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Y USTEDES ¿QUIÉN DICEN QUE SOY YO?

PEDRO LE CONTESTÓ:
“TÚ ERES EL MESÍAS” (MC. 8, 29)

La Cristología latinoamericana parte de dos afirmaciones que vamos a estudiar en este


tema: que el mejor “lugar” para conocer a Jesús es el mundo de los pobres; y que para
confesar a Jesús como el liberador, debemos partir del Jesús histórico.
INTRODUCCIÓN “CÓNCLAVE NO PAPAL”
,

Sirviéndose de todos los “Supongamos que a un católico, un protestante, un


conocimientos actuales, la presente judío y un agnóstico –todos ellos historiadores serios
obra examina la historia de Jesús, y conocedores de los movimientos religiosos del siglo
haciéndolo con el máximo rigor I– se les encerrase en un lugar reservado de la
científico y con un gran esfuerzo de biblioteca de la Escuela de Teología de Harvard,
objetividad. sometidos a una dieta espartana y con la prohibición
de salir de allí hasta no haber alcanzado un acuerdo,
reflejado en documento, sobre quién fue Jesús de
Se investigan aquí las fuentes
Nazaret y qué intentó en su tiempo y lugar.
históricas a nuestro alcance (con un
estudio del valor de los apócrifos).
Exigencia primordial de ese documento sería que
Prescindir de lo que la fe cristiana o la
estuviese basado en fuentes y argumentos puramente
enseñanza posterior de la Iglesia dicen
históricos. La “fórmula de concordia” resultante –una
acerca de Jesús, sin afirmar ni negar
fórmula no religiosa– tendría todos los defectos que
tales asertos.
suelen presentar las declaraciones ecuménicas
redactadas por comisiones.

A veces se buscaría cuidadosamente un lenguaje


“Buscar a Jesús me han hecho ambiguo para ocultar las disensiones, a veces se
preguntarme a menudo: admitirían abiertamente puntos de divergencia en los
¿Para qué probar siquiera donde que no se pudiese alcanzar un acuerdo.
tantos han fracasado?
¿Para qué unirme a la legión de Probablemente, ese documento sobre Jesús no
eruditos que se han asomado a reflejaría la opinión total de ninguno de los miembros
escrutar narcisistamente el estanque del famélico cónclave, y ciertamente no contendría
del Jesús histórico, para luego sólo afirmaciones que el miembro católico o el protestante
verse a sí mismos?” mantendrían con firmeza en virtud de su fe.
J. Meier
La exigencia básica de que el documento consensuado
fuera susceptible de verificación por todos y cada uno
Hay ciertas grandes cuestiones que
utilizando los medios de la moderna investigación
cada ser humano debe abordar por sí
histórica produciría un ángulo de visión estrecho, una
mismo. Aprendemos de pasadas
percepción fragmentaria, quizá hasta distorsiones.
búsquedas, claro está, pero las
lecciones de otros no nos libran de
No obstante, algo se habría
nuestra lucha personal con los
ganado. Tendríamos un
problemas esenciales de la vida,
bosquejo de lo que esa
problemas que cada individuo debe
entelequia, “toda la gente
afrontar completamente solo.
razonable”, podría decir
acerca del Jesús histórico.
“¿Por qué molestarse en intentarlo,
El documento en cuestión podría servir como base
cuando han fracasado los mejores
común, como punto de partida para un diálogo entre
y más brillantes? Con gesto
cristianos y judíos, entre las diferentes confesiones
meditativo, un estudiante contestó
cristianas y entre creyentes y no creyentes, y como
que nadie piensa que debamos
invitación para ulteriores investigaciones por parte de
renunciar a buscar y vivir el amor
historiadores y teólogos.
sólo porque los que nos han
precedido hayan armado un lío en
esa materia” J. Meier. Es una limitada declaración de concordia, que
no pretende sustituir al Cristo de la fe.
1
EL SEGUIMIENTO DE JESÚS EL CRISTO DE LA
EN LOS POBRES FE
Para conocer a Jesús sólo
“El nuevo testamento menciona
hay un camino: Seguir
sus pasos. cerca de 70 títulos o nombres

diferentes conferidos a Jesús. Los


Cuando Jesús llama a sus
discípulos, no les dice quién es, no les explica nada, siglos posteriores añadieron otros…
solamente les dice: “SÍGUEME” (Jn. 1, 43). Y
siguiendo sus pasos lo van conociendo, escuchaban
La figura de Jesús viene cargada y
sus palabras, comían con él, no comprendían del
todo a Jesús. Solamente después de la muerte y rodeada de tantos títulos y
resurrección de Jesús comprendieron quién era ÉL.
declaraciones dogmáticas que para
Pues bien, la cristología latinoamericana nos enseña
el hombre común se tornó casi
que para conocer a Jesús, hay que recorrer el mismo
camino de sus discípulos, un camino lleno de inaccesible, su vigor creativo y el
dificultades y compromisos: el camino hacia la cruz
(Mc. 8, 34). desafío que Cristo significa vienen

“NINGUNA REALIDAD HISTÓRICA CONCRETA encuadrados dentro de un tipo de


PUEDE AGOTAR LA RIQUEZA DE CRISTO. DE AHÍ
comprensión que tiende, cuando no
QUE NINGÚN TÍTULO CONFERIDO A CRISTO
PUEDE SER ABSOLUTIZADO. TÉRMINO, SEGUIR A
se capta el sentido de las fórmulas,
CRISTO” (J. SOBRINO)

a empañar su originalidad, a
No podemos decir de antemano que “ya conocemos” esconder su faz humana y a
a Jesús sino vivimos la experiencia del seguimiento
de Jesús en los crucificados de la historia, quienes relegarlo dentro de la historia para
desde la cruz de su pobreza nos llaman y nos
hipostasiarlo como un semi-dios al
interpelan a actuar con misericordia y solidaridad.
margen de nuestro mundo. La fe
Tener fe, no significa sólo proclamar a Jesús como
Mesías, Señor, Hijo de David, Dijo de Dios, etc.; sin debe liberar a la figura de Jesús de
preocuparse por saber lo que estos nombres quieren
los obstáculos que lo atan y lo
decir para nuestra vida… La fe en Cristo no se
reduce al arcaísmo de las fórmulas, ni al disminuyen.
arqueologismo
“Creer en Jesús como acto existencia y de modo de vivir es
bíblico.
confrontar mi vida personal, social, eclesial, cultural y global con
la realidad de Jesús”. L. Boff.
2
LA FE NO PERMITE IDEOLOGIZAR LOS
TÍTULOS DE JESÚS
“Puede haber un peligro para la cristología cuando, en el afán de adaptación, títulos

bíblicos de Cristo se dan, sin crítica y sin conciencia de su realidad histórica, asimilados

dentro de patrones culturales.

Así por ejemplo, el título de Cristo-rey fue entendido dentro de la imagen del rey feudal

o del monarca absoluto romano y bizantino. Cristo también fue comprendido como el

legitimador del sistema eclesiástico... El Cristo profeta, maestro, rey, señor, etc., como

se acostumbraba a enseñar, continúa viviendo en la jerarquía eclesiástica, portadora

de la función profética, organizadora y docente.

Todo lo dicho tiene gran parte de verdad, pero no es toda la verdad. Se olvida muy

fácilmente que el Cristo profeta y maestro no se deja conformar al status quo y fue

combatido por los maestros de la época, preso y aniquilado.

,
“DEL JESÚS HISTÓRICO AL CRISTO DE LA FE”
Jesús es el Cristo, el Señor, el Siervo de Yahvé, el Alfa y Omega, etc. Todas
estas afirmaciones sobre Jesús son confesiones de fe de la Iglesia.
Recordemos que el centurión romano, cuando vio a Jesús muerto en la cruz,
dijo: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (Mc. 15, 39). Cuando
desde la realidad latinoamericana proclamamos que Jesús es el liberador,
también estamos haciendo esta afirmación de fe. Esto es lo que se llama el Cristo de la fe.

Pues bien, la cristología latinoamericana afirma que estas confesiones de fe en Jesús pueden
llevarnos a una imagen desfigurada o incompleta de Jesús si no parten o se olvidan del Jesús
histórico. El “Jesús histórico” es la vida de Jesús de Nazaret, sus palabras y sus hechos, su
actividad y su práctica, sus actitudes y su espíritu, su muerte y su resurrección. En otras
palabras el “Jesús histórico” es la historia de Jesús.

Lo más “histórico” de Jesús es su práctica, es decir el conjunto de actividades de Jesús que


transforman la realidad de su tiempo y la orientan hacia el reino de Dios. Una práctica que
desencadena historia y llega hasta nosotros para que la prosigamos.
3
Lo más “histórico” de Jesús es también el espíritu con el que realiza esa práctica liberadora
que desencadena una historia: la parcialidad hacia los pequeños y los pobres, su compasión
y misericordia, su fidelidad con el Padre. La cristología latinoamericana afirma que el punto
de partida debe ser siempre el Jesús histórico. Si olvidamos al crucificado “bajo el poder de
Poncio Pilato” (Jesús histórico) y sólo confesamos a Jesús como Señor (Cristo de la fe),
corremos el peligro de caer en un cristianismo triunfalista, o en una fe espiritualista y sin
compromiso con los empobrecidos y marginados de nuestro tiempo.

“NINGUNA REALIDAD HISTÓRICA CONCRETA PUEDE AGOTAR LA


RIQUEZA DE CRISTO. DE AHÍ QUE NINGÚN TÍTULO CONFERIDO A
CRISTO PUEDE SER ABSOLUTIZADO.” (L. BOFF)
,

EL JESÚS “REAL”

El Jesús histórico no es el Jesús real. El Jesús real no es el Jesús histórico. Subrayo esta
paradoja desde el principio porque en la “búsqueda del Jesús histórico”1 surge una
interminable confusión debida a la falta de una clara distinción entre estos dos conceptos.

¿A qué nos referimos cuando decimos que queremos investigar sobre el Jesús “real”, el
Nerón “real” o el real quien sea de la historia antigua? La noción de “real” es difícil y requiere
una cuidadosa distinción, ya sea antigua o moderna la historia que nos ocupe.

Tradicionalmente, el cristianismo ha hablado de la “vida oculta” de Jesús – ¡o sea, toda su


vida, salvo tres o cuatro años!– Los evangelios apócrifos del período patrístico, las visiones
místicas de la época medieval y la especulación moderna han tratado de llenar el vacío, pero
sin resultado. El “Jesús real”, incluso –como en el caso de Richard Nixon– en el sentido de
una relación razonablemente completa de palabras y hechos públicos, ni es conocido ni se
puede conocer.

El lector que pretenda conocer al Jesús real debe cerrar este libro ahora mismo, porque el
Jesús histórico no es el Jesús real ni el camino fácil para llegar a él. El Jesús real no está a
nuestro alcance ni lo estará nunca. Esto es verdad no porque Jesús no haya existido –que
ciertamente existió–, sino sobre todo porque las fuentes que han subsistido no recogieron ni
jamás intentaron recoger todos, ni tampoco la mayor parte de los dichos y hechos de su
ministerio público y, menos aún, del resto de su vida.

“La vida sin preguntas no merece ser vivida.” Platón

Varias distinciones sobre las figuras “reales” de la historia:


1) La realidad total de una persona es en principio incognoscible, a pesar de que nadie
negaría que esa realidad total existió. Esto nos recuerda simplemente que, por su propia
naturaleza, todo conocimiento histórico acerca de los seres humanos es limitado. Pero,
en cierto modo, podemos consolarnos pensando que buena parte de la realidad total
de una persona sería irrelevante y positivamente aburrida para los historiadores aunque
se pudiera conocer.
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2) Respecto a muchos personajes públicos de la historia moderna, las montañas de
datos empíricos disponibles hacen posible un retrato “razonablemente completo” del
individuo “real”, lo cual no quita que, naturalmente, quepan interpretación es diversas
de esos datos.

3) Aun disponiendo de un material fuente mucho menos abundante, los estudiosos de


la historia antigua pueden reconstruir a veces un retrato razonablemente completo de
unas cuantas grandes figuras (p. ej., Cicerón y César).

4) Sin embargo, carecemos de fuentes suficientes para reconstruir un retrato


razonablemente completo de la gran mayoría de los personajes de la historia antigua;
el Tales de Mileto o el Apolonio de Tiana “real” está simplemente fuera de nuestro
alcance. A esta última categoría pertenece Jesús de Nazaret. No podemos conocer al
Jesús “real” mediante investigación histórica, ni su realidad total ni siquiera un retrato
biográfico razonablemente completo. Sí podemos conocer, en cambio, al “Jesús
histórico”.

DINÁMICA DE REFLEXIÓN
Instrucción: Hacer varios tríos para reflexionar sobre estas palabras de Monseñor Romero,
guiándonos por los ítems al final del documento.

“Tú eres el Mesías quiere decir: “Tú eres el esperado”. El Mesías es una palabra de origen
arameo que traducido al griego es Cristos y traducido al español es el ungido. Era la
expectativa del pueblo: ha de venir alguien que nos traiga los bienes que han anunciado los
profetas: paz, libertad, unidad, alegría, bienestar, felicidad. ¡Un pueblo que carece de estos
bienes anhela un Mesías! Queridos hermanos, antes de proclamar al Mesías, hay que
conocerlo. Por eso, todo aquel que predica tiene que ser primero un discípulo que oye, que
medita, que reflexiona, que ora”. (Homilia, 16 de septiembre de 1979).

1. ¿Qué significa el título de “Mesías”?


2. ¿Qué exige confesar a Jesús como Mesías?
3. Busque y lea Mc. 8, 27-33, a continuación responda las siguientes cuestionantes:
 ¿Qué nombre le da Pedro a Jesús?
 ¿Qué tipo de mesianismo propone Jesús?
 ¿Cómo reacciona Pedro a este tipo de mesianismo que lleva a la cruz?
 ¿Qué significado puede tener esto para la cristología?

“Naturalmente, un estudiante aprende primero de estudios que han realizados otros,


aunque sólo sea para decidir cómo enfrentarse personalmente al problema:
en eso consiste la educación”.
J. Meier.
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