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CONCEPTO Y DEFINICIÓN DE

ENVEJECIMIENTO CELULAR
El envejecimiento puede definirse como la acumulación de todos los cambios involutivos e
irreversibles que se producen en un organismo con el paso del tiempo y que llevan a fallos
homeostáticos incompatibles con la supervivencia.
Un problema relacionado con la definición de envejecimiento es la determinación del
momento en que este se inicia, que según la opinión mayoritaria, es cuando termina el
desarrollo. No obstante el comienzo del envejecimiento funcional puede considerarse
como un parámetro de valor relativo. Así una deportista dedicada a la gimnasia rítmica
puede considerarse mayor para esta actividad a la edad de 25 años mientras que para la
mayoría de las actividades aun es una persona joven.
El estudio del envejecimiento se complica por el fenómeno conocido por envejecimiento
diferencial, pues no todos los sujetos envejecen al mismo ritmo, ni todos los órganos y
sistemas del mismo sujeto se deterioran simultáneamente.
Un concepto más restrictivo que el de envejecimiento es el de senescencia por el que se
entiende el conjunto de cambios involutivos que ocurren en las fases finales de la vida, que
incluyen alteraciones morfológicas, bioquímicas y funcionales conducentes a la muerte.
Según algunos autores, el envejecimiento podría empezar en edades tempranas, incluso
juveniles, mientras que la senescencia tendría lugar en las edades finales de la vida, en las
que las pérdidas de rendimiento de los sistemas fisiológicos y de resistencia al estrés se
hacen más evidentes. Se usa envejecimiento y senescencia como sinónimos.
El envejecimiento consiste en la pérdida gradual de la potencialidad de nuestras células y
organismo. Los conceptos de longevidad y envejecimiento están íntimamente ligados, ya
que la mayor o menor rapidez del transcurso de éste determina la duración de la vida. Por
ello, si tuviésemos posibilidad de lograr enlentecer el proceso de envejecimiento de los
seres humanos se incrementaría su longevidad, lo que permitiría, en medios adecuados,
que aumentasen las respectivas esperanzas de vida, hasta límites dependientes de las
respectivas circunstancias individuales y sociales.

Cambios celulares que acompañan al envejecimiento

Durante el proceso del envejecimiento se producen a nivel celular una serie de cambios
morfológicos y fisiológicos.

1. Daño de las membranas celulares, con alteración en la distribución de fosfolípidos


y colesterol.
2. Aumento de las uniones covalentes entre las fibras de colágeno (así se disminuye
la solubilidad de esta molécula).
3. Aumento del calcio extracelular.
4. Aumento del hierro, del potasio intracelula.
5. Disminución del volumen celular.
6. Disminución de la respiración celular.
7. Disminución de sistemas enzimáticos (fosfatasas ácidas, fosfatasas
alcalinas,esterasas).
8. Acumulación de pequeñas gotas de lípidos.
9. Acumulación de lipofucsina (pigmento del envejecimiento celular).
BIOLOGÍA DEL ENVEJECIMIENTO
CELULAR
Un organismo manifiesta envejecimiento cuando decrece su vitalidad y cuando
proporcionalmente aumenta su vulnerabilidad. El envejecimiento es un proceso irreversible
equiparable al segundo postulado de la termodinámica referente a la entropía. Se trata de
un proceso que finaliza cuando sucede la muerte. Desde un punto de vista biológico, no
hay organismos viejos ni envejecidos, ya que esta terminología tiene un significado
estático, la de un proceso ya llevado a cabo.
Los términos mencionados se utilizan para caracterizar situaciones extremas, relacionadas
con una edad cronológica avanzada, término este ultimo aplicable a la edad de elevada
tasa de mortalidad. El periodo de vida del ser humano se cuantifica con un máximo de 120
años, cuando los fenómenos intrínsecos del crecimiento y del envejecimiento se
desarrollan en un medio adecuado.
Longevidad es un proceso ligado a la edad cronológica y de significación relativa, ya que
las edades consideradas como longevas, es decir, por encima de la actual esperanza de
vida, están marcadamente por debajo del valor considerado como de máxima duración.
La vida humana se divide en dos fases: desarrollo o crecimiento y senescencia ó
envejecimiento. Las alteraciones homeostáticas conducen a la perdida de bienestar, a la
enfermedad.
Los mecanismos que dan lugar a las manifestaciones de envejecimiento se resumen en la
disminución paulatina tanto de la población celular como de la actividad metabólica de
cada célula. En los organismos superiores hay un proceso regulador encaminado a
garantizar la supervivencia, aminorando las consecuencias del déficit acaecidos.
El organismo viejo se diferencia del joven mediante el enlentecimiento de unas funciones y
la desaparición de otras, lo mismo que por la elevada incidencia de enfermedades.
En el pasado, los científicos se habían percatado de que el envejecimiento está a menudo
asociado al acortamiento excesivo de las extremidades del ADN, los llamados telómeros.
Los telómeros se acortan a cada replicación sucesiva (de la célula originaria a las dos
primeras hijas, de éstas a las siguientes cuatro y así sucesivamente), y en un determinado
momento se vuelven demasiado cortos. El fenómeno del telómero demasiado corto está
vinculado, por tanto, al fenómeno del envejecimiento. Pero como el mecanismo que
vincula estos dos fenómenos todavía es un enigma sin solución, el único modo para
distinguir las células jóvenes de las viejas era ponerlas en cultivo y esperar días o incluso
meses: si se replicaban entonces eran aún jóvenes, y en caso contrario eran viejas.
Con una serie de experimentos llevados a cabo sobre células humanas, d'Adda di
Fagagna descubrió que cuando los telómeros son demasiado cortos, o bien están
dañados, se activa un sistema de emergencia específico, correspondiente a la ruptura
irreversible del ADN, el ciclo se detiene y la célula entra en la fase de envejecimiento.
El envejecimiento se expresa en todos los órganos de forma diferente, según sus
funciones y con distinta aceleración.

TEORÍAS DEL ENVEJECIMIENTO


CELULAR
Se hizo una revisión sobre un gran número de teorías para explicar la naturaleza del
envejecimiento, que han sido propuestas durante este siglo.
Se han propuesto muchas teorías para explicar el proceso de envejecimiento. Goldstein y
colaboradores las han revisado extensamente y finalmente las han dividido en dos grandes
categorías: las que afirman que el proceso de envejecimiento sería el resultado de la suma
de alteraciones que ocurren de forma aleatoria y se acumulan a lo largo del tiempo
(teorías estocásticas), y las que suponen que el envejecimiento estaría predeterminado
(teorías no estocásticas).
Muchas teorías y clasificaciones han sido propuestas para explicar el envejecimiento
humano, pero como una sola no puede explicar todas las observaciones relacionadas con
este, se diferencian 2 tipos de teorías:

1. Teorías estocásticas: engloban aquellos fenómenos que comportan una serie de


variables aleatorias que hacen que este fenómeno sea producto del azar y deba
ser estudiado recurriendo a cálculos probabilísticos. Estas teorías cuentan con la
acumulación fortuita de acontecimientos perjudiciales debido a la exposición de
factores exógenos adversos.
2. Teorías deterministas: engloban aquellos fenómenos que se describen mediante
un número limitado de variables conocidas, que evolucionan exactamente de la
misma manera en cada reproducción del fenómeno estudiado, sin recurrir a
ningún cálculo probabilístico.

RESUMEN DE LAS DISTINTAS TEORÍAS DEL


ENVEJECIMIENTO.
Ninguna de las teorías del envejecimiento, basadas en un mecanismo único, como
mutación genética o error en la síntesis de proteínas, da una explicación satisfactoria de la
involución senil a todos los niveles de organización biológica, desde el molecular al
fisiológico.
Actualmente parece ser más adecuado entender el proceso del envejecimiento, como una
combinación de diversas causas, que son secundarias al proceso de diferenciación celular.
De esta forma las células diferenciadas tienen que distribuir una cantidad limitada de la
energía, que obtienen a través de la respiración mitocondrial, entre la reparación y la
función de las propias células. En las mitocondrias (con niveles muy altos de consumo de
oxígeno) predomina la desorganización peroxidativa sobre los mecanismos de
regeneración de organelas, lo que desencadena una alteración progresiva de las mismas,
con inactivación de su genoma y progresiva disminución de su capacidad bioenergética.
Esto, a su vez, se traduce en una disminución de la función fisiológica y de la resistencia al
estrés de las células.
El fenómeno del envejecimiento individual se entiende mejor desde la perspectiva de la
especie. Hay que tener en cuenta que el animal multicelular es una simbiosis entre células
reproductoras y células somáticas que se descartan cuando han cumplido su función.

MUTUACIÓN SOMÁTICA
Esta teoría fue propuesta por Szilard en 1959, el cual predijo que el envejecimiento ocurre
como un resultado de la acumulación de mutaciones en el ADN nuclear de las células
somáticas.
Comfort, en 1979, también propugnó esta idea que después se matizó por otros autores,
los cuales refieren que la lesión en el ADN sería fundamentalmente al nivel mitocondrial.
Entre estos autores hay que destacar a Miquel y Fleming, al sostener que la causa
fundamental del envejecimiento celular es una inestabilidad del genoma mitocondrial,
por una falta de equilibrio entre la reparación mitocondrial y el efecto desorganizador de los
radicales de oxígeno. De este modo, las células privadas de la capacidad de regenerar sus
poblaciones mitocondriales, sufrirán una disminución irreversible en su capacidad para
sintetizar ATP, con la consiguiente degradación senescente del funcionamiento fisiológico
y muerte final. En años posteriores muchos autores se acogieron a la idea de Miquel y
otros.
Estas mutaciones en el ADN mitocondrial causan enfermedades humanas y están
asociadas con un espectro amplio de manifestaciones clínicas incluida la demencia, los
desórdenes del movimiento, el fallo cardíaco, la diabetes, la disfunción renal, la sordera, la
ceguera y la debilidad.

GERONTOGENES
Otra teoría del envejecimiento inculpa a la desnaturalización de las largas cadenas de
ADN helicoidal de los cromosomas del núcleo celular, donde se ubican aquellos genes
encargados de generar proteínas. La incapacidad para reparar los errores genéticos que
se acentúan con la edad del individuo serían responsables de este deterioro. En este
mismo sentido, se mencionó que el mecanismo consistía en la eliminación de los grupos
metílicos (CH3) de ciertas regiones del ADN. Otros investigadores le atribuyen importancia
al ADN mitocondrial, que porta solamente el óvulo, y daría pábulo a las teorías de que la
longevidad sigue la línea materna de herencia. En el daño del ADN mitocondrial vuelve a
aparecer el NO (óxido nítrico) con su proceso de oxidación.
La teoría de los gerontogenes y el Reloj Biológico está sustentada por el
reconocimiento y mapeado de los genes responsables de la enfermedad de Alzheimer.
También se han identificado gerontogenes en la mosca de la fruta (Drosophila
melanogaster), en un gusano nematodo que vive en la tierra (Caenorhabditis elegans) y,
sin que la verificación sea total, en un ratón. Tienen características disímiles de los
oncogenes: éstos producen cáncer como consecuencia de fallas, los gerontogenes
envejecimiento por acción normal y pueden desaparecer durante la evolución de la
especie. Las investigaciones se realizan con paradigmas de la biotecnología de vida muy
corta. Los mamíferos no resultan buenos animales de experimentación. Las conclusiones
de los estudios deben extrapolarse al hombre. La gerontomutación adquirida altera la
duración de la vida: la mortalidad confiere una ventaja selectiva y es el resultado de la
presión de la selección sobre la máquina molecular que acorta la replicación y la extensión
de la vida. Esta sería la hipótesis del Reloj de la Mortalidad, el Reloj Biológico.

SOMA DESECHABLE
La idea de un cuerpo de "quita y pon" es central para evolución del envejecimiento -la
razón del envejecimiento- aunque es esencialmente una explicación evolutivista. Esta idea
se conoce como la teoría del soma desechable, y fue formulada por Thomas Kirkwood a
finales de los años 70 y posteriormente desarrollada por él mismo y el eminente
genético Robin Holliday. Actualmente, muchos investigadores la consideran el mejor
marco teórico para comprender el envejecimiento. En su formulación actual, según publica
el propio Kirkwood, sería como:
a) El envejecimiento se debe a limitaciones que han surgido en el mantenimiento somático
y la reparación, debido a que compite con ellas de forma prioritaria la reproducción.
b) El envejecimiento, por tanto, es resultado de la acumulación durante la vida de daño en
las células y tejidos.
c) Contribuyen al envejecimiento múltiples mecanismos (puesto que son formas múltiples
de mantenimiento somático, todas las cuales están sujetas al mismo proceso de
optimización.
d) Los principales genes que determinan la longevidad y la tasa de senescencia son genes
que especifican los niveles de funciones de mantenimiento (Genes de reparación de ADN,
enzimas antioxidantes, proteínas de estrés, etc.)
e) El proceso de envejecimiento es intrínsecamente estocástico, pero la longevidad está
programada, en general, a través de los genes que acabamos de mencionar y
f) La longevidad máxima no está controlada por ningún tipo de reloj, pero si modulable, por
ejemplo, modificando la exposición al daño o mejorando las funciones del mantenimiento
corporal.
Kirkwood y Holliday consideraron la dicotomía entre la línea germinal y el soma como
resultado de un dilema entre la supervivencia y la reproducción. En esencia, para ser de
alguna utilidad, el cuerpo debe sobrevivir al menos hasta la edad reproductiva. De ahí se
derivan costes para el mantenimiento de la vida, que consume la mayor parte del alimento
tanto a nivel de organismo como a nivel celular. En este último caso, la elevada tasa de
daño en el ADN y mutaciones tienen que ser corregidos mediante la síntesis e
incorporación de nuevos principios inmediatos.

RADICALES LIBRES: MELATONINA


Esta teoría fue propuesta por Denham Harman en 1956, la cual postula que el
envejecimiento resulta de los efectos perjudiciales fortuitos causados a tejidos por
reacciones de radicales libres. Estas reacciones pueden estar implicadas en la producción
de los cambios del envejecimiento, asociados con el medio ambiente, enfermedad y con
su proceso intrínseco.
Los radicales libres reactivos formados dentro de las células pueden oxidar biomoléculas y
conducir a muerte celular y daño tisular. Las reacciones perjudiciales de los radicales libres
se producen sobre todo en los lípidos, los cuales son los más susceptibles.
Harman, en 1956, con esta teoría pretendía explicar varios aspectos:

1. El origen de la vida evolución.


2. El aumento de la longevidad en especies animales sometidas a manipulaciones
dietéticas y ambientales.
3. El proceso de envejecimiento.
4. El gran número de enfermedades en cuya patogenia están implicados los radicales
libres del oxígeno.
Las reacciones de los radicales libres contribuyen considerablemente al desarrollo de
desórdenes estocásticos observados durante el envejecimiento. Los radicales libres,
además, están implicados en enfermedades degenerativas como arteriosclerosis,
amiloidosis, demencia senil tipo Alzheimer, enfermedades autoinmunes. Pese a ser la
teoría de los radicales libres la de mayor aceptación en los últimos años, permanecen
preguntas sin una contestación definitiva, como la de si los radicales libres contribuyen a la
iniciación y/o propagación del envejecimiento.
El envejecimiento es un estado multifactorial de degeneración y muerte celular en el que
interviene en gran medida el daño celular causado por los radicales libres. La teoría de los
radicales libres incide en que el principal problema del envejecimiento es el acumulo lento
pero progresivo de radicales de oxígeno y de nitrógeno en el organismo.
Durante el envejecimiento, y en algunas enfermedades neurodegenerativas, la
mitocondria, alterada por el estrés oxidativo, es incapaz de mantener la demanda de
energía de la célula, dando lugar a una mayor producción de radicales libres. Ambos
procesos, déficit de producción de ATP y aumento de radicales libres, pueden
desencadenar la apoptosis. La melatonina, una indolamina producida por varios tejidos
del organismo humano, además de la glándula pineal, incluidos el sistema inmune, ovario,
testículo e intestino, ejerce importantes efectos antiexcitotóxicos tanto en situaciones
experimentales como clínicas.
La melatonina es un excelente antioxidante que depura radicales hidroxilo (HO·) y
peróxido de hidrógeno (H2O2) preferentemente. Además, aumenta la actividad y expresión
de los enzimas dependientes del glutation, y disminuye la actividad y expresión de la
iNOS, reduciendo los peroxinitritos.
La actividad antioxidante de la melatonina y su potenciación de los enzimas redox hace de
esta molécula única en términos de actividad antioxidante. Experimentos in vivo han
demostrado que la administración de melatonina aumenta la actividad de los complejos I y
IV de la cadena de transporte electrónico mitocondrial. Para caracterizar este efecto, se
han hecho una serie de experimentos in vitro en los cuales las mitocondrias se incubaron
con t-butil hidroperóxido para inducir estrés oxidativo. Concentraciones nanomolares de
melatonina fueron suficientes para aumentar el contenido mitocondrial de glutation
reducido, y de la actividad de los complejos de la cadena de transporte electrónico.
Asimismo, la melatonina aumentó la producción ATP por esas mitocondrias,
contrarrestando completamente el daño oxidativo mitocondrial inducido por el t-butil
hidroperóxido. Es importante notar que las vitaminas E y C fueron incapaces de recuperar
la actividad normal de la mitocondrias tras el daño oxidativo, aún a concentraciones 1.000
veces mayores que las de melatonina.
Basados en todos los estudios descritos arriba, puede deducirse que la caída en la
producción de melatonina con la edad está relacionada con el envejecimiento y el inicio de
las enfermedades de la vejez. A su vez, el envejecimiento también deteriora la función
pineal, y del resto de los órganos que producen melatonina, lo que decrece la producción
de este índole con la edad.
La melatonina protege normalmente las células de los radicales libres, pero algunos de
ellos escapan produciendo un daño significativo en las células. El daño en las neuronas
del núcleo supraquiasmático (NSQ), el reloj biológico que regula la síntesis de melatonina
por la pineal, lleva a una alteración del ritmo circadiano de la melatonina. Se produce
entonces menor cantidad de este índole, que protege menos al NSQ, iniciándose así un
círculo vicioso que lleva a una caída mucho mayor de melatonina, desapareciendo su
efecto protector, con lo que células y tejidos aumentan su susceptibilidad a los agentes
oxidativos.
Además, la reducción de la melatonina con la edad promueve envejecimiento al reducir la
función neuroendocrina y la eficiencia del sistema inmune. La melatonina mantiene la
longevidad por promover la función inmune y prevenir el deterioro de la fisiología tiroidea
que aparece con la edad. Se ha visto que la administración de melatonina en el agua de
bebida a ratones aumenta significativamente su supervivencia y los mantiene en un estado
más juvenil.
Por otro lado, el patrón rítmico de melatonina es esencial para la normal función del
organismo. Cuando este ritmo se deteriora, el envejecimiento y las alteraciones asociadas
a él aparecen. Si la melatonina proporciona un retraso significativo de las consecuencias
del envejecimiento, puede representar un hallazgo muy importante. Después de todo, hay
que destacar que la melatonina es un compuesto natural, producido por todos los
organismos (animales y vegetales), fácil de administrar, rápidamente absorbido,
rápidamente metabolizado, y barato de producir. Sus características farmacocinéticas
hacen que su uso no presente adicción ni tolerancia, ya que tiene una vida media de unos
20 minutos, lo que hace que desaparezca rápidamente del organismo. Frente a la
prohibición actual de su uso en humanos, hay que decir que diariamente ingerimos
melatonina presente en los alimentos (algas, verduras, legumbres, cereales, fruta, etc.).
En conclusión, la melatonina contrarresta el exceso de radicales libres producidos durante
la actividad mitocondrial y depura aquellos que pueden dañar a la mitocondria. La
melatonina mantiene unos altos niveles (más del 85%) de glutation reducido
intramitocondrial, evitando que estas organelas tengan que obtenerlo del citosol. De esta
forma, la melatonina mantiene la capacidad de la mitocondria para producir el ATP
requerido para la función celular. Debido a la relación entre daño mitocondrial,
envejecimiento y radicales libres, los efectos de la melatonina aquí descritos pueden
también explicar las propiedades antienvejecimiento y antiapoptóticas de la melatonina.

ACORTAMIENTO CROMOSÓMICO
Esta teoría expone que las células no replican completamente sus cromosomas durante
cada división celular, de forma que ciertas secuencias que replican tardíamente acabarían
perdiéndose después de un cierto número de replicaciones. En fibroblastos humanos se
ha comprobado experimentalmente que ciertas secuencias situadas en los telómeros de
los extremos de los cromosomas no se replican del mismo modo que el resto del genoma,
sino que son añadidos posteriormente por un proceso regulado por un complejo
enzimático denominado telomerasa. Harley y cols demostraron que el tamaño de los
telómeros disminuía de cuatro Kb a dos Kb con el envejecimiento de los fibroblastos en
cultivos. Estos autores especulan que si uno o mas telómeros se pierden completamente,
podría producirse un bloqueo de la proliferación. La disminución del tamaño de los
telómeros también se ha visto en las células de pacientes con progerías.

TEORÍAS EVOLUTIVAS
La senescencia es perjudicial para el individuo en casi todos los aspectos y constituye una
característica normal en la vida de los animales superiores.
Hay 3 teorías evolutivas que explican por qué ocurre el envejecimiento:

 1.- La primera teoría postula que la senescencia es una adaptación necesaria,


programada como desarrollo, debido a que sin la senescencia el recambio y
renovación de poblaciones resultaría perjudicado.
Como una explicación general del envejecimiento, esta teoría se criticó por 2 razones:

 La mayoría de las muertes naturales, exceptuando a humanos, ocurren por


accidentes, que suceden antes de que el envejecimiento sea evidente. Esto
significa que la mayoría de los animales no sobreviven en su estado salvaje el
tiempo suficiente para entrar en la senescencia.
 Esta teoría selecciona el grupo y necesita condiciones especiales que no
tienen muchas especies. Esto significa que, según esta teoría evolutiva, solo
los individuos más aptos son los que dejan su impronta en el acervo
hereditario de las generaciones siguientes, seleccionándose aquellas
modificaciones genéticas que mejoren las aptitudes de los individuos.
Esta teoría propone que el control genético activo de los acontecimientos senescentes
está mediado por genes específicos.

 2.- La segunda teoría propone que las mutaciones perjudiciales que se activan
tarde son las responsables del envejecimiento. Los genes del envejecimiento
se habrían instalado cómodamente en los cromosomas humanos porque la
selección natural no habría podido evitar su difusión. Los alelos perjudiciales
persistirían en una especie si sus efectos nocivos no se evidenciaban hasta
avanzada ya la madurez sexual. Por lo tanto, esta teoría afirma que se acumulan
una variedad de genes perjudiciales que se activan tarde, y que causan
senescencia y muerte cuando un individuo se traslada a un medio protegido y vive
el tiempo suficiente para experimentar sus efectos negativos.

 3.- La tercera teoría sugiere que la senescencia es el resultado de un desajuste


entre la supervivencia tardía y la fecundidad temprana. La teoría del soma
desechable afirma que el nivel óptimo de inversión en el mantenimiento somático
es menor que el nivel que se necesitaría para la longevidad somática indefinida.
Por lo tanto, al existir la probabilidad del riesgo de muerte violenta, la especie
haría bien en invertir en sistemas de protección que garanticen el vigor juvenil solo
durante el período de reproducción, dirigiéndose el resto del suministro energético
de un organismo hacia la promoción de una fertilidad óptima. Esta teoría sugiere
que la selección pone a punto el nivel de inversión en los procesos de
mantenimiento somático para conseguir un equilibrio óptimo entre supervivencia y
reproducción.
Estas 3 teorías principales de la evolución del envejecimiento suministran 3 conceptos
de cómo funciona el control genético del envejecimiento y la longevidad.
Resumen de la distintas teorías del envejecimiento.
Ninguna de las teorías del envejecimiento, basadas en un mecanismo único, como
mutación genética o error en la síntesis de proteínas, da una explicación satisfactoria
de la involución senil a todos los niveles de organización biológica, desde el molecular
al fisiológico.
Actualmente parece ser más adecuado entender el proceso del envejecimiento, como
una combinación de diversas causas, que son secundarias al proceso de
diferenciación celular. De esta forma, las células diferenciadas tienen que distribuir una
cantidad limitada de la energía, que obtienen a través de la respiración mitocondrial,
entre la reparación y la función de las propias células. En las mitocondrias (con niveles
muy altos de consumo de oxígeno) predomina la desorganización peroxidativa sobre
los mecanismos de regeneración de organelas, lo que desencadena una alteración
progresiva de las mismas, con inactivación de su genoma y progresiva disminución de
su capacidad bioenergética. Esto, a su vez, se traduce en una disminución de la
función fisiológica y de la resistencia al estrés de las células.
El fenómeno del envejecimiento individual se entiende mejor desde la perspectiva de
la especie. Hay que tener en cuenta que el animal multicelular es una simbiosis entre
células reproductoras y células somáticas que se descartan cuando han cumplido su
función.

FISIOPATOLOGIA DEL
ENVEJECIMIENTO CELULAR
Los efectos insidiosos del envejecimiento pueden detectarse en personas que, incluso
en ausencia de enfermedades o alteraciones vasculares concretas, al comenzar el
envejecimiento se inicia el declive progresivo de muchas funciones fisiológicas, entre
ellas parámetros tan fáciles de medir como la fuerza muscular, la reserva cardiaca, el
tiempo de conducción nerviosa, la capacidad vital pulmonar, la filtración glomerular y la
elasticidad vascular. Este deterioro funcional va acompañado de modificaciones
estructurales. La masa magra del cuerpo disminuye, y la proporción de grasa
aumenta. Los componentes de la matriz del tejido conjuntivo comienzan a establecer
enlaces cruzados. El pigmento lipofucsina (de desgaste) se acumula en órganos
como en encéfalo, corazón e hígado.
Las características más notables del envejecimiento son tanto una disminución de la
capacidad funcional basal como una reducción de la capacidad de adaptación al
estrés ambiental.

MECANISMOS IMPLICADOS
Muchos de los mecanismos de envejecimiento antes mencionados son autónomos
(independientes de señales externas). Sin embargo, es posible que exista cierto
control sistémico del envejecimiento. Factores humorales (endocrinos) podrían
coordinar el paso del envejecimiento en diferentes órganos y tejidos. Los procesos
sistémicos y los autónomos celulares no son exclusivos mutuamente, el
envejecimiento celular autónomo y el sistémico pueden coexistir.
En fisiología humana normal, hay claros ejemplos de declinación de niveles
hormonales con el envejecimiento. Los estrógenos disminuyen abruptamente en la
menopausia, y con la suplementación estrogénica se ha logrado enlentecer varios
procesos degenerativos como la atrofia de la piel, osteoporosis, ateroesclerosis y el
deterioro cognitivo. Otros factores endocrinos como la hormona del crecimiento,
testosterona y DHEA-S (dehidroepiandrosterona sulfato), declinan gradualmente con
la edad. La suplementación a corto plazo de hormona del crecimiento ha logrado
aumentar la masa muscular, el grosor de la piel y la densidad ósea. Aunque los
efectos de estas hormonas en órganos específicos es evidente, su relación con el
proceso de envejecimiento, no es para nada clara. Hasta el momento no hay estudios
en animales con suplementación hormonal, que hayan logrado aumentar la sobrevida
máxima.
En ancianos una combinación de factores como la menor actividad física y el cambio
de ritmo de las secreciones endocrinas, conducen a una disminución de tamaño
(atrofia) de muchos órganos y tejidos. Ejemplos de atrofia:

 Al disminuir la actividad física con la edad, las fibras del musculo esquelético
disminuyen de tamaño.
 En la glándula paratiroides del anciano disminuye el número de células secretoras
de hormona, que son sustituidas por adipocitos.
 El testículo se atrofia con la edad por disminución del estímulo gonadotrofico.
Cambios ultraestructurales
Los cambios de la membrana plasmática se advierten en etapas tempranas de la
lesión celular y provocan los trastornos de la regulación de iones y fluidos producidos
por la pérdida de ATP.
Los cambios mitocondriales sobrevienen rápidamente después de la lesión isquémica,
pero son más tardíos en algunos tipos de lesión por agentes químicos, tiene aspecto
denso, como resultado de la condensación de la matriz proteica y la pérdida de ATP.
Sin embargo, ello va rápidamente seguido de tumefacción mitocondrial. Aparecen
densidades. Por último, hay rotura de las membranas mitocondriales seguida de
calcificación progresivamente.
Después de la agresión hay dilatación del retículo endoplasmático, seguido de
fragmentación progresiva del RE . Patrones histológicos
En la patología clásica, los cambios morfológicos resultantes de una lesión no mortal
de las células se llamaban degeneraciones, pero en la actualidad se denominan
lesiones reversibles. Se identifican dos cuadros con el microscopio óptico: tumefacción
celular y degeneración grasa.

SENESCENCIA REPLICATIVA
La comprensión de los mecanismos precisos por los cuales ocurre el envejecimiento
es uno de los grandes problemas aún no resueltos por la biología moderna. Esto es
debido quizás a que se trata de un proceso extremadamente complejo que involucra
distintos tipos de células e interacciones celulares y que resulta a su vez de la suma
de muchos factores, internos y externos al organismo.
Todas las células del cuerpo, a excepción de las gametas sexuales, se multiplican por
división mitótica. En este proceso, cada célula duplica su material genético y lo
distribuye en las dos células hijas, que son, al menos en teoría, genéticamente
idénticas a la célula madre. Sin embargo, si cultivamos células in vitro, el número de
veces que pueden multiplicarse es limitado y no supera las 40 a 60 divisiones. Lo que
ocurre es que en determinado momento las células dejan de dividirse e ingresan en un
estado irreversible denominado senescencia, en el cual no pueden volver a
multiplicarse y que inevitablemente las lleva a la muerte.
La senescencia replicativa es un fenómeno que se observa tanto in vivo como in
vitro y se inicia en el momento en el que las células alcanzan el límite de Hayflick y
dejan de dividirse. El ciclo celular se suspende de manera permanente y las células
quedan detenidas en la fase G0/G1 del mismo. Las células senescentes por lo tanto,
no responden a mitógenos, sin embargo permanecen vivas, aunque metabólicamente
alteradas. Una característica importante de este tipo de células es que no son
susceptibles a estímulos apoptóticos.
Se ha sugerido que la senescencia replicativa pudiera ser un mecanismo celular de
respuesta frente al estrés, y que esta respuesta se relaciona con la supresión de
tumores, y al mismo tiempo con el deterioro fisiológico asociado al envejecimiento.

 El reloj mitótico: Los estudios que se han realizado muestran que el momento en
el cual la célula ingresa al estado de senescencia no depende de un tiempo
cronológico o metabólico sino del número de divisiones celulares que han tenido
lugar. Cuando se estudiaron más precisamente algunos de los elementos que
cambian de generación en generación en estas líneas celulares se observó que un
parámetro crítico para que la célula entre en estado de senescencia es la longitud
de los telómeros.

 Los telómeros: Los telómeros son las regiones de los extremos de los
cromosomas y están compuestos de secuencias repetitivas de ADN que no
codifican para ningún gen en particular. Una de sus funciones esenciales es la de
proteger al resto del cromosoma de la degradación y de la unión de los extremos
del ADN entre sí por enzimas reparadoras. Si bien la célula duplica su ADN
previamente a la división no es capaz de copiar la totalidad de la secuencia del
telómero y, como resultado, el telómero se hace más corto en cada replicación,
perdiéndose alrededor de 50 a 200 nucleótidos en cada ciclo de división celular.
El desgaste del telómero con la sucesión de ciclos celulares, impide su función
protectora, con lo que el cromosoma se hace inestable, aparecen errores en la
segregación durante la mitosis, anomalías genéticas y diversos tipos de mutaciones.
Las células que presentan estos defectos, no sólo son incapaces de duplicarse, sino
que dejan de ser viables, activándose los procesos de muerte celular programada.

 La telomerasa: Sin embargo, en el caso de las células germinales y embrionarias,


de las que el organismo no puede prescindir, existe una enzima específica,
la telomerasa, que es capaz de restaurar la secuencia del telómero. De hecho,
cuando se modifican genéticamente células que no sintetizan la telomerasa para
que lo hagan, estas células se dividen un 50 % más que las células que no
expresan esta enzima. Esto apoya fuertemente la teoría de que es la longitud de
los telómeros el determinante para ingresar en el estado de senescencia.
Si bien es aún desconocido el mecanismo por el que la célula detecta el acortamiento
de los telómeros y el sistema de señales que las lleva a la muerte, no cabe duda que
estos resultados van a incidir directa e indirectamente en el desarrollo de la
investigación aplicada, la industria farmacéutica y la medicina.

CARACTERISTICAS DEL
ENVEJECIMIENTO CELULAR
Desde el punto de vista macroscópico se observa una disminución del peso y volumen
de los órganos. Microscópicamente se demuestra un retraso en la división,
diferenciación y crecimiento celular, a la vez que una disminución gradual del número
total de células, se reduce la generación de ATP por parte de las mitocondrias,
disminuye la síntesis de proteínas estructurales, enzimáticas y reguladoras, así como
la capacidad para captar nutrientes, se aumenta el daño del ADN a la vez que
disminuye su reparación y se acumulan lesiones oxidativas en las proteínas y en los
lípidos, así como productos terminales de la glucación avanzada (produce enlaces
cruzados en las proteínas). Morfológicamente aparecen núcleos irregulares y
lobulados, mitocondrias lobuladas, disminución del retículo endoplasmático y un
aparato de Golgi distorsionado. A nivel tisular aparece una disminución de la
elasticidad y pérdida de agua intracelular. Paralelamente aparece un aumento de
tejido adiposo y fibroso a expensas del tejido muscular. La etiología de esta situación
está poco estudiada; sin embargo, existe una relación directa de esta con el régimen
alimenticio habitual y la falta de ejercicio; esto da lugar a una falta de uniformidad en la
distribución de la grasa corporal. La relación de tejido adiposo superficial con respecto
al tejido adiposo profundo disminuye por reducción del tejido superficial. Por todo ello
se comprueba que el tejido adiposo subcutáneo se desarrolla sobre el tronco, más que
sobre las extremidades.

Características
 Disminución del peso y volumen de órganos y tejidos.
 Retraso en la división, diferenciación y crecimiento celular.
 Disminución gradual del número total de células.
 Pérdida de agua intracelular.
 Aumento del tejido adiposo.

MODIFICACIONES DEL ASPECTO EXTERNO


La apariencia externa de los individuos varía con el paso de los años. Las arrugas y
las canas son dos signos externos que expresan el envejecimiento orgánico de forma
aparente.

Envejecimiento de la piel
Las características fundamentales del envejecimiento de la piel son la pérdida de la
elasticidad y la deshidratación. Las células epidérmicas se adelgazan, las
modificaciones en los haces de colágeno, junto con la falta de hidratación, provocan
las arrugas y la piel da la sensación de colgar sobre los huesos; la repetición de un
mismo gesto facial a lo largo de la vida, el clima y la exposición al sol prolongada son
algunos de los elementos que influyen en el envejecimiento dérmico. Son habituales la
aparición de un doble mentón y la caída de los parpados por la propia flaccidez de la
piel. Hay una atrofia de las glándulas sudoríparas y sebáceas que proporciona un
aspecto seco a la piel y obstaculiza el proceso normal del sudor disminuyendo el olor
corporal. La piel del anciano esta menos vascularizada por la que la cicatrización es
más lenta. La coloración de la piel es más pálida, aunque aparecen unas manchas
más oscuras que reciben el nombre de lentigo (especialmente en las manos y en la
cara). Otra característica en la dermis de los ancianos la constituye la proliferación de
verrugas seniles, especialmente en mujeres.

Envejecimiento del cabello


Con respecto al cabello hay una disminución en la velocidad del crecimiento y la
ausencia de melanina en el folículo piloso es la causa de la falta de coloración. Tanto
la aparición de las canas como el propio debilitamiento y caída del cabello son signos
muy ligados a factores genéticos, cambios hormonales y predisposición racial. Los
hombres suelen verse más afectados, en número, por la pérdida de cabello que las
mujeres. En contra partida, hay un aumento del vello facial más destacado
frecuentemente en la mujer, mientras que en el hombre se hace más aparente a nivel
del pabellón de la oreja, orificios nasales y cejas.

Envejecimiento de las uñas


El sistema tegumentario demuestra que el crecimiento continua durante el proceso de
envejecimiento, un signo particularmente evidente lo constituye el crecimiento de las
uñas. Estas suelen ser más duras, especialmente en los pies, y más espesas, por
tanto, mucho más difíciles de cortar, al mismo tiempo aparecen estrías longitudinales
por alteración de la matriz ungueal.

MODIFICACIONES A NIVEL DEL SISTEMA


MUSCULOESQUELÉTICO
Envejecimiento óseo
Los cambios que se producen a este nivel resultan muy evidentes en el anciano. La
masa ósea disminuye y se desmineraliza; esta pérdida es superior en la mujer (25%)
que en el hombre (12%). La desmineralización que se produce en el envejecimiento se
denomina osteoporosis primaria o senil y las causas que la producen son: la falta de
movimiento, la deficiente absorción e ingesta de calcio, la pérdida excesiva de mineral
y los trastornos endocrinos entre otras.
A nivel general hay una disminución de la talla, causada por el estrechamiento del
espacio entre los discos vertebrales. Teniendo en cuenta que la función de estos es la
regulación o amortiguación de las fuerzas de compresión generadas por el peso
corporal y la aparición en los movimientos de flexión, inclinación y rotación.
Aparece cifosis dorsal que altera la estática del tórax; para compensarla es frecuente
la flexión de las rodillas y caderas, aparentando mayor longitud en los miembros
superiores y el tronco corto. Así mismo hay una tendencia a inclinar la cabeza hacia
delante, lo que hace que reduzca la distancia occipitohumeral.
A pesar del aparente crecimiento de los miembros superiores, esto no modifica su
longitud ni sufre alteraciones importantes. En cambio los miembros inferiores ya que
los puntos articulares que presentan mayor presión y desgaste suelen ser las rodillas y
las articulaciones coxomoral; por ello se producen modificaciones en el eje mecánico
de esta extremidad, desplazando el triángulo de sustentación corporal (calcáneo-
primer metatarsiano-quinto metatarsiano). Este cambio en la disposición ósea se ve
reforzado por la insuficiencia muscular y se produce un giro del pie hacia fuera (valgo),
propiciando la aparición de callosidades y alterando el equilibrio corporal, la alineación
y la marcha.
La osteoporosis senil debilita el macizo trocantéreo y la zona del cuello femoral
extremando su fragilidad. Esta es una de las causas más frecuentes de fracturas en el
anciano.

Envejecimiento muscular
La pérdida gradual de fuerza muscular es la característica más destacable del
envejecimiento de los músculos. Hay una disminución de masa muscular, aunque
externamente no se aprecia por el aumento de líquido intersticial y del tejido adiposo.
Los cambios en la estructura muscular son muy complejos; hay una reducción
significativa de la actividad. La duración entre la contracción y los periodos de
relajación es mayor, y la tensión muscular disminuye.
El ejercicio físico contribuye a mejorar el funcionamiento y la eficacia muscular, por lo
que es importante iniciarlo en edades tempranas y hacerlo de forma continuada.

Envejecimiento articular
La superficies articulares recubiertas de cartílago se deterioran aproximadamente
hacia la tercera década de la vida. A medida que el tejido va erosionándose, las dos
superficies óseas de la articulación quedan en contacto, lo que causa la aparición de
dolor, crepitación y limitación de movimientos. El estrechamiento del espacio articular
se produce también por la pérdida de agua del tejido cartilaginoso.
Otra forma de degeneración articular la constituye el crecimiento irregular del hueso en
los bordes de la articulación, lo que da lugar a deformidades y compresión nerviosa a
distintos niveles, dando paso a dolor localizado(ciática).En ocasiones aparece una
hiperelasticidad de los ligamentos que es causa de una excesiva movilidad de algunas
articulaciones.
Las modificaciones degenerativas del sistema musculo esquelético son progresivas;
sin embargo, el tomar algunas medidas a lo largo de la vida como la realización de
ejercicio, la adopción de posturas correctas y asumir el habito de andar favorecerán la
prevención o el retardo en la aparición de los problemas derivados de envejecimiento
a este nivel.

MODIFICACIONES O CAMBIOS A NIVEL DEL


SISTEMA CARDIOCIRCULATORIA
Envejecimiento del corazón y de los vasos
Es difícil determinar si el proceso normal de envejecimiento afecta el sistema
cardiovascular sin implicar ninguna enfermedad.
El corazón sufre un proceso de atrofia y esclerosis, y disminuye en peso y volumen. La
elasticidad de los vasos sanguíneos se reduce por el aumento de los depósitos
calcáreos en las paredes vasculares. La aorta aumenta su calibre y volumen,
comportándose como un tubo rígido con un flujo de sangre intermitente; la
consecuencia es un vaciamiento más rápido y un aumento de velocidad de la onda
pulsátil. Aparecen rigideces valbulables debidas al engrosamiento y perdida de
elasticidad. Se produce una esclerosis en los vasos arteriales medianos y pequeños y
una reducción en la red capilar.
Por todo ello, la dinámica cardiocirculatoria está modificada; el mayor trabajo que
realiza el corazón se debe no solo a la insuficiencia del fuelle aórtico sino al aumento
de las resistencias periféricas provocadas por la esclerosis de los vasos y la
disminución de la red capilar produciéndose una disminución de la frecuencia cardiaca
con variaciones en las características del pulso (ritmo, fuerza) y un aumento de la
presión arterial.
El desequilibrio hemodinámica también se manifiesta por la disminución de la tensión
venosa y de la velocidad de circulación, produciéndose una mayor cesión de oxigeno a
los tejidos y una pérdida de calor.

MODIFICACIONES A NIVEL DEL APARATO


DIGESTIVO
Estructura anatómica
 Perdida de piezas dentarias
 Deshidratación de las encías
 Reducción de la secreción de saliva
 Atrofia de la mucosa gástrica
 Reducción del tono muscular en la pared abdominal
 Aparición de varicosidades.
 Disminución del tamaño del hígado
 Atrofia del intestino grueso
Capacidad funcional
 Dificultades de la masticación
 Dificultad en la dilución de los alimentos
 Disminución de la producción de acido clorhídrico
 Disminución de la motilidad
 Lentitud en el vaciado vesicular
 Hipo peristaltismo

MODIFICACIONES O CAMBIOS A NIVEL DEL


SISTEMA GENITOURINARIO
Sistema urinario
Estructura anatómica

 Disminución de peso y volumen del riñón.


 Reducción del número de nefrona.
 Esclerosis de los glomérulos.
 Dilatación de los túbulos
 Aumento del tejido intersticial
 Reducción del tono muscular de la vejiga
Capacidad funcional

 Disminución del filtrado glomerular


 Disminución del flujo hemático y plasmático
 Aumento de la resistencia vascular

CARACTERÍSTICAS DEL SISTEMA ENDOCRINO


 Disminución de la secreción hormonal.
 Descenso del nivel de producción
 Menor respuesta orgánica
 Disminución de la tolerancia a la glucosa.

GENES RELACIONADOS
Para comprender mejor el problema del envejecimiento, se debe llegar a entender
cómo la sobrevida de un individuo es determinada por la interacción entre genes y
ambiente, el que en último término modula la tasa de involución molecular y celular
durante el envejecimiento.
Claramente los seres humanos están sujetos a un riesgo genético para el desarrollo
de enfermedades asociadas al envejecimiento, como son la enfermedad de Alzheimer,
cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares y accidente vascular encefálico.
Se sabe que la longevidad es genéticamente regulada por varios genes (carácter
poligénico). En mamíferos, los avances en el estudio genético de la longevidad han
sido algo menores que en otros organismos. En ratas, se ha estudiado el papel
del locus H-2 como determinante de longevidad. Se encontró correlación entre una
mejor respuesta inmune y mayor longevidad, y ambos resultaron ser regulados por un
pequeño número de genes. En estudios de longevidad en humanos, se ha encontrado
relación entre capacidad de respuesta inmune, genética y HLA.
Schächter (1993) proponen la participación de 3 tipos de locus en la regulación de la
longevidad humana:
1. Genes con homólogos que determinan longevidad en otras especies.
2. Genes reguladores del mantenimiento y reparación celular.
3. Genes asociados a la susceptibilidad para desarrollar enfermedades
asociadas al envejecimiento.
Se han focalizado estudios en individuos centenarios en la búsqueda de genes
humanos asociados con longevidad. En centenarios, el mejor candidato es el alelo
E2 del gen de la apolipoproteína E (apo E). En estos sujetos longevos, la frecuencia
de Apo E4 (que se asocia a enfermedad vascular) resultó ser el 50% de lo observado
en adultos jóvenes, mientras que la frecuencia de Apo E2 (que se asocia a
hiperlipemia en homocigotos) era mayor en este grupo (Finch, 1997).
En centenarios en Francia se ha encontrado una alta frecuencia del genotipo
ACE/DD, que curiosamente se asocia también a infarto al miocardio (Jazwinski, 1996).
En centenarios italianos la frecuencia de ApoB-VNTR es 50% de lo observado en
adultos jóvenes. Esta observación no se encontró en centenarios de Francia y
Finlandia. El sistema mayor de histocompatibilidad multigénico (HLA en humanos)
continúa siendo de alto interés como probable fuente de alelos promotores de
longevidad. Ratas con el alelo H-2d tienen mayor longevidad, mejor inmunidad y
menor frecuencia de linfomas con el envejecimiento. En humanos centenarios, se han
encontrado subgrupos con el doble de frecuencia de ciertos alelos de HLA-A, -C,y –
DR, y PAI-1 (inhibidor de la activación del plasminógeno), pero no hay hallazgos
generalizados en la población humana (Schachter, 1998).
Un estudio clínico realizado por Perls (1998) sobre seguimiento de hijos de
centenarios, detectó que los sujetos que tenían padres centenarios, tenían 4 veces
más probabilidad de vivir hasta los 90 años que aquellos con padres que fallecieron a
los 70 años. En comparación con una cohorte de sujetos con padres que fallecieron a
los 70 años, los hijos de centenarios, a cualquier edad desde los 65 años tenían un
42,4% menos de probabilidad de morir. Las hijas de centenarios vivieron en promedio
hasta los 80 años (versus 74 años para las hijas de aquellos que fallecieron a los 70
años), y los hijos de centenarios vivieron en promedio hasta los 76 años. Esto apoya
aún más el papel de la genética en la determinación de la longevidad de este grupo
selecto de la población.
Bajo el concepto de genes reguladores, se ha logrado manipular genéticamente al
nematodo Caenorhabditis elegans. Estos tendrían un gen que codifica la proteína
Sir2, con funciones de ‘silenciadora genética’. Esta proteína mantiene silentes o
inactivos a ciertos genes durante el proceso de replicación y vida celular. Sin embargo,
durante el proceso de envejecimiento, la capacidad reguladora de esta proteína
disminuye y algunos genes que estaban inhibidos se reactivan, iniciando el proceso de
envejecimiento. En C. eleganscon inhibición de esta proteína ocurre un envejecimiento
acelerado. Otro gen encontrado en C. elegans es el LAG-1 (longevity assurance
gene) el cual influye en el número de divisiones en esta especie.
En Caenorhabditis elegans se han encontrado también genes con mutaciones únicas
que se asocian a mayor longevidad (age-1, daf-2, clk); aún no se sabe si estos genes
tienen algún papel en la longevidad humana (Finch, 1997). El gen daf confiere a C.
Elegans resistencia al calor. Este hallazgo pone de manifiesto la importancia de la
resistencia al estrés en la extensión de la longevidad (Jazwinski, 1996).
Existen en humanos los síndromes de envejecimiento prematuro, verdaderas
caricaturas del envejecimiento normal, que son secundarias a mutaciones genéticas
específicas (Jazwinski, 1996). Dentro de estos síndromes se describe el síndrome de
Cockayne (mutación en DNA helicasa, que determina defecto en la reparación del
daño al DNA provocado por la luz UV), el síndrome ataxia-telangiectasia (mutación
en gen ATM), y el síndrome de Werner (Jazwinski, 1996).
El síndrome de Werner es un síndrome progeroide autosómico recesivo en el que
hay manifestaciones de envejecimiento prematuro como caída del pelo, atrofia de la
piel, enfermedad cardiaca prematura y varios tumores. El gen de Werner codifica
la DNA (RecQ) helicasa. La pérdida de función por mutación de este gen determina
alteración en la replicación y/o reparación del DNA, resultando en la acumulación de
varias mutaciones en el DNA somático y rápida disminución en la longitud de los
telómeros.
Otra categoría de genes son aquellos involucrados en el desarrollo de enfermedades
asociadas al envejecimiento, tales como enfermedades neurodegenerativas,
cardiovasculares, problemas inmunológicos y cáncer. La Enfermedad de Alzheimer
(EA) es un ejemplo clásico de patología asociada al envejecimiento; la frecuencia de
comienzo tardío también hay un factor genético importante, según lo han demostrado
estudios en gemelos.

FACTORES AMBIENTALES QUE


INFLUYEN
Por muchos años los científicos han tratado de explicar los secretos del
envejecimiento. Se han postulado múltiples teorías (más de 200) que van desde
complejos mecanismos moleculares hasta explicaciones metafísicas del
envejecimiento.
El proceso de envejecimiento está determinado por múltiples factores, algunos de los
cuales son intrínsecos y no modificables, y otros son extrínsecos y al menos
potencialmente modificables.
Dentro de los factores intrínsecos, el factor genético es el principal, y muy relacionado
a éste están la raza, sexo, historia familiar, inteligencia y personalidad. Dentro de los
factores extrínsecos, los principales son: calidad del ambiente físico, enfermedades,
nutrición, ejercicio físico, educación, relaciones sociales, vivienda, condiciones
sanitarias y calidad de los sistemas de atención de salud, trabajo, estado marital,
estrés, accidentes, etc. Con la optimización de los factores extrínsecos, se podría
potencialmente lograr una mejor sobrevida (evitando una muerte precoz, antes de lo
genéticamente programado) y una mejor calidad de vida (Di Giovanna, 2000). Uno de
los objetivos más importantes de la investigación gerontológica es poder establecer
recomendaciones respecto a dieta, farmacología, regulación ambiental y estructura
socioeconómica de los factores que podrían mejorar y mantener la calidad de vida del
hombre en la vejez.
A continuación vamos a revisar los principales factores que condicionan el
envejecimiento tanto en especies inferiores como en el ser humano. Primero se
tocarán los factores intrínsecos como la herencia, y en seguida los principales factores
extrínsecos.

Factores intrínsecos
Se sabe que el envejecimiento es en parte intrínseco y en parte extrínseco. Tiene su
origen en la herencia de los genes, pero este se expresa a través de la interacción del
genotipo con el ambiente particular.
Estamos aún lejos de comprender cómo se equilibran en la práctica los factores
intrínsecos (genéticos) y extrínsecos (ambientales) en la modulación del
envejecimiento.
El papel del factor genético en la determinación de la longevidad es complejo y
paradojal. Aunque la herencia en la longevidad es relativamente menor, algunas
variantes genéticas son capaces de modificar significativamente el envejecimiento de
mamíferos e invertebrados, con ambos, impactos positivos y negativos en el desarrollo
de enfermedades asociadas al envejecimiento y máxima sobrevida. En algunos casos,
las variantes genéticas alteran vías metabólicas, las cuales mediarían interacciones
con factores nutricionales y otros factores ambientales que influyen en la longevidad.
Dado el efecto relativamente menor y la penetrancia variable de los factores de riesgo
genéticos en relación a sobrevida y salud en la edad avanzada, es que el estilo de vida
y los factores ambientales podrían modificar profundamente el proceso de
envejecimiento (Finch, 1997).

Factores extrínsecos
Los factores ambientales juegan un papel muy importante en el proceso de
envejecimiento, y pueden determinar historias de vida muy diferentes en los individuos
de una misma población. Un ejemplo ilustrativo es la diferencia de 10 veces en la
longevidad entre la abeja reina y las abejas trabajadoras. Las abejas trabajadoras
tienen un rápido envejecimiento y viven solo meses, mientras que la reina que tiene el
mismo genotipo envejece mucho más lentamente y logra vivir varios años produciendo
huevos. Esta gran diferencia se debe a la exposición de las larvas a nutrientes y
hormonas juveniles (Finch, 1997).
Se sabe que el envejecimiento está condicionado por factores intrínsecos y
extrínsecos. Estos últimos son responsables de más del 65% de la variabilidad entre
individuos. Hay muchos factores que pueden condicionar el envejecimiento, ya sea
tanto acelerándolo como retardándolo y promoviendo un envejecimiento más
saludable o exitoso.
Los factores más comúnmente conocidos son: estilo de vida, dieta, ejercicio,
tabaquismo, estrés, excesiva exposición a químicos o radiación solar, polución
ambiental, enfermedades crónicas (diabetes, ateroesclerosis, hipertensión,
hipercolesterolemia, etc), muchos de los cuales median su efecto a través del estrés
oxidativo y el mayor o menor daño por radicales libres (Di Giovanna, 2000). También
se ha planteado la duda de un posible papel modulador del envejecimiento por parte
de factores ambientales como la altura, el trabajo pesado, el estrés mantenido ya sea
físico o mental, el trabajo en turnos que altera el ritmo circadiano normal, la falta de
sueño, y otros.

Dieta y restricción calórica


En el proceso de respiración celular se producen partículas altamente reactivas,
denominadas radicales libres. Estos RL generan daño en las macromoléculas (lípidos
de membrana, proteínas, DNA, etc.) que están a su alrededor. En condiciones
normales, tanto la célula como la mitocondria son capaces de neutralizar los RL
utilizando diferentes mecanismos enzimáticos.
Si a pesar de estos mecanismos de defensa, los RL logran generar daño, la célula
tiene mecanismos de reparación, específicos para la zona dañada (proteasas, lipasas,
etc.). Cuando la célula envejece, la mitocondria produce una mayor cantidad de
radicales libres y los mecanismos de reparación se hacen insuficientes. Entonces, en
las células se produce un estado de estrés oxidativo crónico, debido al desbalance
entre los factores prooxidantes y antioxidantes. La cantidad de estrés oxidativo
aumenta con la edad del individuo y se postula que es la principal causa del
envejecimiento. Apoyan esta hipótesis las siguientes observaciones:
i) La sobreexpresión de enzimas antioxidantes retarda el daño producido por RL y
extiende la máxima sobrevida en la Drosophila melanogaster transgénica;
ii) Existe una correlación inversa entre la longevidad de las diversas especies y la tasa
de producción mitocondrial del RL superóxido y de peróxido de hidrógeno;
iii) La restricción calórica logra disminuir el estrés y el daño oxidativo, retarda los
cambios asociados al envejecimiento y extiende la sobrevida máxima en mamíferos.
Por otro lado, la célula requiere de fuentes energéticas para sobrevivir, la principal de
ellas es la glucosa. En la glicosilación no enzimática, se produce unión de moléculas
de glucosa a las proteínas; estas proteínas glicosiladas tienden a entrelazarse entre sí
generando en algunas ocasiones daño celular. Las proteínas glicosiladas son
englobadas por macrófagos, quienes las fragmentan para luego ser excretadas por vía
renal. En el proceso de envejecimiento, esta glicosilación no enzimática de proteínas
aumenta, lo que se asocia con la producción de daño a nivel vascular, renal y del
sistema nervioso.
Los experimentos de restricción calórica logran disminuir la glicosilación, y han logrado
aumentar la sobrevida en ratas y primates.
En mamíferos la restricción calórica es el único método ampliamente validado que
logra extender la máxima sobrevida y posponer la senescencia (Jazwinski, 1996). Los
profundos y precoces cambios hormonales asociados con la restricción calórica
sugieren que el sistema neuroendocrino sería un mediador importante (Jazwinski,
1996).
Es importante notar que esta relación génica entre envejecimiento y daño oxidativo se
ha encontrado en animales en los cuales la mayoría de las células adultas son
postmitóticas. Las células postmitóticas serían más susceptibles al daño acumulativo
de los RL dado la incapacidad de reemplazarse a sí mismas. En mamíferos, los
órganos más sensibles a este mecanismo son: cerebro, corazón y músculo
esquelético. La asociación entre RL y envejecimiento en aquellos órganos que tienen
células en división es menos clara.
En diferentes especies, los mediadores pueden ser diferentes, pero sus efectos son
similares. Múltiples estudios apuntan a la importancia de la capacidad metabólica y la
respuesta al estrés en la regulación del proceso de envejecimiento. El estrés oxidativo
parece tener particular importancia, especialmente ya que el daño oxidativo aumenta
sustancialmente con la edad
En mamíferos es notable como un simple régimen dietético puede extender la
sobrevida. Los roedores sometidos a restricción calórica logran vivir el doble que los
controles alimentados ad líbitum (Weindruch,1996). Los animales con restricción
calórica son un tercio más pequeños, tienen una menor temperatura corporal que los
controles, y están relativamente libres de enfermedades (Weindruch y Sohal, 1997).
La longevidad de los individuos estaría determinada por el resultado de la interacción
entre los cambios deletéreos y los mecanismos de reparación y mantención celular,
que responden al daño (Johnson, 1999).

Trabajo por turnos


La actividad de la sociedad actual hace que haya sujetos trabajando durante las 24
horas del día. Esto se ha asociado a una mayor flexibilidad de los horarios de trabajo y
a mayor trabajo nocturno. Las personas mayores en sistemas de turno han ido
también aumentando en nuestra sociedad, debido al envejecimiento general de la
población en el mundo laboral. Se sabe que existe relación entre el trabajo en turnos y
una mayor frecuencia de desarrollo de fatiga, accidentes, y enfermedades crónicas
como enfermedad coronaria. Esto hace suponer que los problemas de salud
ocupacional relacionados al tema podrían cobrar mayor relevancia en el futuro
próximo. En un estudio de seguimiento de trabajadores de una refinería de petróleo en
Canadá, que trabajaban en un sistema de turnos de 12 horas por 20 años, se encontró
que tenían alta frecuencia de problemas de sueño, fatiga crónica, problemas de salud,
y disrupción social y familiar. Según un estudio realizado por Tepas (1993), habría un
límite de tolerancia en la vida de las personas sobre el cual el trabajo por turnos ya
dejaría de ser seguro desde el punto de vista de riesgo laboral y salud ocupacional.
Este autor propone que la aparición de alteraciones del sueño sería un marcador
sensible del efecto de los turnos de noche. Las personas que hacen turnos de noche
tienden a dormir significativamente menos que las personas de la misma edad que no
trabajan en este sistema.
Estilo de vida
Diversos estudios previos han comentado el papel del estilo de vida en el desarrollo de
discapacidad futura y en la mayor o menor mortalidad.
Un estudio reciente (Vita, 1998) estudió factores de riesgo en salud predictores de
deterioro funcional. Se encontró que el tabaquismo, índice de masa corporal (BMI) y
hábito de ejercicio fueron predictores de discapacidad futura. Aquellos sujetos con
malos hábitos en la edad media de la vida, tenían mayor discapacidad en la edad
avanzada. La aparición de discapacidad se retardaba en más de 5 años en aquellos
con bajo riesgo de salud (es decir, con buenos hábitos de vida). Se concluye que debe
recomendarse reducir los factores de riesgo modificables, con el fin de prevenir
discapacidad futura y por lo tanto, favorecer un envejecimiento más saludable.

Estrés
Aunque es ampliamente aceptado en el ámbito no científico que los eventos vitales
estresantes determinan mala salud, diversos trabajos de investigación han mostrado
resultados equívocos. Un trabajo reciente de Creasey (1999) evaluó si existía alguna
relación entre stress, representado por haber sido prisionero de guerra, y la aparición
más precoz de enfermedades asociadas al envejecimiento o discapacidad. El estrés
físico y mental sufrido por estos prisioneros de guerra fue objetivo, profundo y
relativamente uniforme en los individuos y se mantuvo en promedio por 42 meses. En
este trabajo no se encontró una relación clara entre discapacidad futura y estrés. Al
comparar a los prisioneros de guerra con aquellos sujetos que participaron en la
guerra pero no fueron prisioneros, encontraron que los primeros se quejaban de más
síntomas somáticos, tenían un mayor número de diagnósticos médicos y tomaban
mayor número de medicamentos. Sin embargo, hubo una tendencia sin significación
estadística en relación con mayor discapacidad física o número de enfermedades
crónicas.

Enfermedades crónicas y estrés oxidativo


Existe abundante evidencia en la literatura de la relación entre radicales libres y
lipoperoxidación y el proceso de envejecimiento y enfermedades asociadas al
envejecimiento. La susceptibilidad del organismo al estrés oxidativo está condicionado
por el balance global entre la producción de radicales libres y el potencial antioxidante
a nivel tisular. Por otro lado, las enfermedades degenerativas asociadas el
envejecimiento pueden inducir cambios que favorecen el desbalance
antioxidante/prooxidante. Algunos trabajos previos sugieren una relación entre
envejecimiento con discapacidad o envejecimiento no exitoso y un mayor nivel de
estrés oxidativo en comparación con sujetos con envejecimiento saludable. En un
trabajo reciente, se encontró asociación entre envejecimiento per se y mayor estrés
oxidativo sistémico. Los adultos mayores tenían menores niveles plasmáticos de
vitaminas E y C y de tioles proteicos (P-SH), y niveles plasmáticos mayores de
productos de peroxidación lipídica que los adultos sanos. Este trabajo también
demostró que el envejecimiento no saludable estaba asociado a una mayor carga de
estrés oxidativo (Mezzetti, 1996).

CONSECUENCIAS DEL
ENVEJECIMIENTO CELULAR
El envejecimiento está asociado con dos procesos que se superponen y que
finalmente llevan a la muerte del organismo. Estos son la degeneración progresiva de
las células y la pérdida de la capacidad regenerativa. Tanto la degeneración como la
regeneración de las células, son procesos que ocurren en cada una de las etapas de
la vida y permanecen en un perfecto balance, bajo condiciones normales, no
patológicas. La ‘homeostasis mitótica’ permite que las células dañadas sean
reemplazadas preservándose así la integridad funcional de tejidos y órganos. Sin
embargo, en el envejecimiento este balance se inclina hacia la degeneración. Los
mecanismos de degeneración estarían principalmente relacionados a la generación de
especies reactivas de oxígeno y a la glicosilación de proteínas; ambos procesos
estrechamente relacionados a factores ambientales. Por otra parte, la pérdida de la
capacidad de proliferación y regenerativa estaría determinada genéticamente por el
acortamiento de los telómeros y de procesos de muerte celular.
Esta visión resalta la importancia y participación tanto de factores exógenos como
endógenos en el envejecimiento, por lo que es muy probable que el envejecimiento del
organismo no ocurra por un único motivo, sino que por la sumatoria de múltiples
factores y procesos, cuyo balance general determina que el individuo envejezca.
Finalmente, las diferencias genéticas y ambientales explicarían las expectativas de
vida dispares que presentan entre sí las diferentes especies e incluso los distintos
individuos de una misma especie.

TEORÍA MITOCONDRIAL DEL ENVEJECIMIENTO


La mitocondria es una estructura especializada en convertir oxígeno y nutrientes en
Adenosintrifosfato (ATP) que es la energía que soporta la actividad metabólica en todas la
células del organismo humano.

Desafortunadamente, un subproducto de este sistema de generación de energía es una


gran cantidad de radicales libres. Los radicales libres atacan la estructura de las
1234

membranas celulares, creando una enorme cantidad de basura metabólica que


interacciona negativamente con la producción de ADN y ARN, con la síntesis de proteínas
y, además, destruyendo una importantísima cantidad de enzimas celulares. Esto provoca
la disminución y disfuncionalidad de numerosas moléculas y tejidos vitales. Y,
56789

adicionalmente, los radicales libres favorecen la aparición de células mutantes las cuales
están indudablemente relacionadas con el envejecimiento celular y el cáncer. 1011
Las mitocondrias son el objetivo más fácil para ser dañado por los radicales libres debido a
dos razones:

1. Están exactamente dónde se producen los radicales libres.


2. Carecen de las defensas antioxidantes que sí están presentes en otras partes de la
célula.

Hay sólidas evidencias de que el daño acumulado en el ADN de las mitocondrias es una
causa directamente relacionada con desórdenes metabólicos como la diabetes y
degenerativos como el Alzheimer. [Además de otros estudios citados en este apartado
véase ]
1213141516

La diferencia entre las mitocondrias y otras organelas intracelulares es que la primera


posee su propio ADN. Un refrán dice que “no hay comida que salga gratis” y esto es
totalmente cierto a nivel celular. La producción de energía en las mitocondrias también da
como resultado la producción de radicales libres, incluyendo aniones superóxidos y
peróxido de hidrógeno. La acumulación de estos subproductos dentro de las mitocondrias
daña su estructura y su ADN. Este daño es similar al que produce la radiación ionizante y
hoy existe un importante consenso científico que lo considera uno de los principales
factores del envejecimiento.

“Está demostrado que la producción de aniones superóxidos y peróxido de hidrógeno en la


mitocondria se incrementa con la edad. Aún más, los niveles intracelulares de antioxidantes
y la actividad de las enzimas captadoras de radicales libres se alteran significativamente en
el proceso de envejecimiento. La consecuencia es un progresivamente mayor daño oxidativo
en la mitocondria en particular y la célula en general. Todo sugiere que este círculo vicioso
juega un rol importante en el envejecimiento humano y la patogénesis de las enfermedades
degenerativas asociadas a la edad.” 17

Hasta tal punto es así que la disfunción mitocondrial causada por daño oxidativo debido a
radicales libres es ya un marcador del envejecimiento y las patologías asociadas a la edad,
como el cáncer.

Hasta prácticamente la edad adulta estamos muy bien protegidos contra el daño a las
mitocondrias dado que el cuerpo es capaz de producir sustancias que nos defienden de
ello. Pero a medida que nos vamos haciendo mayores se producen cambios en el interior
de nuestras células que determinan la progresiva destrucción de las mitocondrias y, por
tanto, el envejecimiento y la enfermedad. Las mitocondrias, en las personas
18 19 20 21 22

ancianas son, en su mayoría, disfuncionales a diferencia de los individuos jóvenes en los


que no se observa prácticamente ningún daño mitocondrial.

Con el paso del tiempo ocurren tres devastadores cambios en el interior de nuestras
células que conducen a la destrucción de las mitocondrias y, en consecuencia, a disparar el
proceso del envejecimiento y la enfermedad.

1. La tasa de producción de aniones superóxido y peróxido de hidrógeno (radicales


libres) se incrementa de manera muy significativa los cuales deterioran
especialmente las mitocondrias.
2. Al mismo tiempo, los niveles de antioxidantes endógenos (que contribuirían a
disminuir los efectos perniciosos de los radicales libres) decrecen. También se
observa una importante reducción de las moléculas capaces de capturar los
radicales libres antes de que puedan atacar a otras moléculas. Ambos factores
hacen que las defensas de las mitocondrias disminuyan y, por tanto, se vuelvan
más vulnerables.
3. El daño oxidativo acumulado en el ADN mitocondrial y otros componentes de la
mitocondria (así como en la célula como un todo) conduce al deterioro de la
mitocondria y, como consecuencia de ese deterioro, se producen aún más
radicales libres.

De acuerdo con la Teoría Mitocondrial del Envejecimiento esta espiral creciente de


deterioro es un proceso de envejecimiento en sí mismo. 23 24

Según un creciente número de biólogos celulares, el número y estado funcional de las


mitocondrias determinan de una manera muy específica la duración de la vida de
cualquier individuo; dejando aparte circunstancias accidentales o extraordinarias, claro
está.25 26 27

El envejecimiento está indudablemente asociado a la disminución de la eficiencia


mitocondrial y una producción incrementada de radicales libres. Recientes
investigaciones identifican esta aberración mitocondrial asociada a la edad como uno de
los mecanismos principales en la inflamación crónica. Específicamente, la disfunción
28

mitocondrial actúa como mecanismo de la inflamación de la manera siguiente:

1) La acumulación de radicales libres induce una mayor permeabilidad en la membrana de


la mitocondria.

2) Los componentes moleculares contenidos normalmente dentro de la mitocondria


pasan al citoplasma celular.

3) Los Receptores Citoplasmáticos de Reconocimiento de Patrones (RCRP), los cuales


detectan e inician la respuesta inmune contra patógenos intracelulares, reconocen las
moléculas del vertido mitocondrial como amenazas potenciales.

4) Tras detectar la amenaza potencial los RCRP forman un complejo llamado


inflamosoma que cautiva la citokina inflamatoria interleukina-1β, la cual entonces recluta
componentes del sistema inmunitario para destruir la célula “infectada”. 29

Estos cuatro pasos representan un esquema simplificado de la disfunción mitocondrial


que da lugar a la destrucción celular y, sin embargo, los radicales libres no son los únicos
inductores de la muerte celular por inflamación.

Azúcares circulantes, principalmente glucosa y fructosa, son culpables también. Cuando


estos azúcares en sangre se ponen en contacto con proteínas y límpidos ocurre una
reacción dañina que forma compuestos llamados Productos Finales de Glicación
Avanzada (AGE). Los AGE se unen a un receptor en la superficie de las células llamado
Receptor para PFG (RAGE). Tras la activación, los RAGEs inducen el movimiento del
mediador nuclear Factor kappa-B (NF-kB) hacia el núcleo donde se activan numerosos
genes inflamatorios. Los AGE se forman in vivo principalmente y la glicación es
30

exacerbada por los niveles elevados de azúcar en sangre. Sin embargo, los AGE presentes
en la dieta también contribuyen a la inflamación; son abundantes en comidas cocinadas a
altas temperaturas, especialmente carnes rojas. 31

Basándose en la gran cantidad de evidencias científicas es posible afirmar que la clave


para ralentizar (o, incluso, revertir) el proceso de envejecimiento sería una sustancia que
pudiera proteger y revitalizar las mitocondrias devolviéndolas a un estado “juvenil” de
protección frente a los radicales libres.
32

Afortunadamente, hay actualmente numerosas investigaciones centradas en esta vía por


lo que estamos asistiendo a un momento de gran efervescencia en el descubrimiento de
sustancias que pueden restaurar los mecanismos de protección de las mitocondrias e,
incluso, estamos descubriendo algunas enzimas capaces de aumentar su número.

Uno de estos nutrientes, de enorme relevancia, es la Coenzima Q10, de la cual


escribiremos más de una vez en Longevidalia.

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