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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular Para la Educación

Universidad Nororiental Privada

“GRAN MARISCAL de AYACUCHO”

Asignatura: Derecho Procesal Laboral

Núcleo: San Félix- Nocturno

Sección: D-5-9

INFORME DE LOS ACTOS Y LAPSOS PROCESALES


(TEMA 9)

Profesor: Bachilleres:
Abg. Francisco Medina Salas Yanetshy González C.I: 25.696.750

José Carlos Díaz C.I: 20.138.246

Yorbin Alvarado C.I: 13.091.387

Ciudad Guayana 27 de Noviembre de 2017


INTRODUCCIÒN

El presente trabajo tiene por objeto que el participante adquiera los


conocimientos fundamentales sobre el tema de acto procesal, debe entenderse
que es un hecho jurídico, entendiéndose por este todo suceso o acontecimiento
vinculado al derecho, y de allí que se distingan los hechos naturales de los
realizados por la voluntad del hombre.

Es un aspecto especifico del acto como los efectos que produce por su
esencia, como parte de un todo, caracterizado por el movimiento es
precisamente, la de servir de medio o vehículo para que el proceso se inicie
desarrolle y culmine, son producto de la voluntad de los sujetos.

Finalmente el acto procesal es una especie de acto jurídico caracterizado


porque la modificación producida afecta directamente al proceso. La procesalita
del acto asienta Carnelutti, no se debe a que se verifique en el proceso, sino a
que valga en el proceso. De acuerdo con esto puede definirse el acto procesal
como “la conducta realizada por un sujeto procesal, susceptible de constituir,
modificar o extinguir el proceso”.

Para Couture por acto procesal se entiende “el acto jurídico emanado de
las partes, de los agentes de la jurisdicción o aun de los terceros ligados al
proceso, susceptible de crear, modificar o extinguir efectos procesales.”
EL DEBIDO PROCESO

El debido proceso es un principio jurídico procesal o sustantivo, según el


cual toda persona tiene derecho a ciertas garantías mínimas, tendientes a
asegurar un resultado justo y equitativo dentro del proceso, y a permitirle tener
oportunidad de ser oído y hacer valer sus pretensiones frente al juez. El término
procede del derecho anglosajón, en el cual se usa la expresión “debido proceso
legal”.

La noción del “Debido Proceso” como ha sido asumida en la Constitución


de la República Bolivariana de Venezuela comporta el categorizar a dicho
Derecho como uno de los Derechos Humanos, vinculado éste a todo proceso
jurisdiccional o administrativo y con miras a posibilitar tanto el requerimiento
como el reconocimiento judicial a un “juicio justo”.

Este importante principio y derecho tiene su fundamento en el artículo 49


de la Carta Fundamental venezolana

PRINCIPIO DE LEGALIDAD Y LIBERTAD DE FORMAS

Artículo 7 CPC.- Los actos procesales se realizarán en la forma prevista


en este Código y en las leyes especiales. Cuando la ley no señale la forma para
la realización de algún acto, serán admitidas todas aquellas que el Juez
considere idóneas para lograr los fines del mismo.

la libertad de las formas, es la posibilidad de realizar los actos del proceso


sin someterse a un complejo de requisitos predeterminados en la ley y dejar al
litigante la libre determinación de realizarlos en el modo, lugar y tiempo que
considere más apropiado a la defensa de su derecho.

la legalidad de las formas, es, la necesidad de realizar los actos siguiendo


las reglas previamente establecidas en la ley, que fijan las condiciones de lugar,
tiempo y modo de expresión de los actos, sin observar las cuales, la actividad
realizada no es atendible por el juez y no se alcanza el efecto perseguido por la
parte.

En favor de la necesidad y, por consiguiente, de la legalidad de las formas


procesales, se invoca la exigencia de certeza que debe rodear al proceso para
que la función jurisdiccional pueda cumplir su cometido.

La exigencia de la certeza del derecho se ha sentido siempre como


indispensable para la convivencia social ordenada.
CLASIFICACIÓN DE LOS ACTOS PROCESALES

Según Eduardo Couture.

Un primer criterio para clasificar los actos procesales consiste en tomar


como punto de referencia a su autor. Cabe distinguir, colocándose en este punto
de vista:

Actos del tribunal; por tales se entienden todos aquellos actos emanados
de los agentes de la jurisdicción, entendiendo por tales no sólo a los jueces, sino
también a sus colaboradores. La importancia de estos actos radica en que
constituyen, normalmente, una manifestación de la función pública y se hallan
dominados por los principios que regulan la producción de actos jurídicos de
derecho público.

Actos de partes; por tales se entienden aquellos que el actor y el


demandado (y eventualmente el tercero litigante) realizan en el curso del
proceso. La multiplicidad de los actos de esta índole, obligará, más adelante, a
realizar ulteriores clasificaciones utilizando otros puntos de vista.

Actos de terceros por tales se entienden aquellos que, sin emanar de losa
gentes de la jurisdicción ni de las partes litigantes, proyectan sus efectos sobre
el proceso; así, por ejemplo, la declaración del testigo, el informe del perito, la
actividad del martillero o del agente de la fuerza pública. Estos actos, por su
propia índole, constituyen normalmente colaboraciones de particulares a la obra
de los Agentes de la jurisdicción y, frecuentemente, son instituidos como
deberes públicos del individuo. Esta clasificación que tiene por punto de vista el
agente del acto, proyecta sus consecuencias sobre la validez del mismo y sobre
su responsabilidad.

Actos del Tribunal: Los actos del tribunal son, decíamos, actos de los
agentes de la jurisdicción. Al tribunal incumbe, fundamentalmente, decidir el
conflicto de intereses que le es sometido. Pero no es ésa su única actividad, ya
que, para llegar a la decisiones necesaria.

Surge de aquí la siguiente clasificación:

a) Actos de decisión: por tales se entienden las providencias


judiciales dirigidas a resolver el proceso, sus incidencias o asegurar el impulso
procesal.
b) Actos de comunicación; son aquellos dirigidos a
notificar (notumfacere)a las partes o a otras autoridades, los actos de decisión.
c) Actos de documentación; son aquellos dirigidos a
representar mediante documentos escritos, los actos procesales de las partes,
del tribunal o de los terceros.
Debe distinguirse, según se pasa a demostrar, el acto a documentar y el
documento.

Los actos de comunicación constituyen tan sólo un medio de establecer el


contacto de los órganos de la jurisdicción con las partes (notificaciones) o con
otros órganos del poder público (oficios, en sentido genérico). En cuanto a los
actos de documentación reclaman algunas aclaraciones. Debe evitarse, ante
todo, la confusión frecuente entre el acto procesal y el documento propiamente
dicho.

El acto precede al documento. Lo que queda en el expediente es el


documento; el acto es su antecedente necesario. Cuando el actuario registra en
los autos el juramento de la parte, representa el instante en el cual la parte jura.
Consecuencia del juramento y del acto de representarlo, es el documento.
Tenemos, pues, un acto procesal de la parte: el juramento; un acto procesal del
tribunal: la redacción del acta que representa (vuelve a presentar por escrito) el
acto de jurar; y un objeto (el documento representativo).

ACTOS DE LAS PARTES

Los actos de las partes tienen por fin obtener la satisfacción de las
pretensiones de éstas. Pero por las mismas razones por las cuales no toda la
actividad del tribunales actividad de decisión, no toda la actividad de las partes
es actividad de postulación. Cabe, en este sentido hacer algunas distinciones
indispensables. Corresponde distinguir entre actos de obtención y actos
dispositivos.

Los primeros tienden a lograr del tribunal la satisfacción de la pretensión,


los segundos, tienen por objeto crear, modificar o extinguir situaciones
procesales. Entre los actos de obtención cabe distinguir:

a) Actos de petición; o sea aquellos que tienen por objeto determinar


el contenido de una pretensión; ésta puede referirse a lo principal del asunto
(pretensión de la demanda; pretensión de la defensa) o a un detalle del
procedimiento (admisión de un escrito, rechazo de una prueba).

b)Actos de afirmación; se trata de aquellas proposiciones formuladas a lo


largo del proceso, dirigidas a deparar al tribunal el conocimiento requerido por el
petitorio; estas afirmaciones se refieren tanto a los hechos como al derecho;
también se acostumbra clasificar estas proposiciones en participaciones de
conocimiento (saber jurídico) o participaciones de voluntad (querer jurídico).

c) Actos de prueba; se trata de la incorporación al proceso de objetos


(documentos) o relatos (declaraciones reconstruidas en el proceso escrito
mediante actas) idóneos para crear en el tribunal la persuasión de la exactitud
delas afirmaciones. Los actos dispositivos se refieren al derecho material
cuestionado en el proceso o a los derechos procesales particulares.

ACTOS DE TERCEROS

La clasificación nos conduce a distinguir:

a) Actos de prueba ; son, sin duda, los actos más importantes, .va
que entre ellos caben la declaración de testigos, los dictámenes de peritos, la
autorización de documentos por escribanos o funcionarios habilitados, etc.

b) Actos de decisión; en ciertas circunstancias la ley demanda a los


terceros la decisión de un punto del proceso; tal es el caso del jurado popular en
los regímenes que aún lo mantienen, del perito arbitrador o de los árbitros que
deben decidir, en materia comercial el dolo o fraude en los contratos.

e) Actos de cooperación; así ocurre cuando, por ejemplo, se requiere la


colaboración del empleador para asegurar el cumplimiento de la sentencia que
condena al pago de las pensiones alimentarias adeudadas por el empleado, o la
colaboración del martillero para la venta por remate de los bienes embargados.
La determinación de la calidad de parte o de tercero en los actos procesales,
reviste muy particular importancia cuando se trata de calificar la naturaleza de
éstos. Así, por ejemplo, una declaración cambia de valor si ella emana de la parte
(confesión) o de un tercero (testigo); o de parte del tribunal(sentencia) o de
terceros (veredicto, laudo arbitral, peritaje arbitral).

FORMA DE EXPRESIÓN DE LOS ACTOS PROCESALES:

La forma es la manifestación externa del acto, si bien no se refiere a todos


los requisitos del acto, sino sólo a aquéllos que atienden a cómo se exterioriza
el mismo. En otras palabras la forma son “aquellos requisitos que deben llenar
la conducta de los sujetos del proceso, en relación al modo de expresión de las
mismas”. ( Zanzucchi. Ob . cit, p 390. Alsina, Tratado 1941. Tomo I)

-Uso del idioma legal: la regla más general relativa al modo de expresión
de los actos procesales, se refiere al uso del idioma legal que es el castellano.

La regla está contenida el Art 183 del CPC que establece: “En la realización
de los actos procesales sólo podrá usarse el idioma legal que es el castellano”;
y en el Art 13 del C.C según el cual: “El idioma legal es el castellano. Las oficinas
públicas no podrán usar otro en sus actos; y los libros de cuentas de los
comerciantes, banqueros, negociantes, empresarios y demás industriales,
deben llevarse en el mismo idioma”.

En el Código de Procedimiento Civil son manifestaciones de esta regla, en


los actos de prueba, cuando la persona interrogada no conociere el idioma
castellano, se le nombrará un intérprete que jurará previamente traducir con
fidelidad las preguntas y las respuestas (Art 184 C.P.C) y cuando deban
examinarse documentos extendidos en idioma extranjero, deberá ordenarse su
traducción por Intérprete Público. (Art 185 C.P.C).
También cuando el poder se ha otorgado en el exterior en idioma extranjero
dispone la ley su traducción al castellano por intérprete jurado (Art. 157 C.P.C).

Caso especial lo constituye el Art 186 C.P.C el cual establece: “Cuando se


deba interrogar a un sordo, a un mudo o a un sordomudo, al sordo se le
presentarán las preguntas escritas, así como cualquier observación del Juez
para que conteste verbalmente; al mudo se le hará verbalmente la pregunta para
que la conteste por escrito; y al sordomudo se le harán las preguntas y las
observaciones por escrito, para que responda también por escrito. Lo escrito se
agregará al original, además de copiarse en el acta.

Si el sordo, el mudo o el sordomudo no supieren leer ni escribir, no podrán


ser interrogados en el juicio civil.

-La escritura: el proceso civil venezolano está dominado absolutamente


por el principio de la escritura. Los actos de las partes y del Tribunal deben
realizarse por escrito (Art 25 C.P.C)

La forma escrita de los actos de las partes comprende los dos modos
establecidos en el Art 187 C.P.C:”Las partes harán sus solicitudes mediante
diligencia escrita que extenderán en el expediente de la causa en cualquier hora
de las fijadas en la tablilla o Cartel a que se refiere el artículo 192, y firmarán ante
el Secretario; o bien por escrito que presentarán en las mismas horas al
Secretario, firmado por la parte o sus apoderados.”

En cuanto a los actos del Tribunal, también estos deben realizarse por
escrito. La Ley procesal dispone en su Art 188: “Los actos del Tribunal se
realizarán también por escrito, bajo el dictado o las instrucciones del Juez, en
términos claros precisos y lacónicos. Las observaciones, reclamaciones,
salvedades o recursos de quienes intervinieren en el acto, se manifestarán al
Juez, quien redactará sustancialmente el acta, sin alterar la verdad de lo que
haya pasado, ni omitir nada de lo expuesto. Si leídos, el interesado observare
algo de más o de menos de lo que quisiere hacer constar, se escribirá lo
observado en términos precisos y breves…”

Siendo el proceso totalmente escrito, la realización de los diversos actos


da origen al expediente de la causa, que como lo define Couture, es el “legajo
de actuaciones o piezas escritas que registran los actos procesales realizados
en juicio, ordenadas cronológicamente y foliadas en forma de libro provistas de
una carátula destinada a su individualización.” (Couture, Vocabulario jurídico.
Voz: Expediente).

En nuestro derecho la formación del expediente es obligatoria. La Ley


establece en el Art 25 C.P.C: “… todo asunto se formará expediente separado
con un número de orden, la fecha de su iniciación, el nombre de las partes y su
objeto. Las actuaciones deben observar el orden cronológico, según la fecha de
su realización y la foliatura del expediente se llevará al día y con letras,
pudiéndose formar piezas distintas para el más fácil manejo, cuando sea
necesario.”
El expediente de la causa es único; su custodia es una obligación del
secretario del Tribunal, quien está facultado para presentar el expediente a las
partes, a pedido de éstas, para imponerse de cualquier solicitud hecha o
providencia dictada.

Además, las actas del expediente contentivas de actuaciones de las partes


o del Tribunal, debidamente firmadas y selladas, son documentos públicos en el
sentido del Art 1357 del Código Civil: “Instrumento público o auténtico es el que
ha sido autorizado con las solemnidades legales por un Registrador, por un Juez
u otro funcionario o empleado público que tenga facultad para darle fe pública,
en el lugar donde el instrumento se haya autorizado.” ; y a su vez tales
documentos públicos, no pueden ser impugnados sino por el procedimiento de
la tacha de falsedad conforme al Art 1359 C.C:
“El instrumento público hace plena fe, así entre las partes como respecto
de terceros, mientras no sea declarado falso:1º, de los hechos jurídicos que el
funcionario público declara haber efectuado, si tenía facultad para efectuarlos;
2º, de los hechos jurídicos que el funcionario público declara haber visto u oído,
siempre que este facultado para hacerlos constar”.

Por la naturaleza y función propia de la diligencia y de los escritos o


memoriales, la ley establece ciertas prohibiciones que redundan en salvaguarda
de la moral y de la seguridad jurídica en el proceso, así:
Art 171 C.P.C: “Las partes y sus apoderados deberán abstenerse de
emplear en sus diligencias y escritos expresiones o conceptos injuriosos o
indecentes. El Juez ordenará testar tales conceptos si no se hubiesen notado
antes, apercibiendo a la parte o al apoderado infractor, para que se abstengan
en lo sucesivo de repetir la falta, con una multa de dos mil bolívares por cada
caso de reincidencia.”

Art 109 C.P.C: “Toda enmendadura, aunque sea de foliación, palabras


testadas y cualquier interlineación, deberá salvarse por el Secretario, bajo la
multa de doscientos bolívares por cada falta de esta naturaleza. Los defectos de
esta clase que se noten en los escritos presentados por las partes, impedirán su
admisión, si no están salvados por la parte misma, de lo cual dejará constancia
el Secretario en la nota de presentación...”

-La publicidad: los actos procesales no solo deben realizarse en el idioma


legal y por escrito, sino que además han de realizarse en forma pública. La regla
general es la publicidad de los actos de contestación, de recusación,
declaraciones, aceptaciones experticias y demás a que deban concurrir las
partes o terceros llamados por la Ley (Art 24 C.P.C).

La publicidad de los actos rige tanto entre las partes interesadas en la


causa, como respecto de los terceros o extraños a ella.
No se concibe alguna actuación de una parte que pueda estar reservado
para la otra. Sin la garantía de la publicidad de los actos, las partes no podrían
estar a derecho, ni quedaría asegurada la igualdad de las mismas en el proceso
ni garantizada la defensa en su sentido más amplio. De allí que las partes puedan
pedir al secretario informes, sobre todo cuanto haya ocurrido en su asunto, y
dicho funcionario tiene el deber de dar tales informes o prestar el expediente a
las partes para que se impongan de cualquier solicitud hecha o providencia
dictada (Art 110 C.P.C).

En cuanto a terceros la Ley establece en el Art 190 C.P.C: “Cualquiera


persona puede imponerse de los actos que se realicen en los Tribunales y tomar
de ellos las copias simples que quiera, sin necesidad de autorización del Juez, a
menos que se hayan mandado reservar por algún motivo legal”.
La regla de la publicidad de los actos tiene en nuestro derecho las
siguientes excepciones:

-Art 24 C.P.C: “Los actos del proceso serán públicos, pero se procederá a
puertas cerradas cuando así lo determine el Tribunal, por motivo de decencia
pública, según la naturaleza de la causa. En tal caso, ni las partes ni los terceros
podrán publicar los actos que se hayan verificado, ni dar cuenta o relación de
ellos al público, bajo multa de un mil a cinco mil bolívares, o arresto hasta por
ocho días, penas que impondrá el Juez por cada falta. El estudio de expedientes
y solicitudes, la conferencia que tengan los jueces para sentenciar y la redacción
del fallo, se harán en privado, sin perjuicio de la publicación de las sentencias
que se dictaren”

-Los escritos de promoción de pruebas deberán mantenerse en reserva por


el secretario, pero solo hasta el día siguiente en que venza el lapso de promoción
(Art 110 C.P.C)

Sin embargo, es de notarse que la actuación a puerta cerrada ordenada


por el Tribunal, no afecta en modo alguno la publicidad que debe existir entre las
partes, sino exclusivamente a los terceros o extraños a la causa, a los cuales no
se dará testimonio de las actuaciones mandadas a reservar, ni aun después de
concluida la causa. (Art 112 C.P.C)

ACTOS DE IMPULSO Y DE SUSTANCIACION EN EL


DERECHO PROCESAL LABORAL.

El Impulso Procesal “se denomina impulso procesal al fenómeno por


virtud del cual se asegura la continuidad de los actos procesales y su dirección
hacia el fallo definitivo”.

El principio de impulso consiste pues, en asegurar la continuidad del


proceso, y se obtiene mediante una serie de situaciones jurídicas que unas veces
afectan a las partes y otras al tribunal. Las partes están gravadas frecuentemente
con cargas procesales, que son situaciones jurídicas que conminan al litigante a
realizar determinados actos, bajo amenaza de continuar adelante prescindiendo
de él. El tribunal coopera al desenvolvimiento del juicio señalando, por propia
decisión y dentro de los términos de la ley, plazos que se conceden para realizar
los actos, se considere caducada la posibilidad de realizarlos (preclusión),
pasándose a los actos subsiguientes.

Ahora bien, la perención es una figura procesal a través de la cual el


legislador sanciona a las partes por su falta de actividad en el proceso, en el
entendido de que cuanto se activa el aparato jurisdiccional la parte actora debe
tener un especial interés en obtener un pronunciamiento oportuno del órgano
jurisdiccional; considerando el legislador que si se constata dentro del proceso
una inacción prolongada, la misma debe ser sancionada con la perención de la
instancia, de ésta manera se ha consagrado dicha figura procesal en la Ley
Orgánica Procesal del Trabajo, la cual señala en sus artículos 201 y 202 lo
siguiente:

Artículo 201. Toda instancia se extingue de pleno derecho por el transcurso


de un (1) año sin haberse ejecutado ningún acto de procedimiento por las partes.
Igualmente, en todas aquellas causas en donde haya transcurrido más de un (1)
año después de vista la causa, sin que hubiere actividad alguna por las partes o
el Juez, este último deberá declarar la perención.

Artículo 202. La perención se verifica de pleno derecho y debe ser


declarada de oficio por auto expreso del Tribunal.

Se destaca entonces que el fundamento de la figura procesal perención es


la presunción de abandono del procedimiento por parte de la persona obligada
a impulsar el proceso, vista su inactividad durante el plazo señalado por la ley, a
saber, un año, lo cual comporta la extinción del proceso. Y siendo la perención
de carácter objetivo, basta para su declaratoria que se produzcan dos
condiciones: falta de gestión procesal, es decir, la inercia de las partes; y la
paralización de la causa por el transcurso de un determinado tiempo, una vez
efectuado el último acto de procedimiento; entendido, además, que la aludida
falta de gestión procesal, significa el no realizar sucesiva y oportunamente los
actos de procedimiento que están a cargo de las partes, pero también se
constituye por la omisión de los actos que determinan el impulso y desarrollo del
proceso hacia su fin, mediante la sentencia definitiva y su correspondiente
ejecución.

ACTOS DE SUSTANCIACIÓN

La doctrina ha definido a los autos de mero trámite o de sustanciación del


proceso, en su sentido propio que son providencias interlocutorias dictada por el
Juez, en el curso del proceso, en ejecución de normas procesales que se dirigen
al Juez (a) para asegurar la marcha del procedimiento, pero que no implican la
decisión de una cuestión controvertida entre las partes; como lo señala Rengel-
Romberg en su Tratado de Derecho Procesal Civil, Tomo II, Teoría General del
Proceso, Pág.151. (…) “los autos son considerados también como sentencias
interlocutorias. Sin embargo, los autos son propiamente actos de sustanciación
del proceso o de mero trámite y no de decisión o de resoluciones.”
LUGAR DE LOS ACTOS PROCESALES:
La ley no solamente establece las formas de expresión de los actos
procesales, sino también el lugar en que deben realizarse para que produzcan
su efecto jurídico en el proceso.

El lugar de los actos procesales “es el local u oficina destinado para oír y
despachar, en la sede del Tribunal de una circunscripción determinada”. (Guasp,
Derecho Procesal Civil. Madrid, 1956 p. 298).

Para que el acto procesal se realice, pues, dentro del ámbito espacial que
le corresponde, es necesario que concurran simultáneamente las tres
determinaciones indicadas. No es suficiente que se realice simplemente en la
circunscripción judicial que corresponda, sino que es necesario además que se
realice en la localidad o ciudad que constituye la sede del Tribunal; y finalmente
no basta que el acto se realice en un lugar cualquiera de la sede establecida en
la circunscripción, sino que es necesario además, que el acto se lleve a efecto
en el local u oficina destinado para el tribunal en aquella sede. Es esta la regla
general, contenida en el art 191 C.P.C que señala lo siguiente: “Los jueces no
podrán despachar los asuntos de su competencia, sino en el lugar destinado
para sede del Tribunal, a no ser para los actos respecto de los cuales acuerdan
previamente otra cosa conforme a la ley, de oficio o a petición de parte”
El fundamento de esta regla se encuentra en la necesidad de asegurar a
las partes la certeza jurídica, la igualdad de tratamiento en el proceso y la
publicidad de las actuaciones, pues si los magistrados no tuviesen señalado un
lugar público destinado para oír y despachar, las garantías de igualdad y
publicidad desaparecerían para las partes, que no sabrían nunca con certeza
donde acudir para hacer valer sus derechos.

Esta regla tiene sus excepciones entre las cuales pueden mencionarse:

-Art 472 C.P.C: “El Juez, a pedimento de cualquiera de las partes o cuando
lo juzgue oportuno, acordará la inspección judicial de personas, cosas, lugares
o documentos, a objeto de verificar o esclarecer aquellos hechos que interesen
para la decisión de la causa o el contenido de documentos…”
-La toma de declaración a los testigos en el lugar a que se han de referir
sus deposiciones, o en la morada de éste, en caso de tener impedimento
justificado para comparecer al Tribunal. (Art 489 y 490 C.P.C)

-La toma de declaración a ciertos funcionarios públicos exceptuados de


comparecer en el Tribunal, tales como el Presidente de la República, los
ministros, senadores, diputados, magistrados, gobernadores, arzobispos,
obispos y los integrantes de Alto Mando Militar. (Art 495 C.P.C)
TIEMPO DE LOS ACTOS PROCESALES:

Así como los actos procesales tienen ámbito espacial de realización (lugar),
también tienen su ámbito temporal, o tiempo de los actos procesales.
La consideración del ámbito temporal de la conducta de los sujetos del
proceso, nos conduce al estudio de la trascendencia que tiene el tiempo en la
realización de los actos procesales en general (teoría de los días y horas hábiles
para la realización de los actos), y por otro lado, al estudio de las condiciones
temporales de realización de cada acto procesal en particular (teoría de los
términos o lapsos procesales).

DÍAS Y HORAS HÁBILES DE LOS ACTOS PROCESALES

La ley procesal distingue el tiempo útil para la realización de los actos


procesales en general, del tiempo hábil para ello. Tiempo útil para la realización
de los actos procesales, son la horas del día que van desde las 6 de la mañana
hasta las 6 de la tarde siempre que aquél no sea feriado.
La regla está expresada en forma negativa en la disposición del Art 193 del
C.P.C.: “Ningún acto procesal puede practicarse en día feriado, ni antes de las
seis de la mañana ni después de las seis de la tarde, a menos que por causa
urgente se habiliten el día feriado o la noche.”
Debe entenderse por acto procesal en esta regla, todas aquellas
actuaciones judiciales que van desde la presentación del libelo de la demanda
en adelante.
Ahora bien, no todas las horas del tiempo útil son hábiles para la realización
del los actos procesales. El tiempo hábil son las horas del tiempo útil destinadas
por el tribunal para despachar.
La regla que fija el tiempo hábil está concebida también en forma negativa.
Art 192 C.P.C: “Tampoco podrán los jueces despachar sino en las horas del día
destinadas al efecto, las cuales indicarán en una tablilla que se fijará en el
Tribunal, para conocimiento del público. Para actuar fuera de dichas horas,
cuando sea necesario, habilitarán con un día de anticipación o haciendo saber a
las partes las horas indispensables que determinarán”.
La ley autoriza a presentar las diligencias y escritos a que se refieren los
Art 106 y 107 C.P.C dentro de las horas del día fijados por el Tribunal para
despachar pero prohíbe al secretario suscribir y recibir diligencias, solicitudes,
escritos y documentos de las partes, en los días en los cuales el Tribunal
disponga no despachar (Art 194 C.P.C).
Aun la contestación de la demanda, puede presentarse a cualquier hora
de las indicadas en la tablilla (Art 359 C.P.C). De acuerdo con este sistema, los
actos del Tribunal pueden fijarse para cualquier hora de las indicadas en la
tablilla.
Las reglas que determinan el tiempo útil y el tiempo hábil para la realización
de los actos procesales admiten ciertas excepciones:

-En cuanto al tiempo útil, se permite que por causa urgente pueda
habilitarse el día feriado o la noche, entendiéndose por causa urgente, a los
efectos de la habilitación, el riesgo manifiesto de que quede ilusoria una
providencia o de que frustre cualquier diligencia importante para acreditar algún
derecho o para la prosecución del juicio. (Art 193 C.P.C)
-En cuanto al tiempo hábil, se permite actuar fuera de dichas horas, cuando
sea necesario, habilitándose las horas indispensables con un día de anticipación
o haciéndolo saber a las partes (notificación).
Puede ocurrir que no sean suficientes las horas fijadas en la tablilla para la
realización de algún acto, para realizar una inspección judicial o interrogar a un
testigo….En estos casos, a solicitud de parte, pueden habilitarse las horas
indispensables para su conclusión, bien con un día de anticipación o ya
notificando de ello a la otra parte.

CÓMPUTO DE LOS LAPSOS PROCESALES:


Se entiende por cómputo de los lapsos procesales, la manera o modo de
contar el tiempo establecido en lapso para la realización de un acto procesal.
Para hacer el cómputo de los lapsos se requiere una unidad de medida,
que en nuestro sistema es la hora, el día, el mes o el año, según que el lapso
haya sido establecido tomando en cuenta una de estas divisiones del tiempo.

CONCLUSION
Los Actos procesales son los que inician y terminan un proceso ya que
todo tipo de Derecho (civil, penal, laboral, etc.) comienza con un acto procesal,
para posteriormente convertirse en realidad, es decir, que sus aspectos
generales se hagan legales en todo.

El Derecho Procesal surgió como una necesidad de la sociedad para


regular la conducta de los que administran la justicia, así mismo para llevar a
cabo cada parte del procedimiento como debe ser y no como los administradores
de justicia quisieran que fuera.

A lo largo del paso del tiempo han existido distintas necesidades, pero
siempre la necesidad principal es la de tener un cuerpo normativo que regule tal
o cual situación ya que si no existieran los cuerpos normativos, y quienes lo
aplicaran, caeríamos en la atrocidad. Aunque es bien sabido que aun existiendo
tales cuerpos normativos o legales muchas veces las sociedades se encuentran
en conflictos.