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La actividad física y los beneficios en la salud del adolescente

Autores: Dra. en Ed. Felicitas Vilchis Velázquez.


Dr. en Ed. Carlos Israel Hannz Sámano
Lic. en Der. Celia Vilchis Velázquez

Descripción Institucional
Plantel Nezahualcóyotl de la escuela Preparatoria de la UAEMéx.
Plantel Nezahualcóyotl de la Escuela Preparatoria de la UAEMéx.
Plantel Ignacio Ramírez Calzada de la escuela Preparatoria de la UAEMéx.

Correo electrónico
feliz_ilce@yahoo.com.mx
Channz72@hotmail.com
chelavilchis@yahoo.com.mx

Tema: Promoción de la Salud


Palabras Clave:

Actividad Física.- Según la OMS considera actividad física cualquier movimiento


corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía.

Beneficios.- La palabra Beneficio es un término genérico que define todo aquello


que es bueno o resulta positivo para quien lo da o para quien lo recibe, entiéndase
como un beneficio todo aquello representativo del bien, la cuestión enmarca una
utilidad la cual trae consecuencias positivas que mejoran la situación en la que se
plantean las vicisitudes o problemas a superar.

Salud.- Según la Organización Mundial de la Salud, tiene una definición concreta:


es el estado completo de bienestar físico y social que tiene una persona.

RESUMEN

En nuestra sociedad actual, hay muchos individuos que practican deporte, o algún
tipo de actividad física; no hay más que salir a la calle, entrar en algún estadio o
polideportivo o, simplemente, consultar la programación de las distintas cadenas de
televisión, algunas de ellas dedicadas por entero a los deportes. Pero también hay
otras muchos que no los practican en absoluto; unas porque nunca han hecho ni
tienen intención de hacerlo, otras porque hicieron alguna vez y luego lo
abandonaron.

Existe evidencia importante que sugiere que la práctica de una actividad física
puede mejorar las funciones cognitivas y propiciar un mejor bienestar en personas
que padecen de alguna enfermedad mental, como es el caso de un trastorno de
ansiedad, depresión o estrés. También se han determinado los beneficios que
puede tener sobre el rendimiento académico de adolescentes escolares (Hanneford
1995).

Los beneficios que la actividad física tiene sobre el bienestar psicológico,


sociocultural y cognitivo del adolescente son importantes para el desarrollo integral
del mismo, aún que también se han organizado una gran cantidad de
procedimientos interesados a modificar los comportamientos y las actitudes que las
personas tienen sobre la práctica de una actividad física o deporte.

La naturaleza de las actividades de ocio de los adolescentes ha cambiado


drásticamente en las últimas décadas. En el pasado, la infancia y la adolescencia
dedicaba gran parte de su tiempo de ocio a practicar juegos activos al aire libre; sin
embargo, la aparición de la televisión, de los juegos de ordenador y de internet ha
provocado que los adolescentes de ambos sexos dediquen en la actualidad una
parte mucho mayor de su tiempo libre a actividades de tipo sedentario.

La importancia de la actividad física para la salud social, mental y física


infantojuvenil es indiscutible, y por lo tanto resulta esencial llevar a cabo esfuerzos
en todo el mundo con el fin de “reintroducir” la actividad física en la vida de nuestra
infancia y nuestra adolescencia.
INTRODUCCIÓN

En pleno siglo XXI el panorama mundial está enmarcado por una creciente
preocupación por las consecuencias que pueda traer consigo la poca práctica de
actividad física o deporte. Los gobernantes en general y los sujetos estatales
encargados de la salud pública en particular, se encuentran alarmados por las cifras
que indican la poca actividad física y las consecuencias sociales en términos de
bienestar físico que la protegen.

Recientes estudios señalan al sedentarismo como un factor que acompaña la


aparición y gravedad de un número importante de enfermedades crónicas como la
hipertensión arterial, la diabetes y la obesidad, entre otras.

En el contexto latinoamericano se hallan cifras bastante preocupantes que estiman


que más de un cuarto de la población mayor a los 14 años no practica una actividad
física o deporte. Uno de los estudios más reciente, realizado en Argentina, encontró
que aproximadamente el 60% de los varones y el 75% de las mujeres de entre 25 y
70 años no realizan actividad física regularmente (Argentina en movimiento, 2000).
Este estudio plantea, así mismo, que aquellos que participan lo hacen con una
frecuencia o dosificación inadecuada. Esta perspectiva, bosquejan los autores,
permite señalar que no están debidamente incorporados en el ideal social los
hábitos que conllevan dicha experiencia vital. La consecuencia es que gran número
de ciudadanos, en el campo de la salud, se ubican en la categoría de población de
riesgo, es decir, son potencialmente vulnerables frente a la posibilidad de contraer
alguna enfermedad.

La práctica de cualquier deporte con tenacidad ayuda a que los adolescentes


aprendan la importancia de la disciplina, la constancia y el esfuerzo. Fomenta
igualmente la competitividad que si se desarrolla con moderación puede ser muy
beneficiosa en su vida. Los adolescentes aprenden a disfrutar de las victorias y a
hacerse fuertes con las derrotas, pero sobre todo adquieren disciplina para
favorecer su salud
En el caso de los deportes de equipo se amplía además la cantidad de beneficios
para los adolescentes. Aprenden la importancia de contar con los demás lo que
desarrolla su sociabilidad; entienden la importancia de respetar la autoridad; la
necesidad de seguir las reglas y la trascendencia de respetar a los demás.

Al realizar actividades físicas estas se vuelven esenciales para el mantenimiento y


mejora de la salud y la prevención de las enfermedades, en todas las personas y
los adolescentes no son la excepción y a cualquier edad. La actividad física
contribuye a la prolongación de la vida y a mejorar su calidad, a través de beneficios
fisiológicos, psicológicos y sociales por mencionar algunos.

Por lo que al no ejercitar el deporte y salud, conllevan a un estilo de vida actual


general de desequilibrios psicológicos relacionados con el estrés, la ansiedad o la
concentración por mencionar algunos. La solución a estos problemas puede llegar
desde una práctica deportiva regular y controlada, ya que proporciona un equilibrio
mental que influye en la percepción de un bienestar generalizado.

La actividad física se ha declarado como una buena técnica terapéutica para


combatir algunos de los trastornos psicológicos que más parecen afectar a nuestra
sociedad en estos tiempos como son: ansiedad, estrés y depresión. Incluso hay
estudios que comparan los efectos ansiolíticos del ejercicio físico, ciertas formas de
psicoterapia, la meditación o el mero descanso (Weinberg, & Gould, 1995),
concluyéndose de ellos que la actividad física produce tan buenos efectos como el
que más, con la particularidad de que si el ejercicio se convierte en un hábito, la
mejoría tiende a mantenerse.

En nuestra sociedad actual, existen personas que practican deporte, o algún tipo
de actividad física; esto se puede percibir cuando salimos a la calle, entrar en algún
espacio deportivo o también en los parques. Pero también hay otras muchas que
no practican en absoluto ninguna actividad física; unas porque nunca han hecho
ni tienen intención de hacerlo, otras porque hicieron alguna vez y luego lo
abandonaron.
La naturaleza de las actividades de ocio de los adolescentes ha cambiado
drásticamente en las últimas décadas. En el pasado, la infancia y la adolescencia
dedicaba gran parte de su tiempo de ocio a practicar juegos activos al aire libre; sin
embargo, la aparición de la televisión, de los juegos de ordenador y de internet ha
provocado que los adolescentes de ambos sexos dediquen en la actualidad una
parte mucho mayor de su tiempo libre a actividades de tipo sedentario.

La importancia de la actividad física para la salud social, mental y física


infantojuvenil es indiscutible, y por lo tanto resulta esencial llevar a cabo esfuerzos
en todo el mundo con el fin de “reintroducir” la actividad física en la vida de nuestra
infancia y nuestra adolescencia.

La actividad física en la adolescencia genera una serie de beneficios durante la


niñez que incluyen un crecimiento y un desarrollo saludables del sistema
cardiorrespiratorio y músculo-esquelético, el mantenimiento del equilibrio calórico, y
por lo tanto, un peso saludable, la prevención de los factores de riesgo de
enfermedades cardiovasculares tales como la hipertensión o el elevado contenido
de colesterol en sangre, y la oportunidad para desarrollar interacciones sociales,
sentimientos de satisfacción personal y bienestar mental.

De tal manera que el grado en el que la inactividad contribuye a los crecientes


niveles de obesidad en la infancia no ha sido definido con claridad. Sin embargo,
existen pruebas científicas sólidas que sugieren que los niños y niñas inactivos
presentan más probabilidades de tener un exceso de grasa (Goran, 2001). Existen
asimismo pruebas científicas convincentes de que los adolescentes que dedican
más tiempo a tareas sedentarias tales como ver la televisión o los juegos de
ordenador presentan más probabilidades de tener un exceso de grasa (Gortmaker,
1990).

Durante los años de crecimiento (en especial, la adolescencia), desarrollan rápidamente la


densidad mineral de sus huesos. Este hecho es importante, puesto que el desarrollo de
tanta masa ósea como sea posible durante la infancia y la adolescencia reduce las
probabilidades de pérdidas excesivas de masa ósea en etapas posteriores de la vida
(conocidas como osteoporosis). Se ha demostrado claramente que las actividades físicas
durante la pubertad temprana, en especial las actividades de fuerza muscular (cargas de
peso que tensionan en mayor medida los huesos), pueden servir para lograr una mayor
masa ósea que constituya una protección frente a la osteoporosis en la tercera edad (Bass,
2000).

Las actuales recomendaciones son las siguientes:

1. Que los niños, niñas y adolescentes deben realizar a los menos 60 minutos (y
hasta varias horas) de actividad física de intensidad moderada a vigorosas todas o
la mayoría de los días de la semana. Actividad Física y Salud en la Infancia y la
Adolescencia (Martinez, 2001).

2. Al menos dos días a la semana, esta actividad debe incluir ejercicios para mejorar
la salud ósea, la fuerza muscular y la flexibilidad.

Éstas son las recomendaciones internacionales presentadas por expertos a nivel


mundial en el campo de la actividad física y la salud (Cavill y Colbs. 2001). Dichas
recomendaciones han sido aceptadas y adoptadas por diversos organismos
internacionales importantes y gobiernos, incluidos el Ministerio de Sanidad del
Reino Unido, Centers for Disease Control and Prevention (CDC: red de centros para
el control y la prevención de enfermedades) de Estados Unidos y el Ministerio de
Sanidad y de la Tercera Edad de Australia.

Se ha calculado que en la actualidad los niños y niñas gastan aproximadamente


600 kcal diarias menos que los de hace 50 años (Boreham, 2001). Las razones de
este hecho son multifactoriales y probablemente incluyen las siguientes:

1. Unas actividades de ocio más sedentarias, tales como ver la televisión, internet y
los juegos de ordenador, que han sustituido al tiempo de juego en el exterior.

2. Menos educación física en los centros escolares.

3. Menos oportunidades para desarrollar un ocio activo.

4. El aumento del transporte motorizado (por ejemplo, los coches), en especial al


centro escolar.
5. El incremento del grado de urbanización de pueblos y ciudades, que no promueve
el transporte activo y seguro, como el realizado a pie o en bicicleta.

6. El aumento de la mecanización en el seno de la sociedad (ascensores, escaleras


mecánicas, entre otros).

7. La sobreprotección de los progenitores y la preocupación excesiva por la


seguridad de los niños y niñas en el exterior (por ejemplo, el tráfico denso o el miedo
a los extraños).

8. Un entorno (hogar, centro escolar, sociedad) que no promueve la actividad física


(por ejemplo, los padres obesos e inactivos).

La adolescencia es un período de la vida en el que se observa un rápido declive en


la participación en actividades físicas, en especial en el caso de las chicas. Una de
las cuestiones más relevantes a la hora de hacer frente a este problema consiste
en garantizar que antes de la adolescencia todos los niños y niñas hayan
desarrollado unos hábitos sólidos en materia de actividad física y tengan una actitud
positiva hacia la misma.

Generalmente, los adolescentes comunican más barreras hacia la actividad y el


ejercicio físicos, tales como limitaciones de tiempo, falta de interés, deseo, energía
o motivación, condiciones climatológicas inadecuadas, el hecho de tener novio o
novia, así como barreras relativas a la imagen de uno mismo y otros factores
sociales (O’Dea J. 2003).

Aunque se describen de manera amplia los indicadores del sedentarismo y se


puntualizan los beneficios que la actividad física tiene sobre el bienestar psicológico,
sociocultural y cognitivo, también se han estructurado una gran cantidad de
procedimientos tendientes a modificar los comportamientos y las actitudes que las
personas tienen sobre la práctica de una actividad física o deporte.
OBJETIVOS

Identificar los principales beneficios que deja la actividad física en los adolescentes.

Recolectar información sobre los principales factores que provocan que los
adolescentes no practiquen ningún deporte.

METODOLOGÍA.

Se realizó una búsqueda de información en textos, revistas y documentos


electrónicos, entre otros.

Se analizaron los documentos y se describió la información más relevante acerca


de la actividad física y los beneficios que conlleva en los adolescentes al practicarla.

RESULTADOS

Los resultados que se pueden describir de la información consultada es importante


y relevante, ya que los adolescentes les gusta las actividades físicas, sin embargo
no las llegan a practicar por ocio, flojera, cansancio, anemia por mencionar algunos,
o también porque se les hace más interesante hacer otro tipo de actividades como
estar conectados a internet o alguna red social, dejando a un lado los grandes
beneficios que les llegaría aportar el practicar alguna actividad física.
CONCLUSIONES

Se puede concluir que a los adolescentes les gusta mucho la actividad física y son
conscientes de los beneficios que aporta la actividad física sin embargo no la
practican por flojera o por qué sienten llamativas otras actividades.

Los adolescentes pueden mejorar su bienestar y su salud emocional al realizar


algún tipo de actividad física.

La actividad física sirve tanto a los adolescentes y personal en general como un


factor principal tanto física como mentalmente.

Finalmente la actividad física es muy beneficiosa y todos los adolescentes, ellos


deberías practicarla para ver resultados a corto y largo plazo.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bass SL. (2000). The prepubertal years: a uniquely opportune stage of growth when
the skeleton is most responsive to exercise? Sports Med, 30:73-78.

Boreham C, Twisk J, Neville C, Savage M, Murray L, Gallagher A. (2002).


Associations between physical fitness and activity patterns during adolescence and
cardiovascular risk factors in young adulthood: the Northern Ireland Young Hearts
Project. Int J Sports Med, 23 Suppl 1:S22-26.

Cavill NA, Biddle SJ, Sallis JF. (2001). Health enhancing physical activity for young
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25.
Goran MI, Treuth MS. (2001). Energy expenditure, physical activity, and obesity in
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Gortmaker SL, Ñus A, Sobol AM, Peterson K, Colditz GA, Dietz WH. (1990).
Television viewing as a cause of increasing obesity among children in the United
States, 1986-1990.Arch Pediatr Adolesc Med 1996, 150:356-362.

Hanneford, C. (1995). Smart Moves: Why Learning is Not All in Your Head. Great
Oceans Publishing. [ Links ]

Martinez-Gonzalez MA, Varo JJ, Santos JL, De Irala J, Gibney M, Kearney J,


Martinez JA. (2001). Prevalence of physical activity during leisure time in the
European Union. Med Sci Sports Exerc, 33:1142-1146.

O’Dea J A. (2003). Why do kids eat healthful food? Perceived benefits of and
barriers to healthful eating and physical activity among children and adolescents. J
Am Diet Assoc, 103:497-501.

Weinberg, R.S., & Gould, D. (1995). Fundamentos de psicología del deporte y el


ejercicio físico. Barcelona: Ariel.