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Primara edición.

2008 Índice
~ KatzEditores
Sinclair 2949, so B
Cl425FRA Buenos Aires
Femán González, 59 Bajo A
28009 Madrid
www.katzeditores.com

Título de la edíción original: EHusion et tourment.


Le récit des corps.
9 Agradecimientos
Histoire du peuple au XVIIUS siecle
~ Odíle Jacob, marzo de 2007 11 Nota preliminar

13 Introducción
Esta obra, publicada en el marco del Programa
de Ayuda a la Publicación Victoria Ocampo, ha recibido
el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia 21 1. ¿QUÉ ES EL PUEBLO? UNA OBSESIÓN
y del Servicio de Cooperación y Acción Cultural DE LOS CONTEMPORÁNEOS
de la Embajada de Francia en Argentina. Memorias del teniente general de polida parisino
27
Cet ouvrage, publié dans le cadre du Programme d'Aide
ala Publication Victoria Ocampo, bénéficie du soutien ]ean-Charles-Pierre Lenoir (1732-1807)
du Ministere Francais des AHaires Etrangeres 32 Siméon-Prosper Hardy, "Mis entretenimientos
et du Service de Coopération et d'Action Culturelle o el diario de los acontecimientos tal como llegan
de l'Ambassade de France en Argentine.
a mi conocimiento, 1772-1784"
ISBN Argentina: 978-987-1283-72-9 45 Louis-Sébastien Mercier: Tableau de Paris 1782-1789
ISBN España: 978-84-96859-28-9
55 2. UNA " MARMITA ,
DE SONIDOS :
L Historia de las Civilizaciones. l. Bucci, Julia trad.
liTI~ , EL RUIDO, LA PALABRA, LA VOZ
CDD909
77 3· AVECINDARSE Y DESPLAZARSE.
El contenido intelectual de esta obra se encuentra
HAB ITAR EL ESPACIO
protegido por diversas leyes y tratados internacionales
que prohiben la reproducci6n íntegra o extractada 79 Avecindarse en Paris
realizada por cualquier procedimiento, que no cuente 1

97 Desplazarse en ne-de-France, conocer la itinerancia


COD la autorizaci6n expresa del editor.

Dl.efto de colecci6n: tbolon kunst 111 4· MULTITUDES Y EFUSIONES


1mpnao 811 la Arseotina por Latingráfica S. R. L. 112 Los pobres tienen prohibido odiar
Ha:bo el~ que marca la ley 11.723. 115 La multitud, esa rechazada
129 Efusiones, bromas y sentimientos
146 Pavor

157 5· HABLAR DE LOS CUERPOS


158 En caso de conflicto entre hombres y mujeres
168 Si ltay violencia ordinaria
171 Algunas palabras sobre el discurso médico

173 6. NIÑOS ABANDONADOS Y CUERPOS MALT RATADOS


174 El niño abandonado
¿Acaso no nos roza, a nosotros también,
208 Cuerpos trabajando
una ráfaga del aire que envolvía a los de antes?
214 Los extravagantes y los cautivos ¿Acaso en las voces a las que prestamos
oído no resuena el eco de otras voces
227 Conclusión
que dejaron de sonar?
231 Bibliografía
Walter Benjamin, "Tesis de filosofía
de la historia': Sobre el concepto de historia
(Madrid, Taurus, 1973)
ERPOS

olu el fno, d hamhrl } el ,m ,m do, sino también la injus.


el odio la' IOlt.'th. i,t. Son seres ordinarios, que están ani- Introducci6a.
ados p >r la hi tori.t } que adüan en ella.
n y
llt:lp e~ sabio, soci,tl )'político parecería que aún resta
de ifrar' l. historia de l.t relación de los hombres con sus
crpos". Bajo el Antiguo Régimen, en efecto, el de los pobres
e una l res ncia y un,t .Ktualidad que nos dice mucho
obre l, 'ida de antano. Eso no significa en absoluto que este
enfoque de los cuerpos sea una manera de reducir la fuerza de
pen amiento de las poblaciones pobres. Lejos está de nosotros
Hablar de los hombres y de las mujeres del pasado sin tomar la
la \Oluntad de definir (como muchas veces se hizo) a los más precaución de enunciar la dimensión corporal sobre la que 3Siell-
débile unicamentc por las necesidades y los deseos primarios tan sus espíritus y sus inteligencias es olvidar una gran parte de
de u '-uerpo, al cual, por otra parte, se lo califica de inculto. ellos mismos. 1 Por otro lado, los archivos judiciales del siglo XVIII,
Por el contrario, intentar un enfoque histórico y político "de donde se encuentran actas de comisarios, denuncias e interro-
e a parte material de los seres animados"4 confirma la infinita gatorios, se explayan de una manera extraordinaria sobre los
nobleza del cuerpo, su capacidad racional y pasional de crear gestos, las actitudes de los cuerpos, las percepciones sensoria-
con la historia y pese a ella, puesto que él es la sede y la parte les y las emociones, así como sobre el conjunto de las sensibili-
implicada de las sensaciones, los sentimientos y las percepcio- dades pasionales y deliberadas. Algunos archivos inéditos en-
ne . Ductil, se incluye en el mundo en la medida en que le es contrados entre los manuscritos que se conservan en los Archivos
posible. E to le cuesta risas y gritos, gestos y amores, sangre y Nacionales me permitieron tomar conocimiento de multiples
penas y, también, cansancio. El cuerpo, su historia y la historia relatos provenientes de los cuerpos de los más pobres frente a
forman un todo. la fuerza que los estaba interrogando o escuchando. A travé de
los archivos sobre los abandonos de niños, y pasando por los
de los informes elaborados cotidianamente por oficiales subal-
ternos de la polida encargados de vigilar los paseos publicas,
quise poner en escena el importante componente gestual y sen-
sorial de una sociedad que vivfa entre tormentos y efu iones.
oponiéndose con su cuerpo y su palabra a los poderes y a los
acontecimientos.

1 Luc Boltanski. ·~.es usap soaaux da mrps• .use. 1.


PP.205 223-
14 1 EfUSIÓN Y IORHENTO El RELATO Df LOS CUERPOS

Hov. s.tbemos mucho sobre los cuerpos que vivieron en el s· ~

glo XY!II.' La .m,ttomi.l, la sexualidad, la enfermedad, el parto, el del cual nacía la historia de las mujeres7 y, más tarde, la de la reJa
cuerpo femenino, la mecanica humana, la alimentación, la mater- ción entre los sexos, que dio lugar al cuerpo femenino, sus ava
nidad, la muerte, la vejez y el nacimiento son temas que han tares y sus representaciones así como a los sistemas de desi-
·educido a los historiadores, sobre todo porque les permitían gualdad que lo gobernaban.
reflexionar, al mismo tiempo, sobre un universo sensible y un Los discursos sobre el cuerpo son tan numerosos que han
mundo inmediato, que antes de Lucien Febvr&la historia dejaba ocultado la realidad política de las prácticas corporales o, al
de lado. .Mas tarde llego ~1ichel Foucault, filósofo e historiador menos, lo que puede ser la historia de una experiencia política
de los cuerpos. Resulta difícil para el historiador lograr atrave-
que inauguró una vision particular de la historia del cuerpo y
sar el espesor de los textos y de los relatos, de las obras litera-
mostró cómo las instituciones actúan sobre él, mediante los
rias o aun de los tratados, las reglamentaciones, las prohibicio-
modos de dominacion y de poder, limitándolo y cubriéndolo
nes, las ordenanzas reales y las obras de la Iglesia, para encontrar
de órdenes y conminaciones destinadas a transformarlo y vol-
en otros lugares, en otros documentos o archivos, las huellas
verlo dócil.4 La construcción física de los cuerpos, el control de vivas del pasado, las palabras pronunciadas, los gestos, la fuerza,
sus gestos y de sus miradas y la conminación de los marginales la intención y la postura de los cuerpos, las expresiones de dolor,
y los locos al encierro desde el siglo XVI hasta el siglo xx mediante en fin, los acontecimientos vividos por los cuerpos cuya única
el esfuerzo de los gobernantes, las iglesias y las élites fueron temas salida era responder con el cuerpo.
fuertes en las décadas de 1970 y 1980. Más o menos en la misma El cuerpo no es un objeto. Vehículo del ser en el mundo, se
época, Norbert Elias,5 que trabajaba sobre los tratados de civi- une a los demás en una época precisa, se compromete continua-
lidad Yla sociedad cortesana, muestra cómo se moldean los usos mente en la conquista de lo real, moviéndose de proyecto en
del decoro, las maneras de comportarse en sociedad, de cami- proyecto. Anclado en el tiempo y en el espacio, se implica en las
nar, conv.ersar, etc. A partir de esa reflexión, emergieron nue- actividades urbanas porque lo político se lo exige. El ser humano
v~s ~~abaJOS. La historia de la vida privada, por ejemplo, se con- es una forma antropológica y política, el cuerpo es una mezcla
vutio en un objeto de investigación en sí mismo,6 en la estela de modalidades de afecto y de modos de inteligibilidad. No se
puede considerar ninguna acción de los cuerpos sin su dimen-
2 sión emocional y pasional, que no oblitera ni su inteligencia,8 ni
A. Corbin, J.-J. Courtine y G y· ¡¡ ( d ) . . ·
.1 2005.
SeUl, · rgare o e s. , Hrst01re du corps' 3 vols' , Pans. su dimensión política. Las ciencias humanas se han ocupado
3 Lucien Febvre, Pour une h · t · a . muy poco de esto, atadas a la convicción suprema de que el afecto,
4 Michel Fouca lt H' . rs orre .part entrere, París, SI!VPEN, 1962.
u • rstorre de la fiolre Pa · PI . . · ~ la emoción y la consideración de las sensibilidades significaban
Pari . • ns, on, 1961; Narssance de la e1rmqU••
S. PUP, 1963; Surverller et p p • . ·
Pa"'· G ¡¡· d
·~ a rmar , 1976.
unrr, ans, Galhmard, 1975'' La volonté de savorr.
5 Norbert Elias, La société de cour ( 7 Georges Duby y Michelle Perrot, Histoire des fcmmes, 4 vols., Pans, Plon.
1 6 ¡ p .
de Roge.. Chartier. 9 9 • aris, Calmann-Lévy, 1974, PrefaCIO 1991.
8 Claude Gautier y Olivier Le Cour Grandmaison (dirs.), Passions et so n~
6 Philippe Aria y Georges Duby (d'1 .
Seuil.t986-1999. rs.), HutoJre de la vie privée, 5 vols., Parfs, humaines, París, PUP,l002 (Introducción).
16 1 HUSION Y TORMENTO El RELATO DE lOS CUERPOS

llflltiiW..

u tu ,1\tcr.Kión del conocimiento.9 Con frecuencia, la(s) ciencia(s)


ha(n) despreciado \.1 "carne humana" y todo lo que pudiera pare- rodea y gobierna, estos seres de carne se organizan y COIJSti'U}Ial
cerse a una forma ordinaria y modesta de sentir las cosas, olvi- sus posiciones en relación con los poderes. Una manera de VÍVIr,
dando que las ideas atraviesan los cuerpos y están insertas den- de resistir, de luchar, sin demasiado resguardo para protegerse
tro de complejos sistemas de apropiación y negación donde del mundo autoritario y gobernante, el cuerpo del pobre es un
formidable agente de la historia.
conviven, a diario y sin dejar nada de lado, el asombro, la sor-
Al historiador le resulta difícil aprehender el cuerpo: "Se evoca
pre -a, el entusiasmo, el asco, etc., sentimientos que fundan y
el trabajo a partir de la descripción de los oficios, los ritmos, las
gobiernan el acto de comprender y de actuar. Sin contar la manera
herramientas y se dejan de lado los gestos, las posturas, los can-
decisiva en la que la política se inscribe en él.
sancios, la puesta en escena de los cuerpos para vivir o para sobre-
De pués de un largo viaje por los archivos policiales del si- vivir':u Más aun, se evita trabajar sobre la cuota de sensualidad,
glo xvm, me parece evidente que, si bien ya se ha dicho mucho expresividad y emociones declaradas que tienen esos cuerpos y
sobre las condiciones materiales de la vida del pueblo, hay algo in- sobre cómo la experiencia de la cotidianidad construida social
finitamente patente, constante, poderoso y al mismo tiempo ig- y políticamente multiplica las numerosas ocasiones de enun-
norado, nunca antes estudiado, ni siquiera considerado como un ciar o trazar con el otro percepciones sensoriales que constitu-
posible espacio de lo político y de la historia: me refiero al cuerpo. yen uno de los tantos medios de comunicación con lo político.
Espacio provisorio y de infortunio, el cuerpo del pobre es su Si los cuerpos se manifiestan e imponen su presencia, no cabe
bien más preciado, sobre el cual se inscriben los avatares de los duda de que el universo sensorial ocupa un lugar muy importan-
días-por lo general producidos por las exigencias sociales y po- te en el siglo xvm. Las emociones se ven y se dicen, se apoderan
líticas- y a partir del cual se inventan respuestas políticas que del cuerpo y alimentan el espíritu, indisociables de la identidad
pasan, entre otras cosas, por el cuerpo. Como viven afuera y individual y colectiva de la época. Inteligentes, disponibles, ge-
conocen entre sí una gran promiscuidad,1° sus maneras de ser, nerosas, las sensibilidades libran los cuerpos al mundo. Haciendo
sus gritos, sus formas de ser en grupo, sus vivacidad o sus indig- irrupción en el mundo social, se claman y se transmiten a gran
naciones, lágrimas o efusiones manifiestan una corporeidad y velocidad, construyendo en desorden el mundo urbano del si-
glo xvm con colores de tormenta y entusiasmo.
una verdadera sensualidad también observadas, y temidas, por
Trabajar el campo histórico a partir de esa experiencia cor-
las autoridades. Más allá de su continua y constante presencia
poral y emotiva es todo un reto. Sin embargo, las emociones son
en el espacio público, inventan y producen sus días padeciendo,
actos sociales. Exacerbadas, éstas pueden convertirse en pasio-
al mismo tiempo, los acontecimientos. Como no poseen casi nes mortíferas. En la vida cotidiana y en el corazón de la ine -
ningún refugio que les permita resguardarse de lo que acontece, tabilidad económica del siglo, de sus penurias o sus declaracio-
enfrentados de inmediato al universo social y político que los
11 S~bastien Jahan, Les renaissances du corps en Ocodent (1450-l650 , Parí
9 Arlette Farge, "Affecter les scíences humaines': en C. Gautier y O. Le Cour
Belin, 2004, p. 9 (Introducción).
Grandmaison, Pass10ns et sciences humaines, pp. 45-50.
10 Arlette Farge, Vivre dans la rue au xv11~ siecle, Parfs, Gallimard, 1979·
EFUSION Y TORMENTO EL RELAIO DE LOS CUERPOS

de guerra, éstas constituyen un lenguaje, el espacio de un


nculo social. A veces decisorias -especialmente en las revue}. tados de civilidad y no significa un exceso de«<lJJpt¡W.
para los más ricos como para los más pobres, el siglo XVIIlatl
, l.ts emociones no se oponen, como suele decirse, a la razón,
siglo de los cuerpos en busca de placer: los primeros adapta
que l.t arrastran hacia determinadas elecciones, modos de
sus deseos a una posición privilegiada y los segundos se deba-
·sistencia, sumisión o confrontación. Esa sociabilidad palpa-
ten entre el hecho de ser lanzados al mundo exterior sin pro-
le se .Kompaña de fenómenos generadores de acontecimien-
tección y la costumbre de exponerse, fuera de los códigos y las
Sin lugar a duda, las fuerzas del poder obligan al cuerpo y conveniencias, a la inmediatez de las relaciones ríspidas, efime-
alm.1 a someterse, pero existen resistencias que se enfrentan ras, violentas y, a veces, solidarias. El gesto y el verbo testimo-
cara al poder. Sin intermediarios. nian sobre sus pensamientos y sus acciones. Habitan plenamente
Desnudo, el cuerpo apropiado por lo político se apodera de el tiempo y el espacio y se corresponden con el mundo, al mismo
él. Al reaccionar en su contra, actúa sobre él y lo provoca; es un tiempo que se ven limitados por él: su manera de relacionarse
movimiento incesante de acción y reacción. Doblegados, los cuer- de una forma constantemente afectiva con el acontecimiento
pos emiten su réplica y, pese a que es despreciada, esa réplica tiene modifica no la percepción que las élites tienen de ellos, sino el
una influencia. Cuando irrumpe en la escena pública, el cuerpo acontecimiento en sí mismo.
participa plenamente en la cosa pública y es el primero en ser El temor por el cuerpo pobre rige una parte de la política
tocado en su carne, el primero en aventurarse hacia un mínimo monárquica, al mismo tiempo que se instala una obsesión frente
de resistencia. "Los acontecimientos del cuerpo se convierten a su fuerza y sus posibilidades de revuelta, acompañada por cierta
en los acontecimientos del día", 12 sobre todo porque los indivi- compasión hacia las desgracias consideradas indignas de una
duos son pobres. Frente a la precariedad o la adversidad, el cuerpo nación civilizada. Los aristócratas, la corte, el rey, los duques Y
sufre de lleno el cansancio, los accidentes de trabajo, los golpes, las princesas no les temen a sus propios cuerpos; los manipu-
etc. Se encuentra en la primera línea, mientras que el de las otras lan a las mil maravillas en la voluptuosidad de sus sentidos y su
clases sociales puede colocar entre él y la adversidad determina- más asidua búsqueda de la felicidad. En ese aspecto, el siglo es
efervescente; de hecho, los aristócratas son incapaces de ver, oír,
dos bienes materiales (hoteles particulares, casas, tiendas, etc.)
reconocer, y, peor aun, de autorizar ese fervor, que ellos mismos
y personas a las que se les paga para servirlo y mantenerlo.
ponen en los goces de su cuerpo y de sus amores, en aquellas
En esa sociedad de la voluptuosidad, el placer, el libertinaje Y
personas que no tienen su mismo rango. Ahora bien, pese a sus
la búsqueda de la felicidad, 13 el lugar que ocupan los afectos aún desigualdades y a la arbitrariedad, la injusticia y la miseria que
no está del todo controlado por la moral que emana de los tra- lo caracterizan, este siglo es el siglo de la elocuencia de los cuer-
pos, del bullir de las emociones, de una corporeidad que es tanto
u Maurice Merleau-Ponty, Phénoménologie de la perception, Parts, Gallimard. un lenguaje como un modo de vida.
194s; reed. en colección "Tel~ 2001, p. 101. ¿No podríamos decir, acaso, que el cuerpo del pobre, al opo-
l.J Robert Mauzi, L'idée du bonheur dans la littérature et la pensée franflliseS au
nerse a menudo como resguardo singular y solitario ante la
JCVllt' likle, Parú, Armand Colin, 1979; reed. en Biblioth~que avolution de
J'laumaniú, Parú, Albín Michel, 1994-
1 lFUSIOM Y lORMEMlO El RElAlO DE LOS CUERPOS

mi naciones políticas, es el componente de lo político que 1


puede -() no sabe- reconocer? El cuerpo es el elemento ...u..::IH'II ¿Qué es el pueblo?
........ "~"····do del mundo político; sin embargo, es el más V"~~....- Una obsesión
roso. Mediador del mundo, apoyándose en sí mismo y en lo que
de los contemporáneos
lo rodea, es conciencia de sí, sujeto comprometido que, con sus
emociones, hace estallar la objetividad del mundo y que no cesa
de buscar un sentido y de experimentar toda satisfacción mate-
rial, ética y simbólica. La afectividad embebida de inteligencia,14
como dice Merleau-Ponty, está estrechamente ligada a la exis-
tencia en común. Cuando pensamos que en París hay cerca de un millón de per-
sonas amontonadas en el mismo lugar y que ese lugar no es
un puerto marítimo, sobran motivos para estremecerse sobre
la futura subsistencia de ese pueblo. [... ] ¿Cómo satisfacer a
esa masa de necesitados cuya única garantía de subsistencia
reside en el lujo de los grandes?1

Los observadores de las calles de París, así como algunos memo-


rialistas, no evitan la descripción estupefacta o divertida, a veces
horrorizada, de los cuerpos a los que observan vivir, trabajar,
amar y morir. Con una ventana a la calle (a veces en el sentido
literal del término)/ un poco como Georges Perec sentado en
la plaza Saint-Sulpice en París, escriben y dibujan, pintan con
profusión los lugares populares, arrastrados por el espectáculo
de un afuera atestado, profuso y también caótico. Ser cronista
es observar su tiempo con espíritu crítico, destacando con la

1 Louis-Sébastien Mercier, Tablellu de Paris J7BHJ89. Mercure de France. 1994.


vol. 1, p. 73·
2 Sim&m Prosper Hardy llevó un diario de lo que observaba. a menudo desde
su ventaaa, entre 1712 y 1714. titulado "Mes loisus, joumal d i~ eels

~ ......
qu'O&,._,.tt• ._cCIIhMI 11ant {Mistlistna:&c...,diMi8delos
ICCillb¡¡i litidlwtMIIIQIIlO l1tpD ·-CIOIIOQ,.;entnJ. CJ
,
....
22 1 UUSIOH Y fORMEHIO El RHAIO DE LOS CUERPOS

plunMI.t~ (khilid.tdes, l.ts indignidades, las injusticias y las


sid,tdrs que se olrl'lcn ,, l.t vista. La mirada sobre los cuerpos ea llena de esas imágenes~5 Si su IIIUCD áiiiii!ILBIII
formado, su aprehensión global de lappoloblllllac~ea:M1iéaíD-ÍIICJIIIIII•-•
.tpli ,, l.t l,ts(in.tt.i.t, t.unbién inquieta, aunque los cuadros o las
sus miembros- es la de un cuerpo cuya cabeD es la pe • • . .
ohs ·n aLÍOIH.'~ que resultan de ella rebosan de juicios más 0
rey. De arriba a abajo del cuerpo se desgranan los tanp:. • la
menos sCH'Ws, de .mot,tdones en forma de acusación, de comen-
jerarquía social, pero la cabeza irriga con su poder y su saber a
tarios mor.tks m.ts o menos despreciativos. La prosa de los tes-
los otros miembros de las clases sociales. Dentro de esta pers-
tigus es t.tnto del orden de la observación sociológica, diría-
pectiva, el pueblo pobre es la parte baja del cuerpc>, la que obe-
mos hoy, como del discurso moral y político: un discurso que,
dece y se encuentra bajo el yugo de la realeza y de su sistema
,ttmque no exime al pueblo, se permite acerbas críticas sobre social y económico. Dentro de ese universo vivo, pues la idea de
muLhos otros ámbitos. La Iglesia, la monarquía, los hombres de cuerpo es una metáfora social, la masa de las personas desfavo-
la justicia y de la policía e incluso el espíritu público son blan- recidas se mueve sin que se le conceda ningún poder, ningún
cos privilegiados. pensamiento e, incluso, ninguna inteligencia. Como consecuen-
El teniente general de la policía Lenoir escribirá sus "Memo- cia, es muy natural para los cronistas que esa parte baja del
rias", hasta hoy inéditas, después de abandonar sus funciones mundo social esté en lucha contra las pasiones más inauditas y
en 1770.3 Louis-Sébastien Mercier, el cronista más famoso del más controvertidas: "La corporeidad de la sociedad está en re-
siglo xvm, escribe su Tableau de París entre 1782 y 1789. 4 El lación a la vez con el individuo-cuerpo singular y con el uni-
librero Siméon-Prosper Hardy, armado con una mirada inci- verso-cuerpo pluralista y entabla con ellos relaciones homogé-
siva, registra a diario los grandes y pequeños acontecimientos, neas y complejas':6
sin preocuparse, creemos, por su publicación, lo que no era el En los escritos de los cronistas, el individuo como cuerpo
caso de L.-S. Mercier. Estos tres hombres de las Luces nos pro- singular está muy bien descrito, pero aparece inserto en una serie
veen un testimonio de su tiempo y sus anotaciones o relatos continua de anécdotas, de hechos extraordinarios, de relatos de
contienen un pensamiento verdaderamente complejo sobre el crímenes y rapiñas y, también, de supersticiones. Asf se lo des-
cuerpo del pueblo. cribe, presa de la abulia, la ebriedad y el desenfreno, incluso de
Bajo el Antiguo Régimen y, aun más, bajo la Revolución, los la decrepitud. A través de esos retratos, los autores buscan de-
escritores "piensan la abstracción por medio de la metáfora; le nunciar o descubrir qué pudo engendrar tales seres sin cultura
han dado, por ejemplo, a su comprensión del individuo y de la ni modales y qué élites o instituciones pudieron corromperlos
comunidad humana, e incluso del universo, la forma del cuerpo o echarlos a perder hasta ese punto. Aún no es la hora de la Revo-
humano. Su lengua, aun la más filosófica o la más jurídica, está lución de 1789, que intentará, a todo precio, regenerar el con-

5 Antoine de Baecque,u anps de l"lristoi~ •nifllpltotes et politiqw. J710-.13oo.


Parfs, Calmann-Uvy, 199,3, p. 12.
6 lbiG., p. 17.
IORMENIO El RElATO OE LOS CUERPOS
24 1 HUS ION Y

. t J ..l cuerno . ocia!, crear un cuerpo y un hombre


Jllll o ..
sano y so
t
. l)t:·rano· •Su reflexión
.
d bl ((• .
es o e: una • Ignommia"

Con pequeñas pinceladas, de manera imliM... PII••••
los cuadros, las notas y las crónicas baaa apamB"
1,1r cot: ·1s·t,t: ll··.. hecho con ciertas responsabilidades que vi~
de .uriha. la int1uencia de estos textos ha sido y sigue siendt
--..
tidad de ajustes competentes y precisos que se OOEEJID•••••
los cuerpos pobres y el mundo. Cada uno a su manera,
considera hit: ysu trampa reside en que le dan al lector una sen
escritores no ocultan ni esconden, en los vericuetos de una fiase.
s,1l._·1011 de absoluta veracidad y realidad.
las posibilidades inesperadas de los cuerpos ni sus experieDcias
Los propios historiadores, sirviéndose de estos relatos, a
sensuales frente al otro y frente a los acontecimientos. Del mismo
menudo han retomado por cuenta propia esas definiciones del
modo, no pueden obliterar los procesos de conocimiento, pen-
cuerpo popular, sin espíritu crítico, aunque en sus propios tra-
samiento y voluntad de superación que manifiestan el conjunto
bajos volvieron a plasmar, sin saberlo, esa visión dolorosa y falsa de los cuerpos y las existencias (ser cuerpo es existir). Movi-
sobre cuerpos del pueblo animalizados, instintivos, dispuestos miento permanente, la existencia cotidiana da a los cuerpos de
a la revuelta e incapaces de tener conciencia de la cosa pública. los hombres y de las mujeres la capacidad de asumir y afrontar
La visión negativa del mundo popular no es reciente, pero los el acontecimiento, "ninguno de sus pensamientos podrá sepa-
estereotipos se sedimentan unos sobre otros y terminan por rarse del todo del contexto histórico donde vive"7 ni del drama
construir una fábula que oscila entre el miserabilismo, el asco económico y social que descifra día tras día. Aunque, sin habér-
y la compasión. selo propuesto, estos memorialistas escriben realmente una his-
Ahora bien, los escritos de Lenoir, Hardy y Mercier, que no toria de los cuerpos, por momentos escapan a los presupuestos
son exactos reflejos de la realidad, dicen mucho más de lo que y a los juicios convencionales. En contra de su voluntad, las des-
se cree. La pregunta que podemos hacernos cuando los leemos cripciones superan la definición que ellos creen dar del cuerpo
es la siguiente: ¿los hombres y las mujeres del pueblo estuvieron y de la asignación social y moral impuesta. Finalmente, dichos
tan sometidos como l . · cuerpos no sólo se salen del lienzo del pintor, sino que lo des-
nos o permiten pensar sus representaCIO·
nes? ¿La distancia p 1'b1'da ll garran. Animados por la estructura trágica de la historia, rom-
. erc entre lo que se ha escrito sobre e os
Y1o que ellos VIven no pen el marco y, en cierta forma, miran de lleno al lector, expues-
las·~--
1 . es acaso una forma de retomar una a una,
~ reabidas~ A .§.. ' • tos al mundo, al mismo tiempo modelados por él y aptos para
cas 00 ..wA • un m..., ¿la lectura en detalle de las cróni·
--JC& entrever cierta duda . d . . scri· crear mecanismos de indocilidad, reflexión y sociabilidad que
total ¿Y no penn¡ e m ectsión en los propiOS e . prueban tanto su saber como su conciencia, escapando a las defi-
aeabaa en 1a ~ :~ ~nsiderar la idea de que no se all· niciones demasiado fáciles. Esto no significa que el pueblo escape
M z 1 • • • • n.n-~tlonal en un lugar sin duda poCO
c·--m~atto? s·
.,___ ·tos a su condición ni a la infinita dificultad de las situacion en
DO --~ ~ • 1 ése fuera el caso, ¿sus esGfl las que se encuentran los cuerpos, pero la desaipción de 1
una posibilidad suplementaria para 1~
lo se deda que eraJl·
_,,....,.~...~-~ CP.JM. al rtJePoS
1 EfUSIÓN Y TORMINTO El RElATO DE lOS (UERPOS
¿QUt ES EL PIIEI O

y de la manera en que el pueblo inviste siado su situación; pero, cuando la sienten, en~ te~
y en que es .mvestl'do por é,1 del que recibe sufr· · ese cen guerras".9 Esta frase es el ejemplo de la ambigüedad el tra-
. . 1m1en-
enfermedades y cuyas capacidades de resistir capta d
. , a que bajo impide "sentir"; y si por casualidad el cuerpo del ~e
: ~o vemos como un mventor de sus capacidades; en los siente demasiado la miseria, hace "la guerra". Pero no ~ dice
ter tlC1os de los textos de los memorialistas se lee un esp · nada sobre qué es aquello que puede hacer que el pobre stenta.
. acio
hbertad del que el cuerpo, seguramente, gozó, aunque no Aquí coexisten dos ideas contrarias: aunque está acostumbrado
leido el Tableau de París de L.-S. Mercier, pero -lo sabe- a la desdicha cotidiana, un pobre no puede sentir; pero en el caso
la interacción entre los espíritus y los cuerpos es un ele- en que, pese a esa anestesia debida a su cultura de pobre, llegara
to certero de la vida en sociedad. a sentir y a darse cuenta, piensa en retobarse. Voltaire aporta la
Pese a la austeridad de la pluma del teniente general de la prueba del lugar eminente de las emociones y las conmociones
Len o ir y la estricta moral del librero Hardy y con la ayuda de los cuerpos, capaces de producir la revuelta, de pensar en repre-
la pluma brillante y contradictoria de Mercier, el cuerpo del salias, de ir más allá de las sensaciones inmediatas y las frias sumi-
escapa a los cuadros convencionales. Aquí se fotogra- siones para unirse a determinadas decisiones y momentos pre-
an seres que conocen "por cuerpos" 8 el mundo que los rodea cisos de actividad. Si Voltaire se permite escribir eso, es porque
que construyen tantas "realidades" o situaciones nuevas como ya ha comprendido la posibilidad que tienen los pobres de con-
que están vigentes. Con la preocupación ideal y práctica de vertir sus sensaciones en pensamientos y en actos. Eso significa,
· fuera de su asignación social, ellos se implican en su his- quizá, que los pensadores de las Luces no eran necesariamente
a; los autores, en mayor o menor medida, son sus testigos ingenuos con respecto a sus discursos sobre el pueblo.
iscretos.
Voltaire se expresa sobre la igualdad: en su texto, leemos que
sociedad no puede evitar estar dividida en dos clases, "una
MEMORIAS DEL TENIENTE GENERAL DE LA POLICÍA PARISINO
los ricos que mandan, otra de los pobres que sirven". Agrega:
JEAN-CHARLES-PIERRE LENOIR (1732-1807)
los pobres no son desdichados. La mayoría de ellos han
llaCJtao en ese estado y el trabajo continuo les impide sentir dema- J.-C.-P. Lenoir fue teniente general de la policía de París en do
momentos: la primera vez entre el año 1774 y el mes de maYo
8 Pierre Bourdieu, Mlditations pascaliennes, Paris, Seuil, 1997, p. t68. "El gr~do de 1775, Yluego por un período más largo, entre 1776 y 1789. La
en que el cuerpo está comprometido en esa relación (con el mundo 1es, ~ay
51

duda, uno de los principales determinantes de la atención y el interés que e


9 Voltaire
. . • Dictionnmre
· d e'" ,_
pensée d e Voltmre · .
par lw-mcmc, textos ('SCl~)o":id~)
invertidos allf y de la importancia ( ... ) de las modificaciones corporales q:e
YLeedRo
ICJón de A Ví "11 fa · d
Lad .. ersaJ e, pre CIO e R. Pomeau e introduc..:ión de Emmanu ' · 1
resultan de eDo. (Esto es lo que olvida la visión intelectualista, directarnen
lipda al hecho de que los universos escolúticos tratan el cuerpo Ytodo eda . . Y . une,_ed. Complexe,1994· p. 383. Este fragmento perten~ ll
0
su•cttonnarre ph1losoph u¡ue,
· ""c.ga1·Jté." 1764, reformulado en 1--1 en Q¡,• tJ
aquello relacionado con ~1 ( ... ] de modo tal que, de algún. m~o, és~!u r
l'E
ncyclopédie. ·
fuaa del jueso.) Aprendemoe por cuerpos ( ... ),las conmmaaones
,.... tldD cfirisidu no al intelecto. sino al cuerpo."
l RUATO DE lOS CUERPOS

tU
Revolución lo hace abandonar la capital. De all1 en adelan
1790 a 1807, fecha de su muerte, redacta sus Memo · te,lle neos como las de S.-P. Hardy m "Mes ·
nas N0
trata de la obra de un escritor: lo que familiarmente • te lo q~e se llamó el complot del~13 para 1111.m..ca • •
llamar lo "papeles Lenoir" [papiers Lenoir] 10 -aún seco se suele los abusos de la policía y su corrupción.
en estado de manuscritos y sólo los conocen los histo ~edrvan Sus "Memorias" no pueden leerse sin un mínimo de pRall-
na ores
especializados en este período- se parecen un poco a un trat ción, aunque contengan múltiples informaciones sobre los deba-
. ' con 1a umca
d e 1a pol ICia, ' · d 1'fierencta
· d e que están comentad ado tes políticos y económicos de la época, así como sobre el estado
y alimentados por reflexiones y juicios personales sobre el esta:s de la vida parisina y de la opinión pública. Además, están incon-
de las cosas. También están coloreados con justificaciones a pos~ clusas y, en muchos casos, se han mantenido bajo la forma de
aparentes borradores. Se conservan dentro de tres cajas de archi-
tcriori sobre las maneras de gobernar que él había adoptado.
vos, la última de las cuales está compuesta por desechos y frag-
Pronto editados, 11 despliegan la sucesión de los diversos obje-
mentos. Sin duda, ese carácter inacabado es lo que permite que
tos policiales a los que se vio confrontado Lenoir: esto abarca,
veamos desprenderse de la pluma del antiguo teniente general
como en el famoso Traité de la police de Delamare, 12 de la reli- de la policía exiliado y deslegitimado ciertas indicaciones muy
gión a la suerte de los pueblos, de la tranquilidad pública a la valiosas sobre los cuerpos de aquellos a quienes administró,
recolección de la basura, pasando por la seguridad y el abaste- vigiló, dirigió o reprimió.
cimiento de los víveres. Al final de sus Memorias, Leno ir expresa Lenoir no es un hombre de los que se enternecen frente al pue-
sus reflexiones: a veces se justifica por ciertas decisiones contro- blo, al que llama «populacho': Su resentimiento en el momento
vertidas en su tiempo, otras, compara la situación de la década en que escribe, su odio hacia la Revolución y su perfecto cono-
de 1780 con las del Consulado y el Imperio bajo los que aún vive. cimiento de los ambientes más turbios le otorgan un estilo severo.
No se trata, pues, ni de observaciones ni de crónicas. Por otra Severidad interesante para captar los momentos estratégicos en
parte, el teniente general fue objeto de muchas críticas a~as.io­ que deja entrever algunas de las voluntades de los cuerpos más
desprovistos. Ya desde las Palabras preliminares, se pone a sí
nadas en la época misma en que estaba en ejercicio. Destituido
a de la mismo en situación. El exilio es una inmensa tristeza, dice Lenoir,
por Turgot durante el motín de 1775 por el pan (guerr
, conoce para aquel que sirvió «al pueblo sirviendo bien al rey': Da como
harina) y luego de regreso al trabajo un año d espues, . prueba de ello sus lágrimas cuando fue destituido:
fi ión EJo-
los avatares, las gracias y las desgracias de su pro es · 0 _
.d n la rnern
liado durante la Revolución, es un hombre hen co
. s· mbargo, a
° otes [El pueblo] me había llorado cuando, en 1775, me vi obliga-
ria teñida por el resentimiento y la nostalgia. m e porá- do a dimitir de esta magistratura y [... ) parecía regodearse n;a:-
de 1789, ya había sido objeto de criticas de sus contern que yo cuando el rey me hizo el seductor y peligro o hon~ r

. 1399-1401· 11.
10 Papien Lenoir, Biblioteca de Orléans, fondo ant1guo•.Ms le euple travts ' 13 ~:n Kaplan, Le c:'mplot de famine: histoire d'une rumt"Ur au '
u Por Yuu:cnt Mil1iot, autor, entre otros, de Cris de Pans ou P • Armand Cobn, 1!)82.
Pablicationa de la Sorbonne, 199S·
28 f EFUSIÓN Y TORMENTO El RElATO DE LOS CUERPOS

lOUt ES EL PUEBLO? UU OISESt61 DE LIS ti lfP

Revolución lo hace abandonar la capital. De allí en adelan


1790 a 1807, fecha de su muerte, redacta sus Memo . te,de neos, como las de S.-P. Hardy en "Mes loisirs~ Involucrado en
trata de la obra de un escritor: lo que familiarmen:Ias. No se Jo que se llamó el complot del hambre,'3 para muchos encama
!Jamar los "papeles Lenoir" [papiers LenoirJ 10 -aún se e se SUele los abusos de la policía y su corrupción.
. , conserv
c?n estado de manuscntos y solo los conocen los hist .
. . , onador
an Sus "Memorias" no pueden leerse sin un mínimo de precau-
e peCiahzados en este penodo- se parecen un poco a u t es ción, aunque contengan múltiples informaciones sobre los deba-
. .
d e 1a po lICia, 1 . . d 'c: . d n ratado
tes políticos y económicos de la época, así como sobre el estado
con a umca 11erenc1a e que están coment
l . d fl . . . . ados de la vida parisina y de la opinión pública. Además, están incon-
va 1menta os por re eXIones y JUICIOS personales sobre el
· ., . estado
de las cosas. Tambten estan coloreados con justificaciones clusas y, en muchos casos, se han mantenido bajo la forma de
. . apos- aparentes borradores. Se conservan dentro de tres cajas de archi-
tenon so~re las maner~s de gobernar que él había adoptado.
Pronto edttados, 11 despliegan la sucesión de los diversos ob·e- vos, la última de las cuales está compuesta por desechos y frag-
tos policiale a los que se vio confrontado Lenoir: esto abar~a,
mentos. Sin duda, ese carácter inacabado es lo que permite que
veamos desprenderse de la pluma del antiguo teniente general
como en el famoso Traité de la police de Delamare,12 de la reli-
de la policía exiliado y deslegitimado ciertas indicaciones muy
gión a la suerte de los pueblos, de la tranquilidad pública a la
valiosas sobre los cuerpos de aquellos a quienes administró,
recolección de la basura, pasando por la seguridad y el abaste-
vigiló, dirigió o reprimió.
cimiento de los \Í veres. Al final de sus Memorias, Lenoir expresa Lenoir no es un hombre de los que se enternecen frente al pue-
sus reflexiones: a veces se justifica por ciertas decisiones contro- blo, al que llama "populacho': Su resentimiento en el momento
vertidas en su tiempo, otras, compara la situación de la década en que escribe, su odio hacia la Revolución y su perfecto cono-
de 1780 con las del Consulado y el Imperio bajo los que aún vive. cimiento de los ambientes más turbios le otorgan un estilo severo.
No se trata, pues, ni de observaciones ni de crónicas. Por otra Severidad interesante para captar los momentos estratégicos en
parte, el teniente general fue objeto de muchas críticas apasio· que deja entrever algunas de las voluntades de los cuerpos m ás
nadas en la época misma en que estaba en ejercicio. Destituido d~sprovistos. Ya desde las Palabras preliminares, se pone a sí
por Turgot durante el motín de 1775 por el pan (guerra de la mtsmo en situación. El exilio es una inmensa tristeza, dice Leno ir,
harina) y luego de regreso al trabajo un año después, cono~e para aquel que sirvió "al pueblo sirviendo bien al rey': Da como
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. 1399· 1401·
Lenoir, Biblioteca de Orléans, fondo anttguo. _,.. 5
10 Papiers uple trtll'~''11 ' 13 Steven Kaplan Le e 1 d fi . . . .
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u Por Ymcent Milliot, autor, entre otros, de Cns e r'tlr Parl5 A • _omp ot e amrne: hlstoJrc d une mmcur a u .\ \ ur sicdc
• rmand Cohn, 19s1. •
Parfs, Publications de la Sorbonne, 1995· . -folio.
u N'JCOJu Ddamare, Traité de 111 police J70S-J7J8, 4 vols. 10
30 HUSION Y TORMENTO El RElATO DE LOS CUERPOS
tOUt ES EL PUU 0' UU 01 E 1

de volver a llamarme. Esos pesares que me siguieron rn


muy caro . o he podido olvidarlos.'.. e SOn terísticas agradables. Escribe: "La plebe, en otras palabras el popu-
lacho, tenía costumbres simples y groseras, pero q~ paredan
deber llevarla más bien a actos de humanidad que a acaones f~
Pueblo amado, pueblo afectuoso: con la distancia, Lenoir
ces". Opinión aduladora, probablemente influi~ por la,"feroo-
inclina hacia esas lágrimas y esa alegría que lo acompañarose
dad popular" que luego percibió bajo la Revoluaón. Aqw, se. des-
Aqm esta muy lejos de él, por razones debidas a la estrategia po~~
liza una palabra, "humanidad': atípica en la pluma de un temente
cial y a la distancia, la idea de oprimir al pueblo, que sin embargo
de la policía a la hora de calificar a los pobres.
le agradaba muy poco. En ese momento preciso de su relato, ni Esas grietas y aberturas, poco frecuentes en Lenoir, hombre
las lagrimas ni los aplausos son tomados como momentos de de autoridad, bastan para mostrar que el sistema intelectual en
histeria, como fueron tomados con frecuencia en otros lugares el que viven los hombres de las Luces, pese a ser severo y poli-
y en otras ocasiones. Según lo que él transcribe, esas manifes- cial, no está completamente cerrado sobre sí mismo. En todo
taciones de emoción no tienen nada de superficial y existen de caso, fragmentariamente, se mantiene algo abierto a un cuasi
manera juiciosa, pues, a fin de cuentas, se dirigen a su persona. reconocimiento de un orden legítimo de los sentimientos popu-
Ésta es una primera confesión del reconocimiento de algunos lares. Más que escasas, hay que confesarlo, estas anotaciones dis-
tipos de emoción popular. Más adelante,'5 cuando toma como persas del austero teniente lo muestran perfectamente al corriente
objeto de reflexión lo que llama "la disciplina de las costumbres", (si no testigo) del campo de emociones populares positivas y
su descripción hace un acto de reconocimiento aposteriori de de sensibilidades que podrían tener buenas influencias sobre la
las cualidades del mundo popular, a través de sus gestos fieles Y "tranquilidad pública". Este hecho arroja luz sobre la cuestión.
de la expresión de su corazón, y parece excusar sus defectos. Igualmente, en su capítulo "Santé': Lenoir se preocupa por la
suerte de los niños abandonados 16 llevados lejos de París por
"transportadores de niños"17 [ meneurs d'enfants] demasiado
En una ciudad [ ... ] donde los acontecimientos se suceden a
negligentes que los trasladan en carretas o en coches de agua 18
cada instante, donde las pasiones nunca descansan Y d~n~:
existe necesariamente entre sus habitantes una diferencia t6 Tema que se desarrollará más adelante en este libro.
. . es 1mpos1
costumbres y de maneras de VIVIr, . 'ble mantener una 1
7 u.~ "transportador de niños" es un hombre retribuido para trasladar a los
nmos abandonados desde el Hospital de Niños a su nodriza en la provincia.
misma y exacta disciplina de las costumbres. También conducen a los niños de particulares hacia las casas de las nodrizas
pagadas por ellos. El transportador de niños también se encarga de lo~ cm tOs
· ese a todo. de regreso, es decir, cuando los padres reclaman a sus hijos, después de hal-er
Una vez observado ese estado de hecho donde LenOir, P ¡-
50 pagado el mes de nodriza.
insiste en la inevitable exacerbación de los cuerpos Y las ~:rae· t8 Un "coche d
b
" . .
e agua es una suerte de barco acondtetonado para recibir a
. dad ciertas ebés recién nacidos que deben transportarse hada las casas de sus nodriz•
nes populares, le otorga a cada estado de la soc1e a través d 1 ¡ Es · · · · ·
~ os ros. tán fabncados con pequeños cuhteulos de mada 1
..~
donde se mstala 1 ·i\ fa' d · . . '
d . a m o ¡a o que, sm otra ahmentanón mas que un l"-'''
e vmo, padece la extremada longitud de los trayectos.
14 J..Q. P., Lenou, "Mánoires~
JS Ibid Titulo segundo. t• parte, "Discipline des moeurs~
32 UUSIOM Y TORMENTO El RElATO DE lOS CUERPOS
u

de titulo o de resumen del relato despl~ en P's'":meidad


dcma iado precario y peligrosos para su vida. Al enterarse de
que fue re ponsable de la muerte de un recién nacido cuando La legibilidad es impecable, así como la aplicada con
el e t.tba pcr onalmente convencido de que le habia preparado del relato de los días transcurridos entre 1772 Y1784. Cada acon
y organiz.tdo no sólo una buena tripulación, sino también un tecimiento relatado está detallado con pasión y, a veces, comen-
viaje seguro, Lenoir, agobiado, destaca el hecho con una frase tado. La pluma es liviana y vivaz, colorida y astuciosa; sólo se
rápida pero ignificativa: "No pude hallar consuelo por la muerte recarga un poco cuando se llena de moral.
de una inocente criatura". Cómo explicar la emoción sentida al recorrer y leer esos nume-
rosos registros manuscritos que hoy la digitalización nos impide
tener en nuestras manos, hojear y recorrer de atrás hacia ade-
lante en un vagabundeo manual, de la visión precisa de los tra-
SIMEON-PROSPER HARDY, "MIS ENTRETENIMIENTOS zos gruesos y finos, de las vacilaciones y los arrepentimientos.
O EL OIARlO DE LOS ACONTECIMIENTOS TAL COMO LLEGAN Este texto, tan inteligente, se debilita al ser digitalizado, así como,
A MI CONOCIMIENTO, 1772-1784" al leerlo, se atenúa la inteligencia del lector. Un corto fragmento
de los registros muestra la envergadura de los testimonios escri-
Sin ninguna responsabilidad oficial de autoridad o de justicia, tos por el librero. Citaré dos ejemplos:
el librero Hardy, sobre quien finalmente sabemos muy poco, se
instaló durante muchos años delante de su ventana parisina para 24 de noviembre de 1777,
observar lo que ocurría afuera, dar testimonio de los aconteci- Después del mediodía, un albañil que iba a comer a diario
mientos a los cuales se proponía referirse, escuchar a sus con- a lo de una joven que residía en el quinto piso de una casa de
temporáneos y, al mismo tiempo, dar algunas opiniones sobre la rue de la mortellerie en el barrio de la Greve, tras llegar a lo
lo que le parecía ser el orden, el desorden y el frenesí de la época. de esa joven para tomar su sopa un poco más temprano que de
Por supuesto, leía las gacetas, iba a recabar información a todos costumbre y encontrar allí a un soldado del régimen de las guar-
lados y, en especial, a los alrededores del Parlamento, donde se dias francesas al que seguramente le quiso dar muestras de su
descontento, ese mismo soldado lo lanzó a la calle por la ven-
desarrollaban numerosas manifestaciones antimonárquicas;
tana. De inmediato van a buscar a la guardia y lo transportan
observaba con meticulosidad a los habitantes de su barrio, sor-
aún con vida aunque todo magullado al hospital en un coche
prendido por sus acciones, su impetuosidad, su extravagancia
de plaza, no decían si el soldado había sido arrestado o no.
y sus desgracias. Con tristeza, inventariaba con particular aten-
ción los suicidios y sus razones confesadas. 25 de noviembre de 1777,
Su diario manuscrito es impresionante: gran formato, regís· Un día contaban en la calle una historia muy singular, 'r-
tros con encuadernación de cuero, escrito con una letra fina Y dadera o falsa ocurrida hacía algunos día ' a aber un JO\
· ,n
• .
replar, fechado d1a por día, con un margen bastante amplio del ctruJano que se había propuesto robar en e nAr·ial
t·-- del h(.). I t.
lado izqwerdo donde se escribe una suerte de encabezamientO·
34 EFUSION Y TORM NTO El RELATO DE LOS CUERPOS

tal onocido bajo el nombre de cementerio de Cl


los crímenes y las penas del pueblo. Lo pnmero 4111!
pando el muro de cierre, un cadáver para utilizarlo eatnart, b
nsus son los cuerpos, cuerpos a los que observa VIV1I' Ymonr.
dios y tras ,ttar el cadáver con una cuerda para pod estu tando comprenderlos o deducir alguna moraleja.
, . 1 er arras..
trarlo mas fac1lmente con é , que estaba suspendido de El diario de este hombre de sentimientos es el eco de la efa'
del muro y el cadáver del difunto del otro lado h b~n l~do vescencia de las Luces, aunque sólo sea por el movimiento de SUS
, a Ia Sld
estr,mgulado y retirado muerto de ese lugar a la mañan ° ideas y la agitación de las personas físicas. Bajo su astuta mirada,
dt.l siguiente, lo que había dado lugar a algunas persona a del París es un ser vivo aprehendido a través de la amplitud de sus
.. sares.
ponder bromeando que un muerto había colgado a un VIVO.I9 · movimientos y de su arquitectura, así como a través de la ebu-
llición de su cultura y el espectáculo cotidiano de una política
Este t?~ el tipo de escenas que allí se cuentan y Hardy se interro a· que anima los cuerpos agitados por la preocupación de los días
!.1 'ida de los cuerpos está extraordinariamente presente a~lí· y de múltiples resistencias a la desgracia. Cuerpos puestos en
segun el rasero de la realidad vertiginosa de sus actividades siem~ escena porque actúan y se movilizan, cuerpos suscitados sobre
todo por condiciones sociales que los proyectan en plena luz
pre ejercidas afuera, en el espacio público, ante las miradas de la
hacia la búsqueda de trabajo y de encuentros, y también de
mayoría. El "diario de acontecimientos" es un verdadero listado
felicidad, pese a tantas melancolías persistentes tan bien resti-
ilustrado, casi teatral o cinematográfico, de gestos casi tan extraor-
tuidas por Hardy. Allí, aparecen descritas las Luces en su más
dinarios como cotidianos. La curiosidad de su autor lo lleva a
sutil contraste: los enunciados de los filósofos se entrecruzan con
abordar todos los temas: aparecen grandes cantidades de ano- los humores, los proyectos y los sufrimientos de un pueblo cuya
taciones sobre las agitaciones y los tumultos de la opinión pública única salida es oponer sus cuerpos, sus cansancios y sus emo-
e incluso se transcriben in extenso algunos fallos del Parlamento ciones ante la organización social y política que se les impone.
considerados importantes. Los grandes asuntos regios y los des- Las estaciones como el frío, el calor o las heladas y los hielos
plazamientos de los príncipes están consignados cronológica- también tienen lugar en el diario de Hardy. 2° Como vive en el
mente, al igual que los pequeños incidentes o los ínfimos asun-
tos cotidianos. Espectáculos, teatros, concentraciones festivas,
20 lbid.: 27 de enero de 1776: "ese día el frío seguía haciéndose sentir m u}
ejecuciones, castigos no son olvidados, mientras que se da ~n duramente, se decía que hacía 2 grados más que en 1740; el río ya estaba
lugar importante al conjunto de los debates filosóficos, literan~s congelado. El ganado moría en todas partes en el campo. La reina, el re\·, los
príncipes y las princesas seguían entreteniéndose mirando cortejo~ de tnnet.h.
Yteológicos de la época. Gran lector de gacetas, periódicos Ynotlt- Cuatro saboyanos murieron en un granero; cerca de la Rapée, un centinela al
. · · d · a HardY e que se olvidaron de relevar murió congelado en su garita; ocho ninos del
ctas escntas a mano vendtdas de manera clan estma,
1os Hospital de Nii'los Abandonados también se congelaron en el coche que 1{''
gusta retranscribir algunos fragmentos. Su pasión lo lle~a a tes. traia de regreso de su nodriza; una pobre mujer desvan~Xida por el rigor d<
acontecimientos visibles de la calle, las alegrías, los acctden frfo, tras ser transportada a un bar, murió de la impresión subita produ, .1
por el calor de la salamandra[ ... ) se distribuía madera en todas las <'Sql
(..• )se ola decir que los príncipes y las princesas participaban de esa g n
36 EFUSIÓN Y TORNEN

corazón del barrio de la parroquia Saint-:etien -d


. . e: ne u-Mo
e1pnmero en mtormarse sobre lo que ocurre no sól nt,
• L' oenelb . manera?) por el librero Hardy. A veces, esos rdl..,. IJI8ddilll
smo t.HnL'Ien en 1os alrededores, en el barrios · l. A ~
amt-¿vtarc 1 tomarse como anotaciones exageradas sobre el pueblo al
las orilla del Bievre: conoce a los artesanos, a los . e Yen
. . . mend1g08 por otra parte, siempre se considera excesivo: sin embargo, paR
1o nmos, esp1a sus humores, los mventaría y a vec Ya cería que sus maneras de relatar los pequeiíos hechos de la VIda
, es, 1os so
Un verdadero halo de afectividad acompaña sus rel Pesa. de la calle constituyen marcas de asombro y de distancia frente
.i 't~ .. d . atos o su
raptt .t escem.•cacwn e situaciones. Se explaya ampliame a los distintos tipos de expresión corporal que encuentra como
.tcerca de 1.1 tnsteza y la pena, la preocupación y la espera nt~ signos de conmovida familiaridad.
. . 1 d' b nza, as,
como l as 1agnmas o e o 10. O servados descritos y lu Esa dimensión carnal de los acontecimientos que nos provee
. - , ego pen-
s.tdos, los afectos mas pequenos, así como a veces los de lo la lectura del "diario" puede explicarse por una relativa y nor-
. s reyes mal ignorancia con respecto a la fisiología y a la expresividad de
(Hardy se muestra muy senstble ante el visible aburrimiento
los cuerpos, así como por una terrible preocupación (si no pavor)
de la reina), ocupan un lugar importante. Dan muestras de la
frente a las manifestaciones físicas que emanan de esos cuerpos.
extrema sensibilidad que recorre esa sociedad y Hardy comparte
La medicina sólo es aún un esbozo de ciencia, aunque se trata
ese rasgo con otros de sus contemporáneos. Por supuesto, es una de una disciplina muy alentada por el monarca, que creó la Socie-
sensibilidad que puede mostrarse severa o indignada, pero es dad Real de Medicina a fin de comprender mejor el estado de sus
un rasgo de las almas que corresponde a la extrema comunica- poblaciones, tanto en la capital como en la provincia. Simultá-
ción entre los cuerpos de aquellos que componen el conjunto neamente, el progreso médico es uno de los proyectos más apli-
social. Si bien las marcas de sensibilidad están acompañadas por cados de las ciencias del siglo xvm, al mismo tiempo que uno de
una moral virtuosa, el interés de S.-P. Hardy por el alma humana, los objetos tangibles del discurso de los filósofos (de Voltaire a
la humanidad y sus giros y rodeos, constituye su modo de estar Diderot, pasando por Jaucourt, Galliani, Mme. de Épinay u otros).
El cuerpo es el "extraño-familiar" al que las élites quieren cono-
en el mundo, que también comparte con otros. . .
cer, curar y ver reproducirse en las mejores condiciones para ase-
En esta larga narración de acontecimientos llevada a dmiO
gurar el progreso de una nación y apartar de la mirada de todos
se detecta una intensa atención prestada al pueblo: el vigor, ~a la visión de una miseria que, tras la despiadada hambruna de
vitalidad y la animación de los cuerpos, incluso aquellos debi· 1709 y, luego, de la peste de Marsella en 1720, adquirió una visi-
. del autor·
litados por la pobreza, resplandecen baJO la pluma h sta bilidad desconcertante. El trabajo sobre las epidemias que azo-
d mos- a taron a Francia es una inmensa preocupación, al mismo tiempo
Con Hardy, visualizamos -más de lo que compren e . bros
. sus m•ern que fabrica imaginarios de espanto, nocivos para el orden público.
qué punto la sociedad del siglo XVIII extste, en d' hos. su
. 'd d de SUS IC Los cuerpos, impresionados por la enfermedad, son una fuente
menos favorecidos, mediante la exprestvt a d spuestJ
. . . tos e re de agitación social. Por otra parte, el espanto que provocan l.ts
cuerpo y sus ráptdos mecamsmos y pensamten ,., cnru·
d0 s (a1egr1.., enfermedades es mal consejero. Hardy, que vive en ese contexto.
frente al mundo. Descritos en todos sus esta . ten ptcoJ· se ve claramente afectado por él, pero también vive dentro ~.k
siasmo desamparo, indignación}, estos cuerpos exts r de otrJ
, odría se
mente, observados en carne viva (¿cómo P
38 HUSION Y TORMENTO EL RELATO DE LOS CUERPOS
tOU{ ES EL PUEBLO UIIA OBSES 1 DE L

un.t cultur.t de los cuerpos donde los gestos y la expr ..


. . . l . . esiVJ.dad Vivió dos horas de horribles tormentos ocasionados por el
1os melt tos pnnctpa es para participar en el mundo SOn
. t 1 . . , en au~..... desgarramiento de las entrañas y las crispaciones de cada uno
~..t,t ( e un.t cu tura escnta proporcionada a todos. ~n-
de sus nervios. Al reflexionar sobre este acontecimiento tan
Entre los sucesos, observamos la importancia qu d
. . . ese aal 8 triste como extraordinario, uno no podía evitar deplorar la
suKtdiOs: H.udy releva al menos trescientos. Con
. . respecto
° debilidad y la inconsecuencia del espíritu humano.
21

estos, el memonahsta se muestra muy reactivo e im . a


prestona
ble 'en su di.uio se leen muchos relatos de derrama · ·
. mtentos Herido, enfermo o difunto, el cuerpo aparece exhibido en su
de ~angre, de vtsceras desparramadas o descripciones maca- diario tal como lo está en la realidad: ese estado de hecho no le
br.ts que contienen ~nuchos detall~s .. Pero si se expresa así es por- impide al memorialista sentirse afectado; la familiaridad con la
que los cuerpos, emmentemente vlSlbles, lo son hasta en sus más sangre y la herida del otro coexiste con el traumatismo pade-
severa~ y sangrientas magulladuras. No se trata por su parte de cido y el horror expresado. Tantas veces se dijo que, en el pasado,
un gusto particular por la sangre, nacido de cierto voyeurismo, nuestros ancestros estaban tan acostumbrados a la muerte que
sino de la relación (como más tarde lo hará la fotografía) entre no sufrían por ella, que el diario confirma la tesis inversa: el
cuerpos heridos, captados en la evidencia de su presencia. Los hecho de asistir con frecuencia al espectáculo de las heridas y las
hombres y las mujeres del siglo XVIII manifiestan ante nues- violencias, de las enfermedades y la muerte no va acompañado
de insensibilidad. Los cuerpos lastimados, públicamente visi-
tros ojos una corporeidad espectacular. Hardy los describe tal
bles debido a las condiciones de vida, equivalen a heridas infe-
como los ve, llenando la plaza pública con su modo de existen-
ridas a los espíritus; Hardy da testimonio de ello. El hecho de
cia. Sin embargo, los suicidios perturban su idea del hombre Y
que los acontecimientos traumáticos sean tan frecuentes como
sus comentarios morales se suceden. En 1776, impresionado por los accidentes de trabajo, los latigazos distribuidos arbitraria-
la cantidad de suicidios de los que se ha enterado, aumenta sus mente por los cocheros, las peleas a espada que azotan los cuer-
anotaciones personales: pos, las muertes súbitas a lo largo de las costas o en las entra-
das de los edificios no significa en absoluto que la gente sea
rticular
17 de mayo de 1776, hacia las cinco de la tard e un pa insensible a ellos, todo lo contrario. La exhibición del cuerpo
·d0 por 1a
que tenía bastante aspecto de obrero al parecer movt or s~friendo obliga a sentir y a reflexionar, a detestar o a campar-
·, · · 1 , d 1Petit Chatelet, P
eía·
tu. En ese contexto, no es sorprendente que la escritura de los
d esesperac10n se precipita a no cerca e
. . E das partes v cronistas o de los memorialistas se tiña de todo aquello que afecta
suerte fue llevado al hospital a tiempo. n to . das de
a los cuerpos, ellos, que los observan continuamente.
mos multiplicarse para desgracia de la sociedad olea
En efecto, Hardy no vacila en describir las enfermedades y su
suicidios que nuestros padres apenas conocían. huellas en los cuerpos, las repentinas supresiones de las reglas
Je
de la rae 21
S.-P. Hardy, "Mes loisirs, joumal d'événements tels qu'ils parviennent ama
El día anterior, el día de la Ascensión, un cordonerd~ bebie!ld(l connaissance'~ mayo de 1776.
sus tas
la Montagne-Sainte-Genevieve atentaba contra
de dinero:
42 1 EFUSIÓN Y TORMENTO El RELATO DE lOS CUERPOS

vivía en la rue du Roi de Sicile, joven y bastante bonita h


recibido en medio de la calle y en pleno día cuando se abfa :U Cuando usa esa expresión, Hardyentra en eco con elsaiiiiÍIIIIÍa•
ma · a Ir
· a escuchar 1a misa
· una correcc1'ón humillante
· por spo. común de la población. Mediante esa comprensión y a
de un empleado de su marido al que había acusado de~:;; de su narración, les ofrece a los lectores, o a sus contemporá-
0
[ ... ]. Mientras le aplicaba la corrección éste se había d' . neos, la posibilidad de reflexionar de una forma que no sea
gido a ella en los siguientes términos "recordarás que fue I:I· negativa sobre la corporalidad de la "gente de pocos recursos':
, . n
normando, un lad rón y un p1caro qmen te azotó el trasero". puesto que les dan, de manera imperceptible, una identidad
activa e inteligente.
Otros momentos, menos sorprendentes, son igualmente signifi- S.-P. Hardy detesta la indecencia. En cuanto puede, con-
cativos, como esta asamblea de "pobres mendigos arrestados por dena las costumbres incorrectas o los ejemplos de libertinaje
orden del gobierno': Era el18 de noviembre de ese mismo año: no tolerables. Su diario está poblado de dichos ejemplos. Sin
demorarse demasiado en ello, señala su desaprobación. Su into-
lerancia apunta fácilmente contra las capas sociales más acomo-
Comenzó al atardecer y duró hasta muy entrada la noche.
dadas, a las que acribilla con intensas reprimendas. En junio
Cerca de las 10 un grupo de soldados de la guardia de París
de 1785, critica crudamente a "un joven impúdico perteneciente
conduce a seis mendigos atados de a dos, uno de los cuales,
a una familia digamos honesta': que se paseaba por el quai du
de edad avanzada, derramaba muchas lágrimas [ ... ]. El Sal- Louvre en el jardin de l'Infant: "Desde la terraza lanzaba arena
vador del mundo quien declaró personalmente que siempre sobre los senos de las damas que pasaban por debajo de él".
habría pobres entre nosotros nos venía a la memoria y al pen- Una vez prevenidos los guardias, se produce una violenta riña,
sar en ello uno se veía arrastrado a condenar el vigor más 0 sobre todo debido a que el joven posee una espada prestada. Y
menos aparente de las órdenes que se ejecutaban a diario. Hardy comenta: "¿Qué hacer con la audacia de la juventud de
hoy?" Más tarde, se entera de una enojosa novedad de Lunéville,
.
Poco tiempo , en d 1c1em
d espues, ' . b re, " vo1vieron
. a llevarse a unos que escribe de inmediato: una excelente artista de teatro, al menos
1 UJ·er de un
pobres". Hardy, testigo de la escena, cuenta que a m . d ra en su opinión, adoptó "grandes aires de desprecio contra caba-
lleros del cuerpo de la gendarmería". Aunque la califica de
obrero, probablemente ebria, se lanza sobre la multitu . pqaue
. , ( 'as) y decir "impura': Hardy no aprueba lo que le sucedió. En efecto, indig-
acusar a las "moscas" [mouches] de la polICia esp• bre
obres so nados por sus aires de grandeza los agentes la arrestaron al
fueron ellos "quienes cargaron a algunos de esos P ode- anochecer: "Le habían cortado el cabello, flagelado con cruel-
. , La metáfora es p
sus hombros como si fueran haces de tngo · 0
el de dad Yla habían sometido a muchos ultrajes que luego la deja-
rosa: esta mujer, indignada, describe el gesto policial co~tan ¡os ron muy enferma': El ministro reprimió esa insubordina<..-ic.)n
, mo seco
la hoz que se ve trabajar en los campos. As1 co a los po· c~n severidad y Hardy se alegró de esa valiente po, icion. Ahor.l
da se azota
trigos para ponerlos en haces sobre la espal .' vida y 111uerte· bien, para comprender mejor este acontecimiento, hav qu : 1lx-r
bres y luego se los echa al hombro: cuerpo YobJeto, se asemejafl· que durante este siglo aún se asociaba a la comediant' (. a la:
la hoz de los la de la muerte se cruzan Y
44 EFUSION Y TORMENTO EL RHATO DE lOS CUERPOS

actrice · de teatro por un lado con el desenfreno, y por otro


la escoria del pueblo. COn momentos en que el cuerpo del pobre, espaao de
Podn,1mos detenernos aun más en este diario, pues ah emociones, está obligado a existir en sí mismo, sm pl1ot'A!~IOII
. h . 1 .
mtllho en este tipo de hcc os que constituyen a htstoria. En
uncia ni pantalla. Les cuesta pensar que esa existencia corporal es otra
dal, hay qut• observar la complejidad del discurso y la di'~s~. yers¡.
cosa que un instinto o un rastro de animalidad (el mismo razo-
namiento con que se trató la cuestión del "salvaje") y que ese
d.1d de lo. enfoques presentados sobre los modos de exist .
. . encta cuerpo sabe practicar lo sublime, vivir lo sagrado y apegarse a
popul.ues. Se retoma cada mctdente dentro de su contexto 1
. d 'ó . y os las simbologías, que trascienden a todo precio las realidades coti-
cuerpo· son obJeto e una gran atenc1 n, provista de un cono-
dianas de los pies cubiertos de tierra y de polvo.
cimicnt<.~ profundo de las sensibili~ades, las vulnerabilidades y
l.ts .lstuctas de los hombres y las muJeres del pueblo. Al evocarlas,
Hardr d.1 torma, de manera casi antropológica, a una población
de la que no reniega pero con la que no se casa, con la queman- LOUIS-SÉBASTIEN MERCIER:
tiene una relación de alteridad, aunque a veces la critique. Su dis- TABLEAU DE PARIS 1782-178923
curso tiene todas las inflexiones: relata, justifica, condena, dibuja
con trazos de palabras que transmiten deseos, desesperaciones e Se lo h~ llamado el "sociólogo de su tiempo': Sensible tanto a la
inteligencias. Descifra el lenguaje o, mejor aun, sabe vivir den- empatla como a la aversión, su escritura resulta accesible para
tro de él. Así, "reconoce" en el sentido fuerte del término a aque- todos. Louis-Sébastien Mercier, famoso por el Tableau de Paris
llos de los que habla y que, en el plano literario, lo consienten fo~ee, ~unq~e de manera imperceptible, aquello que es parte d~
debido a su extrema visibilidad, su actividad, su movimiento Y as Inteligencias de antaño. A menudo indignado incisivo rápido
tumultu d 1· , , '
la espontánea exhalación de sus afectos. Así descritos, los cuer- . oso, esp Iega para quienes se dedican a leerlo una poé-
tica de los es · y 1as d'fi
. p~cios I ICultades, una sensible percepción de
pos de ese pueblo agitado y en acción cobran relieve, adquiere~ los acontecimie t é.
51 . n os po tiCos, una aprehensión personal de situa-
una identidad y una apariencia de veracidad inigualable. y Ciones que él 'd ·
, consi era mconcebibles o indignas. Velocidad )'
Hardy se expresa así es porque siente. Aun más, él produce, a pa~- Poesia se entrelaza 1 ·,
. d b . 1 . esencta litera . . n con a compasiOn para construir un obJ'eto
ttr e esa po lactón, un verdadero saber. La comp eJa pr no mnovador.
ha unos
d e los cuerpos retratada en el diario presenta una bree , Mercier construye . . d
. . . b'én crean nes y . un paiSaJe el pueblo de París sin concesio-
mtersttctos que no sólo producen saber, sino que tam 1 . w , sm embargo
lezas sus .
fu d
, , pro n amente humano. Conoce sus suti-
·
d e etorma stm
. .
. ból' .
tea espacms para el reconoctmten °
. . t de su tn
'd fur~a
dJ; ,
sin resp·
Jerarqmas la · · d
' ImportanCia e la escala social. Descrihl'
Iro y con pa .ó . ,
ltgencta. Les es dada cierta identidad no atrofiada ni e SI n su Incesante agitación y su inoh id,lb]
biertO·
entonces, pueden apoderarse de ella a cuerpo d escu fron·
. l 'ncu1o lJ Louis-Séb ·
ashen Mercier, Tablea u d p, . . .
Med tan te trazos cortos, el autor deja adivinar e VI de )lO'' 1 .
a d•rección de Jean-CI d e llns, 2 \Ois., edKJOn estaok·.: d.l
a u e Bonnet, Mercure de Fran~e. N94.
tal entre el cuerpo y el cuerpo político A los intelectuales uelt¡l'
• 'birQ
como a les cuesta percl
46 1 EFUSIÓN y lORHENIO El RELATO DE LOS CUERPOS

tOU~ ES EL PUEBLO' UNA OBSES Ól DE

oreogr.tfl,l. Atesor,\ -de una forma diferente que S -P


.tlgunos de los secretos de las clases social d . . Hardy-
es y e su cuer Son numerosos. Se apoyan en el consuelo que éste les brinda
proyect,\ en sus apuros y sus deseos sin vacila d po, se por Jos rigores de la servitud, sobre algo que~ más o menos
1 . • r cuan 0 se tr
le evtt,tr c.ter en la ingenuidad. Pese a ello f 1 ata generalizado en toda Europa. Se les puede decir: se entregan
. . _. , . , 1ene a gunos pre-
llllUOs ) su pensamiento está -aunque la pal b a una seguridad peligrosa, piensen que sólo basta con un pue-
_ . . a ra sea a la vez
.111dLrOI11C,l )'anticuada- teñido de ideología C d' ·· blo sobrio y laborioso para derrocados. Lean en la historia su
_ , . . · on IscreCion,
d.1 cucnt,l de sus mtlmos deseos de cambio, des us 111 · d'Ignacio-
· condena. 24
nes ) sus condenas morales y políticas. Su relación con 1
' bl' . a cosa
¡.~ u 1ca ~s ~mbtvalente, pues en su obra se detectan múltiples Más adelante:
contr.ldicoones, pero su voluntad crítica nutre su pluma.
La escritura de colores vivos, iluminados por su subjetividad El pueblo ya no tiene dinero, ése es el gran mal. Se le quita lo
Y su observación, por el recorte de su obra en cuadros relativa- que le queda mediante ese juego infernal de la lotería asesina
mente breves, ofrece un cautivante caleidoscopio de lo que fue y a través de préstamos peligrosamente seductores. El bolsi-
la sociedad urbana. Las escenas se suceden. El Tableau se escri- llo de los capitalistas y de sus adeptos esconde al menos la
be de manera entrecortada, con impresiones y opiniones, repleto suma de seiscientos millones [de libras]. Gracias a esa masa
de sensaciones sonoras, odoríferas y visuales que se supone resu- juegan eternamente en contra de los ciudadanos del reino. 2 5
men la ciudad. El lector tiene total libertad para sumergirse en
esos relatos, para frecuentar las vidas o las situaciones descri- Mercier capta "el caos" y las injusticias y los integra a su efer-
tas, para sentir o compartir y, también, para juzgar. En la obra ves~ente observación de la calle. La infinita diversidad de los
no hay nada fijo y París, primero ante su mirada y luego ante h~bitantes, el alocado ritmo de la calle, la agitación de los indi-
su escritura, no parece estar al abrigo de ninguna efervescen- VIduos la ·ó d
. '. emoc1 n e unos u otros, el sonido de las voces la
proximtdad d 1 '
cia, de ningún entusiasmo. Al borrarse a sí mismo, el cronista . . . sonora e as guturales y los múltiples acentos las
1
me mactone · d 1 '
proporciona una luz capaz de iluminar la opacidad de lo real s apasiOna as, os odios vivaces y pululantes el ardor
Ye1cansancio d 1 '
mediante pinceladas que viran entre los suaves pasteles, los púr- res 1 d . e os cuerpos hacen estallar su relato en mil hace
Pan ec1ent 1' 'd
puras intimidantes y la oscuridad sombría y negra de las trage- lismo l. . es, •mpi os de sentido, lejos de todo miserabi-
, uctdos y próximos.
dias existentes. En su búsqueda diaria de la intensidad de los
Aquí se leen la ar , l d
colores del arco iris, Mercier crea una obra de arte. Pies prá t' moma y a esarmonía, así como las múlti-
c Icas de una vida 'd
Obra de arte, sí, pero Mercier también tiene opiniones firmes recurso bu 1 en comum ad, que, como últiml)
. d'1gnac1'ón · su ' sean a fel' ·d d ll
y en muchas ocasiones experimenta una gran 111 tre la descri e· ICI ~ enas de fiebre y de sensualidad. En-
condena del lujo (tema económico muy a la moda en aque ,,
len· p Ión de las Injusticias, los acomodo J.- ll 1'
" • po h.' l,l
tonces) es categórica. En su capítulo t1tu . 1ad o "Part1sans
. du luxe' 24Jb,d, vol
25/bid.: Vol. 1, cap. CVJJ, "Partísans du luxe·: p. 26'.
no se anda con rodeos: ' l, Cap CCLV "Ca ' ·
· • pJtahstes': p. 6 59 .
·'
48 1 EFUSIÓN Y TORMENTO EL RELATO DE LOS CUERPOS

y la cólera de los Parlamentos, entre la descripción de


1
sigualdades frente al lujo, se deslizan y se erigen unos e as de ueblo, simplemente lo conoce y, con un pulso relativamalte
.trrastrados por la aventura socta . 1y po1'ttlca.
. Cuerpos queuerpo
t s ~rme, designa los intersticios donde su dignidad puede recrear
bajan y se defienden, cuerpos que abuchean a los más a ra. e y sus vicios, transformarse. El cronista presiente que para los
. . corno
dados, cuerpos en lucha y, tambtén, cuerpos seductores Fr: • :úbditos del rey el problema reside en crear una cohesión de lo
. . «· • ente
a ellos se alza la po l ICia corrupta, como una Jauría de perro ~ colectivo para defenderse no sólo del miedo, sino también de
dice Mercier, y un teniente general de la policía "que embro~' la exclusión. 27
o desembrolla a su gusto y que siembra las tinieblas': 26 a Su sentido del detalle y de la rapidez imita en cierta forma el
El autor se inscribe dentro de una línea de escritores y lite- movimiento de aquellos a quienes observa y lo lleva a pintar
ratos que ponen al pueblo en el centro de sus preocupacio- las pasiones humanas y los sentimientos morales. Toda acción,
él lo sabe, está guiada tanto por afectos como por juicios razo-
nes, sin por ello ser revolucionarios. Propone visiones que ape-
nables. Por otra parte, ¿cómo podría ver y leer París sin entrar
lan tanto a reformas como a juicios críticos osados. A través
él también dentro de esa tensión creativa que une la razón a las
de su esfuerzo por empuñar a través de las palabras la rudeza de
pasiones? ¿Cómo podría escribir movido sólo por el pensamiento
cierta realidad social, hace un llamado a la independencia y a racional cuando trabaja con las emociones y con los sufrimien-
la igualdad y ofrece un espacio literario donde todos pueden tos privados y sociales? No elige dejar la miseria al margen de
acceder a la conciencia de aquello que constituye el enigma los afectos y la presencia de los cuerpos, aunque en su pluma la
de lo social. escena social y política se vuelve capaz tanto de intensas con-
Repetitivo y obstinado, Mercier pone de relieve las tensiones mociones como de terrores difusos.
sociales que subyacen a las repugnantes visiones de un pueblo Pierre Bourdieu sabía bien, aunque se tratara de nuestra época,
maltratado. En efecto, habla y escribe en lugar del pueblo Ycon lo problemática que es la demarcación entre razón y pasiones:
numerosos estereotipos sobre él, pero su mirada se abate como
una espada sobre una realidad saturada de penas. Por supuesto; Y ello es porque el cuerpo está (en grados desiguales) ex.'}Juesto,
.
1 a1Igual
en é, que en Rétif de La Bretonne, se d.tetan una mora
dís·
puesto en juego, en peligro en el mundo, enfrentado al riesgo
de la emoción, la vulneración, el dolor, la muerte, a veces y,
y una filosofía así como también se oyen algunos llamado~
0 por lo tanto, obligado a tomar en serio el mundo (y no hay
cretos a una futura conversión del pueblo. No es por Popuhsi11
. erci·' cosa más seria que la emoción, que llega hasta lo más hondo
. mas
smo . 1'tgencia
, b'1en porque su senst'ble mte . le permite . papti·
de los dispositivos orgánicos). Por ello está en condiciones de
. no 1a esencta
bIr · del pueblo (no es un esencia
· 1·ts t a ) ' smo su. na y. adquirir disposiciones que también son apertura al mundo,
tud Y sus disposiciones para estar en el lugar que se le asingtual·
h · y eve
a la vez, en otra parte, allí donde puede escapar, utr. dólatra de1 27
Véase Christophe Dcjours, "Passion et psychodynamiquc dt• l',Ktwn': t'n
mente, transformar la situación. Mercier no es un 1 Claude Gauti
humames,
.
01' . Le C
er Y IVler
G d . . .
our ran ma1son (d1rs.), Passr,ms <'t s,,, r ,.,
Parfs, PUP, 2002, pp. 31 - 50 .

»Ibid., vol. r, cap. Lxm, "Lieutenant de police", p. 167·


50 1 EFUSIÓN Y lORMENlO EL RELAJO DE lOS CUERPOS

e decir, a l.ts estructuras mismas del mundo social d


1 1 r sus emociones con la constatacióo objetiwa
son la forma incorporada. 28 e qUe :e vida poco aceptables y deja ofr con firmaa uua lll'l.cl•t-
ción personal mezclada con un sentimiento de mJU81Jaa:
Mer(ier restituye los gestos por medio de una rítmica l"t . búsqueda obsesiva y tan humana por arrancarles su secreto
, , • . 1 erana,
dt: ht: rmos.ts metaforas y de una poderosa smtaxis. Su ca · todas esas personas que pasan unas junto a otras sin conocerse:
"l)ortt~~<llX
e · "l9 [P d ] .
ortea or es una pmtura de los cuerpos echad
Pitulo ésa es la marca más personal de un escritor':31
08
.1 perder por su vida. Hombres y mujeres con pesadas cargas A la inversa, contradictorio y complejo, Mercier sabe repren-
,, 1. l . . i t1 son
der perfectamente y con crudeza, y con una pluma segura, las
p.1 t( os, torntt os y acos, encorvados y se sostienen con la a d
' eargan pesos que matarían a un caballo LosYlla
l i e un t).tston. posturas demasiado transgresoras de esas mismas poblaciones
· car-
g,m con desenvoltura y dexteridad por calles estrechas': Luego se famélicas.
describen las piernas temblorosas, las cabezas hundidas entre los Transmite una auténtica fidelidad a ese siglo en el que vive,
hombros, los cuellos devorados por el esqueleto, los pies planos. al fervor de sus habitantes, a la sensualidad de unos y otros y su
Sensible al cuerpo femenino, Mercier se demora en su presencia estilo corre más veloz que nuestra mirada cuando transcribe la
en medio de obreros tan cargados. En sus palabras, despunta algo ebullición de los cuerpos, la expresión de las pasiones, la poca
de compasión, un verdadero pavor y una sorda revuelta: calma de las calles. Nada lo impresiona y la fuerza del Tableau
es que introduce al lector en las prisiones fangosas, los oficios
sórdidos, los cabarets viciosos, mientras que su sentido de la des-
Da pena ver a esas mujeres desdichadas que, con la cesta pe- cri · '
::.ada, se adelantan a la aurora en las calles fangosas[ ... ] uno pc10?, aunque ella sea atroz y a veces asqueada, siempre deja
trasluCir un deseo de dignidad para el hombre y la mujer del
sufre por ellas, aunque su sexo esté extrañamente desfigura-
pueblo. En el siglo xvm, el hecho de que semejante escritura
do [ ... ] su garganta está cerrada, hinchada, su respiración es
sde vuelva el acta carnal, accidentada, conmocionada y coloreada
penosa y la compasión nos penetra hasta el fondo del alma el d'•a Yde la noche es un desafío.
[ · · .] ¿cómo las mujeres están reducidas entre nosotros a una
Ell fango, la suciedad, los excrementos y la sangre de los ani-
labor tan desproporcionada? [ ... ] ¿El pueblo dentro del cual
d es que fluye p or 1a ealle d e los cuarteadores, los vapores putri-
ma
se las encierra es acaso más cruel que aquel que las libra a os, 1as emanacio d 1 .
ese . nes e cementeno de los Innocellts no hielan .:;u
trabajos despiadados?3° ntura pues all'1 , 1 b
mect· d ' . esta e pue lo, allí está su vida de escritor. En
Io e lo mnobl él 1
Ce d e, re ata y, por lo tanto, otorga sentido y vida.
La observación radical de L.-S. Mercier acerca de ese pueblo ago· rca e lascar · , "1 ·
gula b . nicenas, a sangre corre por las calles· ·e C( a
hiado por el cansancio tiene la precisión de los que saben artictl' aJo 1os pies y 1 .- · -
os zapatos se tmen de rojo':.P En cambi aJ
31 Jean·Claud
18 Pierre Bourdteu, Médrtatrons pascaliennes, p. 168. 32 L-s. Me..,., e ~nnet, Introducción a Tableau de Pans p
•...er table d • ·
29 L. S. Mercter, Tableau de Paru 1782 1789 , cap. cccn, "Portefaix", P· 781 " ' au e Pans 1782-1789, vol. r, ap. ur,
30llnd
5

autor le desagradan la pro titutas: "Viles prostitutas, cerca de


carnicero y de la angre, exhiben públicamente su luju · , Je. ara peor, hasta llegar al punto de reproc:hadel. 1 t •
· 'ó n hom bre carmcero-sangre-putndez-prostitut
asoctact · · na.4 ~e estar "habitados" corporalmente por su sórdida ca. .- . .
obviamente un juicio, una manera, esta vez estereotipada, de a ea
entar d etermma' da'•gnomtma.. que M. ercter condena. El aire Pre Vi a un niño en el fondo del barrio Saint-Marcel,doode
· · to,1as·tg
vtetac.. 1estas
· propagan o 1ores msoporta
· bles y ninguna está durante mucho tiempo.l5 A los doce o trece años, esos OJOS
logr.1 deshacerse de manera definitiva de sus excrementos:~ llenos de dulzura se habían vuelto intrépidos y ardientes; su
e ·.1 multitud de pozos negros emana un vapor infecto. Sus vacia~ agradable boquita se había torcido de manera extraña; ese
dos nocturnos propagan la infección en todo el barrio, ponen en cuello tan redondo se había inflado con músculos [ ... ]. Habían
peligro la vida de varios desdichados por el empleo peligroso adoptado la fisonomía de la feria y el mercado.36
dcs.1gradable al que se libran':.u La frase, que se moldea en la ex~
La frase es clara: el espacio social, económico y político atenta
tension de los olores infectos, da lugar en su desenlace a la desdi-
contra el cuerpo de la manera más cruel, de modo que éste ter-
cha de los pobres, que son sus víctimas. Aquí, el pueblo no apa-
mina pareciéndose a los espacios que frecuenta.
rece desfigurado, sino figurado: lo que seguramente establece
Si los cuerpos miserables son actores del Tableau de Paris,37
Mercier es la capacidad de las élites para reconocer en su verdad
las actitudes de los individuos acompañan los relatos; el rentista,
la vida y los sentidos de los más miserables. El trapero quizá sea
el mendigo que se hace el tuerto para despertar compasión, el
el ejemplo más impresionante de ello, sobre todo porque su niño, el ocioso, el lujoso, el indolente, el hombre superficial, etc.,
descripción invoca un paralelo con el mundo de las letras: tienen su retrato. Crítico, L.-S. Mercier deduce de esos cuerpos
Yde sus defectos algunas lecciones morales, e incluso políticas.
¿Ven a ese hombre que, con ayuda de su horquilla, recoge lo El criminal, en cambio, le parece revestir todas las indignidades:
que encuentra en el fango y lo echa en su cesto? No voltee la despotrica contra los galeotes, los asesinos y los envenenadores
cabeza; nada de orgullos ni de falsas delicadezas. Ese vil Yapes· Yemplea para ello algunos elementos de morfología: "Los cri-
toso trapo es su materia prima, que se convertirá en el orn~· minales a los que vi pasar para ir al suplicio, los pérfidos asesi-
mento de nuestras bibliotecas y en el preciado tesoro del espi·, nos, los envenenadores eran todos de baja estatura [ ... ]las alma
ritu humano. Este trapero precede a Montesquieu, Buffon'
Rousseau. H 35
Obsérvese que ese barrio es uno de los más pobres de Pans.
36 S
L.-S. •ableau de Pans· 1782-1789, vol. 1, cap. 1 xxxv. .. Le fauhourg
. Mere·•er, ...,
'ón sobre amt-Marcel': p. 217•
En otra parte, el cronista transmite su paciente observac• co. 37 Por supu t ...,
es o, e1 •ableau de París también se interesa por las dases
los ninos más pobres y dice cómo la vida los esculpe poco a pO acomodadas d 1 .
q e a SOCiedad: por la corte,las artes, la ópera v la literatura
Couefl~upan un lugar muy importante e informan con claridad sobre <
la 11n •ctos
da SOct'ales, la escala social, el gu to de unos y otro por cl espe.:
ega de lo escnto, etcétera.
54 1 EFUSIÓN Y TORMENTO H RELATO DE LOS CUERPOS

cruele alojan en cuerpos exiguos'~38 En el capítulo "L


2
lent" e cribe: Una "marmita de som"dos, :
el ruido, la palabra, la voz
Mientras que uno se cansa y trabaja de la mañana a la noch
el otro vive en la más absoluta inacción. [ ... ] Todo su tiern e,
e le escapa, no sabe qué es lo que hace con él. [ ... ] ¿Se mer~
acaso el nombre de hombre, cuando vive en un estado tan
poco digno del hombre? Pero, ¿qué digo? Tiene una carga con.
siderable, una hermosa mujer, veinte lacayos; le está permj.
tido tener la cabeza y el corazón vacíos.39 Al comienzo está el ruido, la muchedumbre y el polvo, la olea-
da de los desplazamientos a caballo, en coche o incluso a pie,
Es conveniente decir que algo así como un inmenso rumor, por momentos interrumpido
por insoportables estridencias. Precisamente, allí resulta difícil
Mercier entabla un vínculo natal con la ciudad: desde el qum oír cualquier cosa, excepto el clamor persistente y cálido de
de l'École hasta la ruedes Noyers y la ruede Saint-Bernard, es una ciudad donde cada momento se ve acompañado por el
un habitante de París y no concibe vivir en otro lado fuera ensordecedor alboroto causado por los oficios ejercidos al aire
de esa estancia del tercer estado que tiene la ventaja de ser una libre, los cascos de los caballos sobre los adoquines, los secos
cuidad. 40 chasquidos de las fustas de los cocheros, los incontables cons-
tructores de edificios que golpean la madera y tantos otros mate-
riales con sus herramientas de hierro, los llamados de los pasan-
Desgrana los días, se ajusta a sus ritmos con un arte del croquis
· las tes y por una suerte de rumor ensordecedor. Se oye un perpetuo
que capta el temblor del tiempo y de los hombres. Aprecia
zumbido o un bordoneo embriagador, interrumpido aquí Y
lenguas de sus conciudadanos y también sus sonoridades, ca.pta
allí por crepitaciones que se vuelven sordos rugidos. Algunos
e inmoviliza las voces, escribe sobre ellas para que se las 01ga. barrios tienen el ruido de los gemidos de la miseria, otros, el de
Y se las oye. Gracias a esa poética, a esa melodía y, también.' a la. a~t'1Vl'dad furiosa y la batahola. A veces, si se para 1a oreJa,
.
d ¡e· se
esa observación sociológica, los hombres y las mujeres a qu rdtshngue
. alguna música, canciones, un tambor militar, la repe-
ren identidad. Ictón de un estribillo, el sonido de las campanas al vuelo atra-
vesando e1bempo. · · · aislar
Pero es difícll · un som'do cualqmer · a'
~~~~atnado cualquiera: parecería el gran viento del m~r que lo
·· ga a chocar contra los peñ.ascos. Se oyen golpes Ygnto 'cru-
... p
. TabieQu de Parn 1782 1789, vol. 1, cap. xuu: "L'31·r victé • ·
Jl7
Jidosych
rias oques de manos, risas demasiado fuertes o uantos, IDJU-
··
38 L S Merc1er, 0 encantos con fuertes abrazos.
J9 Ibid, voL 1, cap. CLV, "L'tndolen~ p. 369.
40 Ibid., vol 1., lntroducaón de Jean Claude Bonnet, p. LVI.
5
UNA MARMITA DE SON DO 1

rn ese cst:.md.tlo, las orillas del Sena son las más impresio.. El vendedor ambulante, molesto por el sonido de las voces de
n.mtcs, .nmque no es seguro que las blanqueadoras, pese a
1 Jos comerciantes de chatarra, salta de una nota a otra con gutu-
que ~e dig.t de dl.ts, se,m las más responsables. Por los puert~
rales exasperan tes; la vendedora de gofres, débil e intensa, pre-
del Sen.t, donde el trabajo se hace en la desnudez de las orillas
cipita su voz en agudos casi insoportables; sin contar al aguador
blandas, drllil.m las mercancías acarreadas por barcos. Al acer.
0 a la vendedora de encajes, que intenta tapar el conjunto
c.nst? b temporada frí.t, si se estú en las orillas del río, llega de
mediante otros estratagemas vocales. Cada alimento, cada bebida
lejos un pcs,tdo rugido, que se infla como las nubes de tormenta
0 bagatela, cada objeto indispensable o de pacotilla tiene su estri-
) ,munci.tl,tllegada sobre el agua de los troncos de madera, luego
dencia, su melodía, su flujo y reflujo y sus entonaciones, que
inmoviliz.1dos por todo un dispositivo de cadenas, ganchos y
proveen asombrosas "figuras verbales y musicales': 2 Eso aun
chat,ur,t y luego cortados para hacer leña.
no sería nada si cada día no se clamaran a voz en cuello las orde-
Super.td,tl.t primera impresión, la oreja se organiza: reconoce.
nanzas, los avisos o los anuncios de guerras, castigos o ejecucio-
o al menos se vuelve capaz de reconocer, las distintas señales
nes. Pero lo que llena el aire de la manera más imperativa es el
emitid,ts. En pleno corazón del paso desenfrenado de las carro- anuncio gritado de los alimentos: los vendedores gritan el nom-
zas, del relincho de los caballos y fuera del sonido rítmico de bre de su mercadería, gallinas, arenques, puerros, que trazan
las campanadas de las iglesias, las llamadas específicas y parti- vocalmente una melodía discordante, un universo musical cor-
culares atraen la atención y taladran el oído sin delicadeza. Luego, poral y carnal cargado de sentido y a gusto de cada uno. En ese
cada oficio, cada comerciante ambulante posee y perfecciona su bullicio, los ruidos sólo pueden reconocerse por acostumbra-
grito: voces penetrantes y agudas se lanzan sobre los techos" miento, la rutina auditiva termina por aceptar que la oreja des-
rasgan el aire, la mercadería se canta con alaridos exacerbados garrada distinga algunas informaciones importantes y necesa-
por los agudos. rias para la vida cotidiana.
La sociedad más acomodada, la del barrio Saint-Germain o
Hay que oírlos lanzar sus voces sobre los techos, su gargantJ e~ ~arais, no tiene la oreja entrenada. Les delega esa responsa-
supera el ruido y el alboroto de las esquinas. Al extranjero bilidad a sus criados y sirvientas:
1e resu 1ta .Imposible
. . . · sólo
comprender esto; el propio pansm0 or·
lo distingue por rutina. Todos esos gritos discordantcs f, (1 Las sirvientas tienen la oreja mucho más entrenada que el
acad' ·
man un todo del que no se tiene ninguna idea hasta que 0 . .emlCo; ellas bajan la escalera para la cena porque saben
se lo ha oído. 1 disttngu· d d 1 .
Ir es e e cuarto p1so, y de un extremo de la calle
al otro s1· , · f
' se estan anunCiando caballas o arenques rescos,
1echugas 1 h , .
o remo ac as. Como las sllabas finales tienen mas

J l S MercJer, Tableml de París 1782 1789 2 vols edición cst,Jbkcid·l 1 ' .1. Mija¡l Ba'ttn ' •
bala ' ·• vo· Age 1 J • L oeuvre de Fran~01s Rtll'elars et la mlt11rc pop11fmrc a11 \ln~111
JO dJreccJón de lean Claude Bonnet Mercurc de 1 rancc, 19 94' e sous l R ·
cap ' a enmssance, París, Gallimard, 1970, p. 184.
LXXXIV, Marmne perpétuelle", p. 1063.
11 RM 11 l U A DI lOS (UERPOS

o meno e1ma· m 0 tono' sólo la costumbre les ensefia .a 1~ labra la discusión también hace manar ÍDJUl"l3'
. ... diante 1a pa ' · la ultitud
.
arvaentas a no equ ·
1vocarse y, para cualqmer otro, es una mex me , . 1 nidos coléricos o funosos. Entonces, m
mult•P es so . la
plicable cawfonaa.J Y se encarna en los cuerpos de los que asiSten a
se congrega y h bl l
.
diSCUSI . al orden o se a an en e
.6 n, luego intervienen, llaman
Ae hay que agregarle el campo indefini.do de los olores de
0
desorden. El te}· ido social se despliega, se desgarra y luego, en
lod a l.ts VI·t uallas ofrecidas·
.. no sólo los somdos son ensordece- el mejor de los casos, se vuelve_a t~jer: distint~s diálogos se hacen
dores el aire también se colma de efluvios.
eco mientras que sonidos y stgmficados se mstalan en mareas
1~tenidos en un estado de vilo constante, el oído y el olfato sucesivas. A través del verbo, se perciben las diferencias, mien-
ufren permanentes asaltos. Los sonidos, los gritos y los ~iscur-
tras que se definen las apuestas y luego se eligen. Pero el ruido,
0 le dan a la ciudad una organización de carne y sensaciOnes y
tan presente, la necesidad de poner orden y los sonidos prove-
la información pasa por la voz. Los cuerpos aúllan tanto como
nientes de la guardia en alerta que llegan a los oídos de todos a
oyen: el ruido informa todo impregnando los sentidos, se con-
veces pueden traer la calma, pero nunca el silencio. Se ha borrado
vierte en una gramática urbana que lleva y trae de un punto a
la densidad de los gritos, efímeros pero violentos; los sonidos
otro, a través de recorridos perturbados e itinerarios cotidianos.
de la injuria han cesado, pero cada uno, carnalmente, carga con
Entre los ruidos habituales y los de los oficios, se deslizan las
la situación conflictiva a la que ha asistido, la recuerda, lleva sus
palabras constantemente intercambiadas, como insistentes comas
P.alabras a otra parte y de otra forma, para otros usos. Las inju-
fabricando la escansión de los días y las noches. Las personas
nas, los gritos fuertes y las vociferaciones son tan frecuentes,
hablan, se llaman, se mezclan y se cuentan novedades, se bus- dada la prox. 'd d . 'd
can para advertirse y piden indicaciones, hacen sus negocios con mas del habl1m1 ·a VIVI a por todos los habitantes, que las for-
palabras y promesas. Hacen un alto en los mercados o en las d 1 . a se Impregnan de ellos. El recuerdo oral y sonoro
e as discusiones 1 . .
tabernas a fin de favorecer la circulación de sus palabras, de esta· que dh' es, a menos, un mantillo partiCular sobre el
se a •eren tant0 l'd . .
blecerlas, de hacerles crear acontecimientos, pero tarob 1.én para a flor d . . gestos so 1 anos como odws repentinos,
. como
, e P•el. Cierta fu · ' · 1 - ·
sentir el otro, ser-en-el-mundo, participa de ese rut'dode1 tos de J'úb'l 1 Sion se arttcu a facilmente entre los gri-
d o, las alabanz 1 · 1
mundo sentido individual o colectivamente. . ben oírse e1aramente as Y· os msu tos: pueden leerse, pue-
Los cuerpos hablan y buscan su camino en invisibles ga es 1 ras de inJ· una,
. estado'entiesa ·Instantaneidad de pasos entre pala-
, que crean la existencia
nas . y la conciencia de ser Y su habla e. Porque, en la . d s a ectJvos que se suceden a toda velocidad
tanto una separación . como un encuentro un afecto Y una herra J CIU ad l
. . a· nterpeJados 'se apea constantemente a los cuerpo
· · · ' · utl11~ de . en su carne ( 'd ·
mienta para VIVIr, pues escrito sin ser escaso resulta 10 t"l1 esa Interpela .6 OI o, o 1fato, tacto), transmiten el eco
b ' ' ac,. Pasa· CI n. Se e t 1·
le, ya que se lo desconoce. Aunque los negocios se p Sól Je, donde el ca b. . ap u~a e mstante donde se abre e:e
o sea p m 10 Interviene e 1 · ·,
cada d or el contenido de 1 n _a ~nunciac•on, aunque
3 L-S. ~cier, Tabluu de Pans J782 J789, vol. 1, cap. ccccLXXIX, "Cris híbij ía éllotan los e os aconteCimientos exteriore, qu ,
de Pana , pp. •oso •ost. o y la mesura es ~~P~s. ~ frontera entre la explo. i¿n d ,
sa. aun no ha Hegado ara
60 1 EFUSIÓN Y ORMfNI H RELATO DE LOS CUERPOS
IIA MARM A

tiempo de la dvilidad y no porque no sea "educado, . rte el teniente general de k DOIII»


". " 1 . 1 ,olllrJ..... por otra pa , . &. rmarlo - -
virtuoso , por natura eza, smo porque a plaza públi ~ vistos. rtes por la manana para m,o
1rey e ma1 las"~·i1~
mero sensorial y porque el aprendizaje de la cosa públi: es Prt. con e .sina y sobre lo que dicen ISA~&"'~ ra.-
no por medio de la cultura escrita, sino por la apelacióse ha~ atmósfera pardl 1 pueblo" en una sociedad que se estaba mol
s "voces e ' . . . . .
espmtus· y ,1 1os a t.ectos: "Se mstaura
· ·
un vaivén entre sensn a.los Lado orlo escrito, albergan cierto alSlarmento, e mcluso aer-
.• i . , . ación dean .. p El ueblo habla, pero escribe muy poco. La frontera
lie 1,1s cosas v' sensaoon e e uno mismo . La mmersión fi' ~~ ·
to exiliO. P y la oralidad divide
·tura · · 1a socie · d ad en d os: por un
los hombres en el mundo los hace pensar y actuar' "la cond·ICión . entre la escn .
human.t es primero corporal en el sentido más noble y más fuert ellos que dominan cómodamente la lectura y la escn-
lado, aqu · , 1 il"
dd t¿rmino".' e r otro aquellos que no las maneJan o que so o ut lZélll
tura y, po ' .
La palabra es profusa, continua, es una actividad esencial determinados fragmentos, pero que son plenamente conc1entes
mediante la cual se tejen los intercambios y los medios de per- del poder que la escritura (leyes, ordenanzas, cultura escrita) tiene
tenencia a la región, la ciudad o el barrio. Debido al éxodo rural, sobre las actividades. "Pese a ser de vocación pública y a no estar
París absorbe a personas provenientes de todas las regiones de acaparada oficialmente por ningún cuerpo del Estado, la escri-
Francia, y si al llegar a la capital el viajero oye una cacofonía, tura marca una diferencia que podemos llamar de clase": 7 se abre
también es porque no puede distinguir, entre todos los dialec- una brecha entre hablantes y escribientes, que es percibida y
tos mezclados, las sílabas de su propia lengua. La actividad lin- vivida por todos de manera consciente. La escritura no domi-
güística acarrea tantas enunciaciones y modos discursivos como nada, no dominable por la mayoría de los súbditos del rey, genera
medios fónicos y orales para responder a las situaciones indi- espacios sociales muy diferentes, con una fuerte dominación
viduales y sociales. La palabra es reina. Su fuerza exuberante 0 de los espíritus letrados sobre aquellos a los que se llama incul-
gruñona inquieta a los poderes; éstos no son capaces de desci· tos o iletrados. Sin embargo, la palabra popular fascina a todos
frarla, o más bien de oírla, salvo cuando ésta reviste entonaci~· los que la escuchan, aunque sólo la sobrevuelen debido a que
tecl· pos~en los medios para dominarla por medio de la cultura
nes amenazantes. Se sabe' que cuando se producen acon
· s de escnta. Se aprehende mal esa realidad no obstante tan violenta
mientos traumáticos para la monarquía, como los motme en ese Siglo de las Luces que se organiza, de manera desigual entre'
d ·- en plena .
1720 o 1775, los de 1750 en contra los secuestros e mnos. Ven 1a Circulación ab d , . de la palabra y los hombres
de . un ante y cahda
calle, o bien durante el atentado de Damiens contra LuiS X o· 1o escnto los filó e
dores rec palab d .' sotos o los escntores.
. Hecha de sensuale,
1757, personas pagadas por la policía, espías y o b serva
gen los discursos pronunciados, mientras se esconden ser
135
e: ras
sobre tod . e mcesante f1 · ·
s uctuaCiones, mventtvas . o repetitiva, y,
o, Interrogativas, las élites le dan el nombre de "caco-
esquinas, en los pasajes e incluso en los cabarets para n
ns.cd·
. des sens. Pa 6 Palabra e
l
4 David Le Brcton, La saveur du monde, une anthropo og1e G~ . mpleada para desi 1
7 1 ~o&llllages, Parts L'&h gnar a a gente del pueblo,' case Didier .. mm,
Métailié, 2006, Introducción, p. 13. f 5¡¡c/(, parl~ ean·Christophe Ba'· oppe, 2oo6.
1
5 Arlette Farge, D1re et mal dire, l'opm1on publique a París al xvu illy, Le champ mlmo::hque,
· "' · Parf , cuil. 2oo•¡, p. , 2
Seuil, 1992-
62 EFUSIÓN Y IORMEN
UIIA MARM A DE

foma", mientras que cada murmullo, cada rugid? de Palabra.


en rc.llid.t~l, l.tno de los lugares de la comprenstón, la alteridac¡ . Se escribe (sobre) el pueblo, y sobre su c.ame,
1 1·gJesias.
) el \.0110\.lllllt:nto. . as Ahora bien, la palabra es un goce y provoca opol"
o se lo oye. · · · d eh de
Pcns.lr d Siglo de las Luces co~o .el s_1glo de los filósofos~ n t la sensación primordtal de eXIStir e a mu os Y
wnamen e
·c.
al"d d ed
1mundo gracias a ella. La or 1 a no pu ebconce-
l}lll' 110 :-e oh idc que, ante todo, la soctedad es oral. Esa trayec. deswrar e
b1.rsc sm · ese compartir las palabras de todos y el hom re que
toria or.ll impregna y compromete_los cu~rpos, y los espacios
ftsicos gcner.tdos por ella son las senales vtvas de una enuncia. habla es también "un lector apasionado, que lee directamente la
"IO
don capaz de crear nuevas situaciones. Simultáneamente, en piel del mun do· .
esos medios populares existe el oscuro deseo de intercambiar Colonizada, la palabra de aquellos que se expresan en dia-
un día su piel por la de los cuerpos letrados, "gloriosos" en su lecto se verá progresivamente forzada a emitir con otros soni-
poder de enunciación. dos, con otras tonalidades, un lenguaje sintáctico y coherente.
La gran investigación realizada en 1790 11 en toda Francia para
La palabra popular es una carencia que estructura el pensa-
inventariar todos los acentos y las lenguas provinciales y enca-
miento entre la conciencia de dicha carencia, la distancia afec-
rar una reunificación por medio de una lengua común, el fran-
tiva respecto de los poderes de la escritura y el deseo de come·
cés, plantea la drástica observación según la cual el empleo del
ter un rapto, el de dominar la lectura y la escritura; pero nadie
dialecto es sinónimo de inmovilismo y de primitivismo. No
oye ese espacio de deseo. A veces, el dolor de la carencia se vuelve
obstante, los investigadores detectan, a veces con placer y nos-
·
tan vtvo que la palabra se convierte · " revueIta o fuga"
en gnto,
talgia, la manera en que esas lenguas, extrañas a las sonorida-
de aquello que en el cuerpo escapa a la ley de lo nombr~do ·
des melódicas y ágiles, recuerdan lo que ellos creen que es el
Ruido ensordecedor e inaudible, asociado a denominacJO~fí
eco de los mares del Sur y de Oriente. También las sienten como
.
peyorativas, .
la oralidad .
es repudtada con respect 0 a lo escnto,.
1 agradables y las reconocen sensuales, cargadas de afectos y pasio-
rematada al meJOr. postor, mientras
. que, paras ometerla, . uea) nes. Oyen perfectamente el aliento de esas lenguas pesadas
élites dicen no comprenderla o, peor, afirman que no ~s ~ase; por sus ex · · 'd·
. 01 1os seseos penenctas cott 1anas, donde los tonos, lo acentos,
somdos y borborigmos y que nunca llegara, a ser opmwn,.,.,¡se· la 1 · .
• s exc amacwnes y los msultos se supone que for-
man, según U . . .
pensamientos. Así, el pueblo queda fuera de cuad r~, porsU••·
su pala· ce . 1 . e os, un patsaJe de la mocencia rural que no cono-
ria, su apariencia indócil y por el ruido intempestiVO de banc~ na amtrus· · d 1 · .
1 lect . IOn e a raCionalidad. Ligado a los afectos, el dia-
o, Sin emba 1 .
bra tildada de volcánica, hembra y menor, arrast:ada auble\·J· de al .d , rgo, se vue ve mdeseable, pues es un "sistema
.. an os donde d ·
de las espantosas guturales emttldas por 1as m uJeres scrtas J''
· ...a1as Del · ' Icen, se entremezclan la pasiones' bue-
nas y,....
das,9 los galeotes encadenados o los mendtgos en las pu raleza y del.a u mtsmo modo, en él se oye el ruido de la natu-
. ," ¡o/t8• t
9il0· g a, el rumor de los follajes lavados por la 11m i.t
8 M.tehe1de Ccrteau, l.•·mventron to lean.ch . ,
· du quotr'd'rett, 1. "A r ts de fatrc ' rJ5 l . nstophe B 'IJ
l Mtchel de Ce a¡ y, Le champ mimt'tique, p. 252.
p. 257. d peuple 1l P•' lt~lla.. rteau, Dominique J 1' J
9 Dom•mque
· · ·
Godmeau, Cítoyennes tricoteuses. Les fiemmes 14 ...~e, Parfs• Gall'•mard ,
1975 .
u la y acques Re\ el, t nt'pabtrqr t d e
pentümt la Révolutron franftlise, Paris, Alinéa, 1988.
pero el dialecto, poco civilizado pese a estar aureolado e enunciados, balbuceos entre Jad.! ~
·
mmers1 ·6 n en 1os sentidos,
· sera, censurado. Las lenguas del
Por fr gmentos d ·ados ~
¡,en a mentira protectora, enuna que repr.
blo parecen un residuo de bestialidad. PUe 'd alguna la
rn a.Y 'd de cada uno, capturados de través por escn-
fl IT de la vt a . "6 l
No obstante, la lengua, las voces estridentes o cálidas pro . e1 u 'b 0 y rezumando aquello que smtl e cuerpo.
· ~~nm .
nen de cuerpos que piensan su v1'da a través de las señales soVle. tura . lo de esa oralidad capturada por lo escrito: las per-
no. Otro eJemp . . . d .
ras que restituyen al cuerpo el papel de agente primordial de la ue no saben leer ni escnb1r y que tienen ganas e enVIar
dcósión y el pensamiento. Así es como se formula la París popu. so nas q · recurren a la solución · mas ' 'da y m ás barata. Aire-
' rap1
un mensaJe . , 12
lar, fuera de la descripción que se ha hecho de ella o de la opi- dedor de los osarios, el cementeno de los Innocents de Pans.
nión que se tenga sobre ella. alberga a escritores públicos, muy poco acomodados y próXI-
Los ruidos y los gritos de París moldean el imaginario y, al mos a la miseria, pero que saben escribir. Sentada frente a una
mismo tiempo, constituyen uno de los aspectos más notables mesa improvisada o de pie detrás de un tonel, esta población
de la sociedad. La palabra es algo esencial, en efecto, pero para miserable escucha a la otra miseria, que viene a confiarle al oído
que sea audible hay que insertarla en los tipos de melodía que sus tormentos, sus cartas de amor, sus cartas de negocios. Sin
ella adopta. Los sonidos y las palabras se hacen compañía para ningún renombre, el escritor público, del que se dice que es "de
crear universos muy diferentes: unos son suaves, algunos ambi- baja extracción", plasma la oralidad sobre el papel, donde se
valentes, entre la risa franca y la burla, mientras que otros no reproducen las quejas enunciadas sin reparos por la sintaxis. Allí
. . .
son smo 1mprecac10nes. también se escribe la carta al rey cuando alguna familia eleva
Olvidamos aquellos que constituyen la materia misma de las u~a ~enuncia contra alguno de sus miembros por lujuria, pro-
promesas, las negociaciones y los acuerdos. Tampoco se debe ~Igahdad, locura o delincuencia. Allí también, el espacio foné-
obliterar la cultura escrita transmitida por la voz. Los cuentos tico ~el lenguaje se mantiene intacto en la denuncia al rey, con
narrados durante las veladas, las ordenanzas 1e1'd as a 1os súbdi- un Simple restablecimiento por parte del escritor público de al-
tos del rey y las canciones vendidas por los vendedores ambu· gunas separacio
.1 b
1 1
nes entre aspa abras y la reconstrucción de las
b adas por SI a as según 1 . .
!antes se transforman en citas sonoras, oralmente a raz ._ .
1as tonahdades e uso escnturano. En esa escritura torpe se oyen
· t al transJll' d '
una dulce fonética. De modo que la cultura escn a, la· ante 1 , e aquel o de aquella que dejó fluir sus palabras
· y en las pa os 01dos d 1 ·
tirse en forma oral, se infiltra a través del lenguaJe. ' de los . e escnptor. Allí puede oírse el alboroto mental
cuerpos mdi d
bras más ordinarias, se dice algo sobre el cuerpo. poli· sus palab gna os o profundamente apenados, lanzando
tas de 1os ras como se t' · d
En los archivos policiales, donde las pregun . orJlPa· guarda lo . tran pie ras contra las ventanas. Lo escrito
d 1 s testigos ac s somdos de 1 · ·
cías y las respuestas de los acusad os o e 0 persona' a misena Ydel dolor. En ausencia de una
· d s por 1as e 12 Ch.
flstine M
san el procedimiento, las frases pronuncia a raen qtl Pop14¡ · étayer, A u tombca d , , . . .
d ir la rnane , ti· \• hlllre. Cimetie~e d S . u ts s~,rcts, les écnmms publics du Paris
del pueblo hacen resonar los cuerpos, es ec ' rnás tn . "llc el
de , 2ooo; Arlette F
es mnts ¡, . ·
."'OlCIIts, xvr-xvur' sihlcs. Pans, Alhin
t vés de sus ,,.
éstos se ven inmediatamente tocad os, a ra . s se per CQchet d .A • arge YM1chel Fouc lt L de ¡
llrls au xvur ·e 1
·
~u ' e tscm re des fmmlles, lcttn
mas percepciones. Retraduct'dos por 1o s escnbano ' SI e e, París, Galhmard, 1982.
66 1 EFUSION Y TORMENTO EL RELATO DE LOS CUERPOS
UNA •MARMITA DI: SOJUOOS

sin taxi perfecta y decorosa, el escritor público ho b . leer en voz alta para el otro son señales perdla"'
• m red . rcam b¡ar, . do •~
cultura, transmite lo que la palabra del otro es es . e Pota mte d 1 inscripción de las existencias en un mun pon
, a Insep
mezcla de los ímpetus del cuerpo y de las almas. arable nentes e aulta muy dificil para quienes no saben n1· 1eer m·
tico que res d . d
La palabra supone el gesto, un tono, determinados mo . . .b. les procuran sufrimiento a fuerza de ser es1gna os
escn ¡r y . . .
tos del rostro, que implican, todos, el mundo de las e ~en. ares inaudibles e msensatos. No obstante, teJen y tra-
mocion como 1ug .
La palabra es artesana de sensaciones. El cuerpo se ve · .es. man Jos vínculos entre aquellas personas que sólo están hga-
Invadido
por completo por lo que sale de su boca. Lo oral es tamb'é das entre sí por medio del verbo.
. . Inuna
gestual, una manera de extirpar de SI una apariencia de . En París, las personas se mueven así: van y vienen, se inter-
~ . , . sentido
Intercambiado en comun provemente de la interioridad del pelan y se buscan, se aman con amor u odio, cuentan sus visio-
El cuerpo se convierte en la huella del enunciado y transmite ser. nes del mundo con una generosidad de palabra cuyo poder, estu-
me d10 . de 1os gestos, la mtenc10n
· · ' d e 1as palabras pronunciadas: 'por pefacto y mitigado, desconfía más que todo. La palabra es un
los ojos, las manos y los hombros acompañan el tono y la inten- acto de presencia, una postura frente al mundo; es ese ruido vivo
ción de las palabras. La oralidad es una experiencia existencial, de pensamientos que se están buscando y luego reconociendo,
es la frase dicha, la sintaxis efectuada, la parte de sí mismo, el que buscan ser aprehendidos y luego guiados por los conteni-
eco de un paisaje sonoro proveniente de un universo tan sensi· dos de sus enunciados.
ble como pensado. Los súbditos del rey, sometidos a las autori· Acción, manera de ser, el habla de la gente del pueblo la com-
dades, al poder monárquico y a la realidad material y simbólica promete por completo. Como la escritura no se domina bien
los cuerpos co · t '
de lo escrito, sometidos de hecho a aquello de lo que nunca podrán nvier en a sus pa1abras en un devenir, un poder
sobre el fu tu ·
apropiarse, comprometen allí su ser, su saber y sus pensamien· t . ro, un enunCiado de su presente. La palabra destila
emporahdad· se t 1 fi
tos. Ese rumor se vuelve no sólo sensato, sino también conmo· lo · cuen a o que ue, se actúa verbalmente sobre
que es, se espera pa · d .
vedor. Las palabras pronunciadas comprometen a aquel o a aque· res. La l b . ramas tar e o se mvocan otros porveni-
pa a ra, actnz busc . 1 . .
lla que las ha pronunciado, son creadoras de acontecimien~os. ciente al . . ' a gmar os acontecimientos cons-
. . . es s1no , mismo hem d . ,
Por supuesto, no eXIsten palabras puras m palabras VIrgen ' Palabra pr· d po, e que pnmero los padece. Incluso la
d fecto 5· Iva a carga 1
efectos de sentido que poseen tantas cualidades como e . da ranzas. Pele con e peso del tiempo y de sus desespe-
nva ar con su p ·
El mundo de las voces y las palabras domina la escena P die pr?digalidades o los areJa cuando se es pobre, enfrentar las
Y pu'bl'ICa cuand o la ley de lo escrito ha invadi'do a tod 0 ·'
s perona
. cia· llllserable significa dde~enfrenos de sus hijos cuando se es un
erv¡ven dolor ec1r el sufrimie t ·
se lo ha apropiado. El enunciado se convierte en sup cióO b . que pertenece p ' bl' n o propio y enunciar el
. . .' . dos opera
en mscnpc10n tonal en un mundo de domma · . )essO' a~ la dominación de~E ~c~mente a todos aquellos que están
·
gestiCulada, el verbo y la palabra, sostenidos por os
l rnúlUP 1
·tJd<~"' b Veces, tanto . s a o monárquico.
. . en )aCI ra se v en su VIVacidad e . .
mdos que produce la voz, son actos de compromiso . ¡ere sa· delass· Uelve un resumen ca . omo en sus InJusticias, la pala-
La pa1abra es acontecimiento y en las élttes n . adie qu ·r
. ·ojtJrl<~' Ituaciones Vividos C Utivante de los acontecimiento O
· uantomá · .
berlo, m. otr , 1o, m,. especialmente, creer1o. Q uerer dectr, 1 s opnmido se siente el pue-
6 1 EFUSION Y TORMENTO EL RELATO DE LOS CUERPOS
UNA •MARMITA DE S011t

blo, más inten .1s y violentas son las palabras y esa violen . . terlocución. Es sabido, hablar sólos•. .•
~~~~m d . d
propaga tanto en caso de peleas particulares o familiares Claae La P
ura por 1o tanto, hablar con verda e muneaaa de
es
. COJllo 1
en ca 0 de conflictos con un rostro m ás co1ectlvo. Cuando . de oc ' · nterpelarlo, hacerlo ingresar dentro nuestro
n¡ 1o . e al otro, I 'd
e ·crito ni la lectura aportan un relevo o un soporte para la indi g•rs . ·al conmover!o y aceptar ser conmoVI o por sus
aciO senson , . 1
nacion, el cuerpo se hac~ ~argo del p~so de esos ~entimient!~ esp p 0 la palabra no puede comprenderse sm os ges-
extremos y la palabra emtttda se conv1erte en un Cielo tormen.
espuestas. er . 'd 1
rtos y 1as m1'micas que la acompañan, sm los som os y as me-
toso. Aunque, por supuesto, las palabras están moldeadas Por , las armonías y las disonancias que construyen su tona-
cierta cultura escrita que les fue transmitida. Esa experiencia Jod•as, " . 1 ·6
ídad. La palabra está atada al cuerpo, Siempre en una re ac1 n
concreta, que es constitutiva de casi todos y que nadie toma rea). J
de . . popu1ar pasa a t ra-
abrazo con el mundo ".13La existencia
mente en cuenta (ni los filósofos y los escritores de la época, ni vés de una inaudita multiplicidad de sonidos y de flujos de pala-
los historiadores de hoy) impregna los espíritus y produce un bras comparables a las olas rompientes en alta mar.
lenguaje compuesto por una afluencia de palabras; es la dimen- En el corazón de ese flujo, se produce el encuentro feliz o mor-
sión de la imposibilidad de compartir con el mundo letrado, tífero con el otro, el asombro de interrogar al otro con su pro-
pero también una viva fuerza que el pueblo explota para pre- pio lenguaje. En la complejidad de sus desarrollos, el lenguaje
sentarse, decirse, anunciarse y revelarse. se sustrae de los cuerpos y expresa, por medio de los gestos y con
Los medios ilustrados aún no pueden comprender bien que el particular efervescencia, la complejidad de las relaciones socia-
pueblo, eventualmente, tiene proyectos, que dispone según el re· les Ypolíticas y las múltiples formas desplegadas para alojarse
cuerdo de palabras 01das en el pasado y que esas palabras, a l~s ~ue allí ~on el mayor confort posible. Inscripción en lo real, compe-
alegremente se ha tildado de inaudibles, poseen infinitos stgmfi· tenCia, voluntad de ser tan poderoso como lo escrito, pero sabién-
cados. Ponen en juego con seriedad nociones tan fundamen.t_a· dose excluido ell . . .
d .. • enguaJe comumca obJetos nuevos y deseos
les como el amor entre el hombre y la muJer,. e11azo eon el. h•JO,el e VIVIr que las el ,
. ases mas acomodadas no pueden captar por-
el barrio o la ciudad, la visión de lo que pueden ser el trabaJO Y s que, P•ensan ell · ,
t las gana! pa . as, estos estan demasiado embebidos por las
dolor, los vínculos con el otro, el sufrimiento y la muer e, . 'n S!Ones y las sensu l'd d S'
. . d 1 d 0 minacJO ' bien h a 1 a es. m embargo, esas palabras mal que
de progresar y de enriquecerse, la conCiencia e a . por· , an trazado las '
de los un en el coraz, d asperezas de lo real, han inscrito su rudeza
la absoluta certeza de no formar parte de la e1ase man· .
lIneal on e los acont · ·
del ecimientos y han hecho estallar el relato
tan tes, las convicciones acerca de la monarquía, el re~ Ysusla plagJ la palabr
curso ordi . d 1
nano e as cosas.
tes, la guerra y sus desastres, las finanzas, el a b astect·mtento.
. do a ton· en d a Y la voz siemp _
. . La palabra no es un extra sttua ca enan deter . re van acompanadas por el tacto v
del hambre y las eptdemtas. . . 05 acto. no t mmados gest El b · ·
, rcstJgios endría nin , . os. voca ulano de la plaza r)úblic 1
tamente en un escenario teatral donde actuanan P . . dícar1J· con él gun sentid · d
.animándose
~
1 o Sl to o el cuerpo no se solidarinn

. · 5111
.· rc,vJil .r.
res, sino que es la heroína que hace la htstona us tol1¡t)1 1 con as palabras, retractándose con ella,. P~n··
emitida por un cuerpo que le da toda su envergadura~~o. 3~~'-
~Breto La

dades y sus sonidos, que se despliegan del grave al ag n, saveurdu


monde, une anthropologie dt-s sen~, p. 40.
70 lOS CUERPOS

es un escenario de palabras y gestos, un •n<:o!lnp¡ara.bl.-.


tacto con u reglas y sus conveniencias. No rtidos volvieron al otro aun más p¡Bn:.. Riil.-.-..........,,
Jes compa e era necesario ejecutar, como ir ea b..-
u tancial a la palabra enunciada. La represión no es el acto qu licacio' •.:..-.....
¿e aca o po ible en esa sociedad transparente donde toda"'\iGIIIIIIIIk ron al de la policía para pedirle exp nes, " -
·ente gener . . d 1 .
teOI . . ara asegurarse de la alunentaaón e os niños o
e sabe y luego se cuenta?: "Id~as e imágenes no tienen 1 s pnswnes p . d la licia
a . los policías pagos y a los mspectores e po que
tencia posible fuera de las relaCio~es ~e comunicación~14u;«ria. persegutr a
, cometido los secuestros.
una sociedad está hecha de promiscmdad, el tacto es una ~ btan . . d e los hombres Ylas
haEl tacto es una manera evi'dente d e VIVIr
cia. Además.' el intercambio lingüístico entre individuos~ · del siglo xvm · Y si el gesto es una palabra, la palabra
mente dommados es el zócalo sobre el cual se busca insta} muJeres
es un gesto. Estos dos actos se confirman el uno al otro para crear
poco de libertad, aunque sólo sea ilusoria. La injuria y el;: un universo de pieles sensibles y de intercambios felices u odiosos.
amenazadores forman parte de una construcción corporal que La calle alberga la extravagancia del loco y la obscenidad, el
revela el deseo de ser más fuerte, más acomodado o, en todo caso, conflicto y los abrazos amorosos, la efusión compasiva y el desa-
diferente del personaje que los dominantes les han asignado. fio a espada, las agitaciones de las manos explicándose, así como
No separar la palabra del tacto permite percibir y luego inter- los abrazos y las alegrías de los encuentros, las promesas o los
pretar actitudes que tuvieron sentido, pese a su vulnerabilidad reencuentros. Entonces, el tacto es una gramática, y también
y su poco crédito, y que hicieron emerger, por momentos, situa· una sintaxis, que permite no necesariamente decirlo todo, pero
ciones nuevas, resistencias sorprendentes, transportes afecti· sin dejar de persuadir. Entre el distanciamiento y la fusión, el si-
vos que transforman por un tiempo los modos de vivir. Descu· glo xvm popular, tanto en sus palabras como en sus gestos, es
biertas en 175015 en el momento del motín parisino contra los generador de conocimiento: conocimiento del otro y de los acon-
secuestros infantiles, las solidaridades muestran muy bien la tecimientos.16 Aún no regulados ni restringidos, el verbo y el tacto,
desde hacía ya mucho tiempo domesticados y simbióticos, per-
manera en que los gestos, los gritos, las palabras pronunciad:
. . . constituyeron
. . les capaces e miten la evaluación del otro y del mundo. En determinados
y, a veces, 1as lllJUnas actores socia
e . amente. momentos de la vida social, por supuesto, esto puede volverse
hacer retroceder las órdenes reales. Destruidos atecttv , . peligroso. En el día a día, es una aguda forma de la aprehen ión
. tantanea
los padres de los niños secuestrados reaccionaron ms 053. del mundo, una percepción de su identidad y una búsqueda per-
mente para obtener su liberación. Advirtieron el hecho con pderst ~anente para hallar una respuesta a los acontecimientos polí-
.
JI oraron, msultaron, . defen ticos Y sociales.
mvolucraron sus cuerpos para areP·
de esa violenta agresión, compartiendo los dolores de la 'soría· Hablar Yal mismo tiempo tocar, como suele ocurrir con fre-
. 1. . .. l n tos sen cuencia ent re 1os vecmos,
· los obreros de taller, los peatones en
Cia Y a lllJUStlcia. La palabra, el tacto y los e erne
. . . ue. parís.
14 Alban Bensa, lA fin de l'exotísme. Essais d'anthropolog•e mtJq 16 Alain Gau1h. "
tf.
"Le ler, A fleur des neurones': revista Voix, N° 26-2,- , 200~.
ed. Anacharsis, 2006, p. 78. . d s ent(t'("' tou h " ·
e er ; Guy Lavallée, "Une peau visuelle", en ibid., p. 128.
,{(a~re e
.. -1ette Farge y Jacques Revel, Les logiques de la Joule. L'aJJ'
15 ru
d'enfants aParís au XVll~ si~cle, Parfs, Hachette, t987·
2 (f Ny lElA O DE LOS CUERPOS

las esquina o lo companeros de c~pas, h~ce vibrar ~os cuerpo., Demasiado subjetivas, las pasiooa ~"~••••
zyelcuerp0 · din . .
lo pone en e tado de alerta. Al mismo tiempo, se restituye la lavo d" rias por personas or anas mteresan J'OCX) a
1bras or ma h . ulares
carne de la co as, u carácter imperioso": 7 El cuerpo no miente pa a . d salvo determinados hec os parttc •
h15. tona ores, d 1 ' culo
-e e cuerpo al que Nietzsche llama "la gran razón"- y el mundo
Sin embargo, las emociones son el fundamento e vm
febril de las sensaciones lo hace pasar de un estado a otro. . egativas o positivas. De este modo, las palabras no
soCJal, sean n . . . d'c.
La palabras, fragmentadas y discontinuas, entablan un pro-
cesan de ve h1·cularlas y de transmitirlas, de mil maneras lleren- •
ceso de contlanza primero irreflexivo, pues existe un consenti- 21 Del amor al odio, del deseo al desamparo, la palabra cir-

miento natural frente a ellas, mientras que el cuerpo del otro "se :~ia se vuelve el eco corporal de esa sensación primordial
expone como mediación". IX Cuando sobreviene la palabra, ésta e~
ue la recepción de sí y del otro. En los archivos judiciales, es
alberga en sí ciertas reminiscencias de la corporalidad. Frente ~ormal observar que muchas palabras se alojan en la agresivi-
al desprecio de las clases más acomodadas, las lenguas se adap- dad, pues han sido producidas en un marco muy específico: el
tan al mundo y se ordenan unas a otras para hacerle frente. La
del delito, las víctimas y el acusado. Ese triángulo "infernal" hace
palabra no es un objeto inmóYil; dinámica, móvil, traza sus cami· decir muchas cosas y oculta aun muchas más; sin embargo, des-
no:, sin que se la someta. En ella, nada está fijado de manera defi-
prende un sentido y permite la reflexión. Cuando se queja, el ser
nitiva, pues las palabras se acoplan y evitan o desafían los acon·
humano libera una gran cantidad de palabras que revelan su
tecimientos. Por otra parte, el hecho de que sean banales no
visión del mundo y, además, la estructura trágica de la historia.
significa que su contenido sea pobre. 19 En lucha con la con-
Los gritos de odio o los insultos amenazadores albergan el infor-
ciencia de sí misma y sabiendo muy bien quién la domina, está
tunio, el desclasamiento y la conciencia de dicho desclasamiento.
al acecho de lo "nuevo" que podría surgir en la trama de los
El lenguaje familiar de la plaza pública tiene un verbo alto y
días y se alimenta de esa posibilidad. Las personas la utilizan
entonaciones dispares, por el simple hecho de que emana de
para ponerse de acuerdo o para negoCiar, . murmuran o se defien· cuerpos co "d d .
den con vto L . . . nmov1 os, esprotegidos y, por ende, Impetuosos.
· 1encta,· en coordmación
· · t e y en una
con su semeJan u~mwolas exc1amaciOnes · · orgamzan,·
de sorpresa o alegna
lucha lingüística con las autoridades. a través del 1 .
au enguaJe, ciertos elementos de la cultura libresca,
"Para expenmentar
· un dolor o un afecto, es necesario .un nque, de hech · b· ·
. " ;10 y para hablar de ese dolor, son n ecesano5 rev 1 o, se carezca de ellos. Las entonaciOnes tam 1en
cuerpo que stenta e an el pavo 1 . . . .

17 Ala m Gauthier, "A fleur des ncuroncs", p. 120.


s Renau d rJu1ong, 1e temom
·
ganta 1

1os agud
t: r Ye miedo. El resentimiento se aloJa en lagar-
Ylas as ~alabras para expresarlo pasan por la respiración baj,t
nahdades gr aves, mtentras
. que 1a m
. d.tgnaciOn
. , auopt,l
J
a tt~"'rnt'
011
1 · · owlmre.
. I.es condltions socwles'
. 1·1'
t · .• ·11
1
persomze11e, Pans, eJ. HIP.ss, 199!!, pp. 1411. 149; I-rwin Goffman. 1a ""'' lllelod' ofs: El odio puede albergarse en la neutralidad de un,1
scene de In vzc quoticlicnne. J.es territorrcs dtc moi, París, M inuit, 197\· ta na, aun , 1 . . .
mas g actal que el scntumento que la tKup.l.
19 Bruce Bégout, la décou~wtc dtl quotidien París cd. Alli,1, 2ooó. . .. ·11
20 V'-
""se Ch.
nstoph e l>c¡ours,
· " Passum
· et psychodynamu.
' ' · ¡ uc J•l'at.:ll
e
011 '~
.,cd 2¡ l>ierre l
1 . . . S t•PLII ~ >umouchel F.
( aude (,autlcr y Ohv1cr l.c Cour <.randmaison (Jirs.), Passr0' 1
lllp~cheurs d ' motrons. Hssai sur le torps ct le-'"' ial. t \'1. ll''
humarnc , Pans, PUf, 2002, p. 34. . e penscr en rond, 1999, pp. 116 y'~-
74
IIA MARM A

Lo interrogatorio de la policfa y los testimonios tranSCJite.


1cuerpo, esas voces son la materia mltiiM
por lo e criba no confiesan mucho más que las palabras y Efectos de . 1. . la -.:ril1a
'dad Allí se orgamza e unagmano, pues g
contenido: cuando los leemos m~chas veces, vemos y oftnoa a comum . h 1 char
en a se le escapan. El hecho de ab ar y escu sm
lo cuerpo , entre timidez y audacia, cargando el peso de las sen Yla lectur · fabrica un mundo d e V1s1ones
. . ífi de
sacione ·amistosas y hostiles que los atraviesan. espec cas: ese
wra, o casi, d' '6 1' . .
sociedad oral posee una 1mens1 n po Ittca partlcu-
Si bien la plaza pública es, en primer lugar, un espacio de son¡. modo, 1a . . . 1
do y ruidos, de rupturas y asociaciones furtivas, también es capaz lar que pasa por su mscnpc1ón en e cuerpo. Entonces, emer-
de producir una utopía, de inventar modelos carnavalescos que gen pensamientos sobre sí y sobre el mundo que no son los de
enriquecen la vida, de desatlar las prohibiciones y de desacrali- Jos poderosos y que escapan a la.s grillas de lectura tradiciona-
les. Se produce un hiato: los dommantes proyectan sobre el pue-
zar lo real. En ese ambiente sonoro y aromático, agitado y tác-
til, l,t palabra ocupa un lugar primordial y adopta un vocabula- blo significados que son incapaces de demorarse en la singula-
ridad oral del pensamiento popular.
rio que se relaciona fácilmente con el cuerpo. Se jura por "la
barba de Dios': se injuria con palabras como "zapato de tripero':
se jura por su ''vientre" o su "sangre". A veces puede ser con temas
grotescos, extraídos de la elocuencia rabelaisiana, pero es sobre
todo una manera simple de expresar la experiencia individual
de los cuerpos haciéndose eco, al mismo tiempo, de la actuali-
dad. "Corporeizar el mundo" 22 por sus enunciados significa per-
tenecer a este mundo y a estos cuerpos, parlantes y pensantes.
No es una voluntad de aparecer, sino una manera de ser.
· mas
El ruido, la palabra y la voz son la sustanCia , encantadora.
o venenosa de un tiempo en lucha con la eh ac , h ara YeJiiberti-
·, con 1a
naje, con la musicalidad de los sonidos y su distorswn,_ 'tan
organización musical de las fiestas y las ceremomas, . q ue mvt )os
tanto a las multitudes expresivas como a los rm'dos delaca ento·
11e,
r.
clamores de los desposeídos, los gritos de los sup lCladosb, 1asdona-
naciones de los mendigos y los llantos de 1os nm
. -os ap an tit ch.l-
dos, los gemidos poco audibles de los pnswner . . os del e anecer-
telet, mezclados con los anuncios oficiales gnta . dos al arn

¡vtoge"
22
. et la culture PoPu/aire au
M1jaJI Bajtin, L'oeuvre de FranfOÍS Ravelau
Age et sous la Renarssance.
'

Watteau, con sus fluidos sombreados y


Fragonard, con la rebeldía tan amablemente ••••41-
rodea a sus personajes tanto de frondosidades <DJDOcle. . . ..,.
nasoladas, Chardin, con su austeridad sensual y suna-,
sabido representar las más delicadas sensaciones y los *IZIIIS
experimentados por los cuerpos en la época de las Loas.
ríodo que posee, de manera poderosa y contrastada, estilos
vida opuestos, pero atravesados por cierta dulce y violenta 0111~
didad corporal y gestual.
Los libertinos y los aristócratas fueron sus personajes
emblemáticos, al mismo tiempo que simbólicos, y se
más bien se dejó de lado, el hecho de que los menos aco•rnnda-
~os convertían su cuerpo en un agitado refugio contra la
Sidad. Negociando con la desdicha, hallaron la manera de
piarse de cierta holgura así como también de cierta pane-
:ociai Ylo político que las autoridades no quedan
~que, por otro lado, no los consideraban capaces.
sm Parte no poseen un espacio polftico, salw desiJIIca
CUerpo del espacio que estaba asigDado en
ces] la actividad polftica deja ver lo que
80 1 EFUSIÓN Y IORHENTO El RELATO DE LOS CUERPOS

y de una forma de sociabilidad. Los vecinos pertenece 1-b


.
mente a un m1smo n '!Slca
. pero a esa o bservación hay que
espacto,
sión de Delamare, autor del Tr~._,,.
según la exdpreue pueda perturbar la tranquilidM .,...,.
....
garle una dimensión levemente afectiva, pues entra en jueagre. q
N0 hay na a competencia. . . d •...:w.:__ ..~_
Proptetano e su Ynu;uua .fO,.CJOO
idea de la similitud y el parecido. La vecindad no posee en g~ la sea de su . d lib al - 1e
no . n ingreso medto e 1.600 ras ano que ~--
gún caso un estatus jurídico explícito (cosa que no ocurr nlll. J'bras), ttene u
1 'd 'da 1 . . ..,~_
~. econ • t Personalidad conoc1 a y tem1 , e conusano uc
los ohnos), salvo cuando se trata de establecer límites t . insuficten e. d . 'ó 1 habi
0 err¡. · , osee además un poder e negoctact n con os -
torios y de construir separaciones entre los barrios 0 entre las 1
lapo ICia p '1' . , 'd b .
tierras de propietarios y los caminos contiguos, las paredes tan tes, de conseJ·o y de concttaciOn: en ese senti o, su tra aJO
medianeras, los paseos públicos, etcétera. oscila entre la represión y una eventual bondad.
Pronto surge la siguiente pregunta: ¿la autoridad personal del
Sin embargo, aun sin reglamentación, existen uno o varios
códigos implícito(s) de uso y de pertenencia al barrio que auto- comisario es la que cimienta el barrio o el barrio, organizado
riza(n) o impide(n) determinadas conductas. Una obligación por la agrupación de los oficios o las regiones, ya tiene consoli-
dada la personalidad aun antes de someterse a su comisario? La
moral difusa, pero estricta, exige que los vecinos reunidos en un
respuesta, por supuesto, es una tensa mezcla entre ambas posi-
mismo espacio, por casualidad o por elección propia, logren que
ciones, sobre todo si consideramos que, en sus barrios, los veci-
reine la paz y la tranquilidad pública, lo que podríamos llamar
nos no constituyen una masa inmóvil. Van y vienen en el espacio
una comunidad de entendimiento. Ser vecino, pertenecer al
parisino y sus alrededores, viven sin tranquilidad ni estabilidad
barrio implica ciertas obligaciones y solidaridades, una preser-
en busca de un trabajo y conocen una promiscuidad tenaz que
vación del orden, la limpieza y el respeto por el otro. En algu-
los hace vivir constantemente sin intimidad, en el espacio público,
nos barrios muy conocidos de la capital, las personas se agru-
bajo la mirada de todos. En esa vida tumultuosa, desordenada,
pan "por regiones". En este período de éxodo rural, person.as
oriundas de Auvergne, del Jura, del Languedoc, de Normandta,
viole~ta, abierta a todos los imprevistos, se trate de riñas o de
entusiasmos, tiene poder otra autoridad, esta vez eclesiástica. El
cura ~e parroquia, poseedor de los certificados de bautismo, matri-
llegan a la ciudad y se reúnen dentro de espacios semiprivados
donde no abandonan ni su dialecto ni sus costumbres. A, st, pues, tnon1o y de d 'd
eert¡ficados
. ceso,
d b es también aquel que puede entregar, a pe 1 o,
podemos comprender lo que representa la llegada a París Y13
E e uenas costumbres o de buena vecindad.
presencia nueva de un habitante venido de otra parte. . n ese Iug · · d
. · tériU 1110 un 0 se Sttú
. ar Circunscrito e intranquilo que es el barno, ca a
En el stglo xvm, la vecindad construye el barno, •
103 los sen . a con respecto a m u eh os signos que actúan sobre
empleado para designar una parcela de tierra panst . ·na reg
uesla hdos Se t t b' . .
tarse.o b'Ien ·d 1 ra. a o ten de los carteles que permiten onen-
por una administración policial relativamente nueva,dP ¡66S· ter0 n e rutdo de los oficios (el ruido emitido por .el zapa-
, data edadoS
· · de la Superintendencia General de Po1·ICia o es el rn·
apanc1ón oel irnp Isrno que el que emite el herrador, por eJemplo,
Extsten
· ·
vemte · y cuarenta y och o com1·sarios .ayu Jibre,
barnos &lila ¡0 resor), 0 bien también de las lenguas empleada . El 01do
por inspectores a menudo especializados (prosti't u CIÓfl>
'stradO•, 1 s trayect 1 · 1
e olor d 1 os a mismo tiempo que la vi ta y el olfato: o r
, ext ranJeros,
na, . . . es "e1OJ·o del rnaSI
etc. ) . El com1sano e a sangre derramada de un animal lleva a pen. r que
2 EFUSION y TORMENTO El RELATO DE LOS CUERPOS
AVECINDARSE Y DESPLAZARSE U

no e est,1 muy lejos de la rue de Sicile, famoso ha .


.
descu.utizadores. Del mismo mo.~o, desc~brir que el S-~
rr1o & 1 do hablan en nombre del barrio. Si hay que defender o
rnenu
fundir a un acusado, se ouan · ' 1as Siguientes
· · p alabras: "es un
tiñe por momentos de una coloraCion que tiende entre e} etlast con bre del barrio", " en e 1 barno · se 1a cons1'dera una muJer ·
e1 •1z.tfr.m y el rojo oscur~ da a comprend~r que nos acer~ hom . , " b .
hones ta", "todos los vecmos aseguran que ... , en e1 arno se
·~ 1.1 co~t1u~ncia entre el B1e~re, que llega a Cielo abi~rto, Yel~ dice de él que ... ·: etc. Ser del barrio es una pertenencia valorada
El barno tiene una presencia sensual y corporal evidente d apreciada por los vecinos y esa situación seguramente no es
. . , onde
los werpo ·se codean sm precauCiones, entre golpes, gritos, abra. ~Jgo fácil de vivir. El barrio sería un lugar donde estarían o no
zos y alaridos de todo tipo. Es un lugar, en efecto, pero también legitimadas las personas que lo habitan y que construyen su
un referente. Se parece a una persona con vida que reacciona orden y su reputación. Pero, aparte de esa circunstancia legiti-
ante los acontecimientos, las dichas y las desdichas de cada uno madora, este espacio es el lugar de todos los tumultos, de todas
o las situaciones que ocurren de imprevisto. las agitaciones y podemos afirmar sin equivocarnos que nunca
El barrio es tambien una morada: adopta un rostro calmo. Reviste el de la tormenta social o el de
las alegrías colectivas y, por momentos, puede romper como una
Las calles son el apartamento de lo colectivo. Lo colectivo es ola en invierno.
un ser en constante movimiento, que vive, experimenta. Compuesto por cuerpos individuales y singulares diferentes
conoce, percibe e inventa tantas cosas entre las fachadas de unos de otros, el barrio es, pese a todo, un actor social y político
los edificios como los individuos al abrigo de sus cuatro pare· preciso e impreciso, pues cada uno de los veinte espacios parisi-
des. Los carteles son para el colectivo una decoración mural nos_tiene (al igual que hoy) su fisonomía, su temperamento y sus
pasiones. Dentro de ese espacio, las reputaciones de unos y otros
[···l La calle, más que cualquier otro lado, se presenta como
se arman Yse desarman a una velocidad impresionante, y aun-
el interior familiar y amueblado de las masas/
due estable en el plano espacial, está animado por temporali-
S1. b'1en este texto escnto
. . .
por Walter BenJamm preten .
de refert·rse
a~ d a~es muy diversas y discontinuas donde reina lo efímero. Actor
e Indudabl d . .
1 · cta par tra 1a poli ' e po eren determmadas ocasiOnes (revuelta con-
a a París del siglo XIX, posee una verdadera pertmen ·e11eo etc) ~Ia, contra los panaderos cuyo pan es demasiado caro,
S1.g1o d e las Luces, pues Haussmann y s us obras sobreVJealil1
Est·, ' no tiene un rostro fijo o, más bien, adopta mil rostros.
. 'de nte y ser
an tes d e 1a guerra. Cuando se produce un mci · oll1.(1l esta compuesto por miles de pares de ojos y avecindar significa
. _ d de testJ(ll 10· o arconfr d
una d enunCia ante el comisario, acompana a eotaC fico u . onta o a todas esas miradas. Con un espesor geográ-
, d
que seran eterminantes para la encarcelacwn Y
., la pres
·..... os qol irnp~ e stgnifica una consistencia de clase, impone o pretende
brt ... ncr cada d'
del caso ante el tribunal del Petit Criminel, descu stiti'3r se tnid •a un poco de su poder. Es la vara según la cual
. ara te 1
vecmos, paseantes y habitantes convocados P Vica n¡e·n ?s.honores y las reputaciones. Sin responsabilidad o-
cara-a JUndtca • se eons t ruye "po1íttcamente
. " en 1os encuentros
toJt -cara ent . .
re sus miembros o con las autondades.
7 Walter Benjamm, "Tesis de filosofía de la historia", Sobre el cotrcer
hl torra, Madrid, Taurus,
4 1 EFUSIÓN Y TOR MENT O El RELATO DE LOS CUERPOS

Eso no cn.t nada si no estuviera habitado por


. l ,\d espccthca,
ltt , 1a que vtven
. unab't~
los cuerpos de sus h --..ra. d su influencia. La oralidad, las creencias mákiplm
escapar ~e llamarse las supersticiones, la adhesión a los espec
l . 1 h ·
t 1.1 y .1 noc e no extsten en esos espacios atraves d
a Itant-
·~oq,
alba hast.t la noche avanzada por todos los que se des a os deacte Jo que sue 1 . 'dad . ,..,~,__
, de las calles que mezc an cunos1 es, pu:arWil:j y mons-
pte· v sm · t i escanso por 1a captta
· 1, para aststir
· a su trab ·Plazan taculos 1 'b'l'd d A .
· . . aJo par¡ truosr·dades impregnan as sens1 1 1 a es. esas trayectorw
encontrar uno. Encontrar zm trabaJo no stgnifica encontr0 accr·den tadas de los cuerpos se suman deseos expresados o calla-
· 1a po bl ~cton
lJlljO: · · precana· pasa_d e una ocupación a otra,SUiada artra. dos de contrapoderes o, al menos, de actitudes inventadas donde
por la· estaciOnes o por las ocas10nes. Forzada a la inestabilidad se crea resistencia. Pase lo que pase, los cuerpos son difíciles
la población vive de instante en instante: hay que saber estardis. de coaccionar, pese a las autoridades, sobre todo en este siglo de
ponible para aceptar recoger judías verdes en Gentilly en pri- gestualidad y corporeidad entusiastas.
mavera, luego dirigirse al centro de la capital para ocuparsede Entre la gente del pueblo, nadie duda del hecho de que la prác-
la platería en los hoteles regenteados por los aristócratas yluego tica de los días y la experiencia de las situaciones menos favo-
recidas organizan el tiempo, mientras que, al mismo tiempo,
prestar una ayuda remunerada a los constructores de todotiJXl
modelan los cuerpos. El porvenir, siempre inmediato y poco
que pueblan la arquitectura de la ciudad. La temporalidad se ve.
lejano, forma parte del presente y se construye de manera abrupta
pues, interrumpida; el día y la noche se ven abruptamenterecor·
en el interior mismo de los momentos vividos. Aferrada y pegada
tados por ocupaciones extremadamente diversas en lugares ale·
al acontecimiento, la idea del futuro también se construye desde
·
pdos unos de otros. El dta, no se d escompone d e la mañanaad
la _mirada de cada uno sobre la presencia corporal del rey y la
almuerzo y, luego, del almuerzo a la cena, como hoy' sino ende rem~, de sus amantes, del delfín y luego de sus príncipes. Los
corazón de una temporalidad irregular, entrecort ada ' llenasine barnos viven siguiendo el ritmo de esa monarquía compuesta
tropezones y sobresaltos que forJan . no so, 1o 10 s cuerpos, . cia que Por P~rsonas sagradas, pero, al fin de cuentas, por personas. La
. , . . . . La expenen expenenc· , · d 1 · d
tambten sus emoc10nes y sus 1magmanos. . lasub· Ia practiCa e tiempo monárquico, que no tiene na a
e1 1 d trabaJO, que ver co 1 · l ·
cada cuerpo conoce, por la fuerza, de la a t~ ~ d ternpor~' Presente y d 1
n e tiempo de los particulares, se suma a ttempo
· b
ordinación y la dominación, de la discontmu~da_ ción dell' 1
as cuest" a ugar a. numerosas opiniones y pensamientos· so re
espacial. crea una m . tensa d1mens10n
. . , d e 1. ntenonzauy froll ~~ dd tones del tiempo. De forma extraña, pero sm lugar a
u as las p ' · d
político. Sometido a todos los avatares d e m anera . rn de maner
do . JJ el fu ' . racheas organizan las temporalidades. De ese m o o,
tu ro tn . 1
· o : ntrnasin line.ah¡j.l a una Vtstón
.. mm ente, ya forma parte del presente y, a veces, da ugar
el cuerpo, expuesto a las sacudidas de1t1emp ,d
alegr' mas amplia del porvenir lejano donde se esperan
obligada por el tiempo sin unidad de me?Ida_ y sensibihd •
1 neg las . futur as. s·I b'ten la memoria existe y, en espeCia. 1. 1a d e 1a.
de la precariedad, es un cuerpo cuyo Ima · gmano, s sobresa!toSo
~ actones y 1
otras),el Pres as revueltas
. • •
interioridad se ven forzados a calcarse sobre 1 s hora· f)l ¡ófl
0 · de los siglos pasados (las_Tacqumcs u
ente también se informa sobre el pasado v e orga-
. hora tra subord·na'
discontinuidades y las rupturas que vive 1 efltt
·~hóndet
riencia que ese cuerpo conoce m s a á llá de su
...... ultáfle af11 os cam~sinos franceses contra los señores en n5
. ·ma st .. .
de la fuerza de las autoridades lo mtt '
HUSION Y lORMfNIO El RELATO DE LOS CUERPOS

niza en función de el. Con reacciones prontas e


cuerpo disfrutan las experiencias discontinuas d-e...l~~..- . á .ca de su presente y su futuro, fol'Dllllaa p8D - -
. neta tr gt e_ la esió la .
CJe , 1 lo que ellos sienten 1rente a pr: n y mm.._.
construir relaciones vivas con los mundos sociale uiera otr o . d. .dualidad ..:_.e_
. 1 sy q. 1 0 der. Se permiten una m lVI y quu.a una auto-
que los rode.m. He aquí un CJemp o que concierne a
1 , lugar de conciencia emotiva, que ya saben que no podrá
Cia de P · •
todo- los barrios: en 1750, cuando la policía recibe la ad\'lfadt nomta, , . d . . A 1
. General de secuestrar y luo~ enPor . . · una comunión de espmtus y e opm10nes.
v1vtr stn . . veces, os
parte de su SuperintendenCia
· s y sus habitantes saben quebrar el tiempo lineal y mono-
rrar ,1 los hijos de artesanos u otros considerados vagl~i·
barno
htico que se supone que la persona regia vive en su cuerpo divino.
y que entorpecen la calle, los barrios, en su entidad viva 01 Cuando se produce un incidente o un arresto, el acta del comi-
Ycor.
porea, ,1bandonan, en la persona de sus habitantes, las tempo. sario de la policía llama a testigos. En sus palabras, hallamos,
ralidades de trabajo que de costumbre los modelan para transcrita por el escribano, la transmisión oral de la presencia
0
ner a la autoridad otra práctica: la de la negación, la violen:V de los cuerpos, las actitudes y los gestos y se sugiere la intensa
el cese de las actividades. El acontecimiento de los secuestro1 susceptibilidad que existe entre los vecinos. Una gran cantidad
provocó una verdadera ruptura; al verse pisoteados los afectos de testimonios da muestras de una energía compartida; una
) los sentimientos de filiación, la violencia dio a luz rupturu energía para defender a los acusados o, por el contrario, para
temporales, deshizo la tradicional aceptación de la autoridad y. acusarlos. Els de diciembre de 1774, a las 2 de la madrugada, se
en lo inmediato, los pensamientos y los actos se construyeron realiza una denuncia en la casa del comisario Chénon por vio-
alrededor de la necesidad del rápido retorno del niño a su barrio. lencias en la calle:
a ~u hogar. Pascal escribía: "Estamos llenos de cosas que 00)
expulsan hacia fuera. [ . .. ] Nuestras piernas nos empujan hacia c_ompareció el sargento de la guardia al mercado, tras haber
afuera". En el siglo xvm, el pueblo sabe a veces que, con frecuen· otdo pedir auxilio persiguió a dos particulares que maltrata-
cia el "af¡ " , · robadl\ ban a un tercero. Todo el mundo estaba asomado a las ven-
' uera esta prohibido y, por lo tanto, que debe ser
captadoyre d . ·fi pues,que-
cupera o. Enfrentarse al poder sigm Ka, . de t~n~s Yle indicaba el camino por donde esos particulares huían
dtcténdol d . , · d
brar el tiempo d l d . . d d propulD e son os bandidos que estan asesmando a un es-
e po er. El barno y su vecm a se a . r, graciado 1 .
esa práctic · . el ue!ll y, uego de perseguirlos con la ayuda de vecmos v
a con InSistencia y evidencia· romper con ano 501
de los pod ' alberg dados, los alcanzó en la rue St Honoré y los arrestó. ,
eres se vuelve una necesidad. Los cuerpos ·f¡ rent1
provocan en ellos las posibilidades de inventar algo dt :on~ Dnodelosd .
de lo que 1 0 f ·ento Sólo b os particulares arrestados dirá, para defenderse, que
es recen las autoridades. Ese enfrentam• · efl coD
poder por p ' d jos '~1"" tJ gado "uscaba acostarse, que había ido con un amigo recién Ile-
' eno os, deshace el tiempo y los barr l)fl r noc¡ 6
alode 1 h , .
una ec era que ya lo habta aloJado, pero no reco-
esa posibilidad· é e agruP ,o~
' sta pasa por los cuerpos que s to r- · Las explicaciOnes
su Puerta"s · · · · d as, pero tte-
son mtnnca ·
~re~n, con la intención de evitar la dominación quepoUttcC' 81\rch·
tco eJerce sob 11 ·be to (,0~ •vos nac·
101 re e os. Espacios donde se inscrt r lB •onaJes, Y 9815, 5 de diciembre de 1774.
CUerpos que pertenecen a los barrios, soldados po
88 1 EfUSION Y IORHENIO EL RELATO DE LOS CUERPOS

nen la fuerza de la verosimilitud. Por un lado .


·· llb dd 1
,avec
tlCip.t <e .1 usque a e lo que cree que es un delin ·--..._ . usión. Los testigos confirmaD
una dJSC ~.,.~_,~_
ese eac-••..
dd llil-.~11
otro I.tdo, el acusado arguye un tipo de encuentro el~ ho a partir con el nuevo SO.~Ui~~UUJ pues er.t llli•IÑ•ia
Pans t.m porosa: encontrarse con un amigo que acaba: derec
del mismo barrio no s1gru. .fica que las pe1'IODaS se a. . . . .
.fi . . ~-..~-..
ir .1 golpearle la puerta a una lechera que un día lo alber ~
Ser
0 se reconozcan, pero j~sti ca ~ qwenes se SJenten ~
relonocer realmente su puerta pues no hay ninguna d' 8 esa pertenencia · Pero s1 el barno es una persona, los cuerpos
• • IreCC!ón
escnt.1. sobre los tront~nes de las calles. París-barrio, París-porosa ue lo habitan no son obligatoriamente amigos, sino que tejen
conoCida y desconoCida, con sus cuerpos acostumbrados alos !nnivencias rápidas y solidaridades efímeras.
encuentros, a las casualidades y a las falsas esperanzas de reen. Las historias de amor y de seducción también se prestan a dis-
e uentro. cusión; una mirada mal dirigida o un gesto ligero irrita a Jos
vecinos, a los amantes y a los amigos, a los maridos y a las espo-
Discusión en una tienda de vinos en 1775: un sospechoso
sas: a este respecto, los cuerpos poseen una increíble vivacidad.
que parecía no tener ocupación es interrogado después de su
Así como existe el jugueteo, las faltas a las marcas de fidelidad
arresto en el Grand Chatelet:
parecen intolerables. Golpear el cuerpo de las mujeres provoca
solidaridad, casi siempre unánime. En el dolor, los gestos son
Dijo estar en compañía de varios flamencos cuyo dramáticos, como los que cuenta un marido que regresa a su
desconocía y que se produJo . una d"1scus1on;
· , d··lJ 0 que .entre
, casa Yencuentra a su mujer
e1los so, lo se ll amab an "pays"9 y que no sa bi' a dónde restdían
que, de hecho, sólo fue arrestado porque 11eva ba un gorn llorando desconsoladamente y sin conocimiento, su hija de
8
como el que había originado la discusión. años en lágrimas y arrancándose los cabellos de la desespe-
ración, que no pudo saber nada de su tristeza, y sólo pudo
Fue liberado un mes después.w . haberse~O' enterarse por medio de la empleada de la tienda que le dijo
que hab' · 1
Llevar un gorro, no saber dónde reside algUien, do deell) tan tnsu tado a su esposa."
jado en el pasado en la casa de u na 1ech era·· es . un m ogan sus'o· Avecinda , . . .
. L os t es tigos a.1e e de leJO!
.' h' s \'eret rse stgntfica
, _· arriesgarse a los golpes
. y las peleas: NJCo-
tencia repleto de peleas y conflictos.
l 0 UC VICO f¡Jf veCtnosde
. 'comcn.:tante
1 d
de alfileres, le gnta, con el apoyo de su
tu mhres de barrio y tienden a rechazar q f rtes coJ11° del ect·•ficto
. a1rue
es desconocido. Pero las solidan"daci es so n tan uc decide ¡ e La-Verrerie, a aquel que desde el primer pi o
c. Gran · anza regularmente carozos de cerezas obre el
tra1· . .. e
ti vas. Tras conocerse en un cab aret, un hombre.ército· crut' . 1 rrag , UJa, merecerías comerte una talla como un e pa
. l 1 e o.AJo qu . "ó . .
pasos de su nuevo amtgo y enro ars e en e CJ ¡miento 111 t
e stgut una pelea ráptda, pero sangnenta.
fronteras permitidas, se presenta ante el reg llfb¡d
·~ lb • \' 99)1 29 d .
"óll. Id y 9951 ' e JUnto de 1785, ~omisa no Guvot
01 ,sma reS' ' JUbo de 1 85, comtsario Thibert.
9 llamarse "payl' stgnifica llamarse "hcrma no de una
JO ArchiVO nacionales, y 9825, 22 de enero de 1775·
90 1 EFUSIÓN Y TORMENTO H RHATO DE LOS CUERPOS
AVECINDARSE Y DESPLAZARSE HAll Al

Pese al constante tumulto de la vecindad, cada uno


,. 1 d ,
por parecer 1egttmlO ante os emas, pues ser cono .d
se esfuerza
Ct o e0 sanos. Encargados, debido a su edad, de las diligencias 0 del traDJ..
barrio es una ventaja, sobre todo porque los observad su porte de pequeños paquetes, atraviesan la ciudad en todas direc-
oresd
policía están encargados de captar las palabras divulgad e la ciones, recogen las palabras y las conversaciones de unos y otros
el barrio. Tal vez esa observación permanente termin ~s Por su infancia los vuelve sensibles a todo lo que recorre el campo
~e las opiniones establecidas o en gestación. Opiniones, he aquí
. e can
tando los cuerpos y sus accwnes y aumente, al mismo f en.
. L . . Ietnpo
la amplitud de los rumores. a opmión de los habitante ' una palabra que abre un vasto campo donde la experiencia acom-
complejo producto de las opiniones de cada uno, de la co~ ~s el paña a la emoción: puede tratarse de temores expresados ante
. d e pertenecer a una mtsma
Cia . comum"da d , de la resistenc· Cien. una guerra que parece próxima, la alarma ante el aumento del
. . Ia con.
s1derada necesana contra la rudeza de la policía o de los precio de las mercancías, especialmente el trigo, la decepción y
repre-
sentantes de la monarquia. 1J la cólera en cuanto a las actividades turbulentas y consideradas
Dentro del barrio que, a veces, reacciona con una sola voz ineficaces de los Parlamentos, el espectáculo de los castigos, se
ante los acontecimientos religiosos, sociales y políticos, existen trate de la picota o del suplicio supremo. El niño de barrio, con
mucha frecuencia objeto de solicitud y afecto, salvo que se trate
vínculos y saberes de una forma a la vez natural y construida.
de un travieso, es un intermediario y un mensajero. Su debilidad
Uno de los primeros vínculos que favorece una comunión de
física no importa frente a su capacidad de movilidad, su incan-
cuerpos está forjado por la información, la búsqueda de nove-
sable curiosidad y su fuerza de persuasión cuando le parece que
dades, el conocimiento de los delitos o los crímenes conocidos.
las cosas van a ponerse serias. Muchas huelgas o comienzos de
No hay barrio que no tenga un informante propio. Ir a las Tulle- amotinamiento les deben la rapidez de su concentración.
rías o al Palais-Royal, donde llegan a caballo los oficiales porta- La información es un aprendizaje cotidiano de la cosa pública
d.ores de novedades del reino y de la diplomacia, es un acto esen- Yde un saber social profundo sobre el cuasi desarrollo preciso
Cial que luego permite informar al barrio. Así como aquel que, de las cuestiones del Estado o de la Iglesia. Aunque a menudo
cada mañana, se desplaza hasta la casa del comisario para ver se desplazan fuera de su barrio, los individuos son primero de
expuesto el precio del pan y luego advertírselo a los habitantes su barrio y pueden, en cualquier momento, para reaccionar ante
sella Yune los pensamientos populares que debaten cotidiana- una orden de la policía o ante las ordenanzas reales, servirse de
mente sobre lo justo y lo injusto. su inteligencia de los lugares, de los desplazamientos de las auto-
Y los · - · for· ridades y de las costumbres policiales para oponerse juntos a
nmos ocupan un lugar evidente en ese papel de 10 .
mantes 4 A p t. d 1
. ·
1
_
ar Ir e os 10 anos, a veces un poco antes, tra
baJan ellas. Todos saben de memoria y por el cuerpo cómo enoontrar
la residencia del teniente general de la polida, por ejemplo, pero
IITegular 0 regularmente junto a sus padres comerciantes 0 arte-
también saben reconocer de un vistazo a los espfas de la
cía, que, disfrazados, merodean como chivatos CID las--
1
3 Arktte
c...:. Farge' Dire et mal d"tre, 1'optmon ·" ¡e, Parfs,
. . publique au xvm' str:C en las esquinas. También conocen muy m.
-.1§)91. autoridades. Los edificios institucio (iílel•f:..llllla•
Parge. L'tnfant ®ns la ville, París, Bayard, 2005.
92 1 EFUSION Y TORMENTO EL RELATO DE LOS CUERPOS
AVECIN1JARSE Y tf

ju ticia, pri ión, casa del comisa~io, hotel del teniente gene al mundo exterior, los habitantesSODJ:wiiJIII•N~III•
domicilio de los recaudadores de Impuestos, etc.) son lugar la), sosfrent~
asronados , con movimientos de humor ráp.Wot-T-4_ _.
familiares como extraños. También son los lugares dondes:~ res aP Las voluntades y las pasiones se desarroJJan ail'lb•
nen las multitudes rervm · y por d ond e, desde el mom reu.
· · d'rcatrvas astados. . caden . .._
tr ociones sentidas y los gestos stguen su aa. FJ .....,_
·e
en que existe alguna, pasan 1as man11estacrones.· Ese conocillliento delasem . 1d 1 . J;IT •
. po1'ItiCa
. por e_1 cuerpo y Por entola de los afectos es tan dommante como e e a mtell6enaa, aua-
del espacio es una competencra
e la vida del barrio está atravesada tanto por exasperaciones
razón. Simultáneamente, los cuerpos de los habitantes, que viven
:mo por clamores de dicha u odio. La fascinación y el entu-
un cara a cara tan cálido como tumultuoso, están familiariza.
siasmo llenan el espacio, aunque el revés de esos afectos posee
dos (y también desconcertados) con la desdicha del otro y con
una fuerza exasperada: sentir odio por alguien significa estar dis-
los infortunios sufridos. Avecindarse significa estar al corriente
puesto a dade una golpiza soberana o a injuriado como bien le
tanto de los malestares como de las actitudes deshonestas o delic-
plazca. La crueldad puede reemplazar pronto una efervescencia
tivas de aquellos que lo rodean. El hábitat, que obliga a los cuer-
jovial y la atmósfera se transforma abruptamente, mientras que
pos a ser testigos privilegiados de la intimidad del otro, construye
unos minutos antes nada podía transparentarse. En octubre de
una corporeidad que oscila entre el odio y la compasión, entre
1700, la mujer de Jean Le Cene, artesano, entra en trabajo de parto
el afecto y el deseo destructivo. No puede ser de otra manera.As1,
["travail d'enfant"] y da a luz. Alguien golpea a la puerta y la par-
con sus cuerpos a la defensiva y con sus cuerpos a la ofensiva,
tera le avisa aJean Le Cene y a la sirvienta encargada de ayudarla.
los habitantes no pueden sino ver, observar, entristecerse, vol·
lean Le Cene se dirige hacia el vestíbulo, luego hacia la puerta y
verse intrusos o compañeros de la intimidad de los otros. Se trata, se encuentra ca 1 'd
pues, de un encuentro cara a cara corporal y afectivo con el vecino. d ra a cara con e man o de la partera, un tal Har-
el. Éste le grita aLe C'ene en 1a cara que ''1a h ora es m· d eb'd
1 a" y
que deJa · mev1ta
· · bles marcas en cada uno. AveCin · d arse se vuelve que quiere a " · ,
. , .
smommo de mtro
. d UCirse
. sm . quererlo en e1 espacio . del otro r d'Ia Siguient
. . su" muJer
l . Jean Le Cene le pide que espere hasta el
estaba e Y que uego ella iría, pues por el momento aún se
ad m1t1r
. . que otro tanto ocurre con uno mismo. En esa confu·
. , que envuelve la vida de las familias, la expreswn ., de 1aserno·• rabia ~cupando de su mujer, que estaba dando a luz': Loco de
sron , tiardeJ "larga d' , 1 1 1 . 1
. b uenas o malas no encuentra ni un refugw . ni un rec0 que Le Cen . un Isparo : a pe ea se vue ve tan vw enta
c1ones eas¡.todose termma matando a HardeJ.•s
veco. Todo se expresa a cielo abierto. ¡ble l .
El "en tre SI,, es un espacio 05 cionale os Intercambios están atravesados por halos emo-
· compleJO, · a11'1 tod o parece P p1o sque pone .
0 sor¡al ¡ . n en Juego a los cuerpos. Una respiración sen-
y, sm em argo, los modos de regulación están tan presentesc·delltt
. b ntnterrum ·d . .
Otros' hayque · ·Pl a· trnga el barrio y, para funcionar con los
el respeto de las normas. Por más que el desorden sea .ev•reill'' dencia cas¡ b ~VIral ntmo de los sobresaltos de todo , en depen-
y que los desbordes se produzcan de manera ord'nana, .M
.1 edir tOV' 0 hgada de las escansiones de las vida privada y d
pese a todo, el deseo colectivo de vivir mejor Yde unP cotlst' ISA~,
-..q¡•"os
aque11o que podna , perJudicar
. . 'dad· CoJ110
a la colectrvr •.,siO'
. ,rvr h6g nactonaJes Y"6
'lt1as), 18 d 0 ' 45, Cancillerfa, gracias y carta de rem1 1ón
05
cuencra, · e1barno · fu ncrona
· mediante espasmos sucesJ~ e ctubre de 1700.
94 1 EFUSION Y TORMENTO EL RELATO DE LOS CUERPOS
ARSE y DESP AZAR
AV HIN D

u vida colectiva. Esto pasa por el saber SOcia], la info


un buen conocimiento de la vida política, al menos de la~ etido por gw
al ·en del mismo
tual estalla
ser accesible. Cada uno sabe más o menos en qué ho:OI'Uool
d · · las auton'da des cuyas carrozas defies,res¡·
encta o casas vtven
afrellta :ta
el robo com
la respu . 1ni protocolo. N
1 oreografia ges
es inmediata y a~ tiene sentido preocuparse~
. el otro se ha permitido
·n ntua 1 el mtsmo Y ' ta
de las que conoce lo trayectos que llevan a tal Príncipe alende
leo y tes, SI él quien, a ser . te· el honor, a repu -
otro, Pues es lo mas , ,mt'1m o que ex1s · 1
o al teniente general de la policía a la casa del intendente.~ contra
competencia social instantánea y cada día actualizada le da mucha atentar er o o los bienes. ., ada queda completa-
vivacidad al barrio, pero también mucha susceptibilidad. Loscuer. ción, el cuh p en cada riña o agreswn, n b . dad o de tipos de
De hec o, casos de e ne
pos se chocan o se injurian con facilidad ante la menor afrenta a l'brado al azar, salvo en
mente 1 · lares La co nfusión generada por
su honor o a su modo de sociabilidad: levantar el sombrero de mportamiento muy partiCU 1 . de la "naturaleza popu-
alguien, lanzarle un carozo de cereza allí donde no se debe, OCU· co 1 no es e eco ·ona-
los incidentes vio en tos . . d por sus afectos apasl
par el lugar de otro en el mercado, darle un empujón a un puesto, lar" no domada y si·e m pre hm1ta a .stas que piensan
. de esta
saludar de manera torcida o burlona son pretextos de pelea. Los dos'. Son muchos los filósof~s
o cro,m nstantemente el cuerpo
sentimientos y las susceptibilidades, vividos a flor de piel, dicen manera. Más tard e, "1a filosofía penso co a del m un d "16 adop-°•
1 1
como un obstáculo en el acceso a a mmiento de las Luces res-
tanto como muchos de los discursos. Demasiado restringidos por
la dureza de la vida y las condiciones en las que se ejerce la domi- tando como herencia ese extraño pensa .
nación social, los cuerpos de los individuos experimentan con pecto del pueblo. 'adas los go1pes ~"nropma- la
intensidad y violencia todo lo que no soportan de los otros, pues Al observar las pala b ras PronunCI · ' descubnmos. - que
.
el contacto cara a cara directo con la autoridad es imposible. dos y los gestos reahza · d os, co n frecuenCia
h ho situaCiones . preCJ~a'.
Entre los habitantes, esa conciencia de vivir dominados Y · ·
VIolencia entre vecmos ac u t aliza de ec
. ados: un som . d ue brero quJ-
sometidos provoca, de hecho, una fuerte dependencia que a veces en momentos coyuntura es 1 determlll· d muy mcn . · ihza a qna
tado en broma es seña e ~ d, la cabeza Yre¡ : ~l hcl.ho
cobra la forma de la solidaridad y las alegrías colectivas com· l d na actttu m~senta u
partidas, y otras, la de los celos el odio . l'd des En esa atenta contra la parte su P enor e 1 que es bu rlado. fi~t: -·t eco-
. ' y 1as nva 1 a · r h
atmósfera, el pensamiento de sí y sobre sí, la dignidad y el hono erida contra la identt'd a d de aque
d dor provoca un . de d, 1 t
d
son tan valiosos que se defienden de rnan 'd El hechO eÓempujar el puesto d e u n ven a emujer pcrJU . dKa no - 0l.om
0
. tcnta
. con el vecmo. la íntirna conv·era .aguerr1 a. con res·
de compartir d n m1co;· . • ·
una mJuna co ntra dun u fam•.1Ia,. que 10 ¡ mo
Pecto al rey, se forma parte de la població Icci 6 ná eque, genera . . b' ' la e s . - En e1m
reputación, smo tam ¡en ho nropi 0 • etl. . . d ntidad ·
d eseos colectivos de sahr . de esa situaciónn rn s'dvu1garmo ver· un tcc incidente
r s' la J ebada: lo S
cualquier
t otro obtener
go nzosa y deplorable y de los momentos en qu sent1 a co vuelve ante en que se prod ucen estoserpos se ve pertur
ee1otrose
. P_ara encontrar e .
a•ecttva .
y económica de los cu
el enemigo que_ hay que combatir su lugar.
La pertenencia al est~do de precarl•edad les da Vivacidad y ferD' ,o()< ('

ciclad a los intercambios corpora es. Por Ia


94 1 EfUSIÓN Y TORMENTO. El RELATO DE LOS CUERPOs
y DESPLAZARSE
AVECINDARSE

su vid,, colectiva. Esto pasa por el saber SOcial, la info .


un buen conocimiento de la vida política, al menos de la ~1 metido por algme~
· del mismo níwl
tual estalla sin- -
el robo co . la coreografla ges d
ser accesible. Cada uno sabe mas
, o menos en qué hotel
quepuede. freota o l ·nrnedtata y . e sentido preocuparse~
·
dencias o casas v•ven las auton'da d es cuyas carrozas defien<~,
es, res¡. a 1 No !len
la respu~ l ni pro toco o. 1 . m o y el otro, se ha penm
sta es tido
de las que conoce los trayectos que llevan a tal príncipe al t Y · ntua '1 quien, a1ser e mts
res, stn .ste· el honor, 1a reputa-
. , a la casa del
o al teniente general de la pohc¡a intendente.~>t,
eatro o
otr ' pues es e
tra lo rn ás íntimo que ext .
competencia social instantánea y cada día actualizada le da '""cha atentar con o o los bienes. ., nada queda completa-
vivacidad al barrio, pero también mucha susceptibilidad. Los euer. ción, el cuerp cada riña o agresiOnd, b ·edad o de tipos de
D hecho, en asos e e n
pos se chocan o se injurian con facilidad ante la menor afrenta a e . rado al azar, salvo en e confusión generada por
su honor o a su modo de sociabilidad: levantar el sombrero <1 mente hbl·ento muy partiCulares. Lad la "naturaleza popu-

~:~ncidentesdviole::sp~eol:i~ada afecto::~~;oe~:~
portam 1eco e ·
alguien, lanzarle un carozo de cereza allí donde no se debe, OCU·
par el lugar de otro en el mercado, darle un empujón a un puesto, por sus
1" a
doma y Sl . tas que pien
saludar de manera torcida o burlona son pretextos de pelea. lo! ar ' no 1 filósofos o croms t el cuerpo
d S n muchos os 1 , stantemen e
sentimientos y las susceptibilidades, vividos a flor de piel, dicen os. o Más tard e, "1a filosofía penso con del m un do"J6
manera. 1 alma ' adop-
tanto como muchos de los discursos. Demasiado restringidos por como un obstáculo en el acce:o a samiento de las Luces res-
la dureza de la vida y las condiciones en las que se ejerce la domi· tando como herencta . ese extrano pen . _
nación social, los cuerpos de los individuos experimentan con
pecto del pueblo. nunciadas, los go1Pes propmaue la
in ten si dad y violencia todo lo que no soportan de los otros, puo
Al observar las palabras pro ncia descubnmos q . . ,
el contacto cara a cara directo con la autoridad es imposible. . d os, con frecue
dos y los gestos reahza h ho situaciO. nes preCJ!)a·_
Entre los habitantes, esa conciencia de vivir dominados Y
sometidos provoca, de hecho, una fuerte dependencia que a vec
.
violencia entre vecmos actualiza de ec
minados: un mbrero
. . da qm
que s~
6 en momentos coyunturales deterctitud muy 10 . en'•1Jza. nta una
cobra la forma de la solidaridad y las alegrías colectivas com·
d~ tado en broma es sena- 1 de una a
. d la cabeza y repre!)e
d . ,¡ hecho
partidas, y otras, la los celos, el odio y las rivalidades. En esa Penor eel que es burla do,'fit:: -it eco-
atenta
h contra la parte su
atmósfera, el pensamiento de sí y sobre sí, la dignidad y el honor 'd d de aqu
son tan valiosos que se defienden de man 'd El hecho derida contra la identl a dedor provoca un . e Lsolo su
. . . , .
de compartir con el vecmo la mhma conv· .ó d
era aguerr1 a.
on res· e empujar el puesto d e un ven mujer pe rJ·udJCa n 0 · como
. tenta
.
nómico; una injuna co ntra una T
d su fanu Ja, que JO
mismo in.;
•cc1 n e que, e
pecto al rey, se forma pane de la P<>biación más vulgar genera
deseos colectivos de sahr de esa situación sentida como ver·
reputación, sino tam 1b. én la e . te En e
, ho propiO, e . 'dentidad
1 . 1, ~lKM
cualquier otro obtener un tt::C d tes la •
t )S inci en ' turbad.t: lo. g' -
gonzosa y deplorable y de los mo_mentos en que el otro se vuelve tanteen que se pro d u cen es ( erpos se ve per
· hay que combatir Para . de los cu
el enem1go que . encontrar su lugar. afectiva y económiCa
La pertenencia al est~do de precanedad les da vivacidad y [ero·
¡; ........, ,.."Po

arp' ,., 1~ ''.,..,al• l <'1 1 < 1


ciclad a los intercambiOs corporales. Por ejemplo, frente a la 16 Paul Dumouchel, cm,. orums. f_s$111
.
sur ¡, '

de ¡>enser en rond. 1999' P· 14


to ,lo golp y las palabras responden a la velocidad de
na ometida. i lo peatones o los vecinos salen al pJ,AZAJlSB BN !LB DI P&ANCI!,
uno u otro • no iempre se trata de confusión, sin -d·-..-.~ P
coNOCER
LA ITINERANCIA
.
ra de hater que cese 1a d1scor d'1a y de restablecero e
frágil y tumultuosa de esa obligación de vivir J·Unt1a Un¡dad Emprender ruta
volunt.td de conformar una comum'dad de cuerpos fr os, de . trabaJ·ar a menudo hay que desplazarse fuera de
Para 1r a ' . . .-~_la
policta. En alguna parte, en esa activa febrilidad de ca~ntea~ y por 1o tan to• deJ·ar los espacios más o menos protegidos w:
.
en l.ts frecuentes . 1e netas,
vw . po de m os entrever que los hab· a dfay ' ital para recorrer las rutas, atravesar bosques y ríos, bordear
cap 1 'da. . c. •
tes del barno,. en su carencia . de poder, buscan enunciarlfan. las planicies y llegar a los pueb os. Esta VI Itinerante IOIJa otras
maneras de vivir con los cuerpos y otros sistemas de sociabili-
-o muchos- derecho(s). Ese "algo en común" en el orden de~
dad. Pero, para muchos, emprender ruta es una práctica habi-
derechos es lo que hay que hacer respetar y lo que, a veces
tual: el éxodo rural, por un lado y, luego, el paso de las estacio-
h.Ke reaccionar a los peatones cuando los mendigos son dete-'
nes, arrojan a los caminos a muchos hombres o mujeres, que
nidos por los agentes de la policía. Allí no hay irracionalidad:
han dejado tras de sí a sus familias, en busca de una ocupación.
tampoco podemos afirmar que ya existe lo que más tarde sella·
Ellos atraviesan las provincias para llegar a la capital, mientras
mará la cohesión social, pero pueden detectarse con evidencia
que otros recorren el camino inverso, parten de París para inten-
determinados accesos, violentos o no, pero en todo caso verba·
tar pequeños negocios en sus alrededores, bordear ríos y cami-
les y gestuales, que indican un deseo de autonomización. nos de sirga en dirección a los pueblos más cercanos.
Esa "brusquedad popular': tan observada por las élites, es sobfl' Acto devoto y habitual, el peregrinaje17 también somete a los
todo una confesión de su parte sobre la manera en que ellas se ~o~bres a la prueba de la marcha y de las largas distancias entre
representan a la población. Como asignados a la brusquedad t fno Ye_I calor, la mayoría de las veces en soledad. En cuanto a
os mendigos y 1 b d
por la mirada policial, la mayoría de las veces los cuerpos obe· 1as. malezas ab os vaga un os, conocen la rugosidad de la grava '
· ción· porJ' d
decen más o menos conscientemente a esa conmtna cal ores El· co un ·antes, las severas heladas así como los grandes-
11
otra parte, esa brusquedad es una respuesta corpora1Ygestu bien· las ca · lerciO entre París Ysus lejanos alrededores obliga a
rretas precarias 1 b 11 1
que corresponde no sólo a las condiciones de VI'd a, sino ta111¡ rrl' nos. El po1vo es abund ' os cat a os · os hombres a trazar sus cami-
Y
1 . .
a as IntenciOnes, a0J
y ambos elementos se re f:uerza n el uno1.1nidJ de los canunantes
. an e, mtentras que los pies mal calzado-
qu ·
Para convertir . a 1 b arno
. y a sus h a b'Itantes. en una coll1 bro, terrenos arcill e camman entre espinas de escaramujo, ene-
de cuerpos muy específica. . da del~~ das invernal ~sos ablandados por la lluvia o abundantes hela-
es,estan marcado h "d
E•n Pans, .
, avecmdarse significa entrar en la mareJa con t~ll" no gastar demasiad d" s por en as y deformaciones. Par-.¡
. el otro. y J¡¡"·¡,;.~. barqueros o mero y para evitar pagarle uno . J'· 1 .
cuerpos, funciOnar para bien o para mal con ' unos y otros cru - <~ a <,
d e1 tiefllP 0 17 Dorninique Jur . . zan a nado los río a umiendo tod )
. 'd ad tan grande por las cuestwnes
cunos1 . Jos do10 rtJ.o;¡ti rt<rnois, 17:z " Ia (dJr.), Gil/es Caillotin, pelerin Le
pu'b)'Ica que todos enfrentan con la mtsma
. fuerza JítiC [lle~ 4, ccole Fran¡¡:aise d R
· e ome, 20o6.
· retour dt' Rom
3
0
avatares de su condición. · oralmente. p
tipo de ne go y en ondiciones poco favorabJ-
. -,¡
mendo en alto u pertenencias para mantenerlas
. )
deJandola arra. trar por cornentes a as que con 'd
seca. . laS autondades pol.iaales de
tamb•é~rmenas y las autoridades militaJa
• SI eran
ble . El trio 0 d L,IIor curten y burdan las pieles
1 11 las gen ientos que esconden la cantidad en aUI~DeldD
• . c. ·d Yos desplazamrtores simplemente men""bos A;... -L----.c . .dDI
Jtmeranua voluntana o .orza a es, pues, una "inscrj . 0 y c:ucn.uu. g
uvos, dese
cuenX> de las pruebas de la prueba del camino': 18 T;l--b~ón . d
itales para hmr e esos antros
demasiado
imialtlbla.
·r ..... Jén. de los hosP
Jo encuentros buenos o malos con el otro, las mord d ~ odo más vale proveerse de certificados de bautismo
e urasde pe ese m ' . .. .
maJe , 1.1 severidad de los senderos apenas desbrozado llli. b d tener su perm1so militar en regla SI se es soldado, o cual
de o a, . 6 . .. . D
de circul,tdon y de control. Las crecidas, la helada el si cat'eni(S ·
qUJer 01
arca de pertenenCia a un patr n SI se es comlslomsta. 1-
. . , so ardj
y las r.ttagas de viento que corren sobre las planicies e ente rectamente sobre el cuerpo, enterrados en los bolsillos, se ins-
. , . scu1Penlos criben signos de identidad fragmentarios.
cuerpos v los 1mpregnan con sus rafagas, mientras qu
• 1
e~~
toneles de madera forman obstáculos imponentes e inqu·
. " . Ietantes,
O b1en las personas se congelan como el hielo': según la e
sion de Caillotin, el peregrino de Reims, o bien se queman:
La muerte
Cuando leemos las actas de recolección de cadáveres hallados
las entrañas. Pese al tiempo y a las intemperies, los cuerpos están
en el Sena o en los caminos, descubrimos, consen ados en los
sumergidos en una naturaleza que puede ser agresiva o tierna-
cuerpos, restos de papeles, fragmentos de escritura, jirones de
mente acogedora, pero que se sume regularmente en la oscuri- certificados lavados por el agua que los náufragos o las 'ICti-
dad de la noche de múltiples espantos. mas de muerte súbita en la ruta llevaban consigo, preca\ ida-
En los caminos, todo es imprevisible. La vida nómade no tiene mente. Casi todos pobres e iletrados, llevan consigo la pre~en­
allí más que un solo apoyo verdadero: el cuerpo. Los paisajes cia de un escrito cuyo control no poseen (¿saben, incluso, leerlo?),
variados, las desnivelaciones cansado ras, el agua fluida Yator· pero cuya gran importancia conocen.'9 Los cuerpos hallados
mentada, siempre presente, modelan los imaginarios Ylas sen· muertos se inventarían minuciosamente, se describen las ropa"
SI'b'J'd
I I a d es. Emmentemente
· simbólica la ruta es sena- 1de lar~•0' Yse consignan los objetos llevados.
) ¡·
trayectos arnesgados. y de partidas, llenas de azares Ype~dl Sin (o casi) cultura escrita, conviven con el te~to escrito. Éste
. 'bl es, pero también de altos arriesga d os Yde cruces es un talismán que les permite atrave ·arel tiempo v Jo.., d1a - '
poco previsi cuya · .
· 1 rios Aque1l . cmmente Simbología conocen. Además, ese papel e un
puebl os que no son todos necesariamente hosp1ta a · .d·, l
1" cotl t•0
. Signo de pertenencia, cosa que todos necesitan mucho. En l
aquella que pasa, va, vuelve, se vuelve ya sea (( habltua Y blaóoo encuentran las palabras necesarias para vivir. La presenciad l 1
0
bien conserva la marca y el rostro del extranjero. La ~~a 5,pett1 palabras de 1
·'
_
os pequen os fragmentos de cartas, de cucnt l •
errante conoce múltiples controles y vigilancias: Jos gua
h) \rlcttc Far e I 1
R g ' e >racdct de panhcmi11. 1'e, rlt <ur ,m a 1 :~.'
e ¡/W' a) <~rd, 2oo_,,
18 Do · · · (d1r.),
. Cilles Caillotin, pelerin. Le n·tour de Ro'''
ffiJOJque 1uha
rémors, p. 337.
lOO

AVECINDARSE Y tE A Al
vago ayuda memoria o direcciones responde al d
yo en construccion que sabemos que pasa por lo irne&eo
. (ene el valor de un conocimiento. El caJD1Daftte, u.;a._
e a sociedad oral, las personas mtuyen e1peso de lo escrito
Presa rnarcha 1 ••
, más después del VIaJe que antes, y su cu~ m0Yi1imde
una prueba de identidad y una manera de observarse ' "sabe
3 esfuerzo, se ha llenado de nuevas informaciones, que son
vivir dentro del ordenamiento regulado del mundo A Cluary por e1 . ( "d . . •
. · veees, . ero de orden fís1co se m1 e su res1stenaa y su cansanao ,
q ue se revela allí, en esos torpes escntos transportado lo pnm · (e1paisaJe
· · Impregna
· 1os pasos y
s,es~ ero también de orden estét1co
los contornos de las culturas de sí y de las de los otros· h
. dec1arar1as «·mcultas" ni
• ayque
fas pensamientos del caminante) o de orden imaginario (cómo
observarlas por lo que son, sm e . contabilizar la cantidad de espantos experimentados, de som-
. L . ons •
derarlas culturas de la carenCia. os escntos portados expr 1 bras entrevistas, de animales o de plantas hostiles que uno teme
un deseo, el de establecer un vínculo con la sociedad, y repr: encontrar). Las informaciones que proporciona la marcha son
tan una marca evidente de una voluntad que se siente más fuerte sociales; cruzarse con alguien benévolo permite acceder a nove-
cuando se la e);presa de forma escrita que de forma oral. El cuerpo dades del tiempo, la región, la vida y los acontecimientos de Fran-
es un "porta-insignia"1" e inscribe sobre sí algunas de sus inten- cia o de otras partes. En cambio, el "mal tipo" sólo causa pro-
ciones, una parte de sus relaciones con el mundo y de sus creen· blemas, sobre todo si hay que defenderse de él por desgracia y a
cias. Lugar de construcción mental e imaginaria, con sus escri· los golpes. El "gesto caminatorio"21 juega con la sombra y la luz,
tos también confiesa las coherencias y las incoherencias de sus la desconfianza y el equívoco. Puede suscitar furtivos encuentros
pertenencias y, sobre todo, las rupturas y las discontinuidades amorosos, donde los trigos y los cuerpos se mezclan sin dema-
que han conformado el destino de su recorrido. Una parte de su siado pudor, con el intenso placer de los abrazos tan crocantes
saber reside allí, bajo varios aspectos que combinan briznas de como el maíz tostándose. En ese nomadismo en medio de nume-
cálculo con trozos de oraciones y misivas. Espacio de riesgo l rosos peligros, el cuerpo habita la desmesura del tiempo y de
de dolor, el cuerpo proporciona un relato de sí mismo, sin ord~n. los pensamientos oscuros, realiza el ejercicio cotidiano de una
pero sin desorden. Ciertamente, lo que se abre, lo que se inscn.be sociabilidad tan repentina como efímera y se acerca al peregrino,
dirigiéndose constantemente hacia santuarios que no existen.22
en él es el mundo político, que le prescribe la portación de SI~:
nos 1'dentJtanos:
· · a partir · de allí, podrá urd"Ir e mven
· tar sus pr ~ntes del gran encierro de 1665, en los siglos xn y xm, "la locura
era] coextensiva al vagabundeo y, por eso mismo, todo vaga-
pías maneras de estar en el mundo. bundeo [estaba] amenazado por la locura". 23 Tanto el bosque
corno el agua son muy propicios para ese estado límite, 24 errante

El gesto de la marcha . do IJ' 21 Michci de Certeau "M h d 1 '11 " ¡• · . 1 ¡· A


La marcha es un gesto. De paso en paso, se van en unc¡an 1 de fc · · ' are es ans a \'L e , en llll't'lltiOII , 11 quotr, ren. rt~
. dora• 3 22 1 el/re 11, 101!8, 1980, p. 185.
can-Marie F · · ·
t .
rayectonas a recorrer y el objetivo a alcanzar; enuncJa 23 lb¡(.,p.
24M· h
1 19
.
ntz, Lt• drsrours duJo u a u Aloyen Agc, Pan~, Pll, 199.1..
•e el Fouc 11 ¡¡· .
pp, 22_ _ ·lll • rstorrc de la folie¡} l'tigc classiquc, P.m~. Pl{m, ty(> 1,
23
20
AJbert Moyne, Le carnet d'adresses, París, I:Harmattan, t989 '
10 JI UERPO

y marcado po~ lo de c~nocido. Por otra parte, en loa


medievale la tterra elegtda para la locura se encuentr na autobiografía y Caillotia, pea
a,~ trata dedu en su cuaderno, insertando t.extos ea proM:OI••
en el bo que y cerca de los eharcos o los estanqu L
tiniebla , refug~o de animales, agua~ espejadas, todo es
es. llllJ
4t
"""'~«- ~ ..
anota to ' o de otros escritores, asi, como ua~es. -.-~.,._
as poesJas . . ·--
n d0 nde se encastran la escntura prop1a y~ yaacn-
do para la· ilu tones, para las sensaciones atemorizantes~l'qp¡ cabezas, d 1 d Cailloba
los hecho· increíbles. El bosque, lugar de vagabundeo h Para tos 0 editados por otros, preten e marcar e recuedr: o. il d
. . . . , aceaflo. ·
no se p•en sa como autor, pese a sus esfuerzos e est o y e
rar la irraCionalidad, v1rar los colores, olvidar las prohibici
, . . . ones, , ·ca aprendidos en la escuela.
El loco encuentra a11 1un espacio propicio para sus frenes' reton . .
. Iescor. La itinerancia, piensa él, es una asces1s, pero también la forma
porales y sus esperanzas de umrse con el cosmos tan sagrado
más pura de sumergir el cuerpo en los tumultos y las bellezas
como diabólico.
de la naturaleza, aunque esto implique el cansancio, las lastima-
Para otros, la larga soledad y el vagabundeo prolongado, la
duras en los pies o, simplemente, el miedo y el deseo de regre-
necesidad de esconderse en caso de sentencia en rebeldía 0 de
sar a la región. La fuerza física es la primera requerida; los via-
dc~crción dan lugar a divagaciones y desórdenes mentales que
jeros asocian "bosques de gestos" con miles de pasos, mientras
provocan alucinaciones, confusiones y actitudes rápidamente
se estremecen en los claros de los bosquecillos o se resguardan
agresi\as. A menudo, algunos enfermos, desgastados por una largamente para evitar encuentros indeseados. El28 de septiem-
vida demasiado dura en los hospitales, escapan a las rutas. Entre bre de 1724, agotado por el cansancio, Caillotin escribe cerca del
enfermedades, incertidumbres sobre el futuro y una naturaleza monte Saint-Cenis que se encontraba
a la que no siempre están acostumbrados, se introduce la pertur·
bacion mental y aquello que Michel Foucault llamaba la aventu· desnudo en el heno a fin de descansar con mayor tranquili-
ra de las "cabezas alienadas': dad [... ].Pero tuve que volver a vestirme para salvar mi vida,
Ese vagabundeo no encuentra sosiego más que en el descanso pues los vientos traspasaban los muros, que sólo están com-
1
Y os sueños o las pesadillas habitan sus noches. Sm . embargo. puestos por piedras dispuestas unas sobre otras, sin mortero
1
. cterta
extste . dulzura en el hecho de ser un deam b u1ante, ve ' . Ysin siquiera revestimiento.
. manera
peregrino Caillotin expresa con belleza la extraordinana . la
el duna, Dos días des , " 1 1 . .
en que, en la ruta, los cuerpos se ven envueltos por · de 11 d pues, e ca or excesivo me htzo bañarme en la ori-
1uz Y las sombras o la pesadez del verano. Tras deCI'd'r parur a el río ·· d
Perrnanec''1sostemen ome de una barquilla atada a un árbol '
1 d·ree· ,
.. . 1' naen '
v~aJe a Roma Ya su regreso, en 1724, de la capitaltta ta de sJfgJ El as¡ entre 4 y 5 horas para descansar': 2 5
errante " d. . ,
ctón a su ciudad de Rcims, este peregrino fabricante ditlJ' su ern 1 or mano que busca trabajo o se desplaza par.t
h'Izo muchas anotactones· . brc or P eo conoce muy b'•en 1os cód'1gos y las costumbre: de l,t-
sobre su viaJe. Este hom te[llJ'· larga
s rnarchas d · 1 e
· d · b" dos ]os -« , es eCir, as tormas de sociabilidad que h,n qu
no omma ten la escritura y su diario aborda to de Jee•"'
pe o t b' · d Allí pue ls l>orn¡ .
r am ten to os los paisajes y los encuentros. do; oo·ot nrque Julia (ed ) (~ 11 •.
esa "senst"b'l'd C arllotrn, pNcrrn, p. H~.
1 1 ad " por cuerpos de la que ya se h a habla
· • ' ' t's
104

cultivar y los recelos que hay que establecer co tra


pe 0 el urgimiento imprevisto de ladrone~ de
También sabe cómo hacer un alto en el caba loa . de moneda, el duelo, el rapto,laWalaei. .Wiíll• •:. "l
jara nadie y cómo atravesar los pueblos sin
ret s'
lll h
ficact~n por emboscada y el contrabaDdo. &.., . .~-·
13 sesmato ido ~..A. Jos
e . d de la gracia real deb a su &'•"...-.u,
" b , Prov -r ~
0 ,...
exclut ~s luso de sangre, pueden obtener el perdón del Ry.
dade . Pero una cosa es sa er y otra cosa es
, d
costumbres. Asi, 1a para a en e 1 cabaret no d .
Pract¡,.,...
momento propenso a todos los peligros: allí la ge eJa de Ser IIJ!
"'<q' menes, me
El recurs0 de gracia no. es una carta
d . 'ó
. e rellllSI
. n y se pre
· la forma de un mterrogatono realizado por un CODU-
. d es, pero los problemntebebe,Jllflft.
a las cartas y tra ba amista . senta baJO al d l' d li
. de la policía que le hace relatar e mcuente sus e tos
as surg·d "&e sano . d tall das .
improviso se transforman muy pronto en riñas. I os de
en detalle. Las narraciones son largas, precisas y e a y casi
·
siemp re conservan el tono oral de una
. conversación.
. Cada pri-
sionero adopta la postura más humilde posible para merecer la
Sociabilidades y peleas de la ruta gracia real. En suma, los relatos de delitos se deslizan según un
Algunos archivos proporcionan información sobre los ti modelo prácticamente homogéneo: se cuentan los hechos, pero
sociabilidad y las_pele~s ~el mundo de los caminos; son los~:~~ de )a narración se desprende que, si tuvieron lugar, es porque
recursos de gracia soliCitados por los delincuentes y los pr~io­ respondían a una actitud legítima frente a las costumbres de la
neros en determinados momentos solemnes de las vidas de los época. Por supuesto, hubo un derrape, pero sólo fue una manera
de defenderse, lógicamente. Cada uno o cada una "manipula" el
reyes, como la coronación de Luis XVI en 1775, por ejemplo.lh
sentimiento que tiene de su honor e intenta mostrarse como un
El protocolo es el siguiente. Para ir a la ciudad de Reims,donde
digno súbdito del rey que sólo cometió una falta para defender
tiene lugar la coronación, el rey debe desplazarse. En su trayecto,
ese honor pisoteado y, por lo tanto, también el del rey.
gozan de gracia los prisioneros encarcelados en las ciudades que se
En 1755, 217 prisioneros -17 de los cuales son mujeres- solici-
escalonan entre París y Reims, como Senlis, Soissons, Compiegne. tan un recurso de gracia. Sesenta prisioneros de los 217 no saben
etc. Todos han oído hablar de esa gracia; los que fueron conde· escribir ni firmar, de las mujeres sólo 9: éstas están más alfabeti-
nados en rebeldía y que, después del juicio, se esconden yvaga· zadas que los hombres. Pero 1775 es un año particular, pues, con
.
b un d ean por miedo a ser capturados y luego enearcelados, fi dese violencia, estalló la guerra de las harinas y 25 amotinados fueron
dirigen con prisa a los lugares donde se detiene el r~y a "ara condenados por saqueo de trigo y otros delitos. Los otros con-
. . . . t iccwnes p denados, por su parte, lo habían sido por peleas en los caminos
presentar su pedido de gracia. Existen ciertas res r falsi·
1a (ue habían causado la muerte, por incendios de granjas, robos en
ese proceso, como el caso del crimen de 1esa m a}·estad,
as rutas o riñas en los cabarets de pueblo. Sólo seis de los ca:os
. xvysc ¡rtl
estaban relacionados con historias de amor o de brutalidad sexual.
26 En 1722, el25 de octubre tuvo lugar la coronación de LUIS en que'. rfl
10
· ' ocurrió en 1744• en e1momcn la guerra en rcP'
1
conced1eron gracias. Lo mismo 2
7 Natalic Zcm . . ..
en contra de lo esperado, partió a luchar persona1mentc en se cncue0rra S • on 0 avts, Pour sauvcr sa
.1 1988.
• eut, l'lt', n•nt~ de pardmr du \\ 1 ~~~, e, P.t
de Flandes. El registro de los recursos de gracia del año 1775
los Archivos Nacionales bajo el índice o'242.
HUSION y IORNENIO El RflAIO Df lOS CUUpo

Muchos relato de pelea pertenecen a


.(.Uerpo muy cod't~ 1 1cad a, a la que subyace
una dra,_
--•,aturg¡.
, años), fue condenado a la galera de "!''II'"'"J" p5
tanci.1 otorgada a I.1s civilidades y a Jos gest una extrellla . de do tema 17 1 d Be · •..:...._...._
. .
b Jl111t.'nto os de sal IQ¡&.. (cuaJl or cont u macia. Se habia pe ea o con noast, .-~
que, naturalmente, deben ser Utació rvr 3
respet d 11 o......, netLI • P de Avallon, en un lugar llamado Veau de Luguy.
borde del camino, la propiedad, los camin _ a os. La CJ1:~1 r- 1· 'a cerca
. os seno · 1 -'""ii ~ que " VJ ochaba que nunca prestaba atención a los daños
1es y las callejuelas, la acción de levantar el na es,losp ist le repr
sombre élsa seno b cuando hacía a sus caballos pasar cerca de su campo.
Jos trabados en el cabaret, los saludos dur ro, los acu · ecausa a l . . . .
. an~J~ ~
qu . "Parados uno frente a otro, se IDJUnaron prunero con
casuales, el recorndo en barco con los barq encuentr euen. ta.d ero mutuamente, y 1uego se golpearon". P'-uuemos
_.~ .
una-
. . ueros a fi os suavJda ,p M. d fi d Be · '
zar el no, todo es obJeto de reglas tácitas qu 10 de cru a en efecto, y a mar a rman o que nmst cayo
. e no deb . inar 1a esCen '
gred1rse. Los gestos que hay que realizar, los salud en trans. ~
100 por u
t namente sobre . un tronco , puntiagudo después de un
. · · 1as ca b ezas que se me
d mg1r, · 1·mano no y las mirad osquehaYque
gesto de distancia ' mientras que el no lo estaba amenazando, y
estan · mventana
· · d os y son sometl·dos a evaluació Das burlonas se hirió gravemente la cabeza. Benoist lo denuncia_ y se lleva a
. , n. e una 111al
actitud o un gesto descartes nace la discusión que a cabo el juicio, que condena a Minard a las galeras. Este se fuga.
' a veces PUed Más tarde, regresa a buscar a Benoist y, de hombre a hombre,
degenerar en la muerte del hombre; en la ruta no , ' e
el cabaret, nada es simple. ' mas que en llega a un arreglo con él y lo indemniza con 66o libras, de las
En el pueblo o en los caminos, se cruzaron hombres y · que conserva un recibo firmado por el notario Cousin d'Avallon.
. . . ruu¡e- Él no sabe firmar y sólo inscribe una cruz sobre el papel. Ale-
res: se conocieron y lo pnmero que VIeron fue el cuerpo del otro,
gando el arreglo financiero, solicita su perdón.
luego lo observaron y lo estimaron. Éste les pareció o no agra-
No hay ninguna palabra que carezca de importancia, nin-
dable, sin vergüenza o dispuesto a la pelea y el hurto. Las narra-
gún saludo que sea insignificante, ningún gesto que no sea inter-
ciones multiplican la descripción de las posturas, los gestos de
pretado. Existe una "puesta en escena ordinaria" de la vida de
la mano y las piernas, las miradas. Se leen los modos de per· los cuerpos en los caminos y hay que someterse a ella. Si no,
cepción donde los cuerpos y el pensamiento se alternan yse alían son necesarias tanto las excusas como las retracciones: ¿quién
para apreciar al otro, desconfiar de él o temer que provoque una d_ebe dejar pasar primero al otro en un vado, por ejemplo, el ofi-
. de los pueblos, cerca d e 1os bosques o de los cam·
pelea. LeJOS . CJal o el soldado? Todo puede prestarse a discusión, pues se
. , " , . 1 ciudad, smo supone que cada gesto debe enunciar marcas de respeto y pre-
pos de tngo, no hab1a una multitud como en a ber
. . d 10 s cuerpos. 5a servar el honor. Posaderos, criadas, sirvientas, jornaleras, obre-
un protocolo del encuentro y un saber vivir e Juntad: la
. I . .fi b. , t
aprecJar a otro s1gm Ica tam 1en ene .
r una gran vo
defenderse\
r~~ Y lavanderas
Cton ·1
saben "por cuerpos" lo que es la repre ·enta-
preservación de sí mismo. Eso también sirve para socta 'lo que son las faltas a la civilidad. i, por de graci,l,
se Produ ...
111 ce una pelea y luego golpes tan graves que proYoc,m !.1
para afrontar el futuro. _ nati\'odl
· 1tor de 43 an ·e 05 anutertle, aquel que ha golpeado teje su relato muy codificado
Es el caso de Claude Minard, agncu e1' trarCl-to ho
ce com· . . d . . .
•sano, estacando lo que el constdera como t,1lt,1, ,1\
~ aliza a P1 d nor o a la h .d d .
Borgoña que reside en La Chapelle. Este re r cia.En 1 onesti a . La muerte causada se rcC\t,l no \.·om
., olí citar su g '
para llegar a la prisión de Comptegne Ys
108
A

un crim n, ino como una respuesta cuasi heroica


Aquf e tamo en un modo de presentación de uno y, para ello• no siempre se necesrtan pallllbl-..
cuerpo que pretende corresponder a las normas d bién cuentan.
.
definiéndose de manera consciente y política a fin d
la gracia real. Al adoptar los códigos sociales y las
e1

lo. que se vale la propia monarquía, se corre la sue:0~de


e' Suele ocurrir que cuando regularmente se toman
caflll·nos' la gente se encuentre con las mismas personas
pueda entablar una ~mistad, pero la amistad de la ruta es
proceso efímero. Alguien pued.e entregar pronto su confianza tras
ner el perdón con mayor facilidad. Los gestos descr'te e obtt
realizar una parte de su recorndo con un compañero para matar

ciosamente -los de la ofensa, la henda o la muerte- 1pos l1linu.
, . retenden la soledad, pero cualquier incidente puede hacer que se la retire.
~er, .um cuando son erro neos, dignos de haber sido realizad
Hombres y mujeres de la ruta viven "esa sorprendente mezcla de
por un sllhdito del rey que comparte con el soberano los .05 grandes efusiones, abrazos y separaciones completamente brus-
mos valores del honor y la sumisión a su autoridad. mJS.
cas':29 Esas efusiones sólo resultan "sorprendentes" ante nuestra
En 1774, un mercero es condenado a muerte por haber mata. mirada de hoy; están arraigadas en los modos de vida de ese
do .11 marido de una mujer delante de la casa por donde pasaba siglo nómade, significan esa "filosofía" del instante que caracte-
a la salida de un pueblo. Cuenta que tenía planeado "ir a la casa riza a una población acorralada, sin dulzura en su porvenir.
de la mentada Isabeau, a dos leguas de allí, pero que se equi· Estas emociones son aún más vivas pues constituyen la escri-
vacó de puerta y entró en la casa de una vecina': Ésta, enloque· tura de los cuerpos, su inscripción en el mundo y frente a las
cicla, se quejó con su marido, que fue a esperarlos al regresor realidades sociales. Esencialmente racionales, también son "acti-
vidades de pensamiento";3°
los injurió por haber confundido su casa con un lugar de vicio,
"éstos le respondieron que no habían hecho ningún insulto, pero
cansado de oír los insultos del marido, perdió· 1a paci·enciaylo El h?mbre no está en el mundo como un objeto atra\'csado
por Instantes de sentimientos. Implicado en sus accione~, sus
desafió a un combate a espada". Así murió el marido. ero
E..s 1mpos1 relaciones con los otros, con los objetos que lo rodean y con
. ' bl e, aqm,, distmgUir
. . . lo verd a d ero de lo falso,p
códi· su entorno, se ve permanentemente afectado, tocado por lo
I 1 a des y 1os
resulta fácil imaginar lo que son las suscept1'b'l'd eflugar acontecimi·entos. L as d ecisiones
·· ' "fr'1as " mon·1·17.-an 1a afcec-
mas
gos de honor respecto de los umbrales de las casas ~¡nacion tividad son
'
l
procesos a os que subyacen \'aJores, sigmhca-
. ._
d 1 dos Y expectativas.-''
.
e as muJeres. Entre las personas se esb oza u na coorvimiel11°'
pos¡'hl e, compuesta por reglas que se 1een en Jos. mo pues 11(1
d
el cuerpo del otro. Entran en juego las emo cwnes, ort1°:,1o
. " un SUJeto. . 60 29 Do · ·
existe mdependiente, un .m d'IVI·duo autLas reacctO rrun,que 1 r (
.lo L)av¡d le
-. .
u la ed.), (,¡[ft:s Cmllot111, pC!crin, p. '59.
el proceso afectivo que lo vincula" 28 con el otro. , nrnoC160 Métailié
Breton ¡ ¡
• .a savc11r • 11 nrondt•, 11ne <lllthropolog¡c de' ,
0 ll /bid • 2006, pp. 91 y SS.
nes percibidas en el otro pueden desenca d en a runa ··P·92.

18
P. Dumouchel, Emot10ns. Essai s11r le corps et le socl·al' P· 103"
4 -L--:-
MultitudeS y tflUDJ,UUCJD

Dos palabras provocan el temor de las élites: que un individuo


sea pobre, enfermo o loco, vaya y pase; pero que se parezca a
otros y entonces constituyan un "amontonamiento de gente"
basta para que el pánico invada a las autoridades. Ahora bien,
esa costumbre de estar juntos para bien o para mal es tradicio-
nal y evidente, pues las condiciones de vida los obligan a ello.
No es que se trate en cada caso de malas intenciones respecto de
aquellos que gobiernan, sino más bien de un modo de existen-
cia forzado. La soledad surgida de la pobreza está tan presente
Yes tan difícil de vivir, la falta de intimidad y de abrigo para pro-
tegerse es tan fuerte que "estar juntos" es una situación evidente.
Comunicarse es "mostrarse" juntos, gesticular, tocar, conven-
cer; todas acciones que llevan a manifestar sentimientos y opi-
niones, esperanzas y dolores. Simultáneamente, frente a lo que
para las élites parecen desbordes o tipos de exuberancia inacep-
tables, si bien sólo son maneras sociales y políticas de vivir, la
autoridades despliegan respuestas fácticas, mientras que, dta tra
día, consolidan su imaginario sobre el pueblo y se nutren on
pavor de las escenas públicas de las que son testigo : para "lla
se trata de la gestión más o menos eficaz de una corporalid. d '
de costumbres gestuales que no dominan en ab oluto, qu
c.onocen y que imputan sin vacilar a la parte animal 111 t
hva del pueblo.
112

LO POBRB TIBNBN PROHIBIDO ODIAR

. entan evitar el obstáculo, . ••


Darle a los pobres como a los pájaros, decía má éJites JJJt b es y del pueblo, por su llDposibilidad de . . . . . .
ci co de As1s, más tarde convertido en santo E sbo lllenos Pr:~.. de Jos po r ómico, por la salvación de sus ni.ftos Y
. . . n reve "'1 . tema econ
15 d . 1
to de la h1stona el pobre y su cuerpo dolorido fu s rnoltle¡¡. al 5 d na medicina encargada de re uar os ~~<estr.~ttrt..,...,N
rrollo e u .
de amor; uno de los mensajes de Cristo y de la
1 1 e~o~ Objetos desa d or las epidemias. Esto no se contradice con la aser-
causa os p . d b este
el cuidado que cada uno debe tener de darles lim g esia Insiste en . del "no ser': pero también e emos agregar que, en
osnaal CIÓO • • }} d . . d d
y a los enfermos afligidos en su cuerpo aunq os Pobres . lo de progreso e intUición, en o e conviCCiones y e eseos
' ue sólos sJgcambio, la compast'ó n a m en u do acompana - 1os procesos d e
obtener Ja salvación. Lo que más tarde llevará a Ge e~ Para de
a afirmar: "Cuando Jesús dijo al rico mancebo· 'R olrg Sunlllel asistencia. En el corazón del proceso de individualización que
· ega a tu p ·
monio a los pobres: lo que le importaba evidentem atn. caracteriza al siglo y que concierne sobre todo a las capas aris-
. ente
los po b res, smo el alma del mancebo, de cuya salv 'ó no eran
tocráticas y burguesas de la sociedad, la finalidad de las opera-
aci n aqueU
renuncia era mero medio o símbolo': 1 a ciones de asistencia a menudo está movida por el interés social
La preocupación por los pobres es constante Se tem d yel amor por "sí mismo': El pobre sigue siendo un extranjero
· e su e-
sorden. El pobre, el loco, el marginal desarticulan la sociedad extraño al que sería preferible borrar, con todas las probables
el deber de asistencia también es una manera de mantener~ consecuencias que esta opinión implica. Paulatinamente los
orden público. Aun más, socorrer a los pobres no tiene como más.humildes se deslizaron hacia ciegos laberintos de la in:xis-
corolario ni como objetivo suprimir la división de la sociedad tenc~a, y ~os patéticos paisajes en medio de los cuales han hecho
entre ricos y pobres, sino atenuar las diferencias demasiado pro· :~ i~I;~~~~:~ la de la so_ciedad han moldeado, aun en la derrota,
fundas entre las clases, que se vuelven peligrosas. Taladrado los interlocu/ ha~f~f)ado cuerpos irrigados por el deseo de ser
por la pobreza, la asistencia es un deber y el Estado monár· El ores e mundo político
pueblo sin fortuna está .
quico comprende la enYergadura de esto. Detrás de los precep· Yurbanos que . tan presente en los paisajes rurales
tos, se alberga una certeza nunca expresada abiertamente: aquel d nmguna autor'd d · · ·
esprcnderse d . 1 a , m stqutera el monarca puede
. b d e a la con·
que no t1ene no es. La exclusión de los pobres o e ec de· de los pobres cueysou existencia. La fluida y móvil expre~ividad
e ' s cuerpos t '
vicción de que la persona que no posee nada prácticam~nlte las ansancio y las e e es an marcados por las huellas del
· pos1b e, Para · ntermedades ofr
saparece. Pero como la exclusión total resu 1ta 1m de 1 quienes buscan asisti 1 , ece un espectáculo doloroso

. p rís. pt'f·
crip~:óteatros. A veces, los~~:~~~ teatro de 1~ miseria es el peor
1 Georg Simmel, Sociologie. Etudes sur les formes de la soc
ialísatron. a
·dición , latent n grotesca y lastim d ador~s o~ctlan entre una des-
. pcr t enccc a 1a esocia/f'· f."''r"
5 e Por e . osa e esa m1sena fl
1999, cap. VJJ, " Le pauvre," pp. 453·470 [la ctta - Asistido d sa evidente realidad. agrante y un asco
española: Georg Simmcl, Sobre la individualr'dad Y 1~ sfiormas 1
I:ditoria1 de J . J bor e esta m
escogz'dos, mtr.
. y ed. de Donald N. Lcvmc,
. Bucno.s Atrcs, ... pP zt!l·2.,•7' (1! rarse, sin anera, considerado e
.
Umvers1da. d Nacional de Quilmcs, 2002, N o u: "El' pobre' . chosPara defio que debe docilizarse el o;lo ~lgo que no dc..'he
en p. 221 (N. del E.)). enderse y expresarse p, l pue lo tiene poco: der ,_
. or o tanto, moviliza , u
polftica ma evidente: su cuerpo. Además en
, e1con·
te to e crito obre los cuerpos de los pobres se J~tQ
nera tmp · 1tctta,
· o su bl'tmma
· 1, un pedido: a ello Pere¡bedeliJa.
. . s 1es está
btdo odtar, a fin de preservar la tranquilidad púbH Prob¡.
e tan condenados a una cita perpetua de obed· ca. ~ Pobres 8
1enc1a
pecto .1 sus condiciones y a las autoridades que con res.
1os gob·
H.w que llevar a los pobres al temor de Dios y ev·t teman.
• 1 ar su .
resentimiento respecto del otro. Como el sistema pol't' Posthle
IIcoseb
en la voluntad de borrar la personalidad popular ( , asa
. .. . mas allá d
-u capan dad de produccwn de trabaJo), la obligac·ó d e
. . I n e no
odiar se vuelve la metafora de la tranquilidad pública. Celebrar
e~ poder, al rey y~ sus príncipes, aplaudir y festejar sus apari-
LA MULTITUD, ESA RECHAZADA
Ciones, estar particularmente alegres y expresivos frente a las
múltiples peripecias ostensivas de la monarquía viene acom-
De ella puede surgir cualquier cosa, como del cuerpo de la mujer,
pañado de otra cosa: no hay que sentir ningún tipo de resenti-
dicen en los círculos médicos. En la ciudad, lo primero que los
miento respecto del rey sagrado, que vive para la dicha de todos.
viajeros observan, entre pavor y fascinación, es a las mujeres.
El mejor ejemplo de esa prohibición es el atentado que Damiens Alegre, apasionada, trabajadora y activa, la mujer es sonora Y
perpetró contra Luis XV en diciembre de 1757 con un navajazo abigarrada, aunque sólo sea por la llegada al suelo de Francia de
que no resultó de gravedad. La conmoción entre los gobernan· coloridas telas de estilo indio floreadas o rayadas.
tes fue tal que el Consejo del rey se reunió para dar órdene~ a La multitud es heterogénea: en su interior, rozarse es evidente,
los intendentes de las provincias. Se les encargó que recor~Je· darse empujones no es atípico. A pie o en carroza, atravesarla 0
ran juntos las provincias de Francia para observar si se hablan decidir fundirse con ella implica riesgos nada despreciables. Hay
cumplido Y seguido las misas y las oraciones en favor de1rev' gente en todas partes, en suma, una afluencia considerable.
. . d upesar.
YSI 1os campesmos y los pueblerinos habían m ostra 0 s 'do inquieta y reactiva: las orillas del Sena, los bulevares, los paseos
. h b' . . . 1 , el sofllde
SI se a Jan mchnado hacia la tierra, por eJemplo, a 01 r
están repletos de gente. En París, todo es un pretexto para de~m­
de 1as campanas o no habían murmurado palabras en contrapos bular. Cuando no se trata del trabajo, es cuestión de ocio, he_-.-
1 cuer tas, bailes al aire libre y de una proximidad con todo tipo de
la monarquía. 1 El rey y sus príncipes querían que 05 . úala cur·10SI'dades que pueden atraer la atencwn.· · La m ultitud es·' ante
de1su'bd1to . mostraran exteriormente su pesar; esto conttn
todo, festiva y ferviente entusiasta y alegre.
política de los cuerpos. En cuanto se produce ' un ·mCI·d ente, 1a,s •autoridade: ',t m
hablan de multitud sino de muchedumbre, de masa. de por u
1 h0 ) -~. 1 fl'(
parfs, ac o, incluso, de enjambre, lo que pone de mamhc 10 ' 1 ~
r ette Farge, Dtre et mal dire, l'opinion publique a u XVIII~ siccle.
2A 1
Seud, 1991.
116 EFUS ÓN Y ORM 11 H ltHATO Df lOS CUERPOS

cupa ión que e i te con respecto a esas concentr .


. a . inaJes, dispuestos al~ a la • ...,~.........líll
tmprevi ible como cotidianas: el anuncio en un ca-rtel·-q-...~..
aumento en el precio del pan puede provocar concen de-. e~ preferencia estruendosa y DOtaría
Jes. u tros provistos de deseos diferenta,de•11111•w.••
multitudinarias alrededor del cartel pegado sobre los tra~ de Jos o , b la &.!--...!-
. d de las que pocos uscan trazar ~
la casas de los comisarios. Ávida de curiosidades pelllUroscte cida es
, ro Cl'fti
la fuerza no se deja engañar; maravillada, acepta las ilu . ca, Aeostum brados como estamos a tratar a las mu.lt:ituda
.1 . . d stones . ortunos excesos,3 ya no sabemos cómo construir la hiSID-
A como d e ugar, partiCipa e ese perpetuo movimiento d · mop · d'tvt'duos reum'dos cuyo cuerpo es el
ría social de todos esos m
musica, las demostraciones y las exhibiciones, los animalesadj~a
principal soporte y, a veces, construye el lenguaje. Sin embargo,
trados y los cantos que escanden el ritmo de sus días. ·
en su Introdudion ala France moderne4 Robert Mandrou ya abo-
Se ha tendido a convertir a esos anónimos agrupados en remiJ.
gaba por una historia de las sensibilidades y las pasiones. lla-
gadas estampitas, y en nuestro imaginario se han inscrito durante maba a trabajar sobre el oído y el tacto, la vista, las miradas y
mucho tiempo las descripciones alucinadas de los amontona- Jos gestos. "Tocar, tantear, besar, tomarse de la mano son gestos
mientos de París y de las multitudes rencorosas e incontrolables. tradicionales que aseguran la percepción y dan solidez a la impre-
La representación de la multitud que la mayoría de las veces nos sión proporcionada por la vista." 5 Reír y llorar son modos sen-
viene a la mente es la de una mueca popular, irracional y des- sibles y frecuentes de compartir. No se trata, como se dice con
mesurada, sin saber y sin racionalidad, que intenta desestabili- frecuencia, de instintos con los que estarían dotados los más
zar el orden público. La multitud, sinónimo de contacto inquie- débiles a falta de inteligencia. En efecto, lo "sentido y la expre-
tante, superaría el frágil umbral de los roces entre los cuerpos, sión de las emociones tienen que ver con una división social,
entre la pasión embriagada y el desapego necesario. pero se inscriben en el seno de un sistema simbólico y desmien-
Romper con esa imagen, no adherir a ella, acercarse un poco ten la hipótesis de un lenguaje natural o instintivo del cuerpo,
más a aquellos que componen esas multitudes e indagar más en de una universalidad del significado de los gestos, las mímicas o
profundidad lo que fue la vida de esos hombres y mujeres, por las posturas". 6 De un lugar cultural a otro, todo cambia, como de
momentos reunidos, nos conduce hacia otra historia, la de Jos una época a otra. En cuanto a los llantos y las risas, a menudo
. vividos en grupo o en medio de la multitud,- manifie~tan las
cuerpos y los pensamientos captados por completo por sus.tareas..
preocupaciones cotidianas, las emociones sentidas Ylos mstan-
su vo1untad de comprensión del presente, y en.renta
e ~~~n·
· a las diChas
. 1
tecc1ón y a las desdichas de su con d'IcJOn.
· , Turbue . fi·
. con 10 3 David Le Breton, Anthropologic dr4 corps <'t motftmité, Pans. Pl F, ¡qQo,
tos, sm lugar a duda, pues la vida sucede afuera, per0 f¡ rJ11a5 P · lll.
0
nitas declinaciones del espectro de las sensibilidades r.las petart 4
Robert Mandrou Introdudiontlltr Fmncc modcm<'. E>..<ai de psycho '!:'
d e aprehender el mundo que conducen la histona, . la wter historiquc rsoo-r6~o, París, Albin Michel, Col. "L'évolution de 1human 1
5/bid.
y la modifican. alicio· 6
David Le Breton, Anthropologu• du corps ct modcnuté, P· 112'
· )os m 7
Anne Vincent-Buffault, Histoire des /armes, Pans. RJ\'a¡tt'S, t9S(>
Por supuesto, entre estas multitudes se deslizan es y JoS
sos Ylos bandidos, los cont los estafador
t de felicidad, in voluntad de retraerse en la
ucederá má tarde. En la vida mundana, las lágriJn El poPulacho imbécil siguió ayer a la Sdora ...-.. . . . .
participan de e a búsqueda de la voluptuosidad· aa ~ 1 que estaba en frel paseo con una dama de C'GI. . . . . . .
la lagrimas también se derraman para sentir ci;retn el PueblA tuve el honor de o ecer e guar:dia, para alejar a la Jalltil...
ba' 1
. l . a VoiUp ou,
idad en el hecho de compartir a tnsteza o el des . tuo La señora se negó agradeciéndome mucho hasta que aliiMt
. asoslego li sentada y yo volví a hacerle el mismo ofrecimiento, a fin ele
r,tr en público no está mal VIsto. · o.
En la multitud, las pasiones y las emociones se int que pudiera respirar un poco de aire, pero me dio la misma
'ál . ercarnb· respuesta. Poco después de la partida de la princesa la Señora
y se informan unas a otras. De ese d1 ogo m forma} nace el lan
dizaje de la cosa pública y política. No es fácil descifrar los apren. de Boulogne vivió la misma escena, pero le puso fin pronta-
. de ese apren d'IZaJe.
tos prec1sos . s·m embargo, algunos inc momen. mente retrocediendo y subiéndose a su coche, es cierto que
. . 'd tormes ayer habría parecido que toda París estaba en los Campos Elí-
de la policía respecto de Ciertos mc1 entes muestran la e
. nverga- seos. Firmado Federici.9*
dura de lo que representan las multitudes para las personas encar-
gadas del orden público. Temerle a la multitud, o al menos sus La multitud es el principal enemigo: en efecto, pueden surgir
desbordes, y saber controlarla, es, en efecto, la tarea del guardia múltiples desórdenes, batallas e indecencias y, por ende, moles-
de los Campos Elíseos Federici. 8 Hombre de baja extracción yde tias para los aristócratas y muchas deterioraciones de la natu-
poco poder (no es más que un subalterno de la policía), sus infor- raleza, como la de los árboles y las plantaciones. En verano, la
mes casi diarios muestran su escasa cultura letrada. Pero su puesto multitud se divierte en todos los lugares de paseo y la conse-
de guardia del paseo de los Campos Elíseos le da autoridad yél cuencia de ello es un amontonamiento tumultuoso; amontona-
interioriza su función como un sinónimo de poder. También in- miento sospechoso, porque obliga a los cuerpos a estar juntos
terioriza los códigos de civilidad usuales, se inclina ante los gran· sin precaución, a formar una cohorte incontrolable. A esto se
des -príncipes y princesas-, quienes también frecuentan el paseo, suman los pequeños comerciantes preocupados por ganar dinero
Yse preocupa por lo que él llama ((el populacho", que se agrupa
a su alrededor, espantado por los peligros posibles de una mez· este hombre, ubicado abajo en la jerarquía social, posee una escritura a \C(~"
da social inconveniente y sin embargo habitual. Que los cuerp~s próxima a la oralidad. Al pie de página, se transcribirán las citas de FedenLI
' ' sacfl· tal como aparecen en el texto en francés. [N. de la T.j
de los humildes se acerquen a los de las princesas le parece un · ·• 9 !bid., fol. 30 .
.
leglO, 8 Fedenct
pese a que es algo autorizado. En abril de 177 ' • "La populace imbecille a suivi hier Madame la Princesse Lambal, qut etoJt a
la promenadc avcc une dame de compagnie, j'ai eu J'honncur de lm offnr la
comienza su informe de la siguiente manera: garde, pour écarter la foulle. Madame J'a refusé en me remertiant beauoup
Jusqu'a ce qu'elle fut assise et lui fit la méme offrc, atin qu'dlc ru re,plrtr
8 A h' .,789• ,or l'air, elle me fit la m eme réponsc. Pcu apres le dép.trt de la prin~e's< ~ 1 '1 ' •
re tvos nacionales, 0'589, Policía de Jos Campos Elíseos. t777rcnt '[urcot r de Boullogne cut la mcme scene, mais elle !'a tinic promptement en
mformes del guardia Federici. Agradezco especialmente a La U rétrogradant et en montan! dans sa voiture, il cst 'rai que hier ,m aur 1 '
,.
haber llamad 0 mt· atenCJón
· sobre esta fuente. rcda'tadoS que tout Paris était aux Champs-tlysées. Signe Fedcri<•."
En su texto, 1a autora ha respetado la ortografía de los 10
· forrnesqué 1'11oto
por Fedenct,
· · pues considera que ésta e de manifiesto hasta
120 EFUSIÓN Y TORMENTO El RELAJO DE LOS CUERPOS


y cuya presencia agrava las aglomeraciones de personas
multitud. Par.t Federici, los más humildes son unos brib en la stos de pederastia que Federici persigue y ta..,
ciallos ge d e
la eh la
n tono severo. uan o cae no e, tarea a anfaa:
teme que estos refuercen en los paseantes una suerte de onesy
fieb nesta co d sca1zas .
popular, que él siente como desastrosa: "Son todos unos b .bre "Descu brl, a cuatro muchachas ya e ,smsusfaldas,acom-
nes esos vendedores de alimentos, como biscochos, dulcesr¡&0- -adas por jóvenes para pasar la noche, una de las cuales se
pan O, de manera m · d ecente en p Ieno mediodía".*
ta:, panes, gofres y bollos aromáticos': 10* , U-
mostr
A la multitud se suma el olor, tema recurrente si los hay. Los Al guardia le da mucho trabajo detener a esta última y anota;
pequeños comerciantes no sólo son chicaneros, mala gente, sino "es muy corpulenta, alta, tiene mucho busto, es joven y atrac-
que también se di,·ierten excitando al "populacho': dando empu- tiva, con un atavío rebuscado y estaba tan loca que se revol-
jone · en la multitud con gestos obscenos, levantando, de vez caba en el foso, golpeando con los pies y las manos a la gente
en cuando, las faldas de la muchachas. Esas libertades pícaras que se le acercaba. Hice que la llevaran a un coche para llevarla
a su casa".' 2 **
y nauseabundas representan la prohibición máxima para el guar-
dia del paseo, que sueña con la fluidez móvil de una multitud Su tarea es incesante. Nada escapa a su vista y sus notas dan
calma. Por la tarde, le cuesta mucho trabajo apartar a la gente y cuenta de una sociedad móvil y viva, en algunos casos indecente,
cuida con extremo cuidado que, en medio de los empujones, los pues a veces participa apresuradamente de los hechos y los ges-
señores estén más o menos protegidos. tos cotidianos, la gran mayoría de las veces vividos con prisa,
en una imposible intimidad. La exposición pública (a penas
''Al atardecer -escribe-, hay que echar a los pequeños comer-
velada) de las indecencias es un estado de hecho que Federici
ciantes sucios y apestosos de las grandes alamedas reservadas,
reprueba y que la multitud perdona:
sobre todo porque echan a perder las ropas con sus grandes canas-
tos."n*"" Organizar lo mejor posible el contacto entre los cuerp~s
Ayer por la noche a eso de las diez Étienne joven pastelero
de personalidades de distinto estatus social y controlar las ~ct~
aprovechó que el jardinero dormía profundamente recostado
tudes sospechosas y los gestos demasiado ligeros. La multitu
sobre su vientre y tuvo el descaro de desabrocharle d panta-
reum'da, los b osqueCillos
· y los paseos verdes const1·t uye n una ver-_
0
lón Ypasó a la acción, para cometer el abomi~a.ble cnm:n
dadera oportunidad para el pueblo para reunirse en algunos ame- de la pederastia. Étienne quiso escapar pero mi JOYen dogo
res furt1vos
. o para " practicar
. .m d ecenCias
. " con d en ables ' en esp

• ''raPPn¡¡:u
' .
quatrc ¡cunes filie dcp ded1.1L1~sn~. ,lUX fllPe' Ót('('~,
h ' ' ,. .. . •
. ,· el
10 Archtvos nacionales, informes del guardia l·ederici, fol. 106. acc001 Pagnées de gan,:ons pour p.1~scr 1.1 nurt, . d <ln t u rH.' le rour en l'1un m ' •
• "( e sont tous frtpons, ces marchands de dcnrée de bouc h.~. comrnc ntc:~-..
1
se dontlc \ . 1 . . d "
"votr te 1.1r,:on m ecente.
. 11es, sucrencs,
croqumo · frutts,
· pettts
· pams,
· oubltes 1
· et pa ,.tsscrics Olor· ll Archivos .· · ·
1es, mlormcs i ¡ guart¡·1.1 ¡:t•ticrid • tol. .w-.
•• q • 11,\cton,¡ <e • :l't
11 Archivos nactonal~. informes del guardia Fcderici, fol. 106. andc:s • t l' un cmbonpoint gr.mdc, bc.lUt:oup t ¡,
elle cst " · rt'llllt' tt J<'1I<nt' 11,
< g•ore•.:
~: 1es ehasscr d 'autant que ces 'ermers
•• "A 1a brune, 1"1•aut i · lhns
' Jcs ¡.:r
• Jlarur.
. e re•e·h crchct• <'1,11 st. folk
' qu,dk ~e T<lll JI •11·1 Jan'·. k t.h.,C, trap¡> 1 '
a 11écs réservées,lcs petits marchands poisseux et puants, ga"tcnt 1,s Jlicds
fi ' d ,
ct es mains !.1 f(lule qui 1.1pprnd1.11t. t .n ·· J, J' f 111 (tl!ldlllft \JI ' l

hablllcmcnts avcc leurs pagnés gros." tacre pour 1a faire conduirt• tha <'11 c."
l l l 1 EFUSIÓN Y TORMENTO El RELATO DE LOS CUERPOS

entre~ado por mí lo alcanzó ~ 40? pas?s! fue entregado a la retratos fulgurantes de vivacidadyVJeraál. . . . . .
guardta de París, donde el comtsano Thténon lo envió a la Cár- ytraza de
cel del Petit Chatelet!· * 1 nes que colocan all~~or en e1corazón unlugar·JiliM•..•
Jos placeres, la furtiVIdad amorosa, los desafios a Ja palida
endicidad organizan el gran espectáculo de los cuerpos. Por
Risueñ.l, a menudo la multitud se divierte con los gestos inde-
:raparte, en junio de 1783 Federici se expresa de manera pero
centes que se cometen frente a ella y no siempre aprecia los arres-
nente respecto de ese paseo; preocupado por los frecuentes mal-
tos. Federici se lamenta cuando relata, por ejemplo, la forma con-
tratos que recibe, escribe: "Quiero devolver las cosas a su estado
tinua en que se producen "indecencias mudas a la guardia, pero
inicial, el paseo tranquilo, pero veo el inconveniente de ver los
llevando repetidas veces la mano de la nariz al trasero':** Ese
Campos Elíseos convertirse en una nueva ciudad'~l4* En efecto,
hecho sucede con frecuencia y, en agosto de 1778, Federici, humi-
él "ve" y escribe esa visión: he aquí el paseo convertido en ciu-
llado, observa que el público siempre se vuelve espectador y que
dad, en toda su complejidad, atravesado por la abundancia de
"están todos allí desternillándose de risa ante los gestos obsce-
los cuerpos, sus defectos, sus astucias y sus arrogancias, todas for-
nos".'*"*"" Como no es un hombre de síntesis, sino una persona
mas de ser en el espacio público que pronto se transforman en
concienzuda y orgullosa de su responsabilidad, Federici inscribe
posturas que desafían las órdenes de las autoridades políticas.
anotaciones que siempre giran en torno a descripciones minu-
En suma, ¿qué cuenta Federici, con cierta melancolía? He aquí,
ciosas de miradas, ropas, gestos y posturas. Del mismo modo, dice, la noche propicia a todos los incidentes y los horticulto-
se sirve de algunas metáforas animales, o de otro tipo, para expli- res de los alrededores dispuestos a apropiarse de tierras que no
carse mejor y da a leer el conjunto de los comportamientos ~e son de ellos, pues están sobre el terreno del paseo. He aquí los
una sociedad diferenciada donde se mezclan "paseantes Ybn- cavaliers de maison (son cocheros de carrozas privadas) pisotean-
bones, comerciantes y príncipes':**** Muy visuales, las esce~as do sin vergüenza los senderos y los matorrales de flores. He aquí,
.
que re lata no tienen . , o b"Jet1vo
mngun . d e pu bl"1Cación ultenor también, "mujeres de vida fácil" (prostitutas) que se recuestan
.
como, por eJemplo, . so, 1o se t rata de dar
fue el caso de Merc1er: c?~0 les place, cabareteros que se instalan en los rincones "para
cuenta de lo que ve. Obstinado, se toma su tarea a1p1e. d e la letra VI:'Jr mejor': personas importantes de este mundo que se p~r­
mtten atravesar de un extremo al otro el paseo a caballo sm
13 Archivos nacionales, informes del guardia Fcderici, fol. 47· du
1 respetar ni los senderos, ni los bosquecillos, ni las frondas. En
• "Hicr a u soir vers les dix hcurcs f:tiennc gar~on pátissier profitta~cric
sommeil proffond du jardinicr couché sur son vcntrc cut l'ef:~~;orninable suma,
f . he aquí la ciudad , dice en sustancia. Dentro de esa con- . .
de lut déffaire sa culotte, et se mit en action, pour commet_trc e doguc USión, a veces debe llamar a algunos guardias suplementa no~:
en me de pédérastic. f:tienne voulut s'échapper mais mon JCUI~ ris. oü le que de Inmediato
· · d · "Contt?ncr
son abucheados por la mu 1tJtu
que J·•at· éleve' 1'a attcmt · a 1a garde de,. '1
· a 400 pas ct ·1t fut rcmts
commissairc Thiérion l'envoya ala prison du Pctit Chátclct. . urs rcprisc' 14
Archivos· nactonales,
· .m formes Jd guarul<l
_, . ,.,u,
.., , ' •ri~ i' ltll . .20t>.
• "J ,
•• "des mdécences a. la gardc sans parolc mats . en portan taplustc
. t'tJ 1· lt· ¡>nlm<'ll.ld< tranqt
e •VeuX remettre les choses dans leur prermcr
la main du nez a u derrierc.n , lltats
n ¡·e Vots 1 mconvénient de voir les<. harnps. f.l VS<'c:.
· •. . ,, •se tr.m,ftlmu•r C'
• .. "ils sont tous la pris d'hilarité devant des gestes obscenes. ouvene villc,"
• • • • "promcncurs ct vauricns, marchands ct princes".
124 1 EFUSION y TORMENTO El RELATO DE LOS CUERPOS

al pueblo en todos sus estados se vuelve su obsesión; un PUeblo


que para lo, humildes forma un. todo, pero q~e, .para los llláa y luego, ¿qué decirles a los niños de 1ot bajel ........, .
acomod,1dos, juega a la arrogancia y a la supenondad: mendigos, a los jóvenes zapateros, a los fabricanta de • • • •
tos cabareteros, cuyo impresionante cuadro traza .Fedaídl:
Es inutil, Señor, que tenga el honor de aclararle cuán impor. joven panadero [que cometió un acto de rebelión} Je sumaba a
t.mtr es mantener el buen orden y hacer que se respete a la una cintura muy pequeña unos ojos de cerdo, el hocico de
mono y unas ropas muy sucias, en fin, era el más desagradable
guardia en un lugar donde frecuentemente se reúnen varios
y el más feo de todos esos pájaros nocturnos~* Esta frase tan
~nilcs de personas de todos los estados, de otro modo este
fuerte expresa el pensamiento de muchos: el hombre del pue-
p.lseo pronto se convertirá en una especie de campo de bata-
blo es, en efecto, un ser vivo, pero sólo existe entre el cerdo, el
lla y en el escenario del mayor de los desórdenes.• 5*
mono y el búho, de modo que es horriblemente desagradable.
Federici se siente prisionero entre la multitud y los comisa-
·Cómo reprender a la vez a los curas libertinos, a los borra-
¿ 1 . rios de policía y no cesa de apelar a la autoridad de los comi-
chos, a los burgueses desvergonzados, a los esco ares sm con-
sarios y de recibir el rechazo de ésta. Los cuerpos de "sus" pa-
ducta, a los jugadores de barres** o de pelota que viven entre la
seantes lo preocupan. Esa preocupación se repite como un
exaltación y la riña, a las jovenes con los pantalones abiertos Y leitmotiv cada vez que está en presencia de incidentes que con-
a los impíos? ¿Cómo proteger a las personas importantes cuan~o sidera graves. En el otoño de 1780, se enfada ante una mendici-
sus servidores mandan en el jardín? ¿Qué decirles a los mas dad que se ha convertido en epidemia:
importantes cuando pisotean todo con los cascos de sus caba-
llos? En 1772, un caballo y su caballero causaron dan- os en .b Jos Nanette Valle, pequeña desvergonzada de unos 12 años de
senderos por pura arrogancia. Insólitamente, Fed enCI · · descn e edad, arrestada finalmente el miércoles por astucia mientra~
0
al caballo: " Caballo bayo, de larga cola, marca d 0 en ellorn t e- huía de los soldados y regresaba al paseo exigiendo Iimo_na
con la letra L, coronado, con una sangría reciente, l a verga e:x: r con la última de las importunaciones e insolencias Y Je,·an-
madamente hinchada, caminaba muy lentamente"*** · tando su falda hasta el cuello delante de los hombres pidién-
doles algunas monedas. Pese a la advertencia que le hiLe al
15Archivos nacionales, informes del guardia federici, fol. 342 · b·cn il est comisario, éste la dejó ir y no se preocupó por mi imp~acti­
• " 11 est mut1
· ·¡ e,,Mons1eur
• ·
que ¡aye 1•honcur de vous o 1)SC rvcr comd 1dans un cable devoción por mantener en vano el buen ordcn.Ja JO\ n
.•mportant de m.1mtcnir
. le bon ordre et de fa1re respecter h' gar e es de tout
1 f é volvió a aparecer al día siguiente con otras diez que. h.~~ ,m
teu ou r qucmment se rassemblent ''lusieurs m•·¡1·1ers de •nersonn . de
· hJI11P

état, sans cela cette promenade devicndra . de e •
bicntót une espcce lo mismo. No obstante, le escribí al señor Dutro-.hct, 10'l ~ -
bata11le et le thé.itre des plus grands désordres." . ;<JX
''1> cportc co1ect1vo . que e ¡Jr,tcticó en hancia entre 1os s•g
·,JosXJll}
· toi1 '1r
11 1
en el que do~ bandos se colocan frente a frente y cada un<> intcn' ·~o'
pnstoncro~ del bando contr.trio. (N. de la T.] -ourol1 11 ~:.
'.;el..
• • • "eheva1haye a 1ongue qucuc, marque sur la longe a· 1a I·ttre
e 1·• '-• cn1L"n• ·
. tres 1~n1
r 1ehement, ayant la vcrgc cxtrcmcment cnflée, m are h '111
•ra
126 1 EFUSIÓN Y TORMENTO El RELATO DE LOS CUERPOS

tor de la polic1a para el departamento de los pobres p


rog,ule que me enviara a dos de sus hombres a quienes
, ara y abrazos. Los jugadores y sus inseparabltt .............
1 an en abundancia. Sumémosle a esto la falta de üa••~rtl
brind.u1a el apoyo de mi guardia, a fin de purgar al paseo:
gaseo de los Campos El'tseos se conVIerte
· pronto en una
~a,
e ·.1 l:husma. Además hay que arrestar a los pederastas, que
e ·t.m por todas partes. Veré si toma en cuenta mi pedido.•6* mientras que la multitud se divierte y vive, ferviente ale
gre. El paseo es, en menor escala, lo que la ciudad es a escala
En \.1 multitud, todo el mundo está incluido: los importantes, mayor: "Los jugadores de pouce, * los espectadores y los cam-
pesinos no cesan de venir durante todo el día a las esquinas de
los burgueses, los soldados y los escolares. En conflicto con esa
Jos senderos para orinar. Estos depósitos de orina comunican
esc.tla social, Federici está siempre en la lucha; tiene ante la vista
una infección tal capaz de enfermarnos, se tiene la intención
d resumen viviente y agitado de toda la sociedad. No le resulta
de verter allí veintisiete baldes de agua por día, pero Jos solda-
facil distinguir entre el alboroto habitual, los disturbios cotidia-
dos no tienen tiempo': '7**
nos y la gravedad de otras situaciones. En lucha contra una gran
Orden imposible para Federici; sin embargo, gracias a él, asis-
cantidad de "extravagantes", según su vocabulario figurado, se
timos a la visión de una expresividad de Jos cuerpos y las voces,
asusta cuando ve venir a la "aglomeración popular". ¿Qué es una de las gestualidades quebradas y significativas, sin duda leve-
buena aglomeración y qué no lo es? El hecho es tan frecuente Y mente exacerbadas por el lugar, que es, ante todo, de entreteni-
refleja tantas formas ordinarias de la sociabilidad que hay que miento. La facilidad con la que la multitud ataca diariamente
estar alerta. Cualquier curiosidad da lugar a risas y aplausos:· con burlas y pequeños golpes a los grandes personajes es su prin-
por supuesto, a un fácil contacto entre 1os sexos. La violencia
. d de cipal preocupación: "una Dama se vio fuertemente incomo.d~da
, ·d b · d '
surge rap1 amente aJo ano mas extravagan ci·as·la
, canuda al atravesar una multitud de pueblo tan injusto como para IDJU-
.. 'dad gestua1 riarla': '8*** Escandalizado por esas proximidades sociales dema-
paseantes, casi codo a codo, provoca una permtsi~l . d d Jos
sta
. do pe1igrosas en mayo de 1789 ("1ec11a no t a!)le con re~•Jecto
·t • a
que no es del agrado de todos. Los bailes y la proximidaf .;nes
lo s acontectmtentos
· . ' . ) · . unerior
postenores , env1a a sus t jerarqmco
cabarcteros calientan la atmósfera, a menu d o 11 en a de e usi .

una carta que muestra muchos e1ementos. d t:, crispación sooal,


16 Archivos nacionale~. informes del guardia ~·ederici, fol. 281. 'lée cnfin • AquJ,. probablemente, ~e hace rcterenua
. r .
. .ti¡,•11 (1•' un·, jut•go d< mt''J mul
• "Nanette Valle, petite effrontéc agée d'environ douze an~, arre . eant ;¡la. Pr·¡'e·t·•~a
· d o en aquella época. Lt .:ursr\,1 o• JllJJ• · {?'>.
• dciJ T
17
mercredt par fines~e, laquclle fuyatt . le~ so Idats el reve nalt. en ex•g
ce el quJ. (•\JJI
' . Archivos nacionales inllmnc- del gu.mli.t Fcderic~, fol. w~ urc la
promenade 1' aumone ave1. la dermcre . •1mportu01. t e• et ¡nso1enues s<lls· M,,l¡:r< • • ~ ''I ' . ' t 1.. n3\',JI1' nc..~ l.C"ln 1 10
..es )OUeurs de pouce, les sped,tleurs l' ' ' t ' : .J 1' J ( C' d póts
le ¡uppcs JUSqu'a u col devant les hommes d em.ln( . hnt ,' que 1q,as de nW n ¡l:1< Journéc de venir dans les anglcs de 1 ,tlke pour > 1'llf< lll' (',ll
' r: r< ron be
d' · · , ¡,1<· de nous 1a1
l'avts que J at. fati. au commtss,ure
. . 1'11' .1 renvoye\ ne s ocup.ls ~ reP•'ru h: llflnc communiquenl une tcllc: rnfl'dJ()Il <•11'1
11la 1a d l's,l'on a l'intenlion d'\' f.llr<'
. 1asa
J'
, vm gl >t,IUX u <JU J' 10
Jf ' "

ampratacablc pour mamlentr . le bon ord re"' purc• 1Jerle, e11 e'ni 1
. J 1\tr•
élfll' snldat · "
1 s n ont pas 1e temps. fol os
lendcmam avcc dtx aulre~ fats.mlle
. mcme tram. · J'-ti .• • atUvrc~. P',ur,rdt'·
' pour 1~ 111 . . .J
Archivos nacion,tlcs mfármcs dd gu.trdJ.l 1<"<" rrCJ, 4
Dutrochet mspectcur de police pour le <1épar1emc•ni. uCS 1" ir p.tr '11 '1 S's gctlS ••• • . d '<' 1 ffl\"t'fs.llll u
une dame s'est trouvk' torl m<onm1o < ti '
pner de m'envoyer deux de ses hommes que JC . ~er.al soulen e
. faut arrtter 1de' as.~ez injustc pour l'miuncr."
afin de purger la promenade de cctte vermme. . De plus •1
d~ a e d rni1n
01
de la pédtra tie ont rtoul. le vcrrat s''1t a u ra' égar '
11 1 EFUSION Y TORMENTO EL RELATO DE LOS CUERPOS

.t. i como el cara a cara (o cuerpo a cuerpo) instalado entr.


di:tinto grupo. sociales: 1oa . que Federici observa con terror TCDA•INIIillll•
sociales Y ..,~_d
de los menos acomowt os.
cuerpos " 1 llama~--=-=
a~a.a.
H.tbid.t cuent,t de que la frecuentación de personas distin . Los "acontecimientos del paseo , como os
1
.i.t · desde la llegada de los días agradables exigía alejar a:~
. incontabies· Cuando elabora un informe .para relatarlos, hay-que
lut,tmt'nte ese hormiguero de mendigos de todas las edades y leer a111, su asombro. De costumbre, los mfonnes
. hablan
. sobR
de ,unhos sexos que rodeaban cada coche que descendía de miradas afectadas o inoportunas, sobre actitudes festivas y/o gro-
entre 1.20 ,1 .200 a la vez, me pareció adecuado escribirle a) sefior seras, sobre una comunicación incesante y voluble, aun si, a veces,
de Rulhiere, Comandante de la guardia de París [ ... ] a efectos el gruñido de los cuerpos se vuelve una amenaza para la "tran-
de alejar la mendicidad, así como a los pequeños comercian- quilidad pública': Los gestos, como lo haría el lenguaje, enuncian
te~. Es neces.1rio que e as Damas estén tranquilas [ ... ].Hay que las múltiples formas de apropiación de los espacios. Pese a su
purgar pronto el paseo de la mendicidad, de las jóvenes licen- asco y a su oprobio, Federici da cuenta eficazmente de la labili-
cio as de la mas baja calaña y de los sospechosos de mala estirpe, dad y la capacidad de los cuerpos para inventar, dentro de la
alejar a todos los malos subditos y que la plaza Louis XV, refu- picota, modos de vida obligados. Descritos minuciosamente en
sus notas, los vemos pasearse o agruparse, tejiendo sus días entre
gio ordinario de toda la canalla, no se extienda hasta el paseo.•9*
relaciones de fuerza, solidaridades, entusiasmos e indignaciones.
Tan preocupante para las autoridades, la multitud es una de
~eparar los cuerpos de los humildes de los cuerpos suntuosos
las formas de la expresión social y política. Antes que un arma,
habitados por los grandes y las damas, no tener que asistir ya a
es una composición sutil y animada de alegrías compartidas Y
una mezcl.t odiosa que, además, provoca gruñidos y odios. Los
de desafíos arriesgados, aun si las autoridades la creen más bien
cuerpos de los pobres se exhiben frente a los cuerpos civilizados
un lugar de frenesí y de transe, un espacio no controlado donde
e intocables de los aristócratas: el contacto de piel contra P~:1• puede deslizarse la locura. Ahora bien, la multitud tiene con-
habitual para los más desfavorecidos, es sacrílego. Es tambJen ciencia de su existencia de multitud, de sus posibles arrebatos r
r.
una lllerte .,
cxpres1on de una lucha que se orgamza .
en tre clases de la alegría que le da constituirse de esa forma.

19 Archivos n.lCJonales, informe~ del guardia J·edcrici, fol. 534· . ,


• Vu que 1,¡ tréquentatJOn
· des pcrsonncs distinguécs depuas· 1,es bcauxJour.
' · . •e ct
d EF
ex•gcau 'él01gner absolument cctte fourmillcre de mcn d Jans
· de wus ,tg brC ('l • DSIONEs, BROMAS y SENTIMIENTOS
d d . u'·JU nom
e eux scxes qu1 cntourraicnt chaquc voiturc a la dt:sccntc JUMJ ' de lagar¡le
0 a2oo IJ f01¡'ai cru bon d'~uirc aM. de Rulhicrc Comn~anda~~hanJ~.
12
a El vagabundeo y la pobreza no están hechos sólo de dcsgr.Kla'
de Pans .. al'effet d'éloigner la mendicité ainsi que les peuts ma en,1Jc
~ que ces !>ames so1ent t r.mquilles ( . .. ] 11 faut v1tc
11 •aut • purgcr la pronts1 de 1°11Jt y desamparo: en todas partes se lec un verdadero alborozo d
de la mendJclté, des filies de déhauche du plus bas genrc el dcs_sus~~cfugc los cuerpos. Saborear, reír, beber, jugar a los dados, conoü'r
v•lame espece, élo•gner toll~ mauvais sujets et que la place Lollls X " gozo, sacar partido de amistades efimeras e intens.ts S(lll hC' h '
d
or maJre d e toute la crapule ne se répande pas dans la promenade.
lJO
EL RElATO OE LOS CUERPOS

que inundan lo cuerpos de una gran en ,


. ergta y d
d o·, ·1empre a la espera de goces nuevos, más d e 80eet baja estatura. [ ... ] El saboyano siempre~
los cuerpo e l,mz.m a través de gestos var· d ulces.Alllenbd...
. . Ia os en b --..v, cesar de su bonito violín, que20lamentaba no teuer'CDIIIIÍIIIIIt'-
ctdade obtemdas con prisa. Entonces se ex Usca<fefe•! hacer bailar a la compañía.
. presan lo8 . u.
tos y las personas se detienen en los encuent
. ros para 1
sentint¡,.,.
..~,~.
su c.muno para otra cosa. ' uego,sesutt Aunque las noches son oscuras y los caminos peligrosos, los indi-
Ser pobre no signitlca aburrirse. No es muy 'b viduos buscan el calor y la fiesta, pagando el precio de grandes
. pos¡ le hasti borracheras que no siempre terminan bien. Beber por la salud
aun cuando sobreviene la melancolía, pues el . arse,
. . . . cuerpo tiene de alguien, pagar su parte de la comida para sellar un contrato,
\ Itahdad de supervivenCia que lleva a las per una
sonas a cami visitar a la posadera por el placer de mirarle la enagua a la sir-
desde el amanecer hasta la noche. No se trata de ~ar
. un exceso, smo vienta, llorar de risa delante de aquel que hace malabares e intenta
de una sorprendente propensión de los cuerpos a ent e
. regarse •ácil- mostrar su habilidad en las esquinas trazan estilos de vida donde
mente a una gestuahdad y una sensualidad que muestra · el cuerpo pone libremente en escena sus curiosidades y sus emo-
n,enpn-
mer lugar, la atracción inmediata por el otro y no la hostilidad. ciones. La música, el sonido, la danza, el canto, la serenata acom-
Salvo algunas excepciones. Los encuentros, las citas, e incluso los pañan esa gestualidad entre melodías, aplausos, talonazos y malos
fallidos, albergan la novedad y la frescura de las esperanzas. Los encuentros. Por otra parte, los compañeros de fiesta tienen sus
adioses están hechos de abrazos, de gestos con la mano o de músicas. Así, Jacques-Louis Ménétra, artesano Yidriero, da un
palmadas en la espalda. Los reencuentros son parlanchines, mien- testimonio en su diario de la omnipresencia musical: "Partí de
tras que en las tabernas se elaboran proyectos con alegría y aca· Tours y los compañeros me acompañaron con violines y oboes
loramiento. En el relato del peregrino Gilles Caillotin, muchas Ydespués me trajeron de regreso a la ciudad para que pudiera
escenas toman prestado el tema de los corazones alegres. Por despedirme de mi buena granjera, que me dio de comer muchos
supuesto, sólo se trata de momentos particulares; muchos otros huevos frescos". 2 ' A veces, Ménétra oye o recibe una serenata.
Más de una vez menciona la alegría en el trabajo, durante el cual
se caractenzan . por su dureza, pero ese fervor es una ~~~ _,
. " queno canta solo o acompañado, lo que le permite "entrar en seduc-
CISa de la gesta de los humildes En compañía de un pe ción': como le gusta decir: "Me dice que estoy siempre de buen
· · atra·
saboyano, como él lo llama, Caillotin sube el Mont-Cents, on· humor Y que canto, entonces me pregunta si no me gusta el
. 1 pañantec
VI esa os pueblos a fin de hallar su camino. Su acom b.aile. Le respondo que no sé bailar, sino que doy saltos. Ella me
versa con él y le cuenta mil profecías: Sirve de beber". Beber vino blanco, comer hueYos reYueltos, pes-
or la car gobios, llamar al tambor, podría parecerse a una vida .soñada.
apa do P 13.
Ese saboyano bajo, que no recordaba estar cm P . Jc haC
<o Dorniniquc Julia (cd.), Gil/es Cm/lotin, pNcrm.l e rcwurdt Rtllll< d'rm' ,\
11 uv1a,
· smo
· b
por el vino que le alegra a e 1 · de un hO m·
corazon Y ~·
rénroi<·• 1724, ccolc · de Romc, 2006. p. 13o •
Fran.;.usc
dar brincos que parecían más de una cabra ;~~brepasaba~: <l lacques-Louis Ménétra, Jormral dt• 11111 ,.,,., amrpagnoll 111m r a u XI
Presentación de D. Rochc, P.trís, Montalba. 19S2, P· ~ 2 •
bre; levantaba saltando un pie cuyo extrem que era
da au 0
punta de la cabeza sin molestarse por na '
132 1 EFUSIÓN Y TORMENTO EL RELATO DE LOS CUERPOS
MULTITUDES Y

Esto elementos también vuelven a trazar lo que sed


. . . 1 'd 1 . estacó
arnba: la 1mportanc1a de 01 o, a voz y la rntrada y la . Illás "El alma no Puede tolerar por mucho tiempo las mismas situa
afectividad que se pone en lo que se hace o en aquello llltensa .
clones, porque está ligada a un cuerpo que no las puede sopor-
desgracia se deshace. La canción, la fiesta, la música d q~e, Por · La voluptuosidad nacida del placer es una sensación que
tar"2J
' em- 1 el espíritu transfigura. No se la puede confundir con el desen-
bailes, el paso de los grandes, los Te Deum, los tambor ' ~s
es a or¡. freno, aunque algunos excesos lo provoquen; es la deliciosa impre-
Has de los ríos ofrecen un decorado sonoro, dibujan un in
. . m~~ sión de una felicidad sensualmente recibida en todos los poros
lienzo pintado, estremeCido por gestos y nsas y también p rfi
e o- del cuerpo, en las fibras del espíritu y los motores del alma. Los
rado por la desdicha y las inmensas penas. La fuerza de la ale-
filósofos del siglo xvm han disertado mucho sobre las "pasiones"
gría expresada en público tranquiliza y acompaña los intensos
yaquellos momentos en que la naturaleza y el cuerpo se asocian
tiempos del dolor: lo importante es comprender que una ver-
para dar lugar al placer y a la felicidad efímera. En consecuencia,
dadera economía de los placeres y del goce es la forma de ser
es evidente que, en esa cultura que se mueve entre el hedonismo
de una sociedad precaria en la que cada uno cuenta con su
y la naturaleza compartida y en medio de ese aire del tiempo,
cuerpo, que hace arder la vida sin vergüen za ni docilidad. Esas donde el movimiento y los placeres se combinan, los más humil-
alegrías y esa voluptuosidad se viven pese al infortunio de los des saboreen o sientan, pese a los dolores y a las penas, los inten-
cuerpos. Aunque los cuerpos se desmoronen o las riñas termi· sos y fugitivos instantes de los sentidos entregados al placer.
nen en sangre, aunque broten las injurias y el exceso ahogue en En ese contexto, podemos comprender el lugar que ocupan
el estupro la dignidad de las mujeres, el individuo, sin embargo, el encantamiento, la fascinación y la necesidad de compartir.
está completamente investido de su vitalidad emocional, que La comodidad de los cuerpos permite la comodidad entre los
le da todas las marcas de la inteligencia, la bondad y la maldad. cuerpos y, por ende, las ocasiones de seducción así como la
Helo aquí requerido, movilizado por un cuerpo exuberante r vida contrastada y tumultuosa de los amores. En ese ámbito
. · do que es su más íntimo instrumento musiCa
ltmtta · 1' así como ra· poco simple de las relaciones entre los hombres y las mujeres,
1 ' 1' ·
e mas po ttlco, su violín más trémulo, que vt rae ·b ntre el co se observa primero la rapidez de las personas para hacerse notar:
la mirada y la fisonomía atractiva son compañeras de ruta, aun-
zón afligido y el largo sollozo. Jl con
En e1ecto,
e 1 . . . 1 . 1 desarro aeptM que esta última sea furtiva. Según Ménétra, seducir, bromear,
en a tdea de la fehc1dad que e s1g 0 acariciar, exasperar y hacer el amor serían juegos de niños. Sin
. . e rna de ac
Intensidad, el placer es necesario, pues es una 10r doyn° embargo, el peregrino Caillotin no parece advertir nada de todo
la VI'da. s·1 b'ten ese "sentimiento del instante"22 es modera¡ consJ·.
0
eso, salvo cuando se horroriza al atravesar grandes ciudades a
arrastra hacia vértigos sensuales demasiado grandes, se anifes· las que llama "ciudades de putas': En consecuencia, hay que con-
dera un favor de la naturaleza. Su exteriorizaci.ó 0 es· lab eefgt
J11 to·
15 • servar
. 1a mesura cuando se habla d e esa cosa a nH.:'ntJdo enigm.t-
~
t ., ,
acJOn mas pura y Montesquieu escribe en su ;nsc
E l'JO so r hcaq ue es el sentimiento entre el hom bre y 1a muJer, • qu'scdc·-
t · ·

( ¡JII 3
22 e[rti"Í¡¡1'. ¡ Montes·<llHeu,
· ·
<f.JII'rcs, t. vn. f.ssm· s11r ¡,. gtJIIt.
· ¡ •11'<lUil"<'
• ::- • 1'· 1.:!-.
Robert Mauzi,I.'idée du bonheur dans la littérature et la pense
XVIII' Sltc/e, París, Albín Michcl,
1 R A D O CU RPO

pi ntr las duc 1 n y la sexualidad y que, a vece.,


el amor y el matnmonio. ..,.....""- swn~mwd~~y~~~~~. . . . . . . .. .]
c~e~ sudor, la amplitud y la fuerza de bp~~•Jiel•jllllll•
f.l amor c.: el gran tema del siglo xvm. A la gente le
el hecho d que stc siempre pueda conservar el placer
., 1 • •
\;Ufl la edu cu n, tr.tgt a qutmHt que se combina con la.
Pr'
lllezclado
10
' Y 'os Jos obreros del transporte de madera, 111 ......_.
de Jos rt •
doras

del lavadero, Jos transportadores de niños, los bnJao.
. d l b
los cuerpos en extensión e os o reros de la CODStrua:i6a
tud, el u penso y l,t cspcr.t. Se lo llama el siglo libertinIIlqu¡e . . de cada día en el que se imbri
vos yla común medt'da, e1paisaJe
0
·
cst. atento .1 l.ts p.tstom·s <.1<.'1·• 1ma. Tam111
L 'é n se lo sabe ás ' l>ero
• . peroy son 1a fricción entre la pena y el cariño, el ritmo habitual de las
can
dcs 1gu.tl. 1· n todo ~..tso, en 1os am 1)Jtos menos acomodad
. os, 1os atracciones y las peleas y también el lugar del amor esperado,
tr.tgmcntos de scdu~.uon y de bromas hallados son trozos d d
e ra. ronto herido, mal recibido y luego destruido, pero siempre reco-
rn.l .unorosm o st.•xu.tles. 'H.·nidos por los colores no sólo de la
~enzado. Pero en esos cuerpos los sentimientos también poseen
pohrcz.t, sino .tdem.ts d<.• l.t desigualdad entre los hombres y las
la complejidad de los pensamientos del siglo respecto de lo que
lllUJt.'r<.' v l.t \ iolcnd.t t.•ntre los cónyuges, también forman parte puede representar la estabilidad económica y afectiva de la pareja,
de las form.ts de l.t fdicid.td. 1.t búsqueda del placer, la conquis- el placer de la fidelidad, la posibilidad de criar hijos sin dema-
t.t de l.t mujcr,l.tlihcrt.td de los gestos y el carácter mixto de cier- siada dificultad, la necesidad de entablar relaciones que le den a
tos lug.tres puhli os f.tvore~.en una política del encuentro teñida la pareja una buena reputación. Al mismo tiempo, la mujer activa
de en .mto y de \'iolcn~. i.t. Amar el amor es el romance del siglo, ytrabajadora, que sabe lo que significa ganar, busca una aparien-
pero l.ts ~.ondidom·s so~.:i.tks h.tcen que, ante éste, no todos cia de autonomía financiera, un honor y una profundidad de
teng.111 l,ts mism,ts oportunidades, que no adopten ni los mis- los vínculos o, al menos, su tranquilizadora duración.
mos gestos, ni l.ts mism.ts p.tlahras, ni las mismas relaciones de De la broma a la indecencia hay caminos arriesgados Y con-
fut'rz.t} qur, rn un.t situ.h. ion de inestabilidad y pobreza, la ~e­ denables. Por otra parte, las instituciones están allí para velar por
stgu.tld.td srxu.tl se viv.t audamcntc y el cuerpo de la mu¡er el orden de las cosas. Pero la cultura de la broma es una cultura
p.tdcz~..t m.ts viok•nd.t f1si~.-.t que el del hombre. ·¿ que se conjuga en masculino y femenino. Además, los espac~os
de la ciudad y los de los campos la permiten fácilmente. La cm-
1 n l: t' ~.ontt•xto, donde l.t .tlcgría física se expresa con rut ~·
• 1os, nHts11.,1}
• • dad, la ventana, la avenida, el pozo y la escalera son los lugare~
onJ<. krvor, .mnqul' so, 1o sl'a para C(mtrarrestar .
a
. femcnJO ' 0 pred ·¡t ectos para esa agradable act1v1
· ·dad que se prodigan-- hom-
suerte que st drbe tokr.tr, los cuapos mascu lmo Y en bres Y muJeres
· . entre 1a b ur1a, 1·a mordacidad_v· .los
. . . ·tivamente. Tanto y que osctla
en un pnmrr momento, p.trttctp.tn muy ac . como accesos de ternura. Pero deben respetarse _ oer
· tas normas: s1 b1en
Ja mdad ~.:o mo en los c.unpos, en l.ts plantactonc. · ·s de tngo fue(lO> la broma es un juego ordinario, su mterrupciO
· · 'no su derrape pue-
1
,, tr.n s fe los b.trrios, se entreg.m primero a 1as pe·nas· y ahesadoS a1 den tener graves consecuenCias. . Hay ¡ugares donde no ha,·· que
.
al trabajo y ,1 l.t vohmt.td de ganar d mero. e ·
A ·ostu111, espacio
r. v aventurarse· de la broma a la indecencia hay sólo un paso.
1 en 1.1 n e
. · · ntre e ·
cn<.:uentro, .t l,t proximid,td, a cierta stmbtosts e )S se sedll
l.1
,v,ourette,'
peluquera, vive en la casa d e u n frutero
~

llo mt mo , a la movilidad de cada uno. os


1 · cucrp( · ·
nales de
loS de La Huchette, en un edificio hndante
. con e¡ de earlot. que ·
en y e aptan. Aun en el trabaJO, . 1os ges tos artesa
m tro tamo en 1765. Mourette va ha .
Jos archivos? ¿Cuántos fuema •P~•••ítt•••
11
a bu ar u pro 1 i n de velas a la tienda. "Esta joViuen'Gl........._
en das son escasas, y en los arc:hnul
humor alegre y jovial. Era muy petulante, muy viva ~ denun 1
ivos de la prebostía de le-de F~
u palabra ya menudo se dijeron redprocamentepaJa~
brome.ar, pero sin faltar nunca a la decencia; todas sus~Para
en (areh . des" . .
ompanadas de postenores 1StUnientos por,_.
tem.m que ver con cosas lllt · 111erentes
.e y tenían como ob· rolllas
.
~:de la mujer, como si el acto ante la justicia UDpücata
, d . • . 1etivo la mayor marca de infamia que el acto sexual cometidodeiDIDa!2
burl.1. L n.1 t.tr e, sm que e1supiera rea1mente por qué pe
, ropro. abusiva 0 , incluso, que la violación. 25
b.1blcmentt' porque ella venía de almorzar con unos ·
, . 16w~ Jean Valran, de 52 años, es carnicero en París y tiene familia. Un
alegres burlad.1 por Carlot por su dialecto Mourette le responde día de junio de 1746, 26 regresa temprano por la mañana a su casa,
• gri.unentt', "le dice que h.tbía que bromear con moderación': cerca de las 9, "encuentra a su mujer ebria de aguardiente y la
luego,\ ol.1ron insultos, incluso hubo golpes y se rompieron obje- reprende, dice él, mientras rompe el resto de las botellas de aguar-
to . ',trlot 1.1 iniurio y 1.1 tr.ltó de puta. Es él quien hace la denun- diente. Ésta se defiende tomando un casco de botella para herirlo
LiJ. 4 Aqui se h,1 produLido un desajuste; de pronto, aparece la en el brazo. Tras ese acto, el hombre decide ir a que lo curen y a
ide.t de que l.t reciprocid.H.I de antes se ha quebrado, la mode- beber cerveza hasta la noche. Una vez de regreso, llama a su mujer
racion h,t dcs,tpMccido y las palabras han volado hacia otros ycomo ésta "no quiso venir se durmió hasta el día siguiente': De
terreno : l'l placer, la seducción recíproca por medio de la burla pronto, descubre al pie de la escalera a su mujer "con la cabeza
e h,m t:strdl,tdo brutalmente. Pero, de costumbre, el tiempo entre las piernas". Alarmado, observa que esta muerta, 'toda
que corre es, en efecto, d de la libre toma de la palabra, que irrita, bañada en sangre de una herida que tema en la cabeza': Encar-
cducc y h.Ke reir. celado, pide el indulto. Este suceso es ejemplar de muchos otro ;
De de principios de siglo, pese a los silencios, las falsas a~~- nos informa sobre el revés de una corporeidad triunfante.

ac10nes y 1.ts mentiras,
· se 1ce un patsaJe
· · atravesa do por indtvJ· A veces, la vida se esboza en una :merte de e-.pontancidad
duos preocupados por vivir la seducción y el placer dentro de como si decir fuera hacer, como si haLer fuera decir. in de-
1o 1Imite. de las convenciOnes
. . ·n desver·s
y el respeto. La JOVC
masiado romanticismo, pues tambien ~e puede pensar o.bre
, de 1a. todo según Ménétra) que las co:-.as 'an m u} rápido} que e r
gonzada, que no siempre aparece bien esbozada a travcs des·
denuncia . y 1os JUICios,
. . . existe. des d e entonces. No es· tan~táen tas alianzas, aunque lábiles, son corrientes. Bataillcau e obr r
en el Puerto y vive con la Chevrier: C!>tamo~ en 1749, amb
. y " petu1ante ,, su cuerp<) ·sexuado
Yergo nza d a como viva . . c.urales Perseguidos por delito. Como de costumbre, ell.onu~ano
rnci()S r
armoma con u cuerpo que se desplaza en 1os esr' de esos rroga al acusado y le hace preguntas sobre su relaLI 11
h . Cu-íntos
Y ur anos o en los del cansancio y el trabaJO·¿ ' ' . · qtJt'
100
ge t os ahustvos
. y VIolentos,
. que marcan e1pod er mas<.. U 1 ríad0 ~
omete a la mujer a sus deseos, no han queda d 0 inventa
138 EFUSIÓN Y TORMENTO El RElATO DE LOS CUERPOS

MULTIT DES

usodicha Chcvrier. Las respuestas muestran cómo e


1as .
pare¡as, como
, se •orrn
se separan y como, luego, buscan otr an ersona después de un tiempo de separación. Sin brillos, 1
pañ1a mas alla de las convenciones, si el corazón 0 la ne: c?rn- ~oda. Aunque la expresión "tomar a una mujer" suena como la
lo requieren. El comisario le pregunta a Batailleau por qu:~Idad wma de un objeto y aunque el romanticismo no parece ser eJ
virtio" a esa mujer arrancándosela a su padre y a su pder- motor principal, las alusiones a una práctica ordinaria de la
ma re
Este se defiende contando que la conoció hace dos años en Por~ sexualidad y el afecto dicen mucho acerca de una cotidianei-
cherons, barrio pobre de París donde ella residía con su fami- dad de conductas compartidas, aun si la policía, en cuanto puede,
busca codificar las costumbres.
lia, incluidos su hermana y su cuñado. Para él, la palabra "per-
Los sentimientos entre hombres y mujeres provocan tanto
versión" de la que se lo acusa no se aplica a su caso. Explica que
situaciones coloreadas de espontaneidad y soltura como momen-
"el no la pervirtió, ya que ella había tenido un hijo de un cor-
tos dramáticos donde el encuentro y luego la pelea transforman
donero antes de que él la conociera carnalmente. Y antes de
las efusiones en cuerpos violentos y atormentados. Siempre hay
eso había sido pervertida por soldados de su compañía donde
que contar con la mirada de los otros y sopesarla, pues de ella
el mismo estaba': "Pervertida" parece significar que era una mujer
viene el honor que el pobre necesita. Aunque la sensualidad siem-
que ya se había acostado con otros y él parece, simplemente, pre es aceptada y la mayor parte del tiempo se vive sin preocu-
también haberle hecho compañía. Luego, agrega que su matri- paciones, el amor y la sexualidad se mantienen bajo vigilancia.
monio no estaba funcionando y que se había visto obligado a Vigilancia que nunca tiene fin, dados los usos de los cuerpos
"vender su casa", momento grave y costoso para cualquier per~ en esa sociedad y las normas vigentes. El incesto, por ejemplo,
sona a la que esto le ocurre. Batailleau continúa su relato; pen.so no es algo poco frecuente, sin embargo, mas vale no hallarse en
en '' tomar a esta JOVen
. , porque rea1mente 1e neces1't a ba para cnar. esa situación. Pasquier Rondelet va a pedirle la gracia al re\
a su hijo. Por otra parte, ella misma había tornado la iniciativa cuando éste parte para la guerra de Flandes en 1744. Jornalero,
, las tareas mantuvo una relación incestuosa con su cuna - da y fue encarce-
y él había sentido mucho "alivio". Ella lo ayudana con hacia
, .
d omestlcas. para terrnmar,
. . b zo de afecto lado. Pero apenas salió de prisión, volvió a vivir con esa mujer
agrega cierto es o . . ctuó
51a Ytuvo tres hiJOS
.. con ella. Ambos seran , con dena dos·· desterrados
·
ella y de bienestar que, finalmente, es muy s1gm 'ficatiVO
1 · e ellos P.orvemtiCmco
· · · años, la mujer sera prev1amen · te azotada
·. · El des-
_
así, dice, es "por la familiaridad que se había generado entr
tlerro arrastró a Rondelet a la miseria y éste decidió romper ~u
que la USÓ COmO a SU mujer". 27 rdad de JoS dest 1·erro (es decir que abandonó la reg1ón °
· d nde se Jo hab1a
1
Esta historia mezcla el malentendido, la natura ero taJ11·
P
con nunado
· °
a vivir para buscar fortuna en tra parte). Capru-. ,
encuentros con mujeres que ya han tem· d o a rnantes, tualf11e!1 te rad o, f ue enviado por tercera vez a pnswn . · Ysu cuerpo . tue .m.L ,,
., 1a "famt·¡·1an'da d", es d eCir,
b 1en . 1a co sturnbrc ' evenJuego a esJ cact 0
.
.
con la letra B. El proceso contmuo por mt . JCho tiempo. dt ·
J
l) 1J,h •·
dulce, de ya haber estado con alguien Y de regresar
t
!erro, prisión, destierro .. . ,a Ya sea por amor a 1a ¡Jbertw•
.••r.
hcvrl•
·¡¡ au C l8 /{¡¡"·
. te Batal c.
27 Biblioteca del Arsenal, archivos Bastillc 11663, cxpcdLen
ano 1749.
140 1 EFUSIÓN Y IORMENIO El RELAJO DE LOS CUERP OS

su mujer, en todo c.tso, esta situación inc_e stuosa, si bien es cas~


hermano s 0 hermanas enviados al rey (gestionados por el
tigad.t, nunca lo condena a las p~~as mas crueles. Corno si en res, eral de la policía) dan muestras de los modales de
·ente gen . .
~stl' (".tso. ins~nsiblemente, la pohc1a no se preocupara del todo tenique prescinde el deterioro de los sentimientos. Detrás de la
por las formas dd amor en contra de la naturaleza, mientras 1
os ..
verguenza y el dolor procurados a una familia por alguno de sus
no int~n init•ran otras acciones que las volvieran intolerabi . bro, s las cartas al rey relatan vidas
es. mJem . desenfrenadas, desga- .
En cambio, los crímenes de homosexualidad y pederastia son das entre costumbres poco convementes y gastos de dmero
dur.tmente castigados. rra l , 1 e ·¡· .
nsiderados importantes. E zoca o tami 1ar no es una tierra
L1 arbitrariedad es tal que ningún individuo sabe con exac-
~~me; las peleas abundan y la violencia familiar reviste los mis-
titud cuales de sus acciones serán toleradas y cuáles, severamente
mos colores que la que existe en otras partes en el espacio público.
castigadas. El ámbito de la sexualidad y de los amores parece a
Los cuerpos son el lugar donde se recuerdan los traumatismos,
"ecc~ un campo de batalla librado a los humores de los veci-
las conmociones ya experimentadas o de las que ya se ha oído
no·. Luchar por su reputación no deja de ser una base sólida,
hablar. Ahora bien, las peleas entre esposos son frecuentes y, en
pero ¿cómo mantener ese aire liviano de la buena reputación?
esos casos, las palabras oídas y las fantasías se convierten rápi-
.Muy pronto las personas son tildadas de libertinas, pervertidas
damente en gestos agresivos. Son una invitación a decir otra
o "muchachas para soldados" [jilles asoldats]. La propia pobla-
cosa, a enunciar lo intolerable.
ción torna, a veces, partido en ese juicio por mala reputación. Es
En esas peleas, con frecuencia relatadas en los archivos poli-
el caso de la hija de un soldado de 26 años: tiene la reputación
ciales, donde los miembros de una familia van a quejarse por
"de divertirse porque hacía el amor con un tambor húngaro':
malos tratos, perversión o prodigalidad, los gestos de la violen-
Los burgueses de la ciudad, ofuscados, prepararon una ernbo~~
cia siempre se relatan con minucia. Si bromear, irritarse y tocarse
cada de unos diez hombres "para insultarla". Ella los descubno
son actitudes usuales, golpearse e insultarse adoptan, con fre-
a tiempo y avanzó hacia ellos, enfurecida; violenta, se abalanzó cuencta, . aspectos catastróficos. En la pelea, los cuerpos decup1l- '
sobre ellos a las cuchilladas. Algunos resultaron heridos. Tras s~ ean m' · · l ·
· as Vltahdad, energía y espontaneidad que os que vtven en
encarcelamiento, se descubrió que estaba embarazada d. e_ "su
, al arrn ' t ·
. onta. Como las emociones se controlan poco, para nues ra
tambor Yella proclamó que quería casarse con él. Le sohctto
. que le fue concedida. Además, promett"ó que su 11'1Irada de hoy los gestos agresivos resultan impresionantes, no
rey su gracia,
tanto Por lo que son -pues hoy también existe la crueldad-, smo
tambor húngaro se convertiría al catolicismo.
I.as etam¡·¡·1as pobres no son todas un remanso d e pa Z·z9 LO 5 Por su aparente frecuencia. Los cuerpos están inmersos en una
·_ agre · · . · d
d SIVtdad espacial, y en la vida doméstica viven una suerte e
pe(l.d
1
os d e encierro
· por parte de padres, madres, man·do.'
s muJe
Ureza fabricada por el entorno. La rápida disposición a la cólera
o a la ac . . 1 '11
Cion emotiva se suma al hecho de que os cuerpo~' n t •
2 de cac/Jcl Por
· un lad o, en 1a mtscna· . y por e1otro, en un a n1bi t:·ntc nJ,..,o,t),
t-
9 Arlettc f arge YMichel I oucault /.e désordre des ''ami/les. I.es lettm 1,
asPer . ' .·, , - ·¡_
de.s arehtves de la Hastrl/e, 1e tUsordre
' 1
d(·s fa mil/es,' les lctt res de att·lrct a ·
1
111 °
ente
Yde Instrumentos o herramientas que se com H.:rtt t~h.l
11
Archtves de la Hasttllc, P.tm, ballimard, 191\2. en armas.
142

i hubiera que tomar un solo ejemplo, trivial con reSJ>ect


· tee1cuerpo: calor, presencia femenina,po~Hilllfi••
tanto otro , eria é te, pues combina el espacio del cabar 0 a
la vida laboral y de pareja. El 20 de noviembre de 17s , el
4
ario Foucart recibe a las 10 de la mañana una denuncia30 -
::n sien bebidas ... A nadie se le puede esc:apar~~tJUIIIII•••
paga.
Jugar, tan
bueno así como también puede volverse~
e desliza una palabra de más o cuando algunos ....
parte del comerciante de vino Claude Aubonnet, que resid::r cuanto S . .
la ruedes Gmnds-Degrés, parroquia de Saint-Étienne-du- Monn de 1os ho mbres respecto de las muJeres se vuelven mtoleraba
re rensibles. Tal fue el caso de Florentin, que maltrata a su
Claude Aubonnet tiene como inquilino a Florentin, emplead:
en el puerto de tejas:
~u{er con demasiada brutalidad, lo que no es aceptable ni
siquiera en ese contexto. De un cuerpo al otro, desde la mujer
que se "entretiene" y se calienta, desde el marido que maltrata
Desde hace dos años -explica Foucart-, este inquilino va dia-
a su mujer, desde el posadero que agrede al marido, la conti-
riamente con su esposa a su cabaret, que como tiene varios
nuidad es ostensible, aun si el decoro, el derecho, la justicia y
obreros que dependen de él y de cuyo pago él está encar-
una relación sana para con el cuerpo del otro lo prohíben. Los
gado, siempre fue a su casa a realizar ese pago, que Florentin cuerpos se mueven de prisa. Incitados por las condiciones exte-
maltrató varias veces a su mujer en su local y en su presen- riores, reaccionan con la misma brutalidad e impetuosidad
cia, que hoy a las 10 de la noche su esposa entró en la sala de con las que perciben sus maneras de ser y el encierro en el que
la salamandra donde había dos personas y se había entrete- éstas se encuentran. La "cultura" de los instrumentos, las herra-
nido allí cerca de un cuarto de hora calentándose. Que su mientas, los hábitats sin ningún confort, la promiscuidad y la
marido entró en esa sala muy enojado y la derribó de un golpe pobreza favorecen violencias específicas.
sobre la salamandra, que él quiso impedir esas violencias Y Estar en el mundo en este siglo es habitarlo políticamente
fue tratado de miserable, granuja, canalla, rufián, que cu~nd~ hasta en la forma en que las personas se agreden Y la manera
esa mañana su hijo pasó por el puerto de tejas Florenttn 1 en que las respuestas a esa agresión adoptan el lenguaje de una
apostrofó diciéndole que estaba muy enoJa . d o por no haber
crueldad manifiesta. Estar en la pobreza es pertenecer a su tiempo
partido la cabeza de su padre con un tronco. y al mundo y significa aprehender este último atravesando su
dureza y, a veces, adoptándola. Responderle al mundo obliga a
llos espacios oponerse a él con su cuerpo, siempre en acción, in\'estido de
Este suceso muestra la atmósfera particular de aque bebe,
. E 1 baret
donde se mezclan los placeres y el trabaJO. n e ca . se
olíticO· ~odas las situaciones y apropiándose de los gestos que moldean
pero también se hacen negocios. Es un lugar social Y ~rcula el a forma de los vínculos con el otro. La postura de los cuerpo!!.
. es CI el ruido de las voces, el contenido de las injurias están inmer-
Allí se efectúan pagos, se organizan contratacwn ' alaJ11an·
sos, envueltos, incrustados en la realidad social del presente'
vino, bueno o malo, las mujeres están prese~tes Y ~I~í se cofl'
1

dras ofrecen un calor que las viviendas no uenen.


~o es que les resulte imposible desprenderse de ell.l, sino yuc.
ay una suerte de inJ·usticia en el hecho de que ese prcs ·nt' '.l
tan d ·
Uro e inestable.
30 Archtvos nacionales, Y 9947, 20 de noviembre de 1784.
144

Greuze, el prntor
¡ pueden verse, por un lado, los cuadros de GreUZe,ll Pinto . el...,._:.._
la razo'n y la pasión y lo importante reside en .
resiones humanas. Se trata de una gramática visual de las pa-
no desconocido, pero poco apreciado. Sin embargo, una vezret~e~
e!es que se aleja de la reproducción habitual de las actitudes
lado al publico en 1760, aproximadamente, tendría mucho éxit 51
. 1 o 0 pulares en términos de rusticidad o animalidad De ese modo,
~n arte como el de Greuze, que expresa sufrimientos, peligros,
en lo salone de la época, en espec1a en 1761, 1763 y 176 . Por
9
otra parte, Diderot lo consagrará en sus escritos sobre pintura,
donde habla de us cuadros con un evidente entusiasmo y una preocupaciones, emociones y exaltaciones, es del orden de Jo
sublime.
gran precisión. Greuze es un pintor que "cuenta': y si aquí atrae
nue tra atención respecto de las efusiones sentimentales y las Las composiciones familiares representadas por Greuze expo-
vtolencia familiares es porque les dedicó varias obras impor- nen los cuerpos, sus actitudes, sus flexiones e imploraciones, sus
tante a escenas domésticas trcígicas y/o conmovedoras. Tal vez maneras de tocarse y de abrazarse, de maldecirse o también de
ea por eso que, luego, se lo borró un poco y se lo criticó por desdeñarse y traicionarse. Tanto en sus estudios como en sus
haber ido, abusi\amente, un pintor "lacrimoso". De hecho, en cuadros, es evidente la presencia corporal que da sentido a la
e e ctrculo del siglo XVI 11 fue un pintor "que le hablaba al espec- obra y, aun más, ese no sé qué que trasciende la densa realidad
tador" (Diderot) y que visitó la sombra y la luz de las emocio- de los dolores y la huella perceptible de los afectos. Greuze no
fuerza el trazo, como se acostumbró decir. Más bien, y Diderot
ne y los desgarros familiares: L'accordée de village [La novia de
lo dice, "cuando trabaja, se afecta profundamente': En su pin-
pueblo), Le fils ingrat [El hijo ingrato), Le paralytique [El para-
tura se leen la locura, el secreto de los cuerpos y las intensas
litico), Les semeuses [Las sembradoras), La malédiction pater-
nelle [La maldición paterna). penas, pero también el peso de las conminaciones que recaen
1io d os esos cuadros ofrecen a la mira s?bre cada individuo, siempre que éste viva en sociedad. Colo-
. d a cuerpos humildes,
d e garra d os, eJehces, nsta, apasionado por la suavidad de las telas, Greuze convierte
· .
enoJados o en llanto, a menud o en una situa- .
. , e '1' d atrimoOJO, a/que) que observa su lienzo en alguien que toca, que roza, o
Cion •amt 1ar: puede tratarse de una promesa e m . do
taos"menos
Al, que , siente, es decir, que está "en posibilidad de afee-
un grupo d e nodnzas . ·-
rodeadas de mnos, un pad re monbun a de · h esta presente la gestualidad del siglo, mientras que cada
enfurecido con su hijo delante de una familia en~c~a prc:ten· Persona)·e d 1
el 01. _
· 1h
e cuadro familiar (la hermana, el amtgo, e ermano,
m u'1 t1p· 1es enttmicntos,
· o bien un padre para 1ttiCO
' · Ptdtcndoe tiene
tia no o 1·a mad re) construye, con su act1tud,· su propw · 1listo-
·
'ó Y SI· 1)'J(1erot se interesa por esta pmtura
CJ n.
· c.s porqu
. r el en· dentro de 1 h. . . d
5 S a JStona colectiva traza a.
una idea paradójica acerca del arte: la razón debe exalta te eníl &arr: trate de la partida de un hijo, de una escena familiar des-
. . . es el ar 5
tJmJento y aportarle sentido y equilibrio. I:ntonc · ' ncr juntíl5
U
~ra
ciert
0
0010
de promesas de matrimonio, vemos que m.1s alla de
·e
na man11estactón . del pensamiento capaz de mantc &éne: geneidad se re(mcn milagros,unentc tr.1zos hctcro-
aculll s q~e componen infinitas singularidades. A traws de 1.1
dondl.' llluchulaCJón de personajes y, por ende, de cuerpos (suden . . cr
1
3 J an BaptJ t Greuz , nactdo en 172s, muerto en t8os en 'Iournus,
m te un mu o dedt ado a él os en un mismo lienzo), podemos detect.tr una gr.llll.m
14 EFUSION Y lORHENJO El RELAJO DE LOS CUERPOS

tid.td de ge ·tos con diferentes significaciones: las pier


. los p.mt.Ilones, las enaguas, 1as camas, 1as sillas
pte., . y losnas, los. go1pea de lleno. En el surgimiento de . determinado. «c•~Q.
tos, los bt.•bt.•s en el suelo y 1os brazos en a 1to son algunas Perr¡.
de . tos, ese afecto cumple un papel unportante; ea una .._
m1en ....
108
· ·' d escompuesta. Observador de 1as
'hgur.ts l l t.' t.'s.t composiCIOn glacial que paraliza, pero que posee una fuerte importancia.
.' . 1
tiempo, Greuze tam bten se m teresa por os paseos, las iglesias
su En el pavor, hay espanto y el cuerpo se ve asaltado por intensas
l.1s .ts.unbll'as políticas. En él se han grabado los signos corpo~ ulsaciones que desorbitan los ojos y estrangulan la garganta,
r.tlcs mas destacables y frecuentes y, a menudo, el artista centra ~ientras que la expresión verbal abandona a la persona por el
·u enfoque en dimensiones patéticas. Tal vez sólo sean patéti- espacio de un instante. El cuerpo, prisionero, ya no tiene con-
cas bajo la vara de nuestra mirada actual, tan desconfiada con ciencia ni del pasado ni del futuro; bajo el yugo del espanto,
respecto al ámbito de la expresión de las emociones. El espacio marca un tiempo de pausa en el que se abisma el estupor. Una
domestico que a Greuze le gusta capturar no es, evidentemente, vez que ha pasado el pavor y que el individuo ha recuperado la
un tema clásico y el pintor busca crear una historia de colores calma, es probable que surjan sentimientos secundarios como
el odio o la indignación y que éstos desaten situaciones inédi-
y miradas sobre algo que es la no historia, es decir, el interior
tas, tanto en el plano social como político.
de las almas y su confrontación con el otro. Tomando presta-
Ligado a todo aquello que pertenece al ámbito de lo desco-
dos determinados elementos de la riqueza de las pasiones, sus
nocido y que sucede sin que puedan comprenderse sus razones,
cuadros, en especial Le fils ingrat, Le vieillard paralytique YLa
el pavor se propaga rápido. Una catástrofe natural o una epide-
malédiction patenzelle, participan de una dinámica corporal
mia fulminante seguida de una tasa de mortalidad espectacu-
observada a diario. A través de los lienzos de Greuze, mucho se
lar provocan un pavor inmenso, sobre todo debido a que las
dice sobre la separación y la espera, la filiación y la muerte futu;,
~~blaciones, anestesiadas por el pánico y la falta de compren-
acontecimientos todos marcados por ritmos corporales don¡ e Ston, a veces creen ser objeto de la ira divina.
se .Instala la efus10n . , enterneCida. o colenca,
, . as1, como se insta a, En primer lugar, concierne a aquellos que se Yen confronta-
también, en la vida corriente del siglo. dos, brutalmente o no, a la muerte. Aunque es muy frecuente}
golpea de manera incesante, la muerte significa estupor' escan-
dalo. Farniliar, pero inaceptable, la muerte se im'ita con cualqwer
P~etexto Yla de los niños resulta particularmente insoportable.
PAVOR S~~ lugar a dudas, es habitual. En el siglo xvm, la muier' el
ntno a rnen ud o están ligados por la VI.da r 1a muerte · pues· el rrJartn
. . . . .· uientc f¡0 rn1'1:
." es una VIo . 1encia . que puede mterrumpir
. . 1a ' .1'da de un '1 ' ~) d l
Segun el dJCcionano,32 el pavor se define de la sig . l· y atr•IP'1 ·
" Gran espanto, a veces mezclado con horror, q uc h1c. acuerpo, Jo ~tro. En cierto modo, el pavor se aloja allí pe e a l.t C<.):-tuml n.·:
n efecto . nactdo
, SI· e1 rectén . se apaga an t"'-.s. <.ie •1ue -:~ ·'ce' k h.'
El pavor es mudo; sin lenguaje, asombra y pasma <11 .
liPodtdo a d D1tntstrar
. . .. 1l) • t:·n tll'II.t ... at~
:1 JIoau t 1sn
el sacramento <.e
ca se piensa que su alma, pn\'a . d a d e [).ws,. '·1~·, 1r.l' ctl'rrM 1 <.
32 Le Petlt Rohert.
14 EFUSIÓN Y TORMENTO El RELATO DE LOS CUERPOS

in de can o ni re piro y que no se podrá enterrar su cu


Tierra anta. Como el actor, persona tan reprobada en? etl enterrará en~ bu~nllugar. b.Exponude ~-~--~~~-
• •os de la Iglesia a som ra un _,.,_
VIII, el recien nacido difunto se enterrará sin ceremo ~lglo
los c1r1
e se produce: esta gestual, apenas tolerada por lafiiiiiiiMI•
.
tierra profana. u Tanto como la muerte del niño esa situ-~ . ést ¡· . . ( l ·- deh.....a..-
menudo se basa en e rmagmano e nmo, ~••••
. . ' ac16n
de vagabundeo y ausencia provoca en los panentes un pavor· a los signos que se d'Ice reconocer no son más que qua-a.
Into-
lerable. ¿De qué castigos son objeto para que entre el nacimient ~ene la inventiva de la desesperación. Nace del pavor:
y la muerte el cura no haya tenido tiempo de darle los sacramen~ "momentos de respiro" se volvieron tan frecuentes en el siglo
tos? La Iglesia, puntillosa, prohíbe a las parteras ungir a los bebés xvm que afuera de algunas iglesias se construyeron santuarios,
que les parecen muertos y las sanciona por ello. Ahora bien, el llamados "santuarios de respiro': para colocar el cuerpo del recién
parto es un acontecimiento colectivo; alrededor de la futura madre nacido y esperar un rayo de esperanza y de vida.
se agolpan la partera, las mu_jeres de la familia y los vecinos. Detrás El pavor, a menudo arraigado en miedos desconocidos o liga-
de la puerta, un poco apartados, los hombres esperan el aconte- dos a una eventual ira de Dios, da lugar a una gestualidad y a
cimiento. Cuando las cosas salen mal, interviene el pánico, al solidaridades nuevas que autorizan a las comunidades de per-
mismo tiempo que los gestos acostumbrados para esas circuns- sonas a imaginar prácticas novedosas para interponer entre las
tancias. Cada uno sabe, en su corazón, que la muerte merodea autoridades y ellas mismas. Pasión suprema, el pavor, aun si nace
fácilmente, pero los espíritus se ven azotados por grandes mie- de la ignorancia, es una inspiración para nuevas economías de
dos. En efecto, una cosa es "admitir" que el niño pueda morir, los cuerpos y nuevas maneras de soportar el conjunto de las
otra es aceptar, o no temer, que no reciba sepultura y que su alma penas más grandes.
esté condenada a no tener ningún lugar donde descansar. Vivido En cuanto a las epidemias, que a su paso arrasan con todo,
tamb'Ien
' provocan temores paroxísticos: la peste de 1720 en Mar-
como una tragedia, el nacimiento de un niño muerto provoca
espanto. En consecuencia, . se mventan
. los gestos. Aun si dichos sella es el ejemplo mismo de un acontecimiento donde el pavor
. .
gestos son sospechados por la Iglesia de cunosas creencia ~
. s supers-
Jo ~X~erimentado en el plano individual y colectivo tuvo múltiples
. . 1 d . , 11 . d
t1c10nes o ma a evoc10n, e os existen, an v1 a 'd y modifican n tnctdencias sociales y políticas. Si bien la enfermedad se propagó
., tructura entre pob res y neos. eso no sucedió. de manera cqUita . t'na, t:s,
real. Esos gestos no sólo se hacen, sino que tamb ten es tro-
, 'd nte ]as rna sabido . b ' ' . 1 d. .
. 'Y St ten el pavor fue comparttdo, as 1stmta.s e ase - 1
la pena y la transforman en esperanza: rap1 ame ' h"n el
. 1 · acec ... soctales no lo enfrentaron del mismo modo.-H Los ricos aban-
nas y las mujeres llevan el cuerpo al altar de la 1g esia, gesto donan
d 1a Ciudad
· ·
y se van hacia las alturas, m1entras qut:"'Ja LIU
·
menor signo de una vida eventual (un movimiento, u)~en ese
d, humor, Lad Popular, forzosamente inmóvil, queda librada al L".Jt,h. h mo.
incierto del cuerpo, un derrame de sangre o e . cuerpo se a llluert .
1 e rema en todas partes:
instante, se realiza el bautismo y el alma es salvada. E
3.¡ Ch. Car -
n~re, M. Courdurié v F. Rchull.tt, \faN~IliC
. . .,t,- dall5
33 Jacques c.élts, les enfants des ltmlleS. MorH nés el part
['lllrope 172
o, Parí d
s, e ·M. Gan;on, 19M.
1 e

ed. Aud 2006.


150 RElATO DE LOS <UUPOS

La igle ia i rran u puertas unas tras otras. En s


. d· proximadarnente 20.000 peno • • • •. . . . . .:.
nada , en medio de la plazas públicas, a lo largo de~ exp]a
. van a echar sus cadáveresascaues amphtu ·a onocida como "petite vérole" • Ll111•111z•ll1a....
tonces e
.,.1• . _
toda la noches, los vtvos ene' '
de lo enfermos, abandonados por todos, abatidos por :;na
(~n, or Voltaire, esta atroz enfermedad causa serre•••
btC3 píentras que nad'1e 1ogra contro lar m. su~YVIUUUIJ.IBJ-~~--
- - L • ....:.L_
1
e peracion y el pavor y suplicándoles a los cuervos que a les. ·- de escasa
· 1os nmos
gos, .rn 'ón 38 Afectad os en a b undanc1a,
lleven también a ellos en sus carretillas.J5 se os tarnmact ·
mueren fácilmente de esa enfermedad y los medios . populara
Ademas, conducir los cuerpos a las tumbas es una tarea de los se ve n Particularmente afectados por el contagio. El mundo
letrado y filosófico asiste con pavor a esa monstruosidad, para-
presidiarios, cuya presencia masiva en Marsella es muy cono-
16 lizado por la ignorancia de su saber, mientras que en todos los
cida. Ellos saben dirigirse hacia una muerte certera, aunque
ámbitos se habla de veneno, de sangre ardiente, de contagio
'olo sea por la respiración de los miasmas de putrefacción. En
extremo, de furia, de germen sin piedad, de exhalaciones funes-
lucha con el pavor más insoportable, pillan los cadáveres, pero
tas o de aliento perverso. Una correspondencia entre particula-
obre todo gritan:
res reconstruye la imprevisibilidad y la dureza de la enfermedad.
Un brigadier de la guardia del rey tiene un joven sobrino que vive
Era más fácil equipar a estos presidiarios que alojarlos y ali-
lejos de París y es servido por un criado. En 1747, preocupado, el
mentarlos, porque nadie se atrevía a comunicarse con ellos;
criado le escribe estas palabras a su patrón: "Su sobrino acaba
la mera idea del cuervo y del presidiario era tan atemori-
de ser atacado a su regreso de Joiny; la viruela se declaró ayer,
zante que se temía terriblemente a esa gente. Se sabe que pilla-
acaban de darle las vacunas y, según las apariencias, no sera
ban allí adonde iban a recoger a los muertos [ ... ] y como no
peligrosa, pues se encuentra en la mejor posición posible en
estaban nada acostumbrados a conducir las carretillas, a
esta enfermedad". En realidad, no existe una "buena posicion''
menudo volcaban en las calles, generando en la gente grito~
en esta enfermedad. Unos días después, nueva carta del criado:
y clamores horribles y rompiendo las carretillas, a las que m
los guarnicioneros ni los aperadores se atrevían a tocarY Señor, me desespera verme forzado, por la amistad que siem-
pre sentí por su sobrino, a informarle la triste noticia qu
. , Y e1azoramiento
Tres años después, y de otra forma, la emocwn ya acaba de suceder, acaba de morir con grande convubion ·
d . telectua 1es
se apoderan de toda la sociedad, convocan o a m , de gran esta noche la viruela hizo una irrupción tan grande qu 1
médicos a reflexionar sobre una situación morttfera fue Posible devolverlo a la vida, lo que más me cnt:Id,l '
38
5te dt'
35 Ch. Carriere, M. Courdurié y F. Rebuffat, Marsez·¡¡e, vz·ue morte. I-a pe Mada •
de rnc de Merteuil se verá afectada por esta entermedad .11 n
fi
1720, p. 84. 1 la _novela de Chodcrlos de Lados, La_, rdacio11ó prllgm ' · \ • ' ·
J6 André Zisberg, Les galériens, París, Seuil, 1987. . d Marseille de ¡¡;o da tesis inédita de Catriona Seth, "La grande afl.lire. l'nh'.tii.ltw 1 · 1
1 • 1 •
37 Giraud, /ournal historique de ce qui s'est passé dans la vzlle e Des1
lurni" ,
eon. .:res • defendida en diciembre de 2004 '·lJt' ,1 ulr('ú •
1
<
\

a1723.
152 U SIOII Y RM 11 O El RELATO DE LOS CUERPOS

1 tiempo pa 6 tan aprisa que no recibió los sacramento


nadi pudo ocuparse de ello. No me separé de él ni de día;¡
de noche, la enfermedad galopaba y es una tarea de la
afecta a
una ueb
cada familia. "El hombre, pese a
naatemperactón
. d 1 al 11
e m , evaensf
el
en cualquier momento, propagando el terror
la'-por·•••,.
&e~•••••
---
. que
me hubiera gustado mueho se me d tspensara.39 na:;a scribe el médico Pate l'Étang, mientras que más a4t t
tes , e . . .
destaca: "Es una fu na [esta enfermedad] que perstgue ala JlMII
Mientras la enfermedad galopa, mientras los temores respecto tud arma en mano". La lengua médica del siglo XVIII emplea,
de ella no cesan, mientras que el "veneno" persigue a hombres como puede verse, un vocabulario apasionado donde el cuerpo,
) mujeres de todas las clases, un debate se instala. El pavor es una la furia y la guerra son evocados e invocados, sin estar aneste-
fuente de toma de conciencia. Esas grandes "pasiones" sociales siados por el cientificismo de un lenguaje abstracto. El pavor
forman el aprendizaje de la política, pues enuncian voluntades convierte a la viruela en un monstruo y, por lo tanto, en un cuerpo
de cambio y provocan inventiva y reflexión. En efecto, la posi- que vive dispuesto a devorar a todos los cuerpos. Sólo después
ble inoculación de la enfermedad sería, según algunos médi- de la gran epidemia de 1723 se intentará la inoculación, es decir,
cos, una forma de evitar la viruela. La apuesta es tan alocada entre 1754 y 1763. Se instala un debate, que opone a Diderot y a
como aterradora la enfermedad: ¿es posible infligirle el mal a un D'Alembert. Para D'Alembert, la operación de la inoculación
cuerpo sano para que no esté enfermo? Es decir, ¿es posible insu- puede llevar a la muerte. Razonando a escala de los individuos,
t1ar la muerte para preservar la vida? Frente a este dilema, las éli- se preocupa por el peligro en el que se incurre y en 1761 publica
tes reaccionarán de distintas maneras: movidas por el terror de una memoria donde compara un riesgo presente con una ven-
la muerte por viruela, el debate se instala con pasión. Los filó- taja desconocida, lo que hace evaluar temor y esperanza:
sofos no se ponen de acuerdo entre sí, la Iglesia no tendrá la reac-
ción que podría esperarse, los médicos se posicionarán en una En cuanto nos pongamos de acuerdo en que se puede morir
, . mqmeta,
optiCa . . . 1uso angustia
e me . d a, sob re 1a pos1.bilidad del
por la inoculación, ya no me atreveré a culpar a un padre de
progreso, los discursos morales oscilarán entre la Naturaleza .Y que tema hacer inocular a su hijo. Pues si ese hijo, por des-
· , t as4o curnP1¡-
D.lOS. Artecta d os por la enfermedad, los anstocra gracia, fuera víctima de ella, su padre tendrá que hacerse eter-
, una funCion
ran . , muy Importante
. en este d eb a te, mientras que namente el terrible reproche de haber anticipado la muerte
. de las e1a-
la epidemia azotará como un latigazo a una gran parte 50
de lo más querido que tenía y no conozco nada que pued.l
ses populares. El debate sobre la inoculación se va abrien~o·p~·es compararse a una desgracia tan cruel. 41
0
con palabras, con visiones del mundo diferentes: las pos!Cl' 500 n·
son a la vez sensibles, morales, científicas y filos éfi · sYrnedad
) ¡ca. O· t tderot coloca a la humanidad por encima de todo Yse ..:t)Ih. 11
, agUIJOneadas
.. ra en 1 b . . ~ -· prh
porque estan por el pavor, pues la cnfcr Po . a elleza de una expeneneta que beneftu.m.t ·1 _( ~ •
ntendo en juego el sistema iluminado dd progrest)' d h turo.
· ¡<l J<VIII·
• · 1' s1g 41 q\li
39 Archtvos nacionales, Y 10714, Saldo de la secretaría cnmma elaba e d ..
40 uus XV muere de viruela en 1 erca e un hijo y yo cr.1 su H'rdu~o.
154 1 EFUSIÓN Y TORMENTO EL RELATO DE LOS CUERPOS

El debate coloca a los niños, a las mujeres y al Estado en el .


os en cuanto a sus sufrimientos o su muerte. r.a.1•11il'
mer plano: hay que preservar a la infancia de cualquier datiPri dad . . 'al al
j¡nportantes discusiones soc1 es, gunos propooeoque_.._
en todas partes e expresa~ con fue~za los sentimientos fili:~
culea criminales condenados a muerte a fin de verificaren
El amor paternal ocupa alh un lugar Importante, cosa que pu ·
las consecuencias del acto. La Lescombat, acusada de asesinar a
orprender. Se lo ve dibujado a través de las reflexiones e¡· edfe
ent~ su marido y convertida en un personaje heroico del siglo, fue asf
fica , donde los padres son exhortados al valor frente a la d .
ec1~ designada para que se probara con ella la inoculación. Esto dio
sión que llevará al progreso de la cura, aunque éste deba hacer
Jugar a un debate político y ético: ¿es posible indultar a una mujer
arder el amor paternal con un fuego incandescente. Los padres
de su crimen inoculándola y, por lo tanto, prolongando su vida?
deben tener valor, mientras que a las mujeres hay que conven~
¿Un (o una) criminal posee acaso un cuerpo que habría que res-
cedas de una manera muy diferente. Ménuret, médico, lo sabe
petar? Las discusiones son violentas y en 1769 se decidirá (luego
y escribe: "Es a las mujeres, a las madres, a quienes hay que
de un fallo del Parlamento en 1762 que condena la inoculación)
conquistar y seducir, si puedo expresarme así; es lo que traté de transformar el hospital Saint-Louis en un hospital de inocula-
hacer al incitar en sus corazones la piedad y el temor. Piedad por ción para los niños abandonados. En consecuencia, se plantea
las tiernas víctimas de la viruela, temor al presentarles la muerte el mismo debate: ¿qué es el cuerpo de un niño abandonado y
y la máscara de la fealdad". ¿En qué cuerpo femenino se basa el por qué suministrarle a él esa inoculación? La gente del pueblo
médico? ¿El cuerpo eternamente maternal o aquel que, también se mantiene desconfiada frente a la inoculación: ¿por qué creer-
eternamente, se preocupa por la belleza y la frescura? Hablar- les a las élites? "Cómo creerle a la gente de las ciudades que far-
les de medicina a las mujeres es hablar a su cuerpo y a su ros- fulla en latín': dirá uno de ellos.
tro: ]a belleza y la fealdad hacen la diferencia. Si la viruela con- Al pavor de la viruela responde el de la inoculación. Ese terror
sume horriblemente su rostro, las muJeres . , seducidas
se veran asombroso es la fuente no sólo de debates entre filósofos y hom-
Por ]a mocu
· 1ac10n.
·, La apanenc1a
· · es una cual1·dad tan fuerte Y bres de la Iglesia, sino que también es el germen de profundas
envidiable en los medios aristocráticos que allí las ventaJaS¡ · de reflexiones provenientes de las clases más pobres. No es que éstos
la inoculación serán forzosamente escuchadas. En cuan toa .os no sean valientes frente al progreso, sino que sospechan del
hombres, si se les pide valor, ¿cómo no lo ten d nan , en esa soe~e­ evidente lugar en el que se los posiciona: el del blanco princi-
dad rica, de cuerpos fanfarrones? erpo pal de los ensayos terapéuticos. En ese sentido, el pa,·or es un
. d. cerca de 1cu aprendizaje de la vida política; la emoción experimentada no
Todas las observaciOnes y los 1scursos a d d pro-
. , · la enferme ao lítico. es sólo pasividad, también es una lección social)' política.
enfermo de vtruela se basan en e1pamco que
.
voca y en sus mnumerables consecuenCiaS · de orden mientras
P
Pues si el Estado debe frenar las fatales mortalidadesracticar e1
que está tan preocupado por la demogra fIa, l·cómo le P es útl·¡ al.
, 1
. oc u 1ac1.6 n ?· El pueb o están oJvt·
arriesgado metodo de la m
Estado; los cuerpos individuales que 1o co mponen
Entrar en connivencia con lo que se dice sobre Ja carne:
guaje hallado a este respecto en los archivos policiales se
pone de enunciaciones breves y crudas. Ocupa un lugar pro-
pio. El hecho de que ese lenguaje sobre el cuerpo pueda hallane
en los documentos judiciales no modifica ni su contenido ni
su interpretación. Por otra parte, la prueba de ello son Jos infor-
mes médicos que acompañan denuncias y juicios.
Esas citas de voces respecto de lesiones del cuerpo o de heri-
das son una prosa de un género extremo: se habla acerca de un
cuerpo que está sufriendo. Los testimonios llevan la huella de
experiencias físicas vividas y hablan sobre el cuerpo. La mayona
de las veces de tamaño minúsculo, esas pequeñas unidades de vida
alrededor de un herido o de un enfermo, ¿son también hi toria?
Las palabras en torno de un cuerpo agredido marcan un lugar de
frontera donde se ve a la sociedad refutar, mal que bien, aquelJo
que le sucede: a menudo, el tormento padecido refuerza el' ncu-
lo social, pues cada uno reflexiona acerca del acontecimiento.
ese sentido, detallar las heridas del cuerpo agredido procede
la formación de ese vínculo social. Hablar de lo cue~
rnomento significa "penetrar más allá de sus ap.arie~ -ia, ~,1'...-n ,· ....

[llegando1así a comprender ese mundo de lo mt nor ·


Siegfried Kracauer, L'histoire des avant-dmri~ chO$("$,
1

Re\rel, Parfs, Stock, 2006, p. 145.


nun aa la sexualidad, la vida y la llllJerte fuerZa"' Ysiente ma-.~-.. ...
d n r tr ubaerto; e vuelve visible aquello que IJo
~e las fatigas del trabajo . . . . . . ..
bl n cuanto al re peto de los cuerpos y se adivína la ~:~ar su trabajo, la gente de b ,.,.. . . ..
m 1 n ante la exi tencia humana amenazada o humillada.
dolor; la dificultad es extteJna, el RCbaiiO,tNilllllillíd
nt >n , 1 e hi toria. AJlí detectamos las ganas de vivir, el des.-
En esta sociedad precaria, la suavidad no a IIIIIÍIIIIIll••
do furor pue to en defenderse cuando se es atacado. Por
Jos testimonios muestran en lo relativo a los COIIIIIIG• • • •
ntrano, se engen paisajes sonados donde la felicidad, la exai- entre Jos sexos ilustra bien la gravedad de los ataquesaJI~Balilll•
JOn y el goce son valores que no deben cuestionarse. esencialmente contra el cuerpo femenino y las reacaooes
Lo reJa tos son breves y las palabras son palabras-cuchillo que a esos acontecimientos. El Antiguo Régimen es paradópco
dan uenta de la sangre derramada, de las obscenidades y los impu- pecto de ese encuentro tan difícil entre el mundo mascnlmo
dorc mfligidos. El otro quiso romper el pacto de alianza entre el el mundo femenino. Cuando, un poco antes del reinado de Fran-
h1lo de la vida y la integridad de los cuerpos. Los naufragios cor- cisco 1, se les permitió a las mujeres entrar a los espacios públi-
porales relatados en cortas narraciones rezuman dolor, aun si sabe- cos del gobierno y la realeza, fue todo un acontecimiento. Lo
mo que el escribano pudo edulcorar algunas declaraciones. siglos xvr y XVII esbozaron un mundo donde las mujeres ten-
drían un lugar, manteniendo, al mismo tiempo, una sociedad
desigual que no les concedía ningún derecho. Pero el deseo de
estar juntos, de aparecer juntos en un primer momento prima
EN (A O Df. ( ONJ LICIO EN1 RL HOMBRES Y MUJERES sobre todo el resto,J aunque se busque "desbrutalizar a los hom-
bres': como a menudo lo destacaba la marquesa de Rambouillet.
familiarizados con el sufrimiento y con los cuerpos expuestos, Convertida en un objeto de amor, en especial en la época de la
herido o muertos, los individuos tienen, a la vez, la necesida~ Luces, cuando antes sólo era un objeto de solicitación o de temor.
de hablar de ello, tironeados entre el pavor, la compasión r.e la mujer no debe ser humi11ada en público y ciertas atencione.
odio. Aun si, en sus Ensayos, el gran Monta1gne. pudo escribir: d hacia ella mantienen la civilidad de una sociedad que pretende
1
"La filosofía nos remite de manera incesante a los ejempl?s ú~ ser mixta. Esto se da primero en los aristócratas, dejandole al

m u1ero, quienes ord'mana. mente m. temen 1a muerte ni mng . ncia mundo plebeyo y al pueblo su grosería considerada natural.
tormento y son capaces de mayor fi1rmeza d e a 1 que la cieinióO En cambio, en todos los medios, la broma, la risa Y la iroma on
• , . , h b , 2. h tomar esta op llloneda corriente y generan muchos problemas. En alguno
proveyÓ Jamas a nmgun o m re , ay que y su
n muer1 0 casos, "el poder que nace del lenguaje es superior a aqud qu
con precaución. Por un lado, Montaigne no es u nsador
. · de un pe Prueba la violencia pública': 4
ofic1o de filósofo lo conduce por los cammos . rnulero
1
que vive fuera de las prácticas cotidianas. Por el otro, SI e
!il.audeHabib, Galallterie franraisc, París, Gallimard, ~oot>
hsabeth Bourguinat, Le siede d11 per$ijlage. 1~'14 1~, 9. Pa
. p 157·
2. Garnier- Flammanon. .
160 EFUSIÓN Y IORHENIO El RELAJO DE LOS CUERPOS HAB

o obstante, una repentina voluntad de respeto por el e s casadas, pero él le respondió suavemente que
.temenmo . Impregna
. ersona
a 1a soCie
"dd a en su conjunto y 1 uerpo de P taba allí, entonces ella fue a su casa y se sorprendié
, asease
1 8 madre es d . di él
popul.tres, sin embargo violentas y de conductas bruse al encontrarlo solo; e mme ato, cerró brtlSCalDelúe
. as Illez,
l.td.ts l.'On un bromear anodmo, protegen como puede mucho a y le dijo que no se ma . 1que como hab'ta 11egado~
. , tgua
cuerpo ue .l · e mterv1enen
1a muJer · · , se ve amen nd el
cuan do este la puert ,
aza o. sible ser más claro y mas rudo.
No es PO .
La jactancia, la mentira y la brutalidad no son tolerables: ser
chada sobre una cama, ser tomada por la fuerza con un pañuelo
Acermrse :n la boca, ser empujada al suelo sin su consentimiento cuando
A menudo, la realidad es diferente. No obstante, en ese momento se tiene la regla son gestos que se cuentan como reproches e inju-
preciso, el término alberga dulzura, implícitas reglas esbozan las rias, como violaciones de la intimidad. Algunos hombres se
formas esperadas de los placeres. Las denuncias por violencia dan defienden e invocan la cantidad de "honestidades habituales" que
muestra de los espíritus quebrados y los códigos no respetados. debieron emplear antes de lograr sus fines: "Siempre le hala-
El vocabulario empleado para describir esos momentos de gaba su cocina y su limpieza". Otros son más rudos y utilizan la
encuentro es bello, está impregnado de deseo y de emoción, pero mofa, e incluso la vulgaridad y la obscenidad: "su cuerpo era de
también de timidez y, luego, de pena y desilusión. Por supuesto, todos, ¿por qué no mío?"; "que estaba muy orgulloso de haberla
es posible postular que las palabras pronunciadas son artificios desvirgado y que le había alegrado mostrar por todas partes su
o mentiras para apiadar al comisario; poco importa, son verosí- camisón ensangrentado". El sexo, la sangre y el cuerpo tomado
miles o, en todo caso, hablan sobre las dichas esperadas. En otros se exponen como trofeos. La jactancia es un argumento; para
momentos, las palabras que evocan el acercamiento entre los sexos destrozar el honor de una pareja que lo dejó, el hombre puede
son de una insolente crudeza, de un realismo despiadado. Se corres- exponer cómo ocurrieron las cosas: "dijo que cuando fue de paseo
ponden con promesas no cumplidas, con deseos derrumbados Y por la zona de la Villette, se encontró con Logeais Y bebió media
con esa extraña noche caída sobre el cuerpo femenino: "él sus- botella con él, que se jactó alto y fuerte de haber gozado con su
trajo mi honor con dulces ardides y engaños", "mi reputación se es posa, de la que conservaba un cabello, e h.IZO me · ¡uso el ademan
· engana
h a VIsto - d a porque creí en sus buenos aires
· , ; "Por doble. de mostrar ese cabello sacándolo de su bo lSI"11o"· .
. .
desgrac1a, se ve pnvada de su honor por un em arazob de CJOCO Pero no todos los acercamientos. d
se esarro 1Ia 11 -Ist·
' ' tamh1en
_
.
1 J púb!JCO existe n acercamientos
. . d h b!a
fehces e 1os que a < ' '" 11 ·1lgunos testigo :
meses que ella no deseaba y que ya no puede ocultar e a , !la ..

"El!a siempre había observado desde su ventana Y 1uego t'n d


mientras que él ya no le promete nada"; "embarazada de el,~ n
. . , esas so Pas eo que se gustaban mucho, siempre se tut ea. b·m ' ' se hcs,tb.m
· .
sm embargo le había expresado sus preocupaciones.· '. cdu- con 1recuenCia
c. . . , ltros que no {)l. ul-
1as fJrases pronunc1a . d as ante el com1sano,
. . d on d e muJeres .srrio': y ternura y manteman encuci ' , ,
taha . , , -111 11n.llltcs .1.un-
. n su amor y que antmcJaban que sen, '
c1"das se smt1eron
. . ab usadas y ahora son "abuchead as en ·su b,t
J
. ·e 11,1- htén ¡ , ·t 1·tic 1 S{)brc un~) u
"d d d · 1 hechos 5 os hay muy crudos. Un sombrerero k~ ' • •,
IngenUJ a , eseo no controlado o ment1ra, os . la cas<l sus v · .111
· •n 1ros .l l.t~ Jllll l
ecinos: "lo vio permitirse manosear ~ rlr' ·
rran con simple:t.a: "Ella siempre le había dicho que no ¡ba a
LOS CUERPOS

en lo lugare que la decencia no permite nombrar.


gozar con todas us fuerzas en su habitación y que lo '!Ue il Más adelante, cuando la esposa - - •
toma tu
, . ~&taba
pequeños p1aceres mientras 1e respondían: 'terlllin ' · fort, cuando sus manos se calientan
con 1 1 . di .
•••·~--~
termine rápido, me siento mal"'. 5 e, instante se insta a a Imagen tra aonai del hopr
dad, quebrada por lo que sigue a continuación,
unos golpes indeseados. Además, la desgracia de fas
oaa•••• _.
11111
Malos tratos ren gran parte la de las mujeres) resiste mal la exposición p(Jhlb.
El sufrimiento resulta más intolerable cuando el vecindario est4
En las denuncias se deve1an cuerpos magullados, la fuerza de los
al corriente porque, cada vez, está en juego la dignidad de la per-
imaginarios recíprocos y los deseos masculinos de apropiación
sona. Casada con un caballista, Nicole Jacquesson toma como
del cuerpo femenino. Por ejemplo, podemos citar un relato
sirvienta a Louise Delorme, venida de la provincia. Su marido
que data de 1780: el 9 de enero, Marie Fran<¡:oise Goyer, esposa
se "encapricha" con ella mientras que esta última experimenta
de un jardinero domiciliada en el quai de La-Tournelle, denun-
una gran fascinación por él y "que no se ocultan de la relación
cia a su marido ante el comisario Desormeaux:, precisando que
criminal que mantienen acostándose en la misma habitación y
solo hace dos años que está casada:
ella a veces en la escalera, lo que en general es sabido todo a su
alrededor; que ella se habría conformado con gemir en secreto
Al cabo de seis meses de matrimonio, él dejó de contenerse, si todo no se supiera':
la injurió, le propinó varias trompadas con tanta furia que
Cuando el cariño, la locura y los golpes se entremezclan r
ella sangró durante varios días, pero que no se detuyo Yle cuando la vida se vuelve insoportable, se expresa el desaso-
dio golpes en el cuerpo con un palo, la empujó a patadas Y siego femenino. Cada palabra traduce la espera de los cuerpos,
trompadas con mucha furia y le tiró del cabello; el miérco- la del amor y, luego, la de la compasión mezclada con el hor~or
les, mientras ella se calentaba las manos delante del fuego, !a frente a la dureza de los golpes. Fabricante de cajas, Marguen~e
tomó y la echó al fuego, luego, tras lanzarla sobre la cama, e Le Clere vive en pareja desde hace mueh o tiempo · con un fabn-
golpeó la cabeza contra el muro. cante de papeles teñidos, Dems . Gouue.
a, A m bos vi\'en , en la me ,
du Rau bourg-Saint-facques. Su companero - padece ' frenes1e~
. . d
I•a expres10n
. , "a1 cab o d e seis
. meses d e ma t n.monio ' él. dejó de
entre- y, durante las crisis, la maltrata. Ella lo lle\'a ante el comisan oh e
contenerse" podría resultar cómica si no fuera triste. DeJa. ropo la p0 ¡·ICia,
, pues se siente en peligro,
. . .a q ue Jo quiere mue ·o.
pese
En sus momentos de calma, asegura e¡¡a, sien . · 1~"nre le prometiO
ver que al comienzo del matrimonio hay que rcspc tar unsegún tiC la , _
que se recuperaría pero esta vez, Cinco· ano- s después
. dt: 'u pn
tradicional de buena armonía y amabilidad, aunque, uy difí· lllera denuncia en , 73 ella deCide . d. rotccoon ,. separars .
pe Ir P
expresión, parecería que para el hombre esto es algo rn s~.~ r 1 , 17 ,
J
,
i por Jos lJ() 1or .
11 e ato es fuerte porque está atravesac 0 ·
traído~ l le " '
alma d ntos de un.1 ('U1P·1 qt
en Y el cuerpo, teñido por mo~e · nl Cucnt.1 u 1. '
· ·
5 Todos estos fragmentos de frases y relatos mmuscu os 1 fueron ex ·rÍl'
d s l'n la S' 1

arch1vos del Petlt crimine/ a París entre 1775 y 1785, conserva o. ll'lascara del todo un sufrimiento mtolera c.
de los Archivos nacionales.
164 EFUSIÓN Y TORMENTO El RELATO DE LOS CUERPOS

en pareja caótica, también echada a perder por los p d . d las aglomeraciones o las fiestas. Loa . . . . .. ..... ;
nocivo de su oficio:
ro Uct
os
utu es, . lh .
.dad no son moneda cornente. E onzonte de 'IÍIIa•A
••
fi1l efímero. Igual al hombre debido a sus
tante .
actividadee,•••,.
.
Gouffe le solicitó que regresara con él y le prometió que d de palabra y sus gestos amphos, la muJer también se..._
biaría de conducta, que ella así lo quiso y se determinó a~~· ~n objeto familiar de pelea, el cuerpo-espacio donde se CODCeD
pero presa de sus frenesíes él volvía a maltratarla ella le ~, tra la agresividad masculina, potente por su fuerza fisica, su dere-
' atn.
huyó esa locura a los colores con los que él trabaja sobre el cho y su convicción de que él es quien manda. Todo lo que antes
papel e intentó decirle que abandonara su trabajo y fabri. ocurría en una jovialidad aceptada oscila hacia los golpes más
cara cajas con ella con la esperanza de que su espíritu se tran- feroces, avivados por los celos, la idea de la posesión o los malos
quilizaría, que le duele mucho ver que se equivocó, pues hace deseos de las sexualidades más humillantes. El precio que sue-
ya 18 meses que no trabaja más con los colores, que fue a la len pagar las mujeres es alto. Sin embargo, ellas despliegan efi-
Charité a hacerse tratar por el cólico de plomo, tomó aire, par- caces sistemas de defensa, aunque no son capaces de despren-
tió con ella al Petit Gentilly donde bebió con moderación y de derse de su inferioridad.
pronto le propinó varios golpes de bastón sin tener cuidado En ese contexto, la vida de los cuerpos conoce numerosos sobre-
de su embarazo de seis meses y del hecho de que ella tenía en saltos. Pero una cosa es segura: pese a todo, la vecindad femenina
brazos a su hijo de dos años, al que le hizo una herida san- Yel entorno en general ejercen una gran vigilancia a este respecto.
grante en el párpado, su gorro se rompió mientras que ella El cuerpo femenino maltratado no deja a nadie indiferente: lo
derramaba mucha sangre. que explica, entre otras cosas, la extraordinaria precisión de los
detalles sobre los cuerpos proporcionados por los testigos o por
l~s víctimas. El espacio corporal femenino es una geografía sen-
Ternura, tormentos de la locura y niños que proteger: todo está
Sible que no debe ser herida, en especial en sus zonas íntimas. Las
dicho. Marguerite nombra oportunamente las heridas de los cuer-
cosas son claras y, en consecuencia, también las palabras.
pos Ylos espíritus, expone una situación alarmante que, a menu~o,
"La maltrata sobre todo por la noche", "la expone desnuda
ha querido modificar y cuenta el desasosiego de las "cabezas ahe- afuera con e1frío y el viento exponiendo sus partes", " se aco!>·tó
, d . . . 1 d de revan-
nad as cuan o son presas de su delmo sm vo unta con ella por la fuerza': "la forzó hasta que su cuerpo cedió': "la
·d b"· ' · eda escu-
ch a m e ama 1hdad, dándole a entender a qUien pu . derribó sobre la cama mientras que su amante le sostema las pier-
· roteccJ611
eh arla 1a soledad desarmada de los cuerpos pobres, sin P nas Y luego, para conseguir sus fines, la dejó toda ensangren-
. . e · nales.
ante 1a 1ocura, la viOlenCia y las enfermedades pro1e510 . . Juir ta~a Yllevó el horror hasta el punto de ponerle su parte en l.l boca
Esen·b·1r acerca de las violencias contra las muJeres
· cx1ge mc
. de uníl ~i~ntras la sostenían", "que él quiso que ella se acostar.t con el '
el encuentro entre los dos sexos en el paisaje ya descnto ¡11is· a Sirvienta encerrándola primero en el taller': "que con:t.mt'
. .. . d na pro ~ . "
comodidad fam1har y JOvial entre los cuerpos, e u , ., 41Jc· ,, ente le desgarra las bragas afuera y que las vecin.ts .h:th.h 'n) 1 '
. f uent'l"' que la descubrió afuera hasta la cintura par.t Jj\(·rtir. { 1 1
cmdad de todos los instantes. Los dos sexos se r~c de las ¡11ul·
gremente o no, se conocen se en medio
166 1 EFUSION Y TORMENTO El RELATO DE LOS CUERPOS

de nudez, e igió que se quedara así para divertirse': "que ob


su p 1acer con v1o · 1encm
· sm
· escuch ar sus sup
, 1·1cas, que elmait\1\ro Cuan
do los cuerpos pelean, hay furor. ¿Ea-
. d' • h L-
-.rl!•••
tar penetro sus sent1'dos y que ante sus gntos. 1os vecinos fu es. Jos casos de violencia or mana entre omwes o
, . eron 7 Cómo saberlo, salvo por el hecho de que la sen•afirhl,
.1 golpear .1 su puerta . Estos fragmentos de explicaciones c. res. s su tabúes y sus ha' b'1tos se ven d egradados y RIIK•a-
tUe.
ron tomados al azar entre miles de denuncias consultadas. No forma ' f' · · ból' d 1
dos. La mutilación ISica y s1m 1ca, ~ se~o se CODSI •
'dera
tienen nada de extraordinario y su elección, incluso, ha querido
infamia, pero, sin embargo, no es at1p1ca. S1 por casualidad
evitar demasiada crudeza para no verse teñida de voyeurismo.
trata de un hombre golpeado, la declaración femenina tiene un
Entonces, ¿qué decir? Nada, salvo el hecho de que esas palabras
tenor muy diferente. En 1776, un carpintero se queja de su com-
precisas gritan aquello que no es tolerable y el hecho de que las
pañera, Marie Camier. Ella lo ha herido de gravedad en el ojo
mujeres, con esos detalles, afirman la plenitud de una feminidad
con una botella. Ésta se disculpa por "su vivacidad de la que está
que en ningún caso tiene derecho a ser pisoteada ni por gestos in-
muy enojada, le pide perdón y de hecho se puso de rodillas y
convenientes ni por golpes. Afirman su cuerpo y sus funciones,
luego declaró no saber escribir ni firmar': En un papel tradi-
la simbología asumida de su presencia en el mundo donde la
cional, ella implora, se arrodilla, pide perdón, moviliza su cuerpo
libertad y la dignidad de hacer el amor van de la mano, sin bru- para adoptar una actitud corporalmente sumisa, buscando e1
talidad ni humillación. Enuncian políticamente su cuerpo frente perdón por haber cometido semejante falta.
a los jueces y al comisario de policía y los obligan a convencerse. "Reina de la calle",6la mujer debe luchar mucho para hacer.,e
En 1770, el relato de Jeanne Dussy, esposa de un techador, con- respetar. El bromear tiene su costado doloroso: los arranques,
tiene la historia no aceptada de su cuerpo. Los gestos del marido a veces causados por la ebriedad, de la fuerza masculina con-
en su contra despliegan todas las actitudes inaceptables Ylos tra las marcas de la sexualidad y la posible maternidad de lo
1ugares " s1m
. b o, 11cos
' " d e1cuerpo 1ememno:
e . "1e arranc a el gorro, cuerpos femeninos. Los dos imaginarios -masculino } feme-
tira el colchón de la cama, le da la ensalada que ella preparó a nino- oscilan para el hombre entre la voluptuo ·idad de lo pla-
, a hacer la calle para consegmr
su ca b a11 o, 1a env1a . d'mero, la arras-
d ceres carnales, los momentos de atracción envueltos de ternura
tra hacia la escalera". El tocado femenino, que simboliza su pu. or y dulces arrumacos, la convicción masculina de que el cu ll
y su modestia, es arrancado. Tirar el colchón expresa a dos
1 pnva- felllenino necesita un propietario y que es propen.-o 3 lo
ción de sexualidad y de afecto. Darle los alimentos pre.parabas· sarreglos de humores; para la mujer, la alegna de ser:- ·du
a un ca hallo es ofender el papel del alimento y de 1a m UJer , a·aria ~~e verse· rodeada de atenciones, la gana de establ~.. tr ~
, . . )'d :l EJWI
tecedora y el lat1go que doma resuena de bcstJa 1 ~' · , trc el eJar de vivir en la precariedad, el deseo de ser cll.l m1. _m
a hacer 1a cal1e forma parte de una mezcla mase - uhna en.. 1r 1o al Otro; todo ello en un mundo social, liter.tril), Pl ltt '
, JI' y e1'-•1 1 Sófic0 cuyos principales ejes son la YoluptuQSil· i .ll1 ' •
extremo placer y la voluntad de ganancia. 'Iodo esta a 1 sttJfils
0
recuerdo de los hechos por Jcanne Dussy resume l·ts ' P·cr· cons·
excesivas de lo masculino y la defensa lúcida de una nlLIJ
UU POS

d d y frent al nario de la .realeza, don~e el cuerpe


a d fá ilmente a las exuahdades más ncas e irnprobal,)_,_ otras Vl'olencias provienen
. . de -~181111.-111111111
En e ta r ladones entre los sexos ronda la imagen sa a d 1curso ordinario de sitluac::íollleS:pení]bii•M
cua ¡ divina, de un rey todopoderoso cuyo cuerpo sirnr li~ .e 5 e in}· ustas. Extraño caldo de•cuerpos •lléllllí
uva
el con1·unto de la sociedad y reune, a to dos sus súbditos oza uno se sacude entre razones tan diversas romo kJIIil. . .ll
en su
e ualidad. Ahora bien, ese cuerpo es el lugar de la sexualidad siado grande, la maldad demasiado franca, Ja tan • • • •
ma intensa (sus incontables amantes, las jóvenes entregadas delincuencia, el sentimiento de injusticia más ftagranre,Ja1111- .
a el en el Pare aux Cerfs) que, con mayor o menor conciencia, tad sensorial, mental y corporal de existir frente al otro de
no ser reducido o humillado por él, etcétera.
todos asocian con la nueva y flamante guerra, realizada acaba-
llo y con bordados, y con las partidas de caza en los bosques Cada clase social tiene sus propios modos de explicitación del
de Marly o Rambouillet. cuerpo, pues lo político se inscribe en ellas con firmeza, pro-
duciendo una cantidad infinita de reacciones y sentimientos:
allí se descubre una ética de la alteridad, al mismo tiempo que
una filosofía social sin cultura letrada para fundarla y una res-
I HAY VIOLENCIA ORDINARIA
ponsabilidad propia hacia sí mismo y hacia el grupo social. La
violencia es, a la vez, cuerpo y lenguaje. Y si se ha descrito (con
razón) un siglo XVIII popular muy violento, se ha olvidado
Otro registro, éste muchas veces evocado, incluso estereotipado,
que, por un lado, aquello estaba a la altura de su expresividad y
del discurso histórico: he aquí la violencia ordinaria, la que tiene
su exuberancia y, por otro lado, que tenía una conciencia de lo
la ventaja de dejar huellas en los archivos y, por lo tanto, d~ ser intolerable. Lo intolerable adquiere aquí dos sentidos: puede ser
un maná disponible para los investigadores en historia soCial. algo nacido de condiciones de existencia miserables, pero tam-
Allí también se dice mucho sobre las formas de vivir de todos bién el intolerable e insostenible franqueamiento de la indis-
con la realidad cotidiana de las peleas y las riñas y con l~s ~:bra- re pensable integridad y libertad corporal. Se percibe que el cuerpo,
les que no deben cruzarse. Familiar, quizá, la violenCia ste ~s único apoyo tangible de lo precario, puede convertirse en .un
.
es reprobada y sus reglas ngen ·
las relaciOnes entre los cuerp fron·' arrna hiriente para el otro y el hecho de que el cuerpo sea el umeo
1os 1,tmttes
. que no h ay que cruzar entre uno Ye1 otro, las Jas refugio frente a la sociedad exterior no significa que no se.I"pen-
teras mentales y físicas que cada cuerpo le tmpon. e al otrarnis·
0, Sado" Y"actuado" de acuerdo con estrategias, por supuesto, pero
tatnb. , .
d 11erenc1as
·c . b'1en perc1b1das
. . y señaladas entre e1 contacto. ·¡·dad de Ien con convicciones, cualesqmera sean. _
El desorden público del que muchos se quejan esta tof}.Id
toso o rudo y la agresión, la percepción de la m ello est~.
. t a ngtbtt
0
-•sold
< ad o?- por contactos cuerpo a cuapo , qtJe e' o! u w 1.
la vida Y de la prohibición de la muerte dada. Tod ¡¡giosoS· entre Ja exu b eranCJa,
. las enemista . d es, 1o.S ::-oritos· \ J.ls \ 1<
. dentro de sistemas de valores étiCO . s o re ¡ hace!1 .
sumergido CJas· Entusiasmos
· . · e¡ 'mcu 1)
0 y fervores teJen < ·ocial·l.t• ' o
Los que transforman las reglas (y son muchos ) a veces rnientrasq tle no lo desgarra realmente, salvo por el hel.ho dt• qu 1 1
en el nombre mismo de las
170 EFUSION Y TORMENTO EL RELATO DE LOS CUERPOS

inflige con fuerza y ferocidad sufrimientos desmedidos y en _


cia con insistencia lo que también es la imposible armonía e : ticía, de igualdad. Inconscientemente o no, se enuncian algunos
lo cuerpos en situaciones desfavorecidas o precarias. Algo s: sueños sociales y políticos. En cuanto a aquellos que dan testi-
monio de violencias a las que han asistido, sus palabras proce-
atlige con demasiada dureza con tantas heridas de los cuerpos.
den de la toma de posición, de la división establecida entre aquel
Paradójica relación con el cuerpo: cuanto más le pertene-
que tiene razón y aquel que está equivocado. Luego, en una franja
cen el fervor y la comunicación verbal y gestual, más suscita el
bastante amplia, adivinamos la empatía (estás herido, me com-
combate una anodina afrenta contra cualquier autonomía real
padezco; eres mi amigo herido por un malvado, te compadezco)
o imaginaria. Todo el mundo participa de esa paradoja: los veci-
y la posibilidad de esbozar frente a las autoridades judiciales
nos testigos se sublevan, toman partido, separan a los indivi-
duos, etcétera. los retratos de lo injusto, lo cruel, lo aceptable, lo necesario y
hasta el de lo intolerable.
Quejarse de los ataques contra el cuerpo significa afirmar lo
que se piensa de él y lo que no se debe padecer del otro; es sig-
nificar, sin siquiera la conciencia de estar haciéndolo, la soledad
y el cansancio que lo aquejan. Los pobres no poseen las ropas ALGU~AS PALA RRAS SOBRE EL DISCURSO MÉDICO
de las clases más acomodadas: la riqueza, la propiedad y la noto-
riedad. Morir nunca está lejos. Es imposible no comprender que En la superficie del lenguaje se perciben una manera de decir Y
esos cuerpos, tan exuberantes como doloridos, son e1te)l..d0 car- una manera de hacer. Se ignoran tantas cosas sobre los cuerpos
nal de la historia sobre el que se imprime lo político. que el discurso pronunciado es, a la vez, docto y temeroso. Para
los médicos, el cuerpo parece siempre desbordarse a si mismo
Yentrar dentro de categorías que es necesario inYentar Y nom-
brar. La observación y la mirada sobre él se vuelven elementos
Decir el cuerpo, hablar de él, aunque sea a traves , de la. violen-
. Jllás fundamentales de la ciencia sobre todo porque el cuerpo es
7

h a eXIstJr
cía o el sufrimiento, expresa algo relativo al derec 0 . lo que se rnudo. La pasión de descub;ir da lugar a una abundancia de
escntos
· repletos de detalles fascinantes Y 1eascwa · dos por un
o menos dignamente, a comprometer en su medJ~~ de ¡vi-
. d e1derech o a la humamda
. d . Aqw, no es cuestwn 0
.. CUerpo que no puede decirse a SI, m1smo.
· SC
on fgurar
1 las enfcr-
..
p1ensa . tarnb'en
. 1e neJa rnedades es un rompecabezas, sobre todo d eb'do 1 a que. los medi-
dar o de ocultar todo aquello que en 1a VIO . esrninia. J'•...r0 cos comprendieron rápido que las con d JCJOnt:s
· · , . d,t: nda tem.m
del orden de la simple crueldad, perversidad 0 1 gnr~bajo sobre
• . •
un Papel esencial en la patología. flmeuJLO J.-
~t: ' , .~ _
. ·r i un mwstiga-
' e1ob'JetJvo
es ese · de estas pagmas.
' · El ·m t cre'·s de este t detecta r JoS. . . qw..:, ~..ontr.
dor. curador y un hombre pol!tJco . lría a los gohan.Ul
las palabras pronunciadas a propósito . d e1e ucrpo esstirnan dcsl
momentos en que los cuerpos se dicen por 10 quecor )a ma~~.~s- er3
R 1Mithe )J ·outault, Nar<>llllf<' de /11, 1tllt•/11<,• p•1r"· • Pt 1, 1972.
7 •
mismos, por lo que están obligados a padecer Y p}untad de J ,., ,., "' d,.,
h1 lit' 1 · lumi.-rc.,, pdkul.l<¡ rn¡ll<
· · 1·' f>tlr R<'ll<' Allrn.
en que se describen como enunciadores de una vo
Df lO UUPO

t qu p rmtt n qu organice la tiranía sobre la Pob


lu han ontra lo abu o de la riqueza. reza y 6
omo lo de taca M. Foucault, "ya no se trata de brindar Niños abandonados
1 mento para reconocer una enfermedad, sino de resf 1 ?' y cuerpos maltratados
1 · 1d 1 1b h· · Ituu~
n nave e a~ pa a ras, una, 1ston~ q~e cubra al ser total [... '
la p r ona es v1sta, es hablada .Y RestitUir una historia es entra]
en un vo<.:abulario y una sintaxis que están inmersos en los tor~
mentos corporales del paciente. Los informes de los médicos de
la Socied.td Real de Medicina pertenecen a un orden particular
en que .ti rcl.tto de las enfermedades observadas se suma un gran
a ombro sobre todo aquello que puede escaparse del cuerpo "La piel del lacayo es el pergamino
0
entr.tr en él: una visi<'m apocalíptica no distaría mucho de las donde escribe la mano del amo."
visiones brind.td.ts por los médicos. En cuanto a los médicos del Michel de Certeau•
rey, l.ts p.tl.tbras empleadas son incluso casi más impresionan-
tes, m,ts det,tllad.Is, m.ís preocupadas. En el fournal de santé de Hay situaciones en las que, de pronto, en su soledad, eJ cuerpo
1ouis :\IV [1 Jiario de ~alud de l,uis XIV], las páginas vacilan entre se ve brutalmente expuesto a la acción de las instituciones, ya
el p.megírko del rey y l.t interminable descripción casi repulsiva sean éstas de asistencia o de represión. El cuerpo de un aristo-
de us tr,tstornos intestinales: crata, de una burguesa o de un gran comerciante no vive la misma
historia que el de un ser más débil y desprotegido, o, peor, vaga-
bundo y mendigo. Entre la institución médica o represiva, el
2de ,thril de 171<>, Su Majestad fue purgada. La medicina halló
cuerpo del aristócrata siempre está protegido por suntuoso
excrementos endurecidos, • que retardaron su e.cc e to · Pero
abrigos inmobiliarios, por dinero, por familias poderosas, por
cuando t.omenzó a manar en un gran cuenco lleno de muchos
redes influyentes y numerosas alianzas, por bienes, 'nere '
. . fue seglll"do de otros 13·ay
cxaemcntos y humores hirviendo, quizá, por un "saber': Aunque, por momentos, sobre algun~
de heces rojas en cantidad por la noche, luego con una pequen grandes del reino se abate la justicia del rey y se abren las pn-
emanación de serosidades biliosas} 0 sioncs, sus cuerpos reciben consideraciones, gozan de pcn 10
n.es Y utilizan su capacidad escrituraría para pn.~testar. d
. efcrvcscen·
Un cuerpo derramado, un cuerpo en convulsione~ Y dcscon· Ciar y, en ocasiones, hacer intervenir a sus anHstade. 0 '
cia que los médicos cifran y descifran entre pastón Y aparatos del Estado.
cierto. Un cuerpo a la medida de los acontecimientos.
1
Michcl de Ccrtcau, L'im•ention du qw>t d11·n. 4 '
198o, p. 24.,.
174
NIIOS UUJ lA

pu(·sto desnudo frente a la institución, el cuerpo del


i . 1e m en t e, es t a, a 1margen vive una Pobre
qlll.' le l.mqm· o que, stmp a . .rancia mortificada
rl"'i~-!.L_
tur.t dtkrl.·nte, severa y, sm cm argo, or mana: por ende e ven-
. ~

.
selretos l.'llCterra
. b
etormas cspect'fiICas Cte
l
d" .
a battm1ento
. . de' rn sus
kncia, voluntades de vivir y pensamientos construidos pese a
.
ests- 0
La tnr
r:~a
S.
e~a
. 3 como 1a policia, la a_~&IUII,
to el rey y la rema
y la literatura han disertado y reflexionado
acerca de la infancia mortificada y . han produádo textos
en----
1.1 md.tncolía del tiempo y a la relación obligada con un mundo memorias. Se intentaron muchas acciOnes respecto de las ep1
político que no cesa de debilitarlo. Muchos acontecimientos demias (la del muguet, por ejemplo, ese microbio que afecta Ja
entorpecen a los cuerpos, y en el desamparo, el dolor o el olvido boca y la garganta de los recién nacidos y provoca a la vez asfi-
estos se vuelven cuerpos-acontecimientos. En su intento por res- xia y gangrena de la laringe), su débil capacidad de superviven-
ponder a través de su única fortuna -el cuerpo- también cons- cia, su alimentación tan descuidada. Todas consiguieron muy
tituyen llamados al otro, para que piense. escasos resultados, lo que puede comprenderse fácilmente sí se
sigue el recorrido de un pequeño enviado a la casa de la nodriza
en la provincia, transportado en un coche de agua por transpor-
tadores de niños poco escrupulosos que, en vez de leche, alimen-
EL :-;JÑO ABANDONADO
taban a los pequeños con vino. Como consecuencia, nos encon-
tramos, paradójicamente, en el corazón de un dispositivo
desbordado por sí mismo, impotente y mortífero aunque, al
El cuerpo sano y la supervivencia del niño recién nacido es,
principio, se basó en la idea de las Luces según la cual cada uno
primero, una apuesta demográfica y, luego, social y polític~.,La
tiene el derecho y el deber de vivir, para el bien de la nación:
muerte del niño y la de la madre son objeto de preocupacwn,
En el Hospital de Niños Abandonados, en París, los regis-
. · velan con
mientras que la Iglesia, la monarquía y la me d 1cma t ros d e las deliberaciones que se sostuvieron
· en tre los médi-
atención sobre esa fragilidad de los cuerpos que provoca tanta cos, el personal sanitario, las autoridades )' los Yisitantes dan
sobremortalidad infantil y materna. Del mismo modo,¡1a can-·gJe- muestras de la voluntad de la atención prestada.' Sin embargo,
tidad de niños abandonados en las calles, 1as esqm·nas o as 1 a través de las deliberaciones se leen tanto marcas de una muv
2
. susctta
s1as . d ad y una vo1u ntad de actuar.
. compast'6 n, p1e
3 El rey Yla reina a veces visitaban el Hospttal . de los •N'- m 0 ' Abandonado'
_. , - para
dar muestras de su solicitud. As1,, un ,Jno _ d ~spu
, . é.' de Ja. Rc1 o1Utlün,
11• ·na<0 1 00•
fu • . . . - , d, 11 1 is1ta se e'ta J te<
non a VIsttar la Casa de Partos. El m forme < ' · ·h ibihd. d
en est . . . . ¡·
· os térmmos: "Sus mo~¡estades' teron m c.
u •str.Js de mut a '< 0 '
, , ordcna.lo 1
dcmia y 'lt' r ·'d . \ ante e1asptc 1<
2 .
Los arch1vos .
de la Soctedad Real de Mcd1cma· · conscr • vados en A0 '
• laprcocuP· ¡CÍ<Í0 . .,
'. ''•acctón <ti ver a los ni !los rcocn nau os . ''" m ,
1 1' l,¡ 11111 P1·cza
,. de las cun.1s. I·xhort.Jron
• • - Delhn a .:olocdr .1 ' 11 0
· ,
de Med1cma de l'.tr1s, en la calle Bonaparte, and muestras'
· e 1
.Jo~
. !res. So1,re ¡·le d ,¡1st!l(H
eah1 · "
• de 1os nmos
in titucional respecto de la protecCIÓn • y l,¡s· Ol<l< , 0' 1
plus l'.tr''• A A ( r.t en mas, bajo su protetoon. . _ . \'- j,,n .fo,, ' '
· de la Asi~tenci.t PubiK.J,
.., 1 rch IVo\ · llospt't •11'< l, :\!11<'"
· '1
"'1 11 ' IJ\)',, ,
· ( · d'
ah,mdonos de nmos, véase ·hsabcth Ba mtcr, ,ar • l' mwr . d s del stg1o J(""n
en • . .a Va 1·ctt,., que contiene
. · 1 · t 1s de ,-q ' r<'gl' ·
. . (liversos reg ·1111 < 11 ( ·
Jacob, 19flo. Lt canttdad de nmos a h an d onad os •·¡ medt.t o dclihcr··letones
.· . • (toi.1, 11 ,114l.
dt•los Scnort•s I1 .Irt·doro
se estima en. aproxtm,Jd,tmcnte, 2o.ooo por año.
176 El RELATO DE lOS CUERPOS
111

e trana olicitud como una gran ausencia de atenció


. atencwn
ttca . 1o tan corpora1 y sensible qun. Pat~
. d e este s1g b H allí e1 símbolo y la realidad de una -ae.-.JIM• •
.
dona a lo ma desproteg1dos a su aventura singular, ene a an. . , eue no puede
Cl3 q . sino fracasar debido a. las COIIdíi!Íifi••~W
y par.lliz.1da dentro de esa tela de araña enredada ,e implac
cerrada• les de la precanedad y que resume el destmo ddcaapo,-- -
hle de 1.1 asistencia y el asco, de la compasión, donde tarnbi: obre, considerado pese a todo como un "desecho
entr.m en juego la incomprensión, la muda indiferencia sumad: fravés de esa doble representación (niño avergonzado,DI!IftCIIIII!
al de eo imaginario de convertir al "pobrecito" en un ser ren- hay que hacer vivir), se abisma en un espacio ciego donde,
table para la nación.s hecho, no existe ningún anclaje. En esa opacidad, la vida que
En efecto, los directores deliberan, en ocasiones una vez por hay que preservar sigue siendo, pese a todo, objeto de la nece-
·emana, para regular las llegadas de niños abandonados, los cui- saria compasión heredada de los siglos cristianos y la impiadosa
dados que hay que proporcionarles, el estado de las nodrizas, observación de que, finalmente, sólo se trata de una "pobla-
etc. Incluso se habla de la arquitectura de los edificios, tan nociva ción indigente y funesta': Se la debe curar sin mirarla.
para la salud, de los viajes de los recién nacidos bajo la respon- Sin embargo, a lo largo de este siglo algunos han "mirado"
sabilidad de los transportadores poco atentos, de la muerte que realmente a esos niños. Se trata de los curas de parroquia, las
parteras, los vecinos, los padres de los niños voluntaria y nece-
cuesta cara. La realidad cotidiana es cruel, aun si dice estar acom-
sariamente abandonados y los comisarios de la policía: es lo
pañada de mejorías. Es una marea de deliberaciones, sacudida
que se llama una población intermediaria. Sus miradas Ysu
entre el querer-obrar-bien y el sólo-saber-obrar-mal, por~ueen
compasión están alertadas sobre la flagrante realidad del niño
los intersticios de esos movimientos de asistencia se deshzan e
abandonado. Las huellas de esa atención proveniente de un pue-
. . , d e 1os se res pequeños.
insinúan las marcas de la desva1onzacwn
blo sin riqueza no son evidentes, pero, sin embargo, existen )
. . .
Consecuencia de la mcurable misena, . 1os h uenan
, e os están des- Permtten
· descubnr . algunos fragmentos d tsp ' ersos de realidad .
tinados a la desfiguración de su identidad pese a la mua. · d a poco
i- l .
que os hbros de histona . y la htstona
. · ohCJa
- ·. ¡ Ign
· oran . · Debtdo
. "
probable de un rey o una reina durante una ceremoma, ven Los a qu e se trata de mños,
. no podemos cues t'10nar la re~tstenCia
- - que
.
dos a contemplar el buen comportamiento d e 1~s locales.con· su cuerpo opone al mundo social Y político. Al menos, lo ge -
.
cuerpos son extremadamente frágiles; la asistenc Ia ' enbl1asmente tos de 1a población frente a esos cuerpos· d esprotegidos
~ a 'cce
d
diciones en las que se practica, los pulveriza. Son 0 d: Niños ? tornan la palabra por ellos y se mnmcuyen
. · en el des.lrrollo
. e
huérfanos y están ausentes en la ausencia. En el Hosptt~1. os de 1<1 lo p0 1'Ittco.
· En efecto esos pequemsm10~ - . · . L-uernosr ·
'm knf!U
Abandonados, el niño recibe en pleno rostro 10 ·s aranaz dran1<
. e""·
"•Iten un llamado: un llamado para aque os. •1ue
' 11 '~. Jo, o'
. , un Ilam.1. do emo~.:ronal,d pt ' '
1
. lueg 1os encuentran y tamb1en
0
muerte y lleva en el cuerpo los esttgmas mora. les de un
trata de ongenes,
, . . . . , -h'· Los ~., uerpo
nacuntento, mo~..crK '
que, al principio, no fue el suyo.
llos' que b uscan protegerlos actuan
, LO. 1110 un cucr¡'( 11
de la 'd
,¡,/t' Vt a y el nacimiento.
. des Lnfants trouvé s,
" en· . , /'iniP 0'~
, <;1ms vrsagt'
5 Arlette Farge, "1 'f lop1tal
17 EFUSION Y TORMENTO El RELATO DE LOS CUERPOS

El registro del comisario Thiérion, 1755-1776 ·de en la rue Zacharie, que lo halló expuesto fMce
~~~ .
En lo Archivo Nacionales, llama la atención un registr q t 5 en la entrada de la casa donde VIve; en su mantiiJa
· · d e po1·ICia,
' Th"é 0 lle- instan e ,
vad o por un conusano ·
1 non, cercano a 1 halló ninguna nota .
qma · le
:l ....
S unt-
· Roch . Se tltu
· la "Reg1stre
· pour servir aMo a parro.
. se A uí se dan pocas precisiones, el niño no posee ningún signo
e . . 1
iden~ificatorio, la mujer del fabricante de pelucas no dio su nom-
l e omnus aire Th. , . , . . e nsieur
1enon a mscnre es entants qui sero t
voyé- de son ordonnance a I'hótel des Enfants trouvés d; c:t~­ bre. Probablemente, el gesto fue rápido: ver a un niño, hacer que
' ille de Paris, commencé le 14 juillet 1755 jusqu'en 1776, moi~ la institución se encargue de él llevándolo a lo del comisario de
de fébrier".t-
policía. Sólo el término "expuesto': que aparece a menudo, echa
Día tras día, el comisario consigna a los niños que le son traí- luz sobre una realidad significativa: si el niño está "expuesto" a
dos para inscribirlos en su registro, luego levanta un acta de esas la vista del otro significa que aquellos que lo depositaron allí tie-
"llegadas" y se encarga de firmar la orden que les permitirá in- nen la esperanza de que sea descubierto y, por lo tanto, llevado
gresar al hospital. Él se responsabiliza por ellos a cualquier hora a un hospital o a una casa de socorros. Se trata de un régimen
del día y de la noche. Ésa es la tarea de todos los comisarios de de intencionalidad: el pensamiento de los padres se orienta tanto
policía del barrio, pero el registro elaborado por Thiérion es hacia el abandono como hacia un deseo de supervivencia para
ejemplar. Redactada de manera detallada y minuciosa, el acta el bebé; el niño no es fajado sin que se depositen en él determi-
incluYe el sexo del niño, su edad aproximada, la persona que lo nados proyectos. Sin importar lo que ocurra, se deposita una
llevó a su casa y luego sigue una búsqueda en su mantilla de cual- e~p.eranza: al colocarlo en un lugar estratégico para que sea per-
quier rastro de identidad o de un certificado de bautismo que Cibido, también se está contando con el cuerpo del niño, con sus
en caso de deceso le permita ser enterrado en tierra cristiana. Ese gritos o sus llantos, para llamar la atención. Esta última -¿y
registro contiene la inscripción ordenada de 1.140 niños. La can- cruel?- solicitud de los padres da muestras de la costumbre de
tidad de varones abandonados es exactamente la misma, salvo la '
epoca de verse constantemente rodeado -y, por ende, sahado-,
una excepción, que la de las mujeres. Este detalle es útil: los padres de conocer una relativa familiaridad con el fenómeno del aban-
.· varones. dono E 1 . . , .
no ab an donan más a sus hijas mujeres que a sus h IJOS ._ fi · n a m1sena, se instala algo así como una anomma con-
.
Por eJemplo, un acta que data del1ero de julio de 1755: "Un nmo 1.a~za en el otro, con esa cuasi certeza de que, sin duda, el bebe
. , "d . de pelucas V¡vlrá . E .
rec1en nac1 o, traído por la mujer de un fabncante . grac1as a aquel o aquella que se acerque a el. x1ste una
evident · 1b b ·
carnb·10 e competencia en saber dónde debe deJar e a . e e, en
. . . . . )os n~no . s. que . • hay más dudas respecto de la ignorancia -fingida o asu-
6 Regtstro para serv1r al Señor Comisario Thiérion a mscnblr a dos de J,t
de . _ de l os padres sobre la suerte que les resen·a t:"1 H o:-.p.I
illida- . .t •1l
sean enviados por su disposición al Hospital de Ni nos t\bandon'1 febrcr!1.1
Ctu 4
. . de 1755 hasta 177ó • mes. e1ye 943-
· d a d d e Pans, comenzado el 1 de Juho N,~os Abandonados. ¿·Acaso creen que, efectiYamcntc.
es tara b. .
d nn1o
1 "1
. 10
. 1a re.fcrcnCJ•l•htro
Regtstro conservado en los Archivos Nacionales baJO d Ien atendido cuando parece ser mur sabido que a 1•1 t,l
....__. 1 • • d. c~te reg
wuas as Citas que aparecen a continuación prov1enen e , no ;l' tr: medios Y de nodrizas hace de ese lugar un sitio de d '. ·1·
, ucs que
desamparo? La respuesta reside, yuiz.t, no l'll l.t ~- 'rt' ' 1
d 1 50
pagma o y 1evado cronológicamente. Se compren d era, P ·'
recuerde constantemente la referencia al ·e de na.
180 HUSION Y TORMENTO El RHAIO DE LOS CUERPOS
NIAOS ABUDOUDOS Y 1P U

de los padre frente al hospital, sino en la fantasía elab


orada frecuencia los curas de la parroquia prohíben toda cere
ellos de que solo la casa de partos es apta para hacerlos Por con . . d .
. . . 1 h 1 . sobre rnont
·a e inhumaci6 n,, mvocan o como motivo que los padres
VlVtr y que, s1 no o ace, a menos t1ene el deber de ha -
cero,1 lo ausentes• nunca podran pagarles los gastos. Cuando, aun difun-
que disminuye los estados de culpa con los que no ses·
, . . Ienten tos, Jos cuerpos de los pequeños se enfrentan a las institucio-
o modos. Ademas, esa oportumdad dada al mño por el ho . nes, muchas veces no encuentran ni dulzura ni compasión, sino
SpJ-
tal ilustr.t algunas de las formas de las temporalidades vividas una cruda aspereza de complicaciones sin generosidad que remi-
por l.1s d.tses pobres, la del instante (es imposible quedarse con ten a los cuerpos a una materialidad extrema que nunca fue la
el ni no, se lo .thandona) acompañada por un inmenso salto, de de ellos.
trágicos contornos, hacia un futuro lejano que se imagina lumi- Si el niño no es enviado a la provincia hacia la edad de un año,
noso, sin que haya necesidad de una prueba tangible para ello. deja la Casa de Partos para ir al Hospital de Niños Abandona-
Aún sin destetar, el nino es enviado a la Casa de Partos, rue dos, en el faubourg Saint-Antoine; el hospital también recibe a
Nellvc-Notrc-Damc, aliado del hospital principal, frente a la una gran cantidad de niños que realizan el viaje inverso, es decir,
catedral de Notre-Dame de París. Amamantado por nodrizas que van desde la provincia hacia la capital. A lo largo de todo el
(siempre tan dramáticamente escasas), una vez que ha crecido siglo xvm, el hospital parisino alberga una cantidad cada \'ez
el ni no parte acompar1ado a la provincia, a la casa de otras nodri- mayor de niños: en 1772, en sólo un año, 7.676 niños fueron
us mucho más baratas, pues viven lejos de las aglomeraciones, enviados allí. Eso se consideró como una carga tan pesada e
on poco controladas y poco competentes. Realizan ese viajoe imposible de administrar que dos fallos reales datados el año
en "coches de agua", barcos fabricados para ellos, que se desh- 1773 prohibieron el transporte de niños a París. En efecto, nueve
zan a lo largo de los ríos Sena, Oise, Marne o Escaut, acampa- décimos de los niños transportados en esa dirección fallecían
n.tdos por transportadores, mas , mteresa
· d os por el dinero que en el más estricto anonimato.
l b b ,s son co1o- ..La miseria es la mayor proveedora de niños abandonados,
por su oficio, y por una nodriza. Bien fajados, os e e ns-
. d madera co . hiJos de amores furtivos o ancilares, o de mujeres de escaso~
cados de pie dentro de unos pequeños caJones e d lgu· recursos,7 Ellas son sirvientas, obreras texti·1es,Jorna
· 1eras o caba-
' 1 e les a a .
truidos para ellos. Poco alimentados (a veces so 0 s f , a las reteras e, Incluso,
· b' e no estan
. ·e al no, mujeres casadas o concu mas qu o en
nas gotas de vino), sometidos a la mtempen ' d la He- estad0 d e mantener a su hijo que, a menu d o, n0 es el ~"nnmero. . _
sacudidas del atraque, algunos de ellos fallecen ante~o;cs 01 ,1s los p d - . , d. ponen de un aba
. a res, cuando se indica su proteswn, IS _.
gada del barco y abandonan el viaje. Los transporta ga por n1c0 · 1· · do a excepl.wn
. . o se les pa . social un poco más amplio, aunque umta ' o ,
escrupulosos hacen negoc1os con ellos. com recogen de al . 'rCl del ,.,oo de lo
- cuerpo. gunos burgueses muy ricos. En Pans, ce ' - ,
cada viaje reali:r.ado, se deshacen del pequeno Sórdido tr<l' Padr · estros arte..1110 •
es de profesión conocida son o b1en ma · ·
. l , 1
a un nuevo nmo en a gun ato y co ran b dos veces. cr
. . . . , .
fico que la JUStiCia, sm mucho ex1to, m e . t ntará deten gan. aill"'¡r
L t' 7CJd
"' au e Delasselle, "Les abandons d'enfants a Pans '111
o x'\lll''
11
Pero hay algo aun peor: si los coches e a , que entcr~~
d gua e ,,ol
' 1975, pp. 187 218.

deseado con mños . .


fallectdos a bord o que habna
HtiOS AIAIIOIADO
"
bien aprendi . Luego, sigue la cohorte de los vendedores éllllb
lante , lo empleados domésticos, los obreros de la construcci~ cer: se trata ailf de un abandono del cuerpo más dramático
y los peone , etcétera. . . . . que en el primer caso. Pero interviene una estrategia; en efecto
En el regi tro llevado por Thténon.se adtvman todos los ajus. parece haber .~tra ma~era de abandonar bastante frecuente:
tes y la disposiciones que cada uno Inventa a partir del descu. depositar al mno no leJos del lugar de trabajo de la partera. Las
brimiento de un niño en la ciudad: aunque ese cuerpo de pocas mujeres y las futuras madres conocen perfectamente su domi-
horas no genera una conmoción total en los otros cuerpos, los cilio y su reputación y desconfían de los rumores esparcidos por
dispone a inventar actitudes, a hacer gestos adaptados, a com- ellas y de la amplitud de los secretos que éstas poseen y que, a
poner con lo real, a suavizar la rudeza del acontecimiento. En veces, divulgan sin vergüenza. La casa de la partera es uno de los
el nacimiento y en el abandono se expresan los afectos, y los ges- lugares más usuales para los abandonos:
tos ligados a ellos, mal que bien, hablan del amor o, al menos,
de la solicitud. Aun si todos hacen lo mínimo ante el niño hallado, El27 de noviembre de 1755, al mediodía, un niño recién nacido
no puede tratarse sino de un encuentro con el desgarro de la fue traído por la sirvienta de la primera partera, que vive en
la rue du Faubourg St. Honoré.
vida y la mejor manera de volverlo más soportable.
En su breve acta Thiérion da cuenta de esa comunidad de El23 de enero de 1756, un niño recién nacido es traído por
' . una maestra partera de la rue des boucherires samt-honoré,
personas que se ha acercado y, luego, inclinado sobre.el.mño.
hallado justo en la acera de esa calle.
Ello forma una red efímera, reunida sólo por el acontecimiento,
heterogénea pero determinada: se perCI·be e1mun do de las par-
En ese paisaje, la partera ocupa un lugar muy importante, por
.
teras, el de los curas, las religiosas o los sacnstanes, a veces 1os
su poder, por su prestigio en el barrio, por todo lo que sabe so~re
. y, luego, los particulares
agentes de la pohcía . que, d e pronto,
Al co- se
unos Yde otros. Ella es el cuerpo íntimo del cuerpo de las muJe-
encontraron frente a un niño abandonado en a!gun ' lado· re arias r:~ y, a Veces, algunas madres le suplican que .se .quede con su
nocer en el registro el nombre de algunas parter as que v
ende- hiJo, Pago mediante. A partir de allí, los acon teCimientos.se arre-
veces fueron a llevarle algún niño al com1sano, . · compr este lllolinan Ytodos resultan perjudicados. Thiérion inscnbe una
mos que algunos individuos están más fam1 Ian .l. ·zados co 11
de Ue- lllañana (abril de 1778) la llegada de la mujer Chevet, mae~dtral
Part - se ha hecho .cargo
problema que otros. En efecto, las parteras se e ncargan. la rnadre era de París que desde hace tres anos . _ .e
1 . - 1 d 1 . . .
vara nmo a o e com1sano JUsto espu d és del parto, st VarÓn recién nacido de Fertilité Rameau. Como}·a no .. tJCne notJ-
.b
e·Ias de la madre ha dejado de recibir su contn"b ucwn. _,. noJ, .' a , e.
ha expresado su voluntad de ello. h ceo dep~- dónde reside ella, ' la mujer Chevet lleva a 'su vez al·rm no
Otras madres, que dieron a luz solas, deposi a ena un vesde
"t no u- ie ut·¡11tn..,
a&os al . . lo envíe al Hospl a 1 ( . 0 .
sitar al recién nacido en el rincón de una puerta, iglesia 0 AL com1sano para que éste 'b . "qm' sit'mpr ·
'"'lllld h"é · transen e.
. un porche o bien en la entrad a de una ·mato qoec.-e- 1a5 se onados. Ella agrega Y T 1 non .d do , (·arino. pc.'ro
}'a ocupó de él, siempre cuidó de él con cw t; ega con ~u t ~
bulo, baJo
. .
un convento de rehg¡osas. . un anon•puede•·.. O''
Esto perm1te 110
PUede costear más cuidados Y lo en
parteras que tienen una casa da a la calle 00
1 4 EFUSIÓN Y TORMENTO El RELATO DE LOS CUERPOS NtiOS A8UOOUt YC

bauti mo del31 de julio de 1755 a la iglesia Notre Dame de la v· . el posible deceso, cuya consecuencia, considerada terr
» ~
Éveque. veJllr . e ·¡ d . d
La mayona de las veces, cuando es descubierto el niño hallado serfa la de un alma IDianti vagan o sm escanso en Jo Jim
tiene tan sólo algunas horas o, como mucho, uno 0 dos días· bos. Poco importa el acto del abandono (obsérvese que los u·-
cidados no tienen derecho a ninguna sepultura en tierra cri -
siempre se precisa este dato, aunque sea dificil de establecer, per~
tiana y se castiga a sus cuerpos difuntos, aunque la práctica se
los ojos de las parteras o de los peatones son clarividentes, están
vaya volviendo cada vez más inusual a lo largo del siglo), poco
acostumbrados y saben reconocer la edad de los pequeños ros-
importa que el niño haya nacido como resultado de una unión
tros abandonados a la intemperie. Si ellos tienen más edad -lo
ilegítima, en ese punto, el niño no paga por los actos juzgados
que sucede, pero con menor frecuencia-, significa que han sido
inmorales de sus padres. Los curas más rigurosos o quisquillo-
conducidos por un viajero proveniente de la provincia como un
sos mencionan, pues, en latín, la siguiente precisión: "Nacido ex
favor a una madre en dificultades que se quedó allí: en ese caso,
parentibus non conjugalis" (nacido de padres no casados). El cura
tienen entre 3 y 10 años y parecen perdidos. Los espera el "infierno
vicario de la parroquia Saint-Roch, territorio del comisario, es
de Dante",8 hospital a la vez lúgubre y sin higiene.
muy conocido en el barrio. No sólo conoce a Thiérion, sino tam-
Los vicarios y los curas de las parroquias están muy presen-
bién a sus fieles, a sus parroquianos y a Jos habitantes del barrio.
tes en el registro del comisario. Han bautizado al niño y le han
Aveces anota, como una suerte de recomendación, que los padres
dado a aquel que lo lleva ante ellos un certificado de fe de bau-
fueron vistos en la iglesia y son fieles asisten tes a las misas y cere-
tismo en debida forma. Ese papel, tan preciado para el estatu~
monias. Al incluir la mención "nacido de padre desconocido,
del futuro niño, se desliza entre las mantillas y lo acompañ~ra pero la madre es mi parroquiana': el cura quiere dar a entender
hasta el Hospital de Niños Abandonados, donde se lo r~g~~ que no pretende castigar ni excluir a los recién nacidos v excluye
trara, nuevamente. La geshon . , ante 1a 1g1es1a . puede proventr
esas legitimidades del azar o la desgracia. Los sacristanes o la~
la partera o de cualquier otra persona, ya sea por vo1untad pro- hos Personas vinculadas con la iglesia también están mur presen-
. d"d . ,
pta, ya sea a pe 1 o de la madre que reCien IO a d" luz · En mue ólo tes en el acontecimiento. Thiérion anota que una maüana de
.
otros casos, el niño ya lleva consigo el precia o pap ' d el· tan s
bro- septiembre de 1758 una zurcidora viuda de un jornalero le lle' o
. . na nota a un niño recién nacido. El niño le había sido confiado por d
un qumto de ellos lleva la mención contrana: u . bauti-
. la mencwna
e h ad a a 1a mant1l . que e l nmo . - n o ha .stdo . ción a sacristán de la iglesia, que había escrito la siguiente nota:' He
. ¡nc1ta aquí un recién nacido que fue hallado esta mai1ana medi.I h< ra
zado. ¿Voluntad real de negación al bautismo 0 vidente
que éste sea dado? La importancia de ese sacramento es eara pre- antes de la apertura de la iglesia de los Capucins, teng.I~l I.I bon-
Y1os curas nunca se megan
. a o fi1c1ar
. lo, aunq ue sólo sea p dad de bautizarlo en París': Eso se hará, Thiérion le pt.'dJr.I ·1 un
de sus inspectores que lo lleve a la parroquia Saint-Ro~.-h don :i
se celebrará el bautismo. Sólo después se d.Ibor.Ir.l d .~o.:t.l.
'fllcros
8 1nfiterno de Dante" es la expresión empleada por uno de JosVéase
prl P. aru• Es una comunidad de cuerpos en intercambio uno.•:on { tr; .
htStonadore del hospttal para nombrar al hospital Bic~tre. que Procede a la dulcificación de una situacion dolo ro ¡· • ' tn:
Hutoire de Bicltre Parls,
EFUS16N Y ORM N O El 1 A D lO CUERPOS

mada debilidad del cuerpo del recién nacido abandonado a la


intemperie in padre provoca la energía y la compasión de aque- del rúiio les fuera cedida. Lo que. de algu~a manera es e
llo que lo encuentran. Es cierto que ésta se debe a la costum- se considera hasta qué punto, baJo el Antiguo Régimen, la
bre, pero también implica una comprensión y una atención; ción de los padrinos y las madrinas corresponde, en efect a
tambien e la prueba de la extremada debilidad de una pobla- un compromiso muy firme con Dios y con los hombres. Eso
cion frente a la miseria. Ahora bien, el recién nacido representa nombres de los padres y las madrinas inscritos de manera fur-
la inocencia: la percepción corporal de su debilidad es tan intensa tiva en ausencia de los padres sellan el pacto de esperanza que
que los gestos realizados en ese momento calman la emoción y la Iglesia ha prescrito a la vez frente a una eternidad lejana y una
la eventual tristeza experimentada. Podemos responder que esos temporalidad cercana, que exige protección, aunque preserve el
anonimato de los padres.
ge tos no son improvisados y que siguen el curso ordinario de
las cosas: ocuparse del niño, hacer que se lo bautice y luego La nota hallada entre las mantillas es un escrito sobre el cuerpo.
deshacerse de él ante el comisario puede parecer una rutina. Eso Mal ortografiado, poco preciso, poco legible, entre trapo y papel,
no quita que en ese procedimiento se lean la diligenc~: d.e la rapidez y aplicación, es un signo del cuerpo que escribe sobre
acción, la indiferencia con respecto a los códigos eclesiastiCos el cuerpo debilitado. Es una inscripción del desamparo y de la
del matrimonio y la idea de preservar la vida. Si bien existe una necesidad, ambos confundidos en una misma acción escritu-
raría. Aquellos que han escrito, intentado escribir ejecutaron ese
"mecánica institucional", también hay una identificación con
acto atípico y difícil, la escritura, cuyo desafío, valor r fuerza
una situación semejante y una tentativa de evitar un dolor dema-
conocen y de la que se apropian con dificultad. 10 Niños n~ci­
siado cercano a la muerte. .
dos de una falta de amor, de poco amor, de un placer obtemdo
·- a lo del .comJ-
Otro gesto se produce desde la llegada d e1mno si con Pnsa,· o niños nacidos en la mayor m1sena· · so'1 0 poseen. como .
. tenor
. d es us mantil 1
h asho
sario. Delicadamente, se busca en el m Viático, o para iniciar el viaje de la vida, algunas tor~es mdJCa-
.
no se ha deslizado alguna nota, alguna mformaciO · . ' n De ecfaja' · en unas notas que, en real'd
ciones escntas 1 ad' son tahsmane
.. o
.
la mitad .
de los mños . .
recibidos por T h'1enon
, . llevan en sunota bote11as a1mar. Ultimo
- · · d quienes dmgen la .so-
mensaJe env1a o a .
.
un pequeño papel, una duecc10n, . , un certi.fiKa dodo unaThiérion e·Iedad, esos minúsculos trozos de pape1dan mue tras de LJ la obh-
_d,
g .
manuscrita con indicaciones. De no encontrarse na ,a~ as notas ación de los más miserables de adoptar 1·as formas_nov e. t:
inscribe: "en sus mantillas no se halló ninguna nota: ss· a veces
1a escntura,
· de la que conocen a la vez 1-a 1·01P ortanoa ,. e1·'1m·
no siempre son muy prolijas, 9 pero sí son stgm. 'ficatrva
bos. padres. bolo, aunque aún no dominen sus formas. . l r .
.
J\ través de esas notas deshzadas ent re los cuellos ' a:- ll1.1].1
H W'it d,
. torpemente el apelhdo
está escnto . de1padre 0 el de am
t as sólo dan 1
colllprendemos rápidamente h asta qué punto e t ·r •
d d"" surx·ni' n
otras, sólo se precisa si el niño fue o no bautiza.d::a ~a aventora N'Al.,os Abandonados está invest1'do de un po er .. , ~
el nombre del padrino y la madrina, como SI
ua• lO .& -
"'"lette •
Farge, Le bracelet de parchernm. /'knt -<liT qll \l
. publica. q
9 Algunas, conservadas, se exponen en el museo de la Asistencaa ~200J.
des ToumeUes, Parfs,
U ION Y TORMENTO l R LATO D lO CUERPOS
IIIGS A8AIDOIAD r

cia y de salvación inconmensurable y que no se correspond


Iidad económica de recuperarlo. ~ veces, se deslizan alg
en ab oluto con su posibilidades. Por momentos, las nota:
)llOnedas entre las notas y las mantillas para significar que se
parecen dirigirse al hospital como a una persona o, por qué
candente del costo del abandono y con la esperanza de que ese
no, como a una madre sustituta. El desfase es trágico para ese
gesto suscite una atención amable por parte de las damas de
lugar de infortunio.
hospital. La institución hospitalaria, vista como una madre
El 2 6 de marzo de 1757, a las dos de la tarde, la partera Mathe- 0
una mujer afectuosa, es pensada como un cuerpo femenino pro-
ron descubre en un banco del hotel de Noailles a un niño recién
visto de una evidente compasión. En junio de 1758, dos niños,
nacido. Consigo, entre la faja y la batita, hay dos breves notas:
un varón y una mujer, fueron hallados en la rue d'Argenteuil por
la primera certifica que el niño ha sido bautizado y está fir-
la mujer de un zapatero, que los recoge y Jos lleva a lo del comi-
mada por el cura de la parroquia de Saint-Roch y la segunda es
sario. En los pequeños cuellos de los niños, el comisario encuen-
más difícil de leer. Escrita de manera temblorosa con líneas
tra algunas monedas y unas palabras escritas. Consigna:
que van de arriba hacia abajo, dice lo siguiente:

En el cuello de cada uno de los niños hay un cordón de hilo


Se ruega a la señora de los Niños Abandonados que le brinde
blanco al que está atado y anudado aproximadamente el cuarto
todos los cuidados a un niño nacido de padres muy sanos, se
de una moneda de 12 sois cuya impresión aparece y una tar-
lo retirará y se entregará una recompensa, se llama jeanloui Y
jeta cortada de forma triangular en la del niño donde están
ha sido bautizado. Se ruega se encuentre una buena nodriza
escritas estas palabras: "pensamos retirar a los dos niños,
para la leche y, sobre todo, que no se estropee al niño. señora, le rogamos que les deje las marcas y la de la niña y
pensamos retirar a los dos niños. Le rogamos que les deje las
La expresión "la señora de los Niños Abandonados", tan poco marcas en el cuello':
adecuada frente a la administración del Hospital, muestra hasta
qué punto se lo ha personificado. En este hospital hay necesa- El pedido, repetido dos veces, de dejarles la marca en el cuello
.
namente una " señora, que es lama d re d e to d os lo s abandona-, ~s una súplica y también una promesa de regres~, u~ si~~o de
dos y, si se le suplica, ella será necesariamente una "b uen a señoradel. I~scripción corporal de una madre dirigido a una senora Ima-
¿No se trata acaso de un cuerpo?: el cuerpo de los padres~ e an 1 ginada como otra madre.
._ · 1 Ptens . La urgencia, la posible llegada de la muerte de un recicn na. .:ido
nmo, el cuerpo materno representado por el hosptta · ges-
con el cuerpo y esos pensamientos corporales constl u 't yen 1ncaan
• a realizar gestos llamados de sa1vauon. -· , U11 L·ochero de l1'
rue ~viOntmartre
A1
encuentra a un nmo que ,
·- , ya tiene 1 ai'lo de t'ddd.
.
tos y afectos que ellos traducen por escrito. adres. En su cuello, lleva enganchada una no t a L-011 11' mt'lh.·wn d~ u

La escritura no es la única forma de expresarse para.Ios ps sírrt· edad (13 meses), el nombre de sus pad res, su Jug,Jr de .na .. •m• 'nt~
~
A menudo entre las mantillas se hallan obJetos . reJ'giOSO
1 la 'espe· n..._, y un mensaJe
etl qu1s . apresurad o, pero claro: "fue Ull~Jd~ dur, .. lt
bolos, amuletos de la suerte, que han sido puest.os::~a posibí· "-
>&¿Ja convulsión': Agregada
. es t a t"rase
baJO · ' la mt'll<.H n: . h
ranza de reconocer al niño tuvter
110 AUitOIA

fu 6 tuado on urgencia en lo particular (es decir, en . .


. d e cuatro testtgos
midad) y n pre enc1a . ,. La unción no1aelllti-
quelas palabras no pueden decir, que los signos deJ tej do pr;
· cura,_en.1a m~
bauti mo, e realiza sm · · 'dadde las familias y8 los
un cJaman con fervor.
vecino y en caso de urgencia SI, por eJemplo, el niño da sefia- Otros signos de reconocimiento habitan los pequeños cuer-
le de una muerte posible.

royas. cruces de hierro, a vec~s la reproducción de signos masó-


os: medallas, una divisa inscrita en un cartón, naipes, pequeñas
La pre encia de monedas en las mantillas es índice de un saber
eco no mico evidente: el niño cuesta caro, y es por eso que, en la nicos. Son palabras de amor, Indicaciones de lugar o, quizá, adio-
mayoría de los casos, es abandonado. La moneda, por más ínfima ses que deben guiar al niño hacia un futuro posible. A veces, las
que sea, es la prueba de ese saber y de la carencia. Pero esos peque- niñas llevan un aro en una sola oreja: el otro, indudablemente,
ños cuerpos albergan muchas otras huellas: objetos, marcas, es conservado por los padres. El aro es, como la cinta, el flexible
medallas, trozos de cinta, favores o galones, cintas de gro, algu- vínculo circular que une los cuerpos de la madre y el niño. En una
nas pequeñas cruces o joyas de poco valor. Se entra, entonces, niña de 6 meses, el comisario halló una moneda de plata, un
en la intimidad y en el afecto de un universo desesperado que cuadrado de tela marcado con una B, acompañados por "una nota
marca sobre los pequeños cuerpos signos de pertenencia y augu- donde está anotado 'conservamos el par' con una bolsa de satén
rios (supersticiosos o religiosos) de felicidad. Esos objetos escon- carmesí que cuelga de una cinta de seda azul': Las palabras son
didos en las mantillas son un lenguaje, el de la voluntad de vol- claras: si la madre "conserva el par" es porque piensa volver a hallar
ver a hallar al niño o, si ocurre lo peor, de equipar su cuerpo con a la niña, reconocerla y llevársela consigo. Las cintas y los satene~
un máximo de garantías para su supervivencia,· · su futuro . , o, en son vínculos recíprocos portados sobre los cuerpos.
el peor de los casos, SI. llegara a monr, · para su salvacwn. La Una niñita, por su parte, llevaba consigo una rosa:
cantidad importante de Cintas. de colores o de trozos de gro per-r El
5 de mayo de 1756 a las 8 de 1a noche una niña recién. nacida
.
mi te pensar que los padres han conservad o preciosamente, po co- fu e hallada por la señora Hennette,
· par tera ' con .la mdJCa-
su lado, los trozos restantes a fin de poder, even t ~ al mente, tado, re
. de que había sido bautizada
. · d'Ja ba;o el nom-
Ción ese mismo h ..
. Ese vmculo cor
nocer a sus hijos si el futuro se lo permite. . n cor- bre de Elizabeth en la parroquia Saint-Sauveur r que es¡1a 11a
esa cinta recortada con tijeras es un lenguaJe e. d 1cuerpo.
. _ comou la . · David' nota a. tJa que
de Antoine Bacquet y Mane-Fran-roJse ,
dón umbilical dividido en dos del que tanto el nm pararse 0
está atado un trozo de cinta de seda co n fondo rosa ' ort.
madre son depositarios. Los dos cuerpos se m"egan a se "dente de Yerdes y una rosa blanca enganchada en el centro.
·
para siempre, la cinta cortada es el signo sens ual .Yevtcarnal e1
Al día siguiente, en la ruedes Bouchenes, ~e.t:nt L ra\'l'J l '
ello. Cinta de color que traza de manera sim · bóhca. Y _ al des1.1 . , -uentr.l enl.l:- m.m~
de ú)l(1f
. .
vínculo que une de modo defimt1vo e1cuerp0 del mn 0
rpo ha'¡a
tilJas de un niiio un pequeño trozo de 'cm a · ' ,~.
Célrnb' ,
madre. Esta última precaución, ese lenguaJe · del. cueel ¡gno de Iante . d una Loron.1 d
el cuerpo, es no sólo una marca de 1'dent1'dad' smo
5
. d de cuerpos ccUna medalla de Santiago rodea a po~, unJ. do rq n
nas~ <cuna pequeiia medalla de plata que t: 1
una presencia carnal de una continuida
a J ucristo oronado de espinas con las palabras Salvator Mun . ~de imaginar que el hospital no es un fi·emaru10
y del otro a la anta Virgen con sus palabras Refugium pe di lugar de decadencia. El cuerpo del recién nac
. natutn
ora, medalla a la que está atad a una cmta de seda llamada e
•avor siJit' U:e lenguaje simbólico y de escritura, en él se deoo~t~tn
de color azul, un sobre sellado con cera de España roja con
1 endebles marcas de una esperanza soct"al y re1·tgiosa.
lugat ·
palabra 'para la Señora Superiora de los Niños Abandonad ~ lasMucho más atípicos son los niños abandonados que ya t e-
os ,
"una medalla que representa un santo sudario y una anunciada neo cierta edad, las anotaciones del comisario dibujan silueta
con una nota rogando que se le conserve la medalla en el cuerpo": afligidas en pleno desasosiego. Marie-Adélalde y Marie-Made-
la corona de espinas, el santo sudario, las palabras de oración Ieine tienen 4 y 2 años. Un obrero las trae de Gometz-le-Cha-
son la imagen del dolor y de la muerte. ¿Cómo no ver en esos tel, llevan consigo un certificado de bautismo donde se puede
objetos signos en que se entremezclan la desesperación y la espe- verificar que nacieron de un legítimo matrimonio y un acta
ranza, en que se mantiene un vínculo tenue aunque inmensa- de defunción en la cual se informa que el25 de abril de 1764, un
mente frágil? Vínculo corporal y afectivo, vínculo de amor sin año antes de su llegada a París, su madre fue inhumada. Sobre
posibilidad de encarnarlo, vínculo que se niega a la pérdida. estas niñas se vuelca una desconcertante cascada de duelos,
Algunas notas son más explícitas. En ellas se precisa que más abandonos, marcas de indiferencia y hasta de crueldad. En octu-
tarde se desea retirar al niño y que la miseria impide conser- bre de 1758,
varlo: se le solicita a la superiora del establecimiento que se ocupe
de él. El1 de enero de 1765, el comisario Thiérion lee la siguiente una niña de 10 años mal vestida, con medias de lana violeta, lle-
nota, que transcribe íntegra. Se trata de una niña traída por una va en su cuello un pequeño corazón y dice llamarse .\1arie-Anne
partera del barrio: Yque su padre, criado, murió hace dos años y su madre, la,·a~­
dera, hace tres. Sólo recuerda que sus padres vivían en el barno
Señora superiora, le ruego por su piedad que se ocupe por Saint-Marceau pero no sabe en qué calle, su padre antes de
piedad de este inocente debido a que su padre y su madre morir la había ~olocado como pensionada en Gailly, en ~or-
, en lo de una nodnza,
mand1a, . 1a senora
- Bourgannm·· ' también
están actualmente en la indigencia absoluta y cuando se
. . , . . uy pronto, lavandera que la hizo part1r . h ace un mes· con una transporta-
encuentren meJor no deJaran de vemr a rettrar1o m . , so1a, ¡a Pequeña nos fue tr.uda
ue qUle- dora que la abandonó en Pans
ellos no cesan de rezar por el bien de las personas q el . 1e Fron t que declara 1
t ría que por una niña mendiga Vict01re _ haber a
ran tener la voluntad de ocuparse de él. Nos gus a . .
hallado ayer en el patio de las relIgwsas de la ciudad St Honor< .
bebé se llame Angélique Rosalie.
D 1 . de Ja transport,tdor,t '
6o) nos Ue o, abandono de la nodnza Y1uego -h d ,
Otra nota: "por la miseria del tiempo (4 de octubre de 17 antes · esta
6nahnente, auxilio de una joven mendIga: tva 1me.. '1 t. · u
· ' ' .. . ,
10 mi Al iños no lo re '· tt. n. ) n
vemos obligados a dejar a esta niña, pero la retiraremos eñoras': entos desgarra los cuerpos. gunos n ·ornalt.•ra 1
posible y se la encomendamos a las bondades de las sla ¡rnpo· ~ que pareda tener 3 años, hallado por una 1
La y la certeza de ser se mezclan con
IJIOS UAIIOUJ
1 4 E U ION Y l RilEN

call lateral cerca de euilly. Tiene la tez mate, los ojos b. EnAUtun, un cochero llamado Roussin no quiere acatar
nariz hata, la boca muy grande y está vestido con una lZcos, la . por el caso, se comprende que es un hombre que tolera
enagua órdenes.
de muletón rojo (aunque es un varón). No podía respond alias pruebas que deben soportar los más pequeños. Cuenta
la preguntas, "en e tado de postración, al cabo de una hora fi~~a ~e cuando quiso dejar, después de un largo viaje, a los niños
mente pudo decir que su padre y su madre habían muerto': - ~n el hospital de Dijon, el administrador lo recibió frescamente
Cuerpos zarandeados del particular al transportador, de la declaró que no podía recibir a "extranjeros': u Roussin insiste,
tera a la nod nza,· d e1cura al comtsano
· · d e po1·tcía, encomenda- par- ~ostrándole a los niños extenuados por un viaje de veinte leguas,
do al encuentro de las damas de los Niños Abandonados: recién algunos desfallecientes, otros babeando el vino que se les había
nacidos, su viaje de desasosiego los convierte en cuerpos entre- suministrado. Frente a ese espectáculo, el administrador hace
gados, pero el hecho de verlos, de percibir su mirada hace que una excepción a la regla y recibe a los niños. La excepción repre-
algunos actúen por ellos. Aunque las reglamentaciones son estric- sentada por Roussin participa de la conciencia de algunos esca-
tas y los abusos de las parteras o los transportadores muy fre- sos transportadores de que, allegiferar de forma imperfecta (pro-
cuentes, algunas personas particulares buscan resistir en nom- hibición de transportes hacia París), las situaciones empeoran
bre de esos cuerpos frágiles. Un caso administrativo ocurrido necesariamente y no son tolerables. Sin duda, Roussin defiende
en 1780, el caso Roussin, 11 va a echar una cruda y radical luz sobre su profesión y, por lo tanto, su situación económica, pero su de-
el problema del transporte de niños por los transportadores: se sobediencia es también una manera de oponerse a una política
trata de órdenes, contraórdenes y, más allá de todo, de sentimien- que no ve ni siente mucho con respecto a esos traslados de niños
tos. Como en el resto del país no existen ni asilos ni verdaderos abandonados y que regula los grandes problemas a la distan-
depósitos de niños, los niños abandonados en el campo quedan cia, sin comprometerse con la complejidad a veces dramática de
a merced del tráfico de los transportadores y de prácticas dudo- situaciones sin salida.
Aquí, cuerpo del niño y política no son interlocutores: ~1
. as que ponen en juego sin vergüenza la vida de los niños. En
Pnmero está avalado por la segunda, aunque d uran t e su pen-
·
1779. un fallo prohíbe transportar niños a París. La medida obe-
·- y a la Plo se encuentre con personas que suaVIzan · su suerte· Pese. a ello,
dece a 1a vez a una suerte de compasión hacia los mnos los pequenos - cuerpos son "echad os " a SI, mis
· mos·' su espaciO cor-
voluntad de aliviar el hospital parisino, que se ve desbordado ~e
_
ora} ·
P , sm embargo, es inmenso. Provoca ges o , t s actitudes,
. . ala
sen
· idem1as
bebés que, a cada mstante, corren el riesgo de contraer ep JI 5 carenc1as
· e indiferencias, pero no d eJa
· d e ser una herida md1gna ._
o de morir. Se decide, pues detener en las rutas a todos aque ~ Para un siglo preocupado por su pro d ucti\ ·,·dad
1 por los nmo.
, , . a Jos o••· ..
que contravengan este fallo. Se encarga exphcttamente be· Y, Por momentos portador de una vo1unta d de 1·ustiCJJ ..
compa-
,
0 ·. • ohtiCJS, entn.-
· 1 d
cta es e gendarmería que detengan a los cocheros q uc no •
8IVa. '
Cuerpos lanzados al abismo de las ausencias P .
· , -··1 que no J¡~pl) -
gados simultáneamente a prácticas de asJstcnL~<
dezcan; ellos serán encarcelados y pagarán una multa.
do~ ~ Aft .. son de la 111l'nl•1 l"l"S ' n
dos ven• '"'tul extranjeros" significa: personas que n0 ·
11 Ar hJVo Nacionale , F151459, Estado de los ninos abandona
de las provmcw al Hospttal de Parls, 1783 1788.
1 A

n n d mn un m d1o para honrar su nombre. Cuerp


. . d Os<fesh que vayan a los mercados, a las oficinas de a
ho 1 u rpos on tstusdo /apancaón e cuerpos singul e
ares par ~ las periferias y que observen sin tregua n dtescanso:
mt ntar llanar una ruta entrecortada y pedregosa. a cerca uen las escenas públicas, sean observadores en la
8
: mercados y en las casas y de allí tomarán las ideas corre -
en d . . 1 .
taSsobre el verda ero movimiento en as accwnes de la ,ida.
( u rpo marcado Tenía mucha razón, pues la representación pictórica de la gente
Durante mucho tiempo, las siluetas y los rostros del pueblo de Jos cuerpos del pueblo dependía ampliamente -y seguina
1mpregnaron las memorias, aunque siempre se haya preferido
~aciéndolo- de una tradición lejana, la de la repre entación mas
ab orber las imágenes de los vestidos y los cuerpos suntuosos bien estereotipada de los oficios ambulantes/4 cuyo origen e
de prme~pcs, reyes, reinas y princesas. Pese a ello, los cuerpos de remonta a la Edad Media y cuya presencia aumentaba de .siglo
lo humilde~. r.tyados y man:ados por la pena de sus condiciones en siglo. Los más pobres fueron (y aún son) objeto de una repre-
de v1da, 1empre c.tusaron fascinación. Los pintores y los graba- sentación constantemente folklórica, exótica y llana por parte
dores eshoz.trnn rct r.tto de multitudes, escenas callejeras, imá- de muchos de aquellos que los grabaron, los pintaron o que, a
genes de 1.1 humildad de todos los días: pensamos en Wattcau, veces, escribieron sobre ellos.
h.mlm, (,.de S.tint Auhin, Bouchardon, Lépicié, l;ragonard en El inmenso éxito popular de los Cris de Paris"' se debe a esa
'-' ·rt.t medid,, (1 a clwrrettc cmbourbée 1La carreta cmpanta- visión estereotipada, limpia y civilizada. Los vendedores ambu-
n,td.tl ), Jc.lllr.tt, etc., que tij.tron por mucho tiempo los cuer- lantes, que deambulaban por toda Francia, hab1an llenado abun-
po-. de los pobre , los .trrcstos de prostitutas, cte. Podemos ver dantemente sus casilleros. Mal que bien, maderas, estampa Y
representados .tlguno cadalsos, multitudes de lavanderas incli- grabados vehiculizaron tantas imagenes como lugares comu-
n 1d,1s en h.m. ns l,1vadcros en medio del Sena, comerCian . tc.s de nes15 Y visiones truncadas que fijaron por mucho tiempo !a
tcl.ts o de p.tstclcs, .tlgunas peleas de mercado. A menudo, el trazo imagen del cuerpo de los más desfavorecidos. Alll, se refleJa
era fuerte, es decir, voluntariamente violento, como para cap- poco la verdadera miseria debido a la necesidad de volver todo
tur, r con r.tpidcz y de una sola vez los cuerpos maltratados, con li mpto
· y llano: así aparecen, m1.1agrosamente• los delantales de
vías de
rostros·' veces repugnantes, a veces bellos, pero ya en ·
l .
"csmeJor.umento; escenas también donde la m u tltUl 1 . l en fiesta 13 O'd1 erot, Essais sur la pcilltllrC, 1795, p ans, Hcrm '1n ' 1984.·t P· 348.
pt'tit< mt ucr;.
· . prc- 14 V'-<=ase Massm,
. Les cris de la l'l·¡¡e, coiiiiiiL.,..''· 1
,., amlmant>' ·
se .tlhorot,t. H tratamiento no es necesariamente negatt~o, . )
tcndc cr un poco realista naturalista Sentimos a 11'1' hgcr·'- •<<
• de la rue, París, Gallimard, 1978. . . d.¡ iglo '-',tu< ron
Lo · de los mercados d e pans d ~• com1cnzo~.· . t "\(lu[czotnTic',
. s gntos ' -
' ' • . VCl¡;~
firme, una mirada condescendiente, vagamente diverttda, a lO"' . , J , 1·11 en J.¡L,m<~on
1
...orta 17~1dos por Clément ,llle<JU l '"L 'S ri' de r.m,
den . , ., a... · ·1 nomlr< <- ~
rans?: que en general se conoL< '"11t 1 <
cnternec&da y siempre desde arriba. d .¡-,e !Los gritos de París[.[N. de la 1:1 .• ti p,1 r{,, t ..tlhm
. . · 0 tc t:
Para I>Jderot, la inspiración del pintor o el d 1buJa . • st' •s vlncent Milliot, Les cris dt• Parrs 011 J·r
1 ' ·ur1.. tr.n '' , t' , c, , P. '

aJe (1¡;
1
" ' . n.¡ri<tt'll;. (11/ ~ 111 .
· d 1 , -- .
v mr e a calle; es alli donde puede hallar el lengu . .1 to~ <.es reprt!sentations des pet1ts m.-tu rs • · ·

. nse}a' Pubhcations de la Sorbonnc, I99S·


11 AIAJIO lA

lo com rciant o lo obreros sin manchas ni ar chado pero limpio, imprimió su figura levemente rid'
agradablemente calzados, los gestos graciosos yrulgas, los Pies desdi los espíritus contemporáneos. En algunos escritos poli
. os ento
a ogedore . Esos graba d os contradicen, por supuest
0 1
. rnos ~a eninformes o interrogatorios, se descubre otra realidad; allí,
tigacione o lo textos publicados en la misma épo ' as •nves. aaJes, se describen los rostros y los cuerpos con una minu-
, . ca sobre 1 a veces,
arte ano : aqm se piensa en el trabajo pionero del . . os . 'dad y una precisión sorprendentes que no dejan ninguna
Ramazzm1 . .,6 b 1 e d a d es d e los artesanos, doItahano ClOSl
so re as en1erme d . duda sobre lo que ~~ron re~l~ente. .
· b 1 d' · d b · ·
t1ca a as con ICIOnes e tra aJo e mventariaba las enf¡ e en. n
. . erme- Los registros pohc1ales utlhzan numerosas locucwnes para
d a d es y penpec1as corpora1es que padecían los obrero
S. las descripciones de los acusados. Inmediatamente, los hom-
En cambio, en esas representaciones de los "gritos de París" bres de la policía perciben a través de los cuerpos determina-
o de los pequeños comerciantes es posible detectar fácilmente das intenciones, defectos o conductas pasadas o futuras: la ropa,
una leve intención de burla o de desprecio por parte de los gra- la actitud y la forma del rostro son algunas de las indicaciones
badores y los dibujantes. Los pantalones remendados y las ena- que sirven para una eventual represión, aun antes de que el
guas rasgadas transmiten un mensaje más "grotesco" que natu- acusado haya abierto la boca. "Tener un aire sospechoso" es la
ralista. Prefieren burlarse de la sociedad de abajo para mantener expresión más empleada; se basa en una o varias apariencias
alejada su amenazadora vulnerabilidad. No es cuestión de hacerse y una lectura de signos codificados. Esta rápida aprehensión
cargo de sus tipos de sensibilidad o de sus formas de vivir lo coti- de las identidades muestra una nueva sensibilidad con respecto
diano. No obstante, los pintores han escapado a esas desviacio- a las condiciones sociales. 17 Las vestimentas de los oficios lle-
nes y, por suerte, han propuesto otros protocolos de puesta en van la evidencia de su factura, pero la percepción de las iden-
escena. Con suavidad, de manera imperceptible, esas percepcio- tidades va mucho más allá: del ebanista al zapatero, de la enca-
nes del pasado sobre el cuerpo de los obreros o de los peque- jera a la criada, cada uno posee "hábitos corporales, fisonomías
ños comerciantes han forjado hasta el día de hoy nuestra per- de tiendas y talleres". 18 Sometidos a su trabajo y transforma-
cepción de las clases sociales y, por lo tanto, su representación. dos no sólo por él, sino también por el entorno inmediato, como
Oscilando entre la idea de un mundo sucio y peligroso Yel ent-er- la clientela, por ejemplo, los cuerpos, según Dider~t, se vu~l­
necimiento frente al exotismo de esos medios, fueron forman- :en "fisonomías". Reproducen su identidad Jabonosa, est_a n
clase imágenes, de las que son representativas las tarjetas pos- Impregnados físicamente por los gestos Ylos usos de su prac-
tales de los "mendigos de Belleville" hasta la década de 1980' tica; "transpiran" su estado, desde el cabello hasta los zapato~.
'
aunque sólo sea porque han estructurado nuestras 111• • el
iradas. De esa manera, exhiben lo que forjan, fabrican venden, lo que °
En efecto, esas impresiones vienen de la imaginería anugua. está inscrito en ellos.
. · genuo.
vendedor ambulante del Antiguo Régimen, inmóvtl e 10
. l' diii'L<a~··
17 Jean-Jacques Courtine y Claudine Haroche. H'ISf(IIT' •
\1,.. X X

ód na t7oo. SI~, Parfs, Rivages/Histoire, 1988, P· 148·


16 Bartolomeo Ramazzmt, Bssar sur les maladies des artisans, M e. ' 1777· 18
Diderot, Bssais sur /Q peinture, p. 374·
traducido y pubhcado en Alemania y recién en Francta en
a p re pción por los otros de las "fiso , ~n ~feroz; tildado de "rep~te yfe11
de tall r", . . d d
uman ImpresiOnes e or en moral: por s nollltas
)as ctescripc1ones corporales más cancaturescas.
~ d
tro, 1a 1orma e u nanz . o d e sus OJOS,
.
. a1gunos pueden u ros~ .
susc 1 ~
~entra en armonía (si puede decirse) con lo que se p
51
tar o pecha ; de otros, ya Juzgados y, por ende, considerad el mundo de los débiles, las descripciones de su cuerpo
criminale , e dice que poseen "el rostro del crimen': Cuan;s
Loui ~Sebastien Mercier, en su Tableau, describe el paso de °
:n más bien términos del vocabulario de la piedad, la co
sión e, incluso, la ternura o la indignación.
1
cadena de los galeotes, se dirige a los "fisonomistas": "Son sere:
feroces y violentos. Fisonomistas, acérquense y vean si no lle~
vaban sobre su frente el presagio del crimen': •9 Descripciones
Modelado por sus hábitos de trabajo y sus condiciones de vida La fotografía de identidad no existe. Los rostros y Jo, cuerpos
poco acomodadas, el cuerpo, la mayoría de las veces arruinado, que la policía quiere recordar son señalados por escrito y la
se acostumbra y es así como se señala ante el otro y ante las pocas líneas redactadas a ese efecto se parecen a las pinceladas
instituciones: ¿estaría, entonces, realmente al descubierto, resu- de un pintor que inmovilizan un rostro. Los seres corporales ~e
mido por la rápida interpretación deducida de su apariencia? inscriben con agudeza dentro de la memoria. En efecto, en ese
De hecho, puede intentar desplazarse con respecto a su ima- poroso siglo xvm, donde algunos no tienen ni fuego ni \'Í\ienda,
gen, buscando producir otros tipos de confrontación con lo real. está la necesidad de reconocerse, de encontrarse, de tener en
mente la imagen de un rostro ya visto. En ese universo senso-
Se toman decisiones cotidianas en materia de objetos o de rial Yafectivo de encuentros casuales v de negocios realizados
personas: guiadas por las simpatías y las antipatías, los afec- con prisa entre tabernas y esquinas, recordar al otro e:. nece a-
tos y las aversiones, los gustos y los disgustos, las personas se rio, aun en caso de litigio. .
crean un entorno donde se sienten 'en casa' y donde pueden En esta materia de la descripcion, * los escritos pollCJales '
concretar algo de su deseo:w las pa1ab ras transcntas
. provementes· de te~-r·'gos- poseen
· un "arte
. Jarque se hace eco de un t1p0
Pa rtIcu · de c~cn'tun' v de de~cn¡ -
· eonfort,
Luego, esto les permite a otros a partir de ese re1auvo c'ó
1
n presente en aquella época. 21 Hay que deCir . la d~en
· q ue' para
' . ue 'b· 1 r ·hn o' e -
permanecer indiferentes al juego de las estigmatizacwnes q SI ilidad de hoy las descripciones hallada~ en °~ .l ~.,
Prenden una emoción , .d to en d 'oc.1 1 u ar
se abaten sobre él y que vienen del exterior. Íl real que resi e tan l ret:
· . "fisono!ll ad0 . . este sU!\Lita. no
En el siglo xvm, SI por desgracia un cuerpo con tig·' Ptado como en la visuahzaoon que · ·
f'tift_ •
1,
¡· , es de los ro~tro,, t
d e ta11er" se vue1ve delincuente, entra para s1empr
• e en la es '""I.ClCVJ.endo, tocando, sintiendo los re 'e ·
. Cldoll
19 1 S. Mercaer, Tableau de Pans, 2 vols., edición establee•'d a ba}·o la dIr
de lean Claude Bonnet, Mercure de France, 1994· .
• la autora utiliza aquí la p.tlaora an.t.T<ln••<~ ''.~
10 Pterre Bourdt u, Médltatton pascal1ennes, Parfs, Seutl, 1997•
cap· JV • Por COmodidad. [N. de la T.) he H ,
Jacques Courtine y Claudinc Ha ro•
La onnat nce par corps , p 178.
l int mperi d 1 uerpos, como en una especie de
~policial y sensible que circula entre el
. . 1 . '6 6SJllo-
i . parttr d alU mt mene a unprest n sensual de per 'b· el desOito· Los hombres de la policía, que denigran
. . Cltr
no una vida, ino briznas de acontectmtentos vividos por CUer- de la vida sobre los cuerpos que los hacen reconocibl
po qu no conocen el confort.
t:rUYen, a sus espaldas, una gramática antropológica y soc
in duda, hay que tomar las mismas precauciones que cuando
la pobreza.
hoy leemo e interpretamos una fotografía de identidad. Así
Algunos cuerpos están judicialmente marcados o "agrieta-
como la fotografía no puede decir lo real, porque ya es una inter-
dos": sobre los hombros se lee GAL, las tres letras mayúscu a
pretacion, las descripciones por escrito del siglo xvm están suje-
que significan para siempre la condena a la galera, o la v de ladrón
ta a las percepciones singulares de la época. Algunas pueden
[voleur], o bien la flor de lis. La pena del destierro es la única que
tener que ver primero con la mirada (confusa, bizca, enrojecida,
no implica una afrenta contra el cuerpo. Marcar la piel de Jo
etc.), otras pueden detenerse en la cantidad de cicatrices de las
cuerpos es una imposición sacrificial y sacrificadora que signi-
que se ignora si se deben a accidentes o a enfermedades, salvo
fica la fuerza de Su Majestad e imprime directamente sobre la
en caso de precisiones adecuadas.
piel los signos de su poder primitivo. Eminentemente corpora-
Todas las descripciones constituyen relatos, son el resultado
les, la persona del rey y su cuerpo pueden o bien curar al tocar
de impresiones registradas luego por escrito. Cuentan una fábula
a los enfermos durante la ceremonia de las escrófulas -"El re}
o, al menos -con las palabras que empleen y la contextualiza- te toca, Dios te cura"- o bien lacerarlos, es decir, grabar la epi-
ción del momento en que fueron producidas- una intriga en la dermis con una marca de hierro incandescente y definiti\ a, fir-
que la rápida percepción de los rasgos del rostro y del cuerp.o mando entonces de manera definitiva la indefectible pertenen-
e traduce por tonalidades extraídas, por supuesto, de la reali- cia del castigado al castigador. .
dad, pero también de la moral y de la estética. Se adivina la per- "A través del sufrimiento y la emoción, se ejerce una acCJ~n
cepcion estética y ética de los cuerpos, que corresponde a la Psicosomática y política [ ... ] que se inscribe en la superfi.oe
· ·ton
VIS ' mora1d e l s1g
· lo, a sus mtencwnes
· · po l't.
1 teas · Estas des-
de ~isma de los cuerpos, mutilaciones, escarificaciones·; e,cnbe
cripciones son la escritura de la relación visual con el otro Y Pterre Bourdieu. 22 Algunas de las listas de los condenado." e~a­
·
las huellas del tiempo sobre los cuerpos, pues el ttempo está mar- didos23 Yde los registros
• dond e fitguran n01nbre~ ,v descnp JO-
cado por las condiciones en las que fue vivido y por los ~fect~e
5

.
expenmentados. .
Los rostros están esculptdos por eicatnces ¡
05 ~ M eh . . Hálitatwn• pa-c <
. 'bles cornoares U o más tarde, como lo mdJCa el autor en d d· l:
accidentes y/o enfermedades, por defectos vtst .
P· 69, acontecimientos similares segUiran sJcn de 11 ~--ru.l 11 aíbc·
· do
labios leporinos, un ojo tuerto, las protuberanctas · 0 los 1un etidas de'""
r -
colonia penitenciaria, donde Ka a dJen ta que ~e ¡n,,
• (k ·
h.
- al 1 de Ja 1e\ que d a 1 '
-.. "'~ CUerpo del transgresor todas las etras
con pelos: transmiten la manera brutal en la que, en rep de di· radicaliza la necesidad cruel, absurda, mson · d•al:>le qut 'e< '
ocasiones, la vida arremetió contra esos cuerpos. Aunqu;o de J¡t aJl4. detrú de las instituciones más sagradas · d
A~,_ . · 'ó d condena <l'
. .
chas descnpc1ones no pueda esperarse un en °
ti que exac .
ulo adt111'
- ~'"lli\IOS de la Bastilla, 1.1711. F1haa 0 e
t-1766.
realidad, al mismo se del vfnc
FUSIOII Y TORMUTO El RElATO DE lOS CUERPOS
NJIOS ABANDONADOS r CUEIP NA

n d lo condenado a galeras14 muestran la envergad


palabras para descr~bir aquello ~ue es visto corresponden a fron-
esa de cripcione hechas por la policía: ura de
teras de lo perceptible que vanan de una época a otra. Lo que
in lugar a dudas se señala con más frecuencia son las marcas
Angelo Perey, nativo de Ajaccio, 41 años, alta estatura b
, ca e-
llo , barba y cejas castaños, rostro chato, marcado por la viruel
~e viruela, que dejan importantes señales en el rostro. Escribir que
el rostro está "aviruelado" [vériolé] es saber que las marcas quepo-
tuerto de ojo derecho, el izquierdo azul, nariz pequeña y eh ta,
a a. see son la firma de la enfermedad, conocimiento que no resulta
Louis Poirier, casado con Silvaine Carquo, herrador, 31 años,
sorprendente debido a la amplia difusión de la enfermedad. Los
nativo de Limoges, rostro ovalado, nariz larga con la punta
tamaños (nariz pequeña o grande) y las formas (ojos hundi-
gorda, muy marcado por la viruela, cicatriz en la frente del dos) dibujan el rostro del galeote en medio del color siempre
lado izquierdo, varias cicatrices en la mejilla del mismo lado. anunciado de sus cabellos, su barba y sus cejas. A través de los
Guillaume Tabuse, casado con Marie Lhermé, cardadora adjetivos empleados o de los calificativos, se transmite por inters-
de lana, 40 años, nativo de Gévaudan, alta estatura, cabellos, ticios minúsculos y apenas detectables la parte discernible, pero
barba y cejas negros, rostro redondo, ojos azules, nariz pequeña presente, de la inquietud experimentada ante la visión del ros-
y alargada, con una cicatriz debajo de la ceja izquierda. tro y el sentimiento de extrañeza. Cuando Marin Sirot, soldado
Franc;:ois Pescheux, casado con Marie Rouet, sin oficio, nativo de caballería de 27 años, es descrito con cabellos, cejas y barba
de Cuissé, 35 años, cabellos, cejas y barba castaños, ojos grises "ardientes", "el rostro lleno de viruela': los ojos "hundidos': la
muy hundidos, rostro ovalado, nariz mediana y un poco gruesa nariz "gruesa abajo': con una "marca" en medio de la mejilla, una
en la punta, cicatriz en el labio superior del lado izquierdo, una cicatriz en el puño y una "larga en el muslo': comprendemos que
marca en la parte inferior de la mejilla del mismo lado. el personaje condenado a la galera por actos desidiosos pa~ece
Pierre Brillon, tejedor, 37 años, nativo de Bellay, marcado llevar una pesada carga a nivel corporal: enfermedad~ lunar, Cica-
"11 a derecha ' una .
tnces, cabellos ardientes como un d'1abl o Yo;o · s hundtdos · La des-
por la viruela, con una verruga en l a meJI h
· . , " . " los escribanos
pequeña cicatriz debajo del labio inferior del lado derec o, cnpciOn, seguramente, es rea11sta , per0 , . apun-
tan no sólo al elemento más vtsi . 'bl e, swo· a1que mas . dKe sobre .
ojos marrones, nariz grande y ganchuda. laconclusión que puede sacarse de un re t ra to seme;ante. Es post-
d
ble pensar que las descripciones d e 1os g<aleotes ' que .obe d
ecen a
la misrna que 1
Etcétera. Sin duda, la mirada del siglo XVIII no es d por la . renden a tra,·es e o que
reglas de prevención, también se comp d . . . criminales mol-
la de hoy y esas visiones de la policía se ven refo:za a~ás f)a- lo h ·, n ver es eur, a
. los signos s ombres de la pohCta espera ' JI d "'ta obscn·,Kion,
voluntad de recordar y, por ende, de consignar . . nto• yJos d 'd M·ísa a et:"
eados por los delitos cometi os. < d . registros contiene
. nocirnie 1 la¡ · · s(uno e 1o.s
grantes o destacables. La visión es también reco bstante. as ectura de esas descnpcwne . siniestro, de ('Ul'r-
ojos, al mismo tiempo que ven, parecen tocar; no
0 rná · · curo mc1us0
s de 2.ooo) traza un paiSaJe os ' . rruin.ldos. desga. t.l
·rza Pos a menudo jóvenes pro fun~mffirea .. ·ios" t•nfcrnwd.t-
'ón que ull' d ·sados cans.l 11 (. ·
24 Archivos de la prefectura de polida, AB 29t.lnformaet 'stro de Jos os, surcados y marcados por pe ·
el conserje del castillo de la Torre Saint-Bernard en el regt
condenados a galeras, 1754 1766.
NIIOS AIUDOUOO Y fiP MA

d cizallados en u carne por peleas o riñas, cuando n


de la guerra y lo castigos, caídos en desgracia por falta o se
d trata. excrecencias sobresalientes en el mentón. O bien
d d . d l . ,
dados, abandono y epen encta e a mtsena. En medio d • e cu 1
~:bien hendidos; rostro redondo y agradable; buen aspect ; 0

Pintura con palabras de las desgracias . de los cuerpos y loseesa


ros.
S:. aguileña y fina; dientes muy blancos; nariz bien alargada ,
tro , a veces surge alguno más impresionante que los demás :bien "la parte inferior del rostro redondeada formando una
donde el patetismo prima sobre el resto: "Paul Marmus, sin ofi~ figura bastante bonita" y "labios gruesos, pero bien bordea-
do, nativo de Francourt, cabellos castaños, calvo, frente muy baja dos': Estas irrupciones de una presencia de la belleza (aquella
y muy arrugada, nariz grande, rostro largo y delgado, temblando que la época reconoce) prueban, por un lado, que esas peque-
de todos sus miembros por discapacidad, de estatura mediana': ñas narraciones sobre los rostros no sólo están influidas por el
Todos los rostros cuentan una parte de su historia: la sole- asco, el miedo o el deseo de represión, pese a ser construidas por
dad, sin duda la ingesta frecuente de vino, la itinerancia, los los hombres de la policía, y, por otro lado, que la visión depo-
encuentros sexuales casuales o las privaciones de sexualidad, sitada sobre esos rostros forma un recorte estricto entre varios
quizá la guerra, probablemente la vida en el ejército, el paso ~e lugares donde se detecta o bien la fineza, o un de~ecto. de la
las epidemias, el endurecimiento voluntario frente a una reali- piel, o bien la forma de la mirada, las heridas, las c1catnces o
los pelos desafortunados encaramados sobre lunares~ etc. El bello
dad que agrieta las mejillas y arruga las frentes, la resistencia ~am­
se codea con el feo, el deforme, el enfermo y el muttlado, como
bién y, por supuesto, la presencia del crimen y de los castigos.
SI. esas percepciOnes
. segmentadas d e 1as d1·stintas partes de un .
Estos cuerpos llevan firmado en su rostro y en su cue rpo el paso
.
mismo rostro no se sumaran smo . que se superpusieran. · El o¡o
.
de un tiempo .
hendo, .
mutilado ·
y muttlante. En medio de lo que
no resume sus impresiones med1.ante un JUI · 'cio estético o moral,
se parece un poco a una debacle de los cuerpos, a1gunas anota- se aplica a los hechos singulares que siem · bran los rostros\h 1dos
dones captan signos dispersos de una eventua1b elleza o armo- L ces .
cuerpos; las marcas, cualesqurera sean, son las fieles d ue11 as 1'-e
nía. Es sabido, la belleza es uno de los valores de1s·tg10 de las eres-
u . .
una historia caótica ya vlVlda. La vrsió~
· · - del hombre e 1a P0 1
t da por los
. · os' lasco
y, con bastante frecuencia, los relatos de los vtaJer erpos. , .
Cia para escribir su descnpcwn se. , ha V ISto fragmen a
fidelidad su!>
pondenc1as. u otros se explayan sobre esa b e11eza de los relato
cu de . d d 'bir con mayor
Signos recibidos y él pue e escn . d b'do a que el nmmo,
En su diario, el propio Caillotin acompaña a vec~s .sdu s que le fiormas por medio de pala bras aprop1adas 1
. d e _delincuentes, sin
1
· · con detalles de encuentros con m
peregnnac1ón ' diVIfeliz
UO
encuen· que en la jerarquía sooai ·
no es t a. l ejOS e O!>· rostro. Por otra
d . en su propiO
resultan agradables a la vista. En 1724, da cuenta de su francés d~ Uda lleva algunos de esos srgnos
. os mo en
d , JOS es una manera
tro en uno de sus múltiples caminos con "u~ apues~lanca". 0 Parte, "el modo visual de los tremp , es se dupliLan J.h
j\qu• . lo"·" V JSI , pu . , . ,
27 años, con rostro fuerte y una piel muy dehcada Y de captar lo real y de duphcar ' ·. _. es de l<l pl)hu.l.
asperezas, como ocurre en esas descnpuon ·
estamos lejos de la descripción de los presidiarios.. de un pan·
Sm· embargo, en muchas oportunidades, en m ed1o fi a bse T"a-
., un~ afltlrn>f<'l '~"'cd< "' ' 1 '
0 ~5 DaVId Le Breton, lA savn tr du monde' -

tano de detalles más bien monstruoso, brilla una ntre cicatr• M~ili~. 2oo6.
ción estética como "nariz bien anotada en
ltiRPOS Nt AtAI U

Eso ro tro hozado le ofrecen al lector la per .


. , cepción de ~de cada día. está envuelta en medio de pos1bles
un mundo del que no tenemos mngun recuerdo "-¡
·~,enaJ a ecJades, envenenaimentos causados por el material utilizad
no de e os relatos de los rostros podemos leer las da gu_
ras Illar IJl entes heridas. Poco se ha escrito en el siglo xvm sobre e
ca de un pa ado cuyos contornos concretos nos cuest . .-
. a ad1v1. frectlrpo dedicado al trabajo, enfrentado a él y arruinado por el
nar. Por como están escntos, creemos tocar esos e
uerpos cu:Omparación con la cantidad de informes, textos e investiga-
conocerlos, casi esperamos oírlos responder: el eco de lo le. '
. d . }ano dones sobre algunas de 1as epi'dem1as
en · y, por otra parte, sobre las
se borra para dar lugar a 1a presencia e miradas y actitudes
que, enfermedades de las mujeres, las cesáreas o la mortalidad infan-
finalmente, creemos conocer. Como en un teatro de somb
ras, til. Describir los sufrimientos en el trabajo y las patologías que
esos rostros aparecen y vuelven a aparecer, entregando secuen-
derivan de él es una rareza. Sin embargo, el precursor data de
cias de vida así como sombríos cuadros de pena. Los archivos
170o: se trata de Bartolorneo Ramazzini, con su Ensayo sobre las
de esos rostros son "pensativos", como decía Roland Barthes
enfermedades de los artesanos, que recién se editó en Francia setenta
sobre la fotografía, 26 trazan y luego desarrollan espacios socia-
ysiete años después de su publicación. Anteriormente, en Fran-
les en la complejidad del mundo. Los acontecimientos que se cia, Philippe Hecquet y el doctor Buchan, que conocían este
inscriben en él a veces producen otros acontecimientos. En 1720, trabajo, habían retomado en sus obras algunos elementos. 2 Q

el cuerpo de Jeanne Liman es hallado sin zapatos cerca de la En este siglo consagrado ardientemente al progreso, cada uno
máquina de Marcy. Está "marcado por pústulas", anota el escri- se glorifica de la importancia de las investigaciones que pue-
bano de Versalles, y su rostro está desfigurado. En su bufanda den vincular el trabajo con las enfermedades r las nuevas ci~n­
hay una nota donde ella indica que "como padecía pústulas, no cias. Esta atención prueba el interés de la sociedad por remediar
podía amamantar a su recién nacido y decidió morir".27 todo lo que viene a perturbar patológicamente el futuro del tra-
baJo · manufacturero en pleno desarro11o. y.am bién. se. habla de. la
dignidad como de una necesidad para un trabaJO JUSto: Pa)Ot
des Charmes, en sus Memonas, · 3o msis
· · te particularmente en

CUERPOS TRABAJANDO ese amb1to en uno de sus mformes so re ¡a enfermedades con-


, . . b
traídas por los obreros textiles:
N1. ga1eotes, m. cnmma
. . 1es, m. men d 1gos,
' m. a b andonados, heeque-
aquí
E . , . no de la Sociedad Real de Medi..::in,l
a los cuerpos simplemente trabajando en tiendas, tallereds .0 ~ ar )as n consecuenCia, sena d1g .
1pensas a 1as
personas a las
sa ¡vtn Proponer premios u otras recon '. · nes de humani-
ñas manufacturas de fines del siglo xvm. 28 Podemo baJ·0 : la que las nobles ganas de recurn.r a las opmw '
~ ,
rudas e inseguras condiciones en las que se e1ectua el tra
2 . . ·t la p!lllrllllli'll' ¿,-, pmn re'
9 Philippe Hecquet La médccim•, la dumrgt< ' o han \f,drcml' J, me>
'
8ctualizado por Lacherie, . l)o(IOr .,uc • •
2.6 Roland Barthes,IA chambre claire, GaUimard/Seuil, 198o, P· 65 ' 3 vo1s.• 174°·
2.7 Archivos de Versalles, 18646, expedientes de prisioneros. No septieJ11brc· traducido por Duplanil en 1~75· f\kdidn.1, sR" 1-4
30 Pajot des Charmes, Academia Real de
2.8 Arlette Farge, "Les artJSans malades de leur travail", .use, 5'
octubre de 1977, pp. 993 1006.
CUERPOS

dad qu animan a un cuerpo de científicos tan distin . ~ado del vidrio o bien los que se ocupan
. al . guido
habría ugerido m edios propios para eJar 1os males que e
alee- fixiándose con el polvo: "He visto a hombres
tan a la da e numerosa.
:ados en ese tipo de trabajo derramar por la nanz a
algunos instantes, sangre y humores q~e luego emanaba
Pajot de Charmes y Fourcroy trad~jeron el innovador libro del
boca espumosa. Esa clase de obreros tiene los días conta
italiano Ramazzini y destacaron la Importancia, tanto humana
Entre los trabajos que parecen más anodinos, el ca o de
como progresista, de interesarse por todo lo que viene a obsta-
"desmotadoras" de lana muestra que éstas no se encuentr
culizar dolorosamente la salud corporal de los artesanos, muy a
mucho más a salvo: ((Se ven vivamente afectadas por gra\ e ind -
menudo sometidos a condiciones de trabajo terribles y patoló-
posiciones que la apertura de las ventanas no reduce en nada a
gicas. Esas palabras no contienen ninguna voluntad ideológica de
tal punto están afectadas por las fibras, por un lado, y por las
revuelta, que, eventualmente, podría infundirse en los obreros y
corrientes de aire, por el otro':32
en los artesanos. Sólo manifiestan la febril y convencida intención
En esas Memorias también se describe a obreros "temblando
de remediar condiciones de trabajo declaradas inhumanas. Doble-
por el mercurio': Otros, los "cardadores': tienen los dedo pin-
gados, sometidos, quebrados, asfixiados por lo que padecen en
chados, mientras que los tundidores tienen las muñecas que-
los talleres, los doloridos cuerpos de los obreros oponen a las éli-
bradas y torcidas, los tendones anestesiados y, a veces, los dedo
tes y a los médicos su peligroso estado y ponen a prueba en ellos
mutilados. Son sombras en el cuadro del progreso, cuerpo muti-
a la vez los sentimientos de conmiseración y los saberes científi- lados, rápidamente vueltos incurables y con unos temblare_ tan
cos que permanecen alejados de los dolorosos sufrimientos de los exasperantes y recurrentes que casi nadie desea ocuparse de ellos.
cuerpos, donde el horizonte sigue siendo el de la instauración de El cuerpo que trabaja, considerado afortunado, pues P0 ee u.n
condiciones que favorezcan al máximo un rendimiento indus- empleo y, por ende, un salano,· se Ye tan "cun·ado" por la - er)¡-
r
trial cada vez más necesario a partir de mediados del siglo. , . demias, las enfermedades y las discapacidade que es un cue~o
Se torna profundamente en cuenta la dimensión dramauca que se enge · en la desnudez de u~ hen-
· frente al mundo po1'ItiCo
Ysufriente de los acontecimientos que le ocurren al cuerpo, co~o das Ysus enfermedades, lo que lo o bl.1ga a en frentar en - u.1 ro-
.
por eJemplo el de los obreros dedicados a la calcograf'ta.. "Estan
. . ser las mutilaciones y los do1ores para_ que la, ida contmu~.
P10
1
expuestos a esguinces y golpes en la cabeza, los brazos, as P er- 1 quizá mejor ... Pero lo que la mayoría de las \"Cl:C-' ~e pro¡d ~
nas Y en todas las partes del cuerpo 1..• ) los obreros se caen un d'tscurso que remite . no a sus. ma- les físicos,
· smo ..1 'u
· . por ese tr.Ib.l/l).
dad:de él, cuerpo herido en el tra baJO~ _.~ J '
con frecuencia y se hieren de gravedad".31 • s
.,
T:amb1en os ofiCI0 · d ocil'Idad y "resignación con respect 0 '1 la , olunt.w u 1
se podrían tomar como eJ'emplo numeros . d ,11
artesana es, como el de los grabadores, los obreros dedJCa os
1
32.[b·•d., Mémoire concernant la gran d <, e 1 pcutc dra¡;
_
d Re.tl 33 Durand, De In condition des OU1 nm de Pam 1
p3. d h socieda
3l JOt es C arme •Mémorre sur les imprimeurs en taille douce, PP.t89 190.
de Medtcma SRM 174
••
"El obrero que en Parls aspira a otra cosa más allá d
. que aporta e1pan coti'diano y le asegura a él y a su fae1tra- fllt cuántos hombres y mujeres escupen sangre o se asn:uan
b aJo u·
los talleres de vidriería, ni ver a jóvenes doradores con
la ve ttmenta, a com1 a y a vtvten a, se vuelve peligroso a•a
· 1 'd 1 · · d m
la tranqur'l'd p ra nas ylos brazos hinchados, sacudidos por temblores deJas
r ad pu' bl'rca."
yla cabeza y síncopes brutales. Ese "espectáculo miserable
Médicos y filósofos se interesan mucho por la prevenció
n. aflictivo y Hecquet se subleva, explicando que la pobreza esta en
Mas que curar, hay que tomar disposiciones de antemano a fin el orden de las cosas, pero no el desamparo absoluto:
de que los cuerpos laboriosos permanezcan sanos. La preven-
ción inquieta a los médicos: como dudan abiertamente de las Hay Pobres en un Estado como sombras en un cuadro, éstos
capacidades obreras para prevenir los accidentes, preconizan forman un contraste necesario del que a veces la humanidad
la autoridad y la educación y encargan de ello a los empresarios. se lamenta, pero que honra las calles de la Providencia. [...
A ellos les corresponde prevenir los peligros de "conservar a las Es necesario que haya pobres, pero no es en absoluto nece-
personas empleadas en el servicio de sus establecimientos"34 y sario que haya miserias; éstos no son sino la vergüenza de la
exigirles a los obreros limpieza y ropa impecable (en una suerte humanidad, aquéllos, por el contrario, entran en el orden de
de utopía de la higiene forzada). Hay que volver soportable el la economía política: por ellos, reina la abundancia. 36
trabajo; no hay nada peor que aquel que odia su trabajo. Con
ese fin, la manufactura y el taller deben ser vigilados constan- Si en las memorias de Hecquet, de Pajot des Charmes, etc., deja-
temente por individuos encargados de establecer el orden Yla mos de lado aquello que es del orden de cierta filosofía o ética
limpieza. El doctor Hecquet sabe que será difícil lograr que los para leer sólo las descripciones de las enfermedades de los arte-
obreros acepten esos controles y aconseJa · a 1os que se encargan sanos, nos encontramos frente a unos cuerpos famélicos r heri-
. .
dos, d ramátJCamente afecta dos por ¡as fiorn1as aaotadoras de
de ello, rogándoles que sean muy pacientes y firmes.. "Hay que_ . Una vez mas, , sm
o
. em bargo, h a}. que destacar que aqw
su trabaJo.
sobrellevar {... l los malos humores de personas que, abrurna y la 1os que hablan no son los artesanos. E-stos estan envuelto!>
. . d la pobreza . . en un
das por la melancolía (consecuencia ord mana e . JIo .
d Iscurso . poco 1uga r para la. opmwn.--· Pe!>e
nc1a aque dominante que deJa
enfermedad), a veces sólo escuchan con repugna natu- , . ~ ca a nrvd superhua 1,
. nte por a ello, la mirada de los medJCos de 1a epo ' . t'
que se les propone por su bien".3 El pobre, Ignora
5 rviven- está invadida por el dolor del otro. s·1 bien en e~tosd. .m. . orme~ ~\
u supe . d · d Real de ;-.fe h .. ma no ''"
raleza, no sabe lo que le conviene para asegurar s . oner un memorias solicitados por la SoCI~ . a !· ·seria pro' o....1 lo
cia. Las capas superiores deben decidir por ellos, 101 putoridad lee h .
mue a emooón, a con
1 statacwn de a 011.
d . obictinl prinHlrd1.1l
1
orden y las precauciones que hay que tomar. Con aa ble 0 bser- Polftico, lo desvía sin nunca apartar1o es~'. ¡nent.llcs. que: ha l
. . h . . No es tolera n·1 desplazarlo con respecto a sus categonas
. b ....r como .tiC(l .tp.lrt
se mezclan sentimientos umamtanos.
. o querido constrUir
sabIdo . "1a".ca tegonao r... '1 '
. osdc
"'rchtV
· p 6,n
· d e 1a verrene. ·
3-4 PaJot des Charmes, Mémoire sur les ouvners 36 lbid.
~es.
la Sociedad Real de Med1ctna, saM 174. acJe des pau
Philtppe Hecquet La mldecme, la chirurg1e et la pharm
La con Jus1ón qu vamo a e cribir aquf es muy extra.~~r. .
iglo 111, los u rpos 1acerad os por sus condiciones d~•a. en -Joco ebrios': Aunque poseen una identidad
. )DI en las grandes columnas de los registros de B cetr
bajo e han vuelto mterlocutores mudos, pero presentese tra-
d
" 1 ,, b'
mundo de1 progre o. Son seres par antes, o Jetos de , ..el ~mera apelación de su enfermedad, nunca se c:orrlnr,Pnti,..
, • 5 O 1ICJ- a r qué se les da como espacio una vecindad de desampar
tud, pero nunca interlocutores pohncos para construir un Estado
~ida con mendigos válidos, pobres desafortunados } pa
~entas, si no es porque se ha decidido la decadencia de todos
sano y pró pero. Los cuerpos enfermos han provocado las refor-
ma , lo que confirma nuevamente la interacción, aunque cínica
e interesada, entre la visión del dolor corporal de los obreros y seres, igualmente para unos como para otros. La caza de men-
la pohtica de las élites que se abate sobre cuerpos productivos, digos y las ordenanzas reales cada vez más firmes contra lo , aga-
que oscilan entre cuidados y autoridad. bundos (1724, 1748) constituyen algunas de las formas de exclu-
sión global: allí se engulle la locura. Por más que ciertos hospitale
como el de Bicetre o el de la Salpetriere abran talleres o alguno
intentos de manufactura dentro de sus muros, se tratara de ten-
LO EXTRAVAGANTES Y LOS CAUTIVOS tativas sin mucho efecto, costosas pero pesadas y den~as para
los presos que realizaron la tarea. En efecto, existieron talleres
de confección de cordones y otros de pulido de vidrios peli-
Nace la experiencia clásica de la locura. La gran amenaza que
grosos y causantes de enfermedades), hasta la obhgacion de la
aparece en el horizonte del siglo xv se atenúa; los poderes
subida de agua por equipos en vez del trabajo de los caballos.
inquietantes que habitaban la pintura del Bosco han perdido
Pese a todos los esfuerzos de exclusion y enCierro, el loco o el
su violencia. Subsisten ciertas formas, ahora transparentes Y
ido no dejan de ser personajes familiares de las calles Y los cam-
dóciles, que integran un cortejo, el inevitable cortejo de la
pos. Las denuncias que, a veces, se ele\·an contra algunas de u-
razón. [ ... ] [La locura] ya no irá de un más acá del mund~ a . . .
, d a1o, meen d'o-
actividades funestas (escan I :,, etc)
· muestran
. _ al
un más allá, en su tránsito extraño; no será ya nunca ese límite .
mismo tiempo hasta qué punto lapoblacwn · también mambc~ta.
absoluto y fugitivo. Ahora ha atracado entre las cosas Y la gente. compasión algo ' de toleranCia . y mueha conlpren ión. Como d 1
Retenida y mantenida, ya no es barca, sino hospitalY e1"cabeza alienada"
' fuera un personaJe. ha b1'tual que •seco eara
sm. demasiados problemas con otros personaies que ac,trrean _
Surgen el tema y la realidad del hospital de locos, dond e u nmundo
.mbé- Otros tipos de desamparo o de m1sena. . . Si no comete ex~.e o
de desorden se divide en distintas categorías: está el tonto, ell Jas
cil, el frenético, el melancólico que deambula por el campob, ién b dan te· ~farthc ~knl'). Ln
38 La bibliograffa sobre este tema es a un. . · Le r&tml' d •
cabezas alienadas o erráticas, los "vacíos de cerebro, y tam 1'
sous Ancien Récrime, 1922; 1 PP Chatea
Ph'l'
1 e 1 m,
á r' ¡,, r<mcnt< ~
~- et xvu~ st.:c
anormaux aux xvr~ ·~ 1es. 19W''
• ' ·
m . ~h " , 11, •

Gauchet y Gladys Swain, La pratJque. de d


. /'e<pnt '" '1
, , u 1 "'" ~
ka rlvolution démocratique, París, Galhmar •"19110
37 M1cheJ FoucauJt, Hrstorre de la folie al'dge classique, París, Gallimard. Dcans ka nuit tk Bidm, París, GaIrtmard' 200"
1 lOS AUIDOU Y

loco no muy temido. Pero muchos cambios religiosos, .


. hi . Po1ítt- pedido de encierro en Bicétre, "por compasión y por deber , d
co retórico y económicos Cieron que a Partir del sigl
. O X\TIJ .Bn cambio, si el loco aten~ co~tra sí .mismo o contra otra per
el cuerpo de los locos se fuera deslizand. o haaa la multitud .tnolesta
de lo pobre peligrosos. Prolongación de la miseria, la locura
sona, la policía es más activa e mtrustva: en 1771, un granadero
de un regimiento naval denuncia "la horrible demencia" de su
aparece como el último esl~bón de una. larga cadena de paupe-
cuñada, que busca destruirse mientras que está embarazada de
rización que hay que erradtcar, pero pnmero encerrar.
cinco meses. La conclusión de la policía es recomendar que la
En la ciudad, codearse con la locura forma parte de la vida
mujer esté constantemente vigilada en una posada. El miedo al
cotidiana, pero por motivos de orden público llega el tiempo de
encierro parece tan grande que una mujer, acompañada por un
prohibir esos contactos. La mirada sobre la locura se seculariza,
marido "descrito como muy viejo y con la cabeza débil': va por
el cuerpo del loco se ve afectado política y carnalmente por la
voluntad propia a ver al comisario, le ruega obtener algunos sub-
mirada de las autoridades: las élites no quieren asistir a esa expe-
sidios a fin de alimentarlo y "que no se lo tome como un insen-
riencia de lo patético y los médicos aún no saben curar. Pero ante
sato que debe ser encerrado': Igualmente, en 1769, el inspector
ese rostro severo reflejado por la autoridad, el cuerpo del loco
aboga por la indulgencia y la libertad de un porteador llamado
opone su desajuste y determinados signos muy conocidos por
Briere y curiosamente apodado Casaquín (pues había comprado
todos y, por ende, familiares. La locura se lec en los cuerpos. Como
en una feria de usados esa valiosa prenda remendada).* De cabeza
los médicos aún no saben realmente ni curarla ni nombrarla,
perturbada y a menudo ebrio, Casa quin es denunciado por unos
las actas de arresto contienen esta extraña perífrasis: "hallado
soldados vecinos. El inspector menciona en su informe: "Briere
como insensato" o "hallado como un extravagante". Quizá no .
tiene . e1caso"'9
la cabeza perturbada, pero no hace daño. De;ar .
sea realmente insensato o, al menos, es "como" si lo fuera.·· Si el pobre ha abandonado la tierra de los perdones posibles,
Con los cabellos despeinados para señalar el estado de furia, la presencia del loco muestra determinados tipos de interés por
con la cabeza rapada como señal de la voluntad de castigar · se o
su personalidad errática. Podría pensarse que en el siglo xvm el
la de "airearse la cabeza': como lo señalan algunos médicos, los loco aún tiene una obra que cumplir, que habla de. la n~uerte, Y
locos llevan tatuajes y escarificaciones voluntanas. . pasean .por , su cuerpo se agita trágicamente, viviendo una exp_e~Ienoa mara-
múltiples lugares, dicen, su cuerpo desesperado por a 1 paswn.
.r villosa y dramática nacida del corazón de patetJcas prueba~
1 . .
E vecmdano está atento, a menudo preocupa o P0 d r negocia
una que otros están dispuestos a compartir.¿ · N ~e~~-so' aca o'.lo que
.. .
. cuyo mgreso
con esos personaJes . al hosp1ta
. 1temen · En t78t,difi- le sucedió a esa madre de familia que preCipitO a sus dos huo~
. d enuncia
muJer . una pelea grave con unos J'óvenes de su . ebécil, a la muerte después de haber escuchado un domingo l.t prc-
· e1acta re1ata que como la demandante "era eomo un edir-
cto,
dIca
. de un cura que reprend1a • · por :us pc~..-.t­
, a 1os parroqui·mos

puesto que hablaba en voz alta todas las noches, hab'ta quePila". A
1 1 · · 1a tranqu
es a os JÓvenes que no pelearan más para d eJar 'd "imbé- ~ Cas .. .. ¡ . ~ ¡qud r de 1.11.
aquin hace referencia a casaca al.•. f. · r ·f<·...tura .¡, P•) , .1
. 'é naci oniega stl 39 Todos estos casos se hallaron en los ar~h!Yos < ~· 1'1 P < '
una muJer que acababa de enviudar, con un rec1 n
en los cuadernos del inspector Santerre.
cil Y mudo de nacimiento", el comisario de le
6ft y lORMUTO U RElATO DE LOS CUERPOS
ftiiOS ABANDOUOO Y

dos y que les a eguraba que la ~entencia divina recaería sobre


ello y u hijo ? La transmutación de la locura de los espíritus
En el siglo XVIII, "lo" poütico no pudo controlar en lo a
en una loca actividad del cuerpo es una respuesta ante aquellos luto la admiración fascinada de esos seres que partieron más allá
que dominan, exhortan y dan órdenes: dominados, ¿cómo resis- de la miseria, vueltos "imbéciles" por los juegos simultáneo
tir a tantas conminaciones si no es mediante una fuga errante del infortunio, el abandono y las órdenes autoritarias provenien-
de los espíritus que provoca, por desgracia y algunas veces, la tes de arriba. Fabrica el encierro. Los cuerpos de locura o bien
desaparición de los cuerpos vivos? La locura es la melodía exa- se resignaron a las tinieblas de los hospitales, o bien se volaron,
cerbada de la desesperación, el embriagado propósito de trage- alucinados, alejando sus hierros y, a veces, arrastrando con ellos
dias sin palabras para defenderse y, sin duda, uno de los últimos a una población que consentía algunos de sus delirios que corres-
gestos antes de que sobrevenga la muerte, aquel que está movido pondían a sus inauditos sueños de felicidad.
por los cerebros alienados que yerran por el campo. El loco es el otro. Y en el siglo xvm también fue, simultánea-
Extravagantes periplos aquellos, donde los cuerpos no apor- mente, aquel que se parece a uno en esa inaudita posibilidad
tan ninguna respuesta racional, pero parten, a lo lejos, hacia de superar sus límites a fuerza de haberlos padecido durante
mucho tiempo.
los caminos y los paisajes donde la muerte roza el despliegue
de la locura para, a veces, confundirse con ella. El cuerpo insen-
sato posee un espíritu, un cuerpo que, a su manera, responde a
Cuerpos cautivos
la dureza del mundo. Entonces, vagabundea más allá de las con-
Louis-Sébastien Mercier escribe en el Tableau de París:
minaciones y juguetea entre tierra y agua. A veces, se toma el
mundo al pie de la letra y, frente al ordenamiento de los días, PfiSIOnes
· . . . . · rap , idamente las calles'
1magmadas para 11mp1ar . los
pliega su equipaje de razón para desaparecer. Es comprensible . .
cammos de los mendigos, a fim d e qu e la miseria supliCante
que la locura -y sus deseos de vida maravillosa40 o de muerte- d eJe
· de verse junto al mso
. 1ente 1as
e to. Se los sumerge con la
haya acompañado a una gran cantidad de súbditos del rey _en '
ultima ·
de las inhumamdades en fc'eti·das residencias
. tenebro-
.
el Sl'glo xvm. Al no estar ya sostenidas por un mensaJe · cr ist1a· ,
sas, donde se los deja libra dos a SJ m ismos · La macciOn,. 1,a
no -como ocurría en la Edad Media-, las cabezas alienadas ero- en el que se encuentran ) t: 1
Piean sus recursos más íntimos: los sueños, los estupo res, los mala alimentación, el aban d ono . . no demoran
amontonamiento de sus compañeros de mJsena_ ,
·
mnom b rables deseos de matar al rey y de apuntalarse contra ¡. mucho en hacerlos desaparecer unos tras otros.
4

los ángeles o el diablo, las profanaciones o, también, las lángu __


das vagancias· entre aguas y J. uncos los únicos capaces de acan A veces, la pohl.1 :ion
La en tiermed a d y 1a mue rte se suced en. aleotes
ón 0
lo: t'~d.n (,_.
. su desastre personal en esas . '
c1ar b'guas donde 1a raz aSiste . d e Jos condenados, 1os g. wtc 1.1~
. al corteJO mu1tJtlldt'.
regtones am 1 tasíaS· . 1os galeotes pas.t 0 •
Entre piedad y oprobio,
se abandona a la desmesura de las impresiones y las fan
ca, n LXXX\ ·1'· .,,
40 J.-M. Fntz, Le dtsrours du fou au 41 L S. Mercier, Tableau de Pans, t. 1' J·
UIR POS
IIIOS ABAIO U

tan fa inada omo horrorizadas, buscando la fuerza y la ver.


Los prisioneros encerrados en la Bastilla perte
üenza d lo rimene en los rostros, los cuerpos, las muecas
~a po tura . A veces, la sensibilidad prevalece, a tal punto el ca u~ niveles sociales. Algunos de ellos se encuentran allí por r....u,.. ._..
tiverio parece er el punto ciego y sordo del desamparo. políticas y poseen ciertos conocimientos y cierta cu t ra
Elt? de octubre de 1785, S.-P. Hardy, librero, escribe que modo que, detrás de los muros, esos prisioneros, cuand
108
cautivos e clavos franceses recomprados en Argel van a hacer una letrados, se dedican al trabajo intelectual y ruegan que se les
roce ion en París: "Ese día, había que contener al pueblo, entre ceda un mínimo confort. En 1755, el conde de Baldy le escr
~so esclavos recomprados que habían vivido 30 años de cauti- al teniente Bertin con el fin de conseguir una habitación lumi-
verio, se podían observar rostros soberbios y otros mejor carac- nosa: "En mi calabozo amanece a las 10 de la mañana y oscurece
terizados. Eso enternecía los corazones y hacía manar las lágri- a las 4, ¿podría ser colocado en una habitación donde penetre
mas': La compasión por el esclavo comprado42 no suscita ningún la luz? Si pudiera obtener algunos libros, tinta y papel, traba-
sentimiento positivo similar hacia el cautivo, el galeote encade- jaría en algún tema literario incapaz de perjuicio alguno, pues
nado o el prisionero de la Bastilla luego enviado a las islas a pedido usted puede juzgarlo". Entre sus papeles, se hallarán cuatro
de sus padres. Los cuerpos dañados y heridos, enfermos o minus- pequeños libros escritos por él: "Un cours ou la science de~
astres': "Fiches personnelles avec 'révolution solaire"; "Enfants
válidos, son la herida abierta de un siglo "abierto" a las liberta-
morts dans leur plus grande jeunesse avecen face les astres de
des v cerrado a todas las debilidades. Cuerpos deteriorados, cuer-
pos ~nvueltos en el oprobio, cuya resistencia se vuelve imposible.
leur naissance': "Table des révolutions annuelles du soleil':*
En efecto, para "evadirse" mentalmente, los prisioneros con.s-
No obstante, algunos testigos como Mercier aún intentarán hablar
truyen numerosos proyectos y utopías - fieles en eso al espíritu
por ellos, describiendo en detalle el horror de las prisiones Ysu
del siglo-; se trate de tratados de m atemática o de geometna
cuasi inutilidad: sus blancos serán el hospital de la Salpetriere, o del diseño en papel de extraordinarias máquinas, se orientan
de la Force, de Bicetre y la prisión de Chatelet, mientras que, se hacra · nuevas esperanzas, ad optan como pueden los camino.s . _del
sabe, acusara, a la pol'ICta
, y a su Supennten
. d enCia. de mil defec-
. Progreso posible o algunas reflexiones sobre las meJores tor-
P ·
tos. ero el cautivo, hombre hbre . que de pronto se ve retemdo 1' . ~ un
mas para incrementar los presupuest os. En I ,758 ' Desforge::-.
por los hierros o entre cuatro muros, cambia de estatus: la P~ I- cura de Étampes encarcelado por h aber escrito.un hbro ~obr: .
. de 1as luces sólo puede iluminarlo con su actttu
t1ca . d co mpasiva,Ja- Les avantages du mariage pour les pre'tn.•., et ¡6· e1·equcs, no enut fr'
d 1 ·' d l l
evo VIen o o, a final, a la oscuridad de las ttme· · bias caree ti- nr. una sola palabra acerca de ese tema, que le costo tant(b i :b
- u 1-
.nas. euerpo pns10nero
.. d
y derrotado pero que, e e h cho, cons us
rnrentos.
. .d dJ·h-cante' s um.lt re .1 g,l
Pero como 11eva b·a una vi a el t ¡ . 1.. umtinn1 (
aras . t e, no o Jstan
Por su libertad; el cura, obed ten · e 1,1l ' 1,1 •
tuye un interrogante para el mundo de las Luces, tanto P
filósofos y sus médicos como para sus gobernantes.
· d e Jos •¡siros
• " Un curso o la cienc1a
,
_.... ,.,.~-h•-¡, '"l'r"''"·Ir< '
on' < \
- · ' . :f on fo, ' '"'' ' '
' 1ian.l JU\ en 1ll< '
solar": "Niflos muertos en su 01' 1· • ~ru , 11<" anu 1 , <
42 Temda de un sentimiento particular respecto de sus origenes •
nacimiento enfrente", .. .,.,
,a.,LJa• de 1as r<\v < 11
y su exot1 mo.
1

con u e crito . Guardo obre mi antiguo libro un sil . dónde gobernar a los prisioneros. Bajo ese tttuJo ntr~r.a.t~.
enc1
inviolable tal como lo prometi· Actualmente, me ocup0 d 0 se propone suprimir los suplicios más inhumano ..... ,,u,..
• e la
con trucción de una máquma que será de gran utilidad pa
_ b ,, ra el corno la rueda, la hoguera y la horca, Puget pretende
publico. Ya he hecho una p~q~ena prue a .
vez humanista y un hombre eficaz. Para ello, considera n~.......--
Lo e pediente de los pnsmn~ros conservan esos pequeños rio que el cuerpo del culpable sufra y sea atormentado, per
tratados, libros minúsculos y relaciones extraordinarias al mismo
ese sufrimiento, en vez de ser pasivo y no servir para nada, de
tiempo que versificaciones y poemas, por lo general más impro- ser útil. Hacer sufrir al cuerpo, aportarle el tormento e e en
bables que talentosos. La caligrafía es desconcertante: temblo- cial, pero sin que ello pueda obstruir el trabajo que Je era
rosa, deformada por la enfermedad y la angustia, a veces las pala- impuesto: está bien que se lo marque, pero no que se Jo hiera;
bras son ilegibles o amorfas. Entre dos o tres razonamientos está bien que se lacere su cuerpo, pero no que se lo desfigure;,,
ensatos, percibimos un cuerpo que se hace grito, se escribe y por último, no debe acarrear cadenas que limitarían su capaci-
e prolonga sobre su hoja de papel en el mayor desasosiego. A dad productiva. En cuanto al espectáculo de la pena, debe er
, eces, en el margen de las pequeñas hojas, con una letra firme, imponente, pero nunca horrible "porque los ojos del pueblo e
puede leerse la opinión del jefe mayor de la Bastilla: "su cabeza acostumbran y el ejemplo se vuelve nulo':
está muy enferma", "tiene el espíritu todo perturbado", "le sale Después de esas precauciones y recomendaciones, el jefe mayor
sangre del pecho y su espíritu enloquece" ... En efecto. de la Bastilla propone un "plan': Antes de emplearlo y ponerlo
En su esfuerzo por realizar una reflexión social y política sobre a trabajar, se debe estigmatizar al cuerpo en la plaza publica )
los castigos y las privaciones de libertad, el siglo produjo nu~e­ se lo debe llamar infame:
rosas memorias, anónimas o no, provenientes de personalida-
des que se propusieron pensar mejor la criminalidad. Las aca- No podrá servir a su patria más que dentro de zm cuerpo« CU) o
demias provinciales, así como los salones en determinados plan les voy a trazar; se le colocarán las manos sobre la cabeza
1ugares de Francia, . abneron
. concursos sob re 1os m ás variados ante la mirada de todo el pueblo pronunciando en voz altn
temas, especialmente éste. Así, la efervescencta . d e 1a e' poca
.f se "te lacero" y luego se aplicará un tatuaje sobre la mejil1.1, :-in
alojó en numerosos textos que luego probablemente se dt un- lastimar, con la palabra "asesino" o "ladrón': mientr.1· que
dieron, pero que rara vez se imprimieron o publicaron. _ rasurarán la cabeza y las cejas.
, momanus
Tal fue el caso de una memoria que se conservo co no
. . 1 d " b • l ndre" [Para Mostrar el cuerpo, gritar en voz alta Jo que le s_erá impuc:tl), in
cnto tltu a a: Pour ne plus rompre, ru er, pe . por
. d destg 1o en"b·u en su rostro el nom bre de su del•"to·· aqm ' d rnodcr :e .tJr< -
romper, quemar o colgar más],43 escrita a med ta os ndo pia del cuerpo y, en una suerte de mimetismo con el pl i 'r i
· el segu
Puget, jefe mayor de la cárcel de la Bastilla, es d ectr, , {un- rey, le inflige no el tacto de las escrófulas ( ' 'o tt' to o l ' t
. después del gobernad or, quetenta 1a
responsable del castillo
44 La cursiva es mfa.
43 Ardúvos de la Bastilla, MS 6814.
., 11 uu

cura) smo la infam1 (t lacero e inscribo sobre tu cuerpo que .,.bajo los obliga a trabajar y, por ende, a cruzar
bandon l mundo de lo humanos). psente con algunas personas, redacta el artículo 8: El e
La 101 neta y el poder de este texto sólo tienen igual en la puede alojarse en ningún pueblo, sino que acampara a
multtplica 1ón y la minucia maniática y enfermiza de las preci- de los caminos, en tierras no cultivadas':
ione aportada para el desarrollo del castigo. En dieciséis ar- En un desierto sin salida, con uniforme, castigado a pa a
ticulo Puget describe verdaderamente otro mundo, aquel que (no demasiado violentos, para que los criminales puedan e
él pretende construir y que desea "con todo su corazón': Ilumi-
tinuar con su trabajo), Puget instala distinciones entre pueb o
nado por su plan, por la aplicación de su deseo de encierro defi-
pequeño, burguesía y gentilhombre. Nadie es igual en e e de-
nitivo de los criminales en espacios escondidos donde el trabajo sierto, en esa apropiación política de los cuerpos. "En efecto
ena incesante y duro, el autor construye una pesadilla, per- -escribe- no es justo que un gentilhombre, que nunca mani-
uadido de estar haciéndole un inmenso e ingenioso favor a la puló las herramientas de trabajo del pueblo, sea sometido como
nacion. Habrá 4.000 hombres, escribe, y por lo tanto "8.ooo bra- ese pueblo ya embrutecido por el trabajo':
zos utiles para la patria en vez de ponerlos en un ataúd", 40 com- Para las mujeres, el jefe mayor de la Bastilla pre' é casas de
pamas de 100 hombres estarán comandadas por un capitán. El fuerza. Tiernas y débiles, estas tristes \ictimas no pueden ir al
modelo es el ejército, pero ese ejército debe ser enviado a un des- desierto creado para los criminales, esos "hombres de sangre':
ierto del que no se podrá salir y donde nadie podrá penetrar. Además, es preciso salvarlas de la pena de muerte, pues sena una
Entregado por completo a su pasión finalmente mórbida, y para indecencia que el cuerpo femenino sufriente fuera expuesto "an.te
evitarles la muerte y el cadalso a sus prisioneros, Puget tran- las miradas ávidas y crueles de un populacho desenfrenado Y sm
quiliza el honor de aquellos que estarán encargados de dirigir costumbres': Oscuros objetos del deseo. .
a esos hombres. "El dirigir esos cuerpos no mancillará a nadie, Obsesionado por la muerte d ada sm . · gloria por los e¡ecuto-
. .
por el hecho de que uno no se deshonra más por dirigir a una res, pero deliciosamente atormenta d o por la voluntad de amqw- .
. .
1ar a una población de cnnunales, ·b
escn e u n artículo 16 auton-
d .
tropa de bandidos que por conducirlos al cadalso, pues, en ambos
. . . bl
tan o y tiránico. Se mega a que se esta ez ca una correspon
, en . "da
casos, se está sirviendo al Rey, a la justicia y a la sociedad."
T- . . los declara mut:rto... '
Se prevé el uniforme para todos, así como la comida de la entre los prisioneros y sus famt 135 > d · el
. . na ·orrespon enaa l.On
semana Yde los domingos. Se impone el trabajo como u_n~ Siquiera la familia podrá tener nmgu <- rt d
ra el Estado, en una .. ue
· 'dad Incesante,
actlvt · · feriados ni otro descanso que e1sueno.
sm Y éste se considerará muerto pa . t. t queJa muerte , "
. . . b d er mas uer e
"El cuerpo estará Siempre
· en acción mediante la reparaci'ón de llleXIstenCia, lo que de e e s h.. . h ·red ran ~in qu n
. La mujer se constderara, VIU
. · d a y Jos !JOS t: •1
antiguas rutas, la construcción de nuevas la desecaci'ó n delos
, 1tra~ guno de ellos pueda verlo': _. ·rtigiiHl~l,, m
pantanos, el corte de las rocas el desbrozo de las landas, e . d secuendas 't: ,
· de las salmas,
baJo · , ' bhcos, Todos esos artfculos, e con . d 1 , 0 der real ' t n
la construcción de monumentos pu . 1a envergadura, me . 1u so utópJCa, e. ·dr) de st. r un t
etc.,. Record ando que en su articulo 2 había previsto · un desierto
te . . 1 Convenc.I (
tuerpo cautivo y cnmtna ·
para colocar a esos 4.000 el incesan
tt ra 1acto de muerte sobre el culpable La
.1vil, 1a m 1 t n 1a
. y 1a vm
. dez de 1a esposa son distintos
. m muerte
eoaclusi6a
d'
. " 1 . d
d dar 1a mu rt m ca entamtento e sangre". Así es e 'b e Ios
, sen e
en u conclusión,

el e bozo del proyecto que ha dictado mi corazón y el extremo


de eo que tengo de salvarles la vida a tantos desafortunado
S.
lo que yo deseo no tiene nada que ver con la inmolación defi-
nitiv.l, no quiero que mis ojos vuelvan a ver un cadáver en
medio de una multitud de buitres arrancándoselo para des- Aunque el cuerpo del pobre sea frágil, se im olucra en la a
garr.lrlo.
dad de la ciudad ejerciendo sus prácticas social y política fre
a las autoridades y ofreciendo sus reacciones ante Jos aconte -
Por supuesto, este proyecto no ved la luz, pero eso no es lo impor- mientos públicos y privados. Forzosamente "atra\ esa do p r
tante: lo importante est.i en la fuerza y la violencia de un con- lo político, el cuerpo -en sus em ociones, sus palabras} sus g -
trol ab oluto de los cuerpos delictivos y enfermos, en la aplica- tos- "hace él mismo política':
cion de un.l estrategia política, sin duda vapuleada, pero definida Si su cuerpo es político, es porque se enfrenta al mundo
por la voluntad de .miquilar cualquier otra acción que no sea ningún otro intermediario mas que su piel Ysu carne. A menu
el trabajo, ya que todos los sentimientos y los afectos pueden desprotegido no reconocido como sujeto político por el re'
dcvoh crle vigor a los m.ís desafortunados. veces maltratado ' .
y/ o vwlento, . · e11 ta su caJ.,acidad
expenm . pa
responder tanto ante los a\·atares como ante las· autondade
La palabra, de la que se stn·e . de una 1nanera tanto .
ma~ e en

cuanto que no puede apropwrse . eau.'!mente 111 de la Jectur d


l . .. · t'co
1 caroado de ' ent
de la escritura es un vehículo mgms t' JI
. , . •. - El mu rmu o tum 1
Intenciones y de situacwnes nuc\a~. · d
. . can es a mcnu o, t 1
de las palabras que los cromstas C\O ·' •.
la ' ida CC{)nonH~a ~
necesario para integrarse tanto a r,
. ·l·d· des ,· Jos . . ucno'
restricciones de las soCJabi 1 a · ..J i , t
d os por las emocione · De 1as palabra~ lt.ll ,¡,
J'd 'dadc' o d
nace el mosaico sensa to de las ·so 1 .lfl . k ,
JI mar ~?;nta r. l
des populares. Interpelar, a . ' ~ ht .,
.__ · ·ento' v · 1 1a f •
.... w.ctores de acontecrmt 1
a aún no pu
... ~LUU<=• en esa époc '
la palabr crean acontecimientos y acompafían la ave t
ial y politi a de los hombres y las mujeres.
n ura palabras~• En todos ~s discursos pronunciados en oz
cuerpos de gestos tan Irreverentes como tiernos 0 ases
La palabra e hace lenguaje al mismo tiempo que sonorida-
entrelazan las impaciencias y las paciencias de un mun
de y voce di tintas, pues las lenguas y los dialectos de cada pro-
vibrante, muy a menudo asignado a su tontería mientras que
vincia coexisten y se reencuentran, ayudados por los gestos, los
dimensión política se forja de manera estridente, justamente al ,
ro tro y las posturas del cuerpo para hacerse comprender. Si las
donde nadie lo espera. Las intensidades corporales perturban
voce emitidas alto y fuerte crean jaleo, es simplemente porque
los ritmos cotidianos y las reglas del decoro aconsejado por los
las elites parisinas llaman "jaleo" a esos lenguajes populares
más poderosos: la multitud, el nomadismo, la vagancia, la recep-
que desconocen. De hecho, en la calle o en los caminos, todos
ción de recién nacidos, etc., son distintas formas de estar polí-
toman como punto de referencia esas palabras dichas e impro-
ticamente en el mundo enfrentándose a la autoridad, y a \'eces
visan distintos tipos de relaciones orales y gestuales, tan efíme- incluso desafiándola. Esto no tiene nada de exótico: existen silue-
ras como eficaces. tas de lo real que el discurso erudito y/o autoritario no sabe
Al mismo tiempo, de la noche a la mañana y hasta el cre- observar. Los cariños de los cuerpos y sus enojos hablan de s1
púsculo siguiente, los individuos viven según un ritmo sen- mismos y también construyen la historia.
sual, entusiasta y voluptuoso que es la marca del siglo. En efecto, De todo esto -tan lejano y, pese a todo, tan cercano-, nosotros
la miseria no es la única compañía de esos seres parlantes Yac- somos herederos y deudores, aunque los gestos expresn·os r las
tuantes; el gozo, la música, el sueño, la diversión y las relacio- ·
palabras gntadas e
ya no tormen parte de nuestra corporeidad.
.
nes burlonas entre hombres y mujeres están coloreados por . . .
Sm embargo "existe una ota secre a en t treJas generaciOnes que
abrazos y efusiones, por deseos de tomar a veces el tiempo co~o ,
fueron y la nuestra, " escn'b'Ia urna lter BenJ·aminl en. uno de, su
textos sobre el concepto de hJstona. . · Si eso es. oerto, ¿como d
viene entre encuentros poéticos, juegos brutales o, en ocasw-
hemos podido a fuerza de doo 1 a ) Td d 'silenciO por parte
. fu e
·
nes, p1aceres furtivos .
y compartidos. Las ag1omeracw · nes donde
' . . s como hor en nue~tro ero
1os cuerpos se tocan y se rozan liberan las emocwnes, · las hacen nuestros cuerpos, mtroduo~no . dividuo sólo es el ~¡
· d olvidar que e110
circular. Interno hasta el punto e . , el fer\'Or son acto~
. . el entusiasmo)
.
E1acceso a la carne del otro es evidente y, d e ese m odo, pro-_ se tiende hacia el otro, que , . t· 11 imJJOrtante~ ~ ne.:-c-
alores etJCOS a . .
. pensados y no desbord es, v d 1. aldad v de tr.ltcrm-
d u ce tipos de relaciones cuyo alfabeto los gobernan t es descono ·ar . . d f dadores e gu '
d despreci sanos corno la hberta • un 1
p'lrte c.1Juros.uncnt
cen. Aunque las autoridades tengan la costumbre e . be- ara lo peor, a ' . h
dad? Hemos ocultad o, YP ··d do 1.1 p.1rfl' · un t -
l 'd d
esa gestua I a por considerarla grosera, vana Y llena de un n- 10S y hemos o 1\ I •1
00
política de nuestros cueq
cilidad, su amplitud y su fuerza así como la sutileza de suís .e a del . ~ •s~ ( ;a/,;l'T':' du '
. h lnlnlC~ IOIJilll •
. . ' . rte poi uc Michel Foucault, "La VJC d~s ll~n ard
ctacJOnes, asustan y, a la vez, crean senttdo. La pa Uarnaba 1
p ¡ (,a 1
15 de enero de t977• a~ s, fil
1 •
L
· .. ·,.n
tia de (a histon.• · ·
cuerpo reside, quizá, en aquello que Michel Foucault ocas fra· . . "11esl de oso
2 Walter BenJamtn.
"el eco de existencias reales y de vidas jugadas en unas p mismas hutona, Madrid. Taurus. 1971'
en esas
1 A O D! lOS U RPOS

Ji ind fectib1 y única de sus expresiones tan reflexivas co


emocionaJmente pensadas. lllo
De Ja hi toria del Siglo de las Luces hemos retenido .
mente el a pecto brillante de una cultura del progreso fu- esencia]
. . , e1 1-
gor de lo escntos filosóficos y el entusiasmo intelectual de
élites, la belleza de las conversaciones de salón y el soplo 1~s
clopédico de un Diderot o un D'Alembert. No nos hemos dete- enci-
nido demasiado en lo que ocurría "en la superficie': ese mur-
mullo de la superficie de la historia tan caro a Michel Foucault,
salvo cuando se trataba de insistir a propósito de imágenes este-
OBRAS DE HISTORIA
reotipadas de una vida popular hecha de gestos y dispuesta a
todos los excesos. No hemos advertido que allí, en ese absoluto Aries, Philippe y Georges Duby (dirs.), Histoire de la l're privée, 5 \ols., Pan.s, Seuil,
murmullo, zumbando día tras día, estaban en juego tanto el de- 1986-1989 [trad. esp.: Historia de la vida privada, 5 \Ols.,Madnd, Taurus 1
Artieres, Philippe, Reves d'histoire, París, Les prairies ordinaire~. 2006.
samparo como el comunicable fervor y la simple recepción de Bajtin, Mijail, L'oeuvre de Fran~ois Ravelars et la culture popularre au \fogen Age
la piel de los otros, dándoles la fuerza para resistir políticamente et sous la Renaissance, París, Gallimard, 1970 [trad. esp.: La cultura popular en
a los gobernantes. la Edad Media y en el Renacimiento: el contexto de Franrots Rabelms, Buenos
Aires, Alianza, 1994]. . _, .
Ojalá este libro pudiera restituir el componente sensible de Bourguinat, l:lisabeth, Le siecle du persiflage, I7J4·I¡Sg, Pans, Pt;F, 199 8·
los cuerpos parlantes y pensantes del siglo XVIII. En efecto, la Campores1. P1ero . La elw1r· tmpassJ
· 'ble, Par1•5• Flammanon, 1983. la ¡
e arno;;re,
.,. c'hares,1 'M . e ourdurié y F. Rebuffat, Marseillc, l'llle mortc, peste te
historia y lo político se inscriben en y sobre los cuerpos3 y estos 1
17 20, París, Maurice Gan;:on, 98ó. l -e • , crcn Rc"IIIIC Pan,, Seuil,
últimos les hacen frente. A través de las emociones y las sensi- ehart1er, Roger, Lectures et ecteurs dans a rrallú't
. l . 1
dn Ant ,. sRcgrmcn,
' .
11
.\léxiCo,
e en la Franna e1 1" 110
1987 [trad. esp.: Lecfllras Y 1cet0 r·s
bilidades, el cuerpo y su conciencia cambian sus relaciones con
Instituto Mora, 1994]. . ai<c Pam, Sc:u1l, 1990 trad. óp.:
el mundo para que el mundo cambie. Reconocer, hoy, ese coro- · · cu1tu re11e;. dt ·la R'·volutron
-,Les ongmes . frmt(. ,.· 'Barcelona, Ged'1,a, 199,• ·
. /l(tÓII Frtllltt>tl,
ponen te del cuerpo es tener una cita con aquellos que nos pre- Los orlgenes culturales de la RCl 0 1 \"garcllo.
1 Historn· du corp.-,
. ~ t·l - ~rpo l ,·ob., .\la dn'd'
eorbin Alain Jean-Jacques e ourtu· le 'v Gc:orgc' 11
cedieron, aquellos que, muy a menudo, aún son negados por ' París,
3 vols., ' SeUJI,
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