Está en la página 1de 172

FISURAS Y GRIETAS EN

MORTEROS Y HORMIGONES
ALBERT JOISEL
Ingeniero de I’École Polyteclmique. Director del Laboratorlo del Centre
d’fitudes et de Recherches de I’lndustrie des Liants Hydrauliques

FISURAS Y GRIETAS
EN MORTEROS Y
HORMIGONES
SUS CAUSAS Y REMEDIOS

Prólogo de H. LAFUMA
Director del Centre d’fitodes et de Rechercher de 1’Industrie
des Liants Hydrauliques

Q U I N T A EDICION

editores técnicos asociados, s. a.


M a i g n ó n , 2 6 - Barcelona-24 - España

1981
Quinta edición española traducida del francés por
SANTIAGO HOSPITAL RUSINOL
Ingeniero Industrial

Título de la obra original:


*LES FISURES D U CIMENT»

Publicada por
EDITIONS SCIENTIFICRJES TECHNIQUES ET ARTISTIQUES, S. T. A. R. - PARIS

@ EDITORES TECNICOS ASOCIADOS, S. A., Barcelona, 1981


Depósito Legal, B. 38845 - 1980
ISBN 84-7 146-020-3

Impreso en España
Printed in Spain

Impreso en GERSA, Tambor del Bruch, 6. - San Juan Despí (Barcelona)


PRÓLOGO

Al rendir homenaje a las cualidades del cemento actual, que les permite prever
formas en las que jamás se h.ubiera podido soñar antaño, los constructores expre-
san siempre su pesar por la existencia, en un material tan notable, de un “pequeño
defecto”, la retracción, y se interesan sobre la posibilidad de producir industriul-
mente un cemento carente de ella.

Sus reproches van dirigidos, más que a la retracción propiamente dicha, a su


manifestación más visible, la fisuración, puesto que las fisuras pueden ocasionar
un perjuicio a la estética, a la estanqueidad, a la conservación de las armaduras
del hormigón armado, y, en fin, excepcionalmente, a la estabilidad de una obra.
Al iniciar una conferencia que titulé precisamente “Retracción y Fisuración en
los cementos, morteros y hcwmigones”, y que pronuncié en mayo de 1956, en
el Institut Technique du Bâtiment et des Travaux Publics, aclaré que su exposición
tenia como fin el entablar, entre usuarios y fabricantes, un diálogo algo más posi-
tivo que el que se escucha frecuentemente:
,- Usuario : “mi hormigón se ha fisurado por culpa del cemento”.
-Fabricante: “mi cemento es excelente, lo que pasa es que usted no lo sabe
emplear”.

Y es que el cemento no es más que uno de los varios factores que influyen
en la retracción y en la fisuración de los morteros y de los hormigones, y si la
conferencia mencionada se refería especialmente al examen de la innfluencia del ce-
mento, y por consigu.iente iba dirigida a los fabricantes, sin embargo, no podia
dejar a un lado los numerosos factores, a veces’ preponderantes, de los que el wua-
rio es el único responsable:

- dimensión máxima y forme del árido;


-granulometria y pureza de las arenas;
- heterogeneidad del hormigón;
-dosifica&% en cemento y relación agua-cemento;
- condiciones de conservación y, en especiul, mantenimiento de una cierta
humedad durante los primeros días;
- etc., etc.. .

El.problema es complejo: Habiendo sido invitado a visitar unas fisuras anor-


males aparecidas en unu obra, el constructor y yo pudimos comprobar que, si efec-
LASFISURASDEL CEMENTO

tiuamente las fisuras mencionadas procedían del empleo de un cemento poco indi-
cado a la técnica, constructiva utilizada, podían observarse en la obra otras fisuras
cuyo origen eran otras muchas causas: algunas debidas ‘a un asentamiento del te-
rreno, otras a la ausencia de juntas de dilrtación en elementos de dimensiones
demasiado grandes. Sin embargo, no es siempre fácil poder llegara determinar la
causa de una fisura.
El laboratorio del Centre d’Études et de Recherches de 1’Industrie des Lyants
Hydrauliques es consultado con frecuencia sobre la clase de cemento mác conve-
niente para ciertas obras, y, en especial, para evitar las fisuras. El fin de dicho
Centro es, indudablemente, estudiar la influencia de las caracteristicas de un ce-
mento desde el punto de vista de la retracción y de la fiswación. pero no hay que
olvidar el examen de otros factores.

Es a& como M. A. Joisel ha podido reunir los elementos de la obra que tengo
el honor de presentar, ilustrada con numerosas fotografías tomadas al azar, durante
las visitas efectuadas a diversas obras.

Queremos hacer llegar a M. Joisel nuestro agradecimiento por haber recopi-


lado tan abundante documentación, y especialmente por haberla presentado en el
lenguaje de los constructores, que es el lenguaje de la resistencia de materiales.
Es el mejor modo de introducir la medida en un terreno en el que nos conformamos
demasiado a menudq con indicaciones cualitativas.
Si bien el estudio de las causa.s de las fisuras es tratado ampliamente en la
presente obra, se observará también que una gran parte de ella está dedicada a sus
remedios. De ahi la utilidad que la misma puede tener para los constructores.
Por último, quiero señalar que si este libro conduce a u?a rmnpleo más correcto
del cemento, ello será de gran utilidad para los fabricantes, ya que el empleo del
mismo se extenderá tanto más cuanto mejor aprovechamiento se obtenga de él.

H. LAFUMA
íNDICE

Prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5

Anotaciones principales . . . . . . . . . . . . . . 10
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . 12

Primera Parte: CAUSAS DE LAS FISURAS

CAPfTULO PRIMERO

1 Fisuras debidas a las deformaciones . . . . . . . 15


191 Diversos mo¿os de rotura. . . . . . . . . . . . 15 >
172 Límites de deformación antes de la rotura . . . . . . . . . 17
193 Reconocimi .lto de las fisuras . . . . . . . . . . . . 18
Deformaciol.::s deoidas al peso de una pieza de hormigón . . . . . 23
::: Deformaciones debidas a las sobrecargas . . . . . . . . . 25
Fragmentación de las fisuras . . . . . . . . . . . . 26
?! Verificación de la resistencia a la deformación . . . . . . . . 27
1:8 Influencia del conglomerante sobre las resistencias mecánicas . . . . 27

CAPfTULO II

2 Fisuras debidas a la retracción hidráulica . . . . . . . . 31


291 Variaciones de las dimensiones hidráulicas espontáneas. . . . . . 31
212 Condición de fisuración por retracción hidráulica sin deformación del hor-
migón. . . . - , . . . . . . . . . . . . 33
2,3 Expresión algebraica de la retracción hidráulica . . . . . . . 34
Influencia del conglomerante sobre las fisuras de retracción hidráulica . . 38
,“:i Fisuras de retrac&ón hidráulica . . . . . . . . . . . 40

CAPfTULO III

Fisuras debidas a la retracción térmica . . . . . . . . 54


Variaciones de las dimensiones en función de la temperatura . . . . 54
Retracción térmica diferencial . . . . . . . . . . . . 54
Fisuras de retracción térmica sin deformación del hormigón . . . . 56
Influencia del conglomerante sobre ia retracción térmica . . . . . 58
Influencia del calor de hidratación sobre la retracción térmica . . . .
Fisuras de retracción térmica de un revestimiento . . , . . . .
fNDICE

CAPfTULO IV Pbp.

4 Fisuras debidas al entumecimiento . . . . . . . . . . 67


490 Condiciones de fisuración por entumecimiento sin deformación del hormigón. 67
491 Di!atación térmica . . . . . . . . . . . . . . . . 67
Expansiones hidráulicas del conglomerante. . . . . . . . . 67
4: Entumecimiento por corrosión.
Entumecimiento por congelación .
. .
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
. .
. .
.
.
.
.
.
73
77
494

CAPfTULO V

5 Fieurae debidas a varias causas. . . . . . . . . . . 92


591 Fisuras debidas a las retracciones hidráulica y térmica . . . . . . 92
5,2 Fisuras debidas a las retracciones (hidráulica y térmica) y a la dilatación
térmica . . . . . . . . . . . . . . . . . 93
Fisuras debidas a las deformaciones y a las retracciones . . . .
59
5:s
Fisuras debidas a las deformaciones y a las retracciones del hormigón armado:
Diferenciación de las fisuras . . . . . . . . . . . . 103
596 Verificación de la resistencia a la fisuración del hormigón . . . . . 104

Segunda Parte: REMEDIOS PARA LAS FISURAS

CAPfTULO VI

6 Remedios generales . . . . . . . . . . . . . . 108


Composición del hormigón. Dosificación . . . . . . . . . 108
22:
613
Deformación del hormigón
Retracción hidráulica . .
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
109
113
694 Retracción y dilatación térmicas . . . . . . . . . . . 115
695 Entumecimientos . . . . . . . . . . . . . . . 115
696 Módulos de rotura y resistencias mecánicas óptimas . . . . . . 116
697 Elección del conglomerante . . . . . . . . . . . . 118

CAPfTULO VII

7 Remedios para las fisuras en grandes obras de hormigón en masa . 122


791 Cimentaciones . . . . . . . . . . . . . . . . 122
7,2 Composición del hormigón. Dosificación : i:i
793 Retracción térmica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Congelación . . . . . . . . . . . . . . . . 127
72
7:6
Aguas agresivas . .
Elección del conglomerante
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
128
128
797 Resumen . . . . . . . . . . . . . . . . . 129

CAPfTULO VIII

8 Remedios para las fieuras en laa losaa (carreteras, pistas, enlosados,


suelo-cemento) . . . . . . . . . . . . . . 130
891 Desplazamiento de las losas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . : :$
8.2 Composición del hormigón. Dosificación
Pdes.

893 Congelación . . . . ....... . . . 142


8,P Conservación del hormigón ....... . . . 142
875 Elección del conglomerante ....... . . . 143
896 Suelo-cemento . . . . ....... . . . 144
897 Resumen . . . . . ....... . . . 144

CAPfTULO I X

9 Remedios para las fieurae en los revestimientos (muros, chapas,


juntae j . . . . . ...... . . . . . 145
971 Adherencia . . . . ...... . . . . 145
9,2 Impermeabilidad . . . . ...... . . . . 151
993 Revestimientos de varias capas ...... . . . . 152
994 Conservación inicial . . . ...... . . . 153
Entumecimientos . . . . ...... . . . . 153
;: Elección del conglomerante . ...... . . . . 154
Chapas de pavimentación . . ...... . . . . 155
918 Losetas de mosaico hidráulico . ...... . . . . 156
919 Resumen . . . . . . . . . . . . . . . . 157

CAPfTULO X

10 Remedios para las fisuras del hormigón armado . 159


10,l Corrosión de las armaduras . . . . 159
10,2 Composición del hormigón. Dosificación . 163
10,3 Resistencia a los esfuerzos de compresión . 164
10,4 Retracción en el ho,rmigón a r m a d o . . 164
10,s Fisuras de tracción y de retracción. . . 164
10,6 Congelación . . . . . . . . 168
10,7 Elección del conglomerante . . . . 169
10,8 Hormigón pretensado . . . . . . 170
10,9 Resumen . . . . . . . . . 170
Conclusión . . . . . . . . . . 171
Resumen . . . . . . . . . . 173
ANOTACIONES

u proporción de aire en el hormigón. 1 momento de inercia.


I A tensión superficial. k coeficiente.
a coeficiente de dilatación térmica del hormigón, del or- 1 distancia mínima entre dos fisuras paralelas.
den de lo-‘. Al anchura de una fisura.
ancho de una pieza sometida a flexión. L luz libre, longitud.
h conductibilidad térmica.
= ?- poder de difusión térmica.
Mn
calor de hidratación específica del cemento. m coeficiente de equivalencia = ~
M 0 M
tensión de rotura a compresión, o resistencia a la com- m-3 módulo de deformación instantánea del hormigón.
presión del hormigón. M módulo de rotura del hormigón (a tracción).
cl tensión de rotura instantánea a compresión del hor- Mo módulo de rotura instantánea del hormigón (a tracción).
migón. M’ modulo de deformación del hormigón.
c tensión de compresión en el hormigón. M. módulo de elasticidad de la armadura.
CC fuerza de pretensado en el hormigón. Mt módulo de rotura potencial del hormigón (a tracción).
C, tensión de rotura potencial a compresión del hormigón. MW módulo de rotura bajo carga lenta del hormigón (a
Y calor específico. tracción).
d diferencial. M’o? módulo de deformación lenta del hormigón.
D dimensión máxima de los granos del árido. Cr micrón = 0,001 mm.
8 densidad n característica de asentamiento del &rido, del orden
espesor de una losa. d e 0,3.
e
l base de los logaritmos neperianos. V coeficiente de Poisson.
módulo de elasticidad. P perímetro útil de la sección de la armadura.
ángulo de abertura de una fisura. P carga permanente, sobrecarga.
tensión. x 3,1416.
esfuerzo. rl presión.
dilatación del hormigón. 4 dosificación en cemento del hormigón (kg/m’).
humedad relativa de la atmósfera. r retracción hidráulica antes del fraguado.
profundidad de una fisura. R retracción del hormigón.
1 espesor de un revestimiento. RA retracción hidráulica del hormigón.
e temperatura (en grados centígrados). R, retracción térmica del hormigón.
PRINCIPALES

retracción hidráulica máxima del “mortero normal” tensión de rotura potencial a tracción del hormigón.
del orden de 600 a 1.200 p/m. tensión de rotura bajo carga lenta a tracción del hor-
Rc retracciún potencial del hormigón. migón.
Ra retracción máxima del hormigón (a largo plazo). resistencia al cizallamiento.
? radio de curvatura I adherencia (revestimiento, armadura).
superficie libre del hormigón. momento flector.
s
I sección de la armadura. volumen de hormigón.
S sección de hormigón.
flecha.
0 compacidad de árido.
diámetro de una barra.
tiempo.
coeficiente, de rozamiento.
T tensión de rotura a tracción, o resistencia a la tracción
del hormigón. coordenadas.
To tensión de rotura instantánea a tracción del hormigón. ángulo de rozamiento.
T’ tensión de- tracción del hormigón. ángulo de rozamiento interno.

Llamamos conglomerante al conjunto de cemento Los conglomerantes se mezclan con Midos para dar
(o de “conglomerante hidráulico” propiamente dicho) lo que se llama “morteros” y “hormigones”. Se puede
y de los productos de adición eventuales, compren- decir que el mortero está hecho con “arena”, es decir,
diendo productos solubles, o bien productos por lo con árido cuyos granos tienen una dimensión máxima
menos tan finos como el cemento (arcilla, etc.). normalizada inferior o igual a 6,3 mm ; el hormigón
Llamamos cemenfos Portland a los que contienen está hecho con un árido cuyos granos tienen una di-
clinker y yeso exclusivamente, y cementos “Portland” mensión máxima superior a 6,3 mm. Este límite es
a los que contienen, además de clinker y,yeso, hasta convencional, y en lo que sigue, salvo especificación
un 35 % de escoria granulada o 20 % de puzola- contraria, la palabra hormiggón designará el mortero o
n a (1,8). el hormigón, en el sentido en que viene de ser definido.
En todas las construcciones en que interviene el cemento existen fisuras, las cuales aparecen general-
mente al cabo de algunos años, a menudo después de algunas semanas y a veces incluso transcurridas unas ho-
ras. Las causas de estas fisuras son varias, y su apreciación es difícil.

De la observación de los fenómenos se pueden sacar algunos principios que permiten plantear los pro-
blemas, y por lo tanto resolverlos, por lo menos en parte. Sin embargo, las fistiras proceden de roturas que
suelen tener lugar bruscamente. Dada la heterogeneidad de las deformaciones y las tensiones que caracterizan
las construcciones de cemento, es necesario atenerse a interpretaciones delicadas: de dos piezas semejantes, en
condiciones +aks, una se fiszcrB y la otra permanece intacta.

De ello resulta una confusión y una inseguridad que pueden dejar indecisos a ingenieros experimentados
e incitarlos a dejar las cosas al azar o a buscar una cabeza de turco. Es el cemento quien a menudo desempe-
ña este papel, a quien además de sus propios defectos, se le atribuye la mayor parte de los vicios de las cons-
trucciones : su primacía le confiere todas las responsabilidades. El constructor se inclina a decir : “Es el cemento
el que proporciona resistencia al hormigón, pero provoca una retracción hidráulica, un calor de hidratación,
reacciona con algunos agentes químicos.. . , es, pues, a él a quien tengo que pedir responsabilidades”. Si se
producen fisuras, cambia de proveedor; con frecuencia se somete la obra a una serie de simultáneas modifi-
caciones, voluntarias e involuntarias, en la composición del hormigón, en su vertido, en su conservación, en
BUS armaduras. Todo ello puede ser quizá más eficaz que lo primero, pues las cualidades del hormigón no de-
penden tan sólo del cemento. Es posible imaginar que llegará el día en que será posible obtener un cemento al
que no se le puedan poner reparos. Por el momento, hay que cenformarse con sus defectos; desde hace un
siglo se ha aumentado la estabilidad de los cementos, su resistencia mecánica, su resistencia química, su resis-
tencia a la congelación y su uniformidad; ahora, por lo tanto, sólo pueden ir mejorándose lentamente, que es
cuanto, de momento, puede hacerse.

Los constructores (tanto si .son ingenieros, arquitectos o albañiles) se esfuerzan en disminuir los coefi-
INTRODUCCIÓN

tientes de seguridad, aunque sólo sea para luchar contra la competencia. Fatalmente, pues, en sus construc-
ciones aparecerán fisuras. Éstas, sin duda, se producirán siempre, pero sabemos que en general podrían eki-
tarse, o, por lo menos, reducirse, y que, por lo tanto, los gagtos de reparación, y los de sustitución ulterior
de ciertos elementos, están muy por encima de la economía deseada.

Por otra parte, las responsabilidades están a menudo mal repartidas entre el productor y el usuario
del cemento. El ideal sería que el usuario exigiera al cemento unas cualidades, y que el productor lo obtu-
viera por medio de una juiciosa elección de las características. Ahora bien, no siempre sucede así: en lugar
de pedir un cemento que en determinadas condiciones confiera al hormigón una determinada trabajabilidàd,
unas determinadas resistencias mecánicas, unos determinados módulos de deformación, una determinada resis-
tencia química, unas ciertas retracciones y dilatación hidráulkas, una cierta elevación de temperatura, una de-
terminada resistencia a la congelación, un color determinado, etc., el usuario exige a veces que el cemento
tenga un cierto índice de hidraulicidad, una determinada cantidad de cal, de aluminato tricálcico, de álcalis, de
sulfatos, de magnesia, una determinada finura, una cierta cantidad de escorias, etc. El fabricante se esfuerza
en dar al cemento las características pedidas, ‘pero si se producen fisuras no es él el único responsable.

Esta anomalia en la repartición de responsabilidades tiene sin duda un origen histórico : antaño 10s inge-
nieros empleaban en sus construcciones cementos que fabricaban productores menos entendidos. No existía
ningún método normalizado para verificar la calidad de dichos cementos y los ingenieros se veian en la nece-
sidad de explicar a aquéllos cómo debían de fabricarlos. Actualmente, las cosas han cambiado y es necesario
que los fabricantes conozcan por lo menos tanto de la fabricación de cementos como los usuarios ; sin embargo,
este estado de cosas se debe también a la dificultad que representa la normalización de ensayos de recepción lo
suficientemente completos y breves (1,8, 2,411, 3,41 4,25 4,34, 4,44, 6,73.l).

El problema de las fisuras del cemento es muy amplio. Nosotros hemos procurado recopilar lo esen-
cial, sin entrar en detalles que podrian ser objeto de obras posteriores.
aSABER EN REALIDAD
ES CONOCER LAS
CAUSAS... =

Francois BACON
(1561-1626)
PRIMERA PARTE

CAUSAS DE LAS FISURAS

CAPITULO PRIMERO

FISURAS DEBIDAS A LAS DEFORMACIONES

Llamamos “deformaciones” a las variaciones de di- rrespondiente a un alargamiento ALO, el hormigón se


mensiones debidas a las fuerzas (considerando como 1’0 módulo de rotura instan-
tal el peso), a excepción de lar variaciones de dimen- rompe. Llamemos a -
ALo
siones “espontáneas” debidas a las retracciones y a
los entumecimientos del hormigón. ?kemSS oe fmcc&

1,l DIVERSOS MODOS DE ROTURA

1,ll ROTURA A TRACCIÓN SIMPLE .

Consideremos una pieza de hormigón, de dimensio-


nes fijas, de longitud unidad y de sección unidad. Si
a esta pieza le aplicamos un esfuerzo de tracción muy
pequeño df, se alarga de una longi$ud dio pequeña, y
tan pronto como se suprime el esfuerzo aquélla vuel-
ve a su longitud primitiva (fig. 1). La relación - 4
dio
es por definición el m.ódu.10 de elasticidad E del hor-
migón [correspondiente a la tangente en el origen a la
curva (To)].
Si el esfuerzo es J, el hormigón se alarga de una
longitud Alo y cuando dicho esfuerzo desaparece la
pieza no vuelve necesariamente a su longitud primi- Fig. 1.1
tiva. Llamemos a -h módulo de deformación ins- tánea Mo. Es éste el menor de los módulos mo. Cuan-
tantánea q (para el tkfuerzo f); su valor es inferior do la tensión varía entre 0 y To; el módulo de defor-
al del módulo de elasticidad. mación instantánea toma valores que están compren-
Si el esfuerzo Ta es lo suficientemente grande, co- didos entre E y Mo.
<
16 LAS FISURAS DEL CEMENTO

Si mantenemos aplicado indefinidamente el esfuerzo estudiadas debido a la dificultad que existe de medir-
f, el hormigón, por un fenómeno de fluencia, continúa las directamente; sin embargo, se puede hacer una
alargándose hasta alcanzar una longitud Aloo. La re- estimación de las mismas como consecuencia de los
f - análisis hechos en los laboratorios y en las obras.
lación dl - M’co que llamaremos módulo de de-
Según las condiciones de deformación, los módulos
formación?enta, es menor que el módulo de defor- que intervendrán después en los cálculos y en las fór-
mación instantánea m0.l mulos serán aquellos que correspondan a los valores
Si mantenemos indefinidamente el alargamiento Alo, de las cargas, a las velocidades de carga, a la duración
el esfuerzo de tracción, con el transcurso del tiempo, de aplicación de las mismus, etc.
disminuye por relajación hasta alcanzar un valor f’.
En las mismas condiciones de permanencia indefini-
da, la menor tensión necesaria para romper el hormi-
gón es Toa (menor que T,), a la cual corresponde el 1,111 MóDuLos DE DEFORMACIÓN Y DE ROTURA A
l’a
módulo de rotura bajo carga lenta- =M CQ, que TRACCIÓN.
A I-co
es el menor de todos los módulos de deformación y El orden de magnitud de los módulos del hormigón
de rotura. (hormigón de árido 0/20 mm dosificado a 350 kg de
A tensiones aplicadas durante un tiempo más o me- cemento por m3 y medianamente vibrado, conservado
nos largo, corresponden deformaciones que vienen en agua a 20” durante 90 días) es el siguiente:
representadas en la figura 1.1 por puntos situados
dentro de la zona rayada. Para tensiones aplicadas du- df z 400.000 kg/cm2
módulo de elasticidad r
rante uniiempo t, la curva (T), a la que corresponden
un “módulo de rotura en el tiempo t” y un “módulo módulo de rotura instan:ánea Mo Z 300.000
módulo de rotura bajo carga lenta M co ~100.000.
de deformación en el tiempo t”, está situada entre las
curvas (T,) y (Toa). Las curvas (T,) (T) y (Ta) se Dichos módulos son tanto menores cuanto menor es
deducen aproximadamente was de otras por una dila- la dosificación; más corto el período de conservación
tación en el sentido de las abscisas (cerca del origen). en agua y mayor el número de ciclos de deformación.
La experiencia ha demostrado que de una manera
1‘
general el alargamiento de rotura M de distintos
hormigones, es tanto mayor cuanto menor es la tensión 1,12 ROTURA POR CohwREsIóN SIMPLE.
de rotura, lo que se puede expresar diciendo que:
Las consideraciones anteriores (1,ll) sobre la rotu-
EL AUMENTO DE LA RESISTENCIA ra por tracción se puede aplicar a la compresión sim-
VA ACOMPARADO DE UNA DISMINU- ple, si bien es necesario tener presente que:
CIóN D E L A L A R G A M I E N T O D E R O - 1. La tensión de rotura por compresión C es mucho
TURA Y DE UN AUMENTO PROPOR- mayor que la tensión de rotura por tracción T : la re-
CIONALMENTE MAYOR DE LOS lación C/T es del orden de 10. Las tensiones y las
MóDULOS D E R O T U R A . deformaciones en uno y otro caso serían del tipo de
las representadas en la figura 1.2.

Por lo tanto, si en unas ciertas condiciones de rotu- 2. A tracción, la rotura sobreviene de repente,
ra se obtiene con un hormigón la curva (T) (fig. l.l), mientras que a compresión existen ya fisuras más 0
en las mismas condiciones, con un hormigón de ma- menos visibles para un esfuerzo algo inferior al “es-
yor resistencia (más rico en cemento, 0 más compacto, fuerzo de rotura”.
o de más edad, etc.), se obtiene una curva (T”) tal, que Como consecuencia de ello los diversos módulos de
el alargamiento de rotura AL” es menor que el alar- rotura por compresión sin inferiores que por tracción.
gamiento de rotura AL.
Las deformaciones del hormigón a la trawión, fun- Si el hormigón está sometido a un esfuerzo de pre-
damentales en el estudio de las fisuras, han sido poco tensado Ci, las tracciones que ulteriormente puedan
aplicársele hacen que el punto representativo de la fi-
gura 1.2 se desplace sobre una recta AB sensiblemente
1 Véase “Qué sabemos de la deformación plástica y de la
fluencia del hormigón”, por R. L,HERMITE, Annoles del paralela a la tangente en el origen a la curva (Co) ;
I’ITBTP, septiembre, 1957. dicho de otro modo, los módulos de defornmción apa-
gura 1.1 a wa recta (ley de Hooke), en el momento
de producirse la rotura, se tiene:
2b e4
P=3LT

siendo P - una carga en el centro


L = luz
c = espesor
2, = anchura
T = resistencia a la tracción del hormigón
(por definición).

Las hipótesis que se han hecho no son exactas y más


adelante las tendremos en cuenta (IJ).

Fig. 1.2
1,2 LÍMITES DE DEFORM@IóN ANTES
i-cr~te del hormig6n son del mismo orden que su mó-
DE LA ROTURA
.dulo de elasticidad.
El hormigón tiene una débil resistencia a la trac-
ción, en coniparacicín con su resistencia a la compre-
sibn (1,12) y todavía aquélla puede ser menor en
1,13 ROTUKA POK CIZALL.4JIIE~TO. determinadas zonas a causa de retracciones diferen-
ciales (.5,3) ; por ejemplo, una losa de hormigón libre-
~:sperimentalmelite se ha encontrado que la tensión mente apoyada, de una luz L y de un espesor e, que
s o p o r t a u n a carga zrnifovwzcvr~cvzte repartida P
de rotura por rira!laruirrrfo f = ‘, de UMI slrperfi- (kg/cm”) está sometida en la mitad del vano a un mo-
cie S (fig. 1.3) cs apro.“irvladavlrcvIfc igual a la tensióvz mento flector máximo de :
de rotura por traccicirl (1,ll).

Cuarldo se produce la rotura, la tensión máxima es :


6U
T=e2.
De donde
4 Te*
p= -.
3j-2

Supongamos : T = 50 kg/cm* [valor corriente ex-


perimental correspondiente a las hipótesis de
cálculo, para una resistencia a la tracción de apro-
ximadamente 30 kg/cm’ (véase íJ)].
e = 20 cm
L = 500 Clll.
Fig. 1.3
Se obtiene : P = 0,107 kg/cm’, es decir, aproxima-
damente 1 tonelada por metro cuadrado.
1,14 ROTURA POR FLESIÓS SIMPLE.
La flecha cuando se produce la rotura es :
Suponiendo que la fibra neutra de una losa coincide 5 PL4 5 UL2
con su fibra media y ahrilando la cwza (T) de la fi- ?=%4m= 4Me3’
18 ¿AS FISURAS DEL CEMENTO

M (módulo de rotura) gura 1.4). Las fisuras del muro de contención curvo de
= 15O.OQO kg/cm2 la figura 1.4 a son debidas principalmente a la tracción
1 (momento de inercia) horizontal provocada por el empuje de las tierras.
e3 - 8.000
- =667
=-ET- 1 2
Se obtiene :
5 TL* 0,208 TL*
cp =m= = 0,87 cm.
Me
Bajo la acción de una carga concentrada P en la
mitad del vano de una losa libremente apoyada, se
obtendría :
UX+
De donde:
2 Te*
P= 3L
Y
PL3 TL* 0,167,TL2
P =--=G-s= = O,?O cm.
48 MI Me
y para una carga concentrada en la mitad del vano, de
una losa con empotramiento perfecto en sus extremos :

U máxima =‘.F
iii,8
De donde:
- 4 Te* -
p- 3 L
Y
PL3 TL* 0,083 - 1‘L2 = o 35 cm
(P=m=-= >
12 Me Me
Si la losa de hormigón está solicitada a tracción sim-
ple, se fisura para un alargamiento :
30
hL=L&5OOX - =O,lO cm, es decir,0,2 Oloo.
150.000
Mientras que a compresión puede soportar un acor-
tamiento del orden de 2 cm, o sea del 4 O/w (1,12).
Vemos, pues, que todas estas deformaciones son
relativamente pequeñas y que el hormigón es un ma-
terial bastante frágil ; incluso debe de considerarse a
menudo como aproximadamente indeformable, en par- Fig. 1.4 a
ticular en el caso de que puedan existir asentamientos
importantes del terreno (1,41), y las fisuras debidas a A comnpresión simple las fisuras son paralelas a la
las deformaciones son más frecuentes de lo que podría dirección de la tensión (fig. 1.5). La separación entre
creerse. ellas varía y su trazado es irregular (debido a la hete-
rogeneidad del material), llegando a cortarse algunas
veces segím un ángulo agudo.
En una anterior publicación’ dimos una explicación
1,3 RECONOCIMIENTO DE LAS FISURAS a estas grietas de compresión: los módulos de rotura

A tracción simple, la superficie de rotura del hormi- 1 “La rotura del hormigón a compresión”, por A. JOISU,
gón es perpendicular a la dirección de la tensión (fi- Reme des Materiaux de Construction (marzo, 19%).
de 10s granos más gruesos del árido y de lo que po- tiende a acortarse diez veces más que los granos ma-
dríamos llamar el “hormigón intersticial” compuesto yores, creando superficies de cizallamiento paralelas a
la dirección del esfuerzo (fig. 1.3) que tienden a pro-
longarse y a juntarse siguiendo preferentemente las
superficies de separación entre el agregado y el “hor-
migón intersticial” (fig. 1.6). Esto mismo puede pro-
ducirse en el seno del “hormigón intersticial” que
contiene un agregado grueso y un “hormigón inters-
ticial” de agregado más fino, y así sucesivamente.
En el caso de compresión no simple, cualquiera que
sea la dimensión máxima del árido (o del cemento
para la pasta pura) las grietas siguen las isostáticas de
prkera especie.

A cirallamniento simple (que comprende una trac-


ción y una compresión iguales y perpendiculares),
Fig. 1.5
como la resistencia a la tracción es mucho menor que
la resistencia a la compresión, las fisuras son perpen-
por los granos de árido más finos, son muy diferentes ; diculares a la tensión de tracción (y por lo tanto
están, por ejemplo, en la relación de 10 a 2. En el paralelas a la tensión de compresión) : figuras 1.7 a
momento de la compresión el “hormigón intersticial” y 1.7i.

Fig. 1.6
20 LAS FISURAS DEL CEMENTO

Fig. 1.7 c. - Cizallamiento de un tubo sometido a torsión.

Fig. 1.7 a. - Esfuerzo cortante típico de un


pilar empotrado.

Fig. 1.7 d. - Punzonamiento de una losa.

AS&VbOW&dO Asi~fam//e/srfo
Fig. 1.7 b. - Esfuerzo cortante de un reves- Fig. 1.7 c. - Cizallamiento de un muro provocado por la
timiento aplicado sobre una junta de asenta- retracción de la estructura superior, o un asentamiento de
miento. los extremos.

Generalizando más, en el caso de varias tensiones


actuando en un punto, de las cuales a lo menos una es
de tracción, la fisura procede la mayor parte de las
veces de la rotura por tracción, perpendicular a la
mayor tensión de tracción (ejemplo fig. 1.8: flexión
de una “viga-pared”). Sin embargo, si es la tensión de
compresión la que rebasa primero el !ímite de resis-
tencia, las fisuras siguen las isostáticas de primera
especie. Es el caso, por ejemplo, de roturas anormales Fig. 1.8
de probetas en ocho de M ICHAELIS de pasta pura de
CRCTS.+t.‘; DB LAS FISURAS 21

Fig. 1.7 h. - Esfuer cortante de un muro dehido a nn ~~4~11


tamiento local.

1.1~~. 1.7 g. - CIL;~~~;IIII~~~I!~~~ (1~: un muro que soporta una masa Fig. 1.7i.-Esfuerzo cortante de la escalera de una basílica,
de rocas esquistosas. debido al asentamiento de las cimentaciones.

cemento (fig. í.4). La sección de rotura normal es AB, probeta son entonces $1 y GtL’, el doble, aproxima-
pero el esfuerzo ‘F$de la máquina de tracción se trans- damente, de l?r y $2. Como en CI y Cs las superfi-
+ cies de contacto son teóricamente puntuales, y prác-
-+ + +
mite a la probeta según Fr = F2 = $. Fr se des- ticamente muy pequeñas, las tensiones de compresión
-+ -3 en dichos puntos son muy grandes. Las isostáticas de
, compone, por ejemplo, en F’r y F”r. Si el coeficiente primera especie que pasan por Cr y C:! tienen, pues,
de rozamiento de la probeta sobre las mordazas es la forma CrGC2 que se indica en la figura. Esta ro-
nulo (probeta grasa) no existirán componentes tan- tura anormal puede también dar lugar a una grieta
genciales F’r y F”2 en Cr y Ca. Los esfuerzos sobre la como DEG.
22 L.4S FISUR.4.T DEL CEMENTO

t
En flexión conzpuesfa es muy posible que sea la
fibra más comprimida la que primero se fisura (fi-
gura 1.11) ; éste puede ser el caso de una viga de hor-
migón armado (fig. 6.4 a).

Fig. 1.11

La compresión en un pilar zunchado en su extremos


da lugar a fisuras que siguen las isostáticas de primera
especie. Dicho zunchado, por
otra otra parte, puede obtenerse
involuntariamente a causa del ro-
zamiento del hormigón con las
superficies de compresión ; el án-
gulo o de la figura 1.12 es en-
tonces el ángulo de rozamiento
del hormigón con la superficie de
cowlprensG5n correspondiente.

Fig. 1.12

En el caso poco frecuente de que exista una com-


presión de valor suficiente, normal a la dirección de la
tensión principal, a fas tensiones de cortadura parale-
las a dicha tensión principal se contrapone el roza-
miento interno, y las grietas aparecen de acuerdo con
la teoría de los cuerpos ho-
Fig. 1.9 mogéneos (curva intrínseca
de CAQUOT). Éstas no se
inician necesariamente en
En flexión sinople, la fibra tendida se puede consi- contacto con las superficies
derar sometida a una tracción simple, dando lugar a de compresión, y el ángulo
una grieta del tipo de la que indica la figura 1.10. que forma el plano de ro-
tura con la dirección de la
compresión (fig. 1.13) es

/ /
LLI
igual a G - g, siendo Q
el ángulo de “rozam.iento
interno” del hormigón.
ZUnCh-0
rk orero
Fig. 1.10 Fig. 1.13
CAUSAS DE LAS FISURAS 23

L= 1.000 cm
Ejemplo :
1,P DEF’OBMACIONES DEBIDAS AL PESO T = 50 kg/cm2 (medido a flexión.
DE UNA PIEZA DE HOBMIGóN Véase 1,14).
Resulta :
Una pieza vertical (pilar) de hormigón debe poder e434 cm.
soportar a compresión, antes de la rotura, una tensión
de varios centenares de kilogramos por cm2 ; la rotura
de la figura 10.1 a es excepcional. 1,41 DEFORMACIONES DEL TERRENO.
A flexión, una losa (o cualquier pieza de hormigón
de forma paralepipédica) de densidad 2,3, dispuesta Las deformaciones debidas al peso de una estructu-
sobre dos apoyos distantes entre sí de L soportará su ra de hormigón pueden verse incrementadas conside-
peso propio : rablemente a causa de los asentamientos de las cimen-
taciones debidos a la heterogeneidad del terreno en
c (cm) x 2,3 calidad y en espesor, incluso en el caso de obras ci-
P (kg/cm*) = I--~ ooO
mentadas sobre roca (cuyo módulo de deformación
si puede ser inferior al del hormigón) ; el cálculo ha de-
mostrado qué asentamientos diferenciales pueden en-
P < s (vease 1.2).
trañar la aparición de grietas por flexión o por ciza-
llamiento, aparte de los movimientos orogénicos que
Eliminando P de entre estas dos relaciones, halla- pueden tener su importancia en las grandes obras de
mos que la losa (de hormigón sin armar) se fisura bajo las zonas montañosas. Un gran número de fisuras tie-
su propio peso cuando : nen como causa principal la deformación del terreno
(de lo cual tenemos un ejemplo característico en la
$ I 580 T figura 1.14) : figs. 1.14 a, 1.14 f.
Fig. 1.14 a. -Asentamiento de las cimentaciones de un muro IGg. 1.14 6. - Asentamiento de las cimentaciones de un
en un terreno en pendiente. pilón de un puente de ferrocarril.

Fig. 1.14 e.-Diversas fisuras en una casa que ha sufrido una


avalancha de nieve; el asentamiento del terreno se. ha sumado a
las sobrecargas dando lugar a compresiones y tracciones.

f~ig. 1.14 f.--Fisura vertical en un campanario de 100 metros


de altura, debida a un asentamiento del terreno, acentuado
por la carga; el asentamiento se manifiesta en otras fisuras.
Fig. 1.14 c. - Asentamiento de un terreno de relleno bajo una Fig. 1.14 d. - Movimiento del terreno provocado por un árbol.
escalera.

Ver también :
Fig. 6.3. - Fisura vertical debida’ a un asentamiento.
Figs. 1.7 h y 1.7 i. - Fisuras de esfuerzo cortante (a 4S0 de Figs. 2 a y b. - Fisuras verticales debidas al asentamiento de
la vertical) debidas al asentamiento del terreno bajo una obra. los transmisores de una presa.
Fig. 2.18. - Fisma vertical debida a un asentamiento del te- Fig. 9.10. -Fisura vertical debida a un asentamiento del te-
rreno. rreno, situada entre fisuras debidas a la retracción.

el primer eje por Pr (fig. 1.15) hace que la losa AB


1,5 DEFORMACIONES DEBIDAS A LAS tome la posición AIB (la losa baja hasta Ar y se
SOBRECARGAS levanta en el otro extremo hasta Br). A continuación
el eje pasa a Pz y la losa toma la posición AzB2 y
Las sobrecargas se suman al peso propio del hormi- cuando aquél se encuentra en PS, la losa pasa a la po-
gón y aumentan las deformaciones. Un ejemplo lo sición AaB3. Por último, cuando desaparece la sobre-
tenemos en los pavimentos constituidos por grandes carga sobre la losa, ésta adquiere la’posición AdB4.
losas sin armar provistas de juntas verticales, en los Vemos, pues, que el paso de un vehículo hace .girar la
que los efectos repetidos de las sobrecargas tienden a losa de un pequeño ángulo, pasando ésta de la posición
provocar deformaciones del siguiente modo: al pasar AB a la posición A4B4. Como consecuencia de la repe-

Fig. 1.15
26 LAS FISIJRAS DEL CEMENTO

tición de las sobrecargas, la losa va girando progresi- (granos de arena, por ejemplo) provoca entonces grie-
vamente y la carretera se transforma poco a poco en tas por cizallamiento aproximadamente paralelas n la
una serie de planos ligeramente inclinados con resaltes superjicie del honlzigón (fig. 1.17 c).
de algunos milímetros, o incluso de varios centímetros.
En el curso de estas deformaciones la losa puede rom- Los bordes de las fisuras pueden también despla-
per por flexión (1,2), en general perpendicularmente zarse como indican las figuras 1.17 d y 1.17 e y dar
al sentido de la circulación (1,3), aunque alguna vez lugar a fragmentaciones.
lo haga en otras direcciones sobre todo si las capas
de cimentación o el subsuelo son heterogéneos (ca-
pítulo VIII). La figura 1.16 muestra un resalte que
sobrepasa los 2 cm ; las losas de hormigón se han a
agrietado casi paralelamente al sentido de circulación
y la grieta se ha fragmentado (1,6). ,--k

1,6 F‘RAGMENTACIóN
Fig. 1.16

DE LAS FZSURAS
-T--’ Fig. 1.17

Estos movimientos relativos de los dos bordes pue-


La mayor parte de las fisuras aparecen fragmenta- den tener su origen en las flechas de deformación
das, por dos principales razones: según puede verse en el ejemplo de la figura 1.18 :
1.” Ciertas sobrecargas P que por sí mismas no Una losa de espesor e presenta una fisura de longitud
provocarían fisuras si actuaran en zonas no anterior- L. Para una sobrecarga P que actúe sobre la losa en
mente agrietadas, son origen de fragmentaciones por
cizallamiento, aproximadamente perpendiculares a la
sz@erfz,, del hormigón (fig. 1.17 a). Dichas fra,wen-
taciones se producen tanto más fácilmente cuanto más
irregular es la fisura (fig. 1.17 b).
2.’ A causa de las deformaciones y de las variacio-
nes de las dimensiones hidráulicas y térmicas, los
bordes de la fisura pueden separarse y juntarse suce-
sivamente ; cualquier partícula que penetre en ella Fig. 1.18
CAUSAS DE LAS FISURAS 27

un solo borde de la fisura. la flecha de la deformación En el ensayo de rotura sobre cilindro o sobre cubo2
para encontrar aproximadamente la misma resistencia
e s rp=kP $ [k depende de la repartición de la a la tracción T hay que dividir el esfuerzo (de com-
carga y del módulo de deformación del hormigón presión) por la sección rota.
(12) 1. La resistencia al cizallamiento (que no se puede me-
Las fragmentaciones, de las que depende principal- dir si no es a torsión) es sensiblemente igual a la
mente el ensanchamiento de la fisura, se ven acentua- resistencia a la tracción (1,13) (medida por el sistema
das a. medida que la longitud de aquélla aumenta (L de la fuerza centrífuga).
está elevada a la cuarta potencia) y cuando el espesor
de la pieza fisurada disminuye (e está elevada a la
tercera potencia).
1,8 INFLUENCIA DEL CONGLOMERANTE
SOBRE LAS RESISTENCLhS MECANICAS
1,7 VERIFICACION DE LA RESISTENCIA Las resistencias mecánicas de los hormigones de-
A LA DEFc’RMACIóN penden de su composición y de su ejecución (agrega-
do. dimensiones de las piezas, compacidad) y princi-
El hormigón es un material eminentemente hetero- palmente de la relación agua-cemento (en peso) em-
géneo. Las resistencias intrínsecas del mismo no tie- pleada (6,l) ; dependen también de las condiciones
nen, pues, valores fijos. Por ejemplo, la resistencia a de conservación (en particular de la temperatura y de
la compresión depende de la forma y de las tlimensio- la humedad) y, también, en sumo grado, de lo que se
nes de las piezas comprimidas; y, por otra parte, el podría llamar las resistencias intrínsecas del conglo-
calor de hidratación del cemento (3,5) puede hacer merante (cemento y productos adicionados eventual-
di:ícil una comparación de las resistencias de probetas mente).
de dimensiones distintas. Por lo tanto, las resistencias Estas resistencias intrínsecas se miden a distintas
y los coeficientes de seguridad correspondientes, si edades (en ocasiones a diferentes temperaturas) en un
bien dependen de los cálculos clásicos de la Resistencia mortero normal cuya composición debe estudiarse
de Materiales, dependen también de consideraciones de como la del hormigón (6,l). Dichos morteros se han
carácter estadístico y tradicional. Se acostumbra, pues, definido, pero los ingenieros que los han empleado
a medir las resistencias a la deformación del hormigón han creído a menudo que se trataba de morteros mo-
por medio de probetas normalizadas y según un deter- delo, y han llegado por ello a conclusiones erróneas, en
minado sistema de rotura. particular sobre los productos de adición.
La resistencia a la compresión C se puede medir Es de desear que pronto se empleen los morteros
sobre cubos o sobre cilindros cuya altura es dos veces normales con una buena composición.a El proyecto de
su diámetro, hallándose en este segundo caso un valor normas francesas P. 15.403 ha adoptado el mortero
para aquélla notoriamente inferior (alrededor del 20 Rilem-Cembureau-Iso :
por ciento).
arena L 2 mm
La resistencia a la tracción T puede medirse sobre arena
prismas sometidos a una fuerza centrífuga.’ = 3
cemento 1 (en peso)
Para encontrar aproximadamente el mismo valor
agua
de la resistencia a la tracción T por medio del ensayo = 0,50
a flexión (bajo una carga concentrada, por ejemplo) es cemento \
necesario multiplicar el valor dado por la Resistencia
Las probetas prismáticas de 4 X 4 X 16 cm, con-
de Materiales -$l& (1,14) por el coeficiente de servadas en agua a 20” dan resistencias correspondien-
CAQUOT = 0,6. tes a curvas tales como las de la figura 1.19 para ce-

resistencia a la tracción simple = 2 “Comparación de medidas de tracción en cementos y


= resistencia a la flexión X 0,6. morteros y cuestiones conexas”, por R. M. BERTHIER, Reme
des Materioun (aaosto-seutiembre. 1951).
3 Conferencia-sobre ‘Composkión he los hormigones hi-
dráulicos”, por A. JOISEL, Annales de PITBTP (octubre, 1952)
1 “Estudio y Control de las características prácticas de los (párrafo 2,44, pág. 1.048) y “Contribución al estudio del mor-
cementos y los hormigones”, por R. M. B ERTHIER , Reme d e s tero normal. “Sugerencias para normas futuras”, por M. VE-
dfateriat4n (julio-agosto, 1950). NUAT, Revue des Mafrriaux de Construcliorr (oct.-dic., 1956).
28 LAS FISURAS DEL CEMENTO

i.

Fig. 1.19

mentos molidos a las finuras indicadas, en cm2/gr rentes y el cemento menos fino [a condición de ser
(superficie específica Blaine. Norma P. 15.353). estable a los expansivos (4,Z) 1, puede incluso dar las
A compresión, estas curvas responden aproximada- mejores resistencias.
mente a fórmulas de la forma:
Para unu m&vau finut-u de molido, los cementos que
C = k log t (en la que t viene expresada en días). contienen escorias de altos hornos o puzolanas (ceniza
puzolúnica de central térmica, por ejemplo) dan resis-
Si se muele un cemento a dos finuras distintas, las tencias inferiores a las de los Portland corrientes, pero,
resistencias iniciales (hasta 2 días) son aproximada- a la larga, dichas resistencias son bastante parecidas,
mente proporcionales a la superficie específica ; las e incluso los cementos de escorias o puzolánicos (con
resistencias finales (al cabo de un año) son poco dife- una proporción máxima aproximadamente del 35 %)
CAUSAS DE LAS FISVRAS 29

pueden sobrepasar al cemento portland correspon- los “portland” y 8 . t para los cementos ricos en esco-
diente. rias o en puzolana. Sin embargo, los cementos “port-
Los va.lores intrinsecos del clinker, de la escoria y land” pueden ser “estables a los expansivos” a 20”
de ?a Pu,-olalIa influyen naturalmente en las resisten- y.dejarlo de ser a 150 ó 200” (en el autoclave), o in-
cias y, en particular, en las resistencias iniciales. cluso a 80” (a vapor). si sus constituyentes expansivos
sobrepasan determinadas proporciones.
La adición de un 20 % de escoria o puzolana a un
Ello puede dar lugar a modificaciones en la curva
cemento Portland modifica relativamente poco sus ca-
racterísticas (de ahí que se aplique el nombre genérico de variación de las resistencias (fig. 1.20) ; se obtiene,
de “portland” y “Portland de hierro” a cementos que por ejemplo, la curva (80) para 80” y la curva (ISU)
para 150” ; dicho de otro modo, el “factor de madu-
contienen un 3.5 % de escorias).
rez” deja de ser válido (4,25).
Un cliuker bien cocido, estable a los expansivos
Por otra parte de un modo general, las resistencias
(1,.2) da resistencias iniciales tanto mayores cuanto a largo plazo de un hormigón mantenido en medio hú-
m!ts aíuminato tricálcico y silicato tricálcico (es decir,
medo, son ta.nto más elevadas cuanto más baja es la
cuanto mayor es su dosificación en cal) contenga,
tonperatura en que se ha mantenido.
Una cscwia da resistencias tanto mayores cuanto Si el cemento alwainoso se somete a una tempera-
más rica es en cal ; en la práctica, el índice CLÉRET tura de más de 30 ó 35” durante su endurecimiepto,
d e LANGAVAST (i = 20 -t Ca0 + 0,s Mg0 + su resistencia se reduce a la cuarta parte de la que ten-
+ Al,03 - 2SiOJ óptimo está comprendido entre 1.5 dria si la temperatura de conservación fuera menor, a
y 20. [El óxido de manganeso disminuye la resistencia causa de que el aluminato hexagonal hidratado se
mecánica de las escorias, por lo que éstas no deben de transforma en aluminato cúbico hidratado, más es-
contener más del 3 % aproximadamente (4,22) .; table.
El medio más seguro de analizar una puzolana es
medir las resistencias intrínsecas a distintas edades
(7 días, 28 días y 1 año) de un cemento que contenga !,81 INFLUENCIA DE LOS PRODUCTOS DE ADICIÓN
70 % de Portland y 30 % de puzolana y compararlas CUYOS GRANOS SON MÁS FINOS QUE EL CEMENTO,
a las del Portland patrón.
La frlrrpratura influ>;e en el endurecimiento de tal La hidraulicidad de una pasta de cemento se mani-
manera que las resistencias de los cementos corrientes fiesta por medio de enlaces cristalinos que se forman
dependen alji-oxilnadalnente de un factor de madurez progresivamente en el seno de la soluci6n acuosa in-
(fJ + .5)f, producto de la temperatura (medida a partir tersticial: la concentración de dicha solución en alu-
de -5” C) por el tiempo de fraguad6 Dicho “factor minatos y silicatos, en particular para los iones de
. débil disociación (SiOZ y Al203), es mayor cerca de
tle madurez” es aproximadamente de (0 + 10)~ para
la superficie de los granos de cemento, y los cristales
aumentan de tamaño, sobre todo a partir de dicha
superficie, tal como se ha esquematizado en la figu-
ra 1.21 a.

Fig. 1.21 (I

Si se añade un poco de arcilla, cuyos granos son


más finos que el cemento, y que aun en pequeña pro-
Fig. 1.20 porción en peso (por ejemplo 5 %) cuenta con un
30 LAS FISURAS DEL CEMENTO

número de granos inertes mayor que el número de tuar estas discontinuidades entre la pasta y los agre-
granos de cemento, los enlaces que se forman a partir gados.
de un grano de cemento se ven a menudo cortados por Se comprende, pues, que la resistencia a la compre-
los granos de arcilla que lo rodean y pueden existir sión del hormigón, y sobre todo su resistencia a la
soluciones de continuidad en la pasta, tal como mues- tracción, disminuya tanto más cuanto mayor sea la
tra esquemáticamente la línea de trazos AB de la proporción en arcilla. Esto ocurre con todas las mate-
figura 1.21 b. rias inertes de granos más finos que el cemento (síli-
Los granos inertes muy finos pueden también acen- ce fósil, óxidos metálicos colorantes, etc.).

edinces ch-hhos
!

Fig. 1.21 LI
CAPITULO II

FISURAS DERIDAS A LA RETRACCIÓN HIDRiiULICA

2,l VARIACIONES DE LA!3 DIMENSIONES gón en agua y pasado un cierto tiempo se deja en un
HIDRAULICAS ESPONTANEAS ambiente de humedad relativa q, experimenta primero
un entumecimiento y a continuación una retracción.
Si una pieza de hormigón no expansivo (véase 4,Z La retracción hidráulica final es aproximadamente la
y 5,23) se mantiene a una temperatura constante en misma siempre que aquélla haya tenido lugar una vez
una atmósfera saturada de humedad, se observa que que el hormigón ha fraguado [curvas (RI) y (R2)l.l
SU longitud casi no varía. Estos fenómenos pueden explicarse de la manera si-
Si la misma pieza se sometiera a partir del tiempo guiente : Si el hormigón se mantiene en una atmósfera
fo a la acción de una atmósfera cuya humedad relativa saturada, no existe evaporación. Los silicatos y los
es v, dicha pieza sufre una retracción [fig. 2.1, cur- aluminatos anhidros del cemento se disuelven lenta-
va (R) ] . La curva (R) representa la retracción hidráu- mente y recristalizan en el seno de las soluciones
lica y global del hormigón, tal como puede medirse. acuosas intersticiales bajo la forma de hidratos crean-
do enlaces cristalinos y coloidales entre los granos
sólidos. Existe, en efecto, una disminución de volu-
men del conjunto, pero el vapor de agua de la atmós-
fera ambiente puede penetrar progresivamente y con-
densarse en los poros y reemplazar así al que ha
cristalizado. Si se impide toda introducción de agua
del exterior, puede tener lugar una pequeña disminu-
ción de volumen ; tal ocurriría en los hormigones muy
pastosos, pero la dilatación térmica (debida al calor
de hidratación del cemento) y su retracción térmica
ulterior son de un orden de magnitud superior al de
la disminución de volumen que podría esperarse (Ca-
pítulo III).
Si el hormigón se encuentra en un ambiente seco,
el agua de los poros se evapora progresivamente, y los
meniscos que limitan la misma tienden a un estado de
equilibrio, función de la dimensión de dichos poros,
del grado higrométrico q de la atmósfera ambiente, y
de la concentración de la solución intersticial.
Fig. 2.1 En un poro de anchura 2g se establece el equilibrio
cuando :
Si el hormigón se introduce en agua en un tiempo
to, experimenta un ligero aumento de volumen [cur- p = ~c (f6rmula de LAPLACE)
va (G)]. Cuando se trata de hormigones muy porosos A 9 la tensión superficial del líquido intersticial
como los “hormigones ligeros”, dicho aumento de vo- ,para el agua pura A es igual a 72,75 dinas/cm a
lumen puede llegar a ser bastante importante. 20”, o sea z 0,074 g/cm) ; II es la diferencia de
Si el hormigón, se mantiene un cierto tiempo en el presión entre el líquido intersticial y la atmósfera.
aire (con una humedad relativa q) y a continuación se i
introduce en agua, experimenta en primer lugar una 1 Véase “Deformaciones lentas del hormigón y del hormi-
retracción seguida de un aumento de volumen; el en- gón armado bajo la acción de la retracción y de las cargas
tumecimiento final, sin embargo, es tanto menor cuan- per.manentes “, por R. DUTRON, Congreso de Londres de la
Asociación Internacional bara el Ensayo de Materiales (1937)
to más se haya demorado la introducción del hormigón y, “Estudios Experimentáles recientes- sobre la retracción de
en el agua [curvas (Gl) y (Gz)]. cementos y de hormigones”, por R. L’HERMITE y J. J. GRIEU,
Si, por el contrario, se introduce primero el hormi- Annules de I’ITBTP (abril-mayo, 1952).
32 L4S F I S U R A S D E L CENENTO

Consideremos un poro, esquematizado en la íig. 2.2l Ahora bien :


en el interior del cual se encuentra agua en equilibrio 18,016 cnI
i.= ~p.414 g (a la temperatura de 0’)
en una atmósfera cuya humedad relativa es q.

De donde II (kg/c& = 1.244 log, - :


y a la temperatura 6:
11=1.2L14 1
i

j II = 925 kg/cm
‘i&% dinas/cm
~- e
925 kg/cmz x 981.UOO dinas
E 8 x 10-8 ;rn = 8 A%
(suponiendo que el agua de los poros sea pura).
Se trata, por tanto, d,-1 agua susceptible de evapo-
rarse situada entre las moléculas cristalinas del gel de
cemento hidratado.2 Ahora bien, la T,ey de LAPL.4CE
no es rigurosanlente cierta para poros tan suiixunente
estrechos, y dicha teoría debe aplicarse con prudencia
(una molécula de agua tiene un diámetro .del orden
d e 2,6 A).
Cuando el hormigtiu ha alcanzado el equilil,rio, el
agua de los poros está a la pvcsidn ~Icgatizu de 925
kg/cm-, lo que origina una tensión en el hormigón, y,
Si dicho poro estuviese en contacto con una capa por lo tanto, una “retracción hidráulica” [ fig. 2.1,
de agua (pura) por medio de dos tubos verticales, sólo Curva (I¿)J.
podría existir equilibrio sin transporte de líquido (lo Sea i la proporción (en volumen) de agua existente
contrario se opondria al principio de CARSOT) si la en el hormigón y 11 el módulo d e de:ormaciSn (,a
columna de vapor de agua estuviera en la superficie com~~resiGii) (1,12 j .
del agua a la presión de saturación H (0,024 kg/cm” Li tracci& hidiáulica viene dada por:
para el agua pura a 20”) y en el menisco a la pre-
sión q H.
Al nivel L (en decámetros), se tiene dH; =
= 6. H, dz. KI, = 800 p./m (mortero normal Iso;
Si 6 es la densidad del vapor de agua (en g/cm3). \ ver í,31).
De donde: EJEMPLO I I = 9 2 5 kgjcm-.
lo” 1Hz
-=D’-+I; v (coeficiente de Poissonj = 0.20.
8 l 11 = 60.000 kg/cm”.
log, (‘r H)
si < = 0 kz- Se obtiene j = 0,09. Es éste un orden de magnitud
\ 0
admisible.

! si?=Z
loge H
Z=o-
loge (‘5 H)
8
De donde II (kg/cm”, alttu-a de la columna de
La retracción es tanto más fuerte cuando el módulo
de deformacicin de la fase sólida, y, en particular, el
del árido es más bajo (ei cuarzo tiene generalmente
1 un módulo más elevado que la caliza).
Si el hormigón se introduce en agua, la hidratación
agua en dam.j = -9. transforma los poros multiplicando los eniaces cristali-
nos, aumenta las superficies libres sólidas y reduce las
1 “Teoría general del fraguado de los aglomerantes hidráu-
licos; los fenómenos de retracción y de deformación lenta de secciones medias de aquéllos.
los hormigones y morteros”, por E. FREYSSINET, Coufrrencia
01 el ZTBTP (julio, 1934). Véase “Aspectos fundamentales 7 Véas: “ C a u s a s y Control de los cambios de volumen”,
de la retracción del hormigón”, por T. C. POWERS , Rcure des por T. C. POWERS . Jozrrxal of thc .4rrwricau Coucrctr Insti-
Materiaux (febrero, 1961). tute (enero, 1959).
FISURAS DEBIDAS ‘A LA RETRdCCION HIDRAVLICA 33

El agua puede entonces introducirse en ellos y las


fuerzas de Van der WAALS tienden a aumentar los
más pequeños. Todo ello da como resultado un entu-
mecimiento mínimo [ fig. 2.1, curva (G)].
Mientras permanece en el aire, el hormigón está y la cantidad de agua sometida a tensión es mayor.
sometido a fuertes tensiones de compresión locales, La retracción hidráulica, pues’ aumenta.
que dan lugar a deformaciones plásticas irreversibles;
los enlaces cristalinos, que se transforman progresiva- 2,2 CONDiCIóN DE FISURACIóN POR
mente por carbonatación, continúan formándose en RETRACCIóN HIDRAULICA SIN
los poros contraídos, si bien la hidratación se efectúa DEFORMACIóN DEL HORMIGóN
más lentamente. Dichos enlaces consolidan la estruc-
tura correspondiente al nuevo volumen, de modo que Si el hormigón no puede deformarse, rompe. La
si a continuación se introduce el hormigón en agua rotura tiene lugar en el momento t, en que se verifica :
el entunie:imiento que experimenta es menor que el
que hubiera tenido lugar si no hubiera existido retrac-
ción [curvas (Gr) y (Gz)].
Durante la permanencia del hormigón en agua, los R, es la retracción potencial sin deformación en el
enlaces cristalinos continúan formándose en los poros tiempo t, es decir, la retracción medida inmediata-
ligeramente aumentados. Debería, pues, tener lugar mente después de la rotura cuando las tensiones han
una retracción ulterior algo más débil que la que se desaparecido. Dicha retracción es difícil de medir, pero
obtendría si el hormigón se hubiera sometido a la es sin duda algo menor que la retracción libre Rh, ya
acción del aire más pronto; pero, por otra parte, la que la cristalización ha continuado efectuándose ‘en
reducción de los poros por hidratación es más extensa los poros no contraídos. Las consecuencias que se pue-
si se mantiene el hormigón en el agua que en el aire, den sacar de las teorías expuestas muestran que Rh
de lo cual la retracción resulta incrementada. Te- y R, tienen valores muy próximos.
niendo en cuenta todo esto la retracción final varía T, es la resistencia a la tracción potencial en el tiem-
poco, pudiendo ser mayor en algún caso [curvas (RI) po t ; como t es relativamente grande, T, coincide
Y (R2)l. aproximadamente con la resistencia a la tracción bajo
Si el hormigón contiene sales solubles (cloruros) carga lenta. Es difícil de medir, pero en general es
las curvas (Rr) y (Rz) no cortan a la curva (R): du- menor que la resistencia a la tracción que corriente-
rante la permanencia inicial en agua, las sales se di- mente se mide en el laboratorio, cuando la velocidad
suelven progresivamente en ella y no intervienen en el de carga es relativamente rápida.
incremento ulterior de la tensión superficial del lí- M, es, por definición, naódu.lo de rotura potewial
quido intersticial (3,12). En este caso la conservación a tracción en el tiempo t. Su valor es menor que el
inicial en agua hace disminuir la retracción hidráulica módulo de elasticidad y probablemente del mismo
final. orden de magnitud que el “módulo de rotura en el
tiempo t” (l,ll), y cuando t es relativamente grande,
2,11 RETRACCIÓN DE EVAPORACIÓN ANTES DEL FRA-
su valor es muy próximo al del “módulo de rotura
GUADO.
bajo carga lenta”.
Hemos visto (1,ll) que el aumento de resistencia
Si la evaporación del agua del hormigón empieza a la tracción en función del tiempo va acompañado ge-
antes de finalizar el fraguado del conglomerante, es neralmente de un incremento mayor de los módulos
decir, antes de formarse los primeros enlaces entre de rotura. Las dos características T, y M, vienen,
los granos sólidos, la retracción hidráulica puede al- pues, representadas por curvas tales como (T,) y
canzar valores superiores a los de las curvas (R) (RI) (MP) (fig. 2.3), si se eligen las escalas convenientes
Y (R2). para las coordenadas positivas. Más adelante veremos
que la resistencia a la tracción del hormigón manteni-
do en el aire puede presentar un máximo (5,3). Si el
2,12 INFLUENCIA DE Los PRODUCTOS SOLUBLES EN
AGUA.
hormigón sin poder deformarse está sometido a una
retracción hidráulica, la variación de Rp viene repre-
Si el agua que se encuentra en los poros contiene sentada en la figura 2.3 por la curva (Rp) y la varia-
productos solubles, su tensión superficial A es en ge- ción de la relación hl por la curva Cuando
neral mayor y su tensión de vapor, menor. Los menis-
cos que limitan el agua de los poros son por lo tanto las dos curvas se cor:an (punto J), se produce una
mayores, siendo su radio de: fisura.
3
34 L A S F I S U R A S DEL CEMENTO

Más adelante daremos algunos detalles sobre este


punto tan esencial (2,42). A una resistencia a la trac-
ción débil le corresponde, por otra parte, una resisten-
cia a la compresión débil.

2,3 EXPRESIóN ALGEBRAICA DE LA


RETRACCION HIDRAULICA

2,31 VARIACIÓN DE LA RETRACCIÓN HIDRÁULICA CON


EL TIEMPO.

Si observamos la evolución de la retracción hidráu-


lica de una probeta prismática de 4 X 4 X 16 cm de
mortero normal Rilem-Cembureau-Iso (1,8) que se
deja en el aire en un tiempo t,, contado a partir del
momento del amasado, experimentalmente se encuen-
Fig. 2.3 tra para una atmósfera de 20” i 50 % de humedad
relativa, la curva (R4 x 4 x ~0) (fig. 2.4), como curva
Si la retracción hidráulica se inicia antes de haber media de los cementos más diversos : l cementos port-
firializado el fraguado, hemos visto (2,ll) que aquélla land, cementos de escorias o puzolánicos, cemento
puede ser de mucha mayor importancia, siguiendo en- aluminoso. La función más sencilla que se ajusta a
tonces una curva tal como (r). dicha curva experimental es :
La fisuración tiene lugar en tal caso al cabo de muy
1

t to
poco tiempo (algunas horas) (punto J’).
0) Rh = K (1 - (1 + 1)W x 1,Oö’ >
Siendo la retracción máxima prácticamente inde-
pendiente de la conservación previa, una fzkura tiene k es del orden de 800 p/rn ; la determina-
menos probabilidades de producirse: remos más adelante ;
en la que
Cuando dicha retracción máxima es menor, en días, contado a partir de (puesta
TP al aire).
pero también cuando la relación - es ma-
MP
yor, es decir, cuando el módulo de rotura M es
menor, y por lo tanto, de una manera general, 1 Véanse resultados de los ensayos sobre la retracción y la
fisuración de los cementos, morteros y hormigones, por M. VE-
CUANDO LA RESISTENCIA A LA TRACCIÓN ES NUAT, Reme des Materiaux de Construction (julio a octubre,
MENOR. 1960).
F I S U R A S D E B I D A S A L A RETRACCIÓN HIDRAULICA 35

Durante los primeros dias la representación de la curvas tales como (Ra x 2 x le) (RI x 4 x le) (Rr x
retracción hidráulica por medio de dicha función [fi- x 7 x 28) (fig. 2.5).
gura 2.4, curva (Rh)] no es muy exacta, mas para volumen de mortero (cm3)
retracciones débiles no existe fisuración y, por otra Ahora bien, las relaciones
parte, las medidas que se pueden efectuar los prime- en estas probetas son : superficie libre (cm”)
ros dias son relativamente poco precisas. ( 0,471 para 2 X 2 X 16 cm
Las curvas experimentales (RJ x 4 x 16) de los dis-
tintos conglomerantes presentan entre sí algunas di- o sea: ‘$$$) para 4 X 4 X 16 cm
ferencias; así la retracción hidráulica se efectúa tanto
más rápidamente cuanto más rápida sea la hidrata- ( 1,571 para 7,07 X 0,7 X 28,28 cm.
ción ; por ejemplo, un cemento aluminoso que presenta
una misma retracción final que un Portland corriente, Las curvas (IX’) y (R”) se deducen de la curva (Rh)
da lugar a una retracción hidráulica mayor durante (figura 2.4) por dilatación en el sentido de las abscisas,
los primeros días ; un cemento Portland da lugar a multiplicando t respectivamente por 0,4712 = 0,22 y
una retracción tanto más rápida cuanto más aluminato 1,571* = 2,47. Dichas curvas (R’) y (R”) son muy
y silicato tricálcico contenga, etc., pero, sin embargo, próximas a (Ra x 2 x 16) y a (R, x 7 x 23).
dichas diferencias carecen de importancia con rela- Así, pues, se puede decir que el tiempo necesario
ción a la serie de conclusiones a que llegaremos estu- para obtener una determinada retracción es propor-
diando la figura 2.4. Tienen mucha menos importancia 2
las diferencias entre las formas de las curvas de la cional a 4 . Completando, pues, la fórmula (1) del
0.- r
retracción de los distintos conglomerantes que tienen párrafo 2,3 1 podemos escribir :
la misma retracción final que las diferencias entre las
formas de las curvas de resistencia de conglomerantes
qüe tienen la misma resistencia final (fig. 1.19).

en donde : ‘uo = volumen de la probeta normal =


2,32 INFLUENCIA DE LA SUPERFICIE LIBRE DEL HOR- T 2 5 6 cm3
MIGÓN SOBRE LA RETRACCIÓN HIDRÁULICA. sO = superficie de la probeta .normal =
= 288 cm2
Si se trazan las curvas representativas de la retrac- v = volumen de la pieza de hormigón
ción hidráulica de probetas prismáticas de igual com- considerada (cm3)
posición (de mortero normal Iso) mantenidas en la s = superficie de la pieza de hormigón
misma atmósfera, se encuentran experimentalmente (cm”).
36 LAS FISURAS DEL CEMENTO

Fig. 2.6

En la figura 2.6 se han trazado las curvas corres- mínimo de áridos, que difieren entre sí en la dimen-
pondientes a la fórmula (2) que nos dan las retraccio- sión máxima D, es en valor medio proporcional a
nes hidráulicas medias de diferentes piezas fabricadas & . (En la publicación citada en el párrafo 6,l
con el mismo hormigón y conservadas en las mismas
condiciones. (“Composición de los hormigones Hidráulicos”) se
demuestra que el exponente de CAQUOT está prácti-
camente comprendido entre 0,15 y 0,25.) La retrac-
ción hidráulica es debida a la evaporación del agua de
2,33 INFLUENCIA DELA CoMPíXIcIóN DEL HORMIGÓN los poros y, por lo tanto, se concibe que pueda variar
SOBRE LA RETRACCIÓN HIDRÁULICA. aproximadamente con el volumen de éstos.

Consideremos un árido de granulometría muy ex-


tensa. Confeccionemos diferentes hormigones con di-
cho árido y con dosificaciones normales en cemento, I 0!2 94 0,í $6 3,lS 6.3 145 25 50 400 100nm
. -+--
por ejemplo: las “dosificaciones de referencia” de
cada uno de ellos (6,l). Se puede comprobar experi-
mentalmente que las retracciones hidráulicas máximas
de dichos hormigones (dadas por las ordenadas de las
asíntotas a curvas tales como la de la figura 2.5) pue-
den representarse por medio de una curva (Rn) en
función de las dimensiones máximas D del agrega-
do (fig. 2.7). Por otra parte, es necesario tener en
cuenta que las probetas de hormigón de grandes di-
mensiones no pueden mantenerse en régimen isotér-
mico durante los. primeros días, debido al calor de
hidratación del cemento (véase Cap. III). Las medidas
de la retracción hidráulica de estas grandes probetas
son, por lo tanto, muy difíciles de realizar.
Se observa que la curva (Rn) es bastante próxima
a la que representa a la función y = &. El expo-
nente n crece con la compacidad y su valor medio es
del orden 0,3. Estas observaciones coinciden con la
teoría de CAQUOT, que dice que el volumen de huecos
FISC’RAS D E B I D A S A L A RETRACCIóN HIDRAULICA 37

2,331 INFLUENCIA DE LA DOSIFICACIÓN EN CEM ENTO


SOBRE LA RETRACCIÓN HIDRÁULICA.

Si la dosificación en cemento varía alrededor de la


“dosificación de referencia”, se observa que la retrac-
ción hidrblrlica. varía poco; la cantidad necesaria de
a.guu de awasado varía igualwente poco. Por el con-
trario, la relación cemento-agua aumenta muy regu-
larmente con la dosificación en cemento, y lo mismo
sucede con las resistencias mecánicas del hormigón
conservado en agua.
Solamente para dosificaciones en cemento muy su-
periores a la “dosificación de referencia”, por ejem-
plo, a partir del 20 ó 30 % por encima de dicha dosi-
ficación, la retracción viene incrementada y debe
aumentarse además considerablemente la cantidad de
agua de amasado.

Fig. 2.8
2,34 INFLUENCIA DE LA HUMEDAD RELATIVA Y DE LA

TEMPERATURA DE LA ATMÓSFERA SOBRE LA RE-


TRACCIÓN HIDRÁULICA.
ejemplo, si se pasa de 10 a 20”, la humedad relativa
puede pasar del 60 al 35 % ; si se pasa de 20 a 25”, la
Si se mide la retracción hidráulica de un hormigón
humedad relativa puede pasar del 100 al 75 % .
en diversas atmósferas a la misma temperatura, se
En el laboratorio se puede mantener la humedad
observa que aquélla varía con la humedad relativa y
relativa del ambiente a un valor constante. A con&
aproximadamente como la función (1 - Y)~‘, siendo
nuación, cuando hablamos de humedad relativa q de
K’ = 0,7.
la atmósfera, nos referimos siempre a la humedad
El exponente 0,7 concuerda más con la experiencia
relativa media del periodo considerado, y, en general,
que el exponente 1 que se viene usando desde hace
a la humedad relativa media anual: la retracción hi-
tiempo. Dicho exponente explica en especial las im-
dráuiica es tan lenta, que es sobre todo este valor
portantes dispersiones obtenidas en las medidas de la
medio el que influye.
retracción hidráulica hechas en atmósferas llamadas
saturadas (y z 1). Como es muy difícil conseguir una
atmósfera realmente saturada, en la figura 2.8 puede
verse cómo pequeñas variaciones en la humedad rela-
2,35 FÓRMULA ALGEBRAICA DE LA RETRACCIÓN HI-
tiva (alrededor de q = 1) traen consigo fuertes varia-
DRÁULICA.
ciones de la retracción hidráulica.
Cuando la atmósfera tiene una humedad relativa
El resumen de los párrafos 2,31 a 234 conduce a la
muy baja, la cohesión de algunos poros puede rom-
siguiente fórmula :
perse; por otra parte, la concentración de la solución
aumenta, su tensión de vapor disminuye (2,12) y
(3)
frena la evaporación ; se comprende, pues, que la re-
tracción aumente relativamente poco.
Ésta puede efectuarse algo más rápidamente cuando
se aumenta la temperatura manteniendo constante la
humedad relativa, pero esta variable es poco impor-
tante y la retracción hidráulica final no viene modi- en la que:
ficada.
Rh y R,-, vienen expresadas en las mismas unidades,
Sabemos, sin embargo, que si la temperatura de la
por ejemplo, en p/rn ;
atmósfera aumenta sin que varíe la humedad, Za hu-
medad relativa disminuye considerablemente. Por q es la humedad relativa de la atmósfera ;
1-

38 LAS FISURAS DEL CEMENTO

D es la dimensión máxima del agregado, expre- 2,4 INFLUENCIA DEL CONGLOMERANTE


sada en mm. La fórmula es aplicable para una SOBRE LAS FISURAS DE RETRACCIóN
.dosificación no muy diferente de la “dosifica- HIDRAULICA
ción de referencia” y para una composición
granulométrica conveniente (como siempre es 2,41 INFLUENCIA DE LA NATURALEZA DEL CONGLOME-
la granulometria de la arena, la más impor- RANTE SOBRE LA RETRACCIÓN HIDRÁULICA.
tante en un hormigón).
2,411 La fórmula (4) (2,351 expresa la proporcio-
n es del orden de 0,3 para una composición me- nalidad entre la retracción hidráulica del hormigón y
dia ; del’orden de 0,2 para un árido que deje R,, retracción hidráulica máxima (al cabo de un año
muchos huecos y del orden de 0,4 para un aproximadamente) de la probeta prismática normal
árido rodado. de 4 X 4 X 16 cm situada en una atmósfera de hume-
t es el tiempo en días, contado a partir del mo- dad relativa de1 50 %. R,,, se puede considerar como
mento que el hormigón es introducido en la un valor intrínseco correspondiente al “conglomeran-
atmósfera de que se trate. te” [entendiendo por tal el cemento y los productos
de adición eventuales constituidos por productos solu-
v y s son el volumen y la superficie libre (en la que
bles, o por productos más finos que el cemento (arci-
puede existir evaporación) del hormigón que
lla, etc.)].
se estudia. Dicha retracción para un cemento determinado, es-
v. y so son el volumen y la superficie libre de una table a los expansivos (4,2) molido a diferentes fisu-
probeta patrón, por ejemplo, la probeta nor- ras, es aproximadamente proporcional a la superfzcie
mal de 4 X 4 X 16 cm. espec&ca, medida, por ejemplo, en el permeabilímetro
Blaine. Los conglomerantes muy finos dan en general
retracciones bastante fuertes; es el caso, por ejemplo,
De donde de las “cales hidráulicas”.
Si el amasado del cemento se efectúa cuando ha
empezado la hidratación, todo sucede como si hubiera
aumentado la finura, y la retracción aumenta igual-
Si R, es la retracción máxima (al cabo de un año mente. Por otra parte, las resistencias disminuyen.
aproximadamente) de esta probeta de mortero normal La retracción depende de la constitución físico-
(la dimensión máxima del árido del cual es de 2 mm) química del conglomerante, ya que aquélla es tanto
(JJ) en la atmósfera al 50 % de humedad relativa, mayor cuanto más concc.ltrada sea la solución acuosa
se tiene: intersticial (álcalis, cloruros, etc.) (2,12). Las concen-
traciones influyen de manera considerable en la ten-
R, = R,n x & = 2 Rn,. sión superficial y, por consiguiente, en la distribución
>
de la solución. Como consecuencia de la hidratación
Por ejemplo, en el caso de la figura 2.4 y 2.5 : y de la evaporación, la solución puede alcanzar la
Ro = 1.600 p/m. saturación en algún caso. La tensión superficial puede,
de este modo, aumentar con el CaC&, o con los álcalis
De donde, finalmente : NaOH o KOH.
Pero en cementos en los que solamente se
(1 - p-7 han mantenido los cuatro constituyentes princi-
Rj, = 2 R,n un x
pales: CaO, SiOa, AlzOs, Fe203, se observo
(4) que la retracción hidráulica es aproximada-
mente independiente de la constitución físico-
l- ,l + 0,79 (;ytjOs2x l,024M2j quimica.
Esto es, que la retracción depende principalmente
de la geometría de los poros iniciales (inmediatamente
No es necesario que esta fórmula (4) se de- después de su vertido) y de las características físicas
muestre rigurosamente. Bosta con que concuer- del líquido intersticial.
de con la experiencia para que de ella se pue- La mayor parte de los productos de adición solu-
dan deducir con’ toda valtiez las retracciones bles aumentan (y por consiguiente aceleran) la retrac-
hidráulicas, imposibles de medir, y algunos re- ción hidráulica. Los álcalis del clinker son solubles en
medios a la fisuración. agua, mientras que los álcalis de las escorias y de las
FISURAS DEBIDAS A LA RETRACCION HIDRAULICA 39

puzolanas están incluidos en su mayoría en compues- El módulo de rotura que interviene en el momento
tos vítreos insolubles. La adición de puzolana al clin- de aparecer una fisura, es .tanto menor cuanto más
ker tiene además la propiedad de absorber los álcalis lenta sea la aplicación de la tensión originada por la
e insolubilizarlos bajo la forma de sílico-aluminatos retracción hidráulica (1,ll). Los conglomeranbes de
alcalinos hidratados, permitiendo así reducir la retrac- endurecimiento lento son menos propensos a la fisu-
ción hidráulica, a igual finura. ración por esta causa que los conglomerantes de endu-
recimiento rápido”,l aun teniendo la misma retracción
2,4 12 En los cementos “portland” comerciales co- hidráulica y la misma resistencia a la tracción a largo
rrientes, que contienen hasta un 35 % de escorias o plazo.
un 20 % de puzolana, y que en un mortero normal Esto es, que su módulo de rotura puede ser menor
dan resistencias a los 28 días de 300 a 500 kg/cm2, en todas las edades. Se puede decir,~pues, que los aglo-
las retracciones hidráulicas R,,, están comprendidas
entre 600 y 800 p/L/m.
Los cementos especialmente preparados con la adi-
ción de cloruros o con un incremento de la finura
(“portland” que dan en mortero normal Iso resisten-
cias iniciales elevadas y resistencias a los 28 días que
sobrepasan los 500 kg/cm2, o cementos que contienen
más del 50 % de escorias o de puzolana, y que dan
resistencias análogas a las de los “portland” ordina-
rios), y las “cales hidráulicas” pueden dar lugar a
retracciones hidráulicas R,,, notablemente superiores,
del orden de 800 a 1.000 y hasta 1.200 p/wz.
El cemento aluminoso corriente tiene una retrac-
ción hidráulica R, análoga a la de los “Portland”
ordinarios.

2,42 INFLUENCIA DEL CONGLOMERANTE SOBRE LAS

FISURAS. merantes de fraguado lento “se adaptan” mejor a la


Hemos visto (2,Z) que una fisura de retracción retracción gracias a su mayor fluencia. En la figura 2.9
hidráulica (sin deformación del hormigón) tiene tanta el conglomerante 1 de endurecimiento lento y el con-
menor posibilidad de producirse en un tiempo t : glomerante 2 de endurecimiento rápido tienen la mis-
ma retracción hidráulica potencial [curva (Rp)].
cuanto menor sea la retracción hidráulica poten- A largo plazo, los dos tienen fa misma resistencia a
cial &, la tracción y, por lo tanto, aproximadamente, el mis-
TP =
cuanto mayor sea la relación - mo módulo de rotuta potencial bajo carga lenta, y sus
MP
resistencia a la tracción potencial c u r v a s Tp tienden a confundirse, pero el conglo-
= ( MP 1
módulo de ruptura potencial merante de endurecimiento lento tiene inicialmente
una resistencia a la tracción menor, y por lo tanto una
y que generalmente dicha relación 3 es tanto ma-
MP
yor, cuanto menor es la resistencia TP.
El momento en que se produce una fisura por re- La ad&&’ del yeso a los &nker de cemento port-
tracción hidráulica depende de la curva de retracción land, retrasa su fraguado y su endurecimiento inicial,
pudiendo mejorar su resistencia a la fisuración duran-
hidráulica potencial (RJ y de la curva 2 (fi- te los primeros días.
( 1
gura 2.3). Para un determinado conglomerante la Consideremos (fig. 2.10) el caso de dos conglome-
figuración por retracción hidráulica a largo plazo au- rantes 3 y 4 que tienen la misma retracción hidráulica
menta, pues, con la finura y con la dosificación, ya que [curva (RJ], pero de los cuales uno-el 3 -tiene
aquélla aumenta proporcionalmente a la superficie es- una menor resistencia a la tracción que el otro - el
pecífica (2,411) y ligeramente con la dosificación
(2,331) ; y que la resistencia a la tracción aumenta
con la superficie específica, a lo menos en los primeros 1 Véase “Retracción y fisuración de los cementos, morte-
ros y hormigones “, por H. LAFUAIA, Annales de YITBTP (di-
días, (1,8, fig. 1.19), y con la dosificación (6,1, fig. 6.2). ciembre, 1956).
40 LAS FISURAS DEL CEMENTO

fiempo y puede suceder que la curva corte a la curva


(Rp)s en J, apareciendo por ello una fisura, sin que la
_m \
curva $ 5 corte a la curva (R,)s.
( )
En ciertos casos, un conglomerante puede
dar menos fisuración por retracción hidráulua
que otro, a pesar de presentar una retracción
hidráulica superior, si su resistencia a la trae-
ción es menor.
Así, ciertas cales hidráulicas y determinados cemen-
tos “naturales” que tienen una fuerte retracción hi-
dráulica, provocan menos fisuración por retracción
que ciertos “Portland” [más adelante veremos tam-
bién que los conglomerantes finos, de pequeñas resis-
tencias mecánicas, se adhieren mejor a los materiales
que actúan de soporte (Cap. IX) 1.
La introducción moderada de aire en el cemento,
4 -, en todas las edades. Sabemos que, de un modo puede disminuir el riesgo de fisuración del hormigón,
general, la relación aun cuando tienda a aumentar la retracción hidráulica,
ya que disminuye la resistencia inicial de éste (6,7?
y 6,731).
de co.rtar en J a la curva (Rp) con la aparición de una
fisura,‘mientras que no ocurre lo mismo con la curva
2,s FISURAS DE RETRACCIóN
HIDRmLIcA
A igual retracción ~hidráulica, un conglome- 2,51 CASO EN QUE NO ES POSIBLE LA FISURACIÓN.
rante produce unu fisura&n tanto men& cuan-
to. menor sea su resistencia a la tracción. Hemos visto (2,3) que para que se produzca una
fisura se debe de cumpiir:
Tomemos ahora (fig. 2.11) el caso de dos conglome-
rantes, 5 y 6 ; el conglomerante 5 tiene una retracción
R,+
P
hidráulica mayor que la del conglomerante 6. La re-
Ahora bien, el valor de:
en todas las edades
T,= rrsistcncia a In trnrción polcncinl m el tiempo 1
MP mbdulo de la rupturn potcnciol en el tiempo t
disminuye en primer lugar en función del tiempo
(figura 2.3). No puede, pues, existir fisuracián si la
retracción potencial máxima, que es aproximadamente
Rco =2 R, (1-71)~,'
(235 fórmula (4j, para t = cu),
-
w
‘P minima, siendo aproxi-
es inferior a la relación -
MP
madamente T, la resistencia a la tracción potencial
máxima y M, el módulo de ruptura potencial corres-
pondiente.
EJEMPLO : R, = 800 p/m (cemento ordinario)
11 = 0,50 (tiempo bastante seco)
D = 200 mm (hormigón ciclópeo)
n = 0.3
T, & 3Ó kg/cm2
M, = 80~ kg/cm2 cvalores medios)
Fig. 2.11
F I S U R A S D E B I D A S A L A RETKACCICSN HIDRAULICA 41

Se obtiene : vestimientos de gran espesor aplicados sobre muros


R __ 2 R>n(t - riJoe de un material absorbente.
03-- D0,3 = 201 x 104
Si la retracción de acomodación va acompa-
Y ñada de un cierto apisonado, puede ser favo-
TP
- = 375 x 10-6. rable (6,33-9J.5). En caso contrario es desas-
MP trosa.
La retracción hidráulica raramente da lugar, pues,
a fisuras en los hormigones ciclópeos. 2,53 FI S UR A S DE RETRACCIÓN H I DR Á U L I C A

EN UN ELEMENTO DE HORMIGÓN DE
MASA SEMIINFINITA.
2,52 CASO DE FISURACIÓN ANTES DE FINALIZAR EL
FRAGUADO.
2,531 ’ RETRACCIÓN HIDRÁULICA DIFERENCIAL DEI,
Antes de que el fraguado del cemento haya termi- HORMIGÓN.
nado, el hormigón no presenta una retracción hidráu-
Consideremos (fig. 2.13) un elemento de hormigón
lica propiamente dicha, en el sentido en que nosotros
la hemos definido (.2,1). Mas bien se trata de una re- de masa semiinfinita, limitado por una superficie plana
tracción por acoutzodaciórt, debida a la evacuación de y’y en contacto con la atmósfera. En la zona de hor-
migbn limitada por el plano y’y y un plano vecino S
una parte del agua por evaporación o por absorción
situado a una distancia rí, se verifica la relación:
del material que actúa de soporte (2,ll). Esto se pro-
duce con mayor frecuencia en losas horizontales (fi- superficie libre 5 1
gura 2.12) hormigonadas en una atmósfera de hume- - - - ET=---
volumen - U x
dad relativa baja (tiempo cálido y seco, viento fuerte
y seco, trabajo en tiempo frío en locales con calefac- Cuando no existen fisuras, la retracción hidráulica
ción, etc.), o en hormigones aplicados sobre cuerpos (potencial) media, es decir, la retracción hidráulica de
porosos (losas hormigonadas sobre forjados). La la “fibra” Ilzedia de abscisa -i- es para un hormigk
fuerza de la gravedad actúa sobre el hormigón origi-
nando su asentamiento, pero al mismo tiémpo tiene corriente [2,3.5, fórmula (4)1 :
lugar una retracción horizontal que puede llegar a ser
de varios milímetros por metro. Las fisuras pueden
producirse principalmente allí donde exista una solu-
(5)
1
1 _ ..-__--____-----

x 1,024x1
t
ción de continuidad : entallas, armaduras, juntas de
hormigonado, etc.
Dicha retracción puede también producirse ec re- I en la que: R, =
2 R,,t (1
DO,3
- 997 .

Fig. 2.12
LAS FISURAS DEL CEMENTO

Fig. 2.13

EJEMPLO : Si, R, = 800 u/m (cemento corriente) bargo, todo esto no modifica la forma de las curvas
n = 0,65 (humedad relativa media representativas de la retracción hidráulica potencial en
en Francia) función de la profundidad.
D = 20 mm (hormigón corriente)..
Se obtiene: Roo = 312 p/rn.
2,S32 PROPAGACIÓN DE UNA FISURA DE RETRACCIÓN
La figura 2.13 da en ordenadas los valores calcula- HIDRÁULICA CON EL TIEMPO.
dos de las retracciones hidráulicas (potenciales) a dis-
tintas profundidades para diversos períodos de perma- El valor de -$varía de una manera relativamente
nencia en las condiciones de que se trate: 1 día, 7,28,
90 días, 1 año, etc. Por ejemplo, a una profundidad lenta con el tiempo. Si en primera aproximación se
de 1,3 cm la retracción hidráulica potencial a 28 días considera dicho valor como constante, la fórmula (5)
es de 100 p/m. anterior muestra que la profundidad de la fisura varia
LS valores calculados de dichas retracciones hi- como q/t-
dráulicas potenciales son algo mayores que los reales, EJEMPLO: R,,, = 800 p/m (cemento corriente)
ya que aquélla se ha asimilado a las retracciones hi- q = 0,65 (humedad media)
dráulicas libres, las cuales son probablemente algo D = 20 mm (pavimento corriente)
mayores, y, por otra parte, si bien la zona de hormi- Tp = 25 kg/cm2
gón limitada por los planos y’y y S sufre una pérdida Mp = 100.000 kg/cm2.
de agua por evaporación en la superficie y’y, recibe a
su vez una cierta cantidad de la misma del resto del La retracción hidráulica máxima R 00 del hormigón
hormigón a través de la superficie S, la cual no es
es de 312 p/m (caso de la figura 2.13), y -$- z
más que una separación ficticia entre ambas ; sin.em-
FISURAS DEBIDAS A LA RETRACCION HIDRAULICA 43

Z 250 X 10m8. La profundidad de una fisura adquiere EJEMPLO: T = 30 kg/cm*


aproximadamente los valores siguientes tomados de la M = 100.000 kg/cm*
figura 2.13: v = 0,30.
1 día 0,5 -mm
(Es probable que el coeficiente de Poisson a consi-
7 días 2 »
derar sea superior al que correspondería a una defor-
28 días 4 »
mación elástica, que sería del orden de 0,20.)
90 días 7 > Se encuentra :
1 año, 15 »
‘1
10 a ñ o s 48 »
etc. E=2.500’
En adelante tomaremos :
2,533 ANCHURA DE UNA FISURA DE RETRACCIÓN.

Una fisura se forma cuando el esfuerzo de tracción


provocado por la retracción, trae consigo la rotura. Se

La anchura de una fisura de retracción es


del orden de kO de su profundidad.

La anchura de las fisuras de retracción hidráulica


del ejemplo dado en el párrafo 2,532 toma, pues,
aproximadamente, los valores siguientes :
1 d í a 0,2 m i c r ó n
7 días 1 >
28 días 2 s
90 días 3
1 año 6 3
10 años 20 s
Fig. 2.14 etc.
Las fisuras de retracción hidráulica no son general-
puede dar un orden de magnitud de la anchura 0102 mente visibles a menos que se mojen; el agua penetra
de una fisura de profundidad OI= h (fig. 2.14) SU- entonces en ellas por capilaridad y señala su trayecto-
poniendo que las fibras rotas están sometidas a un ria, la cual, por otra parte, puede desaparecer bajo una
cizallamiento máximo. simple capa de pintura. 1 Humidificaciones sucesivas
En las proximidades de la fisura, un cubo elemental ptieden dar lugar a cambios de tonalidad que permiten
de arista unidad, supuesto aislado en el hormigón, está percibir las fisuras incluso en seco. El agua de la cal
sometido a cizallamiento puro. (La tensión debida a puede también salir de la fisura por capilaridad y for-
-la retracción perpendicular al plano de la figura, tiene mar un reguero de carbonato blanco (fig. 2.15 a) o
una influencia despreciable.) El cizallamiento máximo ennegrecido en las ciudades (fig. 2.15 b), que hace má,
posible es T (valor de la resistencia a la tracción perceptible el resquebrajamiento, aun en seco. La cal
simple (1,13) y sabemos que el cubo se comporta puede proceder de la hidratación de un Portland ; pero,
como si estuviera sometido a dos tensiones iguales en caso de que sea abundante denota, a menudo, la
según las diagonales: una de compresión y otra dz presencia de un conglomerante a base de cal más
tracción de valor f . Las caras ABCD y EFGH o menos hidráulica (fig. 2.15 c : pilón embadurnado
de cal).
se desplazan en sus planos respectivos y el desplaza-
miento relativo de una con relación a la otra es 2,534 ANGULO DE DOS FISURAS DE RETRACCIÓN.
(1 +vT)
si M es el módulo de rotura a tracción y Antes de la aparición de una fisura, la tensión de
2M ’
v el coeficiente de Poisson. tracción T en la superficie del hormigón es la misma
Se tiene,
1 Las figuras 2.15 a, b, c y 2.18 que ilustran los principios
E=(l+Y)T. de este apartado 2,53 muestran en realidad fisuras aparecidas
M en revestimientos.
” -

Fig. 2.15 c

en todas direcciones (fig. 2.16; vista perpendicular a


la superficie). 1,a aparición de una fisura (L,) tiene por
efecto anular la tensión que le es normal, pero se
mantiene la tensión que le es paralela y según lo que
hemos visto f1,3) una nueva fisura (L’) que pudiera
proclucirse sólo puecle corlar a la primera según un
ángulo de 90” aproximadamente.

Fig. 2.16

Si dos fisuras SC cortan segtín un ángulo muy


“‘ * agudo, por lo menos una de ellas no es aina
Fig. 2.15 6 fisura ‘de retracción.
T
Tph = -F z,.
2,535 SEI’ARACIÓN ENTRE FISURAS DE RETRACCIÓN.
De donde:
En una fisura 01 de poca profundidad hI que se ha
producido (fig. 2.17 a) en un tiempo tl, la tensión es
igual en valor medio a T, = R,M, (según Z,Z), si
M, es el módulo de rotura potencial y Rp la retrac- Este valor II, igual a dos veces la profundidad de
ción hidráulica potencial media de la capa de hormi- la fisura, está de acuerdo con la experiencia, y, por
gón de espesor hl. Esta tensión media es la misma en otra parte, no se contradice con los estudios efectuados
todas las secciones de la zona rayada en la fig. 2.17 a, en fotoelasticidad sobre piezas entalladas.
no existiendo tensión de cizallamiento a lo largo de la Si dos fisuras distan entre sí menos de 211, no se
superficie JlQ1. En las secciones que se encuentran puede producir ninguna fisura entre ambas. La distan-
dentro del área 0111J1P1 la tensión media de tracción cia entre fisuras paralelas es, pues, del orden de LI !z
debida a la retracción hidráulica varía entre OIJ1 y 211, o de 2hI a Jhl, es decir, de 5.000 a SO.000 veces
PIJI, de cero a T,. El equilibrio de las fuerzas para- su anchura (2,533).
lelas a y’y se obtiene gracias a la existencia de las Al cabo de un tiempo tz ciertas fisuras pueden al-
tensiones de cizallamiento a lo largo de la superficie canzar una profundidad 11~ (2,532) y la distancia entre
IIJ1 = II (fig. 2.17 b). Una nueva fisura de retracción dos fisuras paralelas es del orden de 2it2 a 4hz.
hidráulica, sólo puede producirse en la zona rayada Después de un tiempo tz existirá una red de fismas
(figura 2.17 a) (fuera del área (OII1J1P1). de profundidad h; pero existen también redes de fi-
suras de otras profundidades (y de otras anchuras)
que serán tanto más densas cuanto más finas sean
aquéllas. Sin embargo, la distancia mínima entre dos
Y’ fisuras no puede ser inferior a la dimensión máxima
del árido.
Las fisuras traen consigo una disminución de las
tensiones de tracción en la superficie y en las fibra;
situadas a poca profundidad. Al cabo de un cierto
tiempo, solamente las fisuras mís profundas ccnti-
núm aumentando, y con frecuencia las redes se redu-
cen aparentemente a dos : la red principal más acen-
tuada, y una red más fina y más densa (fig. 2.18).

Fig. 2.17~ Fig. 2.17 b

Se puede suponer que la tensión de &allamiento a


lo largo de 11 JI varía aproximadamente en forma li-
neal desde 11 (valor T) (2,533)., hasta JI (valor nulo).
Su valor medio es, pues, de -& y el equilibrio de las
fuerzas exige : Fig. 2.18
46 LAS FISURAS DEL CEMENTO

2,54 FISURAS DE RETRACCIÓN HIDRÁULICA fuerzas paralelas a y’y se obtiene gracias a una tensión
EN UN HORMIGÓN COMPUESTO DE VA- de cizallamiento existente a lo largo de la superficie
RIAS CAPAS DE MASA SEMIINFINITA. IJ= 1. Una nueva fisura de retracción hidráulica 0’
REVESTIMIENTOS. de igual profundidad que la primera solamente se po-
drá producir en la zona rayada (fuera del área OIJP).
2,541 SEPARACIÓN ENTRE FISURAS. La distancia entre dos fisuras paralelas está, pues,
comprendida entre 1 y 21.’
Si el hormigón se vierte en varias capas, pueden La tensión de cizallamiento a lo largo de IJ varia
existir entre ellas discontinuidades, en las que la re- aproximadamente en forma lineal desde 1 (valor Z)
sistencia a la tracción y al cizallamiento son menores.
Es el caso particular de los revestimientos y de las a J (valor nulo). Su valor medio es, pues, de f .
La tensión de adherencia t es la tensión de rotura
a por cizallamiento a lo largo de la superficie limite II,
-.-- h-.---“’ 1
tensión que es siempre inferior a la tensión de rotura
por tracción del revestimiento.
I El equilibrio de las fuerzas exige :
IX
T*h =+1.
-
De donde:

(1)

Se observa que el trazado de la red de fiswas


que atraviesan el revestimiento depende de:
Su resistencia a la tracción (Tp).
Su adherencia (z).
Su espesor (h).
Lo mismo sucede para las fisuras en un revestimien-
to debidas a deformaciones del elemento soporte (véa-
se fig. 1.7 b).
Veremos más adelante que la anchura de las fisuras
(y por lo tanto, su apreciación a simple vista) depende
Fig. 2.19 también de la retracción hidráulica [2,542, fórmu-
la CU.
chapas, en especial cuando éstas y aquéllos se aplican E JEMPLO : T, = 30 kg/cm2
después de un cierto tiempo, sobre el material soporte M, = 100.000 kg/cm2
(hormigón). Cuando una fisura 0 (fig. 2.19), q u e Retracción hidráulica potencial : curva
aumenta progresivamente en profundidad, alcanza 1: (2)“; lt?ura 2.4
superficie que limita las dos capas en un punto .t,al -
como 1 la tensión de tracción debida a la retracclon t = 10 kg/cm2.
hidráulica es nula en la fisura 01. En una sección NQ
situada a mucha distancia de aquélla, dicha tensión es La retracción hidráulica potencial media del reves-
igual a T, = I&M, (según 2,2), si M, es el. módulo timiento, necesaria para que una fisura lo atraviese, es :
de rotura potencial medio y R, la retracción hldrauhca 30
potencial me& del revoque. TP
Rp=-----=- = 300 p/““*
MP 100.000
Dicha tensión media es la misma en todas las sec-
ciones de la zona rayada (fig. 2.19), no existiendo
tensión de cizallamiento a lo largo de la superficie 1 Véase “Estudio de las condiciones de formación de las
límite JQ. En las secciones situadas entre 01 y PJ, fisuras de deslizamiento y de cohesión en los sólidos”, por
L. P. B RICE T RAVAUX (junio, 1954) y “Fisuración de los cuer-
la tensión media de tracción debida a la retracción pos frágiles”, por L. P. BRJCE, Andes de I’ITBTP (enero,
hidráulica varía de cero a T,. El equilibrio de las 1957).
FISURAS’ DEBIDAS A LA RETRACCIdN NIDRAULICA 47

En la figura 2.4 se encuentra que dicho valor co- momento en que la retracción hidráulica potencial es
responde a una edad tl de 4 días, para una probeta &, Dicha retracción, sin embargo, continúa en la zona
OlkO’ del revestimiento hasta alcanzar su valor final
e 4 X 4 X 16 cm F = 0,889 mantenida en am-
v Roo. El revestimiento desliza y se despega progresi-
iente seco, 0 sea, para el revestimiento - = 2 c o - vamente por tracción y por cizallamiento a lo largo
) ( 5
responde a una edad de : de 1 J’ e I’J’l, ya que la tensión de rotura que se opone
a dicho cizallamiento es en general inferior a la resis-
* = 20 días (según 232). tencia a la rotura por tracción del elemento soporte.
El deslizamiento tiene lugar antes del posible aumento
La distancia mínima entre dos fisuras paralelas en profundidad de la fisura en la dirección Ix.
s de: La tensión de cizallamiento de la superficie J’J’I (a
l- 2 x 3 0 lo largo de la cual no hay deslizamiento), es máxima
- - . - - - - - x 2 = 12 cm.
10 e igual a t, en J’ y J’l, y nula en el punto medio m’
Si se conoce el espesor de un revestimiento, (por razones de simetría). Se puede considerar que
la dimekión minima 1 de las mallas de resque- dicha tensión varía linealmente de J’ a m’ y de J’1 a
brajamiento, es característica de su adherencia
al elemento soporte: m’ y que su valor medio es f.
T
-=- 2h Así, pues, cuando la retracción hidráulica potencial
TP 1
media varía de R, a Rbt), la superficie adherente del
5 revestimiento pasa de m’1 a m’J’. Si consideramos que
Y z 1 para una adherencia perfecta. la adherencia permite al revestimiento resistir en los
1.P dos casos el mismo gradiente de retracción potencial,
T
- z $ para una adherencia media. se tiene:
TP m’J’ X Roo = m’1 X R,
T - o bien
-Tp _ k - para u na adherencia mediocre. 1
,,,'J' = ':- -,
cO2
2,542 ANCHURA DE UNA FISURA EN UN REVESTI-
MIENTO. La zona OIJ’K’ del revestimiento sufre una retrac-
ción libre de:
Consideremos (fig. 2.20) en un revestimiento, dos
fisuras 01 y 0’1’ aproximadamente paralelas y dis- Ro? xIJ’=(Rm-R&
Igualmente en el otro borde de la fisura 01, existe
c f’ - una retracción hidráulica de :

t(’ Roo xIJ”=(Rr-R,);.


Por otro lado, la fisura se abre aproximadamente

(l+iiTp lJ= * &m (ver 2,533).

La anchura de la fisura es, pues, finalmente de:


( )-
A l =
h [’ -<
Anchura minima
2 TP
Al= I( Roo -$)- + (1-v v> TP h
P 7 MP 1
(2)
Anchura maxima

(: ,‘- \
.(I+WP h
MP * 1
u!h Fig. 2.20 Hemos visto que la relación s varía inversamen-
21’p
te a T, y M, (1,ll) y, por otra parte, el. factor -t
tantes entre sí, 1’ [comprendido entre l’y 21 (2,541)].
Hemos visto que dichas fisuras se producen en el es mayor que (1 + v). Las fórmulas (1) y (2) mues-
4s LA4s FISUR.4.5 DEL CEMENTO

tran, pues, que la ahclzztra de las fisuras que atravie- La influencia de la-red de fisuras 01, 0’1’, 0”I” es
san el revoque es tanto ~itcís inzporta~~te, y por lo tanto predominante, haciendo aparecer un resquebrajamien-
la red por ellas formada tanto mas acentuada, cuarlt0: to especialmente acusado (fig. 2.21). Además de dicho
resquebrajamiento puede aparecer otro más fino, CO-
mayor es la retraccióa hidrúulica (Rm) rrespondiente a fisuras de poca profundidad tales
wayov es la resistencia a la tracción del reves- como H (figs. 2.X-2.22).
tilnicnto (3. y Tp) EJEMPLO : Roo = SO0 p/wz = 0,OOOS (caso de la fi-
gura 2.4)
mwor es la adllerrmia del mismo (t)
R, = 300 p/wz [resultado del ejemplo
Illayor es el espesor del vcwstimiento (h).
precedente (2,541)]
T, = 30 kg/cm2
T z 10 kg/cm2
h-.2 Cl-ll.
Se obtienen como valores extremos de la anchura
de las lisuras que atraviesan el revestimiento [fórmu-
las (L)] : 0.07 mm y 0.13 mm.

2,543 REVESTIMIENTO EN VARIAS CAPAS.

Consideremos el caso de un revestimiento en dos


rapas, la primera de espesor hl (fig. 2.23) y la segunda
de espesor 112.

Fig. 2.23

Una primera fisura se produce en la segunda capa


en un punto tal como O:, y va aumentando en profun-
didad hasta un punto Iz, en contacto con la priniera
capa: al llegar a este punto y durante un cierto tiem-
po, la lisura aumenta progresivamente en anchura sin
aumentar en profundidad (2,542). El ensanchamiento
de la fisura pasa de:
(1 + v) Tpp
lJ2
MPZ
FISURAS DEBIDAS A LA RETRACCION HIDRAVLICA 49

a
K
Rwl---
MP2 )
TP~
=2
(2 a 4 )
Mp2
TPP + (1 + v> Tp2
1 h
2’

Una segunda fisura puede producirse a una distan-


2 ?‘@ h2 (según 2,541)
cia superior a 12 = - Fig. 2.24
Al cabo de un ciertztiempo, la retracción hidráulica
de la primera capa es suficiente para que ésta se fisure
y algunas fisuras tales 010’1 etc., se producen en la
primera capa. Dichas fisuras aumentan progresiva-
mente de anchura, pasando de:
(1 + v> Tm h 1 + (1 + VI ‘I’P2 h
Lt4 $1 Mp2
2

a
K
R,,----
TPI

% )
(2 a 4) TPI + (1 +
MPI 1
v> TPI h, +

+
KRw2-- -__
b2
Tp2
) r2
@a~)TP2+Cl+v)Tp2
Mp2 1 h2a

Las fisuras 020’2, etc., que interesan solamente la


capa de acabado son menos visibles que 010’1 etc.,
por las razones siguientes:
1. La adherencia de esta segunda capa es general-
mente buena y la resistencia al cizallamiento ~2 es
grande (2,542).
2. El espesor hz de dicha capa es generalmente
pequeño.
Fig. 2.24 u
2,544 FISURA DE'RETRACCIÓN DE UN MURO UNIDO A
UNA ZAPATA INDEFORMABLE, que las fisuras aparecen espaciadas bastante regular-
mente.
Se puede llevar a cabo en este caso, un razonamien-
to análogo al de los párrafos precedentes (2,541- 2,55 FISURAS DE RETRACCIÓN HIDRÁULICA EN UNA
2,542): el muro es a su zapata como el revestimiento LOSA.
es a su “soporte”. La distancia entre dos fisuras suce-
sivas tales como 0 y 0’ (fig. 2.24) está comprendida Más adelante estudiaremos las fisuras debidas a las
deformaciones y a las retracciones (5,3).
entre 1 = 2 ? h y 21.
La anchura de las fisuras, en la parte superior del 2,551 LOSA SOMETIDA A DESECACIÓN POR UNA CARA.
muro, es:
Consideremos una losa de hormigón de espesor e
hormigonada directamente sobre el suelo, y sometida
a una atmósfera de temperatura y de humedad rela-
EJEMPLO: R c= 400 p./m (retracción hidráulica y tiva constantes (fig. 2.25). En un tiempo t, si la seC-
térmica) ción OO’ se mantiene fija, la retracción hidráulica
T, = 30 kg/cm2 potencial de una anchura unidad de la losa 00’010’1
M, = 100.000 kg/cm2 tiende a manifestarse siguiendo la curva (Rt) (hallada
t = 5 kg/cm2 como indica la figura 2.13) y su valor máximo es R 00
Y = 0,3 en la superficie libre del hormigón.
h = 1 metro.
Se obtiene: 1 = 12 metros 2,5511 LOSA ‘iFLOTANTE".
Al = 1,6 a 2,8 mm. Se dice que la losa es “flotante” cuando se puede
En la figura 2.24 a, un muro (resquebrajado) hace suponer que recibe del suelo, sobre el que está apli-
el papel de la zapata de la figura 2.24 respecto al re- cada, una reacción uniforme, cualesquiera que sean
borde en voladizo situado en su patte inferior, en el sus desplazamientos.
4
50

O”O = p - + O”0’ = p + f
1-R = 1-R’ ’
R + R’
l--
El radio de curvatura p = R _ i, Ca

De donde: - -
P-KCR’

EJEMPLO 1: R = 400 p/m (hormigón corriente de


árido limitado a 16 mm).
Fig. 2.25 e =0,20 m.
R’ == 100 p/m (correspondiendo apioxi-
madamente a 15 años según la fi-
2,551 ll CURVATURA DEBIDA A LA RETRACCIÓN HI-
DRÁULICADEUNALOSA CARENTEDEFISURAS.
gura 2.13, para R = 400 p/m).
Se obtiene : p = 670 m.
1. Si la curva representativa de la retracción hi-
Para una losa de longitud L = 10 m, dicho radio
dráulica fuera una recta (RI) (fig. 2.26) en lugar de la II
curva (Rt) de la figura 2.25, como la losa flotante de curvatura corresponde a una flecha cp = G e
=2 cm.
Para una losa de 20 m, la flecha pasa a ser de 7 cm.
2. Como la curva representativa de la retracción
hidráulica en un tiempo t es una curva (Rt) (figu-
ra 2.25), la losa tiende a deformarse con un medio de
curvatura que, para la fibra de abscisa x, es :

be-- - --_ . -- 3-. e--e ---*


d, AD D'h
1,I 'I '\ ! I t
l -\- t\ ’ i
B ‘i! : I
,i, 1I__I _ _ _ - - - .
F’z.\B I i
I ’
I ’
I
I ’
’I :
l ’
I 1
-:-AK
I !
Fig. 2.26

puede curvarse libremente, manteniéndose fija la sec-


ción OO’, la reacción OrO’r pasaría a DE (que corta
a OO’ en 0”, centro de curvatura), y se tendría que: Fig. 2.27
FISURAS DEBIDAS A LA RETRACCIÓN HIDRAULICA 51

Teóricamente se puede calcular el radio de curva- y KG la retracción hidráulica media de la mitad infe-
tura p que toma la losa si se conoce la curva (Rt). rior. La recta DE’ pasa, pues, por F y G.
A largo plazo, la retracción hidráulica es uniforme en Consideremos la recta D’E paralela a 010’1 El
todo el espesor de la losa y p = OO : la losa vuelve a c
su posición plana. Sin embargo, en la figura 2.13 se radio de curvatura de la losa es: p = - .
DD’
observa que, para el ejemplo considerado de una losa
de 0,20 m de espesor, sería necesario esperar prácti- EJEMPLO 2 : Losa de espesor e = 0,20 m supuesta
camente tres siglos para que ello ocurriera. no fisurada
En esta misma figura 2.13 se observa que podemos R,=!%O p/m
considerar para simplificar, cada curva (Rt) asimilada q=o,60
a los dos segmentos rectilíneos AB, BC, representa- Dimensión máxima del árido = 40
dos en la figura 2.27. Bajo la influencia de la retrac- milímetros.
ción hidráulica, la sección 010’1 pasa a ser DE. Esta
recta es fácil de determinar, si se admite que los mó- Se obtiene: Rce = 2 R, (’ ,3”’ = 312 p/m.
dulos de deformación de las diferentes fibras, son in-
dependientes de las tensiones. Dividamos el espesor La figura 2.28 se ha deducido a partir de la figu-
de la losa en cuatro partes iguales. Sea 1 el punto ra 2.13 (segmento ABC a trazos, y segmento DE en
medio de AB y J el punto medio de BL. La retracción trazo continuo), y el cálculo da para el radio de cur-
hidráulica media de la mitad superior de la losa es HF vatura los valores siguientes :
52 LAS FISURAS DEL CEMENTO

Edad t 1 dia 1 dias 28 dias 90 dias 1 ano 4 aflos 16 afios 64 aaos 256 aaos
- -

p (metros) 12.000 5.400 2.450 1.570 960 740 790 1.220 5.700

ción hidráulica es Rm -R. Se pueden producir fi-


La fig. 2.29 da las flechas correspondientes cp: g
suras si RCQ-Rh * ( s e g ú n 2,2). Si la recta
Según la fig. 2.28 la flecha máxima, que tiene iu-
gar a los 5 años, corresponde aproximadamente a D”E” paralela a DE y a una distancia de aquélla igual
R-R’=0,87 Roc. TP
. a Mn, corta a la curva (Rt) en 1, se producen en la
superrficie del hormigón fisuras tales como K, las cua-
1 ’
les se propagan hasta alcanzar la fibra que pasa per 1.
Las tensiones en la parte rayada de la figura 2.30
6 pasan a ser aproximadamente nulas y la curva de re-
*-.- - - - tracción hidráulica que interviene en la deformación
espesor:2V cm de la losa, queda reducida a la zona IQ. La curvatu-
ra de la losa es, pues, algo menos pronunciada que la
que tomaría si ésta no estuviera fisurada.

Los valores absolutos de dichas flechas son algo


exagerados para una losa fisurada, como en seguida
veremos (255112). La flecha alcanza casi su valor
máximo al cabo de un año, para una losa de 20 cm.
Se obtiene, pues :

e
p maximo = 0,8

0,l KaL2
‘p maximo = e

Fig. 2.30

Para reducir la flecha cp es necesario, pues:


reducir la retracción máxima del hormigón R co E JEMPLO : Tomemos de nuevo los datos de la figu-
aumentar el espesor e, ra 2.13, para una losa de 20 cm de espesor, y añada-
y sobre todo disminuir la longitud de la losa L. mos las condiciones :
T, = 30 kg/cm2
M, = 150.0-00 kg/cm2 Tp - 2 0 0 p/m.
2,55112 FISIJRAS DE REmAccIóN H I D R Á U L I C A E N de donde Mp -
UNA LOSA FLOTANTE.
Se encuentra que la propagación de las fisuras se
Acabamos de ver que en un tiempo t, la retracción efectúa de la manera siguiente :
hidráulica potencial tiende a manifestarse siguiendo
una curva (Rt) (fig. 2.30) y que la losa se deforma 1 d í a 0,s mm
de suerte que la sección 010’1 pasa a la posición DE. 7 días 2
En la superficie del hormigón, la tensión de retrac- 2 8 d í a s 2,5 z : máximo valor alcanzado.
FISURAS DEBIDAS A LA RETRACCION HIDRAULICA 53

A 9G días la recta D”E” ya no corta la curva (Rt). lica tiende a manifestarse siguiendo la curva (Rt). Si
Comparando estos valores con los del ejemplo dado q #$, Ro? # R’m, la curva (Rt) es disimétrica con
en el párrafo 2,532, para el mismo valor ,de la retrac- relación a la fibra media, y la losa tiende a curvarse
ción máxima Roo = 3 12 p/m, se observa que : con un radio de curvatura, que para la fibra de absci-
lfx
las fisuras de retracción hidráulica en una losa saxvale PS=- Dicho radio tiende, bastante rá-
dRx ’
flotante, se propagan al principio tan rápida,- pidamente, hacia un valor tal que :
mente como si se tratara de un elemento de
hormigón’ de masa semiinfinita, pero al cabo D’Ve
de un cierto tiew.po (tiempo que es función del P= R L Rt, ‘= 2 Rm((1 - ?)“n7 - (1 - ‘f)O17)
W
espesor de la iosa), debido a que la losa ha ad-
quirido una cierta flecha, las fisuras dejan de [según 2531, fórmula (5)].
propagarse. Se puede, pues, calcular, tal como se hizo. en los
apartados 2,55111 y 2,55112, la variación de la flecha
de la losa y la propagación de las fisuras, en una losa
25512 LOSA FIJADA EN TODO SU CONTORNO. que no éstá sometida a ninguna deformación.
Es éste un caso análogo al de un revestimiento que
estuviera aplicado sobre un elemento de adherencia 2,5521 LOSA FIJADA A DOS MUROS.
nula (254). No pueden existir dos grietas paralelas
muy próximas, cuya causa sea tan sólo la retracción. Consideremos una losa AA’BB’ (fig. 2.32) con un
plano de simetría vertical que pase por yy’, fijada a
2,552 LOSA S O M E T I D A A D E S E C A C I Ó N E N L A S D O S
CARAS.

Si una losa de hormigón está sometida en sus dos


caras a la acción de atmósferas a la misma tempera-

D D'
Fig. 2.32

dos muros paralelos indeformables AA’CC’ y BB’DD’


relativamente poco distantes entre sí (por ejemplo,
4 m) y hagamos un razonamiento análogo al del apar-
tado 2,535.
Cuando se produce una fisura de retracción 0, la
tensión de retracción perpendicular a dicha fisura, en
la dirección y’y es nula en las proximidades de la
fisura, mientras que a una cierta distancia de ella tiene
un valor uniforme T,. Se pueden, pues, producir nue-
vas fisuras de igual anchura (0’0”, etc.).
La distancia entre dos fisuras tiene un valor míni-
mo 1, evidentemente proporcional a su anchura, es
decir, a la luz AB = L, y se tiene que 1 e L. Si dos
fisuras de retracción distan menos de 2 1 no se puede
producir una nueva fisura entre ambas. La distancia
tura y con humedades. relativas constantes rl y $ (fi- entre dos fisuras paralelas es, pues, del orden de L
gura 2.31) al cabo de un tiempo t, la retracción hidráu- a 2L.
-

CAPITULO III

FISURAS DEBIDAS A LA RETBACCI6N Tl%tMICA

3,l VARIACIONES DE LAS DIMENSIONES Para el hormigón, la conductibilidad térmica h pue-


EN FUNCION DE LA TEMPERATURA de considerarse como independiente de la temperatu-
ra, en los casos corrientes; dicha conductibilidad tér-
El coeficiente de dilatación térmica a del hormigón mica es del orden de 0,003 cal/cm.s.“C. (Para el “hor-
es del orden de 10w5, o sea de 10 micrones por metro migón celular” de densidad 0,5 su valor es alrededor
y grado centígrado. 1 Dicho valor puede venir sensi- de diez veces menor. Para el acero es aproximadamen-
blemente afectado si la variación de la temperatura va te 0,lO. Para la madera de abeto, en sentido perpen-
acompañada de una variación de la humedad relativa dicular a las fibras, de 0,0004.) Para el hormigón que
de la. atmósfera (retracción hidráulica, Cap. II), o del se estudie en cada caso, se podrán conducir los cálcu-
aumento de volumen del agua al helarse (4,4): en el los y construir los gráficos que vamos a ver, con el
presente capitulo tan sólo nos ocuparemos de las va- correspondiente valor de la conductibilidad térmica,
riaciones de las dimensiones por efectos puramente que resulte de las medidas que se hayan llevado a cabo
térmicos. (algunos hormigones ciclópeos pueden tener una con-
La retracción térmica del hormigón a la temperatu- ductibilidad térmica considerablemente superior a
tura 6 viene dada por la fórmula : 0,003, y tanto mayor cuanto más sílice lleve el árido).
Sabemos que la variación de la temperatura en fun-
(6) R8 = a (Br - 0) ción del tiempo viene dada por la ecuación diferencial :
81 es la temperatura inicial del hormigón. de 1 al0
-=ys*p
dt
6 es la densidad del hormigón,
3,2 RETRACCIóN TERMICA DIFERENCIAL 1 y es su calor específico.
Consideremos (fig. 3.1 a) un elemento de hormigón La experiencia demuestra que el calor específico del
de masa semiinfinita con una temperatura inicial 81, agua contenida en un hormigón, es del orden de 0,8
limitado por una superficie plana y’y, y en contacto (0,9 para el hormigón fresco). El calor especifico del
con un medio a la temperatura 8,. Supondremos dicha hormigón se calcula, por ejemplo, de la manera si-
temperatura 80 uniforme e independiente de la varia- guiente :
ción de las temperaturas en el hormigón. No es pre-
ciso decir que esta suposición no es exacta ; si no exis-
te una corriente de aire, la temperatura del medio Volúmenes
absolutos Equivalencia en agua
ambiente tiende a igualarse con la temperatura del
hormigón, en las proximidades de éste.
Cemento 200 kg - 651 200 x 0,2 = 4 0 kg
La ley de Fouriey da la densidad del flujo de calor
Agua 120 kg 120 120 x 0,8 = 9 6 B
perpendicular a las superficies isotérmicas (paralelas
Aire (30 1) 30
a YY): Aridos 2.060 kp - 785 1 2.060 x 0,2 =412 *
de
Q=-AT. +i = 2.380 kg l.ooo 1 548 k g

1 El coeficiente de dilatación térmica de la caliza dura es


algo menor y el del cuarzo algo mayor ; el coeficiente del agua 0,548
es de 0,06010 a 30”. Y = - = 0,23.
2,38
FISURAS DEBIDAS A LA RETRACCIÓN TÉRMICA 55

L
Fig. 3.1 a

De donde p (difusi6n) = 5 = s = 0,0055 cmz/s.


>
0
Se comprueba experimentalmente que la difusión p
no varía con la edad del hormigón.’
Integrando se obtiene :

8, - e = (e, - e,j (1 - &- ran/’ e-@dl)

Los valores de la integral :


9
;;
;=- oc c-@d I ¶
s

que se presenta con frecuencia en el cálculo de proba-


bilidades, vienen dadas en la figura 3.2.
El cálculo muestra que la variación de las tempera-
turas en función del tiempo sobre una línea Ox per-
pendicular a la superficie y’y, viene dada por las orde-
nadas de las curvas de las figuras 3.1 a y 3.1 b en el
caso en que 0 = 0,0055 cm2/s. Dichas curvas son de q-4
forma semejante a la de la figura 3.2, deduciéndose m& dk horm,+ó~ g /o f¿mperrr/r/m 07 en J/limpo cero
unas de otras por una dilat; ción en el sentido de las fmpm7h7..
abscisas. 09 Vu/ores df h-0

1 “ Propiedades térmicas del hormigón”, BOULDER C ANYON


PROJECT, Final Report, Part. VII, Bulletin 1 (1940). Fig. 3.1 b
56 LAS FISURAS DEL CEMENTO

Fig. 3.2

Las variaciones de las dimensiones se obtienen mul- puesta del sol cada día, y a 5 m de profundidad casi
tiplicando las variaciones de la temperatura por a e no hay variación de temperatura en las distintas esta-
10P5. De donde: ciones.
Esta experiencia viene corroborada por los ensayos
(7) efectuados por los ingenieros de Electricité de France,
por medio de sondas pirométricas que permiten apre-
Re=.(e,-R)=.(e,-e,)(l -+~v8rc-*2dly ciar la variación de la temperatura, en el interior de
)I ,
una presa.’
La retracción térmica se manifiesta, pues, de una
forma bastante lenta en el interior de una masa impor-
En la figura 3.1 se observa que la temperatura del
tante de hormigón; sin embargo, basta con comparar
medio ambiente prácticamente no se deja sentir :
las figuras 2.13 y 3.1 para comprobar que la retracción
a 20 cm de profundidad hasta el cabo de 1 hora hidráulica se manifiesta todavía más lentamente.
a SO cm 2 » 1 día
a 4m » » 28 días
a 15 m > 2 1 año
3,3 FISURAS DE RETRACCIóN TÉRMICA
Una variación de la temperatura se deja sentir en SIN DEFORMACIóN DEL HORMIGóN
un 10 % (por ejemplo, una disminución de la tempe-
ratura de la atmósfera de 10” tiene como consecuen- Los principios enunciados en el apartado 2,2 acerca
cia una disminución de la temperatura del hormi- de la retracción hidráulica, se pueden evidentemente
g6n de 1P) : aplicar a la retracción térmica ; el hormigón rompe si :
a 10 cm de profundidad 91 cabo de 1 hora
a35 cm B > 12 horas TP
Rp=---.
a50 cm >b > 1 día MP
a 2,70 m a » 28 días
a 4,80 m > i> 90 días RP, T, y M, son la retracción, la resistencia a la
al0 m » B 1 año tracción y el módulo de rotura potenciales.

Así, pues, a 35 cm de profundidad casi no existe 1 Véase “Cooling of concrete dams”, BOULDER C ANYON
variación de temperatura, debida a la salida y a la PROJECT, Final Report Parf. VII, Bulletin 3 (1949).
FISURAS DEBIDAS A LA RETRACCION TERMICA 57

3,31 PROPAGACIÓN DE UNA FISURA DE RETRACCIÓN un milímetro) y de gran profundidad (varios metros)
TÉRMICA CON EL TIEMPO. (figura 3.3). La figura 3.3 a representa una presa de
gravedad vacía, en la que ciertos contrafuertes
El valor de 2 ,z disminuye relativamente despacio (de 8 m de espesor) presentan fisuras características
h de retracción térmika.
con el tiempo. Sise supone dicho valor constante, la
fórmula (7) anterior (3,2) muestra que la profundidad
de la fisura varía como d t[igual que ocurria para la
retracción hidráulica (2,532) 1.
EJEMPLO: O1 - tIo =I 31,2”
- - 2 5 0 x 10-S
Tp -
MP

La retracción térmica máxima del hormigón es :


Re = Q (0, - 0,) = 312 p/rn
(la misma que la del ejemplo de los apartados 2,531
y 2,532).

Tp -
De donde Mh - 0,8 R$ ; la profundidad de una
fisura toma ap;oximadamente los valores siguientes Fig. 3.3
(indicados en la figura 3.1 a) :
1 día 8 cm
7 días 20 »
28 días 40 »
90 días 75 B
1 ano 150 »
10 años 480 »
Se observa que al cabo de un mismo tiempo, la fisu-
ra de retracción térmica de este ejemplo, ha profundi-
zado alrededor de 100 veces más que la de retracción
hidráulica, del ejemplo del apartado 2,5.?2.
Comparando las figuras 2.13 y 3.1 a, se comprueba
que a una cierta profundidad (5 cm, o 10 cm, o 20 cm,
por ejemplo) la retracción térmica se desarrolla por
lo menos 10.000 veces más de prisa que la retracción
hidráulica.

$32 ANCHURA, ÁNGULO Y SEPARACIÓN DE LAS FISU-


RAS DE RETRACCIÓN TÉRMICA DE UN ELEMENTO
DE HORMIGÓN DE MASA SEMIINFINITA.

Todo lo dicho acerca de las fisuras de retracción


hidraulica en los apartados 2,533, 2,534 y 2,535 se
puede aplicar a las fisuras de retracción térmica:
Su anchura es de orden de 1/2.500 de su
profundidad; dos fisuras se cortan aproxima-
damente según un ángulo recto y la distancia
entre dos fisuras paralelas es del orden de 2
a 4 veces su profundidad.
Prácticamente, sólo subsiste una red. formada por
un pequeño número de fisuras anchas (del orden de Fig. 3.3 a
58 LAS FISURAS DEL CEMENTO

3,P INFLUENCIA DEL CONGLOMERANTE va del tipo de la representada en trazo seguido corres-
SOBRE IA RETRACCION TI~RMICA pondiente a una temperatura inicial de 28 C, puede
acercarse al tipo de la representada a trazos, para una
temperatura inicial de 2” C.
3,41 CALOR DE HIDRATACIÓN DEL CONGLOMERANTE.
El calor de hidratacion del cong!omerante puede
La hidratación de los constituyentes anhidros del elevar la temperatura del hormigón en varias decenas
cemento, es una reacción exotérmica: el cemento de- de grados :
vuelve una parte del calor que había adquirido en el
EJEMPLO 1: Hormigón corriente de dosificación :
horno (clinker) en el alto horno (escoria), en la calde-
ra (ceniza) o en el volcán (puzolana). El calor de hi- 350 kg de cemento, de calor específico Z 0.2 ;
dratación especáfico c de un conglomerante corriente 200 1 de agua, de calor específico E 0,8.
viene dado por una curva de la forma de la fig. 3.4 1.750 kg de áridos, de calor específico E 0,2 ;
(curva de trazo seguido), en régimen adiabático. A lar- c = 100 calorías/gramo.
go plazo es, para un cemento Portland corriente, del
orden de 100 calorías por gramo.1 Para 1 m3 de hormigón, el calor desarrollado cs de
La pendiente máxima de la curva corresponde apro- 35.000 kcal. Ahora bien, la capacidad calorífica es :
ximadamente al “fraguado”, cuyo principio y fin vie- (350 x 0,2) + (20 X 0,s) + (1.750 X 0,2) = 580 kg.
nen determinados por la aguja de Vicat. Al finalizar
el fraguado, se ha desprendido alrededor de un 25 % La elevación máxima de temperatura es, pues, de:
del calor de hidratación, y 24 horas más tarde, alrede-
35.000
dor del 50 %.
La curva representativa del desprendimiento del 580 = 6oo.
calor de la figura 3.4, depende de la composición
del hormigón y de la temperatura inicial. Una cur- EJEMPLO 2: Hormigón para presa de dosificación :
200 kg de cemento;
120 1 de agua ;
1 “La calorimetría de los cementos en el CERILH” (*),
por R. ALEGRE, Reme des Materiaun de Construction (enero- 2.060 kg de áridos;
junio, 1961). c = SO calorías/gramo.
(*) Centre d’lhdes et Recherches de I’Industrie des Liants Hydrau.
liques. (N. del T.) Capacidad calorífica (calculada en 3.2) = 548 kg.

Fig. 3.4
FISURAS DEBIDAS A LA RETRACCION TERMICA 59

La elevación máxima de temperatura es de: Los granos se hidratan, pues, tanto más aprisa
cuanto más finos son, no solamente porque poseen
200 x 80 una mayor superficie específica que puede ser atacada,
z 30”
548 sino también porque su superficie es más reactiva.
La composición más favorable de un cemento a base
El calor de hidratación del conglomerante es a ve- de clinker, escorias o puzolana, para obtener un débil
ces útil para acelerar el endurecimiento (piezas calen- calor de hidratación, es también la mejor desde el pun-
tadas en estufas, amianto-cemento) ; para elementos de to de vista de la resistencia quimica; pero el aumento
gran masa es en general perjudicial y se busca el modo de la finura aumenta a la vez el calor de hidratación
de reducir sus efectos. y la impermeabilidad, y por consiguiente, la resiskncia
química.
Los cementos aluminosos poseen un calor de hidra-.
tación muy grande y la elevación de temperatura pue-
3,42 INFLUENCIA DE LA NATURALEZA DEL CONGLOME- de contribuir por otra parte a su transformación mi-
RANTE SOBRE EL CALOR DE HIDRATACIÓN. neralógica y a una gran disminución de sus resisten-
cias (1,8).
De una manera general, para los conglome-
rantes hidráulicos actualmente conocidos, todo
lo que contribuye a disminuir el calor de hidra-
3,43 INFLUENCIA DE LANATURALEZA DEL CONGLOME-
tación del mismo, en especial durante los pri-
RANTE SOBRE LAS FISURAS DE RETRACCIÓN TÉR-
meros dios, entraña una disminución de sus
resistencias mecánicas (a las mismas edades): MICA.

Supondremos en lo que sigue (3,43 a 3,541) que el


Disminución de la finura: el calor de hidratación
hormigón es amasado y vertido a la temperatura OO,
inicial varia aproximadamente de manera proporcional
y que a continuación se mantiene indefinidamente en
a la superficie específica del cemento;
un medio homogéneo a la misma temperatura 00.
disminución de la temperatura: Una fisura de retracción térmica (sin deformación
del hormigón) tiene tantas menos posibilidades de
disminución de la cantidad de alita producirse (3,3) cuanto :
(SCa) y por tanto disminución del
índice de saturación en cal (4,21) ; menor sea la retracción térmica potencial R,, y por
lo tanto, cuanto menores sean la dosificación y el
aumento del mó- calor de hidratación ;
dulo sílico
mayor sea la relación - TP y por consiguiente de
disminución @iOh
para el Portland MP ’
de la cantidad (AMA) + (Fe&b) una manera general, cuanto menor sea la resis-
de aluminato
disminución del tencia a la tracción T, (1,ll).
tricálcico
módulo alumínico-
W3) Y por
férrico Igual como para la retracción hidráulica (2,42), el
tanto momento en que se produce una fisura de retracción
térmica en la superficie del hormigón depende de la
variación de la retracción térmica potencial de dicha
superficie, que viene representada por una curva aná-
adición al Portland de productos de hidratación más loga a la del calor de hidratación de la figura 3.4, y
lenta (a igual fisura) : escoria, puzolana (cenizas) ;
de la curva
adición de un retardador del endurecimiento.
Por el contrario, una adición de arcilla o de “ha- Un aumento de la do$cación en cemento,
rina” puede hacer disminuir las resistencias mecáni- de su finura de molido y, más generalmente, de
cas (1,81) sin disminuir el calor de hidratación. su rapidez de endurecimiento (aceleradores)
La “alita” (SC3) de los cementos portland es más que conduzca a una mayor retracción térmica
frágil que la “belita” (SCs); después del molido, su potencial y a una mayor resistencia a la trac-
proporción es mayor en los granos más finos (inferio- ción potencial, da lugar, pues; a un aumento de
res a 5 lk) que en los granos más gruesos. la fisuración térmica.
60 LAS FISURAS DEL CEMENTO

3,5 INF’LUENCL4 DEL CALOR DE Aplicando estas disminuciones en las ordenadas de


HIDRATACIóN SOBRE LA RETRACCIóN la curva (X 00) de la figura 3.5 que se obtendría en
T&RMICA todos los puntos si no hubiera flujo de calor alguno,
se obtiene la curva (x6,,). Puede admitirse que esta
curva representa la variación de la temperatura del
3,51 H O R M I GÓ N DE MASA SEMIINFINITA.
hormigón a 60 cm de profundidad. En rigor, sería
Supongamos que toda la masa de hormigón se ha preciso, sin embargo, aplicar para pequeñas profundi-
vertido de una sola vez. La temperatura, a gran dis- dades, correcciones que despreciaremos, ya que son
tancia de la superficie límite, sigue una curva tal como de signos opuestos: de una parte la velocidad de hi-
la (xw) de la figura 3.5, que se puede deducir fácil- dratación depende de la temperatura, siendo pues di-
mente de la curva de hidratación’ del conglomerante L.-ha velocidad, tanto menor cuanto menor sea x; de
(figura 3.4, curva de trazo seguido) (cálculo análogo otra parte las curvas de la figura 3.1 se han trazado
al de los ejemplos 1 y 2 del apartado 3,41). . para el caso de que la temperatura inicial, 8,, sea cons-
En la superficie límite del hormigón (x = 0) la tem- tante en el hormigón, lo cual no es verdad en el caso
peratura se mantiene en el valor eo (eje de los tiempos presente, en el que ciertas calorías se desprenden al
en la figura 3.5). cabo de un cierto tiempo y sólo forman parte del flujo
A una distancia x de la superficie límite, a conse- del c-!or algo después. Se obtiene así el conjunto de
cuencia del flujo de calor, la temperatura tiende a curvas de la figura 3.5 para las distintas profundi-
descender acercándose a 80. Consideremos, por ejem- dades x.
plo, una distancia x de 60 cm. En la figura 3.1 se EJEMPLO: temperatura máxima alcanzada en régi-
observa que, si no existiera calor de hidratación del men adiabático 01 = 30” (caso del hormigón para pre-
conglomerante y si el hormigón estuviera a una tem- sa, del ejemplo 2 del apartado 3,41).
peratura inicial 81, superior a la temperatura de la La elevación máxima de temperatura es:
atmósfera fJO, la diferencia de temperatura 0r - 00
disminuiría progresivamente de : a 100 cm en el interior del hormigón: 23”
a 80 » » » 21”
1 % al cabo de 12 horas a 60 » » » 18
5% >3 1 día a 40 » » » 14”
17% > 2 días a 20 » » » 8”
47% » 7 » a 10 » » » 4
72% » 2b » a 5 » » » 2”
etc. a 2 » » » 1”

O0

e-e,
Fig. 3.5
FISURAS DEBIDAS 24 LA RETRACCION TÉRMICA 61

Estudiemos cómo varia la retracción térmica a las Consideremos, por ejemplo, un muro de 2 m de es-
diferentes profundidades x. Por ejemplo, a 60 cm se pesor (fig. 3.6). Si se tratara de una masa semiinfinita
observa en la figura 3.5 que hasta el cabo de 24 horas, de hormigón limitada por ún plano y’y, la evolución
la temperatura del hormigón es prácticamente la mis- de las temperaturas en función del tiempo sobre una
ma que la de la masa. No hay, pues, ninguna variación linea XIX, vendría dada por las ordenadas de las cur-
de dimensión diferencial. A los 2 días la temperatura vas representadas en la figura 3.1. Se observa que las
alcanzada en A es máxima, mientras que la tempera- curvas correspondientes a 1 hora, 3 horas. 6 horas,
tura de la masa continúa aumentando. La retracción 12 horas y 1 día, corfan a la línea x’x antes de que lo
térmica relutivu es : haga el plano de simetría situado a una distancia de
100 cm de la línea y’y. Dichas curvas prácticamente
Re = a X AA’ = 37 p/wt no dependen, pues, de ningún flujo de calor que atra-
suponiendo que la masa pueda dilatarse libremente. viese el plano de simetría y son perfectamente admisi-
bles para el muro que estudiamos.
A los 7 días la retracción térmica relativa es de Las curvas correspondientes a 2 días, 7 días,
135 p/~z, etc. 28 días, 90 días y 1 año (a trazos en la figura) cortan
Si se produce una fisura, su profundidad alcanza el plano de simetría de modo que la tangente en dicho
un valor correspondiente a la retracción R, = ~ TP punto de corte no es paralela a la recta x’x. Su forma
(apartado 3,3). MI, depende, pues, de un flujo de calor que atraviesa dicho
plano (ley de FOURIER) y dichas curvas deben de co-
rregirse de manera que su tangente sea paralela a x’x
3,52 INFLC.ESCI.~ DEL CALOR DE HIDRATACIÓN SORRE (en la figura 3.6 se ha trazado la construcción simpli-
LA RETRACCIÓS DE CS MURO (0 DE UNA LOSA) ficada para la curva correspondiente a 2 días). Se
DE HORMIGÓS. obtienen así las curvas de trazo seguido para 2, 4, 7,
28 y 90 días. Al cabo de 1 año el mismo tiene una
Un muro de hormig6n en una atmósfera a una tem- temperatura uniforme.
peratura oo, presenta un plano de simetría a través del La figura 3.7 (curva de trazo seguido) se:ha cons-
cual no hay flujo de calor. truido a partir de la figura 3.6, de la misma forma que
se había hecho en la +igura 3.5 partiendo de la figu-
Y’ i-a 3.1. Se observa que durante los primeros ,días las
retracciones térmicas relativas de un muro son iguales

--.x a las de una masa semiinfinita a la misma profundidad,


pero a partir de un tiempo critico la retracción tiene
lugar con mayor rapidez en el muro. Dicho tiempo
crítico es del orden de 1 día para el caso estudiado de
un muro de 2 m de espesor y del orden de 28 días
para un “muro” de 10 m de espesor.
Si la elevación máxima de temperatura en régimen
adiabático es de 60“, la curva ~100 de la figura 3.7 al-
canza un máximo de 38”.

3,52 1 CURVATURA DE UNA LOSA DE IIORMIGÓN SOME-


TIDA ATEMPERATURAS DIFERENTES EN SUS DOS
CARAS.

Es el caso particular de una losa de hormigón que


reposa sobre el suelo. La semejanza de las figuras 2.13
y 3.1 indica que todo lo que dijimos sobre la curvatu-

00. ra y las fisuras de retracción hidráulica en una losa


de hormigón (2,55), se puede aplicar para la curva-
tura y fisuras de retracción (o de dilatación) térmica,
pero estas últimas se manifiestan de una manera mu-
cho más rápida que las de retracción hidráulica (3,31).
Para una losa “flotante” se tiene:
LAS FISURAS DEL CEMENTO

Fig. 3.7
;.

en las que: e = espesor de la losa ;


radio de curvatura p mAxim0 - * L = longitud de la misma;
> Re = a (8, - 0) correspondiente a una
I I diferencia de temperatura 81- 0
I I entre el medio ambiente y la SU-
0,l ReL2 perficie de la losa, la cual está
flecha ‘p mhxima = c inicialmente a la temperatura
I l uniforme 81.

Fig. 3.8
FISURAS DEBIDAS A LA.RETRACCfdN T.&RMICA 63

3,522 INFLUENCIA DE LA CURVA DE DESPRENDIWEN- ra a.largo plazo es alrededor ‘de un 32 % inferior a la


TO DE CALOR DE HIDRATACIÓN SOBRE LA RE- obtenida en régimen adiabático.
TRACCIÓNTÉRMICADEUN MURODEHORMIGÓN. La curva OPP’P”... (fig. 3.8) representa la eleva-
En lugar del conglomerante cuyo valor de hidrata- ción de la temperatura del elemento correspondiente,
ción viene indicado por la curva en trazo seguido en a capas de 2 m vertidas cada 2 .dias. La elevación de
la figura 3.4, consideremos un conglomerante cuyo temperatura a largo plazo es alrededor de un 14 %
calor de hidratación viene representado por la curva inferior a la de ‘régimen adiabático.
a trazos en dicha figura: igual calor de hidratación La curva OQQ’Q”... representa la elevación de la
final, pero desprendimiento del mismo, más lento. temperatura del elemento correspondiente a capas tie
La curva (x’oo), se deduce de la figura 3.7, tal como se 2 m vertidas cada día. La elevación de temperatura
indicó anteriormente. Si la elevación máxima de tem- a largo plazo es alrededor de un 6 % inferior a la de
peratura en régimen adiabático es de 60°, la curva régimen. adiabático.
(z’~oo) correspondiente al plano de simetría de un La cúrva OSS’S”. . . representa la elevación de tem-
muro de 2 m de espesor, alcanza un máximo de 24”, peratura del elemento correspondiente a capas de
valor netamente inferior que eí obtenido en el caso de 0,50 m vertidas cada 2 dias. Las retracciones térmicas
un conglomerante de desprendimiento más rápido son del orden de la mitad de- las que se obtendrán con
[que daba una elevación máxima de 38” (352) 1. capas de 1 metro vertidas cada.2 días.
La curva OUU’... representa la elevación de tem-
peratura del elemento, correspondiente a capas de
3,.53 INFLUENCIA DEL CALOR DE HIDRATACIÓN SOBRE
1 m, vertidas cada 4 dúzs.
LA RETRACCIÓN TÉRMICA DE UN ELEMENTO DE
La curva OVV’. . . representa, la elevación. de tempe-
HORMIGÓN DE GRANDES DIMENSIONES, HORMI-
ratura del elemento, correspondiente a capas de 2 me.
GONADO CON VARIAS TONGADAS.
tros, vertidas cada 4 dias.
Consideremos una obra en la que el hormigón se ha Se comprueba en la figura 3.8, que es interesante
vertido en capas de 1 m de espesor, a razón de una disminuir el espesor de las capas y espaciar su vertido.
capa diaria, siendo la dosificación en cemento de La disminución del espesor de las capas es particu-
200 kg, dando una elevación máxima de temperatura larmente eficaz: por ejemplo, son preferibles capas de
de 30” (ejemplo 2 del apartado 3,41), y cuya curva de 1 m cada 2 días que ‘capas de 2 m cada 4 días (a fin
calor de hidratación tiene la forma indicada en la fi- de cuentas el volumen de hormigón es el mismo en
gura 3,4 (curva en trazo seguido). ambos casos) ; capas de 0,50 m cada 2 días son prefe-
La determinación de las temperaturas puede hacerse ribles a capas de 1 m cada 4 días.
de, la manera siguiente, en la capa vertida el día j ;
cuando el elemento ha alcanzado una altura suficiente, 3,531 INFLUENCIA DELA cmvA DE DESPRENDIMIEN-
se puede considerar como una masa semiinfinita limi- TO DE CALOR DE HIDRATACIÓN SOBRE LA RE-
tada por una superficie plana horizontal. La tempera- TRACCIÓN TÉRMICA DE UN ELEMENTO HORMI-
tura media obtenida hasta el día j + 1, en la capa GONADOEN VARIASTONGADAS.
vertida el día j es la media de las temperaturas alcan-
zadas, por ejemplo, a 10, 30, 50, 70 y 90 cm de pro- En lugar del conglomerante cuyo calor de hidrata-
fundidad, temperaturas que se pueden hallar en la ción viene dado por la curva de trazo seguido de la
figura 3.5. Se determina de este modo fácilmente la figura 3.4, consideremos un conglomerante cuyo calor
curva OM (fig. 3.8). En el día j + 1, se vierte una de hidratación viene dado por la curva a. trazos : igual
nueva capa de 1 m de espesor. La capa vertida en el calor de hidratación final, pero desprendimiento del
día j se encuentra entre los días j + 1’ y j + 2, a una mismo m.ás lento. La figura 3.9 se deduce tal como
profundidad comprendida entre 100 y 200 cm. La tem- se hizo para la figura 3.5. Por medio de dicha figu-
peratura media varía, pues, como la media de las tem- ra 3.9 se puede determinar, por ejemplo, la elevación
peraturas obtenidas para 100 y 200 cm de profundi- de temperatura del elemento correspondiente a ca-
dad : curva MM’ de la figura 3.8 [paralela a la media pas de 0,50 m de espesor vertidas cada 2 días (figu-
de las curvas (5100) y (xm) de la figura 3.5j. Obran- ra 3.8, curva OSrS’rS”r...). En comparación con la
do de este modo, se obtiene finalmente la curva curva OSS’S”. ..,
OMM’M”. . . y se comprueba que la elevación de tem- se comprueba que la elevución de temperatura
peratura es, a largo plazo, alrededor de un 14 % del elemento es, a largo plazo, mayor para un
inferior a la elevación en régimen adiabático. conglomerante en el que el desprendimiento de
Si las capas de un metro de espesor se vierten calor se efectúa lentamente que para un conglo-
cada 2 días, por el mismo procedimiento se obtiene la merante cuyo desprendimiento de calor’es rá-
curva ONN’N” (fig. 3.8). La elevación de temperatu- pido:
64 L4S FISURAS DEL CEMENTO

I e-a Fig 3.9

en efecto,&>i el calor de hidratación se desprende en elevación máxima de la temperatura que se obtendría


una cierta capa cuando dicha capa está ya cubierta en régimen adiabático: alrededor de 60” (ver 3,41,
por otra, su evacuación es más difícil. Sin embargo, ejemplo 1).
hemos visto (3,43) que desde 1 punto (,e vista. de la Si se tratara de una masa semiinfinita de hormigón
fisuración es preferible un entiurecimiento lento. limitada por el plano y’y (fig. 3.10), la variación de
Es necesario señalar también que el calor puede las temperaturas en función del tiempo sobre la recta
evacuar por otras superficies del elemento y que según x’x vendría dada por las ordenadas de las curvas re-
se ha visto (3,522) en un muro de hormigón un con- presentadas en la figura 3.1.
glomerante de lento desprendimiento de calor puede
dar lugar a elevaciones máximas de temperatura supe- r’
riores a las de un conglomerante de rápido despren-
dimiento. Hay que tener, pues, en cuenta el conjunto
de las condiciones de hormigonado (3,541). **-----11, --eeL

3,.54 INFLUENCIA DEL CALOR DE HIDRATACIÓN SOBRE


LA RETRACCIÓN TÉRMICA DE UNA PIEZA DE HOR-
MIGÓN.

Por cálculo se encuentra, que la variación de la tem-


peratura en el intetior de una pieza de hormigón, es
función de su radio medio + (siendo v el volumen
de hormigón y s la superficie en contacto con el medio
ambiente a la temperatura 0,). Es posible, pues, deter-
minar dicha variación, como si se tratira d e u n
“muro” que tuviera el mismo valor de y .

EJEMPLO : fvisma de hormigón de 20 X 20 X 80 cm


dosificado a 350 kg de cemento.
v=32 dm3;
s=72 dm2;
V
- = 4,45 cm (que corresponde a un muro de
s
8,9 cm de espesor) ;
F1.SCR:l.S I)Elllll.-1.5' .-i LA RE7‘RACCICjN TÉRMICA 65

Se observa que la curva correspondiente a 1 minuto, Su elevación máx’ma de temperatura en el interior


alcanza la recta X’Y antes de cortar al plano de sime- de un elemento de grandes dimensiones, hormigonado
tría, situado a una distancia del plano y’y de 4,45 cm; en varias tongadas, es en general, tanto menor cuanto
sin embargo, las curvas de trazos de la figura 3.10 más rápido sea el desprendimiento del calor de hidra-
deben eventuahnente ser corregidas (como se ha indi- tación (3,54).
cado en el apartado 3,52, para obtener la figura 5.6) I\l’o se puede, pues, decir “a priori”, si es mejor que
de manera que su tangente en el plano de simetría sea el conglomera.?tte tenga m desprendimiento de su calor
paralela a la recta .Y’x. Así se obtienen las curvas de de 1tidrafa.S~~ rápido o lento (para el mismo calor de
trazo seguido, las cuales representan las temperaturas hidratación final, naturalmente). Es necesario hacer un
a diversas edades (1 min, 4 min, 15 min, 30 min, estudio para cada caso. En general, es preferible cm-
1 hora, etc.) en un muro de hormigón de 8,9 cm de plear un conglomerante de desprendimiento lento, tan-
espesor, con una temperatura inicial 01, puesto en un to más, cuanto que un desprendimiento lento hace
ambiente a una temperatura tIo. Por medio de la figu- disminuir el módulo de rotura potencial a la traccijn
ra 3.10 se podría construir una figura análoga a la (3,43) f
3.7, para el muro de 8.9 cm de espesor. Se comprueba
que las temperaturas tienden a igualarse bastante rá- Oixhese, que, de una manera general, la
pidamente, a causa del espesor relativamente pequeíío elevaciólL de temperatura acelera tanto más el
($9 cm) del muro. Es, pues, principahnente el perío- desprendimiento de calor de hidratación de un
do, en que el desprendimiento del calor de hidratación cemeato, cualzto mús lento es dicho desprendi-
es más rápido, el que condiciona la temperatura máxi- ,wiento a la temperatura ordinaria (10 a 20’).
ma alcanzada en el interior de esta pieza de hormigón.
En la figura 3.4 se encuentra (curva de trazo seguido)
que la pendiente máxima, corresponde a una elevación
de temperatura de 2”/hora. Por medio de la íigu- 34 FISURAS DE RETRACCIóN TÉRMICA
ra 3.10 se obtiene que la elevación máxima de tempe- D E U N REVESTXIENTO
ratura en el interior de la pieza es de orden 0,2”. Dicho
valor resulta algo pequeño, si la pieza de hormighn Todo lo dicho sobre la separación (2,541) y la
no se halla en un ambiente mantenido a temperatura anchura (2,532) de las fisuras de retracción hidráulica
homogénea (3,Z) y sobre todo si se encuentra en e! en los revestimientos, se puede aplicar a las fisuras de
interior de un encofrado aislante. retracción térmica, aun cuando hay que tener presente
Hay que hacer notar que es frecuente que la curva que la segunda es de acción mucho más rápida que la
de calor de hidratación, presente hacia el ‘final del fra- primera (3,311.
guado, una pendiente mayor que la indicada en la La distancia entre dos fisuras paralelas que atravie-
tigura 3.4 (incluso para la curva de trazo seguido). san el revestimiento, está comprendida entre Z y 2 1.
La parte de la cwva COU una tangente cuya pendiertte
es grande, corresponde a un régimerl casi adiabático.
Esta brusca elevación de temperatura puede ser de (1)’ ’
varios grados.
Igual que en el caso del “muro de hormigón”, la T, = tensión de rotura potencial media a la traccijn
elevación máxima de temperatura en el interior de la del revestimiento ;
“pieza de hormigón” es, en general, tanto menor, t = tensión de rotura al cizallamiento, o adhe-
cuanto más lento es el desprendimiento de calor de rencia del revestimiento a su “soporte” ;
hidratación (3,522). h = espesor del revestimiento.

La trayectoria de las fisuras no depende, pues, del


valor de la retracción.
3,541 PIEZA DE HORMIGÓN VERTIDA EN VARIAS TON- La anchura de las fisuras que atraviesan el revesti-
GADAS.
miento, está comprendida entre los valores siguientes :
( anchura mínima
Para tener una idea de las temperaturas alcanzadas
en los diversos puntos de una pieza de hormigón en el A1= - ?$
-- 2Tp+(1tv)Tp h
curso del tiempo, basta con aplicar sucesivamente ios iY ([ a(8, 9) 1% 1 7 MP >

1
métodos que se han indicado en los apartados 3,53 anchura mlxima
(elemento de grandes dimensiones hormigonada en A 1 = ([ a(8, - 0) - s -
4 TP +O+T’-P h
varias tongadas) y 3,54 (pieza de hormigón). P = MP ì
GG LAS FISURAS DEL CEMENTO

a =-coeficiente de dilatación térmica del revoque e La anchura de las fisuras es, pues, tanto mayor, y
= 10-E. por consiguiente la malla por ellas formada tanto más
acentuada,
Q1( en el momento del fraguado)
i (en el momento considerado)
cuanto mayor es el descenso de la temperatu-
’ las temperaturas del revestimiento, si el “so-
ra (OI- 0)
porte” no experimenta variaciones de las di-
mensiones por efectos térmicos, o las diferen- cuanto mayor es la resistencia del revestimiento
son cias (temperaturas del revestimiento-tempera- &Yi)
tura del “soporte”), si el “soporte” puede ex-
perimentar variaciones de las dimensiones por cuunto.menor es la adherencia del mismo (t).
efectos térmicos. cuanto mayor es el espesor de aquél (h).
CAPfTULO I V

FISURAS DEBIDAS AL ENTUMECIMIENTO

4,0 CONDICIONES DE FISURACION POR dosificación en cal : la “alita” (silicato tricálcico SiOs,
ENTUMECIMIENTO SIN DhFORMACIóN 3CaO) que se torma preferentemente, se hidrata más
DEL HORMIGóN rápidamente que la “belita” (silicato bicálcico SiOs;
2CaO). El indice d e satwación d e LEA y PA R K E R
Por definición, el hormigón rompe si:
(Cao>
2,8 (SiOn) + 1,18 (A1209) + 0,65 (FezOs)
G, +
CP
de los clinkers más corrientes es del orden de 0,93, si
G,, C, y M, son el entumecimiento, la resistencia a los símbolos entre paréntesis indican las proporciones
la compresión y el móduIo de rotura por compresión en peso de los constituyentes correspondientes. Para
potenciales (ver 2,2-3,3). Sin embargo, las primeras obtener cementos de alta resistencia inicial, sin iecu-
fisuras tienen lugar para una tensión inferior a C, rrir a grandes finuras de molido, puede resultar venta-
(ver 1,12). joso.aumentar dicho índice de saturación. Se alcanzan
de este modo índices del orden de O,98 ; la combina-
4,1 DHATACIóN TÉRMICA ción de la cal con !os otros constituyentes viene facili-
tada con la adición de “fundentes” (FesOs, y también
Todo lo dicho en el Capítulo III sobre la retracción Alzos) y de “mineralizadores”, que en pequeña pro-
tí-rmica, se puede aplicar a la dilatación térmica. Pero porción desempeñan también el papel de fundentes
las fisuras debidas a la dilatación son mucho menos (fluoruros) ; sin embargo, dicha combinación no es en
frecuentes que las debidas a la retracción, ya que la general completa: una parte de la cal permanece bajo
resistencia a la compresión es mucho mayor que la re- la forma de “cal libre” Cao.
sistencia a la tracción (lJ2). La cal libre se reparte en los granos del clinker en
Sin embargo, la dilatación térmica puede crear ten- zonas del orden de 100 a 200 micrones (fig. 4.1), debi-
siones capaces de provocar el pandeo de ciertas piezas das sin duda alguna a la existencia de granos de caliza
(levantamiento de losas de hormigón), en las que es insuficientemente molidos, en las materias crudas de la
necesario por ello prever juntas de dilatación (5,221. cantera, y con los cuales los constituyentes ácidos no
han tenido tiempo de combinarse; o bajo la forma de
bolitas del orden de 20 micrones, más o menos agru-
4,2 EXPANSIONES HIDRAULICAS DEL padas (fig. 4.2), debidas a sobresaturaciones locales en
CONGLOMERANTE cal; 0 en pequeños granos que tienen su origen en la
descomposición de la alita, cuando ésta se enfría alre:
En presencia de agua, el hormigón, debido a la exis- dedor de los 1.20@‘, a pesar del temple del clinker en
tencia de constituyentes expansivos, puede aumentar el refrigerador del horno : la belita es más estable que
de volumen (entumecimiento), en algunos casos que la alita : SCs + SC2 + CaO.
vamos a examinar a continuación. Así, pues, la mayoría de los cementos “portland”
contienen una cierta cantidad de cal libre (en general
4,21 CAL LIBRE.
algo más del 1 %). Ciertos cementos “portland” lle-
gan a tener hasta un 3 % , lo que no representa ningún
El cemento Portland da en los primeros días resis- peligro para la estabilidad ulterior de las obras, siem-
tencias mecánicas tanto mayores cuanto mayor sea su pre que dicha cal esté parcialmente hidratada. Los
68 LAS FISI’R. 1.5. DEL CEMENTO

difícilmente se encontrará en el interior cle los granos ;


también, su proporción puede ser mayor que si la
finura fuera menor. La figura 4.3 a muestra pequenos
granos de cal libre existentes en el interior de los gra-
nos del chker molido (envueltos por una resina).
La figura 4.3 b representa una pasta dura del mismo
cemento, hidratado durante algunas semanas : el grano
grande de clinker no hidratado aún, cuya dimensión
es de a.proximadamente 10 micrones, contiene toda-
vía la cal libre que podrá provocar un cierto entume-
cimiento ulterior (dicho clinker contiene 3 % de cal
libre).
De este modo se explica que el empleo del cli~zkcr
como árido, puede dar lugar a hormigones expansivos.
La hidratación de la cal [ Ca0 + Hz0 + Ca(OH&j
tiene lugar con un cambio de sistema cristalino, sin
disolución, y una disminución de los volúmenes abso-
lutos, pero con un aumento importante del volumen
aparente de !a cal que puede dar lugar a enormes pre-
siones, ta! como lo han mostrado los ensayos de LE
CHATELIER.~
La figura 4.4 representa ias irregularidades de un
revestimiento debidas a los granos de cal viva no apa-
gada, procedentes del conglomerante o de ~111 agrreg:uIo

dcm7/u
1 1
0 ioo ROO 300 400
Fig. 4 . 1

cliîzkers que se destinan a la fabricación de cementos


metalúrgicos, pueden contener aún más. Lo que tiene
importancia con vistas a la expansibn, es la proporción
global de cal libre Ca0 en el cemento. El límite que
no debe sobrepasarse, no es constante para todos los
cementos, sino que depende de varios factores, en es-
pecial de la temperatura alcanzada en el momento de
la cocción, y de su repartición en los granos del ce-
mento después del molido. La cal libre no es peligrosa,
si puede hidratarse rápidamente antes del fin del fra-
guado, es decir, antes de formarse los primeros enla-
ces del hormigón. Ahora bien, la cal se hidrata tanto
más lentamente cuanto más alta haya sido la tempera-
tura de cocción, debido sin duda principalmente a que
la elevación de la temperatura, hace la cal más com-
pacta y más imperrneable al agua. Un clinker cocido
a 1.425” puede contener mayor cantidad de cal libre
que un clinkev cocido a 1.475”, sin peligro para. la
estabilidad de la obra. Por otra parte se comprende
fácilmente la importancia de la repartición de la cal
1 ” Teoría de la expansión de los conglomeran:es bidráu-
libre en los granos de cewento: para un cemento muy licos”, por H. IAFUibIA. KCVIIC des f1futrviau.r (diciembre 1929-
fino, la cal libre puede hidratarse rápidamente ya que enero 1930).
FISURAS DEBII>AS AL ENTVMECIMIENTQ 69
granos recubrimiento
d e clinker de resino

ESCALA IFSCAIA
t I i
400 200 400 200
r 0 r
Fig. 4.3 a Fig. 4.3 b

impuro. Los clinkers que contienen pocos fundentes,


y que por ello deben cocerse a alta temperatura (ce-
mentos blancos), pueden contener granos de cal libre
cuya hidratación resulta difícil, y que corren el riesgo
de provocar fisuras por expansión, y de presentar tam-
bién las caracteristicas postillas de las losetas de hor-
migón [fig. 9.13, postilla (G)].
Cuando se ensila el cemento, aun estando al abrigo
de la humedad, una parte de la cal libre puede hidra-
tarse por medio del agua que contiene el yeso (SO&a,
2H,O), el cual sufre una deshidratación.
Cuando se lleva a cabo en la fábrica de cemento la
eliminación de la cal hidráulica, la ca.1 libre Ca0 que
aquélla contiene’en fuerte proporción, se hidrata rápi-
damente, ya que la temperatura de cocción es relati-
vamente baja (del orden de 1.200”); sin embargo,
ciertos lotes pueden haber estado sometidos localmente
a una cocción a más alta temperatura, y su elimina-
ción puede ser insuficiente, si el molido no es .lo bas-
tante intenso.
Si se somete el hormigón a la acción del fuego, el
IGg. 4.4 hidrato de cal Ca( resultante de la hidratación
70 LAS FISURAS DEL CEMENTO

Fig. 4.5

del cemento, pierde su agua a partir de los 400”; la tienen hasta el 20 %) sin que exista peligro de expan-
cal carbonatada y los áridos calizos pierden su COZ a sión : muy posiblemente la magnesia se encuentra en
partir de 600”, transformándose en cal libre CaO, la ellas en el estado (potencial) de silicatos dobles de cal
cual tiende a aumentar de volumen en un ambiente
húmedo. La figura 4.5 muestra unos prismas de hor-
migón de árido sílico-calizo sometido a 600” durante
28 días. La fisuración es aproximadamente la misma
cualquiera que sea el cemento : Portland, portland-
escorias, Portland-puzolanas, aluminoso, ya que el au-
mento de volumen se debe principalmente al árido.
Empleando un árido refractario, los cementos alu-
minosos son los que mejor resisten al fuego. Para
los demás cementos: son algo más resistentes y
dan menos fisuras, los que tienen una menor pro-
porción de cal (cementos con una fuerte proporción de
puzolana).

4,22 M AGNESIA .

Durante la cocción del clinker, una pequeña propor-


ción de la magnesia contenida en las materias primas,
puede combinarse o formar soluciones sólidas con los
aluminatos y silicatos, sobre todo si el temple en el
refrigerador del horno es intenso. Sin embargo, para
una proporción mayor del 3 al 4 %, la magnesia
puede cristalizar bajo la forma de Mg0 (fig. 4.6).
El aumento de volumen del Mg0 del clinker, es
análoga al del CaO, aunque más lenta. Para evitar el
peligro de expansión, el porcentaje límite admisible
de magnesia en el cemento Portland, se ha fijado en
tezsv.9LA
un 5%.
k 1
Hay que señalar, sin embargo, que las escorias de
altos hornos y las puzolanas pueden llegar a contener 0 400 aoo r
una gran cantidad de magnesia (algunas escorias con- Fig. 4.6
FISURASDEBIDASAL ENTUMECIMIENTO 71

calcio hidratados, a los que se les atribuye las fórmulas


A120s, 3Ca0, SO&& kHz0 ( k cy 1 2 ) y &OS,
3Ca0, 3S04Ca, k’Ha0 (k’ = 31). La cantidad ópti-
ma de sulfato a añadir, aumenta con la proporción de
aluminato tricálcico y con su velocidad de disolución:
ésta aumenta a su vez con la temperatura de hidrata-
ción y con la finura, y es tanto mayor cuanto más
perfecta es la cristalización de dicho aluminato, es de-
cir, cuanto más lento haya sido el enfriamiento del
clinker. Las figuras 4.8 muestran tres aspectos del
aluminato tricálcico (después de ser atacada con sosa) ;
el de la figura 4.8 a ha cristalizado bien, el de la figu-
ra 4.8 b ha estado sometido a un enfriamiento más
rápido : los cristales aparecen muy dispersos ; el de la
figura 4.8 c, que ha estado sometido a un temple, for-
ma una masa más o menos cristalina repartida en la
“celita” (fase intersticial).
El sulfato cálcico influye también favorablemente
sobre la hidratación de los cementos .que contienen
escorias o puzolanas y en la de los cementos “natura-
les”, gracias a los compuestos que forma, sobre todo
con la alúmina y con la cal. La escoria y la puzolana
desempeñan, pues, un papel estabilizador de las ex-
pansiones, resultantes de la combinación del sulfato
cálcico y del aluminato hidratado procedente del alu-
minato tricálcico del clinker (.5,23).
Sin embargo, dada la velocidad de disolución y la
ESCALA facilidad de reaccionar que tiene el sulfato, un exceso
I t de éste provoca combinaciones sin disolución, sobre
400 200 ti
0 los aluminatos con mucho calcio o sobre el sulfo-alu-
minato con un radical sulfatado, que dan lugar a la
Fig. 4.7 sal de Candlot, con tres radicales sulfatados, y a entu-
mecimientos an5logos a los de la cal y de la magnesia
libres, pero más rápidos : a 20”, dicho entumecimiento
El óxido de manganeso existente en ciertas escorias, se manifiesta ya al cabo de algunos días o de algunas
desempeña según parece un papel análogo al de los semanas.
constituyentes expansivos de los clinkers, y el por- Por ello, debe limitarse el porcentaje de sulfato en
centaje del mismo debe ser pequeño (aproximadamen- los cementos que contienen clinker, tal como lo pres-
te inferior al 3 %). La figura 4.7 muestra un clinker criben las normas de todos los países del mundo.
en el que existe a la vez, cal libre y magnesia libre.
Al microscopio estos dos elementos son inconfundi-
bles, ya que una vez pulido el clinker, la cal libre, 4,24 M EZCLA DE CONGLOMERANTES INCOMPATIBLES .
más blanda que los silicatos de calcio, forma huecos,
mientras que el magnesio, más duro, aparece en re- Dos conglomerantes se dice que son “incompati-
lieve. bles” cuando su mezcla da lugar a resistencias mec&
nicas que son inferiores a la media ponderada, de las
resistencias de cada uno de ellos. Es el &aso del ce-
4.23 SULFATO CÁLCICO. mento Portland y del cemento muy sulfatado, o del
cemento portland (o de la cal hidráulica) y del cemento
Para regular de una manera cómoda el tiempo de aluminoso. En esta última mezcla ,el sulfato y la cal
fraguado de los clinkers molidos, se les adiciona sul- del Portland, disminuyen la solubilidad del alumina-
fato cálcico, el cual influye principalmente en la hidró- to del cemento aluminoso, combinándose una parte del
lisis y en la hidratación del aluminato tricálcico AlzOs, mismo sin disolución y dando lugar a un aumento de
3Ca0, modificando las solubilidades respectivas de la volumen.
cal y de la alúmina, y formando sulfo-aluminatos de La cal “grasa” Ca(OH)z y el yeso son compatibles.
AFC, SC? AG sc2

Fig. 4.8a

0
Fig. 4.8~ Fig. 4Rb
AC,
4,25 VERTFICACI~S nli LA ESTABILIDAD A LOS “EX-
PANSIVOS".
El ensayo de las agujas de LF, CHATELIER en un
mortero normal Iso (JJ) permite verificar la estahili-
dad de los conglomerantes a los expansivos.
El entumecimiento depende, en cierto modo, de ra
pugna entre las fuerzas de enlace debidas a los silicatos
y aluminatos hidratados, y las fMeruas de disgregación
debidas a los expansivos, tal como se ha esquematiza-
do en la figura 4.9: un hormigón conservado en agua,
presenta una resistencia a la tracción en función del
tiempo, que viene representada por la curva (T) (ver
figura 1.19). Si dicho hormigón contiene ulia cierta
proporción de cal libre CaO, por ejemplo, la expan-
sión de esta cal viva, somete a aquél a una tensión
que viene representada por la curva (G). Si dicha cur-
va. se encuentra en todo momento por debajo de la
curva (T), el hormigón resiste, experimentando un
ligero entumecimiento y adaptándose progresivamen-
te, gracias a que la hidratación de los constituyentes
estables continúa. Este hormigón puede, sin embargo,
presentar una curva de resistencia a la tracción de la
forma (Tr).
La dilución del cemento (relación agua-cemento) 43 ENTUME~.MIENT~ POR ~XRROSI~PI
condicio:la las concentraciones de las soluciones y pue-
de ser determinante, ya que no actúa del mismo modo 4,31 AccróN DE LAS AGDAS SULFATADAS SOBRE EL
en la evolución de las dos clases de fuerzas. Por ejem- CONGLOMERANTE HIDRATADO.
plo, disminuyendo la solubilidad de la alúmina y de la
cal, los álcalis del clinker pueden tener una influencia En, presencia de los constituyentes cálcicos de los
más marcada en una pasta pura que en un mortero, aglomerantes, principalmente de aquellos más ricos
principalmente en los ensayos en el autoclave. Es por en cal (cales hidráulicas, cementos “Portland”) la agre-
sividad de los sulfatos solubles es debida a la
agresividad del sulfato cálcico. Éste, es relativamente
poco soluble (2 g por litro de agua), pero aun en pe-
queñas concentraciones, es nocivo por todos los con-
glomerantes hidratados, en particular para ‘aquellos
ricos en cal y en aluminato con mucho calcio. La com-
binación del sulfato con el aluminato hidratado, tiene
lugar sin disolución de la alúmina, puesto que el exce-
so de cal la hace insoluble y, por así decirlo, no existe
en la solución.
La figura 4.10 muestra un prisma de hormigón de-
teriorado, después de haber permanecido 15 meses en
un agua que contenía un 5 O/m de SObMg. El hormi-
gón tenía una buena composición granulométrica, su
dosificación era de 360 kg de cemento por m3 y su re-
agua
lación _____-- era igual a 0,50, pero el cemento era
ello que los ensayos en una pasta pura, cuya relación cemento
agua-cemento es del orden de 0,27, pueden no ser
representativos de los entumecimientos reales de los
agua
morteros y de los hormigones cuya relación----
cemento
es del orden de 0,5 ó 0,6 o más ; dichos ensayos deben
dedicarse a la verificación de los cementos empleados
en losetas, piezas de fibro-cemento y en piezas de pasta
pura.
La tewpcratwa óptima del ensayo debiera ser la de
la obra, para que éste fuera representativo de los ver-
daderos entumecimientos que pueden esperarse, pero
la expansión de la cal libre CaO, y sobre todo de la
magnesia libre MgO, a 20’ es tan lenta, que nos vemos
obligados a operar a lOO”, tal como lo prescriben las
normas. Si se aumenta la temperatura de conserva-
ción, la curva (T) tiende a tomar la forma de la
curva (T’) y la curva (G) la forma de la curva (G’), la
cual puede cortar a la curva (T’) en A, pues Za expacz-
si& aunzeuta mcís rápidamente que la resistencia.
Por lo tanto, los ensayos de la estabilidad a los ex-
pansivos en agua hirviendo son “suficientes”, aun
cuando no siempre son “necesarios”.
Para la magnesia cocida en exceso, el ensayo en el
autoclave a 200” puede&er útil, ya que acelera su hi-
dratación, pero a veces tiene el inconveniente de dar
lugar a una considerable expansión, que no existiría
en frío y que es debida, posiblemente, a una rápida
hidratación del aluminato tricálcico, sin disolución
(cuando el porcentaje en AC del cemento es superior un Portland con un 17 % de aluminato tricálcico, y
al 12 %). por lo tanto, poco resistente a los sulfatos.
74 LASFISURASDEL CEMENTO

El agua del mar contiene alrededor de 2,s g de


sulfato magnésico por litro; por. otra parte la acción
disolvente de los cloruros sobre la cal, aumenta la
permeabilidad del hormigón (fig. 4.11).
Las fisuras debidas al entumecimiento del sulfo-
aluminato con tres radicales sulfatados (4,231 apare-
cen recubiertas de dicha cal blanquecina y blanda
característica.
La mezcla del yeso con un cemento que contenga

Fig. 4.12
Fig. 4.1:

cii/lX~,j- (ver 4,26) 0 la aplicacibn de un revestimiento


de dicho cemento sobre materiales a base de yesos.
provoca entumecimientos, en medio húmedo (figu-
ras 4.12-9.7).
La combustión de productos que contengan azufre
(en particular, la del carbón), da lugar a desprendi-
miento de vapores que contienen hidrógeno sulfurado,
y anhídrido sulfuroso, que se transforma en anhídrido
sulfúrico en presencia del vapor de agua, el cual ata-
ca al hormigón al igual que los vapores de Scido sul-
fúrico (fig. 4.13).
Los vapores sulfurosos atacan también al hierro
(10,l): las armaduras de la pasarela de hormigón ar-
mado de la figura 4.13 (no visibles en la fotografía)
presentan corrosión y provocan la fisuración del hor-
migón; por otra parte, la barandilla también está oxi-
dada, a pesar de la protección de la pintura.

4,32 REACCIÓN MUTUA ENTRE EL CONGLOMERANTE Y


~0s ÁRIDOS.

Los áridos que contienen sdfatos sola~l>les reaccio-


Fig. 4.13 nan con los conglomerantes (4,23 y 1,31). Para hor-
FISURAS DEBIDAS AI. ENTVMECIIMIENTO 75

migones pesados, puede emplearse el sulfato de bario, pH E 9, indica la progresión de la carbonatación ; se


que es insoluble. tiene sensiblemente :
Los álcalis de ciertos cementos ,portland franceses, h=d?
pueden alcanzar excepcionalmente porcentajes de
0,s % de Na20 y de 1,s % de KZO. SUS soluciones h es el espesor carbonatado (en cm) ; t el tiempo de
(2,411), o las de ciertos productos de adición básicos, conservación en el aire (en años). La figura 4.14 b
atacan muy lentamente a la sílice amorfa (y eventual- muestra distintos hormigones elaborados con cemen-
mente a la alúmina) de ciertos áridos reactivos, proce- to de escorias (CLK) de las siguientes características :
dentes de rocas volcánicas (andesita, opal, riolita,
Izquierda Centro Derecha
calcedonia, etc.), o de ciertos productos vítreos artifi- Dosificacibn e n cemento (kg/m3) 300
ciales (vidrio). Se forma así un sílico-aluminato alca- 350 360
Dosificación e n a g u a ( l/ni3) 210 190 180
lino hidratado, casi sin solución de la sílice. La reac-
ción tiene lugar principalmente en medio húmedo que Se tiene entonces, aproximadamente ;
favorece la migración de los álcalis.
La sílice cristalizada (cuarzo) no da lugar a entume- h=2dt
cimiento, principalmente sin J Ida porque los tetrae-
dros de SiOa, apilados regularmente, no tienen ningu- Se comprende que, en las mismas condiciones (do-
na valencia libre y son químicamente más estables ; sificación, fisura, etc.), el clinker de cemento Portland
pero se comprende que no ocurra lo mismo en la su-
perficie de ciertas sílices amorfas; los iones no están
allí saturados y presentan una cierta inestabilidad,
eventualmente acentuada por la porosidad (opal).

4,33 ENTUMEC IMIE NTO DEBIDO A LA OXIDACIÓN DE


~0s HIERROS (ARMADURAS, TUBERÍAS, ETC.).

Las fisuras debidas a la oxidación de los hierros es


la plaga principal del hormigón armado.

CORROSIÓN QUÍMICA.
El oxígeno, el gas carbónico y el agua (0 el vapor
de agua) atacan al hierro por oxidacióft quigblica. Su
corrosión tiene lugar, pues, en presencia de aire húme-
do, viniendo acentuada en medio ácido: el agua de Fig. 4.14 a. - CPA Conservación en el aire a 50 “/o y 20” C
lluvia es ligeramente ácida, sobre todo en las aglome-
raciones industriales (ácidos sulfúrico, nitrito, etc.).
Los humos contienen gas sulfuroso (y también sulfhí-
drico y nítrico), cuya reacción ácida es más fuerte en
ambiente húmedo (4,31).
El lavado de la cal, procedente de la hidratación de
los silicatos, y sobre todo su carbonatación que la
neutraliza (el aire contiene aproximadamente 0,03 %
de CO,), ponen fin a la protección básica y el pH
desciende de 12,5 a aproximadamente 8. La figu-
ra 4.14 a, muestra primas de 7 X 7 cm de sección,
hechos con hormigón de cementos Portland, con las
siguientes características :
Izquierda Centro Derecha
Dosificacibn en cemento (kg/m3) 300 350 360
Dosificaci6n en agua (l/m3> 210 190 180

conservadas al aire seco (q = 0,SO). La superficie


bañada con fenolftaleína, que vira a violeta para un Fig, 4.14b.- CLK Conservación en el aire a 50% y 203 C
conteniendo una mavor cantidad de cal (contiene alre-
dedor del 65 %) q;e las escorias (que‘contienen al-
rededor del 40 %), y cuya hidratación da lugar a una
liberación de cal hidratada, se carbonate más lenta-
mente que éstas, en las que no hay liberación de cal
hidratada por hidratación.
La velocidad de penetración del gas carbónico es
tanto mayor cuanto más permeable es el hormigón, y
por consiguiente, cuanto menor es su dosificación en
cemento y cuanto menos fino es éste. En el “hormigón
celular” dicha penetración es rápida. Ésta dismimlye
proporcionalmente, cuando el espesor a atravesar au-
menta, y más teniendo en cuenta que la carbonatación
puede aumentar la impermeabilidad de los aglome-
rantes con mucha cal, a causa del aumento del volu-
men absoluto Ca(OH)z, la cual se transforma en
CO&a.

CORROSIÓN ELECTROQUÍMICA.

No existe una frontera bien definida ante la corro-


sión química y la corrosión electroquímica, pero sí se
sabe, que la primera alcanza tcjda la superficie del
metal, mientras que la segunda se manifiesta solamente
en algunos puntos que constituyen los ánodos. Dicha
corrosión es debida esencialmente a heterogeneidad:
del metal: de su naturaleza, de sus tensiones;
del medio: de la repartición de las sales disueltas,
de la humedad, de la temperatura.
La heterogeneidad del metal se manifiesta principal-
mente en las fuertes tensiones de los aceros de hormi- Fig. 4.15
gón pretensado, tensados a valores próximos de su
límite elástico.
Las sales (cloruros, sulfuros, sulfatos) aumentan la parse debajo de las armaduras (ver 4,412). En estas
intensidad de las corrientes electrolíticas. zonas se inicia la corrosión; cuando el óxido ha lle-
Los hierros que se encuentran en el medio oxidante nado todo el espacio libre, nos encontramos con que
más húmedo se comportan como ánodos electrolíticos. el resto de la armadura está bien recubierta, pero esta
Las diferencias de potencial tienden a disminuir con heterogeneidad puede contribuir a provocar una co-
el tiempo ‘como consecuencia de la polarización de las rrosión electroquímica.
pilas formadas; por el contrario el óxido acentúa di-
chas diferencias de potencial, siendo el oxígeno un INFLUENCIA DEL CONGLOMERANTE.
despolarizante.
Los conglomerantes protegen los hierros de la CO-
FISURAS DE C6RROsIóN. rrosión tanto mejor :
cuanto más ricos son en cal,
El aumento de volumen del hierro (unas 10 veces) cuanto más finos son (a condición de no sobrepasar
somete al hormigón vecino a una tensión de tracción. los 4.000 cm2/g Blaine aproximadamente),
Las fisuras que de ella resultan son paralelas a las cuanto más pobres son en electrólitos con un PH
kwwduras. Dichas fisuras permiten la propagación de relativamente bajo (cloruros, sulfuros, sulfatos).
la corrosión química. En la figura 4.15 vemos un ejem- Para igual finura de molido los cementos Portland
plo de fisuras por corrosión de las armaduras (véase protegen, durante más tiempo las armaduras que los
también las figuras del Capítulo X), cementos que contienen productos menos básicos :
Cuando el hormigón es apisonado, el agua y el aire escoria, puzolana, los cuales tienen, por otra parte, un
tienen tendencia a Situarse en la parte alta y a reagru- poder de retención del agua menor (ver 10,7).
FISURAS LlEBID.4S AL ENTUMECIMiENTO 77

Las cales hidráulicas y ciertos “cementos naturales” de cero). Sea s, la parte de la sección AB ocupada
cuya finura es grande (superior a 5.000 cm2/g Biai- por el agua susceptible de helarse (en los hormigones
ne) exigen una mayor cantidad de agua de amasado
que los cementos corrientes Portland, de escorias, o
puzolanas. Aquéllos dan lugar a hormigones más poro-
sos, más permeables y de más- rápida carbonatación,
los cuaies protegen menos las armaduras.
Fig. 4.16

4,34 VERIFICACIÓN DE LA RESISTENCIA A LA CO-


RROSIÓN.
Eorrientes, se e s , en valor medio, del orden de
0,OS cm2).
61 aumento de volumen provocado por la corrosión Si el hormigón estuviera saturado de agua, y si ésta
se produce muy lentamente. Su medida se efectúa se helase instantáneamente, la presión debida al au-
sobre probetas de buena composición, por ejemplo, de mento de volumen sería :
mortero Iso (1,8). Raramente se dispone del tiempo
suficiente para hacer ensayos sobre los materiales que
se van a emplear (conglomerantes y áridos). Nos de- Si T es la resistencia a la tracción del hormigón, la
bemos, pues, conformar generalmente con los conoci- condición de rotura por congelacitn sería, pues:
mientos adquiridos en ensayos anteriores, que por otra
parte !a mayoria de las veces son suficientes. 100 1811 s, h T
Por ejemplo, si T = 30 kg/cm2 y se = 0,05, s e
obtiene : 01 4 - 6”.
4,4 ENTUMECIMIENTO POR CONGEL4CIóN En realidad, tal temperatura no implica forzosamen-
te la rotura del hormigón, por diversas razones :
En todas las regiones en las que la temperatura
desciende frecuentemente por debajo de --So, las fi-
suras en el cemento por esta causa son innumerables.

4,41 P R I N C I P I O S D E L A C O N G E L A C I Ó N D E L
HORMIGÓN.

4,111. L)ILATACIóN DEL HIELO.

Consideremos una pieza de hormigCn limitada por


una superficie y’y (fig. 4.16) a una temperatura uni-
forme 0, algo superior a 0” C. Si el hormigón se in-
troduce en el tiempo : = 0 en un ambiente a la tem-
peratura oo, las temperaturas alcanzadas por aquél a
distintas profundidades vienen dadas en la figura 4.17
(deducida de la fig. 3.1 a.). Por ejemplo, si el descenso
de temperatura fJ1- ti0 es de 10” en la superficie, se
observa que a 1 cm de profundidad dicho descenso es
de aproximadamente 2,5”, al cabo de Iun minuto, 6” al
cabo de 4 minutos, 8” al cabo de 15 minutos, y 9
al cabo de una hora.
Una sección AB de un centímetro cuadrado (figu-
ra 4.16) paralela a y’y contiene árido [supuesto com-
pacto (4,43) 1, un conglomerante anhidro, un aglo-
merante hidratado, agua (con más o menos cantidad
de productos solubles) y aire.
El agua, por debajo de 0”. cristaliza y experimenta
un aumento de volumen del 9 % dando lugar por
esta causa, a una presión de alrededor de 100 101 (en 1. El hormigón no siempre está saturado de agua,
kg/cm2, si 8 se expresa en grados centígrados a partir pues raramente hiela después de llover.
78 LAS FISURAS DEL CEMENTO

2. El agua no es pura, sino que contiene cal, álcalis, expulsión del hielo hacia el exterior de los paramentos
cloruros, que hacen descender su punto de congelación arrastra la cal hidrolizada, la cual sufre una carbona-
(pero que se eliminan progresivamente mediante un tación progresiva, acentuando la trayectoria de las
lavado, o se vuelven insolubles por carbonatación o fisuras (fig. 4.18).
fijación).
3. El apa puede mantenerse en estado liquido, en 4,412 E STRUCTURA DEL HORMIG Ó N CONGELADO .
ciertos poros en los que no existe un germen cristali-
no ; es por ello que la temperatura del hormigón some- Una sola helada dificihnente puede dar lugar a una
tido a congelación desciende bastante regularmente sin fisura visible, ya que el aumento de volumen del hielo
presentar un salto brusco, mientras que en la congela- es mínimo. Por ejemplo, un poro de 30 micrones tan
ción se observa un salto brusco. Además una gran sólo puede dar lugar a un aumento de volumen maxi-
parte del agua que se encuentra en los poros no puede mo de 3 micrones en la primera congelación (si dicho
helarse y aumentar de volumen si no es a muy bajas aumento de volumen sólo puede tener lugar en una
temperaturas; el agua de los poros submicroscópicos sola dirección). Para dilatar los grandes poros son ne-
no se hiela. Midiendo el calor específico de una pasta cesarios muchos ciclos de congelación y descongela-
de cemento amasada a baja temperatura, se comprueba ción con imbibición de agua. Dichos ciclos favorecen
que hay que admitir para el agua de amasado un calor la saturación de agua, ya que el aire se elimina o SC
específico medio, intermedio entre el del agua líquida disuelve progresivamente.
(igual a la unidad) y el del hielo (igual a 0,3) (3,Z). Las fisuras producen escamas paralelas a la super-
4. Hemos visto que el descenso de la temperatura ficie del hormigón, las cuales tienden a separarse per-
no es instantáneo (aun cuando sea rápido cerca de la mitiendo de este modo al agua, penetrar más profun-
superf :ie), y más teniendo en cuenta que el agua para damente. La figura 4.19 nos muestra un ejemplo de
helarse, debe desprender muchas calorias (80 por gra- ello (en primer plano; el paramento ha sido reparado
mo); el hielo tiene la posibilidad de dilatarse o bien parcialmente).
hacia la atmósfera o bien hacia el interior (en donde Son, pues, los poros, visibles al microscopio,
el descenso de la temperatura es más lento, expulsando saturados de agua, de grandes dimensiones con
por esta causa el agua que se encuentra en los posos relación a los intersticios capilares Vecinos, lar
vecinos; el hielo presenta, en efecto, una considerable que dan las principales expansiones.
plasticidad a las temperaturas y a las velocidades de
enfriamiento que nos interesan (su modulo de defor- Dichos poros, cuya dimensión menor es del orden
mación es bastante débil ; del orden de algunos cente- de 0,001 a 0,l mm o aún más, existen principalmente
nares de kg/cm2). Cuando los poros se ensanchan, la en las discontinuidades entre el árido y la pasta COH-

Fig. 4.18 ,Fig. 4.19


g~MWó aya7
Fig. 4.20

glomerante: el agua tiende a subir verticalmente y a


acumularse debajo de los granos del árido (fig. 4.20).
De este modo se comprende que pueda existir cerca de
la superficie de hormigón (principalmente si dicha
superficie es aproximadamente horizontal en el mo-
mento del vertido), una superficie ficticia i\B que pasa
por las caras inferiores de los granos del árido, y para
la cual la sección S, del agua susceptible de helarse,
es más importante que la sección media sP. Los dete- Fig. 4.22
rioros son, pues, más pronunciados :
Las superficies horizontales son las que más fácil-
sobre las cara de enrasamiento (fig. 4.21, la mente quedan embebidas per el agua de lluvia o por
cara vertical más clara del pilar) ; la nieve, y, por lo tanto, las primeras (y a menudo las
sobre las partes altas Figuras 4.22,4.33, únicas) deterioradas por el hielo. Esto es lo que ocu-
sobre las partes ynás 4.34, 4.35, 4.38, rre en las caras de envase de las probetas de lnborato-
expuestas al agua y al sol i 4.40. rio (fig. 4.23) y en las superficies de acabado de las
losas de hormigón (fig. 4.24); por otra parte, debido
al rezumado, la relación a g u a aumenta. Las super-
cemento
Fig. 4.21 ficies verticales encofradas, y “a fortiori” las superfi-

Fig. -1.23
Fig. 4.24 Fig. 4.23 L

cies horizontales inferiores de las piezas de hormigón, mbles por la misma razón, sobre todo si be ptleden
raramente aparecen deterioradas (figs. 4.19-4.30). embeber con facilidad por agua de lluvia (fig. 4.27) o
No ocurre lo mismo naturalmente en los revesti- por el agua del terreno que soportan (fig. 4.28:
mientos más o menos despegados de su “soporte” : el muro que sostiene un terreno hasta media altura).
agua de la lluvia se introduce entre uno y otro, y al Las chupas de pavimentos que actúan a la vez como
helarse, aumenta el desprendimiento (hg. 4.25) y acen- superficies horizontales de acabado y como revesti-
túa el resquebrajamiento (fig. 4.25 a). Los morteros mientos, experimentan casi siempre una rápida des-
para obras de mamjosteriu sor, particularmente vuhe- trucción (.;i,29).

Fig. 4.23 a Fig. 4.26


Fis. 4.27

4,413 REDUCCIÓN DEL REZUMADO INTERNO POR III- que son mas sensibles a la temperatura (escori:~s.
DRATACIÓN. puzolanas). Una pasta de cemento pura no es suscep-
tible de helarse, porque es poco permeable y difícil-
Antes del fraguado, e incluso al principio de éste, mente se embebe en agux,, porque tiene una gr;ln
la hidratación del cemento tiene lugar con una pequeña resistencia a la tracción, porque su relación agua-
contracción, que tieptde a reabsorber el agua de rem- cemento es pequeña, y porque existen pocas probahi-
Itzado, acumulada bajo los granos, incrementando así lidades de que contenga poros de la suficiente dimen-
el aún posible asentamiento del hormigón, por medio sión para que el agua rezume por ellos.
de un descenso general de todos los granos, Se comprende que la resistencia a la congelación del
Los hormigones menos propensos a helarse, hormigón, caracterizada, por ejemplo, por el número
SON aquellos que presentan menos rezumado
interno y qi4e tienell las mayores resistencias a
la tracción, es decir, los horlnigones:
de mayor dosijicacitín en cemento (dosifica-
ción en volamcn absoluto), y, por lo tailto, los
imís i~~zpernzeab1e.s;
retiene mejor el agua;
en los que el
tiene una hidratación inicial
conglowerante
mís rápida;
los de menos dosificac& en agua y los nlás
compactos (a condición de que n o preseaten
rcrwlado st4perficial) ;
que tienen u n a granulowetría más cuidada
(continua) (figs. 4.30-4.33, hormigones de gra-
nulometría discontinua) ;
en los que el e~ldurecimiento tiene lugar en am-
biente híwedo.

La olcvación de la temperatura de conservación ela


el pe**;odo compreadido entre el amasado y el fin de
fragtrado acelera la hidratación y aumenta la resisten-
cia a la congelación, principalmente en los cementos Fig. 4.29
6
cidad que los precedentes, pero en el que la dosifica-
ción en cemento es débil; 240 kg/m” con el mismo
árido limitado a 10 mm, o sea ZCH 30 % Inenoy q¿be la
“dosificación de referencia” (relación agua-cemen-
to = 1,0 cm la misma maniabiliclad).
En las figuras 4.32 c y d se observa la existencia
de soluciones de continuidad a lo largo de ciertos gra-
nos de áridos, en lugar de las pequeñas burbujas aisla-
das de las figuras 4.32 a y b.
Es posible que las diferentes dilataciones térmicas
entre el árido y la pasta conglomerante puedan acen-
tuar las soluciones de continuidad, en particular en las
granulometrías llamadas discontinuas. Los áridos tie-
nen coeficientes de dilatación térmica comprendidos
entre 8 y 13 X 10-O y cuando uno de ellos tiene un
coeficiente menor que el de la pasta conglomerante
puede provocar tensiones de tracción en ella, al produ-
cirse el enfriamiento.

Fig. 4.30

de ciclos de congelación y descongelación que éste


puede sufrir sin deterioro, no aumente proporcional-
mente a la relación agua-cemento, ni a los parámetros
de los que depende dicha relación (dosificación, com-

Fig. 4.31

Fig. 4.32 a ESCAfA


, *
Fig. 4.32 b 0 4 2 I, 6mm

pacidad), sino que sigue una curva como la de la


figura 4.31.
La figura 4.32 a muestra un corte de un hormigón
de buena resistencia a la congelación, aunque poco
compacto; su dosificación en cemento Portland es de
440 kgrm3 (relación agua-cemento = 0,60) con un
árido limitado a 10 mm, o sea un 30 % más que la
“dosificación” de referencia (6,l). La figura 4.32 b
muestra un hormigón de cemento aluminoso con una
gran .resistencia a la congelación, y con la misma dosi-
ficación.
Las figuras 4.32 c y d muestran un hormigón de
poca resistencia a la congelación, con la misma compa-
Los ciclos de congelaci6n aumentan progresivamen-
te las discontitl~tittades entre el árido y la pasta, como
muestran las figuras 4.32 c, f y CJ en las que se ve en árido
corte un niortero Iso [l,S) deqnks de 40 ciclos de
congelación (4,-U), que lleva como cemento una mez-
cla de 10 % de cemento portland y del 90 % de cal discontinui-
hidráulica; dicho mortero está tan fisurado que se ha dades

vuelto frágil (el mortero Tso de cemento “portland”


no sufre en general ningún deterioro aparente antes
de 100 ciclos como mínimo). Para fijar la constitucií>n
del mortero para el pulido y la observación niicroscó-
pica se le ha eiiil~el~ido en resina y seguidamente se le
ha sometido a polimerización :
La figura 4.32 e se ha tomado con la luz rasante ;
Las figuras 4.32 f y g se han tomado por transnii-
sión de la ltlz a través de una lámina delgada, de ~111
Fig. 4.32 c

kFS¿wCA
1 <
0 4 2 3 4mhl

Fig. 4.32 f

pasta

árido

discontinuidad

Fig. 4.32. c
ETCA¿A
, 4
0 1 2 3 4mm Fig. 4.32 d
Fig. 4.33 Fig. 4.33

espesor aproximado de 20 micrones, en dos ampiia- pues, que cualquier otro entumecimiento que pueda
ciones distintas. existir aumentará sus efectos (ver 3,123).
La figura 4.33 da un ejemplo de corrosión de las
4,444 INCREMENTO DE LA FIsuRAcróN POR CONGELA- armaduras, la cual provoca un aumento de volumen
CIÓN DEL HORMIGÓN DEBIDO A LA EXISTENCIA que se añade al del hielo (ver también la fig. 4.21).
DE OTROS ENTUMECIMIENTOS. El aumento de volumen debido a las aguas sulfata-
das se añade raras veces al del hielo, que tiene lugar
La rotura de un elemento de hormigón por conge- principalmente en las zonas expuestas al aire.
lación se debe principalmente al aumento de lolumen
que experimenta el agua al helarse. Se comprende,
4,42 INFLUENCIA DEL CONGLOMERANTE SOBRE LA FI-
SURACIÓN DEBIDA AL HIELO.

Según los principios que acabamos de enunciar,


podemos decir .que un conglomerante es tanto mis
resistente a la congelación:
cuanto más rápida es su llidratación inicial,
cuanto más retiene el agua,
cuanto más estable es a los expansivos,
cuanto menor es su volumen (si se comparan
las dosificaciones en peso),
cuanto unayor es su resistencia a la tracción.

4,421 FINURA DE MOLIDO.

Un aumento de la finura da lugar a un aumento de


la velocidad de hidratación, de la retención de agua,
de la impermeabilidad, y en los cementos Portland
a un incremento de la estabilidad a los expansivos.
La resistencia a la congelación resulta, pues, incre-
mentada.
Fig. 4.34 Las fisuras debidas a la congelación se producen
F I S U R A S D E B I D A S A L ENTUMECldlI:“- 85

primeramente en los ángulos (figs. 4.33-4.34), es decir, 4 , 4 2 2 Nr 1‘1 tALX.Z., _-ti tiu:iG¿OMERASTE.
en los lugares que están sometidos a variaciones de
temperatura más rápidas. Ahora bien, en estos lugares A igual finura Blaine, el clinker retiene mejor el
raramente existen fisuras de retracción hidráulica, ya agua que la escoria granulada de alto horno, ya que en
que en ellas la retracción puede producirse libremente ; aquél existen poros microscópicos que lo hacen rugo-
la mayoria de las fisuras, y las más importantes, se so: la figura 4.37 a muestra un corte de los granos
producen en las aristas (a una cierta distancia de los de clinker y la figura 4.37 b de los granos de escoria ;
ángulos) y en el centro de las superficies expuestas al los primeros (en su mayoría cristalizados) presentan
aire. Ello prueba que las fisuras debidas a lar retruc- un contorno irregular, mientras que los segundos (vi-
cioncs del hormigón no tieneft generahnellte sino una treos) son más lisos; pero sobre todo la hidratación
iwportawciu secundaria en la fisuración por congela- inicial de los granos de escoria es más lenta, en espe-
ción. También hay que señalar que las fisuras de re- cial a baja temperatura.
tracción son perpendiculares a las superficies libres, De una Inanera general, los “portland” (a condi-
mientras que las fisuras de congelación son general- ción de ser estables a los expansivos) son, pues, menos
mente paralelas a dichas superficies. Después de los susceptibles de agrietarse por* congehción que los ce-
mentos que contienen ztna fuerte proporción de esco-
rias de igual finura, en el caso en que se sometan a
congelación una vez estén lo suficientemente endure-
cidos para que su resistencia a la tracción sea aproxi-
madamente la misma. Sin embargo, para un clinker
y una escoria de buena calidad, se comprueba que la
disminución de la resistencia a la congelación es ape-
nas apreciable, hasta llegar a los “cementos portland
de hierro” (que contienen alrededor de un 35 % de
Fig. 4.36 escorias), lo que justifica el nombre de “portland”
que se da a dichos cementos.
La adición de retardadores de fraguado aumenta el
ángulos, son las aristas las que primero se fisuran (fi- agrietamiento por congelación: por ejemplo, un port-
guras 4.33, 4.35 y 4.38). land fabricado con un clinker determinado, molido a
En el momento en que el agua embebe el hormigón, una determinada finura, es tanto menos susceptible
ésta penetra en las fisuras de retracción (fig. 4.36), de agrietarse por congelación cuanto menos yeso con-
pero a continuación, en el curso del enfriamiento, o tiene, a condición de no presentar un “falso fraguado”
bien se evapora o bien penetra más en el hormigón, o un fraguado rápido, que disminuiría la compacidad
de modo que en el momento de la congelación gene- del hormigón en obra. La proporción óptiuta de yeso
ralmente sólo hay agua a una cierta profundidad, fue- es aqatella que corresponde a las máximas resistencias
ra de la zona susceptible de aumentar I’de volumen. Se mecánicas.
podria pensar que las fisuras de retracción facilitan Por el contrario los acelerarttes de fraguado aumen-
la imbibición, pero debe tenerse presente que también tan la resistencia a la congelación, principalmente en
facilitan la evaporación, pudiendo ambos efectos com- los cernemos con una débil retención de agua (cemen-
pensarse, tanto más cuanto que un vapor circula tos que contienen una fuerte proporción de escorias) ;
mejor por mi intersticio que un líquido. la escoria cuya hidratación viene catalizada por la sosa,
El aumento de la finura de molido del cemento, no tiene un rápido endurecimiento, favorable para la re-
aumenta en general, a largo plazo, la resistencia del sistencia a la congelación.
hormigón a la tracción. Si diversos hormigones fabri- Las pwolanas poseen una estructura vítrea como
cados con un cemento de diferentes finuras (con la las escorias granuladas pero su hidratación inicial es
misma relación agua-cemento, de la. misma compaci- aún más lenta; para una misma finura, son, por lo
dad. etc.), suficientemente endurecidos (por ejemplo, tanto, más susceptibles de agrietarse que las escorias.
28 días en medio húmedo a 15 ó 20”) se someten a La figura 4.37 c muestra un corte de los granos de
ciclos de congelación, se encuentra que la resistencia una ceniza puzolánica, granos que tienen una forma
a la congelación es tanto mayor, cuanto más fino es el esferoidal y que son más o menos porosos.
cemento. La causa de ello no es, pues, el aumento de Hay que señalar sin embargo, que los cementos
la resistencia a la tracción, sino más pronto la reten- comerciales a base de escorias o de cenizas, tienen
ción de agua, la eliminación de rezumado interno en generalmente una mayor finura de molido (con el fin
las primeras horas de conservación en las condiciones de obtener resistencias iniciales análogas) y una cosa
estudiadas, y la impermeabilidad. puede compensar la otra, tanto más cuanto que los
86 L,4S FISURAS DEL CEMENTO

f-SCACA ESCALA
l
400 200 p 400 200 f
0 0
Fig. 4.37 a Fig. 4.37 c

ESC.4¿#l
l
400 200 r 400
0
Fig. 4.37 b Fig. 4.37 d
FISURAS DEBIDAS AL ENTUMECII14IENTO 87

pesos especificos de la escoria y la ceniza son inferiores


al del clinker y para igual dosificación en peso, los
cementos de escorias o de cenizas tienen una dosifica-
ción en volumen superior (en ciertos casos en un 10
a 15 % ). Ahora bien, en la resistencia al rezumado
y a la penetración del agua lo que tiene importancia
es el volumen de los granos finos.
Las “cales hidráulicas”, a pesar de su gran finura,
tienen una hidratación inicial muy lenta, exigen una
gran cantidad de agua de amasado y dan lugar a
una débil resistencia a la tracción en el hormigón. Las
cales hidráulicas presentan poca resistencia n la con-
gelación.
Los cementos “bastardos” presentan una resisten-
cia a la congelación intermedia entre las de los dos
cementos que entran en la mezcla figs. 4.32 e, f, 9,
mortero bastardo, en el que el cemento contiene 10 %
de Portland y 90 % de cal hidráulica).
Las cales grasas y las harinas de árido (no suscep-
tible de agrietarse por sí mismo), aun teniendo gran
poder de retención del agua, no absorben el agua de
rezumado interno durante el fraguado. Además exigen Kg. 4.38

árido pasta brida

Fig. 4.39a Fig. 4.39 b


88 LAS FISURAS DEL CEMENTO

proporción de carbonato cálcico procedente ya sea de


la “harina” (de mármol), ya sea de la cal más o menos
hidráulica. De todos modos no es de extrañar que el
conglomerante tenga una pésima resistencia a la ron-
gelación.
En la ejecución hay que tener en cuenta todas las
partes de la obra que pueden estar bajo la acción del
hielo; no basta con hacer las juntas con un buen mor-
tero, si se ha ejecutado el resto con un mortero de cal.
de mala composición y harinoso (fig. 4.40).
El cemento aluminoso retiene mal el agua de ama-
sado, ya que sus granos son bastante lisos (fig. 4.37 íI\.
que está molido a una fisura moderada y que su masa
es algo mayor que la del clinker; dichas característi-
cas no favorecen la obtención de una buena resistencia
a la congelación, pero su rápida hidratación ahsovbe
mís agua que la del poytland (40 % de más a largo
plazo, y aún más en las primeras horas) ; además dicho
cemento no contiene ningún expansivo y presenta una
buena resistencia a la tracción; por lo tanto resiste
bien a la congelació~~. (El hecho de que su coeficiente
de dilatación térmica a E 7 X 10h6 sea menor que el
de otros cementos, tiene probablemente una influencia
Fig. 4.40
despreciable.)
también una gran cantidad de agua de amasado 1 CI 111
fieren al hormigón una resistencia a la tracción muy 4,423 EX PANSIVOS .
pequeña 0 nula. Presentan, pues, poca resistencia a la Se comprende que siendo el aumento de volumen lo
congelación. (Ciertos conglomerantes pueden contener que provoca la fisuración por congelación, las expan-
una notable proporción de harina inerte, autorizada siones de la cal libre (Cao), la magnesia libre (MgO)
por las normas. Los colorantes de los conglomerantes y el exceso de sulfatos, aumenten aún más dicha fisu-
son generalmente óxidos metálicos molidos, los cuales ración. En los cenlentcJ.ì franceses es la cal libre !a
son harinas inertes.) La figura 4.38 muestra un dique que se encuentra con nlás frecuencia; ahora bien, en
de hormigón, que contenía una gran cantidad de arena un clinker, fabricado en determinadas condiciones de
íina y de “harina”, y q ue ha sido rápidamente dete- finura de molido, de módulo silícico y aluminio-férrico,
riorado por el hielo. de temperatura de cocción, de enfriamiento, etc., dicha
La figura 4.39 a muestra un corte del hormigón de fisuración aumenta con el “índice de saturación en
la figura 4.33, con 20 años de existencia (en la región cal” (4,Zl). Es por ello que ciertas comparaciones han
de París). En él se observan discontinuidades entre el permitido observar, que los cementos son tanto más
árido (mármol) y la pasta conglomerante; dichas dis- susceptibles de agrietarse por congelación cuanto más
continuidades están más acentuadas en la figura 4.39 b, ricos son en cal (total), en silicato tricálcico 0 en
en la que aparecen fisuras claramente visibles en la clinker.
pasta conglomerante.
La observación micr-oscópica de dicha pasta, por En rralidad, f(n cemento portland resiste
reflexión y a través de una lámina delgada, muestra tanto mejor a ,la congelación, cuanto menor
que ésta no contiene granos superiores a 100 CL. El cantidad de cal libre (Cao) contiene; sin etn-
análisis químico da la siguiente composición: bargo, los cementos Portland de igual finura y
pérdidas al fuego 38 % de igu,al estabilidad a los expansivos, se agrie-
tan menos por congelación cuanto mayor can-
Ca0 47 ì ca* =59 tidad de ahminato y de silicato tricálcico, es
SiOp 8jm ’ decir, de cal total contienen.
Ca0
Ahora bien ,el valor máximo de la relación sio
El aumento de la finura contribuye a dar estabilidad
es para los cementos franceses de 3,4. Para los poit- a los cementos Portland ricos en expansivos, lo que
land, en el valor medio, del orden de 3,l. Dichos aná- constituye otra razón para que la resistencia del ce-
lisis muestran, pues, que la pasta contiene una gran mento a la congelación aumente con su finura, a con-
FISURdS DEBID.4S .4 L ENTUMECIMIENTO 89

dición de que se mantenga dentro de los límites razo- (es decir, del orden de 0,02 a 0,04 mm como valor
nables, para evitar un exceso de agua de amasado y medio), desempeñan un papel análogo al de los granos
una fisuración de cierta importancia por retracción sólidos finos: se puede considerar que la adición de
hidráulica (finuras inferiores a 4.000 cm*/g Blaine, un a 70 en volumen de burbujas de aire, hace que la
por ejemplo (2,411). proporción de “granos” de finura igual a la del ce-
Una pequeña adición de puzolana (del orden del mento pase de G a + + a.
10 % ) o de escorias (del orden del 20 % ) puede com-
binarse eventualmente a la cal o a la magnesia libres, Supongamos, por ejemplo :
y resultar favorable para la resistencia a la congela-
q = 300 kg de cemento por metro cúbico de hor-
ción de un clinker expansivo.
El aumento de volumen debido a la cal libre (y migón,
eventualmente a la magnesia) es tanto mayor cuanto 6 = (densidad del cemento) = 3,
a = 4 % a 40 l/m3.
más alta haya sido la temperatura de conservación
del hormigón durante el endurecimiento inicial. Se En lugar de la dosificación + = 100 1, se tiene
puede, pues, aumentar la resistencia a la congelación
+ + a = 140 1, 0 sea un aumento del 40 ‘% .
de ciertos portlands, mantell’endo una temperatura
durante las primeras semanas después del fraguado Se comprende que la introducción de aire sea espe-
de, por ejemplo, + 5” en lugar de + 20” (y “a fortio- cialmente favorable en los hormigones de débil propòr-
ri” en lugar de + 60” (3,25). ción de granos finos, los cuales tienen tendencia a
El ensilado de un cemento inestable a los expansi- rezumar (hormigones relativamente ligeros y poco
vos, que como sabemos va acompañado de una hidra- compactos).
tación preferente de la cal libre (que es el constitu- Los granos sólidos del hormigón, los cuales impiden
yente más ávido de agua), puede resultar favorable que las burbujas se infiltren, son aquellos cuya dimen-
para la resistencia a la congelación. Es ésta una de las sión es como máximo 10 veces 1~ de las burbujas, es
razones por las cuales los ensayos de agrietamiento decir, los granos de arena inferiores a 1 mm aproxi-
por congelación en el laboratorio, dan a menudo resul- madamente.
tados dispersos y difíciles de interpretar. Frente a la plasticidad y a la fluidez del hormigón,
El hormigón puede admitir un cierto porcentaje las burbujas de aire, que son como granos deforma-
de cal libre en el cemento (del orden del 1 %), si su bles, se comportan también en cierto modo como un
resistencia a la tracción le permite compensar la ten- fluido, y se comprueba experimentalmente que para
sión originada por el aumento de volumen. Si se le mantener la misma fluidez en el hormigón, es necesa-
somete a ciclos de congelación a partir de un tiern- rio reducir la cantidad de agua de amasado aproxima-
po t: (fig. 4.9), se concibe que su resistencia sea menor
damente‘ de $. Se obtiene, pues, una doble ventaja
que si dichos ciclos se inician en un tiempo t2, pues el
margen de resistencia BC es inferior al margen DE. con relación al rezumado: las burbujas de aire se
No ocurre lo mismo con los cementos sin expansivos, comportan como si se trataran de granos de cemento
en particular con cementos ricos en escorias), cuya respecto a. la retención de agua, y como si se tratase
resistencia a la congelación deja de aumentar cuando de agua respecto a la fluidez.
se alcanza aproximadamente la máxima resistencia a Al igual que el agua, las burbujas de aire tienden
la tracción (a partir del tiempo t3 en la fig. 4.9). a subir cuando se vierte el hormigón. Existen, pues,
Si el hormigón se ha conservado anteriormente en en mayor proporción alrededor de los granos de ári-
aire seco, la resistencia a la tracción puede decrecer do en donde son más cerradas y menos accesibles al
con el tiempo (.5,3) y la resistencia a la congelación agua de imbibición, que los meniscos de agua repre-
puede disminuir, sobre todo en cementos que contie- sentados en la figura 4.20. Dichas burbujas constitu-
nen escorias o puzolanas, muy sensibles a la deseca- yen, pues, una reserva de expansión para el hielo
ción (y con mayor razón en cementos en los que se que podía formarse: los hormigones en los que se ha
ha añadido harinas). introducido aire aumentan poco de voluinen cuando
se les somete a ciclos de congelación y descongelación.
4,424 INTRODUCCIÓN DE AIRE.
Las resistencias mecánicas de hormigones de buena
composición (6,l) disminuyen cuando se les introduce
El rezumado inicial del hormigón depende mucho aire, aun en el caso en que se disminuya la cantidad
de la superficie de los granos susceptibles de retener de agua para mantener la misma maniabilidad, ya
agua. que dichas resistencias son función de la relación de
-Las burbujas de aire estables, cuya dimensión es cemento
volúmenes - en la que el denominador
aproximadamente igual a la de los granos de-cemento agua + aire
90 LAS FISL’R.4.S DEL CEMENTO

flsurar de congelación poro* (en negro) fisuras de congelación porot (en negro)

E-CACA
I 4
03 1. m m 0 500 p
Fig. 4.41 a Fig. 4.41 b

ha aumentado de a-+ = $ . Es, pues, necesario 4,43 ENTUMECIMIENTO DEL Á RIDO.


controlar la cantidad de aire inntroducido, para evitar Ciertos áridos porosos son poco resistentes al hielo
una disminución demasiado grande de las resistencias. por sí mismos, y hacen que el hormigón con ellos fa-
Sin embargo, la disminución de las resistencias, va bricado, lo sea también. Éste es el caso del árido que
acompañada de tina disminución concomitante y supe- muestran en corte las figuras 4.41 a y 4.41 b, despUés
rior de los módulos de deformación, que puede resul- de haber estado sometido a 40 ciclos de congelación
tar ventajosa (6,6). (4,44) ; su porosidad inicial era del 14 % . Las motas
La introducción de un a % de aire tiene una in- de arcilla son también algunas veces granos poco re-
flacencia tanto m& marcada sobre el agrietamiento sistentes al hielo.
por, congelación del hormigón : Sucede también, que un árido poroso (o un pedazo
de madera tierna), por sí mismo resistente al hielo,
cuanto menor es la dosificación en volwaen da lugar a un aumento de volumen: cuando baja la
absoluto de cemento, y cuanto menos fino es temperatura, el agua que lleva el árido se hiela, y
éste. gracias a su contextura permeable puede salir sin
Así, pues, la introducción de aire aumenta general- fisurarlo; pero la pasta de cemento menos permeable
mente más la resistencia a la congelación de un port- dificulta su paso y el hielo acumulado aumenta la dis-
land que la de un cemento rico en escorias : continuidad entre el árido y la pasta. Al cabo de cier-
to número de ciclos se produce una de las numerosas
el Portland es, en general, menos fino, postillas características de ciertas carreteras y de cier-
y su volumen’absoluto es menor. tos pavimentos de hormigón (fig. 4.42). En la figu-
I

FISURAS DEBIDAS AL ENTUMECIMIENTO 91

ra 1.16 se observan unos orificios que son probable- tencias mecánicas a la tracción (flexión). (La medida
mente postillas debidas al hielo, frecuentes en las del peso no es siempre significativa pues un hormi-
carreteras de Estados Unidos, originadas por áridos gón deteriorado y cuyo volumen ha aumentado, puede
muy porosos (10 a 15 % ) (ver también la fig. 8.10 5). presentar una pérdida de peso mínimo.) Estos ensayos
ofie de congelación son largos, y en su defecto hay que
conformarse a menudo con los conocimientos adqui-
ridos (enumerados más artlba) para decidir la com-
posición de un hormigón que debe resistir al hielo.
Para comparar las resistencias intrínsecas a la con-
gelación de dos conglomerantes (entendiendo por ello,
el cemento y eventualmente un producto de adición),
yruno poroso ’ pueden emplearse prismas de mortero Rilem-CemEu-
reau-Iso (1,8) a los que se somete a ciclos de conge-
Fig. 4.42 lación y descongelación. A falta de estos ensayos’que
son bastante largos, las medidas siguientes dan indi-
4,44 COMPROBACIÓN DE LA RFSISTENCIA A LA CONGE- caciones de gran valor :
LACIÓN.
1 estabilidad en los expansivos (4,25) ;
Se puede comparar la resistencia a la congelación resistencias a la tracción del mortero en los prime-
de dos hormigones, sometiéndolos a ciclos de congela- ros dias (dicha resistencia alcanza bastante de-
ción y descongelación con imbibición de agua. Pueden prisa un máximo) (medida T) ;
emplearse, por ejemplo, probetas prismáticas, cuga rezuwzudo del mortero en las primeras horas, antes
composición y compacidad sean las mismas que en la del fraguado (medida y);
obra, y que se introducen alternativamente en am- absorción -pilar de un prisma de mortero endure-
bientes a + 0 1 y - 02, uno de ellos por lo menos en cido y a continuación secado al aire y sometido
presencia de agua. Unas condiciones aceptables son: a un ensayo de capilaridad (medida z). (Dicha
+ 20” en agua, y absorción se efectúa principalmente por los poros
- 20” al aire. en los que tiene lugar el aumento de volumen
, del hielo.)
Se puede tener idea fácilmente de los desperfectos
que han tenido lugar, observando el aspecto de las La resistencia a la congelación es tanto mayor cuan-
probetas (ángulos, aristas y caras deterioradas, mi- to más estable a los expansivos es el conglomerante,
diendo su aumento de volumen, y a veces, las resis- cuanto mayor es T, y cuanto más pequeños son y y Z.
CAPfTULO V

FISURAS DEBIDAS A VARIAS CAUSAS

5,1 FISURAS DEBIDAS A LAS RETRAC- tracción térmica de GOO ~/Ju. Por otra parte, las
CIONES HIDRAULICA Y TEiRMICA variaciones de temperatura locales pueden ser conside-
rables, pudiendo alcanzar la superficie del hormigón
El tiempo en Francia es relativamente caluroso y los 80” al sol.
seco en verano, y frío y húmedo en invierno. Se PO-
dría, pues, suponer que existe una cierta compensación Asi, pmx, en tos hormigones corrtentes la
de las variaciones de dimensiones hidráulicas y térmi- retracción ttrmica es a luenu.do suI)crzor a
cas, pero en realidad, sucede a menudo que las retrac- ta retracción hidrázrtica, y su influencia, pe se
ciones hidráulica y térmica se suman, puesto que es sumu a la de ésta, PLO es nunca despreciable.
el verano la estación más cómoda para hormigonear, e Dicha influencia es tanto menor cuanto más
incluso a veces se deja de hormigonar en invierno. baja sea la temperatura inicial de hormigonado.
La retracción hidráulica máxima es: La figura 5.1 muestra un puente constituido por
arcos de hormigón armado (sobre pilas de piedra de
Rea zz 2 R, (l ;;)O*’ [según 2,35, fórmula (4)]. un antiguo puente) de 26 m de luz, de un metro de es-
pesor y de 3 m de anchura, revestidos de piedra.
Y la retracción térmica es: Alguno de estos arcos están separados del tablero
Re = a. A 0 21 10w5 . A 8 [según 3,1, fórmula (6~1. del puente en la clave, seguramente porque no partici-
pan en la estabilidad de la obra. La fisura que se
En una atmósfera con un 65 % de humedad rela- observa, del orden de 1 cm de anchura, puede haber
tka (humedad media en Francia), los órdenes de mag- sido originada por las retracciones: la retracción hi-
nitud de las retracciones hidráulicas máximas en un
cemento corriente son los siguientes:
Mortero fino (D = 1 mm) :
2 x 800 x 0,350.’ z 770 p/rn.
Mortero corriente (D = 5 mm) :

2 x 800 x s - 470 p/m .

Hormigón corriente (D = 20 mm) :


0 350*7
2 x 800 x -&@- = 310 p/m
Hormigón en masa (D = 50 mm) :
0 350,’
2X8OOX+jJ- = 240 &II .

Hormigón ciclópeo (D = 200 mm) :

Las variaciones de temperatura con las estacione*.


alcanzan fácilmente 60” (a la sombra) en ciertas regi( I-
nes (de -25” a +35”) lo que corresponde a una re- Fig. 5.1
FISURAS DEBIDAS A VARIAS CAUSAS 93

dráulica mrixima del hormigón puede llegar a ser del Las retracciones totales ex$remas (hidráulica y tér-
orden de 250 CL,///’ ; siendo al cabo de 30 años, edad mica) vienen dadas por las curvas (Rm& y (RmaxJ
de la obra, del orden de 100 p.l/~rl (fig. 2.6). Si uno de que resultan de la curva (Rh) al someterla a un despla-
los arcos fue hormigonado en tiempo caluroso, pudo zamiento paralelo al eje de ordenadas.
hal;er alcanzado durante su fraguado y su endureci- La retracción tota1 potencial, sigue una curva tal
nliento inicial, una temperatura ~cdia de alrededor como (R,) o (Rz). El momento en que se produce una
de 40” (3,53) y su retracción térmica pudo haber sido fisura depende de la retracción potencial y de la curva
??- (ver 2,42). Obsérvese que dicha curva puede
(-MP )
cortar a la curva (R,) sin cortar a la curva (RI).

L=hh77ec/h,~n~o
fo (jweeh m Q/cm)

Fig. 5.1 c

del orden de 2cO pj”l cuando la temperatura ambiente


fuera de 20”, 0 sea en total una retracción potencial
de 300 ~/*JH, y por lo tanto, el arco pudo experimentar
wa retracción de 0,s cm, lo que basta para explicar la
anchura de la fisura.
Por otra parte, observada de cerca dicha fisura
presenta el aspecto que muestra la figura 5.1 a, aspecto
que es característico de ull cizallamiento debido a la
retraccicin del arco en la clave (ver fig. 1.7 ò ; la pie- Fig. 5.2
dra de! paramento, que hace las veces de encofrado
perdido, se comporta igual que un revestimiento. No Para una misma temperatura de hormigona-
se trata, pues, de fisuras por esfuerzo cortante, ya que do y para u.na misma humedad relativa, es pre-
éstas se hubieran producido en los arranques del arco. ferible, pues, hormigonar antes de un periodo
caluroso, curva (RI) que antes de un perio-
do frio, curva ( R2).
53 FISURAS DEBIDAS A LAS RETRACCIO-
NES (HIDRÁULICA Y TIERMICrA) Y A LA 5,21 E L E M E N T O DE HORMIGÓN DE MASA SEMIIN-
FINITA.
DILATACIÓN TkRMICA
La retracción potencial máxima es :
Todas las obras a la intemperie están sometidas a
variaciones alternativas de humedad y de temperatura. (1 - 1>oJ
R = 2 R,,, DO,3 + a(8, - f-h).
En los hormigones corrientes la influencia de las va-
riaciones de retracción y de entumecimiento hidráulico El entumecimiento potencial máximo es G = a
en las distintas estaciones, prácticamente sólo se deja (0 M - fJl>.
sentir a algunos centímetros de profundidad (2,531, Si M’ca es el módulo de deformación lenta del hor-
figura 2.13), mientras que las variaciones de retracción migón, las tensiones máximas son:
y de dilatación térmicas llegan a tener influencia en

1
algunos metros de profundidad (3,2, fig. 3.1). (1 - 1y.7
A tracci6; : M’, 2 Rm DO,3 + a(% - %tt>
La retracción hidráu!ica potencial del hormigón, si-
gue una curva (fig. 5.2). más o menos regular, a causa A compresión : M’w a(& - SI).
de los periódicos estados de humedad y de sequedad
(2,1, íig. 2.1). En la figura 5.2 el tiempo T, correspon- Para que apareciesen fisuras de compresión, sería
de al fin del fraguado; la temperatura del hormigón es necesario, que la tensión de compresión alcanzara un
entonces 81, oscilando a continuación entre los valores valor igual a la resistencia a la compresión C. Ahora
límites 0, y 8.,. bien M’ca es del orden de 106 kg/cm2 para un hormi-
94 LAS FISURAS DEL CEME,Vï‘O

gón de cemento corriente y a del orden de 10e5; la La tensión máxima debida a la retracción global
tensión de compresión (contada en kg/cm2) es, pues, de una losa de longitud L aplicada sobre un terreno
del orden de (h - 01) (en grados centígrados), sobre- con un coeficiente de rozamiento Y, es :
pasando apenas los 60 kg/cm2 (5,l).
T = y z ,,’ L.
Las fisuras de compresión por dilatación tér-
mica no existen, por aci decirlo, javaás, ya que EJEMPLO : longitud de la losa : L = 200 dm.
es necesaria una elevación de temperatura de
Y = 0,5.
varios centenares de grados, para alcanzar la
resistencia del hormigón a la compresión. Se obtiene T = 100 kg/dn? = 1 kg/cm2.
La retracción global de una losa de hormi-
Por el contrario, a tracción, las retracciones poten-
gón de 20 m de longitud $20 es stcjiciente para
ciales se suman y pueden originar fisuras.
fisurarla, ya que origina en ella una ttwsió~n
despreciable.
5,22 ELEMENTODE HoRbfIGóN DEESPES~RLIMITADO,
Solamente en una losa de gran longitud, el roza-
QUE SE PUEDE DESPLAZR PARALELAMENTE A Sí
miento sobre el suelo puede tener influencia, como
MISMO.
ocurre en las losas pretensadas (8,11).
Consideremos una losa aplicada sobre el terreno, en Sin embargo, la retraccicín difcrewial (hidráulica y
la que existe Una fisura 0 (fig. 5.3). Para que se pro- térmica) puede disminuir la resistencia en la superficie
del hormigón (ver 5,3) (la dilatación térmica en la
superficie disminuye la resistencia en profundidad,
pero este hecho carece de importancia con vistas J. la
fisuracibn).

Fig. 5.3

duzca en un punto A situado a una distancia 1 de 0


una segunda fisura de retracción paralela a la anterior,
es necesario que el rozamiento a lo largo de OA sea
igual o mayor en A que la resistencia a la tracción T Fig. 5.4
del hormigón :
le6YheT La dilatación térmica puede originar fisuras por le-
vantamiento en caso de pandeo, por “esfuerzo en
e = espesor de la losa. vacío” (fig. 5.4). Hay que tener esto presente en cier-
6 = densidad.
Y = coeficiente de rozamiento sobre el terreno.
T = resistencia a la tracción.

El coeficiente de rozamiento para desplazamientos


muy lentos es muy pequeño, en el caso de que existan
un gran número de pequeños desplazamientos latera-
les, perpendiculares a OA, debidos a los ciclos diarios
de retracción y de dilatación térmicas (teoría de
FREYSSINET), pudiendo alcanzar valores del orden de
la unidad para desplazamientos relativamente rápidos,
por ejemplo, de algunas horas (e incluso de algunos
días).
EJEMPLO : T = 3.000 kg/dm2.
Y = 0,5.
Se obtiene: Z 2~ 300 m. Fig. 5.5
FISURAS IXBIIl.4.T -4 VARIAS CAUSAS 95

tas losas pretensadas relativamente delgadas (pretcn- sivo medio, puede ser del orden de 3O/w, es decir,
sado “externo” por medio de gatos) ; pero principal- 3.000 p/m. Si el hormigón no pudiera deformarse,
mente, dicha dilatación origina a menudo fragmenta- estaría sometido a una tensión de compresión igual al
ciones (fig. 5.5) (ver 1,6, fig. 1.17 c). producto del entulnecimiento potencial por el módulo
de deformación; ptro el entumecimiento potencial sin
5,23 CEMENTOS “EXPANSIVOS” deformación es menos que el entumecimiento libre, y
el módulo de deformación es también menor. Dicha
Los llamados cementos “expansivos” son mezclas tensión es, pues, pequeña, y nunca mayor de algunas
de cemento Portland de endurecimiento lento, de esco- decenas de kg/cm2
rias o de puzolana, y de un producto expansivo [ce-
mento sulfoaluminoso, sulfato de calcio bajo formas
diversas (con o sin adición de cemento más o menos 5,231 CEMENTO “SIN RETruCCIóN”.
aluminoso o de cal hidratada), diversos sulfatos; cal
libre CaO, magnesia libre MgO, o una mezcla de El denominado cemento “sin retracción” es un ce-
ambos]. mento “expansivo” con un entumecimiento lo sufi-
Las escorias y la puzolana se combinan con el ex- cientemente moderado para que se pueda obtener des-
ceso de cal, y se comportan bien ante los expansivos, pués de una conservación razonable en medio húmedo
con los que lentamente forman compuestos hidratados (unos 8 días), una retracción hidráulica, en la atmós-
estables (4,23). Si los compuestos están cocidos, dosi- fera de conservación definitiva, que compense sensi-
ficados y molidos convenientemente, el aumento de blemente el entumecimiento inicial libre (fig. 5.6 b).
volumen, en lugar de proseguir, acentuarse y deterio- De hecho se comprueba que la retracción hidráulica
rar el hormigón, se estaciona al cabo de un cierto que compensa el entumecimiento inicial G. es en ge-
tiempo, incluso en medio húmedo ; en ewe momento neral bastante grande, mayor (alrededor de un 50 %)
las resistencias y los módulos de deformación no han que la retracción hidráulica de un cemento corriente.
alcanzado aún sus valores máximos y el endurecimien- Si el hormigón no puede deformarse, está sometido
to continúa. Sin embargo su fabricación, almacenaje y en el momento de máximo entumecimiento, a una ten-
empleo son delicados; es como si se inoculara a la vez sión de compresión del orden de algunos kg/cni2 so-
al cemento un virus y su vacuna. lamente. Ello no permite compensar más que una

f,empo

Fig. 5.6a Fig. 5.6b

Si se estudian las retracciones y los entumecimien- pequeña parte de la retraccibn hidráulica ulterior, y
tos hidráulicos del hormigón, en lugar de la figura 2.1, como la retracción hidráulica del cemento “sin retrac-
se obtiene la figura 5.6 a (conservación en agua, y en ción” es grande (por muy paradójico que esto pueda
el aire con un 50 % de humedad relativa) : mientras parecer), el interés de dicho cemento es bastante limi-
que la retracción hidráulica final del hormigón corrien- tado. El hormigón de cemento “sin retracción” expe-
te sólo depende de la atmósfera de conservación final, rimenta, pues, una retracción hidráulica diferencial
la retracción hidráulica final del hormigón de cemento más importante que la del hormigón corriente (2,531).
“expansivo” depende de las condiciones de conserva- Cuando se habla de “cemento sin retracción”, acude
ción anteriores (humedad, temperatura). a la mente la idea de un “cemento sin fisuras”. Sin
El entumecimiento obtenido en un hormigóri expan- embargo, no es la retracción hidráulica la única causa
96 LAS FISURAS DEL CEMENTO

de las fisuras y, por otra parte, en el estado actual de la armar, pueden alcanzar resistencias del doble de las
técnica, no existe un verdadero cemento sin retracción. del acero dulce.
La carga correspondiente al “limite aparente de
elasticidad” de un acero corriente, es del orden de la
5,3 FISURAS DEBIDAS A LAS DEFORMA- mitad de su resistencia. Corrientemente se le hace
CIONES Y A LAS RETRACCIONES trabajar aproximadamente a la mitad de dicho límite
(e incluso hasta los 3/5 de dicho límite), y se consi-
La mayoría de las veces se culpa a la retracción dera que su fluencia es despreciab!e a la temperatura
hidráulica de las fisuras del hormigón. A decir verdad ordinaria.
si se trata de hacer fisurar un hormigón en el labora- El acero duro empleado en “hormigjn pretensado”
torio, en las mismas condiciones de endurecimiento, tiene una resistencia a la rotura del orden de 15.000
grado higrométrico, etc., se comprueba que en la ma- kg/cm2.
yoría de los casos dicho hormigón no se fisura. De Cuando se arma el hormigón, se considera que su
esto a pensar que la retracción hidráulica no es la resistencia a la tracción sólo es debida a las armadu-
causa de las fisuras no hay más que un paso; si bien
la retracción hidráadica no es la única causa, o mejor,
si ella no es la principal causa, es casi siempre una de
las causas de las fisuras que se producen en obras a la
intemperie. Si el hormigón se scmete a una “pretrac-
ción”, es decir, sometiéndole a una tracción previa, su
resistencia a la tracción disminuye. Su resistencia a la
compres”lón puede igualmente disminuir a causa de
la evaporación de agua que dificulta la hidratación del
cemento; y como ciertas zonas de compresión de las
secciones de hormigón están “pretraccionadas”, la
tensión debida a las deformaciones en el resto de di- Fig. 5.7
chas secciones aumenta.
Si una losa o una pieza de hormigón se somete a ras ; veremos que esta hipótesis es válida (5,42). Sin
desecación por ambas caras, tiene lugar una propaga- embargo, puritanamente hablando, un hormigón con
ción de las fisuras y una progresiva disminución de la una resistencia nula a la tracción no tendría apenas
resistencia a la flexión, hasta que se haya alcanzado interés, ya que su cohesión sería nula; por otra parte,
la prdfundidad máxima (2,552). Se explica de este no tendría ninguna adherencia a las armaduras.
modo, que la resistencia a la flexión alcance un máxi- Se comprueba que la rotura de adlterencia entre el
mo disminuyendo a continuación hasta un valor límite! hormigón y una armadwa con el recubrimiento sufi-
en especial en piezas de pequeíío espesor. ciente, tiene lugar primeramente por cizallamiento a lo
largo de una superficie aproximadamente cilíndrica
que envuelve todas las irregularidades macroscópicas
5,P FISURAS DEBIDAS A LAS DEFORMA- o microscópicas de la armadura (fig. 5.7),l ya que los
gramos finos y los cristales de silicatos y de alumina-
CIONES Y A LAS RETRACCIONES DEL tos hidratados penetran en las irregularidades del
HORMIGóN ARMADO acero.
La adherencia t del Izouuzigón a la armadura es,,
5,41 PAPELDELASARMADURAS. pues, igual a la resisfencia al cizallamiento del hormi-
gón a lo largo de dicha armadura. Si el deslizamiento
El acero tiene módulos de deformación mucho ma- de la armadura es importante, es decir, si sobrepasa
yores que los del hormigón: su módulo de elasticidad la dimensión media de las irregularidades del acero
es de 2 a 2,2 X 108 kg/cm2, o sea, 10 ó 20 veces el y de los granos más pequeños del árido (del orden
módulo de deformación lenta del hormigón; a menu- de 0,2 mm), se comprende que la resistencia pueda
do suele tomarse como relación de módulo, o coefi- disminuir, más teniendo en cuenta que en algunos
ciente de equivalencia: m = 15. casos el hormigón puede presentar fisuras paralelas a
La resistencia a la rotura del acero “dulce” em-
pleado corrientemente en hormigón armado es de 1 Véanse trabajos del “ Symposium sobre la adherencia
4.000 a 5.000 kg/cm2, es decir, del orden de 10 veces y la formación de fisuras en el hormigón armado”, organi-
zado por la RILEM en Estocolmo en el año 1957 (cuatro
la del hormigón a la compresión, y de 100 veces la volúmenes de los que el cuarto da una síntesis de todos los
del hormigón a la tracción. Los aceros “duros” para trabajos).
FISURAS DEBIDAS íl VARIAS CAUSAS 97

las armaduras, bien sea a causa de la corrosión y de la (Según los casos deberán ponerse distintos valores
dilatación del acero (4,33), bien sea a causa del mismo de los módulos (1,ll) en la fórmula del coeficiente
deslizamiento, y tanto más cuanto menor sea el espe- de equivalencia nz.)
sor del hormigón alrededor de la armadura y más Al armar el hormigón, se aumenta su resistencia a
acentuado sea el relieve de las armaduras (10,.51). la tracción: por ejemplo si m = 15 y +- = & (ar-
La longitud mínima de anclaje, o la longitud míni-
ma de solape L de armaduras que se empalman, en
madura densa), la resistencia aumenta en un 50 % .
una armadura de diámetro @ que trabaja a una ten-
Sin embargo, para tener la seguridad que no puede
sión de tracción T,, es tal que
aparecer ninguna fisura, sería necesario hacer trabajar
el hormigón a un valor muy inferior a la tensión de
de donde: rotura, por ejemplo, a 8 kg/cm* (aproximadamente la
cuarta parte de la tensión de rotura). La tensión en el
acero sería entonces de 8 m = 120 kg/cm*. Dicha
tensión es 10 veces inferior y no permite un empleo
EJEMPLO : T, = 1.200 kg/cm* económico del acero. Por consiguiente, el hormigón
-C= 3 0 kg/cm* armado, no pretensado (5,48), normalmente está fisu-
Se obtiene: L = 40 @. rado en la zona de tracción, y la dirección de las fisuras
de deformación es la misma que en el hormigón no
En la figura 10.1 b la rotura ha tenido lugar en una armado.
zona, en la que el solape de las armaduras era insu- En las zonas traccionadas, es solamente la armadura
ficiente. lo que resiste la tracción, pudiendo estar sometida a
un esfuerzo del orden de 1.200 s (kg/cm*) (o más,
5,42 HORMIGÓN ARMADO SIN RETRACCIÓN (EN MEDIO según la calidad del acero). Hay pues interés en armar
HÚMEDO) Y SIN FISURACIÓN.
el hormigón cuando:

En lo que sigue, y siempre que nos refiramos al hor- 1.200 s>8 s


migón armado, hablaremos de la retracción media del o bien
hormigón, dejando aparte las retracciones diferencia- 1
*>-
les ya estudiadas (2,531-3,2). 150
Consideremos (fig. 5.8) una pieza de hormigón so- es decir, si la densidad de la armadura es superior a
metida a tracción simple. 78
> E 50 kgjm3 de hormigón (armadura media).
$ hormigón 150

5,43 FISURASDEHORMIGÓNARMADOSINRETRACCIÓN
(EN MEDIO mhmo).

Hemos visto (.5,42) que un elemento de hormigón


armado que trabaje económicamente, presenta fisuras
Fig. 5.8
en la zona de tracción. Supongamos que la pieza de
hormigón armado (fig. 5.9) alcanza el límite de rotura
del hormigón. Se producirá una fisura bajo ‘un es-
Sea: S la sección de hormigón,
fuerzo (S + ms) T. En este momento la tensión en la
s la sección de la armadura.
sección 0 de hormigión, se anula. En la armadura,
El esfuerzo maximo de tracción de dicha pieza para (S + rus) T
dicha tensión pasa bruscamente de +nT a =
que no se produzca ninguna fisura, es : 5
=-- S
s + nl T. La armadura experimenta un alarga-
P + ms> T ( >
miento, y un ligero deslizamiento dentro de su “fun-
T = tensión de rotura a la tracción del hormigón da” de hormigón a uno y otro lado de 0, y en una
(supuesto homogéneo) ; longitud AB = 21. Más allá de las secciones A y B
w = coeficiente de equivalencia del acero = la tensión permanece igual a mT.
La determinación de la distancia entre fisuras en el
= M, (módulo de elasticidad del acero) hormigón armado puede hacerse de manera análoga a
M (módulo de rotura del hormigón) la de las fisuras de un revestimiento (2,541), con la
7
L A S F I S U R A S D E L CEYENTO

T
Fig 5.9

diferencia de que en el hormigón armado la tensión puede producirse otra en 0’, fuera de la zona AR
de adherencia es la misma en toda la longitud AB = (sobre todo si se aumenta el esfuerzo de tracción), y
- 2 1: en efecto, un pequefio deslizamiento de la ar- después otra en 0’, etc. Las distancias entre dos fi-
madura no disminuye la influencia de las irregulari-- suras vecinas OO’ = I’ y OO” = I” están compren-
dades del cilindr-0 sometido a cizallamiento, mientras didas entre 1 y 2 1. Si la traccibi en el liorniigún aw
que en un revestimiento, 0 bien tiene lugar un des- menta, tiene lugar un deslizamiento de la armadura
prendimiento y sobreviene la rotura, 0 bien existe sin que aparezcan fisuras.
todavía una cierta adherencia de aquél con su “so- jl Podemos escribir : T = (1 + k) T.
porte”, no existiendo deslizamiento, y la tensibn varía
a lo largo de la superficie que resiste al cizallamiento
(figura 2.19 : de cero en J a su máximo valor t en “) ) De donde 1 1 = (1+sk)p /
1 ; 0 figura 2.20 : de cero en 111’ a su máximo valor
t en J’). 1 I
La adherencia de la armadura al hormigón permite EJEiWLO: s = loo Cd
calcular la longitud 1: si su perímetro es p (= Z JI. @áj, @ = 3 cm.
el esfuerzo transmitido al hormigbn en la sección A k = 0.
gracias a la adherencia entre la sección 0 y A, es: Se obtiene : 1 = 10,6 cm.
plsc= ST.
Si no existe zwchado, k = 0 y la adherencia es
De donde
igual a la resistencia al cizallamiento, 0 igual a la re-
l=F sistencia a la tracción del hormigbn T (1,12), o sea
del orden de 30 kg/cm-. Dicha resistencia es la rcsis-
Las tensiones en el hormigón y en la armadura se tercia a tvacci(írl sirrlplc, medida por la fuerza centrí-
han indicado en la figura 5.9 (curvas a trazos...). fuga, o la resistencia a la flexiGn corregida con un
Primero se produce una fisura en 0, y a continuación coeficiente de CAQUOT de 0,6 (l,?).
FI.SUR.iS IlEBII).iS .4 VARIAS CAUSAS 99

La f&mula (1) se puede aplicar al caso de que exis- 1 = 10,6 cm (ejemplo anterior)
ta un zunchado en el :lue las dos tensiones (iguales y T= 3 0 kg/cn?
iv’ = 1 5 0 . 0 0 0 fig/cm’
perpendiculares) son iguales a s , si s2 es el ángulo M, = 2.100.000 kg/cm”
e n “rozamiento interno” del hohrmigón (del orden de k = 0 (sin zunchado).
55”. de donde tg Q E 1,3).
Se obtiene : AZ z 0,04 mm (&chura imperceptible).
Si la armadura es muy lisa, o está cubierta de grasa
o de betún se tiene que - 1 < k < 0. Por lo tanto es Cuando aproximadamente al nzism~ ticm@ que la
como si existiera un zuncliado negativo. Lo mismo fisura 0, se producen otras fisuras, 0’ y 0”, las cur-
ocurre cuando la oxidación de las armaduras ha provo- vas representativas de las tensiones son las curvas a
cado una fisuraci& en el hormigón. trazos (fig. 5.9). Si el esfuerzo de tracción aumenta a
El zunchado es relativamente poco frecuente en continuación, hasta el valor F la armadura continúa
obras de hormigón ; sin embargo. las cargas y las reac- deslizando en la “funda” de hormigón. excepto en
ciones de apoyo pueden dar lugar, en !as piezas de 1’ e 1” por razones de simetría; el hormigón (que ha
horniigbn armado. a tensiones transversales que au- alcanzado su límite de alargamiento), no se alarga
mentan la adherencia; es posible, que la retraccibn más. Las curvas representativas de las tensiones son
hidráulica cree también un relativo zunchado, en las las curvas de trazo seguido (fig. 5.9), las.cuale’s permi-
armaduras recubiertas por un espesor suficiente de ten calcular los respectivos alargamientos del hormi-
hormigón, al cabo de un tiempo suficiente. gón y de la armadura entre 1’ e 1”.
Nientras no aparecen fisuras, el hormigón y la ar-
madura se alargan de la misma cantidad, y experi- VT
1 ’ l’, = 21
mentán UII acortamiento lateral (efecto de POISSOS) En efecto \
de al)‘oximaclaniente la misma proporción y como la 1’TS
I’, 1’3 = -Is .
adherencia no varia : k permanece constante. Después
de aparecer la primera fisura, el acero se alarga más
Las tensior.es son, pues. las siguientes:
que el horniigi>n y su acortamiento lateral es también
m a y o r : el coeficiente k disminuye, a lo menos lige- i hormigón : cero
ramente, a lo largo de la “funda” sometida a cizalla- en 0 F
miento, y como ya existe una red de fisuras distantes armadurd : J
i
de 1 a 2 1, nos encontranios con otra razi>n para que no 1’ -1
se produzca una nueva fisura intermedia. hormigón : 2.~
F L’TS
armadura : -;- - ~
5 , 4 3 1 hCHCR.4

(TRACCIÓS)
OE L-S;\ FIPCR.4 DE UEF0RMAC16S

E S E L HORMIGÓS 4RhL4DO.

\ hormigón : 21
1”T 21s

Supongamos en primer lugar que las seccion’es nor- en 1”


F YI-S
males a la armadura permanecen planas ; la figura 5.9 armadura : -3 - -
21s
(curvas en puntos representativas de las tensiones)
permite calcular los alargamientos respectivos del hor- correspondientes a un esfuerzo F.
migón y de la armadura para la longitud AB = 2 1, r~ Los alargamientos respectivos del hormigón y de la
cl ~rlo~rwrrto dc la apariciún dc la prirlrrra fisura 0, armadura entre 1’ e 1” son, pues (empleando las ten-
mediante el empleo de las tensiones medias : siones medias) :

alarganiiento del hormigón: 2 1 Ai (si ilI’ es el


módulo de deformacibn del hormigón) ;
armadura
alargamiento de la armadura : 2 1 ($ + ,11) & .
La anclulra AI de la fisura es la diferencia de alar- F 1’ + 1” (l’* + 1”*)TS
gamientos : 2r Ma 81sMa ’
La anchura AI de la fisura es la diferencia de alar-
(2) .i 1= 1 ‘f ( Mi + s*;,J = (i& (+ + ;M,) .
gamientos :
EJEMPLO: S =1 0 0 cnG de donde S ==1 14 (armadu-
@ = 3 Cl11 t 5 ’ ra densa)
100 LAS FISURAS DEL CEMENTO

Los valores extremos de Al” corresponden respecti- 5,44 RETRACCIÓN LIRRE DEL HORMIGÓN ARMADO SIN
DEFORMACIÓN.
vamente a 1’ = 1” = 1 = y 1’ = 1” = 21. Se
obtiene :
(La definición de “deformación” fue dada al princi-
pio del Capítulo 1.)
La armadura tiene un coeficiente de dilatación tir-
mica muy próximo al del hormigón: 10 a 12 X
X lOe6 E 1O-5 (ver 3,I). Las variaciones de dimen-
siones témnicas del hormigón armado 110 originan,
pues, prácticamente, ninguna tensión diferencial entre
el hormigón y la armadura, a las temperaturas or-

>l
2F
x P-T I
-+- s . dinarias.
[ SM@ ( .LI' SM, La armadura se opone a la retracción hidraulica
potencial Rh del hormigón de manera que la retrac-
EJEMPLO: s = 14,l
ejemplo anterior. ción efectiva espontánea Rhsa del hormigón armado,
1 = 10,6 cm satisface la ecuación de equilibrio de las tensiones en
T= 3 0 kg/cm2 el hormigón y en la armadura :
M’ = 150.000 kg/cm2
M, = 2.100.000 kg/cm2 (Rj, - RnaA) S.M’, = Rj,sa SM,
F
- = 1.200 kg/cm2, (v”“;” siendo M’, un módulo de deformación potencial (com-
S
prendido entre los de las deformaciones R, y Rhndj
sin zunchados, adherencia normal : k = 0. del hormigón, y M, el módulo de elasticidad del ace-
ro. (En la figura 1 .l puede observarse que el módulo
Se obtiene: Al, = 0,050 mm. M’, puede ser aún menor que el módulo de rotura
Al2 = 0,078 mm. bajo carga lenta M co .)

Se observa que dichos valores no varian entre un De donde:


valor y dos veces dicho valor, como ocurre con la
RJ,
separación de las fisuras: la anchura de las fisuras (6) R hBA =
tiende a aumentar cuando su número tiende a dismi- 1+n+
nuir, pero dicho aumento queda reducido a causa de
que la tensión media del hormigón es mayor. M, 2.100.000 = 4~
EJEMPLO: III =1=
MP 50.000 -
5,432 Las secciones normales a la armadura no per- 5
manecen planas. Para tener cuenta de ello hay que -Zr- ’ (armadura densa).
s 30
añadir a la anchura Al hallada con las fórmulas prece-
dentes, al valor Al’ : Se obtiene: RneA 5 0,42Rn.
A 1’ = (1 + v)l’ h La retracción hidráulica espontánea se reduce, pues,
M
del 58 %, gracias a la armadura.
siendo h la distancia de la armadura a la superficie P a r a $ = -& ( armadura media), la retracción
del hormigón :
hidráulica se reduce de aproximadamente el 30 % .
ETEMPLO: h=SO m m
P a r a -$ = 1(armadura débil), la retracción
v = 0,3 300
M = M’ = 150.000 kg/cm2. hidráulica se reduce de aproximadamente el 12 %.
La retracción sin fisuración es posible, si la retrac-
Se obtiene que hay que añadir a la anchura de las ción potencial del hormigón :
fisuras del ejemplo anterior, Al’ = 0,013 mm.
R,= Rh-Rm < -M, (según 2,2).
La anchura visible de una fisura en hormi-
gón armado sólo se diferencia de la anchura De (6), se obtiene: $ < M R1
al niztel de la armadura, en aproximadamente, a h
--na
una centésima de milímetro. TP
l;ISUR.-I.S BERIDAS -4 ,YARIRS CAUSAS 101

1:1g 5.10

EJEMPLO:
Mil
~$2 = M = 30 Dicha retracción Rb aumenta la anchura de las. fisu-
P ras (hallada en los apartados 5,431 y 5,432) de 1Kh a
21Rn ; de donde, finalmente, los valores extremos, te-
M, = 2.100.000 kg/cm2 niendo en cuenta las fórmulas (4) y (S), son:
T, = 3 0 kg/cm2
RI, = 300 p/rîz (valor corriente a largo
plazo, en hormigón armado).
*” = --[“-;($+&)+Rh]+
(l.i&~ SM,
MaRh
Se obtiene: ____ < 992. + (1
- -I- v)T - h
TP
M
El IzormQón armado no sometido a defor-
nzación, no presenta, pues, en general, fisuras --[“F- T(&+-$)+2R/~]+
* 12=(1 +k)j SM,
de retracción hidráulica que alcancen las ar-
maduras. Cl+ v)T h
+ M *

$45 F I S U R A S DEL HORMIGÓN ARMADO SOMETIDÓ A EJEMPLO : RI = 300 p/w = OJO03 (retracción má-
RETRACCIÓN HIDRÁULICA Y A DEFORMACIÓN xirna, a largo plazo de un hor-
(TRACCIÓN). migón corriente).

El caso del hormigón armado sometido al mismo M = M’ = 150.000 kg/cm2


tiempo a retracción hidráulica y a deformación es el h=50 m m
caso geitera en qu.e el horwigón amado no se ha,lle v = 0,3.
en un medio húnaedo. Este caso puede estudiarse como
el del hormigón armado sin retracción (.5,43): una Se obtiene que debe añadirse a las anchuras extre-
vez que el hormigón se ha fisurado bajo el esfuerzo de mas de las fisuras del ejemplo dado en los apartados
tracción (fisuras separadas de 1 a 21), su retracción 5,431 [según las fórmulas (4)] y 5,432:
hidráulica tiene por efecto el hacer deslizar algo más lRh y 21Rh respectivamente, o sea :
la ar?nadura en la “funda”, admitiéndose que su resis-
tencia al cizallamiento permanece aproximadamente Al”r = 0,032 mm.
constante junto a la armadura. AZ”a = 0,064 mm.
102 LAS FISURAS DEL CEMENTO

Todas las consideraciones precedentes, y las fórmu- ha sido calculada en 5,431 e incrementada de Al
las que se han dado, para las fisuras en el hormigón [fórmula (5)] :
armado, son aplicables a armaduras que no son parale-
lar a la dirección de la tensión de tracción, a condición A 1 = 1’ ‘i 1” bh + a (0, - B)] -
de que s y S designen las secciones respectivas de la
P + PI2 T
- -rxM’+ Cl +M v)T h
armadura y del hormigón normales a dicha dirección.
Por ejemplo, la figura 5.10 muestra fisuras de esfuerzo >
constante regularmente separadas, en una viga de hor-
migón en la que las armaduras son rectas (ver fig. 1.7). @, = temperatura del hormigón durante el fra-
guado ;
0 = temperatura del hormigón en el momento de
5,46 RETRACCIÓN LIBRE DEL HORMIGÓN ARMADO SO- medir Al.
METIDO A UNA COMPRESIÓN.
Los valores extremos de Al corresponden respecti-
P
Dicha retracción se obtiene añadiendo a la retrac- vamente a 1’ = I” = 1 = __- 1’ = 1” III 21 :
ción hidráulica del hormigón armado (.5,44) el acor- ( 1 : k)p y
tamiento de deformación (principio de superposición
de efectos de las fuerzas) y la retracción térmica: A 1:” = (l ;sk& Rh + a(e, - e) - &] +

+(1+ 4Th
(8) Retracción total = ” + R” + a(~, - 0) M
1+m+ (9)
A l:” = ---[2Rh+2a(e,
cl ,$p -e>-$]+
F = esfuerzo de compresión ;
+ (1 + v)T h
M’ = Módulo de deformación del hormigón en las M '
coizdiciones consideradas (1,lZ). La fórmu-
la (8) puede considerarse como la definición EJEMPLO: los mismos datos que en los ejemplos de
del módulo M’; los apartados 5,431 [según las fórmulas (4)] y 5,J5

Rh = retracción hidráulica potencial del hormigón ; (pero F no es conocido).


a = coeficiente de dilatación térmica media del
hormigón y del acero. a( 0, -0) = lo-’ X 20” = 200 p/nt = 0,0002

El acortamiento de deformación del hormigón & A l’,” = 0,06 mm


Se obtiene:
A 1:’ = 0,lO mm
es a menudo mayor que su retracción hidráulica má-
xima Roo.
5,48 HORMIGÓN PRETENSADO.

5,47 F I S U R A S ORIGINADAS AL IMPEDIRSE EL DES- La armadura del hormigón pretensado de acero


ARROLLO DE LA RETRACCIÓN. duro, eventualmente se somete a una tensión inicial
algo inferior a su limite elástico, y aproximadamente
(sin variación de la longitud global de la pieza de hor- igual a los dos tercios de su tensión de rotura: su ten-
migón armado). sión Ti es del orden de 10.000 kg/cm-. Su alarga-
miento inicial es, pues:
Si una pieza de hormigón armado no puede cambiar
de longitud, la retracción del hormigón puede produ- Ti
cir en ella fisuras. Una vez producidas éstas (fisuras M,= 2 . ~o~~w = 5.000 micrones por metro.
00’0” distantes entre si de Z a 21) la tensión en el
hormigón viene dada, como en el apartado 5,431, por Este valor es muy superior a los valores habituales
la curva de trazo seguido de la figura 5.9. de retracción hidráulica (5,l). Por otra parte, este
La anchura AZ de la fisura 0 es iguara la retracción gran alargamiento de la armadura, va ligado al interés
del hormigSn entre 1’ e 1” (suma de las retracciones del pretensado : contrariamente a la armadura del hor-
hidráulica y térmica), disminuida del alargamiento del migón armado, en la que la tensión varia con las de-
hormigón debido a la adherencia con la armadura que formaciones, la tensión en la armadura del hormigón
FISURASDEBIDASA VARIASCAUSAS 103

pretensado es prácticamente independiente de dichas cemento hidratado, su distribución en toda la masa


deforn1aciones.l asegura en el fibrocemento una bue la distribucibn de
El hormigón se encuentra comprimido bajo un las tensiones, y una gran resistencia a la tracción (del
“pretensado” inicial : orden de 200 kg/cm2); por lo tantc, el fibrocemento
no es “frágil”, su resistencia a la tracción (1,7) es
Ci = $ Ti del orden del tercio de su resistencia a la compresión
cl,=).
(Dicha tensión puede dismiouir posteriormente a Las consideraciones que se han hecho sobre las fi-
causa de la retracción hidráulica y de la fluencia del suras en el hormigón armado sometido a retraccitin y
hormigón, y, principalmente, a causa de la relajación a deformación (5,451 se pueden aplicar al fibrocemen-
del acero.) to: no pueden existir en él fisuras de retracción ya
Si se somete una pieza de hormigón pretensado a
un esfuerzo de tracción creciente, la tensión de com- que los términos (í f k)P y h de las fórmulas (7)
presión en el hormigón disminuye progresivamente. son prácticamente nulos : el fibrocemento sólo presenta
Si dicha tensión llega a anularse, nos encontramos, cn fisuras en el caso de roturas debidas a las deformacio-
lo que se refiere a las fisuras, en el caso del hormigón nes, principalmente de tracción (Capitulo 1).
armado sin retracción. La retracción hidráulica del fibrocemento, es :
Se tiene, pues:
rlrea de la secci6n de hormig6n R hBA = Rh [ver 5,44. F6rmula (s)]
(l) ‘=(I+k)x(p erímetro de la sección de la armadura) 1+tn$
El hormigón pretensado puede también estar some-
tido a esfuerzos de compresión debidos ? las sobrecar- Rh es la retracción hidráulica potencial de la pasta
gas; por ejemplo, cuando puede existir flexión en dos de cemento comprimida, del orden de 2.OCKl p/lm, a
sentidos opuestos. Éste es concretamente el caso de largo plazo ;
losas de carretera, o de traviesas de ferrocarril, algu- Ma
nas de las cuales están sometidas a tensiones previas m=--
M, del orden de 4
del orden de 200 kg/cm2, anteriormente a toda sobre- sección del amianto 1
carga. El hormigón puede entonces presentar fisuras +-
caracteristicas de compresión (paralelas a las tensiones sección de la pasta de cemento ‘lo’
de compresión) (1,3) tanto más cuanto que el módulo
de deformación de hormigón sometido a variaciones De donde RhBA = E = 1.400 l~/*z, a l a r g o
plazo. >
alternativas de tensión, es wís elevado que el módulo
correspondiente del hormigón no pretensado (de valor
muy priximo al módulo de elasticidad) (1,Z).

5,5 DIFERENCIACION DE LAS FISURAS


5,49 FIBROCEMENTO .

El fibrocemento se obtiene mezclando aproximada- Las obras a base de cemento pueden estar sometidas
mente SO a 90 % de cemento y 10 a 20 % de amianto, a la vez a deformaciones, a retracción hidráulica, a
con una gran cantidad de agua, eliminándose el exce- retracción y a dilatación térmicas y a diversos entu-
so de la misma por compresión. mecimientos (expansiones hidráulicas, corrosión, con-
El amianto constituye una armadura inoxidabie de gelación) ; las causas de las fisuras que en ellas pueden
las siguientes características : producirse son, pues, muy diversas; sin embargo, al-
gunas de ellas, son fácilmente diferenciables, gracias a
diámetro del orden de 0,001 mm, los principios enumerados hasta el presente.
resistencia a la tracción análoga a la del acero dul- Por ejemplo, las fisuras debidas a una compresión
ce : 5.000 kg/cm2, difícilmente se pueden confundir con las fisuras de
módulo de elasticidad M, del orden de 600C00 a retracción hidráulica, aun cuando ésta puede tener
1 .OOO.OOO kg/cm2. una cierta influencia en su formación y en su disposi-
ción. Las fisuras debidas a las retracciones y a las
Su composición (silicato de calcio y magnesio) y su
deformaciohes pueden venir acentuadas por congela-
inercia química, le confieren una buena adherencia al
ción, pero en general la fisuración por congelación es
1 Véase “Una revolución en la técnica del Hormigón”, prácticamente independiente de las retracciones ; di-
por E. FREYSSINET (1936). versos factores que aumentan la retracción hidráulica
104 LAS FISURAS DEL CEMENTO

disminuyen la fisuración por congelación, por ejem- ras y aparecen después de un número de años, del
plo, el aumento ck!a finura del cemento (2,41 l-4,421). orden del número de milímetros de recubrimiento de
Si una obra de cemento conservada en agua o en me- hormigón.
dio húmedo se fisura, no es a causa de la retracción Solamente se producen en aire húmedo, y tanto más
hidráulica, etc.. . de prisa cuanto más salitío sea y cuanto más cargado
Las fisuras de deformación a chpresión (1,3) : son .esté aquél de vapores áridos.
paralelas a las deformaciones, numerosas y muy pró- Las fisuras por congelación (4,412): se inician en
ximas entre sí, pudiendo cortarse bajo un ángulo los ángulos, apareciendo después en las aristas y, por
agudo. último, en las caras expuestas a la intemperie (princi-
Las fisuras de deformación a tracción (1,3): son palmente en las superficies horizontales de! alisado).
perpendiculares a las deformaciones y relativamente Las fisuras aparecen generalmente después de varios
poco numerosas (ver 5,22). años, y solamente en los casos de variaciones periódi-
Las armadurns no varían su dirección (5,42). cas de congelación y humidificación.
Las fisuras de deformación a cizallamiento (1,3):
son paralelas a las compresiones y normales a las
tracciones. 5,6 VERIFICACIóN DE LA RESISTENCIA
Las fisuras de retracción hidráulica: resquebrala- A LA FISURACI&N DEL HORMIGON
miento en la superficie, se cortan en ángulo recto
(2,534). Antes de finalizar el fraguado pueden produ-
Son varios los ensayos de laboratorio que se han
cirse por desecación rápida (2,52). Una vez finalizado
propuesto para verificar la resistencia a la fisuración
el fraguado su ensanchamiento y su propagación es
de los hormigones : se sitúan probetas de hormigón a
lenta: a los 28 días su anchura es del orden de algu-
las que se impide retraerse en una atmósfera a tempe-
nas milésimas de milímetro (2,533), su profundidad
ratura y humedad relativa constantes, y se observa
del orden de algunos milímetros (2,532) y su separa-
la aparición de las fisuras.!
ción del orden de algunos centímetros (2,535).
Estas medidas ayudan a comprender la fisuración
Solamente se producen en atmósferas no saturadas
debida a la retracción hidráulica; bajo este aspecto
de humedad (2,l). A largo plazo si su anchura es su-
constituyen medios de investigación interesantes. Pero
perior a aproximadamente & de su profundidad hay que ser muy prudente en la aplicación de sus re-
sultados :
o alrededor de 10.000 veces su separación, indican que
En primer lugar se puede observar que estos ensa-
el revestimiento está parcialmente despegado de su
yos d e “fisui-abilirlad” no conciernen más que a las
“soporte” (2,542).
fisuras debidas a la retracción hidráulica, que es cier-
Las fiswas de retracción Grmica: son poco nume-
tamente un factor del problema, pero no todo el pro-
rosas y se producen por enfriamiento, con un ensan-
blema. En especial, los ensayos son favorables para
chamiento y una propagación relativamente rápidos :
los hormigones de débil resistencia a la tracciórv (2,2),
a los 28 días su anchura es del orden de algunas déci-
y existen caros en los que es dicha resisten& la que
mas de milímetro (3,32), su profundidad de algunas
cuenta.
decenas de centímetros (3,31) y su separación de
algunos metros (3,32). Por otra parte, según la técnica empleada se pueden
clasificar los hormigones en un orden muy distinto:
Las fisuras de entumecimiento debido a los expan-
por ejemplo, un hormigón con una dosificación en
sivos [Ca0 (4,21), Mg0 (4,22), sulfatos (4,23), ári-
cemento relativamente baja, sometido a desecación
do reactivo (4,32)] : entumecimiento de la masa, res-
rápida antes del fraguado, puede dar lugar a una fisu-
quebrajamiento con deformaciones y desconchados de
ración mucho más importante que si la dosificación es.
las superficies expuestas al aire.
mayor (y el hormigón más impermeable). Si la deseca-
La cal libre, da un entumecimiento bastante retar-
ción tiene lugar después del fraguado, ocurre lo con-
dado (algunoS meses después) ; la magnesia y los ári-
trario.
dos reactivos, dan un entumecimiento aún más retar-
Algunas veces los ensayos de fisurabilidad no son
dado (algunos aiios después).
más que una extrapolación al azar, pues se exigen
Las aguas sulfatadas provocan un entumecimiento,
resultados demasiado rápidos para la verificación, o
con la aparición del sulfoaluminato blanquinoso y blan-
para la disminución de la dispersión de los resultados.
do característico (4,31).
Es el caso de algunos ensayos de hormigón, en los que
Las fisuras de entumecimiento se producen sobre
todo en medio húmedo (agua o aire). 1 Nuevas aportaciones al estudio de la fisuración del
Las fisuras de entumecimientos debidas a la corro- hormigón, por A. ILANTZIS y C. LEFEVRE, Annales del’ZTBTP
sión de los hierros (4,33): son paralelas a las armadu- (noviembre 1958).
FISURAS DEBIDAS A VARIAS CAUSAS 105

ias probetas normalmente experimentan su retracción disminuir la resistencia inicial del Portland, sobre todo
hidráulica bastante lentamente (ver 2,332, fig. 2.6). Es si es rico en aluminato tricálcico (2,42) 1.
también el caso del ensayo de fisurabilidad en el anillo De todos modos los ensayos de verificación de la
de pasta pura :l el tiempo de aparición de la primera resistencia a la fisuración no deben conducir a los in-
fisura, que sienta criterio, sólo corresponde a una re- genieros a una falsa seguridad. No se debe perder
tracción hidráulica del orden de la décima parte de la de vista que dicha verificación no los dispensa de to-
retracción final. Es cierto que la fisuración durante los das las prescripciones necesarias para evitar o limitar
primeros días es importante (2,42) y que el ensayo las fisuras ( segunda parte).
de fisurabilidad caracteriza la velocidad de endweci- Es difícil de verificar la resistencia a la fisuración
miento, por lo menos tanto como la retracción hidráu- de los hormigones por las razones expuestas en la
lica, pero basta con un ligero entumecimiento inicia1 introducción de esta memoria. En 10 que se refiere a
debido a la cal libre (4,21) o al yeso (4,23), para mo- las fisuras debidas solamente a las retracciones, hay
dificar la forma inicial de la curva de retracción hi- que tener presente que ellas dependen de la evolución
dráulica o de las resistencias mecánicas, y para aumen- de la retracción potencia1 y de la evolución de la rela-
tar considerablemente el “tiempo de fisurabilidad”, ción T,/M, (5,2, fig. 5.2). La evolución de la retracción
aun en un cemento de end*lrecimiento rápido y de de las resistencias mecánicas por otra parte (1,7)
fuerte retracción hidráulica, particularmente sujeto a pueden proporcionar datos útiles. A falta de un valor
fisuración por retracción [el yeso tiene por efecto el absoluto, los resultados permiten establecer una com-
paración entre los diversos hormigones (6,61) y los
1 Fascículo de documentación de I’AFNOR. P.15.351 diversos conglomerantes (6,731).
<EL ALFARERO
ES EL REY DE
LA ARCILLA . . . 1)

(Epístola de San Pablo


a los Romanos IX-21 1
SEGUNDA PARTE

REMEDIOS PARA LAS FISURAS

Asi como la primera parte se ha destinado al estudio de las causas de las


fisuras, esta segunda parte estará consagrada al estudio de los remedios, la mayo&
de los cuales son una consecuencia del conocimiento de las causas de la fisurarión.

Es mejor prevenir que curar. Los remedios curativos consisten en dism.inuir


las deformaciones (refuerzo de las obras, inyecciones en Za infraestructura) > en
tapar las fisuras (morteros, prodwtos especiales para carreteras de hormigón, pin-
turas). . . o en reconstruir las partes excesivamente agrietadas.

Algunas veces es necesario llegar a un compromiso técnico entre necesidades


contradictorias; por ejemplo, una presa en alta montaña exige una fuerte dosifica-
ción en cemento a cazisa de la resistencia mecánica y a causa del hielo, y exige
asimismo una dosificación débil a cauSa de la retracción térmica. Obsérvese, por
otra parte, que lo que seria una cualidad para un hormigón puede ser wz inconve-
niente para otro; por ejemplo, el incremento de lac resistencias mecánicas es una
cualidad para resistir a las deformaciones, mientras que es un incoweniente para
resistir a las retracciones (2,2 - 3,3).

Y, por otro lado, el mejoramiento de las calidades exige a merludo medios y


controlescostosos, y prácticamente es necesario llegar siempre a un compromiso
económico.

Nada se debe menospreciar : Un remedio cuyo efecto es relativamente pequeño,


por ejemplo, un incremento de la dosificación en cemento del 10 70 o una disminu-
ción de la refracción térmica del 10 70, o un aulnellfo del 10 70 en el espesor de
una viga o de una losa, pu.ede dar lugar a una radical reducción de las fisuras, que
se producen en el límite de la resistencia del hormigón (véase la introducción).
Pero debe tenerse cuidado de no confundir lo accesorio con lo esencial.
CAPITULO 1’1

REMEDIOS GENERALES

En el presente capítulo se estudiarán los remedios del árido, dimensiones máximas de los granos, “efecto
aplicables a todos los hormigones, dejando para los de pared” (dimensiones del encofrado, naturaleza y
capítulos siguientes los remedios aplicables a casos repartición de las armaduras), grado de apisonado,
particulares (presas, carreteras, revestimientos, hor- etcétera. La escala de las abscisas (fig. 6.1) se deter-
migón armado). mina tal como se explica en los citados artículos.
La escala de las ordenadas es normal. Se puede
considerar que prkticamente el límite granulométrico
entre conglomerante y el árido es próximo a 0,2 mi-
-6,l COMPOSICIóN D E L HORMIGóN. límetros. Las dosificaciones de referencia son, pues,
en vollinzenes absollftos:
DOSIFICACIóN
Aire : OE’ (= OA’ X 0,15).
Una buena composición granulométrica es favora- Agua : E’A’.
ble para la compacidad, para la retracción hidráulica Conglomerante : A’B’.
y para las resistencias a la corrosión y a la congela- kido : B’C’.
ción. Tanto si se trata de un mortero de revoque o de Todos los componentes, en especial los más finos
un hormigón ciclópeo, lo que importa es llevar a cabo (arena), deben ajustarse lo más posible a la curva gra-
un estudio cuidadoso con vistas a reducir la fisuración. nulométrica.

Fig. 6.1

La cowposición de referenciu,l es aquella que da la Es útil conocer la “composición de referencia” del


compacidad máxima, en unas determinadas condicio- hormigón así hallada, pero ésta no corresponde nece-
nes de hormigonado: naturaleza del conglomerante y sariamente a la composición “ópfi~ta”. En especial.
las principales cualidades que se esperan de un hormi-
1 “Composición de los hormigones hidráulicos”, por A. gón, dependen mucho de la dosificación en cemento.
VOISEZ, Annales de I’ITBTP (octubre 1952) y “La compo-
sición de los hormigones. Una recta de referencia”, por A. Las modificaciones de dichas cualidades vienen repre-
VOISU, Revue des Maieriaun (noviembre 1953). sentadas esquemáticamente en la figura 6.2 : Por enci-
REMEDIOS GENERALES 109

dad.l. La figura 10.1 a muestra una


rotura por compresión de un “nido
de gravilla” debido a la heterogenei-
dad del hormigón.
Es mejor que la dosificación en
agua peque por exceso que por defec-
to, si las condiciones de la fabricación
y del vestido del hormigón no son ri-
gurosamente constantes.

6,2 DEF’ORMACIóN DEL


HORMIGbN
Los libros y las normas sobre re-
sistencia de materiales, hormigón,
hormigón armado, hormigón preten-
sado y mecánica del suelo, permiten
calcular las obras y sus cimentaciones.
Da-/%kYd/¿7íí
d e mfemncm Por ejemplo, el muro de la figura 6.3
Fig. 6.2 se ha agrietado a causa de un asiento
de la cimentación, el espesor de la
losa es demasiado pequeño para lakz
ma de la dosificación de referencia, las resistencias que tiene, y la armadura, situada demasiado próxima
mecánicas aumentan casi proporcionalmente con la a la cara inferior, ha fisurado el hormigón, y aparece
dosificación (lo que a veces es un inconveniente); la al descubierto.
adherencia aumenta considerablemente ; las resisten- A continuación vamos a enumerar algunas normas
cias a la corrosión y a la congelación expenmentan un para remediar las fisuras debidas a las deformaciones.
fuerte incremento (ver fig. 4.31) ; la retracción hidráu-
lica aumenta algo, la elevación de temperatura sumen.
ta casi proporcionalmente con la dosificación, así como 1 “La homogeneidad del hormigón y las hormigoneras”
por A. VOISEZ, Annales de 1’ITBTP (marzo 1949).
la retracción térmica consiguiente; el precio del hor-
migón aumenta.
Se comprueba además en dicho esquema, la necesi-
dad de llegar a un compromiso en la elección de la
dosificación. En los siguientes capítulos veremos al-
gunos ejemplos de ello.
Cuando las resistencias y la adherencia no tienen
mucha importancia y cuando no es fácil la presencia
de agentes agresivos o de hielo, debe elegirse una
dosificación en cemento próxima a la “dosificación de
referencia” 0 incluso menor.
Si las resistencias mecánicas son importantes, a
qenudo debe aumentarse la dosificación, por ejemplo,
en un 10 ó 20 % e incluso en un 30 %, por encima
de la dosificación de referencia (8,2-10,2).
Si la resistencia a la corrosión es importante, se
debe aumentar la dosificación en aproximadamente
un 30 % por encima de la dosificación de referencia.
Lo mismo ocurre para la resistencia a la congelación;
en caso contrario, es necesaria la introducción de
aire (6,72),
La mezcla del hormigón tiene gran importancia,
principalmente para hormigones de mala trabajabili- Sg. 6.3
110 L A S FISURíIS D E L CEhJENTO

6,21 A U M E N T O DE LA RESISTENCIA INTRÍNSECA DEL 6,23 AUMENTO DE LA RESISTEXCIA DEL HORMIGÓN A

HORMIGÓN. LOS ESFUERZOS DE TRACCIÓN.

1. Aumento de la resistencia intrínseca del conylo-


merante en la edad considerada (ver 6,7). u) Aumento de la sección de las piezas que trabajan
2. Mejora de las condiciones de endurecimiento del a tracción simple (caso excepcional).
hormigón por medio de la humedad. Esta mejora es b) En piezas que trabajan a flexión (losas, dinte-
esfiecialmente sensible para las escorias, puzolanas y les) (1,11-8,13) :
cementos aluminosos. Estos últimos, aunque se desti- azmaento del espesor a (factor de mayor importan-
nen a productos refractarios, deben de mantenerse cia), disminución de la luz,
húmedos durante su fraguado (48 horas), ya que su aumento de la anchura (en los dinteles, por
hidratación requiere mucha agua (4,422). ejemplo).

3. Mejora de las condiciones de endurecimiento 2. Hormigón armado.


inicial del conglomerante por medio del calor. El en-
durecimiento de los cementos Portland, estables a :os Las fisuras debidas a la deformación se remedian a
expansivos (4,25) y de la mayoría de 1~s conglome- menudo por medio de las armaduras (5,4-1(I). Por
rantes hidráulicos viene acelerado por el calor. Las ejemplo, la viga de la figura 6.4 u tiende a fisurarse
resistencias son aproximadamente las mismas para el en B por tracción; para evitarlo se arma la parte in-
mismo “factor de madurez” (11,8). ferior (B’).
Sin embargo las resistencias a largo plazo son tanto P
mayores cuanto más baja es la temperatura de consw-
vación inicial.
El aumento aluminoso pierde las tres cuartas partes
de su resistencia mecánica si se le calienta a 300 (1,8). c:
4 - -
1
A C’

v ---- -- - _B’ - -_ -2E


4. Mejora de la calidad del árido y del apisonado, B C tT
lo que permite disminuir la cantidad de agua (6,l).
Fig. 6.4 a
5. Zunchado del hormigón por medio de armaduras
(espirales), con pretensado o sin él (10,8).
Los estribos rectangulares apenas dan lugar a un
zunchado.

6,22 AUMENTO DE LA SECCIÓN DE COMPRESIÓN DEL

HORMIGÓN.
Las armaduras permiten resistir a la tracción y
1. Aumento de la sección de las piezas que trabajan repartir las fktvas de manera que se mantengan rela-
a compresión (pilares cabezas de compresión de las tivamente finas (5,43-5,131-5,15-5,1?) (figs. 6.4 17,
vigas, armaduras de “reparto”, etc.). 6.4 c, 6.4 d).
2. Pretensado de la sección traccionada de las pie-
zas armadas que trabajan a flexión (vigas) (el despla- 6,231 F A S E S DE HORJIIGOSADO. ADHERESCIA DEL

zamiento de la fibra neutra, que aumenta la sección HORMIGÓN CONSIGO MISMO.


de compresión, es una de las ventajas del preten-
sado). Las fases de hormigonado, cuando el hormigón ha
alcanzado un cierto endurecimiento, dan lugar a dis-
Por ejemplo, la viga de la figura 6.4 a tiende a continuidades, en las que la resistencia a la tracción
fisurarse en A por compresión (1,3, figs. 1.5 y 1.11). (y al cizallamiento) es menor que en el resto de la
Esto se remedia ensanchando la “cabeza de compre- masa por las siguientes razones :
sión” en forma de T, o por pretensado por medio 1. La junta de hormigonado es una “pared”, en el
de la armadura B’ para hacer descender la fibra sentido que se da a esta palabra en la composición
neutra. granulométrica (6,l).
RISIEI)IOS GENERALES 111

2. La superficie del hormig&n vertido anteriormen- y la resistencia ha disminuido. Así, en la figura 6.5,
te. resulta tlehilitada : o bien ha sufrido un lavado entre dos granos de árido, que afloran a la junta de
(por la lluvia, lwr ejemplo) 0 bien ni& frecuentemente hormigonado, la pasta o el mortero fino que llegaban
la evaporacic’m ha inlpeditlo la hidratación. Corriente- hasta la superficie AB en el momento del fraguado,
mente la jtinta de lmmigot~ntlo es aproximadamente pasan a A’B’ cuando se vierte una nueva capa de hor-
horizontal, y a consecuencia del apisonado dicha junta migón. y aparecen como mínimo dos fisuras AA’ y
se ha enriquwitlo en agua y en elementos finos, :as 13B’. Con el tiempo la superficie A’B’ tiende a volver
pequeíías deíormaciones de retracción han auinentado a SLI primitiva posición a consecuencia de la humidi-
ficación (2,l).

Fig. 6.5

3. El aire absorbido en la junta de hormigonado


tiene difícil salida, sobre todo si ésta no ha sido humi-
dificada, y si la nueva capa de hormigón se seca al
entrar en contacto con ella, y su plasticidad disminuye
antes, o durante el apisonado.
4. En el momento del vertido de una nueva capa
de hormigón y durante el endurecimiento, puede exis-
tir un gradiente de temperatura, debido a un cambio
del medio ambiente y al calor de hidratación del
cemento.
Por todas estas razones las fases de hormigonado
aparecen a menudo visibles, formando juntas horizon-
tales (fig. 6.6 a) especialmente acusadas en los depósi-
tos (fig. 6.6 b). No basta con tapar un nido de grava
para impedir que el agua se infiltre (fig. 6.6 c: la he-
rrumbre rezuma con el agua infiltrada). Las dis-
continuidades entre dos tongadas pueden dar lugar a
infiltraciones, incluso a través de espesores conskora-
bles de hormigón (fig. 6.6 d ; presa de gravedad).
Para aumentar la adherencia del hormigón consigo
mismo es necesario, pues:
1. Mantener húmedo el hormigón vertido con an-
terioridad con el fin de evitar la evaporación ;
2. Decapar la superficie de contacto por medio de
un chorro de arena, o por lo menos con un cepillo
metálico, 0 incluso atacar la superficie con una piqueta,
en el caso de que la nueva capa se vierta mucho tiem-
po después (varias semanas, e incluso varios meses),
evitando el hormigón en profundidad;
3. Mojar la superficie de contacto, sin exageración
(sin crear charcos en las superficies horizontales);
4. Enriql-lecer un pequeño espesor de hormigón en
elementos finos, para tener en cuenta el “efecto de
pared” ;
LAS FISURA‘S DEL CEMENTO

Fig. 6.6 a Fig. 6.6~

Fig. 6.6 1> Fig. 6.6 d

5. Evitar el calentamiento ejz tongadas de gran PS- 6,24 A UMENTO DE LA RESISTENCIA AL CIZALLA-
pesor (3,53) y utilizar el hormigón a temperatura
MIENTO.
constante (7,3) ;
6. Prever en lo que sea posible juntas de hormigo- El cizallamiento comprende una tracción y una com-
rrado perpendiculares a las tensiones de compresión presión iguales y perpendiculares. Todo lo dicho sobre
que deberá soportar el hormigón. la compresión y la tracción se puede aplicar a este
REMEDIOS GENERALES 113

caso, aunque generalmente es la tracción la que debe


mejorarse (1,12-6,23).
Por ejemplo, la viga de la figura 6.4 a tiende a fisu-
rarse en C por esfuerzo cortante (sobre todo si la viga
es corta). Esto se remedia colocando estribos c’ per-
pendiculares a las fisuras, o estribos C” verticales, que
unidos a la armadura horizontal B” deben tener el
mismo efecto. También se levanta la armadura B’
en C”.

í5,25 REMEDIOS FARA LA FRAGMENTACI6N DE LAS


FISURAS.

La fragmentación de las fisuras se remedia (1~5,


figuras 1.7, 5.5 y 8.15) tapándolas con productos
plásticos de bajo módulo de deformación (figs. 6.7,
8.10, 8.14 y 8.17), limitando su anchura (por medio
del conjunto de normas de esta segunda parte) y limi-
tando el movimiento relativo de los dos bordes. Dicho
movimiento, del cual se ha dado un ejemplo en el
apartado 1,6 (fig. 1.18), se reduce si la longitud e dis- Fig. 6.7
mimye, si las armaduras se colocan perpendicular-
menre a las fisuras, y si se aumenta el espesor del
hormigón.

G,26 JUNTAS DE DESPLAZAMIENTO(DE ASENTAMIENTO

0 DE ARTICULACIÓN).

No siempre es posible, y sobre todo no siempre es


económico evitar todas 1~ fisuras, en especial aquel!as
que tienen su origen en los asentamientos del terreno
que soportan las obras. Las juntas de asentamiento
son, en cierto modo, fisuras previas situadas en 10s
lugares más convenientes para la seguridad y para la
estética de las construcciones.
Estas juntas deben superponerse exactamente para
evitar las fragmentaciones (fig. 6.8).

6,3 RETRACCIóN HIDRAULICA

6Jl Hemos visto (2,35) que la retracción hidráu-


lica espontánea después del fraguado viene dada por
la fórmula :

(4) Rh = 2 R,, CL ;;)Ov7 x

- -
x
[’ - [l + op (;J2tfv2* 1,021í;);j
Fig. 6.8
8
114 LAS FISURAS DEL CEMENTO

Dicha retracción es nula solamente en el caso de un


medio húmedo (11~ 1) (o para t = 0), por ejemplo,
en cimentaciones en el agua o en un terreno húme-
do. En todos los otros casos, es interesante reducirla
lo más posible, para evitar Ias fisuras. Las normas que
deberi seguirse son una consecuencia de la fórmula (4) :
1. Disminución de la retracción hidráulica in-
trínseca del conglomerante (2,41).
a) Limitación de la finura de molido (medida, por
ejemplo, en el permeabilímetro Blaine).
b) Limitación de los productos de adición solubles
en agua, en la que originan un aumento de la tensión
superficial (cloruros), o de los productos insolubles que
poseen una retracción hidráulica propia (arcilla, kie-
selgur, productos no cocidos, etc.) y de los álcalis SO-
lubles (cementos Portland).
La adición de puzolana al Portland, haciendo inso-
lubles sus álcalis, puede reducir su retracción hidrau-
lita (2,411) :.basta con una débil proporción de ceniza,
por ejemplo un 15 %, para que la retracción hidráuli- Fig. 6.9
ca de los cementos ricos en álcalis disminuya conside-
rablemente. Una vez absorbidos todos los álcalis, una
adición suplementaria de ceniza de la misma finura C ión, obras vigiladas, etc.) ; la del cemento no debe
.
que el cemento, no modifica, naturalmente, la retrac- despreciarse, pero es algunas veces aleatoria, a conse-
ción hidráulica. cuencia de las dispersiones inherentes a los ensayos
c) Adición apropiada de yeso: La proporción ópti- de verificación (sobre todo si no se efectúan en un la-
ma de yeso es función de la proporción de aluminato boratorio bien equipado), y a las variaciones debidas
trícálcico y de álcalis en los Portland. Para todos los a la fabricación y a los lotes del cemento (composición,
cementos, en general, dicha proporción corresponde finura, aireación, etc.).
aproximadamente a las resistencias mecánicas máxi- La figura 6.9 muestra una tumba de hormigón gra-
mas a largo plazo. nítico muy fisurada. El hormigón tiene una mala gra-
nulometría, muy discontinua, sin la presencia de are-
2. Aumento de la disminución máxima del árido. na; muy posiblemente fue vertido muy líquido, con
3. Aumento del exponente n, es decir, de la com- una fuerte dosificación en cemento y posiblemente en
paeidaa del hormigón por medio de la elección de un “harina” de piedra; el conglomerante presentaba sin
árido qu,e se asiente bien y por medio de un aumento duda una fuerte retracción hidráulica.
de la compacidad. \ Un cambio de cemento podría hacer disminuir en
un 50 % la retracción hidráulica en casos extremos
4. Aumento de la humedad relativa de la at-
(2,412), pero la experiencia muestra que dos cemen-
mósfera q (6,33) en todas las edades. tos análogos (por ejemplo, dos cementos Portland co-
cidos en hornos análogos, o dos cementos de escorias)
6,32 Corrientemente para disminuir la retracción y que dan resistencias análogas en todas las edades,
hidráulica del hormigón : dan lugar, la mayoría de las veces, a retracciones hi-
en primer lugar se elige el cemento; dráulicas muy parecidas.
a continuación se mejora la compacidad ; El empleo, en un mortero para revestimiento, de
y por último, se cuida la calidad del árido y se au- una arena O/S mm en lugar de 0/1,6 mm, da lugar
menta su dimensión máxima. a una disminución de la retracción hidráulica del 30 %
(figura 2.7). Lo mismo ocurre, si se emplea en un hor-
Ninguno de estos tres factores debe despreciarse, migón, un árido de 0/40 mm en lugar de una gravi-
pero su importancia crece del primero al último: En lla de O/lO mm. (Ver también los ejemplos de 5.1).
efecto, la influencia del árido (dimensión máxima, for- Una mejora de la natwaleza del árido, independien-
ma de los granos, presencia de arcilla) es palpable; temente de su curva granulométrica, y un aumento de
la del asentado tiene principalmente importancia cuan- la compacidad hacen que el exponente II de la fórmu-
do se lleva un control de la fabricación (prefabrica- la (4) pase en el mejor de los casos de 0,2 a 0,4 apro-
REMEDIOS GENERALES 115

ximadamente (2,3.5). La retracción puede, pues, dis- podría parecer que un ‘incremento de la resistencia a
minuir aproximadamente, un 150 %, al pasar de un la tracción sería favorable, pero ésta es una idea equi-
valor al otro, para un árido limitado a 100 mm, apro- vocada (6,6).
ximadamente un 60 % para un árido limitado a
10 mm, y alrededor de un 25 % para una arena limi-
tada a 3 mm.
6,4 RETRACCION Y DILATACIóN
TJmMIcAs
6,33 INFLUENCIA DE LA CONSERVACIÓ N INICIAL .

Hemos visto que la retracción hidráulica debida a Hemos visto (3,l) que las variaciones de dimensio-
la desecación inicial puede ser considerable (Z,ll, fi- nes térmicas del hormigón vienen dadas por la
gura 2.1). Es absolutamente necesario evitarla, impi- fórmula :
diendo la evaporación hasta el final del fraguado & = a (0, - 6)
(12 horas como mínimo, si la temperatura es de 20”), (6)
protegiendo el hormigón por medio de lonas imper-
que las fisuras de compresión debidas a las ‘dilatacio-
meables o manteniéndolo húmedo. Los barnices limi-
nes, no existen, por así decirlo, jamás, en piezas de un
tan la evaporación pero no la eliminan completamente ;
cierto espesor (5,21) ;
dichos barnices pueden incrementar el endurecimiento
y que las retracciones potenciales hidráulica y tér-
superficial en algunos casos (6,21).
mica, suman sus efectos (5,l).
El frío retrasa el fraguado, sobre todo en los cemen- El coeficiente de dilatación térmica a, depende de
tos ricos en escorias 0 en puzolanas. Los tiefitos frios
la naturaleza del árido, siendo más pequeño para un
y secos son, pues, especialmente, perjudiciales.
árido calizo, que para un árido silíceo. Una vez elegi-
Las fisuras por desecación rápida siempre apare- do el árido, es necesario reducir las difer0ncii.s de tem-
cen en hormigones relativamente permeables y por lo peratura 8 1- 0.
tanto “magros”. Puede parecer una paradoja que
Con el fin de reducir la retracción térmica, es siem-
dichas fisuras se reduzcan aumentando la dosificación pre interesante, mantener el hormigón a la temperatu-
en cemento: este aumento de la dosificación disminuye
ra más baja que sea posible, durante los primeros díus,
notablemente la permeabilidad del hormigón, y por
en especial mientras que aquél no haya formado su
consiguiente, su evaporación. Sin embargo aumenta “esqueleto”, es decir, hasta el final del f.raguado (a
los módulos de rotura (6,6). condición de evitar la congelación).
A veces es posible aprovecharse de la desecación Obsérvese, por otra parte, que en todos los cemen-
antes del final del fraguado, apisonando el hormigón tos (en especial, en los cementos de rápido endureci-
(2,52), mejorando así su asentado y disminuyendo la miento), las resistencias mecánicas a largo plazo
relación agua-cemento ; es el caso de los revoques (1 año, por ejemplo), son tanto mayores cuanto más
que se aplican muy húmedos sobre un “soporte” ab- baja es la temperatura de conservación, siempre que
sorbente, y que se vuelven a apisonar cuando el sopor- ésta sea en medio húmedo (6,Zl).
te ha perdido una parte de su agua; es el caso tam- La retracción térmica que acompaña a la evacuación
bi&n del hormigón tratado y asentado al vacío, o del calor de hidratación del cemento, la estudiaremos
aplicado sobre materiales porosos. más adelante (7,3).
Se recomienda a menudo mantener el hormigón hú-
medo durante varios días después del fraguado con el
fin de disminuir la fisuración debida a la retracción
ulterior. La humedad es favorable para el endureci-
miento y para las resistencias mecánicas (6,21) ; la 6,5 ENTUMECIMIENTOS
humedad de la superficie del hormigón puede limitar
hasta una cierta profundidad la elevación de tempera- Los remedios para la oxidación de los hierros los
tura debida, por ejemplo, a los rayos solares; la hu- veremos en el Ca$tulo X, que está dedicado al hormi-
medad es necesaria para el entumecimiento inicial de gón armado (lO,l-10,8).
los “cementos expansivos” (5,23), pero para los ce-
mentos corrientes no modifica la retracción hidráulica
final, ni incluso apenas la evolución de la retracción 6,51 REMEDIOS PARA LOS ENTUMECIMIENTOS.
hidráulica con el tiempo, una vez ha cesado la conser-
vación húmeda (2,1, fig. 2.1, 2,31). 1.” Componentes expansivos del cemento (véase
Para evitar las fisuras debidas a las retracciones, 6;71).
116 LAS FISURAS DEL CEMENTO

2.” Acción de los sulfatos. La impermeabilidad del 4.” Evitar el vertido del hormigón a baja tempera-
hormigón es el primer remedio para las fisuras debidas tura, especialmente tratándose de conglomerantes sen-
a los agentes agresivos: aguas sulfatadas, aguas áci- sibles al descenso de temperatura (cementos de esco-
das, aguas puras: La protección por medio de una rias, cementos puzolánicos) (4,413).
pintura impermeable e inatacable, a base de alquitrán,
5.” Disminuir la dimensión máxima del árido ;
de silicatos o de fluosilicatos, resulta eficaz.
Es necesaria, e incluso indispensable, una buena do- 6.” Evitar los áridos susceptibles de congelarse, es
sificación en cemento (del orden del 20 ó 30 % por decir, los áridos porosos (4,43) (en los Estados Uni-
encima de la “dosificación de referencia”) (6,l). dos se ha llegado a separarlos por flotación).
La impermeabilidad aumenta con la compacidad.
Pueden utilizarse productos de adición impermea- Deben emplearse remedios especiales cuando, por
bilizantes (6,72), sobre todo si la dosificación en ce- una u otra razón, no es posible emplear los remedios
mento es insuficiente. normales, o bien cuando el hormigón debe soportar
La finura y la composición del cemento son impor- condiciones climatológicas muy duras, como en el caso
tantes’ (6,71). particular de hormigones :
cuya dosificación en cemento es insuficiente,
3.” Reacción mutua entre el conglomerante y el círi- 0 cuyo conglomerante tiene una resistencia a la con-
do (4,332). gelación insuficiente,
Jamás se ha tenido noticia, en Francia, de que haya o en los que el asentado es insuficiente.
tenido lugar una reacción de los álcalis del cemento En estos casos se efectúa una introducción de aire
sobre determinados áridos, sin duda porque dichos (4,424-6,72). La cantidad que se introdufe debe veri-
áridos reactivos no existen en nuestro país. Sin em- ficarse regularmente, de manera que la cantidad de
bargo, se utiliza alguna vez cemento en presencia de aire introducido en el hormigón “in situ”, sea apro-
vidrio. Entonces, es necesario escoger un cemento ximadamente el 20 % del volumen del agua de ama-
conveniente (6,71). Hay que evitai- la presencia de pe- sado (es decir, del 3 al 6 % del volumen del hormigón,
dazos de vidrio en el árido. según que la dimensión del árido sea mayor o menor).
La introducción de aire debe dar plasticidad al hor-
migón ; es, pues, necesario asentarlo relativamente
6,52 REMEDIOS PARALOS ENTUMECIMIENTOS DEBIDOS poco con el fin de evitar que se forme una espuma
AL HIELO. compuesta por los granos finos, agua y aire, que daria
lugar a una superficie poco resistente al choque, al
Las fisuras debidas a la congelación (dejando apar- desgaste y a la congelación. Esta norma tiene aplica-
te las que tendrían lugar por retracción térmica), ción en especial en losas de hormigón.
solamente son temibles, si el hormigón está embebido La introducción de aire aumenta la retracción hi-
en agua. El problema, pues, se presenta principal- dráulica, pero disminuye las resistencias mecánicas ;
mente en las superficies horizontales expuestas a la la fisuración debida a la retracción no aumenta, pues,
lluvia y al frío (4,412). necesariamente (2,2).
LOs remedios normales son una consecuencia de los
principios enumerados en 4,41 y 4,42, que han sido
corroborados por la experiencia: es preciso evitar el
rezumado (externo e interno) del agua y para ello
aumentar la proporción de granos que reaccionan rá- 6,6 MóDULOS DE ROTURA Y RESISTEN-
pidamente, aumentar la compacidad, reducir la rela- CIAS MEGWICAS óPTIMAS
ción agua-cemento y aumentar la resistencia a la
tracción. Las normas son, pues, las siguientes : Hemos visto (l,ll-2,2-3,3-4,O) que para una deter-
1.” Aumentar la dosificación en cemento (ver fi- minada deformación, una cierta retracción o un cierto
gura 6.2) : una dosificación del 20 o mejor del 30 % entumecimiento, el hormigón se fisura tanto menos
por encima de la “dosificación de referencia” (6,l) cuanto mayor es la relación ~ ‘1‘ 0 c = ~- resistencia
es bastante razonable ; M m6dulo de roturã
(resistencia a la tracción o a la compresión y módulo
2.” Elegir un conglomerante con una buena resis- de rotura, instantáneos, bajo carga lenta o potenciales,
tencia a la congelación (6,71) ; según los casos), es decir:
3.” Elegir una buena granulometriu, y compactar
enérgicamente el hormigón.en la obra, con el fin de cuanto mayor es la resistencia,
poder disminuir la dosificación en agua (6,l); cuanto menor es el mddulo de rotura.
REMEDIOS GENERALES 117

Para las deformaciones instantáneas a tracción, el son, por ejemplo, prismas de ‘esbeltez igual a 4, cuya
modulo de rotura puede asimilarse al módulo de elas- dimensión transversal sea como mínimo igual a cuatro
ticidad (IJI) el cual puede medirse fácilmente, pero veces la dimensión máxima del árido.
en el resto de los casos (que son los más numerosos),
su valor es difícil de precisar. Obsérvese que, si se
piensa que el hormigí5n se fisura tanto menos cuanto
mayor es su resistencia, se cómete un error funda-
mental, en especial en todos aquellos casos en que
existen retracciones y entumecimientos hidráulicos o
térmicos. En efecto, en los hormigones a base de los
conglomerantes actualmente conocidos, las resisten-
cias y los mód,ulos de rotura no son independientes,
y, en general, el aumento de la resistencia a ¡a tracción
va acompañado de un aumento mayor de los módulos
de rotura (1,lí).
Si hay posibilidad de fisuración por las defornzacio-
nes del hormigón, es preciso ir a buscar altas resisten-
cias (6,21), mientras que si son las retraccipnes y los
entumecimientos los que pueden provocar las fisuras,
hay que ir a buscar resistencias bajas. ‘O-K t
Rt+UCC/¿lR

Como la mayor2a de las veces las fisuras pue- Fig. 6.10


den ser provocadas a la vez por las deformacio-
nes y las retracciones, hay que buscar una solu-
ción intermedia entre las dos anteriores y más El hecho de mantener húmedo el .hormigón durante
próxima de una zc otra, según la importancia varios dias después de fraguado no cambia en absoluto
respectiva de las deformaciones por una parte, su.retracción final (fig. Z.l), pero aumenta su resisten-
y de las retracciones por otra parte. cia a la tracción (6,ll).
Con ello se consigne retrasar la fisuración debida a
la retracción hidráulica, pero a costa de aumentarla.
En los capítulos que siguen veremos algunos ejem-
En la figura 6. ll, se observa que :
plos de ello.
en los primeros días (tr) se tiene: A’IB’I < AIBI
pero a largo plazo (t2) se tiene: A’aB’a > AaB*.
6,61 VERIFICACIÓN DE LA RESISTENCIA A LA FISURA-
CIÓN DEBIDA A LAS RETRACCIONES DEL HOR-
MIGÓN.

La fisuración debida exclusivamente a las retraccio-


nes es tanto más importante en un determinado tiempo
t, cuanto mayor sea la suma:

[ kI X resistencia a la tracción) + (Ka X retracción)].

En la figura 6.10 se ha tomado el tiempo en absci-


sas, la resistencia a la tracción del hormigón en orde-
nadas positivas y la retracción en ordenadas negativas.
La fisuración debida a la retracción en el tiempo t es
tanto más importante cuanto mayor es el segmento
AB, tomando las escalas convenientes para la resisten-
cia a la tracción y para la retracción.
(Se recomienda tomar la misma escala para 1 kg/
/cm* y para 10 p/m.) Es preciso considerar la va-
riación del segmento AB. Las probetas a emplear Fig. 6.11
118 L A S F I S U R A S DEL CEMENTO

rencia (a un “soporte”), aumentan considera-


6,7 ELECCIbN DEL CONGLOMERANTE blemente (4,421-9,13) ;
las resistencias finales, y en particular la
El conglomerante viene determinado, desde el punto resistencia a la tracción, casi no varáan (1,8) ;
de vista de la fisuración, por : el precio de coste del cemento aumenta lige-
ramente.
sus resistencias (a diversas edades) (1,8)
sus relaciones resistencias (a diversas edades) Según sea la resistèticia inicial, la resistencia a la
m6dulos de rotura corrosión o a la congelación, o la adherencia de una
(l,ll-2,42-3,436,6). parte, o las retracciones de otra parte, lo que predo-
sti retracción hidráulica intrínseca (2,31) mine, es preciso elegir, pues, un cemento más 0 menos
su calor de hidratación, que influye en la retracción fino. En los capítulos siguientes veremos algunos
térmica (3,41) ejemplos sobre el asunto. Siempre que las resistencias
su estabilidad a los expansivos (4,25) iniciales y la adherencia son poco importantes y los
su resistencia a los sulfatos y a los áridos’ reactivos agentes agresivos o el hielo no son de temer, son
nreferibles los cementos de menor finura : una finura
(4J34) de 2.500 cm2/g Blaine puede ser suficiente.
su resistencia a la congelación (4,44). Si el cemento está compuesto por una mezcla d e
clinker, escorias o puzolanas, es principalmente la fi-
nura global la que cuenta, importando poco, en la
6,71 C E M E N T O . práctica, la finura de cada uno de los componentes.

1. Finura. 2. Naturaleza del cerwnto.


Si bien toda la fabricación del cemento es importan-
Las principales cualidades que se esperan de un ce- te, nos limitaremos a enumerar los principios. Tam-
mento, dependen mucho de su finura. Su influencia bién, aquí, es necesario hallar una solución razonable
puede verse en la figura 6.12. Si se aumenta la finura entre diversas necesidades contradictorias, procurando
de molido:
dejar a un lado lo accesorio y conservar solamente lo
esencial.
las resistencias iniciales, la retracción hidráu- Se han indicado ya algunos principios, en el estudio
lica y el calor de hidratación inniciul aumentan de las causas de las Íisuras que atañen al cemento.
casi proporcionalmente a la finura Blaine (los
Ciertos remedios dependen de las cualidades que se
entwnecimientos evww&tzles debidos a los ex- deseen obtener :
pansivos, disminuyen; ;
las resistencias a la corrosión (aguas y vapo- Altas resistencias iniciules y finales (1,8) :
res agresivos) a la congelación, y a la adhe- cementos “aluminosos” ;

ricos en silicato triclálcico (índice de


i saturación del clinker grande Z 0,951
cementos (421) ;
“portland” clinkers ricos en
ricos en aluminato
alúmina, y po-
tricálcico (más
bres en óxido
del 12 %);
férrico.

Resistencius iniciales medias. v altas resisstencias


, d

finales (1,8) :
cementos “portland” relativamente pobres en cal
(índice
\ de saturación del clinker bajo Z 0,85)
,- ;
cementos a base de escoria en granos, de buena
calidad ;
cementos con aproximadamente un 30 % de puzola-
na, de buena calidad (con 70 % del clinker, y even-
tualmente de escorias).
REMEDIOS GENERALES 119

Resistencias inicialrs y finalrs bajas (1,8): DébiI entumecimiento debido a la reacción del con-
cal más o menos hidráulica, glomerante con el árido (3,32):
“cementos naturales”,
cementos ligeros. cementos puzolánicos ;
cementos de escorias ;
Gran adhcrcncia (a un “soporte”) :
cementos Portland que contengan menos del 0,s %
de álcalis (Na20 + KZO).
cementos (finos) de resistencias bajas.
Puede parecer paradójico emplear puzolana o esco-
Poca rrtracción hidráulica (2,41) : rias, que reaccionan con los álcalis, y que por otra
parte pueden contener una fuerte proporción de éstos,
en los Portland, cementos pobres en álcalis, o a los para evitar la reacción del árido (o del vidrio) con
que se haya añadido puzolana, para absorberlos. dichos álcalis, pero hay que tener presente que, gracias
a su superficie específica relativamente grande, la pu-
Calor de hidratarihn pegzceîio (3.42) : zolana y las escorias absorben progresivamente los
álcalis del clinker disueltos en el agua, evitando así
cementos de resistencias bajas, pobres en alu- ulteriores entumecimientos locales, que son peligrosos
minatos. una vez ha endurecido el hormigón. La eficacia de la
puzolana y de las escorias es tanto mayor cuanto más
Estabilidad a los expartsivos (4,Zl) (en el clinker, tinos son, Debido sin duda a que son más ácidas, y
que constituye una parte del conglomerante) : generalmente más finas que las escorias, la eficacia
-bajo índice de saturación; de las puzolanas es mayor, es decir, que allí donde es
- mezcla en crudo, fina y homogénea ; necesario añadir alrededor del 20 % de puzolana mo-
- cocción a temperatura conveniente (= 1.450” lida a 5.000 cm*/g Blaine (un 80 % de clinker), es
como media) y, tanto más alta cuanto mayor sea preciso afiadir, por ejemplo, un 50 % de escoria mo-
el índice de saturación y menor la proporción de lida a 3.500 cm*/g (un 50 % de clinker).
“fundentes” (óxido férrico, fluoruros, etc.) ;
- enfriamiento rápido después de la cocción (4,21- Gran resistencia a la congela&n (4,42) :
422) ;
- adición de puzolana o de escorias para absorber Cementos de hidratación inicial rápida, de gran re-
un posible exceso de Ca0 o Mg0 libres : tención de agua, estables a los expansivos, y de débil
adición de la cantidad de yeso que dé las máxi- absorción capilar :
- mas resistencias (4,23) ; cementos aluminosos ;
- carencia de mezclas con conglomerantes incom-
cementos “portland” relativamente finos (3.ooO a
patibles (4,241.
3.500 cm*/g Blaine) (comprendidos los “cementos
Portland de hierro”).
Dlhil mtzmecilltiento de corrosión del hormigón
(4,31) : Los cementos con una fuerte proporción de escorias
- cementos ricos en escorias y/o en puzolana ; (en particular los cementos sobresulfatados y “los
- pequeñas cantidades de aluminato tricálcico, in- cementos de escorias en el chker”) y los cementos
ferior aproximadamente al 5 % [en los “port- con una fuerte proporción de puzolanas, y con mayor
land” esta cantidad “potencial” viene dada por razón los cementos aligerados con una harina de árido
l a f ó r m u l a (ACB) = 2,65 (Al,O,) - 1,69 de cantera o los conglomerantes que contienen produc-
(Fe-OS). Los clinkers de los cementos Portland tos de adición inertes muy finos (1,81), resisten peor
FERRARI no tienen aluminato tricálcico : a la congelación, para una misma finura, que los ce-
mentos “portland” y los cementos aluminosos; sin
(.Wh) 1 69 embargo, los cementos de escoria y los cementos puzo-
(Fe,O,> = $g = 0364 ;
1 lánicos poseen a menudo una finura de molido mayor
-bajo índice de saturación en cal (en los clinkeu), que los cementos “portland” de misma resistencia, y
inferior a 0,90, aproximadamente (4,Zl). para una misma dosificación en peso, su dosificación
en volumen absoluto es más elevada. FGt& valores
Buena protección de los hierros (433) :
mayores de la finura y del volumen absoluto pueden
compensar (a lo menos en parte) la pequeiia hidrolici-
cementos “portland” (ricos en cal combinada), sin dad inicia1 y la débil retención de agua debidas a la
cloruros (pobres en sulfatos). .
naturaleza del cemento.
120 LASFISURASDEL CEMENTO

bles disminuyen las resistencias’ en’ todas las edades


6,72 P R O D U C T O S DE ADICI ÓN.
de hormigones de buena composición (6,l).
Con frecuencia los productos de adición actúan en
Los productos de adición de los cementos son: el mismo sentido que la adición de cementos: aumen-
o bien productos solubles en el agua de amasado, tan la maniabilidad, aumentan la impermeabilidad, au-
destinados a modificar el estado físico del agua mentan la resistencia a la corrosión y a la congelación
con el fin de mejorar la maniabilidad del hor- y aumentan la retracción ,hidráulica. Sin embargo,
migón, con vistas a su asentamiento, pueden aumentar o disminuir las resistencias iniciales
y, en general, no aumentan el calor .de hidratación,
o a modificar la velocidad del fraguado y de endu- sobre todo a largo plazo. Sus efectos deben, pues,
recimiento (por ejemplo, cloruro cálcico para comprobarse en las condiciones en que se van a utili-
acelerar, acetato de calcio para retrasar, etc.) zar (composición del hormigón, tiempo de mezcla,
(los álcalis de los clkkers y el yeso pueden temperatura, asentado, etc.). Por otra parte, algunos
considerarse en cierto modo como productos de productos de adición son perjudiciales para los cemen-
adición) ; tos, sobre todo en determinadas dosis: por ejemplo,
no debe añadirse cloruro en el cemento aluminoso,
o bien productos insolubles, destinados a aumentar
la retención de aguas gracias a su gran finura
(arcilla, sílice fósil, bentonita, etc.) (IJI),
6,73 P R O C E S O DE E N D U R E C I M I E N T O.
a colorear el hormigon,
o a impermeabilizarlo (estearato, oleato de cal-
cio, etc.) ; Las retracciones hidráulicas intrínsecas de los diver-
sos conglomerantes siguen aproximadamente !a mis-
o bien productos más o menos solubles destinados a ma ley algebraica que la retracción máxima R,
provocar un arrastre de ‘aire (resinas, aceites, (2,351; no ocurre lo mismo con las resistencia mecá-
derivados sulforados, etc.) (4,424), nicas y los calores de hidratación (que por otra parte
son a menudo concomitantes).
o bien una mezcla de diversos productos. Hemos visto (2,42) que los aglqwerantes de endtt-
recimiento lento provocan menos ji.wmión de retrac-
Los /&f.stkos. en emulsión (cloruro, acetato de poli- ción que los aglomerantes de rápido endurecimiento,
vinilo, etc.) actúan igualmente como conglomerantes para una misma retracción hidráulica y una misma
cuando el hormigón se mantiene en una atmósfera resistencia a la tracción a largo plazo. Es, por ello, que
seca. Pero en medio húmedo no son, en general, “com- un cemento ligt’r,o*;;Pnte aireado puede provocar una
patibles” con los cementos (4,24). fisuracio’n menor que un cemento reciente (cemento
Los productos de adición tienen una marcada in- “caliente” que acaba de salir del molino) que contiene
fluencia sobre la fisuración : granos que se hidratan rápidamente (granos con una
finura del orden de 0 a 5) y que dan resistencias ini-
1.” De una parte aumenta generalmente la retruc-
ciales relativamente altas.
ción hidráulico:
Los productos de adición que aceleran el endureci-
ya sea a causa del incremento de la tensión superfi- miento son, pues, nefastos para la fisuración de retrac-
cial del líquido intersticial (2,12), ción hidráulica, en tanto mayor grado cuanto más
ya sea a causa del aumento de la finura del conglo- aumenta dicha retracción.
merante (24,ll). La aceleración del endurecimiento por medio de
calor (6,21) es nefasta, aun cuando no aumenta la
ya sea a causa del aumento de la proporción de agua retracción hidráulica máxima a largo plazo. Es, pues,
de amasado (23.5, fórmula (4), exponente n) ; en cierto modo ventajoso hormigonar en tiempo frio,
2P De otra parte modificar el proceso del endwe- independientemente de la ventaja que representa tener
cimiewto (473) : una retracción térmica menor (6,4).
Hemos visto también (2,42) que para una misma
los aceledadores y los retardadores actúan princi- retracción hidráulica un conglomerante provoca una
palmente sobre las resistencias iniciales ; fisuración de retracción tanto menor cuanto menor es
los productos solubles pueden, en ciertos casos, au- su resistencia ; en determinados casos un conglome-
mentar las resistencias en todas las edades; si permiten rante puede provocar una fisuración de retracción
dgUa hidráulica menor que otro, incluso presentando una
una dtsminución de la relación ~ óptima.
cemento retracción hidráulica superior, si su resistencia a la
Los productos insolubles y los más o menos solu- tracción es mucho menor.
REMEDIOS GENERALES 121

Fig. 6.13

6.731 VERIFICACIÓN DE LA RESISTENCIA A LA FISU- to, en el conglomerante (3) ; éste no provoca la misma
RACIÓN DE RETRACCIÓN HIDRÁULICA DE UN fisuración que el conglomerante (1) (cemento solo),
CONGLOMERANTE. pero aun cuando el producto de adición aumenta algo
la retracción hidráulica, disminuye al mismo tiempo la
Se puede reconocer la aptitud intrínseca a la fisura- resistencia a la tracción.
ción de retracción hidráulica de un conglomerante, Si el conglomerante (1) da lugar, después de la
tanto en un mortero normal de buena composición adición de un determinado producto, al conglomeran-
(1,8) como en los hormigones (6,61), mediante el te (4), la fisuración que provoca este último es mayor
empleo en obras no sometidas a deformaciones. que la que provoca (1) ya que la resistencia es aproxi-
En la figura 6.13 se observa, por ejemplo, que el madamente la misma y la retracción ha aumentado.
conglomerante (1) (cemento Portland corriente) da Sin embargo, la tigura 6.13 no representa la mania-
más fisuración de retracción hidráulica que el conglo- bilidad del cemento, la cual aumenta la plasticidad y
merante (2) (cal hidráulica corriente). la adherencia del hormigón (9,13: adherencia de los
Supongamos que el conglomerante (1) se transfor- revestimientos) y tiene una gran influencia en la an-
ma, después de la adición de un determinado produc- chura de las fisuras í2,54).
CAPfTULO V I I

REMEDIOS PARA LAS FISURAS EN GRANDES OBRAS


DE HORMIGÓN EN MASA

El presente capítulo se refiere principalmente a palmente en las “presas de gravedad”, en las que cada
presas, pero también a muros y losas de gran espesor, contrafuerte puede considerarse como independiente.
a pilares de gran masa, a fortificaciones, a refugios y, La figura 7.2 a muestra una presa de gravedad que
en general, a obras en las que la retracción térmica presenta fisuras verticales siguiendo las juntas de los
debida al calor de hidratación.del cemento, tiene una contrafuertes :
gran importancia.
La retracción hidráulica en dichas obras tiene una
influencia despreciable, ya que se produce mucho más
lentamente que la retracción térmica ($31, fig. 2.6), y,
por otra parte, su valor máximo puede no ser muy
grande, a causa del gran tamaño del árido (5.J).

7,l CIMENTACIONES

Las obras de hormigón de gran masa ejercen a


veces esfuerzos considerables sobre sus cimentaciones
y, aun en el caso de que éstas se apoyen sobre rocas,
su deformación no es nunca despreciable (1,11). A fin
de reducirla debe aumentarse su módulo de deforma-
ción, en especial por medio de inyecciones de cemento,
o en lqs terrenos “compresibles” más finos, por medio
de inyección de silicatos. Estas inyecciones presentan
la ventaja de mejorar las resistencias y la estan-
queidad.
Las rocas, al igual que el hormigón, presentan una
resistencia a la tracción mucho menor que su resisten-
cia a la compresión ; interesa m4ís, pues, hacerlas tra-
bajar a compresión que a cizallamiento y evitar que
las tensiones debidas a las cargas permanentes y a las Fig. 7.1
sobrecargas, produzcan “lechos” poco resistentes al
cizallamiento, 0 que formen un ángulo muy pequeño El hormigonado de las presas por banquetas pre-
con la superficie libre de la roca. Por ejemplo, la bó- senta otras ventajas: las superficies límites entre ellos
veda de una presa debe ser aproximadamente normal permiten la evacuación de una parte de las calorías
a las curvas de nivel (fig. 7.1) ; su adherencia al terre- desprendidas durante la hidratación, rellenándose las
no tiene gran importancia (6,231) y éste debe armarse juntas por inyección, una vez que la retracción térmi-
al igual que el hormigón, en caso de presentar poca ca del conjunto ha tenido lugar, con el fin de asegurar
resistencia al cizallamiento. una buena repartición de las tensiones de compresión
Las deformaciones del terreno exigen juntas de debidas al empuje del agua almacenada en las presas
asentamiento (6,26) durante la construcción, princi- de bóveda (7,3-3 c).
REMEDIOS PARA LAS FISURAS EN GRANDES OBRAS DE HORMIGON 123

rencia corresponde a ao = 060 (canto rodado medio,


7,2 COlWPOSICIóN D E L HORMIGóN. asentado medio). Se obtienen las “dosificaciones de
DOSIFICACION referencia” :

La figura 6.1 representa la composición de referen- (2) agua: 140 1.


cia de un hormigón para una presa con los siguientes cemento: 0,055 X 3 = 165 kg/m*.
datos (6J) : árido : 0,775 X 2,65 = 2.050 kg/m3.
dimensión máxima del árido D = 200 mm (hormi-
Esta composición exige una cantidad mucho menor
gón ciclópeo),
de agua que la composición (1). La dosificación en
compacidad media de los aáridos elementales
cemento de 240 kg/m3 que constituye la “dosificación
+v » = oo = 0,52 (árido de cantera medio, asen- de referencia” de la composición (l), se halla un 45 %
( ) por encima de la “dosificación de referencia” de la
tado medio), composición (Z), a la que confiere mejores resistencias
espesor de las tongadas = 1 m. mecánicas, una mayor impermeabilidad, rnáe adheren-
cia, más resistencia a la congelación y a las aguas
Se obtienen las “dosificaciones de referencia” : agresivas.
La figura 6.2 da una idea del camino que debe se-
(1) agua : 190 l/ms de hormigón guirse para hallar la dosificación de cemento ; pero
cemento : 0,08 X 3 = 240 kg/cms existen medios que facilitan dicha elección :
árido : 0,69 X 2,65 = 1.830 kg/m3 1. Una resistencia a ta compres& del hormigón
(siendo las densidades del cemento y del árido de 3 suficiente es una condición imperativa, .habida cuenta
y 2,65, respectivamente). de un coeficiente de seguridad razonable ; pero es ex-
clusivamente la resistencia a largo plazo la que cuenta ;
Así, por ejemplo, un árfdo que se asiente relativa- la resistencia inicial sólo debe tenerse en cuenta para
mente mal (ao = 0,52) da lugar a una dosificación de desencofrar. Por otra parte, obsérvese que el endure-
referencia de cemento (que es prácticamente un mi- cimiento viene considerablemente acelerado en el seno
nimo) bastante fuerte. Es, pues, interesante elegir un de la obra por la elevación de temperatura debida al
árido que se asiente fácilmente (canto rodado, o en calor de hidratación (621, 3).
su de!:cto, áridos de cantera “cúbico”) y de un fuerte Es dificil de construir probetas de hormigón cicló-
asentado del hormigón. peo para su control, ya que deberían tener dimensiones
La figura 7.3 referente a la composición de refe- del orden de 0,s m3 ; sin embargo puede tamizarse el
124 LAS FISURAS DEL CEMENTO

Fig. 7.3

hormigón en un tamiz de malla


grande, con una abertura de 40 ó
50 mm. De este modo se obtiene un
hormigón tamizado, con la misma
relación sn: que el hormigón
de la masa, y por lo tanto, de resis-
tencias análogas, si las temperatu-
ras de conservación son las mismas.
2. La resistencia a la congelación
es a menudo importante en las pre-
sas (ver 7,4).
3. La resistencia a ta corrosióîr
(aguas sulfatadas, aguas puras de
los glaciares) debe tenerfe en cuen-
ta en algunas obras (ver 75).
4. El precio del hormigón repre-
senta un capítulo importante del
precio de una obra de hormigón en
masa, La reducción de la dosifica-
ción debe en este caso estudiarse.
pues, cuidadosamente.
5. La retracción térmica exige Fig. 7.4
que se reduzca la dosificación al mí-
nimo comnatible con la seguridad (resistencias a la
comprensi&, a la congelac& y a la corrosión). 7,3 RETRACCWN T&RMICA
6. La retracción hidráulica carece de importancia
con vistas a la fisuración, salvo en el caso de hormigo- Si se admite que la masa de hormigón se encuentra
nar en varias fases, muy distanciadas en el tiempo. a una temperatura uniforme, en el momento de su
Basta con asegurarse que ella no cae fuera de lo nor- endurecimiento se producirán fisuras (según 3,3), si
mal para el conglomerante, a fin de evitar el resque- Rp =T” es decir, si:
brajamiento. MP
Deben seguirse en este caso las normas que se han TC0
CL (e, - e ) = -
indicado (6,231), con el fin de evitar fisuras horizon- M,
tales, como las que pueden observarse en la figura 7.4
fisuras acentuadas por la existencia de un revoque). a Z lo+ (depende de la naturaleza del árido) ;
REMEDIOS PARA LAS FISURIQS EN GRANDES OBRAS DE HORMIGÓN 125

T to (tensión de rotura a tracción bajo carga lenta) agua: 140


es del orden de 25 kg/cm2 en un hormigón cemento : 36
para presa ; árido: 408
Meo (módulo de rotura bajo carga lenta) es del Total: 584
orden de 60.000 kg/cm2.
Resulta por lo tanto, que un descenso de 10” en
Las fisuras se inician, pues, cuando la diferencia de cada uno de los componentes da lugar a descensos de
temperatura entre el interior de la masa y la atmós- 2,4”, 0,6” y 7,0”, respectivamente.
fera es del orden de: El enfriumiento del árido es, pues, lo más eficaz:
25 x 106 rociando con agua fría, silos protegidos de los rayos
0, - 0 = 60.000 = 42”. solares, etc.l
El enfrkzmiento del cemento no debe, sin embargo,
Cuando el interior de la masa ha alcanzado su tem- despreciarse totalmente: se debe procurar evitar el
peratura de equilibrio (a largo plazo), es poco frecuen- empleo de un cemento demasiado caliente ; una tempe-
te que la temperatura de la atmósfera descienda por ratura que no sobrepase los 40“, es razonable.
debajo de 42”. Por ejemplo, en los Alpes, si la tempe- Eventualmente puede enfriarse el agua por medio
ratura de equilibrio es 5 ó lo”, los fríos más intensos de una máquina frigorífica ; incluso puede substituirse
apenas alcanzan los 3S” bajo cero durante un lapso una parte del agua por hielo, cuyo calor de fusión es
de tiempo suficiente, para que se produzca una propa- considerable 80 cal/g) : la substitución de 30 1 de agua
gación importante de las fisuras (3,332). a Zr, por 30 kg de hielo a 0” en 1 m3 de hormigón
Por el contrario, durante la construcción de Id obra, hace descender la temperatura de éste de
que puede durar algunos años, no son raros, en espe-
cial en invierno, descensos de temperatura superiores 3.000
- - = 5,l”.
a 40 ó 50”. 584

La retracción térmica de paramentos de hor- Durante los períodos en los que pueden producirse
migón, es pues, tanto menor, cuanto más bajo heladas, se debe verter el hormigón a la temperatura
sea la temperatura en el interior de la masa. suficiente para que no pueda helarse antes de haber
Un descenso de dicha temperatura puede fraguado. Los aislantes dispuestos como protección
conseguirse principalmente, de tres muneras: deben sacarse inmediatamente después.
Desgraciadamente, el hormigonado a baja tempe-
descendiendo la temperatura inicial del hormigón, ratura no es favorable para la resistencia a la congela-
reduciendo el calor desarroliado en la hidratación ción (6,52), sobre todo en los cementos para obras de
del cemento, hormigón en masa (7,6).
evacuando el calor. Una vez más hay que ir a buscar una solución
intermedia.
Se pueden comparar los efectos de estos tres me-
dios, calculando o midiendo las variaciones previsibles
2. Reducción del cabr deaarroU& en la hidra-
de temperatura, del modo que indicamos a conti- tcrción
nuación.
Para reducirlo, es preciso jugar con Ia dosificación
(7,2) y la calidad del cemento empleado (7,6).
1. Descenso de la temperatura inicial
Consideremos el hormigón de la presa del ejem- 3 . Evacuu& del cdor
plo (2) del apartado 72:
La evacuación del calor tiene lugar a través de las
agua : 140 l/m3 de hormigón superficies que están en contacto con la atmósfera, y
cemento : 180 kg (10 % de más que la eventualmente por medio de tubos introducidos en el
“dosificación de referencia”) (fig. 7.3) hormigón, por los que circula un líquido frío.
15 x 2,65 a) Superficies encofradas. - El acero tiene una
3 conductibilidad térmica 250 veces mayor que la de la
1)
madera de pino (3,2). LOS encofrados metálicos son,
Los calores específicos de los tres componentes son
(antes del amasado) : 1 para el agua y 0,2 aproxima-
damente para el cemento y el árido. De donde las 1 Véase en particular : “Presa de Dokan en el Irak.
Refrigeración de la presa”, por P. FOULLADE y C. WILHELM,
capacidades caloríficas : Revue des Tram~x (mayo l%l).
126 LAS FISURAS DEL CEMENTO

pues, preferibles a los encofrados de madera, y tanto


f=AG-;(AG-OK)
más cuanto menos gruesos son.
El remojar las superficies después de haber desen- AG-OK=a(01-8,,) M’CO
cofrado puede ser de una cierta eficacia, para zonas
sometidas a la acción de los rayos solares en días muy de donde AG=f+% iOo)Ma
calurosos ; por otra parte, favorece el endurecimiento
superficial del hormigón, pero durante los primeros AG = 45 kg/cm2
Se obtiene
días es cuando se desarrolla la mayor parte del calor O K = 22,s kg/cm2.
de hidratación del cemento y las juntas de hormigona- Vemos, pues, que la tensión, en lugar de ser uni-
do de una presa pueden tener 10 ó 50 veces más im- forme, varía en la relación de 1 a 2, desde el inte-
portancia que las superficies encofradas. En general
es, pues, sobre estas últimas, que hay que poner espe-
cial atención.
b) Superfz,ies de junta de hormigonudo. - Hemos
visto (3,.53-3,531-3,554~3,541) los principios sobre qué
debe basarse el constructor de una obra de hormigón
en masa, para reducir la elevación de temperatura, y
por lo tanto, la retracción térmica y la fisuración,
gracias a la evacuación del calor a través de la super-
ficie de las juntas de hormigonado y de las superficies
encofradas. Debe hacerse un estudio comparativo para
establecer el programa de la obra, lo que permite de-
terminar la mejor solución para el espesor de las
tongadas y su distribución en el tiempo, dentro de las
necesidades impuestas por el proyecto. Hemos visto
que una reducción del espesor de las tongadas es es-
peciulmente eficaz (353).
c) Tubos refrigerantes. - Consideremos una presa
de gravedad en bóveda, (fig. 7.5), cuya sección de altu-
ra media tiene las siguientes dimensiones :
longitud media: 100 metros.
espesor: 50 metros:
Supongamos que se construya de tal modo, que la
temperatura máxima alcanzada en el hormigón 81=
= 40”, y que la temperatura de equilibrio que se al-
canza posteriormente sea de 80 = lo”. Supongamos Fig. 7.5
también que se prevé que la sección trabaje:
a una tensión de f = 30 kg/cm2, rior a los paramentos a largo plazo. Aplicando el mé-
con un módulo de deformación lenta todo del muro (3,52) se obtiene (por medio de la
M% = 75.ooO kg/cm’. figura 3.1) que al cabo de 8 años aproximadamente
Si se introducen más dovelas tales como AB en el la temperatura máxima interna solamente experimen-
momento en que la temperatura en el interior de la ta un descenso de 15” y las tensiones son :
masa es de W, cuando tiene lugar el enfriamiento pos- A G = 37,s kg/cm2
terior, el hormigón situado en el centro (línea EF) O K = 26,25 kg/cm2.
se retrae. Tiende a crearse un hueco según AIB, AJB
Si se quiere obtener una buena distribución de las
y se tiene : IJ = a (0, - 60) = 300 p/m. La forma
tensiones es necesario, pues, refrigerar el hormigón
de dicho hueco, depende de las retracciones térmi-
cas de las diversas fibras de la pieza, en el momento en las presas de gran espesor.
de la inyección. Cuando la presa trabaja a 30 kg/cm” La superficie interna de los tubos es, en general,
en valor medio, las tensiones son mayores en los pará- mínima, y sólo da lugar a un descenso de la tempera-
tura durante los primeros días ;’ dichos tubos hacen
metros que en el centro. Supongamos que las tensiones
se distribuyen según una parábola tal como GKL. Se 1 Véase “Problemas térmicos en la construcción de pre-
tiene : sas”, por A. STIJCKY y M. DERRON (1957).
REMEDIOS PARA LASFISURASEN GRANL'ESOBRASDE HORMIGON 127

variar poco la temperatura máxima en el interior de


la masa ; sin embargo, la refrigeración puede conti-
nuarse durante bastante más tiempo, entre las últimas
fases de hormigonado de la estación, caliente y los
primeros fríos de cierta intensidad ; la refrigeración
interna puede así evitar la fkwkón debida a b re-.
trocczón térmica.

7,4 CONGELACUN

En las regiones frías (presas ubicadas en zonas mon-


tañosas), la resistencia a la congelación adqwiere una
kportancia capital. La figura 7.6a muestra el muro
de una presa de montaña construida hace 25 años ;
la totalidad de la cornisa ha sido reparada y el hielo
continúa fisurándolos (ver también la figura 7.4). No
se ha escatimado en paramentos, revistiéndolos para
protegerlos (figura 7.6 b), pero el agua se ha infiltra-
Fig. 7.6 n do y el hielo los ha despegado (fig 7.6 c).

Fig. 7.6 b Fig. 7.6 c


128 LAS FISURAS DEL CEMENTO

Para evitar entumecimiento es preciso seguir las cesario adm.itir una hidrafación lenta y una resistencia
normas que se han dado en 6,52, por lo menos en las inicial moderada.]
partes expuestas a la congelación. Por otra parte se En ei hormigón en masa, más que en cualquier otro,
pueden emplar en los paramentos grandes piezas de es la resistencia a largo plazo la que cuenta. El único
hormigón como encofrado perdido. En todo caso, es requisito que debe de cumplir la resistencia inicial, es
preciso : la de tener el valor suficiente para poder desencofrar.
Una fuerte dosificación en cemento, de alrededor de Las resistencias mecánicas y los calores de hidrata-
30 % por encima de la dosificación de referencia (6,l); ción del cemento que se deben considerar, son aquellos
un aglomerante resistente a la congelación (7,6); que corresponden a la variación de las temperaturas
y un buen asentado (y una dosificación en agua del hormigón en la obra. Para simplificar se puede
débil). medir solamente las resistencias intrinsecas del con-
Si estas condiciones no se cumplen o si las condi- glomerante mantenido a una temperatura constante,
ciones climatológicas son muy duras, es preciso añadir del mismo orden que la temperatura máxima alcanzada
aire al cemento (6,72), y en todo caso el asentado por la masa del hormigón.
debe ser moderado. Las resistencias mecánicas son Eti general, es suficie,nte con resistencias de
generalmente sobreabundantes y su disminución, a 160 kg/cma a compresión, y de 40 kg/cm’ a flexión,
causa del aire introducido, no es ningún inconveniente. de un mortero Iso (1,8) a los 28 dias a 200, que dan
lugar a resistencias a 40” de alrededor de 300 kg y
70 kg, respectivamente.

7,s AGUAS AGRESIVAS 2. Finura

La resistencia a las aguas agresivas [aguas sulfata- Para la elección de la finura, hay que ir a buscar
das (4,31), aguas puras de glaciar] se obtiene, igual- una solución intermedia (fig. 6.12), en la que inter-
mente que para la resistencia a la congelación, por vengan principalmente la resistencia a la congelación
medio de una buena impermeabilidad (6,51), gracias y a la corrosión de una parte, y el calor de hidratación
a una fuerre dosificación en cemento y a un fuerte aún por otra.
asentads. Una buena impermeabilidad es necesaria
por c:ra parte en la mayoría de las obras de hormigón 3. Tipo del conglomerante
en masa.
Sin emb:.rgo, e! llpo de cemento a aplicar no es el El tipo de cemento a emplear en el hormigón en
fnti para wI szstir a la congelación, que para resistir masa es un cemento de débiles resistencias iniciales y
a las agw agres@: el aluminato cálcico del clinker, de grandes resistencias finales (6,71) :
por ejemplo, es favorable para la resistencia a la con- cementos Portland :
gelación y desfavorable para la resistencia a las aguas de bajo índice de saturación, del orden de OJO a
sulfatadas; una fuerte proporción de cal es favorable 0,85.
para la resistencia a la congelación de los cementos de débil módulo alúmino-férrico,
(estable a los expansivos), y desfavorable para la re- de módulo silícico grande.
sistencia a las aguas puras y a las aguas sulfatadas
(74). De modo que la proporción “potencial” de AC,
sea pequeña (inferior al 8 % aproximadamente) ;
cementos que contienen hasta un 85 % de escoria
en granos ;
7,6 ELECCIóN DEL CONGLOMERANTE cementos que contienen hasta un 40 % de puzolana.
Estos cementos dan lugar a débiles entumecimientos
1. Resistencius mecánicas g calor de hidratucibn de corrosión, pero no son los que mejor resisten a la
congelación (6,71).
Hemos visto (3,42) que el calor de hidratación del Si ésta es preponderante, el “portland” corriente
cemento es tunción de su resistencia mecánica (y en (a base de clinker con IYI índice de saturación de 0,92
especial de su resistencia inicial) : uno y ot,ra depen- aproximadamente, porcc,lltaje en ACa de aproximada-
den del desarrollo de la hidratación de los aluminatos mente el’ ll %), es preferible al cemento con gran
y de los silicatos anhidros que se transforman en proporción de escorias, para una misma jinrwn Rlaine;
aluminatos, silicatos, y eventualmente, en cal y alu- pero a resistencias iguales (y para el mismo calor de
minatos hidratados. [Si se precisa de un conglomeran- hidratación) los cementos de escorias pueden molerse
te que tenga un calor de hidratación moderado, es ne- a mayor finura que los elementos Portland corrientes.
, REMEDIOS PARA LAS FISURAS EN GRANDES OBRAS DE HORMIGdN 129

Es mejor rechazar los elementos que contienen más damente la temperatura medra diaria de la atmósfera.
de 50 % de escoria y los cementos puzolánicos que Para ello,
contienen más de 25 % de puzolana, en paramentos
- elección de un arido de coeficiente de dilatación
expuestos a grandes fríos (ver en 7,4, normas relativas
a la resistencia a la congelación del hormigón). térmica pequeño ;
- baja temperatura iniciul del hormigón (alrededor
de 5” es la óptima) ;
-vertido del hormigón en capar tu) muy gruesas
7,7 RESUMEN (1 metro como máximo) y esptiiudas en el tiem-
po (4 días como mínimo) ;
En resumen, los principales remedios para las fisu- - cemento de baja resistencia inicid (160 kg/cm2
ras en obras de hormigón en masa son los siguientes : son suficientes para la resistencia a la compresión
Monolitismo de las fundaci&es (inyecciones), evitar a los 28 días a 20” en mortero normal);
su cizallamiento (armadura al efecto). finura moderada ;
Composición granulométrica estudiada y controlada; cantidades pequeñas de silicato y aluminato tri-
Dosificación de 10 a 30 % por encima de la “dosifi- cálcicos ;
cación de referencia”, según se tema 0 no, la presen- - si puede existir congelación, cemento activo bas-
cia de hielo o de aguas agresivas. tante fino, introducción de aire, y evitar las “ha-
Temperatura limitada en el interior de la obra, no rinas” más 0 menos finas ;
sobrepasando en ningún caso en más de 40” aproxima- - en presas de gran espesor, tubos refrigerantes.
CAPfTULO VIII

REMEDIOS PARA LAS FISURAS EN LAS LOSAS


(carreteras, pistas, enlosados, suelo-cemento)

Las losas de hormigón soportan sobrecargas que, T = tensión de rotura a la tracción del hormigón
junto con su propio peso tienden a provocar asientos M = modulo de rotura del hormigón (a tracción)
del terreno (1,4), a pesar de su rigidez (1,2) y origi- L = luz de la parte sometida a flexión
nando desplazamientos verticales (1,5). e = espesor de la losa.
Por otra parte la losa experimenta variaciones de
dimensiones debidas principalmente a la retracción En una losa con una carga en el centro :
hidráulica y a la retracción y dilatación térmicas, que T L2
tienden a curvarlas (2,55111-3,21) y a hacerlas desli- <p = 0,167 M . c
zar sobre el terreno con un cierto rozamiento (5,22).
También pueden presentarse entumecimientos debi- En una losa perfectamente empotrada y con una
dos en especial, a la congelación. carga en el centro:
En el presente capítulo aplicaremos las fórmulas de
la flexión de la resistencia de materiales, sin tener en
cuenta el coeficiente corrector de CAQUOT de 0,6 (1,7).
Dicha corrección no es necesaria si la verificaczón de 2. La flecha máxima debida a la retracción hidráu-
la resistencia se efectúa empleando las mismas fórmu- lica diferencial es (2,55111) :
la, no corregidas.
Solamente en el caso del hormigón armado (o pre-
tensado) la resistencia a la tracción simple del hormi- qh = o,l R, F
gón tiene importancia para la adherencia a las arma-
duras [5,43, comentario de las fórmulas (1) 1. 3. La flecha máxima debida a la retracción o a la
dilatación térmicas diferenciales es (3,521) :

8,l DESPLAZAMIENTO DE LAS LOSAS

La retracción y la.dilatación térmicas globales, que.


a = coeficiente de dilatación térmica,
hacen deslizar la losa sobre el terreno, solamente pue-
den provocar grietas por tracción, o excepcionalmente 01 = temperatura inicial uniforme extrema de la
por pandeo, en losas de gran longitud (5,22); en las losa,
losas corrientes, que no sobrepasan los 20 m, las ten- 0 = temperatura que da lugar a una diferencia
siones son despreciables. 8, - 0 mayor a que puede estar sometida
Las grietas que afectan a la totalidad del espesor de la losa.
las losas de hormigón son debidas principalmente a los
desplazanzlzientos verticales originados por: 4. Por otra parte hemos visto que una losa rompe
las cargas permanentes y las sobrecargas, bajo su propio peso si (1,4) :
1. La flecha de una losa supuesta libremente apoya-
da, y cargada uniformemente es, en el momento de la TE en kg/cm- L y e en cm, losa no em-
& CT
rotura (1,2) : potrada).
Una losa cuyo peso propio es despreciable en rela-
‘p = 0,208 ‘M; . -
c ción a una sobrecarga en el centro P, rompe si :
REMEDIOS PARA LAS FISURAS EN LAS LOSAS 131

metros) (fig. 8.11 d, fig. 8.12), más teniendo en cuenta


T= f$ (B= anchura de la losa, no empotrada) que el terreno puede estar’ sometido en dichas zonas
(1,14), a punzonamiento (13).
6 T = s (losa empotrada). 4
a/ic
En una losa con un voladizo de longitud -& y con
una sobrecarga en el extremo, se tiene :

8,ll RETRACCIONES Y DILATACIÓN. FISURAS DE CIM-


BREADO.

Bajo la influencia de la retracción hidráulica, la losa


tiende a curvarse progresivamente (2,55111) tal como
lo indica la figura 8.1, y dicho curvado puede venir
acentuado por la retracción térmica (j,521). Las de-
formaciones (definición al principio del Capitulo 1) 0 FZ= col
Ic//cno
que ella experimenta, a causa de su propio peso y de
las sobrecargas P, tienden a hacerla volver a su posi- Fig. 8.2

1. Descenso de la temperatura después de un pe-


ráodo caluroso
Supongamos en primer lugar que el terreno que so-
porta la losa no experimenta deformación alguna. La
retracción térmica de la superficie de rodamiento se
añade a la retracción hidráulica. La losa se curva como
indica la figura 8.1. Si dicha losa vuelve a su posición
F;g. 8.1 plana, se tiene:

ción primitiva. Asi, suponiendo fija la sección OO’ 0,208 2 . $ *= 0,l [R” + a (0, - B)] ;.
(figura 8.2), la posición de la sección 010’1 (situada De donde
inicialmente a una distancia unidad de OO’), que a
consecuencia de la retracción debía haber pasado a la -T’ -
posición DE (ver fig. 2.30) tiende a pasar a la posición M’ -& [Ra + a (‘4 - el]
D1E1 y D”E” tiende a pasar a la posición D”iE”i.
Para que la losa no se fisure, es preciso que:
Hemos visto (2,55112) que si la losa fuera “flotan-
te” las fisuras alcanzarían la fibra que pasa por 1. Si
las deformaciones la hacen volver a su posición plana, ;> --!---
2,08 [Rm + a (0, - e)]
las fisuras se propagan hasta la fibra 11, siendo pues,
más profundas, y el espesor de hormigón que debe (T’M’TM han sido definidos en el capítulo de nota-
resistir las ulteriores deformaciones, queda reducido. ciones).
Al volver a su posición primitiva a causa de su peso La losa resiste tanto m.ejor a la fisuración del cim-
propio, la losa se halla “pretraccionada” en su cara breado:
superior, y precomprimida en su cara inferior: 1’
- cuanto wyor es la relación K, y por con-
En el caso de una sobrecarga en el centro, la resis-
tencia a la flexión viene aumentada, gracias a la re- siguiente de una manera general, cuanto
tracción superficial, pero en el caso de una sobrecarga menor es la resistencia a la tracción (1,ll);
periférica la resistencia a la flexión disminuye. De - cuanto menor es la retracción hidráulica;
este modo se explican las grietas, frecuentes en los - cuanto menor es el descenso de la tempe-
extremos de las losas de gran longitud (unos veinte ra tura.
132 LASFISURASDEL CEMENTO

EJEMPLO : M’ = 150.000 kg/cm2 (hormigón de pase los 10 m), mantenerse “flotante”, y sus tensiones
composición corriente). al descimbrear sólo son debidas prácticamente a la re-
Rm z 3 1 2 p/nt ( v e r 255111, e j e m - tracción y a la dilatación térmicas.
plo 2). La retracción hidráulica tiene como efecto solamen-
a = 10e5. te provocar un resquebrajamiento en la superficie, que
81 = + 5”. afecta a un pequeño espesor de la losa (1 a 2 % , ver
8 = - 25” (enfriamiento brusco poco 2,55112) y que por lo tanto no se aprecia a simple
corriente). vista (la anchura de estas fisuras es del orden de 1 mi-
crón, ver 2,533). La resistencia a la tracción de las
Se obtiene que la tensión de tracción máxima es de
fibras superiores queda algo disminuida y a la resis-
T = 44 kg/cm 2. Existe, pues, un riesgo patente de tencia a la flexión en el caso de cargas periféricas le
sobrepasar la tensión de rotura T y de originar la ro- ocurre lo mismo, tal como hemos visto anteriormente,
tura de la losa.
siendo la flecha que adquiere una losa a causa de la
retracción y de la dilatación térmicas:
2. Elevación de la temperatura después de un pe-
ríoao frío ye = 0,l a (e, - 0) !;m
En este caso, la retracción hidráulica y la dilatación
térmica dan lugar a efectos opuestos ; se tiene, pues : para reducir los desplazamientos verticales, es preciso :
disminuir la luz L,
GI (4 - e,>
1 aumentar el espesor e.
EJEMPLO : M’ = 15O.ooO kg/cm2. Es más eficaz disminuir la luz ya que en la fórmu-
Rm =312 p/~/m. la L está elevada al cuadrado.
a = 10m5.
eI= + lo”. 8,12 FI S U R A S DEBIDAS A LAS SOBRECARGAS.
0 = + 50“ (calentamiento brusco poco
corriente). Para calcular las deformaciones debidas a las cargas
permanentes y a las sobrecargas, es necesario hacer
Se obtiene T’ = - 6 kg/cm2, es decir, una compre- ciertas hipótesis sobre el comportamiento del terreno
sión de 6 kg/cm2. La losa presenta una convexidad en que soporta la losa; las fórmu!as de BOUSSINESQ per-
lugar de una concavidad (como aparecía en la fi- miten, por ejemplo, calcular los diversos asientos del
gura 8.1). terreno, las deformaciones y las tensiones.’
En la fórmula que permite calcular la tensión en los Los asientos son bastante considerables; el módulo
dos ejemplos precedentes no intervienen ni la luz L de deformación del terreno es mucho menor que el del
ni el espesor e de la losa. El resquebrajamiento super- hormigón, en ocasiones 1.000, e incluso lO.ooO veces,
fickzl debado a las retracciones, no interviene. menor.
La tensión calculada en los apartados 1 y 2 ante- Si el terreno es homogéneo, una carga en el centro
riores, lo es por exceso, ya que el terreno que soporta da lugar a tensiones de tracción bajo la losa hasta una
la losa no es indeformable ; su compresibilidad (elás- distancia del orden de 10 veces su espesor, y’en las
tica 0 plástica) permite a la losa conservar una parte fibras superiores de la losa en distancias comprendidas
de su curvatura ; en especial, la debida a la retracción entre 10 y 20 veces el espesor. Sin embargo, los terre-
hidráulica se produce de ,una manera mucho mas lenta nos son frecuentemente heterogéneos, y su consolida-
que la debida a la retracción térmica (3,31) ; las va- ción se prolonga durante muchos años; es, pues, más
riaciones diarias de temperatura tienen, pues, una in- importante considerar la uniformidad, que el va!or
fluencia considerable en la variación de la curvatura absoluto de sus característica.s y en todos los casos las
de las losas, así como para la fatiga que ella origina hipótesis hechas sobre la repartición de las cargas y
en el hormigón y sobre todo en el subsuelo : Los cim- la,s reacciones del terreno, deben de verificarse expe-
breados térmicos alternativos de la lqsa son al cimbrea- rimentalmente con la aguda de observaciones y de es-
do hidráulico como la vibración de una pieza es a su tadísticas. Para convencerse, basta con observar, des-
desplazamiento lento. Dado el caso que la vibración pués de algunos años de tráfico, las deformaciones de
permite desplazar la pieza sin esfuerzo, se comprende una carretera adoquinada que descansa sobre una capa
que los cimbreados térmicos alternativos puedan anu- de fundación análoga a la de una carretera de hor-
lar en la práctica las tensiones al descimbrear, debidas migón.
a la curvatura adquirida a consecuencia de la retrac-
1 “Estado actual y tendencias de la técnica francesa de
ción hidráulica ; dicho de otro modo, la retracción las calzadas de hormigón”, por R. PELTIER, suplemento de
hidráulica no impide a la losa (cuya longitud no sobre- Travauz (julio 1959).
REMEDIOS PARA LAS FISURAS EN LAS LOSAS 133

Fig. 8.5

Así, por ejemplo, en las proximidades de los puen- a las deformaciones de flexión; ésta es la razón por la
tes en donde el asentamiento es prácticamente nulo, cual una carretera de hormigón se fisura especialmente
las losas que descansan sobre el terraplenado se fisu- en los cruces, sobre todo si existen bádenes que au-
ran (fig. 8.3), y a menudo deben de ser reemplazadas mentan el efecto dinámico de las cargas móviles (fi-
por pavés 0 por un revestimiento ligero. gura 8.4).
Por otra parte el cimbreado alternativo de las losas En las fórmulas que dan la tensión de tracción en el
debidas principalmente a las variaciones térmicas hormigón sometido a flexión aparece L en el numera-
(8,ll) modifica considerablemente los cálculos de las dor y e en el denominador (8,l). Con el fin de reducir
tensiones específicas de las deformaciones. las fisuras, se debe, pues:
Por último, las fisuras son principalmente debidas disminuir la luz L,
aumentar el espesor e de la losa.
Para disminuir la luz basta con limitar las dimensio-
nes horizontales de lar losas. Por otra parte, la expe-
riencia ha demostrado, que de no ser así las losas se
agrietan (fig. 8.5). Una buena solución es el disponer
losas cuya longitud no sobrepase los 10 metros. Las
losas de poca long?tud difícilmente se agrietan (fi-
gura 8.6 a, losas de 3 X 3 m) ; y deben, pues, de utili-
zarse en las zonas en que pueden producirse asientos
del terreno, por ejemplo, en las curvas sobre terreple-
nado, en donde la fuerza centrífuga aumenta las sobre-
cargas (fig. 8.6 b).

8,121 A NCHURA DE LAS LOSAS.

Las fórmulas que dan la sobrecarga de rotura son


de la forma:
P=k y (según 8,l).

Obsérvese, pues, que no debe disminuirse con exa-


FIL. 8.4 geración la anchura b de las losas. Un valor razonable,
Fig. 8.7 n I 1

F:g. 8.7 b

tienden a hacer que la losa quede en voladizo (figu-


ra 8.7 b) produciéndose por esta causa fisuras longi-
tudinales simples (fig. 8.8 a) o dobles (fig. 8.8 b) (ver
también fig. 1.16 y 8.11 b).
En las pistas de un aeródromo, se debe evitar. que
Fig. 8.6~ los dos grupos de ruedas principales de los avtones
puedan cargar sobre una misma losa.
en las losas de carretera, es el que corresponde al
doble de la distancia media de los grupos de ruedas 8,122 LONGITUD Y ESPESOR DE LAS LOSAS.
de los vehículos corrientes más pesados (fig. 8.7 a) :
Este valor es del orden de 3,60 m. Con el fin de disminuir la luz útil se debe procurar
Las juntas longitudinales no representan ninguna cimentar sobre un terreno homogéneo evitando toda
molestia para la circulación y si las losas no sobrepa- clase de “fallas”. En algunas carreteras de hormi-
san los 3,60 m de anchura, raramente se producen gón se observan zonas fisuradas cuyas causas sólo
fisuras longitudinales. Si la anchura es demasiado pueden ser los asientos del terreno (fig. 8.9 a). En
grande, los cimbreados y las sobrecargas alternativas general, es necesario un cierto espesor de terreno arti-

Fig. 8.6 b Fig. 8.8 a


REMEDIOS PARA LAS FISURAS EN LAS LOSAS 135

Fig. 8.9n Fig. 8.9 b

ficial sobrepuesto (arena, suelo-cemento). Por otra


parte, es prácticamente imposible evitar las fisuras
debidas a ciertos choques excepcionales (fig. 8.9 b),
que necesitan reparaciones de emergencia (fig, 8.9 c).
El remedio más eficaz en este caso es el aumento
del espesor, ya que dicho espesor aparece elevado al
cuadrado en las fórmulas que dan la sobrecarga de
rotura.

Fig. 8.8 b Fig. 8.9 c


136 LAS-FISURAS DEL CEMENTO

Por razones de economía nos vemos obligados a el de una sobrecarga de 3.5 toneladas (Título II, Cap. 1,
tomar un coeficiente de seguridad pequeño, basado en $ 1 , ark.55).
hipótesis aleatorias sobre el terreno. De hecho, este De ello se deducen los espesores mínimos si-
coeficiente puede ser menor que la unidad. Como las guientes :
fisuras se producen en el límite de la resistencia del
hormigón (ver introducción), un pequeño aumento
L (metros) 4 5 6 8 10
del espesor y, por consiguiente, una ligera reducción / / ____-
de las tensiones, puede ser suficiente para eliminar o
a lo menos para reducir considerablemente, la fisu- e (cm> 20 23 25 29 33
I ~ Lb.
ración.
En hormigones y en terrenos cokentes, pueden
adoptarse las dimensiones de espesor que vienen dadas 2. Espesor de una losa de aeródromo (algunos
por la fórmula: aviones dan lugar a valores que sobrepansan las :-
200 t, o sea 100 t por rueda, para la sobrecarga es-
tática P).

En este caso se obtienen los valores siguientes del


espesor mínimo.

con c 1 F para tener en cuenta el peso propio


I I 5 6 8
de la losa [8,1- 4)].
e = espesor mínimo (en cm). 50 i 27 cm j 30 I 35 cm
L = longitud máxima (en m).
P = sobrecarga máxima (estática) que puede pre- 75 34 37 43
sentarse en una losa (toneladas). ~____ __~ ___-.
100 39 42 49
En’el caso de que existan dos losas superpuestas de
espesor total e = 2 e’, se puede considerar que cada
una, soporta la mitad de la sobrecarga P. Se tiene, 150 ~ 47 52 60
pues :
/ tz\2

De donde:
e2
-=6P.
L

Por lo tanto, para la misma resistencia a la fisura-


ción bajo las mismas cargas, el espesor total de dos
losas superpuestas es mayor que el de una losa única.
(El área de reparaciones de la fig. 8.10 a, se hormi-
gonó en dos capas : losas de 8 m X 5 m X 20 cm. Las
juntas intermedias han producido fisuras en algunas
losas.)

1. Espesor de una losa de carretera

Según el reglamento para carreteras, actualmente


en vigor, el caso más desfavorable para una losa que
no sobrepasa los 10 m de longitud, es prácticamente Fig. 8.10 a
REMEI,IOS PARA La4.T I:ISUK4S En! L-4S L O S A S 137

existe también otra razón para que así suceda : Consi-


deremos (fig. 8.13) 3 clases de losas que presentan

(a) = losa apoyada libremente, y no sostenida por el


terreno entre apoyos,
(@ = losas con una junta en el centro de la flecha,
(y) = losa sin junta en las proximidades.

Si se desprecia el peso del -hormigón, las fisuras se


producen para las siguientes sobrecargas (repartidas
en toda la anchura b de la losa) (8,l):

si la sobrecarga está aplicada sobre


un borde de la junta.
si la sobrecarga está aplicada sobre
Fig. 8.10 b
los dos bordes de la junta.
-2 be2T
La figura 8.10 1> muestra una gran pista de reciente .P ----- si las juntas poseen pernos.
3L
construcción, en la que algunas losas de 7,50 m X
X 8 m X 35 cm se han agrietado. La losa (y), es un caso intermedio entre la losa. li-
La figura S.10 c muestra una pista de circulación, en
la que las losas son de 8 m X 5 m X 30 cm. Se han bremente apoyada P = EFF y la losa perfecta-
producido fisuras longitudinales en algunas losas que ) 4 be*T
mente empotrada en sus extremos P = ____ ; se
soportan el paso de grandes aviones. tine, pues : 3L

8,13 JUNTAS DE LAS LOSAS.

Las losas tienden a someter el terreno a punzona-


miento en todo su contorno, a rechazarlo o a cizallarlo,
provocando un “bombeo” del mismo y haciendo apa-
recer resaltes (1,.5, fig. 1.15). Asimismo, una junta si-
tuada entre dos losas, se prolonga a menudo en las
losas vecinas, a lo ancho (fig. 8.11 a, fig. 8.15) y a lo
largo (fig. 8.11 b), en tanto mayor grado cuanto que
tienden a producir pequeños desplazamientos vertica-
les alternativos cerca de las juntas. Por la misma ra-
zón una fisura producida en una losa se propaga a las
vecinas (fig. 8.11 c), pudiendo aumentar debido a la
existencia de un bache (fig. 8.11 d). Las juntas de las
losns deben pues, estar situadm unas en prolongación
de las otras.
Por otra parte, después de haber punzonado el te-
rreno el borde de la losa se levanta, quedando en vola-
dizo (fig. 8.13 b). Las losas de gran longitud (20 cm)
aparecen más fisuradas en la zona de sus bordes (fi-
gura 8.12 a y b), o bastante cerca de sus bordes (figu-
ra 8.12 c), que en el centro: resisten wtejor a las
cargas en el centro que a las cargas en los bordes (y
con mayor razón, que a las cargas en las esquinas), Fig. 8.10 c
Fig. 8.11 a Fig. 8.11 I >

Para que la losa (y) rompa (fisura en el centro) es


necesaria una carga 3 veces mayor que para que lo
hagan las losas @) (fisura cerca de los bordes con
junta vertical), 0 por lo menos 1,.5 veces mayor (jun-
tas con pernos). En realidad los baches no presentan

Fig. X.11 c Fig. 8.11d


Fig. 8.12a Fig. 8.12~

Para evitar estas fisuras hay que procurar eliminar


el punzonamiento (y el “bombeo”);

Fig. 8.13

Hacer las juntas estancas, no permitiendo al terreno


remontar (sobre todo si es arcilloso) por medio de un
bcen relleno y ,un cuidado regular ;
emplear una capa de fundación de espesor y de gra-
nulometria convenientes (arena, suelo-cemento) para
Fig. 8.12 b filtrar la arcilla del terreno e impedir que remonte : en
140 LAS FISURAS DEL CEMENTO

que se aprovecha su resisten& a la compresión, muy


superior a su resistencia a la tracción y si bien re-
quiere un cierto entretenimiento, lo mismo ocurre
para cualquier tipo de pavimento para carreteras.
En el hormigón pretensado, al igual que en el hor-
migón ordinario, es el cálculo y la experiencia lo que
pueden proporcionar las características convenientes
de empleo: espesor, dimensiones, intensidad del pre-
tensado, fundaciones, etc. Sin embargo, la seguridad
exige en el hormigón pretensado evitar toda fisura de
cierta importancia, mientras que en el hormigón ordi-
nario pueden tolerarse ciertas fisuras previendo relle-
narlas, o incluso llevar a cabo diversas reparaciones.
Hemos visto (8,I. 4,) que una losa se fisura bajo la
acción de una sobrecarga P cuando T = k s. Si
se pretensa el hormigón sometiéndole a una tensión de
compresión Ci, la fisura de tracción se producirá
cuando :

,TI+lCiI=k$
Fig. 8.14

especial, en las juntas (algunos centímetros bastan


para ello) y en los bordes, la capa debe extenderse
lateralmente y su espesor debe ser de algunas decenas
de centímetros) (fig. 8.7 b) ;
impedir los desplazamientos relativos verticales de
los extremos de las dos losas (de longitud 3 e, de diá-
metro -& y separados de aproximadamente 2 e, recu-
biertos de una delgada capa de betún en una de las
losas, juntas sinusoidales en la parte inferior de las lo-
sas, armadu.ras, etc.). Las barras de articulación no
deben de ser ni demasiado numerosas ni demasiado
cortas y sus extremos no deben estar alineados, para
evitar que se inicien grietas (fig. 8.14).
Por otra parte, las juntas deben rellenarse conve-
nientemente con el fin de que no se produzcan frag-
mentaciones (1~5) (fig. 8.15).
Naturalmente, una losa debe hormigonarse de una
sola vez (623).

8,14 H O R M I G Ó N PRETENSADO.

Ya que la resistencia del hormigon a la flexión es


un factor importante para evitar las fisuras, su pre-
tensado es, pues, un remedio que debe tenerse en
cuenta ; l por otra parte es una solución elegante ya

1 Véase “Contribución al estudio de carreteras de hor-


1migón pretensado”, por R. PELTIER, Rmw Générales des
,ponfs et aérodrorna (octubre 1958), y “Tramo experimental en
hormigón pretensado de Fontenay. - Tresigny”, por R. PEL-
TIER, Annales del PZTBTP (diciembre 1960). Fig. 8.15
REMEDIOS PARA LAS 1:ISVRAS EN LAS L O S A S 141

pretensado “externo” deben de cuidarse de manera


especial. La longitud máxima de las losas sólo viene
limitada por las condiciones del pretensado, perturba-
das por las retracciones, la dilatación térmica y el ro-
zamiento sobre el suelo. En ningún caso el pretensado
del hormigón debe quedar por debajo del valor mi-
nimo previsto (del orden de algunas decenas de
kg/cm2) y sobre todo no debe anularse en ningún
punto de la losa ; de ser asi la figuración es aún peor
que en las losas no pretensadas, ya que el espesor es
relativamente pequeño. Por ejemplo, en la losa de la
figura 8.16 que no tiene más que una junta central y
dos estribos situados a 200 m a uno y otro lado, el
pretensado residual (a las temperaturas más bajas)
necesario para que la compresión no se anule en nin-
guna sección, es:

Ci, = 6 Y L (según 5,22).


6 = 2,3.
Supongamos : îl, = 0,5.
L = 2.ooO dm.

Se obtiene: &, = 2.300 kg/dm2 - 23 kg/cm2 E


z 20 kg/cm2.
Ion el mismo espesor la losa puede, pues, soportar Si la temperatura experimenta una elevación de A8,
t carga mayor. Por ejemplo, si el pretensado es del el pretensado aumenta de:
;mo orden que la resistencia a la tracción del hor-
cón, la losa puede soportar doble carga. Por otra
,te, una-vez ha desaparecido una sobrecarga excesi-
(no prevista), el pretensado hace que las fisuras se a = 10e6.
rren. Supongamos : At3 = 60”.
Naturalmente, para una misma sobrecarga puede 1 M’ z.z 3OO.ooo (lJ2) *
enerse un espesor menor de la losa pretensada. Por
mplo, si ICJl = ITI, podemos dividir el espesor por Se obtiene : AG = 180 kg/cm2.
2(0 sea e = 18 en lugar de 25 cm, o 14 en lugar
Si el pretensado mínimo fuera, por ejemplo, de
20 cm).
30 kg/cm2, en la junta debería oscilar según la esta-
51 aumento de la resistencia a la trucctin y la re-
ción entre 50 y 230 kg/cm2.
:ción del espesor permiten un aumento de la defor-
La importancia de esta diferencia entre el pretensa-
bilidad, ya que la Aecha que provoca la rotura por
do máximo y mínimo demuestra por una parte el inte-
ación es en las losas pretensadas (8,l):
rés del pretensado interno con juntas de retracción y
ITI+ICil L* dilatación hidráulicas y térmicas y, por otra parte, el
p = k’ interés de las juntas elásticas.
hl---‘--’
c
Los cables transversales dan lugar en ocasiones a
5z.s flechas adwtisibles para. una waiswaa longitud principios de fisuras ; la figura 8.16 muestra cinco
?den ser, pues, alrededor de tres veces mayores que losas yuxtapuestas, de 5 m de anchura y 20 cm de
en las losas corrientes (si el pretensado es del mismo espesor, pretensadas por medio de cables (separadas
orden que la resistencia del hormigón a la tracción y de 1,30 m), en el sentido transversal. (Agrandar una
si se ha disminuido el espesor, tal como se ha dicho). fisura en hormigón pretensado con el fin de relle-
El pretensado “externo” (por medio de gatos que narla con mortero, es abandonar el principio del pre-
comprimen el hormigón sin armar) elimina la curva- tensado.)
tura debida a las retracciones y a la dilatación ; el Las armaduras sin pretensar se utilizan poco en
pretensado interno (por medio de armaduras tensadas) losas; una capa de armaduras en la fibra media, no
no suprime dicha tendencia. resulta económica ; en general, para un mismo incre-
El pretensado permite reducir considerablemente el mento en el precio, es mejor aumentar el espesor de
número de juntas, pero aquellas que transmiten el hormigón. Dado el caso de que las losas estén expues-
142 LAS FISURAS DEL CEMENTO

tas a la lluvia, es necesario recubrir suficientemente


las armaduras y prever una buena inyección en los 8,3 CONGEIACIÓN
cables de pretensado (lO,l-10,8).
La mayor parte de las losas de hormigón están ex-
puestas periódicamente a la lluvia (o a la nieve) y a la
congelación. Como su superficie es aproximadamente
horizontal, se encuentran en las condiciones más des-
83 COMFOSICI6N D E L HORMIGbN. favorables para su integridad (3,412, fig. 4.24). Deben,
DOSIFXACI6N pues, seguirse las normas dadas en 6,52 que son muy
parecidas a las que son necesarias para aumentar la
resistencia a la tracción :
Como son .principalmente los desplazamientos ver-
ticales debidos a las deformaciones elástica y plástica buena dosificación (de un 30 % por encima de la
del terreno los causantes de las fisuras (8,1), una losa dosificación de referencia),
resiste tanto mejor a la fisuración cuanto mejor se un vibrado intenso.
adapta a dichos desplazamientos, es decir, cuanto más ,. Si el vibrado es intenso, la cantidad de agua debe
deformable es, y por consiguiente cuanto mayor es i de ser relativamente pequeña, lo que por otra parte es
y más pequeño T (1,ll); por otra parte, sin embargo, necesario para evitar el rezumado del agua y la pre-
la losa no puede, en general, adaptarse a todos los sencia de una cierta proporción de elementos finos 4n
desplazamientos del terreno, y por lo tanto resiste la parte superior de la losa, que darían lugar a tu.1
mejor a ìa fisuración cuanto mayor es T (8,1, 4). superficie de poca resistencia al choque, al desgaste r
a la congelación (ver 8,53).
Existen, pues, dos soluciones principales opuestas Es preciso limitar la dimensión máxima del árido a
(6,6), la de la fuerza y la de la deformabilidad : 40 ó 50 mm lo que es solamente una restricción para
1. Losas resistentes de hormigón (T lo mayor posi- las losas de gran espesor (pistas de aeródromos).
ble), cuya deforrnabilidad puede aumentarse por medio El hielo puede alcanzar gran profundidad en ciertas
del pretensado y la disminución del espesor (8,14) ; zonas. Es preciso, pues, evitar los levantamientos a
que da lugar en terrenos saturados por infiltración del
2. Losas relativamente deformubles, por ejemplo, agua a través de las fisuras o en ciertos puntos bajos y
de suelo-cemento (8,6) (T pequeña). prever una fundación permeable de suficiente espesor
Para un tráfico de gran intensidad, debe adoptarse (véase 8,13) ; la arena convenientemente apisonada
la primera solución. para evitar asientos ulteriores da buen resultado, en
Ya que la resistencia a la flexión es primordial en estos casos. La figura 4.29 muestra los desperfectos
las losas de hormigón el vibrado debe ser intenso, y la
que el hielo ha causado en un pavimento, debidos prin-
composición debe ser cuidadosamente estudiada (6,l). cipalmente a una fundación defectuosa.
La figura 6.2 indica que la dosificación en cemento
debe preverse por encima de la “dosificación de refe-
agua
rencia”, con el fin de disminuir la relación Pm
cemento
Es conveniente una dosificación de alrededor del
30 70 por encima de la “dosificación de referencia”. 8,P CONSERVACIóN D E L IIORMRXN
La trabajabilidad de tal hormigón es buena si los ári-
dos son buenos: “el slump-test” puede ser del orden Es absolutamente preciso evitar la evaporación del
agua en un pavimento de hormigón hasta que el fra-
de 5 cm para una relación cea~~~to que no sobrepase
guado haya tenido lugar (6,33). Los hormigones em-
0,50. Naturalmente, la “composición de referencia” pleados en la construcción de losas son, en general,
exige una proporción conveniente de arena fina, y bastante ricos en cemento (8,2) y no es de temer una
sobre todo que no existan granos de arcilla ni de pro- rápida desecación, a menos que sople un viento muy
ductos inertes de tamaño menor que los del cemento seco.
(1,81). Es conveniente mantener el hormigón húmedo
Por razones de economía, se está obligado a prever (6,21) durante el tiempo suficiente para que haya
una dimensión máxima del árido lo mayor posible, del alcanzado su máxima resistencia a la tracción, es decir,
arden de una quinta parte o incluso de una cuarta par- durante 28 días si el cemento tiene una resistencia
te del espesor de la losa, lo que es conveniente por inicial pequeña, y por lo menos 7 días, si el cemento
otra parte, para la retracción hidráulica (6,31). tiene una moderada resistencia inicial, a condición de
REMEDIOS PARA LAS FISURAS EN LAS LOSAS 143

puede fijar un límite para la finura, principalmente en


regiones en las que pueden presentarse largos períodos
de sequía.

8,52 NATURALEZA DEL CEMENTO.

El tipo de Cemento más indicado, es un cemento


con unas resistencias iniciales medias y. con grandes
resistencias tinales (6,71), a condición de que el endu-
recimiento sea casi completo antes de que actúen las
sobrecargas (hormigón que se ha mantenido húmedo
durante 28 días a una ttmperatura mayor de lS”). En
caso contrario hay que elegir UII cemento con grandes
resistencias iniciales. Estos últimos; son además con-
venientes para la resistencia a la congelación (4,422).

8,53 PRODUCTO DE AmcIóN.

Fig. 8.17 Si se cumplen las normas que a continuación in-


dicamos :

que la temperatura media sea superior a 15” (ver fi- vibrado intenso, ’
gura 1.19). Este tiempo debe prolongarse si la tempe- dosificación en ce-
ratura es más baja (1,8), sobre todo si el cemento m e n t o d e u n i y por consiguiente relación
contiene escorias 0 puzolana. 30%,
por encima de la ,e~~~to pequeña (821,
La lluvia tiene el peligro de lavar la superficie del
hormigón antes de que el fraguado haya terminado “dosificación de i
(figura 8.17). referencia”, )
cemento “portland” fino (comprendiendo el “ce-
mento Portland” de hierro),

y si las condiciones climatológicas no son muy du-


ras, no es indispensable emplear productos de adición.
83 ELECCIóN DEL AGLOMERANTE Se puede intentar suplir la insuficiencia de vibrado,
o de dosificación, o de finura, o de retención del agua
8,51 FISURA DEL CEMENTO. del cemento, por un producto de adición (plastificante,
introductor de aire), pero con ello sólo se consigue
En la figura 6.12 puede verse que si no pueden te- suplir una parte de dichas insuficiencias (trabajabili-
ner lugar heladas, ni corrosión (pavimentos de ciertas dad, resistencias mecánicas, resistencia a la congela-
fálkicas), ni sobrecargas importantes en los primeros ción, etc.).
clías, no hay necesidad de que el cemento sea muy fino. Si por cualquier causa debe emplearse:
Sin embargo, como las fisuras por congelación son
frecuentes (por lo menos en la mayoría de las regiones un vibrado ligero o una pequeña dosificación en
de Francia) y, por otra parte, como la protección del agua
hormigón durante su endurecimiento es un factor im- cemento, y por consiguiente una relación
cemento
portante y, en general, es cpnveniente una aceleración grande, francamente superior a 0,50,
de dicho endurecimiento (8,4), se debe exigir al ce- o un cemento de finura mediocre o con cierta faci-
mento una finura suficiente (4,421), del orden de lidad de congelarse.
3.000 a 3.200 cm2/g Blaine para los “Portland” co-
rrientes y algo más para los cementos que contienen Y si las losas de hormigón están sometidas con fre-
mk de un 35 % de escorias o más de un 20 % de cuencia a la acción periódica de la lluvia y del hielo, es
puzolana (3.500 a 3.800 cm2/g), e n e s p e c i a l s i s e preciso emplear un introductor de aire (6,72); el
hormigona en tiempo frío. La retracción hidráulica vibrado debe ser entonces relativamente ligero y es
144 L,4S FISURAS DEL CEMENTO

preciso suplir una eventual falta de resistencia a la Gran resistencia del hormigón a la flexión;
tracción del hormigón aumentando el espesor de las árido con una buena granulometría (evitar las “ha-
losas. rinas y, sobre todo, la arcilla) ;
fuerte dosificación, de alrededor de un 30 7% por en-
cima de la “dosificación de referencia”;
8,6 SUELO-CEMENTO cemento de finura media, con grandes resistencias a
la tracción a largo plazo (en caso de que actúen sobre-
Los pavimentos (carreteras, caminos) de suelo-ce- cargas instantáneas, cemento con grandes resistencias
mento tienen poca resistencia a la tracción (del orden iniciales) ;
de algunos kg/cm2 para una dosificación en cemento conservación húmeda durante 28 días (si la tempe-
del orden de un tanto por ciento pequeño en peso), y ratura es como mínimo de 1Y) (si la conservación
un módulo de deformación pequeño (del orden de al- debe hacerse en medio seco o frío, evitar los cementos
gunos miles de kg/cm2). Dichos pavimentos no preci- con gran cantidad de escorias o de puzolana).
san juntas y solamente pueden soportar cargas lige- Gran resistencia de las losas a la flexión;
ras. Su resistencia a la congelación es mediocre, y en
las carreteras y en las pistas, se recubren en generai longitud limitada (como máximo \
con productos de pequeño módulo (macadam). 10 m);
En el suelo-cemento las fisuras son numerosas, pero anchura limitada sobre todo en las lo-
sas de los extremos (3\ ó 4 m en las o pretensado
relativamente finas, siempre que su resistencia a la
tracsi& sea lo suficientenmente pequeña. Este tipo de carreteras, 5 ó 6 en los aeródro- \
pavimento puede ser ventajoso cuando se utiliza como mas) ; I
fundaciónde las losas de hormigón.
espesor suficiente (e e d 3LP y e I F , si e se
expresa en cm, L en metros y P en toneladas).
8,7 RESUMEN Si existe posibilidad de congelación:
capa de fundación de espesor suficiente, del orden
En resumen, los principales.remedios para las fisu- de 30 cm como mínimo para temperaturas que puedan
ras en las losas de hormigón son los siguientes: alcanzar - 30” ;
Fijación de las fundaciones con el fin de evitar las cemento bastante fino.
deformaciones plásticas de los terrenos no consolida-
dos o de los terrenos de alto índice de plasticidad ; Se debe emplear un introductor de aire si la rela-
capa inferior filtrante que impide que los granos
finos del terreno se sitúen en las zonas superiores, en ción cet:@ito de un hormigón, con una trabajabili-
especial en las juntas y en los bordes de las losas ; dad buena, es francamente superior a 0,50 (vibrado .
juntas estancas entre losas ; ligero, deficiente granulometría, dosificación en ce-
eventualmente, prolongaciones estancas de los bor- mento insuficiente), o si el cemento es susceptible de
des de las losas.. helarse, o si el clima es duro.
CAPfTULO I X

REMEDIOS PARA LAS F.ISURAS EN LOS REVESTIMIENTOS


(muros, chapas juntas)

Los revestimientos están constituidos por morteros 9,l ADHERENCIA


que deben adherirse a la superficie de un soporte:
construcción ,de hormigón, de piedra, de ladrillo, etc. Hemos visto (2,541-3,6) que la distancia entre dos
Los revestimientos se aplican frecuentemente sobre fisuras paralelas de un revestimiento está comprendi-
superficies verticales. y alguna5 veces sobre superfi- da entre 1 y 2 1, siendo :
cies horizontales (chapas de pavimentación, techos).
Algunas fisuras que aparecen en, los revestimientos (1)”
tienen su origen en una fisura existente en el soporte;
11 fig”r” 9.1 nos m:estra un caso de ello : fisura en T, = resistencia a la tracción potencial del revoque
un revoque que sigue el conducto de una chimenea; en el instante en que las fisuras alcanzan el
dichas fisuras no son verdaderas fisuras del revesti-
soporte,
miento. t = resistencia al cizallamiento (adherencia) del
revestimiento en el soporte,
h = espesor del revestimiento.
Las fisuras de retracción de los revestimientos dan
lugar a un “resquebrajamiento” (fig. 9.2 a, véase tam-
bién fig. 2.15 a, b, c-2,21-2,22), especialmente acusado
en algunos morteros de cemento blanco (fig. 9.2 b).
La anchura media de las fisuras alcanza, a largo
pl,azo, el valor siguiente (2,5’42-3,6) :

(2)” b l= j[R, + a (6, - e) - “] + +

+ (1 + ~)-TP h
MP I

M, = módulo de deformación potencial del reves-


timiento en el instante en que las fisuras
alcanzan el soporte,
Kco = retracción hidráulica máxima del revesti-
miento,
a = coeficiente de dilatación térmica del r
que 11 lo-“,
ol (en el momento del fraguado)
definidos er:
0 (en el momento considerado) l

EJEMPLO : T, = 30 kg/cm”
hl, II= 100.000 kg/cm2
Rx, =800 p/wz
.h=2 cm
t = 10 kp/cm2
'
81=:30" "'a(fll--8)=500
o= 20" i p/ffl
146 LAS FISURAS DEL CEMENTO

La retracciór wtencial media del revestimiento,‘ne-


9,11 DISMINUCIÓN DE LA RESISTENCIA A LA TRAC-
cesaria para que una fisura lo atraviese es R, =
= 300 p/m (2,541). CIÓN DE UN REVESTIMIENTO.
Lã distancia mínima entre dos fisuras paralelas, es :
1 = 12 cm. Esta aparente paradoja de ir a buscar una pequeña
resistencia a la tracción, para evitar la fisuración, la
De la fórmula (2)” se obtiene: AZ = 0,19 mm. hemos encontrado varias veces a lo largo del presente
Este valor da lugar a una fisura perfectamente visi- texto.
ble, la cual, además, puede aumentar (2,533). Este concepto se impone claramente en los revesti-
Para evitar cualquier fisura, es necesario (2,51-3,3), mientos de muros, en los que las resistencias carecen,
que : en general, de importancia. No ocurre lo mismo en las
TP chapas destinadas a soportar sobrecargas y choques
RbD +a(8, - 8 ) <Mp.
(9,7).
‘Supongamos los siguientes datos (bastante favo- La resistencia a la tracción interviene en la fórmu-
rables) : l a (2)“, cuanto menor es ella, mayor es la relación
Rn, = 800 ,p.lm J-P : la disminución de T, da lugar, pues, a una dis-
-
7 = 0,70 De donde Rea = ’ ““FOr 1)o’7 = MP
D = 6,3 mm i = 396 rrlrn
minución de los dos factores :
el.--- 0=20" De donde Q (fil- 0) = 200 ijnz. de una parte Reo + a (0, - 0) -2
M, = 40.000 kg/cm2. 3 TP MP
de otra parte - .
Se encuentra que es necesarao que T, > T
> 24 kg/cms, resistencia que es dificil de o& Si bien da lugar también a un aumento del término
tener co1z un módulo de 40.000 kg/cma. Por lo (1 + v)Tp , la influencia de éste es mucho menos im-
tanto, debe esperarse que aparezcan fisuras aun
en condiciones especialmente favorables. Es MP
portante.
preciso, pues, poner todos los medios para evi-
tarlas o, por lo menos, para disminuir su an- En la.fórmula (1)” se observa que una disminución
chura. de la resistencia a la tracción del revestimiento da
lugar a una’distribución de la distancia entre fisuras,
Las normas que deben seguirse se desprenden de la es decir, a un aumento del número de ellas.
fórmula (2)“. Para reducir la resistencia a la tracción del reves-
REMEDIOS PARA LAS FISURAS EY LOS REVESï‘IMIENTOS 147

timiento, es preciso buscar los medios compatibles con gado posible. Si las irregularidades de la superficie o
las necesidades de la plasticidad, de la cual depende la impermeabilidad (9,2) exigen un cierto espesor, es
la adherencia (9,13), y de la retracción hidráulica preciso disponer varias capas (9,3).
(9J4). La figura 9.3 muestra las fisuras de un revestimien-
to de gran espesor (alrededor de-4 cm).

1. Eleccidn del conglomerante (ver 9,6)

2. Dosificacih en cemento

A primera vista parece que se podría disminuir la


resistencia a la tracción de un revestimiento, eligiendo
un cemento que tuviera una buena resistencia intrín-
seca, y reduciendo considerablemente la dosificación
(figura 6.2), pero existen unos factores que limitan
este procedimiento. En primer lugar la adherencia del
revestimiento (9,13) exige que el mortero tenga una
buena trabajabilidad, con una buena granulometría y,
en especial, una proporcibn suficiente de granos finos ;
por otra parte, cuando se desea que el revestimiento
tenga una cierta impermeabilidad - (9,2), la cual se
obtiene fácilmente con una gran proporción de granos
finos, se está obligado a elegir un cemento que no esté
muy por debajo de la “dosificación de referencia”
(6,1), sobre todo en la capa que está en contacto con
el soporte. Para que la dosificación sea la menor posi-
ble es preciso estudiar cuidadosamente la composición
granulométrica.
Si el cemento es muy fino (finura Blaine superior a
6.000 cm”/g) se puede descender algo por debajo
de la “dosificación de referencia”, y podremos descen-
der tanto más cuanto más fino sea el cemento. De
hecho, los cementos muy finos tienen en general una
densidad menor, que los cementos corrientes y su
volumen absoluto, a igualdad de peso, es mayor; di-
cho volumen absoluto es el que interviene en el cálculo
de la “dosificación de referencia”. A continuación se
Fig. 9.3
indican las densidades y las finuras aproximadas de
los cementos que se encuentran en el mercado :

6E Finura Blaine ? 9,13 TRABAJABILIDAD.

cemento aluminoso 3,2 3 .OOO cm’/g


Cuanto mayor es la adherencia z del revoque, más
c e m e n t o Portland 3,l 3.OOQ »
próximas y más finas son las fisuras [fórmulas (1)”
cemento de escorias 2,9 3.500 »
y (2)“]. Es, pues, primordial una buena adherencia.
cemento “natural” 2,8 »
cal hidráulica EE » Si el elemento soporte es de hormigón es preciso evi-
22 tar que se llene de polvo y mantenerlo húmedo durante
cal “grasa” 2,3 1o:oOO »
el principio de su endurecimiento, cepillarlo si está’
sucio, sobre todo si existe arcilla o yeso (chapas de
-suelos, sustitución de un antiguo revoque de yeso por
9,12 &SMINUCIóN DEL ESPESOR DEL REVESTIMIENTO. un revoque de un conglomerante hidráulico, etc.).
Urza buena adllevencia exige una composición gra-
La anchura de las fisuras es proporcional al espesor, nulowétrica bien estudiada, como la de los hormigones
por lo tanto, el revestimiento debe de ser lo más del- (6,1), y en especial una proporción suficiente de gra-
Fig. 9.4 n Fig. 9.4 h

nos finos. Los elementos muy finos (inferiores a 5 ó Esta precaución no es tan necesaria en la segunda
10 micrones) confieren al mortero una buena trabaja- 0 la tercera capas, siempre que se apliquen poco tiem-
bilidad, es decir, un buen poder de retención del agua p o desqués que la primera.
y una buena plasticidad. Gracias a ésta plasticidad (en La figura 9.4 a muestra el revestimiento de un muro
el propio sentido de la palabra) el mortero puede de ladrillo, en el que la adherencia es defectuosa, la
penetrar en todos los intersticios del soporte quedando retracción en la superficie (2,55.211), y eventualmente
adherido a éste por la rugosidad. Contrariamente a lo el entumecimiento interno (sulfato, hielo), lo han levan-
que ocurre con los conglomerantes fluidos, que pueden tado en cada hilada de ladrillos, resultando de ello
penetrar en ciertos J‘soportes”, y en ocasiones disol- grietas, que marcan las juntas horizontales, y despren-
verlos 0 transformarlos químicamente en un cierto dimientos en muchas zonas. En lugar de aparecer li-
espesor, los aglomerantes hidráulicos sólo se adhieren geramente abiertas (como consecuencia de la retrac-
a los materiales de construcción gracias a que penetran ción hidráulica) las fisuras están cerradas, e incluso i
en los poros abiertos; cuya dimensión es del orden de las partes de revestimiento desprendidas tienden a
algunos micrones. curvarse por pandeo (véase fig. 5.4). Esto se debe a
Para que el revestimiento conserve su plasticidad un asiento de las hiladas de ladrillo, debido a un la-
durante su aplicación, es necesario que el soporte no vado del conglomerante (cal poco hidráulica proba-
absorba el agua del mismo y lo “seque” ; es fzecesario, blemente), por las aguas que se han infiltrado.
pues, reglzojar abmdantemente el soporte antes de La chimenea .de la figura 9.4 b (fue construida hace
aplicar el revestimiento. Sin embargo, a menos que se unos 50 años) está inclinada hacia el oeste (lado de
aplique el revoque sobre un hormigón fresco, sabemos las lluvias dominantes), sin duda por las mismas
que la evaporación ‘del agua del hormigón se produce razones.
lentamente (2,532) y, evidentemente, lo mismo ocurre La adherencia en la madera, y en algunos otros ma-
con la absorción, por lo que el remojar el soporte tiene teriales, es prácticamente nula (fig. 9.5). Es preciso en
una eficacia limitada [véase también (6,231)]. LAS so- estos casos armar el revestimiento (Con clavos, con una
p&tes de tierra cocida son muy absorbentes. malla, etc.).
Es principalmente la capa que está en contacto di- La figura 9.6 a muestra un revoque mal adherido a
recto con el soporte la que puede sufrir una rápida un muro de. piedra.
desecación, perdiendo así plasticidad, y no penetrando Puede suceder que el revestimiento se adhiera bien
entonces en los intersticios necesarios para asegurar al soporte, pero que éste tenga una resistencia menor
una buena adherencia: Es, pues, preciso proteger el que aquél. Entonces las fisuras que se producen en el
revoque de la acción de un soporte absorbente. soporte deterioran el revestimiento, como ha ocurrido
REMEDIOS PARA LAS FISURAS EN LOS REVESTIMIENTOS

Fig. 9.5 Fig. 9.6 b

con los casos que muestran las figuras 9,6 ò (revoque


9,l‘t DISMINUCIÓN DE LA RETRACCIÓN HIDRÁULICA.
parcial en un puente que data de 1689), y 9.6 c (revo-
que sobre ladrillos de escoria de hierro) (véase tam-
bién la figura 9.9). De una manera general el reves- La disminución de la retracción hidráulk es con-
tiwielzto no debe tener ztna resistencia mayor que el veniente [fórmula (2)“] en la medida en que la resis-
soporte (véase fig. 9.11). tencia a la tracción se mantenga pequeña (9,ll) y en
En el yeso, no solamente la adherencia del cemento que la trabajabilidad sea buena (9,13).
es prácticamente nula, sino que el entumecimiento 1. Más adelante hablaremos de la elecciólz del con-
provocado por el sulfoaluminato (4,31) aumenta los glomerante (9,tí).
desprendimientos (figs. 9.7 y 4.12). 2. No debe olvidarse el asentado, pero en general,

Fig. 9.6 a Fig. 9.6 c


150

ción entre la dosificación y la “dosificación de refe-


rencia” (í5,1)], y, p or consiguiente, de la resistencia
a la tracción, lo que constituye una ventaja más
(9,111. Las juntas que muestra la figura 9.8 b se hicie-
ron en un mortero de gran retracción hidráulica ~7 de
gran resistencia mecánica (árido muy fino, fuerte do-
sificación en cemento y, probablemente, conglomerante
con una fuerte retracción hidráulica).
Si el revestimiento se hace con placas de hormigón
hay que esperar antes de unirlas a que prácticamente
se haya producido la retracción hidráulica, y se debe
evitar hacer las juntas en tiempo caluroso. La figu-
ra 9.8 c muestra unas placas de cemento blanco de
grandes dimensiones (95 X 85 cm) : las retracciones
bastan para justificar las fisuras de aproximadamente
medio milímetro de anchura media.

9,15 DISMINUCIÓN DE LA RETRACCIÓN TÉRMICA.

La retracción térmica origina un aumento de la an-


chura de las fisuras [fórmula (2)“]. En los revesti-
mientos, su valor es corrientemente del orden de la
mitad de la retracción hidráulica.
Por lo tanto es preferible aplicar el revestimiento
en tiempo frío (6,4). Es esencial que no se hielen an-
tes de fraguar. En la práctica la temperatura más
favorable es alrededor de + 5”.
La dilatación térmica que puede producirse poste-
riormente, nunca es peligrosa a las temperaturas ordi-
narias (5,21), mas teniendo en cuenta que viene com-
Fig. 9.7
pensada por In re?ac:-i.’ ;: hidráulica.

se limita a un ligero apisonado (9,16) que completa Id


succión del agua por el soporte.
3. La elección del árido es el principal fnctor que
pervnite disvtinuir de una manera eficaz la retracción
Izidráulica (6,32). Su dimensión máxima debe ser lo
mayor posible; sin embargo, en los revestimientos de
acabado (enlucidos) de superficie plana, dicha dimen-
sión no puede ser mayor del 1/3 del espesor. Al
pasar de un árido limitado a 1 mm a otro limitado a
5 mm, la retracción hidráulica disminuye en un 40 % .
La forma de los granos del árido es importante: en
general, los áridos de granos de cantos rodados dejan
menos huecos y provocan una retracción hidráulica
menor que los de granos de aristas irregulares (2,.?5).
La.figura 9.8~ muestra unas falsas juntas repara-
das con pasta de cemento puro, cuando debería haberse
rascado las juntas estropeadas p reemplazarlas por un
mortero amasado con un árido con granos menores
de 5 ó 6 mm.
Per otra parte, el aun;ento de la dimensión máxima
del árido puede tener por efecto una disminución de la
dosificación en cemento [si se mantiene la misma rela- Fig. 9.8 n
REUEI~IOS P,4R,4 LAS FISIJK.4.Y EN LOS REVESTIAIIENTOS 151

La impermeabilidad puede aumentarse, principal-


mente :
aumentando el espesoy,
aumentando la dosificación en cemento,
añadiendo un producto de adición iw%perweabi-
hante,
empleando una pintura especial una vez que el en-
durecimiento ha tenido lugar.
Los dos primeros factores dan lugar a un aumento
en anchura de las fisuras. Existe, pues, el peligro de
perder por un lado lo que se gana por el otro, y es
preciso llevar a cabo ciertas compensaciones :
si se aumenta el espesor total del revestimiento, se
debe aumentar la dimensión máxima del árido (9,14),
o bien se debe aumentar el número de capas (9,3) y
el tiempo entre la aplicación de dos capas sucesivas;
si se aumenta la dosificación en cemento, se debe
elegir un conglomerante de resistencia moderada
Fig. 9.8 I (9,11) y evitar la desecación antes del empleo;
elegir un producto de adición que no aumente de-
masiado la retracción hidráulica y que disminuya la
resistencia a la tracción (9,ll).
9,16 A CABADO .

La uniformidad de la superficie del revestimiento


exige en general, un acabado con la llana, que tiene por
efecto mejorar el asentamiento cuando se hace después
de haber tenido lugar una cierta absorción de agua por
el soporte (6,33). En la práctica, dicha absorción tiene
un límite igual que el asentamiento, y la eficacia del
acabado es máxima, cuando prácticamente aquéIla ha
terminado. Todo depende del soporte (de su natura-
leza, de su espesor, de su estado), del revestimiento
(de su granulometría, del conglomerante empleado,
de su dosificación, de su espesor) y de las condiciones
atmosféricas. La experiencia del operario es funda-
mental, ya que debe saber encontrar el momento en
que el mortero conserva aún una ligera plasticidad en
la superficie, para apisonarlo ligeramente y allanarlo;
de este modo, las fisuras que pudieran haberse produ-
cido quedan tapadas, y las tensiones potenciales de
tracción debidas a la retracción antes del fraguado
(2,52) se anulan.

9,2 IMPERMEABILIDAD

Según a lo que se destine el revestimiento, las exi-


gencias a este respecto serán mayores o menores (de-
pósitos, envases, etc.).
En los muros éstas dependen, sobre todo, de la ex-
posición a las lluvias dominantes. Fig. 9.8 c
153 L A S F I S U R A S QEL CEAíENï’O

9,3 REVESTIMIENTOS DE VARIAS CAPAS para obtener una buena trabajabilidad, una dosifica-
ción más 0 menos rica.
Hemos visto (9,13) que la capa de contacto del re- 2. La capa de alisado se aplica a veces en dos capas
vestimiento con el soporte debe ser rica en elementos que sobrepasan los 2 cm en caso de que exlstan impor-
finos (con el fin de obtener una buena adherencia) y, tantes irregularidades en la superficie.
por consiguiente, rico en conglomerante, Como, por El tamaño del árido debe cle limitarse a 1/3 del
otra parte, la totalidad del revestimiento debe de tener espesor medio; la dosificación en cemento debe de ser
poca resistencia y, por conGg«iente, una dosificación la menor posible, compatible con la trabajabilidad y,
en cemento no muy grande (9,ll) y que la impermea- eventuaimente, con la impermeabilidad necesaria.
bilidad í9,2) y las irregularidades del soporte a reves- Con una arena de granos menores de 5 mm : 1 parte
tir exigen uu espesor de algunos centímetros, es nece- de cemento por 4 a 6 partes de arena (erl peso).
sario aplicar dicho revestimiento en varias capas : zs Esta capa debe apisonarse en el momento adecua-
mejor que se produzcan fisuras finas, aun cuando sean d o (9,16).
más numerosas (2,543). 3. La rapa de acabado debe ser lo más delgada posi-
1. La capa de contacto debe ser de mortero fino, ble (algunos milímetros). El tamafio del arido debe
rico y plástico (9,13). Esta capa es necesaria en la limitarfe a un tercio del esl:eFor para el alisado, a la
mayoría de los soportes que tienden a secar rápida- mitad del espesor para allanado, y la dosificacicín en
mente el revestimiento y perjudican el asentamiento y cemento puede ser algo inferior 3 la “dosificación
el acabado. Debe ser delgada (algunos milímetrosj y de referencia” : 1 parte de cemento por 2 a 4 partes
debe ir siempre protegida. La composición es la de arena. Las características de la capa de acabado son
siguiente : las siguientes :
resistencia a la tracción mínima compatible con la
arena de granos menores de 4 vm: 1 parte de ce-
integridad y el acabado (conglonlerante de débil resis-
mento por aproximadamente 4 partes de arena (en
tencia, dosificación suficiente) ;
peso) ; pequeño espesor ;
arena de granos menores de 2 mm: 1 parte de ce-
mento por aproximadamente 3 partes de arena; buena adherencia con la capa anterior en la que se
debe haber producido una parte de la retracción hi-
’ arena de granos menores de 1 mm: 1 parte de ce-
dráulica v en todo caso, haber ya fraguado ;
mento por aproximadamente 2 partes de arena.
aplicaCión en tiempo frío.
Según se emplee un cemento corriente (de densidad La figura !).!, tlki .*-+-:l uu revoque aplicado en dos
2,8) o un cemento de densidad 2$, se debe utilizar, capas sobre 1111 mur1-1 cle latlriilo. La primera capa era

Fig. 9.9
de cal ; de ella no queda si no la arena ; la dosificación al desgaste. se pueden aplicar las normas dadas para
en cal era sin duda débil y la cal, poco hidráuiica. La las losas (8,3), pero la conservación húmeda puede ser
segttnda capa era de cemento corriente. No debe apli- tttk corta, ya que la resistencia a la tracción de la
carse una capa sobre un soporte o sobre otra capa, chapa no es un factor primordial.
cuya resistencia sea mucho menor: la adherencia en
cstc caw es siempre deficietlte (9,l.q).
9,5 ENTUMECIMIENTOS

9.4 CONSERVACIóN INICIAL Para los entumecimientos hidráulicos, véase 6,51;


las cales deben ser apagadas; los cementos blandos,
Cuanto más delgados y cuando menor es su dosifi- qtte corrientemente tienen un índice de saturación
cación en cemento (9. ll), más rápidamente secan los bastante elevado (con el fin de obtener buenas resis.
t evestimientos. lis difícil poder mantener húmedos los tencias meckcas), deben a veces ser también apaga-
rrwques de muros durante su endurecimiento inicial. c!os (4,21).
Sin embargo, si se han apktdo durante un período IJIS entumecimientos más frecttentes son .debidos
frío y húmedo. su enrlurecitiiiet~to cs, en general, sufi- a In cm~clacich: se presentan con mucha frecuencia
ciente, mas teniendo en cuenta que no se buscan gran- en las zonas montañosas (figs. 9.11 n, 4.22,4.25 y 4.34)
des resistencias. Se deben evitar los vientos seco5 y y vienen acentuados por la humedad (fig. 9.11 b), prin-
los rayos solares. cipaltnente en las chapas de pavimentos (9,i) y en
La íigttra 9.10 muestra ui1 revestimiento grueso, mal las juntas de mampostería (figs. 9.11 c, 4.26, 4.27
adherido a su soporte. en el que la retrarciSn hidráu- y 4.40).
lica debe de haber hido importante antes del fraguado lina l~zwnn adiwvmcin del revestikwto e s
(la fisura mrís ancha, apr0xin~adamente vertical, es por lo menos taiz i~nporta~lte como In resisten-
una fisura tlebid:t a ttn asiento). cia inthtzseca a IU congelación del mortero, y
A consectteticia de Ia eval)oración y de la absorción dijicihente se pueden evitar desprendikwtos
del agua por el soportc. î~~wcialnien:e acentuada en cn cl CCISO de que S C prrsenten períodos alfer-
los hormigones ~~or~ws J los elementos de tierra co- nativos de lluvia y de Gelo.
cida, la retracción, antes tlcl fraguaclo, es frecuente
(?..5í), lo que es ventajoso si cl acabado puede aumen- Se debe, pues, procurar impedir. que la lluvia em-
tar el asentamiento (9.26). pape las paredes, disponiendo para ello techos que
En las chapas de suelos, que deben ser resistentes desborden lo suficiente. A falta de ello, se deben uti-
Fig. 9.11 c
Flg. 9.11 a

lizar morteros con una buena resistencia a la conge-


lación, cuya composición sea la siguiente :

dosificación próxima a la “dosificación de refe-


rencia” (6,l) ;
cemento resistente a la congelación (6,71);
introducción de aire (6,72).

94 ELECCIóN D E L C O N G L O M E R A N T E

La buena adherencia del mortero exige tind gran


finura del conglomerante (9,13) y se puede tibtener
una baja resistencia, por medio de un conglomerante
poco reactivo, que de un mortero normal Iso de resis-
tencias máximas a la flexión inferiores a 50 kg/cm2
(1,8, fig. 1.19).
Estas condiciones se obtienen con cales más o me-
nos hidráulicas, con “cementos naturales”, con “ce-
mentos rápidos”, con cementos ligeros 0 con “cemen-
tos bastardos” (mezcla de cementos Portland, de
escorias y de puzolana). Por otra parte, a menudo, lo
que se conoce por el nombre “cal hidráulica” no es
sino un cemento bastardo.

La obtención de una buena adherencia y de


una pequeña resistencia del conglomerante son
incompatibles con una débil retracción hidráu-
lica: los revestimientos’ quJ presentan las fisu-
Fig. 9.11 b
ras menos peligrosas y menos visibles se obtie-
REMEDIOS PARA LASFISURASEN LOS REVESTIMIENTOS 155

nen con conglomerantes muy finos y poco dé por lo menos buenas resistencias finales, e incluso
reactivos; pero éstos son los que producen ma- a veces con un conglomerante que dé buenas resisten-
yores retracciones hidráulicas; mientras que la cias iniciales (6,7). Pueden emplearse los cementos
adherencia de un mortero puede ser diez o cien corrientes y también el cemento aluminoso [para espe-
veces mayor, la retracción hidráulica apenas sores relativamente pequeños, ya que la chapa no
alcanza dos veces su valor. conviene que se caliente excesivamente por hidrata-
ción (l,S)].
Los cementos que producen una retracción hidráu- Siempre que no se tema la acción de agentes agre-
lica relativamente pequeña (cemento aluminoso, y los sivos y del hielo, debe elegirse una dosificación en
cementos que contienen Portland blanco o gris, esco- cemento próxima a la “dosificación de referencia”
rias o puzolanas, de finura media) (2,412) confieren (6,1), o ligeramente por encima de ella (de 0 al 10 %).
a los morteros una plasticidad mediocre (9,13) y una Si interesa una cierta resistencia a la corrosión, se
gran resistencia a la tracción. En los revoques de debe aumentar la dosificación en aproximadamente
muros, dichos cementos que dan un mortero normal un 20 % por encima de la dosificación de referencia.
Iso más de 60 kg/cm* a la flexión y más de 300 Lo mismo ocurre para obtener una cierta resistencia
kg/cm* a la compresión a los 28 días, tienen en gene- a la congelación (ver 8,3) ; pero es mejor emplear un
ral, resistencias sobreabunaantes, sobre todo si son introductor de aire, que si bien aumenta algo la retrac-
recientes y muy activos (6,73). Solamente los revesti- ción hidráulica, mejora la trabajabilidad como si se
mientos hechos con dichos cementos en las mejores hubiera aumentado la dosificación, al tiempo que dis-
condiciones que se han indicado, dan lugar a fisuras minuye las resistencias mecánicas.
finas (que pueden desaparecer bajo una capa de pin- Por otra parte, al igual que en los revoques, las
tura a base de silicatos). Su resistencia al choque, al chapas tienden a despegarse parcialmente de su sopor-
rozamiento, al lavado y a la congelación es mayor que te (2,.542), a curvarse (255111) y a trabajar en vola-
la de los revestimientos a base de cal o de conglome- dizo, como las losas. Es, pues, necesaria una buena
rantes poco hidráulicos. adherencia (9,l). Ésta es difícil de obtener y para
No hay que decir que de dos conglomerantes que conseguirla no se puede despreciar ningún factor; la
tengan la misma trabajahilidad y la misma variación figura 9.12 a muestra una chapa parcialmente,deterio-
de la resistencia a la tracción en función del tiempo, rada y la figura 9.12 b una chapa destruida por grietas
debe de preferirse el que produzca una retracción hi- debidas a la flexión, que han sido incrementadas por
dráulica menor. la congelación del agua que se ha infiltrado por las
,
discontinuidades existentes entre la chapa y el soporte
9,61. PRODUCTOS DE ADICI Ó N . (véase también fig. 4.29). En general, es así como el
hielo destruye las chapas; su adherencia es más im-
Los principales productos que se pueden emplear portante que su propensión a helarse. Si una chapa
en revestimientos son los siguientes (6,72): debe recubrir un elemento de hormigón, su aplicación
debe de hacerse lo más pronto, cuando el endureci-
productos que aumentan la retención de agua, que
miento del hormigón no ha terminado. Si se tiene una
disminuyen la resistencia sin aumentar demasiado ‘la
adherencia mediocre, debe de armarse la chapa con
retracción hidráulica, es decir, productos en granos o
una malla, lo que exige un espesor suficiente, o bien
en escamas del orden de 5 micrones e incluso meno- renunciar a la chapa y sustituirla por un pavimento
res, en el caso de trabajabilidad insuficiente (cementos
a base de losalvcon juntas, etc. (Capítulo VIII). De
no loswficientemente finosf y de introductores de alre ;
todas maneras es preciso asentar el hormigón o el
los colorantes; mortero, en ocasiones puede vibrarse. Un cierto apiso-
los impermeabilizantes (9,2). nado antes de que se @aya iniciado.el fraguado, des-
. .,:. )’ pués que haya tenido lugar una primera absorción de
agua por el soporte, disminuye la retracción hidráu-
9,7 CHAPAS DE PAVIMENTACIóN lica (9,16). Se debe evitar el rezumado del agua y de
las partes finas del conglomerante que darían lugar a
En principio las chapas de pavimentación no deben una superficie ,poco resistente al desgaste y a la con-
de resistir a la flexión como ,las losas ; es el soporte gelación.
‘quien cumple esta misión; sin embargo, están someti-
das a sobrecargas, choques y rozamientos que exigen 9,71 REPARACIONES EN EL HORMIGÓ N .
una resistencia suficiente al cizallamiento y, por lo
tanto, a la compresión y a la tracción. Las reparaciones que puedan llevarse a cabo en el
Deben, pues, fabricarse con un conglomerante que hormigón destinadas a substituir una zona deteriorada
15G L4S FISVR9S DEI. CEMEA’?’

9,8 LOSETAS DE MOSAICO HIDR&ULICO

Las iosetas de mosaico hidráulico están constituidas


por dos capas (fig. 9.13):
una capa de hormigón de espesor B’ = 15 mm ;
una pasta de cemento blanco adicionado de colo-
rantes y, eventualmente, de “harina” de piedra, de es-
pesor e” e 5 mm.
El asentado es muy intenso (compresión a más de
50 kg/cm”, en ocasiones a 200 kg/cm2). La resistencia
al desgaste y el choque debe ser excelente.
Las fisuras en el mosaico pueden ser debidas:
a la retracción Ilidrcíltlica diferencial de dos capas
de distinta composición, que provoca las fisuras H ;
al enturrzecimiento de los granos expansivos G: el
cemento blanco casi no contiene óxido férrico (menos
del 1 %) y la combinación de la cal se efectúa con difi-
cultad (4,21).
Fig. 9.12 n

por choques, por congelación, por fragmentación, etc.,


deben considerarse como si se trataran de revesti-
mientos.
Las ytparaciones de pavimentos (socavones de las
carreteras, disgregaciones a causa de la congelación,
reparación de baches originados por asientos del te-
rreno, etc.), son especialmente delicados, debido a que
hay que llegar a una solución de compromiso entre la
adherencia y la resistencia, k.-. ____.e-emmm-.-------- _______- m----.--w--- __. . .-.L
Fig. 9.13

Si se considera fija la sección OO’, la sección 010’1


(situada inicialmente a una distancia unidad de OO’)
para ser DE, bajo la influencia de la retracción hidráu-
lica a largo plazo (o de la expansión de la capa SLI-
perficial), representada por los segmentos AB y T3’C
en la figura 9.13 (véase fig. 2.27).
El radio de curvatura de la loseta es p = G
(2,55111) y la flecha cp = 6.

EJEMPLO 1:

longitud de la loseta L = 15 cm ;
capa inferior : espesor = 15 mm, retracción hiclráu-
lita = 500 11/171 ;
capa superior : espesor = 5 mm ; retracción hiclráu-
lita = 1.500 p/m.
uL)‘= 1.000 p/rn.
Se obtiene :
Iìig. 9.12 b t cp = 0,14 mm.
Fig. 9.14

EJEMPLO 2: Estas fisuras aparecen visibles cuando se moja la


loseta, o cuando en ellas se introduce polvo negro (fi-
longitud de la loseta L = 1.5 cm ;
gura 9.14). Para reducirlas, se debe, en especial:
capa inferior : espesor = 15 mm ; retracción hidráu-
lica = p/m; _ diwhuir el espesor eI’ de la capa superior ;
capa superior : espesor = 15 mm ; entumecimiento - elegir un cemento que produzca una retracción
hidráulico = 6.000 p/m. hidráulica moderada : cemento Portland (blanco)
de finura media, no expansivo, adicionado de co-
m= 5.500 p/wz, lorantes que no aumenten demasiado la retrac-
Se obtiene :
t cp = 0,77 mm. ción hidráulica ;
La separación mínima de ias fisuras de la capa su- -poner las losetas cuando prácticamente ha fina-
perior se calcula como en los revestimientos [ 9,1, fór- lizado la retracción hidráulica, es decir, después
mula (l)“], pero en la práctica se tiene z = T,, ya que de haber estado un mes en una atmósfera cuya
la adherencia es excelente. humedad relativa sea aproximadamente a la que
De donde 1 = 2e”. deberán estar sometidas posteriormente.
La anchura de las fisuras [según 9,i fórmula (2)“]
es :

1
9,9 RESUMEN
7.P + CL+ V)TP p.
R,--
MP MP En resumen, los principales remedios para las fisu-
EJEMPLO : Roo = diferencia entre las retracciones ras de los revestimientos, son los siguientes:
de las dos capas = 1.000 p/wz; Buena adherencia del mortero :
T, = 100 kg/cm2 ;
IvI, = 250.000 kg/cm2 ; limpiar, cepillar, rascar las juntas, remojar el so-
Y = 0,3; porte,
e” = 5 mm. rica en aglomerante fino,
plástica.
Se obtiene :
Z = 10 mm.
Al = o,012 mm. capa de contacto
proyectada y no trabajada con
la paleta.
158 LAS FISURAS DEL CEMENTcr

Pequeño espesor del revestimiento, aplicado si es Libre retracción hidráulica del mortero :
necesario en varias capas suficientemente espaciadas
árido de buena granulometría de un tamaño que al-
en el tiempo, para que se haya producido en ellas una
cance por lo menos un tercio del espesor del revesti-
gran parte de su retracción, o por lo menos, que haya
miento ;
finalizado el fraguado ;
apisonado del revestimiento en el momento en que
capa de contacto: algunos milímetros de mortero
la absorción del agua por el soporte deja en aquél
1:2 a 4 ;
todavía una ligera plasticidad en la superficie;
capas de alisado : del orden de 10 mm de mortero
de dos conglomerantes equivalentes desde el punto
1:4 a 6;
de vista de la trabajabilidad y de la resistencia a la
(capa de acabado) : (algunos milímetros de mortero
tracción, elegir el que produzca menos retracción
1:2 a 4).
hidráulica.
Si la estanqueidad es un factor importante, es pre-
ciso aumentar el espesor del revestimiento, el número
y el tiempo de aplicación entre capas, la dosificación Débil retracción térmica: aplicación en tiempo frío.
en cemento, y si es necesario emplear un producto de
En las chapas de pavimentación, es necesaria una
adición impermeabilizante.
cierta resistencia ; es preciso, pues, un conglomerante
con resistencia suficiente, y con una retracción mode-
Baja resistencia a la tracción del mortero :
rada. Es necesario obtener una buena adherencia con
aglomerante fino y poco reactivo, que permita una el soporte y evitar el rezumado. Debe cuidarse el
dosificación relativamente débil, con una finura supe- asentado.
rior a 5.W ó 6.ooO cm2/g Blaine; cales hidráulicas, En las losetas de mosaico hidráulico, la capa de ce-
cementos rápidos, cementos “bastardos”, que den en mento coloreada debe de ser delgada y estar constitui-
mortero Iso menos de 50 kg/cm2 a flexión a los da por un conglomerante resistente, estable y de re-
28 días. tracción hidráulica moderada.
CAPfTULO X

REMEDIOS PARA LAS FISURAS DEL HORMIGÓN ARMADO

Las fisuras en el hormigón son debidas a las defor- las armaduras están convenientemente recubiertas
maciones de compresión y de tracción, a las retraccio- (10,51). No sucede lo mismo con los elementos ex-
nes hidráulicas y térmicas, y a los entumecimientos. puestos al aire y sometidos a períodos de lluvia y se-
El principal papel de las armaduras es de resistir a las quía. Por otra parte el agua de lluvia puede lavar la
deformaciones de tracción (5,41). cal más rápidamente que el agua del suelo, sobre todo
Si interviene la retracción, las fisuras toman una en presencia de humos o de vapores ácidos existen-
orientación que depende de las deformaciones: tes en las regiones industriales.
en las zonas comprimidas, se orientan en el sentido La corrosión de las armaduras depende mucho del
de las tensiones de compresión ; espesor de hormigón que las recubre:
en las zonas traccionadas son perpendiculares a las 1. Un espesor h de hormigón suficiente, permite a
tensiones de tracción, y por consiguiente, perpendicu- la armadura mantenerse en un potencial negativo has-
lares a las armaduras. ta que la carbonatación no la ha alcanzado, es decir,
Las figuras 10.1 muestran los diversos tipos de fi- durante un período de tiempo proporcional al cuadra-
suras : do del espesor de hormigón que la recubre (4,33).
2. Si los hierros están alejados en todas las zonas
figura 10.1 a: grieta por compresión en un pilar que de la superficie de hormigón, se mantienen a un PO-
se ha producido en una zona débil (“nido de grava”) tencial uniforme y las pilas locales que podrían for-
(ver fig. 1.12); marse lentamente, se polarizan antes de que la oxida-
figura 10.1 b : grieta por tracción (flexión) en una
ción electroquímica sea peligrosa.
viga, producida igualmente en una zona débil (deficien- 3. La penetración de aire húmedo es tanto menor
te recubrimiento de las armaduras, ver 5,41) ; cuanto mayor es el espesor que debe atravesar (según
figura 10.1 c : fisuras por esfuerzo cortante en un la ley de D ARCY ).
puente de hormigón armado ;
4. La sección de hormigón ABCD o EFGH o
figura 10.1 d : destrucción casi completa de una valla IJKL (fig. 10.3) que resiste al entumecimiento, es
de cerramiento. proporcional al espesor h. Las grietas se producen
Las fisuras de tracción se reparten como indican las
principalmente en las armaduras de los ángulos (fi-
figuras 6.4 u, b, c y d, mientras que el hormigón no gura 10.3), en las de las paredes delgadas (fig. 10.5)
armado rompe según una sola fisura (fig, 1.10). y en las que están cerca de la superficie de hormigón
La armadura aumenta la resistencia a la tracción del (figura 10.6).
hormigón; sin embargo, es necesario una buena con- 5. El recubrimiento de la armadura es tanto mejor
servación de dicha armadura. cuanto menor es el “efecto de pared” del espacio com-
prendido entre 1: armadura y el encofrado; las arma-
duras mal recubiertas son a menudo las que están
141 CORROSIóN DE LAS ARMADURAS situadas cerca de la superficie, las cuales quedan visi-
bles entre los grandes granos del árido que quedan
La corrosión de las armaduras del hormigón arma- difícilmente emplazados en un espacio demasiado
do se produce casi exclusivamente en presencia de aire estrecho.
húmedo (4,33). En ambiente seco (n < 060) y en el Por otra parte, el espesor de hormigón debe de ser
agua, tiene lugar muy lentamente. Los elementos de tanto mayor cuanto más cerca está la armadura de un
hormigón armado mantenidos al abrigo de la lluvia o gran número de superficies (aristas, ángulos), permi-
enterrados a una cierta profundidad están, pues, prác- tiendo que la alcance con mayor facilidad, el aire o el
ticamente al abrigo de la corrosión, sobre todo si gas carbónico.
160 LAS FISURAS DEL CEhlENTO

Como l a imperi~~~al~ilirl~~~l d e l hxmig6n aume:lta


con sti dosificación en ccniento, el espesor de hornii-
gbn debe de ser tanto mayor cuanto menor sea la tlosi-
ficación.
Por todas estas razones, la integridad de! Ilorrr~igbjr
nr~mdo desde cl fiunto dc vista de la corvosi& de las
nrlnnduras depende de II”, simdo cl e.r~o~~e~~ir tl drl
OI’L~CII dr -7, es decir, que si un pilar de hmigón ar-

Fis. 10.1 c

Fig. 10.1 b Fig. 10.1 d


KEIIIEDIOS PARA LAS FISVR.-!S DEL HORMIGóN .4RMADO 161

mado se fisura por aumento de volumen de las arma-


duras al cabo de cinco años, siendo el espesor del
hormigcín de 1 cm, si éste fuera de 2 cm, se fisuraría
al cabo de aproximadamente cuarenta años, y al cabo
de aproximadamente ciento treinta y cinco años, si
aquél fuera de 3 cm.

I’i? 105
Fip. 10.6

Fig. 10.3

En el caso de hormigones porosos y permeables


(hormigones ligeros, hormigones pobres en cemento),
es prácticamente imposible evitar la corrosión de las
armaduras y las fisuras en un breve plazo, si están
expuestos a la humedad, debiéndose emplear armadu-
ras inoxidables.
ll
LAS FISURAS DEL CEMENTO

Sin embargo hay que tener presente, que cuando


existen agentes agresivos para la cal 0 para el alumi-
nato de cal (mar, humos ácidos) el hormigón fabricado
con un cemento muy rico en escorias 0 puzolanas re-
siste mejor que el hormigón de Portland.
Como resumen de los principios anteriores, se pue-
de escribir una fórmula, basada en la experiencia, que
dé el espesor conveniente a utilizar. Nada impide su-
poner que utilizando dicha fórmula no aparecerá nin-
guna fisura por corrosión en el hormigón antes de un
centenar de arlos (para cementos de finura ordinaria,
comprendida entre 2.500 y 3.500 cm2/g Blaine).
En un ambiente que puede atacar a la armadura
solamente:

h (cm) = 3 X $ZZ )T3 F 3 (1 + K).


( 1
En un ambiente que puede atacar al hormigón y con
niayor razón a la armadura :

h (cm) = 6 r,3 (T)3 (1 + K).

EJEMPLO :
(Cao) = (cantidad de cal en el cemento) = 60 % ;
~1 = (humedad relativa media de la atmósfe-
ra) = OJO (en un hormigón expuesto a
las lluvias, se debe de tomar q e 0,9O) ;
q. = [dosificación de referencia del hormigón
Fig. 10.7 (6,1)] = 270 kg/mJ ;
q = (dosificación empleada) = 350 (= 1,3qo) ; f

No se deben situar armaduras en las juntas de


hormigonado en donde el hormigón corre el peligro
de ser poroso (fig. 10.7; pilar formado por dos semi-
cilindros hormigonados uno después del otro).
Los elementos de tierra cocida son frecuentemente
permeables al aire y las armaduras que en ellos se co-
loquen pueden ser fácilmente atacadas por la corrosión
en medio húmedo, a menos que vayan conveniente-
mente recubiertas de hormigón (fig. 10.8: entumeci-
miento de un gozne, fig. 10.9: entumecimiento de una
armadura de refuerzo, en un muro de ladrillo).
Los cementos Portland protegen mejor las arwzad~~-
ras contra la corrosión que los cementos de igual fi-
nura menos ricos en cal: Si el espesor necesario para
recubrir una armadura con cemento Portland con un
65 % de cal es ll,’ para un cemento corriente con
un 45 % de cal, es aproximadamente 2 11 (4,33): pero
la sección de hormigón que resiste al entumecimiento
de la armadura aumenta con Iz; parece, pues, razona-
ble considerar que el espesor de honkgón debe de ser
inversamente proporcional a la cantidad de cal exis-
tente en EE cewento, a igualdad de los otros.factores. Fig. 10.8
REdfEDIOS PARA LAS FISURAS DEL HORMIGON ARMADO 163

como la que se ha rayado en la figura 10.10. El efecto


de pared viene caracterizado por’la relación :

volumen de hormigón
superficie límite
Por ejemplo, en la figura 10.10 se tiene (si 2 es
la distancia entre dos estribos sucesivos):
x(D:
Volumen de hormigón E x y t 4 ? - T -7

superficie límite z (x + y $- rt$)z + J&~ ‘+

Por desconocer o PO< despreciar estos principios,


las armaduras se encuentran a veces con un deficiente
recubrimiento en un nido de grava grueso procedente
de un hormigón de granulometría poco cuidada, con
una dosificación insuficiente en cemento o demasiado
seco.
En la figura 6.2 puede verse que la dosificación en
cemento correcta, .depende principalmente de la econo-
mía (el cemento es más caro que el árido) y de las
K = (número de superficies en las proximida- resistencias a la compresión, a la corrosión (los agen-
des de la armadura) = 2 (caso de una tes que atacan al hormigón Jo hacen también a la ar-
arista) (para un ángulo K = 3). madura, pero ésta es atacada incluso por el aire hú-
medo) y en ocasiones de la congelación. En la práctica
Se obtiene : en ambiente húmedo : h = 2,3 cm.
En un ambiente que puede atacar al hormigón:
h = 4.2 cm.

10,ll INFLUENCIA DE LAS FISURAS EN LA CORROSIÓN


DELASARMADURAS.

Las fisuras de deformación y de ‘retracción en un


hormigón armado que trabaja a una tensión razona-
ble, son de una anchura inferior de 0,3 mm (ejemplos
en 5,431, 5,45, .5,47) y prácticamente no dan lugar a
corrosión en las armaduras. Por otra parte dichas
fisuras quedan a veces tapadas por la cal, progresiva-
mente carbonatada, procedente de la hidratación del
clinker.

Fig. 10.10

10,2 COMPOSICI6N D E L H,ORMIGóN. una dosilficaciht de un 10 9’0 por encinta de la dosifi-


DOSIFICACWN cación de YefeYewa” (6,1), es ya un mínimo. Si se
quiere aumentar las resistencias mecánicas se puede
Para obtener un buen recubrimiento de las arma- tomar un 20 %. Si se teme la acción de la corrosión
duras, y también la compacidad prevista, es necesario del hormigón o la armadura, o del hielo, se debe, au-
estudiar cuidadosamente la composición granulon& mentar la dosificación a un 30 % por encima de la
trica y la dosificación en agua en las zonas que llevan “dosificación de referencia”
más armaduras. Es importante tener en cuenta en Un aumento de la dosificación da lugar a un aumen-
especial el “efecto de pared” (6,I) ,en una’zona tal to considerable de las resistencias a la compresión y
164 LA4S FISURdS DEL CEAIENï‘í)

a la tracción y a un ligero incremento de la


retracción hidráulica. La fisuración en el
hon~zi~órz (no armado) que sería debida úni-
camente a las retracciones (6,61), aumenta,
pues, notablemente. Sin embargo, como el
Izomigón armado se encuentra por princi-
pio fisurado (5,42) y, como en general, S U S
fisuras son tanto más finas cuanto mayor es
su resistencia a la tracción (10,5), no debe
dudarse en adoptar una fuerte dosificación;
una dosificación de un 20 % por encima de
la dosificación de referencia contiene en un
caso medio (árido del Sena ; oo = 0,60 ;
D = 25 mm; radio medio del encofrado -
=I.3.3 cm : ver la Dublicación mencionada
en 6Tl)mmi’ A’B’ X >,l X 1,2 = 370 kg de
cemento (de densidad 3,l) por metro cúbico Fig. 10.11
l de hormigón (figura 10.11).
Las juntas de hormigonado deben de situarse en si-
tios convenientes y debe evitarse que ellas den lugar a
10,3 RESISTENCIA A LOS ESFUERZOS discontinuidades (6,231, fig. 10.1 0).
D E COMPRESIóN

Para evitar las fisuras de compresión en el, hormi- 10,P RETRACCIóN E N E L HORMIGbN
gón armado, conviene calcular correctamente la estruc- ARMADO
tura. 1 Los principales remedios han sido ya citados
(6,2-6,21-6,22). Los cambios de temperatura no originan prrictica-
mente diferencia alguna de tensión entre el hormigón
y la armadura (5,44), por lo que el hormigón armado
1 Véase en especial las Reglas BA 1960 del CSTB y del se comporta bajo el punto de vista térmico como el
ITBTP.
hormigón no armado.
La retracción libre del hormigón armado (no some-
tido a deformación) es, pues [ver 5,411, fórmula (6)].

Rh
RB A = -_ + a (0, - 0).
1 + WI --f-
S

La retracción hidráulica del hormigón armado toma


con el tiempo valores correspondientes a los dados en
la figura 2.6, corregidos del factor:
1
lfrn-
S

10,5 FISURAS DE TRACCION Y DE


RETRACCIóN

El hormigón armado dentro de los límites impuestos


por la economía, presenta fisuras de tracción (5,JZ).
Fig. 10.12 Por ejemplo, el poste de la figura 10.12 de 12 m de
REMEDIOS PARA LAS FISC’Rx4S D E L H0RMIGó.V ARMADO 165

longitud y de un “espesor” (dimensión vertical en la


figura) medio de 35 cm, puede experimentar una
flecha sin fisurarse, hitamente por deformación del
orden de:
0,208 TL2
fO= Me ( s e g i m 1,Z)

- 0,008x 50kg/cm2’x (1.200 cm)2 = 2 8 cm


150.000 kg/cm2 x 35 cm > *

Como su flecha es de 5 cm ha debido ser preten-


sado para que no se fisure.
Por otra parte cl “hormigón armado”, por defini-
ción, debe fisurarse mucho antes de romper ; la estruc-
tura que muestra la figura 10.13, que se ha hundido,
no se trata en realidad de hormig6n armado: es un
“castillo de cartas”.
Un depósito de hormigón armado o debe llevar
un revestimiento plástico interior, o debe de proyec-
tarse en hormigón pretensado (10,8), o bien las arma-
duras deben de trabajar a una tensión baja (5,42). La
figura 10.14 muestra un depósito cuyas armaduras
trabajan a una tensión excesiva.
La distancia entre fisuras en el hormigón armado
esta comprendida entre :

1 = (1 +sb)j Y 2 l
si la adherencia z = (1 + fi) T [.5,4-T, fórmulas (l)].
La sección de hormigón S que figura en los cálcu-
los, es en principio, la sección ‘sometida a tracción en Fig. 10.14

el momento de la aparición de las phaerus ~~WYIS (si


los. centros de gravedad de la sección de hormigón
sometida a tracción por una parte y de la sección SO-
metida a tracción de las armaduras por otra parte,
están muy alejadas la una de la otra, es como si la
primera quedara disminuida, y se debe tomar S igual
a la sección de hormigón que tiene el mismo centro
de gravedad que la sección solicitada a tracción de las
armaduras).
La anchura de las fisuras de tracción está compren-
dida entre los siguientes valores [5,4.5, fórmula (í):1 :

Al,=& 1&--4 (&&)+“ij


+ (1 + v)T h
I M
(7)
--T($+$--)+2Rh]
1 :Mr
+ (1
- + v)T - /,
Fig. 10.13 \ M
/
166 L.l.S FISIJRAS DEL CEMENTO

Las fórmulas anteriores muestran que las fisuras de acero el perímetro útil viene, pues, aumentado.
son tanto más finas cuanto : Además dicha superficie cilíndrica debe de cizallar
algunos granos tales como A, B, C, D, lo más cerca
menor es el esfuerzo de tracción (F);
menor es la sección de hormigón (S) ;
mayor es la densidad de armaduras (S) ;
mayor es el perímetro útil de la sección de la ar-
madura (p) (10,51) ;
mejor es la adherencia y más importante es el zun-
chado (k) ; ’
menor es la retracción hidráulica del hormigón
(Rn) (1032).
Un aumento del espesor Ia del hormigón que recu-
bre las armaduras tiende a aumentar la anchura de las
fisuras, pero tiende a aumentar también k y fi (1051);
puede, pues, actuar en los dos sentidos. Por otra parte
un espesor suficiente de hormigón es una condición
indispensable en el hormigón armado expuesto al aire Fig. 10.15
húmedo (10,l j.
La influencia de la resistencia a la tracción T del
hormigón y del módulo de deformación lenta M’ se posible del cilindro envolvente mínimo, miestras que
contraponen : En el caso de que exista poca armadura, en los cizallamientos corrientes del hormigón las SI-
perficies de rotura disponen de una cierta anchura
el término + es poco importante frente al término para ir a buscar las discontinuidades y para no atra-
s vesar preferentemente los granrs del árido. Ahora
y las resistencias, por tanto, son más finas bien, en general, el árido tke una resistencia intrín-
SM,
cuanto mayor es la resistencia a la tracción del hor- seca al cizallamiento ;Llayor que la del hormipk
migón (T). Solamente en el caso de gran densidad de Resulta de ello que t > T : es, pIJes, como rr’ el perí-
T metro zitil p awnentara en trn íO %. Sin embargo, en
armadura la influencia del término M’ se impondría contraposición a esta ventaja, el cilindro de cizalla-
TS miento no presenta una superficie tan uniforme como
sobre-la del término - y las fisuras serían tanto
sMn ’ las barras, y si Gs, 1J llegan a deslizar el hormigón
más finas cuanto menor fuera la resistencia a la trac- puede romperse más fácilmente.
T
ción T (la relación M, es tanto mayor cuanto menor
es la resistencia a la tracción (l,ll), pero en este caso
es preciso conseguir una gran impermeabilidad del
hormigón que recubre las armaduras, y por consi-
guiente una buena resistencia T. En general las fkc-
ras son tanto mhs fhz.s cwwzto mayor es la resistencia
a la tracción del hormigólz. Por otra parte, el hormi-
gón armado sólo se concibe para grandes resistencias
mecánicas del hormigón.

lo,51 A UMENTO DELPERÍMETROÚTILDELASECCIÓN


DE LA ARMADURA. Fig. 10.16

El “perímetro útil” de la sección de una barra co- Para el razonamiento que sigue supondremos que
rresponde al cilindro que envuelve todas las irregul.a- estamos en el caso más general en que k = 0 (no exis-
ridades que presenta dicha barra (5,4, fig. 5.7). te zunchado, y que las armaduras no están lubrificadas.
Si la barra presenta estrías de cierta importancia El ‘perímetro útil de dos barras paralelas es la suma
(figura 10.15) la superficie cilíndrica de cizallamiento de sus perímetros respectivos, siempre ,que estén 10
engloba todas las irregularidades que puedan existir. suficientemente separados para que su perímetro co-
Para la misma sección nominal 0 para el mismo peso mún (fig. 10.16) sea superior a dicha suma; en caso
REMEDIOS PARA LAS FISURAS DEL NORMIGóN ARMADO 167

contrario debe tomarse como perímetro útil el períme- Por otra parte se evitan de este modo las fisuras
tro común, ya que el ltomigón tieffde a romperse por debidas al “empuje en vacío” de las armaduras no=
cizallamiento o siguiendo su superficie más débil. El rectilíneas.
mismo principio se aplica para armaduras paralelas Estos principios son aplicables a una serie de barras
paralelas próximas entre si, a las que se debe consi-
derar como una armadura única de gran sección para
el cálculo del “per’ímetro útil” : en la figura 10.17 b
se observa, por ejemplo, que es necesario que la sec-
ción ABCDE sea superior al perímetro BCDFB.
La figura 10.19 muestra un poste de hormigón arma-
do, sometido a dicho cizallamiento, el cual se ha visto
incrementado sin duda, por el entumecimiento de
corrosión de la armadura.
Fig. 10.17 a A compresión, puede también ocurrir que el cizalla-
miento despegue el hormigón de una armadura de zun-
chado (fig. 10.20).
Se aumenta, pues, el “perímetro útil” :
separando las armaduras,
aumentando el número de barras (para la misma
sección total de acero),
disponiendo amaduras estriadas,

Fig. 10.17 b

(cables de pretensado). Si una barra se encuentra de-


masiado próxima a la superficie (fig. 10.17 a) la sec-
ción de cizallamiento es ABCDE en lugar del círculo
BDCFB (en especial junto a las aristas). Al primer
deslizamiento de la barra aparecen fisuras en A y en
E, ésta tiende a desplazarse (fig. 10.18) y la adheren-
cia disminuye (k pasa a ser negativo). Además de la
necesidad de evitar la corrosión (lO,l), por razones
de adherencia es necesario, pues, un espesor de hormi-
gón suficiente para recubrir las barras, especialmente
cuando éstas son de gran diámetro útil (barras es-
triadas).
Geométricamente se encuentra (fig. 10.17 a) que el
espesor mínimo de hormigón es :

junto a las superficies del encofrado : lz > 0,3 @ ;


junto a las aristas: h > 0,7 ñ>,
en donde @ = “diámetro útil” de las barras es-
triadas.

Sin embargo, la resistencia al cizallamiento del hor-


migón en su superficie libre es menor que junto a la
armadura, a causa del resquebrajamiento debido a la
retracción, y como margen de seguridad se toma como
espesor mínimo :
I I
junto a las superficies del encofrado:
junto a las aristas:
Fig. 10.18
168 LAS FISURAS DEL CEMENTO

La deformación y la retracción hidráulica influyen


en las anchuras de las fisuras [términos -&- Y Rh
en las fórmulas (7) (10,5)]. En una armadura que tra-
baie a 1.200 kg/cm2 (tensión corriente en el acero
, VI

“dulce”) el término .$- z -K& = 570 p/w.


II
Si la máxima dimensión del árido es 25 mm, y si el hor-
migón permanece en un ambiente de humedad relativa
q = 0,65, su retracción máxima es del orden de
300 uL/wz (5,l). En la figura 10.21, que se ha deducido
de la figura 2.6, se ha representado la variación de la
suma de los dos términos--k y Rh. Si por ejemplo,
una pieza se carga a los 28 días de permanecer en
dicho ambiente, se observa que si su radio medio es
- = 10 cm (prisma de 40 cm X 40 X OO j, la influen-
V
s
cia de la retracción hidráulica es despreciable.
Dicha retracción ensancha progresivamente las fi-
s u r a s a una velocidad que depende de la relacion : ,
( AB 1
de modo que al cabo de un año un AC = 16 %
de la anchura de las mismas es debida a la retracción
BC
hidráulica, y un AC = 84 % al esfuerzo de traccion.
Si el acero trabaja a CO0 kg/cm2 (tensión baja),
F
el término - 2 240 p/m es algo inferior a la re-
SM,
tracción hidráulica máxima de un hormigón cuyo ári-
do está limitado a 2S mm (5,l).
Si el acero trabaja a 2.400 kg/cm2 (tensión máxima
El efecko de pared de la armadura, y sobre todo su para un acero “duro” cuyo límite elástico es
corrosión, aumentan con su superficie libre, por lo que 4.000 kg/cm2), el término -&- %1.140 p/m es del
la disminucioin de la sección-de
las barras tiene forzosamente un orden de 4 veces la retracciónhidráulica máxima de
limite; no es aconsejable dispo- un hormigón corriente cuyo árido está limitado a
ner barras de diámetro menor 25 mm.
de 5 mm. En el hormigón armado, en el que las resistencias
del hormigón deben de ser altas, apenas es posible
reducir las resistencias finales con el fin de disminuir
lo,52 DISMINUCIÓN DE LA
RETRACCIÓN HIDRÁULICA.
la fisuración (6;6), sin embargo, como siempre, es
preferible un endurecimiento lento que un endureci-
Para reducir la retracción hi- miento rápido (2,42).
dráulica propia del hormigón
pueden aplicarse las normas ge-
Fig. 10.20 nerales dadas en 6,3. Sin em- 146 CONGELACIóN
bargo para las zonas que tienen
gran densidad de armaduras la dimensión máxima D La congelación y la corrosión de las armaduras con
frecuencia suman sus efectos en los hormigones que
del árido está limitada por los espacios mínimos h’ que
los granos deben de poder atravesar. Prácticamente, están expuestos a la lluvia (0 a la nieve) y al frío, prin-
se debe de tener: cipalmente en las aristas (fig. 4.21, fig. 4.33). Los re-
medios contra la congelación (6,52) no son incompa-
tibIes con los remedios contra la corrosión de las
D +. armaduras :
REMEDIOS PARA LAS FISURAS DEL HORMIGÓN ARMADO 169

1 dosificación en un 20 ó 30 % por encima de la “do- 10,7 1 CEMENTO.


sificación de referencia”,
conglomerante activo estable a los expansivos, bas- Los cementos para hormigón armado deben de tener
tante fino, y que provoque un pequeño rezumado muy buenas resistencias finales :
Cementos “Portland” corrientes de índice de satu-
(6,71), ración (para el cl&&-) y de finura media (respectiva-
fuerte asentamiento.
mente 0,85 a 0,90 ; y 2.500 a 3.000 cm2/g Blaine) ;
cementos con gran cantidad de escorias o de puzo-
lana (finura 3.040 a 3.500 cm2/g Blaine).
10,7 ELECCIóN DEL CONGLOMERANTE
A veces es necesario también que tengan buenas re-
Siempre que las resistencias iniciales son poco im- sistencias iniciales (desencofrado o puesta en servicio
portantes (retraso en el desencofrado, temperaturas rápidos) :
bastante elevadas) y que no se tema la presencia de - cementos “Portland” especiales de alta resisten-
agentes agresivos (aguas sulfatadas, lluvia o aire hú- cia inicial (HRI o incluso SUPER) de índice de
medo), o la congelación, se deben emplear cementos saturación y de finura más elevadas (respectiva-
no muy 4inos. Sin embargo, estas condiciones raras mente 090 a 0,95 y 3.ooO a 3.500 cm2/g Blaine)
veces se presentan todas juntas y el constructor puede y a menudo ricos en aluminato tricálcico (10 a
dar mayor importancia a las cualidades iniciales (bue- 18 %) ; 0 incluso cemento aluminoso para altas
na plasticidad, desencofrado rápido), que a las cuali- resistencias iniciales, siempre que se tomen’cier-
, dades finales. tas precauciones al emplearlo (1,s).
I

170 LAS FISURAS DEL CEMENTO

De una manera general, la protección de las barras grosa. Es, pues, conveniente recubrirlas de un espesor
Contra la coirosión es mejor con cementos “Portland” de hormigón suficiente (IOJ), igual como en el hormi-
que con cementos menos ricos en cal. Por lo tanto, si gón armado no pretensado, y rellenar convenientemen-
se está obligado a colocar las armaduras muy cerca te los cables por medio de inyecciones, sobre todo si
de las superficies de hormigón que esté expuesto a la el agua puede penetrar en ellos y congelarse.
humedad y a la congelación, es preferible el empleo
de cemento “Portland” (10,l).
Si la superficie de hormigón está expuesta a las sal- 10,9 RESUMEN
picaduras del oleaje del mar, a vapores sulfurosos o Los principales remedios para las fisuras de hormi-
a las aguas sulfatadas, se debe de elegir un cemento gón armado son los siguientes:
que resista a la corrosión (6,71):
cementos de escorias, Cálculo y buena ejecución de las obras.
cementos puzolánicos, Disposición conveniente de las armaduras
con menos del 5 % de ACS, perpendiculares a la dirección de las fisuras de
portland I de índice de saturación d O,g. tracción,
espesor mínimo del hormigón que recubre las ‘ar-
lo,72 PRODUCTOS DE ADICIÓN. maduras :
h A @ en las superficies libres,
Siempre que se tema la corrosión de las armaduras h h 20 en las aristas.
[agentes agresivos o atmósfera húmeda (q > 0,70) (0 es el “diámetro útil” de la armadura).
pequeño espesor de hormigón], se deben de evitar Protección de las armaduras:
la adición de productos solubles con un bajo PH : clo- a) En atmósfera húmeda:
ruros, grandes cantidades de sulfato (más del 3,5 %
de SOS en el conglomerante). Si el hormigón está 3 (1 + K)
sumergido en el agua, las sales solubles incorporadas
inicialmente son menos nocivas, ya que se eliminan b) En atmósfera húmeda, que ataque al hormigón
progresivamente por difusión. (y con mayor razón a la armadura) :
Muchos productos de adición aumentan la oxida-
ción electroquímica (productos iónicos), o bien dismi- 3(I+K)
nuyen las resistencias mecánicas (impermeabilizantes,
introductores de aire, productos de gran finura).
c) En ambos casos: hormigón de buena composi-
Sus diversos efectos debepz de verificarse y ción y suficientemente plástico, con conglomerante sin
compararse a los de una adición ya conocida: cloruros, y con menos de un 35 % de SOs.
la del mismo cemento. Limitación de la anchura de las fisuras a un valor
,- razonable :

l 148 HORMTGbN PRETJXNSADO


Contrariamente a lo que sucede en el hormigón
T(+,+&)+ 2&]+

armado, no es necesario que ef hormigón pretensado -t (l~


+ v)T
M h < O,3 mm.
esté fisurado para que el acero trabaje económicamcn-
te (.5,42); pero si se le somete a una tracción capaz Aumento del perz’metro útil de la armadzrra:
de anular el pretensado C, para toda tracción suple- disminución del diámetro,
mentaria, las cosas ocurren en lo concerniente a las aumento de la separación entre las barras,
fisuras como si se tratara de hormigón pretensado barras estriadas.
(5,48). La sección de las barras de acero para hormi- Aumento de la densidad de armadura:
gón pretensado tanto si están agrupadas formando Disminución de la retracción Iîidráulica (y eventual-
cables (10,51) como si están aisladas, tiene un “perí- mente térmica) :
metro útil” relativamente peque&: las fisuras de árido de dimensión máxima grande,
tracción, cuando se producen, se presentan bastante fuerte asentamiento,
alejadas las unas de las otras [lo,5 fórmula (1) 1, y su cemento de finura media, del orden de:
anchura puede ser considerable. 300 cm2/g Blaine, para el “Portland”,
Las barras de acero para hormigón pretensado son 3.500 cm2/g Blaine, para los cementos con gran
de diámetro bastante pequeño y su corrosión es peli- cantidad de escorias o de puzolana.
CONCLUSIÓN

Es corriente atribuir a la retracción hidráulica la responsabilidad de la mayor


parte de las fisuras.
Sin embargo, las grandes obras de hormigón en masa se fisuran por causa de
asientos 6,: sus fundaciones y de la retracción térmica ; la retracción hidráulica ape-
nas interviene (7,Z).
Las losas de hormigón, se fisuran casi exclusivamente por flexión (8,121; su
retracción hidráulica sólo tiene una pequeña influencia en la disminución de su
resistencia (2,55112).
Las fisuras de los revestimientos se deben principalmente a su falta de adhe-
rencia (9,13) y a una excesiva resistencia a la tracción (9,lI); los conglomerantes
que producen menos fisuración están entre los que dan mayores retracciones hidráu-
licas (?.,6).
El hormigón armado, normalmente presenta fisuras perpendiculares a las ar-
maduras (10,5) ; la retracción hidráulica sólo aumenta algo la anchura de las
mismas (que por otra es pequeña) (10,52).
En cuanto al hormigón pretensado, normalmente no presenta fisuras.
Así, pues, la retracción hidráulica no es nunca preponderante.
Para evitar las fisuras hay que atenerse a los principios de la construcción de
obras, a la Resistencia de Materiales, a la Física, a la Química, a lasestadísticas y
al sentido común.
RESUMEN

Las causas de las fisuras son las deformaciones, las Hormigonando a baja temperatura se reduce la re-
retracciones y los entumecimientos. tracción térmica.
Las deformaciones se producen en compresión (fi- Las retracciones provocan fisuras de resquebraja-
suras paralelas a la tensión de compresión) y sobre miento.
todo a tracción (fisura perpendicular a la tensión de Una fisura debida a las retracciones se produce
tracción), como consecuencia de las cargas permanen- T
tes, de las sobrecargas y de los asentamientos del cuando R = - : La fisuración es tanto menor cuanto
M T
terreno. menores son las retracciones y mayor la relación M
El módulo de rotura ik4 es por definición la relación
entre la tensión de rotura T y la deformación corres- es decir, cuanto menor es la resistencia a la tracción
pondiente. del hormigón.
De una manera general, la deformación de rotura a La fisuración debida a las retracciones del hormi-
gón puede, pues, venir representada en todas las eda-
tracción + = & es tanto menor, cuanto mayor es des por la expresión:
la resistencia a la tracción.
Se puede reducir la fisuración debida a la deforma- kr R + kzT.
ción aumentando la resistencia a la tracción del hor-
migón (dosificación, granulometría, asentamiento) y Una fisura de retracción hidráulica en un hormigón
armándolo. en masa puede aumentar de profundidad en algunos
La retracción hidráulica del hormigón, debida prin- centímetros por año ; una fisura de retracción tér-
cipalmente a la evaporación del agua libre y a la mica puede hacerlo de algunos metros.
tensión superficial del líquido situado en sus poros La anchura Al de una fisura de retracciónes apro-
submicroscópicos, viene dada por la fórmula : 1
ximadamente igual a ~ su profundidad.

1
(1 - riy ~ Y.500
R/, = 2 R,,, 7 Los entumecimientos son debidos a la dilatación
térmica, a un exceso de “expansivos” en el cemento
R,,, = retraccion hidráulica máxima del mortero (Ca0 libre, Mg0 libre, S04Ca), a la corrosión debida
“normal” correspondiente. a los sulfatos, a la oxidación de las barras (penetración
n = humedad relativa del aire. de gas carbónico y de la humedad a través del hormi-
D = dimensión máxima del árido (mm) gón de protección), a la congelación (aumento de
11 = característica de asentamiento del árido, dei volumen del hielo en las discontinuidades existentes
orden de 0,3 entre árido y conglomerante).
t = duración de permanencia en el aire. Las fisuras de entumecimiento dan lugar a sopla-
s, v = superficie libre (al aire) y volumen de la pie- duras y desconchados (hielo) y son paralelos a las
za de hormigón. armaduras. Se les reduce limitando los expansivos en
9 = función que tiende a 1 cuando t + co. el cemento, empleando hormigones impermeables
La retracción hidráulica antes del fraguado puede (fuerte dosificación, granulometría), eligiendo el con-
ser mucho mayor. glomerante (cemento pobre en aluminato tricálcico y
Para reducir la retracción hidráulica se debe elegir en cal para las aguas sulfatadas, cemento rápidamente
el árido (dimensión máxima, granulometría), asenta- hidratable para la resistencia a la congelación, y a ve-
do del hormigón, y eligiendo el conglomerante (ce- ces introductor de aire), protegiendo las armaduras
mento, productos de adición). con un espesor de hormigón suficiente.
La retracción térmica es Re = a . AO. Corriente- Las fisuras en las grandes obras de hormigón en
mente, es del mismo orden que la retracción hidráu- wwa se deben principalmente a la retracción térmica.
lica. Para evitarlas, se debe de hormigonar a baja tempera-
174 LAS FISURAS DEL CEMENTO

tura, reducir el calor de hidratación (hormigón cicló- resistencia a la tracción. Para disminuirlas, es preciso
peo, débil dosificación, cemento de resistencia peque- realizar una buena aplicación (primera capa proyecta-
ña), evacuar el calor (capas de poco espesor y da sobre una superficie limpia y rugosa, capa de peque-
espaciadas .en el tiempo, tubos refrigerantes). ño espesor), emplear un árido lo más grande posible
Las fisuras en las losas se deben sobre todo a las y un conglomerante fino con mia resistencia mecánica
deformaciones de flexión originadas por las cargas pequeña.
permanentes, las sobrecargas y los asentamientos del Las fisuras en el hormigón armado son debidas
terreno. Para disminuirlas se debe de reducir la longi- principalmente a la corrosión de las armaduras y a las
tud de las losas, aumentar su espesor y evitar el levan- deformaciones de tracción. Las armaduras deben estar
tamiento del terreno; utilizar el hormigón pretensado. protegidas del aire húmedo por un espesor suficiente
Las losas están a menudo expuestas a congelación. de hormigón. Para reducir la anchura de las tisur?s de
Las fisuras en los revestimientos son debidas en tracción debe de aumentarse el perímetro útil de las
.especial a una deficiente adherencia y a una excesiva armaduras, o bien pretensar el hormigón.