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BIBLIOTECA DE PSICOLOGIA PROFUNDA
La psicología del yo y el
2. Frcud, A.: Psicoanálisis del desarro·
//o del niño y del adolescente
31. Aberastury, A.: Aportaciones al
p.-;icoanálisis de niííos
problema de la adaptación
3. Jung, C. G.: Energética psíquica y 32. Garma, A.: El psicoanáli.<is. Teoría,
esencia del sue1lo clinica y técnica
4. í-rcud, A.: Psicoanálisis del jardi11 33. Whitc, R. W.: El yo y la realidad en
de infantes y la educación del 11ilio la teoria psicoanalítica
6. Jung, C. G.: La psicologia de la 35. Rcich, W.: La función del orgasmo
transferencia 36. llleger, J.: Simbiosis y ambigü edad
7. Jung, C. G.: Simbo/os de transfor- 38. Abadi, M. y otros: La fascinación
mación de la muerte
8. í-reud, A.: El psicoanálisis y la crian- 39. Raclo, S.: Psicoanálisis de la con-
za del 11ilio ducta
9. Frcud, A.: HI psicoanálisis infantil y 40. ·Freud, A.: Nor111alidad y patología
la cl{nica en la 11ilíez
10. Jung, C. G. y otro: El secreto da la 42. Leclairc, S. y Nasio, J. D.: Desen·
flor de oro mascarar lo real. El objeto en psico-
l l. Ran k, O.: El mito del nacimiento análisis
del héroe 44 . Oerenstein, l. : Familia y enferme-
12. Jung, C. G. y otro: La 'interpreta· dad mental
ción de la nat11raleza y la psique 45. Berenstein, l.: El complejo de Edi-
13. Binn, W. R.: Atención e interpreta· po. tstr11ctura y siKnificació11
ción 46. Armando, A. : La vuelta a Freud.
14 . Jung, C. G.: Arquetipos e incons- Mito y realidad ·
ciente colec1ia10 47. Grinberg, L.: Teoria de la identifi-
15. Frcud, A.: Neurosis y sintomatolo- cación
gi'a en la infancia 48 . Bowlby, J.: El vínculo afectivo
16. Jung, C. G.: l'lJrmaciones de lo in- 49. Oowlby, J.: La separación afectiva
consciente 50. ·nowlby, J.: La pérdida afectiva.
1 'l. Grinbcrg, L. y Grinbcrg, H.: Identi- Tristeza y depresión
dad y caml>io 51. Rolla, E. l l.: Familia y personalidad
18. Garma, A.: !'sicoanálisis del arte 52. Shepard, M.: Fritz Peris. La terapia
or11ame11tnl guestáltíca
20 .. Gar111a, A. : !'sicoanálisis de los sue· 53. Grinberg, L. (comp.): Prácticas psi-
tlos coanalíticas comparadas en las neu-
21. Fcnichcl, O.: Teorla psicoanalítica rosis
de las neurosis 54. Grinberg, L. (comp.): Prácticas psi·
22. IÁ1ngcr, M.: Maternidad y sexo coanaUticas comparadas en las psi-
24. Scgal, 11.: Introducción a la obra de cosis
Melanie Klein 55. Grinbcrg, L. (comp.): Prácticas psi-
25. Bion, W. R.: Aprendiendo de la ex- coanaUticas comparadas en 11il1os y
periencia adolescentes
26. Joncs, E.: La pesadilla 56. l.lcrcnstcin, l.: /'sicoanálisis y semió-
27. Grinbcrg, L. y otros: Psicoanálisis tica de los sue1ios
en la., Am éricas 57. í-reud, A.: Est11dio., psicoanalíticos
29. Jung, C. G . : Psicologia y simbólica 59. Kernberg, O.: La teoría de las rela-
del arquetipo ciones objeta/es y el psicoanálisis clí-
30. Garma, /\.: Nuevas aportaciones al nico
psicoanálisis de los suelios
(Co11timía al final del libro)

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HEINZ I-IAKTM/\NN

La psicología del yo y
el problema de la
adaptación

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Supervisión de la versión castellana
l Adela L. de Duarte
1 ~rofesora Titular (Universidad de Buenos Aires)

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EDITORIAL PAIDOS
BUENOS AIRES-BARCELONA- MEXICO

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Versió n castella na: Jorge Piatigorsky

Cubie1ta : Gustavo Macri


Impresión de tapa: Impresos Gráficos JC
Carlos María 2409; Buenos Aires
Prefacio, a la versión al inglés, 9
Nota del autor, 13

la. Edición, 1987 1. La esfera libre de conflictos del yo, 17


2. La adaptación, 40
Impreso en la Argentina - Printed in Argentina
Queda hecho el depósito que previene la ley 11. 7 23 3. Adaptación y "armonización". El principio de
realidad, 58
La reproducción total o parcial de este libro en cualquier
forma que sea, idéntica o modificada.escrita a máquina, 4. Desarrollo del yo y adaptación, 70
por el sistema "multigraph",mimeógrafo, impreso,
por fotocopia, fotoduplicación, etc., no autorizada 5. Internalización, pensamiento y conducta racional,
por los editores, viola derechos reservados. Cualquier 80
utilización debe ser previamente solicitada.
6. Algunas funciones integradoras del yo, 100
7. Consecuencias para los conceptos de salud y edu-
© Copyright de todas las ediciones en castellano by cación, 107
Editorial Paidós, SAICF
Defensa 599; Buenos Aires, ~
Ediciones Paidós Ibérica, SA
8 . Automatismos preconscientes, 114
Mariano Cubí 92; Barcelona, y
Editorial Paidós Mexicana S.A. 9 . Aparatos yoicos. Desarrollo autónomo del yo, 130
Guanajuato 202; México D.F.
Bibliografía, 140
ISBN 950 - 12 - 4122 - X
7

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PREFACIO DE LA VERSION AL INGLES

La publicación de una t\,::.rlucción inglesa completa


del ensayo de Heinz Hartmann titulado La psicología
del yo y el problema de la adaptación inicia la Mo-
nograph Series del Journal of the American Psychoa-
nalytic Association . Este proyecto fue concebido
hace varios años, pero su puesta en marcha tuvo que
aguardar la maduración de una obra psicoanalítica de
excepcional mérito e importancia. Los editores enten-
dieron que finalmente había llegado la oportunidad a-
decuada. Que esto fue así lo atestigua el reciente lau-
ro otorgado al Dr. Heinz Hartmann, el Charles Frede-
rick Menninger Award de la American Psychoanalytic
Association, para premiar sus aportes científicos.
lch-Psychologie und Anpassungsproblem fue pre-
J
sentado por ' primera vez en 1937 ante la Sociedad
Psicoanalítica de Viena y luego publicado en Alema-
nia, en 1939, en el Internationale Zeitschrift für
Psychoana/yse und ]mago . Históricamente representa
un momento decisivo en el desarrollo de la teoría psi-

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coanalítica moderna. Es una consecuencia natural de para los procesos de la percepción y del pensamiento,
la anterior formulación efectuada por Freud de Ja hipó- los conceptos de fuerza y debilidad del yo, y el de
tesis estructural y de sus contribuciones a la psicolo- normalidad . A partir de este trabajo se despliega de
gía del yo. Con su aparición se . inició una evolución manera natural la noción de neutralización y el efecto
del pensamiento psicoanalítico que continúa rami- de este constructo en el concepto de sublimación.
ficándose y cuyas consecuencias para la teoría y la En esta obra se ve un intento sistemático por esta-
práctica todavía no han sido plenamente comprendi- blecer, dentro del marco de una psicología psicoa-
das. nalítica del yo, los cimientos de una teoría de la con.:.
A los lectores íntimamente familiarizados con la ac- ducta humana en general, tanto normal como anormal.
tual psicología psicoanalítica del yo, este ensayo les Sus excepcionales dotes intelectuales le permitieron a
revelará las primeras formulaciones de algunos de sus ( Hartmann integrar el conocimiento psicoanalítico con
conceptos básicos. Muchas de ellas les sonarán como los campos relacionados de la biología, la psicología,
algo conocido, a causa del grado notable con que las la sociología y la filosofía.
ideas de Hartmann dieron forma al pensamiento psi- La oportunidad de leer este ensayo reintroducirá a
coanalítico actual y fueron asimiladas en él. Uno toma los psicoanalistas en un requerimiento cardinal del
conciencia de la tremenda influencia de sus teorías método científico que la obra del Dr. Hartmann pone
cuando descubre que fue er. este ensayo donde se de manifiesto, a saber: su insistencia invariable en la
desarrollaron por primera vez conceptos tales como necesidad de que la metodología sea precisa y de que
los de fase indiferenciada, esfera del yo libre de con- la teoría tenga coherencia lógica. No obstante, la at~
flictos, desarrollo del yo libre de conflictos, y auto- mósfera depurada de la teoría es acompañada por una
nomía primaria y secundaria. Hartmahn examina el tolerancia y comprensión humanísticas, como se ad-
papel de la dotación biológica, y de los aparatos inna- vierte en su examen de la conducta racional e irracio-
tos del yo y su naturaleza adaptativa. La idea de que nal, el automatismo y los mecanismos de integración.
las defensas del yo pueden simultánea.m ente servir La falta de una versión inglesa completa de este
para el control de los impulsos instintivos y para la trabajo dejaba un vacío en la literatura psicoanalítica
0d0pt<1cíón '11 mundo exterior encuentra su expresión en ese idioma. Ese vacío se llena ahora en virtud de la
~n e.j Ct!" ~ n s d yv. Ef ~ v;h.:c:·µrv t.1.· t.-... c..h.~"..:t ¡J~,,.1 . . .~¡·0t? ¡__:·i;.... l -~_:. ,· ~ -
dE:ci-::--fórr dE11 Jo umG/ o/ the American Psychcanalyt fc
mann no está en modo alguno restringido al sentido Association, de encabezar con este ensayo su serie
"cultural" de la palabra . .Se trata de una concepción de Monografías. Nos enorgullece ponerlo al alcance
verdaderamente abarcativa; Hartmann considera que la de los muchos estudiosos del psicoanálisis que no lo
adaptación es un proceso continuo, que tiene sus conocían en su totalidad.
raíces en la estructura biológica, y muchas de cuyas Para llevar a cabo este proyecto fueron necesarios
manifestaciones reflejan los intentos constantes del yo los esfuerzos de muchas personas. En primer lugar
por equilibrar tensiones intra e intersistémicas. Tam- mencionaremos al Dr. David Rapaport, quien original-
bién son examinadas la's consecuencias de esta teoría mente tradujo y publicó extractos de esta obra en el

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libro, compilado por él, Organization and Pathology NOTA DEL AUTOR
of Thought, pero que para esta edición preparó una
nueva traducción. Su gran familiaridad con la obra ori-
ginal, así como el hecho de que el Dr. Hartmann parti-
cipó en la elucidación de ciertos puntos cruciales,
aseguran la autoridad · de esta versión. Además de
nuestra gran deuda con el Dr. Rapaport deseamos ex-
presar nuestra gratitud a la Fundación Ford, cuya ayu-
da al Austen Riggs Center permitió al Dr. Rapaport y a
sus colaboradores realizar la traducción. (
También queremos agradecer al Dr. Merton Gill por
su ayuda en la traducción primitiva; a Miss Suzette H.
Annin, que en realidad fue traductora asociada y res-
ponsable total del inglés de esta monografía, y a Miss
Rosemary Ranzoni, que se ocupó de mecanografiar
sus versiones sucesivas. Finalmente, manifestamos
nuestro reconocimiento por la asistencia editorial ge- Este ensayo, que apareció en alemán hace unos
neral, y también por el trabajo bibliográfico de Mrs. veinte años, se publica ahora sin ningún cambio esen-
Lottie Maury Newman, de International Universities cial. Sigo considerando que son válidas la mayoría de
Press. Confiamos en que este esfuerzo combinado las ideas presentadas en él. Algunas de ellas fueron
convierta en un acontecimiento dignó de nota a la objeto de un desarrollo ulterior, reformuladas o enun-
publicación de este primer título de la Serie de Mono- ciadas de manera más sistemática en trabajos poste-
grafías del Journal of the American Psychoanalytic rioíes. No obstante, creo que un estudio detallado de
Association. los desarrollos históricos del psicoanálisis es un re-
quisito previo muy importante para su comprensión
más acabada. En consecuencia decidí que este ensayo
Los Editores fuera publicado en su forma original, en lugar de rees-
cribirlo para adecuarlo al estado actual de nuestros
conocimientos.
Las notas al pie aiiadidas en esta edición (que apa-
recen entre corchetes) guiarán al lector hacia desarro-
llos ulteriores en mi obra de los temas tratados en
este trabajo.
Deseo expresar mi más cálida gratitud al Dr. David
Rapaport.

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LA PSICOLOGIA DEL YO Y EL PROBLEMA DE LA


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Tengo plena conciencia 'de cuánto ingenio y trabajo ADAPTACION


erudito se ha volcado en esta traducción revisada del
ensayo completo.

Heinz Hartmann
Marzo de 1958
Nueva York
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Capítulo 1 , ·

LA ESFERA LIBRE DE CONFLICTOS DEL YO

El psicoanálisis encara la cuestión de la adaptación


en tres formas: como problema de su psicologia del
yo, como meta terapéutica y como consideración edu-
cacional. I( .;ulta sorprendente que mientras que el
concepto de "yo-sintónico" está perfectamente definí-
" do, la experiencia demuestra que la expresión
"realidad-sintónico" (sintónico con la realidad) es tan
elástica que incluye maneras de ver diversas e incluso
parcialmente contradictorias.
>• El psicoanálisis solo no puede resolver el problema
de la adaptación. También constituye un tema de in-
vestigación para la biología y la sociología. No obs-
tante, las importantes comprensiones que el psicoa~
nálisis ha proporcionado y proporcionará acerca de la
adaptadón difícilmente sean obtenibles mediante otros
enfoques y métodos. En consecuencia tenemos dere-
cho a esperar que todas las investigaciones sobre el
problema de la adaptatión tomen en cuenta los he-
chos y relaciones fundamentales descubiertos por el

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psicoanálisis. El aumento de nuestro interés en los apuntando a una teoría general de la vida mental. Un
problemas de la adaptación se debe principalmente a paso decisivo en esa dirección, y quizás el más clara-
los desarrollos psicoanalíticos que centran nuestra mente delineado, es nuestra reciente psicología del yo:
atención en las funciones del yo, pero también fue la obra de Freud de los últimos quince años, y des-
alentado por nuestro creciente interés en la personali- pués (siguiendo las vías de investigación ,que él abrió)
dad total, así como por la preocupación acerca de primordialmente los estudios de Anna Freud y, en otra
¡:
ciertas formulaciones teóricas concernientes a la salud área, los de la escuela inglesa. En el presente ya no
mental, que utilizan como criterio el "ajuste a la reali- dudamos que el psicoanálisis puede lícitamente pre-
dad". tender que es una psicologia general en el más am-
Habré de considerar algunas cuestiones bien co- plio sentido de la palabra, y nuestra concepción de
nocidas, otras que pueden prestarse a la controversia los métodos de trabajo que pueden considerarse psi-
y unas pocas que, estrictamente hablando, no son coanalíticos en sentido propio se ha vuelto más am-
psicoanalíticas. Pero creo que todo lo que tengo que plia, más profunda y más discriminativa.
decir concuerda con los puntos de vista básicos del Anna Freud (1936, págs. 4-5) definió como meta tÍ
psicoanálisis. Sostengo que es un empeño psicoa- del psicoanálisis la obtención del más completo co-
nalítico -en el sentido más amplio del término- el nocimiento posible de las tres instancias mentales.
destinado a transferir conceptos desarrollados en rela- Pero no todo esfuerzo en el ámbito de la psicología
ción con problemas concretos de la esfera central de que con;ribuya a alcanzar esa meta puede conside-
la personalidad, a otras áreas de la vida mental, y el rarse psh.-oanalítico. La característica distintiva de una
orrentado a estudiar los cambios necesarios en tales investigación psicoanalítica no consiste en su tema
conceptos, en vista de la condiciones que prevalecen sino en su metodología cientlfica y en la estructura deK
en esas otras áreas. los conceptos que utiliza. Todas las investigaciones
Comenzaré con unos pocos comentarios acerca ,del psicológicas comparten con el psicoanálisis algunos
alcance del problema dentro de los límites que me he de sus objetivos. De esas metas parcialmente compar-
fijado, sin tratar de proporcionar su enunciado sis- tidas surgen con particular relieve las características
temático. propias del pensamiento psicoanalitico. (Considérese,
Muy tempranamente, y quizás desde su mismo ini- por ejemplo,· el contraste entre la psicología psicoa-
cio, el psicoanálisis se fijó un objetivo restringido y nalítica del yo y la psicología de Alfred Adler.) Los
otro más amplio. Empezó con el estudio de la pato- desarrollos recientes del psicoanálisis no han modifi-
logía y de fenómenos que están en el límite entre la cado sus caracteristicas salientes, es decir su orienta-
psicología normal y la psicopatología. En esa época el ción biológica, , sus puntos de vista genético,
trabajo se centraba en el ello y los impulsos instinti- dinámico, económico y topográfico, ni la naturaleza
vos. Pero pronto surgieron nuevos problemas, con- explicativa de sus conceptos. Asi, cuando el psi-
ceptos, formulaciones, y nuevas necesidades de ex- coanálisis y la psicología no analítica estudian el mis-
plicación, que fueron más allá de ese campo estrecho, mo problema, necesariamente llegan a diferentes resul-

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tados. En último análisis, difieren en sus puntos de nión no se justifica: es claro que la resistencia a un
vista acerca de lo que es esencial, y esto inevitable- descubrimiento nuevo no constituye una medida direc-
mente conduce a proposiciones descriptivas y relacio- ta de su significación científica. También es concebible
nales diferentes. Una situación similar existe en ana- que la psicología del yo sea criticada más tibiamente
tomía, campo en el que características descriptiva- sólo porque los no analistas muy pocas veces. captan
i mente insignificantes pueden ser cruciales en términos 1: sus antecedentes y consecuencias. Incluso aunqué
¡ ontogenéticos o filogenéticos; lo mismo sucede en Freud acertadamente declinó considerar el psicoa-
quimica, donde el diamante y el carbón son analí- nálisis como un "sistema", se trata sin embargo de
1 ticamente idénticos, aunque desde otros puntos de una organización cohesiva de proposiciones, y cual-
1 vista uno y otro son notablemente distintos. En gene- quier intento de aislar partes de ella no sólo destruye ¡•>
~1¡ ral, características relevantes en una teoría más amplia su unidad general, sino que también modifica e invali- '
¡ pueden no serlo en un contexto más limitado. Aunque da a las partes mismas. En consecuencia, la psico- :11
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éstas no son más que ,analogías, su sentido es válido, logía psicoanalítica del yo difiere en forma radical de
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¡,,: puesto que el psicoanálisis tiene la potencialidad de las "psicologías de superficie", incluso aunque 1111

convertirse en una teoría general del desarrollo mental, -según Fenichel (1937b) lo ha señalado- está y
más amplia en sus supuestos y alcance que cualquier estará cada vez más interesada en los detalles de la
otra teoría psicológica. Para realizar esa potencialidad, conducta, en todas las gradaciones de la experiencia
sin embargo, debemos indagar desde el punto de vista consciente, en los pocas veces estudiados procesos
'ª[ del psicoanálisis y abarcar en nuestra teoría los
- fenómenos psicológicos que constituían los objetos
preconscientes, y en la relación entre el yo incons-
clente, el yo preconsciente y el yo consciente. Los
. de estudio de la psicología ant~s de que el psi- puntos de vista dinámico y económico, aunque son
\ . coanálisis existiera, as! como todos aquellos que son válidos para toda la vida mental, han sido muy poco
ahora objeto de estudio de la . psicología, pero no del aplicados a tales materias. La historia del desarrollo de
1 psicoanálisis. la psicología psicoanalítica explica por qué · hasta aho-
·1
i Con frecuencia se ha dicho que mientras que la ra hemos entendido relativamente poco acerca de es-
psicología del ello fue y sigue siendo un "coto veda- tos procesos y métodos de trabajo del aparato mental
do" del psicoanálisis, la psicología del yo constituye que conducen a realizaciones adaptadas . No pode-
su punto de confluencia con la psicología no analítica. , mos simplemente hacer contrastar al yo, como parte
Incluso las objeciones contra la psicología psicoa- no biológica de la personalidad, con el ello como su
nalítica del yo difieren de las formuladas a la psico- parte biológica; el problema mismo de la adaptación
logía del ello; se parecen a las que se encuentran previene contra tal división, pero acerca de este punto
comúnmente en la crítica científica, son menos hos- tendremos que añadir algo más adelante. No obstante,
tiles y categóricas. Para algunos psicoanalistas, esto es cierto y también natural que la pura descripción
demuestra que los hallazgos de la psicología del yo no fenomenológica de los detalles de la superficie mental,
son válidos o carecen de importancia. Pero esa opi- que pudimos descuidar anteriormente, resulta esencial

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para la psicologia del yo y alcanza en ésta una impor- funciones, aunque aquí abordaré principalmente su
tancia especial. Pero probablemente todos concorda- significación teórica y sólo desde un único punto de
vista~Debemos reconocer que aunque el yo crece a
remos en que estos detalles fenomenológicos, que
hoy determinan nuestro interés, sólo nos son útiles partir de conflictos, éstos no son las únicas raí~es de
como punto de partida. La meta de recoger un máximo su desarrollolJI. Muchos de nosotros es-peramos que el
de detalles descriptivos es por cierto la meta de la .~
psicoanálisis se convierta en una psicología general
psicología fenomenológica, pero no la de la psicologia del desarrollo; para hacerlo, debe abarcar a esas
psicoanalitica del yo:' allí reside la diferencia fundamen- otras raíces del desarrollo del yo, reanalizando desde
tal entre una y otra. Por ejemplo, la psicología del yo su propio punto de vista y con sus propios métodos
de Federn, que enfoca variedades de la experiencia del los resultados obtenidos en esas áreas por la psico-
yo, por cierto no es exactamente una fenomenologia: logía no analítica. Esto naturalmente le otorga una im-
las variedades de experiencia le sirven como indica- portancia nueva a la observación directa de los proce- '" •i

dores de otros procesos (libidinales) y son tratadas sos de desarrollo por parte de los psicoanalistas (en
con conceptos más explicativos que descriptivos. primer lugar a la observación directa de niños).
La estrecha vinculación entre la teoria y la técnica ):.(No toda adaptación al medio, no todo p~oceso de
terapéutica, tan caracteristica del psicoanálisis, expli- aprendizaje y maduración, es un conflict~Me refiero~
ca por qué las funciones del yo directamente involu- al desarrollo libre sin con lictos de la erce ción la
cradas en los conflictos entre las instancias mentales intención, la comprensión el objeto, el pensamiento,
determinaron nuestro interés antes que otras. También el lenguaje, los fenómenos de recuerdo, la productivi-
explica por qué otras funciones del yo ·y el proceso de dad, hasta las bien conocidas fases del desarrollo mo-
ajuste al medio -con la excepción de unos pocos tor, la prensión, el gateo, la marcha, y hasta los
problemas pertinentes que desde el principio desem- procesos de maduración a r · · im licitos en
peñaron un papel en el psicoanálisis- no se convir- to os esos aspectos y muchos otros. Muchos estu-
tieron en objetos de investigación hasta un estadio dios psicoanalíticos bien conocidos,que no voy a enu-
ulterior de nuestra ciencia. La observación psicoa- merar aquí, han tomado tales fenómenos como punto
nalítica con frecuencia se ha encontrado con hechos y de partida. Naturalmente, la mayoria de ellos no tratan
consideraciones relacionados con estas otras fun- estos problemas desde el punto de vista de la actual
ciones del yo, pero muy pocas veces los sometió a es- psicología· del yo. (Las vicisitudes de la psicología psi-
tudio detallado y reflexión teórica. Creo que es un he- coanalítica del impulso y de la psicología del yo fueron
cho empírico que estas funciones son menos decisivas examinadas por E. Bibring, 1936.) No es necesario
para la comprensión y el tratamiento de la patología que presente una lista de todas esas funciones; el lec-
-en la que el interés psicoanalitico se ha centrado tor las conoce. Por cierto no estoy dando por sentado
hasta ahora- que la psicología de los conflictos que ~s actividades infantiles que enumeré, así como
están en la raiz de toda neurosis. No obstante, no me otras también pertinentes, no puedan ser alcanzadas
inclino a subestimar Ja importancia clínica de tales por el conflicto mental; tampoco estoy suponiendo

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22
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que las erturbaciones en el desarrollo de estas activi- flictos del yo, aunque no carece por cierto de signifi-
a es no en, a su vez orí en a conflictos ni que no.. cación técnica (por ejemplo, en el análisis de las resis-
que en mvo ucradas en otros conflictos. Por el con- tencias), en general aportará menos a la técnica psi-
trario, quiero subrayar que sus vicisitudes desem- coanalítica que el estudio · de los conflictos y defensas;
peñan un papel importante en los bien conocidos- este problema, no obstante, no nos ocupará aquí. Po-
desarrollos y conflictos de impulsos instintivos, tanto dría aducirse que esa esfera abarca justamente esa
flp1cos como lnd1v1duale~, y en el hec1)o de facilitar 11 parte del acaecer mental que debe permanecer más allá
obstaculizar la capacidad individual para dominarlos. del alcance del esfuerzo psicoanalítico, y que es pre-
Propongo que adoptemos la expresióp provisional es- ferible dejarla a otras disciplinas psicológicas. Ya he
fera sin conflictos del yo (conflict free ego sphere) indicado que una resignación y una limitación tales no
para designar ese conjunto de funciones que en cual- están justificadas. La psicología no puede dividirse en
quier momento dado ejerce sus efectos fuera de la psicoanálisis y otras disciplinas psicológicas, porque
región de los confhctos mentales. No quiero ser mal estas últimas descuidan hechos concernientes al desa-
entendido: no estoy hablando efe una región de la rrollo, cruciales incluso en las áreas habitualmente
mente cuyo desarrollo sea en principio inmune a los consideradas "extraanalíticas". Si tomamos en serio la
conflictos, .sino más bien de ciertos procesos, en afirmación de que el psicoanálisis es una teoría general
cuanto ellos permanecen empíricamente fuera de la es- del desarrollo mental, también debemos estudiar esta
fera del conflicto mental del individuo. Es perfecta- áre<l de la psicología desde nuestros puntos de vista y
mente posible decir, tanto en un corte transversal con nuestros métodos, mediante el análisis y observa- ·
.como en los aspectos longitudinales de la vida mental ción directa del desarrollo del niño. La esfera sin con-
de un individuo, qué es lo que perten~ce a esa esfera flictos del yo es ahora, como acostumbraba serlo toda
libre de conflictos. Lo que todavía no tenemos es un la psicología del yo, "ese otro dominio" que, aunque
conocimiento psicoanalítico sistemático de esta esfera; hay que ingresar en él a cada momento, no puede ser
sólo contamos con un conocimiento parcial de los teóricamente explicado. Pero también esta limitación
miedos a la realidad, de los procesos de defensa en desaparecerá pronto.
cuanto que dan por resultado un desarrollo "normal", La adaptación obviamente incluye tanto procesos
de las contribuciones de la esfera libre de conflictos a vinCUlaaos con situaciones de cüñTncto como proce-
las clases y consecuencias de la defensa (y la resisten- sos que pertenecen a la esfera sin conflictos. Yo me
cia), de sus contribuciones al desplazamiento de las encontré por primera vez con los temas examinados
metas de los impulsos instintivos, etcétera. No es ne- aquí mientras abordaba el problema de la adaptación.
cesario demostrar que investigaciones limita das a Por ejemplo, sería una tarea seductora investigar en
. esta esfera (como lo están habitualmente las de la psi- un caso concreto la interacción de esos procesos que
cología académica), inevitablemente pasan por alto re- asimilan los estímulos externos e internos y conducen
. ladones psicológicas básicas. a la adaptabilidad promedio y a la adaptación normal,
Es probable que el estudio de esta esfera sin con- con los mecanismos que conocemos mejor y conside-

24 25

~~;;r-¡;~ ~ - 1<'·'
) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ) )

por ejemplo, lo que aquí es la zona fronteriza consti-


ramos causas de perturbaciones del desarrollo. Sería tuye una parte esencial de lo que, en nuestra analogla
igualmente interesante rastrear tales interacciones en rr.ás corriente, denominamos la "región central" de la
muchos problemas del desarrollo del carácter, en el personalidad.) También incluye el desarrollo pacífico
aspecto de la personalidad que llamamos "intereses de su pobla~ión, de su economla, su estructura so-
del yo", etcétera. Por ejemplo, la influencia de los ta- cial, su administración, etcétera. Un Estado puede
lentos especiales en la distribución de las energias también ser visto como un sistema de instituciones
narcisista, libidinal-objetal y agresiva, su papel en la que funciona gracias a la legislación, la autoridad, et-
facilitación de ciertas formas de solución de conflictos
11

;I cétera. Obviamente, entre esos diversos puntos de vis-


y en la determinación de la elección de defensas pre-
.i feridas, son todos problemas clínicamente importantes
ta existen relaciones sistemáticas y, volviendo a nues-
tro punto de partida psicológico, esas relaciones son
11

pero insuficientemente estudiados. Hermann (1923) de sumo interés para nosotros.


realizó un aporte significativo al estudio psicoanaiítico Nuestra tarea consistg_en investigar el modo en que.
de los talentos especiales, pero desde un punto de el conflicto mental y el desarrollo interno "pacífico" se__,,
vista diferente. El estudio concreto de diversas pertur- facilitan y obstaculizan recíprocamente. De modo aná-
baciones del yo en las psicosis, y de algunas de las logo, tenemos que estudiar la interacción entre el
interrelaciones psicofísicas, también tiene que tomar conflicto y ese aspecto del desarrollo con el cual esta-
en cuenta esta esfera libre de conflictos. Ninguno de mos familiarizados, principalmente a partir de sus rela-
estos problemas puede ser completamente resuelto en ciones con el mundo externo. As!, para dar un ejem-
términos de impulsos y conflictos instintivos. plo simple, aR_render a caminar erecto es algo que
Nuestro conocimiento del yo empezó por sus fun- combina constitución, maduración del aparato, proce-
ciones de defensa, como lo muestra el estudio clásico sos de aprendizaje, con los procesos libidinales, las
de Anna Freud (1936). No obstante, hay problemas identificaciones, los factores endógenos y exógenos
-y debo subrayar que ellos surgen en el campo del (impulso instintivo y factores ambientales) que pueden
psicoanálisis- que hacen necesario que estudiemos provocar conflictos y perturbaciones de función (cf.
otras funciones yoicas y también otros aspectos de la Schmideberg, 1937). Ninguno de estos procesos pue-
actividad del yo. El desarrollo del yo puede ser des- de explicar por sí solo este importante paso en el
cripto mediante el rastreo de los conflictos que tiene desarrollo.
que resolver en su lucha con el ello y el superyó, y si No obstante, sería un error suponer que el con-
también incluimos los conflictos con el mundo exter- traste de la situación de conflicto y el desarrollo pa-
no, tenemos el cuadro de una guerra en tres frentes. cifico corresponden directamente a la antítesis de lo
Pero, para emplear una analogía, la descripción de un patológico y lo normal. El ser humano normal no está
pals, una nación, un Estado, abarca, además de su llbre de problemas ni de conflictos. Los conflictos for-
participación en guerras con naciones o Estados veci- man parte de la condición humana. Naturalmente, los
nos, sus límites y el tráfico fronterizo en tiempos de conflictos tienen alcance e intensidad distintos según
paz. (Esta es solamente una de las analoglas posibles:
1
27 ¡
26 1

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se trate de casos patológicos o normales. Las antítesis del trabajo presentado ante el Congreso de Budapest
patológico versus normal, nacido de la defensa (1937), Anna Freud demostró que las vicisitudes de la
(defense-born ) versus no nacido de la defensa (not- •· teoria psicoanalitica y el cambiante foco del interés
defense-born ), o entre el desarrollo que resulta del psicoanalítico se reflejan en la concepción psicoa-
conflicto y el desarrollo sin conflicto no coinciden: la nalítica de la educación: cada expansión de la elabo-
primera contrasta trastorno y logro, y la última conflic- ración teórica da por resultado el reconocimiento y la
to y ausencia de conflicto. Una defensa "exitosa" corrección de criterios carentes de equilibrio relacio-
puede equivaler a un "fracaso" respecto de un logro nados con la educación. Por ejemplo, hubo una época
potencial, y viceversa. Quizá no resulte superfluo rei- en la que "la prevención de la neurosis" era considera-
terar explícitamente este lugar común, puesto que la da el núcleo del aporte psicoanalítico a la ed\.lcación.
experiencia demuestra que con suma frecuencia no se Por cierto, en ese entonces tanto las comunicaciones i• •
l
. traza ninguna distinción entre ambas antítesis. Al decir orales como las escritas parecían transmitir la expecta-
esto no es mi intención cuestionar que (por razones tiva de que no sólo la educación sino toda la historia
obvias) el enfoque más fructífero del problema del con- de la cultura se convertiría simplemente en parte de la
flicto haya sido el estudio de la función perturbada; "prevención de la neurosis". Anna Freud demostró
tampoco niego que todavía no se tiene seguridad en también que una comprensión psicoanalítica más pre-
cuanto a que la exploración de la esfera sin (libre de) cisa del yo tenía que cambiar la educación, tanto en
conflictos habrá de emplear primordialmente el mismo su cilrección general como en su manejo de los casos
enfoque, o bien el de la observación (directa o indi- individuales. Pienso que es lícito continuar esta línea
recta) del desarrollo no perturbado. de pensamiento a la luz de lo que acabo de decir.
Hasta ahora, la psicología psicoanalítica del yo ha
Entre los campos estudiados o influidos por el psi- sido predominantemente una psicología del conflicto;
coanálisis, es probable que la educación y la socio- las vías libres de conflicto de un desarrollo adaptado a
logía, por ejemplo, se beneficien con la ampliación de la realidad no dejaron de ser periféricas en este estu-
nuestro horizonte en la dirección de la esfera sin con- dio. Para una ciencia es lícito explorar su camino pa-
flictos y la ?.daptación. Es fácil demostrar en qué sando de un resultado al siguiente; las ciencias
partes de la psicología del yo se encuentran los pun- empíricas deben hacerlo así. Pero la educación se
tos de partida para tal ampliación, mediante el reexa~ construye siempre sobre una concepción (científica o
men de unos pocos problemas familiares, considera- no científica) de la personalidad total, y sus metas son
dos desde un nuevo ángulo. Puesto que la obra de normas sociales que pertenecen específicamente al
Anna Freud contiene el primer enunciado exhaustivo ámbito de las realizaciones adaptativas (más adelante ·
de un importante grupo de funciones yoicas, tomaré examinaremos la única excepción a esto). Por lo tan-
mis ejemplos de ese trabajo. Tales ejemplos subra- to, un enfoque educacional sólo es socialmente viable
yarán solamente un punto de vista, sin llevar nada (por el momento pasamos por alto el implícito proble-
nuevo al ámbito del psicoanálisis. En la parte histórica ma de los valores) si toma en cuenta todas las facetas

28 29
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del desarrollo, su estructura, su jerarquía biológica y ~nSé!_!Ill_~nto ordenado está siem_12~_e_q_ir.~~_ta Q_}n-_ 111
su valor para el logro y la adaptación. · directamente oi"iehtado ··ha:cia"la- realidad. u_!:1~-º-~l~n~-ª-­ ~
Por ejemplo, algunas de las relaciones entre los im- 1

pulsos instintivos y el desarrollo mental son bien co-


c0Tftraimpulsos· 1nstintivos··que· r~5-_l:l!t_a -.e~J9gros inte-
lectucrl~selevados·:.·aemuesffa. -que ..dertasJoüna:S~a.e::
!lli

nocidas. -~ª·º~!Il2.~ ~~~Q_J()_s.. confücto.s..Y.J9hú~s.. rnJª-~- ' solucfónd~~conflicto_s ___ p_ueden involucrar garantías
donados con impulsos .. instintivos pueden obstaculizar
,........ ·-·-----·-- ····· ··- ·· ·--- ······ .... ... --······· ... ..•...• /
éI- aesarrollcf. intelecfüal, temporaria o permanente-
·füoró§ICa.S-éle..J:!_n__ Rroc~sQ. __ag=~aap-fácfo_n _a_ ia ·¡::eanaa.cr
externa.-IYesde luego, esto no-es- válidopara- toaos·--
meñte~- Por-otrCí · parte~·-Aññal·reua · füi -móstfádo ..gue·1a_-···- -
.. 11'
-losproce·sos de defensa, pero sí para la intelectualiza- 1 ;
iñtelecfüalriációri.. puede servir corno defensa contra el ción, incluso fuera del desarrollo puberal. "Esta inte- ' .
peligro instinti'.:'.Q en la pubertad. y representa un in- lectualización de la vida instintiva, el intento de domi-
tento de dominar el impul§.9 instintivo por medios in- nar los procesos instintivos vinculándolos con ideas
directos. Pero este proceso tiene también otro aspec- abordables en la conciencia, es una de las más gene-
to, orientado hacia la realidad, del cual se desprende lr;
rales, más tempranas y más necesarias adquisiciones
gue este mecanismo de def ensq. contra los impulsos_ del yo humano. No la consideramos una actividad del
instintivos puede ser eonsiderado al mismo tiempo un yo, sino uno de sus componentes indispensables" 1

.llroceso de adaptación. En este sentido, Anna Freud (Anna Freud, 1936, pág. 178). 1

(1936, pág. 179) dice: "el peligro instintivo hace inteli- De modo que la descripción de este fenómeno
gentes a los seres humanos". Sería lícito preguntar.} 1

¿qué es lo que determina la elección de este medio


para dominar los impulsos instintivos? ¿Y qué deter-
* como una defensa no lo define acabadamente. La de-
finición debe también incluir sus características y re-
1-
1
1
'
gulaciones orientadas hacia la realidad y que facilitan ¡. ,
mina el grado de intelectualizacíón ·-que utilizará una} ~ la adaptación. En términos má~_m:mernJes,__D9s intcrre.::..
persona? Parte de estas interrelaciones ciertamente sa de qué .manera- yen gue-·medida la defensa_es.indi-
complejas nos son familiares: por ejemplo, la significa- rectamente reguiaaa.·-por ' 1as-fuñcio;es 'yoÍcas que no
ción para el desarrollo de intentos realizados en la in- están habitualmente involücraéfaseñ-el'confliCfo:·-nes~
fancia temprana con el objeto de encontrar soluciones. ·· pués de· todo;· el des-arro-iio---rr'leñtal·-no- es·s1mj)lemente
o obstante, odemos su oner sin ri existen- el resultado de la lucha con impulsos instintivos, con
cia de un factor aut nomo de inteli encia que, como objetos de amor, con el superyó, etcétera. Por ejem-
vana e inde endie , codetermina la e ecc.ión y el
éxito roceso def n iv Aunque no somos com-
plo, tenemos razones para suponer que este desarro-
llo tiene a su servicio aparatos que funcionan desde el ,,., 1

. pletamente ignorantes respecto de estas materias, no inicio de la vida, pero volveremos sobre el punto más
las conocemos en términos sistemáticos. El aprender a adelante. Por ahora diremos solamente que la memo....:~
'
pensar y el aprendizaje en general son funciones
biológicas independientes que existen junto a impul-
1
1 ria, las asocfaclüñés ~~etcétera-;- son·· fl.ihdones' quepo-
1 siblemente no .. pued_<?l)__.9_eriya[s_e: a e=ias-::- r.e ládoñes7.:del
sos instintivos y defensas, siendo en parte indepen- yo con impulsos instintivos .. u ..objetos· de-amor ,-sino.
\'.
dientes de ellos.
------
1

que ...se
... ..
trata
. ...
más .bien de_ pt:e.r.rnq_µ{,s_iJ:.Q.~ -.d.? la concep-
.........._...,____
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~ión que tenemos de tal~.?-J_elaciones y-de -su desarro- ese manejo influye a su vez en el desarrollo motor e in-
llo:·------------ --- - telectual. Tales observaciones establecen descrlptiva-
mente la interacción de la esfera conflictiva con otras 'i
~
--- -Para juzgar el éxito de una defensa indagaremos no ~
sólo el destino del impulso instintivó y la protección funciones yoicas. Esta es una interacción real -es 1,

deparada al yo, sino también -más que antes- sus


efectos en las funciones yoicas no involucradas direc-
decir, es también una instancia de la sobredetermina-
ción de un proceso mental-. No obstante, según sea ¡
tamente en el conflicto. Los conceptos de fuerza del el modo en que encaramos estos fenómenos, pode- !
yo, debilidad del yo, restricción del yo, etcétera, están mos asimismo hablar acerca de dos aspectos del
todos relacionados con este ámbito, pero seguirán proceso yoico, puesto que, por ejemplo, con frecuen-
siendo nebulosos en tanto las funciones yoicas es- cia se trata de uno y el mismo proceso, que estudia-
pecificas que están comprometidas no sean estudia- mos primero en su relación con el conflicto interno, y
das en detalle. La fuerza del yo -aunque se pone de después en su dependencia respecto de los aparatos
manifiesto notablemente en las luchas de la esfera de dominio de la realidad, y en sus efectos sobre e-
conflictiva- no puede definirse exclusivamente en los llos. En cierto punto podemos interesarnos en la pato-
términos de la zona fronteriza del yo involucrada en el logia de un proceso, en su relación genética con las
conflicto. En los términos de nuestra analogia, la efi- perturbaciones de la adaptación, y en otro punto en el
cacia de los ejércitos que defienden las fronteras tam- valor de adaptación positiva que adquiere en otro con-
bién depende del apoyo que obtienen o no obtienen texto. El lugar desde el cual observamos determina
de la retaguardia. Una vez determinados objetivamente qué aspecto del proceso asumirá importancia: las dos
los factores de capacidad, carácter, voluntad, etcétera, relaciones están vinculadas con dos diferentes puntos
que son los correlatos empíricds -no teóricos- de de vista (cf. págs. 106 y sigs. sobre salud y conflicto).
yoes "fuertes" o "débiles", habremos evitado la relativi- Otro ejemplo que tomo es el de la fantasía, que
dad de las definiciones usuales, que determinan la nos llevará a la misma conclusión. También ella es im-
fuerza del yo a partir de la relación del yo individual portante en la psicología y la educación del niño, pero
con su ello o con su superyó. Podremos entonces asimismo continuamente tratamos con la fantasia en el
comparar la fuerza yoica de diferentes individuos, pese análisis de adultos. No necesito recordar el papel que
a que la relación entre dominio de la realidad y logro, tiene la formación de la fantasía (en el sentido estricto
por una parte, y fuerza del yo por la otra, es muy com- de la palabra) en la psicología de las neurosis. En su
pleja. libro, Anna Freud (1936) examina la función de la fan-
El estudio de Hendrick (1936) constituye un paso tasia en el desarrollo del niño. Examina la negación de
hacia una definición de fuerza del yo . la realidad en la fantasía, y muestra el modo en que el
En nuestro trabajo clinico observamos diariamente niño, rehusándose a aceptar un segmento desagrada-
cómo las diferencias en el desarrollo intelectual, en el ble de la realidad, puede, en ciertas condiciones, ne-
desarrollo motor, etcétera, afectan el manejo exitoso gar su existencia y reemplazarla por formaciones de la
por parte del niño de los conflictos, y de qué manera fantasía. Este proceso está dentro de los límites del

32 33

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desarrollo del yo normal. Anna Freud se pregunta qué rendonck (1921), el único autor psicoanalítico que
determina el hecho de que ese proceso se convierta o después de Freud investigó las caracter!sticas gene- ¡1 1i
no en patológico. Es presumible que esto dependa de rales del pensamiento fantasioso, sostuvo que la sig- 1

'
varios factores. Entre ellos por cierto desempeña un nificación biológica de dicho pensamiento, en con-
papel destacado el grado de madurez de los aparatos traste con el trabajo del sueño, reside en que intenta
yoicos de percepción, pensamiento (particularmente resolver problemas de la vida de vigilia. Como observa-
pensamiento causal), etcétera, que garantizan la rela- ción al margen quiero mencionar que en el estudio de
ción del ser humano con su ambiente. Anna Freud es- Varendonck sobre la fantasía, nuevamente encontra-
:1 cribió: "... quizás ... la adhesión del yo maduro a la rea- mos esos mecanismos preconscientes cuya significa-
lidad sea en general más fuerte que la dei yo infantil. .. " ción para nuestro problema también ha sido reciente-
(1936, pág. 87). Desde el punto de vista de la eco- mente subrayada por Kris (1939). El concepto de fan-
nomla mental es algo muy diferente el que una fantasía tasía es amplio y un tanto vago. Pero todos los
reemplace una pieza importante de la realidad en el fenómenos que llevan ese rótulo están aparentemente
'1 adulto, o que ello ocurra en un niño. En este punto, relacionados entre sí en alguna medida. Es de_ conoci-
de nuevo, como en el desarrollo e inhibición de la in- miento general que la fantasla -no precisamente en el
teligencia, debemos estudiar la función y desarrollo de sentido de un talento para realizar combinaciones
los aparatos yoicos a los que nos hemos referido, nuevas, sino en el de pensamiento simbólico-, puede
porque sin conocimientos sobre ellos nuestro interro- ser fructífera incluso en el pensamiento científico, que
gante no tiene respuesta. (Investigaciones psicoló- se supone es el dominio indisputado del pensamiento
gicas han obtenido algunos resultados pertinentes: racional. No obstante, al contrario de lo que surge de
establecieron una relación entre la· fantasia y la dota- una visión rlgida de la salud mental, la vida mental
ción eidética; esta última, según Jaensch [1923], adulta sana probablemente nunca está por completo
1 "implica potencialidades tanto para logros significati- exenta de la negación y el reemplazo de alguna reali-
vos como para una existencia fantasiosa onirica". El dad por formaciones de la fantasla. Las ideas religio-
1 que se tome uno u otro de estos cursos, no obstante, sas y las actitudes respecto de la sexualidad infantil
\¡ es algo determinado por la personalidad total y no por son ejemplos de ello.
la dotación eidética. As! con respecto a la cuestión _!;_Ln_o_sible, ..e..incluso__probable ,__que..la. relacióD--'-q m_
crucial, la psicolog!a académica nos deja una vez más la realidad_ se-aprenda.a__través .de--mdeos .-.(detou.z:s~
en la oscuridad.) i:-IayVfa.s de la adaptaciQD..AJa..rn.a.li_d9d__qµ~- al principio
Continuando con nuestras consideraciones prece- sin-~duda-.::-apartan · a¿ · fa_situació.n_real.JLa fuñdóri-del-'
dentes, tenemos ahora que preguntar: ¿cuáles son los ·-Jue.go es un buen ejemplo --€S decir, loes-sir¡5~i"per
elementos adaptativos positivos de la fantasía? Al res- -real en el desarrollo humano, antes que en cualquier
ponder este interrogante, por cierto no olvidaremos la teoría teleológica acerca de él-. Otro ejemplo es_!:!l.d..g
significación biológica básica de la prueba de realidad, la función auxiliar de la fantásía"" er -procésg_Q~.. en-
en particular la distinción entre fantasía y realidad. Va- apfeñc:Irzáje: áunque····ia-·tañfüsia- sfempre··-iñíp"líéa un
. ,.......... . . - -~- ...• ····-·--·--- --·-·- - ·-- - ----···- .. ... · ·--..--·----- .. - .. ......... __ ____ ¡

34 35

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! tura y unilateral puede descuidar esta unidad esencial. il


~p_élr~.él!E}~nto ipJ~ia.1:. re~p~cto __c;i~_ \!!.!ª--~!!~s.<::i9n. .~r.g?-J_, ·íl ¡,
1

Durante mucho tiempo el psicoanálisis no tuvo opor- !


'\1 también puede ser una prep_~ra~ió!1_ p~_ra .la r~alidad y tunidad de tratar con ese otro aspecto de estos
P~.~Q~.. c(>nqucii .. a.dominarla .mejq_r, La fantasía ' puedé' procesos, que pertenecen al ámbito de la psicologla
llenar una función sintética al vincular provisional- normal, pero que, naturalmente, no son entendidos
111
mente nuestras necesidades y metas con modos posi- por la psicología normal no psicoanalitica.
:\\ bles de satisfacerlas y alcanzarlas. Como se sabe,
11 La negación se basa en la fuga, y también lo hace
il!I existen fantaslas que, al tiempo que alejan al hombre la evitación, aun más claramente. Anna Freud (1936)
I¡ de la realidad ·externa, abren para él su realidad inte- nos ha mostrado cómo una y otra dan por resultado ~

1, rior . . Los hechos básicos de la vida mental eran los una restricción del yo. Pero Ja evitación del ambiente
I',¡ contenidos de tales "fantasías" mucho antes de que el en ei que se encuentran dificultades -y su correlato
1:j¡, psicoanálisis los volviera dóciles para la investigación positivo, la búsqueda de otro que ofrezca mejores y
i¡j científica. más accesibles posibilidades de acción- es también

~
1' . La función primaria de estas fantasias es au- un proceso sumamente eficaz de adaptación (que para
1 ¡I oplástica y no aloplástica, pero seríamos los últimos el caso trasciende la antítesis común de adaptaciones
li\ :;... en negar la importancia general de la comprensión . autoplásticas y aloplásticas). A la búsqueda de un am-
\! creciente de la vida intra.psíquica, y su importancia
;11 biente favorable entre los que están al alcance del in-
particular para el dominio del mundo externo. dividuo (y de modo análogo, a la búsqueda de la más
t¡ Debo señalar que conocimiento de la realidad no · favorable de las funciones posibles) probablemente
es sinónimo de adaptación a la realidad. Volveré so- deba asignársele una posición mucho más central en
1 bre el tema. Este es también un ejemplo de la ya men- i: .el seno de los procesos de adaptación -en sentido
,¡ cionada necesidad de separar los . diferentes aspectos
[ , amplio- que la que se le suele atribuir (cf. A E. Parr,
de la adaptación. La situación parece paradójica: par- 1926). En el reino animal es fácil investigar este proce-
111 tiendo de la patología, de la psicología de la neurosis so, y sin duda existen incontables ejemplos también 1i
11
1
y las psicosis, llegamos a sobrestimar, en cuanto a su en la conducta humana. Por lo tanto, la negación y la 11 m¡~
significación positiva para el desarrollo, las sendas ¡
evitación involucran ese otro grupo de tendencias del
1\
más cortas que conducen a la realidad, y sólo cuando yo.
salimos del problema de la adaptación a la realidad re- Lo que en este sentido vale para las fantasías, vale
1:
·I conocemos el valor positivo del rodeo a través de la también para la acción afectiva. Desde el punto de vis-
\¡ fantasía. No obstante, en verdad es el mismo fenó- ta de la psicología de la neurosis, la acción afectiva
meno el que, considerado primero desde uno y des- -en contraste con el ideal teórico de la acción racio-
1
!
pués desde otro punto de vista, se hace merecedor de nal- suele aparecer como un residuo deplorable de
i
un énfasis positivo o negativo . Desde el primer punto ·condiciones mentales primitivas y como una desviación
de vista, "positivo" significa "prevención de la neu- respecto de lo normal.
rosis''; desde el segundo, quiere decir "promoción Vemos claramente que la acción afectiva suscita di-
general de la adaptación". Sólo una evaluación prema-
'
1 37
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11 ' 11

j !I
1 11
1 1
1 1 ! ficultades terapéuticas y concernientes al desarrollo, funciones -y la exploración ulterior del problema de
' 1 1
pero no advertimos que también impulsa el dominio de la adaptación- volverá transitable la tierra de nadie
·¡I , la realidad. No obstante, conocemos el papel esencial que separa la sociologia del psicoanálisis, y asi ex-
.1 de la afectividad en Ja organización y facilitación de tenderá el aporte del psicoanálisis a las ciencias so-
! 1 muchas de )as funciones yoicas; Freud (1937) se refirió ciales. La probabilidad de que esto ocurra es fá-
1,11
1 a ello implícitamente al decir que no se espera que el cilmente demostrable, pero no puedo dar aqul ejem-
l! ¡1 análisis libre al hombre de todas las pasiones. plos concretos.
i[!
1 Sería fácil proporcionar ejemplos adicionales, pero
I~ll
1;1·
~
sólo agregaré uno (la aplicación del psicoanálisis a las
ciencias sociales) que, según lo pienso, demuestra de
un modo particularmente claro que el concepto de
d
'i
adaptación es indispensable para nuestra teoría y que
la esfera sin conflictos del yo debe ser incluida en
lit' nuestros estudios.
ll¡: Sostenemos que el psicoanálisis es una de las
\ ilI•,. ciencias básicas de la sociología. Waelder (1936a) ha
!I: discutido recientemente su significación para proble-
l~ ~
mas especiales de las ciencias sociales. El psicoa-

\~
,:J
nálisis y la sociología tienen diferentes centros de in-
terés; muchos problemas relevantes en sociología son
periféricos en psicoanálisis. La·· socio logia se centra en
\ ~~ la acción social, en el éxito o fracaso en las tareas
asignadas por la sociedad (es decir, tareas adaptati-
'1 I~ vas), y está interesada en la psicología de los conflic-
1¡¡1 tos, el destino de los impulsos agresivos y libidinales,
~
i etcétera, sólo en la medida en que éstos se ponen de
t~ manifiesto en la conducta social. Le interesa el hombre
como realizador (en el sentido más amplio de esta pa-
t\~ labra); estudia primordialmente lo que el aparato men- .... ,·: ·3
1
1
\ tal logra, y sólo indirectamente cómo domina sus pro-
pias dificultades. Para la psicología, tanto el conflicto
como el logro activo son puntos de vista indispensa-
bles. La aplicación del psicoanálisis a la sociología
coordina ambos modos de ver. Confiamos en que el
estudio de la esfera libre de conflictos del yo y de sus
1

38 39

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Capítulo 2 El énfasis adicional puesto en algunos temas no
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1

lj! implica que pase por alto los otros, ni que piense que

~~·
lA ADAPTACION no son pertinentes ni importantes.
La consideración de la esfera libre de conflictos del
1r yo (o sin conflictos del yo) nos conduce a las fun -
j ciones relacionadas más o menos estrechamente con
l!! las tareas de dominio de la realidad, es decir, con la
ji\ adaptación.
,;¡
La adaptación (aunque no solamos examinar sus
I'¡llM consecuencias ni con frecuencia ni a fondo) es un
i\
concepto central del psicoanálisis, ya que muchos de
\:\
nuestros problemas, si se los explora lo suficiente,
11! convergen en ella. El concepto de adaptación, aunque
11 parece simple, implica (o, si se lo emplea burdamente,
lli
oculta) numerosos problemas. El análisis de este con-
\i'::
~
cepto promete clarificar muchos problemas de la psi- :¡ I

11•¡ cología normal y patológica, entre ellos nuestra con-


cepción de la salud mental. Freud utilizó conceptos l
~
!

I~¡
1
11
.1¡' "biológicos" en puntos cruciales de su teor!a (aunque

,•
Hasta aqui he abogado por una ampliación de la ~
no aceptó en bloque el denominado punto de vista
~ teor!a psicoanal!tica del desarrollo del yo, y he intenta-
do mostrar dónde deberla inicia'i·se. Esta ampliación y objetivo, que conduce al conductismo). Creemos, por
~ los conceptos de funciones yoicas que ella implica (y esta razón, que el método psicoanálitico "puede ser
li\ que discutiremos más adelante) enraizan en nuestra útil para el biólogo, al proponer nuevos problemas .1
r actual concepción psicoanalítica del yo y son sugeri- que de otra manera no atraer!an su atención" 1~ • 1

1 (Schilder, 1933).
~ dos por ella. Es claro que una ampliación tal podría
:¡¡
~ basarse en un examen de casos únicos o situaciones _sn__términn~ .. 9~.12_~..!:.~.les 1_.~Q!}~ideramos. bi.e n aci.~pta- .
.:~
1:1 concretas. La ventaja del enfoque teórico por sobre la d.o - a-un---h0mbre --si--su. _productividad, su capacidad
¡·~
discusión de fenómenos concretos multifacéticos con- para_dtsJr.utar_de la vida y suºequilibrio merital ' hó"estári '
·~

íl siste por lo menos en su brevedad.


1)é.rturbados. Asimismo, ··algunas . veées- nos" enconfra~ .. 1
·,¡
En lo que sigue no intenté recorrer sistemática- mos con planteos que atribuyen cualquier fracaso a 'I

l
1 mente (ni hubiera podido hacerlo) la amplia zona de una falta de adaptación. Tales planteas carecen de ·I

sentido, puesto que pasan por alto la relación


1 los problemas de la adaptación que son significativos
implícita en el concepto de adaptación, y dan por sen-
)·¡,: i

l~
para la teor!a psicoanalítica. Cuando mis formula-
ciones parezcan unilaterales o incompletas, debe re- tada la respuesta a la pregunta: ¿qué es lo que hace
cordarse que tuve que hacer elecciones. que una persona tenga éxito o fracase en una situa-
11
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ción dada? .. El grado de adaptabilidad sólo puede de- a una condición futura, y con esto no queremos sig-
nificar el denominado límite negativo de la adaptación,
!"
terminarse con referencia a las situaciones ambientales
(situaciones en promedio esperables -es decir, debido a la selección natural, o cosa parecida. En este
típicas- o situaciones en promedio no esperables punto encontramos las controversias acerca de la rela-
-es decir, atípicas-). Sabemos muy bien lo difícil ción de la filogénesis con la adaptación, y las solu-
ciones propuestas por el darwinismo, el lamarckismo y
1 I
que es en realidad evaluar con corrección la estabili- !1
dad del aparato mental. Solamente el proceso ana- otras teorías biológicas. Estas teorías, sin embargo,
lítico, y con frecuencia ni siquiera él, puede hacerlo de no tienen una gravitación directa en nuestro problema.
modo inequívoco (cf. Freud, 1937). Los criterios útiles Podemos incluso dejar de lado la biologia de Uexküll,
a tal fin exigen por lo menos un análisis preciso del su crítica al concepto de adaptación basada en el ca-
¡ ¡...:i
concepto de adaptación y un conocimiento más deta- rácter planificado intrínseco de todo organismo, y su
llado de los procesos adaptativos. preferencia por el concepto de "armonización" o "a-
El concepto de adaptación posee las más variadas juste" menos cargado de connotaciones téoricas.1
connotaciones en biología, y tampoco en psicoanálisis El psicoanálisis nos permite discernir aquellos pro-
tiene una definición precisa. Durante décadas fue un cesos que, mediante el cambio directo y activo del am-
concepto muy apreciado (quizá demasiado apreciado) biente o de la persona, generan un estado de adapta-
por las ciencias biológicas, pero recientemente ha ción entre el individuo y su ambiente, as! como tam-
sido objeto de frecuentes rechazos y críticas. La ob- bién investigar las relaciones entre los recursos pre-
servación que subyace en este concepto es que los existentes del estado de adaptabilidad humana y esos
organismos vivos "armonizan" [fit], con su ambiente. procesos de adaptación. 9-aüfi_c_aremos. J3-. E.':1~~-!!Q!:L~L
Así la adaptación es primordialmente una relación recí- A3-~?,~ . por. senta.d.º.. que__ la.. ~~apt~lón~. (ba.9l~!:!_ªg__~ho. ra \
~
proca entre el organismo y su medio. "Allí donde las 12rJn~_1 Ré1.l_fP~nt~~~deth9.m.9r.~lestá a~_egura.~a. tantg __en
! sus aspectos 111ás_groser.os_com<f-.e n .los-.rrlás::OeJica-
'I~
funciones reales, determinadas conjuntamente por el
i ':~ -aos~··poj~¡;inaparte por la dotación primaria del horrí.'."_ ·, _
mecanismo total del organismo y por su ambiente, son
1) favorables para su supervivencia, se obtiene una rela- bre y la madüración de sus aparatos, y por la otr~ pgr__ / ;
ción de adaptación entre ese organismo y su am- aquellas ·acdones reguladª-~ :pº( el ·yo"· que· (utilizando.... /
!
biente" (A E. Parr, 1926, pág. 3). Podríamos distin- ---~s51-.dotació. n) . ·contra· r· r.es. tan las .. alteracion. es del rp§d.19.•/
1.
guir entre un estado de adaptabilidad que se esta- y mejo.r,a!J .~c;ti.v.an)el}_te . !ª-~-r.:~!e.~~-gri_~~--d-~ __\él .Per.§.QD~ .-c;Qn¡.
!
\• ~~sse entre el organismo y su ambiente, y el proceso
él. La relación existente entre el homlJre y el ambiente
de adaptación que genera dicho estado. Podemos codetermina cuál de las reacciones de las que aquél
r1!J
decir que todo d desarrollo de estos procesos da lu-
gar a una relación entre el genotipo y su medio que es
es capaz será empleada en este proceso, y también
cuál de ellas habrá de predominar. Ya están implícitas

~
favorable para la supervivencia. Un estado de adapta- en este punto las potencialidades y las limitaciones
bilidad puede remitir tanto al presente como al futuro. fácticas de los procesos de adaptación.
El proceso de adaptación siempre implica la referencia 1 ["Armonización" (fitting In} traduce el alemán Elnpassung. Tf '

42 43

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impulso · se '::': limita ~a · activar- ese ;aparato automatizado·
He indicado que con frecuencia, procesos bien co- (más adelante volveremos sobre esto) / peró; ·: erda::, rne·
nocidos se ven bajo una nueva luz cuando se los con- dida~ .en.,_qúe"'la.~ autornatiz~dqff~·no ' sea·: contrariada,,~.no .
sidera desde el punto de' vista de-la adaptación. La --\deterrrii1ia;Jos.:.: deta.U~s:;'.c!.~FsGT'accfón~:: uri aparato tal;-
función de una conducta al servicio de la adaptación como estructura relativamente indepeñaienW7'-Plféae~ v
I ~. _..

debería diferenciarse de sus otras posibles funciones, ~rñf->e~


~iilti-=:iifias-: fiiridO.ñ.~_$.:J~i9a.nta<;1ón;::sJ.rt:.·
e incluso, a menudo de su propia génesis. Por ejem- "fésís 1
·et_ceteraj_¡__ta,.m\:).i_g.D~.puede-~y,..desde . e Lp.unto . dé­ i,. __,
plo, el interrogante acerca de cuál es el logro adapta- vista genético esto tiene una importancia aun may<?_r:-::- /~.
tivo de los ·movimientos expresivos debe distinguirse atravéSJ;I~_Uñ::C:atñbio:ae.:füñcion;:~déjat-:.de::ser~i.ü:i:me.:. . _, ~ .)4'
de la pregunta "¿cómo se producen los movimientos -·m0-~;i'convertirse ~!lllnª_me1ª-RQ.L9.~~~hq_~P..Iº-Pi.o...9 Es- / '
expresivos?"; de modo análogo, la función de la an- cribir una historia psicoanalítica oel desarrollo de ~. :
)J ¡
gustia como reacción biológica indispensable ante el "metas" dsde este punto de vista sería un esfuerzo
(< ! ¡
peligro -según Freud (1926b)- debe distinguirse de provechoso.
su ontogénesis en el individuo. En muchas otras ins- El problema del cambio de función tiene también un ; 1
tancias es precisamente esa relación con la ontogenia aspecto técnico, pero aquí no me detendré en él.
o la filogenia lo que se convierte en el problema. La adaptación puede producirse en virtud de cam-
11 Aquí debemos tener ~ª1.:I!!?.iéf!_J>r:esente g_Lfonóm!?DP. bios que el individuo realiza en su medio (empleo de
i; 1 ,,-~c:I~ll~~~!.!!_bj9~Qe:~füñ~i_9_ij_~ G!!Y.2_Pª peLen..Ja .vida-mental- herramientas, tecnología en el más amplio sentido de 1

!:' ( ~- P~r.!i~ula!_~~:i~_e ___~~ e!_1~~ª_rr.Q!.!o.. _ q'?J . yo ..parece_muy_ la palabra, etcétera), así como a través de .c ambios ,
. . 1mportañle, y aetras o~l_cµ¡:iJ, _glJ_Jérminos genéticos, . apropiados en su sistema psicofísico . En este punto :
l:' ..- ~,\_. .b.~Y~ sie~~~~~!:I~: t~~~? de hi_storia __I:>~~i-~ularr:nente_Jn_te.:. es oportuno señalar los conceptos freudianos de cam- 1
1· ( . , .·1'1 1 ~~nt~:\ r::~,.-~or:cepC1ón~deLc_arnblo._de_fonción-es-b1en_-._ bio aloplásticÓ y autoplástico. . !
· 11 , ]''' \ conoc1~ªª. ' eQ ps1c.o.anális1s: "una forma . de _conducta _que_ · ·. Los animales también cambian su ambiente en for-
~ . ) se origina en cier.to.-dominio_.de -la vida puede,·-en.....el . ma activa y con algún propósito; por ejemplo, cons-
¡¡ , ~urso del desarrollo,. : a~arecer eq ~n -?omini<J .Y.:· ~~ ~m truyendo nidos y guaridas. No obstante, hay una am-
1
\] 1 pap_~l __enteramente . d1s.tm.to·s· ·-~~.·Unaachtud que ·ong.m.al- plia gama de adaptaciones aloplásticas que sólo están
: \ mente surgió.''á.Lservicio deJa '..defensa contra fiJJh impul- al alcance del hombre.
1 so instintivo; con .. ei"°curso 'del tiempo puede·. ~ . conver- Puede haber involucrados aquí dos procesos: las
. tirse ·eri ·una estructura ·independiente, en cuyo caso el acciones hu~~I!-ª~--é:\.@_pJ:qn_~Lam9iente . aJas.iunGio~
liüñran-ª0- 9S.~P1=1_g_~LJ~J ,.,~-~L.h~rri~~_T)q,_se~ . ~ctª pJ.a..J se:
'' i!
2 !Las consideraciones que presentamos aquí conducen al concepto de cünfüfriamente) al ambiente gue él ª.Yl!dó a . crear;
"autonomía secundaria del yo". Véase "Comments on the Psychoanalytic . -AJ5'r eñaeta-acfila.ra1üf.>1ásticainente-es ..pQ.!J:~ñ;
Theory of the Ego", The Psychoanalitlc Study of the Child, 5:74-96, Nueva -· ---·--- - ~- --~· . . ........ ..-...,..~, . ........,.....~·-...,,.-~- ··· ......,.-
' ·; .._.,,.- •, ....__.......--.-'

York, lntematlonal Universities Press, 1950; 'The Mutual lnfluences in the 1


la· Development of Ego and Id'', The Psychoana/ytlc Study of the Chlld, 7: 9- 3 !Una discusión adicional de las funciones psicológicas de las metas, puede
i 30, Nueva York, lntemational Unlversities Press, 1952, y "Notes on the verse: "On Rational and lrratlonal Actlon", en Psychoanalysls and .the Social ¡J 1

1l1eory of Sublimation", The Psychoanalytlc Study of the Chlld, 10: 9-29 , Sciences, 1:359-392, Nueva York, lnternational Universities Press, 19471. 1 1

Nueva York, lntematlonal Unlverslties Press, 1955]. ;¡ 1

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de las principales tareas del desarrollo humano; _sin humana existen condiciones análogas, y ·el psicoa-
-emDá.'úi9: ia--acCl6ñ:a1oplástiCit én _realidad _no es siem- nálisis tiene que tomarlas en cuenta cuando aborda
-· pre-- adaptativa, y..la .a cción. aut9plás1i_c_q,_.Qo ..~iempr_~ _ s;a-::~ cuestiones sociales. Al establecer metas terapéuticas,
··rece· de _ valor .paraJa _. adaptaciónA Con fres;g~ncia._es '". los intereses del individuo por lo general prevalecen
_·-una..función superior _del yo la que dec.ide si una ac_:.. sobre los de la sociedad, pero esto no seguirá siendo
-c:mn- aloplástiéá--·o ··aufoplfisHca···r:esiilfa-·o·-ri0-·adecuada válido cuando ampliemos nuestro punto de vista para
~· 3¡:a- üñ·a·sifüaciórCélada····- ~ · en _
üíiO-" ü '"ótro · casó ---a:·· ~ incluir las necesidades de la sociedad. A la inversa,
--··fravés"'dequé - 'aite~ación e~p!cifi~~' iü"és::::::~~-~- ~ .....!.~-~ · las caracterlsticas naturales de un individuo que no
------pefo-·ae -hech0·-fambién · 10s·-n-npulSos
instintivos y coinciden con sus propios intereses, etcétera; pueden
los factores relacionados con ellos desempeñan un ser importantes para la sociedad. Esto es por cierto
papel. Además, la elección de los medios preferidos verdadero para las sociedades existentes; bien pode-
de adaptación puede también describirse con trazos mos dejar sin responder el interrogante de si seguirá
gruesos en términos tipológicos (Kretschmer, 1921; siendo valedero para todas las formas ideales de la so-
Jung, 1920). Una tercera forma de adaptación, no to- ciedad.
talmente independiente de las formas autoplásticas y Es posible que aún no apreciemos acabadamente
aloplásticas ni idéntica a ellas, consiste en la elección hasta qué punto es fructlfero el hecho de que los ci-
de un nuevo ambiente ventajoso para el funcionamien- mientos sobre los qué Freud construyó su teorla de la
to del organismo. Parr atribuye un papel crucial a esta neurosis no sean "especificamente humanos" sino
forma en su teorla de la "adaptogénesis". Ya he seña- "biológicos generales", de modo que para nosotros
lado que hallar un ambiente nuevo, ventajoso, es algo las diferencias entre el animal y el hombre (sea que se
que tiene la mayor importancia;· en particular en la las caracterice en función de la acción inteligente, del
adaptación humana. lenguaje, del empleo de herramientas -o de lo que
La adaptación individual -nuestra única preocupa- fuere) son relativas. Examinemos algunas de esas dife-
ción hasta el momento- puede chocar con la adapta- rencias relativas y consideremos su gravitación en el
ción de la .especie. En la época de crianza, otras "es- problema de la adaptación. Freud (192.6.bL.realizó un
feras funcionales" (UexkUll, 1920) retroceden y el indi- significativo aporte a _la res2Géita~cuando..~numer6 ' 165"'
viduo pasa a estar desvalido ante el ataque. Algunas -tres ··1adores ·sobresaHeñtes -qyg _ ~'de_sern_pgri"añ-ün. ·pa~- -
especies sobreviven gracias a su fecundidad, mientras pel -en-·léC.tausacióh' Sfe ~ Jas-:ñeurosis. y .han:.cr.~~~-Q_Jª-5, .
que sus individuos están pobremente dotados para la -cóiidlcióñef 'eri ' lás-·cuales las fuerzas de la mente son
autoconservación. Muchas especies hacen un des- -gnirentadas:eñfiuJ~;li3~g~T:39):·"1a "i5rolongada: - 1nt1e-=·
pliegue de ayuda mutua; en ellas la adaptación de la ...-fensión y dependencia del niño, erperioélo~tl~-¡afünCia
especie y la autoconservación individual se ensamblan v-·el- hecha · de "qüe"·er·yo-~:d:eJiª)_rafar-·ºciertos-- impi.ilso.s...:..
y complementan claramente. De modo que, la adapta- instintiVQs~.comR~i>élígr:65.:~ Freúd ~car-acteriióaüoo_ de,._
-ralesJ~cton~-~.sgmo.~biológiGü;.::a:otro·: 'cümCi]lf.~9~D-~ti~ -·
ción del individuo y la de la especie son con -frecuen-
cia, aunque no siempre, incompatibles. En la sociedad _____ _____
co ___ . con10. pu~amente--·psicolégico~ ,, .
y ...al tercero ·
--------- - "
46. ' 47

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El antagonismo intrínseco del yo en relación con vista de los padres, · el cuidado de los jóvenes es uh
los impulsos instintivos, descripto por Anna Freud caso de "finalidad altruista" (Becher), pero natural-
(1936), asi . como el hecho de que sea generalmente mente esto no es algo definitivo e irreductible.
posible que los impulsos, una vez inhibidos, ayuden a Bolk (1926) considera que la prolongada depen-
la adaptación, también pueden ser temas pertinentes dencia del niño (y la formación de la familia, relaciona-
para este estudio. Probablemente ninguno de esos da con ella) es resultado de un "retardo" general del
factores sea exclusivo del hombre. Por ejemplo, en to- desarrollo en el hombre. Según él, el hombre madura
dos los animales superiores se puede demostrar que lentamente, tiene una madurez prolongada y una seni-
existe alguna demora en el desarrollo de su indepen- lización retardada. La concepción de Bolk del retardo
dencia; Freud (1915b, pág. 121) atribuye también a está relacionada con su bien conocida '.'hipótesis de la
otros organismos una diferenciación entre yo y ello; fetalización". Bally (1933) ha demostrado convincente-
igualmente existen algunas indicaciones de la presen- mente que el prerrequisito del aprendizaje mediante el
cia de un período de latencia en los monos (Hermann, juego es un estado en el que "la alimentación y la pro-
1933). No obstante, el hecho de que todos estos fac- tección contra los enemigos" están aseguradas; su in-
tores estén especialmente pronunciados en el hombre tento de hacer derivar la filogénesis de la mente huma-
no puede ser pasado por alto. Para nosotros tiene na de la evolución del aparato motor lo llevó a creer
una particular importancia que la prolongada indefen- que el cuidado parental prolongado es una de las
sión del niño esté relacionada con el hecho que de causas de esta evolución.
que el hombre adquiere por la via del aprendizaje una El hecho, destacado por Anna Freud, de que para
parte esencial de sus procesos adaptativos. Aunque el el niño pequeño el mundo externo sea un aliado po-
recién nacido humano no esfá privado de toda "do- deroso contra sus impulsos instintivos está también
tación instintiva" 4 (por ejemplo, puede succionar, tra- relacionado con el cuidado parental extensivo.
gar, cerrar los ojos ante una estimulación lumínica, Los procesos de adaptación son influidos tanto por
llorar), ni de un equipo innato adicional (impulsos ins- la constitución como por el ambiente externo, y más
tintivos y aparatos yoicos) que en gran parte sólo ma- directamente determinados por la fase ontogenética
dura más tarde, subsiste el hecho de que, en compa- del organismo. Este factor histórico-evolutivo del pro-
ración con otros animales, la "dotación instintiva"S que ceso de adaptación ha sido particularmente subrayado
el recién nacido tiene lista para su uso es extremada- por el psicoanálisis.
mente pobre. En su prolongada indefensión el niño La expresión "base reacciona! histórica" (Driesch,
depende de la familia, es decir de una estructura so- 1908) parece aquí aplicable. El hombre no armoniza
cial que cumple aquí -como en todos los casos- con su ambiente empezando desde cero en cada ge-
también funciones "biológicas". Desde el punto de neración; su relación con el ambiente está asegurada
-más allá de los factores de la herencia~ por una
4 [El término "Instinto" (instlnct) se utiliza en el sentido de la psicología animal;
vierte la voz alemana lnstlnkt. El término psicoanalítico Trleb es traducklo aquí evolución peculiarmente humana, especialmente por la
como "impulso instintivo" (lnstlnctual drive) .T.J influencia de la tradición y la supervivencia de las
5 !Véase la nota 4.T.]

48 49

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sus congéneres y por él mismo. El hombre no sólo se
obras de la humanidad. Tomamos de los otros (pro-
adapta a la comunidad sino que también participa ac-
totipos, tradición) muchos de nuestros métodos para
resolver problemas (Bemfeld [1930] examinó este tema tivamente en la creación de las condiciones a las
en relación con un problema especial, y Laforgue cuales debe adaptarse. El ambiente del . hombre es
moldeado cada vez más porerfü>iñofo -mismo:'· En co·n~~~
[1937] recientemente lo investigó en detalle). Las
obras humanas objetivan los métodos descubiertos seciieñtía:~ ia~~a~P:faCTón=.crucial:::del:lio.iñ:Eii:i_~;:ía
adaptaCión···a"ia estruc.tµr,a~.SPC\al,_y_, d.e be...colaborar- efi:"º
para resolver problemas, y de esa manera se convierten
en factores de continuidad, de modo tal que el hom- -su.cóñsfruc«:róñ:~~Estª·-~ª-QªR.tªcP.rLPµ~µ_'i?JS'!.Lvista_eo..
bre, por así decirlo, vive tanto en generaciones del pa- varios de sus aspectos y _dgs,q e_.ciiver,!>,!)~_ á);lg1,tL<?s; aquí
ños"'estaiñós- ceiifrando en el hecho de que 13 esfrüC---
sado como en Ja suya propia. Así surge una red de
' tura de la sociedAd ;~-~~C J3rüceso-de.la "éliy!$1óñ_<leCira-;­
identificaciones y de formaciones de ideales que posee
·oájo, y :~.lJµg~.r~-so~ial . de [lñaiViduo:{cC Bemfeld;-1-9~1)-.,
una gran importancia para las formas y modos de
adaptación. Freud (1932) ha señalado el importante codeterminan.Jas . po~,tb.illdade$ _ d1;Lªílaptación ...y.Jam.:_
papel que el superyó desempeña en este proceso: "... bién. reg1:Üél.l) ..R.~I~la.!Il}.e!l~g_!~~~J_a..9.9Jªf.ÍQ!LQg __,l,psJmpul;:_
él se convierte en el vehículo de la tradición y de to- "sos instintivos y el desarrollo del yo. La estructura de
dos los valores de larga data, y los transmite de ge- ··la " socied.ad ::.decide : (en:~ part1cular 1.:péio::Tio-::exciüs1~.a:.._
neración en generación" (pág. 95). Pero también el yo mente, ··a través ..<:Je . sus __ . efec.tQ~,,,_~n.J~L~-c:l.ucación)_qu~­
tiene su parte en la construcción de la tradición. El formas ·de ·conducta _con~élx.gi.n . c;onJas-mayores..pr:oba.::._.
que tales métodos tradicionales de solución sean bilidades ada[>tativas. Cada situación requerirá formas
rígidos o modificables depende de muchos factores in-
ae-cüríducta·
-"· .. · -.... .................diferentes'"
,- ........ ".... ...(arauñaSiñ~s--~áTTmas
_.g___ ·-·~ -~· .. ·-·-Yv•. .H.... ---· ~menos
.-~·-·~-
dividuales y sociales. Sabemos que en las sociedades -especializadas), diferentes realiza'ciopes,-Jormas:ae --vida-~
primitivas tienden a ser rígidos.
li" eqt:1!~Í.gr.lc;is;~~~t>.odemos:..:refériiriós:a1-hecbo_de_g~ la .
¿Cuál es la estructura del mundo externo a la que -estructura social determinél, .. P.or.Jo_menos ..en _parj:~,Jas_ -
pfbbabiliqades·::aaaptativas._de.~1,ma..for:ma_ par:ticular~ de-­
se adapta el organismo humano? En este punto no
podemos separar las concepciones biológicas de las cond~cta L.~~Uiza_!_:!g_g__!~---~~presión "co_!:!!J~.!él_~encia s~
1
ciaT'~ acuñad-ª_J?_Qr_ analogía....con..Yomplac.e n.C.JlC so-
il' sociales. No quiero entrar en el campo de las posibles
máHca'~ complacencia social es una forma especial
analogías con la vida social de los animales. Las pri-
aeucuffipfacencia" ambiental que se desprende impll-
meras relaciones sociales del niño son asimismo deci-
11r¡
citamehte del concepto de adaptación. Esta compla-
sivas para el mantenimiento de su equilibrio biológico.
cencia social desempeña un papel no sólo en el desa-
I¡ Por esta razón las primeras relaciones objetales del
rrollo de la neurosis, la psicopatía y la criminalidad
hombre constituyen nuestro principal interés en psi-
coanálisis. Así, la tarea del hombre de adaptarse al
hombre está presente desde el inicio mismo de la vida. 6 !Un examen más detallado, se encuentra en 'The Appllcation of Psychoana·
1 Además, el hombre se adapta a un ambiente que en lytic Concepts to Social Sciences", Psa. Quart., 19:385-392; también en
The Yearbook of Psychoanalysls, 7: 81-87, Nueva York, lntematlonal Un!·
parte no, pero en parte sí, ya ha sido moldeado por versities Press, 1951].
·1

50 51

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(aunque de ningún modo basta para explicarlas) sino conocida grieta entre una visión más "biológica" y ofra 1
1
también en el desarrollo normal, y particularmente en más "sociológica" del desarrollo normal y patológico.

l
la organización social más temprana del ambiente del No corresponden al punto de vista de Freud ni la po-
niño. Se produce un caso especial de complacencia sición extrema según la cual el desarrollo es una
social cuando la sociedad, por así decir, corrige una cuestión de impulsos instintivos, atendiéndose insufi-
perturbación de la adaptación: las propensiones indi- cientemente al mundo externo (alguna vez lo llamé
viduales que equivalen a trastornos de la adaptación "solipsismo biológico"), ni tampoco su contrapartida
en un grupo o lugar social pueden cumplir una fun- "sociológica" (cf. Waelder, 1936b). Sin embargo, los
ción socialmente esencial en otro. Frecuentemente se términos que utilizamos aquí, incluyendo mi expresión r
pasa por alto que el grado de gratificación de las ne- "solipsismo biológico" , son cuestionables: ellos equi- 1
cesidades y en particular las posibilidades que le paran más o menos lo sociológico con lo ambiental y E,
ofrece al desarrollo un orden social determinado pue- lo biológico con lo no ambiental. El uso del término ,.,
den no tener influencias paralelas en el niño y el adul- "ambiental" es comprensible, pero resulta difícil en-
to. tender por qué deben equipararse lo biológico y lo
Quizá no . resulte superfluo mencionar de nuevo que "no ambiental". La relación del niño con su madre, o
por adaptación no entendemos sólo la sumisión pasi- el cuidado de los niños, ¿no es un proceso biológico?
va a las metas de la sociedad, sino también la colabo- ¿Tenemos derecho a excluir de la biologla el proceso
ración activa basada en ellas, y el esfuerzo por cam- de la adaptación? Las funciones biológicas y las rela-
l.
biarlas. ciones ambientales no son antitéticas. Pero ésta no es
Sólo examino aquí estos temas bien conocidos solamente una corrección terminológica: los términos ·
para demostrar la existencia de múltiples niveles en el implican una subestimación de las áreas mismas de la ·
proceso de adaptación humano. Al juzgar el grado de biología que nos interesan aquí. Me parece que en lo
adaptación de una persona --que es la base implícita tocante a este punto los hechos no pueden dividirse
de nuestro concepto de salud- se deben tomar en en biológicos y sociológicos, aunque es lícito estu-
cuenta numerosos factores, con cuyas formas concre- diarlos ahora más en el contexto de la sociologla;
tas no estamos en muchos casos familiarizados aún. 7 Pero en psicoanálisis a menudo empleamos el término 1 ••
1

biológico para hacer contrastar lo anatómico o lo


Creo concordar con la concepción de Freud que fisiológico con lo psicológico. Decimos, por ejemplo,.
l
r ~,

subraya simultáneamente la importancia primaria de los que la sexualic\ad infantil y el período de latencia tie-
1
1
factores sociales en el desarrollo humano y su signifi- nen un fundamento biológico; con ello nos referimos,
i cación biológica. La mirada de Freud unificó los pun- por ejemplo, al hecho anatómico-fisiológico de que el
tos de vista biológico y soicológico. En contraste con desarrollo del "germa" de la mujer (Bolk) se completa
J esto, tenemos ahora dentro del psicoanálisis la bien hacia el cuarto o quinto año de vida, después de lo
¡¡ cual sigue una pausa . en · el desarrollo que corres 7

7 [Cf. .. Psychoanalysis and the Concept of Health", lnt. J. Psa., 20: 308-321 , ponde a una inhibición fisiológica . . De modo análogo ;
i
,, 1939].

52 53
1

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cuando decimos que la transición de una fase de or- La distinción entre un punto de vista biológico y
ganización de la libido a la siguiente está bioló- otro psicológico suscita también un interrogante de
gicamente predeterminada, de nuevo nos estamos refi- importancia: ¿puede el psicoanálisis, con sus métodos
riendo a procesos fisiológicos. Probablemente en simi- de investigación y sus conceptos predominantemente
lar sentido el ello y el yo son incorrectamente contras- psicológicos, investigar procesos fisiológicos de desa-
tados como componentes biológico y no biológico de rrollo? Rechazamos la forma habitual de esta pregunta:
la personalidad. Aquí el término biológico es emplea- ¿qué es biológico y qué es . psicológico en el proceso
do no sólo en un sentido anatómico-fisiológico, sino de desarrollo? Preguntamos en cambio qué parte del
también, en el sentido al que ya nos hemos referido, desarrollo es congénita, qué parte es resultado de la
como "no ambiental", en contraste con la relación del maduración, y qué parte está determinada por el am-
yo con el ambiente. Tampoco habría ninguna objeción biente. ¿Qué cambios fisiológicos y psicológicos se
a este uso, si no fuera que él choca con el énfasis que producen? Nuestro método psicológico abarca más
pone el psicoanálisis -a diferencia de otras psico- que los procesos del desarrollo mental. Precisamente
logias- en la función biológica de la mente, incluyen- porque lo psicológico es una parte de lo biológico, eh
do el pensamiento, la conciencia, etcétera. ciertas condiciones nuestro método ilumina los desa-
En nuestra opinión, lo psicológico no es "antítesis" rrollos fisiológicos, en particular los concernientes a
de lo biológico, sino más bien una parte esencial los impulsos instintivos. Podemos rastrear el curso de
suya. Para nosotros, la psicología y la biología son esos desarrollos utilizando fenómenos psicológicos
simplemente dos diferentes direcciones de trabajo, como indicadores o síntomas. Esta relación tiene in-
dos puntos de vista, dos métodos de investigación, y cluso otro aspecto: por ejemplo, aunque es posible ~
dos conjuntos de conceptos. Además, debe recor- . ..
~. describir _ lél_s difex~-ii~Jás...e.fü.r?::Jos:.~sexos ~x1~a,1gµJi:a::
darse que el psicoanálisis efectivamente emplea con- medida;·en término~ ~ l2§l~l<!._g)SQ~1~.D:.9-.s~uü@suk_elli
ceptos biológicos, en el sentido definido aquí. que tien_e__que . habeLconGeptos --psicológicos_Jundp.::._
La ambigüedad está sin duda relacionada con la mentales que correspondan a masculinidad y femini-
posición que la teoría psicoanalitica asigna al impulso dád:- Per0 -1a:- relación-de- 10- "psicológico"·· c:oii·-10- "bio= ··
instintivo: Freud (l 915a) lo definió como un concepto · 16gico""-está--adicioñ'aimentin:omplicada por-su··rnteraC-
limítrofe entre lo psicológico y lo orgánico. Conse- .ción~ _ coíf 103~i:ido'§eno:=y_J.9.: e'Sóg~i5s.?.; ·Eri-relaCl§ii- -coo
cuentemente, a .veces oponemos el concepto de im- esto, la pregunta más importante es: los factores exó-
pulso instintivo al de soma, y otras describimos los genos,-· ¿son-del1:1poenprómei:lioespera51L(filiua:._
cambios somáticos como procesos que involucran im- ciones familiares·,_~~_lliCi9.D_Ei.:iitie~madi:e=e~hi¡éi;_y_oJI.Qfil,_
pulsos instintivos (y no sólo como secuelas de tales - · o·-constituyeñ~~condiciones_aro_hi.~ntR-les_dg,_uDa....cla~-~­
procesos). Estos comentarios no hacen más que com- diferente? En otras palabras, nos preguntamos si, y
plementar el examen de Bibring (1936) acerca de la re- na'sfa"qU(q)unto, un cierto curso de desarrollo puede
lación fluida, en la teoría psicoanalítica, entre impulso depender de estimulaciones en promedio esperables
instintivo y aparato mental. (disparadores ambientales), y si, y en qué medida, y en

54 55

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qué dirección, será desviado por influencias ambien-
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daptaciones\ progres~:z;;--;~egresivas. ~? expresión


adaptación progresiva- se.=~lic~p9r--:~ ·~~s_!J]ii' -esUña
tales de una clase diferente. He distinguido dos tipos 'CídcYpfációh . cuy~C~!~t~f.!P,.o.. _(;QiJH;:l~t~.-~Q.tl_gl_,C:leszp:rOJlQ.
de factores exógenos. Seguir esta tendencia de pen- "Pero hay adaptaciones --exitosas, y no sólo intentos
samiento nos conduciría a una discusión acerca de '-s1n -éxito-==---ué·-tiañsffañ··ia-··señaa .. ae-·ia·-¡:e··
los factores que, en el caso promedio, aseguran un q . . ' .................. ' .. ' . ...... ....... .. 'gr:<rsroñ':f\1e
. ,..... . ·
--refiero - no - sólo ··al . .l:?!.~!:t..fono.ci.9.C! .)1~~,ho . d~~ qµe,:~ !~s
desarrollo normal, desarrollo orientado a la salud. raíces··genéticas·ae ·1a .c.9n_qy~!é:l.,J11cluso .:dé Ja.,q:>,.Qffii.c;-
Pero no avanzaré más en este tema. Sólo me gustaría
· ta ad~pt_cid~.: ~( racional,.....son ·irracionales, .sino . PºX.-~º-~¡
remitirme a un fragmento de "El sepultamiento del
bre · tOd-2--ª-~_quellas ...re_q.J1.?Jl\;.ÍQJJ~S~.bien.,. .ad.a. ptap.a~....d~
complejo de Edipo" (1924b), de Freud, que concuerda ']Jersoñas sanas . que__.para ..s1,Aj9gr9u.T-~.qi¿i_~ren de_up.J Q.:
con el modo de ver que he presentado aquí acerca del
potencial heurístico del psicoanálisis con respecto a
aeo . a través· de la regresión -a pesar de.' Já 'm uchas
Veces ··injustificada oposición"entre . conducta regresiva
estos problemas. v-cohaucta: "adaptadá~·~ ·L~-·razó'ñ~de- estü :·e5··_Q'üe]~
Exarninando la cuestión de si la declinación del ·función ..·der·orgaho "más altan1ente diferenciado de la
complejo de Edipo está determinada por la herencia o adaptación a'la .réalidad no puede ·a.segurar ·por sí"'sólá
por ciertas experiencias, Freud dice: "Ya en el naci- ·una ada ptaCiórC total:'·óptima'" de~ "organismo;--: lo~-cual
miento, por cierto, el organismo total está destinado a
morir, y una indicación de lo que finalmente causará
su muerte quizás esté ya contenida en su disposición
-~=~h~i~~\¿~f~ c¿~n.· ei· ~!~~á~at. ~~e1-%i~~;r~.!1ª~~~~@:·
9 1
-~ri.~J.u_~.2,~9e: . Pr9cesos . d~.': a,daptacigr.r~ exit6sü5;.~ sueí€..Jii-
orgánica. Pero después de todo tiene interés realizar cluir regulaciones ..que __no son específicamente adapta-
el seguimiento del modo en que se lleva a cabo el plan 1ivas~··Más adelai:ite.. ..Y9Jv~.f.~m9s.·~:s C2fü~~--~éLri~.rifü::]~ ,
innato, el modo en que factores nocivos accidentales - por-ejemplü;···i {r.o deo.. aJravés.,deJa. .félntgsíai · '
explotan la disposición" (pág. 270) . -~AUngué · 1a.faotasía -siernpr~ está enraizada en el pa~
- -·- · -·
- --~ -·- - --··, ... .... ...·-----
, -,,..- -.··.,. .-,·-· · ~ ··--- --~......,

sado, vinc.L.Ilélndo . el . pasado - con~ eLfuturo .• puede. con,,.,,


Volvemos ahora a los problemas de la adaptación ·vértirse ·en el fundamento de metas realistas. Están....las
propiamente dicha. Tmágeñes-sfuib61icas;:.:tiabitüa1e5·=-e;_eJ:=µ~~ªin1i11t9_,
Dentro de los límites de este estudio no puedo ·científíc0--.=-oreador;-y- está.Ja_p_o_e_s.LéLY- todas_Jas__otras.....i
analizar con más precisión las vías de la adaptación o formas de la actividad y la _~}(p~r.:le..nci_a artístifª§,_l:~'.l~.s~
las vías a través de las cuales se produce la corrección adelante- volveremos a · hablar_sobre-la-=:.rel:lcfon-de_es-
de sus trastornos . Algunas de ellas son bien conoci-
das por todos nosotros, pero para el análisis de otras ·tos ,~Pr8~~5_,?~~~s?,~-:~~;1i!"D2AtL~......§,\~~~~~ c\el~::Y.9~Qi~ ¡
lt!J_~4. ) : s~5ef1er:e.:.:..a..:..~Jle.LcOID.Q.;,;~·'una· ·regre,s16n.':ª!¿e..~
no contamos con los requisitos adecuados. Aqui que-
~·. io.tjel;yoij -·
rría solamente oponer dos formas de adaptación que . .·- __......_ 1
con frecuencia -aunque, como veremos, no siempre-
difieren considerablemente en sus premisas y conse- 1
cuencias. Me refiero a lo que podria denominarse a- 1

56 57
1

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Capítulo 3 vivencia del individuo: la tarea biológica de la procrea-


ción puede exceder esa meta, y la teoría del instinto
de muerte postula procesos reguladores cuya finalidad ¡1
ADAPTACION Y "ARMONIZACION". EL PRINCIPIO ¡ j~'
DE REALIDAD es diferente. E. Bibring ha afirmado acertadamente que ¡·¡
'·'t,
la teoría de Freud implica ambas formas de regulación: !e
"El sistema de la vida está gobernado por dos tenden-
cias: se mueve hacia el potencial cero, pero al hacerlo
crea nuevas tensiones" (1936, pág. 122). Es bien co-
nocida la ingeniosa concepción monista de la vida, de
R. Ehrenberg (1923), que la considera como un proce-
so dirigido hacía la muerte. Desde Juego, también se
suscitan tensiones dentro del organismo en sí, y no
sólo en sus relaciones con el mundo externo. Daré
por supuesto que son bien conocidas las relaciones
de estas tensiones con los principios reguladores
freudianos {principio del placer, principio de realidad,
principio del Nirvana) y las relaciones de la compulsión :. 1.
a la repetición con los impulsos instintivos y con la
capacidad de regeneración, etcétera.
La relación entre el individuo y su ambiente se No necesito mencionar aquí cómo la compulsión a 'I !!
1

"altera" momento a momento, y una y otra vez retoma la repetición puede ser útil para la adaptación, por
¡ a un equilibrio.(J:J_:_~qµi_ljJ>Iio'.'.... no . ..necesar.iamente _.e s ejemplo en las neurosis traumáticas.
1
V __11orrriªl;,_ puede ser patológico. (Carecería de sentido Aqui nos interesan los estados mentales de equili-
decir que cada- interrupción del equilibrio es conflicti- brio, su estabilidad y particularmente su relación con l
¡
va. Esto privarla al concepto de toda precisión. Todo el ambiente. \.Debgm9~- ~u.!:>ra~~!:_}?-_g@!]_~la..?!!fls!ad_tj~ ! '
1 la adaptabilidad humana: siempre nay varios medios al-;
estímulo altera el equilibrio, pero no todo . estímülo ·
V 'causa un conflicto~ · i:_or · 19_J _ªnto,_dkhos . pr:océsos:~se ~ .. · ternativos disponibles para ·dominar· una" reladó6-~:cmL !
¡

--·pr6Ql1cé1i~í'.>arciªlrnenté:=-enJa..esferaJibre. de. conflictos.)


--Aparentemente, todos los organismos tienen mecanis-
mos para mantener o restablecer el equilibrio.1 Pode-
~=1~s~k~~~~~J~u~~~~~H~~a- ~bJi1~ª~i~f~~f~;;~~~~~-
pleja _del apa,x.ªt<Lr,né~t~l!=l~~f.iI~~~!.~.~C:iQD.~s.I12t~rr:~.L,
V
mos describir el proceso como una oscilación en tor- '·--·fácilmente ..causan_trastornos_en.Ja...relación con la rea-
no al equilibrio. No se trata de que todos los pro- __. Üdad. Nue~_r.9..-~QDQci_mi.~l!!.<LQ~L ªP...3...@}¿~ITi~~~13,C~ñ?S-' .
cesos del organismo tengan que contribuir a la super- pefiñite~aiscernir, _además . deLequilibrio~entre-individuo 1

1 [CF. "Comments on the psychoamilytlc theory of lnstlnctual drives", Psa. ·· · -~i~:b~~t=~·~rr~ri~1°!1 ·e:~t~¡f~;;~ ~~~f~·~~~~ilf~~<l¡~~J;:::.,e/.i
1

Quart ., 17: 368-388, 19481.


--- --- ·----~------ ...., .-.---·,,. - ·-...........
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58 59

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/ tintivos~ (~ql!\!.ibri~
0tal) _y el equilibrio de las instanc}~. Como con tanta frecuencia sucede en biología, en
.-mefital~_sJequilibrio _estructural) .~Cad~ uno__dg _e.llos d~- - - un nivel superior las mismas tareas se resuelven por la
-peñde del otro y deJ equilibrio mencionado en prim~­ vla de diferentes medios . En la filogénesis, la evolu-
1
'térl11in0- (cf: Fr·eud; ·1931, y Alexander,1933) ."Ahora ción · lleva a una independencia creciente del organis- 1
1
(bien;-·en- realidad- de bemós::agregar_:_J,,l._Q__ :_~-1::!-ª!:t() =~~!lili=--­ mo con respecto a su ambiente, de modo que reac- !
br io. Puesto · que el yo no const!tuye sól.q __Uí)a rest::J::--~. ciones que originalmente se producían en relación con ~ !~
, ¡~añte-de-·otjas fuerzas; sü fúrídón sintética_.~s, por -ª-s.L ··. el mundo externo son cada vez más desplazadas hacia ~

V' aedilo:--üri órgano específico de equilibrio a diSP<?.Si.:::_ el interior del organismo. El desarrollo del pensamien- 1
i

;
· Ciori-de--ia- persona·:· El cüárt0-·eqwJLbri_o -.e~-· e1 _eqüilifüío to, del superyó, del manejo del peligro interno antes 1

,_énffe ·ia-·fünCióri -siñfética y··e1 ·resto del yo.Volveremo~ de que se convierta en externo, etcétera, son ejemplos ' '

~sobre : este pun.to:: - " · · .... · · · -·-- ¡ .11;


de ese proceso de internalización. Así la armonizaéión j ii
Aqul tocamos el tema de la interdependencia de los (en el ámbito psicológico, la función sintética) acre-
reguladores del equilibrio intrapsíquico. (El estudio cienta su importancia en el curso de la evolución. Si
psicoanalítico de los desórdenes primarios de los apa- (como sucede con frecuencia en el hombre) encontra-
ratos del yo que dan por resultado fallas en la adapta- mos una función que simultáneamente regula las rela-
1

ción apenas si ha comenzado.) El mismo proceso que ciones con el ambiente y las interrelaciones de las ins- !
"internamente es una perturbación en la relación de tancias mentales, tendremos que ubicarla por encima
las instancias mentales, puede ser externamente un de la adaptación en la jerarquía biológica: estará en un
trastorno de adaptación: por ejemplo, la defensa con- nivel por encima de la actividad adaptativa regulada lf
tra los impulsos instintivos suele alterar la relación por el mundo externo, es decir, por encima de la a-
(

con el mundo externo. La biologla h·abla de una "or- daptación en el sentido más estrecho, pero no por en-
ganización del organismo", expresión que designa "la cima de la adaptación en sentido amplio, porque esta
correlación regulada de las partes individuales del or- última ya implica un "valor de supervivencia" determi-
ganismo" (A. E. Parr, 1926). Se justifica que digamos nado tanto por las relaciones con el ambiente como
que la adaptación y la armonización 2 (en el sentido por las interrelaciones de las instancias mentales.
de esa correlación) son interdependientes; la armoni- Volvamos ahora a los principios reguladores. En
zación es por lo general el requisito previo de un pro- esté punto nos interesa sólo uno de sus aspectos,
ceso de adaptación y viceversa. Esa correlación tam- que p4ede ayudarnos a demostrar la independencia
bién incluye las relaciones psicofísicas, y su expresión relativa del desarrollo del yo. De modo que podemos
psicológica es la función sintética (cf. Nunberg, 1930), dejar de atender por el momento el papel de la com-
que es en consecuencia un caso especial del concep- pulsión a la repetición y del principio del Nirvana en el
to biológico más amplio de la armonización.3 desarrollo. Sin duda, hay reacciones en las cuales el
principio del placer sirve a la autoconservación: por
2 [Las palabras alemanas son Anpassung y Zusammenpassung . T.]. ejemplo, en términos biológicos, el amplio papel del
3 [Cf. "On Rattonal and lrratlonal Actlon", Psychoanalysls and the Social dolor (en tanto aviso o advertencia) parece apuntar
&lences, 1: 359-392, Nueva York, lntematlonal Unlversities Press, 194 7] .

60 61

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primariamente a prevenir la automutilación (Uexküll, \ del_pr~~~~pio <i~PJª-~~r."--- ~étP~Ls.o.oa~-ªmbiéu;Ji.s.Rlq~~!.
1920). Las ratas se comen sus propias patas cuando por placer o un placer pequeño por uno grande. Pero 1

se les han cortado los nervios sensoriales respectivos. - 10c¡üe-·aenomlnamOs.-f.frinCif.>10- aerealiaaa-¡mpilcaalgo ~ !'-
Pero, como dijo Freud (1932), "Desde el principio del -eseficialmenfe nuevo~--a-sa6ef:laTúncioñaeafüiCí~-:-
placer hasta el instinto de autoconservación hay un ci6n ... "se ~ ré11unCia·..a·.. un·-·¡s1<i'Cermomenlañeü-:lñCierl:ü 1 :

largo camino, y las dos tendencias están lejos de -eñ''" süs resultados, pero sólo para obtener por la nue- 1

coincidir desde el princípio" (pág. 129). El psi- va v!a un placer seguro que llegará más tarde" (Freud,
coanálisis nos ha inculcado que el principio del placer 1911, pág. 18). Según lo ha dicho con toda correc-
perturba la adaptación en medida considerable, y esto ción Nunberg (1932), el niño renuncia a su omnipo-
puede fácilmente llevarnos a subestimar su importancia tencia y magia sólo con la esperanza de recuperarlas
para el dominio del mundo externo.4 Desde cuando crezca. (Hechos análogos son frecuentes en el
"Formulaciones sobre los dos principios del acaecer curso del tratamiento psicoanalítico.) Sabemos que, en
ps!quico" de Freud (1911), sabemos cómo y dentro de - un sentido, el principio de realidad es una prolonga-
qué limites el principio de realidad reemplaza o modifi- ción dei principio del placer, pero sus recursos son 1
ca el principio del placer en el hombre. En otro y no diferentes. No obstante, el principio de realidad tiene
menos fundamental estudio, "La negación" (1925), otra consecuencia crucial, además de la acrecentada
Freud continúa con estas consideraciones y discute consideración del mundo externo. La capacidad para 1_ ,I
los fundamentos de la prueba de realidad y la relación renunciar a una obtención inmediata de placer con el
del pensamiento con _la percepción (cf. también Fe- fin de asegurar una mayor en el futuro no puede deri- 1
renczi, 1926). Pero todavla no se ha explicado de varse sólo del principio del placer, ni tampoco basta
modo inequlvoco la manera en que, · por as! decir, el para explicarla el recuerdo de experiencias dolorosas.
principio del placer fue forzado a modificarse y conver- En relación con esto, Ferenczi (1926) planteó el pro-
tirse en el principio de realidad. blema de la aceptación deliberada del dolor presente.
Comprendemos que el aparato mental debe recurrir_ El masoquismo, al que apela como explicación, parece
al mufü:ioext'ªrrio_en : busca ~ de~ pósibilidades de placer a veces desempeñar un papel en el fenómeno, por
--- en-cuanto--
sus necesidades superan una _cierta, _medida==· ejemplo, en el proceso de restitución que sigue a la
y· yéCrioJ5-~~g-~ff~-ser satisfechas .por la fantasía. La vueJ::-_ pérdida esquizofrénica de contacto con la realidad
J._,,_ ta .háCíala realidad puede ser también UQª__ pr.Qte_~~j_QI} (Nunberg, 1932). -Pero parece improbable que el ma- 11:\
.~iPlf:il~c~~~iJ1~~-~~~h~?~~g~~{¡ª~~~~s!~~º~- - ~~~-d~a:~~~
exfemo .¡ ia·-·11écesidad-aé
-e1-v01v_~tse=liac1a=ecmuiiClo
soquismo desempeñe un papel central en los proce-
sos de adaptación del desarrollo normal. Tampoco la
'
compulsión a la repetición, invocada por el relevante
-réC:ür1ücer!q_"'~§~~.!!
..----·····-. , ...
.~ ,,__,,.-
..!0av1a
·-..... .........-e-....nteramente
. ~ ... - ..............,.. . - ··-----baj9 _eLirrúieriü- ·
,
articulo de French (1937), puede explicar por si sola
esta referencia a un acontecimiento futuro. La compul- 1

1•
4 [Estos problemas son examinados más explícitamente en "Notes on the Re- sión a la repetición puede ciertamente explicar algu- ¡

ality Principie", The Psychoanalytlc Study of the Chi/d, 11: 31-53, Nueva
York, lntematlonal Unversitles Press, 1956]. nas de nuestras experiencias dolorosas, pero su rela-

62 63

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ción con el principio de realidad es mucho menos di- la propagación de la especie. No debemos vacilar ~n
recta de lo que él supone. Aunque el contenido de la generalizar este supuesto, y tenemos que incluir con-
concepción de French contradice la hipótesis de Fe- sideraciones biológicas generales de esta clase en la
renczi acerca del masoquismo, una y otra son similares explicación de las potencialidades de placer de un
en un aspecto: la actitud masoquista, lo mismo que la órgano o una conducta determinados. Las exigencias
compulsión a la repetición, no puede por sí misma de la supervivencia de la especie pueden, en el desa-
asegurar la adaptación a la realidad; puede explicarla rrollo mental de un hombre, tomar una forma indepen-
solamente si ya hemos dado por supuesto que no pa- diente del principio del placer -y de un principio de
sará a ser eficaz excepto cuando el desarrollo de una realidad que secundariamente deriva de él- e incluso .
relación con la realidad exija la aceptación de dolor. regular las posibilidades de obtención de placer. Un
No podemos considerar adaptativa una relación con el supuesto semejante puede asumirse con respecto a
mundo en la cual sólo . tomamos conocimiento del las necesidades de la autoconservación; por ejemplo,
mundo en la medida en que provoca dolor. la actividad libidinal de la zona oral "se apoya", por
Pero ya hemos indicado que el principio de realidad empezar, en la necesidad alimentaria. Quizá tengamos
también implica algo esencialmente nuevo, esto es, la ante nosotros una relación con el mundo externo que,
bien conocida función de anticipación del futuro, como factor independiente, regula ciertos prerrequisi-
orientando nuestras acciones de acuerdo con él y rela- tos de la aplicación del principio del placer. Así llega-
cionando correctamente medios y fines entre si. Es mos a una concepción en la cual las relaciones con la
una función yoica y, por cierto, un proceso de adapta.,- realidad están determinadas por un principio de reali·
ción de la mayor importancia. Podemos dar por su- dad en el sentido más amplio y un principio de re-
puesto que el desarrollo del yo entra en ··este proceso alidad en el sentido más restringido. (No me pro-
como una variable independiente, aunque natural- pongo abordar aquí la cuestión de si el primero, que
mente la función yoica involucrada pueda, secundaria- incluye efectos de selección natural, influencias here-
mente, producir placer. Pronto tendremos algo más ditarias, etcétera, puede aún ser considerado uno de
que decir acerca del "prindpio" que regula esta parte los principios reguladores en nuestro sentido habi-
del desarrollo del yo. tual.) El principio de realidad en sentido amplio pre-
Ese estado de cosas puede tener una signficación cedería históricamente al principio del placer y preva-
general. Podemos preguntar por qué ciertos modos de lecería jerárquicamente sobre él. La subordinacion del
conducta tienen mayores potencialidades de placer principio dei placer al principio de realidad en este
que otros. Es claro que Ja psicología de los impulsos sentido fue discutida por Rada (1931). No creo que
instintivos no responde por completo a este interro- sea una transgresión sin recompensa proponer una
gante. ampliación semejante del concepto de principio de
Ferenczi (1924) asume el supuesto de que la ex- realidad. En psicoanálisis estamos tan acostumbrados
traordinariamente importante catexia narcisista del a concepciones biológicas generales -por ejemplo, la
pene tiene razón de ser en el papel que desempeña en clasificación psicoanalitica de los impulsos instintivos

64 65

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reposa esencialmente en consideraciones biológicas- de relaciones exitosas con la realidad y de dominio del
que también deberiamos reservarle un lugar en él a ambiente. (No examinaré aqui el "bioanálisis" de Fe-
esta concepción. Tenemos aquí, por asi decir, dos ni- renczi [1924], meditado y por cierto coherente en su
veles de la formación de la teoría, exactamente como enfoque; en general, concuerdo con la critica reciente
en la teoría psicoanalítica de los impulsos instintivos, de Bernfeld [1937].) El hecho de que durante mucho
en la que los procesos respectivos que abordamos en tiempo prestáramos poca atención a este factor se
nuestro trabajo analítico están en un nivel, y la deriva- debe parcialmente a que el aspecto impulsivo de los
ción biológica general del instinto de muerte, la apli- procesos mentales atrajo nuestro interés mucho antes
cación de la teoria de la libido a la relación de las cé- que los aspectos yoicos. Una nota metodológica: el
lulas entre si, etcétera, están en el otro nivel. Sin duda concepto de adaptación (como proceso) probable-.
existen relaciones entre el principio de realidad en mente surgió como una generalización de observa-
sentido amplio y el principio de realidad restringido; ciones de actividades adaptativas humanas indivi-
en la actual etapa de investigación sin embargo , es duales, y por lo tanto, cuando se lo aplica a la onto-
aconsejable indicar cada vez el nivel del discurso, para génesis de los procesos de adaptación queda menos
evitar equívocos. cargado de hipótesis que cuando se lo aplica a la filo ..
En este punto me gustaría citar un enunciado de génesis.
Freud que puede brindar apoyo al modo de ver desa- Sabemos que, según Freud, el desarrollo de la
rrollado aqui: "Tanto el desarrollo superior como la in- postura erecta tuvo una influencia decisiva sobre las
volución pueden muy bien ser consecuencias de la vicisitudes de los impulsos instintivos del hombre.
adaptación a la presión de fuerzas externas, y en am- ¿Por qué entonces no habríamos de asumir el supues-
bos casos la parte desempeñada pot" el instinto podría to de una relación similar entre la adaptación y
limitarse a la retención (en la forma de una fuente in- el impulso instintivo, también en la ontogénesis -te-
terior de placer) de una modificación obligatoria" niendo siempre presentes las diferencias entre las si-
(1920, pág. 41). tuaciones ontogéneticas y filogenéticas-? Ningún im-
Hemos visto que la transformación del principio del pulso instintivo del hombre asegura la adaptación en y
placer en el principio de realidad en sentido restringi- por sí mismo, pero, en promedio, el conjunto total de
do presupone cierto nivel de desarrollo del yo. Es de los impulsos instintivos, funciones y aparatos yoicos,
suponer que surgirán dudas en cuanto a la generaliza- y los principios de regulación, tal como ellos salen' al
ción de tales consideraciones. Pues si bien el psi- encuentro de las condiciones ambientales esperables
coanálisis, al discutir la filogénesis, fácilmente atribuye típicas, poseen en efecto valor de supervivencia. Entre
un papel amplio e incluso primordial a la influencia del estos elementos, la función de los aparatos del yo
mundo externo -a las "terribles necesidades de la -sobre los cuales nos extenderemos más adelante-
vida"- en la formación y la función de los órganos, es "objetivamente" el que más se orienta por finali-
en general no tiene una alta opinión de las capaci- dades. La proposición de que el mundo externo
dades adaptativas innatas del individuo como garantía "compele" al organismo a adaptarse, sólo puede

66 67

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sostenerse si uno ya da por sentadas las tendencias y lización de las actividades del ·yo puede conducir a su
potencialidades humanas que apuntan a la superviven- inhibición, y que la integridad de ciertas funciones
cia. (No está dentro de nuestro propósito considerar sexuales (funciones genitales) es, hasta cierto punto,
la cuestión filogenética en lo que respecta al papel de una garantia contra la interferencia libidinal con las
la selección natural en esto, o el interrogante acerca funciones utilitarias. Lo que deberla seguir aqui es la
de si las "actividades adaptativas" en · nuestro sentido categorización y diferenciación cualitativa de las diver-
también desempeñan un papel o no). sas clases de experiencias placenteras -lo :::ual no es
Las funciones de todos los aparatos yoicos men- una tarea sencilla-. En primer lugar, los sentimientos
tales y f!sicos mencionados pueden convertirse secun- placenteros que poseen una fuerte resonancia so-
dariamente en fuentes de placer. Esto es aparente- mática (primordialmente los sexuales) podr!an distin-
mente una: "compensación" en · el sentido amplio (cf. guirse de las cualidades placenteras de las actividades
Tausk, 1913). Las posibilidades de placer de los apa- con finalidad inhibida, sublimadas. Pero estas últimas
ratos de la esfera libre de conflictos del yo, en todo podr!an a su vez subdividirse, como en la clasificación
caso, parecen desempeñar un papel importante en la de Scheler (1927), en sentimientos sensoriales o sen-
adaptación al mundo externo, puesto que la apertura timientos experienciales, sentimientos somáticos y vi-
de tales fuentes nuevas de placer promueve el desa- tales, sentimientos psíquicos puros {sentimientos pu-
rrollo del yo. (Véase más adelante el examen del placer ros de si) y sentimientos espirituales {sentimientos de
en el funcionamiento .) Consideremos en primer lugar la personalidad). s
I"
los procesos somáticos de maduración: as! como las 1
1
fases del desarrollo de la libido dependen de procesos i
'
de maduracion somáticos (por ejempló, la fase sádico-
anal se desarrolla "obviamente en conexión con la
dentición, el fortalecimiento de la musculatura y el
control de esfínteres" [Freud., 1932, pág. 135]), del
mismo modo también el desarrollo del yo está vincula-
do con la maduración somática de ciertos aparatos. 1·
Volveremos a hablar sobre esto. Las fuentes y el
carácter del placer cambian en el curso del desarrollo !j1
del yo. · Las potencialidades de placer proporcionadas
en los diversos niveles de desarrollo por el yo, sus
funciones y sus aparatos, tienen una gran importancia
para la estabilidad de la organización yoica, para su

eficacia y para el tipo y extensión de su funcionamien- 5 [Las expresiones enumeradas aqul traduéen las de Max Scheler (1927, en
to (s!ntesis, defensa, asimilación, capacidad de apren- particular en págs. 344 y slgs.); en alemán, ellas son, respectivamente, slnn-
dizaje,. etcétera). No obstante, sabemos que la sexua- /iche Gefühle, Empfindungsgefühle, Leibgejühle, Lebensgefühle, seelis-
che Gefühle (lchgefühle), gelstlge Gefühle (personlichkeltsgefühle). T.] /1
68 69
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Capitulo 4 tra una separación de ese tipo. Es posible, e incluso
probable, que sea justamente esa diferenciación más
DESARROLLO DEL YO Y ADAPTACION tajante entre yo y ello -esa división del trabajo más
precisa entre uno y otro- en los adultos humanos, la 1 ¡:
que por una parte posibilite una relación superior y
más flexible con el mundo externo, y por la otra acre- i ·.
ciente la alienación del ello respecto de la realidad.1
En el animal ninguna de estas dos instancias está li
tan próxima o tan alienada de la realidad. Quizá poda-
mos suponer que en promedio el principio del placer l..
está más estrechamente relacionado con la conserva-
ción del individuo y de la especie en los animales que
en el hombre. El supuesto de que los organismos in-
feriores están regidos solamente por el principio del
placer (o el principio del Nirvana) --en la forma en i l~
que habitualmente se lo enuncia- es por cierto in-
sostenible, pero se vuelve más plausible si asumimos
que en los animales inferiores las relaciones con la re- i ~¡

El suponer que todas las reacciones al mundo ex- alidad indican las metas y los medios de obtención de
placer en mayor medida que en el hombre. En esta 1 Í111
terno son procesos de adaptación acrecentaría la va-
guedad de este concepto; no obstante, es preciso re-
alizar un intento para volver a estudiar la evolución
área debemos ser particularmente cautos al extraer in-
ferencias filogenéticas a partir de observaciones reali-
1

,li
:

1 i

del yo en términos de adaptación. A los animales tam- zadas en el niño.


El beb~.-r.eclén..nacido_no_es-~totalmente,.,uI"la criatui:a ·11
11
bién les atribuimos alguna clase de yo (Freud, 1915b, 1 [

pág. 121). El animal se pone en contacto con el mun- de""fffiptr!Sos_;_ 15os ee.:-.áP..9rn_fo_s_inóatos.)m_e_canismos_
-~~~fftr~~~i~t~~-d~=J~~={~Jh~is:~e~~:~~j~·s:i:~~~~~~
1t 1
~
do externo por medio de sus receptores y efectores, .,.,

I~
desarrolla un "mundo de perceptos" (Merkwelt), un
"mundo de acción" (Wirkwelt ), y "ejerciendo funciones ~3irfer~!}ciact9n.~ntr~. .YO. .Y. ..~Jl9_,_Jg__ª1riblJ!.mos •.aLyo.~l:lgy~
reguladoras" también crea un "mundo interno" Un estado de adaptabilidad preYi.Q--c'a~qµ~ __se inicien hs
(Uexküll, 1920). Pero con respecto al animal no pode- _yrpc~~s>Dfil~fo_ú~es·~a_~_?,d.apta:C:.Jon_. --· ,. ---,.~ --·----~--
mos hablar de esa clase de separación entre yo y ello
que existe en el adulto humano. El hecho mismo de
Ya nos hemos referido al inventarib particularmente
I:'
! I¡
que el concepto de instintos, referido a los animales 1 [Cf. "Comments on the PsychoanalyHc Theory of lnsHnctual Orives" Psa.
Quart., 17: 368-388, 1948, y "Notes on the Theory of Agresslon" (con
inferiores, sea mucho más amplio que el concepto de
impulsos instintivos, referido al hombre, previene con-
Ernst Krls y Rudolph M. Loewensteln), en The Psychoana/ytlc Study of the
Chl/d, 3/4:9-36, Nueva York, lnternatlonal UniverslHes Press, 19491.
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70 71

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limitado de los instintos del hombre, 2 Y al gran mar- no debemos olvidar que la constitución impulsiva indi-
gen que por ello queda para el aprendizaje, pero no vidual no constituye su única dotación innata, es de-
podemos dar por sentado que los factores reguladores cir, no es lo único "dado" desde el punto de vista de
y su relación con el mundo externo comiencen a ope- las consideraciones ontogenéticas. El ser humano
.¡ rar sólo cuando el yo está completamente desarrolla- individual, al momento de su nacimiento, tiene tam-
do. Incluso las defensas, aunque no en el sentido bién aparatos que sirven para el dominio del mundo
común y restringido, ya existen en el nivel de los ins- externo. Estos aparatos maduran en el curso del
~ tintos. 3 ~J__c!_esarroUq:!"d_gJ-. YQ , .~...1,l!!_él ~~i_t~~~.':.~~~~l?~~~-~-~ desarrollo. 4 ·
\ la c~al sos __fo~~-~~ _:_~_g1:1l~_c!,g.r.~t.Pr!m.itivos ?_ °.~ yro- Más adelante examinaremos esos aparatos y su
\}lres1va:rrmfíte ree.mR1ª-~-a..9_Q,?._()__~.2.!I!PJ~~-~ntªc:1-º.~=r-o.t papel como factores independientes en el desarrollo.
/?' l' -i:_eg~la~i?._~..Y.QJ\:.a.s _má§_ eJi..c.a.ce;s., [~:.9~-e=,,g.:rlsl~L. (Este punto incluye parte de¡ las reveladoras ideas de
~_1Jfe-estuvo --anclado~en~Jos .. 1nstmtos.~ pueae ..ultenor- Bally [1933] sobre la motilidad y la evolución, y las in-

~
ñíén ~ ~_!:_gJ~_<;:_µt~rto_ I?.QLel _yo__ ~ULSU..~eL\!i~iº,__a.!1-!l9~~ vestigaciones de M. Lowy [1928] acerca de la depen-
-Ut!sae luego, en el curso del desarrollo- de r yo y el ~llo _,,. dencia del desarrollo yoico con respecto a la motili-
-Sürgirañ~ü~~lif:.·_tegyla~~~ri_es~. L.á.,. diferendadón ~-- pro= dad.) Además, el individuo humano posee en el mo-
gres~cnosolo ·por la creacion Cfe nuevos aparatos para mento de su nacimiento un inventario aún inexplorado
controlar nuevas demandas y dominar nuevas tareas, de disposiciones mentales, que incluye factores cons-
sino también y principalmente por nuevos aparatos titucionales importantes en el desarrollo del yo;· por
que reemplazan en un nivel superior funciones origi- ejemplo, según Brierley (1936), las dife_ll:mcias".llli!ivi-
.nalmente realizadas por medios más primitivos. Como duales en la tolerancia a la angu~attsfán determina_-
comentarlo, agregaré una consecuencia de este he- aaspor un factor constitucional de ese tiP~º-· El ar.;iren.:
cho: cuando aparatos de nivel superior son bloquea- . ái'ZaJe progresivo del yo en el curso del de"'s arrorfOCfe
dos o perturbados, no aparece ninguna forma pura de ff capacidad para tolerar angustias y tensiones, ha
una etapa anterior del desarrollo. Esto es as! en el rei- ·sido ampliamente estudiado por la psicología del yo.
no de la biología y -por razones bien conocidas (cf. Añha Freud, la escuela inglesa y Fenichel han presen-
Freud, 1930)- también lo es aunque en menor medi- tado mucho material emp!rico y conceptual acerca del
da, en el ámbito psicológico. desarrollo y función de las metas del yo y de sus me-
Habitualmente damos por sentado que el desarrollo canismos de defensa, que no puedo examinar aquí
mental está determinado tanto por impulsos instintivos detalladamente. Sólo quiero destacar algo en lo que ya
como por influencias ambientales, y esto vale asimismo he insistido: los procesos de defensa pueden servir si-
para el desarrollo del yo (el órgano específico de la )~ m u l tón eamen te tanto al control de los impulsos ins-
adaptación), esto es, para el aprendizaje de los modos
de satisfacer y controlar los impulsos instintivos. Pero
4 !Estas consideraciones conducen al concepto de "autonomia primaria del
lj yo". Cf. "Comments on the Psychoanalytlc Theory of the Ego", The Psycho-
2 !Véase la nota 4 del capítulo 2. T.) ana/ytlc Study of the Chl/d, 5: 74-96, Nueva York, lntemational Universities
3 [Véase la nota 4 del capítulo 2. T.) Press, 1950).

72 73

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tintos como a la adaptación al mundo externo (la 2!,~iño_y. : Lamhiente inte~a_cJúa~ ~d~sde _el ~rin:
"identificación con el agresor", descripta por Anna qRIO ,_ quJL_e l_mno_está~desde_el nac1m1ento_ps1c_o¡
Freud, es un ejemplo de esto). De continuo observa- ogicamente dirigido hacia el o_bje_to_en,. tanto objeto_.,
mos que el yo efectúa simultáneamente la adaptación, Cas afirmaciones de M. Balint (1937) y de otros au-
la inhibición y la sintesis. (La conocida analogia con tores concernientes al amor objeta) p rl ma rlo,
ciertas partes del sistema nervioso central es obvia, diflcilmente puedan conciliarse con esos hallazgos
pero de muy poca ayuda.) fácilmente verificables. Balint aqujQ_Qµ~ no se_justifica-
Hablando estrictamente, el neonato humano normal ~-u~zar "la circunstal'Fcia de que .una experie_ncia_ng
y su ambiente esperable promedio están redproca- sea consciente como prueba en contra de su existen'"
mente adaptados desde el primer momento. El hecho tia mental~ En general esto es por cierto correctü."
de que ningún infante pueda sobrevivir en ciertas con- ~ Pero la m'etodologla nos advierte que, en un ámbito
diciones atipicas (en promedio, no esperables) y que que es más abordable por la observación directa que
los traumas por cierto constituyan una parte integral por la reconstrucción a partir del psicoanálisis de
del desarrollo tipico, no contradice esta proposición. adultos, debemos evitar los supuestos que colisio'nan
No obstante, esta relación constituye centralmente un con observaciones de la conducta. Para quien desee
estado de adaptabilidad (tanto para el presente encaminar más a fondo estos y otros problemas del
como para el futuro, como pronto veremos); los proce- desarrollo temprano del yo, pueden leer a Fenichel
sos de adaptación en sentido restringido todav!a no (1937b) y a Ballnt (1937), pues yo me he limitado sim-
desempeñan ningún papel. As!, pues, el individuo plemente a aludirlos.
está en relación con el mundo externo desde el princi- Es sabido que el desarrollo estructural del indivi-
pio. El recién nacido está en contacto estrecho con Sl,l duo también le sirve á la adaptación. Esto es cierto
ambfenffi , now 1o poY ·sü'"'necesidad de cuidado conti- por definición con respecto a la diferenciación del yo y .
=nuD, sfño también por sus reacciones a los estlmulos, el ello, pero también vale para las identificaciones que
~aunque, a esde luego7"esas reacciones e n un primer construyen el superyó, donde resulta particularmente
-momento s úelen ñ o~estar espec lfíCamente ad<!R_l:ada::s_:- clara la relación entre lo que es un logro y lo que es
X::-os_prim_e tos signos de inJencionª1igad~aparecen ha- una perturbación en la adaptación. Si Rado (1925)
'ia el tercer mes de vida y signan una fase crucial del opta por hablar de un "impulso de la conciencia", no-
Cfesarrollo, pero la verdadera comprensión del o ojeto- sotros, por nuestra parte, debemos subrayar que tal
ilparece definidamente sólo - hacia eíquinto o sexto "impulso" posee también una función adaptativa. El
i:nes,_y no se cómleta ni siquiera a la edad de un año su~eryó no es solamente antitétiGo-Ele-l-y0~y~el~e~
&f. Ch. BUhler, 1228). Algunas cosas sabemos acercS 'fil!:í5ién- es "en a~diEla-:--un-prntotipo_ideaLde.
del papel que desem ~ñan las necesidades del niño ese estaco hacia el cual tie_nde_n_tndos_Jos -esfuerz.QL
como factores que influyen y orientan el desarrollo de a.el yo, una conciliación de s1:1s-rnG.lti13les~alianzas:
fenómenos intencionales; no discutiré este punto (E:reüd,_1924a, _p_ág ....2.5-3~emás , _es . el resulta®~de_
aqul. Pero no debe_rnos_.asumi.r_,_p_arUendo_deL hec;J:ig una adaptación y contribuye a Ia_s!_!}tesis (g. NuQberg,

74 75

;ftfff".J.~~:
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¡/ .'

) 930). Sabemos, no obstante, que el desarrollo es- la percepción y la acción, en la separación de la per-
tructlfral también acrecienta la labilidad del aparato cepción respecto de la fantasia, de la cognición . res-
mental y, por lo tanto, debemos esperar fenómenos de pecto del afecto, etcétera.,..
desdiferenciación temporarios (y ocasionalmente dura- - El eguilibrio de estas ~dos funcio IJeL puede versg
deros). A su vez las diferenciaciones en el yo también qutlfr'tido, por ejemplo-;- 12o_r la precocidad de la dife- _
crean condiciones específicas para la adaptación: las [enciación, 12.0reT retardo -relativo de la síntesi~.i:! Cuan..:
formas de adaptación dependen, entre otras cos~ do hablamos de la precocidad del desarrollo ael yo,
de
cm1ñível~rifal y de la nqueza, la extensión y dife- con frecuencia nos referimos a la precocidad de esos
procesos de diferenciación.
renciación del mundo interno. Esta diferenciación den-
tro del yo conduce a una aJ aptación y una síntesis La diferenciación, junto con la síntesis, debe reco-
óptimas solamente si el yo es fuerte y puede disponer nocerse como una importante función del yo. La con-
ferencia de Spitz (1936) sobre diferenciación e integra-
11 :i
l
de ella libremente; no obstante, la diferenciación de-
sempeña un papel independiente entre los procesos
de adaptación. La diferenciacion~e_s contr:arr-estada~P-0.T.
ción es importante a este respecto. Pl_Jg_s_tQ_que-de-al""
guna manera vinculamos la función sintética del yo
una tendencia a un ..'.EiLLndq cerrJ:l.i~ que puede ser con ·1a !H510o {nuestra concepción de esta relación no
expresión o Cle la fUnción sintética (cf. el análisis de es iiñportaille aquí), resulta __Q lausHJ.I~ dar por sBntada.
Nunberg (1930] acerca de la necesidad de causalidad) una relación análogaentre diferenciación y destruc:: :
o bien de una regresión. y¿_¿_e_a aseJa.ps .más tempra- CIBn, en particular desde la~ infer.en_cias que hiz_Q
nas de la rr-rno nizac i6n en el desarrono, º~ a un_senti::;. Freutl (1937) acerca del papel de la agresión libre en
miento de ser uno con el objeto, o a un estaElo narc ~ l_a vida mental. Una vez más, no puedo detenerme en
sista primario (Rada, 1925; H. Deutscb, 1927, y. las reiacioneT bien conocidas o posibles entre esos
OtrosU1cluso esta tendencia re_grnsiva,_ e o_cJB_rta · procesos del desarrollo y los impulsos instintivos.
----~ ~d1ciones, puede estar al servicio de~la adaptación. Ya hemos dicho que los logros adaptativos pueden
Según E. Sharpe (1935), por ejemplo, el pensar en ·· convertirse en perturbaciones de la adaptación. Sabe-
-¡ términos de "ciencia pura" involucra tendencias resti- mos, por ejemplo, que no todas las personas pueden
1 tutivas. Va de suyo que el pensamiento, y en particular tolerar un acatamiento total a las demandas del mun-
el pensamiento causal, implica no solamente síntesis y do externo (por ejemplo, demandas sociales); su fun-
armonización, sino tamibén diferenciación. Nos encon- ción sintética no puede, por así decir, andar a la par
tramos aquí con la coexistencia familiar en biología de de esas demandas. También sabemos qJ.le el sJntQmél..
las nociones de diferenciación e integración (cf. Wer- neurótico es asimismo - un - intento de adap_tadón,
ner; 1929). auñque abnrtiv o-:-Tales contradicciones son aparente-
El desarrollo de esJa_luncL6n_dR...difarn_r;¡dación_en:: mente un concomitante necesario de la evolución
s;uentra-ex-¡3'FesiQIJ..12.SicQÍggt~~i10 sólo en la formación biológica. En relstcl{m con esto, Frel!d_Cl,9~37 L_cita ·a
de las instancias mentales-:-'Smo también en la 12rueba y oeíhe: "~zón se vuelve 1Q.S1!@,~la_benev.olencia,.,.
de realidad, en el juicio, en la extensión Cfe l"'muñdo~de ;formento." Sin duda muchos procesos biológicos, que
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76 77

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tienen en si mismos un propósito producen también hay también regulaciones racionales en niveles supe-
efectos laterales dañinos en el organismo. Los proce- riores e inferiores (conceptos como los de inteligencia,
sos de adaptación, ante todo, sirven a un propósito objetivación, pensamiento causal y relación medios-
deliberado sólo para una cierta gama de situaciones fines son algunas de ellas) . Incluso los distintos as-
ambientales; además implican factores internos auto- pectos de la función sintética tienen grados diversos
limitantes, que pueden o no ser adaptativos. Los or- de significación biológica. Un gran paso en el desa-
ganismos unicelulares librados a sí mismos son final- rrollo humano separa las regulaciones sintéticas primi-
mente destruidos por los productos de su metabolis- tivas que operan en la formación del superyó de aque-
mo. Se recordará que Freud (1920) se refirió a este he- llas realizaciones sintéticas que son nuestras metas en
cho en su discusión sobre el instinto de muerte. A la el tratamiento psicoanalítico. Lo mismo vale también
inversa, las perturbaciones de la adaptación pueden para la función de diferenciación. La tera l2ͪ...-11SÍC~Q.P~
convertirse en logros adaptativos cuando son apropia- ,ualítica P,u ede cambiar las J>ases de ese _orden
damente elaboradas. El desarrollo normal involucra .e!-árquico. inClucienao una_nueva _Qivisj_ón_d_el trahajn_~
conflictos típicos, y con ellos la posibilidad de trastor- or ej~mplo, el yo puede asumir tareas previamente
nos en la adaptación. s Aungue~eLconcepto~d_e~s_alud., ~li~q_as p5x otras insta_ncia~. Much.2.:! .. <lll2ectos de
__.,...~

mental_ t~ g~ necgsariª-mente que permanecer vago, estos ·temas son aún poco claros, y seguirán asi fiasta
Waelder, en una discusión reciente, planteó que no gue ;s e haya comprendioo -.el a esarrollQ de las fun:
puede considerarse a la salud mental como un pro- ciones de la esfera sin confl~ del .yo. Esto vale ar- ..;!
alicto del azar. Una de sus premisas se refiere
estado de preparación tanto para las situaciones am:-
un ª ticularmentg para la psicologia Cle las s1cos1s (para la
'e'§quizofrenia, pero también para las denominadas
bientales en promedio esperables (tipicas) como para psicosis orgánicas) .• Lo que ya sabemos, no obstante,
.los conflictos internos en promedio es pe cable§,. es que la estabilidad y eficacia de una persona son
(típicos.) lll> decisivamente influidas por la coordinación propositiva
erwg~e !:1QSJ eSJ,Jltará fácil aceptar Ja idea de que y por el orden jerárquico de las funciones -en térmi-
las funciones yoicas tienen, además de su coordina~ nos de adaptación, diferenciación y síntesis- dentro
t ión, también un orden jerórquico. del yo, y no sólo por la plasticidad o fuerza del impul-
E. Weiss (1937), por ejemplo~ habla de capas de so instintivo, y por la tolerancia a la tensión, etcétera,
defensa superficiales y profundas, pero ese orden no en cuyos términos suele definirse la fuerza del yo. Es
necesariamente coincide con el orden de las funciones totalmente coherente con estas consideraciones ha- l••
yoicas en términos de su finalidad biológica. Hemos blar de la primacía de la regulación por la inteligencia . .
Aquí cabría una discusión del concepto de finali- /1:
visto, por ejemplo, que el ajuste conjunto, la función i
sintética, debe prevalecer por sobre la regulación ejer- dad, pero no puedo abordarla ahora,
cida por el mundo externo. Veremos más adelante que
5 !Cf. "Psychoanalysls and the Concept of Health'", Jnt. J. Psa., 20: 308-321,
19391.

78 79
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Capítulo 5 27). Al . princi12io nQ existe niQ.gUIJ.P barrera cbn-


ta 10S7tñ1!2L1lsos iñstínlivg.§, __y_.P.or:JóJ'.antQ.1.Qs:ae@~­
INTERNALIZACION, PENSAMIENTO zam1entos-~e::~@:.~~-5-.1iTu~ic;;L<mJ_rn.pµlsiva...s.o.11 . m~$-.sigDf
Y CONDUCTA RACIONAL ':lJ(;.átr'lo[.en_lª-·-'ª-~º-!l9Jilͪ--m~nt.aLque.Jos ..desplazamiep~
J os de . las estimula~~Q.Q~s- ~:x;ter.n;;i,~.. Por esta razón, · las
TuñCToñes--blülógkas del mundo 4interior (y sus rela-
ciones con el medio) son fácilmente trastornadas por
los impulsos instintivos. Esa proximidad deL.m.wJQ.Q
interno a los impulsos irisfiritívos~ ·fló:ob..sta"ñ.te.,...P.óSe.e:.
·también·-un~sigfio-posifivcj ·para. la _ª<ta. Ptªc;:Ló..D._,_J;.L~u~.::...
~- dro--que-· el-anima1--ueñe""dg_Lmundo..externp¿e_ estrn.dla
y e·ñsáricna segl'.iñ que las exigencias de su in.s.t.in!9 se
welvan · más-füértes-omás -aeoiles;-~5-u~:~giitrP~ª-ru!ll~
'en-·é oncórg_?tl]CiaCon __que. ..ténga · hambre, . esté. en-celo,_
---etcéféra;-ciesplazándose hacia aquello.s . el_em.gDtO.LQ!:lg
·estª_rr_~gtig~té1.m~.nt~:J~.laclo)iadós .. con .la, _m;:é,ltific.ª-.9.9.}:!...
...9fZl ,instinto. En el hombre, esta ventaja es contrarres-
tada por la relación equívoca entre impulso instintivo y
utilidad biológica, pero ese mismo hecho realza la sig-
nificación de las regulaciones objetivantes. ¡ ~i

'
En el curso de la evolución, descripta aquí como La utilidad biológica del mundo_ioterno en_la ad_an-
1

un proceso de "internalización" progresiva, surge un ta~ú'n~en la Cliferenciación y en la síntesis, resulta ob?


factor regulador central, habitualmente denominado "el
mundo interno" que está interpolado entre los recep-
tores y los efectores. Estamos familiarizados con él en
los adultos humanos como uno de los factores regu-
ladores del yo. La amplitud del mundo subjetivo, el
¡ via lncluso en una simple ojeada a.J.2. significación
1>i0lógica de los procesos de pensamiento. La percep-
ción, la memoria, la imaginación, el pensamiento y la
acción son en relación con esto los ·factores impor-
aiifüs".' (Sobre la significación biológica de la imagina-
grado de sensibilidad a las experiencias, etcétera, re-
ción;-'veáse K. Bühler, 1930.)~17Q1'd,~9¿E!~rp.g._y_s~
flejan diferencias individuales concernientes a ese fac-
{ ~¡;cion~-~d~~.~...,~~·"h\!:\.-.-P-roc,:esq_ . ae .e sici~ p~~S.if:>n,,
tor. Pero aquí no nos interesa el mundo interno como
tal, sino más bien su papel en las relaciones fundo..: ) ,..
[~u-~, ::~~~,+~· ~ -d.9,~ .e P9?Q§.;... f~~h:_?sf a__ d~ü _ml!DQQ".e?<t_emg~...
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,,.Y.:r.~torr!2.} ~c~D-Y..1:1 d~!111m~L(~asJ_~rYLJ~..rf~cc;19Jla·~..- ~ '
~~n;J?sí~~li%~-~~~ra~ºat[a!¡11a~·-i~a~t5·~~·!i6a~6~~i~~~ /~o
nales objetivas.
Freud (1920) nos ha_se5aJad_o lil importancia de_ La
"barrera contra los estimulas"' que. permit~ la trans- 1 -terp-01aaOS(meaiosJ, c_6=_~e-uñ-~ás93~si~1~9:~!::BC.
}fü§~ fiada el interior del organismo de "sólo_un
-fragmenta- de la intensidad original (del estimulo)"
' - evaloci'órr:-Esta:·-nmraaa respecto dela reahaad para
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dominarla mejor, con la que frecuentemente nos eo; tendremos que dejar de lado mucho de lo que sabe-
Cónfüíii_n)ó_s:'...n.o.. ~~j~éñtiC'ci·~3-1a- -"ád~ú5taCión - xegresi~
va: (en __ un . sentido geñéficorqüe \íá'' hem6s oonside!~=--·
·do. El desarrollo-- -dé " 1a:- cóhciencia .. no · tóiñdde·-¡x~_r_
mos sobre el pensamiento -por ejemplo, el hecho de
que es energetizado por libido desexuallzada, su con-
jeturada relación con el instinto de muerte , sLi parJel·
completo -·cari ·er desáfróllo ·del mundo... interno: Freúd como colaborador (racionalización) u oponente del
subr~yQ,J9 );igl)ifkáCión social de la conciencia._Quizá-- ello, su dependencia respecto de las condiciones ca-
·w :-stern (1914) "ésté en lo cierto cuando sostiene que técticas, su facilitación o inhibición por el superyó y
la conciencia surge como expresión de conflictos; por los procesos impulsivos y afectivos, etcétera-.
(también es oportuno el comentario de Anna Freud Esperamos que el psicoanálisis de las psicosis nos a-
[1936, pág. 179] de que el peligro instintivo hace in- yude a cerrar la brecha entre todos estos factores y lo
teligente al ser humano). que consideraremos aquí.
El mundo del pensamiento y el mundo de la per- Freud afirma que el yo, mediante la interpolación de
cepción -ambos se cuentan entre los factores regula- procesos de pensamiento, logra una demora de la
dores yoicos y son elementos de ese proceso de descarga motriz. Este proceso forma parte de una ya
adaptación que consiste en una retirada con el pro- examinada evolución general, a saber: cuanto más di-
pósito de dominio- no necesitan coincidir siempre. ferenciado es un organismo, más independiente se
La percepción y la imaginación nos orientan por medio vuelve de la estimulación ambiental inmediata. Freud
de imágenes espacio-temporales. El pensamiento nos también describe el pensamiento como una acción ex-
libera de la situación perceptual inmediata (desde lue- perimental que emplea pequeñas cantidades de ener-
go, la memoria y la imaginación son sus precursoras gía, y de ese modo dilucida tanto su función biológica
en este aspecto), y su forma superior -en las ciencias como su relación con la acción. Parece que, en los or-
exactas- hace lo posible por excluir de su ámbito to- ganismos superiores, la actividad de ensayo es cre-
das las imágenes y cualidades. El psicoanálisis fue la cientemente desplazada al interior del organismo, y ya
primera psicología que realizó un intento serio de re- ¡ no aparece en la forma de una acción motriz dirigida al
ducción de las cualidades conscientes. No obstante,
en muchas situaciones las imágenes desempeñan un
papel regulador en la acción humana. Esos dos mun-
dos tienen una relación específica con la acción: no
sólo el pensamiento implica una tendencia a la acción,
'1
mundo externo. Con este avance en la evolución, la
inteligencia humana alcanzó ese elevado punto que le
permite al hombre (cuya dotación somática no es por
cierto de ningún modo sobresaliente) su superioridad
con respecto al ambiente.
también la imagen implica una tendencia aunque sea La inteligencia abarca . una eno1:rne.,extensión~y_dif_e~ -.:: :-
primitiva a la acción (cf. Schilder, 1924). reñ"Crn.'Cfó1ítle 'jfüsiblITaaaes-·a{treaéciÓn";··:y-·50ffiete 'las~~
Consideremos ahora más detalladamente la relación
de la función de pensamiento representante principal
del proceso de internalización, con las tareas de adap- ~~;~0~~i~~~~y~;:-~~~~~~~~~~~¿f:!1;~;~~~~~4-()
tación, síntesis y diferenciación. En relación con esto -~1er:i;p~l ,; J~ .s:_r:_~~f19p...Y-empleo..de_re1aci~IH~i...g,o.trg_mit.,.
-mos y fmes, y particularmente la reflexión del pensa-
..,..,, a ,,..,,. _ _ _ ,_ _ _ ... _ , _ _ ....,.,,,..,.,,,.,,....... ...
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82 83

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coanálisis ha empleado ampliamente de este argumen-
to en su propio campo y en mi opinión, también debe-

1
. .:Jntelecttr·có'fñ'pfende e inventa, y quizás su función __ mos adoptarlo en éste. Además, no nos concierne
C//. . .V:Consista~más'"err' plantear ·· · que ' eri - resolver.:. Problerñas~-- aquí el problema filogenético -el de si la inteligencia
. -J!?elacroix;-193~_;@§@_~.~~~J. ~iiGíJd~vídÜq- .h~..Q~""(lcept~ surgió o no de la adaptación- sino el hecho de que,
__µn_h~~h9....!ill.SQIT.ÍQA.E?~ ....o.Jp ..cambiará .mediante _su .in-:;':' una vez que existe, sirve a la adaptación. En cualquier
tervención (adaptación aloplástica); trata de controla~ y caso, la aparición de la inteligencia es un paso de-
'~gobernar elsiif.?._dér·_::r~petitivo-ae · IOs insüntog-:-y -de los r: cisivo en el desarrollo de la conducta propositiva. Las
~ifopÚI5oslñsfiñtívos;~ crea-=ñeceslgi}aes· :.derivadas~~ éoü~­ etapas de este desarrollo -<lice K. Bühler (1930)-
\liefferñeaiosenflñe.5--=Y°.'ffií~i:e·li..medios_~ No siemprl son instinto, hábito, inteligencia. Aun nuestra presen-
podeiños~s-eparaTlas." diversas funciones ael intelecto tación esquemática muestra que la inteligencia
(comprensión, juicio, razonamiento, etcétera), aunque efectúa, en parte, tareas que en estadios anteriores se
más adelante diremos algo al respecto; tampoco pode- encaraban por otros medios y, en parte introduce fun-
mos examinar su desarrollo, su relación con la per- ciones nuevas. Esta articulación de las formas con-
cepción (como en la prueba de realidad), con el len- ductales en etapas no implica líneas divisorias ta-
guaje, etcétera. jantes: incluso las acciones instintivas presentan cam-
Es indudable que la totalidad de esta amplia área bios adaptativos y no son absolutamente rigidas.
de funciones pertenece al yo. No obstante, vacilarla en McDougall (1933) sostiene que todas las conductas y
equipararla con él (como algunos lo hacen). La inteli- procesos mentales son al mismo tiempo instintivos e
gencia tiene diversas definiciones. Según W. Stern, inteligentes. Sin embargo, subsiste el hecho de la
consiste en "la capacidad general para satisfacer exi- mayor plasticidad de la inteligencia y su superioridad
gencias nuevas mediante el empleo deliberado del en el dominio de nuevas situaciones, a pesar de algu-
pensamiento"; otros autores subrayan también su fun- nas posibles reservas.
ción biológica y su carácter adaptativo. Sin embargo, Ciertas escuelas filosóficas también atribuyen un
seria un grave error dar por supuesto que la adaptabi- papel importante a la función biológica del pensamien-
lidad de una persona es proporcional a su inteligencia to y a su relación con la acción, facilitadora de la
(cf. Hermann, [1920], quien ha realizado numerosos a- adaptación, pero a su manera de ver la relación entre
1 portes valiosos a la teoria psicoanalitica de los proce- el conocimiento "verdadero" y su valor biológico es
sos de pensamiento). Otros han sostenido que tales distinta de la que presentamos aquí. El pragmatismo,
1
consideraciones biológicas no explican la naturaleza por ejemplo, no da por sentado que la concordancia
de la inteligencia sino sólo el uso que de ella se hace. con la realidad sea el criterio de la validez de ciertas
1
Este punto de vista, a su vez, ha sido rebatido por el proposiciones, ni que el pensamiento válido sea la
argumento de que la investigación de la función puede base de acciones favorables para la supervivencia, sino
'\ enriquecer nuestra comprensión de la estructura
-veáse por ejemplo Claparede (1924)-. El psi-
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que, en cierto sentido, sostiene lo contrario: "el hom-
bre tiene éxito cuando sigue en su acción la verdad

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reconocida porque en un principio esa 'verdad' se ori- Permltaseme una digresión acerca de la naturaleza
ginó en el éxito de su acción", dice Simmel (1922) en del pensamiento en la situación psicoanalítica, en la
uno de sus primeros estudios. De ese modo deriva la cual el objeto predominante del pensamiento es el su-
verdad y la falsedad -y el concepto de verdad en jeto mismo. Puesto que el sujeto es siempre el medio
general- de la función adaptativa del pensamiento. para la acción, incluso cuando se convierte en objeto
Esta perspectiva por cierto le plantea un problema a la de la acción, el pensamiento presta básicamente el
epistemología biológica, pero es sólo periférica en re- mismo servicio en la situación psicoanalítica que
lación con nuestros problemas, a los que volvemos a cuando está dirigido al mundo externo. El trabajo psi-
continuación. coanalítico demuestra que la comprensión de la propia
Como regla, en el curso del psicoanálisis las fun- conducta depende de la asimilación de tendencias in-
ciones de la inteligencia aparecen bajo una luz dife- conscientes (del yo y del ello). Nunberg (1937) ha de-
rente de la de este intento de aislarlas. En general no mostrado convincentemente que la función sintética
tenemos razones para separar la inteligencia de la red del yo dirige estos procesos de asimilación. Típica-
de relaciones de la vida individual. Consideramos que mente, las defensas no sólo mantienen los pensamien-
las vicisitudes tanto típicas como individuales de los tos, imágenes e impulsos instintivos fuera de la con-
impulsos instintivos son potencial y límite del conoci- ciencia, sino que también impiden su asimilación por
miento; vemos las realizaciones intelectuales tanto medio del pensamiento. LCuando 1<2_~~Pí.9<::'?.S.0..S. .tj~f~f!Si­
como instrumentos para la solución de conflictos co- vos se desmoronan, los élem·¡füfüs mg11tªl_es_de.fo.odf·
mo para la racionalización, y las consideramos en rela- --·dos-y-algulias·- ae s.!:!..S.-~Qiie~J9ñ~~_:.¡)_asan._ a....ser__sus..
ción con las exigencias del mundo externo y del su- cepfi5fes-oerecüeiCfo y reconstrucciQQ.,_.L~sJnter.preta-
peryó, y, desde luego, en su iti1eracción con otras - ciones--no· sólo ayudan: <i':rééiií'.>.er.ar:=eLmaterial-enterra-:>
funciones del yo. El análisis de las inhibiciones, neu- ¡ ·--do, síño que...fambién deben establecer_!:_~laci_~:mes ~
rosis, y en particular de las psicosis, nos ha familiari- sales correffüS::::::e~...m~si~_!~ ca4s.ªs,.J a ..am12.li@.de J.~
zado con los diferentes grados de trastorno en las di- · inflaefü:ia y la eficacia de_~S.Q..s_exp.erienc@s en rela..ción
versas funciones de la inteligencia, y aunque los dete- con·-otms·-elemenfos:-·s'úbrayo esto aqui porque el es-
rioros severos sólo aparecen en la psicosis, las formas ·. tudioleorieo·de··1a-· interpretación a menudo se limita a
.. más suaves, en su mayoría temporarias y reversibles, los casos que tienen que ver con recuerdos emer-
son frecuentes en otras enfermedades mentales. Cada gentes o con las correspondientes reconstrucciones .
una de las funciones mencionadas puede ser pertur- Pero para la teoría de la interpretación son más im-
bada: el control selectivo, la perspectiva temporal, la portantes los ejemplos en los cuales se establecen las
prueba de realidad, la objetivación, la abstracción, la conexiones causales de los elementos y los criterios
capacidad para posponer (Starcke, 1935), etcétera. Al ~ ..
de esas conexiones. No podemos suponer que los
i .. modos en que los niños vinculan sus experiencias,
trastorno de cada una de estas funciones le corres-
ponde un fracaso específico en la adaptación. que más tarde se hacen conscientes en el curso del
psicoanálisis, podrían satisfacer los requerimientos del

86 87

j
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yo maduro, para no hablar de los requerimientos de trata del sujeto que vive la experiencia. Hay autoen-
un juicio agudizado por los recursos intelectuales del gaños típicos e individuales. Todo autoengaño se
psicoanálisis. Esto vale en general, y no sólo para los acompaña también por un juicio errado acerca del
casos de defensa por aislamiento. En psicoanálisis, la mundo externo . El psicoanálisis ha sistematizado y
mera reproducción de recuerdos puede, en conse- puede remediar esos autoengaños. Por cierto, una
cuencia, corregir sólo parcialmente la falta de co- gran parte del psicoanálisis puede describirse como
nexión o la conexión inadecuada de elementos.1 Aquí una teorla de los autoengaños y de los juicios
entra en juego un proceso adicional que puede ser erróneos acerca del mundo externo. En el curso del
descripto como un proceso científico que descubre (y proceso psicoanalítico uno aprende a enfrentar los
no redescubre), de acuerdo con las reglas generales propios contenidos mentales como objetos de expe-
del pensamiento científico, las relaciones correctas de riencia y pensamiento, y a verlos como partes de una
los elementos entre sí. Aquí la teoría de Ja interpreta- red causal. De ahi que el psicoanálisis sea el desarro-
ción se acerca a la teoría de las conexiones mentales y llo más elevado del pensamiento dirigido hacia la vida
en particular a la distinción entre conexiones signifi- interior, en tanto corrige y regula la adaptación y el
cativas o de sentido 2 y conexiones causales (com- ajuste conjunto (con todas las consecuencias bio-
párense con Hartmann, 1927). Desde luego que no lógicamente significativas que ello implica para el indi-
estoy de acuerdo con la idea frecuentemente expresa- viduo).
da de que el inconsciente básicamente "lo sabe todo"
y de que la tarea se limita a hacer consciente ese co- Estamos ahora en la senda que conduce de la rela-
nocimiento mediante el levantamiento de la defensa. ción general existente entre pensamiento y adaptación
:
Las amnesias infantiles y el hecho de que las per- al problema de la acción racional, y seguiremos en ella
sonas olviden las experiencias de su psicoanálisis, por un momento. Mi presentación, necesariamente es-
una vez completado, demuestran ampliamente que quemática, resultará muy incompleta frente a la magni-
también la gente sana tiende a ocultarse a sí misma, tud de los problemas que encontramos aquí.3 . En psi-
su vida mental. Sabemos que esto puede, aunque no coanálisis con frecuencia hablamos acerca de la con-
necesariamente deba, convertirse en una fuente de ducta racional: como contrastante con la conducta
trastorno. El autoengaño puede deberse al mal funcio- neurótica, como vara para medir la normalidad, como
namiento de la autopercepción o el pensamiento. En 1 meta de los esfuerzos terapéuticos, como guia en la
general utilizamos el término autoengaño sólo cuando educación, etcétera.
el sí-mismo [self] se ha convertido en el objeto de la En la medida en que también utilizamos la conducta
intención de conocer, pero no cuando simplemente se adaptada como meta y como vara de medición, su rela-
ción con la acción racional nos resulta importante.
1 [Una discusión más detallada, puede verse en ''Technical lmplicatlons of Ego
Psychology", Psa. Quart., 20: 31-43, 1951].
2 ["Conexiones significativas" (meaning connectlons) traduce uerstéindllche 3 [Un análisis más minucioso se encontrará en "On RaHonal and lrratlonal Ac-
Zusammenhéinge , en el sentido de la uerstehende Psycho/ogle de Dilthey, tion", Psychoanalysls and the Social Sciences, 1: 359-392, Nueva York, ln-
ternational Universities Press, 194 7].
Jaspers y Spranger. Nota del traductor al inglés. T].

88 89

~1~M4J....t;!}t;W1fafu!il,fl$,ll1:'5t@i\i113!1/k4lfo P-.S\" 'ohflÍ' ' é~;7, lffrtWUWN<SfoJ'htJ' ... ,., , lit;.:"' f,'?'.t.; '1~~.... --·~·····~ · ,.
) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ) )

rresponde a lo que ocurre); segundo, que la traduc-


Acabamos de hablar acerca de la función biológica ción de estos pensamientos a la acción social con-
del pensamiento, y damos por sentado que es necesa- duce a la conducta adaptada. Es claro que el segundo
rio conocer, asimilar e influir en la realidad con finali- significado posee la mayor y más inmediata significa-
dades deliberadas. No compartimos el malestar de ción biológica. Asi, para juzgar si una acción es sin-
nuestro tiempo, caracterizado por el miedo a que un tónica con la realidad o no, no basta sólo el criterio
exceso de inteligencia y conocimientos empobrecerá y de que se base en una buena comprensión de la reali-
desnaturalizará las relaciones del hombre con el mun- dad. Esa manera estrecha de considerar la expresión
do. Para nosotros esto es un autoengaño: ningún pe- "sintónico con la realidad" subestimarla el papel cen ·
ríodo histórico ha padecido un exceso perjudicial de !1 ' tral y especial de la acción y sobrestimarla la importan-
conocimientos o inteligencia. No tenemos nada que 1 cia de la comprensión. Una acción basada en una
ver con quienes lamentan que la mente sea el "ad- \\ ' buena comprensión puede tener consecuencias socia-
versario del alma" (Klages, 1929). El desarrollo de la .\ les que de ningún modo "favorezcan la supervivencia" .
civilización siempre ha sido acompañado por un coro En tal sentido existen incontables ejemplos econó-
de voces que expresan el temor de que la vida sufra micos y sociales. Los progresos de la ciencia -par-
por una exuberancia de inteligencia, y en nuestra épo- ticularmente en áreas relacionadas con problemas de
ca esas voces son particularmente agresivas. personaliqad- con frecuencia producen primero una
Hago estas observaciones para evitar malos enten- desorientación que lleva algún tiempo superar. El des-
1
11
didos acerca del examen que a continuación se ef ec-
tuará sobre la relación entre acción racional, adapta-
tino de las verdades descubiertas prematuramente, por
as! decir, es bien conocido por todos nosotros; les
11
ción y síntesis. Debemos admitir que el conocimiento, ocurre lo mismo que a las explicaciones sexuales pro-
\ si se lo considera en el contexto biológico del proble- porcionadas antes de tiempo (véase Freud, 1937). Pe-
ma de la adaptación, no puede ser una meta en y por ro mientras que incluso esas explicaciones olvidadas
sí mismo. El conocimiento de la realidad debe estar pueden tener un efecto positivo en ,la adaptación del
subordinado a la adaptación a la realidad, así como individuo, su contrapartida histórica-a menudo ha pre-
subordinamos la adaptación al ajuste conjunto. El co- sentado un aspecto menos benigno. Aquí podriamos
nocimiento de la realidad no puede simplemente equi- incluso hablar de una antitesis entre la adaptación del
pararse con la adaptación a la realidad; su relación individuo y la de la especie.
tiene que ser examinada. No se desprende de la rela- El conocimiento está ligado a la existencia y el lu-
ción ya considerada entre pensamiento y ambiente que gar. Laforgue (1937) habla de una "relatividad de la
la racionalidad máxima sea también adaptación y ar- realidad", con lo cual se refiere no sólo a la dependen-
monización óptimas. Cuando decimos que un pensa- cia real del pensamiento individual y colectivo respecto
miento o un sistema de .pensamientos es "sintónico del desarrollo del yo, sino también a la finalidad bio-
con la realidad", tenemos en mente uno de dos signi- lógica de esta coordinación. Sin embargo, si conside-
1 ,\
ficados diferentes: primero, que el contenido teórico
de esos pensamientos es verdadero (es decir, que co-
ramos las diversas formas de pensamiento y · concep-

1\ 91
\
90

-~·l'-'1fü .~ ~
····- ...,,.. ..
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clones del mundo como pasos ·consecutivos de un modo tal que lo .que podria denominarse un egoismo
proceso de adaptación, ya estamos atribuyendo cierta racional es aceptado sin disputa como la actitud hu-
"objetividad" a esa realidad a la que se adaptan indivi- mana básica; en términos más generales, siempre que
cualquier meta se "da por supuesta" se pierde de vista
duos y pueblos. su carácter de meta. Nosotros, por el contrario, desta-
La palabra "racional" tiene muchos significados,
pero sólo examinaremos aquellos aspectos de la ac- camos la complejidad de las necesidades y exigencias
humanas, y la amplia gama de metas que debe acep-
ción racional directamente pertinentes a nuestro pro- tarse como normal. Asi, en lo que llamariamos la con-
blema. La acción racional tiene metas y medios. Eff ducta racional, las metas -esos puntos de acción
este punto nos interesan particularmente los dos tipos orientadores y de inflexión- se aceptan como dadas y
de acción que Max Weber (1921) ha diferenciado
la cuestión consiste exclusivamente en saber cuáles
como "racional con arreglo a fines" y "racional con a- son los medios adecuados para alcanzarlas. Cuando
rreglo a valores". Según Weber, "la acción de un hom- hablamos de "metas razonables" entendemos por ello
bre es racional con arreglo a fines si él considera los algo por completo distinto de lo que aquí llamamos
fines, los medios y los efectos laterales, y coteja racio- "metas racionales". Si siguiéramos en esta línea de
nalmente medios y fines, fines y efectos laterales, y pensamiento, ella nos conduciría al problema de los
también diversos fines posibles entre si". Si un hom- valores. No obstante, lo que nos interesa es que,
bre actúa sobre la base de convicciones éticas, estéti- mientras que la acción ra.cional as! definida puede,
cas, religiosas, sin detenerse en las consecuencias dentro de ciertos límites, servir como patrón de medi-
previsibles, dicha acción es puramente racional con a- da, obviamente nos dice muy poco acerca de la condi-
rreglo a valores: "La acción racional con arreglo a va- ción mental general de una persona, puesto que juzga
lores (en nuestros términos) es siempre una acción la acción sólo en los términos de la relación entre me-
que armoniza con los 'mandamientos' o 'exigencias' dios y metas. ,
que el actor cree que tiene que obedecer". La distin- También tenemos que admitir que el ámbito de las
ción que realiza Weber es obviamente análoga a la acciones estrictamente racionales es bastante más es-
bien conocida entre acción al servicio del yo y acción trecho de lo que algunos de nosotros esperaríamos:
al servicio del superyó. Pero permítaseme añadir que dirigimos nuestras acciones anticipando secuencias
éste no es un contraste absoluto: el yo puede recoger de acontecimientos, pero en áreas esenciales de la
y sancionar las exigencias del superyó. ' vida sólo poquisimas veces estamos en condiciones
Las metas de la acción no son racionales en el sen- de pronosticar con certeza científica. Es cierto que a
tido habitual a menos que sean metas parciales en un menudo la ciencia no puede siquiera decirnos cuáles
1
i complejo más amplio de medios y objetivos. Es decir son "los mejores medios técnicos" para alcanzar una
que sólo la elección de medios apropiados para una meta. Entre tanto, la acción -por lo menos en
!¡ meta dada puede considerarse racional. Este hecho parte- sigue siendo objeto de decisión irracional;
con frecuencia se pasa por alto, por ejemplo, cuando esto significa que (incluso si no prestamos atención
1
1
la perspectiva se reduce a los intereses del yo, de
:
1

92 93

~~W J~®E4fJiMIM®lWlWZ!2RifüitM.*•\QMM'!dfi!b:Atwa· fü1-{~1-i-'N~iV,~·~,i.11f'1h· -7''~·,


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en absoluto a la acción afectiva) el hombre es condu- el lugar de todas las otras funciones mentales. La ima-
cido no sólo por sus motivos racionales, sino también gen se vuelve mucho más humana si pensamos que la
por hábitos, principios transmitidos, proposiciones inteligencia organiza a todas las otras funciones, y no
evidentes arraigadas en tradiciones, etcétera. A pesar que ocupa el lugar de las mismas. En cierto nivel de
de la gran importancia biológica que atribuimos a la desarrollo, la inteligencia se percata de su propio pa-
inteligencia, no podemos negar que esta otra senda pel como una función entre otras, centra su propia ac-
es con frecuencia igualmente exitosa. El libro de La- tividad en una perpectiva correcta entre las otras ten- ·
forgue (1937) contiene consideraciones análogas, las ciencias mentales (y por tanto supera el prejuicio racio-
cuales demuestran que, en los logros adaptativos in- nalista que confunde el valor atribuido a la conducta ·
dividuales, el papel de las fúnciones racionales alta- racional con la efectividad real de esa conducta).
mente diferenciadas no es general ni absoluto. Sólo después que esa percatación ha sido puesta a
El hecho de no reconocer el papel limitado de la in- disposición de la acción, la inteligencia entra al servi-
teligencia en la personalidad total ocasionalmente ha cio de las más elevadas funciones sintéticas y diferen-
llevado a una descripción del hombre totalmente ra- ciadoras del yo. No obstante, esta forma de slntesis
cional (en el sentido estrecho que acabamos de definir) no es conceptualmente idéntica a lo que comúnmente
como el ideal, el paradigma de la salud. Ese ideal re- se denomina "racional". Esta inclusión de otras fun-
cuerda las concepciones caricaturizadas de la salud ciones mentales en el plan de pensamiento y acción
mental que encontramos en nuestros pacientes en el del yo es un ejemplo de su función anticipatoria ge-
curso del análisis. Pueste> Q¡Ue te>clas las f~rmas relati- neral, que involucra el conocimiento tanto de las rela-
vamente estables de reacción que llamamos cualidades ciones del hombre con su ambiente como de su vida
del carácter incluyen elementos irracionales -por interior. Antes del psicoanálisis, no era posible com-
completo aparte de las decisiones acerca de los me- prender el funcionamiento de la inteligencia en forma
1 dios y metas que puedan implicar-, este ideal del pura en este nivel, y podríamos decir que la evolución
\ hombre racional es el de "un hombre sin cualidades" de la inteligencia halló en el psicoanálisis por primera
(si se me permite utilizar el título de una bien conocida vez los medios para abordar adecuadamente esta tarea.
novela [Musil, 1930, 1932] con un sentido diferente). Los enfoques prepsicoanal!ticos sobre la "racionali-
La experiencia demuestra que el hombre sano y el dad" tenlan el defecto básico (biológico y social) de
:,¡ hombre analizado son totalmente distintos de ese que sólo toman en cuenta los intereses yoicos cons-
1
"ideal". Si tenemos presente lo que hemos dicho so- cientes. Las "racionalizaciones" en este sentido (sen-
1

.,
bre síntesis y orden jerárquico, llegamos a un cuadro tido que difiere del significado psicoanalítico del térmi-
,'¡: muy diferente: el papel óptimo del pensamiento en tér- no), son en muchos aspectos menos adecuadas que
minos de metas y medios en la adaptación es determi- las acciones adaptativas no racionales "encauzadas"
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nado por la madurez, la fuerza y la estructura del yo. que, hasta cierto punto garantizan el equilibrio de la
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¿Por qué, entonces, está este cuadro tan distorsio- persona total. La historia de nuestro tiempo ofrece
nado? Porque en él una actitud particular ha ocupado muchos ejemplos que sustentan esta relación. En rea-
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ambiental sobre el yo, son interrogantes en los que


\idad el psicoanálisis hace posible una slntesis y un aqul no nos detendremos. R. Waelder (1934a) ha su-
desarrollo ulterior de formas de adaptación; no puedo gerido que el progreso aloplástico de nuestra civiliza-
discutir aquí hasta qué grado la sociedad está o no ción ha sido tan grande que ahora tiene que ser equi-
preparada para utilizar este instrumento. librado por cambios autoplásticos, y el psicoanálisis
El funcionamiento de la inteligencia en este nivel puede contribuir a producir esos cambios que adap-
puede tener dos tipos de efectos: conducir a un mejor tarlan al hombre a su nuevo ambiente. ·
dominio del ambiente (por ejemplo tomando en cuenta Nuestras consideraciones nos han obligado a am-
la naturaleza de otras personas, lo que involucra un pliar el concepto de "radonalidad", de modo que se
principio de objetivación) y, lo que es particularmente convierta en equivalente de la función organizadora.
importante, conducir a un mejor control de la propia Este concepto más amplio de conducta racional es un
persona. El desarrollo histórico ha privilegiado como patrón de medida de la conducta propositiva biológica
metas a veces a uno y a veces a otro de estos tipos de y social mucho mejor que el concepto más estrecho
efectos. En el presente muchos concordarán en que la que discutimos antes. Creo que la célebre proposición
segunda de esas tareas ha sido descuidada durante de Freud, "donde estaba el ello, el yo debe estar", con
mucho tiempo. Karl Mannheim (1935) ha investigado frecuencia ha sido mal entendida. No significa que al-
las influencias recíprocas de la racionalidad de la es- guna vez haya habido, o que pudiera haber, un hom-
tructura social y la racionalidad de las acciones del in- bre puramente racional; implica solament~ una tenden-
dividuo: su excelente libro merece la atención del psi- cia cultural-histórica y una meta terapéutica. No hay
coanalista. Mannheim proporciona una demostración ningún peligro de que el ello alguna vez pueda ser
magistral de que la industrialización conduce por una "drenado" o "secado", como tampoco de que todas
parte, a una "racionalización" creciente, y por la otra, las funciones del yo se reduzcan a las intelectuales.
a través de la "masificación", a toda la irracionalidad Al hablar de una "primacla de la inteligencia" que-
implícita en la psicología de las masas. Podría conje- remos decir "una primacla de la regulación por la inte-
turarse que el surgimiento del psicoanálisis en este ligencia", lo que significa que la regulación por la in-
preciso punto de la historia está vinculado con esos teligencia ocupa el primer lugar entre los factores re-
desarrollos, pero aquí no podernos detenernos más en guladores del yo, pero no que todas las otras fun-
el examen de esos vínculos . Aparentemente, en cier- ciones mentales puedan o deban ser reemplazadas por
tos puntos de la historia el yo ya no puede manejar ella.
con éxito su ambiente, en particular no puede manejar Freud (1932), después de haber expresado su es-
con éxito lo que él mismo ha creado: los medios y peranza de que eventualmente la inteligencia gober-
metas de la vida pierden su relación ordenada, y en- narla la vida mental del hombre, agregó: "La naturaleza
tonces el yo intenta cumplir su función organizadora misma de la razón es una garantla de que no dejará de
acrecentando su comprensión del mundo interno . conceder a las emociones humanas, y a todo lo deter-
Cuando esta condición es expresión de una debilidad minado por ellas, la posición a la que tienen derecho"
colectiva del yo y cuándo se debe a una sobrecarga
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(pág. 234). Freud emplea las palabras razón, inteligen- dad de las metas; por la otra, la razón puede capitular
cia, espiritu cientifico, como sinónimos en este con- ante la irracionalidad. Este último, en y por si mismo,
texto. Pero quizá podríamos reservar la prioridad del es el peligro mayor, aunque no para el psicoanalista.
término razón, en el sentido en que Freud lo emplea La importancia de la racionalidad en diversos sistemas
aqui, para la función organizadora que hemos estado de Weltanschauung debe ser tenida en cuenta. Este
discutiendo, con el fin de diferenciarla de la "com- tema que he abordado extensamente en otra parte
prensión del significado", del pensamiento causal, et- (1933), no será examinado aqui.
cétera. Para volver a nuestro problema original: el conoci-
Es crucial que el yo pueda utilizar regulaciones ra- miento recorre un largo camino al servicio de la adap-
cionales, al tiempo que toma en cuenta la irracionali- tación a la realidad, pero no llega hasta el final; cuan-
dad de otras realizaciones mentales. El plan racional to mayor sea el conocimiento que incluya la compren-
1~ debe incluir lo irracional como un hecho. (Aunque en sión de su propia función en la estructura total de la
I' este punto estamos oponiendo lo racional y lo irra- personalidad y en las relaciones con el ambiente, más
1!\ cional, nos percatamos de que esta antitesis es relati- puede éste servir a la adaptación. Un concepto afín al
.1\ va.) El pensamiento antropomórfico e irracional puede de "función organizadora superior de la inteligencia",
ser fructifero incluso en el ámbito del pensamiento al que ha llegado el psicoanálisis, es aparentemente
11\' cientlfico; contrariamente, la necesidad de racionalidad fundamental asimismo en el pensamiento sociológico
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puede ser un sintoma, o una defensa, en casos pa- actual. Me refiero primordialmente al libro de Karl
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tológicos. (De esto -como se sabe- puede también Mannheim que he recomendado a la atención del lec-
tratarse de una vuelta forzq,da hacia la realidad.) Asi tor (cf. sus comentarios acerca del "pe11samiento de
llegamos a comprender que la tendencia del psi- interdependencia").
coanálisis a echar luz sobre los problemas a iluminar-
los relativiza necesariamente la doctrina racionalista
del Iluminismo.
Incluso una aproximación rápida puede mostrar que
los fundamentos del psicoanálisis como procedimiento
terapéutico implican la consideración de la relación
entre elementos racionales y elementos irracionales.
Una teoria que toma un aspecto de la racionalidad
y lo relativiza en relación con lo irracional, con la fina-
lidad de atribuir a otro de sus aspectos el papel domi-
nante en la vida mental, supone dos peligros princi-
pales: por una parte, la racionalidad del saber puede
conducir a desatender la importancia de lo irracional, y
también a una falta de reconocimiento de la irracionali-

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individual, que diferenciarlos los unos de los otros.


Capítulo 6 Sabemos mucho acerca de la dependencia de la vo-
luntad con respecto a las necesidades, pero en cam-
ALGUNAS FUNCIONES INTEGRADORAS DEL YO bio sabemos poco sobre su significación psicológka
específica · independiente, si bien reconocemos que
está gobernada por el mundo exterior en mayor medi-
da de la que lo están Jos impulsos instintivos . . Podría
conjeturarse (en alguna oportunidad Federn lo ha he-
cho) que la psicología de los procesos volitivos está
destinada a desempeñar un papel en la futura psico-
logía psicoanalítica del yo.
La gama completa de los factorés sintéticos no se
conoce todavía: algunos de ellos pertenecen al super-
yó, la mayoría al yo, y algunos de estos últimos, par-
cialmente, a las funciones reguladoras libres de con-
flicto . Comprendemos algunos de los factores sintéti-
cos inconscientes, pero sabemos muy poco acerca de
los preconscientes y de los conscientes. Las jerar-
quías de valores por cierto pertenecen a este contexto
Volvamos ahora a la discusión de los principios y su papel es análogo al que desempeñan la lógica, la
reguladores del yo , que iniciamos con nuestra des- serie de los números, etcétera, en el pensamiento ra-
cripción del pensamiento y la acción racional. En este cional, en tanto pueden coordinar tareas y medios de
punto tendríamos que poder decir algo acerca de esos solución. (El otro papel que desempeiian, que puede
1
1
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factores reguladores que están vinculados con los in- resultar de la presencia de un superyó excesivamente
tereses del yol y con la voluntad . No obstante el psi- severo , nos es tan conocido que no r~sulta necesario
coanálisis, interesado como está en la regulación por examinarlo aquí.) No debemos subestimar. la importan-
los impulsos instintivos y el pensamiento, ha perdido cia de estas jerarquías de valores entre las jerarquías
de vista la regulación por la voluntad. Además, para el socialmente determinadas con las que el ·niño debe ar-
psicoanálisis era más importante considerar a los im- \ monizar, y cuya aceptación lo convierte en parte de
pulsos instintivos y a los procesos de la voluntad co- [. "un mundo en el que los hombres han puesto una ley
mo vinculados entre sí en el contexto del desarrollo t
f, por encima de sí mismos", como dice S. Bornstein-
Windholz (1937) en un excelente artículo. El niño, al
1 [Un tratamiento más detallado de los intereses del yo puede leerse en "Com- aceptar esos valores, puede ·halla~_JJIL..m.o.dO.:::
.. liaecuaaó~
ments on the Psychoanalytlc Theory of the Ego", The Psychoanalytlc de-m~!f_~já.r5GSTrñQiili.:us_li:6Idfr1aieS--y-agr.e_sivos, y ·d!}~
Study of the Child, 5: 74-96, Nueva York, Intemational Universities Press , es(:f ·modo su aceptación pued!._ equipararse aun-fogro \

',.
1950, y "On Rational and lrralional Action", Psychoanalysis and the Social
Sciences, 1: 359-392, Nueva York, lntemational Universlties Press, 1947]. (--------
101
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de tipo narcisista o neurótico-compulsiva, etcétera.


en términos de síntesi~ Pero, desde luego, no todos Algunas de tales jerarquias de valores pueden ser di-
1os-é1emeñtosde la jerarquía social de valores se pres- rectamente hostiles, otras neutrales respecto de la so-
tarán por igual para este uso. La naturaleza supraindi- ciedad, y las habrá que incluyan factores sociales de la
vidual de tales sistemas de valores e ideales facilita la mayor importancia, como, por ejemplo, la valoración
cooperación con otras personas y de ese modo tam- del amor al prójimo. Freud (1926a) comentó: . "Dadas
bién la adaptación . Los sistemas sociales de valores las disposiciones de nuestros impulsos y nuestro am-
son como cualquier otra convención (en el más amplio biente, el amor al prójimo debe considerarse tan indis-
sentido de la palabra): aunque a menudo obstaculizan pensable para la supervivencia de la humanidad como
la adaptación, en ciertas condiciones también pueden lo es la tecnología." Así, la adopción de jerarquías de
facilitarla. Freud (1921), cuando examina la significa- valores éticos puede servir a una tarea de síntesis y ser
ción social de la formación de ideales, señala la crista- (aunque no necesariamente) útil para la adaptación del
lización de algunas de esas metas que determinan la individuo. La utilidad de estas jerarquías nos impre-
dirección de la acción racional. (También en este caso sionará más si tomamos en cuenta su papel en el
es pertinente la distinción que realiza Max Weber en- mantenimiento de la sociedad (o de ciertas clases de
tre acción racional con arreglo a fines y acción racional sociedad). Me he referido brevemente a la difícil cues-
con arreglo a valores.) tión de si seria preferible que nuestro concepto de
En tal contexto, la "meta" no necesariamente tiene adaptación incluyera sólo la supervivencia del indivi-
~¡ una connotación final, es decir absoluta. Las metas, duo, o también la de la especie; aqui no habremos de
t' ·
1\1 dice Dewey (1922), son en ·general medios "para unifi- profundizar la cuestión. Una vez más deseo subrayar
i,.\¡1~ car y liberar hábitos e impulsos confusos y contradic- que por razones de simplicidad no me he detenido (ni
torios"; su . terminología, desde luego, difiere de la me detendré) a considerar esas conexiones que por lo
¡\\ nuestra. Esta forma de adaptación, como cualquier general presentan para nosotros el mayor interés:
,.\.'I
\\1' otra, sólo es conveniente en situaciones en promedio cómo se desarrolla la tendencia a construir tales
1! esperables. Las normas sociales que el niño adopta, "jerarquías de valores", qué formaciones reactivas de-
,\ sólo en parte coinciden con las recompensas y casti- sempeñan un papel en este desarrollo, qué angustias
¡I gos que realmente recogerá más tarde de la sociedad. son controladas por dicha tendencia, y cuáles son las
\1 Sin embargo, estas jerarquías de valores pueden servir fuentes de esas angustias. Tampoco podemos expla-
1\ como punto de articulación o cristalización de la con- yarnos aquí sobre este tema.
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1
ducta humana: hemos visto que la acción presupone ~Estamos familiarizados con la relación entre las ar-
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no sólo una regulación racional sino también la exis- tes'y-1~cacci~ff::ñ1~iii:í;A:~b?-forma-aftíStlca-conserva-algG-.i.
tencia de metas establecidas por las jerarquías de va- -de ·· s~~orígenes _mágicus,_pero:::precisamente-:eñ-::~e-~t": \

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L lores. La significación de tales jerarquías de valores
conformadas en el individuo varía en función de la es-
P.l1I1to __es _pref.erible-n0-hablar-de-una-separ.~~l9J!._<i~ ·
forma _y_ conten!_g_q:__c_ua.,D_c;l_o_empleamos-eLtérmino_'._'_mt?-' /
tructura de la sociedad en la que surgen; por ejemplo , c:'.co" en sentido estricto, la forma es también conteni- /
,:1¡\1: depende de si la ética de la sociedad tiende a ser más - ·--------··- -----·---·~--~··-------------··--· -· ··--· -· . I
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102

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do. En el curso del desarrollo del arte se produce un además, la obra de arte . provoca un placer primario y
cam~i§-~d(f~-11~iól) ;J5ris~. U.9.34) ha·-d.emostrad6J ilig]9_: 'un placer secundario (a través de su acción sintética).
· que empieza como efecto mágico se convierte en valor . La obra de Freud sobre el chiste podría abrir el cami-
-artistico:--Aqu1-··1a-evoluc16f.(t<?Iiíá~dós.-cürsós:: :üi:i~r:;:;.Q~ no hacia la comprensión de la economía de estos ·
·duce .a-·1a.· ~~pfesellt~~~~n:,i·acional . (y. en última )D.$Jf:l.JJ.Sl? efectos; no obstante, el arte tiene .un elemento norma-
"científiea), y ~ L9tr.o . . ªJg,__r.~m-~§~ntaci.ón. . .arti$~Íf9 ,,J,._Q.?. ... tivo, ordenador adicional como acabamos de indicar,
··· dos- j:)rodi.icfos finale_5-__rr!ª§._,c,:Jé!n)s__qe__e_sJA~~Y..otu.ció.u.. 1
pero con todo esta caracterización del significado
··- son~ ·ér -1engüaje-·c-0nceptual g~..Jª. -~iencia,_q_v~---~á....llilé! psicológico del arte y de las obras de arte es todavía
. répréseñfacióri " pürameñh~-¡.3cional, y el lenguaj~_QgJa. .. / muy incompleta. Los estudios de Kris . de los últimos
- poesía. Por-cienC>-;-erarteno. .es. . solo-urcfesiáuQ.....aI:Gai-
1
años contienen puntos de partida posibles para cerrar
~co:-Apare-ñteiñeñfoacaü5acfe-. 5u.- orígen,la·sTIT;ágenes la brecha entre la psicología psicoanalítica del yo y la
11
--·a1ga~vez· ·-m~gLc.ª-i?=nr.QiiQ.r.~_i.Qij?..b :~'9l'i~t.~.a.s.=r:füsi.fülJ=­ estética. Debemos mencionar otro factor que es tam-
\' aaoes de soluciones sintéticas. Por encima de la bién prototipo (o representante) de una importante
ti cueSH6ñ- de-~su··a:aecllad6ñ - 1Jara · 1a:-·9r:a:H fié:ad6ñ ·-de·· ñé- función del yo de gran valor biológico: el incremento
-· ~¡gidaaes;-e sas-·ima·9enes· ·mág1ca.!r-· c6ns<:!rvan - su---130~~., de la movilidad del yo en la actividad aftlsbc~~ y__e¡:uff~
"l:~rf~i~_:~omo · puntos·.. orientadores;·incluso -eh · un'.~i:ii~~l · · goce--·artistie<Y-c¡rré-püedereiacioñarse"cc5il ··1ainovilidad
"superior"del ··aesar-rollo':-una.- vez. niás . ericoñtramos aquí . . --..- 1. .--,.- ,... .,_.,..
-U~I-yo-errei-jüego y ~EL .•P-~f:>rnj~o. . ..J:Qr:._~mP.~ifil....J!S.a...
11 ·~ 1·· ~· .....,. ...,... ... !'"""!----------~

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1¡ ·ta-existencia"de"' capas "múltiples,-como ··las· que ·hemos "movilidad es'"'iiria-'lib'eración de la regulación que i~
ti"
11¡ 1 - encontrado-·en.el ·e:aso-dei.pensamiento. El ·proééso-de-
Íi¡ ~pone-el-mundo-exterim; noooslafüe-:-p]..!e,,~fu-qµ~J9.m.:.
Ia "créacióri"artística· es . el prototipo de la solución -sin- . 'Orérr-posi bilita .. el-acc~so-annüñé:lo· lcii~.i.2.i:,_pue<!.u<:?..::
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téuca.;:Y Ounto a su relación ~secundaria ' corCla 'realígé}a ner asimismo efecfo$. . . ª-1.Jfop.lásticos.__ En_e_ste_puo1QJJ.ªY-
ll.1 social, descripta por Freud, 1917) ésta es la diferencia,. , vanasconexioñes de ta función ?J!1té_tica_.9_eL~ti~
inª-.~Jmportante entre ella y el "fantasear".
1~
11 1 ....- La ténaencia· aL.'.'orden'.' es intrínseca-- en toda obra
]uizás -incluso·~-~-=!~D:ñ~.s ..pfimilíva .~'armonización:) ,.Acon.
el-prciblerña··-ª _<=: __l_a__G~stalL(Gesta!t ...esp_a_GJªl...Je.m11ar.al,
il.
:11~ de-311e,mcrüsücüaña0·-Sü-cü-rit:ei11a0·-0-·111t-eña~- del pensámiento y de la accióf1, etcétera).
i1 ili ,__-Presenteer'deso·r:ae~". ""E5te"-es entonces otro .. cas.o_rjg_ -, Aunque todos ··esfos.. coméntaÍios son~ tentativos y,
i¡1
11
~"ada ptátió~~i(fgre~}vª'.'.;~.ll.ná » reéllización..mentaL(cuyas.- · desde luego, muy incompletos, no puedo cerrar este
. ['I·
!)
·raíces son- arcaicasl_ agquiere_una...nueva significa~it:m.. capítulo sin una referencia a la significación psi-
Ii:I:
r' ,.-tanto para.Ja-.sintesis~como en relación con_eLmundo... cológica de las religiones. Las religiones (entre otras
¡i! - ·exterño:·· precisé\ro~nte...~ª-·~a_µsa del pasaje a tray~§ .. de cosas) son objetivaciones de una escala de valores.
ló.:ari:áico~·~Aquí -no -nos--hemos . detenido enJa re)ª_c..i,Qr!__ Conocemos bien la concepción genética de Freud,
entre el arte y los impulsos instintivos, y sólo consi- .· según la cual los elementos que conforman los siste-
'lieramt>S"supapel'én'- el márcc»de las' funciones.:'.- (rio...r~- mas religiosos derivan de una fuente única, en espe-
.donálés) ...yoicas~ ·\Naturalriiente ,' la -belleza también pro- cial en lo que se refiere a dar consuelo, a explicar lo
-porCíoña--placer y depende de impulsos instintivos; ~' desconocido y a crear un sistema de imperativos éti-

104 105

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i~t·~,- ~f9J.{tW135tS5ih$J§iSiiW l[;ilii!ilWJ2i!li&4WRtJZ3úi-!t~-?\!WUMt'M1fMPM •e¡~~:T",,,..::-.~.e.;,,;-,;. -~-----....." - - - - - - - - - - - - - - - -- - -- - -- - - - - - - - - -- - - - - - - - - - -- - - -
) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ). ~·e ~ ),,,,;=. ),~ )
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cos. La influencia continuada de las religiones en la Capitulo 7


mente humana y su acción sintética reside en sus ima- 1
ginerias integradoras y en el hecho de que son totali- CONSECUENCIAS PARA LOS CONCEPTOS DE ·
dades saturadas de tradición, socialmente unificantes, SALUD Y EDUCACION
alimentadas por los aportes de las tres instancias
mentales; su acción sintética reside también en que
proporciona una pauta, accesible a muchas personas,
para satisfacer las exigencias de esas tres instancias
r1
(cf. también Leuba, 1937). Las religiones son el intento
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1, más obvio para enfrentarse con esas instancias men- 11:
tales y con la adaptación social (a través de la forma-
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ción de comunidades) por medio de la sintesis.
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~~ Los problemas de la adaptación, la sfntesis, el or-
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den jerárquico y la acción racional nos conducen a la
cuestión de los criterios posibles para definir el con-
~ cepto de salud mental. 1 La solución es simple si se u
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1111
equipara la salud con la ausencia de síntomas. Si
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afiadimos como factor la ausencia duradera de sín-
tomas y la resistencia a la desorganización, todavía
ll
!
W¡1 nos mantenemos en un ámbito que es fácil de abordar
. ~I emplricamente, aunque no en términos pronósticos.
1+ Pero más allá del alcance con que puedan aplicarse
~~ ,. estos criterios, result? _muy_difícil dar una definición
~ j científica de la salud mental, q _definir el estadO--liada - 1

el cual queremos _CO[ld_U<;;Í_r a nilestfos--paciefües por-


1

!.
frl. . medio · del psicoanálisis. -·- -··-- ·--·· -·· -- -· ------ - - -
1

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1

1 [Una consideración más amplia se encuentra en "Psychoanalysis and the ¡¡·


'!1 Concept of Health", lnt. J. Psa., 20: 308-321, 1939]. \ 1

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) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ) ····· )--- }.... ) )

Todos los contextos en los que aquí se ha hecho nalidad habitualmente ·c9nsJ~Lerados_sanos,_asLc.o.roo
mención del concepto de salud nos proporcionan su-
gerencias, pero ninguna de ellas -ni tampoco todas ~~~~f:~f.{~~~-~~~~1tJ!;~~-·- ~t1~-~~i~~~~i~~dciis~r:~;.--,
juntas- conducen a una definición suficientemente r-mos-qüe- ífmitar nuestra teorla a la exploración de las
amplia, flexible e inequívoca del concepto. Además, la relaciones concretas de las funciones mentales con
salud, en parte, es una cuestión muy ii;idividual. Final- los procesos y logros adaptativos y sintéticos. Pero
mente, los criterios empleados por lo común para de- todo esto no altera nuestra práctica, no cambia la fi-
finir la salud aparecen obviamente teñidos por una u nalidad de la terapia psicoanalítica (que, desde el pun-
otra Weltanschauung, por una "moral de la salud", to de vista de un futuro concepto teórico de salud es
por metas políticas y sociales. En el análisis de nues- una finalidad tentativa): ayudar a los hombres a lograr
tros pacientes nos hemos familiarizado con ·el trasfon- una mejor síntesis y relación con el ambiente.
do psicológico de las diversas concepciones de la sa- Me limitaré a estas pocas observaciones, puesto
lud. Creo por lo tanto que por el momento tendremos que durante el mes de marzo pasado ya he hablado
que renunciar a la formulación de un concepto teórico acerca de estos problemas.
de·-la salud general y definitivo, para que inadvertida- Encontramos dificultades análogas cuando trata-
mente no sustentemos la evaluación de nuestra expe- mos de derivar teóricamente las metas de la educación
riencia y la formulación de dicho concepto en nuestras a partir de los factores de adaptación, de s!ntesis, et.,
propias metas subjetivas. También otra consideración cétera. Lo que subyace en esta noción es semejante a
debe precavernos contra la formulación de pronuncia- lo que subyace en el concepto teórico de salud; pero
mientos precipitados acerca .9e los atributos de la sa- ya sabemos que las metas de la educación no pueden
lud "ideal" (concepto planteado como antltesis de definirse de manera satisfactoria sólo en términos del
neurosis): se trata de la observación recurrente de que concepto de prevención de la neurosis .. D~s.cie una
los mismos mecanismos que llevan a una patología perspectiva biológica general, el proceso de la educa::
pueden, en condiciones diferentes, servir para reac- -·ción ··indudablemente -a punta-de modo · primordial a la
ciones adaptativas; este resultado a menudo depende adaptáCióri ·y· en ..particular ~a ·1a'·sócializad6ñ-·4'?.ú.i1.D.9_,_
de factores cuantitativos más bien que estructurales. - -Percncm-·realidaa-1a--eaücación ·va ·máj ·a11i!=:-de_es_e obje-_
1\ Un con.cepto de salud concebido sólo como el negati- tivo y tam5i~i1Tñculc;a_ cJ.ert.o.s ... .iq~_aJg_$.~l menos ·
\;0-de~ 1a -neurosis ;- y~_ que ·no COi)Sidéra· el esfado..-de la· - en parte, suelen estar fijados por la tr~gic:i.9_~----
V esfera libre de conflictos, es demasiado-esfrechci,
aunquefüas-no -fuera · porque;-sin ·tornar erccuenta-esta
- esfera-;-·105-- coñcepfos""'é:lé --füerza--der 'yO'~--· orden .
-1ame- Jo- cuaJ . ·pueden··cohveitirsé·eri ··med_ig_$.. para_cam
~b1arla-socledaa :-r:::aadopclónde- formas :y metas pres-
cri ptas de·-~cq_~~füctª _pmme.::facilífar_Ia~-adapi~~J.(}n;::::Y.:
9 -

4erárqUi~oy·equilibrig : ncrpuederi :Ser..:aeHñéaélos-=:sam: ·por-cierto ·a. menudo lo hª~_,...QerQ...!ª-!11bigIL.P.Uede-obs-


· factoriamente~ truirla~ -Qüfiás....e.ñToaas1as formas de educación sea
,---· - ---·-"'" · Otra razón de la estrechez-de- algunas.......
...... __ ........... ----- .... ... -- . .
1
concepciones teóO~a..? . de ..la .salud . reside-..en.. que- tien-: 1
-~~H?!~_ qj_f~-~!1Ci~rJres el~m~!Q.~d~=~ª~i?J.gción al am-
•'"den -a sÜoesllmar
• •• , , .. ~.
Ía gran variedad de tiQOS de perso-
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biente dado, la preparación para un ambiente futuro
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anticipado, y __glJ:i10Ideami~DtQ_ .9_e__metas acordes .. con Pero en esos dos usos, la palabra "verdadero" tiene
/~ lo_s iª~~~-üª-1,!f~Jivos ..de_Ja . g~D~ni~i(>Q, -~1! ...l.9~ .c.ua!es.. significados diferentes: en un caso se trata de un
gravitan tanto el pasado .~orno . el pr~~ente y el futuro . acuerdo con un sistema aceptado de valores, y en otro
Desde h.iego, ·1á-·coriducta racional, el predominio de la de un acuerdo con la realidad. Se han hecho intentos
regulación mediante la inteligencia, pueden ser tam- reiterados para satisfacer ese requerimiento y reducir el
bién ideales de la educación. En tanto un ideal ha "tú debes" a un "es", mediante la introducción de
sido establecido como tal, indeperidienteménte dé..sü - conceptos como el de "valor biológico" (esos intentos
¡/ carác~J'~c.!_Q.t}al;·~~ ·vuelve la.: __~~-e~~-~i-~l)· ~e~_l:lh . s}~~~--· se realizaron sobre todo, en las últimas décadas del
ma.- ae valores no racional y por consiguiente no · siglo pasado y esta vez. presumiblemente en nombre de
podrla ser considerado ·como racional (lo mismo ocurre : la ciencia). Pero la cuestión sigue estando en el
con cualqui~~ -g_trg_ideal educacional). Aquí me limito a ámbito de las jerarquías de valores.\ kQ.~r:to_qg~--~
- señalar el'"punto, puesto que lo he examinado en de- profundización del conocimiento puede cambiar las va-
talle en otra parte (1933). Freud (1927) se preguntó , loradóhés ' que ' reá.Hza" uri" héú:rib~~~~ =-:}i~=-_~i~ú1J1ñád6_=;iC
por qué Jos sistemas religiosos unen cosmogonía y ~ tefüa - en-ofra-parte-U928)-. Pero el _puntq __g_s_~fl_CJ?.L~
normas éticas (aquí podemos pasar por alto el tercer ·-que·-1a- ilusión-·trata·-de - negar.. pérf!!~n~~'ª-1.Q.@..flQ.;_la_
elemento de la religión, el "consuelo"). Su respuesta -·validez'-l..de1··coño-Cliñ1eñfoque~oa~termioa.. \!D.. él.~t9~Q.~-
formulada en términos genéticos es que ambas tienen -valoracló_t:t:]JO~_Ji~.n~:naoa::-qué~=ver_con-la-'..'.valiElez.!.!..de-·
su origen en la relación del niño con el padre. Esta - -esa-valoración. _El _conocimiento, no obstante, puede
necesidad, que hallamos en las religiones, de derivar ayudarnos a r~c:?.~-~~-'?r...~-q~g-JQ:: q~~~~~m~!i.tü2e-·:~ea~::­
elementos cognoscitivos y elementos normativos, unos ,mente" nuestra . pr_?.pi~l_j_~_rarquía ~~---Y..~J2!~. (es aecir, I~
de otros, y de hacer remontar ambos a una matriz -estructUray~_!b,~fü~u:.eales.:ae_nuestr:as._acciones._ra.c1o.::.
común, es también observable fuera de las religiones ···nales·cori-arreg!q_a _ yalores).JJQ__<:;Q~n~id!iu;~_gn el sistema
(por ejemplo en muchos sistemas metafísicos) y en ·de-~válóres. que conscienteme!1J~. S.9.fl?iP!'!J:ª!JlQs_.cqrn.o_
personas no religiosas. Aparentemente para la rnayoria · nuestro: El ·psieoanállslS.,cüií'" frecuencia produce tales
de los hombres es inaceptable la idea de que no se cambios: por ejemplo, puede mostrar valoraciones
pueda partir de un conocimiento seguro, comprobado contradictorias, puede hacer patente que valoraciones
para deducir lógicamente una razón para los mandatos parciales están en desacuerdo con las valoraciones
morales del "tú debes". Esa mayoria se aferra a la ilu- ,generales y puede desaprobar una supuesta "relación
sión de que el conocimiento proveerá las metas para la medio-fin" entre dos valores (por la cual uno de esos
acción. De ese modo transfieren la "dignidad" del co- valores deriva secundariamente del otro, -que es un
nocimiento a dichas metas, metas que sólo se alcan- valor primario). Además nuevas actitudes respecto de
zan a través de ese conocimiento, como si pudiera uno mismo y del ambiente, adquiridas en el curso del
probarse la "verdad" de las metas éticas o educacio- psicoanálisis, pueden expresarse en nuevos actos va-
nales al utilizar un conocimiento "verdadero" para su lorativos, etcétera. Pero no estamos de acuerdo con la
logro. opinión de que del conocimiento psicoanalítico pue-

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den derivarse valores, ni con la que afirma que los de las razones por las cuales el desarrollo "normal" re-
cambios valorativos resultantes del análisis puedan sulta difícil de delinear se debe al hecho de que en él
conducir a una jerarquía de valores realmente uni- los factores biológicos y sociales tienden a encubrirse
forme, común a todas las personas analizadas. Desde mutuamente; es obvio que en el hombre no puede ha-
luego es posible demostrar que existen ciertos ele- ber algo asi éómo·-rrn-aesarfollo'-ñcq3ertlJ:~Q:á..ª.9-·(~n -er
mentos comunes en las jerarquías de valores de las "'SentidO '"cte··no' iriflúia0por elmeaíg,,,,~QCíál)1 En conse-
~fonda,la . ~<?.f.f~fü~JICR~~~~J?:. ~...~.9.l!@Q9!..~i...filL1!D~
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personas que han pasado por experiencias similares,
o que en sus análisis han tenido que corregir autoen- 'interveñéion", tanto como lo es a conducta activa de1
gaños análogos. Es cierto que, a causa de una actitud ~~~~.2..T~º¡·-']~J.~-:!:!~!l~tr~~!Pn"~lg:g.s · táñto éofilq_]~~
relativista, se puede erróneamente subestimar los ras- l
ilustraciun, a ~?.,•.l.r.1.!~~prn,t;:ición...tanto ....como~la,.Jnter-.
gos comunes que existen entre los valores éticos vi- / -pref<ít::!On;-· 1~t'ño
prohibición tanto como la prohibi-
gentes, y otras jerarquías de valores.1 LQL~J~nn.~ntos " -ciórr,etcéterd.Eii'"'p0cas-paJa0ra~·se sueletlafriaf ña--
\comunes _2..Jodos.Jos_.hombres~en . la~ ádécuación a su .__ ..turai"ai ·desarrü 1101r1.a:J:l:ducaci0ñ-=aec ñ1Ko:cüaña'D:"si.=--
1 \_ arñOíen~~--~El-.1.~--s_i!~~~ii!.':_"~~!~.ntil, en la forrn,a~it?n ..2~.L ­ -10s-consím~r:alicürrectos", es decir, cuando se les atri-
rsupery6, etcétera, Clan por resultado;-desde luego, lél,_, ..: buy'?~Jiná,'_~:yaloración~ ¡5osítiva ... .·~:·..··· --~-----------~~-~--~-..
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..historia. La creencia en que eíñlveíderacionalidad al- oraeñaaores~Clel~oeícélera~es"tambieñ~uñhe:-
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paración para ela.l><;:>r9:r J o_s ..fü>P!.:!ctos yoicq~, ~9.K".µn.~
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-·ca.nzaaopor las personas analizadas, y el conocimien-
l to acrecentado que tienen acerca·· de la historia de su
propio desarrollo, debe conducir a una jerarquia de
_..._.,.,.. . ...,... . ..J utí.iro..más. adecuado de . adaptación -y..salud -~ I
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valores aceptada por todas ellas, a mi juício es tan ca-
rente de fundamento como la creencia en que no debe
haber diferencias individuales en ninguna de las otras
conductas de dichas personas analizadas.
Una jerarquía de valores "natural", válida para todos
los hombres, no existe. "Natural", en este contexto,
enmascara una valoración oculta, y se utiliza para ha-
cer que metas subjetivas aparezcan como conocimien-
to objetivo. En Séneca encuentro un ejemplo impre-
sionante de este fenómeno. Al condenar la sensuali-
dad y privilegiar la vida natural, procede a demostrar
que la sensualidad es básicamente antinatural. Lo mis-
mo vale para Ja educación denominada "natural". Una i

112 113

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Capitulo 8 mera descarga motriz. Una psicología genética de la


acción sería igualmente importante para las teorias de
AUTOMATISMOS PRECONSCIENTES desarrollo del yo, de la intención y de las relaciones
de objeto.
En el curso del psicoanálisis encontramos muchas
situaciones en las cuales es importante para nosotros
saber hasta qué grado las acciones de nuestros pa-
cientes son realistas. De hecho, muchas veces no es-
tamos en condiciones de determinar adecuadamente el
coeficiente de realismo (para acuñar una expresión).
Cuando aplicamos el pensamiento psicoanalitico a los
problemas sociológicos y etnopsicológicos, esa deter-
minación se vuelve aun más difícil de lo que lo es en el
análisis de los individuos. El ejemplo más simple en
un análisis individual se produce cuando debemos de-
terminar si la peligrosidad de un adversario es real o
se trata de una proyección de impulsos agresivos.
Análogamente, cuando aplicamos las comprensiones
Ya hemos abordado el problema de la acción (aun- psicoanalíticas a otros campos, nuestras considera-
que hasta el momento sólo examinamos la acción ra- ciones siempre incluyen juicios concernientes a la es-
cional) en lo referente de su motivación. Ahora lo exa- tructura social, es decir, referidos a un factor extraa-
minaremos más detalladamente, si bien el problema to- nalítico independiente, más aun, no sólo resulta difícil
tal sólo puede seleccionar fragmentos de unos pocos determinar el grado de realismo de una acción, sino
temas que parecen importantes para nuestra concep- que el concepto de "realismo" es en sí mismo equí-
ción de la estructura del yo y del yo "sano". Una in- voco. Consideramos que una acción es realista cuan-
vestigación como ésta, que toma como punto de parti- do ante todo es realista en su intención, es decir,
da la relación del hombre con su ambiente, quizás de- cuando los medios son elegidos en concordancia con
bería centrarse en la acción. En el estudio de los con- las metas a la luz de las condiciones externas (e inter-
flictos intrapsiquicos, la acción puede ser tempora- nas) correctamente estimadas . A tales acciones las ·,

riamente dejada de lado, pero en cuanto nos volvemos denominamos "subjetivamente sintónicas con la reali-
hacia el estudio de los procesos de adaptación, ella dad" .
ocupa de inmediato el centro de la escena. Freud ha También consideramos realistas las acciones que se
mostrado que una de las manifestaciones de la transi- ajustan a las condiciones del mundo externo, de mo-
ción desde el principio del placer hasta el principio de do que favorecen las relaciones del individuo con la
realidad es el d,esarrollo de la acción a partir de una realidad.

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A- estas acciones las llamamos "objetivamente sin- la psicologla del desarrollo y el psicoanálisis (parti-
tónicas con la realidad". 1 cularmente de psicóticos) nos enseñan acerca del f un-
Las cuestiones que nos interesan aqul son las si- cionamiento de los aparatos mentales involucrados.
guientes: en qué medida la regulación realista de la No sólo la conducta motriz, sino también la percep- .·
acción está determinada por la intención y por la mo- ción y el pensamiento muestran automatización. El
tivación racional, y hasta qué punto lo está por el es- ejercicio automaüza métodos de resolución de proble-
tado de adaptación de los aparatos empleados en la mas tanto como lo hace con el caminar, el hablar o el
acción; además habrla que saber hasta dónde una escribir. (Es generalmente sabido, y está bien descrip-
acción involucra motivacional o genéticamente fuerzas to por K. Groos [1903], que las alteraciones de los
irracionales -esto es, impulsos instintivos-, etcéte- automatismos logrados reactivan la flexibilidad de la
ra. Aqui no puedo detenerme más en el problema de inteligencia). Las observaciones de funciones automa -
las relaciones con la realidad involucradas en la psico- tizado, y también de algunos otros fenóm enos , no s
logía de la acción. advierten que la concepción de un yo totalmente flexi -
Las acciones siempre incluyen al cuerpo: siempre ble es una ilusión. Sin embargo, las acciones y méto-
implican una percatación por parte del sujeto de su dos de pensamiento consolidados no son completa-
propio cuerpo en algún nivel de conciencia (cf. mente rlgidos. Además de la adaptabilidad impllcita en
Schilder, 1924). El yo utiliza aparatos somáticos para su uso, las actividades automatizadas tien en un cierto
ejecutar acciones. Primero examinaremos los aparatos margen (de latitud variable) para la adapt ación a sit ua -
motores. En los adultos están organizados para cier- ciones del momento.
tas realizaciones. En logros consolidados funcionan Consideramos inconducente, y por lo tanto recha -
automáticamente: la integración de los sistemas so- zaremos, cualquier teorla que reduzca la complejidad
máticos incluidos en la acción está automatizada; lo de las actividades humanas a un sistema de "hábit os"
mismo que los actos mentales individuales que tam- ejercitados o canalizados de distintos modos. Tales
bién participan en dicha acción con la ejercitación cre- teorlas -propuestas sobre todo en Estados Unido s y
ciente de la acción, sus pasos intermedios desapare- en una forma particularmente extrema por I kwcv
cen de la conciencia. Para explicar este hecho, (1922)- pasan completamente por alto e l c leinento
Kretschmer (1922) propuso una ley de "abreviatura en personal, la regulación de las acciones hu rna n;1s por
fórmula" . Los desórdenes de las acciones automatiza- el yo. Los argumentos contra esta concepc ión 1·>,u' ·
das, en particular los debidos a enfermedad cerebral sivamente monista de la vida mental, son obvios y i ;.1 11
orgánica, nos proporcionan una importante informa- sido enunciados a menudo. Aqul nos int eresa s<1li) In
ción acerca del funcionamiento de los aparatos so- dicar el lugar de los automatismos dentro de la 1.:·stn1v
máticos comprometidos en la acción; del mismo modo tura mental superior. Al hacerlo evitaré la palabra
"hábito". Los hábitos y los automatismos son, de mu-
1 [Véase también "On Rational and lrratlonal Action", Psychoanalysls and chas maneras, formas relacionadas de regulación con-
the Social Sclences,l: 359-392, Nueva York, lnternatlonal Unlversltles ducta!. El concepto de hábito es el más ompllo, pero
Press, 194 7].

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también el más vago. Decir que hacemos algo "por automático, puesto que está relativamente libre de la
hábito" significa que siempre lo hacemos en ciertas influencia del yo, y aunque hablemos de angustia au-
situaciones, sin que podamos estipular su motivación tomática en contraste con la señal de angustia, esos.
o propósito. Desde luego, un hábito, a pesar de todo, usos de la palabra difieren del uso que yo hago aquí
puede tener un "significado" no consciente. La forma- de este concepto aunque se pueda demostrar a través
ción de un hábito puede ser iniciada por una demanda de la investigación que están relacionados (volveremos
impulsiva, por una defensa contra un impulso, o por sobre el punto). Después de todo, el empleo de una
ambas cosas. El papel de las identificaciones y de palabra es una cuestión de definición; el término
otras relaciones sociales es con frecuencia claramente "automatismo" aqw se aplica solamente a los aparatos
demostrable en los hábitos (cf. Bemfeld, 1930). somáticos y preconscientes yoicos, y obsérvese que
El lugar de estos automatismos en la topografía una vez más encontramos un problema que sugiere
mental es el preconsciente. En El chiste y su relación que deberiamos extender nuestros esfuerzos psico-
con lo inconsciente (1905a), Freud escribió: "Estos lógicos al estudio del preconsciente.
procesos que tienen lugar en el preconsciente y que Las neurosis compulsivas, los tics, las catatonias,
no poseen la catexia de atención que es el requisito etcétera, nos han enseñado algo acerca de los auto-
previo de lo consciente, son apropiadamente denomi- matismos patológicos. Ciertos automatismos normales
nados 'automáticos' ". 2 Es seguro, sin embargo, que son a menudo precursores de los sintomas compulsi-
no todos los procesos preconscientes son automá- vos y en la neurosis compulsiva podemos ver los mo-
ticos y que también generan amplias recombinaciones dos en que se convierten en slntomas. Freud (1926b)
de elementos. Janet (1930) emplea con frecuencia el describe cómo los síntomas compulsivos se asientan
término "automatismo", pern de un modo ambiguo, en "actividades (que más tarde pasan a ser casi au ·
puesto que subsume en él una variedad de procesos, tomáticas) vinculadas con el dormirse, el lavarse, el
incluso la mayoría de aquellos que consideramos vestirse y la locomoción" (pág. 67). También es oigo
inconscientes en sentido estricto, en particular los bien sabido que la sexualización de las funciones au
mecanismos del inconsciente. No puedo conciliar el tomáticas desempeña un papel importante en muchas
concepto de automatismo (utilizado aqui en el sentido neurosis. Landauer (1927) ha demostrado que las
de abreviatura en fórmula, o formación de los aparatos) · neurosis compulsivas pueden impedir la desa utornati -
con nuestro modo de ver el funcionamiento del ello. zaclón con el objeto de evitar la toma de conciencia de
La automatización en este sentido sin duda presupone impulsos prohibidos y la movilización de scn tirnicn tos
condiciones catécticas de un tipo que adscribrimos al de culpa. Para este autor, la automatización (nwdLrnt"
preconsciente, pero no al ello. Aunque podriamos de- la cual "se ahoga al yo que experimenta placer y do ·
cir que la compulsión a la repetición es un proceso lor") es el anverso de la proyección, en la que el yt> vi·
taliza su ambiente en términos animistas, dot ándolo
2 (Este pasaje aparece en la pág. 791 de la traduccción al Inglés de Brill (Freud, de alma. Fenichel (1928) estudió ciertos deterioros del
1905 a), pero en esta versión Inglesa ha sido retraducido directamente al "control de la motilidad" yoico, las posturas au -
alemán. 1).

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tomáticas distónicas, y estableció su relación funcional giones mentales centrales depende de la automatiza-
con la angustia, las defensas ; y los procesos orgá- ción. En este caso, como en la mayorla de los proce-
nlco-libidinales. Merecen citarse también las descrip- sos adaptativos, estamos provistos para encarar la
ciones sobre el papel y procesos de defensa auto- gama en promedio esperable de tareas tlpicas. Es po-
máticos, en la génesis del carácter neurótico, hechos sible que la automatización funcione como barrera
por W . Reich (1933), así como sus inferencias sobre la contra los estlmulos en el aparato mental. Debe se-
técnica del psicoanálisis. ñalarse que a edad avanzada no se forman nuevos au-
Aqul no nos interesan directamente tales procesos tomatismos, aunque los denominados "hábitos" de-
de automatización patológica, ni los automatismos en sempeñan un papel importante.
tanto punto de partida de desarrollos patológicos, ni De los automatismos, como de otros fenómenos
siquiera los problemas técnicos respectivos. Alexander mentales que ya hemos examinado, puede decirse que
(1921, 1925) ha ubicado este problema en un contex- están bajo el control del mundo externo, y en ciertas
to más amplio y estoy de acuerdo con él en muchos condiciones una conducta abreviada según una fór-
puntos, pero también él considera la automatización mula es una mejor garantla para el dominio de la reali-
principalmente como una fuga respecto de la realidad, dad que una nueva adaptación en cada oportunidad.
como un fenómeno regresivo. Lo que aqul nos intere- En este sentido, incluso realizaciones de gran valor
sa son los alcances propositivos de estos automatis- adaptativo biológico, como el pensamiento y la acción
mos y su importante papel en el esquema de los flexibles, pueden quebrar la adaptación al interferir en
procesos de adaptación . No puede ser una cuestión los procesos automatizados en un punto o hasta un
"casual" que los automatismos desempeflen un papel grado inadecuados. La automatización es un ejemplo
tan importante entre las fun€iones en si mismas adap- caracterlstico de esos estados relativamente estables
tativas o que son utilizadas por procesos de adapta- de adaptación que constituyen efectos duraderos de
ción. Es obvio que la automatización puede tener ven- los procesos de adaptación. La aserción generalizado-
tajas económicas, al ahorrar catexias de atención en ra de que una de las metas del psicoanálisis es trans-
particular, y catexias simples de la conciencia en ge- formar estos automatismos en procesos yoicos mó-
neral. Al utilizar automatismos aplicamos recursos que viles (es decir, en procesos que se adaptan de nuevo
ya existían, que no necesitamos crear de nuevo en en cada oportunidad) no hace justicia al valor de a-
cada oportunidad , y en consecuencia las relaciones daptación de tales actividades automáticas precons-
medios-fines, en algunas áreas, no son, por as! decir- ' cientes.

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lo , "objeto de deliberación" . En el caso de los auto-
matismos fisiológicos , es sabido que la práctica cre- 1 •·
1 P... ......... ..... g .·"·- . g ....
ciente reduce sus requerimientos metabólicos. Estos . , · ~sta 'foánulación, puesto que los automatisnios~:.fiu:n~-
aparatos logran lo que esperamos de cualquier apara- '/ biénplieaeri'-ser-formas-supeíiores ...de ·füñdéiiíami ento .
to: facilitan la transformación y el ahorro de energia. El ·r:a-!r-distórsfones- c¡i.ie--esfámos .. frataridó -de - re ctl ficar-·
éxito de muchas realizaciones complicadas en las re- tieñen-apárenfomente -dos-·'füe'ntés~- -e¡;·-p¡-¡ riiei'- ltiga r ;-
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nuestra concepción de las funciones del yo está de-


masiado esquemáticamente modelada sobre una sola Por lo general consideramos como patognomónico el
función del yo (es decir, la opción entre alternativa~); hecho de que a una persona le resulte difícil tomar de-
en segundo término, desatendemos las formas adapta- cisiones, no tenga dominio sobre sus acciones o no
das de conducta en favor de los procesos de adapta- tenga acceso alguno a ciertos actos y áreas mentales
ción que, desde luego, son más conspicuos.l§n re9_1}_: _, sobre los que la mayoría de la gente tiene control. En
\ dad , tanto la flexibilidad como la automati;zac10n5on . este contexto, Waelder (1934 b) prefiere los términos
[ñécesa_i:~:>.J::>~i:.a .l?.1. Y.<:?,__caract(Zrí. ?tic:;ªs ge_él; las J.~ali.za_:._.. "libre" y "no libre", lo mismo que Goldstein (1939)
_~iüne·s propositivas ~ependen de funcioJJ~s _ ql1e to-. cuando caracteriza la conducta de sujetos con daño
man , en ciertos casos, una forma flexible y en otros . cerebral. Yo evito la palabra, "libre", pues ella ha ad-
v una forma automatizadá, o que combinan inclÚso am-
)as_~·.für.iD ~~ ---~n_~··prQpOtcio~es diversas . , El yo también.
quirido tantas connotaciones en la historia de la filo-
sofía que inevitablemente conduce a desinteligencias;
debe ser capaz de abarcar funciones automatizadas en no obstante los hechos a los cuales se refiere ese tér-
sus procesos de adaptación. Permítaseme record ar mino subsisten, y ellos pueden incluso proporcionar,
que ya hemos encontrado una inclusión de la en ciertos casos, uno de los criterios de la salud
antítesis de este tipo en un campo totalmente distin- (entre otros). La interpretación de tales hechos, por
to: la acción racional debe incluir en st..i plan elemen- supuesto, es materia opinable. Lo que aqui digo impli-
tos irracionales. Una vez más enfrentamos los proble- ca que el control por el yo consciente y precons-
mas casi intactos de la formación de estructura dentro ciente, el grado y alcance de dicho control, tiene una
del yo, y del orden jerárquico de las funciones yoicas significación positiva para la salud, aunque el "im-
en términos de su finalidad biológica. perativo" y la "incapacidad para actuar de otro modo"
Los automatismos son asimismo "imperativos" no siempre son criterios inequívocos de patología. Al-
(-aunque este "imperativo" naturalmente, es sólo un gunas concepciones teórícas simplificadas de la salud
caso especial de determinismo psicológico completo) . descuidan estos hechos empíricos.U~ª.s... pgf~QDa~....~.ª;;.__·~~
No todos los automatismos pueden ser alterados in- (~as también obedecen a "imperativos". No son molus-
mediatamente y sin transición por una simple decisión
de la voluntad . Estos "imperativos" y los de los
síntomas compulsivos, desde luego, no se experimen-
j :@:~~~~~~~~ r·~~~~!~~-~~~tdl~~~~m..Ye~:~ª:s~~Q~~\~~~e:~-:
~eten a una reconsi eración en cada caso. El "Esta
es ffiTPosic1ón~·y¡5-pCiedoliacer.otra-·°Co5a:;;deLutero;-
tan de la misma manera. No obstante , las perturba-
ciones causadas por la interrupción de los automatis- ---- ... v ·--·-- ··----· --···---·-··-----.,___
. D_o~e.ü1~? -c.(5t)g_u_c,ta]:iatólúgka·-·--···
. .

mos y de los síntomas compulsivos son análogas , ' ~J~~s formulaciones. a las que nos hemos referido im-
pero también lo son las generadas por la interrupción plic_ªn -ªnte_Jodo_eUugaLcDmúu_de_qu_e--.ld_~persoria··
de las acciones impulsivas sintónicas con el yo: inclu- está sana si su conducta es "adecuada" en cada -
so las interrupciones de la actividad sexual racional- sil:uacion;él pro5fema, sl_n embarg~Cünsiste ene-sta:-·
mente justificadas resultan en trastorno y displacer. blecer;-dentro .de'" lás.. condiciones menúiles~ éladaS""(Q_ué"
-ño~r5ue-aen -mOdHiCár.se~a -·v0luntacif cúáies_oii:ecen.Jas::..
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· - Quizás estas formulaciones también impliquen que las rarse a una de sus funciones {en este caso el pensa-
decisiones deben servirse de relaciones entre medios y miento y la acción flexlbles), que ~- Y..2__§ªD9. .R.i.ens(l._y___ .....
fines de una manera objetivamente correcta, que de- actúa con flexibilidad, pero que. ..no.. lo.hace -exGlusiva- · ·
ben estar racionalmente motivadas. Pero ya hemos vis- · ·m~_nte..de.tal manera; adem~__g~~ ...~.n ..~!1..§er...humano. _
to que la palabra ''.radqnal" Jio puede emplearse como sano --dertas- functo.n~O.§i_C<l.s. _super.iore.s . 9e..terminan _
Un término mágico, no puede ab.a rcar.JoJa. la..S::OJ:ldUC- -elñiomento en que el yo puede hacer _un .uso delibera:.
·- ta· proposltiva .!!l .!:1.2~ .9.i<::_g__ri_ªdél . acerca de. lasJareas en . ·do -de· los automatismos, .. y finalmente .que ..al..servicio.
sf -mismas~- acen:::a . de .l_o___q_ue__el yo puede__ bacer y d~ lo_ · de las regulacioJ'.~~~ y6!~aS._-debef1_ suspe_nderse _ tempo~­

- - qué· el yo -riorll1al . tiene . que ser .capaz de_hacer. La .._


orhprerisión lógica es por cierto sólo uno de los fac-
. rariamente inClúso realizaciones del yo altamente de-
sarrolladas:···Esta ·- rüridón -·Süpeiior ·del ..jió --i.-epresen~
/f: ores · reguladores:·· Los automatismós ··ponen · Uri · obs~·
táculo · adicional en · el camino hacia un criterio ··de .la
sa!Ud mental: el yo normal debe ser ·capaz de. contro~ .
--·aparentemente lo que podría dénqiµi¡:iá._r~.g ~-~'.r~gu!ación__
- céritral"_o_ quizás~~e~h:üchii:~~d_~~meta'.'. ,.,,(cf. págs. 91-97
ace'rca de--inetas. y m~.di9sJ.~
-1ar,-- pero támbié"i'Cdebe-:ser capaz deciceptare[Cfeber --- ... ¿Cuál -es- ia relación de estos automatismos con el
(able to must), y este hecho, lejos de contaminar la principio de placer y con la compulsión a la repeti-
.~lud~es necesario · · para ella. 1 Análogamente, _· _~¡ yo ción? Aparentemente, estos aparatos relativamente
normal debe ser capaz de suspenaer temporariamente . rlgidos a menudo perpetúan algo que alguna vez fue
-1nc!Usó SuS . fi.mciones . más "esenciales. Un -ejempJ.o:.d e . placentero, en lcuanto supuso el dominio de una ta-
-est<res- 1~c"pérdi0a--delyo"-eii"·ia · excifación sexual in- . rea, o la remoción de un trastorno, etcétera. Ya hemos
. tensa:,--cuyas-formaspafoló.gicás "son familiares clini- subrayado que la abreviatura según una fórmula favo-
eamente como -angustiapor esta-pérdida delyo ' en el rece esencialmente las relaciones con la realidad. Es
o·r gasmo (cf.; por ejemplo; Fenichel, l 937a). Llegamos posible que los "principios" -tal como los concebi-
·a la conclusión de que el yo normal es capai-de-·ceder mos- sólo desencadenen la repetición de acciones y
·a imperativos. (Afin .a .este hecho es el abandonarse· métodos del pensamiento encauzado (puesto que han
- del yo a--· ¡a.·--asodac:ión libre en el curso · der psi-· sido estructurados), pero no regulen su curso ulterior.
-coá.riálisi!CEri. ·este.~_cªso Ja suspensión controlada · por Puesto que los procesos automatizados son repetiti-
-·en;cfde dert~~]ul)ciones yoicas debe ser aprendida; vos, se podria pensar que de algún modo están rela-
essablao-qÜeno está al alcance de los niños). -- ---- - . cionados con la compulsión a la repetición. Esta coor-
- ---No -·suoestimamos .. la-¡¡ftinción · libremente· móvil del dinación sería incluso obvia si, lo mismo que Alexan-
yo"3 -uno de nuestros mejores aliados en el trabajo der (1925), llamamos compulsión a la repetición a toda
repetición de un manejo previamente exitoso. No obs-
3 .[Sobre concepciones parciales del yo, véase "Psychoanalysis and Develop- tante, es otra cosa lo que significan los ejemplos que
" mental Psychology", The Psychoanalytlc Study of the Child, 5: 7-17, Nue-
va York, lntematlonal Universltles Press, 1950, y 'The Mutual lnfluences in brinda Freud (1920) acerca de esta compulsión. Según
the Development of Ego and Id", The Psychoanalytlc Study of the Child, 7: Freud, el factor fijador de la compulsión a la repetición
9-30, Nueva York, lntematlonal Unlversitles Press, 19521

124 125

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está más allá del principio del placer, sobrepasa al la repetición y el principio del placer con frernew i. 1 ""
principio del placer. La repetición de experiencias, en entretejen, como Freud lo demostró res pecto del j1il!
sentido restringido, quizás debería asimismo distin- go de los niños. Uno de los fact ores que oper(l n • 'ri
guirse de la repetición de métodos de solución. Hay este caso es la repetición activa de experi encias pi1 <; i ·
ciertamente repeticiones que obedecen al principio del vas. Spitz deja abierta la posibilidad de una re lac ión
placer, de modo que no se debe tomar toda repetición con la compulsión a la repetición y subraya la gana n-
como expresión de la compulsión a la repetición . cia de placer y la evitación de dolor (a ferramient o a lo
Existen fijaciones a situaciones gratificantes, tanto co- conocido que no amenaza con dolo r, y evit ación de lo
mo a traumas. nuevo y amenazante). La explicación de la re peti ción
Según Nunberg (1937), la observación directa de como un ahorro en el gas to de energ!a es aparente-
niños demuestra que "lo que conduce poco a poco al mente insuficiente en muchos casos. El conocido
dominio de la realidad es la lucha constante entre las ejemplo de Guernsey, cit ad o po r Spitz (1937), es
tendencias retardatarias de la compulsión a la repeti- típico: un niño de o nce meses tropi eza en su cama y
ción y el hambre de nuevas impresiones. En el curso sufre un fuerte golpe en la frente; después de unos
de este proceso, la compulsión a la repetición retro- pocos minutos de llanto ruidoso, procede a golpearse
cede gradualmente hacia un segundo plano (pág. la frente varias docenas de veces, durante media hora.
171). Pero aquí tenemos que distinguir ~ ntre dos ti- Ch. Bühler (1928) explica tales casos como "ejercicios
pos de "repetición": primero, la repetición constante de función". Desde el punto de vista biológico, es
que el niño pequeño realiza de · la misma acción susci- decir, desde el punto de vista de una posible signifi-
tando reiteradar.icnte la misma situación; en segundo cación adaptativa , esta explicación no puede recha-
lugar , lo que nos interesa ahora, la automatización de zarse ; sin embargo, desde el punto de vista psi-
las acciones y el pensamiento, comQ resultado de la cológico podemos y debemos agregar la compulsión a
cual ciertas tareas son siempre encaradas de la misma la repetición como elemento explicativo --como lo ha
manera o de un modo muy parecido. Esos dos tipos demostrado Waelder (1932)--:-.
de repetición pueden fusionarse en ciertas conductas, El potencial heurístico del análisis psicológico en
pero también pueden aparecer separados, como fre- relación con ese ámbito biológico de funciones adap-
cuentemente sucede. El primero ocupa un lugar desta- tativas y principios reguladores ya ha sido examinado
cado en los estudios de los psicoanalistas de niños y en otro contexto (págs. 53-54). Por cierto, el psicoa-
ha sido objeto de un interesante trabajo psicoanalitico nálisis no tienen ninguna objeción que formular al
de Spitz (1937), en el cual se demuestra que este tipo concepto del "placer en el funcionamiento" de K.
de repetición disminuye hacia el sexto año de vida, Bühler (1929); se trata de un placer inherente a la ac-
que ulteriormente sólo aparece en ciertas condiciones tividad, sea cual fuere su meta y consecuencia, en
(ritmo, etcétera) y que esta disminución está relaciona- contraste con el placer en la gratificación . Por cierto,
da con la declinación del complejo de Edipo. Pode- Freud tomó en cuenta esta forma de obtener placer ya
mos afirmar que en estas repeticiones la compulsión a muy tempranamente (l 905a): "Cuando no utilizamos

126 127

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nuestro aparato psiquico para asegurarnos gratifica-
ciones indispensables, permitimos que opere como el yo es capaz de ponerla a su propio servicio. ! 11?. r-
para derivar placer de su propia actividad". Pero ni si- mann (1922) supone que la compulsión a la repetición
quiera este concepto de placer en el funcionamiento se desarrolla y convierte en "repetición ord enada"
basta para explicar los fenómenos de repetición en la ("ordenamiento"). En cualquier caso, debemos corn -
infancia. prender que todos estos intentos de relacionar los au-
Ya hemos puntualizado que los fenóme_n os de re- tomatismos con la compulsión a la repetición impli-
petición en los niños estudiados por Spitz son gene- carían que esta última, tanto en el adulto como e n el
rados por la compulsión a la repetición, o por el prin- niño, es una fuerza impulsiva fundamental de la (111 1-
cipio del placer, o por ambos.4 No obstante, los auto- ción que conduce al domin!o de la realidad a trnv(~<;
matismos difieren obviamente de estas repeticiones y del aprendizaje, y cuyo papel es esencial part ic ul .i r
también de aquellas a las que se refiere Nunberg, mente en el hombre .
puesto que no disminuyen a los seis años sino que, No resulta improbable que la compulsión a la rep("
por el contrario, continúan prevaleciendo (por ejemplo tición participe Ounto al principio del placer y al p rl r11:i -
en el aprendizaje). Tampoco estos automatismos pio de realidad) en los procesos de aprendizaje, pc r<J
-que son aparentemente más sintónicos con el yo-- si esto es así, las tendencias yoicas reguladas por la
son ulteriormente reemplazados por el "aburrimiento", realidad (cf. French, 1937), tienen que emplear de
como sucede con las repeticiones descriptas por manera selectiva las tendencias a la compul sión a la
Spitz. La cronologia del desarrollo contradice cual- repetición. Por lo tanto, preferirla hablar de una Int er-
quier intento de ver a la automatización como un me- acción parcial entre la compulsión a la re pe tición y las
dio para superar estas formas d.e repetición. Dudo que actividades del aparato mental que dependen del yo, y
el concepto freudiano de compulsión a la repetición, no en cambio de un "aspecto yoico de la compulsión
en sentido estricto, sea aplicable a los automatismos, a la repetición". También habrla que recordar que (de
pero quizás pueda aplicarse una forma "domesticada" acuerdo con estas consideraciones) ésta sería sólo
de compulsión a la repetición. Nunberg (1932) parece una de las raíces de los automatismos mentales. Freud
tener algo similar en mente cuando plantea que la introdujo la compulsión a la repetición como una ca-
compulsión a la repetición puede ser privada de su in- racterística de los impulsos instintivos (cf. también
dependencia e impetu por las fuerzas sintéticas del yo. Janes, 1936); el que aquí la apliquemos a un campo
En realidad, la compulsión a la repetición es la forma más alejado hace que subsistan numerosas incerti-
de regulación más antigua; puede gobernar la regula- dumbres.
ción yoica; en ocasiones sirve a la misma tendencia
que la regulación del yo, pero en ciertas condiciones

4 [MI elaboración ulterior de estos pensamientos es citada por Edward Bibring


en su artículo 'The Conception ol Lhe Repetition Compulslon", Psa. Quart.,
12: 486-519, 1943).

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Capítulo 9 Por lo tanto las acciones siempre implican, por una


parte, intenciones, actos de voluntad, motivos, etcéte-
APARATOS YOICOS. DESARROLLO AUTONOMO ra, y por la otra aparatos (mentales y físicos). Hasta
DEL YO ahora los investigadores han prestado poca atención
al papel de estos aparatos en la posibilidad, dirección,
éxito y desarrollo de la acción. No obstante, si to ma-
mos en consideración la esfera libre de conflictos del
yo, y si queremos desarrollar una psicología general
de la acción, el estudio de estos aparatos se vuelve
imperativo, porque de otro modo todas nuestras afir-
maciones acerca de la acción incluirían algo descono-
cido: la predicción de la acción presupone el conoci-
1 11
miento de estos aparatos. Una vez más podría ol>jc-
tarse que todos estos problemas caen fuera del campo
del psicoanálisis. Pero esto no es as! si tratarnos se-
riamente de desarrollar la psicologfa del yo iniciada po r
Freud, y si también queremos investigar las funciones
del yo que no pueden derivarse de los impulsos ins-
tintivos. Estas funciones pertenecen al ámbllo , que
Una vez más volvemos al problema de la acción. En con algunas reservas, denominamos desarrollo au
la acción, el yo emplea tanto aparatos mentales como tónomo del yo. (Aqu! no examinaré el modo en que
somáticos. La noción de "aparato mental" describe de los trastornos en esta área pueden convertirse cm lil e
manera particularmente adecuada los automatismos tores independientes de la patología; Nunbe r{¡, Sr!1íl
preconscientes (y no sólo los referidos al ámbito de la der y E. Bibring han dado el primer paso en es;1 d it<'c
acción). Sin embargo, en la medida que implica estruc- ción). Es obvio que estos aparatos, somáticos y 11 w11
tura y forma, como sucede con toda noción de apara- tales, influyen en el desarrollo y las funciones del yo
to, difícilmente se la pueda aplicar a lo que se denomi- que los utilizan; sostenemos que estos aparatos co ns-
na ocasionalmente el carácter automático del ello. tituyen una de las ralees del yo.1 Schilder (1937) mos-
Bleuler (1920), cuando acuñó la expresión "aparatos tró con mucha claridad que un trastorno en el ;iparato
ocasionales" para explicar el proceso de la "abreac- central del equilibrio puede influir en las rel acion es
ción", pensaba en algo análogo, pero aquí no pode- objetales. Un ejemplo de alcance más amplio, es el
mos detenernos en este uso particular del concepto. efecto del desarrollo del lenguaje en el pensamiento.
Schilder (1928) también emplea con frecuencia el con- 1

cepto de aparato, y sostiene que "Ja función es facili- ¡!


1 [Véase también "Comments on the Psycho,1n,1lyt1c Thcory of the Ego", :1
tada por el hecho mismo de que el organismo es una The Psychoanalytlc Study of tlie Ciilld, 5: 74-96, Nucv3 York, lnternalional il .¡
estructura". Universltles Press, 1950.j li
;1

130 131

~t,~::;:;aú&wam@J!éáJM!Wl&iAl&iWiJMliQ4Wliifa~Mfritiii-;JW2t!l\~Jffe.!i!Nlft&Hi~¡i.},.J¡J,¡,t:\·:- .i~· ....


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Para nosotros resulta innecesario decir que los apara- nismos yoicos de introyección y proyección, pero pro-
tos congénitos y adquiridos, requieren para funcionar bablemente no en el de la percepción y la motilidad.
una fuerza impulsora, y que la psicologia de la acción Como ya lo hemo~~dicho en .otra oportunidad (1927),
es inconcebible sin la psicologia de los impulsos ins- • s":prn·cesos perceptuales no pueden desde nuestro _
tintivos. ~P unto de vista considerarse simplemente proyecciones
El individuo no adquiere todos los aparatos pues- Jo introyecciones),., En algunos casos será aconsejable
tos al servicio del yo en el curso del desarrollo: la per- asumir el supuesto de que tanto los procesos impulsi-
cepción, la motilidad, la inteligencia, etcétera, descan- vos como los mecanismos yoicos surgen de una ralz
san en una dotación constitucional. Estos compo- común anterior a la diferenciación del yo y el ello;
nentes de la "constitución del yo" requieren de nues- aunque después de haberse estructurado pueden se-
tra atención, tanto como los componentes de la cons- cundariamente entrar en las más diversas conexiones
titución impulsiva. Naturalmente, la antitesis del yo reciprocas.
como factor regulador y aparatos del yo no debe equi- Considerar que todo mecanismo innato es un im-
pararse con la antitesis entre determinación ambiental pulso instintivo seria contrario al concepto de impulso
y determinación constitucional. El yo como agente instintivo tal como se lo emplea comúnmente en psi-
regulador tiene también ralees constitucionales. Para coanálisis, y presupondría la concepción más ampli a
el psicoanálisis, la constitución del yo (como la cons- (Eros-Tánatos) según la cual todo proceso fisiol ógico
titución impulsiva) aparece en su aspecto negativo, está coordinado con un impulso instintivo. No o lJs-
por asi decirlo, es decir como límite para la explicación tante, esa concepción más que explicar soslayarla la
de la conducta en términos de influencias ambientales. posición especial de estos aparatos . Estrictame nte ~ill.:.
Pero, fuera del psicoanálisis, en los últimos veinte blando, no hay yo alguno an tes de la""TI'if e re-riclacióñ de
años se ha hecho un gran progreso en los estudios y2..,.y_~ , ~o tampoco hay eJlo, ~puejJo que arnl)os
acerca de la herencia de caracteristicas mentales: gra- }_on proa uctos de la dif erenclaclón .tPod e rno~s cons l-
cias sobre todo a la investigación con gemelos,2 } m9 e!.:ªI~ ..91!~ _,_son _aparatos _yoiCQ? !nr1 . tó"t'~c-1!6s·('j]1 €\,.
contamos ahora con conocimientos probados inde- · ~a~ pués de esa diferenciación, es tá n inequí vocarnerrle
pendientes de las concepciones anteriores, arbi- ...• ·- .. .. .. .. .. . ,.
alservicicrdel---yo;:-Nuevamente .
·quiero· subrayar-qui:! 1Ji ía--·- ·
trariamente nativistas o empiristas. --- v-ez-,que damos por supuesto que existen a pa ~_ilt Q;;_ yoL.
Sabemos que muchas funciones del yo -aunque ~s'iriñáfos; cambiá" tambiéii ' iluestro--punto .de _vi sta -
por cierto no todas, y algunas sólo en parte- están ac_~r~~ de los propósltos- que sie mpre ha flu ctua-
modeladas sobre las pautas de los impulsos instinti- - d6-: lci·-adaptación .. sólO - ~~: __ pa r t e~--~--L.~gquir id i, - de
- VTGiif>¿ -~·-~.;::r.-·- ·~--;:.··-~---,_,. . . . ' .... -- ·--·-·~ ... ....., . ... ::::...~
vos. Esto es asi en el caso del "dar" y el "tomar", et-
cétera, y parcialmente también en el caso de los meca-
3 [Este pensamiento se encu entra m fl s 11cahildilm cnt e dcsilrr <:•ll11clo ~ri
"Cornments on the Formation of Psychlc Structu re" (con E. Krl s y H. M 1 , .,.
2 [Cf. "Psychia tris che Zwillingsprobleme'', Jah rbuch für Psychlatrle und
Neurologie , 50,51 ,1934/. wenstein), The Psychoana/ytlc S tudy of the Chlld, 2: 1 l -31l , N1,.·v11 '•" , ~
lnternational Universities Press, 194 9.]

132 133

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nuevo por c¿~g-ª __ gener<lciór:i .. y por . cierto noJoda.__eJl(l_


Por ejemplo, las vías entre el paleoencéfalo y el neoen-
--provfüfie-de los impulsos instintivos. 4 - , ·
-Erfiédíó "que· he ''subrayado antes de que el niño céfalo todavía no funcionan (no están mielinizadas) en
recién nacido cuenta con sólo unas pocas funciones a el momento del nacimiento, ni tampoco está completa-
su disposición será utilizado como argumento contra da la maduración de las vías motrices; el control de la
estas consideraciones. Como respuesta a esto debo defecación presupone maduración, y así siguiendo.
señalar que los procesos de maduración no están También hemos reconocido siempre la influencia de
completos en el momento del nacimiento y que tam- los procesos de maduración en la sucesión de las fa-
bién hay crecimiento en el sentido de maduración fue- ses de la organización libidinal. Incluso la variación del
ra del cuerpo de la madre. Esta maduración, sobre la efecto de las experiencias depende en alguna medida
que sabemos poco en muchas áreas, debe ser reco- del nivel de organización en el que esas experiencias
nocida como un factor independiente, junto al apren- han tenido . lugar, es decir, de procesos de madura-
dizaje por la experiencia, la memoria, la ejercitación, la ción. Ya hablamos de procesos de maduración, aun-
identificación y otros mecanismos. La maduración y los que no empleamos la expresión, cuando examinamos
procesos de aprendizaje se pueden diferenciar experi- las posibilidades heurísticas y el valor del psicoanálisis
mentalmente por medio del "método de control con el con respecto al despliegue de la dotación cons-
gemelo", introducido por Gesell y Thompson (1929): titucional. Considerando la estrecha relación que exis-
uno de dos gemelos idénticos se ejercita en un de- te entre lo fisiológico y lo mental, tal como lo conce-
sempeño, mientras que el otro (el control) no lo hace; bimos, se justifica suponer también procesos de ma-
más tarde el gemelo control es sometido al mismo duración mental, aunque extraer las consecuencias de
proceso de aprendizaje y el efecto de maduración se tal supuesto es más difícil en este caso que en el
infiere a partir del ahorro de. esfuerzo de aprendizaje. ámbito fisiológico. En muchas circunstancias las fun-
Puede ser útil distinguir tres clases de procesos de ciones del yo sin duda dependen directamente de
desarrollo: los que se producen sin ninguna influencia procesos de maduración fisiológicos. Pero continuar
esencial y especlfica del mundo externo, los que están esta línea de pensamiento nos introducirla en el pro-
coordinados con experiencias típicas (es decir, que blema psicofísico, lo que aquí prefiero evitar.
son desencadenados por situaciones ambientales en Sabemos que los procesos de maduración no son
promedio esperables, como ya lo hemos visto), y, final- enteramente impermeables a las influencias arnbien -
mente, los que dependen de experiencias atipicas. El ,t ales. Pero hay factores independientes que, tanto
curso mismo de la maduración es en parte una carac- antes como después del nacimiento, ponen en juego
terística constitucional. Este es un hecho bien esta- ··1.:
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de manera sucesiva los aparatos innatos, y determinan
blecido en lo que concierne a la maduración orgánica. .-~ .;,~ por lo menos en forma global el ritmo de los procesos
del desarrollo. De modo que no todos los logros en la
4 [Cf, 'The Mutual lnfluences In the Development of Ego and Id", The Psy- adaptación províenen de la experiencia. Pero de bernos
choana/ytlc Study of the Chlld, 7: 9-30, Nueva York, lntematlonal Unlversl- tener en cuenta que la lenta maduración del hombre
tles Press, 1952.]'
está relacionada con la prolongación de los cuidados

134
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parentales; en relación con esto le recuerdo al lector ción Individual de un posible mecanismo de defensa
el principio del retardo de Bolk. Las diferencias tlpicas está determinada por un factor constitucional: "No Im-
en el ritmo de maduración de diversas funciones con- plica una sobrevaloración mlstlca de la herencia el
ducen en el hombre a conflictos tipicos; por ejemplo, considerar creible que, incluso antes de que exista el
la tipica incapacidad del yo inmaduro para proporcio- yo, sus posteriores lineas de desarrollo, tendencias y
nar gratificación a los impulsos es una de las razones reacciones ya están determinadas" (1937, págs. 343-
por las cuales los impulsos instintivos son experimen- 344).
tados como peligros (veremos además otras razones). Investigaciones recientes plantean con total clari-
Aquí la antítesis de la maduración es el aprendizaje (cf. dad que incluso el alcance y la dirección de la inteli-
Koffka, 1924), cuya significación suprema para el hom- gencia (cuyo papel en el retardo de la descarga motriz
bre hemos subrayado repetidamente. No basta con y en su desempeño como función inhibidora general
que los aparatos tengan la potencialidad para la fun- es bien conocido) están al menos parcialmente deter-
ción adaptada ; sus desempeños especificas deben minados por disposiciones hereditarias. Todos los a-
aprenderse, es decir, deben ser objeto de adaptación. paratos mencionados aqul entran al servicio del yo en
Aún no conocemos con seguridad el papel que co- el curso del desarrollo individual. Desde este punto de
rresponde en este proceso a los reflejos condiciona- vista podemos obtener una nueva perspectiva acerca
dos, pero es improbable que de ellos pueden derivarse del problema planteado por Anna Freud (1936), del
todas las funciones de la inteligencia. (Véase Schilder antagonismo primario del yo frente a los impulsos ins-
[1935] y Kubie [1934] acerca de la relación entre el tintivos. Puesto que muchos de los aparatos yoicos
psicoanálisis y la teoría de los reflejos condicionados.) son inhibitorios, y las realizaciones del yo están deter-
La capacidad para aprender parece también estar en minadas no sólo por tendencias yoicas móviles sino
parte determinada por disposiciones constitucionales, también por los aparatos yoicos, resultaria que "la
que han sido descriptas como flexibles, en contraste desconfianza del yo con respecto a las exigencias de
con las disposiciones no alterables por el aprendizaje. los impulsos instintivos" es la expresión de un factor
Volvamos ahora a los aparatos del yo heredados en J primario. (Otro factor podria ser el ya mencionado an-
particular y a las caracteristicas del yo heredadas en tagonismo parcial entre la supervivencia del individuo y
general. Freud (l 905b) afirmó muy tempranamente que la supervivencia de la especie [la indefensión de los
la sexuálidad es inhibida no sólo por la educación animales durante la cópula]. Parece obvio que el factor
sino también por ciertos aparatos innatos: "Pero en ::~: psicológico yoico que ya examinamos tiene una gravi-
::¡.:, tación mayor que esta consideración filogenética .)
realidad este desarrollo (de las inhibiciones sexuales) ,;:
está orgánicamente determinado y fijado por herencia, Como acabamos de ver, Freud consideraba que la
y ocasionalmente puede producirse sin ninguna ayuda elección por el individuo de mecanismos de defensa
de la educación" (págs. 177-178). Sólo recientemente estaba en parte determinada constitucionalmente .
elaboró Freud una discusión algo más detallada de las También podríamos preguntar si los procesos de de-
características del yo innatas, al suponer que la elec- fensas son o no influidos por la maduración y la ejer-

136 137
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ciertos aspectos sustenta, con el contraste entre yo e


citación de los aparatos de la esfera libre de conflictos impulsos instintivos que es corriente en psicoanálisis.
del yo . Ya nos hemos encontrado antes con este pro- No puedo examinar aqu! las diversas y significativas
blema cuando, siguiendo a Anna Freud, indagamos la relaciones entre aparatos e impulsos instintivos, ni las
relación entre defensa y adaptación en el desarrollo relaciones entre las condiciones catécticas del yo en
normal. Es posible que el ritmo del desarrollo de estos general y las de los aparatos yoicos. (El interesante
aparatos sea uno de los determinantes de la secuencia estudio de Kardiner [19321 proporciona algunas claves
en que aparecen los métodos de defensa . (El origen para la comprensión de estos problemas). El énfasis
de estas funciones yoicas es una cuestión indepen- puesto en los aparatos yoicos puede delinear más pre-
diente de las relaciones específicas con los procesos cisamente nuestra concepción de los "impulsos de au-
de defensa en los cuales participan.) Los mecanismos toconservación", que hasta ahora hemos tratado como
de negación, evitación, formación reactiva, aislamiento algo de importancia secundaria.
y anulación probablemente involucren tales determi- Me parece que la psicología de los aparatos del yo
nantes, pero esto es menos probable en ese otro gru- constituye un buen ejemplo de la interrelación entre
po de defensas que incluye la vuelta en contra del su- conflicto y adaptación (y logro), lo que nos retrotrae a
jeto, la transformación en lo contrario, etcétera. nuestro punto de partida. Muchas de estas extensas
Este modo de ver concuerda con la idea freudiana -aunque todavía incompletas- consideraciones no
de que la represión es una defensa que presupone la son psicoanaliticas en sentido estricto y algunas de
diferenciación del aparato mental en yo y ello. ellas parecen habernos alejado mucho del centro del
Ahora resulta claro por qué la psicologia psicoa- psicoanálisis. Gran parte de nuestro examen ha tenido
nalitica del yo debe encarar estos problemas. Nuestras el carácter de un programa que debe encararse y con-
primeras consideraciones dem"o straron que el desarro- cretarse mediante investigaciones empíricas detalladas.
llo autónomo del yo es uno de los requisitos previos Estaré de acuerdo con quien entienda que he sido
de todas las relaciones con Ja realidad, y de nuestro unilateral, que he subrayado ciertas relaciones y des-
examen ulterior surge que probablemente también sea cuidado otras de igual o mayor importancia (en parti-
el requisito previo de muchas otras funciones . Nuestra cular las que suelen interesarnos más) : lo hice deli-
argumentación exigía un examen detallado de los apa- beradamente. Me resultará grato que se concuerde
ratos del yo . conmigo en cuanto a que los problemas del desarrollo
En relación con esto, destaco una vez más que no autónomo del yo, de la estructura y el orden jerárquico
se puede llegar a ninguna definición satisfactoria de de las funciones yoicas, de la organización, de la re-
los conceptos de fuerza del yo y debilidad del yo sin gulación central, de la suspensión de funciones, et-
tomar en cuenta la naturaleza y la etapa madurativa de cétera, y sus relaciones con los conceptos de adapta-
los aparatos del yo que subyacen a la inteligencia, la ción y salud mental, reclaman legítimamente nuestra
voluntad y la acción . atención.
El contraste que planteamos aqul entre el yo y sus
aparatos y los impulsos instintivos concuerda, y en

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Interpretació n freudiano y psicoaná-
lisis
122. Hartmann, H.: La psicologr'a del yo
y problema.< de adaptación
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en Octubre de 1987 e n lo s Tall eres d e
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