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Por el Maestro

Omraam Mikhaël Aïvanhov

AL PRINCIPIO
ERA
EL VERBO 1/3

Obras completas – Tomo 9/I


OM-108-01 – 5 conferencias de 14

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En lengua Española
Obras Completas Tomo 9
AL PRINCIPIO ERA EL VERBO

Relación de 4 conferencias lote 1 de 3


Palabras del Maestro

EN EL PRINCIPIO ERA EL VERBO


Del 28 DE MAYO DE 1941
NO SE PONE VINO NUEVO EN ODRES VIEJOS
Del 12 de Mayo de 1939
LOS PRIMEROS SERAN LOS ULTIMOS
Del 10 de Junio de 1939
LA TEMPESTAD CALMADA
Del 14 de junio de 1941
HAZ DEL MUY ALTO TU RETIRO
Del 15 de Junio de 1941

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PENSAMIENTO DEL MAESTRO
“En ningún otro libro podremos aprender verdades más
esenciales que en los Evangelios. Ciertamente algunos dirán que
ya los han leído y no han encontrado gran cosa en ellos, es por
eso que ahora van buscando su camino en las religiones o las
filosofías orientales…. Pues bien, esto es simplemente porque no
han entendido nada, ni la inconmensurable sabiduría que esta
contenida en los Evangelios. Es cierto, y lo sé, están saturados de
textos conocidos, y necesitan cambiar un poco de alimentos. Pero
no saben que es sumamente peligroso ir a buscar estos alimentos
en las enseñanzas que no comprenderán, pues no están adaptados
a su estructura y a su mentalidad. Ciertos Occidentales los han
estudiado y practicado con mucho provecho, pero son muy pocos
los que lo han conseguido.
“Lo que es para nosotros, Occidentales, es la enseñanza de
los Evangelios. Pues como no los habéis ni leído en serio ni
meditado, buscáis otras cosas, pero con qué finalidad? No debéis
creer que los sabios y los Maestros espirituales de la India se
sienten muy contentos y orgullosos de ver estos cristianos
despreciar su religión para disfrazarse de yoghis, balbucear
algunas palabras en sanscrito y recitar mantrams haciendo quemar
alguna barritas de incienso. Esto solo demuestra que aman el
exotismo, y no la simple verdad. Podéis creerme, los cristianos
pueden encontrar en la Biblia y las numerosas obras que ella ha
inspirado, todo lo que pueden necesitar para su expansión
espiritual.

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Conferencia del Maestro
OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
Sèvres, 28 de Mayo de 1941

Del Tomo 9:O.C.


AL PRINCIPIO ERA EL VERBO
Capítulo I

AL PRINCIPIO ERA ELVERBO


Hoy os leeré los primeros versículos del Evangelio de San Juan

"Al principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios y el


Verbo era Dios. Estaba al principio con Dios. Todas las cosas fueron
hechas por Él, y nada de lo que se hizo se hizo sin Él. En Él estaba la
vida y la vida era la luz de los hombres. La luz brilló en las tinieblas y
las tinieblas no la recibieron"

San Juan 1 1-5

"Al principio era el Verbo"…


A menudo se ha traducido por "Al principio era la Palabra"…
¿Qué traducción es la mejor? ¿Son lo mismo Verbo y Palabra?
No y enseguida vamos a ver por qué Existe una analogía entre el
comienzo del Evangelio de San Juan y el del Génesis, que os leeré
también:

"Al principio Dios creó el Cielo y la Tierra. La Tierra era


informe y vacía, las tinieblas cubrían el abismo y el espíritu de Dios
planeaba por encima de las aguas

Dios dijo: "Hágase la luz", y la luz fue. Dios vio que te la luz era
buena y separo Dios la luz de los tinieblas. Dios llamó a la luz día y
llamó a las tinieblas noche. Hubo una tarde y hubo una mañana fue el
primer día"

Diréis que las analogías entre estos dos pasajes no son


2

demasiado evidentes. Quizá, pero existen, y cuando os haya dado


algunas explicaciones comprenderéis que Moisés y San Juan hicieron,
en realidad el mismo relato de la Creación.

La semana pasada os explique que la vida sólo puede


manifestarse gracias a la existencia de los polos positivo y negativo,
masculino y femenino, espíritu y materia. Os di también algunas
explicaciones concernientes al círculo (con su centro y periferia) en
relación con el espíritu y la materia, el hombre y la mujer. Os
recuerdo muy rápidamente estas ideas, porque lo que hoy os diré será
la continuación de lo que os expliqué en la conferencia precedente. El
círculo con el punto en el centro es el símbolo geométrico del
universo animado por el espíritu, el círculo es la materia que lo
envuelve y a través de la cual el Espíritu viene a encarnarse.

Según el texto del Génesis, el primer acontecimiento de la


creación fue la aparición de la luz Dios dijo: "¡Hágase la luz!..."
Pero, ¿de qué luz se trata? En búlgaro tenemos dos palabras
diferentes para designar la luz, "svetlina" y "videlina". La palabra
"svetlina" designa la luz física y está formada con la raíz del verbo
que significa brillar. La palabra "videlina" designa la luz espiritual y
está formada con la raíz del verbo que significa "ver". Videlina es la
luz que permite ver el mundo espiritual, el mundo invisible: fue
Videlina la que, al materializarse, dio Svetlina, la luz Física. 1

Comprenderéis mejor esta idea si os recuerdo el experimento del tubo


de Crookes.
Tubo

Cátodo Ánodo

Experimento de Crookes

En los dos extremos de un tubo, en el cual previamente se ha


hecho el vacio, se ponen dos electrodos conectados a una fuente
eléctrica. Se hace pasar la corriente: el cátodo emite un flujo de
3

electrones en dirección al ánodo; pero el cátodo sigue estando oscuro


y es en la región del ánodo donde aparece la luminiscencia.

La luz que el Sol nos envía no es esta luz de la que nos hablan
las escrituras. Más allá del Sol visible existe un Sol invisible, oscuro,
el Sol negro, que envía sin cesar energías al Sol visible. Este las
transforma y las devuelve bajo forma de luz física. La luz que vemos
no es esta luz que creó Dios al principio cuando dijo: ''¡Hágase la
luz!''. El primer Sol emitió Videlina, la luz primordial, que el Sol
visible transforma y devuelve bajo forma de luz visible. Videlina la luz
verdadera solo revela las cosas al chocar con ellas. Si no encuentra
nada a su paso sigue siendo invisible. Únicamente puede revelarla el
obstáculo que encuentra.

De hecho todo lo que vemos, tocamos y creemos tener cerca se


encuentra ya muy lejos de nosotros. Todo lo que está materialízalo se
encuentra en el exterior. Sólo aquello que tenemos dentro está cerca
de nosotros. Por eso la verdadera clarividencia tiene que ver con la
sensación interior profunda y no con la visión de algo externo a
nosotros.

Volvamos ahora al texto de San Juan: "Al principio era el


Verbo…" El Génesis presenta también a Dios creando el mundo con
la palabra Y Dios dijo: "Hágase la luz…'' Y Dios dijo: ''Que haya una
extensión entre las aguas, y que ésta separe las aguas de las aguas'' Y
Dios dijo: "Que las aguas que estén debajo del Cielo se junten en un
solo lugar", y algunos se han imaginado que Dios, al principio, solo
tuvo que pronunciar unas palabras para crear el mundo. Eso es algo
infantil, evidentemente. Según la tradición Iniciática que yo os aporto,
al principio fue Videlina, es decir, el primer movimiento, el espíritu de
Dios el que se manifestó bajo forma de proyección, de irradiación
externa a Él. Antes de crear, Dios proyectó a su alrededor un circulo
luminoso, su aura. Con este círculo luminoso determinó el universo,
sus límites, sus fronteras. 2 Y, cuando los límites del universo hubieron
sido fijados. Dios proyecto en esta luz Videlina, unas imágenes que se
materializaron, que se cristalizaron. Fue Videlina, pues, la que
suministró la materia de la creación. 3
4

"Al principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios y el


Verbo era Dios"… "El Verbo estaba con Dios" significa que nada fue
hecho sin la participación de Videlina, el aura de Dios. En el fondo de
cada cosa creada está enterrada la esencia divina.

Este proceso de creación lo podemos verificar también en los


grandes Iniciados. Ellos también poseen un aura luminosa que
envuelve su cuerpo y lo protege. Todavía no se ha comprendido muy
bien el papel y la importancia del aura. Cuando los Iniciados quieren
obtener una realización, cuando quieren crear con el pensamiento
utilizan los mismos medios que Dios cuando creó el universo:
proyectan una imagen o pronuncian una palabra que debe atravesar
su aura. 4 Esta aura que les envuelve sirve de medio de manifestación.
La imagen proyectada, la palabra pronunciada, se revisten con la
materia del aura. Un nombre que quiera realizar una idea, si no
posee la materia subí del aura no podrá crear nada. Aquellos que no
poseen un aura a su alrededor no pueden producir ninguna
realización con el pensamiento. Sin duda lo habréis podido observar:
algunos días habíais sin poder producir ningún efecto en el alma de
los demás, mientras que otras veces, al contrario, con una palabra
muy sencilla producís grandes efectos. Es porque esta palabra está
viva, las palabras que empleáis han sido previamente sumergidas en
vuestra aura, se han vivificado y reforzado en ella y, revestidas así de
poder, han podido penetrar en el aura de los demás y hacerla vibrar.
Los días en los que vuestra aura es débil, vuestras palabras son
insignificantes, están vacías no hay nada en ellas; habláis, pero no
obtenéis ningún resultado. Las palabras no están impregnadas de este
elemento que suministra el aura videlina.

El poder de los Iniciados proviene de que saben impregnar las


palabras que pronuncian con la materia de su aura, que es
abundante, intensa, pura. La palabra es como un recipiente y produce
efectos tanto más grandes cuanto más impregnada está del elemento
creador, Videlina. ¿Pensáis, acaso, que alguien que no sepa
pronunciar las palabras mágicas obtendrá resultados y atraerá a los
seres superiores? No. Pero un Iniciado que pronuncie estas mismas
palabras sin gritar, sin hacer gestos, obtendrá grandes resultados
solo con la fuerza interior proveniente de su aura. No fue la palabra
5

la que creó el mundo, sino el Verbo. La palabra fue el medio del que
se sirvió el verbo para realizar el trabajo de la creación. El Verbo fue
el primer elemento que Dios puso en acción; la palabra fue el medio
que permitió al Verbo manifestarse.

El Verbo es el pensamiento, la palabra que todavía no se ha


expresado en el plano físico. Cuando pensáis, ya habláis, y es esta
"palabra" la que es real, la que es poderosa, la que es mágica. San
Juan, que escribió su Evangelio en griego, empleó la palabra "logos".
Logos significa, evidentemente, "palabra", pero también
"inteligencia". El primer significado de Logos es inteligencia. Logos
no es la palabra pero la palabra proviene del Logos en tanto que
expresión, en tanto que manifestación de un pensamiento, de una
inteligencia. Logos, el Verbo, es la causa mientras que la palabra es
una consecuencia, ¡y a menudo una consecuencia poco lograda!

Cuando la fuerza primordial de Dios era espíritu y fue al volver


a Dios cuando se convirtió en luz. El Sol negro emite Videlina,
espíritu, hacia el Sol luminoso, y el Sol luminoso devuelve luz al Sol
oscuro. A su vuelta, el espíritu se transforma en luz. Cuando Dios hizo
el primer movimiento, fue su espíritu, el Verbo, el que entró en acción.
Cuando el espíritu volvió hacia Dios se había convertido en luz. Todo
lo que el centro envía hacia la periferia vuelve hacia el centro, porque
el círculo tiene un límite, y se establece, por tanto, una circulación
ininterrumpida desde el centro a la periferia y desde la periferia al
centro. Al volver hacia el centro, la corriente de fuerzas posee nuevas
cualidades y provoca nuevas reacciones a lo largo de su trayecto de
vuelta. La naturaleza de la corriente no es la misma a la ida que a la
vuelta.

Al principio era el Verbo, el primer movimiento del Espíritu


divino que creó el círculo, el universo. Dios pronunció las palabras
que atravesaron su aura y se materializaron. La Ciencia Iniciática
nos enseña que el cuerpo de todos los seres que han descendido a la
Tierra, sus miembros, sus órganos, etc. no son otra cosa que
cristalizaciones de su aura. Antes de esta cristalización, estos seres
vivían en un estado sutil, no eran más que imágenes. Nuestros
órganos no son otra cosa que la materialización de nuestra aura, y
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los primeros hombres que vivían en el Paraíso solo poseían el aura de


los órganos físicos. Por eso se dice que estaban desnudos, porque su
cuerpo todavía no se habla materializado. Fue después de haber
cometido la primera falta cuando se produjo la materialización y
apareció el cuerpo físico. Y, se habla de caída, es porque el hombre
descendió a partir de este momento a la materia densa. Si ahora el
hombre proyecta ciertos pensamientos y ciertos sentimientos en su
aura, podrá, en el futuro, crear otros órganos, otros miembros del
cuerpo físico.

Los Iniciados son capaces de conocer el aura de un hombre


según sea su cuerpo físico, porque éste es una consecuencia del
estado de su aura. Para poder transformar nuestro destino, debemos,
pues, modificar nuestra aura. Mientras no trabajemos sobre este
círculo que nos envuelve, las enfermedades y los sufrimientos de los
que nos quejamos, continuarán manifestándose en nuestra tierra,
nuestro cuerpo. El aura del hombre representa el Verbo, el principio
de las cosas. El hombre no puede trabajar sobre la materia, ni
modificar sus formas, mientras no reemprenda todo desde el
principio, es decir, mientras no transforme su aura.

Algunos saben que el mago debe construir un círculo a su


alrededor 5 antes de empezar la ceremonia. El origen de esta práctica
es muy antiguo y proviene de un gran saber concerniente al aura
humana. Cuando se dice que el mago debe entrar en el circulo que ha
trazado, esto no significa solamente que debe trazar un circulo
material, sino que debe crear también a su alrededor esto círculo vivo
del aura y colocarse en su centro; es decir que su espíritu debe estar
activo, vigilante, porque si no corre el riesgo de ser víctima de los
espíritus invisibles. Si el mago se contenta con trazar a su alrededor
un círculo material, sin haber trabajado previamente sobre su aura
para que ésta se vuelva pura, luminosa poderosa, quizá logre obtener
lo que desea, pero cuando salga del círculo mágico, si sus deseos, sus
tendencias y sus pensamientos no son "como Dios manda" todos los
seres que le habían obedecido cuando estaba en el círculo (porque las
entidades invisibles respetan este símbolo, así como las palabras
mágicas que se pronuncian) se ponen a perseguirle.
7

Estas desventuras les suceden a todos los magos que ignoran las
leyes que os explico Los espíritus invisibles al ver que su aura no es ni
pura, ni luminosa, acaban por vengarse de haber sido obligados a
obedecer a unos hombres que no lo merecían. Tales magos ignoran
que al principio era el Verbo, es decir, que antes de lanzarse a la
realización de vastas empresas hay que construirse un aura, un
verdadero círculo mágico de luz. Este círculo no se traza
automáticamente, con tiza o con cualquier otro medio, sino que se
prepara con el amor, con la pureza y la impersonalidad ¿Por qué, a
menudo, aquellos que se lanzan a las prédicas mágicas, no solo no
obtienen ningún resultado, sino que atraen desgracias? Porque su
aura todavía no es poderosa, luminosa, pura. Entonces cuando
quieren proyectar su pensamiento no se produce nada que pueda
revestirlo, hacerlo fuerte. Para que el pensamiento pueda volar hay
que darle alas. Estas alas se encuentran en el aura. Mis queridos
hermanos y hermanas, debéis comprender que la verdadera magia no
es prestidigitación. Los verdaderos magos pronuncian unas palabras
y la naturaleza les obedece y los ángeles descienden y atienden sus
oraciones porque sus palabras están llenas de Videlina.

"Al principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el


Verbo era Dios"… Cuando Dios creó este gran círculo luminoso lo
impregno con sus radiaciones. Los arboles, las plantas, los animales,
los hombres, eran imágenes que flotaban en el aura de Dios… Todo
lo que existe se encuentra en el aura de Dios, en el seno de la cual
nosotros vivimos, como dice San Pablo: "En Él vivimos, nos movemos
y tenemos nuestra existencia"… Todos estamos sumergidos en el aura
de Dios; ella nos penetra, nos atraviesa.

Observad esta figura: el conjunto de sus círculos es una rosa de


seis pétalos cuyo corazón está formado por un séptimo círculo, en el
centro Se trata de la rosa mística, que es el símbolo de los seis días de
la creación. Por otra parte, algunos esoteristas han interpretado la
primera palabra del Génesis: "Berechit", que significa "al principio",
como el verbo "bara" crear y "chit" seis. Diréis que hubo siete días de
creación. No, solo hubo seis, el séptimo no es idéntico a los demás
(evidentemente, tampoco se trata de días) Cuando juntamos seis peras
y una manzana no tenemos ni siete peras ni siete manzanas. Hubo seis
8

días más uno, lo que no es igual que siete días. Como en la rosa
mística, en la que hay trazados seis círculos y un séptimo, que no es
semejante a los demás puesto que los reúne, el séptimo día es
diferente de los otros seis. Se dice que el séptimo día Dios descanso.
Este reposo de Dios fue en realidad otro trabajo muy superior al
trabajo de los seis primeros días, que sólo fueron una preparación

La rosa mística es un símbolo de la creación del mundo. Poned


en cada círculo uno de los seis colores: violeta, azul, verde, amarillo,
naranja y rojo, y meditad sobre ellos… Aunque no comprendáis la
profundidad de este símbolo al contemplar una figura perfecta
crearéis al menos lazos entre ella y vosotros. Esta figura es de una
armonía tal que sentiréis, al mirarla, que una inmensa paz os invade.
La rosa es un símbolo muy antiguo que ya fue utilizado mucho antes
de que Christian Rosenkreuz fundara la Paternidad de los
Rosacruces.

La Rosa Mística

Os dije hace un rato que Dios trazo unos límites al universo y


que cuando las fuerzas emitidas por el centro alcanzan estos límites
vuelven hacia el centro bajo forma de luz. Quizá os extrañen estas
explicaciones… Pero considerad el calor que recibís del Sol, no es
más que una energía transformada. El Sol, en efecto, nos envía una
energía muy sutil, esta energía que penetra la atmosfera alcanza la
Tierra y la Tierra la transforma en calor. Esto es exactamente lo que
sucede también con las energías enviadas por el Sol invisible al Sol
visible, que éste transforma en luz. Constatamos que la temperatura
disminuye cuando nos elevamos en la atmosfera, lo que es una prueba
de que el calor no es una energía que venga directamente de el Sol.

Os señalo eso solo poro que reflexionéis sobre el hecho de que


ciertos centros tienen como función transformar las energías que les
9

vienen de otros centros para devolverlas después bajo una nueva


forma. Dios envía su fuerza a todas las jerarquías angélicas, que la
envían, a su vez a los grandes Maestros, y los Maestros a los
hombres, los hombres a los animales, los a límales a las plantas, y las
plantas a las piedras. Finalmente, esta fuerza vuelve hacia Dios por
la misma vía. 6 Ignoramos lo que es la electricidad, pero sabemos, sin
embargo, que si la hacemos pasar por una lámpara ésta alumbra; si
la hacemos pasar por un motor este gira, y si la hacemos pasar por
un infiernillo eléctrico éste calienta. Se trata, pues, de
transformaciones de la energía La verdadera ciencia consiste en
aprender qué transformaciones de la fuerza primordial se producen a
través de todos los centros. Cuando el niño empieza a comer aprende,
justamente, como se transforma una energía en otra, y eso no se
aprende en los libros sino viviéndolo.

Para cambiar nuestra existencia, para que las palabras que


pronunciamos puedan penetrar en las almas humanas y darles un
impulso, es preciso que estas palabras estén impregnadas de la
materia de nuestra aura. Si dejamos que floten dudas en nuestra aura
nunca podremos convencer a los demás. Algunos vienen a quejarse de
que trabajan sin éxito, desde hace años, para convencer a los demás
de la necesidad de ser buenos, generosos, honestos justos, puros… Yo
les respondo que esto sucede porque ellos mismos no están
convencidos de lo que dicen. Cuando un ser está convencido, tarde o
temprano arrastra la convicción de los demás, transmite a todos esta
convicción, porque es contagiosa. Pero ¿cómo queréis que los
hombres sean convincentes y persuasivos cuando viven y actúan a la
inversa de lo que piensan? Piensan como Dios, pero viven como los
animales. En nuestra Enseñanza se empieza por aprender que no se
obtienen resultados si no vivimos lo que pensamos

Mientras vuestra aura sea débil todos los espíritus de la


naturaleza pueden turbaros y haceros daño. Si queréis estar
protegidos formad alrededor vuestro un círculo de luz, imaginaos que
habéis puesto en este círculo una fuente luminosa que brota sin cesar
y que esta luz se extiende incluso hasta vuestros amigos y todo lo que
hay a vuestro alrededor, constatareis entonces como cambia vuestra
vida. Se os ha dicho: "orad", es decir, enviar corrientes luminosas al
10

espacio. Si no obtenéis respuesta es que no habéis enviado luz. Al


mundo invisible no le gusta ocuparse de lo que está apagado; si
queréis que os responda debéis encender todas vuestras lámparas.

¿Deseáis atraer el amor de alguien? Todos los medios para


lograrlo están prohibidos salvo uno: enviarle luz. No debemos tratar
de ganarnos el amor o la amistad de los seres por dinero, ni mediante
seducciones, ni con sonrisas. Ya sé que todo el mundo utiliza estos
medios, pero son los más débiles que existen. El único medio
autorizado, y el más poderoso, es enviar regalos de luz a los seres a
quienes queremos servir y por quienes queremos ser amados.
Entonces su alma lo sentirá y empezarán a ocuparse más de vosotros.
Igualmente, no podemos ganarnos a los Iniciados con ningún otro
medio que no sea la luz.

Si queréis que vuestra familia sea feliz pensad que vuestra casa
nada en la luz. Y cuando vayáis a visitar a vuestros amigos recogeos
antes de entrar en su casa, imaginaos que hay luz a vuestro alrededor
y en la casa a donde vais. Los hombres entran a menudo en las casas
de sus amigos cuando se encuentran en las tinieblas, irritados,
inquietos. Así es como los pierden… Una persona os trata con
violencia y queréis protegeros de sus reacciones: envolveos con luz y
haced lo mismo con ella, eso la paralizará… Deseáis que el Cielo
responda a todas las preguntas que os atormentan; al mismo tiempo
que vuestras preguntas, enviad señales luminosas hacia arriba y el
Cielo os responderá. Pero si lo haces de otra manera no recibiréis
respuesta… Deseáis curar a alguien: rodead de luz con el
pensamiento la parte enferma de su cuerpo, poned vuestra mano
encima de ella y enviad con vuestros dedos rayos rojos, violetas,
azules

La luz es el Verbo. Dios mismo, aunque transformado de


múltiples formas desde su origen. Desde que partió de la Fuente, la
fuerza divina ha atravesado lugares impuros, y nosotros tampoco
somos unos transmisores tan perfectos para que la luz pueda
atravesarnos sin que la polucionemos con nuestras pasiones. Pero
cuando lodos los hombres empecen a trabajar interiormente con la
luz todo se transformará. Jesús decía que los hijos de este mundo son
11

más inteligentes que los hijos de la luz. Quería decir que los hijos de
este mundo son muy activos para realizar sus deseos egoístas y
materiales: estudian, trabajan, se las arreglan… Mientras que los
espiritualistas son perezosos y permanecen a menudo con la
vaguedad y la bruma. No hacen nada para servir a su ideal espiritual,
mientras que los materialistas hacen al menos algo por su ideal
material.

Antaño, en la Iniciación, enseñaban a los discípulos a servirse


de las palabras, a pronunciarlas de forma que pudieran desencadenar
las fuerzas de la naturaleza. Las palabras son poderosas pero todavía
no sabemos servirnos de ellas ni pronunciarlas correctamente.
Cuando tengáis frío, cuando os sintáis abandonados, cuando tengan
la impresión de que nadie os ama, pronunciad la palabra "amor", una
vez, dos veces, diez veces y de diferentes maneras, desencadenaréis
así los poderes cósmicos del amor en medio de los cuales ya no
podréis sentiros solos y abandonados… Cuando os sintáis en la
oscuridad, como si os hubieseis caído al fondo de un abismo
pronunciad las palabras "sabiduría", "luz", hasta que vibren y canten
en todas las células de vuestro cuerpo. Entonces todo se aclarará…
Cuando os sintáis atormentados, limitados, turbados, pronunciad la
palabra "libertad". Podéis también pronunciar las palabras "belleza",
"verdad", "fuerza". Hay que hacer estos ejercicios cada día para
comprender lo que San Juan quería decir con: "Al principio era el
Verbo".

El Verbo es el amor y la palabra es la sabiduría. El Verbo es el


centro del círculo, es la fuente que brota en todas direcciones Cuando
las ondas alcanzan el límite trazado por Dios (exactamente como las
ondas producidas por una piedra lanzada al agua alcanzan la orilla),
vuelven: una circulación se establece, del centro a la periferia y de la
periferia al centro. El Verbo es el centro; la palabra es todo el
espacio que se extiende entre el centro y la periferia. Por eso el Verbo
se sirve de la palabra para crear el mundo. El Verbo utiliza la
palabra para formar el círculo del universo. Este universo es
limitado, más allá de este círculo no hay nada.

Debemos meditar en Videlina, la luz espiritual, el Verbo, que es


12

el elemento primordial de cada creación. Para intensificar en


nosotros esta luz viva hay que levantarse por la mañana antes de la
salida del Sol para absorber en el aire este elemento sutil que recorre
el mundo y que los hindúes laman prana. Cada mañana debemos
tender nuestros recipientes interiores para recibir este prana. ¿Qué es
un recipiente? Es un círculo. Si está vacío es un círculo que no tiene
centro. Un recipiente lleno es un círculo con un centro. No podemos
recoger nada si no tenemos un recipiente. Para recoger un líquido o
cualquier otra cosa hacen falta unos límites. Por eso Dios ha
preparado un recipiente para nosotros, una forma encargada de
contener las fuerzas: nuestro cuerpo físico. Un cadáver es un círculo
privado de su centro, y los espíritus que todavía no están encarnados
son centros que todavía no han encontrado círculos. El círculo es un
recipiente que llevamos cada día al Creador diciéndole: "Señor,
llénalo". Estad seguros de que el Señor, que pasa por todas partes,
vendrá a vosotros y llenará vuestro recipiente. Muy pocos seres tienen
la costumbre de tender así cada mañana su recipiente al Creador. Por
eso son todos tan débiles.

Allí donde el círculo no tiene punto central todo está muerto. 7


En la vida de los pueblos y de las sociedades, lo mismo que en la vida
individual, si falta el punto todo está perdido de antemano. Puedo
haceros predicciones que parecerán extraordinarias simplemente
mirando si un círculo posee un centro o no. En efecto, sé de antemano
lo que se llegará a producir debido a la presencia o a la ausencia de
un centro. Lo primero que hay que hacer es poner el centro en el
círculo, es decir, encontrar el centro de nuestra existencia: Dios, y
girar en torno a Él. No pidáis ser vosotros el centro del universo, y no
os imaginéis que Dios girará un día a vuestro alrededor. Miraos los
ojos en un espejo y preguntaos por qué son dos círculos con un punto
central que se dilata y se contrae. Los ojos están puestos ahí, en el
rostro, para hacernos reflexionar, al menos una vez en nuestra vida,
para decirnos que hay que trazar el círculo y poner en él el punto
central que hay que trazar alrededor nuestro el círculo protector del
aura.

¿Veis?, mis queridos hermanos y hermanas para comprender


estas primeras palabras del Evangelio de San Juan "Al principio era
13

el Verbo" debéis meditar sobre el círculo el centro y la periferia, pero


también sobre la luz: la luz física y la luz espiritual el aura ¡Cuantos
secretos escondidos en estas palabras, incluso para la construcción
de vuestra propia vida! No olvidéis nunca que solo podéis ser
poderosos, fuertes y felices, si introducís un centro en vuestro círculo
y trabajáis con la única protección que le es dada al hombre: el
círculo luminoso de su aura.

¡Que la luz y la paz estén con vosotros!

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Conferencia del Maestro
OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
En el Parque de Saint-Cloud, 12 de mayo de 1939.

Del Tomo 9:O.C.


AL PRINCIPIO ERA EL VERBO
Capítulo II

“NO SE PONE EL VINO NUEVO EN ODRES VIEJOS”

El capítulo 9 del Evangelio según San Mateo es muy largo. Por


eso os leeré solamente el pasaje sobre el que hoy quiero hablaros.
“Nadie pone un remiendo de tela nueva en un viejo vestido,
porque se llevaría una parte del vestido y sería peor. Tampoco se
pone vino nuevo en odres viejos, porque, si no, los odres se rompen, el
vino se derrama y los odres se echan a perder. Pero si se pone el vino
nuevo en odres nuevos, el vino y los odres se conservan”.
San Mateo 9: 16-17
Ciertamente que estas palabras no son nuevas para vosotros,
porque se alude a ellas a menudo; pero pienso que contienen unas
verdades que todavía no conocéis y que debéis conocer. ¿Qué
significan las palabras: odres viejos, odres nuevos, vino? Todo el
mundo conoce el vino, sobre todo en Francia, donde se bebe mucho y
se elaboran caldos excelentes que se exportan al mundo entero. Si,
pero en estos versículos, ¿cuál es el significado oculto de las palabras
"odres" y "vino"?... Sabéis que Jesús utilizaba un lenguaje lleno de
imágenes. Por otra parte, los grandes Iniciados y los Maestros de la
humanidad siempre se han servido de imágenes para expresar lo que
querían revelar. Pero estas imágenes deben ser, después, explicadas y
desarrolladas. Por eso, el discípulo debe conocer la llave que permite
abrir el dominio de los pensamientos y de los sentimientos, porque
2

cada imagen tiene su correspondencia con una manifestación de la


vida interior.
Algunas personas dijeron, para bromear, que Galileo había
descubierto que la Tierra da vueltas un día que había bebido
demasiado vino. Es verdad que el vino produce grandes efectos en el
organismo. Los astrólogos dicen, incluso, que cuando ha sido
preparado de una manera especial, bajo la influencia particular de un
planeta, provoca ciertas manifestaciones extraordinarias en aquéllos
que lo beben
Los que beben un vino preparado bajo la influencia de la Luna
tienen visiones y se vuelven clarividentes. A veces, sin verlas, sienten
presencias y personas, y nadie puede convencerlos de que se trata de
una ilusión.
A los que beben un vino preparado bajo la influencia de
Mercurio les gusta hacer muchas investigaciones "científicas", por eso
exploran a veces los bolsillos de sus vecinos, o sus casas, por error...
A veces, también, hablan sin parar durante horas seguidas. Podéis
intentar interrumpirles, pero es inútil, siguen con sus peroratas sobre la
ciencia, la política, la sociedad.
El vino preparado bajo la influencia de Venus vuelve a los
hombres tan tiernos que se ponen a manifestar su afecto a cualquiera.
Sólo piensan en calentar a los demás con su amor.
La influencia del vino de Marte vuelve audaces incluso a los más
tímidos que, de repente, están prestos a combatir. Quieren proteger a
todo el mundo y se precipitan a atacar a todos los que se imaginan que
son verdugos o tiranos.
Los que han bebido el vino de Júpiter se vuelven tan buenos y
tan generosos que abren su monedero y distribuyen todo lo que tienen
e invitan a sus amigos a beber y a comer con ellos. Tampoco tienen
miedo de dirigir la palabra al público o a grandes personajes a los que
no conocen.
3

En cuanto a los que han bebido el vino de Saturno, se esconden


en alguna parte y se ponen a llorar silenciosamente. Se creen los más
desheredados del mundo, los más desgraciados, los más
incomprendidos, y quieren estar solos. Si se les pregunta la causa de
sus lágrimas, ni siquiera lo saben.
Finalmente, los que han bebido el vino del Sol se ponen a cantar,
sin preocuparse del lugar en el que se encuentran. Se vuelven músicos
sin darse cuenta.
Todo eso ya lo sabéis, pero quizá no sepáis reconocer los vinos
según las manifestaciones que provocan en aquéllos que los han
bebido... Pero no es éste el tema que debe preocuparnos esta tarde.
Esta tarde os hablaré de los odres y del vino nuevo. Actualmente,
se pone el vino en cubas. En el pasado utilizaban odres, pero no se
podía guardar el vino nuevo en odres viejos porque en el vino nuevo
se producen unas fermentaciones y unos desprendimientos de gases
que habrían destruido los odres ya usados y el vino se habría
derramado. Ponían, por tanto, el vino nuevo en odres nuevos, sólidos,
capaces de resistir presiones muy fuertes. Por eso Jesús dijo: "No se
pone el vino nuevo en odres viejos". Esta cuestión es muy interesante
y extremadamente importante. Comprenderéis, dentro de unos
instantes, que nos olvidamos a menudo de tomar esta ley en
consideración, lo que tiene graves consecuencias para nosotros.
Incluso hay grandes ocultistas que no la tienen en cuenta, y después se
preguntan por qué les ocurren accidentes.
Cuando Jesús decía: "No se pone el vino nuevo en odres viejos",
quería decir que había que verter la Enseñanza en seres sólidos,
resistentes, que pudiesen soportar todos los cambios que esta
Enseñanza produciría obligatoriamente en ellos después de un cierto
tiempo. Lo mismo que el vino, una Enseñanza no es una cosa muerta,
al contrario, vive, y su vida conlleva toda clase de consecuencias. Así
4

que ¿veis?, Jesús no hablaba de odres ordinarios, hablaba


simbólicamente. El odre es el ser humano, y en este odre hay también
muchos otros odres. La cabeza, los pulmones, el estómago, son
también odres y si no prestamos atención a lo que introducimos en
ellos los resultados son deplorables. El corazón y el alma son odres,
igualmente... En cuanto al vino, se trata de un símbolo muy profundo
del que se servían mucho en la Antigüedad. Representa una
enseñanza, una filosofía, una tradición.
A veces, algunos se quejan diciendo: “Antes me sentía mucho
mejor. Comía, bebía, hacía tonterías, maltrataba a los demás, les
robaba, y me sentía bien. Pero desde que estoy en la Enseñanza me
siento incómodo, como si empezase a producirse una fermentación
dentro de mí. Verdaderamente, esta Enseñanza no me conviene”. No
comprenden lo que sucede en ellos y, en vez de evolucionar
normalmente, se lamentan, se desaniman, retroceden. ¿Qué significa
eso? Que son odres viejos y que todavía no ha llegado el momento de
verter en ellos el vino nuevo. Vais a pensar, al escucharme, que es
muy peligroso, pues, aceptar nuestra Enseñanza. No, nuestra
Enseñanza es realmente pura y divina y no hay ningún peligro en
aceptarla, pero hay que saber primero una cosa, y es que debemos
preparar dentro de nosotros una forma sólida capaz de contener y de
soportar una filosofía, una idea, una enseñanza nuevas. No podemos
recibir una filosofía nueva sin armonizar previamente todo nuestro
cuerpo físico con esta filosofía. Sin reforzar y preparar nuestro
estómago, nuestra cabeza, nuestros pulmones y todo nuestro
organismo para poder resistir la tensión que van a producir la nuevas
corrientes que recibimos. No os imaginéis que las corrientes de amor y
de luz son fáciles de soportar. Al contrario, os aseguro que estamos
mucho mejor preparados para el sufrimiento, para las penas y las
decepciones, que para el gozo, la inspiración y las corrientes muy
elevadas.
Los hombres pueden sufrir durante años sin morirse por ello;
incluso les gusta a menudo estar sumidos en el sufrimiento y si, un
5

día, reciben una inspiración muy luminosa, se diría que hacen todo lo
que pueden para huir de ella. Se van a un bar, a mezclarse con la
gente, o a un cine, para quitarse de encima esta inspiración. He visto a
muchas personas huir de esta manera de las corrientes divinas que el
mundo invisible les envía cada día. Les pregunté: "¿Por qué hacéis
eso? ¡Es algo tan excepcional y tan valioso recibir estas corrientes!...
¿Sabéis qué transformaciones físicas, químicas, psicológicas, se
producen bajo su influencia? Y, justamente, eso es de lo que os
desprendéis. ¿Dónde encontraréis después las ocasiones para
transformaros? Un día lamentaréis haber actuado de esta manera y
diréis: "Es verdad, ¡cuántas veces he huido de la luz, porque tenia
miedo del espíritu en mí!"
He observado a menudo que la gente no tiene miedo del infierno,
de los diablos, de los sufrimientos, del desorden y de todo lo inferior,
pero tiene el mayor temor del Espíritu y de los estados superiores de la
conciencia. Por un lado, tienen algo de razón, porque sienten, en el
fondo de sí mismos, que no son odres nuevos; todavía tienen
necesidad de vivir en la vida inferior e, instintivamente, tienen miedo
de no poder soportar esta vida nueva, esta ampliación de la
conciencia. Sienten que aún no están preparados para vivir la vida
nueva y, como no quieren abandonar sus viejos hábitos, se sienten
inquietos. Los que temen al Espíritu, no saben muy bien por qué, pero
sienten, instintivamente, que hay algo que temer. En realidad, no hay
nada más hermoso que poder captar las corrientes espirituales, la luz,
la fuerza y el gozo que vienen cada día a nosotros, el amor que
atraviesa las almas en cada instante. Si obstaculizamos estas corrientes
con nuestros errores, con nuestros sentimientos y nuestros
pensamientos, es porque nuestros odres no están preparados todavía
para recibir el vino nuevo. Son odres viejos, y debemos cambiarlos.
La ciencia ha observado que las células de nuestro cuerpo físico
se renuevan. Diréis: "¿Entonces todo nuestro ser ya está
transformado!" ¡En absoluto! Nuevas células reemplazan a las
antiguas, pero debéis saber que cada una de estas células posee una
6

memoria, unos hábitos que dejan marcas, como circuitos. Los


pensamientos, los sentimientos, los actos, pasan por estos caminos
bien trazados, y las nuevas partículas, que ocupan el sitio de las
antiguas, heredan su memoria y se encuentran en los mismos estados
inferiores. Vuestras células se han renovado, pero, como esto no es
suficiente para transformar vuestro ser, seguís siendo fieles a los
mismos hábitos, repetís las mismas tonterías, tenéis los mismos
pensamientos. Vuestro cuerpo se ha transformado pero los hábitos
siguen siendo los mismos, porque las nuevas partículas aceptan los
mismos clichés, es decir, la antigua memoria. ¿Qué debemos hacer
entonces para transformarnos? Debemos cambiar la memoria de las
células. A medida que las nuevas células reemplacen a las antiguas
debemos impregnarlas con nuevos pensamientos y nuevos
sentimientos.
Así es cómo debemos renovar los odres a medida que vertemos
en ellos el vino nuevo, es decir, una nueva enseñanza espiritual. Si no
lo hacemos, si seguimos viviendo con los mismos desórdenes y con
los mismos hábitos peligrosos, habrá explosiones, enfermedades y
desequilibrios en los odres. Por eso debemos realizar al mismo tiempo
estas dos cosas: recibir la Enseñanza y transformar la memoria de las
células, trabajando para introducir en nosotros elementos nuevos a
través del alimento físico, del aire que respiramos y de todo lo que
absorbemos, visible o invisible. Sólo entonces podremos recibir sin
temor una nueva filosofía y nuevas corrientes espirituales.
Observaos a vosotros mismos, observad a los demás, y
constataréis que al aceptar una enseñanza, por divina que ésta sea, al
cabo de un mes, de seis meses, de un año (eso depende de las
personas), los seres empiezan a caer en las mayores contradicciones;
están irritados, se rebelan, e incluso su trabajo, en vez de intensificar
lo positivo en ellos, no hace más que desarrollar lo negativo, porque
cada nuevo pensamiento, cada nuevo sentimiento, produce
fermentaciones dentro de ellos. Desde el punto de vista científico, la
fermentación es una descomposición natural de la materia orgánica.
7

Existen diferentes formas de fermentación y algunas fueron estudiadas


por los alquimistas, que extraían de ellas los elementos necesarios
para la fabricación de la piedra filosofal. En el hombre pueden
producirse también toda clase de fermentaciones, no sólo en sus
órganos físicos, sino también en su corazón y en su cabeza, es decir,
en sus sentimientos y en sus pensamientos.
Ahora que os he hablado de los odres, hablemos un poco del
vino. Casi todos bebéis vino, y no es malo hacerlo. Algunos dicen
incluso ¡que les inspira! Pero sabéis también que hay vinos
adulterados que son muy peligrosos y que es mejor no beberlos,
porque los elaboran con toda clase de ingredientes muy nocivos que
no os voy a enumerar. Lo que quería deciros solamente es que en el
dominio espiritual se producen los mismos fenómenos que en el
dominio físico. Encontraréis enseñanzas, teorías, tradiciones, que se
parecen mucho a los vinos adulterados, están hechas de muchos
elementos heteróclitos que ya no contienen nada que esté vivo y que
sea nutritivo. Cuando hemos bebido estos vinos nos quejamos, nos
sentimos desgraciados. ¿Veis lo que sucede cuando se va a buscar el
vino en los sitios que no se conocen? El secreto consiste en elaborar
nosotros mismos el vino que vamos a beber, es decir, en preparar
nosotros mismos nuestros propios pensamientos, nuestros propios
sentimientos y nuestros propios actos. Diréis: "Entonces, el vino que
usted está vertiendo en este momento en nuestros odres, ¿estará
también adulterado?..." Pensad lo que queráis. Os aconsejo solamente
que plantéis una viña en vuestra alma, que la cultivéis, que recojáis
sus uvas, que las aplastéis y que bebáis su zumo. Podemos beber
mucho de este vino que nosotros mismos hemos preparado así; hasta
podemos emborracharnos con él, si queremos.
Verter vino nuevo en odres nuevos es realizar la unión del
cuerpo y del espíritu. No podemos contentarnos con verter una
Enseñanza en nuestra cabeza, viniendo cada día a aprender y a
escuchar nuevas cosas, sin renovar al mismo tiempo nuestro cuerpo
físico con una vida más pura. Si os limitáis a aprender, los odres
8

hinchados pronto reventarán, porque ya no habrá ninguna


correspondencia entre sus formas y las fuerzas nuevas que entran en
ellas. El cuerpo físico debe renovarse para poder soportar nuevas
tensiones. Es necesario que la transformación de los pensamientos y la
del cuerpo se lleven a cabo simultáneamente. Si no hacéis ningún
ejercicio de respiración, ni de gimnasia, si no rezáis, si no meditáis, si
no aceptáis alimentaros y vivir de acuerdo con las reglas de la nueva
Enseñanza, se producirán en vosotros toda clase de anomalías.
Cuando la fermentación empieza nos sentimos tan turbados e irritados
que nos enfadamos con todo el mundo. He visto a hermanos que se
ponían exageradamente nerviosos con su mujer y sus hijos. En
principio, una enseñanza espiritual no debe provocar semejantes
reacciones y, si las hay, son debidas a las fermentaciones que se
producen en los odres débiles y viejos. ¿Por qué Jesús no vertió su
enseñanza en los viejos odres, es decir, en la cabeza de los fariseos y
de los saduceos?
¿Por qué escogió a inteligencias y espíritus nuevos, capaces de
soportar grandes tensiones y grandes pruebas?... Porque, no creáis que
cuando seáis espiritualistas los demás os van a apoyar y a abriros las
puertas, al contrario. Y, para que no se produzcan fermentaciones en
vosotros, debéis prepararos a recibir la lluvia, los tornados, los
ciclones, el desprecio, las burlas, las acusaciones... Nunca debéis
decir: "Desde que acepté seguir esta Enseñanza magnífica todas las
desgracias me cayeron encima", porque, en realidad, no es verdad;
sólo que os habíais olvidado que un cambio de punto de vista produce
obligatoriamente fermentaciones.
Siento que algunos de vosotros están pensando: "Muy bien,
hemos comprendido que existe una Enseñanza magnífica. Tenemos
necesidad de evolucionar, tenemos que hacer un trabajo, es cierto,
pero no sabemos cómo hacerlo. Dénos métodos, porque son métodos
lo que nos falta". Lo que decís es verdadero y falso al mismo tiempo,
porque ya os he dado muchos métodos en las conferencias
precedentes, pero no parece que los apreciéis demasiado porque os
9

parecen insignificantes. Siempre estáis esperando que os revele unos


medios tan sensacionales que os vayan a transformar
instantáneamente. Es una lástima, pero no existen semejantes medios.
Nunca encontraréis a un verdadero Iniciado que os dé recetas para
sentar la cabeza, para reforzaros y liberaros instantáneamente.
La transformación de los seres sólo es posible con un trabajo
cotidiano. Si alguien os dice: "Tomad esta fórmula, estos pentáculos,
estos procedimientos mágicos, y os salvarán inmediatamente", son
mentiras de una criatura que tiene interés en engañaros. Un Maestro
de la Fraternidad Blanca Universal os dirá: "Hijos míos, todo es
posible, pero sólo si hacéis esfuerzos; entonces, lo que hayáis obtenido
será tan estable que nadie os lo podrá quitar." Porque debéis saber
también que todo aquello que obtenemos con medios inmediatos, con
procedimientos mágicos, no puede ser estable. Poco tiempo después
perdemos todo lo que creíamos poseer, porque no había venido de
dentro de nosotros, mediante esfuerzos personales. Conozco a
Maestros que podrían desarrollar en vosotros en un instante toda clase
de cualidades, pero no lo hacen porque no durarían.
Los hombres esperan siempre que el amor, los conocimientos, el
poder, vengan de fuera, como si fuesen vino que se pudiese verter en
una botella. No, somos nosotros los que cada día debemos trabajar
para transformar nuestros odres. Desgraciadamente, nadie se queda
mucho tiempo en las escuelas en las que se exigen esfuerzos, mientras
que todos tienen ganas de quedarse allí donde dicen que es posible
tener toda clase de bendiciones sin hacer nada. A los hombres no les
gusta que les hablen de hacer esfuerzos; prefieren ir a donde les
vendan talismanes con su signo astrológico o figuras cabalísticas.
“¿Ha nacido en enero? Aquí tiene el signo de Acuario”. Y se lo
pondrán en la solapa. ¡Esto es superstición! ¡Y se imaginan también
que podrán tener el elíxir de vida inmortal en botella!...
Sólo existe una única filosofía verídica: la del trabajo personal y
colectivo consciente. Pero sé que si os hablo de esta manera no
10

volveréis más. Habéis venido a escuchar revelaciones asombrosas y


sensacionales, y yo insisto siempre en los esfuerzos que hay que
hacer. Estoy obligado a hacer eso, sólo puedo deciros la verdad.
El mundo invisible prepara el envió de unas corrientes
semejantes a un vino nuevo. Los odres que no estén preparados para
soportar este vino serán destruidos, porque el mundo invisible quiere
llenar todos los odres, tanto los viejos como los nuevos. Eso significa
que llega una época en la que los grandes misterios serán revelados.
En la humanidad hay odres viejos y nuevos; pero no importa, los
llenarán todos. La época lo quiere así. Antaño, los que sabían se
ocultaban; se reunían en pequeños grupos y los demás seguían en su
ignorancia. Hoy, la Fraternidad Blanca Universal cambia sus métodos,
los misterios serán revelados a todos, y tanto peor para los odres
viejos. Traerán el vino y no escogerán los recipientes; los nuevos
subsistirán y los viejos serán destruidos. No puedo explicaros por qué
será así; os diré solamente que en su libro “La misión de la India”,
Saint-Yves d'Alveydre cuenta que los grandes Iniciados que viven en
Agartha vieron un día que la pirámide de luz que existe allí desde toda
la eternidad se dividía en dos; no sabían lo que esto significaba y
preguntaron a la Inteligencia suprema... Se les respondió que llegaba
la época en la que los misterios serían revelados a las masas. Sí, los
misterios serán revelados y no se preocuparán de aquéllos que no
quieran aceptarlos ni armonizarse con las nuevas corrientes.
La Fraternidad Blanca dará a los hombres todos los métodos y
todos los remedios. Pero ¿cuántos podrán aceptarlos, apreciarlos, y,
sobre todo, utilizarlos convenientemente? Ahora decís: “¿Por qué no
nos revela inmediatamente todos los métodos?” Porque si os los
revelase antes de daros un cierto número de explicaciones
preliminares, o bien no los apreciaríais o bien no los aplicaríais como
es debido, lo que conllevaría todo tipo de consecuencias lamentables
para vosotros. Para empezar sólo os doy unos ejercicios muy sencillos.
Por ejemplo, con la palma de la mano derecha acariciáis muy
delicadamente, rozándolo apenas, el dorso de la mano izquierda. O
11

bien, también, con la punta de los tres primeros dedos de la mano


derecha acariciáis sucesivamente todos los dedos de la mano
izquierda, empezando por el pulgar. ¿Qué vais a pensar de estos
ejercicios? ¿Cómo los comprenderéis? Su significado se encuentra en
la consciencia del que los practica.
Debemos, en primer lugar, ensanchar, iluminar nuestra
consciencia para podernos servir de todas las pequeñas cosas para
obtener grandes resultados. Esperáis quizá que os diga que os
concentréis, con ojos desorbitados y terribles, o que hagáis unos
ejercicios de respiración que van a desequilibrar todas vuestras
funciones, como ya les ha sucedido a muchos... Pues os aconsejo que
no sigáis esperando. Si os dijera que hicieseis ciertos ejercicios de
concentración que conozco, no sólo no obtendríais ningún resultado
sino que incluso vendríais a reprochármelo diciendo que desde que los
practicáis sentís que os volvéis más malos y que estáis más nerviosos.
Me enviaríais muy malos pensamientos y tendría que pasarme el
tiempo transformándolos. Además, si fuese un odre viejo ya habría
reventado cien veces debido a los pensamientos que me envían. Por
eso trabajo de acuerdo con un sistema, con un método, y, para hacer
revelaciones importantes, espero el momento en que vengan seres que
quieran seguir la verdadera Enseñanza, la Enseñanza de Cristo, y
ponerla en práctica y no lanzarse ciegamente a toda clase de
experiencias muy arriesgadas.
A aquéllos que quieren ser sus discípulos y que aceptan
cualquier cosa sin verificarla, con el pretexto de mostrar lo
consagrados que están a la verdad, un Maestro les dice: “No necesito a
personas crédulas que lo aceptan todo sin tratar de verificarlo, porque
no puedo contar con ellos. Hoy están conmigo, pero mañana ¿dónde
estarán?” Los Iniciados no se alegran de tener a su lado semejantes
discípulos. Les gustan aquéllos que dudan un poco, que critican un
poco, pero que ponen en práctica lo que se les enseña a fin de
verificarlo, de experimentarlo, porque saben que con tales seres
podrán fundar el Reino de Dios. A los Iniciados no les gustan los que
12

dicen siempre: "Sí, si", porque son semejantes al polvo que vuela y
que pasa. A mi tampoco me gustan los que dicen sí y no hacen nada.
Pero estoy contento de aquél que dice: “Yo pienso de manera un poco
diferente, pero voy a verificar lo que usted me dice y sacaré mis
conclusiones”. Sé que se puede contar con una persona así, porque
cuando lo verifique se encontrará con la verdad y no podrá resistirse a
ella. No creáis que esté contento de los que parece que están tan
encantados conmigo. Prefiero a aquéllos que se muestran un poco
desconfiados pero que verifican las cosas. En cuanto a los que son
desconfiados y no quieren verificar nada, ¡son detestables!
Esto es lo que quería deciros con respecto a los métodos. Ya os
he dado muchos; no los dejéis de lado. Ya sé que algunos pensáis que
no tienen nada de extraordinario. Sí, en apariencia, pero si los aplicáis
conscientemente veréis los resultados que producirán en vosotros.
Algunos métodos, que eran excelentes en el pasado, se han convertido
hoy en ineficaces y hasta perjudiciales porque las condiciones de la
vida, y su ritmo sobre todo, han cambiado. Pero ésta es una cuestión
muy vasta de la que volveremos a hablar en otra ocasión. Retened
solamente, de momento, el pensamiento que debemos cambiar los
odres, es decir, trabajar sobre nosotros mismos, sobre todos nuestros
órganos y sobre todas las células de nuestros órganos, para recibir las
corrientes que el mundo invisible derrama sobre nosotros, para recibir
el vino nuevo. Y el vino nuevo es la nueva Enseñanza que hoy viene a
la Tierra. Es nueva como el Sol que nos envía cada día nuevos rayos,
como los ríos que nos traen aguas nuevas... Todo lo que existe en la
naturaleza, las flores, los árboles, las piedras, contiene algo nuevo que
no existía el día anterior. La Tierra no pasa nunca dos veces por el
mismo camino, entra sin cesar en regiones diferentes en las que recibe
influencias nuevas.
Actualmente, la Tierra atraviesa unas corrientes muy fuertes
cuya influencia afectará a toda la humanidad; como ya hemos entrado
en estas corrientes, los pueblos y las naciones viven conmociones
extraordinarias. La humanidad se encuentra en el umbral de una nueva
13

época. ¿Cómo la atravesará? Depende de su estado de conciencia. Lo


que es seguro es que una era nueva, asombrosa, se abre ante nosotros.
Corresponde a unos aspectos que nunca fueron observados en el
pasado. Hace siglos, los grandes Iniciados plantaron semillas en
diferentes lugares de la Tierra, pero éstas no habían encontrado aún
buenas condiciones de crecimiento, y todavía están ahí, esperan que
lleguen ciertos ciclos, ciertas radiaciones... Las influencias que van a
venir harán crecer las plantas, madurar los frutos y florecer las flores,
tanto en el dominio físico como en el dominio psíquico. En el pasado,
grandes Iniciados pusieron también en nuestras almas unas semillas
que no habían podido crecer porque no tenían ninguna condición
favorable, pero ahora crecerán. Cada cosa espera su tiempo.
Las corrientes que vienen son muy poderosas; serán benéficas
para unos y nocivas para otros, todo depende de los odres que van a
recibirlas. Cada uno, al recibir estas corrientes desconocidas, sentirá
que nacen dentro de él pensamientos y sentimientos extraños. Que
nadie tenga miedo, porque todo está perfectamente determinado para
la época. Es necesario solamente que tengáis una mayor confianza en
el mundo invisible, en la Fraternidad Blanca, y que os conectéis
estrechamente con su Enseñanza para poder afrontar todas las
transformaciones, las fermentaciones y las germinaciones, es decir,
todas las conmociones que se producirán en el mundo (esta
conferencia se dio en 1939. Antes de la guerra mundial, y
contrariamente a los pronósticos de algunos astrólogos, el Maestro
Omraam Mikhaël Aïvanhov habló en detalle de la guerra que iba a
estallar). Aquéllos que no comprendan estarán conmocionados cuando
sientan que entran en ellos corrientes nuevas. Dirán: “Dios mío, no
comprendo nada de lo que me sucede. Me siento inquieto,
perturbado...” No. No debéis perturbaros, sino dejaros guiar por los
Iniciados, y solamente por ellos. Los que avanzan a tientas y haciendo
experimentos para descubrir el camino son unos guías peligrosos.
14

A menudo he observado que los hombres no se preocupan de


saber si el que les dirige está ya orientado o no; aceptan hacer tanteos
con él y hacer investigaciones a lo largo del camino. Tratan de ver con
él si la cosa funciona o no, y si no funciona se dirigen a otra parte. Si
constatan de nuevo que no es mejor cambian otra vez de camino. De
esta manera se comprometen en experiencias lamentables y dolorosas.
Sólo debemos aceptar ser guiados por aquéllos que saben cómo
caminar y dónde caminar, por aquéllos que conocen todos los
caminos, porque pueden decirnos: “No, por aquí no, ¡por allí!...” Así
evitaremos las ciénagas, los obstáculos y los precipicios. Yo no quiero
criticar a nadie, amo a todo el mundo, solamente constato que veo a
hombres inteligentes que se dejan guiar por cualquiera; admiten
extraviarse juntos. En nuestra Enseñanza no se admite semejante cosa.
Creedme, es el momento de escoger el vino nuevo, la Enseñanza
verdadera, y también es el momento de cambiar de odres. Constato a
veces que algunos dudan todavía de aquello que ya han verificado.
Dudar de lo que nunca hemos verificado es normal; pero cuando
habéis comido durante varios días, o varios años, de un pan que os ha
proporcionado una sensación extraordinaria de bienestar, de salud, de
vigor, seguir dudando es verdaderamente lamentable. Todavía es más
triste ver a aquéllos que, después de haberse alimentado, dicen: “No
sé”, y se van de nuevo a comer pan enmohecido y a beber vino
adulterado. Yo os digo la verdad, bajo una forma infantil quizá, según
vosotros, pero profundamente sincera, y es triste si no lo apreciáis. Os
doy perlas que vienen de mi Maestro, Peter Deunov, y es un gozo para
mí dároslas en esta hora en la que podemos intercambiar nuestros
pensamientos y nuestros sentimientos en la atmósfera de la
Enseñanza. Es verdad que hay lagunas en lo que os digo, pero es
imposible decirlo todo. Lo único que yo puedo hacer es haceros
presentir todas las realidades espirituales. Nunca llegaré a tratar todos
los temas, ni a tratarlos enteramente, y, por otra parte, nadie puede
llegar a hacerlo. Sólo se pueden hacer presentir ideas nuevas.
15

Sobre todo, no esperéis que alguien venga a resolver vuestros


problemas; es inútil, nadie vendrá. La solución de vuestros problemas
no depende de nadie, se encuentra dentro de vosotros.
Progresivamente, a lo largo de vuestra vida, llegaréis a encontrarla,
estudiando, reflexionando, rezando y manifestándoos como es debido.
Lo único que yo puedo hacer es aportaros esta Enseñanza que viene de
Bulgaria, de este foco de donde brotó, hace siglos, la gran luz que
inundó toda Europa, la enseñanza de los Bogomilas. Un gran número
e órdenes espirituales se fundaron en aquella época: los Templarios,
los Albigenses, los Cátaros, etc. Por segunda vez, el mismo centro
envía a la Tierra la misma Enseñanza, pero vestida con nuevos
ropajes, es decir, adaptada a la vida contemporánea. Yo he venido
para traeros los nuevos métodos de esta Enseñanza. Debo advertir,
pues, a aquéllos que esperan de mi prodigios inverosímiles, para que
no se imaginen que estoy aquí para darles medios para obtener la
riqueza, mujeres bonitas, o una mejor situación en el mundo, porque
se decepcionarán. Quizá todo eso venga también, así como muchas
otras cosas más grandes y más bellas, pero un verdadero Iniciado no
hace semejantes promesas.
Vuestros éxitos no dependen ni de mí, ni de Cristo, ni de la
Fraternidad, sino de vosotros mismos. Podéis hacer todos los milagros
si los deseáis sinceramente. Cuando aceptéis la Enseñanza del amor, el
sacrificio y de la luz, los Iniciados os indicarán métodos para
desdoblaros sin peligro, para viajar por el espacio y hablar con los
grandes Seres, con los Genios de los planetas, etc. Pero antes de haber
escogido la verdadera Enseñanza es mejor ignorar todas estas
posibilidades y no precipitarse para obtenerlas. Es mejor no tratar de
ser clarividente si no os habéis purificado primero, porque es muy
peligroso. Si lo hacéis, nadie podrá salvaros después de la visita de
entidades que a menudo son maléficas.
¡Persistid en vuestros esfuerzos, rezad, meditad, cantad!...
16

Que Dios os bendiga y os revele la grandeza del Amor divino y


de la Sabiduría divina. Esto es lo que yo deseo para vosotros cada día.
A veces, me quedo solo en mi habitación y, en silencio, os hablo de
muchas cosas. Quizá las oigáis, gracias a las ondas vivas que las
transportan...
¡Que el Amor, la Sabiduría y la Verdad vengan a establecerse en
nosotros y nos preparen para la nueva vida!

Centre
OMRAAM
Institut Solve et Coagula
Reus
www.omraam.es
Primer Centro
De difusión de la obra
Del Maestro OMRAAM
En lengua Española
Conferencia del Maestro
OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
10 Junio 1939

Del Tomo 9: O.C.


AL PRINCIPIO ERA EL VERBO
Capítulo V

"LOS PRIMEROS SERÁN LOS ÚLTIMOS"

Hoy os leeré un pasaje del Evangelio según San Mateo.


“Algunos de los primeros serán los últimos, y algunos de los
últimos serán los primeros.
Porque el Reino de Dios es semejante a un amo de casa que
salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Convino con
ellos pagarles un denario por día y los envió a su viña. Salió de nuevo
hacia la hora tercia y vio a otros que estaban en la plaza sin hacer
nada. Les dijo: Id también a mi viña y os daré lo que sea razonable. Y
ellos fueron. Salió nuevamente hacia la hora sexta y hacia la nona e
hizo lo mismo. Habiendo salido hacia la hora undécima encontró a
otros que estaban en la plaza y les dijo: ¿Por qué estáis aquí toda la
jornada sin hacer nada? Ellos le respondieron: Porque nadie nos ha
contratado. Id también a mi viña, les dijo. Cuando llegó la noche, el
amo de la viña le dijo a su intendente: Llama a los obreros y págales
el salario, empezando por los últimos hasta llegar a los primeros.
Vinieron los de la hora undécima y recibieron un denario cada uno.
Vinieron después los primeros, creyendo que iban a recibir más; pero
recibieron un denario cada uno. Al recibirlo murmuraron contra el
amo de la casa y dijeron: Estos últimos sólo han trabajado una hora y
tú les tratas igual que a nosotros que hemos soportado la fatiga del
día y el calor. Le respondió a uno de ellos: Amigo, no te perjudico,
¿acaso no conviniste conmigo el pago de un denario? Toma lo que te
pertenece y vete. Quiero darle a este último lo mismo que a ti ¿Acaso
2

no me está permitido hacer con mis bienes lo que quiera? ¿O no te


parece bien que sea bueno? Así los últimos serán los primeros y los
primeros serán los últimos”.
San Mateo. 19: 30-20: 1 -16

En este relato, la actitud del amo de casa con respecto a los


obreros puede parecer ilógica, injusta, irrazonable. Lo que es más
difícil de comprender son las palabras: “¿Acaso no me está permitido
hacer con mis bienes lo que quiera?” Y, sobre todo si consideramos
que el amo de casa representa a Dios mismo, concluiremos que Dios
toma decisiones arbitrarias, que hace lo que quiere sin dar cuentas a
nadie y que no obra según la justicia. Por qué los que han trabajado
todo el día no son pagados más que los que sólo han trabajado una
hora?... ¿Y cómo es que los últimos serán los primeros, y los primeros
los últimos? ¿Acaso hay que comprender, en otro terreno, que los más
locos se van a volver los más cuerdos, y los más sabios se van a volver
los más ignorantes, que los ricos van a convertirse en pobres, mientras
que los mendigos van a transformarse en multimillonarios?... ¡Qué
alegría para algunos, y qué tristes perspectivas para los demás!... No,
en realidad Jesús, que hablaba en parábolas ante las multitudes,
revelaba a sus discípulos un gran número de verdades concernientes a
la vida humana y a los fenómenos cósmicos, y esta parábola debe ser
interpretada.
Se dice que el amo salió primero, por la mañana, a la hora
primera, y que salió después otra vez a la hora tercia, a la hora sexta, a
la hora nona y a la hora undécima. La jornada de los judíos está
dividida en doce horas y empezaba a las seis de la mañana. La hora
primera corresponde, pues, a las seis; la hora tercia, a las ocho; la hora
sexta, a las once; la hora nona, a las catorce, y la hora undécima, a las
dieciséis. ¿Por qué estas horas? Corresponden a datos astrológicos. En
primer lugar, para un mismo lugar, las posiciones del Sol a las seis, a
las ocho, a las once, etc., son diferentes, y, por otra parte, en cada una
3

de estas horas, una nueva constelación se encuentra en el ascendente.


Así pues, si estudiamos la cuestión desde el punto de vista astrológico
haremos unos descubrimientos muy importantes; pero no es de eso de
lo que hoy quiero hablaros.
Una cosa en la que quizá no hayan pensado al estudiar este texto
es que los obreros que fueron contratados en las diferentes horas no
todos tenían las mismas capacidades ni las mismas cualidades. En la
vida corriente, por ejemplo, sabemos que los que se levantan muy
pronto para ir a trabajar son los pobres, mientras que los ricos
duermen a veces hasta las once o las doce de la mañana. Eso no quiere
decir que en esta parábola haya que comprender que los obreros de la
hora primera son pobres y los de la hora undécima ricos, no, pero al
hacer esta observación os doy un método a utilizar para estudiar los
textos. Por todas partes, en los Evangelios, se dan a los Iniciados
pequeños signos semejantes a los letreros y carteles de señalización, y
hay que comprender aquí que estos obreros venidos en diferentes
horas de la jornada no tenían las mismas competencias.
Lo que cuenta en la vida, para todos los hombres, es ser los
primeros: los primeros en las ciencias, en las artes, en la literatura, en
el deporte... los primeros en belleza, en destreza, en fuerza, en riqueza,
en gloria, etc. En todas partes y siempre hay un primero y también un
último. Sin embargo, si queréis descubrir quién es verdaderamente el
primero o quién es verdaderamente el último, no lo conseguiréis,
porque se trata de una clasificación muy relativa. Cuando
consideramos un número de individuos limitado, podemos decir que
fulano es el primero y que zutano es el último, pero cuando
consideramos la vida como una cadena infinita e ininterrumpida, ¿en
dónde encontraremos al primero y al último?... Igualmente, si
comparamos la existencia con una rueda que gira, el primero se
convierte en último, e inversamente. Y en una familia, ¿quién es el
primero: el padre, la madre o el hijo? Por edad, el hijo es el último,
pero por importancia es el primero, porque su padre y su madre sólo le
cuidan a él, sólo piensan en él. Ha sido el último en llegar, pero, como
4

atrae la atención de todos, en realidad es el primero. Por otra parte,


constatamos a menudo que algunos, que son los primeros allí donde
hay que mostrarse sensatos, inteligentes o sabios, son los últimos en el
dominio de la fuerza y de la resistencia física, y muchos, que son muy
fuertes y muy resistentes, no tienen nada en la cabeza. Así es como
suceden las cosas en la vida. Los que son primeros en un dominio son
siempre los últimos en otro dominio. Alegraos, pues, porque cada uno
puede decirse que es el primero en algo. Evidentemente, puede que
sea en los tráficos o en los asuntos turbios, pero es el primero, de todas
formas.
El ser humano posee cinco sentidos: tacto, gusto, olfato, oído y
vista. El primero que apareció fue el sentido del tacto y el último la
vista; pero, desde el punto de vista de la organización, de la estructura
y de las posibilidades, la vista es el primero, es decir, el más rico, el
más sutil. ¿Por qué? ¿Por qué el primero se ha convertido en último y
el último en primero?... Y, cuando plantáis una semilla, ¿acaso hay ya
inmediatamente ramas, flores y frutos? No, lo que se desarrolla
primero son las raíces, y cuando las raíces están sólidamente hundidas
en la tierra la planta empieza a crecer hacia arriba, se eleva por encima
del suelo y, un día, lleva flores y frutos. Las flores y frutos llegan al
final, y las raíces, aunque hayan sido las primeras en aparecer, están
en el último lugar en cuanto a organización, sutileza, belleza. Nadie se
preocupa de las raíces, todos buscan las flores y los frutos; las pobres
raíces, bajo tierra, son olvidadas, y, sin embargo, desde el punto de
vista biológico son lo más importante.
En el dominio del amor lo que aparece primero es la sexualidad,
el instinto de procreación. Con el transcurso de los siglos apareció una
forma de amor más espiritual, como si la manifestación del amor
sexual no fuese otra cosa que las raíces de una planta que se ha
desarrollado después para producir ramas, flores y frutos. Así es cómo
la sexualidad primitiva ha evolucionado con una tendencia cada vez
más compleja y espiritualizada. Cuanto más evolucionado es un ser,
menos puede satisfacerse con la animalidad y más busca, al contrario,
5

manifestar su amor en la belleza, la sabiduría y la espiritualidad. La


forma de amor que apareció primero en el mundo se encuentra ahora
la última, porque ha habido una evolución. ¿Veis, pues?, todos estos
ejemplos sacados de los diferentes dominios de la existencia nos
muestran que nada en la naturaleza se queda en el mismo sitio, que
todo está en movimiento, en evolución... Y no podemos comprender la
parábola que acabo de leeros si no tenemos en cuenta esta idea de
evolución.
En la vida, el que quiere permanecer siempre en el mismo sitio,
sin cambiar nunca de nivel ni de punto de vista se convierte en el
último, mientras que el que trata de seguir las corrientes de la
evolución puede llegar a ser el primero. Suponed que queréis ir al Sol
en un carro tirado por bueyes (¡admitiendo que haya, desde aquí hasta
el Sol, un buen camino para vuestros bueyes!) ¿cuántos miles de años
tardaréis? Si vais en barca por el Océano cósmico tardaréis casi lo
mismo. Si utilizáis el tren ya iréis más deprisa. Si vais en avión iréis
mucho más rápido todavía... Y si vais a la velocidad de la luz llegaréis
en 8 minutos y unos segundos. ¿Qué significan estos ejemplos? Que el
que viaja en un carro de bueyes, es decir, el que utiliza solamente las
posibilidades del cuerpo físico, los viejos métodos, para resolver todos
los problemas sólo encontrará la solución tras miles de años. El que
viaja sobre el agua, es decir, aquél que va a la velocidad de los
sentimientos ordinarios necesitará casi el mismo tiempo para llegar a
la meta. El que viaja en avión, es decir, el que utiliza su intelecto irá
más rápido. Pero el que puede viajar con el espíritu, con la intuición,
se desplaza a la velocidad de la luz y encuentra inmediatamente la
verdad.
Para llegar el primero en una carrera de automóviles no hay que
servirse de un coche viejo. Los coches que eran los más
perfeccionados hace años son ahora los últimos porque la mecánica y
la carrocería han hecho muchos progresos. Hay que tener en cuenta la
evolución que se hace en todos los dominios para comprender estas
palabras: los primeros serán los últimos. El que llega primero en el
6

tiempo nunca ha alcanzado el más alto grado de perfección. Muchas


posibilidades que actualmente son las primeras en nosotros pasarán a
ser más tarde las últimas para dejar el sitio a nuevas posibilidades. Un
día se desarrollará un sexto sentido que nos revelará un universo
extraordinario que todos los demás sentidos son incapaces de
descubrir.
Os daré otro ejemplo aún. Vienen a las enseñanzas espirituales
personas que quieren instruirse. Después vienen otras que a menudo
son más capaces, que están más preparadas para comprender. Los
primeros están entonces descontentos y piensan: “Nosotros fuimos los
primeros, y tenemos más mérito... ¿Qué vienen a hacer éstos?” No hay
que pensar así. Los que llegaron primero deben alegrarse pensando
que su trabajo es semejante al de las raíces y que muchos otros les
seguirán para llevar a cabo un trabajo diferente al de los precedentes.
Porque todo obedece a la ley de evolución. Es posible ser siempre el
primero pero para ello no hay que quedarse petrificados, no hay que
mantener las mismas actitudes, hay que abandonar los viejos métodos,
porque todo avanza extraordinariamente rápido. ¿.Acaso no seguís la
moda?... Sobre todo las mujeres... Sabéis que si sacáis vuestros viejos
vestidos pasados de moda todos se burlarán de vosotros. Pues bien,
debéis saber que en el mundo espiritual existe también una moda. En
una conferencia precedente os dije ya que los vestidos espirituales son
el aura, que está hecha con todos nuestros pensamientos, con todos
nuestros sentimientos, con todas nuestras virtudes. A menudo nos
olvidamos de eso, no nos preocupamos demasiado de la moda en el
dominio espiritual, pero si nos encontramos delante de un clarividente
éste nos ve vestidos con unos ropajes que a menudo están desgarrados
y cubiertos de manchas...
Para explicar esta parábola de los primeros y de los últimos, de
la que todavía no he tocado lo esencial, debemos abordar ahora un
problema que es un gran tema de discusión desde hace milenios: el de
los ricos y los pobres. Los pobres odian a los ricos y les acusan de ser
malvados, duros y perversos; y los ricos dicen que los pobres son
7

sucios, ignorantes, mal educados, etc. ¿Dónde se encuentra la verdad?


No me pondré de parte de unos ni de otros, porque no juzgo las cosas
solamente según las apariencias. Para comprender la vida tal como
ésta se presenta a nosotros hay que observarla desde un punto de vista
muy elevado, y si los ricos y los pobres quieren aceptar la verdad que
hoy voy a presentarles todas las barreras que existen entre ellos
caerán: ya no habrá pobres y ricos sino solamente obreros en el campo
de Dios que comprenderán que están puestos en dominios diferentes y
que están continuamente relacionados.
Ni los pobres ni los ricos saben lo que eran en el pasado, ni por
qué razón se encuentran ahora en tal o cual situación. Los pobres de
hoy se quejan de estar en medio de dificultades y de privaciones, se
rebelan contra las leyes inventadas por los ricos; y es cierto que
algunas leyes no afectan a los ricos y que sólo deben sufrirlas los
pobres. En realidad, los pobres no saben que fueron ellos quienes, en
el pasado, cuando eran ricos, crearon estas leyes de las que tanto mal
dicen ahora. Viendo cómo carecían de sabiduría y de bondad, las
Inteligencias superiores decidieron ponerles ahora en una situación en
la que se ven obligados a verificar la bondad de estas leyes que
crearon. Y esto es lo que hacen ahora: verifican. Verifican con su
propia experiencia si actuaron bien o mal en el pasado.
Para comprender, no existe mejor método que la verificación. Si
nos entretenemos echando trozos de vidrio en un camino, diciendo:
"¿Qué importa? Son otros los que se lastimarán", nos equivocamos. El
camino que sigue el hombre no es una línea recta, sino un circulo; se
verá, pues, obligado a volver a pasar, un día, por donde sembró
peligros y será el primero en sufrir las consecuencias... Si hacéis
agujeros o tendéis trampas a lo largo del camino, la ley os llevará a
volver a pasar exactamente por el mismo lugar y a caer en estos
agujeros y en estas trampas... Tendréis entonces algunos meses, o
algunos años, para meditar sobre vuestras desventuras, para quejaros
de que existan seres malvados y estúpidos... ¡y para tratar de descubrir
quiénes son! Evidentemente, os habréis olvidado de que fuisteis
8

vosotros mismos. Aquél que ha vivido diciendo sin cesar: "¡Después


de mí, el diluvio!" ha creado todas las dificultades que llenan su
existencia actual. Ésta es la razón de su regreso a la Tierra bajo la
forma de un mendigo o de un vagabundo Por todas partes he
encontrado a hombres que habían sido aristócratas o millonarios en el
pasado y que ahora son mendigos vestidos con harapos. El mundo
invisible les dice: "¿Qué? ¿cómo os encontráis ahora? En el pasado
habéis bebido, comido y gastado sin medida; de ahora en adelante
debéis estudiar esta gran iniciación que es la pobreza."
Los pobres no deben rebelarse contra los ricos. Deben saber que
han descendido bajo esta forma para aprender la sabiduría y que si se
han vuelto pobres es porque no trabajaron convenientemente en el
pasado. No creáis que los que son ricos actualmente han recibido estos
bienes de manera injusta, no. Sea la riqueza, la inteligencia, el talento,
si los tienen hoy, es porque trabajaron en el pasado para obtenerlos y
la Justicia cósmica les ha distribuido dones equivalentes a sus
esfuerzos: riqueza material, intelectual o espiritual. Toda riqueza es la
consecuencia de una vida de esfuerzos. Y si hoy tal rico vive
estúpidamente lo perderá todo y en la próxima encarnación será un
mendigo. Pero si sabe cómo servirse de sus bienes no los perderá
jamás. La Providencia ha dado la fortuna a los ricos para que
manifiesten el amor, para que hagan el bien por todas partes y ayuden
a los demás facilitando su evolución. Desgraciadamente, muchos de
ellos lo olvidan y ni siquiera sospechan por qué poseen actualmente
esta riqueza.
Los ricos trabajan poco y no estudian mucho, porque viven en el
calor y el calor no predispone a la reflexión. Deben dar, pues, su amor
y sus riquezas. Los pobres, en cambio, se encuentran en el frío y
deben reflexionar para desenvolverse y salir de sus dificultades. Su
situación les obliga a aprender la sabiduría. Se ven empujados sin
cesar a observar lo que sucede a su alrededor, a analizar, a criticar.
Son filósofos. Como no siempre tienen la posibilidad de saciar su
apetito, estudian, devoran los libros. No encontraréis a menudo a un
9

rico en una biblioteca, pero todos los pobres se encuentran allí. Se les
ve también en las universidades, en las conferencias, en los
laboratorios...
El verdadero rico es el hombre que posee el amor, que vive en el
amor y lo difunde. Es aquél que hace verdaderamente el bien. En
cuanto al verdadero pobre, es el que aprende la sabiduría. El que no
aprende la sabiduría es un falso pobre y no debéis tener confianza en
él. Comprended bien lo que os digo. El que es rico ha venido a
trabajar con el amor, y si olvida su deber se volverá pobre para
comprender lo que hubiera debido hacer y que no ha hecho. El que es
pobre debe aprender la sabiduría y un día se volverá rico. Si no hace
nada para llegar a ser sabio seguirá siendo eternamente pobre. Esta ley
se llama la ley de necesidad. Pero existe también una ley de libertad.
Si un rico quiere descender a la Tierra como un pobre tiene el derecho
de hacerlo, nadie se lo puede impedir. A menudo es así como los
grandes Maestros vienen a encarnarse. Existe, pues, una pobreza
voluntaria y otra que le es impuesta al hombre por la ley de necesidad
(y lo mismo sucede con la riqueza). Eso significa que si somos pobres
o ricos en el sentido ordinario de estos términos la ley de necesidad
nos obligará a entrar en tal o cual situación sin pedirnos nuestra
opinión. Mientras que si estamos muy evolucionados tendremos la
posibilidad de escoger entre la riqueza, a la que tenemos derecho, o la
pobreza.
Debéis conocer estas dos leyes, porque, si no, equivocaréis
vuestros juicios; imaginaréis que cada pobre es un antiguo rico que ha
sido castigado por su dureza y que cada rico era un santo. No; en vez
de decir inmediatamente: "¡Ah!, este hombre es pobre porque fue
malvado en su vida pasada", pensad que quizá esté muy evolucionado
pero que ha preferido volver así a la Tierra para ser libre y no cargarse
con el fardo de las riquezas materiales. Los sabios saben la seducción
que ejerce la riqueza material y prefieren otras riquezas. Por eso
cuando deben encarnarse escogen a menudo la pobreza, porque ven
las dificultades con las que se encontrarán si vuelven a la Tierra con
10

riquezas y los peligros que éstas representan para su vida espiritual.


Ser rico antes de ser sabio es la peor situación en la que un hombre
pueda encontrarse: se hace odiar por los demás, se conecta en el
invisible con toda clase de entidades inferiores y se aleja de Dios. Por
eso los sabios escogen la mayoría de las veces la pobreza, porque ésta
les da las mejores condiciones para desarrollar sus cualidades y sus
virtudes.
Esta cuestión de los ricos y los pobres es uno de los grandes
problemas de la sociedad actual. A menudo reina entre ellos la mayor
hostilidad, y nunca podrán reconciliarse si no tratan de adquirir el
saber del que os hablo esta tarde. Los pobres critican a los ricos y
luchan contra ellos, pero cuando se vuelvan ricos, a su vez, cometerán
los mismos errores que ahora están recriminando porque se habrán
olvidado de su antigua condición. ¡Cuántas veces se ha visto! Cuando
algunos se hicieron ricos y poderosos, se volvieron peores que
aquéllos a quienes habían criticado. Cuando uno está colmado de
riquezas es difícil razonar como antes. "Cuando sea ministro, dice un
diputado, veréis, haré tales y tales cosas... Cambiaré esto, organizaré
aquello..." Pero el día en que llega a ministro actúa exactamente como
los que le han precedido, y a menudo peor. ¿Por qué? Porque la silla
sobre la que está sentado está impregnada de la filosofía de los
ministros que se sentaron en ella antes que él, ¡y no puede
desprenderse de ella! En vez de criticar sin cesar a los ministros, a los
jefes de Estado y a todos los que dirigen, debemos entrar en su
situación y nos daremos cuenta de que si estuviésemos en su lugar
haríamos más tonterías que ellos.
Los problemas sociales seguirán siendo siempre insolubles si los
pobres y los ricos no se instruyen en el amor y la sabiduría. Si no
poseen el amor, los ricos siempre harán tonterías; y si no poseen la
sabiduría, los pobres seguirán eternamente en la miseria. El primer
trabajo de la sociedad futura será, pues, el de resolver esta cuestión.
En la nueva sociedad los pobres se reconciliarán con los ricos. Los
pobres dirán: "Nosotros ocupamos los primeros lugares antes que
11

vosotros, y no es tan fácil conducirse bien en ellos Podemos daros


consejos, escuchadnos, porque, si no, cometeréis muchos errores." Los
ricos deben preguntar a los pobres, que conocen también, mucho
mejor que ellos, las dificultades de la vida, y en vez de cometer
nuevas faltas deben decirse: "Actualmente tenemos una excelente
situación material, tenemos muchas propiedades, mucho dinero en el
banco, pero, un día, quizá perdamos todo eso y tengamos necesidad de
la ayuda de aquéllos que son, de momento, menos privilegiados que
nosotros. Debemos, pues, tender la mano a todos." Todos los ricos que
han sabido escuchar los consejos de los menos ricos que ellos han
obtenido de ello grandes beneficios. Los patronos que alguna vez han
sabido pedir a veces la opinión de sus obreros siempre han hecho
buenos negocios. En cuanto a aquéllos que nunca han manifestado
amor o bondad para con los pobres a menudo han sido exterminados
por éstos. Toda la historia de la humanidad está ahí para recordarnos
que nunca ha habido éxito para un rico que no sabe entenderse con los
pobres.
Sucede con los ricos y los pobres exactamente lo mismo que con
el agua. El agua que se evapora y que se transforma en nieve en la
cima de las montañas es el pobre que ha subido muy arriba para
aprender la sabiduría; mientras que los ricos son los ríos que
atraviesan los valles fértiles y los jardines y se encuentran con otros
ríos y lagos que los alimentan. Pero observad cómo trabaja la
naturaleza: llega el día en el que la nieve se funde y desciende a la
llanura, mientras que el agua de la llanura remonta hacia las cimas.
Así pues, aquéllos que eran pobres y que estudiaron la verdadera
ciencia se volverán ricos, y todo el mundo se alegrará de los bienes
que aportarán, que harán crecer las plantas de los jardines. En cuanto a
los ricos que no sabían cómo trabajar, el Sol les transportará sobre las
cimas heladas. Los primeros serán los últimos y los últimos serán los
primeros; ahora comprendéis que estas palabras de Jesús están llenas
de sentido.
12

Ocupémonos ahora de los detalles de la parábola. Nos habla de


un amo de casa, de una viña y de obreros que fueron contratados a
diferentes horas de la jornada pero que recibieron el mismo salario
aunque los primeros hubiesen trabajado doce horas y los últimos
solamente una hora. Eso parece injusto, pero, en la vida corriente,
¿acaso se le da el mismo salario a un picapedrero, por ejemplo, que a
un pintor? Al picapedrero, que ha trabajado ocho o diez horas, le dan
30 o 40 francos, y 500 ó 1000 al pintor, que ha tardado media hora
para dibujar vuestro rostro con unas pinceladas. Casos así son muy
frecuentes en la existencia. Un médico gana en media hora mucho más
que otros en un día, etc. Esta diferencia entre los salarios prueba que
existen trabajos y obreros de especies diferentes. Esto es lo que nos
hace suponer que los obreros contratados en las diferentes horas no
tenían las mismas competencias. La astrología nos lo indica, fijando la
posición del Sol en la primera, la tercera, la sexta, la novena y la
undécima hora. Pero ya os dije que no nos detendríamos en la cuestión
astrológica.
El libro del Génesis empieza con las palabras: Béréschit bara
Elohim eth ha-schamaim ve-eth ha-aretz. Las traducen por: "Al
principio Dios creó el Cielo y la Tierra..." pero, en realidad, el término
Elohim es un plural. Elohim, son las entidades superiores que crearon
el Cielo y la Tierra con ayuda de muchas otras entidades: los
"obreros" de la parábola. Porque no penséis que antes de la creación
del Cielo y de la Tierra no había nada. Antes de la aparición del
mundo físico y de los hombres existían numerosas jerarquías de seres
que participaron, justamente, en la creación de nuestro universo. La
creación del Cielo y de la Tierra de la que habla el Génesis no es más
que un momento en el infinito de la creación. La viña de esta parábola
representa el mundo, y los obreros son los diferentes seres que
vinieron a participar en el gran trabajo de su construcción. Releed en
la Biblia el relato de la creación del mundo. El primer día, Dios creó la
luz, y se dice: "Hubo tarde, y hubo mañana: primer día." ¿Os habéis
acaso preguntado qué era este día que empieza con la tarde? Eso
13

prueba que no hay que considerarlo como un día ordinario, un día de


24 horas, sino como un periodo de millones de años, como una época
de trabajo. El segundo día Dios creó el firmamento, es decir, el
fundamento, lo que debía servir de base a la creación. El tercer día
creó las hierbas, las plantas que pueden vivir en el suelo. El cuarto día
creó el Sol, la Luna y las estrellas. Evidentemente alguno se habrá
preguntado cómo pudo Dios crear el Sol y los astros después de la luz.
Pero es simplemente porque la luz que creó el primer día no es la luz
visible que viene de los cuerpos celestes. El quinto día Dios creó los
pájaros y los peces; el sexto día creó a los demás animales y al
hombre; y, finalmente, el séptimo día descansó. Este relato es un
resumen de la evolución.
Cuando el amo de casa (que no representa, pues, a Dios mismo,
sino a los Elohim) quiso tener obreros para su viña, llamó primero a
aquéllos que eran capaces de hacer el trabajo más duro, el más difícil.
Los primeros obreros son, pues, los seres que descendieron para
ocuparse de las regiones más densas y entraron en las rocas, en las
piedras, en la tierra. Transcurrido este periodo, se necesitaban nuevos
obreros para hacer otro trabajo, y el amo de casa llamó a seres que
entraron en las hierbas, en las plantas y en todos los vegetales. Cuando
salió por tercera vez, el amo llamó a seres que tomaron el cuerpo de
los animales, de los peces, de los pájaros, y que se extendieron por
toda la Tierra, en el agua y en el aire. Cuando el amo salió por cuarta
vez, contrató a obreros mucho más evolucionados que los precedentes,
a seres inteligentes, capaces de trabajar con la materia, de
transformarla. Estos seres tomaron la forma humana. Finalmente,
cuando el amo salió por última vez, el trabajo ya casi estaba terminado
en la viña, pero se necesitaban obreros para hacer los últimos
perfeccionamientos, y recurrió, pues, a unos seres todavía más
evolucionados que todos los demás: los ángeles. La venida de los
ángeles corresponde al desarrollo de la consciencia en el hombre.
Fueron los últimos que vinieron para acabar la creación.
14

Sí, ¿veis?, no iban a encargar a los ángeles que se ocuparan de


las piedras. Estos trabajos inferiores los hicieron otros. En la vida
corriente constatamos el mismo fenómeno. Un gran rey no viene a una
ciudad para limpiarla... Y en una fábrica, el último que llega, el
director, a veces viene sólo para echar unas firmas, pero gana más por
estas firmas que los obreros, y sin él nada funcionaría perfectamente
en la fábrica. Firma, y, después, es libre... ¡Pero qué trabajo tuvo que
realizar antes para, un día, poder poner simplemente una firma!
Hay que comprender que la evolución, las capacidades, las
virtudes, no son las mismas en todos los seres. Observad también lo
que sucede en nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo físico está constituido
por diferentes sistemas. El más antiguo es el sistema óseo. Es un
armazón sólido que casi no se transforma en el transcurso de la
existencia. Se le asimila al reino mineral. Representa a los obreros de
la primera hora. El segundo grupo de obreros está representado por el
sistema muscular; este sistema no evoluciona considerablemente en el
transcurso de la existencia y corresponde al reino de los vegetales,
cuyas raíces están profundamente fijadas en el suelo. El tercer grupo
de obreros está representado por el sistema circulatorio; dado que la
sangre viaja a través del organismo, este sistema está sujeto a
numerosos cambios y corresponde al reino de los animales, que se
desplazan por todas partes, en la tierra, en el agua y en el aire. El
cuarto grupo de obreros corresponde al sistema nervioso, que se ha
desarrollado mucho más tarde en el hombre. Como tiene una
estructura más sutil que los precedentes, está sometido a un gran
número de variaciones. El quinto grupo de obreros corresponde a las
entidades que trabajan sobre el lado espiritual de nuestro ser, sobre
nuestra aura, que es también un organismo, un sistema, pero,
evidentemente, un sistema extraordinariamente sutil. Estos obreros
representan el reino angélico.
Y ahora, ¿cómo los primeros se convierten en los últimos?
Porque no tienen el deseo de evolucionar. Todos los seres que se
contentan con utilizar las posibilidades más elementales de su ser (que
15

corresponden a los sistemas óseo, muscular y circulatorio) no


evolucionan. Mientras que aquéllos que utilizan las posibilidades del
cerebro y de la razón evolucionan rápidamente y se convierten en los
primeros, porque, gracias a estas posibilidades, logran dominar a los
demás. Muchos otros seres vendrán que desarrollarán otras cualidades
y, gracias a estas cualidades, serán los primeros.
Así es cómo los primeros serán los últimos y los últimos serán
los primeros. En apariencia, esta parábola resultaba completamente
irrazonable, pero ¿veis?, si reflexionamos, todo se vuelve
perfectamente claro y lógico. Los obreros de la primera hora no
estaban muy capacitados, y, por eso, aunque hubiesen trabajado
mucho más tiempo, no recibieron un salario superior al de los obreros
de la undécima hora, que llevaron a cabo una tarea mucho más sutil y
delicada. No hay pues ninguna injusticia; todos fueron pagados según
la justicia y la sabiduría.
En la parábola se dice que al recibir su salario los obreros de la
primera hora murmuraron contra el amo de la casa... Si se rebelan, es
que no han comprendido. Y en la Fraternidad también. Si los
hermanos y hermanas que llegaron primero se sienten superados por
nuevos hermanos y hermanas mucho más capacitados que ellos no
deben rebelarse. Si no quieren ser superados, no tienen más que
trabajar. Existen dos métodos para no ser superados: uno es el amor, y
el otro la sabiduría. Con el amor y la sabiduría avanzamos
extraordinariamente rápido, puesto que estamos en la verdad. Cuando
veáis a un ser más sabio que vosotros, en vez de estar furiosos y
querer vengaros, diciendo que es estúpido o malvado, acercaos a él,
mirad cómo trabaja y de qué forma consigue obtener tan grandes
resultados. Suponed que hacéis muchos esfuerzos sin tener resultados;
decíos: "Iré hacia este hombre que obtiene grandes éxitos y descubriré
el secreto de su éxito." Así es cómo os instruiréis. Si sois músicos, id a
ver y a oír a aquél cuyos conciertos extraordinarios atraen a las
multitudes. Dejad a un lado vuestro orgullo, porque vuestro orgullo no
os enseñará nada, e id a observar como toca este virtuoso, preguntadle
16

quién era su profesor, de qué forma trabajó, etc. Pero no os rebeléis


nunca, porque es esta rebelión, justamente, la que nos hace ser los
últimos. Ni la rebelión, ni la cólera, pueden ayudaros, sino solamente
el amor y la sabiduría. Si teméis que otro os supere, ello prueba que no
poseéis ni amor, ni sabiduría; y si sois celosos del que os ha superado,
eso prueba exactamente lo mismo. El que posee el amor nunca está
inquieto, ni está celoso, porque se siente rico. ¿Acaso el rico tiene
razones para estar celoso? No. Sólo el pobre puede estar celoso,
porque siente que no tiene nada.
Así pues, si queréis llegar a ser los primeros, estudiad, meditad,
trabajad con el amor y la sabiduría, y veréis cómo llegaréis incluso a
superar a todos los demás. Pasaréis tan rápidamente por su lado que
justo tendrán tiempo de oíros decir: “Buenos días, buenos días!” Sí,
mis queridos hermanos y hermanas, trabajando con el amor y la
sabiduría, podemos viajar por el espacio a la velocidad de la luz.
¡Que la luz y la paz estén con vosotros!

Centre
OMRAAM
Institut Solve et Coagula
Reus
www.omraam.es
Primer Centro
De difusión de la obra
Del Maestro OMRAAM
En lengua Española
Conferencia del Maestro
OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
Sèvres, 14 de Junio de 1941

Del Tomo 9: O.C.


AL PRINCIPIO ERA EL VERBO
Capítulo VII

LA TEMPESTAD CALMADA

Os leeré hoy un pasaje del Evangelio de San Marcos: la


tempestad calmada.

"Este mismo día, llegada la tarde, Jesús les dijo: Pasemos a la


otra orilla. Y, dejando a la multitud, le llevaron tal como estaba en la
barca, había otras barcas con él. Sobrevino entonces una fuerte
borrasca, y las olas azotaban la barca, de forma que ésta se llenaba
de agua. Él estaba en popa, durmiendo sobre un cojín. Le despertaron
y le dijeron: Maestro, ¿no te preocupas de que perezcamos?
Habiéndose despertado, amenazó al viento y le dijo a la mar:
¡Silencio! ¡Cálmate! Y el viento amainó y se hizo una gran calma.
Después les dijo: ¿Por qué habéis tenido miedo de esta manera,
hombres de poca fe? Entonces quedaron sobrecogidos por un gran
temor y se decían entre sí: ¿Quién es éste, a quien hasta el viento y la
mar obedecen? "

San Marcos 4: 35-41

Generalmente no se paran demasiado en este texto. Es un relato


de un milagro de Jesús y parece muy sencillo. En realidad es también
un relato simbólico que presenta una imagen de la vida del discípulo.
El discípulo se encuentra siempre en el mar, en una barca, y afronta la
tempestad y el viento. Cristo también está en esta barca y duerme. Eso
significa que el discípulo deberá pasar por grandes tribulaciones: la
mar agitada y el viento representan todos los sentimientos y los
pensamientos que debe afrontar y dominar. Para conseguirlo debe
despertar a Cristo dentro de él, para que éste se levante y diga a los
2

pensamientos y a los sentimientos: "¡Callaos! ¡Deteneos!"

Al despertarse. Jesús les dijo a sus discípulos: "¿Por qué habéis


tenido miedo de esta manera, hombres de poca fe?" ¿Qué significa
tener fe? Tener fe es saber que hay en nosotros un gran poder, una
entidad divina, Cristo, que vive en las profundidades de nuestro ser
Puesto que Cristo se encuentra en nuestra barca no tenemos nada que
temer, no pereceremos; debemos saber que, gracias a la presencia de
Cristo, la barca no naufragará, aunque Cristo duerma todavía.
Debemos saber que en nosotros vive un príncipe tan luminoso y
poderoso que las fuerzas hostiles se ven obligadas a respetarnos;
estamos seguros debido a esta presencia divina en nosotros.

Cuando Cristo se despierte en nosotros manifestará su poder, su


sabiduría y su amor; pero antes de que se despierte debemos saber que
él se encuentra en la barca y estar seguros de que no pereceremos. Eso
es tener fe. La fe es creer en algo que en apariencia es irreal o hasta
imposible. Si pretendéis conocer o saber algo antes de creerlo lo que
tenéis es saber y no fe. Tener fe es creer en algo que no sabéis, que no
veis. Creer en Dios, en la vida eterna, esto es tener fe.

La fe subsistirá siempre, porque, en el dominio espiritual, divino,


siempre habrá cosas que no sepamos, que todavía no hayamos visto o
vivido. La fe tiene por objeto, pues, aquello que es más sutil, que está
más alejado de nosotros, aquello que no podemos verificar
inmediatamente. Decís que conocéis vuestros libros, a vuestra mujer, a
vuestros hijos, y que tenéis fe en ellos. No, eso es confianza, basada
en una cierta experiencia, pero no es fe. Tener fe es creer en algo
invisible, intangible.

Jesús le dijo a Tomás: "Porque me ves, crees Bienaventurados


aquéllos que crean sin haberme visto." Tomás se negaba a creer;
quería tener una prueba tangible y decía: "Si no veo en sus manos la
marca de los clavos, si no pongo la mano en su costado, no creeré".
Tomás era la reencarnación de Salomón. Salomón, que había sido un
gran rey en el pasado, volvió como un simple apóstol para humillarse
junto a Cristo.

Aunque no estemos aún muy evolucionados, aunque Cristo no se


3

haya despertado aún en nosotros, no importa. Debemos tener fe para


poder atravesar las grandes pruebas. En la Epístola a los Hebreos, San
Pablo dice: "La fe, sin embargo, es una firme seguridad en las cosas
que esperamos, una demostración de aquéllas que no vemos." Leed
enteramente este capítulo y veréis cómo San Pablo muestra que
gracias a la fe todos los patriarcas se salvaron y obtuvieron lo que se
les había prometido.

Los hay que se extrañan que Jesús riñese a sus discípulos.


Encuentran normal que hubiesen tenido miedo de la tempestad y que
le despertasen. Sí, pero Jesús les riñó porque este miedo era una falta
de fe. Hubieran debido sentir que, puesto que Jesús estaba con ellos,
aunque estuviese dormido, no corrían ningún riesgo. Les dijo: "¿Qué
mérito tenéis por no haber tenido miedo cuando yo estaba con
vosotros, despierto? Tendríais que haber tenido también confianza
cuando dormía..." Antes de que Jesús se despertase, sus discípulos no
sabían que calmaría la tempestad. Era la primera vez que se producía
semejante acontecimiento y los discípulos todavía no habían visto a
Jesús hablar a los elementos. Por eso, tras el milagro, se decían entre
sí, con asombro: "¿Quién es éste a quien hasta el viento y la mar
obedecen?"

El mundo invisible reclama de nosotros una fe semejante a la


que hubieran debido mostrar los discípulos durante la tempestad.
Puesto que Cristo está en nosotros, aunque esté dormido debemos
tener confianza, permanecer tranquilos y creer que nuestra barca será
solamente zarandeada, pero que no habrá naufragio. Eso es tener fe:
creer sin tener pruebas todavía.

Debemos conservar este tesoro precioso: el Niño Jesús que


duerme en nosotros. Duerme, es pequeñito todavía, pero un día,
cuando se despierte, hará prodigios. Dejadle dormir aún, pero esparcid
la confianza a su alrededor. Es real, es inmortal. Meditad sobre lo que
os digo y descubriréis que en vuestra barca Jesús duerme. Y, si le
despertáis, procurad no atormentarle con preocupaciones mezquinas y
gritos inútiles. "¿Por qué tenéis miedo, gente de poca fe?", preguntó
Jesús. Sí, nos atormentamos por casi nada; nunca pensamos que
llevamos en nosotros el poder más grande: Cristo.
4

Cristo representa el amor, la sabiduría y la verdad en nosotros.


Cuando se produzcan grandes conmociones en nuestra alma todo se
serenará rápidamente si recurrimos al amor y a la sabiduría. La
sabiduría es capaz de hacer desaparecer las nubes y de calmar los
vientos, y el amor serena la mar. La sabiduría actúa sobre el viento (el
pensamiento) y el amor serena la mar (los sentimientos). El agua y el
aire, la mar y el viento, son unos símbolos eternos. Y los apóstoles,
que conocían el significado de los símbolos, sólo relataron aquéllos
acontecimientos cuyos detalles podían tener una correspondencia en
todos los planos. Por eso generaciones y generaciones han podido
meditar sobre los acontecimientos de la vida de Jesús y de sus
discípulos.

Jesús hablaba en parábolas cuyo significado casi nunca revelaron


los discípulos. Conocemos, sobre todo, la interpretación de la parábola
del sembrador. Esta interpretación es una llave que permite
comprender otras parábolas. A petición de sus discípulos, Jesús
explica lo que representan las semillas caídas al azar en los caminos y
pisoteadas o comidas por los pájaros, y después las semillas caídas
sobre la roca; y finalmente las caídas sobre la buena tierra. Si
reflexionamos en una sola parábola bien explicada y si establecemos
perfectamente el significado de los símbolos, gracias a esta llave
podemos después interpretar otros pasajes más oscuros.

Hay que saber transponer también ciertas nociones en los otros


planos. Se dice que el ayuno y la oración expulsan los malos espíritus,
pero el ayuno no sólo debe ser comprendido en el plano físico. Si el
espíritu está instalado en el plano físico bajo forma de enfermedad un
ayuno físico podrá expulsarlo. Pero los espíritus se instalan también
en el cuerpo astral y en el cuerpo mental bajo forma de deseos
groseros y de pensamientos insensatos. El que es "poseído" se ve
empujado sin cesar a absorber un alimento que le gusta al espíritu que
le habita. Para desembarazarse de él debe, pues, dejar de darle de
comer, es decir, debe esforzarse en no tener más pensamientos y
sentimientos inferiores, sino en reemplazarlos por pensamientos y
sentimientos puros y luminosos. Si le priva de su alimento (un pecado,
una debilidad determinados) hará ayunar al espíritu maligno. Y éste,
sintiéndose amenazado de muerte, le abandonará. Así es cómo hay
que comprenderlo.
5

La Biblia ha sido dictada por el Espíritu y contiene todo lo que


los hombres necesitan para su vida espiritual. Diréis que preferís leer
ciertas obras de espiritualistas. Podéis consultarlas, claro, porque a
menudo estos autores han explicado símbolos o relatos de la Biblia
que están oscuros y son difíciles de interpretar. Yo también os explico
parábolas, pero todas estas explicaciones están contenidas en el texto
sagrado, no añado nada de arbitrario, me conformo al estricto
significado de los símbolos que han existido desde toda la eternidad.
Cada día debéis leer la Biblia, tratando de profundizar cada vez más
su significado.

Centre
OMRAAM
Institut Solve et Coagula
Reus
www.omraam.es
Primer Centro
De difusión de la obra
Del Maestro OMRAAM
En lengua Española

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Conferencia del Maestro
OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
Sèvres el 16 de Junio de 1941

Del Tomo 9: O.C.


AL PRINCIPIO ERA EL VERBO
Capítulo VIII

HAZ DEL MUY ALTO TU RETIRO


“Salmo 91”

"El que vive al amparo del Altísimo


descansa a la sombra del Omnipotente.
Dile al Eterno: ¡Refugio y fortaleza mía.
Dios mío, en quien confío!
Porque El te librará de la red del pajarero de la peste mortal
y de sus estragos.
Por tu fidelidad
Él te protegerá bajo sus plumas.
y refugio hallarás bajo sus alas;
su fidelidad es un escudo y una coraza.
No temerás ni los terrores de la noche.
ni la saeta que vuela por el día,
ni la peste que vaga en las tinieblas.
ni el contagio que devasta al mediodía.

Aunque mil caigan a tu lado,


y diez mil a tu derecha,
tú no serás alcanzado;
sólo con que abras tus ojos.
verás la retribución de los malvados.
Porque el Señor es tu refugio,
y has hecho del Altísimo tu baluarte.
Ninguna desgracia te sucederá.
ni plaga alguna llegará hasta tu tienda,
porque Él ordenará a sus ángeles
que te guarden en todos tus caminos;
2

ellos te llevarán sobre sus palmas.


para que tu pie en la piedra no tropiece.
Andarás sobre el león y sobre la víbora
y pisarás el cachorro de león y el dragón.
Puesto que me ama. Yo le liberaré;
Yo le protegeré, puesto que conoce mi nombre.
Me invocará y Yo le responderé;
a su lado estaré cuando sufriere,
lo libraré y lo glorificaré.
Le saciaré de largos días,
y al fin le mostraré mi salvación."

Me he emocionado al leeros este Salmo, porque es


extraordinariamente profundo y bello. Cuando estéis tristes,
desanimados, recitadlo, y sentiréis inmediatamente que se produce un
cambio en vosotros. Recitad solamente un versículo, si queréis, pero
hacedlo conscientemente, con todo vuestro amor, y os sentiréis
serenos, iluminados.

Escuchad:

"Porque el Señor es tu refugio.


Y has hecho del Altísimo tu baluarte... "

"Porque Él ordenará a sus ángeles


que te guarden en todos tus caminos"
No se trata de los caminos ordinarios, evidentemente.

"Ellos te llevarán sobre sus palmas (de las manos invisibles) para que
tu pie en la piedra no tropiece"

"Andarás sobre el león y sobre la víbora",


es decir, triunfarás sobre todos los que quieren hacerte daño.

"Puesto que me ama. Yo le liberaré".


Dios salva a aquél que le ama, porque, con su amor, le obliga a
ocuparse de él.

"Yo le protegeré, puesto que conoce mi nombre".


3

Estas palabras son muy importantes. Según la Cábala, ningún


conocimiento es superior al conocimiento del nombre de Dios. Este
nombre está formado por cuatro letras: ‫ ה י ה ו‬Iod, Hé, Vav, Hé, y
hay que conocer todas las combinaciones que pueden formarse con
estas letras y todas sus correspondencias con las jerarquías angélicas,
con los elementos y los diferentes reinos de la naturaleza. Esta parte
de la Cábala se llama Shem ha-meforasch y es la ciencia de los 72
nombres de Dios. Jesús dijo en la oración dominical: "Santificado sea
tu nombre". Pero sólo podemos santificar el nombre de Dios si lo
conocemos. No se trata sólo de pronunciar el nombre de Dios, sino de
comprenderlo, de sentirlo y de hacer resonar su eco en todo nuestro
ser. Entonces, si, el nombre de Dios será poderoso en nosotros y
estaremos protegidos.

En otra ocasión, si queréis, os hablaré más en detalle de este


Salmo, pero esta mañana meditaremos este versículo: "Porque el
Señor es tu refugio, y has hecho del Altísimo tu baluarte".

Cuando queréis perseguir a un animalito, éste huye y entra


inmediatamente en un agujero, bajo tierra o en otra parte; allí se siente
protegido. Cualquier animal o ser humano se escapa ante el peligro y
se refugia en un agujero o en una casa. Mirad cómo et caracol entra en
su concha. Todo aquello que está vivo tiene un refugio en alguna parte
en el que puede esconderse. Y los hombres, ¿dónde se refugian
cuando son perseguidos por los malos espíritus, es decir, por
pensamientos y sentimientos negativos y destructivos? Su casa física
no puede protegerles.

Cuando tenéis el deseo de hacer daño a alguien, de engañarle, de


robarle, es porque han entrado en vosotros entidades extrañas para
expulsaros de la casa celestial. Entonces estáis en peligro. Para
salvaros, debéis subir hasta el punto más alto de vuestra conciencia;
éste es el medio más seguro. Si os sentís turbados, si sufrís, ello
prueba que alguien os persigue, que os atacan. No salgáis entonces
para luchar fuera con el enemigo; si salís de vuestra fortaleza lo
pasaréis mal, seguro, porque no tenéis nada, ni coraza, ni escudo, ni
armas.
4

Debéis hacer lo contrario: entrar más profundamente en vosotros


mismos.

En vez de luchar fuera contra el mal y contra vuestros enemigos,


que son muy poderosos, ¡huid de ellos! Luchar contra ellos les
reforzaría. Al luchar, os irritáis y os volvéis más impacientes, os
ponéis más nerviosos. Lucháis, a veces, contra ciertos instintos, contra
ciertos deseos, pero sentís que éstos aumentan. Así que no luchéis,
contentaos con entrar más profundamente en vosotros mismos y
procurad no pensar en estos enemigos, no ocuparos de ellos, y
simplemente esperad. Pensad en el Señor, permaneced durante algún
tiempo en vuestro refugio más alto, y, cuando salgáis de él, os daréis
cuenta de que los enemigos ya se han ido. Preguntaréis: "¿Y si siguen
estando allí?" Pues bien, si siguen estando allí, como vosotros habréis
subido a vuestro alto refugio, en donde se encuentran la luz, la
sabiduría, la fuerza, podréis al menos atacar a vuestros enemigos con
verdaderas armas.

Cuando el asaltante ve que el dueño de la casa sale de ella con


un bastón, con un hacha o con un arma cualquiera, tiene miedo y
huye. Cada día vemos cómo se producen un cierto número de
fenómenos ante nuestros ojos, pero cuando se trata de aplicarlos al
dominio espiritual ya no comprendemos nada, aunque se trate de las
mismas leyes. Imaginaos que alguien os ataca en la calle... Entraríais
rápido en vuestra casa y sólo saldríais de ella con armas en la mano.
Lo que hacéis instintivamente en el plano físico, ¿por qué no lo hacéis
en el plano espiritual? ¿Por qué, cuando los enemigos se presentan
ante vuestra puerta, no sabéis poneros a salvo en vuestro refugio
profundo? Dejad que vuestros enemigos griten. No os mováis, no os
inquietéis por ellos, y, sobre todo, no luchéis contra ellos mientras no
estéis bien armados y preparados para esta lucha. En vez de luchar, de
agotaros, de gastar muchas fuerzas inútilmente, dejad todo de lado y
subid al refugio más alto, allí donde Dios habita en vosotros. Dios no
habita en un lugar donde los enemigos puedan alcanzarte. Habita en el
tugar más profundo de nuestro ser, lejos de todos los espíritus
impuros. Está ahí, en lo más profundo de nosotros, Aquél que es la
fuerza verdadera, el poder, y hay que encontrarle. Cuando os sintáis
amenazados, dejad todas vuestras ocupaciones, abandonadlo todo,
recogeos, y pensad en este Espíritu divino que os penetra. Cuando
5

hayáis llegado a tocarle con el pensamiento os dirá: "Ven, hijo mío,


alguien te persigue, pero junto a mí encontrarás una protección".

Ayer os decía que no hay que descender a la materia. Al hablar


así no quería decir que no haya que hacerlo nunca. En realidad,
debemos descender a la materia para vivificarla, organizarla. Si nos
quedamos siempre en las abstracciones y las nubes nunca animaremos
el cuerpo físico y todo vendrá a aniquilarlo. No debemos dejar al
cuerpo físico en el estado de una casa abandonada llena de polvo y
que sirve de abrigo a todos los pájaros nocturnos. Al contrario, su
propietario debe venir a menudo a limpiar, a mantener, a vivificar el
cuerpo. Descender a la materia con esta intención nunca es una caída.
Hay que distinguir, pues, entre descenso y caída. Debemos descender
a la materia, pero no debemos caer en ella; cuando descendemos a la
materia debemos animarla, vivificarla, iluminarla.

Cuando descendemos a la materia olvidándonos del espíritu,


entregándonos solamente a los placeres físicos, eso es la caída, y
estamos expuestos a todas las dificultades del plano físico. Entonces,
si queremos huir repentinamente de los enemigos interiores, no
encontramos ninguna escalera, ninguna cuerda para poder subir a los
planos superiores. En la materia se pueden encontrar todos los bienes
y todos los mates. Cuando descendemos a ella conscientemente no
taponamos la salida, no rompemos las escaleras y. por tanto, si es
necesario, podemos siempre después volver a subir rápidamente hacia
el refugio más alto. Pero cuando descendemos a la materia
abandonando nuestro ideal, nuestra fe y todas nuestras preocupaciones
espirituales, sólo para comer, beber, divertirnos, o para trabajar
solamente para nuestro interés, entonces ya no podemos volver a
subir, porque hemos cortado la conexión con los pisos superiores, ya
no hay escaleras; el acceso al refugio más alto está cortado, y, si nos
persiguen, recibimos tos golpes de nuestros enemigos.

No nos está prohibido descender a la materia. Podemos


descender a ella como quien va al sótano para quitar el polvo y los
mohos y poner orden. Pero nunca debemos descender destruyendo tas
escaleras que comunican la materia con el espíritu. Aquéllos que
descienden a la materia con la intención de instalarse en ella para vivir
allí nunca estarán protegidos; serán perseguidos y entonces
6

comprenderán cómo se equivocaron al abandonar el mundo del


espíritu, su ideal. Nunca debemos cortar los puentes entre nosotros y
el refugio más alto. Y el refugio más alto es el amor, la sabiduría y la
verdad, es la nueva enseñanza, la luz.

Cuando os sintáis desanimados, tristes, desesperados, lo primero


que tenéis que hacer es entrar en vuestro alto refugio, dejar todo de
lado durante cinco minutos al menos y recogeros, llamar al Eterno
dentro de vosotros, pedirle consejo y tomar armas, luz. ¡Cuántas veces
os he visto pelear sin ningún arma! Por eso sucumbís tan fácilmente.

En el plano espiritual debemos seguir las mismas reglas que en


el plano físico. Cuando vivimos siempre lejos de nuestra casa no
podemos protegernos. El discípulo debe poder gobernar las
circunstancias para no ser esclavo de sus sentimientos, de sus
pensamientos, sino dirigirlos. Pero eso no es posible si sale demasiado
al exterior, si se extiende sobre una superficie demasiado vasta.
Mientras que, si entra en sí mismo, si sube a su alto refugio, será
poderoso y gobernará todas las circunstancias de la vida.

Debéis reflexionar y preguntaros cuántas veces habéis sido pisoteados


por haberos dispersado demasiado. Evidentemente, no os digo que
cuando hayáis encontrado vuestro alto refugio vayáis a escapar de
todas las dificultades. No. Suponed que esté inscrito en vuestro karma
que debéis sufrir algunas desgracias: las sufriréis, aunque durante toda
vuestra vida hayáis trabajado para no alejaros de vuestro alto refugio.
Jesús fue crucificado y eso no significa que hubiese salido de su alto
refugio. Su muerte estaba escrita desde hacía mucho tiempo, él lo
sabía, era dueño de su destino y participó en esta muerte con su
voluntad. Así será también para todos aquéllos que, conociendo las
verdades espirituales, hayan podido subir hasta su más alto refugio.
Sufrirán los acontecimientos participando en ellos con su voluntad y
su consciencia.

No podemos alcanzar totalmente nuestro alto refugio, pero hay


grados de acercamiento A veces entramos en la región de la luz y de la
paz, pero se necesita todavía mucho tiempo para poder alcanzar el
punto más elevado.
7

Añadiré aún unas palabras que os permitirán discernir cómo


debemos comprender en la vida cotidiana la ley que acabo de
explicaros. Cuando os irritáis fácilmente u os volvéis más sensibles
que de costumbre a las miradas, a las palabras, a las criticas, es que os
habéis alejado de vuestro alto refugio. Otros días, al contrario,
permanecéis insensibles a todo lo negativo porque estáis en vuestro
alto refugio. Eso puede producirse en todos los dominios. Por
ejemplo, si en ciertos momentos no sentís ninguna tentación por las
mujeres o por los hombres, no os sentís atraídos por los placeres es
porque estáis también en vuestro alto refugio. Tenéis derecho, claro, a
salir de él de vez en cuando, pero debéis volver a entrar de nuevo
rápidamente en él.

¿Por qué -cuando pueden hacerlo, evidentemente- los hombres y


los animales trepan a los árboles cuando les persiguen? ¿Y los
pájaros? Salen volando... ¿Veis?, hay que imitarlos: hay que trepar o
salir volando, elevarse tan alto que nunca os puedan alcanzar los
enemigos.

¡Que la luz y la paz estén con vosotros!

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