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Privación injusta de Libertad

RÉGIMEN DE LA PRIVACIÓN DE LA LIBERTAD

Tratándose de una de las cuestiones más sensibles de todo proceso penal, en el Código se
precisan y reglamentan de modo claro las situaciones en que una persona pueda ser privada
de su libertad:
1. En crímenes flagrantes, debiendo formalizarse la instrucción o ponerse en libertad en las
48 horas siguientes; (93) (Ver Anexo).
2. En caso de no comparecencia, luego de ser citado, pudiendo detenérsele y ser conducido
ante la autoridad que emitió la citación;
3. En los casos en que el Juez de Instrucción, ordena la prisión preventiva del inculpado;
4. Cuando la persona sea condenada de modo irrevocable.

La prisión preventiva es objeto de una reglamentación muy precisa. Se parte del principio de
que la libertad es la regla y la prisión preventiva una medida cautelar excepcional, cuya
procedencia se justifica sólo cuando otras medidas resulten insuficientes para asegurar los
fines del proceso penal.
La prisión preventiva puede ser ordenada por el Juez de la Instrucción y siempre que se
verifique los requisitos que de modo preciso se establecen el Código. Asimismo, se especifican
varias situaciones en las que no es posible ordenar la prisión preventiva. Igual, el juez está
facultado para reemplazar la prisión preventiva por la prestación de una garantía económica
adecuada.
Durante la Instrucción el que guarda prisión preventiva puede fijar periódicamente una
audiencia para que se verifique si se mantienen las causales que motivaron la prisión
preventiva o ésta puede ser sustituida por una garantía real u otra medida.
El Juez puede, conforme el caso, disponer de otras medidas cautelares personales distintas a
la prisión preventiva como el arresto domiciliario, la sujeción a la vigilancia, la presentación
periódica, la prohibición de salir del país, entre otras.

 Marco Constitucional
La Constitución de la República Dominicana vigente, proclamada en enero del 2010,
mantiene la garantía de derechos en el proceso penal, en lo que respecta a la
privación de libertad, en el artículo 40, incisos 1, 2, 5, 6 y 8.
Específicamente, el inciso 8 del articulo 40 de nuestra Constitución, dispone que: "Las
Medidas de Coerción, restrictivas de la libertad personal, tiene carácter excepcional y
su aplicación debe ser proporcional al peligro que tratan de resguardar". Lo que se
entiende que en una infracción delictual de la competencia de los Juzgados de Paz,
como un Robo Simple, una Riña que la herida curable sea inferior a diez días, debe
aplicarse el principio de proporcionalidad que reza la Constitución de la República.
El actual modelo de constitucionalismo democrático no solo expresa un modelo de
Estado y de derecho, sino también un modelo de democracia sostenido por la fuerza
de la razón y de los valores básicos de libertad, igualdad y justicia, cada vez más
universalmente consensuados.[3]
En la República Dominicana, la protección principal del derecho a la libertad emana de
la propia Constitución, es ésta misma la que establece los límites de esa libertad, al
consagrar que ésta puede ser restringida, mediante "una orden motivada y escrita de
funcionario judicial competente, salvo el caso de flagrante delito".
Conforme con esta disposición constitucional, el Magistrado Modesto Martínez en su
ponencia en el Segundo Congreso de la Defensa Pública, explica que "es obvio que la
privación de la libertad de una persona debe estar limitada a los casos que establece
la ley y sujeto al cumplimiento de la formalidad establecida por la Constitución, y
siempre de manera excepcional"[4], forma que en la actualidad no se lleva a cabo
cuando, de hecho, se ha establecido la Prisión Preventiva como la regla.