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Psicología 2º de Bachillerato

EL PROBLEMA MENTE-CEREBRO O POR QUÉ DEBEMOS MONTAR EN CÓLERA O SIMPLEMENTE


CAERNOS DEL ASOMBRO AL DESCUBRIR QUE LO ÚNICO QUE HASTA AHORA SABE LA NEUROPSICOLOGÍA ES QUE
LAS NEURONAS SE COMPORTAN COMO SIMPLES INTERRUPTORES...

En nuestro estudio del sistema nervioso hemos aprendido que las neuronas tienen como función generar
y difundir impulsos nerviosos. Estos impulsos nerviosos consisten en pequeñas descargas eléctricas que
se traspasan muy rápidamente de una neurona a otra mediante la sinapsis. Las neuronas están activas (o
encendidas) cuando transmiten esas señales eléctricas, e inactivas (o apagadas) cuando permanecen en
reposo. Podemos decir, pues, que el sistema nervioso se comporta como si fuese una amplia red de
muchísimos cables eléctricos (axones y dendritas) e interruptores (sinapsis que se producen o no entre
axones y dendritas).
Vamos a poner un ejemplo: esta hoja que estás leyendo ahora mismo, la estás viendo porque
unos rayos de luz llegan a tus ojos y ahí se transforman en señales eléctricas que atraviesan tu cerebro
hasta el lóbulo occipital, que es la parte de la corteza encargada de “hacernos ver” el mundo que nos
rodea. No es ésta la única zona del cerebro que nos permite ver, pero sí la principal, de tal modo que si
sufriésemos algún tipo de accidente y perdiésemos esta zona del cerebro, perderíamos también la
capacidad de visión.
Pero, ¿qué sucede en esa parte concreta del lóbulo occipital cuando vemos esta hoja? Sucede
que las neuronas que hay allí se activan, es decir, que se transmiten entre ellas impulsos eléctricos. Si
cada una de ellas representa metafóricamente un interruptor, podríamos decir que todas ellas se
comportan como interruptores dados, encendidos. Cuando cerramos los ojos, en cambio, esas mismas
neuronas dejan de establecer sinapsis entre ellas, se apagan, o mejor dicho: se quedan en “stand by”,
esperando a que abras los ojos y les des trabajo.
Con las modernas técnicas de escáner cerebral que existen hoy en día los psicólogos están
logrando localizar qué partes del cerebro (o de otras regiones del SNC) se encargan de realizar las
distintas funciones de nuestra mente: sensaciones, emociones, decisiones, pensamientos, recuerdos...
Antes de que existieran estos escáneres, se estudiaba a pacientes que por algún motivo (traumatismo
craneoencefálico, accidentes cerebrovasculares, etc.), habían perdido
algunas partes de su SNC y tenían algún tipo de secuela en su vida
diaria. Esto permitía correlacionar las funciones vitales afectadas con
las áreas del SNC que se habían perdido (así se descubrieron, por
ejemplo, las afasias de Broca y de Wernicke en el s. XIX). Que una
función de la mente o comportamiento esté localizada en un área del
SNC quiere decir que cuando esa función se realiza o se percibe, las
neuronas de dicha área se activan.
Todos estos descubrimientos representan un avance en el conocimiento de la psicología humana,
pero, todavía es muuuuuy poco lo que se sabe del SN. Grandes interrogantes siguen ahí, esperando una
respuesta.
De entre todos ellos, el problema mente-cerebro es quizás el más importante, porque pone el
foco sobre uno de los misterios más llamativos de la psicología: ¿cómo explicar la relación entre lo que
sucede en mi cerebro y lo que sucede en mi mente? Esta pregunta general se puede descomponer en
otras preguntas más concretas que trataremos de explicar y plantear a continuación.
1) Hemos dicho que las neuronas de cada parte determinada del SNC causan que tengamos
determinados fenómenos mentales (pensamientos, sensaciones, deseos, recuerdos, movimientos del
cuerpo, etc.). Pero el hecho de que esta relación entre el cerebro y la mente se haya visto o detectado,
no quiere decir que se haya entendido cómo y por qué se produce. Es algo que se observa, pero que aún
no se comprende bien, es decir: aún no ha sido explicado por ningún científico, psicólogo o filósofo, y
por ahora estamos bastante lejos de conseguirlo.
¿Por qué es tan difícil explicar esa relación, interacción o conexión entre lo que sucede en el
cerebro y lo que percibimos en nuestra mente? Pues, porque el principal escollo es la diferencia abismal
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entre los fenómenos cerebrales y los fenómenos mentales. Son como


dos ámbitos de la realidad con características prácticamente
opuestas.
Todo lo que los psicólogos pueden averiguar sobre el
cerebro, sus partes, el funcionamiento de las neuronas, etc., son
datos que pertenecen al ámbito de lo físico. El SN pertenece al
cuerpo humano y éste es algo material, físico, se puede ver y tocar
por los sentidos, se encuentra en un lugar concreto del espacio, sus
partes se pueden medir, pesar, dividir en subpartes más pequeñas
(cuerpo, órganos, tejidos, células, moléculas, átomos). Todas las
partes del cuerpo son físicas, materiales.
En cambio los fenómenos mentales, es decir, nuestras
sensaciones, deseos, pensamientos, emociones, recuerdos,
imaginaciones, decisiones…, no son algo material. Simplemente se
trata de algo que sentimos o percibimos. Nuestra mente siempre está activa (salvo en algunas fases de
nuestro sueño). La mente abarca toda nuestra vida: lo que nos ha sucedido, los recuerdos, las vivencias:
buenas, malas, regulares…, todos nuestros sentimientos, ideales, decisiones. ¡Eso es la mente! Es
importante darse cuenta de que la mente no es algo físico o material.
CARACTERÍSTICAS DE LOS FENÓMENOS FÍSICOS CARACTERÍSTICAS DE LOS FENÓMENOS MENTALES
Son de carácter material Son de carácter inmaterial

Es decir, son algo concreto que se puede ver o No son algo concreto que se pueda ver con la vista o tocar
tocar. con el tacto. La mente simplemente siente o percibe lo que
piensa, recuerda, desea, imagina…, pero ninguno de
nuestros fenómenos mentales se puede ver con los ojos o
tocar con la mano.
Los fenómenos materiales se pueden localizar en Nuestros fenómenos mentales no están en ninguna parte
un lugar determinado del espacio: vemos dónde concreta del espacio. ¡No podemos determinar dónde
están. están realmente!
Los fenómenos materiales son medibles: tienen Los fenómenos mentales no empiezan en un punto del
unas determinadas dimensiones, unas partes, espacio y terminan en otro. No sabemos cuánto miden, ni
pesan, se pueden dividir… cuánto pesan, ni los podemos cortar en trozos.
Se puede explicar la relación que existe entre dos No sabemos explicar por qué unos fenómenos mentales
fenómenos materiales. La física lo explica: por están asociados a otros. Ejemplo: no sabemos por qué a un
ejemplo si calientas agua, el calor dota al líquido porcentaje muy alto de la población le resultaría molesto,
de una energía que hace que las moléculas de H2O desagradable y muy cansino escuchar un disco entero de
se muevan más rápido hasta que finalmente esas cualquier grupo de black metal, con sus voces guturales, y
moléculas quedan sueltas, abandonan el estado sus melodías satánicas… El estímulo auditivo de las
líquido y se transforman en vapor (estado canciones está unido a la respuesta de rechazo. ¿Por qué?
gaseoso). Realmente sabemos que eso pasa, pero no por qué pasa.

La mente es “mágica” y prácticamente inexplicable. No podemos ver ni tocar nuestros


fenómenos mentales, simplemente los sentimos, los percibimos, los vivimos, pero no los vemos por los
ojos, ni los tocamos con la mano… Si la mente no es material, surge el problema de averiguar dónde
está. ¿Dónde está mi sentimiento de dolor cuando me duelen las muelas? ¿Dónde está la representación
de esta hoja que realiza mi mente mientras la estoy leyendo? Alguien podía responder que eso está en
mi cerebro… Sin embargo, los escáneres cerebrales o la observación directa del cerebro (previa apertura
de “la tapa”), sólo nos muestran que ahí hay tejido nervioso y neuronas, no encontramos nuestro dolor
de muelas por ninguna parte, y menos aún las letras de este texto ni su significado… Sólo neuronas.
Como dijimos, se sabe que si perdemos el lóbulo occipital, dejaremos de ver para siempre, pero
esto realmente no explica cómo es posible que las neuronas de una parte de ese lóbulo realicen ese acto
mental de ver el mundo exterior. Sólo sabemos que las neuronas dejan pasar electricidad o no dejan que
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pase… Y poco más. No tenemos ni idea de por qué, cuando esos impulsos eléctricos se transmiten de
una neurona a otra, vemos lo que hay fuera. Son dos fenómenos relacionados, pero que no tienen nada
que ver. Sabemos que están conectados, pero no sabemos cómo ni por qué.
¿Cómo algo que es físico y material (las neuronas y su electricidad) dan lugar a algo no físico
(mis fenómenos mentales)? No hay ningún fenómeno de la naturaleza tan extraño, llamativo y
misterioso como éste en el que se vinculen dos ámbitos de características opuestas: el cerebro y la mente.
No hay otro caso en el que dos “tipos de seres” tan distintos interactúen entre sí. Por poner un ejemplo:
que exista una conexión entre lo material de las neuronas y lo inmaterial de la mente sería comparable
a decir que el fuego crea agua o que en medio de la Antártida hay un desierto seco y de arena tan caluroso
como el Sahara.
En definitiva, ¿cómo es posible que el cerebro, que es algo físico, produzca otra cosa tan distinta
de él mismo como es la mente, que no es algo físico? Este es el gran interrogante.
2) Una segunda derivada de este problema tiene que ver con el contraste que existe entre el
carácter simple y monótono de las neuronas y el carácter complejo, rico y variado de los fenómenos
mentales. Pues resulta muy difícil comprender o explicar cómo es posible que lo segundo surja a partir
de lo primero.
¿Cómo algo tan complejo como mis funciones mentales puede producirse a partir de algo tan
simple como que unos grupos de interruptores se encienden y se apagan? Además, aunque las neuronas
del SNC pueden presentar algunas pequeñas diferencias entre sí, según la parte del SNC a la que
pertenezcan, esas diferencias no sirven para explicar las enormes diferencias que existen entre mis
múltiples fenómenos mentales: ¿cómo explicar que fenómenos mentales tan distintos y complejos como
ver una fotografía, escuchar una canción, sentir dolor físico, realizar un razonamiento, sentir euforia…,
se expliquen a partir de unos procesos neuronales tan parecidos y simples? Para intentar responder, los
neuropsicólogos dirían que la complejidad de nuestras experiencias mentales se debe a la multiplicidad
de conexiones entre miles o millones de neuronas. Bien, esta idea puede ser una pista para encontrar la
respuesta, pero aún queda por explicar qué es lo que hace que esas sinapsis múltiples y numerosas
puedan dar lugar a vivencias tan ricas y distintas entre sí.
En fin, estas explicaciones sirven para hacerse una idea de las dificultades que plantea este
peliagudo problema, denominado “problema mente-cerebro”, con el que nos topamos en cuanto
empezamos a reflexionar sobre nuestra mente, el cerebro y sus relaciones. Son muchos los filósofos,
científicos y psicólogos los que, desde hace siglos, se han estrujado los sesos con este tema.