Está en la página 1de 318

Portada: Diseñada por Sandra Marzán

La Fazienda de Ultramar, siglo XII, folio 6va.

l Esta obra está protegida por Creative Commons Attribution-


NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License. Para ver una copia de esta
licencia visite http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/ oenvie una carta a
Creative Commons, 444 Castro Street, Suite 900, Mountain View, California,
94041, USA.
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

El Antiguo Testamento

La Biblia Hebrea…………………………………………… 21
¿Quién escribió el Antiguo Testamento? …………….. 27
El Pentateuco.................................................................. 31
Profetas anteriores…...................................................... 36
La Profecía en Israel…………………………………... 42
Profetas posteriores…………………………………… 44
Los Escritos…………………………………………… 54
Los libros Deuterocanónicos..………………………… 55

El Canon de la Biblia……………………………………… 68
Canonicidad…………………………………………… 69
Inspiración..................................................................... 76
Interpretación………………………………………… 80
El método histórico-crítico…………………………… 81

Críticas a la historicidad de la Biblia……………………… 87


Hipótesis sobre la autoria del Pentateuco..................... 89
Teoría clásica documental………………....………… 91
Otras hipótesis……………………………..………… 95
¿Qué dice la Iglesia Católica?........................................ 97

La Biblia Cristiana…………………………………………. 99
Otras Biblias cristianas………………………………… 104
ACERCA DE LA BIBLIA

Traducciones de la Biblia………………………………….. 109


Los Targumin…………………………………………. 112
Primeras traducciones de la Biblia cristiana………….. 114
La Biblia impresa……………………………………... 118

La Biblia en España……………………………………..... 121


Las Grandes Biblias españolas………………………. 128
La Biblia en castellano………………………………. 134

Códices………………………………………………….... 138
Códices hebreos…………………....………………... 143
Los cuatro grandes códices griegos..………………... 145
Los códices latinos.………………………………….. 153
Códice Bezae Cartaginensis…………………………. 155
Codex Washingtonensis……………………………… 157
Escritos antiguos descubiertos en el siglo XX.............. 158

Bibliografía……………………………………………….. 165

El Nuevo Testamento

Los autores del Nuevo Testamento……………………….. 167


Mateo…………………………………………………. 168
Marcos………………………………………………... 170
Lucas y los Hechos………………………………….... 172
Juan…………………………………………………… 173
Los otros autores……………………………………… 175

Los textos del Nuevo Testamento......................................... 176


El Apocalipsis............................................................... 177
Los Hechos de los Apóstoles........................................ 183
Las Epístolas.................................................................. 186
Los Evangelios............................................................... 201
INDICE

¿Cuándo se escribieron los Evangelios?...................... 208


Proceso de composición de los Evangelios.................. 215

Búsqueda de la historicidad en los Evangelios.................... 220


El secreto mesiánico..................................................... 223
La búsqueda del Jesús Histórico................................... 226
Las diferentes búsquedas...…………………………… 227
Situación actual.............................................................. 238

Otros evangelios.................................................................... 241


El evangelio de Tomás................................................... 243
Otros textos apócrifos.................................................... 244
El evangelio de Judas..................................................... 248
Ágrafa............................................................................ 250

Evidencias arqueológicas...................................................... 252


Constatación de hechos.................................................. 252
Supuestos descubrimientos............................................ 256

Bibliografía............................................................................ 261

ANEXOS

Índice onomástico................................................................... V

Cronología de la historia de Israel.......................................... XVII

Cronología de los primeros años del Cristianismo................. XXXVI

Contextualización histórica.................................................... XLI

Términos relacionados con la Biblia...................................... XLIV


ACERCA DE LA BIBLIA
ABREVIATURAS DE LOS LIBROS DE LA BIBLIA

ABREVIATURAS DE LOS LIBROS DE LA BIBLIA

Abdías Abd Judas Jds


Ageo Ag Judit Jdt
Amós Am Jueces Jue
Apocalipsis Ap Lamentaciones Lam
Baruc Bar Levítico Lev
Cantar de los
Cant Lucas Lc
Cantares
Colosenses Col Números Nu
1ª Corintios I Cor 1º Macabeos I Mac
2ª Corintios II Cor 2º Macabeos II Mac
1º Crónicas I Cr Malaquías Mal
2º Crónicas II Cr Marcos Mc
Daniel Dn Mateo Mt
Deuteronomio Dt Miqueas Miq
Eclesiastés Ecl Nahúm Nah
Eclesiástico Eclo Nehemías Ne
Efesios Ef Números Nm
Esdras Esd Óseas Os
Ester Est 1ª Pedro I Pe
Éxodo Ex 2ª Pedro II Pe
Ezequiel Ez Proverbios Prov
Filemón Flm 1 Reyes I Re
Filipenses Flp 2 Reyes II Re
Gálatas Gal Romanos Rom
Génesis Ge Rut Rut
Habacuc Hab Sabiduría Sab
Hebreos Heb Salmos Sal
Hechos Hch 1º Samuel I Sm
Isaías Is 2º Samuel II Sm
ACERCA DE LA BIBLIA

Jeremías Jr Santiago Sant


Job Job Sofonías Sof
Joel Jl 1ª Tesalonicenses I Tes
Jonás Jon 2ª Tesalonicenses II Tes
Josué Jos 1ª Timoteo I Tim
Juan Jn 2ª Timoteo II Tim
1ª Juan I Jn Tito Tit
2ª Juan II Jn Tobías Tob
3ª Juan III Jn Zacarías Za
INTRODUCCIÓN

Las tres religiones monoteístas, judía, cristiana y musulmana, así


llamadas por creer en un solo Dios, tienen también en común que su
forma de relacionarse con Él está escrita en un libro.
Pero esa analogía es también la manifestación de una clara distinción
entre ellas: mientras que para los judíos y musulmanes su libro
sagrado, la Biblia y el Corán, es un fin en sí mismo, para los cristianos
es la forma de conocer la vida y doctrina de la Persona a quien
queremos imitar y seguir.
Los judíos llaman a los cinco primeros libros de su Biblia la Toráh, es
decir, la Ley, como afirmación de que su contenido es imperativo; en
la Toráh está todo lo que el judío tiene que hacer en sus relaciones con
Dios. Para los musulmanes, Alá es un Dios misericordioso e
indulgente, pero sólo para los que obedecen las revelaciones de
Mahoma escritas en el Corán.
Sin embargo, los cristianos, como se nos conoce desde que empezó a
utilizarse este apelativo en Antioquia, -según se menciona en los
Hechos de los Apóstoles (Cfr. Hch 11, 26)1- somos seguidores de
Cristo, nuestra religión no es la de un libro, es la de una Persona y las

1
Para las citas biblicas hemos utilizado la Biblia on-line que se incluye en la
pagina Web http://www.pastoralsj.org perteneciente a los Jesuitas, Provincia de
Castilla.
ACERCA DE LA BIBLIA

relaciones con Dios no están limitadas con normas, no se puede poner


límites al amor.
Con los musulmanes, aparte de creer en un solo Dios, nos separan
cuestiones muy fundamentales, incluso la percepción que tenemos de
Dios es completamente diferente; los cristianos somos hijos de Dios y
nuestra relación con Él está basada en esa filiación; los musulmanes,
sin embargo, deben inclinarse ante Alá cinco veces al día en la
reverencia de un esclavo al amo; la misma palabra Islam significa
“sometimiento”, es decir, el acatamiento ciego a la voluntad divina;
sus relaciones con Dios tienen como principio la servidumbre.
Con los judíos existe una relación más entrañable, no solamente
creemos como ellos en un solo Dios, sino que nuestro Dios es el
mismo que el de los judíos. El Dios de Israel es también el Dios de los
cristianos, como lo expresa San Pablo en su Epístola a los Romanos
cuando dice que fue elegido para predicar el evangelio del Dios
prometido por sus profetas en las Sagradas Escrituras (Rom 1, 1-4).
La Biblia cristiana se compone, en su mayor parte, de las “Sagradas
Escrituras” judías y de un conjunto de escritos que, al expresar la fe en
Cristo Jesús, la ponen en relación directa con ellas. A estos escritos les
llamamos “Nuevo Testamento”, expresión correlativa a la de “Antiguo
Testamento”, que es como conocemos a las Sagradas Escrituras judías.
Con la incorporación del Nuevo Testamento, la Antigua Alianza del
pueblo hebreo, se transforma en la Nueva (Cfr. II Cor 3, 6) y Eterna
Alianza de los cristianos.
“El Nuevo Testamento reconoce la autoridad del Antiguo como
revelación divina y no puede ser comprendido fuera de esa relación
estrecha con él y con la tradición judía que lo transmite”.2
Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, son para los cristianos
Palabra de Dios, no obstante, dentro del mundo cristiano, los católicos
quizás hemos estado tradicionalmente algo desligados de una parte de
la Biblia, habiendo prestado poca atención al Antiguo Testamento,

2
“El Pueblo Judío y sus Escrituras Sagradas en la Biblia Cristiana” Documento
de la Pontificia Comisión Bíblica, 2002.
INTRODUCCION

quizás porque la Reforma luterana usó y abusó de ella. Fue una


reacción a la libre interpretación protestante que sirvió para justificar
doctrinas que nunca se habían escrito en la Biblia y por eso la Iglesia,
en una actitud que hoy llamaríamos paternalista, creyó conveniente la
existencia de una serie de condiciones para su lectura, en un intento de
evitar que lectores carentes de una cierta formación cayeran en errores.
Sin embargo, el Nuevo Testamento ha gozado de mayor atención,
puede ser que nos resulte más comprensible o le veamos mayor
utilidad adentrarnos en las narraciones de la vida de Jesús, en
definitiva el modelo a imitar.
La Biblia es la Revelación de lo que Dios le dice a los hombres, pero
no podemos olvidar que en el contenido de la Biblia se refleja el
contexto social, cultural, geográfico y temporal del momento en que
fue escrita.
Las narraciones fueron escritas hace más de dos mil años y cuentan
hechos localizados en Israel, Egipto y Mesopotamia.
Por tanto, será preciso no olvidarse de estas circunstancias concretas,
además de tratar de conocer lo más posible el entorno y
acontecimientos que rodeaban a los autores humanos del texto.
Por la misma razón es conveniente tener algunos conocimientos sobre
la geografía de esas zonas y de los principales acontecimientos
históricos que allí ocurrieron, todo ello puede ayudar a la comprensión
de lo que queremos leer.
La lectura del Antiguo Testamento puede generar sorpresa e incluso
escándalo en algunos lectores que olvidan que algunos hechos
objetivamente malos allí descritos, se muestran para expresar la
fidelidad de Dios a su Alianza con los hombres, a pesar de la maldad y
de los pecados de éstos.
No podemos olvidar que la Biblia fue escrita en hebreo, griego y en
algunos casos en arameo, por tanto, nuestra versión vernácula procede
de las traducciones de los textos más antiguos en esos idiomas,
fundamentalmente del griego, esto nos obliga a buscar una Biblia
ACERCA DE LA BIBLIA

escrita en nuestro idioma que además de ser una buena traducción, esté
de acuerdo con el canon del credo que profesamos.
Todo lo anterior podría ser aplicable a cualquier libro de historia
antigua, pero si nuestra intención al leer la Biblia se queda en la mera
erudición no necesitaríamos decir nada más. Pero cuando leemos algo,
lo que fundamentalmente queremos es saber lo que nos transmite
quien nos escribe; en el caso de la Biblia el autor principal es Dios y
no sacaremos el provecho adecuado de su lectura si no estamos en
sintonía con Aquel que nos escribe.
Cuanta mayor información tengamos de la Biblia mejor será su
comprensión, por eso nos ha parecido útil resumir en este trabajo una
serie de aspectos que pueden ayudar a facilitarnos su lectura.
¿Qué relación hay entre la Biblia hebrea y la de los cristianos?
¿Cuándo aparece la Biblia en nuestro país? ¿Cuándo se escribieron los
distintos libros de los Evangelios? ¿Qué son los Evangelios Apócrifos?
¿Cuál es el texto más antiguo que tenemos de los Evangelios? ¿Y del
Antiguo Testamento? ¿De dónde vienen los nombres de Antiguo y
Nuevo Testamento? Estas son algunas de las preguntas que podremos
contestar con la lectura de estas páginas.
Es para nosotros importante destacar que la información que se expone
en las siguientes páginas es de tipo descriptivo, no quiere plantear
ninguna controversia, es un texto dirigido al público en general, que
puede encontrar refundida aquí una información que, en muchos casos,
está dispersa por razón de la especialización de los investigadores.
Es decir, en estas páginas el especialista no encontrará nada nuevo, sin
embargo, para los profanos en el tema, en el sentido secular del
término, es decir, aquellas personas que carecen de conocimientos y
autoridad en esta materia, puede serles de utilidad lo que aquí se
cuenta y generar un interés que les haga mirar la Biblia como lo que
es, la forma que Dios ha tenido de hablar a su pueblo.
Hemos dividido el trabajo en dos partes, de la misma forma que en dos
partes está dividida la Biblia, el Antiguo y el Nuevo Testamento.
INTRODUCCION

En la parte correspondiente al Antiguo Testamento, se habla tanto de


éste como de las Sagradas Escrituras hebreas, es decir, de lo mismo
pero con distinta denominación.
La diferencia entre los hebreos y los cristianos se reduce a la forma de
denominar y clasificar los libros, mientras que para los judíos el Tanaj
se divide en tres grupos, la Ley, los Profetas y los Escritos, para los
cristianos la división se realiza teniendo en cuenta los contenidos.
La única clasificación que coincide es la de los cinco primeros libros, a
los que nosotros llamamos el Pentateuco, en referencia a su número.
Los cuatro libros judíos de los Profetas Posteriores se transforman en
seis en la Biblias Cristianas, al dividir estas en dos los libros de
Samuel y Reyes. Los cristianos los llaman Históricos junto con que los
libros de Rut, los dos de Crónicas, Esdras y Nehemías, Tobías, Judit,
Ester y I y II de los Macabeos, mientras los judíos los clasifican a unos
de ellos en los Escritos y a otros los denominan libros
deuterocanónicos. Parte de los Escritos son llamados por los cristianos
Libros sapienciales.
Pero insistimos, estas diferencias y algunas otras existentes que
mencionaremos en su momento, sólo son fundamentalmente de
clasificación, no afectan al contenido, salvo pequeñas excepciones.
Los métodos de clasificación en ambas religiones han atendido a
diferentes criterios.
Evidentemente esa duplicidad no existe con el Nuevo Testamento, que
es privativo de los cristianos y de unos judíos que creen que Jesús
(Yeshúa) fue el Mesías que esperaba el pueblo israelita, los judíos
mesiánicos. Estos judíos, que no son reconocidos como tales por los
propios judíos, pero que tampoco son cristianos, reconocen el Nuevo
Testamento (B'rit Hadashah) como libro Sagrado.
Además del Pentateuco o Toráh, como le denominan los judíos, existe
una tercera versión, la de los samaritanos, que tiene pequeñas
diferencias con las anteriores y que fue adoptada por los habitantes de
Samaria al escindirse de la ortodoxia judía.
ACERCA DE LA BIBLIA

Estas diferencias se centran fundamentalmente en el cambio del Monte


Moriah por el de Garizin, como lugar destinado por Dios para la
edificación del Templo.
Entre otras peculiaridades, los samaritanos solamente adoptan el
Pentateuco como libro sagrado, consideran que el único Profeta es
Moisés y que el centro de culto no está en Jerusalén sino en la
Montaña de Garizin. 3
La Biblia es el libro del que se han realizado más ediciones -en la
actualidad se ha traducido a 405 idiomas- y del que se han estudiado
hasta los más mínimos detalles, por ejemplo, datos que podrían ser
clasificados de normales, como que tiene 1.328 capítulos con un total
de 40.030 versículos; pero también otros que podrían entrar dentro de
lo que es pura anécdota, como saber que en el texto original hay
773.692 palabras y que contiene 3.566.480 letras o que la palabra
Yahvé, aparece 6.855 veces y que el salmo 117 se encuentra justo en
la mitad de la Biblia.
Para aquellos lectores que quieran ampliar los temas que aquí se
tratan, al final cada una de las dos partes en que se divide libro se ha
incluido una pequeña bibliografía en castellano. Realmente la
bibliografía es extensísima y más aún si incluimos textos en inglés u
otros idiomas. Nosotros solamente hemos hecho referencia a ediciones
en castellano.
En vez de utilizar notas a pie de página para ampliar datos de algún
personaje, hemos incluido en los Anexos un índice onomástico.
Cuando detrás del nombre de una persona se incluye (*) indica que en
el Índice Onomástico podemos encontrar más datos sobre ella.

3
Para más detalles véase Luis Fernando Girón Blanc, “La versión samaritana del
Pentateuco”, en Narraciones Bíblicas de la Creación (Edición y estudio
comparativo), Colección ‘Anejos de ‘Ilu Revista de Ciencias de las Religiones’, nº
VII, Madrid 2002. Págs. 75-82.
EL ANTIGUO TESTAMENTO

La Biblia Hebrea
El Antiguo Testamento, común para judíos y cristianos y el Nuevo
Testamento, continuación de la Revelación de Dios a los hombres,
conforman la Biblia, nuestro libro Sagrado, el libro por excelencia.
En el lenguaje habitual de los católicos no se hace referencia a la
Biblia en su globalidad, es más corriente al citar algún texto
identificarlo como perteneciente a uno u otro Testamento. Otras
confesiones religiosas que también tienen a la Biblia como libro
sagrado no suelen hacer estas distinciones, hablan genéricamente de la
Biblia, de la misma forma que los judíos hablan de la Biblia (para ellos
Tanaj) como algo propio.
Esta forma de expresarse identifica, en cierta manera, las creencias del
lector, puesto que son varias las confesiones religiosas que tienen a la
Biblia como sustento de lo que Dios les dice. Por eso cuando se habla
de la Biblia (biblioteca en griego, βιβλια, Biblia) se debería concretar a
que Biblia nos estamos refiriendo, no es igual la Biblia hebrea que las
Cristianas y dentro de éstas las Católicas y las Protestantes.
Aunque para todas las confesiones la Biblia es la Palabra de Dios, para
judíos y protestantes es la única Palabra de Dios, y en consecuencia
única guía en todos los asuntos de fe y práctica religiosa, sin embargo,
para los católicos, sin perder esta procedencia divina, no es la única
fuente de la Revelación de Dios a los hombres, puesto que la Iglesia
Católica considera que también la Tradición es fuente de Doctrina.
22 ACERCA DE LA BIBLIA

Pero si hacemos referencia a su contenido, es decir, a los diversos


libros que la componen, la diferencia cuantitativa entre la Biblia judía
y la cristiana, o más exactamente entre la Biblia hebrea y el Antiguo
Testamento de las Biblias católicas, es que en éstas últimas se incluyen
siete libros, llamados Deuterocanónicos, que no fueron aceptados por
algunos judíos en la antigüedad y por ningún judío en los momentos
actuales.
Estos libros, denominados Apócrifos por los protestantes, que tampoco
los incluyen en sus Biblias como más tarde veremos, son Tobías, Judit,
Sabiduría, Eclesiástico, Baruc y I y II Macabeos.
La Biblia católica, respecto a la hebrea, además de diferenciarse en el
número de libros también lo hace en la clasificación de éstos.
Estas diferencias se refieren a la totalidad de los libros en su conjunto,
puesto que individualmente considerados no existen diferencias
sustanciales de contenido entre unas Biblias y otras, pudiendo existir
solamente pequeñas diferencias en algún caso concreto, como el
conocido añadido de Lutero (1483-1546) en la Epístola a los Romanos
o los últimos capítulos del Libro de Ester.
La razón por la que algunos judíos, concretamente los de Palestina, no
aceptaban los libros Deuterocanónicos como sagrados fue debido a
que en el Concilio de Jamnia4 se establecieron una serie de criterios
para determinar que libros eran aceptados dentro del Canon.
Fundamentalmente fueron criterios aparentemente circunstanciales
como que los libros hubiesen sido escritos en hebreo, antes del año
400 a. C. y en Palestina.

4
El primero en hablar de un “concilio de Jamnia” fue Heinrich Grätz en 1871 al
decir que en Jamnia la sinagoga decidió cerrar definitivamente su canon de las
Escrituras. A la caída de Jerusalén en el año 70 se logró establecer en Jamnia,
cuidad situada a 16 Km. al sur de Judá, cerca de la actual ciudad de Yebna, una
especie de escuela o academia rabínica. Sin embargo, desde la década de 1960 a la
actualidad S. Z. Leiman, basándose en los trabajos de J. P. Lewis y otros
especialistas, opinan que no existió realmente ningún concilio en el que los judíos
fijaran el canon de sus Escrituras, ya que estas discusiones se prolongaron hasta
años bastante posteriores.
23
LA BIBLIA HEBREA

Sagradas Escrituras
Tanaj Correspondencia A. T.
Bereshit Génesis
Shemot Éxodo
Toráh

Vayikra Levítico
Ley)
(La

Bamidbar Números
Devarim Deuteronomio
Yehoshúa Josué

Shoftim Jueces
anteriores
Profetas

I Samuel
Shemuel
II Samuel
I Reyes
Melajim
II Reyes
Yeshayahu Isaías
Nebiim (Los Profetas)

Yirmiyahu Jeremías
Yejezkel Ezequiel
Hoshea Oseas
Yoel Joel
Profetas posteriores

Amós Amós
Trei Asar (Los Doce)

Obadyah Abadías
Yona Jonás
Mija Miqueas
Najum Nahum
Javakuk Habacuc
Tzefania Sofonías
Haggai Ageo
Zejaria Zacarías
Maleakis Malaquías
Tehilim Salmos
Mishlei Proverbios
Ketubim (Los

Iyovt Job
Escritos)

Shir Hashirim Cantar de los Cantares


Rut Rut
Eijá Lamentaciones
Kohelet Eclesiastés
Esther Ester
24 ACERCA DE LA BIBLIA

Daniel Daniel
Esdras
Ezra y Nejemiah
Nehemías
I Crónicas
Divrei Hayamim
II Crónicas

Los libros rechazados incumplían algunos de esos criterios, como por


ejemplo, el Libro de Judit que fue escrito en arameo y el Libro de
Baruc que fue redactado en Babilonia.
La Biblia judía o Sagrada Escritura, se divide, como podemos ver en el
cuadro anterior en tres grupos, Toráh, Nebiim y Ketubim, es decir la
Ley, los Profetas y los Escritos, recibiendo en su conjunto el nombre
de Tanaj, acrónimo formado por las iniciales hebreas de cada una de
las partes que la componen.
Esta división se cree que fue establecida en la Mishná.5 En el prólogo
que se incluyó alrededor del año 132 a. C. al Eclesiástico, encontramos
que se menciona “la Ley, los Profetas y otros que los han sucedido”.
Los libros de la Toráh6 reciben sus nombres de la primera palabra
sobresaliente de cada libro. Sin embargo, los nombres utilizados para
estos libros en las Biblias cristianas no son las traducciones del hebreo,
sino del nombre en griego de la traducción llamada de los Setenta, así
por ejemplo el libro del Éxodo es denominado por los judíos
“Nombres” (Shemót) y el Levítico “Y llamó” (Vayikra).
La Toráh, está compuesta por los cinco libros mosaicos: Génesis,
Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio y contiene el conjunto de
613 mitzvot (preceptos) del Judaísmo, de los cuales, 248 son
obligaciones y 365 son prohibiciones.

5
Como más tarde se verá, la Mishná es el conjunto de seis libros que contienen
comentarios a la Toráh. Los comentarios que complementan a la Mishná se
incluyen en la Guemará. Ambos, Mishná y Guemará forman el Talmud.
6
Palabra hebrea que significa enseñanza, instrucción. En su sentido más amplio se
utiliza habitualmente para designar a la totalidad de la revelación y enseñanza
divina al pueblo de Israel. En un sentido más restringido se refiere únicamente al
texto de los cinco primeros libros de la Biblia.
LA BIBLIA HEBREA 25

A estos cinco libros que llamamos Pentateuco, también los judíos los
denominan Jumash (los cinco) y los dividen en 54 secciones llamadas
"Sidrot" o "Parashot". Cada parte es leída el sábado por la mañana
durante los Servicios, consiguiéndose de esta forma que sea leído
completamente hasta el final durante el año Judío.7
Los Profetas se subdividieron en Profetas Anteriores y Profetas
Posteriores, dentro de los cuales se incluyen los doce profetas
menores, (los hebreos los consideran todos como un solo libro). Los
Escritos abarcan todos los libros restantes de la Biblia hebrea.
El Tanaj dependiendo del Canon (conjunto de libros que la forman)
que se considere, es decir, el palestinense o el alejandrino, tienen
diferente numero de Libros.
Flavio Josefo(*) en su obra, “Contra Apión”, que el historiador judío
escribió en el año 100 d. C., habla de veintidós libros que eran
considerados como divinos, señalando cinco de Moisés, trece de los
Profetas y otros cuatro libros que contenían libros de alabanza a Dios,
sin embargo, el cuarto libro de Esdras, un apócrifo del Antiguo
Testamento, escrito a final del siglo I d. C., habla de veinticuatro
libros, en realidad los dos dicen lo mismo porque Josefo(*) une el libro
de los Jueces con el de Rut y el de las Lamentaciones con el libro de
Jeremías.
En el siglo II d. C., el Talmud nos da la misma cifra de veinticuatro
libros, lo cual nos indica que en esa época ya estaba cerrado el Canon
de los libros judíos.
La Biblia de los Sesenta, escrita en griego, conocida también como
Alejandrina o Septuaginta, además de los libros protocanónicos, es

7
En Palestina se dividió la Toráh en 155 porciones y se tardaba tres años en leer
completamente los cinco Libros de la Toráh. En algunas comunidades se dividió
en 175 porciones, de modo que tardaban tres años y medio en completar el ciclo
de lectura. En Babilonia fue dividida en 54 porciones que correspondían al número
de semanas del año embolismal (año bisiesto de 13 meses). Esta división llegó a
ser la norma halájica (del hebreo halajá, Ley judía) aceptada por los judíos en
todas partes.
26 ACERCA DE LA BIBLIA

decir, los veinticuatro libros a los que nos estamos refiriendo, recoge
los siete libros deuterocanónicos mencionados al inicio.
La Septuaginta consideró como libros independientes los doce libros
(Trei Asar) correspondientes a los profetas menores, dando como
resultado que el total de libros de la esta traducción griega era de
treinta y cinco, además los siete deuterocanónicos, en vez de los
veinticuatro que se indicaba más arriba. (Véase el cuadro anterior).
Cabria preguntarse qué opinaban antes del Concilio de Jamnia los
judíos de Palestina en relación con los libros deuterocanónicos. Como
siempre las opiniones son variadas, algunos autores sostienen que en
realidad existía un Canon breve que no incluía estos siete últimos
libros; otros creen que existía un solo Canon y que tanto palestinos
como alejandrinos lo aceptaban, aunque más tarde los fariseos
rechazaron los libros deuterocanónicos. Finalmente, la opinión que se
acepta como más probable es que existiera un doble Canon, el Canon
breve para los judíos de Palestina y un Canon más extenso para los
judíos alejandrinos.
No se tiene certeza de la autoridad que decretaba que libros eran
Sagrados o no. Existen autores que piensan que era la clase sacerdotal
y más concretamente el Sumo sacerdote el que ejercía este tipo de
vigilancia, otros opinan que eran los profetas los que gozaban de
autoridad para juzgar si un libro era inspirado.
Se ignora también cuando fue cerrado el Canon judío, para unos seria
en tiempos de Esdras (458 a. C.), el sacerdote-escriba y líder religioso,
apoyado por Nehemías (445 a. C.), opinión que se basa en lo que
cuenta Josefo(*) en su obra “Contra Apión”.
Josefo(*) expresa su convicción, probablemente basada en la tradición,
de que las escrituras de los hebreos palestinos formaban una colección
cerrada y sagrada que data de los días del rey persa Artajerjes
Longiamanus (465-425 a. C.), un contemporáneo de Esdras.
Para otros autores la fecha de conclusión del Canon judío seria la
época de los Macabeos, en el siglo II a. C. No obstante, existen
documentos que atestiguan que casi todos los libros estaban reunidos
LA BIBLIA HEBREA 27

en colecciones y eran considerados sagrados después del destierro (año


586 a. C.).
El libro del Eclesiástico, escrito en hebreo en Palestina por Jesús, hijo
de Sirac, hacia el año 180 a. C. y traducido al griego en el año 130 a.
C. por su nieto, contiene un prologo añadido por este último, en el que
hace referencia que su abuelo Jesús ben Sirac “se dio mucho a la
lección de la Ley, de los Profetas y de los otros libros patrios” es decir,
existe certeza de que en esa época los Libros Sagrados estaban
divididos en tres grupos, siendo muy probable que la Ley y los
Profetas estuvieran completamente cerrados.
No se sabe que colección de Libros Sagrados fue aceptada por Jesús,
de lo que sí hay evidencias es que en el Nuevo Testamento se incluyen
unas trescientas cincuenta citas del Antiguo, de las cuales unas
trescientas corresponden al texto de los Setenta, de lo que se puede
deducir que los evangelistas utilizaron esa traducción de la Biblia
Hebrea y en consecuencia admitían como canónicos e inspirados todos
los libros contenidos en ella.

¿Quien escribió el Antiguo Testamento?


Como veremos más tarde, los autores humanos del Nuevo Testamento
están más o menos identificados. No ocurre así con los redactores del
Antiguo; la mayor lejanía en el tiempo y la gran cantidad de años
transcurridos en su elaboración impiden, en muchos casos, conocer la
persona o las personas que son responsables de los textos.
El Nuevo Testamento lo forman 27 libros y se escribió en un periodo
de tiempo de unos setenta años, los que van desde el año 50 al 120 y el
número de personas se podría decir que está limitado a solamente
siete,8 sin embargo, la redacción del Antiguo Testamento que consta

8
Hay dudas de sí la Carta los Hebreos fue escrita por San Pablo. Con relación a
las cartas de Pablo solo hay certeza de que él fue el autor de siete de ellas,
Romanos, las dos a los Corintios, Gálatas, Filipenses, primera a los
Tesalonicenses y Filemón.
28 ACERCA DE LA BIBLIA

de 46 libros (24 en expresión hebraica), se realizó en más de mil años,


en una época en que los datos históricos son confusos o inexistentes.
Desde el Génesis, primer libro de la Biblia atribuido a Moisés, hasta la
redacción del Eclesiástico, que como acabamos de decir es del año 180
a. C., muchos son los autores de los textos Sagrados. Más aún si
incluimos los libros Deuterocanónicos, pues los dos libros de los
Macabeos y el Libro de la Sabiduría, como veremos más adelante, se
escribieron después del 180 a. C.
Es más, si tenemos en cuenta que en pocas ocasiones aparece el
nombre de quien lo escribió y que en otras, la tradición los ha
atribuido a personajes importantes, es difícil saber con certeza el
nombre de quién compuso algunos libros en concreto.
Si a esto añadimos que durante la época de la formación de la Sagrada
Escritura no había un concepto individualista de escritor, al
considerarse que la composición de un libro tenía una dimensión
comunitaria y un marcado sentido social, se acrecienta la dificultad.
Como se puede observar no hemos querido utilizar hasta ahora el
concepto autor, puesto que en ultima instancia el autor de la Biblia es
Dios o dicho con una expresión litúrgica habitual la Biblia es Palabra
de Dios.
A continuación se detalla el contenido de las diferentes clasificaciones
que se hacen en las Biblias cristianas, formando un conjunto de
cuarenta y seis libros, en vez de los veinticuatro que incluyen las
Biblias hebreas.

La Ley Narran el origen del pueblo judío y contienen el


conjunto de leyes por las que tienen que guiarse los
judíos en su vida pública y privada. Definen como
debe ser el culto y dan normas morales.
Contiene, los cinco libros conocidos como el
Pentateuco, es decir, Génesis, Éxodo, Levítico,
Números y Deuteronomio.
LA BIBLIA HEBREA 29

Históricos Relatan la historia del pueblo de Israel. Describen las


guerras en las cuales Dios ayuda a su pueblo. Como
Israel se divide y vuelve a unirse con los Macabeos.
De cómo va evolucionando el concepto de Alianza, la
adoración a dioses falsos y de cómo Dios los castigó.
Se incluyen los siguientes libros: Josué, Jueces, Rut, I
Samuel, II Samuel, I Reyes, II Reyes, I Crónicas, II
Crónicas, Esdras, Nehemías, Ester, Tobías, Judit, I
Macabeos y II Macabeos
Poéticos y
de Sabiduría Estos libros son un canto a la grandeza de Dios, de su
misericordia, de su lealtad hacia el hombre y de su
sabiduría. Hay poemas y cánticos que alaban a Dios
por su bondad, su poder y su gloria.
Son los libros de Job, Salmos, Proverbios,
Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduria y
Eclesiástico.
Profetas Su contenido nos muestra la predicación y la
actuación de los Profetas. Los profetas son el medio
que Dios utiliza para hablar a los hombres.
Se dividen en Profetas Mayores: Isaías, Jeremías,
Baruc, Lamentaciones, Ezequiel y Daniel. Y Profetas
Menores: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás,
Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías
y Malaquías.

Para situarnos en el contexto histórico en el que se escribió el Antiguo


Testamento, puede ser útil el resumen que se presenta a continuación y
que también se incluye en los Anexos en forma de cuadro, en los que
se muestran las diferentes etapas de la historia de Israel en conexión
con los libros que la narran.
30 ACERCA DE LA BIBLIA

También seria conveniente consultar la relación cronológica de los


hechos más importantes de la historia de Israel que se incluye en los
Anexos.
La Biblia comienza con el Libro del Génesis, que en sus once primeros
capítulos se dedican a describir la Creación, sin ningún hecho histórico
contrastable.
El periodo patriarcal que abarca desde los años 1850 a 1250 a. C., se
relata en los capítulos 12 al 50 del Génesis. Abraham baja a Canaán.
Jacob y sus hijos en Egipto.
Estos dos periodos podemos denominarlos proto históricos, pues no
existe ningún tipo de información ajena a la Biblia que nos permita
contrastar los hechos que allí se narran..
El periodo del Éxodo (1250-1200) se relata en los otros cuatro libros
del Pentateuco, siendo los hechos más destacados la salida del pueblo
hebreo hacia Canaán dirigidos por Moisés, la Alianza en el Sinaí y la
marcha por el desierto.
El periodo de la conquista de la tierra se describe en los Libros de
Josué y Jueces. Las guerras cananeas tienen lugar alrededor del año
1050 a. C.
El periodo de la monarquía unida que comienza con el primer rey Saúl
(1040-1010) sigue con David (1010-970) y termina con el Rey
Salomón (970-930) lo encontramos en los Libros de Samuel, Reyes y
Crónicas. En ellos se describe la división del gran reino de Salomón en
el año 922 en dos reinos independientes, Israel al Norte y Judá al Sur.
Las divergencias entre los dos reinos siguen narrándose en los libros
de Samuel, Reyes y Crónicas. En esta etapa hasta el Exilio, hacen
aparición los Profetas que tratan de reconducir al pueblo hacia su Dios,
como podemos ver en los libros de Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás,
Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías.
Históricamente en esta etapa acontecen los siguientes hechos, el Reino
del Norte entre los años: 930-721, dinastía de Omrí (885-841), dinastía
de Jehú (841-735) que coincide con el periodo de máximo esplendor.
Influjo idolátrico cananeo. Se narra la expansión de Siria en el año 721
LA BIBLIA HEBREA 31

y la caída y fin del reino. La guerra sirio-efrainita. Decadencia Asiria.


Reforma de Josías y la caída de Jerusalén.
El exilio en Babilonia desde el año 587 al 538 lo describe el Libro de
Ezequiel, el de Abdias y los capítulos 40 al 55 de Isaías.
El edicto de rey Persa Ciro en el año 538 que permite la vuelta del
destierro y la restauración del Templo lo podemos seguir por los
Libros de las Crónicas y por los capítulos 56 al 66 de Isaías.
En esta época podemos decir que surge un nuevo judaísmo con el
descubrimiento del Deuteronomio en unas obras del Templo y el
posterior desarrollo la escuela sapiencial y la recopilación de los
escritos antiguos (538-331).
Esta época denominada Periodo de la Restauración la completan los
libros de los profetas Esdras, Nehemías, Ageo, Zacarías, Malaquías y
Joel y en los Proverbios, Job, Eclesiastés, Ruth y Jonás.
En los trecientos años anteriores a la vida de Jesús, el territorio judío
pasa por el dominio de los griegos y los romanos. El dominio de los
seléucidas, la persecución de Antioco IV, la rebelión de los Macabeos
y el dominio romano que se inicio en el año 63 a. C. está narrado en
los Libros de los Macabeos, Tobías, Ester, Judit, Eclesiástico, Cantar
de los Cantares, Daniel y Sabiduría.
Con el mismo fin de situar los hechos en relación con los textos, pero
refiriéndonos al Nuevo Testamento, puede verse en los Anexos una
relación cronológica de los hechos acaecidos en los primeros años del
cristianismo.

El Pentateuco
A pesar de que la primera referencia histórica sobre la existencia del
pueblo de Israel la tenemos en La Estela de Merenptah, también
llamada Estela de la Victoria o Estela de Israel, en la que el faraón
Merenptah conmemora su campaña militar en las tierras de Canaán en
los años 1210 a. C., los hechos que hemos relacionado y el resto que se
incluyen en la Biblia fueron considerados históricos, no existiendo, ni
32 ACERCA DE LA BIBLIA

entre los judíos ni cristianos, la más mínima duda de que, por ejemplo,
el autor del Pentateuco era Moisés. La historicidad de la Biblia fue un
tema incuestionable, hasta que con la llegada del racionalismo en el
siglo XVII todo se cuestionó.
Como más tarde veremos en el apartado “Críticas a la historicidad de
la Biblia”, esta autoría y otros muchos aspectos de la Biblia, se han
puesto en duda. En el llamado Siglo de las luces, con el predominio de
la razón sobre otros valores, se cuestionaron las ideas y se
reexaminaron a la luz de esta nueva metodología todas las cosas,
incluida la Biblia.
Las diferencias de estilo, de léxico y repetición de pasajes, que los
estudiosos e investigadores encontraron en la Biblia propiciaron el
cuestionamiento de la personalidad de los escritores bíblicos y
concretamente se piensa que los autores reales diferían de los que
tradicionalmente se venían asignando.
En el caso concreto del Pentateuco se comienza a decir que los autores
fueron varios, basándose sobre todo en la utilización del nombre de
Dios.9 Es verdad que en unas partes se utiliza el termino Yahvé y en
otras Elohim, no mezclándose nunca, lo que hizo suponer que existían
varios autores que nombraban a Dios por apelativos distintos.
En la hipótesis documentaria de Wellhausen, que más tarde
enunciaremos, se reconocen en el texto cuatro fuentes distintas, que
habrían sido objeto de síntesis por redactores tardíos de la época del
cautiverio de Babilonia, obteniéndose la versión que conocemos
actualmente.

9
Además del nombre propio Yahvé, los hebreos tenían tres nombres comunes
para Dios; El, Elohim y Eloah; Elohim es una forma en plural, pero los lingüistas
lo llaman plural de majestad o rango, o de abstracción, o de magnitud. Elohim ha
sido explicado como una forma plural de Eloah o como un plural derivado de El.
Yahvé aparece más de seis mil quinientas veces en el Antiguo Testamento,
mientras que todos los nombres comunes de Dios en conjunto no aparecen ni la
mitad de las veces. El nombre Elohim se encuentra 2.570 veces; Eloah, 57 veces
(41 de ellas en el Libro de Job), El 226 veces.
LA BIBLIA HEBREA 33

Pero a este tema le prestaremos atención más adelante. Siguiendo esta


fase descriptiva, digamos que el Pentateuco es la parte del Antiguo
Testamento más conocida por los católicos en general y
probablemente, dentro de el, los libros del Génesis y Éxodo.
El Pentateuco podríamos dividirlo en dos grupos, los dos libros citados
y los otros tres, Levítico, Números y Deuteronomio, porque en el
Génesis y en el Éxodo se describe la intervención de Dios en la
Creación y la historia del nacimiento del Pueblo de Dios y los otros
tres forman una unidad temática, donde se describe la legislación
hebraica.
En los cincuenta capítulos del Génesis, los primeros once, como ya se
ha comentado, se describe la Creación, pero curiosamente existen dos
relatos de la misma.
En el capitulo primero se describe el relato sacerdotal de la Creación
en la que se dice que el hombre fue creado a imagen y semejanza de
Dios, “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” (Gen 1, 26).
Se denomina sacerdotal porque se supone que fue escrito por un grupo
de sacerdotes judíos del siglo VI a. C.
En el capitulo segundo se nos presenta la Creación según la
denominada fuente yahvista, porque sus autores, probablemente del
siglo X a. C., llaman a Dios con el nombre de Yahvé.
Vemos pues que la versión que se presenta en segundo lugar realmente
fue la que se escribió primero.
Si comparamos los dos relatos observaremos que existen diferencias
sustanciales entre ambos, en el yahvista del capitulo segundo, Yahvé
crea solo al varón y después de él crea a la mujer, lo primero que crea
es al hombre y más tarde las plantas, los animales y finalmente la
mujer, en un solo día.
Sin embargo, en la versión sacerdotal del capitulo primero, Dios crea
el mundo en seis días y luego descansa el séptimo, el hombre y la
mujer son creados simultáneamente y en ultimo lugar, después de
haber creado las plantas y los animales.
34 ACERCA DE LA BIBLIA

Si son correctos los supuestos de los estudiosos, entre estas dos


versiones existen cuatro siglos de diferencia y su redacción se realizó
teniendo en cuenta las circunstancias concretas de los momentos en
que se escribieron.
Probablemente cuando se hizo una recopilación del Génesis se
encontraron con dos relatos de la Creación y decidieron incluirlos los
dos, dando preferencia al que se había escrito más tarde, porque quizás
exponía una idea de Dios más de acuerdo con el sentir del momento.
Estos once primeros capítulos se completan con la caída de Adán y
Eva y la historia de Caín y Abel (Caps. 4 y 5), el Diluvio (Caps. 6-10)
y la Torre de Babel (Cap.11).
Continua el Génesis la narración con los orígenes del pueblo de Israel,
contando la vida de los Patriarcas; Abraham (Caps. 12 al 25), Isaac
(Caps. 26 al 27), Jacob (Caps. 28 al 36) y José (Caps. 37-50).
Todos ellos son personajes conocidos, no obstante mencionemos,
como recordatorio, una pequeña referencia sobre ellos.
Abraham, Padre de todas las naciones, obedeció al Señor al salir de su
tierra Ur y Dios le promete una descendencia numerosa y le asegura
que sus descendientes recibirán la tierra de Israel en herencia. Volvió a
obedecerlo cuando el Señor le pidió el sacrificio de su hijo Isaac, fruto
de la confianza en Yahvé cuando este le prometió un heredero, a pesar
de la avanzada edad y esterilidad de su mujer Sara.
Isaac se casó con Rebeca, la hija de Bathuel, y tuvieron dos hijos
mellizos, Esaú y Jacob. Esaú, el primogénito, fue el amado de Isaac,
mientras que Jacob era el favorito de Rebeca. Jacob se quedó con el
derecho de primogenitura y recibe la bendición paterna con la
complicidad de su madre. Dios le cambia su nombre por el de Israel.
Jacob se casó con Lía y Raquel, las hijas de su tío Laban, para quien
trabajó durante muchos años, que junto a sus esclavas, Zilpá y Bilhá,
le dieron doce hijos, que se convertirían en los Patriarcas de las doce
tribus de Israel. Lía dio a luz a Isacar, Judá, Leví, Rubén, Simeón y
Zabulón; Raquel, a José y Benjamín; Zilpá a Gad y Aser, y Bilhá a
Dan y Neftalí.
LA BIBLIA HEBREA 35

La historia de José es muy conocida, era el undécimo hijo de Jacob, su


madre Raquel era la mujer amada por Jacob y como consecuencia de
ello, el más querido por su padre, lo que produjo la envidia de sus
hermanos que lo vendieron a unos mercaderes, convirtiéndose con el
paso del tiempo en un alto personaje en la corte egipcia.
El segundo libro del Pentateuco es el Éxodo, quizás es el más
importante del Antiguo Testamento porque en el se incluyen los
acontecimientos históricos del nacimiento de Israel como pueblo de
Dios.
Sin ninguna duda el personaje central es Moisés, que elegido por Dios
saca a su pueblo de la esclavitud de Egipto.
La Alianza que se establece entre Dios y Moisés es lo que convierte a
Israel en Pueblo de Dios (Cfr. Ex 19, 3-8).
Los siguientes tres libros del Pentateuco contienen las normas que
tiene que seguir un buen judío, en el Levítico se indican las leyes
litúrgicas o de culto, lleva este titulo porque el sacerdocio era ejercido
por los miembros de la tribu de Levi. Los elementos más importantes
del culto judío fueron el Templo, los sacrificios, la oración y las
fiestas.
Como sabemos el Templo fue destruido dos veces, la primera en el
año 587 por Nabucodonosor y la segunda por Tito en el año 70 d. C.
El libro de los Números recuerda la peregrinación del pueblo en el
desierto y tiene este nombre porque empieza con el censo de los hijos
de Israel.
El Deuteronomio contiene en su mayor parte las leyes relativas a la
conducta moral, esta estructurado en forma de tres discursos de Moisés
a los israelitas en tierras de Moab.
Actualmente no se puede atribuir su autoría a Moisés, como
anteriormente había sido fijada por judíos y cristianos. El
Deuteronomio es un sumario de textos escritos en diferentes épocas
procedentes de diversas fuentes.
Su nombre fue adoptado por la traducción de la Biblia de los Sesenta,
“déuteros nómos” significa en griego “segunda Ley” por oposición a
36 ACERCA DE LA BIBLIA

la “primera Ley” recibida por Moisés en el Monte Sinaí, los judíos lo


denominan “Devarim” que significa “Palabras”.

Profetas anteriores
Siguiendo la clasificación judía de la Biblia, el siguiente libro después
del Pentateuco es el de Josué, sucesor de Moisés. También lo es en las
Biblias cristianas pero su clasificación es diferente y en este caso está
considerado como el primer libro de los Libros Históricos.
Josué es mencionado en el libro del Éxodo por su valor en la batalla
contra los amalecitas “Después vinieron los amalecitas y atacaron a
Israel en Refidím. Moisés dijo a Josué: “Elige a algunos de nuestros
hombres y ve mañana a combatir contra Amalec. Yo estaré de pie
sobre la cima del monte, teniendo en mi mano el bastón de Dios” (Ex
17, 8-10). Josué hizo lo que le había dicho Moisés y fue a combatir
contra los amalecitas. Entretanto, Moisés, Aarón y Jur habían subido a
la cima del monte.
Josué es uno de los hombres enviados por Moisés a explorar la tierra
de Canaán según se menciona en el de los Números “Estos son los
nombres de las personas que envió Moisés a explorar el país. Y a
Oseas, hijo de Nun, Moisés lo llamó Josué” (Nu 13, 16) que significa
“Yahvé es salvación”. Josué pertenecía a la tribu de Efraín.
A pesar de aparentar ser un libro histórico que narra la conquista de la
Tierra Prometida (Jos 1-12) y el reparto que se hace entre las distintas
tribus (Jos 13-21), contiene demasiadas inexactitudes para darle esta
categoría. Los tres últimos capítulos (22-24) dan cuenta de la asamblea
de Siquem –donde todas las tribus renuevan la Alianza- y de las
disposiciones de Josué.
Realmente es un libro religioso que muestra como Yahvé es fiel a sus
promesas y protege a los hebreos cuando estos lo respetan y cumplen
sus mandamientos.
En cuanto a su autoría, los críticos modernos le dan el mismo
tratamiento que al Pentateuco, habiéndose incluso creado, a partir de la
LA BIBLIA HEBREA 37

mitad del siglo XIX, el término Hexateuco para denominar a los seis
libros formados por el Pentateuco y el libro de Josué.
No fue este el criterio de los samaritanos, puesto que ellos no lo
incluyen en su Pentateuco.10
Los católicos están divididos, muchos de los Padres Apostólicos11
asumen que el autor es Josué; aunque siempre hay católicos que
asignan el trabajo a alguien que vivía poco después de la muerte de
este gran líder.
El séptimo libro de la Biblia Hebrea y segundo de los Profetas
Anteriores del canon hebreo es el Libro de los Jueces, que narra la
historia de los hechos que sucedieron en Israel entre la época de Josué
y la de Samuel.
El narrador no relata la historia como lo haríamos hoy en día, puesto
que no sigue un orden cronológico. El historiador de Jueces tiene
realmente una intención épica y como objetivo, el presentar que
cuando Israel se aleja de Yahvé por la idolatría, Yahvé permite que los
enemigos lo derroten.
Se considera que el escritor de Jueces fue con probabilidad el profeta y
el último juez Samuel, el cual pudo utilizar documentos preexistentes,
siendo probable que su redacción fuese anterior a los últimos años del
rey Saúl, que había sido precisamente ungido como rey por Samuel
como respuesta al clamor del pueblo de Israel.
En esta época, en la que el pueblo de Dios no está consolidado como
nación, Dios hace intervenir a los jueces, que son llamados así porque
eran instrumentos de la justicia divina para salvar al pueblo de los
enemigos que les acechaban.

10
Samaria es la región situada entre Galilea y Judea cuyos habitantes se separaron
de la ortodoxia judía. Su ciudad santa es Siquem o Sicar (actualmente Nablus).
11
Reciben el nombre de Padres Apostólicos los autores cristianos de fines del
siglo I y principios del siguiente, que representan el testimonio escrito más antiguo
después del Nuevo Testamento. Entre ellos se incluyen Clemente de Roma,
Ignacio de Antioquia, Papías de Hierápolis, Policarpo de Esmirna.
38 ACERCA DE LA BIBLIA

Durante este periodo, que duró unos trescientos cincuenta años, Yahvé
nombró a once jueces que van apareciendo a lo largo del libro, así por
ejemplo, en el capitulo tercero se ve como el Señor nombra a Otoniel y
a Aod. Los jueces más conocidos son la profetisa Débora (Caps. 4 y
5), Gedeón (Caps. 6-9) y Sansón (Caps. 13-16).
El cántico de Débora del capitulo quinto es uno de los pasajes más
antiguos de la Biblia, es un poema que celebra la victoria sobre el jefe
cananeo Sísara. Exalta el poder de Dios que defiende a sus hijos y la
valentía de las seis tribus que participaron en el combate: Efraín,
Benjamín, Manasés, Zabulón, Isacar y Neftalí.
Los dos siguientes libros de la Biblia Hebrea son Shemuel y Melajim,
es decir, Samuel y Reyes. En las Biblias cristianas ambos están
divididos en dos partes, formando un total de cuatro libros.
Esta misma separación aparecía ya en la traducción de la Septuaginta,
donde se les designa como primer, segundo, tercer y cuarto libro de los
Reinos. Denominación que se mantiene en la primera versión de la
Vulgata, donde se llama a los dos libros de Samuel primero y segundo
de Reyes, señalando como tercero y cuarto de Reyes a los que nosotros
nombramos como primero y segundo de Reyes.
Los dos libros de Samuel constituyen la principal fuente de la historia
de Israel durante los siglos XI y X a. C., continuando con la narración
histórica donde la dejó el libro de los Jueces.
Samuel se destacó por ser el guía espiritual de la nación durante la
opresión filistea. Sus grandes objetivos fueron mantener las tradiciones
religiosas de Israel y salvaguardar viva la fe en el Señor, sin dejar de
estimular el fervor patriótico de los israelitas y la voluntad de resistir a
la dominación extranjera.
A pesar de instaurar la realeza en la persona de Saúl, siempre afirmó
que por encima de la autoridad del rey estaba la Palabra del Señor.
En los libros de Samuel sobresalen tres figuras, Samuel, el profeta
austero; Saúl, el primer rey de Israel ungido por él y David, el elegido
del Señor.
LA BIBLIA HEBREA 39

La narración de los hechos puede dividirse en tres partes principales,


los que acaecieron en el periodo desde el nacimiento de Samuel hasta
que ungió a Saúl como primer rey hebreo (I Sm 1, 7); los
acontecimientos que se produjeron durante el reinado de Saúl (I Sm 8,
II Sm 1) y los sucesos que ocurrieron durante el reinado de David (II
Sm 2, 24).
En la redacción final de la obra se percibe la influencia del
Deuteronomio, aunque en menor medida que en los libros de Josué, de
los Jueces y de los Reyes.
La tradición talmúdica considera a Samuel autor del primero de los
libros que llevan su nombre. El capítulo de la obra que relata los
sucesos que tuvieron lugar después de su muerte, se considera fruto
del trabajo de los profetas Gad y Natán, ambos consejeros del Rey
David. Natán aparece en la Biblia en el segundo libro de Samuel en un
dialogo con el rey David, en el que éste le expresa su deseo de
construir un templo para albergar el Arca de la Alianza.
Yahvé le dice a Natán que será el descendiente de David, su hijo
Salomón quien lo haga “El me construirá una casa y yo, por mi parte,
afirmaré su trono real para siempre.” (II Sa 7, 13).
Por lo general, los especialistas modernos coinciden en que los libros
son obras compuestas por varios autores que recurren a fuentes muy
distintas.
Los libros de los Reyes continúan con la historia del pueblo hebreo,
comenzando con el reinado de Salomón, que fue el periodo con mayor
esplendor de toda la época monárquica y llega hasta el momento en
que el pueblo israelita vivió sus instantes más dramáticos, la invasión
de Jerusalén en el año 586 a. C. por las tropas de Nabucodonosor, el
fin de la dinastía davídica 134 años después de que Samaria hubiese
caído en poder de los asirios y la deportación a Babilonia.
A la muerte de Salomón el Reino se dividió en dos, el del Norte,
Israel, al principio con capital en Siquem y finalmente en Samaria,
comprendía casi 10 tribus, Efraín, Manases, Rubén, Gad, Dan, Neftalí,
Aser, Zabulón, Isacar y parte de la de Benjamín.
40 ACERCA DE LA BIBLIA

Israel tuvo 19 Reyes de 9 dinastías distintas, comenzando con


Jeroboam, hasta que fueron exilados a Nínive el año 722 a. C.
El del Sur, Judá, con capital en Jerusalén, con 19 Reyes todos de la
misma dinastía, descendientes de David, hasta que fueron exilados a
Babilonia el año 586 a. C. por los asirios, que destruyeron Jerusalén y
quemaron el Templo.
La inspiración y canonicidad del libro de los Reyes no ha sido nunca
puesta en duda ni por los judíos ni por cristianos.
Históricamente algunos de los datos que se incluyen en el libro de los
Reyes se han comprobado. La estela de Mesa, descubierta en el año
1868 por F. A. Klein, un misionero alemán de origen francés, cerca de
Dibán (Jordania) y traducida por el investigador francés Charles
Clermont-Ganneau (1846-1923), contiene 34 líneas de caracteres
labrados que se pensaban eran hebreos y que posteriormente se
comprobó que eran moabitas, una lengua muy parecida al hebreo. El
gobierno francés pretendió comprar la piedra a los árabes, pero
previamente éstos la rompieron, aunque se pudieron recuperar casi
todos los fragmentos. Actualmente se encuentra expuesta en el Museo
del Louvre.
El bloque de piedra de basalto de 1,13 por 0,70 m., fue erigido por el
rey moabita Mesa en el año 850 a. C., para dar gracias a su dios
Kemós, por la victoria que había logrado contra Ahab y Joram, reyes
de Israel, que le tenía sometido. Esta batalla se cuenta en el segundo
libro de los Reyes en el capitulo tercero.
En Qumrán se encontraron copias de estos libros escritos también en
hebreo y se ha comprobado que se acercan bastante a la traducción
griega de los Setenta, teniendo, sin embargo, algunas omisiones y
variantes propias. Basándose en la fecha tardía del último relato del
libro (562 a. C.) se piensa que existen dos fechas de redacción del
texto, una después de la muerte de Josías en Megiddo (609 a. C.) y
otra durante o después del exilio (587-535 a. C.).
LA BIBLIA HEBREA 41

Los descubrimientos de Qumrán nos aseguran que los textos que


conocemos de la Biblia son los mismos que se leían cien años antes de
Cristo, fecha en que fueron copiados los textos descubiertos.
Pero, dado que la Biblia no es un texto histórico, aunque obviamente
describe muchos hechos históricos, podríamos preguntarnos si los
acontecimientos narrados son pura fantasía o se ajustan a situaciones
históricas reales.
Al igual que las estelas de Merenptah y Mesa, que ya hemos
comentado, se han encontrado múltiples pruebas arqueológicas que
certifican la existencia de personajes o lugares descritos en la Biblia.
Nos gustaría destacar entre ellas el descubrimiento de la ciudad de
Ebla y las 20.000 tablillas cuneiformes datadas 2500 años a. C., por la
referencia que hace de Abrahán y otros personajes.
Al norte de Siria, a unos cincuenta kilómetros al sureste de Alepo,
unos arqueólogos italianos dirigidos por Paolo Matthiae, Profesor de
Arqueología e Historia del Arte de la Universidad de Roma de La
Sapienza, descubrieron en el año 1964, en un lugar conocido hoy
como Tell Mardikh, los restos de la ciudad estado de Ebla.
Diez años más tarde se descubrieron las tablillas que hacíamos
referencia más arriba, estaban escritas en un idioma desconocido, que
se denomino eblaíta. Este idioma fue descifrado por Giovanni
Pettinato, catedrático de Asiriología de la Universidad de Roma.
Tal cantidad de información ha permitido conocer las estructuras
políticas, económicas y sociales de esta ciudad estado, uno de los
principales centros económicos y culturales del Próximo Oriente del
tercer milenio a. C. y que fue destruido en los años 1600 a. C. por el
rey hitita Mursilis I (1620-1590 a. C.).
Pero lo que nos interesa destacar aquí es que en las tabillas se
mencionan en el mismo orden que aparecen en el Génesis, las cinco
ciudades de la llanura que siempre se había negado su existencia al no
ser mencionadas por ningún texto extrabíblico, nos referimos Sodoma,
Gomorra, Adma, Zeboim y Bela (Cfr. Ge 14, 2).
42 ACERCA DE LA BIBLIA

La Profecía en Israel
La colección de libros que se denominan Los Profetas (Nebiin) se
completa con los de, Isaías, Jeremías, Ezequiel y los doce profetas
menores, los cuales se les conocen con el nombre de Profetas
posteriores. El calificativo posterior se emplea para indicar que estos
profetas realizaron sus profecías en tiempos posteriores a la división
de Reino.
Fue con los Profetas Posteriores con quienes comenzó la profecía
clásica israelita, aunque en sentido estricto el primer profeta fue
Samuel, que no está incluido entre ellos.
La palabra “profeta” viene del griego y significa “hablar en nombre
de”, indicando claramente la misión de estos hombres. El profeta es el
que habla en nombre de Yahvé; es su voz en medio del pueblo.
Abrahán y Moisés son bíblicamente denominados Profetas, en el
Génesis cuando Abimélec, el rey de Guerar, mandó que le llevaran a
Sara, mujer de Abrahán, al pensar que era hermana de este, Dios le
dice al rey “Pero ahora, devuélvele la mujer a ese hombre. Él es un
profeta, y va a interceder en tu favor, para que salves tu vida.” (Cfr. Ge
20, 7) y en el Deuteronomio Moisés dice de si mismo “El Señor, tu
Dios, te suscitará un profeta como yo; lo hará surgir de entre vosotros,
de entre tus hermanos, y es a él a quien escucharán.” (Cfr. Dt 18,15).
Además de los profetas que estamos mencionando y cuyos libros se
encuentran dentro del canon, existieron otros profetas que también
escribieron, pero no se conservan sus escritos, como los anteriormente
citados Natán y Gad, y Semaías, que es nombrado como profeta en los
libros de Reyes (Cfr. 1 Re 12, 22-24) y Crónicas “Cuando Roboam
volvió a Jerusalén reunió a toda la tribu de Judá y la de Benjamín,
ciento ochenta mil combatientes escogidos, para pelear contra Israel,
para que reconocieran la autoridad de Roboam y se sumaran a su
reino. Pero la palabra de Yahvé fue dirigida a Semaías, hombre de
Dios. Le decía: Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y a
todos los israelitas de Judá y Benjamín, y diles de parte mía: No suban
a combatir con sus hermanos; que cada uno se vuelva a su casa porque
LA BIBLIA HEBREA 43

estos acontecimientos vienen de mí.” Ellos escucharon la palabra de


Yahvé y abandonaron sus propósitos de marchar contra Jeroboam” (2
Cr 11, 1-4).
Algunos de los mayores profetas, como Elías y Eliseo, no escribieron
sus discursos proféticos y por lo tanto a veces se los llama “profetas
orales”.
Los escritos de los profetas posteriores abarcan unos 400 años, entre
los siglos VIII y V a. C., comenzando poco antes de la caída del reino
del Norte en manos de Asiria, pudiéndose dividir cronológicamente en
cuatro grupos.
Los profetas del siglo VIII a. C. fueron Jonás, Amós, Óseas, Miqueas e
Isaías.
Durante esta época la potencia dominante era Asiria, que capturó y
mandó al exilio a las diez tribus del Reino del Norte, desapareciendo
este como nación.
En este siglo el papel principal de los profetas fue tratar de evitar la
cautividad del Reino del Norte, clamando al pueblo para que volviese
a la adoración del verdadero Dios, pero también, particularmente en el
caso de Isaías, sostener al Reino del Sur en estos tiempos de gran crisis
nacional.
Los asirios desaparecieron como dominadores antes de terminar la
centuria y el Imperio Caldeo o Neobabilónico ocupo su lugar. Durante
los años de transición entre la caída de Asiria y el resurgimiento de los
caldeos, varios Profetas fueron enviados por Dios para que el pueblo
de Judá emprendiera una reforma completa que impidiera la inminente
cautividad babilónica. Entre esos profetas estaban Nahum, Habacuc,
Sofonías y, tal vez, Joel.
Durante el periodo del exilio en Babilonia los Profetas fueron
Jeremías, Ezequiel, Daniel y, quizás, Abdías.
Los mensajes de los Profetas durante este periodo tenían una constante
común, ayudar al pueblo de Judá a entender el porqué Dios permitía el
cautiverio, generar esperanza en la restauración y hacerles entender la
44 ACERCA DE LA BIBLIA

oportunidad que les esperaba, si eran fieles a Dios, al regresar de la


cautividad.
Jeremías se dedicó a propagar sus mensajes entre los habitantes de
Jerusalén y de Judá, antes y durante el comienzo del cautiverio y
Ezequiel se ocupó de los deportados en Babilonia.
Cuando concluyó el exilio, los Profetas Hageo y Zacarías alentaron al
pueblo a levantarse y construir el Templo (520-515 a. C). Zacarías
recibió una serie de visiones apocalípticas que describían el futuro que
aguardaba a Israel durante la era de la restauración si eran fieles a Dios
(Za 6, 15).
Alrededor de un siglo después de Zacarías vino Malaquías, siendo este
el último de los Profetas del Antiguo Testamento.
La procedencia de los profetas era muy variada, sirva como ejemplo
que Isaías probablemente era de las clases altas de Jerusalén y sin
embargo Amós era un campesino de una pequeña aldea de Judá.
El elemento común a estos doce (trei asar) hombres, cuyas profecías se
incluyen en un solo libro en el Tanaj e Isaías, Jeremías y Ezequiel fue
que anunciaron el mensaje de Dios. Su misión les acarreó persecución,
rechazo y hasta la muerte, porque Dios les pedía decir verdades que
resultaban muy incómodas para los poderosos dirigentes y el pueblo,
dado que denunciaban sus injusticias, su hipocresía religiosa y sus
crímenes.
Aunque no eran escuchados por el pueblo, los Profetas fueron fieles a
su misión, ofreciendo esperanza a los israelitas y asegurándoles que si
ellos rectificaban podrían salvar a la nación de la destrucción.

Profetas posteriores
La clasificación de los libros que se incluyen dentro del apartado de
los Profetas probablemente se realizó no atendiendo al contenido de
los libros, sino teniendo en cuenta el oficio de su autor, puesto que
hemos visto que en este apartado se incluyen obras de contenido
histórico como son Josué, Jueces, Samuel y Reyes.
LA BIBLIA HEBREA 45

Esto se pone de manifiesto cuando vemos que el Libro de Daniel no se


encuentra incluido en este apartado, a pesar de que contiene algunos
de los mensajes proféticos más importantes que encontramos en las
Escrituras
Daniel fue fundamentalmente un hombre de estado en la corte del rey
Nabucodonosor y quizás por esta razón no fue considerado dentro de
la clasificación de los Profetas, a pesar de haber recibido algunas de
las mayores visiones de todos los tiempos. Su libro se encuentra dentro
de los Escritos y no junto a los de aquellos que dedicaron sus vidas
solo al oficio profético, como fueron, por ejemplo, Ezequiel o
Jeremías.
Para entender las preocupaciones de los profetas que se agrupan dentro
de los calificados posteriores, concretemos un poco más el tiempo en
que vivieron.
Amós, Oseas y Miqueas realizaron sus profecías durante el siglo VIII,
una época de prosperidad y riqueza en el Reino de Israel, pero con una
mala distribución de la misma, lo que producía abusos, corrupciones e
injusticias sociales.
Nahum, Sofonías y Habacuc son tributarios de los enfrentamientos de
los asirios, egipcios y caldeos que luchaban por tener la hegemonía del
medio Oriente en el siglo VII: El mal gobierno de los reyes de Judea
propicio el asedio de Jerusalén en el año 587 a. de C. y la deportación
del Pueblo de Dios a Babilonia.
Después de la dominación babilónica, los israelitas fueron
conquistados por el imperio persa, siendo este el ambiente histórico
que vivieron Ageo, Zacarías, Malaquías, Abdías, Joel, Jonás, Baruc
entre los siglos VI al III.
Durante el dominio de los persas, que practicaron una política religiosa
de tolerancia, el Pueblo de Dios vuelve a su tierra y se estabiliza en el
territorio, ocupándose especialmente de la reconstrucción del Templo
y de la restauración de la fe de los padres, predicada por Esdras y
Nehemías.
46 ACERCA DE LA BIBLIA

Abadías es uno de los casos extremos de carencia de datos personales


que por regla general caracteriza a los Profetas. Del autor del Libro de
Abdías, el más breve de los escritos proféticos del Antiguo
Testamento, tiene solamente veintiún versículos, no sabemos nada
relativo a su autor, puesto que de este profeta no existe ninguna
descripción patronímica ni geográfica en la Biblia.
No obstante, algunos autores han querido identificarle con el príncipe
enviado por Josafat, junto con otros príncipes, sacerdotes y levitas,
para adoctrinar al pueblo en la ley de Yahvé (Cfr. II Cr 17, 7).
San Jerónimo relata una tradición judía, según la cual, Abdías no es
otro que el mayordomo del rey Ajab, que llevaba el mismo nombre y
que había ocultado a cien profetas (Cfr. I Re 18, 2).
De Habacuc tampoco sabemos nada, su nombre significa hortaliza,
del hebreo “hábagqúq”, excepto que es el autor de su libro porque su
nombre aparece dos veces en el mismo, al comienzo de los capítulos
primero y tercero, o lo que es lo mismo, del primer y último capitulo,
ya que el libro tiene solamente tres.
De la vida del autor no hay datos ciertos, sólo opiniones no
contrastables con datos. En el libro de Daniel existe una referencia a
un Habacuc profeta, pero es insuficiente para identificar al personaje
con el autor del libro “El ángel del Señor le dijo: Lleva esa comida que
tienes a Babilonia, a Daniel que está en el foso de los leones.” (Dn 14,
32-38).
Habacuc, en un lenguaje duro interpela a Dios queriendo conocer hasta
cuando, la justicia y la bondad de Dios permanecerán calladas frente a
las injusticias y las opresiones.
Jonás, (su nombre significa paloma en hebreo) parece ser que es el
mismo profeta hijo de Amati o Amitai (Cfr. Jon 1, 1) que en tiempo de
Jeroboam II (783-743 a. C.) profetizó una victoria sobre los asirios,
“Él restableció las fronteras de Israel, desde la Entrada de Jamat hasta
el mar de la Arabá, conforme a la palabra que había dicho el Señor, el
Dios de Israel, por medio de su servidor el profeta Jonás, hijo de
Amitai, que era de Gat” (II Re 14, 25).
LA BIBLIA HEBREA 47

La tradición judía cree que Jonás fue el que ungió al rey Jehú por
orden del profeta Eliseo, según se describe en el segundo Libro de los
Reyes en el capitulo nueve.
Los cuatro capítulos de su Libro no son profecías en sentido estricto,
sino más bien el relato de un viaje del profeta a Nínive, probablemente
escrito por él aunque habla en tercera persona, y de las aventuras que
le ocurrieron con motivo de aquella misión.
En el Evangelio de Mateo (Cfr. Mt 12, 38-40) cuando algunos escribas
y fariseos le piden a Jesús una señal, él les responde refiriéndose a
Jonás que estuvo tres días y tres noches en el vientre de una ballena, en
clara referencia a su Resurrección después de tres días.
Amós, como ya hemos comentado era un campesino originario de una
localidad de Judá, Técoa, que estaba situada a 20 kilómetros al sur de
Jerusalén. Recordamos que el pueblo de Israel desde los tiempos de
Salomón estaba dividido en dos reinos: al norte el reino de Israel, con
capital en Samaría, y el reino de Judá al sur, con capital en Jerusalén.
Amós originario del sur fue llamado por Dios para predicar en
Samaría, capital del Reino del Norte en tiempos del rey Jeroboam II,
después de que lo hubieran hecho Elías y Eliseo.
Amós, debido a sus orígenes humildes, queda deslumbrado por la
riqueza y desigualdades del Reino de Israel, contra las que lucha. Se le
llama el profeta de la justicia social, su libro contiene nueve capítulos
y es el primero que en la literatura profética habla del “Día de Yahvé”
como aquel en que la justicia de Dios pedirá cuentas al pueblo.
Oseas fue casi contemporáneo de Amós. Cuando alrededor del año
750 a. C., Amós finalizaba su misión en Israel, comenzó Oseas, que
era originario del Reino del Norte e hijo de Beeri.
Ambos, que predicaron al final del reinado de Jeroboam II, fueron
testigos de los mismos males, injusticia social, idolatría y olvido de
Dios.
Oseas establece un paralelismo con su propia situación personal, que
describe en los tres primeros capítulos del libro, la infidelidad de
Gomer su esposa y la situación de infidelidad que los israelitas venían
48 ACERCA DE LA BIBLIA

practicando para con Dios desde la misma salida de Egipto. Así como
su esposa lo abandona por otro hombre, los israelitas abandonan a
Dios para irse con otros dioses (Baal).
El resto de los catorce capítulos de su libro Oseas los dedica a esta
situación, convencido de que el pueblo volverá a establecer una Nueva
Alianza de amor basada en la fidelidad.
Isaías fue el profeta más importante, tanto por su mensaje como por su
personalidad, ejerció su ministerio en la segunda mitad del siglo VIII
a. C., en Jerusalén, en los reinados de Jotán (740-734), Acaz (734-716)
y Ezequías (716-687)12 de quien fue amigo y consejero.
Como él mismo describe, inició su misión a la muerte del rey Ozías en
el año 740 a. C. “El año en que murió el rey Ozías, vi al Señor sentado
en un trono elevado y alto, y el ruedo de su manto llenaba el Templo...
Y oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por
nosotros? Y respondí: Aquí me tienes, mándame a mí.” (Is. 6, 1-9)
Durante el reinado de Acaz interviene enérgicamente contra la
corrupción de Judá y Jerusalén.
No se sabe la fecha de su nacimiento; no obstante, como su vida
profética comenzó, como hemos dicho, el año 740 a. C., es de suponer
que debió nacer por lo menos dos décadas antes, es decir, entre los
años 770-760 a. C., siendo por tanto, casi contemporáneo de la
fundación de Roma como es sabido, se convino situarla el 21 de abril
del 753 a. C.
Pertenecía a una familia aristocrática, estuvo casado y tuvo dos hijos.
Fue un hombre culto y cercano a círculos de sabios y de funcionarios
reales. Exhortó a Judá, asediada por el ejército asirio, a confiar sólo en
Dios y a conocer sus caminos. Una leyenda judía tardía recogida por la
obra apócrifa La Ascensión de Isaías, narra su martirio bajo el reinado
de Manasés (693-639 a. C.), quien lo habría aserrado por la cintura.

12
Esta fecha es la que aporta el arqueólogo norteamericano Edwin R. Thiele
(1895–1986), mientras que su compatriota y colega William F. Albright (1891-
1971) ha datado su reinado entre 729 y 686 a. C.
LA BIBLIA HEBREA 49

Es considerado como el más importante de los Profetas sobre todo por


la importancia de las profecías que se refieren, tanto al pueblo de
Israel, como a los pueblos paganos.
San Jerónimo lo llama “el Evangelista entre los profetas” puesto que
Isaías vio con toda claridad al futuro Redentor.
El Libro de Isaías es muy extenso, consta de sesenta y seis capítulos.
Los críticos racionalistas afirman que no se puede atribuir a Isaías en
su totalidad, basándose en la existencia de tres estilos completamente
diferentes; distinguen en él tres partes, que fueron escritas en el tiempo
que va desde el siglo VIII al V a. C.
Los capítulos del 1 al 39 se conocen como el primer Isaías o también
como Proto-Isaías y contienen oráculos de esperanza y de juicio divino
contra Judá y otras naciones, data del siglo VIII y fueron compuestos
en parte por Isaías y en parte por sus discípulos.
El segundo Isaías que comprende los capítulos 40 al 55, conocido
también como Deutero-Isaías, parece fue escrito a finales del exilio de
Babilonia (siglo VI) e incluye la predicación de un profeta anónimo
que habla sobre la salvación, profetizando que la liberación de Judá
estaba próxima.
Los eruditos dicen que el denominado tercer Isaías o Trito-Isaías de
los capítulos 56 al 66 fue escrito por varios autores posteriores al
exilio. En estos capítulos se denuncian los pecados del pueblo de Israel
y recuerda la restauración de Jerusalén.
No obstante, tanto para judíos como para cristianos, durante muchos
siglos Isaías fue reconocido como el único autor del Libro.
La Pontificia Comisión Bíblica, el 28 de Junio de 1908, estimó que la
“crítica” no ha dado suficientes razones para poder negar que Isaías
escribió todo el Libro.
Miqueas, contemporáneo de Isaías, fue un campesino originario de
Moréset pequeño lugar situado cerca de Eleuterópolis (hoy Beit
Dschibrin) la fértil llanura al suroeste de Judá; de donde huyó, por la
ocupación asiria, refugiándose en Jerusalén.
50 ACERCA DE LA BIBLIA

Suya es la profecía que se recoge en el evangelio de Marcos capitulo


segundo, cuando el rey Herodes pregunta donde había de nacer el
Cristo, “Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti
me nacerá el que debe gobernar a Israel...” (Miq 5,1-2).
Miqueas vivió los mismos problemas que Isaías y sus otros
contemporáneos Oseas y Amos. Su mensaje denunciando la
explotación de los pobres impactó tanto a la gente de su tiempo, que
sus palabras al rey Ezequías para que emprendiera la reforma religiosa
serán citadas por Jeremías un siglo más tarde. “Miqueas de Moréset
profetizaba en tiempos de Ezequías, rey de Judá. El habló a todo el
pueblo de Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová de los Ejércitos: Sión
será arada como campo. Jerusalén será convertida en un montón de
ruinas; y el monte del templo, en cumbres boscosas.” (Jr 26, 18).
Miqueas tuvo el merito de resumir en un solo versículo toda la
doctrina de sus contemporáneos, la justicia de Amós, el amor de Oseas
y la humildad de Isaías. “Se te ha indicado, hombre, qué es lo bueno y
qué exige de ti el Señor: nada más que practicar la justicia, amar la
fidelidad y caminar humildemente con tu Dios” (Miq 6, 8).
Nahum, cuyo nombre significa “Yahvé ha consolado”, inicia la lista
de los Profetas que vivieron en el siglo VII a. C. Según la tradición
judía Nahum profetizo contra Nínive bajo el reinado de Manasés (693-
639), capital del Imperio asirio. Nínive fue destruida por los medos y
los babilonios en el año 612 a. C.
El único dato acerca de la vida de Nahum es el lugar de su nacimiento
y tampoco hay certeza, pues a pesar de que inicia su libro diciendo
“Oráculo sobre Nínive. Libro de la visión de Nahum de Elckosch.”
(Nah 1, 1) no se sabe donde estaba situada esa población, según unos,
en Galilea, según otros en Judea.
En relación al tiempo en que vivió se sabe que fue después de Isaías,
ya que en su obra cita algunos pasajes de este y antes que Jeremías que
cita a Nahum en su libro.
Sofonías, fue contemporáneo de Habacuc y descendiente directo,
según parece decirlo él mismo, del rey Ezequías, “Palabra del Señor
LA BIBLIA HEBREA 51

dirigida a Sofonías, hijo de Cusí, hijo de Guedalías, hijo de Amarías,


hijo de Ezequías, en tiempos de Josías, hijo de Amón, rey de Judá”
(Sof 1, 1). Profetizó durante el reinado de Josías (638-609 a. C.),
probablemente antes o en el curso de la reforma del culto que llevó a
cabo este rey (II Re 22-23).
Sofonías resume todos los pecados del pueblo en uno solo, el orgullo,
del cual se derivan, según él, la idolatría y todos los males e injusticias
sociales. “Eso es lo que recibirán a cambio de su orgullo, porque han
insultado al pueblo del Señor de los ejércitos, y se han engrandecido a
costa de él” (Sof 2, 10). Su libro tiene solamente tres capítulos.
Si lacónicamente dijésemos, Joel hijo de Patuel, estaríamos indicando
toda la información que tenemos sobre el Profeta Joel, puesto que nada
más sabemos de él con independencia de los tres capítulos del libro
que lleva su nombre, un libro escrito en un hebreo clásico.
Su nombre significa “El Señor es Dios” y ni siquiera existe certeza de
en que época vivió. El tiempo de su actividad ha de ser calculado
después de separarse de la casa de David las diez tribus, pero antes del
destierro. Aunque una minoría de exegetas sitúan a Joel en el periodo
después del destierro.
Jeremías es el profeta del que se conocen más datos biográficos. Hijo
del sacerdote Helcías, nació en Anatot, ciudad levítica de la tribu de
Benjamín, situada a unos cuatro kilómetros al noreste de Jerusalén.
Como él mismo dice fue elegido por Dios para el oficio de Profeta
“Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía; antes de que
salieras del seno, yo te había consagrado, te había constituido profeta
para las naciones” (Jr 1, 5).
Empezó a ejercer su misión en el año decimotercero del reinado de
Josías, es decir, en 625 a. C. durante un largo periodo de más de 40
años, en los que reprendió y consoló a su pueblo, reinando Josías,
Joacaz, Joakim, Joaquín y Sedecías, hasta que la ciudad cayó en poder
de los babilonios en el año 587 a. C.
Jeremías no compartió con su pueblo la deportación a Babilonia, pero
sus compatriotas lo obligaron a refugiarse con ellos en Egipto cuando
52 ACERCA DE LA BIBLIA

asesinaron al gobernador Godolías, nombrado por el rey de Babilonia


Nabucodonosor II.
A la muerte de Sedecías el último soberano del reino de Judá, según
dice la tradición, Jeremías fue muerto por sus compatriotas porque no
cesaba de predicarles la Ley de Dios.
Su libro se divide en dos partes, la primera de las cuales contiene las
profecías que versan sobre Judá y Jerusalén (Caps. 2-45) y la segunda
reúne los vaticinios contra otros pueblos (Caps. 46-51). El primer
capítulo narra la vocación del Profeta y el último (Cap. 52) es un
apéndice histórico.
Ezequiel (cuyo nombre significa “Dios es fuerte”), hijo de Buzí, de
linaje sacerdotal, fue llevado cautivo a Babilonia junto con el rey
Jeconías de Judá e internado en Tell-Abib cerca del río Quebar (Ez 1,
1; 3, 15) en Babilonia. Cinco años después, cuando tenía treinta años
de edad, Dios lo llamó al cargo de profeta, en la visión que describe al
inicio de su profecía (Ez 1, 4). Siguió el mandato de Dios “Hijo de
hombre, te he puesto como un vigía para la casa de Israel: si oyes una
palabra que salga de mi boca, inmediatamente se lo advertirás de mi
parte” (Ez 3, 17) durante 22 años estará entre los desterrados, es decir,
hasta el año 570 a. C.
La misión de Ezequiel fue ardua, pues a pesar de sufrir las miserias del
exilio, los cautivos no dejaban de pensar que su situación duraría poco
tiempo y que Dios no permitiría la destrucción del Templo y de la
Ciudad Santa.
Muchos perdieron la fe, porque los hechos demostraron que sus deseos
no se vieron cumplidos, Jerusalén fue conquistada y el Profeta
Ezequiel tuvo que combatir la idolatría que nuevamente se apoderaba
del pueblo y las ideas infundadas sobre el rápido regreso a Jerusalén.
Con Ageo y Zacarías, que comienzan a profetizar el mismo año 520 a.
C., empieza el periodo postexílico de la profecía de Israel, a los que
sucederá, casi un siglo más tarde, Malaquías.
Ageo no es conocido nada más que por algunas pocas noticias, como
muchos otros de los profetas posteriores. Sus cuatro discursos se
LA BIBLIA HEBREA 53

refieren todos al segundo año de Darío I (520 a. C.) y fueron


pronunciados en menos de cuatro meses, como se puede comprobar en
el mismo texto.
Su mensaje está centrado en la reconstrucción del Templo, cuyos
trabajos habían quedado interrumpidos. “Hay que construir para el
Señor una Morada digna de su Nombre y todo cambiará”, es el
mandato que el profeta repite una y otra vez. “La gloria última de esta
Casa será más grande que la primera, dice el Señor de los ejércitos, y
en este lugar yo daré la paz, oráculo del Señor de los ejércitos” (Ag 2,
9).
Zacarías cuyo nombre se menciona junto al de Ageo en Esdras
“Entonces el profeta Ageo y el profeta Zacarías, hijo de Idó,
comenzaron a profetizar a los judíos de Judea y de Jerusalén, en
nombre del Dios de Israel que velaba sobre ellos.” (Esd 5, 1) y “Los
ancianos de los judíos llevaron adelante la obra, bajo el impulso del
profeta Ageo y de Zacarías, hijo de Idó. Así terminaron la
construcción, conforme a la orden del Dios de Israel y a los decretos
de Ciro y Darío. (Esd 6, 14).
En ambos pasajes a Zacarías se le llama hijo de Idó, dado que está
expresado en un sentido lato. Zacarías era hijo de Baraquías y nieto de
Idó.
La actividad profética de Zacarías (“el recordado de Dios”) abarca dos
años (520-518). Según otros, algo más.
A diferencia de Ageo que exhortaba al pueblo para la restauración del
Templo, Zacarías, que además de profeta era sacerdote de la tribu de
Leví, anima y consuela al pueblo, mostrando el porvenir brillante que
estaba reservado a Israel y las abundantes bendiciones que recibirían
cuando el Templo estuviera restaurado.
Malaquías es el último de los doce profetas posteriores que nos queda
por mencionar, fue contemporáneo de Esdras y Nehemías, casi un
siglo más tarde de la existencia de los profetas Ageo y Zacarías,
cuando el Templo estaba ya reedificado y se había reanudado el culto.
54 ACERCA DE LA BIBLIA

Con relación a Malaquías hay dos teorías, la primera, que mantuvieron


Orígenes (*) y algunos Padres Apostólicos, que eran un ángel de Dios,
basándose en la carencia de datos sobre su persona y en el significado
de su nombre “Ángel del Señor”. La segunda, con más visos de
realidad, que Malaquías era simplemente un nombre adoptado por el
mismo Esdras para escribir la profecía.
La actividad de Malaquías se centra alrededor del año 445 a. C.,
cuando Nehemías llega a Jerusalén para reformar política y
religiosamente la comunidad judía.
Su libro nos facilita información sobre las condiciones de vida del
judaísmo a mediados del siglo V a. C., ampliando y confirmando la
que nos dan los libros de Esdras y Nehemías.

Los Escritos
La tercera colección de los libros de la Biblia hebrea los Escritos
(Ketubim), no son un conjunto homogéneo. De los once libros que la
forman destaca el Libro de los Salmos, hasta el punto de que en el
Nuevo Testamento, siguiendo una costumbre judía, se designa a las
tres partes de la Biblia como “la Ley de Moisés, los Profetas y los
Salmos” (Cfr. Lc 24, 44).
El Libro de los Salmos (en hebreo Tehilim, “Alabanzas”) es el primer
libro, y como acabamos de decir, el más importante de los Escritos de
las Sagradas Escrituras hebreas, en el Antiguo Testamento forma parte
de los Libros Sapienciales y está situado entre los Libros de Job y de
los Proverbios.
El libro comprende ciento cincuenta composiciones poéticas con un
gran contenido religioso, respondiendo a los más diversos géneros y
situaciones; existen salmos públicos y privados, de alegría y tristeza,
para eventos triunfales o graves derrotas, súplicas, lamentos, canciones
de agradecimiento y numerosas alabanzas.
Con independencia de estos, existe un salmo que aparece en algunas
versiones de la Septuaginta que se le ha denominado con el numero
LA BIBLIA HEBREA 55

151. Este salmo, que no aparece en los textos masotericos13 hebreos,


es considerado como apócrifo por los católicos, protestantes y judíos,
sin embargo está incluido en las Biblias ortodoxas y etíopes.
Entre los documentos encontrados en Qumran se ha descubierto un
papiro denominado 11QPSa que contiene dos pequeños salmos que son
la base del salmo 151.
En el original hebreo los 150 salmos están divididos en cinco libros o
colecciones, al final de cada libro se incluye una doxología14 que
probablemente fuera añadida por el compilador. Cada uno de los libros
comienza respectivamente por los salmos 41, 72, 89, 106 y 150. Este
último es todo el una doxología.
Todas las versiones que incluyen los 150 salmos no son exactamente
iguales dado que existen diferencias de numeración entre las versiones
hebreas de la Septuaginta y la de la Vulgata. Los judíos fusionan los
salmos 9 y 10 en uno solo, y hacen lo mismo con el 113 y 114. De
forma contraria, dividen en dos el 116, llamando a las partes
resultantes 114 y 115 y de la división del 147 hacen los salmos 146 y
147.
Tradicionalmente se ha asignado la autoria del libro completo al rey
David, aunque con seguridad solo pueden atribuírsele ochenta y cinco
salmos y el resto a otros autores como Moisés, Salomón, el levita Asaf
y Hemán, uno de los directores de coro de David; hijo de Joel y nieto
de Samuel, de la tribu de Leví y uno de los directores de la música del
templo. Los salmos 42-49 son todos atribuidos a los hijos de Coré, que
ejercían su ministerio en el Templo y es citado en el primer libro de
Crónicas (Cfr. I Cr 6, 22).

13
Se denomina masorética a la versión hebrea de la Biblia que es usada
oficialmente por los hebreos. Fue compuesta, un grupo de judíos conocidos como
masoretas entre el los siglos I y el X d. C. Los masoretas eran los escritores judíos
que sucedieron a los escribas (soferim), teniendo, como ellos, la responsabilidad
de hacer copias fidedignas de las Escrituras. Como más tarde veremos, el Códice
Alepo del siglo X es el texto masotérico más antiguo que se conserva.
14
Fórmula de alabanza a la divinidad, especialmente a la Trinidad en la liturgia
católica y en la Biblia. (Diccionario on line de la Real Academia española).
56 ACERCA DE LA BIBLIA

El Libro de los Salmos es el más citado en el Nuevo Testamento, de


las aproximadamente más de trescientas citas del Antiguo Testamento
ciento dieciséis corresponden a los Salmos.
En la Iglesia Católica los Salmos son el libro de la oración de los
fieles. Después del Vaticano II, la Iglesia está fomentando entre los
fieles que el Libro de los Salmos sea su libro de oración, aunque rezar
con los salmos tiene una cierta dificultad, porque si exceptuamos a
aquellos que expresan sentimientos personales, comunes para
cualquier hombre, el resto reflejan la cultura, la moral y las costumbres
de sus destinatarios primitivos, lo que obliga conocer su origen,
dificultando su comprensión inmediata y obligando a un cierto estudio
de los mismos.
En el Oficio Divino (Liturgia de las Horas) que como se sabe es el
conjunto de oraciones que la Iglesia ha organizado para ser rezadas en
determinadas horas de cada día, los Salmos tienen una presencia
importante.
El siguiente libro de los Escritos es el de los Proverbios que agrupa en
treinta y un capítulos un conjunto de refranes, comparaciones,
máximas, enigmas y alegorías, para estimular al hombre a alejarse del
mal y seguir el camino del bien y de la sabiduría.
Existe un paralelismo entre los libros de los Salmos y los Proverbios,
en el sentido de que si aquellos están orientados hacia la vida
espiritual, estos los son para la vida practica, pues dan consejos para
todo tipo de personas, con el fin de que lleven una vida prudente y
honrada.
Los Proverbios son atribuidos en su mayoría a “Salomón, hijo de
David, rey de Israel” (Prov 1, 1).
La tradición israelita consideraba al celebre rey como el “sabio” por
excelencia, según el libro de los Reyes, Salomón “pronunció tres mil
máximas" (1 Re 5, 12) y su sabiduría “superaba la de todos los
Orientales y toda la sabiduría de Egipto” (1 Re 5, 10).
LA BIBLIA HEBREA 57

El Libro de Job, es el tercer libro de los Escritos que en las Biblias


católicas esta incluido dentro de la clasificación de los libros poéticos
y sapienciales. Es un libro que en su mayor parte está escrito en verso.
En el prologo, escrito en prosa así como el epilogo, nos presenta a Job
como un “hombre perfecto, integro, temeroso de Dios y apartado del
mal” (1,1).
Job es víctima de una serie de infortunios que lo dejan sin hijos, sin
hacienda, sin salud y sometido a una condición miserable, pese a lo
cual sigue confiando y bendiciendo a Dios.
A lo largo de los 42 capítulos del libro, se describen los diálogos que
va manteniendo con tres amigos.
Job, como hemos mencionado, aparece junto a Daniel y Noé en el
Libro de Ezequiel, y en el Nuevo Testamento, en la Carta de Santiago
se dice: “Habéis oído la paciencia de Job y habéis visto el designio del
Señor, porque el Señor es compasivo y misericordioso” (Sant 5, 10).
No se conoce el autor del libro, existen muchas atribuciones, desde el
mismo Moisés, hasta Salomón o David, quizás porque este último
plantea también en su libro la temática del dolor y del sufrimiento
como instrumentos de redención.
El cuarto libro de los Escritos es El Cantar de los cantares (Schir
Haschirim), denominándose así como adaptación del superlativo
hebreo que equivale al más hermoso de los Cantos, el Canto por
excelencia.
Su autor es desconocido y probablemente fue compuesto en la primera
mitad del siglo IV a. C. En él se describe el amor apasionado de una
pareja de jóvenes, que trata por todos los medios de llegar a la unión
definitiva.
Quizás pueda cuestionarse que significado tiene este libro dentro de la
Biblia, cuando además, solo una vez y al final del libro se nombra a
Dios. “Sus flechas son flechas de fuego, sus llamas, llamas del Señor”
(Cant 8, 6).
¿Cuál es el mensaje nos transmite la Palabra de Dios contenida en él?
Son muchas y muy variadas las interpretaciones que se han dado del
58 ACERCA DE LA BIBLIA

mismo, tanto en el Judaísmo como en el Cristianismo. Pero parece que


la más aceptada es que el Cantar es un poema alegórico que celebra el
amor de Dios (el amado) hacia su Pueblo Israel (la amada), utilizando
la imagen matrimonial que ya había sido utilizada por Óseas, Jeremías
y Ezequiel.
El Libro de Rut, que en las Biblias cristianas pertenece a la categoría
de libro histórico, cuenta de forma novelada la historia de esta mujer
moabita, viuda de un judío, que por seguir incondicionalmente a su
suegra (Rut 1, 16) se traslada a Israel y abraza la fe de su esposo
difunto. Allí se encuentra con Booz de Belén, pariente de su suegra
Noemí “Ese hombre es pariente cercano nuestro, es uno de los que
tienen el deber de responder por nosotros” Rut (2, 20) y este la toma
por esposa en cumplimiento de la ley del “levirato”. De esa manera,
Rut la moabita entró en la comunidad judía y de ella surgió el linaje de
David, siendo la bisabuela de David.
Nada sabemos de su autor y seguramente fue escrito después del exilio
en Babilonia, entre el 520 y el 450 a. C.
El pequeño libro de las Lamentaciones, atribuido unánimemente a
Jeremías, está formado por cinco poemas que evocan la ruina de
Jerusalén acaecida en el 587 a. C.
Está escrito en el estilo de las elegías fúnebres de esa época y en ellas
el autor expresa la triste suerte de su pueblo, la ruina del Templo y de
la ciudad de Jerusalén, habiéndose compuesto bajo la impresión de la
tremenda catástrofe que fue la caída de la ciudad en el año 587 a. C.
Las Lamentaciones son utilizadas tanto por la liturgia judía como por
la cristiana. Por parte judía, se leen sus textos en cada aniversario de la
destrucción de Jerusalén y por parte cristiana se ha incorporado a la
liturgia de la Semana Santa, para evocar la Muerte de Jesús.
El Libro del Eclesiastés se incluye en las Biblias Católicas dentro de
los sapienciales, puesto que su autor es un “sabio” de mediados del
siglo III a. C. que expone sus reflexiones en el libro.
El titulo de Eclesiastés, es una palabra griega que significa
“predicador” o “presidente” de una asamblea religiosa.
LA BIBLIA HEBREA 59

El autor utiliza el artificio de identificar al “predicador” con el rey


Salomón, -exactamente utiliza la expresión “hijo de David”-, por lo
cual las tradiciones judías y cristianas, que siempre reconocieron su
canonicidad, lo atribuyeron a Salomón.
No obstante la crítica y numerosos exegetas católicos modernos
admitieron que ciertos pasajes podrían ser de una época posterior a
Salomón, señalando que el lenguaje y el estilo no son los del tiempo
salomónico, por lo que algunos opinan que el Eclesiastés sufrió
posteriormente una trascripción al lenguaje más moderno y fijan su
composición entre los años 300-200 a. C.
El libro de Eclesiastés formaba parte con los de Rut, el Cantar de los
Cantares, Ester y Lamentaciones de los cinco Meghillot, es decir libros
pequeños que se escribían en rollos aparte para el uso litúrgico.
El Libro de Ester, además de estar clasificado en diferente categoría
en las Sagradas Escritura y en la Biblia Católica, tiene diferencias de
contenido. El texto que hoy tenemos en la Biblia hebrea, sólo contiene
diez capítulos, siendo más corto que el original, sin embargo, San
Jerónimo añadió en su Vulgata los últimos capítulos (10, 4 al 16, 24),
de acuerdo con la versión griega de Teodoción(*).
En las Biblias protestantes tampoco se encuentran estos seis capítulos.
En cuanto al momento que fue escrito existen discrepancias de
opinión, algunos dice que lo fue en la época del reinado de Jerjes I
(485-465 a. C.) y otros durante el tiempo de los Macabeos.
El Concilio de Trento ratificó la canonicidad del Libro de Ester en su
versión completa.
El libro de Ester, lo mismo que el de Judit, considerado Apócrifo por
los Protestantes y dentro de los Deuterocanónicos por los hebreos,
cuenta cómo el Pueblo judío fue liberado de sus enemigos gracias a la
intervención de una mujer.
La judía Ester llegó a ser reina de Persia y esposa del rey Asuero (el
libro denomina así al rey Jerjes) después de que este repudiara a su
esposa y reina Vasti.
60 ACERCA DE LA BIBLIA

Cuando el primer ministro Amán proyectó exterminar a todos los


judíos, comenzando por Mardoqueo, padre adoptivo de Ester
(realmente era su tío, pero este la adoptó cuando murieron sus padres),
ella intercedió por su pueblo.
Ester descubrió al rey su nacionalidad hebrea y pidió protección contra
su perseguidor Amán para ella y para los suyos.
El rey concedió lo pedido y Amán fue colgado en el mismo patíbulo
que había preparado para Mardoqueo.
En memoria de este feliz acontecimiento los judíos instituyeron la
fiesta de Purim (Fiesta de las Suertes).15
La potencia extranjera dominante anterior a los romanos fue el
Imperio seléucida, dinastía creada a la muerte de Alejandro Magno por
su general Seleuco. Alejandro Magno había entrado en Jerusalén en el
año 333 a. C.
El rey Antíoco IV Epífanes (215-163) con una política completamente
diferente a la de Alejandro pretendió helenizar por la fuerza al Pueblo
judío, intentando que el pueblo abandonase la Ley de Moisés a favor
del culto pagano que practicaban en el Imperio seléucida. Estos hechos
dieron origen a la insurrección de los Macabeos.
El Libro de Daniel fue escrito en este contexto hacia el año 165 a. C.
Su autor, contemporáneo de esta revuelta, no apela a la resistencia
armada contra el opresor extranjero, sino que espera y anuncia una
intervención extraordinaria del Señor, que es capaz de salvar a su
Pueblo incluso de la muerte.

15
Es una fiesta que se celebra el 14 de Adar del calendario judío. Su nombre viene
de la palabra "pur", que significa "sorteo" como recuerdo de las suertes que echó
Amán, ministro del rey persa Asuero, para determinar el mes y el día más
favorables para la ejecución de sus planes de exterminar a los judíos de Persia. Es
una fiesta alegre que comienza con un ayuno menor el día 13 y se conmemora las
veces que Dios ha salvado al pueblo de Israel de sus enemigos y concretamente la
salvación de los persas por la intercesión de Esther. En la actualidad las
comunidades judías de diferentes países han instituido Purim locales para
conmemorar la realización de un milagro que los rescataba de las manos de sus
opresores.
LA BIBLIA HEBREA 61

El libro está dividido en dos partes, en la primera (Caps. 1 al 6) cuenta


la vida de Daniel y sus compañeros en la corte de Babilonia, en la
segunda (Caps. 7 al 12) se incluyen las visiones de Daniel.
Daniel era de la tribu de Judá y Nabucodonosor, después de la toma de
Jerusalén, se lo llevó cautivo a Babilonia, llegando a tener un alto
puesto en la corte (Dn 1-6).
La segunda parte se compone de cuatro visiones y su interpretación
(Dn 7-12), es la parte estrictamente “apocalíptica” que tiene sus
antecedentes en los escritos proféticos, sobre todo en las visiones de
Ezequiel y Zacarías. Los dos últimos capítulos contienen tres relatos
(Dn 13-14).
Daniel, que es nombrado, junto a Noé y Job, como hombre justo (Ez
14,14), vivió, como Ezequiel, en Babilonia durante el cautiverio, fue
un alto personaje en la corte de un rey pagano, como lo fueron José en
Egipto y, como acabamos de ver, Ester y Mardoqueo en Persia.
Su libro está escrito para infundir confianza en Dios al pueblo, en los
momentos que estaban tiranizados por un rey extranjero.
Con toda propiedad, este Libro se le denomina el “Apocalipsis” del
Antiguo Testamento. Al igual que el del Nuevo Testamento atribuido a
San Juan, el de Daniel presenta una interpretación religiosa de la
historia universal y un mensaje de esperanza.
Los dos Libros de las Crónicas formaron en su origen un solo libro.
Fueron divididos en dos en la traducción de los Setenta, quizás por
razones prácticas, formado una unidad con los Libros de Esdras y
Nehemías.
En las Biblias cristianas estamos frente a cuatro libros, Crónicas,
divididos en dos (uno solo en las Sagradas Escrituras, Divrei
Hayamimy) Esdras y Nehemías (Ezra y Nejemiah).
Su autor fue un levita de Jerusalén, que escribió el texto hacia el 300 a.
C. En la misma época que fueron compuestos los libros de Esdras y
Nehemías.
Los Libros de las Crónicas también se llaman Paralipómenos (así son
nombrados en el Concilio de Trento) en referencia a su contenido. Se
62 ACERCA DE LA BIBLIA

utiliza esta expresión que significa en griego “suplementos” o “cosas


omitidas”, porque en el se incluyen temas no contenidos en los demás
libros sagrados y además incorpora un resumen de la historia del
Antiguo Testamento.
San Jerónimo, les dio el nombre de “Crónica de las Crónicas”. Pero no
deben confundirse con el Libro de las Crónicas de los Reyes de Judá
que es mencionado numerosas veces en los dos libros de los Reyes y
que se perdió.
Los nueve primeros capítulos del libro primero tratan de las
genealogías desde Adán hasta David, y el resto de los capítulos, hasta
el veintinueve, de la historia de David. El libro segundo, también en
sus nueve capítulos iniciales trata de la historia de Salomón y hasta el
treinta y seis del reino de Judá hasta su caída, incluyendo el decreto de
libertad dado por Ciro.
El autor de los Paralipómenos es desconocido, dadas las similitudes de
estilo con los libros de Esdras y Nehemías se piensa que cualquiera de
los dos pudieron ser sus autores, aunque la tradición judía se inclina
por Esdras.
Probablemente estos dos libros fueron escritos en los tiempos de la
restauración, después del exilio, estando, por su carácter didáctico,
orientados a ilustrar sobre su historia sagrada a los judíos que habían
vuelto a su tierra.
Por eso el autor pone de manifiesto que los judíos son un pueblo
elegido por Dios, que son diferentes a los demás pueblos de la tierra y
que el culto debido a Dios es el signo de la Alianza que han
establecido con Yahvé.

Los libros Deuterocanónicos


Las diferencias existentes entre las Biblias judías, católicas y
protestantes como venimos reiterando son fundamentalmente relativas
LA BIBLIA HEBREA 63

al número de libros que contienen, ya hemos visto que en las Biblias


católicas se incluyen siete libros, llamados Deuterocanónicos16, que no
fueron aceptados por algunos judíos en la antigüedad y por ningún
judío en los momentos actuales. Son los libros que los protestantes
denominan Apócrifos.
Existen otra serie de libros que podríamos llamarlos apócrifos, en el
sentido que le damos a los apócrifos del Nuevo Testamento, es decir,
que no han estado nunca en el canon cristiano, aunque son admitidos
por otras confesiones ortodoxas orientales, como pueden ser los libros
I Esdras, las Odas y los Salmos de Salomón, la Oración de Manasés y
III y IV Macabeos.
Ciertos libros fueron considerados como parte del canon por algunos
de los Padres de la Iglesia y fueron considerados apócrifos sólo más
tarde, como el Libro de Henoc. Éste es considerado parte del canon
por la Iglesia ortodoxa etíope, como también era aceptado por los
judíos que vivían anteriormente en Etiopía, los cuales consideraban
como Escritura también el Eclesiástico o Sirácida y el Libro de los
Jubileos, denominado a veces como “el pequeño Génesis” porque
narra desde la creación del mundo hasta la legislación en el Sinaí.
Los siete libros deuterocanónicos se incorporaron a la Biblia Católica
en diferentes clasificaciones, Eclesiástico y Sabiduría; dentro de los
Libros Sapienciales, el de Baruc como perteneciente a los Profetas
Mayores y como libros Históricos los otros cuatro, es decir Tobías,
Judit y I y II Macabeos.
El Eclesiástico fue escrito por Jesús ben Sirac, hacia el año 190 a. C.,
que lo escribió en hebreo, posteriormente el libro fue traducido en
Egipto al griego por su nieto, que llevaba el mismo nombre que su
abuelo. La traducción se emprendió en el año 38 del rey Ptolomeo
Evergetes II, es decir, en 132 a. C.

16
Se les denomina así desde que fray Sixto de Siena (1520-1569) utilizó esta
expresión en sus escritos, como más adelante veremos.
64 ACERCA DE LA BIBLIA

El nombre de Eclesiástico fue adoptado por la Iglesia latina, quizá por


la frecuencia con que se utilizaba en los primeros siglos para la
formación moral de los catecúmenos y de los fieles.
La mayoría de los manuscritos griegos, en cambio, lo titulan
“Sabiduría de Jesús, hijo de Sirac” y de allí deriva el nombre de
Sirácida, con el que también se suele denominar.
El Eclesiástico es el único de los libros sapienciales que lleva la firma
de su autor, “Una instrucción de sabiduría y de ciencia es la que dejó
grabada en este libro Jesús, hijo de Sirá, hijo de Eleazar, de Jerusalén,
que derramó como lluvia la sabiduría de su corazón” (Eclo 50, 27).
Vemos pues que Jesús ben Sirac era un judío de Jerusalén, que se
dedicó desde su juventud al conocimiento de las Escrituras y a la
búsqueda de la Sabiduría, dirigió en Jerusalén una escuela destinada a
iniciar a los jóvenes en la adquisición de la Sabiduría. Por último,
hacia el 190 a. C., recogió por escrito el fruto de sus reflexiones y de
su larga experiencia.
El libro de la Sabiduría fue escrito muy probablemente entre los años
80 y 50 a. C., por un judío de Alejandría, se escribió en griego, siendo
esta la causa por la que se le excluyó de los libros canónicos judíos,
además de por ser escrito fuera de Israel.
Actualmente existe una opinión generalizada de que este libro se
escribió en la segunda mitad del siglo primero a. C., siendo, por tanto,
el último libro del Antiguo Testamento.
Por su cercanía a los tiempos de Jesús, es un libro muy interesante
porque está muy próximo a la revelación del Nuevo Testamento, por
ejemplo, menciona por primera vez en la Biblia la expresión “Reino de
Dios”, “Al justo que huía de la ira de su hermano, ella lo guió por
senderos rectos; le mostró la realeza de Dios, y le dio el conocimiento
de las cosas santas; lo hizo prosperar en sus duros trabajos y multiplicó
el fruto de sus esfuerzos” (Sab 10, 10).
El autor, sobre todo cuando habla en primera persona, se presenta
como si fuera Salomón, de hecho en algunas versiones viene titulado
como el “Gran Libro de la Sabiduría de Salomón”. Este artificio
LA BIBLIA HEBREA 65

literario, esgrimido también por otros escritores del Antiguo


Testamento, es utilizado para mostrar que su contenido coincide con la
auténtica tradición sapiencial de Israel, de la que el más célebre de sus
“sabios” fue Salomón.
El autor del Libro de Baruc, (bendito en hebreo), es el ayudante al que
Jeremías le dictó sus profecías y luego, hallándose preso, le encargó
que las leyera delante del pueblo, como lo hizo también más tarde ante
los príncipes.
Su libro comienza indicando su genealogía y la fecha de composición
“Texto del escrito que Baruc, hijo de Nerías, hijo de Maasías, hijo de
Sedecías, hijo de Asadías, hijo de Jilquías, escribió en Babilonia, en el
año quinto, el séptimo día del mes, en la época en que los caldeos
habían tomado Jerusalén y la habían incendiado” (Bar 1, 1-2).
Después de la caída de Jerusalén, Baruc probablemente vivió durante
algún tiempo con Jeremías en Masfat, ciudad cercana a Jerusalén, que
según algunos estudios modernos, corresponde a la ciudad de Mispah
que se cita en el capitulo veinte del Libro de los Jueces y donde Saúl
fue proclamado rey. A pesar de que tanto la tradición cristiana como la
judía, dicen que Jeremías y Baruc murieron antes de la campaña de
Nabucodonosor contra la Ciudad Santa, el texto anterior desmiente
esta teoría.
La obra de Baruc es un pequeño libro con solo seis capítulos, el último
de los cuales lleva el título de “Epístola de Jeremías”, existiendo dudas
de su pertenencia al libro, puesto que tanto el estilo como el contenido
no son propios de Baruc.
Actualmente los críticos dicen que el texto no fue originalmente
escrito en hebreo sino en griego, lo que contradice lo que se indica en
el propio texto “Baruc leyó el texto de este escrito en presencia de
Jeconías, hijo de Joaquím, rey de Judá, y de todo el pueblo que había
venido para escuchar esta lectura” (Bar 1, 3), de lo que resulta que si
fue leído en publico, tendría que haber sido escrito en el idioma que el
pueblo entendiera.
66 ACERCA DE LA BIBLIA

A nivel descriptivo los cuatro libros históricos restantes se pueden


dividir en dos, las historias de Judit y Tobías y la de los Macabeos.
Judit, era una viuda de la tribu de Simeón, que habitaba en Betulia. La
ciudad estaba sitiada por el general asirio Holofernes. Al saber que los
magistrados iban a entregar la ciudad al enemigo, promete libertar a su
pueblo.
Para ello Judit se viste con sus mejores galas y acompañada de una
sirvienta se introduce en el campamento de los asirios y logra captar la
atención del general asirio. Después de la cena, “sólo Judit quedó en la
carpa, mientras Holofernes, completamente ebrio, yacía tendido en su
lecho” (Judit 13, 2). En el resto de este capitulo se describe como Judit
decapita a Holofernes y volviéndose a Betulia cuelga su cabeza en la
muralla de la ciudad. Los asirios al ver el cadáver ensangrentado de su
general emprenden la fuga.
Se ha puesto en duda la historicidad de la narración, considerándose
que es un relato ficticio de carácter pedagógico, destinado a mantener
el ánimo de la pequeña comunidad judía que luchaba incansablemente
por conservar su independencia frente al avance helenista.
Probablemente, fue escrito en hacia el año 150-100 a. C. y sólo se
conservan las versiones griega y latina, no conociéndose datos del
autor.
El Libro de Tobías, como los de Ester y de Judit, pertenece al género
de los relatos ejemplarizantes y didácticos, son narraciones realizadas
con el objetivo de transmitir enseñanzas de carácter moral y religiosa.
Narra la historia de una familia israelita deportada en Asiria, fue
escrito hacia el año 200 a. C. y sólo se ha conservado en varias
versiones griegas y latinas.
Los protagonistas del libro son la familia formada por Tobit y Sara y
su hijo llamado Tobías. Tobías pertenece a la tribu de Neftalí, que
había sido deportada a Nínive.
El protagonista es Tobías, quien guiado por el ángel Rafael, cumple un
viaje para recuperar una suma de dinero que le debía el judío Gabael.
LA BIBLIA HEBREA 67

La historia de Tobías es una invitación a confiar en la Providencia


divina, destacando los valores de de la santidad del matrimonio, el
respeto filial, la misericordia hacia los pobres, la práctica de la
limosna, la aceptación humilde de las pruebas y la eficacia de la
oración.
Los dos Libros de los Macabeos son realmente históricos, narran de
forma paralela la rebelión de los Macabeos. Han recibido su nombre
del tercer hijo del sacerdote Matatías, Judas, a quien por su valentía le
pusieron el sobrenombre de “Makkébet” (martillo).
Ya se ha comentado que el rey seléucida Antíoco IV Epífanes (175-
164) pretendió helenizar al pueblo judío, llegando a suprimir la
circuncisión e incluso dedicando el Templo al dios Zeus en el año 167
a. C.
El sacerdote Matatías de Modín, hoy El Mediyeh, lugar situado a
veinte kilómetros al norte de Jerusalén, junto con sus hijos, Judas
Macabeo, Jonatan y Simón, se rebelaron ante esta situación y
comenzaron una guerra de guerrillas.
El primer Libro de los Macabeos describe estos hechos, comenzando
en el año 175, año de la subida al trono de Antíoco, hasta el 134 a. C.,
año de la muerte del último de los hermanos macabeos, Simón.
No sabemos nada de su autor, por el análisis del texto se puede decir
que debió ser un judío fiel y leal a su patria y su a religión.
La fecha de composición de este primer libro de los Macabeos es
contemporánea con los hechos que narra, pues se cree que debió ser
escrito entre los años 140 y 130 en hebreo, aunque sólo se conserva la
versión griega de los setenta.
El segundo libro de los Macabeos es bastante distinto que el
precedente. Comienza también con los hechos del año 175 a. C., pero
sólo llega hasta el 160 a. C. y aunque trata algunos temas del primero,
es más un libro religioso que histórico, en el sentido que los temas
históricos los trata bajo un prisma teológico.
De una forma explicita el autor expresa su creencia en la resurrección
de los muertos (II Mac 7, 9) y en el valor de la oración por los
68 ACERCA DE LA BIBLIA

difuntos, “Porque si no hubiera creído que los que habían caído


resucitarían, habría sido inútil y ridículo orar por los muertos” (II Mac
12, 44).
Todo parece indicar que este libro se escribió en Alejandría, poco
después del año 124 a. C.

El Canon de la Biblia
La expresión “canon” que venimos utilizando, procede del griego
y originalmente significaba caña, regla para medir, pero con el paso
del tiempo esta expresión fue evolucionando a su significado actual de
norma, regla o modelo.
En este sentido, las normas o decretos de los concilios se llamaron
cánones y más tarde también recibieron el nombre de cánones las
leyes eclesiásticas, para diferenciarlas de las leyes civiles.
En relación con la Biblia se denomina Canon al conjunto de libros que
la forman, es decir, el Canon de las Sagradas Escrituras es el conjunto
de libros inspirados que lo forman.
No podemos olvidar que a pesar de que venimos utilizando de forma
genérica la expresión Biblia, nos encontramos frente a un conjunto de
libros que no solo se diferencian cuantitativamente, sino que teniendo
el mismo contenido representan realidades diferentes para cada
confesión religiosa.
Los católicos unimos las verdades reveladas en la Biblia a las de la
Tradición de la Iglesia, de forma que con ambas Tradición y Escrituras
se alcanza la totalidad de la Revelación.
Un segundo aspecto a considerar es el concepto inspiración, si bien es
verdad que el autor es Dios, lo es en cuanto inspira a autores humanos.
Este concepto de inspiración se complementa con la idea de que la
Biblia, al contener lo que Dios le dice a los hombres, hay que “leerla e
EL CANON DE LA BIBLIA 69

interpretarla con el mismo Espíritu con que fue escrita para sacar el
sentido exacto de los textos sagrados”17.
Los protestantes difieren totalmente de todo lo anterior, para ellos la
Biblia es el único depósito de la Revelación, aplicando además el
concepto de “libre examen”, es decir, eliminaron el concepto de
interpretación al considerar que frente a la Escritura solo cabe la
interpretación personal de lector.
Si comparásemos la Biblia hebrea con el Antiguo Testamento cristiano
veríamos que mientras para los judíos las Escrituras son la expresión
de la vida de un pueblo y contienen los elementos para una practica
religiosa, para el cristiano el Antiguo Testamento contiene todas las
esperanzas que después se materializaron en Jesús.
Vemos pues las diferencias son importantes bajo el punto de vista
conceptual, pero bajo el punto de vista material, es decir de su
contenido, no existen diferencia, por eso nosotros venimos haciendo
una descripción paralela.

Canonicidad
El concepto de canon referido a la Biblia comenzó a usarse en el siglo
III, probablemente por Orígenes(*) cuando quiso indicar con el adjetivo
“canónicos” a los libros que eran reguladores de la fe.
En el Sínodo de Laodicea (alrededor el año 360) se utiliza el termino
para indicar que “no se lean los libros acanónicos”.
San Atanasio, el gran defensor de Nicea en el siglo IV, utiliza la
misma expresión refiriéndose a un libro que fue muy valorado en la
primitiva Iglesia, hasta el punto de que algunos Padres llegaron a
considerarlo como canónico y él determina que a pesar de ser muy
apreciado y de ser muy utilizado en las asambleas litúrgicas no lo es.
Nos estamos refiriendo al “El Pastor de Hermas” un texto que, gracias
al Canon de Muratori, sabemos que fue compuesto por Hermas,

17
Constitución Dogmática Dei Verbum sobre la Divina Revelación punto 12.
70 ACERCA DE LA BIBLIA

hermano del Papa Pío I, en la ciudad de Roma entre los años 141 a
155, existiendo catálogos eclesiásticos posteriores que confirman esta
noticia. “El Pastor de Hermas” es el escrito más largo de la época post-
apostólica y refleja el estado de la cristiandad romana a mediados del
siglo II.
El concepto de canonicidad es un tema teológico y está muy
relacionado con el concepto de inspiración, pudiéndose hablar de la
canonicidad de un texto sagrado cuando es inspirado, es decir, tiene a
Dios por autor y además esta reconocido como tal por la Iglesia.
Precisamente fue eso lo que ocurrió en el siglo tercero cuando
surgieron algunas dudas sobre la inspiración de los libros
Deuterocanónicos e incluso durante el siglo IV, cuando algunos Padres
griegos, como San Atanasio, San Cirilo de Jerusalén, San Epifanio,
solo admitían los Protocanónicos y le concedían menor autoridad a los
Deuterocanónicos, aunque hay que aclarar que los defensores de esta
idea eran una minoría y que, tanto en Oriente como en Occidente, la
mayoría de los Padres incluían a los Deuterocanónicos como sagrados
e inspirados.
Estas discrepancias van desapareciendo con el tiempo y se puede decir
que a partir del siglo VI, salvo alguna excepción, todos aceptan el
Canon extenso judío como Canon cristiano.
El criterio de canonicidad está relacionado con cada libro en
particular, no basta que sea un libro inspirado, es necesario que la
autoridad de la Iglesia lo declare como tal.
Así mismo, la canonicidad de un libro no depende de la tradición, ni
del contenido apostólico; no siendo ni siquiera criterio de canonicidad
el origen apostólico del libro, a pesar de que todas estas circunstancias
se consideren como aspectos a tener en cuenta para determinar la
canonicidad de un texto.
Podemos poner algunos ejemplos de obras que tuvieron mucha
difusión y gozaron de la aceptación de muchos Padres, pero que no
fueron consideradas canónicas por la Iglesia.
EL CANON DE LA BIBLIA 71

La Didaché o Enseñanza de los Doce Apóstoles no ha sido incluida


dentro del Canon, a pesar de ser uno de los escritos más venerables
que nos ha legado la antigüedad cristiana. Su composición data en
torno al año 70; contemporánea por tanto a algunos libros del Nuevo
Testamento, situándose su redacción en suelo sirio o tal vez egipcio.
Sabemos que la Epístola de San Clemente Romano(*) a los Corintios
era leída en las asambleas litúrgicas y como hemos comentado
también "El Pastor de Hermas”. Clemente de Alejandría aceptó como
escritura inspirada la “Carta a Bernabé” y “El Pastor” de Hermas,
incluso citó “El Apocalipsis de Pedro” como si fuera Escritura.
Según Orígenes(*), se discutía la Carta a los Hebreos, la de Santiago, la
Segunda de Pedro, las II y III de Juan y la de Judas en el período del
220 al 400.
Serapión (obispo de Antioquia, 190 d. C.) prohibió a su diócesis leer el
Evangelio de Pedro, sin embargo los fieles seguían apreciando este
libro.
En este lento proceso deformación del Canon, hacia fines del siglo
tercero, aparecieron otras listas diferentes, como la de Mileto, Obispo
de Sardis o la de Ireneo (130-202) Obispo de Lyón. En Oriente, Juan
Crisóstomo (347-407) Patriarca de Constantinopla no dudaba de la
segunda Carta de Pedro, la tercera de Juan, Judas y Apocalipsis.
Sin embargo, finalmente el Espíritu Santo inspiro a la Iglesia para
definir que libros debían ser aceptados como canónicos.
Como hemos visto, la condición necesaria para que un libro entrara en
la categoría de canónico era que previamente fuese identificado como
inspirado, por tanto cabria preguntarse ¿está el Canon completo? o
dicho de otra manera ¿se ha perdido algún libro inspirado?, la pregunta
no es ociosa porque sabemos que en las Escrituras se hacen referencia
a libros que no han llegado hasta nosotros, por ejemplo, en el Antiguo
Testamento se habla del “Libro del Justo” o del “Libro de Samuel el
vidente” entre otros y en el Nuevo Testamento podemos citar una carta
de San Pablo a los Corintios que parece haberse perdido y de otra a los
Laodicenses mencionada en la carta a los Colosenses, cuando Pablo
72 ACERCA DE LA BIBLIA

recomienda que esta carta “sea leída en la Iglesia de Laodicea e


igualmente también vosotros leáis la escrita a Laodicea” (Col 4, 16).
Lo evidente es que la autoridad encargada de determinar la inspiración
y posteriormente su canonicidad, es decir la Iglesia, no ha dicho nada
respecto a estos textos.
En este punto hay que recordar que la canonicidad de un libro concreto
se conoce por revelación divina a través de la Tradición de la Iglesia.
Precisamente esta es la razón por la que los Protestantes utilizan otros
criterios de canonicidad; puesto que al rechazar la Tradición tuvieron
que apoyarse en criterios puramente internos. Lutero para determinar
la canonicidad, relaciona la enseñanza del libro y la doctrina de la
justificación por la fe, y para Calvino el criterio de canonicidad era “el
testimonio secreto del Espíritu” y el “consentimiento público” del
pueblo cristiano.
Se sabe con certeza que en el concilio Floretino se confirma el Canon
completo de los Libros Sagrados que componen el Antiguo y el Nuevo
Testamento; en su decreto “pro Iacobitis” del 4 de febrero de 1441 se
relacionan todos los libros del canon, incluyendo los libros
Deuterocanónicos.
Se suele decir que en otros Concilios muy anteriores ya se había
indicado el Canon de la Iglesia, hablándose del concilio Hiponense del
año 393 y diversos concilios de Cartago de los años 397, 419 y 692,
pero no se tiene certeza absoluta de ello, por ejemplo, en el Concilio
Laodicense, hacia el 360, se relaciona el Canon del Antiguo
Testamento, pero se ha demostrado que esta relación es una adicción
tardía realizada a los cánones de ese concilio.
La definición solemne del Canon la tenemos en el Concilio de Trento,
en el que para salir al paso de los Protestantes, que siguiendo a
Carlostadio(*) negaban la canonicidad de los libros Deuterocanónicos.
En la cuarta sesión del 8 de abril de 1547 se dice:
“El sacrosanto, ecuménico y general Concilio de Trento, congregado
legítimamente en el Espíritu Santo y presidido de los mismos tres
Legados de la Sede Apostólica, […] Resolvió además unir a este
EL CANON DE LA BIBLIA 73

decreto el índice de los libros Canónicos, para que nadie pueda dudar
cuales son los que reconoce este sagrado Concilio. Son pues los
siguientes.
Del Antiguo Testamento, cinco de Moisés: es a saber, el Génesis, el
Éxodo, el Levítico, los Números, y el Deuteronomio; el de Josué; el de
los Jueces; el de Ruth; los cuatro de los Reyes; dos del
Paralipómenon18; el primero de Esdras, y el segundo que llaman
Nehemías; el de Tobías; Judith; Ester; Job; el Salterio de David de 150
salmos los Proverbios; el Eclesiastés; el Cántico de los cánticos; el de
la Sabiduría; el Eclesiástico; Isaías; Jeremías con Baruc; Ezequiel;
Daniel; los doce Profetas menores, que son; Oseas; Joel; Amos;
Abdías; Jonás; Micheas; Nahum; Habacuc; Sofonías; Aggeo;
Zacharías, y Malachías, y los dos de los Macabeos, que son primero y
segundo.
Del Testamento nuevo, los cuatro Evangelios; es a saber, según san
Mateo, san Marcos, san Lucas y san Juan; los Hechos de los
Apóstoles, escritos por san Lucas Evangelista; catorce Epístolas
escritas por san Pablo Apóstol; a los Romanos; dos a los Corintios; a
los Gálatas; a los Efesios; a los Filipenses; a los Colosenses; dos a los
de Tesalónica; dos a Timoteo; a Tito; a Filemón, y a los Hebreos; dos
de san Pedro Apóstol; tres de san Juan Apóstol; una del Apóstol
Santiago; una del Apóstol san Judas; y el Apocalipsis del Apóstol san
Juan.
Si alguno, pues, no reconociere por sagrados y canónicos estos libros,
enteros, con todas sus partes, como ha sido costumbre leerlos en la
Iglesia católica, y se hallan en la antigua versión latina llamada
Vulgata; y despreciare a sabiendas y con ánimo deliberado las
mencionadas tradiciones, sea excomulgado. Queden, pues, todos

18
Actualmente conocidos como libros de las Crónicas I y II, aquí se utiliza el
nombre que le asigna la traducción de los Setenta. Los Padres de la Iglesia, los
escritores eclesiásticos e incluso la Liturgia dedicaron escasa atención a estos
libros, al considerar que eran prácticamente un duplicado de los libros históricos
precedentes.
74 ACERCA DE LA BIBLIA

entendidos del orden y método con que después de haber establecido


la confesión de fe, ha de proceder el sagrado Concilio, y de que
testimonios y auxilios se ha de servir principalmente para comprobar
los dogmas y restablecer las costumbres en la Iglesia”.
Además, el Concilio de Trento “para reprimir los ingenios petulantes”,
decreta que nadie puede interpretar la Biblia, puesto que la Iglesia es la
única a quien atañe juzgar del verdadero sentido e interpretación de las
Escrituras Santas.
El Concilio Vaticano I con el fin de disipar algunas dudas que se
habían producido, vuelve a reiterar lo dicho en el Concilio de Trento y
en el Vaticano II se afirma en La Constitución Dogmática Divina
Revelatione c.23 n11. “La santa madre Iglesia, fiel a la fe de los
Apóstoles, reconoce que todos los libros del Antiguo y del Nuevo
Testamento, con todas sus partes, son sagrados y canónicos, en cuanto
que, escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios por
autor, y como tales han sido confiados a la Iglesia”.
La Iglesia copta etiope, conocida también como Iglesia unitaria
ortodoxa etíope y que según la tradición es una Iglesia apostólica
fundada por el evangelista San Marcos, en su canon “breve” del
Antiguo Testamento formado por cincuenta y cuatro libros, no
solamente incluye todos los libros de la Biblia de los Setenta sino
también el “Libro de Henoc”, el “Libro de los Jubileos”, el primer y
segundo “Libro de Esdras”, el tercer “Libro de los Macabeos” y el
Salmo 151.
Los tres libros de los Macabeos etíopes tienen una peculariedad
diferenciadora, su contenido es completamente desigual a sus
equivalentes de las otras iglesias cristianas.
El tercer libro de los Macabeos lleva un titulo inadecuado, ya que
relata la persecución de los judíos en Egipto bajo el reinado de
Ptolomeo IV Filopator (222-205 a. C.), es una obra de ficción que
intercala hechos históricos.
EL CANON DE LA BIBLIA 75

Hay también diferencias en cuanto al orden de los libros. La Iglesia


etíope tiene también un canon extenso, que incluye hasta ochenta y un
libros.
La iglesia unitaria ortodoxa etíope, es una iglesia oriental ortodoxa que
tiene su propio jefe (desde 1959; antes formó parte de la iglesia copta).
El jefe de la iglesia lleva el título de Abuna-Patriarca y reside en Addis
Abeba; el actual, desde el 11 de julio de 1992, es el Abuna Pablo.
Esta iglesia es una de las llamadas de los tres concilios o antiguas
iglesias orientales, que tienen en común el credo monofisita19 y que
rechazaron las conclusiones del Concilio de Calcedonia (451).
Se les da el nombre “iglesias de los tres concilios” porque sólo aceptan
como válidos los tres primeros concilios ecuménicos, Nicea I (325),
Constantinopla I (381) y Éfeso (431).
La Iglesia etíope presta mucha más atención al Antiguo Testamento
que el resto de las iglesias cristianas y sus fieles practican ritos propios
del judaísmo ortodoxo.
El Libro de Henoc y el de los Jubileos, mencionados como integrantes
del canon etiope son generalmente considerados por la Iglesia católica
como apócrifos del Antiguo Testamento.
Además de estos dos son considerados como apócrifos del Antiguo
Testamento, “Oráculos sibilinos”, “Testamentos de los doce
Patriarcas” “Salmos de Salomón”, “Asunción de Moisés”, “Ascensión
de Isaías”, “Vida de Adán y Eva”, “Apocalipsis de Abraham”,
“Testamento de Abraham”, “Testamento de Job”, “Apocalipsis de
Baruc” (uno en siríaco y otro griego), etc.
El más importante de todos ellos es el “Libro de Henoc” que se ha
conservado íntegramente en etíope. Existen también fragmentos de la
obra en griego y en las Cuevas de Qumrán se han encontrado
fragmentos de una decena de manuscritos en arameo.

19
Los monofisistas sostienen que en Jesús solo estaba presente la naturaleza
divina, negando la doble naturaleza de Cristo, divina y humana. La doctrina
monofisita, predicada entre otros por el abad alejandrino Eutiques, fue declarada
herética en el Concilio de Calcedonia de 451.
76 ACERCA DE LA BIBLIA

Inspiración
El concepto de la inspiración es un tema excesivamente técnico y cuyo
estudio se apartaría de nuestros fines divulgativos, no obstante, es
necesario hacer referencia a ella como elemento fundamental de la
canonicidad de un libro, aunque solo sea esbozando someramente el
tema y apuntando algunas ideas.
Se ha comentado que para que un libro entre en el Canon es necesario
que sea inspirado, es decir que tenga a Dios por autor.
Quizás sea conveniente indicar que un libro inspirado y aceptado
dentro del Canon, es independiente del autor que se haya considerado
en el momento de su inclusión, es decir, la Epístola a los Hebreos es
un libro canónico con independencia de que por los avances científicos
actuales se este cuestionando la autoria de San Pablo. La inspiración
no esta relacionada con el autor humano que se suponga lo ha escrito,
recordemos que hay muchos libros del Antiguo Testamento que se
desconoce su autor.
Para el antiguo pueblo de Israel era una certeza que los libros sagrados
eran obra de Dios, aunque no sabían en virtud de qué acción divina
tenía lugar esta encarnación de la palabra.
Es sólo el Nuevo Testamento en sus escritos más recientes, el que ha
desarrollado una teología que atribuye la encarnación de la palabra
divina en los libros sagrados a una inspiración del Espíritu Santo.20
La palabra inspiración tiene dos acepciones completamente diferentes,
podemos referirnos a un sentimiento singular de inspiración poética o
musical, o artística en general, es decir, “efecto de sentir el escritor, el
orador o el artista el singular y eficaz estímulo que le hace producir
espontáneamente y como sin esfuerzo”21 o como nos interesa aquí

20
Véase Teología de la Biblia, J. M. Moreno, S. J., Universidad de Comillas,
publicación “on line”.
21
Diccionario electrónico de la RAE.
EL CANON DE LA BIBLIA 77

“ilustración o movimiento sobrenatural que Dios comunica a la


criatura”.22
Técnicamente los teólogos afirman que la inspiración es un carisma
que se produjo solamente cuando se escribieron los libros canónicos y
lleva implícito que Dios los ha querido y ha asistido en su redacción.
De ese modo Dios asume la responsabilidad de lo que se dice en esos
libros. Los textos están dotados de autoridad divina, presentándonos
cuanto en ellos se dice, como dicho por Él.
La teología judaica plantea dos modelos distintos de inspiración. En
uno de ellos se entiende la inspiración como un proceso de elección de
un testigo humano y una autorización singular para la redacción de la
revelación divina. El otro modelo, mucho más radical es de corte
milagroso, insiste en la autoría divina desvirtuando la colaboración
humana.
La especulación rabínica llega a pensar que la Toráh era preexistente
en Dios desde toda la eternidad e incluso encontramos la leyenda de
que los setenta traductores23 fueron todos poseídos por una inspiración
mántica24 y tradujeron la Biblia exactamente igual, palabra por
palabra, como obedeciendo a un dictado superior.
La expresión “Palabra de Dios” se encuentra doscientas cuarenta y un
veces en el Antiguo Testamento.
Para los antiguos israelitas, no se distingue entre la palabra de Dios y
la del profeta, así vemos referencias en este sentido en varios textos de
la Biblia, “No quieren escucharte porque no quieren escucharme” (Ez
3, 7). El profeta es la boca de Dios. “El será su dios, y tú serás su
boca” (Ex 4, 16).

22
Ibíd.
23
Nos estamos refiriendo a los traductores de la Biblia de los LXX, conocida
también como Alejandrina o Septuaginta, la primera traducción de la Biblia
Hebrea al griego, a la que ya hemos hecho referencia.
24
Palabra de origen griego que se refiere al arte de la adivinación. Conjunto de
prácticas mediante las cuales se trataba de adivinar el porvenir.
78 ACERCA DE LA BIBLIA

En el Nuevo Testamento se afirma taxativamente que los apóstoles


predican “todo lo que Jesús hizo y enseñó” (Hch 1, 2). Es tal el
convencimiento de que el contenido de la Biblia es Palabra de Dios
que el Apocalipsis termina con la prohibición de añadir o quitar
ninguna cosa, como manifestación clara de la certidumbre que se tiene
de la inspiración divina del libro. “...si alguno añade a estas cosas,
Dios añadirá sobre él las plagas escritas en este libro; y si alguno quita
de las palabras del libro de esta profecía, quitará Dios su parte del
árbol de la vida y de la ciudad santa, que están escritos en este libro”
(Ap 22, 18-19).
La Iglesia no se vio en la necesidad de analizar el concepto de
inspiración hasta la llegada del racionalismo, porque incluso el
Protestantismo no la había cuestionado. Fue en siglo XVIII cuando se
planteó un debate sobre este tema.
La Iglesia se limitaba a repetir que la Biblia era Palabra de Dios, es
decir, que Dios es el autor principal y que los libros sagrados están
inspirados por el Espíritu Santo, entendiendo como inspiración “un
influjo sobrenatural de Dios, por el cual el hombre que materialmente
lo escribe, es impulsado a comunicar a los demás las cosas que Dios
quiere comunicarle”.
Al igual que los antiguos israelitas, algunas corrientes teológicas
acentúan más la intervención divina y otras inciden más en la
intervención humana, aunque argumentadas de forma diferente.
Existen doctrinas que exageran la autoría de Dios, asimilando al autor
humano a un simple copista, considerándolo como un instrumento
inerte que escribe “al dictado”.
Por el contrario otras corrientes minimizan la actividad de Dios en el
proceso de elaboración de redacción, limitándola meramente a una
aprobación posterior o autorizando lo que los hombres ya habrían
escrito independientemente de él.
En ambos casos se estaría haciendo una simplificación que llevaría a
confundir inspiración con infalibilidad, sin considerar que la
inspiración divina es un don radicalmente diferente.
EL CANON DE LA BIBLIA 79

Existen otras doctrinas que pretenden explicar el concepto de


inspiración haciendo una separación del proceso, atribuyendo las ideas
a Dios y la redacción literaria a los hombres, rompiéndose de este
modo la unidad de la Escritura.
Como vemos existe una cierta dificultad en explicar el don gratuito y
específico de la inspiración, podríamos indicar de una forma muy
sucinta que Santo Tomás decía que el instrumento, además de su
propia capacidad, adquiere otra más elevada a su propia naturaleza.
Cualquiera que sea el modo como se explica, lo que hay que indicar es
que intervención divina en la redacción de la Escritura tiene unas
características específicas que la diferencia rotundamente de cualquier
otra intervención divina en la producción de otros escritos.
La primera vez que se hablo en un concilio del concepto de inspiración
fue en el de Trento, “Los santos de uno y otro Testamento han hablado
bajo la inspiración del mismo Espíritu Santo”.
Entre los Concilios de Trento y del Vaticano I25 se desarrollaron
diversas teorías sobre la inspiración que han sido puestas al día en la
declaración Verbum Dei del Vaticano II que dice:
“11. Las verdades reveladas por Dios que se contienen y manifiestan
en la Sagrada Escritura, se consignaron por inspiración del Espíritu
Santo. La Santa Madre Iglesia, según la fe apostólica, tiene por
sagrados y canónicos los libros enteros del Antiguo y Nuevo
Testamento con todas sus partes, porque escritos bajo la inspiración
del Espíritu Santo tienen a Dios como autor, y como tales han sido
entregados a la Iglesia. Pero en la redacción de los libros sagrados
Dios eligió a hombres que utilizó, usando ellos de sus propias
facultades y fuerzas, de modo que obrando Él en ellos y por ellos,
escribieron como verdaderos autores todo y sólo lo que Dios quería.
Como quiera pues que todo lo que los autores inspirados o hagiógrafos
afirman, debe tenerse como afirmado por el Espíritu Santo, hay que

25
Primer Concilio celebrado en la ciudad del Vaticano. Convocado por el Papa
Pío IX en 1869 para rebatir el racionalismo y el galicanismo. En este Concilio se
aprobó como dogma de fe la doctrina de la infabilidad del Papa.
80 ACERCA DE LA BIBLIA

confesar que los libros de la Escritura enseñan firmemente con


fidelidad y sin error la verdad que Dios quiso que fuese consignada en
las Sagradas Letras por causa de nuestra salvación” Así, pues, "toda la
Escritura es divinamente inspirada y útil para enseñar, para argüir,
para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios
sea perfecto y equipado para toda obra buena" (2 Tim., 3,16-17).

Interpretación26
En contraposición a las tesis protestantes de que la Escritura se
interpreta a sí misma, se encuentra la definición de la Iglesia Católica
que propone que solamente corresponde dar la correcta interpretación
del texto bíblico al Magisterio de la Iglesia.
Podríamos pensar que el problema de la interpretación de la Biblia es
un tema que se ha planteado en tiempos modernos, como a veces se
puede dilucidar a la luz de la gran cantidad de teorías existentes. Pero
no es exactamente así, en ambos Testamentos tenemos ejemplos de
personajes que se plantean este tema, como se puede comprobar en
algunos oráculos de Jeremías, o cuando vemos que Daniel se
interrogaba largamente sobre su sentido (Cfr. Dn. 9, 2). En los Hechos
de los Apóstoles se cuenta la historia del eunuco etíope que iba
leyendo al profeta Isaías y no entendió el significado del texto hasta
que una persona con autoridad, Felipe, le explicó lo que quería decir la
Escritura y le dio a conocer a Jesús y posteriormente lo bautizó. (Cfr.
Hch 8, 28-37).
De una forma expresa este tema ya es tratado en la segunda carta de
Pedro, donde se dice que ninguna profecía puede interpretarse por
cuenta propia: “Y así se nos hace más firme la palabra de los profetas,
a la cual hacéis bien en prestar atención como a lámpara que luce en

26
Para la redacción de este apartado nos hemos basado, entre otros, en el
documento “La interpretación de la Biblia en la Iglesia” de la Pontificia Comisión
Bíblica del 15 de abril de 1993.
EL CANON DE LA BIBLIA 81

un lugar oscuro, hasta que despunte el día y se levante en vuestros


corazones el lucero de la mañana. Pero ante todo tened en cuenta que
ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia;
porque ninguna profecía ha venido por voluntad propia, sino que
hombres movidos por el Espíritu Santo han hablado de parte de Dios”
(II Pe 1, 16-21).
Esta misma carta nos previene frente a posibles malas interpretaciones
que se pueden hacer acerca de los escritos de san Pablo. “Os lo
escribió también Pablo, nuestro querido hermano, según la sabiduría
que le fue otorgada. Lo escribe también en todas sus cartas cuando
habla en ellas de eso. Aunque hay en ellas cosas difíciles de entender,
que los ignorantes y los débiles interpretan torcidamente, como
también las demás Escrituras, para su propia perdición” (II Pe 3, 15-
16).
Vemos que desde los orígenes los creyentes se han preguntado por el
sentido de los textos bíblicos. Puesto que la Biblia es Palabra de Dios
escrita en lenguaje de hombres y según la forma de los hombres, el
método para hallar su sentido original será semejante al que se utiliza
para interpretar otros libros antiguos.
En el siglo XVII Baruj Spinoza (1632-1677) estableció la separación
entre ciencia y teología. Según él, la Escritura no contenía nada por
encima de la razón.
Fue un precursor de la hermenéutica bíblica al considerar que para su
estudio la Biblia debía ser tratada como cualquier otro libro de la
antigüedad, sin utilizar ningún método diferente y teniendo en cuenta
solamente al autor humano.

El método histórico-critico
La hermenéutica, es decir, la ciencia de la interpretación de los textos
para determinar el significado exacto de las palabras mediante las
cuales se ha expresado un pensamiento, siempre ha estado presente en
la Iglesia.
82 ACERCA DE LA BIBLIA

Nos podríamos remontar hasta Orígenes (185-254) que ya en la


Escuela de Alejandría utilizaba métodos específicos de interpretación
bíblica, pero es realmente a partir del siglo XVIII, con el racionalismo,
cuando esta ciencia adquirió una nueva dimensión con la aparición de
un nuevo método científico para el estudio de textos antiguos, el
método histórico-critico.
Este método de interpretación, originalmente desarrollado en
Inglaterra, surge en un momento de la historia cuando se considera a la
razón como la única facultad valida para la explicación de los hechos y
en consecuencia, era necesario despojar a los relatos bíblicos de todos
los elementos sobrenaturales para poder acceder a la verdad histórica,
tratando a los textos sagrados con una metodología similar a las de
otras ciencias y en consecuencia, aplicándole los mismos métodos y
herramientas de trabajo.
El método histórico-crítico pretende comprender el texto, llegando a
sus orígenes y en esa situación saber qué sentido tuvo para los lectores
originales.
Para ello, con las herramientas de la ciencia histórica y literaria, se
pretende conocer la historia del texto y de su composición, mostrar su
origen, descubrir las fuentes subyacentes, el sentido que tenía en su
entorno original y las circunstancias en que surgió.
La doble denominación se aplica porque es un método histórico, no
solo porque se aplica a textos antiguos estudiando su alcance histórico,
sino sobre todo, porque trata de conocer los procesos históricos de
producción del texto bíblico. No hay que olvidar que en las diferentes
etapas de su elaboración, los diferentes libros de la Biblia se dirigen a
diferentes clases de lectores, que viven en situaciones temporales
diferentes.
Pero también es un método crítico, porque con la ayuda de criterios
científicos tan objetivos como sea posible en cada uno de sus pasos,
permite al lector actual entender el sentido de los textos bíblicos.
La descripción de las diferentes etapas que un texto se ve envuelto
cuando se le aplica el método histórico-crítico es técnicamente
EL CANON DE LA BIBLIA 83

compleja y complicada y probablemente carezca de interés para el


lector.27
Solamente indicar que intervienen una serie de disciplinas muy
especializadas y que el proceso se inicia con un estudio de crítica
textual para establecer un texto bíblico que sea el más próximo al texto
original, es decir, el texto que sea más antiguo y fiable; después se
somete al texto en cuestión a un análisis lingüístico (morfología y
sintaxis) y semántico. A continuación, la crítica literaria trata de
definir el comienzo y el final de las unidades textuales y de comprobar
la coherencia interna de los textos. Cuando se establece el carácter
compuesto de algunos textos, se trata de dividirlos en pequeñas
unidades, para estudiar de una manera más sencilla la posibilidad de
pertenencia a fuentes diferentes.
Más tarde interviene la crítica de los géneros que procura determinar
los géneros literarios, su contexto de origen, sus rasgos específicos y
su evolución. Finalmente, la crítica de la redacción estudia las
modificaciones que los textos han sufrido antes de quedar fijados en su
estadio final y analiza ese estadio.
Mientras las etapas precedentes han procurado explicar el texto por su
génesis, en una perspectiva diacrónica o fuera del propio texto, esta
última etapa se concluye con un estudio sincrónico, se explica allí el
texto en sí mismo, gracias a las relaciones mutuas de sus diversos
elementos, considerándolos como el mensaje comunicado por el autor
a sus contemporáneos.
Cuando los textos pertenecen a un género literario histórico o están en
relación con acontecimientos de la historia, la crítica histórica
completa la crítica literaria, para precisar el alcance histórico de los
textos estudiados.

27
Como ya indicábamos en nota anterior, para el lector interesado en estos temas
sugerimos la lectura del documento “La interpretación de la Biblia en la Iglesia”
publicado el 15 de abril de 1993 por la Pontificia Comisión Bíblica, que hemos
utilizado para la redacción de este apartado.
84 ACERCA DE LA BIBLIA

En los inicios de la aplicación del método, la iglesia Católica


manifestó una hostilidad evidente contra el mismo, ya que los
resultados de su aplicación llevaban siempre a posiciones contrarias a
la fe.
No obstante, León XIII, Papa28 entre 1878 y 1903, con la encíclica
Providentissimus Deus del 18 de noviembre de 1893, a pesar de que se
muestra de manera predominantemente crítica, no excluye, sin
embargo, lo positivo de las nuevas posibilidades que el método ofrece.
Cincuenta años más tarde, Pío XII, en su encíclica Divino afflante
Spiritu del 30 de septiembre de 1943, basándose en el trabajo de
grandes exegetas católicos, anima positivamente a hacer fructificar los
métodos modernos para la comprensión de la Biblia.
La constitución del Concilio Vaticano II, Dei Verbum, del 18 de
noviembre de 1965, sobre la Divina Revelación, retomó todas estas
enseñanzas.
El método histórico-crítico, que con independencia de sus excesos, es
una herramienta válida de interpretación de los textos bíblicos, no
contesta a las preguntas del hombre actual, lo que hace es saber qué
sentido tuvo el texto para los lectores originales, pues llega a conocer
el origen del texto, la historia de su composición, las fuentes
subyacentes, el sentido que tenía en el momento de su composición,
las circunstancias en que surgió, etc. Es decir, se constata que el
método histórico-crítico es necesario pero no suficiente para explicar
el sentido que los textos bíblicos tienen para los lectores de hoy en día.
Actualmente se utilizan métodos centrados en el análisis literario, que
se presentan como equivalentes (y a veces opuestos) al método
histórico-crítico.
El objetivo fundamental no es una lectura diacrónica, es decir, fuera
del propio texto, como analizar las fuentes, ubicar históricamente a los
autores o conocer las circunstancias en que fue elaborado el libro, sino
centrarse en el propio texto para que este hable por sí mismo.

28
Como curiosidad y al margen del tema que estamos tratando, fue el primer Papa
que apareció en una grabación cinematográfica.
EL CANON DE LA BIBLIA 85

En lugar de la lectura diacrónica se propone una lectura sincrónica,


leer e interpretar el texto tal como se presenta, sometiéndolo a un
análisis de carácter literario, tratándolo como realmente debe ser
tratado, como una obra literaria.
Dentro de estas corrientes se encuentran los estructuralistas que se
concentran sobre el estudio del texto bíblico en su estadio final.
Actualmente más conocido como análisis semiótico, rechazan toda
referencia del texto al mundo exterior, así como sus conexiones con el
autor que lo produjo y con el lector que lo interpreta. Aunque los
estructuralistas iniciales siguieron a Ferdinand de Saussure (1857-
1913) creador de esta disciplina, los semióticos actuales que aplican
esta disciplina al estudio de la Biblia ponen en práctica las teorías del
lingüista e investigador francés Algirdas Julien Greimas (1917-1992).
En los años sesenta del siglo pasado, los críticos comenzaron a
analizar las relaciones entre el texto y sus lectores.
Dado que el lector no pertenece a un espacio social y se sitúa en una
tradición, el texto lo interpela con sus preguntas, opera una selección,
propone una interpretación y finalmente, puede crear otra obra o tomar
iniciativas que se inspiran directamente de su lectura de la Escritura.
Dicho de otra forma, el lector dialoga con el libro, no con el autor. Por
eso, cada lectura es una nueva creación de la obra.
No hay que dejar de mencionar que las ciencias de la sociología y
psicología son disciplinas que también tienen que intervenir en los
estudios de interpretación bíblica. La primera investiga las condiciones
socio-culturales que influyen sobre los lectores actuales en el proceso
de interpretación y la segunda estudia la influencia de la propia
personalidad y de la historia personal del lector en la interpretación.
Recientemente ha nacido en Estados Unidos la crítica canónica, que
mantiene que para llegar a comprender el sentido de la Biblia lo
importante es el texto canónico que actualmente tenemos, no el texto
hebreo que reconstruyeron los críticos comparando manuscritos y
versiones. Solamente les interesa la forma final tal como ha quedado
recogida en la Biblia considerando la lectura diacrónica como una
86 ACERCA DE LA BIBLIA

distracción en cuanto aísla libros, fuentes o autores, o trata de conocer


la intención de estos últimos.
Volviendo al inicio y partiendo del deseo de los hombres de entender
lo que Dios les dice en la Biblia, todo el problema se sustancia en que
si la Biblia es Palabra de Dios, pero escrita en lenguaje de hombres y
según la forma de los hombres, el método para hallar su sentido
original será semejante al que se utiliza para interpretar otros libros
antiguos, habiéndose terminado la polémica sobre el sentido literal de
los textos bíblicos.
El debate actual, en el que vemos que están involucradas muchas
ciencias además de la exegesis teológica, se centra en buscar el camino
para interpretar esta Palabra de Dios de manera que sea comprensible
para el hombre moderno, e ilumine situaciones muy diferentes de las
que rodeaban a los primeros destinatarios.
El Papa Juan Pablo II señaló que la multiplicidad de métodos que se
presentan en la actualidad, lejos de delatar inseguridad o confusión,
son una prueba de la riqueza de esta Palabra para el hombre actual y
de la limitación de la ciencia humana para captarla en su plenitud y
expresarla adecuadamente.
Mediante la Constitución Dogmática “Dei Verbum” la Iglesia Católica
dice que la fuente única de la Revelación es la Tradición viva de la
Iglesia formulada por escrito en los Libros Sagrados, lo que implica
que todo lo que Dios quiere decirnos se encuentra en las Sagradas
Escrituras y en consecuencia la Tradición nos lo trasmite de una forma
más comprensiva para nosotros.
Es decir, las verdades reveladas se encuentran repartidas en dos
canales distintos. Unas nos llegan a través de la Escritura y otras a
través de la Tradición (y por supuesto, la gran mayoría a través de
ambas). Pudiéndose decir que la distinción entre las dos fuentes no es
material, sino formal, no hay diferencia en lo que se afirma, sino en el
modo como se hace.
La materia contenida en la Tradición y en la Escritura es la misma,
pero se encuentra expresada de un modo formalmente diferente,
EL CANON DE LA BIBLIA 87

pudiendo tener un mayor grado de desarrollo de esas mismas verdades


en la Tradición.

Críticas a la historicidad de la Biblia


La forma más radical de demostrar la falta de veracidad histórica
del Nuevo Testamento sería demostrar la inexistencia de Jesús y la del
Antiguo Testamento mediante pruebas que determinasen que Moisés
es una invención.
En el primer caso, ningún autor serio pone en duda la existencia de
Jesús, sin embargo, la existencia de Moisés no tiene una solución tan
evidente, puesto que no existen fuentes externas a la Biblia para probar
su indubitable existencia.
Los orígenes egipcios de Moisés coinciden con el hecho de que la
tradición dice que una parte de los antepasados de Israel estuvo en
Egipto en esclavitud y una tradición que muestra una relación de
dependencia total no puede ser fruto de una invención. Muchos
nombres de levitas son nombres egipcios e históricamente se sabe que
los egipcios emplearon a esclavos semitas en las construcciones
faraónicas.
La presencia de los hebreos en Egipto debería situarse entre los siglos
XVII al XIII antes de Cristo (Ex 12, 40-41) y como dice expresamente
el Génesis estuvieron unos cuatrocientos años, “Tienes que saber que
tus descendientes emigrarán a una tierra extranjera. Allí serán
esclavizados y maltratados durante cuatrocientos años” (Ge 15, 13).
El Génesis se refiere al hecho de que tras el deambular de los
patriarcas por los bosques y praderas del Canaán se asentaron en
Egipto, donde residieron durante varias generaciones.
La presencia de los hebreos en Egipto pasó por dos etapas
completamente distintas. En la primera gozaron del favor real del
Faraón, de quien José había sido el primer ministro, sin embargo en la
88 ACERCA DE LA BIBLIA

segunda “se levantó un rey nuevo que no había conocido a José” (Ex
1, 8) que sometió al pueblo hebreo a la esclavitud por razones raciales
y religiosas, “Estuvimos en Egipto como esclavos del Faraón,
sacándonos el Señor de allí con mano poderosa” (Dt 6, 21).
Siguiendo al historiador Manetón, Sumo sacerdote de RA, del periodo
Ptolomaico, que vivió en Helíopolis en los reinados de Ptolomeo I y II,
se sabe históricamente que durante los siglos XVII o XVI a. C., Egipto
estaba invadido por los hicsos, o pueblos pastores semitas, que
establecieron su capital en Avaris (Tell ed Daba).
Su hegemonía en Egipto puede coincidir con la dinastía XV, de los
siglos XVII-XVI. Es verosímil pensar que durante el dominio hicso
los clanes patriarcales hubieran podido asentarse en Egipto con todo
tipo de facilidades al amparo de los faraones reinantes. Algunos hicsos
llevan los nombres de Jacob y Hur.
Vemos pues que nos estamos refiriendo a una época históricamente
muy temprana ya que la primera evidencia arqueológica relacionada
con los hebreos se remonta alrededor de los años 1210 a. C. y se
refiere a la llamada “Estela de Merenptah” en la que en una línea de
jeroglíficos se menciona el nombre de Israel.
Esta estela fue hallada en 1896 por el egiptólogo británico William M.
Flinders Petrie (1853-1942) en el templo de Merenptah en Tebas, mide
2,25 metros de altura y es de granito negro. Data de los años 1208-
1207 a. C. y contiene un himno de victoria que conmemora la
aclamación de Egipto sobre sus enemigos.
El final de la estela se mencionan los enemigos de Egipto que se
hallan en la región de Canaán, entre los que aparece “Israel”, diciendo:
“Israel está derribado y yermo, no tiene semilla”. La estela se conserva
en el Museo del Cairo.
Aunque los hechos históricos son casi inexistentes y solamente
podemos mencionar el que acabamos de citar, la pretensión de negar la
existencia de Moisés tiene poca consistencia, en consecuencia, dado
que seguir la línea de la no existencia de Moisés no podía conducir a
ningún resultado satisfactorio, las críticas al Antiguo Testamento se
CRITICAS A LA HISTORICIDAD DE LA BIBLIA 89

desarrollaron por otros caminos: poner en duda la autoría del


Pentateuco (Toráh).

Hipótesis sobre la autoría del Pentateuco


Como ya hemos comentado, hasta el siglo XVIII, la tesis de la
autenticidad mosaica del Pentateuco fue comúnmente admitida, pero,
como también se verá más tarde, es en ese siglo y con la llegada el
racionalismo, cuando empiezan a cuestionarse autorías y existencias
de personajes.
Antes del siglo pasado, solo unos pocos eruditos habían expresado sus
dudas sobre la autoria del Pentateuco por Moisés.
Se sabe que el sefardita Abraham Ibn Ezra (1092-1167) exegeta judío
y gran intelectual realizó comentarios muy originales sobre la Sagrada
Escritura, en sus obras “Comentarios sobre el Antiguo Testamento” y
“Comentarios sobre el Talmud”, mencionando algunos pasajes que
hacían pensar la existencia de varios autores.
Pero el primer critico de la época moderna fue Bodenstein von
Karlstadt(*), más conocido como Carlostadio(*). En su obra “De
canonicis Scripturis” sostuvo que no se podía defender que Moisés
fuese el que escribió el libro, indicando que Moisés no pudo escribir la
narración de su muerte y que además el estilo coincide con el de otros
pasajes del Deuteronomio, de los cuales no sería autor.
El filósofo Baruch Spinoza, autor del célebre “Tractatus theologico
politicus” en 1670, donde en los capítulos 6 y 7 dice que el autor del
Pentateuco y de los Libros Históricos de Josue y Reyes fue Esdras,
utilizando diversas fuentes, entre ellas de Moisés. Se comienza a
hablar de una redacción o al menos de retoques posteriores a Moisés.
Con la obra del Padre Richard Simon (1638-1712), se inició el estudio
crítico de la Biblia. En su obra “Histoire critique du Vieux Testament”
(1678) advirtió la existencia de duplicados, cambios de estilo y
divergencias en el contenido; circunstancias que utilizaría como base
para establecer su crítica literaria del texto.
90 ACERCA DE LA BIBLIA

Ya en la época ilustrada, autores como el pastor luterano alemán


Henning Bernhard Witter (1711) y el médico francés Jean Astruc
(1753) esbozaron lo que vendría a llamarse “hipótesis documentaria
antigua”.
El pionero de esta hipótesis fue Witter (1683-1715), que en su estudio
inacabado del Génesis “Jura Israelitarum in Palaestina” se dio cuenta
de la diversidad de nombres divinos utilizados en pasajes similares.
Este párroco alemán de Hildesheim, compara el relato de la creación
de Ge 1, 1-2,4 con el del paraíso de Ge 2, 5-3, 24, señalando la
diferencia de los nombres divinos, la diversidad de estilo y la
presencia de repeticiones; llegando de este modo a formular la
hipótesis de dos relatos paralelos, pensando en la posibilidad del
empleo de diversas fuentes.
Esta línea de trabajo fue seguida cuarenta años más tarde por Astruc,
(1684-1776) médico del rey Luís XV, un protestante convertido al
catolicismo y lector apasionado de la Escritura, que dejó una obra
titulada “Conjectures sur les mémoires originaux dont il paroit que
Moyse s'est servi pour composer le livre de la Genése. Avec des
remarques, qui appuient ou qui éclaircissent ces conjectures” (1753).
Astruc, propuso la “Hipótesis documentaria”, al observar la
alternancia en el uso de los nombres de Dios (Yahvé, Elohim).
En la misma línea continúa en 1780 Johann Gottfried Eichhorn, (1752-
1827), Profesor en Göttingen en 1788, estudiando los relatos del
Diluvio y el arca de Noé observa que puede ser separado en dos
relatos similares, aunque distintos entre sí, en uno de ellos se utiliza un
nombre para Dios y otro distinto en el otro.
Eichhorn ha sido llamado el fundador de la crítica moderna del
Antiguo Testamento. Fue un erudito muy versátil, en 1783 publicó su
trabajo más famoso, “Introducción al Antiguo Testamento” y en 1814
escribió una “Introducción al Nuevo Testamento”.
Fue el primero en aplicar sistemáticamente a toda la Biblia una
metodología crítica más elevada que él denominó “Higher Criticism”.
A partir de ese momento el termino “Introducción” ha sido usado
CRITICAS A LA HISTORICIDAD DE LA BIBLIA 91

técnicamente para describir un libro en el que se estudia el origen, el


autor, la fecha y la historia literaria de los libros bíblicos.

Teoría clásica documental


En el siglo XIX, se propone la “Hipótesis de los fragmentos”
propugnada por varios autores, el teólogo católico escocés Alexander
Geddes(*) en 1792; el protestante alemán Johann Severin Vater,
profesor de la Universidad de Halle (1771-1826) en su trilogía
“Comentarios sobre el Pentateuco” publicada en 1802-1805 y el
teólogo alemán Wilhelm Martín Leberecht De Wette en 1840, entre
otros, en la que se determina que el Pentateuco seria el resultado de
una recopilación de varios fragmentos distintos.
De Wette, se pasaría a la “Hipótesis de los complementos” que había
sido propuesta por Kelle y H. Ewald (1823) que sostenía que el
Pentateuco proviene de un “escrito fundamental”, es decir, textos que
emplean para Dios el nombre Elohim, “complementado” con otros
textos.
A mediados de siglo, el danés Hermann Hupfeld (1853) recogió y
reelaboró la “Hipótesis documental” y propuso una “Nueva hipótesis
de los documentos”. Philip Kelle y Walter Elwel llamaron “elohista”
al escrito o documento fundamental, que se correspondería con lo que
más tarde se denominó “sacerdotal” (será el documento P), habría que
admitir un documento yhawista (J), y por último un segundo elohista.
Añadiendo todo esto al Deuteronomio resultaría el Pentateuco, con
ello se sentaban las bases para la elaboración de la que se convertiría
en la "Teoría clásica documental".
En 1865 el erudito alemán Karl Heinrich Graf (1815-1869), propone
cambiar el orden de los documentos de Hupfeld, afirmando que el
documento básico era el más tardío, de la época del Destierro o
después; antes estarían los documentos yahwista y elohista y en
tiempos de Josías se compondría el Deuteronomio.
92 ACERCA DE LA BIBLIA

Pero el que formuló con más éxito la “hipótesis documental” fue el


filólogo Julius Wellhausen, que estaba notablemente influido por la
idea hegeliana del evolucionismo religioso y opinaba que Israel pasó
de formas primitivas a expresiones cada vez más elevadas de
religiosidad. Como era sobre todo un historiador, -fue Profesor de
Estudios Orientales-, le interesaba el problema de la distribución
histórica de los documentos que sus predecesores ya habían señalado.
Wellhausen desarrolló una teoría, que además de ser denominada con
su nombre, alcanzó un éxito extraordinario entre los estudiosos de la
exégesis bíblica. Éxito que tiene su aspecto paradójico, pues como
veremos inmediatamente Wellhausen era ateo. Su teoría aun hoy en
día goza del favor de muchos exégetas, aunque con el paso del tiempo
las propuestas originales han sufrido modificaciones.
Julius Wellhausen, protestante, nació en el año 1844 en Hameln,
Alemania y murió en la ciudad de Gottinga en el 1918. Comenzó su
carrera profesional como profesor de Teología, pero renunció a ello
porque no creía lo que se suponía que debía enseñar.
Wellhausen excluía que en la historia de la humanidad pudiera
producirse ningún tipo de intervención sobrenatural o divina, no creía
ni en Dios, ni en los milagros. A pesar de estas creencias, dedicó
muchos años de su vida, con gran tenacidad, al estudio de los libros
del Antiguo Testamento.
Su teoría está basada en la afirmación de que la mayoría de los libros
del Pentateuco tienen su forma actual después del retomo de la
cautividad en Babilonia en el año 536 a. C.
Según Wellhausen, el Pentateuco constituye una recopilación de libros
previos, afirmando que adquirió su forma presente en una serie de
etapas, de varios siglos, en las que se “ensamblaron” cuatro
documentos distintos; Moisés no escribió ninguno de los libros que
llevan su nombre, ni Isaías, ni tampoco Daniel.
La obras más conocidas de Wellhausen son “Die Composition des
Hexateuchs und der historischen Bücher des Alten Testaments”
CRITICAS A LA HISTORICIDAD DE LA BIBLIA 93

(Berlín, 1876-1877) y “Prolegomena zur Geschichte Israels” (Berlín,


1878).
Bien es verdad que nunca faltaron opositores a la “Teoría clásica
documental”, tanto entre los cristianos (protestantes y católicos) como
entre los judíos, sin embargo, la estructura fundamental de la hipótesis
documental ha seguido siendo sustancialmente la que indicó
Wellhausen.
Los elementos esenciales de su teoría pueden resumirse de la forma
siguiente: en un inicio, alrededor de los santuarios tribales, se fueron
transmitiendo las tradiciones religiosas constituidas en función del
culto o bien como recuerdos de las diversas tribus; después apareció la
redacción escrita más antigua que se denomina el documento yahvista
(850-750 a. C.). Se llama así porque se menciona siempre a Dios con
su nombre Yhwh, incluso antes de la revelación a Moisés (Ex 3, 6; Ge
4, 26). Se supone que este documento proviene del reino de Judá y se
le denomina J.
El siguiente documento es el elohísta (E), un documento más
evolucionado, que la escuela de Wellhausen considera que procede del
norte y tiene influencias de la predicación profética, que tendría sus
orígenes en el siglo VIII a. C. Se trata de un documento
teológicamente más elaborado, donde intervienen los ángeles como
mediadores entre Dios y el hombre, asigna a los personajes
principales, como Abrahán y Moisés, el título de profeta y concede
amplia atención a las colecciones legislativas.
Según la Hipótesis documentaria estos dos documentos se habrían
unificado después de la caída de Samaría (año 722 a. C.), sirviendo
como base el texto yahvista (documento J) armonizándose las dos
fuentes. Este trabajo estaría ya ultimado en la época de Josías.
En el 622 a. C., bajo el rey Josías, con ocasión de los trabajos de
restauración del Templo, fue descubierto el “libro de la ley”, “El sumo
sacerdote Helquías dijo entonces al secretario Safán: En la casa de
Yahve encontré el Libro de la Ley. Después se lo pasó a Safán quien
lo leyó” (II Re 22, 8). Realmente no se sabe a que libro se refiere el
94 ACERCA DE LA BIBLIA

sacerdote, algunos lo identifican con el libro del Deuteronomio, al


menos en su parte central y otros piensan que se refiere al Pentateuco.
Para muchos seguidores de Wellhausen, el descubrimiento fue un
“piadoso engaño” concebido para conferir autoridad al libro; según
ellos se trataba en realidad de una primera redacción del
Deuteronomio, a la que siguieron varias versiones sucesivas, con
añadidos y modificaciones diversas. Finalmente, un redactor unió el
Deuteronomio con los documentos J y E unidos.
El último documento, el sacerdotal (sigla P, de la inicial de la palabra
"
Priester" que significa sacerdote en alemán), sería obra del ámbito
sacerdotal; compuesto después del destierro, pudiéndose atribuirse a
Esdras y dataría de alrededor del año 458 a. C.
Por el año 400 a. C., un redactor sacerdotal habría intentado fusionar
todo ello en un documento unitario (documento P).
Según esta hipótesis, alrededor del año 400 a. C. un redactor habría
compuesto los cuatro primeros libros tomando como base el
documento P e interpolando J y E que previamente se habían
fusionado. El documento D daría lugar al Deuteronomio y Josué.
Como es natural, en el mundo académico se ha estudiado
profusamente esta teoría, existiendo gran cantidad de seguidores, así
como algunos que aceptan parcialmente o con modificaciones la
teoría, como el teólogo evangelista Otto Procksch (1874-1947) y el
teólogo Rudolf Smend (1851-1913), profesor de la Universidad de
Göttingen, que han tratado de demostrar que los cuatro documentos
originarios de Wellhausen no son los más antiguos, sino que pueden
identificarse fuentes anteriores. Pero también existen detractores,
como Martín Noth(*), que a pesar de aceptar inicialmente la hipótesis
wellhauseniana de los cuatro documentos, se separó de éste al no estar
de acuerdo con las relaciones entre las fuentes y conjeturó que tras el
gran bloque de narraciones del Pentateuco podía descubrirse una
tradición oral y Johannes Pedersen (1883-1977), teólogo y lingüista de
la Universidad de Copenhagen, que en 1931 rechazó formalmente la
teoría documental, apostando también por la tradición oral.
CRITICAS A LA HISTORICIDAD DE LA BIBLIA 95

Siguiendo a Norh, Ivan Engnell (1906-1964) refuto la teoría de


Wellhausen, afirmando que el Pentateuco lejos de ser el resultado de
una compilación de documentos escritos, es una combinación de
tradiciones orales reunidas que nacen y se desarrollan en el culto. En
la transmisión oral van paulatinamente adquiriendo forma histórica,
sin llegar a ponerse por escrito hasta después del destierro, siendo las
contradicciones que aparecen en el Pentateuco consecuencia de la
transmisión oral y de las peculiaridades de la lengua hebrea.

Otras hipótesis
Las investigaciones continuaron, apareciendo otras interpretaciones
sobre la composición del Pentateuco entre las que se pueden
mencionar las siguientes.
La “Teoría de las formas” del alemán luterano Hermann Gunkel
(1862-1932), que se interesa más por el estudio de las unidades
literarias previas (relatos populares, poemas, leyendas...) procurando
determinar la situación existencial de Israel mediante los distintos
géneros literarios.
Gunkel admitía la teoría de las fuentes, (los documentos J, E, D, P) de
la escuela wellhauseniana, pero en su investigación utilizó un método
diferente, no incidía en la formación histórica del texto, sino que
analizaba el texto final para señalar en él la existencia de “pequeñas
unidades”, cuyo “género literario” intentaba estudiar.
Fue un giro radical en el estudio del Pentateuco, al que no se consideró
ya como unidad de amplios documentos reunidos, sino como
colección de muchas pequeñas unidades más o menos independientes.
El interés no radica ya en la atribución de un versículo o de una
palabra a uno de los documentos fuente, sino en la identificación de
cada unidad literaria y de su lugar de inserción en la vida del pueblo de
Israel.
El más conocido sucesor de Gunkel fue el teólogo luterano Gerhard
von Rad (1901-1971), profesor en Göttingen y Heidelberg, que intentó
96 ACERCA DE LA BIBLIA

la combinación de los dos métodos: el de las fuentes-documentos y el


de las formas literarias. Según von Rad, el Pentateuco está constituido
por cuatro conjuntos de tradiciones, cada uno de los cuales desarrolla
un tema fundamental: el éxodo y de la conquista; el Sinaí; la historia
de los patriarcas y la historia primitiva. Antes de la época monárquica
tan sólo existía, en su mayor parte, la tradición oral.
En 1981, Jacques Vermeylen, profesor del Centro de Estudios
Teológicos y Pastorales de Bruselas y de la Universidad Católica de
Lille, propuso la Hipótesis de las relecturas sucesivas, no se trata de
buscar diversos estratos en el Pentateuco, su formación se llevó a cabo
no con adición de datos nuevos, sino a través de redacciones
sucesivas.
El antiguo profesor de Antiguo Testamento de las Universidades de
Berlín y Heidelberg y actual Presidente de la Comisión Iglesia y
Judaísmo de la Iglesia Evangélica alemana Rolf Rendtorff, en 1975
realiza el ataque más contundente a la teoría documentaria, indicando
que en el Pentateuco se descubren cinco temas principales: la historia
de los orígenes, la historia patriarcal, el éxodo y Moisés, el Sinaí, y la
conquista de la tierra.
Cada uno de estos temas eran independientes y con los años se fueron
enlazando unos con otros hasta formar una sucesión lógica de relatos.
Esto se realizó por medio de las “unidades-puente” provenientes del
área deuteronómica y del área sacerdotal.
Norman Whybray (1923-1997), pastor anglicano, Profesor de Antiguo
Testamento y Hebreo en el Central Theological College de Tokio
desde 1952 a 1965 y Director del Departamento de Teología de la
Universidad de Hull hasta 1982, en su obra The Intellectual Tradition
in the Old Testament (1974) hace la crítica más completa a la hipótesis
de Wellhausen y afirma que el Pentateuco fue esencialmente el trabajo
de un solo autor que utilizó múltiples recursos literarios, reflejados en
la variedad de léxico, de estilo y de relatos repetidos.
CRITICAS A LA HISTORICIDAD DE LA BIBLIA 97

¿Qué dice la Iglesia Católica?


Todo el catálogo de teorías que acabamos de mencionar pone de
manifiesto la gran cantidad de estudios y tiempo que los eruditos han
dedicado a tratar de discernir la historicidad y autoria del Pentateuco.
Es un tema de indudable importancia en el orden académico pero de
muy poco interés fuera de esos ámbitos. Para el católico, que cree en
la Iglesia como depositaria de la Revelación, el problema se
simplifica. La pregunta no es sí fue Moisés el autor del Pentateuco, la
verdadera cuestión es ¿Qué dice la Iglesia?
La Iglesia Católica sigue defendiendo la autenticidad mosaica, pero el
acento no se pone tanto en lo que escribió o mandó a escribir, cuanto
en el influjo que determinó el carácter y el espíritu de todo el
Pentateuco.
El Magisterio de la Iglesia no ha dado normas concretas para la
interpretación del Pentateuco, haciendo excepción de la aceptación del
método histórico-critico bajo un punto de vista católico.
Pero ante la situación de las diversas teorías existentes, al aplicar el
método bajo un punto de vista racionalista, viendo que se atacaba a la
canonicidad de los libros del Antiguo Testamento, la Pontificia
Comisión Bíblica en 1906 promulgó un documento sobre la
autenticidad mosaica del Pentateuco en el que se salvaguarda la figura
de Moisés y la veracidad histórica de los hechos que constituyen la
base de la Biblia.
La historicidad de los primeros capítulos del Génesis fue puesta en
duda y aún negada a causa de los descubrimientos arqueológicos e
históricos. La negación de la historicidad lleva a la negación de una
parte de los principios dogmáticos en que se basa la religión cristiana.
La Pontificia Comisión Bíblica, el 30 junio de 1909 redactó otro
documento sobre el carácter histórico de los tres primeros capítulos del
Génesis, precisando que: “Los diversos sistemas exegéticos
inventados, con apariencia científica para excluir el sentido literal
histórico de estos capítulos, no se apoyan en fundamentos sólidos”.
98 ACERCA DE LA BIBLIA

Estos capítulos contienen narraciones de casos realmente sucedidos.


No son fábulas tomadas de la mitología y acomodadas a la doctrina
monoteísta o alegorías y símbolos faltos de fundamento y leyendas en
parte históricas o en parte ficticias.
No se puede poner en duda el sentido literal histórico cuando se trata
de los hechos narrados en dichos capítulos que tocan los fundamentos
de la religión cristiana.
Frente a todas esas teorías, viciadas en origen en muchos casos, por la
actitud a priori contraria a la religión en general, o a la judaica y
cristiana en particular, habría que manifestar un hecho generalmente
no considerado: que la fe es esencial en el Antiguo Testamento y es
precisamente lo que otorga unidad a la dispersión de textos, de relatos
y de pasajes que en él se contienen.
La fe es muestra viva de una intensa experiencia espiritual, mística y
profética que propicia el encuentro del Pueblo de Israel con la
Divinidad en lo más profundo de su existir, historia de la confianza en
la dirigencia poderosa de Yahvé como fundamento de la propia
existencia e historia.
Moisés simboliza, ante todo, la asunción del cometido y su
cumplimiento. Moisés escucha la llamada de Dios en el Sinaí y se
dispone a cumplir su misión.
Yahvé, el Dios vivo, el Dios que habla al hombre y le trata como
interlocutor, el Dios que se revela a Israel en su historia, es el artífice
verdadero de las proezas de Moisés y del Pueblo de Israel. Se
contempla la fe como un camino, un camino que libera a Israel de las
ataduras de la Historia.
La historia de Israel es una historia de fe, de confianza, de esperanza,
de compromiso con la Divinidad.”
LA BIBLIA CRISTIANA 99

La Biblia Cristiana
La Biblia católica está formada por setenta y tres libros, cuarenta
y seis pertenecientes al Antiguo Testamento y veintisiete al Nuevo
Testamento. Bajo el punto de vista católico el Canon fue confirmado,
como hemos visto, en el decreto de la cuarta sesión del Concilio de
Trento del 8 de abril de 1546, aunque se venia utilizando el mismo
Canon prácticamente desde los inicios del Cristianismo.
La expresión “antiguo testamento” utilizada para referirse a los
escritos de las Sagradas Escrituras del pueblo judío y que fueron
aceptadas por los cristianos como Palabra de Dios, dirigida también a
ellos, es una expresión del apóstol Pablo para designar los escritos
atribuidos a Moisés (II Cor 3, 14-15), ampliándose su sentido desde
fines del siglo II, para aplicarlo a otras Escrituras del pueblo judío, en
hebreo, arameo o griego.
Por su parte, “Nuevo Testamento” procede de un oráculo del Libro de
Jeremías que anunciaba una “nueva alianza”. “He aquí que vienen
días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel
y con la casa de Judá” (Jr 31, 31) expresión que se convirtió en el
griego de los Setenta en la de “Nuevo Testamento”.
La fe cristiana, con la institución de la eucaristía, ve esta promesa
realizada en el misterio de Cristo Jesús (I Cor 11, 25; He 9, 15). En
consecuencia, se ha llamado “Nuevo Testamento” al conjunto de
escritos que expresan la fe de la Iglesia en su novedad.29
Por sí mismo, este nombre manifiesta ya la existencia de relaciones
con el “Antiguo Testamento”.
El Nuevo Testamento fue el fruto del mandato “id pues, enseñad a
todas las gentes” (Cfr. Mc 16, 17 y Mt 28,19) que los primeros
cristianos recibieron de Jesús y la necesidad de poner por escrito la
tradición que heredaron, es decir, lo que se iba predicando.

29
Véase “El pueblo judío y sus escrituras sagradas en la Biblia cristiana”
Pontificia Comisión Bíblica, 2002.
100 ACERCA DE LA BIBLIA

La variedad de las comunidades que se iban creando y la necesidad de


comunicación entre ellas iban exigiendo la existencia de un texto o
textos comunes, unido al hecho biológico de que iban desapareciendo
los testigos oculares y convenía redactar recuerdos y esquemas de
predicación. El Espíritu Santo inspiró a Pablo y a los demás autores
del Nuevo Testamento a escribir para el bien de la Iglesia.
La aceptación del Antiguo Testamento está refrendada en los propios
escritos apostólicos que hacen múltiples referencias en sus escritos a
él, aunque como siempre, no ha dejado de existir alguna persona que
no consideraba al Antiguo Testamento como digno de tenerlo en
cuenta, como Marción(*) de Sinope (actual Turquía) (c.85–c.160), un
gnóstico, que en el año 110 d. C. escribió que los cristianos deberían
rechazar en los escritos cristianos el Antiguo Testamento y todo lo que
era “judío”, los Obispos lo condenaron y reconocieron que las
Escrituras Hebreas continuaban siendo Revelación.
Como hemos visto, en los primeros siglos de la Iglesia aún no se había
determinado que libros formarían el Canon de la Biblia. Había mucha
dispersión en lo que se creía era inspirado. En algunas ciudades del
Medio Oriente rechazaban la Carta a los Hebreos. Además, en este
tiempo, había muchos escritos falsos. En Antioquia, en el año 200, se
utilizaba el llamado "Evangelio” de Pedro (considerado actualmente
uno de los evangelios apócrifos).
Personas opuestas a la Iglesia redactaron escritos, que por su similitud
con las creencias aceptadas, sembraron confusión. Estos escritos
tenían la misma estructura que la de los evangelios y las epístolas,
siendo difícil de diagnosticar su falsedad en esos momentos iniciales
del desarrollo de la fe, como por ejemplo, el “Evangelio de Tomás”
(promovido por los gnósticos), el “Evangelio de María Magdalena”,
cartas de San Pablo no escritas verdaderamente por él.
La relación más antigua de los escritos canónicos del Nuevo
Testamento es el llamado “Canon de Muratori”, que fue redactado por
un personaje desconocido, posiblemente San Hipólito, alrededor del
año 200. El documento está escrito en latín y fue descubierto por el
LA BIBLIA CRISTIANA 101

jesuita Ludovico Antonio Muratori (1667–1750) en la Biblioteca


Ambrosiana de Milán en el año 1740 en un manuscrito del siglo VIII,
que está compuesto por 67 páginas en las que se incluyen diversos
tratados de autores eclesiásticos de los siglos IV y V.
El canon, como tal, comienza en el folio 10 y tiene unas 85 líneas, se
escribió en los finales del siglo segundo porque el propio autor se
refiere al reinado del Papa Pío I (muerto en el año 157) y constata que
los cristianos ya reconocían como normativos la mayoría de los libros
que posteriormente se llamarían de forma genérica Nuevo Testamento.
Este texto indica que en aquel entonces (como ya se ha dicho,
alrededor del 200) eran ya recibidos en Roma los cuatro evangelios,
los Hechos de los Apóstoles, trece epístolas de Pablo (no está la Carta
a los Hebreos), primera y segunda de Juan, la Carta de Judas y dos
Apocalipsis, el de Juan y el de Pedro.
El canon de Muratori sería el testimonio más antiguo de la aceptación
de casi todos los escritos principales del Nuevo Testamento y una
prueba irrefutable contra las modernas pretensiones de que los textos
incluidos en el canon del Nuevo Testamento fueron elegidos por
Constantino I, que como sabemos murió en el 22 de mayo del año 337.
En aquellos comienzos, el idioma oficial de la Iglesia era el griego y
aunque se hicieron traducciones al latín, de forma oficial la Biblia fue
traducida al latín por San Jerónimo, a instancias del Papa Dámaso I
(304-384), habiendo sido el texto bíblico oficial de la Iglesia Católica
durante quince siglos, hasta la promulgación de la Neovulgata en
1979.
San Jerónimo de Estridón (340-420), nacido en Dalmatia, actual
Bosnia, es considerado Padre de la Iglesia y uno de los cuatro grandes
Padres Latinos. El Papa San Dámaso lo nombró su secretario y fue
ordenado sacerdote a los 40 años. Sus últimos 35 años de vida los pasó
en una gruta, junto a la Cueva de Belén. San Jerónimo fue un célebre
estudioso del latín en una época en la que eso implicaba dominar el
griego, siendo su maestro el más famoso profesor de su tiempo,
Donato, que era pagano. Sabía algo de hebreo cuando comenzó su
102 ACERCA DE LA BIBLIA

proyecto de traducción, pero se marchó a Belén para perfeccionar sus


conocimientos del idioma y por las envidias e incomprensiones
padecidas en Roma como consecuencia de su enérgico carácter.
Comenzó la traducción en el año 382 corrigiendo la versión latina
existente del Nuevo Testamento. Aproximadamente en el año 390
tradujo el Antiguo Testamento del hebreo, completando su obra en el
año 405.
Su gran obra se denominó Vulgata, vulgata editio, edición para el
pueblo, porque se escribió en un latín corriente en contraposición con
el latín elegante de Cicerón, que San Jerónimo dominaba. El objetivo
de la Vulgata era que fuera más fácil de entender y más exacta que sus
predecesoras. San Jerónimo tradujo el Antiguo Testamento del hebreo
y los Evangelios del griego. No se sabe con seguridad si tradujo otras
partes del Nuevo Testamento o simplemente las revisó de las antiguas
traducciones latinas.
Antes de esta traducción, la Biblia latina que se utilizaba recibe el
nombre genérico de Vetus Latina. Decimos genérico, porque no fue
traducida por una única persona o institución y ni siquiera se editó de
forma uniforme, existieron varias versiones de calidad y el estilo
diversos. Algunos autores prefieren utilizar la expresión “versiones
prejeronimianas” en vez del genérico Vetus latina.
Existen evidencias de la existencia de Biblias traducidas al latín en
épocas tan próximas a los hechos que describen como el año 180.
En las Actas de los Mártires de Scillum en Numidia, África, consta
que al ser preguntados sobre que libros leían, Sperantus, uno de los
mártires respondió “Los cuatro Evangelios de Nuestro Señor
Jesucristo y las Epístolas de San Pablo y toda escritura divinamente
inspirada” lo cual hace pensar que, dado que eran campesinos, no
podrían leer en griego y en consecuencia los libros que leían estaba
escritos en latín.
Los escritos de San Cipriano (200-258), Obispo de Cartago, son una
colección de citas de la Sagrada Escritura, puesto que hacia uso de una
traducción latina que hacia tiempo existía.
LA BIBLIA CRISTIANA 103

Hoy en día los autores son de la opinión de que existieron varias


versiones de la Biblia en latín, basándose que en los escritos de
Noviciano, que vivió en Roma hacia el 250, se encuentran referencias
a las Sagradas Escrituras que han sido tomadas de otra versión
diferente a la de San Cipriano.
La conclusión es que existieron, al menos, dos versiones latinas a
mediados del siglo III, una usada en África y otra en Roma y quizás
también en las Galias y en España.
De hecho, existen en la actualidad muchos manuscritos de la Vetus
Latina que son incluso más numerosos que los manuscritos griegos del
Nuevo Testamento, lo que demuestra la amplia difusión de la Biblia en
idioma del pueblo en los primeros siglos.
En un manual de disciplina eclesiástica, probablemente compuesto en
el norte de Siria hacia fines del siglo III, la Didascalia Apostolorum, se
recomienda encarecidamente la lectura bíblica.
San Agustín (354-430), que probablemente conoció la Biblia latina en
Italia y la denominó Itala, más tarde, adoptó esta versión en su
diócesis.
En el siglo XVI fue el fraile Sixto de Siena (1520-1569), como ya se
ha indicado, el primero que empleó los términos “Protocanónicos”
para designar los libros que desde un principio fueron recibidos en el
canon, pues todos los consideraban como canónicos y
“Deuterocanónicos”, para significar aquellos libros que, si bien
gozaban de la misma dignidad y autoridad, sólo en tiempo posterior
fueron recibidos en el canon de las Sagradas Escrituras, porque su
origen divino fue puesto en duda por muchos.
En el apartado anterior hemos relacionado los libros deuterocanónicos
del Antiguo Testamento, pero también existen en el Nuevo
Testamento siete libros denominados deuterocanónicos, la: Epístola a
los Hebreos, la Epístola de Santiago, la segunda Epístola de San
Pedro, la segunda y tercera Epístola de San Juan, la Epístola de San
Judas y el Apocalipsis.
104 ACERCA DE LA BIBLIA

También es bastante frecuente considerar como Deuterocanónicos los


fragmentos de Mc 16, 9-20; Lc 22, 43-44 y Jn 7, 53-8,11.
Sin embargo, las dudas acerca de estos textos han surgido
modernamente por el hecho de que dichos pasajes faltan en algunos
códices y versiones antiguas.
Los católicos y también los ortodoxos, como hemos visto, llaman
Libros Deuterocanónicos a aquellos que no formaban parte del texto
de la Biblia Hebrea en uso por algunas comunidades judías; pero que
fueron incluidos en la versión de la Biblia aceptada por los católicos.
También existe unanimidad entre católicos y los ortodoxos para
denominar “libros apócrifos” a aquellos libros que, teniendo ciertas
semejanzas con los libros inspirados, nunca fueron recibidos en el
Canon.

Otras Biblias cristianas


Los protestantes emplean una nomenclatura un poco distinta a la de
los católicos, a los libros deuterocanónicos del Antiguo Testamento los
denominan apócrifos, llamando Pseudoepígrafos a los libros que
nosotros designamos con el término de Apócrifos.
En lo que se refiere a los Deuterocanónicos del Nuevo Testamento,
coinciden católicos y protestantes en su designación.
La versión Ortodoxa oriental incluye setenta y siete o setenta y ocho
libros (El cuarto Libro de los Macabeos es a veces incluido en un
apéndice, otras veces no).
La Biblia protestante consta de sesenta y seis libros, frente a la versión
católica que cuenta, como hemos visto, de setenta y tres.
En el 1534, Martín Lutero tradujo la Biblia al alemán y agrupó los
siete libros Deuterocanónicos bajo el título de “apócrifos”, señalando:
“estos son libros que no se tienen por iguales a las Sagradas Escrituras
y sin embargo son útiles y buenos para leer”. Es así como los
protestantes llegaron a considerar a los deuterocanónicos como libros
no aceptados en el Canon.
LA BIBLIA CRISTIANA 105

La exclusión de estos libros de la Biblia fue una actuación deliberada


de Lutero, debido a que en ellos se indicaban prácticas que acababan
de ser repudiadas por los luteranos, así por ejemplo, como se comentó
en su momento, en el segundo libro de los Macabeos en el capitulo 12,
se reza por las almas de los muertos, lo cual se opone a la justificación
por la sola fe y apoya la idea del purgatorio, en el libro de Tobías en el
capitulo12, versículo 12, el arcángel Rafael presenta las oraciones de
Tobías y de Sara a Dios, siendo un ejemplo de oración de intercesión,
en contra de la creencia de los protestantes de rezar directamente a
Dios.
La historia demuestra que los cristianos siempre habían reconocido
esos libros como parte de la Biblia, siendo inválida, en consecuencia,
la acusación de los protestantes de que los católicos habían añadido
libros a la Biblia. Los libros Deuterocanónicos estaban incluidos en la
Septuaginta y hemos visto que era la Biblia que adoptaron los
Apóstoles. Los Concilios de la Iglesia en Hipona (393) y Cartago
(397, 419), enormemente influenciados por San Agustín, listaron los
libros deuterocanónicos como Escritura y el Concilio de Trento reiteró
en términos más enérgicos lo que ya había sido decidido once siglos y
medio antes, y que no había sido rebatido seriamente hasta el
nacimiento del Protestantismo. La única excepción de aceptación de
estos libros por una persona relevante fue la de San Jerónimo, como
veremos un poco más adelante.
Como prueba documental se puede aportar que los más antiguos
manuscritos griegos del Antiguo Testamento, como el Códice
Sinaítico (siglo IV), y el Códice Alejandrino (c 450) incluyen todos los
libros Deuterocanónicos mezclados con los otros y no separados.
Pero Lutero no solo eliminó libros del Antiguo Testamento sino que
hizo cambios en el Nuevo Testamento. Dividió los libros del Nuevo
Testamento en tres grupos, Libros sobre la obra de Dios para la
salvación: Juan, Romanos, Gálatas, Efesios, I Pedro y I Juan, otros
libros canónicos: Mateo, Marcos, Lucas, Hechos, el resto de las cartas
106 ACERCA DE LA BIBLIA

de Pablo, II Pedro y II de Juan y los libros no canónicos: Hebreos,


Santiago, Judas y Apocalipsis.
Con el mismo sentido, Lutero, llamó a la Carta de Santiago "epístola
falsificada" porque Santiago dice explícitamente: "Ved, pues, como
por las obras y no por la fe solamente se justifica el hombre" (Sant 2,
24).
Sin embargo los protestantes no aceptaron los cambios de Lutero para
esta parte del Canon y tienen en el Nuevo Testamento los mismos
libros que los católicos.
Pero la gran modificación de Lutero fue paradójicamente de una sola
palabra, en su traducción alemana de Romanos 3, 28 añadió la palabra
“solamente” después de la palabra “justificado”, “pues sostenemos que
el hombre es [solamente] justificado por la fe sin las obras de la Ley”,
para avalar su declaración de que las personas no se justifican por la fe
obrando en el amor, sino sólo por la fe.
Teológicamente el concepto “justificación” o "hacernos justos” es
decir, llegar a ser un hombre recto y santo, tiene un significado
diferente a como habitualmente se utiliza esa palabra en el lenguaje
cotidiano, teológicamente hablando, justificación es el paso del estado
de pecado a la amistad con Dios.
La justificación es una acción salvadora de Dios, un cambio que Dios
realiza en el hombre que comienza con el perdón de los pecados,
“gratuitamente por su gracia [de Dios], por la redención de Cristo
Jesús” (Ro 3, 24), y que culmina con la santificación o comunicación
de la justicia de Dios.
En el lenguaje bíblico, la “justicia de Dios” no es la justicia intrínseca
de Dios, si no la justicia que Dios da a los hombres, es todo lo que
Dios quiere realizar en el hombre. Haciendo un pequeño excurso,
podemos indicar que en este sentido es como se entiende la frase del
sermón de la Montaña “Bienaventurados los que padecen persecución
por la justicia, porque suyo es el reino de los cielos” (Mt 5, 10).
Vemos pues que los protestantes se encuentran en una posición
contradictoria, reconocen el Canon establecido por los concilios del
LA BIBLIA CRISTIANA 107

siglo IV para el Nuevo Testamento (los 27 libros que ellos tienen) pero
no reconocen esa misma autoridad para el Canon del Antiguo
Testamento.
La Iglesia anglicana mantiene la misma postura en relación a los libros
Deuterocanónicos, denominados apócrifos por ellos, a pesar de una
postura inicial un poco más flexible. Según los Treinta y nueve
Artículos de Religión (1563) de la Iglesia de Inglaterra, los libros
Deuterocanónicos pueden ser leídos para “ejemplo de vida e
instrucción de costumbres”, pero no deben ser usados para “establecer
ninguna doctrina” (Artículo VI).
La versión King James (1611) de la Biblia, imprimió estos libros entre
el Nuevo y el Antiguo Testamento, pero John Lightfoot (1602-1675)
Vice-Canciller de la Universidad de Cambridge, en 1643 criticó este
orden alegando que de esta forma podrían ser vistos como un puente
entre ambos Testamentos.
La Confesión de Westminster30 (1647) decidió que estos libros, “al no
ser de inspiración divina, no son parte del Canon de las Escrituras y,
por lo tanto, no son de ninguna autoridad de la Iglesia de Dios ni
deben ser en ninguna forma aprobados o utilizados más que otros
escritos humanos”.
Como ya se ha comentado y más adelante detallamos, en 1534 Martín
Lutero publicó su traducción de la Biblia completa, que fue impresa en
Wittenberg por Hans Lufft(*).
Existen dos aspectos en relación con la aportación bíblica de Lutero
que han sido muy propagados y han llegado a ser aceptados como

30
La Confesión de Fe es un documento teológico apologético del credo cristiano
protestante calvinista que se promulgó en 1646, como conclusión de las reuniones
que durante cinco años mantuvieron en la Abadía de Westminster 121 teólogos
protestantes, con el fin de recopilar las creencias de esta iglesia. Posteriormente
fue aceptado por otras confesiones.
En http://www.presbiterianoreformado.org/estandares/cfw.php puede leerse el
documento en castellano, en el que además de indicar la existencia de solo dos
sacramentos instituidos por Jesucristo, reconocer la validez del divorcio,
consideran al Papa como Anticristo.
108 ACERCA DE LA BIBLIA

ciertos, el primero que con su traducción Lutero fue el impulsor de la


lectura de la Biblia entre los alemanes, permitiendo que numerosas
personas de cualquier condición pudieran acceder al conocimiento
directo de la Palabra de Dios. El segundo, quizás fomentado por el
propio Lutero, que la Iglesia Católica, movida por un exceso de celo,
no facilitaba la lectura de la Biblia, para impedir que se alterase su
mensaje si se dejaba a la libre interpretación de cada persona.
Ambos aspectos no son ciertos, aunque si es verdad que de su
traducción de la Biblia se calcula que entre el período de 1534 a 1584
se vendieron unos 100.000 ejemplares, una cifra considerable en
aquella época.
En cuanto a la afirmación de que la Iglesia se oponía a la lectura de la
Biblia fue rebatida por el historiador Francesc Falk que en 1905
publicó en Maguncia su obra “Las Biblias realizadas en la Edad
Media”, en la que se describe que desde la invención de la imprenta en
el año 1450 hasta el 1520, se tradujeron más de 156 ediciones de
Biblias católicas, entre las que no se incluye la “Biblia Políglota
Complutense” gran obra ordenada por cardenal Cisneros publicada en
julio de 1517, como mas tarde veremos. Antes de que saliera
publicada la Biblia de Lutero, ya habían sido catalogadas no menos de
18 traducciones; 14 traducidas al alto alemán y 4 al bajo alemán. De
ellas se puede destacar la traducción completa que se hizo de la Biblia
en 1466 en Baviera, cuya publicación tuvo tan buena acogida, que el
impresor Johann Mentelin (1410–1478) realizó más de 13 ediciones,
convirtiéndola en una especie de “Vulgata” alemana.
Además hay que mencionar que entre finales del siglo XV y
comienzos del XVI se imprimió más de 160 veces la denominada, por
los estudiosos alemanes en 1930, “Biblia pauperum”.
Se denomina Biblia de los Pobres a una especie de catecismo para
personas menos ilustradas, o un devocionario cristiano de gran
difusión entre 1300 y 1500, compuesto de imágenes del Nuevo
Testamento a las que se contraponen sus “precedentes” del Antiguo
Testamento y los Profetas. A diferencia de un simple “Biblia
LA BIBLIA CRISTIANA 109

ilustrada”, donde las imágenes están subordinadas al texto, en estas


Biblias la ilustración era el elemento central y contenían muy poco
texto.
Pueden considerarse como una simplificación de las Biblias
moralizadas, Biblias que contenían ilustraciones con el fin de
complementar la escritura o con objetivos didácticos.
Las Biblias de los Pobres realmente no iban dirigidas a personas con
pocos recursos, pues generalmente eran muy lujosas. Existían algunas
más modestas que eran utilizadas por los sacerdotes como ayuda a la
enseñanza a personas analfabetas, la mayoría en la época. El poco
texto que contenían era en lengua vernácula.

Traducciones de la Biblia
La primera versión o traducción de los libros de la Biblia Hebrea
a otra lengua tuvo lugar alrededor del año 250 a. C.
El segundo faraón de la dinastía tolomeica, Tolomeo II Filadelfo, que
reinó en Egipto del 284 al 246 a. C., gran amante de las letras, mandó
traducir, para su biblioteca de Alejandría, los libros religiosos de los
hebreos. La traducción se hizo del hebreo al griego por 72 sabios
judíos (seis de cada tribu) en 72 días, según la tradición judía
transmitida en la Epístola de Aristeas a su hermano Filocrates.
Aristeas fue un oficial de la guardia real egipcia que fue enviado a
Jerusalén a solicitar al Sumo sacerdote Eleazar una copia de las
Sagradas Escrituras. Además del texto, Eleazar envío a los traductores,
que realizaron su trabajo en la isla de Pharos, la pequeña isla situada
en frente de Alejandría, donde se construyó el famoso faro que fue
considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo.
Con anterioridad a la carta de Aristeas se tienen noticias de la
existencia de la traducción de los Setenta por el filósofo judío
110 ACERCA DE LA BIBLIA

Aristóbulo, que vivió en Alejandría durante el reinado de Tolomeo VI


Filometor (181-145 a. C.).
Aquella traducción en la que además de los veinticuatro libros que
componen la Biblia Hebrea, tradujeron otros quince libros que no
habían sido considerados de inspiración divina, por lo que no
formaban parte de la Biblia Hebrea, vino a llamarse la Versión Griega
Alejandrina o Septuaginta. Recibe el nombre de Biblia de los
“Setenta” por el número de traductores que, según la tradición,
intervinieron en ella y “Alejandrina” por el lugar donde fue traducida
y por ser usada por los judíos de lengua griega.
Esta traducción se hizo para la lectura en las Sinagogas de la
“diáspora”, comunidades judías fuera de Palestina, y quizá también
para dar a conocer la Biblia a los paganos.
Tras la destrucción en el año 70 d. C. del Templo y la imposibilidad de
realizar las ceremonias cultuales, la identidad judía se basó en la
transmisión del saber judío y la transferencia de los símbolos de la
religión del Templo a otros aspectos de la vida judía.
Los rabinos desarrollaron un sistema de leyes y costumbres a través de
una intensa discusión sobre la tradición judía y su adaptación a las
circunstancias que estaban cambiando. Estas decisiones rabínicas o
“leyes orales”, que abarcaban todos los aspectos de la vida religiosa y
secular, fueron recopiladas hacia el año 200 d. C. por el Rabí
Yehudah, en la Mishná (La enseñanza).
La Mishná se convirtió en objeto de posteriores discusiones en las
distintas comunidades judías. Los amplios debates rabínicos sobre la
Mishná, fueron compilados en el Talmud (Estudio). Existen dos
recopilaciones diferentes: el Talmud de Jerusalén (Talmud
Yerushalmi) hacia el año 400 d. C. y el Talmud de Babilonia (Talmud
Bavli) hacia el 500 d. C.
El Talmud babilónico se convirtió en la colección de tradiciones judías
aceptada por la mayoría. Ambas versiones emplean el mismo texto de
la Mishná, pero difieren en el relato de los debates.
TRADUCCIONES DE LA BIBLIA 111

El Talmud es muy apreciado en círculos rabínicos y se le valora como


un texto sagrado con una importancia similar al de la Toráh. Todo el
conjunto de adiciones (Tosafot), y los comentarios, que han
continuado hasta la época moderna, también se recopilaron,
conociéndose con el nombre de Gemará, que fue compilada por
Rabina y Rab Ashe. Es decir el Talmud esta formado por la Mishná y
la Gemará, y aunque ambos términos son intercambiables
conceptualmente, para la vida de un judío son diferentes.
Así los rabinos que son citados en la Mishná son conocidos como
Tanna'im (de la palabra aramea “estudiar”), mientras que los de la
Gemará son denominados Amora'im (“interpretes”).
En el primer siglo de la era cristiana existían tres versiones de la Biblia
Hebrea, la utilizada por los palestinos compuesta de veinticuatro
libros, la Septuaginta a la que se le habían añadido los libros
Deuterocanónicos y la versión samaritana del Pentateuco. Tal
situación preocupó a los escribas piadosos y respetuosos de las
Sagradas Escrituras que decidieron tomar medidas para la
preservación del texto original de la Biblia y acordaron adoptar un
texto, un manuscrito fijo, normativo y autorizado de los libros de la
Biblia. Este manuscrito se llamó Texto Masorético. Los defensores o
preservadores de aquel manuscrito recibieron el nombre de masoretas.
Los masoretas asumieron la responsabilidad de hacer copias de las
Sagradas Escrituras y para evitar errores, contaron las palabras de cada
libro y después de copiar un libro, contaban las palabras de la copia,
para estar seguros de que no habían omitido ni añadido palabras.
El texto masotérico es el más usado para hacer traducciones y es visto
por muchos estudiosos como el más fiable de la Biblia. Los masoretas
empezaron su trabajo siglos después de Cristo y lo siguieron hasta el
siglo XI, con adiciones hasta el siglo XVI.
Los masoretas añadieron una novedad a los textos escritos,
concibieron una división en frases cortas, las cuales tenían un sentido
completo, permitiendo que el lector pudiera seguir un cierto ritmo,
dado que en los textos antiguos originales no había separación entre
112 ACERCA DE LA BIBLIA

palabras, ni vocales ni signos de puntuación. Estos espacios no


aparecían en los rollos de las sinagogas reservados al culto, dado que
ellos no podían contener ningún signo añadido.

Los Targumin
Existen otras traducciones de la Biblia hebrea al arameo que se
conocen con el nombre genérico de Tárgum (plural Targumin).
En los siglos inmediatamente precedentes y posteriores a Jesús la
lengua que se utilizaba habitualmente en Palestina era el arameo. Por
eso, para que las lecturas de la sinagoga fueran entendidas por los
fieles se realizaron traducciones de la Biblia al idioma del pueblo.
Con la excepción de los libros de Esdras, Nehemías y de Daniel,
sabemos que existen “Tárgum” de todos los libros de la Biblia
hebrea.31 En la actualidad estas traducciones más que para el mundo
judío tienen una gran importancia para el mundo cristiano.
Bajo el punto de vista de la forma de lenguaje que se utilizó existen
dos grupos, el babilónico y el palestino. Este último está escrito en
arameo palestino, un lenguaje muy evolucionado desde el arameo
bíblico, mientras que el primero es lo que hoy se acostumbra a llamar
arameo escolástico, por haber conservado más su raíz clásica.
La traducción del Pentateuco se conoce con el nombre de Tárgum de
Onkelos32 y la de los Profetas como Tárgum de Jonatam.
Estos Targumin fueron publicados por las academias judías de
Babilonia y se conocieron en Occidente hacia los finales del primer
milenio. En cambio, todos los otros Tárgumin (no babilónicos)

31
Para mayor información sobre este tema puede consultarse el articulo de Carlos
D. Pereira, “Influencia del Tárgum Hebreo en el texto del N. Testamento. Algunas
consideraciones”, Foro de Exégesis y Teología Bíblica del Instituto del Verbo
Encarnado
32
En la Biblioteca del Monasterio del Escorial existe una copia donada a finales
de 1576 por Diego Hurtado de Mendoza.
TRADUCCIONES DE LA BIBLIA 113

tuvieron origen en tiempos diversos, en los círculos judíos


occidentales.
A pesar de que llevan los nombres de Onkelos y Jonatan existen dudas
razonables de que ambos sean los traductores.
Onkelos, hijo de Kolonikos, casi contemporáneo de Jesús, pues vivió
entre los años 35 y 120, según fuentes tradicionales judías33, fue un
noble romano convertido al judaísmo que era sobrino del emperador
Tito (El que destruyó Jerusalén y el Templo el año 70 d. C.). Onkelos
es mencionado en el Talmud de Babilonia como autor, pero tras
diversas investigaciones surgen dudas de esta autoria, a pesar de lo
cual se ha adoptado su nombre para este Tárgum, que entre sus
características tiene que es una traducción muy literal del hebreo.
En el siglo XVI se encontraron en Italia dos copias de un Tárgum que
comenzaban con la misma expresión: “en el principio Dios creó”. Una
de ellas parecía marcada por las iniciales T. Y., por lo que se interpretó
que había sido escrito por Jonatan ben Uzziel, (Tárgum Yehonathan),
discípulo de Hillel el Viejo (alrededor del 50 d. C.); hoy se sabe que
nada tenia que ver con ese personaje, pero como en el caso anterior
continua utilizándose su nombre, o en algunos casos se denomina
Pseudo-Jonatan.
Solamente se tienen pequeños fragmentos y citas del mismo en las
obras de algunos judíos medievales. En 1517, Félix Pratensis un judío
que nació Prato, Italia, a mediados del siglo XVI y murió en Roma en
el 1539, publicó un manuscrito que contenía parte del Tárgum
Palestino, concretamente las secciones relativas a los cinco libros del
Pentateuco. Félix se convirtió al cristianismo en 1518 y llego a ser
miembro de los agustinos.
Al principio comentábamos que los Targumin son muy importantes
para el mundo cristiano y la razón es que son una importante ayuda
para la mejor comprensión de los evangelios.

33
Talmud de Babilonia, Seder Nashi, volumen Gittin, pag. 56b. En http://come-
and-hear.com/tcontents.html se puede consultar el Talmud de Babilonia en ingles.
114 ACERCA DE LA BIBLIA

El arameo fue con toda probabilidad la lengua usada habitualmente


por Cristo en su predicación y sus palabras fueron transmitidas en
arameo durante el período de la Iglesia naciente. Se puede por lo tanto
pensar, que el primer estadio de la formación de la tradición
evangélica haya sido realizado en arameo.
Los autores del Nuevo Testamento, a pesar de que usen la lengua
griega, eran semitas por formación y tenían por lengua materna el
hebreo y el arameo, es decir, tenían una estructura semítica de
pensamiento que se refleja en sus escritos en griego.
Con estas premisas, los estudiosos de lenguas semíticas han tratado de
determinar los equivalentes (o los vocablos originales), arameos o
hebreos, de las expresiones griegas del Nuevo Testamento.
Es de suponer que estos autores semitas hayan utilizado incluso los
Tárgum como fuente, ya sea para citar el Antiguo Testamento en el
Nuevo, o para escoger palabras y modos de decir ciertas cosas. Por lo
que no sólo la lengua aramea de dicho tiempo, sino los mismos textos
de los Tárgum, son claves para el estudio del Nuevo Testamento.

Primeras traducciones de la Biblia cristiana


Por parte cristiana, de la versión griega de la Septuaginta se hizo una
traducción al latín, que vino a ser considerada como la versión Ítala.
De los quince libros apócrifos que formaban parte de la versión griega,
diez pasaron a la versión latina y fueron excluidos cinco: La
Ascensión de Isaías, Los Jubileos, La Epístola de Jeremías, el tercero
de Macabeos y Henoc.
En el siglo segundo se hizo una versión conocida como la versión
Peshitta siríaca (que significa “simple o común”) que es muy venerada
por aquellos que hablan esa lengua oriental. Le falta la segunda Carta
de Pedro y la segunda y tercera epístola de Juan, además de la Epístola
de Judas y el Apocalipsis. Es muy valiosa debido a su antigüedad, ya
que existen hoy importantes manuscritos de esta versión realizados en
los siglos III y IV. El de mayor antigüedad actualmente existente data
TRADUCCIONES DE LA BIBLIA 115

del año 464. Dicho texto contiene parte del Pentateuco y le falta el
Levítico.
El nombre de Peshitta le fue dado en el siglo IX por Moshe bar Kepha
(813-903) escritor y uno de los más conocidos obispos de la Iglesia
Ortodoxa Siria del siglo noveno.
Existen evidencias de traducciones de la Biblia hechas a muchos otros
idiomas en los primeros siglos cristianos, al arameo (los targumin del
AT a partir del siglo II), al gótico (por el obispo godo Ulfila(*), c. 350;
hay una carta existente entre Jerónimo y dos traductores de la Biblia al
gótico), al armenio (400-415, por Mesrop), al céltico (s. V, por San
Patricio), al lenguaje etiópico clásico, ge‘ez (siglos. V-VI), al persa
(¿s. V?) y al georgiano (siglos. V-VI).
Como ya sabemos, Dámaso, obispo de Roma, encomendó a Jerónimo,
el cristiano más destacado de su época, que preparase una versión de
la Biblia y éste se fue a Belén, en donde estuvo veinte años con gran
celo y dedicación entregado a la tarea que le habían encomendado.
De aquel trabajo surgió la Vulgata Latina, que vio la luz en el año 405.
San Jerónimo se opuso a que se incluyeran en esta versión los libros
denominados entonces apócrifos34, pero algunos que estaban
familiarizados con la versión Ítala, ejercieron tanta presión para que se
incluyeran los apócrifos en la nueva versión, que finalmente
triunfaron, a pesar de tener la oposición de Jerónimo.
En la actualidad existen unos diez mil manuscritos de la Vulgata. El
mejor conservado de todos ellos es el Codex Amiatinus, fue realizado
en Inglaterra al comienzo del siglo VIII, siendo este origen inglés
descubierto solamente hace unos quince años, puesto que
anteriormente se creía de origen italiano.
Entre otros códices importantes de la Vulgata se encuentran, el Codex
Fuldensis, escrito en el año 546 por el obispo Víctor de Capua, que
contiene todo el Nuevo Testamento, incluyendo una epístola apócrifa
de la epístola a los Laodicenses, como es sabido la epístola original

34
Recuérdese que se denominaban apócrifos en ese momento a los libros que hoy
reciben el nombre de Deuterocanónicos.
116 ACERCA DE LA BIBLIA

está perdida, y el Codex Cavensis del siglo nueve, escrito en España y


el Codex Toletanus del siglo ocho muy similar al anterior.
La Vulgata fue el texto de la Biblia en latín que se difundió en la
Iglesia romana a partir del siglo VII y que obtuvo una sanción especial
en la Iglesia católica con las ediciones promovidas por Sixto en 1590.
La Vulgata latina fue usada durante cerca de 1.000 años y el texto se
fue gradualmente corrompiendo por los copistas. Ya en el siglo VI, el
Obispo Víctor de Capua vio la necesidad de corrección de la Vulgata y
en el mismo siglo, Casiodoro abad de un monasterio en Calabria
publica un libro en el que da instrucciones a sus monjes para la
correcta copia de los ejemplares de la Vulgata. Así mismo intentó una
corrección con los mejores textos que pudo encontrar, teniendo su
obra una particularidad, es la primera vez que en un solo volumen se
encuentran juntos ambos Testamentos, antes del Abad Casiodoro era
muy raro encontrar la Biblia latina de San Jerónimo en un solo
volumen.
Además de las recensiones de Peregrino y San Isidoro en España, que
más adelante se mencionan, existieron otras recensiones como la de
Alcuino de York(*), a finales del siglo VIII, ordenada por Carlomagno
y otras menores, hasta que llegamos a la llamada Biblia Parisiense del
siglo XIII, que fue el resultado de buscar un ejemplar de la Vulgata
con un texto uniforme que pudiese valer para los estudiantes de
Teología de la Universidad de Paris, teniendo además la particularidad
de que fue la primera Biblia con capítulos de la historia, incorporados
por Langton, como más adelante veremos.
Localmente y para uso en la vida de las iglesias nacionales y la
evangelización de los nuevos pueblos europeos se hicieron muchas
traducciones parciales o completas de la Biblia en estos siglos previos
a la Reforma Protestante.
Las primeras traducciones parciales al inglés antiguo son del siglo
VIII, San Beda comentó casi toda la Biblia y tradujo al inglés el
evangelio de Juan en sus últimos años. La traducción inglesa de la
Biblia completa fue realizada en el siglo XIV bajo la dirección de Juan
TRADUCCIONES DE LA BIBLIA 117

Wycliffe (1320-1384) y tuvo una difusión enorme. Wycliffe junto con


el checo Juan Hus (1369-1415) pueden considerarse como precursores
de la Reforma.
Los patrones de Europa San Cirilo y San Metodio tradujeron los
cuatro evangelios, partes de Hechos de los Apóstoles y del Salterio al
eslovaco, para lo cual tuvieron que inventar un abecedario y escritura
(863-867); al igual que tuvo que hacer el Obispo Ulfila(*) mucho antes
en el siglo IV en su traducción a la lengua de los godos.
Entre los siglos XII-XIII, se realizan las primeras traducciones de la
Biblia al italiano, al flamenco, y al noruego antiguo.
Existen por lo menos fragmentos de versiones romanceadas (en leonés
o castellano) en España desde el siglo XII.
En la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca se
conserva un texto titulado “La Fazienda de Ultramar”35, que es un
itinerario geográfico similar a una guía de peregrinos a los santos
lugares, escrito en romance y que puede datarse en la segunda mitad
del siglo XII, aunque existen opiniones de que su fecha real es del
primer cuarto del siglo XIII.
El libro incorpora pasajes del Pentateuco y de los Libros de Josué y
Jueces, así como del Nuevo Testamento, siendo quizás, la primera
traducción de la Biblia a una lengua romance peninsular. Se atribuye a
Almerich, Arcidiano36 de Antiochia.
En 1965 fue publicada por Moshé Lazar37, de la Universidad Hebraica
de Jerusalén.
En el siglo trece se traduce el Salterio a un idioma hispánico, pero
desde el hebreo y no desde el griego que venía siendo lo usual. Esta

35
Arbesú, David. Ed. 2011. La Fazienda de Ultramar. Se puede consultar en
facsímil, en http://www.lafaziendadeultramar.com
36
El primero o principal de los diáconos. En el siglo XVI, juez ordinario que
ejercía jurisdicción delegada de la episcopal en determinado territorio, y que más
tarde pasó a formar parte del cabildo catedralicio.
37
La Fazienda de Ultra Mar. Biblia Romanceada et Itinéraire Biblique en prose
castillane du XII-ème siècle, Introduction, édition, notes et glossaire par Moshé
Lazar, Salamanca, 1965.
118 ACERCA DE LA BIBLIA

traducción la realizó Hernán Alemán (1266-1272), Obispo de Astorga,


además, como veremos más adelante, del proyecto de la una
traducción de toda la Biblia al español, la Biblia Alfonsina, que fue
realizada, aunque quedó inconclusa, en el siglo XIII.
Durante el reinado de San Luis (1214-1270) se realizó la primera
traducción completa de la Biblia al francés.
En 1592 la Vulgata Sixto-clementina se convirtió en la Biblia oficial
de Roma, llamada así porque el Papa Clemente VIII hizo una revisión
crítica de la edición de la Vulgata realizada en tiempos de Sixto V
(Papa entre el 1585 y el 1590). En 1979 se publicó por iniciativa de
Pablo VI la Nova Vulgata.

La Biblia impresa
La primera Biblia impresa fue realizada en Maguncia por el propio
inventor de la imprenta, Johannes Gutenberg38 (1398-1468) entre los
años 1452 y 1456 en dos volúmenes a dos columnas y con 42 líneas
por folio (se la suele denominar la Biblia de las 42 líneas). Apareció
sin fecha y sin lugar de impresión, Gutemberg utilizó para esta edición
un manuscrito alemán de la Biblia Parisiense.
Cada una de sus 1.282 páginas, fueron concebidas para que se
asemejaran lo más posible a un manuscrito, no llevaban números de
página, ni títulos en las páginas u otros rasgos característicos de los
libros modernos, cada ejemplar constaba de dos volúmenes
Se editaron 135 ejemplares en papel y 45 en pergamino, de los que se
conservan unos 45 actualmente. Las ilustraciones de cada ejemplar de
esta Biblia fueron pintadas a mano y los tomos se embellecieron cada

38
A pesar de que se suele considerar que la Biblia fue el primer libro impreso,
quien tuvo ese honor fue el “Misal de Constanza” que imprimió en 1450 con la
financiación de Johann Fust, un prestamista y editor alemán. Previamente había
impreso en 1445 “El Juicio Final”, del que sólo se conserva un fragmento.
TRADUCCIONES DE LA BIBLIA 119

uno de forma diferente, lo que supone que cada ejemplar es diferente y


único.
En España poseemos dos ejemplares de este incunable, uno en la
Biblioteca de la Universidad de Sevilla y el otro en la Biblioteca
Publica de Burgos.
El ejemplar de Sevilla se trata de un segundo tomo, que contiene el
Nuevo Testamento y procede de la Casa Profesa de los Jesuitas, que
fue sede de la Universidad de Sevilla durante dos siglos, desde 1771 a
1954. Fue adquirido por la Biblioteca en 1845.
El ejemplar de Burgos contiene el Antiguo Testamento y perteneció al
monasterio de San Juan de Ortega (Burgos) que desapareció con la
desamortización de Mendizábal de 1835. Este ejemplar fue
descubierto en 1913 por el entonces director de la Biblioteca Matías
Martínez Burgos. No se sabia como el ejemplar había llegado al
monasterio, hasta que en 1952, el profesor Cantera Burgos, en su obra
“Alvar García de Santa María y su familia de conversos”, menciona
una disposición testamentaria incluida en las ultimas voluntades de
Luis de Maluenda, según la cual, legó al Monasterio de San Juan de
Ortega, “la Biblia de molde grande que me cost tres mill e dozientos e
cinquenta maravedíes”.
El nuevo invento propició una gran difusión de la Vulgata en todo
Occidente, en solo cincuenta años, desde el 1452 hasta el 1500
aparecieron unas cien ediciones de la Vulgata.
En el siglo XVI, el holandés Erasmo de Rótterdam (1466-1536)
preparó una edición unificada del Nuevo Testamento en latín que fue
publicada en 1516 por Johann Froben en Basilea. Para su trabajo
Erasmo utilizó seis manuscritos del Nuevo Testamento en griego,
cinco de ellos de origen bizantino pero todos ellos posteriores al siglo
XI. En esos momentos se estaba trabajando en la impresión en España
de la Biblia políglota complutense del Cardenal Cisneros, que se
publicó completamente en 1517, aunque como veremos más adelante
el Nuevo Testamento estaba terminado en 1514, dos años antes de la
publicación de Erasmo.
120 ACERCA DE LA BIBLIA

El texto de Erasmo se denominó Textus Receptus, por ser la fuente


donde se basaron muchas traducciones posteriores.
En 1550, Robert Stephens (1503–1559) conocido también como
Robert I Estienne, publicó un “textus receptus”, que fue la base de la
King James Version, la Biblia en inglés de 1611, utilizada incluso en
nuestros días.
Al igual que los masoretas incluyeron pausas para la lectura de la
Biblia, a partir del siglo XII se empezaron a hacer divisiones del texto
en capítulos y versículos en las Biblias cristianas.
La división actual de la Biblia en Capítulos se debe a Stephen
Langton, (1150-1228) Arzobispo de Camterbury desde el 1207 hasta
su muerte el 9 de julio de 1228 y amigo del Papa Inocencio III, con el
que había coincidido en la Universidad de Paris cuando estudiaban
Teología.
Su trabajo fue el desarrollo y la profundización de los que había
realizado en el siglo XI Lanfranc, también Arzobispo de Camterbury
desde el 1070 al 1089.
El primer libro impreso publicado con separaciones en capítulos y
versículos fue el “Quintuplex Psalterium”, conteniendo cinco
versiones latinas de los Salmos, impreso en 1508 por Henri Estienne.
Su hijo Robert, que heredó la imprenta familiar en el 1524 y fue
nombrado en 1535 editor del Rey para las lenguas latina y hebrea y
posteriormente en 1540, para la lengua griega, tras la muerte de
Conrad Néobar que tenia ese privilegio, popularizó el uso de los
versículos.
Imprimió su primera Biblia en 1528 y otras en 1532 y 1540. En la que
publicó en 1545, en dos volúmenes, añadió en los márgenes y en la
parte inferior de las páginas notas y explicaciones. Como acabamos de
ver su Biblia de 1550 fue la base de la King James.
Entre 1565 y 1604 Teodoro de Beza, (1519-1605) discípulo y amigo
de Calvino imprimió, en nueve Ediciones, el Nuevo Testamento en
griego, incluyendo el número de los versículos dentro del texto,
prácticamente en el mismo formato que hoy conocemos.
TRADUCCIONES DE LA BIBLIA 121

Teodoro de Beza es también conocido porque localizó un códice que


data del siglo VI, bilingüe, con los textos griego y latino de los
Evangelios Sinópticos y los Hechos de los Apóstoles. Teodoro de
Beza lo consiguió en el monasterio de San Ireneo en Lyón. Este códice
se conoce con el nombre de Codex Bezae. Teodoro Beza sacó el
códice de Francia y lo regaló a la Universidad de Cambridge en el año
1581.
La infinidad de versiones, traducciones, códices originales, nos impide
seguir cronológicamente las diversas versiones de la Biblia, haría la
relación excesivamente larga y carente de interés, pero si sea
interesante para nosotros ver que ocurrió en España.

La Biblia en España
La tradición dice que el Apóstol Santiago estuvo en España y
aunque existen algunos testimonios como los Hesichio, Obispo de
Salona en el siglo V, que en su Vida de San Clemente afirma
tajantemente que Santiago fue enviado a España por San Pedro, no
existen otras evidencias más sólidas que permitan asegurar con certeza
este hecho.
Así mismo la tradición afirma que San Pablo desembarcó en
Tarragona, pudiendo tener este hecho más visos de realidad, puesto
que al menos, él mismo expresó deseos de hacerlo, como dejó escrito
en su Epístola a los Romanos (Rom 15, 28).
Lo que si parece estar probado es que San Pedro envió a la Bética a
siete varones apostólicos en el año 64 o 65 cuyos nombres eran
Torcuato, Ctesifon, Indalecio, Eufrasio, Cecilio, Hesichio y Secundo.
A Torcuato se atribuye la fundación de la iglesia Accitana (Guadix), a
Indalecio la de Urci, a Ctesifon la de Bergium (Verja), a Eufrasio la de
Iliturgi (Andujar), a Cecilio la de Iliberis, a Hesichio la de Carteya, y a
Segundo la de Ávila, única que estaba fuera de los límites de la Bética.
122 ACERCA DE LA BIBLIA

Se sabe que en el siglo III padeció martirio en Tolosa de Aquitania el


navarro San Firmino o Fermín.
La mención de estos hechos que muestran la propagación39 o más bien
los inicios del cristianismo en España nos sirven de base para deducir
que el uso de la Biblia en España se remonta a los mismos inicios del
cristianismo.
En las actas del martirio del obispo de Tarragona, Fructuoso, y sus
diáconos Augurio y Eulogio, muertos en la hoguera el año 259,
escritas probablemente por un militar de la Legio VII Gemina, testigo
presencial de los hechos, se menciona que existe el oficio eclesiástico
de “lector” de la Escritura en las celebraciones litúrgicas. Vemos pues,
que además de existir en el siglo III una organización eclesiástica en
Hispania, utilizaban, al menos el clero, la Vetus latina para sus
celebraciones de culto.
Existen además gran numero de escritos que prueban la difusión de la
Vetus latina en España, como el poema entre la armonía evangélica y
el relato de la vida de Jesús escrito en el año 330, realizado por el
poeta y escritor cristiano Juvenco(*) o las obras, que en los comienzos
del siglo V, compone el poeta de Calahorra Prudencio, Dicchotaeum
(“doble alimento”) que es en realidad una breve ilustración de pasajes
históricos de toda la Biblia.
Aurelius Prudentius Clemens (Calahorra, 348-410) fue un poeta
hispano latino. Está considerado como uno de los mejores poetas
cristianos de la Antigüedad, poseyendo una gran erudición en cultura
clásica y sobre la Escritura. De familia cristiana y noble, fue profesor
de retórica y jurisconsulto, llevando a cabo una brillante carrera como
funcionario imperial, viajando a Roma entre los años 401 y 403 donde
ocupó el cargo de prefecto. Más tarde, hacia el año 400, se convirtió al
cristianismo y se retiró a un monasterio en Hispania, para dedicarse a
la poesía religiosa y allí murió hacia el año 410.

39
“Historia de los heterodoxos españoles”, Marcelino Menéndez Pelayo.
LA BIBLIA EN ESPAÑA 123

Entre los años 404 y 405 publicó una colección de sus poemas,
algunos de los cuales han pasado a la liturgia. Nos quedan más de
20.000 versos suyos, muchos de ellos aún inéditos. Escribió
Cathemerinon liber (Libro de los himnos o Libro de las tareas de la
jornada), una especie de libro de horas que recoge 12 himnos;
Hamartigenia (Origen del pecado); Peristephanon (Libro de las
coronas de los mártires), colección de catorce himnos a algunos
mártires, entre los cuales figuran varios de los españoles, importante
también por aportar valiosa información sobre ellos.
Aunque los dos primeros testimonios históricos de la presencia de la
Vulgata en España se encuentran en el siglo IV, en unas cartas que San
Jerónimo escribe a Lucinio de Bética y a su viuda Teodora, en la que
da cuenta de la copia de los libros del Antiguo Testamento, que hasta
ese momento había traducido, así como del Nuevo Testamento
revisado y de su envío a España. En la carta se dice “Con qué afán
solicitó mis propias obras, hasta el punto de mandarme aquí seis
amanuenses [...] que trasladarán todo lo que he dictado desde mi
mocedad hasta el día de hoy”.
Así pues, parte de la Vulgata entra por primera vez a España alrededor
del año 410. Allí coexiste con algunas formas de la Vetus durante
siglos.
En los trabajos realizados en las excavaciones del pueblo abulense de
Diego Álvaro por Arsenio Gutiérrez Palacios, se descubrió una serie
de de pizarras escritas que ofrecen una cuenta minuciosa de la vida
diaria de la gente del pueblo, desde fines del siglo VI hasta inicios del
VIII.
Las pizarras40 contienen cuentas, operaciones de compra-venta,
documentos judiciales, oraciones, algún conjuro, remedios médicos,
siendo de una importancia trascendental para el estudio de los orígenes
de nuestra lengua, pero lo que interesa a nuestros fines es destacar que
entre las numerosas piezas encontradas en este yacimiento y en otros

40
Isabel Velázquez Soriano “Las pizarras Visigodas”.
124 ACERCA DE LA BIBLIA

en las provincia de Salamanca, Segovia y norte de Cáceres y Portugal,


se encuentran algunas que incluyen textos de la Biblia, como una de
las encontradas en Diego Álvaro que transcribe parte del salmo 91 u
otra de Novahombela (Salamanca) con textos del salmo 16. Parece ser
que estos textos eran utilizados con fines escolares, lo que dan prueba
de la difusión de la Biblia entre los Visigodos.
Se cree que en el siglo VII, San Isidoro (565-636), Obispo de Sevilla,
hizo una nueva edición revisada de la Vulgata. A pesar de lo inseguro
de los datos, sí es un hecho que la Vulgata circuló extensamente en
España, desde donde se difunde a otros pueblos, como lo prueba la
existencia del Codex Toletanus del siglo VIII y el Codex Cavensis del
siglo IX, probablemente realizado en Asturias durante el reinado de
Alfonso II (c.760-842).
En el monasterio de la Colegiata de San Isidro de León se conserva el
Codex Biblicus Legionensis o Biblia Visigótico-Mozárabe. Es un
manuscrito que está perfectamente datado, porque esta fechado el 19
de Junio del 960 en el Monasterio de Valeránica (desaparecido en el
siglo X y situado en la actual villa burgalesa de Tordómar),
conociéndose el nombre de sus autores, el miniaturista Florencio y el
calígrafo Sancho.
No se sabe desde que fecha el códice pertenece al Monasterio de San
Isidoro, aunque se piensa que fue una donación de los reyes leoneses
Fernando I y su esposa Sancha (1037). Es un códice adornado con
magníficas miniaturas policromadas, escrito sobre pergamino en letras
minúsculas visigótico-mozárabe a dos columnas. Su tamaño es de
485x345x170 mm. conteniendo todos los libros del Antiguo y Nuevo
Testamento.
También en el mismo lugar se conserva la Biblia leonesa, en tres
tomos, que se copió en el año 1162, en el taller de esta Colegiata, por
el agustino San Martino de León (1130-1203).
La llamada Biblia de Ávila es el códice medieval de mayores
proporciones, 625x400 mm. y de 15 kilos de peso, que se encuentra en
la Biblioteca Nacional desde el 1868, procedente de la Catedral de
LA BIBLIA EN ESPAÑA 125

Ávila. Es un volumen miniado elaborado en dos partes, la primera fue


confeccionada a mitad del siglo XII en Italia y a finales del mismo
siglo se completó en Ávila, por lo que las miniaturas de ambas partes
se distinguen con absoluta claridad.
Existen otros ejemplos de códices, como puede ser la Biblia Románica
de Burgos del siglo XII, realizada en el scriptoriun del Monasterio
burgalés de San Pedro de Cardeña, en la última década del siglo que
contiene dos de las mejores miniaturas del románico español: una
representación de la Adoración de los Reyes y otra con un pasaje del
Génesis.
Las traducciones de los textos bíblicos a lenguas hispánicas
empezaron a producirse en el siglo XIII, aunque se tiene constancia de
documentos con fechas anteriores.
En la España mozárabe debieron de ser frecuentes las traducciones de
la Biblia y en especial de los Evangelios al árabe, pero casi todas ellas
se han perdido en su totalidad, aunque en la catedral de León, se
conserva (códice 35, de 147 folios en papel) una traducción al árabe de
los evangelios, hecha por Isaac ben Velasco de Córdoba a mediados
del siglo X y copiada en Fez, de un códice de pergamino, por un
obispo llamado Miguel desterrado por los almorávides en el año 1175.
Sin embargo, de una traducción anterior a la de Isaac ben Velasco
queda una hoja escrita en árabe y latín, conteniendo el comienzo de la
carta de San Pablo a los Gálatas. Este documento, al que se ha
denominado Manuscrito mozárabe de Sigüenza por haber sido
descubierto de forma fortuita en 1909 en esa ciudad, ha sido fechado a
finales del siglo IX o principios del X.
La particularidad del mismo reside, además de en su antigüedad, en
que el texto árabe es el principal y el latino el secundario, con lo que
se demostraría la plena arabización durante esa fecha de los cristianos
mozárabes españoles.
La “Grande e general Estoria” fue un proyecto inacabado de una
historia universal de Alfonso X el Sabio (1221-1284), rey de Castilla y
León, dentro de ella, se encuentra la primera traducción no literal de la
126 ACERCA DE LA BIBLIA

Biblia del latín al castellano, desde el Génesis hasta el Nuevo


Testamento. Se la conoce como Biblia Alfonsina o española.
Del siglo XV se tiene noticia de varios proyectos de traducción del
Antiguo Testamento del hebreo y del latín, cuyos manuscritos se
encuentran en El Escorial. Uno de los cuales pudo ser el del rey de
Aragón, Alfonso V el Magnánimo (1396-1458), que habría encargado
una traducción española de todo el Antiguo Testamento realizada del
hebreo y el latín según el orden de la Vulgata.
La lectura de la Biblia en lengua vernácula era frecuente en el siglo
XV, no sólo en las sinagogas y entre los conversos, sino también en no
pocos conventos y entre los seglares. Fray José de Sigüenza aporta
datos de los conocimientos bíblicos de los jerónimos del siglo XV.
Sólo así se explica el crecido número de traducciones y de glosas.
En 1478 se publicó en Valencia la Biblia traducida al valenciano a
partir de la Vulgata latina, que había sido traducida a principios del
siglo XV por el hermano de San Vicente Ferrer, Bonifacio Ferrer(*),
con la ayuda de algunos frailes. Esta Biblia fue impresa por Mossén
Alfonso Fernández de Córdoba, castellano, y Mossén Lambert
Palmart, alemán, desde febrero de 1477 a marzo de 1478.
Desgraciadamente el año 1478 no era el mejor momento para publicar
una Biblia en una lengua vernácula, porque ése es precisamente el año
en el que los Reyes Católicos consiguen que el papa Sixto IV acceda a
su petición de crear la Inquisición y esta ordena la recogida de los
libros en hebreo y las Biblias.
La Biblia de Ferrer(*) fue una de las primeras obras a las que se aplicó
esta orden y fue requisada por la Inquisición.
A pesar de todo, de un ejemplar que se salvó, se conserva en París el
salterio y el sacerdote José Gudiol Cunill (1782-1931) trascribió los
evangelios en su obra “Una Antiga traducció catalana dels quatre
evangelis: codex del Palau” publicada en 1910.
Otra traducción de ese tiempo es la llamada Biblia de Alba,
denominada así por sus poseedores, la casa de Alba. Es una obra de
LA BIBLIA EN ESPAÑA 127

gran importancia porque es la primera traducción a lengua romance


castellana de la Biblia hebrea.
Fue traducida del hebreo y del latín, por el rabino de Maqueda
(Toledo), Mosé Arragel de Guadalfajara, hacia el primer tercio del
siglo XV, a petición de Luís de Guzmán, Maestre de la Orden de
Calatrava.
El manuscrito en sus 513 páginas, contiene 343 artísticas miniaturas
que son adicionalmente una fuente de información sobre las
costumbres de la época. El manuscrito, que parecer ser se concluyó el
2 de junio de 1430, fue revisado por los franciscanos de Toledo
durante al menos tres años, de donde pasó a la Universidad de
Salamanca; posteriormente desapareció hasta el año 1662 que se
encontró en la biblioteca del Palacio de Liria en Madrid, residencia de
los Duques de Alba.
En Zaragoza en 1485 se tradujo al castellano el Nuevo Testamento por
Micer Gonzalo García de Santa María, jurista de profesión e
historiador y filólogo de afición, y protegido de Fernando el Católico.
La obra fue titulada “Evangelios e Epístolas, siquier liciones de los
domingos e fiestas solemnes de todo el anyo e de los santos”.
El texto fue examinado por el inquisidor Pedro Arbués de Épila que
dijo “e no apartanse en cosa alguna de la senda de la S. Madre
Iglesia”.
En 1512, por petición del Rey Fernando de Aragón, su protector, el
franciscano fray Ambrosio de Montesino se encargo de corregir la
Obra, de la cual se hicieron muchas ediciones durante todo el siglo
XVI, con el titulo “Evangelios y Epístolas para todo el año”.
Un incunable de esta obra (es decir impreso antes del año 1500) lo
descubrió Isaac Coltjinen en la Universidad de Upsala (Suecia).
En el siglo XVI el judeo converso Alfonso de Zamora (1476-1544),
primer catedrático de Hebreo de la Universidad de Alcalá de Henares
y Pedro Sánchez Ciruelo (1470-1548) matemático y teólogo, que fue
también llamado por el Cardenal Cisneros para dar clase de teología
128 ACERCA DE LA BIBLIA

en su Universidad, tradujeron del hebreo al latín el Antiguo


Testamento.

Las Grandes Biblias españolas


Bajo los auspicios del Cardenal Gonzalo Jiménez de Cisneros (1436-
1517), Arzobispo de Toledo y universalmente conocido como el
Cardenal Cisneros, se concibió y realizó la Biblia Políglota
Complutense o de Alcalá (Complutum).
Esta monumental obra, que fue la primera Biblia poliglota que se
imprimió, incluía toda la Biblia en hebreo, arameo, griego y latín.
Menéndez Pidal comenta que se hizo incluyendo, además del texto
hebreo, el griego de los Setenta, el Targum de Onkelos, uno y otro con
traducciones latinas interlineales, y la Vulgata. Los cuatro primeros
tomos incluyen el Antiguo Testamento; el quinto, el Nuevo (texto
griego y latino de la Vulgata), y el sexto es de gramáticas y
vocabularios (hebreo, arameo y griego).
Transcurrieron quince años para su finalización, desde 1502 en que se
empezó, hasta que en 1517 concluyo su impresión. El proceso de
impresión duró casi cinco años, terminándose pocos meses antes de la
muerte del Cardenal, téngase en cuenta que se tuvieron que fundir por
primera vez en el mundo todos los caracteres griegos, arameos y
hebreos. La impresión se inició con la publicación del Nuevo
Testamento en griego y latín, finalizado el 10 de enero de 1514, siendo
el primer texto griego impreso en todo el mundo, anterior en dos años
al de Erasmo, que se publicó en 1516.
Fue una obra de profesores universitarios dedicada a los estudiosos,
que como hemos referido el sexto volumen incluía un diccionario
hebreo-latino y viceversa, un léxico del Nuevo Testamento y un
diccionario etimológico de nombres propios.
En la obra participaron Antonio de Nebrija (1441-1522), el conocido
autor de la primera gramática castellana (1942), Hernán Núñez de
Toledo y Guzmán (1475-1553) conocido como El Pinciano por haber
LA BIBLIA EN ESPAÑA 129

nacido en Valladolid, Diego López de Zúñiga (1492-1557), experto en


griego, latín, hebreo, arameo y árabe, Juan de Vergara, canónigo de
Toledo, el cretense Demetrio Ducas (1480-1527) primer catedrático de
griego de la Universidad de Alcalá, el catedrático de hebreo Alfonso
de Zamora, Pablo Coronel (1480-1534) catedrático de Sagradas
Escrituras en la Universidad de Salamanca y Alfonso de Alcalá, estos
tres últimos, judíos conversos que se dedicaron a la parte hebrea y
aramea.
Menéndez Pidal, en relación con esta ingente obra dice:”La grande
obra de aquellos egregios varones fue la Políglota complutense,
monumento de eterna gloria para España, sean cuales fueren sus
defectos, enteramente inevitables entonces, obra que hace época y
señala un progreso en la lectura del texto bíblico, y que era en su línea
el mayor esfuerzo que desde las Hexaplas de Orígenes se había
intentado en el mundo cristiano”.
El proceso de traducción bíblica al lenguaje vernáculo queda detenido
en pleno desarrollo por las severas medidas de la Inquisición española
ante el avance del protestantismo. Son varios los textos de partes de la
Biblia cuya impresión nunca se autorizó y cuyos manuscritos se
encuentran, principalmente, en la biblioteca de El Escorial.
Pero hagamos un pequeño paréntesis para mencionar el trabajo de
Lutero, puesto que sus traducciones tuvieron una gran repercusión en
el mundo bíblico y en las Biblias españolas que se tradujeron después
de las traducciones de Lutero.
En 1522 Martín Lutero publica su traducción del Nuevo Testamento
en alemán, realizada en un tiempo record y con un magnifico alemán,
lo que permitió una rápida difusión.
Lutero aprovechando los últimos meses que le quedaban de su estancia
en el castillo de Wartburg, situado en la comarca de la Turingia, lugar
en el que se había escondido huyendo de la sentencia condenatoria del
edicto de Worms, puso de manifiesto su capacidad de trabajo en la
realización de esta ingente tarea, pues en el período de tres meses, de
130 ACERCA DE LA BIBLIA

diciembre de 1521 hasta principios de marzo de 1522, ya tenía


prácticamente acabada la traducción del Nuevo Testamento.
Seis meses después, concretamente en septiembre de 1522, se publicó
su traducción del Nuevo Testamento, con el titulo de “Das Newe
Testament Eutzsch, Wittemberg”, en la que no aparecía ni el año ni el
nombre del impresor, ni tampoco el de su autor, quizá para conseguir
una mayor difusión del libro.
En esta primera edición se imprimieron 3.000 ejemplares que se
agotaron con rapidez, pues a finales del año siguiente ya salió
publicada la segunda edición.
Según cálculos de uno de los biógrafos de Lutero; Hartman Grisar
(1845-1932), hasta el año 1537, se hicieron 16 ediciones en
Wittemberg, sin contar las más de 50 ediciones en otras ciudades
alemanas.
Doce años más tarde, en 1534, la Biblia completa traducida por Lutero
al alemán se imprime en Wittenberg por Hans Lufft(*), iniciándose una
nueva línea de traducciones de la Biblia por parte de los protestantes.
Esta tendencia también se impuso en España, con la Biblia de
Casiodoro de Reina y la traducción del Nuevo Testamento de
Francisco de Enzinas(*).
Pero antes de comentar estos dos trabajos es necesario mencionar que
en 1553 se publicó la denominada Biblia de Ferrara, editada por los
judíos peninsulares Jerónimo Vargas (español) y Duarte Pinel
(portugués) (que adoptaron los nombres judíos de Yom Tob Atias y
Abraham Usque). Se publicó en lengua sefardí, como se indica en su
portada, donde dice “en lengua española traduzida palabra por palabra
de la verdad hebrayca”.
En la misma portada se puede leer “vista y examinada por el oficio de
la Inquisición”, lo cual fue un subterfugio para evitar que la
Inquisición prohibiera su circulación.
En Amberes, el 25 de octubre de 1543, vio la luz la primera edición
castellana del Nuevo Testamento de Francisco de Enzinas(*), obra que
dedica al emperador Carlos V.
LA BIBLIA EN ESPAÑA 131

A pesar de la dedicatoria, era un texto luterano y el dominico Pedro de


Soto, quien llegaría a ser consejero de la reina de Inglaterra María
Tudor, arrestó a Enzinas(*) en Bruselas bajo los cargos de sospechoso
de luteranismo, amigo de luteranos e impresor del Nuevo Testamento
en castellano, siendo la publicación requisada y destruida.
Casiodoro de Reina fue un monje extremeño nacido en Montemolín en
1569, que tradujo el texto del Antiguo Testamento del hebreo, griego y
latín y el Nuevo del griego y latín. Para el Antiguo Testamento se basó
también en la Biblia de Ferrara.
La Biblia de Reina se la conoce como la Biblia del Oso, por llevar en
su portada una imagen de un oso y fue impresa en Basilea, en 1569.
Casiodoro de Reina se apartó de la Iglesia Católica llegando a ser
ordenado pastor en la Inglaterra de Isabel I en 1562, murió en
Francfort del Meno en 1594.
Esta traducción fue revisada por el también religioso extremeño y
seguidor de Calvino, Cipriano de Valera, (Fregenal de la Sierra 1532,
Londres 1602) quien la publicó bajo su nombre en Ámsterdam en
1602 poco antes de su muerte.
Durante más de cuatro siglos la versión de Reina y Valera ha sido una
de las más conocidas en lengua castellana, durante la segunda mitad el
siglo XIX, el sacerdote Lorenzo Lucena Pedrosa, (1807-1881) que se
había convertido al cristianismo evangélico en 1834, realizó la primera
revisión de la época moderna a la Biblia Reina Valera, que fue
publicada por la Imprenta de la Universidad de Oxford en 1862; en
1960 se publicó una edición revisada y la última versión existente es la
del 1995.
El profesor Sánchez Caro, ex rector de la Universidad Católica de
Ávila, opina que la traducción de Casiodoro de Reina está realizada en
“un castellano castizo y agradable, naturalmente con un cierto sabor
arcaico”.
Durante esta etapa posterior al Concilio de Trento se publica la Biblia
Políglota de Amberes conocida como Biblia Regia.
132 ACERCA DE LA BIBLIA

Felipe II, no queriendo ser menos que sus antecesores, los Reyes
Católicos que bajo cuyo patrocinio se había publicado la Biblia
Complutense, aceptó el ofrecimiento del impresor flamenco Cristophe
Plantin, francés de origen, para publicar la Biblia en varias lenguas
distintas (de ahí el nombre de políglota): latín, griego, hebreo, etc. La
Biblia Regia se publicó entre 1568 y 1572.
Con esta obra inmensa se intentaba dar una respuesta, desde el lado
católico, a los estudios e investigaciones bíblicas realizadas desde el
campo protestante, encomendando la dirección y supervisión de la
misma a Benito Arias Montano un humanista español, nacido también
en Fregenal de la Sierra, al igual que Varela. Arias Montano realizó
sus primeros estudios en Sevilla, interesándose por las ciencias físicas
y médicas y, sobre todo, por la filosofía, la lingüística y la teología.
Allí permaneció hasta 1550, año en que se trasladó a Alcalá de
Henares para cursar estudios en su Universidad, ampliando los ya
iniciados en medicina, teología y filosofía, y abordando otros nuevos
como los de las lenguas clásicas (latín y griego) y de las semíticas
(árabe, hebreo y sirio). Se ordenó sacerdote a los treinta años y se
retiró a la Peña de Alájar (Huelva) para dedicarse allí al estudio en
profundidad de las Sagradas Escrituras. Su fama de docto teólogo hizo
que en 1562 el obispo de Segovia don Martín Pérez de Ayala lo
llevase consigo a participar en el Concilio de Trento donde se
distinguió por su erudición. De vuelta a España, Felipe II le nombró su
capellán en 1566 y le encomendó la ingente obra de la Biblia
Políglota, siendo además el primer director de la Real Biblioteca del
Escorial.
Para la realización del monumental trabajo, que emularía a la Biblia
Políglota Complutense que había sido impulsada décadas antes por el
Cardenal Cisneros, se trasladó a Amberes donde va a trabajar en un
ambiente intelectual muy liberal y profundamente influido por las tesis
de Erasmo de Rotterdam. Arias Montano conectó inmediatamente con
Plantino y con el resto de estudiosos que trabajan en tan magna obra.
Naturalmente la Biblia Regia, no era una simple reedición de la
LA BIBLIA EN ESPAÑA 133

Complutense, sino que tenía importantes innovaciones, como el Nuevo


Testamento en caracteres siríacos y hebreos y la inclusión de la
traducción latina que el dominico Sanctes Pagnino (1470-1536) había
realizado en 1528 en Lyon.
Arias Montano revisó la traducción de Pagnino y además de los cinco
volúmenes iniciales, añadió otros tres volúmenes en los que incluía
información sobre la geografía y costumbres judías.
Durante seis años estuvo trabajando Arias Montano en su Biblia y
aunque su trabajo fue aceptado en los entornos intelectuales, no se
libró de que su obra se viese sometida a la investigación del Tribunal
de la Inquisición que veía en la misma un atentado contra la Vulgata,
porque Montano se había atrevido a confrontar el texto hebreo al de la
Vulgata y había dado excesiva autoridad a las paráfrasis arameas.
El papa Gregorio XIII que conocía la virtud y saber de Arias Montano
no prestó atención a estas acusaciones y tanto Arias Montano como la
Políglota de Amberes salieron indemnes del ataque y la Biblia se editó
en esa ciudad en 1572.
Como reacción a la reforma protestante, en el año 1559 bajo el reinado
del Papa Pablo IV se publicó “Index Librorum Prohibitorum” (Índice
de los libros prohibidos), en el que se incluían todas las Biblias
escritas en romance.41
Un caso muy conocido relacionado con esta prohibición lo tenemos en
España con el arresto de Fray Luis de León producido en 1572, el
mismo año de la publicación de la Biblia Regia. Como es conocido,
después de cinco años se le procesó, saliendo absuelto de la acusación
de haber traducido al castellano el Cantar de los Cantares.
Esta situación duró hasta el 13 de junio de 1757 cuando el Papa
Benedicto XIV (...1740-1758) concede el permiso para traducir la
Biblia a las lenguas vernáculas, no obstante, en España no se pudo
hacer realidad esta nueva situación hasta veinticinco años después,

41
En http://www.enricobaccarini.com/?p=243 se encuentra la relación de libros
prohibidos en esta edición en latín, en la que se incluye “ Biblia omnia vulgari
idiomate, Germanico, Gallico, Hyfpanico, Italico, Anglico, ...”
134 ACERCA DE LA BIBLIA

cuando el 7 de enero de 1783 se emite un decreto de la Inquisición en


este sentido.

La Biblia en castellano
Con este nuevo escenario el rey Carlos III encomendó en 1780 la
traducción de la Biblia completa al castellano, designando al padre
escolapio Felipe Scío y Riaza(*) para ese trabajo. Para colaborar en la
traducción y corrección de la obra fue designado otro sacerdote
escolapio y notable filólogo, Benito Felíu de San Pedro (1732-1801).
En el 1788, el rey Carlos IV asume el proyecto de su padre y decide
que se imprima la obra.
La impresión se realizó del 1790 al 1793 en Valencia, bajo la
dirección y corrección del padre Felíu de San Pedro. Se trata de una
edición a dos columnas, con el latín y el castellano en paralelo. Tan
sólo un año después estaba ya agotada totalmente la primera edición.
La obra lleva multitud de argumentos justificativos para aparecer en
castellano, no olvidemos que era la primera traducción autorizada
después de un paréntesis de dos siglos.
Por esta misma razón, el padre Scío(*) quiso ajustarse lo más posible a
la letra de la Vulgata, lo que hizo que el texto fuese, en muchas partes,
de difícil lectura.
A pesar de las intenciones de Scío(*) el resultado no satisfizo al
Inquisidor General Felipe Bertrán, cuando en 1782 autoriza la
traducción de las Sagradas Escrituras a lengua vernácula. El jesuita
Gabriel M. Verd, resume el ambiente cultural en que se dio la famosa
traducción: “Tras muchos años de prohibición se permite en España
editar la Biblia en lengua vulgar. Naturalmente el recelo y la
desconfianza flotan en el ambiente. El P. Scío se inclina por una
versión literal en la teoría, aunque sin extremismos en la práctica. Pero
no logra evitar las suspicacias”.42

42
Véase articulo de Luis Fernando Figari, “La Biblia en Castellano” Lima, 1995.
LA BIBLIA EN ESPAÑA 135

En la obra hay que destacar la gran erudición de los autores, su calidad


espiritual y sentido exergético.
La obra se complementa con índices de nombres y lugares bastante
completos, así como una cronología y otros elementos auxiliares.
Como en 1794 la primera edición estaba agotada, se planeó una
segunda que procurase incluir las modificaciones a algunas de las
críticas realizadas en la primera edición, en algunos casos resulto aun
mas literal la traducción. La segunda edición, numerosísimas veces
reimpresa, fue revisada en Madrid por un equipo de sacerdotes
formado por Calixto Hornero (1742-1797), su sobrino Ubaldo Hornero
(1744-1793), Hipólito Leréu y Luís Minguez.
Las ediciones de la Biblia traducida por el padre Scío(*) se
multiplicaron, calculándose unas ochenta ediciones. Aunque en
realidad es difícil decir con exactitud el número de veces que se
publicó, dada la diversidad de ediciones de todos los tipos en unos
casos una en bilingüe y otra sólo en castellano, o en otros casos una
con láminas otra sin láminas. A ello se suman varias ediciones en
París, Nueva York y Londres.
También se difundió en América, hasta tal punto que aún hoy en día,
no es difícil encontrar ejemplares de diversas ediciones de la obra de
Scío(*). En México se realizaron dos ediciones, en 1831 y 1943, que
llevan el título de la Biblia Vulgata Latina.
Aunque su publicación se realizó y solamente es un evangelio, hay que
señalar, por lo que tiene de primicia, una traducción bilingüe en
aymará y castellano del Evangelio de San Lucas, publicada con varias
reimpresiones desde 1829.
El traductor, Vicente Pazos Kamki, utilizó para el texto castellano el
de la traducción de Scío(*)
La traducción se realizó por iniciativa Diego Thomson, un misionero
escocés, que propuso en 1825 el proyecto a Vicente Pazos (1779-
1852), un ex sacerdote peruano, cuya madre era una india aymará.
El título de la obra es, “El Evangelio de Jesu Christo según San Lucas
en aymará y castellano”.
136 ACERCA DE LA BIBLIA

El aymará es una lengua autóctona americana hablada por la etnia que


desde tiempos ancestrales habita en la meseta andina del Lago
Titicaca, repartiéndose su población entre el occidente de Bolivia, el
sur del Perú, el norte de Chile y el noroeste de Argentina.
La importancia de esta traducción se debe a que fue la primera vez que
se traducía un Evangelio a un idioma autóctono americano. En 1830 se
tradujo el “Libro de los Salmos” al quechua.
Existe constancia de que en la segunda mitad del siglo XVI circulaban
entre los nativos americanos traducciones de textos bíblicos en su
lengua vernácula. Los franciscanos fueron los primeros
evangelizadores y utilizaron para la circulación de las ideas lo que se
conoce como “circulación de mano”, es decir la copia de manuscritos.
Por otro lado, los franciscanos consideraban que la imprenta era un
medio caro para difundir las ideas.
En cualquier caso, la primera imprenta se instaló a finales del siglo
XVI, octubre de 1539 en México, durante el gobierno del primer
virrey don Antonio de Mendoza y de Fray Juan de Zumárraga, primer
obispo de Nueva España (México). El Consejo de Indias, le dio a Juan
Cromberger el privilegio para la impresión de libros en la Nueva
España, el cual envío a Juan Palacios como impresor.
Se sabe que Fray Toribio de Benavente Motolinía (1482-1568), uno de
“los doce apóstoles de México”43 escribió la doctrina cristiana en el
idioma mexicano autóctono (náhuatl). El también fraile, Alonso de
Molina (1513-1579), además de otros textos, tradujo “algunos libros
que son muy necesarios para la condición de cualquier nación cristiana
como son las Epístolas y los Evangelios que se cantan en la iglesia por
todo el año”.44

43
Se denominan así al grupo de doce frailes franciscanos que partieron en 1524
para implantar definitivamente el cristianismo en Nueva España.
44
Citada por Jaime González Rodríguez, La estructura cultural en Nueva España
hasta el 1556. En Congreso de Historia de Descubrimiento, Actas, Tomo IV.
Madrid. 1992.
LA BIBLIA EN ESPAÑA 137

En 1572, Alonso de Molina fue interrogado por la Inquisición sobre


qué libros había traducido a la lengua indígena, contesto que el solo
conocía Libro de los Proverbios de Salomón, que había traducido el
provincial de los franciscanos fray Luis Rodríguez.
A pesar de que relativamente pronto se realizaron traducciones del
castellano a lenguas nativas y la propia Inquisición se queja de los
muchos textos de las Escrituras que circulaban entre los indios en
lengua vernácula, hay que esperar hasta los comienzos del siglo XX
para que se produzca la primera traducción la Biblia completa
realizada en América. Se debe a Guillermo Jünemann (1855-1938) que
inicia sus trabajos en 1920
El sacerdote Jünemann, nació en Alemania, cuando tenia ocho años su
familia se trasladó a Chile, donde vivió hasta su muerte.
En 1928 terminó la traducción del Nuevo Testamento, directamente
del griego, y continuó con el Antiguo Testamento, que tradujo de la
versión de los Setenta. El Nuevo Testamento fue publicado en 1928,
pero el Antiguo Testamento tuvo que esperar 64 años, cuando en 1992
se publico la Biblia completa de Jünemann en la Conmemoración del
Quinientos Aniversario de Descubrimiento.
Después del Vaticano II se ha generalizado entre los católicos la
lectura de la Biblia, que parecía ser un monopolio de los protestantes,
en consecuencia se ha incrementado el número de publicaciones.
Entre las Biblias católicas actuales tenemos las de Nácar-Colunga,
Bover-Cantera, Biblia de Jerusalén, Ediciones Paulinas (EP), Biblia
Latinoamericana, etc. De la parte protestante se pueden señalar la
Biblia de las Américas y dos traducciones de toda la Biblia, la versión
Dios Habla Hoy, además de la mencionada Reina Varela de 1995.
En los tiempos modernos la primera traducción católica de la Biblia
completa hecha de las lenguas originales, marcando así una nueva
etapa, es la de Nácar-Colunga. Editada en la Biblioteca de Autores
Cristianos en 1944 continúa disponible hoy en día en prácticamente
todas las librerías católicas.
138 ACERCA DE LA BIBLIA

La Biblia de Jerusalén (1ª edición española de 1967) se tradujo del


original francés bajo la dirección de L’École Biblique de Jerusalén.
Fue revisada en 1973. Se la considera una “Biblia para especialistas”,
pero la fidelidad del texto la hace muy práctica y útil para cualquiera.
Bajo la dirección de Santiago Guijarro y Miguel Salvador se editó en
1992 la Biblia de la Casa de la Biblia, presentando una traducción
totalmente revisada con amplias introducciones y notas, además a pie
de página del texto hay oportunas notas explicativas. Contiene una
selección de pasajes paralelos, una amplia cronología bíblica y
numerosos mapas.
Hoy por hoy, según muchos especialistas, una de las mejores versiones
en castellano de las Sagradas Escrituras es la Sagrada Biblia o Biblia
de Navarra (Universidad de Navarra). La traducción ha llevado más de
25 años de trabajo. Brinda información completa sobre la relación del
texto con la vida cristiana para hoy en día.

Códices
Como sabemos uno de los soportes de la escritura más antiguo es
el papiro, pero el mayor problema que tienen los papiros es su
fragilidad, se conserva bien en un clima seco, como es el de las arenas
del desierto egipcio, de donde proviene la mayor parte de los antiguos
papiros neotestamentarios hallados.
Un paso adelante previo a la imprenta fue la generalización de los
códices, libros formados por hojas de papiro o cuero. Este último
material también había sido usado como soporte de escritura desde los
tiempos antiguos por egipcios, judíos, asirios y persas, pero se
generalizo su uso alrededor del siglo III a de C., cuando se inició un
nuevo tratamiento del cuero, de forma que se adoptaba mejor para
recibir la escritura, tal innovación sucedió en Pérgamo.
CODICES 139

El pergamino, denominado así por su lugar de invención, es un


“papel” de piel animal convertida en hojas aplanadas y lisas que
permitían su utilización óptima como material de escritura. Para la
preparación de pergaminos se utilizaban pieles de animales como la
oveja, cabra, cordero y ternera; en Egipto se empleaban pieles de
antílope o de gacela para obtener pergaminos de mejor calidad.
Los romanos, para evitar el rápido ensuciamiento por el uso de los
pergaminos de color blanco, acostumbraban a teñirlos de amarillo o de
rojo. Para los códices de lujo se utilizó el color púrpura, con escritura
de oro y plata, el más famoso fue el “Codex argenteus” del Obispo
arriano Ulfila(*).
En la Alta Edad Media sé reutilizaban frecuentemente los pergaminos
ya escritos para nuevos códices. Con este fin se borraba la escritura
sumergiéndolos en leche y restregándolos con piedra pómez, son los
llamados palimpsestos o “codices rescripti”.
Este tratamiento se utilizaba para cualquier tipo de texto, ya fuesen
textos profanos como sagrados. Hubo manuscritos reescritos dos o
más veces. Más tarde se consolidó la costumbre de utilizar el
pergamino solamente para las actas de ciertas autoridades, como Papas
o altos funcionarios.
La coexistencia de códices de pergamino y papiro duro hasta el siglo
IV, entonces comenzó a utilizarse el pergamino de forma preferente.
La estructura organizativa de los códices medievales no tiene nada que
ver con los libros actuales, no tenían una página dedicada al título,
comenzaban con una frase en la que no se mencionaba el nombre del
autor, algunos llevaban la frase de inicio en una página escrita con
tintas de color y acompañada por motivos geométricos y
arquitectónicos, las indicaciones del autor se ponían al final de la obra.
Lógicamente el proceso de confección era laborioso, cuando el escriba
había acabado su trabajo empezaba el del rubricador, que escribía en
tinta roja una lista de títulos de los capítulos y adornaba las letras
iniciales de las frases.
140 ACERCA DE LA BIBLIA

En el siglo I d. C., los cuadernos que contenían varias hojas de papiro


o pergamino se insertaban entre dos tablas de madera o de hojas de
papiro encoladas entre sí.
En Occidente, las encuadernaciones más antiguas que se conservan se
remontan al siglo VII (las tapas del Evangelio de la reina Teodolinda
(570-628) de Monza, reina de los lombardos, compuestas por una
plancha muy fina de oro con ocho camafeos dispuestos en forma de
cruz); en ellas los pliegos van cosidos mediante el procedimiento de
doble nervadura y se unían a la cubierta más tarde.
Los textos sagrados se decoraban con oro, piedras preciosas esmaltes y
marfil, los libros se colocaban horizontalmente sobre las estanterías
por lo que los títulos se escribían en el canto del libro.
A lo largo de las paginas anteriores hemos venido hablando de
versiones singulares de la Biblia, si volvemos atrás en la historia nos
encontramos con que afortunadamente contamos con ejemplares muy
antiguos. Los especialistas hablan de un total de 2.000 manuscritos del
Antiguo Testamento, 5.500 del Nuevo Testamento, que se dividirían
en 299 mayúsculos, 2.812 minúsculos y 2.281 leccionarios.
No ocurre lo mismo con las Biblias hebreas, si bien es verdad que de
las Sagradas Escrituras hebreas han llegado hasta nosotros algunos
manuscritos, en su mayoría provienen de épocas relativamente tardías,
debido a las destrucciones de bibliotecas producidas por los avatares
de la historia del pueblo judío y, muy especialmente, por los preceptos
religiosos del judaísmo.
La liturgia judía obliga a las lecturas se realicen con textos carentes de
deterioro y deficiencia alguna, por esa razón los manuscritos con
desperfectos o incorrectos con respecto al modelo oficial, deben ser
sustituidos por otros nuevos y correctos.
El respeto ha las Escrituras obliga a que los ejemplares desechados
pasen primero a una especie de almacén de la sinagoga, llamado
“geniza”, cuando este lugar se llena, su contenido es llevado al
cementerio judío y enterrado con ceremonias fúnebres.
CODICES 141

De esta forma se perdieron piezas que ahora tendrían un valor


incalculable. No obstante existen una gran cantidad de textos hebreos
de mucha antigüedad porque providencialmente han existido dos
circunstancias que han permitido que lleguen a nuestros días. La
primera, los textos de la “geniza” de El Cairo y la segunda, el
descubrimiento de las Cuevas de Qumrán.
La primera gran ciudad de los musulmanes en Egipto fue la ciudad de
Fustat, situada a tres kilómetros de la actual capital Al-Qahira (El
Cairo). En Fustat, desde hace mil años existe una sinagoga,
actualmente conocida con el nombre de Ben Ezra y de la que durante
el siglo XII su líder fue Maimónides(*).
A finales del siglo XIX, comenzaron a circular fragmentos de papiros
y paralelamente se conocía, en círculos eruditos, la existencia de la
geniza de El Cairo.
Salomón Schechter (1847-1915) rumano de nacimiento, profesor
titular de estudios talmúdicos en la Universidad de Cambridge en 1890
y catedrático de estudios rabínicos en 1892 fue quien tuvo la sospecha
de que todo el material que venia circulando procedía de una misma
fuente común. Animado por el Dr. Charles Taylor, presidente del St.
John´s Collage, en 1896 Schechter llegó a Fustat y en 1897 se llevo a
la Biblioteca de la Universidad de Cambridge aproximadamente
140.000 fragmentos de papiros, provenientes de la geniza de la
sinagoga de Ben Ezra que no habían sido destruidos.
La otra circunstancia fue totalmente fortuita, en el 1947 unos pastores
encontraron en el interior de unas cuevas, en las inmediaciones del
Mar Muerto, en las ruinas de Qumrán, unas vasijas precintadas en
cuyo interior había dos paquetes envueltos en telas que contenían siete
manuscritos; un paquete contenía una colección de Himnos o Salmos
(1QH); la Regla de la Guerra (1QM) y un rollo incompleto de Isaías
(1QIs'), el otro el “Rollo de Isaías”, con el texto completo (1QIs'), el
“Comentario de Habacuc” (1QpHab), la “Regla de la Comunidad”
(1QS) y el “Génesis Apócrifo” (1QApGen). Posteriormente se
descubrieron muchos más textos.
142 ACERCA DE LA BIBLIA

En el 1902, casi a la vez que los descubrimientos de la geniza de El


Cairo y cuarenta y cinco años antes de los manuscritos de Qumrán, se
descubrieron cuatro fragmentos de un papiro que recibieron el nombre
de Papiro de Nash, en honor a su descubridor.
Walter L. Nash, secretario de la Society of Biblical Archaeology los
adquirió en Egipto y los llevo a Cambridge (Inglaterra).
Los fragmentos, escritos por un solo lado y que miden
aproximadamente 7,5 por 12,5 cm, contienen 24 líneas de texto
hebreo, fueron publicados el año siguiente a su descubrimiento por la
Biblioteca de la Universidad de Cambridge, por profesor de hebreo
Stanley Arthur Cooke (1873-1949), miembro del Consejo Editorial de
Enciclopedia Bíblica desde 1896 al 1903.
La importancia de estos restos de papiros reside en su antigüedad,
dado que los expertos los dataron entre el segundo y el primer siglo
antes de Cristo, siendo por tanto el manuscrito hebreo más antiguo
jamás encontrado.
Un análisis del texto de Papiro Nash muestra que sus 24 líneas están
incompletas, faltándole letras o palabras en ambos extremos, contienen
los Diez mandamientos tal como aparecen en Dt 5, 6-21 y la “Shemá”
(Dt 6, 4-5) que, como es sabido, es la oración que diariamente rezan
los judíos, lo cual nos indica que este papiro no pertenecía a una Biblia
en concreto, siendo probablemente un texto para recordar a los judíos
su obligaciones con Dios.
Con relación a los códices hebreos y al reducido numero de ejemplares
existentes, podemos decir que además de los procedimientos de
destrucción indicados anteriormente, existe otra causa, también
religiosa, por la que se conservan muy pocos códices de la Toráh.
El judaísmo por precepto litúrgico ha conservado, hasta hoy en día, el
rollo para las lecturas bíblicas en las sinagogas.
Los rollos para el culto tienen características invariables a través de los
siglos, detalladamente preceptuados en el Talmud.
Los rollos de la Toráh más antiguos que se conservan son de los siglos
X y XI.
CODICES 143

A continuación mostramos algunos de los códices de las Biblias


cristianas más importantes, están en griego y corresponden a los siglos
IV, V y VI, además dos de los códices más importante de las Sagradas
Escrituras hebreas, puesto que fuera del uso litúrgico, se impuso la
forma del códice, debido a su comodidad.

Códices hebreos
Como acabamos de decir, los judíos utilizan en sus actos litúrgicos el
Tanaj en forma de rollos y cuando estos están deteriorados por el uso
los almacenan en las “geniza”, puesto que por respeto a su
contenido, no pueden quemar ni maltratar. Cuando reunían una
cantidad adecuada los enterraban con honras fúnebres.
Esta es la razón por la que existen muy pocos codices de la Biblia
hebrea comparativamente con los de las Biblias cristianas.
Dos son los codices que se utilizan en la actualidad como textos
masotéricos, el Códice Aleppo y el Códice Leningradense.
El Códice de Aleppo (Keter Aram Tsova) es el más antiguo y
completo manuscrito del Tanaj, producido y editado por el respetado
masoreta Aarón ben Moses ben Asher, está datado en 930 d. C., fue
escrito en Tiberias y es la versión más aceptada de las escrituras
hebreas, también conocida como el texto masorético.
Inicialmente estuvo en Jerusalén, pasando después a El Cairo y de allí
fue trasladado a Aleppo (Siria), donde durante más de seiscientos años
fue guardado en la sinagoga de la comunidad sefardí.
Este códice modelo, sólo era utilizado para lecturas litúrgicas en las
tres grandes fiestas de Pésaj, Savuot y Sucot, es decir, Pascua,
Pentecostés y Tabernáculos, y servía en casos excepcionales para
confrontar con otros manuscritos en algún pasaje dudoso, pero nunca
se permitió su estudio sistemático ni su reproducción fotográfica,
excepto un solo folio, que publicó Willians Wickes en su obra “Two
Treatises on the Accentuation of the Old Testament” en 1887.
144 ACERCA DE LA BIBLIA

Al comienzo y al final del manuscrito faltan algunas páginas,


faltándole además el Génesis y la mayor parte del Deuteronomio.
Los libros de la Toráh (La Ley) y Nebiim (Los Profetas) aparecen en
el mismo orden encontrado en la mayoría de las Biblias impresas, pero
difiere en el orden para los libros de los Ketuvim (Escritos): En el
Códice de Aleppo, el orden de Ketuvim es, I Crónicas, Salmos, Job,
Proverbios, Rut, Cantar de los Cantares, Eclesiastés, Lamentaciones,
Ester, Daniel, Esdras y Nehemías.
El Códice de Aleppo fue el manuscrito usado por el rabino y
académico Maimónides(*) (1135-1204) cuando estableció los
parámetros exactos para la escritura de los rollos de la Toráh (Sefer
Toráh) en su obra Mishneh Toráh.
Durante las luchas entre árabes y judíos del 1948, se produjo un
incendio en la sinagoga donde estaba depositado este códice,
quedando dañado, de hecho se perdió una cuarta parte de él, de los 380
folios que más o menos contenía sólo quedaron 294.
En 1958, aproximadamente el sesenta por ciento de las páginas del
Códice fueron trasladadas a Israel al Instituto Yad Ben-Zvi.
Hoy en día permanecen en el Santuario del Libro en el Museo de Israel
de Jerusalén.
El Códice Leningradiense es un poco más moderno que el de Aleppo,
está fechado en el año 1008, aunque es la copia completa más antigua
que existe de un texto masotérico.
No se sabe exactamente su procedencia, parece ser que fue copiado en
Egipto. Su antiguo propietario el coleccionista Abraham Firkovich
(1786–1874), no dejó ninguna información sobre cómo adquirió el
códice en el año 1838. Desde 1863 se encuentra en la biblioteca
pública de San Petersburgo.
Después del 1924 se le denominó Codex Leningradensis por el
nombre que entonces tenía la ciudad donde se encontraba, también
esta catalogado como “Firkovich B 19 A” por el nombre de su antiguo
propietario.
CODICES 145

El manuscrito esta escrito en tinta negro sobre pergamino blanco


grueso y encuadernado en cuero con un tamaño de 33x28,5 cm. El
texto está dividido en tres columnas a excepción de los Salmos, Job y
Proverbios, que lo están en dos columnas por página; las páginas son
de 24,5x22 cm.
El orden de los libros en el Códice de Leningrado sigue la tradición
textual sefardita, que difiere del de la mayoría de las Biblias hebraicas
impresas. El orden de los libros de los Escritos es el mismo en que se
disponen en el Códice Aleppo.
En 1935 el Códice de Leningrado fue prestado al Seminario del
Antiguo Testamento de la Universidad de Leipzig durante dos años y
el pastor luterano Paul E. Kahle (1875-1964) aprovechó para usar su
texto como base para la transcripción del texto hebraico de la tercera
edición de la Biblia Hebraica de Rudolf Kittel (BHK), publicada en
Stuttgart en 1937.
El Códice fue usado también para la traducción de la Biblia Hebraica
Stuttgartensia en 1977 y esta siendo usado para la realización de la
Biblia Hebraica Quinta (BHQ) que cuando este completada sustituirá a
la del 1977.

Los cuatro grandes códices griegos


Tenemos la suerte de que actualmente existen cuatro códices, escritos
en griego, que fueron copiados en los siglos IV y V, en los que se
contienen todas las Escrituras.
El más antiguo y más importante de estos códices es el Codex
Vaticanus, que está datado en la primera mitad del siglo IV y es
ligeramente anterior al Codex Sinaiticus. En el catalogo Gregory-
Aland se le asigna el numero B/03.45

45
El teólogo presbiteriano Caspar René Gregory (1846-1917) que trabajó junto
con Tischendorf y continuó los trabajos de este cuando murió en el 1874, publicó
en 1908 un sistema para catalogar los manuscritos en su obra Die griechischen
146 ACERCA DE LA BIBLIA

Está escrito en pergamino, con letras unciales y su texto se ha


clasificando como alejandrino.
Todos los códices griegos hasta el siglo VIII se escribieron en este tipo
de letras; se denominaban así a las letras escritas en mayúscula y
separadas entre sí. Su nombre proviene de la palabra latina “uncia”
que significa “duodécima parte” puesto que generalmente una línea
común de escritura uncial esta formada por doce letras, es decir una
letra ocupaba una doceava parte de una línea.
Contenía originalmente una copia completa de la Biblia de los Setenta
y del Nuevo Testamento, pero se perdieron nueve páginas que
contenían desde Hebreos 9, 14 hasta el Apocalipsis y se reemplazaron
en el siglo XV por un minúsculo suplemento. El comienzo y el final
del códice son defectuosos.
El Códice Vaticano se conserva en la Biblioteca del Vaticano (fundada
por el Papa Nicolás V en 1448), no se conoce su origen y su historia,
siempre ha estado en el mismo lugar, excepto durante los seis años que
van del 1809 al 1815 que Napoleón se lo llevo a Paris cuando atacó
Roma.
El códice ya aparecía en el catálogo más antiguo de la biblioteca
elaborado en 1475.
Se ha especulado que pudo haber pertenecido al cardenal bizantino
Bessarion(*), ya que el suplemento minúsculo contiene un texto similar
al de los manuscritos de este cardenal.
Según la opinión de Theodore C. Skeat (1907-2003), paleógrafo del
Museo Británico, el Codex Vaticanus fue una de las cincuenta Biblias
que escribió Eusebio de Cesárea por encargo del emperador
Constantino I. Sin embargo, otros autores se oponen a esta hipótesis,
ya que consideran que los manuscritos de Constantino eran del tipo
textual bizantino y no alejandrino.

Handschriften des Neuen Testaments, que sigue utilizándose en la actualidad. Kurt


Aland (1915-1994) continuó con los trabajos de Gregory desde el 1950, por esa
razón se unen los dos nombres, Gregory-Aland, cuando se hace referencia al
sistema de catalogización.
CODICES 147

Los diferentes escritos que se conservan han sido clasificados según el


análisis de los textos en diferentes grupos, en el caso que nos
acabamos de referir, las diferencias entre los alejandrinos y los
bizantinos son que los primeros son más antiguos, existen documentos
de finales del siglo II, mientras que los textos bizantinos aparecen a
mediados del siglo IV. En cuanto a las diferencias de estilo los textos
los alejandrinos son breves y tienen pocas correcciones gramaticales,
mientras que los bizantinos suele ser un tipo de texto uniforme que ha
sido pulido lingüísticamente y ha sufrido correcciones estilísticas.
De este importante códice se conservan 591 páginas del Antiguo
Testamento y 142 del Nuevo. El texto esta escrito en tres columnas de
escritura continúa por página, midiendo estas cerca de 27x27
centímetros, pero originalmente debieron ser más grandes.
Se ha comprobado que posiblemente el siglo X o XI se añadieron los
acentos, así como se reforzó la tinta del texto, observándose que el
copista que efectuó esta operación tuvo cuidado de no reforzar el texto
que el copista original había copiado accidentalmente dos veces.
Probablemente trabajaron en este códice dos copistas en el Antiguo
Testamento y uno de ellos también en el Nuevo. El texto original del
Códice Vaticano ha sido objeto de diversas correcciones.
A pesar de que Tischendorf opinaba que el Codex Sinaiticus,
descubierto por él, como a continuación veremos, era anterior al
Códice Vaticano, existe unanimidad entre los eruditos de que este es la
copia más antigua que existe de la Biblia.
Brooke Foss Westcott (1825-1901), erudito y clérigo ingles, Obispo de
Durham y Fenton John Anthony Hort (1828- 1892), teólogo y
naturalista irlandés le llaman un “texto neutral”, esto es, un texto que
representa el que eran habitual en el Siglo III y que pertenece a la
familia de manuscritos que utilizó Orígenes en la composición de su
Hexapla.46

46
Obra que comenzó en el año 212 y cuyo contenido era el texto hebreo del
Antiguo Testamento escrito en seis columnas. En cada una de ellas se incluía una
148 ACERCA DE LA BIBLIA

Por esta razón la edición romana de los Setenta (1587) se basó en el


códice que estamos describiendo, así como la edición de la Biblia de
Cambridge, conocida como Edición de Swete, editada en tres
volúmenes publicados en los años de 1887, 1891 y 1894.
Las dos primeras ediciones del Códice Vaticano47 aparecieron en
Roma en los años 1858 y 1859. La tercera edición romana apareció en
1868-81.
El segundo de los códices griegos del siglo IV, es el Sinaítico,
llamado así porque fue descubierto en el 1848 en el monasterio de
Santa Catalina en el monte Sinaí, es junto el Codex Vaticanus, uno de
los códices más antiguos que se poseen; esta datado en el siglo IV.
El descubridor fue, en aquellos momentos, un joven investigador
alemán Konstantin von Tischendorf(*) (1815-1874) catedrático de la
Universidad de Leipzig, que estaba viajando por el Cercano Oriente en
busca de manuscritos bíblicos y accidentalmente se encontró un códice
escrito en griego.
Las primeras noticias que se tienen de la existencia del códice
proceden del año 1761. El naturalista italiano Vitaliano Donati (1717-
1762) informó que había visto en el Monasterio de Santa Catalana un
conjunto de hojas de pergamino de la Biblia escritas en elegantes
caracteres.
En el 1844 Tischendorf(*) llegó al monasterio y descubrió que los
monjes estaban utilizando hojas del códice para alimentar el fuego,
logrando rescatar129 hojas que pertenecían al Antiguo Testamento.
Según él cuenta, consiguió que los monjes le dieran 43 de esas hojas
que contenían fragmentos del Primer Libro de Crónicas, Jeremías,
Nehemías y Esther.
Dos años más tarde publicó las 43 páginas, nombrando al documento
como Códice Federico Augustanus, en honor al Rey Federico Augusto

versión diferente. Es considerada como la primera edición crítica del Antiguo


Testamento.
47
En www.user.unibremen.de/~wie/Vaticanus/index.html se encuentra un
detallado estudio de este Códice en inglés.
CODICES 149

II de Sajonia que había financiado sus viajes en el 1843 y esta edición


de 1846. Este códice entró a formar parte de la colección de la
Biblioteca de la Universidad de Leipzig.
Tischendorf(*), realizó otros dos viajes al monasterio, el tercero en el
año de 1859, esta vez patrocinado por el Zar de Rusia, Alejandro II.
Fue cuando vio un códice de 347 hojas que estuvo examinando
durante toda la noche, pudiendo comprobar que el documento contenía
no sólo la mayor parte del Antiguo Testamento, sino que el Nuevo
Testamento se encontraba completo, además de dos trabajos cristianos
del siglo II, la Epístola de Bernabé y un extenso fragmento del Pastor
de Hermas, conocido hasta entonces sólo por su título.
El códice fue llevado a El Cairo donde los monjes tenían otro
monasterio, allí fue estudiado por Tischendorf(*) durante tres meses, y
lo recibió en préstamo según documento que firmó en septiembre de
1857, dado que quería trasladarlo a San Petesburgo para un estudio en
profundidad.
A partir de este momento lo que ocurrió no esta suficientemente
documentado, pero el Codex paso a manos rusas como una donación
al Zar.
Después de los intensos estudios del Códice realizados por
Tischendorf(*) lo publicó en una edición facsímil en 1862. En 1869 el
manuscrito fue llevado a la Biblioteca Imperial.
Pero los viajes del Códice no habían terminado, en 1933 el Gobierno
ruso vendió el Códice a Inglaterra. Negociaron la transacción los
encargados del Museo Británico que pagaron cien mil libras esterlinas,
cantidad que fue pagada por mitades entre el Gobierno inglés y una
suscripción popular de personas y asociaciones de Inglaterra y Estados
Unidos.
El códice fue entregado el 27 de diciembre de 1933 al Museo
Británico.
Pero además del Museo Británico, que tiene la mayor parte del Codex
Sinaiticus, las 347 hojas “donadas” a los rusos, realmente hay otros
tres países más que conservan parte del códice original.
150 ACERCA DE LA BIBLIA

En la Biblioteca de la Universidad de Leipzig se encuentran las


primeras 43 hojas que los monjes de Santa Catalina regalaron a
Tischendorf(*), la Biblioteca Nacional de Rusia en San Petersburgo
posee parte de seis hojas que no entregaron a los británicos, y el
Monasterio de Santa Catalina tiene al menos, dieciocho hojas en su
totalidad o en fragmentos que encontraron el 26 de mayo de 1975,
durante unas obras que realizaban en la capilla de San Jorge en la
pared norte del Monasterio.
Es decir, actualmente se conocen 400 páginas del Codex Sinaiticus, un
manuscrito datado en la mitad del siglo IV, que tiene cuatro columnas
por página (algo no habitual en manuscritos de la época) y cuyas
dimensiones son 380 mm. de alto por 345 mm. de ancho y que fue
realizado por tres personas, como en su día ya había dicho
Tischendorf(*).
En relación con su contenido el Códice tiene más de la mitad del
Antiguo Testamento, faltando los libros históricos, desde el Génesis al
primer Libro de Crónicas. El Nuevo Testamento completo y como
hemos comentado anteriormente La Epístola de Bernabé y parte del
Pastor de Hermas.
En la parte correspondiente al Antiguo Testamento, están incluidos los
libros deuterocanónicos, Esdras, Tobías, Judit, 1 y 4 Macabeos,
Sabiduría y Eclesiástico.
El orden del Nuevo Testamente difiere de la clasificación que se hace
hoy en día, la Carta a los Hebreos está situada después de la segunda
Epístola a los Tesalonicenses y los Hechos de los Apóstoles entre las
Epístolas Pastorales y las Católicas.
La publicación definitiva del códice se realizó en el siglo XX por la
Universidad de Oxford, el Nuevo Testamento en el 1911 y el Antiguo
Testamento en el 1922. 48
El Códice Alejandrino que junto con el Codex Sinaiticus y el Codex
Vaticanus, es uno de los primeros y más completos manuscritos de la

48
En la página http://www.codex-sinaiticus.net/en/ se puede encontrar, en inglés,
más información y una reproducción en facsímil de todo el manuscrito.
CODICES 151

Biblia, está datado en el siglo V y contiene la mayor parte de la


Septuaginta y del Nuevo Testamento.
Se le da el nombre de alejandrino porque se supone que fue copiado en
la ciudad de Alejandría y se sabe que desde 1098 fue propiedad del
patriarca de Alejandría, en 1628 fue llevado a Londres como obsequió
para el rey Carlos I de Inglaterra. En 1757 Jorge II lo cedió al Museo
Británico. Fue el primer manuscrito que conoció la comunidad
científica.
Está escrito con letras unciales en dos columnas. Consta de 773 folios
de pergamino, (originalmente fueron 822) 630 del Antiguo
Testamento y 143 del Nuevo Testamento. Hay entre 46 y 52 líneas por
columna y 20 a 25 letras por línea. El manuscrito mide 32 por 26,42
centímetros.49
La mayoría de los folios fueron agrupados originalmente en
cuadernillos de ocho hojas cada uno, pero en tiempos modernos el
manuscrito fue reagrupado en cuadernillos de seis hojas.
Las líneas iniciales de cada libro fueron escritas en tinta roja. Las
secciones en el libro están marcadas con una letra más grande puestas
en el margen.
El Antiguo Testamento del manuscrito contiene los libros
deuterocanónicos, incluyendo III Macabeos, IV Macabeos y el salmo
151. Algunos folios están perdidos y como resultado, los libros de
Génesis, I Reyes y Salmos tienen discontinuidades, concretamente en
este último faltan unos treinta salmos.
La “Epístola a Marcelino” atribuida a san Atanasio de Alejandría y el
sumario de los Salmos de Eusebio de Cesárea están insertados antes
del Libro de los Salmos.
El manuscrito contiene todos los libros del Nuevo Testamento y dos
epístolas de Clemente el Romano, que aparentemente fueron
consideradas por el escriba como canónicas.

49
En http://www.csntm.org/Manuscripts/ManuscriptViewPage.aspx?id=203 se
pueden ver todas las páginas del Nuevo Testamento.
152 ACERCA DE LA BIBLIA

El Nuevo Testamento también tiene folios perdidos, alrededor de 25


folios desde el principio de Mateo (hasta 25, 6), dos folios de Juan y
tres de II Corintios. Un folio de I Clemente y dos folios de II Clemente
también están perdidos.
Joannes Ernestus Grabe (1666-1712) editó el Nuevo Testamento en
Oxford en 1707-20 en cuatro volúmenes, aunque debido a la muerte de
Grabe en 1712, los dos últimos tomos fueron editados por F. Lee y W.
Wigan respectivamente. Esta edición fue reproducida en Zurich en
1739-32 y en Leipzig en 1750-51 y de nuevo en Oxford, por F. Field,
en 1859.
El Codex Ephraemi Rescriptus forma junto con los anteriores, parte
de los cuatro grandes manuscritos griegos procedentes del siglo V. Se
encuentra en la Biblioteca Nacional de Paris.
Recibe este nombre porque encima del texto original se escribieron, en
el siglo XII, los tratados de San Efrén el Sirio. Este códice es el más
importante de los textos palimpsestos de las Sagradas Escrituras.
El texto, que probablemente fue escrito en Egipto, está formado por
una sola columna, de 40-46 líneas por página, siendo el primer
ejemplo de este tipo, las palabras están escritas de forma continua sin
separaciones, no teniendo tampoco acentos las palabras.
Sus hojas miden 31,4-32,5 cm. x 25,6-26,4 cm. El color de la tinta es
marrón, parece ser que en sus orígenes contenía toda la Biblia, en la
actualidad en 64 hojas contiene de forma imperfecta casi la mitad del
Eclesiástico y fragmentos de los Proverbios, las otras 145 hojas
contienen unas dos terceras partes de Nuevo Testamento, incluyendo
partes de todos los libros excepto las cartas a los Tesalonicenses y la
segunda de Juan. Ningún libro está completo.
Después de la caída de Constantinopla en 1453, el códice fue llevado a
Florencia y de allí a Paris por Catalina de Médicis. Posteriormente
paso a ser propiedad de la Biblioteca Nacional.
La primera recopilación del Nuevo Testamento fue realizada por el
teólogo suizo Johann Jakob Wetstein (1693-1754) en el 1716.
CODICES 153

Tischendorf(*) publicó el Nuevo Testamento en 1843 y el Antiguo en


1845.

Los códices latinos


Uno de los mejores y más antiguos manuscritos que contiene los
cuatro Evangelios es el Codex Vercellensis. En una versión de las
denominadas Vetus latina, es decir textos anteriores a la traducción de
la Vulgata por San Jerónimo.
Existen unos cuarenta manuscritos de estas características y
lamentablemente no existen dos textos que coincidan totalmente,
debido a las correcciones efectuadas por los copistas.
El manuscrito del Códice Vercellensis fue escrito en el siglo cuarto y
es uno de los más antiguos de los unciales latinos de la Biblia. Se
encuentra en Vercelli, Italia, en la biblioteca de la Catedral.
Los cuatro Evangelios están presentados en el orden tradicional de la
Iglesia Occidental, Mateo, Juan, Lucas y Marcos y no contiene los
doce últimos versículos del Evangelio de Marcos. Fue publicado en
los años 1748 en Milán y en1749 en Roma.
Está escrito con letras en plata y con columnas muy estrechas y en un
pergamino manchado de morado, tiene unas dimensiones de 24 por 16
centímetros.
Las versiones escritas antes de San Jerónimo intentan conservar el
orden de las palabras y el uso que le da la Septuaginta, lo que resulta
un estilo peculiar de latín. Con la publicación de la Vulgata de
Jerónimo, que ofrecía un texto en latín único y consistente
estilísticamente desde las lenguas originales, la Vetus Latina cayó en
desuso gradualmente.
Jerónimo, en una carta, dice que su nueva versión no fue inicialmente
del gusto de los cristianos que estaban familiarizados con el tipo de
frases de las traducciones antiguas.
Sin embargo, ya que no era frecuente encontrar copias completas de la
Biblia, las traducciones en Latín Antiguo de varios libros de la Biblia
154 ACERCA DE LA BIBLIA

fueron copiados en manuscritos junto con las traducciones de la


Vulgata, con lo que inevitablemente se intercambiaban algunos textos.
Otras versiones de la Vetus Latina que se conservan son entre otras, el
códice Bobiensis, también del siglo IV, que solamente contiene los
evangelios de Marcos y Mateo y se encuentra en la Biblioteca de
Milán. Procede del norte de África y posteriormente fue llevado al
monasterio de Bobbio en el norte de Italia.
Del siglo V, el Códice Veronensis, actualmente en Verona, el texto
está escrito con tinta color plata y oro sobre un pergamino tintado en
púrpura; el Códice Palatino; que se encuentra en Viena y una hoja en
Dublín. El Códice Brixiano del siglo VI, que se encuentra en Brescia,
contiene los Evangelios en un pergamino púrpura; es considerado el
mejor representante existente del texto en latín antiguo fue usado por
San Jerónimo al revisar el Nuevo Testamento.
Las traducciones en Latín Antiguo de libros sencillos pueden hallarse
en manuscritos hasta el siglo XIII. Sin embargo, la Vulgata desplazó a
la Vetus Latina y fue reconocida como la Biblia oficial de la Iglesia
Católica Romana en el Concilio de Trento.
También se conoce con el nombre genérico de Codex Vercellensis,
otro texto que igualmente se conserva en la Catedral de Vercelli, pero
que es un códice del final del siglo décimo que contiene un conjunto
de textos religiosos.
Así como los anteriores códices a que nos hemos referido son copias
de documentos anteriores al siglo V, el mejor manuscrito existente
cuyo origen es la Vulgata es el Codex Amiatinus, fue realizado en
Inglaterra al comienzo del siglo VIII. Es la versión más antigua de la
Vulgata que se conserva.
Su origen inglés fue descubierto solamente hace unos quince años. En
su segunda página hay una inscripción que dice que fue presentado al
Abad del convento de San Salvador en el Monte Amiata por Pedro de
Lombardia.
Pensándose siempre por esta razón que había sido escrito en Italia,
pero el nombre de Pedro estaba escrito sobre un texto borrado.
CODICES 155

El arqueólogo italiano, Giovanni Battista de Rossi (1822-1894),


mostró que el nombre original no era Pedro de Lombardia, sino
Ceolfrid de Inglaterra, teoría que fue confirmada posteriormente por el
profesor de Cambridge John Anthony Hort.
El manuscrito fue copiado probablemente en Wearmouth o en Jarrow,
dos monasterios dirigidos por un solo abad, en el norte de Inglaterra en
los siglos VII o VIII, de un manuscrito traído de Italia por Ceolfrid,
probablemente el Codex Grandior realizado a mediados del siglo VI
en Calabria por encargo del secretario del rey Teodorico
San Ceolfrid (642-716) fue un anglo-sajón, abad de Jarrow, aunque es
más conocido por haber sido el educador de San Beda, al que acogió
desde que este tenia siete años.
El códice es un impresionante volumen formado por 1.029 hojas de
49,5 por 34,3 centímetros, escrito con grandes y bellas letras, a dos
columnas, con 44 líneas cada una.
Este Códice fue usado en la revisión de la Vulgata realizada por el
Papa Sixto V en 1585-90 y actualmente se encuentra en la Biblioteca
Laurentiana de Florencia.

Códice Bezae Cantabrigensis


El Códice Bezae es un manuscrito bilingüe griego-latín, que está
datado a comienzos del siglo V. Dentro de la clasificación Gregory-
Aland se le conoce como 05.
Contiene los cuatro Evangelios, los Hechos de los Apóstoles y parte de
las Cartas de Juan, el orden de los Evangelios es Mateo, Juan, Lucas y
Marcos. Este importante códice se conservó en Lyón (Francia) durante
más de mil años.
Se suele decir que este códice fue usado en el Concilio de Trento en
1546 por Guillaume Duprat (1529-1560), obispo de Clermont, como
libro de consulta, para confirmar el versículo 22 del capitulo 21 del
156 ACERCA DE LA BIBLIA

evangelio de San Juan, que solo se encontraba en griego en ese este


códice.
El año 1562 el manuscrito se conservaba en el convento de San Ireneo
de Lyón, de donde fue sacado a causa de las guerras de religión entre
los católicos y los hugonotes (calvinistas franceses) y fue entregado a
Teodoro Beza, amigo y sucesor de Calvino.
Teodoro Beza sacó el códice de Francia y lo regaló a la Universidad
de Cambridge en el año 1581. Este es el motivo del nombre con el que
desde entonces se conoce el códice.
Según los especialistas, el escribano que a comienzos del siglo V
copió el códice Bezae debió efectuar su trabajo utilizando un
documento mucho más antiguo que podría remontarse a mediados del
siglo II, dado que, según los expertos, el copista transcribe el griego
según una fonética poco corriente en su época, conservando la
ortografía primitiva para respetar el original. Si esto fuera así, este
códice nos ofrecería una versión muy antigua de los Evangelios.
Los especialistas intentan descifrar cuál sería ese antiguo documento
que se copió a comienzos del siglo V en el códice ahora conservado
con el nombre de Bezae.
Una hipótesis muy interesante es la que pone en relación este
documento perdido con San Ireneo, el cual llegó a la Galia francesa en
la segunda mitad del siglo II. De Ireneo se conservan diversos escritos
y es muy significativo que las citas del Evangelio de San Lucas de este
Padre de la Iglesia, se corresponden con las variantes del Códice
Bezae.
Así, sería perfectamente factible la hipótesis de que este códice se
copió de un antiguo manuscrito que Ireneo llevaría consigo cuando
llegó a Francia, antes del año 177.
Este códice es especialmente importante porque el mismo contiene
una variante de los Hechos de los Apóstoles que es, hasta un diez por
ciento, más extensa que el texto llamado alejandrino, que es el que
suele aparecer en las Biblias.
CODICES 157

El texto del Códice Bezae es el que se llama texto occidental de los


Hechos que es, como ya se ha dicho, más largo. Del mismo modo, este
códice contiene también un texto del evangelio de Lucas
significativamente distinto del de los otros códices.
Está escrito con una sola columna por pagina, estando formado por
406 hojas de pergamino de 26x21,5 cm, con el texto en griego en las
paginas de de la izquierda y el texto latino en las de la derecha. Esta
escrito en caracteres unciales.

Codex Washingtonensis
Otro códice con los cuatro Evangelios escritos en griego es el Codex
Washingtonensis, también llamado Codex Freerianus porque fue
comprado por Charles Lang Freer (1854-1919) en un viaje a Egipto en
1906, se encuentra en la Freer Gallery of Art en Washington D. C.
El códice fue encontrado en las ruinas de la antigua ciudad de
Soknopaiou Nesos, cerca del lago Fayum, una ciudad alfarera del
periodo Ptoloméico que llevaba deshabitada desde los años 200 d. C.
Es también un texto palimpsesto y está datado en el siglo IV o V.
Parece ser que es un texto copiado por dos escribas de diferentes
manuscritos.
Está formado por 187 páginas de aproximadamente 20,5-21 cm por
13-14,5 cm. Cada página contiene una sola columna con 30 líneas por
página y con 27 a 30 palabras por línea, las tapas son de madera
pintadas50.
En vez de utilizar signos de puntuación, el escriba frecuentemente
dejaba pequeños espacios en blanco entre las frases. Los expertos en
paleografía han descubierto que el escriba original corrigió algunos de
sus propios errores. Más tarde otro escriba hizo revisiones y
finalmente dos personas más hicieron cambios adicionales.

50
En http://www.csntm.org/Manuscript/View/GA_032 se pueden ver 388 imágenes de
las páginas del manuscrito.
158 ACERCA DE LA BIBLIA

La primera hoja de Juan es más brillante. La escritura es diferente en


esta hoja que en el resto del manuscrito, pudiéndose suponer que fue
añadida al códice posiblemente por perdida o rotura del original.
Aunque gran parte de este códice está datado en el siglo V estos
añadidos son del siglo VII. No se incluye Marcos 15, 13-38 y Juan 14,
26-16, 7.

Escritos antiguos descubiertos en el siglo XX


Tres han sido fundamentalmente los grandes descubrimientos de
textos antiguos ocurridos en el siglo pasado.
A finales del siglo XIX y comienzos del XX, se descubrió en el
yacimiento arqueológico de Oxirrinco la mayor cantidad de textos del
Antiguo y del Nuevo Testamento jamás imaginable.
Muy próximos en el tiempo se produjeron dos descubrimientos
fortuitos, el primero en 1945 cerca de Nag Hammadi, de gran
importancia para el estudio de la herejía agnóstica y el segundo en
1946, en las inmediaciones del Mar Muerto, con el descubrimiento de
las cuevas de Qumrán donde se encontraron textos, principalmente del
Antiguo Testamento, que habían sido enterrados antes del año 68 de
nuestra era.
En este mismo capitulo, hablamos de otros descubrimientos como el
Papiro Nash en 1902 o el Códice Sinaítico descubierto, como
sabemos, en el siglo XIX.
Han existido a lo largo del siglo XX otros descubrimientos de textos
antiguos, pero que no son comparables en términos de cantidad;
podríamos mencionar que en el Wadi (en árabe, antiguo cauce de un
río, nahal en hebreo) Murabba'at, a dieciocho kilómetros al sur de
Qumrán, los beduinos hallaron en 1951 unas cuevas donde se
descubrió el más antiguo manuscrito hebreo conocido, un papiro
datado en el siglo VII a. C., anterior al exilio babilónico. En estas
cuevas se refugiaron los solados de Bar Kokeba durante el segundo
levantamiento judío ocurrido entre los años 132-135 d. C., entre los
CODICES 159

documentos hallados en este lugar figuran varias cartas enviadas por el


jefe judío al comandante rebelde de la región.
En Hevel, a seis kilómetros al sur de En-gadi, arqueólogos israelitas
hallaron en 1960 quince cartas, nueve de ellas escritas en arameo,
cuatro en hebreo y dos en griego. En 1961 se descubrieron sesenta y
cinco papiros adicionales y algunos documentos en pergamino, entre
ellos algunos contratos legales.
En Masada, en excavaciones paralelas a las de Qumrán, se han hallado
unos pocos fragmentos bíblicos del AT, veintiséis fragmentos (algunos
grandes) del texto hebreo del libro apócrifo de Eclesiástico y una copia
de La Liturgia de los Ángeles o Cánticos del sacrificio del sábado.
En el Wadi Daliyeh, a catorce kilómetros al norte de Jericó y once al
oeste del Jordán, la exploración dirigida por P. Lapp en 1963
descubrió, cuarenta papiros arameos procedentes de los años 375-335
a. C. Los manuscritos estaban en una cueva junto a los cadáveres de
quizá doscientos fugitivos samaritanos que habían intentado escapar a
las tropas de Alejandro Magno en el año 331 a. C. Estos manuscritos,
con datación conocida, sirvieron como modelo paleográfico para datar
los manuscritos más antiguos de Qumrán
Pero volviendo a nuestros tres principales descubrimientos, el primero
de ellos, cronológicamente hablando, es el de Oxirrinco, nombre
helenizado de una ciudad localizada a unos 160 Km. al sudoeste de El
Cairo, en la margen izquierda del Bahr-Yusef (“Canal de José”) que
actualmente se denomina El-Bahnasa (provincia de Minia).
El yacimiento arqueológico fue descubierto por Dominique Vivant,
Barón de Denon (1747-1825) uno de los estudiosos que acompañaron
a Napoleón durante su expedición militar y científica a Egipto (1799-
1802).
El yacimiento no volvió a ser explorado hasta 1896. Entre este año y
1907, Bernard P. Grenfell (1869-1926) egiptólogo y miembro del
Queen's College de Oxford y el papirólogo Arthur S. Hunt (1871-
1934) encontraron miles de papiros la mayoría escritos en griego y
entre ellos algunas de las mas antiguas copias del Nuevo Testamento y
160 ACERCA DE LA BIBLIA

de la Septuaginta. Los papiros fueron publicados por Grenfell y Hunt a


partir del año 1988.
Todo el material descubierto se conoce con el nombre de Papiros de
Oxirrinco y dada la cantidad tan importante descubierta están
actualmente archivados en muchas instituciones a nivel mundial,
aunque la mayoría de ellos están en el Ashmolean Museum en la
Universidad de Oxford.
Entre los textos profanos que se encontraron en Oxirrinco podemos
mencionar poemas de Píndaro, casi un tercio del drama Hipsípila de
Eurípides que la escribió en el año 406 a. de C. poco antes de su
muerte, una biografía de Eurípides, escrita por Sátiro en el siglo III a.
de C. y muchos fragmentos de obras del dramaturgo ateniense
Menandro (342-291 a. de C.).
La relación de textos del Antiguo, como del Nuevo Testamento es
impresionante, que podemos concretar, como ejemplo, en un dato, de
los 118 papiros existentes del Nuevo Testamento, 44 es decir un 37%
fueron encontrados en Oxirrinco.
También se encontraron textos apócrifos, como los evangelios de
Tomás y Pedro, no canónicos como, el “Pastor de Hermas” y la
“Didaché” y de los Padres de la Iglesia como “Contra los herejes” de
Ireneo.
En los años treinta Evaristo Breccia (1876-1967), realizó nuevas
excavaciones para el Museo de Alejandría del que había sido Director.
En 1992 el Servicio de Antigüedades de Egipto y la Universidad de
Barcelona establecieron un acuerdo de colaboración para realizar
trabajos arqueológicos en Oxirrinco. Las primeras excavaciones
fueron realizadas durante los años 1.992-94 y dirigidas por el
Catedrático de Historia Antigua Josep Padró Parcerisa, ejerciendo de
co-director Mahmud Hamza. Se trabajo regularmente hasta octubre de
2002 que se hicieron los últimos trabajos. 51

51
En la página Web http://www.csad.ox.ac.uk/POxy/papyri/tocframe.htm se
encuentran relacionados todos los documentos que forman parte de los Papiros de
CODICES 161

Nag Hammadi es un pueblo en la ribera del río Nilo en Egipto,


llamado Chenoboskion en la antigüedad, donde en el año 320 San
Pacomio fundó el primer monasterio cristiano.
Su notoriedad es debida a que en 1945 apareció una amplia colección
de códices antiguos. En el 367, los monjes locales copiaron unos 45
escritos religiosos diversos en trece de códices encuadernados en
cuero. Esta biblioteca fue cuidadosamente sellada en ánforas y
escondida entre las rocas, donde permaneció sin descubrirse durante
casi 1600 años.
En diciembre del año 1945 el campesino egipcio Mohammed Ali
Samman encontró más de 1200 páginas de los antiguos manuscritos en
papiro, enterrados junto al acantilado oriental en el alto valle del río
Nilo, en el lugar conocido como Gebel Tarif a cinco kilómetros de
Nag Hammadi.
Los Manuscritos de Nag Hammadi están formados por 52 tratados
gnósticos y una traducción parcial de “La República” de Platón
(incluido en el códice VI), muy modificada con conceptos gnósticos
de la época de los manuscritos. Parece ser que fueron confeccionados
alrededor del año 330 y enterrados a finales de siglo IV o principios
del V.
Los códices están escritos en copto, aunque las obras eran
probablemente traducciones del griego. Quizás la obra más famosa
entre estos manuscritos es el Evangelio de Tomás, del cual, los códices
de Nag Hammadi contienen la única copia completa.
Los códices de Nag Hammadi se encuentran en la actualidad en el
Museo Copto de El Cairo excepto el primero, que actualmente se
conoce con el nombre de códice Jung, que fue vendido en los Estados
Unidos a unos coleccionistas privados. El historiador y teólogo
holandés, Gilles Quispel (1916-2006), oyó hablar de esos manuscritos
y decidió comprarlos por medio de la Fundación Jung de Zurich.

Oxirrinco. Es también muy interesante la pagina Web en inglés,


http://www.papyrology.ox.ac.uk/POxy/papyri/the_papyri.html
162 ACERCA DE LA BIBLIA

La importancia de este descubrimiento reside en que aportan una


amplísima documentación sobre las herejías gnósticas, bien conocidas
por los Padres de la Iglesia, pero de las que no se tenían textos
escritos. Destaca, además del Evangelio de Tomás, el Apócrifo de
Juan, que aparece en los cuatro primeros códices, en el que los
aspectos cristianos se ven oscurecidos respecto a los principios
gnósticos que son el núcleo central del texto.
En el 1946, tres pastores, Yuma Mohamed Jalil, Jalil Musa y
Mohamed Ahmed el-Hamed, que se hallaban vigilando el ganado por
los alrededores del oasis de Ayin Feshja, no lejos de las ruinas de
Qumrán, fueron los descubridores de este trascendental tesoro. El
primero de ellos se dio cuenta de la existencia de dos agujeros que se
abrían sobre una de las paredes del acantilado. Subieron hasta allí y
pudieron comprobar que el agujero superior permitía el paso de una
persona delgada. Al arrojar una piedra adentro, oyeron un ruido como
si hubiera tocado un recipiente de barro. Dos días después, Mohamed
Ahmed se dirigió allí a solas, entró en la cueva y descubrió diez jarras
completas y muchos trozos de jarras rotas. En el interior de una de las
vasijas que estaba precintada encontró dos paquetes envueltos en telas,
que contenían siete manuscritos.
Después de diversas peripecias fueron vendidos en dos lotes, uno
compuesto por una colección de Himnos o Salmos (1QH); la Regla de
la Guerra (1QM) y un rollo incompleto de Isaías (1QIs') al
investigador israelí E. L. Sukenik, rector de la Universidad Hebrea de
Jerusalén y el otro al archimandrita sirio-ortodoxo de Jerusalén,
Atanasio, que contenía el "Rollo de Isaías", con el texto completo
(1QIs'), el “Comentario de Habacuc” (1QpHab), la “Regla de la
Comunidad” (1QS) y el “Génesis Apócrifo” (1QApGen).
Por medio de un bibliotecario sirio, el doctor Sukenik pudo llegar a ver
los rollos del archimandrita sirio, pero no consiguió adquirirlos en ese
momento, más tarde, a mediados de 1954, su hijo Yigael Yadin, los
compró en Estados Unidos, donde habían sido vendidos por su
CODICES 163

propietario, quedando en este momento los siete primeros manuscritos


descubiertos en posesión de los israelitas.
En esa época Qumrán pertenecía a Jordania y al conocer las
autoridades jordanas los hallazgos, prepararon en 1949 una expedición
arqueológica en la única cueva descubierta hasta entonces, que fue
llevada a cabo por el Departamento Jordano de Antigüedades y por la
Escuela Bíblica de Jerusalén, bajo la dirección de Gerald Lankester
Harding y del dominico Roland de Vaux(*). En la cueva, que hoy
recibe el nombre de 1Q, encontraron muchos trozos de cerámica rotos
y unos novecientos fragmentos de manuscritos, casi todos ellos de
piel, excepto unos pocos fragmentos de papiro, lo que ponía de
manifiesto que los siete rollos descubiertos eran solo una pequeña
parte de los que habían sido originalmente depositados en la cueva.
Esto fue el inicio de los descubrimientos, tanto arqueológicos como de
manuscritos que posteriormente se realizaron.
Se han explorado once cuevas entre los años 1947 y 1956, se las
denomina por un número ordinal seguido de la letra Q, cinco fueron
descubiertas por beduinos (1Q, 2Q, 4Q, 6Q y 11Q) y las otras seis por
arqueólogos (3Q, 5Q, 7Q, 8Q, 9Q y 10Q). De las once las que tienen
mayor importancia, bajo el punto de vista de los manuscritos
encontrados, son la 1Q, 4Q y 11Q. La cueva que contribuyó con un
mayor número de fragmentos fue 4Q, la más próxima a las ruinas, que
había sido ya violada por los beduinos cuando los arqueólogos
llegaron a ella.
En 3Q se descubrió en 1952 un Rollo de cobre (3Q15) que se hallaba
sumamente oxidado. Al no ser posible desenrollarlo, tuvo que ser
cuidadosamente cortado en tiras, pudiéndose leer. Da una relación de
sesenta y cuatro lugares de Palestina en los que se habían escondido
oro, plata y objetos sagrados.
El conjunto de los libros de las cuevas de Qumrán comprende unos
800 manuscritos, algunos de ellos en fragmentos muy pequeños. Por
ejemplo, en 4Q se encontraron 520 textos en 15.000 fragmentos. La
mayoría de los textos están en hebreo, bastantes en arameo y algunos,
164 ACERCA DE LA BIBLIA

sobre todo en 7Q en griego. Entre los documentos no hay autógrafos,


sino sólo copias.
Los documentos encontrados se pueden dividir en dos tipos,
manuscritos de libros canónicos de la Biblia hebrea y manuscritos
extrabíblicos, que los podemos subdividir en dos, de la literatura
apócrifa intertestamentaria y manuscritos sectarios que pertenecen a la
comunidad que vivía allí. No se encontró ningún tipo de documento
legal o de cartas, como los que fueron hallados en las cuevas del Wadi
Murabba’at. Las primeras investigaciones se realizaron teniendo en
cuenta solo los escritos descubiertos en la cueva 1, pero en el año 1991
se pusieron a disposición de los investigadores todos los documentos,
lo cual ha dado un giro a las investigaciones.
Los documentos de carácter bíblico suponen una cuarta parte del total
de los manuscritos, no habiendo variado su proporción desde los
primeros tiempos, pero sin embargo, todas aquellas composiciones que
no pertenecen a la Biblia hebrea y que no presentan características
sectarias, representan en la actualidad un porcentaje mayor sobre el
conjunto, hasta el punto de que la totalidad de ellos supera a la suma
de las otras dos categorías referidas.
Si entre los primeros siete manuscritos solo una composición, el
“Génesis Apócrifo”, formaba parte de ese tipo de literatura apócrifa
intertestamentaria, ahora vemos que se trata de la categoría más
abundantemente representada.
BIBLIOGRAFIA 165

Bibliografía:

Díez Macho, A. “Apócrifos del Antiguo Testamento”, 4 Tomos,


Ediciones Cristiandad, Madrid, 1984.

Díez Macho, A. “Manuscritos hebreos y arameos de la Biblia” Roma,


1971.

González Echegaray, J., et al., “La Biblia en su entorno” Verbo


Divino, Estella, 1996.

Jeremías, J. “Palabras desconocidas de Jesús”, Sígueme, Salamanca


1976.

O’Callaghan, J., “Los primeros testimonios del Nuevo Testamento.


Papirología neotestamentaria”, El Almendro, Córdoba, 1995.

Rodríguez Carmona. Antonio, “La religión judía. Historia y teología”,


B.A.C., Madrid, 2001.

Sánchez Caro, José Manuel, “La aventura de leer la Biblia en


España”, Salamanca, 2000

Strack, H. L. y Stemberg G. “Introducción a la literatura talmúdica y


midrásica”, edición española de M. Pérez Fernández, Valencia, 1982.

Trebolle, J., “La Biblia judía y la Biblia cristiana. Introducción a la


historia de la Biblia”, Trotta, Madrid, 1998.

Trevijano, R. “La Biblia en el cristianismo antiguo”, Verbo Divino,


Estella, 2001.
166 ACERCA DE LA BIBLIA

Tuya, Manuel de y Salguero, José. “Introducción a la Biblia”, B.A.C.,


Madrid, 1967.

Varo, F., “¿Sabes leer la Biblia?”, Planeta, Barcelona, 2006.

Vermeylen, J., “El Dios de la promesa y el Dios de la alianza”,


Santander, 1990.

Zimmerli, W., “La ley y los Profetas: para la comprensión del


Antiguo Testamento”, Sígueme, Salamanca, 1980.
EL NUEVO TESTAMENTO

Los autores del Nuevo Testamento


Como sabemos el Canon de la Biblia católica está formado por
setenta y tres libros, de los cuales, cuarenta y seis pertenecen al
Antiguo Testamento y veintisiete al Nuevo.
Los Evangelios, los cuatro primeros libros del Nuevo Testamento,
son los libros básicos para conocer la vida de Jesús.
Su autoría se atribuye a dos apóstoles de Jesús, Mateo y Juan, a un
discípulo de Pedro, Marcos y a un sirio de origen pagano Lucas, el
cual fue así mismo el autor de los Hechos de los Apóstoles, texto que
es considerado por muchos como una continuación de su evangelio.
Entre estos cinco libros y el Apocalipsis de Juan, considerado el
último libro de la Biblia, se encuentran veintiuna epístolas, algunas,
como las catorce de Pablo, con destinatarios concretos y las otras
siete, escritas por Pedro (dos), Juan (tres) y Santiago y Judas, que
carecen de un destinatario especial.
Realmente no se tienen muchos datos sobre quienes son los autores
de los evangelios.
Utilizamos habitualmente la expresión atribuir, puesto que los
autores no se mencionan nunca ellos mismos en sus escritos.
Como más adelante veremos, solamente existe certeza histórica de la
autoria de siete cartas de San Pablo y se sabe que el evangelio de
Lucas y los Hechos son del mismo autor.
168 ACERCA DE LA BIBLIA

Mateo Marcos
Evangelios Narran la vida de Jesús.
Lucas Juan

Relatan la historia de los


Hechos primeros cristianos,
de los centrándose principal- Lucas
Apóstoles mente en las actividades de
Pablo y Pedro.

Romanos
Hebreos
Corintios(2)
Son cartas dirigidas a
Gálatas
comunidades o personas,
Epístolas Efesios
en las que Pablo, presenta
de San un panorama completo de
Filipenses
Pablo Colosenses
lo que significa ser
Timoteo(2)
cristiano.
Filemón Tito
Tesalonicenses (2)

No tienen un destinatario
especial, la mayoría de
Epístolas ellas se dirigen a los Santiago Pedro (2)
Católicas cristianos de origen judío, Juan (3) Judas
generalmente son breves y
concisas.

Es un libro profético, en el
que domina la idea de la
segunda venida de
Apocalipsis Jesucristo, va dirigido a las
Juan
siete Iglesias de Asía
Menor.

Mateo
La Iglesia siempre consideró que el primero que plasmó por escrito
los extraordinarios acontecimientos que se produjeron al comienzo
LOS AUTORES DEL NUEVO TESTAMENTO 169

de nuestra era fue San Mateo, entre los años 40 y 50, escribiendo en
lengua aramea su evangelio, puesto que iba dirigido a los judíos de
Palestina que usaban esa lengua.
Más tarde este Evangelio, cuyo texto arameo se ha perdido, fue
traducido al griego, no se sabe si por él mismo. Tampoco se conoce la
fecha de este segundo texto en griego, aunque se supone que fue antes
del año 70. Eusebio de Cesárea comenta como Papias(*) de Heriápolis
posible discípulo de San Juan, habla del primer texto y de su posterior
traducción cuando dice “Mateo compuso su discurso en hebreo y cada
cual lo fue traduciendo como pudo” (H. E. III, 39, 16).
La tradición de la Iglesia sobre la existencia y autoria de este primer
evangelio se soporta también en afirmaciones de otros autores, como
la de Ireneo de Lyon (140-202) que en su obra “Adversus Haereses”
dice “Mateo, (que predicó) a los Hebreos en su propia lengua, también
puso por escrito el Evangelio, cuando Pedro y Pablo evangelizaban y
fundaban la Iglesia” (Adv. Haer. III, 1.1).
De la vida de Mateo sabemos muy poco, se llamaba Leví antes de ser
llamado por Jesús, según cuenta Lucas en su Evangelio (5, 27) y más
concretamente Leví el de Alfeo según Marcos (2, 14). Era publicano,
es decir, recaudador de tributos en Cafarnaúm, hasta que un día Jesús
lo llamó al apostolado diciéndole simplemente: “Sígueme” y Leví
“levantándose le siguió” como lo describe él mismo. (Mt 9, 9).
Su vida apostólica se desarrolló inicialmente en Palestina, al lado de
los otros Apóstoles; más tarde predicó probablemente en Etiopía
(África), donde parece ser también padeció el martirio. Según la
tradición su cuerpo se venera en la Catedral de Salerno (Italia).
Mateo, que se dirige a una comunidad de lengua griega y de mayoría
judía creyente, quiso demostrar que Jesús era el Mesías prometido,
porque en Él se habían cumplido los profecías de los Profetas, para lo
que recurre constantemente a las Antiguas escrituras, dado que para
sus lectores inmediatos no había mejor prueba que ésta.
En tiempos modernos han surgido dudas de que San Mateo sea el
autor material del Evangelio que lleva su nombre.
170 ACERCA DE LA BIBLIA

Más adelante comentaremos esta autoria y otras que se han puesto en


duda.
Aunque en estos momentos lo importante no es si Mateo es el autor de
su evangelio o lo fue otra persona vinculada a su entorno, lo que
adquiere real importancia es comprobar si el texto del evangelio
contiene el verdadero reflejo de la fe que habían recibido.

Marcos
Marcos, que antes se llamaba Juan, fue hijo de aquella María en cuya
casa se solían reunir los discípulos de Jesús, “Reflexionando, [Pedro]
se fue a casa de María, la madre de Juan, por sobrenombre Marcos,
donde estaban muchos reunidos y orando” (Hch 12, 12).
Probablemente esa casa debió de ser la misma que pudo servir de
escenario para aquellos otros acontecimientos de notable importancia
en aquellos primeros momentos, la última Cena y la venida del
Espíritu Santo.
Marcos, con su primo Bernabé, acompañó a Pablo en su primer viaje
apostólico, hasta la ciudad de Perge de Panfilia (Hch 13, 13). Más
tarde, entre los años 61-63, está nuevamente al lado del Apóstol de los
gentiles cuando éste estaba preso en Roma (Col 4,10).
San Pedro llama a Marcos su “hijo” (I Pe 5, 13), lo que hace suponer
que fue quien lo bautizó.
Las fuentes que hemos citado anteriormente, Ireneo y Eusebio,
afirman que “Una vez que éstos murieron [Pedro y Pablo] Marcos,
discípulo e intérprete de Pedro, también nos transmitió por escrito la
predicación de Pedro” (Adv. Haer. III, 1.1) y citando a Papias(*),
Eusebio dice “Marcos, que fue intérprete de Pedro, escribió con
exactitud todo lo que recordaba” (H. E. III, 39, 15), por eso se acepta
que Marcos fue el autor del segundo evangelio, considerando el orden
que actualmente la Iglesia los presenta.
LOS AUTORES DEL NUEVO TESTAMENTO 171

Los investigadores han descubierto que el evangelio de Marcos fue el


primero en ser escrito, pues como veremos en su momento, se ha
demostrado que es el más próximo a los años en que vivió Jesús.
Por esta razón es el más utilizado en la actualidad por los estudiosos,
puesto que al ser el primero, reflejara con más exactitud la tradición de
los primeros seguidores de Jesús, debido a que su texto estará menos
contaminado y sometido a menos evolución.
La misma tradición establece como fecha probable de su composición,
los años comprendidos entre la muerte de Pedro (año 64) y antes de la
destrucción de Jerusalén (año 70) y como lugar donde Marcos escribió
su evangelio, Roma.
Marcos conoció con toda seguridad a Jesús personalmente, aunque no
fue uno de los Apóstoles. La mayoría de los autores identifican a
Marcos con el muchacho que soltó la sabana y salio huyendo en el
huerto de Getsemaní cuando prendieron a Jesús (Cfr. Mc 14, 51-52).
Marcos, al escribir su evangelio en Roma y dirigirse a cristianos que
no proceden del judaísmo, se propone demostrar que Jesús es Hijo de
Dios.
Para Mateo, Jesús es el Mesías que restaurara la hegemonía de Israel
sobre los demás pueblos de la tierra, algo que no entienden los no
judíos, por eso Marcos presenta a Jesús como aquel en quien se realiza
la plenitud humana.
El Evangelio de Marcos es el más breve de los cuatro y presenta en
forma condensada muchos pasajes de los sinópticos. A pesar de estas
características reviste un singular interés, porque narra de forma
exclusiva algunos episodios que permiten comprender mejor los
demás Evangelios.
Marcos es el único de los cuatro evangelistas que utiliza la palabra
evangelio al comienzo de su obra “Comienzo del evangelio de
Jesucristo Hijo de Dios”.
Marcos murió en Alejandría de Egipto, cuya iglesia gobernaba, según
cuenta Eusebio de Cesárea, “Este Marcos se dice que fue el primero en
ir enviado a Egipto y en anunciar el Evangelio que previamente había
172 ACERCA DE LA BIBLIA

escrito, y que establecía iglesias, siendo la primera la de Alejandría.”


(H. E. II, 16, 1). Según la tradición, fue el primer obispo de Alejandría
hasta el año 63 en que fue martirizado. Le sucedió Aniano (...63-82).
La ciudad de Venecia, que lo tiene por patrono, venera sus reliquias en
su Catedral.

Lucas y los Hechos


El autor del tercer Evangelio tampoco es un Apóstol; se le atribuye a
“Lucas, el médico” (Col 4, 14), un sirio nacido en Antioquia, de
familia pagana, que se convirtió a la fe de Jesús, encontrándose con
Pablo, del que fue compañero y discípulo durante años. Pablo lo
menciona en varias de sus cartas. Ambos compartieron prisión en
Roma.
Según su propio testimonio (Cfr. Lc 1, 3) Lucas se informó “de todo
exactamente desde su primer origen” y escribió para dejar grabada la
tradición oral. No cabe duda de que una de sus principales fuentes de
información fue el mismo Pablo y es muy probable que recibiera
informes también de María, la madre de Jesús, especialmente sobre la
infancia de este, puesto que Lucas es el único en referirla con cierto
detalle, por esta razón se le llamó el Evangelista de la Virgen.
Lucas es el único en referir las parábolas del Hijo Pródigo, de la
Dracma Perdida, del Buen Samaritano, etc. por lo que recibe el
nombre del evangelista de la misericordia.
Lucas escribió posiblemente su evangelio en Roma, a finales de la
primera cautividad de San Pablo, o sea entre los años 62 y 63.
Sus destinatarios son los cristianos de las iglesias fundadas por su
compañero Pablo. Por eso el Evangelio de San Lucas contiene un
relato de la vida de Jesús que podemos considerar el más completo de
todos y pensado para nosotros los cristianos de la gentilidad. Lucas no
se casó ni tuvo hijos. Murió a los 84 años en la región griega de
Beocia y fue inicialmente enterrado en Tebas.
LOS AUTORES DEL NUEVO TESTAMENTO 173

Lucas es también el autor de los Hechos de los Apóstoles, que en la


antigüedad se incluía a continuación de su evangelio. En él Lucas no
pretende narrar lo que hizo cada uno de los apóstoles, sino que toma
los hechos principales de lo que fue la vida y el apostolado de la
Iglesia en los primeros decenios (años 30-63).
Al igual que en su evangelio, el objetivo de Lucas en esta obra es
fortalecernos en la fe y enseñar que el mensaje de Cristo tiene un
carácter universal, pues a pesar que sus su primeros destinatarios
fueron los judíos de Jerusalén donde había nacido (Hch 1, 1-8,),
después se extendió entre los de Palestina a través de Judea y Samaría
(Hch 8, 4-11) y finalmente llego a los gentiles, primero en oriente, con
sede en Antioquia de Siria (Hch 11, 19), estableciéndose finalmente en
el mundo pagano y en su capital Roma.
Esta expansión había sido vaticinada por Jesús cuando les dijo a los
apóstoles: “No os corresponde a vosotros saber los tiempos ni
momentos que ha fijado el Padre con su potestad. Pero cuando
recibiereis la fuerzas del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros y
seréis testigos en Jerusalén y en toda la Judea y Samaría y hasta los
extremos de la tierra” (Hch 1, 7), cuando éstos reunidos lo
interrogaron creyendo que iba a restituir inmediatamente el reino a
Israel.
San Jerónimo en la carta que desde Belén dirige en el año 395 al
presbítero Paulino (353-431), posteriormente Obispo de Nola, resume
su juicio de este Libro en las siguientes palabras: “El Libro de los
Hechos de los Apóstoles parece contar una sencilla historia y tejer la
infancia de la Iglesia naciente. Más sabiendo que su autor es Lucas, el
médico, echaremos de ver que todas sus palabras son, a la vez que
historia, medicina para el alma enferma”.

Juan
Juan, natural de Betsaida de Galilea, fue hermano de Santiago el
Mayor, hijos ambos de Zebedeo y de Salomé, hermana de María. Juan
174 ACERCA DE LA BIBLIA

fue inicialmente discípulo de Juan el Bautista y después siguió a Jesús,


llegando a ser pronto su discípulo predilecto. Desde la Cruz, Jesús le
confió a su Madre. Juan era el discípulo “al cual Jesús amaba” y que
en la última Cena estaba “recostado sobre el pecho de Jesús” (Jn 13,
23).
Sabemos por Pablo, que después de la Resurrección, Juan junto al
resto de los apóstoles permaneció en Jerusalén, donde debió
permanecer algún tiempo, puesto que en la epístola a los Gálatas es
mencionado como una de las “columnas de la Iglesia” (Gal 2, 9) junto
con Pedro y Santiago el Justo.
A pesar de que en el Nuevo Testamento no se menciona, San Juan
vivió y murió en Éfeso, pero tenemos noticias de ello a través de San
Ireneo y Clemente de Alejandría. Según la tradición bizantina en
Éfeso se encuentra la tumba del evangelista.
San Juan, además del Apocalipsis y tres epístolas, es autor del cuarto
evangelio, compuesto a finales del siglo primero, es decir, unos 30
años después de los Sinópticos y de la caída del Templo.
Este evangelio, escrito cuando el cristianismo se ha difundido por
muchos lugares, completa los evangelios anteriores, principalmente
desde el punto de vista espiritual y tiene como objetivo fortalecer la fe
en la divinidad y mesianidad de Jesús, como en el mismo se dice:
“Muchas otras señales hizo Jesús en presencia de los discípulos, que
no están escritas en este libro; y éstas fueron escritas para que creáis
que Jesús es el Mesías, Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida
eterna” (Jn 20, 30-31).
Este último evangelio presenta una estructura muy característica y
diferente a la de los restantes evangelios, utilizándose un lenguaje de
alto contenido simbólico y cristológico, en el que no se incluyen
muchos datos biográficos de Jesús sino mas bien reflexiones sobre sus
enseñanzas, siendo esta la causa por la que el evangelio de Juan no es
utilizado habitualmente entre los investigadores que pretenden
descubrir al Jesús histórico.
LOS AUTORES DEL NUEVO TESTAMENTO 175

En los tiempos modernos han surgido dudas sobre la autoría de este


evangelio y también sobre la identidad del “discípulo amado”, pero
centremonos en este momento solo en determinar la identidad del
autor del evangelio.
Estas dudas están basadas en las referencias que hace Eusebio de
Cesárea en su Historia Eclesiástica a los escritos de Papías(*) (Cfr. H.
E. III, 39), el cual cita a Juan el Apóstol y a Juan el presbítero.
Los críticos racionalistas dijeron que eran dos personas diferentes y
que este último, el presbítero, fue el que nombró Obispo a San
Policarpo y el que escribió el cuarto evangelio.
Pero en el mismo texto se confirma la autoría de Juan, cuando citando
a Clemente de Alejandría, Eusebio comenta que éste trasmite la
tradición de que Juan es el autor del evangelio.”En primer lugar hay
que aceptar como auténtico su Evangelio, que se lee en todas las
iglesias bajo el cielo” (H. E. III, 24, 2).
La confusión entre el apóstol Juan y el presbítero Juan, procede de que
la segunda y tercera epístolas, atribuidas a San Juan, comienzan
refiriéndose a “el presbítero” como autor de ellas. Parece que está
claro que existió una escuela joánica en la que el presbítero Juan era
una figura importante.
Dado que analizar en detalle esta polémica se aparta de nuestro
objetivo descriptivo, podemos resumir exponiendo las palabras del
teólogo protestante Peter Stuhlmacher, profesor de Nuevo Testamento
en la Facultad teológico-evangélica de la Universidad de Tübingen
desde 1972, “los contenidos del Evangelio se remontan al discípulo a
quien Jesús (de modo especial) amaba. Al presbítero hay que verlo
como su transmisor y su portavoz”.

Los otros autores


De los otros cuatro autores de libros del Nuevo Testamento, es decir
Pedro, Pablo, Judas y Santiago, no es necesario indicar muchos datos,
al menos de los dos primeros; son tan conocidos que basta leer los
176 ACERCA DE LA BIBLIA

Evangelios, en el caso de Pedro o sus epístolas en el caso de Pablo,


para situar a los personajes.
Judas comienza su epístola con un saludo en el que se identifica como
“siervo de Jesucristo y hermano de Santiago. En el evangelio de Mateo
(Cfr. Mt 10, 3) y en el de Marcos (Cfr. Mc 3, 18) es denominado
Tadeo cuando se describe la elección de los Doce. Por tanto Judas
Tadeo fue uno de los doce apóstoles y hermano de Santiago, el otro
autor de una carta.
Santiago fue obispo de la iglesia de Jerusalén (Hch 15, 13; 21,18), a
quien San Pablo llama “el hermano del Señor” (Gal 1, 19), para
diferenciarlo del Apóstol Santiago y que junto con Juan y Pedro los
denomina, como las columnas de la Iglesia de Jerusalén (Cfr. Gal 2,
9).
Aunque Santiago no era uno de los doce, Jesús se le había aparecido
poco después de la resurrección (I Corintios 15, 7) y era reconocido
por su gran prestigio y autoridad. Eusebio dice de él que recibía el
apelativo de Justo.

Los textos del Nuevo Testamento


Como se ha comentado, el único que denomina evangelio (buena
noticia) a sus escritos es Marcos, pero a partir del siglo II, esta
expresión se comenzó a utilizar para referirse a los cuatro libros del
Nuevo Testamento que tratan de la vida, la muerte y la resurrección de
Jesús. San Pablo sí utiliza esta expresión muchas veces en sus cartas,
pero no refiriéndose al texto de los evangelistas.
Los textos más antiguos del Nuevo Testamento están escritos en
griego y no mencionan el nombre del autor, cuando empezaron a
incluirse siempre se añadía la expresión “evangelio según” Mateo,
Marcos, Lucas o Juan.
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 177

Los Hechos de los Apóstoles se consideraron como una continuación


del evangelio de Lucas, llegándose incluso a situar a continuación de
este.
Como hemos visto, se pueden plantear dudas de la autoria de ambos
libros, pero lo que sí es seguro es que ambos fueron escritos por la
misma persona.
El Nuevo Testamento se completa con un libro de carácter profético, el
Apocalipsis, atribuido a San Juan y veintiuna cartas, que
tradicionalmente se dividen en las catorce de Pablo y las denominadas
epístolas católicas, atribuidas a Santiago y a Judas, llamados “los
hermanos del Señor” y a Pedro, que escribió dos y a Juan que es el
autor de tres.

El Apocalipsis
Es el libro más controvertido del Nuevo Testamento; puesto que si
comenzamos por su autoria, existen dudas de que lo escribió San Juan;
si nos referimos a la fecha de su composición, nos encontramos que
existen dos teorías acerca de la fecha; si tenemos en cuenta su
canonicidad, existieron voces discordantes sobre su inclusión en el
Canon y si finalmente nos referimos al contenido, el propio carácter
del texto lleva implícito la esencia de la discusión.
El texto del Apocalipsis esta claramente dividido en dos partes, en los
tres primeros capítulos (1, 9-3, 22) contiene las cartas a las siete
Iglesias de Asia: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y
Laodicea, iglesias ciertamente existentes en esos momentos; del
capitulo 4 hasta el 22 está el contenido profético del Apocalipsis.
El nombre de este libro ha dado origen a un género literario; el
apocalíptico es un género profético en un sentido diferente a las
profecías del Antiguo Testamento. Mientras que entonces, el profeta
como intermediario divino, reprende y anima a los fieles haciéndoles
ver la justicia de Dios, es decir, es un hombre que habla en un
momento dado a sus contemporáneos, los textos apocalípticos no
178 ACERCA DE LA BIBLIA

hablan necesariamente del presente, se dirigen hacía el futuro


mediante la utilización de figuras alegóricas.
El Apocalipsis es el único texto de las Sagradas Escrituras que dice
expresamente que su autor es Dios “Apocalipsis de Jesucristo, que,
para instruir a sus siervos sobre las cosas que han de suceder pronto;
ha dado Dios a conocer por su ángel a su siervo Juan, el cual da
testimonio de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo, de todo
lo que él ha visto.” (Ap 1, 1-2).
Un poco más adelante el texto dice “Yo Juan [...] hallándome en la isla
llamada Patmos, por la palabra de Dios y por el testimonio de Jesús”
(1, 9), es decir el autor debió de ser un personaje lo suficientemente
conocido, para no necesitar dar otro dato que su nombre para ser
identificado y que estuvo desterrado en la isla de Patmos. Ambas
circunstancias concurren en el Apóstol Juan, autor del cuarto
Evangelio y de tres cartas.
Muchos de los primeros Padres de la Iglesia son de la misma opinión,
Justino Mártir (100-165) cita el Apocalipsis en su “Dialogo con
Trifon” diciendo que Juan, uno de los apóstoles de Jesucristo,
profetizó mediante una revelación que le fue concedida. También era
de la misma opinión Ireneo de Lyon (130-202), discípulo de Policarpo,
Obispo de Esmirna, que a su vez fue discípulo de Juan, según
menciona Eusebio, en el capitulo 18 del tercer libro de su Historia
Eclesiástica.
Teofilo, el sexto obispo de Antioquia de Siria, cita el Apocalipsis en su
obra “Contra la herejía de Hermógenes”, escrita contra los
marcionitas.52
Orígenes (185-254) en su obra “De Principiis” dice “Escuchad de la
manera como Juan habla en el Apocalipsis”.
El primer comentario conocido sobre el Apocalipsis es de Melitón,
Obispo de Sardis.

52
Seguidores de Marción (85-150), uno de los primeros heresiarcas, fundó una
iglesia paralela cuyas elementos doctrinales fundamentales eran dualismo,
docetismo y rigorismo, todo ello dentro de un rígido antijudaísmo.
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 179

Vemos pues que personajes de los siglos II y III estaban convencidos


de la autoria de Juan. No obstante desde el siglo III, se levantaron
dudas respecto a esta autoria, Dionisio, Patriarca de Alejandría, la
rechazo por no estar de acuerdo con las tesis milenarista que el texto
plantea y por las diferencias de lenguaje respecto al Evangelio.
Esta última es la principal objeción, incluso en la actualidad, para no
admitir que el cuarto Evangelio y el Apocalipsis fueron escritos por la
misma persona.
Los opositores se basan en que las diferencias lingüísticas entre ambos
textos son significativas. Pero generalmente se argumenta que las
circunstancias de San Juan durante la escritura del Apocalipsis fueron
muy diferentes a las de la redacción del Evangelio, por un lado, estaba
desterrado en Patmos y probablemente sin recursos para suplir las
deficiencias que tenia del conocimiento del idioma griego y por otro,
la inmediatez de lo que escribía, “Cuando hubieron hablado los siete
truenos, iba yo a escribir...” (10, 49) le pudo obligar a no corregir el
texto griego posteriormente, para darle mayor fidelidad a sus visiones.
Corrección que si parece existió con el texto del evangelio y que
justificarían las palabras finales del mismo “Este es el discípulo que da
testimonio de esto, que lo escribió; y sabemos que su testimonio es
verdadero” (Jn 21, 24) que parecen ser la certificación de los
discípulos de Juan que revisaron el texto, para dar veracidad a su
relato.
A todo lo anterior se puede añadir que en ambas obras se tratan
aspectos de forma paralela, como el tratamiento de Cristo como el
Cordero de Dios, utilizada de forma exclusiva en el Nuevo
Testamento, tanto en el Evangelio (Jn 1, 29) como en el Apocalipsis
(Ap 19, 9). Así mismo la utilización de Logos para referirse a Jesús y
otros muchos, no solo en relación con su Evangelio, sino también con
sus Cartas.
Podríamos resumir que a pesar de las voces discordantes, algunas de
ellas relativamente próximas a los hechos, se acepta generalmente que
el autor del Apocalipsis es el Apóstol Juan.
180 ACERCA DE LA BIBLIA

Otro tema que se ha discutido en relación con el Apocalipsis es cuando


se escribió. Se plantean dos posibles fechas, durante el tiempo que va
desde la muerte de Nerón en el año 68 y la destrucción del Templo en
el año 70, y la segunda, alredor del año 95, durante el reinado de
Domiciano (81-96).
Ya hemos comentado que Juan estuvo desterrado en la isla de Patmos,
(pequeña isla griega del archipiélago del Dodecaneso), según
confirman varios autores, pero ninguno de ellos da datos para poder
situar en el tiempo este hecho. Clemente de Alejandría y Orígenes,
informan del destierro pero no dan referencias respecto a la fecha,
Eusebio de Cesárea, indica que fue en época del emperador Domiciano
(81-95), pero otros como Tertuliano e Hipólito dicen que Juan estaba
en Roma cuando fue desterrado y en consecuencia, este se produjo
durante el reinado de Nerón (37-68). San Jerónimo en su obra “De
viris ilustribus” registra esta segunda opción.
En el campo de la especulación podríamos decir que fue en época de
Domiciano, puesto que Nerón no solía utilizar el destierro como forma
de castigo y Domiciano usaba esta práctica, pero no seria un dato
probatorio.
También son argumentos interpretativos los que utilizan aquellos que
asignan una fecha temprana, pues se basan en deducciones sacadas del
propio texto, como, entre otras, identificar a Nerón con la bestia, por
coincidir con el número de su nombre, “Aquí esta la sabiduría. El que
tenga inteligencia calcule el numero de la bestia, porque número de
hombre. Su numero es seiscientos sesenta y seis” (Ap 13, 18).
La tradición de la Iglesia, basándose en el testimonio de autores como
Ireneo, Clemente de Alejandría y San Jerónimo, considera como más
probable la fecha del año 95, en los tiempos del Emperador
Domiciano.
El tercer aspecto problemático que enunciábamos al principio era la
canonicidad del Apocalipsis.
Canonicidad que fue aceptada muy pronto en Occidente, sin embargo
en la Iglesia Oriental se plantearon dudas teológicas que propiciaron
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 181

su rechazo, como por ejemplo en la Iglesia griega que fue excluido


para el uso litúrgico. Además de Dionisio en el siglo III, otros
personajes destacados de Oriente en el siglo IV siguen sin aceptar la
canonicidad del Apocalipsis, como San Gregorio Nacianceno (329-
389) y San Cirilo de Jerusalén (315-386), que no hacen uso del
Apocalipsis o como San Juan Crisóstomo (347-407) que nunca lo cita.
No era, sin embargo, una opinión generalizada puesto que si lo
aceptaban San Basilio Magno (329-379), San Gregorio Niseno (335-
394) y San Epifanio.
Hubo que esperar hasta el año 692, que en el concilio de la Iglesia
Oriental, celebrado en Constantinopla, para que todos los orientales
considerasen al Apocalipsis como libro canónico.
El carácter escatológico del libro y las dudas sobre su autoria pudieron
influir en esta actitud de rechazo inicial.
Así mismo, debido al propio carácter del texto es un documento difícil
de descifrar y en consecuencia, son muchas las interpretaciones que ha
realizado del Apocalipsis, dependiendo de la escuela que lo ha
analizado, la más radical de todas ellas es la realizada por la escuela
critica, que manteniendo los presupuestos de los racionalistas, despoja
al texto de cualquier componente sobrenatural, negando su inspiración
y canonicidad, considerándolo una obra humana.
Los iniciadores de la metodología alegórica fueron los miembros de la
Escuela de Alejandría, que entre sus miembros más destacados se
encontraban Clemente y Orígenes. El método alegórico de
interpretación pretende encontrar un significado a las palabras del
texto, pero tiene como inconveniente que se olvida de la historicidad
del mismo. Una de las más conocidas interpretaciones alegóricas del
Apocalipsis fue la realizada por Ticonio, un teólogo romano de la
última parte del siglo IV, miembro de los donatistas53. Sus reglas para

53
Movimiento cismático desarrollado en el norte de África en el siglo IV que
toman este nombre de Donato, Obispo de Cartago. A pesar de que fue combatido
por la Iglesia y concretamente por San Agustín, sobrevivieron hasta la conquista
de los árabes del territorio africano en el 650.
182 ACERCA DE LA BIBLIA

descubrir el significado de la Escritura, contenidas en un libro, hoy


perdido, fueron comentadas en detalle por San Agustín en su obra “De
doctrina Christiana”, siendo esta la causa por la que tuvieron una larga
influencia.
La escuela escatológica preterista, postula que las profecías bíblicas
relacionadas con el futuro realmente son cosas ocurridas en el pasado
(pretérito). El iniciador de esta corriente fue el jesuita Luis de Alcazar
(1554-1613) y fue introducida en el mundo protestante por James
Stuart Rusell (1816-1895) en su libro “La Parusía” publicado en 1879.
En la actualidad Richard C. Leonard y Janice E. Leonard siguen las
corrientes preteristas, así como el pastor baptista Ray Summers (1910-
1992) y el pastor de la de la Iglesia Cristiana Reformada William
Hendriksen (1900-1982).
Algunos preteristas consideran que el Apocalipsis no es un libro
profético, puesto que narra sucesos que ya ocurrieron en tiempos de
Juan.
La escuela que ofrece un enfoque más objetivo y claro del mensaje del
libro es la futurista. Entienden los futuristas que el mensaje central del
Apocalipsis es la segunda venida gloriosa de Jesucristo, rechazando
los métodos alegóricos o espirituales de interpretación.
Este método de investigación fue iniciado por el jesuita Francisco
Ribera (1537-1591) que en el año 1603 la presentó como contra
argumentación a la que planteaba la Reforma, conocido como
planteamiento histórico, que cree que el Apocalipsis presenta la
historia de la Iglesia entre la primera y la segunda venida de Cristo.
Para los futuristas el Apocalipsis es un libro escatológico que se
cumplirá.
Modernamente esta tesis es propagada y defendida por los llamados
dispensacionalistas, estando muy en boga entre los cristianos
fundamentalistas de Estados Unidos.
Los dispensacionalistas creen que judíos y cristianos no forman parte
del mismo pueblo de Dios y que Dios ha interactuado o interactuará
con el ser humano en siete momentos, siendo el último el que se
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 183

describe en el Apocalipsis según el significado que aplican los


futuristas.
John Nelson Darby, (1800-1882) un evangelista anglo-irlandés es
considerado el padre del dispensacionalismo, doctrina que difundió y
popularizo en Estados Unidos Cyrus Scofield (1843-1921) con su
“Biblia Anotada de Scofield” publicada en 1909.
A pesar de las múltiples y contradictorias interpretaciones, se puede
decir, que el Apocalipsis es la culminación de la Revelación de Dios a
los hombres, tal como se dice al comienzo del propio libro y que
hemos mencionado, la “Revelación (Apocalipsis) de Jesucristo que
[...] ha dado Dios a conocer por su ángel a su siervo Juan” (Ap 1, 1).

Los Hechos de los Apóstoles


Si los Evangelios nos narran la vida, muerte y resurrección de Jesús;
los Hechos de los Apóstoles nos cuentan que ocurrió después de que
Jesús subió a los Cielos. Quizás expresando esa continuidad, en los
textos escritos siempre se sitúa como el quinto libro del Nuevo
Testamento.
El libro de los Hechos es considerado por algunos autores como la
continuación del Evangelio de Lucas, aunque en su conjunto es más un
libro de carácter histórico cuyo titulo no describe su contenido, puesto
que no se ocupa de los Apóstoles sino más bien de dos de ellos, Pablo
y Pedro; aunque si seguimos la terminología lucana, también esto es
incorrecto, puesto que Lucas solo considera Apóstoles a los Doce
primeros, entre los que no estaba Pablo.
En los doce primeros capítulos Lucas narra los primeros momentos de
la Iglesia en los que obviamente aparece la figura de Pedro, pero la
parte más extensa la dedica el autor a los viajes, trabajos y triunfos de
Pablo (Caps. 13-28), hasta su primer cautiverio en Roma, momento en
que el narrador se detiene, dando la impresión de que continuaría el
relato en otra obra.
184 ACERCA DE LA BIBLIA

Dado que el libro termina con la llegada de Pablo a Roma, algunos


autores, como el teólogo protestante alemán Emil Schürer (1844-
1910), piensan que su composición tuvo lugar alrededor de esta fecha,
es decir los años 60, basándose en que si el texto fuese posterior a la
muerte de Pablo, ocurrida alrededor de los años 63-64, el autor le
habría dedicado alguna mención. Esta hipótesis ha sido rebatida, entre
otros, por el también teólogo luterano alemán Adolf Von Harnack
(1851-1930).
La gran mayoría de los autores piensa que esta obra se escribió más
tarde. Si se tiene en cuenta que Lucas escribió los Hechos después de
su evangelio y que este es el tercero de los sinópticos, debió de
escribirlo alrededor del año 80, puesto que el de Marcos, que fue el
primer evangelio, fue escrito alrededor del año 60.
No hay duda de que el autor de los Hechos de los Apóstoles es la
misma persona que escribió el tercer Evangelio. Terminado éste, el
autor retoma el hilo de la narración y compone el libro de los Hechos,
que dedica al mismo Teófilo al que le dedicó su Evangelio, diciéndole
“para que conozcas el fundamento de las enseñanzas que has recibido
de palabra” (Lc 1, 1).
Tradicionalmente se ha otorgado la autoria de los Hechos a Lucas y así
se indica en el Código Muratori de finales del Siglo II, pero existen
algunos autores, pocos, que basándose en la existencia de algunos
errores relacionados con la vida de Pablo, lo ponen en duda, al no
comprender que puedan ser cometidos por una persona que estuvo en
estrecho contacto con él.
No está aclarado porqué Lucas habla de un viaje a Jerusalén entre la
primera visita que realiza Pablo, acompañado de Bernabé, para ser
presentado a los Apóstoles y la visita, también acompañado de
Bernabé, con motivo de su asistencia al Concilio Apostólico enviado
por los fieles de Antioquia. El propio Pablo no lo menciona puesto que
él dice “Después de catorce años subí de nuevo a Jerusalén con
Bernabé, llevando a Tito con nosotros” (Ga 1, 2).
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 185

Al igual que los Evangelios, los Hechos han pasado las críticas del
periodo racionalista en búsqueda de su historicidad, existiendo
argumentaciones rotundas como la de Adrian N. Sherwin-White
(1911-93) historiador ingles, experto en historia romana, que dice “La
confirmación de la historicidad del libro de los Hechos es
abrumadora… Es absurdo tratar de negar su historicidad aun en los
detalles. Los especialistas en historia romana por mucho tiempo lo han
considerado veraz”54 o la de de Bernard Rolland55 que afirma “El
escepticismo moderno en cuanto al valor histórico de los Hechos no
está justificado”.
Los Hechos nos han llegado a través de los Códices el siglo IV
Sinaítico y Vaticano (primera mitad del siglo), y de los del siglo V,
Alejandrino y Códice Bezae Cantabrigensis y también por los papiros,
p45 cuya autoria se cifra por algunos papirólogos en el año 150, de los
pequeños textos existentes en los papiros p48 del siglo tercero y del p38
actualmente en la Universidad de Michigan y datado entre los siglos
tercero y cuarto.
También se encuentra parte de los Hechos en el papiro p74 pero al ser
del siglo séptimo no tiene tanto interés.
Los Códices Sinaítico y Vaticano son parte de lo que se denomina
textos orientales, el Códice Bezae forma parte de los llamados textos
occidentales, junto algunos textos de Padres latinos como Tertuliano
(160-230) y Cipriano († 258). Existen algunas pequeñas diferencias
entre ellos, sobre todo en las conclusiones del Concilio Apostólico de
Jerusalén del año 49.

Epístolas
Las Epístolas del Nuevo Testamento se dividen en dos grandes grupos,

54
“La sociedad y la ley de Roma en el Nuevo Testamento” Oxford University
Press, 1963.
55
“Hechos de los Apóstoles” Editorial Verbo Divino, Pamplona, 1979.
186 ACERCA DE LA BIBLIA

las catorce epístolas paulinas y las siete epístolas católicas.


Una diferencia muy clara entre ellas es que las de Pablo tienen un
destinatario, salvo la denominada a los Hebreos, y las otras siete son
cartas de tipo universal, dirigidas a los fieles en general.
Según esta clasificación habría que excluir de las católicas
(universales) la segunda y tercera de Juan que van dirigidas a Electa y
sus hijos y a Gayo respectivamente, pero siempre se han incluido en
ese apartado.
Las epístolas de San Pablo están divididas, a su vez, en dos grupos de
siete dependiendo de su extensión, el de las epístolas mayores formado
por Romanos y primera a los Corintios, ambas con dieciséis capítulos,
Hebreos con un total de trece capítulos, segunda a los Corintios con
doce capítulos y Gálatas, Efesios y primera a Timoteo con seis
capítulos cada una.
En las epístolas menores se agrupan, Filipenses, Colosenses y segunda
a Timoteo con cuatro capítulos cada una, Tito con tres capítulos y
Filemón, la más corta, con solo veinticinco versículos, aunque no la
más corta de todas las epístolas que es la segunda de San Juan con solo
trece versículos.
La importancia de los evangelios nos induce a olvidar, que de acuerdo
con el estado actual de las investigaciones, el primer documento del
Nuevo Testamento es la primera Epístola a los Tesalonicenses, que
San Pablo escribió en el año 51 en Corinto.
Pero como ya hemos comentado y antes de proseguir, hay que decir
que actualmente solamente se declaran como genuinamente paulinas la
mitad de las Epístolas que el Canon atribuye a Pablo, es decir, la
primera a los Tesalonicenses, Gálatas, Filipenses, Filemón, las dos a
los Corintios y Romanos.
Hagamos pues una pequeña reseña de estas cartas que sin ningún lugar
a dudas fueron escritas por San Pablo.
Tesalónica, era la capital de la provincia romana de Macedonia, que
contaba con un puerto importante en el mar Egeo, hoy en día, se
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 187

conoce indistintamente como Salónica, es la segunda ciudad de


Grecia.
Pablo estuvo en el año 50 en Tesalónica, en el trascurso de su segundo
viaje, donde predicó su mensaje tres sábados en la Sinagoga en
compañía de Silas y Timoteo, convirtiendo a algunos judíos y parece
que a un mayor número de griegos. La estancia fue breve y algo
accidentada por la oposición de los judíos y Pablo salio
precipitadamente de Tesalónica con rumbo a Atenas, quedando allí
Silas y Timoteo (Hch 17, 1-15).
La estancia en Atenas de Pablo fue muy decepciónate para él, hasta el
punto de que nunca volvería a visitarla, ni a citarla en sus escritos.
De Atenas se fue a Corintio, situada a 78 kilómetros al oeste de
Atenas, en aquel momento capital de Acaya y residencia del procónsul
de Gallio.56 Pablo conoció allí a Aquilla y a su mujer Priscilla, que
tanto colaboraron con él. Pablo estuvo dieciocho meses en
Corintio,”Moró allí un año y seis meses, enseñando entre ellos la
palabra de Dios” (Hch 18, 11).
Pablo comenzó su tercer viaje en el año 53, pasando por Éfeso y
Corinto, en el 54 recorrió Galacia y Frigia (Hch 18,1), después de
concluir el viaje en Jerusalén regresa a Éfeso, donde permanecerá
veintisiete meses.
Después visitará Corinto para volver a Éfeso donde probablemente
pudo escribir la epístola a los Gálatas, aunque es un tema puesto en
duda por algunos expertos.
A finales de año atravesará Macedonia y escribirá su segunda epístola
a los Corintios.
La primera carta que escribió fue a los Tesalonicenses, porque Pablo,
preocupado por la comunidad dejada en Tesalónica, envío pasado un
tiempo a Timoteo, este a su regreso le informó que los tesalonicenses
perseveraban en la fe y le recordaban con afecto, pero que la escasa
formación recibida hacia que no tuviesen claras las ideas sobre

56
Como más adelante se verá está históricamente demostrado que Pablo y Gallio
coincidieron en Corintio en el año 51.
188 ACERCA DE LA BIBLIA

algunos puntos, como la Venida del Señor, puesto que algunos en esa
se negaban a trabajar, resultando una carga para sus hermanos. Y otros
estaban preocupados, porque suponían erróneamente que los cristianos
que ya habían muerto no iban a estar presentes cuando viniera el
Señor.
Ante esta situación, les escribe a comienzos del año 51, una pequeña
carta desde Corinto, en la que después de saludarlos y recordar los
momentos pasados juntos, les hace una serie de exhortaciones morales.
En Éfeso, en el año 57, escribirá, con ocasión de la Pascua, su primera
epístola a los Corintios y en el otoño de ese mismo año, pero desde
Macedonia, la segunda. En la primavera siguiente, es decir, en el año
58 escribió la carta a los Romanos, nuevamente desde Corintio.
Como era habitual en él, después de su “larga estancia” en Corintio,
continúo teniendo contacto con la nueva comunidad, sobre todo
durante los casi tres años que paso en Éfeso, dado que Corintio y
Éfeso estaban relativamente próximas, unas doscientas millas náuticas,
un trayecto de tres días. Habitualmente enviaba a Tito y Timoteo,
recibiendo además visitas de cristianos de Corinto, los cuales le habían
hecho llegar un largo elenco de preguntas.
De esta manera, Pablo estaba informado de los graves problemas por
los que estaba pasando la comunidad que él había creado, habiéndoles
escrito alguna carta previamente (I Co 5,9).
La primera carta a los Corintios es considerada de forma unánime
como el mejor escrito de Pablo, no solamente por su espléndido estilo
literario, sino también por su contenido.
La epístola se divide en dos partes claramente diferenciadas; en los
primeros seis capítulos les reprende por los errores y abusos cometidos
y les advierte contra los peligros de la desunión.
En la segunda parte, los diez capítulos siguientes, responde a las
preguntas que le habían hecho los corintios, hablándoles del
matrimonio, del celibato, del uso de las cosas ofrecidas a los ídolos, de
la eucaristía, de la resurrección de los muertos, porque algunos,
influenciados por las ideas griegas, a pesar de creer en la Resurrección
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 189

de Jesucristo no creían en la resurrección de los muertos, Pablo dice


“Si la resurrección de los muertos no se da, tampoco Cristo resucitó. Y
si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación, vana nuestra fe” (I
Co 15, 13-14).
Reivindica su condición de apóstol y de su necesidad de evangelizar.
En esta carta se incluye en el capitulo 13 el conocido himno en honor
de la caridad.
La segunda carta a los Corintios necesita escribirla Pablo ante los
acontecimientos que estaban ocurriendo en Corintio, parece que las
relaciones de Pablo y los de Corintio estaban en crisis y Pablo envía
previamente a Tito para que mediara. Tito tuvo éxito y se restableció
la confianza en Pablo. Entonces escribe esta segunda carta, “os escribo
en medio de una gran tribulación y ansiedad de corazón con muchas
lagrimas” (II Co 2, 4).
La carta tiene tres apartados de fácil distinción, pero de difícil
interrelación, en la primera hasta el capitulo siete habla de su
apostolado, en los capítulos ocho y nueve desarrolla, bajo el punto de
vista teológico, un tratado sobre las colectas y en los cuatro capítulos
finales encontramos un largo discurso de carácter autobiográfico,
utilizando un estilo vehemente, diferente al del resto de la carta.
Todo hace suponer que nos encontramos con tres textos paulinos que
se agrupan en una sola carta.
La Epístola a los Romanos, es actualmente la primera de las epístolas
de Pablo que nos encontramos cuando abrimos una Biblia católica.
Normalmente Pablo escribe sus cartas a comunidades que han sido
fundadas por él y en muchos casos dando instrucciones sobre
problemas o mal entendidos que han surgido después de su marcha.
Ninguna de las dos circunstancias se dan en el caso de los romanos,
Pablo no ha estado aun en Roma y solo conoce a los cristianos
romanos por referencias, como pueden ser dadas por sus grandes
amigos Aquilla y Priscillia que proceden de esa comunidad cuando
pasan juntos un largo periodo en Corintio y que nuevamente están en
Roma en el momento de escribir esta carta.
190 ACERCA DE LA BIBLIA

Se ha discutido sobre los motivos de la carta, por un lado se piensa que


Pablo quiere entrar en contacto con una comunidad pujante que no
conoce, para dar su doctrina según la misión recibida del Señor y por
otro, quiere entrar en contacto con el mundo occidental y Roma era el
inicio de esas predicaciones que pretende realizar en España.
Pablo no necesita dar a conocer el Evangelio, puesto que los romanos
lo conocen, por eso, Pablo hace en su carta una profunda y amplia
reflexión sobre el evangelio como no hace en ninguno de sus otros
escritos; pudiéndose decir que esta carta es la más teológica de las
cartas paulinas.
La comunidad de Roma, probablemente decendientes de los
prisioneros de guerra que en el año 63 a. C. fueron llevados por
Pompeyo junto con Aristóbulo, sus dos hijas y sus hijos, Alejandro y
Antígono, estaba formada por judíos y gentiles.
La carta esta dividida en dos apartados, los once primeros capítulos los
dedica la parte dogmática, dedicando desde el capitulo noveno a los
judíos que no han aceptado el Evangelio.
Los cuatro siguientes capítulos los dedica Pablo a exhortaciones de
tipo moral, el ultimo capitulo lo dedica a una larga lista de saludos y
recomendaciones.
La doxología final (16, 25-27), a pesar de encajar en el estilo paulino,
por sus particularidades lingüísticas parece ser un añadido. En algunos
manuscritos se encuentra como final del capitulo catorce.
La carta parece que fue manuscrita por el ayudante Pablo Tercio y fue
entregada para que la llevara a Roma a Febe, una "diaconisa" de la
iglesia de Cencreas, uno de los dos puertos de la Corinto de entonces,
situado a ocho kilómetros de la ciudad.
Habíamos dejado a Pablo a comienzos del año 58 en Corinto, donde
escribió su epístola a los Romanos. Después de pasar la Pascua en
Filipos viajará por mar a Cesárea, llegando a Tiro, donde estuvo siete
días con unos discípulos, los cuales, movidos por el Espíritu Santo
decían a Pablo que no subiese a Jerusalén (Hch 21, 4).
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 191

En Jerusalén, Pablo vuelve a encontrase con lo judaizantes, los


“celadores de la Ley” (Hch 21, 20) que a pesar de haberse convertido
al cristianismo se aferraban a las antiguas tradiciones mosaicas.
Judíos radicales pretenden lincharle, pero la guarnición romana
avisada por el tumulto que se crea, lo toma bajo su custodia. Pablo le
pide permiso al Centurión para dirigirse a la multitud y en su discurso
Pablo explica quien es y como fue su conversión.
Después de haber sido presentado al Sanedrín y a Ananías, ante la
confabulación que se estaba formando para asesinarlo, Pablo es
enviado para que comparezca frente al procurador Félix.
Pablo permaneció durante dos años en Cesárea, el año 60 comparece
ante el nuevo prefecto Festo y el rey Agripa, quienes observan que no
ha cometido ningún delito, pero deciden enviarlo a Roma por la
apelación que Pablo había hecho al Cesar. Los dos últimos capítulos
de los Hechos describen el accidentado viaje de Pablo a Roma y su
primera cautividad.
El año 61 Pablo se halla en Roma, donde escribe las epístolas a
Filemón. La tradición también dice que desde Roma escribió las cartas
a los Efesios y a los Colosenses. Estas epístolas se conocen con el
nombre de Epístolas de la Cautividad.
Pablo fue martirizado en Roma en el año 67, cuando podría tener entre
55 y 60 años. No se tienen referencias expresas de la vida de Pablo en
esos cuatro años que van desde el año 63, que fue puesto en libertad en
Roma, hasta el año de su muerte. Según la tradición pudo estar en
Hispania hacia el 63-64, desde donde volvió a Oriente, estando
probablemente en Éfeso, Creta, Corintio y Mileto. Pudo ser detenido
en Troade y procesado en Éfeso. En otoño del año 66 vuelve a Roma,
donde sufre su segunda cautividad.
Con relación a la epístola a los Gálatas, surgen dudas respecto al
momento en que fue escrita. Marción asegura que es la primera carta
que escribió San Pablo y que la redactó antes del Concilio de Jerusalén
del año 49 desde Antioquia. Teoría que es apoyada por el arqueólogo y
erudito del Nuevo Testamento William Mitchell Ramsay (1851-1939).
192 ACERCA DE LA BIBLIA

Otras dos teorías sostienen que la fecha de redacción fue entre los años
53-54, después de la Carta a los Tesalonicenses desde Corintio, o en el
año 57 desde Macedonia cuando escribió la segunda carta a los
Corintios.
Dado que la carta a los Gálatas es como un preámbulo a la de los
Romanos, parece plausible que pudo ser escrita en Corintio antes que
esta.
Los seis capítulos de la Epístola los dedica San Pablo a afirmar la
necesidad en la fe de Jesucristo y la inutilidad de la antigua Ley.
La Epístola a los Filipenses no se ha visto exenta de formulaciones
sobre su autenticidad, durante el siglo XIX algunos miembros de la
Escuela de Tubinga pusieron en duda la autoria de Pablo, pero sus
argumentaciones fueron rápidamente contrarestadas, en la actualidad,
existe una opinión generalizada de que el autor de la carta a los de
Filipo es Pablo.
Parece ser que no hay dudas respecto a que esta epístola fue escrita
durante el cautiverio de Pablo en Roma, en lo que no se ponen de
acuerdo los diversos autores es el momento preciso, existen opiniones
de que la escribió al comienzo del cautiverio (años 62-63) y otras que
al final, es decir, no se sabe si fue escrita antes o después de las
Epístolas de la Cautividad.
Las relaciones entre Pablo y los fieles de Filipo siempre fueron muy
buenas, Pablo acepta de ellos ayuda material que había rechazado de
otras iglesias, Epafrodito fue el encargado de llevarla cuando los
filipenses supieron de la cautividad de Pablo.
Esta carta se encuadra dentro de las epístolas menores, tiene solo
cuatro capítulos, y en ella se mezclan expresiones alegres y familiares
derivadas del mutuo afecto que se profesaban y exhortaciones morales
y dogmáticas.
En esta epístola destaca el himno cristológico del capitulo segundo,
versículos 6 a 11, que es incluido aquí por Pablo al ser un texto
cristiano preexistente, poniéndose de manifiesto el desarrollo de la
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 193

cristología de Jesús que ya se tenia en esos momentos iniciales del


cristianismo.
Como hemos comentado, el documento más corto del Nuevo
Testamento es la Epístola a Filemón, que tiene solamente veinticinco
versículos o 335 palabras en el texto original griego.
Esta epístola es una carta personal que Pablo manda a Filemón, un
líder de la iglesia de Colosas.
Onésimo era un esclavo de Filemón que llego fugitivo a Roma y fue
convertido por Pablo. Acompañado por Títico, Pablo lo envía junto a
su amo con esta carta.
Apelando a la caridad, Pablo pide a Filemón que acoja a Onésimo
como si fuera él.
A pesar de su brevedad, la importancia de la carta reside en que
expresa la actitud de Pablo ante la esclavitud y por las referencias que
hace a otras personas como Marcos, Aristarco, Demas y Lucas.
Bajo el punto de vista de la crítica actual, solamente las siete epístolas
que hemos comentado se pueden considerar genuinamente de San
Pablo.
Hasta el siglo XIX no se habían planteado dudas sobre la autoria de las
cartas paulinas, fue el erudito alemán Ferdinand Christian Baur (1792-
1860) de la Escuela de Tubinga el que alrededor del 1840 solo aceptó
cuatro de las cartas Pablo como auténticas, Romanos, I y II Corintios y
Gálatas. Sus discípulos, Adolf Hilgenfeld (1823-1907) y Heinrich
Julius Holtzmann (1832-1910), añadieron en 1875 y 1885
respectivamente, otras tres cartas a la lista de genuinas, Filemón, I
Tesalonicenses y Filipenses. Desde entonces el acuerdo es
prácticamente general entre los estudiosos.
Los expertos basan sus diagnósticos de autenticidad analizando, las
evidencias externas e internas del texto, las posibles diferencias de
estilo y vocabulario, estudiando las diferentes concepciones teológicas
194 ACERCA DE LA BIBLIA

y tratando de adecuar los datos de la carta en discordia con los de vida


de Pablo.57
La segunda Epístola a los Tesalonicenses es una pequeña epístola de
tres capítulos, con el objetivo de aclarar ciertas dudas escatológicas
que los de Tesalónica no habían entendido correctamente en la carta
anterior.
La tradición dice que fue escrita pocos meses después de la primera
epístola, cuando aun estaban con Pablo en Corintio, Timoteo y Silas.
Se basan en que no pudo ser escrita después porque la fuente principal
de la vida de San Pablo, los Hechos de los Apóstoles, no vuelven a
mencionar que Pablo y Silas estuviesen juntos después de esta estancia
en Corintio.
Las epístolas a los Colosenses y a los de Éfeso, que junto con las de
Filemón y Filipenses se denominan Epístolas de la Cautividad,
pudieron ser escritas ambas en el mismo momento durante la prisión
de Pablo en Roma. Existen dudas de si el lugar de la prisión cuando
escribió estas cartas era Cesárea o Roma, todos aquellos que están de
acuerdo con la autoria de Pablo creen que las escribió en Roma
durante su primer encarcelamiento bajo custodia militar. Parece ser
que la primera que escribió fue a los Colosenses.
Desde la antigüedad se considero la carta a los Colosenses
unánimemente de san Pablo, habiéndola citado Justino Mártir, Ireneo,
Tertuliano y Clemente de Alejandría. Las dudas respecto a su
autenticidad se iniciaron en el siglo XIX cuando empezaron a
analizarse el estilo, la cristología y su similitud con la Epístola a los
Efesios siendo esta ultima la mayor objeción.
La carta, que consta solo de cuatro capítulos, está dirigida a la iglesia
de Colosas, ciudad cercana a Laodicea y a Hierápolis, que fue fundada
por Epafras y tiene como objetivo rebatir ciertas teorías contrarias a la

57
Véase “Argumentos generales para distinguir entre cartas auténticas de Pablo y
otras de sus discípulos” de Antonio Piñero en su blog Cristianismo e Historia en
www.tendendias21.net
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 195

fe que se iban introduciendo en Colosas, y que Pablo conocía por


medio de Epafras.
Tanto esta carta, como la dirigida a los de Éfeso, es llevada por
Tíquico, el mismo que acompaña a Onésimo cuando llevan la carta a
Filemón.
En la carta a los Efesios, la primera duda que se presenta es si la carta
fue dirigida a los Efesios o fue una carta genérica, puesto que a pesar
de que el saludo va dirigido “a los santos y fieles de Jesucristo en
Éfeso” este no aparecía en los códices antiguos. Apoya esta teoría el
hecho de que es una carta muy impersonal, si se tiene en cuenta las
buenas y largas relaciones que el Apóstol había tenido con los de
Éfeso.
La carta tiene similitudes con la de los Colosenses y hay autores que
ven esta epístola como una ampliación a las partes polémicas de la
primera.
Lo que si es cierto es que esta epístola no esta escrita con ocasión de
defender a los lectores contra cualquier posible doctrina ajena que se
hubiese infiltrado.
Las dos Epístolas a Timoteo y la dirigida a Tito son llamadas
Epístolas Pastorales.
Estas tres epístolas son las más rechazadas por los investigadores
como epístolas paulinas, basándose en las diferencias de vocabulario,
parece ser que en la mitad del texto se utiliza un léxico que no era
usual en Pablo y ni siquiera en el Nuevo Testamento, y en las
dificultades de situar cronológicamente su redacción con los datos
conocidos de la vida de San Pablo.
Algunos investigadores se inclinan a pensar que estas cartas
pertenecen más al siglo segundo que al primero, argumentando que los
planteamientos de la segunda venida de Cristo son más del siglo
segundo y que la organización de la iglesia que se deduce de las cartas
pastorales no son contemporáneas de Pablo.
La verdad es que a pesar de que estas cartas estas incluidas en el
Canon de Muratori y fueron aceptadas por los Padres pre-nicénicos
196 ACERCA DE LA BIBLIA

algunos autores las rechazaron, como el gnóstico alejandrino Basilides


y Marción, mientas que el heresiarca Taciano, solo aceptaba de las tres
la de Tito. Nótese que los tres no son precisamente los mejores
representantes del cristianismo ortodoxo.
Timoteo y Tito discípulos amados de San Pablo, que los menciona
múltiples veces en sus cartas, llegaron a ser los Obispos de Éfeso y
Creta.
Las cartas pudieron ser escritas en los últimos momentos de la vida de
Pablo, la segunda epístola que escribe a Timoteo puede ser la última
que escribió.
Siguiendo la misma costumbre de la Iglesia, que actualmente sitúa la
carta a los Hebreos al final de todas las cartas paulinas, vamos tratar
ahora este documento, que ni es una carta, ni es de San Pablo, pero que
desde la antigüedad se incluyó entre las epístolas paulinas.
En papiro P46, perteneciente, como más adelante veremos, a la
colección Chester Beatty y que esta datado alrededor del año 200,
aparece la carta a los Hebreos entre la de los Romanos y la primera a
los de Corintio. Otros manuscritos la colocan después de la segunda a
los Tesalonicenses y antes de las epístolas pastorales. La Iglesia
bizantina solía situarla al final de todas, habiéndose generalizado esta
situación.
La Iglesia oriental siempre aceptó este documento como obra de
Pablo, a pesar de que reconocían que era muy diferente a los escritos
paulinos.
Eusebio incluye en su Historia Eclesiástica, los comentarios de
Orígenes “los pensamientos son los del apóstol, pero la dicción y la
fraseología son las de alguien que recordaba las enseñanzas
apostólicas, y escribió en su tiempo libre lo que había dicho su
maestro.” Preguntándose Orígenes de forma retórica “¿quién escribió
la epístola? En verdad, Dios lo sabe. La declaración de algunos que
nos han precedido es que Clemente, obispo de los romanos, escribió la
epístola, y de otros que Lucas, el autor del Evangelio y los Hechos, la
escribió.” (H. E. VI, 13-14).
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 197

Sin embargo, en Occidente que no la aceptaban como de Pablo, se


mantuvieron las dudas durante mucho más tiempo y fue en el siglo IV
cuando se impusieron las teorías orientales.
A pesar de las dudas sobre su autoria se aceptó su canonicidad, aunque
no en el primer momento, puesto que no se encuentra en el canon
Muratori. Parece que fue reconocida por Oriente en el concilio de
Laodicea (360) y por Occidente en el sínodo romano del 382; siendo
ratificada en Trento, aunque allí no se dijo nada sobre la autoria.
Actualmente se considera que la carta no se puede decir que sea de
Pablo, pues su estilo es completamente diferente.
Lo que refleja la carta es que su autor es un gran conocedor del
Antiguo Testamento, que lo cita a través de la versión de los Setenta,
no de la versión hebrea y que utiliza el griego de una forma que su
estilo es el más elegante de los textos del Nuevo Testamento.
La opinión más generalizada es que el autor de la carta es un discípulo
de Pablo, decantándose las opiniones, tanto en la antigüedad como
ahora, en señalar a Lucas, Clemente el Romano y Apolo.
Apolo fue un judío alejandrino que Lucas lo describe como varón
elocuente y experto en el conocimiento de las escrituras (Hch 18, 24) y
que su predicación tuvo mucho éxito en Corintio, “Y cada uno de
vosotros dice; yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de
Cristo”.
Se considera que más que una carta es una homilía destinada a ser
leída y que probablemente cuando se envío a otras comunidades, se le
agrego el final para darle un estilo epistolar.
Tampoco se conoce con exactitud la fecha de redacción, las diferentes
opiniones sitúan la fecha en un periodo de cuarenta años que va desde
el año 55 al 95.
El año 95 es un limite porque de esta fecha es la carta de Clemente
Romano en la que se hace referencia a la carta a los Hebreos.
Por los datos contenidos en la propia carta se puede considerar
probable que fuese escrita antes del año 70, pues el versículo “Pero en
198 ACERCA DE LA BIBLIA

esos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados” (10, 3) no


estaría redactado así si hubiese ocurrido la destrucción del Templo.
Los destinatarios de la carta no son los hebreos en general, por su
contenido se comprueba que va dirigida a cristianos, quizás unos
cristianos con una influencia cultural judeocristiana, que
probablemente estaban teniendo problemas de pérdida del entusiasmo
inicial y tienen unos momentos de decaimiento.
La obra esta estructurada en cuatro apartados, en cada uno de los
cuales después de una argumentación teológica se expone una
exhortación moral.
La gran importancia de la carta está en su contenido teológico,
mostrando la verdadera divinidad de Jesucristo, su sacerdocio santo y
el valor expiatorio de su muerte.
Una vez que hemos descrito las epístolas paulinas, solo nos resta
referirnos a las Epístolas Católicas para completar todos los libros del
Nuevo Testamento.
De forma general podemos decir que estas cartas, con excepción de las
primeras de Pedro y Juan, han sido muy cuestionadas incluso dentro
de la Iglesia.
Eusebio dice con relación a estas cinco epístolas: “Los escritos
discutidos, a pesar de ser conocidos por la mayoría, son las llamadas
Epístolas de Santiago, la de Judas y la II de Pedro, y las que llaman II
y III de Juan, tanto si son del evangelista como si son de alguien con el
mismo nombre.” (H. E. 3, 25, 3).
Los Padres Orientales son los que proclaman el rechazo a todas o
alguna de estas epístolas, así por ejemplo Orígenes negaba la
autenticidad de la segunda de Pedro y de la segunda y tercera de Juan.
En Occidente, ocurre con estas epístolas lo mismo que con otros textos
del Nuevo Testamento, son recibidas de forma general, aunque en el
siglo III aun eran poco conocidas la epístola de Santiago y la segunda
de Pedro.
A partir del siglo VI desaparecen todas las dudas respecto a los libros
que contiene el Canon.
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 199

La primera Epístola de Pedro ha sido siempre considera genuina,


parece que la escribió desde Roma, que designa metafóricamente
como Babilonia, y está dirigida a los cristianos del Ponto, Galacia,
Capadocia, Asia y Bitinia.
Dado que la carta de Pedro hace referencia a la de los Efesios de
Pablo, tuvo que ser escrita con posterioridad a esta, es decir entre el
año 63 y el 67 que es la fecha más tardía del martirio de Pedro,
ocurrida entre el 64 y el 67.
La carta, de solo cinco capítulos, es una exhortación a la vida cristiana,
habiéndose definido como el más denso resumen de la fe cristiana.
La primera de las Epístolas de Juan no es realmente una carta, en el
sentido de carecer de encabezamiento y despedida, parece más un
sermón con un estilo parecido al del Evangelio. Parece que está
dirigida a las comunidades cristianas de Asia Menor.
El autor expresa en las conclusiones el objetivo de la carta, “Esto os
escribo a los que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que
conozcáis que tenéis la vida eterna” (I Jn 5, 13).
Esta carta ha destacado, en todas las épocas, por fuerza de su mensaje
teológico y espiritual, centrado en el amor.
La carta tiene tres apartados, en la primera parte introduce el mensaje
de que Dios es la luz, para tratar a continuación de la filiación divina y
terminar nuevamente hablando de que Dios es amor.
La autenticidad de la Epístola de Santiago ya fue puesta en duda por
Eusebio que dice en relación a ella: “Los escritos discutidos, a pesar de
ser conocidos por la mayoría, son las llamadas Epístolas de
Santiago...”(H. E. 3, 25, 3).
Tradicionalmente se ha atribuido Santiago, llamado el hermano del
Señor y Obispo de la Iglesia de Jerusalén, conocido como el Justo y
que en el 62, Anano el Sumo Sacerdote ordenó su muerte
aprovechando la ausencia del prefecto Festo.
La carta va dirigida “a las doce tribus de la dispersión” refiriéndose a
las comunidades judeocristianas que se encontraban fuera de Palestina.
200 ACERCA DE LA BIBLIA

Al ser la más larga de las epístolas católicas aparece como la primera


de estas, después de la Carta a los Hebreos. Carece de despedida final
además de no encontrarse en ella ninguna referencia a los
destinatarios, por lo que no es realmente una carta.
El texto está escrito en un griego muy cuidado y el autor es un judío
convertido al cristianismo que conoce muy bien el Antiguo
Testamento
Como se ha comentado en el apartado “Otras Biblias cristianas” esta
Epístola fue llamada por Lutero epístola “falsificada”, por las
diferencias existentes entre lo que se dice en ella y lo que dice Pablo
en relación con la fe y las obras.
La epístola de Judas es un corto documento de veinticinco versículos,
dirigida a los cristianos en general, supuestamente escrita por Judas
Tadeo, Apóstol y hermano de Santiago el Menor, hijo de Alfeo.
El autor conoce y utiliza los textos apócrifos del Antiguo Testamento,
como el libro de la Asunción de Moisés (v. 9) y el libro de Henoc (v.
15), existiendo también algunas semejanzas con la segunda de Pedro.
Los papiros Bodmer VII y VIII, denominados P72, contienen las copias
más antiguas que se conocen de la carta de Judas y de las I y II de
Pedro.
Estas epístolas estaban en un códice que además incluía otros
documentos apócrifos como la Natividad de María, la Undécima Oda
de Salomón, la Homilía de Melito sobre la Pascua, la Apología de
Filias y los salmos 33 y 34.
Este códice de papiros, escrito en el siglo tercero, fue publicado por
Michel Testuz en 1959. El texto de las epístolas es en esencia el del
Códice Vaticano.
La epístola, después del saludo habitual, previene de los falsos
doctores, terminando con una exhortación final
Como acabamos de decir la segunda epístola de San Pedro tiene
similitudes con la de Judas, aunque esta expone más ampliamente los
temas. La opinión más generalizada es que Pedro utilizó como fuente a
Judas.
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 201

A pesar de que en el propio texto se indica que es la segunda carta que


escribe y se identifica como testigo ocular de la Transfiguración, los
expertos encuentras excesivas diferencias entre el lenguaje de las dos
cartas como para identificar al autor de esta segunda con Pedro, el
autor cierto de la primera.
La segunda carta de Juan contiene solamente trece versículos y si no
consideramos los cinco del saludo y la despedida, el contenido se
reduce a ocho versículos en los que recomienda la practica de la
caridad y los previene de los docetistas, secta gnóstica que negaba la
Encarnación del Hijo de Dios.
Parece que el nombre de Electa que al inicio de la carta se menciona y
también al final de la misma, es un nombre simbólico.
La tercera carta de Juan es similar a la segunda en cuanto a longitud,
en este caso quince versículos, y en relación con el contenido, puesto
que es también una carta personal, sin contenido doctrinal.
Ambas cartas las envía “el presbítero”. No se sabe cuando se
escribieron, los que apuestan por la autoria de Juan dicen que fueron
escritas en Éfeso al final de su vida.

Los Evangelios
Evidentemente no se conserva el primer manuscrito de cada evangelio.
Esto no debe sorprendernos. Los papiros se deterioran, por lo que,
antes de que ello sucediera, se hacían nuevas copias y una vez
obtenida, nadie tenía porqué preocuparse por conservar el papiro
deteriorado. En el siglo primero los textos se copiaban a mano.
Cuando aparece el primer escrito, las copias se obtienen copiando o
dictando, por lo que era habitual la existencia de errores en el proceso
de transmisión, siendo normal que un mismo texto tuviera leves
diferencias en manuscritos diferentes.
Por esta razón, uno de los primeros trabajos que tienen que realizar los
especialistas es determinar cual es el texto más antiguo, a partir de los
manuscritos existentes, para tener la seguridad de que sus
202 ACERCA DE LA BIBLIA

investigaciones se realizan con el texto más próximo posible al


original. Los investigadores utilizan las técnicas de la denominada
crítica textual para estos fines.
En el caso de los evangelios el proceso se complica pues incluso
aunque se tuviese la copia mas antigua en griego, es posible que, antes
del texto griego, existiera un texto escrito en arameo.
Pero a pesar de estas dificultades, en el caso del Nuevo Testamento
existen un gran número de manuscritos y en consecuencia la situación
de los evangelios es mucho mejor que la de otros textos de la
antigüedad por dos razones fundamentales; el gran número de
manuscritos existentes y los pocos años transcurridos desde que se
escribieron y la fecha de los manuscritos que se poseen.
Según J. Jeremías en su obra “La autenticidad de la transmisión de los
Evangelios” dice, “Ningún escrito de toda la antigüedad clásica ha
sido confirmado con tanta brillantez como el Nuevo Testamento, lo
que sólo se puede explicar admitiendo que el Nuevo Testamento
estaba incomparablemente más difundido que la literatura clásica.
Considerado desde el punto de vista histórico y tradicional, el Nuevo
Testamento es el escrito de toda la antigüedad, que ha llegado hasta
nosotros con las máximas garantías de autenticidad.”
Esta ventaja de la situación del Nuevo Testamento en relación con
otros textos de la antigüedad a los que no se ponen reparos de
autenticidad se aprecia con claridad si tenemos en cuenta los
siguientes datos comparativos:
Las copias que tenemos de los primeros manuscritos de Platón
fueron realizadas 1.200 años más tarde que los originales.
Del “Tratado de Lógica” de Aristóteles, que vivió 300 años
antes de Cristo y que sigue siendo hoy día la base de todo
razonamiento filosófico, el manuscrito más antiguo que
conservamos es 1.400 años posterior a su escritura.
Del autor clásico contemporáneo de Jesús de quien
conservamos mejores documentos es Virgilio. Pues bien, de
Virgilio, sólo tenemos tres códices unciales (escritos con letra
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 203

mayúscula) datados 600 años posteriores a su autor. En


cambio de los Evangelios tenemos doscientos diez.
El manuscrito más antiguo que se conserva de la “Historia de
los Peloponesos” de Tucidides dista más de 1.300 años de la
época en que se escribió.
El primer manuscrito de la “Guerra de las Galias” de Julio
César es posterior en 950 años a la fecha de composición.
De Tácito historiador romano, posterior a Cristo, pues murió
el año 120, autor de “Germania”, el códice más antiguo que se
conserva es 1.340 años posterior a él.
A diferencia de estos escritos antiguos, en el caso de los Evangelios
hay manuscritos completos del Nuevo Testamento del siglo IV y
papiros incluso del siglo I o II. Además, exiten más de 32.000 citas
identificadas del NT en obras anteriores al Concilio de Nicea (año
325) tanto de Padres de la Iglesia como de otros escritores
eclesiásticos. Se podria reconstruir el Nuevo Testamento entero, con
excepción de 11 versículos, utilizando esta fuente.
Como sabemos, en el siglo primero se escribía sobre papiros. El papiro
es un producto vegetal que se obtenía de la planta del mismo nombre.
En el interior del tallo de la planta existen unos largos filamentos a
partir de los cuales se elaboraban los papiros utilizados para la
escritura.
La hoja de papiro se elaboraba de forma continua formándose rollos
con ella. En la antigüedad los rollos de papiro constituían el soporte de
la escritura más importante para la transferencia y conservación del
conocimiento humano. En palabras del papirólogo C. P. Thiede,
“desde el manuscrito en papiro egipcio más antiguo que se conoce
(año 2700 a. C.) y el más antiguo papiro hebreo, encontrado en una
cueva de Wadi Murabba'at, cerca del mar Muerto, fechado alrededor
del 750 a. C., hasta los tiempos del Nuevo Testamento y más acá, esta
frágil planta de caña proporcionó el material para toda clase de
documentos”.
204 ACERCA DE LA BIBLIA

En los rollos de papiro habitualmente sólo se escribía por una cara y


para leer había que desenrollarlo hasta el lugar deseado. En la segunda
mitad del siglo I, los cristianos comienzan a utilizar el formato códice.
Los códices tienen el aspecto de los libros actuales y sus ventajas con
relación a los rollos son evidentes, al escribirse por las dos caras se
ahorraba papiro, al tener un formato compacto a menudo cabía en un
bolsillo, era fácil de manejar y podía hojearse de prisa buscando una
referencia; era fácil de guardar y también de ocultar en épocas de
persecuciones.
En el caso que nos ocupa, para los cuatro Evangelios y los Hechos se
necesitaba un sólo códice, en lugar de cinco rollos, con lo que
resultaba más fácil su distribución por todo el imperio.
En los siglos II y III, los textos del Nuevo Testamento se transmitieron
escritos en papiro en su mayoría.
En el siglo IV, como hemos visto, se comenzará a utilizar el
pergamino, hojas finas y lisas obtenidas de piel de animales
convenientemente tratadas.
A pesar de su antigüedad, paradójicamente, textos escritos en papiro
no fueron descubiertos hasta finales del siglo XIX y comienzos del
XX.
Por tanto, no es de extrañar que la edición crítica del Nuevo
Testamento (1869-1872) de Tischendorf(*) mencione solamente un
papiro y el manual clásico de Gregory (1900-1909) traiga a colación
solamente nueve.
La lista actual de los papiros neotestamentarios esta basada en las
listas compuestas en 1924 por el teólogo evangelista alemán Ernst von
Dobschütz (1870-1934) y de la propuesta realizada por E. Brady en
1947 invitando a los científicos a actualizar las listas existentes.
Esta invitación fue aceptada por Bruce M. Metzger (1914-2007),
profesor del Seminario Teológico de Princeton, quien en el mismo año
publicó una primera lista en la que cifró en cincuenta y cuatro la
totalidad de los papiros conocidos y por G. Maldfeld que 1949 la
amplió hasta sesenta y dos.
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 205

Ésta última lista fue completada por Kurt Aland (1915-1994) entre los
años 1949 y 1976 y por J. K. Elliott en 1989, así como con la que se
presenta en la 27ª edición del Novum Testamentum Graece (1993),
editada por Nestle y Adans, y la lista propuesta por José
O’Callaghan(*) en 1995.
A diferencia de la lista del Novum Testamentum Graece, J.
O'Callaghan(*) no solamente enumera los papiros, sino que indica su
datación, la editio princeps y el contenido textual de cada uno de los
noventa y ocho papiros relacionados, facilitando que el lector pueda
hacerse una idea clara de qué cantidad de versículos están atestiguados
en cada papiro. Desde entonces Aland ha ido perfeccionando la lista
de papiros, hasta ofrecerla públicamente en 1976.
Actualmente se conservan 118 papiros con textos o fragmentos del
Nuevo Testamento, citándose con una P acompañada del número del
catálogo.
Los más importantes para el Nuevo Testamento están en tres
colecciones; en Manchester, Dublín y Colonia.
El P52 es el fragmento más antiguo que se conserva, contiene cinco
versículos del capítulo dieciocho del Evangelio de Juan y se encuentra
en la John Rylands Library de Manchester. Según el estudio
grafológico es anterior al año 150 (suele datarse hacia 125-130).
El papiro fue adquirido por el egiptólogo ingles Dr. Bernard P.
Grenfell (1869–1926) en Egipto en 1920 y no se tuvo noticias de su
existencia al formar parte de un conjunto de otros muchos fragmentos
de manuscritos, hasta que en el 1934, el papirólogo británico Colin H.
Roberts comprobó que contenía parte del evangelio de Juan.
Roberts impresionado por la antigüedad del papiro, apresuradamente
publicó un pequeño libro titulado “An Unpublished Fragment of the
Fourth Gospel in the John Rylands Library”58.

58
"Bulletin of the John Rylands Library" XX, 1936:45-55.
206 ACERCA DE LA BIBLIA

El fragmento del manuscrito tiene 9 x 6 centímetros, se considera que


es parte de una página que debió tener 22 x 20 centímetros con
dieciocho líneas y 32 letras por línea.
El texto escrito pertenece al capitulo 18, versículos 37-38 en su parte
delantera (recto) y los versículos 31-33 en su parte posterior (verso).
El hallazgo de este papiro y sobre todo su datación, abrieron
horizontes insospechados, pues hasta ese momento, los investigadores
pensaban que el evangelio de Juan se había escrito en el último cuarto
del siglo II; pero el hallazgo del P52 hacía imposible sostener esa
redacción tan tardía.
Al haber sido encontrado el papiro de 1.000 kilómetros del lugar
donde Juan lo había escrito, implicaba un cierto espacio de tiempo
desde su redacción hasta su difusión en un lugar tal lejano, de lo que
se podía inferir que la fecha de redacción del evangelio de Juan había
que situarla como muy tarde entre los años 80 y 90.
El papiro P45, junto con el P46 y el P47, forman parte de la llamada
colección Chester Beatty (Dublín), que se publicó entre 1933 y 1937,
contiene gran parte de los Evangelios.
Está formado por 30 hojas de aproximadamente 25,4 x 20,3
centímetros. Está escrito en una sola columna con unas 39 líneas por
página y con una escritura pequeña y por tanto una página contiene
una gran cantidad de texto. Las palabras están escritas de forma
continua, sin separación. En cada pagina hay escritas de 15 a 25 líneas.
Originariamente el códice debía tener unas 200 hojas y contiene
fragmentos del los cuatro Evangelios y de los Hechos de los
Apóstoles.
Este papiro se data como de alrededor del año 200. Sin embargo, el
papirólogo austriaco Herbert Hunger (1914-2000), Director de la
colección de papiros de la Biblioteca Nacional austriaca, lo ha datado
como del año 125; pero esta datación tan temprana no es aceptada por
la mayoría de especialistas.
La tercera colección de papiros de especial importancia es la colección
Bodmer, localizada en Cologny, a las afueras de Ginebra, en la
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 207

Biblioteca Bodmeriana y una hoja se encuentra, en el Institut für


Altertumskunde de la Universidad de Colonia.
Esta colección que está formada por los papiros P66, P72, P73, P74 y P75,
se dio a conocer en el VII Congreso Internacional de Papirología,
celebrado en Ginebra en 1951 y contiene los descubrimientos
realizados en Jabal Abu Mana, localidad situada a 5,5 Kms. al
noroeste de Dishna y a 12 Kms. del lugar donde se descubrieron los
textos de Nag Hammadi, denominándose así en honor de Martin
Bodmer, bibliófilo y humanista suizo, fundador de la Biblioteca
Bodmer de Literatura Mundial en Coligny.
Destaca el P66 que es el más antiguo de todos ellos, Víctor Martin,
profesor de filología clásica de la Universidad de Ginebra, lo dató en
el año 200 y contiene catorce capítulos del Evangelio de Juan, desde
Juan 1, 1 hasta 14, 15; le falta sólo el pasaje de Juan 6,12-35.
El papiro P75, (que también se le denomina papiros Bodmer 14 y 15)
fueron publicados en 1961 por Víctor Martin y P. Kaiser, quienes les
asignaron una fecha entre 175 y 225 d. C. Se conservan 102 páginas
de las 144 que se supone tenia el texto original; cada una de ellas mide
aproximadamente 27 por 13 cm. Incluye desde Lucas 3, 18 hasta 18,
18, y desde Lucas 22, 4 hasta Juan 15, 8, constituye el manuscrito más
antiguo que mantiene unidos el texto de dos Evangelios, el de Lucas y
el de Juan.
Su texto coincide el del “Codex Vaticanus”, uno de las ediciones más
antiguas de la Biblia, que como se ha indicado está datado en la
primera mitad del siglo IV, demostrando que las versiones más
antiguas del Nuevo Testamento que se conservan en su totalidad
corresponden con los evangelios que siglos antes circulaban entre las
comunidades cristianas.
En este papiro P75 se encuentra, la versión más antigua que tenemos de
Padrenuestro, que se incluye en el evangelio de San Lucas.
En el año 2007, fue donado al Vaticano, encontrándose, por tanto,
actualmente en la Biblioteca Vaticana.
208 ACERCA DE LA BIBLIA

Podemos decir que mediante los descubrimientos del siglo pasado y


los adelantos técnicos en certificar y datar los papiros, el total del
Nuevo Testamento conservado en papiros asciende a un 67,48 % del
total.
Esto es, si el Nuevo Testamento tiene un total de 7.956 versículos, los
versículos que están conservados en papiros son un total de 5.369. El
papirólogo español José O'Callaghan(*) ha estudiado el porcentaje de
versículos representados por papiros para cada uno de los libros del
Nuevo Testamento.
Del Evangelio de Mateo es del que se tiene menos contenido en
papiros, solo un 18,39 %, igualmente del Evangelio de Marcos se
conservan en papiros solo el 27,14% del total de los 678 versículos, es
decir 186, sin embargo, del Evangelio de Lucas se tiene el 72,28%,
832 versículos de un total de 1.151.
Los Hechos de los Apóstoles están prácticamente conservados en su
totalidad en papiros, puesto que se tienen 986 versículos de un total de
1.006, lo que supone un 98,01%, que junto con las dos epístolas a los
Corintios son los documentos que prácticamente están completos, pues
de estas ultimas se conservan en papiros un 98,85% y un 91,21%.

¿Cuándo se escribieron los Evangelios?


Al principio del Capítulo, cuando nos referíamos a los autores de cada
uno de los evangelios, indicábamos una fecha de redacción. Las fechas
mencionadas son probables, como veremos a continuación, a pesar de
que en un principio en el mundo académico no existe unanimidad en la
datación de los Evangelios.
Sin embargo, si existe consenso en que el más antiguo es el de Marcos
y que el Evangelio de Juan es el último de los cuatro. Tenemos que
partir de la base que los evangelistas más que escribir una biografía de
Jesús lo que pretendieron fue dar a conocer su doctrina contando lo
que había acontecido, “según nos lo han enseñado los mismos que
desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra”
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 209

Lc (1, 2) con el fin de “que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de


Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (Jn 20, 31).
Cada uno de los evangelistas escribe sus textos dirigiéndolos a un
publico determinado, Marcos escribió su Evangelio posiblemente en
Roma, siendo por tanto sus destinatarios los fieles cristianos de esa
ciudad, es decir gentiles convertidos, por eso pone énfasis en la
divinidad de Jesús, sin embargo, Mateo se dirige a sus compatriotas
los judíos que siguen respetando la Ley y son conocedores de la
Escritura, la cual es citada en unos 130 versículos, “no penséis que he
venido a abolir la Ley y los Profetas” Mt (5,17). Mateo presenta a
Jesús como aquel en el que se han cumplido todas las profecías del
Antiguo Testamento.
Los evangelios de Lucas y el de Juan son más universales, en cuanto
están dirigidos tanto a cristianos de procedencia judía como de la
gentilidad, aunque el de Juan tiene entre sus destinatarios a personas
conocedoras de la cultura judía y al mismo tiempo en contacto con el
pensamiento griego; quizás lo dirigiera a la comunidad de Éfeso, que
se encontraba amenazada en su fe.
Existen referencias de autores que permiten dar una fecha de cuando
se escribieron los evangelios, así por ejemplo San Ireneo, uno de los
Padres de la Iglesia, en su libro "Contra las Herejías" dice que el
Evangelio de Marcos fue escrito después de la muerte de Pedro y de
Pablo. San Clemente de Alejandría pensaba que se escribió antes de la
muerte de Pedro, muerte que ocurrió en el año 64 d. C.
El Evangelio de Mateo era conocido por San Ignacio de Antioquia(*)
que fue discípulo de Pedro y Juan.
Actualmente están catalogados más de 3.000 manuscritos, aunque
como antes decíamos, debido al procedimiento de copia manual,
apenas habrá un solo versículo en el que coincidan a la vez todos los
manuscritos palabra por palabra o letra por letra.
La crítica textual se encuentra con más de 300.000 variantes existentes
del Nuevo Testamento. Aunque muchas de estas variantes se detectan
210 ACERCA DE LA BIBLIA

inmediatamente como errores del copista y pueden descartarse sin


más.
Podemos decir que hoy día tenemos seguridad sobre el texto original
del Nuevo Testamento en más de un 90% de su extensión.
Del 10% restante, del que puede caber alguna duda, la inmensa
mayoría de las variantes no afectan para nada al sentido de los textos,
sino a pequeñas diferencias como el orden de dos palabras, la
presencia o ausencia de una partícula y otras similares.

Número Tipo Designación Material Antigüedad

118 Papiros P+número Papiro Siglos II- VIII


Mayúsculos o A, B, C, o 01,
299 Pergamino Siglos IV - IX
unciales 02, 03...
2.812 Pergamino y
Minúsculos 1, 2, 3,... Siglos IX-XV
(aprox.) papel
2.281 Pergamino y
Leccionarios l. 11, l. 13,... Siglos IX-XV
(aprox.) papel

Además de los manuscritos (papiros y códices) en griego a los que nos


hemos referido, desde muy pronto (finales del siglo II a más tardar) el
Nuevo Testamento se tradujo al latín, al siríaco y al copto. Así, existen
también unas versiones muy tempranas del Nuevo Testamento en
siríaco (Vetus syria) en copto y en latín.
La primera versión en latín fue la llamada Vetus latina a la que siguió
la Vulgata (año 405) e incluso existieron autores que armonizaron los
cuatro evangelios sin añadir ningún texto, como el Diatessaron59 de
Taciano, que se puede considerar como el primer libro sobre la Vida
de Jesús.

59
Está publicado en castellano por la Editorial Edibesa con el titulo “Diatessaron,
de Taciano: La más antigua Vida de Jesús”
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 211

Taciano un asirio, probablemente de Mesopotamia, era un apasionado


estudiante de literatura pagana que abrazó el cristianismo en Roma,
donde conoció a Justino Mártir. Sin embargo, tras la muerte de
Justino, Taciano influenciado por los gnósticos, fundo una secta
ascética que profesaba rígidos principios, hasta el punto de ser
llamados encratitas, es decir, abstinentes, pues prohibían el
matrimonio y mandaban abstenerse de ciertos alimentos.
Después se trasladó a Antioquia donde congregó un gran número de
discípulos que siguieron con sus prácticas incluso después de su
muerte. Solo se conservan dos obras de Taciano “Discurso contra los
griegos”, una obra de carácter apologético en la que defiende la
revelación cristiana frente a las especulaciones de la filosofía pagana,
y el “Diatessaron”, la primera armonía de los cuatro evangelios y que
escribió en siríaco alrededor del año 172.
En las iglesias latina y griega esta obra no tuvo aceptación por las
desviaciones doctrinales del autor, sin embargo la iglesia siria valoró
en tal manera el Diatessaron que lo tuvo como texto hasta el año 400,
cuando fue sustituido por los cuatro evangelios.
La idea de Taciano era compilar una armonía cronológica de los
relatos de los cuatro evangelios, de los que recoge 2.769 versículos,
omitiendo entre otras cosas las genealogías que de Cristo dan Mateo y
Lucas. Del evangelio de Marcos recoge el 50 por ciento, de Lucas el
66 por ciento, de Mateo el 76 por ciento y de Juan el 96 por ciento. El
Diatessaron es una prueba documental de cómo en el siglo II se
reconocía la autoridad de los cuatro evangelios.
Bueno será recordar aquí unas palabras del conocido papirólogo
alemán Theide sobre estos papiros neotestamentarios: "Hay ahora unos
cien papiros del Nuevo Testamento en museos y bibliotecas de todo el
mundo. Algunos fueron hallados y publicados en el siglo pasado (el
XIX), otros hace apenas unos años, otros aguardan aún el día en que
un especialista encuentre tiempo de publicarlos y hay incluso algunos
fragmentos que pueden o no formar parte del Nuevo Testamento,
diminutos pedazos, cuya naturaleza es objeto de acaloradas
212 ACERCA DE LA BIBLIA

discusiones entre los especialistas. Los más antiguos de estos papiros


son realmente los primeros y escasos restos del texto de los
Evangelios, de las Epístolas de Pablo y de cualquiera de los escritos
reunidos en el Nuevo Testamento”.
Vemos pues que existe una ingente cantidad de material para poder
datar los Evangelios y en la actualidad, la opinión que pude
considerarse mayoritaria es la que resume John P. Meier(*) en su obra
“Un judío marginal” (Tomo I Pág. 67): “Marcos, utilizando varios
conjuntos de tradiciones orales y posiblemente escritas, compuso su
Evangelio alrededor del año 70. Mateo y Lucas, trabajando
independientemente el uno del otro, compusieron unos Evangelios
más extensos en el período 70-100 (lo más probable entre los años 80
y 90), mediante una combinación y adaptación de Marcos, de un
repertorio de dichos de Jesús que los especialistas llaman Q y de
especiales tradiciones propias de Mateo y Lucas. Esto es lo que se
conoce como la hipótesis de las dos fuentes”.
En cuanto al Evangelio de Juan, se habría escrito, según esta
interpretación mayoritaria, entre los años 90 a 100.
Sin embargo, ¿está ya todo dicho en relación con la datación de los
Evangelios? ¿No pueden modificarse algo las fechas con la aparición
de papiros más antiguos? Esto ya ha ocurrido con el descubrimiento y
posterior datación de tres papiros (el P52, el 7Q5 y el P64).
Hasta principios del siglo XX la opinión de los especialistas era que el
evangelio de Juan había sido escrito en el último cuarto del siglo II,
esta era la opinión de acreditados especialistas como Baur y de la
Escuela de Tubinga, sin embargo, como se ha mencionado, en 1934 el
papirólogo británico Colin H. Roberts publicó60 el fragmento del
papiro P52 y hubo que desplazar la datación del evangelio de Juan en
medio siglo.
Con relación a la datación del Evangelio de Marcos hay que decir que
en el año 1972 el papirólogo español José O'Callaghan(*) publicó un

60
Colin H. Roberts, "An Early Papyrus of the First Gospel, Harvard Theological
Review 46, 1953.
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 213

artículo en el que identificaba el papiro 7Q5, encontrado en la cueva


número 7 de Qumrán, como un pasaje del Evangelio de Marcos.
Si la identificación del papiro 7Q5 se demostrara con absoluta certeza
habría que retrasar también el año de redacción de este evangelio.
Las cuevas de Qumrán se clausuraron el año 68, por lo que el
evangelio tenía que ser anterior a ese año. Pero como el fragmento
7Q5 ha sido datado como anterior al año 50, se deduciría que el
Evangelio de Marcos existía ya a mediados del siglo I, posiblemente
en el año 40.
En 1994, el papirólogo alemán Carsten Peter Thiede (1952-2004)
publicó una nueva datación del papiro P64, también conocido como el
papiro del Magdalen College de Oxford.
Este papiro que contiene fragmentos del evangelio de Mateo, hasta
entonces se databa alrededor del año 200.
Sin embargo, después de las investigaciones realizadas por Thiede,
parece que habría que datarlo en el siglo I, alrededor del año 75, como
muy tarde.
Hoy en día, cada vez es mayor el número de eruditos, que de forma
general son de la opinión de que los evangelios se compusieron antes
de lo que es habitualmente aceptado.
El problema central se concreta en determinar la fecha del evangelio
de Marcos, puesto que casi todos los especialistas están de acuerdo
que este evangelio es el más antiguo y que fue conocido por Lucas y
por Mateo.
Si se determinase con exactitud la datación del evangelio de Marcos,
se podría saber la fecha de composición de los otros dos.
Actualmente las fechas más probables para el Evangelio de Marcos
son la de los años 40 a 50 de nuestra Era, lo que permite también datar
los Evangelios de Lucas y Mateo alrededor del año 60-65, desde luego
antes de la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70.
¿Qué es lo que dice la Iglesia Católica al respecto? La Iglesia en los
documentos del Concilio Vaticano II dejó muy claro que las fechas, e
incluso los autores no está demostrado que sean los que parecen y que
214 ACERCA DE LA BIBLIA

Fecha Libro Autor Lugar


51-52 I Tes y II Tes Pablo Corintio
50-55 Texto Arameo Mateo Palestina (?)
50-60 Sant Santiago Jerusalén (?)
54 Gal Pablo Éfeso (?)
57(primavera) I Cor Pablo Éfeso
57 (otoño) II Cor Pablo Macedonia
57-58 (invierno) Rom Pablo Corintio
60(?) (64-70) Mc Marcos Roma (?)
62(?) (54-57) Flp Pablo Roma(Éfeso)
62 Col, Flm, Ef. Pablo Roma
62 (?) 67-70 Lc Lucas (?)
63(75) Hch Lucas Roma (Acaya)
64 I Pe Pedro Roma
64 (80) II Pe Pedro (?) Roma (?)
65 I Tim, Tit Pablo Macedonia
65 (?) 80 Heb Pablo (?) Roma (?) Atenas (?)
66 II Tim Pablo Roma
68-70 Mt Mateo Siria (?)
Judas
70 (?) Jds (?)
Tadeo
65-95 Ap Juan Patmos
95-100 I, II, III Jn Juan Éfeso (?)
98-100 Jn Juan Éfeso (?)
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 215

por ello sólo es fiable que fueron creados fruto de la inspiración de


Dios, como así fue, ya que reflejan el Mensaje de Cristo y por ello son
Palabra de Dios.
En el cuadro siguiente se relacionan todos los Libros del Nuevo
Testamento y su posible datación.
Hay que tener en cuenta que las fechas entre paréntesis indican otra
posible datación menos probable que la expresada y que los signos de
interrogación indican que el dato a que se refieren no consta en
latradición cristiana o es puesto en duda con argumentos que podrían
ser válidos.

Proceso de composición de los Evangelios


Se puede decir que el proceso de formación de cada uno de los
evangelios fue complejo.
Siguiendo las costumbres de la época, en los momentos iniciales del
cristianismo la predicación sobre Jesús se desarrolló sólo de forma
oral. Después, comenzarían a escribirse pequeñas unidades narrativas
que recogerían, cada una de ellas, milagros, dichos de Jesús,
parábolas, etc.
Probablemente en estos primeros momentos surgiría un primitivo texto
escrito de la Pasión.
Una tercera etapa seria la composición de los evangelios que ahora
conocemos, a partir de esas tradiciones orales y primeras unidades
narrativas escritas.
Puede sorprendernos este procedimiento si lo analizamos con nuestra
mentalidad, porque nuestra cultura es la de los textos escritos y la
imprenta; pero en tiempos de Jesús, antes de que el arte de la escritura
se generalizara, la memorización era la forma habitual de conservar
una frase o un texto.
Entre los judíos de la antigüedad, se sabe que los acontecimientos
importantes se aprendían en forma de dichos o de textos que se
memorizaban de forma que eran capaces de repetirlos textualmente.
216 ACERCA DE LA BIBLIA

Igualmente, así ocurriría en las primeras comunidades cristianas, los


recuerdos, las palabras y los hechos de Jesús se trasmitirían oralmente
de unos a otros, en forma de frases y narraciones cortas.
También parece razonable pensar que en cada comunidad se
conservarían de forma distinta los recuerdos de Jesús, unas
comunidades harían énfasis en unos puntos y otras en otros. Aquí
podemos tener una de las causas de las diferencias entre los distintos
evangelios.
Todo esto es particularmente aplicable a los llamados Evangelios
sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas), pues todo hace pensar que están
compuestos partiendo de colecciones de pequeñas unidades.
Si excluimos un relato largo, el de la Pasión, que como hemos
comentado, pudo ser uno de los primeros escritos, toda esta trasmisión
oral se realizó durante, al menos, veinte años. Los autores de los
evangelios reunieron estas pequeñas unidades orales y las reunieron
por escrito en su forma literaria original.
Como sabemos a los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, se les
llama "evangelios sinópticos". La palabra “sinóptico” procede del
griego synopsis, que significa “perspectiva común”. Estos tres
evangelios son “sinópticos” porque cuentan la vida de Jesús de una
forma muy semejante, incluso en muchas partes de forma idéntica, al
utilizar las mismas expresiones y las mismas palabras.
La dependencia mutua de los tres Evangelios se pone de manifiesto
con un simple análisis, de lo que se desprende la pregunta ¿Cuál es el
original? La polémica sobre este asunto ha sido larga y se conoce
técnicamente con el nombre de la cuestión sinóptica.
La tradición de la Iglesia había sostenido que Mateo era el Evangelio
más antiguo.
Sin embargo esta creencia fue puesta en duda por la hipótesis de las
dos fuentes, que fue expuesta de modo independiente y simultáneo por
los teólogos protestantes alemanes Christian H. Weisse(*), discípulo
del teólogo David Friedrich Strauss(*), y por Christian G. Wilke(*) en
1838.
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 217

Según esta teoría, los Evangelios de Mateo y Lucas se formaron a


partir de dos fuentes: el Evangelio de Marcos (el más corto con solo
con 661 versículos) y una colección de dichos o enseñanzas de Jesús,
hoy pérdida, además de algún material propio en Mateo y más
abundante en Lucas.
Heinrich Julius Holtzmann (1832-1910) en su libro “Los evangelios
sinópticos. Su origen y carácter histórico”, publicado en Leipzig en
1863, insistirá principalmente en el valor histórico del Evangelio de
Marcos, una de las dos fuentes citadas. La fuente perdida la denominó,
en 1890 Johannes Weiss (1863-1914), como Q (de Quelle que
significa fuente en alemán.
Parece bastante claro que el evangelio más antiguo es el de Marcos y
que Mateo y Lucas lo utilizaron. De hecho, casi todo el material de
Marcos fue recogido y elaborado por Mateo o por Lucas.
El Evangelio de Mateo tiene 1.068 versículos y contiene
sustancialmente a todo Marcos, menos 40 versículos, teniendo 330
versículos propios.
El Evangelio de Lucas tiene 1.149 versículos, de los que 350 son
coincidentes con Marcos y 548 son propios.
Sólo pequeños trozos de Marcos (30 versículos) no fueron utilizados
por los otros (concretamente Mc 3,20-21; 4, 26-29; 7, 31-37; 8, 22-26;
9, 49; 14, 51).
Además del material que Mateo y Lucas utilizaron conjuntamente
procedente de Marcos, ambos poseen considerable cantidad de
material común (235 versículos), que no pertenecen a Marcos. Se
supone que ambos lo tomaron de la fuente Q.
La fuente Q no se ha conservado independiente por si misma, (no hay
que olvidar que la fuente Q no es una fuente histórica, sino una
hipótesis científica que no existe a nivel documental) por lo que es
muy difícil precisar su contenido exacto, no obstante en el año 2000 y
dentro de los resultados del Proyecto Internacional Q, miembros de
este proyecto, liderados por Milton, C. Moreland, Doctor en Nuevo
Testamento y Orígenes Cristianos y Profesor de Religión en el Rhodes
218 ACERCA DE LA BIBLIA

College de Memphis, han publicado una reconstrucción de estos


dichos atribuidos a Jesús teniendo como base los Evangelios de Mateo
y Lucas.61
Hay que indicar que la llamada fuente Q no fue el primer documento
escrito acerca de la vida de Jesús. Debieron existir otros escritos que
se distribuyeron entre los cristianos entre los años treinta al cincuenta.
El mismo evangelio de Marcos parece que esta escrito basándose en
alguno de esos hipotéticos escritos.
Aparte del material procedente de la fuente Q, queda una quinta parte
de Mateo y más de un tercio de Lucas que representan material
exclusivo de ellos. No existe acuerdo acerca de su origen.
La teoría de las dos fuentes, que es como se conoce a la formación de
los evangelios partiendo de Marcos y de la fuente Q es una de las
mejores hipótesis para una explicación global del origen y formación
de los sinópticos.
No obstante para resolver el problema sinóptico se han propuesto a lo
largo del tiempo muchas otras hipótesis. Podemos citar al menos tres;
en primer lugar, siguiendo una tradición antigua que se remonta a
Papías(*), la que defendía la prioridad de Mateo, según la cual habría
que ver en Marcos un resumen del Evangelio de Mateo y en Lucas,
una composición realizada sobre la base de Marcos y Mateo.
En segundo lugar, la hipótesis de los fragmentos, según la cual
existieron en primer lugar compilaciones individuales de material
evangélico más antiguo, que fueron reunidos por cada evangelista de
diferente manera al confeccionar sus obras.
En tercer lugar, la hipótesis del evangelio primitivo, en la que la
semejanza y disparidad de los tres primeros evangelios, e incluso del
cuarto, se debe a que los autores de los evangelios seleccionaron para
sus escritos materiales diferentes en cada caso, tomados de un
evangelio primitivo, hoy perdido.

61
The Sayings Gospel Q in Greek and English, General Editors: James M.
Robinson, Paul Hoffmann, John S. Kloppenborg (2002).
LOS TEXTOS DEL NUEVO TESTAMENTO 219

Posteriormente a estas, han surgido otras hipótesis que pretendían


superar la clásica teoría de las dos fuentes. Una de las últimas es la
propuesta por el Padre Pierre Benoit, biblista y profesor de la Escuela
Bíblica de Jerusalén y el exegeta francés Marie Emile Boismard
(1916-2004),62 la más compleja, por cuanto trata de reunir o integrar,
más o menos, todas las hipótesis existentes.
Esta teoría ha sido simplificada en el 1982 por Bernard Rolland y su
novedad estriba en que no solamente se detiene en las partes comunes
a los tres evangelistas, sino también considera aquellas que son
comunes solamente a Mateo-Marcos o solamente a Marcos-Lucas. A
esta teoría se la llama la de las tres fuentes.
Como es natural este tema ha sido muy investigado por los expertos y
son muchas las teorías que se han expuesto para tratar de determinar el
proceso de composición de los evangelios, aunque la más aceptada en
la actualidad es la hipótesis de las dos fuentes aquí descrita.
Hay que señalar que en muchas traducciones modernas el Evangelio
de Marcos acaba en el versículo 8 del capitulo 16, el resto desde los
versículo 9 al 20 o se imprime en letra más pequeña o se hace una
referencia a pie de página.
Estos versículos están presentes o no se incluyen según el texto que
estemos considerando; así pues, no existen en los códices Vaticano y
Sinaítico, pero están presentes en el Alejandrino y en el códice de
Beza. Los encontramos en el Diatessaron de Taciano y al parecer
Justino los conocía en el siglo II.
Pudiera ser que el final auténtico se perdiera y hubo varios intentos,
más o menos logrados, de subsanar la pérdida mediante la adición de
otros finales, se ha comprobado que ni el vocabulario ni el estilo es
propio de Marcos y que la transición entre el versículo 8 y el 9 es muy
brusca con un cambio de sujeto.
En cualquier caso el final largo es canónico y puede ser citado como
“Palabra de Dios”.

62
Benoit, P. y Boismard, Marie-Emile., Synopse Des Quatre Evangiles En
Francais Avec Paralleles Des Apocryphes Et Des Peres, 1972, Paris.
220 ACERCA DE LA BIBLIA

El capitulo 16 describe como las mujeres van al sepulcro con aromas


para embalsamar a Jesús y se encuentran con un ángel que les dice que
Jesús ha resucitado. “Y saliendo, huyeron del sepulcro, pues estaban
sobrecogidas de temblor y fuera de sí; y no dijeron nada a nadie,
porque estaban atemorizadas” (Mc 16, 8).
A este final tan poco esperanzador parece ser que se le añadió “el final
largo” en el que se describen hechos relatados por otros evangelistas,
la aparición a María Magdalena, (Jn 20, 11-18), a dos discípulos, los
de Emaus (Lc 24, 13-35), a los once apóstoles (Lc 24, 36-39). Así
como el mandato de misión universal (Mt 28, 16-20) y la Ascensión
(Lc 24, 50-53).

Búsqueda de la historicidad en los Evangelios


Últimamente están proliferando toda clase de estudios sobre Jesús
y los primeros tiempos del cristianismo. Ya sea en el entorno
universitario, como a nivel divulgativo, se han publicado muchos
libros sobre Jesús que han alcanzado amplia difusión en muchos
países.
Las tendencias son de lo más variado, algunos reviven la crítica
racionalista del siglo pasado; otros, dentro de un contexto de fe,
analizan los datos históricos, llegando incluso a postulaciones fideistas
que creen irrelevante la razón y consideran la fe o la tradición como
principal fuente de certeza.
Las razones que explican esta proliferación de trabajos sobre Jesús son
varias aunque todas confluyen en un incremento de medios que los
adelantos técnicos están propiciando
Durante todo el siglo XX se han realizado grandes descubrimientos
arqueológicos que han permitido el conocimiento de numerosos textos
antiguos, tanto de la época inmediatamente anterior como de la
contemporánea a Jesús, entre los que podemos mencionar por su
BUSQUEDA DE LA HISTORICIDAD EN LOS EVANGELIOS 221

importancia cuantitativa los hallazgos de la Cuevas de Qumrán y los


textos gnósticos de Nag Hammadi. A partir de estos textos se conoce
mejor la Palestina del siglo I y el ambiente del Imperio Romano en
que se implantó la Iglesia.
Otra causa, ésta estrictamente académica, habría que buscarla en la
preponderancia que los estudiosos anglo-norteamericanos están
teniendo frente a los antiguos expertos en estas materias que procedían
del área germana, como Schweitzer(*), Bultmann(*), Käsemann(*), etc.
Quizá este nuevo entorno universitario más relacionado con el mundo
mediático explica la difusión entre el gran público de temas que en
otros momentos no traspasaban los límites de los claustros
universitarios.
No hay que dejar de mencionar que hoy más que nunca las
universidades y centros de estudio tienen a su alcance medios técnicos,
sobre todo informáticos, que agilizan el uso de textos hebreos,
arameos, griegos o coptos.
Pero el fenómeno de cuestionar todos los aspectos de los textos
sagrados comenzó mucho antes de esta época de relativismo que
impera actualmente de forma muy generalizada. El punto de ruptura se
produjo con la llegada del racionalismo, cuando se comienza a
confrontar ciencia y fe.
La Biblia era palabra de Dios universalmente aceptada, pero la llegada
de los tiempos donde todo tenia que ser validado según una
explicación “racional”, hace que se empiece a platearse preguntas del
tipo, ¿el Cristo de la fe es el mismo que el Jesús de la historia?, ¿el
Jesús de Nazaret que predicó, se hizo seguir por unos discípulos,
murió en la cruz y resucitó? ¿Se puede demostrar científicamente la
historicidad, veracidad histórica, de lo que narran los Evangelios?
Con este estado de la cuestión, es decir, incremento de medios de
investigación e incremento de personas involucradas en la misma no
se puede evitar la existencia de estamentos sociales interesados en
abordar los temas con una perspectiva negacionista. Es decir, nos
encontramos ante investigadores que buscan la verdad, sea esta la que
222 ACERCA DE LA BIBLIA

sea y otras personas que insisten en analizar la relación entre la figura


de Jesús y el cristianismo, con el deseo de encontrar tesis que les
permita encontrar una profunda separación entre Jesús y el
“movimiento religioso” que promovieron sus discípulos, para de esta
forma, poner en duda el cristianismo que profesan los bautizados. Son
los que se plantean preguntas del tipo ¿Tenía Jesús conciencia de ser el
Mesías y el Hijo de Dios?; ¿era Jesús un personaje con especiales
dotes de curación o era de verdad el Salvador y el Redentor de todos
los hombres?
Si a todo lo anterior unimos la evolución que ha experimentado la
historiografía en los dos últimos siglos, podemos entender la
pretensión de muchos investigadores de buscar el Jesús histórico a la
luz de los nuevos recursos y la nueva metodología de la investigación
histórica.
Científicamente para mostrar la historicidad de un acontecimiento de
la antigüedad, la metodología usada se basa en tres tipos de
testimonios: los arqueológicos, los literarios externos y los literarios
internos.
Respecto a los primeros sabemos que las evidencias arqueológicas
sobre Jesús son muy escasas. Los cristianos abandonaron
precipitadamente Jerusalén y Palestina en la primera revolución judía
refugiándose en Pella.
De lo que si se dispone y en abundancia son de testimonios literarios.
Bajo un punto de vista cristiano, los más relevantes, son los textos del
Nuevo Testamento, los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles y las
Epístolas.
Ajenos al ámbito cristiano, aunque menos numerosos, como por
ejemplo las alusiones que hace el historiador judío Flavio Josefo(*) y
otros historiadores romanos, las fuentes literarias judías y las fuentes
cristianas no canónicas, como los apócrifos del Nuevo Testamento o
los textos gnósticos de Nag Hammadi.
Como más adelante veremos, la historia de la investigación sobre la
vida de Jesús es un reflejo de los conocimientos históricos actuales y
BUSQUEDA DE LA HISTORICIDAD EN LOS EVANGELIOS 223

más aun, del reflejo del pensamiento de los hombres actuales, y


aunque el conocimiento de Jesús haya ido progresando en la medida
que los investigadores han podido disponer de nuevos datos y de
nuevas herramientas metodológicas, el Jesús que interesa a los
cristianos .es el que aparece en el Nuevo Testamento.
Por no obstante, todos aquellos que estamos lejos del mundo
académico especializado en estos temas, podemos pensar que toda esta
problemática está muy lejos de la vida de fe de un creyente, lo cual
podría ser verdad en muchos casos, pero hay que tener presente que el
fundamento del Cristianismo es un acontecimiento histórico, por eso,
quien renuncia a la historia de Jesús, cae fácilmente en un docetismo63
al colocar en segundo plano el dato fundamental de que Jesús además
de Dios fue hombre y es el modelo al que debemos imitar.

El secreto mesiánico
La aproximación a Jesús tratando de diferenciar entre Jesús y Cristo
conduce a no entender lo que es el cristianismo, además de poder
generar falsos problemas.
Esta fue la actitud que adoptó el teólogo luterano alemán Willian
Wrede (1859-1906) profesor asociado en Breslau en 1893 y profesor

63
Una de las primeras herejías. Niega sobre todo la humanidad verdadera del
Jesucristo. Desde la época apostólica la fe cristiana insistió en la verdadera
encarnación del Hijo de Dios, “venido en la carne” (I Jn 4, 2-3; II Jn 7).El
docetismo del griego dokein (parecer) interpretó la encarnación del Verbo como
una mera apariencia. Según ellos, Cristo solo parecía humano. Su cuerpo no sería
un cuerpo real sino una apariencia de cuerpo. Ésta creencia fue aceptada por el
gnosticismo que tenían una concepción negativa de la carne y de todo el mundo
material propia. En efecto, los gnósticos oponían el espíritu, al que consideraban
como un principio bueno y puro, a la materia, la que consideraban como su
opuesto. Según esto, el proceso de redención del hombre consistía en una
progresiva purificación de todo lo que fuera materia con el fin de hacerse espíritu
puro. Así, el Verbo no podía rebajarse haciéndose verdaderamente carne o
materia.
224 ACERCA DE LA BIBLIA

titular desde 1896, al tratar de explicar lo que denominó el “secreto


mesiánico” en el evangelio de Marcos.
En 1901 Wrede publicó un libro titulado “El secreto mesiánico en los
evangelios” en el que afirma que Jesús nunca tuvo la conciencia de ser
el Mesías, o dicho en otras palabras, lo que se expresa en el evangelio
de Marcos es el convencimiento de los primeros cristianos de que
Jesús era el Mesías desde su encarnación, no la realidad histórica.
Según Wrede, el autor del evangelio de Marcos con el fin de resolver
esa divergencia entre la realidad de Jesús y la fe de los primeros
cristianos, se inventa el “secreto mesiánico”, siendo esta la causa por
la que a lo largo del evangelio de Marcos se presentan muchos pasajes
en el que Jesús manda guardar silencio sobre algunos milagros o a sus
discípulos, e incluso a los demonios que le confiesan como enviado de
Dios.
Es decir, los mandatos de silencio son un artificio literario para
explicar por qué Jesús no se presentó como Mesías durante su vida
pública.
La conclusión de Wrede es negar la realidad histórica del evangelio de
Marcos, inhabilitándolo para la búsqueda del Jesús histórico, o
expresado de otra forma, la falta de coincidencia entre el Cristo
presentado por la Iglesia y el Jesús histórico.
La hipótesis de Wrede es un ataque frontal al dogma de la Iglesia, en
cuanto que presenta la fe cristiana como un invento humano al
considerar que los evangelios son meras creaciones literarias que
exponen las creencias que tenían de Jesús los primeros cristianos.
Entre las explicaciones habituales, antes de la radical solución de
Wrede, podríamos exponer aquellas que justifican los mandatos de
silencio en una preocupación pedagógica de Jesús de ir mostrando
progresivamente el misterio sobre su persona, o las que afirman que la
verdadera identidad de Jesús solamente debería conocerse en el
momento exacto, es decir, en el momento de su muerte en la cruz, con
el fin de dejar clara su misión salvadora en contraposición a las ideas
mesiánicas de sus contemporáneos.
BUSQUEDA DE LA HISTORICIDAD EN LOS EVANGELIOS 225

Los argumentos de Wrede han sido matizados posteriormente por


otros autores64 como Philipp Vielhauer(*) y H. J. Ebeling y
fundamentalmente por G. Minette de Tillesse que en 1968 en su
trabajo “El secreto mesiánico en el evangelio de Marcos” reduce el
problema supuestamente teológico a una falta de profundización en la
comprensión de unos pasajes evangélicos, traducidos del griego, pero
que originalmente estaban escritos en arameo.
Los mandatos de silencio de Jesús están circunscritos a tres situaciones
concretas; después de realizar un milagro, son los casos de la
resurrección de la hija de Jairo (Mc 5, 43), la curación de un leproso
(Mc 1, 43) y un ciego (Mc 8, 26) y la expulsión del demonio de la hija
de la mujer sirio-fenicia (Mc 7, 24).
Los relativos a los apóstoles, tras la transfiguración cuando bajaban
del monte, Jesús les advirtió que no contasen nada de lo sucedido,
hasta que hubiera resucitado (Mc 9, 9) y cuando Pedro proclama que
Jesús es el Mesías (Mc 8, 30).
Finalmente los pasajes de los demonios en Mc 1, 34; 1, 25; 3, 12 y 5,
6, los cuales son mandados callar por Jesús, porque sabían quien era.
Sorprende que los aludidos nunca hacen caso a Jesús, pero quizás
sorprenda más que se hiciera tal propuesta porque, en algunos casos,
era evidente que no se podía cumplir, ¿como unos padres pueden
ocultar la vuelta a la vida de una niña?, cuando además era de dominio
público que la niña había muerto.
En este caso concreto, como en los otros, Minette de Tillesse afirma
que más que un secreto lo que existe es un problema lingüístico. La
frase problemática de este pasaje dice “Pero Jesús les mandó
encarecidamente que nadie lo supiese,…” (Mc 5, 43).
Esta es la traducción en griego que nos ha llegado del original arameo,
cuando realmente debería ser “Y les recomendaba encarecidamente

64
Véase el trabajo del profesor Hiekki Raisanen de la Universidad de Helsinki
“The problem of the “messianic secret and its most important solutions”
226 ACERCA DE LA BIBLIA

que el Hijo del Hombre no fuera agradecido por esto”65


La conclusión que podíamos sacar es que los adelantos de la ciencia
pueden dar mayor luz humanidad de Jesús, aunque sea como en este
caso desmontando un falso problema de la falta de sentido mesiánico
de Jesús.

La búsqueda del Jesús histórico66


La búsqueda (quest en inglés) del Jesús histórico comenzó en el siglo
XVIII al mismo tiempo que comenzó a ponerse en duda la
autenticidad del Pentateuco, teniendo unas etapas perfectamente
diferenciadas que se han dividido en cuatro periodos, comenzado en
1778 y llegando hasta nuestros días, con un periodo de “silencio” en
los inicios del siglo XX.
Una aportación importante al estudio del Jesús histórico fue el
descubrimiento, ya comentado, en 1838 de Weisse(*) y Wilke(*) que el
primer evangelio que se escribió fue el de Marcos. Bajo el punto de
vista histórico, esto abría nuevas oportunidades, pues si este era el
evangelio más antiguo, también tenía que ser también el más fiable
desde el punto de vista histórico.
Con independencia de las evidentes aportaciones que han producido
más de dos siglos de estudio sobre la figura histórica de Jesús, el
interés de las mismas no se queda circunscrito dentro del entorno
académico, habiendo trascendido en los últimos tiempos al ámbito
mediático sensacionalista.
Algunos autores como Albert Schweitzer(*) se felicitan que el
cristianismo primitivo muestre una absoluta indiferencia frente a la

65
Es excesivamente técnica la explicación de la correcta traducción de este y los
otros pasajes, pero en “Los Orígenes históricos del cristianismo” de José Miguel
García, Ed. Encuentro, Madrid, 2007, se encuentra un estudio detallado de este y
otros pasajes.
66
La expresión “Jesús histórico”, en su sentido técnico, se refiere a lo que
científicamente puede saberse acerca de Jesús.
BUSQUEDA DE LA HISTORICIDAD EN LOS EVANGELIOS 227

vida del Jesús histórico, presentándonos únicamente los Evangelios,


mostrándonos la vida y doctrina de Jesús, y que no pretendieran
escribir biografías de Él, dado que así poseemos la idea y la persona
con el menor número posible de limitaciones impuestas por el género
literario de la historia.
Añadiendo, que la investigación histórica sobre la vida de Jesús no
nació de un interés puramente histórico, sino que más bien buscaba al
Jesús de la historia como una forma de ayudarse en la lucha contra el
dogma. Según él, las vidas de Jesús más grandiosas, como la de
Reimarus(*) y la de David Friedrich Strauss(*) han sido escritas con
odio. No un odio dirigido a la persona de Jesús, ambos autores
quisieron presentarlo como un simple hombre, “liberarlo del lujoso
manto que cubría su figura y volverlo a vestir con los andrajos con que
caminó por las tierras de Galilea”.
Precisamente ese odio los habilitó para contemplar la historia con
mayor claridad. Su trabajo impulsó el avance de la investigación
mucho más que el de todos los otros autores juntos. Sin el escándalo
que provocaron sus obras, la ciencia no habría llegado a donde ha
llegado.67

Las diferentes búsquedas


Podemos decir que los estudios sobre el Jesús histórico comenzaron en
el año 1778, con la publicación en siete fragmentos (Fragmentos de
Wolfenbüttel) de la obra póstuma de Reimarus(*) por su discípulo
Gotthold Ephraim Lessingen (1729-1781). El ultimo fragmento se
titulaba “Acerca del objetivo de Jesús y sus discípulos”.
En ese momento, la figura de Jesús que presentaban el Nuevo
Testamento y la Tradición de la Iglesia ya no tiene la misma

67
Para la redacción de estos apartados sobre el Jesús histórico hemos consultado
entre otra bibliografía “La investigación sobre la vida de Jesús”, del Profesor
Santiago Guijarro Oporto, en la pagina Web http://www.jesus.teologia.upsa.es/
228 ACERCA DE LA BIBLIA

virtualidad, se inicia una etapa en la que se presenta un Jesús distinto


del que hasta entonces se había mostrado.
Esta obra marca el comienzo de una búsqueda sobre Jesús
caracterizada por la subjetividad, etapa que este momento se la conoce
como “old quest”.
Los resultados que se obtiene de estas lecturas “críticas” están
condicionados por las ideas imperantes en esa época, en las que se
acentúa la racionalidad y la libertad de la persona humana y de la
aplicación de los nuevos métodos de investigación de las Sagradas
Escrituras, como la metodología histórico-crítica, que acababa de
aparecer, lamentablemente dentro de un entorno en el que era
necesario despojar a los relatos bíblicos de todos los elementos
sobrenaturales, para poder acceder a la verdad histórica68, siguiendo el
pensamiento racionalista dominante.
Reimarus(*) distinguió entre el proyecto de Jesús y la intención
posterior de sus seguidores. Según él, la predicación de Jesús pretendía
instaurar un reino temporal que librase a los judíos de los romanos, en
consecuencia, entre sus objetivos no estaba fundar una religión.
Después de su fracaso, sus decepcionados discípulos crearon la figura
del Jesús que nos transmitieron en los Evangelios. El Cristo de la fe,
que se nos presenta en los Evangelios, es un timo creado por sus
discípulos.
Desde un deísmo (creencia racional en Dios, pero sin aceptar los
credos, dogmas o libros sagrados de una religión particular) que
rechaza cualquier tipo de milagros o de intervenciones de Dios en la
historia, el reino de Dios se concibe como una enseñanza ética. Su
código moral era “la expresión más elevada del espíritu humano”.
Según la escuela liberal alemana habría que rescatar lo que el teólogo
luterano alemán, Adolf von Harnack (1851-1930), llamó en 1901 “la
esencia del Cristianismo”. Dicha esencia sería una religión ilustrada,

68
El método histórico-critico busca entender el texto bíblico según su sentido y
gramática original, de forma que nos permita distinguir los hechos acontecidos y
las verdades que propugnan. Véase Pág.81.
BUSQUEDA DE LA HISTORICIDAD EN LOS EVANGELIOS 229

sin dogmas, basada en la fe en un Dios Padre universal y en el amor


fraternal entre todos los hombres.
Esta teología pretende, por un lado, rescatar a Jesús de su trasfondo
judío, a la vez que por otro, liberarlo de las pretensiones dogmáticas
eclesiásticas.
En una línea distinta a la escuela liberal se mueve Strauss(*) con su
obra “Vida de Jesús”, publicada en 1837. Para Strauss(*), se llega a
conocer el verdadero sentido de los relatos evangélicos, si los
consideramos bajo el punto de vista del concepto de “mito”. Para él
los evangelios son una narración mítica, pues considera que el mito es
el modo natural de percepción de la mente humana en los inicios de la
historia.
Strauss(*) entiende que el Cristo que presentan los relatos evangélicos
es un Jesús transformado por la influencia dominadora del mito,
entendiendo que las narraciones evangélicas expresan de forma
relatada la idea que se habían formado de Jesús sus seguidores.
Strauss(*) no ve en los escritos un intento de fraude sino un recurso
literario, pero en cualquier caso, dichos relatos no guardarían relación
con los hechos tal como sucedieron.
Strauss(*) abre así un abismo infranqueable entre el Jesús de la historia
y el Cristo de la fe. No se puede llegar al conocimiento del Jesús
histórico porque los Evangelios nos abren el camino que conduce a la
fe, no el que conduce al Jesús histórico.
Esta metodología de investigación de la escuela liberal en la búsqueda
del Jesús histórico no conducía a ninguna parte, puesto que donde se
estaba llegando era a un Jesús subjetivo según cada investigador, es
decir, cada investigador presentaba un Jesús diferente más de acuerdo
con sus ideas que con la realidad histórica.
Esta etapa concluyó con la publicación de la famosa obra de
Schweitzer(*), publicada en 1906, sobre el estado de la cuestión, donde
pasa revista a las distintas teorías, demostrando el fracaso al que
habían llegado.
230 ACERCA DE LA BIBLIA

A partir de 1921 se abre con Rudolf Bultmann(*) una segunda etapa


denominada “no quest”.
Bultmann(*) establece una distinción entre el Jesús histórico y el Cristo
de la fe que él propugnaba y afirma que lo que conocemos de Jesús es
la imagen de un Jesús mitificado por sus discípulos, por lo que dedujo
que la búsqueda del Jesús histórico era prácticamente imposible.
Esta opinión se ve reforzada por los descubrimientos de la Escuela de
la Historia de las Formas, que floreció en Alemania después de la
primera guerra mundial y en la que él participó.
La Escuela que comenzó a desarrollarse a partir de 1900, en el ámbito
protestante con el descubrimiento de nuevos textos literarios
elaborados en zonas cercanas al ámbito judío; más que un método
exegético era una escuela exegética que estudiaba las formas literarias
de la Biblia, su principal promotor fue el teólogo protestante Martin
Dibelius(*) .
Esta escuela planteó que las tradiciones recogidas en los Evangelios
habían sido transmitidas oralmente en pequeñas unidades literarias
independientes, lo cual hacía muy difícil su localización en la vida de
Jesús, generando además un problema adicional, que estas unidades se
habían transmitido en el seno de las comunidades cristianas después de
la Pascua y reflejaban la fe de estas comunidades y por tanto hacia
más difícil la separación entre razón y dogma.
Bultmann(*) heredó el fracaso de la investigación liberal que él
radicaliza y sobrepasa, para él, el Jesús histórico es inaccesible a la
investigación científica, puesto que las investigaciones realizadas
durante todo un siglo así lo acreditan, por tanto la cuestión del Jesús
histórico es teológicamente irrelevante, porque la historia de Jesús está
situada en el seno del judaísmo, afirmando que Jesús pertenece a la
esfera del judaísmo no del cristianismo y en consecuencia no ofrece
interés para la fe cristiana, que comienza propiamente con la Pascua.
Bultmann(*), que como teólogo protestante parte de la tesis de la
justificación por la sola fe, considera que todo recurso a la historia
BUSQUEDA DE LA HISTORICIDAD EN LOS EVANGELIOS 231

para justificar la fe supone una búsqueda de seguridad perjudicial,


semejante a la seguridad que se busca con el recurso a las obras.
Según él los relatos evangélicos son expresión de la fe que nace con la
Pascua, fruto de la fuerza creadora de las primeras comunidades
cristianas, no pudiéndose considerar como fuentes documentales para
un estudio histórico sobre Jesús. Lo que realmente importa es el
kerigma,69 en cuanto anuncia la salvación, ofrece el perdón y llama a
una existencia nueva, auténtica. Por tanto de Jesús solo interesa el
hecho mismo de su existencia, no su personalidad moral, ni su acción
ni su mensaje.
Según Bultmann(*) la ruptura entre la fe y la historia es casi total, la fe
no sólo puede, sino que debe, entenderse y vivirse al margen de la
historia de Jesús.
Las investigaciones continuaron y a pesar de que la primera mitad del
siglo XX ha sido definido como un periodo de “no quest”, no faltaron
quienes seguían empeñados en abrir caminos hacia el mayor
conocimiento de Jesús, entre ellos se puede mencionar a Joachim
Jeremias, que vivió durante muchos años en Palestina y que nunca
renunció a buscar al Jesús del que le hablaban los lugares y las
costumbres que conocía bien.
En este contexto, el teólogo luterano y profesor de Nuevo Testamento
en Mainz, Göttingent Tübingen, Ernst Käsemann(*) (1906-1998)
reacciona contra su maestro Bultmann(*) y propone una “nueva
búsqueda” del Jesús histórico. Al hacerlo inicia una nueva etapa en la
historia del estudio de la vida de Jesús.
La “new quest” (nueva búsqueda), que llega hasta 1980, estuvo
dominada por los estudios de los discípulos de Bultmann(*), todos ellos
alemanes y protestantes, que revisaron las tesis de su maestro,
examinando las pequeñas unidades de la tradición oral para encontrar
en ellas aquello que es más característico de Jesús.

69
Se entiende por kerigma ese núcleo original del mensaje cristiano en presencia
del cual florece normalmente el acto de fe.
232 ACERCA DE LA BIBLIA

No es difícil señalar el punto de partida de esta nueva etapa, los


estudiosos están de acuerdo en que su inicio debe situarse en el año
1953, con la conferencia pronunciada el 23 de octubre por
Käsemann(*) en Marburgo y después publicada con el título “El
problema del Jesús histórico”.
Käsemann(*), separándose de las posiciones radicales de Bultmann(*), a
pesar de continuar considerándolo su maestro, afirma que la
discontinuidad establecida por éste entre el Cristo del kerigma y el
Jesús histórico tiene el gran riesgo de convertir a Cristo en un mito.
Käsemann(*) mantiene con vigor su oposición a la investigación
liberal, afirmando “no es posible comprender al Jesús terreno si no es
a partir de la Pascua, tampoco es posible captar adecuadamente el
significado de la Pascua si se prescinde del Jesús terreno”. En
consecuencia, Käsemann(*) demanda una investigación sobre los
Evangelios que permita confirmar que entre la predicación de Jesús y
el kerigma apostólico existe una continuidad real, proponiendo revisar
esta situación y replantear la vieja cuestión sobre el Jesús histórico de
la teología liberal.
Según él, esta necesidad tenía su fundamento en la misma naturaleza
del kerigma cristiano, que identifica al Cristo resucitado con el Jesús
terreno, haciendo así del Jesús de la historia un elemento fundamental
para la fe cristiana.
La manifestación más importante de esta nueva búsqueda fue el
trabajo del profesor de Heidelberg, Günther Bornkamm, (1905-1990)
sobre Jesús de Nazaret70 publicado en Stuttgart en el 1956.
Bornkamm aplica a los evangelios los presupuestos ideológicos de
Käsemann(*), pero haciendo énfasis en los hechos del Jesús de la
historia y en el impacto que su personalidad produjo en su entorno.
Anteriormente se había dado más importancia al estudio de las
palabras de Jesús, pero él lo da a los hechos y rechaza la posición de

70
“Jesús de Nazaret”. Ed. Sígueme, Salamanca, 1990.
BUSQUEDA DE LA HISTORICIDAD EN LOS EVANGELIOS 233

aquellos que sacrifican totalmente la historicidad de Jesús, porque para


la fe es necesario el Jesús de la historia.
Su objetivo no era demostrar que el mensaje es verdadero, sino que la
decisión existencial ante el kerigma es una decisión existencial ante
Jesús, como dice Joseph A. Robinson, (1858-1933) en su obra “El
Kerigma de la Iglesia”: “Si la historiografía constata que el Jesús
histórico poseía el mismo sentido de la existencia que aquél que el
kerigma vincula a su persona, se habrá “demostrado” todo lo que
puede ser “demostrado” por la nueva problemática del Jesús histórico:
no que el kerigma es verdadero, si no que la decisión existencial es
una decisión existencial ante Jesús”.
En la misma línea se manifiesta Jeremías, en su libro “El problema del
Jesús histórico”, publicado en 1960, donde propugna un movimiento
de retorno al Jesús de la historia, al proclamar que la base para una
cristología históricamente cimentada no puede ser otra sino las
auténticas palabras y hechos de Jesús. Para Jeremías “la confesión de
fe que proclama que Jesús es el Cristo hace referencia necesariamente
al Jesús histórico, al hombre de Nazaret; sin esta referencia, la fe
cristiana se vuelve pura ideología”. El comienzo de nuestra fe no está
en el kerigma, sino en el hecho histórico de la vida de Jesús.
La realización más importante de esta etapa es que los discípulos de
Bultmann(*) elaboraron un criterio de historicidad, el llamado “criterio
de desemejanza”, según este criterio se puede considerar histórico todo
aquello que no proceda del judaísmo anterior a Jesús, ni del
cristianismo posterior a él. Así, por ejemplo, la invitación de Jesús a
sus primeros discípulos para que se conviertan en “pescadores de
hombres” puede atribuirse a Jesús, porque ni se encuentra en el
Judaísmo, ni la Iglesia posterior la utilizó para designar el ministerio
pastoral71.
Con este criterio como instrumento básico, la nueva búsqueda fue
elaborando una relación de aquellos elementos, principalmente

71
Véase de http://www.jesus.teologia.upsa.es/
234 ACERCA DE LA BIBLIA

palabras de Jesús, que podían considerarse históricos. Estos elementos


“más seguros” podrían utilizarse después como canon para evaluar
otros menos claros, dando lugar así al “criterio de coherencia”. La
aplicación de este criterio dio como resultado una imagen de Jesús
desvinculada de sus raíces judías, que en última instancia trataba de
corregir la visión de Bultmann(*) sobre su irrelevancia para el
Cristianismo. Este es, sin duda el rasgo más característico del Jesús
reconstruido por los discípulos de Bultmann(*): un Jesús recuperado de
la trastienda judía a la que lo había relegado su maestro, un Jesús cuya
vida y predicación sí era relevante para la fe cristiana.
Algunos estudiosos consideran que con los años 80 se abre una nueva
etapa en la investigación sobre el Jesús histórico que presenta con la
anterior notables diferencias.
Esta etapa, en la que estamos actualmente, que por seguir a la “old” y
“new” quest, se conoce con el nombre de “third quest”, tercera
búsqueda, y se caracteriza por una revitalización de la búsqueda del
Jesús histórico.
Los planteamientos de los autores de esta tercera etapa están basados
en una mayor confianza en las posibilidades de llegar al Jesús de la
historia que los discípulos de Bultmann(*) que iniciaron la “new
quest”. Esta actitud ha conducido a un consenso generalizado de que
Jesús existió realmente y que se sabe bastante de lo que hizo y dijo.
La novedad de esta etapa es los estudios sobre Jesús se realizan desde
una perspectiva interdisciplinar, en la que intervienen de forma
importante las ciencias sociales, sobre todo la sociología y la
antropología cultural.
Otro aspecto diferenciador con las dos primeras etapas es que en ellas
predominaban los investigadores protestantes luteranos y en esta
tercera búsqueda, el espectro es mucho más amplio. Incluye también a
protestantes de otras denominaciones, así como católicos, judíos y
agnósticos, no sólo de Estados Unidos, sino también de Canadá,
Inglaterra y Alemania, puesto que la motivación de los investigadores
no tiene solamente un interés teológico o apologético.
BUSQUEDA DE LA HISTORICIDAD EN LOS EVANGELIOS 235

Al ampliarse los fines y el número de personas involucradas en este


tema, se ha producido una gran cantidad de publicaciones que han
traspasado las fronteras de los círculos académicos llegando hasta la
prensa y la televisión, hasta convertirse en un fenómeno mediático.
Actualmente se tiene un mayor conocimiento del judaísmo y de la
sociedad del siglo I, conociéndose que entonces existía una realidad
poco homogénea, tanto en los aspectos sociales, como culturales o
religiosos.
El objetivo de las investigaciones en esta nueva etapa es encuadrar a
Jesús dentro de este complejo entorno, no interesando tanto los dichos
o los hechos de Jesús, como su visión como un judío de su tiempo.
Entre los investigadores más destacados de esta nueva búsqueda se
encuentran diversos estudiosos de muy diferentes tendencias, como
pueden ser, Ed Parish Sanders,72 (nacido en 1937) teólogo e
historiador metodista, especializado en el Nuevo Testamento, que
desde el 1990 hasta el 2005, año en que se jubiló, fue Profesor de
Religión en la Duke University, North Carolina, y uno de los
principales partidarios de la New Perspective on Paul, expresada en su
libro publicado en 1977 “Paul and Palestinian Judaism”, en el que
argumenta que el judaísmo de los tiempos de Pablo ha sido
caricaturizado por la teología católica presentándolo como una religión
legalista de “obras”, mientras que Pablo defiende un nuevo camino de
salvación no orientado a las “obras” si no a la “justificación por la fe”
en Cristo.
Sanders que podríamos describirlo como un protestante post liberal, ha
sido en cierto sentido la persona que lanzó, junto con N. T. Wright, la
tercera búsqueda y su metodología, habiendo recibido una fuerte
contestación entre los estudiosos conservadores que argumentan que
su religiosidad no refleja las enseñanzas de Calvino.

72
Además de la obra citada “Paul and Palestinian Judaism”, en 1985 publicó
“Jesus and Judaism” su libro más importante y en 1993 “The Historical Figure of
Jesus”.
236 ACERCA DE LA BIBLIA

Otro destacado investigador fue Robert W. Funk, fallecido en


septiembre de 2005, profesor de la Vanderbilt University, desde 1968
al 1973, fue Secretario Ejecutivo de la Society of Biblical Literature y
fundador del Jesus Seminar, junto a John Dominic Crossan(*), viene de
la tradición de los Discípulos de Cristo. Así mismo fue fundador en
1985 del Westar Institute, aparentemente un grupo académico pero
que realmente encaminaba sus pasos a socavar la ortodoxia cristiana.
Crossan(*) fue sacerdote católico perteneciente a la orden de los
servitas, que en los años posteriores al concilio Vaticano II se
secularizo, como el mismo dice por dos razones, “para casarse con
Margaret Dagenais y para encontrar la libertad para poder pensar
críticamente”, actualmente es Profesor Emérito de Religious Studies
en la DePaul University de Chicago y según sus propias palabras
nunca presume de haber encontrado al Jesús histórico una vez por
todas, “Yo nunca separare el Jesús histórico del Cristo de la fe.
Jesucristo es la combinación de un hecho (Jesús) y de una
interpretación (Cristo).
Hay que incluir en la lista de miembros de la “third quest” al actual
Obispo anglicano y antiguo Deán de la Catedral de Lichfield en
Staffordshire, Nicholas Thomas Wright, que como hemos indicado fue
inicialmente seguidor junto con Sander de la corriente Nueva
Perspectiva en Pablo, y contínuo adversario del Jesus Seminar.
Wright ha escrito muchas obras populares, siendo su mayor
contribución un trabajo inacabado en varios volúmenes titulado
Christian Origins and the Question of God, de los que se han
publicado dos volúmenes, The New Testament and the People of God
y Jesus and the Victory of God.
Así como otros escritores de puntos de vista tan diversos como
Elizabeth Schüssler Fiorenza que ha sido pionera en los estudios de
interpretación bíblica bajo el punto de vista femenino, co-fundadora
del Journal of Feminist Studies in Religion y co-editor de Concilium y
primera mujer elegida Presidente de la Society of Biblical Literature; o
BUSQUEDA DE LA HISTORICIDAD EN LOS EVANGELIOS 237

el sacerdote, profesor de la Universidad Católica de América en


Washington, John P. Meier(*) que vienen del mundo católico.
A esto hay que añadir las contribuciones de estudiosos judíos como
Geza Vermes,73 ex sacerdote católico de origen judío y en la
actualidad profesor en Oxford que considera a Jesús como un judío
más y más recientemente las de Paula Fredriksen de la Universidad de
Boston.
A pesar de que como hemos comentado, en esta etapa no es un
planteamiento prioritario la separación entre el Jesús histórico y el
Cristo de la fe, algunos autores mantienen abierta esa brecha,
insistiendo en eliminar en los evangelios de cualquier afirmación que
contenga un mensaje de fe.
Estos autores no son rigurosos en la critica de escritos extrabíblicos,
judíos o profanos, que aceptan como fuentes fiables de conocimiento
sobre Jesús, como es el caso de Crossan(*) que otorga un excesivo
valor a obras apócrifas como los evangelios de Pedro o de Tomás, no
dándole categoría histórica al evangelio de Marcos o al relato de la
Pasión.
No obstante estas excepciones, hoy en día, se acepta que el Jesús
histórico no tiene que ser distinto que el Cristo de la fe.
Resumiendo, podríamos decir que las aportaciones más importantes de
esta tercera búsqueda sobre Jesús durante estos últimos cincuenta años
son:
-haber puesto de relieve que Jesús era realmente un judío, las
fuentes que se poseen indican que las influencias culturales y
religiosas que modelaron a Jesús provenían del mundo judío
palestino.
-la gran cantidad de investigadores dedicados a la figura de
Jesús que llegan a muy diversas conclusiones sobre la
dimensión de su mensaje.

73
G. Vermes, “Jesús el judío”, Barcelona, 1977. “La religión de Jesús el judío”,
Madrid, 1996.
238 ACERCA DE LA BIBLIA

Así pues, mientras que autores a los que hemos hecho referencia
anteriormente, como Sanders y Meie(*)r, ven en la vida y el mensaje de
Jesús a un profeta escatológico y no a un reformador social, Crossan(*)
y Richard A. Horsley de la Universidad de Massachusetts, ponen
énfasis en la dimensión social y presentan a un Jesús promotor de una
profunda revolución social, es decir, ven a Jesús como un profeta
social y no escatológico.
Pero la lista de calificativos no termina aquí, a Jesús lo ven como un
rabino galileo o como un fariseo ortodoxo; un rebelde político o un
campesino reformador; como un piadoso taumaturgo o como un
curandero mágico; como un maestro carismático o como un profeta
apocalíptico.

Situación actual
Como decíamos al principio de este capitulo, existe un renovado
interés sobre Jesús que en algunos entornos se ha convertido en un
fenómeno mediático. En ese sentido han aparecido obras de carácter
sensacionalista que tratan lo más llamativo de algunas hipótesis no
demostradas. Entre ellas destaca el libro "Los cinco Evangelios",
editado por el Jesus Seminar.
Este seminario74, llamado así por los que lo fundaron en 1985, Robert
W. Funk y John Dominic Crossan(*), está constituido por algunos
estudiosos que pretenden una nueva búsqueda del Jesús histórico.
Jesus Seminar sigue una metodología “curiosa”, después de examinar
más de 1.500 dichos atribuidos a Jesús en los cuatro Evangelios y en el
Evangelio de Tomás, decidieron por votación qué palabras fueron
realmente dichas por Jesús (en cuyo caso se presentan en rojo), cuáles
puede dudarse si se originaron en Jesús (en rosa), aquellas que no son
de Jesús pero contienen algunas ideas que son cercanas a él (en gris) y

74
Las deliberaciones de Jesus Seminar se publicaron en 1993 con el título de “The
Five Gospels. The Search for the Authentic Words of Jesus”, Sonoma, 1993.
BUSQUEDA DE LA HISTORICIDAD EN LOS EVANGELIOS 239

las que han sido creadas por sus seguidores o tomadas de la sabiduría
popular (en negro).
El resultado fue que solo un 18% del texto aparece en rojo en “Los
cinco evangelios”. En el año 1998 publicaron los “Los Hechos de
Jesús” y en 1999 “El Evangelio de Jesús” utilizando el mismo
procedimiento y, al parecer, con los mismos resultados.
Funk que enseñó en la Escuela Americana de Investigación Oriental
en Jerusalén tuvo como mayor preocupación hacer llegar al gran
público lo que se discutía en el mundo académico.
Figura aún más destacada del seminario es Crossan(*), autor muy
prolífico, presenta a Jesús de una forma que no tiene nada en común
con la imagen que nos ofrecen los Evangelios.
Para Crossan(*), por ejemplo, Jesús era un campesino que siguió el
modelo de los maestros itinerantes cínicos75, predicando un programa
de renovación social.
Solamente añadir que el mundo académico ha formulado severas
recriminaciones al método y al resultado del Jesus Seminar.
Dentro de esta línea sensacionalista hay otros libros que con
pretensiones académicas, nos muestran un Jesús que refleja mas bien
las imaginaciones del autor, como la obra76 de la australiana Bárbara
Thiering, que a partir de los manuscritos del Mar Muerto mezclados
con datos de otras fuentes describe cómo Jesús no murió en la cruz,

75
Doctrina filosófica de la antigua Grecia, fundada por Antistenes, (435-370 a. C.)
discípulo de Sócrates. Los cínicos entendían que la base de la felicidad y de la
virtud se encontraba en el desdén por las normas sociales, en la renuncia a la
riqueza a la gloria, a todas las satisfacciones de los sentidos, haciendo un
llamamiento a que el hombre limitara sus necesidades a lo más indispensable y al
desprecio por las instituciones y diferencias de clase. El cinismo es una de las
manifestaciones más radicales de la filosofía y también de las más
incomprendidas. Los cínicos consideraban que la forma de vivir es parte
fundamental de la filosofía e inseparable de su manera de pensar.
76
Jesus the Man: New Interpretation from the Dead Sea Scrolls, New York,
Noviembre, 2006.
240 ACERCA DE LA BIBLIA

que se casó con María Magdalena, tuvo dos hijos, y después se


divorció para casarse con Lidia y morir, quizás, en Roma.
Merece una mención especial un libro que, si bien no puede calificarse
de sensacionalista, está causando, sobre todo en Estados Unidos, cierto
alboroto. Tal es la obra de Meier(*), en ella afirma que sólo hay datos
suficientes para dibujar un boceto de lo que Jesús hizo y dijo. Su
popularidad quizás se deba a que bajo un aspecto erudito presenta, sin
demostración, conclusiones tan llamativas como que Jesús nació en
Nazaret, no en Belén y tuvo al menos cuatro hermanos y dos
hermanas.
Como reacción a estas publicaciones que presentan un Jesús muy
alejado del modelo cristiano, surgen autores que pretenden ser
defensoras a ultranza del Evangelio y que utilizan los mismos
procedimientos sensacionalistas. Este es el caso de Luke Timothy
Johnson,77 antiguo monje benedictino, doctor en Nuevo Testamento
por la Universidad de Yale, que utilizando un conservadurismo
extremo ha tratado de desmontar “nuevos descubrimientos” sobre
Jesús.
Johnson, a quien se le había prohibido enseñar en escuelas católicas,
defiende que los Evangelios y las cartas de Pablo proporcionan una
historia creíble de Jesús; pero a continuación, también asegura que eso
no tiene especial interés, pues lo importante es el mensaje de Jesús y lo
que este representa para la vida de cada persona.
Vemos pues que esta proliferación de estudios sobre Jesús puede
conducir a un mayor conocimiento de su persona y su obra, así como a
una mayor comprensión de lo que hizo y dijo, sobretodo cuando se
tratan de trabajos con rigor científico. Pero, como ya hemos señalado,
hay que ser crítico y riguroso, para lo cual es conveniente seguir unos
criterios generales, para que dentro de tanta información se pueda
separar “el trigo de la paja”.

77
“The Real Jesus: The Misguided Quest for the Historical Jesus and the Truth of
the Traditional Gospels”, 1996, San Francisco.
BUSQUEDA DE LA HISTORICIDAD EN LOS EVANGELIOS 241

La fe de la Iglesia cree en un solo Jesucristo, el Hijo de María Virgen,


que murió y resucitó. Tratar de establecer una separación entre el entre
el Jesús histórico y el Cristo de la fe puede inducir a error.
Para un cristiano cualquier libro, incluso de carácter científico, que
presente como novedad datos que contradigan a los Evangelios deberá
parecerle sospechoso, la Iglesia como depositaria de la fe nos enseña
que los evangelios trasmiten el Mensaje de Cristo.
Pero hay que insistir que una lectura científica de los evangelios no se
opone ni contradice a la lectura de los mismos como Palabra de Dios.
Por tanto, los cristianos no deben rechazar los estudios que traten de
exponer de manera científica lo que se contiene en los escritos
canónicos, ni tener preocupación de que su lectura, desde la fe de la
Iglesia, vaya a ser una lectura fundamentalista que entienda el texto al
pie de la letra en todos sus detalles. Al contrario, con la ventaja que
proporciona la seguridad de que no hay oposición entre fe y razón, los
cristianos deberán considerar todo lo que la ciencia aporte como una
ayuda para un mayor conocimiento del Jesús terreno, el Hijo de Dios
hecho hombre.

Otros evangelios
Como hemos mencionado, los católicos consideran libros
apócrifos a aquellos textos atribuidos a autores cuya pertenencia al
Canon de la Biblia se puso en discusión, no fue aceptada por alguna
autoridad o denominación religiosa, o cayó en descrédito por los
estudios filológicos.
El primero en usar el término en este sentido fue Jerónimo de
Estridón. San Jerónimo, comentando la tarea que representó la
traducción al latín del texto bíblico, utiliza la expresión “apócrifos”
para designar algunos de los libros que hoy se conocen como
242 ACERCA DE LA BIBLIA

deuterocanónicos. El término siguió en uso, aplicándose a textos que


se juzgaron inadecuados.
Pero el término “apócrifo” fue tomando un significado peyorativo,
puesto que en los que así se denominaban comenzó a percibirse una
mas que discutida ortodoxia, con independencia de que en algunos
casos fueran muy valorados por los fieles.
Los Padres de la Iglesia78 llegaron a aplicar el término “apócrifo” a las
obras heréticas cuya lectura era prohibida.
Desde aquel momento reciben la denominación de apócrifos aquellos
los libros que pretenden ser revelados por inspiración divina pero que
no forman parte del Canon bíblico.
En el siglo XIX se comenzó a realizar estudios rigurosos de estos
textos, encontrándose que existían “apócrifos” desde el año 300 a. C.
hasta pasado el siglo V.
No obstante, bajo el punto de vista histórico, este tipo de libros
proporcionan a los investigadores una gran riqueza como fuentes
históricas. Los apócrifos, a pesar de su exclusión de la ortodoxia
doctrinal han ejercido y ejercen un influjo enorme en la piedad y en las
iconografías cristianas.
Entre las tradiciones conservadas únicamente en los apócrifos se
cuentan los nombres de los padres de María (Joaquín y Ana), el
episodio de la Presentación de la Virgen niña en el Templo, el número
y los nombres de los Reyes Magos (Melchor, Gaspar, Baltasar), los
nombres y las historias del Buen Ladrón (Dimas) y del Mal Ladrón
(Gestas), la historia de la Verónica (recogida incluso en el Vía Crucis
tradicional), o el nombre (Longinos) del centurión que atravesó el
costado de Cristo en la cruz. La fuerte presencia de esas tradiciones en
la memoria colectiva lleva con frecuencia a olvidar que ninguno de
ellos figura en los Evangelios canónicos.

78
Se llama grandes Padres de la Iglesia a cuatro líderes del pensamiento doctrinal
en la Iglesia occidental San Ambrosio, San Agustín, San Jerónimo y San Gregorio
Magno, a su vez la Iglesia de Oriente venera como tales a San Atanasio el Grande,
San Basilio de Cesárea, San Gregorio Nacianceno y San Juan Crisóstomo.
OTROS EVANGELIOS 243

Además de los textos apócrifos, que no fueron nunca aceptados en el


canon de la Iglesia, existen una serie de libros, que ya hemos
mencionado y que no se pueden confundir con aquellos, como “El
Pastor de Hermas” o la “Didaché” que aunque en algunos momentos
pudieron existir dudas de su posible canonicidad no están incluidos en
el Canon.

Evangelio de Tomás
Uno de los evangelios apócrifos que ha tenido más trascendencia en
los últimos años ha sido el “Evangelio de Tomás”, también llamado
Evangelio copto de Tomás o Evangelio gnóstico de Tomás.
La novedad fue su descubrimiento, no su existencia, ya que en el Siglo
II había sido citado por Clemente de Alejandría (hacia 150-211 d. C.)
en su Stromata (Remiendos), logia 2, 22, 27 y 37 aunque sin referencia
explícita a Tomás y en el Siglo III Hipólito y Orígenes(*) hacen
referencia que los grupos heterodoxos empleaban un “evangelio según
Tomás”.
A pesar de estas afirmaciones, no se tenía prueba documental del
evangelio, hasta que se descubrieron en diciembre de 1945 los
manuscritos de Nag Hammadi; entre el material encontrado se
descubrió el Evangelio de Tomás, en el segundo códice en los folios
33 al 52.
Un texto en lengua copta sahídica de dichos de Jesús que comienza
con las palabras “Estas son las palabras secretas que Jesús el Viviente
pronunció y que Dídimo Judas Tomás escribió”; al final del códice
dice “El Evangelio según Tomás”.
A partir de este descubrimiento fueron identificados otros tres papiros
encontrados a finales del siglo XIX en Oxirrinco (el PO x1, el 654 y el
655) como fragmentos griegos del Evangelio de Tomás; pero
contienen tales desviaciones en el texto y en la secuencia de los logia
(dichos), que no pueden ser los originales directos del texto copto.
244 ACERCA DE LA BIBLIA

El Evangelio de Tomás contiene 114 logia (dichos) de Jesús, pero sin


ningún material narrativo. Los dichos pertenecen a diversos géneros
literarios, contiene frases sapienciales, parábolas, textos legales,
diálogos breves y palabras proféticas.
Más o menos la mitad de los logia tienen un paralelismo con los
evangelios canónicos, aunque no contienen prácticamente ningún
título cristológico, ni alusiones a la muerte y resurrección de Jesús.
En cuanto a su antigüedad, los papiros de Oxirrinco que contienen el
texto del evangelio de Tomás se han datado en torno al año 140 d. C.
La redacción final del evangelio parece ser posterior al año 70
(destrucción del Templo).
El evangelio de Tomás es de todos los evangelios no canónicos, el que
tiene más probabilidad de ser independiente de los evangelios
canónicos. Algunos autores, como pueden ser Helmut Koester o J. D.
Crossan(*), piensan que sería un texto independiente de los cuatro
evangelios canónicos cuya antigüedad se remontaría al año 50. Sin
embargo, esta no es la opinión de la mayoría de los especialistas, que
afirman que este evangelio recibió su forma final en la primera mitad
del siglo II y depende de los cuatro evangelios canónicos.
Este evangelio, como parte del segundo códice de Nag Hammadi se
encuentra, como sabemos, en el Museo Copto de El Cairo.

Otros textos apócrifos


Aunque aquí estemos mencionando especialmente los evangelios,
dentro de la literatura apócrifa existen, todos los tipos de libros que
existen en el Nuevo Testamento, es decir hay epístolas y apocalipsis.
Realmente son muy numerosos los escritos encuadrados en esta
categoría, por eso vamos a mencionar algunos de los más
significativos, como el “Apocalipsis de Pedro”, compuesto entre el
año 125 y el 150, o “Los Hechos de Juan” compuestos en el Asia
Menor entre el año 150 y el 180.
OTROS EVANGELIOS 245

Esta actividad de escritos apócrifos continuó hasta los siglos III y IV,
donde nos encontramos el “Apocalipsis de Pablo” que se supone se
escribió entre los años 240 y 250, o “el Apocalipsis de Tomás” escrito
hacia el año 400, e incluso “Los Hechos de Pilatos” que forman parte
del Evangelio de Nicodemo, que pudieron ser escritos en el siglo V.
Algunos de los evangelios llevan nombres de personajes famosos de la
iglesia primitiva (Apóstoles, la Virgen María, Nicodemo, etc.); otras
veces, el título se refiere al contenido de la obra (Evangelio de la
Verdad) o a su origen (evangelios atribuidos a Marción(*), a Cerinto(*)).
Estos evangelios pertenecen a distintas categorías y tratan de temas
diversos, pudiendo clasificarse fundamentalmente de tres clases,
aquellos que asemejan bastante a los canónicos pero que solamente se
han conservado algunos fragmentos escritos en papiro; los que se
conservan completos y narran con estilo piadoso cosas acerca de Jesús
y de María y aquellos otros, que bajo una supuesta autoría apostólica,
presentan doctrinas extrañas diferentes a las que la Iglesia cree como
la verdadera tradición apostólica.
En el grupo primero podríamos incluir los fragmentos del “Evangelio
de Pedro”, descubierto en el sur del Cairo en 1886 -publicado en 1982-
en el sepulcro de un monje cristiano en Ajmin, antigua Panópolis, en
el Alto Egipto; consta de unas 10 hojas escritas en griego, que tratan
sobre la Pasión de Jesús. Este manuscrito, procedente del siglo VIII o
IX, ofrece el Evangelio de Pedro difundido en Siria el año 200 d. C.
En una carta del obispo Serapión de Antioquia (finales siglo II) se
hace referencia a este Evangelio de Pedro. En una visita a la
comunidad de Rosos, había permitido el uso del evangelio de Pedro;
pero más tarde anuló el permiso epistolarmente porque había
comprobado que algunos pasajes podían interpretarse como docetistas.
Además de los fragmentos mencionados anteriormente, existen dos
papiros pertenecientes a los Papiros de Oxirrinco, los P.Oxy. 2949 y
P.Oxy.4009, datados en el siglo II, que parecen pertenecer también a
este evangelio de Pedro. Si se confirmara esta pertenencia se podría
asegurar la difusión del texto de dicho evangelio en Egipto durante los
246 ACERCA DE LA BIBLIA

siglos II y III. Aunque no se sabe cuando se escribió; la fecha estaría


comprendida entre la destrucción del Templo, dado que parece
deducirse la presupone y el año 190, pues este es el año de la carta del
obispo Serapión a la que antes hemos aludido.
Este evangelio presenta coincidencias los evangelios canónicos que
han sido discutidas por los especialistas; para Helmut Koester se deben
a unas tradiciones comunes, aunque de distinta elaboración.
Para la mayoría de autores, este evangelio presupone los cuatro
evangelios canónicos y aunque puede contener algunos elementos muy
primitivos, fundamentalmente se limita a ampliar el texto de los
evangelios de Mateo, Lucas y Juan.
Además, bajo el punto de vista histórico es muy deficiente, presenta
carencias de las circunstancias de Palestina en tiempo de Jesús.
Manifiesta una actitud antijudía.
Meier(*) en la misma línea piensa que no ofrece novedades sobre el
Jesús histórico y señala que el texto es una mezcla de tradiciones
tomadas de los evangelios canónicos y reelaboradas en el siglo II por
cristianos que habían oído leer y predicar muchas veces los
Evangelios.
No obstante algunos autores como Crossan(*) y Koester lo consideran
como fuente independiente de los sinópticos, pero el profesor
norteamericano de griego Jerry W. McCant y el sacerdote y exegeta
francés, León Vaganay (1882-1969) afirman que es una recopilación
de Marcos y Lucas, con un mucho de Mateo y quizás algo de Juan.
Entre la segunda clasificación de evangelios apócrifos que hemos
realizado, el más antiguo es el llamado “Protoevangelio de Santiago”
escrito probablemente hacia el año 150, denominándose
protoevangelio porque narra hechos anteriores al nacimiento de Jesús.
Nunca fue incluido entre los evangelios canónicos y recoge leyendas
como la permanencia de la Santísima Virgen en el templo desde que
tenía tres años o cómo fue designado San José, que era viudo, para
cuidar de ella cuando ésta cumplió los doce años. Otros apócrifos más
tardíos recogen la misma historia, como el “Pseudo Mateo”.
OTROS EVANGELIOS 247

Siguiendo una orientación parecida existen otros apócrifos como “La


Natividad de María” que relata el nacimiento de la Virgen de Joaquín
y Ana cuando éstos eran ya ancianos. La infancia de Jesús y los
milagros que hacía siendo niño los cuenta el “Pseudo Tomás” y la
muerte de San José es el tema principal de la “Historia de José el
Carpintero”.
En los apócrifos árabes de la infancia, ya más tardíos se fija la
atención en los Reyes Magos de los que en un apócrifo etíope se dan
incluso los nombres que se han hecho tan populares.
Otro tema muy utilizado en otros textos apócrifos, como el llamado
“Libro del reposo” o el “Pseudo Melitón” fue la muerte y la Asunción
de la Santísima Virgen, suelen presentar su muerte rodeada de los
apóstoles y que el Señor la transportó en un carro celeste.
Todas estas leyendas piadosas circularon con profusión en la Edad
Media y sirvieron de inspiración a muchos artistas.
En la tercera categoría de apócrifos se han incluido los que proponían
doctrinas heréticas. Los Santos Padres los citan para rebatirlos y, con
frecuencia, los designan por el nombre del hereje que los había
compuesto, como el de Marción(*), Basílides o Valentín, o por los
destinatarios a los que iban dirigidos, como el de los Hebreos o el de
los Egipcios. Otras veces los mismos Santos Padres acusan a estos
herejes de poner sus doctrinas bajo el nombre de algún apóstol,
preferentemente Santiago o Tomás, como se ha mencionado
anteriormente.
Uno de los temas clásicos de los círculos gnósticos,79 son la aparición
de Jesús resucitado a algún personaje famoso de la Iglesia,

79
El gnosticismo (del griego “conocimiento”) es un conjunto de corrientes
sincréticas filosófico-religiosas que llegaron a mimetizarse con el cristianismo en
los tres primeros siglos de nuestra era, convirtiéndose finalmente en un
pensamiento declarado herético después de una etapa de cierto prestigio entre los
intelectuales cristianos. Se trata de una doctrina elitista, según la cual los iniciados
no se salvan por la fe gracias al sacrificio de Cristo, se salvan mediante la gnosis, o
conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe.
248 ACERCA DE LA BIBLIA

normalmente un apóstol, a través del cual Jesús revela un camino


secreto de perfección.
Además del Evangelio de Judas, del que hablaremos a continuación,
existen muchos más evangelios apócrifos que los mencionados.
El Evangelio de Egertón de origen desconocido, datado entre los
años150 y 200, publicado en 1935 y que consta de dos folios y medio.
El Evangelio de los Nazarenos, que contiene 36 fragmentos, que son
simples lecturas desviadas del evangelio de Mateo y en el que se
destacan las descripciones fabulosas, llegando a describir con detalle
las vestimentas de los Magos.
El Evangelio de los Hebreos, de la primera mitad del Siglo II, tiene
elementos mítico-gnósticos y se desvía ampliamente de los evangelios
canónicos, probablemente fue escrito para los judíos de la diáspora y
nos presente un Espíritu Santo de condición femenina y sitúa a
Santiago, el llamado hermano del Señor, en la Última Cena. Fue
traducido por San Jerónimo, según él mismo dice.
Los ebionitas y los nazarenos hacían uso de este evangelio, y de ellos
obtuvo Jerónimo un ejemplar para sus traducciones griega y latina. El
que lo usaran los cristianos palestinenses que hablaban hebreo
(arameo) explica la razón de su título. Parece ser que este evangelio
pudo ser una especie de revisión y prolongación del evangelio
canónico de Mateo.
En el “Evangelio de los Ebonitas”, que sigue el evangelio de Mateo y
del que se conservan siete fragmentos, niega el nacimiento virginal de
Jesús. Es citado por Ireneo hacia el 180.

El evangelio de Judas
Quizás merezca una especial atención el “Evangelio de Judas” porque
actualmente ha cobrado un cierto interés mediático.

La fe no basta y la muerte de Cristo tampoco. La gran diferencia es que el hombre


es autónomo para salvarse a sí mismo.
OTROS EVANGELIOS 249

Este evangelio se encuentra en un códice de 66 páginas que contiene


otros textos, está escrito en copto, en el dialecto sahídico, más de un
tercio del cual es ilegible, habiéndose datado entre los años 220 y 340.
Este evangelio se creía desaparecido, pues se conocía su existencia por
haber sido mencionado por los Padres de la Iglesia que creían que
había sido utilizado por la secta gnóstica de los cainitas; se descubrió
en 1978 por unos campesinos egipcios en la localidad de El Minya,
ciudad localizada a 245 Km. al sur de El Cairo y sacado de Egipto de
forma ilegal. Después de varios intentos infructuosos de venta el texto
se depositó en 1984 en un Banco de Nueva York.
En 2002 fue adquirido por la Maecenas Foundation for Ancient Art,
radicada en Basilea la cual contactó con National Geographic Society
para que restaurase, datase y tradujese el manuscrito.
En el texto, presentado en 2006 como un gran descubrimiento que
“socavaría” las enseñanzas de la Iglesia Católica, hace una valoración
positiva de la figura del apóstol Judas Iscariote, que en los Evangelios
es considerado como traidor a Jesús.
Según este evangelio, Iscariote fue su discípulo favorito y sí entregó a
su maestro a las autoridades romanas fue en cumplimiento de un plan
previsto por el propio Jesús.
Puede ser una copia del “Evangelio de Judas” citado por san Ireneo de
Lyón en su obra “Contra las herejías”, escrita en torno al año 180,
donde dice refiriéndose a la secta de los cainitas “Y dicen que Judas el
traidor fue el único que conoció todas estas cosas exactamente, porque
sólo él entre todos conoció la verdad para llevar a cabo el misterio de
la traición, por la cual quedaron destruidos todos los seres terrenos y
celestiales. Para ello muestran un libro de su invención, que llaman el
Evangelio de Judas.”
Esta antigua secta gnóstica de los cainitas, que además describen
Tertuliano y San Epifanio, mantenía que Judas estaba en realidad
inspirado y actuó como lo hizo para que la humanidad pudiera ser
redimida por la muerte de Cristo. Por esta razón lo consideran digno
de gratitud y veneración.
250 ACERCA DE LA BIBLIA

Esta teoría se expresa modernamente diciendo que Judas esperaba,


como los demás discípulos, un reino temporal del Mesías, y que
deseando apresurar la hora de su triunfo, lo entrego.
Judas, según esta versión, no previó la muerte de Cristo, pensó que su
detención provocaría un alzamiento del pueblo que lo pondría en
libertad y lo colocaría en el trono.
Cuando ocurrieron los hechos que desencadenaron la muerte de Jesús,
Judas se arrepintió de lo que había hecho.

Ágrafa
Hemos visto que existen muchos textos que no son respaldados por la
autoridad de la Iglesia como canónicos; pero podríamos hacernos la
pregunta siguiente, ¿existen algunos textos que sin ser canónicos son
reconocidos por la Iglesia como palabras de Jesús?
San Juan nos da la respuesta cuando termina su Evangelio diciendo,
“Hay, además, otras muchas cosas que hizo Jesús, y que si se
escribieran una por una, pienso que ni aun el mundo podría contener
los libros que se tendrían que escribir” (Jn 21, 25).
Es decir los Evangelios no contienen, como es natural, todo lo que
hizo y habló Jesús y no tiene por que resultar extraño que existan
frases dichas por Jesús que se hayan podido conservar y propagar
oralmente.
A estas frases se les denomina ágrafa. Aunque la realidad ha mostrado
que son pocas las frases de Jesús que han llegado hasta nosotros fuera
de los escritos canónicos.
El término fue utilizado por primera vez en 1776, por el erudito
alemán Johann Gottfried Körner (1726-1785) en su obra “De
sermonibus Christi agraphois”.
Según la definición que da el sacerdote católico francés León Vaganay
de la Faculté Catholique de Lyón, se denominan ágrafas a las
expresiones aisladas atribuidas a Jesús por la tradición y que no
constan en los Evangelios canónicos.
OTROS EVANGELIOS 251

En 1889, Alfred Resch utilizó esta expresión como el título para su


trabajo publicado en Leipzig sobre estos Dichos (“Agrapha, Texte und
Untersuch”). En la primera edición de su libro recogió setenta y cuatro
ágrafa, pero en la segunda edición solamente incluyó treinta y seis.
James Hardy Ropes (1866-1933), editor de la Harvard Theological
Review desde 1921, consideró como auténticos solamente veintidós y
Vaganay opina que solamente cuatro parecen ser auténticas.
Las fuentes de las cuales pueden recogerse los ágrafa son: el Nuevo
Testamento y manuscritos del Nuevo Testamento, la tradición
Apócrifa y las citas patrísticas. Tienen que cumplir las siguientes
condiciones para ser consideradas como tales, deben ser dichos, no
discursos y deben no estar contenidos en los Evangelios canónicos.
Cuando nos referimos al Nuevo Testamento, nos referimos a textos
que son variantes de los códices del Nuevo Testamento. Son muy
interesantes, porque existe una cierta garantía de autenticidad, las citas
patrísticas, como la que incluye San Clemente en una homilía “Mi
secreto, para mí y para los hijos de mi casa” o la de Orígenes “Pedid
las cosas grandes y os darán por añadidura las pequeñas” que podría
ser una fórmula catequética derivada del texto del Evangelio de Mateo
“Buscad primero el reino y su justicia, y todo eso se os dará por
añadidura” (Mt 6, 33).
También existen ágrafa en fuentes judías o musulmanas, pero
difícilmente son auténticos, particularmente los procedentes de estas
ultimas, por ser de escritores ascéticos musulmanes de los siglos XI y
XII.
Así como los ágrafa se refieren a dichos, no discursos, de Jesús no
contenidos en los Evangelios canónicos, se entiende como logia a
supuestos dichos o frases breves de Jesús descubiertos recientemente
en fragmentos de papiros.
252 ACERCA DE LA BIBLIA

Evidencias arqueológicas
A pesar de que como hemos reiterado el Nuevo Testamento no es
un libro de historia, lo que si contiene son hechos históricos, donde se
describen lugares, personas, situaciones, etc.
El Nuevo Testamento, junto al Antiguo, son unos textos que han sido
estudiados, analizados y criticados de una forma exhaustiva, se podría
decir sin temor a equivocarse, que probablemente han sido los textos
que más se han analizado jamás.
Entre otros, los resultados de estos intensos estudios han sido que, en
el campo arqueológico, se han encontrado evidencias que confirman la
exactitud de algunas referencias históricas contenidas en el Nuevo y
Antiguo Testamento, aunque aquí nos referiremos solo al Nuevo.
Pero, como es natural, también se han utilizado supuestos restos
arqueológicos para intentar rebatir o poner en duda aspectos concretos
de la religión cristiana, como el supuesto osario con restos de
Santiago, “hermano de Jesús”.

Constatación de hechos
La arqueología nos ha proporcionado certeza de lo que decían los
evangelios, como es el caso de la existencia de dos personajes claves
en el proceso a Jesús que concluyó con su condena a muerte, Caifás y
a Pilato.
En otro descubrimiento se constata la presencia de Pablo en Acaya, en
la fecha que se menciona en los evangelios.
Las referencias escritas a Poncio Pilato, además de las incluidas en los
Evangelios, se encuentran en Flavio Josefo(*) y en Tácito, los cuales
nos describen que fue el representante romano en Judea desde el año
26 al 36, además de hablarnos de su carácter. Se ha comentado que su
titulo era de Prefecto tal como se lee en una lapida encontrada en
Cesárea en 1961. En ese momento pasó de ser un personaje conocido
EVIDENCIAS ARQUEOLOGICAS 253

solamente por los textos antiguos a una persona de la que se tenían


evidencias físicas de su existencia.
Como sabemos los Prefectos romanos tenían su residencia en Cesárea,
junto al Mediterráneo y en unas excavaciones que se iniciaron en el
año 1959 por el arqueólogo italiano Dr. Antonio Frova, se
descubrieron dos años más tarde, un bloque de piedra de 82 x 68 x 20
cm. que fue usada para una sección de escaleras que conducían al
teatro de Cesárea y aunque el texto de la parte izquierda esta borrado
se puede reconstruir leyéndose: "Poncio Pilato, Prefecto de Judea, ha
dedicado al pueblo de Cesárea un templo en honor de Tiberio". Este
templo estaba dedicado al emperador Tiberio, que reinó entre 14 y 37
d. C.
Con relación a Caifás, Flavio Josefo(*) cuenta en Antigüedades Judías,
18.2.2 y 18.4.3 “Anás, hijo de Set quedó instalado como Sumo
sacerdote por Cirenio. Durante este tiempo, Herodes Antipas y Felipe
estaban administrando las tetrarquias… El tercer César fue Tiberio,
que nombró a Valerius Gratus como sucesor de Rufo, procurador
sobre los judíos. Gratus eliminó a Anás del puesto de Sumo sacerdote
y realizó tres cambios más antes de nombrar a José Caifás para que
ocupase el puesto. Gratus se retiró a Roma después de haber estado
durante once años en Judea, siendo sucedido por Poncio Pilato”.
Caifás pertenecía a la secta de los Saduceos (Hch 5, 17) y fue Sumo
sacerdote durante dieciocho años, del año 18 al 36 d. C. manteniendo
una estrecha relación con Pilato. Caifás posiblemente consiguió su
posición al casarse con la hija de Anás, quien fue cabeza de un
poderoso clan de Sumos sacerdotes.
En 1990 aparecieron en la necrópolis de Talpiot, al sur del Valle de la
Gehenna, en Jerusalén, doce osarios. Inmediatamente fueron llamados
unos arqueólogos al lugar del hallazgo. Cuando analizaron los osarios
(cajas de piedra caliza para guardar huesos) vieron que contenían los
restos de 63 individuos. El osario más bellamente decorado llevaba la
inscripción “Joseph bar Kaiapha”. Ese fue el nombre completo del
Sumo sacerdote que arrestó a Jesús, como está documentado por
254 ACERCA DE LA BIBLIA

Josefo(*), en su libro “Antigüedades”. En su interior estaban los restos


de un varón de 60 años, casi con certeza los del Caifás del Nuevo
Testamento.
Este descubrimiento, tiene una importancia singular porque por
primera vez se encontraban los restos físicos de una persona nombrada
en la Biblia.
Aunque esta afirmación podría no ser exactamente verdad, si se
confirmara que los restos encontrados en 1941, por los arqueólogos
judíos, Eleazar Sukenik de la Universidad Hebrea y su ayudante
Nahman Avigad, en una tumba en el valle de Kidron al este de
Jerusalén, pertenecen a Simón de Cirene que es nombrado por los tres
evangelistas sinópticos como la persona que ayudó a Jesús a llevar la
cruz.
Simón, padre de Alejandro y Rufo, era de Cirene capital de la
provincia Cirenaica, territorio perteneciente a la zona este de la actual
Libia.
Las vasijas existentes en el interior de la tumba, se dataron en el
primer siglo de nuestra era. La tumba contenía una colección de once
osarios. Habitualmente los judíos después de que había trascurrido
alrededor de un año desde el enterramiento, trasladaban los huesos a
osarios.
En la tumba descubierta por Sukenik y Avigad, algunos huesos se
encontraban fuera de los osarios, lo cual les hizo suponer que la tumba
pertenecía a una familia que había desaparecido o emigrado durante la
destrucción de Jerusalén en el año 70 y no habían podido regresar para
trasladar a osarios los restos de sus muertos.
Sukenik y Avigad encontraron doce nombres en quince inscripciones,
ocho de los nombres eran griegos y la mayoría de ellos no eran usuales
entre las inscripciones greco-judías de Palestina. Sin embargo algunos
de ellos eran especialmente comunes en la región Cirenaica. Por tanto
se podía deducir que la tumba perteneció a una familia que procedía o
tenia fuertes vínculos con esa región.
EVIDENCIAS ARQUEOLOGICAS 255

La inscripción de uno de los osarios decía: “Alejandro (hijo de)


Simón” En el lado opuesto del osario había otra inscripción, en la que
el escritor claramente se había equivocado y había comenzado de
nuevo.
En la tapa del osario había una tercera inscripción con el nombre de
Alejandro en griego y la palabra “qrnyt” en hebreo, el significado de
esta palabra no se conoce, pero probablemente la persona que hizo la
inscripción quiso escribir “qrnyh” que significa Cirineo.
Las conclusiones son que los restos pertenecen a una familia judía
relacionada con Cirene, que uno de sus miembros se llamaba Simón y
su hijo Alejandro, igual que los personajes del Evangelio, aunque no
existen evidencias de que sean ellos, pero las coincidencias hacen que
exista alguna probabilidad, más aun si tenemos en cuenta que el
nombre de Alejandro era muy poco común.
Otro descubrimiento arqueológico se relaciona con el procónsul
hispano Gallio mencionado en los Hechos de los Apóstoles (Hch 18,
12), Lucio Junio Gallio, del que también existen evidencias de su
existencia, aunque en este caso la utilidad real de ellas es la
confirmación de que este texto sitúa a personas reales en sitios reales,
permitiendo inferir de ellas datos exactos; en el caso de Gallio
confirma la época que Pablo estuvo en Corintio, es decir a comienzos
del año 51.
De Gallio sabemos que nació en Córdoba, alrededor del año 3, era hijo
de Marco Anneo Séneca80 el retórico y hermano mayor de Lucio
Anneo Séneca el filósofo, y que fue gobernador de Acaya
(actualmente Grecia) y fue ejecutado por el emperador Nerón en el
año 65.
San Pablo pasó dieciocho meses en Corintio coincidiendo con Gallio
según afirma Lucas en los Hechos de los Apóstoles.

80
Gallio se llamaba por nacimiento Marco Anneo Novato, pero fue adoptado de
acuerdo con el uso romano por Junio Gallio un amigo de su padre, tomando el
nombre Lucio Junio Gallio Anneano.
256 ACERCA DE LA BIBLIA

Según Marianne Bonz,81 antigua editora de Harvard Theological


Review, en 1905 un estudiante de doctorado de Paris mientras estaba
analizando una colección de inscripciones que había recogido en la
ciudad griega de Delphi (situada a 180 Km. al noroeste de Atenas)
encontró cuatro fragmentos que poniéndolos juntos resultaban ser una
parte de una carta que el emperador Claudio había escrito a Gallio,
procónsul de Acaya.
En la traducción que se hizo del texto claramente se decía: Tiberius
Claudius Caesar Augustus Germanicus, Pontifex Maximus … Lucius
Junius Gallio, mi amigo y procónsul de Acaya.
El texto de los Hechos de los Apóstoles a que nos estamos refiriendo
muestra además que los romanos, en esos momentos, consideraban a
los cristianos como parte de la religión judía, pues Gallio afirma “pero
tratándose de cuestiones de doctrina, de nombres y de vuestra Ley, allá
vosotros lo veáis; yo no quiero ser juez en tales cosas” (Hch 18, 15).

Supuestos descubrimientos
En estos tiempos de gran influencia mediática, muchas veces, en
algunos sectores concretos, se quieren buscar en ciertos
descubrimientos soluciones a propuestas más deseadas que reales.
Recordemos el caso del Evangelio de Judas anteriormente
mencionado. Algo similar ha ocurrido con el osario de Santiago,
“hermano de Jesús” (Mt 13, 55). El 21 de octubre de 2002, fue
anunciado en una conferencia de prensa el descubrimiento de un
osario vacío datado en el año 63.
Así mismo, en diciembre Andre Lemaire, un paleógrafo de la Escuela
Práctica de Altos Estudios de la Sorbona de Paris publicó en diciembre

81
Marianne Bonz, (1998), “Recovering the Material World of the Early
Christians,”
http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/religion/maps/arch/re
covering.html.
EVIDENCIAS ARQUEOLOGICAS 257

de 2002, un artículo relativo a este tema en la Revista de Arqueología


Bíblica. El osario fue encontrado por Lemaire accidentalmente, en
Junio de 2002, en un anticuario judío que lo tenia en su poder desde
hacia quince años.
El osario de piedra caliza de unos 50 cm. de longitud tiene una
inscripción en arameo que dice “Santiago, hijo de José, hermano de
Jesús”. Fue presentado como la primera evidencia arqueológica
relacionada con Jesús.
Inmediatamente comenzaron a plantearse dudas sobre la autenticidad
del objeto y sobre que hubiese contenido los restos de Santiago.
El arqueólogo Kyle McCarter de la Universidad Johns Hopkins, dijo
que a pesar de que en su trabajo nunca se podía estar completamente
seguro de las cosas, en este caso tenía algunas dudas. No obstante dos
expertos en geología del Gobierno israelí, después de analizar la patina
y la inscripción microscópicamente dictaminaron que el objeto tenia
más de diecinueve siglos.
Pero lo importante del descubrimiento era la posibilidad de que en este
osario hubiesen estado los restos de una persona identificada en el
Nuevo Testamento. La existencia de un osario más no aporta nada,
dado que similares a ese existen centenares, Hershel Shanks, editor de
la Biblical Archaeology Review comentó que era difícil de evitar la
conclusión de que estos tres nombres se refirieran a los personajes
identificados en los evangelios.
No obstante Lemaire comentó que de cientos de cajas similares
encontradas con escritos en arameo, solo dos hacían mención a un
hermano a lo que contestaron algunos especialistas que la mención al
hermano era solo en el caso de que este fuera importante.
Sin embargo Santiago, José y Jesús era nombres muy comunes en el
antiguo Jerusalén, Lemaire, teniendo en cuenta los habitantes de la
ciudad, estimó que podría haber más de 20 Santiagos con hermanos
llamados Jesús y padres con nombre José.
El “gran descubrimiento” dejo de serlo, cuando Oded Golan, el
anticuario donde Lemaire descubrió el osario, fue arrestado el 21 de
258 ACERCA DE LA BIBLIA

julio de 2003. La policía de Israel lo acusó de falsificación. En junio,


un poco antes del arresto de Golan, la Antiquities Authority de Israel
informó que el osario era una falsificación.
En estos momentos otro pretendido descubrimiento esta haciendo
correr ríos de tinta. Se trata de una estela de piedra caliza gris que fue
descubierta en 1998 y que actualmente pertenece a un coleccionista de
Zurich, David Jeselsohn, quien la adquirió en Jordania.
La estela, de un metro de altura, tiene escritas 87 líneas de texto en
hebreo a dos columnas (44 en una y 43 en la adyacente) y se ha datado
como del siglo primero antes de Cristo. Curiosamente el texto no esta
inscrito (grabado) como es usual en este tipo de material, sino escrito
con tinta, de forma que en estos momentos se ha perdido mucho texto
y muchas palabras son ininteligibles. Sin embargo, existen muchas
dudas sobre del origen de la estela, hasta el punto de que algunos
académicos cuestionan su autenticidad.
Se cree que el objeto, conocido como la Visión de las Revelaciones de
Gabriel, proviene de la margen oriental del Mar Muerto.
Moshe Bar Asher, presidente de la Academia israelí de la Lengua y
profesor emérito de hebreo y arameo en la Universidad Hebrea, ha
estudiado el texto y lo ha considerado auténtico, datando su fecha en
épocas no posteriores al primer siglo a. C.
El texto también ha sido analizado por la experta en escritura judía
Ada Yardeni, especialista en lenguas antiguas en la Universidad
Hebrea de Jerusalén, junto con Binyamin Elitzur, experto en escritos
hebreos, especialmente de la era del Rey Herodes.
En un articulo publicado en enero de 2008, en la Biblical Archaeology
Review, Yardeni se pregunta en su titulo si la estela es otro manuscrito
del Mar Muerto pero en piedra, respondiendo inmediatamente que si el
texto no estuviera escrito en ese material la respuesta seria afirmativa,
confirmando que paleográficamente el texto es similar a los de los
años en que fueron escritos los Manuscritos del Mar Muerto.
Cuestionándose también ¿de donde procede esta piedra? Pregunta que
evidentemente no contesta, ella es experta solamente en los textos, que
EVIDENCIAS ARQUEOLOGICAS 259

en este caso, son muy difíciles de leer debido a su estado de


conservación.
Parece que la piedra formaba parte de un muro o un pavimento, al
estar pulida solamente la parte de la escritura.
El texto no ha sido identificado, pero claramente es una composición
literaria similar a las profecías bíblicas. Está escrito en primera
persona, posiblemente por alguien llamado Gabriel dado que en la
línea 77 dice “yo Gabriel”. Por esa razón Yardeni lo ha llamado “La
Revelación de Gabriel”.
Hasta aquí podíamos pensar que estamos ante un resto arqueológico,
con un texto muy deteriorado y desconocido y que algunos eruditos
dudan de su autenticidad.
Todo lo anterior es correcto, pero hay que añadir que un profesor de
estudios bíblicos la Universidad Hebrea de Jerusalén, Israel Knohl, lo
esta presentando como una prueba de que el cristianismo es una
invención posterior a Jesús.
En su libro “The Messiah Before Jesus” publicado en el año 2000,
Knohl exponía la tesis de que la idea de un Mesías doliente existía
antes de Jesús. Su teoría no fue considerada por los expertos al no
presentar pruebas textuales que avalaran su idea.
La existencia de “La Revelación de Gabriel” supuestamente le ha dado
a Knohl la oportunidad de reafirmar su teoría.
En la estela la línea 80 del texto comienza con la frase “Leshloshet
Yamin” (“En tres días”), seguida de una palabra que fue considerada
por Yardeni y Elitzur como casi ilegible, pero Knohl, que es experto
en el idioma de la Biblia y el Talmud, dice que la palabra es "hayeh"
cuya traducción es “vivirás” en imperativo. Es decir que Gabriel le
está diciendo a alguien “En tres días vivirás”. A continuación siguen
dos palabras de difícil lectura pero que Knohl interpreta como “te lo
ordeno” por tanto, la frase completa seria “En tres días vivirás, [yo
Gabriel], te lo ordeno”.
Knohl argumenta que la frase esta dirigida a Simón, un judío, que
según Josefo(*) se sublevo contra Herodes y fue muerto por un soldado
260 ACERCA DE LA BIBLIA

durante la revuelta, añadiendo que los autores del texto fueron


probablemente seguidores de Simón.
Según Knohl, la conclusión que se deriva de esta teoría es que la
resurrección al tercer día de la muerte se convierte en un motivo
desarrollado antes de Jesús, lo cual va en contra casi todo lo
establecido. Lo que ocurre en el Nuevo Testamento fue adoptado por
Jesús y sus seguidores basados en una anterior historia del Mesías.
“Existe la posibilidad que la profecía de la muerte y resurrección
asociada a Jesús después de la crucifixión existiera antes por lo que
éste podría haber estado influido por estas teorías existentes en el
judaísmo”, declaro Knohl el día de la presentación publica de su
teoría, realizada con gran despliegue mediático en julio de 2008, en
una Sala del Santuario del Libro del Museo de Israel en Jerusalén.
Las reacciones frente a esta teoría han sido espectaculares en algunos
círculos, pero ateniéndonos a las que podrían ser consideradas como
mas ecuánimes, se podría mencionar la del Director del Santuario del
Libro y conservador de los Rollos del Mar Muerto, Adolfo Rotiman,
que reconociendo que en Knohl “Ha habido una lectura muy creativa,
quizás osada” añade “Estamos en el comienzo, en la investigación
académica, alguien propone y después se abre el debate, por lo que
sugiero paciencia antes de sacar conclusiones y titulares grandiosos”.
En definitiva, se esta pretendiendo pasar de la imposibilidad de
conocer al Jesús histórico de Bultmann(*) a “cambiar la visión que
todos tienen del personaje histórico de Jesús" de Knohl, salvando las
distancias del tiempo y de las personas.
BIBLIOGRAFIA 261

Bibliografía:

Aguirre Monasterio R., Rodríguez Carmona A., “Evangelios


sinópticos y Hechos de los Apóstoles”, Navarra, 1992.

Balaguer, V. (ed.), “Comprender los evangelios”, Eunsa, Pamplona,


2005.

Brown, Raymond E., “Introducción al Nuevo Testamento”, Trotta,


Madrid, 2002.

Crossan D., “Jesús: vida de un campesino judío”, Crítica, Barcelona,


1994.
“Los orígenes del cristianismo”, Sal Terrae, Santander,
2002.
“Jesús: biografía revolucionaria”, Mondadori, Barcelona
1996.
“El Nacimiento del cristianismo. Qué sucedió en los años
inmediatamente posteriores a la ejecución de Jesús”, Sal
Terrae, Santander, 2002.

García, José Miguel, “Los Orígenes históricos del Cristianismo”,


Ediciones Encuentro, Madrid, 2007.

González Echegaray, J. “Arqueología y evangelios”, Estella, 1994.

Grelot, P.,”Los evangelios”, Verbo Divino, Estella, 1984

Guijarro, Santiago. “Dichos primitivos de Jesús. Una introducción al


proto-evangelio de dichos Q”, Sígueme, Salamanca, 2004.

Hadas-Lebel, Mireille, “Flavio Josefo: el judío de Roma”, Versión


castellana de María Colom de Llopis, Herder, Barcelona, 1994.
262 ACERCA DE LA BIBLIA

Peláez del Rosal, Jesús. “Los milagros de Jesús en los evangelios


sinópticos: morfología e interpretación “, Institución San Jerónimo,
Valencia, 1984.

Robinson, James M., Hoffmann, Paul, Kloppenborg, John S.,


Moreland, Milton C., “El documento Q”, Traducción de Santiago
Guijarro y Miquel Esther. Ed. Sígueme, Salamanca, 2003.

Santos Otero, Aurelio de. “Los evangelios apócrifos” (octava edición),


B.A.C., Madrid, 1993.

Sanders, E. P., “La figura histórica de Jesús”, Verbo Divino, Estella,


2000.

Segalla, G., “Panoramas del Nuevo Testamento”, Verbo Divino,


Estella, 2004.

Theissen, G. y Merz, A., “El Jesús histórico”, Ed. Sígueme,


Salamanca, 1999

Vargas Machuca, Antonio, “El Jesús histórico. Un recorrido por la


investigación moderna”, Universidad Pontifica de Comillas, Madrid,
2004.
ANEXOS
ACERCA DE LA BIBLIA
ANEXOS III

ANEXOS

Índice onomástico V

Cronología de la historia de Israel XVII

Cronología de los primeros años del Cristianismo XXXVI

Contextualización Histórica XLI

Términos relacionados con la Biblia XLIV


IV ACERCA DE LA BIBLIA
INDICE ONOMASTICO V

Índice Onomástico

Alcuino de York, (735-804) teólogo, erudito y pedagogo anglosajón,


afincado en el Imperio Carolingio, estudió en la escuela benedictina
de York, en el año 782 fue llamado por Carlomagno a su corte.
Enseñó durante ocho años en la Escuela Palatina, hasta que en el año
796 se retiró a la ciudad de Tours. En los restantes ocho años de su
vida reformó la disciplina eclesiástica, organizó una escuela y fundó
una biblioteca.
Su mayor contribución intelectual fue la polémica que sostuvo con
Elipando de Toledo y Félix de Urgel, defensores ambos del
adopcionismo, doctrina que había arraigado fuertemente en España,
como consecuencia de su pasado visigótico arriano, y según la cual
Jesús era un simple ser humano, elevado a una dignidad similar a la
de Dios después de su muerte,. Sus principales ideas están
condensadas en la carta De animae ratione.

Andreas Bodenstein von Karlstadt (Karlstadt 1480 - Basilea 1541)


más conocido por Carlostadio, sacerdote alemán, profesor de
filosofía y teología en la Universidad de Wittenberg. Decano de la
Facultad confirió el doctorado en Teología a Lutero, convirtiéndose
en uno de sus primeros seguidores y camaradas.
Algunas de las ideas básicas del protestantismo, como la formulación
del principio de la sola Scriptura, se pueden atribuir a él. Antes que el
propio Lutero, consideró a los libros Deuterocanónicos no canónicos.

Bessarion, Cardenal Basilius (1395?-1472), había nacido en


Trebisonda, Anatolia, actualmente Turquía. Fue Obispo
Administrador de la Diócesis de Pamplona desde 1458 a 1462,
VI ACERCA DE LA BIBLIA

procedente de la Iglesia Griega. Fue nombrado Cardenal en 1439 por


el Papa Eugenio IV.

Bultmann, Rudolf Karl (1884-1976). Teólogo luterano alemán. Fue


profesor en Marburgo (1921-1951) A lo largo de su vida desempeño
diversos puestos de profesor en colegios alemanes.
Su obra más famosa fue “Die Geschichte der Synoptischen
Tradition”, Göttingen, 1921, (“History of the Synoptic Tradition”,
Harper San Francisco, 1976).También publicó: Jesús (1926),
Teología del Nuevo Testamento (1948-1953), Creer y comprender
(1933-1965) y El Evangelio de Juan (1941).

Cerinto, del que se desconocen las fechas de su nacimiento y muerte,


fue el creador de una secta de finales del siglo I. Se cree que fue
contemporáneo de San Juan. Ninguno de sus escritos ha llegado hasta
nosotros. La referencia mas antigua sobre Cerinto la da Ireneo en su
refutación del Gnosticismo, “Adversus haereses”, escrita alrededor
del año 170. Se puede consultar esta obra en castellano en la pagina
Web http://www.multimedios.org/docs/d001092/
Cerinto diferenció entre el Jesús hombre y el Cristo. Negó el
nacimiento sobrenatural de Jesús, haciéndolo hijo de José y María y
distinguiéndolo de Cristo, que descendió sobre él en el bautismo y lo
dejó de nuevo en su crucifixión. Sus teorías eran una mezcla de las
de los ebionitas y las de los gnósticos. Algunos Padres de la Iglesia
detractores del Apocalipsis de San Juan atribuían la autoría del
mismo a Cerinto

San Clemente, según la tradición, fue el tercer sucesor de san Pedro


en Roma, después de Lino y Cleto. Ocupó la sede romana en los
últimos años del siglo primero. Por su conocimiento y por su
INDICE ONOMASTICO VII

fidelidad a la doctrina recibida de los Apóstoles a los que conoció,


fue un eslabón muy importante en la cadena de la continuidad. Nada
dicen sobre su muerte los más antiguos escritores eclesiásticos,
aunque el Martyrium Sancti Clementis, redactado entre los siglos IV
y VI, refiere que murió mártir en el Mar Negro, entre los años 99 y
101. Poco antes debió de redactar su Carta a los Corintios, que es uno
de los escritos más célebres y citado de los primeros siglos.

Crossan, John Dominic, nació en Irlanda en 1934, ha escrito veinte


libros sobre el Jesús histórico en los últimos treinta años. Es antiguo
co-Presidente de Jesus Seminar, habiendo sido también Presidente de
Historical Jesus Section of the Society of Biblical Literature, una
asociación de expertos en estudios bíblicos de Estados Unidos

Dibelius, Martin, teólogo alemán nacido en Dresde el 14 de


septiembre de 1883 y fallecido en Heidelberg el 11 de noviembre de
1947. Estudió teología y filosofía en las universidades de Neuchatel,
Tübingen, Leipzig y Berlín. En 1915 fue nombrado catedrático de la
Facultad de Teología de Heidelberg.

Enzinas, Francisco de (1520-1552) nació en Burgos y estuvo


directamente vinculado al movimiento de la Reforma que por aquel
entonces se propagaba por toda Europa. Estudió durante dos años en
la universidad de Lovaina bajo el magisterio de Luis Vives, en 1541
se traslada a Wittenberg con cartas de presentación para Lutero y
Melanchton, hospedándose en casa de este y matriculándose en la
universidad. Estuvo preso en Bruselas de donde logro escapar
huyendo a Wittenberg donde escribió sus memorias. Después de
estar viajando por diversas ciudades de Europa vive durante dos años
en Inglaterra bajo la protección del obispo Cranmer, enseñando
VIII ACERCA DE LA BIBLIA

griego en la universidad de Cambridge. En 1552 muere en


Estrasburgo como consecuencia de la peste.

Ferrer, Bonifacio, (1350-1417) estudió en Perusa y en la


Universidad de Lérida. Se casó con Jaumeta Despont y tuvo once
hijos. Ejerció diversas funciones oficiales como representante del
municipio de Valencia, además de ser embajador del Reino en ciertas
misiones delicadas. Como consecuencia de la muerte de su esposa y
de nueve de sus hijos y de la influencia de su hermano Vicente,
ingresó en el convento cartujo de Porta Coeli, cerca de Valencia.

Geddes, Alexander, nació en Rathven, Banffshire, el 14 de


septiembre de 1737, estudió en el Seminario de Scalan filología
bíblica y lenguas modernas en el Colegio Escocés de Paris. Sus
trabajos publicados en 1792 provocaron una gran escándalo, tanto
entre católicos como entre protestantes y como consecuencia de
ellos, en el 1793 fue apartado de sus cargos eclesiásticos, a pesar de
lo cual, murió el 26 de febrero de 1802 dentro de la Iglesia Católica.

San Ignacio de Antioquia Nació entre los años 30 al 35. Segundo


sucesor de Pedro en el gobierno de la Iglesia de Antioquia, fue el
primero en llamar a la Iglesia "Católica". Fue condenado a morir
devorado por las fieras, trasladado a Roma, fue martirizado en el año
107, en tiempos del emperador Trajano. En su viaje a Roma escribió
siete cartas dirigidas a varias Iglesias.

Juvenco, Cayo Vetio Aquilio, poeta y presbítero hispano latino del


siglo IV d. C., fundador junto a Sedulio de la épica cristiana. Hacia el
año 330 publicó el primer poema épico latino cristiano,
INDICE ONOMASTICO IX

Evangeliorum libri quattuor, una versificación bastante literal de los


evangelios, sobre todo del de San Mateo.

Käsemann, Ernst (1906-1998), fue un teólogo luterano, profesor de


Nuevo Testamento en las universidades de Mainz (1946-1951),
Göttingen (1951-1959) y Tübingen (1959-1971). Obtuvo el
doctorado en la Universidad de Marburg en 1931, siendo su tesis
dirigida por Bultmann. Käsemann se unió en 1933 al movimiento
Confessing Church, siendo en el mismo año promovido a pastor en
Gelsenkirchen, una zona minera, siendo en 1937 detenido por la
Gestapo por apoyarlos.
En el 1939, obtuvo la calificación como profesor universitario
disertando sobre la Epístola a los Hebreos. Estuvo en el ejército y fue
prisionero de guerra.
Propone una nueva búsqueda (New Quest) al margen de su maestro
Bultmann. Inicio esta etapa en 1954 con la publicación de su famoso
articulo "The Problem of the Historical Jesus”, desarrollando los que
vino a ser conocido como el doble criterio de la diferencia.
Su comentario sobre la Epístola a los Romanos, publicado por
primera vez en 1973 llego a ser un estándar de trabajo para los
investigadores de su generación.

Lufft, Hans (1495–1584) fue un impresor alemán conocido


popularmente como el “impresor de la Biblia” porque fue el impresor
de la Biblia de Lutero, publicada en cuatro volúmenes con
ilustraciones en oro y color realizadas por Lucas Cranach. Lufft en
los cuarenta años siguientes imprimió más de 100.000 copias de esta
Biblia, siendo además el impresor de la mayoría de los trabajos de
Lutero.
X ACERCA DE LA BIBLIA

Moshé ben Maymon o Musa ibn Maymun también conocido por


Maimónides y llamado por los cristianos Rabí Moisés el Egipcio
nació en Córdoba y murió en Fusat (1135-1204) fue el médico,
rabino y teólogo judío más célebre de la Edad Media. Tuvo una
enorme importancia en el pensamiento medieval, como filósofo y
religioso.
Nació en la capital de Al-Andalus, es decir, Córdoba, el 30 de marzo
de 1135, en el seno de una distinguida familia de jueces rabínicos,
estudiosos y dirigentes comunitarios, documentada desde el siglo X y
que pretendía descender del Rabí Yehudá ha-Nasí, (segunda mitad
del siglo II), redactor de la Mishná. Era un erudito formado en
Lucena por Rabí Yosef ha-Leví ibn Migas. Inició ya de pequeño sus
estudios bíblicos y talmúdicos en la ciudad de Córdoba, pero en 1148
una ola de fanatismo almohade hizo que su familia tuviera que
aparentar su conversión al Islam y cambiar a menudo de residencia
por la España musulmana. Vivió en la ciudad de Almería, donde dio
cobijo en su casa a su maestro Averroes, hasta trasladarse en 1160
con sus hijos a Fez. Allí residió durante sólo cinco años, debido a la
intolerancia almohade que les obligó a exiliarse, primero durante
unos meses, en Palestina y finalmente en Egipto. Maimónides residió
allí el resto de su vida junto a su familia, en la ciudad de Alejandría y
después en Fustat (hoy El Cairo), ganándose la vida ejerciendo la
medicina en la corte del visir Saladino y luego, en la del visir al-Fadl,
hijo mayor de Saladino. Con este oficio obtuvo una gran fama y
admiración popular. En 1177 fue nombrado dirigente de la
comunidad judía de Egipto. Murió en Al-Fustat el 13 de diciembre de
1204. Posteriormente su tumba fue trasladada a Tiberiades, en Israel.

Marción de Sinope (actual Turquía) (c.85–c.160). Era un gentil


convertido al cristianismo, viajó a Roma entre los años 120 y 130,
con la idea de intervenir en la propagación de la fe. No queda
ninguno de sus escritos y todo lo que sabemos de él son los escritos
INDICE ONOMASTICO XI

de Tertuliano condenándolo. Sin embargo se tienen noticias de al


menos dos textos, uno conocido como Antítesis y su versión de la
Biblia. Está considerado el mayor peligro que sufrió el cristianismo
en toda su historia, porque estaba muy organizado y disponía de
mucho dinero para predicar sus teorías. Después de su muerte se
extendieron ampliamente sus ideas, tanto en occidente como en
oriente, donde su herejía duró hasta el siglo X. Rechazó de plano el
Antiguo Testamento, pues creía que este hablaba de un Dios
sangriento y vengativo y propuso que el Dios Creador no era el
mismo que el Dios Padre de Cristo (que es una forma de dualismo).
Marción fue condenado como hereje y expulsado de Roma. Sus ideas
dieron lugar a la herejía conocida como marcionismo.

Meier, John P. experto en el Nuevo Testamento, específicamente en


la historia de Jesús y el Evangelio de San Mateo, así como el
judaísmo del siglo I d. C. Sacerdote católico, ha publicado los tres
primeros volúmenes de una serie “A Marginal Jew” en 1991, 1994 y
2001 y está actualmente trabajando en el cuarto.
Durante varias ocasiones ha sido editor de The Catholic Biblical
Quarterly and New Testament Studies.
Desde 1983 ha sido miembro internacional del dialogo entre
Disciples of Christ y la Iglesia Católica.

Noth, Martin (1902-1968) erudito alemán en historia judía,


especializado en la época anterior al Exilio. Nació en Dresden y
emigró a Israel. Tuvo un amplio reconocimiento en 1930 con la
publicación de “Das System der zwölf Stämme israelí” (“El esquema
de las doce tribus de Israel”), donde sostiene que las Doce Tribus
que unificaron al Pueblo de Israel no existían antes del pacto de
Canaán en Siquem. En 1948 publicó un trabajo más maduro titulado
“A History of Pentateuchal Traditions”. Sus estudios sobre Josué le
XII ACERCA DE LA BIBLIA

hicieron reconocer este libro como de la misma tradición que el


Pentateuco, dando impulso al termino Hexateuco.

O'Callaghan Martinez, José, (1922-2001) jesuita español


papirólogo, Profesor de la Universidad Gregoriana de Roma, y
Decano de la Facultad Bíblica del Pontificio Instituto Bíblico de
Roma y de la Facultad Teológica de Barcelona, fue autor de un
manual de papirología neotestamentaria, que representa una gran
novedad dentro del campo de la edición en castellano, al no existir
hasta el presente ninguno en esta lengua. “Los primeros testimonios
del Nuevo Testamento” Ed. El Almendro, Córdoba, 1ª edición 1995.
O’Callaghan fue quien descifró el papiro 7Q5 encontrado en
Qumrán.

Orígenes (185 a 254) es uno de los primeros y más destacados


eruditos de la Iglesia Primitiva. Fue uno de los Padres de la Iglesia.
Nació en Alejandría y fue discípulo de Clemente de Alejandría. Viajó
a Palestina en el año 216, llegando a ser un gran exégeta. Las teorías
que se plantearon posteriormente sobre sus trabajos fueron motivo de
controversias, en especial durante la Edad Media. En el año 250 fue
encarcelado durante las persecuciones emprendidas por el emperador
Decio. Fue sometido a tortura durante un año y murió, cuatro años
después, como consecuencia del maltrato sufrido. Las enseñanzas de
Orígenes contienen muchas especulaciones sobre temas que la Iglesia
Católica Romana de su época no había definido. Algunas de sus
ideas especulativas, resultaron erróneas a la luz del desarrollo
posterior de la doctrina católica, pero se ha aceptado la validez del
resto de sus enseñanzas.
INDICE ONOMASTICO XIII

Papías de Hierápolis, obispo según Eusebio, perece ser que nació


alrededor del año 69 y murió aproximadamente en el año 150. Fue
uno de los padres apostólicos de la Iglesia y fue canonizado. Desde el
siglo XVII, se denominan padres apostólicos a los autores del
cristianismo primitivo que, según la tradición, conocieron a alguno
de los Apóstoles. Papías fue discípulo del apóstol Juan.

Reimarus, Hermann Samuel. Nacido en 1694, fue profesor de


lenguas orientales en Hamburg hasta su muerte en 1768. Nunca hizo
públicas sus investigaciones, los trabajos de Reimarus fueron
publicados póstumamente por Gotthold Ephra Lessing en fragmentos
desde el 1774 al 1778 momento en que sus puntos de vista se
hicieron públicos.

Schweitzer, Albert (1875-1965) Teólogo, filósofo, musicólogo y


médico misionero alemán, hijo de un pastor protestante calvinista. En
1952 se le otorgó el Premio Nobel de la Paz. Doctor en Filosofía en
1899, se licenció en Teología en 1900. Ese mismo año se ordenó
coadjutor de la Iglesia de San Nicolás en Estrasburgo, de cuyo
seminario teológico fue rector un año después. Su obra teológica más
importante fue “Von Reimarus zu Wrede: eine Geschichte der Leben-
Jesu-Forschung”, publicada en 1906, que en inglés se tituló “A
Critical Study of Its Progress From Reimarus to Wrede” (traducción
de W. Montgomery, 1910).

Scío y Riaza, Felipe, nació en Balsaín, Segovia, el 28 de septiembre


de 1738. En su bautismo fue apadrinado por el rey Felipe V, a los 16
años ingresó a la orden de clérigos regulares fundada por el aragonés
San José de Calasanz, conocida como escolapios. Dos años después
hizo su profesión asumiendo, como era costumbre entonces, un
XIV ACERCA DE LA BIBLIA

nuevo nombre, tomado el de Felipe de San Miguel. Fue ordenado


sacerdote en 1761, viajando a Roma para completar sus estudios
teológicos, donde permaneció hasta el 1768 que vuelve a España.

Strauss, David Friedrich (1808–1874), fue un teólogo alemán


evangelista, nació en Ludwigsburg, cerca de Stuttgart. Durante los
años 1821-25 estudió historia en el seminario de teología de
Blaubeuren. En 1825, Strauss entró en la Universidad de Tübingen
para estudiar filosofía pero realmente no le interesaba, estaba
fuertemente atraído por los escritos de Schleiermacher. En 1830 fue
profesor de un colegio en Maulbronn donde enseño latín, historia y
hebreo. En octubre de 1831 renuncio a su puesto para estudiar con
Schleiermacher y Hegel en Berlín.

Tischendorf, Konstantin von (Lengenfeld, 1815-Leipzig, 1874)


exégeta protestante. Como hemos visto anteriormente, encontró en
1859, en un convento del Sinaí el más antiguo manuscrito bíblico, el
Codex Sinaiticus, en el que se inspiró para una nueva edición crítica
del Nuevo Testamento (Editio octava critica major, 1869-1872).

Teodoción vivió en el siglo II, al igual que sus colegas Aquila y


Símaco, fueron traductores del Antiguo Testamento al griego. Nació
en Sínope y según parece fue discípulo de Taciano, convirtiéndose a
la secta de los ebionitas, una corriente del cristianismo primitivo que
se mantenían fieles a la Ley mosaica, cumpliendo preceptos judíos
tales como la circuncisión, el sábado, las prohibiciones alimenticias,
etc. y aunque afirmaban que Jesús era el Mesías, rechazaban su
preexistencia y que tuviera naturaleza divina.
INDICE ONOMASTICO XV

Ulfila (311-383), oriundo de Capadocia en Asia Menor, alrededor del


338. Eusebio de Nicodemia lo consagró obispo cuando rozaba los 30
años. Actuó cierto tiempo como apóstol visigodo en la cuenca del
Danubio. Tradujo el Nuevo Testamento del griego al idioma gótico.
Su traducción se conoce con el nombre de Codex Argenteus, está
escrito en papiro púrpura con letras en oro y plata. Fue descubierto en
el 1597 en la abadía benedictina de Werden, está datado en el siglo
sexto. Actualmente se encuentra en la Biblioteca de Upsala.

Vaux, Roland de, arqueólogo e historiador francés (París, 1903-


Jerusalén, 1971). Dominico y doctor en teología, fue director de la
escuela bíblica francesa de Jerusalén (1945-1965), de las
excavaciones de Tell al-Faran (1946-1960), Qumrán (1949-1958) y
Jerusalén (1961-1963). Entre sus obras como arqueólogo se
encuentran “La arqueología y los manuscritos del mar Muerto”
(1962) y “Biblia y Oriente” (1967). Como experto en temas bíblicos
“Las instituciones del Antiguo Testamento”, 1960.

Vielhauer, Philipp, Teólogo protestante, (1914-1977) discípulo de


Rudolf Bultmann. Catedrático de Nuevo Testamento en la
Universidad de Bonn y una de las máximas autoridades en el campo
del análisis crítico de los evangelios. Su obra cumbre es la “Historia
de la literatura cristiana primitiva”

Weisse, Christian Hermann (1801-1866). Inicialmente siguió las


ideas filosóficas de Georg Wilhelm Friedrich Hegel. Sin embargo,
con los años se fue alejando de su panteísmo idealista, acercándose a
las ideas de Friedrich von Schelling. Pertenece a la Old Quest
iniciada por Reimarus. Su obra más famosa es “La historia
XVI ACERCA DE LA BIBLIA

evangélica, crítica y filosóficamente elaborada”, 2 Vols., Leipzig,


1838.

Wilke, Christian Gottlob (1786-1854). Perteneciente a la Old Quest.



El evangelista, o investigación exegético-crítica sobre la relación de
parentesco de los tres primeros evangelios”, Dresden, Leipzig, 1838.
CRONOLOGIA DE LA HISTORIA DE ISRAEL XVII

Cronología de la historia de Israel


(La exactitud de algunas fechas no puede ser históricamente demostrada)

8500 Se establecen las primeras ciudades en el Oriente


Medio.
5000 Ya existía la ciudad de Jericó, hallazgos arqueológicos
demuestran que esta ciudad cananea existe desde hace
más de diez mil años.
4004 Año de la creación del mundo, según el Arzobispo
irlandés Ussher (1581-1656) que calculó a partir de la
Biblia que la Creación había ocurrido el domingo 23 de
octubre de 4004 a. C. dado que en aquella época se
consideraba la Biblia como un libro realmente
histórico.
3761 Año tradicional de la creación para los judíos. La fiesta
de Rosh HaShaná es una de las celebraciones más
importantes y solemnes del calendario judío y
conmemora la creación del mundo y la raza humana.
3500 Sumeria es una región histórica del Oriente Medio que
formaba la parte sur de la antigua Mesopotamia, entre
las planicies aluviales de los ríos Eufrates y Tigris. La
civilización sumeria está considerada como la primera
y más antigua civilización del mundo. Las pequeñas
ciudades de Mesopotamia se transformaron en una
compleja sociedad de comercio constituida por
ciudades-estado. El período de establecimiento y
ocupación de la zona sur de Mesopotamia por los
sumerios es conocido como Época de Uruk. Las
ciudades-estado sumerias estaban gobernadas por un
patesi o príncipe que también era el Sumo Sacerdote.
Las principales ciudades de sumerias fueron Ur, Uruk,
Lagash, Nippur, Eridú, Larsa, Kish, Umma y Babel,
XVIII ACERCA DE LA BIBLIA

independientes unas de otras pero unidas por lazos


lingüísticos, religiosos, culturales y comerciales.
3100 Los primeros faraones consolidan la reunificación del
Alto y Bajo Egipto bajo su poder, comenzando la
Historia del Antiguo Egipto unificado y por tanto de la
Primera Dinastía de Egipto.
3000 Los cananeos entran en la zona costera de lo que hoy es
el Líbano. Canaán es la denominación antigua de la
región del Próximo Oriente, situada entre el Mar
Mediterráneo y el Jordán. En la actualidad se
correspondería con el Estado de Israel, la Franja de
Gaza y Cisjordania, junto con la zona occidental de
Jordania y algunos puntos de Siria y Líbano. Los
cananeos eran adoradores de dioses fenicios como Baal
y sus costumbres fueron repudiadas por los hebreos que
invadieron Canaán.
2700 Se crean ciudades asirias. Asiría fue un país situado en
el suroeste asiático en la antigua Mesopotamia, en el
valle del río Tigris cuyos límites fueron: al norte de las
montañas de Armenia, al sur Caldea (Babilonia), al este
la Media y al oeste la Mesopotamia. La ciudad más
importante se hallaba a orillas del Tigris, al lado del
templo de su principal divinidad Assur; la ciudad
también se llamaba Assur o El-Assur y el país tomó el
mismo nombre denominándose Asiria.
2570 Se termina de construir la Gran Pirámide de Giza, la
mayor de las pirámides, la más antigua y la única que
aún perdura de las Siete Maravillas del Mundo
Antiguo. Sirvió como tumba al faraón de la cuarta
dinastía Keops.
2500 La edad del Bronce llega a Canaán. La Edad del
Bronce es un período en la civilización en que se
desarrolló en metalurgia el empleo de una aleación de
CRONOLOGIA DE LA HISTORIA DE ISRAEL XIX

cobre con estaño, depende del área geográfica esta


edad estuvo comprendida entre el 2500 y el 749 a. C.
2264 Sargón de Acade forma el imperio acadio. Sargón fue
un semita de origen humilde que por sus dotes militares
y su capacidad de mando llegó a ser rey, fundando no
solamente una nación poderosa sino una nueva
dinastía.
2280 Sargón falleció en el 2280 a. C. siendo sucedido por su
hijo Rimush, quien debió sofocar de manera sangrienta
los alzamientos de Ur, Umma y Lagash.
2050 Con Mentuhotep II, quinto faraón de la dinastía XI de
Egipto; se funda el llamado Imperio Medio de Egipto.
Urnammu, da un golpe de estado mediante el cual
derroca a su antiguo señor y unifica la Baja
Mesopotamia, que queda sometida a la III dinastía de
Ur.
2000 Empieza la era patriarcal en Canaán (Abrahán). No
existen pruebas históricas de su existencia.
1956 Sesostris I reina en Egipto, fue el segundo faraón de la
dinastía XII, del Imperio Medio de Egipto, fue uno de
los reyes más poderoso de esta dinastía.
1900 Babilonia empieza a dominar el valle del Tigris-
Eufrates; decaen las ciudades estado sumerias.
1792 Hamurabi rige Babilonia. El reinado de Hamurabi se
caracterizó por el impulso que dio a las actividades
económicas y culturales y a los notables avances en
materia legislativa que alcanzó con la aplicación de su
código. Ese código, hallado en la ciudad persa de Susa
en el año 1901 de nuestra era, fue redactado sobre un
monolito de piedra negra que contiene el primer código
penal de la historia y avanzadas normas de derecho
público y privado con los que Babilonia rigió gran
parte del mundo antiguo, sirviendo de base para
XX ACERCA DE LA BIBLIA

inspirar a todas las legislaciones de la posteridad.


1730 Los hicsos entran en Egipto, poniendo término, por un
cierto tiempo, a la dominación egipcia, donde
permanecieron durante 150 años, procedentes del
Cercano Oriente se hicieron con el control del Bajo
Egipto y fundaron las dinastías XV y XVI. Flavio
Josefo describe así este hecho, “Durante el reinado de
Tutimeos, por una causa que ignoro, la ira de Dios se
abatió sobre nosotros; y de repente, de las regiones del
Oriente una oscura raza de invasores se puso en marcha
contra nuestro país, seguro de la victoria. Habiendo
derrotado a los regidores del país, quemaron
despiadadamente nuestras ciudades. Finalmente
eligieron como rey a uno de ellos, de nombre Salitis, el
cual situó su capital en Menfis, exigiendo tributos al
Alto y Bajo Egipto...” Salitis fue el fundador de la XV
dinastía.
1650 Los israelitas en Egipto (Jacob, José). En el Génesis se
narra la historia de José, decimoprimer hijo de Jacob.
1570 La denominada dinastía XVII que gobernaba en Tebas
llevó a cabo la guerra que acabó con la expulsión de los
hicsos de territorio egipcio. Ahmose, considerado
como el iniciador de una nueva dinastía, la dinastía
XVIII, consiguió tomar la capital Avaris y expulsarlos
definitivamente. Ahmose prosiguió la lucha entrando
en territorio asiático, lo que le convierte en fundador
del Imperio Nuevo de Egipto.
1500 Asiria se convierte en reino independiente
1490 Tutmosis III el sexto faraón de la dinastía XVIII de
Egipto fue uno de los monarcas más importante y
poderoso de los tres mil años de civilización faraónica.
Bajo su reinado Egipto alcanzó su máxima extensión,
con dominios en Siria, Palestina y el Sinaí.
CRONOLOGIA DE LA HISTORIA DE ISRAEL XXI

1479 En Megiddo ciudad situada a 90 Km. al norte de


Jerusalén y 31 Km. al sudoeste de la ciudad de Haifa,
Tutmosis III derrotó a los cananeos. Esta batalla está
registrada en los llamados Anales del templo de Amón
de Karnak, ciudad de la antigua Tebas que albergaba el
complejo religioso más importante del antiguo Egipto.
En Megiddo se libraron posteriormente otras dos
batallas, en el 608 a. C. Mecao derroto al ejército de
Judá y en el 1918 de nuestra era, las tropas británicas
derrotaron al ejército del Imperio Otomano.
1475 Florece el reino de Mitanni, antiguo reino ubicado en el
norte de la actual Siria. Fue un estado feudal dirigido
por una nobleza guerrera que llegó a adquirir una gran
importancia en esta época, debido a su privilegiada
situación a orillas del río Orontes y entre los imperios
asirio, egipcio, sirio e hitita, infligió varias duras
derrotas al inmenso Egipto faraónico y llegó a invadir
Asiria.
1450 Colonos de Sidón repueblan Tiro, ciudad fenicia a poco
más de 70 Km. al sur de Beirut y a 35 Km. al sur de
Sidón. Tiro fue fundada al mismo tiempo que Sidón
(hoy Saida) y Beritos (hoy Beirut), en el III milenio a.
C. En tiempos del Rey David, se estableció una alianza
entre los hebreos y los tirios.
1400 Los griegos micénicos en la cumbre de su poder. El
periodo de historia griega comprendido entre el 1600 y
el 1100 a. C. se denomina micénico en reconocimiento
a la posición de liderazgo de Micenas. Actualmente
Micenas es un yacimiento arqueológico, situado a 90
Km. al sudoeste de Atenas, en el noreste de la
península del Peloponeso.
1397 Amenhotep III faraón de la dinastía XVIII reina en
Egipto. El periodo de su reinado coincidió con una
XXII ACERCA DE LA BIBLIA

época de paz, prosperidad y esplendor artístico.


1390 Los hititas en la cumbre de su poder. Los hititas fueron
una población de origen indoeuropeo que se instaló en
la región central de la península de Anatolia entre los
siglos XVIII y XII a. C., llegando a crear un influyente
Imperio gracias a su superioridad militar y a su gran
habilidad diplomática, constituyéndose así como la
"tercera" potencia en Oriente Medio junto con
Babilonia y Egipto..
1370 Akenatón, décimo faraón de la dinastía XVIII, reina en
Egipto, fue esposo de Nefertiti. Intenta una reforma
monoteísta para oponerse al poder hegemónico de la
casta sacerdotal, ideando una reforma religiosa en torno
a un nuevo culto monoteísta en torno a un Dios-Sol
(como lo era anteriormente Ra) único, llamado Atón.
El poderío egipcio empieza a declinar. Se establecen
los reinos de Moab, Ammon y Edom
1352 Reina en Egipto Tutankamón, faraón egipcio de la
XVIII Dinastía, durante su reinado volvió la estabilidad
al reino, ya que restauró el culto a Amón, abandonado
con Ajnatón, y Tebas, la ciudad sagrada de Amón, fue
de nuevo la capital de Egipto. Su importancia se deriva
principalmente del hecho de que su tumba, en el Valle
de los Reyes, escapó del saqueo y ha llegado hasta
nuestros días. Fue encontrada, junto con sus magníficos
tesoros, prácticamente intacta en 1922 por el
arqueólogo británico Howard Carter y su mecenas, lord
Carnarvon, y en la actualidad se conserva en el Museo
Arqueológico de El Cairo.
1314 Ranses I funda la XIX dinastía, sucediéndole su hijo
Seti I, el cual reconquista Cana
1290 Ranses II, tercer faraón de la Dinastía XIX reina en
Egipto. Traslada la capital de Tebas a Tanis. Opresión
CRONOLOGIA DE LA HISTORIA DE ISRAEL XXIII

de los israelitas.
1275 Asiria conquista el reino de Mitanni e inicia su primer
periodo de poder.
1250 Salmanasar I reina en Asiria en la época denominada
Imperio Medio, derrotó a los arameos, lo que le
permitió establecer por primera vez colonias asirias en
Mesopotamia.
1235 Nenrod sucedió a su padre Salmanasar I, es conocido
también con el nombre de Tukulti-Ninurta I. Llevó a
Asiria a altos grados de esplendor.
1223 Meneptah, décimo tercer hijo y sucesor de Ranses II,
reina en Egipto. Se ha escrito que era el faraón
mencionado en el texto bíblico del Éxodo, quien trató
de impedir la salida de los hebreos y sufrió las diez
plagas, pero no hay pruebas históricas que lo
confirmen, pues la única referencia es que bajo
Menenptah se menciona por primera vez al posible
pueblo de Israel, en la llamada Estela de Menenptah.
1211 Muere Meneptah posible fecha del Éxodo. Moisés.
1200 Destrucción del reino hitita. Colonos de Tiro fundan
Tarsis.
1190 Ramses III reina en Egipto y derrota a los filisteos. Los
filisteos eran un pueblo guerrero de Canaán que
habitaba una franja que se extendía sobre la costa
mediterránea desde Hebrón hasta el sur de Gaza en
tiempos de los israelitas. Fueron los principales
enemigos de Israel y lucharon desde antes del tiempo
de Sansón hasta la época de los reyes de Israel. Su
religión estaba fundamentada en la idolatría algo que
los Israelitas repudiaron, su deidad principal era Baal.
Eran filisteos los conocidos personajes Dalila y el
gigante Goliat.
1180 No existe certeza histórica de que la Guerra de Troya
XXIV ACERCA DE LA BIBLIA

ocurrió. Homero en La Iliada narra un episodio de esta


guerra y en La Odisea el viaje de vuelta a casa de uno
de los líderes griegos. Los que creen que existió
realmente esa guerra la fechan en esta época.
1170 Los israelitas entren en Canaán, los filisteos se asienta
en la costa (Josué).
1150 Barac y Débora derrotan a Sisara. “Juzgaba a Israel una
profetisa llamada Débora, esposa de Lapidot. Ella se
sentaba debajo de la palmera de Débora, entre Ramá y
Betel, en la montaña de Efraín, y los israelitas acudían
a ella para resolver sus litigios. Débora mandó llamar
de Quédes de Neftalí a Barac, hijo de Abi-nóam, y le
dijo: "El Señor, el Dios de Israel, te ordena lo
siguiente: ‘Ve a reunir en el monte Tabor a diez mil
hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón.
Yo atraeré hacia ti, al torrente Quisón, a Sísara, jefe del
ejército de Jabín, con sus carros y sus tropas, y los
pondré en tus manos’". Jue (4, 4-7)
1116 Teglatfalasar I, conocido también como Tukulti-apal-
Isarra I gobierna en Asiria. Venció a los hititas y a los
arameos en el Eufrates. Llegó hasta el Mediterráneo y
sometió a las ciudades fenicias. Conquistó Babilonia.
1012 Los filisteos derrotan a los israelitas en el Monte
Gilboe, mueren el rey Saúl y su hijo Jonatan, David
reina en Judá.
1100 Gedeón derrota a los madianitas; los griegos empiezan
a asentarse en la costa de Asia Menor. Gedeón fue el
quinto de los jueces del pueblo judío y es considerado
como el más importante después de Samuel. Hijo de
Joás de la tribu de Manasés. Los datos que conocemos
de su historia se encuentran relatados en el libro de los
Jueces de los capítulos 6 al 8.
1093 Muerte de Teglatfalasar I, decadencia de Asiria.
CRONOLOGIA DE LA HISTORIA DE ISRAEL XXV

1080 Los filisteos derrotan en Atec a los israelitas,


destrucción de Silo. Aunque en la Biblia no se
menciona la destrucción del santuario, las excavaciones
arqueológicas pusieron al descubierto el aniquilamiento
de Silo en el siglo XI y existen evidencias de que poco
tiempo después los sacerdotes oficiaban en Nob (I Sam
21, 1).
1040 Samuel juzga a las tribus. Fue el último de los Jueces y
ejerció la jurisdicción por toda la tierra de Israel.
Además, ganó el reconocimiento como el más grande
profeta de Israel desde los tiempos de Moisés.
1003 David emprendió campañas militares contra los
enemigos de Judea e Israel, y derrotó a enemigos tales
como los filisteos, amonitas y arameos, consiguiendo
así que las fronteras permanecieran seguras, aunque
sufrió la sublevación de su hijo Absalom, erigido como
rey en Hebrón y que fue derrotado y muerto por las
tropas de David. Tras arrebatar Jerusalén a los
jebuseos, trasladó a esta ciudad fortificada la corte, que
estaba en Hebrón, y el Arca de la Alianza, que se
encontraba en Quiryat Yearim. Según dice la Biblia en
el primer libro de los Reyes, “los días que reinó David
sobre Israel fueron cuarenta años; siete años reinó en
Hebrón, y treinta y tres años reinó en Jerusalén”. (I
Reyes 2, 11).
965 Muere David, le sucede Salomón.
964 Hiram reina en Tiro. En II Cr (2, 1-18) se menciona a
Hiram y en primer libro de los Reyes se dice “Hiram
rey de Tiro envió también sus siervos a Salomón, luego
que oyó que lo habían ungido por rey en lugar de su
padre; porque Hiram siempre había amado a David.
Entonces Salomón envió a decir a Hiram: Tú sabes que
mi padre David no pudo edificar casa al nombre de
XXVI ACERCA DE LA BIBLIA

Jehová su Dios, por las guerras que le rodearon, hasta


que Jehová puso sus enemigos bajo las plantas de sus
pies. Ahora Jehová mi Dios me ha dado paz por todas
partes; pues ni hay adversarios, ni mal que temer. Yo,
por tanto, he determinado ahora edificar casa al nombre
de Jehová mi Dios, según lo que Jehová habló a David
mi padre,…” I R (5, 1-5).
962 Salomón termina el Templo.
930 Muerte de Salomón, una insurrección abierta condujo a
la separación de las diez tribus del norte y a la división
del país en dos reinos, al norte Israel, cuyo primer rey
fue Jeroboan I, de la tribu de Efraín y al sur Judea, en
el territorio de las tribus de Judá y Benjamín, con
Roboan como rey.
El reino de Israel, con su capital Samaria, subsistió más
de 200 años bajo 19 reyes, mientras que el reino de
Judea, fue gobernado desde Jerusalén durante 400 años
por un número igual de reyes de la casa de David.
928 Sesac de Egipto saquea Jerusalén. El Rey de Egipto
Sesac junto a Necao (2 Reyes 23, 29) y Hofra
(Jeremías 44, 30) constituye uno de los pocos faraones
de Egipto que aparecen expresamente mencionados en
el texto bíblico. El nombre de Sesac, según
denominación de la Biblia, corresponde al faraón
Sheshonq I, que fundó la XXII Dinastía dentro del
Tercer Periodo Intermedio y que gobernó entre los años
946 y 924 a. C.
912 El vigésimo año de Jeroboám, rey de Israel, comenzó a
reinar Asá como rey de Judá. Asá hizo lo que es recto a
los ojos del Señor, igual que su padre David. Expulsó
del país a los que se dedicaban a la prostitución sagrada
y retiró todos los ídolos fabricados por sus antepasados.
911 En el segundo año del reinado de Asá de Judá comenzó
CRONOLOGIA DE LA HISTORIA DE ISRAEL XXVII

a reinar sobre Israel Nadab, hijo de Jeroboám, el cual


reinó dos años sobre Israel.
882 Omri fue el sexto rey de Israel. La única acción de
Omrí mencionada por la Biblia es la fundación de una
nueva capital, Samaría. De hecho, la importancia de
esta fundación es comparable a la conquista de
Jerusalén por David. Samaría era una ciudad nueva, sin
tradición, situada en el centro del reino del norte, con
buenas comunicaciones hacia el norte y el oeste. Omrí
adquirió el terreno y, de acuerdo con el nombre de su
anterior propietario, Shemer, la nueva ciudad se llamó
Shomeron, aunque el topónimo más usual es Samaría.
880 Omri conquista Moab.
875 Acab reina en Israel, Josafat reina en Judá; actividad de
Elías.
859 Salmanasar III subió al trono asirio y se dispuso a
ampliar su reino. Su padre se había contentado con
recibir tributo de las ciudades-Estado situadas al oeste
del Eufrates, pero Salmanasar optó por la anexión
directa.
854 La coalición sirio-israelita contiene a Asiria en Carcar.
853 Batalla de Ramot Gald, muerte de Acab. Le sucede
Ocazias hijo suyo y de la fenicia Jezabel, hija del rey
de Sidón. Fue el tercer miembro de la dinastía de Omri,
pero no vivió por mucho tiempo. Le sucedió su
hermano menor Joram.
852 Actividad de Eliseo.
851 Joram (de Judá) reina en Judá; documento J de forma
escrita.
850 Moab había sido conquistada por David y había
quedado en poder de los israelitas después de la
división del Reino, en tiempos de Roboam. Había
estado a punto de recuperar su libertad en el desastroso
XXVIII ACERCA DE LA BIBLIA

reinado de Basa, pero Omri la había sometido


nuevamente. A fines del reinado de Acab, el líder
moabita era Mesa, el cual logra su independencia.
843 Triunfa la rebelión de Jehú. El general Jehú se hizo
proclamar rey por el ejército y luego condujo a éste
hacia Jezrael en una rápida marcha. Atacó por sorpresa,
se adueñó de la ciudad y barrió con todos los miembros
masculinos de la casa de Omri. No sólo mató a Joram
de Israel, sino también a Ocozías de Judá. Luego
ordenó la muerte de la reina madre.
Atalia hija de Jezabrel, usurpa el poder en Judá.
Durante un período de seis años gobernó sola, y éste
fue el único período de toda la historia del Reino de
Judá en que no ocupó el trono un miembro de la
dinastía de David.
842 Jehú paga tributo a Asiria.
837 Joás reina en Judá.
824 Muerte de Salmanasar III de Asiria iniciándose otro
periodo de decadencia.
816 Joacaz reina en Israel.
814 Colonos de Tiro fundan Cartago. Muere Jehú.
800 Muerte de Eliseo.
797 Amasias reina en Judá.
785 Jeroboam II reina en Israel; Israel llega al máximo de
su poder debido a que Damasco y Asiria atravesaban
una etapa de debilidad, de modo que Israel pudo
reconquistar todos sus antiguos territorios.
780 También en el reino del sur, Judá, vivía, por aquella
misma época, bajo el rey Azaría (Ozías) una parecida
etapa de esplendor derivada de las mismas causas: paz
con Israel, debilidad de Damasco y Asiria.
760 Profecías de Amós.
753 Fundación de Roma.
CRONOLOGIA DE LA HISTORIA DE ISRAEL XXIX

750 Profecías de Oseas, documento E en forma escrita.


745 Teglatfalasar III reina en Asiria, renace su poderío.
744 Muerte de Jeroboam II anarquía creciente en Israel.
740 Jonatan reina en Judá; Isaías empieza a profetizar.
738 Pecalas reina en Israel que ahora paga tributo a Asiria.
734 Pecaj trata de formar coalición contra Asiria; ataca a
Judá.
732 Oseas reina en Israel. Teglaltasalar III toma Damasco y
acaba con el reino sirio.
730 Profecías de Miqueas.
726 Salmanasar V reina en Asira y pone sitio a Samaria.
722 Sargón II usurpa el trono de Asiria y se apodera de
Samaria, lleva a los israelitas al exilio, acabando con la
existencia del reino del Norte.
720 Ezquias reina en Judá
705 Senaquerib reina en Asiria, estableciendo la capital en
Nínive.
703 En el reinado de Merodac Baladán, Babilonia se rebela
contra Asiria.
701 Senaquerib pone sitio a Jerusalén.
693 Manasés reina en Judá que ahora paga tributo a Asiria.
681 Asesinato de Senaquerib; Asaradón reina en Asiria
llevándola al máximo de su esplendor.
671 Asadarón invade Egipto dominándolo.
668 Asrubanipal reina en Asiria, forma una biblioteca en
Nínive.
663 Asrubanipal saquea Tebas, antigua capital de Egipto.
652 SamticI reina en Egipto, liberado ya de Asiria.
640 Asurbanipal derrota y destruye Elam.
638 Josías reina en Judá.
631 Colonos griegos fundan Cirene.
630 Profecías de Sofonías.
626 Jeremías empieza a profetizar
XXX ACERCA DE LA BIBLIA

625 Muere Asurbanipal: Anarquía creciente en Asiria.


Nabopolasr domina Babilonia
620 Descubrimiento en el Templo del libro del
Deuteronomio, seguido por la reforma yahvista en
Judá.
Se inicia en Mileto la filosofía griega.
615 Profecías de Nahum.
612 Nabopolasar toma Nínive, ultimas posiciones asirias en
Jarán
610 El Faraón Necao reina en Egipto.
608 Necao derrota a Judá en Megiddo. Como se describe en
Reyes II 23, 29, cuando acudían en ayuda de los asirios
de Ashur-uballit II, los egipcios bajo el mando del
faraón Necao II, fueron atacados en la Via Maris de
Megiddo por el ejército de Judá, dirigido por su rey
Josías, quien resultó muerto en la batalla. Joaquín reina
en Judá. Jeremías pronuncia el Sermón del Templo.
605 Los babilonios derrotan a Necao en batalla de
Karkemish; muere Nabopolasr. Nabucodonosor reina
en Babilonia y aplasta el último baluarte asirio.
Profecías de Habacuc.
597 Nabucodonosor aplasta una rebelión judía; primer
exilio babilónico; Sedecías reina en Judá.
593 Ezequiel empieza a profetizar en cautividad; Santic II
reina en Egipto, situando una guarnición judía en
Elefantina; Astigies reina en Media. Se conoce la
existencia de esta guarnición por los denominados
papiros de Elefantina un conjunto de archivos y
documentos que pertenecieron a los miembros de una
comunidad judía y aramea de la guarnición que
habitaban en esa isla cerca de Asuán, en el Alto Egipto.
La comunidad judía poseyó su propio templo a Yahvé,
en la isla de Elefantina, situando junto a la capilla
CRONOLOGIA DE LA HISTORIA DE ISRAEL XXXI

erigida antiguamente para culto al dios local Jnum. La


excavación arqueológica de la isla comenzó en 1904,
proporcionando varios archivos, cuyos textos revelaban
fascinantes detalles de la vida cotidiana. Hay
testamentos, títulos de propiedad, contratos, cartas y
otros documentos del siglo V a. C. el siglo de Esdras y
Nehemías. Estos papiros, algunos de los cuales aún
estaban enrollados y con su sello, nos muestran la
forma exacta del idioma que hablaban los judíos
después del exilio: el arameo, muy similar al hebreo,
que se usaba internacionalmente en Babilonia y en todo
el Imperio Persa.
588 El faraón Hofra reina en Egipto. Es el tercero de los
faraones mencionados en la Biblia, junto a Sesac y
Necao.
587 Sedecias se rebela contra Nabucodonosor.
586 Nabucodonosor toma Jerusalén y destruye el Templo;
segundo exilio babilónico; la dinastía davídica llega a
su fin. Asesinato de Godolías, hijo de Ajicam y
gobernador del país nombrado para el cargo por rey de
Babilonia que le había encomendado a los hombres, las
mujeres y los niños, y a la gente pobre del país, que no
habían sido deportados a Babilonia.
573 Nabucodonosor levanta el asedio a Tiro.
569 Aahrnes reina en Egipto.
568 Nabucodonosor invade sin éxito Egipto.
562 Muere Nabucodonosor. Escribas judíos combinan en
Babilonia diversos documentos para formar los libros
históricos del Antiguo Testamento.
550 Ciro derrota a Astiages de Medea, funda el imperio
persa.
546 Ciro conquista Lidia, el reino lidio llega a su fin.
540 Profecía del segundo Isaías.
XXXII ACERCA DE LA BIBLIA

538 Ciro toma Babilonia y acaba con el reino babilónico; se


permite a los judíos volver a Judea, cosa que hace un
primer grupo bajo la dirección de Sesbasar.
530 Muerte de Ciro. Cambises reina en Persia.
525 Cambises invade y conquista Egipto.
521 Darío I reina en Persia.
520 Ageo y Zacarías profetizan; Zorobabel dirige la vuelta
de los judíos.
516 Consagración del segundo Templo.
509 Roma expulsa al último rey; se funda la Republica.
500 Profecías de Abdías, las ciudades griegas del Asia
Menor se rebelan contra Grecia.
490 Atenas derrota en Maratón a la expedición persa.
486 Muerte de Darío I; Jerjes I (Asuero) reina en Persia.
480 Grecia derrota en Salamina a la expedición persa.
Cartago destruye Tarsis.
465 Asesinato de Jerjes I; Artajerjes reina en Persia.
460 Profecías de Malaquías.
459 Esdras en Jerusalén; los libros históricos adquieren su
forma definitiva.
450 Se escribe el libro de Rut; profecías del tercer Isaías.
440 Nehemías en Jerusalén.
437 Se terminan las murallas de Jerusalén.
407 Egipto destruye el Templo judío de Elefantina.
400 Se escriben los libros de Crónicas, Esdras y Nehemías;
profecías de Joel.
305 Desde el 305 al 280 a. C. reina en Babilonia y Siria,
Seléuco I Nikátor (358-280 a. C.) Fue el fundador de la
Dinastía Seléucida. Había sido general en el ejército de
Alejandro Magno y dos años después de la muerte de
éste, fue nombrado sátrapa (gobernador) de Babilonia
y más tarde, rey de este territorio, pero después de la
muerte y derrota del general Antígono Monoftalmos,
CRONOLOGIA DE LA HISTORIA DE ISRAEL XXXIII

Seléuco se hizo con el poder del extenso dominio que


llegó hasta Pakistán, Irán, las montañas de la India y
los desiertos del mar de Aral. De todos los generales
que se repartieron el imperio de Alejandro, Seléuco fue
quien se llevó la más extensa parte que comprendía
veinte pueblos de distintas razas, lenguas y religión, y
que sumaba más de 30 millones de habitantes.
300 Se escriben el Cantar de los Cantares y el libro de
Jonás.
275 Se escribe la parte apocalíptica del libro de Zacarías.
250 Se escribe el libro de Eclesiastés; el libro de los
Proverbios alcanza su forma definitiva; en Alejandría
se prepara la Septuaginta.
180 Se escribe el libro de Eclesiástico.
165 Se escribe el libro de Daniel.
164 Se produce la rebelión de los macabeos. Se forma
Judea como Estado judío independiente.
150 Se escribe el libro de Ester; el libro de los Salmos
alcanza su forma actual. Los sirios son expulsados de
Jerusalén
146 Roma se anexiona a Macedonia. Saquea a Corinto.
145 Saduceos y Fariseos comienzan a aparecer como
facciones separadas.
142 Muere Jonatan. Su hermano Simón reina en una Judea
independiente.
141 Los últimos soldados seléucidas abandonan Jerusalén.
138 Antíoco VII reina en el imperio seléucida. Átalo III
reina en Pérgamo.
134 Asesinato de Simón de Judea.
133 Antíoco VII ocupa temporalmente Jerusalén. Roma se
anexiona a Pérgamo y la convierte en provincia de
Asia.
129 Caída del reino seléucida. El estado judío adquiere
XXXIV ACERCA DE LA BIBLIA

plena autonomía. Gobiernan los asmoneos, partidarios


del sector fariseo.
110 El rey y sacerdote de Judea, Juan Hircano I, conquista
Idumea y Samaría.
103 El rey y sumo sacerdote de Judea, Alejandro Janneo,
(103-76 a. C.) hace que se acabe el apoyo a los fariseos
y comienza la primacía de los saduceos.
86 Un ejército romano saquea Atenas.
84 Un ejército romano saquea Éfeso.
79 Guerra civil en Judea. Juan Hircano II sumo sacerdote.
67 Antípater de Idumea domina Judea. Roma se anexiona
Creta y Cirene.
65 Roma se anexiona Bitinia en el Asia Menor.
63 Guerra civil entre los hijos de Alejandra Salomé,
Hircano II y Aristóbulo, el general romano Pompeyo
conquista Jerusalén al ser llamado por los hermanos
para mediar en la disputa, Judea se convierte en vasallo
romano.
57 Gabinius, gobernador de Siria, suspende el Sanedrín y
divide al país en cinco provincias; Alexander, hijo de
Aristóbulo, trata de recuperar la independencia perdida;
es derrotado por las legiones romanas y enviado a
Roma.
48 Julio César derrota a Pompeyo y domina a Roma.
47 Julio César designa a Antípatro el Idumeo como
gobernador de Judea sucediendo a Hircano.
44 Asesinato de Julio César en los Idus de Marzo.
42 Octavio y Marco Antonio derrotan en Filipos a los
asesinos de César.
40 Los partos ocupan Judea. Antígono Matatias es sumo
sacerdote.
39 Herodes I el Grande, hijo de Antípatro, fue nombrado
gobernador por el Senado romano y rey de Judea, si
CRONOLOGIA DE LA HISTORIA DE ISRAEL XXXV

bien empezó a reinar dos años después.


Reinado tiránico de Herodes. Los sumos sacerdotes,
nombrados por el poder, ya no lo son en forma
vitalicia; siguen dominando los saduceos.
Los celotes mantienen el terrorismo contra el ocupante
romano que multiplica los impuestos exorbitantes
cobrados por los publícanos.
37 Herodes el Grande se casa con Mariam la macabea.
35 Herodes ejecuta a Aristóbulo, último sacerdote
macabeo.
30 Octavio derrota en Accio a Marco Antonio y a
Cleopatra. Roma domina a Egipto.
27 Octavio asume el título de Augusto. Se inicia el
imperio romano.
23 Herodes ejecuta a Mariam.
19 Herodes inicia los trabajos de renovación del Templo.
7 Herodes ejecuta a los hijos que tuvo con Mariam.
XXXVI ACERCA DE LA BIBLIA

Cronología de los primeros años del Cristianismo

6 Nace Jesús.
4 - 39 Herodes Antipas Tetrarca de Galilea
d. C.
4 Muere Herodes y el reino de Judea fue dividido entre
cuatro de sus hijos.
5 – 10 Nace Pablo en Tarso siendo ciudadano romano desde
d. C. su nacimiento al ser hijo de judíos que poseían tal
nacionalidad.
6 al 39 Los procuradores residen en Cesárea, ciudad y puerto
nuevos, el más famoso de ellos será Poncio Pilato (26-
36), nombrado por Tiberio, que condenará a Jesús.
Galilea, “reino aliado” es encargado a Herodes Antipas.
Debido a sus intrigas, es deportado a Occidente.
14 Muerte de Augusto.
17 - 37 Tiberio, Emperador.
19 Los judíos son expulsados de Roma
26 Predicación de Juan Bautista en el río Jordán.
27- 30 Ministerio de Jesús.
29 Juan Bautista es ejecutado en la fortaleza de
Maqueronte por orden de Herodes Antipas.
30 Jesús es crucificado en vísperas de la Pascua. Se
manifiesta resucitado a sus discípulos el día que sigue
al sábado, primer día de la semana.
36 Muerte de Esteban y conversión de Pablo.
Pedro y Juan predican en Samaría.
37 Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande, es
nombrado rey de toda la Palestina, menos Judea. En
Roma el emperador es Claudio.
38 Revueltas contra los judíos en Alejandría.
44 Herodes manda ejecutar a Santiago el Mayor.
CRONOLOGIA DEL CRISTIANISMO XXXVII

46- 66 Judea es gobernada por procuradores romanos, siete en


este periodo.
46- 48 Primer gran viaje de Pablo que recorrerá Antioquia,
Chipre, Antioquia de Pisidia, Listra, etc.
48 El Concilio de Jerusalén libera a los cristianos de la
Ley judía.
49 Los judíos son expulsados de Roma.
49- 52 Segunda misión de Pablo por Listra, Frigia, Galacia,
Filipos, Tesalónica, Atenas, etc.
51 Pablo escribe las epístolas a los Tesalonicenses.
52- 60 Marcos escribe su Evangelio en griego.
53- 58 Tercera misión de Pablo por Éfeso y en Corinto.
54 Tras atravesar Galacia y Frigia, Pablo pasa dos años y
tres meses en Éfeso.
56 Pablo escribe su epístola a los Filipenses en Éfeso.
57 Pablo escribe su primera epístola a los Corintios, visita
Corinto y vuelve a Éfeso donde probablemente escribe
la epístola a los Gálatas. A finales del año atraviesa
Macedonia y escribe su segunda epístola a los
Corintios.
58 Nerón, emperador de Roma. Pablo es detenido en el
templo. Pablo escribe en Corinto su epístola a los
Romanos. Santiago queda al frente de la comunidad
judeocristiana.
60 Festo, procurador de Judea, ante el que comparece
Pablo, junto con el rey Agripa deciden que no ha
cometido ningún delito, pero ante la presión de los
radicales judíos que quieren su muerte y tratan de
enjuiciarle, el Apóstol hace valer los derechos de
ciudadano romano y decide apelar al emperador, siendo
enviado por mar a Roma. En Malta naufraga su nave.
61- 63 Pablo en Roma (Cfr. Hch 28) bajo custodia militar.
Escribe las epístolas a los Colosenses, a los Efesios y a
XXXVIII ACERCA DE LA BIBLIA

Filemón.
62 Anán, sumo sacerdote de Israel, ordena lapidar a
Santiago el Menor. Simeón le sucede al frente de la
Iglesia de Jerusalén.
63 Pablo es puesto en libertad.
64 Incendio de Roma por orden de Nerón y persecución
contra los cristianos. Se supone que Pedro escribe su
primera Epístola y Mateo su evangelio (entre el 60 y el
70).
64 (o 67?) Pedro mártir en Roma.
65 Pablo viaja a Éfeso, a Creta y a Macedonia donde
manda su primera epístola a Timoteo y la epístola a
Tito.
66 Israel se subleva contra Roma, comienza la Guerra de
los Judíos. Nerón quita la ciudadanía a los judíos de
Cesárea.
67 (o 64?) Pablo escribe la epístola a los Hebreos. Son detenidos
Pedro y Pablo. En la prisión Pablo escribe la segunda
epístola a Timoteo. Pedro es crucificado en la colina
del Vaticano en Roma. Pablo es decapitado.
66- 70 La comunidad cristiana se refugia a Pella al otro lado
del Jordán. Al término de 4 años de guerra, Tito, hijo
de Vespasiano, toma Jerusalén e incendia el Templo.
73 Cae el último bastión libre de Judea (Masada) después
de un sitio de tres años dirigido por el legado romano
Silva y finaliza la guerra, todos sus habitantes se
suicidan para no caer en manos romanas.
79 Flavio Josefo concluye su obra histórica "Guerra de los
judíos" y "Antigüedades judías".
70- 80 Lucas escribe su evangelio y los Hechos de los
Apóstoles. Se escriben la epístola de Judas y la llamada
"segunda de Pedro".
81- 96 Reinado de Domiciano en el Imperio.
CRONOLOGIA DEL CRISTIANISMO XXXIX

95 Juan es desterrado a Patmos. Allí da forma a la edición


definitiva del Apocalipsis. Después escribirá su
Evangelio y la primera Epístola.
100 Carta I de Clemente. Didaché. Evangelio de Tomás.
112-113 Correspondencia de Plinio con Trajano.
120 El Pastor de Hermas.
130 Conversión de Justino Mártir.
132 Nueva sublevación de los judíos contra Roma.
Revuelta de Bar Kokhba (Hijo de la Estrella). Adriano
destruye Jerusalén y construye una ciudad pagana sobre
sus ruinas, Aelia Capitolina.
133-138 Adriano prohíbe la observancia del judaísmo bajo pena
de muerte (incluyendo el estudio de la Toráh en
público). Manda a matar a los principales rabinos de la
generación (Rabí Akiva y sus compañeros). El
Sanedrín escapa a Usha, luego a Shefaram, después a
Bet Shearim. Los cristianos judíos se terminan de
separar de los judíos tras las derrotas ante Roma.
178 Ireneo obispo de Lyon.
180 (?) Fundación de la Escuela catequética de Alejandría.
197 "Apología" de Tertuliano.
Persecuciones esporádicas en Cartago.
202 Persecuciones en África del Norte.
Clemente abandona Alejandría.
203 Origenes empieza a dirigir la Escuela de Alejandría.
220 Concilio de Cartago.
247 Milenio de la fundación de Roma.
250 Decio proclama césares a sus hijos Herennio y
Hostiliano; primer edicto de persecución general contra
los cristianos.
258 Edicto de persecución contra las jerarquías
eclesiásticas. Muerte de Cipriano, obispo de Cartago,
víctima de la persecución y Fructuoso de Tarragona.
XL ACERCA DE LA BIBLIA

260 Galieno decreta un edicto de tolerancia o libertad de


cultos en el Imperio.
307 - 335 La gran persecución de Diocleciano.
311 Primera edición de la "Historia Eclesiástica", de
Eusebio de Cesárea.
313 Edicto de Milán de tolerancia universal.
325 Concilio de Nicea, primero de los Ecuménicos,
condena del arrianismo.
337 Muere Constantino, es bautizado arriano en el lecho de
muerte.
355 Agustín obispo de Hipona.
380 El Cristianismo religión del Imperio.
381 Concilio de Constantinopla.
383 San Jerónimo inicia la traducción de la Biblia al latín.
387 San Agustín de Hipona escribe las "Confesiones".
430 Muerte de San Agustín.
431 Primer Concilio de Éfeso, tercero de los Ecuménicos,
definición de la Maternidad divina de María.
CONTEXTUALIZACION HISTORICA XLI

Contextualización histórica de los libros de la Biblia

LIBROS
ETAPA EVENTOS
BÍBLICOS
Proto Historia Preámbulo histórico Génesis 1-11
1850 Abraham baja a
Canaán.
Periodo
1700 Jacob y sus hijos en Génesis 12-50
Patriarcal
Egipto.

1250 Opresión.
1250 Moisés saca al pueblo
de Egipto, hacia Éxodo
Período del Canaán. Levítico
Éxodo Números
1250-1200 Alianza en Sinaí, Deuteronomio
marcha por el desierto.
Período de la Josué
1050 Guerras cananeas.
Conquista Jueces
1040-1010 Saúl Rey.
1010- 970 David Rey.
970-930 Salomón Rey, perio-do
Samuel 1 y 2
Monarquía dorado.
Reyes 1 y 2
Unida
Crónicas 1 y 2
930 División del Reino:
Norte (Israel) / Sur
(Judá).
930-721 Reino del Norte Samuel 1 y 2
Período de los 885-841 Dinastía de Omri. Reyes
dos Reinos 841-735 Dinastía de Jehú. Crónicas
Amos
XLII ACERCA DE LA BIBLIA

Periodo de máximo Oseas


esplendor. Influjo Isaías 1-39
idolátrico cananeo. Miqueas
Nahúm
Expansión siria Sofonías
Siglo VIII Caída de Samaria. Habacuc
Jeremías
Reino del Sur: Baruc
721 Ajaz, guerra sirioefrai- Lamentaciones
nita.
930-587 Ezequías, Manases.
750:
Decadencia Asiria.
725-640 Reforma de Josías.
Siglo VII
Expansión caldea.
Siglo VI 587 Caída de Jerusalén.
Ezequiel
Período del
587-538 En Babilonia, Isaías 40-55
Exilio
Abdías
Crónicas 1 y 2
Siglo VI Expansión persa. Edicto Esdras
de Ciro. Nehemías
Ageo
538 Vuelta del destierro; Zacarías
restauración del Templo. Malaquías
Periodo de la Nace el judaísmo. Joel
Restauración
Isaías 56-66
Se desarrolla la escuela Proverbios
538-331 sapiencial y la Job
recolección de los Eclesiastés
escritos antiguos. Ruth
Jonás.
TERMINOS RELACIONADOS CON LA BIBLIA XLIII

Lucha por la sucesión de


Alejandro.

Crece la "diáspora" Tobías,


Ester
Siglo II Dominio de los Judit
Periodo
Seléucidas Eclesiástico
Helenístico y
Cantar,
Romano
Persecución de Antíoco Daniel
IV. Macabeos
Los Macabeos Sabiduría

63 a. C. 70 Dominio Romano.
d. C.
XLIV ACERCA DE LA BIBLIA
TERMINOS RELACIONADOS CON LA BIBLIA XLV

Términos relacionados con la Biblia82

Acrofonía: Sistema de escritura en el que los signos de cada letra


están formados por el icono de una palabra emblemática que comienza
por dicho sonido.

Acróstico: Dicho de una composición poética: Constituida por versos


cuyas letras iniciales, medias o finales forman un vocablo o una frase.

Ágrafa: Dichos auténticos de Jesús que no están contenidos en los


Evangelios canónicos.

Anfictionía: Confederación de las antiguas ciudades griegas, para


asuntos de interés general.

Aparato crítico: Conjunto de notas que aparecen en las ediciones


críticas reseñando las variantes textuales que aparecen en los diversos
manuscritos del libro en cuestión.

Apocalíptica: Género de literatura revelatoria con un marco narrativo,


en la que un vidente recibe una revelación mediada por algún agente
divino, en la que se desvelan el misterio de realidades trascendentes,
referidas a un tiempo futuro en el que se ejercerá la salvación
escatológica.

82
Las definiciones que se incluyen son, en muchos casos, transcripciones de la
edición electrónica del Diccionario de la Real Academia Española, Vigésima
segunda edición y del Diccionario de la Ciencia Bíblica, Flor Serrano, G. y Alonso
Schökel, L., Verbo Divino, Estella, 2000.
ACERCA DE LA BIBLIA XLVI

Apócrifos: Denominación dada a los libros que no se consideraban


que tenían inspiración divina. Desde San Jerónimo se llaman así los
libros que pretenden ser revelados pero no forman parte del canon
bíblico. Los protestantes denominan libros apócrifos a los libros
llamados deuterocanónicos por los católicos.

Aqueménida: Relativo a la dinastía real persa de Ciro y de sus


descendientes.

Armonía evangélica: Intento de compilación cronológica de los


cuatro evangelios eliminando las partes comunes y cuyo ejemplo más
característico es el “Diatessaron” de Taciano.

Códice: Dícese de los pergaminos o papiros que son encuadernados en


forma de libro. Libro anterior a la invención de la imprenta.

Concordancias: Libro que incluye todos los versículos que utilizan


una misma palabra en conjunto (para ubicar textos bíblicos y hacer
estudios bíblicos).

Concordismo: Actitud que se adopta ante las aparentes


contradicciones o incoherencias que aparecen en distintos textos de la
Biblia, tratando de armonizarlos de manera que no haya que negar la
verdad a ninguno de ellos.

Crítica textual: Técnicas conducentes a la reconstrucción de un


original perdido o para establecer un texto genuino.

Cuneiforme: Tipo de escritura antiquísima, ya conocido por los


sumerios, cuyos caracteres se componen de elementos en forma de
cuña, producidos por un punzón sobre una tablilla de arcilla.
TERMINOS RELACIONADOS CON LA BIBLIA XLVII

Debir: El debir o “santo de los santos”, o “santísimo”,


etimológicamente “cuarto trasero”, era la parte más sagrada del
templo, donde antes del exilio permanecía el arca de YHWH.

Deuterocanónico: Dícese de los libros que fueron admitidos


tardíamente en el Canon de la Escritura, pero que pertenecen a él y
son, por tanto, canónicos. Los protestantes llaman apócrifos a los
libros deuterocanónicos del Antiguo Testamento.

Diadocos: Generales del ejército de Alejandro Magno, que, desde la


muerte de éste (325 a. de J.C.) pelearon durante muchos años por el
reparto de los países conquistados por aquel emperador. Los más
célebres fueron Demetrio Poliorcetes, Antípater y su hijo Casandro,
Tolomeo, Seléuco, Lisímaco y Eumenes. La época en la que se
sostuvieron estas guerras y que tuvo un relativo término con la batalla
de Pisos (301), se llamó “época de los Diadocos”. De ella data el
nuevo sistema político, que se ha dado en llamar helenístico por la
semejanza que tenía con el griego; y que dividió el imperio de
Alejandro en varios Estados.

Epístolas católicas: Se denominan así a las siete cartas del Nuevo


Testamento que no se atribuyen a San Pablo, es decir, Santiago, I y II
Pedro, I, II y III Juan, y Judas Tadeo.

Epónimo: Se dice del nombre de una persona o de un lugar que


designa un pueblo, una época (p. e., Israel, del nombre del Patriarca).
También se aplica al dignatario estatal con cuyo nombre se designaban
los años en Asiria.

Escritura paleohebrea: Letras del antiguo alfabeto fenicio tal como


se escribían antes del exilio. El Paleohebreo consta de 22 letras y fue
usado por los Israelitas hasta la destrucción del primer Templo. Paleo
XLVIII ACERCA DE LA BIBLIA

significa en general “antiguo” o “primitivo”, referido frecuentemente a


eras geológicas anteriores a la actual.

Escritura cuadrada: Es la antigua escritura aramea, que pasó a


emplearse también en Israel desde la época del exilio hasta el día de
hoy. Se trata de las mismas 22 consonantes de la escritura paleohebrea,
pero dibujadas de manera bastante diferente.
Estela: Monumento conmemorativo que se erige sobre el suelo en
forma de lápida, en la que se ha esculpido una imagen de un dios o
personaje importante, o una escena de tipo mitológico o religioso, a
veces con inscripción.

Etiología: Estudio sobre las causas de las cosas. Relato por medio del
cual se pretende explicar una costumbre, una institución, un nombre,
un rito, etc., cuyo significado original se ha perdido. Viene de “etos”,
causa, pues se trata de la explicación de un hecho por su causa.

Evangelio apócrifo: Nombre dado a un evangelio no reconocido


como “canónico”, es decir que no forma parte de la Biblia, Algunos
ejemplos son el Evangelio de los Hebreos, Evangelio de los egipcios,
Evangelio de Tomás, Evangelio de María (Magdalena), etc. La
mayoría son de varios siglos después de Cristo y de tendencia herética.

Evangelios canónicos: Nombre dado a los Evangelios reconocidos


como inspirados, como sabemos son los de Mateo, Marcos, Lucas y
Juan.

Evangelio según Tomás: Escrito cristiano de los primeros siglos


después de Cristo, que es una colección de “dichos del Señor” de tinte
gnóstico, fue descubierto en el siglo XX.

Evangelios sinópticos: Nombre dado a los tres primeros evangelios


canónicos (Mateo, Marcos y Lucas) porque son muy semejantes y se
TERMINOS RELACIONADOS CON LA BIBLIA XLIX

pueden estudiar “de una sola mirada” (significado de “sinóptico”)

Exegeta: Persona que practica la ciencia de la exégesis. Exégesis es la


interpretación crítica y completa de un texto, especialmente de
Sagrada Escritura. La exégesis tradicional requiere, análisis de
palabras significativas en el texto, en el marco de traducción; examen
del contexto general histórico y cultural, confirmación de los límites
de un pasaje, y finalmente, examen del contexto dentro del texto.

Floruit: Término técnico para designar el periodo más importante en


la vida de una persona, cuando hizo a la historia esa contribución más
importante por la que se ha hecho famoso.

Género literario: Categoría de escrito: evangelio, carta, historia,


parábola, poema, lamento, etc. Son formas o tipos generales de escrito
que nos ayudan a identificar y entender un escrito particular.

Guemará: Palabra hebrea que significa complemento. Se aplica al


comentario de la Misnáh hecho por los rabinos de Palestina y
Babilonia. El conjunto de la Misnáh y la Guemará es lo que
conocemos con el nombre de Talmud.

Guenizá: Armario o nicho en una sinagoga o en sus dependencias


donde se depositan libros sagrados y objetos litúrgicos desechados o
fuera de uso, y en general cualquier escrito en hebreo por fragmentario
que sea, para evitar su profanación mientras se dispone su traslado al
cementerio para su enterramiento.

Haggadá: (de la palabra hebrea higuid, “relatar”), cuerpo de la


erudición rabínica no jurídica, que incluye leyendas, anécdotas y
parábolas que sirven para ilustrar los principios religiosos y éticos de
la ley tradicional compilados en el Talmud y el Midrás durante los
primeros siglos de la era cristiana.
L ACERCA DE LA BIBLIA

Hagiógrafo: Autor de cualquiera de los libros de la Sagrada Escritura.

Halajá (Halakah): Nombre colectivo de los elementos legislativos de


la Ley oral en la literatura judía. Contienen prescripciones y reglas,
muchas veces muy sutiles, sobre la conducta. Los temas esenciales son
la circuncisión, el reposo del sábado y las reglas referentes a la
alimentación.

Hasmoneo, o asmoneo: Nombre dado a la dinastía de los reyes


descendientes de los Macabeos, por ser originarios del pueblo de
Asmón, de la tribu de Simeón. También se refiere a toda esta etapa
histórica en sus diversas manifestaciones culturales.

Helenismo: Término que sirve para designar el influjo cultural griego


en el mundo del Mediterráneo después de Alejandro Magno. Los
grandes focos de la cultura helenística a partir del siglo III estuvieron
en Alejandría, Antioquia, Pérgamo y otras ciudades del Oriente.

Hermenéutica: Arte de interpretar textos y especialmente el de


interpretar los textos sagrados.

Homielética: Razonamiento o plática para explicar al pueblo las


materias de religión.

Inclusión: Procedimiento estilístico que consiste en estructurar una


unidad literaria, reproduciendo al principio y al final de dicha perícopa
una palabra o fórmula típica, encerrando así el conjunto dentro de un
marco que lo unifica.

Interpolación: Una frase o un texto insertado posteriormente en un


texto bíblico, normalmente intencionado, para completar, explicar o
alterar el texto original.
TERMINOS RELACIONADOS CON LA BIBLIA LI

Ipsissima verba: “mismísimas palabras”: es la versión literal de las


palabras exactas que una persona ha pronunciado. Se usa este término
para denotar las palabras exactas que pudieron salir de la boca de
Jesús, en cuanto contrapuestas a sus palabras cuando han sido
elaboradas redaccionalmente por la tradición oral o por los
evangelistas.

Jeroglífico: Se dice de la escritura en que, por regla general, no se


representan las palabras con signos fonéticos o alfabéticos, sino el
significado de las palabras con figuras o símbolos. Usaron este género
de escritura los egipcios y otros pueblos antiguos, principalmente en
los monumentos.

Kerigma: Contenido sustancial de la buena nueva de salvación, la


muerte y resurrección de Cristo, fundamento de la fe cristiana.

Ketib: (hebr) 'lo que está escrito en el texto'-masorético del AT, en


contraposición a quré, “lo que debe leerse en lugar del ketib”. Son
notas marginales de crítica textual realizadas por los masoretas.
Cuando pensaban que un texto estaba corrompido, conservaban el
texto tradicional –ketib-, pero en una nota marginal exponían cuál
debía ser la verdadera lectura: qeré.

Koiné: (gr.) Se conoce con este nombre el griego corriente que se


hablaba en el conjunto del mundo mediterráneo helenístico, en cuanto
contrapuesto al griego clásico de la Grecia peninsular. Es la lengua
que utiliza la traducción de los Setenta y los autores del Nuevo
Testamento.

Lágida: Nombre de la dinastía helenística reinante en Egipto desde la


muerte de Alejandro Magno hasta la anexión romana. Los reyes de
esta dinastía llevaban el nombre de Ptolomeo.
LII ACERCA DE LA BIBLIA

Lingua franca: Lengua usada como vehículo de comunicación


cultural, social y comercial en un área territorial que comprende países
que utilizan lenguas diversas para sus asuntos internos.

Logion: En los estudios bíblicos se aplica a los dichos de Jesús


contenidos en los evangelios canónicos.

Manuscrito: Un texto escrito a mano: normalmente refiere a los


ejemplares antiquísimos de los textos bíblicos, sobre papiro o
pergamino.

Masorá: Conjunto de signos diacríticos y de notas que adornan la


edición hebrea de la Biblia realizada en Tiberíades en la Alta Edad
Media.

Masoreta: Dícese de los rabinos judíos que editaron el texto hebreo de


la Biblia guardando la exactitud de la cantidad de palabras utilizadas.

Método diacrónico: Es el método de estudio de una realidad


considerada en su desarrollo a través del tiempo. Se dice de los
fenómenos que ocurren a lo largo del tiempo, en oposición a los
sincrónicos.

Método sincrónico: Es el método de estudio de una realidad


considerada en la coexistencia o simultaneidad relativa de sus
elementos en la fase final. Se dice del estudio de la estructura o
funcionamiento de una lengua o dialecto sin atender a su evolución.

Midrás: En hebreo “investigación”, “interpretación”. Método y


género literario de la exégesis bíblica judía, que comenzó a formarse
en la época postexílica. Es de carácter homilético y expone los textos
narrativos de la Biblia.
TERMINOS RELACIONADOS CON LA BIBLIA LIII

Misnáh: En hebreo “repetición”. Es el compendio por escrito de la ley


oral judía, es decir las tradiciones legales no recogidas en la Escritura.
Fue publicado por Yehuda haNasi en Séforis hacia el año 200 d. C.

Nequdot: Signos vocálicos formados por puntos y guiones debajo o


encima de las consonantes del texto masorético de la Biblia.

Omrida: Dícese de lo relativo a la dinastía real fundada por el rey


Omrí, fundador de Samaría. Fue una de las dinastías más poderosas y
estables del reino del Norte.

Onomatopeya: Vocablo que imita o recrea el sonido de la cosa o la


acción nombrada.

Opistógrafo: Dícese del rollo que está escrito por ambos lados. No
solían ser frecuentes por la dificultad de su lectura y fácil rotura.

Ostraka: Fragmentos de vasos de cerámica que se empleaban como


material de escritura.

Palimpsesto: Manuscrito antiguo en el que se ha escrito un texto


nuevo después de haber borrado un texto anterior, de modo que es
posible todavía leer el antiguo texto borrado.

Papiro: De donde proviene la palabra papel, era hecho con la planta


de ese nombre, que es un bejuco acuático que crece en lagunas y junto
a las orillas de los ríos. Se cortaba la corteza interior de la planta en
tiras, que se ponían en el suelo en ciertas direcciones. Luego se ponía
otra capa de tiras, en dirección transversal. Entre ambas se ponía una
especie de pegadura; luego se comprimían las dos capas, tallándose la
superficie hasta que quedaba lisa. Varios pedazos así obtenidos se
pegaban para formar un rollo. Se usó para escribir hasta los siglos
ocho y nueve.
LIV ACERCA DE LA BIBLIA

Parashá: Cada uno de los fragmentos en que se divide la Toráh para


su lectura litúrgica continuada durante las 52 semanas del año.

Paralelismo: La disposición de un texto en coplas (dos renglones que


van juntos) para enseñar un mismo mensaje reforzando en un segundo
renglón y en otras palabras lo que ya se dijo en el primero.

Perícopa: Un “pasaje” bíblico, es decir, un párrafo o sección que


forma una unidad completa (relato de milagro, encuentro,
controversia, dicho, enseñanza, etc.).

Pergamino: Texto escrito sobre cuero de animal preparado de un


modo especial empezado a utilizar en Pérgamo.

Peshitta: con este nombre se designa a la más famosa y extendida


versión siríaca de la Sagrada Escritura. En la Iglesia siríaca tiene un
papel semejante al de la Vulgata en la Iglesia latina.

Profetas anteriores: nombre que da el canon judío a los libros de


Josué, Jueces, Samuel y Reyes porque se creía que estaban escritos por
profetas o porque narraban hechos de algunos profetas como Samuel,
Natán, Elías, Eliseo o Isaías.

Profetas posteriores: el canon judío distingue como tales a Isaías,


Jeremías, Ezequiel y los 12 profetas menores, en cuanto en ellos
prevalece el oráculo característico de la literatura profética.

Propio: Se dice de un texto cuando sólo se encuentra en un evangelio.


Por ejemplo, “la parábola del Hijo Pródigo es propia de Lucas.”

Pseudoepigráfos: Denominación que dan los protestantes a los libros


llamados apócrifos por los católicos.
TERMINOS RELACIONADOS CON LA BIBLIA LV

"Q": Nombre dado a la hipotética fuente de “dichos” del Señor que


estaría detrás de ciertas secciones comunes de los evangelios de Mateo
y Lucas.

Qeré: Nota marginal en la masora en la que se nos dice cómo debería


ser la lectura de una palabra del texto que ha podido sufrir una
corrupción textual.

Quiasmo: Figura retórica según la cual se ordenan los distintos


miembros de una frase en un orden paralelo, de modo que se dé una
correspondencia entre los que aparecen en la primera parte y los que
aparecen en la segunda.

Recto: Dicho de un folio, plana de un libro o cuaderno abierto: Que


cae a la derecha de quien lee, en oposición al verso o vuelto.

Redactor: El que reúne elementos, compone y edita un evangelio (u


otro escrito bíblico) en su forma final.

Rollos: Una de las formas en las que se preparaba el papiro. Se hacían


pegando hojas de papiro unas con otras y luego enrollando estas largas
tiras alrededor de un palo. El tamaño del rollo estaba limitado por la
dificultad de su uso. La escritura se hacía usualmente por un solo lado.
Se tiene conocimiento de rollos que medían 48 metros de largo. El
rollo promedio media alrededor de 7 a 12 metros.

Sadoquita: de Sadoq, sacerdote de la época de David y Salomón,


fundador de la dinastía sacerdotal sadoquita, que sería la única
legítima. Posiblemente fuera sacerdote de Sédeq, dios de Jerusalén
antes de que fuera una ciudad israelita, a quien David dejó seguir
ejerciendo sus funciones.
LVI ACERCA DE LA BIBLIA

Scriptorium: lugar designado en los monasterios para copiar los


códices manuscritos. Cada scriptorium solía adoptar una escritura
característica, cuya afiliación es de gran valor para los paleógrafos a la
hora de asignar fecha y lugar de composición a un manuscrito.
Seléucida: dinastía de diadocos macedonios llamados así por su
fundador, Seléuco I, que gobernaron en Siria desde 312 a. C. hasta 64
d. C. en que se convirtió en provincia romana. Con frecuencia
influyeron en la suerte de los judíos.

Semiótica: (análisis semiótico) método sincrónico de estudio un texto.


Adopta la inmanencia como forma de proceder, es decir, no se sale del
texto en su análisis. Clasifica los diversos elementos del texto para
hacerse con el instrumento de análisis que permitirá formalizar el
texto, es decir, percibir oposiciones fundamentales que estructuran su
sentido.

Semitismos: Forma sintáctica, o giro propio de una lengua semítica


trasladada a otras lenguas.

Septuaginta: Traducción de la Biblia al griego realizada en Alejandría


por orden de Tolomeo II en el siglo III antes de Cristo. Se conoce
también como Versión LXX, derivándose este nombre del término
griego para “setenta”, que es el supuesto número de traductores. Es
llamada también Versión Alejandrina, en honor de la ciudad donde fue
hecha; y también Versión Griega, por el idioma en el cual fue hecha.

Sincretismo: Encuentro o fusión de varias religiones o la imbricación


de elementos procedentes de distintas convicciones y prácticas
religiosas. Sistema filosófico que trata de conciliar doctrinas
diferentes.

Sinopsis: En sentido estricto, es la obra en que se publica el texto de


los primeros Evangelios, en columnas paralelas que permiten su
TERMINOS RELACIONADOS CON LA BIBLIA LVII

comparación con una sola mirada. En un sentido más amplio, ponen en


columnas paralelas los textos similares de otras partes de la Biblia.

Sirácida: Nombre que recibe el Libro del Eclesiástico, derivado del


nombre hebreo del autor del mismo, Jesús Ben Sirac.

Sofĕrin; Orden de escribas que tenían bajo su responsabilidad la


custodia del texto bíblico del Antiguo Testamento. Inician su actividad
bajo la dirección de Esdras y se extienden desde el 400 a. de C. al 200
d. de C. Su mayor logro fue el normalizar y uniformar el texto de las
Sagradas Escrituras.

Talmud; Recopilación de enseñanzas judías consistente en la Misnáh


(colección de tradiciones y exégesis rabínicas) y la Gemará
(comentario de la Misnáh) elaboradas en las academias judías durante
los siglos IV y VI d. de C. La palabra Talmud significa estudio o
instrucción y en sentido estricto se utiliza para referirse únicamente a
la Gemará.

Targum; Significa Traducción y se refiere a las paráfrasis o


traducciones arameas del Antiguo Testamento hechas por los judíos de
Palestina y Babilonia para el servicio de la sinagoga. Esta traducción
se hizo necesaria cuando los judíos dejaron de entender su antigua
lengua hebrea. Los famosos targumin de Okelos sobre el Pentateuco y
de Jonatan sobre los Profetas, estaban ya en uso en el siglo III d. C.

Teoría clásica documental: Teoría desarrollada inicialmente por


Wellhausen, según la cual el Pentateuco constituye una recopilación
de libros previos, adquiriendo su forma presente en una serie de
etapas, de varios siglos, en las que se “encajaron” cuatro documentos
distintos.
LVIII ACERCA DE LA BIBLIA

Texto occidental; Texto griego procedente de la familia de


manuscritos del Nuevo Testamento propios de las zonas de Italia,
Galia y África del norte. Fechado en el siglo II y caracterizado por su
intensa paráfrasis. Atestiguado por el uncial D, las antiguas versiones
latinas y siríacas y algunos padres. Muy difundido en la iglesia
antigua.

Texto alejandrino; Texto griego de la familia de manuscritos del


Nuevo Testamento procedentes de Alejandría o Egipto. Se trata de
texto más breve, austero y con gran rigor de expresión. Testigos de
este texto son los unciales B y S (s. IV) y más recientemente lo papiros
Bodmer (s. II) que adelantan el fechado de este texto a finales del siglo
II.

Texto masorético; Es el texto hebreo que los “masoretas”


“vocalizaron”, “acentuaron” y dotaron de “anotaciones” cuando una
letra podía dar motivo a confusión. Los masoretas asumieron la
responsabilidad de sacar copias de las Sagradas Escrituras del Antiguo
Testamento y para evitar errores, contaron las palabras de cada libro,
para estar seguros de que no habían omitido ni añadido palabras a la
copia.

[Texto] paralelo: Pasaje en otro evangelio o libro de la Biblia que


dice esencialmente la misma cosa que el texto que se está estudiando

Textus receptus, “texto recibido”, es el nombre con que se designa el


texto griego del Nuevo Testamento difundido durante la Edad Media,
y primeramente publicado. Por muchos siglos, fue el texto estándar de
la Biblia griega.

Tiberiense; Uno de los sistemas de puntuación de la Biblia


desarrollado en la ciudad de Tiberíades, que fue el definitivamente
empleado en el Texto masorético.
TERMINOS RELACIONADOS CON LA BIBLIA LIX

Toráh: Del hebreo toráh, instrucción. Toráh es la designación


tradicional judía para el Pentateuco, los primeros cinco libros del
Antiguo Testamento.

Tradición simple / doble / triple: Se llaman así textos que aparecen


sólo en uno sólo, o bien en dos, o bien en todos los tres evangelios
sinópticos.

Uncial: La palabra “uncial” significa literalmente de una pulgada de


alto. Así se llama a los manuscritos que están escritos con letras
grandes y cuadradas. Datan del cuarto al décimo siglo. Los más
antiguos son el Vaticanus y el Sinaiticus, que datan del siglo cuarto.
En el siglo IV apareció otra forma de mayúscula de carácter lujoso, la
uncial, que, según se cree, tuvo su origen en África. Se encuentra en
gran número de manuscritos hasta el siglo IX. Consiste en unas
grandes letras redondeadas.

Variante: Otra forma de un texto bíblico que se encuentra en algunos


manuscritos, que podría ser otra forma original del texto. Esto se suele
encontrar en las notas al pie de página en las Biblias.

Variante textual: Cada una de las formas diversas en que un mismo


texto de una obra literaria puede estar redactado como consecuencia de
los cambios introducidos por los diversos copistas.

Verso: Revés o segunda plana de la hoja del códice que no está


numerada sino en la primera.

Vetus latina: La más antigua versión de la Biblia al latín. Está datada


en el siglo II, en torno al año 150 (d. de C) en Cartago. La parte del
Antiguo Testamento se tradujo desde la versión griega de los LXX y
no desde el original hebreo.
LX ACERCA DE LA BIBLIA

Vulgata: Versión latina de la Biblia traducida por San Jerónimo hacia


el 385 directamente sobre los originales hebreos o griegos y que acabó
reemplazando en Occidente a la versión más antigua, la Vetus Latina.