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2017

El constituyente
permanente
ANALISIS DEL CAPITULO III DERECHO CONSTITUCIONAL
MÉXICANO.
ISABEL GUADALUPE SÁNCHEZ SALGADO.
Para poder entender que es el poder constituyente primero tenemos que deshebrar
cada palabra para armar el concepto
Definición de poder:
“El poder es la probabilidad de que cierta orden sea obedecida por algún grupo.”
(Weber, definición normativa).
“El poder es la capacidad de ejercer ciertas funciones de provecho de la
comunidad.” (Parsons: definición funcionalista).
¿Qué es constituir?
Constituir significa dar forma y, cuando de Derecho se trata, equivale a determinar
(formar) las reglas de funcionamiento y distribución del Poder. Por eso se dice, por
ejemplo: se contempla el derecho de un pueblo a determinarse libremente.
Concepto de poder constituyente:
El Poder constituyente es la voluntad originaria, soberana, suprema y directa que
tiene un pueblo, para constituir un Estado dándole una personalidad al mismo y
darse la organización jurídica y política que más le convenga. El poder constituyente
puede ser delegado a una asamblea o a una convención. Aquella funciona luego de
una revolución o un golpe de Estado. Ésta se reúne siguiendo el procedimiento de
la Constitución o siguiendo una Ley de llamado a esa reunión, ley que no puede ir
contra la Constitución que será reformada. Una Asamblea puede decidir y
establecer en la futura Constitución todo lo que se le plazca. Una Convención tiene
límites: no puede desconocer los derechos fundamentales.
Definición de poder constituyente:
Este término fue utilizado desde la Revolución Francesa (1789). fue el primero en
teorizar sobre el poder constituyente y define el Poder Constituyente como la
potestad que tiene un pueblo de constituir un Estado y de darse la organización
jurídica y política que más le convenga. Carl Smith la define como voluntad política
cuya fuerza o autoridad es capaz de adoptar la concreta decisión de conjunto, sobre
el modo y forma de la propia existencia política. Jorge Reinaldo Vanossi define al
poder constituyente como voluntad primera de un pueblo que no ha tenido
organización jurídica o de aquella teniéndola, decide cambiar la filosofía jurídico-
política de su orden constitucional o también de aquel pueblo que independizado,
busca construir una sociedad organizada y soberana, dando forma y expresión a
esa mediante una Constitución. Para Carlos Sánchez Viamonte el poder
constituyente es la soberanía originaria, extraordinaria, suprema y directa en cuyo
ejercicio la sociedad política se identifica con el Estado para dar nacimiento y
personalidad, y para crear sus órganos de expresión necesarias. Linares dice el
poder constituyente es la facultad inherente a toda comunidad soberana a darse su
ordenamiento jurídico y político fundamental por medio de una Constitución y a
reformar a ésta total o parcialmente cuando sea necesario. Estas adiciones y
reformas se consagran en el artículo 135.
Análisis del artículo 135.
Artículo 135. La presente Constitución puede ser adicionada o reformada. Para que
las adiciones o reformas lleguen a ser parte de la misma, se requiere que el
Congreso de la Unión, por el voto de las dos terceras partes de los individuos
presentes, acuerde las reformas o adiciones, y que éstas sean aprobadas por la
mayoría de las legislaturas de los estados. El Congreso de la Unión o la Comisión
Permanente en su caso, harán el cómputo de los votos de las Legislaturas y la
declaración de haber sido aprobadas las adiciones o reformas. El citado artículo
constitucional no contempla a la Asamblea del Distrito Federal dentro de las
legislaturas que deben aprobar las reformas constitucionales, esto se traduce en la
imposibilidad de que los ciudadanos del Distrito Federal tengan el derecho a ser
considerados, a través de su órgano legislativo, en la adhesión o reforma de su carta
magna. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se basa en los
valores de soberanía popular e igualdad de todas las personas ante la ley, con los
mismos derechos y obligaciones; Sin embargo, en su artículo 135 soslaya la
participación de los ciudadanos del Distrito Federal al omitir a su órgano legislativo
para reformar la Ley Suprema que nos rige. El excluir a los casi 9 millones de
habitantes del Distrito Federal de ejercer sus plenos derechos civiles, no va en línea
con los valores plasmados en nuestra Constitución. Radica en ello la fundamental
importancia de reformar el artículo 135 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos para que, en lugar de sólo contemplar la aprobación de la
mayoría de las legislaturas de los estados, se integrare la participación de todos los
órganos legislativos de las entidades federativas, incluyendo así a la Asamblea del
Distrito Federal. Esta propuesta es congruente con los avances en los derechos
políticos de los habitantes del Distrito Federal que comenzaron en el año de 1997
cuando se permitió, por primera vez, elegir mediante el voto popular al Jefe de
Gobierno capitalino; Así como a la Reforma Política y del Distrito Federal del año
1993 en el que se eleva a la Asamblea de Representantes como órgano de gobierno
con facultades legislativas para la creación de leyes para el Distrito Federal dejando
de ser meramente reglamentarias. En mérito de lo antes expuesto, someto a la
consideración de esta soberanía la presente iniciativa con el siguiente proyecto de
Decreto por el que se reforma y adiciona el artículo 135 de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos Único. Se reforma el artículo 135 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para quedar como sigue:
Artículo 135. La presente Constitución puede ser adicionada o reformada. Para que
las adiciones o reformas lleguen a ser parte de la misma, se requiere que el
Congreso de la Unión, por el voto de las dos terceras partes de los individuos
presentes, acuerde las reformas o adiciones, y que éstas sean aprobadas por la
mayoría de los órganos legislativos de las entidades federativas. El Congreso de la
Unión o la Comisión Permanente en su caso, harán el cómputo de los votos de las
Legislaturas de los Estados y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y la
declaración de haber sido aprobadas las adiciones o reformas.