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WINNICOTT – REALIDAD Y JUEGO

C9 - PAPEL DEL ESPEJO, DE LA MADRE, Y LA FAMILIA EN EL DESARROLLO DEL NIÑO

En el desarrollo emocional individual, el precursor del espejo es el rostro de la madre. Lacan en el


Estadio del Espejo, se refiere al uso del espejo en el desarrollo del yo de cada individuo. Pero no piensa en él
en términos del rostro de la madre.
Me refiero solo a los niños que tienen vista. La afirmación desnuda es la siguiente: en las primeras
etapas del desarrollo emocional del niño, desempeña un papel vital el ambiente, que en verdad aún no ha
sido separado del niño por este. Poco a poco se produce la separación del no-yo y el yo, y el ritmo varía
según el niño y el ambiente. Los principales cambios se producen en la separación de la madre como rasgo
ambiental percibido de manera objetiva.
La función ambiental implica:
1. Aferrar (holding)
2. Manipular (handling)
3. Presentar el objeto (object-presenting)

El niño puede responder a estos ofrecimientos ambientales, pero el resultado en el bebe es la máxima
maduración personal. Por maduración en esta etapa, entiendo los distintos significados de la palabra
integración, así como la interrelación y relación de objeto psicosomáticos.
Un bebe es sostenido y manipulado de manera satisfactoria, y dado esto por sentado, se le presenta un
objeto en tal forma. El resultado puede ser el de que el bebé sepa usar el objeto y sentir que se trata de un
objeto subjetivo, creado por él.
En cierto momento, el bebé echa una mirada en derredor. Es posible que cuando se encuentre ante el
pecho no lo mire. Lo más probable es que un rasgo característico sea el de mirar la cara. ¿Qué ve en ella?
Por lo general se ve a sí mismo. En otras palabras, la madre lo mira y lo que ella parece se relaciona con lo
que ve en él. Pero muchos bebes tienen una larga experiencia de no recibir de vuelta lo que dan. Miran y no
se ven a si mismos. Surgen consecuencias. Primero empieza a atrofiarse su capacidad creadora, y de una u
otra manera buscan en derredor otras formas de conseguir que el ambiente les devuelva algo de si.
En verdad, una madre cuyo rostro se encuentra inmóvil puede responder de algún otro modo. La
mayoría de ellas saben responder cuando el bebé está molesto o agresivo y en especial cuando se encuentra
enfermo. En segundo lugar, este se acomoda a la idea de que cuando mira ve el rostro de la madre. Este,
entonces no es un espejo.
Algunos bebes no abandonan del todo las esperanzas y estudian el objeto y hacen todo lo posible para
ver en él algún significado, que encontrarían si pudiesen sentirlo. Otros, atormentados por este tipo de
fracaso materno relativo, estudian el variable rostro de la madre, en un intento de predecir su estado de
ánimo. El bebé aprende muy pronto a hacer un pronóstico: “Ahora puedo olvidar el talante de mamá, y ser
espontaneo, pero en cualquier momento su expresión quedara inmóvil o su estado de ánimo predominara, y
tendré que retirar mis necesidades personales, pues de lo contrario mi persona central podría sufrir un
insulto”
Inmediatamente detrás de esto, en dirección de la patología, se encuentra la predecibilidad, que es
precaria y obliga al bebe a esforzarse hasta el límite de su capacidad de previsión de acontecimientos. Ello
provoca una amenaza de caos, y el niño organiza su retirada, o no mira, salvo para percibir, a manera de
defensa. El que es así tratado crecerá con desconcierto en lo que respecta a los espejos y a lo que estos
pueden ofrecer. Si el rostro de la madre no responde, un espejo será entonces algo que se mira, no algo
dentro de lo cual se mira.
Cuando la joven normal estudia su rostro en el espejo, se está diciendo que ahí se encuentra el rostro
de su madre, y que esta puede verla y está en rapport con ella. Cuando, en su narcisismo secundario, las
jóvenes y los muchachos miran para ver belleza y para enamorarse, ya existen pruebas de que se ha
insinuado la duda acerca del amor y preocupación permanentes de la madre. De modo que el hombre que se
enamora de la belleza es muy distinto del que ama a una joven y siente que es hermosa y se encuentra en
condiciones de ver qué hay de bello en ella.

Ejemplo I
Una mujer se casó y crio tres hijos varones. Su esposo tenía un puesto importante y creador. Pero la
mujer se encontraba siempre cerca de la depresión; perturbó gravemente su vida matrimonial al despertar
todas las mañanas en estado de desesperación, no podía hacer nada para evitarlo. La solución de la depresión
paralizante se producía todos los días cuando llegaba el momento de levantarse y al final de sus abluciones
podía “ponerse la cara”. Entonces se sentía rehabilitada y le era posible enfrentar el mundo y hacerse cargo
de sus responsabilidades familiares. A la larga, reacciono ante una desgracia con un estado depresivo
crónico, que se convirtió en una perturbación física, crónica e incapacitante.
En este caso, la mujer tenía que ser su propia madre. Si hubiese tenido una hija, no cabe duda de que
habría encontrado un gran alivio, pero quizás aquella habría sufrido por el hecho de tener excesiva
importancia en lo referente a corregir la incertidumbre de su madre en relación con la visión que esta tenia
de ella.
Vinculo la apercepción con la percepción al postular un proceso histórico (en el individuo) que
depende del ser visto:
 Cuando miro se me ve, y por lo tanto existo.
 Ahora puedo permitirme mirar y ver.
 Ahora miro en forma creadora, y lo que apercibo también lo percibo.
 En verdad no me importa no ver lo que no está presente para ser visto (a menos de que esté cansado)
Ejemplo II
Una paciente informa: “Ayer a la noche fui a un café y me sentí fascinada al ver allí a los distintos
personajes” y describe a algunos de ellos. Esta paciente tiene un aspecto llamativo, por lo que pregunté:
“¿Alguien la miró?”. Consiguió pasar a la idea de que en verdad había atraído buena parte del fuego de las
miradas, pero la acompañaba un amigo y sintió que la gente lo miraba a él.
A partir de ahí pudimos realizar un estudio preliminar de su historia de recién nacida y de la infancia,
en termino de ser vista en una forma que pudiese hacerle sentir que existía. En rigor había tenido una
experiencia deplorable en ese sentido. Todo el análisis de la paciente gira en torno de ese “ser vista” como lo
que en realidad es, en un momento cualquiera.

Ejemplo III
Una mujer ha sido objeto de un análisis muy prolongado. En una etapa muy avanzada de su vida esta
paciente ha llegado a sentirse real. A ella le parece que ha valido la pena. Este análisis involucraba una grave
y profunda regresión a su dependencia infantil. La historia ambiental era muy perturbadora en muchos
sentidos, pero en este caso me refiero al efecto que tuvo sobre ella la depresión de su madre. Esto se elaboró
en repetidas ocasiones, y como analista tuve que desplazar a esa madre para permitir que la paciente
empezara a ser una persona.
Ahora, cerca del final de mi trabajo con ella, me envió un retrato de su nodriza. Yo ya tenía uno de su
madre, y llegue a conocer muy íntimamente la rigidez de las defensas de esta. Se hizo evidente que la madre
había elegido una nodriza deprimida para que la reemplazara, de manera que pudiese evitar la pérdida total
del contacto con sus hijos.
Esta paciente muestra una notable falta de lo que caracteriza a tantas mujeres: el interés por su rostro.
Por cierto que no había pasado por la fase adolescente de examen a si misma en el espejo, y ahora solo se
mira en él para recordarse que parece “una vieja bruja”. Esa misma semana la paciente encontró una foto de
mi cara en la sobrecubierta de un libro. Me escribió para decirme que necesitaba una ampliación para ver las
líneas y todos los rasgos de ese “viejo paisaje”. Le envié la foto y le ofrecí una interpretación basada en lo
que trato de decir en este capítulo.
La paciente creía que no hacía más que adquirir el retrato de ese hombre que tanto había hecho por
ella. Pero necesitaba que se le dijera que mi rostro surcado de arrugas tenía ciertos rasgos que para ella se
vinculan con la rigidez de los de su madre y su nodriza. Tuve la certeza de que era importante que yo
supiese eso acerca de la cara, y que pudiera interpretar la búsqueda, por la paciente, de un rostro que la
reflejase, y al mismo tiempo entender que, debido a mis arrugas, mi rostro, en la foto, reproducía parte de la
rigidez de su madre.
Ejemplo IV
Una paciente se muestra muy preocupada por la etapa de su establecimiento como individuo. A lo
largo de la hora introdujo una referencia a “Espejo, espejo de la pared” y luego dijo “¿No sería terrible que
el chico mirase en el espejo y no viera nada?”. El resto del material se relacionaba con el ambiente
proporcionado por su padre cuando ella era pequeña, y la imagen era la de una madre que hablaba con algún
otro, salvo que se encontrase ocupada en forma activa en una relación positiva con el bebé. La insinuación
quería decir que este miraba a la madre y la veía hablando con cualquier otra persona. Luego manifestó
interés por las pinturas de Francis Bacon, hablo del Estadio del Espejo porque conoce el trabajo de Lacan,
pero no pudo establecer la vinculación que yo me siento capaz de elaborar entre el espejo y el rostro de la
madre.
Esta visión del bebe y el niño que ven la persona en el rostro de la madre, y después en el espejo,
ofrece una manera de ver el análisis y la tarea psicoterapéutica. La psicoterapia es en general devolver al
paciente, a largo plazo, lo que este trae. Es un derivado complejo del rostro que refleja lo que se puede ver
en él. Que el paciente se sienta real es más que existir; es encontrar una forma de existir como uno mismo, y
de tener una persona dentro de la cual poder retirarse para el relajamiento.
Lo que mencione, en términos del papel de la madre, de devolver al bebe su persona, tiene la misma
importancia para el niño y la familia. Es claro que a medida que el primero se desarrolla y los procesos de
maduración se vuelven más complicados, y las identificaciones se multiplican, aquel depende cada vez
menos de la devolución de la persona por el rostro de la madre y el padre, y por los rostros de otros que se
encuentren en relaciones de padres o de hermanos. Pero cuando la familia está intacta, todos los niños se
benefician gracias a que pueden verse en la actitud de los miembros de la familia o en la de toda esta.
Podemos incluir aquí los espejos reales que existen en la casa, y las oportunidades que tiene el chico de ver a
los padres y a los otros mirarse al espejo. Pero es preciso entender que el espejo real tiene importancia ante
todo en su sentido figurativo.
Esto podría ser una manera de formular la contribución que puede realizar una familia en lo que se
refiere al crecimiento y enriquecimiento de la personalidad de cada uno de sus integrantes.

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