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NEVES & HASSON - LOS FUNDAMENTOS DEL PSIQUISMO.

MOMENTOS DE ESTRUCTURACIÓN

1-A) Los Elementos Fundantes Del Desarrollo Psiquico


En este primer capítulo se considera los elementos fundantes en la Constitución y desarrollo del
Aparato Psiquico.
Para FREUD Todo desenlace psiquico debe ser entendido como producto de conflictos entre el yo y
la libido, entre el yo y el superyo y entre el yo y la realidad.
El concepto de historia en EL PSA no se trata de una temporalidad lineal donde lo ya ocurrido caduca,
sino, por el contrario, un acontecer en el cual las vivencias del pasado, registrada bajo el nombre de huellas
mnémicas, tienen efectos sobre el presente, son eficaces.
Para el PSA hay distintos momentos en la estructuración del aparato psíquico, se trata de secuencias de
acontecimientos que no guardan una correlación estricta con la cronología, son momentos logicos no
cronologicos. Existen sucesivos momentos en la constitucion de un aparato psiquico, se toman dos ejes para
pensarlo:
 El desarrollo libidinal
 El desarrollo del yo

El APARATO PSIQUICO es una ESTRUCTURA diferenciada que actúa como mediador entre la
excitación y la respuesta a esa excitación.

Delimitación Del Concepto De Pulsión


La libido no abarca todo el campo de las pulsiones ni tampoco es sinónimo de pulsion.
La pulsion se define como un concepto limite entre lo somatico y lo psíquicos diferencia del instinto y
del estimulo externo, las características de la pulsion son: esfuerzo (drang), meta (ziel), objeto (objekt) y
fuente(quelle).
 En el apartado de 1905”Tres ensayos de la teoría sexual”, aparece el termino LIBIDO describiendo
un concepto cuantitativo variable que permite medir los procesos y las trasformaciones de la
excitación sexual.
 Años más tarde define el concepto de esta manera: “en el psa, la libido significa en primer término la
fuerza de las pulsiones sexuales”.
 En pulsiones y destinos de pulsion distingue entre pulsion y proceso somatico, la pulsion incluye un
psoceso somatico, pero no todo proceso somatico es pulsional son pulsionales aquellos procesos
somaticos que requieren para la resolución del estímulo una acción de descarga motriz específica.
En cuanto al planteo que hace freud acerca de si la pulsion es un estimulo, responde que si lo es pero
no de cualquier tipo. Hay estimulos exteriores y otros que provienen del interiror del propio organismo; los
primeros operan como fuerza de choque momentanea, de un “solo golpe” y se resuelven mediante una única
acción adecuada, que sigue el modelo del arco reflejo y actúa según el mecanismo de fuga. Los segundos
provienen del interior del organismo, por lo tanto, no es posible el recurso de la huida, exigen para su
supresión conductas más complejas. Freud considera a la pulsion como motor de progreso.
Es necesario establecer diferencias entre la pulsion y el instinto, este último remite a automatismos
heredados, a nociones perforadas en el sistema nervioso, en la obra de freud tiene múltiplesreferencias, que
pueden aparecer en contenidas en términos diferentes: herencia arcaica, esquema congénito, vivencia de la
especie. Aludo a un factor que hace a la filogenia.

La Pulsión Y Sus Características


El término “trieb” es introducido en 1905 en relación c0n la sexualidades humana. Ensu estudio en las
perversiones y de la sexualidad infantil, freud se opone a la concepción de la época que atribuía a la pulsion
sexual un fin y un objeto determinado, su planteo enfatizaba la variabilidad y contingencia del objeto a lo
largo de la historia del individuo. Describe los tres elementos asociados a la pulsión: fuente, objeto y fin. En
19015 introduce un cuarto elemento, el esfuerzo al que considera la esencia de la pulsión.
 Esfuerzo: Es el factor MOTOR de la Pulsión, la suma de fuerza o medida de la exigencia de trabajo
que ella representa.
 Meta: es la satisfacción que solo puede alcanzarse cancelando el estado de estimulación en la fuente
de la pulsión. Los caminos que llevan a ella pueden ser diversos, se pueden presentar múltiples
metas.
 Objeto: es aquello en o por lo cual puede alcanzar su meta. Es lo más variable en la Pulsión, no está
enlazado originariamente con ella, puede ser parte del propio cuerpo.
 Fuente: procesosomático, interior a un órgano o una parte del cuerpo, cuyo estimulo es representado
en la vida anímica de la Pulsión.
Desarrollo De La Teoría De Las Pulsiones
Primera teoría. Polaridades
La primera opción entre Pulsiones SEXUALES y de AUTOCONSERVACION aparece en 1905 y
explicitada en 1910.Es la inequívoca oposición entre las Pulsiones que sirven a la SEXUALIDAD, la
ganancia del placer sexual y aquellas otras que tienen por meta la AUTOCONSERVACION del individuo
y las PULSIONES YOICAS.
En 1914 se mantiene la polaridad entre Pulsiones del YO y pulsiones SEXUALES, pero estableciendo
dentro de estas últimas según la dirección que tome la libido, hacia el OBJETO o hacia el YO, se plantea
una división dentro se las PULSIONES de AUTOCINSERVACION que invisten los objetos del mundo con
interés al propio YO con egoísmo.

Segunda teoría. Polaridades


Los desarrollos teóricos surgidos en 1920 en relación con los fenómenos de compulsión a la repetición
observados en el juego infantil, en las neurosis de transferencia y en las neurosis traumáticas llevan a Freud
a plantearse la existencia de la PULSION de MUERTE(destruye las cosas del mundo )- PULSION de
VIDA(produce unidades grandes y las conserva).

Clasificación De Las Pulsiones Según Sus Principios


Las pulsiones de autoconservacion se rigen por el principio de constancia pretende a la baja
excitación, pero no el cese total, no a la descarga de un cero en absoluto, sino a un cero relativo, las
pulsiones sexuales por el principio de placer que no responde a una mera descarga, ciertos incrementos de
pulsiones son placenteros, la vivencia placentera implica aumentos y disminuciones de la tensión,
organizados en secuencias rítmicas y la pulsion de muerte por el principio de nirvana. El principio de inercia
tiende a reducir la excitación a cero
1-B) Los Representantes De La Pulsion
Son magnitudes endógenas tensión antes de las que no es posible escapar y que deben hallar
expresión en el psiquismo a través de ciertos delegados: los mismos reciben el nombre de representante
representativo o representacion y el quantum de afecto.

Representación .Tipos De Inscripciones


Freud en diversos trabajos postula la existencia de diferentes tipos de inscripción en el aparato
psíquico, partiendo de las primeras huellas mnémicas hasta llegar a la constitución de la representacion cosa,
propia del sistema icc, y finalmente la representacion palabra constitutiva del preconciente.los diferentes
tipos de inscripciones se organizan como estratos de huellas mnemicas.
Todo niño nace con la posibilidad de generar procesos mentales semejantes, este modo de funcionar
del aparato psíquico de acuerdo con determinadas leyes se da sobre la base de lo que el creador del psa llama
actos puramente psiquicos, procesos de pensamientos que no dependen de las vivencias.
Los distintos tipos de enlaces predominantes en cada momento de estructuración del aparato psiquico,
son procesos de pensamiento, desplazamiento de libido que unen huellas mnemicas de acuerdo con ciertas
leyes como son la simultaneidad, la causalidad, la analogia.

El Afecto Como Representante


El otro delegado pulsional ante el psiquismo es el afecto, aparece como forma primitiva de conciencia,
cuyo despertar está ligado a los procesos más íntimamente conectados a eros, se trata de un tempranísimo
registro de la propia vitalidad de los procesos pulsionales.
El afecto constituye la primera transmudación anímica de la pulsión como contenido primordial de la
propia conciencia y de los intercambios con el mundo exterior.
En la pulsion la modificación orgánicaestá en relación con la fuente pulsional, en el caso del afecto, la
alteración somática es producida por la descarga afectiva .el afecto deriva de la pulsion y es susceptible de
conciencia. Los afectos llegan por sí mismo a la conciencia.
Podemos concluir que el afecto constituye un acto puramente interno que consiste en un
desprendimiento libidinal que llega a la conciencia y que produce efectos intrasomaticos.
2-A) El Problema De La Conciencia
Para Freud existen dos tipos de conciencia:
 Conciencia neuronal o sensorial: en “Proyecto…” momento primordial pre psíquico solo existe
neurona y cantidad, por efecto de la organización del sistema surgen los primeros registros
(tensión-alivio) (placer-displacer) modulados RITMO-PERIODO.
 Conciencia psíquica o pensar SECUNDARIA: es cronológica y lógicamente posterior, se
desarrolla a partir de la activación de huellas mnémicas o como expresión de pensamientos, a
parir de un a YO que puede diferenciar huella mnémica de percepción.

2-B) La Nocion Del Yo En La Teoria Freudiana


Existen sucesivos momentos en la constitución del psiquismo y estos estan determinados por dos ejes
fundamentales: la evolucion libidinal y la evolucion del yo.
Desde proyecto, el yo aparece con una función fundamentalmente inhibidora de la descarga,
impidiendo que la investidura de la huella mnémica ligada a la vivencia de satisfacción adquiera mayor
intensidad que la conveniente, lo que dificultaría en un momento posterior la realización de una acción
específica.
En introducción al narcisismo freud da a entender que el yo no existente desde un comienzo ya que su
surgimiento depende de un nuevo acto psiquico.
En el yo y el ello, el yo es ante todo un yo corporal, derivado en última instancia de sensaciones
corporales principalmente de las que se originan en la superficie del cuerpo.

Surgimiento Del Yo Real Primitivo


En un momento inicial, coincidente con el nacimiento, existiría un estado pre-psiquico constituido por
un sistema nervioso y exigencias pulsionales, neurona y cantidad. Este sistema nervioso posee un polo
perceptual que registran los estimulos,tanto los que llegan del exterior como los que provienen del interior
del organismo y un polo motriz que es el encargado de producir la descarga. Se producen dos tipos de
descarga: una hacia el exterior como el llanto o el pataleo y otra hacia el interior, como en el caso de las
secreciones endogenas.este modelo corresponde al arco reflejo.
Freud describe que la función principal del yo de realidad inicial es la operación de orientarse en el
mundo diferenciando entre un adentro y un afuera. Esta primera diferenciación se produce sobre la base del
mecanismo de la fuga. Ante un estimulo proveniente del mundo exterior, el yo puede producir una defensa:
la fuga, en donde se determina al estímulo como exógeno.
Los estímulos internos se constituyen en necesidades básicas, inaplazables, de las cuales no es posible
fugar. Se genera sin un interior, desde el cual surgen estímulos de satisfacción, y un exterior indiferente,
desinvestido.se produce una primera diferenciación entre una periferia interior, que es la que importa al
sistema nerviosa, y una periferia exterior, indiferente.
Podemos describir la siguiente secuencia de formación de esta estructura yoica:
1) Arco Reflejo: tendencia a expulsar toda estimulación fuera del sistema neuronal regido todavía por el
principio de inercia.
2) Preferencia del mecanismo de FUGA como forma de eliminación del estímulo: implica la
predominancia del principio de constancia.
3) Registro de ciertas sensaciones como endógenas: aquellas de las que no es posible fugar.
4) Articulación de las diversas sensaciones endógenas de tensión- alivio, correspondientes a diversos
órganos en equilibrio reciproco.

El recién nacido debe realizar un aprendizaje de las “reglas biológicas” que hacen a la satisfacción de
las necesidades mediante acciones específicas. Para ello es necesario que previamente se haya establecido
este equilibrio basado en un ritmo somático de tensión de alivio que depende tanto de la armonización
interna como de la asistencia contextual.
En el pasaje del mecanismo de la alteración interna al de acción específica tienen relevancia factores
de origen endógeno, de procesamiento pulsional, y otros de origen contextual, correspondiente a la
disponibilidad de respuesta empática o tierna del contexto.

Proyección Y Empatía
En el establecimiento de un vínculoempático con el medio tiene especial relevancia la
PROYECCION: mecanismo de origen filogenético, que permitirá construir diferentes espacios. Freud
describe tres formas de proyección:
 Proyección no defensiva: interrogación al contexto
 Proyección defensiva normal: retorna al exterior lo que de allí proviene
 Proyección defensiva patológica: pretende retornar al exterior algo de lo propio.

Se inaugura así un movimiento fundante: a cada movimiento proyectivo le sigue uno introyectivo o
identifica torio por el cual el yo se re apodera de lo proyectado.El contexto adquiere así una función
primordial: una labor deFILTRO, Dirigida a evitar que los excesos pulsionalesinunden un aparato incapaz de
tramitarlos(la función del contexto consiste básicamente en una madre desintoxicante de los
desbordesintrasomáticos), la madre tiene una función placentaria externa.
La proyección del recién nacido constituye una suerte de interrogación al contexto, del cual debe
obtener una respuesta empática, que permite formar una coraza de protección anti estímulo, esta deriva de
la introyección de la empatía materna y permite separarse de la madre como función placentaria externa.
Winnicott señala que el grado de regresión yoica que debe alcanzar una madre al establecer un
vínculo con su hijo recién nacido parece ser un requisito para lograr este tipo de comunicación y tiende a
declinar a partir de la sexta semana de vida, por ello es necesario que la madre cuente con recursos yoicos
suficientes como para que la regresión sea funcional y no de lugar a una identificación masiva con el estado
de inermidad del niño, a la que seguiría la angustia automática.
La creación de la coraza depende de la articulación de pulsiones sexuales y pulsiones de
autoconservacion en esa armonía llamada homeorrhesis, su función principal es la de protección ante
estímulos mecánicos y deriva de la introyeccion de la empatia materna.

La Representación Del Cuerpo Inicial


En la constitución del yo real primitivo existe un momento en que cobra valor la investidura de un
cierto tipo de sensorialidad, la que corresponde a los procesos internos, dará origen a la representación
órganoy a una representación cuerpo inicial, a partir del dolor “… el modo en que a raíz de enfermedades
dolorosas uno adquiere nueva noticia de sus órganos es arquetípico del modo en que uno llega a la
representación de su cuerpo propio”(freud).
Aparece el modelo de contrainvestidura, donde es promovida por el estímulo doloroso al que pretende
neutralizar, no depende de una decisión piquica sino es automatica.la coraza es perforada en un punto (dolor)
influye allí una energía de investidura y forma una contarinvestidura (se empobrecen los otros sistemas-
investidura), cuando interviene una accion especifica, cesa el dolor, la contrainvestidura se retira
(desinvestidura), pero deja un resto, una espacialidad cenestesica : “surge la representacion de organo”.
AUTOEROTISMO INICIAL. CONTITUCION DE LAS ZONAS EROGENAS
EN “Tres ensayos de teoría sexual”, Freud describe una actividad sexual infantil en la cual el placer
aparece ligado a la excitación de la ZONA ORAL que acompaña a la alimentación. La teoría de la
sexualidad infantil incluye la noción de apuntalamiento remite a la manera en que la pulsión sexual se
apoya en la autoconservacion. El CHUPETEO es entendido como modelo de las exteriorizaciones sexuales
infantiles, “un contacto de succión con la boca(los labios), repetido rítmicamente, que no tiene como fin la
nutrición”.
El carácter más llamativo de la pulsión es que satisface en el propio cuerpo: es AUTOEROTICA y los
labios del niño se comportan como una ZONA EROGENA.La misma queda definida como un “sector de
piel o de mucosa en el que estimulaciones de cierta clase provocan una sensación placentera de determinada
cualidad”.
Freud plantea la existencia de una primera fase de la sexualidad infantil: la oral o la canibalistica, que
tiene como zona erogena privilegiada la boca.
El objeto es el pecho materno que no es considerado como ajeno y que coincide con la fuente de la
pulsión (no es inscripto como ajeno coincide con la fuente).
Freud acepta la división de las fases oral y anal en dos subfases propuestas por Abraham (1924):
 Fase oral 1ª de succión, meta: incorporar
 Fase oral 2ª sádica o canibalística, meta: devorar

Fase Oral Primaria


Esta fase corresponde al momento de apertura de las zonas erogenas. El ritmo pulsional deriva de una
distribución temporal que le es intrínseca y que, en el encuentro con otro ritmo, provisto desde el exterior,
dara lugar a la creación de la zona erogena (la madre por los cuidados que dara al niño libidinizara su
cuerpo).la madre aporta ese ritmo exterior que debe respetar el ritmo propio de las necesidades del niño.el
encuentro de ambos ritmos determina la inscripción de huellas menemicas, que corresponde a un enlace
entre dos incripciones, la del obejto y la de los movimientos placenteros de descarga.esasiue a través de la
succion que satiface las pulsiones de autoconservacion y la repeticcion de la vivencia de satifaccion se ira
obteniendo un plus, una ganancia de placer, que permite los primeros registros asociados con el principio de
placer.
Para freud la vivencia de satifaccion permite ligar por simultaneidad dos tipos de inscripciones: el
primero deriva del alivio de tensión de necesidad, conel consiguiente pareja del displacer a placer, y el
segundo está basado en la articulación entre motricidad y estimulo erógeno.
Para freud el placer se define como una cualidad de cantidad, como un ritmo; el autoerotismo inicial se
constituye sobre la base de esa articulación. Ya sea que el niño use como soporte el pezón o su pulgar, lo
fundamental es que ha constituido un ritmo. La condición rítmica permite que la pulsión sexual imponga su
propio principio: el del placer, diferentes a las pulsiones de autoconservacion.en un momento posterior ,
como cocecuencia de un proceso proyectivo, la ganancia adicional de goce obtenida en la zona erogena se
articula con registros sensoriales , con cualidades que ya no son del orden de los afectos.
La zona erógena se forma por un proceso psíquico determinado neurológicamente, al mismo tiempo se
adosa de una investidura pulsional (pulsiones de autoconservación y sexuales) de las mucuosas, los órganos
sensoriales y otros puntos de superficie corpórea.
La proyeccion tiene carácter constitutivo del psiquismo y que podría enunciarse como una ley en
cuanto a la constitución de los espacios, las zonas y los objetos: una proyección defensiva se encuentra con
un estímulo como soporte de oproyectado gracias al cual se produce un cambio de signo de displacentero a
placentero.
Este proceso proyectivo permite que la tensión de necesidad surgida en el interior y registrada en la
periferia exterior como purito o picazón se trasforme en sensación placentera medida por vivencias de
satisfacción.
La autoestimulacion de los labios se constituye en el modelo placentero, los labios basándose a si
mismos representan la confluencia entre fuente y objeto, donde la zona erógena aparece generando su
objeto, su expresión verbal seria: “el pecho es un pedazo mío, yo soy el pecho”.
Los ojos funcionan en este momento siguiendo el mismo modelo autoerotico: el niño mira los ojos de
su madre en los cuales ve sus propios ojos mirándose. Lo mismo ocurre en otras zonas erógenas. El objeto
no aparece inscripto en el aparato psíquico como tal sino como un estímulo generado por la zona erógena.
“la experiencia de apertura de la zona erógena queda registrada, por ende, como un movimiento de
autengendramiento ilusorio de si”.
Cada zona erógena genera su propio objeto en una configuración fragmentada que mahler describe
como un archipiélago autoerotico de islas mnémicas.
El autoerotismo inical culmina en el momento en que el niño se hace dueño de su propio polo
perceptual, gracias al enlace entre la erogeneidad periférica y la sensorialidad ya investida desde la
voluptosidad.la huellas mnemicas al ser investidas, dan lugar al surgimiento de los primeros deseos,
derivados del esfuerzo por repetir las vivencias de satisfacción cuando resurge la necesidad. Estos deseos
se realizan a través del recurso alucinatorio que acompaña y sostiene la actividad autoerotica.
El placer autoerotico es un desarrollo de afecto, ya que es una reedición de una vivencia de
satisfacción, asimismo existen otros afectos que corresponden al momento lógico del autoerotismo.
Según freud el terror pertenecen al campo de la angustia. El primero surge cuando el niño no logra
satisfacer autoeroticamente una tensión de necesidad, la persistencia en el recurso autoerotico culmina con
un estado y el panico producto de que se ha perdido el soporte que mantiene la estructura libidinal. El niño
succiona el chupete alucinando que es el pecho, al no producirse el ingreso del alimento, se mantiene el
chupeteo en estado de terror, hasta que el incremento de la necesidad genera una
restructuraciónintrapsiquica, una fragmentación en huellas mnémicas correspondientes a zonas erógenas
equivalentes. El momento del derrumbe de la sobre investidura libidinal genera el estado de panico.
Fase Oral Secundaria
Unificación de Zonas Erógenas. La superación del autoerotismo inicial, consiste fundamentalmente en
la separación del objeto de la zona erógena. La coincidencia entre fuente y objeto se rompe debido a la
intervención de un nuevo proceso proyectivo que sigue el mismo camino de externalización al igual que el
de las zonas erógenas.
Esta proyección consiste en la expulsión del objeto que antes era concebido como generado por la
propia zona erógena. En este proceso la alucinación es relevada por la exigencia de un objeto captado por la
percepción como soporte de proyección. El objeto es puesto como causa de la impresión sensorial y como
tal marca el pasaje de la sensación a la percepción. Esta complejización deriva de un movimiento
constitutivo necesario que corresponde a un proceso de autoconstrucción psíquica: la unificación de las
zonas erógenas y la ligadura de las huellas mnémicas.
La superación del autoerotismo resulta de un trauma especifico ya que amenaza la lógica en la que el
autoerotismo se sustenta: la coincidencia entre fuente y objeto de la pulsión, entre fuente de la pulsión y
fuente de placer. La imposibilidad de mantener dicha lógica surge desde el interior, las pulsiones de auto
conservación insatisfechas y las pulsiones sexuales que no pueden satisfacerse autoeroticamente, tal sería el
caso del sadismo dentario que requiere de un objeto exterior al propio cuerpo para alcanzar su meta.
La caída del autoerotismo genera ciertos desarrollos de afecto de la gama del terror y el pánico. Al
estado de goce autoerotico por obra del resurgimiento de necesidad proyectada hace surgir un afecto
displacentero generador de una defensa: un movimiento hostil, expulsivo del objeto en un espacio exterior.
La forma en que el aparato psíquico se defiende de un trauma autoerotico consiste en que las percepciones
son proyectadas hacia afuera, pasando a formar parte del mundo externo. Se derrumba así la concepción
autoerotica según la cual el objeto es producido por la propia sensualidad.

Surgimiento Del Yo-Placer Purificado


El trauma autoerotico exige la salida del autoerotismo, pero ello no es posible si no ocurre un proceso
de síntesis, consistente en la ligadura de las zonas erógenas y la correspondiente unificación de huellas
mnémicas. El proceso psíquico de unificación corresponde a la constitución del yo-placer.
La producción de este yo está asociado a la investidura creciente en la piel, que actuara como un
conector entre las zonas erógenas. El desplazamiento libidinal desde mucosas a piel es comandado por las
pulsiones de autoconservacion.
La unificación de zonas erógenas implica una articulación.
Durante el autoerotismo inicial la percepción y la conciencia no aparecían en el lugar de huella
mnémica; ahora, al unificarse es posible una primera diferencia entre percepción y memoria. Al unificarse
las zonas también se logra una unificación de objeto. Con este objeto proyectado fuera, el yo se reencuentra
vía identificación.
Identificacion Primaria. Narcisismo
La articulación de las distintas zonas erógenas procura moldes o patrones en el que el yo-placer
encuentra una medida totalizadora, una imagen proyectada de si, basada en sensaciones olfatorias,
cenestésicas, auditivas y visuales. Estos moldes erógenos devuelven al niño imágenes para la identificación
del yo, el cual se reencuentra y encuentra también allí el objeto, investido como ideal, como modelo. Cada
tipo de proyección va seguida de una identificación por la cual el yo se constituye.
Mediante la proyección de la erogeneidad en la sensorialidad, donde se configura el modelo, y la
consiguiente identificación con la imagen proveniente del mismo, el yo establece un vínculo con sus propios
procesos pulsionales.
La identificación primaria designa el desplazamiento de investiduras que reúnen en un todo al objeto
con el yo, el yo se constituirá según lo puesto en el objeto como modelo-ideal. La identificación primaria
reúne antes de que surjan las diferencias a la elección objetal anaclitica con la narcisista y la investidura del
objeto es la misma que la del yo; el amor hacia el objeto es indiscernible del amor al propio yo. Así como en
un momento previo fuente y objeto coincidían, ahora se da entre yo y objeto placiente por obra de la
identificación.
Freud en varios textos se refirió a la identificación como un tipo de pensamiento, pero se trata de un
acto interior que produce un yo que es investido con interés y narcisismo.
Este es el momento en que se establecen los nexos entre las primeras huellas mnémicas; es, por lo
tanto, el momento inaugural de ese acto psíquico que llamamos narcisismo.
Algunas diferencias entre la identificación y otro proceso psíquico con el que tiene ciertas
coincidencias: la introyección, es que este último mecanismo resuelve las exigencias pulsionales por el
camino del vivenciar, de la sensorialidad de donde luego derivan representaciones. Por el contrario, la
identificación es tributada de un pensar icc ineludible para el psiquismo. La introyección en su intento por
incorporar al objeto no exige a la mente un cambio estructural, en cambio la identificación impone una
modificación psíquica profunda, una intensa labor de acomodación a las propiedades del objeto.
El yo-placer se constituye sobre la base de una identificación con la madre puesta en el lugar de
modelo. Freud plantea cuatro lugares posibles en relación con el otro: modelo, ayudante, rival y objeto. El
lugar de modelo es el primero en surgir e implica que su presencia garantiza la existencia del propio yo. En
un vínculo de ser. no de tener, se supone una fusión con el otro. Hacia ese modelo se dirige un tipo de
investidura que llamamos anhelo, añoranza o nostalgia. La representación del cuerpo del niño pasa a
depender de la percepción de la presencia de la madre, garantía de su ser.
La meta de la pulsión oral secundaria es la devoración en la que se imbrican pulsión de
autoconservacion y libido narcisista. Esta articulación es de carácter ambivalente ya que la devoración del
objeto hace desaparecer al modelo garante del ser. De esta contradicción se deriva la intermidad del yo ante
la pulsión de muerte que impone la desestructuración. El yo para sostenerse requiere de asistencia del objeto.
Freud describe de que manera la libido vuelve inocua a la pulsión de muerte, desviándola hacia afuera
con ayuda de la musculatura. Se transforma así en pulsión de destrucción, de apoderamiento. Anteriormente
en el Proyecto se había referido al uso de la motricidad en el intento de otorgar cierto grado de conciencia a
situaciones traumáticas. Con el surgimiento de la pulsión oral secundaria aparece un rudimento de
agresividad; el ejercicio de la musculatura va a permitir defenderse de lo displacentero, proyectándolo hacia
fuera. En esta fase la musculatura masticadora asociada a la defensa posibilita escupir o bien morder y
devorar, en el primer caso parte del yo se pierde junto con ese objeto expulsado, en el segundo el objeto
hostil se vuelve indiscernible del yo.
La limitación de la defensa hace que adquieran privilegio los estados afectivos. De aquí deriva la
pasividad motriz en esta fase, caracterizada por la dependencia de otro, aquel que posibilita el registro de las
diferencias en términos de placer-displacer.
Varios autores (Winnicott, Sami Alli) han destacado el valor de la proyección de los estados
pulsionales en el rostro materno. Este proceso proyectivo supone que las sensaciones táctiles, gustativas,
cenestésicas y los estados afectivos se trasmudan en términos visuales.
El esfuerzo proyectivo e identificatorio en el rostro materno no es una defensa sino una transcripción,
un recurso para hacer cc un estado pulsional o afectivo, un modo de transformar cantidad en cualidad.
Dicha proyección culmina habitualmente en el hallazgo de un rostro sonriente ante el cual el niño
responde de la misma manera. La descripción del fenómeno ha sido realizada por Spitz cuando se refiere al
primer organizador.
La constitución del rostro materno como espejo subraya fundamentalmente la expresión afectiva en la
que el yo se reencuentra visualmente. La producción de esta especularidad es condición para procesar el
conflicto ambivalente en el cual la devoración pone en riesgo al objeto amado.
En este proceso se da una ligadura de erotismo oral, por su transformación en proceso identificatorio.
Una perturbación posible ocurre cuando no hay concordancia entre la expresión facial materna y el estado
afectivo del infante.
Otro elemento destacable en este momento de la organización es la identificación del niño con un
nombre que otro profiere y al cual el bebe responde con la totalidad de su cuerpo. Los sonidos que el niño
emite tienen el valor de una comunicación en el contexto de la identificación con el otro, permiten expresar
emociones y reencontrarse con el propio ser.

Los Jucios De Atribucion Del Yo-Placer Purificado


En esta fase la zona dominante en cuanto a la erogeneidad es la oral; podríamos decir que para el niño
el universo sensible pasa por la boca todo lo que ve, es aferrado y llevado a la boca. Conocer el mundo es
chupado, morderlo y luego tragado y escupido.
Es en la boca donde se realiza un acto expulsivo que constituye un juicio de acto. Freud menciona que
una de las dos funciones del juicio consiste en atribuir una propiedad a una cosa.
Esta función del juicio, la atribución corresponde al yo placer purificado, este yo recibe su
denominación debido a que se apropia de lo bueno o placentero que pasa a constituir el yo, mientras que lo
displacentero es expulsado hacia afuera.
Desde este punto de vista el yo placer purificado es coincidente con sus pulsiones ya que ambos se
rigen por el principio de placer.
Este yo esta investido narcisisticamente, es objeto de la pulsión, mientras que en relación con el objeto
su lugar es de sujeto de la pulsión. Es desde la posición de sujeto de la pulsión que el yo categoriza a los
objetos según juicios de atribución. Estos juicios permiten al yo poder discriminar en que percepciones se
reencuentra y en las cuales no. Lo malo o perjudicial es proyectado mediante un acto desatributivo de la
propiedad buena o útil.
Desde la teoría freudiana, el no yo es heterogéneo y no corresponde a lo que entendemos como
exterior.
El movimiento hostil que constituye “lo malo” se despliega en esta fase en forma rudimentaria. En el
momento lógico que sigue, gracias al uso de la musculatura voluntaria, es posible que de la vivencia de
dolor se constituya un objeto como causa, hacia el cual se dirigirá la hostilidad.
Lo ajeno, en cambio, deriva de otro proceso que comienza en el intento de reencontrarse con el objeto
vía proyección e identificación.
La constitución del rostro materno como espejo es el modo como describimos este intento.
Lo extraño seria para el niño, al comienzo encontrar en el rostro que preserva una expresión fácil
diferente a su estado pulsional más que encontrar un rostro diferente al de su madre. Lo ajeno es una
producción psíquica que proviene de otra producción psíquica previa, la creación de lo familiar más que de
circunstancias objetivas. El discernimiento de lo extraño deriva de un proceso en que antes supuso hallarse
ante un familiar. Cuando el bebe advierte que se halla ante un extraño supone que el cambio ha ocurrido
en el objeto y no en su propia mente que ahora capta diferencias.
A los tres meses, momento del primer organizador hay una proyección del estado pulsional en ese
rostro sonriente en el cual se reencuentra. A los ocho meses, momento en que Spitz sitúa el segundo
organizado, el bebe se larga a llorar en presencia de un extraño.
El cambio se debe a que el niño ya no busca solo una expresión facial, sino que pretende encontrarla
en un rostro especifico. La razón para que ello ocurra es que se ha producido un refinamiento psíquico. Ha
ocurrido un pasaje de la identificación con los estados afectivos a la identificación con los rasgos visibles
producidos también por proyección.
En este proceso de discernimiento entre familiar y extraño tiene un valor particular la relación del niño
con sus manos. Al comienzo la mano tiene una función subordinada a lo oral en la que todo lo aferrable es
llevado a la boca, la mano misma es un objeto a ser chupado.
Las manos se transforman en espejo, así como lo fue el rostro materno, con la ventaja de no depender
en este caso e la presencia contingente del objeto materno.
Otro elemento a destacar consiste en los desplazamientos a los interrogantes de las manos sobre el
propio rostro que llevaran a buscar en un segundo momento ahora en la visión de la mano, una imagen de
los rasgos palpados.
Otra Conducta infantil en este caso imitativa, como es la de tocarse partes del rostro ante el
requerimiento de un adulto que hace propio, resulta de importancia en este desarrollo. Se trata de establecer
un nexo entre palabra, motricidad, y rasgos distintivos. La constitución de rasgos discretos permanentes
posibilita diferenciar entre el rostro materno y el de los extraños.
El logro consistirá en que la madre esté presente en imagen, cuando establecerse entre imagen
perceptual e imagen virtual, no se da desde el inicio, Spitz dice que el niño crece sonríe tanto ante un rostro
sonriente, como ante una máscara sonriente. Para Lacan, en el comienzo del estadio el niño parece suponer
que su imagen en el espejo es un cuerpo ajeno.
El proceso proyectivo que genero la expresión facial materna, como forma de reencuentro con el
propio cuerpo, debe ser reordenado, posiblemente derivada de la eficacia de la palabra, operara sobre lo
proyectado, con lo cual destino de lo creado se separara del cuerpo propio y se constituye como imagen.
Este movimiento `proyectivo resulta de una producción psíquica pasible de ser rastreada desde el proceso
alucinatorio como generador de una imagen. La alucinación tiene dos funciones: permite satisfacer las
pulsiones sexuales en contradicción con las de autoconservación y hace posible otorgar conciencia a los
procesos pulsionales.
El incremento de la tensión de necesidad insatisfecha lleva a inhibir el chupeteo, con lo cual la
alucinación se mantiene, pero sin conducta autoerotica y sin el sentimiento de convicción que la
acompañaba. El mantenimiento de la imagen alucinatoria se debe a que no existe otra forma de hacer
consientes los procesos pulsionales.

Desarrollos De Afecto. Objeto Transicional


Los afectos que surgen el momento lógico correspondiente al yo-placer aparecen en la obra freudiana
bajo diferentes nombres: desesperación, cólera y goce.
El yo que padece los estallidos afectivos atribuye su estado aun desarrollo de afecto similar surgido en
el modelo, con el cual se identifica; este yo por lo tanto esta fuera de sí, en otro, en el ideal que garantía el
ser.
El estado de goce jubilo adviene en el momento en que el yo se reencuentra en la percepción del rostro
materno con cuya imagen se identifica. En la fase oral secundaria, el goce ligado a la voluptuosidad orgánica
deriva, en alto grado, de procesos psíquicos en los que se juegan identificaciones vinculadas con el deseo de
ser.
La cólera surge al frustrarse un deseo hostil generado por fracaso en la tentativa de expulsar lo
displacentero, La desesperación irrumpe cuando existe una intensa investidura de anhelo de una huella
mnémica y no aparece de una manera simultánea o casi simultánea el objeto en la percepción.
Para el niño, que por un proceso de complejización psíquica ha producido el discernimiento entre
familiar y extraño, sino de una modificación en el objeto. Lo familiar se ha vuelto extraño, ominoso, y eso lo
lleva a la desesperación, afecto que si se desarrolla plenamente desemboca en un trauma. Cuando la
investidura es de anhelo, el yo es incapaz de ejercer algún tipo de inhibición; por lo tanto, cuando surge la
tensión de necesidad la única manera de transformar cantidad en cualidad es el encuentro proyectivo en la
percepción del objeto. Si éste no se halla disponible, el yo sucumbe como estructura y se desorganiza. El
estado de desesperación constituye una herida por la cual la libido narcisista se pierde en forma hemorrágica
en esa mezcla de dolor y angustia que la caracteriza.
En el caso de que la madre no esté presente, o de que la intensidad pulsional sea excesiva y no exista
objeto sensorial capaz de ligar una erogeneidad hipertrófica, la crisis de desesperación se producirá.
La manera de evitar dicha fijación consiste en apelar a una proyección, esta vez defensiva, en un
objeto transicional.
Introduzco los términos “objetos transicionales” y “fenómenos transicionales” para designar la zona
intermedia de experiencia, entre el pulgar y el osito, entre el erotismo oral y la verdadera relación de objeto,
en el la actividad creadora primaria y la proyección de lo que ya se ha introyectado, entre el
desconocimiento primario de la deuda y el reconocimiento de ésta.
Este objeto es investido de manera narcisista, como aquello que ha salido de una misma forma en que
se genera el objeto transicional es mediante la expulsión de ciertas sustancias consideradas interiores.
La cesión de este objeto voluptuoso en un lugar que es extensión del yo abre el camino a la
sensorialidad.
En el osito, la sabanita, o cualquier objeto que cumpla con la condición de haberse impregnado con sus
excreciones, el bebé encuentra como estado yo aquello expulsado en un momento anterior y que hubiera
podido perderse en el no yo de no mediar el objeto constituido en ese lugar intermedio que pasará a
funcionar como fuente de amparo.
FASE ANAL PRIMARIA. UNIFICACION CINETICA

Freud caracteriza a la pulsión anal primaria según sus metas: perder y aniquilar. Una tercera meta de
esta fase se expresa en el placer por extraer. Las características de este erotismo se vinculan con las de las
fuentes pulsionales correspondientes: la de la ampolla rectal y la musculatura voluntaria. El surgimiento de
la pulsión anal implica una nueva exigencia de trabajo para la mente vinculada con la imbricación de dos
placeres diferentes: uno, activo, sádico, asociado al uso de una musculatura, sobre todo de brazos y piernas y
un placer pasivo en relación con la erogeneidad de la mucosa anal. Las relaciones entre ambos erotismos
suponen una nueva manera de transformar cantidad en cualidad, en el esfuerzo por trasponer magnitudes
erógenas en sensoriales. Este esfuerzo encuentra un yo con mayores posibilidades derivadas de la eficacia de
la motricidad.
Freud describe el modo en que el uso de la musculatura permite procesar el trauma transponiéndolo
en agresividad. El trauma que se intenta elaborar en este momento tiene dos orígenes, el primero
corresponde a los desarrollos de afecto padecidos en la fase anterior, cuando el niño que anhelaba la
presencia materna sufrirá su ausencia. La frustración pulsional, fuete desesperación, es traspuesta en
actividad vindicatoria por una transformación pasivo – activa del trauma, ilustra este tipo de transformación
a través del juego del carretel. El otro trauma al que se refiere Freud, no deriva de una vivencia dolorosa sino
de una voluptuosidad en mucosa imposible de tramitar.
En el goce anal, es el excremento el que tiene un papel activo. Las heces provocan un orgasmo.
Cuando ocurre el orgasmo, éste es independiente de una decisión del yo, quien sufre una extracción por
acción de las heces, que son las que resuelven cuando emergen. El yo queda en posición pasiva frente al
avasallamiento esfinteriano producido por el excremento. El estado de humillación resultante es respondido
por un estallido de furia que se expresa en el placer por agredir.
La motricidad permite, entonces, que le erotismo anal primario se expresa como patrimonio yoico a
través dela coordinación de los diferentes segmentos motores.
A modo de ilustración podemos establecer la siguiente secuencia; 1) escupir, 2) cerrar la boca, 3) dar
vuelta la cara, 4) arrojar el objeto. En este proceso adquiere eficacia la visión, como ocurre en el juego del
carretel cuando el niño intenta arrojar el mismo fuera de su mirada. En este momento, ver o no ver un objeto
es concebido como consecuencia de un acto. En el enlace de vista y motricidad, la acción de la mano guiada
por los ojos, proporciona una ilusión de dominio del mundo.
De este modo, podemos concluir que le intento por ligar la erogenidad en mucosa con la vista produce
un efecto desorganizante, de fragmentación del estado representacional, el placer muscular por moverse se
liga al esfuerzo por producir la imagen de un cuerpo unificado. La importancia de este proceso articulador
entre motricidad y la mirada fue destacada por Lacan al referirse a la fase del espejo. El fracaso en dicha
articulación deviene en una pérdida de la identificación con la imagen especular, derrumbe del sentimiento
de sí y crisis de vergüenza.
Además de la musculatura y la visión, existen otras formas de trasmudar, de cualificar las magnitudes
erógenas anales en estímulos sensoriales, tales como apelar a lo táctil. Todas estas formas implican una
identificación con excremento y una proyección de la mucosa excitada en el estímulo perceptivo.
El estimo acústico tiene características especiales, ya que ciertas preferencias sonoras tienen casi el
valor de palabras, aunque corresponden en realidad a eso que llamamos Holofrases. Hay ciertas palabras-
frase, como el-o-o-o del niño que juega con el carretel, que aparecen como refuerzo de un acto, la palabra
acto no tiene como fin la nominación sino el servir a la omnipotencia yoica en la ilusión de doblegar una
voluntad.

Caracteristicas De La Identidad Primaria. La Omnipotencia Cinetica


En este momento representacional el cuerpo del niño se unifica no solo en términos de estados
afectivos sino de musculatura voluntaria. Esta unificación basada en un preconsciente cinético, permite
enlazar los estados efectivos a partir de una lógica diferente a la anterior. La misma desplaza a la percepción
como causa del estado afectivo provocado por la presencia o ausencia de la madre. Se logra ahora un
discernimiento; que la desesperación no sobreviene porque la madre ha desaparecido, sino porque se
alejó motrizmente. La importancia que adquiere la motricidad en la compresión de la alternancia entre
presencia y ausencia materna, a la que luego se agregará la intelección de la constancia objetal.
La transformación de pasividad en actividad se produce sobre la base de que una acción motriz ha sido
inscripta como eficaz, en el intento de dominio del trauma, al ubicar a otro en el lugar en que él (el yo) se
hallaba al padecerlo. El enlace causal permite la identificación con el objeto frustrante, produciendo el lugar
de un tercero, de un doble, que será destinado a ocupar la posición pasiva.
Se estructura así un espacio intersubjetivo en el cual las distancias pueden ser salvadas y que incluyen
solo dos polos: el del niño y el de su madre. Las extremidades del cuerpo pasan a ocupar el lugar de
ayudante al servicio de los acercamientos y alejamientos., ahora es su propia motricidad la concebida como
aniquilante o salvadora dela existencia ajena.
El niño concibe su cuerpo como realizador de los ideales atribuidos al modelo, con el cual se mantiene
un vínculo de ser. La madre es modelo cinético, dado que resulta garante de los movimientos del hijo, al
totalizar como unidad los actos del mismo; se constituye en un núcleo de una secuencia de acción que tiene
al niño como predicado cinético.
No existe todavía un enlace causal entre lo registrado como acción y el efecto de la misma. No es
posible reconocer que determinada acción tendrá una consecuencia, por otra parte, se produce una oposición
entre abajo-atrás y arriba-adelante vinculada respectivamente con pasividad y pasividad.
Desarrollos De Afecto
El momento de la unificación cinética del yo placer, está vinculado, desde el punto de vista libidinal, a
dos placeres que se articulan: el de estimulación en la ampolla rectal y el placer por el uso de la motricidad
de las extremidades y el tronco.
Los desarrollos de afectos, correspondientes a esta fase, en primer término, se articulan entre dolor y
angustia que daba como efecto la desesperación y ahora que superada. Cuando el objeto se aleja, surge solo
angustia, sin acompañamiento de dolor. Al mismo tiempo aparece un deseo hostil no hacia la madre sino a
un doble de si, que ocupa la posición traumatizada que el yo tuvo en el momento de desesperación.
Toda vez que el recurso a la motricidad fracasa, surge otro desarrollo de afecto de la gama de la
cólera: la humillación. También aparece humillación cuando el yo queda derrotado en su esfuerzo por
retener las heces,
La humillación implica una herida narcisista surgida ante el fracaso del intento por poner algo como
ayudante para defenderse del trauma-
El éxito en el uso de la motricidad con un fin expulsivo y destructivo determina un estado de júbilo en
el yo.
La vergüenza aparece como fracaso del deseo de que alguien idealizado pero hostil desaparezca de la
vista.
La vergüenza incluye, la frustración de dos deseos: uno exhibicionista, surgido de la identificación de
un modelo que produce un gozo visual con su presencia y otro ante aquel que mira y no es un familiar sino
un extraño. El segundo es un deseo aniquilador contradictorio al deseo exhibicionista. La hostilidad, al
pretender que otro, un extraño, desaparezca de la vista se transforma en un ofrecerse que desaparece para la
mirada de otro y el deseo frustrado de ser consagrado como objeto de una mirada gozosa inunda al yo de
vergüenza. Ejemplo: se puede observar el surgimiento de la vergüenza cuando ante la presencia de un
extraño esconden el rostro, es un intento de defenderse del trauma a través de una acción.
FASE ANAL SECUNDARIA
UNIFICACION EN TORNO A LA PALABRA

En esta fase el cambio libidinal no consiste en la aparición de una nueva zona erógena, sino en el
surgimiento de nuevas metas pulsionales: guardar, retener, cuidar, por un lado y por otro: poseer, dominar,
controlar. Estas metas se logran a través del uso de la musculatura, tanto la del esfínter anal como la del
resto del cuerpo, con un fin diferente al del momento anterior. -
El cambio pulsional obedece a un proceso de complejizaciónyoica, que determina la creciente eficacia
del preconsciente verbal. El niño puede proferir ahora los sonidos que nominan las distintas partes del
cuerpo; esta nueva posibilidad produce un cambio importante con respecto a lo acontecía en la sub fase
previa.
Este corte es introducido fundamentalmente por un nombre que el niño recibe y prefiere y que hace
posible constituir la representación cuerpo propio y ajeno como totalidades cerradas. La nueva capacidad
está dada por el control de la musculatura del esfínter anal que permite la representación de un cuerpo
cerrado, en el que ya no hay agujero por donde algo sale sin poder evitarlo. El dominio de la musculatura se
articula con la inscripción de la capacidad de regulación del esfínter y con la posibilidad de nominar
La unificación mediante la palabra se enlaza con la unificación visual y motriz. El niño sustituye el
anhelo de ver el acto defecatorio que lo conducía a una permanente frustración, por la nominación del
mismo. Solo de esta manera supera la humillación producida por su fracaso de control de las heces; el nuevo
logro le permite crear una ilusión de omnipotencia nominativa.
Dado que la organización visual de la representación cuerpo es incompleta, el tacto cobra relevancia
informando acerca de aquello que no tiene otro registro perceptual. Vista y tacto cobran un carácter
complementario y contradictorio a la vez. En las fases anteriores, una de las dos sensaciones era atribuida al
otro y en el vínculo táctil estaba asociado con el goce, en este momento, en cambio, el “tocarse” está
conectado con el placer y el dominio. Esto implica una representación cuerpo diferente, en la que el cuerpo
propio pasa a ser objeto de percepción y no solo de sensaciones internar. El “tocarse” adquiere el valor de
una actividad auto erótica, en la cual sujeto y objeto coinciden en el plano de las representaciones, como
patrimonio yoico. La unificación del cuerpo implica que la actividad y la pasividad se articulan también, de
modo tal que el niño puede reconocer una relación causa efecto respecto de sus propias conductas: las
consecuencias de sus actos recaen sobre sí. Se deriva un rudimento del sentimiento de culpa, la mala
conciencia, precursora del superyó.
El Complejo Del Semejante
Con la representación del cuerpo como cerrado y la doble sensación táctil surge un rudimento de
geometría topológica que permite organizar la especialidad en términos visuales. La articulación entre el
tacto y la motricidad con un ordenamiento visual.
Aquello surgido del propio cuerpo (las heces) que doto de significación al espacio exterior, puede ser
transcripto en parámetros visuales cuando se articula con palabras.
La producción del propio cuerpo como objeto visible, gracias a la palabra adquiere un núcleo, dado
por el nombre propio, con el cual el yo identifica la posición de sujeto. Ese núcleo irreductible al yo en el
complejo del prójimo o semejante es producido por un pensar, el judicativo, y el llamado por Freud “cosa” a
partir de la cual se diferenciarán dos tipos de representaciones constitutivas del inconsciente: la del yo y la
del objeto.
El nombre, como parte esencial de la cosa y del cuerpo crea un núcleo en el yo. Que permite hacer
consientes los estados del ello sin apelar a la proyección, gracias a esto, el cuerpo queda totalizado como
derivado de una lógica y no de una percepción.
En este momento la palabra como parte de la cosa, permite el acceso a la conciencia de las vivencias
derivadas de impresiones sensoriales. La palabra es parte de la cosa, pero permite diferenciar la cosa de su
contexto y establecer diferencias en un rudimento de organización discreta.

Las Teorias Sexuales Infantiles


Del pensar inconsciente, sin embargo, se alcanza una expresión en la conciencia, el correspondiente a
las teorías sexuales infantiles. Ellas resultan de una imbricación entre libido narcisista y egoísmo y
pretenden dar respuesta al interrogante acerca del origen, como una forma de dominio del trauma
vislumbrado ante el discernimiento del complejo del semejante. A través del enlace causal se pretende
dominar, gracias a un saber acerca del origen un peligro: la herida narcisista que representaría el nacimiento
de hermanos.
En esta teoría las vivencias, la sensualidad y las propias representaciones se organizan como un
lenguaje.
Las teorías sexuales infantiles tienden a explicar lo que no se ve y de lo cual se tiene indicios por sus
efectos, también registrados por la vista: para el varón, el nacimiento de un rival, en la niña, además de ello,
la falta de pene. En ambos casos se trata de preservarse de una herida narcisista, con una ilusión de
objetividad en la cual se pretende dominar la realidad exterior del mismo modo que se cree poder dominar el
propio cuerpo.
La superación de la oposición entre actividad y pasividad con respecto a si mismo es sucedida por una
nueva oposición, esta vez con respecto a otro. Esta apreciación expresa una primera manera de entender las
diferencias de sexo.
La Identificaicón Primaria A Traves De La Palabra
La palabra es concebida como un don proveniente de la madre. El cuerpo y sus partes reciben una
marca dado por cientos nombres otorgados por la madre que inscriben un nuevo tipo de erogeneidad en el
ámbito de la palabra.
La totalización del propio cuerpo como objeto visible, tanto como la producción de los rasgos
diferenciales entre el yo y el prójimo, derivan de un nombre que produce un efecto sobre lo percibido, este
proceso culmina en una desidentificación con la imagen del rostro materno y la identificación con el propio.
La proyección de los estados pulsionales en un soporte sensorial produce en este momento un modelo
o ideal con el cual el yo se identifica. Se produce así un nuevo vínculo con la propia erogenidad en el cual el
cuerpo erógeno queda atravesado por palabras ante las cuales toda rebeldía culmina en sometimiento. El
dominio ilusorio de si logrado en este tiempo depende del uso de un término lingüístico: el “no” que se
relaciona con la posibilidad de inhibir una acción motriz.
Al comienzo el “no” es un modo de la expulsión, es un acto que realiza una voluntad hostil, propia o
ajena. Luego el “no” deja de coincidir con el acto motriz, y se constituye en acto verbal opuesto al primero,
con lo cual se genera una disyunción que precede a la conquista del término como símbolo. Más adelante el
“no” se articula con otras palabras en el interior de un discurso y adquiere valor simbólico.
La prohibición antes oída desde el modelo y desobedecida es incorporada como propia en un proceso
de conquista de investiduras colaterales.
En este yo el predominio del preconsciente verbal permite superar la inmediatez del presente, dado
que es posible recordar una vivencia sin necesidad de repetida. Esto hace que se constituya una
temporalidad, en la cual el presente y el pasado se diferencian.

Desarrollos De Afecto
La lógica analógica que permite el discernimiento del complejo del prójimo implica la aparición de un
nuevo lugar psíquico, el de un rival fraterno hacia el cual se dirige una investidura hostil cuya meta es el
dominio. Las investiduras del objeto, al principio hostiles y luego amorosas, con correlativas del deseo, lo
cual permite que ciertos afectos con ellos asociados se mantengan.
Existen otros desarrollos de afecto complejos, como los celos y la envidia, que no pueden ser aun
mantenidos en amago.
Veamos cuales son los del primer tipo, los más simples: ciertos afectos placenteros se relación con las
metas pulsionales directas, como el esfuerzo por dominar la motricidad voluntaria o el placer por
ensuciarse, así como también la autoestimulación anal a través de la expulsión o retención de las heces.
Las heces adquieren el valor de un regalo, de una entrega amorosa a la madre, a cambio del cual el
niño espera obtener palabras que contengan un conocimiento con el cual se establezca el mismo vinculo que
el infante tenía con su musculatura, y de el derive un placer por aferrar un saber, puede derivar en otro
desarrollo de afecto, también vinculado con la producción de teoría sexuales de teorías sexuales infantiles; la
desconfianza.
Cuando existe coincidencia con las vivencias, se produce otro desarrollo de afecto que es el
sentimiento de convicción frente a la palabra de adulto, este “dar crédito” se produce por un enlace entre
percepción y actividad psíquica.
Otro desarrollo de afecto simple es el relacionado con el temor a la pérdida del amor y la protección de
los padres debido al sadismo del yo.
Los celos y la envidia se encuadran dentro de los desarrollos de afecto complejos que, como
anticipamos, no se pueden mantener en amago dado que el yo es incapaz de inhibirlos, dado que se entran
dentro de la gama de la cólera, caracterizada por una posición del yo como “fuera de sí”, Su base está dado
por un deseo de sr, articulado con un deseo hostil.
Los celos en el contexto del complejo fraterno están caracterizados por una articulación de dolor,
humillación, culpa y sentimiento de inferioridad.
La envida incluye el deseo de tener algo. A este deseo se le agrega un afecto, el dolor psíquico y un
deseo hostil hacia el rival, suelen aparecer otros afectos asociados desvalorización y critica.
FASE FALICA
DISCERNIMIENTO DE LA DIFERENCIA DE SEXOS
YO REAL DEFINTIVO

La pulsión fálica tiene una fuente erógena compuesta: el centro de la excitación se ubica en la mucosa,
aunque también recibo aportes, desde la fantasía o del estímulo sensorial y no solo de la economía pulsional.
El acto estimulante placentero tiende a separarse de la expulsión de alguna sustancia del interior del
cuerpo. Sin embargo, en el proceso exterior, de allí el nombre recibe el primer momento de esa fase: fálico
uretral.
Dicha fuente pulsionales pasivas están ubicadas en la mucosa vesical, por un lado, y el clítoris y la
mucosa del pene, por el otro.
Este erotismo en la búsqueda de cualificación difiere en uno y otro sexo. La construcción de la
premisa fálica y el complejo de castración varían el niño y en la niña.
El varón, encuentra en la fase fálica una forma de plasmación. Este logro se da a través del registro
visual, articulado con sensaciones cinéticas y tácticas, vinculadas con la actividad mastubatoria y el control
de la orina.
El erotismo uretral genera la posibilidad de ocupar diferentes lugares: uno activo, el de aquel que
decide orinar; otro pasivo, el de quien es orinado o se orina, y el de la orina misma. Cuando no ocurre un
cambio en la meta, sino una sofocación del deseo ya se por angustia, sentimiento de culpa o de aniquilación,
el yo queda sometido a un estado de pasividad. En este estado cede a otro la realización del deseo
ambicioso, en cuyo caso el yo queda en el lugar de ser orinado por el rival ante el cual se experimenta una
crisis de humillación.
A la otra fuente pulsional pasiva, la mucosa del pene, excitable por estimulación táctil, el yo logra una
respuesta activa en la erección. La metra específica, el orgasmo fálico, se articula generalmente con la
micción. En los casos en que predomina la pasividad, el esfuerzo por retener la orina como sustancia
estimulante en la mucosa desemboca definitivamente en una descarga enuretica.

Valor De La Fantasia. La Madre Falica:


La premisa universal del falo, descripta pro Freud como válida para ambos sexos, implica la existencia
de un único órgano genital: el pene, cuyo opuesto no es la vagina, concepto imposible de asir en esta fase,
sino la castración.
La actividad autoerotica en la que se entrelazan las metas pulsionales fálicas y uretrales es
acompañada de fantasías en las que ocupa el lugar predominante la producción de una representación madre
fálica, modelo con el cual el yo pretende alcanzar una identificación. Esta pretensión está apoyada en la
coincidencia todavía posible entre libido narcisista y libido objetal. El yo placer purificado coexiste aun con
el yo real definitivo, a pesar de la creciente preeminencia del lenguaje. La palabra aún no se ha separado de
la cosa y por lo tanto se rige por la misma lógica que domina para los procesos inconscientes. Los nombres
aparecen ligados a la erogneidad designado zonas y objetos de goce en el contexto de un lenguaje íntimo
entre el niño y su madre. El falo atribuido a la madre es producido por procesos proyectivos en un todo
como puesta de un objeto sensor.
La proyección del falo en la madre es acompañada de un enlace causal invertido, por el cual
representación es tomada como causa del goce mastubatorio, completando de este modo el circuido
proyección-identificación, constitutivo de cada momento psíquico.
El falo materno, que el niño supone haber visto alguna vez, debe ser reencontrado en la percepción,
pese a la no evidencia visual. La admisión de la no existencia del falo materno se presenta también como
una fantasía que intenta salvar la premisa universal a través de una contingencia: la castración-.
La admisión identificadora de la supuesta castración materna es debida al pensar judicativo que intenta
reconducir lo percibido al propio cuerpo, este esfuerzo culmina en horror ante la propia castración. Una
parte del trauma es transpuesta en hostilidad hacia la madre y otra queda ligada en el interior como
masoquismo erógeno fálico. El horror ante la castración queda asociado con un deseo masoquista de ser
castrado, deseo expresado en fantasías de ser cortado, arrojado, etc.
Estas fantasías pueden tener diferentes destinos según la corriente defensiva que opere sobre ellas,
pueden sufrir la represión primordial en cuyo caso integraran un lenguaje del erotismo, pueden pasar a
formar parte de la corriente de las identificaciones secundarias, dando lugar a ideales superyoicos o rasgos
de carácter. En el caso en que predominan la represión secundaria, la desmentida o la desestimación, estas
defensas tendrán eficacia en desenlaces clínicos diversos: neurosis, perversiones o psicosis respectivamente.
Para Freud la razón básica que motiva el abandono de la masturbación infantil, sino en causas internas
vinculada con la ausencia de un goce esperado
La producción de la fantasía de una madre fálica es condición necesaria para que se mantenga la
actividad autoerotica. El falo atribuido a la madre se constituye en el soporte de la fantasía que acompañan
la masturbación. La fantasía que permitió a la niña apropiarse del falo por identificación es sustituida por
otra mediante la cual su cuerpo se constituye en falo por identificación.
Mientras que el varón puede ligar el placer por tocar con el placer por ver, la niña solo registra un
borde erotizado en sus genitales que no puede ligar con una sensación visual. La admisión del juicio de la
castración en la niña puede relacionarse en un primer momento, con la frustración en el intento de pasaje de
la pasividad a la actividad en la micción.
Desarrollos De Afecto
Sucede el desarrollo de dos afectos ya descriptos como son los de celos y envidia. En la niña hay un
incremento de celos como derivados de la envidia fálica.
Ha habido una sustitución de la persona que ocupa el lugar de ideal, de la madre por el padre, por
quien la niña desea ser amada.
El discernimiento de la falta de pena en la madre provoca en el niño un desarrollo de afecto complejo
al que Freud denomina horror, en él se conjuga la angustia, el sentimiento de culpa y sentimiento de
aniquilación del yo.
En estos tres desarrollos de afecto reunidos en el horror determinan defensas diferentes de mantener en
amago dichos afectos, ellas son: la represión, la identificación secundaria y la desmentida.

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