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Los barbaros:

El término bárbaro fue acuñado en la antigua Grecia para referirse de manera peyorativa a
cualquier persona extranjera que no hablara griego o latín. La palabra bárbaro viene del griego
y significa literalmente “el que balbucea”.

La entrada de los bárbaros al imperio romano no se produjo rápidamente, sino de forma


gradual con el pasar de varios años.

A excepción del caso de los hunos, que llegaron como hordas invasoras buscando
directamente saquear y destruir, muchas otras tribus bárbaras como los galos, los germanos y
los iberos, entraron a Roma buscando mejores condiciones de vida.

Estos pueblos incluso contaban con permisos y privilegios específicos por ser extranjeros.
Destaca el caso de los germanos, a quienes se les otorgó el privilegio de luchar contra los
hunos.

se caracterizaron por compartir ciertos aspectos comunes que los distinguían de los romanos.

Eran pueblos nómadas que estaban en constante movimiento buscando mejorar sus
condiciones de vida, trabajaban mucho la agricultura y ganadería.

A nivel cultural y religioso desconocían la lectura y la escritura, por lo que fueron vistos por
Roma como “faltos de educación”. Además eran politeístas, lo cual era una clara diferencia con
el cristianismo practicado por el imperio romano.

los germanos

La mayor parte de los pueblos bárbaros que invadieron el Imperio Romano eran germanos,
pueblos de raza indoeuropea que procedían originariamente del Asia Central. Luego de
abandonar el nomadismo se establecieron entre los siglos IX y VI antes de Cristo en la parte
norte y central de Europa, donde adoptaron las costumbres sedentarias.

El rasgo más definitorio de los germanos era la lengua, ya que el concepto es ante todo
etnolingüístico. No obstante, aunque las lenguas germanas antiguas eran cercanas entre sí, los
germanos de época histórica no hablaban la misma variante, sino variedades diferentes
derivadas del proto-germánico. Además de la lengua existían otros rasgos ampliamente
difundidos y extendidos entre todos los pueblos germánicos. Todos se regían por un sistema
electivo de gobierno gobernados por un jefe (Chief o Hauptling), quien era elegido por una
asamblea de guerreros por un periodo limitado. Esta asamblea de guerreros o jefes de tribus
administraba la justicia, pactaba la paz o declaraba la guerra.

Religion

Los germanos eran politeistas paganos y muy superticiosos. Adoraban a las fuerzas de la
naturaleza las que fueron representadas con figura humana. Odin, también conocido como
Wotan, era el padre de todo los dioses, señor de la guerra y protector de los valientes en el
combate. Su hijo Donar, también conocido como Tor, era el dios del trueno, y del rayo y
llevaba siempre un martillo de guerra; era el dios más popular. Tyr, dios de la guerra. Freya,
diosa de la juventud y el amor. Todos los dioses germánicos moraban en el Walhalla, la
morada de los dioses. Los guerreros humanos muertos en el campo de batalla también podían
habitar el Walhalla.

Sociedad de los germanos

Entre los germanos la familia fue la base de la organización social. Constituida bajo el sistema
patriarcal, el hombre era el jefe de la misma. A diferencia de los pueblos de oriente, el
matrimonio era monogámico, y si bien el marido compraba a la esposa, la mujer gozaba de
gran respeto y consideración. Ésta cuidaba la casa, los campos y la hacienda. Además muchas
fueron sacerdotisas y adivinas; otras participaban de la guerra junto a su marido o hermanos.
Entre los germanos había tres clases sociales: la nobleza, constituida por los jefes; los hombres
libres, que formaban la massa de la población y gozaban de todos los derechos; los siervos,
que no tenían independencia y se encargaban de los trabajos pesados.

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