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CALCULO DEL GOLPE DE ARIETE

El golpe de ariete no es más que una oscilación que se produce en el fluido interior de una
conducción a presión la cual provoca en su interior sobrepresiones y depresiones.

Así, en resumen, calcular el golpe de ariete no es más que calcular un incremento de


presión… pero para ello debes conocer previamente tres características de la instalación
que estés estudiando.

¿Cuál es la frecuencia de propagación de la onda de presión?

Como cualquier efecto oscilatorio el fenómeno del golpe de ariete presenta una frecuencia
en la que se repite una situación, en este caso la sobrepresión o depresión de la onda que
se desplaza de un extremo al otro de la instalación.

La frecuencia no es más que el inverso del periodo, que es el tiempo transcurrido entre dos
puntos equivalentes de la onda, es decir entre dos máximos o dos mínimos… con lo cual el
periodo (y la frecuencia) dependerán de lo larga que sea la conducción de la instalación y de
su celeridad, que es la velocidad de propagación de la onda de presión a través del agua del
interior de la tubería.

De este modo, hay que calcular la siguiente relación:


L será la longitud total (en m) de la conducción de la instalación a estudiar, mientras
que el parámetro a representa la celeridad de la conducción (en m/s), la cual depende
de las características físicas de la misma: material y dimensiones. La celeridad se calcula
con la siguiente expresión:

En la que D es el diámetro de la conducción (en mm), e es el espesor (en mm) y K un


coeficiente representativo de la elasticidad del material de la conducción, y que es función
del módulo de elasticidad del mismo (en kg/m2) a través de la expresión:

En la que ε es el módulo de elasticidad del material de la conducción, cuyos valores de


referencia son los siguientes:

¿Cuál es el tiempo de parada del agua?

La siguiente característica de la instalación a determinar es el tiempo que dura la variación


de velocidad, es decir, el que transcurre desde el corte de energía y la anulación del caudal
o el tiempo de parada del agua. A partir de estudios teóricos y experimentales, el doctor
Enrique Mendiluce propuso una expresión que es la que se usa comúnmente para
establecer ese tiempo de parada del agua, principalmente para impulsiones, y que es la
siguiente:

En la que L es la longitud de la conducción de la instalación (en m), V es la velocidad de


circulación del agua en la instalación (en m/s), g es la gravedad, Hm es la altura
manométrica de la instalación, y C y K son coeficientes de ajuste determinados
experimentalmente, y que responden a las siguientes relaciones gráficas:

El coeficiente K representa la inercia del equipo de bombeo, en función de la cinética del


agua, en el instante del corte de energía, y cuyos valores redondeados recomendados para
una mayor facilidad de aplicación de la fórmula son los siguientes:

El coeficiente C suple el efecto de otras energías en el cálculo (como la de descompresión


del agua, por ejemplo) y que influyen en instalaciones de pendientes bajas. En función de la
pendiente hidráulica de la instalación, se recomiendan los siguientes valores.

¿Cuál es la longitud crítica de la instalación?

En relación con la velocidad de propagación de la onda y el tiempo de parada del agua,


puede determinarse una tercera característica de la instalación: su longitud crítica, la cual es
sencilla de obtener a través de la expresión:
Donde T es el tiempo de parada (en s) y a la celeridad (en m/s).

Ahora ya se puede calcular el golpe de ariete

¿Y por qué es necesario saber de antemano la frecuencia de propagación de la onda de


presión, el tiempo de parada del agua y la longitud crítica de la instalación? Pues porque en
función de la relación entre esas variables se procederá a calcular el golpe de ariete, en
definitiva el incremento de presión, mediante una fórmula u otra…

Para tiempos de parada o maniobras de cierre lentos o instalaciones cortas…

Esto significa que el tiempo de parada del agua es mayor que la frecuencia (o periodo) de
propagación de la onda, o que la longitud de la instalación es menor que la longitud crítica.
Para este caso la fórmula que se aplica para calcular el golpe de ariete y obtener el
incremento de presión producido es la propuesta por Michaud:

En este caso, la presión máxima se dará única y exclusivamente en el ámbito del elemento
que ha generado el golpe de ariete (en la válvula de cierre o en la válvula antiretorno del
bombeo), y en ningún punto más de toda la longitud de la instalación se dará esa presión
máxima.

Para tiempos de parada o maniobras de cierra rápidos o instalaciones largas…

Es decir, en aquellas en las que el tiempo de parada del agua es menor que el periodo de
propagación de la onda, o que su longitud es mayor que la longitud crítica. En esta
circunstancia aplicará la fórmula de Allievi para valorar el incremento de presión:

Aquí la presión máxima se dará en algún punto a lo largo de la conducción que quede fuera
del tramo de la instalación incluida en la longitud crítica. Como ves, en este caso el
incremento de presión no depende de la longitud.

¿Y cómo se distribuye la sobrepresión a lo largo de la instalación?

El hecho de que Allievi no tenga en cuenta la longitud de la instalación para valorar la


sobrepresión y la existencia del concepto de longitud crítica puede dar ya una pista de que
en función de cuál sea la situación que se dé o cuál sea la longitud de la instalación, la
distribución de las leyes de presiones será diferente. En los siguientes gráficos tienes unos
ejemplos:
Se trata de esquemas de distribución de sobrepresiones extraídas del artículo
“Discrepancias sobre el cálculo del golpe de ariete” publicado por el propio Enrique
Mendiluce en la Revista de Obras Públicas, en su edición de Septiembre de 1987. Verás
que en ellos se indica el nombre Sparre en algunas de las distribuciones de
sobrepresiones… se trata de una variación de la fórmula de cálculo de Michaud.

Como ves, la primera gráfica se trata de una instalación a presión corta, con lo que en ella
sólo se da la sobrepresión de Sparre, siendo el máximo en el inicio de la instalación (que
sería la válvula de retención de la impulsión). En las otras dos se refleja la distribución de
sobrepresiones en una instalación por gravedad y en una impulsión, y en ellas durante un
tramo se da la distribución de Sparre y a partir de un punto determinado una distribución
horizontal con valor de sobrepresión mediante Allievi.

Así, desde el inicio o final de la instalación, en función de que sea por gravedad o por
impulsión se desarrolla a lo largo de una longitud igual a la longitud crítica una distribución
de presiones lineal según la fórmula de Sparre, mientras que desde el punto en que la
longitud de la instalación es igual a la longitud crrítica hasta el final de la misma la
distribución de presiones es horizontal según la fórmula de Allievi, ya que esta no depende
de la longitud.