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AGRICULTURA Y PRODUCCIÓN DE

TABACO

AGRICULTURA Y PRODUCCIÓN DE TABACO


En las últimas décadas se ha incrementado la producción de tabaco en el mundo (60% entre 1975 y 1997), sobre todo en
los países en desarrollo, con un crecimiento del 128% de 1975 a 1998, mientras en los países desarrollados disminuyó un
31% durante el mismo período. La producción sigue creciendo en más de 100 países, de los cuales más de 80 son países
en desarrollo. Al fomentar el cultivo de tabaco en más países, la industria tabacalera ha logrado que el precio se reduzca
(33,34).
Philip Morris, British American Tobacco (BAT) y Japan Tobacco poseen instalaciones productoras en más de 50 países,
además compran tabaco en otra docena de países. En las últimas décadas realizaron adquisiciones masivas en todo el
mundo, gastando miles de millones de dólares en nuevas instalaciones, firmando acuerdos de inversiones de riesgo con
tabacaleras de propiedad privada o pública, y adquiriendo plantas de producción estatales, generalmente a precios irrisorios
(35).

Al mismo tiempo, trabajan estrechamente con empresas estadounidenses comercializadoras de tabaco para extender el
cultivo de la planta, pero reduciendo costos, a efecto de surtir de materia prima a las nuevas fábricas. El mercado de la hoja
está dominado por tres comercializadoras de tabaco estadounidenses: DIMON, Standard Comercial y Universal. Dichas
empresas —que seleccionan, compran, procesan y venden tabaco — establecen junto con las empresas cigarreras la
producción en cada país, tanto en cantidad como en tipo de hoja (36, 37).
En el año 2001, tres países producían más del 60% de la producción mundial de tabaco: China (42%), India (11%) y Brasil
(8%). Estados Unidos, que hasta 1997 era el segundo país productor de tabaco, ahora solo contribuye con el 7% (Figura 1)
(34).
Las empresas tabacaleras y comercializadoras han intentado alinearse con los agricultores y países productores de tabaco
para llevar a un terreno más favorable los términos del debate, soslayando el tema de la salud pública y magnificando el
daño que las políticas antitabáquicas traen para los productores y sus consumidores. La búsqueda de alternativas al tabaco
no es fácil, debido a la importante implantación de la industria tabacalera en los países en vías de desarrollo (38).

Actualmente, son muchos los agricultores atrapados en la producción de un producto que requiere un trabajo intensivo con
muchos recursos y que supone un riesgo ambiental y para la salud importante (39). En la Unión Europea, se distribuye el
cultivo y la producción de tabaco por cuotas comunitarias fuertemente subvencionadas. España, es el tercer país productor
de los 15 comunitarios y con unas 42.000 toneladas anuales, destacando Extremadura con el 85 % (40).

Menos tabaco y más cigarrillos

Con la máxima “mucho ahorra, el que poco desperdicia”, las empresas tabaqueras, con 450 gramos de tabaco, producen
hoy unos 1100 cigarrillos, mientras que hace 40 años solo producían unos 438 cigarrillos (Tabla V)( 1). El desarrollo
tecnológico ha permitido utilizar menos tabaco por cigarrillo mediante la incorporación del tabaco expandido (con dióxido de
carbono, nitrógeno o isopentano...) o por mecanismos para agregar tabaco reconstituido (subproductos o desechos del
tabaco procesados, por ejemplo tallos, así como partículas pequeñas o polvo de hoja). Uno de las métodos más recientes
para fabricar tabaco reconstituido consiste en su agregación directa a una solución de amoniaco. Los fabricantes añaden
sabores u aromas para reducir la naturaleza irritante del humo y al mismo tiempo crear características sensoriales similares
a las obtenidas con hojas de muy buena calidad. Son más de 600 los aditivos presentes en el tabaco de los cigarrillos,
apareciendo descritos en la Tabla VI algunos de los más sugerentes (1,15).

V. Más cigarrillos, menos tabaco. Cantidad de tabaco utilizada en la fabricación de 1000 cigarrillos USA.(1)
Trabajo infantil (45-48)

El cultivo de tabaco no crea tantos empleos como la industria tabacalera afirma, pero realmente sí que utiliza mano de obra
infantil en muchos países productores de tabaco, entre los que se incluyen Argentina, Brasil, China, India, Indonesia,
Malawi, Zimbabwe y Estados Unidos.

Costos humanos y ambientales de su cultivo (49-53)

Las consecuencias en salud ambiental del cultivo de tabaco derivan del uso de importantes cantidades de plaguicidas en
prácticamente todas las plantaciones, enfermedades asociadas al manejo de la hoja y derivadas de la deforestación masiva.

Para proteger la planta, el cultivo de tabaco necesita un importante consumo de pesticidas. Las instrucciones que BAT
entrega a los productores de tabaco en Kenia recomienda 16 aplicaciones de plaguicidas durante el periodo inicial previo al
transplante de los brotes a tierra. El abuso de estos productos, por agricultores escasamente informados del manejo y
manipulación, les sobreexpone a la toxicidad. Además estos países utilizan muchos pesticidas prohibidos en los países
desarrollados por su peligrosidad y toxicidad (Aldicarb, clorpirifos, 1,3 dicloropropeno...)

El tabaco también necesita grandes cantidades de fertilizantes, pues la planta absorbe más nitrógeno, fósforo y potasio que
cualquiera de los principales cultivos de valor comercial o alimentario.

Enfermedad del tabaco verde (54-56)

Es una enfermedad laboral que padecen los trabajadores del tabaco, causada por la absorción cutánea de nicotina a partir
del contacto de la piel con las hojas de la planta. Los niños son más susceptibles a esta enfermedad por presentar una piel
más fina y con mayor capacidad de absorción. Los síntomas incluyen: nauseas, vómitos, debilidad, cefaleas, mareo, dolores
abdominales, disnea y alteraciones del ritmo y de la tensión arterial. Se estima una prevalencia de 10 casos por cada 1000
trabajadores.

Deforestación (1, 57-59)

En la mayoría de países en desarrollo se utiliza la madera como combustible para proporcionar la energia que se requiere
para curar la hoja y también como material de construcción de los almacenes donde se realiza el proceso. Más de 30 países
en el mundo se encuentra al borde de una situación ambiental crítica debido a la deforestación ocasionada por el cultivo de
tabaco. En la Tabla VII se aprecia la contribución del cultivo de tabaco a la deforestación por países.

Fig. 1. Producción Mundial de tabaco 2001. (34)

Tabla VI. Aditivos en el tabaco para cigarrillos (1, 15)


Acetona Beta-carotenos Jarabe de arce
Aceite de sándalo, aceite de
romero, aceite de Patchouli, Carbonato cálcico Levadura
aceite de coco, aceite de hinojo...
Ácido levulínico Carbonato sódico Linalool
Ácido fenilacético Café Maltodextrina
Ácido palmítico DDT Mentol

Extracto/Jugo de uva,
Ácido fenil acético manzana, piña, albaricoque, Miel y cera de abejas
ciruela, remolacha...

Ácido pirúvico Extracto de alfalfa Metilciclopentenolene

Amoniaco Extracto de centeno Metoxipirazina


Anís, anís estrellado 1-fenilalanina Naftalina
Arginina Glicerol Pimienta
Bálsamo del perú Guaiacol Polvo de maza
Benzaldehido Hidróxido de amonio Urea

Benzofenona Hojas de té Vinagre

Tabla VII. Deforestación relacionada con el cultivo de tabaco. (1,57-59)


Componentes químicos del cigarrillo o cigarro
Encender un cigarro es como poner en marcha una fábrica de productos químicos. Y es que encender un
cigarrillo desencadena la formación de monóxido de carbono, benceno, amoniaco, óxido de nitrógeno,
ácido cianhídrico y mercurio, además de metales como el plomo, el mercurio y el cromo. Además, al
encender el cigarrillo, todos estos productos químicos se mezclan y forman un alquitrán pegajoso.

Tampoco se debe dejar consumir un cigarrillo en un cenicero porque el humo del cigarrillo libera más de
4.000 sustancias químicas y 40 de ellas son cancerígenas. De hecho, las sustancias liberadas en el humo
son más peligrosas para la salud que las que se inhalan.

Qué sustancias tóxicas contiene un cigarro


Un cigarro contiene muchas sustancias tóxicas. Las más peligrosas para la salud son: el alquitrán, el
monóxido de carbono, los formaldehídos, el mercurio, el arsénico y la acetona.

Qué efectos produce la nicotina en el organismo


El tabaco contiene nicotina pero la concentración de esta sustancia en el tabaco depende de la parte de la
planta que se haya utilizado en la elaboración del cigarro. Se encuentra en forma de partículas en el humo
del cigarro.

La nicotina no es cancerígena pero es una sustancia adictiva que engancha al fumador y lo expone a
muchas otras sustancias tóxicas y cancerígenas.
En efecto, la nicotina estimula el sistema nervioso y crea tanta dependencia como la heroína y la cocaína.
La nicotina alcanza el cerebro en tan solo ocho segundos produciendo placer y creando dependencia.

Aunque la nicotina actúa sobre el cerebro disminuyendo el estrés y el apetito, su consumo daña el sistema
cardiovascular. Así, uno de los efectos negativos de la cocaína es el aumento de la frecuencia cardiaca.

Esta sustancia también reduce el diámetro de las arterias que irrigan las manos y los pies disminuyendo su
temperatura.

El alquitrán
El alquitrán es el componente más nocivo y cancerígeno del cigarro. Contiene sustancias tales como los
hidrocarburos, el benceno y los compuestos inorgánicos.

Se libera con la combustión del cigarro, por eso está presente en el humo del tabaco. También se pega en
las paredes de la boca, de la faringe y de los bronquios del fumador con cada calada del cigarro.

Una persona que fuma un paquete de cigarros diario inhala 250 ml de alquitrán al cabo de un año, una
cantidad equivalente a dos yogures.

El monóxido de carbono (CO)


El monóxido de carbono (CO) se adhiere a la hemoglobina de los glóbulos rojos y reduce la capacidad de
estas células para transportar el oxígeno a los tejidos del organismo.

También favorece la aparición de hipoxia (falta de oxígeno en los tejidos del organismo) debido a una
disminución de los glóbulos rojos en la sangre.

El monóxido de carbono es igual de dañino para la salud que los gases emitidos por los tubos de escape de
los coches. De hecho, los fumadores que aspiran con intensidad el humo de sus cigarrillos fijan más el
monóxido de carbono (CO) en la hemoglobina.

El cuerpo humano necesita entre cuatro y seis horas para eliminar el monóxido de carbono de la sangre.

Los aditivos
Los aditivos son las sustancias añadidas al cigarro. Trece tipos de aditivos están prohibidos en Estados
Unidos. Entre ellos se encuentran los fosfatos con los que se fumigan las plantas del tabaco ya que cuando
se degradan producen una sustancia radioactiva denominada polonio 210.

Una persona que fuma veinte cigarros al día recibe una radiación equivalente exponer a 100 radiografías
a lo largo de un año. Además, algunos aditivos liberan componentes peligrosos durante la combustión.
Los irritantes
La acetona, los fenoles y el ácido cianhídrico son sustancias irritantes que provocan lesiones en las paredes
de los bronquios y de la nariz, así como irritación en los ojos.

Junto con el monóxido de carbono, los aditivos producen tos, expectoración y pitos al respirar. El
tabaquismo de larga duración puede desembocar en una bronquitis crónica o en una enfermedad
pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

El ácido cianhídrico es uno de los productos más tóxicos que contiene el humo del tabaco.

Los componentes del cigarro y sus efectos en el organismo


El arsénico puede provocar lesiones en la piel, problemas vasculares periféricos y otras patologías
respiratorias, circulatorias y neurológicas.

El amoniaco es un gas tóxico por inhalación y puede llegar a quemar cuando se produce un contacto
directo. También irrita los ojos y las vías respiratorias, además de provocar laringitis.

El cadmio es un metal pesado muy tóxico, particularmente para los pulmones y los riñones. Puede causar
infertilidad. El organismo tarda 70 años en eliminarlo.

El tolueno puede afectar al sistema nervioso central. Provoca cansancio y pérdida de memoria, apetito,
audición y visión.

Qué enfermedades causa el tabaquismo


El tabaco es altamente perjudicial para la salud. Además de las enfermedades del aparato respiratorio
como la bronquitis aguda, el enfisema pulmonar o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o (EPOC),
el tabaquismo es el responsable de numerosos tumores cancerígenos. En efecto, se sabe que el
tabaquismo está directamente relacionado con el cáncer de pulmón, el cáncer de colon y recto, el cáncer
de hígado, de estómago, de próstata y vejiga urinaria.

Fumar también incrementa el riesgo de cardiopatía isquémica coronaria, obstrucciones arteriales


periféricas y problemas de impotencia debidos a una disfunción eréctil.

Qué contiene un puro (cigarro)


El puro es más nocivo para la salud que el cigarrillo ya que, a diferencia del cigarrillo, el puro no tiene
filtro.

Un puro contiene entre 1 g y 20 g de nicotina. Además, la hoja de tabaco que envuelve al puro impide la
evaporación de las sustancias producidas gracias a la combustión del cigarro.

El riesgo de cáncer de pulmón y de enfermedades cardiovasculares aumenta con cada cigarro fumado. De
hecho, el riesgo de cáncer de pulmón se multiplica por tres porque los fumadores de cigarros inhalan muy
profundamente el humo.

Los fumadores de cigarros tienen hasta cuatro veces más riesgo que los no fumadores de desarrollar
cáncer de boca, de laringe y de faringe ya que el fumador de cigarros conserva el humo en la boca durante
más tiempo.

El tabaco del puro es más rico en N-nitrosonornicotina (NNN), una sustancia muy cancerígena.

Los cigarrillos 'light'


Los expertos coinciden en que los cigarros ligeros o light son tan tóxicos como los cigarrillos e igual de
peligrosos para la salud.

A diferencia de los cigarros comunes, el filtro de los cigarros light está compuesto por pequeños agujeros
que permiten el paso del aire y del humo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los fumadores taponan
estos orificios con los dedos y la boca anulando la principal ventaja de estos cigarros.

Además, para satisfacer la necesidad de nicotina, el fumador tiende a fumar cada vez más cigarrillos light y
a inhalar más profundamente el humo. Al hacerlo, expone los alvéolos pulmonares y los pequeños
bronquios a fuertes cantidades de componentes tóxicos aumentando el riesgo de desarrollar un tumor
maligno de tipo adenocarcinoma.

El 'bidi'
El bidi es un cigarrillo artesanal muy fino de origen indio. El bidi contiene entre 0,2 a 0,3 g de hebras de
tabaco envueltas en una hoja de eucalipto.

Este tipo de cigarros producen tres veces más de monóxido de carbono y nicotina y cinco veces más de
alquitrán que un cigarrillo normal.

El bidi no tiene filtro y las hojas que envuelven el tabaco no son suficientemente porosas, de modo que el
fumador inhala más a menudo y más profundamente para evitar que se apague.

Diversos estudios han revelado que las personas que fuman estos cigarros tienen más riesgo de
desarrollar cáncer de pulmón, de boca, de esófago y de estómago que los no fumadores. También tienen
tres veces más riesgo de infarto de miocardio y cuatro veces más riesgo de bronquitis crónica.

El tabaco para liar


El aumento de los precios del tabaco ha producido un aumento del consumo del tabaco de liar. El
problema es que los consumidores ignoran los riesgos de este tipo de tabaco.

En efecto, el tabaco de liar es cuatro veces más nocivo que un cigarrillo. También es un producto muy
tóxico que libera más componentes cancerígenos que el cigarrillo más tóxico.
El tabaco de liar no tiene filtro y contiene entre cuatro y seis veces más de nicotina y de alquitrán.

¿Qué es el humo de tabaco en el ambiente?


El humo de tabaco en el ambiente (conocido también como tabaquismo de segunda mano y
tabaquismo involuntario o pasivo) es la combinación del humo de la corriente “lateral o
secundaria” (el humo que resulta de la combustión de un producto de tabaco) y el humo de la
corriente “principal” (el humo que exhala el fumador) (1– 4).

Las personas pueden exponerse al humo de tabaco en las casas, en automóviles, en el lugar de
trabajo y en sitios públicos, tales como bares, restaurantes y establecimientos de recreación. En los
Estados Unidos, el humo de tabaco proviene principalmente de los cigarrillos, seguidos por las
pipas, los cigarros y otros productos de tabaco (4).

La cantidad de humo que se origina de un producto de tabaco depende de la cantidad de tabaco


disponible para quemar. La cantidad de humo de tabaco que se emite al fumar un cigarro puro
grande es semejante a la cantidad que se produce al fumar un paquete entero de cigarrillos.

¿Cómo se mide el grado de exposición al humo de tabaco en el


ambiente?
El grado de exposición al humo de tabaco en el ambiente puede medirse al analizar el aire del
interior de una casa en busca de nicotina o de otras sustancias químicas presentes en el humo de
tabaco. La exposición al humo de tabaco se puede evaluar también al medir la concentración de
cotinina (un producto derivado de la descomposición de la nicotina) en la sangre, en la saliva o en
la orina de una persona que no fuma (1). La nicotina, la cotinina, el monóxido de carbono y otras
sustancias químicas relacionadas con el tabaquismo se han detectado en los fluidos corporales de
personas que no fuman expuestas al humo de tabaco en el ambiente.

¿Contiene el humo de tabaco en el ambiente compuestos


químicos nocivos?
Sí. Entre los más de 7000 compuestos químicos que se han identificado en el humo de tabaco en el
ambiente, se sabe que, por lo menos, 250 son nocivos, como el cianuro de hidrógeno, el monóxido
de carbono y el amoníaco.

Al menos 69 de los compuestos químicos tóxicos presentes en el humo de tabaco en el ambiente


causan cáncer (1, 5, 6). Estos son:

 arsénico
 benceno
 berilio (un metal tóxico)
 1,3-butadieno (un gas peligroso)
 cadmio
 cromo (un elemento metálico)
 cloruro de vinilo
 níquel (un elemento metálico)
 óxido de etileno
 polonio-210 (un elemento químico radiactivo)

Se sospecha que otras sustancias químicas tóxicas en el humo de tabaco en el ambiente causan
cáncer, incluso las siguientes (1):

 a-benzopireno
 formaldehído
 tolueno

Varios factores afectan cuáles compuestos químicos están presentes en el humo de tabaco, como el
tipo de tabaco, los compuestos químicos que se agregan al tabaco, la forma como se fuma el
producto de tabaco y, para cigarrillos y cigarros puros, el material que se usa para envolver el
tabaco (1, 3, 4).

¿Causa cáncer la exposición al humo de tabaco en el


ambiente?
Sí. La Agencia de Protección Ambiental de EE. UU., el Programa Nacional de Toxicología de EE.
UU., el Director General de Sanidad de EE. UU. y la Agencia Internacional de Investigación del
Cáncer han clasificado al humo de tabaco en el ambiente como conocido cancerígeno (sustancia
que causa cáncer) humano (1, 3, 5, 7).

Inhalar humo de tabaco en el ambiente causa cáncer en adultos que no fuman (4, 5). En Estados
Unidos, la exposición al humo de tabaco en el ambiente resulta en aproximadamente 3000 muertes
al año por cáncer de pulmón entre adultos que no fuman (2). El Director General de Sanidad
calcula que vivir con un fumador aumenta la posibilidad de cáncer de pulmón en quienes no fuman
en 20 a 30% (4).

Algunos estudios sugieren también que el humo de tabaco en el ambiente puede aumentar el riesgo
de cáncer de seno, de cáncer de la cavidad de los senos nasales y de cáncer de nasofaringe en
adultos, y el riesgo de leucemia, de linfoma y de tumores de cerebro en los niños (4). Es necesario
realizar más investigaciones para determinar si existe una relación entre la exposición al humo de
tabaco en el ambiente y dichos cánceres.

¿Cuáles son los otros efectos para la salud de la exposición al


humo de tabaco en el ambiente?
El humo de tabaco en el ambiente está asociado con enfermedades y con muerte prematura en
adultos y en niños que no fuman (4, 5). La exposición al humo de tabaco en el ambiente irrita las
vías respiratorias y presenta efectos nocivos inmediatos en el corazón y en los vasos sanguíneos de
la persona. Se calcula que dicha exposición puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca en
25 a 30% (4). En los Estados Unidos, se piensa que el humo de tabaco en el ambiente causa cerca
de 46 000 muertes por enfermedad cardíaca cada año (8). Igualmente, es posible que exista una
relación entre exposición al humo de tabaco en el ambiente y el riesgo de ataque cerebral y de
arterioesclerosis. Sin embargo, más estudios son necesarios para confirmar este riesgo.

Los niños expuestos al humo de tabaco en el ambiente presentan mayor riesgo de síndrome de
muerte súbita del lactante, infecciones de oído, resfríos, neumonía, bronquitis y episodios más
graves de asma. Además, la exposición al humo de tabaco en el ambiente retrasa el crecimiento de
los pulmones en los niños y puede causar que tosan, que tengan sibilancias y sientan falta de aire
(4, 5).

¿Existe algún grado de exposición al humo de tabaco en el


ambiente que no sea perjudicial?
No. Todo grado de exposición al humo de tabaco en el ambiente es perjudicial. Hasta los grados
bajos de exposición son dañinos. La única forma de proteger totalmente del humo de tabaco en el
ambiente a quienes no fuman es la eliminación completa del tabaquismo en los espacios interiores.
La separación de fumadores de quienes no fuman, la purificación del aire y la ventilación de
edificios no pueden eliminar por completo la exposición al humo de tabaco en el ambiente (4).

¿Qué se está haciendo para reducir la exposición al humo de


tabaco en el ambiente de quienes no fuman?
En el ámbito nacional, se han aprobado varias leyes que restringen fumar en sitios públicos. La ley
federal prohíbe fumar en vuelos domésticos, en casi todos los vuelos entre los Estados Unidos y el
extranjero, en autobuses interestatales y en la mayoría de los trenes. Igualmente, fumar está
prohibido en la mayor parte de los edificios del gobierno federal. La ley Pro-Children de 1994
prohíbe fumar en establecimientos que ordinariamente proveen servicios subvencionados por el
gobierno federal a niños.

Muchos gobiernos estatales y locales han aprobado leyes que prohíben fumar en establecimientos
públicos, tales como escuelas, hospitales, aeropuertos, estaciones de autobuses, parques y playas,
así como sitios privados de trabajo, como restaurantes y bares. En algunos estados se han aprobado
leyes que regulan fumar en residencias de unidades múltiples y en automóviles. Más de la mitad de
los estados han proclamado la prohibición en todo el estado de fumar en los lugares de trabajo.

Para enfatizar los riesgos para la salud que presenta el humo de tabaco en el ambiente, el Instituto
Nacional del Cáncer, que forma parte de los Institutos Nacionales de la Salud, organiza reuniones
y conferencias en estados, condados, ciudades o en localidades libres de tabaco, a menos de que
existan circunstancias específicas que justifiquen una excepción a esta política. Más información
en inglés está disponible en http://meetings.smokefree.gov/.
Healthy People 2020, un programa nacional integral de promoción de salud y prevención de
enfermedades del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., tiene como objetivo
reducir las enfermedades, la discapacidad y las muertes relacionadas con el consumo de tabaco y la
exposición al humo de tabaco en el ambiente. Actualmente, la mayoría de los estadounidenses
están expuestos al humo de tabaco en el ambiente, y los niños presentan mayor riesgo. Para el año
2020, la meta es reducir la proporción de personas expuestas al humo de tabaco en el ambiente a
10%. Para poder alcanzar dicha meta, Healthy People 2020 integra ideas para realizar
intervenciones comunitarias como, por ejemplo, fomentar la introducción de políticas para
mantener los sitios de trabajo y otras zonas públicas libres de tabaco.