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Problemáticas de la adolescencia: El bullying en la institución

educativa

Introducción

El bullying es una problemática de la adolescencia enraizada en la violencia, que como


fenómeno ha acompañado al ser humano y la sociedad desde sus orígenes, pero ella está
atravesada por el contexto, sin el cual difícilmente sería comprensible.
El caso del bullying, generalmente se manifiesta en las instituciones educativas, pero está
presente también en otros ámbitos sociales como la familia, los clubes, o en comunidades
virtuales (ciberbullying).
El contexto que aquí se tratara será la escuela, que además es donde el concepto cobra
sentido como acoso escolar, comprendiendo que dicha institución a su vez está inserta en
una sociedad cuyas prácticas son particulares en función de la cultura.
Entonces para el abordaje de esta problemática es necesario un enfoque multidisciplinar,
que incluya tanto a ciencias positivas (biología, etología, entre otras), ciencias sociales y
humanas1.
Por otra parte el bullying no es un fenómeno que aparezca de forma espontánea, sino que
deriva en gran medida de un ambiente de violencia social, mucho más acentuado en los
últimos tiempos, evidente en la política, en los medios masivos de comunicación, la familia
y otras instituciones.
La violencia, enfoque multidisciplinar y orígenes
Definir la violencia de manera concreta no es tarea fácil, dado que todas las sociedades
conocen la violencia, y por lo tanto varían mucho de un lugar a otro el reconocimiento de
sus circunstancias, el contexto en el que se manifiesta, su naturaleza y su aceptación social.
Las explicaciones que se han dado sobre sobre por qué la violencia siempre ha estado
presente han generado diversas teorías, entre las cuales están la biológica o genética, la
antropológica, la psicoanalítica, la etológica, la sociocultural, la estructural, la de la señal-
activación y la de la frustración.

1
Maya Betancout; A. y otros- “Prevencion del acoso escolar: bullying y ciberbullying- Instituto
Interamericano de Derechos Humano” ( 2014)- p.33

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Los primeros aportes sobre el origen de la violencia fueron hechos por Charles Darwin
(1809-1882) en su obra “El origen de las especies” (1859).
Además de Darwin, personas expertas de otras áreas del conocimiento han tratado
también de explicar el origen de la violencia, la han definido, delineado sus características,
planteado tipologías y brindado explicaciones sobre por qué está latente en el ser humano
desde su origen hasta la actualidad – y seguramente también en el futuro –, y explicado
cómo ha sido su proceso histórico. Destacan las teorías de autores como Sigmund Freud,
Konrad Lorenz, Nikolaas Tinbergen, la mayoría innatistas o instintivistas, para quienes el ser
humano arrastra la violencia como comportamiento o reacción innata o genética desde su
origen, por eso la violencia ha existido desde siempre.
En la actualidad el enfoque más aceptado sobre la materia es el de las teorías
sociodinámicas, centradas en los conflictos y los grupos, y la estructuralista, que entiende
la violencia como producto de los sistemas políticos y económicos. Según estas teorías, la
responsabilidad no la asumen los individuos sino la estructura social a la que pertenecen.
Destacan los trabajos de Skinner, Bandura y Dollard.
Según un informe publicado en Costa Rica, elaborado en conjunto por el Ministerio de
Salud, la Organización Panamericana de la Salud y la OMS, señala que: “La violencia es un
fenómeno construido socialmente, que se expresa a través de múltiples manifestaciones
cuyo significado varían históricamente, dependiendo del momento y del contexto en que se
produce, implica acciones u omisiones donde personas, grupos, instituciones o Estados
utilizan un nivel excesivo de fuerza y poder.
Se manifiesta a través de omisiones concretas o simbólicas, motivadas consciente o
inconscientemente por una intencionalidad. Produce consecuencias directas o indirectas,
limitan o impiden el ejercicio pleno de los derechos humanos y el desarrollo de capacidades
y potencialidades de individuos, grupos, instituciones, sociedades. Así como también genera
efectos perjudiciales en el medio ambiente y la economía de los Estados”. 2
Esta última definición es la que será concebida como la base de la presente monografía.
Violencia educativa y bullying
La violencia en el centro educativo se puede definir como toda expresión verbal y/o física,
que atenta contra la dignidad, integridad y el respeto hacia el otro, es decir hacia las
personas que integra la comunidad educativa, que no significa que no esté influenciada por
factores externos, que oscila entre dos influencias: su cultura organizacional y la realidad
externo del medio geográfico y entorno socioeconómico- cultural.
Entonces, el bullying como una de tantas formas de violencia se revela como estrategia o
acto de dominación de una persona sobre otras, presentándose de diferentes formas

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Ibídem, p. 39

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visibles (golpes, amenazas, coacción física y verbal) o como más subrepticias (marginación,
invisibilización).

El maltrato escolar entre los estudiantes es realmente un fenómeno muy antiguo. Aún
cuando muchos están familiarizados con el tema no ha sido hasta muy recientemente (a
principio de los años 70) que éste fenómeno ha sido objeto de un estudio más sistemático
(Olweus, 1973 a 1978). No obstante, a finales de la década de los 80 y de los 90 el maltrato
escolar entre los estudiantes atrajo la atención de diferentes países como Japón, Gran
Bretaña, Holanda, Canadá, Estados Unidos y España.
En Los últimos 10 años ha habido un desarrollo casi explosivo en este campo, tanto en
términos de investigación como de intervención y políticas nacionales En los Estados
Unidos éste aumento de atención sobre este problema ha sido impulsado por algunos
hechos muy publicitados acontecidos en algunas escuelas y en los que, en parte, el
problema víctima/acosador estaba relacionado con los estudiantes implicados (Anderson
et. al., 2001).

Sin embargo, Argentina llega tarde a atender el tema. Se lo consideró, primero tras el caso
de Carmen de Patagones (28 de septiembre de 2004, Provincia de Buenos Aires); siete años
más tarde se realizó el único estudio profundo y federal sobre el bullying en Argentina.

Los especialistas presumen que si se lo repitiera ahora el resultado sería peor: el índice de
casos daría más alto, sobre todo porque en las escuelas han cambiado algunos indicadores,
y porque se sumaron nuevos canales: el acoso en redes sociales.

Manifestaciones del bullying

Las y los adolescentes están en momento etáreo, biológico y psicológico, en el que su


carácter y identidad están en un proceso de formación desarrollo que los conduce a
reproducir ciertos comportamientos, ideologías y valores que pueden terminar por ser
concluyentes.

En ese sentido el bullying se constituye en una forma negativa de socialización en la que se


entabla una relación de víctima - agresor.
La víctima tiene dificultad para reaccionar y presenta algún rasgo en su temperamento o
carácter que puede ser interpretado como un indicio de vulnerabilidad. La ansiedad, la
inseguridad o la tristeza hacen que el agresor perciba a la víctima como alguien incapaz de
defenderse.

El agresor expresa el deseo de dominar para satisfacer una necesidad de control que, a su
vez, es una manifestación de situaciones más complejas como problemas familiares o
frustraciones. En ocasiones, no se da cuenta del daño que está infligiendo, ya que no ha
desarrollado la habilidad de ponerse en lugar de otro y puede llegar a considerar que actúa
correctamente.

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Generalmente, el agresor cuenta con el respaldo de un grupo y es producto de ambientes
muy rígidos o muy permisivos. Ha desarrollado un modelo de agresividad que no le permite
resolver asertivamente los conflictos que se le presentan.

Algunas de las manifestaciones de violencia entre adolescentes son:

 Físicas: pegar, empujar, patear y agredir con objetos.


 Verbales: se refiere a las ofensas verbales tales como los insultos y los apodos. Por
ejemplo: resaltar defectos físicos, menospreciar en público, criticar, entre otros.
 Psicológicas: son aquellas acciones que dañan la autoestima del individuo y
fomentan su sensación de temor. Por ejemplo: reírse de él o ella, ignorar, amenazar
para causar miedo, amenazar con objetos, hacer gestos, contar mentiras o falsos
rumores sobre él o ella, enviar notas hirientes y tratar de convencer a los demás
para que no se relacionen con él o ella.
 Sociales: pretende aislar a la víctima del resto del grupo y compañeros. Por ejemplo:
no dejarlo participar, ignorarlo completamente, excluirlo de actividades a propósito,
obligarlo a hacer cosas que no quiere.
 Otras manifestaciones del bullying: esconder, robar o dañar las pertenencias de las
víctimas.

Medidas preventivas acerca del bullying y violencia

• Las evaluaciones como las encuestas, pueden ayudar a las escuelas a determinar
la frecuencia y el lugar del acoso para que puedan elegir una prevención adecuada
y estrategias de respuesta. También pueden evaluar la eficacia de la prevención
actual y los esfuerzos de intervención. Estar al tanto de lo que sucede puede ayudar
al personal de la escuela a elegir una prevención adecuada y estrategias de
respuesta.
Las evaluaciones implican pedirles a los miembros de la escuela o la comunidad,
incluso los estudiantes, sobre sus experiencias y pensamientos relacionados con el
acoso. Una evaluación está planificada, tiene un propósito y usa herramientas de
búsqueda.

 Participación de padres y jóvenes: El personal de la escuela puede contribuir mucho


para prevenir el acoso y proteger a los alumnos, pero no pueden hacerlo solos. Los
padres y los jóvenes también tienen un rol importante para prevenir el acoso
escolar. Un mecanismo para que los padres y jóvenes participen es el de
implementar un comité de seguridad escolar, de esta forma toda la comunidad se
une para lograr que la prevención contra el acoso en las escuelas sea activa y
focalizada.
 Políticas y normas: El personal de la escuela puede ayudar a prevenir el acoso escolar
al establecer y hacer cumplir las normas y políticas escolares que describen

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claramente cómo se espera que los alumnos se traten mutuamente. Las
consecuencias de las violaciones a las normas también deben estar claramente
definidas.
 Creación de un entorno seguro: Un entorno escolar seguro y comprensivo puede
ayudar a prevenir el acoso. La seguridad comienza en el aula. Los estudiantes
también deberían estar y sentirse seguros en toda la escuela: en el espacio verde, la
cafetería, la biblioteca, los baños, el autobús y el patio de juegos. Todos en la escuela
pueden trabajar en conjunto para crear un entorno donde no se acepte el acoso.
 Educación sobre el acoso: Capacitar al personal escolar y a los estudiantes para
prevenir y solucionar los problemas de acoso puede ayudar a fortalecer la
prevención del acoso a largo plazo No existen órdenes federales acerca de la
capacitación del personal o sobre los programas de estudios que contemplen el
problema del acoso.

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