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CAPITULO X

DERECHOS SOBRE BIENES INMATERIALES


(Las llamadas propiedad intelectual y propiedad industrial)

1. CUESTIONES GENERALES

574. EVOCACIÓN DE LOS DERECHOS INTELECTUALES EN GENERAL. Cuando tratamos


los derechos patrimoniales manifestamos que tradicionalmente se dividen
en personales y reales. Agregamos que algunos tratadistas incluyen dentro
de los últimos, los derechos que directamente recaen sobre bienes incorpo-
rales o inmateriales, porque, según ellos, aun cuando la naturaleza de estas
cosas es distinta, no por ello dejan de ser bienes económicos. Para otro
sector doctrinario, la naturaleza de los bienes inmateriales cobra tal relieve
que mal pueden comprenderse los derechos que sobre ellos recaen entre
los reales que, en las legislaciones, se conciben y estructuran conforme a la
naturaleza de los bienes materiales.
También señalamos que para muchos los bienes inmateriales, como las
producciones literarias y las invenciones aplicables a la industria, constituyen
objeto de propiedad, derecho que adquieren originariamente los creadores
de tales cosas, sirviendo de título de la adquisición, justamente, la creación.
Para otros, no se trata de un derecho de propiedad que, como objeto, supone
cosas corporales y es de duración perpetua; y ni lo uno ni lo otro se da en los
derechos sobre cosas inmateriales, que si bien se adquieren originariamente
en virtud de la creación, forman el objeto de un derecho distinto del de
propiedad. Con todo, los partidarios de la idea de que los derechos sobre
bienes inmateriales no son derechos reales ni específicamente una propiedad,
no tienen inconveniente en tolerar la denominación de propiedad, siempre
que se entienda que la que recae sobre las producciones del talento o del
ingenio es distinta de la que tiene por objeto cosas corporales.
Advertimos asimismo que el nombre de propiedad intelectual tiene un
sentido genérico, que abraza a todos los derechos sobre bienes inmateriales,
y otro específico que se reduce al derecho de autor sobre obras literarias,
artísticas y científicas. En la acepción amplia cabe no sólo la llamada propie-
dad intelectual en sentido restringido, sino también la industrial y otras.

575. NOTAS COMUNES DEL DERECHO DE OBRAS LITERARIAS, ARTÍSTICAS O CIENTÍFICAS


Y LOS DERECHOS DE LOS INVENTORES. Entre los derechos del autor y los del inven-

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tor hay, en ciertos aspectos fundamentales, analogía de estructura. “Esto se


debe –explica un autor– a la analogía de funciones y de problemas. En un
caso y en otro la ley entiende promover el progreso cultural e industrial
premiando, y también estimulando, la creación de obras del ingenio y asegu-
rando, al mismo tiempo, la incorporación de ellas al patrimonio común. En
un caso y en el otro, derechos morales ligados a la paternidad de la obra se
acompañan con derechos de naturaleza patrimonial. Y, en fin, en ambos casos
el derecho del autor o del inventor sobre la obra de su ingenio se coordinan
con el derecho de propiedad sobre cada cosa material en las cuales la obra
misma se incorpora, como, por ejemplo, los ejemplares de la novela, las re-
producciones del cuadro, cada una de las máquinas construidas según el
esquema patentado”.1

576. EL DERECHO MORAL DE LOS AUTORES, INVENTORES Y DE TODOS LOS CREADORES


DE OBRAS DEL INGENIO O DEL TALENTO. No sólo a los autores e inventores corres-
ponde el derecho moral de que todos les reconozcan la paternidad de la obra;
también compete a cualquier creador de obras intelectuales, incluso de
aquellas que no pueden constituir el objeto de un derecho patrimonial,
como, por ejemplo, un principio científico. Este, apenas descubierto, puede
ser utilizado por cualquiera persona. Sin embargo, si alguien niega al descu-
bridor la paternidad de la enunciación del principio, el mérito de haber
sido el primero en formularlo, no hay duda de que el agraviado puede
perseguir judicialmente al que desconoció su primigenio descubrimiento
para que sea restablecida la verdad, y hasta puede demandar indemnización
de perjuicios, si alguno sufrió, como, por ejemplo, si con motivo del cuestio-
namiento de la paternidad no se le contrató para una prestigiosa cátedra. El
derecho a que se reconozca la paternidad es un derecho moral que forma
parte de los derechos de la personalidad.
El derecho moral, como derecho de la personalidad, es por su naturale-
za inalienable y de duración indefinida, imprescriptible.

577. EL DERECHO PATRIMONIAL DE LOS AUTORES E INVENTORES. Junto al derecho


moral existe el patrimonial reconocido a los autores e inventores, que les
permite obtener beneficios económicos de la propia obra, si ella es idónea
para producirlos. Este derecho de disfrutar económicamente de la obra es
exclusivo, monopólico, y autores e inventores lo pueden utilizar, ejercitarlo
directamente o –y es lo que más generalmente ocurre– cediéndolo o dándo-
lo en licencia a otro sujeto. Por ejemplo, ejercita directamente su derecho
exclusivo de explotar la propia obra, el autor de un texto escolar que lo
edita y comercia por su propia cuenta. Y utiliza a través de otros el producto
de su ingenio el inventor que, por un precio único, transfiere a otro su
invención, o el descubridor de una fórmula farmacológica que, por determi-

1 P IETRO TRIMARCHI, Istituzioni di Diritto Privato, Milano, 1983, Nº 477, pág. 665.
TRATADO DE LOS DERECHOS REALES 327

nada suma de dinero, permite, da licencia, a laboratorios de distintos países


para que de acuerdo con su fórmula produzcan un medicamento.

578. TEMPORALIDAD DEL DERECHO DE EXPLOTACIÓN MONOPÓLICA DE LA OBRA O DEL


INVENTO. Si bien la facultad reconocida a los autores e inventores de explotar
económicamente de un modo exclusivo, monopólico, las producciones de
sus ingenios o talentos se justifica, su excesiva prolongación en el tiempo se
estima que podría ser perjudicial para el progreso cultural y económico, y
de ahí que en todos los países los mencionados derechos de exclusividad
son siempre temporales: vencido el plazo de duración de la protección exclu-
siva, la obra o el invento pasa a ser de dominio público.2 Además, hay otra
explicación y justificación para que después del lapso de exclusividad una
obra o un invento sea libremente utilizado por cualquiera. La razón está en
que las producciones del ingenio y el talento forman parte del patrimonio
cultural común de la humanidad, como quiera que las sucesivas generacio-
nes de ésta contribuyen a generar todas las creaciones intelectuales del
hombre. “Somos hijos del ayer y padres del mañana.”

579. SOBRE QUÉ RECAEN PRECISAMENTE EL DERECHO DEL AUTOR Y EL DEL INVEN-
TOR. En toda obra literaria, artística o científica hay que distinguir la idea y
su expresión. Pues bien, el derecho de autor no protege la idea, sino la
expresión de la misma. La distinción –apunta un tratadista– “es particular-
mente clara en las obras científicas y críticas: el teorema matemático, la ley
científica, el principio filosófico, la observación crítica pueden de inme-
diato ser utilizados, retomados, repuestos, desarrollados por otros. Si así
no fuera se haría imposible el desarrollo mismo del pensamiento. El dere-
cho de exclusividad recae, en cambio, sobre la organización de la materia
y la forma de exponerla. De una manera análoga es protegida la expresión
narrativa de una novela, pero el argumento puede retomarse por otros”. 3
Lo dicho evidencia por qué la teoría de la relatividad enunciada por
Einstein en 1905 fue más tarde expuesta por otros, algunos de los cuales
incluso contribuyeron a su desarrollo; y también explica por qué después
del primero que escribió una novela sobre raptos de terrícolas por extra-
terrestres aparecieran decenas y decenas de obras de otros autores sobre
el mismo tema; y, finalmente, para terminar con los ejemplos concretos,
también se explica la razón por la cual entre nosotros se han escrito
obsesivamente más de ciento veinte memorias de licenciado sobre el
delito de violación, sin que los profesores informantes pudieran tachar a
ninguna de plagio...
En cuanto a las patentes de invención, ellas se conceden para productos
industriales y para procesos de elaboración relacionados con específicos
productos industriales; no se conceden para amparar principios científicos,

2 TRIMARCHI, ob. cit., pág. 666.


3 TRIMARCHI, ob. cit., pág. 667.
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porque el ámbito de aplicación y la posibilidad de desarrollo que éstos


tienen son de tal vastedad que tornaría intolerable cualquiera exclusividad
de su utilización.4

580. GARANTÍA CONSTITUCIONAL. La Constitución Política, en forma expresa y


lata, garantiza “el derecho del autor sobre sus creaciones intelectuales y
artísticas de cualquier especie, por el tiempo que señale la ley y que no será
inferior al de la vida del titular. El derecho de autor comprende la propie-
dad de las obras y otros derechos, como la paternidad, la edición y la integri-
dad de la obra, todo ello en conformidad a la ley. Se garantiza, también, la
propiedad industrial sobre las patentes de invención, marcas comerciales,
modelos, procesos tecnológicos u otras creaciones análogas, por el tiempo
que establezca la ley”. Los titulares de la propiedad de las creaciones intelec-
tuales y artísticas y de la propiedad industrial no pueden ser privados de sus
derechos sino en virtud de ley general o especial que autorice la expropia-
ción por causa de utilidad pública o de interés nacional, calificado por el
legislador, pagándoseles la indemnización por el daño patrimonial efectiva-
mente causado (art. 19, Nº 25).

2. PROPIEDAD INTELECTUAL O DERECHO DE AUTOR

581. CONCEPTO DEL DERECHO DE AUTOR O DE PROPIEDAD INTELECTUAL. Bajo el


nombre de derecho de autor o de propiedad intelectual trataremos los
derechos que, por el solo hecho de su creación, tienen los autores de obras
literarias, artísticas o científicas. O sea, siguiendo a la ley chilena sobre la
materia, tomamos la expresión propiedad intelectual en su sentido restringido,
que abarca sólo el derecho sobre las mencionadas obras y no sobre todas las
producciones del talento o del ingenio.
El derecho de autor o de propiedad intelectual es un derecho doble:
contiene un derecho moral, perteneciente a la categoría de los derechos de
la personalidad y destinado a defender la paternidad e integridad de la
obra, y un derecho patrimonial que reserva la explotación económica exclu-
siva de la obra a su creador o autor.

582. ATENTADOS CONTRA LA PROPIEDAD INTELECTUAL: EL PLAGIO Y LA EXPLOTACIÓN


ECONÓMICA FRAUDULENTA HECHA POR UN TERCERO. El derecho de propiedad inte-
lectual permite defender la paternidad de la obra, persiguiendo el autor a
los terceros que se la atribuyen a sí mismos, a los que lucran con ella sin
autorización de su creador, a los que aun con permiso de éste la reprodu-
cen, pero alterándola por su cuenta, etc.

4 Idem.
TRATADO DE LOS DERECHOS REALES 329

El principal atentado contra el derecho moral o la paternidad del autor


es el plagio. Por tal se entiende la reproducción consciente de una obra
ajena, haciéndola pasar por propia.
En el campo literario, para calificar de plagio una obra es necesario
compararla con la supuestamente plagiada, a través de un análisis profundo
y sustancial de ambas. Puede que un autor tome de otro algunos pensamien-
tos, pero no habrá plagio si los presenta con originalidad y en un estilo
diferente. Tampoco hay plagio si un autor toma el mismo tema desarrollado
por otro, pero lo trata de manera distinta y saca consecuencias diferentes.5
En síntesis, el plagio –dicen los tratadistas de literatura– “se reduce a una
copia o a una imitación servil. En España ha hecho fortuna el dicho de que
‘en literatura sólo es lícito el robo cuando va seguido del asesinato’. Lo que
quiere decir que si el plagio resulta más perfecto y eclipsa a la obra plagia-
da..., es un ‘acto benéfico y laudable’, según afirma Juan Valera, el autor de
Pepita Jiménez. Shakespeare consiguió dramas maravillosos recogiendo asun-
tos mal o medianamente expuestos. Calderón de la Barca plagió su Alcalde
de Zalamea del de Lope, pero consiguió hacer olvidar el de éste con el suyo,
en realidad muy superior”.6
En otras obras de arte, como, por ejemplo, las musicales, hay ciertos
principios o pautas propios para determinar si hay o no plagio.
El otro gran atentado contra el derecho de autor es la explotación eco-
nómica de la obra hecha fraudulentamente por terceros que, sin permiso
del autor, la publican o editan guardándose la utilidad pecuniaria obtenida.
En este sentido se habla de los “editores piratas”, cuyo castigo se hace difícil
cuando operan en otro país, aunque las convenciones internacionales se
esfuercen en contrario.

583. ORÍGENES HISTÓRICOS DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL. Desde la Antigüedad


se tuvo la firme convicción de que las producciones intelectuales pertene-
cían a las personas de que emanaban. Lo demuestra el repudio que, en el
terreno literario, se hacía del plagio. Famosos autores griegos y romanos,
para delicia de sus enemigos, fueron acusados de este desvío. Entre los
acusados muy ilustres se cuentan Heródoto, Aristófanes, Sófocles, Menan-
dro, Terencio y Virgilio.
Pero, en realidad, fue a partir del siglo XVIII cuando el derecho de
autor o de propiedad intelectual comenzó a establecerse en los ordenamien-
tos jurídicos de los diversos países. Por ejemplo, en España una pragmática7
de 1764 declaró formalmente que las obras literarias son propiedad de sus
autores. En Francia, dos plumas hubo que abogaron con firmeza por la
consagración legal del derecho de autor. Una de ellas fue la de Dionisio

5 FEDERICO CARLOS S ÁINZ DE ROBLES, Ensayo de un Diccionario de la Literatura, tomo I, “Términos,


conceptos, ‘ismos’ literarios” Madrid, 1954; voz “Plagio”, pág. 986.
6 Idem.
7 Pragmática era una ley emanada de competente autoridad, que se diferenciaba de los reales
decretos y órdenes generales en las fórmulas de su publicación.
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Diderot (1713-1784), notable escritor, filósofo y enciclopedista; la otra era


del múltiple y “sedicioso” Barón de Beaumarchais (1732-1799), célebre has-
ta hoy por sus comedias satíricas contra la nobleza El barbero de Sevilla y Las
bodas de Fígaro. Bajo la notoria influencia de los escritos de estos hombres
surgió, en la Asamblea de 1789, el estatuto de la propiedad literaria y artísti-
ca, complementado después por la Convención de 1791.

584. LA PROPIEDAD INTELECTUAL EN LA LEGISLACIÓN CHILENA. El derecho de los


autores de obras literarias y el de los inventores fue reconocido ya por la
Constitución Política de 1833 (art. 143). Una ley de 24 de julio de 1834
estableció normas especiales sobre la propiedad literaria. Décadas más tarde
el Código Civil reafirmó que “las producciones del talento o del ingenio son
una propiedad de sus autores”, agregando que “esta especie de propiedad se
regirá por leyes especiales” (art. 584). El Código Penal sancionó “al que
cometiere alguna defraudación en la propiedad literaria o industrial” (art. 471,
Nº 3º); pero esta disposición fue derogada en 1925 por los cuerpos legales
especiales sobre propiedad intelectual e industrial, que luego mencionamos
y que establecieron sus propias sanciones al respecto. Uno de estos cuerpos
legales fue el relativo a la propiedad intelectual, Decreto Ley Nº 345, de 5 de
mayo de 1925, que reemplazó a la ley de 24 de julio de 1834. A su vez, el
decreto ley fue sustituido por la Ley Nº 17.336, de 2 de octubre de 1970, que
es hoy la ley vigente sobre propiedad intelectual. Esta ley tiene algunas
modificaciones, las últimas de las cuales fueron introducidas por la Ley
Nº 19.062, de 19 de agosto de 1991, y la Ley Nº 19.166, de 17 de septiembre
de 1992. Naturalmente, todas ellas se consideran en esta síntesis. El Regla-
mento de la Ley de Propiedad Industrial está contenido en el Decreto
Nº 1.122, de 17 de mayo de 1971, publicado en el Diario Oficial de 17 de
junio del mismo año.
Debe agregarse que también rigen en Chile dos convenciones interna-
cionales sobre la materia. Una de ellas es la Convención Interamericana
sobre Derecho de Autor, ordenada cumplir y llevar a efecto como ley de la
República por el Decreto del Ministerio de Relaciones Exteriores Nº 74, de
1955, publicado en el Diario Oficial de 21 de julio de 1955. La otra es la
Convención Universal sobre Derecho de Autor, ordenada cumplir y llevar a
efecto como ley de la República por el Decreto del Ministerio de Relaciones
Exteriores Nº 75, de 1955, publicado en el Diario Oficial de 26 de julio del
mismo año.
Todos los cuerpos legales enunciados están en armonía con las disposi-
ciones de la Constitución vigente, y que, como las de la Constitución de
1925, garantizan ampliamente los derechos de los autores de obras litera-
rias, artísticas y científicas, como así también el de los inventores. Los perti-
nentes textos de la Constitución de 1980 se transcribieron al hablar de los
derechos intelectuales en general.

585. CONTENIDO DE LA LEY Nº 17.336, SOBRE PROPIEDAD INTELECTUAL. Esta ley es


bastante completa y minuciosa. En su Título I, “Derecho de autor”, se ocupa,
TRATADO DE LOS DERECHOS REALES 331

a través de diversos capítulos: a) de la naturaleza y objeto de la protección y


da definiciones de varios conceptos relativos a la materia que trata; b) de los
sujetos del derecho; c) de la duración de la protección; d) del derecho mo-
ral; e) del derecho patrimonial, su ejercicio y limitaciones; f) del contrato de
edición, y g) del contrato de representación. En el Título II, “Derechos co-
nexos al derecho de autor”, la ley dedica los capítulos a: a) los artistas, intér-
pretes y ejecutantes; b) los fonogramas; c) los organismos de radiodifusión, y
d) duración de la protección de los derechos conexos. El Título III de la ley,
llamado “Disposiciones generales”, se refiere: a) al Registro de la Propiedad
Intelectual y a las inscripciones que en él deben practicarse; b) a las contra-
venciones y sanciones, y c) a ciertas disposiciones generales, como la relativa
a la irrenunciabilidad de los derechos patrimoniales de los autores y titulares
de los derechos conexos. El Título IV trata del “Departamento de Derechos
Intelectuales”, que tiene a su cargo el Registro de Propiedad Intelectual y
otras funciones que le encomienda el Reglamento. El Título V se refiere a la
gestión colectiva de los derechos de autor y conexos. El Título último contie-
ne disposiciones derogatorias de leyes anteriores sobre la materia y normas
transitorias.

586. SUJETOS DEL DERECHO DE AUTOR; TITULAR ORIGINAL Y TITULAR SECUNDARIO. Es


titular original del derecho el autor de la obra, y es titular secundario del
derecho el que la adquiere del autor a cualquier título (art. 7º).
La ley dice que “sólo corresponde al titular del derecho de autor decidir
sobre la divulgación parcial o total de la obra (art. 6º). Como se hace distin-
ción entre el titular original y el secundario, debe concluirse que tal dere-
cho incumbirá al titular secundario cuando ha adquirido el derecho sin
restricción alguna, expresa o subentendida.

587. PRESUNCIÓN SOBRE QUIÉN ES EL AUTOR DE LA OBRA. Se presume que es


autor de la obra la persona que figura como tal en el ejemplar que se
inscribe en el Registro de Propiedad Intelectual, o aquella a quien, según la
respectiva inscripción, pertenece el seudónimo con que la obra es dada a la
publicidad. Tratándose de programas computacionales, son titulares del de-
recho de autor respectivo las personas naturales o jurídicas cuyos depen-
dientes, en el desempeño de sus funciones laborales, los hubiesen produci-
do, salvo estipulación escrita en contrario. Respecto de los programas com-
putacionales producidos por encargo de un tercero para ser comercializa-
dos por su cuenta y riesgo, se reputan cedidos a éste los derechos de su
autor, salvo estipulación escrita en contrario (art. 8º).

588. SUJETO DEL DERECHO DE AUTOR DE LA OBRA DERIVADA. Este sujeto es la


persona que hace la adaptación, traducción o transformación de la obra
originaria protegida con la autorización del titular original. En la publica-
ción de la obra derivada debe figurar el nombre o seudónimo del autor
original. Cuando la obra original pertenece al patrimonio cultural común,
el adaptador, traductor o transformador goza de todos los derechos que la
Ley de Propiedad Intelectual otorga sobre su versión, pero no puede opo-
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nerse a que otros utilicen la misma obra originaria para producir versiones
diferentes (art. 9º).

589. OBRAS PERTENECIENTES AL PATRIMONIO CULTURAL COMÚN. Pertenecen al pa-


trimonio cultural común: a) las obras cuyo plazo de protección se haya
extinguido; b) la obra de autor desconocido, incluyéndose las canciones,
leyendas, danzas y las expresiones del acervo folclórico; c) las obras cuyos
titulares renunciaron a la protección que otorga la Ley de Propiedad Inte-
lectual; d) las obras de autores extranjeros, domiciliados en el exterior, que
no estén protegidos en la forma establecida en el artículo 2º de dicha ley,
y e) las obras que fueron expropiadas por el Estado, salvo que la ley especi-
fique un beneficiario.
Las obras del patrimonio cultural común pueden ser utilizadas por cual-
quiera, siempre que se respete la paternidad y la integridad de la obra
(art. 11, inciso segundo fijado por la Ley Nº 19.166, de 17 de septiembre de
1992).

590. DERECHOS QUE PROTEGE LA L EY DE P ROPIEDAD INTELECTUAL. Esta ley prote-


ge los derechos que, por el solo hecho de la creación, adquieren los autores
sobre las obras producto de su inteligencia en los dominios literarios, artísti-
cos y científicos, cualquiera que sea su forma de expresión, y protege tam-
bién los derechos conexos al de autor que ella determina (art. 1º, inc. 1º).

591. COMPRENSIÓN DE LOS DERECHOS PATRIMONIAL Y MORAL EN EL DERECHO DE


AUTOR.Nuestra ley, siguiendo la doctrina universal, declara que el derecho
de autor comprende los derechos patrimonial y moral, que protegen el
aprovechamiento, la paternidad y la integridad de la obra (art. 1º, inc. 2º).

592. AUTORES PROTEGIDOS EN CUANTO A SU NACIONALIDAD. La Ley de Propiedad


Intelectual ampara los derechos de todos los autores chilenos y de los ex-
tranjeros domiciliados en Chile. Los derechos de los autores extranjeros no
domiciliados en el país gozan de la protección que les sea reconocida por
las convenciones internacionales suscritas y ratificadas por Chile. Para los
efectos de esta ley, los autores apátridas o de nacionalidad indeterminada
son considerados como nacionales del país donde tengan establecido su
domicilio (art. 2º).

593. OBRAS ESPECIALMENTE PROTEGIDAS POR LA LEY DE PROPIEDAD INTELECTUAL.


Esta ley dispone que quedan especialmente protegidos con arreglo a sus
disposiciones: 1) los libros, folletos, artículos y escritos, cualesquiera que
sean su forma y naturaleza, incluidas las enciclopedias, guías, diccionarios,
antologías y compilaciones de toda clase; 2) las conferencias, discursos, lec-
ciones, memorias, comentarios y obras de la misma naturaleza, tanto en la
forma oral como en sus versiones escritas o grabadas; 3) las obras dramáti-
cas, dramático-musicales y teatrales en general, así como las coreográficas y
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las pantomímicas, cuyo desarrollo sea fijado por escrito o en otra forma;
4) las composiciones musicales, con o sin texto; 5) las adaptaciones radiales
o televisuales de cualquiera producción literaria, las obras originalmente pro-
ducidas por la radio o por la televisión, así como los libretos y guiones corres-
pondientes; 6) los periódicos, revistas u otras publicaciones de la misma natu-
raleza; 7) las fotografías, los grabados y las litografías; 8) las obras cinemato-
gráficas; 9) los proyectos, bocetos y maquetas arquitectónicas y los sistemas de
elaboración de mapas; 10) las esferas geográficas o armilares, así como los
trabajos plásticos relativos a la geografía, topografía o a cualquier otra ciencia,
y en general, los materiales audiovisuales; 11) las pinturas, dibujos, ilustracio-
nes y otros similares; 12) las esculturas y obras de las artes figurativas análo-
gas, aunque estén aplicadas a la industria, siempre que su valor artístico pueda
ser considerado con separación del carácter industrial del objeto al que se
encuentran incorporadas; 13) los bocetos escenográficos y las respectivas es-
cenografías cuando su autor sea el bocetista; 14) las adaptaciones, traduccio-
nes y otras transformaciones, cuando hayan sido autorizadas por el autor de la
obra originaria si ésta no pertenece al patrimonio cultural común; 15) los
videogramas y diaporamas, y 16) los programas computacionales (Ley
Nº 17.336, art. 3º, modificado por la Ley Nº 18.957, de 5 de marzo de 1990,
que agregó los Nos. 15 y 16 al texto primitivo).
Nótese que el título de la obra forma parte de ella y debe siempre mencio-
narse junto con el nombre del autor, cuando aquélla sea utilizada pública-
mente. No puede utilizarse el título de una obra u otro que pueda manifies-
tamente inducir a engaño o confusión, para individualizar otra del mismo
género (art. 4º).

I. EL DERECHO MORAL DE AUTOR

594. FACULTADES QUE COMPRENDE EL DERECHO MORAL DE AUTOR. De acuerdo con


nuestra ley, el autor, como titular exclusivo del derecho moral, tiene de por
vida las siguientes facultades: 1) reivindicar la paternidad de la obra, aso-
ciando a la misma su nombre o seudónimo conocido; 2) oponerse a toda
deformación, mutilación, u otra modificación hecha sin su expreso y previo
consentimiento, no considerándose como tales los trabajos de conservación,
reconstitución o restauración de las obras que hayan sufrido daños que
alteren o menoscaben su valor artístico; 3) mantener la obra inédita; 4) au-
torizar a terceros a terminar la obra inconclusa, previo consentimiento del
editor o del cesionario si los hubiere, y 5) exigir que se respete su voluntad
de mantener la obra anónima o seudónima mientras ésta no pertenezca al
patrimonio cultural común (art. 14).
El derecho moral es transmisible por causa de muerte al cónyuge sobre-
viviente y a los sucesores abintestato del autor (art. 15).
Las facultades del derecho moral son inalienables y es nulo cualquier
pacto en contrario (art. 16). Por eso el plagio puede ser impugnado y perse-
guido siempre.
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II. EL DERECHO PATRIMONIAL

595. FACULTADES QUE CONFIERE. El derecho patrimonial confiere al titular del


derecho de autor las facultades de utilizar directa y personalmente la obra,
de transferir, total o parcialmente, sus derechos sobre ella y de autorizar su
utilización por terceros (art. 17).

596. QUIÉNES TIENEN EL DERECHO DE UTILIZAR LA OBRA. Sólo el titular del dere-
cho de autor o quienes estuvieren expresamente autorizados por él, tienen
el derecho de utilizar la obra en las formas que la ley señala, como publicar-
la mediante su edición, grabación, emisión radiofónica o de televisión, re-
presentación, ejecución, lectura, recitación, exhibición y, en general, cual-
quier otro medio de comunicación al público, actualmente conocido o que
se conozca en el futuro... (art. 18).
Nadie puede utilizar públicamente una obra del dominio privado sin
haber obtenido la autorización expresa del titular del derecho de autor; el
que procede en contrario está sujeto a las sanciones civiles y penales corres-
pondientes (art. 19).

597. DURACIÓN DEL DERECHO PATRIMONIAL. Nuestra ley en términos generales


habla de la duración de la protección del derecho de autor, con lo cual
parece englobar la duración tanto del derecho moral como el del patrimo-
nial. Y eso no es verdad, porque nadie puede dudar de que el derecho
moral es perpetuo. Hace cientos de años que murió don Alonso de Ercilla y
Zúñiga, y sin embargo nadie está autorizado para cambiarle un solo verso, es
decir, se conserva su derecho a la paternidad e integridad de la obra. Enten-
demos, pues, que la limitación en el tiempo que establece la ley al derecho
de autor se circunscribe al derecho patrimonial; la disposición legal perti-
nente dice que la protección otorgada por la Ley de Propiedad Intelectual
dura por toda la vida del autor y se extiende hasta por cincuenta años más,
contados desde la fecha de su fallecimiento. En caso que, al vencimiento de
este plazo, exista cónyuge o hijas solteras o viudas o cuyo cónyuge se en-
cuentre afectado por una imposibilidad definitiva para todo género de tra-
bajo, este plazo se extiende hasta la fecha de fallecimiento del último de los
sobrevivientes. La protección mencionada tiene efecto retroactivo respecto
al cónyuge y las referidas hijas del autor. Tratándose de programas computa-
cionales, la ley dice que son titulares del derecho de autor respectivo las
personas naturales o jurídicas cuyos dependientes, en el desempeño de sus
funciones laborales, los hubiesen producido, salvo estipulación escrita en
contrario; en este caso, en que el titular del derecho es dicha persona natu-
ral o jurídica, la protección del derecho de autor es de cincuenta años a
contar desde la primera publicación (Ley Nº 17. 336, artículo 10, conforme
al texto que le fijó el artículo 1º, número 1, de la Ley Nº 19.166, de 17 de
septiembre de 1992).
TRATADO DE LOS DERECHOS REALES 335

Además, la ley determina otros plazos o formas de computarlos para


casos a que alude concretamente (artículos 12 y 13, también modificados
por la citada Ley Nº 19.166).
La opinión sostenida por nosotros de que el derecho moral de autores es
eterno lo confirma el nuevo texto del inciso segundo del artículo 11 de la
Ley de Propiedad Intelectual, texto fijado por el número 2 del artículo 1º de
la Ley Nº 19.166, de 17 de septiembre de 1992, según el cual las obras que
después del plazo de protección del derecho de autor pasen al patrimonio
cultural común, “podrán ser utilizadas por cualquiera, siempre que se respete la
paternidad y la integridad de la obra”.

598. DISPOSICIÓN POR EL AUTOR DE SU DERECHO PATRIMONIAL, CONTRATO DE EDI -


CIÓN. “La disposición de su derecho por el autor puede realizarse de manera
diversa: bien conjuntamente, con el objeto corporal en el que se concreta su
idea artística, como sucede cuando se trata de un todo (una estatua o un
cuadro), bien separadamente, como en el contrato de edición cuando se
confía a una persona cierto manuscrito con el fin de que lo publique. A
veces, se cede únicamente la idea que podrá dar vida y forma a un proyecto
arquitectónico o a una reproducción cinematográfica”.8
El autor de una obra literaria puede ceder a perpetuidad el derecho de
publicar la obra; en la práctica, esta operación suele llamarse “venta de los
derechos de autor”. Pero lo más habitual es que ese derecho se ceda por
una o más ediciones de la obra.
Por el contrato de edición el titular del derecho de autor entrega o
promete entregar una obra al editor y éste se obliga a publicarla, a su costa y
en su propio beneficio, mediante su impresión gráfica y distribución, y a
pagar una remuneración al autor. El contrato de edición se perfecciona por
escritura pública o por documento privado firmado ante notario (art. 48).
Cuando la remuneración convenida consista en una participación sobre
el producto de la venta, ésta no podrá ser inferior al 10% del precio de
venta al público de cada ejemplar (art. 50). Por cierto, de ese precio queda
excluido el impuesto de venta agregado.

599. IRRENUNCIABILIDAD DE DERECHOS. Son irrenunciables los derechos patrimo-


niales que la Ley de Propiedad Intelectual otorga a los titulares de los dere-
chos de autor y conexos, especialmente los porcentajes pecuniarios que ella
señala (art. 86).

III. REGISTRO Y DEPÓSITO DE LAS OBRAS

600. REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL. Existe un Departamento de Dere-


chos Intelectuales, dependiente de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y

8 TRABUCCI, Istituzione di Diritto Civile, Milano, 1985, párrafo 188, pág. 462.
336 A. ALESSANDRI R. – M. SOMARRIVA U. – A. VODANOVIC H.

Museos, que tiene a su cargo el Registro de Propiedad Intelectual y demás


funciones que le encomienda el Reglamento (art. 90).

601. INSCRIPCIONES QUE DEBEN PRACTICARSE EN ELREGISTRO DE PROPIEDAD INTE-


LECTUAL; SU ROL JURÍDICO. En el Registro de Propiedad Intelectual deben ins-
cribirse los derechos de autor y los derechos conexos que la Ley de Propie-
dad Intelectual establece (art. 72, inc. 1º).
La inscripción no es necesaria para la adquisición de los derechos de
autor, porque, según la ley, esos derechos los tiene el autor por el solo
hecho de la creación de la obra (art. 1º).
El registro que el autor efectúa de su obra sirve para hacer fe respecto de
terceros, en cuanto a la existencia de la obra y de la paternidad de su autor,
salvo prueba en contrario.
También debe inscribirse en ese Registro la transferencia total o parcial
de los derechos de autor o de derechos conexos, a cualquier título. Esa
transferencia debe efectuarse por instrumento público o por instrumento
privado autorizado ante notario. También debe inscribirse la resolución del
contrato que originó la transferencia (art. 73).
El editor goza de los derechos que le otorga esta ley sólo previa inscrip-
ción del contrato respectivo en el Registro; pero el incumplimiento de esta
formalidad no priva al autor de los derechos que en conformidad a la ley o
al contrato le correspondan (art. 74).

602. DEPÓSITO DE EJEMPLARES. En el momento de inscribir una obra en el


Registro de Propiedad Intelectual, ha de depositarse un ejemplar completo,
manuscrito, impreso o reproducido. Tratándose de obras no literarias (pin-
tura, escultura, dibujo, obras cinematográficas, fonogramas, interpretacio-
nes y ejecuciones, obras musicales, etc.), la ley señala las distintas y adecua-
das formas en que se cumple la obligación de depósito (art. 75).
Pero, además, por lo que atañe a las obras literarias, los editores, en
virtud de disposiciones reglamentarias, deben enviar gratuitamente quince
ejemplares a la Dirección General de Bibliotecas, Archivos y Museos. Esta, a
su vez, los reparte entre diversas bibliotecas públicas.

603. INDICACIONES QUE DEBEN CONSIGNARSE EN TODOS LOS EJEMPLARES DE LA OBRA


REGISTRADA. El que edita una obra protegida dentro del territorio nacional,
está obligado a consignar en lugar visible, en todos los ejemplares, las si-
guientes indicaciones; a) título de la obra; b) nombre o seudónimo del
autor o los autores, y del traductor o coordinador, salvo que hubieren deci-
dido mantenerse en anonimato; c) la mención de reserva, con indicación
del nombre o seudónimo del titular del derecho de autor y el número de la
inscripción en el Registro; d) el año y el lugar de la edición y de las anterio-
res, en su caso; e) nombre y dirección del editor y del impresor, y f) tiraje
de la obra. La omisión de estas indicaciones no priva del ejercicio de los
derechos que le confiere esta ley, pero da lugar a la imposición de una
multa y la obligación de subsanar la omisión (art. 55).
TRATADO DE LOS DERECHOS REALES 337

En este punto recordemos que la Convención Universal sobre Derecho de


Autor declara en su artículo III que “todo Estado Contratante que, según su
legislación interna, exija como condición para la protección de los derechos
de los autores el cumplimiento de formalidades tales como depósito, registro,
mención, certificados notariales, pago de tasas, manufactura o publicación en
el territorio nacional, considerará satisfechas tales exigencias, para toda obra
protegida de acuerdo con los términos de la presente Convención, publicada
por primera vez fuera del territorio de dicho Estado por un autor que no sea
nacional del mismo, si desde la primera publicación de dicha obra, todos sus
ejemplares, publicados con autorización del autor o de cualquier otro titular
de sus derechos, llevan el símbolo © acompañado del nombre del titular del
derecho de autor y de la indicación del año de la primera publicación; el
símbolo, el nombre y el año deben ponerse de manera y en sitio tales que
muestren claramente que el derecho de autor está reservado” (Nº 1).

604. DERECHOS CONEXOS AL DE AUTOR. Son derechos conexos al derecho de


autor los que la Ley de Propiedad Intelectual otorga a los artistas, intérpre-
tes y ejecutantes para permitir o prohibir la difusión de sus producciones y
percibir una remuneración por el uso público de las mismas, sin perjuicio
de las que corresponden al autor de la obra (art. 65, inc. 1º).
Ninguna de las disposiciones de esta ley relativas a los derechos conexos
pueden interpretarse en menoscabo de la protección que ella otorga al
derecho de autor (art. 65, inc. 2º).
Se prohíbe grabar, reproducir, transmitir o retransmitir por los organis-
mos de radiodifusión o televisión, o utilizar por cualquier otro medio, con
fines de lucro, las interpretaciones o ejecuciones personales de un artista,
sin su autorización, o la de su heredero o cesionario (art. 66).
El que utilice fonogramas o reproducciones de los mismos para su difu-
sión por radio o televisión o en cualquiera otra forma de comunicación al
público, estará obligado a pagar una retribución a los artistas, intérpretes o
ejecutantes y a los productores de fonogramas cuyo monto será establecido
de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 100 (artículo 67, inc. 1º). El ar-
tículo 100 da la pauta para las tarifas. (Tanto el artículo 67 como el 100 se
citan de acuerdo con el texto que les fijó la Ley Nº 19.166, de 17 de septiem-
bre de 1992). El cobro del derecho de ejecución de fonogramas anterior-
mente referidos debe efectuarse a través de la entidad de gestión colectiva
que los represente. La distribución de las sumas recaudadas por concepto
de derecho de ejecución de fonogramas se efectúa en la proporción de un
50% para los artistas, intérpretes o ejecutantes y un 50% para el productor
fonográfico (art. 67, incisos 2º y 3º). El porcentaje en que deben distribuirse
entre sí los primeros lo señala la ley (art. 67, inc. 4º).
Los organismos de radiodifusión o de televisión gozan del derecho de
autorizar o prohibir la fijación de sus emisiones y la reproducción de las
mismas. La retransmisión de las emisiones de dichos organismos o su comu-
nicación al público en locales a los que éste tenga libre acceso, otorga a la
empresa derecho a una retribución, cuyo monto fija el Reglamento (art. 69,
incs. 1º y 2º).
338 A. ALESSANDRI R. – M. SOMARRIVA U. – A. VODANOVIC H.

604–a. PEQUEÑO DERECHO DE AUTOR O DE EJECUCIÓN. Aunque el autor de una


obra haya transferido su derecho patrimonial, retiene para sí determinados
beneficios pecuniarios que se traducen en la percepción de una remunera-
ción en dinero por las representaciones o ejecuciones que, en determinadas
condiciones, se hagan de su producción intelectual. El derecho a percibir
estos beneficios se conoce con el nombre de pequeño derecho de autor, y apare-
ce consagrado en el artículo 21 de la Ley de Propiedad Intelectual, que,
conforme al texto fijado por la Ley Nº 19.166, dice:
“Todo propietario, concesionario, usuario, empresario, arrendatario o
persona que tenga en explotación cualquier sala de espectáculos, local pú-
blico o estación radiodifusora o de televisión en que se representen o ejecu-
ten obras teatrales, cinematográficas o piezas musicales, o fonogramas o
videogramas que contengan tales obras, de autores nacionales o extranjeros,
podrá obtener la autorización de que tratan los artículos anteriores a través
de la entidad de gestión colectiva correspondiente, mediante una licencia
no exclusiva; y estará obligado al pago de la remuneración que en ella se
determine, de acuerdo con las normas del Título V (llamado “De la gestión
colectiva de los derechos de autor y conexos”).
En ningún caso las autorizaciones otorgadas por dichas entidades de gestión
colectiva podrán limitar la facultad de los titulares de derechos de administrar
sus obras en forma individual respecto de utilizaciones singulares de ellas, en
conformidad con lo dispuesto en el artículo anterior”. Este artículo anterior dice
que se entiende por autorización el permiso otorgado por el titular del derecho
de autor, en cualquier forma contractual, para utilizar la obra de alguno de los
modos y por alguno de los medios que la presente ley establece (inciso 1º).

604–b. UTILIZACIÓN DE UNA OBRA QUE NO SE CONSIDERA COMUNICACIÓN NI EJECU-


CIÓN PÚBLICA. Para los efectos de la Ley de Propiedad Intelectual no se consi-
dera comunicación ni ejecución pública de una obra, inclusive tratándose
de fonogramas, su utilización dentro del núcleo familiar en establecimientos
educacionales, de beneficencia u otras instituciones similares, siempre que
esta utilización se efectúe sin ánimo de lucro. En estos casos no se necesita
remunerar al autor ni obtener su autorización (art. 47).
Esta disposición se ha interpretado en el sentido de que para liberarse del
pago de derecho de autor es preciso no sólo que la comunicación o ejecución sea
sin fin de lucro y se efectúe en uno de los núcleos o establecimientos señalados,
sino también que esté destinada a las personas que forman parte de las entidades
referidas o a las que éstas sirven directamente. De ahí que no quede exenta del
pago de derecho de autor una Municipalidad que realiza conciertos musicales en
el auditorio de un colegio, no para los alumnos de éste, sino para toda la
comunidad, aunque el producto íntegro del valor de las entradas se destine al
financiamiento de esos conciertos, sin lucro alguno para la Municipalidad.9

9 Informe de la Contraloría General de la República, 17 de agosto de 1989, Nº 022383, Gaceta


Jurídica Nº 110, págs. 123-125.
TRATADO DE LOS DERECHOS REALES 339

604–c. D URACIÓN DE LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS CONEXOS. La protección de


los derechos conexos tiene una duración de cincuenta años, contados desde
el 31 de diciembre del año de la fijación de los fonogramas respecto de las
interpretaciones o ejecuciones grabadas en ellos; de la transmisión para las
emisiones de los organismos de radiodifusión y de la realización del espectá-
culo para las ejecuciones o interpretaciones (art. 70, modificado por la Ley
Nº 19.166, de 17 de septiembre de 1992).
Los titulares de los derechos conexos pueden enajenarlos, total o par-
cialmente, a cualquier título. Dichos derechos son transmisibles por causa
de muerte (art. 71).

605. DE LA GESTIÓN COLECTIVA DE LOS DERECHOS DE AUTOR Y CONEXOS. La gestión


colectiva de los derechos de autor y conexos sólo pueden realizarse por las
entidades autorizadas de conformidad con las disposiciones del Título V de
la Ley de Propiedad Intelectual, sin perjuicio de lo dispuesto en el
inciso segundo del artículo 21 (art. 91, conforme al nuevo texto introducido
por la Ley Nº 19.166, de 17 de septiembre de 1992). El referido inciso 2º del
artículo 21 en su nuevo texto dice:
“En ningún caso las autorizaciones otorgadas por dichas entidades de
gestión colectiva podrán limitar las facultades de los titulares de derechos de
administrar sus obras en forma individual respecto de utilizaciones singula-
res de ellas, en conformidad con lo dispuesto en el artículo anterior”.
Las entidades de gestión colectiva de derechos intelectuales deben cons-
tituirse como corporaciones chilenas de derecho privado, en conformidad
con lo previsto en el Título XXXIII del Libro I del Código Civil y su objetivo
social sólo puede consistir en la realización de las actividades de administra-
ción, protección y cobro de los derechos intelectuales a que se refiere este
título “De la gestión colectiva de los derechos de autor y conexos”. Ello no
obstante, la respectiva asamblea general de socios podrá acordar, por mayo-
ría absoluta de los afiliados, que los remanentes de fondos sociales que se
generen con motivo de su actividad, sean destinados a la promoción de
actividades o servicios de carácter asistencial en beneficio de sus miembros y
representados, y de estímulo a la creación nacional, junto a otros recursos
que les sean aportados para tales fines (art. 92, texto establecido por la Ley
Nº 19.166, de 17 de septiembre de 1992).
Las entidades de gestión colectiva están siempre obligadas a aceptar la
administración de los derechos de autor y otros derechos de propiedad
intelectual que les fueren encomendados de acuerdo con sus objetivos o
fines. Dicho encargo han de desempeñarlo con sujeción a las disposiciones
de esta Ley de Propiedad Intelectual y a sus estatutos. En los casos de titula-
res de derechos que no se encuentren afiliados a alguna entidad de gestión
colectiva autorizada, pueden ser representados ante éstas por personas, na-
turales o jurídicas, que hubieren recibido el encargo de cautelar o cobrar
sus derechos de autor o conexos (art. 97, texto fijado por la citada ley
Nº 19.166).
340 A. ALESSANDRI R. – M. SOMARRIVA U. – A. VODANOVIC H.

605–a. DERECHO DE PERSECUCIÓN DE LOS AUTORES DE OBRAS FIGURATIVAS; CONCEPTOS


Y FUNDAMENTOS. El artículo 36 de nuestra Ley de Propiedad Intelectual consa-
gra el derecho de persecución o de plusvalía del autor de obras de arte
figurativo. A éste se le reconoce, en cierta medida, la subsistencia de un
derecho pecuniario después de haber vendido la obra, y se le faculta para
perseguir su cobro de los futuros revendedores.
Nació el instituto como consecuencia de una observación universal. Mu-
chos pintores, escultores y dibujantes, en sus comienzos, no pocas veces
durante toda la vida, enajenan sus producciones a precios muy bajos, y hasta
viles. Más tarde, por la fama que adquieren, gracias a esfuerzos perseveran-
tes u otros factores, toda su producción se valoriza grandemente, y los que
ayer compraron una tela o una escultura por menguado precio, de pronto,
merced a la nombradía creciente del artista, se ven dueños de un pequeño o
gran tesoro. Mientras tanto, el pintor o escultor o sus familiares sobrevivien-
tes continúan pobres, y aunque así no sea, quedan injustamente al margen
de una ganancia que hunde sus raíces principales en la persona del creador
de la obra. La historia registra infinitas tragedias de ricos potenciales que
poco o nada lograron en la realidad actual y viva. Juan Francisco Millet
vendió su famoso Angelus en cerca de mil francos; murió en 1875, justo
cuando su gloria empezaba; y ese cuadro, después de algún tiempo, pasó a
manos de un coleccionista por un millón de francos. Adolfo José Tomás
Monticelli, francés “malgré le nom italienne”, solía vender sus telas en las
puertas de los restaurantes de Marsella para lograr una colación; muy luego
esas pinturas fueron llevadas a subastas públicas y alcanzaban precios consi-
derables. Gustavo Courbet, jefe de la escuela realista, vendió su cuadro L’atelier
en sesenta mil francos; años más tarde el Museo del Louvre lo adquirió en
un millón. Para qué recordar al vilipendiado Paul Gauguin: después de
muerto, sus hijos vivían en la inopia pero sus telas alcanzaban cotizaciones
fabulosas.
El fundamento del derecho de persecución o de plusvalía es la equidad.
Nada más justo que los artistas participen en la valorización ulterior de sus
obras, ya que la fama creciente de ellos es la causa del precio engrandecido.
Hay además una razón accesoria: el derecho de persecución puede signifi-
car una especie de ahorro o previsión, pues los artistas, por temperamento,
suelen ser generosos y desaprensivos respecto del futuro.

605–b. MODALIDADES. El derecho de persecución asume en las legislaciones


del mundo dos modalidades. Según la primera –y a ella se atempera nuestra
ley–, los autores de ciertas obras de arte tienen la prerrogativa de participar
en el aumento de valor que éstas adquieren en todas las transferencias
posteriores a la primera. De acuerdo con la segunda modalidad, dichos
autores participan en el producto de las ventas de sus obras que se suceden
a la primera, haya o no aumento de valor. Es el sistema de la ley francesa.

605–c. NORMA DE LA LEY CHILENA. Nuestra Ley de Propiedad Intelectual dice


que “el autor chileno de una pintura, escultura, dibujo o boceto tendrá,
TRATADO DE LOS DERECHOS REALES 341

desde la vigencia de esta ley, el derecho inalienable de percibir el 5% del


mayor valor real que obtenga el que lo adquirió, al vender la obra en subas-
ta pública o a través de un comerciante establecido. El derecho se ejercitará
en cada una de las futuras ventas de la obra y corresponderá exclusivamente
al autor, y no a sus herederos, legatarios o cesionarios. Corresponderá al
autor la prueba del precio original de la obra o de los pagados en las ventas
posteriores de la misma” (art. 36).
Observemos que la ley francesa de 11 de marzo de 1957 conserva ese
derecho a los herederos del autor y cierto usufructo para el cónyuge sobrevi-
viente. Por otro lado, otorga asimismo, el derecho de persecución a los
autores de “obras gráficas”, lo que significa que ese beneficio también puede
hacerse valer con ocasión de las ventas de manuscritos de producciones
literarias o musicales.

605–d. R EPRODUCCIÓN DE LAS OBRAS DE ARTES PLÁSTICAS ADQUIRIDAS. La adquisi-


ción, a cualquier título, de pinturas, esculturas, dibujos y demás obras de
artes plásticas, no faculta al adquirente para reproducirlas, exhibirlas o pu-
blicarlas con fines de lucro. El autor conserva el derecho de reproducción
de la obra, pero no puede, salvo autorización del propietario del original,
ceder o comercializar esas reproducciones. Puede, asimismo, hacer publicar
o exhibir sin fines lucrativos las reproducciones de sus obras originales que
haya transferido, a condición de dejar expresa constancia de que se trata de
una copia del original (Ley de Propiedad Intelectual, art. 37).

IV. CONTRAVENCIONES Y DELITOS

606. SANCIONES A INFRACCIONES LEGALES Y REGLAMENTARIAS. Las infracciones a la


Ley de Propiedad Intelectual y a su Reglamento se sancionan con multa de
cinco a cincuenta unidades tributarias mensuales (art. 78).

607. DELITOS CONTRA LA PROPIEDAD INTELECTUAL. La Ley de Propiedad Intelec-


tual contiene un largo catálogo de delitos contra los derechos que ella
protege (arts. 79 a 81). Por ejemplo, sanciona con la pena de presidio me-
nor en su grado mínimo y multa de cinco a cincuenta unidades tributarias
mensuales a los que, sin estar expresamente facultados para ello, utilizan
obras de dominio ajeno protegidas por dicha ley, inéditas o publicadas, en
cualquiera de las formas o medios establecidos en su artículo 18 (art. 79,
letra a); a los que sin estar expresamente facultados para ello, utilizan las
interpretaciones, producciones y emisiones protegidas de los titulares de los
derechos conexos, con cualquiera de los fines o por cualquiera de los me-
dios consignados en el Título II de la ley, que trata de los derechos conexos
(art. 79, letra b).
En fin, la ley señala otros delitos y establece que el tribunal, al hacer
efectiva la indemnización de perjuicio, puede ordenar, a petición del perju-
342 A. ALESSANDRI R. – M. SOMARRIVA U. – A. VODANOVIC H.

dicado, la entrega a éste, la venta o destrucción de los ejemplares de la obra


fabricados o puestos en circulación en contravención a sus derechos (art. 82,
Nº 1, letra a).
También el tribunal puede ordenar, a petición del perjudicado, la publi-
cación de la sentencia, con o sin fundamento, en un diario que él designe, y
a costa del infractor (art. 83).

608. ACCIÓN POPULAR. Existe acción popular para denunciar los delitos san-
cionados en la Ley de Propiedad Intelectual. El denunciante tiene derecho
a recibir la mitad de la multa respectiva (art. 84).

609. PROCEDIMIENTO EN LO CONTRAVENCIONAL. En los casos de contravenciones


del derecho de autor o conexos, el juez de letras en lo civil que correspon-
da, en conformidad a las reglas generales, debe proceder breve y sumaria-
mente (art. 85).

BIBLIOGRAFÍA SOBRE LOS DERECHOS INTELECTUALES

HENRY JESSEN, Derechos intelectuales, traducción del francés de Luis Grez Zuloaga, Santiago,
1970;
SANTIAGO LARRAGUIBEL Z., Derecho de autor y propiedad industrial, Santiago, 1979;
ALAIN LE TARNEC, Propriété littéraire et artistique, París, 1986; ETORE VALERIO-ZARA ALGARDI, Il
Diritto d’Autore, Milano, 1943.

3. PROPIEDAD INDUSTRIAL

610. FUENTES LEGALES. Con anterioridad a la actual Ley de Propiedad


Industrial hubo diversos cuerpos legales que en forma parcial o total
regulaban la materia. Así, el Decreto Ley de 9 de septiembre de 1840 se
refería a las patentes de invención; una ley de 12 de noviembre de 1874
trataba sobre las marcas; el Decreto Ley Nº 358, de 17 de mayo de 1925,
sobre Propiedad Industrial, cuyo texto definitivo fue fijado por el De-
creto Ley Nº 958, de 1931; Decreto Ley Nº 65, de 1925, sobre Patentes
de Invención; Ley Nº 18.935, que contiene normas sobre Propiedad In-
dustrial, de 24 de febrero de 1990 y, por último, la Ley Nº 19.039, que
establece normas aplicables a los privilegios industriales y protección de
los derechos de propiedad industrial, de 25 de enero de 1991 y que
entró a regir, conjuntamente con su Reglamento, el 30 de septiembre
de ese mismo año. También debe citarse el Convenio de París para la
Protección de la Propiedad Industrial, mandado cumplir por el Decreto
Nº 425 del Ministerio de Relaciones Exteriores, del año 1991, publicado
en el Diario Oficial de 30 de septiembre del mismo año.
Es digno de recordar que la vigente Ley sobre Propiedad Industrial esta-
bleció en su artículo 1º transitorio que “no obstante lo dispuesto en el
TRATADO DE LOS DERECHOS REALES 343

inciso segundo del artículo 39 de esta ley, sólo podrá solicitarse patente de
invención sobre los medicamentos de toda especie, sobre las preparaciones
farmacéuticas medicinales y sus preparaciones y reacciones químicas, siem-
pre que se haya presentado en su país de origen solicitud de patente con
posterioridad a la entrada en vigencia de esta ley”.
Este artículo transitorio se explica por la alarma que produjo la posibili-
dad de que la aplicación inmediata de la ley trajera un alza desmedida de los
medicamentos patentados con anterioridad.

611. COSAS INMATERIALES A LAS QUE SE APLICA NUESTRA ACTUAL L EY SOBRE P ROPIE-
DAD INDUSTRIAL. Dicha ley contiene las normas aplicables a los privilegios
industriales y protección de los derechos de propiedad industrial. Los referi-
dos privilegios comprenden las marcas comerciales, las patentes de inven-
ción, los modelos de utilidad, los diseños industriales y otros títulos de
protección que la ley pueda establecer (art. 1º).

612. PERSONAS QUE PUEDEN GOZAR DE LOS DERECHOS DE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL.


Cualquier persona natural o jurídica, nacional o extranjera, puede gozar de
los derechos de la propiedad industrial que garantiza la Constitución Políti-
ca. Ha de obtener previamente el título de protección correspondiente de
acuerdo con las disposiciones de esta ley. Las personas naturales o jurídicas
residentes en el extranjero deben, para los efectos legales, designar un apo-
derado o representante en Chile (art. 2º).

613. ORGANISMO ESTATAL COMPETENTE PARA CONOCER DE LAS SOLICITUDES, EL OTOR-


GAMIENTO DE LOS TÍTULOS Y DEMÁS SERVICIOS.
La tramitación de las solicitudes, el
otorgamiento de los títulos y demás servicios relativos a la propiedad indus-
trial competen al Departamento de Propiedad Industrial, que depende del
Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción. Las solicitudes pueden
presentarse personalmente o por apoderado (art. 3º).

614. TRAMITACIÓN DE LA SOLICITUD, OPOSICIONES; RESOLUCIÓN; APELACIÓN; TRIBU-


NAL ARBITRAL. Aceptada a tramitación una solicitud, debe publicarse en ex-
tracto en el Diario Oficial en la forma determinada por el Reglamento
(art. 4º).
Cualquier interesado puede formular ante el Departamento de Propie-
dad Industrial oposición a la solicitud, dentro del plazo de treinta días,
contado desde la fecha de la publicación del extracto. El plazo recién seña-
lado es de sesenta días tratándose de una solicitud de patente de invención
(art. 5º).
Vencido el plazo señalado, el jefe del mencionado Departamento debe
ordenar la práctica de un informe pericial respecto de las solicitudes de
patentes de invención, modelos de utilidad y diseños industriales con el
objeto de verificar si se cumplen las exigencias que la ley impone para ser
patentables (art. 6º).
344 A. ALESSANDRI R. – M. SOMARRIVA U. – A. VODANOVIC H.

Presentada la oposición, debe darse traslado de ella al solicitante por el


plazo que señala la ley para que haga valer sus derechos (art. 7º).
Si hay hechos sustanciales y pertinentes controvertidos, se recibe la causa
a prueba y se sigue el procedimiento que la ley especifica para resolver la
controversia (art. 8º).
Los juicios de oposición, los de nulidad de registro o de transferencias, así
como cualquier reclamación concerniente a su validez o efectos, o a los dere-
chos de propiedad industrial en general, se sustancian ante el jefe del Depar-
tamento de Protección Industrial, ajustándose a las formalidades que se esta-
blecen en la Ley de Propiedad Industrial y a lo que dispone el Reglamento. El
fallo que se dicte debe ser fundado y en su forma ha de atenerse en cuanto
sea posible a las exigencias que respecto al contenido de las sentencias hace el
artículo 170 del Código de Procedimiento Civil (art. 17, incs. 1º y 2º).
Pueden corregirse de oficio o a petición de parte, las resoluciones que
contienen o se fundan en manifiestos errores de hecho, dentro de cinco
días contados desde la fecha de su notificación (art. 17, inc. 3º).
En contra de las resoluciones definitivas dictadas por el jefe del Departa-
mento, procede el recurso de apelación, el cual es conocido por el Tribunal
Arbitral, que está integrado por tres miembros designados, cada dos años, por
el Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción. Uno de esos miem-
bros es de libre elección de dicho Ministerio, otro es propuesto por el Presi-
dente del Consejo de Defensa del Estado de entre su cuerpo de abogados y el
tercero es elegido de una terna que presenta la Corte de Apelaciones de
Santiago. El Tribunal cuenta además con un Secretario-Abogado, que debe
ser funcionario del Ministerio antes nombrado (art. 17, incs. 4º y 5º).

615. TRANSMISIBILIDAD Y TRANSFERENCIA DE LOS DERECHOS DE PROPIEDAD INDUS-


TRIAL.Los derechos de propiedad industrial son transmisibles por causa de
muerte y pueden ser objeto de toda clase de actos jurídicos, los que deben
constar por escritura pública, y han de anotarse al margen del registro
correspondiente. No obstante, tratándose de cesiones de solicitudes de ins-
cripción de privilegios industriales, basta un instrumento privado suscrito
ante notario público y no es necesaria su anotación posterior. En todo caso,
los Registros de Marcas Comerciales son indivisibles y no puede transferirse
parcial y separadamente ninguno de sus elementos o características ampara-
dos por el título (art. 14).

616. DELITOS ESTABLECIDOS EN LA L EY DE PROPIEDAD INDUSTRIAL; CÓMO SE SUSTAN-


CIA LA ACCIÓN; PRUEBA. Los delitos establecidos en la Ley de Propiedad Indus-
trial son de acción pública que se sustancia de acuerdo con las normas del
juicio ordinario sobre crimen o simple delito. En estos procesos la prueba se
aprecia en conciencia y debe ser oído el Departamento de Propiedad Indus-
trial antes de dictar sentencia (art. 16).

617. PAGO DE DERECHOS POR LOS PRIVILEGIOS INDUSTRIALES Y POR LA PROTECCIÓN


DE LOS DERECHOS DE PROPIEDAD INDUSTRIAL. La concesión de patentes de inven-
TRATADO DE LOS DERECHOS REALES 345

ción, modelos de utilidad y de diseños industriales está sujeta al pago de un


derecho que la misma ley indica. También están afectas al pago de un
derecho las patentes precaucionales. La inscripción de marcas comerciales
está afecta al pago de un derecho, que debe pagarse al presentarse la solici-
tud. Asimismo ha de pagar un derecho la renovación de registros de marcas.
La presentación de las apelaciones en casos relacionados con marcas comer-
ciales, patentes de invención, modelos de utilidad y diseños industriales, está
afecta al pago de un derecho que también la ley señala. Si la apelación es
aceptada, el Tribunal Arbitral debe ordenar la devolución del monto consig-
nado de acuerdo al procedimiento que el Reglamento señala. La inscripción
de las transferencias de dominio, licencias de uso, prendas y cambios de
nombres y cualquier otro tipo de gravámenes que puedan afectar a una
patente de invención, modelo de utilidad, diseño industrial o marca comer-
cial, se efectúa previo pago de un derecho. Los actos señalados no son
oponibles a terceros mientras no se proceda a su inscripción en el Departa-
mento de Propiedad Industrial. Todos los derechos mencionados son a be-
neficio fiscal, debiendo acreditarse su pago en el citado Departamento den-
tro del plazo de sesenta días contados desde la fecha de la resolución que
autoriza la inscripción en el registro correspondiente, sin lo cual se tiene
por abandonada la solicitud, procediéndose a su archivo. Los registros de
marcas comerciales que distinguen servicios y se encuentran limitados a una
o más provincias, se entienden extensivos a todo el territorio nacional. Los
registros de marcas comerciales efectuados por provincias para amparar es-
tablecimientos comerciales, se entiende que cubren toda la región o regio-
nes en que se encuentren comprendidas las provincias respectivas. Los titu-
lares de los registros de marcas comerciales que distinguen servicios y los
efectuados por provincias para amparar establecimientos comerciales que
amplían el ámbito territorial de protección de sus marcas, no pueden pres-
tar servicios o instalar establecimientos comerciales amparados por dichas
marcas en las mismas provincias para las cuales se encuentran inscritas mar-
cas iguales o semejantes respecto a servicios o establecimientos del mismo
giro, bajo apercibimiento de sanción señalada por la ley (art. 18).

I. LAS MARCAS COMERCIALES

618. CONCEPTO Y UTILIDAD. Bajo la denominación de marca comercial se


comprende todo signo visible, novedoso y característico que sirva para dis-
tinguir productos, servicios o establecimientos industriales o comerciales
(art. 19, inc. 1º).
La marca puede consistir, pues, en una o más palabras, figuras, dibujos,
cifras, timbre, fotografía, letras, monogramas o cualquier otro signo que
tenga carácter novedoso y original. Más adelante se precisa qué signos la ley
prohíbe usar como marca comercial.
La distinción que se logra con la marca comercial es útil a las empresas
para que el público consumidor o usuario conozca y reconozca sus estableci-
346 A. ALESSANDRI R. – M. SOMARRIVA U. – A. VODANOVIC H.

mientos, productos o servicios y no los confunda con los de otras empresas


de giro igual o similar. También la marca comercial resulta de utilidad al
público para identificar los establecimientos, productos o servicios que lle-
gan a merecer su preferencia.

619. CARACTERES FUNDAMENTALES QUE DEBEN TENER LOS SIGNOS PARA PODER REGIS-
TRARSE COMO MARCAS COMERCIALES. Los signos en que consisten las marcas que
se pintan en los establecimientos, o se imprimen o aplican a los productos,
deben ser originales y nuevos.
Se entiende que son originales cuando no consisten en una denomina-
ción genérica de la actividad, del producto o del servicio que ellos están
llamados a distinguir, o en una indicación descriptiva inherente a ellos. Por
eso, una fábrica de ropa no podría constituir como objeto de su derecho
exclusivo la frase “Fábrica de ropas”, o la imagen de un terno, a menos que
en seguida se acompañe de otros elementos característicos, como, por ejem-
plo, “Fábrica de ropas La Elegancia”, o la imagen del terno llevando en el
ojal una visible insignia con la sigla de la fábrica.
Se dice que un signo es nuevo cuando antes no ha sido adoptado y usado
por otros uno igual o semejante en un ámbito territorial y de mercado
análogo, de modo que en el público pueda surgir una confusión de activi-
dad o de producto. Y así, por ejemplo, si en Chile está registrada la marca de
lápices “Faber”, no podría otro fabricante de lápices pretender que se le
registrara para sus productos “Father”. Las palabras y sus significados son
muy distintos, pero los vocablos, al oído y a la lectura rápida, se prestan a
confusión.

620. C ONDICIONES O RESERVAS CON QUE PUEDEN INSCRIBIRSE COMO MARCAS CIER-
TOS SIGNOS. Nuestra ley señala esas condiciones y reservas y, en verdad,
todas ellas tienden a que los signos sean originales y novedosos para
evitar confusiones.
Así –dice la ley–, pueden también inscribirse las frases de propaganda o
publicitarias, siempre que vayan unidas o adscritas a una marca comercial
del producto, servicio o establecimiento comercial o industrial para el cual
se va a utilizar, debiendo necesariamente la frase de propaganda contener la
marca registrada que es objeto de la publicidad (art. 19, inc. 2º).
Si se solicita una marca comercial que contenga vocablos, prefijos, sufijos
o raíces de uso común10 o que puedan tener carácter genérico, indicativo o
descriptivo, puede concederse el privilegio, dejándose expresa constancia
que se otorga sin protección a los referidos elementos aisladamente conside-
rados (art. 19, inc. 3º primera parte).

10 El gramático español Rafael Seco dice: “Ya se ha visto cómo en caballo, caballero, caballar y
caballuno se descubre un elemento común que lleva dentro de sí el sentido fundamental y coinciden-
te de todos estos vocablos. Este elemento –caball– común e invariable se llama raíz. Del mismo modo,
en hacer, deshacer, rehacer y contrahacer encontramos la raíz común hac, a la cual anteceden elementos
intercambiables: des, re, contra. Estos elementos intercambiables que se añaden a la raíz, ya antepues-
TRATADO DE LOS DERECHOS REALES 347

Asimismo, el registro de marca consistente en una etiqueta confiere pro-


tección al conjunto de ésta y no individualmente a cada uno de los elemen-
tos que la conforman (art. 19, inc. 3º, segunda parte).
Si se le asigna por el peticionario un nombre a la etiqueta, la palabra que
constituya este nombre debe ser la que aparezca en forma más destacada y
también goza de protección de marca, pero no así el resto de las palabras
que pueda contener la etiqueta, de lo cual ha de dejarse constancia en el
registro (art. 19, inc. final).

621. SIGNOS QUE NO PUEDEN REGISTRARSE COMO MARCAS. No pueden registrarse


como marcas:
a) Los escudos, las banderas u otros emblemas, las denominaciones o
siglas de cualquier Estado, de las organizaciones internacionales y de los
servicios públicos estatales;
b) Las denominaciones técnicas o científicas respecto del objeto a que
se las destina, las denominaciones comunes internacionales recomendadas
por la Organización Mundial de la Salud y aquellas indicativas de acción
terapéutica;
c) El nombre, el seudónimo o el retrato de una persona natural cual-
quiera, salvo consentimiento dado por ella o por sus herederos, si hubiere
fallecido; sin embargo, son susceptibles de registrarse los nombres de perso-
najes históricos cuando hubieren transcurrido a lo menos cincuenta años de
su muerte, siempre que no afecte su honor; con todo, no pueden registrarse
nombres de personas cuando ello constituya infracción a las letras e), f),
g) y h), luego especificadas;
d) Las que reproduzcan o imiten signos o punzones oficiales de control
de garantía adoptados por un Estado, sin su autorización; y las que repro-
duzcan o imiten medallas, diplomas o distinciones otorgadas en exposicio-
nes nacionales o extranjeras, cuya inscripción sea pedida por una persona
distinta de quien las obtuvo;
e) Las expresiones empleadas para indicar el género, naturaleza, ori-
gen, nacionalidad, procedencia, destinación, peso, valor, o cualidad de los
productos, servicios o establecimientos; las que sean de uso general en el
comercio para designar cierta clase de productos, servicios o establecimien-

tos, como en estos ejemplos, ya pospuestos, como en los anteriores, se llaman afijos: prefijos, en el caso
de preceder a la raíz, y sufijos, en caso de seguirla” (Manual de Gramática Española, Madrid, 1980,
Nº 93, pág. 130).
Otro gramático explica que se llaman “afijos las partículas que pueden colocarse de tres mane-
ras: al principio de una voz (prefijo), en medio (infijo) o al final (sufijo); en cualquiera de los tres
casos, los afijos modifican el significado de la voz a que se añaden; por ejemplo, si a confiar le
anteponemos el prefijo des–, la habremos convertido en desconfiar, cuyo significado es totalmente
opuesto al de la voz simple; si a metro le anteponemos kilo–, habremos multiplicado su significado
por mil (kilómetro), y si le posponemos –logía, la habremos convertido en un tratado o en una
ciencia (metrología)” (José Martínez de Sousa, Dudas y errores de lenguaje, Barcelona, 1974, pág. 69).
348 A. ALESSANDRI R. – M. SOMARRIVA U. – A. VODANOVIC H.

tos, y las que no presenten carácter de novedad o describan los productos,


servicios o establecimientos a que deban aplicarse;
f) Las que se presten para inducir a error o engaño respecto de la proce-
dencia, cualidad o género de los productos, servicios o establecimientos;
g) Las marcas iguales o que gráfica o fonéticamente se asemejen, en
forma de confundirse con otras registradas en el extranjero para los mismos
productos, servicios o establecimientos comerciales y/o industriales, siem-
pre que ellas gocen de fama y notoriedad. Rechazado o anulado el registro
por esta causal, el titular extranjero debe dentro de noventa días solicitar la
inscripción de la marca; si así no lo hace, la marca puede ser solicitada por
cualquier persona, teniendo prioridad aquella a quien se le ha rechazado la
solicitud o anulado el registro;
h) Aquellas iguales o que gráfica o fonéticamente se asemejan, en forma
de poder confundirse con otras ya registradas o válidamente solicitadas con
anterioridad, en la misma clase;
i) La forma, el color, los adornos y accesorios, ya sea de los productos y
de los envases;
j) Las contrarias al orden público, a la moral y a las buenas costumbres,
comprendidas en éstas los principios de competencia leal y ética mercantil
(art. 20).

622. REGISTRO DE MARCAS COMERCIALES. Este registro se lleva en el Departa-


mento de Propiedad Industrial y las solicitudes de inscripción deben presen-
tarse ajustándose a las prescripciones y en la forma que establece el Regla-
mento (art. 21).

623. LÍMITES DE LAS MARCAS. Cada marca sólo puede solicitarse e inscribirse
para productos determinados, o bien para una o más clases del Clasificador
Internacional. Igualmente, sólo pueden solicitarse e inscribirse para servi-
cios cuando ellos son específicos y determinados de las distintas clases del
Clasificador Internacional. Asimismo, se puede solicitar y registrar marcas
para distinguir establecimientos industriales o comerciales de fabricación o
comercialización asociados a una o varias clases de productos determinados;
y frases de propaganda para aplicarse en publicidad de marcas ya inscritas.
Para los efectos del pago de derechos, la solicitud o inscripción de una
marca en cada clase se tiene como solicitud o registro distinto. Los registros
de marcas que distinguen productos, servicios y establecimientos industria-
les tienen validez para todo el territorio de la República. Los registros de
marcas que protegen establecimientos comerciales sirven sólo para la región
en que estuviere ubicado el establecimiento. Si el interesado quiere hacer
extensiva a otras regiones la propiedad de la misma marca, debe indicarlo
en su solicitud de registro, debiendo pagar el derecho correspondiente a
una solicitud y a una inscripción por cada región (art. 23).

624. DURACIÓN DEL REGISTRO DE MARCAS. El registro de una marca tiene una
duración de diez años, contados desde la fecha de su inscripción en el
TRATADO DE LOS DERECHOS REALES 349

registro respectivo. El titular tiene el derecho de pedir su renovación por


períodos iguales, durante su vigencia o dentro de los treinta días siguientes
a la expiración de dicho plazo (art. 24).

625. REQUISITO NECESARIO PARA QUE LOS QUE ATENTEN CONTRA LAS MARCAS REGIS-
TRADAS PUEDAN SER SANCIONADOS CON LAS PENAS QUE SEÑALA LA L EY DE PROPIEDAD
INDUSTRIAL. Toda marca inscrita y que se use en el comercio debe llevar en
forma visible las palabras “Marca Registrada” o las iniciales “M.R.” o letra “R”
dentro de un círculo. La omisión de este requisito no afecta la validez de la
marca registrada, pero quienes no cumplen con esta disposición no pueden
hacer valer las acciones penales a que se refiere la Ley de Propiedad Indus-
trial (art. 25).

626. MULTAS A LOS QUE ATENTEN CONTRA LAS MARCAS REGISTRADAS. La ley conde-
na a pagar una multa a beneficio fiscal: a) a los que maliciosamente usaren
una marca igual o semejante a otra ya inscrita en la misma clase del Clasifi-
cador vigente; b) a los que defraudaren haciendo uso de una marca regis-
trada; c) a los que por cualquier medio de publicidad usaren o imitaren
una marca registrada en la misma clase del Clasificador vigente, cometiendo
defraudación; d) a los que usaren una marca no inscrita caducada o anula-
da, con las indicaciones correspondientes a una marca registrada; e) a los
que hicieren uso de envases o embalajes que lleven una marca registrada
que no les pertenece, sin que previamente ésta haya sido borrada, salvo el
caso que el embalaje marcado se destine a envasar productos de una clase
distinta de la que protege la marca. Al que reincida dentro de los últimos
cinco años en alguno de los delitos contemplados anteriormente, se le apli-
cará una multa que puede hasta duplicar a la precedente (art. 28).

II. LAS PATENTES DE INVENCIÓN

627. CONCEPTO. Todo inventor de un nuevo producto o procedimiento in-


dustrial puede solicitar de la autoridad administrativa la entrega de una
patente, asegurándose de este modo, durante el número de años que la ley
señala, el derecho exclusivo de disfrutar económicamente de la invención.
Nuestra ley entiende por invención toda solución a un problema de la
técnica que origina un quehacer industrial. Una invención puede ser un
producto o un procedimiento o estar relacionada con ellos. Y entiende por
patente el derecho exclusivo que concede el Estado para la protección de
una invención. Los efectos, obligaciones y limitaciones inherentes a la pa-
tente se encuentran determinados por la ley (art. 31).

628. REQUISITOS PARA QUE UNA INVENCIÓN SEA PATENTABLE. Para que una inven-
ción sea patentable debe ser nueva, tener nivel inventivo y ser susceptible de
aplicación industrial (art. 32).
350 A. ALESSANDRI R. – M. SOMARRIVA U. – A. VODANOVIC H.

Una invención se considera nueva cuando no existe con anterioridad en


el estado de la técnica. El estado de la técnica comprende todo lo que haya
sido divulgado o hecho accesible al público, en cualquier lugar del mundo,
mediante una publicación en forma tangible, la venta o comercialización, el
uso o cualquier otro medio, antes de la fecha de presentación de la solicitud
de patente en Chile. También queda comprendido dentro del estado de la
técnica el contenido de una solicitud de patente en trámite ante el Departa-
mento de Propiedad Industrial cuya fecha de presentación sea anterior a la
solicitud que se estuviere examinando (art. 33).
En caso que una patente haya sido solicitada previamente en el extranje-
ro, el interesado tiene prioridad por el plazo de un año, contado desde la
fecha de su presentación en el país de origen, para presentar la solicitud en
Chile (art. 34).
Se considera que una invención tiene nivel inventivo si, para una persona
normalmente versada en la materia técnica correspondiente, ella no resulta
obvia ni se habría derivado de manera evidente del estado de la técnica
(art. 35).
Se considera que una invención es susceptible de aplicación industrial cuan-
do su objeto puede, en principio, ser producido o utilizado en cualquier
tipo de industria. Para estos efectos, la expresión industria ha de entenderse
en su más amplio sentido, incluyendo a actividades tales como: manufactu-
ra, minería, construcción, artesanía, agricultura, silvicultura y la pesca (art. 36).

629. LO NO PATENTABLE. No se consideran invención y quedan excluidos de


la protección por patente de la Ley de Propiedad Industrial:
a) Los descubrimientos, las teorías científicas y los métodos matemáti-
cos;
b) Las variedades vegetales y las razas animales;
c) Los sistemas, métodos, principios o planes económicos, financieros,
comerciales de simple verificación y fiscalización; y los referidos a las activi-
dades puramente mentales o intelectuales o a materias de juego;
d) Los métodos de tratamiento quirúrgico o terapéutico del cuerpo hu-
mano o animal, así como los métodos de diagnóstico aplicados al cuerpo
humano o animal, salvo los productos destinados a poner en práctica uno
de estos métodos;
e) El nuevo uso de artículos, objetos o elementos conocidos y emplea-
dos en determinados fines y el cambio de forma, dimensiones, proporciones
y materias del objeto solicitado, a no ser que modifiquen esencialmente las
cualidades de aquél o con su utilización se resolviere un problema técnico
que antes no tenía solución equivalente (art. 37).
No son patentables los inventos contrarios a la ley, el orden público, la
seguridad del Estado, a la moral y buenas costumbres, y todos aquellos
presentados por quien no es su legítimo dueño (art. 38).

630. DURACIÓN DE LA PATENTE. Las patentes de invención se conceden por


un período no renovable de quince años (art. 39, inc. 1º).
TRATADO DE LOS DERECHOS REALES 351

Sin perjuicio de lo dispuesto respecto a la patente solicitada previamente


en el extranjero (art. 34), las patentes que se soliciten en Chile para inven-
tos ya patentados o cuya solicitud se encuentre en trámite en el extranjero,
sólo se otorgan por el tiempo que aún falte para expirar el derecho en el
país en que se solicitó o se obtuvo la patente, sin exceder el plazo señalado,
es decir, quince años (art. 39).

631. PATENTES DE INVENCIÓN RESPECTO DE MEJORAS. La Ley de Propiedad Indus-


trial entiende por mejoras las modificaciones introducidas a una invención ya
patentada, siempre que represente novedad y ventajas notorias y relevantes
sobre la invención primitiva (art. 40). Ahora bien, la ley señala las condicio-
nes a que deben sujetarse las solicitudes y el otorgamiento de patentes de
invención respecto de los inventos ya patentados en el país y siempre que
éstos se hallen vigentes. Ahí se dan las normas según que la patente la
solicite el propio autor del invento cuando es autor también de las mejoras,
o la solicite un tercero como autor de las mejoras (art. 41).

632. PATENTE PRECAUCIONAL. Cualquier inventor domiciliado en el país que


tenga una invención en estudio y que necesite practicar experiencias o ha-
cer construir algún mecanismo o aparato que lo obligue a hacer pública su
idea, puede amparar transitoriamente sus derechos contra posibles usurpa-
ciones pidiendo, al efecto, un certificado de protección o patente precaucio-
nal que el Departamento de Propiedad Industrial ha de otorgarle por el
término de un año previo pago del derecho respectivo. La posesión de este
certificado da a su dueño derecho legal preferente sobre cualquier otra
persona que durante el año de protección pretenda solicitar privilegios so-
bre la misma materia. En todo caso, el plazo de duración de la patente
definitiva se cuenta desde la solicitud de patente precaucional. Si el posee-
dor de una de estas patentes deja transcurrir el año sin solicitar la patente
definitiva, el invento pasa a ser de dominio público (art. 42).

633. PRESENTACIÓN Y TRAMITACIÓN DE LA SOLICITUD DE PATENTE DE INVENCIÓN. La


ley señala los trámites de la solicitud de patente de invención y los documen-
tos que deben acompañarse a ella ante el Departamento de Propiedad In-
dustrial (arts. 43 a 47).

634. CONCESIÓN DE LA PATENTE. Una vez aprobada la solicitud después de


acreditarse el pago de los derechos correspondientes se concede la patente
al interesado y se emite un certificado que otorga protección a contar de la
fecha en que se presentó la solicitud (art. 48).

635. DERECHO DE QUE GOZA EL DUEÑO DE LA PATENTE. El dueño de una patente


de invención pasa a gozar de exclusividad para producir, vender o comer-
ciar en cualquier forma el producto u objeto del invento y, en general,
realizar cualquier otro tipo de explotación del mismo. Este privilegio se
352 A. ALESSANDRI R. – M. SOMARRIVA U. – A. VODANOVIC H.

extiende a todo el territorio de la República hasta el día en que expira el


plazo de concesión de la patente (art. 49).

636. LICENCIAS NO VOLUNTARIAS; ABUSO MONOPÓLICO. Se pueden otorgar licen-


cias no voluntarias en el caso en que el titular de la patente incurre en
abuso monopólico según la Comisión Resolutiva establecida en el Decreto
Ley Nº 211, de 1973, que fija normas para la defensa de la libre competen-
cia. A dicha Comisión compete determinar la existencia de la situación
denunciada y fallar en consecuencia. La sentencia de ese organismo debe
calificar a lo menos los siguientes aspectos: a) la existencia de una situación
de abuso monopólico; b) en el caso que dicho pronunciamiento sea positi-
vo, la sentencia de la Comisión debe establecer las condiciones en que el
“licenciatario” deberá explotar industrialmente la patente; c) el tiempo por
el que se le otorga la licencia, y d) el monto de la compensación que ha de
pagar periódicamente quien utilice el procedimiento de la licencia no vo-
luntaria al titular de la patente (art. 51, incs. 1º y 2º).

637. SANCIONES DE MULTAS Y COMISO A LOS QUE EN DIVERSAS FORMAS BURLAN LAS
PATENTES DE INVENCIÓN. La ley indica estas sanciones y especifica las diversas
formas de tales burlas constitutivas de delitos (art. 52).

638. INDICACIONES QUE DEBE LLEVAR TODO OBJETO PATENTADO. Todo objeto pa-
tentado debe llevar la indicación del número de la patente, sea en el pro-
ducto mismo o en el envase, y debe estar antepuesta en forma visible la
expresión “Patente de Invención” o las iniciales “P.I.” y el número del privi-
legio. Sólo se exceptúan de esta obligación los procedimientos en los cuales,
por su naturaleza, no es posible aplicar dicha exigencia. La omisión del
requisito señalado no afecta la validez de la patente, pero quienes no cum-
plen con él no pueden ejercer las acciones penales a que se refiere la Ley de
Propiedad Industrial (art. 53, incs. 1º a 3º).
Cuando existen solicitudes en trámite se debe indicar esa situación, en el
caso que se fabriquen, comercialicen o importen con fines comerciales los
productos a los que afecta tal solicitud (art. 53, inc. final, conforme a la
rectificación del Diario Oficial de 2 de febrero de 1991).

III. MODELOS DE UTILIDAD

639. CONCEPTO. Se consideran como modelos de utilidad los instrumentos,


aparatos, herramientas, dispositivos y objetos o partes de los mismos, en los
que la forma sea reivindicable, tanto en su aspecto externo como en su
funcionamiento, y siempre que ésta produzca una utilidad, esto es, que
aporte a la función a que son destinados un beneficio, ventaja o efecto
técnico que antes no tenían (art. 54).
TRATADO DE LOS DERECHOS REALES 353

640. DISPOSICIONES APLICABLES. Las disposiciones relativas a las patentes de


invención son aplicables, en cuanto corresponda, a las patentes de modelo
de utilidad, sin perjuicio de las disposiciones especiales que la ley les consa-
gra (art. 55).

641. CONDICIONES PARA QUE UN MODELO DE UTILIDAD SEA PATENTABLE. Un modelo


de utilidad es patentable cuando es nuevo y susceptible de aplicación indus-
trial. No se concede una patente cuando el modelo de utilidad solamente
presenta diferencias menores o secundarias que no aportan ninguna carac-
terística utilitaria discernible con respecto a invenciones o a modelos de
utilidad anteriores (art. 56, incs. 1º y 2º).
La solicitud de patente de modelo de utilidad sólo puede referirse a un
objeto individual, sin perjuicio de que puedan reivindicarse varios elemen-
tos o aspectos de dicho objeto en la misma solicitud (art. 56, inc. final).

642. DURACIÓN DE LA PATENTE. Las patentes de modelo de utilidad se conce-


den por un período no renovable de diez años, contado desde la fecha de la
solicitud (art. 57).

643. TRAMITACIÓN DE LA SOLICITUD Y ANTECEDENTES QUE DEBEN ACOMPAÑARSE. La


ley declara que la solicitud de patente de utilidad debe presentarse al Depar-
tamento de Propiedad Industrial y señala los antecedentes que deben acom-
pañarse (art. 58).

644. INDICACIONES QUE DEBE LLEVAR TODO MODELO DE UTILIDAD. Todo modelo
de utilidad debe llevar en forma visible la expresión “Modelo de Utilidad” o
las iniciales “M.U.” y el número del privilegio. La omisión de este requisito
no afecta la validez del modelo de utilidad, pero priva a su titular de la
facultad de hacer valer las acciones penales establecidas en la Ley de Propie-
dad Industrial (art. 59, conforme a la rectificación publicada en el Diario
Oficial de 2 de febrero de 1991).

645. SANCIONES DE MULTAS Y COMISO A LOS QUE EN DIVERSAS FORMAS BURLAN LAS
PATENTES DE MODELOS DE UTILIDAD. La ley menciona esas sanciones y especifica
las diversas formas de tales burlas constitutivas de delitos (art. 61).

IV. DISEÑOS INDUSTRIALES

646. CONCEPTO. Bajo la denominación de diseño industrial se comprende


toda forma tridimensional asociada o no con colores, y cualquier
artículo industrial o artesanal que sirva de patrón para la fabricación de
otras unidades y que se distinga de sus similares, sea por su forma, configu-
354 A. ALESSANDRI R. – M. SOMARRIVA U. – A. VODANOVIC H.

ración geométrica, ornamentación o una combinación de éstas, siempre que


dichas características le den una apariencia especial perceptible por medio
de la vista, de tal manera que resulte una fisonomía original, nueva y dife-
rente. Los envases quedan comprendidos entre los artículos que pueden
protegerse como diseños industriales, siempre que reúnan las condiciones
de novedad y originalidad antes señaladas (art. 63, incs. 1º y 2º).
No pueden protegerse como diseños industriales los productos de indu-
mentaria de cualquier naturaleza (art. 62, inc. final).

647. DISPOSICIONES APLICABLES. Las disposiciones relativas a las patentes de


invención son aplicables, en cuanto corresponda, a los diseños industriales,
sin perjuicio de las disposiciones especiales que la ley les consagra (art. 63,
inc. 1º).

648. DOCUMENTOS QUE DEBEN ACOMPAÑARSE A LA PETICIÓN DE PRIVILEGIO DE DISEÑO


INDUSTRIAL. Toda petición de privilegio de diseño industrial debe hacerse
mediante la presentación de, a lo menos, los siguientes documentos:
a) solicitud; b) memoria descriptiva; c) dibujo; d) prototipo o maqueta,
cuando procediere (art. 64).

649. DURACIÓN DEL PRIVILEGIO DE DISEÑO INDUSTRIAL. El privilegio de un diseño


industrial se otorga por un período no renovable de diez años, contados
desde la fecha de su solicitud (art. 65).

650. INDICACIONES QUE DEBE LLEVAR TODO DISEÑO INDUSTRIAL. Todo diseño in-
dustrial debe llevar en forma visible la expresión “Diseño Industrial” o las
iniciales “D.I.” y el número del privilegio. La omisión de este requisito no
afecta la validez del diseño industrial, pero priva a su titular de la facultad de
hacer valer las acciones penales establecidas en esta ley (art. 66).

650 bis. SANCIONES DE MULTA Y COMISO A LOS QUE BURLAN EN DIVERSAS FORMAS LAS
PATENTES DE DISEÑOS INDUSTRIALES.La ley señala esas sanciones y especifica las
diversas formas de tales burlas constitutivas de delitos (art. 67).

V. LAS INVENCIONES DE SERVICIO

651. A QUIÉN PERTENECE LA FACULTAD DE SOLICITAR EL PRIVILEGIO Y LOS EVENTUALES


DERECHOS DE PROPIEDAD INDUSTRIAL. En los contratos de trabajo y prestación de
servicios, cuya naturaleza sea el cumplimiento de una actividad inventiva y
creativa, la facultad de solicitar el privilegio así como los eventuales dere-
chos de propiedad industrial, pertenecen exclusivamente al empleador o a
quien encargó el servicio, salvo estipulación expresa en contrario (art. 68).
TRATADO DE LOS DERECHOS REALES 355

La facultad de solicitar el privilegio así como los eventuales derechos de


propiedad industrial derivados de las invenciones realizadas por el trabaja-
dor que, según su contrato de trabajo, no se encuentra obligado a realizar una
función inventiva o creativa, le pertenecen en forma exclusiva. Sin embargo,
si para llevar a cabo la invención se hubiere beneficiado de modo evidente
de los conocimientos adquiridos dentro de la empresa y utilizare medios
proporcionados por ésta, tales facultades y derechos han de pertenecer al
empleador, caso en el cual éste debe conceder al trabajador una retribución
adicional que toca a las partes convenir. Lo anterior es extensivo a la perso-
na que obtenga una invención que exceda el marco de la que le haya sido
encargada (art. 69).
La facultad de solicitar el respectivo privilegio así como los eventuales
derechos de propiedad industrial derivados de la actividad inventiva y creati-
va de personas contratadas en una relación dependiente o independiente,
por universidades o las instituciones de investigación incluidas en el Decreto
Ley Nº 1.263, de 1975, orgánico de administración financiera del Estado,
pertenecen a ellas, o a quien éstas determinen, sin perjuicio de que los
estatutos de dichas entidades regulen las modalidades en que el inventor o
creador participe de los beneficios obtenidos por su trabajo (art. 70).

652. IRRENUNCIABILIDAD DE LOS DERECHOS DEL TRABAJADOR. Los derechos esta-


blecidos en beneficio del trabajador en los casos anteriormente tratados,
son irrenunciables antes del otorgamiento de la patente o del modelo de
utilidad, según corresponda. Toda cláusula en contrario se tiene por no
escrita (art. 71, inc. 1º).

653. TRIBUNAL COMPETENTE PARA RESOLVER LAS CONTROVERSIAS EN TORNO A LAS


INVENCIONES DE SERVICIO.El mencionado tribunal es el Tribunal Arbitral de
Propiedad Industrial (art. 71, inc. 2º).