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La alegría es como un clavo que Don Bosco lleva metido en la mente.

Domingo Savio, su alumno predilecto, llegará a decir:

“Nosotros hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres.

Buscamos evitar el pecado, porque nos roba la alegría del corazón”.

Para Don Bosco la alegría viene de la profunda satisfacción de saberse en

las manos de Dios y por tanto es el gran valor “la esperanza cristiana”.

Don Bosco era visto como el capitán de un pequeño ejército porque se

encargaba de organizar juegos, partidos animados y muy alegres.

Lo mismo que en I Becci, todas las reuniones terminaban con las

oraciones y los días de fiesta iban a la iglesia de los Jesuitas y sostenían

una estupenda catequesis.


La sociedad de la alegría se manejaba bajo un reglamento muy sencillo:
1. Ninguna acción, ninguna conversación que pueda avergonzar a un cristiano.
2. Cumplir con los propios deberes escolares y religiosos.
3. Estar siempre alegres.

La sociedad de la alegría se manejaba bajo un reglamento muy sencillo:


1. Ninguna acción, ninguna conversación que pueda avergonzar a un cristiano.
2. Cumplir con los propios deberes escolares y religiosos.
3. Estar siempre alegres.

La sociedad de la alegría se manejaba bajo un reglamento muy sencillo:


1. Ninguna acción, ninguna conversación que pueda avergonzar a un cristiano.
2. Cumplir con los propios deberes escolares y religiosos.
3. Estar siempre alegres.

La sociedad de la alegría se manejaba bajo un reglamento muy sencillo:


1. Ninguna acción, ninguna conversación que pueda avergonzar a un cristiano.
2. Cumplir con los propios deberes escolares y religiosos.
3. Estar siempre alegres.

La sociedad de la alegría se manejaba bajo un reglamento muy sencillo:


1. Ninguna acción, ninguna conversación que pueda avergonzar a un cristiano.
2. Cumplir con los propios deberes escolares y religiosos.
3. Estar siempre alegres.

La sociedad de la alegría se manejaba bajo un reglamento muy sencillo:


1. Ninguna acción, ninguna conversación que pueda avergonzar a un cristiano.
2. Cumplir con los propios deberes escolares y religiosos.
3. Estar siempre alegres.

La sociedad de la alegría se manejaba bajo un reglamento muy sencillo:


1. Ninguna acción, ninguna conversación que pueda avergonzar a un cristiano.
2. Cumplir con los propios deberes escolares y religiosos.
3. Estar siempre alegres.