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HISTORIA MEDIEVAL Y TEMPRANO MODERNA

EL IMPERIO
BIZANTINO
La Evolución del Imperio Romano de Oriente
y sus relaciones con Occidente.

Fernando de los Ángeles


Contexto histórico medieval: la simultaneidad de los
hechos históricos

- Las invasiones bárbaras del siglo V destruyeron el Imperio Romano de


Occidente y provocaron la formación de una serie de reinos “romano-
germánicos”. Mientras tanto, en el Este de Europa, subsistió el Imperio
Romano de Oriente o Imperio Bizantino.

- La civilización que se desarrollo en dicho imperio debe ser tenida en cuenta


en el estudio de la Civilización Occidente, porque, aunque conoció
alternativamente épocas de esplendor y épocas de humillación y miseria,
este Impero Romano de Oriente, de base cultural greco-oriental, defendió
durante mil años la causa del cristianismo griego en un mundo
absolutamente hostil.
• El imperio Bizantino permaneció de cierto modo fosilizado, según los
pensadores del siglo de las Luces, sin cambios a través de los siglos. Lo cual
hace pensar que la historia de Europa y el Próximo Oriente había sido
independiente.

• Occidente y Oriente son dos mundos, dos civilizaciones cuyos orígenes se


remontan a un único punto de partida: el mundo GRECO-LATINO, del cual
se asentó el Imperio Romano. Su inicio es producto gracias a la victoria
latina sobre los logros intelectuales griegos, dándose así un proceso de
aculturación.

• Bizancio y el Occidente medieval se mantuvieron separados, hostiles en


ocasiones, pero al tiempo, siempre en contacto, de tal manera que puede
hablarse de un proceso de aculturación constante desde el 330.
-Constantino, en el año 324, instaló la capital imperial de Oriente en la antigua
ciudad macedónica que, tras su reconstrucción, paso a llamarse Constantinopla.

- “(…) la fundación de Constantinopla como capital del mundo romano es la


piedra fundamental de un nuevo edificio histórico para Roma y esta acaba
en 1453 con la toma de dicha capital por el Imperio Otomano (…)”
VASILIEV, Alexander (1945): “Historia del Imperio Bizantino” , Tomo 1, Ed. Iberia de Barcelona, España

- Desde su nacimiento la nueva capital sería una ciudad cristiana: la conversión


de Constantino al catolicismo, la persecución que este hacia al paganismo y el
respaldo del emperador a la Iglesia le da esa característica: “(…) el imperio
estuvo basado en la idea de un imperio de los hombres en la tierra a
semejanza del Imperio de Dios en el Cielo (…)” . Por lo tanto se considera
que el Imperio se mantiene vivo luego de la muerte.
• “(…) la nueva Roma fue tan grande porque supo ser un crisol de
pueblos, original porque absorbió liberalmente las ideas sin perder
conciencia de si misma. Cuando en Occidente tardaron siglos en
amalgamarse los “bárbaros” y los “romanos”, y solo lo hicieron
agrupándose por naciones separadas, Bizancio esforzándose por ser
la patria común de todos aquellos que aceptaban sus leyes civiles y
religiosas, (…). (…), junto con las ventajas económicas, estratégicas e
intelectuales (se da su mejor éxito)”.

López, R. (1965): “El Nacimiento de Europa. Siglos V-XIV”. Barcelona, Ed. Labor, p. 69
EL IMPERIO BIZANTINO EN EL SIGLO
V
- Según Baynes, en el año 395, al quebrarse la unidad del imperio, después de
la muerte de Teodosio, y de acuerdo al reparto que éste hiciera entre sus hijos
Arcadio y Honorio, Constantinopla se convierte en la sede gubernamental del
Imperio Romano de Oriente. Mientras que Rávena seria la sede Occidental

- El emperador Arcadio estableció su capital imperial en Constantinopla


(actualmente ESTAMBUL), magnifica ciudad construida sobre la antigua
colonia griega de Bizancio; por esto el Imperio de Oriente es llamado
también Imperio de Bizancio o Bizantino.
El territorio imperial estaba ubicado en la zona oriental del Mediterráneo y comprendía
territorios de tres continentes: Europa, Asia y África.
* Europa: abarcaba la península Balcánica
* Asia: Siria y Palestina
* África: Egipto
El Imperio bajo
Justiniano
(527-565)

“(…) Bizancio era en el siglo VI el único sucesor del Imperio


Romano frente a los estados germanos tanto política
como militarmente. Las instituciones políticas, las
estructuras sociales, las formas económicas y la cultura
material de la época tardo-romana se conservaron casi
idénticas.”
MAIER, F. (1986): “Transformaciones en el mundo mediterráneo antiguo;
Introducción. Bizancio como Problema histórico”. Akal.
- La subida al poder de Justino I, junto a una serie de medidas políticas de
consolidación inició una evolución político-eclesiástica hacia la ortodoxia,
provocando un cambio.

- El estado de Justiniano era en muchos aspectos una solución temporal, una


etapa en un proceso más general de transformación que culminaría en los siglos
VII y VIII.

- Constantinopla se había convertido en el centro del mundo y espejo del


Imperio. Allí residía el emperador en su calidad de representante de Dios
sobre la tierra, y el patriarca en su calidad de cabeza de la cristiandad
ortodoxa.

- Como centro político y administrativo, económico y religioso, literario y


artístico, era, con toda la vida propia de una gran ciudad, una especie de
microcosmos del imperio.
- Justiniano fue el más notable de los emperadores bizantinos, ya que oriento la actividad
gubernativa hacia tres objetivos principales: Reforma Administrativa; el fortalecimiento
de la economía mediante la apertura de nuevas rutas comerciales; y la recuperación de la
unidad religiosa dividida por la lucha monofisita.

“ (…) la verdadera fuerza matriz de su actuación procedía de


una idea política conservadora: la visión de la renovatio
imperii, la restauración del Imperio ortodoxo que abarcaría
todo el mundo mediterráneo y conservaría las formas
tradicionales del poder, la fe y la cultura”
Maier, F. (1986): “Transformaciones en el mundo mediterráneo antiguo; Introducción. Bizancio como Problema histórico”. Akal.

- Para restablecer la antigua unidad romana Justiniano, trató de obtener el apoyo del papa
persiguiendo al paganismo y a los movimientos heréticos. Una vez que logró la colaboración
del Pontificado y de las poblaciones católicas, inició la conquista de los pueblos bárbaros de
Occidente.
- En 20 años las fuerzas bizantinas, dirigidas por los generales Belisario y Narsés, conquistaron el
reino de los Vándalos en el Norte de África (533-534), el reino de los Ostrogodos en Italia (535-552)
y un territorio ocupado por los Visigodos en el sur de España (554).

- Los éxitos militares de Justiniano colocaron nuevamente al Imperio Romano en la cima, sin embargo
tras la muerte de este, aquellos territorios conquistados comenzaron a perderse. Los lombardos
iniciaron la conquista de Italia, los árabes se apoderaron de África (s. VII) y los visigodos eliminaron
las posesiones bizantinas en España (s. VII)
La reorganización del Derecho
Romano
• Utilizó el Derecho para reorganizar el Imperio, encargando a Triboniano la
recopilación definitiva del Derecho Romano en una obra, el Corpus Iuris
Civilis que se compone de cuatro partes:
• a) Código: Reunión de todas las leyes promulgadas desde Adriano.
• b) Digesto: Comentarios de los juristas a esas leyes.
• c) Instituta: Manual de enseñanza para “jóvenes deseosos de instruirse”.
• d) Novellae: Nuevas leyes redactadas por Justiniano.
• Entre los siglos VI y XI el Imperio Bizantino se caracterizó por la sucesión de
períodos de decadencia y de recuperación debido a la lucha contra pueblos
invasores (eslavos, mongoles en Europa, Persas y árabes en Asia), que
lentamente redujeron el territorio imperial a la zona de Grecia, Macedonia,
Tracia y Asia Menor.

• Las relaciones con Occidente se hicieron cada vez menores y se impusieron,


en cambio, elementos culturales griegos y orientales que transformaron el
“IMPERIO ROMANO DE ORIENTE” en un “IMPERIO GRIEGO” o “IMPERIO
BIZANTINO”.

• El distanciamiento producido con los reinos bárbaro-romanos de occidente


se manifestó en una rivalidad religiosa que provocó un cisma o división de la
Iglesia cristiana.
LA IGLESIA
COMO
FUERZA
MODELADOR
A DE LA
SOCIEDAD
“El poder social y la autoridad espiritual de la Iglesia siguieron siendo
hasta el final del Imperio elementos fundamentales de la sociedad
bizantina: la religión ortodoxa se convirtió en un elemento unificador
dentro de la diversidad de pueblos en el imperio. La fe era, (…), el
camino indiscutible para solucionar los problemas de la existencia. La fe
transformó la concepción del mundo de todas las clases sociales, y los
problemas teológicos, penetraron muy profundamente en las masas.
(…)”

Maier, F. (1986): “Transformaciones en el mundo mediterráneo antiguo; Introducción. Bizancio como Problema
histórico”. Madrid, Akal.
• La iglesia apoyo la autoridad imperial y estatal como poder otorgado por
Dios y acentuó las obligaciones que tenían los súbditos de permanecer
leales

• Pero cuando se derrumban las lealtades políticas y eclesiásticas no solo


peligraba la unidad de la iglesia, sino también la unidad de la estructura
imperial. El cisma religioso ponía en peligro no sólo la unidad política, sino
también la seguridad de la gracia de Dios sobre el Imperio.

• El emperador cristiano era un instrumento elegido por Dios y su vicario en


la tierra. Iglesia y Estado formaban una unidad mística. Ósea que la
religión podía convertirse con la misma facilidad en instrumento de la
política como el Estado en servicio de la Iglesia.
LA GUERRA DE LAS IMAGENES
“Por definición, la guerra es un acto en el que la racionalidad desaparece,
pero en algunas ocasiones, como en el caso de la guerra desatada en
Bizancio a causa de la controversia sobre el valor de las imágenes, esta
irracionalidad parece superar todo límite. Fue una querella, aparentemente
doctrina la que provocó una guerra civil y, como resultado de ella, un siglo
de iconoclastia, es decir, un siglo durante el cual las imágenes estaban
prohibidas”

Rodríguez, Ruíz, Delfín, Otros (1998): “Historia del Arte.” 2° Bachillerato. Madrid, Akal. p. 85
• El principal problema de la época fue la postura religiosa en relación con el
culto a los iconos o a las imágenes, fundamentales en las prácticas rituales
bizantinas. Esta práctica devocional fue generalizándose y alcanzando una
dimensión nueva en Oriente desde la segunda mitad del siglo VI.

• Estas imágenes fueron utilizadas en épocas de las invasiones exteriores,


como potenciales apoyos para obtener la salvación.

• A finales del VII se produjo una profunda crisis espiritual en la sociedad


bizantina como consecuencia de los ataques exitosos de los árabes. Creían
que Dios había castigado a las colectividades cristianas, ya que habían caído
en el pecado de la IDOLATRIA. La fe en el valor de los iconos se tambaleó.
• Uno de los elementos que caracterizan a la mentalidad campesina ha sido
la resistencia al cambio, y los procesos de sustitución de sus creencias se
han producido siempre de manera gradual y lenta.

• Para atraer a los campesinos hacia la iglesia, los mojes aprovecharon


algunos elementos visuales de las antiguas creencias, revistiéndolos de
con un significado cristiano. Los retratos imaginarios, los iconos, de los
monasterios constituyeron un incentivo para que estos se convirtieran en
centros de peregrinación y de alguna manera un elemento de intervención
en el mundo campesino.

• Esta practica chocaba con la actitud de la iglesia, secular, con el patriarca


de Constantinopla y el emperador a la cabeza, que defendían un
pensamiento religioso más abstracto, donde se veía que adorar a las
imágenes estimulaba la idolatría.
• Entre los años 717 al 775, se produce el primer periodo ICONOCLASTA. En
717 Constantinopla se encontraba bloqueada por los árabes y asume León
III el Isaúrico.

• Este introdujo la teoría de que las representaciones pictóricas de la Sagrada


Familia, de los Apóstoles y de los Santos conducían solamente a la
IDOLATRÍA, y por eso persiguió a los que seguían fieles a la doctrina del culto
a las imágenes.

• Las ideas de León III se basaban en la Biblia, libro del Éxodo: “No te harás
escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo
que hay abajo en la tierra, ni lo que hay en las aguas debajo de la tierra.
No te postrarás ante ellas ni le darás culto (…)” (La Santa Biblia, Sociedades Bíblicas
Unidas, Colombia, 1960, pp. 4-5)
• Si bien los cristianos devotos se opusieron al naturalismo de las estatuas,
sus ideas acerca de las pinturas eran muy diferentes. Algunos las
consideraban útiles, porque recordaban a los fieles las enseñanzas y a su
vez mantenía vivo el recuerdo de los episodios sagrados.

• El Papa Gregorio el Grande, recordó a los que se oponían a toda especie


grafica, que la mayoría de los miembros que integraban la Iglesia no sabían
ni leer ni escribir, por lo tanto las imágenes eran útiles.

“La pintura puede ser para los iletrados lo mismo que la escritura para los
que saben leer”
• Hauser, plantea que el movimiento iconoclasta no estaba en contra del arte;
sino que estaba en contra de las representaciones de contenido religioso.

• El movimiento no consideraba apropiado que los devotos veneraran a las


imágenes sacras como si realmente estuvieran dotadas de un aura
sobrenatural

• La destrucción de las imágenes se fundamentaba a través de los


planteamientos de las sagradas escrituras. Uno de los temas más
significativos corresponde a la forma y legitimidad de la representación de
CRISTO.
• También sostenían que era una profanación representar o describir su
impenetrable figura. Era inconcebible dividir la hipostática (lo humano y
lo divino).

• Al retratar solo la carne, se negaba la condición celestial, al intentar


retratar la parte divina, se los criticaba de explicar elementos que están
absolutamente fuera del alcance de la comprensión humana.
DESARROLLO
DE LA
CULTURA
• El imperio Bizantino constituyó un centro de brillante civilización, donde se
conservó la tradición grecorromana y donde surgió una manifestación
cultural nueva por la influencia de factores cristianos y orientales.

• “Con la pérdida de las provincias orientales, Siria y Egipto, también


regiones fuertemente urbanizadas y, desde el punto de vista espiritual,
(…), la cultura bizantina perdió su carácter policéntrico. También
disminuyo la importancia profana y, junto con las tendencias místicas-
ascéticas, (…), se produce una clericalización de la cultura”
MAIER, F. (1986): “Transformaciones en el mundo mediterráneo antiguo; Introducción.
Bizancio como Problema histórico”. Akal. Pp. 24-25
• Constantinopla es el centro del mundo griego, dentro de las formas del
Estado Romano. El papel vital de la cultura (no separada de la Religión ni
del Estado), se hace evidente con la creación de la primera UNIVERSIDAD
del mundo: la Universidad de Constantinopla, fundada por el emperador
Constantino en el año 340, ochocientos años antes que las primeras
universidades en Europa Occidental.

• Para los bizantinos, la universidad debía enseñar gramática, retórica,


derecho, filosofía, matemática, astronomía y medicina. La enseñanza debía
impartirse en latín y griego (Educación bilingüe). Por esta razón a las
cátedras de ciencia, debieron crearse las de gramática latina y gramática
griega, retórica latina y retórica griega.
• Junto con las universidades, en Bizancio desempeñaron un papel importante
las bibliotecas, sobre todo la de Constantinopla, situada en los palacios
imperiales y la Catedral de Santa Sofia.

• En Bizancio no se desarrolló la escolástica, es decir un movimiento filosófico


y teológico que intento utilizar la razón para comprender el contenido
sobrenatural del cristianismo (cuyo representante máximo fue Aristóteles).

• Si bien Bizancio no se caracterizó por las discusiones de origen filosófico o


políticos, lo que su hubo fueron disputas teológicas, que abrieron camino a
los siete Grandes Concilios (desde el Concilio de Nicea, en el 325, al concilio
de Constantinopla, en el año 787).

• Hubo una coexistencia de la filosofía de Platón junto a la de Aristóteles, con


gran predominio de la primera.
“(…) no es el Oriente el que entregó su carácter esencial a la civilización
bizantina. Ese carácter proviene más bien de la fusión de dos tradiciones: la
tradición helenística de las ciudades griegas del Mediterráneo Oriental y la
tradición romana que la Roma nueva recibió del Imperio anterior. Es tan
compleja la fusión de estas dos tradiciones en el Imperio Bizantino, que
sólo con dificultad pueden aislarse los elementos pertenecientes a cada
una. Pero es posible afirmar que de una manera general la Roma Oriental
es griega en lengua, en literatura, en teología y culto, y que es romana en
su derecho, en su tradición militar, y en su diplomacia, en su política fiscal y
en su consciente mantenimiento de la supremacía del Estado (…)”

Baynes, N. (1951): “El Imperio Bizantino”. México. FCE, p. 37


Bibliografía:

 Vasiliev, Alexander A. (1945): “Historia del Imperio Bizantino” . Tomo 1. Ed. Iberia de
Barcelona, España.