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Gaceta Jurisprudencial Nº 31 -Inconstitucionalidades Generales

EXPEDIENTE 330-92.

EXPEDIENTE 330-92.

INCONSTITUCIONALIDAD PARCIAL

CORTE DE CONSTITUCIONALIDAD: Integrada por los Magistrados Epaminondas


González Dubón, quien la Preside, Adolfo González Rodas, Edmundo Vásquez Martínez,
Rodolfo Rohrmoser Valdeavellano, Carlos Enrique Reynoso Gil, José Antonio Monzón
Juárez y Ramiro López Nimatuj. Guatemala, primero de febrero de mil novecientos
noventa y cuatro.

Se tiene a la vista para dictar sentencia, el planteamiento de inconstitucionalidad


parcial del Reglamento de Transporte Colectivo Urbano emitido por la Corporación
Municipal de Guatemala, promovido por la Asociación de Empresas de Autobuses
Urbanos, con el auxilio de los Abogados Miguel Angel Andrino Diéguez, Héctor
Francisco Hernández Bran y César Israel Castro.

ANTECEDENTES

I. LA INCONSTITUCIONALIDAD

A) Norma impugnada: la postulante pretende que se declaren inconstitucionales los


artículos 5o., segundo párrafo, en la frase "... se emitirá un Manual de Circulación para
Vehículos de Servicios de Transporte Colectivo Urbano"; 9o. literal c), 17o., 18o. 19o.,
y 20o. en la parte que se refiere al "... Manual de Especificaciones Técnicas de
Transporte Colectivo Urbano", 21o., 22o., 23o., 24o., 25o. y 34o. párrafos segundo y
tercero del Reglamento de Transporte Colectivo Urbano emitido por la Corporación
Municipal de Guatemala.

B) Fundamentos jurídicos de la impugnación: Expone la accionante que el Reglamento


es parcialmente inconstitucional porque algunas de sus normas violan los artículos 5o.,
12, 44, 102 literal ñ), 171 literal a), 175, 253 y 254 de la Constitución Política de la
República, por los motivos siguientes : 1) el artículo 5o. párrafo segundo del
Reglamento impugnado establece: "... emitirá un Manual de Circulación para los
vehículos de servicio de transporte urbano"; en este precepto la Corporación Municipal
está delegando a otro cuerpo normativo distinto al reglamento, materia propia de éste,
como si fuese reglamento del Reglamento, lo cual técnica y jurídicamente es
inaceptable, pues el manual tendría como fundamento el propio Reglamento y no una
ley, como corresponde; 2) el artículo 9o. literal c), prescribe: "En relación al tipo y
número de vehículos con los que se pretende prestar el servicio, se requiere
declaración escrita de que los mismos cumplen con los requerimientos del manual de
Especificaciones Técnicas del Transporte Colectivo Urbano", confirmando con ello que,
aparte del Reglamento de mérito, la Corporación emitirá otro cuerpo normativo
derivado del Reglamento, lo que también es ilegal y hace devenir inciertas las normas
reglamentarias; 3) los artículos 17o., 19o. y 20o. refieren al "Manual de
Especificaciones Técnicas" que establecerá los requisitos de los vehículos destinados al
transporte colectivo cuando; en rigor de derecho, la materia debiera ser propia del
Reglamento y no de otro cuerpo o manual derivado del mismo; con ello se da mayor
importancia al cumplimiento del Manual que a las normas reglamentarias, lo que
constituye una incongruencia y deviene contrario a toda técnica jurídica reglamentaria
y a lo que establece el artículo 253 de la Constitución que asigna a los municipios la
función de emitir ordenanzas y reglamentos, pero no "Manuales". En consecuencia, la
Corporación Municipal no está facultada para emitir otros cuerpos normativos que no
sean los especificados en la Constitución; 4) en el artículo 18o. del Reglamento se
dispone delegar en el Alcalde, la facultad de que, mediante Acuerdo, defina las
diversas clases y categorías en las que se clasificarán los vehícul os que prestarán el
servicio de transporte colectivo urbano, no obstante que ni la Constitución Política de la
República ni el Código Municipal permiten delegación de funciones reglamentarias,
propias de la Corporación Municipal, pues únicamente ella tiene facultades para emitir
acuerdos, conforme al artículo 254 de la Constitución; por ello, considera que este
artículo es inconstitucional; 5) los artículos 21o., 22o., 23o., 24o., y 25o., regulan
obligaciones de los conductores, requisitos y características de la Licencia Municipal y
prohibiciones para los conductores de los vehículos de transporte colectivo urbano, son
inconstitucionales porque contradicen los artículos 1o. y 2o. del Reglamento
mencionado que se refieren al "objeto" y "sujeto" del mismo; el artículo 1o. establece
que el objeto del Reglamento es regular el establecimiento, autorización, concesión,
operación, uso y funcionamiento del servicio de transporte colectivo urbano en el
municipio de Guatemala; y el artículo 2o. dispone que toda persona individual o
jurídica que preste servicio de transporte colectivo urbano, está obligada a cumplir las
disposiciones contenidas en el Reglamento. Se desprende de estas normas que el
"objeto" y el "sujeto" del Reglamento fueron determinados en esos artícul os y resulta
incongruente que con ellos se impongan obligaciones a cargo de los conductores, ya
que en el artículo 21 se les obliga a vestir uniforme, observar buena conducta,
urbanidad e higiene, y cumplir con las leyes, reglamentos y normas que rigen el
servicio de transporte colectivo urbano, materia que -consideran- es propia de la
relación entre el propietario del transporte y quien presta sus servicios como conductor
que, incluso, puede estar incluida en los contratos individuales o pactos colectivos, por
lo que su inserción en un cuerpo reglamentario como el que se impugna, vulnera
derechos individuales como el de acción contenido en el artículo 5o. de la Constitución,
que dispone que toda persona tiene derecho a hacer lo que la ley no prohibe, que no
está obligada a acatar órdenes que no estén basadas en ley y emitidas conforme a
ella. En los artículos 22o., 23o. y 24o., también se viola el artículo 5o. de la
Constitución, porque a través de una norma reglamentaria, se pretende disponer sobre
una materia que ya está prevista en la Ley de Tránsito, Decreto 66-72 del Congreso de
la República, en cuyos artículos 11, 12, 13, 15, 16 y 26 regula los requisitos, sujetos,
forma, clases, plazo de vigencia y autoridad facultada para extender las licencias de
conductores; de consiguiente, no corresponde a la autoridad municipal a través de la
vía reglamentaria, establecer la obligatoriedad de licencia para conducir vehículos de
transporte colectivo de pasajeros, si existe legislación emitida por conducto del
organismo competente del Estado en ese sentido. Con este proceder, la Corporación
Municipal está invadiendo la esfera de competencia que la Constitución asigna al
Congreso de la República en el artículo 171 inciso a), en cuanto a la potestad de
decretar, reformar y derogar las leyes, ya que lo que se pretende a través del
Reglamento es una reforma a la legislación específica de tránsito. En el artículo 25o.,
se establecen prohibiciones para los conductores, cuyo cumplimiento deben fiscalizar
los concesionarios, con lo que la Corporación Municipal invade

materia de la legislación laboral, ya que en los contratos individuales o pactos


colectivos pueden establecerse este tipo de prohibiciones. Además, en la legislación
laboral se regula esa materia concretamente en los artículos 63, 64 y 67 del Código de
Trabajo, lo cual guarda armonía con el artículo 102 inciso ñ) de la Constitución. De
manera que, siendo materia propia de la legislación de trabajo y de las relaciones
entre empleadores y trabajadores, no puede incluirse en un reglamento este tipo de
disposiciones, cuyo objeto y sujetos están determinados. En consecuencia, este
artículo es inconstitucional por atentar contra derechos inherentes a la persona
humana y libertad de acción contenidos en los artículos 5o. y 44 de la Constitución; 6)
en el artículo 34o. del Reglamento, segundo párrafo, se dispone "... Sin perjuicio de las
sanciones que fijen otras leyes y reglamentos, los infractores serán sancionados con
una multa hasta de Q. 10,000.00 y la restitución de lo defraudado que, salvo prueba
en contrario, constituirá el monto equivalente a quince días de servicio..."; esta
disposición es contraria al principio jurídico "non bis in idem" puesto que impone
sanciones adicionales a las que se fijan en otras leyes y reglamentos. En el párrafo
tercero del citado artículo 34o. se dispone: "... En caso de reincidencia, el infractor
será sancionado con el doble de la multa impuesta por la primera infracción, sin
perjuicio de que las autoridades municipales impongan cualesquiera de las sanciones
adicionales o tomen las medidas establecidas en el Código Municipal y en el presente
Reglamento." Este párrafo también viola el principio "non bis in idem" por lo que
ambos párrafos vulneran el derecho de defensa, consagrado en el artículo 12 de la
Constitución.

II. TRÁMITE DE LA INCONSTITUCIONALIDAD

No se decretó la suspensión provisional. Se dio audiencia al Ministerio Público,


Corporación Municipal de la ciudad de Guatemala Director de Transportes Públicos y
Urbanos de la Municipalidad de Guatemala, y al Ministerio de Comunicaciones,
Transporte y Obras Públicas. Transcurrida la audiencia se señaló día y hora para la
vista.

III. RESUMEN DE LOS ALEGATOS DE LAS PARTES

A) El Ministerio Público expuso: a) respecto al vicio de inconstituci onalidad del artículo


5o. del Reglamento, por expresar que se emitirá un Manual de Circulación para
Vehículos de Servicio de Transporte Colectivo Urbano y de los artículos 9o., 17o., 19o.
y 20o. porque remiten al indicado "Manual" estima que, una de las acepciones de la
palabra Manual es la de "fácil de manejar", "fácil de entender" y aplicándola al asunto
bajo examen, resulta que el Manual contiene reglas técnicas, más que normas para la
consecución de una finalidad; constituyen una derivación y complemento del
Reglamento para un mejor desarrollo y aplicación de éste y para el fácil manejo o
entendimiento de sus normas. De acuerdo con la Constitución, los municipios tienen
potestad para dictar sus propios reglamentos, como entes autónomos que son;
también la tienen respecto a otro tipo de normas que desarrollan las reglamentarias,
ya que "si pueden lo más pueden lo menos"; por consiguiente, en lo que se refiere no
sólo al término, sino a la cuestión meramente normativa, no existe la
inconstitucionalidad que en estos artículos se denuncia; b) la impugnación que se hace
del artículo 18o. del Reglamento, en el sentido de que la Corporación Municipal no
puede delegar en el Alcalde la formulación de un Manual mediante acuerdo porque la
labor reglamentaria corresponde únicamente a aquélla; cabe decir, que el Manual no
es más que la ejecución del Reglamento emitido por la Corporación y, teniendo esta
naturaleza, es adecuado que se le delegue al Alcalde su elaboración, ya que el
contenido del Manual tiene más el carácter de disposiciones de índole administrativa,
que de alta administración, como lo es la labor que desarrolla la Corporación; por
consiguiente, este aspecto no vulnera ningún precepto constitucional; c) respecto a la
inconstitucionalidad de los artículos del 21o. al 25o., aduciendo que existe
incongruencia con los artículos 1o. y 2o. del mismo Reglamento impugnado, no se
trata de una inconstitucionalidad sino de una antinomia jurídica de un mismo cuerpo
normativo. Por otra parte, con relación a lo que afirma el postulante, en el sentido de
que imponer conductas obligatorias a los conductores, como vestir uniforme, observar
buena conducta, urbanidad e higiene, es propio de los contratos individuales de trabajo
y que su inserción en el Reglamento viola el artículo 5o. de la Constitución que
establece que toda persona tiene derecho a hacer lo que la ley no prohibe, estima que
no existe ningún vicio de inconstitucionalidad en esta disposición reglamentaria, pues
el hecho de que se exija un uniforme, una buena conducta e higiene, son cuestiones
meramente reglamentarias que no privan a los conductores de su libertad individual
garantizada en el precepto constitucional citado, más bien las exigencias que se hacen
son adecuadas y convenientes, que preservan el orden social. En cuanto a los demás
artículos del Reglamento citados por la accionante que establecen conductas ya
reguladas en la Ley de Tránsito, cabe decir que su repetición en una norma
reglamentaria no es violatoria del inciso a) del artículo 171 constitucional, que contiene
la potestad exclusiva de emitir leyes, ya que el carácter de tal disposición es realmente
de naturaleza reglamentaria, pues se contrae a regular una conducta de determinados
sujetos y cierta materia que compete únicamente a la Municipalidad. En cuanto a que
el artículo 34o. del Reglamento contiene sanciones que ya están reguladas en otro
cuerpo legal y que al aplicarlas se conculca el principio jurídico "non bis in idem"
violando los artículos 12 de la Constitución y 8 numeral 1) de la Convención Americana
de Derechos Humanos, considera que ni la Constitución ni la indicada Convención, en
los artículos citados, recogen el principio que se invoca, por lo que no cabe, en ese
aspecto, un pronunciamiento de inconstitucionalidad. En consecuencia, los artículos
que se impugnan no violan ningún precepto constitucional y la emisión de reglamentos
y acuerdos por parte de los municipios, está dentro de la esfera de su competencia y
constituyen una expresión de su autonomía. Solicitó se declare sin lugar la acción de
inconstitucionalidad planteada.

B) La Corporación Municipal de la ciudad de Guatemala expuso: a) respecto a la


inconstitucionalidad denunciada del artículo 5o. del Reglamento, en el sentido de que
la Constitución en su artículo 253 hace referencia a la facultad que tienen los
municipios de emitir ordenanzas y reglamentos y que de ninguna manera hace
mención a manuales, cabe señalar que si bien es cierto este artículo de la Constitución
no hace referencia expresa a la palabra manuales, también lo es que en este caso,
debe tenerse la palabra "manual" como una ordenanza que emitirá la Corporación
Municipal con apego al Código Municipal, por lo que todos los artículos del reglamento
que hacen alusión al Manual, están encuadrados en lo que, respecto de la regulación
de los servicios públicos locales, preceptúa el Código Municipal; b) en cuanto a la
impugnación del artículo 18o., considera que, de conformidad con el artículo 60 del
Código Municipal, corresponde al Alcalde cumplir las ordenanzas, reglamentos,
acuerdos y demás disposiciones de la Corporación Municipal y para ese efecto deberá
expedir las órdenes e instrucciones necesarias, dictando las medidas de policía y de
buen gobierno, ejercer la potestad de acción directa y, en general, resolver los asuntos
del municipio. El precepto citado demuestra que el Alcalde, por imperativo legal, es el
órgano ejecutivo del gobierno y de la administración municipales y tiene como
atribución específica, entre otras, la de dictar las medidas tendientes a resolver los
asuntos del municipio y, como Alcalde, tiene la obligación de cumplir las ordenanzas,
reglamentos, acuerdos, resoluciones y demás disposiciones de la Honorable
Corporación Municipal, de donde resulta apegada a derecho la delegación de funciones
dada al Alcalde en el artículo impugnado para que, mediante acuerdo, defina las
diversas clases y categorías en las que se clasificarán los vehículos que prestarán el
servicio de transporte colectivo urbano; c) referente a la inconstitucionalidad de los
artículos 21o., 22o., 23o., 24o. y 25o., indica que la Corporación Municipal no ha
invadido la esfera de competencia que la Constitución Política asigna al Congreso de la
República, toda vez que no se han reformado ni derogado leyes de ninguna naturaleza,
pues los artículos 11, 12, 13, 15, 16 y 26 de la Ley de Tránsito, tienen plena vigencia y
la Corporación Municipal no ha pretendido modificarlos o reformarlos, porque esta
atribución corresponde exclusivamente al Congreso de la República. Lo que la
Municipalidad de Guatemala pretende al emitir el Reglamento de Servicios de
Transporte Colectivo Urbano, es mejorar y regular el funcionamiento eficiente, cómodo
e higiénico del servicio general de transporte urbano colectivo y, para ello, a través del
Reglamento en cuestión y, de conformidad con lo que establecen los artículos 30, 31,
32, 33, 39 y 40 incisos a., b., d., m. y y. del Código Municipal, emitió las normas que
regulan la forma en que el servicio local de transporte colectivo urbano deberá
prestarse a la comunidad, atendiendo a las necesidades esenciales y a las
circunstancias en que el servicio se ha venido prestando. La falta de regulación de la
presentación y conducta del piloto del transporte urbano, ha dado lugar a problemas
con los usuarios, por ello, se ha considerado necesario consignar reglamentariamente
los requisitos mínimos que debe llenar todo piloto que trabaje como tal; d) la Licencia
Municipal no pretende sustituir la licencia de conducir vehículos automotores que
otorga el Departamento de Tránsito de la Policía Nacional, porque la primera tiende a
exigir al conductor, además de su licencia clase "A", que apruebe los cursos que
establezca la Dirección de Transporte Urbano, con el fin de proporcionar al piloto las
normas de conducta necesarias para tratar eficientemente a los usuarios. Estas
normas de conducta no contravienen ningún precepto constitucional ni constituyen de
manera alguna limitación a la libertad de acción a que se refiere el artículo 5o. de la
Constitución; e) con relación al contenido del artículo 34o., señala que, contrario a lo
afirmado por el postulante no viola el artículo 44 de la Constitución, pues el
Reglamento está ajustado al precepto constitucional que dice violarse, ya que su
fundamento principal descansa en el párrafo 2o. del citado artículo constitucional que
preceptúa que el interés social prevalece sobre el interés particular. En conclusión, el
Reglamento busca el beneficio del usuario del transporte colectivo urbano, a quien
debe prestarse el servicio con mayor eficiencia y en las mejores condiciones posibles.
Con base en lo expuesto y estableciéndose que el Reglamento impugnado no viola
ningún precepto constitucional, la acción planteada debe ser declarada sin lugar.

CONSIDERANDO:

-I-

Uno de los principios fundamentales que informa al Derecho guatemalteco, es el de


supremacía constitucional, que implica que en la cúspide del ordenamiento jurídico
está la Constitución y ésta, como ley suprema, es vinculante para gobernantes y
gobernados a efecto de lograr la consolidación del Estado Constitucional de Derecho.
La superlegalidad constitucional se reconoce, con absoluta precisión, en tres artículos
de la Constitución Política de la República: el 44 que preceptúa: "Serán nulas ipso jure
las leyes y disposiciones gubernativas o de cualquier otro orden que disminuyan,
restrinjan o tergiversen los derechos que la Constitución garantiza"; el 175 que
establece: "Ninguna ley podrá contrariar las disposiciones de la Constitución" y las que
"violen o tergiversen los mandatos constitucionales son nulas ipso jure"; y el 204 que
dispone: "Los tribunales de justicia en toda resolución o sentencia observarán
obligadamente el principio de que la Constitución prevalece sobre cualquier ley o
tratado". Otro principio básico del régimen constitucional es el de legalidad. El artículo
152 de la Constitución contiene el principio general de la sujeción de los órganos del
Estado, al Derecho. Preceptúa la citada norma que el ejercicio del poder, que proviene
del pueblo, está sujeto a las limitaciones señaladas por la Constitución y la ley, o sea
que se establece un sistema de atribuciones expresas para los órganos del Poder
Público. Para la efectividad de los dos principios anteriores -el de supremacía y el de
legalidad- se establecen las garantías contraloras de los actos contrarios al Derecho.
Entre los medios jurídicos por los que se asegura la superlegalidad de las normas
fundamentales que rigen la vida de la República, se encuentra la acción de
inconstitucionalidad contenida en el artículo 267 de la Constitución Política de la
República que dice: "Las acciones en contra de leyes, reglamentos o disposiciones de
carácter general que contengan vicio parcial o total de inconstitucionalidad, se
plantearán directamente ante el Tribunal o Corte de Constitucionalidad". De acuerdo
con esta norma, el control constitucional no se limita a la ley strictu sensu, como
producto de la potestad legislativa del Congreso de la República, sino que, también,
comprende los reglamentos y disposiciones de carácter general que dicte el Organismo
Ejecutivo, así como las demás reglas que emitan las instituciones públicas, lo que trae
aparejada, como consecuencia, - de prosperar la acción- la pérdida de vigencia de las
normas y disposiciones emitidas por el poder público, que contraríen lo dispuesto en la
Ley Fundamental. Para hacer efectiva esta garantía, la Constitución, en el artículo 268,
otorga a esta Corte como función esencial la defensa del orden constitucional. Cuando
los actos del poder público se realizan fuera de la competencia prevista en la
Constitución o sin cumplir con los requisitos establecidos por ella, es procedente poner
en funcionamiento la actividad de la justicia constitucional para restablecer la
supremacía constitucional, a fin de asegurar el Estado de Derecho. El examen,
entonces, siempre consistirá en la confrontación necesaria entre la norma acusada de
inconstitucionalidad y la Constitución de la República, por lo que lógicamente y en
cumplimiento del principio de congruencia, el planteamiento debe seguir ese método.

-II-

De acuerdo con la última parte de la premisa expresada, procede analizar si los


artículos impugnados violan, tergiversan o contrarían el contenido de normas
constitucionales, como se acusa, para declarar su derogatoria, si así procediere. En
efecto, cuestiona del artículo 5o. el Reglamento en su segundo párrafo, porque
preceptúa se emitirá un Manual de Especificaciones Técnicas para el Transporte
Colectivo Urbano", y de los artículos 9o. literal c), 17o., 19o. y 20o., porque refieren al
Manual relacionado, pues estiman que con la emisión del Manual se está delegando en
otro cuerpo normativo distinto del Reglamento, materia propia de éste, como si fuera"
Reglamento del Reglamento", según su propia expresión, pues este manual tendría
como base un Reglamento y no una ley, violando así el artículo 253 de la Constitución
Política de la República, que establece que los municipios podrán emitir reglamentos y
ordenanzas, pero no dice manuales. Sobre el particular, esta Corte considera que los
manuales administrativos vienen a constituir documentos que en forma metódica
señalan pasos, operaciones y requisitos, que deben ser observados por determinado
sector al que van dirigidos y que por la facilidad que debe tener su consulta, no
siempre es adecuado que esas regulaciones detallistas u operativas se incluyan en un
Reglamento. Los manuales como cuerpos normativos, no contradicen la Constitución
en sí mismos, más bien cumplen la función de desarrollar disposiciones complejas con
el objeto de facilitar el cumplimiento de la materia que regulan. Por supuesto que ello
no significa que eventualmente sus normas no puedan reñir con la Constitución y
perder su vigencia por ello; pero lo que no puede hacerse es declarar inconstitucional
una norma por el solo hecho de establecer que se emitirá un manual, menos con el
argumento de que es" técnica y jurídicamente inaceptable". En tal virtud, al no
evidenciarse la inconstitucionalidad denunciada, ésta debe ser declarada sin lugar.

- III -
Impugna, también, el artículo 18o. del indicado Reglamento, argumentando que en el
mismo se delega en el Alcalde Municipal, para que mediante Acuerdo defina las
diversas clases y categorías en las que se clasificarán los vehículos que prestarán el
servicio de transporte colectivo urbano; y que ni la Constitución ni el Código Municipal
permiten la delegación de funciones, que en todo caso son propiamente reglamentarias
de la Corporación Municipal, a tenor del artículo 253 de la Constitución. Con respecto a
la inconstitucionalidad de este artículo, se establece que de conformidad con el artículo
254, el Gobierno Municipal será ejercido por una Corporación, la cual se integra por el
Alcalde y por Síndicos y Concejales, y con base en el artículo 60 del Código Municipal,
el Alcalde es quien preside y representa a la Municipalidad, es el órgano ejecutivo del
gobierno y administración municipal y jefe de los mismos, tiene, entre otras
atribuciones y obligaciones, hacer cumplir las ordenanzas, reglamentos, acuerdos,
resoluciones y demás disposiciones de la Corporación Municipal, y al efecto expedir las
órdenes e instrucciones necesarias, y en general, resolver asuntos del municipio que
no estén atribuidos a otra autoridad. Estos artículos permiten establecer que el
Alcalde, como el órgano ejecutivo del gobierno y administración municipal, está
facultado para poder tomar todas las medidas a su alcance para cumplir y hacer que se
cumplan las decisiones acordadas por la Corporación. En esa virtud, no se da la
inconstitucionalidad que se denuncia.

- IV -

La inconstitucionalidad que se denuncia de los artículos 21o., 22o., 23o., 24o., y 25o,
la fundamenta en que por regular las obligaciones de los conductores, los requisitos
para la obtención de la Licencia Municipal del conductor y sus características así como
las prohibiciones para los conductores de los vehículos de transporte colectivo urbano,
están en contradicción con lo establecido en los artículos 1o. y 2o. del mismo
Reglamento, violando de ese modo los artículos 5o., 102 inciso ñ) y 171 inciso a) de la
Constitución Política de la República; que, igualmente violan los artículos 11, 12, 13,
15, 16 y 26 del Decreto 66-72 del Congreso de la República, Ley de Tránsito y 63, 64 y
67 del Código de Trabajo, toda vez que regulan asuntos como autorización, concesión,
operación, uso y funcionamiento del servicio de transporte urbano, obligación de los
conductores a vestir uniforme, observar buena conducta, urbanidad e higiene,
etcétera, que, según estima, son propios de la legislación laboral y materia de los
contratos de trabajo y, que su inserción en el Reglamento vulnera derechos
individuales como el de libertad de acción contenido en el artículo 5o. de la
Constitución y, por otra parte, pretende disponer sobre materia que ya está prevista
en la Ley de Tránsito, invadiendo esferas que la Constitución asigna al Congreso de la
República, en el artículo 171 inciso a). Sobre el particular cabe indicar que del análisis
de las disposiciones no se desprende que exista contradicción entre ellas y la Ley de
Tránsito y el Código de Trabajo. Por otra parte, en el supuesto de que a través de la
aplicación de las normas del reglamento, que se cuestionan, se violara derechos
constitucionales a la postulante, la acción de inconstitucionalidad no es la vía para
restablecer la situación jurídica que se considerara afectada o para reparar el supuesto
agravio, porque para eso la Constitución Política de la República establece otros
medios para obtener la protección que se pretende. Estas razones conducen a la
conclusión de que la impugnación carece de fundamento y debe ser declarada sin
lugar.

-V-
Asimismo, se cuestiona los párrafos segundo y tercero del artículo 34o. del
Reglamento porque dispone sanciones a los infractores sin perjuicio de las que
impongan otras leyes, por estimar que viola los derechos de defensa, los inherentes a
la persona humana y el principio jurídico "non bis in idem", consagrados en los
artículos 12 y 44 de la Constitución. El principio enunciado por el postulante no tiene
rango constitucional, sino procesal, a la luz de lo que establece el artículo 50 del
Código Procesal Penal, y como tal, es un derecho protegido por medio del amparo, por
lo que la vía utilizada a través de la presente ación, para la protección de este principio
jurídico, no es la idónea para ello y por eso debe desestimarse. Denuncia también que
se viola el derecho de defensa, lo que es muy prematuro afirmarlo, toda vez que, de
conformidad con la norma bajo estudio, el asunto se remite al tribunal
correspondiente, que en este caso es el Juzgado de Asuntos Municipales y es ahí donde
la postulante, al conferirle la audiencia de ley, de conformidad con el principio jurídico
del debido proceso, tendrá la oportunidad de manifestar lo que estime conveniente a
su derecho. Por estas razones la inconstitucionalidad denunciada no puede prosperar,
por lo que, debe ser declarada sin lugar también por este aspecto.

- VI -

En consecuencia, la acción de inconstitucionalidad debe ser declara sin lugar, condenar


en costas a la postulante e imponer la multa correspondiente a los Abogados que la
auxilian.

LEYES APLICABLES:

Leyes citadas y artículos 272 inciso a) de la Constitución Política de la República; 1o.,


2o., 3o., 5o., 114, 115, 133, 134 inciso d), 139, 142, 143, 144, 145, 148, 149, 163
inciso a), 183 y 185 de la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad;
y 31 del Acuerdo 4-89 de la Corte de Constitucionalidad.

POR TANTO:

La Corte de Constitucionalidad, con fundamento en lo considerado y leyes citadas,


resuelve:

I) Sin lugar la inconstitucionalidad planteada.

II) Se condena en costas a la postulante.

III) Se impone a los Abogados Miguel Angel Andrino Diéguez, Héctor Francisco
Hernández Bran y César Israel Castro la multa de quinientos quetzales a cada uno, que
deberán pagar en la Tesorería de esta Corte dentro de los cinco días siguientes de la
fecha en que quede firme el presente fallo; en caso de incumplimiento, se cobrará por
la vía legal que corresponda. IV) Notifíquese. EPAMINONDAS GONZÁLEZ DUBÓN,
PRESIDENTE. ADOLFO GONZÁLEZ RODAS, MAGISTRADO. EDMUNDO VÁSQUEZ
MARTÍNEZ, MAGISTRADO. RODOLFO ROHRMOSER VALDEAVELLANO, MAGISTRADO.
CARLOS ENRIQUE REYNOSO GIL, MAGISTRADO. JOSÉ ANTONIO MONZÓN JUÁREZ,
MAGISTRADO. RAMIRO LÓPEZ NIMATUJ, MAGISTRADO. MANUEL ARTURO GARCÍA
GÓMEZ, SECRETARIO GENERAL.

»Número de expediente: 330-92.


»Solicitante: Asociación de Empresas de Autobuses Urbanos

»Norma impugnada: Reglamento de Transporte Colectivo Urbano

»Clase de Documento: Inconstitucionalidades Generales

»Tipo de Documento: 1994

»número de expediente: 330-92.

»solicitante: Asociación de Empresas de Autobuses Urbanos

»norma impugnada: Reglamento de Transporte Colectivo Urbano