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Negocio jurídico

Derecho Civil

I. Concepto.

«Acto jurídico lícito integrado por una o varias declaraciones


de voluntad privada que el derecho reconoce como base para
la producción de efectos jurídicos, buscados y queridos por su autor o
autores, siempre que concurran determinados requisitos o elementos».

II. Fundamento.

Es manifestación de la autonomía privada en sentido estricto (autonomía


de la voluntad).

III. Antecedentes históricos.

El término negocio jurídico y lo fundamental de su dogmática se deben a


la pandectística alemana en su intento de sistematizar la ciencia jurídica
para establecer criterios que faciliten la solución de problemas prácticos
en supuestos en que la autonomía de la voluntad juega un papel relevante.

IV. Caracteres.

1. Es un acto jurídico y por ello un acto de voluntad; más caracterizado


porque el contenido de la voluntad es decisivo y regulador de
los efectos jurídicos que produce; éstos se originan ex voluntae, no ex
lege, a diferencia de los actos no negociales semejantes a los
negocios jurídicos (v. gr., el requerimiento de pago que engendra ex
lege la mora del deudor).

2. El negocio jurídico tiene doble valor: a) es título y fundamento de


relaciones jurídicas, y b) establece reglas de conducta. Por ello cabe
distinguirlo de aquellas declaraciones de voluntad que afectan
la relación negocial, pero que carecen de independencia y
de fundamento de dicha relación negocial, como son los actos
de cumplimiento o actos debidos (pago de la obligación, entrega
de legados) y los actos autorizados por la ley o el contrato modificativos
de la relación negocial (v. gr., elección en la obligación alternativa -art.
1.132-, la intimación -art. 1.100-, la confirmación -art. 1.311-, el escoger
del perjudicado -art. 1.124-).

V. Clases.

1. Según que sea necesaria la declaración de voluntad de una parte o de


dos o más, los negocios pueden ser unilaterales (testamento) y bilaterales
o plurilaterales (contrato).

2. Causales o abstractos, según que la causa forme parte integrante del


negocio o que no esté incorporada al mismo; esto es, según que la eficacia
del negocio quede o no subordinada a la existencia y licitud de la causa.

3. Según que la manifestación de voluntad deba o no reunir


ciertas formalidades, solemnes (v. gr., donación de inmuebles -art. 633-
C.C.) o no solemnes.

4. Por su fin, familiares (matrimonio, adopción, emancipación, etc.)


y patrimoniales (que pueden ser obligatorios, reales y sucesorios).

Entre los patrimoniales cabe distinguir:

A. De disposición, caracterizados por:

a) Originar una pérdida o modificación gravosa de


un derecho (enajenación, gravamen o renuncia) -v. gr., donación-, a
diferencia de los obligatorios que sólo la preparan o son una forma
de cooperación entre miembros sociales (v.
gr., precontrato, arrendamiento de servicios).

b) Variar la estructura del patrimonio, a diferencia de los negocios


de administración, que se dirigen únicamente a su conservación, mejora y
disfrute.

B. De atribución patrimonial, por los que se procura a otra persona


un beneficio patrimonial. Pueden coincidir con los
de disposición (negocios de enajenación), pero es posible también la
atribución sin disposición (asunción de deuda) y disposición sin atribución
(renuncia abdicativa).

Según que la atribución patrimonial vaya o no acompañada de


una contraprestación, son los negocios onerosos o gratuitos. Esta
distinción tiene trascendencia práctica en múltiples aspectos
(interpretación -art. 1.289 C.C.-, evicción, revocabilidad -arts. 644, 1.749 y
1.775 C.C.-, acción pauliana -art. 1.297-, fe pública registral -art. 34 L.H.-,
etcétera).

Se habla de negocio remuneratorio cuando las partes consienten expresa


o tácitamente en que lo dado o prometido lo es en remuneración de
un servicio o beneficio ya prestado (véanse arts. 1.274, 619 y 887.1 C.C.).

También cabe distinguir dentro de los negocios jurídicos patrimoniales


los conmutativos (en que la relación de equivalencia entre las
prestaciones de ambas partes se encuentra de antemano fijada por ellos
de manera inmodificable) y aleatorios (en que la efectividad o cuantía de
la prestación de una de las partes queda pendiente de un
acontecimiento incierto que depende de la suerte o del azar).

5. Según que puedan o no existir per se principales


(compraventa, testamento) o accesorios (prenda, fianza).

6. Por ser o no objeto de especial regulación, se clasifican en típicos y


atípicos.

7. según que hayan de producir efectos en vida del declarante o a


su muerte, siendo hasta entonces revocables, ínter vivos o mortis causa.

8. Negocios jurídicos anómalos (indirectos, simulados, fraudulentos


y fiduciarios), que son objeto de tratamientoespecífico en esta obra.

VI. Elementos.

Es tradicional la clasificación de los elementos del negocio jurídico en:

- Esenciales, sin los cuales el negocio del negocio jurídico en:

- Naturales, que el negocio lleva consigo normalmente, pudiendo excluirse


por las partes (v. gr., saneamiento en la compraventa, gratuidad del
mandato, etc.).

- Accidentales, que sólo existen cuando las partes los agregan (v.
gr., condición, término, modo). Estos elementos accesorios pueden tomar
para las partes una importancia capital, de suerte que su nulidad entrañe
la del acto mismo (serían, pues, accesorios en sentido objetivo, pero
esenciales en sentido subjetivo).

Los elementos esenciales pueden ser propios de un negocio


jurídico determinado (precio en la compraventa) o comunes a todo
negocio. Estos últimos pueden ser subjetivos (declaración de voluntad) y
objetivos (objeto, causa y forma). El Código Civil no contiene
una regulación general de los elementos esenciales del negocio, pero lo
contempla en determinados supuestos concretos (arts. 45 rel. 73.1 -
matrimonio-, 687 -testamento-, 1.261 -contrato-).

La declaración de voluntad tiene como presupuestos: la capacidad del


sujeto (la capacidad jurídica especial para que le sean atribuibles
los efectos propios del negocio jurídico -los del casado, los del comprador,
etc.- y la capacidad de obrar para vincularse a sí mismo -artículo 1.263- o
a la persona en cuyo nombre o para cuya cuenta actúa -
artículo1.259, legitimación del representante-) y una voluntad no viciada.

Por último, cabe destacar que cuando alguno de los requisitos o elementos
del negocio faltan o no son como debieren, se produce, según los casos,
la ineficacia o la anomalía del negocio, categoría ambas que son objeto
de tratamiento separado (V. negocio jurídico, ineficacia del; negocio
jurídico, integración del; negocios jurídicos anómalos; negocio jurídico,
objeto del).