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Especial "50 sombras de Ares": Capítulo I

Carnavaleros, carnavalenses y carnavalíacos, desde comienzo de año Bermauntier y un servidor


estamos dándole vueltas a esta serie especial de publicaciones que en estas dos próximas semanas les
ofreceremos sobre Antonio Martínez Ares. Y es que para los despistados, el autor apodado como "el
niño" cumple 10 años desde que dijera su última palabra en el Concurso sobre las tablas del Falla.

Cuatro post, cuatro, serán los que dediquemos a su figura, como autor de comparsas esta semana, y
como otras cosas que no queremos adelantar aún en la que viene. Así pues, sin más dilaciones, vamos
a echar la vista atrás, justamente hasta el año 1984:

ANTONIO MARTÍNEZ ARES, "el niño"

"Corría el año 1983 cuando mi padre intentó quitarme las ganas de salir en Carnaval utilizando lo
que hoy se conoce como terapia de choque(...)"

Así comienza Antonio su serie de artículos "Yo maté a Martínez Ares". Pobre padre, que mal le salió
la jugada porque aquel acto parió al mejor de los autores de comparsa de la década de los noventa y
posteriores hasta su retirada. "Requiebros" se resume en un chaval de 16 años ganando un sexto
premio el primer año que escribe para la categoría de adultos (y que lo tiene a él como guitarra, y a
Ángel Subiela entre sus filas):

"...No quiero que al final te tenga que como un triste requiebro."

Los años siguientes suponen el desarrollo de un autor que a golpe de comparsa revolucionó el estilo
de la comparsa. "Zombies" en 1985 (con uno de los popurrís más largos e infumables que conozco),
se quedó en semifinales al igual que "De locura" ('86). A mi parecer, aún que la calidad está lejos de
las cotas que años posteriores ofrecería, se merece que se preste atención a ciertas partes de los
repertorios, concretamente a los pasodobles, poéticamente en evolución constante y desarrollándose
de una forma apenas vista en la época.

El compromiso en sus repertorios y su estilo fue a más en los años posteriores. "¡Esto es carnaval!",
"Entre tus brazos", "Con uñas y dientes" y "Sonri-sillas" (1987 al '90) ofrecen cambios en la
búsqueda de su estilo propio, que comenzaba a reclutar adeptos entre los más jóvenes, además de en el
grupo que incorporaba a las grandes figuras que darían ese sonido tan característico de "la comparsa
de Martínez Ares y Subiela":
"...la de la Puerta de Tierra, de boca pa' fuera,
de niñas morenas; la por siempre plateá..."

De la misma manera que anteriormente hablaba de la lírica, la música da un gran paso de cara a tener
músicas de creación propia, algo que así le hacía ganar más puntos a una comparsa que en 1991
volvería a la final con "Calabazas", las mismas que le dio el jurado con su segundo premio. Pero el
trabajo estaba hecho, y el grupo se sabía fuerte. Tan fuerte, que un año dos años después (en 1992 su
comparsa "Do-re-mi-fasoleando" se vio justamente superada por los pelotazos de Quiñones, Martín
y Bustelo), llegó una de las comparsas con la presentación más imitada de la historia:

"...hoy quiero darte mi pequeña rebelión,


para que nunca más vivamos de limosna..."

Como diría "el Libi", el Falla parece una casa de acogida de la de mendigos que han pasado por allí.
Pero "Los miserables" de Antonio Martínez Ares, alejados de la novela de Victor Hugo, ofrecieron
bofetadas a diestro y siniestro (con el pasodoble mítico al Papa incluido). Con un coral de voces
afinado hasta el extremo y "el Chupa" en estado de gracia, se llevaron un primero como la copa de un
pino. El autor compaginaba en sus letras maestría y humildad, verdad y fuerza, compromiso y humor,
y todo ello conviviendo en su época con grandes plumas rivales. ¡Ah, y no se olviden del estribillo!
Que pedazo de estribillo...

Pero había más. El autor se expandía, y trajo un tipo único e inimitable, una propuesta arriesgada pero
poética a más no poder y que le dio todo de cara a hacer uno de los repertorios más redondos de la
historia del COAC. Si, mi favorita, señoras y señores, con ustedes "La ventolera":

"...el mismo diablillo que entra y sale de tu casa,


te da besos de plata cuando duermen las barquillas..."

Si, es una época en la que a los carnavaleros se nos ve el plumero, sobre todo a los más jóvenes. Pero
siendo sinceros no hubo por aquel entonces nadie como él, que ofreciera repertorios modernos,
directos y musicalmente maravillosos. Todos rematados con la guinda de salir de la pluma de un
autor que por entonces aún no estaba envenenado.
Especial "50 sombras de Ares": Capítulo II

ANTONIO MARTÍNEZ ARES, "el ya no tan niño"

La comparsa El brujo apareció en 1995 por el teatro Falla con la intención de revalidar el título
ganado el año anterior. No pudo ser y todo el mundo decía que era un robo o a lo mejor no, Charrúa
se había impuesto con todas las de la ley, o no. La espectacularidad de la comparsa (con fuego
incluído en el estribillo), una mecánica interesante para el comienzo de los pasodobles y un popurrit
que mezclaba lo mágico y lo político no fue suficiente para el jurado de aquel año. No pasa nada,
volverían al año siguiente.

La Trinchera es el resultado de varios movimientos en la comparsa de Ares que del 95 al 96


cambiaría a varios componentes del grupo que ya llegarían, casi, hasta La Milagrosa. La salida del
Chupa (con carta abierta incluída a Ángel Subiela que pueden leer aquí, bajo las dos letrillas que
salen al principio) hace que entre Paco Catalán, y algún que otro componente. Un primer premio
bastante discutido pues, ni mucho menos, es de las mejores comparsas de Ares. No está ni siquiera en
el Top Five pero ahí está el primer premio con una comparsa de gran calidad. El popurrit es una
maravilla inconmensurable.

En 1997 llega Martínez Ares con una comparsa sobre el trabajo, el trabajo social, el obrero y todo lo
que ello conlleva. Una comparsa que se escapa de la normal porque mete una vagoneta en el escenario
del Falla. Qué maravilla de comparsa, qué presentación, qué pasodobles, qué cuplés (¿qué cuplés?
Pues sí, ahí tenía gracia todavía). El público estaba con ellos y se llevan un segundo que podría haber
sido un primero, o no. Que suene la locomotora de El Vapor.

La que dicen que es La Mejor Comparsa de la Historia (que a mi me parece una cosa muy
rimbombante, incluso fuera de lugar) se llama Los Piratas y es sin duda la más cantada, laureada y
recordada de la Historia carnavalesca de Martínez Ares. Medio barco sobre el escenario del Falla, un
repertorio inconmensurable que, parece ser, no fue demasiado efectivo en ensayos generales sobre
todo por un popurrit que no entraba del todo a aquel selecto público. Sin embargo en el Falla pegó
duro y mucho hasta el punto de que el primer día ya la liaron. Total, que primer premio indiscutible.
Martín mosqueado porque quedó segundo tercero y se retira y hace Los contrabandistas.
Con la incorporación de Fali Vila a la comparsa de Martínez Ares en Los templarios parece que por
fin tenían un contralto en condiciones y que la comparsa ya no podía sonar mejor. Una maravillosa
comparsa a la quizás le pesó la del año anterior: eran batalladores del concurso del Falla, una
maravilla metáfora sobre la luchas medievales con esas luchas carnavalescas que ya se venían
haciendo cada vez más encarnizadas. Una comparsa que tiene un repertorio inolvidable.
El gran palo para Martínez Ares es el no pase a la final de la comparsa La Milagrosa. Al parecer,
rollos políticos prohibieron a Ares entrar en la que hubiera sido su Final número muchísimas. Otra
buena comparsa que es más conocida por lo que vino después pues fue la gran ruptura de uno de los
grupos más afianzados, seguidos, condecorados y laureados del Carnaval de Cádiz.
Se dieron mucho durante ese verano y se fueron a por el autor con el que más relación de autobús
habían tenido durante el 99 2000, Juan Carlos Aragón. Sin embargo, el autor elegió uno a uno a los
componentes de su grupo, los que no se marcharon, claro, tuvieron su lugar y anda que eran malos.
Total, que un grupito joven, elegido a dedo con minuciosidad de comparsista para cantar una de las
comparsas mejor hechas de, esta vez sí, la Historia del Carnaval. Musicalmente una maravilla,
vocalmente una pasada, letrísticamente no se puede ni puntuar... La comparsa, desde mi punto de
vista, más redonda de Martínez Ares.

En el 2002 con leves cambios en el grupo, vuelve al Falla con La Revolución y una nueva polémica le
salta a los ojos: un pasodoble escrito sin mala intención es respondido con uno de los cuplés que más
mala leche han destilado en la Historia de los dimesydiretes. Otra buena comparsa que queda segunda,
detrás de su máxima competidora, Los ángeles caídos, una obra sobre la religiosidad, la oscuridad y la
vergüenza. Ares le escribió a la libertad y lo hizo muy muy bien. La Revolución tiene una
presentación que es memorable.

Y llegamos al 2003, el año de su retirada. La calle de la mar era el punto y final basado en Colto
Maltés, el famoso marinero de cómic, era como la declaración de que él iba a navegar por otros mares,
que iba a hacer otras cosas pero que siempre iba a ser marinero, que siempre iba a llevar a Cádiz por
bandera. Nos dejó huérfanos pero despidiéndose por todo lo alto. Era un tercero que podría haber
terminado más arriba sin problema ninguno, con dos buenísimos pasodobles en la final que nos
demostró que, si quisiera, había Martínez Ares para rato pero no, decidió retirarse no sé si a tiempo,
tampoco estoy seguro de que fuera una victoria o una huida recta hacia otras cosas que contar, otras
cosas que le dieran menos quebraderos de cabeza personales.

Este es el punto y final en su vida carnavalesca, ¿o no? En los dos consecutivos desgranaremos entre
mi compañero y yo lo que ha sido de Ares después de terminar su participación en el Carnaval de
Cádiz. Es el especial "50 sombras de Ares" así es que prepárense porque no todo son luces.
Especial "50 sombras de Ares": Capítulo III

ANTONIO MARTÍNEZ ARES,


"por Martínez Ares, sin Antonio, y hasta sin Martínez"

Antonio Martínez Ares le puso punto y final al COAC. Ni punto y coma, ni punto y a parte, punto y
final como siempre ha dicho y ha repetido. Sin embargo, muchas veces, como el más carnavalero de
los carnavalitas, se ha equivocado y ha dicho Carnaval, cuando ha querido decir Concurso. Porque
por mucho que él no quisiera (cosa que dudo quiera), la obra de Antonio suena a Carnaval desde el
primero al último de los acordes.

Los fans de su obra y de la buena música, no podían obviar que la música del tema "Besos" de Pasión
Vega era la de la gran cuarteta de "Los templarios" o que la "Habanera de los ojos cerrados" venía de
la mejor comparsa que creó Antonio para el Falla.

Pero Martínez Ares quería más, ser algo más que el buen letrista y músico del gran Raphael, su
majestad Pasión Vega, o de la chiquita Pastora Soler. Él antes que todo eso quería ser cantante (que
eso de abrir una comparsa en 2003 no fue porque si), y un año justo después de su última comparsa
publicaba su primer disco: "Martínez Ares por Martínez Ares":

"...quién jurará amor eterno a Macusa y a la ternera."

Todos los fanáticos del autor "de Carnaval" fuimos corriendo en su búsqueda. Y nos parecía "la
leche, que vaya cosa bonita, que que arte tiene el niño, y que ¡Antonio vuelve!"; pero aparte de todos
esos que teníamos el disco antes de que saliera, el disco no fue ni mucho menos el lanzamiento al
estrellato ni le iban a dar ya un grammy. Ni grammy ni no grammy, que aquí se dan Premios de la
Música y de esos se llevó varios (por otros trabajos, no por su álbum), pero Antonio no paraba, y
quería hacer musicales, y bandas sonoras, y trabajar con estos y aquellos; y tanto trabajo tenía, que
cinco años después de su "si me queréis, irse" en el concurso volvió al Carnaval:

"- ...a este le llaman el director, pero


que yo sepa capitán no sabe hacer de ná..."
Un bonito pregón, que un servidor vivió en primera persona, y que dio para coplas todo el año
siguiente: que si era un mamarracho, que si era un visionario, que "¡Antonio vuelve!" otra vez, pero ni
todos dejaban de hablar de él, ni él dejaba de escribirle al Concurso. Un Concurso que recuperó para
su primera obra musical con su productora de nueva creación Sur·Realista, con antifaces
carnavalescos incluídos. Total que la gente se tiraba de los pelos por su última comparsa inédita en el
COAC, y él que de no querer saber nada del Falla de puertas p'adentro sólo sabía producir al fin y al
cabo Comparsas disfrazadas, que ironía:

"...Yo lo que no hago es Concurso (...)


yo creo que hay gente que le molesta..."

Ares no se enteraba, o no quería enterarse, de cierto cinismo que todo el mundo notaba y que él no
parecía reconocer. Y ahí se rompió todo.

Aunque la rotura no se notó hasta dos años después. En 2009 no hubo noticias de Antonio, ni
tampoco de Ares: de hecho, su web personal no actualiza su currículum desde 2008 (no así la de la
productora, que movía el micro-COAC arista por la provincia de Cádiz). En 2010 si, aunque quizás
no las esperadas: Antonio M. Ares volvía al Concurso, ¡como comentarista! El universo gadita-
carnavalesco se frotaba las manos y las patitas por igual, una de las plumas más mordaces, con más
enemigos y nuevos amigos se exponía a los autores, y podría decir de ellos cuánto quisiera.

Pero no, todo fue muy aburrido: a Antonio le gustaba todo, y por todo entiéndase todo. Y lo de Juan
Carlos Aragón, en especial, le gustaba más que a sus talibanes. Total, que cuando ya no quedaba
hueco para la cara desencajada, nos regaló este encuentro periodístico. Si, Antonio también es
periodista, entrevistador y si se pone, programador del Pong del principio del vídeo:

"...te iba a decir otra cosa pero..."

Si, pero se la calló.

Total que Antonio de tanto como se quiere alejar de su antiguo yo, se ha estado regurgitando así
mismo hasta límites insospechados, y sólo muestra una evolución real en su extremo menos
carnavalesco. Que Ares guste y venda, es otro cantar (nunca mejor dicho):

Antes de despedirme de este especial, de esta mirada atrás a los 10 años que hace ya Antonio no pisa
las tablas, decir que de todos los Antonios, Martínez y Ares, yo me quedo con el músico de discos
propios. A años luz del que concede entrevistas, del que opina del COAC y del que concursea desde
fuera.
Especial "50 sombras de Ares": Capítulo IV

ANTONIO MARTÍNEZ ARES,


"lo mató, lo escribió, lo resucitó y lo volvió a matar"

En esta última parte de nuestro especial sobre Martínez Ares vamos a empezar contar sobre todo lo
que ha hecho después del concurso de manera escrita donde ha despotricado en diferentes formatos de
todo lo que a él lo retiró.

Comenzaremos pues por el año en el que se le propone a Martínez Ares desde el Diario de Cádiz la
redacción en forma de artículo de su biografía carnavalesca. Se publicaría a lo largo del concurso y se
titularía como él quisiera. Como ya estaba titulado lo llamo Yo maté a Martínez Ares. Los artículos,
creo que veinte, narran la creación de sus comparsas y todos los tejemanejes que ese año ocurrió en
ellas, algo muy curioso para los chismógrafos del carnaval que vieron saciadas algunas de las historias
más truculentas que rodearon a este autor. ¿Ustedes no las han leído? Pues aquí se las enlazo yo. El
recorrido, batante interesante, pasa por todas sus comparsas y narra hechos desconocidos o da su
punto de vista sobre algunos de ellos que no conocíamos. Por ejemplo:

¿Tan importante era aquello que hasta los nuevos me guardaran rencor por dedicarle una copla al
Piru? No lo entendí entonces y todavía lo entiendo menos, lo único que sé es que lo canté el primer
día y el primero de todos los pasodobles porque así lo sentía y volvería a hacerlo, pese a todo. Me
regalaron un cuplecito con dardos envenenados. Yo, sinceramente, no lo escuché, estaba durmiendo,
pero me despertaron algunos amigos para decirme lo que había ocurrido. Y después dicen que las
cuestiones personales que se cantan en el Falla no puntúan, ¡Ja!. Y poco más, ganaron, y a cuenta
del pasodoble y el cuplé tuvimos en ocasiones más que palabras, una vergüenza. Y hablando de
vergüenza, hay que mirarle el lado positivo a todo en esta vida si no ¿cómo es posible ver hoy a
muchos de aquellos que casi se mataban unidos por los lazos del Carnaval?

Transcurridos algunos años, un periodista llamado José Manuel Caballero publica una biografía
autorizada de Martínez Ares titulada Entre lo divino y lo humano y donde la portada, muy
significativa, es él cogido por hilos. En esta entrevista se habla del video y de lo que trata:

Sin embargo, parece que ya se ha cansado de conceder entrevistas y no quiere hablar más del carnaval
ni trabajar en nada relacionado con él. Eso también lo dijo en 2003 cuando se retiró y miren, ha
seguido sacando tajada de él de manera muy inteligente como vieron, mejor que aquí, en el post de mi
compañero.

Fede Quintero y el Yuyu fueron, al parecer y según palabras de Martínez Ares, los últimos que lo iban
a entrevistar. Ya no va a conceder más entrevistas sobre carnaval y me parece muy bien, siempre que
cumpla lo que dice. Es normal que en la vida de uno, ya después de diez años alejado (no tanto, en
realidad) de la fiesta llegue un momento en que se decida cortar cortar con todo. De todos modos, ese
Martínez Ares cáustico a veces, desencantado y criticona otras, juez de todos en otras... No, no nos
convence aunque es cierto que muchas de las cosas que dice tienen más razón que un Santo. El Niño
dijo que esta era su última entrevista, que ya no quería saber más nada de carnaval, que le producía
dolor:
¿Y el COAC qué dijo de él? Pues hubo de todo. Ciertamente han sido bastantes los pasodobles
dedicadas a Martínez Ares tras su marcha y yo he seleccionado cuatro que me parecen bastante
clarificadores sobre cómo se le ve en la fiesta pre y post pregón o el cariño que aún se le mantiene y
las ganas de que vuelva.
Vamos a comenzar con el pasodoble que los Carapapas le dedican en La comparsa de Momo, primer
premio de 2008, al pregonero de ese mismo año.

Sin embargo, en ese mismo 2008 no todo fue bueno y es que Juan Fernández con Los pintureros le
dedicó uno de los pasodobles más duros que yo he escuchado en el Falla. Una barbaridad que dice
Fernández que le valió su no pase a semifinales pero claro, eso ya nunca lo sabremos.

¿Y después del pregón? Recordemos que terminaba tirando a los autores por la borda, a todos excepto
a Bustelo. Eso no sentó demasiado bien y tampoco la obra de teatro. Ya sé que Rivero hizo una letra
sobre esto pero creo que el que vedaderamente dio en el cuello fue Juan Carlos Aragón que, además,
llevaba a Ramoni que, como saben cantaba en la obra.

Pero a Antonio se le sigue queriendo no se nos va a olvidar nunca el pasodoble de Tino Tovar
dedicado con la comparsa Volver a empezar justamente el año que Martínez Ares comenzó a
retransmitir para Onda Cádiz. En este video además se escuchan los comentarios de después que no
está nada mal:

Y aquí termina nuestro especial sobre Martínez Ares por sus diez años de retirada. Esperemos que les
haya gustado tanto como a nosotros nos ha gustado hacerlo. Como han visto, las opiniones son
dispares y la obra de Antonio Martínez Ares antes, durante y después del carnaval es la de una
máquina de crear que no para, ni creemos que parará. Lo que sí creo que debemos tener claro es que
no va a volver. No es solo, como dicen en la entrevista, porque el carnaval le recuerde a dolor sino
porque se pueden hacer cosas más allá de este y él lo está haciendo. A conseguido hacerse un hueco
entre grandes compositores de este país y está trabajando y mucho. A los carnavaleros nos apena que
no vuelva pero ahí tenemos veinte años de comparsa que son inolvidable.

28 de abril de 2013