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Evariste Galois

1811 - 1832
El caballero de la figura, con cara de niño y ademán serio, es,
posiblemente, el más desgraciado, abandonado por la fortuna,
con la vida más triste y corta de los hombres pertenecientes
a la raza de grandes matemáticos que en el mundo han sido.
Desde luego el calificativo de pobre le va estupendamente.
Sólo vivió veinte años y aún así le dió tiempo a desarrollar y
formalizar una de las ideas más brillantes y con más
aplicación práctica de la historia de las matemáticas y, de
paso, impulsar, ordenar y sistematizar el estudio del Algebra.
Nos estamos refiriendo al concepto de Grupo. Hablamos de
Evariste Galois.

Su vida fue, casi constantemente, una sucesión de


desgracias, sinsabores y desengaños que hubieran impulsado al suicidio a cualquiera distinto
de él. Vivió permanentemente al límite. Fue uno de los revolucionarios más activos de su
tiempo, visitó varias veces la carcel y murió violentamente en un duelo, una de las formas
más estúpidas de morir. Sin embargo, seguro que disfrutó de momentos de paz en los que
se dedicó a estudiar, comprender y profundizar en lo que fue una de sus pasiones, quizá la
mayor: las Matemáticas. Como persona sensible tuvo otras muchas que marcaron de forma
permanente su vida: luchó contra la injusticia dentro de los campos político y académico,
peleó contra las rígidas estructuras establecidas por la sociedad de su época y regidas por
hombres mediocres, murió a causa de una mujer... Al final tuvo que ser uno de sus amigos el
que publicara sus descubrimientos. La muerte le alcanzó antes incluso de que pudiera
finalizarlos completamente. En resumen, vivió y murió a la altura de su genio.

En estas páginas queremos acercar mínimamente a la gente a su vida y a su obra. Quizá sea
una aportación infinitesimal, pero sentimos que es una forma como otra qualquiera de
conocerle un poco mejor e intentar, por fin, hacerle justicia.

Evariste Galois - Su vida

Evariste Galois nació el día 25 de octubre de 1811 en el pueblo de Bourg-la-Reine, situado a


escasa distancia de París. Su padre, llamado Nicholas Gabriel Galois, fue director de una
escuela municipal elegido durante los últimos cien días del imperio napoleónico, tras la fuga
del destierro en la isla de Elba. A pesar de ello, y de ser un ardiente liberal, conservó su
puesto hasta el fin de sus días sirviendo fielmente durante la monarquía. Llegó a ser alcalde
de su pueblo. La madre de Evariste, Adelaide-Marie Demonte Galois, era una persona muy
intelectual, un poco triste, hija de una familia de abogados bastante influyentes.
La infancia de Evariste fue razonablemente feliz. Su padre estaba muy atareado con sus
labores en la escuela y en el ayuntamiento. Sin embargo, el gusto por la literatura, la
filosofía y los clásicos mantuvo unida a la familia, sobre todo a Evariste con su hermana
mayor Nathalie-Theodore. La educación básica la recibió de su madre que le enseñó latín,
griego y todas las cosas que un joven de su época debía conocer.

Evariste era extremadamente inteligente y aprendía con rapidez. Tanto es así, que en 1823,
a la tierna edad de once años, estaba en condiciones de ingresar en el liceo (escuela
superior) Louis-le-Grand de París. A pesar de reunir entre sus estudiantes a algunos de los
jóvenes más inteligentes del país, las condiciones de vida del internado y los métodos de
enseñanza que se utilizaban en el liceo distaban mucho de ser los ideales para potenciar las
cualidades de los alumnos. A la rigidez de horarios, de estilo militar, la poca cantidad y
escasa calidad de la alimentación y a las precarias condiciones higiénicas, incluso para la
época, se unía un estilo de aprendizaje puramente memorístico basado en textos antiguos
con un altísimo nivel de exigencia por parte del profesorado. Este sistema estaba sin duda
encaminado a cortar de raiz posibles inquietudes intelectuales entre el alumnado y hacer la
vida imposible a personas con ideas originales y estimulantes. La inquieta inteligencia de
Evariste se rebelaba contra esta situación. Es de suponer que sus primeros años en el liceo
supusieran una verdadera tortura y que consumiera mucho tiempo pensando en la fuga. Sus
resultados escolares de estos años fueron mediocres. Este hecho, unido a su juventud,
impulsaron a los rectores del instituto a obligarle a repetir el segundo curso. Fue quizá lo
mejor que le podía suceder. Para evitar volver a estudiar materias ya sabidas, se matriculó
en un curso de matemáticas, disciplina poco importante que, entonces, no era obligatoria.

La forma de enseñanza de las matemáticas en el liceo no difería mucho de la del resto de


las asignaturas. Sin embargo, con su estudio obtuvo Galois el placer intelectual que le
faltaba. Profundizó en ellas más de lo que le exigían y tuvo, por fin, oportunidad de pensar
con método. Sobre todo en lo que se refiere al Algebra, materia entonces con muchas
lagunas y zonas oscuras. Su profesor, monsieur Vernier, a pesar de su cortedad y falta de
imaginación, afortunadamente no le negó el acceso a libros más modernos y menos
formalistas que el texto oficial de la escuela, los Eléments de Géométrie de Legendre. En
ellos, sobre todo en la Resolution des equations numériques de Lagrange, descubrió el
desorden imperante dentro del Algebra y la cantidad de problemas sin resolver que
encerraba. Problemas que pasaron a ocupar la mayor parte de su tiempo.

De esta misma época data el primer encuentro de Evariste con las ideas revolucionarias.
Sucedió durante un homenaje al rey Luis XVIII. Los alumnos, molestos por la expulsión de
algunos compañeros a raiz de una revuelta provocada por el posible retorno de los jesuitas
a la dirección del colegio, se negaron a brindar a la salud del rey. Este hecho provocó la
expulsión de ciento veinte de los escolares más capaces de la escuela. Galois no estaba
entre ellos. Perdió la oportunidad de salir de allí, pero el recuerdo de lo sucedido quedó
profundamente grabado en su memoria.

A partir de esta época el joven Galois tenía por fin una meta en su vida: ser matemático. La
mejor forma de conseguirlo era ingresar en la Escuela Politécnica, actualmente el instituo
científico más prestigioso de Francia. Para entrar en ella era necesario superar un examen
de ingreso. Desgraciadamente, los profesores de la escuela eran del mismo tipo que los del
liceo. Durante el examen, oral, los examinadores no comprendieron las explicaciones de
Evariste ni el alcance de sus nacientes trabajos en el campo del Algebra. Hay que decir, en
su descargo, que Galois no era un prodigio de oratoria. Su candidatura fue desestimada.
Afortunadamente para él, su profesor de matemáticas en el curso superior del liceo, en el
que siguió sus estudios, monsieur Richard, era un matemático capaz, que sí supo ver las
cualidades de su jóven discípulo y que le puso en contacto con los trabajos relativos al
Algebra más modernos de Europa.

Es a partir de 1829 cuando la vida de Galois entra en la espiral de sinsabores y desengaños


que, posiblemente, acabó con ella. En esta época escribió un magnífico trabajo sobre
resolución de ecuaciones, campo en el que había trabajado desde el principio de sus
estudios matemáticos. Era un estudio brillante, innovador, lleno de ideas interesantes. Sin
embargo, estaba muy condensado y era difícil de entender. Lo envió a la Academia de
Ciencias para su publicación. Tuvo la mala fortuna de que su trabajo cayera en manos de
Augustin-Louis Cauchy, el primer matemático francés de la época. Cauchy estaba muy
ocupado con sus propias investigaciones, no lo entendió y no le prestó demasiada atención.
El caso es que el trabajo de Galois desapareció. Nunca volvió a saber de él. Entonces hizo
un segundo intento de ingresar en la Escuela Politécnica. Su examinador, el profesor Dinet,
supervisor de exámenes durante más de cuarenta años, le hizo una pregunta trivial sobre
logaritmos. Sin duda esperaba que Evariste se ciñera a lo conocido hasta entonces sobre el
tema, expuesto en el popular libro de texto de Leonhard Euler. Sin embargo, Galois se lanzó
a una explicación de sus propias ideas sobre el asunto. El viejo Dinet, que fue profesor de
Cauchy, no lograba entenderle. Galois lo intentó una y otra vez hasta que definitivamente
nervioso e irritado lanzó un borrador a la cabeza del anciano. Acertó, pero aquel
lanzamiento acabó con su carrera matemática en el ámbito oficial.

Estos hechos no fueron lo peor que iba a ocurrirle durante su estancia en la escuela. Su
padre, alcalde de Bourg-la-Reine, estaba, debido a su pasado liberal, en el punto de mira de
los jesuitas, que enviaron al pueblo a un nuevo párroco con órdenes de derrocarle de la
alcaldía. Lo consiguió a base de desacreditarle habilmente ante sus conciudadanos que,
hasta entonces, habían confiado en él. Nicholas Gabriel Galois no pudo soportarlo y se quitó
la vida en una habitación de París, muy cerca de la escuela de su hijo. Evariste, además del
dolor, sintió que los principios que alentaron la actividad de su padre habían sido
pervertidos, y que se estaba quitando la libertad al pueblo de Francia mediante hábiles
maniobras políticas.

Después de su salida del liceo, Galois ingresó en la Ecole Preparatoire posteriormente


llamada Ecole Normal, un colegio universitario donde se preparaban los futuros profesores
de escuelas como la suya. Allí conoció e hizo amistad con Auguste Chevalier, un hombre muy
importante en su vida. De nuevo embebido en sus estudios matemáticos, en febrero de
1830, preparó un trabajo sobre resolución de ecuaciones polinómicas y lo envió a la
Academia de Ciencias para optar al Gran Premio de Matemáticas. El trabajo fue aceptado
por el gran matemático Jean-Baptiste Joseph Fourier, pero desgraciadamente murió antes
de poder leerlo. El manuscrito, una vez más, se perdió sin dejar rastro.

Al poco tiempo de su ingreso, en diciembre de 1830, Galois fue expulsado de la Ecole


Normal a causa de un artículo supuestamente injurioso publicado en una revista escolar
contra la ambigua y cobarde actitud del director durante la rebelión republicana del mes de
julio contra el regimen de Carlos X. Se obligó a los estudiantes, durante las
manifestaciones, a permanecer encerrados en la escuela mientras los alumnos de la
anhelada Escuela Politécnica tomaban la calle. Posteriormente Evariste se alistó en una
batería de la Guardia Nacional e ingresó en la asociación republicana Amis du Peuple. Su
estancia en el ejército duró poco ya que ingresó el 4 de diciembre y las baterías de
artillería de la Guardia Nacional fueron disueltas el 31 de diciembre del mismo año.

Mientras tanto continuaban sus investigaciones matemáticas. Ya que no podía acceder a los
círculos científicos ofiales, decidió, en junio de 1831, dar a conocer sus descubrimientos
mediante una serie de conferencias, que pagó de su bolsillo con la ayuda de su familia, en
una librería cerca de la Sorbona. Al mismo tiempo preparó un nuevo trabajo con los
borradores de los anteriores, que envió, de nuevo, a la Academia. Esta vez sí fue leído por
Simon-Denis Poisson. Este se lo devolvió con un comentario relativo a su dificultad
conceptual y su falta de desarrollo diciéndole que, en esas condiciones, el trabajo era
impublicable. Otra decepción para Galois que de nuevo chocaba contra la mediocridad y la
falta de interés.

La mayor parte de su tiempo en esta época estuvo dedicado a la lucha revolucionaria. Bajo
el régimen de Luis Felipe tuvieron lugar sus primeros escarceos con la justicia que ya no le
abandonarían hasta el fin de sus días. Su primera detención tuvo lugar tras un banquete en
homenaje a ciertos presos liberados por la policía al que, por cierto, asistió también el
escritor Alejandro Dumas. En él, Galois realizó un brindis por la 'salud' de Luis Felipe con
no muy buenas intenciones tras el que fue enviado a prisión. Afortunadamente para él, su
abogado y el jurado mostraron simpatía hacia su juventud durante el juicio celebrado el 13
de junio de 1831, y pudo salir sin cargos de la cárcel de San Pelagio, pero marcado como un
agitador político y un peligro para la ley y el orden. Su libertad fue muy breve. Durante el
14 de julio, Día de la Bastilla, él y un compañero desfilaron por las calles de París armados y
vestidos con el lujoso uniforme de la artillería de la Guardia Nacional disuelta en diciembre
del año anterior. Por lo tanto era ilegal vestir su uniforme y fueron detenidos. Esta vez la
justicia fue menos benévola y le condenó a seis meses de prisión que cumplió, juntamente
con el tiempo que pasó en condición de preso preventivo, de nuevo en la cárcel de San
Pelagio. Su estancia en prisión fue terrible pues estuvo permanentemente expuesto a los
malos tratos y humillaciones que su juventud provocaba entre los guardias y el resto de los
reclusos. Un mes antes de cumplir la condena fue trasladado a una enfermería en el número
86 de la calle de l'Oursine donde se supone que sufrió torturas.

Finalmente fue puesto en libertad el 29 de abril de 1832. Entonces hizo amistad con una
joven de dudosa reputación que le dejó un gran poso de insatisfacción. Además el asunto le
arrastró a un duelo. La noche anterior al mismo la dedicó a detallar todos sus
descubrimientos en una carta dirigida a su amigo Auguste Chevalier. Galois no tenía muchas
esperanzas de salir con vida ya que eran dos las partes ofendidas; asi que, si sobrevivía al
primer enfrentamiento, debía hacer frente al segundo. En esta larga carta encomendaba a
Chevalier la tarea de hacer llegar sus trabajos a Gauss y a Jacobi, únicos matemáticos
capaces, según su criterio, de comprenderle. Varias veces escribió en el margen de la carta
«Demasiado poco tiempo».

A la mañana siguiente, el viernes 30 de mayo de 1832, en un descampado de las afueras de


París, Evariste Galois recibió un disparo en el estómago durante su primer duelo, que le hizo
morir desangrado al día siguiente en un hospital. La atención médica había llegado tarde
puesto que sus adversarios habían huido tras los disparos. Según Alejadro Dumas su
asesino se llamaba Pecheux d'Herbinville. Fue enterrado en la fosa común.

Los estudios matemáticos de Galois permanecieron incomprendidos hasta mucho tiempo


después. Fue en 1846 cuando Joseph Liouville los publicó completos en una revista
matemática francesa. A partir de ese momento comenzaron a influir en los trabajos de los
matemáticos posteriores y a ser reconocidos por su importancia. Tanto es así, que hicieron
surgir una nueva rama de las matemáticas llamada Teoría de Grupos y Cuerpos de Galois.
Estas ideas fueron consideradas hasta tal punto innovadoras y originales que el grandísimo
matemático alemán Félix Klein dijo de él a finales del siglo XIX: «En Francia apareció
hacia 1800 una nueva estrella de ininmaginable brillo en el firmamento de las
matemáticas... Evariste Galois.»

Evariste Galois - Su obra

La aportación de Evariste Galois a las matemáticas no es sencilla de entender por su


complejidad y la novedad, incluso para los tiempos actuales, que encierra en su interior. No
fue completamente comprendida por los matemáticos de su época, algunos sencillamente la
ignoraron, y hasta finales del siglo XIX no se descubrió su profundidad y alcance.

Se centra fundamentalmente en el campo del álgebra, rama a la que dió un impulso casi
definitivo. Sus investigaciones dieron lugar a la llamada Teoría de Grupos y Cuerpos de
Galois. Para hacernos una idea de su importancia baste decir que las estructuras
algebráicas llamadas Grupos de Galois son utilizadas asiduamente en los tiempos actuales
en ramas de la técnica como la Criptografía, la Informática o las Telecomunicaciones.

En estas páginas nos vamos a centrar, de una forma muy resumida, en dos de sus campos de
trabajo fundamentales: la resolución de ecuaciones polinómicas y la noción de Grupo de
Galois.

Resolución de ecuaciones polinómicas

Nosotros sabemos resolver ecuaciones cuadráticas (de grado 2) de la forma ax 2+bx+c=0.


Resolver una ecuación consiste en encontrar el o los valores de x que hacen que la igualdad
anterior sea cierta. Conocemos una fórmula general para encontrar esos valores de x
(llamados raices) para las ecuaciones de grado 2. Dicha fórmula es la siguiente:

-b ±  (b2 - 4ac)

x= ------------------

2a

De igual modo se conocen, y se conocían en época de Galois, fórmulas similares, aunque


bastante más complejas, para resolver ecuaciones de grado 3 y 4.
Sin embargo, cuando nos enfrentamos con ecuaciones de grado 5 las cosas se tuercen.
Galois trabajó durante mucho tiempo en la obtención de una fórmula general válida para
ecuaciones de grado 5 y superiores. Normalmente sus esfuerzos concluian en ecuaciones
erróneas y más complicadas de resolver que la ecuación original. Finalmente demostró, casi
simultaneamente con otro brillante matemático llamado Niels Henrik Abel, la imposibilidad
de encontrar una solución general a estas ecuaciones utilizando únicamente la suma, la
resta, la multiplicación, la división, la exponenciación y la radicación de los coeficientes (es
decir, mediante radicales). Llegó a la conclusión de que dichas ecuaciones sólo pueden
resolverse de forma aproximada utlizando técnicas de cálculo numérico. Sin embargo,
existen muchas ecuaciones de grado 5 y superiores perfectamente resolubles mediante
radicales. Son casos particulares, pero Galois enunció y demostró un teorema, a veces
llamado teorema de Galois, para identificar dichas ecuaciones. Dice así: «Si en una ecuación
polinómica la potencia más alta es un múmero primo y si, supuesto conocidos dos valores de
la x, los demás se pueden obtener a partir de ellos usando únicamente la suma, la resta, la
multiplicación y la división, entonces la ecuación puede ser resuelta mediante radicales.»

Noción de Grupo de Galois

La aportación más importante que Evariste Galois hizo a las matemáticas de su tiempo fue
el concepto de Grupo. Le fue necesario construirlo para encontrar una forma más general y
menos engorrosa que la que porporcionaba el teorema anteriormente enunciado, de
identificar las ecuaciones de grado 5 y superiores resolubles mediante radicales. El
concepto no es en absoluto sencillo e intentaremos introducirlo de la forma más somera e
inteligible posible.

En primer lugar hay que fijarse en ordenaciones de letras o números conocidas como
permutaciones. Los números 1, 2 y 3 pueden ser colocados de las formas 123, 132, 213, 231,
312 y 321. Llamemos a la permutación 123 permutación identidad y consideremos una forma
de expresar las permutaciones consistente en representarlas en dos líneas con la identidad
en la línea de arriba y la permutación correspondiente en la línea de abajo. Así tenemos:

123 123 123 123 123 123

( )( )( )( )( )( )
123 132 213 231 312 321

Una vez establecida la notación que usaremos vamos a definir una operación binaria en el
conjunto de permutaciones. Consideremos dos cualesquiera:

123 123 123

( )( )=( )
213 132 231

La operación actúa así. Si consideramos en primer lugar la segunda permutación y después


la primera, observamos que lo que se ha hecho es relacionar de forma secuencial los
números obtenidos por la segunda permutación con los obtenidos con la primera del
siguiente modo:
1 1 2

2 3 3

3 2 1

Esta operación (que llamaremos producto) es interna; es decir, el producto de dos


permutaciones es otra permutación. Se dice que cumple la propiedad de cierre. Además
verifica otras propiedades que hacen que el conjunto de las permutaciones, según
definición de Galois, tenga estructura de Grupo respecto de esta operación. Dichas
propiedades son las siguientes:

1. Asociatividad: El orden al combinar dos permutaciones adyacentes es indiferente.


Si llamamos a, b y c a tres permutaciones y * a la operación, esta propiedad se
puede representar como (a*b)*c = a*(b*c).
2. Elemento neutro: Existe una permutación, que notaremos por e, tal que dada
cualquier permutación a, se verifica que a*e = a. En nuestro caso la permutación
neutra es
123

( ) 123

3. Elemento inverso: Dada cualquier permutación a, existe otra, que notaremos por a-1
tal que a*a-1 = e. Por ejemplo, si consideramos la permutación
123

( ) 312

4. su inversa es
123

( ) 231

5. ya que

123 123 123

( )( )=( )
231 312 123

La investigación de Galois prosiguió en la línea ya definida llegando a enunciar una condición


para que una ecuación polinómica cualquiera pueda ser resoluble madiante radicales. De
forma resumida Galois afirmó que si los coeficientes de una ecuación conforman una
estructura de Grupo de Galois respecto de una determinada operación definida por él y el
tal grupo verifica una serie de condiciones también concretadas, entonces la ecuación es
resoluble mediante radicales.

Los axiomas de grupo los definió Galois dentro de su trabajo relativo a resolución de
ecuaciones polinómicas. Es decir que, para conseguir un objetivo concreto como fue
determinar la resolubilidad mediante radicales de una ecuación polinómica, le fue necesario
crear toda una estructura algebráica de enorme aplicación en ramas de la matemática que
no tienen nada que ver con el origen de su estudio. Incluso en campos técnicos no
directamente relacionado con las matemáticas. Esta característica es la que determina la
trascendencia de un descubrimiento y la genialidad de su autor.

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