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Antecedentes

La ley de Gay-Lussac no tenía una interpretación adecuada en relación a los


postulados de la teoría atómica de Dalton. Para John Dalton y sus seguidores, las
partículas que forman los elementos gaseosos eran los átomos y según su hipótesis
si un volumen de cloro reacciona con un volumen de hidrógeno debería obtenerse
un volumen de HCl y no dos, además postulaba que la fórmula de la molécula de
agua en estado gaseoso era HO.

Teoría de Avogadro

No fue hasta 1814 cuando Avogadro admitió la existencia de moléculas gaseosas


formadas por dos o más átomos iguales. Según Avogadro, en una reacción química
una molécula de reactivo debe reaccionar con una o varias moléculas de otro
reactivo, dando lugar a una o varias moléculas del producto, pero una molécula no
puede reaccionar con un número no entero de moléculas, ya que la unidad mínima
de un reactivo es la molécula. Debe existir, por tanto, una relación de números
enteros sencillos entre las moléculas de los reactivos, y entre estas moléculas y las
del producto.

Según la Ley de los volúmenes de combinación esta misma relación es la que


ocurre entre los volúmenes de los gases en una reacción química. Por ello, debe de
existir una relación directa entre estos volúmenes de gases y el número de
moléculas que contienen.

La ley de Avogadro dice que:

Volúmenes iguales de distintas sustancias gaseosas, medidos en las mismas


condiciones de presión y temperatura, contienen el mismo número de moléculas.

También el enunciado inverso es cierto: "Un determinado número de moléculas de


dos gases diferentes ocupan el mismo volumen en idénticas condiciones de presión
y temperatura".
Esta ley suele enunciarse actualmente también como: "Un mol de diferentes
sustancias contiene el mismo número de moléculas".

El valor de este número, llamado número de Avogadro es aproximadamente


6,022 × 1023 y es también el número de átomos que contiene un mol de un
elemento.

Para explicar esta ley, Avogadro señaló que las moléculas de la mayoría de los
gases elementales más habituales eran diatómicas (hidrógeno, cloro, oxígeno,
nitrógeno, etc), es decir, que mediante reacciones químicas se pueden separar en
dos átomos.

La ley de Avogadro no fue admitida inicialmente por la comunidad científica. No lo


fue hasta que en 1860 Cannizzaro presentó en el primer Congreso Internacional de
Química, el Congreso de Karlsruhe, un artículo (publicado en 1858) sobre la
hipótesis de Avogadro y la determinación de pesos atómicos.

Con estas suposiciones, la justificación de la ley de los volúmenes de combinación


de Gay-Lussac es bastante como se muestra en los siguientes ejemplos.

Síntesis del cloruro de hidrógeno

Esquema de la síntesis de HCl.

Experimentalmente se comprueba que un volumen de dihidrógeno reacciona con


un volumen de dicloro para dar dos volúmenes de cloruro de hidrógeno.
Según lo establecido en la ley de Avogadro, a temperatura y presión constantes en
cada volumen unidad (de dihidrógeno y de dicloro) habrá un mismo y determinado
número de moléculas "N".

Como las moléculas de dihidrógeno y dicloro son diatómicas, la reacción química


de síntesis del cloruro de hidrógeno consistiría en la rotura de las moléculas de
dihidrógeno y dicloro y su posterior reorganización para dar dos moléculas de
cloruro de hidrógeno (una por cada átomo de cloro e hidrógeno). Como se ha
supuesto que en un volumen de gas hay seis moléculas, doce moléculas
corresponden a un volumen dos veces mayor.

Los volúmenes de los gases reaccionantes están en la relación 1:1, mientras que el
de cloruro de hidrógeno respecto al de dihidrógeno o al de dicloro está en la relación
2:1, tal como se establece la ley de Gay-Lussac.

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