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A partir de la segunda mitad del siglo XIX, en especial en legislaciones europeas, se comenzó

a hablar de los denominados principios generales del derecho, como aquellos criterios que
servían para resolver casos que no estaban regulados expresamente en la ley, convirtiéndolos
en fuentes auxiliares, en donde para los iusnaturalistas estos son juicios deontológico -
conjunto de premisas acerca de las conductas al deber ser-, son ideas que dan sentido a las
normas jurídicas.

Particularmente, en la legislación colombiana, estos principios tuvieron surgimiento en la


Ley 153 de 1887, la cual en su artículo 8° reseñó que cuando no haya ley aplicable para darle
solución a un caso concreto, se podrán usar las reglas generales de derecho. Ahora bien, entre
esos principios generales encontramos por ejemplo, el fraude a la ley, el error común de
derecho, el abuso del derecho, la buena fe, el enriquecimiento injusto, entre otros.

Para el punto a desarrollar en el trabajo, el principio general que nos interesa abarcar es el
denominado enriquecimiento injusto o enriquecimiento sin causa. Como lo mencionamos
anteriormente, este constituye un principio general del derecho, el cual fue referido por
primera vez en la jurisprudencia colombiana, con la sentencia de la Corte Suprema de
Justicia, que data del año 19361, en donde este Alto Tribunal lo definió como un principio
general del derecho consistente en que ninguna persona puede enriquecerse injustamente a
costas del empobrecimiento otro, e igualmente , se estipularon cinco condiciones o requisitos
para que fuera procedente la actio in rem verso, los cuales consistían en: 1) Debe existir un
enriquecimiento, 2) Debe existir un empobrecimiento correlativo, 3) Dicho empobrecimiento
debe ser injusto o sin causa, 4) Debe estarse ante un evento en el cual no es procedente acudir
a otra acción, y 5)No se podrá soslayar con su ejercicio una disposición imperativa de la ley.

Ahora bien, dependiendo del órgano máximo de cierre que estudie la figura, se establecen
unos requisitos o condiciones diferentes de operatividad, en el párrafo anterior, se explicaron
las cinco condiciones que exige la Corte Suprema para que proceda el enriquecimiento. Por
otro lado, tratándose de la Corte Constitucional, ha reseñado que son tres los requisitos que
deben probarse para que se declare la existencia de un enriquecimiento sin causa, a saber: 1).
Un enriquecimiento o aumento de patrimonio, 2). Un empobrecimiento correlativo de otro,
y 3). Que el enriquecimiento se haya producido sin causa, es decir, sin fundamento jurídico.2

Finalmente, en la jurisdicción contenciosa, el Consejo de Estado, en innumerables


pronunciamientos ha tratado el tema desde el año 19843, al señalar que se podía acudir a la
figura del enriquecimiento sin causa en materia de contratación pública cuando un particular
presta un servicio, construye una obra o realiza un suministro a favor de una entidad estatal,

1CORTE SUPREMA DE JUSTICIA- SALA CIVIL. Sentencia del 19 de noviembre de 1936, , Magistrado Ponente: Juan
Francisco Mujica. GJ t. XLIV, p. 471 – 476.

2 CORTE CONSTITUCIONAL. Sentencia T-219 de 1995. Exp.: T-62131. MP: Eduardo Cifuentes Muñoz.

3 CONSEJO DE ESTADO - SECCIÓN TERCERA, Sentencia del 9 de marzo de 1984, Expediente 2850, C. P. Betancur Jaramillo
sin el cumplimiento de los requisitos de existencia del negocio jurídico público, establecidos
en la ley 80 de 1993, particularmente en los artículos 39 y 40.

En materia de contratación pública, lo anterior es posible por la remisión normativa que hace
el artículo 13 de la ley 80 de 1993, pues permite aplicar las normas civiles y comerciales del
ordenamiento jurídico, que en el caso particular, sería el artículo 831 del Código de
Comercio, el cual instituye que nadie podrá enriquecerse sin justa causa a costa de otro.

No siendo suficiente con que las tres altas cortes tengas reglas de aplicación del principio, la
situación empeora, en cuanto a la aplicabilidad de este, debido a que la Alta Corporación
Judicial Administrativa ha presentado varias posturas sobre los requisitos que se requieren
para que se configure el enriquecimiento sin causa, como las denominadas tesis positiva, tesis
negativa y una tesis intermedia.

La tesis positiva, es aquella que mira el enriquecimiento sin causa como una forma de
responsabilidad estatal, dándoles un nexo o vínculo, con el fin de compensar la estabilidad
patrimonial que se vio alterada con el detrimento patrimonial injustificado, en donde opera
este siempre que se demuestren los requisitos establecidos inicialmente; algunos ejemplos
claros son las sentencias de los años 1990, 1996, 2009.4

La tesis negativa consiste en que al particular ejecutar prestaciones sin los requisitos
previstos en las normas contractuales, lo realiza desconociendo normas de orden público, de
obligatorio cumplimiento, imperativas, y en tal sentido no podría entrar a reclamar
recompensa alguna por su propia dejadez, y, por ello, no podría solicitar la restitución de lo
ejecutado (detrimento) por haber violado una ley, acomodándose a los requisitos que la Corte
Suprema de Justicia ha establecido. El patrón de sentencias en este sentido es la del año
2000.5

Por último, está la tesis intermedia, en donde el Consejo de Estado ha aceptado la procedencia
de la actio in rem verso, siempre y cuando se demuestre la buena fe del particular al ejecutar
las prestaciones sin contrato estatal6.

Sin embargo, sobre el particular, el Consejo de Estado en el año 2012, profirió una sentencia
de unificación con la finalidad de en primera medida, coadyuvar a que la ola de sentencias
en donde se admitían o reconocía el enriquecimiento sin causa por la ejecución de
prestaciones sin la existencia del contrato estatal, y, en según lugar, para buscar una solución

4 CONSEJO DE ESTADO, SECCIÓN TERCERA, Sentencia del 3 de Julio de 1990, expediente 5.579, C.P.: Carlos Betancur
Jaramillo; Consejo de Estado, Sección Tercera, Sentencia del 11 de Julio de 1996, expediente 9.409, C.P.: Jesús María
Carrillo Ballesteros; Consejo de Estado, Sección Tercera, Sentencia del 22 de julio de 2009, expediente 35.026, C.P.: Enrique
Gil Botero.
5 CONSEJO DE ESTADO, SECCIÓN TERCERA. Sentencia del 30 de noviembre de 2000, Expediente 11.848.
6 Consejo de Estado, Sección Tercera, Sentencia del 29 de enero de 1998, Expediente 11.099, C.P.: Daniel Suárez

Hernández, citada por Jaime Andrés Useche Perdomo. El enriquecimiento sin causa y su aplicación en materia contenciosa
administrativa en Colombia. Artículo de investigación. Universidad Santo tomas, Instituto de Postgrados, Maestría en
Contratos Públicos y Privados. Bogotá D.C. 2014.
teórica ante la pluralidad de posiciones que el tema a través de los años había suscitado,
generando inseguridad jurídica y ambigüedad.

En esta sentencia de unificación7, el Consejo de Estado estipuló que, por regla general, el
enriquecimiento sin causa no puede ser invocado para reclamar el pago de obras, entrega de
bienes o servicios ejecutados sin previa celebración de un contrato estatal que los justifique,
y que con ella no se pretenda desconocer o contrariar una norma imperativa, en razón a la
solemnidad de los contratos estatales según los artículos 39 y 41 de la Ley 80 de 1993.
Asimismo, estableció tres casos excepcionales en donde resultaría procedente la actio de in
rem verso, tales como: a) Cuando la administración haya constreñido o impulsado la
ejecución de prestaciones al particular por fuera del marco de un contrato estatal, sin la culpa
de este, b) Cuando sea urgente y necesario adquirir bienes, servicios u obras con el fin de
prestar un servicio para evitar una amenaza o lesión inminente e irreversible al derecho a la
salud, y, c) Cuando debió declararse una urgencia manifiesta, pero la administración omite
dicha declaratoria y solicita la ejecución de obras, servicios y bienes, sin contrato alguno.

Aunado a lo anterior, es importante hacer una distinción entre la figura del enriquecimiento
sin causa y el estatuto de la responsabilidad estatal, para ello, resulta conveniente citar a
Méndez y Vilalta, que citando la doctrina de Josserand, recogida por Butrau hacen referencia
a la distinción entre la acción por responsabilidad extracontractual y la acción de
enriquecimiento injusto "en tanto que la primera procede de un acto culposo que no tiene
por qué existir en la de enriquecimiento, y, además, la indemnización a que da lugar aquella
depende del daño experimentado por la víctima, con independencia de que haya
proporcionado beneficios al responsable; "en cambio, la restitución que procede en casos
de enriquecimiento injusto no puede ser superior al aumento patrimonial experimentado por
el “accipiens".8

A consideración, como se señaló anteriormente, creemos que con la sentencia de unificación


del Consejo de Estado que, si bien en su espíritu se quiso alcanzar seguridad jurídica ante las
distintas posturas, y a su vez, controlar, limitar, restringir y delimitar la aplicación del
principio de enriquecimiento sin causa para que no siguiera siendo usado en pro de eludir las
normas de carácter público, no es menos cierto que el esta Corporación expuso y estableció
condiciones quimeras para la procedencia de esta, y convirtiéndola en figuras que rayan con
la utopía, en razón a que las excepciones planteadas analizadas detalladamente no son en
realidad efectivas o aplicables, tal como lo manifestó en sus argumentos de salvamento de

7 CONSEJO DE ESTADO, SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO, SALA PLENA, SECCIÓN TERCERA. Consejero ponente:

JAIME ORLANDO SANTOFIMIO GAMBOA, Bogotá D.C., diecinueve (19) de noviembre de dos mil doce (2012). Radicación
número: 73001-23-31-000-2000-03075-01(24897).

8Citado por JAIME ANDRES USECHE PERDOMO. El enriquecimiento sin causa y su aplicación en materia contenciosa
administrativa en Colombia. Artículo de investigación. Universidad Santo Tomás, Instituto de Postgrados, Maestría en
Contratos Públicos y Privados. Bogotá D.C. 2014.
voto de la sentencia referida, la consejera Stella Conto, al señalar que la figura sería
inoperante.

En ese orden de ideas, se vuelve al momento de ambigüedad e inseguridad jurídica que se


tenía antes del año 2012, por lo menos, desde la jurisprudencia administrativa, como quiera
que la aplicación del principio es más restringido, limitado y a consideración de la
interpretación que le den los consejeros de turnos a los requisitos y excepciones para la
procedibilidad del enriquecimiento sin causa administrativa, lo que fuera de toda duda
permite concluir que se produjo es un fenecimiento de la figura pese a que siendo principio
no debe tener excepciones, como si las tienen las reglas de derecho.

BIBLIOGRAFÍA
BENAVIDES, José Luis. El contrato estatal entre el Derecho Público y el Derecho Privado. 2ª ed.
Bogotá. 2004. Universidad Externado de Colombia.

AGENCIA NACIONAL DE LA DEFENSA JURÍDICA DEL ESTADO. Cartilla N°7.


Responsabilidad patrimonial del Estado fundada en el principio de no enriquecimiento sin justa causa.

CONSEJO DE ESTADO- SALA PLENA- SECCIÓN TERCERA. C.P. : Jaime Orlando Santofimio
Gamboa, sentencia del 19 de noviembre de 2012. Rad: 73001-23-31-000-2000-03075-01(24897).

CONSEJO DE ESTADO- SECCIÓN TERCERA. Sentencia del 9 de marzo de 1984, Expediente


2850, C. P. Betancur Jaramillo.

CONSEJO DE ESTADO, SECCIÓN TERCERA, Sentencia del 3 de julio de 1990, expediente 5.579,
C.P.: Carlos Betancur Jaramillo. Sentencia del 11 de Julio de 1996, expediente 9.409, C.P.: Jesús
María Carrillo Ballesteros. Sentencia del 22 de julio de 2009, expediente 35.026, C.P.: Enrique Gil
Botero.

CONSEJO DE ESTADO- SECCIÓN TERCERA, Sentencia del 30 de noviembre de 2000,


Expediente 11.848.

CORTE CONSTITUCIONAL. Sentencia T-219 de 1995. Exp.: T-62131. MP: Eduardo Cifuentes
Muñoz.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Sentencia del 19 de noviembre de 1936, Magistrado Ponente:


Juan Francisco Mujica. GJ t. XLIV, p. 471 – 476.

USECHE PERDOMO, Jaime Andrés. El enriquecimiento sin causa y su aplicación en materia


contenciosa administrativa en Colombia. Artículo de investigación. Universidad Santo tomas,
Instituto de Postgrados, Maestría en Contratos Públicos y Privados. Bogotá D.C. 2014.