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Por Medición de Presión

Este tipo de prueba se utiliza para determinar si existen flujos de fuga aceptables, determinar si
existen condiciones peligrosas y para detectar componentes y equipo defectuoso. Se puede
obtener una indicación de fuga relativamente exacta al conocer el volumen y presión del sistema y
los cambios de presión respecto al tiempo que provoca la fuga.

La prueba de presión es requerida por la mayoría de los códigos de tuberías para verificar que una
nueva, o sistema de tubería reparada modificado es capaz de soportar de forma segura la presión
nominal y es a prueba de fugas. El cumplimiento de los códigos de tuberías puede ser ordenada
por las agencias reguladoras y de aplicación, las compañías de seguros, o los términos del
contrato para la construcción del sistema. La prueba de presión, sea o no un requisito legal, sirve al
propósito útil de proteger a los trabajadores y al público.

La prueba de presión también se puede usar para establecer una clasificación de presión para un
sistema de componentes o especial para el que no es posible establecer una clasificación de
seguridad por cálculo. Un prototipo del componente o sistema se somete a una presión que
aumenta gradualmente hasta medible produciendo primero se produce o, alternativamente, al
punto de ruptura. A continuación, mediante el uso de factores de reducción especificados en el
código, o el estándar, adecuadas para el componente o sistema, es posible establecer una
clasificación de presión de diseño a partir de los datos experimentales.

Existen diferentes tipos de prueba de fuga, siendo los más comunes, por detección de un gas de
rastreo - generalmente Helio, por inmersión y por caída de presión. Por ser un método de alta
velocidad, sencillo y relativamente económico, la prueba de fuga por caída de presión es el método
más comúnmente usado en una gran diversidad de aplicaciones. En pocas palabras, este método
se basa en medir los cambios que se dan en la presión de un recipiente, en relación al cambio en
el volumen del fluido contenido en su interior, o fuga.

Generalmente, el proceso consta de los siguientes pasos;

i) Llenado; se llena el recipiente con un fluido a presión adecuado para la prueba. En la


mayor parte de las aplicaciones el fluido que se usaría seria aire, sin embargo, en
algunas aplicaciones puede requerirse usar algún fluido hidráulico o algún gas con
características especiales como el nitrógeno.

ii) ii) Estabilización; Debido a los efectos adiabático - referente al incremento de


temperatura que se da en un fluido cuando este se presuriza dentro de un recipiente, y
su consecuente aumento de volumen y presión - y elastómero del recipiente, es
necesario estabilizar la presión dispersando el calor y permitiendo que el recipiente
"ceda" lo que tiene que ceder.

iii) iii) Prueba; Durante el cual se evalúa el cambio de presión en el recipiente.

iv) iv) Descarga.

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