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La Carta de un Comunista

esta carta fue escrita por un joven comunista a su novia

"Los comunistas…

Tenemos un alto porcentaje de muertes violentas. Somos los que morimos pasados por las armas,
ahorcados, linchados, o alquitranados; somos encarcelados, calumniados, ridiculizados y despedidos de
nuestros empleos y de diversos modos se procura hacernos la vida imposible. Un buen porcentaje de
nosotros es muerto o tomado preso. Vivimos en una pobreza virtual. Damos al partido cada centésimo que
ganamos por sobre lo que no sea absolutamente indispensable para mantenernos vivos.

Los comunistas…

No tenemos tiempo ni dinero para cine, conciertos, asados, casas decentes o autos nuevos. Hemos sido
descritos como fanáticos. Somos fanáticos. Nuestra vida está dominada por un gran factor que eclipsa todo
otro interés: LA LUCHA POR EL COMUNISMO MUNDIAL.

Los comunistas…
 Tenemos una filosofía de la vida que ninguna cantidad de dinero puede comprar.
 Tenemos una causa por la cual pelear, un propósito definido en la vida.
 Subordinamos nuestros intereses mezquinos, nuestro yo a un gran movimiento de la humanidad, y,
si nuestra vida personal parece dura, o si nuestro yo parece sufrir por haberse subordinado al
partido, entonces cada uno se siente compensado adecuadamente por el pensamiento de que cada
uno está contribuyendo con su grano de arena a algo nuevo, verdadero y mejor para la humanidad.

Hay una cosa a la que me he consagrado fervorosamente y esa cosa es la causa comunista. Es…

 mi vida,
 mi negoció,
 mi religión,
 mí entretenimiento,
 mi novia,
 mi esposa,
 mi mujer,
 mi pan
 y mi carne.

Trabajo para el partido de día y sueño con él de noche. Su influencia sobre mí crece, no disminuye con el
paso del tiempo, por tanto no puedo mantener amistad con nadie, no puedo tener asuntos amorosos, ni
siquiera una conversación sin relacionarlas con esta fuerza que conduce y guía mi vida.

Yo catalogo a las personas, libros, ideas y acciones de acuerdo a la forma en que afectan la causa comunista y
por su actitud hacia ella. Yo ya he estado en la cárcel por mis ideas, y si fuera necesario estoy dispuesto a
enfrentar el pelotón de fusilamiento."

Material extraído del libro “El Verdadero Discipulado” Guillermo MacDonald, usado con permiso 1