
ministro: "Cañumil. que pertenecía a los montoneros de Namuncurá, viene desnudo y hambriento".
El mimo día de la rendición , Wintter llevó a 600 indios a Bahía Blanca. A los jefes los
destinaron a la prisión de Martín García. El cacique fue conducido como prisionero a Buenos
Aires e incorporado al Batallón de Artillería. Allí, por lo menos, tuvo la gracia de recibir de los
Padres Lazaristas instrucción cristiana y el bautismo que recibió el 11 de Agosto de 1879 en la
Iglesia del Pilar, junto con los caciques J. J. Catriel, Marcelino Catriel y el ranquel J. Melideo
(Meliqueo).
El resto de los indios de lanza“prisioneros” (digo entre comillas) incorporaron el 14 de
enero de 1879 a la División de Alvaro Barros para la expedición al Río Negrto, a Malal Huaca y
Chichinal.
FAMILIA Y BAUTISMOS
168
La anotación dice: "Cacique Cañumil de 68 años de edad, hijo de Huenumilla y Antonia"; y
a continuación: "Albino Cañumil de Salinas, de 6 años, hijo de Cañumil y Marica y Martín Cañumil
de 11 años de Cañumil y Marica". Cómo desearíamos que estas escuetas anotaciones fuesen más
elocuentes y explícitas...El 1º de Junio de 1880, Luis M. Campos dispuso que quitasen los grillos a
los caciques Epugner Rosas y Pincén y a los capitanejos Melideo y Cañumil. Lo había pedido el 25
de Mayo, fiesta patria, M. Matoso, el Comandante de Martín García.
Una última noticia del 11 de Agosto de 1883 registra una carta de Salinas Grandes enviada
al coronel Pío Iturra de Bahía Blanca en que el cacique (ya liberado, al parecer) le pide que le
entregue los hijos y nietos. "Murga dice que mi hijo Mariano ha invadido y robado. Estoy muy
enojado". Esta, su última palabra, caracteriza la amargura de un hombre que siempre deseó vivir en
paz y armonía con los cristianos.

Lista de la Tribu de Cañumil (del Archivo del Dr. Zeballos)


Cac.. 1º José Cañumil
Cac.iquillos 2º Luis Gorosito
Mariano Cañumil
Ponce
Capitanejo 1º
Güenchulaf
Lefihano
Melinao
Pantaleón
Viscal (cristiano)
Carel
Quiñé nas
Matías
Lapú
Antequeo
Esteban Romero
Juan
Calfiqueo
Martín
Nie cuñ
2) Capitanejos
José Melimán
Aparicio Licán
Ancamill
Rahín
Guichal
Peinen
Montré
Lefi hueque
Alequé
Paillá
Venencio Coñopán
Forí
Cla huán
Lefuó
Güenún
Lienquén
Cur huinca
Turá
Vilá fez
169
3) caitanejos
Muhrié
Villa pán
Colo nao
Huños
Féliz Catricurá
Mollano
J. Camill
Man. Pilquillano
Fco. Calfiqueo
Mari nao
Vinca ná
Raghi nao
Muhín Anenher
Tapallú
Andrés
Cayupí
Pichi Vecol
4) capitanejos
Namín Ibanen fil
Taro nao
Justo Epuñán
Venancio Culu Huentrú
Linco nao
Llancahan
José Ma. Gabriel
Epu pán
Catri nao
In han lasso
Cunuqueo
Man. Pastor Sargento
Man. In huha curá
Güichao
Huinca Melinher
Cotar
Curri queo
Anca có
Lemun her
Manque nao García
José Canuqueo

CAÑUMIL, Mariano con el apodo de “el Trenzador”, era hijo del cac. José Cañumil y
capitanejode su tribu. Compartió pues los infortunios de éste y de su tribu especialmente en las
últimas faces de la Conquista del Desierto hasta su captura el 5 de octubre de 1878.
CAÑUMIR, José, 1980, cacique de la tribu neuquina, llamada “de Zúñiga”. Debe llevar el
nombre de ese cac. José Cañumil que reseñamos arriba. J.Raone publicó su fotografía en :Neuquén,
la Provincia de los grandes Lagos Nº 2, 1980 p.39
CANIUMUR, 1760, cac. pehuenche de Lonquimay, junto al cac. Tripayán (Burdny)
CANIU ÑAMCÚ, Nicolás (Caniuñán), 1751, cac. pehuenche en Arquenco. Ese año lo
visitó el Padre Bernardo Haevstadt. 1787 aparece en la lista del cac. Roco sobre el Diamante en
Mendoza y nuevamente, en 1814, figura un cacique Cañuñam entre los caciques sufragáneos del
cac. pehuenche Ñeycuñán. ( Arch. Mend. Carp.30 Doc. 10 y 37 y Carp. 123 Nº 13)
Etimol: “Pichón de aguilucho (Nancú)
170
CANIU PÁN, el 22 de Junio de 1837 mandó un parlamentario al Cnel. A.Ramírez y a del
Busto (Diario). Y el tío, Laureano Cañupán dio libertad al padre del ilustre Restaurador de Leyes, a
León Ortiz de Rosas. 1779 había ascendido a subteniente. Intervino en la expedición de Antonio de
Biedma a la Cordillera en 1781/82 y en la expedición de Juan de la Piedra de Patagones a la Sierra
de la Ventana a combatir los indios serranos. La expedición fue un verdadero fracaso, muriendo los
jefes; pero no la tropa que escoltados volvieron a Patagones. León Ortiz de Rosas cayó prisionero,
pero no fue muerto. El cac.. Lorenzo Calpisqui formalizó luego un pacto de paz con el alférez
Lorenzo Gómez que había quedado al mando de la tropa diezmada. Los prisioneros después de
varios meses quedaron libres, entre ellos León Ortiz de Rosas. (Diccionario Histórico Argentino por
Ric.Piccirilli y otros 1954 Vol Vº) .
CANIU PAYÚN. (ver Caneu Payún)
CANIUPAYÚN, 1776, cac. pampa ranquel que vivía en Apiel junto con el cac. Güigüiante,
según el censo de Diego de Las Casas. Cuando en Buenos Aires apresaron al cac. Nahuel Pán y se
saqueó sus toldos, Caniupayún se presentó ofreciéndose como rehén con la propuesta de canjear
cautivos por los prisioneros. Pero en diciembre de 1788 él y el cac. Cañumil llevaron un malón de
300 indios sobre el Sur de Córdoba. El 16 de Diciembre de 1788 mataron y degollaron a
Llanquetruz. El 1º de enero de 1789 Currilipí entró en Los Angeles con el trofeo, orgulloso de su
victoria. De inmediato Caniupayún preparó una expedición de venganza.(ver el artículo sobre
Llanquetruz Iº en Hux: Caciques Pampa-Ranqueles). Atacaron a Currilipí; le robaron hacienda de
parte de los huilliches y ranqueles. En esos años se hicieron en Chile grandes parlamentos de paz.
Caniupayún fue el sucesor del gran cacique ranquel Llanque. en 1792 y en marzo de 1794, firmó la
paz. El mandó una gran embajada para ofrecer la paz. El mismo año, el 27 de noviembre, llegó a
Mendoza la noticia que había muerto de peste él y su lenguaraz Julián de Valdivia. (Arch. Mend.
Doc. 7 y 13)
CAÑUPÁN, José, 1850, capitanejo ranquel del Sur de Río Grande de Mendoza. Sus hijos se
llamaban Juan y Bartolomé (C.Rusconi ob. cit. IV. p.84
CAÑIUPÁN, 1864, capianejo ranquel de la tribu de Mariano Rosas (Lista del Arch. De E.
Mitre y 1872) Etimol: “Barba nueva”
CAÑiU PIL (o Caneupi, Canopé, Canupí), 1781 cac. pampa a quien conoció B. Villarino.
Bagualizó con el cac. Negro y Lorenzo Calpisquis en la pampa bonaerense. 1787, la expedición que
iba en busca de sal a Salinas Grandes, lo halló en Cabeza de Buey (Part. Bolívar) .
CAÑUPIL,1839, cacique y capitán mayor de indios chilenos. Así es llamado en el parte del
asalto de Tapalquén del 20 de agosto de 1839 (AGN X. 27-7-6)
La otra noticia que de él encontré es que murió en 1846 a manos del Sargento Mayor
Eugenio del Busto en su expedición contra los borogas (J.Moya:Contribución a la Hist. De Bragado
p.62, Informe del 25.5.46) porque no quiso entregarse. Del Busto en su Diario lo llama cac. Cayupí
que era de la parentela de Baigorrita.
C A Ñ I U Q U I R, Juan Ignacio

CAÑUQUIR, Juan Ignacio (o Caniuquil) cac. boroga muerto en 1836, era uno de los
caciques “mayores” de los borogas —quizás el más independiente—, junto con Mariano Rondeao,
Melín y F. Caniullán, los que actuaron en la zona de Guaminí, desde su emigración de Chile. Pues
con la batalla de Maipú se inició en Chile la terrible Guerra a Muerte que enfrentó a tribus en uno y
otro bando. Evadiendo esa guerra, tribus enteras se trasladaron a la pampa argentina, como ésta,
cuyos acontecimientos quiero contar.

No encontré testimonios de que Cañiuquir hubiera acompañado, como Rondeao al dictador


general J. M. Carrera con sus chilenos. En Chile, sí, había acompañado al cacique mayor Curriqueo
quien actuó en el bando realista. En nuestro país figura desde un principio entre los indios
pacifistas.
En marzo de 1825 los caciques pampas pidieron al gobierno de Buenos Aires que convocara
a los siguientes caciques chilenos a un tratado de paz: Pablo, Coñuepán, Uñol, Caniullán, Caniuquir
(Cañeriquir), Neculhueque y Chisca, el hijo del famoso cacique Lorenzo (alias Calpisquis).
171
A pesar de que se habían comprometido a mantener la paz, el coronel Federico Rauch los
atacó con su Regimiento 5º y con los pampas y tehuelches que le acompanaron. El choque se
produjo el 2 de noviembre de 1826, cuando él debía perseguir a los pincheirinos que habían
invadido "Los Toldos Viejos" (Dolores). Los sorprendió en esa madrugada en sus tolderías sobre el
arroyo de Cuatro Hoigüe y del Cochino. Según el parte del Coronel, mataron unos 200 indios,
entre ellos a un Caniuquil (probablemente un hermano) y su familia estaba entre los prisioneros:
(AGN.S.X. 14-3-1 y 27-7-6). Asimismo les quitaron toda su hacienda. Por eso los sobrevivientes
huyeron y se unieron a los hermanos José Antonio y Pablo Pincheira y al “cacique” Zúñiga,
quienes, a principio de 1827, habían cruzado los Andes. Habían luchado con los realistas del Sur del
Bío Bío. Ahora se trataba de tener un apoyo, para mantenerse.
Primero buscaron un contacto con el gobierno de la Provincia de Buenos Aires a través de
Carmen de Patagones, pero el comandante de aquel fuerte los corrió. Caniuquir. Rondeao. Lepín y
Manguil acompañaron entonces con alguna cuadrilla de guerrilleros a los Pincheiras en sus
correrías por el Cuyo, dónde se les unió también el cacique mendocino Neculmán (véase la
biografía de éste). Por el esfuerzo de las tropas de Chile y de Rosas los pinchcirinos fueron
derrotados en 1831.

El gobernador Juan M. de Rosas logró, al principio de su gobierno, la separación de los


borogas de los guerrilleros pincheiristas. Para esto utilizó hábilmente al excautivo capitán Eugenio
del Busto y la "China Luisa", la esposa de Caniuquir que él retenía entre los rehenes en su estancia
Los Cerrillos. El cacique pedía insistentemente su devolución —un ejemplo más del gran amor que
el indio tenía para con su familia— Rosas se la envió cargada de obsequios para que operara como
agente de sus planes. (Arch. M.H.N. Doc. 1951: fha. 3.11.30).
El Cnel. Miranda fue encargado de convocar a los caciques borogas para hacer con ellos un
tratado de paz. Se demoraron unos días, porque habían corrido al cacique Toriano, quien trató
agredirlos. El 14 de Diciembre los caciques Cañiuquir, Rondeao, Alón y Melín y todos los caciques
que les obedecían se presentaron al Cnel. Miguel Miranda en Chilihué ( o Chilhué), prov. de La
Pampa; pero luego se reunieron con el cacique Llanquetruz (IIº), quien simpatizaba con los
unitarios de Córdoba y San Luis. En la junta definitiva se reunieron 57 caciques y 4000 indios. Pero
faltaba “el cebo”, comida y bebida y los regalos que esperaban (Fernández, J. El Coronel Pincheira,
Bs.As. 2000 p.40).

ROSAS LO COMPROMETE

Los caciques borogas aceptaron otra invitación de Rosas y concurrieron con 150 indios a un
parlamento a la Estancia San Martín y luego a Chacarita, en Buenos Aires, donde juraron no unirse
más con los Pincheiras, haciendo la paz con el Gobernador y reconciliándose con los caciques
pampas y con el cacique patriota Venancio Coñuepán, quien en Chile había sido uno de sus grandes
adversarios. En una minuciosa exposición (existente en el Archivo del General Guido, con fecha 20
de Julio de 1832, 6 fojas publicadas en la Revista “Azul”, de Azul 1,1930, Nº 4. p. 68-76) se cuenta
cuánto hizo Rosas para separar a los borogas de aquellos guerrilleros chilenos, realistas. Quizás le
costó más a Caniuquir reconciliarse con Don Venancio Coñuepán, a quien quería destruir. (AGN.
S .VII 16-1 -11).
El capitán Eugenio del Busto durante dos años vivió cerca del campamento de los borogas,
con la misión de observarlos y ganarlos de nuevo para la paz (Hux, Orígenes de Bragado; vida de
E.del Busto p. 31s). En mayo de 1832 comunicó a Rosas que estaban dispuestos a aceptar un tratado
de paz y a reconocer a las autoridades argentinas. Por otra carta del mismo nos enteramos que
efectivamente celebraron un convenio de paz con Rosas, tanto Caniuquir, como Caniullán,
Rondeao, Catriel y Venancio. (Comando General del Ejército: Política seguida con el Indio, T. IV. p.
305 y R.Muñiz, Los indios pampas p. 141 quien cita “El Lucero” lº de Abril de 1833) El teniente
coronel indio Pablo Millicán acusó a Rosas, el 20 de diciembre de ese año (1832), de que el cacique
172
Juan Ignacio Caniuquir había recibido mil cabezas yeguarizas de todas las edades. Así había entrado
en el negocio de la paz, siendo racionado por el estado de adopción. Prestaron algunos servicios y
recibieron sueldos, a lo menos los jefes.
Rosas escribió a Caniuquir: “Ustedes criarán a sus hijos felices y en perpetua paz y a sus
haciendas. Sembrarán todo lo que quieran, como lo ha hecho Llanquelén en la Federación (Junín),
que ha hecho una huerta grande. (Hux, Ccaciques Ranqueles p.47)
En carta del 16 de febrero, Caniuquir le dice a Rosas, a su "buen hermano":
"que con él todos querían hacer la paz y entenderse, después que tuvieron la fortuna de
firmar los tratados. Los indios están siempre llenos de entusiasmo y con energías (para) exponer
gustosamente sus vidas a fin de darle honra y gloria a V.S." (ib. p. 124).
A los dos días le escribe de nuevo por medio de Pablo Millicán para expresarle "el gran
sentimiento, porque unos soldados vinieron a robar los mejores caballos de montar de los caciques".
Rosas le contesta que trataría localizar los caballos robados y a los malhechores y les envió unos
caballos gordos y buenos, dos superiores y una yegua madrina (AGN. S. X 27-5-6).

DURANTE LA EXPEDICION AL DESIERTO: 1833

Los militares de Bahía Blanca pensaban primero ubicar a los borogas sobre el Río Colorado,
pero Rosas decidió otrá cosa (21.3.33: AGN.S.X. 27-5-5). Al incorporar a su división a los pampas
de Tapalquén, incorporó también a algunos borogas. Los demás deberían desempeñar otras
misiones. Es abundante la correspondencia de estos años que demuestra con cuánta diplomacia
trabajó Rosas a ese grupo de indios borogas en Guaminí. Ya en 1832 los mandó expedicionar contra
los huilliches chilenos del sur, donde derrotaron al cacique Toriano y a otros caciques que más tarde
debían darles un formidable "zurdazo" con permiso de J.M. de Rosas. como veremos.
En marzo de 1833, apenas Rosas supo los resultados de la batalla de las Acollaradas
(16.3.33) en la que chocaron los indios ranqueles con la división del Centro, Rosas escribió al
cacique Caniuquir, de quien había recibido noticias de la batalla, diciéndole que estaba disgustado
con los borogas, porque había llegado a saber que algunos de los suyos habían estado en las filas de
Llanquetruz y exigía que ellos fuesen muertos. El cacique amigo Llanquelén de Junín le había
escrito a Rosas, ya en febrero, que se cuidara del cacique Caniuquir, porque estaba en comunicación
con el cacique Mulato, amigo de Llanquetruz. La carta de Rosas es fuerte, amenazadora, protesta,
exhorta. Se extraña de que algunos de los de ellos apoyaban a los enemigos y que no mostraran
alegría cuando expedicionaba contra ladrones y sus propios enemigos y termina así: "Si no me dan
pruebas de adhesión, los castigaré como a traidores, como perseguí a Quiñigual" (AGN.S.X.27-5-6
y S.V.35-2-6;24.4.33).
Poco después convocó a Caniuquir y otros jefes borogas a un parlamento en Bahía Blanca
que se inició el 28 de abril. Allí les habló en términos similares, pero para untar sus manos hizo
entregar a Caniuquir y a su comitiva una gratificac.ión de 3000 $ (AGN.S.X.40-7-10: 30.4.33,
Cuaderno de Rosas). Les prometió también, que iba a otorgarles tierras en el Río Colorado.

De regreso en Guaminí, convocaron a un parlamento general para el 23 de mayo, al que


asistiría también el coronel Manuel Delgado. Este tenía la misión de convencer a los caciques indios
borogas de que, para poder subsistir, debían atacar a los ranqueles. Había recibido una carta de
Rosas en la que decía que los indujera a agregarse a la tropa del coronel Delgado y fuesen con él a
exterminar a los ranqueles. No fue fácil la tarea. Los caciques Melín y Rondeao, protestaron y
decían que querían conversar personalmente con Rosas sobre el asunto (AGN.S-X.38-5-3 o 27-5-6
y Comando General, ob. cit., p. 625; 6.6.33). Ellos ante todo querían explicar la situación de los
borogas que no se hallaban con ellos; de los caciques Mulato (tío carnal de Rondeao), Marileo,
Inalé y Antivil. Estuvieron de acuerdo en que el capitanejo Inaipill marchara con 50 indios contra el
cacique Llanquetruz. A los dos días remitieron una carta firmada por Caniuquir y los demás
caciques mayores de los borogas, avisando que unos ranqueles se habían presentado sumisos, que
prometían perseguir a Llanquetruz, sacarle su hacienda y dejarlo morir de hambre y concertar con el
general Quiroga ulteriores planes para liquidar a Llanquetruz y a Pichún.
173

La expedición contra los ranqueles debía satisfacer a Rosas, pues "hicieron mucho castigo,
mucha mortandad entre los indios de los caciques Mulato. Marileo. Calfulén y Lincolaf". (AGN,
Pacheco S.VII.1-2-6:19.7.33 y S.X.27-5-7,fha. 16.9.33)). Después de esta expedición Rosas exigió
un nuevo parlamento con los caciques Caniuquir, Rondeao, Melín y Caniullán en un tono que no
debía ser precisamente de reconocimiento (ib. 20.9.33): les impuso como grave obligación la
devolución de lodos los cautivos y también la de los ranqueles. Para Rosas esto era causa de
prestigio. Efectivamente, el 12 de diciembre de 1833, un documento de él acusa haber recibido 150
cautivos. Eugenio del Busto nos conservó toda una lista de capitanes indios que correspondieron, a
la vez que nos señala los "sufraganes" del cacique Juan Ignacio Cañiuquir.
Caniuquir entregó 3 cautivos; Güenchalén 2; la viuda de Rondeao 3; Epullanca 1;
Quechanfil 1; Mariqueo 1; Caniullán 1; Loncon Güenupil l; Guayquiñancu l; Linconao l; Filuché 1;
Güenchú l; Curumán 1; Payllá 1; Mariano Cuan 1; Guayquimil 1; Güechuqueo 1; Pu Luán 1; Trarú
1; Güircán 1; Coloil 1; Güeza Güenchul 1; Antumain 1; Fernando 1; Mulato 1; Pulquilen 1; Alón 1.
(AGN.S.X. 24-9-1:fha. 27.12.34. e.d. después del asalto de Masallé y S.VII 10.4.8)). J. M. de Rosas
hizo imprimir un folleto "Relación de los cristianos salvados del cautiverio de los indios por la
división izquierda del Ejército Expedicionario al mando del Brigadier Gral. D. Juan Manuel de
Rosas". Buenos Aires, 1835. (Un ejemplar se halla en el Museo Mitre, Bs.As. y C. Moncaut
enumera las nóminas de los cautivos redimidos en:

EL ASALTO DE MASALLE

Rosas seguía insistiendo en la obligación de que los borogas atacasen a los ranqueles. Ellos
diplomáticamente dilataron el asunto. En enero de 1834 el termómetro de enojos y desconfianzas
había subido como lo expresa el indio teniente cacique Pablo Millalicán: “Rondeao está enojado
con los chasques; no pudieron ver a Rosas y fueron despreciados por Corvalán. "Vienen con papeles
—exclamó— ¡tantos desprecios!. En Bahía Blanca los han mirado como a perros!" (AGN. S-X. 24-
9-1; fha.19.1.34) Y escribieron que no se habían movido, porque nadie iba a defenderlos. Que
estaban arrepentidos del atropello hecho a Mulato. "Se ha muerto de pesadumbre ¡Sería tan linda la
paz!"
Angel Pacheco advirtió entonces a Rosas que seguramente ganaban tiempo para conseguir
refuerzos de Chile. (En realidad él tenía confabulado con los caciques que lugo nombrarmos un plan
de exterminio). Rosas, efectivamente, tenía noticias de que 2000 indios, no precisamente los amigos
de los borogas que actuaron en el bando realista en Chile, habían cruzado la Cordillera para ir a
malonear. Noticia que comunicó el general Bulnes al Gobernador de Buenos Aires, agregando que
pensaba excursionar hasta la pampa y atacarlos en unión con los indios aliados (patriotas). La carta
lleva la fechadel 4 de abril de 1834.
Aquellos aliados, huilliches patriotas, enemigos de los borogas, entraron en contacto con las
autoridades de Bahía Blanca y fueron aprovechados para un plan de Rosas para destruir a los
poderosos borogas. Ya lo sabían en Guaminí; porque Millalicán escribió el 27 de febrero de ese año
a su primo Venancio Coñuepán, el gran cacique patriota, quien había entrado a la pampa por orden
del gobierno chileno y estaba ahora al servicio de Rosas: "¿Cómo han hecho las paces los caciques
rebeldes de nuestras tierras? ¡Los güincas desean que nos acabemos los unos con los otros!"

Los 2.000 huilliches, entre ellos Jn. Calfucurá y Antonio Namuncurá, llegaron a la pampa y
se establecieron "con permiso" en Salinas Grandes. Caniuquir entre dudas e incertidumbres, se
presentó al Comandante en el Fuerte del Monte y parlamentó luego también con el coronel Delgado
en el Arroyo del Pescado, en el camino a Salinas Grandes. Delgado, en su informe a Rosas no
parece tomar partido por los borogas. Decía que el hijo de Caniuquir transmitió incorrectamente lo
tratado en el Fuerte del Monte y que incluso Caniuquir tenía planes siniestros para los cristianos.
La comunicación es del 30 de agosto. Entre tanto el plan sinistro de la destrucción de las tribus
174
borogas en la zona lacustre de la Provincia de Buenos Aires estaba cocinado. Rosas utilizó los
servicios de Calfucurá, enemigo desde muchos años de estos borogas y ël con astucia los invadió.
El excautivo Santiago Avendaño cuenta en el primer capítulo de sus Memorias (ed. 1999: Origen de
la hegemonía de Calfucurá en la pampa p.30 ss) como engañó a los caciques, invitándoles a una
junta de feria, de intercambio, como ya en otros momentos lo habían hecho; que se juntaran en lo
del cacique Rondeao. Esto preanunciaron dos “huerques”. Uno se quedó en el toldo de Rondeao
para matarlo, en el momento que se iba a huir y el otro debía llevar la contestación a Calfucurá. Al
romper el alba siguiente cayó el malón sobre los desprevenidos. No voy a copiar este relato, pero
advierto que Avendaño no supo nada de la secreta conivencia de los huilliches chilenos con los
militares de Rosas de Bahía Blanca.

En la madrugada del 8 de septiembre de 1834 irrumpieron unos 800 a 1.000 indios en las
tolderías de los borogas, guiados por los caciques Cheuqueta, Cumiú, Namuncurá y Calfucurá- En
el Río Carhué y en Masallé (al norte del lago Epecuén) entraron en los toldos de los caciques M.
Rondeao y Melín gritando y diciendo que llegaban con anuencia del coronel Francisco Sosa y el
cacique Don Venancio de Bahía Blanca a matar a los pícaros caciques. Pero mataron no sólo a
estos, sino a todos los que se resistían con armas. Por lo demás desarmaron a todos, los saquearon,
les quemaron los toldos y los obligaron a seguirles. Varios días permanecieron en tal tarea. Los
demás borogas, avisados, se dispersaron y escaparon al golpe final, que tuvo lugar el 13 de
septiembre. Algunos huyeron hacia los ranqueles de la pampa. Caniullán llegó con algún resto
"desplumado" al Fuerte 25 de Mayo y Cañiuquir, cuya toldería estaba más lejos, se dirigió al Arroyo
del Pescado que desemboca en la Laguna del Monte. En el primer momento. aparentemente,
desconfiaba de sus propios hermanos. Toda la acción se libró en un ambiente misterioso, de tal
manera que la revista Todo es Historia Nº 172 pudo publicar el artículo de G. Cuadrado Hernández:
"El mito de la 'masacre de Masallé'.", quien cree que sólo los dos caciques Melín y Rondeao fueron
sacrificados. En el capítulo II de mi libro “ Coliqueo, el Indio Amigo de Los Toldos” 2da. ed. 1872
ya señalé y analicé la documentación al respecto; entre ellas una carta de Rosas a J.F.AIdao y otra al
general T. Guido en la que le comunica: "...Los anunciados araucanos (de Calfucurá, Tranamilla.
etc.), unidos a los ranqueles sorprendieron a los borogas; han muerto a los primeros jefes de estos
que son Rondeao y Melín: han hecho gran mortandad, cautivándoles las familias y llevando todas
las haciendas..." (de Revista Nacional, 1898 T. XXV fecha 20/9 /34).
Algunos de los que iban cautivos escaparon e hicieron contacto con Bahía Blanca y 25 de
Mayo y enviaron chasques a los borogas, que no habían sido alcanzados, exhortándolos, para que
los auxiliaran a perseguir a los traidores y recuperar familias y haciendas. Las primeras cartas llevan
las fechas del 15 y 16 de septiembre y otras del 5 y 7 de octubre. Son así los informantes Pablo
Millalicán, Güillipán y Meligüer. el hijo mayor de Rondeao.
En las comunicaciones hay ciertas incongruencias y dicotomías en las declaraciones de las
autoridades militares de Bahía Blanca, del 16 de septiembre y otras. Primero compareció el chasque
del cacique Guayquimil para comunicar los hechos de la sorpresa de Calfucurá, Tranamilla,
Cheuqueta. etc., e indicó la fecha 13 de septiembre, mientras que dos notas del 15 de septiembre
enviadas por el teniente cacique Pablo Millalicán declaran que hacía siete días que habían sido
atacados y que el día 13 había concluido el saqueo. La respuesta lleva la fecha 17 de septiembre,
acusando recibo de las notas y afirmando que se había elevado las noticias al general Rosas de
quien debían esperar las respectivas órdenes. En la segunda declaración, agrega a los militares de
Bahía Blanca, que en la misma fecha habían arribado a esa indios de Calfucurá y el hermano de
Tranamilla para informar de la muerte de Rondeao y Melín "en términos moderados y con
propuestas de paz": que los habían muerto, porque los habían llamado con engaños y pedían
entonces su aprobación. Se les dijo que debían informar y esperar las órdenes de Rosas; luego
serían recompensados.
Cañiuquir mantuvo un largo silencio. Recién al mes de haber ocurrido el asalto, mandó
chasques para preguntar, quiénes eran fíeles a los borogas y cuáles eran disidentes o ausentes
(AGN.S.X. 24-8-6). Millalicán respondió, pidiendo su pronta concurrencia que con Meligur habían
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quedado Guillipán. Guayquil, Quilalén, Maguí, Calbutur,. Millaclén, Güelé, Curriqueo, Campan,
Loncón, Juanicu y Anulén. Que Inaypil, Llanquihuén, Huenupil. Caniguán, Líncolaf y Catrilén
habían disparado, creyendo que Rosas los había entregado y que Marileu, Mariqueu, Antibil,
Cheuquepil, Calbulán, Güircán y Piena venían a su favor. Y finalmente que Nahuelpan de
Gulumapu (Chile) estaba dispuesto a vengar a su hermano difunto (ib.24-8-6).

NUEVA EXPEDICION A LOS RANQUELES

Los borogas pedían auxilio para poder perseguir a los huilliches que los habían asaltado.
Pero Rosas decidió que los aprovecharan para perseguir a los ranqueles, quienes habían escapado a
la Expedición combinada al Desierto. Así lo decía al general Tomás Guido en la carta ya citada del
20 de septiembre de 1834: "Esta noticia debe considerarse de grande importancia para la República,
porque ella facilita ya un camino sin tropiezo para acabar o escarmentar para siempre a los
ranqueles".
El 5 de octubre, Rosas dio la orden de movilizar las fuerzas de Bahía Blanca y de 25 de
Mayo y reunir a los borogas. El teniente Millalicán quiso entonces disuadir a Rosas, aconsejándole
que desistiese de la expedición. Pero él le contestó enérgicamente, exigiéndole completa lealtad.
(A.E.M. Doc. 94).
En Tapalquén había 400 borogas a las órdenes de Millalicán quienes saldrían con Juan
Ignacio Cañiuquir y con las tropas de 25 de Mayo a expedicionar. Les pareció que iban a perseguir
a Calfucurá. (AGN.S.V.28-7-4 y Gaceta 1.12.34). Eugenio del Busto condujo 60 indios; Meligur y
Guayquil 400:. El Cnel. Zellarrayán de Bahía Blanca 300 y el cacique Venancio 60 (AGN.S.X.24-8-
6). Se dirijieron por el camino chileno hacia Salinas Grandes. Los exploradores retornaron con la
noticia de que Calfucurá había huído. Luego hallaron chusmas y haciendas: 60 chinas, 6 cautivas.
Informaron que se habían apoderado de 192 chinas. 600 caballos y 7.000 vacas. Tal comunicación
es de Cañiuquir, quien decía que los apresados eran parientes. Corvalán, el edecán de Rosas,
contesó (el 23 de nov.) que los indios chilenos habían huído hasta la Cordillera y que la tropa había
caído sobre una toldería de ranqueles, mientras estaban buscando a Llanquetruz.
Los coroneles F. Sosa y J. Zellarrayán informaron de modo diferente sobre el encuentro del
3 de noviembre. Las cartas son del 11 del mismo mes. Acusan a los borogas, porque habían hecho
fracasar el golpe, diciendo que los apresados eran sus parientes. "Si Cañiuquíl no hubiese estado,
ningún Ranquil habría quedado con vida. Estos son los primeros enemigos de la Provincia" (ib.24-
8-6).
Habría mucho más detalles sobre esta malhadada expedición. Cañiuquir llegó en su
recorrida hasta Venado Tuerto. Recibió de Rosas dos cartas del mismo tenor que las anteriores en
que le exige colaborar en la destrucción de los ranqueles y la entrega de las cautivas.
Suena como increíble que al mismo tiempo que promete amistad y protección, protesta "que
no he tenido parte en el atentado de traición. Usted y Caniullán están atendidos por mí y bajo mi
amparo, que le diga también que les había ocurrido eso, porque no han querido seguir su consejo y
porque, más que se fiasen de sus enemigos, les había de costar muy caro; porque alguna traición les
habían de pegar" (Carta de Rosas a M. Delgado: ib.28.10.34).
El 29 de noviembre Rosas felicitó al Comandante M. Rodríguez y a sus jefes de Bahía
Blanca por la jornada. Que a los indios de Calfucurá y Tranamilla (sic!) los debía conservar en
seguridad. A fines de diciembre, los expedicionarios regresaron a sus campamentos.

SEGUIA LA DESCONFIANZA Y ROSAS PEDIA NUEVAS EXPEDICIONES


Cañiuquir no había entrado aún en confianza con el huincá. En enero de 1835 tuvo el
disgusto de que en Bahía Blanca le apresaran a su hijo Antivil. El capitán Eugenio del Busto envió a
Rosas noticias que seguramente habían de indisponerlo (AGN.S.X.24-9-1: 24.1.35). Decía que en
lo de Caniuquir había novedades. "El 16 llegó el cacique Güircán con 12 toldos, 26 indios y
familias a Guaminí; el 20, llegó el cacique Chaima Manque Fú con sus toldos, 18 indios y familias;
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el 21, arribó el caciquillo Yesuando (Fernando), yerno de Cañiuquir, con 26 toldos, 60 indios y
familias: había pertenecido a los ranqueles. Cañiuquir los recibió con brazos abiertos-
"El 15 ppdo. Cañiuquir, Alón y yo enviamos chasques a los indios enemigos. Han estado en
parlamento con el cacique Painé, con los hijos del cacique Mulato y Piena ha venido de parte del
cacique Güelé, preguntando, si Cañiuquir quería hacer la paz con Llanquetruz. Payné viene con cien
indios y familias a Cañiuquir... y será bien recibido''.
Del Busto colma la medida agregando que Llanquetruz los exhortaba a invadir, que él había
ido a Chile a buscar más indios. Y termina diciendo: "Todos están en armonía con Canñiuquir.
(Este) ha fallado a los compromisos de la Guardia del Monte. Yo se lo hice ver... El se calla".
Esta carta fue una grave acusación para Rosas contra Cañiuquir. Pero antes de recibir su
castigo, debía prestar unos servicios. Le exigió acompañar al capitán E. del Busto a una tercera
expedición contra Llanquetruz, Pichún y sus ranqueles. De su tribu incorporó 190 indios y buenos
baqueanos que sabían el paradero de los ranqueles. Una cuarta expedición saldría con 200 indios de
Melín y Venancio desde Bahía Blanca. Según se lee en el parte publicado el 30 de marzo de 1835:
“la primera división atacó entre el 6 y el 7 de marzo las tolderías de Toay; o sea, Cañiuquir atacó a
los de Pichún. El teniente Maza y los indios de Alón, a los de Llanquetruz y a los "sublevados
borogas" en Nahuel Mapu. El principal encuentro tuvo lugar el 4 de abril. Rosas convocó también a
200 soldados de San Luis y a 200 de Mendoza (Arch. S. Luis 14.4.35). El saldo de la expedición
serían 133 indios muertos, 353 apresados y 34 cautivos rescatados y mucha hacienda apresada.
Rosas trató de aniquilar a Llanquetruz mediante ininterrumpidos ataques. El 8 de noviembre
del mismo año partió la quinta expedición contra los ranqueles. Se decía que se habían aliado con
indios chilenos (Comando General, ob. cit. IV p. 338). La columna expedicionaria a las órdenes del
coronel Martiniano Rodríguez estaba compuesta por unos 900 hombres incluídos 290 indios de
Venancio y de Meligur. Una sola fracción, la que encabezó el (chileno) coronel Pío Yturra y el
capitán Manguil, al atacar los toldos del cacique Payllán, operó con suceso: redujo a 320
prisioneros. (No se indican los muertos). Las tolderías de Painé y Pichún habían sido abandonadas a
tiempo.
En diciembre partió una sexta expedición desde el Fuerte Federación (Junín) a las órdenes
del capitán Eugenio del Busto para adentrarse en la pampa. Llama la atención que Cañiuquir no
figura en los partes de estas últimas acciones.

EXPEDICION CONTRA CAÑIUQUIR Y SU MUERTE

En enero de 1836, Rosas acusa a Cañiuquir ser amigo de sus enemigos; y por eso quiere
castigarlo ejemplarmente. El 19 de marzo salió por orden suya la División Blandengues de Bahía
Blanca conducida por los coroneles J. Zellarrayán y Francisco Sosa para dirigirse a Guaminí.
Marcharon rápidamente y, en la madrugada del 22 de marzo 1836- sorprendieron la toldería del
cacique Cañiuquir, establecida sobre el Arroyo del Pescado (hoy Arroyo Corto) que desemboca en
la laguna del Monte. Luego de un recio combate que duró tres horas —dice el parte— 900 indios
fueron abatidos, 400 murieron y gran cantidad de hacienda fue "devuelta a la civilización".
Cañiuquir con unos 300 logró huir. (La Gaceta 7.4 y 2.8.36).
Al mes. el 19 de abril, salió la división de Bahía Blanca por segunda vez en busca de los
indios de Cañiuquir. En esa misma fecha se enteraron de que el cacique Cañiuquir había
maloqueado al cacique Guayquil, porque se había entregado a los huincás, puesto en contra de él.
Suponían que lo mismo haría con el cacique Alón. Rosas mismo había provocado esa reacción,
favoreciendo ostensiblemente a esos dos caciquillos. Los había invitado a establecerse cerca de 25
de Mayo, porque Cañiuquir se había vendido a los ranqueles. Cañiuquir, después de enterarse de
esto, remitió un mensajero a Guayquil para que dijese a Rosas, cuando fuera a Chacarita, que él
estaba arrepentido de haber tenido esos contactos. Rosas le contestó que viniera a Buenos Aires, que
en los cantones de Chacarita había mucho lugar (para presos).
Los coroneles Sosa y Rodríguez partieron, pues, del Fuerte Argentino hacia Guaminí y más
allá hacia la pampa, recorriendo unas 76 leguas. Después de siete días de marchas forzadas
avistaron el 26 de abri de 1836, los toldos buscados en el paraje Llanguillú. (AGN.S.X. 18-4-8).
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En rápida maniobra los cercaron y los acuchillaron, el día 26 de abril de 1836. El
parte cuenta entre los 650 muertos al mismo cacique, Maribil. Alarcoy. Antén, Pichipil, Antelén,
Yane, Ayén, Yanqué, Carrilao y Loncochí; en total 11 caciques. El cacique Cañiuquir fue desollado,-
dice el parte. "Ahí mismo fue colgada la cabeza del tan ponderado como malvado Caniuquiz" y allí
concluyó el martirio del cacique mayor Juan Ignacio Cañiuquir, padre de una numerosa tribu que en
la pampa no pudo hallar pa