Está en la página 1de 2

8 ACTUALIDAD

Mujer y opinión MARTES, 6 DE FEBRERO DE 2018

C uando ella menos lo esperaba,


cuando parecía estar viviendo a ple-
nitud, recibió la noticia que tenía cáncer de mama.
D esubicadas de las cartografías occiden-
tales y modernas de la política, de la
identidad, del lenguaje, del deseo; desde el margen fronteri-
Se llenó de miedo de saber que lo que hoy es la primera zo que impone un Océano, marchamos las mujeres del Pa-
causa de muerte de mujeres en el mundo, le había llegado. cífico, diversas y diferentes. Luchamos para que nuestra
Se llenó de remordimiento al reflexionar que durante los memoria ancestral no desaparezca, la cantamos, la baila-
tres últimos meses había cancelado la cita de control porque mos, la abrazamos y, muchas veces, la lloramos.
siempre había otra cita de trabajo que no podía esperar. Y se La denominación de lucha, en este escrito, está relacio-
llenó de culpa al saber que el dolor de su esposo, sus hijos y nada con una manera propia de asumir el mestizaje y la
quienes la aman, pudo quizás haber sido evitado si la salud multiplicidad de formas no reductoras, en las cuales está
tuviera un lugar importante en sus prioridades. inmersa la tensión y la riqueza, no solo de un territorio,
Ella, una mujer alegre, positiva y lle- como es el Pacífico, sino el hecho de ser mujer, negra, músi-
na de vida, convencida que todo eso es- ca, madre, hija, esposa, amiga, activista y soñadora.
La vida taba garantizado por siempre y quien a No voy a referirme a la distancia crítica, que separa al

ROSA
pesar de haber tenido tantas mujeres Pacífico del resto de Colombia, esto podría recordar situa-
diagnosticadas cerca, jamás consideró ciones que implican no ser reconocido como adecuado, en
que formaría parte de la estadística: Una ninguno de los marcos disponibles.
de cada 8 que tendrán cáncer de mama Es necesario expresar que las mujeres del Pacífico,
en algún momento de su vida. como las demás mujeres, no somos iguales, pero tene-
Después del miedo, el remordimiento mos impresos en nuestros pasos, el sello de territorios
Lina Hinestroza y la culpa, buscaba desde su razón y su ricos en diversidad, en ancestralidad, en historia, en ca-
Directora Fundación Modo Rosa
corazón la fuerza que necesitaría para en- dencia, en sonidos y en temple.
frentar un tratamiento que sabía lastima- La fuerza, a la que le denomino
ría su cuerpo y su autoestima sin piedad temple, sale de las ventajas deriva-
Desde el Pacífico

CANTANDO
y sintió que aceptar su nueva condición con dignidad era el das de la marginalidad que nos
primer paso para su sanación interior. Eligió enfrentar una otorga el sistema y que nos ha con-
sociedad, que en el momento no estaba acostumbrada a ver ducido a una responsabilidad co-
en sus calles mujeres sin pelo en su cabeza, y con mucho lectiva, que se traduce en tenden-
amor en su corazón salió convencida de que más que reflejar cias, visiones y normas, que bien
muerte sería un mensaje de vida porque algunas, al verla, al mundo supieron establecer un puente en-
tendrían una alerta, pedirían su cita de control y llegarían a tre lo simbólico y lo práctico, ha-
tiempo, para así no formar parte del 35% de aquellas diagnos- Goyo ciendo que el Pacífico sea uno de
ticadas en Colombia que pierden la batalla. Cantante de ChocQuib Town los lugares más protagónicos en la
Rápidamente descubrió que su dolor era útil para titulación de predios colectivos,
otras, que sus aprendizajes al servicio de las demás eran derivado este proceso de la Ley de
sanadores que, de alguna manera, “compartía la carga” y Comunidades Negras (70 de 1993).
pudo verificar que cuando el propósito sale desde el alma
las puertas se abren y los corazones también. Entendió
además que ser mujer es mucho más que un pelo largo y
un cuerpo perfecto y sintió que la feminidad y la belleza

EN VOZ D
salen y brillan desde muy adentro.
Esa mujer fue afortunada y sobrevivió. Hoy sonríe más
que antes y agradece a una enfermedad que en meses no
solo le despertó el verdadero sentido de vivir, sino que
transformó su conciencia para ser más feliz los muchos
años que le quedan. Ella verificó que no hay nada en la vida
que le dé más sentido a la propia que ayudar a otros y enten-
dió que todo tiene un para qué. Que los momentos difíciles
se hacen más llevaderos con una sonrisa y que hasta en el
momento más oscuro ¡hay luz!
Esa mujer podría ser aquella con quien tienes pensado
realizar tus sueños y quien hoy llena tus días de alegría. Esa
mujer podrías ser tú o podría ser yo. Por ella lo darías todo.
Es ella quien vuelve tu vida color de rosa.

terrados en el batallón Sepur


Zarco y un fortalecimiento
incipiente de la justicia de

L a narrativa de las mujeres en la gue-


rra suele concentrarse en su victimi-
zación desproporcionada, su indefensión y su papel como
Guatemala lograron lo hasta
ahora considerado imposible:
iniciar un juicio emblemático
constructoras de paz. La historia es más compleja y no siem- contra dos militares respon-
pre virtuosa. Las mujeres son víctimas y viven por años los sables de este horror. La juez,
procesos de exclusión que estuvieron en la raíz de su victimi- una mujer, escuchó los testi-
zación, asumen papeles de liderazgo durante la guerra, son monios en lengua Keqchí de
combatientes voluntarias en los grupos armados o atizan las mujeres indígenas, quie-
también el odio y la violencia que perpetúa la guerra. nes testificaron con el rostro
Los conflictos internos causan una alta victimización de la po- cubierto. Fueron condenados
blación civil. En Colombia, 220.000 personas murieron entre a penas entre 120 y 240 años.
1985 y 2015, de las cuales 81% fueron civiles. La victimización El horror no quedó en el olvi-
difiere para hombres y mujeres. Las do por la lucha incesante de

MUJERES
muertes violentas son mayoritaria- estas mujeres por buscar san-
mente de hombres. Las mujeres su- ciones, la presión de algunos
fren violencia sexual, desplazamien- grupos de la sociedad guate-
to forzoso y deben asumir la doble malteca y el apoyo de las Na-
carga de la familia tras la muerte de ciones Unidas para fortalecer
en la guerra: más allá sus parejas. Un ejemplo estremece-
dor ocurrió en el batallón Sepur Zar-
la justicia y la Fundación de
Antropología Forense.
de la victimización co en Guatemala. Un grupo de milita- La guerra abre en ocasiones
res asesinó a hombres de la etnia oportunidades de liderazgo
Ana María Ibáñez Maya-Keqchí y secuestraron a once para las mujeres. La muerte de
Economista y docente de sus mujeres, convirtiéndolas en sus parejas o la necesidad de
esclavas sexuales y domésticas por los hombres de permanecer in-
varios años. La guerra terminó, los visibles para evitar la victimiza-
militares responsables continuaron con su vida y las once víc- ción han empujado a muchas
timas volvieron a su vida de exclusión profunda por ser muje- mujeres rurales en Colombia a
res, indígenas y pobres. Treinta años después, la presión de or- convertirse en líderes comuni-
ganizaciones de mujeres, la exhumación de los cadáveres en- tarias o políticas. Hoy muchas
MARTES, 6 DE FEBRERO DE 2018 Mujer y opinión 9
ACTUALIDAD

El Pacífico se expresa en movimiento, imitando el paso


del río, la danza de las olas, el rugir de la selva, la majestuosi-
dad de las heliconias, el silbido de la lluvia y la quietud de las
L os movimientos proigualdad de género
recientes como #MeToo (#YoTambién)
y #TimesUp (#YaEsHora) parecen recoger una sensación genera-
noches sin sombra. La cultura de ese rugiente lugar, tiene lizada de la necesidad de justicia y equidad a favor de las mujeres.
nombre de mujer, vibra en medio de un pasado que no tiene Más allá de los temas mediáticos de la lucha contra el machismo
cadenas, convertido en esperanza, en fuerza, en palabra y en y la discriminación contra las mujeres, las brechas de género en el
acción. Acciones “diferenciadas” por el brillo de la piel, por el mercado laboral son relevantes por un simple argumento de efi-
viento del norte y del sur, por el golpe del bombo que des- ciencia económica. Por ejemplo, se ha encontrado que la dismi-
pierta el corazón. nución de la subrepresentación de mujeres en algunas ocupacio-
Territorio y memoria se trenzan, en peinados, en ritmos, en nes en Estados Unidos, explica aproximadamente un cuarto del
lenguajes, en vestuarios, que si bien no determinan separacio- crecimiento del PIB per cápita en ese país entre 1960 y 2010.
nes con el resto de la Nación, envían mensajes de pertenencia, Si bien la oferta laboral femenina aumentó rápidamente a ni-
de resistencias y de identidad. El Pacífico saltó de un pasado lle- vel mundial a partir de los años sesenta, esta tendencia parece
no de añoranzas, de orillas lejanas, a una posmodernidad en la haberse estancado en la última década. Así mismo, se observó
cual todo es posible. Evadió a la modernidad y conservó tatua- una reducción importante en la brecha de salarios entre hom-
das en el alma las huellas de su esencia: paz-cífica. bres y mujeres durante el mismo tiempo, que también se detuvo
Esta esencia paz-cífica, es femenina, es mujer y cómo expre- (o revirtió en algunos casos) desde hace algo más de una década.
sar esa feminidad, transversalizada por factores a los que “con En Latinoamérica, las mujeres ganan hasta 25% menos que sus
buena fe”, la academia ha definido como intersecciones y que pares masculinos con características similares.
las mujeres del Pacífico hemos convertido en elementos que Un estudio reciente de Marianne Bertrand de la Universidad
nos permiten empoderarnos. Nosotras, nos empoderamos con de Chicago, revisa la evidencia sobre las principales razones que
el territorio, con la etnicidad, con la raza, con familias extendi- explican esta brecha. La autora repasa temas bien conocidos
das, con saberes propios, con la naturaleza, con la gastronomía, como las diferencias de educación entre hombres y mujeres, las
etc. Esto no es esencialismo, es posmodernidad con rostro de diferencias en atributos psicológicos entre géneros, las diferen-
mujeres, diversas y diferenciadas. cias en preferencias por tipos y características de los trabajos, y
Para finalizar es necesario cantar y, para ello, lo haré to- el cuidado de los hijos. La autora concluye que la tensión entre
mando la palabra poética de María Elcina Valencia Córdoba y el trabajo en el mercado y el trabajo en el hogar, principalmente
sus Coplas de mi identidad, inspiradas en ese Paz-cífico, hecho debida al cuidado de los hijos, es la hipótesis que explica una
mujer: “Yo tengo la herencia viva del cantar de mis abuelos, mayor fracción de las diferencias salariales entre hombres y
tengo un legado de versos, de la alegría y del duelo. Traigo mujeres. Nikolay Angelov y coautores
guarapo y melao, traigo sal y coralina, la imagen de los esteros muestran que en Suecia la brecha en sa-
y un barril de cosa fina. Mi nombre tiene el aroma de Elcina, larios entre marido y mujer aumenta en Los hijos y

EQUIDAD
de María y también de Gloria… un 28% durante el período de 15 años
Soy una mujer paz-cífica, como Elcina, como Lucrecia, como que sigue al nacimiento del primer hijo.
Mary, como Lorena Torres, como Jenny De la Torre, soy todas Hay al menos dos factores que han
ellas y ellas son conmigo una a la vez. contribuido de manera importante a re-
ducir esta tensión en contra de la mujer.
Primero, la tecnología y la disponibilidad de género
de mano de obra no calificada de bajo
costo han contribuido a la reducción del Raquel Bernal

E ELLAS
tiempo dedicado a las tareas del hogar y Economista y docente
los hijos. Segundo, la evidencia de países
desarrollados sugiere que han cedido las
normas y concepciones de género que típicamente han asumi-
do que la madre debe ser el proveedor principal del cuidado de
los hijos y trabajo en el hogar.
De otra parte, han ocurrido varias cosas que contrarrestan los
efectos positivos de estas dos tendencias, y que pueden explicar
el estancamiento de los indicadores de equidad de género en la
última década. Primero, las transformaciones del mercado labo-
ral moderno han llevado a que los empleadores requieran ahora
aún mayor flexibilidad que hace un par de décadas. Por ejemplo,
mayor número de horas de trabajo, horarios más flexibles y dis-
ponibilidad permanente. Segundo, un mayor porcentaje de muje-
res en posiciones altamente exigentes tienen pareja (a quien el
Juntas de Acción Comunal y organizaciones comunitarias son mercado laboral también le exige mayor flexibilidad) y son ma-
precedidas por mujeres. Otras mujeres víctimas de la violencia dres, con respecto a hace un par de décadas cuando eran mayori-
han encontrado en la lucha por el reconocimiento y sanción de la tariamente solteras. Ambos canales implican que a pesar del pro-
violencia un vehículo para sanar parcialmente su dolor. Estas mu- greso, las nuevas condiciones ponen aún mayor presión sobre el
jeres hablan duro y no buscan conmiseración. Quieren reconoci- tiempo de la mujer en el mercado laboral y en el hogar.
miento, reparación, verdad, justicia y la acción efectiva del Estado. Las políticas que promueven la flexibilidad laboral no solu-
Pero las mujeres en la guerra también causan dolor, muerte cionan esta tensión si la flexibilidad aún se sigue penalizando
y destrucción. Algunas mujeres deciden unirse voluntariamen- en el mercado. Los programas que promueven la igualdad de
te a los grupos armados y luchar. En la reciente desmovilización género en el cuidado de los hijos como las licencias de paterni-
de las Farc un 23% de los excombatientes eran mujeres. Muchas dad compartidas exhiben efectos mixtos y en su mayoría no
son combatientes en todo el sentido de la palabra: matan, son presentan efectos significativos sobre los resultados laborales
sanguinarias, cometen violaciones contra el derecho interna- de las mujeres. Lo mismo ocurre con las cuotas para mujeres
cional humanitario y someten la población civil. por acción afirmativa. Es claro que debemos seguir tratando de
Las mujeres atizan el odio y la violencia aunque no comba- entender cómo promover la igualdad en el hogar para que esta
tan. En Mali, las tribus del Norte tienen una estructura ma- se pueda reflejar en el mercado laboral, y en la realidad de un
triarcal. Las mujeres, aunque confinadas a sus hogares, tienen país. El cambio es cultural, de mentalidad y de comportamien-
un papel dominante y una fuerte influencia sobre los hom- to. Este tipo de transformaciones toman tiempo y requieren pri-
bres en la familia. Son transmisoras de odio y alientan a los mero de una plena conciencia del problema por parte de los ac-
hombres de sus familias a matar y combatir en la guerra. Para tores. Creo que esta etapa es por la que atravesamos, y espera-
desactivar estos círculos de odio, las Naciones Unidas y el Go- mos que augure la llegada de una segunda etapa de cambios.
bierno construyeron una casa de la mujer en la cual las muje-
res de distintas tribus se reúnen, comparten la cotidianidad y
emprenden proyectos conjuntos. No ha sido fácil. Los mo-
mentos de armonía se entrelazan con el resurgimiento del
odio, los gritos y la incomprensión.
No se debe diseñar una política de género con el análisis
incompleto de unas mujeres virtuosas, víctimas de la guerra
y vehículos de paz. Las mujeres sufren en la guerra, las muje-
res son partícipes de la guerra, las mujeres atizan la violen-
cia. Una política de género debe reconocer estas complejida-
des, tanto las virtudes de las mujeres como su capacidad de ICQC 2018-20

odio y destrucción, para realmente desactivar el odio que


perpetúa el conflicto.