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traducci6n de

ULISES

GUIÑAZÚ

El autoanálisis

,.

de Freud

y el descubrimiento

del psicoanálisis

1

por

DIDIER ANZIEU

)l(I

siglo

veintiuno

editores

MfXICO

ESPANA

ARGENTINA

COLOMBIA

)l(1

siglo veintiuno editores, sa de cv

CERRO DEL AGUA 248. DELEGACIÓN COYOACAN . 04310 MÉXICO . D F

siglo veintiuno de españa editores,

CIPLAZA 5, MADRID 33 , ESPAÑA

siglo veintiuno argentina editores, sa

siglo veintiuno de coior11u,a,

·--~,

ncia

,

AV

311 17-73 PRIMEA PISO , BOGOTÁ , O E

COLOMBIA

sa

edición

al cuidado

de juan

olmelo

portado

de anhelo

hernández

 

primero

edición

en español

 

, 1978

cuarto

edición

en español

, 1988

©

siglo xxi editores

, s .o .

de

c.v .

ISBN 968 -23-0006 -l

(obro

completo)

ISBN 968-23-0007-0

(tomo

l)

primero

edición

en francés

, 1959

 

segundo

edición

en francés,

1975

 

c

1959 , presses

universitoires

de france

 

título

original

: l'outo-onolyse

de freud

 

et

lo découverte

de

lo psychonolyse,

l

derechos

reservados

conforme

o

lo

ley

impreso

y hecho

en méxico

/ printed

ond

mode

in mexico

IN111CE

9

 

1A 111' ABREVIATURAS

 

23

 

1 110

111

H ASTA

1805

 

1

111fancia

 

29

 

Fn~ud creador, 29; Nacimiento

 

y

primeros

años

en

Freiberg

( lll56- 1859),

34;

Emigración,

 

instalación

 

en

Viena

en

1860.

Estudios secundarios

( 1866-1873) , 42

 
 

'

Noviazgo y boda

(1882-1886)

 

48

 

l ,a formación

biológica y médica

 

59

Estudio s de medicina y primeras investigaciones anatomo-fisio-

lógicas ( 1873-1881 ), 59; Residencias clínicas e investi gac iones

neuro lógicas, 63; El episodio de

la

cocaína

( 1884-1885 )

y

el

prob lema de la

"toxicomanía " de Freucl,

67

Freud y Charcot

 

73

La residencia

en la Salpetriere

 

( 1885-1886),

73;

Comienws

 

de

1,i pr áctica

privada

y

fin

de

las

investigaciones

neurológicas

 

( 1886-1891),

80

 

,. Freud y Breuer

 

83

 

La

terapéutica

de los histéricos

mediante

hipnosis

(1889-189 3 ),

113; Nuevas

concepciones

psicopatológicas

de

Freud

( 1893-

1895),

99

 

h

Freud y su tiempo

 

113

 

El siglo XIX

frente

al magnetismo

y

la

hipnosis,

113;

Los

con-

temporáneos

de

Frcud

frente

a

la

sexualidad,

118;

Freud

y

el

pens amiento

judío,

123;

Freud

y

la

cultura

general,

127

 

1

Fre ud y ,Fliess

 

137

 

La entrada

de Freud

en

la crisis de

la mitad

de

la vida,

143

 

11,

11.

DES CUBRIMIENTO

DEL

SENTIDO

 

DE

LOS

SUEÑOS

 

l. Situación intelectual

de Freud

en julio de 1895

 

151

 

Int erés de Freud

por el sueño,

154

 
 

2. El sueño de la "Inyección

a Irma"

(24 de julio de 1895)

160

 

Lo s antecedentes

del sueño,

160;

Texto

del sueño

y prim era in-

ter pretación,

164; Comentarios

e interpretación

por Freud,

166;

O tras interpretaciones,

169

 

'l. Desde el sueño sobre Irma

hasta

la muerte

del padre

de

 
 

Freud

(julio de 1895-octubre de 1896)

 

185

El

Esbozo

1895),

186;

de

una

psicologla

científica

Reforzamiento

del trabajo

(septiembre-octubre

de

científico,

de la relación

con

Fliess y de

la

angustia,

190;

Sueños

de

sed

y

de

despertar ,

197;

El sueño

" Se ruega

cerrar

los ojos"

(25-26

de octubre

de

1896),

199

[7]

8

III.

ÍNDICE

EL

DESCUBRIMIENTO

DEL

COMPLEJO

DE

EDIPO

l. La noción de "aparato psíquico"

2. Los sueños de Roma

(enero

de 1897)

205

213

Primero y segundo sueños de Roma, 214; Tercer sueño de Roma, 218; Cuarto sueño de Roma, 226; Conclusiones sobre los sueños de Roma, 238

al

autoanálisis

sistemático

(febrero-mayo

de

3. Preludio

1897)

244

El sueño

del

"Tío

de barba

amarilla"

(febrero

de

1897),

244;

El sueño

"Via

Secerno"

(27-28

de abril

de

1897),

250;

El

sueño "Hella"

(mayo de 1897),

254; El sueño "Subir

las escaleras

desvestido"

(mayo

de

1897),

256;

Nuevos

progresos

teóricos

y

clínicos,

260

4. El autoanálisis

sistemático

(junio-noviembre

de

1897)

263

La "neurosis de trasferencia"

de Freud,

263;

El derrumbe

de

la

hipótesis de la seducción sexual, 266; Rememoración

de

los re-

cuerdos del segundo año (29 de septiembre-3

1897),

de 1897),

271; Sueño del "Médico

273; El descubrimiento

inyección

275;

de

(3-4

el

octubre

de

de

error

en

la

de

1897),

de Freud

en

267 ;

269;

El

sueño

"Cabeza

de

carnero"

Edipo"

octubre

de la escena del "cofre",

de 1897),

El recuerdo

encubridor

"mito

tuerto"

del

(mediados

de

de octubre

y

de octubre

aplicada

a la anciana

y primeros

(mediados

Caracteres

efectos

del autoanálisis

IV.

 

septiembre y octubre

de

1897, 282

EL

DESCUBRIMIENTO

DE

LA

ESCENA

PRIMITIVA

Y

LA

PRIMERA

 

VERSIÓN

DEL

LIBRO

SOBRE

LOS

SUEÑOS

 

l.

Primera

tentativa

de

Freud

de

liberación

respecto

de

 

Fliess (diciembre

de 1897-febrero de 1898)

 

285

Congreso

de navidad

de

1897 con Fliess y recuerdo

de su fobia

infantil

en

la

estación

de

Breslau,

285;

El

sueño

"Mi

hijo,

el

miope

auf

Geseres-auf

Ungeseres"

(enero

de

1898),

290

2. del libro

Preparación

sobre los sueños

(febrero-julio

de

 
 

1898)

298

El sueño "Otto parece enfermo" (febrero de 1898), 298; Compo- sición de la primera versión de Die Traumdeutung, 300

312

3. Sueños contemporáneos

de la primera

versión

 
 

El sueño "Monografía botánica"

(8,

9

o

10 de

marzo de

1898),

 

312; El sueño "Madre

querida

y personajes

con picos de pájaro",

328; El sueño "Goethe

ataca

al señor

M

"

(entre

el

14 y

el

27

de abril

de

1898),

344;

El sueño

"Castillo

al borde

del mar"

o

"Navío

del desayuno"

(10-11

de mayo de

1898),

349;

El sueño

 

"Sala

con máquinas"

o "Casa

de salud"

o "Deshonestidad"

(ma-

yo de 1898),

353;

El sueño

"Ensoñación

en el sueño"

(¿junio

de

1898?),

357

 

359

4. Los grandes sueños del verano de 1898

 
 

El

sueño

"Hollturn"

( 18-19 de

julio

de

1898),

359;

El

sueño

 

"Excusados

al aire

libre"

(julio-agosto

de

1898),

368;

El sueño

"Conde

Thun"

(agosto

de

1898),

372; De la fantasía

de escena

primitiva

a

la

angustia

de castración,

387

P1n:FACIO

l 1 !!1111l111teprofesor de filosofía, fui durante tres años (1951-1954) 111,;utc en la Sorbona de Daniel Lagache, quien me había aconsejado pn•¡,.11.irla recién creada licenciatura en psicología, y emprender una Í11,111.1n6npsicoanalítica. Durante el invierno de 1950-1951, Lagache

t Iw propuso como tema de tesis el autoanálisis. Examiné entonces la lid,liografía sobre el tema. En 1953 escribí el prefacio a la traducción

lr,11111sa de El autoanálisis de Karen Horney ( 1942). Leí cierto

111{'1o de relatos y aun manuales publicados en el extranjero y que

rn,1,1gnan experiencias

~le iutcresé en las tentativas de los surrealistas franceses, para quienes

1 1111toanálisis,bajo la forma de escritura automática, de relatos de 11diosy de la descripción literaria o plástica del material preconsciente, 11~tituyóuna viviente aplicación del descubrimiento freudiano, quizá p;,c,,eficaz en el plano de un mayor equilibrio personal, pero innova- ra para ciertas artes, y que permitió al psicoanálisis, más que las ¡111lilicacionesconfidenciales de algunos médicos o filósofos, hacerse 1,11occrpor fin en Francia. Intenté establecer el balance de los escritos

nú-

autoanalíticas

curiosas a veces, a veces chatas.

,1111·la contratrasferencia,

campo por excelencia del trabajo

autoana-

litin, del psicoanalista. Encontré pacientes y estudiantes que a veces

1111,,~o después de una cura y a veces fuera de esta perspectiva habían

i11ptl'ndido una experiencia

autoanalítica

y consentían

en mantenerme

111111riente.En ocasión de determinados episodios de mi propio psico-

11(ilisisy de mis primeras

curas,

tomé nota

de algunas

observaciones

ol111·mí mismo. Y, last but not least, retomé con nuevos ojos Die

rnmdeutung (La interpretación de los sueños) (1900a), über den

11,1111n(El sueño y su interpretación) (1901a), Zur Psychopathologie

y los

11110volúmenes de los Collected Papers (1924-1950), tratando de ¡li':n,brir en todo ello, a través del autoanálisis efectuado por Freud d, sus sueños, recuerdos, lapsus, olvidos y actos fallidos, el proceso

1111~1110del descubrimiento del psicoanálisis. Por un momento, encaré la

Wtagslebens

(Psicopatología

de la vida cotidiana)

( 190t b)

t, 11cción de

dos volúmenes diferentes, uno sobre el autoanálisis en

111•ral,otro

sobre el joven

Freud.

Me

alentaba

a

esta

solución

la

1111rsanterenovación de mis lecturas: la publi_cación en alemán de

¡1111parte de las cartas

t i1111 al inglés, enriquecida con nuevas notas, en 1954, y luego al

de Freud

a Fliess (Freud,

1950a);

su traduc-

[91

PREFAC

IO

10

francés en 1956; la publicación de otro grupo de esas cartas en la

biografía de Freud por Jones, cuyo primer volumen apareció en 1953;

la aparición cada año,

menes de The Standard Edition of the complete psychological wo rks

of Sigmund Freud; la impresionante serie de artículos de S. y S.C.

Bernfeld

ron los primeros en considerar como historiadores la infancia y los

estudios de Freud, especialmente a través de sus fragmentos autoan a-

líticos publicados, y descubrieron,

Vber Deckerinnerungen (Los recuerdos encubridores) (1899a), un

relato autobiográfico disfrazado ; por último el artículo de E. Buxbau m ( 1951), que propone una reinterpretación de algunos sueños de Fre ud

a la luz de su intercambio epistolar con Fliess, y las discusion es

que dicho artículo suscitó (G. Van der Heide, 1952; E. Jones, 1952; S.C. Bernfeld, 1952). Puesto así .en camino, continué y completé sis- temáticamente el trabajo esbozado por esos diversos autores; reali cé

el inventario de los documentos autoanalíticos que figuran en la obra

de Freud y en su correspondencia; traté de fechar tales document os,

y eso constituyó, creo, mi más original idea; luego los clasifiqué en

su probable orden cronológico; los releí en ese orden y anexé a cada uno un comentario, no sólo en cuanto a él mismo, sino reubicánd olo

que los había llevado a sucederse de esa

a partir de 1953 y hasta 1966, de los 24 volú-

( 1944a, 1944b, 1946, 1949, 1951, 1952, 1953), quienes fue-

en la observación central ·del artícu lo

en la dinámica

de conjunto

manera.

La aparición,

en 1953 y en 1955, de los dos primeros tomos de la

monumental biografía en inglés consagrada a Sigmund Freud por

Ernest Jones, The life

de opinión acerca del proyecto de dos volúmenes diferentes. El títu lo

para el segundo de esos

volúmenes , había sido utilizado por Jones en su primer tomo, Th e young Freud, aproximativamente traducido en la edición francesa como La jeunesse de Freud. La biografía de Freud, que me había pareci do deseable y necesaria, existía y abundaba en informaciones de todo

El joven Freud, en el que había pensado

and work of Sigmund Freud, me hizo cambi ar

orden , y revelaba especialmente

pondencia de Sigrnund con su novia Martha . En cambio, el sumari capítulo de Jones sobre el autoanálisis de Freud (J, I, cap. x1v), nos dejaba el campo libre. Sin duda, aquellos que habían conocido per - sonalmente a Freud, que lo habían amado mientras vivía, que había n realizado bajo su impulso una obra de pioneros, no podían hablar del hombre sino quedándose en cierta medida afuera, es decir, poniend o el acento en sus actos y gestos, en sus dichos, en su influencia, en su sucesivos aport es científicos, en su vida cotidiana y en lo que se trasun -1 taba de su práctica en las discusiones. Mi posición era diferente: ama - ba en Fr eud a un gran desapar ecido; conocía indirectamente al hombr e

una asombrosa e insospechada corres -

i'l!I

I ACIO

11

,, 1rnvés de una obra ya concluida y casi íntegramente publicada; los p,l, nanalistas que me formaban no aprendieron el psicoanálisis con i '¡¡ 11dmismo, sino con sus primeros discípulos . El carácter a mis ojos lq ¡ltuno de mi curiosidad por la vida interior y la creatividad del fun- dt;d11rme disculpaba de toda sospecha de lesa majestad , y la oscura id, 111ificación del psicoanalista principiante que yo era con el Freud [ !IJ los comienzos, hacía el resto. Nueva coincidencia, el mismo año en I'" publiqué (Anzieu, 1956a) la bibliografía completa de las publi- " 111nesdel joven Freud (1856-1902) y la de las traducciones fran- 1.1 de Freud, apareció en inglés la bibliografía completa de sus es- r.,1t11s (A. Tyson, J. Strachey, 1956), utilizada por la Standard Edition

•(IH' se convertiría,

con algunos retoques,

en definitiva.

1•:11juni o de 1957, presenté en la Sorbona, impreso, mi libro Le

, ¡ 1 1hodrame analytique chez l'enfant (P.U.F., 1956) como tesis com- ¡,I, 111cntaria, y una obra manuscrita: L'auto-analyse: son role dans la

/,,, ,muerte de la psychanalyse par Freud; sa fonction en psychanalyse,

•.l11110tesis principal, para obtener el doctorado en letras. Esta última 1m,~, en cuya dirección Juliette Favez-Boutonier había finalmente ,(1111plazado a Daniel Lagache, yuxtaponía tres estudios de hecho se- ¡,,11.ldos: el autoanálisis de Freud y el descubrimiento del psicoanáli- la historia, desde Freud, del autoanálisis; una comparación clínica !'111,1• el autoanálisis y el psicoanálisis. Apareció dos años después

( l',U.F.,

11111vcrsitario desalentaran a los eventuales lectores, ya fuera porque la

111s,·ncia de interés en Francia, en esa época, por la historia del psico- 111,1lisisen general y por la de su descubrimiento en particular redu-

de sus lectores eventuales, fue poco leída y

¡,.,obtuvo, en mi país y en las comarcas vecinas, sino la estima de los

, 1wcialistas. Los ejemplares de la primera edición de aquella Traum-

comentaba ampliamente también se vendieron con

,I, 11ttmg que

i.'111·11tagotas en los primeros años: semejante repetición del destino me ·

1,:1 prefacio de la primera edición precisaba las intenciones de la

i,111,t: "El

1959) y, ya fuera porque su carácter misceláneo y su aire

1' ," al mínimo el número

yo

1, , reconfortado.

año 1956, año del centenario del nacimiento de Freud, ha

11, minado de volver tangible la renovación de los estudios freudianos.

1 , presente obra querría inscribirse bajo la doble égida de esa reno- " 16n y de la fidelidad a la memoria y al espíritu del inventor del

sobre

1 11•uddefendida en la Sorbona, muchas cosas han cambiado en nues- 1,ns conocimientos en este dominio . Se multiplicaron artículos y li- l1111s,que conducen con frecuencia a una vulgarización del pensa- 1111,·ntofreudiano que termina por generar, en el público y hasta en 11wdiospsicoanalíticos, cierto número de mitos. En cambio, las edi-

1'11l'.Oanálisis. Desde la obra de Dalbiez ( 1936), primera tesis

12

PREFACIO

ciones alemana e inglesa de las obras de Freud, consecutivas a su muerte ( 1939), la publicación de sus manuscritos inéditos y de un- portantes fragmentos de su correspondencia, permiten esbozar un

nuevo y más justo rostro

de Freud.

El acento puesto en sus trabaj os

de

juventud,

hasta entonces desconocidos en cuanto

a su significación,

si

no también en cuanto a su existencia, constituye el pródromo de

un fructuoso

"Además

retorno

a las fuentes.

de esas resonancias

generales, nuestra

empresa desea evo-

car otras dos, más precisas. La redacción de una biografía ya no pu e- de ignor¡i.r los datos de la ciencia de la personalidad, y con may or razón cuando su objeto es un psicoanalista, y el primero entre ellos. ¿Qué es una biografía psicoanalítica? No es mi propósito tratar este asunto, pero el estudio que sigue de la vida interior de Freud de 1895

a 1902, completado por la cronología del joven Freud (anexo 1) ,

quiere ser un ejemplo de tal biografía. Sin abordarla tampoco en sí misma, la otra cuestión que nuestra investigación implica es la si- guiente: ¿por qué caminos psicológicos se efectúa un gran descubr i- miento? Jamás, sin duda, fue dado seguir más de cerca y duran te más tiempo un proceso semejante que en el caso del autoanálisis de Sigmund Freud. Al escribir lo más minuciosamente posible la hist o- ria de ese autoanálisis, he tenido a veces la impresión de poseer el diario retrospectivo del descubrimiento del psicoanálisis." Consagraba luego un parágrafo bastante largo a deplorar la deb i- lidad de las traducciones francesas de Freud (Die Traumdeutung y Vber den Traum, por ejemplo, se convirtieron respectivamente ¡ en La science des reves y Le reve et son interprétation !) y las neglige n- cias de los editores de todas las lenguas en materia de publicación de textos freudianos (por ejemplo, se han publicado sólo 153 de las car- tas a Fliess y 15 manuscritos anexos, de un total de 284 piezas; ad e- más, muchas de esas cartas se publican truncas). Después he caído en la cuenta de que esas debilidades y esas negligencias eran propia s, si no de la naturaleza de las cosas, al menos de la naturaleza de los hombres, y que las grandes obras literarias atraviesan generalment , una fase análoga entre el momento en que su impacto las hace únp o nerse de manera más o menos anárquica y el momento ep. que 1 crítica más o menos universitaria viene a poner orden y precisión. L experiencia de la vida, asimismo, me ha vuelto comprensivo respect de las razones de los editores de la correspondencia de Freud: e tanto que viven algunos de sus pacientes, y por supuesto algunos d, sus propios hijos, hacer notorios algunos detalles es algo que no pue , de sino diferirse. Las exigencias deontológicas del psicoanálisis hace del respeto por los demás un valor absoluto, que al mismo tiempo e una condición de posibilidad de la cura. Como psicoanalista, y tambié

1•1mFACIO

1:1

, orno historiador, sé que sólo la verdad es proficua tarde o tempra- 110, y también que requiere ser comunicada con tacto y oportunidad. S1¡~mund Freud, entregando al público Die Traumdeutung, donde , onfiaba mucho de sí mismo, realizó una acción valiente, fecunda y r,j,•mplar; se abstuvo, sin embargo, de decirlo todo: ¿quién, por lo d,·más, podría jactarse de haberlo logrado? Más tarde, tuvo muy i11~tamenteconciencia de haber sido, en su dominio propio, un genio, , en el resto de su vida, un hombre común. Si se aparta de este punto ,le equilibrio, el historiador del psicoanálisis corre el riesgo de caer r:11 el Caribdis de la leyenda hagiográfica y del culto de la persona- lulad o en la Escila de revelaciones pretendidamente escandalosas, 1 il como los disidentes las practicaron en vida de Freud, tal como 11oazen lo hizo ( 1969) en su historia de Freud y de Tausk.

1,·

Volvamos a mi prefacio

de 1959. Allí abordé , cosa más importan-

y sobre

la cual

mi posición

no

ha

variado,

"la

condición

previa

q11e condiciona

la validez

de

mi

empresa.

¿ Tenemos

el derecho

de

1lirmar que

el autoanálisis

de

Freud

pueda

ser, en lo esencial,

re-

rnnstruido con una exactitud y una pormenorización suficientes a partir de los documentos que existen? Freud, en Die Traumdeutung, " ¡ute que ofrece sólo un análisis parcial de sus propios sueños. Kris, 1•rologuista y anotador de las cartas a Fliess, juzga adecuado añadir

1 la edición

inglesa

de

las

mismas

una

nota

claramente

negativa:

' l'arece indicado destacar que en su Interpretación de los sueños, Freud 110pretendía ofrecer un análisis "completo" de sus sueños, sino que ,. valía de cada uno de los ejemplos propuestos con un objetivo bien d,·finido. Igualmente, nada nos autoriza a pensar que toda barrera

li11ya sido suprimida en las cartas a Fliess. Parece evidente, por el

, 1111trario,según los textos, que en las

1111s aspectos elegidos de los intereses y preocupaciones de Freud. Cla- 1'11111entese echa de ver que Fliess no estaba al corriente de todas las

cartas no se trata sino de algu-

fw;es del autoanálisis

de Freud

[

.J.Tenemos, entonces, el derecho

,li: repetir a propósito de esta cuestión que Freud se daba cuenta de bs limitaciones de su autoanálisis. A la edad de 40 años aproximada- 1111•nte,expone con claridad sus opiniones sobre el tema en una carta dirigida a un hombre cuyas contribuciones al psicoanálisis fueron (1111siderables, aunque él mismo no se hubiese sometido al análisis. ¡;n•ud subraya la importancia crucial del análisis personal en el tra- 1wJO analítico y declara no haberse contentado con un autoanálisis ino porque era, en la época, el único analista, y por consiguiente to- dos los demás analistas eran sus discípulos, hecho que habría vuelto i,11posibleel proceso analítico' (F, ing 34, n. 3, fr 30, n. 3, ausente de ln t·dición alemana) .

"Con esa intervención Kris parece, sobre todo, precaverse contra

14·

PREFACIO

un riesgo: que la publicación de las cartas a Fliess y su revelació n sobre el autoanálisis de Freud no vayan a desacreditar la institució n , irremplazable, del psicoanálisis didáctico. Esta institución obliga al futuro psicoanalista, a justo título, a someterse al método que desea practicar luego. En cuanto a Freud, se ha entregado mucho más de lo que él mismo decía, o incluso de lo que quería. Agrega notas que dan un último toque a sus interpretaciones. Vuelve sobre algunas de ellas cien páginas más lejos y las completa . O, incluso, comunica a Fliess aspectos diferentes de los reservados para la publicación. Cua n- do se reúnen --cosa que, por lo que conozco, nunca se hizo antes de la presente obra- todos los fragmentos de interpretación concernie n- tes a un mismo sueño, fragmentos esparcidos en diversos capítulos o escritos de Freud, se tiene la impresión de agotar el sentido de dicho sueño. Por otra parte, cada vez que Freud se abstiene de decir lo que sabe, lo declara así. Incluso precisa varias veces, como buen puritan o de la era victoriana (cf. Anzieu, 1956e) , que su discreción atañe a

su vida sexual , pero el contexto ,

adivinar. Al releer las pruebas de Die Traumdeutung, Freud se asus-

cabos, permite , en genera l,

atando

tará por haber revelado tanto sobre sí mismo. Volverá sobre el punt o en el prefacio a la segunda edición. En la Psicopatología de la vida

ejercicio del psicoanálisis torna incapa z

de disimulo a aquel que lo practica . Freud ha dejado que se exprese la totalidad de su verdad sobre sí. Por cierto, en Die Traumdeutung , tuvo la tentación de velarla, fragmentándola, entremezclándola con análisis de sueños de sus pacientes y consideraciones teóricas. Pero no se detiene hasta haber publicado, en otras obras o artículos , tod o lo que le quedaba por decir al respecto . Por lo demás , sobre el tem a preciso del autoanálisis , ¿qué nos aporta, que sea de gran importan - cia, la publicación de las cartas a Fliess? Fechas y predsiones de detalle. Nada nuevo en ci,anto al fondo, en relación con las confiden - cias y los ·recuerdos de granados en Die Traumdeutung. Desde este punto de vista. la lectura de las cartas más bien decepciona. Mi cer-

otra prueba. Cuando se ha establecid o

tidumbre, en fin, reposa en

cotidiana observará que el

el inventario de los textos autoanalíticos de Freud (cf. anexo 3), cuan- do se los ha retirado del contexto que desvía sus sentidos y se los lee en el orden de sucesión probable, se asiste al desarrollo de una evo- lución interior que no contiene ya casi nada de inexplicado. Además , cua,ndo se compara esa evolución, como he intentado hacerlo, con

las etapas contemporáneas de la vida y obra de Fr eud, uno se sor~ prende por la coherencia que resulta de tal confrontación . A pesar de aparentes y muy humanas reticencias, a pesar de precauciones por lo demás sembradas de fallas , Freud, en el fondo de sí, lo ha hecho todo para _que nos llegue la más extrema divul gación de sí mismo a

l 'lll

1 l'ACI O

15

111que se haya entregado un hombre. Semejante brecha en la tradi- ' i,111del muro de la vida privada y del respeto por la personalidad 1111tiene aquí nada de asombroso. Este hombre, ¿es necesario recor- d 1rlo?, nos ha enseñado igualmente que el amor propio es el obs- 1'u ulo más pérfido para el progreso de la ciencia y que el yo consciente , , ch~con demasiada facilidad a la ilusión de creerse amo de su casa."

de ri-

111rcientífico, de estilo sobrio y preciso y de pensamiento pluridisci-

¡,lmario, había

p1oduzco el pasaje más importante de su prefacio, acerca de la prime- t'i1 part e de entonces (única que es objeto de la presente edición) :

Daniel Lagache,

que ha quedado

esa primera

para

mí como un ejemplo

prologado

edición de El autoanálisis. Re-

"La

esencia

del psicoanálisis,

como

instrumento

del conocimiento

d.-1 hombre, consiste en que se desarrolla

p11rla comunicación

111alítica' el psicólogo aprehende en vivo la manera en que el sujeto ,. sitúa en el mundo de los hombres y el modo como se ha insertado ,_11él. La originalidad y la fecundidad del psicoanálisis proceden de , ,,as verdades; sus dificultades o sus extravíos del olvido de las mismas.

"Pa ra quien se interesa en la investigación fundamental en psico- 111;'1lisis, puede resultar paradójico consagrar un largo estudio al

hacia atrás, hacia el conoci-

1111cnto de sí mismo y la introspección? Sin duda, ni el uno ni la otra , ~tán ausentes, ya sea entre los medios, ya entre los efectos de un psi- 1oanálisis. Pero ello en el contexto de la relación entre el analizado y el analista; más que conocimiento de sí, un psicoanálisis es un tra- li.ljo que el analizado cumple sobre sí mismo. Ver en el psicoanálisis

en el registro

el analista.

En

del lenguaje,

la

'situación

del analizado

con

111toanálisis. ¿No constituye

una

mirada

1111a variedad

de la introspección

equivale

a desconocerlo.

El conoci-

111icnto de sí y la introspección

son incapaces

de

asegurar

las bases

d,· una teoría

"Más bien el psicoanálisis esclarece el autoanálisis. Permite com- prender las limitaciones y los errores de un autoanálisis reducido a sus ¡1ropios medios. Descubre el sentido y asegura la eficacia de un auto- 111álisis que acompaña o sigue a un psicoanálisis verdadero. Pues el , onocimiento de sí está más cerca del diálogo que del monólogo. "Y sin embargo, el autoanálisis tiene su lugar entre las fuentes del pt•nsamiento analítico. En Freud se extiende durante largos años. No , on sus solos medios, pero dentro de su movimiento, realiza algunos

dr sus descubrimientos

pl1•jo de Edipo. Pero, precisamente, esta experiencia sin precedentes y sin réplica se instaura y se desarrolla en la trama, los arrebatos y l.1s vicisitudes de una amistad.

del psicoanálisis, de sus fines, principios y eficacia.

fundamentales: la teoría de los sueños, el com-

"Es el tema del primero y más extenso capítulo de esta obra. Este

16

PREFA CIO

estudio realiza una síntesis original, plena de hechos y apreciacione s nuevos, de los trabajos que se han multiplicado desde hace algun os

años sobre el tema del 'joven Freud'

alejadas y las intuiciones más decisivas del pensamiento analítico."

y,

a la vez, sobre las fuentes m ás

El clima intelectual respecto del psicoanálisis, en Francia, evolucionó mucho desde 1959. Los dos tomitos de excelente vulgarización debi-

dos a Marthe

psychanalytique ( 1964), la obr a

densa del filósofo Paul Ricoeur, De l'interprétation, Essai sur Freud

Robert,

La révolution

(1965),

el

Vocabulaire

de la psychanalyse

(1967), realizado por J.

Laplanche y J.-B. Pontalis bajo la dirección de D. Lagache, las tra -

ducciones de la correspondencia privada de Freud ( 1966), que com- prende cartas a Breuer, a Martha y a otras personas de la famili a, la traducción de los tres volúmenes de Jones, La vie et l'oeuvre de

Sigmund Freud ( 1958, 1961, 1969), atrajeron la atención sobre los orígenes del psicoanálisis y el desarrollo del descubrimiento freudian o. Por otra parte, tres escisiones sobrevinieron sucesivamente en el seno del movimiento psicoanalítico francés. El año 1953 ve la fundació n de la Société fran~aise de Psychanalyse y de la revista La Psycha- nalyse (que tendrá ocho números), por los minoritarios de la Socié-

té psychanalytique de Paris, que continuará publicando la Revue fra n-

faise de Psychanalyse. En 1964, al cabo de once años de existencia, la Société fran~aise de Psychanalyse decide disolverse; a partir de ella s, crean, por una parte, la Association psychanalytique de France con su Nouvelle Revue de Psychanalyse y el órgano interno Documents et Dé-

la École freudienne de Paris, con la revista Scilice t

bats, y, por la otra,

Por último, en 1969

los minoritarios de esta última École crean el Quatrieme groupe y 1 revista Topique. Dos de esos agrupamientos son actualmente reconoc í dos por la Asociación "psicoanalítica internacional": la Société psy

• chanalytique de Paris y la Association psychanalytique de France. L revista L'Inconscient, que deseaba ser independiente de las escuel constituidas, comienza su carrera en 1967 y la termina en 1968 co su octavo número, sustituida a partir de 1969 por Études freudie n nes. Los debates que acompañan a tales escisiones y los pedidos d afiliación a la asociación internacional ponen el acento en el retom

a las fuentes, y cada grupo invoca, en contra de los demás, al verdé dero Freud. Una traducción mejorada pero aún imperfecta de D i, Traumdeutung aparece en 1967 con un título más exacto: L'lnte prétation des reves. Las traducciones mimeografiadas o impresas

y el órgano interno Lettres

de l'École freudienne.

artículos importantes de Freud luz, y R. Dufresne, de Québec,

aún no accesibles en francés ven 1 puede publicar, en 1971, en la revi

l'IILFACIO

17

t,1 canadiense de lengua francesa Interprétation (desaparecida a su \11 en 1973), una puesta al día muy enriquecida de mi bibliografía

111• las traducciones de Freud aparecida en 1956, luego, en 1973, todo 1111volumen: Bibliographie des écrits de Freud. Entre tanto, la primera edición de mi Auto -analyse ( 1959) se ago- [i', bruscamente. Estaba excluida una reimpresión sin cambios de aquel libro inconexo del cual algunos pacientes esperaban muy equivocada- 1111·ntela receta milagrosa para curarse a sí mismos, y que por otra

lo bastante al día como para ser útil a los lectores,

1 ida vez más numerosos, que necesitaban un instrumento de trabajo 11hreel joven Freud, sobre el sueño, sobre el descubrimiento del psi- 111análisis.Decidimos, pues, limitarnos a estos últimos temas y reto- 111,tr, dándole cuerpo, sólo la antigua primera parte, sobre el auto- 111álisisde Freud, para componer una nueva obra . Examiné de cerca el voluminoso trabajo del norteamericano Ale- 1ndre Grinstein, On Sigmund Freud's Dreams ( 1968), quien estudió 1on erudición poco común dieciocho de los sueños personales expues- 1os por Freud en Die Traumdeutung. Le debo numerosas precisiones d,· detalle: fechas, identidades de personajes, extractos de prensa y de 11-~istrocivil, acontecimientos contemporáneos, análisis detallado de lec- 111rasliterarias de Freud, etc . Pero esta suma, que habría podido tornar caduco mi nuevo proyecto, resultó, con el uso, insatisfacto-

11,t.En efecto, Grinstein se ha limitado arbitrariamente a una escasa 111iladde los cuarenta y tres sueños de Freud publicados en Die Traum- rll'utung, descuidando además los cuatro sueños (uno de ellos muy 1111portante)aparecidos ultcriormente en Vber den Traum, y los tres ~11l'ñosque conocemos sólo por las cartas a Fliess. Además, aun cuan- do logró fechar dieciséis de ellos (más de una vez mejor de lo que yo lo hice en L'auto -analyse de 1959, libro que no parece haber cono- ' 1clo), no pensó en examinarlos en orden cronológico, lo que habría d.tdo unidad a su libro y a la vez lo habría puesto sobre la pista de 1111cvasy fructuosas relaciones: presentó en desorden los dieciocho 11cñosa los que limita su comentario. En fin, más de una vez le 1,rurrió el percance que acecha a los eruditos, a saber: el árbol no 11'deja ver el bosque; en sus comentarios, Grinstein hipertrofia a me- 11udola importancia de los restos diurnos ,para la comprensión de los sueños de Freud, en detrimento del deseo inconsciente, del con- 1lirto defensivo, de los mecanismos distintos que el de la figuración •,nnbólica. Para mí, los sueños de mis pacientes, mis propios sueños, los sueños de Freud, cuentan primero como testimonios de la vida pulsional, como representaciones del drama personal, como produc- 1os del traba jo elaborativo (perlaboration) . También he consultado con provecho la obra póstuma del norte-

parte no estaba

18

PREFACIO

americano Max Schur (1972), Freud: living and dying. Cuando ya había .emprendido su formación psicoanalítica, Schur, joven clínico

reputado, llegó a ser,

quien, desde .hacía cinco años, sufría del cáncer que habría de llevár- selo. Schur lo atendió hasta el último minuto. De esta lectura extr aje informaciones suplementarias sobre los malestares físicos de Freud en la época de su autoanálisis, sobre algunos de sus pacientes de ento n- ces, sobre acontecimientos contemporáneos, y también sobre los pri- meros años de la vida de Freud en Freiberg, según investigaciones de

Sajner ( 1968) y

nuevos fragmentos inéditos de las cartas a

así como sus comentarios originales sobre la media docena de sueños de Freud que examina de manera profunda, sobre todo cuando se trata de sueños que no retuvíeron la atención de Grinstein. El aut or consagra alrededor de 150 páginas al autoanálisis de Freud (prim e- ra parte, caps. 3, 4, 5, 6), al cual estudia más o menos en orde n cronológico, adoptando una doble perspectiva: la de la "trasfere n- cia" sobre Fliess, ya explotada por todos los autores precedentes, y

la de las repercusiones psicosomáticas producidas en Freud por el tr a-

bajo de descubrimiento de sí y del psicoanálisis -perspectiva

enter amente nueva. Pero , en su conjunto, la obra resulta superficia l,

y, si el trabajo interior es a

nado de cerca en todas sus etapas y complejidad . Una última publicación me ha sido útil: la suma de H . F. Ellen-

berger ( 1970), The discovery of the unconscious. Canadiense de ori-

gen suizo, psiquiatra y erudito, el

psicoanálisis freudiano, consagra a Freud, a los primeros grandes di- sidentes y a Janet --con tanta libertad como objetividad-, estudi os alimentados con detalles pre<;isos, con frecuencia nuevos, y no du da en poner en entredicho las ideas adquiridas, las interpretaciones tr a- dicionales. Se ha dedicado sobre todo a reconstituir el ambiente int e-

lectual, literario y médico del siglo XIX con relación al sueño, a la hipnosis, a ciertas manifestaciones de la locura (desdoblamiento de la personalidad), mostrando que muchas de las nociones con las .cua- les Freud tuvo el mérito de forjar una teoría coherente estaban en el aire de su época. Tal perspectiva conduce sin embargo a Ellenbe r ger a minimizar e incluso a desconocer la especificidad del descu brimiento freudiano. En todo caso, la teoría de la "enfermedad crea dora" (Ellenberger, 1964), que extrae del chamanismo y propon aplicar a Freud y a sus émulos, no puede significar para los psico analistas sino un empobrecimiento del triple trabajo inconsciente, pre consciente y consciente de creación del cual Freud nos dejó un pre cioso testimonio.

a fines de 1928, el médico personal de Fre ud ,

de los Gicklhorn ( 1958 a

1969). Hallé interesan tes Fliess citados por Schur ,

ésta

veces iluminado, está lejos de ser exam i-

autor, que se había apartado del

l' IH,l' ACIO

1'11.dquiera que sea el mérito

 

19

de los comentadores,

es necesario,

en

l,·rto, retornar

siempre a los textos de Freud.

¿ Cuáles son los textos

l1111damentales en los que . se ha apoyado mi trabajo?

, 11111cnzar, los principales

He

aquí , para

a

la

documentos

disponibles

concernientes

1111111cramitad

de la vida de Freud.

Primero, del propio

interesado,

la primera

parte

de las Contribu-

;1,11J a l'histoire du mouvement psychanalytique (1914d), las cuatro

¡1111ncras partes de Ma vie et la psychanalyse (1925d) y los pasajes p/1~t11mamente publicados de sus cartas a Fliess (F) y del resto de

11 rnrres pondencia (C). Luego los recuerdos de

su hermana,

Anna

hijo

t.,rtin Freud ( 1957). Por último , en orden cronológico, las biogra- 1I ,~ debidas a discípulos: Wittels ( 1924 y 1931), Reik ( 1940), Sachs

( 1'M-5), Jones (J, I, 1953), Schur

l 1,·11d-Bernays (1940), de memoria a

veces vacilante,

y

de

su

(S, 1972). A lo que conviene aña-

!li,· la notable serie, ya señalada, de artículos de los Bernfeld (de 11)11 a 1953) : ligan algunas fases del autoanálisis de Freud con epi-

11diosde su infancia

y de su juventud,

dl'l,tllada y muy documentada.

En el anexo

1,

el

lector

encontrará

estudiados de manera precisa,

una

síntesis resumida

de los

¡11mcipales elementos conocidos de la "biografía del joven Freud ( l/!56-1902)". Pero una biografía individual no insertada en su tiem- 1111resultaría muy artificial. Por lo tanto, le he añadido una "crono- 1111{1,tgeneral de los acontecimientos y de las obras ( 1850-1901)" más

1111portantes, en la época del joven Freud , en el mundo entero y par- 11, 11larmente en el Imperio austrohúngaro (anexo 2). H e juzgado 11p<1rtuno completar dicha cronología con mapas de Europa, Austria

, Italia a fines del siglo XIX, en los cuales, además de las capitales

,1, los Estados, he hecho figurar

;,,.,sión cualquiera, pasó temporadas antes de 1902.

donde Freud , en una

las localidades

1"' lo que concierne

al autoanálisis

de Freud

propiamente

dicho, los

d11rnme ntos autoanalíticos freudianos disponibles se reparten así:

[]

50 sueños hasta

1902, a saber:

43 citados

en Die

Traumdeu-

Über den Traum ("Piscina", "Acera rodante", "Chistera "Mesa redonda") y 3 que se encuentran únicamente en

d,• vidrio",

l 1~ cartas a Fliess ("Cráneo de carnero", "Estar en sexto", "Hella"),

, los que conviene añadir 2 ensoñaciones diurnas citadas en Psico- /•11/ología de la vida cotidiana ("Detener un caballo desbocado", "Ven-

111za al encontrar ,1ufos") ;

olvidos

11111¡:, 4

en

'fortuitamente'

infantiles,

a padres que no aprecian sus cui-

encubridores,

lapsus,

1J 47 recuerdos

recuerdos

, 1ctosfallidos, hasta

1907, a saber:

43 citados en la Psicopatología

20

PREFAC IO

de la vida cotidiana, 3 sólo en las cartas a Fliess ("Olvido de Juli us

Mosen", "Recuerdos infantiles del segundo año", "Recuerdo

su

de

fobia en la estación de Breslau")

He distinguido

cuidadosamente

y uno

en el artículo

sobre los Re-

cuerdos encubridores ("Pradera

verde

con

flores

amarillas

arranca-

das a Pauline").

entre

los documentos

aparecidos en

las ediciones prínceps de esas obras, por ser los únicos contemporá- neos del descubrimiento del psicoanálisis, y los insertos en reediciones

ulteriores. Por lo demás, hasta donde conozco, ésta es la primera vez que semejante inventario de los documentos autoanalíticos freudia- nos es establecido. El lector encontrará, al final del volumen, un ín-

dice cronológico (anexo 3) y un índice alfabético (anexo 4A y B) de dichos documentos. Los correspondientes índices alfabéticos que contiene la Standard Edition, además de cargar con varios error es, presentan el inconveniente de mezclar los documentos, cualesquie ra que sean las ediciones de donde provienen. Por los mismos motivos, me ha parecido útil establecer el índice alfabético de los sueños y en• soñaciones de pacientes y .familiares de S. Freud (citados hasta 1902) (anexo 4c) y el índice alfabético de los sueños hallados por S. Fre ud en la literatura (citados hasta 1902) (anexo 4o). Ello permite com• parar mejor la parte que, para la elaboración de Die Traumdeutun g,

debe

pacientes

Freud

a

sus propios

y de las personas

sueños y la

que

de su entorno.

debe

a los sueños

de

sus

Una vez establecido el inventario exacto y completo del material dis ponible, quedaba pendiente un problema importante. Si se desea (c mo ese material parece permitirlo) ir más allá de las interpretaci

nes

a sus sueños, ¿cómo asegurarse de la validez de los resultados? Al in terpretar solitariamente los sueños de alguien fuera del manejo po sible de la trasferencia, y con mayor razón cuando se trata de 1 producciones inconscientes del inventor del psicoanálisis , persona ha cia la cual ningún psicoanalista puede conservar una estricta neutra lidad profesional, se corre el riesgo de proyectar demasiado de un mismo sobre él o bien (más probablemente) de verse inhibido por 1 dificultad de la empresa y la envergadura del personaje. ¿Cómo 11 gar a escuchar todo lo que habla en esos sueños, cuya densidad, v riedad y riqueza no dejan de asombrar al lector tres cuartos de

que nos ha comunicado Freud, especialmente en lo que concier ni

más tarde, con el riesgo de fascinarlo

y de extraviarlo?

He

preferido

trabajar

sobre

ellos mediante

asociaciones

libres

o

lectivas, método que estimula la invención y a la par garantiza el co trol regulador de un grupo sobre la fantasía individual , y que así co

!'l t lt FAC IO

21

,•di,1, lo mejor posible, la creatividad y la objetividad. Una ventaja 1i¡1lPmentaria ha residido en la división del trabajo. Varios miem- 1,llls del seminario, germanistas excelentes, precisaban problemas de 1, .to o de traducción: hasta 1968, más o menos, las traducciones 1, ,nccsas de las obras de Freud estaban, es sabido, salpicadas de omi-

111111·s, negligencias terminológicas y conceptuales, inclusive de gro-

' r os errores de sentido; 1l11~ en la presente obra

I" rsonas- según el texto alemán y sucede que difieren notablemente

francesa corriente. Un participante, de origen vienés

)' proveniente

de un medio análogo al de Freud, aportaba, ora por

d, la edición

todos los pasajes de Freud citados traduci- han sido revisados -a menudo por varias

m recuerdos, ora después de consultar a gente de su familia, valiosas 111lormaciones sobre la vida, las costumbres, las creencias, los ideales, ,.¡ dialecto de la época. Otro, historiador profesional, muy al corriente

ol,· los avatares del antisemitismo y de la historia de las ideas, esclare- ' 1.1, completaba, rectificaba las alusiones de Freud a ciertos aconteci- 111wntos o a determinadas obras. Otros, por último, alumnos que se l11nnaban en psicoanálisis, descubrían por primera vez al joven Freud

) su primera labor psicoanalítica: con sus preguntas ingenuas, sus

11·acciones imprevistas y sus críticas espontáneas corregían el giro aca- olc·mico o rebuscado que a veces adquirían los debates y obligaban a 1,·flcxionar. Todos los participantes del seminario eran psicoanalistas, ¡,1•ro con diferentes niveles de experiencia: miembros titulares, miem- bros asociados y alumnos en supervisión se hallaban mezclados. El .,·minario funcionó durante dos años (1970-1971 y 1971-1972) al ritmo d1• una reunión cada quince días. Cada sesión estaba consagrada a 1m sueño de Freud, cuya traducción, enteramente nueva, era general- 111cnte enviada de antemano, así como eventualmente una documenta- , 16n (aparato crítico, resumen de los trabajos de Grinstein u otros 111tores sobre el sueño en cuestión) redactada por Eva Rosenblum, que n, dirigía conmigo el seminario, y por mí. Cada quien hablaba libre- 11ll'nte, ya fuera del trabajo preparatorio que había realizado, ya fuera dt' las intuiciones que se le presentaban repentinamente, lo que más l11cn ocurría al fin de las sesiones. Poco a poco, la experiencia nos hizo ,,cloptar un método de gran fecundidad: el de la lectura literal. He publicado un ejemplo, a propósito del sueño de la "Madre querida y ¡wrsonajes con pico de pájaro" (D. Anzieu, 1972, retomado aquí, p 328) : después de haber desenmarañado las cuestiones lingüísticas, biográficas, sociológicas y literarias, y habernos "calentado" todos ¡1mtos,leíamos el texto del sueño frase por frase (y no ya palabra por palabra como lo hizo generalmente Freud) y buscábamos el sentido ,·1pecífico (inclusive el doble o el triple sentido) de cada frase, o de , ada fragmento importante, aisladamente considerados. Arribados así

22

PREFA CIO

al fin, retomábamos el texto encarándolo esta vez como un tod o y buscábamos su unidad. Esto nos permitió no quedarnos en cosas aho-

ra muy conocidas (la "trasferencia" de Freud sobre Fliess, la reme-

moración de sus recuerdos infantiles, su

paterna, su "neurosis" personal y sus conflictos sexuales, su descubri- miento del complejo de Edipo, su contratrasferencia sobre sus pacie n- tes y más aún sobre sus pacientes de sexo femenino) e intentar asir, en los procesos y en las figuraciones de esos sueños, muchas otras di-

por

imágenes, de toda la teoría del aparato psíquico; a veces la repe ti-

por

ambivalencia hacia la im ago

mensiones:

a

veces la

anticipación,

de una

en

forma

de

pensamiento

terminó

ción, cada vez más evidente,

angustia

que Freud

identificar

confusamente,

sin

nombrarla

aún,

como

la

angustia

de

castración;

a veces el despliegue de imágenes del cuerpo

con su cor-

tejo de zonas erógenas, de sensaciones visuales, auditivas, tácti les, olfativas, gustativas, cinestésicas y cenestésicas, destacándose sobre un fondo de espacio imaginario; a veces, por último, la necesidad cons- tantemente reiterada de referencias a las obras de la cultura, consi- deradas como garantías simbólicas de las verdades entrevistas.

Mi reconoc1m1ento, en primer término, a Daniel Lagache,

debo la idea de la primera versión ( 1959) de este trabajo, a Juliet te

Favez-Boutonier, que me dirigió en la finalización de esa primera ver- sión, y a George Favez, mi segundo analista, gracias a cuyo traba jo pude evolucionar lo suficiente como para tener la idea de esta se- gunda versión y la energía para realizarla. Mi reconocimiento ta m- bién a Eva Rosenblum, cuya colaboración entusiasta, asidua y min u-

establecer en francés el texto de los sueños y

de

esta nueva versión; a Alain Besan-

ac-

y Mich el

Gribinski,

Elsa Hawelka,

ción en la traducción de textos alemanes; a Catherine Doucet por el trabajo de trascripción y documentación del que salieron, especial- mente, los índices, cronologías, mapas y bibliografías; y, en cuan t a la dactilografía, a Régine Lissarrague, cuya rapidez, minucia e in terés por la tarea me han permitido llegar, a través de fases de . des- alient o, al término de mi trabajo.

ciosa fue decisiva para de las citas de Freud,

las interpretaciones c;on, Guy Cauquil, tivos y permanentes

a quien

y para

el hallazgo y la discusión de muchas

Elsa Hawelka,

participantes

a Hélene

Bourgeau

presentes .

Doucet

por

Agradezco

que enriquecen

Nicole Enriquez,

de mi seminario,

sólo

a

veces

Berger

quienes

estuvieron

a

Denise

y Catherine

su colabor a-

LISTA DE

~

ABREVIATURAS

l'.11princi pio, nuestras referencias a los escritos de Freud son triples: al texto

lr111:'lnoriginal, a la traducción

i111<", "fr" ) . Todos

los escritos

inglesa

de Freud

y

a

la

anteriores

traducción

francesa

( "al",

a

1900, así corno los ul-

li ,,ores citados en la presente

ll1hliografía de los escritos de

obra,

figuran

al final

del

segundo

Sigmund

Freud";

su numeración

torno

sigue

en

la

la

de

111 Standar d

Edition,

ya definitiva.

,,111.-viaturas, habituales

Hemos

utilizado

igualmente

las

siguientes

por lo demás:

 

i/11

Sigrnund

Freud,

Gesammelte

Werke,

18 vol.,

Londres,

!mago,

1940-

,\'/;'

1952, y Francfort

del

T he Standard

Edition

Meno,

S. Fischer

Verlag.

of th~ complete

psychological

works of Sigmund

Freud,

24

vol. , trad . inglesa,

introd .

y

notas

de

J. Strachey,

Londres,

H ogarth

Press,

1953-1966.

1/ IV y SE van acompañadas

de

un

número

romano

que

remite

al

torno, y de

1111.Lcifra arábiga que

remite

1111111croarábigo

a a la página

alude

la

página.

de la traducción

La

referen cia

"fr"

seguida

en

francesa

citada

de

la

un

"Bi-

1,liografía mencionada .

 

l h·111osutilizado abreviaturas particulares para los

escritos

de

Freud

citados

111~N a menudo

en la presente

obra,

 

l,as referencias

a Die Traumdeutung

se hacen

así :

/',/:

11>:

/11,

Di e Traumdeutung,

ln terpretation

GW,

t.

of dreams, SE,

II-III,

t .

IV

S. Fischer

y

Verlag,

V,

1953.

4• ed.,

1968.

L 'inte1'prétation des reves, trad. fr . de I. Meyerson, revisada por D. Ber-

ger, París,

Presses Universitaires

de France,

1967.

Las re ferencias

a Vber den Traum

(1901a)

se dan

de este modo:

f/ r

. Vber den Traum

(al final

del mismo

volumen

que

Td),

GW,

t. II-III,

 

41' ed.,

1968.

111) :

On dreams

(al final del 6egimdo volumen

de ID),

SE,

t.

V,

1953.

1,/

Le reve et son interprétation,

trad . fr . de

1925 por H. Legros,

nueva

ed.

con nueva

paginación,

.col. "Idées",

París,

Gallimard,

1972.

Las refer encias 1111 romo sigue:

a Zur

Psychopathologie

des Alltagslebens

( 1901b)

6e seña-

•,i :

Zur Psychopathologie des Alltagslebens, GW, t . IV, S. Fischer Ver! ag,

4• ed.,

1964.

l 'h'L: T he psychopathology of everyday life, SE , t. VI, 1960.

l'I Q: Psychopathologie

de la vie quotidienne,

trad .

fr.

de

1922 por

S. Jan-

kélévitch,

Payot,

revisada

1969.

y

con

nueva

paginación,

París,

Petite

Bibliotheque

[23]

24

LISTA

DE

ABREVIATU RA!!

Las

referencias

a las cartas

de

Sigmund

Freud

a Wilhelm

Fliess se indican

mediante

la letra

F seguida

de

la fecha

de

la

carta

y

de

las

páginas

de

la1

ediciones

F,

al:

alemana,

den

inglesa

Anfiingen

y francesa

siguientes:

der Psychoanalyse, Briefe an Wilhelm Fliess,

Abhandlungen und Notizen aus den Jahren 1887-1902, editado por

Aus

 

M. Bonaparte,

A. Freud

y ·E.

Kris,

introd.

y notas

de

E.

Kris,

Lon

dres,

!mago

Publishing,

1950.

F, ing:

The

origins

of psycho-analysis.

Letters

to

Wilhelm

Fliess,

drafts

and

F,

fr:

notes, 1887-1902, trad.

!mago

ingl. de E. Mosbacher

Publishing,

1954.

y

J. Strachey,

Lon dres,

La

plans

naissance

de la psychanalyse . Lettres

trad.

fr.

de

a Wilhelm

París,

(1887-1902),

A. Berman,

Fliess. Notes

, 1

Presses Unive rsi

taires de France,

1956.

Las referencias

a la correspondencia

privada

de Sigmund

Freud

son señala•

das mediante

la letra

C seguida

de la fecha

de

la

carta

y

de

la página

de la

traducción

francesa:

 

C:

Correspondance

1873-1939, trad.

fr. de A. Berman

y J.-P.

Grossein,

París,

Gallimard,

1966,

de:

S.

Freud,

1960b,

Briefe

1873-1939,

editado

por

Ernst

Freud,

Francfort

 

del

Meno,

S. Fischer

Verlag.

 
 

En

1968 la misma editorial

alemana

publicó

una

nueva

edición

a:lema

na, debida

a Ernst

y Lucie

Freud,

completada

por

17 cartas

 

y

un

índic

que no figuraban

ni

en

la

edición

alemana

original

ni

en

la

traducci ón

francesa

de

1966.

Las

referencias

a la biografía

de

Freud

por Ernest Jones

se dan

media nt,

la letra

J seguida

del número

del tomo

y

de las páginas

en las ediciones

in

glesa y francesa

siguientes:

 

J,

ing:

Sigmund

Freud:

life

and

work,

3 vol., Londres,

Hogarth

Press, t.

I ·

 

The

young

Freud

(1856-1900),

1953; t.

2:

Years

of maturity

(19 01

1919),

1955;

t.

3:

The

last phase

(1919-1939),

1957.

 

/,

fr:

La

vie et l'oeuvre

de Sigmund

Freud,

3 vol.,

trad.

fr.

de A. Berma

(los dos primeros

tomos)

y

L.

Flournoy

(el

tercero), París, Pres s,

Univer~itaires

de

France,

t.

I:

La

jeunesse

de

Freud

(1856-190 0)

1958;

t.

2:

Les années

de maturité

(1901-1919),

1961;

t.

3:

Les de, ,

nieres années

(1919-1939),

1969.

Por último,

tienen

hemos remitido

útiles

como se indica

a y el autoanálisis

tres

obras

informaciones

sobre la vida

en inglés que

de

Freud

(la

co

Jet

va seguida

del número

de la página):

 

G:

Alexander Grinstein,

On

Sigmund

Freud's

dreams,

Detroit,

Wayne

Sta

University

Press,

1968.

 

E:

H.

F.

Ellenberger,

The

discovery

of

the

unconscious,

Londres,

Allen

L

ne, The

Penguin

Press,

1970. Mientras

la edición

francesa

de la prese n

obra

estaba

en

prensa,

apareció

una

trad.

fr.

del

libro

de

Ellenberge r

Á

la

découverte

de

l'inconscient;

histoire

de

la

psychiatrie

dynamiq u,

S:

772 p., Villeurbanne, SIMEP-Éditions. Max Schur, Freud: living and dying, Nueva York, International

U

versities Press, 1972.

!.l l!'l'A 1:>E ABREVIATURAS

1)tras

referencias:

,,¡urllos merecedores

, 1 nombre

l',\1,111a.Remiten

del autor

a

la

25

de

Las

de las abreviaturas

seguido

a

referencias

de

la

textos

distintos

de los

de

Freud

y

especiales

indicadas,

se dan

de

obra.

mediante

la

fecha

general"

de

publicación

y,

de la presente

ser preciso,

"Bibliografía

/'1,réntesis

y

corchetes:

En

las citas

de

Freud,

los pasajes

entre

paréntesis

, ,11 de Freud,

los pasajes

entre

corchetes

son

precisiones

o traducciones

-añadi-

l.111por nosotros.

Fechas seguidas de una interrogación: Los sueños y otros documentos auto- 111.,líticos de Freud citados en la presente obra van acompañados de su fecha

(, uando se dieron o cuando fueron analizados 1111 t•s segura, va seguida de una interrogación.

por

Freud).

Cuando

la fecha

 

Mapa

l.

Europa

en

1880.

a

la

vuelta -+

---ocEANO

ATLÁNTICO

V

San Petersburgo

CRETA-----

RUSIA

' o

Moscú

IMPERIO

OTOMANO

500

km

ALEMANIA

/

--~ '- ------------- ' '-,, --

K ~rl::>Oad

'

,

L

O

~

'

,

,

,

100 km

' 1

1

_,

MORAVIA

.

Brünn (Brno)

AUSTRIA·.

-

Gm und

Znaim

~

G!e ,:::he nb erg

1

1

Stru,

----

Mapa

LOMBARDÍA

fy1il6n ·

2. Lugares

de Austria

Freud

'

Padua

V~NETO

y

del

norte

de Italia

antes

de

1903.

-

-

donde

)

·

estuvo

100 krn

BOSNIA

--

-

-

-

-

cen•ro

{ 1(01or)

Mapa

3.

Lugares

del

resto

de Jtalia

y

de

Bosnia-H erzegovina

 

dond e estuvo Fr eud antes de

1903 .

FREUD

HASTA

1895

En cuanto a los bi6grafos , dejémoslos atormentarse, no

les volvamos demasiado fácil la tarea. Cada uno de ellos

podrá formarse su opini6n personal

come-

terán.

del héroe"; ya me regocijo con los errores que

sobre

el "desarrollo

Carta

a

Martha ,

28

de

abril

de

1885

(C

152),

en

la

que

Sigmund

Freud

anuncia

a

su novia

la

destrucci6n

de buena

parte

de sus papeles.

 

IN FANCIA

hru d creador

1,a primera ventura de Freud es hab er tenido por padre a un judío que

110 estaba dotado para el comercio -aunqu e fuera su oficio- pero que, autodidacta y quizá incrédulo, hacía en cambio profesión de libe- ,.,lismo y de modernidad. Sus hermanastros (del primer matrimonio de

11 pa dre)

y otro hermano

menor, tratarán,

consagrándose

a la práctica

11 a la enseñanza

del comercio , de triunfar

allí donde

el padre

había

1racasado. Sigmund,

al acceder

a la cultura

universal,

al llegar

a

ser

1111 científico,

realizará

el tipo

de éxito que su padre

habría

anhelado

ll·ner, deseo que depositó t,·ligencia.

Su segunda ventura es haber sido concebido por una madre joven, vivaz, dulce y alegre, que acababa de casarse con un viudo veinte años mayor y cuyo apasionado y orgulloso amor por su primer hijo pro- porcionó a éste estímulos precoces , un fuerte sentimiento de seguridad

con el deseo

una

y de confianza

in-

en este hijo:

un

éxito en el orden

de

la

en la existencia,

gran

familiaridad

111cestuoso y la dosis de masoquismo

necesaria

a todo creador.

en po, en el seno de una especie de horda primitiva y entre multitud ele lenguas, creencias, culturas y clases sociales.

Su tercera

ventura

fue vivir

tres años de feliz libertad

el cam-

Su primera

desventura

-~a

de un exilio precoz hacia

los tres años

y medio--- fue su ventura siguiente: crear es no llorar más lo que se

ha perdido y se sabe irrecuperable, y reempla zarlo por una obra tal que al construirla uno se reconstruye a sí mismo. Su segunda desventura fue también un a ventura más. Viena, dond e

[291

30

FREUD

HASTA

1895

reside desde las postrimerías de su cuarto año, donde experimenta la estructura urbana, las múltiples mudanzas, la pobr eza, Viena, que lle- ga a ser el objeto de su resentimiento, aviva su masoquismo y, por reacción, la voluntad de triunfar. En Viena aprende a escribir una lengua con dobles caracteres latinos y góticos, lengua de referencia

valorada por sus padres , código

las organizaciones anteriores ; lee la Biblia en una traducción ilustra-

da, luego a Shakespear~ en su lengua original ; lleva a cabo excelentes estudios de humanidades clásicas; frecuenta una de las primeras un i- versidades del mundo, donde adquiere el rigor científico, donde en- cuentra -y luego reniega de ellos- todos los maestros que tendrá necesidad de admirar, imitar y rechazar: una Viena a la medida de sus identificaciones conquistadoras de joven héroe romántico, de su ambición apasionada de un gran descubrimiento y de su necesida d de sentirse solo, contrapartida positiva de su narcisismo. El resto, o sea la invención del psicoanálisis, es la historia que voy a reconstituir y que no podría comprenderse al margen de ese telón

de fondo. Historia de un trabajo interior que se nutrió

de todos los

procesos psíquicos, frutos de esas sucesivas venturas, que los puso no en acto sino en acción y que finalmente los representó en la obra mis- ma. Pero historia en estrecha relación con un contexto familiar , social

y cultural que modeló en Freud , como en muchos de sus contemp o- ráneos y de sus pacientes , cierto tipo de problemas psicológicos y cier-

to tipo de funcionamiento

De ahí las dos cuestiones que corren en filigrana a todo lo largo de este libro, las de las relaciones de este descubrimiento con el hom -

bre que fo hizo y con el medio del cual dimanó . En efecto, desde hace un siglo, para referirnos principalmente a Occidente, la sociedad ha sufrido mutaciones profundas. Las relaci o- nes entre naciones, entre clases y entre razas han cambiado; la actit ud respecto de los niños, de la vida sexual o de la ciencia se ha modi fi-

cado ; las referencia5 ideológicas tienden a reemplazar a las mitológ i- cas; la educación produce nuevas formas de trastornos nerviosos o, al menos, si éstos han existido siempre, multiplica su frecuencia. La patología mental, la organización del. aparato psíquico, la manera dr practicar el psicoanálisis están en plena evolución. Freud nos hab la aún, pero si queremos escuchar lo que el psicoanálisis tiene que decir plenamente en nuestros días, conviene relativizar lo que decía Freu d, pues se dirigía a su época para hablarle de ella misma. La conclusió n

libro retomará esta primera cuestión, a la que será consagr a-

da una obra ulterior. Freud inventa el psicoanálisis entre los cuarenta y los cuarenta y cinco años, entregándose a un trabajo personal sobre sus propios sue-

que pone en orden, sin destruirlas,

del apar¡¡.to psíquico.

de este

Hll•,UO

CREADOR

31

110s.Ambas características -la crisis de la mitad de la vida, la aten- ,·ión prestada a los sueños o a las ensoñaciones- reaparecen en mu- ,·lios creadores. Pero aquello que hace que un individuo innove, que

una fase crítica y que encuentre en

, 1~ueño un camino real hacia la creación, nunca ha recibido una ex-

l'licación de conjunto. La presente obra, a la vez que esforzarse por ,11r la explicación más precisa y exacta que sea posible del descubri- 1111Pntofreudiano, mantendrá esta otra serie de problemas en segundo plano. Quizá, incluso, contribuirá a que se avance nacia su solución:

('11 efecto, en este dominio, pocos documentos a disposición de los in- v,·stigadores son tan continuos, tan seguros y tan capaces de permitir ,¡11ese vaya más lejos en la intimidad del proceso creador que los d1·jados por Freud.

¡ Por qué es un hombre empujado por la necesidad de realizar una 11hranueva? ¿Acaso, como Freud mismo lo ha dejado entender, a la 1•1•zpor la sublimación de las pulsiones parciales pregenitales y por 1I desplazamiento del objeto edípico? En efecto, poseer una tierra d1·sconocida que se encuentre en relación de doble derivación -me- 1,1fórica y metonímica- respecto del cuerpo de la madre, tornaría posible una sustitución fecunda de ese objeto. ¿Acaso, como Me- 1.mie Klein sostuvo más tarde, para reparar los daños más antiguos 1,msados en el aparato psíquico por las pulsiones destructivas y las 111gustias primiti _vas? ¿O tal vez, como Balint sugirió, consiste en abrir, 1111avez cumplidas ciertas condiciones, frente a la falta fundamental, presente en el origen de toda patología mental, una tercera vía in- ll'rmedia entre la evolución neurótica y la evolución psicótica? ¿Por qué el hombre al borde de la segunda mitad de su vida, que ya ha realizado todas sus identificaciones, cuya actividad sexual dis- 111inuye y que ve el horizonte de la muerte perfilarse para él como un límite ahora perceptible , cuando hasta entonces creía disponer de un

t1empo ind efinido, por qué este hombre pone en entredicho su

t.tción anterior, y, si es creador , sus fuentes de inspiración , su estilo,

l I rua rentena constituya para él

orien-

por -qué se siente obligado a crear algo a partir de sí y no ya de los ,bn ás, con la impresión de jugárselo todo, en una lucha contra la pér- dida del placer y contra la aproximación de la nada, dejando que nezc an y se afirmen certidumbres nuevas y tratando de comunicarlas? l'al la mutación de Joyce (1882-1941) cuando llega la cuarentena vivirá cerca de sesenta años- después de la aparición de Ulises ( 1922) y antes del comienzo de Finnegans Wake (1939) (cf . H. Cixous, 1968). Otro tanto en Marcel Proust ( 1871-1922), a los treinta y tres años -aún vivirá dieciocho- , cuando, recién fallecidos su padre y luego su madre, y comenzando a recibir a Albertine, vive la ,xperiencia del tiempo recuperado y elabora una obra en torno a tal ex-

32

FREUD

HASTA

1895

periencía mientras que en la primera mitad de su vida literaria sólo se había dedicado a la crítica y el pastiche (cf. G. D. Painter, 1965). También es conocida la crisis interior de Blaise Pascal (1623-1662), que comienza con la muerte de su padre ( 1651) y la entrada en reli- gión de su hermana más joven, Jacqueline (1652), que prosigue en ocasión del viaje por Poitou con el caballero de Méré (1652) y con- cluye con la noche mística, consignada en el Memorial del 23 de no- viembre de 1654 -Blaise Pascal tiene treintaiún años y vivirá ocho más-, crisis que trasforma al matemático y mundano en escritor,

autor de las Provinciales y de los Pensamientos (cf. Anzieu, 1960). En estos tres casos, la crisis de "la mitad de la vida" es a la vez una rup-

tura y una continuidad: Finnegans W ake generaliza para

una obra

entera lo que esbozaba

el último

capítulo

de

Ulises. En

busca del

tiempo perdido contiene imitaciones admirables del estilo de los Gon- court. El filósofo Pascal no sólo no abandona sus trabajos matemá- ticos sino que introduce el argumento de la apuesta en su proyecto de

una Apología de la religión cristiana. La psiquiatría clásica y la moderna medicina psicosomática han

descrito períodos climatéricos, con sus trastornos endocrinos y el cor-

tejo de

por un punto de vista kleiniano, identifica la dinámica de este proceso como una reelaboración de la posición depresiva, reorganización pro· vacada por la certidumbre, adquirida ya, de la propia muerte por venir. Conviene igualmente anotar que en muchos casos de individuos crea-

dores, tal reorganización engrana con un trabajo de duelo, que ge neralmente sigue a la muerte del padre: será, como veremos, el caso de Freud.

sus repercusiones psíquicas. Elliott Jacques ( 1965), optando

Tanto

como las opiniones

kleinianas,