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WALTER BRUGGER, S. I.

D IC C IO N A R IO
DE FILOSOFÍA
Redactado con la colaboración de los profesores
del Colegio Berchmans de Pullach (Munich)
y de otros profesores

T r a d u c c ió n po r

www.fullengineeringbook.net
JOSÉ MARÍA VÉLEZ CANTARELL
Licenciado en Filosofía

BARCELONA
EDITORIAL HERDER
1969
La versión española se ha hecho so b re la 6.“ edición del Philosophisches
IVürterbuch de W a l t e r B r u g g e r , S. I„ pub licad o en 1957 po r V erlag
H erder & Co.. de F rib u rg o de Brisgovia (A lem ania)

Primera edición 1953


Sexta edición 1969

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N ih i l o bsta t: El C ensor, D r. J u a n A. V e n t o s a , P bro.

I m p r ím a s e . B arcelona, 31 de agosto d e 1957

f G r e g o r io , A rzobispo-O bispo de B arcelona

P o r m an d ato de su Excia. Revm a.,


A l eja n d r o P e c h , P b ro ., C anciller-Secretario

'fS, Editorial Herder, Barcelona 1958

N.® Rgto. 3869*60

E s PROPIEDAD P r in t e d in S p a in

Reproducción Offset: G ka fesa , Ñ ipóles, 249 - Barcelona D epósito Legal: B. 1057-1958


ÍNDICE GENERAL
PAga.

Del prologo a la prim era edición española............................................. 7


Prólogo a la prim era edición o rig in a l...................................................... 7
Prólogo a la quinta edición original.......................................................... 9
C o la b o ra d o re s................................................................................................... 10
O bservaciones..................................................................................................... 11
N ota del traductor a la segunda edición esp añ o la................................ 11
Vocabulario ideológico.................................................................................... 13
A rtículos............................................................................................................... 37
Hsquema de historia de la filosofía............................................................ 503
Filosofía orienta]
India ....................................................................................................... 505
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C h i n a ......................................................................................................
T a p ó n ......................................................................................................
509
511
Filosofía occidental
Filosofía a n tig u a .................................................................................. 513
Filosofía antigua cristiana y filosofía m e d iev a l.......................... 523
Filosofía m o d e rn a ................................................................................ 542
índice histórico.................................................................................................. 603
DEL PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICIÓN ESPAÑOLA
E sta preciosa obra, sobre el m érito de ser u n a quintaesencia de riquí­
simo contenido filosófico, tiene tam bién otros m uchos. N o los mencionaré
todos, pero rogaría al lector que tuviera presentes dos, que le dan un
realce singular.
A nte todo la inform ación abundante y exacta, tanto de la filosofía
postkantiana, com o de la filosofía escolástica, ta n to de la antigua y me­
dieval, com o de la m oderna. H ay diccionarios que inform an con exactitud
sobre el contenido de sistemas filosóficos del siglo pasado y del actual.
Tam bién podría encontrarse alguno que p o r lo menos parcialm ente
inform ase del contenido de la filosofía escolástica. Pero un diccionario
que, com o éste, sepa herm anar las dos cosas, es a la vez sum am ente apre-
ciable y poco frecuente.
O tro m érito, y no pequeño, de la ob ra lo constituye el criterio seguro
con que h a sido escrita. C ad a día nos es m ás preciso huir de libros super­
ficiales; es absolutam ente necesario volver a la solidez sistemática, la
que resiste la acción dem oledora y pasajera de m odas, y, en cambio, fija

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sillares que permanecen a través de los siglos com o fundam ento que
sobrellevará futuros edificios.
Finalm ente, entre los com plem entos que lo enriquecen no puede
olvidarse la bibliografía, breve pero m uy bien escogida, y el interesante
esquem a de la historia de la filosofía, añadido al final.

J u a n R o ig G ir o n e l l a , S. I.

PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICIÓN ORIGINAL


D esde hacía tiem po se dejaba sentir la necesidad de u n diccionario
de filosofía que exam inara los problem as planteados po r el pensam iento
filosófico m oderno y la época actual a la luz de aquella tradición occi­
dental que culm ina en los nom bres de Platón, Aristóteles, San A gustín
y Santo Tom ás de A quino. N o había un diccionario de esta naturaleza.
Los existentes eran grandes diccionarios, al m odo del de Eisler, que, com o
obra de consulta, presta valiosísimos servicios al especialista, pero que,
dada la abundancia de sus datos, apenas cuenta p ara quien n o lo es, o eran
obras que, com o la de H . Schmidt, defienden en m uchas cuestiones u n
punto d e vista opuesto at cristiano. E n cam bio, los diccionarios inspira­
dos en u n a concepción cristiana del universo tenían, de acuerdo con su
finalidad práctica, ta n reducidas dimensiones, que la introducción a un
conocim iento filosófico m ás profundo caía fuera de sus límites.
Para satisfacer la necesidad antedicha, el doctor R o b ert Scherer, de
la casa editorial H erder, planeó ya po r los años de 1930 la edición de un
diccionario de filosofía. A fines de 1937 se nos confió la dirección de
la misma. En m ayo de 1939 estaban ta n adelantados los trabajos pre­
paratorios, que pudo procederse a enviar a los colaboradores la indicación
de los artículos que a cada uno correspondían. Estalló entonces la gue­
rra paralizando por el m om ento la labor. Paulatinam ente fué posible
ponerla de nuevo en m archa y, en la m edida en que se logró superar los
obstáculos derivados de las circunstancias, la redacción del original había
term inado al acabar el conflicto.
El m om ento en. que la obra aparece no es indiferente p ara la misión
que tiene asignada. Estam os viviendo las horas más som brías de la his­
toria de nuestra patria. A pesar de ello, confiamos en que sean horas
precursoras de un nuevo amanecer, de una nueva luz. ¡Ojalá nos deparen
un conocim iento m ás profundo de los verdaderos valores de nuestro
pueblo y de las bases auténticas de la existencia hum ana! E n este aspecto
será de la m áxim a trascendencia que el hom bre posea un a recta con­
cepción de si mismo y de su posición en la realidad.
A brigamos la esperanza de que el Diccionario de Filosofía contri­
buirá p o r su parte a iniciar y preparar u n a sana reorganización de la
vida. N o pretende ofrecer erudición, sino form ación de la inteligencia.
N o tratam os de explicar vocablos que quizá se usan sólo raras veces,
ni de reem plazar una enciclopedia o un diccionario de voces extran­
jeras, sino de presentar en su conexión real los conceptos filosóficos que
han pasado a la tradición de Occidente y continúan vivos en el filosofar
de hoy. P or eso pareció obligado n o proceder de m anera atom izada de­
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dicando a todo vocablo un articulo independiente, sino tener en cuenta
el hecho de que en filosofía lo que im porta sobre todo es el conjunto del
pensam iento. M uchas cosas que insertas en sus enlaces reales se com ­
prenden sin larga explicación, serian incomprensibles tratadas p o r sepa­
rado. E l vocabulario ideológico posibilitará el hallazgo rápido de los
térm inos buscados sin hacer superfluo el estudio de los artículos en que
se encuentran. Supuesta, desde luego, en el lector cierta sensibilidad
intelectual, el diccionario intenta conducir a aquella actividad que se
llam a filosofar no sólo tratando m aterias filosóficas, sino esforzándose
po r presentarlas m ediante el ejercicio vivo y presente de dicha actividad.
D e ahi que renuncie a ser una m era com pilación de textos de la historia
de la filosofía y se proponga aclarar con el pensam iento propio el sig­
nificado histórico de los contenidos filosóficos.
El director se sien te obligado a dar las gracias a quienes h an colabo­
rad o en la realización de la obra, especialmente al claustro de profesores
del Colegio Berchm ans de Pullach (M unich), y entre ellos, de m anera
particular, a los P adres J. B. L otz y J. de Vries, que, tan to en el plantea­
miento com o en 1a redacción final, h an estado infatigablem ente a su lado
y tienen parte no pequeña en los últim os toques de la obra. A gradezco
tam bién desde este lugar a la señorita M. Zópfl su concurso en la pre­
paración de los índices y corrección de pruebas.

W a l t e r B r u g g e r , S. I.
M unich, 10 d e m ayo de 1945.
PRÓLOGO A LA QUINTA EDICIÓN ORIGINAL
H an encontrado una acogida tan laudatoria, lo mismo en A lem ania
que en el extranjero, las anteriores ediciones del D iccionario, que no ha
sido preciso modificar sustancialm ente su disposición n i la m ayor parte
de su contenido. A gradecem os, no obstante, los deseos y sugerencias
m anifestados en las reseñas, y, dentro de lo posible, hemos procurado
tenerlos presentes en la preparación de ésta.
A nte to d o se han incorporado al texto las correcciones y adiciones
añadidas en el apéndice a las ediciones tercera y cuarta. H em os corre­
gido, además, m uchos pasajes con la doble finalidad de destacar el pen­
sam iento en form a todavía m ás nítida y m enos expuesta a falsas inter­
pretaciones, y de rectificar eventuales inexactitudes. Principalm ente se
han com pletado y puesto al día las indicaciones bibliográficas que acom ­
pañan a cada artículo, prestando a la bibliografía extranjera m ayor aten­
ción de la que pudim os prestarle durante la guerra y la postguerra inm e­
diata, pero ello en la m edida que h a parecido conveniente, suponiendo
un público predom inantem ente alem án. Respecto a la ordenación de la
bibliografía, véanse las «Observaciones».
Se han vuelto a redactar por entero o en gran parte de su texto u n a
serie de artículos cuya enum eración resultaría prolija. E sta edición con­
tiene los siguientes artículos totalm ente nuevos: Epiqueya, Especulación,
É tica de la situación, M aterialism o dialéctico, Ontotógico (Argum ento),
Sensibilidad, Soberanía, Social (Problem a), Socialismo, Socialización,
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Subsidíariedad (Principio de). Advertim os u n a vez m ás que no a todos
los conceptos que pueden buscarse (y se tratan en la obra) corresponde
un artículo. P ara encontrarlos con seguridad consúltese et vocabulario
ideológico colpcado ai principio del libro.
En el esquema de la historia de la filosofía se han som etido integra­
m ente a nueva redacción las secciones dedicadas a las filosofías francesa,
italiana, inglesa, norteam ericana, española y rusa. T an to el vocabulario
ideológico com o el índice histórico han sido adaptados a las modificacio­
nes del texto, am pliándose dicho índice hasta señalar, en cuanto cabe,
todos los artículos en que se hace m ención de un autor.
Expresamos aquí nuestra m ás sincera gratitud a los colaboradores
que han contribuido a llevar a cabo la refundición de la obra y a los alum ­
nos del Colegio Berchm ans que han cooperado a la corrección de p rue­
bas. La m uerte nos ha arrebatado en estos años a nuestros colegas K arl
F rank, Josef Frobes y Jakob Gemmel, y últim am ente a Joh. Schuster.
Se nos han unido en calidad de nuevos colaboradores H einrích Falíc,
A dolf H aas y G eorg T rapp. A lbert H artm ann (de F rancfort del M ain)
ha tenido la am abilidad de com pletar la bibliografía d élo s artículos es­
critos por Joh. Schuster.

W. B.

P u llach , 2 d e enero de 19S3.


COLABORADORES
B o l k o v a c , Paul, H am burgo
B r u g g e r , W alter, Pullach (M unich).
F a l k , H einrich, Pullach (M unich),
t F r a n k , K arl.
t F r O b e s , Josef.
t G e m m e l , .Takob.
H a a s , A dolf, P u l l a c h (M unich).
J u n k , N ikolaus, F rancfort del M ain.
K l e i n h a p p l , Johannes, Viena.
L o t z , Johannes B., R om a y Pullach (Munich).
N a u m a n n , V iktor, Innsbruck.
N e l l - B r e u n i n o , Oswald v o n , F rancfort del Main,
R a s t , M aximilian, Lucerna (Suiza).
S a n teler, Jo sef, In n sb ru c k .
S c h r í Jt e l e r , Josef, M ónchen-Gladbach.

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f S c h u s t e r , Johannes.
S t e e l e , D om hnall, A., N ueva York.
T r a p p , G eorg, Pullach (Munich).
V r ie s , Josef de, Pullach (Munich).
W i l l w o l l , Alexander, Bad Schónbrunn (Zug, Suiza).
OBSERVACIONES
E l Diccionario consta esencialm ente de los artículos y del esquema
de la historia de la filosofía. Puesto que n o todos los conceptos se tratan
en un articulo independiente, pero siem pre se abordan en su conexión
real, precede al texto u n vocabulario ideológico. Prim ero se buscan los
vocablos en él. C uando están im presos en negrilla, su explicación se hace
en artículos independientes bajo el mismo título; de no ser así, la palabra
escrita después de los dos puntos rem ite al artículo en que se trata el con­
cepto, ya en u n a definición, ya en u n a relación que perm ite com prender
su sentido exacto. Si el concepto se encuentra en varios lugares, el de
im portancia fundam ental va impreso en bastardilla. Los núm eros colo­
cados entre corchetes [ ] , rem iten al citado esquem a de historia de la
filosofía.
L a bibliografía que acom paña a casi todos los artículos p ara facilitar
un estudio m ás am plio, se ha distribuido en los grupos siguientes: a) textos
clásicos; b) bibliografía según la orientación del artículo; c) otras concep­
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ciones; d) historia del problem a o concepto; e) obras p ara u na prim era
iniciación. Sin em bargo, no siempre están representados todos los grupos.
Si el lector desea inform ación sobre filósofos (época, dirección filo­
sófica, obras, doctrina), lo m ejor es que consulte ante todo el índice colo­
cado después *del esquema histórico. Los núm eros que siguen al nom bre
rem iten a la num eración correlativa del m argen izquierdo de dicho es­
quem a, y los títulos, a los artículos en que se m encionan la dirección
o doctrinas del au to r o filósofo en cuestión.
Los artículos, están de ordinario, redactados de m anera que sea p o ­
sible u n prim er conocim iento del tem a sin consultar los dem ás artículos
que son objeto de referencias. Las referencias señaladas con -»■ sirven
p ara profundizar en el asunto, y hacen posible u n estudio sistemático
del Diccionario.

N O TA DEL TRADUCTOR A LA SEGUNDA EDICIÓN


ESPAÑOLA
E sta segunda edición h a sido preparada sobre la quinta edición ale­
m an a, cuyas notables modificaciones respecto a las anteriores quedan
indicadas en el prólogo correspondiente. H em os procurado ad ap tar lo
m ás posible la traducción al vocabulario filosófico español. D icha adap­
tación h a exigido retocar levemente el nom enclátor y acoplar total o p ar­
cialm ente el texto de algunos artículos. E l mismo m otivo h a obligado
u refundir por entero el intitulado «Fin», labor que ha realizado su autor,
el P. J. de Vries, a quien p o r ello expresamos aquí nuestro reconocim iento.
Hemos am pliado bastante la bibliografía añadida a la prim era edición,
y la hemos clasificado según el criterio seguido po r los autores sin darle
mayor extensión de la que parece aconsejar su carácter de simple com ple­
mento destinado a acrecentar la utilidad de la obra p ara los lectores de
lengua española. Estas adiciones bibliográficas van entre corchetes, f j.
En el esquema de historia de la filosofía se han incluido nuevos datos
q u ; com pletan los agregados a la edición an terio r; a todos ellris prece­
den dos asteriscos (**V
J. M.* V. C.

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VOCABULARIO IDEOLÓGICO
N oto. — Si no se indica o trs cosa, los términos compuestos de adjetivo > substantivo están
tratados en eJ articulo encabezado con el substantivo. Asi, p o r ejemplo, el término Acto ¡imitado
se trata en Acto, Asirafetro, los térm inos integrados p o r varios substantivos han de buscarse
en el artículo dedicado al concepto más im portante; por ejemplo: Estrechez de la conciencia, en
Conciencia .

A : Silogismo categórico A ctus secundi: Inconsciente


A posteriori A daequatio intellectus et reí: Ver­
A priori dad
A brogación: Ley A doración: Religión
Absoluto A dulterio: M atrim onio
A bsoluto, E l: A bsoluto A dvaita: V edanta (Filosofía del)
A bsorción (Hegel): Idealism o ale­ A evum : E ternidad
m án A fán de g loria: H onra
Abstracción A fección: Criticismo

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A bstracto
A bstracto (en Hegel): Concreto
A bsurdo: Sentido
A fectado (Ser) de los sentidos:
Criticismo
A fecto : Sentimiento
A cadem ia: Platonism o A finidad Social: Psicología social
A ccidental: Predicables A firm ación: Juicio
Accidente A gere sequitur esse: Acción
Acción (como opuesto a pasión): Agnosticismo
Pasión A gradable (L o): Bien
Acción a distancia: C ausalidad n a ­ A grario (Problem a): Social (Pro­
tural blema)
Acción reciproca A gregado (físico): Cuerpo (social),
Acción recíproca (psicol.): A lm a y Psicología social
C uerpo (Relación entre) Agustinismo
A ctio imm anens, transiens: V ida A legoría: Sím bolo
A ctividad: A cción A legría: Placer, Virtud
A ctivism o: V irtud A lgo: Cosa
Acto Alma
A cto (Conciencia del): Conciencia Alma (Facultades del)
A cto religioso: Religión (Psicología A lm a (neop lató n ica): N eoplato­
de la) nism o
Actos perfectos: Inconsciente A lm a (Partes del): A lm a (Faculta­
A ctualidad p u ra: D ios des del)
A ctualism o: A lm a A lm a anim al: Animal
A ctualitas: R ealidad Alma del mundo (tam bién: P an­
A ctus purus: D ios teísmo)
A lm a espiritual: Espíritu A petitiva sensitiva (Facultad): Sen­
A lm a vegetativa: A lm a, Vegetal sibilidad
Alma y cuerpo (Relación entre) Apetito
Alógico: Logos, Irracional ’Anoxtnáoxaov; [38]
A ltruism o: A m or A porfas: Problem a
A lucinación: Representación, Ilu­ A podícticos (Juicios): M odalidad
sión A ppetitus, appetitus elicitus, na-
A m idism o: [20] turae: Apetito
Amor A prehensión: Percepción
A m o r: Pasión, V oluntad; (en D io s): A rbor porphyriana: Categorías
D ios (V oluntad de) A rgum entum ad hom inem : D em os­
Amor a si mismo tración
A m or platónico: Platonism o Aristotelismo
A m oralism o: Ética A rm onía preestablecida: A lm a y
Análisis cuerpo (Relación entre) en Leib-
Análisis causal: Finalidad niz, M ónada
A nalítica trascendental: Criticismo A rquetipo: Id ea; (como causa):
A nalítico: Análisis Causa
A nalogado: A nalogía A rquetipos: Inconsciente
Analogía A rracional: Irracional
A nalogía (Raciocinio por): Racio­ A rrepentim iento: Conciencia
cinio Arte
'Aváfivr¡ov;: Platonism o A rte: V irtud
A narquism o: L ibertad A rte (Filosofía del): Estética
Ancilla theologiae: Teología, Esco­ Ascensión (Teorías de la): H istoria

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lástica
Anfibología: M entira
Angustia: Sentim iento, Existencial
(Filosofía de la)
Aseitas: D ios
Asentimiento
(Filosofía) Asertóricos (Juicios): M odalidad
Animal Asimilación: Conocim iento
A nim atism o: Religión Asimilación (intencional): Conoci­
A nim ism o: Religión miento
A niquilación del m u n d o : C rea­ Asociación
ción Asociacionismo: Asociación
Antinomias A strología: Acción recíproca
Antinom ism o: Libertad 'Araoa^la: Epicureism o, [48]
A ntipatía: A m or Ateísmo
A ntítesis: Idealismo alemán Atención
A ntitética: A ntinom ias A tm an: V edanta (Filosofía del), [1]
Antropología Atomismo
A ntropologism o: A ntropología, Psi- Á tom o: Atomismo, Cuerpo, [32]
cologismo A tracción: Causalidad n atural
A ntropom orfism o: D ios (Idea de) A tributo: P ropiedad: (Espinosa):
A ntroposofía: Teosofía Espinosismo
A pariciones: Espiritismo A udacia: Virtudes Cardinales
«A partam iento»: [114] A utarquía: Pueblo
'AneiQov: Infinito A utenticidad (híst.): Certeza histó­
A percepción: Percepción rica
Apercepción trascendental: Criti­ A utom atism o: Animal
cismo A utom ovim iento: Vida
Autonomía Caracterología
A utonom ía adm inistrativa: Subsi- C arencia de pasiones: V irtud
diariedad (Principio) C aritas sociaíis: Ética social
Autoridad Cartesianismo
Averroísmo (lat.): V erdad (D oble) C astidad: Virtudes cardinales,
A verroísm o: Concepto (Form ación Cuerpo (hum ano)
del) C astigo: R etribución
A xiología: Valores (Filosofía de los) C astración: Suicidio
Axiom as: Principios del'conocimien­ C asualism o: A zar
to, Sistema Casuística: Conciencia
Azar C ategoría (en K an t): Criticismo
C ategorial: Categorías
Badén (Escuela de): N eokantism o Categorías
Behaviorism o: Psicología Categóricos (Silogism os): Silogis­
Belleza m o categórico
Beneficios: Propiedad Causa
Bhakti: [13] C ausa ejem plar: Idea
Bien Causa instrumental
Bien común C ausa parcial: C ausa instrum ental
Bien com ún (A m or al): Ética social C ausa principal: C ausa instrum en­
Bien suprem o: Felicidad tal
Bienes Causa suficiente: C ausalidad (Prin­
Bilocación cipio de)
Biología: Organismo Causa sui: D ios
Bíologismo Causalidad
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Bios: Biologismo, Logos
Bizarría: H onra
Bonitas: V alor
Causalidad (Concepción física de
la): C ausalidad (Ley de)
Causalidad (Ley de)
Bonum : Valor* C ausalidad de la naturaleza, de la
Bonum delectabile, honestum , uti- libertad (K ant): A ntinom ias
le: Bien Causalidad (Principio de)
Uonum p er se: Bien Causalidad natural
B rahm án: V edanta (Filosofía del), Causas ocasionales: Ocasionalismo
[1] Celibato: M atrim onio
Budismo Certeza
Certeza histórica
C alum nia: H onra Ciclo (Teorías del): H istoria (Filo­
Cambio sofía de la)
Cambios substanciales: H ilemor- Ciclotim ico: Caracterología
fismo Ciencia
Cunon: Idea Ciencia (Crisis de la): Ciencia (Teo­
Cantidad ría de la)
Caos: Logos Ciencia (Posibilidad y división):
C apacidad para con tratar: D ere­ Ciencia (T eoría de la)
cho Ciencia (Teoría de la)
Curócter: Caracterología Ciencia (Teoría de la) (Fichte):
Curácter em pírico: Criticismo Idealism o alem án
Carácter-herencia: Caracterología Ciencia de visión: Omnisciencia
C arácter inteligible, em pírico: Cri­ Ciencia deductiva: R acional
ticismo Ciencia fundam ental: Metafísica
Ciencia inedia: Molinismo, Pres­ Cognoscitiva (Form a): F orm a
ciencia divina Coincidentia oppositorum : D ialéc­
Ciencia natural tica, Dios (Idea de) [133]
Ciencia racional: Racional Colectivismo
Ciencia reductiva: Racional Colectivo: Colectivismo
Ciencia sin presupuestos: Presu­ Colisión de deberes: Conciencia
puesto Com binación quím ica: Cuerpo
Ciencias (Clasificación de las): C om m on sense: Fideísmo
Ciencia (Teoría de la) Com o-si (Filosofía del): Ilusión
Ciencias (Especialización de las): Com pasión: A m or
Ciencia Complejo
Ciencias de la cultura: Ciencias del Com posición: Simplicidad
espíritu Comprender
Ciencias del espíritu Comunidad
Ciencias del espíritu (M étodo): C om unidad política: Estado
Com prender C om unism o: Propiedad, M ateria­
Ciencias em píricas: Ciencia (Teoría lismo dialéctico
de la) Concepción del universo
C ien c ias e s p e c u la tiv a s : C ien c ia Concepto
(Teoría de la) Concepto (Existencia del): Concepto
Ciencias exactas: Ciencia (Teoría (Form ación del)
de la) Concepto (Formación del)
Ciencias naturales exactas: Cien­ Concepto análogo: Concepto
cias naturales Concepto colectivo: Concepto uni­

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Ciencias norm ativas: Ciencia (Teo­
ría de la)
Ciencias particulares: Ciencia (Teo­
versal
Concepto esencial: Concepto uni­
versal; Esencia (Conocimiento
ría de la) de la)
Ciencias prácticas: Ciencia (Teoría Concepto individual: Individuo
de la) Concepto-límite: Criticismo
Cientism o: Ciencia Concepto suprem o: Categorías
Círculo vicioso: Sofismas Concepto universal
Circunscriptiva (Presencia): Espa­ Conceptos de reflexión: Reflexión
cio Conceptos de la razón (K ant):
Circunstancias (en ética): M orali­ Criticismo
dad Conceptos fundam entales: C atego­
Civilización: C ultura rías
Clarividencia: Ocultismo Conceptos inferiores: Categorías
Clase (lóg.): División Conceptos prim itivos: Concepto
Clase to tal: División (Form ación del)
Clases (Lucha de): M aterialismo Conceptos primitivos ^lógic.): Ca­
dialéctico tegorías; (psicológ,): Concepto
Clases parciales: División (Form ación del)
Clases profesionales: C ultura (Filo­ Conceptos puros del entendim iento
sofía de la) (K ant): Criticismo
Clasificación: División Conceptos universales reflejos: P re­
Clemencia: Virtudes cardinales dicables
Coacción Conceptos vacíos (K a n t): C riti­
Coexistencia: Tiem po cismo
C ognitio: Conocimiento Conceptualismo
Conciencia Conocim iento adecuado: Verdad
C onciencia (Form ación d e l a ) : C on­ Conocim iento com prehensivo: Om­
ciencia m oral nisciencia
C o n c ie n c ia ( S e g u n d a ): I n c o n s ­ Conocim iento divino (M edio del):
ciente Omnisciencia
Conciencia en general Conocim iento inadecuado: V erdad
Conciencia moral Conocim iento p u ro : Criticismo
Conciencia m o ral: M oralidad Conocimiento sensorial
Conciencia p u ra: Conciencia en ge­ Co-principios: Principios del ser
neral, Fenomenología Consciencialism o: Idealismo
Conciencia T efleja: Reflexión Conscientia: Conciencia
C onclusión: Raciocinio Consecuencia: Raciocinio
Concreto Conservación del m undo: Creación
C oncupiscencia: M al m oral Consigna: E rro r
Concurso sim ultáneo: D ios (C on­ C onstancia: V irtudes cardinales
curso de) C onstancia (Teorías de la): H isto­
Condición necesaria: C ausa ria (Filosofía de la)
C ondicionado: Relativo C onstancia cultural: C ultura (Fi­
Condicional (Juicio): Juicio losofía de la)
C ondicional (Proposición): Juicio C onstancia de la naturaleza: C au­
hipotético salidad natu ral
C ondicional (Silogism o): Silogismo C ontacto: Espacio
hipotético C ontem plación: Mística
C o n fig u ra c ió n a n im a l, v e g e ta l, C ontiguo: C antidad
abierta, cerrada: Vegetal Contingencia
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Configuración cerrada: A nim al
Confucianismo
Conjunción: Juicio hipotético
Contingencia (Prueba de la): D ios
(Pruebas de la existencia de)
C ontinuo: C antidad
C onjunto: N úm ero Contradicción (Principio de)
Conocimiento C ontrario a la ra z ó n : Suprarracional
Conocim iento (com o pensar váli­ C ontrato m atrim onial: M atrim onio
do): G noseología C onvenio: Ley m oral
Conocim iento (Criterio de): Cono­ Convergencia (Raciocinio p o r): R a ­
cim iento (Fuente de) ciocinio
Conocim iento (C rítica del): G n o ­ Conversio ad phantasm ata: In tu i­
seología ción, Entendimiento
Conocimiento (Fuente del) Convicción: Certeza
Conocim iento (Límites del): G no­ C ópula: Asentimiento, Juicio
seología Corrección (Fin del castigo): R e­
Conocim iento (M edio de): (subj.): tribución
C onocim iento; (obj.): Conoci­ C orrelativo: Relativo
m iento (Fuente de), Evidencia C orruptio: H ilemorfísmo
C o n o c im ie n to (M e ta fís ic a d el): Cosa
G noseología, Conocim iento Cosa en si
C onocim iento (Principio del): P rin­ Cosm o-orgánica (Hipótesis): F ina­
cipios del conocim iento lidad
Conocim iento (Teoría del): G no­ Cosmología: Filosofía natural
seología Cosmológica (Prueba... de la exis­
C onocim iento (V erdad del): Ver­ tencia de D ios): D ios (Pruebas
dad de la existencia de)

2 BRUCGEB
Cosm os: Logos, Mundo, O rden D em onstratio p ropter quid: D e­
C ostum bre: M oralidad m ostración
Creación Demostración
Crecim iento: Evolución Demostración indirecta
Credibilidad, M otivos de credibi­ D epresión: Enferm edad m ental
lidad: Certeza histórica Derecho
Crisis de fundam entos: Ciencia D erecho (Filosofía del): D erecho
(Teoría de la) Derecho internacional
Cristiana (Filosofía) D erecho internacional p riv ad o : D e­
Criteriología: Gnoseologia recho internacional
C rítica de la época: C ultura (Filo­ D erecho m undial: D erecho inter­
sofía de la) nacional
C rítica de la razón p u ra: Criticis­ Derecho natural
mo D erecho positivo: D erecho natu ­
Criticismo ral
Cruzam iento: H erencia D erechos fundam entales del hom ­
Cualidad bre: H om bre
Cualidades sensoriales D erogación: Ley
«C uatro verdades» (budistas): Bu­ Descendencia (Teoría de la): Evo­
dismo lucionismo
Cuerpo D escom posición: Análisis
Culpa D eshonestidad: Cuerpo
C ulto: Religión D esintegrado: Integración
C ultura D estin o : Providencia
C ultura (Crítica de la): C ultura D estino del hom bre: Felicidad
(Filosofía de la) D eterm inante: Propiedad

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Cultura (Filosofía de la)
C ultura (H istoria de la): Cultura
(Filosofía de la)
D eterm inativo: P ropiedad
D eterninism o
D eterm inistas: L ibertad de la vo­
C ultura (M orfología de la): Cultura luntad
(Filosofía de la) D etracción: H onra
C ultura (R eform a de la): Cultura Devenir
(Filosofía de la) D evenir substancial: H ilemorfismo
Dialéctica
Chispa del alm a [114] D ialéctica trascendental: Dialécti­
ca, Criticismo: m aterialista: M a­
D ad o (Lo): O bjeto terialism o dialéctico
D arw inism o: Evolucionismo D ialelo: Sofismas
D ecisión: Existencial (Filosofía) átaMtfAwv: Sofismas
Deducción D iferencia: D istinción
Deducción trascendental: Criticis­ D iferencia específica: Especie
mo Diferenciación: Evolupión
D efendiente: D isputa D ignidad h um ana: M oralidad
Defensa contra la agresión injusta D ilem a: Silogismo hipotético
D efensa p ro p ia : D efensa contra la D im ensión: Espacio
agresión injusta D inám ica (Ley n atural): Ley n a­
Definición tural
Definitiva (Presencia): Espacio Dinámico
Deísmo Dinamismo
D em iurgo: Creación, Platonismo Dios
l*n>s (A m or de): A m or D esinterés: A m or
D io s (Concurso de) Dualismo
Dios (Conocimiento analógico de): «D ualización»: Universalism o
I )ios (Idea de) D ubium legis, facti: Probabilism o
(Demostración de) Duda
D io s (Existencia de): D ios (D e­ Duelo
m ostración de) D uendes: E spíritu
Dios (Glorificación de): Creación D uo-M onism o: Alma y cuerpo (R e­
Dios (Idea de) lación entre)
I >ms (Inmanencia de): Inm anencia Avvaiitg: Potencia
D io s (Libertad de)
«■Dios (Nacim iento de)»: [114] E : Silogismo categórico
Dios (N oción de): D ios (Idea de) Eclecticismo
Dios (Pruebas de la existencia de) Economía (Filosofía de la)
Dios (Santidad de): D ios (Volun- E conom ía (Principio de): [117]
tiid de) E conom ía del pensam iento: Prag­
Dios (U nión con): M ística m atism o
Dios (Veneración de): Religión Econom ía del pensam iento (Prin­
Dios (Vida de): Vida cipio de la): [173]
Dios (Voluntad de) Edipo (Com plejo de): Psicoanálisis
Discursivo (Pensar): Pensar E ducación: Pedagogía
Disolución: Cuerpo Educar (Obligación de; D erecho a):
Dispensa: Ley Fam ilia
Disposición E ductio form ae a m ateria: Hile-
Disposición religiosa: Religión (Psi­ m orfism o
cología de la) E fecto : Causa

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D is p u ta
Distancia: Espacio
I Xstcleología
Egoísm o: A m or a sí mismo
Eidética (Imagen intuitiva): R e­
presentación
Distinción Eidéticos: (Intuición, R epresenta­
Disyunción ción)
Disyuntivo (Juicio): Disyunción ElScoXa: (D em ócrito): [32]
Diversidad num érica: Individuo Eldoc: Especie
Divinización: M ística Ejem plar: Ideal; (como causa):
i )ivino (Conocim iento): Omniscien­ Causa
cia Ejem plarism o: Ideal
Divisibilidad «Elan vital»: D inam ism o, Vida (Fi­
División losofía de la)
División de poderes: Estado E leática (Escuela): Presocráticos
Divorcio: M atrim onio E lem ento: Cuerpo, Principio
i locta ig n o ran tía: D ios (Idea de), Elim inación: T otalidad
[133] E m anación: T eosofía
Dogmática (Teología): Teología Em ergente: Evolución
Dogmatismo Em inencia: Participación
Dolor Em oción: Sentimiento
Dolor aním ico: D olor Em ocional (Presentación): Valores
Dolor (Puntos del): D olor (Filosofía de los)
Dominantes (b io l): Vitalismo ’EfmetQla (A rist.): Experiencia
Dominio de sí m ism o: Virtudes car­ Em pírico (Ló): Experiencia
dinales Em pirio-criticism o: N eokantism o
Empirismo Espacio
Em pirism o m oral: Positivismo m o­ Espacio (Intuición del) (K ant):
ral (Criticismo
E n sí: A bsoluto Espacio (Percepción del)
E n sí (Hegel): Idealism o alemán Especie
E n y para sí (Hegel): Idealism o Especies (Origen de las): Evolucio­
alemán nism o
*Evégyeia: A cto Especulación: Trascendencia
Energía: C ausalidad natural Espinosismo
Energía (Conservación de la): Cau­ Espiritismo
salidad natu ral Espíritu
Energías específicas de los senti­ Espíritu (Prim acía del): H om bre
dos: Cualidades sensoriales E spíritu absoluto (Hegel): Idealis­
Enfermedad m ental m o alemán
E ngaño: Ilusión E spíritu colectivo: Ser espiritual
E n s: Ser Espíritu objetivo: Ser espiritual;
E nte: Ser (Hegel): Idealism o alemán
E nte de razón Espíritu subjetivo: (Hegel): Idea­
Entelequia: Aristotelism o, Finali­ lismo alemán
dad, Forma; Vital (Principio) Espiritual (Ser): Ser espiritual
Entendimiento Espiritualismo
Entendim iento agente: Concepto E spontáneo: Responsabilidad
(Form ación del), Entendim iento Espontaneidad del pensar (K ant):
E ntendim iento paciente: Entendi­ Criticismo
m iento, Concepto (Form ación Esquema

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del)
E ntim em a: Raciocinio
E ntropía (Prueba de la ) : D ios (Prue­
Esquem a: Instinto
Esquem as: Empirism o
Esquem atism o (K an t): Esquem a
bas de la existencia de) Esquizofrenia: Enferm edad m ental
Epicureismo Esquizotím ico: Enferm edad men­
Epigénesis: Evolución ta l
Epiquerem a: Raciocinio Esse: Ser
Epiqueya Estadística moral
Epísilogismo: Raciocinio Estado
Epistem ología: G noseología Estado (A utoridad del): Estado
’ÜÍJtojpj: Escepticismo [48] E stado (Origen del): E stado
E quiprobabilism o: Probabilism o E stado (O m nipotencia del): Estado
Equivalencia (econ.): Justicia E stado nacional: Pueblo
E quívoco: Analogía E stático
Equívoco (lóg.) Sofism as; (ética): Esterilización: Suicidio
M entira E stética
E ros: Platonism o Estética trascendental: Criticismo
E rror «Estim ativa»: Instinto, Facultad de
Escepticismo juzgar, Conocim iento sensorial
Esclavitud Estoicismo
Escl avo: Esclavitud E stratos: (psicol.) Personalidad; Ser
Escolástica (G rados del)
Escotismo E structu ra: T otalidad *
Esencia É ter: C ausalidad n atural
E scuda (Conocimiento de la) Eternidad
í.lk a Explícitam ente: Análisis
f ik a biológica: Biologismo Expresión
í ilca de la situación Éxtasis: M ística
1 i tea económ ica: É tica social Extensión: C antidad
I tica form alista: Valores (Ética de Extensión con tinua: C antidad
lo s ) Extensión heterogénea: C antidad
ític a individual: Ética Social Extensión hom ogénea: C antidad
Etica m aterial de los valores: V a­ E xtranatural: Sobrenatural, N atu ­
lores (Ética de los) raleza
Íílica política: Ética social Extrem os: Silogismo categórico
I tica profesional: É tica social
fcíica social F acultades: A lm a (Facultades del)
M ico-teológica: D ios (Pruebas de Falsedad
la existencia de) F alsiloquio: M entira
'liuóatftovía: Felicidad; (A rist.): F am a (Buena): H onra
Aristotelismo Familia
I udem onism o: Felicidad, Placer. Fam ilia (D erecho de): D erecho
Ética Fantasía
Eudemonismo social: Ética F antasía (Im agen de la): R ep re­
IEutanasia sentación
Eutrapelia: Placer F atalism o: Providencia
Invidencia Fe
Involución Felicidad
Evolución creadora: D inam ism o Fenomenalismo
Evolucionismo Fenom enism o: Fenom enalism o
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I volucionismo m oral: Positivismo
moral
Fenómeno
Fenomenología
«Évotution créatrice»: V ida (Filo­ Fenotipo: H erencia
sofía de la) F eo (Lo): Belleza
Excitante: Vegetal, Sensación Fetichism o: Religión
Excitante sensorial: Conocim iento Ficcionalism o: Ilusión
sensorial Fideísmo
insistencia F igura aparencial: H erencia
I xistencia: Existencia] (Filosofía) F igura hereditaria: H erencia
Existencia m atem ática: M atem á­ Figuras (Silog.): Silogismo cate­
tica (Filosofía de la); Ser górico
Existencial (Filosofía) F ilantropía: A m or
Existencial (Teología): Existencial Filogénesis: Evolucionismo, Evolu­
(Filosofía) ción
«líxistenciales»: Existencial (Filo­ Filosofía
sofía) Filosofía (H istoria de la)
I xistencialismo: Existencial (Filo­ Filosofía de la experiencia: Em pi­
sofía) rismo
lixistentivo: Existencial (Filosofía) Filosofía m o ral: Ética
Experiencia Filosofía natural
Experim ento: Experiencia, Induc­ Filosofía negativa (Schelling): Idea­
ción lismo alem án
Experimento psicológico: Psicología Filosofía positiva (Schelling): Idea­
Expiación lismo alem án
Explicar Filosofía prim era: Metafísica
Filosofía trascendental: Trascen­ G ene: D isposición
dental G eneracianism o: A lm a
Fin (como causa): Causa G eneración espontánea: Evolución
F inal: F inalidad G eneralización: Abstracción
Finalidad G eneratio: Hilemorfismo
Finalidad (Principio de) G eneratio aequivoca, spontanea:
Finito Evolucionismo
Física: Ciencia natural G énero (Concepto de): Especie
Fisicism o: N aturalism o G énero (lóg.): Predicables
Fisico G enerosidad: Virtudes cardinales
Físico-teológica (Prueba... de la Génesis: Hilemorfismo
existencia de D ios): D ios (Prue­ G enética: Definición
bas de la existencia de) G enotipo: H erencia
Fisiognóm ica: Expresión G enus (lóg.): Predicables
F luido: Confucianismo G loria: H onra
F obias: Coacción Gnoseología
Forma G noseología n atu ral: Filosofía n a­
F orm a (como causa): Causa tural
F orm a (Concepto de form a): A bs­ G nosticism o: M al, Patrística (Filo­
tracto sofía)
F orm a «asistente»: Vital (Principio) G racia (C ontroversia sobre la): M o-
F orm a del cuerpo: A lm a y cuerpo linismo
(relación entre) G ra d o : Intensidad
F o rm a esencial: H ilem orfism o G rados (Prueba de los): D ios (Prue­
F orm a esencial (U nidad de): H ile­ bas de la existencia de)
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m orfism o
F orm a intelectual: Sensualismo
F orm a substancial: Hilemorfismo
G rados m etafísicos: Categorías
G rafología: Expresión
G ram m atica speculativa [116]
F orm ación: Pedagogía Guerra
F orm alism o: Escotism o G usto : Estética
Form alism o jurídico: Derecho
F orm alista (Escuela): M atem ática H abituación
(Filosofía de la) H abitu do : Relación
Form as del pensam iento: Criticis­ H ab itu s: H abi t uación
mo H aecceitas: Individuo; (escotista):
F orm as esenciales (Pluralidad de): Escotismo
Hilemorfismo H echicería: Religión
F ortaleza: V irtudes cardinales Hecho
Fuentes (de la historia): Certeza Hedonismo
histórica Hegelianismo: Idealism o alemán
Fuerza H enológico (Principio): U nidad
F uerza: Propiedad, D erecho H enoteísm o: Teísmo
Función Herencia
F uncionarios: Soberanía H erm enéutica: A ntropología, Exis-
F undam entación (lógica): Razón, tencial (Filosofía)
D em ostración. H eroísm o: Virtudes cardinales
Fundam entación (m oral): M otivo H eteron om ía: A utonom ía
Fundam ento ontológico (del ente H eurístico (Valor): Hipótesis
de razón): E nte de razón Hilemorfismo
Futuribles: Presciencia divina H ílozoísm o: Presocráticos
H ínayana: Budismo Identidad
H ipocresía: M entira Identidad (Filosofía de la): Idea­
Hipóstasis: Persona lismo alem án (Schelling)
Hipótesis Identidad (Juicios de): Juicio
Hipótesis de trab ajo : H ipótesis Identidad (Principio de): Identidad,
Hipotético (Juicio): Juicio hipoté­ C ontradicción (Principio de)
tico Identidad (Teoría de la): A lm a y
Hipotético (Silogismo): Silogismo cuerpo (Relación entre)
hipotético Ideología
Historia Idolatría: Religión
H istoria (Filosofía de la) Ignorancia
Historia (Lógica de la): H istoria Ignorantia, iuris, legis, facti: Igno­
(Filosofía de la) rancia (m oral)
Historia (M etafísica de la): H is­ Ignoratio elenchi: Sofismas
to ria (Filosofía de la) Igualdad esencial: Identidad
H istoria (Sentido de la): H istoria Ilógico: Logos
(Filosofía de la) Iluminación
H istoria (Sentido inm anente de la): Ilusión
H istoria (Filosofía de la) Ilusión trascendental: Criticismo
H istoria (Sentido trascendente de Ilusiones: Representación
la): H istoria (Filosofía de la) Ilusiones valórales: M oral de se­
H istoria (Teología de la): H istoria ñores
(Filosofía de la) Ilustración
Histerismo Im agen (Teoría de la): C onoci­
H olism o: T otalidad miento

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Hombre
Hom eom erías: [31]
H onestum bonum : Bien
Im agen consecutiva: R epresenta­
ción
Im agen de D ios: H om bre
H onra Im agen intuitiva subjetiva: R epre­
H um anidad: H om bre sentación
H um anism o: H om bre Imágenes típicas: Sensualismo
H um anitas: [46] Im aginación: F antasía
H um ildad: Honra, Virtudes C ar­ Im penetrabilidad: Cuerpo
dinales Imperativo categórico
‘'Yfigic: H onra Im perativo hipotético: Im perativo
''Y át¡: M ateria categórico
Im petus: M ovim iento
í: Silogismo categórico Im plicación: Juicio hipotético
Idea Im plícitam ente: Análisis
Idea cosmológica (K ant): Criticis­ Imposibilidad
mo Im pulso: Movimiento
Idea psicológica (K ant): Criticismo Im putabilid ad: Responsabilidad
Idea teológica (K ant): Criticismo Incondicion ad o : A bsoluto
Ideación: Fenom enología Inconsciente
Ideal Incredulidad: F e
Idealismo Indefinido (L o): Infinito
Idealismo alemán Indeterminación (Relación de)
Idealismo valoral: V alor Indeterm inism o: Determ inism o
Ideas (Teoría de las): Platonism o Indeterm inistas: L ibertad de la vo­
Ideas (K ant): Criticismo luntad
Indiferente (Juicio valoral): Liber­ Inteligencia: V irtud
tad de la voluntad Inteligibilidad
Indiferente (m oralm ente): M ora­ Inteligible (M undo): Criticismo
lidad Intellectus: Razón, Intuición
Indiferentism o: Religión Intellectus agens, possibilis: Con­
Indiscernible (Principio de lo): In ­ cepto (Form ación del)
dividuo Intellectus principiorum : Intuición
Indiscernibles (Identidad de los): Intelligibile in sensibili: Esencia
Identidad (Conocimiento de la), Entendi­
Individuación: Individuo m iento
Individuación (Principio de): In ­ Intelligibilitas: Verdad
dividuo Intem poral: Eternidad
Individuaciones: Biologismo Intención (m oral): M otivo, M ora­
Individualismo lidad
Individuo Intención (Prim era): Reflexión
Indivisibilidad: Simplicidad Intención (Prim era, Segunda): R e­
Inducción flexión, Predicables
Inercia (P rincipio de): Movimiento Intencional
Inexperim entabilidad: Trascenden­ Intencional (Sentim iento): Senti­
cia miento, Valores (Filosofía de los)
Inferencia inm ediata: Raciocinio Intencional (Ser): Ser
Infinito Intensidad
Inherencia: Accidente Intentio insensata: Juicio
Inmanencia Intervención: D erecho internacio­
Inm anencia (Filosofía de la): In ­ nal

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m anencia
Inm aterialidad: Espíritu
Inm ensidad: Omnipresencia
Intim idación (Fin de... del castigo):
R etribución
Introspectivo (M étodo): G noseolo­
Inm oralism o: « M oral de seño­ gía
res» Intuición
Inmortalidad Intuición del tiem po (K ant): C ri­
Inmutabilidad ticism o
Innatas (Ideas): Concepto (Form a­ Intuición esencial: Esencia (Cono­
ción del) cimiento de la), Fenom enología
Inorgánico: Organismo, Vitalismo Intuición intelectual: Criticismo
Inspiración: Intuición Intuición (Form as de la) (K ant):
Instante: Tiem po Criticismo
Instinto Intuición p u ra: Criticismo
Instinto social: Psicología social Intuición sensible (K a n t): C riti­
Instrum ental (C ausa): C ausa ins­ cismo
trum ental Intuicionismo
Instrum ento: Técnica Intuicionista (Escuela): M atem á­
Integración tica (Filosofía de la)
Integrados (Tipos): Integración Intuicionistas (Teorías): Concepto
Intelección: Principios del conoci­ (Form ación del)
miento Intuitivo (Entendim iento) (K ant):
Intelectual: R acional Criticismo
Intelectualismo Invención: Ciencia (Teoría de la)
Inteligencia: A nim al, Entendimien­ Invención (M étodo de): Ciencia
to, Instinto (Teoría de la)
Ipsum Esse: Ser Ley estadística n atu ral: Ley natural
Irascible (Facultad apetitiva): Sen­ Ley moral
sibilidad Ley m oral (K ant): Im perativo ca­
Ironía: Socrático, R om anticism o tegórico
Irracional L ey natural
Irracional: Suprarracional Ley positiva: D erecho natural
Irritabilidad: Vegetal L iberalism o: L ibertad, Individua-
Ius norm ativum , obiectivum, po- • lismo
testativum, subiectivum : D erecho Libertad
Ius gentium : D erecho internacional L ibertad (Sartre): Existencial (Fi­
losofía)
Jónica (Filosofía... de la naturale­ L ibertad de elección: L ibertad de
za): Presocráticos la voluntad
luego (Fantasía en el): F antasía Libertad de la voluntad
Juicio L iberum arbitrium : L ibertad de la
Juicio analítico: Principios del co­ voluntad
nocimiento, Análisis L ibido: Psicoanálisis
Juicio de experiencia: Juicio L ibre albedrío: L ibertad de la vo­
Juicio de valor: M otivo luntad
Juicio explicativo: Análisis, Prin­ Lim itación (Principio de): Finito
cipios del conocimiento L im itado: F inito
Juicio extensivo a priori: Principios Lím ite: Finito
del conocim iento Lím ite (espacial): C antidad
Juicio m odal: M odalidad Lingüística com parada: Lenguaje
Juicio sintético a priori: Principios (Filosofía del)
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del conocim iento
Juicios de reflexión: Reflexión
Juicios extensivos: Síntesis
Lógica
Logicismo
Lógico: Logos
Juicios sintéticos: Síntesis Lógico (Ser): Ser
Justicia Logística
Logística (Escuela): M atem ática (Fi­
K u X o x á y a B í a : M oralidad losofía de la)
kíirm a: M etempsicosis, V edanta Aóyoi ajiBQftaTixói: Agustinismo,
(Filosofía del): [2] Estoicismo
húOaqais: N eoplatonism o Logos
K i: [22] Aóyoc: (H eráclito) [30], (Filón) [60]
Logos específico: V ital (Principio)
I um arkism o: Evolucionismo L ugar: Espacio
I ;iscivia: Cuerpo L uz (intelectual): Ilum inación
1 uxismo
1 L'clio: Escolástica M acrocosm os: Ser (G rados del)
l egalidad (K ant): Im perativo ca­ M agia: Religión
tegórico M ahayana: Budism o
I ciiRuaje M al (v. tam bién M al moral)
I «nnuaje (Filosofía del) M al moral
I enguaje técnico: Ciencia M anas: Teosofía
I ciiinísmo: M arxismo M anía: Enferm edad m ental
I cpiosom ático: Caracterología M aníaco-depresiva (Locura): Enfer­
I ex aetem a: Ley m edad m ental
Ir y Maniqueísmo
M ansedum bre: Virtudes cardina­ M etafísica
les Metafísica de las costum bres: Ética
M áquinas de fuerza: Técnica M etafísica fundam ental: G noseo­
M áquinas de trabajo: Técnica logía
M arburgo (Escuela de): N eokan- M etafísica n atu ral: Filosofía na­
tismo tural
M arxismo M etafísica social: Solidarismo
M ás allá del bien y del m a l: «M oral M etafitos: Animal
de señores» M etafórico: A nalogía
M asa M etageom etría: M atem ática (Filo­
M atem ática (Filosofía de la) sofía de la)
M ateria M etazoos: Animal
M ateria (como causa): Causa Metempsicosis
M ateria (N eop lat.): N eoplatonis­ M étodo
m o, (dialéct.): M aterialism o dia­ M etodología: M étodo
léctico M étricas: M atem ática (Filosofía de
M ateria prima la)
M aterial: M ateria M icrocosm o: Ser (G rados del)
M aterialismo M iedo: Virtudes cardinales
M aterialism o antropológico: H om ­ M iem bro: O rganismo
bre M ilagro
M aterialism o biológico: Hom bre M ilenarism o: Social (Problem a)
M aterialismo dialéctico M inoría: Pueblo
M aterialism o histórico: M aterialis­ M isterio
m o dialéctico M isterios: Misterio

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M aterializaciones: Ocultismo
Matrimonio
Máximas (K ant): Im perativo cate­
M ística
M ito
M itología: M ito
górico Modalidad
M aya: V edanta (Filosofía del) M oderación: Virtudes cardinales
M ayéutica: Socrático M odernism o: Símbolo
M ayor de edad: D erecho M odestia: Virtudes cardinales
M ecánico: M ecanicismo M odo de ser: C ualidad
Mecanicismo M odos del absoluto: Panteísm o
M edición: Intensidad, N úm ero M odos (Espinosa): Espinosismo
M edida: Espacio M odos: Silogismo categórico
M edio (Térm ino): Silogismo cate­ M odus ponera, tollens: Silogismo
górico hipotético
Medios (m oral): M otivo M olécula: Cuerpo
M editación: T eoría Molinismo
M édium s: Ocultismo M ónada
M emoria M onadología: M ónada
M em oria (Im agen de la): R epre­ Monismo
sentación M onogam ia: M atrim onio
M ensurabilidad del espacio: E spa­ M onopsiquism o: A ristotelism o
cio M onoteísm o: Teísmo
M entira M oral: Ética, M oralidad
M érito (m oral): R etribución M oral (Principio): M oralidad
Merápaaiz ele yívos: D em os­ M oral (Valor incondicionado de
tración lo): M oralidad
M oral autónom a, independiente: N ación: Pueblo
A utonom ía N acionalidad (Principio de la):
«Moral de señores» Pueblo
Mora] de la utilidad: Ética Nada
Moral de los esclavos: M oral de N ad a (N ishída): [26]; (Sartre):
señores Existencial (Filosofía)
M oral del éxito: Ética N ativism o: Concepto (Form ación
M oral de! progreso cultural: Ética del)
M oral del sentim iento: Ética N atu ra naturans, n atu rata: Pan­
Moral doble: Ética teísmo
Moral estética: Ética Naturaleza
M oral interesada N aturaleza (Schelling): Idealism o
Moral laica: M oralidad alemán
Moralidad N aturaleza (U niform idad de la):
M oralidad (K ant): Im perativo ca­ C ausalidad (Ley de)
tegórico Naturalismo
M oralismo: Ética N áusea: Existencial (Filosofía)
M orfología: Form a Necesidad
MoQ(pr¡: F orm a N ecesidad de las leyes naturales:
M otivación: M otivo Ley natu ral
Motivo Necesidad, externa, interna: Coac­
Motor (Prim er): D ios (Pruebas de ción
la existencia de) Necesidad histórica: H istoria
Movimiento Negación
Movimiento (Principio de): Causa­ N eoconfucianism o: Confucianismo

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lidad (Principio de)
M uerte
M uerte (Pena de)
N eoevolucism o: Evolución
N eohegelianism o: Idealism o alemán
Neokantismo
M ujer: H om bre Neoplatonismo
Mundo N eopositivism o: Positivismo
M undo (Finalidad del): M undo, Neoscolástica
Creación N eurosis: Enferm edad m ental
M undo (G obierno del): Providen­ N ihilism o: N ad a
cia N irvana: B udism o
M undo (H uida del): Pesimismo N o-valor: V alor
Mundo (K ant): A ntinom ias N o-Y o (Fichte): Idealismo alem án
Mundo (O rden del): M undo, Fi­ «N oble (El)» (conf.): Confucianis-
nalidad mo
M undo (Razón del): Panteísm o Nárjfia Fenom enología
Mundo exterior Nót/oií : Fenom enología
M undo externo (Realism o del): Nórjoiz vorfostDC: Aristotelism o
Realismo N oética: G noseología
M undo interior: M undo exterior Nominalismo
M undo sensible: M undo exterior N o rm a: Idea
Mutaciones (B io lo g .): Evolucio­ N orm a m o ral: Ley m oral
nismo N o ta : Concepto
M utakallim ün: Ocasionalismo N o v fis v o v : Cosa en sí
M utatio: Cam bio iVoúf: Presocráticos; (A naxágoras):
M utilación: Suicidio [31]; (Platón): Platonism o; (neo-
plat.): N eoplatonism o
N ueva filosofía de la naturaleza: O ntología fundam ental: Existen­
Presocráticos cial (Filosofía)
Número O ntología regional: Fenom enología
N úm ero (Fundam entación del... en Ontológico: Ontología, Existencial
la teoría de conjuntos): Núm ero (Filosofía)
N úm ero racional: Racional Ontológico (Argumento)
Num inoso (Lo): Religión Ontologismo
O peratio: Acción
O : Silogismo categórico O pinión: Certeza, Probabilidad
Obedecer (D eber de): Sociedad Oposición
Obediencia: A utoridad Optimismo
O bediencia (R ehusar la): Ley Opuscula: Escolástica
O bjeción: D isputa O ración: Religión
Objetivación: Realism o O ración im petratoria: Providencia
Objetivaciones del espíritu: Ser Orden
espiritual O rd e n : Ley
Objetividad: Objetivo, Ciencia O rden (jurídico, social): D erecho
Objetivismo O rden de la naturaleza: N aturaleza
Objetivo O rgánica (Vida): O rganismo
Objeto O rganicism o: Solidarismo
Objeto (Conciencia del): Concien­ O rgánico (Lo): Vitalismo
cia O rgánicas (Sistema de condiciones):
Objeto (Teoría del): Fenom enolo­ Vitalismo
gía Organismo
Objeto del entendim iento: Enten­ O rganism o social: Psicología so­
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dimiento
Objeto formal (de la ciencia): Cien­
cia; (del concepto): Concepto
cial
Organización: (biol., m etaf.): O rga­
nism o, (social) Sociedad, Psico­
O bjeto m aterial: Concepto, Objeto, logía social
Ciencia Ó rganos: Organismo
Obligación Órganos (Form ación de los): Ve­
O breros (Problem a de los): Social getal
(Problem a) O rgullo: H onra
O bservación: Experiencia Origen del hom bre: Evolucionismo
Obsesivas (Representaciones): Co­
acción, Representación Paciencia: Virtudes cardinales
Ocasión: Causa Pacifismo: G uerra
Ocasionalismo Padres (D erecho de los): Fam ilia
Ocultismo Palabra: Lenguaje
O culto: Ocultismo Palingenesia: Metempsicosis
O dio: Pasión, A m or; (en Dios): Panenteísm o: Panteísmo
D ios (Voluntad de) Panlogism o: Logicismo, Panteísmo
Omnipotencia Panpsiquism o: Finalidad, Panteís­
Omnipresencia mo
Omnisciencia Pansexualismo: Psicoanálisis
Ó ntico: Ontología, Existencial (Fi­ Panteísmo
losofía) Panvitalism o: Finalidad
Ontogénesis: Evolución P aradoja: Existencial (Filosofía)
Ontología. V. tam bién: M etafísica, Paradójico: Sentido
Ser, Existencial (Filosofía) Parafísica: O cultism o
Paralelism o psicofísico: A lm a y QBogá: HilemorJsmo
cuerpo (Relación entre) P iedad: Fam ilia
Paralogism o: Sofismas, Criticismo Pirronism o: Escepticismo
Parapsicología: Ocultismo Placer
«Para-sí» (Hegel): Idealism o ale­ Placer: Belleza
m án P lan: Providencia
Paréntesis: Fenom enología Platonismo
Parsism o: M al m oral Pluralidad
P arte: T otalidad Pluralidad de mandos (D octrina de
Partes (sus clases): Divisibilidad la): M undo
Partes alícuotas: D ivisibilidad Pluralism o: Ser
Partes constitutivas: D ivisibilidad Plusvalor: Marxismo
Partes esenciales: D ivisibilidad Pneum a: A lm a y cuerpo (Relación
Partes integrantes: D ivisibilidad entre)
Partes proporcionales: Divisibili­ Poderes (División de): Estado
dad P olaridad: Oposición
Participación P oliandria: M atrimonio
P asado: Tiem po Poligam ia: M atrim onio
Pasión Poliginia: M atrim onio
Pasividad: V irtud Poíilem a: Silogismo hipotético
Patrística (Filosofía) Polisilogism o: Raciocinio
Pecado: M al m oral; Culpa PáAt?: Estado
Pecado filosófico: Culpa Politeísm o: Teísmo, Ateísmo
Pedagogía P opular (Filosofía): Ilustración
Pensam iento (Tipos de): Psicolo- Posesión: Propiedad

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gismo, Tipo
Pensar
Per accidens: Predicables
Posibilidad
Posible (Lo m eram ente): Posibili­
dad
Percepción Posibles: Posibilidad
Percepción del espacio: Espacio Posición: Espacio
(Percepción del) Positivismo
Percepción engañosa: Ilusión, R e­ Positivismo ju ríd ico : D erecho
presentación Positivismo logístico: Positivismo
Perfección Positivismo m oral
Perfección (G rados de): Ser (G ra­ Posterius: A posteriori
dos del) Postulado
Perfecciones m ixtas: D ios Potencia
Perfecciones puras: D ios Práctica: Teoría
Perm isión: Teodicea P raedicam enta: Categorías
Persona Praem otio ph ysica: D ios (Concurso
Persona jurídica: D erecho de)
Personalidad Pragmatismo
Personalidad (D esdoblam iento de P rakriti [9]
la): A lm a «Pravda»: M aterialism o dialéctico
Personalism o: Ética «Praxis»: M aterialism o dialéctico,
Pesimismo Teoría
Petición de principio: Sofismas Precisivam ente in m a te ria l: Ser
P hantasm a: Representación P ra e d e te r m in a tio p h y sic a : D io s
Philosophia Perennis: Filosofía (Concurso des)
•Pvotz: Naturaleza, M etafísica Predicables
l’rcd icam ental: Categorías P rosilogism o: Raciocinio
Precscolástica: Escolástica Protístas: Animal
Preexistencia de las alm as: M etem ­ P rotozoos: A nim al
psicosis Providencia
Preformación (Teoría de la): Evo­ Proxim idad: Espacio
lución Prudencia. V irtud, Virtudes cardi­
Prelógico (Lenguaje): Psicología nales
social Psicoanálisis
Premio (m oral): R etribución Psicofísica (Actividad): Sensación
Prem isa m ayor: Silogismo categó­ Psicogénesis: Psicoanálisis
rico Psicología
Premisa m enor: Silogismo categó­ Psicología individual: Psicoanálisis
rico Psicología m oral: Ética
Presciencia divina Psicología p rofunda: F antasía
Presencia: Espacio Psicología social
Presente: Tiempo Psicologismo
Presocráticos Psicologismo tipológico: Psicolo­
Presupuesto gismo
Principio Psicologismo valoral: Relativismo
Principios constitutivos del conoci­ valoral
miento : Criticismo Psicopatía: Enferm edad m ental
Principios del conocimiento Psicopatología: Psicología
Principios del ser Psicosis: Enferm edad m ental
Principios reguladores del conoci­ Psicotecnia: Psicología
m iento: Criticismo Psíquico: Psicología

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Principium identitatis indiscemibi-
lium : Identidad
Prius: A priori
'Pvjrf: A lm a
P u d o r: Cuerpo
Pueblo
Privación Punto de vista (Conocim iento des­
Privilegio: Ley de el): Relativism o
Probabilidad P urusha: [9]
Probabiliorism o: Probabilism o
Probabiíisrao Q uaestio: D ialéctica
Probable (Opinión) (ética): P ro ­ Q uaestiones: Escolástica
babilismo Q uandocafio: Tiempo
Problem a Q uanta (Teoría de los): Cam bio
Problem áticos (Juicios): M odalidad Q uatem io term inorum : Sofismas
Proceso indefinido: R azón sufi­ Q uidditas: Esencia
ciente (Principio de) Q uididad: Esencia
Progreso cultural: C ultura (Filoso­ Q uidquid m ovetur ab alio m ovetur:
fía de la) C ausalidad (Principio de)
Prom ulgación: Ley
Propiedad Raciocinio
Propiedades esenciales: Esencia Racional
Proporción: Relación Racionalismo
Proposición: Lenguaje, Juicio Racionalism o valoral: Valor
Proposiciones en sí: Juicio R a tio : Intuición, Razón
Proposiciones universales: Princi­ R ationes aetem ae: Ilum inación
pios del conocimiento R ationes seminales: A gustinismo
P roprium : Propiedad, Predicables Raza
Razas (Filosofía de las): V ida (Fi­ R eligión (Sociología de la): Reli­
losofía de la) gión (Filosofía de la)
Kazón Religión (Sucedáneo de la): Reli­
Razón p u ra : Criticismo gión
Kazón suficiente (Principio de) Religiones reveladas: Revelación
Real: Realidad R enacim iento: M etempsicosis
Real (L o): Realism o R eparación: Expiación
Realidad R eposo: M ovim iento
Realidad em pírica (K ant): C riti­ Representación
cismo R epresión: Psicoanálisis
Realismo R eproducción: O rganism o
Realismo valoral: V alor R epública (Plat.): Platonism o
Realización: Realismo R epulsión: Belleza
Receptividad de la intuición sensi­ R epulsión: C ausalidad natural
ble (K an t): Criticismo R es: Cosa
Reconocim iento: M em oria Res publica: E stado
Rectitud (lógica): Lógica R esentim iento: «M oral de señores»
R ecuerdo: M em oria R eservado stricte, late mentalis:
Reducción: Fenom enología M entira
Reducción al principio de co n tra­ R espeto: A m or, H onra, Psicología
dicción: D em ostración indirecta social
Reducción eidética: Fenom enología Responsabilidad
Reducción fenom enológica: F eno­ Responsabilidad com unitaria: Soli-
m enología darism o
Reductivo (M étodo): Psicología Restitución: Expiación

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R edundancia: A lm a y cuerpo (R e­
lación entre)
Reflejo (M ovim iento): A nim al
R e s tric c ió n p u r a m e n te m e n ta l:
M entira
R etorno (E terno): M undo
Reflexión Retribución
Reflexión (Filosofía de la) (Hegel): Revelación
Idealism o alem án R evolución: M aterialism o dialéc­
R efutación: Raciocinio tico
R egiones: Fenom enología R i: [22]
R egressus in infinitum : Razón sufi­ Rigorismo
ciente (Principio de): Sistema R itm o: M ovim iento
R egularidad de la n atu raleza: C au­ Romanticismo
sa lid a d (Ley de) R yoki: [22]
Relación
Relacionism o: Relativism o Saber: Ciencia
Relatividad (Teoría de la) Saber latente: M em oria
Relativismo Sabiduría
R e la tiv ism o m o r a l: P o s itiv is m o Sabiduría m u nd an a: Filosofía
m oral Sabio (El): Estoicismo
Relativismo valoral Sacrificio: Religión
Relativo Sacrificio expiatorio: Expiación
Religión Salus publica: Bien com ún
Religión (Filosofía de la) Salvación: Expiación; (india): Ve-
R eligión (Fenom enología de la): dan ta (Filosofía del) [2]
R eligión (Filosofía de la) Sam sara: [2] M etempsicosis
Religión (Psicología de la) Sam urai: [24]
Sanción: Retribución Ser (M odos del): Categorías
Santidad S er espiritual
Santo (Lo): Santidad, Religión Ser-mismo: Existencial (Filosofía)
Satisfacción: Expiación Ser-para-la-m ucrte: M uerte
S atori: [23] Ser puram ente espiritual: Espíritu
Scientia m edia: M olinismo, Pres­ Servidum bre: Esclavitud
ciencia divina Sexo: H om bre
Schola: Escolástica Sexual (M adurez): Evolución
Scholasticus: Escolástica Sexual (Polaridad): H om bre
S ecreto: M entira Sic et non: Dialéctica, [93]
Segunda vista: O cultism o Siervo: Esclavitud
Selección: Evolucionismo Significación: Lenguaje
Semejanza: Identidad, Cualidad Significación (Com plejo de): C on­
Sem icultura: C ultura cepto (Form ación del)
«Senda de ocho partes» (budista) Signo
Budismo Signos: Instinto
Sensación Signos locales (Teoría de los): Es­
Sensación (Sede de la): Sensación pacio (Percepción del)
Sensibilecom m une: Cualidades sen­ Sílaba: Lenguaje
soriales Silogismo: Raciocinio
Sensibile per accidens: Percep­ Silogismo categórico
ción Silogismo conjuntivo: Silogismo hi­
Sensibile proprium : Cualidades sen­ potético
soriales Silogismo disyuntivo: Silogismo
Sensibilidad hipotético

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Sensibilidad diferencial: Sensación
Sensismo: Sensualismo
Sensualismo
Silogismo hipotético
Simbolismo: Símbolo
Símbolo
Sensus com m unis: Conocimiento Simplicidad
Sensus com m unis: Conocimiento Sim ultaneidad: Tiempo
sensorial, Síntesis Sincretismo: Eclecticismo
Sensus intim us: Conciencia, Cono­ Sindéresis: Conciencia
cim iento sensorial Sinestesias: Representación
Sentido Sinónim o: A nalogía
Sentido com ún: Conocimiento sen­ Síntesis (V. tam bién: Idealism o
sorial, Síntesis alemán)
Sentido de la form a: Sentido Sistema
Sentido interno: Sentido Sistema m oral: Probabilism o
Sentido sem ántico: Sentido S ituación: Existencial (Filosofía)
Sentidos (órganos de los): Conoci­ Soberanía
m iento sensorial Soberanía popular: G obierno (For­
Sentimiento m a de)
Sentim iento racional: Fideísmo Sobrenatural
Sentim ientos m orales: M oralidad S obrenaturaleza: Sobrenatural
Separabilidad: D ivisibilidad Sobrenaturalism o: Sobrenatural
Separación de mesa y lecho: M a­ Social (Política): Social (Problem a)
trim onio Social (Problema)
Ser Socialismo: M arxism o
Ser (Form as del): F orm a Socialización
Ser (Grados del) Sociedad
Sociedad com pleta, natural, per­ Supram undanidad (del alma, de
fecta: Estado D ios): Trascendencia
Sociedad (Filosofía de la) Suprarracional
Sociología: Sociedad (Filosofía de S uprarracional: Irracional
la) Suprasensible: Trascendencia
Sociología jurídica: D erecho
Socrático T ao: [15]
Sofisma T apas: [5]
Sofística: Escepticismo Tautología
Solidaridad: Solidarismo Técnica
Solidarismo Tecnocracia: Técnica
Solipsismo Teísmo
Sorites: Raciocinio Telefísica: O cultism o
Spccies: (en el conocim iento): F o r­ Teleología: Fin, Finalidad
m a; (lógica): Especie Telepatía: O cultismo
Spccies intelligibilis: Concepto (F o r­ Telequinesia: Ocultismo
mación del) Telestesia: O cultism o
Stalinismo: M arxismo TéXo?: F inalidad
Xroú: Estoicismo Temperamento
Suarismo Tem planza: V irtudes cardinales
Sub specie aetem itatis: Sabiduría Tem poral (D irección:) Tiempo
Subconsciencia: Inconsciente T enacidad: Virtudes cardinales
Subjetivismo Tendencia
Subjetivismo valoral: Relativism o Tendencias determ inantes: D eter­

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valoral
Subjetivo
Sublimación: Psicoanálisis
n in ism o
Teodicea
Teología
Sublime (Lo): Belleza Teología dialéctica
Subsidiariedad (Principio de) Teología m o ral: Ética
Subsistencia Teología negativa
Substancia Teoría
Substancia (en Espinosa): E spino' T eoría atóm ica: Atomismo
sismo Teoría de la decadencia: H istoria
Substancialidad del yo: Yo (Filosofía de la)
Substancias-parte: Substancia Teosofía
Substrato: Sujeto Tercero excluido (Principio del)
Sucesión: Tiem po T erm ini: [121]
Sufrimiento (en el budism o): B u­ Térm ino (espacial): C antidad
dismo T erm inología: M étodo, Ciencia
Sufrir Tesis: Idealism o alemán
Suicidio Tesis: Sistema
Sujeto Testim onio (histórico): Certeza his­
Sujeto m oral: M oralidad tórica
Suma: T otalidad Qeoigía: Especulación
Superhom bre: «M oral de seño­ Tiempo
res» Tipo
Superstición: F e T odo (El): T otalidad
Suposición Tomismo
Suppositum : Persona, Subsistencia Totalidad
Supracategorial: Categorías T ótem : Religión
T otem ism o: Religión U niverso (Finitud del): Espacio
Trabajo U niverso (Imagen del): Universo
Tradicionalismo (Concepción del)
T raducción: Lenguaje U niverso-U no (D octrina del): M o­
Traducianism o: A lm a nismo, Panteísmo
T ragedia: Existencial (Filosofía) U nívoco: A nalogía
Trance: Ocultismo U nívoco (Concepto): Concepto
Transeúntes (Acciones): Acción U no (El) (neoplat.): N eoplatonis­
Transform ism o: Evolucionismo mo
Transm igración de las alm as: Me- U num per accidens, per se: H ile­
tempsícosis morfism o
Transm utación de todos los valo­ U tilitarism o: Ética
res: «M oral de señores»
T ransubjetivo: M undo exterior Vacío (D em ócrito): [32]
Transubstanciación: Hilemorfismo Vacío (El): Espacio
Trascendencia (V. tam bién: Exis­ V alentía: Virtudes cardinales
tencial [Filosofía]) Validez
Trascendental Valor
Trascendental (Analítica, A percep­ V alor (Sentimiento del): Fenom e­
ción, Estética, D educción, D ia­ nología
léctica, Ilusión): Criticismo Valor (Sentimiento intencional d el):
Trascendentales Valores (Ética de los)
Trascendentalísmo lógico: Logicis- V alor de cam bio: Marxismo
m o: Objeto, Verdad V alor incondicionado de lo m oral:

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Tres estados (Ley de los): Positi­
vismo
T ríadas: N eoplatonism o
M oralidad
Valores (Adulteración de): «M oral
de señores»
Tricotom ism o: A lm a Valores (Ética de los)
Tuciorism o: Probabilism o, Rigo­ Valores (Filosofía de los)
rismo Valores (Teoría d e los): Valores
(Filosofía de los)
U ltrarrealism o: Escotismo Variedad del universo: Pluralidad
U m bral del excitante: Sensación V arón: H om bre
Unicidad Vedanta (Filosofía del)
Unidad Vegetal
U nidad substancial de cuerpo y V eracidad: M entira, V erdad
alm a: A lm a y cuerpo (Relación Verbum m entís: Conocimiento
entre) Verdad
U niform idad: O rden V erdad (A ptitud p ara la): G noseo­
U niform idad de la naturaleza: Cau­ logía
salidad (Ley de) Verdad (Criterio de)
U nitas: U nidad Verdad (Doble)
U n iv e rsa le d ire c tu m , re fle x u m : Verdad (Validez universal de la):
Concepto universal Relativismo
Universalismo V erdad ontológica: V erdad
U niverso: M undo «Verdades (Cuatro)»: Budismo
U niverso (Concepción cuantitati­ Verdades fundamentales
va del): C antidad Verificación: H ipótesis
Universo (Esquem a científico-na­ Vicio: M al m oral, Virtud
tural del): Ciencia natural Vida
Vida (Concepción de la): Felici­ V oluntad (Buena): M oralidad;
dad (K ant) Im perativo categórico
Vida (Filosofía de la) V oluntad p u ra: Autonomía, Im pe­
Vida (Sentido de la): Felicidad rativo categórico
Vida psíquica norm al: Enferm edad V oluntario: Responsabilidad
m ental Voluntarismo
Vida vegetativa: O rganism o
Violencia interna: Coacción W eber—Fechner (Ley de): In ten ­
Virtud sidad
Virtudes accesorias: V irtudes car­
dinales Y ang: [14]
Virtudes cardinales Y in: [14]
Vis aestim ativa: Instinto, Cono­ Yo
cimiento sensorial, juicio Y o (Conciencia del): Yo, Conciencia
Vis cogitativa: Juicio, Conocimiento Y o (D esprecio del): H onra
sensorial «Yo» (Jung): Yo
Vital (Actividad): Vida Y o ajeno: Psicología social
Vital (Fuerza): Vitalismo Y o puro: (Fichte): Idealism o ale­
Vital (Principio) m án
Vitalismo Yoga
Vivencia (Tipos de): Vivencia Yogin: Y oga
Vivencia
Voluntad Z en: [23]

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A posteriori. En general, significa el orden de sucesión e indicarse el
que en una serie ordenada se pasa elem ento respecto al cual algo h a de
de un elem ento posterior (posterius) ser calificado de anterior. U n ele­
a otro anterior, siendo indiferente m ento puede ser a priori o anterior
que dicha serie se desenvuelva o no (en oposición(a / a posteriori) se­
en el tiem po. L o a posteriori se gún un orden tem poral (ayer-hoy),
opone a lo / a priori y reviste en ontológico (causa-efecto) o lógico
cada caso u n significado distinto (premisa-conclusión). El a priori
según la diversidad del punto de psicológico pertenece al dominio
com paración. U na cosa puede ser ontológico y com prende aquellas
posterior a o tra respecto al tiem po condiciones psíquicas previas que
(m añana-hoy), a la naturaleza o de­ determ inan la dirección de la aten­
pendencia ontológica (efecto-causa) ción y la form ación del juicio. — En
o a la dependencia lógica (conclu­ la lógica escolástica reciben el nom ­
sión-premisa). — En la lógica esco­ bre de a p rio ri aquellas demos­
lástica se denom inan a posteriori traciones que tienen su p unto de
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aquellas dem ostraciones que con­
cluyen del efecto o de la propiedad
partida en algo ontológicamente
anterior, concluyendo, de la causa
(por lo tanto, de algo ontológica- al efecto, de la esencia a las pro­
m ente posterior) a la causa o a la piedades. D esde Kant llámase a
esencia. D esde Kant recibe el cali­ priori todo conocim iento cuya va­
ficativo de a posteriori aquel cono­ lidez no depende lógicam ente de
cimiento cuya validez depende lógi­ la /'e x p e rie n c ia ( = percepción).
cam ente de la / experiencia ( — per­ C on ello n o se niega que tales
cepción). N o es necesario que lo conocim ientos dependan h asta cier­
posterior lógica u ontológicam ente to punto de ella en cuanto al
lo sea tam bién tem poralm ente. — tiem po y al origen. Por a priori
Brugger. gnoseológico se entiende la suma
de todas las condiciones a priori
a) A r ist ó t fx e S, Categorías, 12; M eta ­
del conocim iento en cuanto por
física v , 1 1 ; I. K a n t , K ritik der reinen
Vernunft, H787, 1-3; b) H . F e l s , W as
ellas éste deviene objetivamente
ist a priori und a posteriori, en «Philoso- posible. K a n t usa el vocablo / tras­
phisches Ja h rb u ch » 38 (1925) p p . 201- cendental p ara designar esta no­
210, 222-232. ción m ás am plia de lo a priori.
E l a priori gnoseológico com pren­
A priori. E n general, significa de ías condiciones de validez del
que en u n a serie ordenada se pasa conocim iento; el a priori psicoló­
de un elem ento anterior (prius) a gico, las de existencia. — L a vali­
otro posterior, siendo indiferente dez de los conocim ientos a priori
que dicha serie se desarrolle o no reside, según K an t, en que me­
en el tiem po. P ara que la expresión diante ellos se fundam enta y hace
a priori no sea am bigua, debe fijarse posible la experiencia (com o serie
de conocim ientos objetiva y um­ siguiente, n o existe simplemente
versalm ente válida). P or eso dicha com o relación a o tra cosa; 2.a, lo que
validez queda lim itada al campo no consiste en p u ra determ inación
de la experiencia posible. / 'C r i ­ del ser de o tro ente = / s u b s t a n ­
ticismo. En cam bio, según ia con­ cia; 3.°, aquel ser que excluye to d a
cepción escolástica, la validez de relación real a otro ( = el Abso­
los conocim ientos a priori tiene luto). Puesto que todo lo finito
su fundam ento en la intelección es causado y, en consecuencia, dice
de las relaciones esenciales de los relación a una causa, el A bsoluto
objetos. L a validez absoluta de tal h a de ser necesariam ente íncausado
intelección dentro del orden onto- e infinito. En cam bio, no incluye
lógico posee su m ás profunda raíz contradicción el que el A bsoluto
en el hecho de que Janto la esfera sea térm ino final de relaciones. El
subjetiva com o la oojetiva se fun­ concepto de absoluto no coincide
dan en la misma p ura identidad con la noción teísta ni con la
de pensam iento y ser que caracte­ panteísta de D ios. E n esta últim a
riza a la M ente absoluta. Por con­ concepción la totalidad de todo
siguiente, aunque las proposicio­ lo recíprocam ente relacionado care­
nes a priori dependen genética­ ce de ulterior relación (el universo);
m ente de la experiencia, su valor en la teísta, p o r el contrario, la
objetivo la rebasa y es ilimitado. totalidad de todo lo m utuam ente
— El térm ino a priori pierde su relacionado encierra tam bién una
valor cuando se usa en la acepción relación a u n ser exento de rela­
de «anterior a la crítica». E n tal ca­ ciones (Dios) ( /I n m a n e n c ia ,

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so es m ejor reem plazarlo po r el vo­
cablo «apriorístico». — B r u g g e r .
/T ra sc e n d e n c ia ). — E n la esfera
del valor, absoluto es lo que vale
independientem ente de cualquier
a) A r is t ó t e l e s , Categorías, 12; M eta ­ condición. — Com o que un con­
física v , 1 1 ; I. K a n t , K rilik der reinen cepto considerado sin atender al
Vernunft, 21787, 1-10; b) i. M a r é c h a l , sujeto en que se realiza n o está
L e p o in t de départ de la métaphysique m ,
p p . 87 ss (lo «a priori» en K a n t) L ovaina
som etido a las condiciones lim ita­
M944; v, pp. 56-155 (lo «a priori» en la tivas de éste, el vocablo absoluto
escolástica) 2I949; J. L o t z , Z u m P ro­ en el sentido pleno de la noción
blem des Apriori, en «M élanges MaTé- significa frecuentem ente ilim itado,
chal» ii (1950) pp. 62-75; H . F e l s , Was incondicionado (v.gr.: «la» sabidu­
isl a priori und a posleriori, en «Philo- ría). — /R e la tiv o , / D i o s , / P a n ­
sophisches Jah rb u ch» 38 (1925) pp. 201- teísmo. — B r u g g e r . *
210, 222-232.
a) I. K a n t , K ritik der reinen Vernunft,
*1787, 380-2; H e g e l , Enzyclopádie, § 384
Absoluto (incondicionado, en sí) ss; b ) M . R a s t , W elt und Gott, 1952;
es lo que en algún aspecto está J. H etler , Das. Absolute, 1921; L. B a u r ,
exento de relación a o tra cosa. A b­ M etaphysik, s1935, «§ 15, 83, 101-3;
soluto desde el punto de vista ló­ [L. d e R a e y m a e k e r , Philosophie de
gico es aquello que puede definirse l'étre, 1947]; F . G r í g o i r e , Condition,
sin referencia a otro ser. Absoluto Conditionné, Inconditionné, en «R evue
philosophique de L ouvain» 46 (1948) pp.
en el plano ontológico es: 1.°, 5-41; d) C. H o t s c h s l , D as A bsolute in
aquello a lo cual corresponde un Hegels D ialektik, 1941; [M . C . C a i l l ,
ser en sí (como substancia o como The A bsolute and the R elative in S t.
uno de los /a c c id e n te s denom i­ Thom as an d in M odern Philosophy,
nados absolutos) y que, por con­ 1939].
Abstracción. A tendiendo a su una fuerza que separa y une datos
significado etimológico, este voca­ sensoriales (no es sólo «ratio»),
blo equivale a separación; es un sino que de alguna m anera es un a
separar de un todo algo de su con­ fuerza creadora que hace brillar
tenido; en lenguaje filosófico no se lo esencial en lo sensible (intel-
da el nom bre de abstracción al lectus en sentido estricto). L a «ilu­
desprendim iento de u n a parte con­ minación» creadora de la imagen
creta, real, separable, de u n todo sensible, m ediante la cual se hace
(v.gr. la ram a del árbol), sino úni­ visible en ella el contenido esencial
camente a la operación que separa sólo intelectualm ente aprehendible,
de un todo /'c o n c re to intuitiva­ se atribuye al «entendim iento agen­
mente dado una característica in­ te» (intellectus agens) y la com ­
capaz de existencia independiente prensión m ism a de la esencia al
( / A bstracto) (v.gr., el color, la «entendim iento posible» (intellectus
forma). E sta separación no perte­ possibilis) ( /C o n c e p to [Form a­
nece al orden de la realidad sino ción del]). Frecuentem ente la apre­
de la m ente; su resultado es un hensión de lo esencial en la im a­
/c o n c e p to . gen sensible se denom ina ya abs­
La psicología m oderna, cuando tracción. É sta se com pleta libe­
habla de abstracción ( 1) piensa las rando del todo concreto la esencia
más de las veces en este separar aprehendida y m anifestándola se­
m entalm ente de algo intuitivam en­ parad a en u n concepto. (Sobre
te dado u n a característica que le el sentido m ás exacto de «esencia»:
está vinculada, lo cual presupone /E s e n c ia [Conocimiento de la].)
una atención especial a la caracte­ D eben distinguirse dos tipos de
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rística en cuestión. Pero si la abs­
tracción no hiciera más que sa­
car determ inados rasgos de un dato
abstracción: la que abstrae lo u n i­
versal de lo individual (v.gr., el
concepto universal hom bre, de los
puram ente sensible, significaría un individuos hum anos) y la que
em pobrecim iento y el em pirismo abstrae !a «form a», o sea u n de­
tendría razón en lo esencial. F ren­ term inante, u n a perfección ontoló-
te a esto la teoría escolástica de gica, del sujeto (v.gr., la hum ani­
la abstracción ( 2) enseña que el dad del hom bre concreto, el m o­
innegable em pobrecim iento del con­ vimiento del cuerpo movido). Esta
tenido es m ás que com pensado con últim a recibe el nom bre de «abs­
la m ayor profundidad alcanzada tracción form al» (abstractio for-
por el conocim iento: m ediante la malis) y la prim era el de «abstrac­
abstracción se aprehende de algún ción total» (abstractio totalis) p o r­
m odo en el objeto la «esencia» o, que su resultado es siempre un
mejor dicho, algo esencial. Esto todo (totum ), es decir, un com pues­
supone que la abstracción no con­ to de un sujeto indeterm inado y
siste en un simple separar un ras­ una «form a» (v.gr., hom bre = un
go sensible de u n to d o que tam bién sujeto que tiene naturaleza hum a­
lo es, sino en un proceso (proceso na). Puesto que la form a es com ­
abstractivo) de |dos fases p o r lo prendida esencialmente, la abstrac­
menos, en que lo esencial prim e­ ción de lo universal no requiere
ram ente deviene visible y es lue­ ninguna generalización in ductiva;
go liberado de lo concreto. Por por el contrario, la form ación de
eso el /e n te n d im ie n to com o po­ /c o n c e p to s universales empíricos,
tencia abstractiva no es m eram ente en tanto que no se reducen simple­
m ente a una única n o ta sino que de sabio, la sabiduría (abstractio
significan un conjunto estable de formalis). Así pues, son repre­
caracteres m utuam ente vinculados sentaciones abstractas ya concep­
(como el concepto «caballo»), de­ tos universales todavía concretos
pende de una especie de / i n d u c ­ en tanto que integrados por / suje­
ción. — D e V r ie s . to y / f o r m a (hom bre) ya nocio­
a) A r ist ó t e l e s , D e anim a 3, 4-8; nes form ales cuyo contenido lo
S a n t o T o m á s d e A q u i n o , Sum m a theo- constituyen form as exentas de su­
togica i q. 84 a. 6: q. 85 a. 1; b) jeto (hum anidad). E sta abstracción
J. K l e u t g e n , Philosophie der Vorzeit I, del sujeto no es la misma en to ­
*1878 [trad. fran c .: La philosophie sco- dos los casos. E n el concepto de
lastique, Parts 1868J; E. H u s se r l , Lo- una form a física viene, cuando
gische Untersuchungen II, 1, ”1922 [In­
m enos, co-pensada la relación a un
vestigaciones lógicas, trad . p o r M. G arcía
M o ren te y J. G ao s, 4 vols., 1929];
sujeto (indeterm inado), pues dicha
J. M a r é c h a l , L e point de départ de la form a es esencialmente parte de
métaphysique i- v , 1922-47; F r . S l a d e - un concreto físico (v.gr., la redon­
czek, D ie intellectuelle E rfassung der dez respecto a lo rendondo). Por
sinnfáUigen Einzeldinge, en «Scholastik» 1 el contrario, en el concepto de una
(1926) p p . 184-215; N . B a l t h a s a r , form a metafísica se prescinde de
L ’A bstraction métaphysique, L o v a in a toda relación a un sujeto. Esta
1935; K . R a h n e r , Geist in W elt, 1939;
m anera metafísica de considerarla
C . F a b r o , Percezione e pensiero, M ilán
1941; G. F a u s t i , Teoría dell'astrazione,
m ira, po r consiguiente, a la form a
P a d u a 1947; [A . D o n d e y n e , L'abstrac- en cuanto tal, puram ente en sí,
tion, en «R evue néoscolastique de P h i­ y sólo es absolutam ente aplicable

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losophie» (1938) pp. 5-20, 339-373;
G . V a n R iet , L a théorie thom iste de
Vabstraction, en «R evue philosophique
en el caso de las llam adas perfec­
ciones puras ( / D i o s ) , las cuales
pueden realizarse tam bién sin su­
de L ouvain» 50 (1952) p p . 353-393]; jeto, identificándose entonces con
d ) P . E . G o h l k e , D ie Lehre von der Abs-
el Ser subsistente ( / Subsisten­
traktion bei P latón und A ristóteles, 1914;
L . M . H a b e r m e h l , D ie Abstraktionslehre
cia). L o m etafísicam ente abstracto
des heiligen Thom as von A quin, 1933. es, p o r consiguiente, lo m ás real,
cognoscible únicam ente m ediante
Abstracto. D enom ínam e abs­ el raciocinio. El conocim iento h u ­
tractas aquellas representaciones a m ano vuelve por la vía de lo abs­
las cuales no corresponde ninguna tracto a una com prensión nueva,
intuición sensorial, o sea que pre­ más profunda de lo concreto. Sobre
sentan sus objetos sin los caracte­ lo abstracto en Hegel, /C o n c r e ­
res individuantes. Las representa­ to. — / A bstracción. — B r u g g e r .
ciones abstractas sirven o bien para
clasificar, cuando la inteligencia, a) T o m á s d e V io ( C a y e t a n o ) , Com-
prescindiendo de las característi­ m entarium in D e ente et essentia, q. I
q u o ad 3 (ed. L au ren t, n.° 5 ) ; b) J . L in d -
cas individualizadoras, avanza hacia
w o r s k y , E x p e r im e n te lle Psychologie,
c o n c e p to s m á s generales, v.gr., s 1931 [Psicología experim ental, *1935];
hom bre, sensitivo, viviente, etc. d) W . W u n d t , Z u r Geschichte und Theo-
(abstractio totalis), o bien para co­ rie der abstrakten Begriffe, Kleinere Sch-
nocer la estructura lógica de los riften, II, 1910-11; e) J. d e V r ie s , D en-
conceptos y la estructura metafísi­ ke n und Sein, 1937 [P ensar y ser, *1953],
ca de la realidad, cuando la inteli­
gencia, prescindiendo del sujeto, Accidente. En sentido lato es
separa el elemento form al, v.gr., todo aquello que, com o determ i­
nante, se une a u n / s u j e t o . E n el bajo la experiencia la unión con­
urden lógico recibe el nom bre de creta de substancia y accidente.
accidente todo determ inante que La adm isión de accidentes rea­
puede darse o no darse en un su­ les distintos de la substancia viene
jeto (accidente lógico, v.gr., el c a ­ im puesta p o r el cam bio que se da
bello negro en el hom bre) ( / Pre­ en las cosas, las cuales sufren alte­
dicables). A ccidente en el orden raciones conservando, no obstante,
metafisico es lo que determ ina ul­ la m isma esencia.
teriorm ente u n a /s u b s ta n c ia ya E sta concepción ocupa un lugar
ile por sí constituida en u n grado interm edio entre la opinión de
del ser (accidente ontológico, v.gr., aquellos que, com o H um e y otros
la actividad pensante respecto al em piristas, sólo conceden valor real
alma). El accidente determ ina la a las apariencias fluentes y no
substancia en sí misma, como substanciales, co n lo que se ex­
la cantidad y la cualidad (acciden­ cluye una existencia estable de la
tes absolutos) , o en relación a o tra esencia de las cosas, y el p u n to de
cosa, com o v.gr., las determ inacio­ vista de Descartes y Espinosa que
nes espaciales o tem porales (acci­ llegan hasta hacer del accidente
dentes relativos). L a form a acciden­ (v.gr., de la cantidad y del pensa­
tal difiere de la substancial en que m iento) un ser substancial. L a de­
ésta constituye fundam entalm ente term inación accidental de una subs­
la esencia de una cosa (así, el alm a tancia denuncia siempre su finitud,
al cuerpo en cuanto cuerpo vivo) ya que el ser accidental es incom pa­
y aquélla, por el contrario, supone tible con la sim plicidad del E nte

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dicha esencia ya acabada y cons­
tituye un ulterior determ inante
de la substancia. El accidente no
infinito. L a determ inación acciden­
tal, por el contrario, pertenece ne­
cesariam ente al ser creado, pues
puede jam ás existir com o substan­ el obrar ( / Acción), que sigue al
cia; por su naturaleza requiere un ser, n o puede constituir el ser
sujeto de inherencia. El accidente substancial m ism o en ningún ente
puede, ciertam ente, po r la om ni­ finito. — S a n t e l e r .
potencia divina (como enseña la a,I A r ist ó t e l e s , M etafísica, v n , 4 -5;
teología católica respecto a la tran- S a n t o T o m á s d e A q u i n o , D e ente et
substanciación eucarística) subsis­ essentia v n ; S u á r e z , Disputationes me-
tir de hecho separado de la subs­ taphysicae 32, 37-39; D e s c a r t e s , P rin­
tancia, pero ello no anula aquella cipia phiíosophiae I, 52-3, 56, 63-5;
exigencia esencial. El accidente es b ) J. D o n a t , Ontología¡ “1935; Lógica,
tam bién un ente, pero de m odo 81935; J. G r e d t , D ie aristotelisch-tho-
m istische P hilosophie, 1935, II, p. 120;
esencialm ente distinto de la subs­
L. B a u s , M eta p h ysik, a1935, § 31; J. d e
tancia (/A n a lo g ía ). L a inherencia V r ie s , D enken und Sein, 1937, 217 s
del accidente a la substancia, a [Pensar y ser, *19531; [F. v a n S t e e N-
pesar de la distinción real entre berghen, Ontologie, a1952;] c) D es ­
am bos, n o debe concebirse com o cartes /a ).
algo extrínseco, v.gr., al m odo de
la relación del hom bre a su vesti­ Acción. E n una u o tra form a
do, sino com o una unión interna encontram os la acción o actividad
entitativa. Se asemeja a la unión en todo ente observado p o r nos­
de alm a y cuerpo; sin em bargo, otros. A prim era vista, la esencia
jam ás p odrá despojársela de su de la acción parece consistir en
carácter m isterioso, pues sólo cae que algo es producido, elevado al
ser. C onsiderando la cuestión con la acción creada y no constituye la
m ayor detalle, se destacan dos ti­ verdadera esencia de la acción.
pos de acción. E l prim ero es la É sta reside en que el ente se «efec­
acción transeúnte (que pasa al otro túa» a sí mismo y existe así en su
lado), exterior (la t.: actio), por la plena realidad. Solamente con su
cual el agente obra sobre otro ente pensar y querer posee el hom bre
(el artista desbasta el m árm ol para la realidad plenam ente desplegada
convertirlo en estatua). El segun­ de sí mismo, m ientras que sin esta
do es la acción inmanente (que que­ actividad dorm ita aún. La produc­
d a dentro) o interna (la t.: operatio), ción se añade a la efectuación sólo
por la cual el agente se despliega cuando ésta no es dada con la
a si mismo (v.gr., el crecimiento substancia del ente, sino que debe
de la planta). Con frecuencia am­ ser producida como ulterior de­
bos tipos se enlazan m utuam ente, term inante accidental. En o p o ­
sobre todo cuando la acción exte­ sición a toda criatura, la autopo-
rior tiene sus raíces en la interior sesión pensante y volente de Dios
(el pensar y el querer del escultor se presenta como efectuación pura
que anim an cada golpe del cincel). sin producción alguna y, por lo
Puesto que la acción procede del tanto, com o acto p u ro (actus pu­
ente, el grado de su perfección res­ nís); la acción exterior de D ios
ponde al grado ontológico de éste; (la creación) no significa tam poco
esto dice el axiom a: Agere sequi- u n a producción en sí mismo. El
tur esse (el o b rar sigue al ser). En sentido de la acción es justam en­
general, cuanto más elevado está te elevar al ente a la com pleta
un ente, tanto m ás interior es su posesión de su ser y, en definitiva,

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acción característica. El ser in-or-
gánico o sin-vida se desvanece en­
teram ente en lo exterior; por eso
del Ser absoluto. P or eso la acción
sólo puede coincidir con la subs­
tancia cuando se tra ta de quien es
sólo puede actuar sobre otras cosas. el m ismo Ser abso lu to ; p o r el
Con el vegetal empieza el ente que contrario, en el ente finito, la acción
se-mantiene-en-sí-mismo y con él h a de ser un determ inante acciden­
la acción interior, que se identifica tal m ediante et cual éste lucha p o r
con la / v i d a . Sin em bargo, la poseerse a «sí mismo y por aproxi­
p lanta está todavía perdida por m arse al Ser absoluto»: «O m nia
entero en el cuerpo, cuya exterio­ appetunt D eum » («Todo ser aspi­
ridad es superada prim ero po r la ra a Dios»).
conciencia sensorial (sorda po r es­ E n su fondo m ás íntim o la ac­
tar aún ligada al cuerpo) y sobre ción form a p arte de los / t r a s ­
todo por la vida espiritual, intrín­ cendentales. Ciertam ente, n o se
secamente independiente de aquél. pueden disolver las cosas en una
M ientras las especies inferiores de pu ra acción, suspendida en el aire,
acción no van más allá de un ám ­ com o hace el /d in a m is m o . Sin
bito lim itado de lo corpóreo, la ac­ em bargo, la esencia del ser se per­
ción espiritual abarca el reino ínte­ fecciona en la acción, de tal suerte
gro del ser y se eleva hasta Dios. que el ser, sólo en su efectuación
L a descripción anterior no po­ es íntegram ente él m ism o, es ple­
día tener más que u n carácter nam ente ser. N o obstante, la ac­
provisional. El producir (causar) ción n o aparece com o trascenden­
o hacer pasar de la /p o te n c ia al ta l propio sino oculto en lo verda­
/ a c t o p e rte n e c e ú n ic a m e n te a dero y lo bueno ( /V e r d a d , /
Valor), los cuales representan la la m ism a alm a espiritual. — Pues­
conexión esencial del ser con el to que, tan to entre los cuerpos
pensar y el querer y, p o r consi­ todos del universo, com o entre el
guiente, con la acción. — L o t z . alm a y el cuerpo, se dan acciones
a ) S a n t o T o m á s d e A q u i n o , S um m a recíprocas, y la / l i b e r t a d de la
theologica i q. 14 a. 4 ; q. 18 a. 2; q. 77; voluntad no excluye en m odo al­
S um m a contra Gentiles i 45; iv 11; guno el influjo de los motivos, es
J. G . F i c h t e , Grundlage der gesam ten probable que el carácter y la con­
W issenschaftslehre, 1794; b ) J. L o t z , ducta del hom bre estén influidos
Sein und W ert 1, 1937; J . d e F i n a n c e , Étre po r los astros, aunque, contra lo
et A gir, 1945; L. L a v e l l e , D e l ’acte, que la astrología pretende, dada la
París 1937; M. B l o n d e l , L ’action, P a­
naturaleza de éstos, n o pueden p ro ­
rís 1893; nueva edic. refu n d id a: P arís
1936-37; c) J. G . F í c h t e : / a); H . B e r g ­
porcionar el fundam ento p ara nin­
s o n , L'évolution créatrice, 1907.
guna predicción. — N a u m a n n .
M etaphysik, s1922;
H a g em a n -E n d r e s,
Acción reciproca en sentido res­ N. H artm ann,Philosophie der N atur,
tringido es la dependencia m utua c . 36 y 37; C . G u t b e r l e t , Psychologie,
de unas cosas respecto a otras, 41904, p p . 319 ss; A . W i l l w o l l , Seele
fundada en la causalidad eficiente. und Geist, 1938 [A lm a y espíritu, 1946].
La afirma el principio m ecánico de
la igualdad de la acción y la reac­ Acto. A cto (en griego: ¿véoyeia)
ción: to d a acción de u n cuerpo y /p o te n c i a son los elementos
sobre o tro produce sim ultáneam en­ constitutivos de lo finito m ediante
te u n a acción de éste equivalente los cuales Aristóteles prim ero, y la
y dirigida en sentido opuesto a la escolástica después, explican el de­
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del prim ero. — E n acepción am ­
plia háblase de acción recíproca
venir. E l acto, en oposición a la
potencia, denota la realidad des­
cuando se tra ta de la m utua orde­ plegada. Según se trate de tal o
nación y com plem entación de / cual clase de devenir o de lo que
causas heterogéneas, v.gr., de la está por encim a de él, reviste diver­
form a y de la m ateria, del fin sos significados.
y de la causa eficiente, siendo una En la esencia del acto se encuen­
de ellas condición para que la otra tra siempre u n a cierta abundancia
pueda o b rar en cada caso. — U n a o riqueza, es decir, un conjunto
clase especial de acción recipro­ de posibilidades que pueden reali­
ca reina entre lo som ático y lo zarse en m ayor o m enor m edida;
anímico. L a experiencia m uestra que piénsese, p o r ejemplo, en la m ayor
am bos dom inios se influyen m u­ o m enor am plitud del saber. Si
tuam ente. Sin em bargo, de este todas las posibilidades de un acto
hecho n o cabe inferir sin m ás que se realizan exhaustivam ente, éste
entre cuerpo y alm a existe sólo será u n acto ilimitado, v.gr., Ja ple­
una relación de acción recíproca nitud de u n a ciencia no lim itada
( / A l m a y cuerpo [Relación en­ por ninguna ignorancia. U n acto
de]). — Tam poco hem os de con­ limitado, por el contrario, com ­
cebir la acción recíproca entre en­ prende sólo u n a p arte de posibili­
tendim iento y voluntad en el sen­ dades, v.gr., el saber del hom bre
tido de un influjo de causalidad im pregnado p o r m ucha nesciencia.
eficiente, sino como u n a íntim a H ay que distinguir tam bién el
unión de am bos m odos de activi­ acto no puro (m ix to ), que ya en
dad enraizados en la naturaleza de su esencia dice lim itación, siendo,
a g n o s t ic is m o

por lo tanto, incapaz de realización último o perfecto', piénsese, v .g r.,en


ilim itada, y el acto puro (sim ple), el desarrollo del n iño hasta llegar
cuya esencia n o incluye límites y a hom bre. — L o t z .
perm ite, po r lo mismo, una ilimi­
a) A r i s t ó t e l e s , M etafísica i x ; S a n t o
ta d a realización. Así, el conoci­
T o m á s d e A q u i n o , Comentarios a la M e ­
m iento sensorial en cuanto tal es tafísica de Aristóteles, ix ; b) G . M a n s e r ,
esencialmente un saber im puro D as W esen des Thomismus *1949 [trad.
mezclado con n o saber, pues le es esp.: L a esencia deí tom ism o, 1947];
inaccesible to d o lo suprasensible; c) L. F u e t s c h e r , A k t und P otenz, 1933
el conocim iento intelectual, en cam ­ [trad . esp.: A cto y potencia, 1948];
bio, es en su esencia puro, simple L. L a v e l l e , D e l'a d e , 1937.
(no entra en com posición con la ig­
norancia), aunque en su realización Agnosticismo. U sado por vez
hum ana sea afectado po r la nes­ prim era p o r Th. H . H uxiey, este
ciencia. El acto lim itado es siempre térm ino, derivado del griego áyvíoa-
un acto recibido, pues se limita t o q : d e s c o n o c id o , significa eti­
siem pre p o r la capacidad receptiva m ológicam ente doctrina de la in-
de su sujeto; v. gr., el saber en el cognoscibilidad. Según la acepción
hom bre. P or el contrario, estando corriente, designa aquella dirección
el acto puro libre de todo sujeto filosófica que defiende la incognos-
lim itante, y existiendo, por lo tan­ cibilidad de lo suprasensible, y, p o r
to, com o acto subsistente o no- consiguiente, la negación de la m e­
recibido, debe carecer de límite en tafísica com o ciencia, especialmen­
la total plenitud de su esencia: tal te en lo referente a la posibilidad
es el caso de D ios.
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M ientras para D ios, en virtud
de su sim plicidad, e f acto único
del conocim iento de Dios. N o im­
pugna la posibilidad ni tam poco
la cogitabilidad del ser más allá
del Ser puro, subsistente, significa del área de la experiencia posible,
la m ás perfecta realidad en todos pero niega a la razón hum ana la
los aspectos, la realidad de lo finito capacidad para conocer con certe­
está com puesta por diversos actos. za la existencia y con m ayor razón
El acto entitativo es la /e x is te n ­ la esencia del ente metem pírico
cia. A él se contrapone el acto fo r­ («trascendente»). E l conocimiento
mal o form a esencial que determi­ está, pues, restringido a lo ultra­
n a el «qué» («quid») y en el ente m undano, a lo com prensible m e­
corpóreo constituye la esencia ju n ­ diante conceptos propios y unívo­
to con la m ateria. El núcleo subs­ cos; por el contrario, lo trascen­
tancial de una cosa recibe el nom ­ dente ( / Trascendencia) — al
bre de acto primero, en oposición desconocerse la posibilidad del co­
a sus determinaciones accidentales nocim iento analógico — queda en
denom inadas actos segundos. D e un el m ejor de los casos a m erced de
m odo especial se llam a acto pri­ un presentim iento, sentim iento o
mero la /s u b s ta n c ia equipada con «fe» / irracionales. El agnosticis­
su potencia activa, y acto segundo, m o es esencial a to d o /p o s itiv is ­
la operación misma, v.gr.. un acto mo, se encuentra, además, en el
de la voluntad. C uando un deve­ /c ritic is m o de Kant, en la filo­
n ir va realizándose paulatinam en­ sofía de la religión del m odernism o,
te, las fases interm edias inacabadas decisivamente influida p o r él, en
se designan com o actos imperfec­ la del m oderno protestantism o y
tos y el térm ino final com o acto tam bién en la /te o lo g ía dialéc­
tica. P or el contrario, el / i d e a l i s ­ ción del cristiano creyente que filo­
mo, llevado hasta sus últim as con­ sofa desde su fe. D ios es C reador
secuencias, al reducir to d a realidad y C ausa prim era del m undo: de
a la conciencia, desconoce p o r prin­ su ser, de sus valores y de los
cipio lo incognoscible, aunque, n a ­ diversos grados ontológicos que in­
turalm ente, sólo evita el agnosti­ cluye; es V erdad, Belleza y Bon­
cismo negando en absoluto la exis­ dad prim eras, causa única de la
tencia de lo /tra s c e n d e n te . — hum ana bienaventuranza. D ios, al
D e V r je s . crear el m undo m ateria], colocó en
él las form as germinales de todas
a) S a n t o T o m á s d e A q u i n o , Sum m a
las cosas (rationes seminales, Aóyoi
theologica i q. 13; b) G . M i c h e l e t , Dieu
et V Agnosticism e contemporain, P arís ojTEgjuazixoí de los estoicos) com o
11920; F . M . R in telen , W ege zu Gott, principios de su propio desarrollo
1934; d ) B. JA N S E N , D ie Religionsphilo- específico. E l m al, así m oral como
xophie K ants, 1929. físico, no es un principio originario
y distinto de D ios n i u n a esencia
Agustinismo. El agustinism o es real, com o en u n tiem po San Agus­
una escuela filosófico-teológica ins­ tín creyó con el maniqueísm o, sino
pirada en San Agustín (354-430), la carencia de la bondad o perfec­
que con tendencia conservadora se ción debidas. L a única causa del
desarrolló principalm ente en el si­ pecado es la voluntad libre que
glo xm. C ontó con influyentes re­ en lugar de volverse hacia el Bien
presentantes n o sólo entre los fran­ imperecedero, se vuelve hacia las
ciscanos y clero secular, sino tam ­ cosas caducas. El alma hum ana es
bién entre los prim eros dominicos. una substancia inm aterial, simple,
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A m enazada en su suprem acía por
San Alberto Magno y Santo Tomás
racional e inm ortal, principio esen­
cial determ inante del cuerpo. L a
m em oria, el entendim iento y la vo­
tle Aquino, pasó a segundo lugar
después de la prim itiva condena­ luntad, radicadas en la p arte su­
ción de proposiciones tom istas en perior del alm a, hacen de ésta un a
París y O xford. Las doctrinas ca­ imagen de la Trinidad. Sin em­
racterísticas de San A gustín y del bargo, el alm a inm ortal no es for­
agustinism o son las siguientes: hay m a única del cuerpo, en el sentido
verdades ciertas que el hom bre defendido p or Santo Tom ás. Cuer­
puede alcanzar. La autocerteza de po y alm a son autónom os. El agus­
la conciencia constituye el funda­ tinism o n o sólo enseña que tam ­
m ento inm ediato y seguro del co­ bién el alm a y el espíritu se com ­
nocimiento hum ano, fundam ento ponen de u n a cierta m ateria y
que San Agustín ha conquistado form a, sino que defiende, además,
en lucha contra su propio escepti­ la pluralidad de form as, p o r lo
cismo de o tro tiem po. Sin em bar­ m enos respecto al ser del cuerpo,
go, el fundam ento últim o de la que n o deriva del principio vital
certeza es D ios. Existe un cierto o del alm a inform ante. El princi­
contacto con las leyes, verdades p io de individuación del alm a h u ­
y norm as eternas, conform e a las m ana está constituido en lo esen­
cuales se m ide el saber del hom bre cial por el ser propio de la persona
( / Ilum inación). U na m oderna in­ espiritual, no p o r la m ateria (la
terpretación n o sólo ve aquí la «m ateria signata» de Santo Tomás).
influencia de Platón y del / n e o ­ E l conocim iento intelectual se ex­
platonism o, sino tam bién la posi­ c ita po r los sentidos, pero propia-
m ente hablando, n o es extraído de substancia inm aterial que perm ane­
éstos m ediante la fuerza espontá­ ce a través de los cam bios de los
nea del entendim iento agente, co­ procesos vitales, produce y sostie­
m o el tom ism o enseña. T anto el ne las actividades de la vida psí­
contenido del conocer com o el fun­ quica y vivifica el organism o. (En
dam ento de su certeza, sobre todo los trabajos sobre /'p sic o lo g ía in­
tratándose de los principios, pue­ fluidos todavía p o r el positivismo,
den brotar únicam ente del mismo se entiende m uchas veces p o r alma
espíritu. D e ahí que se dé tam bién el m ero conjunto de los procesos
conocimiento directo e intuitivo de psíquicos; en otros, dicho térm ino
los singulares. E l hom bre, usando designa preferentem ente el vivir
su libre albedrío, debe conquistar consciente no racional, y n o fal­
el Bien Sum o: la posesión de la ta n tam poco quienes lo aplican
verdad eterna en la bienaventu­ a otras cosas.) D e conform idad
ranza ultram undana m ediante la con los tres grados de vida, dis-
contem plación y am or de D ios T ri­ tínguense el alma vegetativa (en-
no. L a regla y n orm a de la liber­ telequia, principio vital; / V i t a l
ta d hum ana se encuentra en la ley [Principio]) del organismo), el al­
eterna divina, conjunto de norm as ma sensitiva (principio de la vida
m orales cuya verdad e inviolable sensitivo-animal) y el alma racio­
validez aparece evidente a la razón nal o espiritual (principio de las
hum ana. / [8 4 , 1 0 4 ], — S c h u s t e r . actividades vitales superiores, es­
pirituales, del pensar y del ape­
U e b e r w e g - G e y e r , Grundriss der Ge- tecer). — L a sencilla experiencia
schichte der Philosophie u n §§ 12, 33-34,

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39; M . F . S c i a c c a , Augustinus (Biblio-
graphische Einftihrungen in das Studium
der Philosophie, ed. I. M. Bochénski,
cotidiana, y las m ás antiguas con­
vicciones psicológicas, éticas y re­
ligiosas de la hum anidad, no menos
v o l. 1 0 ), B e r n a 1 9 4 8 ; J? M a u s b a c h , Die que la totalidad y unidad de la
E thik des heiligen Augustinus, 1909; vida anímica tan subrayadas por
M . G r a e m a n n , D er góttüche Grund la m oderna ciencia em pírica, im­
menschlicher W ahrheitserkenntnis rtach pulsan a preguntar por la existen­
Augustinus und Thotnas von A quin, 1924; cia y la dem ostrabilidad filosófica
Grundgedanken des heiligen Augustinus
del alm a hum ana. L a existencia
iiber Seele und G ott, ! 1929; É T . G i l s o n ,
Introductton á l ’étude de Saint A ugustinT
de un alm a inm aterial fué im pug­
París 1929; G . B a r d y , S a in t Augustin, nada por el /m a te ria lis m o para
l'hom m e e t l'oeuvre, P arís '1 9 4 6 ; J. H e s - quien sólo hay m ateria y procesos
s e n , Die Philosophie des heiligen Augus­ físico-químicos (m aterialism o de sa­
tinus, 1947; [Ch. B o y e r , L 'id ie de virité lón de la Ilustración francesa, m a­
dans la philosophie de S a in t Augustin, terialism o popular y de cátedra
1920; det m ism o: Essai sur la doctrine desde K. Vogt y L . Büchner en
de Saint Augustin, P arís 1932; R . JOLI-
el siglo x d í , reñexología de Paw-
v f . t , L e problém e du m a l chez S . Augus­
tin, 1929; F . C a y r í , Initiation á la philo­
low, Bechterew y otros en el xx).
sophie de Saint Augustin, P arís 1947; El actualismo com bate la existen­
E. P r z y w a r a , San A gustín (tra d . esp.), cia de un alm a substancial. Esta
1 9 5 0 ; M . F. S c ia c c a , San A gustín (trad. filosofía actualista disuelve todo ser
esp.), 1955; del m ism o : Sa in t Augustin estable en pu ro devenir, en acción
et le néoplatonisme, L ovaina 1 9 5 6 .] sin agente y, según eso, considera
únicam ente com o alm a el com ple­
Alma. Llam am os (en el hom ­ jo constantem ente cam biante de ac­
bre) alm a (en griego: <pvx*¡) la tividades y vivencias anímicas (el
núvTa 4« , «todo fluye», de Herá- ciencia y la corriente cam biante de
rlito; las m odernas psicologías los sucesivos, com o pertenecientes
nctualístas de Wundt y Bergson: no a un mismo y único yo que per­
hay cosas, sólo hay acciones; Paúl- manece idéntico en el cam bio del
sen, que aclara: las acciones pue­ acontecer psíquico. (Los fenóm enos
den existir sin substancia agente lo morbosos, aparentem ente opuestos,
mismo que las estrellas flotan en de desdoblamiento de la personalidad
d cosmos sin estar adheridas al se m uestran a una consideración
firmamento). — L a cognoscibi­ más exacta n o com o divisiones del
lidad filosófica del alm a es negada yo, sino com o juicios falsos o des­
por el /p o s itiv is m o conform e a su cripciones fantásticas de u n a de­
postulado de que el pensam iento fectuosa u n id ad de sentido de las
científico n o perm ite dar u n paso vivencias existente en lugar de la
hacia lo metafisico y el / c r i t i ­ norm al y acostum brada.) N o vivi­
cismo kantiano de la «C rítica de m os el yo com o un m ero «punto
la razón p u ra» p ara quien toda de referencia» de las actividades,
ooctrina especulativa acerca del com o m ero «acontecer y devenir»,
alma construye su edificio sobre un sino com o un ser «firme en sí
paralogismo. m ismo» («Selb-stand») que «pone»
E n contra de estas opiniones los actos, «produce» y tiene co­
están casi todas las grandes reli­ m o suyos los estados psíquicos y
giones de la hum anidad, y tam ­ es responsable de ellos, en suma,
bién la convicción m ilenaria del com o principio perm anente y sus­
pensar filosófico relativo a la exis­ tentante de to d o el vivir anímico
tencia del alm a: desde los clásicos consciente. Según esto, debe set
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de la filosofía antigua (Platón,
Aristóteles, Plotino), pasando po r
un ente substancia], irreductible p o r
su parte a «estado» o «actividad».
los siglos de la patrística y la es­ (La alusión de Paulsen a las es­
colástica, del racionalism o de Des­ trellas es errónea, p orque precisa­
cartes y Leibniz e incluso del pri­ m ente n o son actos; debiera h a­
mer em pirism o (Locke, Berkeley) ber m ostrado que, v.gr., po d ría
y de la ética de Kant (que al m enos haber m ovim iento estelar sin es­
«postula» el alm a), hasta el retorno trellas movidas.) Las objeciones del
de la filosofía m oderna a la doc­ positivismo y del /c ritic is m o co n ­
trina del alm a y del principio vital tra la posibilidad de la m etafísica
( Driesch, Becker, Pfánder y otros). del alm a se refutan p o r la funda-
L a existencia del alm a se infiere m entación positiva de la / m e t a ­
de la experiencia inm ediata que física en la /g n o se o lo g ía general.
el hom bre tiene de sí m ism o y de El alm a hum ana com o principio
la observación exterior de la vida. de la vida intelectual es simple
N o experim entam os, claro está, ( / Simplicidad) y espiritual ( / Es­
un alm a desligada de sus actos, píritu). Es a la vez principio de
pero sí vivimos inm ediatam ente la vida anim al sensitiva (como
nuestros hechos de conciencia com o m uestra la unidad de la concien­
actividades o estados de nuestro cia intelectivo-sensitiva) y en cuan­
/ y o , n o com o flotando en sí to form a del cuerpo, principio
mismos «carentes de sujeto»: vi­ tam bién de la vida vegetativa del
vimos el yo pensante, volente, etc. organism o ( / Hilemorfismo, A l­
Vivimos la dilatada abundancia de m a y C uerpo [Relación entre}).
todos los actos sim ultáneos de con­ E l tricotomismo que adm ite en el
hom bre espíritu, alm a y principio esencia del / a l m a ordenadas di­
vegetativo com o principios real­ nám icam ente a su actuación, o
m ente distintos, no puede conci­ sea fuerzas enderezadas a las ac­
llarse con la realidad vivencial y la tividades anímicas. D intínguense en
unidad de sentido de los procesos prim er lugar p o r sus objetos for­
vitales, D igam os, p o r el contrario, m ales (verdad, valor, etc.), y luego
que la misma alm a espiritual se exte­ p o r la índole propia de la vivencia
rioriza en la vida sensitivo-vege- de sus actos. H ablase así, por
tativa p ara tom arla luego a su ejemplo, de m em oria, sentim ien­
servicio y ligarla a la síntesis de to, voluntad, tendencias sensitivas,
la vida plenam ente hum ana. — entendim iento, potencias sensoria­
Com o ser espiritual, el alm a hu­ les, etc. Las facultades no son partes
m ana no pudo desarrollarse a par­ del alma, pues ésta es simple y es­
tir del alm a puram ente sensitiva piritual. D esde los tiem pos de la
de los brutos, cualquiera que sea controversia entre las corrientes
el m odo com o se haya originado el aristotélica y agustiniana de la es­
cuerpo del prim er hom bre. Tam ­ colástica, discútese si las faculta­
poco puede proceder de otras almas des son o no son realm ente dis­
hum anas (generacianismo, tradu- tintas de la substancia del alm a y,
cianismo), porque a un alm a espi­ p o r lo tan to , distintas entre sí.
ritual n o le es posible d ar partes M ucho m ás im portante que esta
de si m ism a que se desarrollen para cuestión es el hecho de que, sea
form ar u n a nueva alma. E l alm a com o fuere, el alm a o bra p o r m edio
hum ana debe su origen a un acto de las facultades (no obran éstas
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creador de Dios. N inguna fuerza
creada es capaz de destruir (des­
com poner en sus partes) al alm a
a m odo de personas aisladas) y de
que en tal actividad siem pre se
verifica una delicada cooperación
simple y espiritual, y D ios, que la de las diversas potencias (de las
ha creado inm ortal, no la aniqui­ disposiciones intelectuales y senso­
lará. /I n m o rta lid a d . — W h a w o l l . riales del conocer y del apetecer
unidas con u n estar determ inado
b) K . G u t b e r l e t , D er K a m p f um die
sentim entalm ente, etcétera). Las fa­
S eele, *1 9 0 3 ; -J . G e y s e r , Lehrbuch der
cultades intelectuales aventajan en
P sychologie, 21 9 2 0 ; A. P f a n d e r , Die
Seele des M enschen, 1 9 3 3 ; D . F e u l i n o , valor a las sensitivas. Difícilmente
D as Leben der Seele, * 1 9 4 0 ; [A. G a r - cabe atribuir al entendim iento o a
d e i l , L a structure de l'á m e et l'expérience la voluntad la prim acía absoluta,
m ystique, P a r ís 1927; B. R o m b y e r , Saint porque ello depende del sentido en
Thom as et notre connaissance de l ’esprit que se plantee la cuestión de di­
humain, en «A rchives de P hilosophie» 6 cha prim acía ( /In te le c tu a lism o ,
(1 9 2 9 ) c. 2 ; A. M a r c , Psychologie rifle-
/ V oluntarismo). — El m odo
xive, P arís-B ruselas 1948; S. S t r a ss e r ,
«contrapuntístíco» de actuar de
L e problém e d e l’ám e, L ovaina 1 9 5 3 ];
c) L . K l a o e s , D er Geist ais Widersacher las facultades anímicas es indu­
der Seele, 1 9 2 9 -3 3 ; e ) A. W il l w o l l , dable expresión de su lim itación,
Seele und Geist, 1 9 3 8 [A lm a y espíritu, m as po r o tra parte, cuando están
1 9 4 6 ]; [ F . M . PALMás, Psicología expe­ rectam ente subordinadas im as a
rim ental y filosófica, * 1952; M e r c ie r , otras, constituye tam bién el fun­
Psicología, 4 vols., 1 9 4 0 .] dam ento de la riqueza de la vida
psíquica hum ana. H ablar de lo es­
Alma (Facultades del). Son las piritual existente en el hom bre
/ potencias pertenecientes a la com o del «enemigo de la vida» sin
m ás y valorar únicam ente las fa ­ lares el principio vital y los ha
cultades irracionales, es n o parar sintonizado unos con otros en un
mientes en la realidad del alma. — plan lleno de sabiduría. / F i n a l i ­
W lLLW O LL. dad. — R a s t .
T ra ta d o s de psicología escolástica, así A . A a l l , Geschichte der Logosidee in
com o tam bién / C onocim iento, / A p e ­ der griechischen Philosophie, 1896, 98-167;
tito, / S e n t i m ie n t o , / V o l u n t a d ; [J. Z a - E . B e c h e r , Die frem ddienliche Z w eckm ás-
r a g ü e t a , El problem a de la clasificación sigkeit der Pflanzengatlen und die H ypo-
de las facultades d e l alm a, en «R evista these eines überindividuellen Seelischen,
de filosofía» I (1942) p p 7-45, 301-324.] 1917; J. M o r e a u , L 'á m e du monde de
P latón aux Stoiciens, P arís ] 939.
Alma del mundo. M uchos re­
presentantes del vitalismo bioló­ Alma y cuerpo (Relación entre).
gico adm iten la existencia de un L a relación entre alm a y cuerpo,
alm a del m undo para explicar la o sea la relación óntica, en parte
colaboración entre los organism os em píricam ente objeto de vivencia,
y entre los diversos reinos de la en parte sólo deducible p o r exa­
naturaleza. La relación del alm a men filosófico, entre el cuerpo
del m undo con el m undo visible anim ado y el alm a espiritual que
sería parecida a la del principio lo vivifica y dirige, plantea siempre
vital (alma) con ios organism os a la investigación y a la filosofía
individuales. Así com o éste, perte­ una profusión de problem as. — El
neciendo a un grado del ser más cuerpo se m uestra a la observación
elevado que el de los elementos em pírica com o base y cam po de

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materiales del organism o, le ase­
gura su despliegue teleológico y le
vivifica, así el m undo y el alm a
expresión de la vivencia anímica
( / Cuerpo). — D e las teorías me­
tafísicas sobre el alm a y el cuerpo,
a él correspondiente representarían unas se lim itan a subrayar de m a­
un gran organism o único. A l p ar­ nera unilateral la unidad del ser
ticularizar m ás discrepan las opi­ hum ano ( /M o n is m o ) ; otras, la
niones: unos conciben dicha alm a dualidad y oposición entre am bos
com o una razón del universo y aun ( /d u a lis m o puro); otras, en fin,
la identifican con D ios (Schelling, intentan hacer justicia a la unidad
Scheler, en su últim a época); otros, y a la dualidad del hom bre, según
en cam bio, prescinden de las cues­ son vivencialmente aprehendidas
tiones metafísicas más profundas (duo-monismo).
(E. Becher). El /e s to ic is m o ad ­ El m onism o m aterialista reco­
m ite una razón universal a m odo noce solam ente la realidad de la
de m ateria etérea, sutil, semejante m ateria y niega la existencia de un
al fuego y actuante en todas las alm a inm aterial ( /M a te ria lis m o ,
cosas. — El hecho de nuestra con­ /A lm a ) . El m onism o espiritua­
ciencia del yo habla en co n tra de lista ve únicam ente en lo som ático
un alm a del m undo cuya acepta­ el m odo exterior de manifestarse
ción convertiría tam bién al hom ­ la realidad única espiritual ( Wundt,
bre en u n a célula del organismo / Esplritualism o). El m oderno pa­
universal desprovista de substantivi- ralelismo psicofísico o teoría de la
dad. L a colaboración y finalidad identidad considera lo espiritual y lo
existentes en el universo se expli­ corpóreo com o dos lados o m ani­
can porque el C reador ha puesto festaciones de una realidad única,
dentro de los organism os particu­ incognoscible en sí. Afirma conse
cuen temen te, y debe presuponer, que exige ante todo u na interpreta­
que los procesos som áticos y aním i­ ción natural. Más próxim a a lo que
cos (vivencias) guardan entre sí acontece en la naturaleza es la teo­
riguroso paralelism o (G. Th. Fech- ría de la acción reciproca (sostenida
ner y la form a de m onism o domi­ p o r Platón y m uchos neovitalistas
nante a fines del siglo xix). El m o­ m odernos, com o Becher). Según
nismo en todas sus variedades es ellos, cuerpo y alm a son dos subs­
contrario a la realidad com proba­ tancias com pletas que se influyen
ble y a la oposición esencial entre m utuam ente po r una causalidad efi­
el m undo de la m ateria y el de lo ciente accidental. (Recuérdese la
anímico (ya en su grado inferior: vieja imagen del alm a com o piloto
el del principio vital, / Vital [Prin­ en la nave del cuerpo o, incluso,
cipio], con m ayor razón en el de la com o prisionera en la cárcel del
vida consciente, y m uchísim o más m ism o.) Los m odernos propugna-
en el del ser espiritual). N o explica dores de esta concepción estaban
cómo «aparece» lo m aterial com o en disposición de replicar a las ob­
m aterial. Y los hechos de que, po r jeciones que, invocando la ley de
un a parte, la vida espiritual tenga conservación de la energía, se habían
lugar sin intrínseca colaboración de form ulado contra todo dualismo.
lo m aterial y, de que p o r otra, lo E n cam bio, la teoría de la acción
inconsciente se dé sin vivencia psí­ recíproca tiene poco en cuenta la
quica, contradicen el supuesto de unidad del ser vivo orgánico (no es
u n a disposición absolutam ente pa­ la entelequia sola ni la m ateria sola
ralela de vivencias anímicas y pro­ la que «vive», sino que el vivir es
cesos materiales. un m odo de ser del todo uno e in­

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El puro dualism o en su form a
m ás extrema (Malebranche, Leib-
niz), preparada p o r la separación
divisible, es decir, del viviente).
/ V i t a l (Principio).
E l dúo-monismo, la concepción
dem asiado tajante entre lo anímico hilemórfica ( / H ilemorfismo) ela­
(res cogitans) y lo corpóreo (res borada po r Aristóteles, considera el
extensa) realizada p or Descartes, cuerpo y el alm a com o dos «subs­
negaba toda interacción entre cuer­ tancias incom pletas» en su ser
po y alm a, atribuyendo los hechos substancial. É stas no se influyen
notoriam ente indicadores de una m utuam ente con actos individuales
m utua relación, a que el C reador eficientes d e carácter accidental,
desde el principio había ordenado sino que están unidas en su ser
de tal suerte los procesos somáticos substancial para constituir el todo
y psíquicos, que estaban coordina­ de u n a substancia com pleta viviente,
dos entre sí en armonía preestable­ que es el sujeto de la actividad
cida (harmonía praestabilita) sin in­ vital. El alm a se considera entonces
fluencia recíproca. E sta concepción, com o el principio determ inante, in­
hoy sólo históricam ente im portante, form ante, form a d el cuerpo, por la
contradice con dem asiada claridad cual la o tra substancia parcial, el
toda la experiencia vivida de sí mis­ principio m aterial, es elevado a par­
m o que el hom bre tiene, especial­ ticipar del existir vital del todo.
m ente la conciencia de responsabi­ Según el hilenjorfismo posterior, mi­
lidad p o r las acciones del cuerpo, tigado, este principio m aterial con­
y explica de m anera científicamente serva su ser propio m aterial con
inadmisible, recurriendo inm ediata­ sus determinaciones físico-químicas,
m ente a D ios, C ausa Prim era, lo reduciéndose el alm a inform ante
a dar la específica naturaleza de te conocidos de que, por un lado,
ser vivo. E n cambio, según parece la actividad espiritual del hom bre
decir ya el mismo Aristóteles e In­ está condicionada por el ser m ate­
dudablem ente según Santo Tomás rial (influencias cósmicas, herencia,
y otros defensores del hilemorfismo enferm edad), y de que, por otro, las
riguroso, adem ás de la form a (al­ vivencias de orden espiritual tienden
ma), hay sólo un principio p u ra­ espontáneam ente (con la repercu­
mente pasivo, indeterm inado y ca­ sión o «redundancia» sobre la
rente de existencia en sí (la m ateria esfera vital) a expresarse en lo cor­
prima), que únicam ente por aquélla póreo ( /C u e r p o ) . El carácter de
es elevado a participar tan to del ser un todo unitario, propio del ser
com o de la vida. A m bas opiniones hum ano, hoy tan acentuado de nue-
invocan consideraciones de orden .vo po r la m od ern a /a n tr o p o lo g ía
metafisico y em pírico. A quí pres­ em pírica, encuentra en el duo-mo-
cindimos de las discrepancias entre nism o sus cim ientos metafísicos. —
las direcciones escolásticas. El hile­ W il l w o l l .
morfismo, al m enos en su form a
a ) S a n t o T o m á s d e A q u i n o , Quaes-
m oderada, es, por exclusión del
tiones disputatae de anim a; Quaestiones
dualism o y del monism o, la única dispútam e de spiritualibus creaturis; S u m ­
teoría que hace justicia ta n to a la m a contra Gentiles, n , 56-72; Sum m a
unidad com o a la dualidad del ser theologica, i q. 76; b) F. K x i m k e , D er
hum ano, aunque encierra tam bién M onism us, 1911 (tra d . i ta l .: II monism o,
obscuridades (pero no contradic­ F lorencia 1914); B . v. B r a n d e n s t e i n ,
ciones). D er M ensck und seine Stellung im A lt,
U n problem a particular, no re­ E insiedeln 1947; H . B u s s e , Geist und
KSrper, Seele und L eib, 1903; [ S . S t r a s -
suelto claram ente en m odo alguno
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por A ristóteles, y cuya solución
sólo Santo Tomás form uló de m a­
nera inteligible, es el siguiente:
s e r , L e problém e de l'ám e, L ovaina 1953];
c ) E . B echer , Gehirn und Seele, 1911;
A . W enz l , D as Leib-Seele-Problem im
L ichte der m ueren Theorien der p kysis-
¿có;r¡o puede el alm a espiritual chen und seelischen W irklichkeit, 1933;
unirse tan íntim am ente con el cuer­ d ) [P. S i w e k , L a psychophysique hum aine
po p ara constituir una unidad subs­ d ’aprés A ristote, P arís 1930; del m ism o :
tancial? N i hay en el hom bre dos L 'ám e et le corps d'aprés Spinoza, P arís
1930]; e) A . W i l l w o l l , Seele und G eist,
almas, u n a vital y o tra espiritual
1938 [Alma y E spíritu, 1946]; [F. M . P a l-
desligada del cuerpo (hoy a m enudo m é s , Psicología experim ental y filosófica,
caracterizada com o Pneuma p o r la *1952;] desde u n p u n to de vista em p í­
aplicación teológicam ente falsa de rico : H . R o h r a c h e r , Die Vorgánge im
una palab ra de San Pablo), ni el Gehirn und dem geistigen Leben, 1939;
alma espiritual tiene partes subordi­ E. S c h a r r e r , Vom Bau und Leben des
nadas m ediante las cuales anim e el Gehirns, 1936; / H e r e n c i a .
cuerpo ( J. P. Olivi). A ntes bien,
el alm a única, simple y espiritual, Amor, Es la fuerza prim ordial
es tam bién alm a vegetativa al mis­ del espíritu d o tad o de actividad
mo tiem po que lleva a cabo sola volitiva, fuerza afirm adora y crea­
sus actividades espirituales. — La dora de valores. D esde el punto de
unidad substancial que alm a y cuer­ vista de su esencia y de su núcleo
po constituyen, a pesar de la esen­ vivencial es u n a actitud de la vo­
cial diversidad existente entre ellos, luntad; considerado en la integridad
permite com prender en el plano de la vivencia que lo form a, consti­
metafisico los hechos em píricam en­ tuye u n a actividad total afirmativa
(reconocedora, creadora, buscadora pectos de u na actitud fundam ental
de unión) del alm a espiritual ante del ser espiritual-personal con res­
/* personas en cuanto (real o po­ pecto al ser grávido de valor y en
tencialmente) portadoras de valo­ especial a los portadores persona­
res espirituales, y ante estos mis­ les de valor. Pues del mismo m odo
m os valores. D e esta m anera, el que en toda ansia de verdad vibra
am or saca de su aislamiento a la inconscientemente la ordenación
personalidad individual conducién­ ontológica del espíritu a la V erdad
dola al «devenir nosotros» en las absoluta, tam bién en todo genuino
varias form as prim ordiales de / co­ am or espiritual alienta la orienta­
m unidad hum ana. R adicado en el ción hacia el V alor suprem o abso­
conocimiento del valor, su intensi­ luto que exige respeto.
dad puede elevarse sobre la claridad Lo opuesto al am or es el odio,
del conocim iento e incluso darle negador del valor propio de la per­
form a al repercutir en él. Proyec­ sona odiada. Así com o el am or es
tando de ordinario sus rayos sobre creador de valor y plasm ador de
la vida afectiva, aun no siendo elio com unidad, el odio destruye al p ri­
absolutam ente necesario, y sosteni­ m ero y m ata la segunda.
do p or ésta, el am or no es un m ero Puesto que todo hom bre p o r su
sentimiento de deleite ni un aislado personal ordenación al V alor su­
/ «sentimiento superior». Así, por prem o infinito (Dios) posee un
ejemplo, la voluntad puede apreciar valor propio irreiterable y nadie
en grado sumo a una persona m ientras vive puede ser conside­
(v.gr., a Dios) aun en el caso de que rad o com o definitivamente fraca­
el sentimiento siga o tra escala de sado en la consecución del fin de su

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valores. Y, sobre todo, no cabe
equiparar el am or a la / tendencia
puram ente instintiva (aunque sea
vida, existe el deber del amor al
prójimo que n o adm ite excepción.
Sin em bargo, esto no excluye, sino
«sublimada»). C ierto es que el que incluye un orden y gradación
am or integram ente hum ano puede del am or conform e a las diversas
fundirse con el instinto para cons­ relaciones y com unidades hum anas
tituir u n a totalidad vivencial y ele­ y las distintas clases de valores que
varlo, com o m edio de expresión, las fundam entan. El infinito y, a la
a un a superior unidad de sentido, vez, suprem o V alor personal de
cual acontece en el m atrim onio; D ios, que es el mismo A m or sub­
mas, por sí sola, la tendencia en sistente, constituye el fundam ento
cuanto tal apunta, según dice la del amor a Dios. P or u n a parte, la
experiencia vivida, a la satisfacción obligación del am or se refiere tam ­
del apetito de los instintos, convir­ bién a la actitud interior, n o sólo
tiendo a la com parte en u n medio a las obras externas. P or o tra, esa
para dicho fin, m ientras que el obligación concierne a dicha actitud,
am or se dirige a la com parte afir­ no en tanto que se sustrae al influjo
m ando y creando valor. El am or directo o indirecto del querer libre
com o actitud aním ica total admite, (como, v.gr., la apreciación afec­
evidentemente, distintas variedades tiva: simpatía y antipatía), sino en
individuales y típicas; así, po r ejem­ cuanto «sí» de la voluntad, radicado
plo, el am or típico del varón difiere en el conocimiento, que se inclina
de alguna m anera del de la mujer. hacia el valor personal reconocién­
A m or y respeto no se excluyen dolo, y abraza todo lo dem ás en
m utuam ente. Son, m ejor, dos as­ la m edida que puede b ro tar de él.
El am or a sí m ismo no se opone l'am our, 1946; P. H i r t , Das Wesen der
al am or a D ios y al prójim o, antes Liebe, Im m ensee 1943; A . W i l l w o l l ,
bien es su presupuesto. P or eso el Chasteté, en D ictionnaire de Spiritualité,
1945, fascículo x ; M. C . D ’A r c y , The
desinterés, la dilatación del yo que
M ittd and H e a n o f L ove, L ondres *1947
se vierte hacia el «nosotros», no (sobre Eros y Agape); [J. B o n n ., L a
denota oposición alguna al orde­ escala de los seres, 1950, pp. 124-166;
nado am or a sí mismo, sino única­ G. T h i b o n , Sobre el am or hum ano;)
mente al egoísmo desordenado que d ) J. V o l k e l t , Z u r Geschichte der P hilo­
se restringe y aferra al propio yo. sophie der L iebe, 1873; P. R o u s s e l o t ,
—El am or personal al prójim o, Pour l’histoire du problém e de l'am our
basado en el orden del ser y del au M oyen áge 21933 (en «Beitr&ge zur
G eschichte d e r P hilosophie des M ittelal-
valer, equidista tanto de la filantro­
ters», vol. v i, f a s e . 6 ) ; Z . A l s z e g h y ,
pía m eram ente sentim ental, encu­ Grundformen der Liebe. Die Theorie de
bridora m uchas veces de un refina­ Gottesliebe bei dem Heiligen Bonaven-
do egoísmo, com o del altruismo tura, R o m a 1946.
exagerado que sólo adm ite com o
moralm ente defendible el o b rar en Amor a sí mismo. Reciben este
atención al bien ajeno. — La com­ nom bre la estim ación de sí mismo
pasión (el com penetrarse con el su­ así com o la voluntad resultante de
frimiento del prójim o) debe fom en­ ella y la tendencia al propio bien.
tar el am or recíproco y la enérgica Es el instinto de autoconservación
prestación de ayuda, pero en m odo propio de todo ser viviente en
alguno es la m edida única del o brar, cuanto m anifestado p o r el conoci­
ya que es a m enudo tránsito nece­ m iento y la voluntad. El am or p ro ­
sario hacia m ás elevados valores. pio se vuelve contra todo lo que
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Puesto que el am or apu n ta de la
manera más directa y com pleta al
valor en cuanto tal, y el alm a espi­
a su entender dism inuye o aniquila
la propia existencia y reclam a lo
que la conserva y fom enta. El A m or
ritual en sus fuerzas creadoras in­ a sí mismo enraizado en el instinto
vita con la m áxim a intensidad a la de autoconservación tiene com o fin
unión con los valores objetivos y inm ediato el individuo, sirviendo
sus leyes, el am or es tam bién la sólo m ediatam ente a la conserva­
fuerza m ás poderosa p ara com uni­ ción de la especie. — El am or
car una noble estructura a la to tali­ ordenado a sí mismo es un deber
dad de la vida hum ana y llevar a su moral, porque el fundam ento ver­
plena realización el orden m oral. — dadero y m ás profundo de la auto-
W il l w o l l . estimación reside en la condición
que el hom bre posee de ser imagen
A. E n t l e u t n e r , Naiurwissenschafi
Naturphilosophie u nd Philosophie der de D ios, imagen que con su activi­
Liebe, 1877; M . ScrtELER, Wesen und dad debe llevar a la m ayor perfec­
lo rm en der Sym pathie, 61948 [trad. e s p .: ción posible. El am or a sí mismo
Usencia y jo rm a s de la sim patía, Buenos com o voluntad del propio bien es
Aires 1943]; R. E g e n tb r , G ottesfreunds- ordenado cuando, siguiendo la co ­
chaft, 1928; E. R a it z v o n F r e n t z , rrespondiente serie de valores, per­
Drei Typen der Liebe, en «Scholastik» sigue los bienes adecuados a la
H (1931), don d e se en co n trará am plia
esencia del hom bre y con su aspira­
b ib lio g rafía; R . A l l e r s , L 'a m o u r et
l'instinct, en «É tudes C an n élitain es» ,
ción n o perjudica al prójim o en sus
1^36; S il v e r io d e S a n t a T e r e s a , El derechos. — El am or rectam ente
precepto del amor. Burgos 1941; M. ordenado a sí mismo no puede
N í u o n c e l l e , Vers une philosophie de estar jam ás en contradicción con
el verdadero bien de los semejantes, articuladas en un conjunto total,
antes, por el contrario, es necesario obteniendo así un conocimiento
para éste. Por Jo que respecta a los explícito de las mismas. A esta
bienes m orales e intelectuales, no dirección del pensar se opone otra
es posible, en general, la exclusión denom inada /s ín te s is . — En p a r­
de uno por p arte de otro. Si en lo ticular, se denom ina analizar un
que concierne a los bienes m ate­ todo conceptual, descomponerlo en
riales se observan po r todos las los contenidos parciales en él im­
leyes de la justicia, resulta posible plícitamente pensados llam ados no­
a cada u no procurarse Jo necesario. tas. C uando una de éstas se pre­
C uando todos piensan en su perfec­ dica de aquel todo en un juicio,
cionam iento esencial, el orden y el resulta un juicio analítico (juicio de
bien de la com unidad están también explicación: v.gr., el cuadrado tiene
asegurados. — El am o r a sí mismo cuatro ángulos rectos); K an t, por
es desordenado cuando antepone lo menos, entiende así esta expre­
los bienes inferiores a los superiores sión. O tros — menos acertada­
y cuando, reclam ándolo todo inde­ m ente — hablan tam bién de juicio
bidam ente p ara si, lesiona a los analítico cuando el predicado, aun
prójim os en su derecho. E n tal sin estar previamente pensado en
caso ha degenerado en egoísmo. — el concepto sujeto, se sigue, no obs­
A tenta co n tra el deber ético del tante, necesariamente de su conte­
am or a sí m ism o quien se causa nido, m ostrando una «propiedad
daños en el cuerpo y en la vida esencial» (un «proprium ») de aquél.
(v.gr., por la m utilación o el /P re d ic a b le s. — En otro sentido

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/ suicidio) o en los bienes intelec­
tuales y m orales y quien por desidia
deja de hacer esfuerzos p ara lograr
cabe llamar análisis al proceso que
se rem onta de las conclusiones a las
proposiciones prim itivas en que
su propio desenvolvimiento y per­ aquéllas descansan ( /P rin c ip io s
fección. / A m o r . — K l f i n h a p p l .del conocimiento). — Analítico sig­
nifica lo que se sirve del m étodo
b) M . WriiMANN. E th ik, 1923: O
de análisis y tam bién lo obtenido
■ScHILliNf., L ehrbiuh der M orahheologie-
o lo que va a obtenerse con éste. —
1929; T h . S te in b u c h e l, Die philoso-
phische Grundlagen der katholischen Sit- D e V rtes .
letilehre, 1938; d ) J . M a u s b a c h , Die
b) G . SÓHNGFN, Ueber analytischc
E th ik des heiligen A ugustinus, *1929;
and synthetische Urteile, 1913; J. F ro -
e) V. C a t h r e i n , M oralphilosophie, *1924
b e s , Lógica form alis, R om a 1940, pp.
[trad. ital.: Filosofía m orale, Florencia
389-393; [É. R a b if .r , Logique, Paris
1913-1920]; [G, M á rq u e z , Filosofía mo­
*1899;] d ) J. d e V ries, Ceschichtliches
ral, 2 v o ls., 61943.]
zu m Streit um die metaphysischen Prín-
zipien, en «S cholastik» 6 (1931) pp.
Análisis. Etim ológicam ente sig­ 196-221; e) A . L e h m e n , Lehrbuch der
nifica descomposición (de un todo Philosophie i, *1917, pp. 131-134; }E.
en sus partes). E n el lenguaje filo­ C o l U N , M anual de filosofía tom ista,
sófico, análisis designa el m étodo 1943, H, pp. 178-181.}
consistente en descomponer m en­
talm ente un todo (ya sea real, ya Analogía. Vocablo acuñado ya
lógico) en sus constitutivos parcia­ por los griegos, viene de áváhoyov,
les. El análisis separa unas de otras que significa «según proporción».
las partes conocidas inicialmente Con este térm ino se expresa ante
sólo de un m odo implícito, es decir, todo la analogía del conocim ien-
lo, el cual concibe un ente p o r su hasta su m edula metafísica, no sien­
relación con otro distinto. E l ser do, p o r lo tanto, unívoco en ningún
ile un ente es, por consiguiente, aspecto; m ientras en el segundo
inferido o al m enos aclarado, com ­ caso es análogo únicam ente en su
parándolo con otro diferente, v .g r.: realización físico-concreta, perm a­
el pensam iento m e vino com o un neciendo unívoco en su fondo me-
rayo. L a analogía supone que el tafísico. El género «viviente» perte­
ser con que va a hacer la com para­ nece a la segunda clase; entre los
ción (p o r lo m enos desde el punto conceptos del prim er grupo, inte­
de vista de la misma) es más cono­ grado sólo p o r los p ro p ia o esen­
cido que el otro y que entre am bos cialm ente análogos, está el concepto
hay a la vez coincidencia y diver­ del ente.
sidad. Sin coincidencia desaparece P ara caracterizar más exacta­
toda posibilidad de com paración; m ente el concepto análogo deben
sin diversidad, la com paración da considerarse los dos tipos funda­
como resultado una m era repetición m entales de analogía: de atribución
de lo m ism o sin nueva aclaración. y de proporcionalidad. En este
De ahí que et conocim iento analó­ p unto hay que distinguir el conte­
gico tenga sus raíces en la analogía nido conceptual (o bien el térm ino)
del ente, gracias a la cual dos o m ás com ún y análogo (v.gr., el ente)
entes coinciden y al mismo tiem po de los sujetos de las relaciones
s e distinguen en su ser. Ella consti­ análogas o analogados (v.g., D ios
tuye el objeto de la exposición que y la criatura). En la analogía de
sigue. Esta analogía se refleja en atribución lo analogado com ún se
nuestros conceptos y palabras. atribuye al análogo secundario in ­

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Q ueda a un lado, po r faltarle la
coincidencia, el térm ino equivoco,
el cual reúne accidentalm ente bajo
dicando u n a dependencia respecto
al principal. H ay una analogía de
atribución extrínseca y o tra intrín­
el m ism o nom bre contenidos ente­ seca, pues en virtud de la aludida
ram ente diversos (v.gr., cisne com o dependencia puede aplicarse al ana-
animal o com o constelación). Al logado secundario ya sólo el nom ­
otro lado deben colocarse p o r fal­ bre análogo, y a también elcontenido
tarles la diversidad, los sinónimos conceptual p o r él significado. U n
y los unívocos, pues los prim eros ejemplo de la prim era lo constituye
coinciden com pletam ente en sus el predicado «sano»: el analogado
contenidos (v.gr., anim al racional principal es el cuerpo hum ano p o ­
y hom bre) y los segundos separan seedor real de la salud; los analoga­
de dos conceptos en conjunto com ­ dos secundarios pueden ser, v.gr.,
pletam ente diversos un sector en los colores del ro stro o el alimen­
el cual coinciden por entero, y, por to, los cuales, por su relación con la
consiguiente, concuerdan sin diver­ salud del cuerpo (com o signo o
sidad (v.gr., el género «viviente» causa de la misma), reciben el
respecto a anim al y planta). P ara nom bre de «sano», pero careciendo
el conocim iento analógico se tienen de aquélla. Com o ejemplo de la
sólo en cuenta los conceptos que segunda puede aducirse el concep­
encierran en sí inseparable (analo- to del ente: de D ios se predica la
nía m etafísica) o, p o r lo m enos, noción de «ente» com o analogado
inseparadam ente (analogía física), principal; de la criatura com o ana-
coincidencia y diversidad; en el p ri­ logado secundario; porque real­
mer caso, el concepto es análogo m ente lo es aunque en absoluta
dependencia de Dios. Existe entre In l senténtiaruni, d. 19 q. 5 a. 2 ad I ;
am bos una coincidencia en el ser, Comentarios a la M etafísica de A ristó­
penetrada, em pero, por la diver­ teles iv, lee. 1 (ed. C ath ala n.°« 536-39);
C a y e t a n o (T o m á s d e V io ) , De nominum
sidad, pues D ios lo posee con in­
analogía; S u á r e z , Disputationes meta-
dependencia y perfección, y la phvsicae, d. 32 sect. 2 ; b) B. d e S o l a g e s ,
criatura, en cambio, de un m odo Dialogue sur I’analogie, 1946; E. P r z y -
dependiente e imperfecto. w a r a . Analogía entis, 1932; M . P e n id o ,
La analogía de proporcionalidad Le rúle de l ’analogie en théoíogie dog-
se funda en que cada uno de los matique, 1931: H. H e n g s t e n b e r o , Auto-
analogados encierra una relación nomism us uneI Transzendemphilosophic,
en la cual a la vez coincide y dis­ 1950, pp. 415-463; [M. d e M u n n y n c k ,
crepa. Se trata de la recíproca re­ L'analogie mctaphysique, en «Revue
Néoscoíastique de Philosophie» (1923);
lación de analogía entre dos razo­
N. B a l t h a s a r , L ’abstraction métaphysi-
nes, la cual se denom ina también que et l ’analogie des étres dans l'étre,
«proporcionalidad». Puede ser pro­ 1935;] d ) P . G r e n e t , L es origines de
pia cuando la relación en am bos l'analogie phdosophique dans les dialogues
analogados apunta al contenido de Platón, P arís 1948; J. H a b b p l, Die
esencial com ún, e impropia si la Lehre des heiligen Thomas ron der nur aita-
relación del analogado secundario logen Bedeutung unserer Aussagen über
Gott, 1928; A , G o e r g e n , Die Lehre von
no es a dicho contenido esencial
der Analogie nach Kard. Cajetan und ihr
com ún, sino sólo a un efecto se­ Verhaltnis zu Thomas yon A qnin, 1938;
mejante de algún m odo al irra­ M. B a n g e , Eckeharts Lehre vom gSttU-
diado po r aquel contenido. D ios y chen und menschlichen Sein, 1931; [S. B el -
las criaturas guardan relación al m o n d , V univocité scotiste, en «R evue de

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ser, pero de m anera esencialmente
distinta, a saber: D ios, de un m odo
necesario; la criatura, contingente.
Philosophie», xxi (1912) pp. 38 ss y
113 ss; xx n (1913) p . 137; R. B l a n c h e ,
La notion d'analogie dans la philosophie
H ablam os de un prado «riente», de Saint Thomas, en «Revue des Sciences
philosophiques et théologiques» (1921)
no en el sentido de que realm ente
pp. 169-194; S. R a m ír e z , De analogía
«ría», sino porque nos alegra de secundum doctrinam aristotetico-thomis-
igual m anera que un rostro son­ tam, en «C iencia tom ista», (1921) pp. 20,
riente. Éste es el llam ado lenguaje 195, 337; (1922) p. 17; J. H e l l í n , S. I.,
metafórico. La analogía del ser y el conocimiento de
La im portancia de la analogía Dios en Suárez, 1947.J
aparece sobre todo en el problem a
de Dios. P or significar coinciden­ Animal. Los animales m etazoos
cia, supera la absoluta separación son /o rg a n is m o s p lu ric e lu la re s
entre Aquél y el m undo, posibi­ que se diferencian com o reino pro­
litando, contra todo /a g n o s tic is ­ pio, esencialmente distinto tanto
mo, el conocim iento del Ser in­ de los protistas unicelulares o ace-
finito. Mas, p o r significar simul­ lulares (protozoos, grado ínfimo
táneam ente diversidad, excluye la del cosmos viviente) como de los
identificación panteísta de mundo vegetales pluricelulares (metafitos).
y D ios, y no perm ite alcanzar un Desde un punto de vista pura­
concepto exhaustivo de este últi­ mente descriptivo (zoológico), los
mo. — L o t z . animales son organism os heterotro-
a) S a n t o T o m á s d e A q u in o , Sum m a fos, es decir, organism os que se
theologica i q. 13 a. 5 .; Quaestiones nutren predom inantem ente de m a­
disputóm e de veritate, q. 2 a. 11; Quaes- terias orgánicas, m ientras que el
tianes dispútam e de potentia, q. 7 a. 7; vegetal, com o organism o autotro-
fo, está ligado a la m ateria y a las La tarea de m ostrar la existencia
energías inorgánicas. El anim al pro­ de m odos sensitivos de reaccionar
duce en el interior del cuerpo la y de refutar el automatismo (los
energía necesaria m ediante proce­ animales son m áquinas que fun­
sos de oxidación que se verifican cionan m ediante movim ientos re­
en la respiración interna. Con esto flejos: Descartes, Bethe, Loeh y
se relaciona el hecho de que los otros) se lleva a cabo en dos eta­
animales no se hallan ta n firme­ pas: 1.° M ientras en todos los
mente atados al substrato m aterial organism os existen procesos que se
com o los vegetales, m ostrando, por verifican en form a puram ente au to ­
el contrario, una gran abundancia mática (movimientos reflejos), es
de form as de m ovim iento y de decir, rígida, inalterable, unívoca
aparatos sensoriales que en gran y enteram ente dependiente del exci­
parte dispensan al animal de vin­ tan te desde el punto de vista cuan­
cularse rígidam ente a un lugar. titativo, en el com portam iento ani­
C onsiderado com o organism o, el m al se dan procesos que cierta­
anim al es una «configuración o m ente no discurren por el cauce del
form a cerrada», lo cual significa puro autom atism o, o sea el animal
que está integrado por sistemas reacciona no sólo al aspecto cuan­
cerrados de órganos y m ovim ien­ titativo de la excitación, sino, y
tos circulatorios (circulación san­ esto es lo decisivo, al contenido
guínea, sistema nervioso, etc.) pro­ significativo de la misma. P or ejem­
vistos de órganos centrales (v.gr., plo, un perro reacciona con igual
corazón, cerebro); las células indi­ intensidad a la aparición de su due­
viduales no están separadas entre ño tanto sí éste se encuentra cerca
sí po r fuertes paredes, com o acon­ com o lejos y, por consiguiente,
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tece en el vegetal, y abandonan
su substantividad, por lo que res­
pecta a form a y función, a favor
ta n to si la excitación es mayor
com o menor. Lo que decide es
el contenido concreto significativo
de la superior unidad del órgano; de «dueño»; esto contradice el m o­
el desarrollo estriba en la form a­ do exclusivamente autom ático de
ción de hojas blastodérm icas que, reaccionar. Los animales, además,
en oposición a la estructura abier­ tienen / m em oria sensitiva y pueden
ta del vegetal, lleva a la constitu­ aprender po r /e x p e rie n c ia . 2.a T o­
ción de superficies interiores ab­ dos estos procesos se hacen inteli­
sorbentes. Finalm ente, el anim al gibles suponiendo en el anim al la
posee órganos correspondientes a existencia de estados semejantes a
aquellos que en el hom bre están aquellos de que el hom bre es cons­
al servicio de la vida consciente ciente puesto en condiciones p a­
de los sentidos. C onsiderado filo­ recidas : percepciones, emociones,
sóficamente, el anim al es u n ser movim ientos instintivos.
viviente que, adem ás de la irrita­ L a falta de pensar conceptual
bilidad ( / Vegetal), m uestra reac­ y de querer inteligente en los aní­
ciones psíquicam ente condiciona­ m ales se infiere de la falta de un
das; pero no vida intelectual. Com o lenguaje conceptual y de todo desa­
sujeto de la vida sensitiva hay que rrollo cultural, cosas am bas que
adm itir un alma animal. Condición deberían aparecer de alguna m a­
previa p ara los actos típicos del nera en un ser sensitivo-racional.
com portam iento anim al es la con­ L o que pudiera interpretarse en el
ciencia sensitiva. sentido de un / lenguaje o / cultura
es específicamente inm utable y ex­ llam a antitética y la contradicción
plicable p o r el /'in s tin to . La lla­ m isma antinom ia.
m ada inteligencia animal no es la L a prim era antinom ia (de la
capacidad p ara pensar por con­ cantidad) se refiere a la finitud o
ceptos o com prender en abstracto infinitud espacial y tem poral del
la relación medio-fin, sino una m u n d o : el m undo tiene (o n o tiene)
aptitu d condicionada por la heren­ un comienzo tem poral y posee
cia y el instinto p ara adaptarse (o no posee) límites en el espacio.
(más o m enos rápidam ente) al La segunda antinom ia (de la cua­
am biente. — H a a s . lidad) concierne a la división de
C la u s - G r O b b e n - K ü h n , Lelirbuch der un todo fenoménico dad o : toda
Zoologie, 1932; K . v o n F r is c h , D u und (ninguna) substancia com puesta es­
das Leben, 1950; A . K ü h n , Grundrias tá form ada por partes simples. La
der alfgemem en Zoologie, *1946 [trad. tercera antinom ia (de la relación)
c s p .: Compendio de zoología general, afecta al tipo de causalidad pro­
1953; D ’A n c o n a , Tratado de zoología ductora de los fenóm enos: la cau­
(trad . csp.) 1957]; R. H e s s e , Tierbau und
Ticrlehen, 1943; A. P o rtm a n n , Die Tíer-
salidad según las leyes naturales
gestalr, 1948; / 'i n s t i n t o . (en oposición a la causalidad libre)
es (o no es) la única de que pue­
Antinomias. Entiéndese por an­ den derivarse los fenóm enos en
tinom ia la aparente contradicción conjunto. L a cuarta antinom ia (de
entre proposiciones dem ostradas o la m odalidad) se refiere a la exis­
la contradicción real entre propo­ tencia de un ser necesario: un ser
siciones aparentem ente dem ostra­ absolutam ente necesario está (o no
das. La apariencia de contradicción está) im plicado en el m undo como
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puede tener fundam ento objetivo
cuando se tra ta de objetos que sólo
pueden ser conocidos analógica­
parte o causa de él.
L a dem ostración en las dos pri­
m eras antinom ias (las denom ina­
m ente po r nosotros. L a solución das matemáticas) presupone, según
de la antinom ia descubre, sí, que K an t, que el mundo (sum a de
no se trata de una contradicción todos los fenómenos) es un todo
form al; pero no da a conocer las existente en sí; pero com o esta
recíprocas relaciones de los obje­ hipótesis es falsa, las conclusiones
tos en sí mismos. A sí, por ejemplo, lo son tam bién. L a oposición de
los conceptos de inm utabilidad y estas antinom ias no es contradic­
libertad divinas ( / D i o s [Libertad toria, sino contraria. — Solución
de]) rectam ente com prendidos, no de la prim era l : el m undo com o
se excluyen necesariam ente, mas fenóm eno (m eram ente dado en el
n o p o r eso puede com prenderse regressus em pírico a condiciones
positivam ente la posibilidad de su empíricas) n o es infinito ni finito;
coexistencia. es decir, el regressus em pírico pue­
Según Kant, la razón hum ana cae de ser continuado desde cualquier
inevitablem ente en contradicciones p unto alcanzado (in indefinitum).
tan pronto com o aplica su princi­ — Solución de la segunda: todas las
pio de la unidad incondicionada partes de un todo son ciertam ente
al m undo de los fenómenos. La dadas en la intuición, pero nunca
investigación de estas necesarias su división total, la cual (por lo
contradicciones y de sus causas se que toca al pu ro fenóm eno en el

1. Nótese que estas soluciones son las propuestas por K ant. (N . del T.)
espacio) puede continuar in indc- nóm enos (objetos de los sentidos),
linitum. no vale incondicionalm ente de ellos
M ientras en las antinom ias m a­ com o cosas en sí (objetos de la
temáticas el retroceso se hacía razón). Asi, es exacto que el m undo
necesariam ente a condiciones h o ­ visible, como un todo, nunca puede
mogéneas del orden sensible, cabe devenir objeto de una experiencia
adm itir tam bién en las antinomias y que la división com pleta de algo
dinámicas (tercera y cuarta) el re­ extenso tam poco puede term inarse
troceso a una condición hetero­ en experiencia alguna. K an t, sin
génea, puram ente inteligible (ase­ em bargo, va dem asiado lejos, redu­
quible a la razón), de suerte que ciendo los fenóm enos a m eras re­
tanto la tesis como la antítesis presentaciones en vez de conside­
pueden resultar verdaderas. — So­ rarlas com o reflejos de las cosas
lución de la tercera: todos los fenó­ en sí. En esta hipótesis una causa­
menos están m utuam ente enlaza­ lidad libre y un ser necesario se­
dos según una regla (causalidad rían no sólo posibles, sino exigi-
de ¡a naturaleza) , pero tienen, qui­ bles por la razón. L a solución de
zá, causas que no son fenómeno la tercera antinom ia es insuficiente
y, p o r consiguiente, tam poco son ( /L i b e r t a d de la voluntad). —
determ inadas por los fenóm enos a /C ritic is m o . — B r u g g e r .
su causalidad (causalidad de la I. K a n t , K ritik der reinen Vernwt/i,
libertad). — Solución de la cuarta: M787, pp. 432-595; J. R ic h te r , Die
en la sum a de todos los fenómenos kantischen Antinom ien, 1863; J. Q u a a t z ,
no puede ciertam ente encontrarse Kants k o s m o >og ¡ s c h e Ideen, 1872;
un ser necesario. Sin em bargo, no F. E h r h a r d t , K ritik der kantischen A n ­

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repugna que la serie entera del
mundo sensible dependa de un ser
tinomien, 1888; F . F,v el in , Im raison puré
et ¡es am inom ies, Parts 1907; W . R a u s -
CHENSERGF.R, Die Antinom ien Kants, 1923;
necesario, que se halle fuera de la
H . R a th sc h l a g , D ie Bedeutung der A n ­
misma. P or supuesto, a p artir de tinom ien fiir den K ritiiism us, 1936;
los fenómenos no puede deducirse [L . B r u n s i . H vrcc., La technique des anti-
ia existencia de tal ser, pues los nom ies kantieitnes, en «R evue d 'h isto irc
fenómenos no son más que repre­ de la philosophie» (1928) p p. 49-71],
sentaciones.
C rítica: H ay que conceder que Antropología. Etimológica­
las antinom ias se fundan en la do­ m ente deriva del griego y significa;
ble naturaleza de nuestra razón, doctrina del hom bre. E ste térm ino
la cual, de u n a parte, com o razón, fué usado en un principio p ara de­
se dirige a lo incondicionado del signar la antropología científico-
ser en cuanto tal, y de otra, com o n atural que, con m étodos de las
razón hum ana, está restringida pri­ ciencias naturales (distintos de los
m ariam ente a las cosas sensibles, propios de las del espíritu), estu­
de m anera que, si bien se eleva dia al hom bre en su peculiaridad
sobre éstas, no obstante, en su som ática, especialm ente racial y
manera de concebir utiliza, por genética. N o obstante, en los últi­
decirlo asi, los objetos corpóreos m os decenios h a prevalecido defi­
com o m odelo. L a resolución de las nitivam ente la antropología filo ­
antinom ias m ediante la distinción sófica, cuyo iniciador puede -decir­
ele cosas en sí y fenóm enos contiene se que ha sido Scheler.
también un núcleo de verdad, pues P ara valo rar este cam bio en la
lo que vale de las cosas com o fe­ historia del pensam iento bastarán
unas pocas indicaciones. La cues­ la de un m odo explícito el terna
tión acerca del hom bre es cierta­ antropológico com o tal. Finalm en­
m ente en algún m odo «el» tem a te, la filosofía existencial ( / E x i s ­
de la filosofía; sin em bargo, en tencia! [Filosofía]) representa la
tiempos pasados no constituyó el últim a profundización y com o un
punto dom inante. L a antigüedad epílogo. — / [195-198],
giraba en to m o al «cosmos» o la Las diversas direcciones d e la
naturaleza que descansaba sobre antropología m uestran al mismo
sí misma, considerando al hom bre tiem po los peligros que dentro de
en conexión con ella. P ara la Edad sí oculta. Si la vida pasa a prim er
M edia el hom bre fué un miembro térm ino, considerándola predom i­
del «orden» salido de Dios. La nantem ente desde el p unto de vista
E dad M oderna desató al hom bre del cuerpo, la naturaleza propia del
de tales cim ientos sustentadores hom bre se desvanece; esto es lo
colocándole sobre sí mismo, pre­ que se percibe en Nietzsche, se
dom inantem ente com o «sujeto» o advierte reiteradam ente en la fi­
razón, con lo cual ésta, com o su­ losofía de la vida y aparece sobre
jeto trascendental o panteística ra­ todo en el Scheler de los últimos
zón universal absoluta, acabó por años y en Klages. Las más de las
oprim irle y volatilizarle, haciendo veces se llega a volatilizar en la
de él un m om ento fugaz del curso vida los demás contenidos p o r las
evolutivo del A bsoluto. El hom bre vías del biologismo, relativismo y
cayó, al fin, en la cuenta de la psicologismo. O tros destacan el ca­
inanidad de tales construcciones, rácter privativo del hom bre que,
advirtiendo que lo había perdido com o existencia (Existenz), lleva
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todo, incluso su propia personali­
dad, que había sacrificado la vida
al concepto abstracto ilusorio y
por su autorrealización ventaja a
todo m ero existente (V orhanden);
así, Kierkegaard y la filosofía exis­
que se encontraba ahora ante la tencial en general. Sin em bargo,
nada. El renacim iento empezó al aun en éstos se n o ta siempre la
verse arrojado sobre sí mismo y inclinación a reducirlo todo a pu­
(en oposición al idealismo) precisa­ ros m odos de existir del hom bre;
m ente sobre la personal e histó­ esta actitud cam bia la antropología
rica concretez de su vida, que se en antropologismo. La raíz m ás im ­
adelantaba y desbordaba todo con­ portante de los peligros señalados
cepto. Así deviene el hom bre mis­ se halla sobre todo en el irraciona-
mo tem a único del filosofar: se lismo ( /I rr a c io n a l) que no quiere
tra ta de estudiarlo y considerar trascender la autoexperiencia inm e­
en él todo lo demás. P o r eso la diata de la vida o del hom bre, per­
filosofía se hace m ás o m enos an­ m itiendo sólo la interpretación o
tropología, po r m ás que, a veces, hermenéutica (D ilthey), o bien el
se pierde tam bién en ella. Las pri­ análisis f e n o m e n o ló g ic o (desde
m eras manifestaciones se dan en Husseri) de la misma.
el Schelling del postrer período y A m odo de crítica d e la an tro p o ­
en Kierkegaard. Después, esta co­ logía cabe decir que jam ás la filo­
rriente va desenvolviéndose, p a­ sofía entera podrá reducirse a ella
sando por Nietzsche, p o r la filo­ (¡antropologism o!). C o n s id e r a d a
sofía de la vida ( / Vida [Filosofía metafísicamente, es m ás bien aque­
de la] y po r la / fenom enología, lla parte de la filosofía que investi­
hasta llegar a Scheler, que form u­ ga la estructura esencial del hom -
hre. N o obstante, éste se encuentra N atur und Person, 1949; d) E. D in k l er ,
en el centro del filosofar en cuanto D ie Anthropologie A ugustíns, 1934; J.
que infiere to d o lo demás a p artir L o tz , D as christliche M enschenbild im
R ingen der Z e it, 1947; e) Lo t z - d e V ries,
iic sí mismo y hace accesibles las
Die W elt des M enschen, a 1951 [trad. esp.:
realidades trascendentes a él en los El mundo del hom bre, 1955].
modos de su existir relacionados
con ias mismas. P or eso el camino
liad a los dom inios peculiares de Apetito (appetitus} . En el sen­
la ontología ábrese únicam ente a tido m ás am plio del térm ino, el
trrvés de una interpretación on- apetito com o activo tender a un
tológico-fundamental del hom bre. / f i n es propio d e todo ser finito
Kn este sentido una previa a n tro ­ capaz de actividad. D enom inam os
pología es la puerta de la filoso- apetito natural (appetitus naturae)
fía, la cual queda, p o r lo tanto, la cualidad que u n ente posee de
determ inada antropológicam ente estar inclinado a la plena realiza­
(no antropom órficam ente) en la for­ ción de su ser y de sus posibili­
ma de su expresión. — L o t z . dades operativas, cualidad en que
se apoyan todos los actos apeti­
A n tro p o lo g ía científico - n a tu r a l: R . tivos particulares (aun los cons­
M a r t in , Lehrbuch der Anthropologie, cientes). Así, p o r ejemplo, la plan­
M928; K . S allrr , Leitfaden der Anthro- ta tiende inconscientem ente a su
/¡ologie, 1930; H . M u c k e r m a n n , Die
desenvolvimiento. — A petito en el
neue Anthropologie im Z eitalter der
Technik, en «Stim m en der Zeit», 144
sentido literal estricto del vocablo
(1948-49) p p . 250-259; A. G ehlen , Der es el tender consciente (appetitus
M ensch und seine Stellim g in der Welt, elicitus) a fines conocidos p o r el

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“1950; [J. P érez B a r r a d a s , M anual de
Antropología, 1946; E. F r iz z i , A ntropo-
logia, 1951.] A n tro p o lo g ía sociológica:
entendim iento o los sentidos. A n­
clado en el apetito natural, sólo
puede dirigirse a fines que en a l­
L. v o n W iese, H om o sum, 1940. A n tro ­ gún aspecto m uestran u na confor­
pología filosófica: a) S anto T omás de
m idad con aquél y, por lo tanto,
A q u in o , S u m m a theologica, I q. 75-76;
b) P. W u st , Der M ensch und die Philo­ con la perfección ontológica del
sophie, 1946; J. G u a r d in i , W elt und apetente. N o hay apetito encam i­
Person, 1939; B. v o n B r a n d e n stein , D er nado al m al p o r el mal. — Según
Mensch und seine Stellung im A lt, 1947; sea la elevación del fin apetecido,
Das B ild des M enschen und die Idee des del acto de apetecer y del conoci­
Humanismus, 1948; A . D empf , Theore- m iento del fin (tres cosas que guar­
tische A nthropologie, 1950; [J. I t u - dan proporción entre sí) distíngue­
rr io z , E l hom bre y su m etafísica, 1943;
se un apetito espiritual ( / V o l u n ­
O. R o b le s , Esquema de antropología filo ­
sófica, 1942; J. R o io G ir o n b lla , E n­ tad) de fines conocidos intelectual­
sayo de antropología m etafísica, en «P en­ m ente y un apetito sensitivo~animal
sam iento», 5 (1949) pp. 275-315; 6 (1950); ( / I n s t i n t o ) . En el hom bre am bas
E. F r u t o s C o r té s , L os problem as de la form as se hallan dispuestas de tal
antropología filosófica en e l pensam iento m odo que, a pesar de su carácter
actual, en «R evista d e Filosofía», 12 opuesto, se enlazan m utuam ente de
(1953) pp. 3-30, 207-257;] c) M . ScHE- suerte que el desarrollo exclusivo
LER, Z u r Idee des M enschen ( Um sturz
del apetito sensitivo destruye el
der W erte i, ”1927; D ie Stellung des
M enschen im Kosm os, 1928 [trad. esp.:
ser y el valor del hom bre y el im­
Et puesto del hombre en el cosmos, pulso escueto (en lugar de una
Buenos A ires 1938]; M. B u b s r , Das recta disposición y subordinación)
Problem des M enschen, !948; A. V e t t e r , de la potencia apetitiva sensorial
puede llevar a una defectuosa for­ Las opiniones divergen cuando
m ación del alma. / I n s tin t o , / se tra ta de dar un a interpretación
V oluntad, / P a s i ó n . — W il l w o l l . más precisa de la naturaleza de es­
J. L o t z , Sein und W ert, i, 1938; tos elementos, principalm ente de
J. S m .E B , D er Z'A'eck in der Philosophie la form a, así com o de explicar la
des Franz Suárez, 1936, pp. 27 ss, 44 ss: discrepancia frente a la actitud pla­
/ I n s t i n t o , /V o l u n t a d . tónica. Las form as constituyen tam ­
bién el fin interno del ser o «telos»
Aristotelismo. £s la doctrina (de ahí év-reX-íxeta). Esto reviste
filosófica de Aristóteles (384-322 a. especial im portancia referido a los
de J. C.) y su escuela (llam ada principios formales de los seres vi­
Liceo o escuela peripatética), do­ vientes: al alm a de los vegetales,
m inante en la E dad M edia entre animales y del hom bre. E l alma
los árabes (Averroes) y judíos hum ana, única, desempeña tam ­
(M oisés M aimónides) y que, desde bién las funciones de la vida vege­
el siglo xm, gracias principalm ente tativa y animal. El hom bre no
a San Alberto Magno y Santo To­ crea, sacándolo de sí mismo, el
más de Aquino, ejerció u n influjo conocim iento intelectual, sino que
preponderante en el Occidente cris­ lo adquiere p or el influjo determ i­
tiano, no sin antes sufrir altera­ nante de los sentidos; no obstante,
ciones esenciales exigidas por la en vez de m antenerse puram ente
fe ( /E sc o lá s tic a ). A ristóteles no pasivo, actúa p or la fuerza espon­
funda la verdad del conocim iento tánea del intelecto agente (intel-
hum ano en un m undo ideal tras­ lectus agens), distinto del intelecto
cendente ( / Platonismo), separado pasivo. Sólo el intelecto agente es
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de la experiencia, sino en las fo r­
m as que las cosas contienen y que
constituyen el correlato real de las
inm ortal; éste viene «de fuera»,
no originándose por generación.
Los árabes vieron en el obscuro
ideas de la m ente hum ana. E n la texto de Aristóteles un monopsi-
form ación y desarrollo del conoci­ quism o: la unidad del «intellectus
m iento colaboran la experiencia agens» para todos los hombres.
sensible y la abstracción del enten­ P or lo que se refiere a la vida de
dimiento. La filosofía prim era o la voluntad, Aristóteles enseña la
metafísica, ciencia del ente y de libertad de elección, aunque sin
sus form as m ás elevadas, tiene la distinguir claram ente lo libre de
prim acía entre las diversas ram as lo m eram ente voluntario. Concibe
del saber científico. El ser contin­ a D ios com o A cto purísim o vór¡ov;
gente, som etido al m ovim iento, ca­ voTjozms) y Prim er M otor de las
paz de devenir y de perecer, consta esferas celestes. L a afirmación de
de una parte potencial y otra su naturaleza personal queda en­
actual: de m ateria y form a. El de­ vuelta en dudas. N o es creador del
venir no es la producción de algo universo. En ética propone como
enteram ente nuevo, sino un cam ­ fin de la vida hum ana la felicidad
bio de esencia, en cuanto que la (eíócujuovia), consistente en el ejer­
m ateria, parte determ inable, con­ cicio de la virtud; sin em bargo,
cebida com o eterna e increada, esta felicidad en su form a m ás ele­
pierde su form a esencial precedente vada viene constituida por la acti­
y obtiene, po r influjo de una causa vidad contem plativa de la verdad.
eficiente, o tro nuevo determ inante El placer es sólo el eco de la per­
formal ( /H ile m o rfism o ). fección obtenida. En la teoría so-
brc el estado ensena el origen n a­ oficio m anual apunta a lo útil,
tural de la familia y de la com uni­ provechoso, m ientras que el arte
dad política y rechaza el estado se dirige a lo bello. H ay belleza
utópico de Platón con com unidad natural en la m edida en que las
de m ujeres y bienes, ya que en cosas presentan de m anera lum ino­
general fundam enta sus doctrinas sa las ideas en ellas implicadas. La
sobre la base de una am plia, p ru ­ belleza artística n o es sólo repeti­
dente e histórico-crítica discusión ción o copia fiel de aquélla; antes
con sus antecesores los / preso- bien, es dado al arte hacer brillar
cráticos y especialmente Platón. — las ideas con profundidad y vigor
/ [41-43, 55, 73, 100-102, 107-111, enteram ente nuevos, y aun hacer
1 3 0 , 163], — S c h u s t e r . relucir en las cosas los últimos
m isterios del ser; de ahí que su
A r i s t ó t e l e s , Obras filosóficas [ m ú l­
tarea capital no sea la producción
tiples trad u ccio n es de las obras m ás im ­
p o rtan tes; señ alarem o s las de E . R olfes
de cosas, sino la representación de
(al aiem .), R oss (al ingl.), T ric o t (al las ideas. E l artista es un viden­
franc.) y C arlini (al ¡ta l.)]. M . D . P h i- te que penetra hasta los m ás ín­
Ltppn, Aristóteles, B erna 1948 (bib lio g ra­ tim os fundam entos de todo ente,
fía) ; U e b e r w e g - P r a c h t e r , Grundriss der hasta las ideas creadoras de D ios,
Geschlchte der Phitosophie, 111 §§ 44-52, y un creador que puede expresar
6 6 ; 11n §§ 35-36; H . M e y e r , Geschlchte su visión en la o b ra; contem plar
der abendlandischen tVeltanschauung i,
y crear son en él u n a sola cosa.
1947, p p . 184-303; IH , 1948, pp. 160-243;
W . J a e g e r , Aristóteles, Grundlegung einer
D e esta m anera, el artista, a pesar
Geschichte seiner Entwicklung, 1923 [trad. de todos los límites im puestos p o r
el tiem po y la persona, se rem onta
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e s p .: A ristóteles, 1946]; A . v o n P a u l e r ,
Aristóteles, 1933; W . B r ó c k e r , A ristó­
teles, 1955; P . W i l p e r t , Die L age der
Aristoteles/orschung, en «Z eitschrift für
sobre sí m ism o, levantándose como
profeta y glorificador del ser entre
los hom bres; en su figura genuina
philosophische Forschung» 1 (1946) pp. tiene algo de sacerdotal.
123-140; J. Z ü r c h e r , Aristóteles, W erk El arte exige esencialm ente in-
und Geist, 1952; M . G r a b m a n n , M ittel-
alterliches Geistesleben, 1926-1936; [Ross,
tuítividad sensorial, cuyas formas
A ristotle, L ondres 1923 (trad . fran c.: constituyen su lenguaje, al paso
A ristote, P arís 1930); O . H a m e l i n , L e que a la /b e lle z a en sí no le
systém e d 'A risto te, 1920 (trad . esp .: E l pertenece de m odo necesario la
sistema de A ristóteles, 1946); M. D . R o - expresión sensible. En oposición al
l a n d - G o s s e l i n , A ristote, 1928.] arte, el elem ento de la ciencia es
el concepto que, ju n to a la visión
A rte. La versión alem ana de es­ del artista, posee su irreem plaza­
te térm ino (K unst) se deriva de ble significación. Sin em bargo, el
«kónnen», «ser capaz de» y signi­ arte está en disposición de hablar
fica «habilidad, pericia, sabiduría»; con la belleza más íntim am ente
denota, p o r lo tanto, no u n «ser que la ciencia con el concepto. Se
capaz» ordinario, sino em inente. com prende que n i al artista ni ai
T am bién la raíz del latino -«ars» contem plador les sea lícito detener
entraña el sentido de «imaginar, su m irada en la form a sensiblemente
inventar, trazar», adem ás del de bella; de lo contrario, el alm a
«acom odar, adaptar». A rte y ofi­ del arte perecería. P o r lo demás,
cio m anual coinciden en que am ­ precisam ente su creciente «des­
bos producen una obra sensorial­ sen sorialización» hace posible una
m ente perceptible. N o obstante, el interna ordenación de las artes:
arquitectura, e s c u ltu ra , pintura, posición y decide, que u n a al conte­
literatura (aquí se tiene en cuenta nido precisam ente el asentim ien­
la palabra hablada), mímica (sobre to, v.gr., el hom bre es inm ortal.
todo, la danza) y música. Se dis­ Com o m uestra el ejemplo, el asen­
tinguen, tam bién, artes del espacio tim iento se expresa en la cópula
y del tiem po, en cuanto que las «es» y puede aparecer com o afir­
tres prim eras plasm an algo p er­ m ación o /n e g a c ió n . N o se lleva
m anente en e! espacio, y las tres a cabo ciegamente, sino que p ro ­
últim as, algo transitorio y que siem­ cede de la intelección de la rela­
pre h a de realizarse de nuevo en ción entre am bos contenidos (su­
el tiempo. — L o t z . jeto y predicado). A unque posee
a) A ristóteles , Poética-, S a n A g u s ' cierta semejanza con un a decisión
t í n , D e m ú sic a ; S a n t o T o m á s de de la voluntad, es o b ra del entendi­
A q u i n o , S um m a theologica i 2 q . 5 7 a . 3 ; m iento y justam ente aquella en que
i . K a n t , K ritik der UrteUskraft, p r in c i­ éste alcanza su perfección suprema.
palm ente §§ 4 3 - 5 3 ; F . S c h e l l i n g , Philo­ C uando dice «es» de lo que es, y
sophie der K unst; A . S c h o pe n h a u er , D ie «no es» de lo que no es (A ristó­
W elt ais WiUe und Vorstellung, 1. 3;
b ) M . D e u t in c fr , Die Kunstlehre, 1845;
teles usa esta form a), indica las
H . L ützeler , Einführung in die Philoso­ cosas en lo que son y penetra
phie der Kunst, 1934; R. G u a r d in i , Über hasta el ser del ente, m ientras el
das Wesen des Kunstw erks, 1948; T h. concepto representa únicam ente sus
H aecker , Opuscula, 1949, pp. 415-448; esencias com o manifestaciones to ­
Christentum u nd K unst; J. M a r it a in , davía no puestas en relación con el
A rt et Scolastique, P arís 31935; [J. M a- ser. L a consum ación del ser en

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r itain (en co lab o ració n con Raüsa M a ri­
tain ), S ituation de la poésie, 1938;]
c) F . S c h el ling , I. K a n t , A . S c h o ­
p enh auer / a ) - , B. C h rist ianse n , Die
el asentim iento hace también del
juicio el lugar de la /v e r d a d . El
asentim iento del juicio tiene en úl­
Kunst, 1930; M . H eidegger , H ólderlin tim a instancia sus raíces (por lo
und das Wesen der D ichtung, 1936 {trad. menos m ediatam ente) en la / e x i s ­
esp .: Hólderlin y la esencia de la poesía, tencia actual o posible de) ente
en «E scorial» 10 (1943) pp. 163-180; mismo. — L o t z .
y p o r J. D. G arcía Bacca, México 1944];
D ie Ursprung des Kunstwerks, en H olz- b ) i . M a r é c h a l , L e point de départ
wege “1952, pp. 7-68; M. de C orte, de la métaphysique, cahier v, 1 9 2 6 (e s p e ­
L ’essence de la poésie, París 1942; [L. S te- cialm ente: 1. u ); J. L o tz , Sein und Wert,
f a NIN , M etafísica dell’A rte e d altri saggi, t. i, 1 9 3 7 ; M . M ü l l e r , Sein und Geíst,
1948 ;p d) H . S edlm ayr , Verlust der 1 9 4 0 ; (especialm ente: Untersuchung 2 );
M itte, 1948; e) [M . de W u l f , A rte y be­ A. M a r c , Dialectique de l'affirm ation,
lleza, 1950.] 1 9 5 2 ; W . B r u g g e r , K ant und das Sein,
en «S cholastik» 15 (1 9 4 0 ) p p . 3 6 3 -3 8 5 .
Asentimiento. Designam os con
este vocablo aquel elemento que Asociación. L a asociación con­
distingue al / j u i c i o de las demás siste en el siguiente hecho expre­
funciones cognoscitivas. El concep­ sado p o r u n a ley de reproducción:
to se agota en la presentación de cuando determ inadas imágenes,
contenidos sin tom a de posición, v.gr., A y B, estuvieron u n a vez
v.gr., hom bre, inm ortal. Puesto en la conciencia, ya sim ultánea­
q u e todo está todavía en suspenso, m ente, ya en sucesión próxim a,
ofrece el conocimiento sólo de m a­ la presencia de la vivencia p ri­
nera incoativa. Este sólo se realiza m era A suscitará tam bién la repre­
plenam ente en el juicio que tom a sentación de la vivencia B, sin
ATEÍSMO

que actúen las causas originaria­ base es, pues, u n a disposición com ­
mente productoras de ésta. L a aso­ puesta de u n elem ento m aterial
ciación es el lazo que une m utua­ y otro psíquico. L a excitación li­
mente las huellas de A y B. Si, gada a la imagen prim era es con­
posteriorm ente, A deviene cons­ ducida por disposición psíquica de
ciente por otra causa, se tirará de tal m anera que se sigue la imagen
este lazo poniendo a B sobre el asociada.
um bral de la conciencia. — A ris­ El asociacionismo hacía de las
tóteles m enciona ya las tres leyes leyes de la asociación el principio
de la asociación: de semejanza, con­ de toda la vida psíquica cuyos
traste y contigüidad en el espacio únicos elem entos eran las sensa­
y en el tiem po. L a ley de contras­ ciones. E sta opinión destruiría el
te se reduce fácilmente a u n caso valor universal de los principios
de semejanza. D os representacio­ lógicos y metafísicos, base de toda
nes que contrastan, v.gr.: blanco ciencia. El enlace lógico se dis­
y negro son, indudablem ente, se­ tingue de la asociación en que
mejantes com o colores y tam bién aquél tiene com o fundam ento la
por ser los extrem os de la serie inteligencia de la conexión entre
crom ática. La ley de semejanza pue­ los significados, lo cual no ocurre
de reducirse a la sustitución: si en la asociación. O tros recono­
A está asociado con B y A 1 es cían elementos psíquicos superio­
semejante a A , la experiencia m ues­ res, pero veían en la asociación
tra que u n a vez hecho A x cons­ la única causa de la presencia de
ciente existe una tendencia a pasar nuevos elem entos en la conciencia.

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inm ediatam ente de A i a B. Q ueda
la ley de contigüidad, la cual, en
rigor, se refiere al tiem po y requiere
En tal caso no sería posible do­
m inar a voluntad los pensamientos.
E n realidad, la asociación hace que
como condición que los miembros aparezcan nuevos elementos, pero
de la asociación se aprehendan co­ la voluntad los conserva o los re­
mo un í'jdo. chaza, gobernando así el curso
En cuanto a la naturaleza de la del pensam iento en el estado de
asociación, cabe preguntar: ¿es de vigilia. — F r o b e s .
índole m aterial o (inconscientem en­
b ) G . E . M ü l l e r , Z u r A nalyse der
te) psíquica? La m ayor parte de G edSchtnistatigkcit und des Vorstellungs-
psicólogos m odernos la conside­ laufes, 1911 ss; J . F r o b e s , Lehrbucli der
raron com o puram ente m aterial. experim entellen Psychoíogie, M929, », pp.
Sin em bargo, estas explicaciones 124-162 (trad. e sp .: Tratado de psicolo­
no pasan de ser, p o r lo com ún, gía empírica y experimental, 2 vols.
descripciones de hechos en tér­ a1944]; J. L i n d w o r s k y , E xperim entelle
m inos mecánicos. Becher m ostró Psychoíogie, *1931, pp. 141-166 [trad.
esp .: Psicología experim ental descriptive
que la explicación m aterial falla­ y teórica, *1935); e) A . W il l w o i .l , Seele
ba principalm ente en el recono­ und Geist, 1938, pp. 63 ss [trad. esp .:
cimiento de form as (Gestalten) con A lm a y espíritu, 1946J.
cualidades cam biadas. L a depen­
dencia del recuerdo respecto al Ateísmo. Es la negación de la
cerebro no constituye ningún obs­ existencia de D ios. El ateo prác­
táculo para la existencia de resi­ tico está convencido de dicha exis­
duos psíquicos inconscientes, com o tencia, pero la niega con su con­
tam poco lo es p ara la existencia ducta; el ateo teórico la rechaza
de conocim ientos conscientes. La en sus opiniones. El /m a te r ia -

5 BRUfiOKR
lismo y el /p o s itiv is m o encierran b) B. A dlo c h , Z u r m ssenschaftlkhen
un grosero ateísm o al no adm itir Erktárung des A tkeism us, en «Philoso-
ningún ser espiritual y suprasen­ phisches Ja h rb u ch » 18 (1905) p p. 297-
311, 377-390; C. F abrjcujs , D er A the­
sible. El /p a n te ís m o en sus di­
ismus der Gegenwart, seine Ursprung und
versos m atices constituye un ateís­
selne Ueberwindung, 1922; K . A lger -
m o velado, sobre todo por la Míssen , D ie Gottlosenbewegung und ihre
negación de un D ios personal y su- Ueberwindung, 1933; J. L iener , Psycho­
pram undano. Sin em bargo, con logie des Unglaubens, *1935; G . S ieg -
el reconocim iento de algo / a b s o ­ m ijnd , Psychologie des Gottesglaubens a u f
luto (ley m oral), ideal de belle­ Grund literariscker Selbstzeugnisse, 1937;
za, etc.) no coincidente p o r entero M . R a st , Welt und Gott, 1952; C . T ous-
sa in t , A tkéism e en D ictionnaire de théolo-
con el m undo em pírico, lleva en
gie catholique; ID e L u b a c , E l dram a del
sí germ inalm ente la creencia en
hum anism o ateo (trad . esp.), 1949; J. M a -
Dios. N o se tienen com o form as RITA1N, Significado d el ateísm o contem po­
del ateísm o el politeísmo ni el ráneo, 1950;] c) F . M a u t h n e r , Der
/ deísmo. Atheism us und seine Geschichte im Abend-
El ateo teórico negativo no sabe lattde, 1922-23 (ateo ); e) A . E c g e r , D er
absolutam ente n ad a de D ios, o si Atheism us, E insiedeln, 1893.
algo sabe de Él es a través de una
representación deform ada. E n un Atención. Es la actitud del alm a
adulto m entalm ente sano, es im ­ ordenada a obtener una com pren­
posible tal actitud durante mucho sión clara. E n el caso de la aten­
tiempo, pues la naturaleza entera ción sensorial, dicha actitud va
está ordenada hacia D ios ( / D i o s unida a la correspondiente adap­
[Idea de]). L os casos que se dan tación de los órganos de los senti­
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se explican p o r una educación
totalm ente positivista e irreligiosa.
El ateo teórico positivo duda de
dos. L a atención puede ser desper­
tada pasivam ente por el objeto
que actúa p o r sorpresa sobre el
la existencia de D ios por juzgarla sujeto, o fijada de m anera activa
insuficientemente dem ostrada (es y puesta en m archa bajo la direc­
un caso particular de /e s c e p ti­ ción de la voluntad hum ana a fin de
cismo), o bien cree imposible toda alcanzar un a m ás penetrante com ­
afirmación term inante acerca de prensión intelectual de relaciones
D ios, porque esto trasciende nues­ dadas o supuestas. A dem ás de la
tro conocim iento encerrado dentro atención actual dirigida a su objeto,
de los límites de la experiencia se da u n a atención que cabe llam ar
( /A g n o stic ism o ) o, en fin, está potencial, es decir, una orientación
persuadido de la no existencia de habitual, m arginalm ente consciente,
D ios. E sta últim a posición se ex­ que con facilidad y rapidez hace
plica p o r el carácter m ediatam ente en tra r en el foco de la atención
evidente de la prueba (debido con determ inadas clases de objetos. P a­
frecuencia a su com plicada estruc­ ra poner en m archa y sostener la
tu ra y a sus m últiples supuestos atención actual, adem ás de la im­
gnoseológicos) y tam bién por el portancia del objeto y del afán
influjo de las «objeciones» y de de conocer, se requiere cierta elas­
las pasiones personales. Con todo, ticidad y vigor psico-somático. Aun
el hom bre que m antiene tal actitud así, la atención n o perm anece largo
h a dejado atrofiar sus m ás profun­ tiem po fija en la cosa con igual
das tendencias y difícilm ente podrá intensidad, sino que está som etida
eximirse de to d a culpa. — R a s t . a oscilación rítm ica. En el centro
del cam po de una atención con­ W arum Erziehung trotz Vererbang? ‘ 1939;
centrada sólo puede haber u n con­ [F. M . P almes , L a atención, en «P ensa­
m iento», 10 (1954) p p. 53-78;] e) J. L in d -
tenido objetivo (pueden existir va­
w o r sk y , Experim entelle Psychologie,
rios, pero únicam ente en cuanto ‘ 1931, p. 236 ss [trad. e sp .: Psicología
estén unidos p ara constituir un experim ental descriptiva y teórica, “1935],
iodo; /'C o n c ien c ia ). P or lo demás,
en igualdad de condiciones, la am ­ Atomismo. Desígnase con este
plitud y rápida variabilidad de la térm ino aquella doctrina filosófica
atención están generalm ente en ra ­ que intenta explicar la esencia del
zón inversa de una intensa con­ ente corpóreo suponiéndolo com ­
centración. Condicionados p ro b a­ puesto de átom os. D esde los tiem ­
blemente p o r la herencia, distín- pos de Leucipo y Demócrito el ato ­
guense varios tipos de atención, m ismo h a aparecido reiteradam en­
según que ésta se desvíe fácil y te en form as m ás o m enos diversas
clásticamente h a c ia impresiones a lo largo de la historia de la filo­
cam biantes o, p o r el contrario, se sofía. Los átomos son partículas in­
lije duradera y concentradam ente finitam ente pequeñas separadas en­
en un único objeto. tre sí p o r el espacio vacío. E n ge­
L a im portancia de la atención es neral, se los concibe extensos y do­
muy grande p ara el conocim iento. tados de la m ism a naturaleza, di­
I avorece la rápida eficiencia de los ferenciándolos sólo p o r su form a,
excitantes y la claridad y precisión tam año y ordenación en el espacio.
de las imágenes, hace m ás inten­ T odos los cuerpos, según el ato ­
so el trabajo fijador y reproductor mismo, Se com ponen de tales p ar­
de la m em oria, e influye tam bién en tículas fundam entales. El atom is­
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la voluntad, reforzando las viven­
cias valórales. En cam bio, la apli­
cación de la atención estorba de
m o mecanicista sólo asigna a los
átom os una fuerza determ inante
de m ovim ientos locales; un tip o de
ordinario el curso de las emociones, atom ism o m ás dinámico adm ite en
poique, al proyectarla sobre la ellos otras varias fuerzas. E n todo
vivencia subjetiva en cuanto tal, caso, el /c a m b i o consiste única­
su desalojan del centro de la con­ m ente en la unión y separación de
ciencia las bases cognoscitivas de estas pequeñísim as partículas, no
la em oción. M orbosa y funesta de­ existiendo / devenir ni perecer p ro ­
viene bajo el influjo de la angustia piam ente dichos. — Sin em bargo,
la concentración rígida de la aten­ la explicación que de la esencia
ción pasiva cuando se sufren ideas de los cuerpos d a el atom ism o
c impulsos obsesivos, pero lo es resulta insuficiente. L a com posi­
también la incapacidad patológica ción corpuscular es solam ente una
para concentrarse en una tarea de las propiedades de los cuerpos
determinada. — W i l l w o l l . m acroscópicos; las num erosas cua­
lidades y fuerzas restantes no pue­
b ) J. F róbes , Lehrbuch der experim en- den reducirse satisfactoriam ente a
tellen Psychologie, 31929, II, pp. 67-98 u n a m era agregación de átom os, lo
llrad. e s p .: Tratado de psicología em pí­ cual debiera ser posible si la esencia
rica y experim ental, *1944, 11J; W . S t e r n ,
del ente corpóreo descansara en
/tllgemeine Psychologie auj personalisti-
>her Grundlage, 1935 [trad. esp .: Psico­
la estructura atóm ica. — H ay que
logía general desde el p unto de vista per- distinguir cuidadosam ente entre el
xonalistico, 1951]; A. M a g e r, D ie Enge atom ism o filosófico y la teoría ató­
des Bewusstseins, 31920; G . P fahi.br , mica científico-natural. Según ella,
los /c u e r p o s , sin perjuicio de su clinación, provecho y daño, pre­
esencia específica, son divisibles mio y castigo, felicidad subjetiva
en los elem entos últim os, átom os y bien com ún objetivo, autoridad
0 moléculas de que se com ponen. divina y hum ana, to d o lazo de
Esta teoría no pretende explicar unión con D ios, en general, incluso
en m odo alguno la esencia de la el del am or) enturbian la buen a y
corporeidad, pues esos últim os ele­ «pura voluntad».
m entos son tam bién cuerpos, cuya Frente a las m últiples y cam ­
esencia debe aclarar no la ciencia biantes form as del pragm atism o
natural sino la filosofía natural. — ético, que en el m ejor de los casos
/ [7, 32, 131.] - J un k . salva ]a corrección exterior, la au ­
tonom ía sitúa con razón la / m o ­
b ) A . S o m m erfeld , A tom bau und Spek-
iraüinien, “1931; T h . W u lf , Die Baits- ralidad en la actitud interna. La
leine der Kórperwelt, 1935; Z. B u c h e r, limitación de la teoría em pieza ya,
Die Innenw eh der A tóm e, L ucerna M949; p ara la consideración qu e se mueve
d) L assw it z , Geschichte der A tom lslik dentro del ám bito de lo intram un­
vom M iltelalter bis N ew ton, *1926; dano, cuando aquélla, prescindien­
Z e l le r , Die Philosophie der Griechen, do del m otivo ético principal (or­
1920 ss [trad. ital. p arcial con adiciones den, ley, virtud), rechaza todos los
p o r R. M o n d o lfo : L a filosofía dei Greci.
I. Origini, caraiteri e periodi, 1932; 11.
dem ás móviles terrenos que facilitan
1 presocratici'. ionici e pitagorici, 1938]; la realización de la acción, pero no
H . G . G a d a m e r, A n tike Atom theorie, deben tenerse en cuenta p ara su
en «ZeitschriU fíir die ges. N aturw issen- fundam entación m oral. E n efecto,
schaft» I (1935-36) p p . 81-96; [B u r n e t, aum entando la m oralidad con la
Eurly Greek Philosophy, M920 (trad. esp.: vinculación creciente a los valores
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L a aurora d el pensam iento griego, 1944);
A . G . v a n M elsen , From A tom os to
A to m , P ittsb u rg h , 1952]; e) S c h w e r t-
éticos y no debiendo ésta im plicar
siem pre y en todas partes la exclu­
sión de otros motivos, cabe que
schlager , Philosophie der N atur, i !1922,
pp. 187-194; [H o en en, Filosofía della na­ tales móviles n o anulen la cualidad
tura inorgánica, Brescia 1949; A . G. v a n del acto con tal que perm anezcan
M elsen , The Philosophv o f Nature, subordinados a dichos valores.
*1954.] L a oposición entre autonomía y
heteronomía alcanza su p unto cul­
Autonomía. (Del griego aOrój: m inante en la cuestión relativa a
mismo, y váftcg: ley). — L a vo­ u n a fundam entación y m otivación
luntad tom a sus motivos de toda extram undana de la m oralidad. L a
la realidad. Móviles m orales, reli­ m oral autónom a, en general, recha­
giosos y profanos determ inan co­ za su necesidad y, en parte, incluso
m únm ente el o b rar concreto. La su posibilidad. E ste em peño en
moral autónoma o independiente separar la m oralidad d e la religión
(Kant y otros) destruye esta co­ bro ta de u n a concepción d e la
nexión defendiendo una autonom ía vida im pregnada de laicismo que
de lo m oral que, am pliándose, sirve n o com prende ya la analogía del
no sólo para la explicación teó­ ser con su separación y, a la vez,
rica, sino que conduce a la sepa­ unión de D ios y del hom bre sobre
ración real. El bien, o mejor, la la base de la creación. L a distin­
/o b lig a c ió n , debe constituir el ción ontológica entre C reador y
m otivo único de la acción m oral, criatura justifica y exige la hete­
pues todos los dem ás (trascen­ ronom ía; la libertad del hom bre
dentes e inm anentes: interés e in­ queda ligada al orden y al m an-
AUTORIDAD

dato divinos. U na autonom ía que dades propias de u na persona fí­


en la m oralidad ve no sólo un valor sica o m oral (en sentido am plio
situado p o r encim a de la arbitra­ tam bién de cosas, com o la cos­
riedad hum ana, sino sim plem ente tum bre o el uso) que m otivan un
el valor últim o, olvida la condición asentim iento personal al requeri­
creada del hom bre y la exigencia miento del sujeto de la autoridad.
de soberanía p o r parte de D ios. Difiere, pues, ta n to de la coacción
La religión sitúa adecuadam ente la m oral o física, com o del asenso
m oralidad insertándola en esta co­ fundado en el examen del objeto
nexión superior. Sin em bargo, esta presentado. El asenso del entendi­
heteronom ia no excluye u n a cierta m iento basado en ¡a au to rid ad re ­
autonom ía, pues en virtud de la cibe el nom bre de / f e ; el de la
relación ontológica que implica voluntad y de la conducta, obe­
la analogía, los preceptos divinos diencia. C uando el asentim iento
coinciden en su contenido con las descansa exclusivamente en la su ­
leyes de la naturaleza hum ana, perioridad de la persona sujeto de
y la voluntad m oral debe hacer la autoridad (debido a experiencia,
suyas estas leyes en la / conciencia saber, poder, carácter), ésta es
y dictárselas a sí m isma si han de personal, y en sí m ism a no obliga,
ser válidas para ella. — / I m p e r a ­ perm aneciendo en el plano del
tivo categórico; p ara el concepto consejo. Si se basa en una facultad
de autonom ía política, / Pueblo. — independiente de las cualidades
Bo lk o v a c . personales del sujeto (autoridad de
o fic io ) , las exigencias de la misma
b) P h . K n e ib , Heteronomie der christ-

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Hchen M oral, 1903; L . I h m e ls , Theononúe
und A utonom ie un L ich te der christ fichen
F.tkik, 1903; W . S c h n e i d e r , G dllliche
(m andato, orden, prohibición) den­
tro de los límites de sus atribucio­
nes obligan, en conciencia, bajo
Wettordnung und rellgionslose Sittlichkeit, pecado o castigo.
’ 1 9 1 0 ; J. B . S c h u s t e r , D er unbedlngte La fundam entación de la au to ­
ÍVert des S ittlichen, 1929 ; M . S c h e l e r , ridad depende de la concepción
Das Ewlge Im M enschen, 1921, p . 630 ss; dei universo que se profese, siendo,
[O. N . D e r i s i , L o s fundam entos m etafí­ p o r consiguiente, distinta según
sicas del orden m oral, *1951; J . L e c l e r c q ,
se trate de un a concepción indi­
¡.es grandes lígnes d e la philosophie mo-
raíe, L o v ain a “1954; V. M i n t e q u i a g a ,
vidualista-liberal, m aterialista-co­
l a m oral independiente y los nuevos prin­ lectivista, biológico-racial, o teísta.
cipios del Derecho, *1906]; c) N . H a r t - E sta últim a coloca el fundam ento
m a n n , E thik *1935, p . 181 s s , 735 s s ; m ás profundo en la finitud de ia
co n tra esta p o s ic ió n : R . O t t o , Frellieit existencia hum ana, la cual en la to ­
und N otw endigkeit. E ln Gesprdch m il talid ad de sus aspectos apunta
N. H artm antt Uber. A utonom ie und Theo- hacia algo trascendente, al D ios
nomle der W erte, 1940; d) M e s s e r - P r i-
personal, C reador y Señor. L a au­
b i l l a , KathoÜsches und modernes D enken.

Fin Gedankenaustausch ilber Gotteser-


toridad hum ana entonces repre­
kenntnis und S ittlich keit, 1924; A. B o r - senta a D ios, quedando asi rad i­
ííOLTE, Z u r Grundlegung der L ehre von calm ente preservada de la arb itra­
der Beziehung der Sittlichen 2um Jteli- riedad y de la voluntad egoísta
nidsen im A nschluss an die E th ik N iko la i de poder. — L a au to rid ad es con­
Kartmannns, 1938. ferida o bien p o r encargo divino
expreso (v.gr., la misión de la Igle­
Autoridad. Desígnase con este sia fundada por Cristo), o bien de
térm ino aque! conjunto de cuali­ u n a m anera im plícita, ya sea por-
que el hom bre naturalm ente de­ eficiente o final (azar absoluto)
viene m iem bro de com unidades, so­ ( /C a u s a lid a d [Principio de]); 2.°,
metiéndose con ello al poder direc­ lo que tiene causa eficiente, p ero
to r dim anante de la esencia de las n o causa final ( /F in a lid a d [Prin­
mismas (familia, estado), ya por­ cipio de]). — El azar absoluto (1)
que se subordina voluntariam ente denota una com pleta absurdidad o
(v.gr., entrando a form ar parte carencia de sentido de lo real; se
de una asociación n o obligatoria) opone a la unidad del / s e r . Con
a un a autoridad. — U n tipo espe­ respecto a la / G : u s a prim era
cial lo constituye la autoridad pe­ (Dios) no hay tam poco azar rela­
dagógica, resultante de la relación tivo ( 2): éste se da sólo respecto a
patemo-filial, que se com pleta con las causas segundas, com o efecto
la autoridad del estado y de la accesorio imprevisto de algo que­
Iglesia en m ateria de educación. rido o com o efecto nacido de la
Tiene como misión reem plazar a la coincidencia de dos o más causas
razón fácilmente extraviable del eficientes que no están de propósito
niño y del adolescente, m ientras orientadas a ella ni p o r naturaleza
ésta no se basta a sí misma. Es, ni p o r la acción de un a causa ex­
pues, esencialm ente u n com plem en­ trañ a dirigida a un fin. En este
to de la inteligencia en desarrollo, sentido, el azar n o está regulado
dism inuyendo con la edad la nece­ por la naturaleza n i p o r el fin. —
sidad de su actuación. Objetivo D enom ínase teoría del azar ( casua-
form al suyo es p ro cu rar una m ayo­ lismo) el intento de explicar sin
ría de edad plenam ente lograda. causa final lo que en la naturaleza
P ara llegar a él debe ayudar al niño, aparece com o teleológico, v.gr., las
hom bre en form ación, a cum plir de
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m anera orgánicam ente progresiva el
conjunto de sus obligaciones perso­
diversas manifestaciones del orden
en las cosas y el origen de los gra­
dos superiores del ser a p artir de los
nales y sociales con un sentido de res­ inferiores ( /F in a lid a d ) , L a teoría
ponsabilidad ante D ios. — / Socie­ del azar es acientífica porque no
dad, / Ética social. — S c h r o t e l e r . puede señalar causa alguna del
b) D . v o n H il d e b r a n d , Z u m W esen tránsito de u n estado de desorden
der echten A u to ritSt, en «V ierteljahres- cósmico al ahora existente ordena­
schrift fü r w issenschaftüche P adagogik» do y regido p or leyes. E s arb itraria
(1927); A- S c h neider , Einfiihrung in die porque restringe el azar al origen
Philosophie unter Beriicksichligung ihrer
prim ero de las cosas. — F r a n k .
Beziehung zur Padagogik H, 1931; J . P.
StepfeS, D er W andel der A u to ritS t in a) A ristóteles, Física ii, 4-6; h) E.
der Gegenwart, 1931; Y . S im ó n , N ature D en n e r t , Naturgesetz, Z ufalt, Vorse-
and function o f au thority, M ilw aukee, hung, 1917; M . R a n z o l i , 11 caso nel
1940; R . H auser , A u to ritS t und M acht, pensiero e nella vita, M ilán 1913; [L.
1949; [F. K ie fp ir , L a autoridad en la f a ­ O llé-L a f r u n e , L e hasard, sa loi e t ses
milia y en la escuela (tra d . esp.), 19S0;] conséquences dans les sciences et la philo­
d ) F . v o n T essbn W esiersky , Der A uto- sophie, 1906;] d ) Z. L. von P eter , Das
ritS ts b e g n ff tn den Hauptphasen seiner Problem des Z ufalls In der grlechischen
historischen E ntw icklung, 1907; e ) C . Philosophie, 1910; W . W in d e l b a n d , Die
G róber , Handbuch der religiSsen Gegen- L ehren vom Z ufalt, 1870; [V. C io ffa r i ,
wartsfragen, 1940 (a rt. A u to ritá t). Fortune and Fate fr o m D em ocritus to
S t. Thom as Aquinas, 1949 ]
A zar puede significar: 1.°, lo que
no es necesario por su esencia ni Belleza. El vocablo alem án co­
está determ inado p o r una causa rrespondiente «Schónheit» se enlaza
etimológicamente con «schauen», perfectam ente expresado, no queda
contem plar. «Schón», bello, signi­ al conocim iento nada que buscar,
fica originariam ente: contem plable, concediéndosele, p o r encima de la
digno de verse; pasa luego a signi­ inquietud y fatiga del discurso, el
ficar lum inoso, brillante, resplande­ sosiego y facilidad de su acto per­
ciente, de donde paulatinam ente fecto: la contem plación. D e la aca­
nace el sentido actual. Esta historia b ad a perfección de lo bello y de su
del térm ino conduce al objeto co­ contem plación, nace el placer com o
rrespondiente, expresado en dos descanso extasiado en la perfección
fórmulas medievales. U na de ellas, lograda. Con ello, superada el
debida a Santo Tomás de Aquino, ham bre del deseo, el apetito expe­
describe lo bello como aquello que rim enta com o su acto m ás elevado
agrada a la vista (quae visa pla- la saciedad d e la posesión inefa­
cent), p o r consiguiente, desde la blem ente beatificante; arrebatado
vivencia de la belleza; la otra, pro­ po r lo bello, el hom bre, olvidado de
cedente de San Alberto Magno, sí mismo, se entrega a lo perfecto.
indica su fundam ento en el mismo A la epifanía consum ada del ser en
objeto bello que tal vivencia pro­ el ente responde el juego perfecto
duce, a saber: el resplandor de la y la actividad com penetrada de las
form a (splendor formae). Em pece­ fuerzas anímicas, es decir, un es­
mos por la segunda. tado excelso del hom bre.
La form a denota la esencia y, D esde este punto de vista pueden
con ello, el núcleo del ser de las com prenderse m uchas cosas; ante
cosas. Pero el contenido del ser lo todo, el «dem onio» de la belleza.
expresan los / trascendentales: uni­ Su entusiasm o hechiza al hom bre
dad, verdad, bondad. A hora bien, de tal m anera que se lo sacrifica
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puesto que la belleza es el res­
p landor de la form a, estos atributos
todo. Olvida que en lo bello con­
tem pla y vive ciertam ente la per­
deben irradiar con luminoso brillo. fección com o en u n a imagen, pero
Esto quiere decir que deben ser que no posee todavía vida personal
perfectos en sí mismos (ni p ertu r­ ni conm ueve con su presencia efec­
bados ni fragm entados), consonar tiva. A m enudo pasará tam bién
arm ónicam ente entre sí (ni estar por alto los grados en que la belleza
yuxtapuestos ni contradecirse) y, deviene siempre m ás profunda y lu­
por últim o, brillar centelleantes con minosa. C om o ser ligado a los
esta su perfección (no perm anecer sentidos, cautivado p o r el florecer
ocultos, siendo accesibles sólo des­ del cuerpo, apenas atiende al
pués de trabajoso ahonde). La abrirse del espíritu en el que, no
belleza es, pues, la form a de la obstante, la belleza corporal en­
perfección con que un ente expre­ cuentra tam bién su prim ario aca­
sa de m anera acábada el ser en la bam iento. — Si el hom bre no se
configuración que le corresponde deja seducir p o r este «dem onio»
o según la idea entrañada en él, percibirá la belleza com o un reflejo
logrando así su plasm ación ideal del m ás allá, de la absoluta perfec­
(en esto hay, naturalm ente, m u­ ción de D ios y de sus ideas creado­
chos grados de aproxim ación). ras. P or eso el corazón, ebrio de
A lo bello responde su vivencia belleza, sube de la belleza fragm en­
por p arte del hom bre, ante todo en taria de este m undo a la belleza
la contem plación. Com o aquí el prim itiva pura. A ludim os aquí al
ente resplandece lum inoso en su ser «Eros» de Platón cuyo ascenso
desarrolla éste patéticam ente en el resplandor digno de su excelso
Banquete. Por últim o, es obvio que contenido. El placer va aquí mez­
la belleza perfecta corre en la tierra clado con adm iración, respeto y fre­
riesgos indecibles y siempre cons­ cuentem ente con cierto estremeci­
tituye un m om ento fugitivo. Quien m iento.
se adhiere a ella sola, sentirá cada L o opuesto a lo bello es lo feo.
vez m ás que n o puede retenerla. Sin perjuicio de la belleza inicial,
De ahí la tristeza abismal, po r inamisiblemente entrañada en todo
ejemplo, de la escultura griega. ente, una cosa puede, en su realiza­
¿Es la belleza un /tr a s c e n d e n ­ ción concreta, repugnar tan to a los
tal? Su relación de proxim idad con atributos fundam entales del ser y
la unidad-verdad-bondad habla en en particular a su idea, que quede
favor de ello. Pero en tal caso todo todo enteram ente desfigurado, re­
ente debería ser bello. E n realidad, vistiendo esta desfiguración d e su
todo ente lo es en la m edida que form a una expresión excesivamente
es perfecto en su ser. Puesto que clara y excesiva hasta el p unto de
m ientras existe nunca le faltan un sobreponerse a to d o lo demás. A tal
cierto principio o incluso vestigios fealdad respondem os con un movi­
de verdadera perfección ni, por lo miento de repulsión. P or supuesto,
tanto, un cierto resplandor de los un rostro hum ano, p o r ejemplo,
trascendentales, posee siempre una feo desde el punto de vista p ura­
belleza, por lo m enos, inicial. Si m ente corporal, puede estar tan
todo ente es bello en el sentido profundam ente ilum inado p o r la
expuesto, al espíritu le conviene la luz de la belleza- espiritual que el
belleza en el m ás alto grado, por­ conjunto sea dom inado p o r ésta. —

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que está en el ser de la m anera más
perfecta. Entonces ¿la intuitividad
sensorial no pertenece esencialmen­
/ Estética. — L o t z .
Th. H aeC X ír, Schónheit, 1936;
J. S t a u d i n c e r , Das Schdne ais Welt-
te a la belleza? L a belleza de las ansckauung, 1948; C. N i n k , Ontologie,
cosas corpóreas exige el resplandor 1952, c. ?5, apéndice 2; A. M a h c , Dialec-
sensible; a nosotros, hom bres, nos tique Je l'affirm ation, 1952, 1. I c . 5;
!o ofrece asimismo la vivencia de D . v o n H i l d e b r a n d , Z u m problem der
belleza que inicialmente m ás cau­ Schdnkelt des Slchtbaren und H órbaren,
tiva. Sin em bargo, hay tam bién un en M élanges M aréchal, B ruselas, 1950,
resplandor espiritual que nos beati­ p p . 180-191; J. L o t z , Vom Vorrang des
fica ya cuando logram os abarcar Logos, en «Scholastik» 16 (1941) p p .
161-192; M . DE W u l f , A rt e t beauté,
intuitivam ente contenidos intelec­
L ovaina ’ 1943 [trad. e s p . : A rte y belleza,
tuales, pero ello ocurre en grado 1950]; [L. F a r r é , Estética, 1950; A. R o l -
aun m ayor a quien dispone de in­ d á n , M etafísica del sentim iento, 1956;
tuición intelectual. L . S t e f a n i n i , Tratatto di E stética, Bres­
U na im portante m odalidad de lo cia 1955; J. R o io G ir o n e l l a , Esbozo
bello es lo sublime. El objeto res­ para una metafísica de la belleza, en
plandeciente posee grandeza, se «P ensam iento» 5 (1949) p p . 35-51; d e l
eleva esencialmente sobre lo ordi­ m ism o: M etafísica de la belleza, en «P en­
sam iento» 7 (1951) p p . 29-53; L . P a-
nario, tiene el cuño de lo extraor­
r e y s o n , Estética. Teoría delta form ativitd,
dinario, de lo sobresaliente; con T urín 1955;] A . S c h o p b n h a u e r , Parerga
relación a nosotros aparece com o und Paralipomena, c. 19 (M etafísica d e
sobrehum ano, digno de asom bro, lo bello y estética); K . R ie z l e r , T ra kta t
a m enudo com o inmenso, infinito. vom SchOnen, 1935; [F. K a i n z , E stética
Tal objeto debe poseer adem ás un (trad. esp.), 1952.] / A rte, / E stética.
Bien. B ueno es aquello que pue­ a) S a n t o T o m á s d e A q u i n o , Sum m a
de perfeccionar a un ente, siendo, theologica i, 2 q . 18-21; S u á r e z , De bo-
por lo tanto, apetecible y deseable nitate et maiitia humanorum actuum ;
b) V. C a t h r e i n , Moralphilosophie i,
para él. La bondad o / valor m o­
*1924 [trad. ital. de la 5.a a le m .: Filosofía
tiva el deseo del bien concreto o el morale, F lorencia 1913-19201; Sch u s­
gozo en el m ism o. A tendiendo al t e r , Der unbedingte Wert des Sittlichen,
sujeto de la bondad, distinguense 1929; M . W i t t m a n n , E thik, 1923; T h .
/ bienes m ateriales, biológicos, psí­ S t e i n b ü c h e l , Die philosophische Grund­
quicos, intelectuales, personales y lagen der katholischen Sittenlehre 11,
sociales. M ás im portante es la divi­ ! 1939, pp. 58 ss, 225 ss, 242 ss; J. P ie p e r ,
sión según la naturaleza y razón Die W irkíichkeit und das Guie, 1935;
B . H a e r i n g , D as H eilige und das Guie,
de la apetibilidad. El valor útil 1950; [N . O. D f i u s i , L o s fundam entos
(bonum utile) no es un valor por m etafísicos del orden moral, 21951;
razón de sí, sino que, com o valor J. L e c l e r c q , Les grandes Ugnes de la
orientado hacia algo distinto de él, philosophie m o ra le ,31954; D . v o n H i l d e -
conduce a o tro bien. El valor por ra­ b r a n d , Christian Ethics, N ueva Y ork
zón de s í es ya valor deleitable (bo- ¡953; F. J. v o n R i n t e l e n , E I fundam ento
num delectabile) , ya valor interior ríe metafisico de la noción de bien, en « S a -
perfección (bonum per se). E l valor pientia» 6 (1951) pp. 275-285;] c) N .
H a r t m a n n , E thik, 1926, pp. 339 ss.
hum ano de perfección se encuentra
en lo objetivam ente m oral (bonum
honestum) ( / M oralidad). Sólo Bien común (bonum commune:
este valor es para el hom bre «el» salus publica). T o d a colectividad,
bien, que perfecciona su personali­ sea /s o c ie d a d o / com unidad, tie­
dad en el centro y en la totalidad ne una m isión peculiar p o r la cual

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de la m ism a, es decir, en las rela­
ciones consigo mismo entre espíritu
e instintividad sensible, en las rela­
existe, m isión que le confiere su
cuño y principio form al y que, por
decirlo así, constituye su alma.
ciones con el prójim o y la com uni­ D icha misión debe consistir, evi­
dad, con los bienes m ateriales y dentem ente, en un / b i e n (o con­
con D ios com o últim o Fin. M ien­ junto de / bienes) que ha de conse­
tras el bien m oral de perfección guirse m ediante la actividad del
concierne a la persona com o un ente colectivo, y de m anera que no
todo, los valores lógicos y estéticos sólo reporte beneficios a éste en
perfeccionan únicam ente particula­ cuanto tal, sino que en últim o
res facultades de la persona. Sólo térm ino beneficie a sus miembros.
insertándolos de m odo justo en la Este bien (o conjunto de bienes)
totalidad de ésta participan de su recibe el n om bre de «bonum com ­
dignidad m oral. — El bien (en mune», «bien com ún». En él se
cuanto es de alguna m anera lo da u n a relación recíproca: to d a
apetecible) se identiñca con el ente, perfección del conjunto significa un
no sólo porque éste es de hecho provecho p ara los m iem bros; y,
p o rtador del valor (Scheler), sino viceversa, cuando aum enta y se
porque es bueno com o ente en consolida el perfeccionam iento de
virtud de su inteligible estructura éstos, el conjunto acrecienta su efi­
teleológica y fundam enta la tenden­ cacia.
cia a la to talid ad y a la perfección. l.° M uchos pretenden que p o r
D e ahí que no haya u n ser abso­ bien com ún se entienda preferen­
lutam ente desprovisto de valor. tem ente la perfección de los miem­
— S chuster. bros; sin em bargo, la colectividad
existe prim ariam ente para ayudar rios para que los individuos, com o
a éstos a conseguir dicha perfec­ miembros de la colectividad, cum­
ción. Así com prendido, el bien plan su destino terrenal y puedan
com ún de la / f a m ilia consistiría hacer efectivo con la actividad
en que todos sus miem bros llegaran propia su bienestar en la tierra.
a ser m iem bros realm ente perfectos Según esto, el bien com ún es un
de la com unidad fam iliar, provistos estado o situación social que, por
de todos los valores hum anos que encim a de todo, garantiza a cada
enriquecen la vida de ésta. Conce­ uno el lugar que le corresponde
bido en esta form a, el bien común en la com unidad, lugar en el cual
del /e s ta d o , com o colectividad ge­ puede desplegar las fuerzas que le
neral, natural y perfecta, consistiría han sido dadas por D ios a fin de
en conducir a los ciudadanos a la alcanzar su perfección corporal,
perfección universal propia de su intelectual y m oral y, sirviendo a la
condición hum ana. Del bien común com unidad, enriquecerse a la vez
entendido en la acepción expuesta en bienes externos e internos. Qué
hablan sobre todo los autores de elementos form an p arte en cada
la escuela tomista. caso del bien com ún de una colec­
2 ° La m ayor parte de autores, tividad particular, es cosa que ha
especialmente los que profesan el de determ inarse de acuerdo con
/ solidarismo o se hallan próximos su peculiar tarea y finalidad.
a él, entienden directam ente por El lenguaje de la vida política
bien com ún un estado o condición designa com o bien com ún ( = bien
de la m ism a colectividad. En este general sin más) el bien de la co­
sentido, lo caracterizan com o «va­ lectividad estatal o público, equi­

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lor organizador». L a colectividad
debe ser ante todo cabal, es decir,
ha de estar construida cual corres­
parándolo al «interés público». N o
obstante, desde el punto de vista
de la filosofía social es preciso
ponde al cum plim iento de su pecu­ afirm ar que to d a com unidad, aun
liar m isión (el ejército debe poseer privada, tiene su bien com ún pecu­
un a estructura distinta de la que liar, el cual sirve de norm a o ideal
posee una em presa de transportes). para apreciar el progreso de dicha
A esta perfecta construcción de la com unidad en la realización del
colectividad pertenece no sólo !o mismo.
que llamamos estructura u organi­ En virtud del bien com ún ( / Jus­
zación en sentido estricto, sino tam ­ ticia), los m iem bros de la com uni­
bién la dotación de los medios dad deben a ésta lo que se presenta
necesarios para el cum plim iento de com o m otivado o positivam ente
su misión y la actuación de la co­ exigido p or él. — N e l l -B r e u n in g .
lectividad sobre sus m iem bros, ac­
tuación de que se sirve para condu­ b) V o n N e l l - B r e u n i n o , Gemeinwohl, en
cirlos a una eficaz colaboración. W órterbuch der P o litik d e O . v o n N e l l
A tendiendo a la vida hum ana de B r b u n i n g y H . S a c h e r , i , 1947; R . K a i-

com unidad en general m ás que a b a c h , D as Gem einwohl und seine ethische


Bedeutung, 1928; O . S c h i l l i n o , Christli-
u n a colectividad particular, resulta,
che Gesellschaftslehre, 1949; W. S c h w e r ,
en conform idad con esta últim a KathaHsche Gesellschaftslehre, 1928; J. B.
acepción, la definición que se da SCHUSTER, D ie Soziallehre nach L eo X II
ordinariam ente: conjunto de todos und P ius X I, 1935; E . W e l t Y , S o zia lka -
los supuestos y organizaciones de techismus i, 1951 [trad. esp .: Catecismo
carácter público y general necesa­ social, t. i, 1956]; J. M a r i t a i n , L a per-
sonne et le bien commun, P aris 1947; fuerza corporal, etc. A los exte­
J. T . D é lo s , B ien commun, en Diction- riores pertenecen la h o n ra y la
naire de Sociologie 111, 1936, pp. 831-855;
libertad, así com o el conjunto de
J. T o d o l í , E l bien común, M a d rid 1951;
[C h . d e K o n n i n c k , De la p rim a u lé du
los bienes m ateriales. L os bienes
bien com m un contre les personnalistes, exteriores son, económicos o no
Q uebec 1943; G . F e s s a r d , A u to rilé el económicos (libres). Bienes económi­
bien com m un, 1944; L. E. P a l a c io s , L a cos — entre ellos se cuentan los
prim acía absoluta del bien común, en bienes-cosas y los servicios — son
« A rb o r» , 1950]; c) O . S p a n n , Cesell- aquellos cuyo sum inistro y adm i­
schaftslehre, 31930 [trad. esp .: Filosofía nistración sólo resulta posible con
de la sociedad, 1930] (universalista). dispendio.
T ratan de los bienes la moral
Bienes son cosas que se anhelan y el derecho. L a m oral dice qué
porque ofrecen o prom eten al hom ­ bienes debe anhelar el hom bre,
bre conservación, com plem entación cuáles puede desear y cuáles ha
o satisfacción. — La tendencia h a­ de evitar. E l derecho debe defen­
cia las cosas tiene com o supuesto derle en sus bienes y posibilitar
el juicio de que poseen propiedades y asegurar la consecución de los
aptas p ara conservar, com plem en­ necesarios. — Puesto que la moral
tar o satisfacer. Las cosas son bie­ m uestra el cam ino p ara llegar al
nes y se desean porque son b u en a s; fin, establece tam bién la jerarquía
no son bienes porque se las desea. de los bienes. E l bien m ás elevado
El juicio sobre su aptitud puede ser e incondicionado es D ios; sigue
falso; los objetivos del hom bre son luego lo que hace al hom bre se­
a m enudo arbitrario s; pero con­ m ejante a D ios y le une a Él:

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cluir de ello que sólo el deseo con­
vierte las cosas en bienes es in­
exacto. Las cosas son bienes por
la santidad y la virtud. Vienen
después los bienes internos del al­
ma espiritual: el saber y la fuerza
su perfección; únicam ente en cuan­ de voluntad. Ju n to a éstos se colo­
to reales pueden ofrecer sostén, can los bienes exteriores de la hon­
com plem entación y perfección. T o ­ ra y la libertad. D etrás se sitúan
do, por corresponderle el ser, tiene los bienes interiores de la vida
y a p o r lo mismo un com ienzo de corporal, com o la salud, la fuer­
b ondad o / valor, puesto que el za, la integridad. O cupan el ú lti­
ente y el bien son realm ente lo m o lugar los bienes exteriores
mismo. E n sentido pleno, «bueno» materiales. — La doctrina de los
es, sin duda, sólo aquello que resulta bienes tiene p o r objeto exponer la
perfecto de acuerdo con su fin. esencia y significado de todos ellos.
Los bienes se dividen de varias — / H o n r a , /F e lic id a d , / B i e n ,
m aneras. A cerca de la distinción de / C u ltu r a , /C u e r p o , /V a lo r e s
valor o bien por razón de sí mismo, (Ética de los), / E conom ía (Filo­
valor o bien útil, etc., / B i e n . — Los sofía de la). — K l e i n h a p p l .
bienes pueden, además, dividirse
en interiores y exteriores, según que b) O . S c h il l i n g , Lehrbuch der M oral-
theologie, 1929; D . v o n H i l d e b r a n d ,
estén interiorm ente vinculados al
D ie R olle des «objektlyen Cutes f ü r die
hom bre o le vengan del exterior. Person» innerhalb des Sittlichen, en «Phi-
D e los prim eros, unos son bienes lo so p h ia perennis» 1930, n , pp. 974-995;
del alma espiritual, com o el saber e) V. C a t h r e in , M oralphüosophie, *1924
y la virtud; otros, bienes propios [trad. ital. de la 5.* alera.: Filosofía mo­
del cuerpo y de la vida, com o la rale, F lorencia 1913-1920].
B IO LO C ISM O

Biologismo. Recibe este nom bre Las unidades orgánicas suprain-


aquella dirección del pensamiento dividuales (el conjunto de los indi­
que enfoca la realidad y la vida viduos de cada sexo, las razas, co­
exclusivamente desde u n punto de m unidades biológicas, etcétera) no
vista biológico. Según el biologis­ nacen de u na coordinación id e o ­
m o, lo biológico, o sea la vida lógica de los individuos, sino que
orgánica o plasm ática ( / O r g a ­ son individuaciones más altas de
nismo) es idéntica a la realidad la vida total. E l / y o hum ano es
o constituye, por lo menos, la úni­ únicam ente un a transitoria m ani­
ca form a de / v i d a . M ientras el festación de la vida o u n medio
/ mecanicismo sólo ve los aspectos de acom odación del plasm a viviente
m ateriales del ser viviente y el a un cierto grado de diferencia­
/ vitalismo intenta rem ediar esta ción. El /e s p ír itu carece de subs-
falla con un principio vital director tantividad. T oda conciencia depen­
( / Vital [Principio]), el biologis­ de constitutivam ente de condicio­
mo considera al viviente como uni­ nes orgánicas y desaparece a su
dad indivisa. El biologism o se di­ vez con ellas. — Gnoseológica-
ferencia de la corriente filosófica m ente, el biologismo se m antiene
denom inada filosofía de la vida en el plano del relativism o, muy
( / Vida [Filosofía de la]) en que cerca del /p ra g m a tis m o . El pen­
ésta generalm ente coloca en p ri­ sar y el conocer no dan noticia de
m er plano la vida en oposición la realidad, sino que sirven única­
a lo rígido, mecánico y puram ente m ente para la acom odación bio­
conceptual, y aquél, en cam bio, la lógica. Lo que u n o tiene por ver­
restringe a la vida plasm ática. Del dadero depende de las posibilida­
biologismo debe distinguirse, ade­ des cerebrales condicionadas p o r
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más, aquella interpretación orgá­
nica del universo que concibe el
conjunto de la realidad a m odo
la herencia y la raza. — Principio
suprem o de la ética biológica es la
autoafirm ación de la vida plasm á­
de un organism o e intenta con ello tica no sólo en el individuo, sino
explicar el m undo haciendo de él principalm ente en las individuacio­
una revelación o despliegue del es­ nes superiores: familia, pueblo, r a ­
píritu (de la razón). za. E n el biologismo queda lugar
P ara el biologismo, los organis­ p ara una especie de / religión úni­
mos individuales no son los suje­ cam ente donde las manifestaciones
tos prim arios de la vida, sino m e­ vitales se ven relacionadas con un
ras individuaciones de una vida fundam ento viviente originario.
(fiíos) que lo abraza todo, ya sea El biologismo está ciego para
que ésta n o pueda existir más que grandes dom inios de lo real. N o
distribuida en sus individuaciones resiste la critica científica n i filo­
(Kolbenheyer), ya sea que se la sófica. C om o /re la tiv is m o , renun­
entienda com o fundam ento último cia a tod a -pretensión de ser un
sustentador de todo lo viviente conocimiento verdadero. E s m a­
(K rieck). E n esta segunda opi­ terialista, no ya p o r conceder valor
nión, lo inorgánico está constitui­ sólo a lo cuantitativo-espacial, sino
do por aquello que sólo por m o­ p o r negar tod a realidad espiritual.
m entos se h a apartad o del proceso Interp reta sin reparo com o intrín­
vital, y la m uerte es el enlazarse seca dependencia en el ser. la ex­
nuevam ente de la individuación con trínseca del espíritu hum ano con
el fundam ento viviente originario. respecto al conocim iento sensible
( / A l m a y cuerpo [Relación en­ do sensible, pues sin ella no habria
tre]). / [1 9 5 ]. — B r u g g e r . sido posible la vida q u e'to n d u c e al
S ostienen diversos tip os de b io lo g ism o : nuevo nacim iento. L a aprehensión
E. G . K o l b e n h e y e r , D ie Bauhütle. se realiza sobre la base del deseo o
Grundzüge einer M etap hysik der Gegen- apetito sensible, el cual recibe su
wurt, 21941; D ie Philosophie der Bauhütte, alim ento de la percepción ocasio­
1952; E. K r i e c K , Leb en ais P rinzip der nada por el contacto de los sen­
W elianschauung und Problem der Wissen- tidos con las cosas. Los sentidos
schaft, 1938; H . G . H o l l é , Allgem eine suponen el cuerpo y el alm a («nom ­
Biologie ais Grundlage f ü r tVellan-
bre» y «form a»). C uerpo y alm a se
schauung, Lebensfiihrung und P olilik,
M 925; y o tro s. P a ra u n juicio crítico, form an cuando la conciencia del
véanse los artícu lo s an terio rm en te indi­ futuro hom bre en tra en la madre.
c a d o s ; b ) P h . D e s s a u e r , D as bionome L a nueva conciencia es efecto de la
Geschichtsbild, 1946. persistencia operativa que poseen
las realizaciones de la conciencia
Budismo. El budism o, nacido precedente, realizaciones que tienen
de la predicación de Buda (m uerto su causa en la ignorancia de las ver­
hacia el año 480, a. de C.), fué ori­ dades salvadoras enseñadas p o r B u­
ginariam ente una secta del brah- da (las cuatro verdades). D ebe, p o r
m anismo. C om o la doctrina del lo tanto, suprim irse esta ignorancia,
mismo B uda no puede establecer­ quedando entonces suprim idas tam ­
se con seguridad, describiremos pri­ bién las causas interm edias y es
m eram ente el budism o en la m ás efecto últim o: el d o lor. 3.° La cesa­
antigua form a asequible. El bu­ ción del dolor es consecuencia de
dismo es una doctrina de salvación. la com pleta anulación del deseo.
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Supuesto suyo es la doctrina so­
bre el ciclo de nacim ientos ( / Me-
tempsicosis). Son fundam entales las
La anulación parcial lleva a una
existencia celeste o sólo a un a exis­
tencia terrenal extraordinaria des­
«cuatro verdades»: 1.° L a vida de la cual se alcanza el objetivo
hum ana entera es dolor, porque suprem o: el nirvana. Sin em bargo,
todo es pasajero. N o hay ningún este estado puede darse aun antes
fundam ento últim o firme, ninguna de la m uerte si la llam a del apetito
substancia: todo es devenir. N o ha sido enteram ente extinguida. El
hay alm a ni yo fuera del conti­ nirvana no es la nada, sino el estado
nuo cam bio de estados interiores. de entero desasim iento de todo lo
El renacim iento no consiste en el caduco, doloroso. F uera de esta
retorno de la m isma persona, sino determ inación negativa, no es po­
en la rigurosa conexión causal que sible decir en qué consiste, pues
im pera de una existencia a otra trasciende la caducidad de cualquier
no m enos que entre los varios experiencia y concepto. D escrip­
estados de una m ism a existencia. ciones intuitivas que pretendían
2.° El origen del dolor reside en acom odarse a la com prensión de
el deseo, en el apetito de los senti­ am plios círculos han hecho ap a­
dos. L a doctrina del nexo causal de recer frecuentem ente el nirvana co­
doce partes expone detalladam ente m o un estado paradisíaco. 4.° El
el fundam ento del dolor. L a vejez cam ino hacia esta m eta es la senda
y la m uerte suponen el nacim iento, de ocho partes que contiene en
el cual n o existe sin el devenir. substancia las mismas exigencias
El devenir, p o r su parte, tiene com o del / y o g a . E n la cim a de las exi­
condición la aprehensión del m un­ gencias éticas, que no son fines en
sí m ismas, sino m edios conducen­ Buddhism us in Indien und im fernen
tes a rem over los obstáculos para Oslen, 1939; Buddhisliscke M ysierien,
la ascensión espiritual, se encuentra 1940; [L. d e l a V e l l é e -P o u s s in , Bhoud-
disme, 1909; T h . S t c h e r b a t s k y , The
el respeto a to d a vida en hechos,
central concepüon o f Buddhism (d h a r m a )
palabras y pensam ientos. 1923;] e) H . B e c k h , B uddhism us, *1920
A lo largo de la historia, el bu­ ( G o s c h e n ) ; [P . N e g r b , E l budismo, 1946.1
dismo fué perfeccionándose. M ien­
tras en el budismo meridional (hi- Cambio (m utatio). Entiéndese
nayána = «pequeño vehículo») es­ por cam bio el devenir otro, el paso
te perfeccionam iento consistió prin­ de un m odo de ser a otro. Cam bio,
cipalm ente en u n a sistematización en sentido im propio, es el cambio
de la vieja concepción budista del externo en el cual u n a cosa recibe
universo, el septentrional (maháyá- nom bre distinto a causa de un
na = «gran vehículo») tom ó una cam bio que en realidad h a tenido
dirección en parte muy alejada del lugar en o tra relacionada con la
antiguo budism o. D e la venera­ prim era; así, el sol «pasa», «se
ción del B uda histórico, se pasó cam bia» de sol naciente en sol
a la am orosa veneración del Buda poniente po r la rotación de la
divino o de m últiples Budas divi­ tierra, sin que el sol mismo experi­
nos de carácter puram ente espiri­ m ente cambio real. En sentido p ro ­
tual, la cual, reduciéndose, por últi­ pio se denom ina cam bio únicam en­
m o, a un Buda fundam ental, ori­ te el cambio interno en el cual un
ginó u n a especie de panenteísm o. determ inante existente en la cosa o
En el budism o antiguo sólo el propia de la cosa m isma se convierte
m onje podía, m ediante la concen­ en o tro distinto. T odo cam bio supo­

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tración, llegar al nirvana; la nueva
form a, en cam bio, da tam bién a
los laicos la posibilidad de alcanzar
ne un sujeto que lo experim enta, un
estado inicial en el que se encuentra
el sujeto antes del cambio y un
la perfección po r el am or y la estado final a que el cam bio con­
liberalidad. Pero en el m ahayana duce. E n el verdadero cam bio se
dicha perfección no consiste en la conserva invariable un substrato
santidad, sino en esperar la «bu- com ún a los estados inicial y final
dificación» para contribuir así a lo que constituye la base de aquél,
largo de innum erables renacimien­ pues el cambio no significa la des­
tos a la salvación de to d a la hum a­ aparición de u n a cosa y la pro­
nidad. — L a gnoseología del hina- ducción enteram ente nueva de otra.
yan a es realista; la del m ahayana, El cam bio exige com o / causa
idealista. U lterior variedad del bu­ una / fuerza que lo origine. —
dismo m ahayana es el budismo má­ E n el cam bio substancial se trans­
gico del llam ado vehículo de dia­ form a la substancia, la esencia mis­
mante. — / D o l o r , / [ 4 , 10, 11, m a. C om o tal se consideraba anti­
20, 23]. — B r u g g e r . guam ente la conversión de un a m a­
teria en o tra ; sin em bargo, según
d) A. C . M a r c h , B uddkist Biblio- el estado actual de la ciencia, estas
graphy, L o n d res 1935; C . R e q a m e y , variaciones n o son de naturaleza
Buddhistische Philosophie, B erna 1950
substancial. Se d a cambio accidental
(b ib lio g rafía); O . S t r a u s s , ¡ndische Phi­
losophie, 1925, c . 5 y 9 ; H . O l d e n b e r g ,
cuando un estado de determ inación
Buddha, 111923; R o s e n b e r o , D ie philoso- accidental pasa a ser otro. Puede ser
phischen Problem e des óstlichen Buddhis- cuantitativo, cualitativo y local.
mus, 1928; H . v o n G l a s e n a p p , D er H ay cam bio cualitativo únicam en­
te en un devenir otro de la form a L a extensión es continua o dis­
exterior, llam ándose entonces cam­ continua. Llám ase discontinua una
bio configurativo. E l cambio local es extensión cuyas partes están se­
sinónim o de /m o v im ie n to en sen­ paradas entre sí p o r limites. Si
tido estricto. Exceptuando los cam ­ éstos coinciden de suerte que las
bios de estado energéticos, los extensiones parciales se toquen en
cambios accidentales en el m undo un límite com ún, se tiene un con­
corpóreo se realizan no de m anera tiguo ( contiguum) ; tal pueden con­
m om entánea, sino sucesiva. El cam ­ siderarse varias casas edificadas
bio es u n a realidad incom pleta en unas al lado de otras. Si los lími­
cuanto q u e denota un tránsito de tes no coinciden, encontrándose
la posibilidad ( /P o te n c ia ) a la entre ellos u n o o varios cuerpos
realidad de una cosa o estado. — de distinta naturaleza, se trata de
Según la teoría de los guanta, las una quantitas discreta, v.gr., la
variaciones de estado energéticas extensión del cielo estrellado. La
se efectúan no p o r m odo continuo extensión continua, el continuo
sino a saltos, en guanta exacta­ (continuum), no manifiesta lími­
m ente definidos. — J u n k . tes interiores, sino que se difunde
S c h w e s t s c h l a g e r , Philosophie der N a ~ po r el espacio sin interrupción.
lar i, *1922, pp. 106-1J 6; J. S e i l e r , D ie E l límite de un a extensión consiste
Philosophie der unbelebten N atur, 1948, en que ésta deja de existir en cierta
pp. 397-449; N . H a r t m a n n , Philosophie dimensión ( = término m eram ente
der N atur, 1950. p p . 251-318; [P. H o e - tal) em pezando al mismo tiem po
nen, Filosofía della natura inorgánico,
a p artir de dicho térm ino u n a nue­
Brcscía 1949; A. G . v a n M e l s e n , The
philosophy o f nature, *1954]. va extensión ( = límite real). El

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C antidad, del latino quantum —
cuán grande, es aquella propiedad
lím ite carece de extensión en la
dim ensión en que es límite. Lím i­
te de los cuerpos es la superficie;
que separa al ser corpóreo de los de la superficie, la línea; de la
demás en virtud de la cual un línea, el punto, inextenso en cual­
/ c u e r p o puede dividirse ( / D i v i ­ quier dim ensión. D e ahí que una
sibilidad) en partes individuales in­ línea no pueda construirse con pun­
dependientes de la m ism a natu ra­ tos, com o tam poco u n a superficie
leza que el todo. L a consecuencia con líneas, ni un cuerpo con super­
más im portante de la cantidad es ficies. A ntes bien, en lo que res­
la extensión (extensio), p o r la cual pecta a la extensión, todo continuo
las partes de un ente corpóreo es­ es, po r lo m enos m entalm ente, in ­
tán en el espacio unas ju n to a otras definidamente divisible en partes
y corresponden a las partes del que a su vez poseen extensión conti­
mismo ( /E s p a c io ) . A unque la nua. En este aspecto, el continuo
cantidad es u n a propiedad que b ro ­ es potencialm enie infinito. — La
ta de la esencia de la substancia cor­ extensión, realizada en las cosas
pórea, no se identifica con ella, com o determ inante accidental de
como Descartes creía; p o r eso no las m ismas, se denom ina exten­
incluye contradicción alguna el que sión física. Sin em bargo, en rea­
la cantidad esté separada de la subs­ lidad las cosas no son continua­
tancia (com o adm ite la teología), m ente extensas tal com o aparecen
si bien n o hay tam poco ninguna a los sentidos; la continuidad se
explicación que perm ita com pren­ realiza a lo sum o en los últim os
derlo positivam ente. elementos constructivos de los cuer-
pos. Extensión matemática, en cam ­ nantes cuantitativos, va dem asia­
bio, es el concepto abstracto de do lejos. / M ecanicismo. —
extensión en cuanto tal, prescin­ JuN K .
diendo de una eventual realiza­ a ) A r ist ó t e l e s , M etafísica v , 1 3 ;
ción en el m undo objetivo de las S u á r e z , D isputationes metaphysicae, d . 4 0
cosas. Puesto que a la extensión y 4 1 ; I . K a n t , K ritik der reinen Ver­
física se adhieren tam bién diferen­ nunft, Transzendentale L ogik, § 1 0 ;
cias cualitativas, distínguese desde b) J. S e il e r , Philosophie der unbeleb-
este punto de vista una extensión ten N atur, O lte n 1 9 4 8 , p p . 1 0 2 -1 0 7 ;
A. F r a e n k e l , Einleitung in die M engen-
homogénea, cuyas partes son de
lehre, a1 9 2 8 ; c) K a n t / a ) ; e) S c h w e r t -
la misma naturaleza, y una exten­ sc h l a g e R, Philosophie der N atur i, M 9 2 2 ,
sión heterogénea, que las tiene de p p . 2 6 - 4 5 ; [P. H o e n e n , Filosofía della na­
diversa especie. C om o contiguo tura inorgánico, B r e sc ia 1 9 4 9 ; A. G . v a n
heterogéneo destácase ante todo el M e l s e n , The philosophy o f nature, * 1 9 5 4 .]
/ organism o.
El concepto de cantidad, tom a­ Caracterología. Ciencia que tie­
d a com o m agnitud, se trasladó de ne por objeto la esencia, génesis
lo espacial a lo n o espacial. Así y form as estructurales del carácter.
ocurrió sobre todo co n el movi­ Entendem os por carácter un con­
m iento local, estrecham ente unido ju n to de / disposiciones heredadas
al espacio (velocidad), y con el y tendencias adquiridas que, sin
tiem p o ; se traspasó luego del efecto ser rígido e inm utable, posee, no
dinám ico m ensurable en el espacio obstante, relativa estabilidad y fir­
a la fuerza m ism a; y, finalmente, m e trabazón, y preside el modo
verificóse la transferencia dicha a personal con que se realizan la

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objetos no corpóreos (v.gr., gran
virtud), de tal m anera que cantidad,
en sentido muy am plio, puede
/v iv e n c ia , el valor y la volición
de un ser hum ano. Puesto que
la m anera personal de valorar con­
designar todo aquello a lo cual diciona la peculiaridad form al del
conviene en grado m ayor o menor querer y sus direcciones ideológi­
el predicado grande o pequeño. — cas preferidas, cabe tam bién defi­
E n lógica, cantidad de un / c o n ­ nir el carácter com o «sistema per­
cepto significa su extensión. La sonal de m áxim as valorativas»
cantidad de un juicio es determi­ (Allers). D e acuerdo con la natu ­
nada p o r la extensión del sujeto, raleza ética del contenido valoral
distinguiéndose con arreglo a ella de aquellas direcciones, se distin­
juicios universales, particulares y guirán u n carácter éticam ente bue­
singulares. no y o tro éticam ente reprobable;
L a cantidad es, sin duda, un según la firmeza, arm onía y cons­
determ inante fundam ental del ser tancia de la estructura del carácter,
corpóreo; p o r algo aparece en existirá u n carácter form alm ente
la doctrina tanto aristotélica como enérgico y un carácter form alm en­
kantiana de ías categorías. Según te débil o lábil, sea cual fuere el
K ant, constituye una clase de las contenido ético de la orientación
/ categorías que com prende la teleológica.
unidad, la pluralidad y la to ta ­ La caracterología analiza las dis­
lidad. N o obstante, la concepción posiciones e inclinaciones reactivas
cuantitativa del universo que inten­ individuales, propias de los elemen­
ta reducir todas las / cualidades tos constitutivos del carácter, en
de las cosas a puros determ i­ su relación con el cuño caracte­
rístico de la /p e rs o n a lid a d . Clasi­ m inantem ente las causas de la for­
fica, en segundo lugar, las diversas m a que presente el carácter en
form as típicas del carácter y se la constitución som ática heredada.
plantea, por últim o, la cuestión C on esto llegan, en parte, a doctri­
de sus leyes genéticas y su posible nas m aterialistas y determ inistas
reform a. P ara clasificar los / tipos (p. e., doctrina de Lombroso sobre
se parte ya de la diversidad de el «crim inal n ato » ; interpretacio­
dom inios valórales objetivos a que nes de J. Lange, que presentan el
especialm ente se inclinan los dis­ carácter heredado com o destino).
tintos caracteres («form as de vida» Las teorías psicogenéticas ven en
de Spranger, «psicología de las con­ lo psíquico mismo, en la autoplas-
cepciones del universo» de Jaspers), m ación consciente o inconsciente,
ya preferentem ente de la peculia­ el m ás im p ortan te principio for-
ridad form al subjetiva de las es­ m ador del carácter ( / p s i c o a n á ­
tructuras caracterológicas, p.e., de lisis de Freud y «psicología indi­
la m ayor o m enor arm onía y uni­ vidual» de A dler). Su enérgica
dad de las disposiciones e inclina­ acentuación de la im portancia que
ciones estables (doctrina de E. poseen el influjo del medio y la
Jaensch sobre las estructuras inte­ educación en orden al ánim o y a
gradas y desintegradas), ya de la la voluntad de com unidad, ofrece
actitud constante de los intereses muchos valores pedagógicos. Sin
vitales orientada predom inantem en­ embargo, los dos sistemas adole­
te hacia el exterior o hacia el pro­ cen del defecto de considerar ex­
pio m undo interior (tipo extra- clusivam ente un único factor fun­
vertido e introvertido de C. S. dam ental, así com o tam bién de la

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Jung; distinción establecida p o r P.
Háberlin entre tipo en que prepon­
dera el impulso egocéntrico y el
orientación determ inista de sus fun­
dadores. L a caracterología que hoy
se inspira en la psicología profun­
tipo con predom inio de la espiri­ da tom a y elabora lo que am bas
tualidad sustentadora de la com u­ direcciones tienen de justo, pero
nidad). P artiendo de la observa­ subrayando con m ayor vigor el
ción psiquiátrica de las grandes papel que en la autoform ación del
psicosis (esquizofrenia y enferm e­ carácter desempeña un tercer fac­
dad m aníaco-depresiva cíclica de to r: la orientación conform e al de­
la vida afectiva) ( /E n f e r m e d a d ber ( / Obligación) y a las norm as
m ental), E. Kretschmer describe den­ absolutas de la condición hum ana
tro del cam po de la vida anímica (Bovet, V. Frankl).
norm al las personalidades esquizo- U n a consideración exenta de ex­
tímicas y ciclotímicas, m ostrando clusivismos tendrá en cuenta tanto
al mismo tiem po la correlación (no los fundam entos biológicos condi­
absoluta, pero am plia) entre la cionados p or la herencia com o los
estructura psíquica del carácter y factores psíquico-individuales y so­
la constitución atlética o leptoso- ciales de la form ación del carácter.
mática (delgada) y pícnica (rechon­ Ciertas peculiaridades formales de
cha) de los correspondientes tipos. la contextura de la personalidad
E n la cuestión relativa a las con­ y de sus form as reactivas condicio­
diciones de la génesis del carácter nan fatalm ente el carácter-heren­
discrepan ante todo las teorías fi­ cia; a éste puede luego superpo­
siológicas y psicogenéticas. Las pri­ nerse en el curso de la vida la
m eras buscan exclusiva o predo­ estructura de las disposiciones ad-
CARTESIANISM O

quiridas sin que por ello abandone H . T u r n , Charakter, Charakterologie;


aquél su propia naturaleza, capaz L. Bopp, Charakterbildung, am bos estu­
de aflorar nuevamente. A unque las dios en Lexicón der Pádagogik, 1952, i;
[G . L o r e n z in t , Caracterología y tipología
propiedades del carácter-herencia
(trad . esp.), 1955.)
fundadas en el caudal transm itido
po r ésta lim itan hasta cierto punto Cartesianism o. René Descartes
el u lterior desenvolvimiento del ca­ ( Cartesius, f 1650,1, poniendo en
rácter en sus m aneras formales de duda con su «duda m etódica»
reaccionar, no determ inan en nin­ todos los hechos y verdades, ex­
gún caso las direcciones teleológi- cepto la proposición «Cogito, ergo
cas de la voluntad personal, que­ sum», fué ante todo un iniciador
dando norm alm ente am plio lugar de nuevas rutas en el cam po de
para la educación, la autoeduca­ la crítica del conocim iento. P ar­
ción y la responsabilidad. tiendo de dicha proposición, cuyo
Desde el punto de vista filosófico, sentido es hoy todavía objeto de
la caracterología es im portante po r­ controversia, Descartes intenta
que conduce a varias cuestiones construir de nuevo todo el universo
filosóficas; p. e., relación entre m ediante el criterio p robado en
alm a y cuerpo, unidad de lo psí­ ella, a saber; las percepciones cla­
quico en la m ultiplicidad de sus ras y distintas no pueden ser fal­
disposiciones, a priori psicológico sas. Así, conocem os nuestra alm a
de valoraciones y m odos de pensar, com o substancia inm aterial cuya
libre albedrío y obstáculos en la esencia es el pensam iento; conoce­
actuación de la voluntad, responsa­ mos, asimismo, la existencia de
bilidad personal, influjo de la vida D ios por la m era consideración
social, etc. — W i l l w o l l . de su concepto que incluye clara
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R . A l l e r s , Das Werden der sittlichen
Person, 21935 [tru d . e s p .: Naturaleza
y distintam ente la existencia —
las otras dos pruebas de la exis­
tencia de D ios son m enos caracte­
y educación del carácter, 1 9 5 0 ]; K ü n k e l ,
Einführung in die Charak.terk.unde, 1 9 3 1 ;
rísticas — y conocem os, p o r ú lti­
R . H e is s , D ie L eh re vom C harakter, 1 9 3 6 ; mo, la existencia del m undo exte­
L . K la G e s , Grundlagen der Charakter- rior, garantizada p o r la veracidad
kunde, 1 9 3 6 ; H . K e r n , Die M asken de D ios, el cual no puede perm itir
der Seele, 1 9 4 3 ; P h . L e r s c h , Der A ufbau que nos engañe nuestra tendencia
der Person, ‘ 1 9 5 1 ; [R . L e S e n n e , Traité n atural a adm itir un m undo c o r­
de caracterologie, P a r ís 1 9 4 5 ; E. M ou- póreo. — En su antropología, D es­
n i e r , Traité du caractére, P a r ís 1 9 4 7 ;
cartes prescinde p o r com pleto del
J. A . d e L a b u ? .u , Anorm alidades del ca­
rácter, 1 9 4 7 .] S o b r e c la s if ic a c ió n d e t i­
hecho de la relación m utua exis­
p o s : H. S p r a n g e r , Lebensform en, 71 930 tente entre alm a y cuerpo al hacer
[tr a d . e s p .: Formas d e vida, “1 9 4 9 ]; del pensam iento la esencia de la
E. Jaen sch , Grundformen des men- prim era y reducir a p u ra extensión
schlichen Lebens, 1 9 2 9 ; C . G . J u n g , la del segundo, poseedor de un a
P sychotogische Typen, 1 9 21 [tra d . e s p .: única actividad que consiste en el
T ipos psicológicos, 1 9 4 5 ]; E . K r e t - movim iento local. N o existe, p o r
sc h m e r , KOrperbau und Charakter, 1I1940
consiguiente, unión íntim a alguna
[tra d . e s p .: Constitución y carácter,
1 9 4 7 ]; G. P f a h l e r , S y ste m der Tipen-
entre cuerpo y alm a; ésta h abita en
lehren, 1 9 2 9 ; e) S t . v o n D u n i n - B o r - él com o en u n a m áquina o u n au tó ­
k o w s k i , C harakter; A . W i l l w o l l , Cha- m ata. E l cuerpo es m antenido en la
rakterologie, a m b o s tr a b a j o s é n Lexicón vida p o r el «calor vital», cuya sede
d er Pádagogik der Gegenwart, 1 9 3 0 , i; está en el corazón, mientras que el
alma se halla localizada en la glán­ centenario del «D iscorso del método»,
dula pineal. Com o que entre alm a 1937 (tom o su plem entario de la «R ivista
y cuerpo no se da influjo recíproco di F ilosofía N eoscolastica»); R . B a y e r
(editor), Congrés D escartes, P arís 1937;
de ninguna clase, el alm a no recibe
C. A. E m ge, D em Geddchtnis an Rene
sus conceptos del m undo sensible; Descartes, 1937 (en esta o b ra se inserta
posee, sin em bargo, ideas «inna­ bibliografía p re p a ra d a p o r G . K rueger);
tas», es decir, las produce p o r sí K . J a s p e r s , D escartes und die Philosophie,
misma, siendo la experiencia ex­ 1937; F . O l g i a t i , [Cartesio, M ilán 1934;}
terna sólo la causa ocasional de La filosofía di D escartes, M ilán 1937;
eilo. E. C a s s i r e r , Descartes, E stocolm o 1939;
Por su gnoseología, D escartes ha [ É . G i l s o n , É tudes sur le role de la
pensée médiévale dans la fo rm a tio n du
venido a ser el padre de la m oderna
systém e cartésien, 1930; J. C h e v a l i e r ,
crítica subjetivista del conocim ien­ D escartes, 1935; O . H a m e l i n , L e systém e
to ; su /o c a sio n a lis m o encontró de D escartes, 1910 (trad . esp añ o la: El
una expresión exacerbada en Ma- sistem a de D escartes, 1949); V. L a z z e -
lebranche ( / Ontologismo), su m é­ r o n i , L a form azione del pensiero carte­
todo racionalista fué continuado siano e la scolastica, P ad u a 1948.]
por Espinosa y Leibniz y, sobre
todo, su concepción mecanicista de Categorías. El térm ino «cate­
la naturaleza pasó a form ar parte goría» pertenece a la familia del
del esquem a m oderno del universo verbo griego xartjyogeív, que sig­
que, p o r cierto, en tiem pos muy nifica «enunciar, declarar». Según
recientes agregó al movim iento la eso, las categorías expresan los
fuerza inherente a las cosas o in­ diversos m odos d e enunciación y,
cluso constitutiva de las mismas co­ por consiguiente, puesto que siem­

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mo segundo elemento dinám ico. —
C rítica: el criterio cartesiano de
verdad es insuficiente; especialmen­
pre de alguna m anera se enuncia
el ser, los distintos m odos de ser.
El mismo significado exactamente
te la existencia de D ios n o puede se encuentra en el latino «predi­
dem ostrarse p o r él. La filosofía na­ camento», conexo, a su vez, con
tu ral resulta dem asiado simplifi­ «praedicare» (predicar, enunciar,
cada y no corresponde a la realidad decir). L a explicación del térm ino
que, adem ás de la extensión, mues­ m uestra que las categorías están
tra siem pre en los cuerpos diversas íntim am ente enlazadas con el ju i­
naturalezas y fuerzas. N i puede el cio, en el cual se d a la predicación;
dualism o de alm a y cuerpo expli­ adem ás de Aristóteles y la escolás­
car su interacción ( / A lm a y cuer­ tica, Kant puso tam bién esto de
po [Relación entre]). El cartesia­ relieve.
nismo no ha visto tam poco al E n el juicio nos enfrentam os con
ser vivo en cuanto tal y com o pro ­ una desconcertante abundancia de
blema peculiar. / [136-141]. — m odos de predicar y de ser, v.gr.:
R ast. hom bre, m ortal, de g ran estatu­
ra, piensa. C uando intentam os o r­
K . F i s c h e r , Geschichte der neueren Phi­ denarlos m etódicam ente, m uchos de
losophie i, r,1912; A. H o ffm a n n , J?. D es­ ellos se reducen a-o tro s. Resultan
cartes, *1923 [trad. esp .: Descartes, 1932];
entonces conceptos inferiores o su­
C. v o n B r o c k d o r f f , D escartes und die
Fortbildung der kartesianischen Lehre,
bordinados de m ás escasa extensión,
1923; F . B o u i l l i e r , H istoire de la p h i­ pero m ás rico contenido, que apa­
losophie cartésienne, P arís 31868; A . G e- recen com o subclases de conceptos
m e l l i (p rologuista), Cartesio. N e l terzo superiores de m ás am plia extensión,
pero de m enor contenido. A sí, dos p ara la categoría de substancia.
«hom bre» es un concepto inferior Siempre ha ocupado a la filo­
a «ser sensitivo», que com o con­ sofía la deducción de u n a tabla
cepto superior abraza a los seres com pleta de categorías. Aristóteles
sensitivos dotados de razón y tam ­ enum era diez, enum eración en la
bién a los irracionales. E ste ascen­ cual se contraponen a la / substan­
so conduce a los conceptos superio­ cia las nueve clases de / accidentes.
res suprem os que, por no ser ya Este catálogo prevalece en la esco­
inferiores de una unidad más «le­ lástica y perdura hasta hoy. Santo
vada, se llam an conceptos primi­ Tomás de Aquino intenta justificar
tivos (conceptos fundamentales). su interna necesidad. U n nuevo es­
Ellos constituyen la pluralidad pri­ bozo lo encontram os sobre todo
m itiva y radicalm ente diferenciada en Kant, que saca de una tabla de
de las categorías o géneros supre­ Jos juicios doce categorías, cuyo
mos. P o r encim a de ellas está úni­ carácter necesario y com pleto pre­
cam ente el / s e r , que en realidad tende dem ostrar en su deducción
no es ningún género, pero del que trascendental. Fichte tiene esto por
participan las categorías com o ori­ insuficiente y em prende u na nueva
ginarios modos de ser. Determi­ deducción partiendo de la actividad
nantes primordiales (modi) del ser pu ra del espíritu. L a lógica de H e­
son, adem ás de las categorías, los gel es la m ás acabada tentativa de
/ trascendentales. Las categorías tal deducción, realizada, por cierto,
reciben el nom bre de determ inan­ som etiendo los datos a violencia.
tes peculiares, porque fundam entan Desde él hasta nuestros días no
diversos órdenes o clases y siempre han dejado de producirse continua­
expresan lo peculiar del orden
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correspondiente, m ientras que los
trascendentales se llaman determ i­
m ente im portantes contribuciones.
Sin em bargo, se espera todavía una
solución definitiva. Recientemente
nantes com unes porque dominan la filosofía existencial ( / E x i s ­
proporcionalm ente todas las cla­ tencial [Filosofía]) subraya la dife­
ses, siéndoles comunes. P or la pro ­ rencia entre las categorías de lo
piedad que tienen de rebasar las m eram ente existente y los existen-
categorías, se califican de supraca- ciales del existir (Dasein) hum ano.
tegoriales el ser y los trascen­ N . Hartmann alude tam bién a la
dentales. Las categorías, en cam ­ modificación o flexión de las ca­
bio, con todos sus géneros subor­ tegorías en los estratos particula­
dinados hasta la especie ínfima res del universo.
form an el reino de los conceptos P or lo que concierne a la validez
categoriales (predicamentales). A de las categorías, repitense aquí
los grados existentes dentro de este todas las posiciones que apare­
reino se les denom ina también gra­ cen en el problem a del / con­
dos metafisicos porque son apre­ cepto universal en general. A l ul-
hendidos p o r una penetración en trarrealism o platónico se contra­
las cosas que trasciende las m ani­ pone el conceptualism o. Afín a
festaciones fenoménicas del orden él es el idealismo trascendental de
físico. El llam ado árbol de Porfi­ K ant, que hace valer las catego­
rio (arbor Porphiriana), diseñado rías sólo p ara la cosa com o fenó­
prim eram ente p o r el neoplatónico m eno, pero no para la cosa en sí.
Porfirio, presenta de m anera esque­ La doctrina aristotélico-escolástica
m ática la jerarquía de estos gra­ es el realism o m oderado. — L o t z .
a) A r i s t ó t e l e s , Categorías; M eta fí­ sa to d o / principio del ser, del
sica v i l ; Física 111 ; S a n t o T o m á s d e cual depende realm ente de alguna
A q u in o , Com entarios a la M etafísica de
m anera la existencia de un ente
A ristóteles v il; Comentarios a la Física de
contingente; el influjo de la causa
A ristóteles m , le e . 5 ; F . S u á r e z , Dispu -
tationes M etaphysicae d. 32-53; I. K a n t ,
( /C a u s a lid a d ) es, pues, la razón
K ritik der reinen Vernunft, Transz. L ogik, de ser ( / R a z ó n ) de lo causado,
sec. i I. 1; Prolegomena, § 3 9 ; J. F i c h t e , pero no cabe afirm ar, p o r m odo
Grundlage der gesam ten W issenschafts- inverso, que to da razón de ser deno­
lehre, 1794; G . H e g e l , W issenschaft der ta una clase de causalidad, pues la
Logik, 1812-1816; h ) L. B a u r , M eta- relación razón-consecuencia puede
ph ysik, 1935, § 28; C. N in k , Ontologie, existir con identidad efectiva y, por
1 9 5 2 , pp. 435-476; A . M a r c , Dialectique
*anto, sin dependencia ontológica
de l'affirm ation, 1952, p p . 541-663;
[F. v a n S t e e n b e r g h e n , Ontologie, L ovai-
real, m ientras que causa y causado
na Í 9 4 6 ; L. d e R a e y m a e k e r , L a P hiloso­ nunca son plenam ente idénticos,
phie de Pétre, L o vain a 1947; M í r c i e r , precisam ente porque entre ellos
Ontología (tra d . esp.) en 3 vols., 1935;] existe u n a relación real de depen­
c) I. K a n t , J. F i c h t e , G . H e g e l / a); dencia. L a influencia real sobre lo
E o. v o n H a r t m a n n , Kategorienlehre, causado distingue tam bién a la cau­
1896; E. L a s k , Die L ogik der Philosophie sa de la condición necesaria, la
und die Kategorienlehre, 1911; O . K Ü l p e , cual es indispensable p ara la p ro ­
Z u r Kategorienlehre, 1915; M . H e i d e g -
g e r , Sein und Z e it J, 1927 [tra d . e s p .:
ducción de u n ente (porque, v.gr.,
Ser y tiem po, p o r J. G ao s, M éxico]; la causa no puede actuar sin ella),
F. B r e n t a n o , Kategorienlehre, 1933; pero no influye sobre lo causado
H e i n r i c h M a i e r , Philosophie der W irk- (v.gr., la luz es condición necesa­
Uchkeit, 1933-1935, 2.* y 3.* p a r te s ; ria, pero no causa de la acción

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O. S p a n n , Kategorienlehre, 21939; N .
H a r tm a n n , Der A u fb a u der reaten
W elt, 1940; d ) A . T r e n d e l e n b u r g , Ge­
de escribir). C on m ayor razón no
es causa u n a «ocasión» n o necesa­
ria (circunstancia que facilita la
s c h i c h t e der Kategorienlehre, 1846;
acción causal), considerada sólo en
} . B r e n t a n o , D ie m annigfachen Bedeu-
tungen der Seienden nach Aristóteles, cuanto tal.
1862, p p . 72-220; M. H e id e G g e r , Die Según que un a causa pase o no
Kategorien u nd Bedeutungslehre des Duns pase a form ar parte de lo causado
Scotus, 1916; 3. H e s s e n , Die Kategorien­ com o principio estructural interno,
lehre Ed. von H artm anns, 1924; N . H a r t - distínguense causas intrínsecas y ex­
m a n n , Heinrich M aiers Beitrag zu m Pro- trínsecas. Causas intrínsecas de to ­
blem der Kategorien, 1938; B. S c h e - dos los cuerpos son, según el /
schicS, D ie Kategorienlehren der badischen
hilemorfismo, la /m a te r ia y la
philosophischen Schulé, 1938; [R a g n is c o ,
Storia critica delle categorie dai prim ordi
/ form a, que constituyen el ente
del la filo so fía greca fin o a l H egel, 2 vols. total del cuerpo p o r su com unica­
1870; G . A m e n d o l a , L a categoría; apunti ción recíproca: la m ateria recibien­
critici sullo svolgim ento delta dottrina delle do y sustentando la form a; ésta,
categorie da K ant a ñ o r,‘1913; S. V a n n i- determ inando a la m ateria y con­
R o v io h i, L a natura delle categorie se- firiendo así al todo su sello especí­
condo F. Brentano, en «R ivista di filosofía fico. C ausa extrínseca es, en prir
neoscolastica» 30 (1938) p p . 362-366;]
mer lugar, la causa eficiente (causa
e j J. L o t z — J. d e V r ie s , D ie W elt des
M enschen, “1951 [trad. esp!: El mundo
en sentido estricto), la cual, p o r su
del hom bre, I955.J / a c c ió n , produce un ente que, en
cuanto producido, recibe el nom ­
Causa. E n Aristóteles y en la bre de efecto. Conform e al princi­
filosofía escolástica denom ínase cau­ pio de finalidad ( / F inalidad [Prin­
cipio de]), toda acción está deter­ deras causas principales, no m era­
m inada, en últim o térm ino, por m ente instrum entales ( / C a u s a
un / fin cuyo / v a l o r conocido instrum ental) u ocasionales ( / O ca­
y querido atrae a la causa eficiente sionalismo). E n cam bio, no guar­
o es propuesto por el C reador a su dan proporción con el ser en cuanto
acción naturalm ente necesaria; por tal (opuesto al no ser), porque,
eso el fin, considerado com o aque­ debido a su /c o n tin g e n c ia , tiene
llo por cuyo m otivo un ente existe, originariam ente una existencia tan
es tam bién causa extrínseca de éste. precaria com o sus efectos. P or eso,
A estas cuatro causas clásicas aña­ la totalidad de causas, efectos y re­
dióse luego com o causa ulterior laciones causales intram undanos
el ejemplar o arquetipo que, en dependen en su ser de la acción
cuanto form a exterior a cuya im a­ creador?. ( /C re a c ió n ), conserva­
gen un ente es m odelado, puede dora y cooperadora ( / D ios [Con­
reducirse a la causalidad formal. curso de]) de la Causa Primera.
U na explicación filosófica com ­ L a validez real del concepto de
pleta del ente intram undano debe causa eficiente tiene firmes cimien­
plantear el problem a de la causa tos en la conciencia; en ésta nos
en todas estas direcciones. A la experim entam os a nosotros mis­
actitud exclusivamente científico- m os —particularm ente en las vi­
natural de la filosofía m oderna vencias volitivas— com o producto­
orientada según la física clásica, res de nuestros actos. P or eso,
hay que atribuir el que se haya contra lo que Hum e afirmaba, la
restringido la consideración de las representación de la causalidad no
causas a las conexiones causales efi­ descansa en la interpretación de

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cientes. Con este em pobrecim iento
de visión filosófica guarda relación
el que tam bién los térm inos causa
una sucesión regular com o cone­
xión interna de fenómenos ni el
concepto de causa se reduce tam ­
y causalidad hayan sido lim itados poco, com o Kant pretendía, a una
a la causa eficiente. Por últim o, p u ra categoría del entendim iento
en la física, esta noción de causa ( /C ritic ism o ). L a intelección del
fué asimismo sustituida po r el con­ principio de causalidad ( /C a u s a l i­
cepto de /fu n c ió n (matemática), dad [Principio de]) nos hace posible
el cual dice solam ente que dos com probar tam bién en el m undo
fenómenos físicos se conducen exterior la existencia de verdadera
de tal m anera que a la variación de causalidad.
uno corresponde la variación del Sobre las restantes clases de
otro en u n a relación expresable causa, / M a t e r i a , / M ateria pri­
numéricam ente. U na «causalidad» ma, / F orm a, / F in; sobre las
así entendida, que prescinde cons­ causas principal e instrum ental,
cientem ente de la conexión onto­ / C ausa instrum ental. — N a u -
lógica entre causa y efecto, es con MANN.
m ayor razón filosóficamente insu­
ficiente ( /C a u s a lid a d [Ley de], b) L f . h m e n ' - B e c k , Lehrbuch der P hilo­
/C a u s a lid a d natural). sophie i , ‘ 1917, p . 467 s s ; T h . d e R é g n o n ,
L a m étaphysique des causes, P a r í s 1906;
Frente a D ios, Causa Primera,
c) E. M eyerson , Identité et realité, P arís
las causas ultram undanas son cau­ *1912; D e l'explication dans les sciences,
sas segundas. S u naturaleza guarda P arís 1921, t. i; Essais, París 1936];
proporción con la naturaleza de d) A . L a n g , Das Kausalproblew, 1904;
sus efectos, siendo p o r ello verda­ e) L. B a u r , M etaphysik, 31935, §§ 44-50;
[>•’. v a n S t e e n b e r ü h e n , Onlologie, L o­ /C a u s a lid a d n atu ral es aquella
vaina 1946; L. d e R a e y m a e k e r , Philoso­ clase de conexión eficiente caracte­
phie de l ’étre, L o v ain a 11947; M e r c i e r , rística de la naturaleza visible. La
Ontologia (trad . esp.) 3 vols., 1935.J
causalidad psíquica se define com o
el influjo causal de las fuerzas y
Causa instrumental. Recibe esta procesos anímicos. U na relación
denom inación aquella / causa cuya causal de índole enteram ente diver­
naturaleza y virtud operativa no sa con problem as propios de cada
guardan proporción con el efecto caso existe, v.gr., entre conocim ien­
que h a de producirse, necesitando to y apetito, procesos sensoriales
por ello de una causa superior y e intelectuales, actividad y hábito
proporcionada a dicho efecto ( = adquirido, entre representaciones
causa principal), causa que, por por asociación o p o r enlace lógico,
decirlo así, echa m ano de ella, la entre lo consciente y lo inconscien­
mueve y conduce. Sin em bargo, te, entre los procesos inconscientes
com o verdadera causa, influye tam ­ entre sí, entre alm a y cuerpo. La
bién en el efecto o lo prepara. La representación de la causalidad efi­
causa principa! e instrum ental son ciente m ecánica, com o la conoce la
variedades de la causa eficiente. ciencia natural, no puede hacer ju s­
Ofrecen ejemplos de la causa ins­ ticia a la causalidad psíquica. A lo
trum ental todos los instrum entos espiritual sobre to d o le corresponde
de la creación artesana y artística un a fuerza operativa original inex­
y adem ás el dominio de las fuerzas plicable por causas materiales. —
de la naturaleza en orden a su /A c c ió n recíproca. — N a u m a n n .
aprovecham iento, con la diferencia b ) L . B a u r , M etaphysik, “1935,

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de que aquéllos pasan a la actividad
sólo p o r la causa principal, m ien­
tras que éstas, activas por sí mis­
§ 44-50; T h . d e R é g n o n , La m étaphy­
sique des causes, P arís 1906; J. F r 5 b e s ,
Lehrbuch der experim entellen Psychologie i,
mas, requieren únicam ente ser con­ *1923, pp. 518 ss; ii, pp. 279-283, 408-422
ducidas adecuadam ente po r ella. — [trad. esp.; Tratado de psicología em pí­
N aumann. rica y experim ental, a1944]; A. WlLL-
w o l l , Seele und Geist, 1938 [trad. esp .:

L e h m e n - B e c k , Theodizee, ‘ y ‘ 1923, pp. A lm a y espíritu, 1946]; O. M o s t , D ie


200 ss; T h . d e R é g n o n , La métaphysique D eterm inanten des seelischen Lebens I,
des causes, P arts 1906; J . S t u f l e r , Gott 1939; c) A. L a n O , D as Kausalprobiem,
der erste Beweger atler Dinge, 1936, pp. 1904; d) E . W e n t s c h e r , Geschichte des
57-67. Kausalproblems, 1921.

Causalidad. Este térm ino signi­ Causalidad (Ley de). Desígnase


fica el influjo de la / c a u s a sobre con este nom bre la aplicación del
su efecto y la relación fundada en principio de causalidad ( / C a u s a ­
dicho influjo. D e ordinario se lidad [Principio de]) a los procesos
entiende p o r causalidad el nexo de la naturaleza irracional y sobre
causal eficiente; así sucede cuando todo inanim ada. Es el principio más
se contrapone causalidad a finali­ im portante de las ciencias naturales
dad. El térm ino causalidad puede exactas y se form ula así: «Si en un
denotar adem ás la regularidad con determ inado m om ento se conocen
que el efecto depende de u n a causa las m agnitudes correspondientes a
( /C a u s a lid a d [Principio de]) o la los estados de todas las cosas que
causa produce su efecto ( / C a u s a ­ tom an parte en un proceso natural,
lidad [Ley de]). su curso ulterior está con ello com-
pletam ente determ inado» o más das Kausalgesetz in der jüngsten P hysik,
brevemente: «las mismas causas 1929; P h . F r a n k , D as Kausalgesetz und
producen los m ism os efectos». L a seine Grenzen, 1932; d ) E . W e n t s c h i r ,
Geschichte des Kausalproblems in der
ley de causalidad tiene com o su­
neueren Philosophie, 1921.
puesto que el acontecer en la esfera
infraespiritual transcurre con regu­ Causalidad natural. Entiéndese
laridad necesaria ( / L e y natural). por causalidad n atu ral el m odo
Esto es lo que significa la expresión especial de causación existente en
regularidad (uniformidad, constan­ la /n a tu r a le z a exterior, m aterial,
cia) de la naturaleza. opuesto a la m anera de o b rar de
C onsiderada desde el punto de las causas psíquicas y espirituales
vista filosófico, la ley de causalidad ( /C a u s a lid a d ) . L a conexión entre
expresa una relación real entre los fenóm enos naturales no es sólo
causa y efecto. En cambio, la con­ la correspondiente a un a /f u n c ió n
cepción puram ente física de la cau­ m atem ática, sino que realiza el
salidad cíñese, p o r razones de mé­ concepto de / c a u s a , pues según
todo, a lo único observable: la el principio de causalidad ( / Cau­
sucesión regular tem poral. Si se salidad [Principio de]), todo acon­
reem plaza la dependencia real de tecer requiere un a causa produc­
los acontecim ientos p o r este con­ tora. Puesto que en la esfera de la
cepto desvalorizado de causalidad, naturaleza infraespiritual no im pera
es decir, p o r el concepto de suce­ ninguna autodeterm inación libre,
sión regular, se llega, en el caso de las causas naturales producen sus
la observabilidad del acontecer mi- efectos con necesidad. E ntre causa
crofísico, fundam entalm ente incom­ y efecto existe, pues, u n a conexión
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pleta, a la negación positivista de
la ley de causab'dad dentro del
dom inio atóm ico ( /I n d e te r m i n a ­
unívoca, de tal suerte que causas
iguales originan siem pre efectos
iguales. E n el m undo de la m ateria
ción [Relación de], /I n d u c c ió n , una causa no puede d ar lugar a un
/ L e y natural). — J u n k . efecto distinto, m ayor o m enor del
b) j . G e y s e r , Naturerkenntnis und que en realidad produce ( / C ausa­
Kausalgesetz, 1906; D as G eselz der Ur- lidad [Ley de]). En el dom inio de
sache, 1933; N . J u n k , D as Problem der lo orgánico hay que co n tar entre
Kausaíitát in der modernen Q uantenphy- las causas unívocam ente determ i­
sik, en «P hilosophisches Jah rb u ch » 54 nantes del efecto n o sólo los exci­
(1941) pp. 265-320; R . G l a u n e r , Allge- tantes exteriores, sino tam bién el
meines Kausalprinzip, physisches Kausal­
estado determ inado del mismo o r­
gesetz und physikalische Kausalitatsauf-
fassung, en «D ie K irch e in der W elt» 3
ganismo reaccionante. Sobre las
(1950) pp. 195-202; 4 (1951) pp. 35-44; aparentes excepciones de la cone­
[A. G . v a n M e l s e n , The philosophy o f xión causal unívoca, /I n d e te r m i­
nature, M 954; H . v a n L a e r , Philosophico- nación (Relación de). Sin em bargo,
Scientific Problems, P ittsb u rg h 1953; la naturaleza m aterial no excluye
J. R o ig G ir o n e l l a , E l indeterminismo la acción del espíritu ( / A lm a y
de la moderna físic a cuántica exam inado cuerpo [Relación entre]) y del C rea­
a la lu z de la noción filosófica de causali­
dor ( / M ilagro). N o existe un a
dad, en «P ensam iento» 9 (1953) pp. 47-76;
causalidad n atural cerrada.
R . P u i g r e f a g u t , D el determ intsm o clá­
sico a la indeterm inación cuantista, en C ontra lo afirm ado p o r el / oca­
«P ensam iento» 1 (1945); F . S e l v a g o i , sionalism o, la producción del efecto
Problemi della física moderna, Brescia ha de considerarse com o actividad
1953J; c) H. B e r o m a n n , Der K a m p f um propia de los cuerpos. N o obstante,
en el m undo inorgánico esta acti­ 1950, p p . 318-382; [ J . E c h a k r i , ¿Qué es
vidad no es un autom ovim iento, la energía?, e n «P ensam iento» 11 (1955)
sino que en toda acción de la cau­ p p . 387-432; H . v a n L a e r , Philosophico-
Scicntific Problem s, P itsburgo 1932.]
salidad natu ral los cuerpos se m ani-
liestan actuando unos sobre otros
( / A c c i ó n recíproca). U n cuerpo Cansalidad (Principio de). El
origina por la eficacia de su / fuer­ principio (metafisico) de causalidad
za un / cambio en o tro cuerpo. — es uno de los m ás im portantes
Estas alteraciones de estado son las principios del conocer ( / Princi­
más veces de naturaleza energética. pios del conocim iento). Reviste im­
Energía es la capacidad p ara reali­ portancia fundam ental sobre todo
zar un / t r a b a j o y se presenta en p ara la dem ostración de la existen­
las m ás diversas form as (energía cia de D ios ( / D ios (D em ostración
mecánica, eléctrica, térm ica, etc.). de]). — F orm ulación del principio
Puesto que la energía, com o / acci­ de causalidad: la fórm ula «no se
dente variable, puede pasar de un da efecto sin causa» resulta inade­
cuerpo a otro, la acción de la cau­ cuada po r tautológica. T am bién la
salidad origina una nueva energía fórm ula «todo lo que empieza a ser,
mientras o tra es consum ida en su tiene una causa» es en no pocos
lugar. Vige aquí el principio de la casos inutilizable por nosotros, por­
conservación de la energía, según el que el com ienzo tem poral de m u­
cual, la cuantía de la energía nueva chas cosas —especialmente del uni­
resultante es igual a la de la energía verso com o un to d o — es difícil de
que desaparece.— U na gran parte dem ostrar con certeza p o r parte
de la acción de la causalidad n atu ­ de las ciencias experimentales. Por
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ral descansa en las fuerzas de atrac­
ción y repulsión. P or ellas los cuer­
pos están en relación m utua pro­
eso es preferible form ularlo así:
«todo ente contingente es causado»
( / Contingencia). «Ente» ha de
curando acercarse unos a otros entenderse aquí com o «realm ente
o alejarse entre sí. N o obstante, existente»; «causado» significa más
nunca aparece la acción a distancia exactam ente originado, producido
(acíio in distans) m ediante la cual p o r u n a causa eficiente ( / Causa).
una causa m aterial produciría sin El principio dice, pues, qu e un
eslabón interm edio un efecto en un ente indiferente p o r su esencia p ara
lugar del espacio distante de aqué­ ser o no ser es u n ente dependiente;
lla. N o cabe dem ostrar con certeza que tal ente debe su ser a la acción
la im posibilidad absoluta de tal de otro (de la causa precisam ente),
acción a distancia, pero tal imposi­ siendo, po r lo tanto, «hecho». La
bilidad parece probable. A fin de causa puede ser considerada com o
hacer posible la acción contigua se causa suficiente, únicam ente en el
adm ite la existencia del éter, medio caso de que posea u n a perfección
im ponderable y elástico que llena ontológica igual, al m enos, a la
el espacio vacío de cuerpos pon- del efecto que por ella debe expli­
derables. — J u n k . carse.
L a valjdez del principio de causa­
E. B e c h e r , N aturphilosophie, 1914, p p -
lidad resulta / a priori del concepto
128-161; J. S e i l e r , Philosophie der unbe-
lebten N atu r, 1948, pp. 227-231; B. Ba- esencial de contingente y de cau­
v i n k , Ergebnisse und Probleme der N a-
sado. El ser contingente expresa
turwissens'chaften, *1949, p p . 218-248; de suyo únicam ente la posibilidad
N . H a r t m a n n , Philosophie der N atur, ( / Potencia), pero no la realidad
CERTEZA

(el / a c t o ) de existir; es, pues, se exige una causa para el cambio


enteram ente incapaz de contribuir —para la variación dirigida a una
por sí mismo de alguna m anera m ayor plenitud del ser, a la perfec­
a su propia realización, necesitando ción (tránsito de la potencia al
por lo mismo el auxilio de otro ac to )—, diciéndose, además, que
que, p o r su parte, exista realm ente dicha causa (por lo menos parcial­
con independencia de este contin­ m ente) ha de buscarse en o tro ente
gente, y que, m ediante su acción, distinto del que cambia, y que, en
sea para él causa del ser. — P or lo consecuencia, éste no se basta a sí
que respecta a la peculiaridad ló­ mismo para desplegar sus disposi­
gica del principio de causalidad, se ciones. L a razón de ello estriba en
ha discutido m ucho la cuestión de que lo inferior en perfección o nto­
si es un principio «analítico» o lógica, inferioridad implicada ini­
«sintético» ( / Principios del cono­ cialm ente en el ente som etido al
cimiento). Los defensores de su ca­ cam bio, no es suficiente para p ro ­
rácter analítico a m enudo pretenden ducir lo que tiene perfección m a­
sólo decir que descansa en una inte­ yor. — D istinta del principio meta-
lección apriorística resultante de físico de causalidad es la ley física
com parar los conceptos y enuncia, de causalidad ( / C ausalidad [Ley
po r consiguiente, u n a necesidad de]) que está lim itada a los procesos
esencial incondicionada; am bas del m undo corpóreo y p ara cuya
cosas son exactas. Pero si deben explicación natural exige un a causa
llamarse analíticos sólo aquellos que produzca el correspondiente
juicios en que el predicado repre­ proceso con necesidad física. La
senta una parte del contenido del consideración exclusiva de esta cau ­
concepto correspondiente al sujeto, salidad natura] explica que la ex­
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el principio de causalidad no puede
denom inarse analítico porque el
ser causado no viene co-pensado
presión «proceso causal» se tenga
m uchas veces p o r sinónim a de
«proceso necesario». E l principio
(no está «implícito») en el concep­ metafísico de causalidad, por el
to de contingente; en este sentido contrario, deja absolutam ente abier­
el principio de causalidad es, por ta la posibilidad de u n a causa que
lo tanto, «sintético a priori». Así actúe con libertad. — D e V r ie s .
pues, tam poco cabe reducirlo al a) S a n t o T o m á s d e A q u in o , Sum m a
principio de contradicción con una theologica i q. 44, a . I ; b ) L. F u e t s c h e r ,
dem ostración indirecta, si en tal D ie ersten Seins- und Denkprínzipien, 1930;
caso se form ula la exigencia de que J. G e y s e r , D as Gesetz der Ursache, 1933;
la reducción debe llevarse a cabo [A . G r í o o i r e , ¡m m anence e t transcen-
sólo m ediante el análisis de con­ dance, P arís 1939 ;J . R o ig G i r o n b l l a , Ca­
ceptos. A cerca de la relación del rácter analítico y sintético del principio de
causalidad, en «L as Ciencias», 11(1946);
principio de causalidad con el de
F . v a n S t b e n b e r g h e n , R eflexiones sobre
razón suficiente, / R azón suficiente el principio de causalidad, en «Sapientia»
(Principio de). 9 (1954) pp. 9-19]; c) J. H e s s e n , D as
U n caso particular del principio Kausalprinzip, 1928; d ) A. L a ñ o , D as
de causalidad es el llam ado prin­ Kausaíproblem, 1904; e) J. DE V r ie s ,
cipio de movimiento, que rem onta D enken und Sein, 1937, p p . 107-118
a A ristóteles: todo lo que se mueve [trad. esp.: P ensar y ser, *1953).
( = cam bia) es m ovido (modifi­
cado) po r otro ( Quidquid movetur, Certeza. D enota un conocimien­
ab alio movetur). E n este principio to acabado, tan to respecto a la
realización psicológica del acto co­ o independencia con respecto a la
mo a su validez lógica. Puede defi­ voluntad. C uando se hace la dis­
nirse com o un firme asentimiento tinción entre certeza teórica o es­
fundado en la evidencia del objeto. peculativa y certeza práctica, cabe
(P ara simplificar la expresión se entenderla del objeto dado en el
define aquí la certeza, no com o sentido de que la prim era designe
propiedad del juicio, sino concre­ la certeza concerniente a un enun­
tam ente com o el mismo juicio ciado relativo a la esfera' del ser,
cierto). — E n el aspecto psicoló­ y la segunda, aquella certeza que
gico, certeza es un juicio que se con­ atañe a u n a ley, a un deber. Con
suma en el asenso (afirmación); m ayor frecuencia, certeza teórica es
éste ha de ser «firme», o sea, puesto sinónim o de certeza teóricam ente
com o definitivo con exclusión de (lógicamente) válida, m ientras que
toda / d u d a , en oposición a la certeza práctica designa un grado
m era opinión, asenso provisional elevado de probabilidad del aserto
que n o la excluye. N orm alm ente, suficiente para la vida, y a veces
la certeza va unida a un sosiego tam bién un a convicción que sólo
del sentim iento; sin em bargo, la tiene el valor de un /p o s tu la d o .
esencia de la certeza no suprim e Conform e a la diversidad de la
un sentim iento de inquietud que / evidencia en que descansa la cer­
quizá siga existiendo. La certeza en teza lógicam ente válida, ésta puede
sentido psicológico recibe tam bién ser absoluta y condicionada (hipo­
el nom bre de convicción, particular­ tética). La prim era denom ínase
m ente en cuanto se la considera no asimismo metafísica. L a segunda es
sólo com o acto transitorio, sino física o moral según que se base en

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com o actitud intelectual perm anen­
te. — Existe certeza válida sólo
cuando la convicción subjetiva en­
una evidencia física o m oral. Cer­
teza moral, en sentido am plio, es
una certeza práctica en la que basta
cuentra su fundam entación lógica que se excluya la probabilidad de
en la evidencia del / o b j e t o (cer­ lo contrario. A veces se llam a rela­
teza objetiva); únicam ente así se tivamente cierta u n a convicción b a­
garantiza la verdad de la proposi­ sada en m otivos que bastan a un
ción correspondiente. — C uando espíritu todavía no desarrollado pa­
ésta expresa u n objeto que salta ra un asenso razonablem ente firme,
a la vista com o inm ediatam ente pero insuficientes p ara un pensar
evidente, hablam os de certeza in­ independiente, plenam ente desen­
mediata; cuando descansa sobre vuelto; piénsese, v.gr., en la au to ­
un a evidencia obtenida m ediante ridad de los padres, fundam ento
dem ostración, se da certeza m e­ de certeza p ara el niño. — Según
diata. — Si a la convicción le falta el grado de conciencia, la certeza
la fundam entación objetiva reque­ se divide en natural y científica
rida, se tiene u n a certeza puramente (refleja); en la n atural (espontánea)
subjetiva. los motivos no son m etódicam ente
F uera de las clases o m odos de exam inados, y p o r eso generalm ente
certeza correspondientes a la diver­ son menos advertidos, al paso que
sidad del objeto, distínguem e varios la científica incluye u n a m ás ele­
otros según la peculiaridad de la vada conciencia de la fundam enta­
fundam entación, el grado de con­ ción. — Relación de la certeza con
ciencia con que ésta se com prende, la voluntad: la aprehensión («vi­
y, adem ás, según la dependencia sión») del objeto que corresponda
inm ediatam ente a la evidencia, no nocer los hechos referidos y quiso
depende de un m odo inm ediato expresarlos conform e a la verdad.
de la voluntad libre, sino a lo más Las razones probatorias de la exis­
indirectamente, po r la dirección vo­ tencia real, así com o de la credi­
luntaria de la atención. Por el con­ bilidad de un testigo, reciben con
trario, el asenso y su firmeza de­ frecuencia el nom bre de motivos de
penden a m enudo del libre querer, credibilidad, en oposición a la cre­
no sólo en la existencia o no exis­ dibilidad misma, diferencia im por­
tencia, sino tam bién no raras veces ta n te especialmente p ara la recta
en su decir sí o no al objeto mismo com prensión del acto de fe ( / Fe).
(certeza libre); esto se aplica sobre Es tam bién condición necesaria
todo a la / f e . — D e V r i e s . para la certeza histórica la exacta
interpretación de las atestaciones
T ra ta d o s d e / g n o s e o l o g í a . b) J. H. y de los restos, es decir, la averi­
N ew m an, A Gramm ar o f A ssent, 1870;
guación de su verdadero / sen­
J. G e y s e r , A u f dem K a m pffeld der L oglk,
tido. — D e V r ie s .
1926; J. V o l k e l t , Gewissheit und Wahr-
heit, 1918; [A l b e r t F a g b s , L a crise de b ) E. B e r n h e im , Lehrbuch der histo-
la certilu d e, 1907;] d) [A. A l v a r e z d e Li- rischen M etode, ‘ 1 9 1 4 (trad e s p .: Intro­
n e r a , E l problem a de la certeza en N ew ­ ducción a l estudio de la historia, 1 9 3 7 ];
man, 1946;] e) J. B. L o t z — J. d e V r ie s , A . D y r o f f , Z u r G eschichtshgik, e n «H is-
D ie W elt des M enschen, *1951, pp. 95-106 to r is c h e s Jah rb u ch » . 1 9 1 5 -1 9 1 6 ; F . S a-
[trad . esp .: E l mundo del hombre, 1954], w ic k i , Geschick tsph ilosoph ie, * 1 9 2 3 ;
A . F e d e r , Lehrbuch der geschlchtlichen
M etode, " 1 92 4; (Z . G a r c ía V il l a d a , M e­
Certeza histórica. Certeza rela­
todología y critica histórica, 1 9 2 1 ; H . I.
tiva a hechos históricos del pasado.

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Se basa principalm ente en testimo­
nios, es decir, atestaciones hum anas,
las más veces transm itidas por
M a r r o u , D e la cor.naissance historique,
L ovaina, 1 9 5 5 ; G . B a u e r , Introducción al
estudio de la H istoria, 1 9 4 4 ;] d) F . W a g -
n f .r , Geschichtswissenschaft, 1 9 5 1 .
escrito. A dem ás de estas «fuentes»
escritas, poseen gran im portancia Ciencia. C onjunto de conoci­
com o «fuentes objetivas», los res­ m ientos que se refieren al mismo
to s; más aún, en lo referente a los objeto y están entre sí en conexión
llam ados tiem pos prehistóricos sólo de fundam entación. Es esencial a
ellos nos inform an; tal ocurre, la ciencia la conexión sistemática.
v.gr., con el hallazgo de sepulcros, E n dicha conexión de fundam enta­
de instrum entos de piedras, etc. Si ción lógica se reflejan las relaciones
las fuentes han de proporcionar existentes en el objeto mismo, sus
certeza histórica, debe establecerse razones ontológicas o causas. Que
su autenticidad; es decir, se requiere las relaciones del ser se nos descu­
la certeza de que las fuentes escritas bran sólo con el paulatino avance
tienen realm ente por autor a aquel de la ciencia, es un hecho fundado
bajo cuyo nom bre han sido trans­ en la peculiaridad de nuestro enten­
m itidas, o bien que las fuentes dim iento que no tiene com o carac­
(escritas u objetivas) proceden de la terística una visión intelectual de
época asignada a su origen. Cuando la realidad, sino el pensam iento
la certeza histórica ha de obtenerse ( / Pensar). N o se exige para que
de un testim onio particular es exista u n a ciencia la certeza de
preciso, además, cerciorarse de la todas las proposiciones y funda-
credibilidad del «testigo», o sea, m entaciones particulares, porque
hay que dem ostrar que pudo co­ puede com prender tam bién / h i p ó -
(esis y / t e o r í a s que todavía no cido a una progresiva especializa-
están definitivam ente aseguradas. ción de las ciencias, con el peligro
E n cam bio, con la noción de consiguiente de restringir la visión
ciencia (conocim iento científico) a un reducido dom inio técnico y de
únese a m enudo el pensam iento que desaparezcan de ella las grandes
accesorio de que los recursos em­ conexiones de la totalidad del ser.
pleados y los resultados obtenidos E ste y otros riesgos han llevado
deben en principio ser accesibles m uchas veces a m enospreciar la
a todos, supuesta, naturalm ente, la ciencia, sobre to d o la ciencia
necesaria instrucción; sin em bargo, «pura», es decir, no dirigida a su
parece m ejor no incluir este requisito aprovecham iento en la técnica, la
en la definición de la ciencia; por medicina, etc. Es cierto que una
lo dem ás, su cum plim iento está form ación unilateral del entendi­
asegurado de ordinario p o r la vin­ m iento puede hacerlo inepto para
culación del saber científico a las la vida y que u n a sobreval oración
cosas y la esenciil igualdad de de la form a y del m étodo riguro­
las facultades cognoscitivas hu m a­ sam ente científicos a expensas del
nas. L a objetividad es esencial a la contenido puede conducir a un seco
ciencia porque com o conocim iento racionalism o; pero es indudable
(intelectual) debe aspirar necesaria­ que, rectam ente subordinada a la
m ente a la verdad. O tra propiedad tendencia a la perfección integral
esencial del conocimiento científico, hum ana, la ciencia conserva su
es su m archa m etódica ( / M éto­ gran valor perfectivo, porque abre
do); la conexión de fundam enta­ la m irada a la altu ra y a la pro fu n ­
ción por él buscada no se lleva a didad de la realidad. Tan rechaza­

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cabo alineando sin plan, unas ju n to
a otras, cualesquiera observaciones
ble com o el irracionalism o enemigo
de la ciencia es el dentism o, que
e ideas, sino que exige observar , cree resolver los más profundos
y pensar conform e a u n plan, es problem as con los m étodos de las
decir, m etódicam ente. U n im por­ ciencias particulares, especialmente
tante recurso m etódico lo consti­ de las naturales, y m erced a una
tuye la terminología científica, el «ooncepción científica del universo»
lenguaje técnico, que procura ofre­ ( / Concepción del universo) hacer
cer expresiones lo m ás claras y m e­ innecesarias la /m e ta fís ic a y la
nos am biguas posibles a los con­ /r e lig ió n . — D e V r ie s .
ceptos de la ciencia.
b j A r i s t ó t e l e s , M etafísica i, 1-2; vi, 1;
L a unidad de la ciencia se funda S a n t o T o m á s d e A q u in o , Comentario al
en la unidad de su / o b j e t o . La « D e Trínitate» de Boecio, q . 5 y 6 ;
doctrina escolástica acerca de la b ) «Jahresbericht der G orres-G esell-
ciencia distingue el objeto material schaft» 1932-1933 (conferencias de M .
(obiectum materiale), es decir, el G r a b m a n n , P . S im ó n y J. E n g e r t ) ;
objeto íntegro concreto a que se J. M a r it a i n , L e s degrés du savoir, P arís
dirige la ciencia, y el objeto form al *1947 [trad. esp.-. L os grados del saber,
(obiectum fórm ale), es decir, el as­ 1947]; A. B r u n n e r , D as W esen der
W issenschaft und seine Besonderung in
pecto particular en que se considera
Geistes- und Naturwissenschaften, ei>
el to d o ; lo que caracteriza a cada «Scholastik» 13 (1938) pp. 480 ss;
ciencia es su objeto form al, al paso J. LaN'OBEHN, R em brandt ais Erzieher,
que el m aterial puede ser com ún 2.* p a rte ; [E . M e ^ e r s o n , D e 1'explica­
a varias ciencias. E l desdoblam iento r o n dans les sciences, 1921; X . Z u b i r i ,
de los objetos del saber ha condu­ Ciencia y realidad, en Naturaleza, H is-
loria, Dios, 1944; del m ism o: ¿Qué es anim ada. En sentido estricto, la
saber?, ib id .; F . S e l v a g g i , Filosofía delle física es una parte de aquella cien­
scienze, R o m a 1953; W. S z il a s i , ¿Qué cia, especialmente destacada p o r su
es la ciencia? (trad. e s p .) 1949; d) A .
A n t w e i l e r , D er B e g r iff der Wissen-
m étodo exacto, cuyo objeto son los
schaft bei Aristóteles, 1936; H . M e y er, cambios de los cuerpos que no
D ie W inssenschaftslehre des Thomas von afectan a la naturaleza de las cosas
A quin, 1934; P . S im ó n , E rkennlnistheo- y a la estructura de las mismas. En
ríe und W issenschaftsbegriff in der Scho- la física es m uy visible la línea di­
lastik, 1 9 2 7 ; [S. M a n s i ó n , L e jugem ent visoria entre ciencia experimental,
d ’existence chez A ristote, L ovaina 1946]. que m ediante la investigación ex­
perim ental establece los hechos, y
Ciencia natural. El objeto de ciencia teórica, que form ula m ate­
la ciencia natural lo constituye la máticam ente las leyes y avanza
/n a tu r a le z a (4) entera, que aquélla hacia ulteriores consecuencias por
se esfuerza por conocer científica­ vía m atem ática. — L a división de
m ente. Este objeto le es com ún con la ciencia n atural en diversas ram as
la /f ilo s o f ía natural, de la que se (física, química, astronom ía, m ine­
distingue po r el p unto de vista y el ralogía, geología, etc.) está en gran
m étodo. L a ciencia procura regis­ parte condicionada p o r la. necesi­
trar todos los hechos naturales m e­ dad práctica de una división del
diante Ja /in d u c c ió n , basada en trabajo. — J u n k .
la observación y el experimento,
descubrir las regularidades ( / L e y F. B d c k e r , D as W eltbild .der exakten
natural) existentes en la naturaleza, N aturwissenschaften, 1946; W . H e is e n -
lograr así u n sistema ordenado (el b e r g , Wandlungen in den Grundlagen der

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esquema científico-natural del uni­
verso) y de esta m anera llegar a una
explicación del cosmos. Los pro­
Naturwissenschaften, 71947; A . S. E d -
d i n g t o n , The Philosophy o f physical
Science, 1939 [trad. esp .: L a filosofía de
la ciencia física , 1945]; E. B e c h e r , Geis-
blemas últimos y m ás profundos
teswissenschaften und Naturwissenschaf­
concernientes sobre todo a la esen­ ten, 1921; T , L. H á r i n g , Philosophie der
cia de las cosas naturales, los deja Naturwissenschaften, 1923; J. d e V r ie s ,
a la /e sp e c u la c ió n filosófica. U na D enken und Sein, 1937, pp. 236-252
especial perfección presentan las [trad. esp . ‘.P ensar y ser, *1953;] O . Si’üL-
ciencias naturales exactas que ex­ b e c k , D er Christ und das W eltbild
presan sus resultados en fórmulas der modernen N aturw issenschaften, *1950;
matem áticas, siendo po r ello capa­ [J. M a r i t a i n , L es degrés du savoir, P arts
11947 (tra d . esp .: L os grados del saber,
ces de alcanzar notable precisión. —
1947); C . P a r ís , Física y filosofía, 1952;
E n la antigüedad y en la E dad H. v a n L aer, Philosophico-Scientific
M edia se llam aba física todo es­ Problems, P ittsb u rg h 1953; J. P a l a c i o s ,
tudio científico de la naturaleza, E squem a físico del mundo, 1947; X. Z u-
incluso del alma. E n la E dad M o­ BIRI, L a idea de naturaleza: ¡a nueva
derna se ha llevado a cabo u n a física , en N aturaleza, H istoria, Dios,
separación entre ciencia y filosofía 1944;] F . S e l v a g g i ,P ro b lem i della física
natural. H oy el térm ino física, to ­ moderna, Brescia 1953; d ) E i n s t e i n -
I n f e l d , The evolution o f Physics, L o n ­
m ado en sentido m uy am plio, de­
dres 1 9 3 8 ; W . T . S e d g w i c k , A short
signa la ciencia de la naturaleza history o f Science, N u ev a Y o rk *1939;
inorgánica del mismo m odo que W . C . D a m p ie r , A history o f Science
bajo el nom bre de biología, también in its relation with Philosohpy and R eli­
en acepción latísim a, se agrupan gión, L ondres al 942; ID. P a p p , H istoria
todas las ciencias de la naturaleza de la físic a ,'-!944; A l d o M i e l i , H isto-
riei de la ciencia (varios volúm enes);] acción libre del hom bre; las cien­
e) B . B a v i n k , Ergebnisse und Problem e cias del espíritu estudian las obras
der N atur wissenschaften, 81 9 4 9 ; [ F . S e l - de la actividad espiritual hum a­
v a g g i , Filoso fia detle scienze, R o m a 1953
na ; por eso se llam an también
(trad . esp.: Filosofía de Jas ciencias^ 1955)].
ciencias de la cultura. H oy es fre­
cuente tam bién co n tar la filosofía
Ciencia (Teoría de la). La teoría y la teología entre las ciencias
de la ciencia es la filosofía de la del espíritu. D esde otro p unto de
/c ie n c ia . Tiene com o misión elu­ vista se distinguen ciencias experi­
cidar plenam ente la esencia y posi­ mentales, que se ciñen al campo
bilidad del saber científico, la clasifi­ de la /e x p e rie n c ia , y ciencias es­
cación de las ciencias, sus / presu­ peculativas, es decir, ciencias que
puestos y sus / m étodos. En cuanto con el esfuerzo del pensam iento
que plantea el problem a de su posibi­ rebasan las fronteras de la expe­
lidad, es decir, de sus condiciones y riencia y se proponen com o fin el
límites com o conocimiento univer­ conocim iento puro (o sea, no ende­
salmente válido, la filosofía de la rezado a la aplicación activa) de
ciencia se convierte en una / gno- lo suprasensible. La ciencia expe­
seología particular de las ciencias, en rim ental se denom ina exacta cuan­
critica de la ciencia. C onsiderada en do se apoya en mediciones preci­
cuanto doctrina de los m étodos (o sas y cálculos m atem áticos. En
metodología), constituye l a / l ó g i c a otro respecto, a las ciencias pura­
especial de las ciencias; com o tal mente teoréticas, que se lim itan al
tiene sobre todo que poner en claro conocim iento d e lo que existe de-
los m étodos de «invención» (in- pendientem ente de nuestro pensar,
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ventio), o sea los m étodos de que
to da ciencia se sirve para investigar
su objeto y llegar a nuevos conoci­
se oponen las ciencias normativas
(prácticas), que establecen norm as
p ara el pensar, el querer y el hacer
m ientos; po r lo que respecta a este del hom bre.
punto, hay que tener en cuenta que Los presupuestos últim os de to ­
ia intuición creadora no puede re­ das las ciencias son de naturaleza
ducirse a norm as, sino sólo su filosófica (metafísica). L a crítica de
com probación y fundam entación. la ciencia descubre estos presu­
L a base m ás esencial p ara una puestos; pero com o m uchas veces
clasificación de las ciencias la ofre­ fué cultivada con espíritu positi­
ce el objeto correspondiente. Así, vista ( / Positivismo), no pudo fun­
en u n a prim era división, la / f i l o ­ dam entar la validez de aquéllos.
sofía y la / teología, p o r su m odo A sí se llegó a un a crisis de la cien­
universal de considerar las cosas, cia, que es, ante todo, u n a crisis
se contraponen a las ciencias par­ de sus fundamentos. Sin adm itir
ticulares, cada una de las cuales un conocim iento de la esencia ( /
tiene com o objeto un dom inio in­ Esencia [Conocimiento de la]) y
tram undano lim itado. Éstas se cla­ principios del conocer ( / P r i n c i ­
sifican en tres grupos: ciencias pios del conocim iento) incondicio-
m atem áticas ( /M a te m á tic a ), / nadam ente válidos, no hay que es­
ciencias de la naturaleza y / c i e n ­ perar u n a solución satisfactoria de
cias del espíritu; las ciencias de sus problem as. — D e V r ie s .
la naturaleza consideran las cosas / C i e n c i a . A d e m á s : B . B o l z a n o , Wis-
tal com o existen «por naturaleza», senschaflstehre, 1837 (reim presión 1929-
es decir, sin la intervención de la 1931); H . R i c k e r t , Kultwrwissenschaft
und N aturwissenschaft, 71926 [trad. esp.: encuentra la necesidad natural que
Ciencia cultural y ciencia natural, 1943]; lo fija todo unívoca e invariable­
Die Grenzen der naturwissenschaftlichen m ente según la ley que dice; causas
Begriffsbildung s1929 ; E. B e c h e r , Geis-
iguales producen siempre efectos
leswissenschaft und Naturwissenschdft,
1921; M . W e b e r , Ges. A u fsá tze zur IVis-
iguales; por eso la ciencia natural
senschaftslehre, 1922; H . P o in c a r é , L a persigue la explicación causal.
Science et V H ypothése, 1902 [trad. esp.: /E x p lic a r .
L a ciencia y la hipótesis, 1943]; J. H es - La ciencia del espíritu se dibuja
s e n , Lehrbuch der PhUosophie, i : Wis- en su esencia com o contrapolo de
senschaftslehre, 1947; [A. D íe z B l a n c o , aquélla. Tiene que habérselas con
Nuevas consideraciones sobre la clasi­ los diversos aspectos de la vida
ficación de las ciencias, en «R evista de
espiritual y sus objetivaciones. De
filosofía» 8 (1949) pp. 67-82; F . S el -
VAGGI, Filosofie delle scienze, R om a 1953;
ahí que aparezca, v.gr., com o cien­
E. J a c q u e s , Introduction au problém e de cia del lenguaje, del arte o de la
la connaissance, L o vaina 1953.] religión. H áblase tam bién de cien­
cias de la cultura porque el hom bre
Ciencias del espíritu. Las cien­ con su actividad creadora espiri­
cias del espíritu se contraponen, tual perfecciona necesariam ente lo
sobre to d o desde Dilthey, a las dado en la naturaleza; su crear ya
ciencias de la naturaleza ( / C i e n ­ es en sí cultura y produce bienes
cia n atural); el conjunto de am bos objetivos culturales. C on ello se
grupos de ciencias form a el do­ fuerzan los cuadros de la necesidad
minio total de las ciencias de la natural llegándose a un verdadero
experiencia. C om o ya indica su devenir histórico; la vida del espí­
nom bre, se diferencian por las es­ ritu, la actividad creadora espiri­
feras de realidad investigadas y ta m ­ tual de la cultura, se desenvuelve
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bién po r los m odos de considerar­
las o m étodos im plicados en ellas.
L a ciencia natural prescinde de
en form a esencialmente histórica.
Las ciencias del espíritu muévense,
por lo tanto, en el ám bito de la
lo individualm ente peculiar y se historia, pudiendo decirse que en­
ocupa en lo universal, es decir, derezan sus esfuerzos a la com pren­
en enunciados y leyes aplicables sión de ésta y de lo que en ella
de m odo igualm ente válido a m u­ se ha ido realizando. L a historia
chos individuos y procesos particu­ no tra ta de la guerra ni del caudillo
lares. Su proceder se funda en que en general, sino, p. ej., de la guerra
la cosa natural singular no posee de las G alias y del caudillo César.
ningún significativo cuño peculiar La reflexión se vuelve, pues, a lo
individual, sino que únicamente concreto, a lo singular, conside­
representa a su especie en constan­ rándolo justam ente en su peculia­
te repetición de lo mismo. Reite- ridad irreiterable. A quí se encuen­
rable y sustituible a voluntad, es tra ya el principio selectivo con­
objeto de investigación sólo como form e al cual sólo se tienen en
sujeto de su clase (no com o este cuenta aquellos hom bres, grupos,
individuo). El exacto parecido de acontecim ientos y creaciones que
los individuos hace que su serie no representan realm ente algo nuevo,
constituya propiam ente un deve­ propio, irrepetible, contribuyen de
nir histórico, sino u n a m era reite­ una m anera esencial al desarrollo
ración indiferenciada e inhistórica de la hum anidad entera e influyen
en la coexistencia y sucesión del por ello profundam ente en sus con­
espacio y del tiem po. D etrás, se tem poráneos y en la posteridad.
Tal selección es posible porque en Coacción, en sentido propio
este caso los individuos, a pesar de (coacción fís ic a ), es la imposición
su naturaleza hum ana com ún a de una acción exterior m ediante
todos, no se parecen enteram ente, el em pleo de la violencia, acción
sino que p o r la fuerza plasm adora enteram ente som etida a la nece­
y la libertad creadoras del espíritu sidad externa y que, p o r lo tanto,
son capaces de im prim ir un cuño no es libre ni im putable. L a coac­
propio. Y porque éste no se fija ción moral se debe al miedo injus­
de m odo unívoco y causal, no bas­ tam ente infundido por medio de
ta en este cam po la explicación am enazas con el fin de im pedir o
por causas, apareciendo com o ú n i­ arrancar po r la fuerza un determ i­
co m étodo adecuado la com pren­ nado m odo de obrar. L a coacción
sión ( /C o m p re n d e r). m oral am inora la libertad de de­
L a diferencia entre ciencias del cisión, aunque ésta subsiste fun­
espíritu y de la naturaleza es un dam entalm ente m ientras no des­
poderoso testim onio en favor de aparezca por com pleto la capacidad
la peculiaridad del espíritu frente reflexiva, y n o suprim e la respon­
a todo lo perteneciente al orden sabilidad de las acciones malas
de la naturaleza. Sin em bargo, la com etidas p o r miedo. El contrato
orientación hacia lo individual y co n ­ llevado a cabo por m iedo injusto
creto condujo ya en D ilthey, y pos­ es rescindible, porque la seguridad
teriorm ente tam bién en otros, a un de la vida social exige un cierto
cierto relativismo. — L o t z . grado de libertad. La libertad psi­
cológica ( / L ibertad de la vo­
luntad) se hace imposible p o r la
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a) W . D il t h e y , Einleitung in die Geis- violencia interna, es decir, por
teswissenschaften, *1922 [tra d . e s p .: In ­
troducción a las ciencias d el espíritu,
todos aquellos estados que, como
obsesiones, fobias (estados descon­
1951]; D er A ufbau der geschichtlichen
certantes de miedo) o impulsos
W elt in den Geisteswissenschaften, 1910;
H . R ic k e r t , Kulturwissenschaft und N a-
obsesivos, provocan las acciones a
turwissenschaft, ‘ 1921 [trad. esp .: C ie n ­ ellos correspondientes independien­
c ia cultural y ciencia natural, 1943]; tem ente de to d a decisión delibe­
b j A . BRUNNER, Die Grundfragen der rada (coacción psíquica, necesidad
Philosophie, *1949 [tra d . esp .: Ideario f i ­ interna).
losófico, 1936]; D as W esen der Wissen- Causas de coacción psíquica son
schaft und seine Besonderung in Geistes­ los estados de agotam iento (v.gr.,
wissenschaften und N aturw issenschaften,
en la pubertad), la educación erró­
en «S cholastik» 13 (1938), p p . 490-520;
J. HÓFER, Vom L ebe/t zur Wahrheit. Ka-
nea, pero sobre todo las enferme­
/holische Besinnung a u f die Lebensan- dades y anom alías mentales. La
schauung W. D iltheys, 1936; c) D il t h e y , coacción m oral procede principal­
R j c k e r t : / a ) \ E. B e c h e r , Geisteswis- m ente de prejuicios sociales (pre­
senschaft und N aturwissenschaft, 1921; juicios de clase) y no raras veces
E . R o t h a c k e r , Einleitung in die Geistes­ im pone exigencias heroicas en lo
wissenschaften, *1930; L ogik und Syste- tocante a independencia m oral y
m a tik der G eisteswissenschaften, 1948; lealtad. Excepto en los casos de
F . S c h m i d t , Kleine L og ik der Geistes­
/ defensa propia, el uso de la fuerza
wissenschaften, 1938; [E. C a s s ir e r , L a s
ciencias d e la cultura (trad . esp.), 1951;]
es ilegal y crim inal. Sin em bargo,
d ) F . S c h m id t , D ie Theorie der Geistes­ en orden a asegurar el bien común,
wissenschaften vom A ltertum bis zur la autoridad del estado tiene facultad
Gegenwart, 1931. para utilizar la fuerza física con-

7 BRLKK1BS
CO LECTIVISM O

tra los transgresores contumaces y am plias. D e esta m anera mués­


del derecho: coacción jurídica. — trase esencialmente em parentado en
S ch u ster. el fondo con el individualism o, apa­
D esde el p u n to de vista psicológico;
reciendo com o un individualismo
O. B um ke, Handbuch der Psychiatrie, de grado superior. Siempre se en­
1928, v, 1 [trad . e sp .: N uevo tratado de cuentra un valor supremo inherente
enfermedades mentales, 1946); T h . M ü n - a la colectividad, que es invocado
ck er, D ie psychische Z w ang und seine por ella para fundam entar esta ab-
Beziehungen zu M oral und Pastoral, 1922; solutización de si misma. D e suyo
A . W i l l w o l l , Seele und Geist, 1938, puede ser elevado a valor supremo
p p . 65-67 [trad. esp .: A lm a y espíritu,
cualquier valor concebible en aras
1946]; K . Ja spers, Psychopatologie,
M948, p. 111 ss, 176 ss. D esde el p unto
del cual los m iem bros del ente
de vista filosófico-jurídico: K . P e t r a - colectivo deban vivir y m orir. En
sch ek , S ystem der Rechtsphilosophie, el /m a rx is m o es el valor económi­
1932, p. 121 ss; V. C a t h r e in , R echt, Na- co; en el nacionalsocialismo, el bio­
turrecht, positives R echt, 1901, p. 58 ss lógico (la raza); en el fascismo de
[trad. esp .: L a filosofía d el derecho. El Mussolini, el nacional-cultural (la-
derecho natural y el derecho positivo, tinitá, italianitá, rom anitá). El co­
21926]. lectivismo, exaltando así cualquier
valor a la categoría de valor supre­
Colectivismo. Se califica de co­ m o y divinizándolo, es decir, po­
lectivo to d o concepto que denota niéndolo en lugar de D ios, se hace
m ultitud, toda reunión de varios contrario a Éste y destruye toda
individuos, a menudo con el sen­ la ordenación de los valores. A nte
tido accesorio estim ativo de «m a­ esta subversión posee im portancia
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sa», en la que perecen la peculia­
ridad y el valor propio de los ele­
m entos (hombres o cosas); por eso
secundaria la situación m ás o me­
nos elevada que el valor divini­
zado ocupe en la jerarquía axio-
al hom bre inserto en lo colectivo lógica. En cambio, la vitalidad de
se le concibe m uchas veces com o este valor es factor decisivo en
hom bre despojado de su propia orden a la violencia con que la
dignidad personal (de su situación colectividad queda poseída p o r él.
de sujeto) degradado hasta venir El lenguaje ordinario califica ya
a ser m era cosa (objeto de curso de colectivismo to d a excesiva acen­
social y económico). tuación del papel de un a colecti­
Según esto, el térm ino colecti­ vidad, especialmente la tendencia
vismo denota aquella ordenación a confiar en la ayuda de grandes
de la sociedad que destaca el todo colectividades organizadas (sindi­
social (lo colectivo), sea cual fuere, cato, estado), en vez de ayudarse
hasta el punto de acarrear la alu­ a sí mismo o de llevar a la prác­
dida degradación del individuo. tica el auxilio com unitario en un
Este colectivismo ( /S o c ie d a d círculo m enor (v.gr., la familia).
[Filosofía de la], 2o) se opone de — N e l l -B r e u n i n g .
m anera contraria (pero no contra­
dictoria) al individualism o (ibid., b) V o n N el l - B r e u n i n g , K o lh ktivis-
mus, en Wórterbuch der P otitik, t. v , 1
I o). Y afirm ando lo colectivo en
(1951); C l. M ü n s t e r , M engen, M assen,
form a ta n absoluta com o el / indi­ Kollektive, 1952 (cristian o ); G . L e B o n ,
vidualismo, afirma el individuo, lo Psvchologie des foules, 1895; J. O r t b o a
desliga tam bién de toda vincula­ y G a s se t , L a rebelión de las masas, ‘ 1935;
ción a com unidades m ás elevadas H . M a r r , D ie M assenwelt im K a m p f um
¡hre F orm , 1934; c) W . R ópkb, Die Krise terna que produce; uno «se arregla»
des K oilektivism us, 1947 ( l i b e r a l ) ; B o g - con el recuerdo. Sin em bargo, esto
d a n o ff, Umrisse der Philosophie des ayuda poco en los síntom as difí­
K oilektivism us, 1909 ( b o l c h e v i q u e ) .
ciles; especialmente resulta ineñcaz
cuando, a causa de las ventajas que
Complejo. Por com plejo (1) se ofrece la enferm edad, existe una
entiende en psicología el todo uni­ obscura repugnancia a la curación.
tario de un producto psíquico. Más — F robes.
exactam ente; la teoría de los com ­ b) J. F r o b e s , Lehrbuch der experimen-
plejos sostiene que en la vida aní­ tellen Psychologie i, “1923, p. 576 ss,
mica hay una estructura orgánica; 593 ss [trad. esp.; Tratado de psicología
que los elementos son miem bros empírica y experim ental i , 31944]; J. L i n d -
del todo, susceptibles de encon­ w o rsk y , Experim entelle Psychologie,
51931, p. 163 s [trad. esp.: Psicología
trarse sólo por análisis a p artir de experim ental descriptiva y teórica, !1935]:
él, que éste no se reduce a una O . S e l z , Die G esetze des geordneten
m era sum a de elementos indepen­ Denkveríuufs, 1913; e) A . W i l l w o l l ,
dientes. En la m ayoría de los casos Seele und Geist, 1938, 65 [ t r a d . esp.:
se enfocó la investigación hacia la A lm a y espíritu, 1946J.
percepción intuitiva. A quí la for­
ma debía existir antes que las par­ Comprender. C on este vocablo
tes. Pero hay que distinguir. En se designa el m odo de entender
el sentido del tacto se nota pri­ correspondiente al /'s e n tid o obje­
mero la presión sin la form a, la tivo (con todos sus matices). T rá­
cual aparece m ás tarde. La melodía tase en este caso de dilucidar una
se conoce también sólo después de exteriorización, incom prensible por
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notas individuales. Ú nicam ente en
la nercepción óptica se da la coor­
sí misma, desde su razón (o funda­
m ento) interno. Tres peldaños lle­
dinación de m odo inm ediato, es van poco a poco a m ayor profun­
decir, sim ultáneam ente con las par­ didad. La comprensión semántica
tes; no antes que ellas; de ello tiene que habérselas con signos
resulta la aprehensión de la distan­ patentes cuyo sentido entiende en
cia y su interpretación por la expe­ seguida o pone prim ero en claro
riencia. — T am bién para el apren­ m ediante un a interpretación ( 1).
dizaje ayuda de m anera esencial la Especial im portancia posee la com ­
form ación de complejos, porque en prensión de las palabras como
este caso se lim ita el núm ero de /s i g n o s de nuestros pensamientos.
repeticiones; el fragm ento del com ­ A m enudo hay que com prender
plejo tiende entonces a suscitar el tam bién el sentido del contenido
complejo entero. — E n la literatura descubierto a través de los signos.
psiquiátrica el térm ino com plejo de­ La comprensión ideológica ( / Fina­
n ota u n a p erturbadora disposición lidad) aclara, atendiendo a los fines
sentimental. Vivencias de intensa correspondientes y a los valores p ri­
fuerza afectiva pueden producir m ordiales, el «moverse» dinámico,
perturbaciones, en parte desde el la form a o la m era existencia de
inconsciente y en parte tam bién algo (2). Es sostenida p o r la com­
siendo claram ente conscientes, co­ prensión metafísica, que investiga la
m o las pasiones. A veces, el hacer significabilidad del ser en general en
consciente el complejo puede curar­ cuanto que éste se justifica por sí
lo, puede resolver, m ediante una mismo o en virtud de su más pe­
descarga liberadora, la tensión in­ culiar esencia y fundam enta tam-
bién todos los valores y fines (3). D icho con m ayor exactitud: la
Q ue la com prensión incluya direc­ com prensión parte de los signos
tam ente la razón (o fundam ento) (restos de un a época, m anifestacio­
teleológica y esencial, se explica por nes de un a personalidad) y avanza
la interna conexión entre el fin y la pasando por las estructuras de
esencia; pues ésta señala el fin y el sentido hasta los valores supremos.
fin es la anticipación de la perfec­ N o se trata entonces de un m ero
ción acabada de la esencia. entender desde los valores los fe­
Según ocurre ya en la compren­ nóm enos históricos, sino también
sión dotada de compenetración o pro­ de justipreciarlos.
yección sentimental (éinfühlendes A plicando el m étodo com pren­
Verstehen) tom ada com o aprecia­ sivo, las ciencias del espíritu hacen
ción que co-vive el ser y el hacer justicia a la índole peculiar de lo
de un yo ajeno, los tres m odos de espiritual; en este aspecto los tra ­
com prensión se reúnen especial­ bajos de Dilthey, sobre todo, abrie­
m ente en el método de las / c i e n ­ ron el camino. Sin em bargo, hay
cias del espíritu. En este m étodo se que evitar los riesgos del relativis­
piensa hoy, por lo com ún, al hablar mo y del irracionalismo percepti­
de com prensión, considerándosela bles en él y en otros pensadores.
entonces en oposición a explicación Relativism o: n o se separan los va­
( /E x p lic a r ) . Las ciencias natu ra­ lores del cam bio de las form as cul­
les explican causalmente, es decir, turales porque no se advierte que
reducen las cosas y procesos de la la com prensión, com o m étodo de
naturaleza a las causas eficientes, u n a ciencia de la experiencia, no
los elementos constructivos y las puede d ar jam ás u n a últim a ju sti­

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leyes generales que los determinan
unívocamente. Este proceder no
está a la altura de la vida espiri­
ficación de aquéllos, debiendo, p o r
lo tanto, fundarse en una doctrina
filosófica de los mismos. Irraciona-
tu al y de sus creaciones. Pues la lism o: se substrae dem asiado la
libre actividad creadora del espí­ com prensión al concepto racional,
ritu no se halla som etida a unívoca aunque en su íntegra profundidad
determ inación causal; tam poco se y plenitud no es u n proceso m era­
explican sus totalidades caracterís­ m ente conceptual, sino que exige
ticas sólo po r sus elementos y, en una inm ersión del hom bre entero
fin, nunca leyes universales pueden que lo hace proyectarse sentim en­
agotar lo concreto irrepetible de la talm ente (einfühlende Versenkung).
historia. L a com prensión supera los Recientemente, en la analítica
límites de la explicación al apre­ existencial de Heidegger, la com ­
hender la vida espiritual com o rea­ prensión es uno de los com ponentes
lización de sentido y de valor. Así del ser-en-el-mundo y ha encontra­
ésta se halla sujeta a u n a determi­ do su lugar entre el «sentim iento de
nación supracausal o valiosa; sus la situación original» (Befmdlich-
totalidades, com o «estructuras de keit) y la «discursividad» (Rede).
sentido», deben su peculiaridad a A quí n o significa m eram ente saber,
un valor o jerarquía de valores, y sino, sobre todo, poder. E l D asein
lo concreto (personalidad, suceso, (el hom bre) se proyecta en este
producto) se entiende desde sus va* com prender como poder-ser, o sea
lores prim ordiales, o sea, como según sus posibilidades. - L o tz .
realización de los valores inscritos W . D ilth e y , Einleitung In die Geistes­
en un núcleo personal o un pueblo. wissenschaften, *1922 [trad. e sp .: Intro-
flucción n las ciencias del espíritu, 1951]; la palabra sociedad puede designar
sobre este a u to r : J. H üfer , Vom Leben asimismo los lazos internos, para
zur W ahrheit. Katholische Besinnung an los cuales hoy se reserva el térm i­
die Lebensansckauung W. D iltheys, 1936;
n o com unidad. Pero después, en
C. G lo c k , W. D iltheys Grundlegung
einer wissenschaftlichen Lebensphiloso­
la época del individualism o, con la
phie, 1939; H . A . H o dges , W. D ilthey. com prensión. de los valores intrín­
A n Introduction, N ueva Y ork, 1944; secos de la vida de com unidad, en­
[L. G io s s o , W. D ilthey e la filosofía cogióse tam bién el contenido signi­
come visione della vita, Ñ apóles 1940;] ficativo del vocablo sociedad y el
J. W a c h , Das Verstehen, 1926-1933; anhelo po r u n a auténtica com uni­
W. E rxleben , Erlebnis, Verstehen und dad nuevam ente despierto eligió
geschichtliche Wahrheit, 1937; W. E h r - dicho nom bre p ara la imagen de
l i c h , Das Verstehen, 1939; O. F . B o l l -
n o w , Das Verstehen, 1949; E d . M ezger ,
su deseo. Con esta circunstancia se
Das Verstehen ais Grundlage der Z tt- unió no raras veces u n a aversión
rechnung, 1951; M . H eidegger , Sein und sentim ental al orden jurídico, com o
Z e it i, 1927 [trad. esp .: Ser y tiempo, si hiciera peligrar los vínculos más
1951]; J. M óller , ExistenzialphHosophie internos. Sin em bargo, los lazos ju ­
und katotísche Theologie, 1952, principal­ rídicos son de hecho necesariam en­
m ente 49-64; E. R othacker , L o g ik und te indispensables, siem pre que un
S ystem a tik der Geistes wissenschaften núm ero elevado de hom bres deba
1948 (nueva edició n): E. S eiterich , Die
reunirse p ara la acción com ún y
logische S tru k tu r des Typusbegriffes, 1930.
estable en orden a u n fin amplio.
Comunidad. M ientras / s o c i e ­ N o el derecho, sino la rígida e in ­
dad, en sentido lato, designa toda hum ana interpretación del mismo
form ación social, es decir, toda re­ es lo que com prom ete la verdadera
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unión estable de hom bres para reali­
zar un fin, reservam os generalmente
el nom bre de com unidad p ara u n a
com unidad.
Según esto, hay que rechazar la
oposición rígida entre la com uni­
unión de vida y de destino (familia, dad basada exclusivamente en la
nación) que surge de la naturaleza «voluntad de ser», y la sociedad,
o resulta de suyo de la unidad de cim entada tam bién de m anera ex­
sentim ientos y que, p o r lo tanto, clusiva en la «voluntad de elegir»,
vincula íntim am ente a los indivi­ sobre todo cuando esta oposición
dúes entre sí. F rente a ésta, defínese se tom a en el sentido de que la
la sociedad en sentido estricto co­ com unidad nace de fuerzas p u ra­
mo u n a asociación basada de m o­ m ente irracionales y se sustrae a la
do predom inante en cálculos pura­ razón y a la voluntad.
m ente racionales, dirigida a un fin L a base ontológica de toda co­
particular determ inado y cuyos m unidad está constituida por una
miem bros pueden perm anecer, por «com unalidad», por la participa­
lo dem ás, internam ente extraños ción en u n bien que se trata de
unos a otros (una sociedad com er­ conservar o acrecentar, o bien por
cial). E sto se refleja en el hecho u n a necesidad, un destino com ún.
de que al tra ta r de la com unidad se U n a colectividad de hom bres uni­
piensa m ás en la unidad de senti­ dos entre sí p o r tal «com unalidad»
mientos y de am or, m ientras en el se llam a ya a veces com unidad (en
caso de la sociedad cobra relieve sentido lato) (v.gr., u n a «com uni­
predom inante la estructura jurídica dad lingüística»), particularm ente
y estatutaria,' la «organización». cuando el destino com ún está pre­
Ciertam ente, en el lenguaje antiguo sente en la conciencia de muchos,
despertando así u n sentimiento de sino que se ordena al bien, a la
solidaridad. Este sentim iento es sólo perfección de las personas que son
el prim er supuesto anímico de ia sus m iem bros. — D e V r ie s .
com unidad en sentido pleno. Si ha
b) A . P ie p e r , Organische und meca-
de venir a la existencia u n a genuina
nische Auffassung des Gemelnschaftslebens,
com unidad, no ya u n a / m a s a , es “1929; D . VON H il u e b r a n d , M etaphysik
insuficiente la disposición m era­ der Gemeinschaft, 1931; O . v o n N e i x -
m ente sentim ental e instintiva; se B r e u n t n g , Z u r christlichen Gesellschafts­
requiere, adem ás, una actitud valo­ lehre, en W Srlerbuch der P olitik l, 1947;
ral del espíritu, veneración y am or, [G . d e l E s t a l , C om unidad y persona so­
o p o r lo menos respeto a la dig­ cial, en «R evista internacional de socio­
nidad personal de los demás. La logía» 41 (1953) pp. 5-26;l c) F . T o n n i e s ,
G emeinschaft und Gesellschaft, *1935 [trad.
unión de m uchos surgida de tal
esp .: C om unidad y sociedad, 1947;] T h .
fundam ento y encam inada a alcan­ L it t , Individuum und Gemeinschaft, *1926;
zar el fin com ún con las fuerzas d) E. W f i .t y , Gemeinschaft und E in 2el-
reunidas de todos, constituye, en­ mensch nach Thomas -ton Aquin, 1935;
tonces, la com unidad en la acep­ J. B. S c h u s t e r , D ie Soziattehre nach
ción plena del térm ino. U n orden L eo X Ü I und P iu s X I, 1935; e) E. W e l t y ,
jurídico, especialm ente u n a direc­ H erders Sozialkatechism us I, 1951 [trad.
ción ( / A utoridad), es, com o ya se e s p .: Catecism o social i, 1955, u 1958].
ha hecho notar, exigencia resultante
de la esencia de la com unidad, po r­ Concepción del universo es la com ­
que de no ser así, quedaría sin prensión de conjunto de la esen­
garantizar la eficaz consecución del cia, origen, valor, sentido y fina­
fin. Los lazos morales, que m an­ lidad del / m undo y de la vida
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tienen una com unidad y aseguran
la próspera colaboración de sus
hum ana. Concepción del universo
es esencialmente algo m ás que
miembros son, pues, no solamente «imagen del universo»; p o r ésta se
vínculos de am or, sino también de entiende la reunión y elaboración
/ju s tic ia . Sobre las falsas concep­ conceptual de los resultados de las
ciones acerca de la esencia de la ciencias naturales en una visión
com unidad, / Sociedad (Filosofía científica (o tam bién filosófico-na-
de la). tural) de conjunto; considerada en
Existen com unidades naturales cuanto tal, ésta se queda en un
que, conform e a su índole, van im­ plano puram ente teórico y no plan­
plicadas en la naturaleza hum ana tea las cuestiones últim as, m etafí­
(m atrim onio, familia, nación, esta­ sicas, acerca del ser y sentido del
do), la com unidad sobrenatural de m undo visto com o un todo. P o r el
la Iglesia, cim entada en la acción contrario, la concepción del uni­
divina de la gracia, y com unidades verso es u n a superación esencial de
libres, que deben su ser a la libre los límites de las ciencias particu­
decisión hum ana (v.gr., u n a asocia­ lares, una tom a valorativa de posi­
ción de jóvenes). — L a com unidad ción frente a la totalidad de aquél
posee su valor propio, su propia e incluye, por lo mismo, u n a res­
dignidad y belleza porque, en úl­ puesta a las cuestiones supremas
tim a instancia, ofrece de m anera acerca del origen, sentido y finali­
nueva rasgos de la esencia divina. dad del m undo. P or consiguiente,
Pero en cuanto que esto tiene lugar aunque en la frase «concepción del
m ediante un orden no personal, la universo» éste significa ante todo
com unidad no es fin de sí misma, m undo visible, sin em bargo, debido
a las cuestiones del origen y del D ios (por actos de adoración, en­
sentido, el alcance de dicha con­ trega, am or, etc.), rebasa de una
cepción se extiende hasta el Ser m era «concepción» (o visión) del
supremo, absoluto, puesto que sólo m undo y de su relación con Dios.
desde Él puede explicarse el m undo D esde luego, p ara el hom bre cre­
entendido com o conjunto. yente no puede haber ju n to a su
La concepción del universo es visión religiosa de conjunto ningu­
prim eram ente convicción natural, na o tra concepción religiosa del
precientífica; a diferencia de lo que universo, p orqu e la explicación y
ocurre con la filosofía, la form a valoración suprem a de éste no pue­
científica no le es esencial. A unque de prescindir de Dios. Es, pues,
esté científicam ente fundam entada absolutam ente imposible la «ami­
y estructurada no coincide en su gable» fijación de los limites inten­
esencia con una metafísica del ser tada de vez en cuando, según la
y del valor. L a oposición entre cual corresponde a u n a concepción
concepción precientífica y científica del universo que prescinde de toda
del universo n o equivale a la de religión, el ju zg ar en últim a instan­
irracional y racional, pues tam bién cia todas las cosas terrenas, mien­
la concepción precientífica puede tras a la religión se le reserva sólo
descansar en u n pensam iento claro, el m ás allá.
aunque no haya sido elevado a ob­ Por lo que respecta al origen de
jeto de conocim iento científico. El la concepción del universo, soste­
m odo de pensar según el cual la nem os firm em ente frente al irracio­
concepción del universo en su más nalism o que ella es en sus rasgos
íntim o aspecto no ha de tener ja ­ esenciales asunto propio de la men­
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m ás u n a fundam entación racional,
se basa en supuestos filosóficos fal­
te cognoscente. En su acuñación
particular, v.gr., en la acentuación
sos ( / agnosticismo universal o de tales o cuales verdades, está
por lo m enos irracionalism o de los determ inada p o r las influencias va­
/v a lo r e s ) . D e conform idad con la riables naturales e históricas (país,
fuente de conocim iento, hay que raza, carácter, tradición, am biente,
distirfguir una concepción del uni­ educación, etc.), m ás aú n : el falsea­
verso filosófica, puram ente natural, m iento de la concepción del uni­
y o tra cim entada en la revelación verso h a de atribuirse casi siempre
sobrenatural; según el contenido, a una repercusión extraordinaria­
la concepción del universo será m ente intensa de aquéllas. — D e
teísta, panteísta, o atea. V r ie s .
L a posibilidad de u na concepción
b) P. S im ó n , Sein und W irklichkeit,
atea (m aterialista) o panteísta (bio- 1933, p. 1 ss; D ie geisligen W urzeln unse-
logista o idealista) del universo, rer W eltanschauungskrise, 1933; c) W .
m uestra ya que concepción del uni­ D ilth e y , Weltanschauungslehre ( g e s a m -
verso y religión n o son la misma m elte S chriften, t. v m , 1931) [trad. esp.:
cosa. Sin em bargo, un a concepción Teoría de la concepción del mundo, en
religiosa (v.gr., la cristiana) del Obras, M éxico 1944-1948, t. v m l; K . J as -
p e r s , Psychologie der Weltanschauuñgen,
m undo no se identifica tam poco
“1925; M. S c h e l e r , Schriften zur Sozio -
con la religión (cristiana). L a reli­
logie und W eltanschauungslehre, 1923-24;
gión incluye ciertam ente, en la m a­ ej D . F e u l i n g , W eltanschauungslehre,
yoría de los casos, una concepción en «Benediktinisclie M onatschrift» 16
religiosa del universo, pero, com o (1 9 3 4 ) p. 207 s s ; W . S c h m i d t , Ras?e und
vinculación del hom bre entero a W eltanschauung, en K lbinbidam -K uss ,
Die Kirche in der Z eitw endet 1936; en cuando que el acto de pensa­
[A. M Ü l l e r , Introducción a la filosofía, m iento lleva en sí con existencia
1937 (reedición); F . R o m ero y E. P u c- ideal (sólo representada) un deter­
c ia r e l l i , L ógica, 21939, apéndice C.]
minado contenido (v.gr., en cuanto
que es concepto de núm ero, no de
Concepto. El concepto es la espacio); el concepto significa el
form a más sencilla del / pensar, en objeto, está intencionalm ente ( / In ­
oposición al / j u i c i o y al / r a c i o ­ tencional) dirigido hacia él. Pero
cinio, que son productos del pen­ el / o b j e t o del concepto n o está
sam iento com puestos por concep­ constituido por el «contenido» in­
tos. M ientras el juicio expresa un terior a éste, sino p o r el objeto
/ o b j e t o com o existente, el con­ independiente del pensar, que cier­
cepto es la expresión abstractivo- tam ente no es conocido en el con­
intelectual de una « q u id id a d » ; cepto com o existente, pero sí signi­
com prende un objeto, representa ficado en él. Así, p o r ejemplo, el
«lo que» es sin enunciar n ad a sobre concepto «hom bre» significa la qui­
él. El concepto tiene su expresión didad del hom bre real, no se signi­
gramatical en u n a palabra o tér­ fica a sí mismo (el hom bre en cuanto
m ino (v.gr., núm ero) o tam bién en conceptualm ente representado). En
una frase que no constituye todavía el objeto deben distinguirse el ente
un enunciado (v.gr., núm ero par). total y concreto de que el concepto
D ebe afirmarse contra el / nom ina­ se predica (objeto material) y el
lismo (sensismo), que el concepto, «aspecto», n ota o carácter de aquél,
com o representación intelectual, es aprehendido en el concepto (objeto
esencialmente superior a la repre­ form al). Com o representación abs­

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sentación en sentido estricto, o sea
a la representación sensorial. Por
su naturaleza abstractiva difiere,
tractiva, el concepto presenta las
cosas no en su concreta e intuitiva
plenitud, sino sólo caracteres aisla­
asimismo, esencialmente de la intui­ dos extraídos de ellas.
ción intelectual propia de los espíri­ > En to d o concepto cabe señalar,
tus puros. —'E l /ra c io n a lis m o no además, la comprensión y la exten­
siem pre h a tenido en cuenta sufi­ sión. Com prensión de un concepto
cientemente esta distinción (equi­ es el conjunto de notas expresadas
paración de concepto e / i d e a y en él; extensión, el núm ero de cosas
doctrina de las «ideas innatas») de las cuales puede predicarse. En
En todo concepto hay que distin­ general, cuanto m ayor sea la com ­
guir: el concepto com o «acto» de prensión, m ás restringida será la
pensam iento, el concepto com o extensión, y viceversa. Ú nicam ente
«contenido» de pensam iento y el en el caso de que la com prensión
«objeto» del concepto. Considerán­ se enriquezca con propiedades esen­
dolo desde el prim er p u n to de vista, ciales del objeto ( / Predicables), la
es un acto, las m ás de las veces de extensión no disminuye. — Con­
duración brevísima y de naturaleza cepto simple es el que incluye una
espiritual (inmaterial), aunque de­ sola n o ta ; complejo, el que contiene
pendiente en su producción ( / C o n ­ varias. El concepto se llam a claro
cepto [Form ación del], / A b s t r a c ­ cuando diferencia suficientemente
ción) de las representaciones senso­ de los dem ás el objeto significado.
riales ligadas al cuerpo. El concepto El concepto com plejo recibe el ca­
representa al objeto, n o po r estas lificativo de distinto si distingue
sus propiedades ontológicas, sino entre si las diversas n o tas; la / d e ­
finición aspira a un concepto per­ n ido; sin em bargo, p o r razón de su
fectam ente distinto. Desde el punto inm aterialidad, aventaja en profun­
de vista de la extensión se destacan didad de com prensión ( / Esencia
los conceptos singulares ( / Indivi­ [Conocimiento de la]) a la intuición
duo) y universales ( /C o n c e p to uni­ sensorial. Y aunque el concepto no
versal). — P or el m odo de adecuar­ puede agotar la plenitud de la rea­
se al objeto, existe una diferencia lidad, no obstante, norm alm ente su
esencia] entre conceptos propios y contenido se realiza en el ente,
análogos. El concepto propio nace com o con razón destaca el realis­
de la intuición de su objeto y mo frente al / conceptualism o
presenta, p o r lo mismo, notas y al /c ritic is m o de Kant. Es, p o r
positivas de éste en contenidos de lo tanto, injustificado despreciar el
pensam iento de carácter también pensam iento conceptual com o lo
enteram ente positivo. El concepto hacen el /in tu ic io n ism o y la filo­
análogo, po r el contrario, determ i­ sofía de la vida ( / Vida [Filosofía
na un objeto suprasensible en vir­ de la]). Sin la actividad conceptiva,
tud de la im perfecta semejanza que nuestro conocim iento hum ano que­
tiene con otro objeto intuitiva­ da incom pleto y, sobre todo, no
mente d ad o ; conserva com o conte­ puede rebasar el área de la / expe­
nido positivo la perfección ontoló- riencia ni elevarse a la /m e ta f ís i­
gica com ún a am bos; pero sólo ca. H ay, p o r o tra parte, una sobre-
m ediante la negación del m odo de valoración del concepto cuando
existencia correspondiente a lo in­ H egel hace de él la realidad ente­
tuitivo puede pensar el m odo de ra y la fuerza impulsiva de su evo­
existencia, absolutam ente positivo lución. — D e V r ie s .

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en sí, propio de lo suprasensible.
Ello n o entraña falsedad ninguna,
aunque sí u n a adecuación esencial­
a) A r istó teles , De anima n i, c. 4-6;
S a n t o T om ás d e A q u in o , Comentarios
al «D e Anim a» de A ristóteles 3, lee. 11;
m ente m enor al objeto. N o coincide b) J. G ey se r , Über B egriffe und Wesens-
con la clasificación de los conceptos schau, en «P hilosophisches Jahrbuch»
en propios y análogos, la división 1926, p. 8 ss, 128 ss; M . H o n e c k e r ,
de los mismos en unívocos y aná­ Die L ogik ais Bedeutungs- oder Nolions-
logos. L a prim era concierne a la lehre, en Synthesen (F estgabe DyrofT),
relaciófi entre el concepto y su 1926, p. 32 ss; [A . G ó m e z I z q u ie r d o ,
A nálisis del pensam iento lógico, 1. 1, 1928;
objeto al cual m ás o m enos se
J . D o p p , Legons de logique form eüe,
adecúa (análogo es, p o r ejemplo, 3 vols., L o v ain a 1950]; c) W . B u r k a m p ,
nuestro concepto de D ios); la se­ B e g riff und Beziehung, 1927; W . S c h in g -
gunda afecta a la relación que un n i t z , M ensch und B egriff, 1935; d ) N .
concepto guarda con objetos lógi­ H a r t m a n n , A ristóteles und das Problem
camente subordinados a él en los des B egriffes, 1939; H . G l o c k n e r , Der
que se realiza con perfecta identi­ B e g riff in H egels Philosophie, 1924;
dad o con parcial desemejanza. Así E. H o r n , D er B e g r iff des B egriffes. Die
Geschichte des B egriffes und seine m eta-
el concepto del ente análogo con
physische Deutung, 1932; / L ó g i c a .
respecto a D ios y a las criaturas.
/ Analogía.
C iertam ente, debido a su abs- Concepto (Formación del). La
tractividad, el pensar conceptual form ación del concepto, conside­
(aun en el caso del concepto singu­ rad o como elaboración de im á­
lar) n o puede parangonarse con la genes cognoscitivas n o intuitivas,
/in tu ic ió n en riqueza de conte­ conduce a aprehender la «quidi-
dad» , inaccesible a los sentidos ésta (species intelligibilis), determ i­
del objeto de conocimiento. Como na el entendim iento paciente al
prim era aprehensión intelectual de conocim iento conceptual. Según la
objetos, puede llevar a conceptos interpretación de destacados co­
primitivos o (por com binación de m entaristas y tam bién del averroís-
éstos) a conceptos derivados. — mo, Aristóteles concebía esta fuerza
Los conceptos prim itivos n o se activa com o supraindividual; la
originan po r una visión inm ediata escolástica, en cam bio, vió en ella
de las esencias, com o piensan las con razón una fuerza individual
teorías intuicionistas. D ichos con­ propia del espíritu hum ano. Par­
ceptos no proceden de gérmenes tiendo de su / hilemorfismo, con­
conceptuales innatos («ideas» in­ form e al cual to d a cosa sensible
natas, innatismo: Platón, Leibniz), se com pone de form a esencial y
ni vemos las esencias de las cosas / m a t e r i a individualizante de la
intuyendo las ideas o el acto crea­ m isma, el conocim iento conceptual
d o r de D ios ( /O n to lo g is m o : M a- es, para Aristóteles (e igualmente
lebranche, Gioberti), pues la es­ para Santo Tomás de Aquino), un
tru ctu ra de los conceptos, sólo desligar de la m ateria lim itante e
analógicam ente manifestativos de individuante,la form a esencial, uni­
lo suprasensible, m uestra claram en­ versal en sí, de tal m anera que el
te que de hecho se originan en la resultado de la / abstracción es un
experiencia. U na visión inm ediata de /c o n c e p to universal. Las opinio­
D ios realizada con las fuerzas na­ nes de los filósofos escolásticos de
turales es imposible para el espíri­ todas las épocas discrepan en la

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tu ñnito. — Los conceptos prim itivos
se obtienen de los datos de la expe­
riencia externa o interna. Pero con
cuestión de si los conceptos pri­
mitivos son singulares o universa­
les, en la ulterior interpretación
ello surge el problem a debatido y aclaración de las funciones del
durante siglos: ¿cómo es posible entendim iento agente y, p o r últim o,
pasar de la imagen sensible (o de en la solución al problem a de si
u n dato de conciencia que presen­ esta fuerza activa espontánea se
ta todavía la /'e se n c ia en su indi­ distingue realm ente del entendi­
viduación concreta) a la imagen m iento propiam ente cognoscente.
esencial universal del entendim ien­ Sin em bargo, coinciden en la doctri­
to? La teoría de la abstracción na de la génesis de los conceptos
fundada por Aristóteles, desarrolla­ prim itivos po r la colaboración de
d a ulteriorm ente po r la escolástica la imagen prim era empírica, con­
y discutida aún hoy en algún aspec­ creta e intuitiva y de un a activa
to, recurre a u n a activa y producti­ espontaneidad del espíritu.
va espontaneidad del espíritu. Aris­ E laboram os los conceptos deri­
tóteles adm itía, adem ás de la fa­ vados en el pensar discursivo cons­
cultad cognoscitiva propiam ente ciente, extrayendo, m ediante com ­
ta l ('el entendimiento paciente que paración y com prensión de rela­
recibe el determ inante: intellectus ciones, lo com ún a varios conceptos
possibilis), u n a fuerza espiritual acti­ previam ente obtenidos y presen­
va (el entendimiento agente: intel­ tándolo sin los caracteres diferen­
lectus agens) que, p o r así decirlo, ciales. Tam bién aquí son de fun­
«ilum ina» la imagen sensible con­ dam entalísim a im portancia los /
creta, abstrae de ella la esencia y, com plejos intuitivos y las com-
m ediante la imagen esencial de plementaciones de complejos con
que las representaciones intuiti­ Concepto universal. Concepto
vas aceleran o retardan el avan­ universal es aquel ( /C o n c e p to )
ce del pensam iento. P ara acele­ que puede predicarse individual­
rarlo deben, casi siempre, ser des­ m ente de m uchos m ultiplicándose
articuladas bajo la dirección su­ en eílos. P or la predicabilidad de
prem a del pensam iento y de sus m uchos el universal se distingue
fines y com binarse nuevam ente del concepto singular; porque cabe
sus elementos. Sin em bargo, en el predicarlo de cada uno «tom ado
núcleo del proceso se encuen­ individualm ente», se opone al con­
tran la comprensión o inteligencia cepto colectivo, el cual se predica
de relación que se da en la com pa­ tam bién de m uchos, pero tom ados
ración e ilum inación de la «relación en conjunto, no individualm ente
de validez universal» del nuevo (así el concepto «rebaño» designa
concepto elaborado (el /c o n c e p ­ una m ultitud de animales, m as no
to universal reflejo). La fijación a cada uno de éstos); p o r «multi­
del contenido conceptual (comple­ plicarse», se diferencia de aquel
jo de significación) m edíante un carácter com ún con que, según la
térm ino del / lenguaje que lo revelación cristiana, el concepto
designe, sirve, p o r regla general, «D ios» se dice de las tres divinas
para la firmeza y persistencia del Personas predicándose de todas sin
concepto obtenido. que quepa adm itir un a m ultipli­
A unque el concepto significa para cación de la naturaleza divina; en
el conocim iento un alejarse de la el universal, en cam bio, se m ulti­
realidad concreta hacia el plano plica la form a (naturaleza) signi­

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de lo abstracto, constituye, no obs­
tante, u n im portantísim o progreso,
pues, en lugar del conocer senso­
ficada: Pedro es hom bre, Pablo
es hom bre, Pedro y Pablo son
dos hom bres. — Según que la
rial, siempre cam biante, accidental unidad del contenido conceptual
y restringido a lo fenoménico, per­ sea perfecta o im perfecta, se dis­
mite com prender lo perm anente y tinguen conceptos universales uní­
en cierta m anera absoluto, la esen­ vocos y análogos; los prim eros son
cia de las cosas, y ordena el m ate­ universales en sentido estricto; sin
rial dfil conocim iento. Es, po r lo em bargo, no se tiene reparo en ca­
tanto, trascendental tarea de la for­ lificar tam bién de este m odo a
mación hum ana educar p ara alcan­ los segundos ( /A n a lo g ía ).
zar la claridad de la com prensión Los conceptos universales ni son
conceptual de la verdad objetiva innatos ni afluyen a nosotros desde
y n o m enospreciar irracionalísti- objetos propiam ente universales,
camente aquélla en beneficio de una sino que tienen su origen en la
vaga fraseología. — W i l l w o l l . / abstracción de lo / individual
( / C oncepto [Form ación del])
b) J. K l e u t q e n , Philosophie der Vor- dado en la /e x p e rie n c ia ; en este
zeit, 1878 [trad . fra n c .: L a philosophie p unto la experiencia interna (la
.'¡colastique, P arís 1868]; J. G eyser , Über / conciencia) reviste asimismo de­
Begrif/e und Wessensschau, en «Philoso- cisiva im portancia. A los concep­
phisches Ja h rb u ch » 39 (1926) p p. 8-44
tos universales originarios inm edia­
y 128-151; A . W il lw o ll , Begriffsbil-
dung, 1926; J. M aréchal , L e p o in t de
tam ente obtenidos de la experien­
départ de la m itaphysique v , 1926; e) D e cia opónense los derivados form ados
V ríes, D enken und Sein, 1937 [trad. esp .: po r com posición y, a m enudo, tam ­
Pensar y ser, *1953]. bién po r negación parcial de los
originarios. — El concepto univer­ cia deriva de que sin él n o es po­
sal, tal com o se predica de las sible ningún / juicio, pues en éste,
cosas, denom inase universal directo p o r lo m enos el predicado, es siem­
(universale directum). N orm alm en­ pre un concepto universal; con
te, su contenido es a la vez conte­ m ayor razón, sin él resulta im po­
nido ontológico de cosas reales sible el juicio universal y (puesto
( / Realismo), aunque realizado se­ que todo / raciocinio exige al me­
gún un «m odo distinto» de como nos un juicio de este tipo com o
está en el pensam iento, a saber: premisa) sin él desaparece todo
n o / a b s tr a c to ni despojado de pensar progresivo, todo ir m ás
los demás caracteres de la cosa, allá de la experiencia inm ediata,
sino «am algam ado» con ellos (espe­ toda / ciencia, y especialm ente to ­
cialm ente con la individuación) en da / metafísica. Por eso la des­
un todo /c o n c r e to form ando una valorización de lo universal conduce
unidad real. La abstractividad del lógicamente a la destrucción posi­
universal constituye el fundam en­ tivista de la vida intelectual; en
to de su predicabilidad con res­ el dom inio de la filosofía práctica
pecto a m uchos objetos, es decir, y de la vida social lleva a la diso­
de su universalidad. D e dicha pre­ lución de todo orden esencial en
dicabilidad nos dam os cuenta ex­ el cam po m oral y jurídico y, p o r
plícita en la /r e f le x ió n lógica so­ tanto, a la disolución del / dere­
bre el universal directo; así pode­ cho natural, conduciendo también
mos form ar un segundo concepto al / individualismo, pues sólo posee
universal en el cual concebimos valor el individuo, su experien­
m entalm ente la esencia abstracta cia individual y su arbitrariedad.
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com o predicable de muchos, v.gr.,
el contenido conceptual «hombre»
com o / especie; este segundo con­
— D e V rbes .

a) S a n t o T o m á s d e A q u i n o , D e ente
e t essentia, c. m y l v ; b ) J . G e y s e r ,
cepto universal se denom ina uni­ Einige H auptprobleme der M eta p h ysik ,
versal reflejo o lógico (universale 1923; C. N in k , Sein und Erkennen, *1952;
reflexum ). que, en cuanto tal, no A. B r u n n e r , Erkenntnistheorie, 1948
se encuentra realizado en el orden [edic. fr a n c .: L a connaissance humaine,
del ser, porque la universalidad P a r í s 1943;] d) H . H e i m s o e t h , Die sechs

pertenece tam bién a su contenido; grossen Themen der abenldndischen M eta ­


physik, “1934 [trad. esp .: L os seis grandes
es un / ente de razón, el cual tiene
tem as de ¡a m etafísica occidental, 1928];
en la realidad su base ontológica. J . M a r é c h a l , L e point de départ de la
El universal lógico se divide en métaphysique h v , 1922-1947; A . B r u n ­
cinco /p re d ic a b le s. — El univer­ n e r , Das Allgem eine bei H egel, e n «Scho-
sal directo es concepto esencial si lastik» 25 (1950) pp. 1-20; e) J . d e
traduce la / esencia de las cosas V r i e s , D enken und Sein, 1937 { tra d . esp .:
( / Esencia [Conocimiento de la]) Pensar y ser, *1953.]
o concepto empírico si sólo manifies­
ta la form a aparencial com ún a Conceptualismo es aquella direc­
m uchos individuos sin penetrar su ción del pensam iento que sólo atri­
esencia; son ejemplo de esta últi­ buye a ios / conceptos universales
m a clase los conceptos vulgares de un ser mental. El conceptualism o
las diversas especies de animales, se distingue del antiguo nom inalis­
plantas y minerales. m o porque no adm ite únicamente
Sobre el valor del concepto uni­ nom bres comunes, sino tam bién
versal, / Realismo. Su im portan­ / conceptos universales. Sin em-
fcargo, niega, contra el / realismo, ción entre conceptos abstractos y
que a éstos corresponda algo en realidad concreta es allanada en la
la realidad. Si ello im plicara sólo teoría escolástica de la abstracción
a afirm ación de que en el m undo considerando que el contenido de
real no hay m ás que individuos, los conceptos se realiza efectiva­
nada cabria objetar. Pero el con­ m ente en lo dado, pero de otro
ceptualism o va m ás lejos afirm ando m odo, o sea, se verifica en la uni­
que al concepto universal no le dad de la cosa con otros determ i­
corresponde nada en el orden obje­ nantes que no entran en el concep­
tivo o que lo que le corresponde to, mas sin que el m odo de ser
carece de significado para nuestro abstracto de éste sea jam ás predica­
conocim iento de las cosas. — El do de los objetos ( / Abstracción).
conceptualism o surgió en el si­ — Sa nteler.
glo xrv com o reacción contra un b) D . M e r c i e r , Crltériologte générale,
realismo que acentuaba en las cosas “1923, pp. 337-398 [trad e s p .: Criterio lo­
excesivamente lo universal. Según gia, 2 vols., 1936;] C. N in k , Grundlegung
Ockham, el concepto universal es der Erkenntntsíheorie, 1930, pp. 181-196;
un / signo natural, com o el hum o J . S a n t e l e r , Intuition und Wahrheitser-

lo es del fuego. Su contenido no se kenntnis, 1934; J. d e V r i e s , D enken und


Sein, 1937, p p . 69-73 y 82-84 [trad. esp.:
realiza en la cosa de m anera idén­
Pensar y ser, 1953;] d ) C . G i a c o n ,
tica, sino que sólo es semejante Guglielmo di Occam i, 1941, p p. 263-353;
a ella; pero la sustituye en el pen­ IV. O ckham 1349-¡949, A ufsátze zu sei-
sam iento y, precisam ente, reem pla­ ner Philosophie und Theotogie, en « F ra n -
zando a cada uno de los objetos de ziskanische S tudien» 1950, fase. 1-2.

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la colectividad. Los pensadores pos­
teriores cortan tam bién la conexión
natural del signo con la cosa. Los
Conciencia. En sentido etim oló­
gico, estricto, propio ( 1), concien­
conceptos universales no son m ás cia significa u n saber concom itante
que recursos p ara la clasificación (conscientia) acerca de la existencia
y ordenación lógicas de los obje­ psíquica prop ia y de los estados en
tos. — M ientras el conceptualismo que en un m om ento dado ésta se
empirista, al que pertenece también encuentra.
la filosofía de la vida ( / V ida [Fi­ A diferencia del / vegetal, que
losofía de la]), m enosprecia el valor «vive», pero n ad a sabe de sus acti­
de los «rígidos» conceptos en orden vidades vitales, el hom bre, m ediante
al conocim iento de la realidad un saber que las acom paña y versa
siempre cam biante, el conceptualis­ sobre ellas, puede «vivirlas», puede
mo racionalista ( / Criticismo y tenerlas com o «vivencias» que le
/ N eokantism o) subraya, en ver­ pertenecen. L a conciencia refleja
dad, la necesidad u universalidad perfecta se proyecta sobre los p ro ­
del conocim iento conceptual, pero cesos y estados psíquicos (conciencia
no lo considera fundado en las del acto), sobre el «estar dirigido»
cosas y su esencia, sino únicam ente a un objeto, que es propio del acto
en las funciones apriorísticas del (conciencia del objeto), y tam bién
sujeto, de tal m anera que po r él no sobre el propio yo, com o sujeto.de
se llega a conocer las cosas en sí. las vivencias (conciencia del sujeto,
L a orientación del pensam iento in­ conciencia del yo, autoconciencia).
troducida p o r el conceptualism o L a conciencia refleja hace que po­
favorece al 7 individualismo y es dam os distinguir entre yo, acto y
hostil a la metafísica. — La oposi­ objeto; distanciam os, p o r decirlo
así, de ellos e inquirir sus m utuas caso de la conciencia refleja intelec­
relaciones y el valor lógico-formal, tual, u n acto cognoscitivo especial
gnoseológico y ético de los actos, de la m ente. Sin em bargo, tratán ­
llegando así a la cultura intelectual. dose de la conciencia en sentido
En la conciencia im perfectam ente estricto, o sea, de vivir actos y es­
refleja de la vida cotidiana la aten­ tados presentes no parece necesario
ción se proyecta directam ente sobre un acto especial. M ás bien es una
los objetos, pero de tal m anera que propiedad del espíritu el poseerse
esta atención roza, como quien también a sí mismo p o r sus actos,
dice, el propio yo en cuanto que y una propiedad del acto espiritual
vive el objeto y lo tiene simultá­ el ser «consciente» p o r sí mismo.
neam ente ante la vista. D e lo con­ Algo análogo ocurre (en lo tocante
trario, no nos sería posible recordar a este últim o punto) con el acto
m ás tarde com o nuestras las viven­ sensitivo consciente. El espíritu li­
cias pretéritas. Estas form as de la bre de las trabas debidas al estado
conciencia refleja son privativas del de unión con el cuerpo contem pla­
ser espiritual y la capacidad para ría directam ente su esencia espiri­
ella pertenece a la esencia del / es­ tual com o tal; nuestro espíritu, en
píritu que «se autoposee», que cam bio, unido a él, tiene que de­
«existe consigo mismo». Sin em­ ducirla.
bargo, al ser puram ente animal Las distintas vivencias de la con­
debem os tam bién atribuirle por lo ciencia no están aisladas y yuxta­
m enos una conciencia directa en puestas, sino unidas norm alm ente
virtud de la cual «vive» de algún en un doble respecto: por pertene­
m odo su orientación hacia el obje­ cer a un único y mismo / «yo»

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to, aunque sin reflexionar sobre el
propio yo y el aspecto sujetivo de
los actos.
que perm anece el mismo en el curso
del cam bio vivencial, y por su
m utua conexión que es com prensi­
T om ándolo en acepción traslati­ ble para la inteligencia. D e ahí que,
cia, el térm ino conciencia significa en lenguaje metafisico, se hable
( 2) m uchas veces un conocimiento tam bién de la conciencia cual de
de vivencias no pertenecientes ya un espacio en que se encuentran las
al tiem po psíquico de presencia vivencias como «contenidos de con­
(recuerdo); denota, además, (3) un ciencia», situados, em pero, en «di­
saber acerca del valor o n o valor versos grados» de la m ism a p o r lo
del propio obrar (se tiene «concien­ que respecta a la claridad con que
cia» de una buena acción) o del devienen conscientes. M ientras en
valor de las propias cualidades un m om ento dado el centro de la
(«conciencia de sí mismo», enten­ conciencia se halla sólo ocupado
dida com o orgullo); e indica, por por un contenido objetivo («■estre­
últim o, (4) la capacidad para «vi­ chez de la conciencia» ), cabe que en
vir» conscientem ente (se «pierde» el «margen» de ella brillen con
la conciencia). tenue luz a un tiem po varios conte­
P ara explicar el m odo como los nidos m ás o m enos débilmente n o ­
actos psíquicos devienen conscien­ tados. E n casos patológicos, una
tes, m uchos escolásticos admiten, serie de vivencias coherente to d a­
en el caso de la conciencia sensitiva, vía en sí misma puede separarse
la existencia de actos especiales tan profundam ente de la conexión
propios de una «facultad» sensitiva vivida e inteligible con las restantes
peculiar (sensus intimus); y en el series vivenciales sim ultáneas o an-
leriores, que resulte posible hablar rechaza esta elevación de la con­
de u n a «escisión» o «desdoblam ien­ ciencia en genera] a realidad m eta­
to» de la / personalidad psicoló­ física, considerándola com o puro
gica. Sin em bargo, en térm inos «sujeto gnoseológico». N o es n in­
rigurosos no cabe referirse a un gún sujeto real (psíquico o divino),
«doble yo». Igualm ente, complejos sino únicam ente la form a vacía
aislados de vivencias o residuos de general de sujeto que queda u n a
éstas existentes en la m em oria pue­ vez se h a prescindido de todo con­
den ser em pujados al / incons­ tenido de conciencia, lo que com o
ciente en form a gravem ente nociva sujeto cognoscente se opone a «to­
para el sano desenvolvimiento psí­ do» objeto, sin que jam ás pueda
quico. devenir tal (así R ickert). D e m odo
El testim onio inm ediato de la parecido plasm a H usserl el concep­
conciencia se m uestra a la gnoseo­ to de «conciencia pura», con la dife­
logía com o la prim era y m ás se­ rencia de que atribuye a ésta un
gura fuente del saber objetivam ente ser absoluto, pero impersonal. —
cierto. Ese testim onio y su valora­ Podem os, ciertam ente, abstraer de
ción constituyen actualm ente, en nuestra conciencia individual un
una o en o tra form a, el p unto de concepto universal de conciencia
partida de la gnoseología realista. cognoscente. Sin em bargo, todo su­
— W il l w o l l . jeto realm ente cognoscente es nece­
b) K . O e s t e r r k i c h , D ie Phánomeno- sariam ente individual. Y si se afir­
togie des Ich i (¡ch und Selbstbew usstsein), m a que la «conciencia, en general»
1910; F . K a t z j n g e r , Inquisitiones psy- no puede en m odo alguno ser ob­
thologicae in conscientiam humanam, jeto, tal afirm ación contradice no

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Innsbruck *1924; J. S a n t e l e r , Inluition
und W ahrheitserkenntnis, 1934; E. WBNT-
s c h e r , Das Ich ais seelische E inheit, en
sólo la esencia del / espíritu, de
quien justam ente es característica
la perfecta «vuelta sobre sí mismo»,
«A rch. fü r d. ges. Psychologie», 1936;
sino que constituye, tam bién, una
A. M a g e r , D ie Enge des Bewussiseirts,
31920; del m ism o: M y stik ais seelische contradicción interna, pues la «con­
W irklichkeit, 1946; K . S c h n e i d e r , Die ciencia, en general», se hace efecti­
psychopathischen Persónlichkeiten, 41940; vam ente objeto tan pronto com o
d) F . SljA D E C Z E K , D ie Selbsterkenntnis yo hablo de ella. — D e V r ie s .
ais Grundlage der Philosophie nach dem hl.
Áugustinus, en «S cholastik» 5 (1930) b) J. G eyser , Erkenntnistheorie, 1922,
p. 329 ss; B. R o m e y e r , S . Thomas el pp 10-39; N ene und alte Wege der Philo­
nolre connaissance d e I'esprit humain, en sophie, 1916; E. H errigel , D ie meta-
«A rchives d e P hilosophie» 6 (1932) 2; physische Form, 1929; c) H . R ickert ,
e) J . G e y s e r , Lehrbuch der allgemeinen D er Gegenstand der E rkenntnis, *1928;
Psychologie i ; J . d e V r i e s , D enken und F.. H usserl Ideen zu einer reinen Pháno-
Sein, 1937 [trad. esp.: Pensar y ser, *1953]. menologie i, 1913 [trad. esp.: Ideas rela­
tivas a una fenom enología pura y una
Conciencia en general. Al / su­ filo so fía fenom enológica, 1949]; d ) H .
A m rh eí N, Kants L ehre vom Bewusstsein
jeto / trascendental del pensar,
überhaupt, 1909.
Kant lo llam a ocasionalm ente «con­
ciencia en general» ( /C r itic is m o ).
Posteriorm ente se dieron de ella Conciencia m oral. E n sentido
diversas interpretaciones ( / I d e a ­ lato significa la capacidad del es­
lismo). El /id e a lis m o alemán la píritu hum ano p ara conocer los
concibió com o u n a esencia au tó ­ valores, preceptos y leyes m orales
nom a absoluta. El / neokantism o (sindéresis); en acepción estricta,
designa la aplicación de éstos al indirectam ente una conciencia cier­
o brar propio inmediato. Es aquella ta : 7 Probabilism o.) Siempre debe
autoridad interior que manifiesta obedecerse el dictam en de la concien­
al hom bre de m anera enteram ente cia cuando ordena algo. E sto vale
personal y forzosam ente perceptible tam bién en el caso de la conciencia
lo que debe hacer o dejar de hacer, errónea invencible e inculpable. El
que emite su juicio antes de la ac­ agente no tiene o tra posibilidad ra­
ción como voz avisadora, prohibi­ zonable. Se acom oda a la voluntad
toria, preceptiva o perm isoria, y de D ios en la m edida en que por
com o fuerza laudatoria o condena­ el m om ento le es posible. Sin em ­
toria (rem ordim iento), después de bargo, no puede invocar precipita­
ella. U n im presionante testimonio dam ente su propia conciencia cier­
de la fuerza de la conciencia lo ta, sobre todo cuando otras au to ri­
constituye el arrepentimiento moral, dades superiores juzgan de m anera
en que el hom bre detesta con pesar discrepante, pues no se daría en­
su m ala acción y que no raras veces tonces el caso de la conciencia que
le impulsa a confesar exteriormente yerra inculpablemente. Existe, pues,
su culpa. El origen de la concien­ la rigurosa obligación de form ar
cia se encuentra en la aptitud del una recta conciencia reflexionando,
hom bre, en cuanto persona e im a­ estudiando, solicitando consejo, etc.
gen de D ios, p ara realizar valores Particular dificultad p ara form ar­
morales, así com o en la capacidad se una conciencia se encuentra en el
para conocerlos y aplicarlos 9 la caso de la llam ada colisión de debe­
situación propia e individual. Al res. N o se trata aquí de un mal

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igual que para el desarrollo de los
dem ás aspectos de la vida del es­
píritu, tam bién en la esfera ética
clara o fácilmente cognoscible, sino
de dos deberes que parecen igual­
m ente aprem iantes, y que p o r re­
tienen naturalm ente gran im por­ clam ar cum plim iento sim ultáneo se
tancia la instrucción, la educación excluyen. N o se da una real colisión
y la dirección, m ediante la autori­ de deberes fundada en el orden
dad y la com unidad. Cabe distin­ m oral. Esto iría co n tra la santidad
guir la conciencia antecedente y la y sabiduría de D ios que no puede
consiguiente, y adem ás, la verdade­ forzar necesariam ente a un hom bre
ra y la errónea. É sta puede ser in­ al pecado. L a colisión existe sólo
vencible y, po r lo tanto, exenta de en el defectuoso conocim iento del
culpa, o vencible, y, en consecuen­ hom bre. D ebe solucionarse inves­
cia, culpable. E ntre la conciencia tigando cuál de los deberes merece
laxa o em botada y la escrupulosa en el m om ento dado la preem inen­
o angustiosa se halla la conciencia cia. Si en un caso particular esto
delicada, finam ente form ada. no puede realizarse, no hay la li­
Puesto que la conciencia aplica bertad necesaria p ara la acción y la
las exigencias generales de la ley falta morales.
m oral al caso concreto, resultan La solución de tales o cuales
de ahí los siguientes deberes con casos de conciencia, denom inada
respecto a su dictam en: no puede casuística, es tarea frecuentem ente
obrarse con duda verdadera, inso- mal com prendida, pero im portante
luble acerca de la licitud de la ac­ e insustituible, de un a ética que
ción. Se requiere, pues, una / cer­ quiera influir sobre el o b rar real
teza práctica (no rigurosam ente de los hombres. N ingún ju rista ra ­
científica). (Sobre el m odo de lograr zonable pone en d uda la necesidad
del estudio de casos concretos de m ediante conceptos, sino también
derecho civil y penal referentes a m ediante las intuiciones a ellos co­
situaciones individuales a fin de rrespondientes. E l pensar hum ano
exponer el alcance y exacta aplica­ integral y el pensar precientífico son
ción de las leyes y de ayudar al preponderantem ente concretos. Por
ju rista práctico en e f no pocas ve­ eso la m an era de exponer de quien
ces difícil ejercicio de su profesión. pretende no sólo convencer a la
E sta necesidad existe asimismo para inteligencia sino m over al hom bre
quien tiene m isión tan grande' y entero, debe ser concreta en lo p o ­
llena de responsabilidad com o, es la sible. Según Hegel, lo concreto es
de dirigir hom bres. P or lo dem ás, el concepto lleno de los m om entos
a la casuística debe preceder la ex­ de despliegue del sistema, sinónimo,
posición positiva de la ley m oral. p o r lo tanto , de lo metafísicamente
E n la selección y solución de los suprem o, en oposición a lo abs­
casos de conciencia han de evitarse tracto, concepto despojado de la
las posibilidades abstrusas e irrea­ plenitud de los m om entos evo­
les. — S c h u s t e r . lutivos. / A bstracto, / Individuo.
b ) W. G a ss, D ie L ehre vom Gewissen, — Brugger.
1 8 6 9 ; V. C a t h r e in , Gewissen und Gewis- b) R. G u a r d i n i , D er G egensatz. Ver-
sensfreiheit, 1 9 0 6 ; H . G . S i o k e r , D as suche zu einer Philosophie des Lebendig-
Gewissen, 1 9 2 5 ; R . G e is , Gewissen und Konkreten, 1 9 2 5 ; T . M a r é c h a l , L e point
objektives Gesetz, 1 9 2 7 ; J. M a u s b a c h , de départ de la métaphysique, L o v a in a
Katholische M orallheologie i, 1 9 2 7 ; T h . 1 9 2 6 , t. v ( ín d ic e ) ; [C. O t t a v i a n o , M e ­
M Ü n c k e r , D ie psychologischen Grund­ tafísica del concreto, 1 9 3 0 ; A. F o r e s t ,
lagen der katholischen Sittenlehre, s 1 9 4 8 ; L a réalité concréte et la dialeetique, 1 9 3 1 ];

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[ C h o l l e t , Conscience, e n Dictionnaire
de théologie catholique, 3 , 1 1 5 7 -1 1 7 4 ;
D . v o n H i l d e b r a n d , Christian ethics,
\d) A. F o r e s t , I m structure métaphysi­
que du concret selon Saint Tilomas d 'A q u in ,
1931 (É tudes de philosophie médiévale,
N u e v a Y o r k , 1 9 5 3 ;] c) T h . E l s e n h a n s , t. x i v ) ;] e) D e V r ie s , Lógica, 1 9 5 0 , n .° 1 8 5 .
fVesen und Entslehurtg des Gewissens,
1 8 9 4 ; P . H á b e r l i n , D as Gewissen, 1 9 3 0 ; Confucianismo se llama en prim er
d) V. C a t h r e i n , D ie Einheit des sit- lugar (1) la doctrina de Confucio
tllchen Bew usstseins der M enschheit ni, o Kung-tse (siglo vi a. de J.C.). El
1 9 1 4 ; e) V. C a t h r e i n , M oralphilosophie
confucianism o es m enos un a filoso­
i,* 1 9 2 4 [tja d . ¡tal. d e la 5.* alem .: Filo­
sofía m orale, F lo rencia 1 9 1 3 -1 9 2 0 ]; [ G .
fía que una doctrina m oral recopi­
M á r q u e z , Filosofía moral, 2 v o ls ., *1 9 4 3 ; ladora de la tradición antigua. E n
A , M a r c h , D ialeetique de i’agir, P arís el centro de esta doctrina se en ­
1 9 5 4 .] cuentra el m andam iento del am or
filial. E l ideal lo constituye el «no­
Concreto. Llám anse concretas ble» que reúne la perfección m oral
las representaciones que ofrecen su con las form as de la educación del
objeto ta l com o se da en la intui­ hom bre m undano. Las cuestiones
ción sensorial. En sentido lato pue­ metafísicas y religiosas son ajenas
den asim ism o denom inarse concre­ a Confucio. D espués de ulteriores
tos aquellos conceptos universales perfeccionamientos y luchas, el an?
que, adem ás de la form a determ i­ tiguo confucianismo alcanzó una
nante (v.gr., hum anidad), incluyen indiscutible influencia en China a
igualm ente el sujeto indeterm inado principios de nuestra era. Sólo en
(v.gr., hom bre = sujeto de la h u ­ el siglo x n d. de J.C. recibió el
m anidad). Pensar concreto es aquel confucianismo ( 2) una base metafí­
que representa sus objetos no sólo sica en el neo-confucianismo de la
CONOCIMIENTO

escuela de Hsing-li. E l m ás im por­ un ser intelectual o sensitivo, com o


tante representante de ella y m ayor sujeto cognoscente, se da cuenta
filósofo de China es Tschu-Hsi de algún m odo de u n objeto. En
( Chu-Hi). Reduce la realidad a dos acepción m ás estricta entiéndese
principios: la razón y lo fluido por conocim iento ( 2) sólo el / ju i­
(m ateria), que se origina de aquélla, cio verdadero y cierto { / Verdad,
pero que una vez producido no es / Certeza), es decir, la perfección
ya separable de la misma. A este del conocim iem to en la acepción
dualismo realista se contrapone un (1). Los m odos m ás imperfectos de
monismo idealista. D istinto del una consciente posesión de objetos
neo-confucianismo, com o filosofía, aparecen entonces com o medios o
es el confucianismo (3) tardío, fuentes del conocer.
com o religión del estado. La ética El conocim iento (1) es, en cuanto
del confucianismo antiguo se com ­ «acto vital», una perfección onto-
binó con elementos del taoísm o, lógica inm anente en el / sujeto,
/* budismo y del culto a los antepa­ y, sin em bargo, en cuanto «darse
sados, en el cual Confucio, como cuenta» de un «otro», lleva, por
ser divino, fué tam bién incluido. — encim a de los límites del sujeto,
/ [16, 17, 18, 22]. — B r u o g e r . hacia objetos ( / O bjeto); denota,
R, D v o r ÁK, Confucius und seine Leitre. pues, un devenir uno (llam ado
í 895; D e G r o o t , The religious system s / intencional, en oposición al real
o f China, A m sterd am 1905, 6 v o ls.; ser uno) con el objeto. Las cuestio­
R. W il h e l m , Kung-Tse und der Kon- nes m ás im portantes de la m etafí­
fuzianlsm us, 1930; A . F o r k e , Geschichte sica del conocimiento (problem a de
der alien, m ittelalterlichen, neueren chi- la esencia del conocer y de su en-
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nesischen Philosophie, 1927, 1934, 1938;
[P. M a ssO N -O ü R S el, L a filosofía en Orien­
te, en : F . B r é k ie r , H istoria de la filoso­
raizam iento en el ser tanto del cog­
noscente com o de lo conocido), de
fía i, *1944; F u n g -Y u -L a n , A H istory la psicología del conocimiento (pro­
o f Chinesse Philosophy, 1937; A Short blem a de las leyes que rigen la
S to ry o f Chínese Philosophy, 1948; M . producción del conocimiento) y de
G r a n e t , L a p e n tfe chinoise, 1934.] la teoría del conocim iento o / gno-
seología (problem a del valor obje­
Conocimiento. El conocimiento tivo del conocimiento), giran en
es un dato prim itivo de la realidad torno a la unidad y a la vez oposi­
y com o tal, indefinible. O riginaria­ ción, llena de misterio, de la
m ente significa el hecho maravilloso inm anencia del acto y de la tras­
de que un ente, el / espíritu, no cendencia de su orientación inten­
sólo existe entre otros entes, sino cional que apunta al objeto.
que, p o r así decirlo, es transparente D e conform idad con su esencia,
p ara sí mismo, «consciente de sí todo conocim iento (tanto respecto
mismo», está «dentro de si», y a la a su ser-acto com o a su carácter
vez se dilata y rebasa su propio intencional de representación) tie­
ám bito, reflejando en sí lo «otro», ne prim eram ente sus raíces en el
lo que no es él, y «deviniendo, en ser, desligado de la m ateria, del
cierta m anera, todas las cosas», sujeto cognoscente. Sólo entes con
com o dice Aristóteles. C on frecuen­ algún grado de inm aterialidad son
cia se usa la palabra conocimiento capaces de aprehender objetos de
(y tam bién la latina cognitio) en conocim iento y form ar en sí u na
sentido ( 1) muy am plio, para de­ a m odo de reproducción imaginal
signar cualquier acto vital en el que de los mismos sin perder p o r ello
su form a natural. C uanto más des­ citiva. Sólo en unión con el deter­
ligado de la m ateria sea el sujeto, m inante cognicional la facultad
lanto m ás perfecto será su conocer. cognoscitiva constituye el principio
K1 acto de conocim iento sensitivo suficientemente determ inado capaz
(esencialmente vinculado al acon­ de originar el acto de conocer. El
tecer m aterial, co-realizado direc­ acto cognoscitivo propiam ente tal,
tam ente por lo m aterial) aprehende producido p o r la facultad (previa­
únicamente la fachada, la m anera m ente determ inada p o r el objeto)
sensorial de representarse las cosas es inm anente en ésta, engendrado
materiales. El espíritu finito y crea­ por su fuerza propia y confiere a la
do del hom bre avanza a través de misma perfección ontológica e in­
este m odo de presentación hasta tencional. E n dicho acto el sujeto
el núcleo esencial, plantea las cues­ engendra en sí una semejanza del
tiones relativas a la esencia, exis­ objeto, la llam ada imagen cognos­
tencia y sentido y expone las res­ citiva (species expressa; en el en­
puestas a ellas en form a intelec­ tendim iento: verbum mentís [teoría
tual. E n cambio, no puede hablar de la im agen]), que, p o r supuesto,
de lo Infinito sino com o análogo no debe confundirse con u n a rígida
( / Analogía), por las relaciones de imagencilla. E l sujeto, descansando
lo finito a lo Infinito, ni, a causa en esta imagen, m ediante el acto
de la unión de alm a y cuerpo, cognoscitivo, abrazándola, conoce
concibe tam poco lo finito espiritual el objeto en la m edida y m odo que
sino sobre la base del dato experi­ éste brilla en ella. (D e m anera pa­
m ental em pírico, generalm ente de recida a com o, sin saber que se

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orden sensorial. / Concepto (F or­
mación del). Se discute si es posi­
ble, y ello hasta qué punto, que,
tra ta de una m era reflexión, en la
imagen reflejada p o r un espejo se
conoce con impresión de inmedia­
l>or sus propias fuerzas naturales, tez el objeto reflejado.) En esta con­
el espíritu hum ano, aun estando cepción del conocer, que establece
unido al cuerpo, se desligue excep- un medio, no se da en m odo alguno
'cionalm ente de su estrecha vincu­ el peligro de un subjetivismo gno-
lación a las imágenes sensibles y al­ seológico ( / Realismo). ~ E l todo
cance ufia intuición de lo espiritual del conocim iento específicamente
(no divino). E l Espíritu absoluto, hum ano es u n todo «configurado»
Dios, abarca desde sí mismo la que se desdobla en varias funcio­
profusión de todo lo cognoscible en nes parciales esencialmente distin­
su único, simple, substancial y ne­ tas. U na parte de éstas pertenece al
cesario acto de conocer. dominio del conocimiento sensorial
E n la producción del conocimien­ ( / Conocim iento sensorial), for­
to hum ano actúan las leyes de 7 p o ­ m ando la otra actos intelectuales
tencia y / a c t o , de m anera que ( / Entendim iento y / Pensar), ya
objeto y sujeto deben colaborar simplemente aprehensivos («intuiti­
para llevarlo a cabo. L a facultad vos» en sentido lato), ya progresivos
cognoscitiva del sujeto, de sí inde­ con peculiar actividad consciente
term inada, necesita una asimilación («discursivos»). — P o r lo general,
al objeto. É sta se verifica m ediante se habla con razón del conocimien­
una determ inación (species impres- to sólo com o de u na vivencia
sa, determ inante cognicional) con­ «consciente», pues es difícil conce­
dicionada por el objeto y recibida bir cóm o debe uno «darse cuenta»
vitalmente en la facultad cognos­ de un ente, sin que éste se in tro -
duzca en su conciencia. Ello no bién las potencias cognoscitivas a
excluye, de ninguna m anera, una ellos correspondientes, porque el
m ultitud de procesos inconscientes saber acerca de la verdad sólo es
(el / inconsciente) que preparan el posible por la reflexión sobre el
conocim iento consciente y, sin con­ mismo conocer ( / Gnoseología).
ciencia de recuerdo, pueden condu­ E n sentido derivado (2), constituye
cir a «reacciones inteligentes». (So­ igualmente fuente de conocimiento
bre los problem as de las llam adas todo aquello en que se dan o son
«percepciones extra-sensoriales» y accesibles, antes del juicio conclu­
del «conocimiento extrarracional» yente, los objetos y el sujeto que
del espíritu, /O c u ltis m o / M ísti­ conoce. Según eso, distínguense
ca, / Irracional, / Intuición). — fuentes externas de conocimiento,
W il l w o l l . com o el testim onio ajeno ( / Cer­
teza histórica), y fuentes internas.
a ) S a n t o T o m As d e A q u i n o , Sum m a
A éstas pertenecen la / experiencia
theologica i q. 14, 54-58, 79, 84-89;
Quaestiones disputatae de anima; h) J.
interna o externa y el / pensar
d e V r ie s , D enken und Sein, 1937, donde
en su triple actividad: form ación
se en co n trará am p lia bib liografía [trad. del concepto ( / Concepto [For­
esp .: Pensar y ser, *1953]; D. F e u l i n g , m ación del], /A n á lis is , / S í n t e ­
Das L eben der Seele, 21940, c. 6-10; J. sis), / j u i c i o (intelección inm edia­
M a r é c h a l , L e p o in t de départ de la ta) y /r a c io c in io ( /D e d u c c ió n ,
métaphysique v, 1926; K . R a h n e r , Geist /In d u c c ió n ). — Las fuentes del
in Welt, 1939; A . M a g f r , M y stik ais conocimiento se denom inan tam ­
seelische W irkltchkeit, 1946; [J. M a b i t a in ,
bién medios (para alcanzar el fin
R éflexions sur l ’intelligence el sur sa

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vie propre, 51930; A . d e C o n n i n k ,
L ’unité de -la connr¡¡sxntce h u m a in e
e t le fo n d em en t de sa valeur, L ovaina
del conocer) y criterios del conoci­
m iento (encaminados a discernir los
verdaderos conocim ientos de los fal­
1947; B. P é r e z A r ó o s , Fenomenología sos). — S a n t e l e r .
del conocimiento, en «Pensam iento» 9
L o t z - d e V r ie s , D ie W elt des M ens­
(1953) pp. 455-479; E. J a c Qu p s , Intro-
ríuction au problém e de ¡a connaissance, chen, *1951, p p. 43-102 [trad. e sp .; E l
mundo del hombre, 1954]; J. d e V r ie s ,
L ovaina 1953; F . G r íg o ir e , L 'aspect
rationel dans l'idéal de la connaissance D enken und Sein, 1937 [trad. esp.: Pen­
sar y ser, *1953],
humaine, en « R e v u e ph ilosophique de
L ouvain» 53 (1955) pp. 197-224.1 e)
A . W i l l w o l l , Seele und Geist, 1939, Conocimiento sensorial, desde el
p 38 ss [trad. esp .; A lm a y espíritu, p unto de vista óntico, es todo / co­
1946], nocim iento en cuya efectuación in­
tervienen directam ente órganos cor­
Conocimiento (Fuente del). R e­ porales (órganos de los sentidos
cibe el nom bre de fuente del cono­ externos, cerebro); definido desde
cim iento aquello de donde puede el objeto, es la aprehensión de m e­
extraerse el conocimiento verdadero ros /fe n ó m e n o s en oposición al
y cierto, ta l com o se com pleta en ser y esencia de las cosas; en reali­
el / juicio. Se distingue de la m era dad, am bas definiciones coinciden,
condición del mismo, v.gr., del es­ porque el conocim iento vinculado
tado de vigilia. Respecto a la a lo orgánico perm anece siem pre
/v e r d a d , son fuentes del conoci­ relativo e, inversam ente, el cono­
miento en sentido originario ( 1) los cimiento no orgánico, intelectual,
objetos mismos (fuentes objetivas); se refiere necesariam ente al ente en
respecto a la / certeza, lo son tam ­ cuanto tal. Objeto del conocim iento
sensorial son ante todo l a s / cualida­ en su ser-en-sí, sino como una
des sensoriales (colores, sonidos, et­ imagen que deviene consciente, en
cétera) propios de cada sentido (las la cual se reflejan circunstancias
denom inadas secundarias), pero en del / m undo exterior conform e a
su ordenación espacio-tem poral (las la peculiaridad de los sentidos.
«cualidades sensibles prim arias»: P ara la cuestión gnoseológica de
tam año, form a, m ovim iento, etc.). hasta qué punto en este hecho
Hay que distinguir un conoci­ tiene lugar tina representación fiel
miento sensorial externo y otro in­ a la realidad ( / Realismo).
terno, según sea producido por un Los sentidos internos no pro d u ­
excitante que afecte a los órganos cen sólo m eras / representaciones
exteriores (ojos, oídos, etc.) o sus­ (en oposición a las / sensaciones
citado por causas psíquicas o ex­ causadas p o r Jos estímulos exter­
citaciones del órgano central (ce­ nos y a las / percepciones), ya
rebro) sin influjo actual sobre aqué­ sean imágenes de la m em oria o
llos. E n el conocimiento sensorial representaciones de la fantasía li­
exterior los órganos de los senti­ brem ente form adas, sino que tie­
dos recogen sólo un núm ero muy nen tam bién su insustituible im ­
limitado de influencias de entre portancia para la form ación de las
las innum erables que continuam en­ imágenes de la percepción. L a es­
te llegan en tropel desde el m undo colástica clásica, siguiendo a Aris­
corpóreo; la excitación conducida tóteles, distingue cuatro o cinco
;i los centros cerebrales a través sentidos internos: el sentido común
de los nervios, lleva a la determ i­ (sensus communis), la / fantasía,
nación de la potencia sensitiva y, la / memoria, la estimativa ( vis
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m ediante la producción de una im a­
gen sensorial, a la consumación
del conocim iento mismo (a las sen­
aestimativa) y, además, en el hom ­
bre, la «vis cogitativa» (traducible
quizá po r fuerza configuradora). El
saciones de luz, sonido, presión, sentido com ún, raíz com ún de los
tem peratura, gusto, olfato y dolor, sentidos externos, reúne los datos
a la percepción de la posición es- de éstos en el espacio intuitivo
' pacial y del movim iento del propio único, localizando, v.gr., los so­
cuerpo por el sentido estático y ci- nidos oídos en un determ inado lu­
nestésitfo, a las sensaciones orgá­ gar del espacio visual. L a fantasía
nicas difusas, com o ham bre, sed, y la m em oria com pletan, en virtud
fatiga). C ada aparato sensorial es­ de impresiones anteriorm ente reci­
tá sintonizado de tal m anera con bidas, la visión fragm entaria de
los excitantes especialmente orde­ las cosas dada en el m om ento
nados (adecuados) a él, que cuan­ (v.gr., añaden en cierto m odo la
do excitantes inadecuados (v.gr., representación del dorso ahora invi­
la presión sobre el ojo) provocan sible) y estructuran dentro de lo
una sensación en general, sólo pue­ sensorialm ente dado el orden del
den responder con imágenes sen­ tiem po. L a estim ativa pone en re­
sitivas de su propia clase (v.gr., lación lo dado com o útil o nocivo
sensación de luz) (cualidades sen­ con la vida total del ser sensitivo;,
soriales específicas). N o debe con­ esta ordenación tiene lugar, sobre
cebirse la imagen sensitiva misma todo, por los sentimientos de pla­
como representación inconsciente cer y disgusto ( / Instinto). E n el
de las propiedades de las cosas hom bre, la estimativa es elevada
que se m uestran inm ediatam ente a «cogitativa» o «fuerza configura-
dora» po r una influencia oculta del 3-4; h) ] . F r o b e s , Lehrbuch der experi-
entendim iento; dicha fuerza reúne m entellen Psychologie, 31929 [trad. esp .:
(«coagitat»; de ahí el nom bre de Tratado de psicología empírica y experi­
mental, *1944] ; E. J a e n s c h , Über den
cogitativa) las impresiones en for­
A u fb a u der W ah'nehm ungsw elt, 1928-
mas concretas que se destacan del 1931; J. S rnw E RTSCH LA O ER , D ie Seele,
m undo circundante, las cuales, co­ 1924; J. B. L o t z , Einzelding und Allge-
m o imagen sensible correspondien­ m einbegriff, en «Scholastik» 14 (1939)
te al concepto de u n a cosa corpó­ p. 321 ss; C . F a b r o , L a fenom enología
rea (v.gr., de la mesa), son punto delta percezione. M ilán 1941; J. G r e d t ,
de arranque inm ediato para la D e cognitione sensuum externorum , R o ­
actividad del entendim iento. — El m a *1924; [P. G a r c ía A sfnsio, Huellas
«sensus intimus», adm itido por es­ del espíritu en «m i» sensación «humana»,
en «P ensam iento» 9 (1953) pp. 177-197];
colásticos recientes, m ediante el d) G . P ic a r d , Es sai sur la connaissance
cual han de percibirse los actos sensible d'aprés les scolastiques, en «A rchi­
sensitivos de conocimiento y ten­ ves de Philosophie» 4 (1926) 1; F . L f.ist,
dencia y en ellos el mismo sujeto Die sensus interiores bei Thomas von
de m anera concreta, podría con­ Aquin, 1940; E. J. R y a n , The P o li o f
cebirse m ejor com o la caracterís­ the «Sensus communis» in the Psychologv
tica de ser conscientes, p ropia tam ­ o f S t. Thomas Aquinas, C a rth ag en a (O hio)
bién de todos los actos sensitivos 1951; H . A . W o l e s o n , The internal
senses in la tín , Arabic a n d Hebrew Phi-
{ / Conciencia). — Si, además del
losophic T exts, C am bridge 1935; G . P.
conocimiento logrado por los sen­ Kj-U h e r t a n z , The, Discursive Power, St.
tidos conocidos, hay una llam ada L ouis, 1952.
«percepción extrasensorial», es
cuestión que ha de plantearse en Contingencia. E n lógica, el tér­

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otro lugar { / Ocultismo).
El significado del conocimiento
sensorial dentro de la vida animal
m ino contingencia designa una de
las 7 m odalidades del juicio (con­
tingencia lógica). En sentido am ­
se agota en que incita a m odos de plio, contingencia significa, adem ás,
obrar esenciales p ara la vida. En la m odalidad contradictoriam ente
el hom bre, en cam bio, el conoci­ opuesta a / necesidad, es decir,
m iento sensorial com o instrum ento la posibilidad de n o ser, de no
de la inteligencia, alcanza su m a­ existir de un / objeto; en esta
y o r relieve porque, prim eram ente, acepción, lo contingente abraza tam ­
proporciona la m ayor parte de bién lo im posible; lo q ue no puede
m aterial para la form ación de los ser en m odo alguno, con m ayor
conceptos intelectuales y porque, razón es posible que no sea. Pero
en segundo lugar, aun el pensa­ la p alab ia contingencia se usa de
m iento más abstracto debe con­ ordinario en un sentido restringido;
servar siempre por naturaleza la en tal caso, lo contingente excluye
relación con imágenes sensibles. P or no solam ente lo necesario sino
eso es de la m ayor im portancia tam bién lo imposible, designando,
para la form ación de la inteli­ p o r lo tanto, una esfera interm edia,
gencia el prestar atención al co­ es decir, todo aquello que puede
nocim iento sensorial y un sano ser o no ser; así, v.gr., el objeto
cultivo del mismo. — D e V r ie s . correspondiente al juicio «la puerta
a) A ris tó te le s , D e A nim a h c . 5 -8 , m ;
está cerrada» es contingente.
S a n to T om ás de Comentarios
A q u in o , L a contingencia lógica de los
a « De A nim a» de A ristóteles n le e . 10, juicios es, según lo dicho, expre­
u i lee. 6 , S u m m a tkeologíca í q . 7 8 a . sión de la contingencia óntica del
objeto m ism o; y ésta, po r su parte, tradicción, es considerado con ra­
descansa, en últim a instancia, en zón por la escolástica clásica como
la contingencia metafísica del / ser el principio prim ero ( / Principios
de todo lo intram undano. E n este del conocim iento), es decir, com o
sentido, es contingente todo ente aquel principio universal cuya inte­
al cual la existencia no es esencial­ lección tiene p ara todo nuestro pen­
m ente necesaria. Tam poco los pro ­ sar la más- fundam ental im portan­
cesos físicam ente necesarios (en cia. C on m enor fortuna, algunos
virtud de las / leyes naturales) filósofos m odernos pretendieron co­
poseen ya por ello necesidad esen­ locar en prim er lugar el llam ado
cial, sino que perm anecen m etafí- principio de identidad y no el de
sicamente contingentes. Por supues­ contradicción. Si tal principio no
to que esta contingencia no consti­ ha de ser u n a m era tautología («lo
tuye un hecho perceptible de m odo que es, es»; A = A ) o un a form a
inm ediato, antes bien necesita de­ del principio de contradicción, su
m ostración. Puesto que, según el sentido queda indeterm inado y no
principio metafisico de causalidad todos lo explican de la misma m a­
( / Causalidad [Principio de]), todo nera. Aristóteles form uló el princi­
ente contingente es causado, la pio de contradicción: «Es imposible
prueba de la contingencia del uni­ que lo m ismo (el mismo determ i­
verso es la fase decisiva en toda nante) convenga y no convenga al
dem ostración «causal» de la exis­ mismo ente sim ultáneam ente y en
tencia de D ios ( / D ios [D em os­ el mismo respecto» (M etaf. 4, 3;
tración de]), es decir, en toda dem os­ 1005 b 19 s). Este principio des­
tración en que se concluye la exis­ cansa en el concepto de / ser y en
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tencia de D ios com o A utor, o sea.
C reador del ente em píricam ente da­
do. Sin em bargo, la contingencia
la incondicionada incom patibilidad
del ser con el no ser; del ente (es
decir, de algo que posee el ser)
de todo ente intram undano no de­ dice que en cuanto ( = en el tiempo
nota una m era dependencia respec­ y aspecto en que) es no puede no
to a D ios en el prim er com ienzo del ser. — D e lo dicho se infiere que
ser, sino que, tan p ronto com o se el principio de contradicción enun­
ha pensado hasta el fondo la noción cia ante to d o algo del ente m ism o;
de contingencia, aparece claro que pertenece, pues, en prim er térm ino,
todo contingente sólo puede existir a la ontología, no a la lógica. El
m ientras y en cuanto es continua­ principio lógico de contradicción
m ente sostenido por la acción con­ se funda en el ontológico. Expresa
servadora de Dios. — D e V r i e s . que dos proposiciones m utuam ente
contradictorias no pueden ser ver­
d) A. B e c k e r - F r e y s e n g . Die Vor-
daderas; que, p o r lo tanto, nunca
geschichte des phílosophischen Terminas
«corttingens», 1 9 3 8 ; C. F a b r O , Intorno
puede afirmarse y negarse lo mis­
alia nozione «tom ista» di contingem a, mo. El m antenim iento de este
en «R ivista di filosofía, neoscolasíica» axiom a es la prim era condición de
30 (1938) pp. 132-149; /P o s ib ilid a d , / todo pensar ordenado. — D e V r ie s .
C au salid ad (Principio de), / D i o s (D e­
m o stració n de). a) A r i s t ó t e l e s , M etafísica i v , c . 3 - 8 ;
b) L. F u e t s c h e r , D ie ersten Seirts• und
D enkprinzipien, 1 9 3 0 ; G . M a n s e r , D as
Contradicción (Principio de). El W esen des Thom ism us, F rib u rg o (Suiza)
principio de contradicción, o m ás 3¡ 9 4 9 [trad. esp .: La esencia del tomismo,
exactam ente, el principio de no con­ 1 9 4 7 ] ; [ J . I t i j r r i o z , La fórm ula del prin-
cipio de contradicción, en «P ensam iento» 1940; K . R a h n e r , G eist in W elt, 1939;
8 (1947) p p . 275-308]. J. L o tz í Einzelding und Allgemeinbe-
g riff, e n «Scholastik» 14 (1939) p p . 321­
Cosa. El térm ino alemán corres­ 345; c) 8 . N o l i , Kants und Fichtes Frage
nach dem Ding, 1936; W. S t e r n , Person
pondiente «D ing» guarda cone­
und Sache, 1923-1924; A. G r o t e , D ie
xión con «denken»; pensar, y sig­ W elt der D inge, 1948.
nifica, p o r tanto, «lo pensado». Su
versión latina «res» tiene la raíz co­ Cosa en sí. L a expresión «cosa
mún con el verbo «reor», expre­ en sí» (Ding-an-sich) fué puesta en
sando «lo que se piensa o cree». circulación po r Kant; significa la
D e hecho, cabe distinguir en e] cosa, el ente, tal com o existe inde­
significado del térm ino cosa tres pendientem ente de nuestro cono­
etapas. Prim eram ente designa el ser cim iento; el ente real, por lo tanto,
individual concreto, espacio-tempo­ en oposición al / fenóm eno que
ral que nos sale al encuentro en la no existe «en sí», sino sólo «para
experiencia sensible; así hablam os, nosotros». K an t llam a tam bién a la
por ejemplo, del «m undo de las cosa en sí voéfievov, oponiéndolo
cosas». Indudablem ente, el hom bre a l fenóm eno, es decir, objeto del
puede ser tam bién denom inado entendim iento opuesto al objeto de
cosa; no obstante, solemos contra­ los sentidos, porque únicam ente
ponerlo a las cosas, porque lo con­ puede ser dado en u n a intuición
sideram os persona espiritual, no intelectual, no en una intuición sen­
m eram ente una de aquéllas. En sible. Según K ant, es posible pensar
sentido m ás am plio, cosa denota la cosa en sí de m an era indeter­
e! / o b j e t o acerca del cual habla­ m inada; pero no «conocerla», es
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mos o pensamos, form ulam os pro ­
posiciones o em itim os juicios; com ­
decir, determ inar su esencia. Por
eso, en oposición al /r e a lis m o , el
prende entonces lo abstracto (el /c ritic is m o kan tian o es / fenome­
núm ero, la justicia) y lo suprasen­ nalismo. — D e V r ie s .
sible (Dios). E n este plano es donde ti) M . W u n d t , K ant ais M etaphysiker,
surge la cuestión gnoseológica: ¿es 1924; E. A d ic k e s , Kants L ehre ron der
accesible para nosotros la / c o s a doppelten A ffek tio n unseres Ich ais Sch-
en sí? En la m ás profunda acepción liissel zu seiner E rkenntnistheorie, 1929;
metafísica, «res» (cosa) pertenece [F . B a t t a g l i a , Im cosa in se, e n « A n n .
a los determ inantes fundam enta­ d. R . U niv. d i CagUari», 1927-28].
les del ser (/T ra sce n d en tale s) y,
po r lo mismo, de todo ente en ge­ Creación (1) significa, prim era­
neral. U nido lo m ás íntim am ente m ente, lo creado ( / M undo), y en
posible con el de «ente», el con­ segundo lugar (2) el crear, es decir,
cepto de «cosa» tiene como conte­ la libre producción de un a cosa
nido la esencia estática, el «ser tal» según su ser entero. Creación (2)
del ente, m ientras que el concepto en este sentido (teísta) es creación
de «ente» destaca la existencia di­ de la nada. Lo cual n o significa
námica. — L o t z . que la nada haya tenido que pre­
ceder tem poralm ente a lo creado
a) S a n t o T o m á s d e A q u i n o , Quaes­
tiones disputatae de veritate, q. 1 a. 1;
ni tam poco que la n ad a sea una
M . H e id e g g e r , Das D ing («G estalt und especie de m ateria de la cual h a­
G ed an k e. Ja h rb u c h d í í bayerischen A fca- bría sido producido, ni quiere decir
dem ie d er schOnen K ünste», 128-148) tam poco que ninguna causa efi­
1951; b) M . M ü l l e r , Sein und Geist, ciente ha intervenido en la p ro ­
ducción, sino únicam ente que lo do, porque la creación es p roduc­
creado no ha sido producido de ción de la nada, y la causa instru­
ninguna m ateria preexistente. Toda m ental o p rep ara algo ya existente
producción distinta de la creación p ara la acción de la causa principal,
es una actividad sobre algo que o transm ite a lo existente la acción
ya existe y ella ha cam biado. Pero de la misma. — Síguese de ahí que
la creación tiene lugar sin verda­ un dem iurgo ( = un formctdor del
dero /"cam bio. P o r eso no es un universo dependiente de D ios) entra
proceso tem poral, aunque con ella en consideración a lo sumo com o
puede com enzar un tiempo. C on­ ordenador del m undo, no corno
siderada com o actividad de D ios, creador del mismo. Con todo, no
es su acto interno de voluntad, que tenem os m otivo alguno p ara adm i­
no se distingue de su esencia y cuyo tir tal ordenador universal dis­
poder hacia el exterior tiene com o tinto de Dios.
efecto el m undo, pero de tal m a­ Conservación del mundo: D e la
nera, que sin m utación interna po­ esencial dependencia de la criatura
dría tam bién no tenerlo. en el prim er m om ento de su exis­
Por creación (3) en sentido neu­ tencia con respecto a la eficacia
tral, ni teísta ni panteísta, se en­ om nipotente de D ios, resulta nece­
tiende el origen del m undo depen­ sariam ente su dependencia igual c
diente del /A b s o lu to , sin indicar inm ediata tam bién p ara la conti­
con m ayor detalle la clase de de­ nuación en el ser, puesto que ésta
pendencia. En el /p a n te ís m o , el no modifica en m odo alguno Ja
vocablo creación denota o un des­ esencia de las cosas. La aniquilación
pliegue del A bsoluto en form as del universo consistiría, pues, en
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finitas (despliegue parecido de al­
guna m anera a él), conservando la
identidad substancial con dicho
la m era cesación del influjo conser­
vador de la existencia; un a activi­
dad no podría aniquilar el m undo,
A bsoluto (4), o una auténtica, pero porque la n ad a no puede ser tér­
necesaria producción del ser del m ino de una actuación. E l que D ios
universo (5). P or esta necesidad no pueda tener m otivo alguno para
D ios y el m undo son opuestos p o ­ la aniquilación to ta l del mundo,
lares que se exigen m utuam ente. guarda relación con la necesaria
Ambas concepciones destruyen la ordenación de éste ( / M undo) al
verdadera infinitud ( / Infinito) y ser espiritual y con la / inm ortali­
/tra s c e n d e n c ia de Dios. dad de dicho ser.
Que D ios ha producido el m undo Cabe considerar el fin de la crea­
por creación ( 2), resulta de la ción desde la criatura o desde el
/c o n tin g e n c ia de éste. E l crear C reador. El m undo o creación (1)
com pete sólo a D ios, C ausa Pri­ tiene su fin en D ios en cuanto
mera, porque procede del poder que se manifiesta en él de m anera
sobre el ser, no del poder sobre tal finita su infinita plenitud ontoló-
o cual ser. El ente creado no puede gica ( = glorificación de Dios).
intervenir en la creación de una Puesto que esta m anifestación ca­
cosa ni com o causa principal coor­ recería de sentido sin un espíritu
dinada ni com o / causa instrum en­ finito que la percibiera, u n a crea­
tal subordinada. N o lo prim ero, ción sin seres racionales creados
porque la creación se refiere esen­ parece imposible. Los seres irra­
cialm ente al ser entero de lo que cionales están, pues (en su to ta­
ha de crearse; y tam poco lo segun­ lidad), ordenados a D ios sólo por
m edio de los racionales; los racio­ ligiósen Gegenwarlsfragen, 1936, p. 573 ss;
nales, inm ediatam ente. — D ebido L o t z - d e V r ie s , Die W elt des M enschen,
a su perfección infinita, D ios no 21951, p. 291 ss [trad. esp.: El mundo del
hom bre, 1954].
puede querer alcanzar con la crea­
ción (2) un bien para sí. Objetivo Cristiana (Filosofía). El proble­
de la creación es la infinita perfec­ m a de la filosofía cristiana se plantea
ción ya existente de D ios en cuanto porque, p o r un lado, /f ilo s o fía ,
que quiere com unicarla por medio en oposición a / teología, denota
de la im itación finita. Este objetivo un saber fundado en argum entos
confiere, ciertam ente, plenitud de racionales hum anos, no en la
sentido a la voluntad creadora divi­ /re v e la c ió n divina; y, p o r otro,
na, pero no la hace necesaria. Refi­ determ inadas form as históricas del
riéndose a D ios no cabe hablar de pensam iento a las que sin vacilar
m otivo en acepción propia, pues suele denom inarse «filosofía»,
D ios crea el m undo permaneciendo com o la filosofía /p a tr ís tic a y la
inmóvil en su Ser ( / Inmutabilidad). / escolástica medieval y postm e-
En sentido m etafórico se da el dieval, no se com prenden sin adm i­
nom bre de creación (6) a toda pro­ tir en ellas una profunda influencia
ducción en la cual aparece algo de la fe cristiana. A lgunos pensa­
nuevo que aparentem ente no es dores católicos (Mandonnet, M a n ­
deducible por entero de los elemen­ ser) intentan evitar la dificultad ne­
tos reunidos. En esta acepción gando a la «filosofía» de los Padres
debe caracterizarse com o creadora de la Iglesia y a la escolástica pri­
la actividad peculiar de la vida in­ m itiva el carácter de saber filosófico

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telectual. — N a u m a n n .

a)
en sentido propio y considerando
el /a risto te lism o escolástico como
S a n t o T o m á s d e A q u t n o , Sum m a una filosofía de naturaleza p ura­
fheologica i, q. 44-46; Sum m a contra m ente racional, independiente de la
Gentiles H, c. 6-10, 15-27; sobre el fin
revelación; la noción «filosofía cris­
de la cre a c ió n ; Sum m a contra Gentiles 111,
c. 16-24; S u á r e z , D isputationes meta-
tiana», según ellos, incluiría en rea­
phystcae, d. 20-21; b ) E sse r -M a u s b a c h , lidad una contradicción interna. Sin
Religión, Christentum , Kirche i, 1911, em bargo, esta concepción no podría
pp. 275-302; L e h m e n -B e c k , Theodizee, hacer plena justicia a la realidad
* y * 1923, p p . 196-216; J. S t u f l e r , D ie histórica. O tros se inclinan a aban­
Lehre des heiligen Thom as von Aquin donar la noción usual de filosofía
über den Endzw eck des Schópfers und der por dem asiado racionalista y a es­
Schdpfung, en «Z eitschrift für katholi- tablecer un «filosofar en la fe»
schen T heologie» 41 (1917) pp. 656-700;
I . S a n t e l e r , Z u r L ehre von der SchSp-
como única form a posible de filo­
fu n g , en «Z eitschrift fü r katholischen sofar para el cristiano. Este m odo
T heologie» 69 (1947) pp. 209-227; de pensar parece moverse en los
A . D . S e r t il l a n g e s , L 'idée de création aledaños del tradicionalism o. M a-
et ses retentissem ents en philosophie, 1945; ritaiii exige, al menos para la filo­
[A . G r é g o ir e , Im m anence et transcendan- sofía mora!, p artir de principios
ce, P arís 1939; A . G o n z á l e z A l v a r e z , tom ados de la revelación.
Teología natural, 1949; G . M a n s e r , L a P ara resolver el problem a hay
esencia del tom ism o (trad . esp.), 1947;
que distinguir entre el concepto
R . P u i g r e f a q u t , L a ciencia moderna
y el problem a de la creación, en «P ensa­ general de filosofía y las formas
m ien to » 10 (1954) p p . 35-51, 169-188;] históricas concretas de su realiza­
c) J. B a u e r , K ausalltat und Schdpfung, ción; el concepto de filosofía en
1947; e) C . G r ó b e r , H andbuch der re- cuanto tal nada dice con respecto
al predicado «cristiano»; la cues­ tienne, 1930; J. d e V r i e s , Christliche
tión afecta, pues, sólo a determ i­ Philosophie, en «S cholastik» 12 (1937)
nadas form as de la filosofía apare­ p p . 1-16; A cta secm tdi Congressus Tho-
m ist’ci, T urfn 1937; H . M e y e r , Christ­
cidas en el curso de la historia,
liche Philosophie?, en « M ünchener T h eo -
como la patrística y la escolástica. lopische Z eitschrift» 2 (1951) pp. 390 ss;
E n ellas hay que trazar una ulterior [ O . N . N i c o l á s D f r i s i , Concepto de filo ­
distinción entre la fundam entación sofía cristiana, 21943; J. 1RIA r;T E , L a con­
lógica (dem ostración) de sus con­ troversia sobre la noción de filosofía
tenidos doctrinales y la influencia, cristiana, en «P ensam iento» 1 (1945)
el estímulo y el fom ento psicoló­ pp. 7-21; É . G ils o n , N o tes bibliogra-
gicos que el pensam iento recibe de phiques pour servir a l'histoire de ¡a no-
tion de philosophie chrétienne, en L ’E sprit
todo cuanto actúa sobre el alm a
d e la philosophie m idiévale, 2 .a serie,
del filósofo. P ara que pueda ha­ 1932, p p. 279-290; R . J o l iv e t , L a pililo-
blarse de filosofía (no de teología) sopkie chrétienne et la pensée contem po-
se requiere que la fundam entación ralne. P arís 1932; A.-D. S e r t i l l a n g e s ,
lógica descanse únicam ente en pro ­ L e christianism e e t les philosophies, 2 vols.
posiciones y objetos accesibles a la 1941]; G . M a n s e r , Gibt es cine chris-
razón natura!; si se partiera de liche Philosophie?, en «D ivus T hom as»
proposiciones de fe en cuanto tales (F rib u rg o ) 1936, pp. 87-122; M . B l o n ­
d e l , L e problém e de ¡a philosophie catho-
no cabría hablar de filosofía. Pero
liqite, P arís, 1932; [del m ism o : L a philo­
ello no excluye el que la fe cristiana sophie et l'esprit chrétien 1, 1944, I I 1946.]
ayude psicológicamente de diver­
sas m aneras, v.gr., estim ulando el Criticismo, en oposición al / dog­
planteam iento de nuevas cuestio- m atism o, que presupone sin exa­
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tiones, insinuando nuevos intentos
de solución, facilitando la com pren­
sión de verdades suprasensibles al
m en la validez de nuestro conoci­
m iento, especialm ente del metafí-
sico, y al /e sce p tic ism o , p ara el
favorecer la form ación de concep­ que la últim a p alab ra radica en
tos «análogos». Es indudable que la duda universal, es, tom ado
la fe ha influido tam bién de esta en general ( 1), aquella actitud de
m anera en la filosofía escolástica. la m ente que hace depender el
E n este sentido la denom inación destino de la filosofía especulati­
de «filosofía cristiana» queda jus­ va, sobre to d o de la metafísica, de
tificada. *De lo dicho se infiere que una previa investigación acerca
no puede negarse a una doctrina de la capacidad y límites de nues­
el auténtico carácter filosófico p o r el tro conocim iento. En la m ayoría
m ero hecho de encontrarse sola­ de los casos, el térm ino «criticis­
m ente en pensadores cristianos y m o» (como a m enudo los nom ­
haber perm anecido oculta incluso bres term inados en «ismo») tiene
para los m ayores filósofos ajenos un sentido accesorio censurable,
al cristianismo. Piénsese, p o r ejem­ denota u n exceso de crítica, una
plo, en la doctrina de la / creación. unilateral acentuación de la actitud
— D e V r ie s . crítica. E n acepción (2) estricta,
histórica, la palabra criticismo de­
a ) S a n B u e n a v e n t u r a , De reductione signa la filosofía, particularm ente
artium in theologiam; S a n t o T o m á s d e
A q u i n o , S u m m a contra Gentiles 1. 1, c. 4;
la gnoseología, de Kant. Puesto
L eó n x i i i , Encíclica «A eterni Patris» ; que m uchos de sus conceptos fun­
b ) L a p h i l o s o p h i e c h r é t i e n n e (Jo u m é e dam entales han pasado al léxico
d ’étu d es d e la Société thom iste), 1933; filosófico universal, y su sentido
J. M a r i t a i n , D e la philosophie chré­ no puede apenas com prenderse si
no es en conexión con el edificio la inteligencia divina en cuanto
doctrinal entero, damos a conti­ hace b ro tar de sí las cosas reales).
nuación una breve ojeada a las A nuestro entendim iento le perte­
partes m ás im portantes de su doc­ nece únicam ente la espontaneidad
trina y una interpretación de sus del pensar, o sea, el activo unir
ideas básicas en cuanto éstas no (la síntesis) lo m últiple dado en la
son objeto de estudio en otros lu­ intuición sensorial para construir
gares. la unidad de un / o b j e t o , lo cual
L a confusión existente en las se realiza poniendo lo m últiple bajo
doctrinas metafísicas hace que a un solo concepto. H a de haber,
Kant aparezca com o indispensable po r lo tanto, «conceptos puros»
una inquisición prelim inar acerca que estén basados en el entendi­
de si nuestra razón, en general, es miento independientem ente de toda
apta para el conocim iento metafi- experiencia ( / A priori) y sean el
sico. Al dar a este examen el nom ­ fundam ento primitivo de la nece­
bre de Critica de la razón pura, sidad y universalidad incondicio-
se indica ya con ello un im por­ nadas de los conocim ientos cientí­
tante supuesto que él hace ya ficos; estos conceptos son las / ca­
tácitam ente desde un principio: to­ tegorías. Pero tam bién la intuición
da metafísica, y en general todo sensible, caracterizada por su recep­
conocimiento de validez universal­ tividad (capacidad de recibir im­
m ente incondicionada, ha de fun­ presiones) en oposición a la intuición
darse en un «conocimiento puro», intelectual creadora y al pensamien­
en una «razón pura», es decir, en to, debe basarse en / form as de la
un conocim iento o razón indepen­ «intuición pura», puesto que, v.gr.,

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diente de la experiencia (sensación).
Todos los contenidos de concien­
cia que se verifican m ediante una
en la geom etría se conocen como
incondicionadas relaciones espacia­
les intuitivas. Así surge para K ant
«afección», un «ser-afectado» de la tarca de poner al descubierto
los Sentidos, es decir, m ediante una de m anera concreta las form as a
impresión que los sentidos reciben priori de la intuición y del pensa­
de las / c o s a s en sí, son y perm a­ miento m ediante una investigación,
necen m eram ente sensibles, m era­ / trascendental de nuestras aptitu­
m ente «em píricos» y accidentales: des cognoscitivas.
la idea de que el entendim iento, La estética trascendental realiza
p o r una /a b s tr a c c ió n creadora, este propósito p o r lo que concierne
puede extraer de aquéllas un con­ a la sensibilidad, cuyas form as a
tenido intelectual, está lejos de priori resultan ser las intuiciones
K an t. ¿De dónde proceden, pues, de espacio y tiempo. La analítica
los conocimientos incondicionada- trascendental investiga el «entendi­
m ente necesarios, cual se encuen­ m iento» juzgador y deduce de las
tran en los juicios sintéticos a priori diversas clases de juicios los con­
( / Síntesis) de la m atem ática y, ceptos puros del entendimiento o ca­
com o K ant supone, tam bién de la tegorías. Com o que estos conceptos
ciencia natural «pura»? N o entra no son abstraídos de un objeto
en consideración como fuente de dado, la validez de los mismos no
los mismos u n a «intuición intelec­ se funda en la experiencia; su jus­
tual» pura, porque nuestro enten­ tificación ( «deducción») sólo puede
dim iento no es un «entendimiento ser trascendental, es decir, se les
intuitivo» (tal es p ara K an t sólo m uestra com o principios co nstitu-,
tivos del conocer; sin ellos no puede los resultados de la analítica tras­
haber «objeto» alguno de conoci­ cendental. L a dialéctica trascen­
m iento, o sea, ninguna unidad de dental, que viene a continuación
una m ultiplicidad sensorial univer­ investigando los conceptos de la
salmente válida, ningún juicio de razón o ideas conductoras del pen­
validez universal. Condición su­ sar razonador, discute explícita­
prem a de todo conocim iento obje­ m ente con la metafísica racio­
tivo es la apercepción trascendental nalista contem poránea intentando
o autoconciencia, a la cual es presentar com o ilusión trascendental
referido todo contenido de con­ sus argum entos racionales. Estas
ciencia y que, por ello, es la su­ ideas, deducidas (bastante artificio­
prem a condición de toda unidad sam ente) de los m odos de racioci­
objetiva. D e la deducción trascen­ nio, so n : la idea cosmológica, o idea
dental se infiere la lim itación de del m undo com o sum a de todos
nuestro conocim iento al m undo los fenóm enos; la idea psicológica,
de los sentidos que en cuanto tal o idea del yo com o unidad incon-
no existe en sí, sino únicam ente dicionada del sujeto pensante; y la
com o m undo de /fe n ó m e n o s , idea teológica, o idea de D ios com o
constituido por nuestra intuición condición incondicionada de todos
del espacio y del tiem po. Pues sin los objetos del pensar en general.
la m ateria sensible las categorías Teoréticam ente no se prueba que
son conceptos vacíos, por los que, a dichas ideas corresponda un ser
ciertam ente, podem os pensar de en sí; el intento de realizarlo con­
m anera enteram ente indeterm ina­ duce necesariam ente a / a n t i n o ­
da, la cosa en sí; pero no «cono­ m ias, paralogismos, es decir, racio­

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cerla», es decir, determ inarla en su
esencia. Sin em bargo, el concepto
de / cosa en sí y de todo el mundo
cinios sofísticos (sobre todo en la
psicología especulativa, que con­
funde el sujeto trascendental inde­
inteligible, o m undo real, cognosci­ term inado con la substancia sim­
ble solam ente m ediante una intui­ ple del alma) y a las dem ostraciones
ción intelectual, sigue siendo un de la existencia de D ios ( / D ios
«concepto limite» necesario «para [Pruebas de la existencia de]) que
lim itar las pretensiones de la sensi­ K an t tiene, asimismo, por falaces.
bilidad» (pues de no haber cosa E l sentido positivo de las ideas es
alguna detrás jle los fenómenos, el de ser principios reguladores del
éstos serían ya el ser últim o, in- conocimiento, es decir, deben im­
condicionado). P o r lo tanto, según pulsar a nuestro espíritu a acer­
K an t, el ente eñ sí no está sujeto cam os, p o r el continuo avance del
a las condiciones de la sensibili­ pensam iento, a la incondicionada
dad (espacio y tiem po). E sto vale unidad de un sistema, aunque no
tam bién del «yo» en sí y de su podam os jam ás alcanzar este obje­
«carácter inteligible», el cual, en la tivo. Ciertam ente, la razón especu­
libre actuación propia sin ninguna lativa no puede descubrir tam poco
sucesión tem poral, pone el «carác­ en las ideas contradicción alguna;
ter empírico» del individuo y de así, la idea de D ios especialmente
to d a la serie de las acciones em píri­ sigue siendo el «ideal de la razón
cas tem porales enlazadas entre sí pura». D e esta m anera se deja
con rigurosa necesidad causal. libre el cam ino a un a metafísica
A decir verdad, toda metafísica irracionalista que debe m ostrar la
científica se hace ya imposible por libertad de la voluntad, la innior-
talidad del alm a y la existencia de esencia, ya se le agregue. En sentido
D ios como / postulados de la- ra ­ estricto son cualidades todas las
zón práctica. / f o r m a s accidentales. Com o / c a ­
P ara el influjo histórico del cri­ tegoría especial, la cualidad es un
ticismo, /I d e a lis m o , /Id e a lis m o determ inante de la substancia, de­
alemán, / N eokantism o. L a critica term inante interno, absoluto y dis­
del criticismo h a de atender prin­ tinto de la /c a n tid a d , v.gr., la
cipalm ente a sus bases y supues­ rojez, la redondez, la elasticidad.
to s: /C o n c ie n c ia , /A b s tra c c ió n , Com o determ inante interno acre­
/E s e n c ia (Conocim iento de la), cienta la riqueza ontológica de la
/ Principios del conocimiento. — substancia (en oposición a los de­
A dem ás / [153-170, 176-181, 215, term inantes exteriores, com o el
227, 230]. - D e V r ie s . lugar y el tiem po), p ero sin variar
b) B. J a n s e n , D ie Religionsphilosophie su esencia (en oposición a la form a
K ants, 1929 (existe trad . fran c .: París substancial). Com o / accidente ab­
1934); C h . S e n t r o u l , K ant und A ristó ­ soluto la cualidad determ ina a la
teles, 1911 [trad. fran c .: K ant et Aristote, substancia con relación a sí misma,
1913; del m ism o : L a philosophie reli- no directam ente con relación a
gieuse de K ant, B ruselas 1912]; C . N i n k ,
o tro (al revés de la relación). La
K om m eniar zu Kants K ritik der reinen
Vernunft, 1930; 3. M a r é c h a l , L e point cualidad se diferencia de la can­
d e départ de la m étaphysique, Bruselas, m tidad, que confiere a su sujeto o
*1944 y v 21949; E . P r z y w a r a , K ant portad o r extensión y divisibilidad,
heute, 1930; H . J . d e V l e b s c h a u w e r , en que en sí es indivisible, dejando
L a déduction tra n scen d en ta l dans l ’oeu- de serlo únicam ente cuando de­

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vre de K ant, 3 vols., A m beres 1934-1937;
del m ism o : L ’évolution de la pensée ka n -
tienne, P arís 1939; W . B r u g g e r , K ant
und das S ein, en «Scholastik» 15 (1940)
pende de u n sujeto extenso. El
que la cualidad sea algo distinto
de la substancia y de la cantidad
363-385; [ A . d e C o n i n c k , L ’analytique
de los cuerpos, depende de que
t r a n s c e n d e n t a l de K ant I, 1955]; haya cambios corpóreos internos,
c) O . K ü l p e , Im m anuel Kant, * 1917 irreductibles a meros cam bios lo­
[trad. esp .: K a n t 1929]; B. B a u c h , cales de las partes ( / M ecanicis­
I. K ant, 1917; K . V o r l á n d e r , /. Kant. mo). L a unidad de la cualidad en
D er M ann und das W erk, 1924; A. R i e h l , sujetos diversos se denom ina se­
D er philosophisehe K ritizism us, i *1924, mejanza. — E n lógica, desígnase
Il-m *1925-26; M . W u n d t , K ant ais M e-
com o cualidad del juicio su carácter
taphysiker, 1924; M . H e id e g c e r , K ant
und das Problem der M etaphysik„ 1929 afirmativo o negativo. / Cuali­
[trad. esp.: K ant y e l problem a de la dades sensoriales, Intensidad.
m etafísica, 1954]; E . H e r r i o e l , D ie me- Brugger.
taphysische Form, 1929; H . J. P a t t o n , a) A ristóteles , Categorías, c. v m ;
K ant’s M etaphysics o f Experience, L o n ­ M etafísica v, c. 14; b) P. H oenen , Cos­
d res 1936; M . Aebi, K ants Begriindung mología, R om a 1936, pp. 135-204; [del
der «deutschen Philosophie», B asilea 1947; m ism o a u to r: Filosofía delta natura inor­
G . M a r t i n , I. Kant. Ontologie und gánico, Brescia 1949 ;| C . N in k , O ntolo­
W issenschafstheorie, 1951; e) B. J a n s e n , gie, 1 952; [A. G . v a n M blsen , T he phi-
D er K ritizism us Kants, 1925; S. V a n n i - losophy o f nature, P ittsb u rg h -L o v ain a
R o v i o h i , Introduzione alto studio di Kant, a1954;] e) L. B a u r , M etaphysik, *1935,
com o 1945 (trad. esp .: Introducción al § 38.
estudio de K ant, 1948],
Cualidades sensoriales. Son d a­
Cualidad se llama, en general, to ­ tos correspondientes a u n a quidi­
do modo de ser, ya pertenezca a la dad considerados tal cual se p re­
sentan a la sensibilidad de un su­ gías especificas de los sentidos, a
jeto A sentiente y / percipiente, a m enudo llam adas tam bién cualida­
saber: com o estados propios de la des sensoriales específicas (2): cada
naturaleza o del m ovim iento de sentido tiene un a disposición para
los cuerpos. D e tales datos, unos reaccionar que le es exclusiva y res­
se manifiestan (como sensibile com- ponde, en form a igual y específi­
mune) en los dominios de varios cam ente determ inada p o r la natu ­
/ sentidos, otros pertenecen de m a­ raleza de aquél, a cualidades obje­
n era exclusiva (como sensibile pro- tivas realm ente distintas, de suerte
prium) a uno solo de ellos. La que, a pesar de la diversidad ob­
acotación de los distintos sentidos jetiva de los excitantes, aparece
en su diversidad psicológicamente una sim ilitud de cualidades sen­
experim entable se realiza de acuer­ soriales orgánicam ente condiciona­
do con estos últim os datos. M ien­ d a (así las ondas y la presión, al
tras un /* realismo extrem oso quie­ encontrarse con la vista, producen
re trasladar form alm ente al m undo la misma cualidad). La distinción
de los objetos la m ultiform idad de entre cualidades sensoriales prima­
cualidades sensoriales inm anentes en rias y secundarias significa unas
el sujeto que sólo corresponden a veces la diferencia entre sensibile
un sentido (v.gr., el color, el soni­ commune y sensibile proprium; y
do), el /* idealismo gnoseológico exa­ otras, la diferencia entre cualida­
gerado no ve absolutam ente ningún des sensoriales objetivas y subje­
acceso desde dichas cualidades a tivas. — T r a p p .
las cualidades de la cosa. Según el
realismo m oderado, las cualidades b) H . G r ü n d e r , D e qualitatibus sert-

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sensoriales han de concebirse como
estados subjetivos correspondientes
sibilibus, 1911; H . O s t l e r , D ie R ealitSt
der A ussenwelt, 1912, p p. 381-418;
J. S e ile r, Philosophie der imbelebten
producidos por el hecho de que el N atur, O lten 1948; J. d e V r i e s , Denken
sujeto que percibe traduce p ara sí und Sein, 1937, p p. 204-208 [trad. esp.:
•y de m anera proporcionada a su Pensar y ser, 21953]; e) A . B r u n n e r ,
propia estructura los datos tras­ Die Grundfragen der Philosophie, 1933,
cendentes, estando condicionada p. 139 ss (trad. e s p .: Ideario filosófico,
tam bién po r la disposición del ob­ 1936],
jeto la naturaleza de esta traduc­
ción. L a objetividad ( / Objetivo) Cuerpo. I. Reciben el nom bre
del conocim iento se halla así su­ de cuerpos las cosas que nos ro ­
ficientemente a salvo, debiendo és­ dean y son sensorialm ente percep­
te entenderse en form a semejante tibles. Características com unes a
a la identificación de u n a substan­ todos los cuerpos son la extensión
cia quím ica po r sus reacciones. ( / C antidad) y el llenar u n / es­
D entro del cam po de las diversas pacio lim itado. M ientras la prim e­
cualidades sensoriales hay que ad­ ra condiciona la extraposición de
m itir varios grados entre la obje­ las partes de un cuerpo entre sí,
tividad y la subjetividad: la form a, la impenetrabilidad concierne a la
el tam año y el m ovim iento son exclusión de otro cuerpo del espa­
más objetivos; el color, el sonido, cio ocupado p o r el prim ero. Su
el olor, m ás subjetivos. L a vincu­ fundam ento lo constituyen fuerzas
lación de las cualidades sensoria­ repelentes. L a compenetración de
les al sujeto preséntase con espe­ cuerpos significaría q u e varios
cial relieve en la ley de las ener­ de ellos ocupan el mismo espacio.
N aturalm ente, esto n o es posible, resulta de uno o de varios princi­
aunque tam poco entraña contradic­ pios fundamentales. E sto últim o lo
ción interna alguna. N o se da compe­ enseña el / hilemorfismo con la
n etración (desde el punto de vista doctrina de la com posición esen­
filosófico) en la disolución que con­ cial de / m ateria prim a y form a
tiene en u n disolvente líquido una substancial.
m ateria disuelta finam ente dividida, Problem as especiales sobre la
ni en la mezcla de cuerpos gaseosos. esencia de los cuerpos surgen de
L a cuestión relativa a la exis­ lo que la m oderna ciencia natural
tencia de un m undo corpóreo in­ enseña acerca de ellos. L a totalidad
dependiente de la conciencia la del m undo corpóreo está construida
plantea la / gnoseología. D icha con 92 substancias fundam entales
existencia es afirm ada por el / r e a ­ a las que la quím ica designa con
lismo y negada p o r el /id e a lis m o el nom bre de elementos. Filosófica­
y el /fen o m en alism o . El proble­ m ente hablando, un elemento es
m a de la esencia del ente corpóreo una substancia fundam ental que
se cuenta entre los fundam entales no puede descomponerse en subs­
de la / filosofía natural. É sta ha de tancias cualitativam ente diversas.
dilucidar, sobre todo, si la apa­ Ignoram os si, tom ando la p alabra
riencia sensible, m ás concretam en­ en este sentido, hemos penetrado
te, la extensión y la im penetrabi­ ya hasta los elementos del ente
lidad, coinciden o no con la esencia corpóreo. Los elementos químicos
del cuerpo. Según Descartes, la m uestran en sus propiedades m úl­
esencia de los cuerpos consiste en tiples relaciones que posibilitan una
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la extensión misma. Según la con­
cepción escolástica, a la esencia de
disposición sistemática de los mis­
mos en el llam ado sistema perió­
lo corpóreo pertenece únicam ente dico. Las partes últim as en que
la inamisible ordenación a la ex­ puede dividirse u n elemento sin
tensión y a la im penetrabilidad perjuicio de su esencia se deno­
real, pero no el que dichas propie­ minan átomos ( / Atomismo).
dades se den actualizadas. L as substancias quím icam ente
O tras cuestiones en to m o a la com puestas se originan a p artir
esencia de los cuerpos atañen a de los elementos p o r reunión de
la relación de sus partes entre si varios de ellos en u n a combinación
y con respecto al todo ( / Divisibi­ química. E l últim o sillar de un a
lidad): ¿origínase el todo de la com binación es la molécula, p ara
com posición de partes dadas ul­ cuya constitución se unen varios
teriorm ente indivisibles (asi habla átom os m ediante fuerzas químicas.
el /a to m is m o ) o existe antes que E n oposición a la com binación, un
las partes, siendo éstas, a su vez, agregado es un a reunión m enos
susceptibles de división ilimitada? coherente de varios cuerpos sin que
¿están las partes separadam ente en de ella resulte un a nueva substan­
el espacio po r su m isma esencia cia unitaria. — A quí se suscita en
o sólo p o r m utuo influjo dinámico seguida la cuestión de la diversidad
( / Dinamismo)? — T anto la m ul­ de cuerpos. É sta puede ser numérica
tiplicidad-unidad, que se manifiesta y especifica. La prim era expresa que
en la divisibilidad de lo corpóreo, existe u n a m ultitud de ellos y que el
com o el problem a del / cam bio universo entero no constituye un
conducen a la cuestión m ás profunda solo cuerpo, com o el /m o n is m o
de si la esencia del ente corpóreo enseña. Y debe adm itirse la exis-
tencia de la segunda (en sentido hum ano desempeña, con respecto a]
científico-natural) entre las diversas / alm a del / hom bre, el m últiple
substancias químicas, ya sean ele­ papel de base, cam po de expresión
m entos o combinaciones. C ierto y objeto especial de su vivencia.
que tanto unos com o otros están, «Base»: toda la actividad del alm a
en últim a instancia, constituidos sensitiva está ta n íntim am ente liga­
po r las mismas partículas elemen­ da a procesos som áticos que cons­
tales: protones, neutrones y elec­ tituye, ju n to con éstos, la «única»
trones, dispuestos de m anera dis­ actividad vital anim al y sin ellos
tinta, pero sólo accidentalm ente, n o puede existir. Indirectam ente,
variante p ara constituir un todo; p o r la unión con la vida sensitiva,
mas, aun siendo esto así, dan o ri­ la vida intelectual depende tam ­
gen a substancias que reciben con bién del cuerpo de m uchas m ane­
razón el calificativo de distintas. E n ras. E n especial, recordem os sólo
cam bio, la diferencia entre cuerpos, la im portancia del cerebro y de los
vivientes y no vivientes es esencial nervios, de la com posición de la
hasta el punto de no poder ser sangre y de las secreciones internas
superada p o r ningún /c a m b i o ac­ (horm onas), así com o de la heren­
cidental ( / Vitalismo). U n p ro ­ cia p ara las vivencias y la acción
blema ulterior planteado p o r la aním icas. — «Cam po de expre­
ciencia natural es el de la relación sión» ( / Expresión): muchas vi­
(identidad o distinción) entre m asa vencias psíquicas no llegan a pleno
y energía. desarrollo (incluso dentro del alma)

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M ientras la ciencia y filosofía de
la naturaleza consideran cuerpos
que se encuentran en ésta com o
si no pueden traducirse en el acon­
tecer som ático. L a m irada, la fi­
sonom ía, la constitución, la acti­
cosas reales, la m atem ática trata tud, el m ovim iento, las actividades
de cuerpos com o form as abstrac­ orgánicas, manifiestan a menudo
tas. Así, el cuerpo geométrico hacei la peculiaridad y ritm o del vivir
abstracción de todas las propieda­ anímico. El contacto social de
des corpóreas, excepto de la exten­ alm a a alm a se realiza por la vía
sión tri- (o pluri-) dimensional. P or• de la acción som ática ( / Lenguaje).
cuerpo algebraico se entiende un U nido al alm a, el cuerpo form a el
conjunto cuyos elementos constitu­. más elevado e im portante «objeto»
yen u n todo cerrado, de tal suerte: m aterial «de vivencia» de aquélla,
que to d a com binación de varios, estim ulando o retardando la vida
elementos m ediante operaciones ra ­ psíquica.
cionales de cálculo da un elementoi Por su unión con el alm a espi-
que, a su vez, pertenece al mismoi ritual y la im portancia que p ara
conjunto, v.gr., el conjunto de los ésta posee, el cuerpo hum ano ad ­
núm eros racionales. quiere u n a dignidad especial de la
II. Entiéndese tam bién por cuer­ que el hom bre no corrom pido tiene
po el com ponente som ático anim a­. tam bién espontáneam ente concien­
do del hom bre y de los animales. cia en la repugnancia n atu ral al
Com o / c u e r p o o ente corpóreo, envilecimiento de aquél (pudor). E l
es un a partícula del cosmos m ate­ hom bre contrae un a responsabili-
rial; com o «anim ado», m uestra la, dad m oral respecto a su cuerpo,
subordinación de las leyes del acon­• que le im pone la obligación de ve-
tecer puram ente físico-químico a las¡ lar po r él procurándole alim ento,
de la vida orgánica. — E l cuerpoi cuidados y ejercicio. Especialmente

9 BRUOGEB
se le origina el deber de aspirar dignidad de la p ropia persona y a
a un a recta disposición y subordi­ las exigencias éticamente im portan­
nación de las fuerzas corporales. tes de personas ajenas, sino además
P ara ello se requieren, entre otras pecado, es decir, u n a ofensa a la vo­
cosas, la tem planza ( / Virtudes luntad de Dios, al orden y a la
cardinales) y la castidad (ordena­ finalidad establecidos p o r Él, m ás
ción racional de la vida sexual, aún, a sus mismas m ajestad y bon­
cuyo abuso es la deshonestidad o dad; el / m a l m oral tom a así el
lascivia). El hom bre no tiene de­ carácter de agravio e injuria per­
recho a disponer de la substancia sonal. Sólo esta concepción hace
de su cuerpo ( / Suicidio). U na de justicia a la seriedad de un a con­
las más im portantes tareas de la ciencia éticamente depurada, a la
form ación del hom bre completo es tradición avasalladora de los pue­
la de llegar a u n a ju sta valoración blos, al testim onio de la. conciencia
del cuerpo sin hacer de él un ídolo y a la posición real del hom bre en
ni profesarle u n odio m aniqueo. — el mundo, en el que debe preparar­
I. J u n k . — II. W i l l w o l l . se para su destino últim o y eterno.
I. b ) SCHWERTSCHLAGER, Philosophie Los grandes poetas y pensadores
der N a tu r I, M922, pp. 174-223, 62-64; han encontrado en el sentimiento
J. S e ile r, Philosophie der unbeleblen hum ano de la culpa el eco de esta
N atu r, O lte n 1948; E. B e c h e r , Naturphi- profunda convicción: el pecado es
losophie, 1914, p p . 192-195, 205-230; el m ayor de los males ( / Mal),
[A. G . v a n M e l s e n , The philosophy o f na-
y precisamente, porque viola la
ture, P its b u r g o . L o v a in a X1954; P. H o e -
n e n , Filosofía delta natura inorgánico, santa voluntad y el orden divinos.
Los ritos religiosos expiatorios de
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B r e sc ia 1949;] T h . W u lf , D ie Bausieine
der Ktirperwelt, 1935; L. d e B r o g l ie ,
D ie Elem entarteilchen, 1943; e) L f h m f n -
la m ayor parte de pueblos demues­
tran lo mismo. El sentimiento de
B e c k , Kosmologie, ‘ y ‘ 1920, pp. 179-225; culpa no es, em pero, ningún des­
I I .B e r n h a r t - S c h r ó t e l e r - M u c k e r m a n n - honor ni ninguna degeneración
T e r n u s , Vom W eri des Leibes in A ntike, (N ietzsche), sino expresión d e la
Christem um und Anthropologie der Ge-
inviolable dignidad de la propia
genwart, 1936; K . B ü h l e r , Ausdrucks-
theorie, 1933 [trad. e sp .: Teoría de la
persona y de una conciencia fina
expresión, 1950j; W . H f l l p a c h , Geo- y elevada. Evidentemente, hay tam ­
psyche, *1935 [trad. esp.; Geopsique, bién un sentimiento m orboso de la
1940]; F . D e s s a u e r , D ie Teleologie in culpa, que se basa en una ilusión. —
der Natur, 1949; F. v o n H o r n s t e in - Puesto que toda culpa atenta con­
A . F a l l e r , Gesundes Geschlechtsleben, tra la ley de D ios, no existe el
1950 [trad. esp .: Vida sexual sana, 1951]; llamado pecado filosófico, el cual
/ A l m a y cu erp o (R elación entre), / E x ­
se supone com etido p o r un hom bre
presión, /H e r e n c ia .
inculpablem ente desconocedor de
Culpa es la decisión libre y, por D ios, pero que hace algo malo,
lo mismo, im putable, contraria a la y con todo no incurre en violación
ley m oral y al valor ético. Puesto de la voluntad divina ni en su
que la obligación m oral tiene su castigo, porque n ad a sabe de esta
fundam ento definitivo en la volun­ voluntad. Quien o b ra m al siente de
tad legisladora de D ios, la acción alguna m anera, por lo m enos oscu­
culpable no es la perturbación de ram ente, que com ete un atentado
un orden concebido com o pura­ contra un orden universal superior
m ente impersonal, ni tam poco una y se hace responsable de todas las
m era oposición al valor m oral, a la consecuencias de su acción. '
U na culpa colectiva, en el sentido cultura (2) aquello que el hom bre
de que la culpa de los jefes que añade a la naturaleza, sea en sí
asumen la responsabilidad de una mismo, seai en otros objetos (cultura
com unidad implica o manifiesta sin com o sunia de bienes culturales).
más, es decir, sin atender a la p ar­ M ientras, según esto, /n a tu r a le z a
ticipación o al consentim iento per­ significa lo que es im iato en el
sonal, la de todos los m iem bros hom bre y, adem ás, lo que existe
de dicha com unidad, es incom pati­ fuera de él sin su intervención, cul­
ble con la naturaleza de la culpa tura abarca to d o aquello que debe
en cuanto decisión libre y, p o r lo su origen a la intervención cons­
mismo, im putable. L a com unidad, ciente y libre de aquél. Sin em ­
considerada com o un todo, sólo se bargo, tan to el origen com o el fin
hace culpable po r la culpa de los enlazan entre sí naturaleza y cul­
individuos, y ello en la m edida en tura. Pues la capacidad hum ana
que cooperan ó asienten a las deci­ creadora de la cultura puede,
siones de los jefes responsables, en verdad, perfeccionarse después,
o sea por la negligencia al nom ­ pero originariam ente hunde sus
brarlos y vigilar su actuación. — raíces en la naturaleza; es innata.
Schuster. L a cultura, igualmente, encuentra
su verdadero fin en el perfeccio­
b) F . H ü r t h , Schuld und Sühne, 1931;
nam iento de la naturaleza del
M. B r u g g e r , Schuld u n d Strafe, 1933;
A. H o r v a t h , H eiligkeit und Sünde, Frl-
/h o m b r e . L a dirección y m edida
burgo 1943; J. S c h u s t e r , KoUektivschnld, de la actividad creadora de la cul­
crt « S tim m en d e r Z eit» 139 (1946) pp. tu ra están esencialm ente determ ina­
101-117; R . E g e n t e r , Gemeinschuld das po r ella. U n despliegue cultural
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otler Strafhaftung? (de t h e o l o g i e der
Z 'i t » , 1948, pp. 114-136); D . Z a h r i n -
íjLK, Schuld und Schuldbewusslsein, en
orientado co ntra la esencia del
hom bre, n o es verdadera cultura,
sino seudocultura.
«Ber.ediktinische M o n atsch rift» 24 (1948)
Según que la actuación cultural
p p. 243 s s , 349 s s, 422 s s ; [ D e m a n , P iché,
en D ictionnaire de théologie catholiqtw
se enderece inm ediatam ente a la
12. 261 s s ; H . B e y l a r d , L e péché philo- persona del hom bre y a su perfec­
sophique, en «N ouvelle R evue T héolo- ción o de m odo especial a los ob­
gique» 62 (1935) pp. 590-616, 671-698;] jeto s que subsisten con indepen­
W . S c h ó l l g e n , Schuld und Veraníwor- dencia de la existencia hum ana,
tung, 1947; c) K . ‘J a s p e r s , Die Schuld- cabe distinguir cultura personal (len­
frage, 1946; G. S t e in , Gedanken iiber die gua, vida social, ciencia, m oralidad,
Schuld, 1946. religión, etc.), y cultura «real», de
res*~cosa (técnica, arte). N o obstan­
Cultura. Este térm ino, derivado te, la m ayor parte de las actividades
del latino colere = cultivar, sig­ culturales se extienden p o r las dos
nifica originariam ente (1) el cuida­ esferas. M ientras la cultura en sen­
do y perfeccionam iento de las apti­ tido lato incluye la religión y la
tudes propiam ente hum anas m ás m oralidad, en sentido estricto (3)
allá del m ero estado natural (cul­ se contrapone a am bas, designando
tura com o cultivo del espíritu). La en este caso la creación de cultura
A ntigüedad y la E dad M edia tenía dirigida a fines m tram undanos. La
para esta idea los térm inos hu- cultura m eram ente exterior y m ate­
manitas, civilitas. En los siglos rial recibe (en el área lingüística
xvn y xvin el concepto se am plió. alem ana) el nom bre de civilización.
Entonces se entendió tam bién po r Su misión es servir de base y su­
puesto a la cultura interior. En formas (morfología de la cultura),
tanto que fom entada a costa de valores y obras, el objeto de la filo­
ésta, no pasa de semicultura siendo sofía de la cultura es fundam en­
verdaderam ente hostil a la cultura. tar las manifestaciones culturales
Ú nicam ente los bienes exteriores ( / Cultura), es decir, penetrar en
objetivos de la cultura pueden su esencia, com prenderlas p o r sus
transm itirse po r herencia. Los bie­ causas y condiciones esenciales, re­
nes ideales y personales de la mis­ ducirlas a sus fines últim os y deter­
ma deben ser adquiridos de nuevo m inar con ello la orientación y m e­
por cada generación. /P e d a g o g ía . dida de la actividad creadora cul­
L a posesión de la cultura se con­ tural. — Puesto que la cultura es
serva sólo por el trabajo cultural. com plem entación y perfección esen­
La cultura nace solam ente po r la cial del hom bre, las líneas funda­
colaboración de m uchos en la co­ m entales de un a filosofía de la
m unidad hum ana. D e las contribu­ cultura están necesariamente traza­
ciones culturales de los diversos das por la / antropología filosófica,
pueblos se origina u n a cultura de que nos dice lo que el hom bre es,
la humanidad condicionada en su la / é t i c a , indicadora de lo que
posibilidad po r la capacidad de debe hacer, y la / teología natural,
hablar, com ún a todas las razas. que m uesira el destino a que está
U n mínimo cultural es vitalm ente naturalm ente \ encam inado ju n ta­
necesario para el hombre. / C u l ­ m ente con los órdenes de la n atu ­
tura (Filosofía de la). — B r u g g e r . raleza y de la cultura en que se
b) L e x is , D as W esen der Kultur, e n encuentra inserto. E l fundam ento

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K ultur der Gegen wart i, 1906, p . 1;
R . R a s t , Vom Sinn der Kultur, L u c e r n a
1941; [O. N . D e r i s i , L o s fundam entos
últim o de estas disciplinas y, p o r
lo mismo, de la filosofía d e la cul­
tura, es la / metafísica. La diversa
m etafísicas del orden moral, *1951;] concepción que se tenga de ellas se
c) A . S c h w e i t z e r , K ultur und E thik, exterioriza en otras tantas direccio­
1947; A . P o r t m a n n , N a tu r und Kultur nes de la filosofía de la cultura.
im Sozialleben, *1946; H . F r e y e r , Typen
É sta se cultiva com o ciencia propia
und S tu fen der K ultur, e n H andwórter-
buch der Soziologie ( e d . V i e r k a n d t , 1931);
sólo desde el siglo xvm. Respectiva­
[L. F r o b e n iu s , L a cultura como ser vi­ m ente anexas a las distintas esferas
viente ( t r a d . e s p .) , 19^5; E . S p r a n g e r , de la cultura hum aija ( / Ciencia,
Ensayos sobre la cultura ( t r a d . e s p .) 1947; / A rte, / Religión, / H istoria,
M . S c h e l e r , E l saber y la cultura ( tr a d . / Lenguaje, / Técnica, / E duca­
e s p .) 1934; J . H u i z j n g a , Entre las som ­ ción, / Sociedad, / D erecho, / Es­
bras d el mañana. Diagnóstico de la enfer­ tado, etc.) hay ram as especiales de
m edad cultural d e nuestro tiem po ( tr a d .
la filosofía de la cultura.
e s p .) 1936]; d ) J . N i e d e r m a n n , Kultur,
Werden und Wandlungen des Begriffs und
D ebe distinguirse entre causas
seiner E rsatzbegriffe von Cicero bis Her- de la cultura y condiciones de
der, F l o r e n c i a 1941; e ) L o t z - d e V r ie s , la misma. Éstas propiam ente no la
Die W elt des M enschen, 1951, p p . 119-163. originan, sino que explican sólo p o r
[ t r a d . e s p . : El mundo del hombre, 1954.) qué se ha producido con m ayor
facilidad o de un m odo determ i­
Cultura (Filosofía de la). M ien­ nado. E ntre ellas se cuentan, v.gr.,
tras las /c ie n c ia s del espíritu y, las condiciones geográficas de un
sobre todo, la historia de la cultura, pueblo, su lugar en la historia,
intentan dam os una imagen com­ época y m odo del encuentro con
pleta del acontecer cultural, de sus otros pueblos y culturas, las orga-
ni/aciones culturales ya creadas en de relieve la verdadera finalidad de
orden a la actividad creadora cul- toda cultura y los efectos del acon­
lural ulterior. Tales circunstancias tecer cultural real (critica de la
condicionan de arriba abajo el m o­ época y de la cultura), la filosofía
vimiento cultural. N o hay progreso de la cultura debe influir tam bién
cultural continuo ni siquiera cons­ sobre la plasm ación de la cultura
tancia cultural. Las verdaderas cau­ respectiva (reforma de la cultura). —
sas de la cultura son las aptitudes B rugger.
y necesidades del hom bre. Así, la b) R . v o n N o s t iz - R ie n e c k , Das Pro-
ciencia b ro ta del im pulso a inves­ blem der Kultur, 1 8 8 8 ; W . L e x is ,
tigar, propio de la inteligencia es­ Das ¡Pesen der Kultur, en K ultur der
peculativa; los órdenes económico, Gegenwart r, 1906, p. 1; A. D e m p f ,
jurídico, social y la técnica, de la Kulturphilosophie, 1932 [trad. esp .: Filo­
tendencia a ordenar, propia de sofía de la cultura, 1933]; B. R e is e r ,
la inteligencia práctica; el arte, del D e cultura e t philosophia culturae, en
«A ngelicum » 14 (1937) pp. 355-416;
sentimiento estético y del impulso J. M a r it a i n , Religión et culture, París
creador; la m oralidad y la religión, *1946; J. P ie p e r , M usse und K ult, 1948;
del querer m oral. La diversidad de [M . S c h m a u s , Teología de la cultura, en
disposiciones e inclinaciones del «R evista de la U niversidad de M adrid» 2
hom bre, unidas a su perfecciona­ (1953) p p. 305-316]; c) H . F r e y e r ,
miento preferido, conduce a las Theorie des ob/ektiven Geistes. E ine Ein-
distintas clases profesionales, crea­ leitung in die Kulturphilosophie, 1923;
doras de cultura, que en su m ulti­ A. S c h w e it z e r , Kulturphilosophie, 1948;
d) M . G r a b m a n n , D ie Kulturphilosophie
plicidad se com plem entan para el
des heiligen Thom as von Aquin, 1925

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bien com ún. Sustentador y creador
de la cultura es el hom bre, no en
aislamiento cerrado, sino com o
[trad. e s p .: La filosofía de la cultura
de Santo Tom ás de A quino, 1942;]
A. S c h a l LER, D ie europaische Kulturphi­
m iem bro de la com unidad. — In ­ losophie, 1940; / C u l t u r a .
dudablem ente, el fin de la cultura es
en prim er lugar la satisfacción de Deducción. / Raciocinio que pasa
necesidades hum anas, pero adem ás de lo universal a lo m enos univer­
el despliegue de la riqueza conte­ sal, a lo particular, o, en el caso
nida en la naturaleza hum ana y, lím ite, de lo universal a lo igual­
en consecuencia, la m anifestación m ente universal. Opónese a / i n ­
del hom bre com o trasunto de D ios ducción. D esde Bacon de Verulam
Creador. El orden y m edida del se form ula al raciocinio deductivo la
crear cultural dependen de que el siguiente objeción: o se sabe que
individuo y la com ilhidad valoren la prem isa m ayor contiene lo p ar­
justam ente las necesidades del hom ­ ticular, o no. E n el prim er caso, la
bre, subordinando las inferiores a conclusión es conocida ya en dicha
las superiores, y éstas a su fin prem isa; en el segundo, no se in­
últim o. Esencial en este punto es fiere con certeza, pues queda por
si el fin consistente en el perfec­ saber si la m ayor tiene validez uni­
cionam iento del hom bre ( / Feli­ versal. L a objeción no advierte que
cidad) se busca del lado de acá o el concepto universal em pleado en
en el m ás allá. La orientación ul­ la prem isa m ayor únicam ente in­
tram undana del hom bre no anu­ cluye la naturaleza com ún a todos
la las exigencias de la cultura, pero los objetos que caen debajo de él,
las subordina a la persona hum ana pero no indica cuáles son estos
que rebasa lo terreno. — Poniendo objetos. P or ejemplo: la m ayor «lo
simple es incorruptible», enuncia al paso que el agresor injusto debe
sólo la relación esencial existente atribuirse a sí mismo los m alos re­
entre lo que es simple y lo inco­ sultados de su agresión. E l defensor
rruptible, m as no dice qué objetos no se arroga en este caso ningún
son simples. A cerca d e este punto derecho directo o indirecto sobre
debe inform ar la prem isa menor, la vida del injusto agresor, porque
v.gr., «el alm a es simple», siguién­ en la defensa éticamente licita la
dose entonces de am bas «el alma m uerte eventual de éste no es un
es incorruptible». — Kant llama medio para ella, sino consecuencia
deducción a u n a dem ostración que, no querida, aunque prevista, de la
en oposición a la prueba por he­ misma. P o r esta razón, el empleo
chos, evidencia una exigencia de de la fuerza se perm ite sólo para
derecho. La deducción es trascen­ rechazar un ataque actual, no para
dental (u objetiva) si explica cómo adelantarse a una agresión futura.
un concepto p u ro a priori se rela­ C ondición de la defensa es, además,
ciona con los objetos, y empírica que no se rebase la ju sta m edida
(o subjetiva) si m uestra cóm o se de la defensa inculpable, es decir,
adquiere un concepto m ediante la que el defensor utilice la fuerza
experiencia y la reflexión. / C r i t i ­ sólo en la m edida que sea necesaria
cismo. — S a n t e l e r . p ara repeler eficazmente el ataque.
a) A r is t ó t e l e s , Segundos analíticos, L a sanción { / Retribución) ha de
1. i; F r . B a c o n , N ovum Organum i, 69; dejarse en m anos del p oder públi­
A,) J . S a n t e l e r , Intultion und W ahrheit- co. — S c h u s t e r .
serkenntnis, 1934; M . H o n e c k f r , Logik,
1927; J. D o n a t , L ógica, “1935; J. G r e d t , a) S a n t o T o m A s d e A q u i n o , Sum m a
theologica n-n, q. 64 a. 7; b ) O. v o n

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D ie aristotelisch-thom istische Philosophie,
1935, i, 51; [ A . G ó m e z I z q u i e r d o , A ná­
lisis d el pensam iento lógico H, 1943;
A lb e rti, D as Notw ehrrecht, 1901;
K . I I e i d e r , N otrecht und N otw ehr, 1911;
W. R a u c h , art. Lebensrecht, en Staats-
J . D o p p , L efo n s de logique form elle,
3 vols., L o v ain a 1950; M e r c i e r , L ó ­ lexicon n , p p . 8 6 6 s s ; [ O b l e t , D éjense
gica (trad. esp.), 2 vols., 19421; c ) B a ­ de sol, en Dictionnaire de théologie ca-
con /a ). tholique, 4, 227-230; P e l a y o d e Z a m a -
y ó n , E l derecho a la defensa en caso
de agresión permanente, en «R evista E sp a­
Defensa contra la agresión in­ ñola de T eología», 2 (1942) pp. 691-726;]
justa. Desígnase con esta expre­ e) V. C a t h r e i n , M oralphilosopkie,
sión la acción de repeler, sirvién­ *1924, t. ir Itrad. ital. de la 5.* alem .:
dose de la fuerza, un ataque actual Filosofía m orale, F lorencia 1913-1920];
injusto a la persona o a sus [G. M á r q u e z , Filosofía m oral, 2 vols.,
bienes, acción que puede producir, •1943.]
dado el caso, la lesión, herida o
m uerte del agresor. T al defensa es Definición. Expresión breve y
m oralm ente lícita (aun en favor de com pleta de lo que significa u n vo­
otros) y, en determ inadas circuns­ cablo o debe entenderse p o r un a
tancias, incluso está m andada. El cosa. La definición nominal tiene
uso de la fuerza en cuanto tal, p or objeto acotar el exacto signi­
o sea, sin determ inar los porm e­ ficado de un vocablo; la definición
nores de su legitimidad o ilegitimi­ real, indicar la /e s e n c ia especifica
dad, es m oralm ente indiferente, jus­ de u n a cosa. L a definición debe
tificándolo ante la ética la protec­ ser breve, es decir, evitar todos
ción de bienes valiosísimos para el los determ inantes superfluos: com ­
individuo y la seguridad pública, pleta, enunciando todas las carac-
ierísticas necesarias, no sólo para nido, es decir, h a de convenir a
distinguir de otras el térm ino o la todo y sólo lo definido. — L a defi­
cosa, sino tam bién para hacer re­ nición se encuentra dividiendo y
saltar la diferencia interna y esen­ subdividiendo u n género superior
cial articulación del significado. Los hasta llegar a la especie deseada,
contenidos significativos simples o bien investigando en los objetos
pueden ser vinculados convencio­ que llevan el nom bre del concepto
nalmente a un vocablo o m ostrados buscado aquellas notas que con­
en un objeto, pero no cabe dar de vienen a todos y solos los objetos
ellos una verdadera definición. La así designados. — B r u g g e r .
definición esencial se form ula indi­
H. R i c k e r t , Z u r L ehre yon der D efini-
cando el género próxim o y la dife­
tion, *1929; W . D u b i s l a w , Über die De-
rencia específica, v.gr,, hom bre *= finition, M 931; R . R o b i n s o n , Definition,
animal racional ( / Especie) o enu­ O xford 1950; [J. M . L e B lo n d , L a defi-
m erando las partes esenciales, v.gr., nition chez A ristote, en «G regoriam im »
hom bre = ser com puesto de cuer­ (1939) pp. 351-380; A . G ó m e z I z q u i e r ­
po y alma racional. C on frecuencia d o , A nálisis del pensam iento lógico i,
sólo es posible lina definición des­ 1928;] tra ta d o s de / L ó g i c a .
criptiva que se elabora añadiendo
a una determ inación genérica uni­ Deísmo. El deísmo, aparecido
versal las n otas precisas p ara que en Inglaterra en la segunda m itad
el objeto se distinga suficientemente del siglo xvi, reconoce un D ios per­
de cualquier otro de diversa espe­ sonal creador, p ero niega su ulte­
t é . La definición genética determ ina rior influjo en el m undo, recha­
y explica el objeto indicando el zando, por lo tan to , la conserva­

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m odo com o se engendra. E n la
definición implícita lo definido se
conoce haciéndolo en trar en un
ción y el concurso de D ios ( / D i o s
[Concurso de]) con las criaturas,
el /m i la g r o y to d a /re v e la c ió n
conjunto conocido tan to en cuanto sobrenatural. N o existe religión re­
todo com o en sus partes (excep­ velada, sino únicam ente u na reli­
tuando el objeto de la definición), gión racional o natural. — El deís­
con lo que viene a establecerse una m o inglés condujo en F rancia a
especie de ecuación con una incóg­ la /I lu s tr a c ió n m aterialista y atea.
nita. Especiales dificultades pre­ En A lem ania tuvo adeptos desde
senta la definición de aquellos ob­ m ediados del siglo xvm . / [ 1 4 3 ] .—
jetos que no son dados en una R ast.
experiencia interna o externa ni
G. V. L e c h l e r , Geschichte des engli-
pueden construirse sólo con el pen­
schen D eism us, T u b i n g a 1841; J . E n g e r t ,
sam iento partiendo de contenidos Der D eism us in der Religions- und Qffen-
significativos m ás sencillos, sino que barungskrM k des Reimarus, 1916; [C a r -
únicamente cabe concebirlos como r a u , Im philosophie religieuse en A n-
condiciones (externas o internas) gleterre jusqu'á nos jours, P a r í s 1888;
de la posibilidad de objetos em pí­ J . F o r g e t , Déisme, e n Dictlonnaire de
ricam ente dados. Sin em bargo, su théologie catholique IV , 1, 232-243];
significado puede ser exactam ente e) C h . P e s c h , D er G ottesbegriff, 1886;
acotado con el desarrollo del sis­ M . R a s t , W elt und Gott, 1952.
tem a de dichas condiciones. — R e­
glas de la definición: a) debe ser Demostración. E n sentido es­
más clara que lo definido, y b) con­ tricto ( 1) es aquel /r a c io c in io de
vertible simplemente con lo defi­ premisas verdaderas y ciertas, me­
diante el cual un / objeto antes duce sin rodeo de supuestos dados
cuestionable se conoce no sólo como la proposición que ha de dem os­
lógicamente conexo con ellas, sino trarse, la dem ostración indirecta
com o verdadero y cierto. —E n senti­ hace ver ante to d o que, adm itiendo
do más am plio ( 2) recibe el nom bre la opuesta contradictoria ( / O po­
de dem ostración todo proceso de sición) de la proposición en cues­
pensam iento que por u n método tión, resulta u n a conclusión eviden­
distinto del raciocinio m uestra como tem ente falsa; m as com o de supues­
cierto o probable un enunciado tos verdaderos sólo pueden fluir
u objeto discutible. Tal ocurre en conclusiones verdaderas, queda así
el tránsito inm ediato de una p ro ­ dem ostrada la falsedad de la hipó­
posición a o tra (ejemplos: / O p o ­ tesis hecha y, con ello, la verdad
sición, /M o d a lid a d ) o al m ostrar de la proposición que se tratab a de
la evidencia inm ediata de una pro ­ dem ostrar. Si la conclusión a que
posición p o r análisis y com posi­ conduce la dem ostración indirecta
ción de conceptos. T oda demos­ enuncia una abierta contradicción,
tración es una fundamentación, pues se da el caso particular de «reduc­
m ediante ella se indica la razón ción al principio de contradicción».
en que se apoya el asenso del en­ Esquem áticam ente esta especie de
tendim iento al objeto. Sólo en el dem ostración se desarrolla en la
caso de dirigirse a un determ inado siguiente form a: Vamos a dem os­
adversario, vale el argumento ad tra r que S = P. Supongam os que
hominem, que fundam enta un ob­ S = no-P; haciendo no-P — M ,
jeto partiendo de sus supuestos. — S = M. Pero com o en realidad
M ientras la demostratio quia señala M = no-S, resultaría S = no-S.

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únicam ente la razón del conoci­
miento, la demostratio propter quid
da tam bién a conocer la causa de la
M as siendo esto una contradicción,
la hipótesis S = no-P debe ser
falsa y, por lo tanto, S = P, verda­
cosa. Para las restantes clases de dera, supuesto, naturalm ente, que
dem ostración, (/D e m o s tra c ió n in­ las proposiciones interm edias em­
directa, /I n d u c c ió n , / A priori, pleadas (no-P = M ; M = no-S)
/ A posteriori. — Incurre en el sean correctas. Sólo cuando éstas
sofisma llam ado utráfiaoií el? 5AAo sean analíticas, la dem ostración in­
yévoc el que en una dem ostración directa será una reducción «analí­
pasa de un dom inio lógicamente tica» al principio de contradicción;
cerrado a otro, v.gr., del orden en este caso, la negación de la p ro ­
de la posibilidad al de la reali­ posición S = P incluye u n a con­
dad. — S a n t e l e r . tradicción form al. L a dem ostración
indirecta puede siem pre convertir­
J . L in d w o r s k y , Das Schlussfolgernde
se en directa m ediante adecuadas
D enken, 1916; J. F r 5 b e s, Lógica fo rm a lis>
R o m a 1939; M . H o n e c k e r , L o g ik, 1927; transform aciones. — D e V r ie s .
J. G r e d t , D ie aristotelisch-thom istische a) A r is t ó t e l e s , Primeros Analíticos I,
Philosophie, 1935, i, pp. 108 ss; [M e r c ie r , 29, II 11-14; Segundos A nalíticos i, 26;
Lógica, 2 vols., 1942; A. G ó m e z I z q u i e r ­ e) DE V r ie s , Lógica, 1950, p . 149; [A . G ó ­
d o , Análisis del pensam iento lógico II, m e z I z q u i e r d o , Análisis del pensam iento
1943; d) S. M a n s i ó n , L e ju gem ent d ’exis- lógico ii, 1943;] tra ta d o s de / L ó g i c a .
tence chez A n sió le, L o vaina 1946.]
Derecho. D erecho y /ju s tic ia
Demostración indirecta. M ien­ ocupan den tro del co n junto del
tras la /d e m o s tra c ió n directa de­ orden m oral u n a situación especial
nítidam ente perfilada. N o obstante, a otros, u n a ordenación de rela­
en el habla im pera la am bigüedad. ciones ¿«fórpersonales), pertenecen
El lenguaje teológico llega m uchas en acepción estricta al m undo ju ­
veces a equiparar justicia con rídico sólo relaciones de persona
/ santidad. M uy difundida se halla a persona (no le corresponden,
una m anera de expresarse que une pues, ni relaciones de personas a
tan directam ente el derecho con la cosas [ / Propiedad] ni relaciones
dignidad de la persona que carac­ entre la persona y sus propios bie­
teriza sin m ás como derecho de nes personales, v.gr., su vida o su
]a m ism a todo lo que corresponde conciencia). Sin em bargo, n o todas
a aquélla ( / Persona) com o tal. las relaciones interpersonales (v.gr.,
Así, recibe el nom bre de «derecho» el am or, el agradecim iento, la con­
soberano la absoluta soberanía de fianza) son de naturaleza jurídica;
Dios sobre toda la creación, aun m ás aún, ni siquiera lo son todas
la irracional, y se designa igual­ las norm as ordenadoras de la co­
m ente com o «derecho» a la vida, m unidad. D e entre la abundancia
al desenvolvimiento de la persona­ de estas relaciones norm ativas úni­
lidad y a los medios de subsisten­ cam ente se m uestran com o «jurí­
cia, la facultad que el hom bre tie­ dicas» aquellas que defienden al
ne de poseer su vida, conservarla hom bre, com o individuo irrenun-
y desarrollarla, así com o tam bién ciablemente personal, en su sustan-
la de disponer de las criaturas irra­ tividad y distinción frente a todos
cionales y de servirse de ellas para los dem ás y a la vez —com o ser
s u í fines. T odos estos «derechos» esencialm ente social— lo ligan a la
se fundan en la condición de per­ /c o m u n id a d , ya natural, ya fruto

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sona p ropia de su sujeto, m ás p ar­
ticularm ente: en el dom inio que,
en virtud de su esencia, tiene la
de la libre voluntad. C oordinando
entre sí estos dos polos —sustanti-
vidad personal y vinculación a la
persona sobre los objetos con que colectividad— el derecho determ ina
está en relación. E stando cim enta­ la estructura de la com unidad, y
dos en una base metafísicamente form a el arm azón sustentador en
necesaria, no cabe en m odo alguno torno al cual pueden disponerse
despojar de tales «derechos» al su­ las otras partes del edificio de aqué­
jeto de los mismos. lla. E n este sentido, orden social
P ara obtener un concepto de de­ y orden jurídico son dos nom bres
recho exactam ente acotado que que designan u n a misma cosa.
haga destacar con nitidez la pecu­ Puesto que entonces la ordenación
liaridad de éste frente al orden de la vida de la com unidad no
m oral general, es necesario circuns­ puede, evidentemente, ser jam ás
cribir con m ayor precisión la esfera contraria a ésta y a sus verdaderas
de lo jurídico. A tal efecto, la cien­ necesidades vitales, un derecho con­
cia y la filosofía del derecho no trario a la colectividad es un ab ­
descubren todavia ningún elemento surdo. P or la m ism a razón, el de­
jurídico en la soberanía de la per­ recho nunca es un a cosa m uerta y
sona, sino únicam ente algo pre- rígida, sino algo vivo en todo m o­
jurídico; ven sólo la base sustenta­ m ento y fio sólo capaz de adaptación,
dora sobre la cual puede construirse sino que im pulsa constantem ente ha­
el m undo del derecho. D e acuerdo cia el progreso (justicia social, / Jus­
con el clásico axiom a: ius est ad ticia). L o que los hom bres estable­
alios (el derecho es u n a relación cieron un día com o ordenación de
su com unidad puede envejecer y privada, no pública. El derecho
m orir, y cabe tam bién en lo posible anglosajón no conoce esta m anera
que, a m odo de cadáver, sea con­ de distinguir el derecho público del
servado todavía largo tiem po. O el privado.
derecho es joven y tiene el frescor Puesto que el derecho es relación
de la vida, o no es nada. de personas entre sí, insertas en la
Por lo demás, el térm ino «dere­ com unidad, sólo las personas pue­
cho» debe servir para designar: den ser sujetos de exigencias y de
1.° El orden jurídico y también obligaciones jurídicas. D e ahí el
cada una de las norm as jurídicas concepto auxiliar de «persona ju ­
particulares que son elementos de rídica» que em pleamos cuando, h a­
dicho orden (ius normativum). blando abreviadam ente, atribuim os
2 ° L o que responde al orden jurí­ exigencias y obligaciones jurídicas
dico o a norm as jurídicas particu­ a una asociación o institución.
lares, ya se trate de u n producto, Igualm ente, sólo será posible que
una disposición o un m odo de pro­ el hom bre entre en relación jurídica
ceder del hom bre (ius objectivum). con D ios si Éste baja hasta la cria­
3.° Las facultades que, en virtud tu ra hum ana p ara elevarla a una
de aquel orden, corresponden a quie­ especie de com unidad con Él.
nes participan de la comunidad jurí­ El derecho, en cuanto ordenación
dicamente ordenada ( ius subiectivum, de la vida colectiva, es, de acuerdo
llam ado también ius potestativum ). con su esencia, estructurador de
La am plia esfera del derecho se vínculos com unitarios; lo único que
divide en num erosas esferas p ar­ actúa en form a disgregadora es
ticulares, entrecruzándose varias de aquello que constituye un a defor­
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sus divisiones. Las norm as directa­
m ente concernientes a la estructura
y desenvolvimiento de la com uni­
m ación plena del derecho. Puesto
que existen transgresores del orden
jurídico, el derecho, p o r considera­
dad (pública) constituyen el derecho ción al orden y a la paz, necesita
público; las que regulan de m anera de la coacción en cuanto lo jurídi­
directa las relaciones entre los cam ente debido es susceptible de
m iem bros de ésta form an el derecho obtenerse po r la fuerza. Con el
privado. Al derecho público perte­ progreso de la cultura jurídica la
necen especialmente el derecho realización coactiva del derecho
constitucional, el derecho adm inis­ suele reservarse cada vez m ás al
trativo y el derecho penal, que está p oder ejecutivo de la com unidad
al servicio de la protección del pública (estado, etc.).
orden público. El derecho m atrim o­ El positivismo jurídico v a m ás le­
nial, subdividido en derecho de jos y, desconociendo que el derecho
cosas y derecho de obligaciones, es se funda en la condición de per­
inequívocamente derecho privado. sona propia del hom bre, condición
El derecho laboral, el económico que viene dada ju n to con su 7 esen­
y otros dom inios jurídicos análo­ cia, e ignorando su disposición so­
gos, todavía recientes, tienen un cial, fundada a su vez en la natu ­
aspecto público y otro privado. El raleza personal de la criatu ra h u ­
derecho de fam ilia ocupa una situa­ m ana, sostiene que la com unidad
ción especial: aunque organiza la determ ina de m anera absolutam en­
com unidad familiar, no se incluye te prim ordial el contenido del dere­
de ordinario en el derecho público, cho, E n consecuencia, adm ite sólo
p o rq ue la familia es una com unidad com o derecho preceptos positiva­
m ente form ulados (y, a lo sumo, dam entos. F rente a ella, la sociolo­
costumbres), y n o ata la determ ina­ gía jurídica investiga cóm o se llega
ción positiva del orden jurídico a la form ación del derecho, cóm o
a ninguna clase de derecho ante­ prevalecen o m ueren ciertas con­
rior, antes bien, hace que sus pre­ vicciones y tem as parecidos. La
ceptos sean «derecho» aun en el ciencia del derecho elucida el orden
caso de que contradigan las rela­ jurídico existente (u otro que haya
ciones esenciales ontológicas y el tenido existencia histórica), aclara
orden ético. En la form a m ás exa­ sus principios fundam entales, sus
cerbada de positivismo, lo único conexiones internas, los conceptos
que elevará u n precepto a norm a jurídicos usuales en él, etc.
jurídica será su efectiva capacidad El hom bre que se m antiene unido
de vigencia. V erdad es que algunas al derecho, acata las exigencias ju ­
veces parece querer decirse única­ rídicas ajenas y se esfuerza p o r
m ente que sólo la com unidad o r­ cum plir con sus deberes jurídicos,
ganizada (especialmente el / e s t a ­ practica la virtud de la /ju s tic ia .
do) confiere al orden jurídico aque­ Las exigencias del derecho quedan
lla acabada perfección técnica que igualm ente satisfechas cuando el
satisface las necesidades sobrem a­ m otivo de la acción no reside en
nera acuciantes de la vida actual. el respeto al orden jurídico; dicho
P odrá entonces entablarse discu­ m otivo puede ser de índole inferior
sión sobre si se da e l'n o m b re de (interés personal bien entendido) y
/ derecho natural a las ideas rela­ tam bién superior. Por eso el dere­
tivas a un orden sobre el cual se cho n o excluye el am or: frecuente­
basa todo el derecho positivo o se m ente, lo debido en justicia es a la
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acuña u n nuevo térm ino libre del
lastre de prejuicios y exento, por
vez debido p o r razones de caridad
y siempre puede cumplirse p o r m o­
tanto, de falsas interpretaciones, tivos de la m ás p u ra benevolencia.
para reem plazar aquella denom i­ — N e l l -B r f u n t n g .
nación que, desgraciadam ente, ha b) V . C a t h r e in , R echt, N aturrecht und
venido a ser equívoca. p o sith e s R echt, 21909 [trad. esp .: L a f i ­
El formalismo jurídico coincide losofía del derecho. E l derecho natural
con el positivismo en cuanto no y el derecho positivo, *19261; O . S c h i l -
adm ite tam poco preceptos jurídicos l t jjg , Christliche Sozial- und R echts-
determ inados respecto al contenido philosophie, * 1950; K . P e t r a s c h e k ,
System der Philosophie des S ta a tes und
y anteriores o superiores a los po­
des Vólkerrechts, Z ürich-L eipzig 1938;
sitivos, aceptando únicam ente prin­ H . R ommen , D ie ewige W iederkehr des
cipios jurídicos «fonnales», v.gr., N aturrechts, 21947; J. M essner , D as
la libertad, según puede coexistir N aturrecht, 1950; G . d e l V ecc hio , L e-
con «igual» libertad de todos zioni di Filosofía del D iritto, M ilán
(Kant). Puesto que la vida nece­ ’ 1950 [trad. esp .: Filosofía del dere­
sita norm as con contenido, éstas cho, *1953]; L. B e n d er , Philosophia
deben ser establecidas positivam en­ iurls, R om a 1948; R . C lemens , Person-
te en su totalidad. L a m ajestad del nalité morale et personnalité juridique,
P arís 1935; [J. R u i z -G im én ez , L a con­
derecho es sustituida po r la m era cepción institucional del derecho, 1944;
devoción a la ley (Legalitüt: lega­ J. L ecle Rcq , Lecons de D roit N aturel;
lidad). I. L e fo n d em en t du D roit et de la S o c iité ,
La filosofía del derecho se ocupa *1947; J. M , D íez -A legría , É tica, dere­
en la esencia de éste y en la reduc­ cho, historia, 1953]; c) R . S tam m ler ,
ción del mismo a sus últim os fun­ Lehrbuch der Rechtsphilosophie, 1923
(fo rm alista rig u ro so ); G . R a d b r u c h , Los estados que exaltaban esta exi­
Rechtsphilosophle, 41950 (progresivo acer­ gencia de soberanía reconocían so­
cam ien to en cad a n uev a edición al p u n to lam ente com o derecho internacio­
d e vista aq u í d efen d id o ); C. A . E mge ,
Vorschule der Rechtsphilosophie, 1925;
nal el derecho contractual o con­
R . L a u n , R echt und S ittU chkcit, 1935; suetudinario, que descansa en la
K. C o in g , Grundzüge der Rechtsphilo­ voluntad concordante de todos
sophie, 1950; E. HO lsch er , Sittliche ellos. El veto de cualquier estado
Rechtslehre, 1929-1930; d) T h . W ü r - bastaba para frustrar todo progreso
tenberger , Wege zum Naturrecht in en la esfera del derecho internacio­
Deutschland, en «A rch. fü r R echts- u n d nal. Más aún ; revocando unilate­
S ozialphilosophie» 38 (1949) pp. 98-138; ralm ente el asentim iento un día
O. S. M o crn , S tu d l sulle origini storíche
otorgado, cualquier estado creía
dei diritti essenziali delta persona, B olo­
n ia 1937; E. LufJo P e S a , Historia de la recobrar la libertad de acción y, en
filosofía del derecho, 1949; (J. CORTS consecuencia, poder derogaT n o r­
G r a u , H istoria de la filosofía del derecho, mas de derecho internacional (v.gr.,
1944;] e) V . C at h r e in , Moralphilosophie, un tratado de paz) con tal que se
‘ 1924 [trad. ital. d e la 5 .* alem .: Filosofía sintiera suficientemente fuerte para
m orale, F lorencia 1913-1920]; [G . MAR­ ello. N i aun la guerra de agresión
QUEZ, Filosofía del derecho, 1949].
constituía una infracción del dere­
Derecho internacional. Entiénde­ cho internacional, y la tierra y el
se po r derecho internacional el con­ pueblo violentam ente arrebatados
ju n to de norm as jurídicas a que Jos se consideraban com o jurídicam en­
estados se sujetan en sus m utuas te adquiridos. El gran núm ero de
relaciones. Según esta concepción, agresiones perpetradas en la época
sólo los estados son sujeto del de­ de las guerras m undiales fué lo
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recho internacional. Ú ltim am ente
va ganando terreno la tendencia a
adm itir que en m uchos casos el
único que llevó a reflexionar, a re­
conocer un orden de derecho y de
paz entre pueblos y estados, aunque
derecho internacional, v.gr., el es­ quizá tal reconocim iento quede hoy
tatu to de las N aciones U nidas o un po r hoy reducido a m eras palabras.
catálogo de los derechos hum anos Com o todo derecho, tam bién el
que ellas han de poner en vigor, no internacional requiere un órgano
atañen únicam ente a los estados, es ejecutivo que, cuando sea necesario,
decir, no sólo pueden otorgar dere­ garantice coactivam ente su vigen­
chos u obligar a éstos, sino tam bién cia. M ientras no esté organizada
y de m anera directa a sus ciudada­ u n a sociedad de estados, u n o o un
nos y aun a todos los hombres. Así, grupo de ellos, y sólo en caso de
el derecho internacional se ensancha necesidad, puede encargarse, ape­
hasta com prender la totalidad de lando a la fuerza, de la tarea de
norm as jurídicas que, ya com o / de­ reducir al acatam iento del derecho
recho natural, ya com o / derecho a alguno de los m iem bros de la co­
positivo, son colectivamente obliga­ m unidad internacional que lo haya
torias para la hum anidad en gene­ violado. A quí reside la justificación
ra], para la totalidad o para la m a­ —muy lim itada— de la llam ada in­
yor parte de pueblos organizados tervención internacional y, en caso
en estado. extrem o, de la guerra d e interven­
L a absoluta /s o b e r a n ía exigida ción; A m edida que se vaya organi­
po r los estados en los últim os tiem­ zando la sociedad de estados, sur­
pos y el auténtico derecho interna­ girá en esta organización un poder
cional se excluyen recíprocam ente. ejecutivo del derecho internacional,
poder perm anente y regulado en su SCHEK, S ystem der Philosophie des Staates
m odo de proceder, con jurisdicción ¡md des Vólkerrechts, 1938; [L. L e F u r ,
obligatoria y que, dado el caso, Précis de droit International public, París
31937; Y . d e LA B r ié r e , D roit naturel et
actuará contra el transgresor con­
droit de gens, en « A rch ives de P h ilo so ­
tum az con m edidas que exterior- p h ie» 12 (19 36 ) fase. 1, pp. 137-158;
mente no se diferenciarán tal vez S. R a m ír e z, E l derecho de gentes, 1955;]
de la / g u e r r a , pero que, según su J. T. D e io s , L a sociélé internationale et
naturaleza, serán ejecutivas de una les principes du droit public, París 21950;
justicia situada por encima de los d) O . ScHILLING, Das Vdikerrecht nach
estados individuales. La com unidad Thomas von A quin, 1919.
jurídica supraestatal debe —teórica­
m en te— apoyar al ciudadano par­ Derecho natu ral. E n últim a ins­
ticular a quien el propio estado tancia, todo / derecho se funda en
niega los derechos de la persona la naturaleza de las cosas y tiene,
hum ana. p o r lo mismo, su fundam ento ú l­
E l ius gentium de la antigüedad tim o en D ios: en su esencia y su
no corresponde a nuestro derecho voluntad santa, es decir, identificada
internacional, sino que expresa el perfectam ente con aquélla. Así co­
derecho unánim em ente enraizado m o en el orden to tal de la creación
en la conciencia jurídica de todos la santa voluntad divina se m ani­
los pueblos (entonces conocidos). fiesta com o / l e y m oral n atural,
El llam ado derecho internacional así en aquellas relaciones esencia­
privado no es derecho internacio­ les creadas sobre las cuales des­
nal, sino un derecho intraestatal cansa la vida social y el orden ju ­
constituido por las denom inadas rídico que la sostiene, se manifiesta
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«normas de colisión»; ¿qué derecho
ha de aplicarse cuando los dom i­
nios jurídicos de varios estados en­
com o ley jurídica n atu ral (derecho
natural). E sta ley jurídica n atu ral
es, por consiguiente, un a p arte de
tran en contacto (v.gr., cuando se la ley m oral n atu ral; y el conjunto
tra ta del testam ento de u n extran­ del orden jurídico, un a parte del
jero sobre una herencia radicada orden m oral total. Todo perfeccio­
en territorio nacional)? C om o con­ nam iento del orden jurídico (dere­
secuencia de convenios internacio­ cho positivo) llevado a cabo p o r
nales, en un gran núm ero de esta­ el hom bre se halla vinculado a es­
dos muchas de estas norm as de tos fundam entos dados p o r D ios
colisión se ajustan, dentro de cada y ha de lim itarse a desenvolver los
uno, a iguales m edidas legislativas. preceptos del orden jurídico n atu ­
P or lo dem ás, hasta ahora la uni- ra l (per modum conclusionis) o,
fic ación de las norm as jurídicas su- donde tal orden presenta un vacío
praestatales en un derecho mundial y deja posibilidades de elección, a
(v .gr., en un derecho de cam bio llenar este vacío (per modum speci-
y de cheque) sólo se ha consegui­ ficationis) con determ inaciones con­
do en m edida m uy lim itada. — cretas, según las necesidades prác­
N e l l -B r e u n in g . ticas. Ello, aunque n o con carácter
exclusivo, es sobre todo tarea del
b) A . H a r t m a n n , D ie sittUche Ord-
/ e s t a d o , que, p o r regla general,
nurtg der V é lk e r g e m e in s c h a ft, 1950;
A. H o l d - F e r n í c k , Lehrbuch des Vülker- ejerce actividad legislativa y, por
rechts i 1930, n 1932; A . V e r d r o s s , lo tanto, establecedora de derecho;
V dikerrecht, *1950; J. M a u s b a c h , N alur- sin em bargo, tod a com unidad pes ;e
recht und V dikerrecht, 1 918; K . P e t r a - poder legislativo en lo que respecta
a sus propios intereses ( / Subsi- últim o origen en D ios, así también
diariedad [Principio de]). aquellos derechos reciben de Él su
Este derecho natural clásico fué inviolabilidad. — N e l l - B r e u n i n g .
tem poralm ente suplantado por u n b) V. C a t h r e i n , R echt, NaturrechI
«derecho racional» que se presen­ und positives R echt, “1909 (trad. esp.:
taba engañosam ente bajo el nom ­ L a filosofía del derecho. E l derecho natu­
bre de «derecho natural». E n el ral y el derecho positivo, 21926]; O. S c h i l -
apogeo del / racionalism o y de la l i n g , Christliche Sozial- und Rechtsphi-
/I lu s tr a c ió n se le creía capaz de losophie, !1950; H . Rommen, Die ewige
poder deducir en todos sus detalles, W iederkehr des N a tu r r e c h ts , *1947;
partiendo de principios racionales G. M a n s e r , N aturrecht in thom isticher
Beleuchtung, F rib u rg o de Suiza 1944;
universales, la regulación de cuanto d el m ism o : Angewandtes Naturrecht,
ocurriese en la vida y, po r tanto, F rib u rg o de Suiza 1947; J. M e s s n e r ,
la ordenación de la vida social hu­ D as N aturrecht, 1950; [i. C o r t s G r a u ,
m ana. El intento term inó en el ri­ Curso de Derecho N aturai, 1953; L. Le-
dículo. Desde entonces, entre quie­ c l e r c q , L eto n s de D roit naturel, 4 vols.,

nes no sabían distinguir el derecho L ovaina 1946-1950.]


natural clásico de este derecho na­
tural racionalista, se consideró el Determinismo. D octrina opues­
derecho natu ral sin m ás como cosa ta al indeterminismo, según la cual
que ya no debía tom arse con serie­ todas las direcciones de nuestra
dad, ejerciendo el positivismo y el voluntad están unívocam ente de­
formalismo jurídicos ( / Derecho) term inadas por la constelación de
un a soberanía absoluta casi indis- los motivos actuantes y el estado

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cutida. Sólo las necesidades de los
últim os tiempos, cristalizados en el
desenfreno con que las dictaduras
psíquico, consciente o inconsciente,
del m om ento. Se basa a menudo
en una errónea com prensión de la
y totalitarism os pisotearon la dig­ doctrina indeterm inista de la / l i ­
nidad hum ana, provocaron una re­ bertad de la voluntad, com o si
flexión sobre la existencia de dere­ ésta significara un a fuerza dirigida
chos anteriores y superiores a los a querer sin causa ni m otivo (in­
positivos, que en realidad era una determinismo exagerado) . G eneral­
reflexión sobre el derecho natural m ente, el determ inism o invoca so­
clásico. Así, los derechos hum anos bre todo la ley de causalidad, pero
proclam ados por las N aciones U ni­ n o se lim ita a concebirla com o
das y la U nión E uropea e igual­ exigiendo una causa suficiente
m ente los derechos fundam entales para todo efecto (única form a en
de las recientes constituciones polí­ que presenta el carácter de ley
ticas no se presentan com o otorga­ universal y necesaria del pensar)
dos por las Naciones U nidas, Ja ( / C ausalidad [Principio de]), sino
U nión E uropea o los legisladores pretendiendo ver en ella que todo
constituyentes, sino com o derechos efecto debe estar unívocam ente
simplemente dados e insoslayables. predeterm inado en su causa total
El que no cree en D ios los anclará (lo cual no se ha dem ostrado que
en la naturaleza y la esencia del convenga a todo el dom inio de lo
hom bre. El creyente, en cambio, real ( / Causalidad [Ley de]).
puede dailes un fundam ento esen­ Procediendo m ás empíricamente,
cialm ente m ás profundo y firme el determinismo interpreta la con­
cim entándolos en el orden de ía ciencia de la libertad como un ju i­
creación: así com o éste tiene su cio erróneo nacido del desconoci­
m iento de los móviles inconscien­ mo y el pragm atism o de todos los
tes (tendencias determinantes). Pero matices, así com o el racionalism o
no advierte que nosotros n o con­ y el biologismo extrem ados. —
sideramos com o «libremente que­ D esde el p un to de vista de la filo­
ridas», por desconocer su causa­ sofía natura], entiéndese p o r deter-
ción, vivencias que descansan en minismo la doctrina de la certidum ­
procesos inconscientes de com ple­ bre unívoca de todo acontecer
jos, com o, v.gr., inspiraciones cien­ natural. /C a u s a lid a d (Ley de),
tíficas y artísticas, recuerdos fa­ /In d e te rm in a c ió n (Relación d e).—
llidos, etc., sino que las tenemos A cerca del determ inism o económi­
por ((enigmáticas». U na ulterior co, /M a rx is m o . — W i l l w o l l .
jundam entación em pírica del de-
b) K . G u t b e r í -ET, D ie W illensfreiheit,
term inismo alude al hecho de que, “1904; K. Jo ri., Der fre ie IViüe i, 1908;
conociendo bien el carácter, los [J. L o t u s ’, Statistique morale et détermi-
hábitos, las inclinaciones y la si­ nisme, en «R evue néoscolastíque d e p h i­
tuación m otival, pueden predecirse losophie» 1908, pp. 48-89; A. G em f.lu,
las decisiones de la voluntad de Lom broso, F lorencia 1911; D . M e r c i e r ,
otro hom bre, así com o tam Fién in­ L a liberté d'indifférence e t le détermi-
voca la regularidad, señalada por nisme psychologique, en «R evue néosco-
la /e s ta d ís tic a m oral, de m uchas lastique de philosophie» 1904, pp. 5-17].
c ) L o m b r o s o , L 'u o m o delínqueme, 3 vols.,
acciones «libres», regularidad que
T urin ‘ 1896-97; N . A c h , A nalyse des
delata una ley operante. Sin em­ Willens, en Handbuch der biologischen
bargo, estas alusiones m uestran A rbeitsm ethoden, A bteilung 6, 1935; Z u r
únicamente que no hay ningún que­ neueren W illenslehre, en «B ericht über

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rer sin motivos y que los hombres,
por regla general, siguen gustosa­
mente sus inclinaciones y carácter
d en 15. K ongress d e r deutschen Gesell-
sch aft fü r Psychologie» 1937; J. L a n c e ,
Verbrechen ais Schicksal, 1929.
y evitan los conflictos con ellas,
pero tales argum entos no deciden Devenir. El devenir es nuestra
la cuestión acerca de si esta evita­ característica fundam ental y. la de
ción es necesaria o libre. El deter- todo lo que en el m undo nos rodea.
minismo intenta salvar los concep­ P o r eso los esfuerzos de la filosofía
tos de responsabilidad, castigo, etc. se dirigieron desde el principio a la
( / L ibertad de la voluntad), vácíos com prensión del devenir, cuya cues­
de sentido si se suprim e la libertad, tión decisiva es la relación de éste
diciendo que precisam ente tiene por con el / s e r . Al principio no se
responsable y punible el «carácter» veían más que dos cam inos: o se de­
del hom bre culpable (con lo-cual ja b a perecer el devenir en el ser o
¿ste no se distingue del psicópata) el ser en el devenir; o el uno o el
c interpretando el castigo com o un otro eran explicados com o p ura
recurso puram ente intim idativo, o apariencia. A m bos tipos de con­
sea un m edio p ara defender a la cepción se enfrentan en Parménides
sociedad contra el hom bre asocia), y Heráclito, aunque n o en form a
(lo que anularía la dignidad de la tan extrem adam ente m arcada como
personalidad ética y haría del durante m ucho tiem po se creyó. En
hom bre un ser de adiestram iento). el curso de la historia, el devenir
- Consecuentes con las bases de trata constantem ente de alcanzar
sus sistemas, son determ inistas el la primacía. En cuanto se le consi­
m aterialism o y el monismo, el pan­ dera D ios, constituye el D ios deve­
teísmo, el positivismo, el empiris­ niente del panteísm o o del pensa­
miento actual de orientación bio­ no es un elemento del proceso del
lógica. devenir; sin em bargo, no es nece­
U na auténtica solución del pro­ sario que empiece p o r encontrarse
blema exige conservar íntegramente fuera de lo que deviene. Así, el
tanto el devenir com o el ser. árbol es causa eficiente próxim a de
Nietzsche com parte con la escolás­ su crecimiento. A su vez, la causa
tica esta apreciación fundam ental. eficiente depende, en el obrar, de
Pero am bos cam inos divergen en una causa extrínseca ulterior, a
seguida, porque Nietzsche identifica saber: del / fin o de aquello
ser y devenir, haciendo así de la «por lo cual», q ue atrae a la cau­
contradicción absoluta el núcleo de sa eficiente provocando y guian­
todas las cosas, m ientras la esco­ do su actividad; p o r eso todo
lástica salva esta contradicción el proceso del devenir tiende a
que provocaría su desgarramiento. él ( / Finalidad). El fin se de­
Nietzsche no puede encontrar res­ nom ina igualm ente causa extrín­
puesta alguna, pues, com o los pre- seca, porque no es elem ento del
socráticos, ve todavía el devenir movim iento mismo del devenir,
com o algo indescomponible, último. sino superior a él com o perfección
L a escolástica, en cambio, guiada acabada, consum ación, que h a de
p o r Platón y Aristóteles, penetra obtenerse; sin em bargo, n o es
a través de la interna estructura indispensable que sea prbpuesto
del devenir y de su referencia esen­ desde fuera, sino que en prim era
cial a causas últim as y situadas po r instancia puede serlo p o r lo de­
encima de él. E l devenir es necesa­ veniente mismo, com o el árbol en
riam ente producido: éste fué el virtud de su en-tel-equia (es decir,
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gran descubrimiento de Aristóteles,
punto de partida para su desarrollo
de la teoría de las cuatro / causas,
en virtud de la ley esencial im presa
en él [ / F o r m a ] ) se p ropone in­
conscientem ente com o fin su pleno
am pliada m ás tarde po r la esco­ despliegue.
lástica. C on ver lo que deviene com o
El análisis filosófico comienza algo activo y que se propone un
p or el devenir en el sentido más fin, n o hem os alcanzado todavía
propio del vocablo, po r el tránsito el fundam ento últim o del del deve­
paulatinam ente progresivo, v.gr., el nir, pues siendo lo deveniente en
crecimiento de u n árbol. Cuando cuanto tal producido, sus causa­
tenemos ante la vista una determ i­ lidades eficiente y final dependen res­
nada fase de este proceso, ya se pectivam ente de un a causa eficiente
ha logrado una cierta realización, y de una causa final situadas p o r en­
m ientras las fases ulteriores no cima del devenir. A sí pues, debe h a­
hacen sino aspirar a ella. C on ello, ber sobre todo devenir algo absolu­
el devenir aparece com o compuesto tam ente superior a él com o razón
del / a c t o ya realizado y de la últim a suya; Aristóteles lo llamó
/p o te n c ia , que perm anece frente «m otor inm óvil»; la escolástica,
a él esperando la realización. Éstas profundizando en su naturaleza, lo
son las / causas intrínsecas o convirtió en el Ser subsistente
/p r in c ip io s del ser del devenir. (Dios). Éste es a la vez origen pri­
Pero dichas causas entran en el m ero y fin últim o de to d o el
devenir únicam ente por el influjo devenir. A él conduce tam bién la
de la causa extrínseca eficiente, la tensión de los principios ontológi-
cual se denom ina extrínseca porque cos de acto y potencia, p o r cuanto
rl acto recibido en la potencia y c. 2 ; c) G . H e g e l / a ) \ F r . N ietzsche ,
limitado por ella presupone el acto D ie Unschuld des W erdens (o b ra p o s tu ­
ilimitado, subsistente, en definitiva, m a), 1931, 2 v o ls .; H. B ero so n , L 'évo-
lution créatrice; d ) W . B r ó ck er , A ris­
i-l Ser subsistente. P or lo tanto, el
tóteles, 1935 (tem a : B ew egung), C.
ilovenir com o tránsito del no ser al B aeu m k er , D as Problem der M aterie
s e r se funda en últim a instancia en in der griechischen Philosophie, 1890;
el Ser absoluto. [C. G ia c o n , ¡I divenire in A ríslolele (tex ­
Considerem os ahora las distintas to s y c o m en ta rio ), 1947; H . H eimsoeth ,
t<irmas de devenir. D e experiencia L o s seis grandes lem as de la m etafísica
cotidiana es el devenir com o cam ­ occidental (trad. esp .), 1928.]
bio de cualidades o actos acci­
dentales en un núcleo substancial Dialéctica. Térm ino derivado,
invariable que los sustenta com o del griego SiaXéytadai y que eti­
potencia pasiva y a m enudo, tam ­ mológicam ente designa el arte de
bién, activa (devenir accidental). conversar. Em pleado ya en tiem ­
A mayor profundidad llega el de­ pos anteriores a Sócrates, éste lo
venir substancial, v.gr., de un árbol practicó de un m odo que se hizo
0 de un anim al, en el cual la tran s­ clásico. C on la dialéctica pretendía
ió ™ ación afecta al mismo núcleo introducir a los hom bres en la ver­
ti substancia, puesto que la poten­ dadera esencia de las cosas m e­
cia del substrato m aterial (v.gr., diante graduales dilucidaciones de
del alim ento) es inform ada po r el los conceptos. Sobre esta base se
acto del alma. L a capa m ás pro ­ desarrollan m ás tarde los diálogos
funda la alcanza el devenir com o de Platón que, en la exposición y
creación p o r el que sin substrato
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precedente se produce un ser de
la / nada, lo cual únicam ente pue­
contraargum entación de los inter­
locutores, extraen de lo dado las
esencias y facilitan así el ascenso
de ser llevado a cabo po r la om ni­ a su realización fundam enta] y ori­
potencia divina ( 7 C reación); esta ginaria; las ideas. L a dialéctica es,
última clase de devenir fue desco­ pues, p ara Platón el m étodo de la
nocida aun po r Aristóteles. — metafísica. Parecido carácter mues­
1 x»iz. tr a el m étodo escolástico de la m e­
a) H e r á c u t o , P arm énides , Fragmen­ tafísica medieval. Las / disputas se
tos (reunidos en : D ie Fragmente der Vor- llevan a cabo en form a de diálo­
Mtkratiker p o r H . Diels-W . K rao z, *1951; gos; idéntico tipo determ ina la
W. C a pelle , Die Vorsokratiker, 1935); estructura de la «Q uaestio» esco­
11). G a r c ía B a c c a , L o s presocrdlicos, lástica. P o r todas partes la diná­
1941; del m ism o: E t poem a de Parméni-
m ica del «Sic et non» im pulsa el
des, 1943); P l a t ó n , so bre to d o la Repú­
blica; A r is t ó t e le s , Física y M eta física ; pensam iento.
S a n t o T om ás d e A q u in o , Comentarios C uán profundam ente caracteriza
a la Física y M etafísica de A ristóteles; el diálogo la peculiaridad del hom ­
C¡. H e g e l, L o g ik , prin cipalm ente 1. r bre lo dicen estas palabras de
k c c . 1.“ c. 1.°; b) /'A cto, P otencia, P rin ­ Holderlin: «Existimos desde u n
cipios del ser; G . S ie w e r t h , D er Tho­ diálogo». D e hecho, estamos siem­
mism us ais Identitdtssystem , 1939; pre en conversación, si no con
M. M Ü lle r , Sein und Geist, 1940, U n-
otros, al m enos con nosotros m is­
icrsuchung 3; A . B r u n n e r , D er Stufen-
bau der W elt, 1950, c. 16; E . S te in ,
m os. L a evolución intelectual de
Etidllches und ewiges Sein, 1950, especial­ la hum anidad es tam bién un co-
m ente u -iv ; A . M a r c , Dialectique der loquio continuo entre las distintas
Vaffirm ation, 1952, particu larm en te 1. li, épocas. En este coloquio la verdad
plena se abre paso paulatinam ente C uanto llevamos dicho confluye
sólo a través del choque de opo­ en la «dialéctica trascendental» de
siciones antagónicas. A sí, la histo­ Kant. Siguiendo la gran tradición,
ria se encuentra bajo el signo de bajo este título se tra ta la m eta­
la dialéctica del espíritu. En esta física. Tam bién entra en juego la
perspectiva se insinúa la tendencia contradicción, pero no com o fe­
a elevar la dialéctica a ley funda­ cundo m om ento que im pulsa hacia
m ental del ser. Y a Heráclito veía delante, sino en form a de / a n t i ­
en la «guerra», es decir, en la opo­ nom ias destructoras de u n a m eta­
sición de los contrarios, «el padre física teorética. C on ello, según él,
de todas las cosas», o sea la m ás se tra ta de desenm ascarar la vana
íntima esencia del ser. E l / i d e a ­ apariencia de un a m etafísica es­
lismo alemán, H egel principalm en­ peculativa. — L o t z .
te, desarrolló esta concepción. P ara
Hegel, lo real es esencialmente de­ a) P l a t ó n , todos los diálogos, especial­
venir, que en la m archa ternaria de m ente la R epública; b) R . G u a r d i n i ,
tesis —antítesis-- síntesis va avan­ D er Gegensatz, 1925; R . R o b i n s o n ,
zando paso a paso; por eso nues­ P lato's Earlier D ialectic, s1953; P. W u s t ,
tro pensam iento debe seguir el D ie D ialektik des Geisles, 1928; P .
mismo curso. E n esta idea se oculta F o u l q u i é , Im dialectique, P arís 1949;
un núcleo de verdad, pero mezcla­ IA. F o r e s i , L a réalité concréte et la
da con una concepción panteísta, dialectique, 1931]; d ) B. L ie b r u c k s ,
Platons E ntw icklung zur D ia lektik, 1949;
ya que, según Hegel, tam bién D ios
J. T h e o d o r a k o p u i o s , Platons D ialektik
está sujeto a la dialéctica; además, des Seins, 1927; J. A . E n d r e s , Forschungen

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de ordinario, no se tiene en cuenta
que la dialéctica no avanza en la
/o p o s ic ió n contradictoria, sino en
zur Geschichte der D ialektik der frühm it-
telalterlichen Philosophie, 1915; M . G r a b -
MANN, Geschichte der scholastischen Phi­
la contraria. Si bien en el um bral losophie, 1 9 1 5 ; M . G r a b m a n n , Geschichte
de la E dad M oderna, Nicolás de der scholastischen M ethode, 1909-1911;
Cusa caracteriza a D ios como del m ism o: D ie Philosophie des M ittelal-
ters, 1921 [trad. esp .: Filosofía medieval,
«coincidentia oppositorum» (unidad
1928]; A. D e m p f, D ie H auptform mit-
de los contrarios), esto no ha de telalterlichen fVeltanschauung, 1925; R .
entenderse panteísticamente. —P ar­ K k o n e R , Von Kant bis H egel. 1921-1924;
tiendo de Hegel, el / m aterialis­ A. DÜRR, Z u r Problem der Hegelschert
mo dialéctico traspone la dialéctica D ialektik und ihrer Formen, 1938; S.
a la esfera de lo m aterial y eco­ M a r c k , D ie D ialektik in der Philosophie
nómico. der Gegenwart, 1929.
En sentido am plio, la dialéctica
coincide con la / l ó g i c a form al,
con la doctrina de las form as del Dinámico. Puede calificarse de
pensar hum ano en general. El dinám ico todo aquello que envuelve
hecho de que ésta fuera iniciada relación a /m o v im ie n to , / a c t i v i ­
desde el punto de vista del arte dad y /f u e r z a . E n oposición al
del discurso y de la disputa cien­ p unto de vista / estático, el dinám i­
tífica, explica que se le diera aquel co hace resaltar la conexión con­
nombre. Las épocas de decadencia creta de las cosas en el plano de
han abusado de ella j a r a fútiles la acción y del devenir. E l orden
cavilaciones, de suerte que ahora dinámicamente considerado se iden­
dialéctica significa tam bién muchas tifica con la /f in a lid a d ( / D i n a ­
veces sutileza. mismo). — B r u g g e r .
Dinamismo. Puede llam arse di­ de la]), la realidad es un a corriente
n a m is m oto d a teoría filosófica que continua y única de actividad libre
o ( 1) explica m ediante la / f u e r z a y de evolución creadora (sin sujeto
y la /a c tiv id a d lo que el hom bre distinto de ella), producida y guiada
m> filósofo considera com o ser p o r el im pulso vital (élan vital),
quiescente o ( 2), frente a otras di­ sustitutivo de las causas eficientes
lecciones del pensam iento filosó­ y finales que lo p enetra todo, —
fico, extiende este m odo de explica­ El dinamismo cosmológico enseña
ción a dom inios m ás am plios, o (3), que el espacio está ocupado diná­
en fin, lo hace extensivo a toda la m icam ente po r unidades inextensas
realidad (dinamismo integral). — de fuerza, las cuales, o bien indi­
],a escolástica defiende un dina­ vidualm ente y cada un a de p o r sí,
mismo de la / form a, pues no sólo acotan una esfera del espacio va­
asigna a su sujeto un ser estático, cío (Leibniz, / M ónada, Boscovich,
sino que le confiere tam bién fuerza E. von H artm ann), o bien lo llenan
y ordenación a u n fin que h a de p o r m utua atracción y repulsión
alcanzar, dotándole, por lo mismo, (Kant, Schelling). — /D in á m ic o ,
de apetito y actividad ( / F inali­ / D evenir, / Voluntarism o. —
dad). Esto se aplica tanto a la for­ Brugger.
m a substancial com o a las form as a) I . K a n t , M onadologia physica ( p r e -
accidentales que la siguen. T rasla­ crític a); M etaphysische Anfangsgründe der
dando esta teoría a la esfera del N aturwissenscha/t (crítica); H . B e r g s o n ,
conocim iento, J. M aréchal enseña L'évolution créatrice; b) i . M a r é c h a l ,
que la relación de nuestras repre­ L e poínt de départ de la métaphysique,

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sentaciones a los objetos sólo es
posible por el carácter dinámico de
la facultad de conocer tal com o se
L ovaina 1926, v , pp. 274-327; E. W in-
g e n d o r f , D as D ynam ische in der mensch-
lichen Erkenntnis, 1939-1940; P . H o e -
n e n , Cosmología, R o m a *1936, pp. 397-
revela en el / j u i c i o (dinamismo 407; [F. R e n o i r t e , É lém ents de criti­
gnoseológico). El dinam ism o de la que des sciences et de cosmologie, 21947;]
escolástica se distingue del integral: J . R e in k e , D as dynamische W eltblld,
primero, porque, según ella, la for­ 1926; c ) K ant, Bergson / a ) ; E . D u n -
ma es u n elemento esencial que GERN, D ynam ische Weltanschauung, 1921,
determ ina en la m edida m ínim a el
ser del objeto y lo o rdena a su Dios. C om o quiera que el p ro ­
plenitud, no, com o Bergson preten­ blema del / s e r desemboca esen­
de, un m ero concepto necesario cialm ente en el problem a de D ios,
para reducir el ser fluente a servi­ la disputa acerca del ser es, en
dum bre y que fragm enta la realidad últim a instancia, u na disputa acerca
de m anera contraria a su naturale­ de D ios. P or eso toda filosofía con
za; segundo, porque la escolástica su respuesta a la pregunta referente
(de dirección tom ista) supone en el al ser tom a de alguna m anera p o ­
ente corpóreo una / m ateria prim a sición respecto a Dios. Su noción
indeterm inada en sí, puram ente de D ios m uestra lo m ás profunda­
determ inable y, p o r lo m ism o, des­ m ente posible de qué espíritu es
provista de toda actividad. Sin em­ hija y hace patente co n la m áxim a
bargo, cuanto más se desliga el claridad su grandeza o su fracaso.
ser de la m ateria, tanto m ás activo E sta piedra de toque evidencia que
se to rn a; el ser p u ro es actividad la «.philosophia peretmis» ( / Filo­
pura. — Según el dinam ism o in­ sofía) aventaja con m ucho a todas
tegral (Bergson, / V i d a ÍFilosofía las dem ás en contenido de verdad.
D ios es el fundam ento primitivo buirse a D ios las perfecciones puras,
(LJr-grund) del ente m ultiform e que las que, según su esencia, designan
constituye el / m undo, de todo un ser puro (sabiduría, bondad,
ente en general. T odo se funda en poder); pero no las m ixtas, en cuya
Él en cuanto que la totalidad de esencia se mezclan ser y no ser
los seres sale de Él com o prim era o imperfección (v.gr., los efectos
Causa eficiente ( / Causa, / Crea­ sensibles que sólo m etafóricam ente
ción) y p o r É l es atraída como cabe predicar de Dios. / Analogía).
último / Fin, en cuanto que todo Ú nicam ente la consideración de
participa de su plenitud ( / Parti­ los atributos divinos en particular
cipación), ofreciendo así un tra ­ hace resplandecer ante nosotros en
sunto o p o r lo m enos una huella su sublimidad la noción de Dios.
de su magnificencia. El Fundam en­ Com o ser en persona, D ios es la
to prim itivo en cuanto tal no se plenitud integral del ser y, por lo
cim enta en ningún otro, sino sólo tanto, /in f in ito El ser no está en
en sí m ism o; la C ausa prim era y Él lim itado por ninguna clase de
últim a de todo ha de ser incausa- no-ser, por eso es ser puro, actua­
da, existe en virtud de la absoluta lidad pura (actus purus, / A c t o ,
necesidad de su propia esencia /P o te n c ia ), que, p o r suponer el
(a-se-¡tas: aseidad; ser-por-sí). P or devenir un no-ser aún, descansa,
eso coinciden com pletam ente en perfecto, desde un principio. D e
D ios /e s e n c ia y /e x is te n c ia ; no ahí que D ios sobrepuje inefable­
sólo tiene ser com o un ente, es m ente al ente finito, deveniente
decir, como ser-habiente, sino que ( / Trascendencia), para, a pesar de

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es el / S e r mismo en persona, el
Ser subsistente ( / Subsistencia).
En esto consiste la esencia m eta­
ello, entrañarse en él sim ultánea­
m ente com o su fundam ento últim o
y primitivo ( / Inm anencia). Como
física de D ios, que le constituye quiera que la corporeidad incluye
en lo m ás profundo y le destaca esencialmente no ser, D ios es un
de todo lo demás. / e s p ír itu puro y, en consecuencia,
E n oposición a ella, su esencia un ser personal ( / Persona) que,
física com prende, juntam ente con conociéndose y am ándose, se posee
el ser subsistente, todas sus per­ a sí mismo y gobierna todo lo de­
fecciones, implicadas en éste como más con su providencia. El hom bre
en su m ás intim a raíz. E n cuanto entra en relación personal con esta
que dichas perfecciones le deter­ altísima M ajestad por la / religión,
m inan m ás en particular, las de­ que prepara la perfección suprem a
nom inam os atributos (propiedades) de aquél por la posesión de D ios
divinos. N o form an en D ios una en la o tra vida ( / Inm ortalidad).
m ultiplicidad, antes bien son una T oda desviación de esta depura­
simple ( / Simplicidad) y, no obs­ d a concepción de la D ivinidad sig­
tante, infinita plenitud. Puesto que nifica un fracaso. Este aserto vale
nosotros n o vemos a ésta directa­ tanto del politeísm o ( / teísmo)
m ente, abarcándola con u n a m ira­ com o del /p a n te ís m o , que sume
da, estamos obligados a form am os a D ios en el devenir m undano sin
una imagen fragm entaría de la mis­ distinguirle suficientemente de él y
m a de una m anera indirecta, o sea convirtiéndole, a m enudo, en un
con nuestros conceptos procedentes fundam ento prim itivo, ciego e im­
de lo terreno ( / D ios [Idea de]). personal (Schopenhauer). Afín a él
D etallando m ás: sólo pueden atri­ es la concepción según la cual D ios
es causa de sí mismo (causa sui: diante prom esas, preceptos y ex­
l 'xpinosa), se produce a sí mismo hortaciones.
(uutoengendramiento) o se pone a A cerca de la naturaleza del con­
sí mismo, v.gr., po r el pensam iento curso divino, particularm ente de su
(Fichte, Schell). Y erran m ás to d a­ com patibilidad con la libertad hu­
vía quienes no ven en D ios sino m ana, im peran en la escolástica
una ley abstracta del universo diversas concepciones. Báñez, la
( Renán, T a in e),o la suma de todas escuela dom inicana m oderna y el
las leyes (nomoteísm o), o el m undo tom ism o rígido no se lim itan a en­
de los valores ( / Valores [Filoso­ señar un inm ediato impulso o m o­
fía de los]). — L o t z . ción de D ios (praemotio physica)
p ara llevar a la criatura desde la dis­
a) P l a t ó n , especialm ente: B anquete, posición operativa próxim a a la
tic pública, Tim eo; A r i s t ó t e u b s , p arti- operación m ism a, sino que además
m larm e n te : M etafísica x i i ; S a n t o T o ­ defienden la existencia de una pre­
m ás d é A q u i n o , Sum m a theologica i ,
determ inación de la orientación de
sobre to d o q. 3-26; Sum m a contra Gen-
liles, en especial i - m ; b ) C . N i n k , Philo-
su voluntad (praedeterminatio phy­
snphische Gotteslehre, 1948; M . R a s t , sica). El hom bre no puede o brar
Welt und Gott, 1952; E. P r z y w a k a , sin la moción de D ios, ni dejar de
Religionsphilosophie katholischer Theo­ obrar cuando la h a recibido. L a
logie, 1927; R . G a r r i g o u - L a G R A N G E , indefectible vinculación de impulso
Dieu, P arís 111950; J. K l e u t g e n , Philo­ divino y acción hum ana garantiza
sophie der Vorzeit i, *1878 [trad. fran c.: así la ejecución de la voluntad de
l a philosophie scolastique, P arís 1868];
D ios y la / presciencia divina. Sin
I X . Z u b i r i , En torno al problem a de Dios,
n i Naturaleza, H istoria, Dios, 1944; A.
em bargo, según Báñez, ni la m oción

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iío n z á l e z Á l v a r e z , Teología natural,
l‘>49;] d) M . G r a b m a n n , D ie Grundge-
iunken des heiligen A ugustlnus über See-
ni la predeterm inación divinas aten-
tan contra la libertad de la voluntad
creada, porque D ios mueve a cada
!<■ und G ott, M 929; [E. G i l s o n , Dios criatura conform e a su naturaleza;
r la filosofía (trad . esp.), 1945]; e ) P. moverá, p or lo tanto, a un ser
i .i p p e r t , G ott, *“1936; J. L o t z - J . d e creado libre de tal suerte que su
V r i e s , D ie W elt des M enschen, M951,
libertad siga conservándose bajo el
pp. 275-326 [trad. esp .: E l m undo del
hombre, 1954]; / Teología.
im pulso divin o.— O tros escolásti­
cos propugnan sólo un a m oción
indiferente po r p arte de D ios que
Dios (Concurso de). C on esta no predeterm ina la dirección de la
expresión se designa el influjo in­ voluntad.
mediato de D ios en la operación E l molinismo, defendido sobre
del ente creado y en el efecto de todo p o r los grandes teólogos je­
la misma, n o u n a influencia pura­ suítas del siglo xvi, ve en la doc­
m ente m ediata, com o Durando pen­ trina «tom ista» u n serio riesgo
saba, ejercida sosteniendo de conti­ p a ja la libertad hum ana y tam bién
nuo en el ser la criatura y sus p ara la santidad de D ios, quien
virtudes operativas. E l concurso lógicam ente parece cargar con la
divino inm ediato a todo lo creado responsabilidad de los pecados del
resulta de la íntim a dependencia hom bre. L a criatura no necesita
en que está respecto del único Ser ninguna m oción, ni m enos u n a pre­
independiente: D ios. T al coopera­ determ inación para o b rar; antes
ción no excluye la acción m oral bien, com o naturaleza activa, p ro ­
de Éste sobre la criatura libre me­ duce su acto en virtud de su propia
actividad y lo dirige en la decisión D ios no es un a m era idea (Kant),
libre. L a dependencia con respecto una creación del deseo (Feuerbach)
a D ios, Ser prim ero, esencial a todo o una «ficción útil» (Vaihinger),
ente creado, queda a salvo por el a la que en realidad no corresponde
hecho de que el mismo acto es ningún objeto. A diferencia de la
producido sim ultáneam ente por experiencia o vivencia de lo divi­
D ios y la criatura ( concursas simul­ no que, m ediante una intuición
taneas); p o r D ios, en el aspecto de cuño personal, nos convence, de
del ser; por la criatura, en el ser-así m anera psicológicamente inm edia­
(esencia) (o sea, en el aspecto de la ta, de la existencia de D ios, la de­
orientación d éla voluntad). L a liber­ m ostración desliga su estructura
tad hum ana queda así inviolada. — lógica de dicha experiencia. Por
El p unto débil de esta teoría reside, este su consciente alejamiento de
según los «tomistas», en la trans­ todos los factores puram ente sub­
gresión del principio de causalidad, jetivos, la prueba conserva su ne­
además, en la «dependencia» de cesidad lógica y su universal vali­
D ios con respecto al hom bre, que dez, pero la mayoría de las veces
se fija a sí m ismo el camino, de­ pierde con ello fuerza m otiva per­
term inando con ello tam bién el sonal.
concurso p o r parte de D ios y, so­ Los supuestos de la dem ostra­
b re todo, en la dificultad de ex­ ción de la existencia de D ios son
plicar satisfactoriam ente la divina en parte filosóficos y en p arte m o­
presciencia. — L a insuficiencia de rales. Se presuponen, sobre la base
am bos intentos de solución ha con­ de un sano / realismo, la existencia
ducido a diversas tentativas, todas del m undo exterior y de la expe­
las cuales desem bocan en una u riencia interna, así com o también
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o tra de las dos expuestas. A unque
el hecho del concurso divino sub­
la validez objetiva de los / concep­
tos universales y el carácter tras­
siste firmemente, el m odo de su cendente del principio de causali­
realización parece sustraerse a una dad { / Causalidad [Principio de]),
com prensión definitiva p o r parte es decir, las tesis fundam entales de
del hom bre. — R a s t . la «philosophia perennis». D ebido
a) S a n t o T o m á s d e A q u i n o Sum m a
a estos supuestos, cada u n o de los
contra Gentiles m 64-97; M o l i n a , Con­ cuales ha de asegurarse explícita­
cordia liberi arbitrii cum gratiae donis, m ente por separado, al proceso
1588; F. S u á k e z , D e concursu, motione frecuentem ente com plicado del pen­
eta u xilio D e i; b ) T o m istas: D u m m e r m u t h , sam iento y a las consecuencias
S. Thomas et doctrina praem otionis phy- prácticas, la evidencia de las p rue­
sicae, P arts 1886; R. G a r r i g o u - L a g r a n - bas puede enturbiarse. En todo
g e , Dieu, “ 1950, pp. 672-712. M otinis­
caso, ellas no obligan al entendi­
ta s : F r i n s , D e cooperatione D ei cum
m iento a asentir; la convicción de
om ni natura creata, praesertim libera,
P arís 1892; J. S t u f l e r , Gott, der erste la existencia de D ios no puede de­
Beweger aller Dinge, In n sb ru ck 1934; m ostrarse irresistiblemente a nadie,
P. D u m o n t , L iberté hum aine e t concours sino que perm anece siem pre depen­
divin d'aprés Suárez, P arís 1936. diente de un a libre decisión del
hom bre entero ( / Certeza libre).
Dios (Demostración de). El o b ­ P or eso, sin m enoscabo de su vali­
jeto de esta dem ostración es p ro ­ dez lógica, la aceptación d e to d a
b a r científicamente la existencia de prueba de la existencia de D ios
Dios, dem ostrar, por lo tanto, que presupone una determ inada actitud
moral del alm a: anhelar sincera­ existencia de D ios es un a insolen­
mente la verdad y estar dispuesto cia, porque le hace dependiente de
a no dejar que prejuicios y pasiones nuestro pensam iento. La escuela
de cualquier género le im pidan de Bergson ve en la prueba escolás­
seguir la verdad conocida ( / A teís­ tica d,; D ios una «fragmentación»,
mo). u n a deform ación del ser fluente
La estructura lógica de la de­ ( / V ida [Filosofía de la]). Algunos,
m ostración de D ios es la misma llevados por u n cierto antiintelec-
en todos los casos. El p unto de tualism o, ponen en d uda el valor
partida nunca está constituido por práctico de dicha prueba y desean
una m era idea, sino siempre por un substituirla p o r otras más intuitivas
hecho de experiencia cuyo carácter (Scheler, Hessen, Laros). — R a s t .
contingente o finito debe ser seguro. B ibliografía: / D ios (Pruebas de la
El principio conductor que nos existencia de).
permite la conclusión sobre D ios
es invariablem ente el de / c a u ­ Dios (Idea de). La representa­
salidad (eficiente, final o ejemplar). ción m ental de D ios puede pasar
De ahí que, desde el p unto de vista p o r diversos grados d e desarrollo.
de su estructura fundam ental, sólo Es enteram ente indeterm inada en
haya una única prueba de la exis­ m uchos panteistas que, negando
tencia de D ios, a saber: el racio­ un D ios personal, adm iten.no ob s-
cinio que va de lo relativo a lo tante, algo absoluto, superior (tras­
übsoluto, en el cual unos consideran cendente) al m undo visible; v.gr.,
como expresión de la relatividad un orden m oral absoluto, etc. L a
predom inantem ente la /c o n tin g e n ­ encontram os clara en sus líneas
cia y otros m ás bien la finitud, es fundam entales, pero escasamente
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decir, la com posición de / a c t o y
/p o te n c ia . C abe, sin em bargo,
desarrollada, en los pueblos prim i­
tivos y semicultos, que reconocen
hablar de varias dem ostraciones un legislador suprem o, un juez del
en atención a los diversos puntos bien y del m al, un padre am oroso.
de p artid a que luego llevan también Por el trab ajo de la inteligencia,
a destacar en prim er térm ino di­ la idea de D ios, intensam ente re­
versos atributos divinos. / D i o s vestida de fantasía y elementos
(Idea de). sentimentales, va poco a poco con­
La crítica de la dem ostración de virtiéndose en el concepto científico
la existencia de D ios va dirigida de D ios, es decir, en un a imagen
ante todo a sus fundam entos. Así, intelectualm ente depurada en la que
el agnosticismo de Kant, que ejerce destacan de un m odo especial los
profunda influencia hasta en nues­ atributos metafísicos de A quél: Ser
tros días, niega la validez de ios infinito, existente por sí. El resul­
/c o n c e p to s universales y del prin­ tad o últim o de la doctrina natural
cipio de causalidad ( / Causalidad acerca de D ios es el concepto
[Principio de]) más allá de la ex­ pleno de Éste con conocimiento
periencia sensible, con lo cual se explícito de sus m ás im portantes
socava la base de cualquier prueba atributos. La superioridad sobre el
( / Trascendencia). P ara la teología m undo y la personalidad son ele­
protestante, especialmente p a ra la m entos esenciales de la noción
teología dialéctica con su negación teísta de Dios.
de la analogía entre D ios y las N uestras representaciones y con­
criaturas, to d a dem ostración de la ceptos no pueden com prenderle ja-
más de una m anera total (ade­ com o si para Él n o fuera válido el
cuaba); arrastran siempre consigo principio de contradicción. T am po­
rasgos hum anos, estando, además, co cabe decir que acerca de D ios
fuertem ente influidos p o r el carác­ «sólo» tenemos una docta ignorancia
ter, la educación y el ambiente. D e (docta ignorantia). Épocas y hom ­
ahí proceden los diversos concep­ bres dados al misticismo o (por
tos de D ios en las distintas religio­ o tra razón) también los intelectual­
nes. En este sentido, cada hom ­ m ente desalentados (el neoplatonis­
bre se crea su D ios, es decir, mo, la mística m edieval; el agnos­
su imagen de Dios. Sin embargo, ticismo m oderno) preferirán la
podem os llegar a un conocimiento /te o lo g ía negativa. Las épocas y
analógico de Él, exacto en lo esen­ los espíritus que se gozan en el co­
cial ( / D ios [Pruebas de la exis­ nocim iento, expresan a D ios m ás
tencia de]). Pues todo lo que de bien con conceptos y representacio­
grande o valioso hay en este m un­ nes positivas (la gran escolástica,
do, sobre todo en el hom bre, com o el idealismo alemán).
ser, vivir, conocer y querer, tam ­ E l origen psicológico d e la idea
bién debe corresponder a D ios por de D ios se encuentra, de u n a parte,
su calidad de fundam ento primitivo en la disposición total del hom bre,
de todo ser, aunque, claro está, es decir, en su necesidad de una
de m anera esencialmente distinta, causa y en el im pulso a la ideali­
incom parablem ente más elevada. zación, en su ham bre de infinito,
Este m odo divino de ser lo com ­ así com o tam bién en su fantasía
prendem os sólo por negación del o en sus sentimientos, que refuer­
m odo creado correspondiente. La zan las prim eras tendencias; de
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idea de D ios deviene antropomór­
fico cuando n o se atiende a esta
otra, en la naturaleza contingente
del m undo y, a la vez, en su m ara­
esencial diferencia en el m odo de villosa arm onía, en las huellas de
ser y se trasladan a D ios las limi­ belleza, bondad y verdad. T odos
taciones hum anas. La /a n a lo g ía estos elementos en conjunto garan­
nos perm ite ocupar el punto medio tizan al mismo tiem po la objetivi­
entre el / agnosticismo, para el que dad, es decir, el carácter real de
D ios es sólo una X desconocida, la idea de D ios. — R a s t .
y el /p a n te ís m o , que niega la di­
versidad esencial entre D ios y el a ) S a n t o T o m á s d e A q u i n o , Sum m a
hom bre. — D el conocim iento ana­ theoiot’lca I q. 13; S um m a contra G enti­
les I 32-34; b ) C h . P e sc h , D er Got-
lógico de D ios síguese que las «an­
tesbegriff, 1886: E. P r ZYw a RA, R eli-
tinom ias» de su concepto (inm uta­ gionsbegründung, 1923; A . D y k o ff (edit.)
bilidad y vida, necesidad y libertad, Probleme der G otteserkenntnis, 1940; M .
acción creadora y quietud máxima) R a s t , W elt und G ott, 1952; W . K e il-
se resuelven en misterios que, cier­ b a c h , D ie P roblem atik der Religionen,
tam ente, no podrem os jam ás des­ 1936; P . S im ó n , Z u r natürlichen Got­
cifrar enteram ente; pero en los que teserkenntnis, 1940; ! A . G o n z á l e z Á l -
tam poco es posible m ostrar una v a r e z , Teología natural, 1949; R . G a RRJ-
g o u -L a g r a n o e , Dieu, son existence, sa
contradicción real. P or eso D ios
nature, P arís U195Q (trad . esp. B uenos
es unidad de J o s contrarios (coin- A ires 1950);] A . D . S e r t i l l a n g e s , Las
cidentia oppositorum) únicam ente fu en tes de la creencia en D ios (trad-
en el sentido de que está por enci­ esp.) 1943; d) H . V ó l l m e c k e , Die Got-
m a de todas las oposiciones condi­ tesidee im Bewusstsein der M enschhett,
cionadas po r la finitud, pero no 1924; W . S c h m id t , D er Ursprung der
Gottesidee, a 1926 ss; N . S ó d e rb lo m , que lo abarca todo con u n solo
t a s W erden des Gottesglaubens, ! 1926; acto. N osotros podem os, a lo su­
A . D y r o f f , D er G ottesgedanke bei den m o, distinguir m om entos lógicos,
europaíschen Philosophen in geschícht-
condicionados entre sí, v.gr., D io s
Ik h e r S ich t (1941); A. H o r v a t h , D er
thom istische G ottesbegriff, F rib u rg o de
ve desde la eternidad la oración
Brisgovia 1941; [E. G ils o n , D ios y suplicante y resuelve desde la eter­
la filo so fía , 1945; J. H e ll ín , L a ana­ nidad escucharla. — L a antinom ia
logía d el ser y e l conocimiento de D ios entre la libertad e inm utabilidad
en Suárez, 1947; A. G o n z á le z Á l v a r e z , de D ios es resuelta de la siguiente
El tema de D ios en la filosofía existencial, m anera por los representantes clá­
1945;] e) H . L e n n e r z , N atürliche Got- sicos de la escolástica: D ios puede
teserkenntnis, 1926.
hacer, m edíante el acto único in­
finito de la voluntad, lo que a las
Dios (Libertad de). D ios es libre criaturas finitas solam ente seria po­
con relación al exterior, o sea pue­ sible m ediante distintos actos, del
de crear o no crear, hacer esto o mismo m odo que en su perfección
aquello. Su libertad es, pues, liber­ infinita encierra dentro de sí emi­
tad de elección, no u n puro obrar nentem ente todos los valores onto-
por necesidad de la propia n atu ra­ lógicos dispersos en las criaturas;
leza (Espinosa) o u n a com pleta in­ es decir, puede, p o r el acto necesa­
dependencia de lo externo ( H egel). rio de su ser, gracias al cual se am a
D ios n o creó el m undo p o r necesariam ente a sí mismo, am ar
un impulso interior inconsciente a la vez librem ente objetos contin­
( 7 Panteísm o) ni por coacción psi­ gentes. L a libertad divina presupo­
cológica, com o si siempre debiera ne la posibilidad de cosas contin­

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elegir el objeto m ejor (Leibniz>
/ O ptim ism o), ni por coacción m o­
ral porque se am ara necesariam ente
gentes; po r eso el /p a n te í s m o
niega siem pre a am bas. — R ast .
a) S a n t o T o m á s d e A q u i n o , Sum m a
en las criaturas ( Rosmini) . — La theologica i q. 19; S um m a contra Genti­
libertad divina conviene con la les i. 72-96; b) i . H o n t h e im , Institutiones
hum ana en que am bas significan theodiceae, 1893, p. 661 ss; C . N i n k , Phi-
un libre elegir frente a diversos losophische Gotteslehre, 1948; M . R a s t ,
objetos. Sin em bargo, el hom bre W elt und G ott, 1952; [A . G o n z á l e z
puede escoger entre el bien y el Á l v a r e z , Teología natural, 1949; R . G a -
mal m orales; D ios, sólo dentro del r r ig o u -L a g r a n o e , Dieu, París 111950.]

bien. E l hom bre elige no sólo entre


diversos objetos, sino tam bién entre Dios (Pruebas de la existencia
distintos actos de la voluntad, m e­ de). H istóricam ente fué la consi­
diante los cuales tiende a aquéllos. deración del orden de la naturaleza
D ios puede escoger únicam ente en­ lo que prim ero sugirió, desde los
tre objetos diferentes, porque su com ienzos de la filosofía occidental,
querer es un acto único e inm uta­ el argum ento p ara llegar a un fun­
ble identificado con sus propias dam ento prim itivo espiritual del
existencia y esencia ( / D ios [Vo­ m undo (NoOc). Esbozos de esta
luntad de]). «prueba teleológica» se encuentran
L a antinom ia entre el acto eterno ya en Anaxágoras, y luego en Pla­
de la voluntad y la libertad divi­ tón, los estoicos y Cicerón; los
na, que parece incluir reflexión y apologistas cristianos de los si­
sucesión, se resuelve teniendo en glos n y m la aducen explícitam ente
cuenta la ciencia infinita de D ios, com o dem ostración de u n D ios per­
sonal y supram undano. — La doc­ m a, sino que el raciocinio llega a
trina platónica de las ideas contiene D ios com o luz que ilum ina nues­
los pensam ientos fundam entales de tro espíritu y como V erdad sub­
la prueba po r los grados de per­ sistente, fundam ento prim itivo y ar­
fección (prueba de los grados); la quetipo de lo (ontológicamente)
diversidad de grados de belleza verdadero. — San Anselmo de Can-
y bondad que hay en las cosas las terbury fué el prim ero en intentar
manifiesta com o bellas y buenas dem ostrar la existencia de Dios
«por participación» y presupone partiendo sólo de su concepto. Esta
como fundam ento últim o y arque­ prueba, que en el siglo xvm recibió
tipo la pura e inm utable Belleza el calificativo de «ontológica», fué
y Bondad. Estas ideas influyeron aceptada también p o r Descartes y,
de m odo especial en San Agustín en form a m ás depurada, por Escoto
y San Anselmo y, a través de ellos, y Leibniz; por el contrario, la re­
en Santo Tomás de Aquino y la chazaron no sólo Kant, sino tam ­
escolástica. — Aristóteles, en su bién Santo Tomás y la m ayoría de
prueba por el movimiento (prueba escolásticos. — Clásicas se hicieron
kinesiológica), parte del movimien­ las pruebas que Santo Tomás pre­
to local de los cuerpos, especial­ sentó en sus «cinco vías». T odas
m ente de las revoluciones de las ellas, apoyándose en el -principio
esferas celestes, concluyendo la de causalidad ( / Causalidad [Prin­
existencia de D ios com o Primer cipio de]), m uestran a D ios com o
M otor que, moviendo sólo en ca­ Causa prim era del m undo. — Los
lidad de fin deseado, permanece apologistas del siglo xvm , en su
inmóvil. Santo Tomás muestra, con­ lucha con el ateísm o de la época,
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tra él, que D ios, sin perjuicio de
su inm utabilidad, debe ser adm i­
tido también com o Causa eficiente;
am pliaron los argum entos encam i­
nados a dem ostrar la existencia de
Dios. En ellos aparece p o r vez pri­
pero, sobre todo, eleva la demos­ m era la división de las pruebas en
tración a un plano metafísico al metafísicas, físicas y morales. M ien­
concebir el «m ovim iento» como tras las dem ostraciones metafísicas
tránsito de la /* potencia al / acto. pasaban a segundo térm ino, se
A un así, n o obstante, la prueba m ostraba predilección p o r las «fí­
encontró m uchos críticos dentro de sicas» (sobre todo p o r la teleoló-
la escolástica. — E n Cicerón y los gicá, llam ada entonces «físico-teoló­
apologistas cristianos de la A nti­ gica») y las «morales». E ntre estas
güedad se encuentran las ideas fun­ últim as se encontraban, adem ás de
dam entales de la ptueba por la la etnológica, la prueba moral en
coincidente persuasión de los pue­ sentido estricto, es decir, basada
blos con respecto a la existencia en la obligación m oral que supone
de D ios (prueba histórica o etno­ u n legislador divino (« ético-teo­
lógica) . — La prueba de San Agus­ lógica») y la dem ostración por
tín, fundada en la inm utabilidad el anhelo de felicidad in n ato en el
de la verdad, que presupone una hom bre, más tarde denom inada
verdad prim era, subsistente, ha sido eudemonológica, que llegaba a
objeto de m últiples interpretacio­ D ios com o suprem o Bien y Fin
nes. Probablem ente n o hay que en­ de aquél. M odernam ente se ensa­
tenderla com o «prueba ideológica», yaron todavía otras pruebas, v.gr.,
que de la validez p u ra infiere la la fundada en la necesidad de un
necesaria base ontológica de la mis­ prim er comienzo tem poral del mun-
ilo, el cual se intentaba dem ostrar un A cto puro, fundam ento prim itivo
por consideraciones a p riori o con de toda evolución en este m undo
|a ayuda de la ley física de la en tro ­ tem poral. La prueba cosmológica
pía, es decir, de la creciente tran s­ (prueba de la contingencia), b asán­
formación de toda energía en ener­ dose en el producirse y perecer de las
gía calorífica (prueba basada en ¡a cosas, concluye su contingencia y,
entropía); de m anera análoga se partiendo de la m utabilidad propia
ha intentado recientem ente calcular tam bién de los elem entos constitu­
l-1 com ienzo de la evolución del tivos fundam entales cuyo origen no
universo tom ando com o fundam en­ es experim entalm ente m ostrable, in­
to la progresiva expansión de éste fiere su naturaleza asimism o con­
y la desintegración de la m ateria tingente, p rob an d o con ello que el
radiactiva. m undo en su ser entero es causado
Frente a la acumulación de prue­ p o r un C reador supram undano.
bas de la existencia de D ios en el L a m ás profunda, y a la p ar m ás
curso de los siglos, hoy, en el tra ­ difícil, prueba de la existencia de
tam iento sistemático de las mismas, D ios es la de los grados. T om ando
se atribuye con razón la im portan­ com o base la finitud de todas las
cia m áxim a a su cim entación fun­ cosas m undanas, dem uestra que
dam ental y a su estabilidad. En Jas perfecciones puras ontológicas
este respecto, las pruebas «clásicas» solo les corresponden «por participa­
de Santo Tomás merecen la prefe­ ción», y, po r lo tanto, no necesaria­
rencia. É stas parten de caracteres m ente; así lleva a un a prim era Causa
experimentalxnente com probables, que, com o Ser subsistente, es la ple­
propios del ente intram undano, de­ nitud infinita del ser. E sta prueba se
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m uestran con ellos la /c o n tin g e n ­
cia m etafísica de éste y, con auxilio
com plem enta con la henológica que,
partiendo de la m ultiplicidad num é­
del principio de causalidad ( / C au­ rica de perfecciones específicamente
salidad [Principio de]), concluyen iguales en este m undo, infiere, de
la existencia de D ios com o Causa m anera parecida, el «ser-por-parti-
prim era del m undo. Asi, prueba cipación» de las mismas y co n ello
teleológico, partiendo de la caracte­ la unicidad del Ser subsistente.
rística consistente en el orden expe- Las restantes pruebas se ap artan
rim entable de la naturaleza, infiere de estas clásicas en grado m ayor
que en las cosas, principalm ente en o m enor. Los argum entos fundados
los seres vivos, debe adm itirse una en el com ienzo tem poral del m undo
auténtica / finalidad producida por o del acontecer cósmico (prueba
el espíritu; pero, com o el espíritu basada en la entropía) razonan, sí,
ordenador no hay que buscarlo en con ayuda del principio de causa­
los seres particulares naturales ni lidad, pero el centro de gravedad
en el m undo com o conjunto (al se desplaza a la com probación de
m odo de un alm a del m undo), re­ la característica (del comienzo tem­
sulta necesario un O rdenador su- poral) indicadora de contingencia.
pram undano. L a prueba por el F uera de eso, suscítanse contra esta
movimiento, entendida metafísica- prueba n o despreciables reparos.
mente, m uestra que todo acto que es O tros argum entos intentan m os­
enriquecim iento ontológico de un trar directam ente a D ios com o ar­
ente de suyo sólo potencial, depende quetipo o fin del universo, dejando
de o tro ser actual en el aspecto res­ a «n lado la idea de la causalidad
pectivo, llegando así, p o r últim o, a eficiente. E ntre los segundos se
cuenta sobre todo la prueba eude- Gottes, 1912-1924; F . S a w i c k i , Die Got­
monológica. Se apoya sobre el tesbeweise, 1926; J. M a u s b a c h , Dasein
«principio de infrustrabilidad del und W esen Gottes, 1929-1930; C. N in k ,
Philosophische Gotteslehre, 1948; G . S iecí-
fin» ( / F inalidad [Principio de])
m u n d , Naturordnung a h Quelle der Got-
y, p o r lo ta n to , en la propiedad teserkenntnis, *1950; M. R a s t , W elt und
de «tener-sentido» que conviene a G ott 1952; [A. G r í g o i r e , ¡mmanence et
todo ser; en este caso surge la cues­ trascendance, París 1939; F. v a n S t e e n -
tión de si con ello no se presupone b e r q h e n , L e problém e philosophique de
ya la sabiduría del Creador. Com ún Vexistence de Dieu, en «Revue Philoso­
a las pruebas moral e histórica es la phique de L ouvain», 45 (1947) pp. 5-20;
particularidad de no referir a D ios 141-168; 301-313; R . G a r f u ü o u - L a -
g r a n g e , Dieu, son existence et sa nature
com o C ausa (eficiente, final o ejem­
“ 1950 (trad. esp. 2 vols., Buenos Aires
plar) el ser real de un ente intra- 1950). A. G o n z á l e z Á l v a r e z , Teología
m undano, sino partir de una espe­ natural, 1949; A. R o l d á n , M etafísica del
cie de atadura intencional de nues­ sentim iento, 1956, p p . 461-471;] c) inclui­
tras facultades espirituales, para d o s ci \ / a ) ; d ) H . S t k a u b i n q e r , Texte
explicarla, aunque no de la misma zum Gottesbeweise, 1916; A . D y r o f f , D er
m anera, adm itiendo un influjo de G ottesgedanke bei den europáischen Phi-
D ios: la atadura m oral de nues­ losopUen, 1941; K . v a n E n d e r t , Der
Gottesbeweis in der patristischen Z eit,
tra voluntad (que, claro está, ha
1869; G . G r u n w a l d , Geschlchte der
de suponerse) sólo puede reali­ Gottesbeweise im M ittelalter, 1907;
zarse m ediante una ley divina; la E. R o l f e s , D ie Gottesbeweise bei Thom as
atadura naturalm ente necesaria del von A quin und A ristóteles, “1927; H . C a r -
entendim iento, tal com o se m ani­ p e n t ie r , The H istórica! A spect o f the
fiesta en la persuasión universal,
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Quinqué Viae, e n : G . L a t t f y , God, L o n ­
únicam ente encuentra explicación d r e s 1931; [E. G il s o n , Dios y la Filoso­
en la evidencia de la existencia de fía (tr a d . esp.), 1945]; e) C . G r &b e r ,
Gott, s1937; J. B. L o t z -J. d e V r ie s ,
Dios. L a prueba ideológica pasa
D ie W elt des M enschen, *1951, p p. 262­
p o r alto que sólo de la validez 281 [trad . esp.: E l mundo del hombre,
incondicionada de la verdad no 1954]; [F. v a n S t e e n b b r g h e n , Ontologie,
cabe concluir la existencia de un L o v ain a 1946.1
ser eterno de la verdad. Con mayor
razón, debido al tránsito injustifi­ Dios (Voluntad de). En D ios no
cado del orden puram ente m ental hay impulso alguno n atu ral ciego
al ontológico, h a de rechazarse la (Schopenhauer, E. v. H artm am )
prueba ontológica, que por su m odo que paulatinam ente llegue a la con­
de proceder apriorístico se aparta ciencia ( / panteísm o idealista) ni
en la m áxim a m edida posible de es D ios m ero Pensar o p u ra Idea,
los argum entos clásicos, — D e sino que posee una voluntad espi­
V r ie s . * ritual consciente. E n form a pare­
a) P la t ó n , Banquete, 210e-21 Id; R e ­ cida a com o ocurre con el cono­
pública, 5 0 5 -520; A ristóteles , Física, cimiento (/O m n isc ie n c ia ), el su­
7 -8 ; M etafísica x h ; S a n A g u st ín , D e jeto volente, el acto de querer y su
libero arbitrio n ; S a n A nselmo , Proslo- objeto principal necesariam ente in­
gion, 2; S a n t o T om ás d e A q u in o , Sum m a
cluido, no se distinguen del Ser
contra Gentiles i 13; Su m m a theologica i
q. 2 a. 3. C ontra la s pruebas de ]a e x is­
eterno, inm utable y necesario de
ten cia d e D io s : K a n t , K ritik der reinen Dios. P o r eso a este querer no
Vernunft, Transiendentale D ia lektik n puede llamársele «tender» sino
c . 3; b ) R . G a r r iq o u -L ag r a n g e , Dieu «afirmarse a sí mismo», «am arse a
" 1 9 5 0 ; O . Z im m e r m a n n , Das Dasein sí mismo», pero sin interpretarlo
como si D ios se «pusiera» (Fichte) rriente usar el concepto de disposi­
por dicho acto. Las cosas ñnitas ción en relación con características
son objeto de su libre voluntad individuales, designándose prefe­
( / D ios [Libertad de]) en cuanto rentem ente con él la índole innata
posibles imitaciones lim itadas su­ y totalitariam ente estructurada de
yas. una función fundam ental (como
La n ota m ás sobresaliente de la conocer, querer, sentir), o de lo
voluntad divina es su absoluta psíquico en general (disposición ca-
/ santidad. D ios no puede pecar racterológica, / Carácter).
porque en É l coinciden naturaleza La disposición d a ciertam ente la
y norm a m oral. H a de am ar el posibilidad fundam ental para una
bien y odiar el m al porque sólo peculiar m anera de o b rar, vivir,
puede am ar las cosas en cuanto pero n o el com pleto apresto y la
que son trasunto de su propio Ser. facilidad. É sta se adquiere con el
Pero n o hem os de representam os ejercicio y la / habituación, im ­
el amor y el odio divinos al m odo pulsando a ella la fuerza instintiva
de los afectos y pasiones hum anos. entrañada en to d a disposición.
Si, de acuerdo con el sentido m o­ A unque las disposiciones señalan
derno, se calificara de «m oral» la a todo viviente u na determ inada
libertad de elegir entre el bien y dirección de su actividad, le im po­
el m al, D ios estaría m ás allá de la nen asim ism o ciertos límites. D en­
m oralidad. — R a s t . tro de ellos, la form ación de dis­
posiciones depende del am biente
a) S a n t o T o m á s d e A q u i n o , Sum m a
circundante, d e las necesidades vi­

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theologica I q. 19-20; Sum m a contro Gen­
tiles i, 72-96; b) L e h m e n - L e n n e r z , Theo-
dizee, 1923; C . N i n k , Philosophische
Go/teslehre, 1948; M . R a s t , H'elt und
tales y, en el hom bre, tam bién de
la Ubre decisión de su voluntad
(/H e r e n c ia ) . — D isposición es la
Gott, 1952; R . G a r r i g g u - L a u r a n g e , traducción del vocablo latino dis-
Dteu, u 1950; [ A . G o n z á l e z Á l v a r e z , positio, tom ado prim eram ente en la
Teología natural, 1949.] acepción usada cuando se habla de
que, v.gr., un texto está dispuesto
Disposición. Recibe el nom bre u ordenado en ta l o cual form a.
de disposición, en la m ás am plia Luego pasa a significar estados y
acepción del térm ino, la aptitud disposiciones n o m eram ente inna­
o capacidad p ara hacer o recibir tas y perm anentes, sino tam bién
(experim entar) algo. E n este sen­ adquiridos y transitorios, com o el
tido, disposición es sinónim o de estado de ánim o, etc. — B r u g g e r .
/p o te n c i a subjetiva. — Usualm en­
R . S o m m e r , Geistige Veranlagung und
te tóm ase el referido térm ino en Vererbung, *1919; W . P e t e r s , D ie Ver-
sentido m ás estricto, significando erbung geistiger Eigenschaften und die
entonces el acondicionam iento in­ psychische K onstitution, 1925; G . K e r -
nato de un viviente p ara m odos s c h e n s t e i n e r , Theorie der Bildung, 1926;

particulares (no com unes a todos G. P f a h l e r , Vererbung ais Schicksal,


los seres de la m ism a especie) de 1932; del m ism o: W arum E rziehung
actuar, recibir, reaccionar, desarro­ tro tz Vererbung?, *1939.
llarse, etc. En biología se deno­
m inan genes las disposiciones he­ Disputa. L a disputa es u na dis-
reditarias que acom pañan a las cusi&n científica. Frecuentem ente se
características individuales del o r­ realiza exponiendo en form a libre
ganismo. E n psicología es m enos co­ las razones en pro y en contra.
E n esta m anera de disputar existe tam bién por disteleológica la opo­
fácilm ente el peligro de «divagar». sición entre la teleología al servicio
L a disputa escolástica se desarrolla del mismo sujeto o de seres extra­
según reglas determ inadas y en ños y determ inados fenómenos con­
form a rigurosa. «Expuesta» y pro­ com itantes que convierten en to r­
bada una «tesis» por el defendiente, m ento la consecución del fin (v.gr.,
el arguyente propone una obje­ el dolor, la «crueldad» de las
ción en rigurosa form a silogística; fieras).
aquél la repite y juzga cada una de Las disteleologías sólo pueden
sus proposiciones. Si niega alguna apreciarse rectam ente cuando no
de las premisas, el arguyente debe se pierde de vista la contingencia
intentar probarla. El m edio capital del ser y el carácter peculiar de la
p ara deshacer u n a argum entación finalidad. L a / contingencia im ­
capciosa es la /d is tin c ió n (dis- plica la m utabilidad (decadencia y
tinctio) de las expresiones o p ro ­ m uerte en los seres vivos), así com o
posiciones equivocas contenidas en tam bién la índole lim itada de las
ella. E n la E dad M edia la disputa cosas naturales y de su finalidad.
constituyó el recurso m ás im por­ E l carácter peculiar de la finalidad
tante para aclarar cuestiones con­ reside en la inserción de los seres
trovertidas; hoy se cultiva casi y de sus fines en u n orden total,
exclusivamente com o ejercicio esco­ integrado p o r órdenes parciales je­
lar, sirviendo para penetrar y exa­ rarquizados entre sí (los grados
m inar, en todos sus aspectos, inferiores se subordinan a los supe­
las cuestiones y dificultades. — riores), pero subordinados todos a
la construcción d e la totalidad cós­
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D e V r ie s .
b) T . P e sc h —C . F r i c k , Jnstitutiones mica. A dem ás, las cosas de la n atu ­
Logicae et Ontologicae i, 1914, pp. 296 s s ; raleza deben servir a los designios
C. C a r b o n e , Circulas philosophicus i, superiores de D ios, O rdenador su-
1934; J. DE V r ie s , Lógica, 1951, p p. 158­ pram undano de aquélla. El fin
174; d) M . G r a b m a n n , D ie Geschichte últim o inm anente en el universo
der scholastischen M ethode, 1909-11. es la perfección plena intelectual,
m oral y religiosa del hom bre, el
Disteleologfa es lo opuesto a te­ cual, llevado al conocim iento del
leología ( / F i n ) . El uso del voca­ C reador po r la autorrevelación de
blo difiere según sea el concepto D ios en la naturaleza, debe con­
que se tenga de lo teleológico o final. ducir el m undo a su últim o fin
D esde el punto de vista vulgar, es trascendente: la glorificación de
disteleológico lo adverso al bienes­ Dios. Sólo es realm ente disteleoló­
ta r subjetivo. Filosóficamente, dis­ gico lo que no posee sentido en
teleologfa es una falta de / f i n a l i ­ ninguno de estos aspectos. Así
dad debido a la cual el fin o n o se consideradas, las deficiencias e inar-
logra o se logra defectuosamente. m onías dejan de ser disteleologías.
E sta falta se m uestra en el uso de Por ejemplo: los dolores y epide­
medios insuficientes (v.gr., en los m ias dan a conocer al hom bre la
m onstruos, en las enfermedades contingencia de su ser y se han
mentales) o en la aplicación del convertido tam bién en poderoso
apetito teleológico a objetos inade­ prom otor de su progreso cultural.
cuados (como ocurre cuando las E l que m uchas cosas se to m en
bacterias atacan a animales y hom ­ absurdas cuando se excluyen los
bres). C on frecuencia se tiene fines que rebasan la naturaleza,
prueba justam ente la necesidad de tente entre lo pensado con concep­
tales fines. Q uien se queda en lo tos diversos sin que a esta distinción
«penúltimo» no puede com prender corresponda en Ja cosa una p lu­
el sentido del universo ( / Teodi­ ralidad de la m ism a clase. Se funda
cea). — F r a n k . en que, dada nuestra condición h u ­
b) G . S i f g m u n d , N aturordnung ais
m ana, debemos, p o r abstracción,
Quelle d er G otteserkenntnis, *1950; d) establecer separaciones entre con­
F. B i l l i c s i c h , D as Problem der Titeo - tenidos, aunque en la cosa se iden­
dizce im philosophischen D enken des tifiquen y a ella pertenezcan p o r un
Abendlandes, 1936-1952; / F inalidad, mismo principio. A sí, v.gr., el hom ­
/ T eodicea, / M a l , / S u f r i r . bre entero es anim al y racional
y am bas cualidades se deben a la
Distinción es, o bien (1) el acto m ism a alm a. Si en este caso uno
por el cual se conoce lo diverso de los contenidos, com o aquí ocu­
como diverso, o bien ( 2) la diver­ rre, no es convertible en el otro,
sidad mism a. D iversidad es la no sino que constituye conceptualm en­
/id e n tid a d , o sea la relación de te u n todo cerrado de suerte que
una cosa a o tra en cuanto otra. sólo en virtud de la experiencia
Descansa en la /p lu r a lid a d o / puede añadirse el segundo, se tiene
negación de / unidad y se cuentan una distinción lógica con funda­
tantas clases de ella com o de uni­ mento real perfecto. P or el contra­
dad. Son contenidos radicalm ente rio, se da una distinción lógica con
diversos (disparati; inconexos,) los fundamento real imperfecto cuando
pertenecientes a géneros u órde­ la concepción plena y acabada de un

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nes diversos, com o «azul» y
Diferencia es aquello en que se
distinguen varias cosas que poseen
2. contenido penetra necesariam ente en
el otro, com o sucede con los / tras­
cendentales, los atributos divinos y
algo com ún, aquello, p o r lo tanto, las prim eras diferencias del / ser.
que la una tiene y la o tra n o ; tal •— /O p o s ic ió n . — B r u g g e r .
ocurre con el todo y la parte, el L. B a i t r , M etaphysik, ”1935, § 19;
concepto del género y el de la es­ J. d e V r i e s , D enken und Sein, 1937,
pecie. — H ay distinción real donde pp. 230-235 [trad. esp.: Pensar y ser,
a la negación de identidad concep­ 21953; L. d e R a e y m a e k e r , Philosophie
tual corresponde tam bién u n a dis­ de l'étre, L o v ain a 1947; E. v a n S t e e n -
b e r g e n , Ontologie, 1946],
tinción en la cosa, sea que la
distinción se m anifieste en la expe­
riencia ( = distinción física, exis­ Disyunción. D esigna esta pala­
tente, v.gr., entre cosas concretas bra la relación existente entre los
o partes de ellas sensorialm ente m iem bros de u n juicio disyuntivo.
perceptibles, o bien en la separabili- Éste figura entre los /ju i c io s h i­
dad), sea que la distinción sólo potéticos (en sentido amplio). C ons­
pueda conocerse p o r el pensam iento ta de varios m iem bros, de los cua­
com o condición necesaria p a ra la les, en la disyunción exclusiva, sólo'
posibilidad de u n objeto ( = distin­ se afirma que u n o de ellos es nece­
ción metafísica existente entre prin­ sariam ente verdadero y todos los
cipios parciales n o perceptibles por dem ás son falsos. D ichos miembros
los sentidos; v.gr., la distinción en­ no pueden ser todos verdaderos ni
tre esencia y existencia en el ser todos felsos a la vez, sino que uno
creado, según el tomismo). — D is­ y sólo uno de ellos es necesaria­
tinción conceptual o lógica es la exis­ m ente verdadero. E n la disyunción
no exclusiva, se afirma únicam ente sillares físicamente indivisibles del
que, por lo m enos, uno de los m undo m aterial. — E n oposición
miem bros es verdadero, pero no a las partes integrales, denom ínanse
se índica cuál. Estos miembros partes constitutivas o esenciales
pueden ser todos verdaderos, mas aquellas partes no homogéneas que
no todos falsos. P ara el silogismo por su unión form an un a esencia,
disyuntivo / Silogismo hipotético. com o el cuerpo y el alm a en el
— Brugger. hom bre, el cuerpo y el principio
T ra ta d o s de / lógica. vital en las plantas y animales. La
división en sus partes constitutivas
Divisibilidad significa la posibi­ destruye la esencia de la cosa. —
lidad de descomponer un todo en JU NK.
sus partes. L a divisibilidad supone a) A ristóteles, M etafísica v 24-27;
un a com posición de partes que b ) L ehmen -B eck , Kosmologie, ‘ r ' 1920,
unidas form an un todo ( / T o t a ­ 13-22; S chw ertsch lag er , Philosophie der
lidad) en el cual u n a unidad natu­ N atur i, *1922, 69-91; [P; H oenen , Cos­
ral dom ina la pluralidad. La indi­ mología, R om a, 1936.]
visibilidad supone / simplicidad. Si
varias cosas están unidas de m ane­ División. En sentido am plio, di­
r a que n o resulte unidad natural visión es la desarticulación de un
alguna, su resolubilidad se llama todo en sus partes. T o d a división
separabilidad. — L a divisibilidad supone un todo que se divide, las
es m ental o real, según que se partes en que es dividido y un fun­
trate de partes y totalidades idea­ dam ento o punto de vista desde
el cual se realiza la división. La
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les o reales. — L a divisibilidad
es la propiedad fundam ental de la
/ c a n t i d a d y de la extensión. Las
división, en sentido estricto, con­
cierne a la extensión de u n / con­
partes cuantitativas se denom inan cepto universal o de u n a clase,
tam bién integrales y poseen la mis­ entendiéndose por ésta la totalidad
m a naturaleza que el todo. Si se de los objetos que realizan un con­
divide una cosa extensa según una cepto. Así, los vivientes sensitivos
m edida determ inada, las partes re­ constituyen la clase de los objetos
sultantes reciben el calificativo de que realizan el concepto «viviente
alícuotas. Se obtienen partes pro­ sensitivo». M ediante ulteriores de­
porcionales dividiendo progresiva­ term inantes, tales com o racional,
m ente el todo según la misma rela­ irracional, pueden nom brarse ul­
ción, v.gr., dividiéndolo en dos teriores clases parciales corres­
partes, dividiendo éstas a su vez pondientes a conceptos inferiores.
en otras dos y así sucesivamente. Cuando la totalidad de los objetos
Teniendo en cuenta sólo la exten­ que se encuentran bajo ellas iguala
sión, el continuo es ilimitadam ente a los de la clase total, la división
divisible. Sin em bargo, esta divi­ de ésta h a term inado. — D e la
sibilidad ilim itada puede encontrar división en sentido estricto hay que
en la naturaleza de la cosa un límite distinguir la descomposición, ya
que no perm íta ulterior división de u n concepto en sus notas, ya de
real. Los /c u e r p o s son divisibles u n to d o real en sus partes. E n la
p o r m étodos físicos y químicos en división estricta el contenido con­
moléculas y átom os ulteriorm ente ceptual conviene íntegram ente a
divisibles todavía en protones, neu­ todos los miembros, lo cual no ocu­
trones y electrones com o últimos rre siem pre en la descomposición.
- D e conform idad con el concepto Dogmático significa: (1) sin cri­
de división, ésta ha de reunir tres tica, ( 2) perteneciente al dogma.
condiciones: 1.“) ser exhaustiva, es —S anteler.
decir, los objetos enum erados en a ) K a n t , K ritik der reinen Vernunft,
las clases parciales no pueden ser B 30, 35 (p ró lo g o ); b) J. d e V r i e s , Den-
más ni m enos que los de la clase ken und Sein, 1937, 17, 122 [trad. esp.:
to ta l; 2.') constar de m iem bros que Pensar y ser, *1953]; J. S a n t e l e r , Intui-
se excluyan: ningún objeto puede tion und W ahrheltserkenntnis, 1934.
pertenecer a m ás de una clase par­
cial; 3.*) ser ordenada, o sea, antes Dolor. En la m ayoría de los
de term inar la división de una casos, la psicología entiende hoy
clase no puede cam biarse el fun­ po r dolor u n a determ inada clase
dam ento. — Según que éste sea de /s e n s a c ió n , ya de la piel, ya
una n o ta esencial o accidental, se de los óiganos internos que, aun
ten drá u n a división esencial o acci­ siendo de débil intensidad, pro­
denta], respectivam ente. Si se divi­ duce fuerte disgusto. Com o órga­
de a su vez un miembro de una nos de la misma se descubrieron
división, resultan divisiones prin­ verdaderos puntos dolorosos, que
cipales y subordinadas. U na serie en gran cantidad (2-4 millones) se
ordenada de éstas se denom ina encuentran irregularm ente distribui­
clasificación ( / Distinción). — dos po r toda la piel y reaccionan
Sa n teler . de m anera específica. El hecho de
que las m ás diversas sensaciones,
b) J. D o n a t , Lógica, *1935; TH. E l- al alcanzar gran intensidad, dege­
s e n h a n s , Psychologie und L o g ik , ’1936 neren en dolor, se debe a la co­

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(G óschen) § 3 7 ; [A. G ó m e z I z q u i e r d o ,
Análisis del pensam iento lógico i, 1928];
e) J . G e y s e r , Grundlagen der L o g ik und
excitación de puntos dolorosos p ró ­
ximos. Los órganos internos pare­
cen con frecuencia menos sensibles
E rkenntnislehre, 1909, n.° 115.
a las intervenciones exteriores, pero
sí lo son p ara m uchos cambios
Dogmatismo. Com o dirección internos (v.gr., irritación). E l do­
científica, significa ( 1) originaria­ lor tiene com o finalidad proteger
m ente lo opuesto al /e s c e p tic is ­ a l ser vivo contra excitantes noci­
mo. — Kant entiende por dogm a­ vos o im pulsarle a ap artar los
tismo (2) el /ra c io n a lis m o y, ade­ daños cuando de nuevo se presen­
más, to d a filosofía en la cual la ten. Por consiguiente, el dolor es
metafísica intenta avanzar sin crí­ un / m a l sólo porque es la vi­
tica del conocim iento. — E n la vencia de un mal. Puesto que el
neoescolástica se da tam bién el dolor produce intenso disgusto, es­
nom bre de dogm atism o (3) a la te mismo disgusto, esta repugnan­
llam ada teoría de las /v e r d a d e s cia al mal experim entado o p er­
fundamentales. D e un m odo general, cibido, recibe tam bién en el len­
puede caracterizarse com o dogm a­ guaje corriente el nom bre de do­
tism o (4) to d a concepción que pre­ lor. E n este sentido am plio, el
tend a eludir u n a crítica justificada dolor puede darse tan to en la po­
de sus afirm aciones y supuestos. tencia apetitiva sensitiva como en
— E l dogm atism o (5) com o acti­ la espiritual y referirse al conoci­
tud personal, tiende a decir en m iento de cosas distintas de daños
todo la palabra definitiva y a no corporales. Llám ase entonces dolor
to lerar contradicción alguna. anímico. — B r u g g e r .
a ) S a n t o T o m As d e A q u in o , Sum m a D uda es la oscilación entre el si
theologica m i q . 35; V o n F r e y , D ruckem p- y el no, entre hipótesis u opinio­
findung und Schm erz, 1896; J. F r o b e s ,
nes que se contradicen m utuam ente
Lehrbuch der experim entellen Psycholo-
gie i, *1932, pp. 149-151; n 31929, pp. 169­
sin que llegue uno a decidirse p o r
176 [trad. e sp .: Tratado de psicología em ­ ninguna de las dos. El d udar pre­
p írica y experim ental, *1944]; F . S a U e r - supone tener conciencia de un ju i­
b r u c k — H . W e n k e , W esen und Bedeutung cio frente al cual hay que tom ar
des Schm erzes, 1936; F . K n i p p , D ie Sin- posición y, además, la existencia
nwelt der Schm erzen, 1937; [A . R o l d á n , de razones o, p o r lo m enos, de
M eta física del sentim iento, 1956.] razones aparentes en favor de cada
una de las dos hipótesis antagó­
Dualismo. El dualism o, por lo nicas. Particularm ente cuando se
general, deja a salvo, en oposición tra ta de un a cuestión de gran im­
al /m o n is m o , los contrastes esen­ portancia para la vida, la duda
ciales existentes en la realidad en­ suele ir unida a un atorm entador
tre el ser contingente y el Ser sentim iento de inquietud. M ientras
absoluto (m undo y D ios), y (den­ las razones no arrojan un a / e v i ­
tro de la esfera de lo contingente) dencia, aunque sea im perfecta, en
entre conocer y ser, m ateria y es­ favor o en contra de la hipótesis
píritu o m ateria y form a vital en cuestión, la duda está justificada;
unida a lo m aterial, ser y acción, con un predom inio notable de ra ­
substancia y accidente, etc. — Toda zones en pro de un a p arte es sen­
pluralidad h a de reducirse cier­ sato m antener una opinión fun­
tam ente a -unidad en su últim o dam entada, o sea un a decisión
fundam ento, pero no debe anular­ provisional; pero, en tanto no se

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se en su propia esfera. — En
cambio, dualismo designa, con fre­
cuencia, el otro extremo del m o­
logre una evidencia, no es razona­
ble prestar un asenso firme que
excluya toda duda ( /C e r te z a ) .
nism o: la dualidad pura, irreduc­ Si, a pesar de un a evidencia su­
tible. Así, el dualismo metafísico ficiente, la duda continúa, es injus­
extremo explica la lim itación y el tificada.
m al en el m undo adm itiendo dos L a duda descrita es la duda en
principios: D ios y o tro principio sentido propio, es decir, la duda
«potencial», coetem o con Él, que real y positiva. D e ella hay que
pone obstáculos y límites a su ac­ distinguir, p o r una parte, la duda
ción configuradora del universo (la real negativa, que existe, cuando
m ateria eterna de Platón), o bien se da u n a falta absoluta de razo­
un ser malo independiente frente nes en pro o en contra, y debería
al principio bueno ( / M aniqueís- llamarse más bien ignorancia; y
mo). Tam bién el dualism o antro­ p o r otra, la duda aparente (o fin ­
pológico, tal com o es defendido gida) tal com o se presenta en el
por Descartes, desatiende la uni­ planteam iento científico de p ro ­
dad de cuerpo y alm a que, situada blemas ( /P ro b le m a ); esta duda
p o r encim a de la dualidad, existe significa sólo un prescindir de la
en el hom bre ( / Alm a y cuerpo certeza natural, p o r lo demás, fir­
[Relación entre]). — W i l l w o l l . m em ente sostenida, a fin de llegar
F . K lim k e, D er M onism us, 1911 [trad. a la certeza científica p o r la com ­
ital.s II m onism o, 2 vols., 1914]; A . VlBR- probación y elaboración explícita
k a n d t , D er D uallsm us im modernen de las razones. Es frecuente equi­
W eltbild, 1923. p a ra r la duda fingida a la metódica.
Sin em bargo, la expresión «duda tificación intrínseca, el derecho que
m etódica» no significa necesaria­ únicam ente Él tiene sobre la vida.
m ente duda aparente, sino que de­ P or eso el ofendido n o puede tam ­
nota cualquier duda, ya sea p u ­ poco legitim ar m oralm ente el reto.
ram ente fingida, ya real, provocada N i se da en m odo alguno el caso
de propósito con el fin de investi­ de defensa co ntra el injusto agre­
gar de m anera científica la verdad; sor, porque faltan p ara ello el
esta duda real se halla plenam ente ataque actual, inm ediato e ilegal
justificada cuando el objeto es efec­ al cuerpo y a la vida. En el duelo
tivam ente dudoso. — D e V r i e s . se trata de u n ataq u e concertado.
J. K l e u t g e n , D ie Philosophie der
— U na lucha entre dos personas
Vorzeit I, * 1 878, p p . 3 4 1 -3 9 6 [trad. que po r su m ism a índole no resta­
fran c.: L a philosophie xcolastique, P arís blece ni puede restablecer el dere­
1 8 6 8 ]; F . J . v . T e s s e n - W e s ie r s k i, Wesen cho del ofendido, sino que, a ve­
und Bedeutung des Z w eifels, 1928; E. Htis- ces, incluso expone y destruye su
s e r l , E rfahrung und V rleil, 1 9 4 8 , p p . vida, es ceguedad y crim en, prueba
3 6 5 -3 6 8 . de una concepción extraviada del
honor y, a la vez, desigualdad
Duelo. C om bate entre dos, diri­ social difícilmente tolerable, ya que
gido a rep arar la / h o n r a y lle­ se niega a am plios círculos la capa­
vado a cabo con arm as m ortíferas cidad p ara d ar satisfacción a la
o peligrosas, observando ciertas re­ honra. El llam ado duelo académico
gias o form alidades vigentes en un (M ensur) de los estudiantes es
grupo social. La cuestión acerca una preparación p a ra el duelo y no
de , 1a licitud m oral del duelo de­ excluye suficientemente graves heri­

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pende no sólo del m otivo, fundado
en la defensa de la honra, sino,
ante todo, de la naturaleza m oral
das y peligros. P or lo tanto, no
puede tam poco justificarse ante la
m oral. — La difícil cuestión que
del medio adoptado p ara ello. Éste, plantea la adecuada protección de
en el duelo, consiste en luchar con la honra sigue siendo un problem a
armas m ortíferas y, por consi­ aprem iante. —S c h u s t e r .
guiente, en exponer directam ente
b) M . G i e r e n s , Ehre, Duell und M en ­
la vida propia y la ajena bajo sur, 1928; K . A. S c h u l t e , Z w eikam pf,
autoridad privada. Tal riesgo sólo en Staalslexikon d e H . S a c h b r v (1932)
podría perm itirse en dos hipóte­ 1128; A . S c h a r n a g l , Z w eikam pf, e n
sis, a saber; si el medio de que va L exicón fü r Theologie und Kirche x (1938)
a echarse m ano y que entraña el 1109; [ F o u r n e r e t , Duel, en D ictiom aire
riesgo fuera apropiado p ara una de théologie calholique, 4, 1831-1836;
natural y naturalm ente necesaria E s t é v e , L e duel devanl les idées moder-
nes, P arís 1908; O . M í r q u e z , Filosofía
satisfacción o reparación del agra­
m oral, 2 vols., M943.]
vio; o bien, si se tratara de la de­
fensa contra el injusto agresor. Sin
em bargo, ninguna de estas dos con­ Eclecticismo. D enom ínase eclec­
diciones se cum ple en el duelo. ticismo la actitud intelectual de
Q uien lo acepta, no quiere, cierta­ aquellos filósofos qu e se limitan
mente, rep arar su agravio en for­ a exam inar los resultados del pen­
m a n atural, antes bien, está, dis­ sam iento ajeno, escogiendo lo que
puesto, en cuanto de é! depende, les parece verdadero y valioso sin
a añadir una nueva injusticia, usur­ intentar reunir en un todo acabado
pando, adem ás, a D ios, sk> ju s­ los fragm entos recogidos. Si la
aceptación de concepciones ajenas la m ás am plia y necesaria de las
y diversas se realiza sin exam inar regionej culturales.
su contenido de verdad, cabe hablar Com o acontecer inserto en los
de sincretismo. Eclécticos fueron la bienes materiales, la econom ía está
m ayor parte de filósofos grecorro­ estructurada p o r la /té c n i c a ; en
m anos desde el siglo x a. de J. C., cam bio, com o proceso vital lo está
muchos pensadores de la patrística, p o r la arquitectura y orden de la
la filosofía popular de la Ilustra­ sociedad. D e ahí el prim ado irre-
ción y V. Cousin. Ecléctica es tam ­ nunciable de la política sobre la
bién gran parte de la filosofía am e­ econom ía, frente al cual, en la era
ricana. — B r u g g e r . capitalista, la econom ía se desem­
P. H i n n e b e r g , Die K ultur der Ge-
barazó de los lazos sociales y, pro­
gen warr i, 5: Allgem eine Geschichte der longando su influencia, desarticuló
Philosophie (Indice); [3- H ik sc h b e r g e r , y disgregó el orden social. E l sen­
H istoria d e la filosofía (trad . esp.) i, tido de la econom ía n o es la ga­
19S4, n , 1956.] nancia de dinero (acum ulación de
plus-valor), sino el servicio de la
Economía (Filosofía de la ). Eco­ com unidad p o r la preparación de
nom ía es la función cultural que cui­ bienes y prestaciones -auténtica­
da de la sustentación (Som bart), m ente valiosos. — L a economía,
o —dicho en térm inos equivalen­ com o relación entre fines y medios,
tes — es la configuración de la con­ es autónom a; p ero el hom bre de­
vivencia hum ana orientada a la term ina con libertad y, p o r lo
arm onización perm anente de la ne­ tanto, con responsabilidad a qué
cesidad con la satisfacción de la fines deben enderezarse los m edios
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misma (G ottl-O ttilienfeld); la filo­
sofía de la econom ía h a de dar
la interpretación últim a del sentido
(«validez o legitim idad de los fi­
nes»): Ética. — N e l l - B r e u n i n g .
N e l l - B r e u n in g , W irtschaftsphiloso-
de ésta, del m ism o m odo que la
phie; del m ism o : W irtschafisethik, am bos
filosofía de la sociedad ( / Socie­ trab ajo s en el Wtirterbuch der P o litik iv ,
dad [Filosofía de la]) lo lleva a 1949; H . P e s c h , Lehrbuch der N a tio m ló -
cabo en el dom inio entero de la konom le, 1922-1926 [trad. esp .: Tratado
vida social. — Según nuestras de­ de economía nacional] ; A . W e b e r , Ein-
finiciones, la econom ía es una es­ leitung in das Studium der Voíkswirt-
fera de la cultura y, por lo tanto, schaftslehre, M 932; del m ism o : A llge­
un dom inio parcial de la vida so­ m eine V o l k s w i r t s c h a f t s l e h r e , ‘ 1932;
cial humana. Puesto que el hom bre [A. M ü l l e r , N otes d'économ ie politique,
2 vols., P a r ís 1933-1938;] W . S o m b a r t ,
es un ser que consta de espíritu D ie Ordnung des W irtschaftsleben, ’ 1927;
y cuerpo, toda / c u l t u r a hum ana H . W e b e r — P. T is c h l e d e r , W irtschafts-
está vinculada a presupuestos m a­ ethik, 1931; O . S c h il l i n g , Katholische
teriales, a la disposición de bienes W irtschafisethik, 1933; G . W ü n s c h ,
materiales para la simple conser­ Evangelische W i r t s c h a f t s e t h i k , 1927;
vación de la vida y p ara su enri­ W . W e p d i g e n , W irtschafisethik, 1951
quecimiento, embellecimiento y en­ (cristiano-hum anitario). [F. V it o , Eco­
noblecim iento; en este sentido, ni nom ía política (trad . esp.), 1950; del
m ism o: L 'econom ía a servicio dell'uom o,
aun los dominios suprem os de la
M ilán 1949 (trad. esp .: L a economía a l
cultura (arte, ciencia, religión) están servicio del hombre, 1950);] d) T h . S urA -
suspendidos en el aire. L a econo­ n v í - U n g e r , Geschichte der W irtschaftsphi-
m ía es, ciertam ente, la más inferior losophie, 1931; E . W it t a k b r , A H isto ry
en valor y dignidad, pero también o f Economic Ideas, N u e v a Y o rk 1940;
(R. G o n n a r u , Historia de fas doctrinas es u n a representación consciente y
i conómicas, *1952.] clara. N o se niega que el concepto,
según las posibilidades, se vista con
Empirismo. Empirism o, o filoso­ un esquema sensible y vaya acom ­
fía de la experiencia, es aquella co­ pañado de representaciones acce­
rriente filosófica que considera la sorias sensibles; pero este proceso
/e x p e rie n c ia com o única fuente presupone el concepto lógico. —
del conocim iento ( / Conocim iento E l em pirism o confunde, además, la
[Fuente del]). El em pirismo olvida relación intelectiva sujeto-predica­
que la experiencia sólo es posible do con la /a s o c ia c ió n ciega. El
bajo el supuesto de condiciones no em pirismo intenta fundam entar la
cxperimentables. El em pirismo se validez de los juicios universales
propone de un m odo especial ex­ m ediante la /in d u c c ió n . M as la
plicar los conceptos y juicios uni­ /in d u c c ió n tiene supuestos (la ley
versales m ediante la pu ra expe­ de uniform idad de la naturaleza)
riencia. — Indudablem ente, «todo que no pueden ser fundam entados
nuestro conocim iento empieza con por la m era experiencia. — La
la experiencia» y está por ella con­ recusación de la metafísica com o
dicionado de alguna m anera. Pero conocim iento que trasciende la ex­
ia lim itación de nuestros conoci­ periencia no adm ite que la expe­
mientos al dom inio de la m era riencia m isma está condicionada
experiencia no puede sostenerse. por bases transem pfricas, siendo re­
Ni siquiera el principio «todo co­ basada ya im plícitam ente en todo
nocimiento procedente de la expe­ verdadero conocimiento.

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riencia es verdadero», puede deri­
varse de 1a experiencia; y m ucho
menos el axiom a del em pirism o:
Precursor del em pirism o m oder­
no fué el /n o m in a lis m o de los
siglos prim eros y últim os de la
«sólo la experiencia garantiza un E dad M edia. Bacon de Verulam
conocim iento verdadero». — El ( t 1626) form ula clara e inequívoca­
em pirism o debe renunciar tam bién m ente en el «Novum O rganum » los
a explicar los /c o n c e p to s univer­ principios del em pirism o y ele­
sales. Las representaciones senso­ va la inducción a m étodo único de
riales com unes o esquemas n o bas­ la ciencia. E sta doctrina fué ulte­
tan p ara explicarlos, porque no riorm ente difundida siguiendo la
cabe predicarlos en sentido idén­ dirección del /s e n su a lis m o de
tico de m uchos objetos reales. El J . Locke ( t i 709) y del /p o s itiv is ­
concepto lógico de «hom bre» es ri­ m o de Condiüac (fl780). Tam bién
gurosam ente uno, m ientras que su el neopositivismo profesa el em pi­
esquema sensorial adm ite diversas rismo. K ant reconoce, ciertam ente,
formas. D ebido a esto, tales esque­ que la experiencia sólo es posible
mas n o pueden tam poco desempe­ gracias a funciones n o em píricas
ñar el papel de sujeto o predicado del espíritu, m as p o r falta de un
en un juicio universal, N ecesitan, análisis profundo de las mismas
p o r su parte, una norm a conform e lim ita la validez objetiva de ellas
a la cual se produzcan y sean a l cam po de la experiencia, en el
conocidos com o esquemas, a saber: sentido del em pirismo ( / Racio­
el concepto lógico. Insuficiente es nalism o, / [ 1 15, 135, 141, 147-9,
asimismo recurrir a subsconscien- 172-5, 234]). — S a n t e l e r .
tes representaciones accesorias sen­ a) L as o b ras principales de los em pl­
soriales. Pues el concepto universal a s ta s (Locke, Hume, M ach, M ili, Comte)
/ [ 1 4 2 , 145, 172, 213, 226]; b) J. G e y s e r , cación alcohólica o sifilítica), o por
Grundlagen der Logik und E rkenntnis- la destrucción y lesión del cerebro.
lehre, 1909, n.os 248-252, 281-285; E ntre las enfermedades m entales
O . K ü lp e , Einleitutig in die Philosophie,
y la esfera de la vida anímica nor­
UI928, § 15 [trad. esp .: Introducción a Ia
Filosofía, 1931]; J. H e s s e n , Teoría del mal se encuentran las m últiples for­
conocimiento (tra d . esp.) ’ 1936; E . W e n t - m as de psicopatías de origen cons­
s c h e r , D as Problem des Empirismus, titucional y, com o expresión de
1922; J. d e V r ie s , D enken und Sein, una situación de conflicto inasimi­
1937 [trad . esp .: Pensar y ser, *1953; lable, las neurosis. P or lo demás,
c) / a) ; d ) E . v. A s t e r , Geschichte der com o los síntom as ofrecen matices
neueren E rkennlniitheorie, 1921; A. M es- fiuctuantes y form as m ixtas, en las
s e r , Geschichte der Philosophie im 19.
escuelas psicopatológicas difieren
Jahrhundert (erop.-nat. P hil.), *1935 (trad.
esp.; L a filo so fía en et siglo X IX , 1939 tam bién el deslinde de conceptos
(reed .)]; B. J a n s f n , Die Geschichte der y las clasificaciones, e igualmente
Erkenntnislehre in der neueren Philoso­ las teorías sobre las causas subya­
phie bis Kant, 1940; G . DBLIA V o iP E , centes.
H um e e it genio d e lf empirismo i, F lo ­ E l estudio de las enfermedades
rencia 1939; e) L o t z - d e V r ie s , D ie W eh mentales, de su condicionam iento
des M enschen, *1951, pp. 43-57 [trad.
constitucional, de sus factores ori­
e sp .: E l m undo del hombre, 1954].
ginantes y de sus m étodos terapéu­
ticos, ofrecen a la filosofía y a la
Enfermedad mental. L a enfer­ psicología em pírica norm al un co ­
m edad m ental n o es propiam ente pioso m aterial ilustrativo sobre las
enfermedad d e la m ente o del / es­ cuestiones relativas a la conexión
píritu, sino u n a perturbación de en tre el cuerpo y el alm a, a la cons­

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las funciones m entales que se des­
envuelve en form a de proceso y
está m otivada p o r alguna afección
titución estratificada y a las fuerzas
form ativas de la personalidad psico­
lógica, y tam bién sobre las cues­
de las bases som áticas de la vida tiones planteadas en torno a las
anímica anexa a la peculiaridad condiciones y límites del libre
formal de la perturbación (a la que albedrío y de la responsabilidad
en el estado agudo alcanzado por (suprim ida en estados patológico-
determ inadas form as acom paña la m entales agudos y gradualm ente
pérdida de la acostum brada uni­ dism inuida en las p s ic o p a tía s ) .
dad de la /p e rs o n a lid a d y de sus — W il l w o l l .
m odos fundam entales de com por­
tarse). C om o enfermedades m enta­
K . B i r n b a u m , H andwórterbuch der
les en el sentido m ás estricto del medizinischen P sychologie, 1930; O . Bum-
térm ino ( = psicosis) se cuentan los ke, Lehrbuch der Ge isteskrankheilen,
grandes grupos de psicosis heredita­ *1936 [trad. esp .; N uevo tratado de enfer­
rias; esquizofrenia y locura mania­ medades m entales, 1946]; K . J a s p e r s , All-
co-depresiva (ésta con las alternativas gem eineP sychopatologie, ‘ 1948 {trad. esp.:
de excitación [manía] y depre­ Psicopatologla general, 1951]; K . S ch-
sión), así com o tam bién los trastor­ NEiDER, D ie psychopatischen PersSnlich-
keiten , *1940; E . S f e e r , Vom Wesen
nos periódicos consecutivos a la epi­
der Neurose, 1938; 3. M a n s e r , Physische
lepsia. Constituyendo u n grupo más E rbkrankheiten und Gegenwart, 1943;
am plio, añádase a las citadas en­ J. F á s s l e r , N euere Gesichtspunkte zu r
ferm edades varios estados anorm a­ Neurosenlehre und P sychotherapie, en
les producidos p o r una infección « G esu n d h eit u n d W o h lfah rt» 1949;
interna o externa (com o la intoxi­ E. B l e u i b r , Lehrbuch der P sychiatrie
(edit. p o r M . Bleuler), *1949; [A. V allejo de razón, e n «P ensam iento» 1! (1955)
N á g era , Tratado de psiquiatría, *1954.] p p. 185-202.]

E nte de razón (ens rationis) es Entendimiento. El entendim ien­


aquello que sólo puede existir com o to hum ano es la facultad de / pen­
contenido de pensam iento, care­ sar, o sea la facultad de percibir
ciendo, p o r tanto, de existencia de m odo n o sensible el ser y las
«en sí», es decir, com o ente inde­ relaciones. C om o tal difiere esen­
pendiente del pensar. P or consi­ cialm ente de la denom inada, con
guiente, al ente de razón se le llam a expresión confusa, inteligencia ani­
«ente» en sentido im propio, com o m al au n en sus m ás elevados
efecto de concebirlo nosotros a efectos instintivos ( / I n s t i n t o ) . —
m odo de tal. Sin em bargo, n o es El entendim iento tiene su base en
necesariam ente u n a m era imagen la naturaleza del alm a considerada
engañosa; antes bien tiene, p o r lo com o ser espiritual ( / Espíritu,
regular, un determ inado fundamen­ / A l m a ) ; sin em bargo, en su pecu­
to real ontológico (fundamentum in liaridad de entendim iento hum ano
re), al que la peculiaridad de nues­ está a la vez reducido a las condi­
tro pensam iento añade u n deter­ ciones particulares del espíritu del
m inante puram ente m ental. Esta hom bre, que es form a esencial con-
adición no se realiza arbitrariam en­ figuradora de u n cuerpo. A unque
te, sino que tiene u n a función el entendim iento se n o s da, pues,
cognoscitiva indicadora (com para­ ante todo com o hum ano, entendi­
ble a la construcción geom étrica miento en general n o es, atendida
auxiliar). Así, po r ejemplo, en el su esencia, equivalente a entendi­

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concepto de /e s p a c io la extensión
real de los cuerpos es el funda­
m ento ontológico; pero que esta
miento humano. E l entendim iento
en general acom paña al conocer
espiritual en cuanto tal sin diferen­
extensión sea pensada a m odo de cia alguna, ya se encuentre reali­
un ente independiente capaz de re­ zado de m anera ilim itada, com o en
cibir dentro de sí los m ás variados el espíritu infinito de D ios, ya lim i­
cuerpos, es un puro ingrediente tada, com o en el espíritu creado
m ental, que, n o obstante, hace p o ­ o ligado a lo som ático. E l objeto
sible, v.gr., form ular proposiciones característico del conocim iento es­
objetivas acerca de la posición de piritual y del entendim iento en
aquéllos. C om o especies principa­ general es el ente en cuanto tal
les de entes de razón citarem os los ( / S e r ) . M ientras el entendim iento
negativos resultantes de / negación del hom bre está u nido al cuerpo y
y los privativos (/P r iv a c ió n ) (v.gr., al conocim iento sensorial, dicho
la n ada, la ceguera), así com o tam ­ objeto se le da sólo en la esencia
bién las relaciones puram ente m en­ que brilla en la cosa sensible ( intel-
tales (v.gr., la identidad entre su­ ligibile in sensibili).
jeto y predicado). — D e V r ie s . D e ahí que la peculiaridad del
entendim iento del hom bre se ca­
a) F . S u A rez, D isputationes metaphysi- racterice p o r los siguientes pares
cae, disp. 54, t. v, ed. de P a rís 1861;
de conceptos opuestos. E n prim er
[A. M i l i . á n F u e l l e s , S e r Ideal y ente de
ra ió n , en « R ev ista de F ilosofía» 12
lugar, es espiritual y se orienta
(1953) p p . 191-205; J. R o to G i r o n e l l a , a lo espiritual y, n o obstante, está
Investigación sobre los problem as que ligado a las funciones sensoriales
plantea a j a filo so fía moderna el ente y, p o r lo tanto , a la m ateria. Espi-
ritual, pues únicam ente una facul­ la doctrina de la abstracción, tal
tad cuyos actos no son directa­ com o en diversas form as fué des­
m ente co-realizados por un princi­ arrollada desde Aristóteles ( / C on­
pio m aterial, u n a facultad, por cepto [Form ación del]). L a espon­
consiguiente, rigurosam ente inm a­ taneidad del espíritu se manifiesta,
terial, puede dirigirse a objetos adem ás, en la dirección de la aten­
espirituales y encontrar en ellos la ción, en los actos de tom a de po­
perfección de su ser y sentido. Sólo sición propios del juicio y en el
una facultad espiritual puede pre­ pensam iento creador qu e supone
sentar en su ser propio lo simple siem pre la recepción de un conte­
y lo no sensible. L a distinción de nido cognoscitivo.
yo, no yo y acto y la pregunta que E n tercer lugar, la oposición de
ello hace posible acerca del valor inm anencia y trascendencia en la
lógico, ético y estético de los actos actividad del entendim iento es su ­
y de la existencia propia, así como perada por la imagen cognosci­
el perfecto «consigo» (Bei-sich) de tiva intelectual, el verbum mentis
la autoconciencia, suponen también ( / Conocimiento), que, considera­
un principio espiritual del conoci­ da desde el p u nto de vista ontoló-
m iento. P or o tra parte, ]a unión gico, perm anece p o r entero en el
al conocim iento sensorial es noto­ cognoscente no obstante, por
ria: el entendim iento del hom bre su carácter de imagen, le conduce
debe obtener de la experiencia sen­ m ás allá de sí m ism a: al objeto. —
sible casi todos los conceptos pri­ Sobrepujando esencialmente a las
m itivos; no posee intuición inme­ facultades sensoriales, el entendi­

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diata alguna de las esencias espi­
rituales ( / C o n c e p t o [Formación
del], / Ontologismo). El entendi­
m iento, incluso en las obras aca­
badas del pensar creador, queda,
según lo dicho, unido de m anera
miento m antiene tam bién en el natural al conjunto del m odo de
curso total del pensar la vincula­ conocer sensitivo-intelectual y, a la
ción a las imágenes sensibles (la vez, al todo de la personalidad psi­
conversio a d phantasmata escolás­ cológica aun con su parte / i r r a ­
tica). Ú nicam ente puede elevarse cional. Por o tra parte, el culto
a lo espiritual y suprasensible por a una llam ada intuición extrainte-
el cam ino de la /a n a lo g ía . Con lectual de lo espiritual con elimi­
esta unión al conocim iento senso­ nación o menosprecio del enten­
rial guarda relación el carácter dimiento, es ta n deform ante o
discursivo y abstractivo de la acti­ m ás que un cultivo y valoración
vidad de nuestro entendim iento, de exclusiva del entendim iento. —
ta l m anera que, entendimiento en W n x w o u ,.
sentido estricto, denota la facultad D. F e u l i n g , D as L eben der Seele, 1939,
de pensar abstractiva y discursiva­ p p . 127-140; A. W i l l w o l l , Seele und
mente. Sobre la diferencia entre Geist, 1938, p p. 70-114, 178-184 [trad.
entendim iento y razón, «intellec- esp .: A lm a y espíritu, 1946]; del m ism o :
tus» y «ratio»: ( / R a z ó n ) . 25 Jahre deutsche Denkpsychologie, en
L a índole peculiar del entendi­ « S c h o la s tík » 8 (1933) p. 534 ss;
T h . H a e c k e r, D er G eist des M enschen
miento del hom bre se manifiesta,
und die Wahrheit, 1937; J. F r ü b e s , Lehr-
en segundo lugar, en la oposición buch der experim entellen Psychoíogie m ,
de, receptividad y espontaneidad. 1929, p p . 163-232 [trad . esp .: Tratado de
Clásica es la distinción entre en­ psicología empírica y experim ental II,
tendimiento agente y paciente en *1944]; K . B ü h l e r , Geistige E ntw icklung
des Kindes, 1929, § 7 ; [J. M a r i t a i n , el derecho superior de la epiqueya
R éflexions sur l'intelligence el sur sa ríe reclam a un razonable apartam iento
propre, P arís 1930.]
de la regla estricta. Sea, p o r ejem­
plo, la no rm a: u n a cosa confiada
Epicureismo. D octrina de Epi- a otro ha de devolverse cuando su
curo (341-271) y su escuela. Su dueño la reclam a. E sta norm a pue­
interés principal se polariza en la de perder su valor si alguien, con
h é tic a , que fundam enta en una el fin de m a tar a o tra persona en
gnoseología sensista y u n a m eta­ un insensato arrebato de cólera,
física m aterialista negadora de ]a exige la devolución de un arm a en­
inm ortalidad del alma. Siguiendo tregada en depósito. P ara aplicar
a la escuela cirenaica, pone el pla­ la epiqueya requiérem e estas con­
cer com o fin suprem o del hom bre diciones : una situación difícil cierta
( / Hedonism o). E l sabio aspira y real que haga irrazonable la
a la á T a g a g í a o im perturbabilidad norm a para el caso dado y la im­
del ánim o, en la cual consiste la posibilidad de acudir a la legítima
felicidad, m ediante la sabia p o n ­ autoridad. L a epiqueya no es apli­
deración del goce y el prudente cable cuando se tra ta de preceptos
dom inio de sí mismo. E n las esfe­ prohibitivos de la / l e y m oral n a ­
ras celestes hay ciertam ente dioses, tural. T ratándose de los preceptos
seres sobrehum anos; pero n o cui­ positivos de la misma, en caso de
dan del gobierno del m undo. El necesidad entra en juego el prin­
sabio vive sin tem or a ellos ni a la cipio superior de que no obliga
muerte. E l epicúreo de mayor in­ cuando im ponen un a carga pesada.

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flujo fué el poeta rom ano Lucrecio
Caro (f 55 a. de J.C.). — U sando
el térm ino en sentido am plio, m u­
Es cuestión discutida la aplicación
de la epiqueya a las llam adas leyes
«irritantes» que tienen com o con­
chas veces se da el nom bre de epi­ secuencia la nulidad de un acto
cureismo a toda clase de hedo­ jurídico. — S c h u s t e r .
nismo. / [38, 47, 54], — S c h u s t e r . a) A r i s t ó t e l e s , É tica a Nicóm aco v,
H . M e y e r , Geschichte der alten Philo­ 10; S a n t o T o m á s d e - A q u i n o , Sum m a
sophie, 1925; J. W e w a l d , D ie geistige theologica i - i i , q. 120 a. 1; b ) F i c h m a n n -
Einheit E pikurs, 1927; A . C r e s s o n , Epi- M ó r s d o r p , Lehrbuch des. Kirchenrechts,
cure, P arís 1940. 1949, i, 100; K.. W o h l h a u p t e r , Aequitas
canónica, 1931; R . E o e n t e r , Über die
Epiqueya (del griego émdxEta = Bedeutung der E pikte tm slttlichen Leben.
equidad) es, según Aristóteles, en «P hilosophisches Ja h rb u ch » 53 (1946)
pp. 115-127; del m ism o : Von der Freiheit
aquella form a de equidad o / ju s­
der Kinder G ott es, *1950; [ A . M e n d i z á -
ticia superior situada por encim a b a l , Tratado de derecho natural, 3 vols.,
del precepto jurídico positivo, en 1928-1931, t. i; J. C a s t An T o b e S a s , L a
virtud de la cual es lícito al hom ­ equidad y sus tipos históricos en la cul­
bre o b ra r co n tra la letra de una tura occidental europea, 1950]; W .
norm a jurídica obligatoria, po r el G r a m s c h , D ie B illig keit im R echt, 1938.
rigor inadecuado de la m ism a en
un caso particular, siendo, a pesar E rro r es un juicio explícito o im­
de ello, su acción conform e con plícito en el cual quien lo form ula
la m ente del legislador. Como que a equivoca, sin saberlo, el objeto. El
una norm a positiva ( /'L e y ) nunca e rro r difiere de la / falsedad lógica
le es posible tener exactam ente en en que ésta concierne m eram ente
cuenta todos los casos particulares, a la relación objetiva de un juicio
con el objeto, m ientras el error de nuestro pensam iento respecto
incluye tam bién la tom a de posi­ a la am bigüedad del lenguaje; p o r
ción subjetiva. E l contenido de un la dependencia con relación a los
juicio que no corresponde al objeto sentidos y a la m em oria que pueden
es falso; entre los rasgos propios engañar; p o r los prejuicios, la falsa
del error debe contarse, además, educación y la precipitación al
el de afirm ar com o verdadero un juzgar; por la falta de form ación
contenido judicativo falso por des­ y ciencia unida a la necesidad de
conocer su falsedad. — La posi­ resolver rápidam ente las cuestiones,
bilidad del erro r es u n hecho que y, adem ás, por la torpeza y corte­
apenas ha de declararse; pero, no d ad de inteligencia y la sobrevalo-
obstante, plantea tam bién un pro ­ ración de la autoridad. D e p arte de
blema: ¿cómo puede errar el en­ la voluntad son fuentes de erro r;
tendim iento si po r su naturaleza el carácter apasionado, la perversa
está orientado hacia la verdad? El inclinación del corazón a u n falso
entendim iento, a causa de su fini- objeto, el espíritu de contradic­
tud, puede sucum bir a la apariencia ción, la deficiente voluntad de ver­
de verdad y a la influencia de inte­ dad. — El erro r es un gran mal
reses no teoréticos de la voluntad para el hom bre, que tarde o tem­
que le inducen a juzgar precipitada­ prano siente sus consecuencias.
m ente.—Cabe, según eso, distinguir A unque fundam entalm ente supera­
fuentes lógicas y fu e n tes psicológicas ble siempre, el erro r con frecuencia
del error. A m bas clases colaboran no puede evitarse, debido a difi­
siempre, aunque en distinta medida. cultades extraordinarias (error mo­
Las más im portantes fuentes lógicas ralmente invencible). El hom bre es

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del error son las siguientes: la ge­
neralización, concluyendo de unos
casos particulares a todos en gene­
responsable del error moralmente
vencible. — S a n t e l f .R.
L . K e e l e r , The problem o f error fro m
ral sin fundam ento suficiente; el P latón to Kant, R om a 1934; M . D. R o -
uso de frases hechas o «tópicos», l a n d - G o s s e l in , L a théorie tkom iste de
es decir, de fórmulas verbales que l'erreur, en M élanges thom istes, 1924;
ocasionan u n a tom a de posición de B . S c h w a r z , Der Irrtum in der Philo­
base sentim ental carente de funda- sophie, 1934.
m entación objetiva; concluir de lo
inconcebible a lo imposible; de que Escepticismo. Designa este tér­
nuestra inteligencia no penetre una m ino aquella opinión qu e pone en
cosa no se sigue todavía que sea d u d a la posibilidad de un conoci­
imposible; el raciocinio «post hoc, m iento verdadero. M ientras el es­
ergo propter hoc»; de que un cepticismo universal extiende la
acontecim iento sigue a otro en el / d u d a a to do , el escepticismo
tiempo, se infiere injustificadam ente ético, religioso o de cualquier o tra
que el prim ero (tem poralm ente) sea especie, la lim ita a un a esfera de­
la razón del segundo; po r últim o, term inada. El escepticismo consiste,
los / sofismas de to d a clase. — Las o bien en una actitud dubitativa
fuentes psicológicas del error resul­ frente a todo conocim iento, o bien
tan de nuestros lim itados pensar en una doctrina m ás o m enos
y querer, perturbados a menudo científicamente fundada sobre el ca­
por la pasión. D e parte del enten­ rácter dudoso de to d o conocim ien­
dim iento los errores pueden estar to hum ano. D istinto de am bos es
condicionados por la dependencia el escepticismo com o método, cuyo
fin es la certeza, y que elige com o Ideario filosófico, 1936]; d) R . R i c h t e r ,
punto de p artida de la / gnoseo- D er S keptizism us in der Philosophie, 1908;
logía la aludida duda universal e) J. d e V r i e s , D enken und Sein, *1951,
15, 119-122 [trad. e s p .: Pensar y ser,
respecto a todo conocimiento. La “1953].
/ duda m etódica, que pregunta por
la legitim idad de nuestros conoci­
mientos, sin d u d ar realm ente de Esclavitud es aquella organiza­
ellos, no tiene tam poco n ad a que ción social en la que una p arte de
ver en su aplicación general con el los hom bres sirve a la o tra com o
escepticismo. — A dúcense como esclavos. Esclavo en sentido propio
razones en favor del escepticismo: es quien debe servir a o tro durante
las contradicciones pretensam ente toda la vida sin recibir o tra retri­
insolubles del conocim iento hum a­ bución que el sustento y quedando,
no (asi la sofística), la relatividad en consecuencia, desposeído del
del /c o n o c im ie n to sensorial y la trascendental derecho a la libertad.
falta de un criterio suficiente de F orm a m itigada de la esclavitud
verdad ( /V e r d a d [Criterio de]) es la servidumbre. El siervo estaba
(Sexto Empírico). Pirrón enseñaba en verdad ligado a la gleba, pero
que había que abstenerse de asentir poseía m ayores libertades. L a escla­
a juicio alguno ( = tno%^)) porque vitud en general no es contraria
las razones en pro y en contra son de m anera absoluta al derecho
siempre de igual peso (pirronismo). n atural. A sí u n o puede elegir p o r
Com o representantes posteriores voluntad p ro p ia este servicio o ser
del escepticismo citarem os a M on­ reducido en justicia a esclavitud
taigne y a Charron. — L a mejor com o castigo de un crimen. En

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refutación del escepticismo univer­
sal reside en hacer ver que noso­
tros poseemos de hecho conoci­
realidad, es m uy difícil que la es­
clavitud histórica en sentido estric­
to haya tenido razón justificante.
m ientos ciertos y bien fundados L a privación de derechos hum anos
v.gr.: acerca de los hechos de con­ esenciales (a contraer m atrim onio,
ciencia y en los prim eros princi­ al ejercicio de >a religión, etc.), es
pios /( P r in c ip io s del conocimien­ co n tra el derecho n atu ra l com o
to). El escepticismo corno actitud tam bién Jo son la caza de esclavos
no se da en la realidad porque toda y el ignom inioso comercio de los
acción incluye un juicio acerca de m ism os, cosas am bas ligadas a la
su factibilidad. Si este juicio se emi­ esclavitud. L a form a m itigada de
te tam bién con probabilidad, el agen­ la servidum bre pudo legitim arse
te debe estar cierto por lo menos en determ inados estadios cultura­
de ésta. T an pro n to com o el es­ les. E n todo caso, la esclavitud lleva
cepticism o en cuanto doctrina es anejos m uchos peligros m oralm ente
objeto de exposición, incurre en graves y responde muy poco a la
contradicciones: afirm a que nada dignidad del hom bre. L a tolerancia
es cierto y al m ism o tiem po que tem poral de la esclavitud, v .g r.: en
algo lo es (sobre el escepticis­ los prim eros siglos del cristianismo,
mo com o m étodo / G noseología). e ra inevitable, p orque la econom ía
- / [33-35, 48-50, 130, 232]. - y la sociedad enteras estaban edi­
S anteler. ficadas sobre dicha institución y su
supresión repentina habría ocasio­
b) A . B r u n n e r , Die Grundfra$en der nado a los mismos esclavos los más
f’liitowpíile, *1949, § 14-27 [trad. esp .: graves daños. — S c h u s t e r .
b) J . D u t e u i l , a r t . Esc/avageen el Dic- D e su peculiaridad nace et mé­
lionnaire d e théologie catholique v , 1, todo escolástico para la enseñanza
457-520; J . H O f f n e r , Christentum und
y la producción escrita. La lectio
M enschenwürde, 1947, p. 60 s s ; d) P f a f f -
G i e s b e r o , Die Sklaverei, ihr Ursprung, ihre
(conferencia) dilucidaba los textos
Verbreitung u n d ihre soziologische und vSl- tradicionales con explicaciones que
kerkundliche Bedeutung, 1935; A. S t e i n - se consignaban en com entarios.
m a n n , Sklávenlos und alte Kirche, *1922; La profundización com pleta de una
P . A l l a r d , Esclaves chrétiens, *1914. cuestión se llevaba a cabo en diá­
logos cuyo desarrollo estaba some­
Escolástica etim ológicam ente se tido a reglas: las / d is p u ta s ; de
deriva de schola, scholasticus (es­ ellas salían las colecciones de quaes-
cuela, m aestro) y significa ciencia tiones. L a estructura de la «quaes-
de la escuela. A tendiendo al objeto tio» escolástica com prende, p ri­
significado, designam os con este m ero las razones en pro y en
térm ino el saber teológico-filosófico contra, que plantean problem áti­
cultivado en las escuelas medieva­ cam ente la cuestión y se apoyan de
les. E n la exposición que sigue nos ordinario en la au to rid ad ; luego,
referimos sólo a la filosofía esco­ el desarrollo y dem ostración de la
lástica. — Según su carácter pecu­ solución positiva y, p o r ú ltim o ,'la
liar, es en prim er lugar filosofía respuesta a las objeciones que se
cristiana ( / C ristiana [Filosofía]). oponen. M uchas veces utilizan tam ­
Sirve a la teología (ancilla theolo- bién este esquem a los com entarios
giae), siendo al mismo tiem po cada con el fin de unir a los textos pen­
vez m ás una auténtica lucha en sam ientos propios, después de un
torno a las grandes cuestiones de p la n te a m ie n to in d e p e n d ie n te de

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la hum anidad, una ciencia indepen­
diente con bases, problem as y mé­
todos propios. E n segundo lugar,
las cuestiones, y sobre todo echan
m ano de él las grandes Sum as
teológicas para desenvolver su am ­
es predom inantem ente tarea de es­ plia sistemática. A dem ás, se em ­
cuela. Ello significa respeto ,a la pleó una form a libre, por ejemplo,
tradición, reserva ante las innova­ en la Sum a filosófica («Sum m a con­
ciones precipitadas, crecimiento or­ tra Gentiles») de Santo Tomás y
gánico, conservación de un patri­ en breves trabajos (opuscula) dedi­
m onio com ún de contenido y m é­ cados a investigaciones especiales.
todo. N o obstante, en este espacio Siempre caracterizan al m étodo
se desenvuelven el desarrollo crea­ escolástico el planteam iento nítido
dor del caudal transm itido, su de la cuestión, los conceptos cla­
fusión en el auténtico progreso del ros, la argum entación lógica y la
pensam iento propio, y un inter­ term inología sin am bigüedades.
cam bio vivísimo po r todas partes Tres fuentes contribuyeron al
de multiformes y relevantes perso­ nacim iento de la escolástica. San
nalidades y direcciones; un genio Agustín, de entre los escritores per­
com o Santo Tomás de Aquino im po­ tenecientes a la patrística, ejer­
ne incluso profundísim os cambios. ce un influjo inmenso. El / n e o ­
Q ue la escolástica no naufragó en platonism o actúa a través de aquél,
el concepto m uerto ni la construc­ del Seudo Areopagita, de Proclo
ción vacía, lo m uestran su íntim o y de la filosofía arábigo-judía. Pero
trato con las corrientes vitales de el cuño propio procede de Aris­
la mística y su no despreciable tóteles, conocido prim ero de m a­
observación de la naturaleza. nera especial por medio de Boecio, y
cuyas obras fueron en su totalidad Duns Escoto, llam ándose, p o r ello,
vertidas paulatinam ente al latín des­ /e s c o tis m o . E n oposición a estas
de m ediados del siglo xu. Añá- com entes cristianas existe un aris­
dense a esto los com entarios grie­ totelism o filosófico puro, particu­
gos y árabes (especialmente de larm ente el averroísm o no cris­
Avicena y Averroes) y las demás tiano de Siger de Brabante. — La
obras de la filosofía judaico-islá- escolástica tardía de los siglos xrv
mica. — E n el desarrollo de la y x v está constituida p o r escuelas
escolástica distinguimos tres perío­ vinculadas a diversas órdenes y
dos: escolástica primitiva, apogeo produce trabajos im portantes en el
de la escolástica y escolástica tardía. cam po de la investigación d e la
El camino lo prepara la pre-escolás- naturaleza (como anteriorm ente
tica, que sólo transm ite lo exis­ San Alberto M agno y Rogé rio Ba-
tente; de ella sobresale en el siglo ix con). L a mística alem ana vive tam ­
Juan Escoto Eriúgena con un siste­ bién u n nuevo florecim iento; en
ma idealista de tendencia panteís- ella el M aestro E ckart adm ite el
ta. L a escolástica prim itiva abarca neoplatonism o. E n general falta
los últim os años del siglo xi y el ím petu creador; eí pensam iento
xu; se abre con San Anselmo de se pierde en sutilezas form alistas;
Canterbury, el «padre de la esco­ Guillermo de O ckham principal­
lástica». O cupa el prim er plano m ente actúa de un m odo disol­
el problem a de los universales; le vente con su /n o m in a lis m o , si
com unica gran desarrollo Pedro bien no hay que olvidar su positiva
Abelardo, que busca un a vía m edia aportación a la lógica. La escolás­
entre nom inalism o y ultrarrealism o. tica así degenerada se encuentra

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Entre las escuelas de esta época
debe citarse, ante todo, la de San
Víctor y la de Chartres. — Además
con el hum anism o; su crítica per­
du ra todavía, pero no afecta a la
escolástica clásica. La escolástica
de las nuevas fuentes descubiertas, tiene, ciertam ente, sus limitaciones;
posibilitan el apogeo de la escolás­ la gnoseología aparece poco des­
tica la fundación de las universida­ arrollada y apenas lo está la com ­
des (especialmente de la de París) prensión de la historia. N o o bstan­
y la actividad científica de las ór­ te, su im portancia es imperecedera,
denes m endicantes. El /a g u s tin is - porque elabora sistem áticam ente
mo de la antigua escuela francis­ p o r vez prim era la filosofía cris­
cana (con Alejandro de H ales y San tiana poniendo con ello sus funda­
Buenaventura) y de la escuela do­ m entos. Su concepto n o oprim e
m inicana es sobrepujado p o r el com o form alism o m uerto a lo
aristotelismo cristiano de la direc­ dado, sino que lo dilucida desde
ción dom inicana nueva. San Alber­ dentro en su estructura esencial.
to M agno inicia la proeza de un ir P or eso la filosofía cristiana de
Aristóteles con la herencia agus- cualquier tiem po sólo puede hacer­
tiniana; esta em presa la term ina se realidad en una ulterior am plia­
Santo Tomás de Aquino, m ente de ción orgánica de la escolástica
prim er órden, y el más potente ( / Neoescolástica). / [87-129], —
sistemático de la gran escolástica. Lotz.
La nueva escuela franciscana lleva F . v a n S t s e n b b r g h e n , P h ilo s o p h ie d e s
también el sello de Aristóteles, si M ittelalters (bibliografía), B e r n a 1950;
bien continúa la línea agustiniana; F . U e b e r w e g - B . G e y e r , D ie p a tr is ti s c h e
esta dirección parte del crítico Juan u n d s c h o la s tis c h e P h ilo s o p h ie , 111928 (bi-
b l i o g r a f f a ) ; M . d e W u l f , H isloire de la de nuestros conceptos universales,
philosophie médiévale, ‘ 1934 ss; Beitráge enseña, frente al denom inado rea­
zar Geschichte der Philosophie (und Theo­ lismo m oderado, u n a distinción
logie) des M ittelalters, c o l e c c i ó n e d i t a d a
p o r C . B a e l t m k e r y o t r o s d e s d e 1891;
form al entre naturaleza universal
F . E h r l e , Die S cholastik und ihre A uf- e individuo (formalismo, ultrarrea-
gaben in unserer Z e it, “1933 [trad. itat.: lismo). Puesto que, a su juicio, la
L a Scolastica e l suoi com piii odíem i, doctrina tom ista de la analogía
1935]; M . G r a b m a n n , Philosophie des (según la cual nuestros conceptos
M ittelolters 1921 [trad. e s p . : L a filosofía extraídos de las cosas creadas son
medieval, 1928]; del m ism o : D ie Ges­ aplicables a D ios sólo de m anera
chichte der scholastischen M ethode, 1909- analógica, imperfecta), im pide al
1911; d e l m i s m o : M ittelalterliches Geis-
hom bre conocer a D ios, Escoto
tesleben, 1926-1936; É . G i l s o n , L a Philo­
sophie au m ayen áge, P arís *1947; d e l defiende una cierta univocidad ló ­
m i s m o : L 'E sp rit de la philosophie m édié­ gica del concepto de ser. Punto
vale, 1932; H . M e y e r , D ie Weltan- capital de su doctrina es el concer­
schauung des M ittelalters, 1948; T h . niente a la prim acía de la voluntad
S t e in b ü c h e l , Christiiches M ittelaiter, sobre la inteligencia. T odo es eflu­
1935; A. D e m p f , D ie H auptform en m ittel- vio del am or infinito, libre y gra­
alterlicher W eltanschauung, 1925; del cioso de D ios. L a divina voluntad
m is m o : D ie M etap hysik des M ittel­
es la única causa de su querer y la
alters, 1930; C . B a e u m k e k , D ie christ-
liche Philosophie des M ittelaters (K ultur sabiduría divina, el fundam ento
der Gegenwart i, 5), *1923; 1. H e s s e n , racional de aquella voluntad, la
Patrlstische and scholastische Philosophie, cual está ligada a las leyes m etafí­
1922; J . H í r s c h b e r g e r , Geschichte der sicas. L a esencia de la felicidad
Philosophie I, 1949 [trad. e sp .: Historia hum ana reside en la voluntad, no
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de la filosofía i, 1954, u, 1956]; J. F i s c h l ,
Geschichte der Philosophie i, G ra z 1947;
J. M aréchal, L e point de départ de la
en el conocim iento. E l principio de
individuación n o lo constituye la
m ateria, sino una últim a diferencia
métaphysique i, *1927; K . V o r l An d e r ,
Geschichte der Philosophie I, '1949 [trad.
de la form a (la haecceitas escotista).
esp .: H istoria de ¡a Filosofía, 1921]; E l alm a es form a esencial del cuer­
K . S c h i l l i n o , Geschichte der Philoso­ po, pero n o su única form a. L a
phie i, *1951. / N ooescolástica. esfera del saber dem ostrable queda
restringida. Así, v.gr.: la existencia
Escotismo. Recibe este nom bre de D ios puede dem ostrarse filosó­
la doctrina de Juan Duns Escoto ficamente d e m anera rigurosa, pero
y la corriente de pensam iento de no ocurre lo mismo, v.gr.: con su
la llam ada nueva escuela francis­ om nipresencia y su om nipotencia.
cana de la E dad M edia, la cual /[ 1 1 2 , 120, 199]. — S c h u s t e r .
contó hasta los siglos x v i y xvn F u en tes: nueva edición critica de las
con em inentes representantes y ac­ o b ra s de E scolo a cargo de C . B a l i c
tualm ente experim enta u n a cierta (R em a), iniciada en 1950. — U e b e h w e o -
reviviscencia. L a aguda crítica de G e y b r , Grundriss der G eschichte der P hi­
Escoto se vuelve co n tra Santo To­ losophie íi, 111928, § 4 2 ; E. L o n o í r é , L a
más de Aquino, Aristóteles y los phttosophie du Bienheureux D uns S co t,
P arts 1924; D . d e B a s le y , Scotus docens
árabes. E n lo esencial, se atiene
ou D uns S c o t enseignant la philosophie, la
a la tradición del / agustinismo théologie, la mystique, P arís 1934; Con­
franciscano; no obstante, abandona g ris des Lecteurs franclscains. L yon, 1934;
la doctrina de la / iluminación di­ T . B a r t h , D e fundam ento univocatio-
vina en el conocimiento. E n (a nis apud J. D uns Scotum , R o m a 1939;
cuestión relativa a la validez real [É. G ils o n , Jean D uns Scot, P a rís 1952],
Esencia. L a esencia constituye el fenóm eno haciendo, en defini­
prim eram ente el contrapolo de la tiva, imposible la metafísica. El
/e x iste n c ia . A sí com o la existen­ panteísm o, en cam bio, disuelve el
cia responde a la cuestión de «si» fenóm eno en la esencia al hacer
un ente existe, la esencia responde del ser absoluto el fondo esencial
a la de «qué» es un ente; p o r eso inm anente en las cosas. En el cen­
la esencia se llam a tam bién quididad tro se encuentra nuestra concep­
(del latín: quidditas). E n el aspecto ción, según la cual, a las cosas
que estam os c o n s id e r a n d o , nos Ies corresponde u n fondo esencial
referimos a la esencia individual­ inm anente propio, que representa
m ente determ inada, o sea, al núcleo a la vez una participación del fun­
substancial del ente en su concreta dam ento últim o trascendente, del
individualización (v.g r.: « este » Ser absoluto, y refleja, por ello,
hom bre Pedro), porque lo univer­ analógicam ente las propiedades de
sal en cuanto tal no puede existir.— éste. N uestro conocim iento apre­
La esencia de lo finito no llega, hende p o r /a b s tr a c c ió n el fondo
por finita, a la plenitud del ser, inm anente esencial en el concepto
nunca com prende m ás que un sec­ universal, y p o r raciocinio en la
tor de sus posibilidades, m ientras dem ostración de la existencia de
que la esencia de D ios abraza la D ios, el fundam ento últim o tras­
plenitud infinita del ser: es «el» cendente.
mismo Ser (Ipsum esse). L a esencia E l fondo esencial inm anente pue­
de D ios excluye, en consecuencia, de ser considerado desde un punto
toda distinción respecto a la exis­ de vista metafísico o físico. L a esen­
tencia; lo finito, en cam bio, se ca­ cia metafísica sólo expresa el núcleo

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racteriza por esta distinción en la
que la esencia com o /p o te n c i a
subjetiva y el ser (la existencia)
intim o sin el cual esta esencia des­
aparecería; la esencia física incluye
adem ás, las propiedades esenciales
com o / acto constituyen (como (proprietates) que se siguen necesa­
/p r in c ip io s del ser) lo finito. riam ente de aquel núcleo y sin las
E n u n a segunda acepción, el tér­ cuales esta esencia n o po d ría reali­
mino esencia denota el fondo esen­ zarse físicamente. — L o t z .
cial interno de las cosas po r opo­
sición a su form a exterior. A quí a) P l a t ó n , República, Banquete, Fedón,
esencia es el ser propio o verdadero P arm énides ; A r i s t ó t e l e s , M etafísica v n ;
de aquéllas, el cual produce, sus­ S a n t o T o m á s d e A q u in o , Comentarios
tenta y hace inteligible su form a a la M etafísica de A ristóteles v il; D e
ente et essentia ( / S e r ) ; Sum m a thealo-
aparente. Propiedades opuestas di­ glca, 1 q . 3 a . 3 y 4 ; Sum m a contra Gen­
ferencian a u n dom inio del otro. tiles I 21 y 22, li 52; Quaestiones dispu-
M ientras la form a aparente está tatae de potentia q . 7 a . 2 ; F . S u á r e z ,
sujeta a la individualización, al D isputationes m etapkysicae, disp. 31;
cam bio, y, p o r lo tanto, a la ausen­ G. H e o s l , Logik, 1. n; b) G . S i e w e r t h ,
cia de necesidad, la esencia aparece D er Thom ism us ais Identitátssystem , 1939
com o algo superior a la individua­ (especialm ente v ); A . B r u n n e r , D er
lización, pérm anente y necesarié. Stufenbau der W elt, 1950, c. 17 y 18;
E . S te in , Endliches und ewiges Sein, 1950,
La teoría platónica de las ideas m y iv ; C . N in k , Ontologie, 1952, p a rte i,
se h a entusiasm ado interpretando s e c . 1 ; É . G il s o n , V É tr e et VEssence,
esta dualidad; aquí discrepan siem­ P arís 1948 [trad. esp .: E l ser y la esencia,
pre los sistem as filosóficos. El con­ 195]]; C. F a b r o , Neotom ism o e Suare-
ceptualism o absorbe la esencia en zism o, 1941; [L. d e R a e y m a s k e r , Philo-
sophie de l'étre, L o v ain a *1947; G . M a n ­ son presupuesto necesario de la
se r , L a esencia del tom ism o (trad. esp.), intelección a p rio ri de relaciones
1947; L. F u e t s c h e r , A cto y potencia esenciales ( / Principios del conoci­
(trad . esp.), 1948]; c) G . H e g e l: / ' a ' . ,
E. H u s s e r l , Ideen zu einer reinen Phá-
miento).
nomenologie und phanomenologtschen P hi­
El conocim iento inm ediato de la
losophie, ”1922 [trad . esp .: Ideas relativas esencia queda dentro de límites
a una fenom enología pura y una filosofía m uy estrechos; la doctrina esco­
fenom enológica, 1949]; N . H a r t m a n n , lástica de la abstracción no dice
Z u r Crundlegung der Ontologie, 31949, en m odo alguno, com o a veces se
jv p arte [trad. esp.: O n to lo g ía: i. Funda­ supone, que aprehendam os inm e­
mentos., 1954]; J. H a e r in g , Bemerkungen diatam ente y sin esfuerzo alguno
iiber das Wesen, die W esenheit und die
la esencia específica de las cosas
Idee, 1926; e j [ M e r c ie r , Ontología, 3
v ots., 1935; F . v a n S tef.n b e r g h e n , On-
(v.gr.: del hom bre, del caballo, etc.)
tologla (trad . esp.), 1957]. y que de ella podam os deducir a
priori todos los dem ás determ inan­
tes. A ntes bien, prim eram ente sólo
Esencia (Conocimiento de la). En son aprehendidos de m anera esen­
oposición a un conocim iento pura­ cial ciertos caracteres (no todos)
m ente empírico, que sólo aprehende dados s e n s o ria lm e n te ; la m íni­
/fe n ó m e n o s perceptibles por los m a cantidad de conocim iento de
sentidos (el aspecto de la cosa, etc.), la esencia se encuentra en que lo
el conocim iento de la esencia des­ dado es concebido como ente. P or
cubre la «esencia», es decir, lo que eso se habla m ejor de u n a apre­
el objeto es. A una aprehensión in­ hensión inm ediata de «lo esencial»

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m ediata y directa (es decir, no sólo
dada en la reflexión sobre los pro ­
pios actos) de la esencia en el ente
que de una intuición de la «esen­
cia» sin más. L a esencia substancial
sólo es conocida de m odo m ediato,
concreto puede dársele el nom bre partiendo de lo esencial inmedia­
de intuición esencial ( Wesensschau). tam ente aprehendido. A un así, el
Ciertas form as de / intuicionismo conocim iento de la esencia perm a­
adm iten una intuición esencial in­ nece todavía dentro de fronteras
dependiente de la /e x p e rie n c ia . angostas. Las especies de la ciencia
Inversam ente, el / empirismo la n atu ral (animales, plantas, cuerpos
niega, porque nosotros no tenemos inanim ados) son las m ás veces
m ás intuición que la experiencia. conocidas únicam ente en concep­
A m bas opiniones suponen que la tos universales em píricos qu e no
experiencia es puram ente sensorial. ofrecen la esencia interna, sino
F rente a estos puntos de vista, la sólo la form a típica aparente. —
filosofía aristotélico-escolástica en­ D e V r ie s .
seña una aprehensión inm ediata de
lo esencial en lo empíricamente b) J. G e y s e r , N eue und alte Wege
dado; éste es el sentido d é la expre­ der Philosophie, 1916; W . PciLL, W esen
sión «intelligibile in sensibili», es und W esenserkenntnis, 1936; d) J. G e y ­
decir, un contenido aprehendible se r , D ie Erkenntnistheorie des A ristóte­

intelectualrnente en lo sensorial. les, 1917; A . H u f n a g e l , Intuition und


E rkenntnis nach Thomas ron A quin, 1932;
Cuando este contenido esencial es I . d e R o h e l l e c , V trum iuxta S. Thom ae
desligado de lo dado concreto y doctrinam essentiae rerum sensibilium sta-
pensado en sí mismo, se obtie­ tim in simplici apprehensione percipiantur,
n e u n concepto esencial ( / A bs­ en «X enia T h o m istica» ], R o m a 1925,
tracción). Los conceptos esenciales p p. 285-302.
Espacio. Entiéndese ordinaria­ de extensión real, que el espacio
mente p or espacio un vacio extenso sea algo puram ente subjetivo. El
en el que los cuerpos se hallan, p o r espacio, com o concepto, nace en
decirlo así, com o en un receptáculo. nosotros de reflexionar sobre la re­
El espacio guarda, pues, relación lación que la necesaria represen­
con la extensión de los cuerpos tación de espacio guarda con la
reales, pero no coincide con ella. extensión de los cuerpos reales (el
Sigue existiendo (al menos p ara vacío extenso a m odo de receptácu­
nuestra representación), aunque no lo de cuerpos). E n dicho concepto,
contenga ningún cuerpo real. El el espacio es concebido com o ob­
espacio carente de todo ente cor­ jeto existente en sí fuera de la ex­
póreo se denom ina espacio vacío tensión de aquéllos, sin que, a pesar
o vacío. A l espacio sin m ás, lla­ de ello, le corresponda realidad
m ado tam bién absoluto o imagina­ alguna: el espacio existente en sí
rio, se le concibe com o un recep­ es un / ente de razón, cuyo funda­
táculo sin fin ni límites ( espacio in­ m ento real está constituido p o r la
fin ito ), inmóvil, siempre existente, extensión de los cuerpos. D ebido
en el cual está el universo. Un es­ a este fundam ento real, con el auxi­
pacio finito es una parte determ i­ lio del concepto de espacio pueden
nada del espacio infinito. L a finitud form ularse proposiciones objetiva­
espacial del mundo significa que m ente válidas concernientes a las
éste podría ser m ayor de lo que en relaciones espaciales existentes, ta­
realidad es. Siguiendo la teoría de les com o la de posición de una cosa,
la relatividad ( /R e la tiv id a d [Teo­ es decir, la relación de su lugar

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ría de la]) dícese hoy que el uni­
verso es, ciertam ente, finito; pero
ilim itado, de m anera parecida a
a o tro lugar conocido, o la distan­
cia de varios objetos, es decir, el
intervalo entre ellos. Si este inter­
com o una superficie esférica (curva) valo es pequeño, se habla de pro­
es finita, pero carece de límites ximidad espacial; si los límites coin­
( / C antidad). ciden, hay contacto.
¿Qué realidad corresponde ai Con ayuda del concepto de es­
espacio? P ara contestar a esta pre­ pacio exprésanse tam bién las dis­
gunta hay que distinguir el espa­ tintas clases de presencia espacial.
cio com o representación de nuestra U n cuerpo está presente en el es­
im aginación, com o concepto y co­ pacio cuando existe realm ente con
m o objeto. Es cierto que la repre­ su extensión. L os seres incorpóreos
sentación de] espacio (por lo m enos hácense presentes en el espacio por
hasta la segunda dim ensión) ( / E s ­ actuación directa sobre un cuerpo
pacio [Percepción del]) no es ar­ real. Los cuerpos extensos llenan
bitraria o producida desde fuera, el espacio con su extensión distri­
sino que inform a necesariam ente buyendo sus partes por las del
todas nuestras representaciones sen­ espacio im aginario (presencia cir-
soriales del m undo externo. En cunscríptiva); las substancias sim­
este sentido Kant llam a con razón ples, com o el alm a hum ana, están
al espacio form a a priori de nuestyo presentes en el espacio de tal suerte
conocim iento sensorial (exterior). que se hallan todas en el espacio
Pero con ello n o queda dicho ni ocupado y todas en cada un a de
dem ostrado en m odo alguno que sus partes (presencia definitiva). La
los objetos de nuestros sentidos p arte fija de espacio ocupada p o r
carezcan de espacialidad, es decir, un objeto recibe el nom bre de lugar
interno; los límites espaciales de del C ongreso In tern ac io n a l d e F ilosofía
las cosas que le circundan, el de d e B arcelona» u, 1949, p p . 45-93;
R . S a u m e l l s , L a dialéctica del espacio,
lugar externo. Por el /m o v im ie n to
1952J; c) K a n t / a ) \ W . G e n t , D ie
u n cuerpo cam bia de lugar sin
Philosophie des R aum es und der Z e it,
abandonar el espacio. P or m odo 1926; H . R e i c h e n b a c h , Philosophie der
natural, a cada cuerpo le corres­ Raum - und Z eitlehre, 1928; N . H a r t m a n n ,
ponde en el espacio una sola pre­ Philosophie der N atur, 1950, p p . 69-135,
sencia, es decir, únicam ente puede 216-250; d) W . G e n t , D ie R aum -Z eit-
estar en un lugar. La presencia Philosophie des 19. Jh ts, 2. vols., 1926-
m últiple sim ultánea en varios luga­ 1930; e) L e h m e n - B e c k , Kosmologie i,
res (bilocación) no es inconcebible 4 y ‘ 1920, pp. 34-55; [P. H o l n e n , Filoso­
fía della natura inorgánica, Brescia 1949;
porque significa sólo duplicación
A . G . v a n M e l s e n , The philosophy o f
de la relación, no del objeto. nature, *1954],
L a mensurabilidad del espacio
descansa en su relación a la exten­
sión; directam ente ésta se m ide Espacio (Percepción del) es la
sólo por com paración con u n a ex­ percepción de las cosas sensibles
tensión arbitrariam ente elegida co­ (incluso del cuerpo propio) en su
m o unidad que da la medida. El estar extendidas espacialm ente, en
espacio se extiende en las tres di­ su estructura y en la distancia que
recciones fu n d a m e n ta le s perpen­ las separa unas de o tras- y de
diculares entre sí: es tridimensional. nosotros. Esta percepción nos la
Entiéndese por espacio matemático procuran no exclusiva, pero sí
la extensión abstracta, objeto de la principalm ente, la vísta, el tacto
geometría. C on la denom inación y los sentidos estático y an e sté ­
de espacio físico desígnase la ex­ sico. Por una p arte, las imágenes
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tensión real de las cosas o tam bién
un espacio en el que los rayos lu­
minosos son considerados com o lí­
de las cosas no se nos ofrecen
desde un principio e inm ediata­
mente en precisa correspondencia
neas «rectas»; sin em bargo, en el espacial; m as, p o r otra, tam poco
cam po gravitatorio del universo ocurre que la percepción prim era
dichos rayos no son rectos en senti­ de lo sensorialm ente dado n o p re­
do euclídeo (espacio curvo). C uan­ sente extensión alguna com o que­
do en m atem áticas o física se alude rían las teorías «em piristas» ex­
a espacios de m ás de tres dimen­ trem as (v.gr.: la teoría de los signos
siones, sólo quiere expresarse con locales de L o tze). L a prim era y
ello una m últiple diversidad arit­ y segunda dimensiones, y tam bién
m ética útil para describir m atem á­ un com ienzo de distancia en pro­
ticam ente las relaciones espaciales; fundidad, son percibidas por los
pero sin atribuir al espacio mismo sentidos externos inm ediatam ente.
m ás de tres dimensiones. — Ju n k . E n cam bio, la construcción de las
«imágenes» tridim ensionales «del
a) I . K a n t , K ritik der reinen Ver- m undo» sólo se realiza en virtud
nunft (Transzendentale Á sthetik, sec. 1); de u n a múltiple experiencia y por
b ) J. S e i l e r , Philosophie der unbelebten el juego concertado de los sentidos
Natur, O lten 1948, pp. 97-117, 130-148;
externos respectivos, com plejos de
J . G e y s e r , A ligem eine Philosophie des
Seins und der N atur, 1915, pp. 274-294, representación, actividades de la
340-349; [D. N ys, L a notion d'espace, atención e incluso apreciaciones y
1922; J, ECHARRI, Carácter cuasiconcep- expectativas intelectuales. A efecto
tual del espacio y del tiem po, en «A ctas de la experiencia hay que reducir
ESPECIE

a s im is m o la v is ió n d ir e c ta , a p e s a r se, en cam bio, las distintas espe­


d e l a s im á g e n e s i n v e r t id a s f o r m a ­ cies m ediante form as substanciales
d a s e n la r e tin a ; a l a n te d ic h o ju e g o ( / F o r m a ) diversas. M anteniéndose
c o n c e r t a d o r e m i te n a d e m á s l a s l la ­ en el plano de este concepto de
m a d a s i l u s i o n e s ó p t i c o - g e o m é tr i c a s especie rigurosam ente ontoíógico,
y t a m b i é n l a l o c a l i z a c i ó n d e la s n o es posible determ inar con cer­
s e n s a c i o n e s ( v . g r . : s o n id o s ) e n e l teza sino muy pocas especies. Así,
e s p a c io r e p r e s e n ta d o o e n el o r ­ por ejemplo, n o lo son en este
g a n i s m o p r o p i o ( m ie m b r o s - f a n t a s ­ sentido, Jas especies biológicas, tal
m a ). — W il l w o l l . com o desde L im e o se entienden.
D ichas especies constituyen los gru­
J. F r ó b e s , Lehrbuch der experlm ente-
pos m ás inferiores de vegetales
llen Psychologie, 1929, 1.1, sec. 3, c. 3 y 4
[trad. esp .: Tratado de psicología em píri­ y anim ales que se diferencian por
ca y experim ental, *1944]; K . v. D ü r c k - caracteres considerablem ente dis­
h e im , U n te r s u c h u n g e n z u m gelebten tintos, no esfum inados p o r form as
Paum, 1932; D. K a t z , D er A ufbau der intermedias y conservados heredita­
Tastwelt, 1925 [trad. esp .: E l m undo de riam ente. P or debajo de estas espe­
las sensaciones táctiles, 1930]; O. T um - cies están las variedades y las razas;
u r z , A nthropologische Psychologie, 1939,
p ero de hecho los límites entre
p. 229 ss.
especie y variedad quedan frecuen­
tem ente borrosos. E n gran parte
Especie. E s p e c ie (slóoz, spe- es convencional el que unas dife­
cies) es la esencia com pleta de un rencias se consideren o no «im por­
ente en cuanto com ún a m uchos tantes» o esenciales. C on ello re­
/ individuos. Platón concebía la sulta posible un concepto de especie
especie com o una / i d e a existente puramente lógico com prensivo de
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en sí, suprasensible, de la cual par­
ticipan las cosas individuales sen­
los caracteres que hic et nttnc el
clasificador considera esenciales pa­
sibles ( / Participación). P or el con­ ra su objeto. — / Esencia, / Evo