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La modernidad tardía en el agro pampeano

José Muzlera

Universidad Nacional de Quilmes La modernidad tardía


Rector en el agro pampeano.
Mario E. Lozano
Sujetos agrarios
Vicerrector
Alejandro Villar y estructura productiva

Bernal, 2013
Colección Convergencia. Entre memoria y sociedad
Dirigida por Noemí M. Girbal-Blacha

Índice

Muzlera, José
La modernidad tardía en el agro pampeano : sujetos
agrarios y estructura productiva . - 1a ed. - Bernal :
Universidad Nacional de Quilmes, 2013. Agradecimientos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
232 p. ; 22x15 cm.
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17
ISBN 978-987-558-262-0

1. Historia Económica. I. Título Capítulo I. Modernidad tardía y desarrollo agrario. . . . . . . . . . . . . . . . 27


CDD 330.982
Capítulo II. Principales transformaciones en las condiciones
estructurantes del período. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53

Capítulo III. Los chacareros. Modernización y desplazamiento


de sujetos productivos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77

Capítulo IV. Los contratistas de maquinaria agrícola. Modernización,


transformación y emergencia de sujetos productivos . . . . . . . . . . . . 117

Capítulo V. Tipología de sujetos agrarios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153

Ilustración de tapa: Foto de José Muzlera Capítulo VI. Sociabilidad y género en los espacios agrarios
y rurales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 179
© José Muzlera, 2013
© Universidad Nacional de Quilmes, 2013 Conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 205

Universidad Nacional de Quilmes Bibliografía y otras fuentes. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213


Roque Sáenz Peña 352
(B1876BXD) Bernal
Buenos Aires
editorial.unq.edu.ar
editorial@unq.edu.ar

ISBN: 978-987-558-262-0
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723
Impreso en Argentina
Siglas y abreviaturas

aacrea Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimen-


tación Agrícola
aapresid Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa
acsoja Asociación de la Cadena de la Soja Argentina
apmrc Asociación de Propietarios de Máquinas Rurales de Casilda
asagir Asociación Argentina de Girasol
bt Lepidóptero resistente
carbap Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La
Pampa
cdi Centro de Documentación e Información
cear Centro de Estudios de la Argentina Rural
ciccus Centro de Investigación, Comunicación, Cultura y Sociedad
cimmyt Centro Internacional para el Mejoramiento del Maíz y el Trigo
cna Censo Nacional Agropecuario
conicet Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
coninagro Confederación Intercooperativa Agropecuaria Cooperativa Li-
mitada
cra Confederaciones Rurales Argentinas
crea Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola
eea Estación Experimental Agropecuaria
egb Enseñanza General Básica
eph Encuesta Permanente de Hogares
ev Equivalente vaca
ev/ha Equivalente vaca por hectárea
faa Federación Agraria Argentina
fan Frente Agrario Nacional
ides Instituto de Desarrollo Económico y Social
indec Instituto Nacional de Estadística y Censos
inta Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
isi Industrialización por sustitución de importaciones
maa Ministerio de Asuntos Agrarios, Gobierno de la Provincia de
Buenos Aires

8 9
Maizar Asociación Maíz Argentino
Mecon Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación
Mercosur Mercado Común del Sur
Mincyt Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva
mml Movimiento Nacional de Mujeres Agropecuarias en Lucha
moa Manufacturas de origen agropecuario
mocase Movimiento Campesino de Santiago del Estero
nea Noreste Argentino
noa Noroeste Argentino
pba Producto Bruto Agrario
pbi Producto Bruto Interno
pea Población Económicamente Activa A mi familia, toda,
qq Quintal (medida de masa equivalente a 100 kilogramos) por su amor diario y permanente.
qq/ha Quintales por hectárea
rr Roundup resistente (resistente al glifosato)
s/d Sin datos
s/f Sin fecha
sc Siembra convencional
sd Siembra directa
sra Sociedad Rural Argentina
uec Unidad Económica Campesina
uta Unidad de trabajo agrícola
Agradecimientos

El primero de ellos, a Noemí Girbal-Blacha, quien hizo posible este libro y


la tesis doctoral que fuera su principal sustrato. Durante más de cuatro años
ha leído meticulosamente cada uno de mis trabajos y las distintas versiones
de mi tesis, y me ha devuelto sugerencias sumamente respetuosas que –a
pesar de nuestras diferentes preferencias disciplinares– nunca intentaron
desviarme del abordaje elegido. Sus consejos académicos siempre han sido
acompañados por su ánimo incansable por enseñar que un científico debe
ser principalmente una persona honesta comprometida con sus ideales y
con el deber de trabajar por una sociedad más justa e igualitaria. Por todas
estas razones, mi agradecimiento, mi respeto y mi cariño.
A todo el equipo de trabajo que hoy integra el Centro de Estudios de
la Argentina Rural (cear) de la Universidad Nacional de Quilmes (unq).
A Graciela Mateo, mi consejera académica, por haber estado siempre
predispuesta a colaborar ante cualquier necesidad. A los “jóvenes de 30”,
mis colegas del cear, un muy querible grupo de becarios que siempre han
estado disponibles para acompañar en el camino de la tesis.
A todas aquellas instituciones públicas, equipos de trabajo y proyectos
de investigación que con su financiamiento hicieron posible esta tesis, se
mostraron interesados en mi trabajo y me dieron un lugar para formarme
y trabajar.
A la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (Foncyt / Mincyt)
por otorgarme una beca Categoría I en el marco del pict 32396 “Economías
regionales agrarias y políticas públicas en contextos de crisis. Argentina 1930-
2001” dirigido por la doctora Noemí Girbal-Blacha y codirigido por el doctor
Adrián Gustavo Zarrilli.
A la unq que, además de darme un lugar de trabajo por medio del
Programa i+d La Argentina rural del siglo xx, me otorgó el subsidio “Viajes y
viáticos para investigadores en formación” durante el año 2008; el subsidio
“Apoyo a investigadores en formación. Categoría 2” para el año 2009; el
subsidio “Financiamiento parcial de viajes y viáticos de investigación a
investigadores en formación (vief-2009)” para el año 2010; y una “Beca
de investigación de 11 meses del programa de doctorado de la unq”. Al

13
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) por todo el tiempo que duró la investigación, los viajes al campo, la escritura de
permitirme la participación en el pip 2244 “Economías regionales agrarias la tesis doctoral y de este libro.
del siglo xx. Transformaciones territoriales, políticas públicas y procesos A todos aquellos que no menciono, pero forman parte de una lista casi
sociales” dirigido por la doctora María Silvia Ospital. interminable y que con su buena predisposición han contribuido de una
A Carla Gras y Karina Bidaseca, investigadoras responsables del pict manera u otra a que esta tesis hoy sea lo que es. A todos les agradezco sus
38.014 “Crisis de la agricultura familiar: impactos sociales, económicos, aportes y los eximo de cualquier responsabilidad.
culturales y políticos en tres comunas rurales de la Región Pampeana”,
quienes me han permitido utilizar los datos de una encuesta realizada a
comienzos del año 2007 sin los cuales el capítulo vi de este libro no hubiese
podido ser.
A Luciana Manildo y Carla Gras porque, aunque nuestros caminos
académicos se han bifurcado, algunas de las ideas germinales del capítulo
dedicado a los chacareros son herederas de viajes y charlas en común.
A mamá, Susi Muzlera, por sus múltiples sugerencias de estilo, que
hicieron de este libro un material más claro y más fácil de leer. A Ana y Ale, mis
hermanos, a los que a último momento, durante los años de mi tesis, siempre
llamaba para pedir socorro técnico (y lo seguiré haciendo). A papá, José
Muzlera, porque sus emociones en cada etapa, celebrando mis logros como
suyos, me permitían reconciliarme con lo que aún no se había podido hacer.
A quienes fueran jurado de mi tesis doctoral, Silvia Lázzaro, Miguel
Murmis y Adrián Gustavo Zarrilli, por su lectura cuidadosa, por sus
sugerencias y por las posibles líneas de trabajo que me han marcado.
A Nelio Ponzo, su esposa Lelly y sus hijos, familia de contratistas, que
de un modo desinteresado me han abierto las puertas de su casa y las de
sus amistades, que fueron de mucha utilidad para comenzar a conocer a los
contratistas de cosecha.
A los señores Omar Vaudagnao y Marcelo Martínez –contratistas de
maquinaria agrícola– porque, además de prestarse para las entrevistas, me
brindaron su asesoramiento a la hora de armar las tipologías de los equipos
de siembra y cosecha.
A Hugo y Coco Gómez, chacareros balcarceños, por años de cariño
y hospitalidad. A los ingenieros agrónomos Horacio Sarlangue y Julio
Elverdín, de la Estación Experimental Agropecuaria Balcarce del Instituto
Nacional de Tecnología Agropecuaria, por avalar mi honestidad al momento
de presentarme ante distintos productores y contratistas, los cuales a su vez
ampliaron mi red de entrevistados en la zona.
A la familia Galera, por su generosa hospitalidad y por compartir sus
amistades del partido de 25 de Mayo que, de no ser por ellos, hubiese sido
imposible conocer.
A mi familia por su apoyo permanente. En especial a mi mujer, Celeste
Barone, por estimularme, alentarme y creer en mí y en mi trabajo durante

14 15
Introducción

[...] aprender lo que pasa objetivamente constituye solo el primer paso de


una investigación, que permanecerá inconclusa en tanto que no se llegue
a discernir la manera como la objetividad se transforma en subjetividad,
es decir, cómo y con qué resultado la estructura social es interiorizada
por los agentes.
Ana Teresa Martínez1

Con este epígrafe como guía, se analizan en este libro las transformaciones
que, asociadas a la modernidad tardía en tanto sustrato cultural del desa-
rrollo del capitalismo de fin de siglo, afectan al agro pampeano durante las
últimas tres décadas.
Las transformaciones que ha experimentado la Argentina de este pe-
ríodo tuvieron sus orígenes en tiempos del Estado burocrático autoritario,2
durante la presidencia del general Juan Carlos Onganía, con las políticas
de Adalbert Krieger Vasena al frente del Ministerio de Economía entre
1967 y 1969. Estas fueron continuadas y profundizadas por los gobier-
nos militares que asumieron en 1976 y con la gestión del hacendado José
Alfredo Martínez de Hoz. Luego llevadas a su máxima expresión durante
la década menemista, entre 1989 y 1999, con Domingo Felipe Cavallo al
frente de la cartera económica.
Este neoliberalismo económico ha llegado a tener profundos e irrever-
sibles efectos en la estructura social agraria y en los sujetos que la compo-
nen, marcando así una nueva etapa en el desarrollo del capitalismo agrario
argentino.
En medio de este escenario, vinculadas a las políticas económicas de
la década de 1990 y los avances en el plano de la genética y de la informá-
tica, se suceden una serie de grandes transformaciones que han afectado la

1 
Martínez, Ana Teresa, Pierre Bourdieu. Razones y lecciones de una práctica sociológica,
Buenos Aires, Manantial, 2007, p. 90.
2 
O’Donnell, Guillermo, El Estado burocrático autoritario, Buenos Aires, Editorial de Bel-
grano, 1982.

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maquinaria, los agroquímicos, la genética vegetal, las comunicaciones, la beneficios para las cuentas nacionales, etcétera, que evitaron, la mayor parte
logística y la gestión de las empresas. de las veces, discutir acerca de las consecuencias sociales y ecológicas del
En el plano productivo, este proceso modernizador aparece asociado con nuevo modelo.
los cultivos transgénicos, la informática aplicada y las nuevas tecnologías Este conjunto de transformaciones afectó a la estructura agraria pam-
en materia de comunicaciones. En el plano económico-político se vivió una peana y profundizó las diferencias entre los distintos tipos de productores,
pérdida de la eficiencia social del sistema financiero desde fines de la década modificando la cotidianeidad y las prácticas productivas de los que lograron
de 1970. El elemento más significativo de estas transformaciones fue la re- permanecer. Tal es la magnitud de estos cambios, que en los últimos años
tracción del Estado del mercado financiero, que significó –entre otras con- parece haber un consenso, entre algunos autores, acerca del fin de una etapa
secuencias– el fin de los créditos “blandos”, otorgados por la banca pública en la agricultura familiar y hasta de la misma agricultura familiar. Algu-
a los sectores más frágiles, que quedaron sin otro recurso que los ofreci- nos estudiosos enfatizan la emergencia de rasgos y relaciones que tensionan
dos por el mercado de capitales (bancos, cooperativas, fondos de inversión, esta forma productiva, conduciéndola a su desaparición. Eduardo Azcuy
pools de siembra, etcétera). Ameghino y Diego Fernández fijan la atención en mecanismos económicos,
Cosechas récord comenzaron a sucederse año tras año e influyeron po- desde una perspectiva marxista, y abordan la problemática analizando la
sitivamente en la balanza comercial y en las cuentas fiscales, pero exigieron concentración del capital y sus consecuencias en términos de la viabilidad
–como nunca antes en la Argentina moderna– que los productores reconvir- de la explotación familiar. 4
tieran sus capitales económicos, simbólicos y culturales para adaptarse a las Javier Balsa, por otro lado, analiza las transformaciones en los modos
nuevas condiciones. de vida resultantes del avance del “mundo moderno” y de las migraciones
En efecto, el nuevo escenario de economía de mercado forzó hasta un explotación-pueblo. Estos cambios en su modo de vida serían los responsa-
nuevo límite la necesidad de eficiencia y competitividad por parte de los bles de la desaparición de los sujetos.
sujetos, para poder continuar dentro de la esfera productiva. Las transfor- Silvia Cloquell, por su parte, aborda los cambios en la organización del
maciones vertiginosas en materia tecnológica, que logran año tras año me- trabajo y sus consecuencias en el carácter familiar de las explotaciones, pero
joras productivas, vienen costando un alto precio en materia social que se con una relativamente escasa atención a los mecanismos de reproducción
traduce en productores desplazados, familias desmembradas, enfermedades intergeneracionales y las tensiones en las identidades de los sujetos.
mentales y aun cuantiosos suicidios.3 En trabajos anteriores,5 teniendo presente la disminución cuantitativa de
Al estilo de una publicidad televisiva, en donde se muestran los benefi- los chacareros y las transformaciones que han experimentado, reconocimos
cios de un producto, pero se oculta su costo y los posibles efectos adversos características distintivas de estos sujetos que, al permanecer, nos habilitan
de su utilización, los discursos pro innovación tecnológica, de gran difusión a hablar de transformaciones y de resistencia.
en los medios de comunicación (revista Rural, Clarín; diario Clarín, “Suple- Miguel Murmis destaca la persistencia de la producción familiar frente
mento Rural”; diario La Nación, “Suplemento Campo”; Márgenes Agropecua- al avance del capitalismo en el agro. Analiza cómo este avance conlleva
rios; revista Chacra; y revista Súper Campo), han asociado permanentemente
estos cambios a ventajas de todo tipo. Como mejoras en las arcas de los 4 
Azcuy Ameghino, Eduardo y Diego Ariel Fernández, “Causas, mecanismos, problemas y
productores y en su calidad de vida, mayores cuidados del medio ambiente, debates en torno al proceso de concentración del capital agrario en la Región Pampeana:
1988-2007”, en v Jornadas de investigación y debate Trabajo, propiedad y tecnología en la
Argentina rural del siglo xx. Homenaje al profesor Miguel Murmis, Bernal, Programa i+d
3 
Véase Gras, Carla, “Desarrollo agrario y diferenciación sociocultural: en torno a la con- “La Argentina rural del siglo xx”, 2008; Balsa, Javier, El desvanecimiento del mundo chaca-
figuración actual de los pueblos del corredor sojero pampeano”, viii Reunión de Antro- rero. Transformaciones sociales en la agricultura bonaerense 1937-1988, Bernal, unq, 2006;
pología del Mercosur “Diversidad y poder en América Latina”, Buenos Aires, octubre de Cloquell, Silvia (coord.), Familias rurales. El fin de una historia en el inicio de una nueva
2009. Durante las entrevistas realizadas, tanto en la provincia de Buenos Aires (sobre todo agricultura, Buenos Aires, Homo Sapiens, 2007.
en Balcarce) como en el sur santafecino, con frecuencia se ha hecho mención a produc- 5 
Muzlera, José, Chacareros del siglo xxi. Herencia, familia y trabajo en la Pampa gringa,
tores que se habían suicidado. La escasez de trabajos sobre el tema se debe a la dificultad Buenos Aires, Imago Mundi, 2009; Muzlera, José, “Transformaciones, continuidades y
para abordarlo por la deficiencia en los registros. Para un acercamiento al tema véanse tensiones en el mundo chacarero. La herencia en la pampa gringa”, en Gras, Carla y Vale-
Durkheim, Emile, El suicidio, Buenos Aires, Coyoacán, 1994, y Guerrero, Leila, Los suici- ria Hernández (coords.), La Argentina rural. De la agricultura familiar a los agronegocios,
das del fin del mundo, Buenos Aires, Tusquets, 2005. Buenos Aires, Biblos, 2009.

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procesos de diferenciación interna de los que resultan niveles crecientes de no lo tienen, permiten discutir el concepto del habitus en tanto disposición
heterogeneidad. Explica que esta heterogeneidad interna (“horizontal”) di- heredada mediante la cual comprender el mundo, así como las tensiones y
ferencia capas según puedan o no mantener cierto ritmo de capitalización. desgarros que se generan a partir de las transformaciones en la estructura
Así, dentro del conjunto de los productores familiares, coexisten capas que social. Por esta vía, el libro es también un aporte a la comprensión de com-
aumentan su escala productiva (intensificando la capitalización) con otras portamientos económicos respecto de la relación con la tierra, la predisposi-
que persisten en condiciones de creciente fragilidad.6 Ello complejiza la ción a la toma de crédito y la organización de las empresas.
construcción de sistemas de estratificación social en el agro, que requiere, El segundo gran objetivo, más teórico, pero que interroga permanen-
como ha señalado este autor, la movilización de un complejo sistema de temente a los sujetos con los cuales hemos trabajado, es retomar una de
posiciones. las grandes preocupaciones de la sociología, la tensión entre estructura y
Estas justas y entendibles preocupaciones, nos advierten sobre un pro- agencia. Así, este libro, por los temas de los que se ocupa, estuvo planteado
ceso de desaparición de algunos de los sujetos sociales de nuestro medio en medio de las mismas tensiones irresueltas entre estructura y agencia.
agrario, pero no sobre la extinción total. Los productores familiares siguen Tensiones que han sido contempladas e incorporadas al análisis.
adaptándose; muchos siguen persistiendo, mientras que otros abandonan la Nuestra hipótesis principal, que iremos confrontando a lo largo de todo
producción.7 el libro, es suponer que aun en un escenario como el de la modernidad tar-
Así como los productores de tipo chacarero se ven amenazados, hay otros día –con sujetos reflexivos y en un marco de producción capitalista– para
sujetos –en un marco de incertidumbre propio de la modernidad tardía– que tratar de entender el comportamiento de los sujetos y los mecanismos de
parecen vivir un período de esplendor: los contratistas.8 reproducción social es menester considerar (además de su nivel de capita-
En este contexto, nuestro primer gran objetivo es aportar al debate de la lización y su relación con la tierra y los medios de producción) su pasado,
estructura agraria y sus sujetos. Para ello, analizaremos principalmente dos así como las racionalidades que desarrollan y ponen en juego (fuertemente
de los sujetos productivos del agro pampeano: los contratistas y los produc- vinculadas a ese pasado, a sus historias individuales y colectivas). En un
tores familiares capitalizados de tipo chacarero. El análisis de los cambios en agro en el cual los sujetos productivos siguen poniendo en juego racionali-
la estructura socioproductiva agraria y de las nuevas condiciones estructu- dades heterogéneas, parcialmente heredadas y compulsivamente adaptadas
rantes, nos habilita al examen de los dos sujetos mencionados. Y a entender, (para poder sobrevivir en un campo productivo dinámico, capitalista y glo-
a partir de su historia reciente, cómo se dan los mecanismos de reproduc- balizado), resultará significativo considerar las tensiones en las estrategias
ción social en cada uno de ellos. desarrolladas por estos sujetos para poder explicar continuidades y rupturas
Las diferencias y coincidencias entre unos y otros, así como las simili- en el agro pampeano.
tudes y disidencias entre contratistas con pasado chacarero y aquellos que La segunda hipótesis, en el marco de nuestros objetivos, vinculada ya no
directamente con los sujetos sino con las localidades en las cuales viven, es
6 
Murmis, Miguel, “El agro argentino: algunos problemas para su análisis”, en Giarracca, que el estudio de la vida cotidiana en los pueblos agrarios –si bien mostrará
Norma y Silvia Cloquell, Las agriculturas del Mercosur. El papel de los actores sociales, Bue- signos de importantes transformaciones– develará una revaloración de pau-
nos Aires, La Colmena - flacso, 1998.
tas culturales, sobre todo las asociadas con la esfera de lo lúdico, una mayor
7 
Véanse: Albadalejo, Christophe y Roberto Bustos Cara, “Algarrobo o el fin del pueblo
chacarero”, en Rodríguez Bilella, Pablo y Esteban Tapella, Transformaciones globales y transformación en la esfera productiva y en lo referente a la redistribución
territorios, Buenos Aires, La Colmena, 2008; Craviotti, Clara, “Los procesos de cambio de la riqueza y niveles intermedios de adaptación en lo que atañe a la edu-
en las explotaciones familiares pampeanas: Tendencias en el trabajo agrario y dinámicas cación formal y otras conductas sociales no vinculadas directamente con la
familiares”, Cuadernos de desarrollo rural, N° 45, Bogotá, 1991; Craviotti, Clara, “Pampas
reproducción material.
Family Farms And Technological Change: Strategies And Perspectives Towards Genetica-
lly Modified Crops And No-Tillage Systems”, International Journal of Sociology of Agricul- ¿De qué modo un proceso de magnitudes globales (la modernidad tar-
ture and Food, vol. 10, 2002. día) se manifiesta en las particularidades de una región y una rama de la
8 
Lódola, Agustín, Karina Angeletti y Román Fossati, “Maquinaria agrícola, estructura agraria producción? ¿Cómo se manifiestan las tensiones entre estructura y agencia
y demandantes”, Cuadernos de Economía, N° 72, Ministerio de Economía de la Provincia de
en los sujetos productivos de la agricultura pampeana? ¿De qué modo las
Buenos Aires, 2005; Tort, María Isabel, “Los contratistas de maquinaria agrícola: una moda-
lidad de organización económica del trabajo agrícola en la pampa húmeda”, Documentos de subjetividades, en el marco de las condiciones materiales particulares, po-
trabajo ceil, N° 11, Buenos Aires, 1983. sibilitan o restringen el abanico de acciones posibles de los sujetos? ¿Cómo

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se manifiestan los modos y la calidad de vida en las localidades dependien- Consideraciones teórico-metodológicas
tes de la producción agropecuaria? y ¿cómo se transforman o resisten las
especificidades en los estilos de vida de estas localidades? A partir de estos Recolectar y procesar el material en función del cual se elaboró la tesis que
interrogantes estructuramos el presente libro en seis capítulos. A lo largo antecedió a este libro fue un trabajo de más de cinco años, durante los cua-
de ellos, y en el marco de lo que se ha llamado estudios sobre la “nueva les –además del trabajo de campo en los partidos 9 de Julio, 25 de Mayo,
ruralidad”,9 serán desplegadas las respuestas. Ayacucho, Azul, Balcarce, General Pueyrredón, Mechongué, Saavedra, Sala-
Presentaremos el escenario geográfico en el cual trabajaremos. Describi- dillo, Tapalqué y Tandil, en la provincia de Buenos Aires, y San Jerónimo,
remos y analizaremos las condiciones estructurantes en las cuales se inser- San Lorenzo y San Vicente, en la provincia de Santa Fe– se realizaron tareas
tan los sujetos y las dinámicas acerca de las cuales nos interrogamos; y las de archivo y relevamiento de material en distintas bibliotecas.
características actuales de la agricultura familiar, explorando sus procesos Las fuentes que han sido utilizadas pueden ser consideradas en cuatro
de descomposición y recomposición.10 La organización de la producción, las grandes grupos. Por un lado, se trabajó con datos de archivo, que fueron selec-
relaciones entre empresa y familia, y las prácticas sucesorias –en tanto meca- cionados principalmente en la Biblioteca del Instituto Nacional de Estadísti-
nismos de reproducción social– también serán ejes de análisis. A su vez, nos cas y Censos (indec); en el Centro de Documentación e Información (cdi) del
ocuparemos de los contratistas de maquinaria agrícola. Sujetos que si bien Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación (mecon); en la Bi-
están presentes en el agro pampeano desde hace 150 años han cobrado una blioteca “Dr. Raúl Prebisch” del Banco Central de la República Argentina y en
particular relevancia en las últimas décadas. Presentaremos una tipología el sitio oficial del gobierno de Santa Fe. Esta información, en su mayor parte
de los principales sujetos agrarios contemporáneos de la Región Pampeana de tipo cuantitativa, fue de suma utilidad para poder posicionarnos desde una
basados en el nivel de capitalización, la relación con la tierra, el radio de perspectiva de nivel macro en numerosos puntos a lo largo de toda la tesis, así
acción comercial y la composición del capital. Analizaremos el modo en como para complementar los numerosos trabajos de corte historiográfico, que
que se constituyen las dinámicas de las sociabilidades rurales pampeanas resultó la fuente principal en la elaboración del capítulo ii.
contemporáneas, prestando especial atención a la educación formal, las re- Otra fuente secundaria básica fue gran parte de la bibliografía teórica e
laciones de género y los vínculos con la tierra. Describiremos y analizaremos histórica relacionada con el tema que nos ocupa.11 Enumerada al final y citada
aquellos espacios que hacen a la sociabilidad en los pueblos agrarios, pero cuando corresponde a lo largo del libro, fue una de las bases en las cuales se
que no están directamente vinculados con la esfera productiva. Para cerrar anclaron nuestros interrogantes, al tiempo de recuperar preguntas de reco-
el trabajo, retomaremos los interrogantes y los objetivos ya planteados en nocidos teóricos de las ciencias sociales. También la bibliografía previa fue la
las conclusiones. fuente principal con la cual se reconstruyeron las transformaciones ocurridas
en las condiciones estructurantes del período y del espacio social trabajado.12
La utilización de datos de tipo cualitativos –a diferencia de los cuantita-
tivos, muy útiles al momento de medir hechos sociales como para asociar la
9 
Este tipo de estudios alcanzó una notable popularidad en los espacios académicos lati- relación entre variables– suele brindarnos mayores posibilidades de compren-
noamericanos durante la última década del siglo xx y los primeros años del siglo xxi. Se
sión al momento de estudiar las dinámicas internas de un fenómeno social,
caracterizan, entre otras cuestiones, por la búsqueda de nuevos marcos interpretativos
que apunten tanto a dar cuenta de la creciente preocupación por la inclusión de la dimen- en este caso las formas que va tomando la modernidad tardía en el agro pam-
sión social, así como de la diversidad de cambios sucedidos en el medio rural. Uno de los peano. Estos datos también permiten dar cuenta de procesos vinculados con
elementos claves en los análisis de esta nueva ruralidad ha sido la creciente diversifica- la intimidad del hogar y la familia, los roles que desempeña cada uno de sus
ción de empleos e ingresos no agropecuarios. Las transformaciones que constituyen esta
miembros, del tipo de subjetividades y racionalidades que los sujetos ponen
“nueva ruralidad” pueden tener su origen en procesos de modernización y evolución del
capitalismo agrario o ser el resultado específico del neoliberalismo y la globalización. En
este marco suele haber una fuerte preocupación por cuestiones vinculadas a las transfor-
maciones territoriales. (Véase Albadalejo, Christophe y Roberto Bustos Cara, “Algarrobo 11 
Hablamos de dato secundario o fuente secundaria cuando es construido por un tercero,
o el fin del pueblo chacarero…”, op. cit.) distinto al investigador que lo utiliza, como el caso típico de los censos.
10 
Una parte importante de este capítulo ya fue abordada en dos trabajos anteriores: 12 
Para Pierre Bourdieu las condiciones estructurales son el marco social, material e histó-
Muzlera, José, Chacareros del siglo xxi…, op. cit., y en Muzlera, José, “Transformaciones, rico en el que se objetivan los habitus, isomorfos con dichas condiciones dando forma a
continuidades y tensiones en el mundo chacarero…”, op. cit. las subjetividades individuales.

22 23
en juego en cada circunstancia (ya sea para capitalizarse u organizar el tra- tal que sirvieran para reconstruir trayectorias profesionales e historias de
bajo). Estos objetivos fueron posibles de abordar gracias a datos cualitativos vida; que nos permitiesen observar las subjetividades puestas en juego al
construidos a partir de sucesivos y numerosos trabajos de campo. Desde la momento de organizar el trabajo, de desarrollar estrategias de capitaliza-
elaboración de este tipo de datos nos acercamos a la comprensión de los pro- ción o de “planificar” dinámicas familiares. El análisis de las entrevistas se
cesos previamente señalados por información cuantitativa de nivel macro.13 complementó con observaciones hechas durante asambleas, asados, visitas
Suele considerarse una desventaja de este tipo de aproximación a la reali- a explotaciones donde se estaba trabajando, así como a los talleres donde
dad, la imposibilidad aparente de generalizar los datos. Esto, a nivel cuanti- reparaban las maquinarias y a casas de familia. Este nivel de conocimiento
tativo, es cierto. No podemos extrapolar los porcentajes de nuestra muestra de la vida privada fue posible, entre otras cuestiones, por vivir durante bre-
a los de todos los chacareros o contratistas, pero distinto es el caso de los ves períodos de tiempo (entre una y dos semanas cada vez) en la localidad
procesos. Para ponerlo en palabras de Norbert Elías: donde vivía el entrevistado o en localidades donde efectuaban sus labores; y
porque siempre fui presentado por otro contratista o por algún productor de
La selección de una pequeña unidad social como objeto de investigación su confianza. Haber llegado “de la mano de” fue un hecho determinante y
de problemas que se pueden detectar en una gran variedad de unidades facilitador para realizar las entrevistas y acceder a lugares que de otro modo
sociales más amplias y diferenciadas posibilita la exploración minuciosa hubiese sido mucho más difícil acceder.
de dichos problemas, por así decirlo, con microscopio. Es factible erigir un
Los lugares elegidos para los encuentros han sido siempre espacios de
modelo explicativo a escala reducida de una figuración que se cree universal,
esto es, un modelo listo para ser contrastado, expandido o revisado según
uso cotidiano de los entrevistados (casas, galpones, establecimientos agro-
la necesidad gracias a las indagaciones en figuraciones relacionadas a una pecuarios, oficinas de los funcionarios, fiestas institucionales, asambleas,
escala más amplia.14 asados familiares, hoteles16 y bares que frecuentaban). Este criterio para la
selección del lugar de las entrevistas tuvo un objetivo doble: por un lado que
el entrevistado se sintiera lo más cómodo posible y por otro poder comple-
El trabajo de campo propio ha sido la principal fuente de datos de este libro. mentar el registro de la entrevista con observaciones del espacio, las activi-
Desde el año 2005, se realizaron 107 entrevistas abiertas: 52 a diferentes dades y los vínculos diarios de las personas entrevistadas.
tipos de productores, nueve a ex productores, 37 a contratistas y nueve a La selección de los entrevistados se realizó principalmente mediante la
otros informantes claves (ingenieros agrónomos, empleados de contratistas, técnica de “bola de nieve”, en función de un listado conformado a partir de
militantes y dirigentes de movimientos sociales vinculados al agro, gerentes contactos ofrecidos por otros informantes. La desventaja principal que tiene
de bancos y representantes de agronomías) que permitieron dar consistencia este tipo de muestreo, la no representatividad del universo en la muestra, fue
y heterogeneidad a nuestro análisis y sus conclusiones.15 subsanada en parte mediante la contemplación de criterios de saturación (en
Si bien las entrevistas fueron abiertas, estuvieron orientadas de modo productores y contratistas). Es decir que recién considerábamos concluido
el muestreo cuando los hechos en torno a los temas centrales comenzaban a
repetirse y no aparecían nuevos elementos que justificasen más entrevistas.
13 
Bourdieu, Pierre, La miseria del mundo, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica,
Algunas de las entrevistas duraron solo un par de horas, o menos, mien-
1999; Guber, Rosana, “Nacionalismo reflexivo. La entrevista como objeto de análisis”,
Revista de Investigaciones Folklóricas, N° 9, 1994, pp. 30-40; Hermitte, Esther, “La obser- tras otras fueron realizadas en sucesivos encuentros. Varias fueron realizadas
vación por medio de la participación” en Visacovsky, Sergio y Rosana Guber (comps.), solo entre el entrevistado y el entrevistador; y otras en espacios compartidos
Historia y estilos del trabajo de campo en Argentina, Buenos Aires, Antropofagia, 2002. con otros miembros de la familia, socios u empleados, quienes frecuente-
14 
Elias, Norbert, “Ensayo teórico acerca de las relaciones entre establecidos y forasteros”,
mente participaban de la conversación. Estos escenarios y modos de entre-
Reis. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, N° 104, Centro de Investigaciones
Sociológicas, Madrid, 2003, pp. 219-251.
15 
Parte de las entrevistas realizadas antes de 2009 fueron hechas, en el marco del pict
38.014, “en compañía de” o “por”: Karina Bidaseca, Carla Gras, Luciana Manildo, Ma- Si bien no es lo más frecuente hay algunos contratistas que circunstancialmente se
16 

riana Oppezzo, Clara Vallejos, Pablo Barbetta, Ivan Jaramillo, Walter Lauphan y Facundo alojan en hoteles. Tal fue el caso de un contratista de cosecha a quien le tocó trabajar con
Millan. A ellos, nuevamente les reitero mi agradecimiento por el trabajo compartido, por sus equipos por la zona de Balcarce cerca de fin de año. Como su esposa fue a visitarlo,
la generosidad con que han puesto a disposición su material recolectado y por las ideas y durante esos días él y su señora se alojaban en un hotel. El resto del equipo lo hacía en las
sugerencias que me han brindado, en particular Carla Gras y Luciana Manildo. casillas. Este tipo de situaciones fue relatada en más de un caso.

24 25
vistar no fueron considerados como “contaminantes” o dificultosos, sino
que han servido como una oportunidad de observación de relaciones. La
situación de entrevistas en su conjunto ha sido incorporada al análisis de
los diálogos entre el entrevistado y el entrevistador.17 De este modo, esas
particularidades, esos otros de la escena, en lugar de actuar como un ele- Capítulo I
mento distorsionante sirvieron para complejizar y complementar los dichos
de nuestros entrevistados. Modernidad tardía y desarrollo agrario
El último grupo de datos utilizado ha sido analizado para complementar la
segunda parte del capítulo v. Se trata de datos cuantitativos. Estos provienen
de una encuesta realizada en el marco del pict 38.014 “Crisis de la agricultura
familiar: impactos sociales, económicos, culturales y políticos en tres comunas La amplitud de los cambios en el capitalismo contemporáneo a la vez que
rurales de la Región Pampeana”, ya mencionado. Dicha encuesta fue realizada replantea la prioridad de captación de los agentes productivos como base
entre septiembre y diciembre de 2007, aplicada a una muestra estadística- para el análisis de procesos de estructuración y emergencia de actores,
mente representativa de hogares y población, que garantizó la posibilidad de hace que este objetivo solo pueda ser alcanzado por aproximaciones
sucesivas que den cuenta de la diversidad.
hacer extensivos sus resultados al resto de los habitantes de cada una de las
Miguel Murmis1
localidades. Para tal fin se llevaron a cabo entrevistas personales con cuestio-
narios semiestructurados a personas de ambos sexos, mayores de 18 años de
edad, de todos los niveles socioeconómicos, residentes en las localidades de El escenario geográfico pampeano
Alcorta, Bigand y Maciel, en la zona sur de la provincia de Santa Fe. El mues-
treo que se aplicó fue probabilístico, de tipo aleatorio polietápico, consistente Aunque lo geográfico no ha sido determinante para establecer los límites
en la selección de manzana de residencia, de hogar y de persona. El último de este trabajo y el territorio no ha sido abordado como unidad de análisis
nivel de selección fue ajustado por cuotas de género y edad de acuerdo con (salvo en los dos primeros apartados del capítulo vi), los sujetos y los hechos
parámetros censales. El tamaño total de la muestra fue de 1.082 casos, el nivel sociales sobre los que centramos este libro tienen un lugar, no solo en el
de error se calcula en +/- 2,7 para la muestra de hogares y en +/- 2,9 para la de tiempo, sino también en el espacio: la Región Pampeana.
personas, en distribuciones simétricas con un nivel de confianza de 95%. De En líneas generales, podemos decir que la Región Pampeana está delimi-
manera simultánea con el relevamiento de la encuesta, continuaron realizán- tada por variables geográficas y socioproductivas. Estas últimas son respon-
dose trabajos de campo (entrevistas y observaciones) que habían comenzado sables de que –a partir de los cambios tecnológicos en el agro y las nuevas
dos años antes. Estas entrevistas fueron de suma utilidad para acercarse a la condiciones de mercado–, en tanto concepto, la región deba ser comprendida
configuración socioeconómica, cultural y política actual de los poblados y de modo dinámico. De allí que, hoy por hoy, se discutan los límites de la región
observar los procesos agrarios recientes en cada comunidad. pampeana o la pampeanización de otras regiones, como algunas partes del No-
A lo largo del libro, los datos presentados por fuera de los cuadros –excepto roeste Argentino (noa), del Noreste Argentino (nea) y del Litoral Argentino.
que se especifique lo contrario– han sido obtenidos a partir de entrevistas y ob- Con las limitaciones que devienen de lo expuesto, y para dar una pri-
servaciones en distintas localidades del sur de la provincia de Santa Fe y de los mera caracterización de la zona de estudio, haremos propias generalidades
partidos de la provincia de Buenos Aires antes mencionados. de documentos anteriores.
La Región Pampeana (pampa: palabra quechua que significa “llanura”)
es una superficie de tierras fértiles de unos 750.000 km2 que comprende en
la Argentina a las provincias de Buenos Aires, parte de La Pampa, Santa Fe,
17 
Véanse Grupo taller de trabajo de campo etnográfico del ides, “De las notas de campo parte de Entre Ríos y parte de Córdoba; al Estado de Rio Grande do Sul, al
a la teoría. Descubrimiento y redefinición de ‘nahual’, en los registros chiapanecos de
sur de Brasil; y el Uruguay. Desde los orígenes de la Argentina, la pampa ha
Esther Hermitte”, Alteridades, N° 11, Ciudad de México, 1999, pp. 65-79; Guber, Rosana,
“‘Truchos’ y ‘genuinos’. Las identidades en el trabajo de campo”, Cuadernos de Epistemo-
logía, N° 4, Buenos Aires, 1998, pp. 23-38; Hermitte, Esther, “La observación…”, op. cit. 1 
Murmis, Miguel, El agro argentino…, op. cit., p. 207.

26 27
Mapa 1. Mapa de la Región Pampeana producida en gran medida por la retracción del aparato estatal. La “nueva
cuestión social”, como la refiere Pierre Rosanvallon,2 ha sido ampliamente
tematizada tanto en los países centrales como en la periferia.
Al revisar los clásicos de la teoría social, desde el siglo xix en adelante,
podemos hallar dos grandes preocupaciones en común: el interés por la
conservación y el cambio en el orden social, así como el referido a la dico-
tomía estructura-agencia. En este contexto, “agencia” refiere a la capacidad
de las personas a actuar de forma independiente y a tomar sus decisiones
libremente; y “estructura” refiere a la influencia de lo social para limitar las
opciones y oportunidades que las personas poseen.3
Si se observa la historia del sistema capitalista, se encontrará que el mo-
delo del Estado de bienestar que durante treinta o cuarenta años había pro-
tegido a los sujetos del individualismo y había garantizado cierta calidad de
vida para sus habitantes –resguardando la propiedad colectiva–, en la dé-
cada de 1960 comienza a sufrir un desmoronamiento que hasta el momento
parece irresoluble. El resquebrajamiento de este modelo estatal simultánea-
mente da lugar a nuevas dinámicas de socialización e individualización.
La crisis del modelo de organización social, el Welfare State,4 vuelve a plan-
tear preguntas acerca de las ventajas de aquella tan anhelada autonomía de
los individuos, promoviendo el resurgimiento de una corriente de pensadores
que se cuestionan la idea positivista del progreso. De este modo, durante las
últimas décadas, el progreso ya no aparece siempre como algo deseable y ven-
tajoso per se. Max Weber, mucho antes del Estado de bienestar, está dentro de
los primeros en señalar esto. Para Weber con la modernidad se pierde la idea
de pertenencia y unidad; en la modernidad el hombre queda solo.
¿Cómo es esta nueva etapa del desarrollo capitalista? ¿Qué características
Fuente: <argentinaenbandeja.blogspot.com>. tiene esta modernidad contemporánea de fines del siglo xx y comienzos del
siglo xxi? La modernidad nacida en este período se presenta desmembrada
y ambivalente; una etapa del desarrollo capitalista en la cual la contextura
sido, como consecuencia de su emplazamiento cercano a puertos, su clima espacio-temporal es atravesada por una fuerte noción de desmembramiento
benigno, sus suelos fértiles y por haberse constituido en el área de mayor (en inglés disemmbedness), por un déficit de la seguridad ontológica que el
circulación y asentamiento humano, la región de mayor gravitación.
2 
Rosanvallon, Pierre, La nueva cuestión social. Repensar el Estado providencia, Buenos
Aires, Manantial, 1995.
3 
Bourdieu, Pierre, Cosas dichas, Barcelona, Gedisa, 1988; Bourdieu, Pierre, El sentido
Pensar la modernidad práctico, Buenos Aires, Siglo xxi, 2007; Giddens, Anthony, Las nuevas reglas del método so-
ciológico. Crítica positiva de las sociologías interpretativas, Buenos Aires, Amorrortu, 1993;
La profundidad de los cambios que afectan el actual orden global han produ- Giddens, Anthony, “Vivir en una sociedad postradicional”, en Beck, Ulrich, Anthony Gid-
cido una profunda reestructuración de las relaciones sociales que trae apa- dens y Scott Lash, Modernización reflexiva. Política, tradición y estética en el orden social
moderno, Madrid, Alianza, 1997; Giddens, Anthony et al., Las consecuencias perversas de
rejado un desencastre de los marcos de regulación colectiva desarrollados
la modernidad, Barcelona, Anthropos, 1996.
en la época anterior, la modernidad clásica. Cambios que han forzado a los 4 
En numerosos trabajos escritos en español aparece la forma inglesa del concepto, Estado
sujetos a vivir en una creciente individualidad y una mayor incertidumbre, de bienestar.

28 29
Estado de bienestar otorgaba a sus ciudadanos y por una multiplicación de identidades de clase y se pone en marcha un proceso de individualización y
los contextos de riesgo.5 diversificación de las situaciones y estilos de vida. Beck destaca cómo en la
La individualización es una característica que se incrementa a medida década de 1950 las expectativas más importantes de los sujetos giraban en
que las sociedades se diferencian internamente.6 Ser un individuo es ser torno a la familia, a la educación de los hijos y a elevar el estándar de vida.
tenido como responsable de sus actos y, en consecuencia, ser responsable Hoy se centran en las realizaciones personales, en la búsqueda de la propia
de los éxitos y los fracasos. Este bello ideal, fundacional de la modernidad identidad y el desarrollo de las capacitaciones individuales. Para Beck es
clásica, en una sociedad de marcadas desigualdades tiene sus bemoles. la familia la institución donde mejor pueden observarse los efectos de la
Aunque con muchas coincidencias, las reflexiones y valoraciones acerca modernidad.
de estos procesos difieren según las distintas realidades de los autores que En la década de 1980, este ascensor beckiano comenzó a descender
los abordan,7 poniendo cada uno el acento en distintas características del y, en las condiciones de individualización, los seres humanos tuvieron
fenómeno. que cargar con el desempleo masivo y con las negatividades que de allí se
Del conjunto de los autores europeos, a Anthony Giddens y a Ulrich derivan, como un destino personal. Ya disueltos los nexos con colectivos
Beck podemos tomarlos como referentes de aquellos que, aun señalando fuertes, como lo eran las clases, los problemas sociales pueden ser vistos
características negativas de este proceso, no son del todo pesimistas acerca estadísticamente por los sujetos; pero no se viven como sociales, sino como
de esta denominada nueva modernidad.8 individuales. Estos problemas se convierten ahora en disposiciones psíqui-
Ulrich Beck se refiere a dos modernidades, la primera denominada “clá- cas como culpas y neurosis.
sica o sencilla” y la segunda “modernidad reflexiva”. Esta modernización Al otorgarle a la educación un efecto individualizador, Beck señala que
reflexiva significa no mera reflexión, sino confrontación consigo misma. con la prolongación de la educación las formas de vida tradicionales son
Para comprender la modernidad reflexiva, plantea dicotomías con la mo- relativizadas por contenidos del saber y por las formas del lenguaje univer-
dernidad clásica: seguro-inseguro, político-apolítico, interior-exterior, que salistas. La educación, al ir unida a la selección, exige ascensos individuales.
se pueden convertir en nuevos principios guías de la segunda modernidad, Esta dinámica del proceso de individualización, junto con otros factores
mediante los cuales se pueden formar o reconstruir estructuras y líneas de (más tiempo libre, más dinero, más educación, más movilidad, etcétera),
conflicto.9 desarrolla cambios en la estructura social en su conjunto y quiebres en los
Beck piensa el rol del Estado y los partidos políticos en el proceso de vínculos dentro de las clases sociales y las familias. Se dedica al análisis de
modernización, y concentra su preocupación en las consecuencias que estas los profundos cambios en la estructura laboral y a las transformaciones en
transformaciones acarrean para las clases sociales, su función social y los el lugar que ocupa el trabajo. Estudia la aparición de nuevas solidaridades y
efectos de su disolución. Para este autor, las formas sociales de la sociedad nuevos grupos de acción, pero señalando siempre las relaciones conflictivas
industrial (clases, familia, situaciones sexuales diferenciales, etcétera) han y accidentadas.
sido liberadas. Es una hipótesis central de Beck que las desigualdades so- La individualización es, en Beck, un proceso de socialización contradic-
ciales hayan permanecido constantes en la posguerra, pero como un efecto torio, hay una nueva inmediatez entre individuo y sociedad. Inmediatez que
ascensor todos los grupos han subido un piso más arriba. Aquí se diluyen las vuelve al individuo más vulnerable en lugar de más poderoso. Las identi-
dades dejan de ser, como lo fueron en la modernidad clásica, un elemento
dado desde la cuna. La construcción de las identidades comienza a ser un
5 
Giddens, Anthony, “Vivir en una sociedad…”, op. cit.; Roa, Armando, Modernidad y problema, con el que cada individuo debe enfrentarse en el desarrollo de su
posmodernidad. Coincidencias y diferencias fundamentales, Santiago de Chile, Andrés Bello,
propia biografía.
1995.
6 
Bauman, Zygmunt, Modernidad líquida, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, Para Anthony Giddens10 la reflexividad institucional es una caracterís-
2004; Durkheim, Emile, La división del trabajo social, México, Colofón, 2002. tica distintiva de la modernidad tardía, pero este proceso es incierto y si bien
7 
Ricardo Sidicaro, el caso argentino; Ulrich Beck, el caso alemán; Pierre Bourdie y Robert la modernidad trae aparejada infinidad de posibilidades, también genera
Castel, los casos franceses; y Anthony Giddens, el caso inglés.
riesgos. El individuo tiene que construir activa y reflexivamente su propio
8 
Giddens, Anthony, “Vivir en una sociedad…”, op. cit.; Beck, Ulrich, La sociedad del
riesgo. Hacia una nueva modernidad, Buenos Aires, Paidós, 1998.
9 
Ibid. 10 
Giddens, Anthony, “Vivir en una sociedad…”, op. cit.

30 31
yo. Esta modernidad se presenta a los individuos sin ser necesariamente forma de individualidad, ahora negativa, cuya filiación pasa por la construc-
deseada o pretendida, adoptando la forma de una dinámica modernizadora ción de la propiedad social y la inscripción en colectivos protectores para
independiente. posteriormente desligarse de esos colectivos.
La modernidad tardía se diferencia de la primera modernización, que Aunque para muchos autores la individuación es una característica de-
rompía abruptamente con un régimen anterior. Esta nueva modernidad, la seable que eleva y hace libres a los sujetos, Castel llama la atención sobre
tardía, no es superadora ni radicalmente disruptiva, sino que es una profun- este fenómeno y señala que suele tener más características negativas que
dización negativa de la precedente. Es un incremento de sus “consecuencias positivas. La individuación positiva es uno de los principales valores de re-
colaterales”. Como decía Armando Roa,11 se trata de una modernización ferencia de las sociedades democráticas cuando son los individuos los que
en la que la expansión de las opciones no se disocia de la atribución de los pueden usufructuar su autonomía. La individuación negativa es la sufrida
riesgos. De este modo, la sociedad del riesgo, ante los peligros desplegados por aquellos que quedan librados a su suerte, como los desempleados sin
por determinadas decisiones, comienza donde el sistema de normas sociales derechos sociales y demás protecciones colectivas; individuos sin la posibi-
de provisión de seguridad social falla. lidad de tomar iniciativas y de desarrollarse autónomamente.
Autores como Robert Castel o Richard Sennett son aún más críticos que Estas consideraciones remiten a disfunciones sociales mayores, modos
Beck o Giddens.12 Para Robert Castel, el proceso de individuación que pone de funcionamiento profundamente patológicos, procesos de desrealización
en marcha esta segunda modernidad es un proceso por medio del cual los del otro y de lo social. Según Castel, el actual individualismo hipertrofiado
sujetos, desde su nacimiento, sufren un “desenraizamiento” (disembedding). causa insatisfacción y malestar; ya sea por carencia o por exceso y nunca es
En la primera modernidad, este enraizamiento (embedding) que se ha per- bueno. El primero porque no encuentra fuera de él lo que quisiera obtener
dido lo brindaban las clases sociales, pero a partir de la crisis de la sociedad (trabajo, ingresos, oportunidades, etcétera). El segundo, el individualismo
salarial las clases ya no cumplen esa función y los sujetos quedan a la deriva. por exceso, fatiga al individuo de sí mismo, porque ya no aparecen intereses
Castel considera que la vida social de la modernidad occidental des- externos.
cansa sobre tres soportes básicos: el trabajo, las redes de sociabilidad y las En esta nueva modernidad, el riesgo y las contradicciones son fenóme-
protecciones sociales garantizadas por el Estado; el primero de ellos es el nos sociales que se padecen personalmente, e individualizan la búsqueda
más importante de los tres. En el escenario de esta nueva modernidad, de las soluciones. Como en el caso de los chacareros que han perdido sus
el trabajo asalariado ya no funciona como elemento integrador y las pro- tierras,13 el patrimonio familiar, su vida, y no suelen responsabilizar a un
tecciones sociales se ven disminuidas con la crisis del Estado de bienestar. proceso social que los supera, sino que se culpabilizan individualmente. Los
Este nuevo panorama de desestructuración de la sociedad salarial da lugar sujetos, al estar obligados a encontrar soluciones particulares a problemas
a exitosos, frágiles y excluidos. Aunque con fronteras abiertas en ambos colectivos, viven la autonomía como una imposición y no ya como una elec-
sentidos, las filas de los frágiles y los excluidos se engrosan más que la de ción. Así, esta autonomía compulsiva termina transformándose en anomia
los exitosos. y, más que servir como un marco de construcción del yo, introduce el riesgo
Para Castel “la crisis” de la sociedad salarial pone en cuestión las perte- de que las biografías de los sujetos colapsen.
nencias colectivas de los individuos. Es esa condición de individuos la que Si bien en distinta medida, los procesos de individuación asociados a los
es puesta en tela de juicio. Durante el siglo xx, los trabajadores no propie- nuevos modelos estatales son comunes a todas las sociedades occidentales
tarios pudieron constituirse o alcanzar el estatus de individuos por medio contemporáneas y no se dan de la misma forma en cada una de ellas, en so-
de los sistemas de garantías que otorgaba el Estado, a través de la propiedad ciedades con estados más débiles, generalmente más nuevos, este fenómeno
colectiva. Frente al debilitamiento de este tipo de Estado, aparece una nueva es más nocivo. De este modo, en América Latina –en donde los estados
nación se consolidaron después que en Europa–­el retroceso es mayor, pero
es menor que la retracción sufrida en los estados nación africanos, que se
11 
Roa, Armando, Modernidad y posmodernidad…, op. cit. consolidaron durante el siglo xx.
12 
Castel, Robert y Claudine Haroche, Propiedad privada, propiedad social, propiedad de
sí mismo. Conversaciones sobre la construcción del individuo moderno, Rosario, Homo Sa-
piens, 2003; Sennett, Richard, La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del
trabajo en el nuevo capitalismo, Barcelona, Anagrama, 2000. 13 
Desarrollaremos este punto en el capítulo iii.

32 33
Si entendemos la globalización como acción a distancia,14 las orientacio- Como nos lo recuerdan, entre otros, Ricardo Sidicaro y Maristella
nes económicas liberales adoptadas a principios de 1990 insertaron definiti- Svampa,16 nuestro país no es ajeno al debilitamiento de estos soportes des-
vamente a la Argentina en dicho proceso mundial. Al igual que en los países criptos por Castel y por ende el proceso de construcción de las identidades
desarrollados, los procesos de globalización se caracterizaron por producir personales experimenta cambios sustanciales. Ya no es alrededor del trabajo
efectos de desestructuración en los sistemas estatales, políticos y económi- ni de la política donde se gestan estas identidades, sino en torno a múltiples
cos. Pero en el caso argentino hubo diferencias significativas respecto a esos espacios en los que los sujetos tienen distintos grados de anclaje o enrai-
países: el punto de partida y las estructuras dinámicas afectadas tenían un zamiento. De este modo, aparecen identidades simultáneas y yuxtapuestas
funcionamiento más vulnerable que en los países desarrollados. La debilidad más débiles que las anteriores y hasta tensionadas entre sí en una misma
del Estado argentino es anterior a la implementación del modelo neoliberal, persona.
y su capacidad para controlar aspectos relativos al desenvolvimiento social Las generaciones más viejas dejan ver la conformación de identidades
era poco operativa en todo lo relacionado a las estrategias de los sectores so- más homogéneas, forjadas al calor de la cultura del trabajo asalariado y las
cioeconómicos predominantes y los avances del mercado, como institución luchas obreras. En las generaciones más jóvenes es donde se ven los rasgos
reguladora de lo social. de las “identidades culturales del yo” con orientaciones más dispersas y de-
El debilitamiento del Estado en un contexto de libre mercado global bilitadas. En sociedades contemporáneas, con estados cada vez más ausen-
provocó que los sectores socioeconómicos predominantes –con frecuencia tes, las identidades personales ya no se desprenden de identidades colectivas
agentes privados externos– definieran según sus conveniencias aspectos mayores. Los conflictos simbólicos y las estrategias de distinción ya no se
fundamentales de las actividades productivas, de los servicios y de la vida articulan alrededor de la política y la cultura del trabajo. Entre las nuevas
cultural. El discurso neoliberal reinante a fines del siglo xx actuó como una generaciones, las identidades se tornan efímeras, fragmentarias y menos in-
conjunción entre la simplificación del pasado y la invocación “mágica” del clusivas; equipos de fútbol, grupos musicales o pautas de consumo pasan a
futuro, que dio como resultado narraciones despolitizadas, que toman como ser ejes alrededor de los cuales se elaboran las nuevas identidades.17
destinatarias a las mismas personas a cuya despolitización contribuyen. Este En esta modernidad globalizada, el retroceso del aparato estatal, con la
tipo de discurso, con fines utilitaristas, fue un principio activo en la deses- disminución y hasta la desaparición de funciones del Estado de bienestar,
tructuración de muchos aspectos de la sociedad argentina. está fuertemente vinculado con poder hacerle frente a la imperiosa necesi-
Para el caso argentino, la pérdida de soberanía estatal en manos de los dad de competitividad. Pero es necesario llamar la atención sobre esta re-
grandes agentes económicos transnacionales va más allá de factores econó- tracción estatal, que no se da en todas las áreas, dado que las desigualdades
micos: las capacidades disminuidas del Estado abarcan desde el control de sociales han tendido a acrecentar. El papel del Estado como garante de esas
la cultura y la preservación de la ecología, hasta la prevención del crimen diferencias tuvo que fortalecerse. Para ello se reforzaron las áreas que asegu-
organizado o la puesta en acto de políticas sociales. Este proceso moderni- ran el orden social vigente en el interior de la sociedad.18
zador nos deja un Estado debilitado que no cuenta con fuerzas propias para Las transformaciones que tuvieron lugar en la Argentina de las últimas
proporcionar a sus ciudadanos la protección adecuada frente a los efectos décadas, con el desarrollo del neoliberalismo, hicieron que el trabajo deje de
externos de decisiones tomadas por otros actores, o frente a efectos de pro- aparecer como un valor y se visualice como “un mal necesario” o una “re-
cesos que tienen origen más allá de sus fronteras territoriales.15 lación instrumental con el trabajo”, para ponerlo en términos de Maristella
El retiro estatal de la regulación de la esfera económica, que dejó que Svampa. De este modo, la construcción de las identidades se desplaza hacia
la mano invisible smithiana distribuya la riqueza y controle “eficiente- el consumo en sus distintos tipos y posibilidades.
mente la economía”, es (como lo veremos en los capítulos venideros) una
de las causas principales de la inestabilidad laboral y de la fractura de 16 
Sidicaro, Ricardo, “Procesos de globalización y relaciones…, op. cit.; Svampa, Maristella,
solidaridades sociales anteriores. “Identidades astilladas. De la patria metalúrgica al heavy metal” en Svampa, Maristella (ed.),
Desde abajo. Las transformaciones de las identidades sociales, Buenos Aires, Biblos-ungs,
2000, pp. 121-154.
Giddens, Anthony, “Vivir en una sociedad…”, op. cit.
14  17 
Ibid.
Sidicaro, Ricardo, “Procesos de globalización y relaciones políticas en la Argentina”,
15  18 
Sidicaro, Ricardo, “Procesos de globalización y relaciones políticas en la Argentina…”,
Revista Sociedad, N° 16, 2000. op. cit.

34 35
En síntesis, para gran parte de los referentes de la teoría social contem- esa sociedad en la historia humana?, y ¿qué variedades de hombres y mujeres
poránea las transformaciones macrosociales de las últimas décadas exacer- prevalecen en esa sociedad y cuál es el significado de la naturaleza humana?21
ban el individualismo de los seres humanos. Para algunos, podría llegar a ser Ya Emile Durkheim, uno de los primeros teóricos de la sociología moderna,
positivo (pero riesgoso) en caso de que el individuo esté en condiciones de a fines del siglo xix se cuestionaba acerca del proceso por el cual se ha cons-
construir su propia biografía; y negativo si se define por todo aquello que le tituido nuestra organización cognitiva, en tanto un proceso de larga duración
falta, una individualidad donde las carencias impiden la construcción. y por la medida en que lo social influye en las decisiones de los individuos.22
De este modo, el protagonista estelar de la última modernidad, el mer- Muchas décadas después de Emile Durkheim, sin contradecirlo, pero
cado, en tanto arreglo institucional, requiere (y al mismo tiempo genera) señalando una profunda transformación, los más destacados teóricos de las
ciertos modos de ser. En otras palabras, moldea una determinada subjeti- ciencias sociales, al analizar el desarrollo del capitalismo de las décadas más
vidad, es decir un “código moral” o “código de comportamiento”.19 Como reciente, describen procesos de individuación. Anthony Giddens, Norbert
señala Svampa: Elias, Ulrich Beck y Zygmunt Bauman ven en el nuevo capitalismo procesos
que el viejo teórico francés hubiese calificado de anómicos.
[…] este vasto conjunto de problemáticas en torno de la integración social y La pregunta que se impone al describir y analizar este proceso de indivi-
de las transformaciones de la subjetividad nos propone diversos desafíos: en duaciones, más allá de pensarlo como positivo o negativo para la calidad de
primer lugar y en términos genéricos, nos obliga a pensar en los profundos vida de los seres humanos, es ¿en qué medida el peso de lo social es deter-
cambios producidos en la naturaleza del vínculo social; en segundo lugar y en
minante? O su contracara, ¿hasta dónde tiene sentido hablar de sujetos con
diferentes niveles, nos induce a dar cuenta del carácter plural y heterogéneo
que los procesos de individualización adoptan en el interior de diferentes
capacidad de agencia?
sociedades y contextos y, por último, de manera específica, nos lleva a La sociología moderna, recogiendo el guante, ha tratado de reconciliar
reflexionar acerca de cómo en el presente período de inflexión estructural la estas dos opciones. Norbert Elias, para explicar este punto, sugiere:
producción de nuevas asimetrías tiende a reforzar la distancia existente entre
la periferia globalizada y las sociedades avanzadas.20 Piénsese en una mazurca, en un minueto, en una polonesa, en un tango
o en un rock & roll. La imagen de las composiciones de los seres humanos
en independencia de la danza puede facilitarnos la representación como
composiciones de los estados, las ciudades, las familias o, incluso, de los
Estructura versus agencia
sistemas capitalista, comunista o feudal. Como vemos, en esa concepción
desaparece la oposición que, en último término, descansa sobre diversos
Los sujetos sociales, al no ser una abstracción desvinculada de las contin- valores e ideales y que está hoy subyacente siempre que se habla de
gencias sociales e históricas, solo pueden ser pensados en relación con los “individuo” y de “sociedad”. Ciertamente, se puede hablar de un baile en
procesos de los cuales emergen y con la sociedad de la que forman parte, en general, pero nadie se imaginará un baile como una construcción al margen
tanto instancia superadora. Pero en qué medida lo social –concebido como de los individuos o como una mera abstracción. Por supuesto, distintos
algo más que la suma de los individuos– condiciona la autonomía del yo es individuos pueden realizar la misma composición de baile, pero sin una
una preocupación que incumbe a la sociología desde sus comienzos. pluralidad de individuos compenetrados e interdependientes, no cabe
hablar de baile como de cualquier otra composición social, la composición
Ni la vida de una persona puede comprenderse sin comprender a la socie-
de baile es relativamente independiente de los individuos concretos que la
dad a la que pertenece, ni una sociedad puede interpretarse sin entender la constituyen aquí y ahora, pero no es independiente de todos los individuos.
vida de las personas. Para ello hay que hacerse tres grandes preguntas, decía Sería un disparate asegurar que los bailes son entes imaginarios que
Wright Mills: ¿cuál es la estructura social en particular?, ¿qué lugar ocupa pueden abstraerse en la función de observaciones de individuos aislados,
considerados en sí mismos.23
19 
Ferrer, Aldo y Marcelo Rougier, La economía argentina. Desde sus orígenes hasta prin-
cipios del siglo xxi, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2010; Kosacoff, Bernardo,
Hacia un nuevo modelo industrial. Idas y vueltas del desarrollo argentino, Buenos Aires, 21 
Mills, C. Wright, La imaginación sociológica, México, Fondo de Cultura Económica, 1994.
Capital Intelectual, 2007. 22 
Durkheim, Emile, El suicidio, op. cit.
20 
Svampa, Maristella, “Identidades astilladas. De la patria metalúrgica al heavy metal”, 23 
Elias, Norbert, El proceso de la civilización. Investigaciones sociogenéticas y psicogené-
op. cit., p. 128. ticas, México, Madrid, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1989, p. 45.

36 37
Al seguir el pensamiento de Elias, los planes y las acciones de los sujetos, das” en el que confluyen relaciones sociales determinadas. Estas relaciones
ya sean motivados racional o emocionalmente, se entrecruzan de manera quedan definidas por la posesión o producción de una forma específica de
permanente. Esta interrelación de los accionares de los hombres de modo capital propia del campo en cuestión y, en mayor o menor medida según el
individual ocasiona configuraciones de lo social que nadie ha planeado pre- grado de autonomía del campo, de capitales externos al mismo.
viamente. De esta interdependencia de los seres humanos se deriva un orden Estos capitales pueden ser reconvertidos, de manera similar a la que con
que es más fuerte y más coactivo que la voluntad y la razón de los individuos una moneda de un país se compra la de otro y viceversa. Un agente con gran
aislados que lo conforman. capital social (vínculos con políticos poderosos o con gente de gran poder
De este modo, la civilización no es racional ni irracional, sino que es el adquisitivo) puede usar estas influencias para hacer buenos negocios, para
resultado de un “proceso de la civilización” a largo plazo. El “proceso de la convertir el capital social en económico. A la inversa, quién posee gran-
civilización” supone la conformación histórica de tres tipos de controles: el des cantidades de capital económico tiene grandes posibilidades de con-
control de la naturaleza por los hombres a través del conocimiento, medios tactarse con gente poderosa “importante” y comenzar a ser socialmente
de orientación; el control social, formas de coacción externas al individuo, reconocido.
mediante formas de organización, sea a nivel nacional o internacional; y el La estructura de un campo se define en cada momento por el estado de
autocontrol, internalización por parte de los sujetos, de la coacción social. las relaciones de fuerza entre los protagonistas, agentes o instituciones, es
Elias nos revela de este modo, en tanto proceso civilizador, las configuracio- decir por la estructura de la distribución de los capitales que operan dentro
nes sociales que hacen a las sociedades humanas y las configuraciones inter- del campo. Estas posiciones dentro del campo, determinada por sus capi-
nas que regulan los comportamientos de los hombres. Procesos simultáneos tales, dirigen las estrategias y las posibilidades objetivas de los diferentes
que, en la medida en que regulan las relaciones entre los sujetos, configuran agentes o instituciones en las acciones presentes.25 En la noción de habitus
también las formas de comportamiento que se instalan como formas “civi- de Bourdieu se encarna la objetividad externa de la estructura y la subjeti-
lizadas” de conductas. vidad de las personas. El habitus es un conjunto de esquemas generativos
Las sociedades se mantienen en marcha por medio de la dinámica pro- a partir de los cuales los sujetos perciben el mundo y actúan en él. Es un
pia de una red de relaciones entre los sujetos, a través de cambios que se esquema de obrar, pensar y sentir asociado a la posición social, dentro de
oponen a la forma en que los hombres están acostumbrados a vivir. Este ese gran entramado llamado estructura social. Es por medio del habitus que
proceso civilizador, descrito por Elias, a su vez da cuenta de la articula- Bourdieu explica cómo personas con un entorno social homogéneo tienden
ción funcional entre las estructuras cognitivas y emotivas y las estructuras a compartir estilos de vida parecidos.26
sociales. Anthony Giddens, con el objetivo de aportar elementos teóricos para
Con el mismo objetivo, la reconciliación de los conceptos de “estruc- resolver el mismo problema, ha desarrollado la “teoría de la estructuración”.
tura” y “agencia”, Pierre Bourdieu se propone elaborar una nueva teoría En un esfuerzo por ir más allá del antagonismo estructura-agencia, desarro-
de la acción social, la teoría de la práctica.24 En ella, Bourdieu lleva a cabo lla una dualidad de la estructura, en donde esta es el medio y el resultado
un análisis de las relaciones existentes entre “estructura” y “agencia”, que de la acción social. Para Giddens, los agentes interactúan con la estructura
están permanentemente en tensión y la balanza se inclina según el campo como con un sistema de normas. Estas normas pueden ser alteradas; el con-
y su momento histórico. Esta teoría bourdiana se sostiene en tres pilares: la cepto de “reflexividad” es por el cual se explica la capacidad de un agente
noción de campo, el concepto de habitus y los capitales. En esta teoría, las de alterar conscientemente la estructura o su lugar dentro de la misma. La
prácticas simbólicas adquieren una relevancia creciente para la comprensión globalización y la emergencia de la sociedad postradicional permiten una
del entramado social. mayor reflexividad de los agentes.27
El campo, en la teoría de la práctica elaborada por Pierre Bourdieu, es un Ahora bien, con el proceso de la modernidad tardía y la permanente duali-
espacio social, “un sistema de relaciones objetivas entre posiciones adquiri- dad entre estructura y agencia nos enfrentamos a otra de las preguntas centra-

24 
Véanse de Pierre Bourdieu: Cosas dichas…, op. cit.; El sentido práctico…, op. cit.; La dis- 25 
Bourdieu, Pierre, Los usos sociales de la ciencia, Buenos Aires, Nueva Visión, 2000.
tinción. Criterios y bases sociales del gusto, Madrid, Taurus, 1998; La miseria del mundo…, 26 
Bourdieu, Pierre, La distinción…, op. cit.
op. cit.; El baile de los solteros, Barcelona, Anagrama, 2004. 27 
Giddens, Anthony, Las nuevas reglas…, op. cit., y “Vivir en una sociedad…”, op. cit.

38 39
les de la sociología rural: la pregunta por los sujetos del agro. ¿Cuáles y cómo terratenientes, asalariados y arrendatarios dueños del capital, como modelo
son los sujetos del agro? ¿Cómo se reproducen socialmente o cómo cambian de funcionamiento del sector, pareciera ser cada vez más insuficiente para
junto a las transformaciones socio-productivas? ¿Cómo acumulan? ¿Qué ra- explicar el agro actual. ¿Cómo hubiese sido esperable –desde la teoría so-
cionalidades ponen en juego? Para ello, antes de analizar particularmente el cial– que se dé el desarrollo capitalista en el agro?
caso pampeano (a partir del capítulo iii) repasaremos someramente las carac-
terísticas del desarrollo capitalista en el agro y de sus sujetos. Las vías de desarrollo del capitalismo en el agro

La sociología rural argentina, desde sus inicios y hasta comienzos del pre-
El desarrollo capitalista en el agro sente siglo, se ha nutrido esencialmente del marxismo en su diversidad de
vertientes. Se describieron tres vías de desarrollo capitalista en el agro: la
¿Homogeneización o heterogeneización de los sujetos del agro pampeano? clásica o inglesa trabajada por el propio Karl Marx; la vía alemana o junker
analizada originalmente por Karl Kautsky y retomada por Vladimir Lenin; y
Hasta la primera mitad del siglo xx, gran parte de la teoría social, sobre todo la vía farmer o norteamericana analizada originalmente por Lenin.
distintas vertientes del marxismo, esperaba que la producción en el agro, En el tomo iii de El capital, publicado en 1894, Karl Marx analiza la
en particular la producción familiar –aquella caracterizada por la relación transición de un modo de producción feudal a un modo de producción ca-
tierra y trabajo familiar–, desapareciera a medida que el capitalismo fuese pitalista.29 Allí presenta el concepto de la renta, que fue decisivo para la
desarrollándose en el sector agropecuario. construcción de una teoría sobre el desarrollo capitalista en el agro, describe
Como hemos mencionado con anterioridad, al menos hasta finales del y analiza el funcionamiento del agro capitalista y los tres sujetos que en él
siglo xx y contra esas predicciones, la persistencia de la producción familiar quedan conformados: los terratenientes, dueños de la tierra, que se apro-
frente al avance del capitalismo en el agro conlleva procesos de diferenciación pian de la renta; los arrendatarios capitalistas, que invierten en medios de
interna que resultan en niveles crecientes de heterogeneidad, pero no en la producción, organizan la producción y obtienen ganancia; y los asalariados,
desaparición de estos sujetos. Miguel Murmis explica que esta heterogeneidad que, solo dueños de su fuerza de trabajo, se ven obligados a vender esta en
interna (“horizontal”) diferencia capas según puedan o no mantener cierto el mercado para poder vivir.
ritmo de capitalización. Así, dentro del conjunto de los productores familiares Cuatro años después, en 1898, Karl Kautsky publica La cuestión agra-
coexisten capas que aumentan su escala productiva e intensifican la capita- ria.30 Allí, a partir de pensar el caso prusiano, describe un desarrollo ca-
lización, con otras que persisten en condiciones de creciente fragilidad.28 Se pitalista en el agro que se conoce como vía junker (por el modo en que
complejiza de este modo la construcción de sistemas de estratificación social se denominaban estos sujetos) o “desarrollo capitalista desde arriba”, en el
en el agro requiriendo la movilización de un complejo sistema de posiciones. cual el terrateniente de origen feudal es también el capitalista. Al igual que
Dentro de este amplio abanico de situaciones heterogéneas, hablar de en Marx, para Kautsky el sujeto campesino, presente en la sociedad capi-
producción familiar implica, desde nuestra concepción, referirse a sujetos talista, es un sujeto “residual” de un modo de producción precapitalista y
que: a) tienen alguna capacidad de acumulación; b) se ubican en los estratos por lo tanto tendiente a desaparecer. Junto con el terrateniente capitalista,
medios de la estructura social agraria, si consideramos su nivel de ingresos; identifica a los asalariados resultado del proceso de transformación del pro-
c) incluyen la participación de la familia en la gestión y organización laboral; ductor familiar campesino.
y d) cuya producción está incorporada al circuito internacional (excluyendo Vladimir Lenin por su parte, desarrolla una teoría destinada a mostrar
de este modo los modos de producción campesina, sin poder de acumula- el papel de sujetos no capitalistas en el capitalismo.31 Para él la presencia
ción y con un alto porcentaje de su producción destinada al autoconsumo).
Pero no solo la producción familiar presenta un nivel de complejidad
creciente. Al observar la red agroproductiva se nota que la heterogeneidad
29 
Marx, Karl, El capital, Buenos Aries, Siglo XXI editores, 2002.
30 
Kautsky, Karl, La cuestión agraria. Análisis de las tendencias de la agricultura moderna y
se incrementa tanto en sentido horizontal como vertical. La vieja idea de
de la política agraria de la socialdemocracia, México, Siglo XXI editores, 1983.
31 
Lenin, Vladimir, “El desarrollo del capitalismo en Estados Unidos”, Obras completas, t.
28 
Murmis, Miguel, “El agro argentino…, op. cit., p. 236. xxiii, Moscú, Progreso, 1977.

40 41
de sujetos no capitalistas puede dar origen a un agro capitalista por una vía norte, además de instalar una estructura de pequeños propietarios agrícolas,
alternativa a las dos ya mencionadas, la vía farmer o “desarrollo capitalista persiguió el objetivo de equilibrar las cuentas de la provincia. A pesar de las
desde abajo”, típico del caso norteamericano. En esta última, la producción buenas intenciones, una incorrecta lectura de la realidad provincial (de sus
estaba a cargo de productores que eran propietarios de tierra y, a su vez, eran condiciones estructurantes y de las realidades materiales y subjetivas de los
propietarios también de los medios de producción y basaban el trabajo en colonos) llevaron estos intentos a un fracaso casi absoluto –con excepción
mano de obra familiar. Pero a diferencia de los campesinos, tenían capacidad de Passo y Nueva Plata en el partido de Pehuajó; Marcos Paz, Coronel Se-
de acumulación. La vía farmer encuentra su explicación en las condiciones gundo Roca, La Italia y Gobernador Paz en el partido de Junín; El Séptimo,
específicas de desarrollo del capitalismo en áreas donde la tierra no había Manuel B. Gonnet y La Amalia en el partido de 9 de Julio y Guillermo Doll
sido apropiada anteriormente. La dinámica capitalista intervendría luego en Bragado.
para diferenciar internamente a los farmers: algunos se transformarían en
capitalistas y otros en asalariados. Los planteamientos teóricos a través de las disposiciones legales –en este
caso la Ley de Centros Agrícolas– son ampliamente generosos, pero muy
El desarrollo del capitalismo en la Región Pampeana dificilmente realizables, porque no se ajustan a las condiciones reales que
vive Buenos Aires en el momento en que esa planificación debe ponerse
en práctica. El fomento y expansión de la agricultura, la subdivisión de la
La lectura de una parte importante de la historiografía que ha trabajado el tierra y la propiedad de la misma, no se pueden lograr por decreto si no se
desarrollo del capitalismo agrario pampeano nos revela una estructura pro- crean las condiciones socio-económicas y políticas indispensables para su
ductiva con un abanico de sujetos heterogéneos. Como mostraremos a lo prosperidad.33
largo del libro, dicha heterogeneidad de sujetos productivos, al menos en las
últimas décadas del siglo xx y comienzos del siglo xxi, en lugar de disminuir
ha ido en aumento.32 Eduardo Archetti y Kristi Anne Stolen se concentran en la descripción de las
Noemí M. Girbal-Blacha, en Los centros agrícolas de la provincia de Bue- dinámicas de acumulación, organización del trabajo y vínculos familiares
nos Aires, describe y analiza el frustrado intento del gobierno provincial de los chacareros del norte de la provincia de Santa Fe.34 La discusión en la
durante las décadas de 1870 y 1880 por transformar la estructura agraria, cual se insertaban era aquella vinculada con la persistencia de sujetos no ca-
instalar colonias agrícolas y subdividir la gran propiedad. Este intento de pitalistas en un agro capitalista. Al demostrar que los chacareros son sujetos
reconversión, que tenían las dinámicas de colonización santafecinas como que poseen capacidad de acumulación y que concentran en una sola figura
al capitalista, al terrateniente y al obrero nos plantean un claro contraste
con la figura del estanciero o de los arrendatarios. Y concluyen que son
Archetti, Eduardo y Kristi Anne Stolen, Explotación familiar y acumulación de capital
32 

en el campo argentino, Buenos Aires, Siglo XXI, 1975; Barsky, Osvaldo y Mabel Dávila, sujetos con características de campesinos (la autoexplotación de la fuerza
La rebelión del campo. Historia del conflicto agrario argentino, Buenos Aires, Sudameri- de trabajo) y de capitalistas (la propiedad de los medios de producción y la
cana, 2008; Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino. Desde la con- capacidad de acumulación), pero que no están necesariamente en un pro-
quista hasta comienzos del siglo xxi, Buenos Aires, Sudamericana, 2009; Gallo, Ezequiel,
ceso de transición.
La pampa gringa, Buenos Aires, Sudamericana, 1984; Girbal-Blacha, Noemí, Los centros
agrícolas de la provincia de Buenos Aires, Buenos Aires, Fundación para la educación, la James R. Scobie, estudiando un período anterior al que ocupó a Archetti
ciencia y la cultura, 1980; González Arzac, Rodolfo, ¡Adentro! Millonarios, chacareros y Stolen, se interesó también por la racionalidad de los chacareros.35 Al res-
y perdedores en la Nueva Argentina Rural, Buenos Aires, Marea Editorial, 2009; Grela, pecto decía que “la psicología de la agricultura extensiva es muy diferente
Plácido, El grito de Alcorta, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1985; Hora,
de su economía, y estaba tan arraigada en la mentalidad de los cultivadores,
Roy, Los terratenientes de la pampa argentina. Una historia social y política 1860-1945,
Buenos Aires, Siglo XXI, 2002; Palacio, Juan Manuel, La paz del trigo. Cultura legal y
sociedad local en el desarrollo agropecuario pampeano 1890-1945, Buenos Aires, Edhasa,
2004; Reguera, Andrea, Patrón de estancias. Ramón Santamarina: una biografía de fortuna
y poder en la Pampa, Buenos Aires, Eudeba, 2006; Sabato, Hilda, Capitalismo y ganadería 33 
Girbal-Blacha, Noemí, Los centros agrícolas…, op. cit., p. 159.
en Buenos Aires: la fiebre lanar, Buenos Aires, Sudamericana, 1989; Stolen, Kristi Anne, 34 
Archetti, Eduardo y Kristi Anne Stolen, Explotación familiar y acumulación…, op. cit.
La decencia de la desigualdad. Género y poder en el campo argentino, Buenos Aires, Antro- 35 
Scobie, James R., Revolución en las pampas. Historia del trigo argentino. 1860-1910, Bue-
pofagia, 2004. nos Aires, Ediciones Solar, 1982.

42 43
que merece ser examinada”.36 Este autor describe a los chacareros de la zona Tanto Girbal-Blacha, como Scobie y Sabato destacan la importancia de
triguera como sujetos con escasa capacidad de entendimiento que arries- la herencia cultural con la que venían de Europa estos sujetos. En la pro-
gaban demasiado con la esperanza de tener una gran campaña, al costo de ducción triguera estudiada por Scobie, la influencia italiana –sobre todo
poner en riesgo toda su economía. piamontesa y lombarda– era la predominante. En la producción lanar, los
principales productores tipo sheep-farmers eran irlandeses.
Los agricultores argentinos no pudieron entender la importancia de Barsky y Gelman trabajan la complejidad de la estructura agraria pam-
estas prácticas [refiere a las recomendaciones de diversificación del peana y sus actores en diferentes períodos, destacando permanentemente
Ministerio de Agricultura y de la Sociedad Rural37], y es preciso agregar la diversidad de actores y las situaciones heterogéneas.41 En cada una de las
que los intereses pastoriles y terratenientes asignaron muy poco valor a la
etapas en que periodizan la historia agraria pampeana, se destaca la relevan-
agricultura intensiva.
[…] En lugar de protegerse de una posible pérdida total distribuyendo
cia social de las unidades chacareras y su coexistencia con distintos estratos
el riesgo en varios cultivos e invirtiendo en ganado, el chacarero, con un de la burguesía agraria. Esta última, con un uso muy significativo de obreros
tremendo impulso de trabajo, sembraba toda la superficie con un solo asalariados y maquinaria, daba cuenta de la mayor parte de la producción
cultivo. Luego se retiraba a descansar, y dejaba que la naturaleza decidiese agrícola pampeana. Los autores muestran evidencia que desmiente a las cla-
su destino. Con suma frecuencia, el juego se decidía en su contra.38 ras que, para los dos primeros períodos, existió un modelo dominante de
producción agrícola subordinado a la ganadería; este sistema de articulación
Para un período histórico similar, Hilda Sabato también revisa las carac- entre chacras y estancias fue, en todo caso, un modelo parcial para ciertas
terísticas de los productores familiares tipo farmers de la Región Pampea- zonas de la Región Pampeana.
na.39 Pero en lugar de estudiar la producción triguera entre 1860-1910, se En el trabajo de Barsky y Dávila se describen con precisión los cambios
concentra en la producción lanar, en un período yuxtapuesto, 1850-1890. tecnológicos y la reconfiguración de la estructura productiva que experi-
En coincidencia con la mayor parte de la literatura académica, afirma que mentó el agro de la región a partir del período de posguerra y hasta la actua-
las características principales de estos sujetos son la capacidad de acumula- lidad.42 Si bien se le presta una importante atención a las transformaciones
ción, la producción para el mercado internacional, y la autoexplotación de la de la década de 1990, al tomar un período histórico más amplio se pone
fuerza de trabajo del productor y su familia. Estas particularidades le darían en perspectiva esta década que, en muchos trabajos, pareciera que marca
la eficiencia necesaria para subsistir en un medio capitalista. A diferencia de un quiebre e inaugura una nueva etapa para ser entendida como la culmi-
Scobie, la impresión de la autora sobre estos productores es halagüeña. Se- nación de un serie de procesos de más larga data. En el libro se hace una
ñala que “el productor estaba siempre dispuesto a invertir para expandir su descripción de los distintos actores sociales vinculados al agro y su función
empresa, y lo hacía comprando más tierra y animales, mejorando la calidad en la red productiva. Uno de los mayores aportes es el análisis de los pools
de sus rebaños y modernizándose en materia de herramientas y equipos”.40 de siembra, actores que han estado en el centro de las discusiones sobre el
conflicto y sobre los cuales, por diversos motivos, existen muchos menos
trabajos si comparamos con otros actores. También se propone una cate-
36 
Ibid., p. 82.
gorización de los contratistas actores que se han expandido y modificado
37 
Estas recomendaciones “[…] indicaban que la única forma en que un pequeño agricul-
tor podía lograr éxito en la Argentina consistía en la diversificación de los sembrados. La profundamente de la mano de las transformaciones tecnológicas vinculadas
chacra ideal era la de 65 hectáreas. Se recomendaba que el agricultor dedicase 60 de ellas a la producción agropecuaria. Los contratistas, en tanto sujetos que han ad-
a cinco usos distintos: pasturas, porotos, trébol, trigo y una mezcla de trébol y trigo y que quirido un lugar destacado dentro de la producción de las últimas décadas,
las rotase en distintas parcelas. Debía criar también algunos cerdos, 100 ovejas y 30 vacas
tendrán dedicado un capítulo especial.
lecheras. Una chacra de este tipo podía ser dirigida sin mano de obra contratada. En los
años malos, las pérdidas podían ser mantenidas en el mínimo, y en los años buenos no Rodolfo González Arzac muestra un escenario con actores diversos.43
habría gastos de jornales que redujesen las ganancias” (Roberto Campolieti, “La crisis del Nuevos poderosos que no se parecen mucho a la imagen difundida de la oli-
trigo”, Anales de la Sociedad Rural, 1903, pp. 1005-1008, 1215-1219, citado en Scobie,
James R., Revolución en las pampas…, op. cit., p. 88).
38 
Ibid., p. 89. 41 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit.
39 
Sabato, Hilda, Capitalismo y ganadería en Buenos Aires…, op. cit. 42 
Barsky, Osvaldo y Mabel Dávila, La rebelión del campo…, op. cit.
40 
Ibid., p. 192. 43 
González Arzac, Rodolfo, ¡Adentro!..., op. cit.

44 45
garquía terrateniente, sino más bien a empresarios capitalistas. Chacareros un estudio de caso, Gras describe una pluralidad dinámica de actores produc-
beneficiados por el modelo sojero, y campesinos que viven al costado de las tivos. En este trabajo se destaca cómo la crisis institucional de 2001, con los
rutas o en parcelas de tierra resistiendo el desalojo de grandes productores. cambios en la política económica nacional, fue el telón de fondo en el que se
Al revisar en la bibliografía dedicada al tema, como ya se mostró con el instaló un nuevo dinamismo en el sector agropecuario. Este dinamismo dio
trabajo de Barsky y Gelman,44 puede verse cómo la heterogeneidad es una como resultado dos procesos centrales y coexistentes, por un lado la expulsión
característica presente en los actores productivos pampeanos desde los ini- de muchos productores de la red productiva, y por otro, las modificaciones en
cios del agro moderno, y no una particularidad de fines del siglo xx. los perfiles de quienes permanecieron. Estos nuevos perfiles son la principal
La investigación histórica de Juan Manuel Palacio,45 que tiene como es- riqueza de su trabajo. Gras construye una tipología de transformaciones que
cenario el Partido de Coronel Dorrego entre los años 1890 y 1945 es un refuerzan y ejemplifican la hipótesis de una heterogeneidad creciente, ya pre-
claro relato de esta heterogeneidad. Este trabajo se concentra en los conflic- sentada por Murmis y que este estudio pretende complejizar.49
tos y su resolución y en la forma de organización social en un territorio de
frontera, utilizando los archivos judiciales como las principales fuentes de la Los orígenes y los mecanismos de subsistencia de la producción tipo farmer
investigación. A través de ellos no solo se ve la importancia de los jueces de
paz, sino la muy relativa o nula presencia del Estado nacional, que solo se La permanencia de la producción tipo farmer, que no solo resiste sino
hacía presente por medio de los juzgados de paz. Eran los propietarios, los que acompaña la expansión del capitalismo en el agro en el período de
pulperos, los administradores, los arrendatarios y los dueños de las primeras posguerra,50 deja de ser vista como una forma anómala y transitoria, para
máquinas trilladoras los sujetos que conformaban un entramado productivo comenzar a ser considerada como una característica inherente a los sujetos
de múltiples y diversos actores. agrarios. Gran parte de los trabajos que reflexionan acerca de estos suje-
Roy Hora, aunque no hace de la heterogeneidad u homogeneidad un tos en los nuevos escenarios comparten algunas preguntas orientadoras que
objetivo de análisis, destaca la heterogeneidad de la élite agraria para las dé- hemos hecho nuestras: ¿cómo se acumula capital si no se explota trabajo
cadas de 1860 y 1870.46 Pasado ese período, describe y analiza otras caracte- asalariado? ¿Qué condiciones permiten la persistencia de la producción fa-
rísticas de la burguesía agraria (las culturales e identitarias, por ejemplo sus miliar? ¿Qué tipo de sujetos se conforman? A lo que hemos sumado otras
vínculos con el poder político) que la conformaron como clase. preguntas, propias del momento en el cual se realizó esta investigación: la
Ezequiel Gallo y Andrea Reguera dejan ver en sus descripciones cómo la persistencia de la producción familiar, ¿en qué medida afecta la red agro-
campaña de la Región Pampeana con el avance del capitalismo se poblaba productiva? ¿Qué características toma? ¿Cómo se da la pluriactividad como
de sujetos que, compelidos por las particularidades históricas y geográficas, estrategia de subsistencia y de acumulación de las producciones familiares?
iban desarrollando estrategias adaptativas, convirtiéndose en grupos con ¿Qué racionalidades ponen en juego estos sujetos?
características híbridas y heterogéneas respecto a los sujetos “clásicos” del Las respuestas a los dos primeros interrogantes han sido diversas. En
capitalismo agrario previsto por el marxismo más ortodoxo.47 las décadas de 1960 y 1970 se produce en nuestro país, y en muchos otros,
También en los estudios de Carla Gras puede verse la heterogeneidad cre- la revitalización de los estudios agrarios que trató de explicar la persis-
ciente de los actores socioproductivos de la Región Pampeana.48 A partir de tencia de sujetos “no previstos” en la teoría derivada del marxismo más
clásico, como el productor familiar capitalizado. En distinta medida, es-
tos trabajos retoman los enfoques marxistas y chayanovianos y tratan de
44 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit. explicar la evidencia empírica y de contribuir al desarrollo teórico de los
45 
Palacio, Juan Manuel, La paz del trigo…, op. cit.
estudios agrarios.
46 
Hora, Roy, Los terratenientes de la pampa argentina…, op. cit.
47 
Gallo, Ezequiel, La pampa gringa…, op. cit.; Reguera, Andrea, Patrón de estancias…,
op. cit.
48 
Gras, Carla, “Pluriactividad en el campo argentino: el caso de los productores del sur Murmis, Miguel, “El agro argentino…”, op. cit.
49 

santafesino”, Cuadernos de Desarrollo Rural, N° 51, Bogotá, pp. 91-114; Gras, Carla y Albadalejo, Christophe y Roberto Bustos Cara, “Algarrobo o el fin del pueblo cha-
50 

Pablo Barbetta, “Trabajo y organización laboral en las pequeñas y medianas explotaciones carero…”, op. cit.; Balsa, Javier, El desvanecimiento del mundo chacarero. Transformaciones
de la Región Pampeana”, Revista Interdisciplinaria de Estudios Agrarios, N° 21, segundo sociales en la agricultura bonaerense 1937-1988, Bernal, Editorial de la Universidad Nacio-
semestre de 2004. nal de Quilmes, 2006; Sabato, Hilda, Capitalismo y ganadería en Buenos Aires…, op. cit.

46 47
En el caso argentino, enmarcado en el enfoque chayanoviano,51 el trabajo Stolen es que, por razones éticas, estos sujetos conciben al trabajo asalariado
de Archetti y Stolen sobre los colonos algodoneros de la Colonia de Santa como complementario del trabajo familiar y “no pueden” crecer en base a la
Cecilia, en el norte de la provincia de Santa Fe, ha sido uno de los traba- explotación de la fuerza de trabajo asalariada.
jos con pretensión teórica –respecto a conceptualizar este tipo de unidades También, tratando de sintetizar las posturas teóricas derivadas de los
equiparables a las family farms norteamericanas– que mayor trascendencia trabajos de Marx y Chayanov, se encuentran los estudios de Harriet Fried-
ha tenido.52 Para estos autores, a diferencia de la unidad de producción cam- mann.54 Los sujetos trabajados por la autora son productores trigueros
pesina de Chayanov –que no generaba excedentes y cuya finalidad es la su- del oeste norteamericano. Ella señala claramente la necesidad de enten-
pervivencia de la unidad doméstica– y de la empresa típicamente capitalista der este tipo de producción como “producción mercantil simple” en un
–basada en el trabajo asalariado y cuya finalidad es maximizar la ganancia–, contexto capitalista desarrollado. En una primera instancia, señala el rol
los farmers son productores que combinan el trabajo doméstico con el asa- del Estado como el creador de las condiciones para el surgimiento de este
lariado y que acumulan capital. Este tipo de sujetos no se encuentra en un tipo de producción, principalmente por vía de las políticas implementadas
estadío de transición sino que son relativamente estables. La respuesta a para el reparto de las tierras. En una segunda instancia, destaca que las
los motivos de la estabilidad tiene distintos argumentos. Si bien –en con- condiciones externas son comunes a estas unidades mercantiles simples y
sonancia con un estilo chayanoviano– estos autores prestan más atención a a las empresas capitalistas. De un modo similar a lo planteado por Eduardo
características internas, uno de los factores explicativos es que “[…] debido Archetti y Kristi Anne Stolen, resalta que las relaciones internas de estas
a la tradicional rentabilidad diferencial de los capitales invertidos en el sec- empresas no son ordenadas por una lógica capitalista de acuerdo con la
tor agrícola y en otros sectores económicos, así como los mayores riesgos ley del valor-trabajo de Karl Marx,55 sino por otros principios relacionados
inherentes a la inversión agrícola, la unidad productiva farmer (aún cuando con las condiciones familiares, obligaciones de parentesco y modo de or-
los productores tengan acceso a alguna fuente crediticia) tiene que estar en ganización interna. Otros dos elementos son también destacados como re-
capacidad para generar sus propios recursos financieros”.53 levantes en los trabajos de Friedmann, por un lado, que no existe división
Para complementar el argumento del mayor riesgo de las inversiones entre el producto que se invierte y lo que se consume en el seno del hogar;
agrícolas en comparación con las inversiones industriales y la menor liqui- y por otro, que al ser los trabajadores parte del grupo de los propietarios,
dez (debido a la necesidad de esperar los ciclos biológicos de la producción) la lucha de clases es diluida y la ecuación “contemplada” es entre ocio e
que presentan respecto a las inversiones financieras, explican que el cálculo ingresos actuales y futuros. Este último elemento es uno de los retomados
económico de estas unidades –al igual que el de la unidades campesinas después por Javier Balsa para analizar la permanencia de este tipo de pro-
trabajadas por Chayanov– no contabiliza los costos de la mano de obra fami- ducción en la Argentina.56
liar, evidenciando una racionalidad particular –no propia de un sujeto capi- Los factores trabajados tanto por Eduardo Archetti y Kristi Anne Stolen
talista típico– que otorga una ventaja extra al bajar los costos. Si los colonos como por Harriet Friedmann son retomados en distintos trabajos posteriores.
tienen capacidad de acumulación (e insertos en una economía capitalista
no pueden obviar la necesidad de maximizar sus ingresos), ¿por qué no se 54 
Friedmann, Harriet, “Household Production And The National Economy: Concepts
convierten en capitalistas? El principal argumento que brindan Archetti y
For The Analysis For Agrarian Formations”, Journal of Peasant Studies, vol. 7, Issue 2,
enero de 1980, pp. 158-184; Friedmann, Harriet, “Patriarchal Commodity Production”,
51 
Alexander Vasílievich Chayanov postuló que los campesinos poseían una racionalidad Social Analysis. Journal of Cultural and Social Practice, N° 20, diciembre de 1986.
distinta a la de los capitalistas, tenían en mente un objetivo acerca de cuánta riqueza 55 
Según la teoría del valor-trabajo elaborada por Marx, el valor de la fuerza de trabajo,
debían generar y trabajaban en función de alcanzar dicho objetivo. Esto daba como resul- como el de cualquier otra mercancía, está determinado por el tiempo de trabajo social-
tado que, cuando su producción valía menos, ellos trabajaran más. Esta actitud supone mente necesario para producirla. En este caso, por ser una mercancía especial, su valor
una lógica inversa a la capitalista, donde a menor valor del producto el productor se se determina por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir los medios de
desestimularía y trataría de producir otro bien y a mayor ganancia produciría más y más existencia y reproducción del trabajador y su familia. El valor de la fuerza de trabajo es el
estimulado (Chayanov, Alexander V., La organización de la unidad económica campesina, valor del total de las mercancías que conforman la canasta básica de la clase trabajadora.
Buenos Aires, Nueva Visión, 1985). 56 
Balsa, Javier, “Capitalismo, explotaciones familiares y modos de vida. Reflexiones a
52 
Archetti, Eduardo y Kristi Anne Stolen, Explotación familiar y acumulación de capital…, partir del caso pampeano”, en V Jornadas de investigación y debate Trabajo, propiedad y
op. cit. tecnología en la Argentina rural del siglo xx. Homenaje al profesor Miguel Murmis, Bernal,
53 
Ibid., p. 150. Programa i+d La Argentina Rural del Siglo xx, 2008.

48 49
Luis Llambí, por ejemplo, después de hacer un minucioso estudio del arte Si bien estas líneas describen el caso de apropiación de tierras de la zona del
de los aportes del marxismo, revisa –y otorga una importancia decisiva– al oeste de los Estados Unidos, las similitudes con el sur santafecino –por sus
papel del Estado. Considera a este como una institución que interviene en la políticas inmigratorias y el reparto de tierras– las hacen propicias para estas
organización de la producción y la economía en general. Concluye Llambí que latitudes.
el Estado ha sido de vital importancia tanto para la emergencia como para la
estabilidad de la producción de tipo farmer.57 La intervención del Estado
Si llevamos la hipótesis de Luis Llambí al caso de la Región Pampeana, es
claro cómo las políticas de colonización y reparto de tierras dan lugar a es- En la Argentina, las intervenciones del Estado nacional y de los estados
tructuras productivas distintas. Políticas de asignación de tierras en grandes provinciales en materia agropecuaria no se limitaron a las políticas de distri-
extensiones, como las descriptas por Juan Manuel Palacios58 para el sur de bución de tierras en manos privadas. Aunque reconoce antecedentes, desde
la provincia de Buenos Aires59 dan una estructura de grandes terratenientes, el gobierno nacional; en la década de 1930 se crearon organismos regulado-
sustancialmente distinta a la de la “Pampa Gringa”.60 res –como la Junta Nacional de Granos o la Junta Nacional de Carnes, de
Las políticas santafecinas de ocupación de tierras propiciaron procesos algodón, de yerba mate, de azúcar y de vitivinicultura– que intervinieron en
de colonización, tanto públicos como privados; poniendo así en marcha el mercado y favorecieron la permanencia, y la coexistencia, de estos pro-
los proyectos de colonias agrícolas, que intentan aplicar en nuestras pam- ductores con otros actores económicos del sector.63
pas los modelos de reparto de la tierra y el desarrollo productivo que Estos mecanismos de intervención estatal contribuyeron para que, hacia
tuvieron lugar en los Estados Unidos luego de la Guerra de Secesión. Es- mediados del siglo xx, la producción familiar capitalizada pampeana mos-
tas políticas dieron origen a una estructura agraria en la que pequeños y trase niveles de acumulación y estabilidad. Esta forma de producir se su-
medianos productores, con una organización laboral en base al trabajo ponía derivada, también, de la capacidad de estos sujetos para incorporar,
familiar, se consolidaron como los productores mayoritarios en el sur san- en sus procesos productivos, nuevos paquetes tecnológicos, cada vez más
tafesino.61 demandantes de capital que, sin embargo, no alteraban (al menos, no cen-
tralmente) el carácter familiar de su organización productiva.
Primero, fue el resultado de decisiones políticas conscientes y de programas La reestructuración en la intervención del Estado afectó las condiciones
explícitos del gobierno federal el vender y distribuir tierra en pequeñas de integración de la producción familiar, al desarticularse la red que du-
unidades, preferentemente a gerentes y administradores agrícolas [...]. rante las décadas anteriores había facilitado su participación en el mercado,
Segundo, la existencia de una cantidad considerable de tierra a bajo precio
a través de subsidios y precios sostén, pero también al dejar de viabilizar los
[...]. Cuarto, tanto colonos extranjeros como nativos otorgaban un alto valor
a la propiedad de la tierra [...]. Quinto, los incentivos para la adquisición de la
procesos de modernización tecnológica.
tierra por parte de los no agricultores no eran muy grandes. Las tasas de renta Los paquetes tecnológicos desarrollados en la década de 1990, ahorra-
eran bajas y los riesgos asociados con la agricultura muy grandes, mientras dores de mano de obra y de costos cada vez más elevados (en sintonía con
que las tasas de retorno para la inversión de capital han sido usualmente más la retracción del Estado), modifican la organización laboral de las explo-
altas y seguras en el sector no-agrícola.62 taciones familiares, a la vez que determinan aumentos en los umbrales o
escalas mínimas de producción para que una explotación sea rentable. Los
desarrollos tecnológicos reducen los requerimientos de mano de obra, pero
incrementan las necesidades de capital y competencias específicas para la
57 
Llambí, Luis, “Las unidades de producción campesina en un intento de teorización”,
aplicación de estas nuevas tecnologías.
Estudios Rurales Latinoamericanos, vol. 4, N° 2, mayo-agosto 1981, pp. 125-153, y La mo-
derna finca familiar, Caracas, Fondo Editorial Acta Científica Venezolana, 1988. El acto de incorporar o no una nueva tecnología depende del abanico de
58 
Palacio, Juan Manuel, La paz del trigo…, op. cit. opciones por el que pueden optan los sujetos en función de sus posibilida-
59 
Hubo algunas excepciones, como la colonia aveyronesa de Pigüé, fundada en 1884 con des materiales, en primera instancia, y de las racionalidades que ponen en
una estructura de tenencia de tierras similar a la del sur santafecino.
60 
Gallo, Ezequiel, La pampa gringa…, op. cit.; Grela, Plácido, El grito de Alcorta…, op. cit.
61 
Gallo, Ezequiel, La pampa gringa…, op. cit. 63 
Girbal-Blacha, Noemí, Estado, chacareros y terratenientes (1916-1930), Buenos Aires,
62 
Llambí, Luis, La moderna finca familiar…, op. cit., p. 21. Centro Editor de América Latina, 1988.

50 51
juego al momento de decidir. Racionalidades, por su parte, que son resul-
tantes de una estructura social y productiva de gran complejidad en la cual
se han socializado los actores. De esta manera, los avances en nuevas tec-
nologías que modifican el proceso productivo y la cotidianeidad de los su-
jetos, complejizan la estructura productiva también a partir de las diversas Capítulo II
estrategias desplegadas por cada uno de los sujetos de la red agroproductiva
para permanecer y acumular. Principales transformaciones en las condiciones
La incorporación de estos paquetes tiene lugar, en buena medida, a tra- estructurantes del período
vés de la contratación de servicios a terceros, esquema que se extiende en
las últimas décadas en la producción pampeana. De este modo, se observa
un proceso de externalización de tareas, donde los productores familiares
abandonan en forma creciente el trabajo directo para concentrarse en tareas Los extraordinarios avances de los conocimientos científicos y la revolución
de dirección y gestión. Este proceso se verifica entre productores de distinto tecnológica centrada en el dominio de la materia, la microelectrónica,
tamaño y escalas, incluyendo a aquellos menos capitalizados. la informática y la biotecnología abrieron nuevas fronteras al comercio
De esta manera, los avances en materia científica y tecnológica aplicados e inversiones internacionales a la circulación de información y a los
transportes. Además, a partir de la década de 1970, sucedieron otros
al agro, afectan la organización del trabajo y el funcionamiento del proceso
acontecimientos económicos y políticos en el orden mundial que
productivo, y provoca que los productores familiares se vean ante la impe- conformaron el contexto externo dentro del cual la Argentina trazó su
riosa necesidad de capitalizarse y ampliar su escala. A partir de las décadas camino o, más precisamente, fue arrastrada por los acontecimientos.
de 1980 y 1990, esta necesidad creada por el sistema –la de capitalizarse Detengámonos en uno y otro aspecto de la secuencia de acontecimientos
como condición sine qua non para mantenerse dentro del circuito produc- en el período bajo análisis.
tivo– forzó a los productores a la contracción de deudas. En un gran número Ferrer y Rougier1
de casos, la imposibilidad de afrontarlas transformó a estos mecanismos de
capitalización en mecanismos de descapitalización. Este proceso de desca-
pitalización por medio de la toma de créditos (paradójicamente contraídas El cambio de paradigma político-económico supuso, para los sujetos pro-
para capitalizarse) provocó el abandono forzoso de la producción al 30% de ductivos, reorientar sus competencias para amoldarse a las nuevas circuns-
los productores pampeanos entre 1988 y 2002.64 tancias o bien cambiar de sector de actividad.
Este capítulo, de corte historiográfico, tiene como objetivo principal pre-
sentar las transformaciones de mayor relevancia en materia política y econó-
mica acontecidas en el país, que hayan tenido influencia directa en el sector
agroproductivo de la provincia de Buenos Aires a partir de mediados de la
década de 1970, marco de los hechos que pretendemos describir y analizar
a lo largo de este libro.

Transformaciones generales

La participación de los productos primarios en el mercado internacional dis-


minuyó gradualmente de las dos terceras partes de las exportaciones mundia-
les, en la década de 1930, hasta una tercera parte a comienzos del siglo xxi.

64 
indec, Censo Nacional Agropecuario 1988 y 2002. 1 
Ferrer, Aldo y Marcelo Rougier, La economía argentina…, op. cit., p. 369.

52 53
Mientras la importancia relativa de estos productos disminuye, los bienes que Ante la ausencia de mecanismos reguladores, las elecciones de los pro-
registran más contenido de tecnología y valor agregado aumentan su partici- ductores se orientaron cada vez más hacia la soja por ser el cultivo que
pación en el volumen total de las transacciones internacionales. De este modo, mayores beneficios económicos les brindaba. Entre los 14 años que separan
los países más industrializados tienden a concentrar cada vez más riqueza. a los censos agropecuarios de 1988 y 2002, la superficie nacional de soja
La diferencia del producto per cápita entre América Latina y los países aumentó en más del 150%. En 1996, la soja transgénica (rr) es liberada al
más desarrollados era de 1:2 durante fines del siglo xix y la Primera Guerra mercado; tres años después prácticamente había desaparecido la superficie
Mundial, a partir de allí la brecha creció a 1:3,5 y se mantuvo relativamente sembrada con soja de variedad no transgénica.4
estable hasta 1973. A fines del siglo xx, aumentó hasta 1:4,5. Para comienzos Hacia fines de 1960, el modelo de isi mostraba signos claros de agota-
del presente siglo, los países subdesarrollados representaban el 85% de los miento y comenzaban, en consonancia con el panorama internacional, a
seis mil millones de personas que pueblan el mundo, pero registraban solo vislumbrarse los rasgos de un nuevo modelo de acumulación, que se corres-
el 25% de la producción, la acumulación de capital y el comercio mundial.2 pondería con otro tipo de inserción en el mercado mundial.5
En la etapa que corresponde a la Argentina neoliberal, en especial en La década de 1970 fue turbulenta; y, en lo económico, estas turbulencias
la década de 1990, el tradicional antagonismo campo-industria, propio de se prolongaron hacia la década siguiente, la de 1980. Durante los setenta, se
los debates más importantes en materia de desarrollo económico argentino produce un cambio de paradigma a nivel mundial; los años dorados del Estado
en el marco de la industrialización por sustitución de importaciones (isi), de bienestar ceden su lugar al neoliberalismo económico en donde el Estado es
comienza a desvanecerse. La reestructuración del sector y en especial de la reemplazado por el mercado. Las economías periféricas, como la argentina, se
agricultura conllevan a un nuevo modelo de articulación entre agro e indus- vieron seriamente afectadas.
tria. Una producción primaria que requiere alta tecnologización en todas sus La gran oferta crediticia por parte de los organismos internacionales con-
etapas, productores que comienzan a comercializar directamente con expor- tribuyó a que la deuda externa argentina pasara de 5 mil millones de dólares
tadores, exportadores que toman tierras, productores que no se involucran en 1973 a 44 mil millones en 1982. El derrumbe de la política cambiaria, la
físicamente con la producción y una gran proliferación de empresas presta- fuga de capitales y el salto inflacionario completaron el cuadro para que el
doras de servicios culturales conforman un nuevo escenario con renovados sistema entrara en crisis a fines de 1982.6
actores, en el cual la puja distributiva ya no tiene lugar entre sectores agra- El Fondo Monetario Internacional (fmi) junto con su “ayuda” para salvar a
rios e industriales. Principalmente porque esta taxonomía es cada vez más los países deudores de la crisis imponía condiciones al tipo de cambio, ajustes
compleja y menos explicativa dentro de la agroindustria y la producción fiscales y restricciones al crédito bancario. Esto produjo una contracción en la
de bienes primarios. La revolución tecnológica en el agro –habilitada en demanda y un “equilibrio” en la balanza de pagos. Se forjaba, de ese modo, el
gran medida por las transformaciones económicas y políticas– hace que las mecanismo conocido por la historiografía económica como Stop and Go que
nuevas cadenas productivas estén conformadas por una renovada alianza en condujera buena parte de la política económica argentina (gráfico 1).
la que se incluye al campo, la industria (metalmecánica, las biotecnologías, Durante el período histórico caracterizado por este modelo de creci-
la informática y las comunicaciones) y sectores de servicios. Estos sectores miento, la economía experimentaba ciclos de expansión y recesión. En la
forman una red (y en muchos casos una amalgama) compleja y dinámica etapa de auge del ciclo, el crecimiento del consumo y la producción locales
(agrobusiness). De este modo, el sector agropecuario –íntimamente inter-
conectado con parte del sector industrial–, al estar orientado al mercado
externo, crece, aunque en su interior se profundicen las desigualdades pro-
4 
Cloquell, Silvia (coord.), Familias rurales…, op. cit.; Roca, Cecilia, “El impacto econó-
mico de la soja y el algodón transgénicos en la Argentina”, en <www.porquebiotecnologia.
ductivas y sociales.3
com.ar/doc/documentos/pdf/impacto-economico.pdf> y en <http://www.argenbio.org/h/bi-
blioteca/pdf/impacto-economico.pdf>, 2003.
5 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit.; Girbal-Blacha,
Ibid.
2 
Noemí, “La historia regional hoy: balances y perspectivas con enfoque agrario”, en Gel-
Desigualdades que no fueron privativas del sector agropecuario. Las condiciones de vida
3 
man, Jorge (coord.), La historia económica argentina en la encrucijada. Balances y pers-
de la mayor parte de la población se vieron drásticamente deterioradas. Basta recordar que pectivas, Buenos Aires, Prometeo Libros y Asociación Argentina de Historia Económica,
aun en épocas de crecimiento económico (como a principios de 1990) creció fuertemente el 2006, pp. 411-423.
desempleo y, con él, la marginación social. 6 
Ferrer, Aldo y Marcelo Rougier, La economía argentina..., op. cit.

54 55
Gráfico 1. Ciclo Stop & Go mundial en dólares bajaron en lugar de subir, y las tasas de interés reales
-1 se volvieron muy sustanciales, ¡aumentando de menos de 11,8% en 1977 a
más de 16,7% en 1982!”.8
En la década de 1980, la situación empeoró. Los problemas del balance
-0
de pagos ya no eran coyunturales, sino estructurales. Provocados por un ni-
vel de endeudamiento exagerado e inmanejable, ya no eran susceptibles de
corregirse con las políticas de ajuste tradicionales a nivel del tipo de cambio
y de gasto público.9 “Aun cuando los nuevos créditos para los países lati-
1
noamericanos se habían reducido drásticamente, luego de la crisis de 1982
la relación entre la deuda y el producto bruto interno era para la Argentina
del 48% en 1980, y del 84% cinco años después […].”10
0
Otro aspecto negativo de la situación latinoamericana es que los ejer-
cicios de ajuste, que han provocado grandes reducciones de la producción
1 y un desempleo creciente, no se han visto acompañados de una reducción
del ritmo de la inflación. La situación más bien ha sido contraria, porque
0
las grandes devaluaciones necesarias para mejorar la balanza de pagos han
promovido a menudo las cláusulas de indización y han aumentado las ex-

1969
1945

1947

1949

1951

1953

1955

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1959

1961

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1965

1967

1971

1973

1975
pectativas inflacionarias.
Tasa de crecimiento Tasa de inflación Tasa de devaluación Si bien en 1983, con la instauración nuevamente de un régimen de-
mocrático, el gobierno de Alfonsín se vio favorecido por los altos precios
Tasas de variación aproximadas por diferencias logarítmicas, a pesos constantes de 1993.
Elaborado sobre la base de datos de Ferreres et al. (2005). internacionales de los granos y las buenas condiciones climáticas –que lo-
Fuente: <http://macro1avellaneda.wordpress.com/2009/11/26/ciclos-stop-and-go/>. graron, para la campaña 1984/1985, una cosecha récord– la declinación de
los precios en los años subsiguientes, así como las adversidades climáticas,
no sostuvieron la bonanza.
incrementaban las importaciones para comprar bienes de capital e insumos El gobierno alfonsinista –con los términos de intercambio de los pro-
intermedios. Simultáneamente se reducían los productos exportables debido ductos primarios en baja y las tasas de interés internacionales, por las cuales
a la mayor demanda interna, consecuencia del aumento de los salarios reales se regían nuestros créditos, en alza– enfrentó el problema de la deuda en
por la mejor distribución de ingresos y el mismo crecimiento. Los saldos un contexto altamente desfavorable. Cuando Alfonsín concluía su mandato,
comerciales se tornaban así negativos, obligando al Estado a tomar medidas comenzaba a cambiar el contexto internacional, y se reiniciaba el flujo de
para solucionar la crisis de la balanza comercial. La receta aplicada se basaba fondos externos hacia América Latina. La transferencia neta de recursos con
en devaluar la moneda, que llevaba a un aumento del precio de los bienes el exterior cambió de signo durante la última década del siglo xx, arrojando
exportables (la mayor parte bienes-salario) y los insumos industriales, con un saldo positivo de 175 mil millones de dólares.11
la consecuente inflación y recesión de la economía. La recesión producía un De este modo, el gobierno de Carlos Menem, quien asumiera en me-
saldo positivo en la balanza comercial y así nuevamente comenzaba el ciclo.7 dio de una hiperinflación sin precedentes, encontró condiciones externas
Para la mayoría de los países de América Latina, parecía tonto no pedir
prestado para financiar la expansión económica, pero cuando el escenario 8 
Maddison, Angus, Dos crisis: América y Asia 1929-1938 y 1973-1983, México, Fondo de
económico internacional cambió radicalmente en 1981, la situación eco- Cultura Económica, 1988, p. 55.
nómica nacional se modificó bruscamente, “[…] los precios del comercio
9 
Ferrer, Aldo y Marcelo Rougier, La economía argentina..., op. cit.; Maddison, Angus, Dos
crisis…, op. cit.
10 
Ferrer, Aldo y Marcelo Rougier, La economía argentina..., op. cit., p. 383.
Rapoport, Mario, Historia económica, política y social de la Argentina (1880-2003), Bue-
7  11 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit.; Ferrer, Aldo y
nos Aires, Ariel, 2006. Marcelo Rougier, La economía argentina…, op. cit., p. 384.

56 57
Gráfico 2. Evolución de la distribución de la riqueza* Gráfico 3. Evolución de la balanza comercial (1973-2010).
0,55
En millones de dólares.

0,50 US$ 20

0,45 US$ 15
0,40
US$ 10
0,35

0,30 US$ 5

0,25
US$
0,20

0,15 US$ (-5)


Oct. ‘74

Oct. ‘76

Oct. ‘78

Oct. ‘80

Oct. ‘82

Oct. ‘84

Oct. ‘86

Oct. ‘88

Oct. ‘90

Oct. ‘92

Oct. ‘94

Oct. ‘96

Oct. ‘98

Oct. ‘00

Oct. ‘02

Oct. ‘04

Oct. ‘06
US$ (-10)

1973
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2000
2001
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2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
Gini GBA-Argentina Theil GBA-Argentina

Serie 1
* Medidas de desigualdad (distribución del ingreso familiar equivalente, Gran Buenos
Aires, Argentina). El gráfico muestra la evolución de dos medidas de desigualdad. Por un Fuente: Elaboración propia en base a datos del indec.
lado, el coeficiente de Gini (el indicador de desigualdad más difundido en la literatura,
que puede variar entre 0 y 1: aumentos de este indicador reflejan distribuciones más
desiguales) y el coeficiente de Theil (de similares características). Como los datos se to-
man de la Encuesta Permanente de Hogares, hasta 1991, solo se tiene en cuenta el Gran
se registró superávit, en los tres años siguientes el balance comercial fue de-
Buenos Aires; a partir de 1992 se incorporan suficientes aglomerados por lo que la serie ficitario. En el año 1995, debido a las buenas condiciones internacionales de
puede considerarse representativa para el país. precios para los productos de exportación argentinos conjuntamente con el
establecimiento de la Unión Aduanera en el Mercado Común del Sur (Mer-
cosur) y el aumento de los saldos exportables, se incrementaron los valores
distintas a las de su predecesor. En abril de 1992, Argentina entró al Plan exportados, al mismo tiempo que la crisis de México de diciembre de 1994
Brady. Con la garantía del Tesoro de los Estados Unidos, el país repro- afectó a la economía argentina revirtiendo el flujo de capitales, provocando
gramó los intereses de su deuda (us$ 8.000.000) a quince años y el capital la caída del nivel de actividad y reduciendo en consecuencia las importa-
(us$ 20.000.000) a treinta años.12 Concomitantemente, el desmantela- ciones. En 1996, aumentan aún más los precios de los principales produc-
miento de la producción industrial y una extranjerización de los servicios tos de exportación provocando otro aumento de las exportaciones. Durante
mediante cuestionadas privatizaciones de empresas del Estado fueron una 1997 y primera mitad de 1998 mejoran las expectativas sobre la economía
importante fuente de liquidez. argentina y aumentan los flujos de capitales hacia el país, lo cual tuvo como
En este contexto de índices macroeconómicos positivos, la última dé- contrapartida déficits comerciales en ambos años. El menor déficit de 1999
cada del siglo xx estuvo marcada por la profundización de la desigualdad y estuvo vinculado con el cambio de las expectativas de los agentes sobre la
los niveles récords de pobreza y desempleo (gráfico 2). economía argentina luego de las crisis de Rusia y Brasil (principal socio
La evolución anual del saldo del balance comercial es producto, en parte, comercial de Argentina). Además, en este año, la reducción de los precios
del cambio de política económica a partir de abril de 1991. Si bien ese año de los principales productos de exportación por causa de la menor demanda
mundial de commodities tras la crisis asiática de 1997, indujo la caída de los
12 
Ibid.; Rapoport, Mario, Historia económica, política y social…, op. cit. valores exportados (gráfico 3).

58 59
Un sistema financiero insostenible estimuló una masiva fuga de capitales namiento político económico del nuevo gobierno. Sin embargo, aun con su
que dejó al país sin reservas. El desenlace trágico y un cambio de rumbo ministro José Alfredo Martínez de Hoz, miembro conspicuo de la Sociedad
obligatorio eran inevitables. Rural Argentina (sra), no todo salió como los principales representantes del
En 1999, el gobierno del radical Fernando de la Rúa heredó una pesada agro lo imaginaron durante el primer año. En su primer discurso, el minis-
carga del gobierno menemista. Si bien los precios se mantenían estables, el tro de Economía afirmaba que “[…] la política agropecuaria constituye un
nivel de actividad económica había descendido, la desocupación y el subem- capítulo fundamental en nuestra estrategia, tendiente a obtener el máximo
pleo con niveles récords llegaban al 30% de la población económicamente de posibilidades que ofrece el país en ese orden”.16 El foco de atención ya no
activa (pea). Los salarios reales por debajo de los niveles de 1989, agravados estuvo puesto en los conflictos sociales del sector, sino que se propusieron
por índices de pobreza e indigencia en franco deterioro y una fuga de capi- como objetivos el incremento de la producción y la productividad así como
tales sin precedentes (veinte mil millones de dólares), fueron un escenario la modernización de la empresa agraria por medio de la incorporación de
nada halagüeño que anunciaba el fin de un modelo.13 tecnología. Dichos objetivos serían estimulados mediante una mejora pro-
gresiva en los precios relativos, ya que la caída de estos había sido, en la
opinión del ministro, la causa fundamental del estancamiento agrario.17
Transformaciones en el sector agropecuario Comenzó allí un controvertido período de expansión como resultado
de dos cuestiones. La primera de ellas fue el fin del conflicto que durante
Hasta 1983 más de veinte años había enfrentado a propietarios y arrendatarios (tema
al que volveremos en breve). La otra fue el crecimiento en la productivi-
En las décadas de 1950 y 1960, el sector agrario –gracias a un importante dad, basado en la aplicación de nuevas tecnologías. La adopción de es-
avance en la tractorización y la gran difusión de maquinarias e implementos tas tecnologías, como sucedería dos décadas después, fue posible por las
agrícolas– vio aumentar el dinamismo de su producción. Durante los años transformaciones políticas y económicas orientadas al sector que, en esta
del último gobierno de Perón (1973-1974) las políticas aplicadas iniciaron primera oportunidad, contemplaban subsidios directos y créditos a tasas
un proceso que afectó negativamente los precios exportables de los granos de interés negativas.
pampeanos. Las retenciones a las exportaciones tuvieron efectos en la renta-
bilidad de los productores, que hicieron que estos transfirieran capital hacia Para el sector agropecuario pampeano, eximido de las retenciones a las
otras áreas de la economía, sobre todo hacia la financiera.14 exportaciones luego de una devaluación y apoyado con créditos masivos por
En 1976, con la instauración del Proceso de Reorganización Nacional,15 el Banco Nación –sus créditos al sector que a fines de 1975 representaban
el 27% del total pasaron en noviembre de 1977 al 45,1%–, pareció abrirse
el sector agropecuario, en principio, se encontró privilegiado con el posicio-
un período de altas ganancias e inversiones sostenidas. Ello provocó una
rápida respuesta productiva en 1976/77, subiendo la producción de trigo en
13 
Ferrer, Aldo y Marcelo Rougier, La economía argentina..., op. cit. un 28%, la de maíz un 30%, la de lino un 64% y la de soja 101%.18
14 
Basualdo, Eduardo y Nicolás Arceo, “Acerca de la especialización agrícola y el sur-
gimiento de los farmers locales a partir de la dictadura militar (1977-1994)”, Realidad
Económica, N° 248, Buenos Aires, 16 de noviembre al 31 de diciembre de 2009; Barsky,
Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit. Se había iniciado de ese modo una “luna de miel” que llegó a su fin en 1978
15 
Coloquialmente referido como el “Proceso”. Es el nombre con el que se autodenominó la con “la tablita de Martínez de Hoz”,19 que provocó un notable retraso en la
dictadura cívico-militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983. El 24 de marzo de 1976
con un golpe de Estado que derrocó al gobierno constitucional de la presidenta María Estela
Martínez de Perón se instaló la dictadura militar más sangrienta que conociera la historia Rapoport, Mario, Historia económica, política y social de la Argentina (1880-2003),
16 

argentina. A fuerza de represión y violaciones sistemáticas a los derechos humanos disciplina- Buenos Aires, Emecé, 2008, p. 692.
ron los distintos actores socioeconómicos para instalar un sistema de acumulación neoliberal. 17 
Martínez de Hoz, José Alfredo, Bases para una Argentina moderna (1976-1980), Buenos
Por medio de cuatro juntas de gobierno (de 1976 a 1979 presidida por Jorge Rafael Videla, Aires, 1981; Martínez de Hoz, José Alfredo, Quince años después, Buenos Aires, Emecé,
de 1979 a 1981 presidida por Roberto Eduardo Viola, de 1981 a 1982 presidida por Roberto 1991; Rapoport, Mario, Historia económica, política y social…, op. cit.
Fortunato Galtieri y la última hasta diciembre del 1983 presidida por Cristino Nicolaides) 18 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit., p. 429.
dejaron, entre otras secuelas, un saldo de 30.000 personas desaparecidas, el robo de 500 niños 19 
Nombre con que popularmente se conoció a un régimen de fijación de tipo cambio
y una deuda externa incrementada en 465% (de 9.700 a 45.100 millones de dólares). anticipado.

60 61
paridad cambiaria, y perjudicó a los productores agrícolas pampeanos, pro- margen de prórrogas los arrendatarios que fueran a su vez propietarios de
ductores de commodities para el mercado internacional.20 otras fracciones de tierra que constituyeran una unidad económica. Res-
Este boom de los granos se dio mientras el sector ganadero se contraía, pecto a los precios, se establecía la vigencia de los congelamientos hasta el
sobre todo a partir de 1978. Como resultado de dicha contracción, entre 31 de mayo de 1950, para pasar posteriormente a la libre concertación entre
1977 y 1982 se produjo un proceso de liquidación de vientres que alcanzó a las partes.24
casi ocho millones de cabezas.21 Después de mediar diferentes planes de transformación agraria, en 1967
el gobierno de la Revolución Argentina encabezado por el general Juan Car-
El conflicto por los arrendamientos los Onganía (junto a su ministro de Economía, Adalbert Krieger Vasena, y el
secretario de Estado de Agricultura y Ganadería, Rafael García Mata) disol-
El conflicto por los arrendamientos dejó, por varias razones, huellas inde- vió, por medio de la ley 17.235, las cámaras de Arrendamientos y Aparcerías
lebles en la estructura agraria pampeana y en la subjetividad de sus actores. Rurales. Culminó con las prórrogas de los contratos de arrendamientos, que
El comienzo de la década de 1970 estuvo marcado por el fin de los úl- permanecían en vigencia, y se permitió así la libre disposición de la tierra
timos contratos de arrendamiento que se produjeron entre 1942 y 1968, por parte de sus dueños. Esto implicó, como era de esperar, un desplaza-
terminando así con un ciclo de conflictos entre propietarios y arrendatarios miento de numerosos arrendatarios.
que derivó, en muchos casos, en el traspaso de la propiedad de la tierra –de Finalmente, un nuevo esquema reformista, tendiente a incorporar la
los primeros a los segundos– ante la imposibilidad de expulsión y de au- producción agraria dentro del modelo de modernización, marca otro hito
mento en el canon de los alquileres.22 en el agro pampeano: la ley 18.033 de 1968, que gravaba la tierra improduc-
En 1948, mediante la ley Nº 13.246, el gobierno peronista había reto- tiva o no trabajada en su potencialidad en el marco del Estado burocrático
mado la problemática de los arrendamientos. Enmarcada en un discurso autoritario.25
que impulsaba la Reforma Agraria, la ley enfatizaba el rol social de la pro- Las casi tres décadas de legislación cambiante en torno al sistema de
piedad. Los propósitos principales fueron generar un marco legal capaz arrendamientos –caracterizados por sus cánones elevados y por su inestabi-
de proteger los derechos de los arrendatarios y regularizar una situación lidad– muestran parte de sus resultados en las transferencias de la propiedad
contractual que generaba crecientes tensiones merced a la aplicación de de la tierra.
reiteradas prórrogas.23 Aunque propiedad de la tierra y explotación no son la misma cosa, se
A partir de esta nueva ley, los arrendatarios adquirieron una estabilidad puede observar cómo durante esos años hubo una aumento considerable de
de ocho años (a los cinco establecidos inicialmente se les agregó la posibi- las explotaciones (cuadro 1).
lidad de optar por una prórroga de tres años más), pero exceptuaba a los Este notorio aumento en la cantidad de explotaciones se explica por el
propietarios que quisieran fraccionar los predios para venderlos a sus arren- traspaso de fracciones de tierra de sus antiguos dueños a los arrendatarios.
datarios o bien asumir el trabajo directo de la tierra. También quedaban al Mónica Blanco, refiriéndose a la particular legislación previa a 1968, que
dio lugar al proceso redistribucionista en materia de propiedad de la tierra
en la Región Pampeana, comenta:
20 
Arnaldo, Aldo, “El sistema financiero, 1945-1983”, en Nueva Historia de la Nación Ar-
gentina, t. viii, Buenos Aires, Academia Nacional de la Historia-Planeta, 2001.
21 
Rapoport, Mario, Historia económica, política y social…, op. cit. […] generó una fuerte expectativa entre arrendatarios y aparceros por
22 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit.; Blanco, Mónica convertirse en propietarios. Durante los gobiernos peronistas, su coincidencia
“La tierra como bien social: los arrendamientos rurales y la discusión de un viejo pro- con la aplicación de leyes sobre colonización y la difusión de consignas
blema”, Páginas, revista digital de la Escuela de Historia, Facultad de Humanidades y impulsoras de reforma agraria, y con posterioridad a 1955, la implementación
Artes, año 1, N° 2, Rosario, Universidad Nacional de Rosario, agosto-diciembre de 2008;
Lázzaro, Silvia, “Estado y arrendamientos rurales en los años ‘50”, Ciclos en la historia, la
economía y la sociedad, año 7, N° 12, Buenos Aires, 1997. 24 
Blanco, Mónica “La tierra como bien social…”, op. cit.; Girbal-Blacha, Noemí, “Acerca
23 
Girbal-Blacha, Noemí, “Acerca de la vigencia de la Argentina agropecuaria. Estado y de la vigencia de la Argentina agropecuaria…”, op. cit.; Lattuada, Mario, La política agra-
crédito al agro durante la gestión peronista (1946-1955)”, The Americas, 56, 3, enero ria peronista…, op. cit.
de 2000, pp. 77-102; Lattuada, Mario, La política agraria peronista (1943-1983), tt. i y ii, 25 
Blanco, Mónica “La tierra como bien social…, op. cit.; O’Donnell, Guillermo, El Estado
Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1986. burocrático autoritario…, op. cit.

62 63
Cuadro 1. Cantidad de explotaciones agropecuarias en la provincia de Buenos El advenimiento de la democracia
Aires (1947-1969)
El 10 de diciembre de 1983, de la mano de Raúl Alfonsín, retorna la demo-
Variación % cracia con unos primeros años auspiciosos para el sector.
Cantidad de Porcentaje Variación %
Año inmediata En 1984 se obtuvo la cosecha de granos más grande de la historia hasta
explotaciones base 1947 1969
anterior ese momento, ayudada por las condiciones climáticas favorables y los altos
precios internacionales. Durante esa campaña se alcanzaron los 44 millones
1947 39.303 100,00 -65,46 ­

de toneladas, y se cuadriplicó la producción del quinquenio 1950-1954 y
1952 43.678 111,13 -61,61 11,13 aumentó en un 60% la de 1972-1973.29
Pero la bonanza duró poco, la declinación de los precios internacionales,
1960 101.493 286,98 -10,80 132,37 el mantenimiento de las retenciones y las consecuencias de la hiperinflación
de fines de la década de 1980, nuevamente afectaron de forma negativa la
1969 113.776 289,48 0,00 12,10 producción de granos. La Argentina daba muestras, una vez más, de su vul-
nerabilidad de país dependiente.
Fuente: Elaboración propia en base a los datos del indec: Censo Nacional 1947, Censo La alternancia de políticas contrapuestas, durante las décadas de 1970
Nacional Agropecuario 1952, 1960 y 1969. y 1980, acerca de las retenciones a las exportaciones así como una lógica
similar respecto al tipo de cambio, generó un contexto adverso para la pro-
ducción agropecuaria que se desarrolló sobre inversiones a mediano y largo
de una legislación también peculiar que procuró descomprimir el conflicto
a través del acuerdo entre las partes, generaron una situación especial que
plazo. Así y todo, el promedio de la producción granaria a lo largo de esas
contribuyó directa e indirectamente a erosionar la presencia de las grandes dos décadas es creciente, tendencia que claramente se reforzará en la si-
propiedades en la medida en que aceleró la subdivisión de la propiedad rural guiente década, la de 1990.
a través de mecanismos como la venta (dadas las dificultades para recuperar
las propiedades dadas en arrendamiento o ante el temor de que las mismas Este incremento fue producto de los importantes cambios tecnológicos,
fuesen afectadas por una eventual “reforma agraria”), la expropiación y introducidos especialmente en la Región Pampeana, y por el desplazamiento
también la herencia.26 hacia la agricultura de tierras de uso tradicionalmente ganadero. La
superficie cultivada con oleaginosas creció desde un millón de hectáreas
a mediados de la década de 1950 hasta más de 16 millones en 2005. La de
La breve experiencia peronista que tuvo lugar entre los años 1973 y 1976 cereales, por su parte, ascendió de 4 millones hasta 14 a mediados de los
incluyó, en septiembre de 1973, la sanción de la ley 20.538 por medio de 80 y ahí comienza un descenso (con vaivenes) alcanzando las 10 millones
la cual se establecía el Impuesto a la Renta Potencial de la Tierra. Este gra- de hectáreas en 2005.30
vamen se aplicó a la tierra según su superficie, independientemente de su
uso. Se suponía que impulsaría una mejora en la productividad y el fin de
las tierras ociosas.27 El producto bruto interno agropecuario se expandió entre 1970 y 1984 a
En este contexto gubernamental se inscribió la sanción de una nueva ley una tasa media anual del 2,8. Y, en particular, el relativo a los cultivos creció
de arrendamientos que no fue más que la modificación de la existente, con en el período indicado a una tasa media anual de 4,4%, debido básicamente
la eliminación de todos aquellos artículos que marcaban la intervención del a la soja (12,5% anual).31
Estado y su acción protectora sobre los derechos de los arrendatarios.28

29 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…”, op. cit., p. 430.
26 
Blanco, Mónica “La tierra como bien social: los arrendamientos…”, op. cit., pp. 85-86. 30 
Reca, Lucio G., Aspectos del desarrollo agropecuario argentino 1875-2005, Buenos Aires,
27 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit. Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria, 2006.
28 
Blanco, Mónica “La tierra como bien social…”, op. cit. 31 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit., pp. 430-431.

64 65
El neoliberalismo de la década de 1990 públicos reguladores del sector rural, que habían permitido la coexistencia
de actores económica y socialmente heterogéneos, desataron la competencia
Las transformaciones sustantivas que signaron la década menemista pueden intrasectorial, que adquirió entonces una nueva lógica, en donde el peso de
ser ordenadas de modo esquemático en tres etapas. La primera, marcada por las reglas del mercado internacional fue determinante y afectó profunda-
la sanción de las leyes de Emergencia Económica y de Reforma del Estado, mente las dinámicas productivas del sector.35
en 1989; la segunda, la de la desregulación económica, iniciada en 1991 La tercera etapa (1995), o segunda reforma del Estado, consistió básica-
con la aprobación del Decreto 2.284; y la tercera, conocida como segunda mente en la reducción de personal estatal y en la incorporación de innova-
reforma del Estado, en 1995. ciones menores, pero a esta altura las reglas que afectaban directamente al
La primera etapa consistió, principalmente, en la privatización de las em- sector agropecuario ya estaban establecidas. El sector agropecuario aumentó
presas y servicios públicos estatales. Este proceso, si bien afectó a los pro- la producción y la productividad, y comenzó a ganar terreno sobre otros
ductores al incrementarse sus costos de producción, lo hizo de manera más sectores que perdían competitividad. La contracara de este proceso fue el
indirecta y menos profunda que en el caso de la siguiente etapa. La Ley de profundo costo social.
Reforma del Estado dispuso la privatización de la gran mayoría de empre-
sas estatales (que fueron vendidas a inversores extranjeros a precios más que
generosos). Con estos ingresos y posteriores endeudamientos con agentes Transformaciones técnico-productivas
externos, se financió, en una primera etapa, el Plan de Convertibilidad y la
reactivación de los créditos, sobre todo los otorgados desde el Banco Nación.32 Las transformaciones tecnológicas del sector, que se mostraron como deci-
El comienzo de la segunda etapa puede situarse en abril de 1991 cuando sivas para el “despegue” productivo, son el producto de tres grandes dimen-
entró en vigencia el Plan de Convertibilidad. La Ley de Convertibilidad siones: la política-económica, la científico-tecnológica y las particularidades
(n° 23.928/91) crea una nueva unidad monetaria, el peso, equivalente a un de los sujetos del agro.
dólar y establece su libre convertibilidad. Para ello cuenta con el respaldo en Las transformaciones impulsadas por el Estado –ya sea por presencia o
divisas extranjeras del 100% de la moneda nacional circulante, no pudiendo por ausencia de políticas– facilitan determinados caminos de desarrollo y
financiar a déficit. De este modo se fija el precio del dólar y se deja flotar to- obstaculizan otros. El del período menemista fue un Estado ausente que, en
dos los demás; el gobierno perdió los instrumentos clásicos de intervención concomitancia con un mercado internacional favorable, impulsó el desarro-
en la economía, y tuvo que recurrir al endeudamiento externo o privado llo de tecnologías (a nivel de maquinaria, de genética vegetal y de procesos),
para proveerse de divisas.33 orientadas a producciones de gran escala y con un gran requerimiento de
En noviembre de ese mismo año, el Poder Ejecutivo firmó el decreto insumos y capital. Pero el estudio del papel del Estado por sí solo es impo-
n° 2.284 tendiente a desregular el mercado interno de bienes y servicios. tente para dar cuenta de las transformaciones ocurridas. Para comprender
Para el sector rural esto implicó la abolición de la Junta Nacional de Granos, estas innovaciones habrá que entender también la capacidad económica de
la Junta Nacional de Carnes, la Corporación Argentina de Productores de los sujetos y sus habitus que, según el caso, estimulan u obstaculizan la in-
Carnes, el Mercado Nacional de Hacienda de Liniers, la Dirección Nacional corporación de determinada tecnología.
del Azúcar, el Mercado Consignatario de Yerba Mate, la Comisión Regu- Entre los productores pampeanos, la incorporación de nueva tecnología
ladora de la Producción y Comercio de Yerba Mate, el Instituto Forestal productiva es una constante y no una novedad,36 así y todo los avances tecno-
Nacional y el Mercado de Concentración Pesquera. Se eliminaron las regu- lógicos de las últimas décadas (que además de las semillas transgénicas con
laciones y cupos de los mercados de caña de azúcar, yerba mate, viñedos y sus agroquímicos asociados, como en el caso de la soja, incluyen la informática
uvas, leche e industria láctea y se derogaron los impuestos que servían para
financiar a los organismos disueltos.34 La eliminación de estos organismos 35 
Gras, Carla y Valeria Hernández, “Changements du Modèle Productif et Acteurs So-
ciaux Dans le Paysage Rural Argentin”, en Hernández, V. et al. (eds.), Globalisation et
logiques sociales, París, L’Harmattan, 2007.
32 
Lattuada, Mario, El campo argentino…, op. cit. 36 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit.; Balsa, Javier, El
33 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit. desvanecimiento del mundo chacarero…, op. cit.; Muzlera, José, “Transformaciones, conti-
34 
Lattuada, Mario, El campo argentino…, op. cit. nuidades y tensiones en el mundo chacarero…”, op. cit.

66 67
como un elemento habitual del proceso productivo, los gps, los banderilleros Agropecuaria (inta) junto al Centro Internacional para el Mejoramiento del
satelitales incorporados en algunas máquinas, internet y la telefonía celular; y Maíz y el Trigo (cimmyt) produjeron numerosas variedades nuevas en base
vuelven inevitables las transformaciones en la gestión) han sido tan radicales a germoplasma mexicano.
que llevan a algunos autores a hablar de una tercera revolución agrícola. Las transformaciones, como ya lo mencionamos, no solo son a nivel de
Los funcionamientos complejos de las relaciones económicas y producti- genética vegetal. Hay una gran difusión de nuevas tecnologías en maqui-
vas hacen que, aun dentro del mismo sector, los resultados sean heterogéneos naria e informática que, en muchos casos, es la resultante de una adopción
y que, algunas veces, situaciones favorables para el mercado de granos (o de compulsiva de paquetes que involucran nuevos insumos, técnicas, maqui-
algunos de ellos) sean adversas para otras producciones primarias extensi- narias, asesoramiento técnico y dinámicas de comercialización. La nueva
vas. Como hemos mencionado anteriormente, con el cambio de paradigma agricultura –aunque riesgosa, como lo demuestra la disminución creciente
político-económico instalado por el golpe de Estado de 1976, que implicó del número de explotaciones– no da muchas opciones a resistirla. Los cos-
devaluación y la eliminación de las retenciones a las exportaciones, las pers- tos de la tierra aumentan impulsados por los nuevos rindes potenciales;
pectivas para el sector agropecuario aunque parecían ser positivas, no siempre la aplicación de estos nuevos paquetes (con altas demandas de insumos)
redundaron en beneficio del sector, sobre todo para la producción ganadera.37 exige inversiones cada vez mayores, que implica arriesgar cada vez más. La
no adopción de esos paquetes no se presenta como una alternativa posible,
En 1970-1972 el subsector agrícola representaba el 49,8% y el pecuario dado que producir por debajo del rinde potencial o de las nuevas escalas
el 45,4% del pbi agropecuario, y en 1988 la relación era de 62,1% y 35,1% que el mercado establece como límites no permite cubrir costos de alquiler,
respectivamente. El crecimiento agrícola pampeano fue posible porque, maquinaria y mano de obra.
a pesar de las oscilaciones permanentes recibidas por los productores, los
Este proceso que se profundizará durante los últimos años del siglo xx y
aumentos de productividad debidos al gran cambio tecnológico operado en
la agricultura permitían en promedio obtener rentabilidades adecuadas.38
los primeros del xxi tiene sus orígenes en las décadas de 1970 y 1980. Esto
produjo una transformación del sector, veloz y relativamente homogénea en
cuanto a los procesos productivos, pero heterogénea respecto a los sujetos
Durante la década de 1980, si bien hubo un proceso de modernización de productivos.
la maquinaria, no fue tan influyente como fueron los insumos, o como lo Vinculados a la necesidad de adopción de las nuevas tecnologías cada vez
fue durante unas décadas anteriores y posteriores. Los agroquímicos para el más productivas se expanden los contratistas (sujetos que venden servicios
control de plagas se hicieron cada vez más populares, y el uso de plaguicidas culturales). Esta forma de organización del trabajo, y de los recursos, permi-
se cuadriplicó entre 1970 y 1985. La mayor parte de la soja, el 77% del trigo tió una optimización del capital bajando los costos relativos de producción
y el 55% del maíz recibían al final de ese período tratamiento con herbicidas. y haciendo la producción pampeana más barata en comparación con otros
Las nuevas tecnologías hicieron que los fertilizantes químicos comenzaran países competidores.40
a ser cada vez más necesarios. El doble cultivo trigo-soja demandó cada La soja, por su parte, requiere un desarrollo tecnológico más complejo
vez más nutrientes al suelo, al tiempo que desaparecía la ganadería en la en el que deben coordinarse la adaptabilidad de la semilla a la latitud geo-
rotación en 5.000.000 de hectáreas. El área fertilizada subió de 93.000 ha en gráfica y la disponibilidad de inoculantes (una sustancia con la que debe
1977 a 1.902.000 ha en 1985.39 mezclarse la semilla al momento de la siembra, a base de bacterias; estas
La inversión en investigación y desarrollo fueron determinantes en es- producen nódulos en las raíces que permiten la fijación del nitrógeno at-
tas transformaciones. En el maíz, si bien las investigaciones habían arran- mosférico, elemento esencial en el desarrollo de la planta).41
cado dentro de la esfera estatal, para la década de 1980 la mayoría estaba Ya durante los años previos a la aparición de la transgénica,42 a mediados
en manos privadas. En el caso del trigo, el Instituto Nacional de Tecnología de la década de 1990, la soja produjo grandes transformaciones en el uso

37 
Ferrer, Aldo y Marcelo Rougier, La economía argentina..., op. cit. 40 
Tort, María Isabel, “Los contratistas de maquinaria agrícola…”, op. cit.
38 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit., p. 131. 41 
Barsky, Osvaldo y Mabel Dávila, La rebelión del campo…, op. cit.
39 
Ibid.; Basualdo, Eduardo y Nicolás Arceo, “Acerca de la especialización agrícola…”, 42 
Un organismo transgénico o genéticamente modificado es aquel al que se le ha introdu-
op. cit. cido un gen de otra especie.

68 69
de la tierra. En la zona pampeana tuvo una gran difusión, sobre todo en lo mostraron los censos nacionales agropecuarios de 1988 y 2002, un saldo
el norte y en el oeste. El atractivo de esta leguminosa fue producto de sus del 30% menos de productores (de los cuales más del 90% poseía una explo-
altos precios internacionales (por su uso para aceites) y a que brindaba la tación de menos de 200 ha).
posibilidad de ser combinada con trigos de ciclos cortos durante una misma
campaña agrícola.
Los incrementos en la producción son posibles debido a la incorpora- Evolución de mercados y costos
ción de nuevos paquetes tecnológicos que incluyen la doble cosecha y las
semillas híbridas primero y las transgénicas a partir de 1996.43 Es de la mano Mucho se ha hablado de la evolución de los precios de la soja y de los granos
de la soja que se produce el despegue del sector, seguido en una primera en general, pero no tanto de lo que sucedió con los costos de producción o
instancia por los demás cultivos y posteriormente por la ganadería vacuna. con la evolución de los márgenes brutos. A partir de una exposición sobre lo
Los importantes cambios tecnológicos, en materia de insumos (semillas y sucedido con los precios de mercado y con los costos de la soja y el trigo en
agroquímicos), de técnicas de implantación (siembra directa) y de gestión, las últimas décadas, tendremos una mejor idea del escenario material en que
dieron como resultante un aumento de la productividad. se desarrollaron las dinámicas que se analizarán en los próximos capítulos.
En el cultivo de trigo, las transformaciones tecnológicas posibilitaron el La elección de esos dos granos se ha debido por considerarlos los más repre-
35% más de rinde en diez años.44 Un campo del sudeste de la provincia de sentativos en las zonas en que concentramos nuestro estudio.
Buenos Aires que para la campaña 1995/1996 poseía una aptitud de 28 quin- Previamente, es necesario hacer una consideración teórica a partir de
tales por hectárea (qq/ha)45 de trigo para la campaña 1997/1998 el rinde una afirmación de Norbert Elias. Este autor, en diálogo explícito con el le-
estimado había aumentado a 30 qq/ha; durante la campaña 2001/2002 a 35 gado de Karl Marx, considera que las condiciones materiales en las que se
qq/ha y ya para la campaña 2006/2007 se podía esperar que esa misma tierra desenvuelve la vida de los individuos cuanto más se alejan de la satisfacción
produjese 38 qq/ha. de las condiciones mínimas de subsistencia, menos poder explicativo po-
El incremento de la productividad es aún mayor para el caso de la soja. seen para entender el accionar de grupos sociales. De hecho explicita que
Si hacemos el mismo cálculo, vemos que –para la zona norte de la provin- estos requerimientos deben, más bien, ser considerados como un punto de
cia de Buenos Aires y la zona sur de la provincia de Santa Fe– una tierra partida y no como uno de llegada.47
con una aptitud de 28 qq/ha para las campañas 1995/1996 creció a 32 El gráfico 4 deja ver la variación de los precios de la oleaginosa en el mer-
qq/ha en la campaña 1997/1998, a 35 qq/ha para la campaña 2000/2001, cado de Rosario. A lo largo de los 18 años que comprende el gráfico, el rango
a 38 qq/ha en la campaña 2005/2006, y a 40 qq/ha durante la campaña (la diferencia entre el precio máximo y el mínimo) es más grande que el pro-
2007/2008. Casi 45% más de rinde potencial de soja en 12 años gracias a medio. Considerando la serie que arranca el 3 de enero de 1994 y llega hasta
los cambios científico-tecnológicos.46 el 15 de junio de 2012 la cotización promedio fue de us$ 219, con una cotiza-
La década de 1990 quedará en la memoria rural, entre otras cosas, por ción mínima de us$ 93 y una máxima de us$ 369.
las transformaciones agroproductivas de la pampa y porque los mercados Exceptuando el descenso de costos productivos durante el año 2002 que
internacionales no siempre fueron favorables. Los malos años dejaron, como se da porque algunos precios, como los gastos de gestión, comercialización y
estructura estaban más atados a la moneda nacional, fuertemente devaluada,
que al dólar (moneda en la que se expresa el gráfico 5), se observa una ten-
43 
La soja transgénica en la Argentina fue liberada al mercado en 1996. La alteración intro- dencia alcista. Producto de la devaluación, se da en ese momento un punto
ducida le permite resistir a un herbicida de amplio espectro, el glifosato. Comercializado
de inflexión en el cual comienzan a mejorar velozmente las economías de
por la multinacional Nidera, la soja Roundup Resistente (rr, resistente al glifosato; el
Roundup es la marca comercial del glifosato) permite un mejor manejo de los yuyos que aquellos productores endeudados y de los propietarios de tierras.
compiten con el cultivo comercial ya que hace posible fumigar sobre el mismo cultivo. El caos económico de otras ramas de la economía y la gran rentabili-
44 
Cálculos propios con información suministrada en Arbolave, Mario, “Evolución de los dad que una producción a escala presentaba por aquellos años hicieron
arrendamientos 1995-2010”, Márgenes Agropecuarios, año 26, N° 304, Buenos Aires, oc-
al sector muy atractivo para los grandes capitales, que como nunca antes,
tubre de 2010.
45 
Un quintal equivale a 100 kg.
46 
Arbolave, Mario, “Evolución de los arrendamientos…”, op. cit. 47 
Elías, Norbert, “Ensayo teórico…”, op. cit.

70 71
22/05/12

Gráfico 5. Evolución de los costos de producción de soja por ha


07/03/12
15/12/11
26/08/11
17/06/11
08/04/11
(1989-2009) (en dólares)
26/01/11
08/11/10
30/08/10
US$ 1200
22/06/10
12/04/10
26/01/10
05/11/09
US$ 1000
Dólares

20/08/09
11/06/09
31/03/09
14/01/09 US$ 800
31/10/08
12/08/08
US$ 600
25/04/08
29/01/08
19/11/07
10/09/07
Pesos

US$ 400
03/07/07
24/04/07
14/02/07
06/12/06

US$ 200
28/09/06
25/07/06
17/05/06
07/03/06
29/12/05
24/10/05 USD
Gráfico 4. Evolución del mercado de la soja (Rosario) de enero de 1994 - junio de 2012

16/08/05

Ene. 89

Ene. 91

Ene. 93

Ene. 95

Ene. 97

Ene. 99

Ene. 01

Ene. 03

Ene. 05

Ene. 07

Ene. 09
08/06/05
01/04/05
21/01/05
11/11/04
03/09/04
24/06/04
14/04/04
04/02/04
Con alquiler de tierra Sin alquiler de tierra
24/11/03

Fuente: elaboración propia en función de datos obtenidos de la revista Márgenes Agropecua-


15/09/03
08/07/03

rios, para la zona norte de la provincia de Buenos Aires y el sur de la provincia de Santa Fe.
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Fuente: Elaboración propia en función de datos de <www.fyo.com>.


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09/08/01 se volcaron masiva y vertiginosamente al agro. Comenzaba así una nueva
etapa en la que la tierra, factor limitante, aumentaría su cotización más
01/06/01
22/03/01
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29/08/00
que ningún otro del sector. De este modo, paradójicamente, un agro renta-
20/06/00
04/04/00 ble comenzaba otra vez a dejar de serlo para aquellos miles de pequeños y
medianos productores, con un historial productivo de varias generaciones,
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que por diversos motivos tomaban una porción considerable de las tierras
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04/12/98 en las que trabajaban.
En sentido inverso, los propietarios comenzaron a recibir un ingreso
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por la renta que hasta el momento había sido muy difícil imaginar. Pode-
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05/08/97 mos observar esto en cómo se separan las brechas de los costos de produc-
27/05/97
18/03/97 ción cuando se incorpora el factor tierra (gráfico 7). Si analizamos el caso
del trigo es similar al anterior aunque con un rango menor a la media: de
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us$ 210, la media, con una cotización máxima de us$ 275 y una mínima
31/01/96
21/11/95 de us$ 64 (gráfico 6).
Al igual que para el caso de la soja, los costos de producción del trigo en
14/09/95
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el sudeste bonaerense muestran cómo aumentaron permanentemente, aun
04/10/94
28/07/94 mientras el precio del grano bajaba. La rentabilidad, en ambos casos, bene-
ficiada por la devaluación de la moneda, eleva el precio de los alquileres de
19/05/94
10/03/94

la tierra como resultado del aumento de la demanda.


1.200,00 1.400,00 1.600,00 1.800,00 800,00 600,00 400,00 200,00 0,00

72 73
Gráfico 6. Evolución del mercado de trigo (Quequén), enero de 1994 - agosto de 2008* Gráfico 7. Evolución de los costos de producción de trigo por ha, enero
de 1989 - enero de 2010
$ 900
US$ 900
$ 800
US$ 800
$ 700 US$ 700

$ 600 US$ 600

$ 500 US$ 500

US$ 400
$ 400
US$ 300
$ 300
US$ 200
$ 200
US$ 100
$ 100 US$

Ene. ‘89
Ene. ‘90
Ene. ‘91
Ene. ‘92
Ene. ‘93
Ene. ‘94
Ene. ‘95
Ene. ‘96
Ene. ‘97
Ene. ‘98
Ene. ‘99
Ene. ‘00
Ene. ‘01
Ene. ‘02
Ene. ‘03
Ene. ‘04
Ene. ‘05
Ene. ‘06
Ene. ‘07
Ene. ‘08
Ene. ‘09
Ene. ‘10
$
Fecha
24/08/94
03/05/95
23/01/96
16/09/96
21/05/97
15/01/98
18/09/98
28/05/99
01/02/00
10/10/00
25/06/01
03/04/02
06/12/02
21/08/03
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26/05/06
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12/04/08
Con alquiler de tierra Sin alquiler de tierra

Serie 1 Serie 2 Fuente: Elaboración propia en función de datos obtenidos de la revista Márgenes Agrope-
cuarios, para la zona del sudeste de la provincia de Buenos Aires.
* A raíz de las restricciones a las exportaciones no se puede continuar la serie como en
el caso de la soja.
Fuente: Elaboración propia en función de datos de <www.fyo.com>.
de las variedades transgénicas resistentes al herbicida glifosato, fue el cul-
tivo más rápidamente trabajado con esta modalidad. La soja rr ha logrado
La siembra directa superar el control de malezas, que era una de las mayores dificultades.
Con esta nueva práctica, además de ahorrar en combustible, eliminar
El nuevo modelo productivo, iconizado en nuestras pampas por la soja el proceso de arado y dejar el rastrojo en el campo, se disminuye sensible-
transgénica y la siembra directa, ha tenido un gran nivel de aceptación. La mente la erosión del suelo y se preserva la humedad.
siembra directa (sd) es un método de implantación que reemplaza al lla- Los avances tecnológicos que la soja trajo aparejados antes que otros cul-
mado siembra convencional, sistema en el que, antes de sembrar, había que tivos, la sencillez relativa de su implantación y cultivo y los precios interna-
preparar la cama de siembra, que implicaba: una pasada de arado de reja,48 cionales alentaron una expansión en la superficie cultivada. Esta expansión se
una de arado de disco y rolo, y una de fumigación (algunas veces inclusive dio en gran medida por la posibilidad del doble cultivo (hacer soja después
se requería de más labores). Con la sd, la semilla se aplica directamente de haber hecho trigo dentro de la misma campaña agrícola), provocando el
sobre el rastrojo del cultivo anterior. Esto implica un ahorro de al menos desplazamiento de la ganadería y la expansión de la frontera agrícola (también
dos labores, que se traducen en casi 60% menos de combustible, un menor muchas veces en detrimento de la ganadería). Los ciclos agrícolas son mucho
desgaste de maquinaria y menos horas de trabajo.49 La soja, con la aparición más cortos que los ganaderos y hacen que el ciclo de realización de capital
sea también más breve. Esto último no es menor para los grandes capitales
que conforman pools de siembra y pronto vuelven a poseer liquidez. Para dar-
48 
El consumo en combustible por unidad de superficie arada es mucho mayor que el
nos una idea de lo que estamos hablando, los ciclos del maíz y del trigo son,
consumo para sembrarla.
49 
Donato, Lidia, “¿Cuánto gasoil se consume en las tareas agrícolas?”, Agromercado, N° aproximadamente, de 160 días, de la ganadería entre 18 y 30 meses y de la
239, 2005. soja 150 días para la primera implantación y solo 90 para la segunda.

74 75
Gráfico 8. Evolución de la superficie implantada de los principales cultivos

18
16
14 Capítulo III
12
Los chacareros. Modernización y desplazamiento
10
de los sujetos productivos
8
6
MILES DE HA

4
La sociedad moderna de las últimas décadas ha sido descripta como una
2
sociedad ‘postradicional’. Las tradiciones son menos importantes para
0 la organización de la vida social y donde los hábitos establecidos son
cuestionados. [...] Esto implica más libertad y menos limitaciones en las
80/81

82/83

84/85

86/87

88/89

90/91

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94/95

96/97

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00/01

02/03

04/05

06/07
vidas individuales. [...] La agricultura, más que la mayoría de los otros
sectores, se ha caracterizado por modos de pensar la tradición típica-
Soja Girasol Maiz Trigo mente farmers y familiares [...], donde el colectivo tiene prioridad sobre
el individuo. Para los miembros de las familias farmers existen ciertas
Fuente: Ramírez, Liliana y Juan C. Porstmann, “Evolución de la frontera agrícola. Campa- expectativas acerca de cómo se debe actuar y pensar, y esto podría limitar
ñas 80/81-06/07”, Agromensajes de la Facultad de Agromomía, Universidad Nacional de Ro- sus acciones a prácticas vinculadas al autoconsumo. La sociedad rural se
sario, s/f. Disponible en <www.fcagr.unr.edu.ar/Extension/Agromensajes/25/10AM25.htm>. ha convertido recientemente en heterogénea, y los modos de vida de los
agricultores y los cursos de sus vidas están cambiando, esto plantean un
desafío dentro de los procesos generales de modernización.
Mariann Villa1
A nivel nacional, la cantidad de hectáreas sembradas de trigo entre los años
2000 y 2003 (período inmediato posterior a la devaluación monetaria) dismi-
nuye en el 7%, la de maíz el 15% y la de girasol el 6%, mientras que las hec- Refutando el modo en el que habían imaginado las teorías clásicas, la ob-
táreas sembradas de soja aumentaron 36% (prácticamente triplicando las de servación del agro y sus actores está lejos de arrojar categorías cristalizadas
trigo y quintuplicando las de maíz).50 La producción, en el mismo período, se como destino de las transformaciones en la producción familiar, repasadas
mantuvo prácticamente constante en trigo y maíz, y aumentó el 30% en la soja. en el capítulo i.
En la base de estas transformaciones, no solo están las cuestiones tecno- El nuevo modelo de acumulación que puso en marcha la última dicta-
lógicas y económicas, como han subrayado tanto los medios como los ana- dura militar argentina (1976-1983), basado en la valorización del capital
listas, sino que también se encuentra un nuevo modelo de representación
social de la actividad agrícola que involucra lógicas de acción e interacción
en el interior del sector, de cara al resto de los actores sociales, sustancial-
1 
“Late modern society has been described as a ‘post-traditional’ society, where traditions
are less important for organizing social life and where habits once taken-for-granted are
mente diferentes a las condiciones y lógicas previas.51
questioned. […] This implies more freedom and fewer constraints on individual lives. […]
Agriculture more than most other sectors has been characterized by tradition and ‘family
and farm thinking’ […], where the collective has precedence over the individual. For mem-
50 
La soja transgénica logró una aceptación masiva. En tres años, casi el 96% de la soja bers of farm families there are certain expectations about how one should act and think and
sembrada era transgénica. this might constrain one from acting autonomous. Rural society has recently become hete-
51 
Gras, Carla y Valeria Hernández, “El fenómeno sojero en perspectiva”, en Gras, Carla y rogeneous, and farmers’ life modes and life courses are changing and challenged within the
Valeria Hernández (coords.), La Argentina rural. De la agricultura familiar a los agronego- overall processes of modernization.” Villa, Mariann, “Born to be Farmers? Changing Expec-
cios, Buenos Aires, Biblos, 2009, p. 26. tations in Norwegian Farmers´ Life Courses”, Sociologia Ruralis, vol. 39, N° 3, 1999, p. 328.

76 77
financiero a través de la subordinación de la economía real a la evolución de capitalización y su relación con los medios de producción –si bien im-
de los fenómenos monetarios –proceso descripto en el capítulo anterior–, prescindibles como punto de partida del análisis y como marco que delimita
transformó definitivamente las relaciones económicas y sociales imperantes un amplio espectro de posibilidades– son elementos que aparecen como in-
en la economía argentina hasta ese momento. El comportamiento del agro suficientes para llevar a cabo esta tarea. Para definir estas nuevas categorías
pampeano, que desde 1950 se sustentaba en el comportamiento del ciclo habrá que considerar dimensiones identitarias y culturales en su relación
ganadero, comienza a regularse por una nueva lógica, más compleja y más con otros elementos, como la relación que los sujetos establecen entre sí,
amplia que los límites impuestos por el sector agropecuario. con los medios de producción, con la propiedad de la tierra o la valoración
de su fuerza de trabajo en cada contexto temporal y espacial.
El predominio de la tasa de interés en la estructura de los precios relativos,
determinó que el comportamiento productivo del sector no se definiera
únicamente a través de las rentabilidades de la producción ganadera y agrícola, La red agroproductiva pampeana
sino que a ellas se les agregara la financiera. Como esta última fue superior a
las anteriores durante más de una década y media (1977-1994), la actividad
expulsó capital al resto de la economía, lo cual se puso de manifiesto a través
Antes de prestar atención a las transformaciones que experimentan los dis-
de la mayor liquidación de ganado vacuno de la historia argentina sin que tintos sujetos vinculados a la producción agropecuaria, creemos que será útil
se incrementara la superficie destinada a la producción agrícola, alternancia hacer una descripción de la misma y establecer algunas aclaraciones.
esta última, que era típica en el funcionamiento del ciclo ganadero. Tan es así, Las transformaciones en la condiciones estructurantes ya mencionadas
que en los diecisiete años posteriores a la reforma financiera que implementó no solo modifican las técnicas productivas y la rentabilidad del negocio sino
la dictadura militar en 1977, el área sembrada fue sistemáticamente inferior que afectan a los sujetos intervinientes y a las relaciones entre ellos.
a la utilizada en la campaña 1976/77 a pesar de que entre 1977 y 1994 se
expandió de una manera significativa la frontera agropecuaria.2
Los planteos técnicos de 1985 no son viables actualmente [2005]; no hay vuelta
atrás. La producción actual es más intensiva en insumos, tiene un techo más
Pero no todos los sujetos productivos respondían a esta lógica. Para ponerlo alto si las condiciones climáticas son medianamente favorables, pero a su vez
es más riesgosa ante condiciones climáticas adversas o precios deprimidos.4
en términos weberianos, entre una acción social racional orientada a fines y
una acción social orientada a valores –y ni que hablar de una acción social
efectiva o una tradicional– existe un abanico muy amplio de posibilidades Más insumos y más riesgos vienen de la mano de más capital, mayor dina-
de acción. En un espacio rural (que también comienza a ser relativizado mismo del proceso productivo y de los sujetos que deben adaptarse a nuevos
como tal) donde la producción agropecuaria se complejiza tanto como en escenarios. Comencemos por analizar la evolución de la estructura de los
nuestro espacio rural contemporáneo es necesario volver a repensar las ca- costos del trigo y la soja, principales cultivos de la Región Pampeana en la
tegorías de los sujetos agrarios en función de su comportamiento en la es- actualidad.
tructura productiva y en el modo de organizar el proceso de producción.3 Se advierte en los gráficos 1 y 2 que el valor del alquiler de la tierra es el
Para tener una mejor comprensión de las conductas o actitudes productivas rubro que más aumenta; para el año 2000 representaba el 20% de la inver-
de los sujetos, debemos conocer los valores, las creencias, las dinámicas sión, y en 2009, el 53% de los costos productivos. Los insumos le siguen a
familiares y las racionalidades que ponen en acto cotidianamente. El nivel la tierra en la proporción de aumentos mientras el costo proporcional de las
labores tiende a disminuir.
Estos cálculos están hechos en base a labores contratadas, que son entre
Basualdo, Eduardo y Nicolás Arceo, “Acerca de la especialización agrícola…”, op. cit., p. 21.
2 

Girbal-Blacha, Noemí, “Espacio regional, sujetos sociales y políticas públicas. Reflexio-


3  20% y 40% más caras que si las hiciese el productor con sus propias herra-
nes históricas sobre el estudio de las continuidades y cambios en la Argentina rural”, mientas. Las labores a cargo del productor tienden a desaparecer. La razón
Estudios, revista del Centro de Estudios Avanzados, N° 15, otoño de 2004, pp. 171-186; principal es que las máquinas son cada vez más costosas y están diseñadas
Murmis, Miguel, El agro argentino…, op. cit.; Bendini, Mónica, Miguel Murmis y Pedro
Tsakoumagkos, “Pluriactividad: funciones y contextos. Preguntas teóricas y análisis de
dos zonas frutícolas del Alto Valle rionegrino”, en Grammont, H. y L. Martínez Valle 4 
Arbolave, Mario, “El agro en 1985 y en 2005”, Márgenes Agropecuarios, año 21, N° 241,
(comp.), La pluriactividad en el campo latinoamericano, Quito, Flacso, 2009. Buenos Aires, julio 2005, p. 23.

78 79
Gráfico 1. Evolución de la composición de los costos (us$/ha) para producir soja Gráfico 3. Evolución de la composición de los costos (us$/ha) para producir
(1989-2012) trigo (1989-2012)
US$ 1000 900
US$ 900 800
US$ 800 700
US$ 700
600
US$ 600
500
US$ 500
400
US$ 400
US$ 300 300
US$ 200 200
US$ 100 100
USD 0
Oct. ‘89 Sept. ‘91 Ago. ‘93 Jul. ‘95 Jun. ‘97 May. ‘99 Abr. ‘01 Mar. ‘03 Feb. ‘05 Ene. ‘07 Ene. ‘09 Ene. ‘11 Oct. ‘89 May. ‘91 Ene. ‘93 Ago. ‘94 Mar. ‘96 Oct. ‘97 May. ‘99 Ene. ‘01Ago. ‘02 Mar. ‘04 Oct. ‘05 May. ‘07 Ene. ‘09 Ago. ‘10 Mar. ‘12

Alquiler/ha Laboreos y fumigadas Semillas Agroquímicos Fertilizantes Alquiler u$s/ha Laboreos y fumigadas Semillas Agroquímicos Fertilizantes
Cosecha Estructura Impuestos varios Comercialización Total Cosecha Estructura Impuestos varios Comercialización Total

Fuente: Elaboración propia en función de datos obtenidos de la revista Márgenes Agrope- Fuente: Elaboración propia en función de datos obtenidos de la revista Márgenes
cuarios, para todos los rubros menos para el costo del alquiler de la tierra, que fue obte- Agropecuarios, para todos los rubros menos para el costo del alquiler de la tierra, que
nido a partir de entrevistas. fue obtenido a partir de entrevistas.

Gráfico 2. Variación de los porcentajes de la composición de los costos para Gráfico 4. Variación de los porcentajes de la composición de los costos para
producir soja (2000-2010) producir trigo (2000-2010)
0,6 0,45
0,4
0,5
0,35
0,4 0,3
0,25
0,3
0,2
0,2 0,15
0,1
0,1
0,05
0 0
Ene. ‘00 Ene. ‘01 Ene. ‘02 Ene. ‘03 Ene. ‘04 Ene. ‘05 Ene. ‘06 Ene. ‘07 Ene. ‘08 Ene. ‘09 Ene. ‘10 Ene. ‘00 Ene. ‘01 Ene. ‘02 Ene. ‘03 Ene. ‘04 Ene. ‘05 Ene. ‘06 Ene. ‘07 Ene. ‘08 Ene. ‘09 Ene. ‘10

Alquiler de la tierra Laboreos y fumigadas Semillas Agroquímicos Fertilizantes Alquiler de la tierra Laboreos y fumigadas Semillas Agroquímicos Fertilizantes
Cosecha Estructura Impuestos varios Comercialización Cosecha Estructura Impuestos varios Comercialización

Fuente: Elaboración propia en función de datos obtenidos de la revista Márgenes Agrope- Fuente: Elaboración propia en función de datos obtenidos de la revista Márgenes Agrope-
cuarios, para todos los rubros menos para el costo del alquiler de la tierra, que fue obte- cuarios, para todos los rubros menos para el costo del alquiler de la tierra, que fue obte-
nido a partir de entrevistas. nido a partir de entrevistas.

80 81
para escalas más grandes, con lo cual disminuye la cantidad de producto- Cuadro 1. Costos y márgenes en soja de primera en zonas agrícolas de la región
res a quienes se les justifica económicamente mantener una estructura de pampeana, según escala del productor, de acuerdo con valores vigentes en
maquinaria propia. A esto se suman nuevos perfiles de productores, como marzo-mayo de 2008 (en us$)
los pools de siembra que por una cuestión de organización estratégica de la
producción tienden a maximizar la liquidez y no invertir en maquinarias, ni   10.000 ha 1.000 ha 100 ha 50 ha
en empleados, ni en tierras. Precio fas al 7 de abril de 2008* 288 285 280 279
En el caso de los gráficos 1, 3 y 4, el total se considera solo para el pe-
ríodo 2000-2010. Entre 1989 y 2000 no contamos con los costos de alquiler Rinde x ha (qq) 36 35 34 34
del campo y de los dos últimos años no pudimos conseguir los costos de
Ingreso bruto 1.037 998 952 949
estructura, calculados con el mismo criterio que los años anteriores.
Para el caso del trigo la tendencia es similar a la de la soja, aunque no tan Gastos comercialización 136 143,5 145,1 147,9
drástica. El alquiler de la tierra durante la primera década de siglo xxi, para
Ingreso neto 901 854,5 806,9 801,1
la región sudeste de la provincia de Buenos Aires, pasa del 17% al 39% de
inversión total. La disminución relativa de los gastos de labores y estructura Costos totales** 238,8 272,3 290,2 292,5
se explica a partir de la devaluación de la moneda nacional, porque los cos-
Margen bruto 662 582 516 508
tos de estructura son producto del mercado interno.
De modo concomitante, junto con el aumento de los riesgos y las posi- Renta tierra en us$ x ha (15 qq) 425 425 425 425
bilidades de mayores ganancias, la introducción de nuevas tecnologías para
Margen bruto (menos renta) 237 157 91 83
escalas cada vez más grandes genera una concentración productiva, que no
produce ni una homogeneización ni una simplificación de los sujetos. Si bien Gastos de estructura 30 50 70 80
volveremos sobre este tema, vemos en el cuadro 1 cómo el “nuevo modelo” de
Margen neto por ha 207 107 21 3
producción agrícola funciona a medida de los productores más capitalizados.
Una de las primeras y deducibles consecuencias del cuadro 1, elabo- Ingreso mensual productor 175.200 8.916 175 12,50
rado por Gabriela Martínez Dougnac y Eduardo Azcuy Ameghino, es una
marcada disminución en la cantidad de productores, aumentando la hete- *El precio fas (free alongside ship) es el precio (fob) una vez descontados los impuestos
rogeneidad y la cantidad de tipos de sujetos vinculados a la producción a la exportación (retenciones) y corresponde al momento inmediatamente anterior a la
(volveremos sobre este punto en particular en el capítulo v). De este modo, Resolución 125 de aumento de las retenciones.
** Incluye labranzas, insumos, cosechas.
diferencias cuantitativas se transforman en cualitativas.
Fuente: Tomado de Azcuy Ameghino, Eduardo y Gabriela Martínez Dougnac, “Evo-
La especificidad, propia de los procesos de individuación, es uno de los lución de la producción agrícola, estructura socioeconómica y acción colectiva en la
rasgos característicos de esta modernidad a los que el agro pampeano no es- pampa húmeda argentina, 1991-2010”, alasru. Análisis Latinoamericano del Medio
capa, más allá de las resistencias de algunos de los sujetos que lo componen. Rural, N° 7, México, 2011.
Si pensamos en los primeros agricultores modernos de la Región Pampeana,
de fines del siglo xix, y los comparamos con los productores profesionales
de comienzos del siglo xxi, observamos la mayor cantidad de competencias talidad de la mano de obra necesaria), perforaban sus propios pozos de agua,
que desarrollaban los primeros respecto a los segundos, pero con un mayor construían sus viviendas, amansaban los animales de trabajo, producían las
nivel de complejidad por parte de estos últimos. semillas para la cosecha futura y educaban a sus hijos en el oficio.5 A fines del
Hace poco más de un siglo, los primeros agricultores pampeanos que pro- siglo xx, si bien existen muchos productores que realizan más de una tarea,
ducían para el mercado (primero para el interno, de 1860 a 1875, y después sobre todo los familiares, aún los que poseen cierto grado de capitalización, la
para el externo) poseían sus herramientas, excepto las máquinas de trilla, y las
reparaban –cuando no las fabricaban–. Se hacían cargo de las tareas de gestión 5 
Barrale, José María, Reinas mecánicas, Córdoba, edición de autor, 2007; Palacio, Juan
y aportaban la mano de obra (con frecuencia la familia se hacía cargo de la to- Manuel, La paz del trigo…, op. cit.; Scobie, James R., Revolución en las pampas…, op. cit.

82 83
Cuadro 2. Cantidad de explotaciones en la provincia de Buenos Aires (1960-2002) menos construidas. Los productores se concentran cada vez más en las tareas
de gestión y resultan más frecuentes los técnicos asesores que visitan los cul-
Cantidad de Variación % Variación % tivos o los establecimientos ganaderos, según sea el caso. La complejidad y
Año %
explotaciones 1969 inmediata anterior el dinamismo del conocimiento científico-técnico aplicado a la producción
agropecuaria y a su comercialización hacen que sea cada vez más importante
1960 101.493 89,20 -10,80 132,37*
una educación formal para desempeñarse como productor.
1969 113.776 100,00 0,00 12,10 Las agronomías venden y compran insumos, y según la coyuntura his-
tórica funcionan como organismos dadores de crédito. Los créditos de las
1988 75.479 66,34 -33,66 -33,66 agronomías para financiar insumos son a corto plazo, destinados a semillas y
demás agroquímicos. El papel de acreedor de estos comercios no es una nove-
2002 51.107 44,92 -55,08 -32,29 dad, pero según el momento histórico y la oferta de créditos que brinden los
bancos es la importancia, en este rubro, de esas empresas. Durante las últimas
2008** 31.753 27,91 -72,09 -37,87
décadas del siglo xix y las primeras del siglo xx los almacenes de ramos gene-
* indec, cna 1952. rales, hacían también de acopiadores, vendedores de insumos e inmobiliarias,
** Los datos para 2008 son escasamente confiables. Fueron publicados como “proviso- y oficiaban de acreedores para elementos vinculados a la producción.7
rios” por falta de información de algunos distritos, con lo cual hay más explotaciones que Aunque los productores, en sentido amplio, son aquellos agentes en-
las aquí contabilizadas y hace menos significativo el porcentaje de disminución. A este cargados de producir granos, leche, carnes, frutas u hortalizas, en este libro
error deben sumársele las complicaciones que tuvo dicho censo, las cuales son de público
conocimiento.
solo nos concentraremos en los productores de granos y en menor medida
Fuente: Elaboración propia en base a datos extraídos del indec, cna 1960, cna 1969, cna en los de carne vacuna. Estos agentes, son altamente heterogéneos, no solo
1988 y cna 2002. por su grado de capitalización, sino por su modo de organizar el trabajo
y por las racionalidades y subjetividades puestas en juego en el proceso
productivo. Están, entre otros, los pools de siembra y los pools dedicados a
especificidad creciente respecto de aquellos que los antecedieron es notoria. la ganadería; los productores familiares, en los que la unidad económica se
Las semillas híbridas y las transgénicas no son compatibles con que el pro- superpone con la economía familiar; los productores profesionales, aquellos
ductor las genere por varias campañas.6 Si bien hay muchos productores con que a diferencia de los pools tienen una estructura duradera y un compro-
conocimientos de mecánica, la complejidad de las máquinas modernas, con miso con la actividad a largo plazo, pero –a diferencia de los productores fa-
componentes electrónicos y tecnología satelital no hace factible que cualquier miliares– la unidad familiar y la económica están claramente diferenciadas.8
rotura o desperfecto sea reparado por el grueso de los productores, y mucho

Colonos, chacareros y farmers. Diversas miradas teóricas


6 
Hasta hace algunas décadas atrás, la generación de semillas para las campañas futuras,
de la producción familiar capitalizada
era una tarea pasible de ser realizada por los mismos productores guardándose algo de
grano. Actualmente las semillas híbridas –típicas del trigo y algunas variedades de maí-
ces– y transgénicas –típicas de la soja y también algunos maíces– dificultan la posibilidad El desarrollo de las formas domésticas de producción en el agro, así como
de que los productores reserven parte de su cosecha como semilla para campañas siguien- sus características, han dado lugar a discusiones teóricas y políticas durante
tes. En el caso de las semillas híbridas porque, por definición, se obtienen de la cruza de
más de un siglo. Alexander Chayanov, Karl Marx, Vladimir Lenin y Karl
dos variedades y la utilización del grano obtenido por el productor como semilla para
una campaña futura produciría plantas con características distintas a las de la primera Kautsky son los mayores referentes de la primera etapa de esta discusión a
campaña. En el caso de las semillas transgénicas la dificultad principal deriva de que en fines del siglo xix y comienzos del siglo xx (véase capítulo i).
pocas generaciones van perdiendo poder germinativo. Una segunda cuestión es que la in-
dustria de las semillas transgénicas produce nuevas variedades año a año con propiedades
nuevas (resistentes a la sequía, a determinadas plagas y agroquímicos, a mayores niveles 7 
Palacio, Juan Manuel, La paz del trigo…, op. cit.; Scobie, James R., Revolución en las
de salitre, o de ciclos más cortos, etcétera) que hace que los productores que se guardan pampas…, op. cit., p. 245.
semillas se pierdan las propiedades de las más novedosas. 8 
Estas categorías serán desarrolladas en el capítulo V.

84 85
En la Argentina, hablar de chacareros, colonos, farmers o producto- La denominación de chacarero, al igual que la de colono, tiene un origen
res familiares capitalizados es hablar casi de los mismos sujetos. Pero es- popular. Ambos términos son casi sinónimos entre sí. El término colono se
tos términos no son sinónimos perfectos, cada término hace hincapié en hizo sinónimo de pequeño y mediano agricultor; indistintamente si eran
distintas características y la utilización de cada uno de ellos posiciona al propietarios o arrendatarios.11 Por otro lado, el término chacarero deriva de
enunciador en un lugar teórico (más o menos consciente según sea el la palabra chacra (unidad productiva agropecuaria, generalmente agrícola,
caso) particular. cuya superficie es muy pequeña en comparación con la de una estancia).
La primera diferencia entre estos términos es que dos son categorías na- Para el desarrollo de las actividades productivas que allí se practicaban solía
tivas y dos son términos académicos. La denominación de farmer es adop- utilizarse la mano de obra aportada por los miembros de la familia, la única
tada a partir del ya mencionado trabajo de Vladimir Ilich Lenin en el cual o la principal fuente de recursos humanos. Dentro de la unidad productiva
estudia el desarrollo capitalista en las praderas norteamericanas. En la li- chacra, no solo se producen alimentos vinculados a una economía mercantil
teratura académica, el término es utilizado para referirse a los productores conectada al circuito internacional (trigo, maíz, girasol, ganadería) o nacio-
familiares capitalizados con características similares, independientemente nal (como la lechería) sino también productos destinados al consumo hoga-
de su lugar de radicación. reño o comercio en pequeña escala (porcinos, aves de corral, elaboración de
Las nominaciones nativas son colono y chacarero. La de chacarero, sin alimentos lácteos, etcétera). En este trabajo, la categoría chacarero, en tanto
embargo, frecuentemente ha sido utilizada en los trabajos académicos que categoría nativa, agrega a la de productor familiar capitalizado, o productor
privilegian un análisis de tipo histórico o político. tipo farmer, una dimensión identitaria que es la que termina de definirlo.
El término colono es una categoría nativa por excelencia, que –al me- Toda construcción identitaria implica un otro. En este caso, esos otros
nos durante las últimas décadas– a diferencia de la de chacarero, rara vez han sido los terratenientes –su alteridad política– que quedó claramente
es tomada como propia en los estudios de la academia para referir el caso constituida en 1912 con el Grito de Alcorta12 (que terminó en la creación de
pampeano. En la Región Pampeana, se origina en las colonias de inmigrantes la Federación Agraria Argentina, ffa) y se mantuvo al menos durante siete
europeos que arribaron masivamente a nuestras tierras desde mediados de la décadas. Pero en los últimos años –tal vez de un modo un poco más difuso y
década de 1870 y hasta comienzos del siglo xx. Estas colonias, que se ubicaron menos institucionalizado– esos otros están encarnados en aquellos produc-
mayormente en las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires (sobre tores de una mayor escala productiva que se autodefinen como empresarios
todo en la zona norte, con excepciones como puede ser la de la colonia fran- o como productores rurales. Estos sujetos, cuando se llaman productores,
cesa de Pigüé en el sur bonaerense), y en menor medida, en la de Corrientes, proponen implícitamente que los chacareros no son dignos de ser llamados
fueron parte de distintos planes de colonización que incluyeron al Estado y a así; pero sobre todo –y esto de modo explícito– suelen expresar con clari-
empresas privadas orientadas a tal fin. A los inmigrantes que se radicaron en dad que ellos mismos no son chacareros, proponiendo de esta forma una
aquellas localidades, que las colonizaron, y se dedicaron a la actividad agrí- ruptura, cuando la hubiese, con sus raíces colonas inmigrantes, simiente de
cola se los llamó colonos, de allí en adelante, con frecuencia, los pequeños y estos sujetos productivos pampeanos.
medianos agricultores de la Región Pampeana se autoidentificaron con este Los años de trabajo de campo en la Región Pampeana revelaron perma-
término acostumbrándose a ser llamados de ese modo, tanto por ellos mismos nentemente que el modo de autopresentación de los entrevistados como
como por terceros. Estos sujetos, durante las últimas décadas del siglo xix y chacareros o colonos13 remite a una tradición que se hereda, que se valora
hasta mediados de la década de 1920 cuando estos sectores comenzaron a positivamente, a una distinción frente a un “otro” y a una manera de posi-
acceder a la propiedad de la tierra,9 eran en su mayoría arrendatarios.10 cionarse frente a elementos vinculados al mundo de la producción familiar
agropecuaria.
9 
Si bien el acceso a la propiedad de la tierra es un fenómeno que comienza en la década
de 1920, se transforma en una cuestión masiva con los créditos del peronismo, como se 11 
Scobie, James R., Revolución en las pampas…, op. cit.
explica en el cuadro 2. 12 
Arcondo, Aníbal, “El conflicto agrario argentino de 1912. Ensayo de interpretación”,
10 
Para profundizar este punto véanse: Grela, Plácido, El grito de Alcorta…, op. cit.; Pa- Desarrollo Económico, N° 79, Buenos Aires, 1980; Grela, Plácido, El grito de Alcorta…,
lacio, Juan Manuel, La paz del trigo…, op. cit.; Girbal-Blacha, Noemí, Mitos, paradojas y op. cit.
realidades en la Argentina peronista (1946-1955). Una interpretación histórica de sus deci- 13 
Estos términos también serán utilizados como sinónimos en este trabajo, a partir de que
siones político-económicas, Bernal, Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes, 2003. los propios entrevistados los utilizan así.

86 87
El origen de los chacareros dedor de dos ejes centrales, la permanencia y la heterogeneidad en sus estra-
tegias de organización interna y producción. Trabajos como los de Archetti y
Las políticas estatales de reparto de tierras vinculadas al origen de estos Stolen19 destacan la permanencia de estos sujetos en un mundo capitalista,
sujetos en la Argentina fueron muy disímiles de una parte a otra y derivaron aun siendo personajes con bajo nivel de capitalización y con características no
en historias de origen heterogéneo.14 capitalistas –como la de no explotar mano de obra asalariada– que producen
En el sur de la provincia de Buenos Aires –donde finalizada la llamada para el mercado internacional plenamente capitalista. El otro componente que
“Campaña del Desierto” se repartieron las tierras al sur del río Salado en gran- ha revitalizado las preguntas sobre sus características es el fuerte proceso de
des extensiones (generalmente múltiplos de 2.500 ha)– el origen de los chaca- desplazamiento que experimentan durante las últimas décadas.
reros tiene algunas similitudes y muchas diferencias, sobre todo dependiendo
del momento en el que tuvieron acceso a la propiedad de la tierra. En esta zona Los límites de la categoría y sus elementos distintivos
nacieron como arrendatarios en sintonía con la modernización de los rodeos
de las grandes estancias.15 El acceso a la propiedad de la tierra, para ellos, se En la Argentina, a partir de la década de 1960, en los ámbitos académicos
popularizó relativamente a partir de las leyes de arrendamiento (tema al cual comienza a desarrollarse un intenso debate que retoma las principales in-
ya nos hemos referido en el capítulo ii, “El conflicto por los arrendamientos”). quietudes de los clásicos: ¿Cómo se da el desarrollo del capitalismo en el
La historia de los pobladores del sur de la provincia de Santa Fe se re- agro argentino? ¿Cuáles son los límites y las características de la categoría
monta a la de una parte de los europeos inmigrantes que llegaron a la Argen- productor familiar?
tina entre 1856 y 1884 y se radicaron en esa zona.16 Muchos de ellos fueron Desde un punto de vista chayanoviano, el trabajo de Archetti y Stolen,
traídos y asentados por empresas colonizadoras como la de Aaron Castella- basado en una colonia algodonera del norte santafecino, ha sido uno de
nos o Beck y Herzog y se dedicaron a la agricultura en pequeña escala, en los estudios con pretensión teórica –respecto a conceptualizar este tipo
general en parcelas de treinta hectáreas o múltiplos de esa cifra.17 Varios de de unidades equiparables a las family farms norteamericanas– que mayor
ellos devinieron pequeños propietarios a comienzos de la década de 1920 y trascendencia ha tenido. Para ellos, a diferencia de la unidad de produc-
muchos otros con las políticas sectoriales del peronismo.18 ción campesina de Chayanov –que no puede generar excedentes y cuya
¿Cuál es el motivo del interés particular que estos sujetos han despertado finalidad es la supervivencia de la unidad doméstica– y de la empresa tí-
en los estudios agrarios? La respuesta a esta pregunta deberá elaborarse alre- picamente capitalista –basada en el trabajo asalariado y cuya finalidad es
maximizar la ganancia– los farmers son productores que combinan el tra-
bajo doméstico con el asalariado y acumulan capital. Para los autores, este
14 
Para ampliar este tema véanse: Grela, Plácido, El grito de Alcorta…, op. cit.; Palacio,
tipo de sujetos no se encuentran en un estadio de transición, sino que son
Juan Manuel, La paz del trigo…, op. cit.; Palacio, Juan Manuel, Chacareros pampeanos. Una
historia social y productiva, Buenos Aires, Capital Intelectual, 2006. relativamente estables. La respuesta a los motivos de esta estabilidad tiene
15 
Palacio, Juan Manuel, La paz del trigo…, op. cit.; Sabato, Hilda, Capitalismo y gana- distintos argumentos. Si bien –en consonancia con un estilo chayano-
dería en Buenos Aires…, op. cit.; Scobie, James R., Revolución en las pampas…, op. cit. viano– prestan más atención a características internas, uno de los factores
16 
El Segundo Triunvirato (1812-1813), a partir de las iniciativas de Manuel Belgrano y
explicativos es que “[…] debido a la tradicional rentabilidad diferencial
Bernardino Rivadavia, esbozó el primer proyecto para el régimen agrario con el fin de evi-
tar el desarrollo del latifundio y la venta de la tierra a particulares. El proyecto, conocido de los capitales invertidos en el sector agrícola y en otros sectores econó-
como Ley de Enfiteusis (cesión perpetua del dominio de un inmueble, mediante el pago micos, así como a los mayores riesgos inherentes a la inversión agrícola,
anual de un canon), tuvo por finalidad el cese de la apropiación individual de la tierra la unidad productiva ‘farmer’ (aun cuando los productores tengan acceso
pública, mediante el que se explotaba la tierra como instrumento de trabajo. Un trata-
a alguna fuente crediticia) tiene que estar capacitada para generar sus pro-
miento detallado de la colonización en la provincia de Santa Fe se puede encontrar en los
primeros capítulos de Grela, Plácido, El grito de Alcorta…, op. cit. pios recursos financieros”.20 Explicando indirecta y anticipadamente las
17 
Girbal-Blacha, Noemí, Historia de la agricultura argentina a fines del siglo xix, Buenos transformaciones de estos últimos años.
Aires, fecic, 1982; Grela, Plácido, El grito de Alcorta…, op. cit.; Scobie, James R., Revolu-
ción en las pampas…, op. cit.
18 
Girbal-Blacha, Noemí, “Riqueza, poder y control social. Acerca de las estrategias empre- 19 
Archetti, Eduardo y Kristi Anne Stolen, Explotación familiar y acumulación de capital…,
sariales agrarias en la Argentina (1900-1950)”, Anuario iehs, N° 18, diciembre de 2003, op. cit.
pp. 367-395; Girbal-Blacha, Noemí, Mitos, paradojas y realidades…, op. cit. 20 
Ibid., p. 150.

88 89
Como complemento del argumento acerca del mayor riesgo de las yormente familiar y un grado mínimo de capitalización (en tierra y
inversiones agrícolas respecto a las inversiones industriales y la menor maquinaria) que permita sostener procesos de acumulación, como las
liquidez (debido a la necesidad de esperar los ciclos biológicos de la pro- características necesarias para recortar el universo de la producción fa-
ducción) que estas presentan respecto a las inversiones financieras, ex- miliar capitalizada.
plican que el cálculo económico de estas unidades (al igual que el de la Los límites por fuera de los cuales ya no se debiera hablar de produc-
unidades campesinas trabajadas por Chayanov) no contabiliza los costos tores familiares capitalizados varían según los trabajos que se tomen como
de la mano de obra familiar. Se advierte una racionalidad particular, no referencia. Hay cuestiones cuantitativas, como el porcentaje de mano de
propia de un sujeto capitalista típico, sino que otorga una ventaja extra obra familiar y el de la mano de obra asalariada; y consideraciones de tipo
al bajar los costos. Si los colonos tienen capacidad de acumulación –e cualitativas, tales como qué tipo de tareas de gestión o trabajo físico son
insertos en una economía capitalista no pueden obviar la necesidad de cubiertas por la familia. Las realidades cambiantes del mundo rural nos
maximizar sus ingresos–, ¿por qué no se convierten en capitalistas? El muestran cada vez más casos en los que las tareas productivas se terceri-
principal argumento que brindan estos autores es que por razones éticas zan por completo. Isabel Tort y Marcela Román –tensionando al límite la
esos sujetos conciben al trabajo asalariado como complementario del tra- categoría– señalan que para la Región Pampeana podría darse el caso de
bajo familiar y “no pueden” crecer en base a la explotación de la fuerza de un grupo familiar que contrate la mayor parte de las labores o que no sea
trabajo asalariada. propietario de ninguna de las tierras que trabaja y aún así seguiría siendo
Con posterioridad a este trabajo, para abordar la heterogeneidad interna productor familiar si la gestión y el riesgo empresarial continúan a cargo
que presenta la producción familiar capitalizada, numerosos análisis trata- de la familia.23
ron de definir la cuestión de los límites de la categoría.21 Esta nueva preocu- En algunos trabajos, como el coordinado por María del Carmen
pación por encontrar límites (en general pensado en términos de superiores González,24 para elaborar una definición operativa de la producción familiar
e inferiores) ha crecido en intensidad, en especial a partir de las últimas se contabilizan el porcentaje de mano de obra aportada por la familia y asala-
décadas del siglo xx, en que la heterogeneidad del sector ha aumentado y las riada empleada en la explotación, el tamaño de la parcela y el equipamiento
dinámicas productivas se han transformado sustantivamente.22 Este nuevo en maquinaria, en tanto proxis del nivel de capitalización. González y Bi-
escenario ha obligado a redefinir, o al menos a sentar posición respecto a lello25 consideran el tipo de mano de obra utilizada, el nivel de capitaliza-
este debate, la producción familiar capitalizada, sus dimensiones centrales y ción y la percepción de ingresos extraprediales, para construir una tipología
sus límites en cada abordaje. de ocho tipos de productores básicos con los cuales analizar la producción
La mayor parte de los estudios consideran que la primera dimensión a agropecuaria de la Pampa Húmeda.26
tener en cuenta al momento de analizar y definir la categoría es la forma de Clara Craviotti, distingue tres categorías o tipos de productores fami-
organización del trabajo (familiar o asalariado), para distinguirlos de los liares: los de bajos recursos, los capitalizados y los familiares empresaria-
empresarios capitalistas o productores de tipo empresarial. El otro límite, les.27 En la primera categoría entrarían los que contratan servicios, esta
el inferior, para diferenciarlos de las formas campesinas es la capacidad de tercerización es producto de no poseer un nivel suficiente de capitaliza-
acumulación. ción en maquinaria para realizar sus trabajos. Los familiares capitalizados
La mayor parte de las definiciones teóricas –y en sus correlatos, en son los que poseen maquinaria suficiente para realizar la gran mayoría de
las definiciones operativas– consideran a la presencia del trabajo ma-
23 
Tort, M. Isabel y Marcela E. Román, “Explotaciones familiares: diversidad de concep-
21 
Craviotti, Clara, “Los procesos de cambio…”, op. cit.; González, María del Carmen tos y criterios”, en González, María del Carmen (coord.), Productores familiares pam-
(coord.), Productores familiares pampeanos: hacia la comprensión de similitudes y diferen- peanos…, op. cit.
ciaciones zonales, Buenos Aires, Astralib, 2005; Murmis, Miguel, “Tipología de pequeños 24 
Ibid.
productores campesinos en América”, Ruralia. Revista Argentina de Estudios Agrarios, N° 25 
Ibid.
9, 1991, pp. 29-57. 26 
Es relevante destacar que en este nivel de capitalización se tiene en cuenta la tierra,
22 
Murmis, Miguel, El agro argentino…, op. cit., y “Sujetos agrarios y estilos de trabajo en que en el marco de la teoría marxista la tierra no es capital porque no implica fuerza de
el marxismo”, Interpretaciones. Revista de historiografía y Ciencias Sociales de la Argentina, trabajo.
N° 4, primer semestre de 2008. 27 
Craviotti, Clara, “Pampas family farms and technological change...”, op. cit.

90 91
las labores culturales requeridas en la explotación. Los familiares empre- perficie.32 Aún si aceptásemos esta propuesta, en la Argentina la enorme
sariales, por su parte, son aquellos que poseen maquinaria en exceso y, dificultad para obtener estos datos (con la veracidad y la exactitud ade-
después de trabajar en su explotación, venden servicios. Esta clasificación, cuados) lo hace poco factible.
a la que la autora agrega como referencia la potencia de los tractores y el Además de basar su producción en mano de obra familiar, el chacarero
costo de capitalización de los nuevos paquetes tecnológicos, es fructífera es caracterizado por ser un tipo de productor innovador, con una moderada
para pensar cómo la incorporación de nueva tecnología diferencia interna- capacidad de ahorro. Si bien presente, la contratación de mano de obra asa-
mente a los productores familiares.28 lariada no es resaltada como significativa ni en el número de explotaciones
Para Tort y Román, el productor familiar es al mismo tiempo propie- ni en la cantidad de empleados por explotación. Para los chacareros, las ex-
tario de la tierra, empresario y trabajador;29 pero en general es difícil que plotaciones son la principal, y muchas veces la única, fuente de ingreso del
pueda gozar de las tres posiciones sociales que le corresponden en el mer- grupo doméstico. El empleo de la mano de obra familiar abarata los costos
cado (terrateniente, empresario y trabajador) por sus incapacidades po- de producción, ya que esta no es considerada como un gasto y simultánea-
líticas para reclamar la renta de la tierra, en su condición de propietario mente garantiza el empleo a sus integrantes.33
de la tierra, y la ganancia capitalista. Según las autoras, en el mercado el Frederick Buttel señala dos cuestiones para explicar cuáles son los ele-
productor familiar tradicionalmente ha transferido la renta y la ganancia mentos que permiten que este tipo de explotaciones puedan adaptarse a dis-
capitalista a la sociedad, subsistiendo con el equivalente al salario. Este tintas condiciones económicas. Una podría decirse que es para el autor “EL”
“conformismo”, al cual no se resignarían otros actores capitalistas, es la elemento de la racionalidad farmer, conservar el modo de vida vinculado al
clave para entender la permanencia de estos sujetos. trabajo y al amor a su tierra. La segunda refiere a las tendencias intrínsecas
El tamaño de la unidad productiva es otro modo que, con frecuen- en la agricultura que hacen que la producción familiar se convierta en una
cia, se utiliza en los trabajos para diferenciar internamente a estos pro- forma eficiente, aun en economías capitalistas desarrolladas.34
ductores. A quienes son familiares capitalizados suele vinculárselos con Los análisis de este autor, y los elementos que brinda, sirven para com-
explotaciones pequeñas y medianas. Sin embargo, es muy difícil definir prender largas décadas de persistencia de este tipo de producción, así como
claramente qué es un productor pequeño o uno mediano, porque la di- la resistencia efectiva a grandes capitales. Las transformaciones tecnológicas
mensión posee una escasa base teórica.30 Pequeño y mediano remiten se dan en estrecha concomitancia con las políticas neoliberales (que en la
al tamaño y no a las relaciones sociales de producción, las cuales per- Argentina fueran instauradas por la última dictadura y profundizadas por el
miten ubicarlos en un sistema de estratificación social. Estos trabajos menemismo) y han comenzado por poner en marcha un proceso de concen-
comparten el supuesto tácito de que productores de un “tamaño” similar tración en el manejo del recurso tierra. Al mismo tiempo, aumenta la hetero-
están vinculados a estrategias y niveles de vida similares, pero en líneas
generales cuando se hace referencia al tamaño (mediano productor o 32 
“En esta línea, una interesante y sistemática propuesta para operacionalizar el concepto
pequeño productor) la referencia suele ser a la superficie de la explo- de ‘mid-size farms’, fue realizada por Gladwin (1989): serían aquellas que podían pro-
tación.31 Al no ponderarse el potencial productivo de la tierra para una veer un nivel de vida equivalente al de un hogar promedio nacional. Para identificarlas
propuso un rango que fuera desde un valor equivalente a la mitad de la mediana hasta
misma producción, ni las distintas producciones, el concepto se hace
1,5 veces este valor. Sin embargo, en muchas ocasiones históricas este método presenta
aún más inconsistente. En un intento de solución a este problema, Javier el problema de agrupar prácticamente todas las unidades dentro de las categorías de me-
Balsa propone ligar el tamaño (pequeños o medianos productores) al dianas o grandes, y dejar prácticamente vacía la de pequeñas. Esto ocurre cuando inten-
nivel de ingresos que la explotación proporciona, en lugar de a la su- tamos aplicarla al agro pampeano de los años noventa y, más aún, en la actualidad. De
todos modos esta propuesta no deja de resultar útil para situar a los productores dentro
del conjunto de la sociedad nacional y puede ser un tema de interesante debate teórico-
metodológico.” Balsa, Javier, “Capitalismo, explotaciones familiares y modos de vida…”,
28 
Dado que las máquinas de siembra directa cuestan el doble que las convencionales, op. cit., p. 6.
solo aquellos productores que trabajan una mayor superficie pueden llegar a amorti- 33 
Palacio, Juan Manuel, Chacareros pampeanos…, op. cit.; Scobie, James R., Revolución en
zarlas. Ibid. las pampas…, op. cit.
29 
González, María del Carmen (coord.), Productores familiares pampeanos…, op. cit. 34 
Buttel, Frederic, “Whither The Family Farm? Toward A Sociological Perspective On In-
30 
Balsa, Javier, El desvanecimiento del mundo chacarero, op. cit. dependent Commodity Production In US. Agriculture”, Cornel Journal of Social Relations,
31 
En la Pampa húmeda el corte suele estar en torno a las 200 hectáreas. N° 15, 1982, pp. 10-37.

92 93
geneidad de los sujetos intervinientes en el proceso productivo y comienza Cuadro 3. Cantidad de explotaciones de hasta 200 ha en la provincia
un marcado desplazamiento de los que resistieran durante tantas décadas. de Buenos Aires
Las marcadas transformaciones de los distintos sujetos vinculados a la
producción agropecuaria, enmarcados en una violenta neoliberalización de Año Cantidad de % Variación % Variación %
la economía acompañada de transformaciones científicas y tecnológicas pro- explotaciones de 1969 inmediata
fundas, hacen cada vez más difícil marcar los límites superiores e inferiores de hasta 200 ha anterior
los productores familiares capitalizados, los que por otra parte son creciente-
mente heterogéneos.35 La trascendencia de poder establecer los límites de la 1960 73.237 87,36 -12,64 —
categoría reside en determinar cuándo esa heterogeneidad la traspasa, cuándo
1969 83.830 100,00 0,00 14,46
dejan de ser chacareros para convertirse en otro tipo de sujeto.
Consideramos que para establecer los límites de la categoría no solo debe
1988 47.478 56,64 -43,36 -43,36
observarse el lugar que ocupan en la estructura social y productiva sino que
además debe analizarse la dimensión identitaria (dado el valor explicativo
2002 26.895 32,08 -67,92 -43,35
que esta identidad posee para explicar comportamientos productivos), si
pretendemos seguir refiriéndonos o no a chacareros.36 Algunos de los suje-
2008 No disponible — — —
tos vinculados a la producción agropecuaria, compelidos a modernizarse,
a ampliar su escala productiva y sus márgenes de productividad, lograron Fuente: Elaboración propia en base a datos extraídos del indec: Censo Nacional Agrope-
transformarse. Otros fueron desplazados de la producción. cuario 1960, Censo Nacional Agropecuario 1969, Censo Nacional Agropecuario 1988 y
Censo Nacional Agropecuario 2002.
Las variaciones cuantitativas de la categoría

Según se desprende de los censos nacionales agropecuarios, en la provincia anual (1.177 explotaciones nuevas cada año); para el período 1969-1988 la
de Buenos Aires, durante las últimas décadas, las explotaciones de hasta cantidad de explotaciones disminuye a razón de 2,3% cada año (1.913 ex-
200 hectáreas han sido las más drásticamente afectadas. Entre 1969 y 1988 plotaciones) y durante 1988 y 2002 la tasa de desaparición es de 3,1% anual
desaparecieron 38.297 explotaciones, el 33,66% del total de la provincia. (1470 explotaciones).37
Y entre 1988 y 2002, 24.372 más, otro 32,29% del total. De esas 62.669 Esta disminución en el número de explotaciones, que deviene en un
explotaciones que dejan de existir durante esos 33 años, el 90,85% fueron marcado proceso de concentración de la tierra, ¿de qué modo se vincula con
explotaciones de menos de 200 hectáreas (cuadro 3). las transformaciones a nivel identitario de los sujetos productivos? ¿Cómo
Al considerar los datos desde 1960, podemos poner en una perspectiva
histórica un poco más amplia a la década de 1990. Un decenio al que suele
Tres son las razones que nos han llevado a no presentar los cálculos en base al Censo
37 
presentarse como el inicio de las transformaciones radicales, tanto en lo téc-
Nacional Agropecuario 2008. Por un lado, los profundos cuestionamientos por los que
nico como en lo económico. Considerar varias décadas más nos sirve para atraviesa el indec desde mediados de 2007. Por otro, la no concreción del procesamiento
comprender que la década de 1990 aceleró y coronó un proceso que había de los datos. Y, por último, que a raíz del conflicto desatado entre el Poder Ejecutivo
sido puesto en marcha varias décadas atrás. Nacional y sectores del agro con motivo de la conflictiva Resolución 125/08 (la cual esta-
blecía un nuevo esquema de retenciones móviles a los principales granos y sus derivados,
Si consideramos solo las pequeñas y medianas explotaciones, no más
por los siguientes cuatro años) el grueso de la opinión pública terminó dividiéndose
de 200 hectáreas: entre 1960 y 1969 su cantidad aumenta a razón de 1,61% entre quienes estaban “a favor del campo” o “a favor del gobierno”. Esta división radical
sumada a que en el cna 2008 se administraron preguntas que deberían haber estado
amparadas en el secreto fiscal, da como resultado final un cna con datos poco confiables
Murmis, Miguel, El agro argentino…, op. cit.
35 
que deben ser utilizados con suma cautela o desechados. Si aceptásemos los datos provi-
Para un abordaje teórico acerca de la cuestión identitaria, que no será desarrollada en
36 
sorios del último cna (2008), veríamos que la tendencia se acrecienta, de modo tal que
este trabajo, se puede consultar: Geertz, Clifford, La interpretación de las culturas, México, de las explotaciones de la provincia de Buenos Aires (no solo de las menores de 200 ha)
Gedisa, 1987. desaparecen 3.225 en el período 2002-2008, que significa un promedio del 6,31% anual.

94 95
se transforman las estrategias productivas y el modo de organizar el trabajo tores, la otredad de los chacareros, suelen ser menos apegados sentimental-
en cada uno de ellos? mente tanto a la tierra como a la actividad. Para los pools de siembra y para
esos productores altamente profesionalizados la maximización de la ganan-
cia es su objetivo principal y su norte.41 Si bien todos, o la gran mayoría de
La otredad de la identidad chacarera estos, disfrutan la actividad agropecuaria y la viven como un desafío no hay
un valor moral en desarrollarla, motivo por el cual no producirían a pérdida
Varias generaciones después de que sus antepasados arribaran a la Argen- y difícilmente sostendrían la actividad por un largo período si otro negocio
tina, gran parte de los productores familiares pampeanos siguen presentán- fuese más rentable con un nivel de riesgo similar. Aunque durante las últi-
dose como colonos o como chacareros. De este modo, expresan al menos mas décadas unos y otros compiten muchas veces por la toma de tierras, no
dos cuestiones vitales: el orgullo por esa identidad cambiante a la que ads- es este el rasgo principal por el cual se convierten en “otro” y se enfrentan.
criben y un modo de vincularse con la tierra y con la actividad. Autodeno- De hecho la competencia por la tierra también se da entre los mismos cha-
minarse chacarero o colono hace referencia a una idiosincrasia que habla careros. Son los modos de concebir y relacionarse con la actividad, los que
de estrategias productivas, modos de organizar el trabajo, racionalidades, los definen. Hacer de ella no solo un medio de vida sino también un modo
solidaridades y valores morales. Llamarse colono refiere así no solo a un de vida, en el caso chacarero, es el rasgo cualitativo esencialmente diferente.
origen inmigrante (y a sus antepasados poco capitalizados y según la época, Como decía un entrevistado: “Yo defiendo un ideal. Para mí el colono es
arrendatarios) sino y fundamentalmente a lo que podríamos conceptuali- como el tero, si pone los huevos en el campo debe estar ahí, en el nido”
zar como un habitus chacarero, “[…] el habitus es a la vez, en efecto, el (Chacarero de unos 55 años, sudoeste santafecino, 2007).
principio generador de prácticas objetivamente enclasables y el sistema de
enclasamiento (principium divisiones) de esas prácticas”.38
¿Quiénes son, entonces, los chacareros? ¿Qué elementos los identifican, Las tensiones inmanentes a la profesionalización. Entre el habitus
cuáles se transforman? Y otra vez, la recurrente pregunta, ¿cuáles son los y la eficiencia
límites de la categoría?
La categoría chacarero se construye entonces en base a elementos vincu-
[…] la identidad colono/a no pudo tener un sentido único desde su aparición lados con cierta relación extramercantil: con la tierra, con la maquinaria
en el mundo rural. Debemos reconocer que esta identificación con el ser agrícola y con sus prácticas hereditarias; además de la particular relación
colono/a tuvo que ser constantemente resignificada, puesta en juego y con la producción agropecuaria.42 Este tipo de relación se pone de mani-
reorientada en un sentido ontológico para sobrevivir hasta la actualidad.39
fiesto en la superposición de dimensiones (mercantiles y extramercantiles)
que deben ser observadas permanentemente por parte de estos sujetos. La
Hoy, los productores que encarnan la otredad de la identidad chacarera son “exigencia”43 de conservarse produciendo, así como de conservar algunos
los pools de siembra y los propietarios altamente profesionalizados, en gene- elementos vinculados a la producción (principalmente la propiedad de
ral de una escala un poco mayor y nucleados en asociaciones técnicas como las tierras heredadas)44 entra en tensión con otras obligaciones, como los
Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (crea).40 Estos produc-
41 
Esto de ningún modo implica que los chacareros no se ocupen de la maximización de
la ganancia ni de lograr la mayor eficiencia productiva. Implica que para esta generación
38 
Bourdieu, Pierre, Cosas dichas…, op. cit. de productores profesionales y pools de siembra, el análisis de la tasa de ganancia es el
39 
Millán, Facundo, “Re-conocerse colono/a. Identidad y uso de la memoria en el litigio por elemento determinante para permanecer o no dentro de la actividad. Para un chacarero
los contratos de aparcería de colonos y colonas de Bigand”, en IV Congreso Argentino y La- existen cuestiones de otra índole que influyen para que continúe siendo chacarero.
tinoamericano de Antropología Rural, calaar, Mar del Plata, 25-27 de marzo de 2009, p. 12. 42 
Muzlera, José, Chacareros del siglo xxi..., op. cit.; Muzlera, José, “Transformaciones, con-
40 
La asociación de empresarios agropecuarios crea apunta a mejorar la eficiencia de las tinuidades y tensiones en el mundo chacarero…”, op. cit.
empresas agropecuarias. Conformado por 1.932 empresas agropecuarias que creen que 43 
Esta exigencia forma parte de los mandatos morales heredados que se inscriben en los
pueden mejorar los resultados de sus organizaciones a través del intercambio de ideas y habitus y condicionan el modo de ver el mundo, de los sujetos.
experiencias, arman grupos de al menos diez empresas que contratan a un técnico asesor 44 
La muestra representativa realizada en tres localidades del sur santafecino durante
y comparten sus experiencias. el año 2007 reveló que entre los productores encuestados el 74,7% heredó la explo-

96 97
requisitos de eficiencia propios de transformaciones tecnológicas, cuyos Para los chacareros es condición sine qua non pasar tiempo dentro de la
objetivos son el aumento de la productividad y la maximización de las explotación o en actividades asociadas a ella. Realizar alguna actividad que
ganancias. La incapacidad de cumplir con estos objetivos, por el motivo ellos consideren “trabajo de chacarero”, como arreglar una tranquera, criar
que fuese, deja a los chacareros materialmente imposibilitados de seguir lechones para autoconsumo, arreglar un alambre o cualquier otra actividad
produciendo. En este sentido, para los “otros” productores es en algún vinculada a la “vida en el campo”, según la concibe el imaginario chacarero.
punto más sencillo ya que las diversas dimensiones pueden y deben ser Estas prácticas funcionan como un buffer para llenar el tiempo libre, pro-
traducidas a la económica. ducto de las actividades que son dejadas de lado o tercerizadas.
Para los chacareros, la situación se complejiza aún más porque incor- La última actividad que un chacarero abandona es la gestión. Este rasgo
porar prácticas y elementos asociados al progreso no solo es la única alter- es tan marcado que fue común, sin excepción, a todas las explotaciones cu-
nativa presentada para subsistir desde los medios técnicos especializados, yos titulares se presentaron como chacareros. La gestión puede ser compar-
sino también porque “modernizarse” es parte de ese deber ser chacarero, tida entre varios integrantes de la familia, o estar a cargo de una sola persona
heredado junto con el mandato de conservar la tierra en tanto patrimonio (en general, el jefe de hogar), pero nunca se delega en un tercero. Sin gestión
familiar. de la explotación no hay “chacareridad”.
El nivel de tecnificación avanza de modo acelerado en todas las explo- El abandono progresivo de las labores culturales (cosecha, siembra, fu-
taciones destinadas a producir commodities, y la tecnología utilizada es migación, etcétera) que acorrala al chacarero en la gestión no es una aspi-
relativamente homogénea en todas ellas. Lo que varía de una explotación ración de estos sujetos, sino una consecuencia del nuevo modelo agrícola,
a otra son las estrategias para llevar a cabo estas modernizaciones en el orientado a una agricultura de explotaciones de gran magnitud, alta eficien-
proceso productivo. Las estrategias puestas en juego están vinculadas a cia y procesos productivos homogeneizados y demandantes de gran canti-
dos motivos principales, el tamaño de la explotación y el tipo de sujeto dad de insumos y altos niveles de precisión y exactitud. Esta modalidad de
del que se trate. producción agrícola demanda –además de grandes extensiones de tierra–
Como quedó de manifiesto durante las entrevistas y las convivencias maquinarias con una gran capacidad de trabajo, con tecnologías cada vez
en las diversas localidades a partir de las cuales se construyó este trabajo, más caras, y diseñadas para escalas superlativas. De este modo desplazan
la implementación de nuevas tecnologías y las renovadas prácticas agríco- hacia afuera de la actividad a los productores de tipo familiar y de mediana
las –como la tercerización de distintas etapas del proceso productivo, com- escala porque no pueden adquirir y amortizar todas las maquinarias en su
pelidas por razones económicas– reducen significativamente la cantidad explotación productiva, y algunas veces ninguna.
de horas-hombre necesarias del proceso y deja a los productores con más Una alternativa para seguir produciendo en este nuevo contexto son
tiempo libre. Esta nueva utilización del tiempo produce distintos efectos los contratistas de maquinarias (sujetos que cobran en dinero la realiza-
según la situación del productor. En aquellos que se han beneficiado con las ción de una labor, utilizando sus propias maquinarias y personal). Algu-
nuevas condiciones productivas, este tiempo libre es experimentado como nos de ellos solo se dedican a esa actividad, pero otros son en realidad
algo positivo: tiempo para ir al gimnasio, para viajar o para compartir con productores sobremecanizados que venden servicios a terceros. En base al
amigos y familia. Para aquellos a los que este tiempo excedente es producto cna 2002 y al Relevamiento Provincial de Servicios Agropecuarios de ese
del desplazamiento forzado de sus actividades, es vivido con dolor y frus- mismo año, Agustín Lódola, Karina Angeletti y Román Fossati al presen-
tración. Los productores de esta categoría suelen sentirse avergonzados y tar los datos para la provincia de Buenos Aires, dejan ver que de los 5.110
deprimidos, y se recluyen de su vida social; lo que Robert Castel describe prestadores de servicios de la provincia, el 27% (1.372) son prestadores y
como proceso de individuación por carencia.45 productores.46
Un productor-contratista no necesariamente posee todas las maquinarias
tación, el 9,8% lo hizo parcialmente y el 15,6% trabaja en una explotación no here- necesarias para la producción agrícola. Con frecuencia encontramos produc-
dada. Entre aquellos que no trabajan una explotación heredada, como lo revelaron las tores que venden servicios de siembra y contratan los de cosecha, o venden los
entrevistas, se encuentran productores que han comprado tierras a partir de la venta
de fumigación y contratan el resto, o distintos tipos de combinaciones.
de tierras que sí fueron heredadas. (Véase “Consideraciones teórico-metodológicas”
en la Introducción.)
45 
Castel, Robert y Claudine Haroche, Propiedad privada, propiedad social…, op. cit. 46 
Lódola, Agustín, Karina Angeletti y Román Fossati, “Maquinaria agrícola…”, op. cit.

98 99
Los chacareros, dentro de sus posibilidades económicas, siempre optarán escuchadas frecuentemente en muchas de las entrevistas, tanto de la provincia
por tener maquinaria propia, lo más grande y lo más moderna posible. Entre de Santa Fe como de la provincia de Buenos Aires.
ellos, la maquinaria no solo es una herramienta de trabajo, es también un La maquinaria ociosa como símbolo de estatus es una característica par-
símbolo de estatus. Cuando su nivel de capitalización se los permite es pro- ticularmente chacarera que no se da en cualquier tipo de productor. Los
bable que tengan maquinaria con capacidad de trabajo ociosa. Los “fierros”, pools de siembra no tienen maquinaria propia. Y los productores con un
como los denominan, ocupan un lugar importante en sus vidas. Esta doble asumido perfil empresarial, que han construido sus biografías productivas
función de la maquinaria, como herramienta de trabajo y como símbolo de como empresarios y no como chacareros, tampoco suelen tener maquinaria
estatus social, es lo que explica decisiones de inversión en herramientas, ociosa, aunque inviertan en ella. Entre los entrevistados, Martín Rodríguez,
aun cuando la escala productiva no lo justifique en términos económicos. que se presenta como un empresario y no como chacarero, decía al respecto:
Uno de los entrevistados, chacarero, con un parque de maquinarias que
cubría holgadamente sus necesidades productivas decía al respecto: “siempre Tener siempre las últimas máquinas y las más grandes no siempre es negocio.
un fierro de más es una tranquilidad. Los forzás menos y si se rompe uno tenés Uno tiene que ver en cuánto se amortizan, es como cambiar la camioneta,
otro” (Lucio Antolicce, chacarero, 66 años, Maciel, Santa Fe, octubre de 2006). uno no la cambia todos los años porque no es negocio. Más vale que falte
un poco y salir a alquilar a que te sobre y tener el capital ahí parado. Igual,
Este tipo de visión del mundo, de vivencia de la actividad, es una fuente
nosotros en este momento estamos justo con lo nuestro (Martín Rodríguez,
de tensiones permanentes. Los vínculos afectivos con la tierra, con la ac- productor no chacarero, 26 años, Maciel, Santa Fe, julio de 2007).
tividad y de otro modo, también con las maquinarias, forman parte de un
mandato de conservación. Orientar las acciones hacia estos valores es accio-
nar resortes propios de racionalidad sustantiva, en términos weberianos. En Martín es ingeniero agrónomo y junto a su padre tienen una explotación
contrapartida, de modo yuxtapuesto y planteando una difícil solución, está la de 2000 hectáreas, de las cuales solo 100 son propias. Ellos son unos de los
necesidad y el deseo de la eficiencia, de ganar dinero y acumular capital, ac- pocos tomadores de tierras de la zona durante los últimos años. Acceden
ciones orientadas a fines que responden a una racionalidad de tipo formal.47 a las tierras pagando más de lo que pagan los chacareros, lo cual genera,
Un chacarero del sudeste de la provincia de Buenos Aires, que atravesaba en gran parte de ellos, un sentimiento de recelo y desconfianza. “Yo no sé
por una difícil coyuntura financiera, al preguntarle por qué no vendía uno cómo hace para pagar lo que paga, los números no dan”, decía Francisco
de los dos tractores que declaró que ya no usaba (tenía tres) contestó: “¿Vos Erreguerena, quien había perdido un campo que alquilaba desde hacía mu-
sabés lo que nos costó pagarlo? Lo tenemos hace más de veinte años y anda chos años porque el padre de Martín le ofreció al dueño más dinero del que
al pelo. Además no nos darían lo que valen, porque esos fierros ya son vie- Francisco pagaba.
jos” (Julio Rodríguez, 60 años, 14 ha propias y 30 ha alquiladas, Balcarce, Martín llegó a la entrevista (en uno de los bares del pueblo) en una ca-
noviembre de 2008). mioneta de aproximadamente diez años de antigüedad, que dejaba ver su
Hablar del equipo de trabajo de otro chacarero, en el cual se incluyen las uso como herramienta de trabajo. Francisco, por su parte, tenía una Toyota
camionetas (las “chatas”), es un tema de conversación habitual en sus en- Hilux 4x4 doble cabina de modelo muy reciente. Cuando Martín llegó al
cuentros. Es entre los otros chacareros, ante quienes se muestra ese símbolo bar, si bien saludó a los presentes lo hizo desde lejos, era claro que no era
(de estatus, de derroche, de austeridad o de tacañería). Los chacareros “seña- uno de ellos; no fue saludado como se saludan entre los chacareros habitués
lan” esa necesidad que excede lo productivo o el mal estado y la antigüedad del lugar a esa hora de la mañana. Las referencias acerca del padre de Martín
de la máquina de otro vecino. Y esa admiración –algunas veces comentada con como alguien de quién hay que “desconfiar” son frecuentes en las entrevis-
cierta envidia– se transforma en sanción si a este chacarero se le imposibilitase tas de los chacareros de la zona.
cancelar créditos o llegase a quebrar. “Uno tiene que saber hasta dónde puede. Este tipo de situaciones permite observar de qué modo, estos productores
No es cosa de que porque el vecino cambió la chata o el tractor, yo también lo no chacareros son la otredad contra la que se construye la propia identidad
cambio”, decía uno de los chacareros entrevistados. Frases como esta han sido y cómo la identidad chacarera está íntimamente vinculada a la organización
de los procesos productivos, como mencionábamos anteriormente.
47 
Weber, Max, Economía y sociedad. Esbozo de sociología comprensiva, México, Fondo de Una máquina cosechadora tiene capacidad para trabajar aproximada-
Cultura Económica, 2008. mente 3.300 ha/año (880 horas) y un tractor de 140 HP unas 1.500 horas/

100 101
Cuadro 4. Maquinaria que se contrata según el tamaño de la explotación para careros empujados por las circunstancias a abandonar la categoría. Unos se
productores chacareros reconvierten en contratistas y los otros, con un futuro mucho más desalen-
tador, salen del circuito productivo agropecuario.
Labores que contrata la Cantidad de explotaciones Superficie promedio Para generaciones anteriores, los cálculos racionales dentro de la explo-
explotación Número Porcentaje (en ha) tación no requerían el nivel de exactitud del que requieren las gestiones de
hoy en día. Para ellos había dos grandes pilares sobre los que se montaba el
Ninguna (posee todas las
5 10 87 camino de la acumulación, del éxito: el trabajo duro y “la modernización”;
maquinarias)
entendiendo por modernización la incorporación de nuevas maquinarias,
Contrata solo cosecha 16 33 538 semillas, prácticas agronómicas y administrativas. Este proceso de moder-
Contrata la cosecha y, al nización, un gran número de veces, venía de la mano del inta (creado en
15 31 113
menos, otra labor 1957) y sus extensionistas.
Contrata todas las labores 6 12 61 Si bien los relatos de los entrevistados suelen coincidir en que antes de
la adopción de una innovación productiva (ya sea de maquinaria, semilla o
No se poseen datos 7 14 — manejo) había un año de prueba parcial, que a su vez les permitía desarrollar
el know how necesario, las innovaciones eran desarrolladas a la medida de
Total 49 100 este tipo de productores (los chacareros) con lo cual difícilmente traerían
grandes inconvenientes. El siguiente relato, de un chacarero del sur de la
Fuente: Elaboración propia en función de las entrevistas realizadas a productores santafe- provincia de Santa Fe, es una buena ilustración de esto:
cinos entre los años 2005 y 2009.
Mi viejo probó de hacer soja en la década de 1960, no recuerdo justo en qué
año. Le trajeron unas bolsas de Estados Unidos y las sembró. Las plantas
año.48 Dentro del grupo de las explotaciones chacareras, prácticamente to- vinieron bien, el tema es que no sabíamos cómo cosecharla. La arrancábamos
con la mano (risas) y era imposible. Finalmente le echamos animales
das tienen uno o dos tractores, además de máquinas sembradoras (muchas
(Francisco Erreguerena, 50 años, Maciel, Santa Fe, octubre de 2006).
de ellas solo para siembra convencional) y algunas, las menos, poseen má-
quinas cosechadoras. Se ve entonces en qué medida los productores de este
tipo se sobremecanizan. Los nuevos escenarios productivos requieren no solo de incorporación de
La otra cuestión, además de la sobremecanización entre los chacareros, nuevas tecnologías y semillas, sino también de cálculos precisos y de un
que se puede deducir del cuadro 4, es la actividad productor-contratista en planeamiento muy exacto del proceso. Este requisito que implica cambios
una sola persona. Queda claro que aquel grupo que posee todas las maqui- es por un lado aceptado sin mayores dificultades –ya que los chacareros son
narias (incluyendo un equipo de cosecha)49 es casi del mismo tamaño que sujetos que se han adaptado a un contexto que se trasformó permanente-
aquel que debe contratar todas las labores. Esta situación se explica porque mente–, pero simultáneamente profesionalizarse genera conflictos. ¿Por qué
chacareros que no se han resignado a perder la tierra familiar y han tenido esta aparente contradicción? La profesionalización requerida en esta nueva
la oportunidad de capitalizarse en maquinarias obtienen gran parte de sus etapa no es solo una modernización llevada a cabo adquiriendo maquina-
ingresos vendiendo servicios agrícolas a terceros.50 Ambos grupos son cha- ria más moderna y más precisa o incorporando nuevas prácticas y semillas
transgénicas.
48 
Asociación Propietarios de Máquinas Rurales Casilda (apmrc), Los costos y los precios de Las necesidades actuales del proceso de modernización en el agro pam-
las labores en la Argentina, Casilda, apmrc, 2009. peano implican, entre otras cuestiones, mercantilizar la tierra, ese patrimo-
49 
Este punto será ampliado y puesto en perspectiva en el capítulo vi, en el que se analizan
los contratistas de maquinaria agrícola.
50 
Oportunidad implica varias cuestiones yuxtapuestas. Por un lado, la posibilidad ma-
terial de acceder a créditos o a algún otro mecanismo de capitalización, como puede ser endeudarse y la fortuna de una buena campaña para cumplir con las obligaciones credi-
la venta de solo una parte de la tierra; por otro, la predisposición a tomar el riesgo de ticias, entre otras.

102 103
nio familiar que describimos como inalienable.51 Un productor profesional agropecuarias o agronomías (ingenieros agrónomos).52 Los técnicos van
debe optimizar la eficiencia de la explotación y dejar de lado su gusto por hasta las unidades productivas y evalúan la evolución y problemática de los
la maquinaria más nueva si esta no es amortizable, o la tercerización del cultivos, asesoran a los productores en el manejo más apropiado y si este
trabajo a un conocido o amigo; y orientar sus acciones según los resultados requiere la compra de insumos, se los ofrecen.
de una ecuación de costos y rindes económicos. Conforme a esta filiación laboral de los técnicos asesores, es que algunos
La noción de profesionalización, que viene aparejada como requisito productores desconfían de los beneficios de sus opiniones profesionales y
de la modernidad, refiere al proceso por medio del cual el cálculo y el co- relativizan las recomendaciones de aplicación de agroquímicos o disminu-
nocimiento científico-técnico (vinculados a una racionalidad formal) van yen las dosis.
desplazando a un tipo de racionalidad en la que aún pesaban elementos
afectivos, típicos de una racionalidad sustantiva ya mencionada. […] a los ingenieros tenés que escucharlos, pero darles bola hasta ahí.
Entre los chacareros, uno de los lugares en donde se puede observar Después de todo, ellos, al igual que cualquiera, quieren hacer su negocio. Lo
estos mecanismos de profesionalización es en la gestión. Profesionalizar único que nunca tenés que dejar de echarle es urea [fertilizante nitrogenado].
Remedios y fertilizantes medio es una cuestión de suerte, yo siempre le meto
esta actividad supone un desplazamiento de usos y costumbres que, por
un poco menos de lo que te dicen (Julio Rodríguez, 60 años, Balcarce, Buenos
medio de la incorporación del habitus, son heredados de generación en Aires, septiembre de 2008).
generación.
Los chacareros, en distinta medida, no solo valoran el saber experto,
sino que lo han incorporado a sus prácticas productivas. Entre estos pro- Si bien un manejo cada vez más profesional de las explotaciones chacare-
ductores, los saberes vinculados a la producción son aprendidos, en una ras es un proceso generalizado, el camino de la profesionalización no está
primera instancia, mediante la experiencia y el saber heredado de genera- exento de tensiones. Profesionalizarse implica abandonar prácticas muy
ciones anteriores. Y posteriormente son revisados y frecuentemente cues- arraigadas, que tiene origen en generaciones anteriores y vienen siendo tras-
tionados a la luz de nuevos saberes expertos, fundados en el conocimiento mitidas de abuelos y padres. Uno de los chacareros entrevistados relataba:
científico-técnico. “Yo me esfuerzo para que tengamos reuniones de directorio en lugar de char-
Esta modalidad de adquisición de saberes especializados –al reconocer las de galpón, pero no es fácil. Estamos acostumbrados a charlar las cosas así
la necesidad de un aprendizaje de tipo científico-técnico de manos de pro- nomás” (Casimiro Verdi, 45 años, Maciel, Santa Fe, octubre de 2006).
fesionales de formación universitaria o posuniversitaria– reconoce implíci- El esfuerzo, materializado en un trabajo físico permanente en labores en
tamente la insuficiencia del conocimiento del oficio heredado, aunque no la explotación, es otro pilar sobre el cual se construyeron los patrimonios
implica necesariamente una educación universitaria de las nuevas genera- familiares chacareros que hoy se ven jaqueados.
ciones como camino hacia la profesionalización. Algunos de los chacareros Con las nuevas maquinarias y los cambios en las técnicas de manejo
entrevistados comenzaron una carrera universitaria, sin embargo ninguno agronómico,53 las labores agrícolas requieren cada vez menos esfuerzo físico
la terminó. y aumenta la importancia del trabajo intelectual, demandando cada vez ma-
Las charlas y jornadas de capacitación generalmente tienen lugar en la yor capacitación y la puesta en práctica de nuevas competencias.
sede de la cooperativa de la localidad (si es que aún existe), en la sede del La siembra directa, si bien ahorra tiempo, requiere una visión de proceso
inta zonal o en la sede de las sociedades rurales locales, como en el caso de más completa y en este sentido es más exigente que la siembra convencio-
Balcarce, que con frecuencia, a pesar de sus perfiles heterogéneos, no suelen nal. Debido a que su éxito depende en gran medida de la precisión en la apli-
identificarse con la sra.
El asesoramiento a campo ya mencionado se presenta como una alter- 52 
Empresas que básicamente se dedican a vender agroquímicos y semillas, y a comprar
nativa más informal que las charlas. Este modo de capacitación se da a tra- y acopiar granos.
vés del asesoramiento técnico que brindan los empleados de cooperativas
53 
Las nuevas maquinarias agrícolas, comparadas con las de una o dos décadas atrás po-
seen un mayor nivel de confort y una mayor capacidad de trabajo. Es común encontrar-
nos con tractores que tienen cabina con aire acondicionado, radio y cd; fumigadoras
51 
Muzlera, José, Chacareros del siglo xxi..., op. cit., y “Transformaciones, continuidades y autopropulsadas con computadora de a bordo y banderillero satelital y máquinas cose-
tensiones en el mundo chacarero…”, op. cit. chadoras con un nivel similar de comodidades.

104 105
cación de los tiempos y las dosis que necesita cada caso y en cada momento La especialización del trabajo, el alto grado de insumos que requiere
particular, el proceso deja menos margen para el error. y las maquinarias específicas que demanda vienen a desplazar a la rudeza
No solo los procesos productivos se tornan más complejos, también la del trabajo agrario, como parte del proceso de profesionalización. La es-
comercialización y su vínculo con la planificación de las campañas agríco- pecialización, principalmente en la agricultura, responde en parte a un
las se complejizan. Se requiere del desarrollo de nuevas y profesionalizadas aumento en la cantidad de conocimiento científico-técnico que requiere
competencias que resultan de vital importancia para la explotación. Para cada actividad.
algunos de estos chacareros se ha hecho común estar al tanto del comporta-
miento de los mercados internacionales y planificar la comercialización del Entrevistador: ¿Cómo es que se organizan tranqueras adentro? ¿Cómo
producto desde el momento de sembrar; recurren a operaciones financieras toman las decisiones? ¿Cuál es la organización interna de la explotación?
Entrevistado: Está un poquito dividido. Por ejemplo, yo me encargo de
con mercados: futuros, forward u opciones.54
todo lo que es manejo agrícola, todo lo que es sementeras lo decido
El proceso de modernización agrícola pampeano, no solo demanda una prácticamente yo. […] voy planificando y les muestro lo que ya hice y
profesionalización de la actividad productiva, también exige el aumento de planeé, lo que tengo hecho. La mayoría de las veces me dicen, “dale, al
escala productiva. Esta imposición del mercado de aumentar la escala im- pelo, metele”. Y en la parte de ganadería yo ya no estoy tanto; ahí están
plica, entre otras cuestiones, un mayor nivel de capitalización, mayor mo- más mi primo y mi tío. Ellos están más empapados en eso. Entonces yo
vimiento de capital y asumir mayores riesgos.55 Según Mario Arbolave, no no gasto mucho tiempo en eso porque sé que lo hacen bien.[…] todos los
solo los márgenes brutos han disminuido para la mayor parte de los cultivos meses, hago un resumen de lo que vendría a ser la cuenta corriente. Lo
pampeanos sino que sus costos (calculados en dólares corrientes) experi- hago en computadora. Yo lo voy llevando, a fin de mes cada uno me pasa
una planilla de todos los gastos y yo los anoto. Me hice un programita para
mentaron un aumento del orden del 60%. Estos cambios presionan cada vez
poder controlar que los cuatro vayamos parejos. En los ingresos no hay
más para optar por un tipo de tecnología (la siembra directa) en detrimento problema porque cuando viene el cereal a la cooperativa ya saben que es el
de otra (la siembra convencional). 25% para cada socio. En la venta de hacienda, lo mismo, pero en los gastos
El proceso de cultivo en siembra directa está asociado a menor cantidad por ahí alguno compra gasoil, el otro fertilizante, el otro glifosato y la tarea
de labores y a menor cantidad de maquinarias, pero más caras y más difí- mía es llevarnos a los cuatro parejos (Casimiro Verdi, 45 años, Maciel,
ciles de amortizar. Una de las consecuencias inmediatas de la difusión de Santa Fe, octubre de 2006).
esta nueva tecnología es –además del desplazamiento de la producción y la
concentración de la actividad en menos manos– el aumento de la difusión La importancia que van tomando las tareas de gestión –así como la diver-
del contratismo de servicios agrícolas.56 sidad que este tipo de labores presenta– está vinculada al aumento de las
necesidades de capitalización que requiere el nuevo modelo. Por un lado
54 
Las tres variantes son alternativas para minimizar el riesgo y disminuir las consecuen- en aquellas explotaciones que experimentan un proceso de descapitaliza-
cias en caso de que los mercados se moviesen en forma adversa. Son contratos de compra- ción, las últimas actividades que el productor abandona son las relativas a
venta a plazo (una fecha futura) con un precio prefijado. La diferencia entre un forward y la organización y la toma de decisiones. Simultáneamente, la necesidad de
un “futuro” es que el primero es un contrato a medida, mientras que el segundo es estan-
capitalización fuerza a los productores, que aún están en condiciones
darizado y negociable con un tercero. La “opción” es un contrato específico en donde el
que compra una opción adquiere el derecho de vender (o comprar) un contrato de futuro de hacerlo, a tomar decisiones respecto a cómo capitalizarse o no y qué
de un producto dado a un precio determinado (precio de ejercicio), durante cualquier riesgos asumir.
momento dentro del período de ejercicio de esa opción. Inversamente, el que vende una En aquellas unidades que han quedado con un parque de maquinarias
opción asume la obligación de comprar o vender. Existen dos tipos diferentes de opcio-
obsoleto y deben contratar todos los servicios, la figura del productor es la
nes, que tienen diferentes contratos y cada uno requiere un comprador (poseedor) y un
vendedor (emisor o lanzador). No son lados opuestos de una misma transacción. Una de de quien toma decisiones y arriesga su capital sin involucrarse directamente
ellas, la Opción de Compra (call) corresponde a una opción que otorga a su titular, por en el proceso productivo. Paradójicamente, entre el grupo de los entrevista-
un plazo establecido, el derecho a comprar un determinado número de acciones, a un pre- dos estos productores (que a priori parecieran ser capitalizados y con rasgos
cio prefijado. La otra, Opción de Venta (put) otorga a su titular, por un plazo establecido,
empresariales, por esto de replegarse a la gestión y tercerizar las labores) son
el derecho a vender un determinado número de acciones a un precio prefijado.
55 
Arbolave, Mario “El agro en 1985 y en 2005…”, op. cit. los que se encuentran en situaciones más marginales y los que, en muchos
56 
Lódola, Agustín, Karina Angeletti y Román Fossati, “Maquinaria agrícola…”, op. cit.

106 107
casos, atraviesan situaciones de desplazamiento.57 La tercerización de todas Del conjunto de las explotaciones de tipo chacareras, las de mayor ta-
las tareas puede ser en tal sentido una suerte de paso previo a la conversión maño suelen tener la maquinaria necesaria para realizar todo el proceso pro-
en rentista o la pérdida de la tierra para pagar deudas, casi siempre contraí- ductivo –tractor (en general dos o tres de distintas potencias y antigüedad),
das para poder capitalizarse. máquinas para siembra directa (grano grueso y grano fino), fumigador y
Mientras el productor sigue a cargo de la gestión, su identidad chacarera algunas veces hasta equipo de cosecha. A medida que el tamaño de la explo-
se mantiene. Los chacareros son productores con una larga historia en la tación va disminuyendo, si no aparece la venta de servicios a terceros como
toma de créditos. Estos han sido utilizados tanto para capitalizarse como estrategia para complementar ingresos, la cantidad de servicios que se debe
para producir (ya sea ante campañas adversas que los han dejado sin el contratar va en aumento.58
suficiente capital para reinvertir o ante la posibilidad de negocios ocasiona- Otra estrategia no vinculada con la maquinaria y la venta de servicios
les que devolverían una rápida liquidez). Pero esta opción no es aceptada es el desplazamiento geográfico, que ha sido observado en el sur santafe-
homogéneamente por todos los chacareros. Están los que invierten a partir cino y centro y este cordobés (pero no en el sudeste y centro bonaerense,
de la toma de créditos y aquellos que se autodenominan conservadores, es seguramente por su cercanía relativa con los límites geográficos de la re-
decir que solo invierten dinero que han podido ahorrar previamente. En gión pampeana tradicional). Cuando hablamos de desplazamientos geo-
los relatos de los entrevistados, quienes no han asumido el riesgo de tomar gráficos hacemos referencia a dos situaciones productivas, y a dos tipos
créditos y trabajan principalmente solo tierras de su propiedad, en su ma- de sujetos. Por un lado los que tuvieron que vender el campo para pagar
yoría han experimentado pocos cambios en su nivel de capitalización. Entre sus deudas y si bien no han sido desplazados de la producción tuvieron
quienes han decidido endeudarse para invertir, están los que han logrado que trasladarse a zonas menos productivas, o incorporar otra actividad que
capitalizarse dando un salto cuantitativo en su escala de producción y algu- intente reemplazar los ingresos del campo perdido. Este es el caso típico
nas veces (sobre todo si coincide con un cambio generacional al frente de la de chacareros endeudados durante la década de 1990 que se desprendie-
explotación, también cuantitativo) dejando de ser chacareros; y los que han ron de sus tierras en zonas productivas de buena aptitud agrícola y, una
sido desplazados de la producción total o parcialmente. vez canceladas las deudas, con el sobrante han adquirido tierras de bajo
potencial productivo en zonas marginales (oeste de la provincia de Buenos
Aires, norte de la provincia de Santa Fe o en las provincias de Corrientes
Estrategias de resistencia y capitalización y Chaco) en general para hacer ganadería de cría. La otra situación de
desplazamiento geográfico como estrategia productiva es la de aquellos, en
La mayor demanda de capitalización de esta nueva agricultura y el menor general de un perfil no chacarero, que ya a comienzos del siglo xxi habían
requerimiento de mano de obra de las modernas tecnologías estimulan comprado tierras en zonas marginales dada la gran demanda de tierras
una diversidad de estrategias productivas. Estas se vinculan a varias cau- agrícolas en su lugar de origen, las valorizan y las explotan productiva-
sas, las más relevantes que hemos identificado son el tamaño de la explo- mente o las venden. Los costos de esas tierras oscilaban entre us$300 y us$
tación y su nivel de capitalización; el momento del ciclo de vida familiar 1.000 por hectárea (entre el 3% y el 20% de lo que podría salir la hectárea
por el cual se esté atravesando; las necesidades y la composición de la fa- en las zonas más cotizadas). Demoran entre tres y cienco años en introdu-
milia, así como el nivel de compromiso de cada uno de los integrantes con cirles algunas mejoras que cuestan aproximadamente us$ 2.000 por hec-
la empresa familiar; y el tipo o perfil de productor (chacarero, productor tárea y tienen un campo cotizado en us$ 5.000 por hectárea. Es frecuente
empresarial, pool). que estas adquisiciones se hagan en tierras con “problemas de papeles”,59
el otro elemento que en conjunto con las características agroproductivas y
Valeria Hernández trabajó con productores de entre 500 y 2.600 hectáreas, en una
57  la distancia a puerto fija el valor de mercado de las mismas. En la jerga na-
zona sojera de la provincia de Entre Ríos, la mayoría de ellos miembros de la Asociación tiva, “problemas de papeles” hace referencia a tierras en manos de campe-
Argentina de Productores en Siembra Directa (aapresid), y relata cómo estos productores
–que explicitan su condición de profesionales y se diferencian de una posible condición
chacarera, como lo fueron sus padres y abuelos– también se dedican solo a las tareas de Craviotti, Clara, “Los procesos de cambio…”, op. cit.
58 

gestión sin involucrarse directamente en el trabajo manual. Véase Hernández, Valeria, Barbetta, Pablo, “En los bordes de lo jurídico: campesinos y justicia en Santiago del
59 

“Empresarios ‘sin tierra’ y ‘pastores del conocimiento’…”, op. cit. Estero”, Cuadernos de Antropología Social, N° 32, Buenos Aires, diciembre de 2010.

108 109
sinos con posesión veinteañal o títulos precarios. Este tipo de situaciones taciones chacareras que tienen todas las maquinarias necesarias para el
permite intervenciones judiciales-policiales que con frecuencia se dirimen proceso productivo solo una, entre el grupo de los entrevistados, no vende
a favor de los recién llegados. ninguna labor a terceros. La venta de servicios no es exclusiva de los pro-
En el sudeste de la provincia de Buenos Aires, el feed lot (engorde de ductores que tienen todas las maquinarias, el 46% de los chacareros entre-
ganado a corral) es una opción frecuente para productores de distintos ni- vistados vende servicios a otros productores. Esto implica que algunos, aún
veles de capitalización y distintos perfiles. También, para esta zona, la cría sin tener las maquinarias para realizar todas las labores, venden servicios de
y elaboración de subproductos porcinos para venderlos como “caseros” a fumigación o de siembra y contratan algún otro servicio, en general la cose-
Mar del Plata o Tandil ha sido una opción frecuente para aquellos menos cha. Entre los productores chacareros, la venta de servicios es una estrategia
capitalizados. para reforzar los ingresos generados por la explotación, y aunque algunos
Como una alternativa al desplazamiento, por parte de las familias que piensen como una alternativa posible el crecimiento de la venta de servicios,
durante generaciones trabajaban en sus campos, Natalia López Castro, para la identidad y las racionalidades son propias de la actividad chacarera y no
el sudoeste bonaerense, identifica la puesta en marcha de actividades inten- de los contratistas.
sivas (cría de chinchillas o una fábrica de dulce de leche casero, por ejem-
plo) que demanden mano de obra familiar, como una estrategia alternativa Entrevistado: Y tierra no se puede comprar más ahora. ¿Alquilar? Con estos
ante las dificultades económicas producto de los complejos problemas para precios lo único que le queda a uno es capitalizarse en maquinaria.
Entrevistador: Pero es un modo de agrandarse. No parece tan malo, ¿o si?
las explotaciones más pequeñas y la mayor cantidad de personas que preten-
Entrevistado: Agrandarse nunca es malo, pero a uno le gustaría que sea en
den vivir de la explotación.60 tierra, uno es chacarero[…] (Alberto Poli, 53 años, chacarero, Balcarce,
Otra posibilidad, común a todas las zonas referidas de la Región Pam- Buenos Aires, noviembre de 2008).
peana, es la ya mencionada de invertir en la compra de maquinaria agrícola
para vender labores culturales a otros productores. En muchos relatos quedó
a la vista cómo con el dinero obtenido de la venta (total o parcial) de los cam- Esta distinción no es sencilla. Existe un gran número de contratistas, que
pos, casi siempre para saldar una deuda que de otro modo hubiese sido impo- eventualmente asumen el riesgo de producir, alquilan campo para tal fin y
sible cancelar, han comprado maquinaria agrícola para sembrar o fumigar. En una primera observación nos daría la impresión de que no habría diferencias
pocos casos en la provincia de Buenos Aires y en ninguno de los entrevistados entre estos y los chacareros, pero existe una sustancial. Pero un contratista
de la provincia de Santa Fe, la venta de servicios de cosecha aparece como que toma el riesgo eventual de alquilar campo para producir no se vincula
una actividad complementaria a una empresa chacarera. Sí, al menos entre los afectivamente con la actividad, ni con la tierra, del modo en que lo hacen
entrevistados, se dieron más casos de productores desplazados totalmente que los chacareros, dando como resultado distintas estrategias de producción y
optaron por la venta de servicios de cosecha en la provincia de Santa Fe que en organización.
la de Buenos Aires.61 (En el capítulo iv, dedicado a los contratistas de maqui-
naria agrícola, volveremos sobre este tema.)
La estabilidad –en cuanto al nivel de expansión y capitalización– suele De gauchadas y solidaridades chacareras
estar asociada al ciclo de vida familiar. Son explotaciones que permiten cu-
brir las necesidades económicas familiares y cuyos titulares ya tienen hijos Interesados en delinear las características de los habitus de estos sujetos
adultos que no planean continuar trabajando en la misma. consideramos que es menester describir, al menos brevemente, el tipo de
Es una práctica esperable que aquellas explotaciones más grandes ven- ayudas y solidaridades que los chacareros establecen entre sí.
dan servicios culturales a las más pequeñas y de este modo se amortice la En sociología, el concepto de solidaridad, a partir de Emile Durkheim,62
capacidad de trabajo excedente del parque de maquinarias. De las explo- suele utilizarse para referir a los lazos sociales que unen entre sí a los miem-
bros de una sociedad, distinguiendo una solidaridad orgánica, típica de las
60 
López Castro, Natalia, Persistencia en los márgenes. La agricultura familiar en el sudoeste
bonarense, Buenos Aires, Ciccus, 2012.
61 
Muzlera, José, “Chacareros…”, op. cit. 62 
Durkheim, Emile, La división del trabajo, op. cit.

110 111
sociedades complejas con una gran división del trabajo social63 y una solida- […] y el que hizo una macana […] borrate porque no entra más en la
ridad mecánica, propia de sociedades con una relativa homogeneidad de las conversación. Tené cuidado con fulano que tal o cual cosa […] Todos
actividades productivas.64 tratamos de darnos una mano, pero tené cuidado con fulano que se mandó
un cagadón o con mengano que no le pagó a sultano. Tal vez no lo hizo no
Se entiende así a la solidaridad como un tipo de relaciones complemen-
porque sea mala persona, sino que fue porque a lo mejor las cosas no le
tarias que establecen los distintos miembros de una sociedad. Estas pueden fueron bien, pero que se incinera se incinera. Por eso, yo tuve la suerte que
ser ayudas aparentemente “desinteresadas” o actividades complementarias cuando me fundí en la parte de cereales pude pagarle a todos, entonces sigo
del proceso productivo articulado por relaciones de mercado. Las colabora- con un concepto elevado de que soy un tipo pagador. Porque en las peores
ciones “desinteresadas” entre los chacareros son prácticas simbólicas con un circunstancias liquidé lo que tenía que liquidar, me jugué lo que me tenía que
alto grado de complejidad.65 jugar y pagué a todo el mundo (“El Colorado” Andrade, productor, 65 años,
El inicio de las reflexiones sobre el tema de la solidaridad entre los cha- Maciel, Santa Fe, febrero de 2005).
careros se debió a la gran cantidad de veces que el tema ha aparecido en
las entrevistas. Aun con Emile Durkheim y Marcel Mauss como referentes La matriz individualista de la que se lamentan algunos chacareros, así como
inevitables, hemos optado por el concepto nativo de solidaridad que difi- la “justa” solidaridad que otros pregonan, cobra relevancia en tanto afecta la
culta la descripción y la delimitación, pero enriquece la comprensión de las producción agropecuaria local y puede ser la diferencia entre la continuidad
prácticas que se engloban bajo este concepto. Entenderemos entonces a la dentro de la producción o la desaparición de productores en tanto tales.
solidaridad como un sentimiento de unidad asociado a la mutua colabora- Por medio de actitudes solidarias o por ausencia de ellas se aprueban o des-
ción, en particular entre productores, pero no exclusivamente. aprueban acciones de los otros miembros de la comunidad. Cambiar una
La noción de solidaridad entre los chacareros es un concepto complejo camioneta o comprar un tractor nuevo no es solamente una acción en el
que refiere a un sistema de premios y castigos, puesta en compromiso y espacio privado de quien lo adquiere sino que, en tanto símbolo de estatus
símbolo de estatus. No se ayuda a quien necesita sino a quien merece ser social chacarero, es un acto público. Es un modo de presentarse como “yo
ayudado. Ayudar a otro es una inversión a futuro, se compromete tanto a ese soy un ganador. Lo logré. Sé ser un chacarero”.
otro como al resto de los vecinos a que lo ayuden a uno cuando sea necesa-
rio. Y finalmente, ayudar es un acto de altruismo que poseen los grandes, los Entrevistador: ¿La gente es solidaria cuando uno la está pasando mal o dicen,
poderosos, los importantes. Como se ve, “ayudar” no es un acto desintere- no, jorobate porque te hiciste el vivo…?
Entrevistado: De acuerdo al concepto que tenga el personaje. Yo por ejemplo
sado y mucho menos sencillo.
cuando cumplí 60 años hice una fiesta para 120 personas, la familia y 85
Se ayuda al que ha hecho mérito, al que se lo ganó. De este modo como amigos, 85 amigos [reitera la cantidad como para darle énfasis]. Amigos de
el castigo que describe Durkheim para sociedades con un tipo de solidaridad Corrientes, de Buenos Aires, de La Pampa, de Córdoba, de todo el país […] Y
mecánica, se castiga por medio de la “insolidaridad” a quien debe ser castigado. entre esos amigos hubo gente que a mí me ha dado una mano extraordinaria.
Castigo que al estar relacionado con la solidaridad está mediado por el tiempo. Por ejemplo, un tipo dueño de una estación de servicio que me fió el gasoil
un año y no me fió 5 mil litros, 6 mil litros […] A mí me daba vergüenza
ir a la estación de servicio de él y cuando andaba con algún mango iba a
63 
Se caracteriza por las relaciones sociales complejas donde existe una mayor división en otra estación de servicio para no ir a la de él en el auto, pero me llevaba el
el trabajo producida por la individualización y especialización de las tareas. En este tipo
combustible para trabajar en la estancia, me llevaba 20 mil litros, 30 mil
de sociedad se genera una interdependencia de alto nivel entre los miembros de la misma
litros. Y un día se enteró o me vio cargando combustible en otro lugar. Se
sociedad.
64 
Este tipo de solidaridad, por su parte, es característica de un grupo social relativamente vino al campo, me dijo de todo, me dijo: “¿Alguna vez te facturé la cuenta?
homogéneo. Se caracteriza porque cada individuo desarrolla competencias en la mayoría ¿Cómo vas a ir a cargar combustible a otro lado?”. Sinceramente, no tengo
de los trabajos, surgiendo solo una mínima diferenciación debida a la edad y al sexo. En cara para ir a cargarte, me da vergüenza, le decía yo. Y él me dijo: “Vos vas a
una sociedad de estas características, cada individuo posee los recursos tanto económicos ir a buscar el combustible, mientras lo precises y mientras yo pueda fiarte vos
como intelectuales, por lo que la sociedad no está especializada; en ella todos saben lo ni te acuerdes de que me debes”. Y no solo él, tipos de una casa de repuestos
que tienen que hacer para sobrevivir. Este tipo de solidaridad permite la subsistencia de me fiaban un año […] Esas son cosas que valen, tipos que te ofrecían algún
grupos menores y alejados del resto de los pueblos. mango […] (“El Colorado” Andrade, productor, 65 años, Maciel, Santa Fe,
65 
Para una profundización del tema, véase Mauss, Marcel, Ensayo sobre el don: forma y febrero de 2005).
función del intercambio en las sociedades arcaicas, Buenos Aires, Katz Barpal Editores, 2009.

112 113
de muchos créditos a largo plazo […] ese es un vivo porque al momento de
Estos relatos permiten advertir cómo se ayuda “al bueno”, a quien ha hecho traer la producción, después te trae el 10%, o te trae el veinte o no te trae
mérito para ser ayudado. Pero esta buena predisposición es selectiva, ni al que nada. Ese no sirve y eso es lo que yo te estoy marcando (Carlos Giuliano,
trató de ostentar ni al que se olvidó de ser solidario u honesto se lo ayuda. chacarero, 75 años, Serodino, Santa Fe, julio de 2007).

[…] Depende cómo se haya fundido. Mala suerte es una cosa, si se fundió por
hacer cosas que no debía hacer y bueno […] es un loquito que se compró el auto En muchos otros relatos, a partir de la pregunta por la escasa existencia de
último modelo, arregló la casa, se fue de viaje, depende en qué circunstancias programas del grupo Cambio Rural del inta,68 se deja ver nuevamente esta
se funda […] (Martín Flores, 58 años, Saladillo, Buenos Aires, mayo de 2009).
matriz individualista comentada.
A pesar de que hubo algunas iniciativas entre chacareros vecinos, como
Esta solidaridad, que premia o castiga según el caso, se inscribe en una matriz la de comprar la seleccionadora de semilla, la mayor parte de los intentos
individualista en la que finalmente no es deseable el éxito total de otro chaca- de organización productiva de colaboración entre varias explotaciones para
rero, en tanto es un competidor. No estamos diciendo que un chacarero desee optimizar recursos –como los promovidos por el programa citado o por aso-
el fracaso de sus vecinos sino que pareciera esconderse un deseo de que al otro ciaciones profesionales como la Asociación Argentina de Consorcios Regio-
no le vaya mejor que a uno. Y en este sentido solidarizarse o asociarse acre- nales de Experimentación Agrícola (aacrea)– no ha prosperado.
cienta este tipo de riesgo, como lo muestra el relato de los chacareros paperos Dado que este tipo de experiencias ha tenido éxito entre productores de
balcarceños de Enrique Wernicke (inspirado en una situación real).66 otras características identitarias, como entre los productores con un perfil más
Uno de los chacareros entrevistados se lamentaba de haber visto frus- profesional de los grupos crea, se refuerza la hipótesis de que esta matriz in-
trada su iniciativa de comprar una seleccionadora67 de semilla entre varias dividualista de los chacareros puede explicarse por la compleja relación que
explotaciones, y se quejaba del alto grado de “egoísmo” de los colonos. Algo tienen con la actividad. Al ser la producción mucho más que un modo de
similar aparece en el relato de un chacarero, hijo de uno de los fundadores ganarse la vida, los beneficios mercantiles que podría suponer la colaboración
de la cooperativa agrícola local. en materia productiva implicarían ayudar a un competidor en cuanto al reco-
nocimiento social de sus pares, poniendo en riesgo el estatus social propio.
Esto fue así, mi viejo fue presidente de Federación Agraria por mucho tiempo, Cierta estética de un cultivo, vinculada a la sanidad y a la implantación,
después salió la inquietud de hacer Agricultores Federados. Y bueno, trabajó así como la homogeneidad de un rodeo vacuno o la maquinaria agrícola, en-
con un grupo de gente de acá, de otros pueblos y no consiguió, le dijeron que
tre los chacareros, son símbolos de estatus social. Entonces, ¿cómo esperar
sí, que sí, que sí, pero cuando llegó el momento de poner… nada. No pasó
nada, no porque no tenían, muchos tenían y no ponían.
que un chacarero contribuya a elevar el estatus social de otro? Pensar en es-
[Al cabo de un rato retoma el tema, pero ahora refiriéndose a situaciones tos términos permite entender también por qué se ayuda a un chacarero en
contemporáneas] Claro, hay tipos como los que hay acá y en todos lados, problemas (solo si cayó en desgracia haciendo lo que el colectivo chacarero
tipos que operan a lo mejor con varias empresas y en distintos pueblos y le considera correcto). Ayudar a un vecino en apuros no pone en competencia
sacan lo bueno que tiene a cada uno. Ese tipo no le sirve a la cooperativa. […] el estatus social de los chacareros, sino que enaltece al que brinda la ayuda
si pertenecés a una empresa o una cooperativa tenés que estar en las buenas y probablemente le dé la oportunidad de permanecer dentro del circuito
y en las malas. Ese no es un chacarero, es un aventurero, no sirve porque te productivo al que lo recibe, ya lejos de competir con el que ayuda.
viene a sacar las cosas buenas jodiendo al que le da a la cooperativa. Esos son
Dada la importancia que el tema merece por sus consecuencias en la
los que terminan aprovechándose de una promoción de venta de semillas o
esfera productiva debiera seguir siendo estudiado, pero hasta el momento se
puede exponer la hipótesis de que son sujetos con una matriz de acción in-
66 
Wernicke, Enrique, Chacareros, Buenos Aires, Procyon, 1951.
67 
Según la información brindada por uno de los entrevistados, esta máquina relativa-
mente barata se usa una vez por cosecha, muy pocas horas por establecimiento. Ahorraría 68 
Cambio Rural es un programa diseñado por el inta para promover y apoyar a los peque-
pagarle el trabajo a un acopiador o a un contratista, como se hace usualmente. Y permi- ños y medianos empresarios agropecuarios. Mediante una labor conjunta que integra a
tiría, según el caso, no comprar semilla fiscalizada que encarece mucho los costos de la grupos de productores, un asesor técnico privado y profesionales del inta se promueve
siembra. Estas características –además de que no hace falta que sea usada en los días de asistencia técnica, capacitación, acceso a información para la toma de decisiones, orga-
cosecha– la hacen ideal para ser compartida por varios establecimientos. nización y asociativismo, vinculación al crédito, etcétera.

114 115
dividualista propia de sociedades modernas y no de sociedades más antiguas
con un fuerte sentido de comunidad.69

Ser chacarero en el siglo xxi Capítulo IV


Para Pierre Bourdieu la clase social se define por la estructura de las relaciones Los contratistas de maquinaria agrícola.
entre todas las propiedades pertinentes que confiere su propio valor a cada una Modernización, transformación y emergencia
de ellas y a los efectos que ejerce sobre las prácticas. Es decir que no se define de sujetos productivos
una clase por una sola propiedad ni por la suma de propiedades. Construir una
clase, en este caso la chacarera, lo más homogénea posible con respecto a sus
determinantes fundamentales de las condiciones materiales de existencia y
de los condicionamientos que estas imponen es, pues, tomar en cuenta la [...] la experiencia, al cabo de tantos años de investigación no ha dejado de
red de características secundarias que se manipulan de manera más o menos corroborar, que solo la atención prestada a los datos más triviales, que otras
inconsciente, siempre que se recurre a unas clases construidas sobre la base Ciencias Sociales, que también hablan de mercado, se sienten legitimadas a
de un criterio único, aunque este criterio sea tan pertinente como la profesión obviar, en nombre de un derecho a la abstracción que sería constitutivo de
proceder científico, puede llevar a la elaboración de modelos comprobados
o los vínculos con los medios de producción. Pensar las clases sociales de este
de modo empírico y susceptibles de ser formalizados.
modo es también comprender el principio de las divisiones objetivas de las Pierre Bourdieu1
mismas, es decir de las incorporadas en unas propiedades distintivas, propias
de esa clase, con arreglo a las cuales los sujetos tienen el máximo de proba-
bilidades de dividirse y reagruparse realmente en sus prácticas ordinarias.70 Otros sujetos de la red agroproductiva pampeana en los que nos concentra-
Este modo de pensar las clases, en combinación con sus habitus (conside- remos especialmente en este libro son los contratistas de maquinaria agrí-
rando el efecto histéresis de estos)71 nos permite una mayor comprensión del cola. Esta elección responde principalmente a dos motivos. El primero es
accionar cotidiano de los sujetos en torno a sus estrategias productivas y a su so- por la doble y estrecha vinculación que estos sujetos –los productores fa-
ciabilidad, aun cuando ciertas prácticas entren en tensión con sus condiciones miliares y los contratistas– tienen entre sí. Y el segundo, por la importancia
materiales de existencia o la optimización de su nivel de capitalización (como creciente que los contratistas vienen adquiriendo, debido a la cantidad de
en el caso expuesto de la asociación para aumentar la escala y bajar los costos). superficie trabajada y a su protagonismo en el proceso productivo del agro
En función de lo expuesto, entendemos a los chacareros en tanto sujetos pampeano. Relevancia que estriba en que son sujetos que brindan servicios
productivos con capacidad de acumulación que, independientemente de su cada vez más necesarios para los productores pequeños y medianos e indis-
grado de profesionalización, subordinan su actividad productiva al ciclo de vida pensables para los pools de siembra. Cuando mencionamos una doble vincu-
familiar y a las necesidades de la familia. Son sujetos que establecen una relación lación entre productores familiares y contratistas hacemos referencia a cómo
con la tierra y con la actividad que excede lo mercantil. Para definir los límites una parte importante y creciente de las labores en agricultura son realizadas
de la categoría, la proporción del trabajo familiar –tal como lo planteara en la ex- –a diferencia de lo que ocurría en la década de 1970– por contratistas y no
plotación– no sería el elemento a ponderar sustantivamente (siempre y cuando por los propios productores. El segundo elemento de este vínculo son los
la gestión quede en manos de la familia, en general del jefe). antecedentes como productores, en general de tipo chacarero, que muchos
contratistas poseen en su currículum, así como la doble actividad (como
69 
Castel, Robert y Claudine Haroche, Propiedad privada, propiedad social, op. cit. contratista y como productor) de otros prestadores de servicios.
70 
Bourdieu, Pierre, La distinción…, op. cit. Antes de seguir avanzando, tal vez sea necesario definir a los sujetos de
71 
El concepto tradicional de histéresis refiere a la tendencia de un material a conservar
esta categoría. En este caso, no hay tantos trabajos teóricos que se ocupen por
una de sus propiedades en ausencia del estímulo que la ha generado. Pierre Bourdieu lo
utiliza para referir cómo los habitus tienden a transformarse de modo mucho más lento
que las condiciones estructurantes. 1 
Bourdieu, Pierre, El baile de los…, op. cit., p. 16.

116 117
delimitarla, además a diferencia de lo que ocurre con los chacareros esta cate- nuevas técnicas productivas– demandó capitales y mecanización acordes a
goría de sujetos no presenta tantas complejidades. El contratista de maquina- las circunstancias del momento.4
ria, siguiendo la definición de Isabel Tort, es aquel propietario de maquinaria Un recorrido bibliográfico deja ver no solo un temprano desarrollo de la
que realiza, por orden del productor responsable, alguna o todas las tareas que actividad ya en el siglo xix, sino un avance de tal magnitud que no puede
demanda la producción agrícola. A cambio recibe un pago (tarifa) por cada pensarse el agro pampeano contemporáneo sin contratistas. “Un discurso
una de las tareas realizadas, pudiendo contratar, o no, mano de obra. El con- de Sarmiento pronunciado en esta localidad [Chivilcoy, provincia de Buenos
tratismo es una forma concreta y específica de fuerza de trabajo rural, capitali- Aires] en 1857 señala que ya existían en esta zona seis segadoras y trillado-
zada en maquinaria, que no necesariamente se desempeña como contratista en ras movidas a caballo o a vapor.”5
forma continua y exclusiva, pudiendo ser su parque de maquinaria de mayor o Aquellas primeras cosechadoras de la Región Pampeana fueron grandes
menor envergadura.2 En función de si realizan o no otra actividad, además de máquinas que desgranaban el trigo, segado previamente y engavillado a
la venta de servicios, Lódola, Angeletti y Fosatti refieren a los contratistas pu- mano. En aquel entonces, el elevado costo de estas máquinas hacía imposi-
ros, que solo venden servicios; los contratistas que como actividad secundaria ble que fuesen adquiridas por la mayor parte de los productores de granos.
también son productores; y los productores “sobremecanizados” que venden
servicios de maquinaria como actividad secundaria.3 Las trilladoras trabajaban con parvas de cereal que habían sido formadas luego
Consideramos que para entender su comportamiento productivo es me- de un proceso de corte y engavillado realizado con las segadoras; eran enormes
nester diferenciar entre productores que venden servicios como una activi- máquinas pesadas y muy grandes, y su elevado costo hacía que sus propietarios
las alquilaran para la cosecha, introduciéndolas a los campos por cualquier lu-
dad complementaria y contratistas que también toman a su cargo el riesgo
gar, cosa que obligaba a derribar alambrados y destruir parte de los sembrados.
de la producción, en una determinada superficie de tierra. La importancia de Utilizaban una cuadrilla de 25 trabajadores, y eran necesarios entre 15 y 20 ca-
esta distinción, que en un primer momento puede llegar a parecer sin sen- ballos para el arrastre de la máquina y del motor a vapor que la hacía funcionar.6
tido, se fundamenta en que las identidades de los sujetos por medio de sus
habitus acotan y condicionan las posibilidades de elección de esos sujetos.
Esta afirmación no supone pasar por alto la condiciones materiales de los A partir de la década de 1970 –con un agro cada vez más globalizado y des-
sujetos, sino entender el resultado de sus elecciones, en función de una com- regulado, en donde la separación entre la propiedad de la tierra y el capital
pleja dinámica en la que se interrelacionan ambas dimensiones. fue creciente– la importancia que comenzó a tomar la actividad, en función
de su dinamismo y de la cantidad de superficie trabajada, convirtió a los
contratistas de maquinaria agrícola en sujetos claves para entender el fun-
El desarrollo del contratismo de maquinaria cionamiento del entramado productivo agrario y las transformaciones que la
en el agro pampeano modernidad tardía operaba en los sujetos que participaban de ellas.7
Las transformaciones experimentadas por los contratistas de maquinaria
El desarrollo de la actividad y sus características responden al modelo agrí- agrícola, en especial a fines del siglo xx, han estado en sintonía con los cam-
cola en el cual se inserta y a las relaciones sociales que se gestan en cada bios ocurridos en la actividad agropecuaria en general. Mediante la venta de
espacio, esto permite explicar por qué el desarrollo del contratismo de ma- servicios al productor, los contratistas se convierten en agentes que –como
quinaria agrícola ha tenido un desarrollo muy diferente en distintos países mostramos en el capítulo iii y como destaca María Isabel Tort–8 posibilitan
y regiones.
Los primeros contratistas de cosecha, en el medio rural pampeano, se 4 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit.; Lódola, Agustín,
registran ya a fines del siglo xix, cuando la expansión del trigo en la región Karina Angeletti y Román Fossati, “Maquinaria agrícola…, op. cit.; Palacio, Juan Manuel,
–como consecuencia de la adaptación de la producción agraria al mercado La paz del trigo…, op. cit.; Scobie, James R., Revolución en las pampas…, op. cit.; Tort,
internacional, durante la última mitad del siglo xix, junto con las entonces María Isabel, “Los contratistas de maquinaria agrícola…, op. cit.
5 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit., p. 210.
6 
Ibid., p. 211.
2 
Tort, María Isabel, “Los contratistas de maquinaria agrícola…”, op. cit., p. 112. 7 
Barsky, Osvaldo y Mabel Dávila, La rebelión del campo…, op. cit.
3 
Lódola, Agustín, Karina Angeletti y Román Fossati, “Maquinaria agrícola…”, op. cit. 8 
Tort, María Isabel, “Los contratistas de maquinaria agrícola…”, op. cit.

118 119
la permanencia de sectores que, dada su baja capacidad de acumulación y ni en tierras, pero a partir de la competencia por el alquiler de la tierra des-
escala de producción, no pueden acceder a los niveles de mecanización más plazan a muchos de estos pequeños y medianos productores que arriendan
avanzados e indispensables para seguir siendo competitivos. La función de la como estrategia para complementar la relativamente escasa tierra propia. De
actividad como “complementaria” o como “un extra” para que estos produc- este modo, los contratistas colaboran con la permanencia de los productores
tores de menor escala puedan seguir manteniendo la unidad productiva se da de menor escala, al mismo tiempo que son funcionales a aquellos que, vía
también, como se mencionó anteriormente, mediante la venta de servicios con demanda, elevan el precio de los alquileres de las tierras y desplazan a los
la capacidad de maquinaria excedente cuando esta existe. En este último caso productores pampeanos más pequeños.
terminan convirtiéndose en productores-contratistas. La necesidad de utili- Más allá de las funciones socioproductivas que vienen desarrollando los
zar maquinaria apropiada –casi siempre de muy pocos años de antigüedad, contratistas en el agro pampeano, resulta interesante conocer la importancia
con una gran cantidad de desarrollos tecnológicos, en general en materia de cuantitativa que ha cobrado el sector en las últimas décadas. Aunque la esca-
informática, posicionamiento y mapeos satelitales– en aquellas explotaciones sez de datos hace técnicamente imposible dar cuenta de la magnitud exacta,
que dada su extensión no pueden amortizarla, lleva frecuentemente a que los varios datos publicados ayudan a formarnos una noción de este sector en la
productores contraigan deuda para comprarla y vendan entre vecinos la capa- agricultura pampeana. El conjunto de los datos publicados por el indec, junto
cidad ociosa de esas máquinas, para ayudar de este modo a pagar el crédito con los del Ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires y
o a reforzar los ingresos de la explotación. Así, un productor que no alcanza los relevados en este trabajo, al momento de cuantificar la superficie trabajada
la escala para la compra y amortización de maquinaria puede permanecer en por terceros, son lo suficientemente ilustrativos como para respaldar la idea de
actividad, ya no comprando servicios de labores sino vendiéndolos con su que el contratismo de maquinarias es un sector en franca expansión.12
capacidad de maquinaria extra para amortizarla.9 Ignacio Llovet, hace más de dos décadas en base a una muestra de cin-
La gran cantidad de servicios que se venden en la Región Pampeana, cuenta contratistas tanteros del partido de 9 de Julio en la provincia de Bue-
que para poder competir en el mercado necesitan ser prestados con má- nos Aires, destaca la heterogeneidad del sector y su peso en la estructura
quinas de última generación, explicaría en parte la alta homogeneidad tec- productiva. Durante el período por él analizado (1985-1986) los contratis-
nológica de la producción agrícola de la región, logrando, en este sentido, tas fueron los responsables del 36% de la superficie cultivada del partido.13
resultados sorprendentes comparados con el resto de América Latina.10 En 1988, en las provincias de Buenos Aires y Córdoba, el 49,2% de las uni-
Paradójicamente y de modo simultáneo a lo señalado por Isabel Tort, dades habían contratado servicio de maquinarias, cubriendo así el 28,1% del to-
hoy en día, los contratistas no solo posibilitan la permanencia de sectores tal de la superficie de las explotaciones y el 62,8% de la superficie implantada.14
escasamente capitalizados sino que también son una pieza clave en el en- Para el año 2002, en la provincia de Buenos Aires existían 3.783 unida-
granaje de los pools de siembra.11 Sujetos que no invierten ni en maquinaria des económicas de prestadores puros, 1.372 de prestadores-productores y
49.737 de productores puros. Para ese entonces, el 59,93% de la superficie
cultivada (15,40 millones de hectáreas) era explotada con contratistas.15
9 
Craviotti, Clara, “Pampas family farms and technological change...”, op. cit. Entre las campañas 2001-2002 y 2004-2005, para la circunscripción bo-
10 
Lódola, Agustín, Karina Angeletti y Román Fossati, “Maquinaria agrícola…”, op. cit.;
naerense, la superficie trabajada por contratistas aumentó el 9% para siem-
Tort, María Isabel, “Los contratistas de maquinaria agrícola…”, op. cit.
11 
Según la definición de Barsky y Dávila, consideramos a los pools de siembra como “[...]
cualquiera de las combinaciones posibles por las que el cultivo se lleva adelante. Una 12 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit.; Barsky, Osvaldo
forma frecuente es la combinación del dueño de la tierra, un contratista y un ingeniero y Mabel Dávila, La rebelión del campo…, op. cit.; indec, cna 1988; indec, cna 2002; Insti-
agrónomo, que convienen una producción aportando cada uno sus recursos (tierra, labo- tuto Provincial de Estadísticas y Censos de la Provincia de Santa Fe, Guía de Estadísticas
res e insumos respectivamente) y se reparten utilidades de acuerdo con su participación. 2001; Llovet, Ignacio, “Contratismo y agricultura” en Barsky, Osvaldo (ed.), El desarrollo
El organizador propone un plan de actividades de siembra y, una vez armado, se lo ofrece agropecuario pampeano, Buenos Aires, indec, inta e iica, 1991; Tort, María Isabel, “Los
a potenciales inversores. […] las labores son realizadas por contratistas de la zona y la contratistas de maquinaria agrícola…”, op. cit.; Ministerio de Asuntos Agrarios. Gobierno
comercialización se realiza a través de determinados acopiadores, industriales o expor- de la Provincia de Buenos Aires, Nuestra Provincia, Nuestro Campo. El sector agropecuario
tadores” (Barsky, Osvaldo y Mabel Dávila, La rebelión del campo…, op. cit., pp. 91-92). de la Provincia de Buenos Aires, Buenos Aires, maa, (s/f).
Es frecuente también encontrar organizadores que gerencian el pool, buscan inversores, 13 
Llovet, Ignacio, “Contratismo y agricultura…”, op. cit.
pagan en dinero el alquiler de los campos y los servicios que contratan, toman todas las 14 
Barsky, Osvaldo y Mabel Dávila, La rebelión del campo…, op. cit., p. 86.
decisiones y finalmente reparten los dividendos al finalizar el período. 15 
Lódola, Agustín, Karina Angeletti y Román Fossati, “Maquinaria agrícola…”, op. cit.

120 121
bra convencional, el 112% para siembra directa y el 38% para la cosecha de Cuadro 1. Radio espacial según el servicio que venden
granos.16 Esta tendencia expansiva de la actividad se refleja también en los
créditos destinados al sector. Datos de la década de 1990 muestran que entre Radio venta de servicios
1996 y 1999 el crédito bancario creció el 8% para los productores y el 66% Total
Local Extra local Ambos
para los contratistas.17
La consolidación del contratismo de maquinarias alienta el interés por Recuento 1 8 3 12
Cosecha
conocer los procesos por medio de los cuales, estos sujetos atraviesan sus % 8,3 66,7 25,0 100,0
modos de organización del trabajo, sus estrategias de acumulación, su rela- Servicios
Siembra y/o Recuento 9 1 2 12
ción con los otros actores de la red agro-productiva y los modos en que sus que
fumigación % 75,0 8,3 16,7 100,0
habitus son tensionados y transformados, en el marco de las nuevas condi- vende
ciones estructurantes. Recuento 3 0 2 5
Ambos
% 60,0 0,0 40,0 100,0

Tipologías de contratistas Total Recuento 13 9 7 29


% 44,8 31,0 24,1 100,0
Para comprender mejor el comportamiento de estos sujetos sociales, hemos
decidido elaborar tipologías en base a dos dimensiones: según el servicio Fuente: Elaboración propia en función de las notas de campo y las entrevistas realizadas.
que venden y según las actividades productivas a las que han estado vincu-
lados antes de ser contratistas. En la práctica, estas dos variables han demos-
trado ser importantes (en tanto variables independientes) para comprender venden servicios de siembra habitualmente en un radio espacial más aco-
y explicar el comportamiento de estos actores. tado, casi local.
En este libro, las referencias a lo “local” o “extra local” no tienen que ver
estrictamente con la distancia en kilómetros desde el domicilio del contra-
Por servicio prestado tista, sino con la posibilidad que tienen, este y sus empleados, de volver o
no a su casa al final de cada jornada.
Al analizar a los contratistas según el tipo de servicio que venden hemos cons- Aunque no se estile presentar un análisis estadístico de una muestra no
truido dos categorías. Por un lado, los que se dedican a brindar trabajos de representativa,18 en este caso son tan contundentes los resultados y refuer-
siembra solamente o de siembra y fumigación; y por el otro, los que se espe- zan las tendencias descriptas, que lo presentaremos de todos modos. Con un
cializan en cosecha. Entre uno y otro grupo suelen ser distintas: la externali- porcentaje de confianza del 99% (Chi cuadrado de Pearson = 0,004) revela,
zación de sus vínculos comerciales, las distancias que recorren desde su lugar al menos sobre la muestra, una importante fuerza de asociación entre las
de residencia hasta su lugar de trabajo, el tiempo de ausencia del hogar, su variables (Phi de 0,731 y v de Cramer de 0,517). Indica, tal como se ve en un
nivel de capitalización, y los modos de organizar el trabajo y a los empleados. análisis cualitativo, que el tipo de servicio que se presta es una dimensión con
poder explicativo acerca del radio de trabajo de los prestadores (cuadro 1).
Área de influencia Para los contratistas de cosecha que venden servicios fuera de la locali-
dad de residencia es familiar desplazarse largas distancias (desde la provin-
Los contratistas de cosecha suelen desplazarse por varias provincias y vivir cia de Salta hasta el sur de la de Buenos Aires, por ejemplo); en particular
fuera de su hogar por largos períodos, en contrapartida con sus colegas que para la cosecha gruesa (soja, maíz y girasol). Los avances biotecnológicos,

16 
Ministerio de Asuntos Agrarios. Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Nuestra Una muestra no representativa probablemente contenga sesgos que impiden extrapolar
18 

Provincia…, op. cit. los resultados al universo de trabajo impidiendo medir alguna característica de la pobla-
17 
Barsky, Osvaldo y Mabel Dávila, La rebelión del campo…, op. cit., p. 88. ción. Solo pueden hacerse mediciones sobre la muestra.

122 123
al menos para los casos de la soja y el maíz, en combinación con las nue- Para quienes trabajan fuera del hogar, la situación difiere si se es empleado
vas condiciones de los mercados internacionales con tendencia alcista y los o patrón. Los titulares de las maquinarias suelen volver (cada 15, 20 o 30 días)
desplazamientos de otro tipo de productores (con sus producciones), hacen uno o dos días a sus hogares. Cuando los socios dueños de la maquinaria son
posible que estos granos sean rentables en Santiago del Estero, Chaco, Salta, dos o más, o trabajan con algún familiar (en general un hijo varón) cosa que es
Tucumán y otros lugares tradicionalmente extrapampeanos, en los que hasta bastante frecuente, cada tanto se toman dos o tres días para volver de visita al
hace pocos años no se explotaban estos granos orientados al mercado inter- hogar. En caso de que sea uno solo el titular de la empresa, trata de aprovechar
nacional. Se vuelve frecuente entonces, para los contratistas con más de un un trabajo que demandará dos o tres días en el mismo campo, y el productor
equipo, tener alguno en Tucumán o Salta y otro en la provincia de Buenos o responsable del cultivo puede encargarse de proveer de alimentos a su per-
Aires, como se expresa en el siguiente relato. sonal, para poder él visitar a su familia un par de días.

[…] para que te des una idea, mi hermano estaba hasta la semana pasada Aprovecho cuando tengo que hacer un trámite en el banco o algo y cada
con uno de los equipos, trillando soja por la zona de Balcarce y yo con tanto me hago una escapada [Mientras hacía un gesto de estar pensando,
mi hijo y los otros dos [equipos de cosecha] en Salta, sacando unas 2.000 como sacando cuentas, continuó]. […] yo cada 15 o 20 días me vengo a ver
hectáreas de maíz (Juan Martín Rally, 50 años, titular junto a otro socio, los pibes y a mi señora. Imaginate, tengo uno de 7 y uno de 4 años. La otra
su hermano Ignacio, de cuatro equipos de cosecha, San Vicente, Santa Fe, vez que me vine el de 4 me vio y pegaba unos saltos de alegría […] Si se llega
diciembre de 2008). a romper una máquina, me llaman por teléfono y, con las chatas de ahora
a 140 o 160 [km/h] en unas seis, siete u ocho horas llegás a cualquier lado
(Ignacio Rally, 40 años, titular junto a otro socio, su hermano Juan Martín, de
Esta migración o desplazamiento estacional se divide en dos etapas, una cuatro equipos de cosecha, San Vicente, Santa Fe, julio de 2009).
para la cosecha fina (desde fines de la primavera hasta mediados del verano)
y la otra para la gruesa (durante el otoño). Entre los que trabajan fuera del
radio local, la media de los muestreados pasa 4,3 meses fuera de su hogar. Es común, tanto entre contratistas de siembra como de cosecha, encontrar
Esta cantidad de tiempo es bastante disímil para todos los contratistas de empresas que tengan dos o más equipos. De hecho, entre los contratistas
cosecha considerados (la desviación estándar de la muestra es de 3,1 me- de cosecha de la muestra tenían, en promedio, 3,13 equipos cada uno, que
ses). La ausencia del hogar depende de la antigüedad del contratista en la supera el millón de dólares en maquinaria.
actividad, la cantidad de clientes que tenga y la dispersión geográfica, la
cantidad de equipos y la cantidad de cabezales o plataformas que posea.19 Niveles de capitalización según actividad principal
Por cuestiones de índole técnica, con las variedades de cultivos que se usan
actualmente, el período de tiempo en que se puede levantar la cosecha se Las fumigadoras (pulverizadoras autopropulsadas o de arrastre) son ma-
acorta cada vez más. Cada variedad debe ser recogida en un corto lapso de quinarias relativamente más baratas que el resto y por ese motivo resultan
tiempo ya que las pérdidas económicas, si no se hace de este modo, son típicas para empresas familiares en fase de expansión.20 En general, un hijo
considerables. Por lo tanto, el tiempo fuera del hogar dependerá del período que quiere independizarse y formar su propia empresa, por ejemplo.
de tiempo en que cada uno pueda trabajar, pero rondará entre un mes y un Aunque por el momento, dadas las características que presentan y ya
mes y medio para la cosecha fina, y alrededor de cuatro meses para la cose- que, en muchos casos, realizan ambas actividades, hemos incluido a los con-
cha gruesa (suponiendo que el contratista disponga de las plataformas para tratistas de siembra y a los de fumigación en la misma categoría. El trabajo
girasol, maíz, sorgo y soja). de campo mostró que durante la última década estarían constituyéndose
contratistas especializados en fumigación. Esta especialización es producto
de la agricultura de precisión, que demanda fumigadores autopropulsados
19 
La plataforma de cosecha o cabezal es la parte frontal de la cosechadora que corta y con mayor tecnología digital y satelital que los de arrastre, y hace que el
recoge la parte de la planta que tiene el grano. Esta parte es fácilmente desmontable, de
hecho se desmonta cada vez que debe trasladarse de un campo a otro, pero es específica
para cada tipo de cultivo. Existe un tipo de plataforma para trigo, avena y cebada, otra 20 
Fortes, Meyer, “Introduction”, en Goody, J. (ed.), The Developmental Cycle In Domestic
para girasol, otra para maíz y otra para soja. Groups, Cambridge, Clarendon Press, 1958.

124 125
Cuadro 2. Costos de equipos de siembra en mayo de 2010 Cuadro 3. Costos de equipos de siembra en marzo de 2012

Equipos de siembra Equipos de siembra

Chico us$ 113.070 Mediano us$ 151.931 Grande us$ 256.399 Chico us$ 178.765 Mediano us$ 282.071 Grande us$ 457.393

Tractor
Tractor Tractor Tractor Agri- Tractor John Tractor John
Massey
John Deere John Deere nar T 100 - 4 us$ 50.703 Deere 6165J - us$ 110.500 Deere 8285R - us$ 212.700
Ferguson us$ 28.403 us$ 60.000 us$ 95.100
6615 7715 TD 100 hp 163 hp 285 hp
MF 290
DT - 120 HP DT - 180 HP
STD - 95 HP
Sembradora Sembradora Sembradora
Sembradora Sembradora Sembradora Agrometal tx Agrometal tx TXN mega
Agrometal Agrometal TX Agrometal TXN megan sd gr mega sd gr neum. gr.
TX mega us$ 31.494 mega SD GR us$ 31.494 mega Neum. us$ 58.758 Grueso 9 s x us$ 54.623 Grueso 13 s x us$ 74.295 Grueso 16 s us$ 99.734
9 surcos Grueso Gr. Grueso 16s 52cm v.70 cm 52cm. v. 70 cm x 52cm sd
por 52 9 surcos x 52 cm SC (con accesorios para (con accesorios para (con accesorios para
doble fertilización) doble fertilización) doble fertilización)
Carro Carro Carro
combustible us$ 3.000 combustible us$ 3.000 combustible us$ 3.000 Sembradora
Sembradora Sembradora
2.000 lts 2.000 lts 2.000 lts Agrometal
Agrometal Agrometal mx-y
mx-y gr.
us$ 67.839 mxyii gr. Fino- us$ 91.676 gr. Fino-Past c/ us$ 139.359
Sembradora Sembradora Fino-Past c/
Sembradora Past. c/fert 31 fert 47 líneas x
Agrometal PIEROBON fert 23 líneas x
Agrometal lín x 21 cm sd 21cm SD
MX-Y GR. siembra 21cm ¨sd
MX-Y GR.
Fino-Past us$ 50.173 directa TD us$ 57.437 us$ 99.541
Fino-Past
c/fert 23 21 (24 líneas Carro combus- Carro combus- Carro combusti-
C/fert 46 líneas us$ 5.600 us$ 5.600 us$ 5.600
líneas x 21cm) gr. tible 4.000 lts tible 4.000 lts ble 4.000 lts
y 21 cm SD
x21cm ¨SD Fino

Fuente: Elaboración propia en función de precios publicados en la revista Márgenes Agro- Fuente: Elaboración propia en función de precios publicados en la revista Márgenes Agro-
pecuarios, año 25, N° 299, mayo de 2010 y en los concesionarios de maquinaria agrícola pecuarios, año 27, N° 321, marzo de 2012 y en los concesionarios de maquinaria agrícola.
(precios sin iva, 10,5%. Tipo de cambio $ 3,91/dólar). (precios sin iva, 10,5%. Tipo de cambio $ 4,37).

costo de estos “nuevos” equipos sea mucho más elevado (en el orden de criterios para armar equipos “chicos”, “medianos” y “grandes” se elaboraron
los us$ 100.000) que sus antecesores de arrastre. Simultáneamente la nueva sobre la base de las entrevistas realizadas y revisado, finalmente, con la ayuda
agricultura, demandante de mayores insumos, requiere más pasadas de má- de dos contratistas: uno de cosecha y otro de siembra y cosecha, que trabajan
quinas fumigadoras y exige más a este tipo de equipos. a nivel local en la zona de Balcarce y el otro que se desplaza por gran parte
En las empresas de contratistas, aunque son pequeñas en cuanto a la de la Región Pampeana. Una vez armados los equipos tipo, los costos de los
cantidad de empleados –4,2 por empresa, de los cuales 1,8 son permanentes mismos han sido elaborados en base a información publicada (de tractores,
y 2,4 temporarios– y casi todas cuentan con un alto componente familiar sembradoras y cosechadoras) por la revista Márgenes Agropecuarios, y el resto
en su mano de obra, el nivel de capitalización es elevado si se lo compara a partir de publicidades de concesionarios de maquinaria agrícola.
con la mayor parte de los emprendimientos urbanos con similar demanda La variación entre los costos de los equipos dentro de la tipología que se
de trabajadores. planteó en los cuadros 1 a 5 es congruente con el nivel de capitalización en
Los cuadros 2, 3, 4 y 5, con los costos para armar equipos de siembra y co- maquinaria de la muestra entrevistada. Durante 2009, entre los contratistas
secha que por sus características resulten competitivos en el mercado de servi- de siembra el nivel de capitalización encontrado fue de entre us$ 220.000 y
cios, dan una idea de la magnitud de dinero de la que estamos hablando. Los us$ 950.000; entre los de cosecha, dicho nivel oscilaba entre los us$ 850.000

126 127
Cuadro 4. Costo de equipos de cosecha en mayo de 2010 Cuadro 5. Costo de equipos de cosecha en marzo de 2012

Equipos de cosecha Equipos de cosecha

Chico us$ 185.700 Mediano us$ 299.569 Grande us$ 581.600 Chico us$ 231.497 Mediano us$ 503.802 Grande us$ 707.792

Cosechadora Marani-Agri- New Holland


Claas Lexion John Deere Claas Lexion
Don Roque us$ 130.000 nar Axial Full us$ 221.719 us$ 465.000 TC 5070 2WD us$ 168.294 us$ 374.700 us$ 519.000
600 c/pat 12m 9670 - 310 HP 770
125 13s - 180 CV

Carro Carro Carro Carro Carro Carro


combustible us$ 3.000 combustible us$ 3.000 combustible us$ 3.000 combustible us$ 5.600 combustible us$ 5.600 combustible us$ 5.600
2.000 lts 2.000 lts 2.000 lts 4.000 lts 4.000 lts 4.000 lts

Casilla Rural Casilla Rural Casilla Rural


Casillar Rural us$ 9.700 Casilla Rural us$ 10.250 Casilla Rural us$ 11.600 (Acapulco us$ 14.500 (Acapulco us$ 17.162 (Tallei Lider us$ 20.594
5000) 6400) 7000)

Tractor John Tractor John 2 Tractor John Tractor Massey


Deere 5605 us$ 35.000 Deer 6415 us$ 49.600 Deere 5605 us$ 62.000 Tractor John Tractor John
Ferguson MF
us$ 36.821 Deere 6110J - us$ 93.200 Deere 7195J - us$ 131.500
ts - 75 hp dt - 106 hp ts - 75 hp 275 -frut. 80
128 HP DT - 192 HP
HP - ST
Tolva auto-
Tolva autodes- 2 Tolva autodes- Tolva Cestari Tolva Cestari Tolva Cestari
us$ 8.000 descargable us$ 15.000 us$ 40.000 us$ 6.282 us$ 13.140 us$ 31.098
cargable 10tn cargable 20tn 7000l 15.000l 29000l
16-18tn

Fuente: Elaboración propia en función de precios publicados en la revista Márgenes Agro- Fuente: Elaboración propia en función de precios publicados en la la revista Márgenes
pecuarios, año 25, N° 299, mayo de 2010 y en los concesionarios de maquinaria agrícola Agropecuarios, año 27, N° 321, mayo de 2012 y en los concesionarios de maquinaria agrí-
(precios sin iva, 10,5%. Tipo de cambio $ 3,91). cola (precios sin iva, 10,5%. Tipo de cambio $ 4,37).

y los us$ 3.068.931 (estos montos son posibles porque es frecuente que las fechas (la percepción de los productores respecto a qué es un equipo chico,
empresas posean más de un equipo). mediano o grande que puede ser competitivo en el mercado).
La otra cuestión sobre la que debemos llamar la atención es sobre el au-
mento en el costo de los equipos. En este punto debemos hacer una aclara- Máquinas-tótem y organización del trabajo
ción, que sin duda puede llegar a ser discutida, y es que los equipos tanto de
siembra como de cosecha no se han armado exactamente iguales en 2010 y En las épocas en que no cosechan, los contratistas vuelven al hogar. En la
en 2012 y esto, para algunos, imposibilitaría la comparación. Esta discutida localidad donde residen tienen un galpón/taller en donde cada año desarman
elección está basada en dos argumentos. Uno de ellos es que las maquinarias por completo las máquinas y las ponen a punto para la próxima campaña.
se modernizan –al igual que los autos, las computadoras, las cámaras de Esta actividad poscosecha llega a tomar características rituales, en tanto y en
fotos y los teléfonos celulares– y dos años después hay máquinas que ya no cuanto no todas las acciones tienen un fin práctico en el sentido mentado. Las
se fabrican. La otra cuestión no menor es que, impulsados por la moderni- cosechadoras son desarmadas hasta la última pieza, cada una de ellas es lim-
zación permanente, los productores exigen máquinas cada vez más grandes, piada cuidadosamente y si mostrase algún signo de desgaste es reemplazada.
más nuevas y más sofisticadas y los contratistas deben atender estas exigen- Los contratistas –independientemente de si venden servicios de siembra
cias para seguir siendo competitivos. Entonces, el criterio de elaboración de o de cosecha– suelen autodenominarse “fierreros” y ponen en esta parte de
las tipologías de equipos chicos, medianos y grandes fue el mismo en las dos su trabajo, el mantenimiento de las máquinas, una energía y una dedicación

128 129
que exceden los necesarios para el correcto funcionamiento de la maqui- cando jerarquías entre los empleados y, por ende, distintas retribuciones
naria, yuxtaponen de este modo el trabajo con el placer. En ese trabajo de económicas. Un maquinista suele cobrar (además del sueldo básico) el
limpieza, reparación y preparación de las máquinas cosechadoras –actividad 10,5% de lo facturado y un tractorista (además del sueldo básico) el 8,5%
que suele durar entre dos y tres meses y es desarrollada en un ambiente re- de lo facturado por ese equipo de cosecha. Esto estimula a que los emplea-
lajado y ameno– no solo participan los titulares, los miembros de la familia dos (que pasan meses fuera de sus hogares y duermen en casillas similares
afectados a la empresa y algún empleado permanente, sino también amigos a una casa rodante) estén más deseosos por trabajar que por descansar.
o empleados temporarios que en ese momento están cesantes (aquellos que Esta empatía de intereses con los del dueño del equipo (que factura aproxi-
son contratados solo para el período de cosecha). madamente el 11% de lo cosechado) produce jornadas de muchas horas
Las habilidades de mecánico que tienen los que participan en estas re- de trabajo que incluyen sábados, domingos y feriados. De este modo, un
paraciones integrales generan situaciones de competencia tácitas. “Petiso y empleado de un contratista de cosecha al final de la campaña 2008-2009
fiero, pero si no venía a cebar mate esa punta se quedaba hasta las fiestas”, podía aspirar a cobrar entre $28.000 (us$ 7.778) y $38.000 (us$ 10.556)
fue una frase jocosamente dicha por un empleado que estando de visita y finalizada la campaña 2010-2011 entre $48.000 (us$ 12.000) y $60.000
logró desarmar parte de una maquinaria que a su jefe se le dificultaba (San (us$ 15.000).22
Vicente, Santa Fe, julio de 2009). Terminada la campaña de cosecha, se vuelve al hogar y recién allí se
En época de cosecha, se estila que cada empleado o dueño maneje una sola liquida lo adeudado a los tractoristas y los maquinistas, que suelen que-
máquina, que la calibre según sus preferencias –cuando los dueños del campo dar desvinculados contractualmente de la empresa. El sueldo básico se
o los ingenieros agrónomos encargados no disponen otra cosa– y que cele por le paga a cada empleado el día del mes que corresponde y las comisiones
su cuidado como si fuese propia. También al momento de repararlas, cuando (o parte de ellas) al terminar la campaña, después de “haber puesto en
la cantidad de personal y de equipos de cosecha lo permiten, se arman equipos orden” las cuestiones legales. Como los empleados, en una gran parte, no
para reparar o calibrar y cada uno se encarga de la máquina con la que trabaja. serán ocupados el resto del año, deben mandar un telegrama renunciando
a la empresa y contra ese telegrama se les paga lo adeudado. En algunas
Relaciones patrones-empleados. Organización del trabajo ocasiones, dependiendo de la cantidad de cosechadoras que posea la em-
presa y de la cantidad de miembros familiares por equipo, se mantienen
Compartir voluntariamente esta actividad, no mediada por el dinero, no algunos empleados contratados durante todo el año (con el sueldo mí-
implica que las relaciones entre empleados y patrones estén libres de con- nimo), para que ayuden en la “reparación” de las máquinas y en el man-
flictos; si bien parecieran adquirir ciertas características particulares, estas tenimiento del taller.
no son idílicas. Durante las temporadas de trabajo a campo, cada equipo Los que son cesanteados temporalmente, no parecen vivir esta situación
de cosecha emplea al menos dos personas, un maquinista (que maneja la de modo conflictivo o con resentimiento contra el empleador. Se advierte
cosechadora) y un tractorista (que se encarga del tractor que arrastra el en casos como el que mencionamos, que algunos de estos empleados tem-
carro y traslada los granos desde la tolva de la cosechadora hasta el camión porarios suelen establecer relaciones de compañerismo con los titulares de
o ensiladora).21 Estas tareas requieren distinto nivel de calificación, mar- las cosechadoras y concurren a los talleres a cebar mate y ayudar en la repa-
ración de los equipos en los meses que no perciben sueldo, como quien va
En los últimos diez años se ha popularizado el almacenamiento de los granos a campo
21 
a visitar a un amigo. La relación que se establece, en la mayor parte, es de
en unos envases llamados silo-bolsas o bolsas. Su utilización optimiza la cosecha, y re- franca cordialidad y amistad, situación cuidada por ambas partes a raíz de la
duce las pérdidas de rendimiento por retrasos en el transporte o condiciones climáticas.
larga convivencia que forzosamente se da durante los meses de campaña.
Son de bajo costo y permiten el ahorro en fletes al permitir sacar la cosecha del campo
fuera de estación, un cierto control de insectos sin insecticidas y hacer el acopio en el Ya que la demanda de maquinistas (no así de tractoristas) es mayor que la
mismo lote de cosecha, directamente de la tolva de la máquina cosechadora. Los envases oferta, la hipótesis de que los empleados cesantes van a trabajar a los talleres
son impermeables y conservan el grano durante una cantidad de tiempo variable según la
humedad con la que fue cosechado. La capacidad de almacenaje varía con las dimensio-
nes, pero oscilan entre las 50 y las 450 toneladas de capacidad y sus medidas varían entre Estos datos han sido coincidentes en todas las entrevistas con contratistas en las que se
22 

1,5 m de alto por 18 m de largo a 3,6 m de alto por 100 m de largo. El embolsado se hace ha podido hablar de cuánto y cómo se le paga a los empleados, así como con uno de los
mediante una máquina comúnmente llamada embolsadora. empleados entrevistados.

130 131
especulando de este modo con “sumar puntos” para conseguir trabajo la Las temporadas ociosas, entre cosecha y cosecha, son riesgosas en cuanto
próxima temporada, no parece del todo plausible o al menos solo sería esta a perder la fidelidad de un maquinista, en particular para aquellos que, ya
una parte de la explicación. sea por falta de clientes o porque no poseen las plataformas para cosechar
La buena relación con y la confianza hacia los empleados es un elemento los distintos granos y poseen solo una o dos, están inactivos una mayor
a vigilar permanentemente, debido no solo a los largos meses de conviven- cantidad de meses.
cia, sino también al nivel de informalidad del trabajo. Los patrones tratan de En las entrevistas a quienes venden o vendían exclusivamente servi-
desvincularse de aquellos empleados con los cuales no sea fácil convivir, que cios de cosecha aparecen dos motivaciones recurrentes para incorporar
no acepten como justas las reglas del juego y que por algún motivo no en- la oferta de otro servicio (siembra o fumigación). Una es trabajar casi en
cajen en sus “parámetros de nobleza”. Un empleado que no cumpliese con exclusividad para un solo cliente y si este ofrece la opción de otra labor,
estos requisitos puede provocar que su empleador lo vea como “peligroso” para no arriesgarse a perder el cliente se adquiere (generalmente a fuerza
y se sienta amenazado e inseguro. de endeudarse) la maquinaria requerida. La otra es la necesidad de poder
ofrecer trabajo para el maquinista durante todo el año.
Uno no puede trabajar con un mal tipo. Uno que es medio mal llevado no
va, son muchos meses de vivir en la casilla, si hay un jodido no podés vivir. Ahora, de las cuatro máquinas que tenemos una la tenemos en el galpón
[…] una vez sola en 25 años que llevo en esto eché a un empleado. Un tipo y estamos pensando en venderla y comprar una pulverizadora o una
de acá que tiene un pibe chiquito. Una vez el pibe sale en la bicicleta y en sembradora. No se consiguen buenos maquinistas, nadie quiere irse a laburar
una esquina lo toca un auto. El dueño del auto paró y al pibito no le había unos meses afuera aunque le pagues bien. Y cuando conseguís uno, capaz que
pasado nada. Después lo agarra un abogado de estos medios cuervos y le en el invierno se te va con otro que fumiga o siembra y no te vuelve […] Este
calienta la cabeza para que pida plata. ¡Y le sacaron no sé cuánta plata al laburo es duro, si conseguís un buen empleado lo tenés que cuidar (Ignacio
seguro del otro! ¡Qué sinvergüenza! Cuando viene y me cuenta eso decidí Rally, 40 años, titular junto a otro socio de cuatro equipos de cosecha, San
no contratarlo más. Uno no puede convivir tantos meses con un tipo así. Vicente, Santa Fe, julio de 2009).
¡Un hombre que lucra con su hijo, no es honesto! (contratista de siembra y
cosecha, un equipo de cada uno, 60 años, vive en 25 de Mayo, provincia de Entrevistado: este año estoy como loco, no tener maquinista me mata.
Buenos Aires, abril de 2009). Hacemos todo entre mi socio y yo, pero con uno solo arriba de la máquina
no damos abasto.
Entrevistador: ¿Cómo uno solo? ¿Y vos?
Entre los empleados de cosecha cesanteados, durante los meses que no Entrevistado: Yo estoy consiguiendo clientes, cobrando, comprando repuestos...
trabajan cosechando, la utilización de su tiempo es diverso. Los menos vivo arriba de la chata. Bueno, y además también de a ratos me subo a la
no hacen nada y viven de lo ahorrado y la mayoría complementa lo ga- cosechadora. […] Vamos a ver si este año que incorporamos una sembradora
nado durante la temporada de cosecha haciendo “changas”23 (como me- conseguimos un maquinista que se quede (Marcelo Perie, contratista, 32 años,
cánicos, como pintores y en establecimientos agropecuarios son las más partido de Saavedra, Provincia de Buenos Aires, enero de 2012).
comunes).
Como se mencionó anteriormente, la demanda de maquinistas (no así Si bien la prestación de servicios para cosecha –tal como lo expresan los
de tractoristas) es mayor a la oferta. El manejo de estas máquinas es com- entrevistados y puede verse en las historias de vida– es un negocio más lu-
plejo, característica que se acentúa con cada nueva versión que sale al mer- crativo que la siembra, la diversificación también tiene sus beneficios.
cado, con particularidades según marca y modelo. No saber manejar bien
una máquina de esas pone en riesgo tanto la vida útil de la máquina como Entrevistado: Yo me muevo en un radio no mayor a los 100 km. Hay muchos
la calidad del trabajo a realizar. Cuando se compra una máquina nueva, contratistas que se van lejos, pero esos son los de cosecha, no los crotos como
yo (risas) […] ¿Sabés lo que pasa? Es que esas máquinas grandes en campos
viene incluida una capacitación para una o dos personas. Todo esto hace
chicos, como acá, no rinden. Una cosechadora sale us$ 300.000, us$ 400.000
que el personal con competencias para manejar una cosechadora sea rela- o más. Y una sembradora entre us$ 40.000 y us$ 100.000.
tivamente escaso. Entrevistador: Pero vos también tenés una cosechadora, ¿o no?
Entrevistado: Sí bueno, pero la mía es una maquinita chiquita, la tengo para
23 
Trabajo informal y temporario. En general por un período de pocos días o tal vez horas. hacer pasturas y nada más. Yo con mi maquinita no puedo hacerte un trigo

132 133
o una soja. Bah, como poder podría, pero nadie me contrata. La tengo para
no parar nunca, si parás te comés lo poco que hiciste cuando laburás. Este
De este modo, la mano de obra calificada en el caso de los maquinistas, se
año [2009, un “mal año” para el sector] para sembrar se cobra entre $105 y convierte en un elemento considerado al momento de diseñar estrategias de
$120 la hectárea y para cosechar $120. El año pasado, con un gasoil mucho inversión y expansión dentro de las empresas.
más barato, para cosechar se cobraba entre $150 y $160. Pero, ¿sabés cuánto
factura una cosechadora? $9.000 por día. En cambio a una sembradora le
hacés entre $3.500 y $4.000 por día. Si le descontás el gasoil te quedan Por habitus
$2.500.
Entrevistador: No parece estar tan mal, ¿no?
Entrevistado: […] eso es en bruto. De ahí tenés que descontarle lo de los El otro modo de clasificar a los contratistas, y que nos ayuda a comprender
empleados, los impuestos, el desgaste y amortización de los fierros. No te su comportamiento, es según cómo han sido construidos sus habitus, es
creas, al final a la plata la ves pasar. […] Para que te des una idea yo por decir en función de su pasado familiar y productivo.
año facturo entre $500.000 y $600.000 y después no me queda nada. La En la noción de habitus desarrollada por Bourdieu se encarna la objeti-
semana pasada, solo de gasoil, pagué $21.00024 (Martín González, se define vidad externa de la estructura y la subjetividad de las personas. El habitus
como contratista de siembra. Su capital en maquinarias, compuesto por una es así un conjunto de esquemas generativos a partir de los cuales los su-
pequeña cosechadora, tres equipos de siembra y una enrolladora, asciende
jetos perciben el mundo y actúan en él. Es un esquema de obrar, pensar y
a us$ 650.000 aproximadamente. 38 años, partido de Balcarce, provincia de
Buenos Aires, diciembre de 2009). sentir, asociado a la posición social, en ese gran entramado llamado estruc-
tura social. Es por medio del habitus que para Bourdieu se explica cómo
personas con un entorno social homogéneo tienden a compartir estilos de
La autorreferencia al relativamente escaso nivel de capitalización de Martín vida parecidos.25
González no parece ser solo una percepción personal. Según dejaron ver las Es este concepto el que nos servirá para entender cómo sujetos con una
entrevistas, el nivel de capitalización de los contratistas –en particular la de relación similar con los medios de producción, con parecidos niveles de
aquellos que son titulares de cosechadoras– es acelerado al menos después capitalización, que comparten la misma actividad y en un mismo entorno
de la devaluación de enero de 2002. espacial, presentan diferencias significativas en algunas dimensiones, como
Para darnos una idea aproximada de este nivel de capitalización, es usual la relación con la tierra o con la toma de créditos. La pregunta obligada
que aquellos que comenzaron con un equipo usado en la década de 1980 que se nos presenta en este punto es si no hay una contradicción ya que al
ahora tengan cuatro o cinco equipos nuevos, o dos o tres equipos e inver- compartir “la objetividad externa de la estructura” deberían presentar habi-
siones en campo, o bien propiedades inmobiliarias. Todos los entrevistados tus similares. Que efectivamente esto sea así se explica porque los habitus
renuevan los equipos cada tres o cuatro años, cinco a lo sumo. Esta situación tienden a mantenerse relativamente estables en el tiempo, justamente por
tiene que ver con los márgenes de ganancia que las situaciones comerciales su otro componente constitutivo, la subjetividad. Es lo que Bourdieu deno-
les permiten a los contratistas. mina “efecto histéresis de los habitus”.26
Distinguimos entonces entre contratistas con pasado chacarero (o cha-
Teniendo mis máquinas, con la siembra me ahorro entre un 20% y un careros devenidos en contratistas) y contratistas sin pasado chacarero. Al
25%. Y con la cosecha, hasta un 40%. El tema es que tenés que tener una señalar este último caso, nos referimos a aquellas empresas de contratistas
infraestructura más o menos grande y personal idóneo que cuando parás en las que su titular no fue productor agropecuario de tipo chacarero (aun-
la máquina lo puedas usar en otra tarea. ¿Se entiende? (Adrián Gómez,
que podría haberlo sido un padre, con quien el contratista nunca trabajó,
productor mixto y contratista de siembra y cosecha, partido de Balcarce,
Provincia de Buenos Aires, septiembre de 2008).
o algún abuelo de un miembro titular o más de uno de la empresa actual).
Ser chacarero, como se desprende del capítulo anterior, implica –además
de ser un productor con capacidad de acumulación– un vínculo afectivo con
la actividad. Los chacareros ponen en juego una racionalidad con elemen-
24 
Ese monto debe ser el correspondiente al mes de noviembre. Es frecuente que los con-
tratistas tengan cuenta corriente en alguna estación de servicio y cancelen la cuenta una
vez por mes. En la zona de Balcarce (de donde es el entrevistado) noviembre es el mes en 25 
Bourdieu, Pierre, La distinción…, op. cit.
el que se siembra la mayor parte de la soja de primera. 26 
Ibid.

134 135
tos sustantivos y acciones orientadas a valores que, según se combinen, le para lo que pidieron un crédito a cinco años. A fines de 2001 compraron
imprimen a la actividad productiva dinámicas organizativas particulares.27 otra usada, en el 2003 cambiaron la usada por otra más grande. En 2005
Los modos de invertir y de organizar el trabajo en el interior de las empresas compraron otra nueva y en 2007 adquirieron otra. Para el mes de julio de
suelen presentar algunas diferencias entre los chacareros y aquellos que con- 2009, tenían cuatro cosechadoras John Deere con sus equipos correspon-
ciben la actividad exclusivamente como una fuente de dinero.28 dientes, una Maximizer, una 1185 y dos 1150.
Entrevistados con seis meses de diferencia (en diciembre de 2008 y en
No es lo mismo una empresa agropecuaria que un chacarero; la idiosincrasia julio de 2009), Ignacio Rally, padre de dos hijos en edad escolar, decía que
chacarera está atravesada por el amor a la tierra. […] El campo es mi vida. Yo “los clientes los salís a buscar y cuando más o menos encontrás un equili-
le he restado cosas a la familia por el campo (Adrián Gómez, productor que brio tratás de pedir un crédito y comprar una máquina nueva, para no que-
se autodefine como chacarero y que vende servicios de siembra y cosecha
darte. No es que me guste vivir endeudado, pero es la única manera. A mi
“solo para amigos y después que terminé con lo mío”. 50 años, partido de
Balcarce, Provincia de Buenos Aires, septiembre de 2008).
hermano mucho no le gusta, pero en general lo convenzo”.
Seis meses antes de este relato, Juan Martín Rally, socio y hermano, ex-
plicaba: “yo medio que ya estoy hecho, más máquinas es más quilombo, con
La influencia del pasado chacarero es determinante al punto tal que en una lo que tengo y con lo que me entra del campo de mi viejo, ¿para qué quiero
empresa donde los socios titulares son dos hermanos, uno con pasado cha- más? No es que no me gusta la guita, pero no me gustan los quilombos y
carero y el otro no, en muchos aspectos se comportan de modo radicalmente vivir siempre debiendo” (Juan Martín, separado, con cuatro hijos, dos del
distinto y esto es una fuente de tensiones al momento de administrar la primer matrimonio y dos del segundo).
empresa. Es el caso de los hermanos Rally. El padre de ambos, ya retirado Es cierto que ambos socios están en distintas etapas del ciclo familiar,
a causa de su edad (88 años), es un ex productor de tipo chacarero del pero la resistencia a tomar créditos entre aquellos contratistas que han sido
sudoeste santafecino. En 2009, el hermano mayor, Juan Martín (55 años), chacareros es, prácticamente, una constante. La ambición de acumular y
había optado por quedarse trabajando con el padre y, según él a causa de de que su empresa crezca es un hecho común para ambos grupos de con-
su “pasión por los fierros”, en 1996 se convirtió en contratista de cosecha. tratistas, independientemente de su pasado, pero aquellos sin un pasado
Emprendió la actividad con un socio del cual se separó cinco años después, chacarero han mostrado influenciarse por estímulos distintos al momento
en 2001. Su hermano menor, Ignacio, nunca trabajó con el padre; estudió, de decidir una inversión. Quienes no han sido productores chacareros sue-
se recibió de contador y se fue a vivir a la ciudad de Santa Fe. Se casó con len mostrar una mayor propensión a la toma de créditos para capitalizarse
una odontóloga y trabajó en una oficina estatal hasta el año 2000, cuando se y, a pesar de que explicitan su deseo de comprar campo, parecen posponer
acogió a un retiro voluntario por el cual cobró us$ 35.000. La esposa puso más el momento de dar este paso que sus colegas con un pasado chacarero.
un consultorio en un pueblo de 7.500 habitantes, cercano a donde él se crió,
y comenzó a atender allí, primero una vez por semana después, dos y en el Niveles y estrategias de capitalización
invierno de 2009 ya atendía allí tres veces semanales y había dejado los pa-
cientes y el consultorio en Santa Fe. Con esos us$ 35.000, Ignacio primero Para el año 2002, el 68,7% de los contratistas había sido productor agro-
puso un feed lot en 6 ha del campo del padre y lo conservó hasta que, por el pecuario.29 Acercándonos a una primera noción de cómo elementos cha-
precio de la hacienda, ya no resultó rentable. Cuando Juan Martín se separó careros persisten, aun habiendo cambiado de actividad, presentaremos un
del socio, Ignacio le propuso armar una sociedad entre ellos. Juan Martín se cuadro solo para contratistas, en el cual vinculamos el pasado (chacarero o
había quedado con un tractor, una casilla, un carro de combustible y un ca- no chacarero) y la incidencia de las maquinarias en su capital.
rro autodescargable. Compraron una cosechadora John Deere 1185 nueva, A partir del cuadro 6, advertimos que la inclinación por adquirir tierras
es mayor para los contratistas con pasado chacarero. Esta mayor proporción
relativa de capital en tierras, si bien registra excepciones, no depende de la
Weber, Max, Economía y sociedad, op. cit.
27 

Para ampliar este punto véanse: Archetti, Eduardo y Kristi Anne Stolen, Explotación fa-
28 

miliar…, op. cit.; Balsa, Javier, El desvanecimiento del mundo chacarero…, op. cit.; Muzlera, 29 
Lódola, Agustín, Contratistas, cambios tecnológicos y organizacionales en el agro argen-
José, Chacareros del siglo xxi…, op. cit.; y Villa, Mariann, “Born to be Farmers?...”, op. cit. tino, Buenos Aires, cepal, 2008.

136 137
Cuadro 6. Porcentaje de acumulación en tierras según el pasado productivo Martín Ostermann (78 años), que es contratista de cosecha y posee cuatro
equipos. Trabaja con sus dos hijos varones y se autodefinía como “conserva-
Pasado Porcentaje del capital total en tierras Total dor”, en referencia a su actitud cautelosa al momento de financiarse. Frente
chacarero a la pregunta sobre su postura frente a la toma de créditos decía: “nosotros
somos medio conservadores. Hay que ser cautos, porque tener la platita es
0,00 - 33,32 33,33% - 66,62 66,33% - 100 muy lindo y muy fácil, pero después hay que devolverla y ahí el banco no te
perdona nada […] No es que nunca hayamos sacado créditos, pero siempre
No 37,5 12,5 50,0 100,0
tratamos de ahorrar nosotros y si falta un puchito, bueno”.
Sí 66,7 16,7 16,7 100,0 Martín Ostermann cuando comenzó a vender servicios y abandonó la
producción, en 1983, no era propietario más que de algunas vacas leche-
Total 55,0 15,0 30,0 100,0 ras y las instalaciones de un pequeño tambo. No tenía campo propio. Al
momento de las entrevistas, en julio de 2009, poseía 97 ha de campo en
Fuente: Elaboración propia a partir de los trabajos de campo. la provincia de Santa Fe, cerca del límite con la provincia de Córdoba, la
casa donde vive, un auto, una camioneta, dos casas en la provincia de Entre
Ríos, y dos equipos de cosecha. Para dar una noción más acabada, a este
Cuadro 7. Nivel de capitalización entre contratistas según su pasado capital hay que sumarle dos cosechadoras más, un equipo de siembra, dos
autos, dos casas y una camioneta, que están a nombre de una empresa que
tiene por titulares a sus dos hijos varones, pero que es un desprendimiento
Pasado Nivel de capitalización total Total de la anterior y en la práctica, para los clientes, funciona como una sola
chacarero
empresa.
Hasta us$ 750.001 y us$ 1.500.001 y Más de En contraposición con esta categoría está la de aquellos que no tienen un
us$ 750.000 us$ 1.500.000 us$ 3.000.000 us$ 3.000.000
pasado chacarero. Es el caso de Claudio Raimondi (50 años), un contratista
Sí 41,67% 8,33% 33,33% 16,67% 100,00%
mixto de siembra y cosecha. Al momento de las entrevistas, en noviembre
de 2008, Claudio tenía (en sociedad con un hermano y una hermana) siete
No 9,09% 50,00% 4,55% 36,36% 100,00% equipos de siembra, tres de cosecha, además de cinco fumigadores, 250 va-
cas de cría y un feed lot. Como con esos equipos no podían satisfacer la de-
Total 20,59% 35,29% 14,70% 29,41% 100,00% manda de trabajo, subcontrataban equipos de otros contratistas para poder
cumplir y no perder la clientela. También administraban campo y vendían
Fuente: Elaboración propia en función de los trabajos de campo. servicio de hotelería en el feed lot, todo en campos alquilados.

Entrevistado: Nosotros, para llegar a tener lo que tenemos vivimos siempre


herencia. La mayor parte de las tierras de los contratistas de la muestra han endeudados, sino no se puede. Mirá, para que te des una idea estamos pagando
entre $ 50.000 y $ 60.000 por mes a los bancos por los distintos créditos. […]
sido compradas. A pesar de esta mayor proporción de tierras en la compo-
Entrevistador: ¿Y la posibilidad de comprar campo?
sición de su capital total, entre los contratistas con un pasado chacarero el Entrevistado: […] terminar comprando un campito es el objetivo final de
nivel de capitalización total es menor. todos los que trabajamos en el agro, pero no se puede. Es muy caro y más allá
Entre los contratistas de la muestra, casi el 42% de los que tienen un pa- de que los fierros se oxiden, si los trabajás rinden más (Claudio Raimondi,
sado chacarero tienen un capital menor a los us$ 750.000; en contraposición contratista de siembra, cosecha y fumigación, 25 de Mayo, provincia de
con aquellos sin un pasado chacarero entre los que el 36% posee un nivel de Buenos Aires, noviembre de 2008).
capitalización mayor a los us$ 3.000.000.
Un claro ejemplo de la categoría “contratista con pasado chacarero”, para Otra cuestión a observar son los estímulos por medio de los cuales deci-
poder ayudar a construir la imagen del tipo ideal al que referimos, es el de den invertir, “agrandarse” en la jerga coloquial. En aquellos contratistas

138 139
Plata que le maneja el campo a muchos de Buenos Aires que no vienen por
con un pasado chacarero, la lógica que rige las inversiones tiene que ver acá. Entonces él te consigue los clientes y vos le pasás un porcentaje (Ramón
más con la necesidad que con la oportunidad. Un chacarero es más facti- Hernández, contratista de cosecha con cuatro equipos, 42 años, partido de
ble que se arriesgue a crecer tomando crédito o comprando una maquina- Balcarce, provincia de Buenos Aires, diciembre de 2009).
ria frente al estímulo de darle trabajo a un nuevo miembro de la familia,
en general un hijo, que arriesgarse por el solo deseo de crecer y capitali-
zarse; como sería esperable para un sujeto con un perfil más profesional/ En el caso de los Ostermann, la decisión de cambiar de rubro, en tanto
capitalista, donde cobra más peso una racionalidad formal en detrimento estrategia de capitalización, parece haber sido muy fructífera. El tambo
de una sustantiva. tenía 63 animales, con la venta de 55 adquirieron una cosechadora Senor
Ostermann, en 1983, cuando decidió comenzar a vender servicios como B3 usada y con un crédito bancario compraron un carro de 6 toneladas.
contratista fue, según sus palabras, porque la explotación no tenía perspec- Ese equipo (sin tractor ni casilla)30 comenzó a ser trabajado por el hijo
tivas de ser una fuente suficiente de ingresos para toda la familia: “vimos mayor, cosechando 260 hectáreas de sorgo; 16 días después, el 31 de mayo
que no iba a dar para alimentar a las tres familias”. Y otro contratista con un de 1983, abandonaron definitivamente el tambo y se fueron a vivir al pue-
pasado chacarero, en sintonía con Juan Martín Rally, decía: blo. En diciembre del mismo año, para la cosecha de trigo sacaron otro
crédito (ya habían cancelado el primero) destinado a la compra de una
¿Y yo para qué quiero más? Con dos equipos, estoy hecho. Este [haciendo camionetita y un chimango.31 Ese crédito lo cancelaron semanas después,
referencia a un equipo de cosecha que se encontraba en el lugar de la al finalizar la campaña de trigo.
entrevista] lo laburo yo y el otro, mi hermano y mi hijo. Si compramos uno La necesidad de Martín Ostermann de mostrar su actitud prudente res-
más tenemos que contratar a un encargado y es un quilombo. Con esto
pecto a la toma de créditos, como un ejemplo de vida, quedó de manifiesto
vivimos bien, ¿para qué más? (Sebastián Martín, contratista de cosecha, 54
años, partido de Balcarce, provincia de Buenos Aires, diciembre de 2008).
reiteradas veces, durante los encuentros que tuvimos en los que se definió
como conservador. Siempre los créditos tomados fueron por un monto pe-
queño en relación al capital total de la empresa. Esta característica contrastó
El hijo de Sebastián, que trabajaba en la empresa familiar, por el mo- con la de aquellos sin un pasado chacarero que hicieron de la toma de cré-
mento cobraba por su trabajo como maquinista. Sebastián trabajó con su ditos una práctica insoslayable de su crecimiento –como quedó expuesto en
padre, chacarero, los primeros años de su juventud. Luego comenzó con el mencionado caso de Claudio Raimondi.
la actividad de contratista de cosecha, que aparecía como más rentable También en el caso de los Raimondi la evolución de la empresa es in-
frente a una pequeña explotación que no parecía ser suficiente para el separable del devenir familiar y parece que así seguirá siendo, por ahora.
padre y para él. Claudio estudió electromecánica por influencia paterna, dice: “El amor por
El argumento “con esto vivimos bien, ¿para qué más?” no es un razo- los fierros lo heredé de mi viejo. Creo que de ahí me vino el estudiar un
namiento universal entre todos los contratistas. Aquellos empresarios con- técnico”. Cuando terminó sus estudios técnicos, se ocupó completamente
tratistas que nunca han tenido una identidad chacarera suelen desarrollar de la empresa familiar. La decisión fue un punto de inflexión en la familia
una lógica distinta: invertir en la medida que creen que pueden recuperar la (así como cada una de las incorporaciones o de los desligamientos de otros
inversión, independientemente de las necesidades de generar ingresos para miembros de la familia).
una familia creciente u ocupar mano de obra de alguno de los miembros de
la familia. En 1969, mi viejo decidió hacer de esto su actividad principal y ahí comenzó
con unas maquinitas viejas. En 1970, se asoció con mi tío y ahí compraron
Entrevistado: En este laburo no sabés cual es el techo, eso depende de cada la primera cosechadora nueva y cuando yo entré revolucioné todo. Me di
uno. La suerte ayuda un poco tal vez, pero si vos hacés las cosas bien […] cuenta que había que tener siempre lo último, lo mejor, y ahí la empresa
Nosotros vivimos endeudados, comprando máquinas y así crecemos.
Entrevistador: ¿Pero cómo sabés, si comprás una máquina, que después vas a 30 
Según se manifestó en dos entrevistas, “[…] antiguamente los colonos ponían el tractor.
encontrar los clientes para poder ponerla a trabajar y pagar el crédito? Hoy eso es impensable.”
Entrevistado: No sabés, pero te la rebuscás. Vas entrando a los campos, 31 
Nombre con el que usualmente se conoce a una herramienta que, conectada a la toma
algunas veces te ven parado en la ruta y te piden […] Hay un tipo de Mar del de fuerza del tractor, sirve para elevar el cereal desde el piso hasta un camión.

140 141
cambió el ritmo. En 1987 mi tío falleció y a mis primos esto no le interesaba
Cuadro 8. Relación entre pasado chacarero/no chacarero y la toma de créditos
entonces seguimos solo mi viejo y yo (Claudio Raimondi, 25 de Mayo,
Provincia de Buenos Aires, abril de 2009).
Herramienta de
Las transformaciones político-económicas así como las tecnológicas y pro- Pasado chacarero Solo ocasionalmente capitalización principal Total
ductivas que revolucionaron el sector a mediados de la década de 1990 o recurrente
prepararon el terreno para que, luego de la devaluación de enero de 2002,
Sí 88,00% 12,00% 100,00%
Claudio convocara a sus dos hermanos y la empresa creciera exponencial-
mente. Con la incorporación de ellos la empresa no solo se agrandó en la No 12,50% 87,50% 100,00%
cantidad de maquinarias sino que incorporó otras actividades, como la ga-
nadería de cría y engorde, y la administración de campos.32 Total 58,80% 41,20% 100,00%
El pasado de los contratistas, en función del cual se construyen sus res-
pectivos habitus, es un elemento clave para comprender su comportamiento Fuente: Elaboración propia en función de los trabajos de campo.
“empresarial”. Cómo se organizan, cómo se posicionan frente a la toma de
deuda para capitalizarse, en suma cómo leen el mundo, su mundo, laboral.
Resumiendo, los contratistas con un pasado chacarero mantienen un sos de las mujeres que intervienen en la empresa y cuando lo hacen es desde
apego por la tierra que los impulsa a adquirirla, mientras que aquellos que un lugar periférico y subordinado. Para ilustrar podemos presentar los casos
no lo han tenido consideran que aún no están dadas las condiciones. Y res- de dos contadoras; una que se hace cargo de la contabilidad de la empresa;
pecto a la toma de créditos, si bien los chacareros son sujetos con una larga y la otra que colabora con el suegro para llevar, también, la contabilidad de
tradición en la toma de deuda, aquellos que han cambiado de actividad en la sociedad.
general ha sido justamente porque no han podido pagar créditos contraí-
dos para capitalizarse. Son productores que compulsivamente debieron El trabajo, lo hacemos entre mis hijos y yo, excepto la contabilidad. Esa la
vender el campo y con el sobrante comenzar una nueva actividad y es este llevamos entre mi nuera –la esposa de mi hijo el mayor– y yo. Ella aporta
“mal recuerdo” el que los hace renuentes a endeudarse como estrategia de la teoría y yo la práctica. Porque la práctica también vale, ¿o no? Solo con
lo que estudian en la facultad no alcanza, el trabajo es otra cosa, ¿o no? Y
capitalización.
de esa manera, trabajando en equipo aprendemos los dos (contratista con
cuatro equipos de cosecha y uno de siembra, 73 años, San Vicente, Santa
Vínculos empresa-familia y organización del trabajo Fe, 15 de julio de 2009).

Entre las empresas contratistas con las que hemos trabajado, el lugar de la fa- En este caso, el lugar de la mujer en la empresa es doblemente subordi-
milia es central. Esta centralidad radica, por un lado en el aporte de la mano de nado; primeramente al del suegro en tanto hombre; y posteriormente, en
obra de los miembros de la familia a la empresa y en segundo lugar, por la estre- tanto padre. En general, los hijos de contratistas con un pasado chacarero
cha interrelación que el ciclo y las necesidades de la familia tienen en la empresa se subordinan a la figura paterna. En las empresas de contratistas en las que
de servicios. Esta última característica es fácilmente observable sobre todo en previamente sus titulares habían sido chacareros se observó que, en compa-
aquellas empresas con un pasado chacarero cercano.33 ración con aquellas que eran segunda generación de contratistas o que no
Entre los contratistas, el lugar de la familia, o mejor dicho de los miem- habían tenido ese pasado, el lugar de subordinación de la mujer, así como
bros masculinos de la familia, en el gerenciamiento y en la actividad de la el de los hijos varones, era más marcado que en aquellas otras empresas sin
empresa ha tenido un espacio de suma importancia. Son muy pocos los ca- pasado chacarero o con un pasado chacarero mayor a una generación.
En el caso de este entrevistado, el trabajo de la contadora, su saber, no es
reconocido como el de una profesional que ha desarrollado las competen-
32 
Barsky, Osvaldo y Jorge Gelman, Historia del agro argentino…, op. cit.; Lattuada, Mario
cias suficientes para lo que ha estudiado y en lo que viene trabajando hace
y Guillermo Neiman, El campo argentino. Crecimiento con exclusión, Buenos Aires, Capital
Intelectual, 2005. años. Este reconocimiento parcial se debe en primer lugar, al hecho de ser
33 
Fortes, Meyer, “Introduction…”, op. cit. mujer y también por su condición de nuera del titular. Ser contadora y parte

142 143
de la familia pareciera obligarla a prestar sus servicios en la empresa, pero En una de las empresas contratistas, en la que hemos establecido una re-
sin tener ningún tipo de peso en las decisiones de la misma. El trabajo que lación casi de amistad con sus integrantes, el trabajo administrativo de la
ella aporta es considerado “una ayuda” más que trabajo propiamente dicho. mujer no fue visto sino hasta después de muchos encuentros.35
Es un lugar común que el trabajo de las mujeres tenga un status de menor Ya establecida una confianza, en un desayuno, comencé a indagar acerca
valor; al mismo tiempo que en estos casos es un servicio casi obligatorio. de cuestiones de dinero. Situación que se hacía particularmente más intere-
Es una función tan naturalizada como que la mujer sea responsable de las sante porque los tres hijos habían instalado una empresa propia. Mientras
tareas domésticas, a las que no se las considera un trabajo o al menos no que dos trabajaban en empresa propia, el tercero seguía trabajando en la
tienen la importancia que tiene trabajar fuera del hogar o inclusive estudiar. empresa del padre, como empleado, y era socio capitalista con sus dos her-
“La colaboración” que la contadora en cuestión brinda, es vivida por ella, manos. Cuando comencé a preguntar sobre detalles de las operaciones de
por su marido y por su suegro, como su deber. La nuera por parte del hijo los hijos, me sorprendí con que era la madre la que “hacía” de tesorera (y
menor, al no ser profesional, no tiene ninguna afectación a la empresa, y administrativa) de ambas empresas. A ella se le giraba todo el dinero, se le
no hace efectiva la subordinación derivada de su condición de género, al explicaba cuáles eran los objetivos de la empresa a corto plazo (comprar
menos no con la intensidad del otro caso. Si bien los varones ocupan un otra máquina, retirar para comprar un auto, hacer un viaje o refaccionar
lugar subordinado por ser hijos, con el transcurrir del tiempo se les recono- una casa) y era ella quien llevaba todas las operaciones bancarias de ambas
cieron sus saberes y las competencias desarrolladas fueron calificando como empresas y las obligaciones personales (impuestos, tarjetas de créditos, et-
suficientes para hacerse cargo del trabajo sin supervisión permanente y con cétera) de cada uno de los integrantes.
relativa autonomía. Esta opción es difícilmente factible para una mujer, en
una empresa con rasgos chacareros. Entrevistador: Mónica, no sabía que vos trabajabas para tu marido y ahora
para tus hijos”
Entrevistada: Y… no trabajo. Los ayudo un poco con los papeles porque sino
[…] mi parte, en realidad, ahora me la manejan los chicos; ya crecieron y
los hombres son un despelote, además para no aburrirme. ¿Si no, qué voy a
ellos saben bien qué hacer. Yo desde que me operaron hace cuatro o cinco años
hacer todo el día mientras ellos trabajan? (62 años, San Vicente, provincia de
estoy medio retirado. Cuando llega la época de cosecha les doy mi chata (tengo
Santa Fe, julio de 2009)
una Silverado nuevita) y a fin de cosecha les doy unos $ 2.000 por mes, a modo
de sueldo. Ya son pocas las cosas que me consultan, ellos ya aprendieron a
manejar bien las cosas (contratista con cuatro equipos de cosecha y uno de
siembra, 73 años, San Vicente, Santa Fe, 15 de julio de 2009). El fundador de la empresa de contratistas mencionada anteriormente, donde
la nuera del titular era contadora, es Martín Ostermann. Criado en el campo,
El lugar subordinado que se le otorga a la mujer en la empresa no deviene de fue tambero hasta que su hijo mayor tuvo 18 años (en 1983, cuando inicia-
las posibilidades potenciales que tenga para convertir sus competencias en ron su actividad como contratistas de cosecha) y era él el único que tenía
elementos productivos, sino de las disposiciones inscriptas en los habitus. voz y voto, a pesar de que la mujer trabajase también en el tambo.
El efecto “histéresis de los habitus” –en este caso de los integrantes de la
empresa– es decisivo en la organización del trabajo y en la planificación de Es lindo contarlo, me siento orgulloso porque todo fue un trabajo de familia.
la misma. Este modo de organización y valoración del trabajo de las mujeres En los meses que no cosechábamos [se está refiriendo a los años 1983-1984]
y de los hijos es producto del peso de la herencia simbólica. mis hijos se empleaban en la fábrica [se refiere a la fábrica de cosechadoras
Senor en San Vicente, Santa Fe], yo me puse de representante de una empresa
de filtros y mi mujer colaboraba limpiando casas; en cinco casas de familia
La tendencia a perseverar en su ser que los grupos deben, entre otras razones,
limpiaba (Martín, contratista, cuatro equipos de cosecha y uno de siembra,
al hecho de que los agentes que los componen están dotados de disposiciones
73 años, San Vicente, Santa Fe, 15 de julio de 2009).
duraderas, capaces de sobrevivir a las condiciones económicas y sociales de
su propia producción, puede hallarse en el principio de la inadaptación tanto
como de la adaptación, de la revuelta tanto como de la resignación.34
35 
Para el momento que se da la anécdota siguiente ya había viajado tres veces a distintos
lugares para encontrarme con ellos en los cuales prácticamente convivíamos por períodos
34 
Bourdieu, Pierre, El sentido práctico…, op. cit., p. 101. de entre dos días y una semana.

144 145
ahí ella es bárbara, sabe mucho, nos organiza todo… sin ella esto sería un
Es interesante advertir en su relato los distintos status que le otorga al quilombo.
trabajo de unos y de otros; él y sus hijos trabajaban, mientras su esposa Entrevistador: ¿Por qué llamar a tu hermana mujer, y que vivía en Buenos
colaboraba. Aires cuando podrías haber contratado a otro contador?
Otro ejemplo de una mujer en una empresa contratista, pero en este Entrevistado: Pero mi hermana es de la familia y eso es otra cosa. Ella se
caso sin un pasado chacarero es el de la empresa de los Raimondi. Ubicada esfuerza por encontrarle la vuelta para pagar menos cosas y todo eso. Un
en el centro de la provincia de Buenos Aires, es mucho más grande que la contador de afuera nos haría gastar más plata. Y siempre sería de afuera
anterior, en 2009 poseía siete equipos de siembra, tres de cosecha, cinco (Claudio Raimondi, 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires, abril de 2009).
fumigadores, 250 vacas de cría y un feed lot con el cual prestaban servicio de
hotelería. Es una sociedad entre tres hermanos y su madre. Los hermanos En tanto empresas familiares, las características y momentos en el desarro-
Raimondi tenían al momento de la entrevista entre 45 y 50 años. llo de la familia se entremezclan con las necesidades y posibilidades de la
En 1976, cuando Claudio Raimondi tenía 18 años se recibió de téc- empresa. Este vínculo particular, a la vez que le otorga cierta flexibilidad en
nico electromecánico y comenzó a trabajar con su padre en una empresa su funcionamiento y organización, incide claramente en el desarrollo de la
que había fundado su abuelo, vendiendo servicios con arados a tracción a empresa.
sangre. Claudio es la cara visible de una empresa dedicada –durante tres En el caso de los Ostermann, la empresa para las cuestiones legales y
generaciones– a la venta de servicios de siembra y cosecha de granos como contables funciona como dos empresas; para los clientes, productores que
actividad principal. Al momento de la primera entrevista (13 de noviem- requieren sus servicios, funciona como una sola; y en el interior de la familia
bre de 2008) la empresa en cuestión sembraba 6.000 ha (1.500 en tierras los arreglos son complejos. Esta complejidad hace que en algunas circuns-
que tomaban en alquiler o porcentaje y 4.500 en las que solo vendían tancias los hijos sean socios del padre y en otras, empleados. Complejidad
el servicio), administraba campos, tenían un feed lot (con 80 terneros) y que se traslada a los acuerdos hereditarios, en los que el padre les cede a los
campo con hacienda (con 200 vacas propias). En cuanto a capital en má- hijos, con acuerdo de las hijas, parte del capital para fundar su empresa, que
quinas y herramientas poseían siete equipos de siembra, tres de cosecha y seguirá funcionando asociada a la del padre, dinámicas típicas en empresas
cinco fumigadoras. chacareras.36
La madre de Claudio heredó la parte del padre, pero no participa en las Un breve repaso de su historia ilustrará aquello, mencionado previa-
actividades de la empresa. Y los dos hermanos del entrevistado se sumaron mente, de que “[…] en tanto empresas familiares, las características de la
a la empresa familiar después de la crisis de 2001, cuando la rentabilidad y familia se entremezclan con las necesidades y posibilidades de la empresa
crecimiento de la empresa que “si estabas más o menos acomodado y hacías para funcionar”. El móvil principal para cambiar el tambo por una nueva
las cosas bien, pasó a ser bestial”, en palabras del entrevistado. La hermana actividad fue, según cuenta Ostermann, “[…] que los chicos se iban po-
de Claudio Raimondi, Marta, es contadora, casada con un ingeniero civil. niendo grandes y el tambo no iba a dar para alimentar tres familias.37 Como
Vivía en Buenos Aires y cuando el hermano la llamó para ir a trabajar allá se al mayor de le gustaba la chacra y ya había hecho una o dos campañas afuera
mudó. El hermano de Claudio tiene un master en comercio exterior y es des- [se había empleado como tractorista] probamos por ese lado”.
pachante de aduana. También él se volvió desde Buenos Aires para trabajar Al momento de la entrevista, formalmente, Martín Ostermann era el titu-
en la empresa familiar cuando fue convocado. lar de una empresa que posee dos equipos de cosecha y sus dos hijos varones
En este caso, el trabajo de Marta es valorado como importante. Ella se in- son los titulares de otra empresa que posee otros dos equipos de cosecha y un
corpora por ser una profesional y no solo parte de la familia. También entre flamante equipo de siembra directa. “Primero empecé yo, después armamos
los Raimondi lo familiar es un valor extra al momento de pensar la empresa. una sociedad con los chicos y después dividimos; con el consentimiento de
Pero al momento de tomar decisiones, a pesar de ser una profesional y ser
reconocida como tal, su lugar no es el mismo que el de los hombres. 36 
Muzlera, José, Chacareros del siglo xxi..., op. cit.
Apréciese el presupuesto de que el futuro laboral de las mujeres sería independiente de
37 

la empresa familiar. El entrevistado tiene dos hijos varones y dos hijas mujeres. En orden
Entrevistado: Ella es socia y puede opinar, pero como que mucho, mucho, no
de edades, al momento de cambiar de rubro, los hombres tenían 18 y 16 años y las mu-
sabe. En general, la mayor parte de las decisiones las tomo yo y tal vez un jeres 17 y 14, pero se habla de tres familias. Las mujeres son primero parte de la familia
poco con la ayuda de mi hermano. Marta se queda más en lo administrativo, de la cual él es el jefe y después se casarán, pero nunca estarán vinculadas a la empresa.

146 147
las chicas, les doné dos cosechadoras para ellos. Había que darle parte a los La venta de servicios de cosecha, a pesar de que en los discursos aparece
chicos porque ellos también ayudaron a hacer el capital”, explica Ostermann. como la actividad más riesgosa porque es la única que se cobra a porcentaje
Martín, a raíz de un problema de salud, está prácticamente retirado, pero (entre el 9% y el 12% de lo cosechado, dependiendo del volumen, el rinde, el
se reserva el derecho a opinar y participar en la toma de decisiones. año y la zona),40 es la que más se ha capitalizado en el lapso 1996-2009, con
¿Cómo se articula la familia y el futuro de la empresa? En el caso de los el boom de la soja transgénica. Durante este lapso, el período posdevaluación,
Raimondi, Claudio tiene dos hijos, una hija mujer que estudia nutrición y como lo relataron los entrevistados, fue sumamente favorable para sus negocios.
un hijo varón de 23 años a quien, al momento de la entrevista, le faltaba Este crecimiento de las empresas dedicadas a la venta de servicios de co-
un año para recibirse de ingeniero agrónomo en la Universidad Nacional secha ha tenido como ventaja comparativa a su favor el aumento del precio
de La Plata. El hijo tiene ganas de sumarse a la empresa familiar, pero el de los granos de los últimos años, y el elevado costo y la especificidad de los
padre quiere que primero crezca profesionalmente en empresas grandes “de equipos; dando como resultante que sea mucho más difícil, para los produc-
primer nivel, que le den otro timing, otro training. Y después sí, que se in- tores, acceder a sus propios equipos de cosecha, en comparación con lo que
corpore a la empresa familiar. Eso lo va a ayudar a él y le va a hacer mejor a les cuesta acceder a un equipo de siembra.
la empresa el día que entre”. Esta situación se acentúa si consideramos que estas empresas son más
Los modos de organización son la resultante de las necesidades y posi- vulnerables estructuralmente; sus equipos, mucho más caros y más comple-
bilidades propias de la actividad y los habitus incorporados de los sujetos. jos de manejar que los de siembra. No es extraño, entonces, encontrar pro-
ductores que vendan servicios de siembra con su capacidad de maquinaria
Por consiguiente, esas disposiciones [las inscriptas en el habitus] tienden a ociosa; pero es mucho más difícil que esto suceda con equipos de cosecha.
asegurar, por fuera de todo cálculo racional y de toda estimación consciente de
las posibilidades de éxito, la correspondencia inmediata entre la probabilidad a
priori o ex ante que se acuerda a un acontecimiento (con el acompañamiento de
Tipos de cliente y tipos de inversión
experiencias subjetivas tales como esperanzas, expectativas, temores, etcétera
o sin él) y la probabilidad a posteriori o ex post que puede establecerse a partir
de la experiencia pasada; ellas permiten comprender así que los modelos Hay un tercer elemento entre los entrevistados que mostró ser significa-
económicos fundados en el postulado (tácito) de que existe una “relación de tivo para entender el comportamiento de estos sujetos, sobre todo en lo
causalidad inteligible”, como dice Max Weber, entre las posibilidades genéricas que a toma de créditos se refiere, y que no tiene que ver directamente con
(“típicas”), que “existen objetivamente por término medio” y las “expectativas el contratista (como el tipo de servicio que ofrece o el habitus) sino con el
subjetivas”38 –y, por ejemplo, entre las inversiones o la propensión a invertir demandante.
y la tasa de beneficio que se dio por descontada o se obtuvo realmente en el Hay contratistas que trabajan para muchos pequeños demandantes,
pasado– explican con bastante exactitud unas prácticas que no tienen como
otros para dos o tres grandes clientes y otros que trabajan con exclusividad
principio el conocimiento de las probabilidades.39
para un solo cliente, en general un pool. En este caso el contratista crece a la
sombra de la demanda del pool.
Lo expuesto no implica que las trayectorias hayan sido homogéneas. El Un claro ejemplo de este modo de capitalizarse y organizar el trabajo (en
punto de partida, entendido como el nivel de capitalización al momento la zona centro de provincia de Buenos Aires) es el caso de Roberto Herrera,
de iniciarse en la actividad, el tipo de servicio que comercialice (siembra, un contratista de 49 años que comenzó siendo tractorista, igual que su pa-
fumigación o cosecha) y su predisposición a tomar créditos (que pareciera dre, y que desde hace seis años trabaja prácticamente solo para un pool de
depender de su pasado familiar/laboral, han aparecido como los elementos siembra local. Al momento de la entrevista (octubre de 2008) tenía cuatro
decisivos en el desarrollo de la empresa. tractores, un equipo de cosecha y dos sembradoras de directa (una de fina y
una de gruesa). Se fue capitalizando a medida que el pool iba creciendo e iba
ofreciéndole más trabajo.
38 
Véase M. Weber, Essais sur la théorie de la science, traducción al francés de J. Freund, Pa-
rís, Plon, 1965, p. 348 (en español: Sobre la teoría de las Ciencias Sociales, 3a ed., Madrid,
Ediciones Península, 1977). El resto de las labores, como se ejemplificó anteriormente, se factura con un canon fijo
40 
39 
Bourdieu, Pierre, El sentido práctico…, op. cit., p. 102. por hectárea trabajada.

148 149
Entrevistado: Yo tengo bastante coraje […] A mí me gusta ir comprando.
Cuando Hugo [administrador y cara visible del pool] viene y me dice:
de cosecha sean mayores a las de siembra,42 la escasez de mano de obra cali-
“Roberto, tengo para hacer tal o cual trabajo, ¿vos te animás?”, yo siempre le ficada presiona a buscar estrategias alternativas.
digo que sí y compro la herramienta. Esta tendencia a la incorporación (por parte de los prestadores de ser-
Entrevistador: ¿Cómo hacés? Tenés que pedir crédito, ¿no? vicios de cosecha) de la oferta de servicios de siembra refuerza la tendencia
Entrevistado: Y sí. A veces a la agencia, a veces el banco, pero siempre con hacia la concentración que se observa en el agro de las últimas décadas. Por
crédito (25 de Mayo, provincia de Buenos Aires, octubre de 2008). una cuestión de capacidad monetaria es más factible que una empresa de
contratistas de cosecha incorpore servicios de siembra que al revés. Una vez
En síntesis, a pesar de los altos niveles de capitalización de estas empresas, que el cosechero ofrece ambos servicios es probable que realice todos los
el contratismo de maquinaria agrícola de la Región Pampeana durante las trabajos a un cliente al que antes solo le realizaba la cosecha, compitiendo y
últimas décadas muestra una presencia importante de la familia. Este sig- desplazando al contratista que le vendía sus servicios de siembra.
nificado de lo familiar se observa tanto en las estrategias de organización
interna –según la estructura de la familia– como en los habitus que la familia
posea, que son trasladados a la propia empresa y a su organización.
Este conjunto de esquemas generativos (los habitus), a partir de los
cuales los sujetos perciben el mundo y actúan en él, delimitan el nivel
de riesgo que asumen estos sujetos al momento de tomar un crédito, así
como el lugar empresarial de los hijos y las mujeres de la familia. De algún
modo, operan como distintivo ante ciertos procesos de homogeneización
que parecen imponer el desarrollo del capital. Aquellos casos con un pa-
sado chacarero cercano han mostrado una estructura familiar más vertical
y rígida en comparación con quienes no lo habían tenido o lo tuvieron de
modo más lejano.
Los conflictos intergeneracionales oponen no a clases de edad separadas
por propiedades de índole natural, sino a habitus producidos según modos
de generación diferentes, propios de cada tipo de existencia que, contras-
tando definiciones diferentes de lo imposible, de lo posible y de lo probable,
hacen que unos experimenten razonablemente prácticas o aspiraciones que
los otros sienten como impensables o poco probables.41
Se comprenden así las prácticas y las dinámicas de los contratistas des-
criptos, que serían difícilmente entendibles si no mirásemos sus habitus en
estrecha relación con sus condiciones estructurantes. Son las transforma-
ciones de estas condiciones las que presionan los habitus y los van trans-
formando en las nuevas generaciones. Es decir, las que no han tenido un
contacto directo con las viejas condiciones que intervinieron en el modelaje
de los habitus de las generaciones precedentes.
Una de las primeras observaciones es resaltar que las vías para la maxi-
mización de la ganancia pueden ser mucho más complejas que un análisis
de costos y tasas de retorno. Aunque las ganancias por la venta de servicios
Si solo midiésemos los beneficios en términos monetarios, obviando riesgos y demás
42 

complicaciones, en un escenario ideal donde no se desperdicia capacidad de trabajo de la


maquinaria, contratar servicios de siembra es entre el 20% y el 25% más costoso para el
41 
Bourdieu, Pierre, El sentido práctico…, op. cit. productor que hacerlo él mismo. En el caso de la cosecha, el 40% más.

150 151
Capítulo V
Tipología de sujetos agrarios

El principal peligro para el hombre reside hoy en las fuerzas ingobernables


de la sociedad contemporánea misma, con sus métodos impersonales de
producción, sus técnicas envolventes de dominación política, su anárquica
interacción, en una palabra, con sus penetrantes transformaciones de la
naturaleza misma del hombre y las condiciones y finalidades de su vida.
C. Wright Mills1

Sujetos productivos del agro pampeano actual

Las transformaciones que atravesó el agro argentino en las últimas déca-


das alcanzaron no solo las escalas productivas, los requisitos de capitaliza-
ción, los niveles de rentabilidad y los requisitos de tecnologización, también
transformaron la esencia y las características de los sujetos. Como planteaba
Carla Gras, los cambios no han sido solo de magnitud, se han redefinido
relaciones básicas como aquellas que organizaban la constitución y la diná-
mica de la estructura agraria argentina en torno a la propiedad de la tierra.2
Estos procesos tuvieron consecuencias significativas en el paisaje agrario,
favoreciendo el surgimiento de nuevos actores, obligando a otros a evolucio-
nar en sus prácticas y expulsando del sector, a otros.
En este capítulo haremos una descripción, una construcción de los tipos
ideales, de los sujetos que actualmente están vinculados directamente a la
producción primaria en la región pampeana. Algunos de ellos, la mayoría,
desarrollan su actividad productiva en el mismo lugar de la cadena produc-
tiva, y yuxtaponen lógicas de organización y niveles de capitalización para
realizar “la misma” actividad.

Mills, C. Wright, La imaginación sociológica…, op. cit., p. 32.


1 
2 
Gras, Carla, “La agricultura familiar en el agro pampeano. Desplazamientos y mutacio-
nes”, en Cerdá, Juan Manuel y Talía Violeta Gutiérrez, Trabajo agrícola. Experiencias y
resignificación de las identidades en el campo argentino, Buenos Aires, ciccus, 2009.

152 153
de la cultura del ahorro. Consiguió, por esas cosas de la suerte, arrendar una
La construcción de estos “tipos ideales” contempló: el modo en que los chacrita, no debían ser más de 25 hectáreas; estaba en lo que hoy es uno de los
sujetos se relacionan y afectan el territorio, sus vínculos con lo local y con lo lotes de acá atrás de los silos. Y con las leyes de Perón comenzó a comprar. Y
externo, el nivel de capitalización, la relación con la tierra y las maquinarias, después, haciendo las cosas bien seguimos creciendo hasta la primera mitad
y los principales rasgos de organización productiva. de los noventa. Siempre tecnología de punta y todo bien prolijito.
Entrevistador: ¿Con esta escala no compran más?
Entrevistado: Ahora ya no se puede comprar campo. Capaz que te piden
Grandes empresas agropecuarias 12.000 dólares o más.3 Es impensable pagar el campo con el campo. Durante
los últimos 15 años casi no hemos comprado nada. Alquilado sí, pero
comprado no (Roberto González, 60 años, partido de Balcarce, provincia de
Son productores a los que podemos encontrar en toda la Región Pampeana. Buenos Aires, septiembre de 2009).
Suelen tener entre 3.000 y 20.000 hectáreas, pero no todas en el mismo lu-
gar. Por distintos motivos, generalmente esas tierras las poseen distribuidas
en al menos dos lugares distintos. Sus explotaciones pueden, a partir de los La empresa de los González llegó a alquilar 4.000 ha para hacer agricultura,
últimos años, encontrarse fuera del territorio clásicamente pampeano. Pro- pero al momento de la entrevista (septiembre de 2009) alquilaban 1.900.
ducen enclaves productivos en los cuales trasladan lógicas –y productos– de Dos de los tres hermanos estaban totalmente desvinculados de la empresa
la zona pampeana a lugares como las provincias de Salta, Formosa, Chaco, y solo uno, el entrevistado, era el encargado de la parte comercial. Roberto
Santiago del Estero o aun fuera del territorio nacional (Paraguay, Brasil y González vive en el barrio Los Troncos en Mar del Plata y un hermano en
Uruguay). La mayor parte de las tierras que trabajan son propias. Buenos Aires. La producción estaba a cargo de un ingeniero agrónomo y en
En las grandes empresas a las que hemos podido acceder, la actividad pro- cada campo vivía un encargado. Hacen ganadería (ciclo completo),4 agricul-
ductiva se reduce a la ganadería vacuna y a la agricultura extensiva orientada tura de granos y de papa. La última producción es para venderle a McCain,
a mercados internacionales (trigo, soja, maíz y girasol). Algunas incorporan empresa con la que firman un contrato antes de comenzar cada campaña.
otra actividad a la cual otorgan menor importancia como la producción tam- Contratan solo los servicios de cosecha. Los empleados son de las localida-
bera en la provincia de Entre Ríos, o la cuenca lechera bonaerense, o la siem- des aledañas a los campos, aunque la mayor parte de los vínculos comercia-
bra de papa en el partido de Balcarce, provincia de Buenos Aires. les son con grandes operadores fuera del ámbito local.
La figura jurídica común a todas esas empresas es la sociedad anónima,
aunque frecuentemente hay un solo dueño o pocos socios –relacionados por Trato de vender todo directamente a puerto. Algo le vendo a Scorziello y
algún parentesco– que son claramente identificables. Galella5 y también le compro algún insumo, pero lo menos. […] Es como
Los vínculos comerciales suelen establecerse con otros actores que ope-
ran a gran escala, generalmente fuera del marco de lo local (exportadores de 3 
Para una evolución de los precios de la tierra véase cuadro 1. Evolución de costos y
granos, importadores de insumos, grandes semilleras, etcétera). precios.
De las empresas a las que hemos accedido durante el trabajo de campo,
4 
En la actividad ganadera cárnica hay básicamente dos especialidades, los criadores y los
invernadores. Los primeros, en general en campos con un menor nivel de productividad,
tres reconocen un solo dueño y dos reconocen más de un dueño (La Martina
tienen las vacas de cría y venden los terneros al momento del destete. Los segundos,
y El Amanecer). La Martina son dos socios y El Amanecer está en una etapa los más poderosos de los dos grupos, son los encargados de comprar el ternero recién
de transición. separado de la madre y engordarlo hasta su venta. “Conviene aclarar que la importancia
La Martina, una empresa con casi 70 años, posee 800 ha en el par- económica de la invernada es mucho mayor que la que podría inferirse de considerar la
cantidad de animales comparada con la cría, debido al mucho mayor valor medio de los
tido de Balcarce y 1.200 en la zona de Tres Arroyos. Comenzó cuando el
animales invernados (novillo) respecto de la cría (vacas y terneros)” (Giberti, Horacio y
padre de los actuales dueños, que trabajaba como peón en una estancia Carlos Makler, “¿Existe una oligarquía ganadera?”, Realidad Económica, N° 231, Buenos
balcarceña, dejó de ser empleado, comenzó a arrendar y se transformó en Aires, 1° de octubre al 15 de noviembre de 2007, p. 40). Hablamos de ciclo completo
propietario. cuando un productor cría el vacuno desde el vientre materno hasta su venta cuando está
listo para ser faenado.
5 
Es una de las principales firmas de las que, en la zona de Balcarce, se dedican a acopiar
Entrevistado: Acá todos conocen la historia. Mi viejo se iba al pueblo en bici cereales y vender insumos para la actividad agrícola extensiva (soja, trigo, maíz, girasol,
porque no tenía plata ni para un caballo. Era un tipo austero y siempre fue sorgo, papa, colza y cebada).

154 155
quien va a comprar al kiosco… te saca de un apuro, pero es mejor comprar en
Cuadro 1. Evolución de costos y precios
el súper. Le vendo algo para estar en buenos términos y sobre todo para sacar
algún insumo que me falte a canje, pero no más que eso. Tenemos planta de
Valor de la tierra en la pradera pampeana al 2 de julio de 2012
silos en los dos campos así que ahí guardamos todo y cuando aparece un
Zona maicera Zona triguera Zona invernada Zona cría buen momento vendo directamente a puerto. […] Con la ganadería es lo
us$/ha
tn Maíz tn Soja us$/ha tn Maíz us$/hatn Maíz tn Soja us$/ha tn Maíz mismo, le vendo directamente a un frigorífico y me ahorro la feria y demás
1977 1985 29,0 11,0 910 10,5 851 2204 4,7 577 1660 intermediarios (Roberto González, 60 años, partido de Balcarce, provincia de
1978 1483 16,6 7,8 740 9,6 615 1451 3,2 361 1081 Buenos Aires, septiembre de 2009).
1979 2427 24,0 11,4 895 8,0 1009 1233 4,8 490 585
1980 3001 21,0 13,4 1450 8,5 1418 1411 6,3 716 672
1981 1868 18,1 10,3 690 7,8 871 1339 4,8 446 715 Si bien las situaciones son particulares, las lógicas y dinámicas de estas
1982 1388 24,2 11,7 580 8,7 567 1193 4,8 295 551 empresas son similares. Todas tienen al frente un encargado-gerente y los
1983 2070 29,6 16,7 820 11,6 773 1738 6,2 350 679
1984 1990 29,9 14,4 780 9,0 763 1684 5,5 311 725
dueños no intervienen directamente en las decisiones productivas o lo
1985 1655 25,9 14,9 630 9,8 620 2019 5,6 205 720 hacen de manera muy general, no en las decisiones cotidianas ni en las
1986 1575 25,3 13,5 598 8,2 588 1146 5,0 200 389 técnico-productivas, sino en las que implican una estrategia a más largo
1987 1457 28,7 11,0 517 7,3 518 957 3,9 237 402 plazo o una estrategia empresarial. Cuatro de las cinco empresas de esta
1988 1550 21,5 8,3 585 6,3 559 1039 3,0 208 363
categoría a las que pudimos acceder y conocer con relativa profundidad
1989 1696 26,7 14,5 622 7,4 601 1359 5,1 203 428
1990 2058 26,3 15,6 763 7,4 773 1349 5,9 270 443 tienen actividades por fuera del sector agropecuario (un colegio privado,
1991 2292 24,4 13,7 780 9,2 859 1164 5,1 338 462 concesionaria de autos, un canal de televisión y una financiera). Los due-
1992 2592 27,2 13,5 950 8,0 983 1056 5,1 452 461 ños y encargados de tres de las cinco coinciden en que durante los últimos
1993 2129 20,0 9,7 871 6,6 908 1114 4,1 374 448
diez o quince años comprar campos para producir no es un negocio renta-
1994 2254 20,7 10,0 838 6,8 960 1196 4,2 323 410
1995 2400 20,9 11,0 938 5,8 1017 1211 4,6 312 376 ble, en función de la gran cantidad de años que se demora en recuperar la
1996 3142 20,9 11,6 1367 6,8 1283 1501 4,7 337 404 inversión.6 Tres de estas cinco empresas consideran importante la belleza
1997 4042 37,6 13,9 1658 11,7 1625 1704 5,6 479 456 del establecimiento, y las cinco mantienen los principales vínculos co-
1998 4858 50,8 23,0 1650 14,7 1796 1657 8,5 617 478
merciales con contrapartes, también de gran escala, por fuera del ámbito
1999 4000 43,8 23,8 1363 12,5 1579 1897 9,4 550 560
2000 3950 48,5 21,9 1208 11,4 1488 1672 8,3 550 552 local.
2001 3592 43,7 20,8 1167 9,6 1338 1598 7,7 513 550 La sociedad anónima a la cual nos referimos como en estado de tran-
2002 2692 35,0 18,8 964 8,6 1025 2071 7,2 377 748 sición, El Amanecer, posee 3.000 ha en el partido de Balcarce, 3.500 ha
2003 3950 50,4 22,3 1529 12,2 1525 2311 8,6 561 844 entre Vidal y Pirán y casi 3.000 ha más a pocos kilómetros del puerto de
2004 5317 65,4 27,3 1958 18,0 2167 3062 11,1 693 946
2005 6067 88,3 35,7 2375 23,4 2633 3312 15,5 863 906 Quequén.
2006 7708 85,5 43,8 2883 26,4 3208 4067 18,2 1050 1155
2007 9167 79,6 43,1 3725 25,7 4283 4670 20,1 1375 1471 Entrevistado: Ya prácticamente no me encargo de nada. Los campos ya
2008 11825 88,9 38,6 5367 29,7 6092 5659 21,9 1950 1828 los puse a nombre de mis hijos y entre ellos, una de mis nueras, Pablo y
2009 10533 96,5 41,8 4592 33,6 5708 6236 22,7 1617 1745 Leonardo manejan todo [un ingeniero agrónomo y un veterinario que trabaja
2010 12792 99,5 51,0 5233 33,7 6883 4066 27,5 2100 1025 solo para El Amanecer].
2011 16083 99,5 52,0 6508 41,0 8125 3869 26,2 2817 997 Entrevistador: ¿Vos ya no te encargás más del campo?
Jul 2012* 17500 113,6 48,7 7000 42,9 9000 3968 25,1 3300 1249
Entrevistado: ¿Sabés qué pasa?… Yo en la vida aprendí que uno no puede
* Cotización dólar: $4,54 - Márgenes Agropecuarios - (*) Estimado estar a medias. Uno no puede estar rompiendo las pelotas solo para decir lo
Se presentan los precios promedio anuales desde 1977 hasta 2011 y en la última línea valores estimativos que se hace mal. Hace unos años atrás, traté de comenzar a dejar las cosas
para el mes en curso. La tierra se ha valuado libre de mejoras. Ls cifras se expresan en dólares corrientes y de a poco y lo único que logré fue pelearme con mis hijos, sobre todo con
en tn. de maiz, trigo o soja; kg. de novillo o kg. de ternero, necesarios para comprar una ha. Martín. […] Dos ingenieros y dos contadoras [la esposa del hijo mayor
Zonas de referencia:
Maicera: Pergamino, Rojas, Colón (Bs. As.). Prod. 65 qq/ha h/1995, 75 qq/ha (1996/00), luego 85 qq/ha.
Triguera: Tres Arroyos, Necochea, Lobería (Bs. As.). Prod. media 35-40 qq/ha.
Invernada: Trenque Lauquen, Rivadavia, Villegas (Bs. As.), cotizados por aptitud agrícola. 6 
Con los otros dos entrevistados de esta categoría no se ha tocado el tema en las conver-
Cría: Ayacucho, Rauch, Las Flores (Bs. As.). Receptividad 0,6-0,7 EV/ha. saciones.

156 157
también es contadora] no van a hacer grandes cagadas. Qué sé yo, que hagan Entrevistador: ¿Qué pasó con Tandil?
lo que quieran. Durante la semana estoy bastante acá [establecimiento en Entrevistado: Me di cuenta de que en Tandil, no sirve. Son caros como acá
la zona de Balcarce], excepto durante el invierno que me voy con la bici a pero tenés mucho más heladas y el agua tan abajo que no podés sacarla.
Europa, huyendo del frío como las golondrinas (risas). Los fines de semana a Después, sí, me fui agrandando. Compré lo que está cerca del puerto,
veces estoy en la casa de Mar del Plata o algunas veces en la de Buenos Aires. después vendí Ayacucho y compré en Vidal que me queda más cerca y
Ya tengo 62 y laburé lo suficiente. Ahora, si hago algo es solo para distraerme después compré en Pirán. Pero como te decía, ahora [noviembre de 2009] el
un poco, porque tengo ganas. Por ejemplo ahora, cuando terminemos de campo no es buen negocio. […] Alquilar ya no alquilo hace dos años. Pensá
almorzar, salgo para Buenos Aires para controlar un poco la ampliación del que llegué a alquilar hasta 8.000 ha, pero con lo que piden ahora de alquiler
colegio, pero mucho no me aguanto allá, así que en dos o tres días me vuelvo es una locura. Yo no sé cómo pueden pagar lo que pagan, no tiene sentido.
(Roberto Atilio, 62 años, partido de Balcarce, provincia de Buenos Aires, Ni siquiera es buen negocio ser dueño, haciendo todo bien como lo hacemos
noviembre de 2009). nosotros, siempre alta tecnología tanto en agricultura como en ganadería no
nos da lo que debería dar toda la guita que tenemos puesta. Si vivimos como
vivimos es gracias a las otras cosas que tengo,7 pero no por el campo. No te
Aunque la titularidad de los campos ya está a nombre de los hijos, y el en- voy a decir que no podríamos vivir del campo, pero viviríamos bien, no muy
trevistado dice estar retirado de la empresa, sigue percibiendo el 25% de los bien como vivimos (Roberto Atilio, 62 años, partido de Balcarce, provincia
dividendos y hablando todo el tiempo en primera persona del plural, “noso- de Buenos Aires, noviembre de 2009).
tros hacemos”, “nosotros producimos”, “acá tenemos”, etcétera.
Al igual que La Martina, El Amanecer hace ganadería de ciclo completo Roberto no tiene un encargado por campo, pero sí al menos una familia
y agricultura, pero no produce papa. Las dos empresas poseen una planta de viviendo en cada uno de ellos. Estas familias hacen de caseros y tienen
silos. Una en el partido de Balcarce y la otra en el establecimiento cercano a distintas tareas en la empresa, pero no toman decisiones sobre la pro-
Quequén. Los ciclos bovino (cría e invernada) los tienen en distintos cam- ducción. En total tiene 35 empleados con una clara división de tareas
pos, según la aptitud productiva de los mismos. En los suelos más producti- (pasturas, riego, tractoristas, etcétera). Al igual que la empresa La Mar-
vos –intercambiables con la agricultura– se hace el engorde y en los menos tina, contrata solo los servicios de cosecha y de transporte. Y los insumos
produtivos la parte de cría. los compra al por mayor, “en general los insumos los compro en gran-
En el campo de Balcarce –el preferido de Atilio– posee un hangar y una des paquetes. Como saben que tengo la plata, suelen venir a ofrecerme.
pista de aterrizaje desde la que pueden despegar y aterrizar sus dos aviones. Cuando tienen una oferta que vale la pena, agarramos”. Las ventas de
El mayor de ellos, de seis plazas, tiene una autonomía que le permite llegar novillos las hace directamente a Supermercados Disco y los granos, a los
a Río de Janeiro, Brasil. exportadores.
Atilio, por su parte, es ingeniero civil y antes de llegar a dedicarse al Las tres empresas restantes, similares a esta última están a cargo de una
campo pasó por diversas actividades. o dos personas, pero no de los dueños y la propiedad de la tierra o tiene
una antigüedad mayor a 20 años, o bien es adquirida con capitales que no
Entrevistado: Yo al campo lo tengo porque me encanta. Para mí este lugar provienen del campo, como el caso de La Argentina.
es el más lindo del mundo. Siempre quise tener campo, pero no se puede
comprar campo con campo […]. Entrevistado: Actualmente la empresa tiene 3.200 ha acá [partido de Tandil],
Entrevistador: ¿Y cómo lo compraste? ¿O lo heredaste? 2.000 alquiladas al lado, 1.500 en Salta y 400 en Uruguay.
Entrevistado: No, laburé muchísimo desde muy chico. Mis viejos eran muy Entrevistador: Pero eso son más de 5.000 hectáreas… Te entendí que el
pobres y yo empecé a laburar a los 13 años para ayudar en mi casa y pagarme
negocio no daba para agrandarse.8
el secundario. Ya en tercer año de ingeniería entré a laburar en una empresa
y llegué a tener cuarenta personas a cargo. Al tiempo de recibirme me casé
y me puse mi propia empresa. Siempre me gustó el campo, pero era muy 7 
Un colegio privado en Buenos Aires, acciones en el negocio automotriz y “otras inver-
caro. Cada vez que pasaba por Tandil me decía: Yo quiero comprar campo siones”.
acá. No quería tener toda la guita en una constructora así que me metí con 8 
Esta intervención refiere a una parte anterior de la entrevista en la cual el entrevistado
cementerios privados y hace como 30 años compré campo en Ayacucho. contaba que hace 20 años, cuando él se hizo cargo de la empresa, el campo era de 1.200
Hace 15 años me enfermé y vendí la constructora y los cementerios y hectáreas y en otra parte decía que el negocio no era lo suficientemente rentable como
compré acá. para seguir adquiriendo campo.

158 159
Entrevistado: No, no da. Hoy el margen bruto de un productor propietario es
de 250 dólares por hectárea, el costo del alquiler es 250 dólares por hectárea
El gerente de El Bonete, un establecimiento de 10.000 ha en Balcarce, con
con lo cual si alquilás, salís hecho. Y si comprás… peor. […] En el 2000 la arbolados caminos internos, lotes con ciervos, sierras y una gran cantidad
hectárea costaba entre 3.000 y 4.000 dólares, hoy te piden 10.000 dólares. O de detalles estéticos explicaba:
sea, necesitas cuarenta años para recuperar la inversión.9
Entrevistador: ¿Entonces? Es importante que todo sea lindo y esté prolijito: la belleza vende. Mirá,
Entrevistado: En primer lugar, con lo que la dueña compra campo no viene la otra vez vino un tipo a verme para “x” cosa y se enamoró del lugar. Lo
del campo; y en segundo lugar, los que compran campo compran porque llevé a dar una vuelta y terminó comprando dos toros.10 El tipo no pensaba
les gusta, porque es un buen lugar donde guardar la plata, pero no porque comprar toros, y si los hubiese visto en un potrero así nomás capaz que ni
producir sea una buena inversión. reparaba en ellos, pero los vio en un lotecito de alfalfa en la ladera de la sierra
Entrevistador: Perdón, no es que sea muy importante, pero ahora me da y se enamoró. Cuando a mí me dicen que las sierras no valen nada, que
curiosidad, ¿de dónde saca la dueña tanta plata como para comprar tanto son solo piedras…. Macanas, ¡qué no van a valer! (Mauricio Von Hermann,
campo? encargado y gerente del El Bonete, 64 años, partido de Balcarce, provincia de
Entrevistado: De la tele. Tiene muchas acciones en un canal de televisión de Buenos Aires, noviembre de 2008).
Buenos Aires (Juan del Río, gerente de La Argentina, 42 años, partido de
Balcarce, provincia de Buenos Aires, septiembre de 2008).
Roberto Atilio y Mauricio von Hermann, dos de los cinco entrevistados en
Juan del Río se hizo cargo de La Argentina desde que la dueña compró el esta categoría, en algún momento, hicieron mención a las injusticias que
campo. Es técnico agrónomo egresado de la Universidad Católica Argentina implica una desigual distribución de la riqueza.
(uca) y vive con su familia (esposa y tres hijos) en el establecimiento. Junto
al hijo de la dueña se encargan del “campito” en Uruguay y desde hace seis Un país con las desigualdades que tiene la Argentina no es viable. No puede
años, cuando compraron la estancia en Salta, el hijo de la dueña se mudó ahí ser que existan tipos como yo que tienen más de 2.000 ha. Eso produce una
y es el responsable de ese establecimiento. concentración que genera desigualdades insalvables. Pero tampoco estoy de
acuerdo con este gobierno, que la plata de los que producimos la cambia
La Argentina tiene oficinas en Balcarce y en Mar del Plata. Y si bien cada
por votos de La Matanza (Roberto Atilio, partido de Balcarce, provincia de
campo tiene su encargado responsable, entre ellos existe una comunicación Buenos Aires, noviembre de 2008).
fluida para intercambiar opiniones sobre qué y cómo producir, con el obje-
tivo no solo de intercambiar información, sino de disminuir el riesgo en las
finanzas globales de las tres explotaciones, y algunas veces de sumar escala Von Hermann y el dueño del establecimiento que vive en Entre Ríos desa-
para hacer alguna operación comercial conjunta. rrollan una serie de acciones que, consideran, apuntan a distribuir la riqueza
Para este perfil de productores, la tierra no vale solo por su productivi- de manera más justa:
dad. La ecuación es un poco más compleja.
[…] Es importante darle laburo a la gente, tenerlos bien. Nosotros tenemos
Para comprar la estancia de Salta estuvimos buscando como cinco o seis 43 familias viviendo dentro del campo. Todos con su casa y su autito y hasta
años. Para mí era una buena idea, pero no fue fácil encontrar una cosa linda apadrinamos una escuela rural en el partido, pero eso sí: si se da se exige. Les
y completita. No era cosa solamente de comprar campo solo. Si el lugar damos la nafta, pero el surtidor carga de 6.00 a 8.00 horas. Todos tienen su
es lindo tiene un plus, inclusive para vender la producción. Finalmente uniforme, pero guay del que no lo lleve limpito y abrochado, no importa que
conseguimos algo de 1.500 ha con casco, un cerro, un arroyo que pasa sea tractorista o alambrador, todos tienen que estar limpios y prolijos. Todos
por el campo, monte y una casa colonial increíble (Juan del Río, gerente tienen sus herramientas y se las inventariamos una vez por año, el que las
de La Argentina, 42 años, partido de Balcarce, provincia de Buenos Aires, pierde, las paga. Eso hace que las cuiden.
septiembre de 2008).
10 
El establecimiento tiene una cabaña de Aberdeen Angus. Dentro de la producción bo-
vina se denomina cabaña a aquellos establecimientos orientados a la cría de animales de
El cálculo aproximado del entrevistado, es que el alquiler anual por hectárea cuesta 250
9 
pedigree cuyo mercado no son los frigoríficos sino otros productores que desean mejorar
dólares. la calidad genética de sus planteles.

160 161
[…] Yo antes de contratar a un empleado me fijo en tres cosas: la mirada,
las manos y de dónde es. Un tipo que te esquiva la mirada, no me gusta, no
mente los contratistas y las agronomías, vienen a disputar el uso de la tierra
lo tomo. El tipo de campo tiene manos de campo, yo a uno que tenga unas con otros actores ya instaurados. A esta situación, se sumó una capacidad
manos como las tuyas no lo tomo, será bueno para la computadora, pero no de negociación desproporcionada, producto de las economías de escala que
para laburar en el campo. Y lo otro es que no sean de acá, si son de Balcarce manejan.
se la pasan yéndose a la ciudad de joda o tenés el campo lleno de parientes Los pools suelen ser poco queridos por la mayor parte de los produc-
como si fuera una casa quinta, por eso traemos a todos de afuera. tores con una trayectoria recorrida (de los establecidos, parafraseando a
Norbert Elias).11
[…] A mí me gusta que trabajen bien predispuestos. A fin de año viene el
patrón y junto con él decidimos un premio en plata para cada uno. Este año
[2008] fue de $10.000, pero no a todos le dimos lo mismo. A dos les di la Yo estoy a favor de los productores y en contra de los pools. Los pools son como
mitad, por remolones, van a aprender a levantarse tempranito de la cama y aves de rapiña, oportunistas… cuando la cosa anda bien están y saquean.
a otro, el mecánico, no le dimos nada. El tipo hace bien su trabajo, y no es Cuando se pone difícil se rajan dejando un desierto. […] El productor le
fácil conseguir un buen mecánico para todas las máquinas que tenemos acá, pone el pecho a las circunstancias hasta después de fundido. […] Estos
pero es desprolijo (Mauricio von Hermann, partido de Balcarce, provincia de tipos no invierten, no compran campo, te suben los precios de los alquileres
Buenos Aires, noviembre de 2008). timbeando con la guita de otros (Juan del Río, gerente de La Argentina, 42
años, partido de Balcarce, provincia de Buenos Aires, septiembre de 2008).

Las “grandes empresas” se caracterizan por proyectarse en el tiempo, por


poseer empleados fijos, maquinaria y aumentar su capital resignando liqui- El concepto que circula en el imaginario social –otros productores, medios
dez, casi la estrategia inversa a la de los pools de siembra. A pesar de la pro- periodísticos y contratistas– es que los pools de siembra son una figura que
yección en el mediano y largo plazo, y de su forzoso anclaje espacial, están con capitales extraagrarios, conforman, por una sola campaña (con opción
relativamente aislados de las localidades en las que están insertos y suelen a renovar el contrato de asociación), un paquete que permite invertir capital
estar enemistados con los pools y retirarlo pocos meses después, bajando todos los costos menos el del uso
de la tierra y poniendo en crisis el sistema productivo local. De este modo
Entrevistado: Los pools existen solo acá [en la Argentina]. Eso pasa porque la figura de los pools se constituye como la de “los malos” del modelo agro-
sin estabilidad un tipo de 50 ó 100 ha no puede proyectar y se convierte en productivo ampliamente difundido en la década de 1990. Aparecen como
rentista, entonces aparecen los pools.
los sujetos productivos con una mayor amplitud respecto a la superficie de
Entrevistador: Pero los pools suelen tomar campos grandes, o al menos
muchos de ellos.
tierra en la cual producen, desde 1.000 ha hasta 300.000 ha.
Entrevistado: Sí, pero por lo mismo. Si hubiese estabilidad, la mayor parte Es difícil saber con exactitud la superficie operada bajo esta forma de
de la gente produciría y los grandes propietarios si quisiesen ser rentistas producción, pero la aacrea estimaba que entre 1997 y 2002 la superficie tra-
alquilarían el campo a productores (Roberto Atilio, partido de Balcarce, bajada por pools había pasado de 400.000 a 2.000.000 de hectáreas. Según
provincia de Buenos Aires, noviembre de 2008 ). Gustavo López, los pools trabajan entre dos y tres millones de hectáreas (el
10% de las 31.000.000 ha sembradas).12
Probablemente, los pools por ser de los sujetos productivos más des-
vinculados del proceso y del espacio físico, y también los más impersona-
Pools de siembra les, han sido con los que más se nos ha dificultado establecer un contacto
directo.
En el seno del proceso de articulaciones y desarticulaciones de tierra y capi- El origen de los pools de siembra, al menos como un fenómeno ge-
tal, propios de la década de 1990, emergen los pools de siembra. Esta apari- neralizado, es posterior a la devaluación de enero de 2002. En ese mo-
ción está íntimamente vinculada al retiro del aparato estatal y a los fuertes mento, la producción agropecuaria pampeana –regida por los precios de
endeudamientos del sector.
Si bien los pools generaron canales de financiamiento masivo y flexible, 11 
Elias, Norbert “Ensayo teórico…”, op. cit.
estableciendo un sistema de redes productivas en el que se articulan fluida- 12 
Barsky, Osvaldo y Mabel Dávila, La rebelión del campo…, op. cit., p. 98.

162 163
amigos de amigos que por ahí heredaron un departamento o algo y tuvieron
los mercados internacionales y orientada hacia el mercado externo– se que vender y les sobran… Qué sé yo, 60, 70 u 80 mil dólares y me las dan.
presenta como una actividad atractiva (por su elevada tasa de rentabili- […] Pensá que para ellos es muy buen negocio, en lugar de tener la guita
dad, su relativo bajo riesgo y su gran liquidez) para aquellos que buscan ahí parada me la dan a mí y por ahí les he hecho ganar entre el 15% y 22%.
colocar sus excedentes a corto plazo (entre 6 y 12 meses). Esta situa- Un año hasta el 35% en dólares ganaron conmigo. Hasta ahora nunca les
ción económica, favorable para aquellos que tienen efectivo disponible, hice perder plata, jamás (Javier Montero, organizador y responsable de un
se conjuga con tres años desfavorables para el sector (véase capítulo ii), pool de siembra, 52 años, centro de la Provincia de Buenos Aires, abril de
dejando una gran cantidad de campos libres, hasta ese momento ocu- 2008).15
pados por productores de menor escala (que combinan, en general, la
producción en campos propios y ajenos) con muchos años de trayectoria La organización del trabajo del pool es el paradigma de la flexibilización y la
en la actividad. búsqueda de la eficiencia difundidos en la Argentina de la década de 1990.
Cuando analizamos el modo de organización o constitución econó- Esta manera de producir implica no adquirir ningún tipo de bien mueble,
mica de los pools, nos encontramos con varios modos de organización ba- inmueble o mecánico, solo insumos y capital líquido para trabajar con servi-
sados en diferentes instrumentos financieros mediante los cuales reúnen cios de terceros. El pool no contrata empleados, sino contratistas o técnicos
el capital necesario para afrontar el proceso productivo. Siempre sobre asesores; no compra campo, sino que los alquila; y no adquiere herramien-
una superficie que, dada su escala, les permita tener una tasa óptima de tas, solo compra los servicios.
rentabilidad.13 Con frecuencia, esta modalidad implica dinámicas de empleo encu-
Aunque la bibliografía reconoce entre estas posibilidades la asociación biertas, en las cuales no corren el riesgo de cargas sociales y demás bene-
transitoria de un contratista con un propietario y, tal vez, otro miembro ficios que deberían obtener los empleados. Como se vio en el capítulo iv,
que aporte algún insumo, las descripciones y reflexiones de este apartado donde nos ocupamos de los contratistas, muchos de ellos crecen corriendo
serán realizadas en función de los fondos de inversión en efectivo.14 A personalmente con los riesgos y la aventura de la financiación, a la som-
partir de las observaciones de campo, consideramos que si bien las condi- bra de la demanda del pool a quienes les venden sus servicios. Sobre todo
ciones formales de asociación son similares (sujetos que se asocian para los contratistas que hayan fundado su empresa hace relativamente pocos
producir por una campaña), las lógicas puestas en juego, los etiquetamien- años, ven en esta modalidad su única alternativa posible de capitalización
tos que reciben de sus vecinos y los comportamientos productivos son lo y crecimiento.
suficientemente diferentes como para considerarlos sujetos productivos En general, la información que circula entre los entrevistados es que
distintos. algunos pools –sobre todo aquellos más grandes con capitales aportados por
grupos de inversión, como los del Banco de Galicia– imponen los precios de
Entrevistado: Lo mío es chiquito, bah, chiquito… para lo que son los pools los servicios y los prestadores “deben” aceptarlos por dos razones principa-
como los del Tejar o Los Grobo. Este año hice 6.000 hectáreas. les. Una de ellas es el importante volumen de trabajo que el pool les compra,
Entrevistador: ¿Y cómo conseguís los inversores? Porque para llegar a alqui-
haciendo que el contratista tenga trabajo durante todo el año. La segunda es
lar 6.000 hectáreas necesitás mucho capital.
Entrevistado: Y… 3.000.000 de dólares.
que, con frecuencia, según los partidos, los contratistas toman tanta superfi-
Entrevistador: Para mí esa cantidad es mucha plata, ¿cómo conseguís inver- cie que reducen sensiblemente el número de sujetos demandantes. El único
sores que pongan eso? rubro por el que pagan más es la tierra, un bien escaso. En este caso, si no
Entrevistado: Cuando empecé, justo en el 2001, los convencí a mi cuñado aceptan las condiciones “ofertadas” por el pool deben salir a competir con
y a otro amigo. Después se fue corriendo la bola y amigos, o amigos de otros contratistas en otras regiones del país volviéndose, esta última, una
opción riesgosa además de sacrificada. Estas lógicas se acentúan en función
13 
Fernández, Diego, “Concentración económica en la Región Pampeana: El caso de los de la escala del pool.
fideicomisos financieros”, Mundo Agrario, N° 21, La Plata, segundo semestre de 2011.
14 
Barsky, Osvaldo y Mabel Dávila, La rebelión del campo…, op. cit.; Fernández, Diego,
“Concentración económica en la Región Pampeana…, op. cit.; Martínez Dougnac, Ga- En la campaña 2008-2009 el pool tuvo para los inversores pérdidas de casi el 10% y la
15 

briela y María Isabel Tort, “La lucha por la subsistencia: notas sobre la agricultura familiar campaña 2011-2012 (aún no cerrada al momento de terminar este libro) prevé pérdidas
pampeana en los años ´90”, Documentos del ciea, N° 1, Buenos Aires, 2003. de la misma magnitud.

164 165
Entrevistador: ¿Cómo hacés para competir? ¿Cómo hacés para que, con
el precio de los alquileres, el negocio te sea rentable? ¿Conseguís pagar
De manera llamativa, y distinta a lo esperado, no fue una excepción en-
menos que un productor más chico por los servicios? contrarnos con pools relativamente pequeños, ninguno mayor a 7.500 ha.
Entrevistado: No, en general no. Lo nuestro es un negocio eficiente a nivel Estos se abastecen de insumos y de servicios con agentes locales, cuando
tecnológico y a nivel financiero. El volumen ayuda y no mucho más […] esto es posible. Esta información no vino de los pocos pools contactados,
Yo trabajo básicamente con dos contratistas y les pago lo que pagaría sino de agronomías y de contratistas que comenzaron a enumerar un signi-
cualquiera, no discuto el precio. Les pago el 50% en cuanto terminan el ficativo número de pools que tomaban campo en la localidad y que se abas-
trabajo y el resto a noventa días. Los insumos los saco a pagar cuando tecían con contrapartes comerciales de ella. El fantasma que generan es que
termina la campaña y logro que, por el volumen que compro, no me cobren
no plantean una proyección a futuro, todos compran y planean por el lapso
recargo de financiación, entonces hago circular la guita más rápido, la hago
rendir más. ¿Entendés cómo? Pago el campo y me reservo algo para pagar de una campaña agrícola.
una parte de las labores, el resto lo pago cuando tengo el cereal y no pago Los pools, entre todos los sujetos productivos, son los que menor anclaje
intereses por eso. Y con los campos, con algunos también hago eso, si territorial tienen aun cuando, como en el caso presentado, utilicen contrapar-
puedo trato de pagar 50% cuando entro y 50% cuando termina la campaña. tes comerciales de la localidad en la que producen. La particularidad de ser
Financieramente me voy cubriendo con ventas a futuro. Y a nivel manejo… puro capital líquido les da la posibilidad de trasladarse fácilmente de un lugar
bueno soy agrónomo con 25 años de experiencia, hago las cosas como se a otro o de salir de la producción agropecuaria. Este entrevistado, Montero,
debe. […] Los grandes pools tal vez sí te bajan los precios, pero yo que soy
dos años después, trasladó más de la mitad de sus inversiones al sur de la
casi un productor común, no.
Entrevistador: ¿Qué querés decir con eso de que sos un productor común? provincia de Córdoba y contrató a una empresa de monitoreos de cultivos.
Entrevistado: La figura del pool, como Cazenave o El Tejar, y te digo esos De este modo su actividad se redujo –en la provincia mediterránea– solo a
porque son los que se ven por la zona, no dejan la guita en el pueblo. la gestión empresarial.
Compran todo afuera y se llevan todo. Yo compro los insumos acá, el pan Del mismo modo que las grandes empresas, los pool apuntan a maximi-
acá, llamo contratistas de la zona y la plata se queda acá. Yo hago crecer al zar la ganancia. Ser más eficientes, al menos con el actual modelo tecnoló-
pueblo, los grandes pools lo joden. ¿Se entiende? gico, se traduce en reducir mano de obra con equipos más grandes, agrandar
Entrevistador: ¿Puede ser que los pools tengan la posibilidad de vender
la escala y, en lo posible, producir en distintas localidades para reducir el
en negro y eso les aumente la rentabilidad (cosa que no es tan fácil a los
productores más chicos)?
riesgo climático. La diferencia más importante en los modos de organizar
Entrevistado: No, no es fácil vender en negro. Se puede, pero no es fácil y pensar la reproducción del capital entre un pool y una gran empresa es la
y menos para los grandes pools que tienen que rendir a sus inversores proyección temporal. La de la gran empresa agropecuaria es más larga que
absolutamente todo y los inversores no son amigos como es mi caso. […] la del pool, que se traduce en la adquisición de tierra, herramientas, oficinas
Yo vendo siempre una parte en negro, pero no es porque quiera, de hecho y empleados (tanto fijos como temporarios) para las primeras; y el alquiler y
a mí me enquilomba mucho la contabilidad. Se gana un poco más, pero la tercerización de todas las labores, para el caso de los pools.
qué sé yo un 8% o un 10% es un quilombo, es un riesgo y no un negocio. A partir de lo observado, ante la pregunta de si los pools extraen la riqueza
El tema es que los que me ponen plata a mí no siempre tienen esa plata
del territorio, la respuesta sería que no más que otros modos de organizar la
declarada, entonces yo tampoco puedo blanquear todo, pero no está ahí el
negocio. El negocio está en hacer las cosas bien y tener un poco de suerte. producción. La cuestión de si son extractivos o estimulan el desarrollo local
Si aplicás buena tecnología y hacés una buena gestión te tiene que ir bien por medio de la generación de riqueza en los ámbitos locales, parece ser más
(Javier Montero, organizador y responsable de un pool de siembra, 52 años, una cuestión de escala que del modo de organización. En algunos casos,
centro de la provincia de Buenos Aires, noviembre de 2007). cuando el alquiler de tierras tomadas por el pool es de ex medianos o ex pe-
queños productores, esta parte de la renta queda entre los habitantes locales.

En el relato presentado, se advierte nuevamente, cómo en el imaginario


de algunos el pool aparece como el personaje “malo” del sistema, aquel Productores profesionales
que se desvincula de lo local quitándole a los residentes la oportunidad
de producir y de ganarse la vida “trabajando en el campo, como siempre El análisis de esta categoría se enriquece al hacerlo en perspectiva com-
lo hicieron”. parada con los productores de tipo chacarero. En un modelo productivo

166 167
por no gastar unos pesos más, están cada vez peor. […] ¡Ahora se les ha
agrario donde hay “ganadores” y “perdedores”, la línea de corte entre unos dado por sacar las vacas a la calle! Yo cada vez que paso y lo veo a Adrián,
y otros podríamos ubicarla entre estos productores profesionales y los cha- paro la camioneta19 y me dan ganas de regalarle un toro, para que cambie la
careros.16 genética. Pero de estos tipos… ¡¿qué se puede esperar?! (Hugo Ciriglione,
La superficie trabajada por este perfil de productores –así como las tra- productor, 3.500 ha, 64 años, partido de Balcarce, provincia de Buenos
bajadas por los sujetos de las otras categorías– es difícil de precisar, pero las Aires, noviembre de 2008).
extensiones a cargo de los productores profesionales se ubican entre las di-
mensiones trabajadas por los productores de tipo chacarero y las explotadas Aunque la organización del trabajo está orientada en función de una clara
por las grandes empresas. Al igual que estas, suelen combinar la producción racionalidad sustantiva, propia de sujetos con un marcado estilo profesio-
en tierra propia con producción en tierra alquilada, pero la importancia de nal, la mano de obra familiar suele ser frecuente en estas empresas, sobre
la propia sigue siendo muy significativa en el volumen global. todo en la cúpula de las mismas. En este sentido, una diferencia con las
El inicio en la actividad por parte de este tipo de productores, tal como empresas chacareras es que no son pensadas en función de la familia. Entre
lo marcaba Valeria Hernández, suele ser hereditario.17 Son productores esos productores la empresa, aunque con fuertes vínculos familiares, es in-
que, al igual que los chacareros, heredaron el campo y la actividad de dependiente de la familia.
padres o abuelos, frecuentemente chacareros. Pero a diferencia de sus pro- Este tipo de productores suele tener un anclaje en el lugar, combinado
genitores, su organización interna, así como los mecanismos de incorporar con vínculos extralocales. La mayor parte de ellos reside en pueblos o
nuevos conocimientos productivos y su relación con la familia, marca su ciudades cercanas a las explotaciones o en las explotaciones mismas; y la
perfil empresarial, y contrapone su estilo y su lógica productiva a la de compra-venta de los insumos y los productos, dependiendo de la escala
chacareros. del establecimiento, con frecuencia la realizan en agronomías locales.
Esta cercanía chacarera suele volverlos muy críticos de sus parientes La agricultura, la ganadería o la actividad mixta dependerán de las ap-
productivos, a quienes señalan como irracionales o tacaños, y están con- titudes de la tierra que posean, más que de las preferencias personales. Y
vencidos de que esos defectos son las causas que los han llevado a fracasar, aunque suelen contratar servicios de siembra, fumigación y cosecha, es fre-
produciendo su desplazamiento durante las últimas dos décadas. Y –al igual cuente que posean maquinaria propia para las dos primeras y en algunos ca-
que la mayor parte de los “perdedores” del modelo– no suelen considerar la sos también para la cosecha. Otra práctica común es la de poseer maquinaria
posibilidad de que su situación resulte producto de una escala que los torna y contratar otras cuando la propia no sea suficiente. Los vínculos extraloca-
incompetentes para el nuevo sistema productivo.18 les se constituyen por medio de la participación en grupos de capacitación
como Cambio Rural del inta o Grupos crea; en agrupaciones por producto
Entrevistado: A mí en algún punto me dan pena [se está refiriendo a dos como la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (acsoja), la Asocia-
productores hermanos que tienen su campo pegado al del entrevistado], te ción Maíz Argentino (maizar) y la Asociación Argentina de Girasol (asagir);
parás en el alambrado y la diferencia entre un campo y otro es enorme. Yo
o tienen algún vínculo con instituciones dedicadas a la promoción de la
alguna vez les dije, pero... ¿viste cómo son estos chacareros?
Entrevistador: ¿En qué sentido?
tecnología y la eficiencia en el sector como aacrea o aapresid.
Entrevistado: Y son medios pijoteros o medios brutos... qué sé yo. Ellos lo Para estos productores profesionales, la pluriactividad, una vez más, ha
ven, me ven a mí que hago las cosas bien, invierto y me va mejor. Ellos, sido la estrategia implementada por varios para aumentar sus ingresos, dis-
minuir riesgos y ampliar la red de vínculos comerciales, pero en ámbitos
locales y mayoritariamente en profesiones que permiten un trabajo inde-
16 
Gras, Carla y Valeria Hernández, “El fenómeno sojero en perspectiva…”, op. cit.
pendiente (escribanos, abogados, agrónomos y veterinarios). Ninguno de
17 
Hernández, Valeria, “Empresarios ´sin tierra´ y ´pastores del conocimiento´: ¿Una
nueva burguesía rural?”, en Hernández, Valeria et al., Turbulences monétaires et sociales. los productores de esta categoría era propietario de una gran empresa no
L’Amérique latine dans une perspective comparée, Paris, L’Harmattan, 2005, pp. 209-258; y vinculada con el sector.
“El fenómeno económico y cultural del boom de la soja y el empresariado innovador”,
Desarrollo Económico, vol. 47, N° 187, Buenos Aires, 2007.
18 
Gras, Carla, et al., “Desplazamiento de explotaciones agropecuarias en la Región Pam- La necesidad de diferenciarse suele ser grande, hasta en el lenguaje. Los chacareros
19 

peana. Características, categorías de destino y efectos sobre el bienestar de los hogares. hablan de “chatas” mientras que estos productores en general hablan de “camionetas” o
Informe Final de Investigación”, Buenos Aires, Fundación Antorchas, mimeo. “pick-up”.

168 169
Aunque el campo me tira más, la escribanía tiene un doble propósito: por un A diferencia de los chacareros, los productores profesionales utilizan escalas
lado me permite aguantar épocas malas y por otro estar en contacto con gente un poco más grandes, gestionan la empresa de manera independiente de las
con la que después hago negocios (Leandro Ridella, productor ganadero, 600 necesidades familiares y son parte del grupo “ganador” de este modelo de
ha propias, 58 años, centro de la provincia de Buenos Aires, abril 2009).
agrobussines.

En la misma línea, un empresario del sudeste bonaerense, productor y


dueño de una agronomía, se dedicó primero a entrenar jugadoras de hoc- Productores chacareros
key, lo cual le servía para mantener un vínculo con los padres de las chicas,
potenciales relaciones comerciales. Después, dejó de entrenar hockey y Las características del nuevo modelo agrario ponen en cuestión uno de
comenzó a patrocinar un jugador de golf a cambio de que este jugase con los rasgos constitutivos de estos sujetos, su relativa estabilidad. Aunque
quien él indicara; entre ellos, muchos jugadores de fútbol profesional de no sea correcto definir a los productores chacareros, ni a ningún otro,
un equipo de la primera división nacional. Al momento de la entrevista, solo por la escala de producción, la única manera que tenemos de realizar
Martín Perrone (49 años) era dueño de 1.000 ha ganaderas (con ganadería cuantificaciones aproximadas es tomando la producción como un indi-
ciclo completo). cador del tipo de sujeto. Los datos estadísticos muestran a los chacareros
A diferencia de los productores chacareros, no es común hallar produc- como una categoría en crisis. Ya habiendo trabajado y definido la categoría
tores profesionales que contemplen la venta de servicios de maquinaria chacarero (capítulo iii) y sabiendo, más o menos, en qué escala de super-
como una actividad complementaria. Si bien, como ya como hemos visto, ficie suelen ubicarse sus empresas; y conociendo también los procesos de
la venta de servicios es una actividad que en los últimos años se ha reve- desplazamiento y transformación que estas experimentan, “supondremos”
lado como muy rentable, distintas características hacen a la venta de servi- que se puede asociar a estos productores con escalas que van desde las 50
cios culturales una actividad poco atractiva para estos productores de perfil ha hasta las 500 ha.
profesional. La primera de ellas es el gran requerimiento de tiempo que la De los cuadros 2 y 3 se desprende que la superficie de sus explota-
actividad demanda al dueño de la empresa, tiempo que no puede emplear ciones, entre los censos nacionales agropecuarios 1988 y 2002, pasó de
en la gestión de su explotación. La segunda cuestión es el límite superior representar el 29,5% del total a solo el 22,5%. Y numéricamente del 84,3%
relativamente bajo, en cuanto a cantidad de equipos factibles de manejar por al 77,7%.
un solo dueño. La ruralidad contemporánea y los procesos de reestructuración de la
No obstante, hemos encontrado dos casos, similares entre sí, que han agricultura implican cambios culturales que impactan en las identidades
invertido dinero en una empresa que vende servicios. Esta inversión, pre- profesionales de los sujetos.20 Las transformaciones en las condiciones
sentada como “una ayuda” para el contratista en un momento en el cual estructurantes, analizadas en el capítulo ii, compelen a los chacareros a
precisa financiación, no le demanda a este inversor trabajo de ningún tipo, transformarse de tal modo que con frecuencia dejan de ser chacareros para
vale decir que no le quita tiempo. En contrapartida recibe un ingreso extra, convertirse en productores profesionales.21 La mayoría de las veces, aquellos
poco significativo en el total de ingresos, pero que le asegura tener prioridad que no pueden resistir y son desplazados, probablemente se transforman en
al momento de requerir los servicios del contratista. contratitas o en minirrentistas.
Como mencionamos recientemente, las características del nuevo modelo
Entrevistador: ¿En maquinaria, para vender servicios, nunca se te dio por agrario ponen en cuestión uno de sus rasgos constitutivos, su relativa estabi-
invertir? Tengo entendido que, sobre todo las cosechadoras, son un buen lidad. Existieron procesos de recomposición y transformación de este sector
negocio.
social, al compás de los procesos de modernización social, no obstante del
Entrevistado: No, demandan mucho tiempo. […] Igual, tengo una parte de
una cosechadora, pero no le doy ni bola. Hace unos años un contratista co-
nocido, que me trabajaba muchas veces, necesitaba la guita y se la di. Ahora 20 
Ní Laoire, Caitríona, “Young Farmers, Masculinities and Change in Rural Ireland”, Irish
somos socios en una máquina, pero ni bola que le doy, lo hice más por ayu- Geography, vol. 35 (1), 2002, pp. 16-27; Muzlera, José, Chacareros del siglo xxi..., op. cit.;
darlo que por el negocio (Hugo Ciriglione, productor de 3.500 ha, 64 años, Villa, Mariann “Born to be Farmers?...”, op. cit.
Balcarce, provincia de Buenos Aires, noviembre 2008). 21 
Balsa, Javier, El desvanecimiento del mundo chacarero, op. cit.

170 171
Cuadro 2. Distribución de la superficie de las explotaciones en la Región tuando la heterogeneidad interna de esta categoría, reconfigurando, como
Pampeana (1988) hemos señalado, las escalas productivas y las formas de organización labo-
ral. El nuevo modelo pone en juego precisamente esa estabilidad relativa,
Explotaciones Superficie que había estado dada por la posibilidad de sostener procesos de acumula-
Tamaño (en ha) ción sobre la base de la relación tierra-trabajo familiar.22
Número Porcentaje Número Porcentaje

Hasta 100 85.072 45,2 3.605.009 5,1 Productores unipersonales

101 - 500 73.512 39,1 17.283.113 24,4


El desplazamiento de los chacareros hacia otra categoría suele darse como
un proceso del cual estos sujetos no siempre son conscientes. Una de las vías
501 y más 29.606 15,7 49.861.132 70,5
es la del recambio generacional. Es frecuente, sobre todo en explotaciones
que no han podido sostener un proceso de acumulación durante la fase
Total 188.190 100,0 70.749.254 100,0
de expansión familiar, que los hijos no quieran continuar con la actividad.
Según las condiciones económicas del padre, sigue adelante con la misma,
Fuente: Slutzky, Daniel, Situaciones problemáticas de tenencia de la tierra en Argentina, Bue- pero reduce la cantidad de labores en las cuales se involucra directamente.
nos Aires, Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, proinder, 2008; en
base al cna 1988. Las máquinas y herramientas obsoletas ya no son renovadas y cada vez se
tercerizan más tareas. La última tarea que se abandona es la de la gestión.
Autores como Javier Balsa ya no consideran a estos sujetos como chacareros,
Cuadro 3. Distribución de la superficie de las explotaciones en la Región los cuales se encuentran en una etapa de transición.23 Conservan la identi-
Pampeana (2002) dad y la yuxtaposición de las economías hogareñas y empresariales, pero no
es la familia la que aporta la fuerza de trabajo principal y algunas veces ya no
Explotaciones Superficie son los dueños de los medios de producción. Suele ser esta, la etapa previa
Tamaño (en ha) a convertirse en minirrentistas.
Número Porcentaje Número Porcentaje

Hasta 100 50.530 37,7 2.260.615 3,3 Minirrentistas24

101 – 500 53.646 40,0 13.124.895 19,2


El rentismo no es un fenómeno nuevo en el agro pampeano, pero estuvo
asociado a grandes terratenientes absentistas. Estos nuevos rentistas que
501 y más 29.936 22,3 52.985.592 77,5
comienzan a proliferar al ritmo que disminuyen los chacareros tienen
otro perfil.
Total 134.112 100,0 68.371.102 100,0
Entre 1988 y 2002, solamente en la provincia de Buenos Aires, desapare-
cen 20.583 explotaciones de menos de 200 hectáreas, el 43,35%. Y aunque
Fuente: Slutzky, Daniel, Situaciones problemáticas …, op. cit.; en base al cna 2002.
no podemos contar con los datos del cna 2008 todo indica que la tendencia
no se revierte.

cual emergían con algunas de sus características distintivas, principalmente 22 


Gras, Carla, “La agricultura familiar en el agro pampeano…”, op. cit.
la superposición entre empresa y familia, y que el trabajo (tanto de gestión 23 
Balsa, Javier, “Capitalismo, explotaciones familiares y modos de vida…”, op. cit.
como manual) era aportado principalmente por sus miembros. Los procesos 24 
Para un análisis complementario de la categoría, véase: Gras, Carla, “La agricultura
tecnológicos, productivos y económicos de las últimas décadas fueron acen- familiar en el agro pampeano…”, op. cit.

172 173
La necesidad de una capitalización creciente para permanecer en Cuadro 4. Evolución en el precio arrendamiento*
actividad llevó a muchos productores al endeudamiento.25 Las tasas de
interés positivas combinadas con una baja de los granos en el mercado Valor Promedio Promedio
Cotización
internacional a fines de la década de 1990, se resolvió para una gran parte Campaña renta anual Ingreso total mensual mensual
dólar
por hectárea en dólares en pesos
de los endeudados con un resultado inverso al esperado. En lugar de ca-
pitalizarse, muchos de ellos debieron vender sus tierras y abandonar la 2000-2001 us$ 85 us$ 8.160 us$ 680 $ 680 $ 1,00
producción.
La devaluación de comienzos de 2002, en combinación con un mercado 2001-2002 us$ 100 us$ 9.600 us$ 800 $ 800 $ 1,00
mundial favorable, fue para muchos de los pequeños y los medianos pro-
2002-2003 us$ 120 us$ 11.520 us$ 960 $ 3.485 $ 3,63
ductores un alivio que permitió licuar sus deudas, pero no alcanzó para re-
vertir la tendencia al desplazamiento de las unidades más pequeñas. Muchos 2003-2004 us$ 130 us$ 12.480 us$ 1.040 $ 2.974 $ 2,86
pequeños y medianos productores combinaban el trabajo en tierras propias
con tierras alquiladas y el precio de la tierra aumentó de modo exponencial 2004-2005 us$ 140 us$ 13.440 us$ 1.120 $ 3.304 $ 2,95
al comenzar la década.26
2005-2006 us$ 170 us$ 16.320 us$ 1.360 $ 3.917 $ 2,88
El nuevo escenario −tierras e insumos cada vez más caros, tecnologías
demandantes de genética y un aumento en la escala, necesario para que la 2006-2007 us$ 190 us$ 18.240 us$ 1.520 $ 4.697 $ 3,09
explotación siguiera siendo rentable− fue la causa que sostuvo el desplaza-
miento de los más pequeños a pesar del período de bonanza que nos mostra- 2007-2008 us$ 200 us$ 19.200 us$ 1.600 $ 4.928 $ 3,08
ban los indicadores macro del sector. Llegamos así a un panorama en el cual
el 50% de las tierras cultivadas de la Pampa Húmeda no están trabajadas por 2008-2009 us$ 220 us$ 21.120 us$ 1.760 $ 5.474 $ 3,11

sus propietarios.27 2009-2010 us$ 270 us$ 25.920 us$ 2.160 $ 8.100 $ 3,75
La suerte de estos pequeños rentistas es diversa. Y en esta diversi-
dad, una vez más el 2001 aparece como un hito. Entre las biografías de 2010-2011 us$ 305 us$ 29.280 us$ 2.440 $ 9.540 $ 3,91
aquellos que han sido desplazados antes de esa fecha encontramos las
situaciones más trágicas: automarginación social, enfermedades menta- 2011-2012 us$ 315 us$ 30.240 us$ 2.520 $ 10.332 $ 4,10

les y hasta suicidios.28 En este grupo no solo se encuentran los que han 2012-2013 us$ 330 us$ 31.680 us$ 2.640 $ 11.933 $ 4,52
tenido que abandonar la producción a causa del endeudamiento, sino
también los que han perdido una parte o la totalidad de las tierras (estos
*Estos valores son ilustrativos de un campo de la zona de Balcarce. No son necesariamen-
últimos ya ni siquiera entran en la categoría de pequeños rentistas). Las te valores promedio obtenidos a partir de una muestra representativa.
consecuencias negativas frecuentemente lo son más por sus implicancias Fuente: Elaboración propia a partir de datos provistos por Martín Hardoy, ex productor
en el carácter y en el estado anímico de los sujetos que por cuestiones del partido de Balcarce.
netamente monetarias.29

Aquellos que se han convertido en rentistas con posterioridad al año


25 
Craviotti, Clara, “Pampas family farms and technological change...”, op. cit.; Murmis,
2001, que han licuado sus deudas y vieron sus ingresos incrementados
Miguel, El agro argentino…, op. cit.
26 
Barsky, Osvaldo y Mabel Dávila, La rebelión del campo…, op. cit.; Rapoport, Mario, His- como una consecuencia del aumento de los precios en el mercado interna-
toria económica, política y social…, op. cit. cional de granos, suelen presentar un perfil menos marginal. Son una parte
27 
Barsky, Osvaldo y Mabel Dávila, La rebelión del campo…, op. cit., p. 97. de quienes combinaban la producción en tierra propia con tierra alquilada
28 
Gras, Carla, et al., Desplazamiento de explotaciones agropecuarias en la Región Pam-
y tuvieron que abandonar la producción porque no han podido competir
peana…, op. cit.; Gras, Carla y Valeria Hernández, “El fenómeno sojero en perspectiva…”,
op. cit. contra los grandes tomadores de tierras. La imposibilidad de competir por
29 
Sennett, Richard, La corrosión del carácter…, op. cit., p. 188. el acceso a la tierra frecuentemente se yuxtapone con un momento en el

174 175
Entrevistador: ¿Cómo fue que decidiste dejar la actividad?
Gráfico 1. Evolución en el precio del arrendamiento
Entrevistado: Fue una mezcla de cosas. Los precios para alquilar se disparaban
14.000 cada vez más y más. Medio que a mí la viejita me los venía aguantando
porque yo le alquilaba de toda la vida. Mi viejo ya le alquilaba, mirá vos. Pero
12.000 los negocios son los negocios, ¿no? Y bue… así fue. Vino uno de estos pools
y le pagó más y ya […] Con 96 hectáreas no podía seguir. Las máquinas ya
10.000 son viejas. Mis dos hijos se dedican a otra cosa (una es química y está en La
Plata y el otro se vino pesquero en Mar del Plata) ¿Y qué iba a hacer yo con
8.000
96 hectáreas? […] Le di lo mío al pool y con lo que saco del campo, para mi
6.000 señora y para mí nos da. […] pena sí. Qué sé yo, uno le hubiera gustado que
los hijos sigan, pero la vida es así. Y tal vez está bien, el campo es jodido. No
4.000 es para cualquiera (Martín Hardoy, 63 años, partido de Balcarce, provincia de
Buenos Aires, septiembre de 2008).
2.000

0
El incremento de la renta mensual en pesos ha sido, durante los últimos diez
2000/2001

2001/2002

2002/2003

2003/2004

2004/2005

2005/2006

2006/2007

2007/2008

2008/2009

2009/2010

2010/2011

2011/2012

2012/2013
años, del 350% (gráfico 1).
De los pequeños y medianos productores que han abandonando la ac-
Promedio mensual us$ Promedio mensual $
tividad pero han conservado la propiedad de la tierra, algunos viven exclu-
sivamente de la renta, otros complementan esos ingresos con los de una
Fuente: Elaboración propia a partir de datos provistos por Martín Hardoy, ex productor nueva actividad, casi siempre en las localidades cercanas al campo. Entre
del Partido de Balcarce. esas nuevas actividades suelen figurar las de remisero, pequeño comerciante
o contratista de maquinaria agrícola. Todas actividades que implican la in-
versión de algún capital, la autoexplotación de la mano de obra y “la li-
que debería darse un recambio generacional, dentro de la explotación. El bertad” de no tener jefe. Ser su propio jefe, y no cumplir horarios, es una
nuevo escenario de mayor concentración y varias décadas de sacrificio han cuestión que ha sido explicitada por varios de estos sujetos y que se percibe
estimulado a los hijos de estos productores a encontrar otro medio de es- como ventajosa.
capar a la decadencia colectiva, distinta a la de la actividad agropecuaria en
la pequeña explotación familiar. Alternativa que es buscada, en general, por
medio de estudios universitarios u otras actividades vinculadas con algunas
de las profesiones en expansión.30
El hecho de haber podido conservar las tierras, el patrimonio familiar,
combinado con los ingresos provenientes de la propiedad de esas tierras,
que pocos años atrás hubiesen sido impensables, otorgan a estos una sensa-
ción de haber terminado su vida productiva sin fracasar, aunque privándose
de la satisfacción de que sus hijos continúen.
Para dar una noción de cuáles son estas condiciones, mostraremos el
ejemplo de una propiedad en el partido de Balcarce, cuyo propietario de 63
años al no poder renovar 214 ha que tenía alquiladas, decidió en la campaña
2004-2005 abandonar la producción y alquilarle al nuevo arrendatario de
aquellas 214 ha, las 96 ha propias.

30 
Bourdieu, Pierre, Cosas dichas…, op. cit.

176 177
Capítulo VI
Sociabilidad y género en los espacios
agrarios y rurales

La transformación del sector agrícola atenta contra ciertas instituciones y


normas que son centrales de la identidad farming y sus masculinidades,
como por ejemplo, la herencia, el sistema familiar nuclear, la ayuda mu-
tua y el estatus del farmer en su hogar y en la sociedad local.
Ní Laoire1

El debate sobre el desarrollo rural ha experimentado una importante reno-


vación y revitalización, producto de las transformaciones en la agricultura y
en las economías de las sociedades rurales y no-rurales vinculadas directa-
mente al agro. En este contexto, se observa una visión ampliada del medio
rural integrando complejos rurales-agrícolas-urbanos de encadenamientos
relacionados con la producción y el consumo.2

1 
“The transformation of the agricultural sector threatens certain institutions and norms
that are at the core of farming identities and masculinities, such as, inheritance, the stem
family system, mutual aid and the status of farmer in the household and in local society.”
Ní Laoire, Caitríona, “Young Farmers…”, op. cit.
2 
Girbal-Blacha, Noemí, “Cuestión regional-cuestión nacional. Lo real y lo virtual en
la historia económica argentina”, Ciclos, vol. vii, N° 12, Valladolid, primer semestre
de 1997, pp. 223-229; Coraggio, José Luis, Territorios en transición. Crítica a la pla-
nificación regional en América Latina, Toluca, Universidad Autónoma del Estado de
México, 1994; Gorenstein, Silvia, Martín Napal y Marina Olea, “Territorios agrarios y
realidades rururbanas. Reflexiones sobre el desarrollo rural a partir del caso pampeano
bonaerense”, Eure, vol. xxxiii, N° 100, Santiago de Chile, diciembre de 2007; Etche-
verry, Rafael, “Lo nuevo del enfoque territorial para el desarrollo rural”, en Ramos,
Álvaro (comp.), Desarrollo rural sostenible con enfoque territorial: políticas y estrategias
para Uruguay, Montevideo, Buenos Aires, iica, 2003; Manzanal, Mabel, “Política de
desarrollo regional para la Argentina (posibilidades en el contexto de las restricciones
macroeconómicas)”, Realidad Económica, N° 179, 1 de abril al 15 de mayo de 2001;
Moyano Estrada, Eduardo, “Capital social y desarrollo en zonas rurales”, en Manzanal,
Mabel y Mario Lattuada (comps.), Desarrollo rural. Organizaciones, instituciones y terri-
torios, Buenos Aires, ciccus, 2006.

178 179
En este capítulo, analizaremos el modo en que ciertas características de Las inquietudes principales de esta línea de trabajo son coconstitutivas
los procesos de modernización redefinen un contexto de composiciones y de nuestra pregunta central, ¿cómo la modernidad tardía afecta la produc-
descomposiciones de las relaciones sociales, que dan como resultado un ción agropecuaria y sus sujetos? Y de esta pregunta se deriva otra, ya for-
mosaico en el cual los sujetos desarrollan una suerte de poliglotismo social mulada por Javier Balsa:6 ¿en qué medida el desarrollo del capitalismo en el
que está afectado por el espacio físico en el que se encuentran. Estos espa- agro favorece un proceso de urbanización del territorio pampeano, aseme-
cios físicos −que también vienen siendo radicalmente modificados durante jando las condiciones de vida de estas localidades del interior a las de los
las últimas décadas− hacen de marco e influencian el comportamiento de los grandes centros urbanos?
sujetos dentro de ese espacio determinado. No es lo mismo ser chacarero en Veremos que si bien estos procesos de urbanización son apreciables en
un pequeño pueblo del partido de Balcarce que serlo en la ciudad de Mar del todas las esferas de la vida de estos hombres y mujeres, directa o indirecta-
Plata, a unos 80 km del pueblo. De un modo similar, no es lo mismo el com- mente vinculadas con la producción agraria y el mundo rural, se manifies-
portamiento de un matrimonio en el pueblo de Maciel, a 60 km de Rosario, tan más lentamente en las relaciones asociadas a los ámbitos reproductivos
que el del mismo matrimonio en dicha urbe. (familia) que en las vinculadas a los productivos. Situación que puede ser
Entre sujetos y espacio existe una interrelación tal, que no solo los suje- entendida porque la esfera de lo productivo está atravesada principalmente
tos se adueñan del espacio y lo modifican sino que el espacio, con sus reglas por racionalidades formales, orientadas a la maximización de la ganancia,
sociales, constriñe el comportamiento de los sujetos que lo ocupan, transi- mientras los vínculos de los espacios destinados a la reproducción pueden
toriamente o de modo permanente.3 conservar por más tiempo racionalidades de tipo sustantivas y acciones so-
“El binomio espacio-región implica no solo la definición de una espa- ciales de tipo tradicional o afectiva.7
cialidad de orden natural, sino una que sea comprensiva del orden social.”4 Los vínculos entre hombres y mujeres, así como sus comportamientos
Esta interdependencia dinámica entre sujetos y espacio justifica y alienta un respecto a instituciones8 como la familia, la escuela o el trabajo, deben ser
esfuerzo por describir y entender cómo se reconfiguran estas relaciones en comprendidos en el complejo proceso de transformaciones, que afectan
zonas agrarias, o al menos en espacios que tradicionalmente han estado es- los anclajes y “desanclajes” sociales de los individuos, con las tensiones
tructurados alrededor de la producción agropecuaria en la Región Pampeana. propias entre la modernización y la tradición, atravesando todos los ám-
Esta inquietud –los vínculos establecidos entre espacios y personas− se bitos sociales.
inserta en una línea de trabajo ya abierta por diversas ciencias sociales, como
queda demostrado en numerosos trabajos que durante las últimas décadas
centran su atención en procesos de reterritorialización y desterritorializa- Girbal-Blacha, Noemí, “La historia regional hoy…”, op. cit.; Manzanal, Mabel, Guillermo
Neiman y Mario Lattuada (comps.), Desarrollo rural. Organizaciones, instituciones y te-
ción y que nos obligan a pensar dinámicamente los espacios regionales y los
rritorios, Buenos Aires, ciccus, 2006; Murmis, Miguel y Mónica Bendini, “Imágenes del
sujetos sociales.5 campo latinoamericano en el contexto de la mundialización”, en Bendini, Mónica et al.
(comps.), El campo en la sociología actual: una perspectiva latinoamericana, Buenos Aires,
La Colmena, 2003; Schejtaman, Alejandro y Osvaldo Barsky, El desarrollo rural en la Ar-
3 
Girbal-Blacha, Noemí, “Cuestión regional-cuestión nacional…”, op. cit.; y “Espacio re- gentina. Un enfoque territorial, Buenos Aires, Siglo XXI editores, 2008; Simmel, George,
gional, sujetos sociales y políticas públicas…”, op. cit.; Coraggio, José Luis, Territorios Sobre la individualidad y las formas sociales, Bernal, Editorial de la Universidad Nacional
en transición…, op. cit.; Manzanal, Mabel, “Política de desarrollo regional para la Argen- de Quilmes, 2002; Valenzuela, Cristina, Transformaciones agrarias y desarrollo regional en
tina…”, op. cit.; Manzanal, Mabel y Federico Villarreal (orgs.), El desarrollo y sus lógicas el nordeste argentino, Buenos Aires, La Colmena, 2006.
en disputa en territorios del norte argentino, Buenos Aires, ciccus, 2009; Manzanal, Mabel, 6 
Balsa, Javier, El desvanecimiento del mundo chacarero, op. cit.
Mariana Arzeno y Beatriz Nussbaumer (comps.), Territorios en construcción. Actores, tra- 7 
Un tratamiento de los conceptos: racionalidad formal y sustantiva, así como de tipos
mas y gobiernos: entre la cooperación y el conflicto, Buenos Aires, ciccus, 2007. ideales de acción social, pueden ser encontrados en Weber, Max, Economía y sociedad,
4 
Girbal-Blacha, Noemí, “Cuestión regional-cuestión nacional…”, op. cit., p. 225. op. cit.
5 
Albadalejo, Christophe, “De la pampa agraria a la pampa rural: la desconstrucción de las 8 
“Entendiendo por institución una ordenación parcial de la vida del hombre en socie-
‘localidad’ y la invención del ‘desarrollo rural’”, Párrafos geográficos, vol. 5, N° 1, 2006; Al- dad, que ha alcanzado un desarrollo sólido y autónomo a través de la actividad des-
badalejo, Christophe y Roberto Bustos Cara, “Algarrobo o el fin del pueblo chacarero…”, plegada, y la renovada tadhesión de muchas generaciones” (Tau Anzoátegui, Victor,
op. cit.; Blacha, Luis, “La vida del hombre en las grandes ciudades. Homogeneización e “El concepto histórico de las instituciones”, Revista de Historia Americana y Argentina,
individualidad”, Interpretaciones. Revista de Historiografía Argentina, N° 3, segundo se- N° 7-8, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza,
mestre de 2007; Girbal-Blacha, Noemí, “Cuestión regional-cuestión nacional…”, op. cit.; 1962, p. 63.

180 181
Ni la sociabilidad es una cuestión que se agote en la esfera de lo pro- porcentaje de la familias que vivían en el campo, incluían ocuparse de la
ductivo ni la actividad productiva es la única variable que influye en la so- producción para el autoconsumo familiar (aves de corral, huerta familiar,
ciabilidad. Estas dimensiones se influyen mutuamente. Las posibilidades ordeñe y porcinos, según los casos).
materiales delimitadas por la dimensión productiva constituyen un primer Silvia Cloquell, en consonancia con las autoras antes citadas, remarca la
margen temporal, espacial y de posibilidades materiales para la sociabilidad invisibilidad del trabajo femenino en el ámbito doméstico a fines del siglo
de los sujetos. Un proceso que se completa con los límites derivados de las xx. “Paulatinamente se tornó menos visible el aporte de trabajo de las muje-
posibilidades que brindan los propios habitus.9 res en la producción, dado que el abandono de actividades de autoconsumo,
La observación de estas transformaciones descubre la coexistencia de la mecanización y la simplificación del trabajo tornó prescindible su aporte
dinámicas y elementos clásicamente urbanos con otros rurales. Estas anti- de trabajo físico.”13
nomias en algunas ocasiones entran en tensión, y otras se complementan. Para el mundo rural de fines del siglo xx y comienzos del siglo xxi, dis-
En el campo argentino, estos espacios de sociabilidad no estrictamente pro- tintos autores muestran una realidad en la cual la mujer de estos espacios
ductivos y los lugares ocupados por hombres y mujeres suelen estar bien está, aún, en una situación desfavorable respecto a la de los hombres.
delimitados, relegando a la mujer a lugares secundarios –al menos desde las
miradas de sujetos urbanos occidentales modernos, como la mayoría de los […] siendo [las mujeres] más vulnerables a las situaciones de pobreza, ya
que reflexionamos sobre estos temas.10 que tienen comparativamente menos acceso a la educación, menor acceso
Talía Violeta Gutiérrez y Alejandra de Arce,11 también desde una mi- a la propiedad de la tierra, menor acceso al empleo, salarios más bajos
por el mismo trabajo, menor oportunidad de acceso a trabajos estables y
rada historiográfica, centran su atención en la primera mitad del siglo xx y
bien remunerados. A esto se agrega la responsabilidad absoluta del trabajo
muestran cómo a pesar de las aspiraciones de mejoría que tenían las mujeres doméstico y la crianza de los hijos, factor que innegablemente limita sus
respecto al lugar subordinado, en relación a los hombres, no imaginaban opciones y oportunidades de trabajo y de participación social y política.14
una situación de igualdad. Las mejoras en la calidad de vida impulsadas
desde el Estado no conseguían “liberarlas” de sus obligaciones domésticas
(que, en líneas generales, no eran del todo valoradas respecto al tiempo Marcando una diferencia valorativa, Kristi Anne Stolen muestra los meca-
que implicaban y los beneficios de estas tareas en las dinámicas hogareñas). nismos por medio de los cuales las mujeres reproducen su propia subor-
Ser una buena mujer –como lo mostrará también Stolen posteriormente–12 dinación. La autora revela el funcionamiento de las ideologías dominantes
implicaba ser buena madre y una buena esposa. Estas tareas, para el gran y cómo operan a través de las interrelaciones de la organización social y
las subjetividades. “La alta valoración de la decencia, la idealización del
amor, el matrimonio y la maternidad, restringen a las mujeres a la es-
9 
Bourdieu, Pierre, La distinción…, op. cit.
10 
Barrancos, Dora, Mujeres en la sociedad argentina. Una historia de cinco siglos, Buenos fera doméstica y obstaculizan su posibilidad de beneficiarse con nuevas
Aires, Sudamericana, 2007; Cloquell, Silvia (coord.), Familias rurales…, op. cit.; De Arce, oportunidades”.15
Alejandra, Las mujeres en el campo argentino, 1930-1955. Trabajo, identidades y represen- En síntesis, la gran mayoría de los estudios de género en el agro argen-
taciones sociales, Bernal, Licenciatura en Ciencias Sociales, unq, 2009; Manildo, Luciana,
tino hacen hincapié en la subordinación de la mujer; especialmente en la
“La transmisión de memorias en la agricultura familiar y su historicidad como pregunta
de investigación”, en Ganduglia, Néstor y Natalia Rebetz Motta, Horizontes de Maiz y cotidianeidad de las relaciones familiares y en la invisibilidad de su trabajo.
Barro. Saberes e imaginarios en diálogo hacia un nuevo orden social. Memorias del 4º Foro Algunos trabajos, con los que nos sentimos más identificados, van más allá
Latinoamericano Memoria e Identidad, Montevideo, octubre de 2007, Madrid, Signo Latino- y analizan el lugar de la mujer en la reproducción de la estructura social,
américa, 2008; Vallejos, Clara, “Las voces de la tierra…”, op. cit.; Vázquez Laba, Vanesa,
complejizando, no negando, el lugar de subordinación.
“Re-pensando la visión sexual del trabajo familiar. Aspectos teóricos y empíricos para
interpretar los modelos de familia en el noroeste argentino”, Trabajo y Sociedad. Indaga-
ciones sobre el trabajo, la cultura y las prácticas políticas en sociedades segmentadas, vol. 10,
N° 11, Santiago del Estero, Caicyt-Conicet, 2008. 13 
Cloquell, Silvia (coord.), Familias rurales…, op. cit., p. 46.
11 
Gutiérrez, Talía Violeta, Educación, agro y sociedad. Políticas educativas agrarias de la 14 
Biaggi, Cristina, Cecilia Canevari y Alberto Tasso, Mujeres que trabajan la tierra. Un
Región Pampeana, 1897-1955, Bernal, Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes, estudio sobre las mujeres rurales en la Argentina, Buenos Aires, Secretaría de Agricultura,
2007; De Arce, Alejandra, Las mujeres en el campo argentino…, op. cit. Ganadería, Pesca y Alimentos, dda y proinder, 2007, p. 12.
12 
Stolen, Kristi Anne, La decencia de la desigualdad…, op. cit. 15 
Stolen, Kristi Anne, La decencia de la desigualdad…, op. cit., p. 234.

182 183
Género, estado y estratificación social en las localidades la responsabilidad del fracaso material, cuando sucede, como en el caso de
agrarias los chacareros desplazados. La desigualdad de géneros estructura, de esta
manera, otras desigualdades en áreas de la vida que no parecen conectadas
En este apartado exploraremos las prácticas que se encuentran principal- con el sistema de géneros.17
mente por fuera del espacio doméstico; como la educación formal, los espa- Dando sentido a estas disputas académico-políticas por el significado
cios de sociabilidad públicos y el trabajo. del término, la mayoría de las mujeres (y de los varones) no experimenta la
El concepto de género alude a la construcción sociocultural de lo “feme- identidad genérica como una mera normativa tendiente a regular la división
nino” y lo “masculino” dentro de marcos históricos sociales. Es una cons- del trabajo social sino, por el contrario, como una naturaleza ineludible (sin
trucción simbólica establecida sobre los datos biológicos de las diferencias poder tomar conciencia de que esta normativa está inculcada en mandatos
sexuales. Como categoría analítica, en las ciencias sociales, el género cons- socioculturales).
truye la organización social y cultural de las relaciones entre los sexos. Estas
disposiciones se pueden revelar en símbolos y mitos, conceptos normativos,
instituciones sociales e identidades subjetivas.16 Educación
Así, las representaciones de género se instituyen como formas primarias
de las relaciones significantes de poder, sostenidas por instituciones que Permanentemente tensionada por procesos de cambio propios de la moderni-
norman la diferenciación entre los papeles, los espacios y las tareas de “lo zación, la educación formal se ve influenciada por diferentes dimensiones que
femenino” y “lo masculino”. Esta institucionalización corresponde a una es menester considerar para comprender las dinámicas sociales en torno a
relación cambiante y dinámica que se produce y reproduce en los discursos ellas. Cuestiones vinculadas a la geografía física, las ofertas educativas de cada
sociales. El discurso de género, de acuerdo con las diferencias históricas y localidad, las políticas estatales, la estructura social y cuestiones de género
culturales, funciona como mecanismo de definición y garantía de reproduc- son las dimensiones que exploraremos en este apartado en tanto se vinculan
ción de los roles genéricos. con la educación superior.
Ligadas a la construcción del género, se hallan las divisiones categóricas Los modos en que cada espacio construye las identidades de género, así
entre espacios públicos y privados/domésticos que siguen implementándose como los límites y roles asignados a cada uno, son dimensiones decisivas
como puntos de partida para numerosas investigaciones. El espacio privado para comprender el acceso a la educación superior y la elección de las ca-
se comprende como la esfera de la vida doméstica, el mundo del hogar y la rreras. A partir de los datos obtenidos en un estudio de caso realizado en
familia, es decir, aquello que la modernidad entiende como privacidad. En tres pueblos de la Región Pampeana, Alcorta, Bigando y Maciel,18 el nivel
tanto, el ámbito público designa al espacio del Estado y sus instituciones, de instrucción en los habitantes de las localidades vinculadas al mundo
de lo político, del mercado, como también agentes y organizaciones involu- agropecuario, no solo es menor que el que poseen los de los grandes
cradas en los intercambios de estas áreas. La valoración jerárquica de tales centros urbanos, sino que la diferencia entre el nivel educacional de los
espacios y sus funciones asociadas son también construcciones culturales hombres y de las mujeres es mucho más pronunciada que en los centros
y contribuyen, por un lado, a la justificación simbólica de la subordinación urbanos del país; indicando de este modo una especificidad local agraria
de las mujeres y, por otro, a la desvalorización del trabajo que estas realizan que podría repetirse en otros ámbitos rurales. Con un nivel de confianza
en los hogares. El concepto de trabajo comúnmente entendido como “re- del 98% podemos afirmar que existe una relación entre el sexo y el último
munerado y fuera del hogar” favorece a la invisibilidad de las labores do- nivel educativo alcanzado.
mésticas y de subsistencia realizadas por las mujeres, significándolas como Comparar las diferencias entre los conglomerados urbanos a nivel na-
deberes correspondientes a su género. Pero no es menos cierto que recae cional y los pueblos muestreados, respecto al nivel educativo alcanzado por
en los hombres la responsabilidad final de provisión de los recursos mate-
riales para el grupo doméstico y son los que sufren de modo más intenso 17 
De Arce, Alejandra, “Género”, en Biaggini, Hugo y Arturo Roig (dirs.), Diccionario del
Pensamiento Alternativo ii, Buenos Aires, Biblos, 2008.
Scott, Joan, “El género: una categoría útil para el análisis histórico”, en Lamas, Marta
16  18 
Para más detalles de la encuesta véase el apartado “Consideraciones teórico-metodoló-
(comp.), El género. La construcción cultural de la diferencia sexual, México, unam, 1996. gicas” en la Introducción.

184 185
Cuadro 1. Último nivel educativo alcanzado según sexo y tipo de residencia reproductiva, suele aparecer una conciencia del valor positivo de la edu-
cación superior. A punto tal de considerar que, como lo señala Valeria
Hernández,19 para este perfil de productores la mejor herencia es un buen
Total de conglomerados urbanos Total muestra en pueblos
de la Argentina de la Región Pampeana posgrado. Pero no sucede lo mismo en la generalidad de las explotaciones
de tipo chacarero. La mayoría de los productores de las localidades en las
que se realizó la encuesta no sienten particularmente ventajosa la forma-
Primario Secundario Terciario o Primario Secundario Terciario o ción de nivel terciario o universitario para dirigir la explotación familiar.
Sexo
/ EGB / polimodal universitario / EGB / polimodal universitario
Esto no significa que no haya una valorización positiva del conocimiento
experto, pero se cree que este puede ser adquirido por medio de jornadas
M 33,0% 42,1% 24,9% 42,3% 39,7% 18,0% de capacitación, revistas especializadas y asesoramientos (en general de
ingenieros o veterinarios) que se acercan a la explotación como asesores/
F 34,2% 37,9% 27,8% 41,9% 33,8% 24,4% vendedores.
Las entrevistas con familias productoras revelan cómo los hijos vincula-
Total s/d s/d s/d 42,1% 36,7% 21,2% dos a las explotaciones con menores posibilidades de perdurar en el tiempo
(las de dimensiones relativamente pequeñas para un agro que día a día exige
mayor escala) son los que más frecuentemente buscan en la formación supe-
* Las circunstancias públicamente conocidas por las que atraviesa el indec, a partir del
segundo trimestre de 2007, hicieron que optemos por comparar muestras con seis meses rior una estrategia que les permita ascender, o al menos mantenerse, dentro
de diferencia evitando tomar datos dificultosamente confiables. de la estructura social. Esta vía universitaria es buscada cuando el campo
Fuente: Elaboración propia en función de información suministrada por el indec a parece augurarles un futuro de descenso social. En estos casos, los que han
partir de la eph del 1er trimestre de 2007, para el “Total de los aglomerados urbanos del tenido posibilidad de seguir estudios superiores suelen diseñar su futuro de
país”* a partir de la información provista por la encuesta realizada durante el cuarto
trimestre de 2007 en el marco del pict 38.014 “Crisis de la agricultura familiar: impac-
la mano de carreras universitarias no relacionadas con el agro. Estos jóvenes
tos sociales, económicos, culturales y políticos en tres comunas rurales de la Región asocian “el campo” a una vida difícil y de sufrimientos y sus planes buscan o
Pampeana”. pretenden alejarlos de ese mundo tortuoso. En el caso de los hijos de aque-
llos productores que planifican su futuro dentro de la explotación familiar y
siguen una carrera universitaria, esta elección también suele mostrar cierta
cada sexo, pone de manifiesto las particularidades de la impronta agraria (y ruptura con las generaciones anteriores. La carrera elegida no suele ser de
urbana) materializada en los roles de género. En los grandes centros urba- perfil técnico/productivo, como pueden ser la de agronomía o la de veteri-
nos, las mujeres acceden a la educación superior 2,9% más que los hombres. naria, sino de un perfil más administrativo/comercial como administración
Esta diferencia se agranda a más del doble (6,4%) en los pueblos muestrea- de empresas y posgrados en agronegocios.20
dos, y se reafirma la hipótesis de que las desigualdades entre géneros son A pesar de los importantes avances en materia científica y tecnológica
construcciones sociales vinculadas con el entorno. asociados a la producción agropecuaria de las últimas décadas, la educación
La lectura de los datos cuantitativos, a la luz de las entrevistas y las esta- superior se presenta (o comienza a presentarse), en algunos casos, como
días en el campo, permiten ratificar que para los productores chacareros de una alternativa al trabajo en las explotaciones chacareras de la muestra ana-
estas localidades “el campo es cosa de hombres”. El trabajo agroproductivo lizada, pero no es aún una posibilidad generalizada de formación para estos
no incluye, excepto en casos muy excepcionales, a las mujeres. Un produc- productores, o futuros productores.
tor chacarero de 60 años, 440 ha propias y 250 alquiladas, de la localidad
de Maciel, decía que “no hace falta estudiar en la facultad, para trabajar en
el campo”. Hernández, Valeria, “Empresarios ´sin tierra´ y ´pastores del conocimiento´…”, op. cit.
19 

Bourdieu, Pierre, La distinción…, op. cit.; Urcola, Marcos, “Orientación vocacional uni-
20 
Es cierto que en las explotaciones un poco más capitalizadas y con
versitaria de los hijos e hijas de productores agropecuarios en el sur de Santa Fe”, Estu-
una organización interna que implique una marcada división del trabajo dios Rurales. Publicación del Centro de Estudios Rurales de la Argentina Rural, vol. 1, N° 2,
y una relativa independencia de gestión entre la esfera productiva y la Bernal, unq, 2012.

186 187
Cuadro 2. Último nivel educativo (agrupado) alcanzado según sexo y localidad La impronta agraria y sus cuestiones de género no son las únicas variables
a considerar si pretendemos entender qué sucede con la educación superior
Primaria / Secundaria /
Superior Total en estas localidades.
egb Polimodal Alcorta, Bigand y Maciel son localidades que rondan entre los 4.500 y
Recuento 89 96 37 222 7.500 habitantes. Las tres poseen establecimientos educativos estatales que
Alcorta brindan instrucción hasta el nivel medio y ninguna de ellas cuenta con ins-
% 40,1 43,2 16,7 100
tituciones de nivel terciario o universitario (ni privados ni estatales). Esta
Localidad Recuento 74 63 27 164 característica, junto a la idea generalizada, entre una gran parte de la po-
de Maciel
residencia % 45,1 38,4 16,5 100 blación, de que no hacen falta estudios superiores para trabajar en el sector
M agropecuario, influyen negativamente en el acceso a un nivel educativo su-
Recuento 63 53 32 148
Bigand perior.
% 42,6 35,8 21,6 100 Esta dificultad –la falta de instituciones que brinden educación superior–
Recuento 226 212 96 534 de las localidades del interior, como una de las causas responsables de un
Total menor nivel educativo superior, parecería corroborarse con el caso de Bigand.
% 42,3 39,7 18,0 100
Allí, la comuna brinda a sus jóvenes la opción de pagarles los gastos de alo-
Recuento 88 95 46 229 jamiento en la ciudad de Rosario a quienes deseen seguir sus estudios su-
Alcorta
% 38,4 41,5 20,1 100 periores. Como se ve en el cuadro 2 (trabajado con un nivel de confianza
superior al 98%), el 25,9% de los habitantes de Bigand alcanzaron un nivel de
Localidad Recuento 78 39 39 156
de Maciel educación superior, contra el 20,6% de los de Maciel y el 18,4% de los de la
residencia % 50,0 25,0 25,0 100 localidad de Alcorta.
F Además del género y el rol del Estado (o de las instituciones de educa-
Recuento 61 49 47 157
Bigand ción superior de cada localidad) la estratificación social reveló ser otra de
% 38,9 31,2 29,9 100 las causas influyentes al momento de acceder o no a la educación superior.
Recuento 227 183 132 542 Las pruebas estadísticas indican que, en un nivel de confianza mayor al
Total 99%, la asociación entre ingresos y nivel educativo es alta. El 10,2% de las
% 41,9 33,8 24,4 100
personas que pertenecen a un hogar con ingresos medios altos o altos alcan-
Recuento 177 191 83 451 zan una educación universitaria contra el 0% de los hogares pobres. ¿Qué
Alcorta
% 39,2 42,4 18,4 100,0 sucede si observamos la misma relación discriminando según sexo?
Localidad
Las diferencias en el acceso a la educación superior (tanto terciaria
Recuento 152 102 66 320
de Maciel como universitaria), como se desprende de los cuadros 3 y 4, reforzando
residencia % 47,5 31,9 20,6 100 la hipótesis ya presentada respecto a que el campo sigue siendo espacio de
Total
Recuento 124 102 79 305 hombres y que no se considera necesario instrucción formal superior para
Bigand realizar dichas tareas, se acentúan según el género. Entre las mujeres de
% 40,7 33,4 25,9 100
hogares medios altos y altos el 32,8% posee estudios superiores, mientras
Recuento 453 395 132 1076 que “solo” el 21,1% de los hombres de este estrato social tiene estudios
Total
% 42,1 36,7 21,2 100 superiores.
Estas diferencias entre sexos prácticamente desaparecen en los estratos
Fuente: Elaboración propia en función de la información provista por la encuesta reali- medios donde el 18% de los hombres accede a niveles de educación superior
zada durante el cuarto trimestre de 2007 en el marco del pict 38.014 “Crisis de la agri-
cultura familiar: impactos sociales, económicos, culturales y políticos en tres comunas
y, de las mujeres, el 20% lo hacen. ¿Por qué esta diferencia entre los estratos
rurales de la Región Pampeana” (para más detalles de la encuesta véase “Consideraciones medios y medios altos y altos? Porque los sectores medios del 2007 no están
teórico-metodológicas” en la Introducción). vinculados a explotaciones con un pasado económico sin sobresaltos, ni

188 189
Cuadro 3. Máximo nivel educativo alcanzado en función de los ingresos Cuadro 4. Máximo nivel educativo alcanzado por las mujeres en función
del hogar para mayores de 29 años de los ingresos del hogar para mayores de 29 años

Último nivel al que asiste o asistió Último nivel al que asiste o asistió
Total Total
Primario / Secundario / Primario / Secundario /
Terciario Universitario Terciario Universitario
egb Polimodal egb Polimodal

Recuento 54 16 3 0 73 Recuento 28 11 3 0 42
Pobres Pobres
% 74,0 21,9 4,1 0 100 % 66,7 26,2 7,1 0 100

Media Recuento 107 45 10 5 167 Media Recuento 58 21 7 2 88


en en
riesgo* % 64,1 26,9 6,0 3,0 100 riesgo % 65,9 23,9 8,0 2,3 100
Estrato Estrato
Recuento 107 69 24 17 217 Recuento 50 26 12 7 95
Medio Medio
pleno pleno
% 49,3 31,8 11,1 7,8 100 % 52,6 27,4 12,6 7,4 100
Medio Recuento 40 46 20 12 118 Medio Recuento 20 21 13 7 61
alto alto
y Alto % 33,9 39,0 16,9 10,2 100 y Alto % 32,8 34,4 21,3 11,5 100
Recuento 308 176 57 34 575
Recuento 156 79 35 16 286
Total
Total
% 53,6 30,6 9,9 5,9 100
% 54,5 27,6 12,2 5,6 100

Fuente: Elaboración propia en función de la información provista por la encuesta reali- Fuente: Elaboración propia en función de la información provista por la encuesta realiza-
zada durante el 4º trimestre de 2007 en el marco del pict 38.014 “Crisis de la agricultura da durante el 4to trimestre de 2007 en el marco del pict 38.014 “Crisis de la agricultura
familiar: impactos sociales, económicos, culturales y políticos en tres comunas rurales de familiar: impactos sociales, económicos, culturales y políticos en tres comunas rurales de
la Región Pampeana” (para más detalles, véase “Consideraciones teórico-metodológicas” la Región Pampeana” (para más detalles, véase “Consideraciones teórico-metodológicas”
en la Introducción). en la Introducción).
* La categoría media en riesgo incluye a aquellos cuyos ingresos superan a los de la línea
de pobreza, pero no llegan a duplicarla. Los sectores medios plenos son aquellos cuyos in-
gresos son entre dos y cuatro veces más altos que los de la línea de pobreza. Aquellos cuyos
ingresos son mayores a cuatro veces la línea de pobreza se consideran medios altos o altos. Modos y espacios de socialización, otra cuestión de género

Prestar atención a la socialización –entendida aquí, como un proceso me-


vislumbran a través del agro un futuro asegurado, presentándose entonces la diante el cual los sujetos desarrollan y ponen en práctica los hábitos sociales
educación superior como una vía alternativa de ascenso o permanencia so- propios de su cultura– es relevante, en tanto que el capital social está ínti-
cial. Los estratos medio altos y altos, vinculados a explotaciones o negocios mamente vinculado al capital económico y por ende a su reproducción.21 En
agropecuarios más grandes, que han podido transitar la década de 1990 sin estos pueblos, los espacios de esparcimiento son también los de transaccio-
grandes riesgos y ven, en las nuevas condiciones, un futuro prometedor vin-
culado al agro no consideran necesario pasar por instituciones de educación 21 
Bourdieu, Pierre, Cosas dichas…, op. cit.; y Las estructuras sociales de la economía, Bue-
superior para mantener o incrementar sus niveles de ingresos. nos Aires, Manantial, 2000.

190 191
Cuadro 5. Cantidad de veces que se ha reunido en la semana anterior con Cuadro 6. Lugar dónde se realizaron las reuniones por sexo*
familiares o amigos fuera del ámbito del hogar y laboral
Porcentajes por sexo
Sexo ¿En qué lugar se reúnen?
Cantidad de veces Masculino (%) Femenino (%)
Masculino (%) Femenino (%)
Casa de alguno 61,9 84,6
No se reunió 18,3 17,2
Bar o Restaurante 26,0 9,6
1 27,8 25,1

2 20,3 29,7 Club 10,0 3,3

3 7,8 10,1 Otro** 1,14 1,6


4 5,0 2,4
Plaza 0,9 0,7
5 5,6 5,5
Total 100,0 100,0
6 2,2 2,6

7 12,9 7,5 * Para la confección de este cuadro se tomó la primera respuesta. Dado que hay quienes
contestaron que se reunieron más de una vez, esta pregunta tiene múltiples respuestas.
Total 100,0 100,0 ** En esta categoría se agruparon otras cuatro, que dado el bajo número de casos mues-
trados para la celda, aumentaban mucho el error de inferencia. Estás categorías son: Igle-
sia/Salón de culto, Organización social, Sindicato/Partido político, Espectáculo público y
Fuente: Elaboración propia en función de la información provista por la encuesta realiza- Salón de fiestas.
da durante el 4to trimestre de 2007 en el marco del pict 38.014 “Crisis de la agricultura Fuente: Elaboración propia en función de la información provista por la encuesta realiza-
familiar: impactos sociales, económicos, culturales y políticos en tres comunas rurales de da durante el 4to trimestre de 2007 en el marco del pict 38.014 “Crisis de la agricultura
la Región Pampeana” (para más detalles, véase “Consideraciones teórico-metodológicas” familiar: impactos sociales, económicos, culturales y políticos en tres comunas rurales de
en Introducción). la Región Pampeana” (para más detalles, véase “Consideraciones teórico-metodológicas”
en la Introducción).

nes económicas, de transmisión de conocimiento técnico y de discusión de


estrategias de gerenciamiento de unidades productivas.22 Queda explícito que la modernidad no ha hecho desaparecer, al menos
Las transformaciones en las dinámicas económicas y productivas de en los pueblos, los encuentros de sociabilidad lúdica –aquella que no tiene
estas localidades se ven profundamente afectadas por los cambios en las otra finalidad principal que el encuentro mismo. Abundan los momentos y
condiciones estructurantes de las últimas décadas. No obstante, las prácti- los espacios de sociabilidad. El 60,3% de los habitantes mayores de 18 años
cas de sociabilización asociadas a las tradiciones locales –tensionadas por se reúnen entre una y tres veces por semana con personas que no son de
modos característicos de la vida urbana, a la que por distintos motivos estos su núcleo familiar, y solo el 17,7% no se reunió con nadie en la semana de
sujetos están cada vez más integrados– tienden a persistir, o al menos se referencia.
transforman más lentamente, que las prácticas estrictamente económico- En cuanto a los lugares escogidos para dichos encuentros, veremos
productivas. que varían según el sexo y la edad; pero antes de analizar los datos, se
deben tener presentes dos consideraciones referidas al modo en que fue
hecha la pregunta a los entrevistados. La primera de ellas es que no se pre-
Esta afirmación no niega, de ningún modo, otras características de la sociabilidad,
22 

como vías para reforzar vínculos sociales, espacios de esparcimiento, etcétera. En todo guntó si la reunión incluía a otros miembros de la misma familia, como
caso es complementaria. por ejemplo la pareja del entrevistado. Esto tiende a homogeneizar los

192 193
resultados que, de otra manera, creemos hubiesen mostrado diferencias Nuestras visitas al campo corroboran esta práctica muy difundida y cen-
más marcadas entre sexos. Por ejemplo, muchos de los hombres que con- tral en la cotidianeidad de muchos de esos sujetos. Estos lugares, al me-
testaron que se reunieron en “casa de alguno” lo hicieron en el contexto diodía, son espacios donde generalmente almuerzan viajantes y algunos
de reuniones familiares. Algo similar ocurre con las mujeres que optaron empleados administrativos. Los domingos se refuerza la identidad de gé-
por la respuesta “Bar o restaurante”, que casi con seguridad refiere a cenas nero, estos bares son el escenario donde los hombres se juntan para ver “las
en pareja o con grupo de amigos en un restaurante. El segundo elemento carreras” o “el fútbol”, mientras las mujeres y los chicos se reúnen en la
de ponderación es que la muestra no captó a los menores de 18 años. Es plaza, fuera del sitio destinado a la sociabilidad masculina.
común para los grupos de adolescentes que, fuera del horario escolar, se Sin importar la edad, está mal visto que las mujeres concurran al bar,
encuentren en las plazas. sería motivo de “habladurías”. Ellas se sentirían incómodas y si estuviesen
El sello de la cultura local se pone de manifiesto en ciertas prácticas casadas pondrían en ridículo a sus maridos. En dos oportunidades tuvimos
sociales que tienen lugar solo en ese contexto. Los habitantes del pueblo las la ocasión de observar cómo una mujer enviaba a su hijo al bar para pasarle
reproducen únicamente en el pueblo y no en otro escenario. Lo local como un mensaje a su marido. La primera vez fue un domingo a la mañana; el
escenario estructurado y estructurante es puesto de manifiesto, por ejemplo, hombre estaba sentado en una mesa con sus amigos viendo una carrera de
cuando una familia lugareña se comporta de manera diferente en Rosario autos por televisión, charlando y tomando un aperitivo, tenía unas bolsas
que en Maciel, a unos 60 km de distancia. Es frecuente que los habitantes de de nylon de las típicas de supermercado al costado de su silla. El niño entró
estas localidades, si su situación económica se los permite, vayan a la ciudad y dijo: “Dice mamá que lleves los ravioles que si no, no comemos nunca” y
a cenar, al cine o al shopping. Son salidas que suelen hacerse en familia o en realizó un comentario acerca de que tenía el teléfono celular apagado. Los
pareja. Muchas de estas familias o parejas no suelen ir juntas a un bar del amigos se burlaron de él, quien pretendió no darle importancia al asunto y
pueblo, del mismo modo que una mujer que puede sentarse sola en un bar quedarse; pero pocos minutos después se levantó y se fue.
de Rosario no lo haría en un bar de su propia localidad. Estos comporta- La segunda ocasión fue un domingo por la tarde. Los hombres estaban
mientos distintos, entre lo local y la ciudad (Rosario, Santa Fe, Mar del Plata reunidos en el bar y las mujeres en la plaza de enfrente. Entró un niño y le
o Buenos Aires), son comunes a todos los pueblos observados. En el pueblo, dijo a su padre: “Papá, dice mamá que vamos, que ya es hora de ir a lo de
los comportamientos públicos socialmente permitidos, para hombres y mu- la abuela”. En este caso no pareció haber burlas, el hombre saludó y se fue.
jeres, son diferentes a los de localidades más grandes y anónimas. Hombres En ninguno de los dos casos la mujer entró al bar, es un lugar de hombres.
y mujeres, adolescentes y adultos, ocupan espacios exclusivos que no lo son En esta misma línea, se ubica el relato de dos colegas mujeres, en una
en otro contexto. El sitio donde suelen socializar depende del sexo, la edad de sus primeras visitas a uno de estos pueblos, entraron (un domingo a la
y la ocupación.23 tarde, a la hora del fútbol) a un bar, y fueron depositarias de las miradas de
En los pueblos, los bares y los clubes son típicos espacios de reunión de asombro y censura de todos los parroquianos. Los sitios destinados a los
hombres. Durante las mañanas de los días de semana, se encuentran ahí ge- encuentros entre los adolescentes y las mujeres suelen ser las casas o la plaza
neralmente varones de más de 30 o 35 años, productores o cuentapropistas. principal del pueblo, no los bares.
Allí se va a tomar un café y a charlar con amigos; pero es también donde se Estos ejemplos dan cuenta de la marcada división de espacios físicos y
pueden realizar contrataciones y algún tipo de operación comercial entre los roles de género. Las mujeres concurren a los lugares para cenar (restau-
productores o contratistas de servicios. Entre los hombres, cada uno tiene rantes o parrillas), pero acompañadas de sus respectivos maridos.24
“su bar”, que es el lugar en donde se lo encuentra asiduamente en determi- Los habitantes de los pueblos reproducen las dinámicas socioculturales
nado momento del día. Los productores adultos suelen reunirse por la ma- “tradicionales” y las valoran positivamente. Son conscientes de esa valo-
ñana. A últimas horas de la tarde lo hacen los más jóvenes, o los empleados rización y de la particularidad “pueblerina” de dichas prácticas, disímiles
de contratistas u obreros temporarios cuando por razones laborales tienen a las de grandes urbes como Buenos Aires o Rosario. Ellos reivindican “el
ese tiempo libre. Un hombre, asiduo concurrente de un bar, nunca falta a la modo de vida” del pueblo, en contraposición con las dinámicas de las gran-
cita tácita en ese espacio.
24 
Bourdieu, Pierre, Sociología y cultura, México, Grijalbo, 1990; y La dominación mascu-
23 
Stolen, Kristi Anne, La decencia de la desigualdad…, op. cit. lina, Barcelona, Anagrama, 2000.

194 195
que la leche, se comercializan entre los vecinos de la localidad. 63 años,
des ciudades, en las que no vivirían, aunque les resultan atractivas como Maciel, provincia de Santa Fe, febrero de 2006).
lugar de esparcimiento ocasional.

Estas mujeres no solo tienen una voz que puede llegar a hablar por inter-
Las mujeres en las explotaciones agropecuarias. Una voz oculta medio del marido, también suelen trabajar físicamente en la explotación,
especialmente en momentos particulares del ciclo productivo. Sobre todo
No es la postura ni la intención de este trabajo discutir el rol subalterno de en explotaciones pequeñas, como la recientemente mencionada, donde
las mujeres sino ponderar, a partir de una mirada que considere la compleji- por una cuestión de escala, la utilización de los recursos humanos debe ser
dad de las relaciones de género en los espacios hogareños, los roles decisivos optimizada. Por esta razón, una empresa que produce commodities para el
que ellas desempeñan y las acciones de apoderamiento que llevan adelante, mercado internacional, también produce leche, aves de corral o porcinos
aun desde la subordinación. para el autoconsumo o para el mercado informal vecinal. La posibilidad de
En explotaciones donde los espacios productivos se superponen con los colocar estos productos en los mercados locales, en general vía circuitos
reproductivos –como en el caso de la producción familiar agropecuaria ca- informales, es posible gracias a precios bajos (logrados por la autoexplo-
pitalizada–, los resultados de los comportamientos de las mujeres pueden tación del productor y su familia, y por utilizar menos insumos que sus
llegar a traducirse, velados y mediados por distintos elementos, en los espa- competidores “industriales”).26 Estas actividades suelen estar a cargo de la
cios más formalmente productivos. mujer del hogar.
En los hogares con explotaciones agropecuarias, las mujeres son las que Las actividades productivas (un tambo manual donde las vacas pueden
suelen hacerse cargo de las tareas domésticas (cocinar, limpiar, etcétera) y llegar a pastar a la vera del camino; cerdos que complementan su alimenta-
los hombres los responsables de las de la explotación. Sin embargo, la figura ción con las sobras domésticas y gallinas que necesitan entre tres y cuatro
de las mujeres en las explotaciones familiares con frecuencia marca las diná- veces más de tiempo para adquirir el mismo peso que una gallina criada a
micas y hasta los destinos de muchos predios agropecuarios. Esta influencia galpón y con alimento balanceado) de bajo requerimiento en insumos, com-
de “lo femenino” se da por dos vías: una es por el modo en que influyen en parados con los establecimientos de mayor envergadura y presentados por
la dinámica del mercado de tierras;25 y la otra está relacionada con las prác- los gurúes de la eficiencia agropecuaria como los establecimientos modelo,
ticas de la mujer dentro del hogar. En este espacio, la voz de la mujer es me- aparecen para estos productores de los estratos económicos bajos, y medios
nos silenciada que en los espacios públicos y es desde donde sus opiniones y bajos, como la posibilidad de diversificar el riesgo, y como ingresos com-
deseos influyen en la empresa. No hace falta que necesariamente la voz de la plementarios producto de una inversión que requiere una escasa suma de
mujer refiera al control de la explotación, el solo hecho de intervenir en las dinero, que no podría haber sido destinada a otro tipo de producción. Ahora
decisiones familiares y su propia dinámica (familia-explotación) las vuelve bien, como estas actividades son consideradas como un complemento, las
influyentes allí, en la explotación. labores de la mujer no son valoradas en el interior de las familias como un
trabajo.27
[…] resultó entonces que un día el gerente de la cooperativa me llamó a Respecto al trabajo directo de las mujeres en las explotaciones, siempre
mí [se está refiriendo a la negociación de una deuda] porque decía que y cuando haya una sola familia involucrada, no es extraño que ellas suelan
arreglaba algo con mi marido y después él [el marido] venía a casa y yo le hacerse cargo de las tareas administrativas, “de los papeles”. También es pro-
armaba despelote (Chacarera, 31 ha propias y 21 alquiladas. Además de la
bable verlas realizando tareas de tipo logístico, como llevar carros de gasoil
producción agrícola tienen un tambo manual y aves de corral que, al igual
hasta el campo o la comida para los que están trabajando .
En determinadas circunstancias, como ocurre con las coyunturas eco-
25 
Barrancos, Dora, Mujeres en la sociedad argentina…, op. cit.; Muzlera, José, Chacareros nómicas particularmente adversas (entre los entrevistados con frecuen-
del siglo xxi…, op. cit.; Vallejos, Clara, “Las voces de la tierra. Mujeres y derecho a la
tierra en Santiago del Estero”, Encuentro de Jóvenes Investigadores 08, Santiago del Es-
tero, 2008; Zeberio, Blanca, María Bjerg y Hernán Otero, Reproducción social y sistemas 26 
Los residuos domésticos orgánicos se utilizan como parte de la dieta porcina. Las aves
de herencia en una perspectiva comparada. Europa y los países nuevos (siglos xviii al xx), se “autoproveen” sus alimentos en el campo, etcétera.
Tandil, unicen, 1998. 27 
De Arce, Alejandra, Las mujeres en el campo argentino…, op. cit.

196 197
después de cada charla se hace un asado y todos vinieron para el asado.
cia había referencias a la vivida a fines de la década de 1990), algunas Ese día me fui a casa llorando. […] Ahora, trabajo solo para los que me
mujeres, que habitualmente se dedicaban solo a las tareas domésticas, piden asesoramiento de forma directa. Con el tiempo [pasaron ya seis
comenzaron a desarrollar actividades “extraprediales” y a generar ingre- años] poco a poco, como ven que aunque soy mujer sé de lo que hablo,
sos complementarios a la explotación (como la venta de quesos y dulces la mayoría me fue aceptando; pero costó mucho trabajo. Estos chacareros
caseros). Por lo general estas tareas fueron abandonadas en cuanto se su- son una cosa terriblemente machista (Martina, ingeniera agrónoma, 30
peraron las dificultades económicas más agudas y los ingresos generados años, marzo de 2007).
ya no fueron significativos en el total de los ingresos. En las familias con
explotación agropecuaria, las actividades comercialmente productivas de Otro caso que ilustra claramente las dificultades para las mujeres que pre-
las mujeres son circunstanciales y para colaborar con los ingresos del va- tenden dedicarse a actividades que tradicionalmente son de hombres es el
rón. Hay un concepto arraigado de que el ingreso genuino es el generado de Luciana Aguirre. Hija única de un padre con una explotación agrícola-
por los hombres. ganadera de 300 ha, nació en Saladillo en dónde vivió hasta que comenzó
Cuando la mujer produce ingresos “extraprediales”, la inserción laboral sus estudios universitarios. Estudió psicología en la uba, se casó en Bue-
encontrada más frecuentemente es la docencia. El hecho de que al ingreso nos Aires y tuvo una hija. Ejerció durante nueve años como psicoanalista y
generado por las mujeres se lo considere como una ayuda y no alcance el cuando murió el padre, ella estaba divorciada. Decidió volver a su localidad
estatus de trabajo contribuye a que las mujeres sigan siendo las responsables natal para hacerse cargo de la explotación.
de las tareas domésticas, en las que los varones no participan o al menos de
las que no se responsabilizan. Entrevistador: ¿Cómo fue o cómo es ser mujer y hacerte cargo de una
En los procesos de modernización de los espacios agrarios, al mismo explotación? Las mujeres productoras no abundan.
Entrevistada: Fue y sigue siendo dificilísimo. Y eso que a mí siempre me gustó
tiempo que va disminuyendo la importancia del trabajo manual, sobre todo
el campo. Es una especie de pasión lo que siento. El psicoanálisis también
de aquellas tareas que requerían de más fuerza física (características típi- me gustaba, pero lo que me pasa con el campo es algo muy fuerte. Y con todo
camente masculinas), paulatinamente se abren relativos espacios para las me cuesta muchísimo. La parte agrícola directamente la abandoné. Primero
mujeres, en los cuales se les permite insertarse, por ejemplo en los admi- traté de mantener al empleado que tenía mi viejo, un tipo de mi edad al que
nistrativos. Es allí, en las empresas con un perfil menos familiar y con una yo conocía de chiquito. El padre de él trabajaba con mi papá y vivían en el
mayor división del trabajo, en donde las mujeres tienen más posibilidades campo, éramos compañeros de juego. Pensé que tener una persona de tanta
de encontrar espacios. confianza iba a ser algo bueno, pero no fue así. Me ignoraba totalmente y
Es en las labores típicas de hombres donde a las mujeres se les dificulta comenzó a haber mala onda. Entonces llegamos a un arreglo y se fue. Ahí,
siempre asesorada por los ingenieros,28 empecé a trabajar con contratistas,
más incorporarse, aunque no haya ninguna dificultad concreta, además de
pero fue igual. Me trataban como a una loca, no me daban ni bola. Entonces
las derivadas de las cuestiones de género. decidí alquilar toda la parte agrícola y quedarme con la ganadería que la
Martina Stoessel tenía 30 años en 2007, en 2001 había comenzado a podía manejar yo.
trabajar en una cooperativa agrícola en un pueblo del sur santafecino, en un Entrevistador: ¿Vos sola con las vacas? Pensé que era un trabajo más difícil
puesto que había sido ocupado por un ingeniero agrónomo, varón, durante que la agricultura. Físicamente digo, ¿no?
más de quince años. Su función era asesorar y capacitar a los socios. Entrevistada: No, porque yo no tenía todas las máquinas. Además es más
fácil correr un boyero29 que manejar un tractor. Y para vacunar o alguna
cosa así llamo a un veterinario. Pero igual por ser mujer todo es peor.
Entrevistador: ¿Sentís que ser mujer te dificultó tu trabajo o el hecho de ser
profesional te mantuvo al margen de todo eso?
Entrevistada: Al principio fue difícil, muy difícil. Algunos socios venían 28 
Luciana formaba parte de un grupo crea. Son grupos de productores que pagan el
hasta la cooperativa, y cuando llegaban y Raúl [el ingeniero agrónomo asesoramiento de uno o más ingenieros agrónomos y que se juntan periódicamente en
al que Martina reemplazó] no estaba, daban media vuelta y se iban. distintos campos para discutir y evaluar cuestiones técnicas vinculadas a la producción
[…] Antes de comenzar cada campaña se hace una jornada informativa, agropecuaria.
siempre hay entre sesenta y ochenta socios. El día que me tocó dar la 29 
Boyero es un alambre eléctrico de un solo hilo que es alimentado a batería y sostenido
charla de trigo había seis, ¡solo seis! ¿Entendés? Y lo peor de todo es que por unas estacas móviles que se clavan en la tierra. En las últimas décadas son muy utili-
zados en ganadería para separar potreros, hacer mangas y caminos.

198 199
Cuando llevo animales a remate me hacen cosas que jamás le harían a un
Gráfico 1. Distribución de la propiedad de la tierra según sexo
hombre […] Lo más típico es que me afanen kilos. ¿Sabés las veces que
del campo al remate me falta un novillo o más? Cuando el camión sale de 90
acá y cuando llega a la feria me dicen que pesa 400 kg menos. Al principio
80
más o menos me la bancaba, me angustiaba, yo no estaba tan ducha. Ahora
me planto y si es necesario les armo unos escándalos bárbaros, pero ahí 70
sale el machismo a relucir y dicen que soy una loca y que los “problemitas 60
hormonales” me trastocan el carácter. ¡Pero qué problemitas hormonales,
50
ni que problemitas hormonales! ¡Son unos machistas de mierda que abusan
porque soy mujer! (Luciana Aguirre, Saladillo, provincia de Buenos Aires, 40
mayo de 2009). 30
20

Luciana, a pesar de mantener la explotación y ampliarla –cuando se hizo 10


cargo tenía 300 ha y ella logró comprar 160 más–, no es aceptada por mu- 0
chos pares como un productor más. En otra parte de la conversación y tam- Hombre Mujer Ambos
bién en relación al tema de sus dificultades derivadas de ser mujer decía PORCENTAJE
que extrañaba de Buenos Aires “sus espacios culturales y el anonimato. El
poder sentarme en un café y leer un libro. Acá ni ir sola a un bar puedo. Si Fuente: Elaboración propia a partir de la información provista por la encuesta realizada
durante el 4º trimestre de 2007 en el marco del pict 38.014 “Crisis de la agricultura fa-
no quiero que me miren raro”. Este comentario coincide con lo expuesto en miliar: impactos sociales, económicos, culturales y políticos en tres comunas rurales de
el apartado, y la hipótesis es reforzada por las vivencias de nuestras entre- la Región Pampeana” (para más detalles, véase “Consideraciones teórico-metodológicas”
vistadas. en la Introducción).
Las mujeres tienen grandes dificultades cuando pretenden realizar tareas
para las que socialmente no son aceptadas. La resistencia no es tan marcada
cuando se ubican en lugares nuevos o cuando su voz queda dentro de los tuamente, no tienen las mismas dinámicas de transformación. Una vez más,
espacios domésticos, la voz en off. Las entrevistas han mostrado que actual- el efecto histéresis de los habitus actúa como un buffer que relativiza la velo-
mente es común que las decisiones trascendentes (lo que podríamos llamar cidad de algunos cambios, como en el caso de los mecanismos de herencia
la planificación) del hogar sean producto del proyecto de ambos cónyuges, de la tierra.
y por ende repercute en las inversiones de la explotación. Pero las decisiones A pesar de lo normado en el derecho positivo argentino, hombres y mu-
del día a día o las técnicas (como qué sembrar), la mayor parte de las veces jeres (al menos en el sur santafecino, donde se realizó la encuesta) no he-
quedan en manos del hombre. redan del mismo modo, a pesar de que las entrevistas indiquen que esta
tendencia está siendo revertida a lo largo de las últimas dos generaciones. Si
consideramos que en el conjunto de los tres partidos encuestados hay una
El lugar de las mujeres en las dinámicas de uso y tenencia diferencia prácticamente nula entre la cantidad de hombres y mujeres, es
de la tierra esperable que la propiedad de la tierra heredada mantenga esa proporción,
pero no es eso lo que ocurre.
Los procesos modernizadores del mundo agropecuario, debido a la mer- El 71% de las explotaciones pertenece a los hombres, el 18% a las mu-
cantilización de gran parte de los vínculos sociales, tensiona relaciones e jeres y el 11% a titulares de ambos sexos. Esta desproporción en la distri-
instituciones preexistentes. bución de la titularidad de la tierra está indicando que existen mecanismos
Mediante los mecanismos de herencia de la tierra y su modificación a sociales que excluyen a las mujeres del acceso a la titularidad de la tierra.
través de los años, es posible tener una perspectiva más clara y más a largo Para saber en qué medida estos mecanismos de exclusión tienen que ver
plazo acerca de cómo la modernización transforma prácticas sociales. El con las prácticas sucesorias, observamos si la tierra heredada tiene origen en
derecho positivo y las prácticas sociales efectivas, aunque se influyan mu- la familia de los hombres o en la familia de la mujer.

200 201
Gráfico 2. El origen de las tierras heredadas (porcentaje) Gráfico 3. Parentesco con quien trabaja la tierra de las propietarias mujeres
90
(porcentaje)

80 50

70
40
60
50
30
40
30
20
20
10 10
0
Hombre Mujer Ambos 0
Jefe de hogar y/o cónyuge Hijos y otro familiar Productor de la zona
PORCENTAJE

Fuente: Elaboración propia a partir de la información provista por la encuesta realizada PORCENTAJE
durante el cuarto trimestre de 2007 en el marco del PICT 38.014 “Crisis de la agricultura Fuente: Elaboración propia a partir de la información provista por la encuesta realizada
familiar: impactos sociales, económicos, culturales y políticos en tres comunas rurales de durante el 4to trimestre de 2007 en el marco del pict 38.014 “Crisis de la agricultura fa-
la Región Pampeana” (para más detalles, véase “Consideraciones teórico-metodológicas” miliar: impactos sociales, económicos, culturales y políticos en tres comunas rurales de
en la Introducción). la Región Pampeana” (para más detalles, véase “Consideraciones teórico-metodológicas”
en la Introducción).

Al preguntar si la herencia de la tierra tiene origen en la familia del hombre


o de la mujer la tendencia es aún más pronunciada que antes. El 77% de las un usufructo plenamente libre. Las tierras que efectivamente pertenecen
tierras heredadas tienen origen en la familia del varón y el 18% en la familia a una mujer, si hubiese algún varón de la familia que tuviese campo y
de la mujer. Estos resultados revelan en qué medida los mecanismos sociales quisiese anexarlas, es casi seguro que pasarían a ser explotadas por él. En
para excluir a la mujer de la propiedad de la tierra son de tipo hereditario. estos casos, el arrendamiento no se da en condiciones de libre mercado,
Esta dislocación entre lo normado por el derecho positivo y el consuetudi- sino bajo las condiciones que regulan este tipo de prácticas en el interior
nario, tiende a desaparecer gradualmente mientras conviven ambas prácti- de las familias. Que no son producto de una discusión entre iguales, sino
cas.30 En las generaciones más jóvenes, alentadas por una creciente igualdad que las pone el varón que hace uso de ellas con los límites que impone su
entre los sexos y por un creciente valor de la tierra se observan prácticas más honestidad.
ajustadas a lo normado por el derecho positivo, respecto a las generaciones Es frecuente escuchar en relatos de mujeres, que hoy en día tienen más
anteriores. de 70 años, cómo antes el padre era quien disponía según criterios persona-
La exclusión total de las mujeres de la propiedad de la tierra, a comien- les (que no era necesario que explicitara ni explicara), cómo se repartía la
zos del siglo xxi, ya prácticamente no existe. En las últimas décadas, hay herencia de la tierras y cómo las mujeres eran “arregladas” con una dote en
mujeres que efectivamente heredan parte de la explotación paterna (la el momento en que se casaban. Estas decisiones eran inapelables.
que legalmente les corresponde), pero los usos y costumbres les dificultan En nuestro trabajo de campo, no encontramos ningún caso de una mujer
que haya recurrido a la justicia civil para reclamar los derechos de herencia
que el derecho positivo le brindaba. La tierra era heredada por uno o más
30 
El Código Civil Argentino, con vigencia desde 1870, contempla la posibilidad de las
hermanos varones, que no siempre eran los mayores sino los que por distin-
mujeres propietarias. Y establece que al menos el 80% de los bienes debían ser forzosa-
mente heredados en 50% por el cónyuge y el otro 50% por partes iguales entre los hijos tos motivos se habían quedado trabajando en la explotación con el padre.
(sin distinción de sexo). La herencia era llevada a la práctica en vida del padre en el momento en

202 203
que este decidía retirarse de sus actividades. En ese traspaso, además de la
tierra, se heredaba la responsabilidad de mantener de por vida a los padres
ya retirados y a las hermanas mujeres solteras.
Con el devenir de los años, pasando por situaciones intermedias, no
exentas de tensiones, estas prácticas fueron acercándose a lo estipulado en el CONCLUSIONES
Código Civil. En la actualidad, los mecanismos para “elegir a los herederos”
son similares a los puestos en práctica por la familia Ostermann (presentado
en el capítulo iv). Los bienes registrables que el padre hereda, o que adquiere
cuando sus hijos son chicos, se reparten según lo establecido por la legisla-
ción argentina. Las tierras o máquinas adquiridas cuando alguno de los hijos El problema que nos interesaba estudiar era la estrategia de adecuación.
comenzó a trabajar en la empresa se inscriben a nombre de este, así el día en Archetti y Stolen1
que haya que repartir la herencia, esta parte ya está adjudicada al elegido, el
que trabajó con el padre y quien heredará la empresa, patrimonio familiar.
En síntesis, si bien lo normado por el derecho positivo en torno a la Cómo afectó la modernidad tardía al agro pampeano y a los sujetos que lo
herencia durante las últimas décadas viene imponiéndose en las prácticas componen fue la preocupación central que atravesó permanentemente este
concretas, la dificultad de las mujeres para acceder al manejo efectivo de la libro. Las respuestas y las conclusiones son múltiples, sin una respuesta
tierra sigue siendo mayor que la de los varones. definitiva.
El trabajo de campo y los análisis estadísticos nos han permitido acercar-
nos mediante aproximaciones sucesivas, contribuyendo así al conocimiento
de la ruralidad contemporánea, a un área en permanente transformación.
Estos aportes frecuentemente han sido en forma de preguntas. Interrogantes
que al tiempo que señalan vacíos en el campo disciplinar, proponen posibles
rumbos de próximos trabajos.
Una de las primeras cuestiones que en este libro se puso en evidencia,
retomando una idea ya presentada por Miguel Murmis, es que las catego-
rías tradicionales son insuficientes para entender a los sujetos del agro ac-
tual y sus acciones.2 La modernidad tardía, en tanto sustrato cultural del
capitalismo, produce cambios en la estructura productiva y en los sujetos
que forman parte de ella (estructurándola simultáneamente) compelidos a
adaptarse. A su vez, la sociología debe repensarlos y redefinirlos. Entender
el comportamiento en la estructura económico-política y sus consecuencias
técnico-productivas contribuye a comprender la heterogeneidad creciente
de los sujetos, sus lógicas, sus comportamientos y su creciente vulnerabili-
dad. Esta característica que, con distinta intensidad y modo diferente, afecta
aun a aquellos que aparecen como “los ganadores” de esta nueva ruralidad.
La incertidumbre y la individualización son rasgos centrales de este proceso
que afecta a todos.

1 
Archetti, Eduardo y Kristi Anne Stolen, Explotación familiar y acumulación de capital…,
op. cit., p. 14.
2 
Murmis, Miguel, El agro argentino…, op. cit.

204 205
Las características del nuevo modelo agrario ponen en cuestión no solo La heterogeneidad de estos sujetos se pone de manifiesto en distintos
las posibilidades de persistencia de los sujetos, sobre todo de los productores niveles. Por un lado, al aumentar la complejidad del proceso productivo y la
familiares, sino también de un rasgo constitutivo de la modernización: su externalización creciente del proceso, existe una mayor división del trabajo
relativa estabilidad. La modernidad tardía, paradójicamente, al exacerbar las y se requiere una mayor cantidad de sujetos vinculados a la producción;
libertades de la modernidad se vuelve en contra de los individuos a los que simultáneamente se da un aumento de heterogeneidades en el interior de
pretendía libres e independientes. A su pesar, la modernidad tardía termina los mismos sujetos productivos. Actividades que antes estaban a cargo del
dando como resultado sujetos más vulnerables que los de las generaciones productor, así también actividades nuevas que no requerían una organiza-
precedentes. La vulnerabilidad está asociada a la individuación creciente, ción productiva previa, ahora son desempeñadas por un agente específico.
producto, entre otras cuestiones, de la anhelada libertad individual, de la El dinamismo y la complejidad que va adquiriendo la producción agro-
idealización del “yo”. pecuaria son responsables de las crecientes dificultades que el productor
El nuevo modelo pone en juego precisamente esa estabilidad relativa está obligado a asumir. Ganan importancia los técnicos asesores, que se han
que había estado dada por la posibilidad de sostener procesos de acumu- convertido en indispensables en la mayor parte de los casos. En algunas
lación sobre la base de la relación tierra / trabajo familiar.3 La complejidad empresas, son consultados para planificar una campaña y, en la mayoría, lo
de la etapa del capitalismo globalizado que nos toca vivir, al tiempo que son para evaluar los cultivos y las tareas durante el desarrollo de la misma.
interconecta más directamente los mercados y las producciones alrededor En las explotaciones más grandes, se llega a contratar servicios de empresas
del mundo, multiplica las posibles situaciones en que los sujetos organi- que hacen un monitoreo semanal de los cultivos.
zan su trabajo, se insertan en la estructura productiva agropecuaria o son La necesidad de maximizar su eficiencia y la adquisición de conoci-
desplazados de ella. Gracias a la diversidad cultural y de acuerdo con las miento experto acerca de las nuevas labores, cultivos y desempeños em-
condiciones materiales particulares que junto con los habitus ponen marcos presariales, a menudo los convierte en especialistas en una labor. Así un
para la acción social. ingeniero agrónomo que se especializa en la administración de una empresa
La producción de commodities alimentarios, orientada al mercado mun- agropecuaria asesora en ese rubro y, difícilmente, se considere idóneo para
dial, impone a los sujetos productivos objetivos similares y la tendencia a hacer una evaluación fitosanitaria. De modo similar, un profesional que se
una internalización compulsiva de las relaciones sociales de producción he- dedica al monitoreo de cultivos desarrolla competencias específicas y ad-
gemónicas. Tendencia que a partir de situaciones de partida diversas (como quiere herramientas puntuales para esa labor resignando la posibilidad real
la de la tenencia de la tierra, el nivel de capitalización, la región agropro- de hacer otras.
ductiva, los vínculos empresa-familia y la etapa del ciclo de vida familiar, la Desde mediados de la década de 1960 existe una complejidad creciente,
estructura logístico-productiva de la zona y los diversos patrones culturales) en cuanto a la cantidad de sujetos de la producción agropecuaria. Compleji-
compelen a los sujetos a desarrollar estrategias diferentes con el objetivo de dad que se ha incrementado notablemente durante los últimos dos decenios,
no ser desplazados fuera de la cadena agroproductiva o, dentro de ella, hacia y que da como resultado no solo un aumento en los tipos de sujetos sociales
estratos inferiores. de la producción agropecuaria sino también “hiperespecializa” el conoci-
Ya Lenin, en su “Tesis sobre la cuestión agraria”,4 mostraba una hetero- miento técnico-científico de los profesionales asesores.
geneidad de sujetos agrarios, pero él entendía que esta dependía de la transi- Junto a la diversidad de sujetos se dan procesos de individuación que
ción de un modo de producción feudal a un modo de producción capitalista pueden ocurrir aún en medio de interacciones con múltiples sujetos. Estos
en la agricultura. La modernidad tardía en el agro pampeano implica trans- procesos de individuación no los experimentan solo los desplazados y los
formaciones radicales en la estructura productiva, potenciando una vez más más vulnerables del sistema. Es la soledad al momento de tomar decisiones,
la diversidad en lugar de la homogeneidad, en un contexto espacio-temporal y el cada vez mayor abandono a su suerte, lo que nos lleva a hablar de pro-
muy diferente al observado por Lenin. cesos de individuación y de vulnerabilidad de los sujetos. El mercado, como
agente de organización y producción, va ganando lugar al Estado. Ya no es
un grupo de funcionarios que a través de los mecanismos políticos del apa-
Gras, Carla, “La agricultura familiar en el agro pampeano…”, op. cit.
3 

Lenin, Vladimir, “Tesis sobre la cuestión agraria”, en Obras escogidas, Buenos Aires,
4  rato estatal puede resistir, negociar, organizar y reorientar las presiones de
Editorial Problema, 1946. las distintas fuerzas sociales en pugna. El mercado, con un comportamiento

206 207
más inmediato que el de la política decide, según los resultados, quiénes sus padres y abuelos tomaron créditos como herramienta de capitalización,
acumulan y siguen dentro de la lógica productiva y quiénes son desplaza- y sistemáticamente los imitaron sin poder evaluar correctamente la particu-
dos. Las estrategias, dependientes del poder económico y de los habitus de laridad del nuevo contexto. Acción que, aunque históricamente exitosa, esta
los sujetos, son planeadas, decididas y experimentadas por cada uno de los vez fue la vía de salida de la producción.
productores. Si bien el movimiento de autoconvocados,5 el Movimiento de En la medida en que materialmente las elecciones –que no provienen
Mujeres Agropecuarias en Lucha, el Movimiento Campesino de Santiago del del cálculo racional– sean viables en el contexto en el cual los sujetos se
Estero (mocase), y tal vez la Mesa de Enlace con sus integrantes, sean ejem- encuentran, será factible que coexistan diversos criterios, sobre todo en el
plo de lo contrario, de acciones colectivas; en el resultado final la balanza se accionar de sujetos con una larga tradición, como en el caso de los produc-
inclina para el lado de los procesos de individualización. tores familiares.
La especialización referida es a nivel de los sujetos individuales, de las Los intentos de comprensión de estas racionalidades múltiples y su tra-
personas; y no necesariamente de las empresas. Hay empresas, como las de ducción en estrategias productivas, individuales y colectivas, nos enfrentan
algunos contratistas, algunos productores profesionales o algunas grandes con una de las mayores dificultades que requiere el análisis de procesos de
empresas, que acumulan diversificando actividades, pero por lo general sus la magnitud del de la modernidad tardía en el agro pampeano: forzosamente
integrantes tienen una cada vez más marcada división del trabajo. Los cre- deben ser complejizados si no se quieren “esconder bajo la alfombra” situa-
cimientos empresariales, al menos en el agro, implican concentración del ciones de la realidad que pretendemos comprender, pero que son incómodas
sistema productivo. Un contratista de cosecha que, por el motivo que sea, de encajar en la teoría.
incorpora servicios de siembra es uno más en la competencia entre los que Los grandes avances en materia de comunicaciones, tanto reales (ve-
ofrecen esa prestación; y no todos podrán permanecer en el mercado. Lo hículos y carreteras) como virtuales (internet, redes sociales, telefonía ce-
mismo sucede con un productor que aumenta su superficie de trabajo; la lular) tienden a aumentar el radio de acción de los sujetos y la diversidad
tierra incorporada por uno es de la cual otro fue desplazado. La heteroge- de actividades, pero no necesariamente refuerzan la solidez de los lazos de
neidad y la especificidad crecientes pueden devenir en nuevos sujetos, como unión ni las pertenencias identitarias. A nivel de las localidades, transfor-
los referidos en el capítulo v, o en la desaparición de otros. man sus paisajes y funciones. Algunas localidades, pueblos de pequeño o
Frecuentemente resistida, la modernidad avanza racionalizando y mer- mediano tamaño, según su cantidad de habitantes, en pocas décadas han
cantilizando las relaciones sociales; particularmente en los espacios pro- perdido hospitales, salas de primeros auxilios y hasta escuelas. De este
ductivos. La mercantilización implica una traducción cada vez mayor, pero modo, han desaparecido o están en vías de desaparecer. Por otro lado, al-
nunca absoluta, de distintas dimensiones a una sola, la económica. La racio- gunos comienzan a convertirse en zonas residenciales de grandes centros
nalización, por su parte, implica un análisis previo de las consecuencias de urbanos. En periferias urbano-rurales, ya no actúan como una localidad o
las acciones a seguir, abandonando gradualmente las basadas en los “usos y comunidad independiente, sino como lugares de casas de fin de semana.
costumbres” asociados a racionalidades no formales, como la sustantiva, la Esta actual cercanía, medida en tiempo y en facilidad de acceso a los
afectiva y la tradicional.6 Estas transformaciones producen tensiones y con- centros urbanos de mayor envergadura, favorece (como se mostró en el
tradicciones, tanto en la estructura como en las lógicas de los sujetos pro- capítulo vi) una tendencia a la igualdad de condiciones de los habitantes de
ductivos. Aquellos que no han logrado leer a tiempo las transformaciones los pequeños poblados rurales con ciudades más importantes. Estas nue-
y adaptarse a ellas tendrán más posibilidades de pasar a formar parte de los vas proximidades, o vecindades, favorecen potencialmente el acceso a los
desplazados.7 Este es el caso, por ejemplo, de aquellos chacareros que como centros educativos y de salud, a los espacios recreativos como cines, restau-
rantes y shoppings. También favorece la pluriactividad de los productores,
5 
Aronskind, Ricardo y Gabriel Vommaro (comps.), Campos de batalla, Buenos Aires, sobre todo de los pequeños, que pueden vender su fuerza de trabajo de
ungs, Prometeo, 2010. manera asalariada o independiente en las ciudades, cuando la explotación
6 
Weber, Max, Economía y sociedad, op. cit. requiere menor atención. Así aparecen productores que trabajan como re-
7 
No solo los que no supieron leer el nuevo contexto son los que integran el conjunto de
miseros o esposas que son empleadas o dueñas de un comercio a decenas
los deplazados, los “perdedores” del nuevo modelo. Hay un nivel de capitalización por
debajo del cual no puede sostenerse una producción, independientemente de la lectura de kilómetros de la explotación. Esta cercanía permite la existencia de pro-
que se haga del contexto. ductores que, aun con unidades productivas con una extensión muy por

208 209
debajo de la considerada como unidad productiva mínima, logran no solo miento territorial complejo y a menudo contradictorio, en el que coexisten
mantener la explotación sino también capitalizarse. Es el caso de un pro- diferentes niveles de organización de la sociabilidad; tanto en la esfera de
ductor del partido de Balcarce con una explotación de 14 ha, en la que hace lo personal como de lo productivo.10 Los desafíos y posibilidades que esta
agricultura por medio de contratistas, tiene chanchos y vende sus servicios modernidad descripta, indisociable del capitalismo neoliberalizado y perifé-
como matarife de porcinos, ovinos y bovinos para elaborar chacinados, y rico, les plantea a los sujetos son aún un tema con mucho para investigar y
como domador de caballos, ya no de trabajo, sino de paseo. A propósito de un lugar para poner a prueba los avances en teoría social.
los cambios de los últimos años decía: Un proceso histórico necesita ser pensado, al menos, desde dos perspec-
tivas: la estructura y la subjetividad. Ninguna por sí sola tiene el peso para
Y ahora puedo hacer un montón de cosas que antes no. Pensá que antes explicar el devenir histórico por sí mismo. Si las condiciones materiales lo
tenía que arar yo la tierra con ese aradito de ahí tirado por dos caballos, fuesen, el comportamiento y las posibilidades de acumulación de los contra-
sembrar y, dependiendo de las cosas, cosechar a mano. El maíz por ejemplo tistas no tendrían relación alguna con su pasado. Y lo mismo puede decirse
lo cosechaba yo. ¡¿Sabés qué laburo?! Ahora eso lo hace un contratista y yo
para la subjetividad, si fuese el único elemento decisivo, tendrían las mismas
puedo hacer un montón de otros trabajos (Pancho Zavaletta, 57 años, San
Agustín, partido de Balcarce, septiembre de 2008).
posibilidades de éxito los productores o los contratistas con similar nivel de
capitalización; y, como hemos visto en los capítulos iii, iv y v, no es así.
Aun en un agro capitalista, tratar de entender el comportamiento de los
La proximidad a los centros urbanos más importantes produce también el sujetos productivos requiere considerar tanto las dimensiones materiales
viaje inverso, familias productoras que abandonan la explotación, para irse a como las subjetivas, las generalidades como las particularidades. Los pro-
vivir a localidades cercanas y concurren a controlarla a diario.8 No vivir en la cesos de la modernidad tardía pampeana han transformado al agro actual y
explotación, así como la externalización de cada vez más partes del proceso dieron lugar a que los actores productivos sigan poniendo en juego raciona-
productivo en manos de contratistas y técnicos asesores, pone en cuestión lidades heterogéneas, al momento de producir y reproducirse. Particulari-
aquella máxima tan exaltada por los productores acerca de la autonomía de dades, rasgos humanos, que no pueden quedar fuera del análisis de quienes
la agricultura familiar capitalizada, típica de los chacareros. Los productores pretendemos comprender nuestro agro.
dependen cada vez más de la disponibilidad y del saber especializado de
agentes externos. El mundo rural actual es mucho más heterogéneo y diná-
mico que el tradicional que registra la memoria colectiva.
Pero estas distancias acortadas no solo son posibilidades de elegir, de
hacer, de decidir en tanto individuos, son también el telón de fondo en
donde se resaltan las diferencias entre los que más y los que menos tienen.
Entre los que transitan procesos de individuación positivos y aquellos que
se individualizan negativamente, que son desplazados, pierden la propiedad
material y la propiedad de sí mismos.9
Como se vio a lo largo de los capítulos iii al vi, a pesar de la conexión
local con las grandes urbes y de la producción con el mercado mundial, el
nivel local sigue siendo uno de los ámbitos físico y socioproductivo indis-
pensable de creación o adaptación a los cambios en la actividad agropecua-
ria. Durante los años de esta modernidad tardía empezó a superponerse, y
en muchos casos a imponerse, una modernización distinta con un funciona-

Balsa, Javier, El desvanecimiento del mundo chacarero, op. cit.


8 

Castel, Robert y Claudine Haroche, Propiedad privada, propiedad social, propiedad de sí


9  10 
Albadalejo, Christophe y Roberto Bustos Cara, “Algarrobo o el fin del pueblo chaca-
mismo…, op. cit. rero…”, op. cit.

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——, Censo Nacional Agropecuario 1969.
Gastón Morales Varios encuentros 2009 38 Contratista
——, Censo Nacional Agropecuario 1988.
Germán Varela Julio 2009 36 Contratista
——, Censo Nacional Agropecuario 2002.
——, Censo Nacional 1947. Gustavo Ebarristochea Diciembre 2009 47 Contratista
Instituto Provincial de Estadísticas y Censos de la Provincia de Santa Fe, Guía de Gustavo Mangone Varios encuentros 2009 45 Productor
Estadísticas 2001. Hernan Levin Julio 2009 45 Contratista
La Nación, Suplemento Campo. Horacio Gómez Febrero 2005 58 Exproductor
Revista Chacra. Horacio Turín Julio 2009 49 Contratista
Revista Márgenes Agropecuarios. Los números del campo. Hugo Ciriglione Noviembre 2008 64 Productor
Revista Súper Campo. Ignacio Rally Julio 2009 40 Contratista
Italo Ruggieri Febrero 2005 28 Productor
Ivan Francisco Julio 2005 32 Productor
Jacinto Martínez Abril 2009 25 Productor
Entrevistas
Jaime Prats Varios encuentros 2009 54 Productor
Javier Montero Varios encuentros 2007-2009 52 Gte. pool de siembra
Entrevistado Fecha Edad Actividad principal Jerónimo Mazzo Marzo 2009 45 Productor
Adrián Gómez septiembre 2008 51 Contratista Jorge Estévez Julio 2007 67 Exproductor
Adrián León julio 2007 28 Exproductor Jorge Ledesma Julio 2009 33 Contratista
Adrián Sacotegui septiembre 2009 36 Contratista Jorge Moggio Diciembre 2008 32 Ingeniero agrónomo
Alberto Polli noviembre 2008 53 Productor José Alesio Diciembre 2009 51 Contratista
Alejandro Fernandez Septiembre 2009 61 Contratista José Braunstein Julio 2005 30 Productor
Ariel Battaglia Marzo 2009 34 Productor José Fresedo Octubre 2006 36 Exproductor
Armando Duval Mayo 2009 39 Contratista Juan Balibiu Julio 2005 81 Productor
Augusto Bello Septiembre 2008 49 Productor Juan del Río Septiembre 2008 42 Gte. agropecuario
Augusto Domínguez Julio 2009 48 Contratista Juan Manuel Villamarmin Diciembre 2009 73 Contratista
Bartolo Septiembre 2009 69 Contratista Juan Martello Julio 2005 25 Productor
Carlos Giuliano Varios encuentros 2005-2008 75 Productor Juan Martín Rally Diciembre 2008 y julio 2009 55 Contratista
Casimiro Verdi Octubre 2006 45 Productor Juan Martínez Abril 2009 52 Productor
Claudio Boni Septiembre 2008 27 Productor Juan Peverelli Varios encuentros 2009 47 Contratista
Claudio Martínez Diciembre 2008 29 Productor Juan Rognoni Diciembre 2008 45 Productor
Claudio Raimondi Varios encuentros 2008-2009 50 Contratista Juan Volpi Septiembre 2008 81 Productor
Distéfano Diciembre 2008 25 Productor Julián Morales Julio 2009 44 Contratista
El Colorado Andrade Febrero 2005 65 Productor Julio Rodríguez Varios encuentros 2005-2010 60 Productor
El Zurdo Acevedo Mayo 2009 60 Contratista Leandro Lezar Diciembre 2009 29 Contratista
Elias Loza Mayo 2009 48 Contratista Entrevistado Fecha Edad Actividad principal
Esteban Makena Noviembre 2008 39 Encargado Leandro Ridella Abril 2009 58 Productor

228 229
Lionel Gustavo Julio 2009 23 Contratista Sebastián Badaraco Mayo 2008 42 Contratista
Luciana Aguirre Varios encuentros 2008-2009 39 Productora Sebastián Martín Diciembre 2008 54 Contratista
Luciano Castrillio Abril 2009 27 Productor Sebastián Mattu Noviembre 2008 67 Productor
Lucio Antolicce Octubre 2006 66 Productor Sebastián Morales Julio 2009 43 Contratista
Luigi Erreguerena Octubre 2006 30 Productor Teresa Castilla Varios encuentros 2007-2009 39 Productora
Manuel Zbereg Noviembre 2008 57 Productor Teresa Goicochea Septiembre 2008 57 Productor
Marcelo Perie Enero 2012 32 Contratista Tomás Martínez Julio 2007 56 Ingeniero agrónomo
Marcos Calgaro Julio 2007 34 Exproductor Wilson Rujano Julio 2009 61 Contratista
Martín Accornero Octubre 2006 54 Productor
Martín Castillo Julio 2005 34 Exproductor
Martín Flores Mayo 2009 58 Productor
Martín González Varios encuentros 2009 38 Contratista
Martín Hardoy Septiembre 2008 63 Exproductor
Martín Ostermann Julio 2009 73 Contratista
Martín Perrone Noviembre 2008 49 Productor, Ing. agr.
Martín Razzano Diciembre 2008 34 Productor
Martín Rodríguez Julio 2007 26 Productor
Martina Stoessel Varios encuentros 2005-2008 30 Ingeniero agrónomo
Matías Bravo Septiembre 2006 56 Productor
Matías Ranieri Julio 2005 63 Productor
Mauricio Von Hermann Noviembre 2008 64 Gte. agropecuario
Maximiliano Zampayo Septiembre 2009 56 Contratista
Miguel Vasalli Octubre 2006 70 Productor
Mónica Varios encuentros 2005-2009 57 Esposa contratista
Nestro Marrone Septiembre 2006 56 Productor
Pancho Zavaleta Septiembre 2008 57 Exproductor
Pascual Sckaltin Julio 2009 31 Maquinista
Ramiro Reinos Julio 2009 42 Contratista
Ramiro Verardi Septiembre 2006 32 Productor
Ramón Hernández Diciembre 2009 42 Contratista
Raul Martínez Diciembre 2009 63 Productor
Ricardo Gianfelici Febrero 2005 94 Exproductor
Ricardo Stevez Octubre 2006 44 Ex gerente de banco
Ricardo Zanello Septiembre 2008 28 Productor
Roberto Atilio Varios encuentros 2008-2009 62 Productor
Roberto González Septiembre 2009 60 Productor
Roberto Herrera Varios encuentros 2008-2010 49 Contratista
Entrevistado Fecha Edad Actividad principal
Rodrigo Bico Septiembre 2008 34 Productor
Romualdo Calixto Diciembre 2008 45 Ingeniero agrónomo
Romualdo Esteban Julio 2009 45 Contratista

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EQUIPO EDITORIAL | UNQ
Edición: Anna Mónica Aguilar, Rafael Centeno, Germán Conde
Diseño: Hernán Morfese, Mariana Nemitz
Administración: Andrea Asaro, Otilia Diaz Bulay
Librería y ventas directas: Darío Rey Pineda, Rosana Padoan
Comunicación web: Erica Vespa
Prensa editorial: DL Prensa Cultural

Esta edición de 1.000 ejemplares se terminó de imprimir


en el mes de julio de 2013, en los talleres gráficos de BMPress,
Av. San Martín 4408, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

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