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"EL PORTAL DE LA INICIACION"

Por Frater Lucis ANKSERMET

El verdadero significado de la frase 'portal de iniciación' es : obstrucción,


algo que cierra el camino que debe abrirse, o se interpone entre el
aspirante y oculta su objetivo. Esta significación es una de las más
exactas y el aspirante captará más fácilmente su utilidad. Si nos
imaginamos a un hombre avanzando en el sendero de evolución, hasta
que un día se encuentra repentinamente ante un portal abierto, por el cual
puede pasar gozosamente, estaremos muy lejos de la verdad, la idea de
que un hombre de 'buena disposición', que ha desarrollado en cierta
medida su carácter, como lo describe A.Besant, en los libros El Atrio
Abierto y El Sendero del Discipulado, condiciona a los aspirantes
teosóficos, y es excesivamente engañosa, pero estos libros, aunque
resultarán muy útiles y deberían ser cuidadosamente estudiados por el
hombre en el sendero de probación, no lo serán tanto para el discípulo,
porque lo inducen a poner el énfasis donde no debe y a enfocarse sobre
lo
que ya debería haber desarrollado. Lógicamente debe haber un desarrollo
del carácter, presumiéndose que es estable en el equipo del hombre.
Estas características tienen, sin embargo, poco que ver con la Iniciación y
con el hecho de franquear el 'portal' que conduce al sendero. Indican la
etapa alcanzada en el sendero de evolución, como resultado del
experimento, la experiencia y la contínua expresión, y deberían ser
comunes para todos los aspirantes que han llegado a la etapa en que
enfrentan el discipulado; son desarrollos inevitables y
significan simplemente la reacción de la personalidad al tiempo y la
experiencia. Es verdad indiscutible, que nadie puede atravesar este portal
si no ha desarrollado las particularidades del carácter, y ello se debe a
que el aspirante (...) ha obtenido automáticamente alguna medida de
autocontrol, comprensión mental y pureza.
Quisiera señalar también que hasta el mago negro posee estas
cualidades, pues son el sine qua non de todo arte mágico, tanto negro
como blanco, el mago negro atraviesa por el portal de las dos primeras
iniciaciones. Lo atravieza por la fuerza de su voluntad y las realizaciones
de su carácter, porque el aspecto alma, que es consciente del grupo, está
tan activo en él (para sus fines personales) como en su hermano que trata
de afiliarse a la Gran Logia Blanca. Sin embargo, el mago negro carece
del aspecto amor. No olviden que todo es energía y nada más. La energía,
aspecto del alma, que denominamos atracción magnética (la cualidad que
construye al grupo), la comparte el mago negro con el aspirante
espiritual. Esencialmente es consciente del grupo y, aunque sus móviles
sean separatistas, sus métodos son los del grupo y sólo puede
obtenerlos del alma.
Aquí tienen nuevamente otra razón por la cual la Logia de Maestros no
considera la primera y segunda iniciaciones como Iniciaciones Mayores,
pero sí la tercera, porque en esa inciciación toda la vida de la
personalidad es inundada con energía procedente de la Tríada Espiritual,
vía los 'pétalos del sacrificio' del aspecto voluntad y propósito del alma. A
este tipo de energía no responde el mago negro. Puede responder y
responde al conocimiento -muy antiguo y duramente adquirido-
acumulado en los 'pétalos del conocimiento' del alma, puede apropiarse y
utilizar energía de atracción (erróneamente denominada de amor por
algunos estudiantes) acumulada en los 'pétalos de amor' del alma, pero
no puede responder y emplear la energía de Amor Divino expresada en el
Plan Divino, el cual controla todo conocimiento y lo transforma en
sabiduría, poniendo en acción y aclarando el móvil que pone en actividad
la 'atracción magnética amorosa' que llamamos conciencia y cohesión
grupales verdaderas. En este punto los dos caminos -oscuridad y luz-
divergen ampliamente. Hasta no recibir la tercera Iniciación, el espejismo
puede condicionar la actitud de quienes tratan de comprender la vida de
un
hombre en el sendero y aún confundir lo espúreo con lo real.
"El mago negro lleva también una vida disciplinada, análoga al
aspirante espiritual, practica la pureza para su propia protección, no con
el fin de ser un canal para la energía de la Luz, trabaja con poder, el poder
de la atracción magnética, en y con grupos, pero para sus propios fines
egoístas y la satisfacción de sus propios propósitos ambiciosos.
Pero en la tercera Iniciación, al verdadero Iniciado espiritual le llega la
revelación, recompensa de la perseverancia y la pureza correctamente
motivadas -la revelación del propósito divino, tal
como el alma lo registra en términos del plan jerárquico, aunque no
todavía en términos de la mónada- A este propósito y a la amorosa
Voluntad de Dios (empleando una trivial frase cristiana) no puede
responder el hermano negro, porque sus metas son diferentes. He aquí el
verdadero significado de la frase a menudo empleada y mal interpretada:
'la separación de los caminos'.
(...) Ambos (los negros y los blancos) se sobreponen al espejismo
después de la segunda iniciación, y ven claramente el camino que tienen
por delante, pero sus metas surgen como ampliamente diferentes: UNO
huella el ancho camino que conduce cada vez más profundamente a la
materia y al materialismo, a la oscuridad y al 'poder negro'. OTRO lleva al
camino recto y estrecho, el sendero del filo de la navaja, que conduce a la
luz y la vida.
(...) Cuando el portal de la iniciación está preparado para abrirse por
tercera vez, entonces los caminos se separan. Algunos siguen la
intención egoísta y fija determinación de continuar esa condición
separatista de la materia, en cambio en otros, la voluntad divina está
claramente plasmada, convirtiéndose en el poder motivador de sus vidas.
La Gran Logia Blanca en Sirio impartió instrucciones para que el portal
permaneciera cerrado por tercera vez a los hermanos oscuros. El mal, tal
como lo entendemos, no tiene absolutamente cabida en Sirio.
Para el mago negro, en la tercera oportunidad, el portal de la
iniciación presenta una barrera y un obstáculo insuperables. Para el
verdadero neófito espiritual el portal significa superación. "

(Tratado sobre los Siete Rayos T.V, pág.288 a 291)