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Bolilla nº 1: La sociedad en general:

1) Sociedades comerciales: concepto:

El artículo 1º de la ley 19.550 brinda la definición de sociedades comerciales. Dicho artículo dispone:
“Habrá sociedad si una o más personas en forma organizada conforme a uno de los tipos previstos en esta ley, se obligan a
realizar aportes para aplicarlos a la producción o intercambio de bienes o servicios, participando de los beneficios y
soportando las pérdidas”. La sociedad unipersonal sólo se podrá constituir como sociedad anónima. La sociedad
unipersonal no puede constituirse por una sociedad unipersonal".
De la definición surgen las características esenciales de las sociedades comerciales:
a) Habrá sociedad comercial cuando una o más personas: Se elimina el requisito de la pluralidad
de socios para conformar la sociedad comercial. Se incorpora la tipificación de la sociedad unipersonal como anónima, con
lo cual estaremos en presencia de la Sociedad Anónima Unipersonal (S.A.U). En caso de sociedad anónima unipersonal
deberá contener la expresión "sociedad anónima unipersonal", su abreviatura o la sigla S.A.U." El único modo permitido
por la ley para constituir una S.A.U. es la sociedad anónima, por lo cual está vedada la posibilidad de encontrar sociedades
unipersonales de responsabilidad limitada, como se prevé en otras legislaciones comparadas. Finalmente, y se prevé que
una sociedad unipersonal no podrá constituirse por otra sociedad unipersonal, situación que, en realidad, sería generadora
de fraudes y hasta parecería imposible en el diseño del instituto.
b) De forma organizada: Esta expresión hace referencia a la sociedad como unidad partícipe de la
actividad económica y como modo y técnica de organización de la empresa.
c) Conforme a uno de los tipos previstos: Tipos previstos son los regulados expresamente por la
ley de sociedades. De la correlación entre esta norma y el art. 11 y 17 surge el principio de la tipicidad en las
sociedades comerciales.
d) Se obligue a realizar aportes: El obligarse a realizar los aportes hace a la condición de socio y
a la esencia del contrato asociativo: en el primer aspecto, sólo se es socio en cuanto se asuma concretamente la
obligación de realizar aportes, amén de que es el aporte la medida de la participación económica y política del
socio en la estructura societaria; así en líneas generales determina la participación en las ganancias y pérdidas, en
la cuota de liquidación y en el establecimiento de la mayoría de los órganos deliberativos.
En el segundo aspecto, los aportes de los socios constituyen el fondo común indispensable a la consecución
del objeto y determinan el capital social.
La obligación asumida contractualmente por el socio en cuanto a cumplir con la aportación estipulada,
determina la figura relativa a la suscripción del capital, mientras que el efectivo cumplimiento de esa obligación
poniendo a disposición de la sociedad la aportación en dinero, especie o en prestaciones personales prometida,
constituye la integración del capital.
e) Para aplicarlos a la producción e intercambio de bienes y servicios: Esta expresión
representa la razón de ser de la constitución de la sociedad comercial, que no es otra cosa que emplear el
patrimonio social para el desarrollo de una actividad productiva: producir, comprar, vender y distribuir bienes y
prestar servicios.
f) Participando de los beneficios y soportando las pérdidas: La palabra “beneficios” fue
introducida por la ley 19.550 y representa un concepto más amplio que ganancia; es algo más que lucro. Si bien
es cierto que en la mayoría de los casos las sociedades se constituyen para ganar dinero, pueden darse casos en
que tenga otra finalidad, por ejemplo, ahorrar costos, participar del resultado de una investigación, etc.
Todos los socios deben participar de los beneficios y en caso de que se convenga lo contrario, dicha
cláusula será nula en virtud del inc. 1º del art. 13.
A demás, los socios deben siempre participar de las pérdidas, aún cuando esta obligación esté limitada al
aporte que efectuaron.

2) Personalidad de las sociedades:

El artículo 2º de la ley 19.550 dispone que “La sociedad comercial es un sujeto de derecho con el alcance que la
misma ley le fija”.
Mediante esta categórica definición, en concordancia con lo dispuesto por el artículo 33 del Código Civil,
las sociedades comerciales son consideradas personas, en el sentido del artículo 30 del Código Civil, esto es,
como un ente susceptible de adquirir derechos y contraer obligaciones.
La atribución del carácter de “personas” a las sociedades comerciales constituye el efecto más
característico del contrato de sociedades, pues al reconocer la ley 19.550 el carácter de sujeto de derecho a las
mismas, ha considerado a la sociedad como una persona diferente a la de sus miembros, de manera tal que los
derechos y obligaciones que aquélla adquiera son imputados a la propia sociedad y no a cada uno de sus
integrantes ni a todos ellos.
Del mismo modo, el reconocimiento de la personalidad jurídica implica a tribuirle a las sociedades ciertas
cualidades o propiedades de que gozan todas las personas, tanto físicas como jurídicas, que se denominan atributos
de la personalidad.
El concepto de persona es siempre el mismo, pese a que aparentemente la personalidad se manifiesta con
efectos y modalidades diferentes. Ello deviene de la apariencia exteriorizante que es otorgada por los diversos
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tipos. Estos son los que tienen diversa modalidades y efectos. La personalidad es única: el centro imputativo con
capacidad autogenerativa de relaciones una vez concretado.

3) Atributos:

Constituyen atributos de la personalidad aquellos elementos que deben darse necesariamente en toda
persona por ser inherentes a su condición de tal. Ellos son: capacidad (de derecho), patrimonio propio, nombre,
domicilio y nacionalidad.

Atributo Consiste
Capacidad Es la aptitud potencial que tiene toda persona para ser titular de derechos y deberes.
La capacidad vinculada a las personas jurídicas se refiere solo a la capacidad de derecho
o aptitud para ser titular de derechos y obligaciones. La noción de capacidad de hecho
es absolutamente ajena a las personas jurídicas, que siempre actuarán a través de sus
órganos o representantes.
. En nuestro sistema tiene vigencia el principio de la capacidad plena de la sociedad, que
puede realizar todos los actos en forma genérica. Si el administrador obrase fuera del
objeto social ello no podría afectar a los terceros de buena fe, aunque internamente los
socios puedan reclamar al administrador por ese comportamiento.
Nombre Es la denominación con que se distingue en el mundo de los negocios la persona
jurídica. La denominación de las sociedades se clasifica en subjetiva y objetiva.
La denominación subjetiva, también llamada razón social, es el nombre de aquellas
sociedades que por su propia naturaleza incluyen la garantía legal de la responsabilidad
de los socios que la integran (si el socio figura en ella habrá que modificarla si se retira).
En cuanto a las sociedades de capital, pueden llevar el nombre de una o más personas,
integrantes o no de la sociedad, pero jamás con función de razón social, sino que su
denominación es siempre objetiva. Como consecuencia de ello, dicha denominación no
debe ser cambiada por alteración del elenco de socios ya que no es representativa de la
participación social. También por ello es transferible.

Patrimonio La sociedad comercial, dada su condición de persona jurídica, tiene un patrimonio


propio distinto al individual de cada uno de los socios; de ahí que los bienes son
adquiridos por ella y no por los socios. Siempre la sociedad responde con todo su
capital.
El capital social se genera con los aportes formulados y prometidos por los socios y se
extingue al concluirse la liquidación social.
Domicilio El art. 11, inc. 2, de la LSC, exige que el instrumento constitutivo de la sociedad
contenga su domicilio. La reforma introducida por la ley 22.903 recepto la distinción
entre domicilio social como sinónimo de la ciudad, pueblo, distrito en que se constituye
la sociedad y cuya autoridad judicial es competente para autorizarla en el Registro
Público de Comercio. En cambio sede significa el lugar determinado con indicación de
la calle y número en donde funciona la administración de la sociedad.
A demás, el domicilio social es determinante de la ley aplicable y de la competencia
jurisdiccional.
Nacionalidad La doctrina y la legislación se han dividido en dos grandes corrientes:
a) la afirmatoria, de quienes sostienen que es la idea de dependencia respecto de las
autoridades que gobiernan tal país;
b) la negatoria, sosteniendo que las sociedades carecen de nacionalidad, puesto que ésta
es un vínculo jurídico – político que une al individuo con el Estado.
Lo cierto es que la expresión “nacionalidad de las sociedades” es en el derecho privado
una comodidad verbal para expresar el sometimiento del ente a determinado régimen
legal para su constitución y funcionamiento.

4) Teoría del órgano: aspecto subjetivo y objetivo; distintos órganos:

La ley 19.550 ha adherido a la moderna doctrina que predica la inexistencia de la relación de mandato
entre los administradores y la sociedad. Tal manera de pensar ha sido denominada como doctrina del órgano o
doctrina orgánica. En virtud de esta teoría, los administradores no son mandatarios de la sociedad, sino sus
funcionarios, por lo que es la sociedad misma la que actúa frente a terceros, mediante una persona física.
El órgano se integra con dos elementos:
a) Objetivo: es un elemento jurídico que determina el conjunto de facultades, funciones y atribuciones
que el ordenamiento legal y el contrato constitutivo le atribuyen.
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b) Subjetivo: este elemento designa la persona o personas que integran el órgano y lo ejercen, aplican
y usan las facultades, funciones y atribuciones que el ordenamiento legal y el pacto de las partes le atribuye.
Existen distintos tipos de órganos:
1. De gobierno: genera la revisión de conducta.
2. De administración: ejecuta el objeto de la sociedad
3. De representación: está incluido en el órgano de administración.
4. De fiscalización: lleva a cabo el control.

5) El principio de la tipicidad:

La tipicidad implica la obligación de ceñirse a una de las formas expresamente reguladas en la ley, dado
que el derecho argentino tiene un número cerrado de sociedades comerciales típicas.
La tipicidad es un régimen jurídico que instituye formas rígidas en cuanto a la extensión y organización
estructural de las sociedades. Es una disciplina legislativa particular impuesta a las sociedades, que permite
diferenciar una de otras a través de ciertos requisitos esenciales que le son propios. La tipicidad es una
herramienta que permite manejarse rápidamente en el tráfico negocial moderno con el conocimiento de ciertas
normas de responsabilidad, de determinada forma de administración, etc.
La omisión de elementos tipificantes, o la lisa y llana constitución de sociedades de distinta caracterización
dan lugar a la atipicidad, causal de nulidad absoluta cuando es originaria y a la disolución de la sociedad, si es
sobreviniente.
La tipicidad reviste el carácter de esencial, dado que atañe a la seguridad jurídica en tanto previsibilidad
del régimen legal aplicable que deben conocer los terceros.
Con relación a la tipicidad se da un fenómeno singular: en los regimenes jurídicos en donde no existió por
muchos años, no aparecieron nuevos tipos sociales. El ejemplo típico es el Código Albertino español de 1827,
que decía que “los ciudadanos eran libres de crear los tipos sociales en la forma que ellos quisieran”. En rigor, el
único tipo social que apareció en España a partir de 1920 es la SRL, copiada de la legislación alemana, francesa
e italiana.
Algunos de los caracteres de la tipicidad son:
1. Es una norma imperativa, que fija un marco estable.
2. No es modificable por los socios.
3. La autonomía de la voluntad opera sólo en casos no reglados.
4. El interés más protegido es el de los terceros, ya que brinda seguridad jurídica.
5. Homogeiniza estructura.
6. Da certeza, reduce costos y aumenta estímulos para contratar.

6) Abuso de la personalidad:

La personalidad jurídica se reconoce para facilitar el cumplimiento de ciertos fines de naturaleza práctica,
por lo que resulta de toda lógica sostener que, cuando la utilización de ella se desvía de tales fines o cuando se
abusa de esa personalidad para fines no queridos al otorgarla, es lícito atravesar o levantar el “velo” de la misma
para aprehender la realidad que se oculta tras ella y aplicar la normativa correspondiente a quienes pretendieron
eludirla mediante tan ilegítima manera de proceder.
Tales maniobras son concretadas generalmente a través de sociedades anónimas, pues en estas los socios
asumen una responsabilidad estrictamente limitada a las acciones suscriptas, manteniendo indemne su propio
patrimonio de los resultados de la actividad de la sociedad.
Estas maniobras abusivas del recurso de la personalidad jurídica han encontrado justo correctivo, luego
de la ley 22.903, en la norma del artículo 54 in fine.
La ley 22.903 vino a reglamentar de alguna manera, la amplia formula prevista por el artículo 2 de la ley
19.550, el cual si bien reconocía el carácter de sujeto de derecho de las sociedades comerciales, tal separación
patrimonial resultaba vigente en tanto y en cuanto se respetaran los alcances fijados por la ley.
El nuevo artículo 54 in fine, bajo el título de “inoponibilidad de la persona jurídica” complementó aquel
principio general, describiendo los presupuestos de aplicación de la doctrina de la inoponibilidad y reglamentando
sus efectos. Prescribe textualmente esta disposición legal que: “La actuación de la sociedad que encubra la consecución
de fines extrasocietarios constituya un mero recurso para violar la ley, el orden público o la buena fe o para frustrar derechos
de terceros, se imputará directamente a los socios o a los controlantes que la hicieron posible, quienes responderán solidaria
e ilimitadamente por los perjuicios causados”.
El aporte más importante efectuado al ordenamiento societario es la extensión de los efectos del artículo
54 in fine a la actuación de quienes se han valido de la estructura societaria para lograr con ello “fines
extrasocietarios”, es decir, cuando no hay ilegitimidad ni dolosa frustración de los derechos de terceros, sino
simplemente provecho de los beneficios que la ley a las sociedades mercantiles o a sus integrantes, cuando aquella
no cumple ninguna actividad productiva o intermediaria de bienes y servicios ni es titular de una hacienda
empresaria, lo cual constituye “el fin societario”, cuyo desarrollo determina el mantenimiento y el alcance de la
personalidad jurídica a que hace referencia el artículo 2 de la ley 19.550.
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7) Unipersonalidad:

Actualmente las sociedades unipersonales son ampliamente admitidas en el derecho comparado. Se pasa
del concepto de sociedad como contrato al de sociedad como técnica de organización jurídica. Este es un
fenómeno bastante generalizado; ya lo han receptado las legislaciones de España, Francia, Alemania, Italia y los
Estados Unidos.
La ley 19.550 dispone que la sociedad es un contratos de dos o más personas, y excepcionalmente el art.
94 inc. 8 regula transitoriamente la unipersonalidad, estableciendo que durante este periodo la responsabilidad
del socio será solidaria e ilimitada y habilitando su disolución si no se reconstituye la pluralidad de socios en el
plazo de tres meses.
Sin embargo, la cuestión de la unipersonalidad se ha activado como polémica en la Argentina a raíz de la
sanción del decreto 677/01, porque posibilita por vía excepcional que exista la sociedad abierta unipersonal
cuando se produce la toma del control absoluto.

Bolilla nº 2: El acto constitutivo:

1) Naturaleza del acto constitutivo:

El acto que vincula a los socios entre si y del cual sobrevendrá de la sociedad es un contrato, con todas las
cualidades y características de esta fuente de obligaciones. Empero, donde aparece un aspecto especialísimo,
propio de las sociedades es en la circunstancia de producirse el nacimiento de una institución, un sujeto de derecho
con todas las consecuencias que derivan de ello.
En la sociedad concurren dos problemas: coexistencia de las normas de los contratos con las normas y
problemas de la persona jurídica. A raíz de ello, desde principio del siglo XX, en Alemania e Italia se comenzó a
discutir cual era la naturaleza jurídica del acto constitutivo; es decir cual es el encuadramiento normativo que
posee.
Si había un contrato donde los socios eran tres, y alguno moría o no cumplía con su obligación de aportar
¿debía necesariamente extinguirse el ente, o podía este continuar con los socios restantes?
Todo esto fue generando distintas teorías, como la que recepta la ley de sociedades vigente dice la
sociedad nace de un “contrato plurilateral de organización”. Las consecuencias de esto se encuentran normadas
en la propia ley, cuando regula el régimen de la invalidez vincular en el art. 16, permitiendo que la sociedad
continúe con los socios restantes. Lo propio acontece con la muerte de un socio.
En los contratos plurilaterales las partes unen sus prestaciones para la consecución de un fin común
mediante el desarrollo de una actividad conjunta. Hay un interés convergente, abarcativo tendiente a la
constitución de la persona jurídica, dentro de un marco jurídico predispuesto. Dicha constitución debe hacerse
dentro de un marco predeterminado en virtud de la tipicidad.
La prestación (que tiene un contenido jurídico preestablecido) de los socios se realiza a favor de la persona
jurídica. Estos derechos y deberes están fijados en la ley, “no hay autonomía de la voluntad”, salvo en la
modalidad de cumplimiento.

2) Elementos esenciales y generales:

Sujetos
Capacidad
Consentimiento
Esenciales Objeto
Elementos del Causa
contrato constitutivo Forma

Aportes
Especiales Participación en ganancias y pérdidas
Affectio societatis
Elementos esenciales

a) Capacidad: Es la aptitud jurídica de ser titular de derechos y obligaciones que le permite obrar por si
y realizar actos jurídicos.
El menor de edad, pero mayor de 18 años, puede asociarse con terceros, asumiendo una responsabilidad
limitada o ilimitada, siendo necesario, en este caso, que con carácter previo haya sido autorizado a ejercer el
comercio, pues esta autorización o emancipación mercantil lo reputa mayor para todos los actos y obligaciones
comerciales. Si estos menores no estuvieran autorizados ni emancipados legalmente, pueden ellos constituir
sociedad, siempre y cuando asuman una responsabilidad limitada por las obligaciones sociales. Ello surge de lo
dispuesto por el artículo 128 del Código Civil, que reconoce a los menores una capacidad limitada a la
administración y disposición de los bienes adquiridos con su trabajo, por lo que no pueden contraer
responsabilidades que excedan el producto de su actividad.
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Respecto de los cónyuges, sólo pueden integrar entre si sociedades por acciones y de responsabilidad
limitada. La finalidad de esta limitación consiste en evitar la superposición de dos régimen distintos, como son el
societario y el patrimonial de matrimonio, en el cual el cónyuge no responde por las obligaciones asumidas por
el otro cónyuge.
Respecto de la capacidad de las sociedades comerciales para integrar otras sociedades mercantiles
debemos decir que:
1. Las sociedades anónimas y en comandita por acciones solo pueden formar parte de sociedades por
acciones.
2. La cuantía de la participación de una sociedad en otra u otras, se rige por el artículo 31, que en protección
del objeto social de la sociedad participante y en defensa de los socios de esta compañía, prohíbe tomar o mantener
participación en otra u otras sociedades por un monto superior a sus reservas libres y a la mitad de su capital y de
las reservas legales, salvo cuando el objeto de la participante fuera exclusivamente financiero o de inversión.
3. Finalmente, el artículo 32 prohíbe las participaciones recíprocas entre sociedades, proscripción que
tiende a proteger a los terceros, pues con ello se evita el aguamiento del capital social de las sociedades
participantes y participadas, impidiéndose así la confusión de patrimonios y capitales.
b) El consentimiento de los socios: El consentimiento se da cundo las partes se ponen de acuerdo
sobre una declaración de voluntad común. En el contrato de sociedad existe un acuerdo de voluntades de las partes
que lo otorgan, que establece las condiciones en que la sociedad desarrollará su actividad, y que conforme al art.
1197 del Código Civil, debe ser respetado por las partes como la ley misma. Esta voluntad debe ser manifestada
con discernimiento, intención y libertad. Por lo tanto, no debe existir lo que tradicionalmente se denominan
“vicios de la volunta” como el error, el dolo y la violencia, ni los llamados “vicios de los actos jurídicos” como
la simulación, el fraude y la lesión.
Debe destacarse que, si bien para la constitución de una sociedad debe mediar el consentimiento de todos
los socios, la ley 19.550 prevé dos supuestos de sociedades obligatorias:
1. Para los herederos del socio fallecido, en las sociedades colectivas y en comandita simple, cuando el
ingreso de ellos se hubiera pactado en el contrato social.
2. En la SRL si el contrato previera la incorporación de los herederos del socio, el pacto será obligatorio
para éstos y para los socios.
c) El objeto: Al hablar de objeto se hace necesario distinguir entre “objeto del contrato social” y “objeto
social”.
El objeto del contrato de sociedad son las prestaciones de dar o hacer, que cada uno de los socios se a
obligado a hacer.
Por su parte el objeto social es la categoría o categorías de actos para cuyo ejercicio se constituyo la
sociedad. El objeto debe ser físicamente posible. Su imposibilidad preexistente y absoluta es causal de la nulidad
de la sociedad. Si es sobreviniente, es causal de disolución de la sociedad.
También debe ser lícito, siendo su ilicitud causal de nulidad absoluta de la sociedad, por aplicación del
art. 18 de la L.S.
Finalmente, el objeto debe ser preciso y determinado, como lo dispone el inc. 3 del art. 11 de la ley 19.550.
d) Causa: La causa fin en materia societaria está dada por la participación en las ganancias y las pérdidas.
Esta participación es la función objetiva del negocio jurídica y significa, por una parte, el derecho al goce
exclusivo de una porción de las ganancias comunes, y por otra, la obligación de soportar una deuda contraída en
común, limitada o no al aporte.
e) Forma: La forma es el conjunto de las prescripciones legales referidas a las solemnidades que deben
observarse al tiempo de la formación del contrato de sociedad.
Las sociedades comerciales requieren para su constitución un conjunto de formalidades que se exigen para
establecer la autenticidad del acto, precisar la voluntad de los socios y garantizar los intereses de los terceros.

Elementos específicos

a) Aportes: Escuti dice que el aporte se puede definir como “el compromiso de integrar bienes, de
colocar dinero, etc., asumido por el socio en el contrato social”. Por su parte, Muiño sostiene que por aporte se
debe entender “aquello con que cada socio contribuye a la formación del fondo social de la nueva persona
jurídica”.
b) Participación en los beneficios y pérdidas: El art. 1º de la ley 19.550 no determina que la
sociedad deba tener por fin obtener un lucro o una utilidad apreciable en dinero y, en este sentido, se reemplazan
con ventaja las expresiones empleadas por el Código de Comercio y el Código Civil, porque los beneficios no
necesariamente deben ser un lucro o una ganancia a repartir. El concepto de beneficio tiene un significado y
alcance mucho más amplio que el de lucro, y comprende o designa toda ventaja patrimonial de origen social que
aumenta la fortuna particular de los socios o les disminuye las cargas.
A la par de la participación en las utilidades, debe analizarse el soporte de las pérdidas. Esto último, se da
en todos los tipos sociales pues si llegara a establecerse que algún socio no soportará las pérdidas que pudieran
derivarse de la gestión social, se presentará la siguiente alternativa: no se estará ante un negocio de sociedad sino
frente a algún otro negocio jurídico de naturaleza distinta, o la cláusula que exonere al socio de tal soportación
será nula (por aplicación de las previsiones del art. 13).
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c) Affectio societatis: Escuti la define como “la forma específica del consentimiento en materia
societaria. Los socios prestan consentimiento para formar una determinada sociedad en un particular momento
y con ciertas características”. Por su parte, Muiño sostiene que “la affectio societatis es la intención de los socios
de trabajar todos juntos y en un plano de igualdad para el éxito de la empresa común”. Por otro lado, Halperin la
define como “una voluntad de colaboración positiva de los socios jurídicamente igualitaria con la intención de
sujetarse al orden jurídico de la sociedad”.

3) Acto constitutivo, contrato y estatutos:

Hay quienes dicen que una cosa es el acto constitutivo, otra el contrato y otra los estatutos. Algunos
postulan que el acto constitutivo es el acto de voluntad mediante el cual los socios deciden constituir una sociedad
de determinadas características. Los mismos socios, en ese acto constitutivo deciden que la sociedad se rija por
determinadas normas, denominándose esto último estatuto. En este momento está firmando un contrato.
Es decir, el contrato es el acto constitutivo y a su vez contiene el estatuto. Para algunos hay diferencias.
Para Escuti conceptualmente no tienen mayor importancia y menos en la práctica.
El acto constitutivo integra el interés de los socios y lo va actualizando de acuerdo a las variaciones que
se produzcan.
El acta constata el cumplimiento de cánones legales y su vigencia está acotada a la constitución de la
sociedad.

4) Contenido intrínseco del acto constitutivo: el artículo 11:

El artículo 11 de la ley 19.550 dispone: “El instrumento de constitución debe contener, sin perjuicio de lo
establecido para ciertos tipos de sociedad:
1) El nombre, edad, estado civil, nacionalidad, profesión, domicilio y número de documento de identidad de los socios;
2) La razón social o la denominación, y el domicilio de la sociedad.
Si en el contrato constare solamente el domicilio, la dirección de su sede deberá inscribirse mediante petición por separado
suscripta por el órgano de administración. Se tendrán por válidas y vinculantes para la sociedad todas las notificaciones
efectuadas en la sede inscripta;
3) La designación de su objeto, que debe ser preciso y determinado;
4) El capital social, que deberá ser expresado en moneda argentina, y la mención del aporte de cada socio;
5) El plazo de duración, que debe ser determinado;
6) La organización de la administración de su fiscalización y de las reuniones de socios;
7) Las reglas para distribuir las utilidades y soportar las pérdidas. En caso de silencio, será en proporción de los aportes.
Si se prevé sólo la forma de distribución de utilidades, se aplicará para soportar las pérdidas y viceversa;
8) Las cláusulas necesarias para que puedan establecerse con precisión los derechos y obligaciones de los socios entre sí y
respecto de terceros;
9) Las cláusulas atinentes al funcionamiento, disolución y liquidación de la sociedad.”
En este artículo se enumeran los datos y previsiones que deben contener obligatoriamente el instrumento
constitutivo, determinándose también la forma en que quedan suplidas algunas eventuales omisiones, como
sucede en el inc.2 y 7. Esta enumeración no es taxativa porque deja a salvo otras exigencias según el tipo de
sociedad.
Se enumeran los requisitos esenciales no tipificantes, cuya omisión hace anulable el contrato en los
términos del art. 17.
La sociedad debe tener un nombre y además una sede física. Esta última es el “domicilio social” el
cual determina las leyes a la que está sometida la sociedad y el juez competente para entender en los asuntos que
se susciten. También la ley dispone que si en el contrato constitutivo no se fijare el barrio, calle, número, etc., de
la sociedad, lo cual constituye la sede social, se deberá hacer un acto complementario del contrato social e
inscribirlo en el Registro Público de Comercio. Esta habilitación se hace a los efectos de facilitar los cambios de
la sede, dentro de la misma jurisdicción, sin que haga falta modificar el contrato social para este cambio. Favorece
a la operatividad.
El objeto social es la actividad o las actividades para cuya realización se constituye la sociedad. Es una
o más actividades y no uno o más actos jurídicos. La ley dice que el objeto debe ser preciso y determinado, y esto
apunta fundamentalmente a la protección de los socios y de los terceros. De los socios por cuanto se les garantiza
que el aporte que realizaron se empleará para la actividad prevista en el contrato constitutivo. La protección de
los terceros en cambio radica en que la sociedad va a quedar obligada por todos los actos que no sean notoriamente
extraños al objeto social.
También se exige un capital social. Este es la expresión numérica del conjunto de los aportes
efectuados por los socios. Mientras que el patrimonio es algo totalmente variable, el capital es un componente
técnico fijo que determina la posición de los socios, de los derechos y deberes que estos tienen.

5) Requisitos formales:

Los aspectos formales para constituir una sociedad comercial se encuentran en los artículos 4, 5, 7, 12,
165 de la ley 19.550.
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El artículo 4 dispone: “El contrato por el cual se constituya o modifique una sociedad, se otorgará por
instrumento público o privado”. Toda sociedad regular tiene que ser instrumentada por escrito. A partir de esta
premisa, corresponde destacar que las sociedades por acciones deben constituirse por instrumento público,
quedando para la restante la opción del art. 4.
Respecto de la modificación del contrato constitutivo, la opción de efectivizarlos por instrumento público
o privado vale incluso para las sociedades por acciones. La doctrina es prácticamente unánime en este aspecto a
la luz de los siguientes fundamentos:
a) El artículo 165 y siguientes aluden exclusivamente a la constitución;
b) El art. 4 de la ley es una norma “especial” que, por ende, sustituye la de carácter general que representa el
artículo 1184, inc. 10 del Código Civil (recordemos que el art. 1184 establece: “Deberán hacerse por escritura
pública:… Todos los actos que sean accesorios de contratos redactados en escritura pública”).
Por su parte, el artículo 5 dispone: “El acto constitutivo, su modificación y el reglamento, si lo hubiese, se
inscribirán en el Registro Público del domicilio social y en el Registro que corresponda al asiento de cada sucursal,
incluyendo la dirección donde se instalan a los fines del artículo 11, inciso 2. La inscripción se dispondrá previa ratificación
de los otorgantes, excepto cuando se extienda por instrumento público o las firmas sean autenticadas por escribano público
u otro funcionario competente.”.
Dentro de los VEINTE (20) días del acto constitutivo, éste se presentará al Registro Público para su
inscripción o, en su caso, a la autoridad de contralor. El plazo para completar el trámite será de TREINTA (30)
días adicionales, quedando prorrogado cuando resulte excedido por el normal cumplimiento de los
procedimientos. En caso de Iinscripción tardía, la inscripción solicitada tardíamente o vencido el plazo
complementario, sólo se dispone si no media oposición de parte interesada. Autorizados para la inscripción: Si
no hubiera mandatarios especiales para realizar los trámites de constitución, se entiende que los representantes
de la sociedad designados en el acto constitutivo se encuentran autorizados para realizarlos. En su defecto,
cualquier socio puede instarla a expensas de la sociedad.
En cuanto a los efectos de la constitución, el artículo 7 establece: “La sociedad solo se considera regularmente
constituida con su inscripción en el Registro Público de Comercio”. En este caso la inscripción es constitutiva de
derecho: la sociedad estructurada según alguno de los tipos autorizados, pero que funcionare sin cumplir con el
requisito de inscripción, lo hará como sociedad irregular aplicándosele el régimen del art. 21 y siguientes. Además
de lo expuesto, la inscripción otorga fecha cierta al acto en los términos del art. 1035 del Código Civil.
El artículo 12 agrega: “Las modificaciones no inscriptas regularmente obligan a los socios otorgantes. Son
inoponibles a los terceros, no obstante, estos pueden alegarlas contra la sociedad y los socios, salvo en las sociedades por
acciones y en las sociedades de responsabilidad limitada”. La norma aplica la categoría de “inoponibilidad”, de lo cual
resulta que la inscripción de las modificaciones tiene carácter declarativo y no constitutivo.
Para las SRL y las anónimas, a parte del contrato constitutivo, hay que hacer una publicación de edictos
por un día con determinados requisitos que exige el art. 10, que reza: “Las sociedades de responsabilidad limitada y
las sociedades por acciones deben publicar por un día en el diario de publicaciones legales correspondiente, un aviso que
deberá contener:
a) En oportunidad de su constitución:
1. Nombre, edad, estado civil, nacionalidad, profesión, domicilio, número de documento de identidad de los socios;
2. Fecha del instrumento de constitución;
3. La razón social o denominación de la sociedad;
4. Domicilio de la sociedad;
5. Objeto social;
6. Plazo de duración;
7. Capital social;
8. Composición de los órganos de administración y fiscalización, nombres de sus miembros y, en su caso, duración en los
cargos;
9. Organización de la representación legal;
10. Fecha de cierre del ejercicio;
b) En oportunidad de la modificación del contrato o disolución:
1. Fecha de la resolución de la sociedad que aprobó la modificación del contrato o su disolución;
2. Cuando la modificación afecte los puntos enumerados de los incisos 3 a 10 del apartado a), la publicación deberá
determinarlo en la forma allí establecida”.
Luego de haberse realizado la publicación es preciso concurrir ante la autoridad judicial competente, para
que esta disponga la toma de razón. En tal sentido dispone el art. 6: “El Juez debe comprobar el cumplimiento de
todos los requisitos legales y fiscales. En su caso dispondrá la toma de razón y la previa publicación que corresponda”. El
control judicial, según la doctrina, no sanea los vicios de constitución de la sociedad. Pero se ha resuelto que si el
juez ordena la publicación de edictos que dispone el art. 10 de la ley, ello implica conformidad con la inscripción
de la sociedad.
La “toma de razón” es la inscripción que, previa publicación cuando corresponda, se efectúa generalmente
en libros distintos para cada tipo societario.
Finalmente, una vez que se ha producido la inscripción se formara un legajo para cada sociedad. Así lo
dispone expresamente el art. 9 que reza: “En los Registros, ordenada la inscripción, se formará un legajo para cada
sociedad, con los duplicados de las diversas tomas de razón y demás documentación relativa a la misma, cuya consulta será
pública”. El legajo en cuestión se forma con los duplicados de los contratos y demás documentación
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complementaria cuyos originales integran los denominados “protocolos” formados por las distintas tomas de
razón o inscripción. Esto permite una mayor facilidad de consulta en cuanto a los antecedentes de la sociedad,
sus sucesivas modificaciones, etc.
Entonces, podemos resumir el procedimiento en los siguientes pasos:

1º 2º 3º 4º
Los socios firman el Hay que Ante la La autoridad de
contrato social y comparecer ante autoridad fiscalización realiza u
cumplen con los la autoridad judicial o el control de legalidad del
recaudos específicos judicial organismo de contrato social,
de cada tipo. Ej.: en respectiva control se debe revisando si cumple con
las SA o en las SRL se haciendo una pedir la los requisitos exigidos
requiere una presentación con inscripción en por la ley y ordena la
integración mínima de el instrumento el Registro inscripción en el
aportes en dinero constitutivo. Público de Registro público de
Comercio. comercio.

6) Carácter de la inscripción:

En cuanto a los efectos de la inscripción, el artículo 7 considera que la sociedad está regularmente
constituida sólo a partir de la inscripción en el Registro Público de Comercio. Esto da lugar a distintas
interpretaciones:

La inscripción Fundamento
es:
Constitutiva Esta teoría se basa en el artículo 7, el cual expresamente dispone que hasta que
no este inscripta, la sociedad no se considera regularmente constituida.
Declarativa El artículo 5 hace referencia a los artículos 38 y 39 del Código de Comercio, que
disponen que los actos deben inscribirse en el Registro Público de Comercio en
el plazo de 15 días posteriores de su otorgamiento, en cuyo caso los efectos de la
inscripción se retrotraen al momento del otorgamiento del acto. Transcurridos
esos 15 días, frente a los terceros el acto se considera otorgado a partir de la
inscripción. Por lo tanto, según el Código de Comercio la inscripción es
declarativa
Constitutiva de la Esta teoría intermedia considera que la inscripción es constitutiva, no de la
regularidad de la existencia de la sociedad sino constitutiva de su regularidad. Puede ser
sociedad considerada una sociedad antes de la inscripción, con la particularidad de que
será una sociedad irregular o de hecho. Las primeras son aquellas que fueron
instrumentadas pero nunca inscriptas. Las sociedades de hecho, por su parte, son
la excepción al principio de la tipicidad, puesto que son comerciales no por su
estructura sino por su objeto que es comercial.

7) Modificaciones estatutarias:

La ley tiene normas específicas que atañen al cambio del régimen de administración o al cambio de
administradores. Estas normas son el artículo 12 y 60. El primero establece que: “Las modificaciones no inscriptas
regularmente obligan a los socios otorgantes. Son inoponibles a los terceros, no obstante, estos pueden alegarlas contra la
sociedad y los socios, salvo en las sociedades por acciones y en las sociedades de responsabilidad limitada”. En la práctica,
el 90 % de la doctrina entiende que esta excepción es contraria al sistema de inscripción registral e incompatible
a demás con los artículos 7 y 60 de la ley. A demás se colocan como fundamentos:
a) Los efectos publicitarios: en el caso del artículo 12 la inscripción es declarativa.
b) Es inconcebible e inadmisible en el derecho argentino que alguien pueda alegar su propia torpeza.
Por lo tanto, la doctrina considera que la excepción debe tenerse por no escrita, y se sustenta también en
la interpretación sistemática que realiza el art. 60 de la ley. Dicho artículo dispone: “Toda designación o cesación de
administradores debe ser inscripta en los registros correspondientes e incorporada al respectivo legajo de la sociedad.
También debe publicarse cuando se tratare de sociedad de responsabilidad limitada o sociedad por acciones. La falta de
inscripción hará aplicable el artículo 12, sin las excepciones que el mismo prevé”.

Bolilla nº 3: De los socios y la sociedad:


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1) Socios y terceros:

Conforme al artículo 1711 del Código Civil son socios aquellos que firmaron el contrato social invocando
la calidad de partes y obligándose a realizar aportes para dotar a la sociedad de un patrimonio con el cual poder
desenvolver una actividad productiva.
La posición jurídica del socio ha sido clasificada como un “status”, estado que supone un núcleo de
derechos y obligaciones de carácter individual, indisponible por la sociedad.
Sin embargo, el estado de socio no es uniforme en todos los tipos sociales, pues en las denominadas
sociedades de interés o de persona (sociedades colectivas, de capital e industria y en comandita simple) e incluso
en las sociedades de responsabilidad limitada en algunos casos, la relación personal entre el socio y la sociedad
es mucho más intensa y directa que en otros tipos societarios, a punto tal que el grave incumplimiento de sus
obligaciones puede acarrearle al socio la exclusión de la entidad, lo que no sucede en las sociedades anónimas,
en las cuales, al haberse privilegiado el capital aportado por sobre la persona de su aportante, los derechos de sus
integrantes no siempre se ejercen en forma directa y se encuentran además mucho más reglamentados. Por otra
parte, y también a diferencia de las sociedades de personas, el grave incumplimiento de las obligaciones que pesan
sobre el accionista no le provoca la exclusión del ente.
La calidad de socio puede ser adquirida:
a) Por fundación o intervención en el acto constitutivo.
b) Por adquisición de participaciones sociales.
c) Por sucesión mortis causa, toda vez que el fallecimiento de un socio produce la transmisión –en principio- de
esa calidad a sus herederos, quienes se incorporan a la sociedad.
d) Por resolución judicial, en la hipótesis de indivisión hereditaria forzosa.
La calidad de socio cesa por diversas circunstancias:
a) Por causas voluntarias, como enajenación de la participación social o ejercicio del derecho de receso o
separación anticipada, en los casos habilitados por la ley.
b) Por causas naturales, como la muerte del socio.
c) Por causas derivadas, como la finalización del trámite de disolución.
d) Por causas forzadas, como la exclusión del socio.
e) Por ejecución forzada de la parte social, o sea por la acción de un acreedor individual del socio, en las
sociedades que esto es posible.
Conforme al artículo 36: “Los derechos y obligaciones de los socios empiezan desde la fecha fijada en el contrato
de sociedad.
Sin perjuicio de ello responden también de los actos realizados, en nombre o por cuenta de la sociedad, por quienes
hayan tenido hasta entonces su representación y administración, de acuerdo con lo que se dispone para cada tipo de sociedad”.
Por supuesto que estas disposiciones están sujetas a la constitución regular de la sociedad pues, en caso contrario,
los socios no pueden invocar derechos o defensas nacidas del contrato social. También es de tener en cuenta a los
efectos del párrafo 2º de este artículo, que tratándose de un ente irregular cualquiera de los socios representa a la
sociedad en sus relaciones con terceros.
Por su parte, los terceros son aquellos que contratan con la sociedad. No tienen relación con la persona
jurídica en su organización interna, sino que se vinculan con ella para la celebración de un acto jurídico que nada
tiene que ver con la organización societaria.
Los socios y los administradores pueden actuar como terceros, por ejemplo, en el caso de que quieran
comprarle un vehículo a la sociedad. Pero a raíz de la relación especial que existe entre los socios o
administradores y la sociedad, la LS establece determinadas normas y limitaciones para este tipo de contratos.

2) Obligaciones de los socios:

Las obligaciones que integran el estado de socio son las siguientes:


a) Realizar los aportes comprometidos: La importancia del cumplimiento de esta obligación es
fundamental, pues sin aportes la sociedad carecería de capital para el desarrollo de su objeto social, a punto tal
que se ha sostenido que sin aportes no puede haber socio y, por ende sociedad.
b) Adecuar su conducta y sus intereses personales al interés social y a las necesidades de la sociedad:
Tal manera de actuar y desempeñarse dentro del contexto societario ha sido denominado comúnmente como
affectio societatis. La obligación de adecuar la conducta personal del socio a los intereses de la entidad se concreta,
en las sociedades de intereses o personas, con la prohibición que pesa sobre aquél de realizar actividades en
competencia con la sociedad. En las sociedades de responsabilidad limitada y anónimas, tal prohibición sólo es
impuesta a sus administradores.
El deber de lealtad también es impuesto a los socios cuando al participar en un determinado acto societario
(asamblea o reunión de socios), los intereses personales de éste pueden encontrarse en colisión con el interés de
la sociedad. En tal caso, el artículo 248 de la ley 19.550 obliga al accionista o su representante a abstenerse de
votar en los acuerdo relativos a aquélla y si bien esta disposición está incluida dentro de la normativa propia de
la SA, ello no significa que el socio de los restantes tipos societarios pueda emitir libremente su voto cuando
tuviera interés contrario al de la entidad, pues de hacerlo, el socio incurriría flagrantemente en una conducta
antisocial.
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Finalmente, el deber de lealtad se concreta también a través de la obligación del socio de abstenerse de
utilizar la estructura societaria con fines extrasocietarios, en su propio provecho o para defraudar a terceros, así
como abstenerse también de aplicar los fondos o efectos de la sociedad a uso o negocio de cuenta propia o de
tercero: caso contrario, está obligado a traer a la sociedad las ganancias resultantes, siendo las pérdidas de su
exclusiva cuenta. (art. 54 de la ley 19.550).
c) La contribución en las pérdidas: La obligación de soportar las pérdidas es una obligación que pesa
en cabeza de todos y cada uno de los socios y que rige para cualquier tipo de sociedad, aunque con diferente
intensidad, en la medida de que los acreedores sociales pueden agredir el patrimonio personal de los socios en
las sociedades personales o de interés. Por el contrario, en las sociedades de responsabilidad limitada y en las
sociedades anónimas, los acreedores de la sociedad no pueden enderezar sus pretensiones contra los integrantes
de estos tipos societarios, atento su responsabilidad restringida, lo cual no significa que éstos no deban contribuir
con las perdidas del ente, pues la perdida de los aportes implica también la asunción del riesgo empresario.
Esta obligación está íntimamente vinculada con las contribuciones debidas que impone el artículo 106 a
los socios durante el periodo liquidatorio, cuando los fondos sociales fueran insuficientes para satisfacer las
deudas.

3) Derechos de los socios:

Los derechos de los socios pueden ser clasificados como de naturaleza política o patrimonial. Los de
naturaleza política están relacionados con la actuación del socio dentro de la sociedad mientras que los de índole
económica se relacionan con el propósito de lucro que ha inspirado a cada uno de los socios al momento de
constituir el ente.
Los derechos que la ley 19.550 ha otorgado a favor de los socios o accionistas tienen carácter esencial e
inderogable, lo que significa que el contrato o estatuto sólo puede reglamentar su ejercicio, pero nunca derogarlos
ni disminuir su eficacia.
Son derechos políticos los siguientes:
a) El derecho de información: Este derecho ha sido asegurado por el legislador a través de diversas
normas:
1. Mediante la facultad de los socios de examinar los libros y papeles sociales y recabar del administrador
los informes que estimen pertinentes. Este control individual, previsto en el artículo 55 de la ley 19.550 rige para
todos los tipos sociales, con excepción de la sociedad anónima incluida en el artículo 299 o en aquellas sociedades
por acciones en las cuales el estatuto haya previsto la actuación de un órgano específico de control (sindicatura y
consejo de vigilancia), en las cuales el derecho de información debe ser canalizado a través de dicho órgano.
2. A través de la presentación de los estados contables que es obligación que pesa sobre todos los
administradores sociales, cualquiera fuere el tipo social que se trate.
3. A través de la exhibición y/o obtención de las actas de los órganos colegiados.
b) El derecho de receso: Es el derecho que le asiste a todo socio o accionista de retirarse de la sociedad
cuando por decisión del órgano de gobierno (reunión de socios o asamblea de accionistas) se resuelve modificar
de manera sustancial el contrato social o estatuto. Pero no cualquier modificación del contrato es susceptible de
generar el derecho de receso, sino sólo aquella que implique una modificación sustancial de la sociedad o suponga
un cambio fundamental en la posición que el socio tenía de la misma.
c) El derecho de voto: Mediante el ejercicio de este derecho el socio participa activamente del gobierno
de la sociedad.
d) El derecho de mantener intangible su participación societaria: Es otro derecho que la ley otorga a los
integrantes de toda sociedad comercial, aunque con mayor énfasis a los integrantes de sociedades por acciones,
en las cuales el ejercicio de ciertos derechos fundamentales está subordinado a la tenencia de un determinado
porcentaje accionario, que, de perderlo, imposibilitarían el ejercicio de los mismos.
El derecho a la intangibilidad de la participación societaria está garantizado de la siguiente forma:
1. Mediante el ejercicio del derecho de preferencia en los casos de aumento de capital con efectivos
desembolsos de los socios (artículo 194).
2. Mediante el derecho de recibir el mismo porcentaje de acciones que era titular, en casos de aumento de
capital por capitalización de cuentas del balance (artículo 189).
3. A través del derecho de receso cuando se resuelve por decisión asamblearia un aumento de capital con
efectivo desembolso de los socios y estos no contaran con los fondos necesarios para efectuarlo o simplemente
no quisieran hacerlo.
e) El derecho de acrecer: Consiste en suscribir e integrar las acciones de otro u otros socios, en caso de
aumento de capital, cuando estos no hubieran suscripto tales participaciones. Este derecho fue otorgado para
preservar el elenco original de los socios y evitar el ingreso de terceros a la sociedad.
Son derechos económicos los siguientes:
a) Derecho al dividendo: Este derecho constituye la causa final del contrato de sociedad, pues el ánimo
de lucro en las sociedades comerciales se obtiene con la percepción del mismo.
Atento constituir la percepción del dividendo un derecho inalienable e inderogable de todos los socios, la
ley 19.550 a debido garantizar el mismo a través de una serie de normas protectoras (artículos 66, 70, 244, 261,
etc.), pues la realidad enseñó que, por lo general, los dividendos son retaceados a los socios o accionistas que no
integran el grupo de control, a los fines de forzar su alejamiento de la sociedad mediante enajenaciones poco
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convenientes para éstos. Por ello la ley ha impuesto una serie de requisitos a la constitución de reservas libres
o facultativas y ha limitado las remuneraciones a los administradores, para evitar que ellos se queden con todas
las ganancias de la sociedad.
b) Derecho a la cuota de liquidación: Consiste en el derecho del socio al reembolso de una suma de dinero
proporcional a la participación societaria, en caso de existir un remanente luego de la realización del activo y la
cancelación del pasivo durante la etapa liquidatoria. Pero en protección de los terceros, la ley 19.550 requiere
como requisito previo el pago de dicha cuota la confección de un balance final.

4) Socio aparente, socio oculto y socio del socio:


El socio aparente puede ser un testaferro del verdadero socio o aparentar se socio para cumplir una
formalidad, como por ejemplo, fingir ser socio para cumplimentar la formalidad de integrantes mínimos en una
SA de un único socio real.
Con relación al socio aparente y al socio oculto el artículo 34 dispone: “El que no prestare su nombre como
socio no será reputado como tal respecto de los verdaderos socios, tenga o no parte en las ganancias de la sociedad; pero con
relación a terceros, será considerado con las obligaciones y responsabilidades de un socio, salvo su acción contra los socios
para ser indemnizado de lo que pagare.
La responsabilidad del socio oculto es ilimitada y solidaria en la forma establecida en el artículo 125.”
Por su parte, con relación al socio del socio el art. 35 establece: “Cualquier socio puede dar participación a
terceros en lo que le corresponde en ese carácter. Los partícipes carecerán de la calidad de socio y de toda acción social; y se
les aplicarán las reglas sobre sociedades accidentales o en participación”. Esta es una modalidad de sociedad accidental
o en participación, ajena a la principal. Lo fundamental es que la participación que un socio confiere a terceros
implica la constitución de una comunidad de intereses inoponible a la sociedad que aquél integra. En otras
palabras, el socio del socio carece de toda injerencia y participación en los negocios sociales que éste último
integra, aún cuando, para hacer efectivo sus derechos, como tercero respecto de la sociedad, pueda obtener
medidas precautorias que permitan garantizar sus derechos contra el socio.

5) Aportes:

Concepto: El término aporte se define como el compromiso de integrar bienes, colocar dinero, etc. Este
compromiso es asumido por el socio en el contrato constitutivo.
El aporte se define jurídicamente como la obligación de hacer o dar algo. El cumplimiento de tal promesa
se llama integración.
Es el aporte la medida de la participación económica y política del socio en la estructura societaria; así en
líneas generales determina la participación en las ganancias y pérdidas, en la cuota de liquidación y en el
establecimiento de la mayoría de los órganos deliberativos.
De lo que se puede aportar: El artículo 38 primera parte dispone: “Los aportes pueden consistir en
obligaciones de dar o de hacer, salvo para los tipos de sociedad en lo que se exige que consistan en obligaciones de dar”. Por
su parte, el artículo 39 establece: “En las sociedades de responsabilidad limitada y por acciones, el aporte debe ser de
bienes determinados, susceptibles de ejecución forzada”. Al no existir en estos casos la posibilidad de responsabilidad
ilimitada como en otros tipos, se exige la formación de un capital que sea “prenda común de los acreedores” en
forma tangible.
Se pueden aportar derechos, créditos, títulos cotizables y bienes gravados. Veamos al respecto la
regulación legal:
a) Aporte de derechos: El artículo 40 dispone: “Los derechos pueden aportarse cuando debidamente
instrumentados se refieran a bienes susceptibles de ser aportados y no sean litigiosos”. Tomando posición en un problema
de vieja data, la ley 19.550 establece que cualquier bien incorporal (patente de invención, derecho al nombre,
marcas industriales, etc.) y todo otro derecho comercializable pueden aportarse en sociedad si reúne los requisitos
exigidos por la norma: a) estar debidamente instrumentados; b) ser bienes susceptibles de ser aportados en cada
caso; c) no ser litigiosos.
En el acta constitutiva se establece el contrato de cesión, se fija cual es el derecho, su magnitud, se lo
determina económicamente. Luego de precisado en el acta constitutiva, el derecho se considera propiedad de la
sociedad sin perjuicio de que con posterioridad deban cumplirse las modalidades de cada derecho (ejemplo:
patentes).
b) Aporte de créditos: El artículo 41 reza: “En los aportes de créditos la sociedad es cesionaria por la sola
constancia en el contrato social. El aportante responde por la existencia y legitimidad del crédito. Si éste no puede ser
cobrado a su vencimiento, la obligación del socio se convierte en la de aportar suma de dinero, que deberá hacer efectiva en
el plazo de treinta (30) días”. En el acta constitutiva se debe determinar el crédito, es decir su cuantía y liquidez.
Luego de vencido el plazo fijado en el artículo, se aplica lo dispuesto en el artículo 37 (mora del acreedor:
sanciones). Se produce, en el supuesto del artículo, un típico caso de “conversión del objeto del aporte”, que
permite su ejecución forzada contra el obligado a realizarla. De otro modo no podría aplicarse la norma del art.
37 que confiere la opción a la sociedad entre excluir al socio moroso o exigirle que cumpla con el aporte.
Si el crédito no fuere pagado, pero es cobrable, la sociedad puede accionar, como cesionaria, contra el
obligado a pagarlo. Claro que, respecto a este, la oponibilidad de la cesión exigirá la correspondiente notificación.
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c) Aporte de títulos cotizables: Conforme al art. 42: “Los títulos valores cotizables en bolsa, podrán ser
aportados hasta por su valor de cotización”.
d) Aporte de bienes gravados: El artículo 43 dispone: “Los bienes gravados sólo pueden ser aportados por su
valor con deducción del gravamen, el cual debe ser especificado por el aportante”. El valor del gravamen a calcular tiene
que ser integral, incluyendo intereses, gastos, etc. Del mismo modo, la especificación del gravamen se refiere a
su monto, naturaleza, forma de pago, intereses, etc.
e) Aporte de fondo de comercio: El artículo 44 establece: “Tratándose de un aporte de un fondo de comercio,
se practicará inventario y valuación, cumpliéndose con las disposiciones legales que rijan su transferencia”. En caso de
transferirse un fondo de comercio, el “valor llave” integrará el capital de la sociedad y por lo tanto debe ser
computado en el valor del aporte.
Forma del aporte: Con relación a la forma en la que se debe realizar el aporte, el artículo 38 de la ley
19.550 dispone: “El cumplimiento del aporte deberá ajustarse a los requisitos impuestos por las leyes de acuerdo a la
distinta naturaleza de los bienes.
Inscripción preventiva.
Cuando para la transferencia del aporte se requiera la inscripción en un registro, ésta se hará preventivamente a
nombre de la sociedad en formación”. La inscripción preventiva se refiere a los bienes registrables, para evitar
posibles transferencias de terceros acreedores en la etapa de formación del ente.
La inscripción preventiva debe ser ordenada por el juez del registro, fijándose un plazo de duración de la
misma, vencido el cual queda sin efecto. En cambio, si la sociedad en ese plazo, se constituye regularmente y se
inscribe, los bienes pasarán al dominio definitivo de ella.
Calidad en la que se aportan los bienes: El artículo 45 dispone: “Se presume que los bienes se
aportaron en propiedad si no consta expresamente su aporte de uso o goce. El aporte de uso o goce solo se autoriza en las
sociedades de interés. En las sociedades de responsabilidad limitada y en las sociedades por acciones sólo son admisibles
como prestaciones accesorias”. Por su parte, el artículo 49 establece: “Si el aporte es de uso o goce, salvo pacto en
contrario, el socio soportará la pérdida total o parcial cuando no fuere imputable a la sociedad o a alguno de los otros socios.
Disuelta la sociedad, puede exigir su restitución en el estado en que se hallare”. La solución es coherente con el principio
de que las cosas se pierden para su dueño, admitiéndose, no obstante, el pacto en contrario.
Prestaciones accesorias: Mediante el artículo 50 la ley 19.550 incorporó una útil institución de
vieja data a nivel internacional, estableciendo la posibilidad de que los socios efectúen otro tipo de prestaciones
que surgen de una previsión estatutaria o de su reforma, distintas del aporte, razón por la cual no integran el
capital. No puede ser en dinero, es un servicio remunerado por la sociedad, es decir el socio actúa como un tercero
que se obliga a ejecutar una obligación. Así, la prestación de servicios personales, asistencia técnica, usufructo
de bienes de uso, etc.
No pueden establecerse fuera del contrato ni son exigibles si no se las prevé en él.
Estas prestaciones accesorias, que son de cumplimiento discrecional, no dan derecho de participación a
los socios.
Expresamente el artículo 50 dispone: “Puede pactarse que los socios efectúen prestaciones accesorias.
Estas prestaciones no integran el capital y:
1) Tienen que resultar del contrato; se precisará su contenido, duración, modalidad, retribución y sanciones en caso de
incumplimiento.
Si no resultaren del contrato se considerarán obligaciones de terceros
2) Deben ser claramente diferenciadas de los aportes;
3) No pueden ser en dinero;
4) Sólo pueden modificarse de acuerdo con lo convenido o, en su defecto, con la conformidad de los obligados y de la mayoría
requerida para la reforma del contrato.
Cuando sean conexas a cuotas de sociedades de responsabilidad limitada, su transmisión requiere la conformidad de la
mayoría necesaria para la modificación del contrato, salvo pacto en contrario; y si fueran conexas a acciones, éstas deberán
ser nominativas y se requerirá la conformidad del directorio”.
Valuación de los aportes: En este punto es necesario distinguir según que sea aquello que se ha
aportado:
a) Valuación de aportes en especie: Establece el artículo 51: “Los aportes en especie se valuarán en la forma
prevenida en el contrato o, en su defecto, según los precios de plaza o por uno o más peritos que designará el juez de la
inscripción. En las sociedades de responsabilidad limitada y en comandita simple para los aportes de los socios
comanditarios, se indicarán en el contrato los antecedentes, justificativos de la valuación.
En caso de insolvencia o quiebra de la sociedad, los acreedores pueden impugnarla en el plazo de cinco (5) años de
realizado el aporte. La impugnación no procederá si la valuación se realizó judicialmente”. En tutela del interés de
terceros y el propio de los socios, se precisa sobre el modo de valuación del aporte en especie. En razón de tal
fundamento, la formula es menos estricta respecto de los socios con responsabilidad ilimitada, mientras que
respecto de las SRL y de los aportes de los comanditarios en las sociedades en comandita simple se exige, además,
la indicación en el contrato de los antecedentes justificativos de la valuación, estableciéndose la facultad de los
acreedores a impugnarla en caso de insolvencia o quiebra de la sociedad en un plazo de 5 años de realizado el
aporte, salvo en los casos de valuación judicial.
El artículo 52 establece que: “El socio afectado por la valuación puede impugnarla fundadamente en instancia
única dentro del quinto día hábil de notificado y el juez de la inscripción la resolverá con audiencia de los peritos
intervinientes”.
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b) Valuación de los aportes en las sociedades por acciones: El artículo 53 dispone: “En las sociedades por
acciones la valuación que deberá ser aprobada por la autoridad de contralor, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 169,
se hará;
1) Por valor de plaza, cuando se tratare de bienes con valor corriente;
2) Por valuación pericial, cuando a juicio de la autoridad de contralor no pueda ser reemplazada por informes de
reparticiones estatales o Bancos oficiales.
Se admitirán los aportes cuando se efectúe por un valor inferior a la valuación, pero se exigirá la integración de la diferencia
cuando fuere superior. El aportante tendrá derecho de solicitar la reducción del aporte al valor resultante de la valuación
siempre que socios que representen tres cuartos (3/4) del capital, no computado el del interesado, acepten esa reducción”.
Mora en el aporte: El artículo 37 establece: “El socio que no cumpla con el aporte en las condiciones
convenidas incurre en mora por el mero vencimiento del plazo, y debe resarcir los daños e intereses. Si no tuviere plazo
fijado, el aporte es exigible desde la inscripción de la sociedad.
La sociedad podrá excluirlo sin perjuicio de reclamación judicial del afectado o exigirle el cumplimiento del aporte. En las
sociedades por acciones se aplicará el artículo 103”.
El artículo recoge el principio general de mora automática, con lo cual la obligación se hace exigible desde
el vencimiento del plazo convenido o, en su defecto, desde la inscripción de la sociedad.
El incumplimiento en la aportación genera a favor de la sociedad el derecho a exigir el efectivo
cumplimiento o resolver el contrato respecto del moroso por vía de la exclusión. En las sociedades por acciones
no opera la exclusión, ya que los títulos en mora pueden enajenarse en el mercado continuando el accionista en
la calidad de tal por las acciones efectivamente integradas.
Evicción: La evicción es una garantía legal que procede automáticamente artículo 46 dispone: “La
evicción autoriza la exclusión del socio, sin perjuicio de su responsabilidad por los daños ocasionados. Si no es excluido,
deberá el valor del bien y la indemnización de los daños ocasionados.
Evicción: reemplazo del bien aportado.
ARTICULO 47. — El socio responsable de la evicción podrá evitar la exclusión si reemplaza el bien cuando fuere
sustituible por otro de igual especie y calidad, sin perjuicio de su obligación de indemnizar los daños ocasionados.
Evicción: usufructo.
ARTICULO 48. — Si el aporte del socio fuere el usufructo del bien, en caso de evicción se aplicará el artículo 46”.
La sociedad debe notificar al socio la situación en la que se encuentra para que él pueda tomar alguna de
las dos alternativas.

6) Capital y patrimonio social:

El capital social es la expresión numérica del conjunto de los aportes que han comprometido los socios.
Es un concepto técnico-jurídico, un componente fijo que determina la posición de los socios, de los derechos y
deberes que estos tienen.
La importancia del capital social está fuera de toda discusión, pues además de servir como fondo
patrimonial para la obtención de beneficios a través del ejercicio por la sociedad de una determinada actividad
empresarial (función productiva) o como parámetro para medir matemáticamente la participación del socio en la
sociedad, cumple el capital social una trascendentalísima función de garantía frente a los terceros, en especial en
las sociedades de responsabilidad limitada y en la sociedad anónima, donde los accionistas limitan su
responsabilidad a las cuotas o acciones suscriptas, pues la cifra del capital brinda a los terceros un dato de
fundamental importancia al permitirles conocer los bienes con que cuenta la sociedad para afrontar sus
obligaciones.
El patrimonio social es el conjunto de derechos y obligaciones de la sociedad, que se modifica
continuamente en más o en menos conforme a las alternativas favorables o desfavorables de la actividad
societaria. Esta concepción dinámica del patrimonio contrasta con la del capital social, cuyo concepto normativo
implica un monto dinerario estático.
El patrimonio neto de la sociedad resulta contablemente de restar a su activo el pasivo; jurídicamente
indica la cantidad resultante detraer el valor total asignado a los bienes y derechos de que es titular la sociedad,
el total de las deudas y obligaciones por las cuales debe responder.

5) Partes de interés, cuotas y acciones:

Los aportes que los socios hacen al capital social, determinando los derechos que le corresponden sobre
el patrimonio de la sociedad reciben distintos nombres según el tipo social.
Parte de interés es la participación de cada socio en el capital de las sociedades personalistas o de los
socios personalistas en las sociedades en comandita. No son enajenables por los acreedores individuales del
socio, que sólo las pueden embargar para expropiar la cuota de liquidación que le corresponda a su deudor, o
impedir la prórroga de la sociedad. El acreedor si puede cobrarse de las utilidades que generen las partes de interés
que hubiese embargado. El embargo se efectivizará en el Registro público de comercio, con noticia al
administrador de la sociedad para asegurar el ejercicio de sus derechos.
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Cuota es la división del capital social en porciones de igual valor en diez pesos o sus múltiplos, en las
sociedades por responsabilidad limitada, por lo que cada socio podrá tener una o varias. Las cuotas son
embargables y pueden ser enajenadas coactivamente.
Acción es la división igual del capital social, denominándose también de la misma forma su título
representativo. Son embargables y enajenables. El embargo debe efectivizarse sobre el título valor representativo,
salvo que fuesen nominativas o escriturales, en cuyo caso deben efectivizarse con noticia a la sociedad o al tercero
que lleve los registros.

6) Sentencia contra la sociedad y efectos contra los socios:

El artículo 56 de la LSC dispone: “La sentencia que se pronuncie contra la sociedad tiene fuerza de cosa juzgada
contra los socios en relación a su responsabilidad social y puede ser ejecutada contra ellos, previa excusión de los bienes
sociales, según corresponda de acuerdo con el tipo de sociedad de que se trate”. La sentencia pronunciada contra la
sociedad tiene fuerza ejecutiva de cosa juzgada respecto de los socios en relación a su responsabilidad social. A
consecuencia de esto, la sentencia puede ser ejecutada directamente contra los socios sin necesidad de nuevo
juicio.
Los socios responderán solidariamente, pero tal solidaridad lo es entre ellos y no respecto de la sociedad;
de aquí que gocen del beneficio de excusión, es decir, la facultad (pues no opera de pleno derecho) de exigir que
el acreedor ejecute primero los bienes de la sociedad para recién, ante su insuficiencia o inexistencia, dirigirse
contra el patrimonio personal de ellos.

Bolilla nº 4: De la gestión social:

1) La gestión social: concepto:

La gestión es la realización concreta del objeto social, de los actos que atañen al desarrollo de la
actividad societaria prevista en el contrato, estatuto o acto constitutivo. No es solamente la firma en nombre y
representación de la sociedad sino la actuación concreta. Es una función impuesta por la ley que se asienta sobre
un deber, el de administrar. Este deber no es potestativo de la voluntad de las partes, sino que se debe llevar a
cabo para crear un beneficio (valor) para los socios, que es la finalidad perseguida por la sociedad.
La gestión tiene dos proyecciones; una interna vinculada con la “administración” y otra externa vinculada con la
“representación”.

2) Administración y representación: concepto y diferencias:

Sin perjuicio de que en algunos artículos de la ley 19.550 los vocablos administración y representación
sean utilizadas indistintamente, en rigor de verdad son conceptos distintos. Administración se refiere a la gestión
interna de los negocios sociales; en tanto que representación es la facultad de actuar frente a los terceros en
nombre de la sociedad a los fines de que ésta adquiera derechos y contraiga obligaciones.
La diferencia entre administración y representación se advierte con mayor nitidez en las sociedades
anónimas, donde el órgano de la administración es el directorio en tanto que el órgano de representación está
materializado en el presidente del directorio.
En los restantes tipos sociales los administradores revisten también la calidad de representantes de la
sociedad, confundiéndose en la misma o mismas personas físicas ambas calidades.
Ya dijimos que los actos de la administración se refieren a la gestión interna de los negocios sociales y
están constituidos por distintas facetas:
a) Gestión operativa del administrador: Es la ejecución lisa y llana del objeto social. Consiste
en cumplir con el mandato estatutario.
b) Gestión empresaria del administrador: Son actos que apuntan a la organización,
conservación y desarrollo de la empresa de la sociedad. Es la conducción de la empresa mercantil, en donde se
pone en juego la habilidad técnica del administrador.
c) Gestión contable del administrador: Consiste en la ejecución de los cánones impuestos por la
ley 19.550 a partir del art. 61. Asimismo se deben respetar las disposiciones generales del Código de Comercio.
d) Gestión financiera: Son las diligencias que debe adoptar el administrador para que la ejecución
del objeto social genere beneficios y no ponga en peligro la solvencia del patrimonio social.

3) Organización de la administración.

La organización de la administración, de acuerdo a los tipos previstos por la ley es, en virtud de artículo
11, una exigencia indispensable sin la cual la sociedad no podrá funcionar. Es un requisito sine qua non para que
pueda exteriorizarse la persona física que actúa como órgano de la sociedad.
En el único caso en donde puede funcionar una sociedad sin que se haya regulado la administración en el
contrato social es en la sociedad colectiva, en la que, según el art. 127, si nada dice el contrato social respecto al
régimen de la administración y representación, cualquiera de los socios está habilitado para administrarla.
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En las SA hay que tener no sólo organizada la administración sino que además hay que tener designado
todo el órgano al momento de la constitución de la sociedad e incluso aceptado el nombramiento por parte de
quien ha sido designado.
Los administradores son nombrados por el órgano de gobierno y su remoción se resuelve sin necesidad de
expresión de causa, dado que impera en este caso un criterio de oportunidad.
Tanto la designación como la remoción de los administradores debe inscribirse en el Registro Público de
Comercio, a tenor de lo dispuesto por el artículo 60, el cual prescribe: “Toda designación o cesación de
administradores debe ser inscripta en los registros correspondientes e incorporada al respectivo legajo de la sociedad.
También debe publicarse cuando se tratare de sociedad de responsabilidad limitada o sociedad por acciones. La falta de
inscripción hará aplicable el artículo 12, sin las excepciones que el mismo prevé”. Esta inscripción es declarativa. El
acatamiento de este artículo se impone como carga a la saciedad, a pesar de que el administrador también tiene
interés en que se inscriba su renuncia, fundamentalmente porque constituye un límite temporal de su
responsabilidad.

4) Diligencia y lealtad de los administradores:

El artículo 59 dispone: “Los administradores y los representantes de la sociedad deben obrar con lealtad y con la
diligencia de un buen hombre de negocios. Los que faltaren a sus obligaciones son responsables, ilimitada y solidariamente,
por los daños y perjuicios que resultaren de su acción u omisión”. Estos deberes deben ejercitarse para con la sociedad;
hay por lo tanto un solo beneficiario de ellos, un solo foco diferenciado de interés. Es importante poner de
manifiesto que los deberes que la LSC impone a los administradores son fiduciarios, pues se los tiene con relación
a una persona, es decir con relación a la sociedad a la cual administra.
Nuestra legislación ha adoptado un sistema de delimitación de tipo abstracta frente a otras que han optado
por una enumeración casuística de supuestos concretos.
En el artículo 59 se ha establecido una pauta de conducta objetiva. Obrar con lealtad significa que debe
desempeñarse con honradez y sinceridad; importa que el administrador deba actuar postergando los intereses
personales que vayan en desmedro de los intereses sociales, ya que su actividad debe redundar en beneficio de
la sociedad. En este punto podemos decir que el deber del administrador tiene un contenido negativo pues deberá
dejar de lado sus propios intereses en aquellos casos en que se genere un conflicto de intereses. Es un componente
deontológico.
La lealtad tiene los siguientes componentes:
a) Prevenir un interés contrario: El interés contrario se puede dar cuando el administrador compite con la
sociedad, ya sea realizando el mismo la actividad o por medio de un tercero, para su provecho personal.
b) Prohibición de utilizar las oportunidades del negocio para su propio interés.
c) No utilizar los activos de la sociedad, salvo que esté autorizado.
d) Celebrar contrato con la sociedad dentro de las condiciones del mercado (art.271).
Por su parte, la diligencia de un buen hombre de negocios es la aptitud profesional para el exitoso
desempeño de la actividad que constituye el objeto social. Se exige al administrador idoneidad y eficiencia en el
desarrollo de su labor, con especificidad en la competencia para los negocios que hacen al objeto social.
Existen una serie de elementos relacionados con la diligencia que debe poseer el administrador:
a) Pericia: El administrador debe tener solvencia técnica; debe estar formado y capacitado para poder
desarrollar el objeto social. Debe estar formado antes o inmediatamente después de asumir su cargo.
b) Información: El administrador debe conocer la estructura de la sociedad. Debe organizar procesos
internos tendientes a anoticiarse sobre el funcionamiento de la persona jurídica que tiene a su cargo.
c) Planificación: El administrador debe establecer un plan de negocios teniendo en cuenta el estado actual
de la sociedad y el objeto que procuran realizar los socios. No hay planificación sin control.
d) Fiscalización: Se debe llevar el control financiero de la sociedad, del estado y funcionamiento del activo
de la sociedad así como también el de las actividades de los socios.

5) Régimen general de representación:

El punto de partida es el artículo 58 de la ley 19.550 que dispone: “El administrador o el representante que
de acuerdo con el contrato o por disposición de la ley tenga la representación de la sociedad, obliga a ésta por todos los actos
que no sean notoriamente extraños al objeto social. Este régimen se aplica aun en infracción de la organización plural, si
se tratare de obligaciones contraídas mediante títulos valores, por contratos entre ausentes, de adhesión o concluidos
mediante formularios, salvo cuando el tercero tuviere conocimiento efectivo de que el acto se celebra en infracción de la
representación plural.
Estas facultades legales de los administradores o representantes respecto de los terceros no afectan la validez interna de las
restricciones contractuales y la responsabilidad por su infracción”.
Se debe administrar dentro de lo establecido en el marco social, es decir según la pauta que instituye el
objeto social, el cual fija un límite de eficacia externa. Esto quiere decir que el objeto determina cuando un
administrador actúa dentro de los términos de la sociedad.
En virtud de este artículo la sociedad queda obligada incluso por los actos extraños al objeto social, en
tanto no sean notoriamente extraños. Si se trata de un acto aislado, que no tiene persistencia o permanencia y cuya
esencia es extraña al objeto social (no notoriamente extraña), pero que causa un beneficio a la sociedad en tanto
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mantiene la indemnidad patrimonial, el acto no necesita ser ratificado por el órgano de la administración (único
con potestad para ratificar un acto). Recién al presentar el balance, los socios tendrán la oportunidad de evaluar
la conducta del administrador.
En cambio, cuando el acto es notoriamente extraño al objeto social, este debe ser ratificado por el órgano
de la administración, porque es compatible con el interés social ya que no hay perjuicio para ninguna de las partes.
Esta ratificación puede ser expresa o implícita, no siendo necesaria su inscripción en el Registro Público de
Comercio.
Si bien se puede ratificar actos que sean notoriamente extraños, no sucede lo mismo con la sustitución del
objeto social. Frente a esta situación, encontramos dos alternativas:
a) Se modifica y cambia el objeto social
b) Se agrega la nueva actividad al objeto ya previsto.
En ambos casos se deben inscribir las modificaciones al estatuto en el Registro Público de Comercio.
La ley sostiene que “…este régimen se aplica aun en infracción de la organización plural, si se tratare de
obligaciones contraídas mediante títulos valores, por contratos entre ausentes, de adhesión o concluidos mediante
formularios…”. tal régimen se justifica plenamente atento al carácter circulatorio de los títulos valores, en los
cuales no es dable exigir a los terceros una investigación profunda de todos los obligados cambiarios; de la misma
manera tampoco puede exigirse a los terceros las consultas a registros públicos lejanos a la jurisdicción donde
residen.
Es importante en este punto detenernos en la teoría del Ultra Vires. En el derecho anglosajón, la Cámara
de los Lores resolvió que la capacidad de la sociedad está circunscripta por el objeto social establecido en su
estatuto, y que las estipulaciones realizadas fuera de esos límites debían considerarse ultra vires y, por lo tanto,
eran nulas y no ratificables, salvo el voto unánime de los socios.
Sin embargo, en la actualidad la misma Cámara ha determinado que aunque los administradores ejerciten
sus poderes para una finalidad impropia, esto es para una relación no autorizada explícita o implícitamente por el
objeto social, la convención así concluida será igualmente vinculante para la sociedad, salvo que el tercero haya
sido de mala fe.
La LSC no receptó la teoría del ultra vires. En nuestro deerecho tiene vigencia el principio de la capacidad
plena de la sociedad, que puede realizar todos los actos en forma genérica. Si el administrador obrase fuera del
objeto social ello no podrá afectar a terceros de buena fe, aunque internamente los socios puedan reclamarle al
administrador por ese comportamiento.

6) Representación aparente:

Hay empleados que llevan a cabo las actividades de la sociedad y generan frente a terceros la apariencia
de ser administradores, aún careciendo de poder y mandato. Si bien estas actuaciones carecen de sustento legal y
estatutario, la sociedad está facultada para convalidar tales actividades.
Es la perdurabilidad en las tareas lo que otorga representación. Es decir, están legitimados por el uso.
Sucede con frecuencia en el mundo de los negocios que la sociedad ha generado la apariencia de su propia
actuación, a través del actuar de determinadas personas, que sin tener las facultades de obligar a la sociedad, han
contratado en nombre de ellas, sin ningún reparo por parte del ente, que ha tolerado dicha manera de proceder,
para luego invocar el desconocimiento de tal actuación, cuando es demanda para el cumplimiento de las
obligaciones asumidas por el representante rehecho.
En este caso, la jurisprudencia ha priorizado la seguridad de los terceros ajenos al ente societario sobre los
intereses de los socios o sobre las limitaciones internas que ellos han establecido en el contrato constitutivo. En
tal sentido ha sido sostenido que “corresponde excluir la oponibilidad a terceros de las reglas estatutarias de
representación cuando la conducta del mandante ha sido idónea para crear una apariencia en la atribución de las
facultades que invocan los suscriptores. Ha de computarse a tal efecto el silencio guardado por el mandante que
no impidió, como lógicamente hubiera podido y debido, que el firmante del documento cumpliera una actuación
idónea para crear una apariencia de la que los terceros pudieran prevalecerse, al generarse la certidumbre de que
la sociedad quedaba obligada. Y esta confusión no puede recaer sobre los terceros de buena fe, sino sobre la
sociedad misma que diere lugar a ella.

7) Cese y remoción de los administradores:

El administrador en el ejercicio de sus funciones puede desviarse y lesionar los intereses de la sociedad, y
como derivación el de los socios y los terceros.
Ante esta situación, procede la remoción del órgano administrativo. Si bien el procedimiento de remoción
es similar en los diferentes tipos sociales, tiene algunas particularidades en cada uno de ellos. Veamos a
continuación la situación en las diferentes tipologías.

Tipología Procedimiento
Sociedades El artículo 129 dispone: “El administrador, socio o no, aun designado en el contrato social, puede ser
colectivas removido por decisión de mayoría en cualquier tiempo sin invocación de causa, salvo pacto en contrario.
Cuando el contrato requiera justa causa, conservará su cargo hasta la sentencia judicial, si negare la
existencia de aquella, salvo su separación provisional por aplicación de la Sección XIV del Capítulo I
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(intervención judicial). Cualquier socio puede reclamarla judicialmente con invocación de justa causa. Los
socios disconformes con la remoción del administrador cuyo nombramiento fue condición expresa de la
constitución de la sociedad, tienen derecho de receso”.

SRL En estas sociedades no puede limitarse la remoción de los gerentes, excepto cuando la designación
fuese condición expresa de constitución de la sociedad. En este caso, los socios disconformes
tendrán derecho de receso.
La revocación o remoción del gerente se adoptará por mayoría del capital presente, salvo que el
contrato exija una mayoría superior. Si las partes han estipulado que debe exigirse justa causa
para la remoción, y resistida ésta o no admitida por la mayoría reunida, el socio que la alega (a la
justa causa) podrá recurrir a la acción judicial de remoción, pero el gerente conservará su cargo
hasta la sentencia judicial, salvo separación provisional por intervención judicial.
SA En estas sociedades, la revocación de directores corresponde exclusivamente a la asamblea
ordinaria, incluso en el caso de que esa designación hubiera sido realizada por el consejo de
vigilancia.
Empero, si fracasa la revocatoria o la asamblea no accede a la remoción peticionada del director
incurso en las causales de inhabilidad, el accionista disidente podrá promover la acción de
remoción y pedir la intervención judicial como medida precautoria.

8) Intervención judicial como medida cautelar:

La ley 19.550 regula en los artículos 113 a 117 la intervención judicial de la sociedad. Se trata de una
medida cautelar dentro del juicio de remoción, de carácter general y excepcional, que se adopta sobre el órgano
de la administración en los casos de urgencia y necesidad que denoten una gravedad tal que se vea afectado el
interés social. Es una interferencia en el normal funcionamiento de la sociedad.
Debido a su estructuración predominantemente contractualista, la ley instaura esta medida atendiendo
exclusivamente al interés de la sociedad y de los socios ante la actuación de los administradores que ponga en
grave peligro sus derechos. Las medidas cautelares en beneficio de terceros quedan circunscripta a los códigos
de procedimiento.
Las medidas cautelares son medidas judiciales que anticipan los resultados de la sentencia partiendo de
la base de que quien peticiona tiene razón. Con ellas se apunta fundamentalmente a asegurar los resultados del
pleito. Supongamos el caso de un administrador que sustrae ilegítimamente el dinero de la sociedad; si los socios
tuvieran que esperar la sentencia definitiva para removerlo de su cargo, cuando llegare esta sentencia, sus efectos
serían ilusorios y posiblemente los daños muy grandes. Se evita que esto suceda a través de la intervención
judicial.
a) Procedencia: La intervención judicial de una sociedad debe ser dispuesta con criterio restrictivo, lo
que obliga al tribunal a buscar el justo equilibrio entre los intereses en juego.
El artículo 113 dispone: “Cuando el o los administradores de la sociedad realicen actos o incurran en omisiones
que la pongan en peligro grave, procederá la intervención judicial como medida cautelar con los recaudos establecidos en
esta Sección, sin perjuicio de aplicar las normas específicas para los distintos tipos de sociedad”. Sólo los socios o en su
caso la autoridad de control (IGJ) pueden requerir esta medida, cuyo requisito esencial de asta procedencia es el
“peligro grave” en que se encuentre el interés o los derechos de la sociedad y/o los socios por acciones u omisiones
de los administradores en el cumplimiento de su función.
No hace falta que haya mala fe; aquí el problema de la buena o mala fe sólo es relevante a los efectos de
la graduación de la culpa en las acciones de responsabilidad. Tampoco es necesario que los actos u omisiones de
los administradores sean ilícitos en sí mismo, más allá de que por su conexión y por su consecuencia si lo sean.
Para la procedencia de la intervención, basta con el análisis objetivo del peligro y su gravedad.
b) Requisitos y prueba: El artículo 114 de la ley 19.550 dispone: “El peticionante acreditará su
condición de socio, la existencia del peligro y su gravedad, que agotó los recursos acordados por el contrato social y se
promovió acción de remoción”. Por su parte el artículo 116 establece: “El peticionante deberá prestar la contracautela
que se fije, de acuerdo con las circunstancias del caso, los perjuicios que la medida pueda causar a la sociedad y las costas
causídicas”.
Conforme a los artículos mencionados, son medidas de procedencia:
1) Demostrar que se promovió la acción de remoción del administrador societario. Esto es así, porque la
intervención judicial es una medida cautelar accesoria a la solicitud de remoción, que tiene por fin la sustitución
del administrador mientras se desarrolle el proceso de remoción.
2) Que el peticionante acredite su carácter de socio al interponer la acción. Ello porque la intervención
atendiendo exclusivamente al interés de la sociedad y de los socios. Debe en consecuencia desecharse la petición
de un acreedor social o de un socio.
3) Que los administradores por medio de sus actos u omisiones hayan puesto en peligro grave a la sociedad,
tanto en su existencia como en su integridad patrimonial.
Se debe acreditar sumariamente el grave peligro como así también el periculum in mora, es decir demostrar
que la demora en la adopción de la medida puede derivar en la mayor gravedad, profundizando la crisis en la
administración.
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4) Debe demostrarse que se han agotado los recursos internos previstos en el contrato y los establecidos
por la ley para el tipo social de que se trate. Por ejemplo, que se ha solicitado al órgano de la administración, y en
su defecto al síndico o a la autoridad de contralor, la convocatoria a asamblea para tratar el problema que pone en
estado de gravedad la administración.
En muchas ocasiones intentar agotar los recursos internos es a todas luces inconducente. Si bien la ley no
dice nada al respecto, pero la jurisprudencia ha sostenido que excepcionalmente no hace falta acreditar este
extremo si de los antecedentes del caso resulta que es imposible tal agotamiento.
5) El artículo 116 estatuye que el peticionante deberá presentar contracautela suficiente, la que será fijada
por el juez interviniente. Este requisito es exigido para cubrir los eventuales perjuicios que la medida pueda
acarrear, como las costas causídicas, para el caso de que la medida haya sido solicitada sin derecho.
El artículo 22 dispone que la SA no puede recibir sus propias acciones en garantía. Esto, en algunos casos,
se lo ha pretendido trasladar a la intervención judicial, diciendo que no se puede ofrecer las propias acciones como
contracautela. Pero la doctrina y jurisprudencia han sostenido que lo que se pretende con esta norma es sólo
impedir que la propia sociedad pueda aceptar tal garantía contractualmente.
c) Clases: El artículo 115 establece: “La intervención puede consistir en la designación de un mero veedor, de
uno o varios coadministradores, o de uno o varios administradores.
Misión. Atribuciones.
El juez fijará la misión que deberán cumplir y las atribuciones que les asigne de acuerdo con sus funciones, sin poder ser
mayores que las otorgadas a los administradores por esta ley o el contrato social. Precisará el término de la intervención, el
que solo puede ser prorrogado mediante información sumaria de su necesidad”. Este artículo 115 establece las clases de
intervención judicial, las que se diferencian por las atribuciones y funciones del interventor, saber:
1. El nombramiento de un administrador judicial, en forma provisoria, es la medida más extrema, puesto
que implica la sustitución anticipada del administrador natural por uno judicial. Este es investido de las mismas
facultades que tiene el administrador social, no pudiendo ser más extensas que las otorgadas por la ley o por el
contrato social.
Su función específica es de administración ordinaria y salvo casos de necesidad y urgencia, no podrá
efectuar actos de administración extraordinaria o de disposición.
2. Designación de un coadministrador. Este actúa juntamente con los administradores designado por
decisión de los socios, con intervención necesaria en todos los actos de la gestión social.
3. Finalmente el veedor, cuya misión es simplemente controlar, fiscalizar y vigilar la gestión de los
administradores. Tiene potestad suficiente como para examinar la documentación contable y libros sociales, a fin
de informar al tribunal acabadamente sobre la situación social y económica de la sociedad.
d) Recurso contra la decisión: La ley 19.550 establece que la decisión judicial que dispone la
intervención de la sociedad es recurrible, pero el recurso contra ella no tiene efecto suspensivo.
Lo normal es que las decisiones judiciales no se ejecuten mientras no queden firmes; por lo tanto, mientras
se tramita algún recurso contra una decisión judicial se suspenden los efectos de la aplicación de la sentencia.
Pero si la función de las medidas cautelares es garantizar los resultados de un pleito, si la contraparte tuviera la
posibilidad de neutralizar los efectos de la decisión de intervención judicial, interponiendo un recurso, se estaría
en la misma situación. Por eso es que la ley ha dispuesto que los administradores pueden cuestionar la
intervención y plantear un recurso judicial en contra de ella, pero mientras se tramita dicho recurso, no se
paralizará los efectos de la intervención.

Bolilla nº 5: De la documentación y contabilidad:

1) Principios generales:

La contabilidad es la expresión numérica de los resultados de la actividad empresarial a los efectos


empresarios y del derecho. No sólo es expresión monetaria de las operaciones que hizo la sociedad sino que es
expresión monetaria de lo que fueron las ganancias y las pérdidas por la actividad de los administradores.
La contabilidad –aunque parezca un fenómeno que nada tiene que ver con el derecho- es fundamental para
el funcionamiento efectivo de los derechos y obligaciones dentro del esquema societario. Sirve también a los
efectos tributarios y a los concursales.
La importancia de la contabilidad puede ser advertida desde numerosos puntos de vista:
1. En beneficio de la comunidad y del tráfico mercantil, por dos razones fundamentales:
a) Porque le permite a los terceros conocer la evolución de los negocios de la sociedad así como su estado
patrimonial y financiero en un momento determinado.
b) Porque permite la reconstrucción del patrimonio del comerciante, lo que cobra especial importancia en
caso de concursos o quiebras.

2. En interés de la sociedad, pues además de permitirle el conocimiento del estado y evolución de sus
negocios, la ley permite valerse de ellos, cuando la contabilidad es llevada en legal forma.
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3. En interés del socio, pues sólo una regular contabilidad les permite ejercer con plenitud sus
inderogables derechos de información sobre la marcha de los negocios sociales y sobre la gestión de los
administradores.
El sistema creado por la LSC presupone y respeta el sistema del Código de Comercio en cuanto a los
principios generales orientadores, forma de confección del balance y de llevar los libros, manteniendo el sistema
tradicional de libros de comercio y agregando la posibilidad de utilizar sistemas modernos de contabilización.
Los administradores de las sociedades regularmente constituidas rinden cuenta de su gestión mediante la
formulación de los estados contables, cuyo contenido ha sido minuciosamente reglamentado por la ley 19.550, y
que se integran con los balances, los estados de resultado, los cuadros e información complementaria, la memoria
del ejercicio y el informe de la sindicatura.
Hay que tener en cuenta de que, si bien los administradores rinden cuenta de su gestión mediante la
formulación de los estados contables, la ley dispone que: “La aprobación de los estados contables no implica la de la
gestión de los directores, administradores, gerentes, miembros del consejo de vigilancia o síndicos, hayan o no votado en la
respectiva decisión, ni importa la liberación de responsabilidades”.

2) Libros de comercio:

La LSC ha respetado los lineamientos del Código de Comercio en materia de libros y en especial en la
forma de llevarlos.
Se les aplican las reglas del Código de Comercio, donde estos libros deben mostrar el fiel reflejo de la
sociedad en su situación económica, financiera y tributaria. Los libros sociales se deben llevar con numeración
correlativa y como todo papel de comercio no pueden tener espacios en blancos, tachaduras, raspaduras,
enmiendas, sin estar expresamente salvados. Si son llevados en legal forma, la sociedad puede presentarlos en
juicio y se presume la verdad de las operaciones que por ellos constan.
Las sociedades comerciales deben llevar obligatoriamente los siguientes libros:
1. El libro diario: Es el libro en el cual deben asentarse las operaciones que haga la sociedad, títulos o
papeles de comercio que hubiese emitido o que hubiese recibido, y en general todo cuanto recibiere o entregare
de su cuenta o de la ajena. El régimen de derecho societario incluye innovaciones en relación al término de
asientos globales que deben hacerse en el libro diario. De acuerdo con lo que dispone el artículo 45 del Código
de Comercio, los asientos globales deben ser diarios. En cuanto a las sociedades, el artículo 61 autoriza asientos
globales por periodos no superior a un mes, o sea que autoriza a globalizar asientos mensuales, sin perjuicio de
su adecuada individualización y posibilidad de control individual con los otros libros obligatorios. En este sentido
dispone el artículo 61: “…El libro Diario podrá ser llevado con asientos globales que no comprendan períodos mayores
de un (1) mes.
El sistema de contabilización debe permitir la individualización de las operaciones, las correspondientes cuentas deudoras
y acreedoras y su posterior verificación, con arreglo al artículo 43 del Código de Comercio”.

2. Libro de inventario y balance: Es un registro cronológico en el cual se deben anotar el conjunto de


bienes y derechos de propiedad de la sociedad, así como las obligaciones que esta fuere responsable de
cumplimiento. Dicha información debe ser asentada al cierre de cada ejercicio económico.

3. Libro de actas de órganos colegiados: Estos libros están requeridos genéricamente por el artículo 73
de la LSC y son:
a) Libro de actas de asamblea, en el cual deben volcarse el resumen de las manifestaciones hechas por los
socios o accionistas en el seno de las mismas, las formas de las votaciones y sus resultados, con expresión
completa de lo decidido.
b) Libro de actas de Directorio, donde deben transcribirse resumidamente las manifestaciones y
votaciones de los directores presentes, así como las decisiones adoptadas en el seno del órgano de la
administración.
Si bien la ley 19.550 se refiere a las actas de directorios, sus normas son aplicables también para el caso
de que, tratándose de otro tipo societario, se haya organizado la administración en forma colegiada, pues el
artículo 73, primer párrafo, impone la obligación de labrar acata de las deliberaciones de cualquier órgano
colegiado sin distinción.

4. El libro de Registro de Asistencia a Asamblea de Accionistas, que también debe ser llevado con las
formalidades previstas por el Código de Comercio y cuya existencia está prevista en el artículo 238 de la ley
19.550. En dicho libro se deben registrar los accionistas que hubiesen manifestado su voluntad de concurrir al
acto asambleario, mediante comunicación dirigida a la sociedad con tres días hábiles de anticipación a la fecha
fijada. Este libro debe ser completado por el directorio y suscripto por los accionistas que concurran a la asamblea,
dejando constancia de sus domicilios, documento de identidad, número de votos que corresponda e identificación
de su representante asambleario, en su caso.
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5. El libro de registro de accionistas: En este libro debe inscribirse la transferencia de las acciones y
las clases de acciones en que se divide el capital, los derechos y obligaciones que ellas comportan así como
también el estado de integración de las mismas.
El artículo 61 de la LSC autoriza los sistemas mecánicos o de hojas móviles para la realización de los
asientos contables (libros), aunque mantiene el sistema tradicional respecto de dos libros esenciales: balances e
inventarios. Dicho artículo dispone: “Podrá prescindirse del cumplimiento de las formalidades impuestas por el artículo
53 del Código de Comercio para llevar los libros en la medida que la autoridad de control o el Registro Público de Comercio
autoricen la sustitución de los mismos por ordenadores, medios mecánicos o magnéticos u otros, salvo el de Inventarios y
Balances.
La petición deberá incluir una adecuada descripción del sistema, con dictamen técnico o antecedentes de su utilización, lo
que, una vez autorizada, deberá transcribirse en el libro de Inventarios y Balances.
Los pedidos de autorización se considerarán automáticamente aprobados dentro de los treinta (30) días de efectuados, si no
mediare observación previa o rechazo fundado”.

3) El balance:

El inventario es una descripción detallada del activo y el pasivo del sujeto de derecho, en tanto que el
balance es un cuadro sinóptico del inventario, una suerte de representación sintética del inventario en que se
expresa el estado económico de la sociedad. En efecto, el balance exterioriza el estado patrimonial de la sociedad
en un momento dado y permite constatar si a través de los distintos ejercicios transcurridos, el patrimonio ha ido
incrementándose (beneficios) o reduciéndose (perdidas), o si de las reiteradas compensaciones entre beneficios
y perdidas, el resultado presente arroja un excedente o un déficit del patrimonio y, consecuentemente, se mantiene
o no la integridad del capital social.
El balance constituye una pieza fundamental de la que surge con claridad y exactitud la situación
económica de la sociedad. Contiene un doble contenido: por una parte recoge el activo, y por la otra, el pasivo de
ella, al cual debe sumarse el capital social, para determinar en esa compensación la existencia o no de utilidades.
La ley ha dejado limitado el sistema de libertad de formas del balance y ha tomado como modelo
legislativo la forma más habitual. Existen una serie de conceptos que son útiles precisar:

a) Activo: comprende todos los bienes y derechos de que sea titular la sociedad, así como aquellas
erogaciones que se aprovecharán en ejercicios futuros. El activo puede ser corriente o no corriente. Son activos
corrientes aquellos cuya realización se producirá dentro de los doce meses a partir de la fecha del balance general.
Se entiende por realización la conversión del respectivo activo en dinero o su equivalente.

b) Pasivo: Comprende todos los derechos, ciertos o contingentes que, a la fecha de cierre de balance, los
terceros tengan adquiridos o puedan llegar a adquirir contra la sociedad. El pasivo puede ser corriente o no
corriente. El primero es el que deviene exigible y líquido en el ejercicio de los doce meses. El no corriente difiere
su exigibilidad más halla del ejercicio contable y determina el riesgo financiero.
c) Patrimonio neto: es el resultado de la relación entre activo, pasivo y reservas legales y estatutarias.

4) Actas:

La forma de exteriorizar la voluntad de una sociedad a los efectos internos y externos es un acta. El
contenido del acta se refleja en un documento que obra en un libro rubricado como libro de comercio.
El artículo 73 dispone: “Deberá labrarse en libro especial, con las formalidades de los libros de comercio, acta de
las deliberaciones de los órganos colegiados.
Las actas del directorio serán firmadas por los asistentes. Las actas de las asambleas de las sociedades por acciones
serán confeccionadas y firmadas dentro de los cinco (5) días, por el presidente y los socios designados al efecto”. El artículo
no deja lugar a dudas en cuanto a que los libros de acta deben ser llevados con las formalidades de los libros de
comercio.
Los libros de actas deben estar rubricados y firmados por todos los asistentes, salvo el régimen especial
de las SA, en donde la ley dispone que las asambleas deben constar en acta suscripta por el presidente de la
asamblea y por dos accionistas. Esto es por razones prácticas, y a los efectos de la simplificación, porque es un
tipo social pensado para una gran cantidad de accionistas.

5) Notas complementarias e informes:

El artículo 65 de la LSC se refiere a las notas complementarias. Constituyen la información


complementaria integrada con notas ampliatorias y cuadernos explicativos de los estados contables.
Puesto que los estados contables deben contener toda la información básica y adicional para su adecuada
interpretación, si esa información no surge de los libros y balances, debe contenerse en las notas e informes
complementarios.
La diferencia que existe entre notas y los cuadros anexos es que las primeras se refieren a aclaraciones
expresadas en redacción común en prosa; en tanto que los segundos son aclaraciones de carácter numérico,
comparativo, ordenado en columnas o casilleros.
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6) Memorias:

El legislador ha impuesto la obligación de presentar una memoria para informar a los accionistas en las
sociedades por acciones, en atención a lo restringido de la participación asociativa en este tipo de sociedades. Se
ha querido brindar un derecho complementario, cual es que los accionistas se informen adecuadamente no sólo
de lo acaecido sino también de lo proyectado por la administración de la sociedad. Mediante el uso de esta
información el socio se debe encontrar en condiciones de determinar la congruencia de lo actuado y o proyectado
para la consecución del objeto social.
El legislador ha pretendido evitar que esas memorias sean elaboradas con frases imprecisas sobre el
ejercicio cerrado o diluidas en torno a la actividad futura. Se ha querido evitar las memorias sintéticas que durante
la vigencia del Código de Comercio no eran otra cosa que un saludo a los accionistas y un deseo, en el mejor de
los casos, de un futuro mejor. Para ello, ha dado pautas para su confección, apuntando a una veraz, sincera y
completa información.
La memoria debe contener una valoración sintética y concreta del balance, en apreciación general sobre
la situación actual y el destino de la sociedad.
Con relación a las memorias, el art. 66 de la LSC dispone: “Los administradores deberán informar en la
memoria sobre el estado de la sociedad en las distintas actividades en que se haya operado y su juicio sobre la proyección de
las operaciones y otros aspectos que se consideren necesarios para ilustrar sobre la situación presente y futura de la sociedad.
Del informe debe resultar:
1) Las razones de variaciones significativas operadas en las partidas del activo y pasivo;
2) Una adecuada explicación sobre los gastos y ganancias extraordinarias y su origen y de los ajustes por ganancias y gastos
de ejercicios anteriores, cuando fueren significativos;
3) Las razones por las cuales se propone la constitución de reservas, explicadas clara y circunstanciadamente;
4) Las causas, detalladamente expuestas, por las que se propone el pago de dividendos o la distribución de ganancias en
otra forma que en efectivo;
5) Estimación u orientación sobre perspectivas de las futuras operaciones;
6) Las relaciones con las sociedades controlantes, controladas o vinculadas y las variaciones operadas en las respectivas
participaciones y en los créditos y deudas;
7) Los rubros y montos no mostrados en el estado de resultados —artículo 64, I, b—, por formar parte los mismos parcial
o totalmente, de los costos de bienes del activo”.

7) Estado de resultados:

La LSC trata muy particularmente en su artículo 64 el estado de resultados; este es la cuenta de ganancias
y pérdidas.
El cuadro de ganancias y pérdidas permite a los interesados conocer el resultado de cada una de las cuentas
que integran el balance, es decir, cuales son las que han producido ganancias y cuales pérdidas.
El “estado de resultado” suministra un resumen analítico de los hechos y factores significativos que
durante el periodo considerado dieron lugar a un aumento o disminución de los recursos económicos netos de la
empresa.
El artículo 64 de la LSC reglamenta el estado de resultados y asegura que cumpla con la función de
suministrar una visión dinámica del patrimonio de la sociedad, destacando las variaciones operadas en él durante
el ejercicio de la sociedad.
Los gastos se agrupan según producción (jornal, materia prima, etc.), comercialización (distribución),
administración (honorarios de los administradores), previsiones y contingencias por incobrabilidad e
investigación y desarrollo.
Expresamente el artículo 64 dispone: “El estado de resultados o cuenta de ganancias y pérdidas del ejercicio
deberá exponer:
I. a) El producido de las ventas o servicios, agrupado por tipo de actividad. De cada total se deducirá el costo de las
mercaderías o productos vendidos o servicios prestados, con el fin de determinar el resultado;
b) Los gastos ordinarios de administración, de comercialización, de financiación y otro que corresponda cargar al ejercicio,
debiendo hacerse constar, especialmente los montos de:
1) Retribuciones de administradores, directores y síndicos;
2) Otros honorarios y retribuciones por servicios;
3) Sueldos y jornales y las contribuciones sociales respectivas;
4) Gastos de estudios e investigaciones;
5) Regalías y honorarios por servicios técnicos y otros conceptos similares;
6) Los gastos por publicidad y propaganda;
7) Los impuestos, tasas y contribuciones, mostrándose por separado los intereses, multas y recargos;
8) Los intereses pagados o devengados indicándose por separado los provenientes por deudas con proveedores, bancos o
instituciones financieras, sociedades controladas, controlantes o vinculadas y otros;
9) Las amortizaciones y previsiones.
Cuando no se haga constar algunos de estos rubros, parcial o totalmente, por formar parte de los costos de bienes de cambio,
bienes de uso u otros rubros del activo, deberá exponerse como información del directorio o de los administradores en la
memoria;
22
c) Las ganancias y gastos extraordinarios del ejercicio;
d) Los ajustes por ganancias y gastos de ejercicios anteriores.
El estado de resultados deberá presentarse de modo que muestre por separado la ganancia o pérdida proveniente de las
operaciones ordinarias y extraordinarias de la sociedad, determinándose la ganancia o pérdida neta del ejercicio a la que
se adicionará o deducirá las derivadas de ejercicios anteriores.
No podrán compensarse las distintas partidas entre sí;
II. El estado de resultados deberá complementarse con el estado de evolución del patrimonio neto. En el se incluirán las
causas de los cambios producidos durante el ejercicio en cada uno de los rubros integrantes del patrimonio neto”.

8) Dividendos, ganancias, beneficios y utilidades; ganancias cuando hay pérdidas anteriores:

Es necesario distinguir con claridad los vocablos “ganancias”, “beneficios” y “utilidades”, para luego
poder comprender el concepto de dividendos.
El vocablo ganancia se utiliza para identificar el resultado positivo de la “cuenta de ganancias y
pérdidas”. Por su parte, el vocablo beneficio designa el real y efectivo incremento patrimonial acusado por el
balance.
El beneficio pertenece a la sociedad y no al accionista, de donde se deduce que si bien la existencia de
beneficios es presupuesto esencial para que la sociedad pueda distribuirlos entre sus accionistas, ello no implica
que todo beneficio deba ser distribuido necesariamente como dividendo. Para que esto ocurra es preciso un acto
declarativo de los propios accionistas, reunidos en asamblea, aprobando la distribución de los mismos, en totalidad
o en parte.
El concepto de utilidad se utiliza para designar la parte de los beneficios que la asamblea aprueba
distribuir entre las acciones en circulación.
La idea de dividendo se vincula estrechamente a las ganancias (beneficios) y utilidades que resulten de
estados contables formalizados anualmente (realizadas y líquidas).
El derecho del socio a las utilidades, individualizado como el derecho al dividendo, constituye uno de los
elementos caracterizadores de la relación societaria que surgen de su definición y, por lo tanto, comportan un
derecho individual inderogable del socio.
No obstante ser el derecho al dividendo un derecho inderogable, la ley 19.550 establece en el artículo 68
que: “Los dividendos no pueden ser aprobados ni distribuidos a los socios, sino por ganancias realizadas y líquidas
resultantes de un balance confeccionado de acuerdo con la ley y el estatuto y aprobado por el órgano social competente, salvo
en el caso previsto en el artículo 224, segundo párrafo.
Las ganancias distribuidas en violación a esta regla son repetibles, con excepción del supuesto previsto en el artículo
225”. Sólo se pueden repetir las ganancias realizadas, es decir, la utilidad neta devengada (diferencia entre
ganancias y pérdidas), las cuales deben ser liquidas. La LSC impone la repetibilidad del dividendo o ganancia
distribuidas en violación a las reglas fijadas por el párrafo 1º del artículo. Es el reconocimiento del principio de
la intangibilidad del capital social y la tutela de los intereses de los terceros acreedores de la sociedad, evitando
la disminución de su garantía.
Finalmente, con relación a las ganancias cuando hay pérdidas, el artículo 71 establece: “Las ganancias no
pueden distribuirse hasta tanto no se cubran las pérdidas de ejercicios anteriores.
Cuando los administradores, directores o síndicos sean remunerados con un porcentaje de ganancias, la asamblea podrá
disponer en cada caso su pago aun cuando no se cubran pérdidas anteriores”. Aunque el ejercicio arroje ganancias, no
se las puede distribuir como dividendos en beneficio de los socios, si no se ha cancelado las pérdidas de ejercicios
anteriores, recomponiendo la cifra nominal del capital social y las reservas legales que se hubiesen ocasionado,
hasta que se produjera la pérdida.
Otro derecho inderogable con el que cuentan los socios, es el derecho a la aprobación o impugnación de
los estados contables. En este sentido, la ley dispone que: “El derecho a la aprobación e impugnación de los estados
contables y a la adopción de resoluciones de cualquier orden a su respecto, es irrenunciable y cualquier convención en
contrario es nula”. A demás, el artículo 72 establece: “La aprobación de los estados contables no implica la de la gestión
de los directores, administradores, gerentes, miembros del consejo de vigilancia o síndicos, hayan o no votado en la respectiva
decisión, ni importa la liberación de responsabilidades”.

9) Reserva legal y reserva facultativa:

El artículo 70 de la LSC contiene un precepto destinado a las sociedades por acciones y de responsabilidad
limitada que tiende a asegurar a los terceros acreedores de la sociedad. Se trata de la formación de una reserva
legal u obligatoria que tiene una dirección común con el artículo 71 de la LSC, directiva que es la intangibilidad
del capital social.
Dicho artículo dispone en su primera parte: “Las sociedades de responsabilidad limitada y las sociedades por
acciones, deben efectuar una reserva no menor del cinco por ciento (5 %) de las ganancias realizadas y líquidas que arroje
el estado de resultados del ejercicio, hasta alcanzar el veinte por ciento (20 %) del capital social.
Cuando esta reserva quede disminuida por cualquier razón, no pueden distribuirse ganancias hasta su reintegro”.
Frete a las reservas legales existen las facultativas que son las determinadas por los socios, contenidas
en el patrimonio social y que no son repartidas como dividendos, cuando podrían haberlo sido. A diferencia de
las reservas legales, pueden constituirse en cualquier tipo societarios, siempre que respondan a una prudente
23
administración y sean razonables. En la SA y en la SRL, la ley exige que la constitución de este tipo de
reservas sea aprobada por determinadas mayorías cuando superen el monto de su capital y reservas legales. Sin
duda que esta exigencia tiende a proteger a los socios, evitando que su derecho a la obtención de dividendos se
vea frustrada.
Las reservas facultativas están reguladas en la segunda parte del artículo 70 de la LSC que establece:
“En cualquier tipo de sociedad podrán constituirse otras reservas que las legales, siempre que las mismas sean razonables
y respondan a una prudente administración. En las sociedades por acciones la decisión para la constitución de estas
reservas se adoptará conforme al artículo 244, última parte, cuando su monto exceda del capital y de las reservas legales:
en las sociedades de responsabilidad limitada, requiere la mayoría necesaria para la modificación del contrato”.
Frente al derecho en abstracto de los socios a las utilidades, surge como limitación la obligación de la
reserva legal. De ahí que la formación de otras reservas, en cuanto implican otra limitación a aquel derecho del
socio, deba encuadrarse en un estricto marco de razonabilidad. En todos los tipos sociales, al decidirse reservas
voluntarias debe formalizarse un juicio de razonabilidad de ellas, juicio que debe responder a “una prudente
administración”, que deberá juzgarse a la luz de los parámetros contenidos en los artículos 59 y 274 en su
congruencia con la consecución del objeto social.
Las reservas facultativas deben estar necesariamente relacionadas a un “plan de empresa” que tiene que
formalizar todo administrador para que la sociedad no quede infracapitalizada materialmente (patrimonio
insuficiente para desarrollar su actividad), aunque mantenga su capital formal (capital social).
En las sociedades por acciones y de responsabilidad limitada, además de la norma general del artículo 70
se deberá tener presente lo prescripto por el artículo 66 inciso 3, en cuanto dispone que los administradores
deberán dar las razones por las cuales se propone la constitución de reservas, explicadas de forma clara y
circunstancialmente.

Bolilla nº 6: Resolución parcial y disolución:

1) Resolución parcial:

a) Concepto: La resolución parcial del contrato social entraña la extinción del vínculo social
limitadamente a uno o alguno de los socios, manteniéndose vigente la estructura societaria. La resolución parcial
del contrato social es, pues, una forma de evitar la disolución, liquidando al saliente el valor de su participación
social y continuando la empresa societaria en el cumplimiento normal de su objeto, previa modificación del
contrato social.
La resolución parcial se funda en el principio de la preservación de la empresa y se apoya en la naturaleza
del negocio constitutivo societario como contrato plurilateral de organización.
La exclusión y la muerte del socio son los supuestos clásicos de resolución parcial, a los que corresponde
agregar la renuncia o retiro voluntario que, auque no está prevista en la ley 19.550, puede ser pactada en el contrato
constitutivo en virtud del artículo 89 que expresa: “Los socios pueden prever en el contrato constitutivo causales de
resolución parcial y de disolución no previstas en esta ley”. Se deja así a la autonomía de la voluntad el agregar
supuestos y causales de resolución parcial y de disolución no previstos en la ley. La libertad instituida, no obstante,
tiene sus límites en principios de orden público y en el respeto a los cánones legales.
b) Causales enumerados en la ley: Los causales previstos por la LSC se encuentran en los artículo
90 y 91. El primero de ellos dispone: “En las sociedades colectivas, en comandita simple, de capital e industria y en
participación, la muerte de un socio resuelve parcialmente el contrato.
En las sociedades colectivas y en comandita simple, es lícito pactar que la sociedad continúe con sus herederos. Dicho
pacto obliga a éstos sin necesidad de un nuevo contrato, pero pueden ellos condicionar su incorporación a la transformación
de su parte en comanditaria”.
El supuesto regulado por este artículo es propio de las sociedades intuitu personae toda vez que,
tradicionalmente, eran las que debían disolverse ante este evento, dada la particular relación personal que
constituye su basamento; las sociedades por acciones, en cuanto organizan capitales, aceptan desde su concepción
histórica la variabilidad en el elenco de socios. Por lo tanto, este artículo permite que, a la muerte de un socio, las
sociedades intuitu personae no se tengan que disolver en su totalidad.
El párrafo 2º del artículo instrumenta una solución destinada a evitar los efectos naturales de la resolución
parcial por acuerdo entre los socios en el cual se disponga el ingreso de los herederos del causante. La inteligencia
se justifica a la luz de los siguientes argumentos:
a) Al existir un pacto entre los socios, se entiende que ha sido voluntad del causante que sus sucesores hereden
un puesto de socio y no la suma de dinero que ello pudiera significar.
b) No perjudica el interés de los herederos porque ellos pueden condicionar su ingreso a la transformación de su
parte en comanditaria, limitando entonces su responsabilidad a la participación social heredada, sin contar,
además, que por principio general toda herencia se presume efectuada bajo beneficio de inventario.
c) Amén de lo expuesto, pueden también los herederos repudiar la herencia.
El artículo 91 establece: “Cualquier socio en las sociedades mencionadas en el artículo anterior, en los de
responsabilidad limitada y los comanditados de las de en comandita por acciones, puede ser excluido si mediare justa causa.
Es nulo el pacto en contrario.
Justa causa.
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Habrá justa causa cuando el socio incurra en grave incumplimiento de sus obligaciones. También existirá en los
supuestos de incapacidad, inhabilitación, declaración en quiebra o concurso civil, salvo en las sociedades de responsabilidad
limitada.
Extinción del derecho.
El derecho de exclusión se extingue si no es ejercido en el término de noventa (90) días siguientes a la fecha en la
que se conoció el hecho justificativo de la separación.
Acción de exclusión.
Si la exclusión la decide la sociedad, la acción será ejercida por su representante o por quien los restantes socios
designen si la exclusión se refiere a los administradores. En ambos supuestos puede disponerse judicialmente la suspensión
provisoria de los derechos del socio cuya exclusión se persigue.
Si la exclusión es ejercida individualmente por uno de los socios, se sustanciará con citación de todos los socios”.
El grave incumplimiento de sus obligaciones por parte de uno o alguno de los socios puede determinar su
separación forzosa mediando acción en tal sentido por parte de la sociedad o de los socios individualmente, ante
la inacción de aquélla. También son causales de exclusión la incapacidad, inhabilitación, declaración en quiebra
o concurso, siempre que sean sobrevinientes a la constitución de la sociedad o al ingreso del socio, pues de ser
originaria importaría el supuesto de nulidad del vínculo.
c) Efectos: Los efectos de la resolución parcial se encuentran en los artículos 92 y 93. El primero
dispone: “La exclusión produce los siguientes efectos:
1) El socio excluido tiene derecho a una suma de dinero que represente el valor de su parte a la fecha de la invocación de la
exclusión;
2) Si existen operaciones pendientes, el socio participa en los beneficios o soporta sus pérdidas;
3) La sociedad puede retener la parte del socio excluido hasta concluir las operaciones en curso al tiempo de la separación;
4) En el supuesto del artículo 49, el socio excluido no podrá exigir la entrega del aporte si éste es indispensable para el
funcionamiento de la sociedad y se le pagará su parte en dinero;
5) El socio excluido responde hacia los terceros por las obligaciones sociales hasta la inscripción de la modificación del
contrato en el Registro Público de Comercio”.
Por su parte, el artículo 93 regula los efectos de la exclusión de un socio en las sociedades de dos socios.
Este artículo reza: “En las sociedades de dos socios procede la exclusión de uno de ellos cuando hubiere justa causa, con los
efectos del artículo 92; el socio inocente asume el activo y pasivo sociales, sin perjuicio de la aplicación del artículo 94, inciso
8)”. La solución se compadece con la estructura de la ley y el principio de preservación de la empresa. El socio
que logra la exclusión tiene que recomponer la pluralidad en el plazo de tres meses, caso contrario la sociedad se
disolverá. Por las obligaciones contraídas hasta la efectiva recomposición, el socio único responderá en todos los
casos solidaria e ilimitadamente.

2) Disolución: concepto:

La disolución determina la extinción de la empresa societaria y de su instrumento (sociedad) como


persona jurídica y como contrato, liquidándose el haber social para repartir el eventual remanente entre los
socios y cancelar la inscripción.
La disolución implica una profunda mutación del fin societario, pues como consecuencia del acaecimiento
de una causal disolutoria, la sociedad deberá dejar de realizar, como actividad específica, la operatoria descripta
en el objeto social, para reemplazarla por una actuación encaminada a la venta de los bienes sociales, la
cancelación del pasivo y la eventual distribución del remanente entre lo socios.
La disolución, abre, pues, el camino a la liquidación de la sociedad, pero no importa de suyo el cese
abrupto de sus actividades ni la extinción de su personalidad jurídica, que debe mantenerse, precisamente, a los
fines liquidatorios.

3) Causales de disolución: el art. 94:

Efectuamos a continuación un somero análisis del artículo 94 de la LSC. Veamos al respecto el siguiente
cuadro.

Inc. Establece Explicación


1 Por decisión de los socios; El estatuto debe contener un plazo de duración determinado por lo
que esta causal importa la posibilidad de la disolución anticipada.
La resolución pertinente en las sociedades personalistas deberá ser
adoptada por unanimidad, salvo pacto en contrario.
En las SRL la decisión deberá ser adoptada por mayoría que como
mínimo represente más de de la mitad del capital social, y si no
hubiese regulación estatutaria, por las ¾ partes del capital.
25
En las sociedades por acciones la resolución debe adoptarse por
asamblea extraordinaria mediante el voto favorable de la mayoría
de los accionistas con derecho a voto.
2 Por expiración del término por el El vencimiento del plazo de duración previsto en el contrato
cual se constituyó; constitutivo, que debía ser determinado ab initio conforme al
artículo 11 inc.5, produce la disolución de la sociedad. Pero esta
puede evitarse con la reconducción o con la prórroga oportuna.
3 Por cumplimiento de la condición
a la que se subordinó su existencia;

4 Por consecución del objeto para el Este inciso establece dos posibilidades de disolución de la sociedad,
cual se formó, o por la íntimamente ligadas entre si:
imposibilidad sobreviniente de a) “Por consecución del objeto social”: el caso se refiere
lograrlo; únicamente y exclusivamente cuando el objeto social es de
ejecución instantánea, como por ejemplo la construcción de un
determinado camino.
b) “Por la imposibilidad sobreviniente de logar el objeto”: aquí la
imposibilidad debe ser total y definitiva, no meramente temporaria
o pasajera; y además dicha imposibilidad debe ser sobreviniente.
5 Por pérdida del capital social; La causal se vincula con la infracapitalización material o
patrimonio insuficiente para el cumplimiento del objeto social
vinculándose con el inciso anterior.
La pérdida del capital social es posible de ser superada por el
reintegro total o parcial del capital social.
El reintegro es un recuso financiero que entraña la obligación de
los socios de integrar nuevos aportes con la única finalidad de
engrosar el patrimonio social, sin modificar la cifra nominal del
capital, por lo que no se entregan nuevas acciones o participaciones,
siendo invariable, por ende, la situación política y/o patrimonial del
socio.

6 Por declaración en quiebra. La La declaración en quiebra de una sociedad provoca su disolución.


disolución quedará sin efecto si se Para su procedencia es necesario que la sociedad se encuentre en
celebrare avenimiento o estado de cesación de pagos y su patrimonio ser insuficiente para
concordado resolutorio; hacer frente a sus obligaciones.

7 Por su fusión en los términos del


artículo 82;
8 Por reducción a uno del número En este lapso el socio único será responsable ilimitada y
de socios, siempre que no se solidariamente por las obligaciones sociales contraídas. Se trata de
incorporen nuevos socios en el un supuesto diferente al previsto en el art. 16 de la LSC, pues aquí
término de tres (3) meses. En este la sociedad ya está constituida y durante su funcionamiento se
lapso el socio único será produce la reducción a un socio. Fenecido ese el plazo de tres meses
responsable ilimitada y que la ley establece, si la situación sigue inmodificada la causal se
solidariamente por las produce.
obligaciones sociales contraídas;
9 Por sanción firme de cancelación El supuesto resulta aplicable solamente a las sociedades accionarias
de oferta pública o de la cotización y procura la protección del socio-inversor, ante la sanción de la
de sus acciones. La disolución autoridad correspondiente. Si en el plazo estipulado la asamblea
podrá quedar sin efecto por extraordinaria, no la dejará sin efecto recién se produce la causal.
resolución de asamblea
extraordinaria reunida dentro de
los sesenta (60) días, de acuerdo
con el artículo 244, cuarto
párrafo;
10 Por resolución firme de retiro de Esta causal fue incorporada por la reforma de la ley 22.903 y
la autorización para funcionar contempla la disolución producida ante el retiro de la autorización
cuando leyes especiales la para funcionar previsto para ciertas actividades especiales.
impusieren en razón del objeto.

4) Demanda judicial de disolución:

La disolución de la sociedad puede también ser declarada judicialmente y la sentencia que se dicte tendrá
efecto retroactivo al día en que tuvo lugar su causa generadora. Con ello se prevé la tan frecuente hipótesis que
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se presenta cuando, incurrida la sociedad en una causal disolutoria, los socios continúan desarrollando la
actividad habitual a pesar de la oposición de uno o varios socios, que han promovido la acción judicial tendiente
a obtener una declaración en tal sentido. Se explica entonces el efecto retroactivo previsto por el legislador, pues
en tal caso, los administradores resultan responsables ilimitada y solidariamente frente a los terceros y socios por
los actos que son ajenos al estricto trámite liquidatorio.

5) Eficacia respecto de terceros:

Dispone el artículo 98 de la LSC: “La disolución de la sociedad se encuentre o no constituida regularmente, sólo
surte efecto respecto de: terceros en su inscripción registral, previa publicación en su caso”. Respecto de las relaciones
internas, la disolución produce sus efectos desde el momento en que se constata (y como tal, se declara) el
acaecimiento de una causal determinada o desde que ésta se produce, si es de las que operan de pleno derecho.
Respecto de terceros, no obstante, sólo surte efecto desde su inscripción registral. La ley 22.903 introdujo
modificación de forma, incluyendo en el precepto la mención a las sociedades irregulares.

6) Facultades y deberes de los administradores. Responsabilidad de los administradores y socios:

A tenor del artículo 99 de la LSC, los administradores, con posterioridad al vencimiento del plazo de
duración de la sociedad o al acuerdo de disolución o a la declaración de haberse comprobado alguna de las
causales de disolución (sea social o judicialmente), sólo pueden atender los asuntos urgentes y deben adoptar las
medidas necesarias para iniciar la liquidación.
Resulta preciso aclarar que en esta situación continúan rigiendo las disposiciones del artículo 58 de la
LSC, resultando inoponibles a los terceros los actos realizados en su violación.
Además, la norma impone la responsabilidad solidaria e ilimitada por las operaciones ajenas a esos fines,
de los administradores respecto de terceros y de los socios, sin perjuicio de la responsabilidad de éstos últimos
por las obligaciones que derivaren de su carácter de socio conforme al tipo social de que se trate.

7) Prorroga y reconducción:

El inc. 2º del artículo 94 contempla la disolución de la sociedad por la expiración del término por el cual
se constituyó. Íntimamente vinculado con ello aparece la prórroga y la reconducción de la sociedad. Son dos
hipótesis distintas reguladas en el artículo 95 de la LSC; la prorroga tiende a evitar la disolución mediante la
ampliación del plazo de vigencia y la reconducción apunta a revitalizar una sociedad cuyo plazo de duración ha
vencido.
El artículo 95 dispone: “La prórroga de la sociedad requiere acuerdo unánime de los socios, salvo pacto en
contrario y lo dispuesto para las sociedades por acciones de responsabilidad limitada.
La prórroga deberá resolverse y la inscripción solicitarse antes del vencimiento del plazo de duración de la sociedad.
Reconducción.
Con sujeción a los requisitos del primer párrafo puede acordarse la reconducción mientras no se haya inscripto el
nombramiento del liquidador, sin perjuicio del mantenimiento de las responsabilidades dispuestas por el artículo 99.
Todo ulterior acuerdo de reconducción debe adoptarse por unanimidad, sin distinción de tipos”.
El vencimiento del plazo de duración de la sociedad produce su disolución ipso iure a menos que se haya
resuelto la prorroga y solicitado su inscripción antes de dicho vencimiento.
Debido al carácter de la disolución operada por vencimiento del plazo, y teniendo en cuenta la posibilidad
de que el evento pudiera pasar inadvertido para los socios, la ley 22.903 institucionaliza la posibilidad de
reconducción del ente, es decir, que los socios puedan remover los efectos de la disolución operada para que la
sociedad retorne al ejercicio normal de su actividad. La diferencia con la prórroga es, pues, evidente: mientras
ésta última determina la continuación normal del ente siendo instrumentada para evitar la disolución, la
reconducción es un remedio para revertir los efectos de la disolución ya operada.

8) Liquidación:

a) Definición: La liquidación es la finalización de las operaciones pendientes, tendientes a pagar el


pasivo y distribuir el activo remanente.
Conforme al artículo 101 de la LSC: “La sociedad en liquidación conserva su personalidad a ese efecto, y se rige
por las normas correspondientes a su tipo en cuanto sean compatibles”. El mantenimiento de la personalidad jurídica y
la aplicación de las normas relativas a su tipo social a los efectos y bajo los límites que impone el estado de
liquidación, es un recurso técnico y a la vez una explicación dogmática tendiente a permitir que la misma sociedad
pueda encarar el trámite de liquidación.
b) Designación y remoción de los liquidadores: sobre el respecto dispone el artículo 102: “La
liquidación de la sociedad está a cargo del órgano de administración, salvo casos especiales o estipulación en contrario.
En su defecto el liquidador o liquidadores serán nombrados por mayoría de votos dentro de los treinta (30) días de haber
entrado la sociedad en estado de liquidación. No designados los liquidadores o si éstos no desempeñaren el cargo, cualquier
socio puede solicitar al juez el nombramiento omitido o nueva elección.
Inscripción.
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El nombramiento del liquidador debe inscribirse en el Registro Público de Comercio.
Remoción.
Los liquidadores pueden ser removidos por las mismas mayorías requeridas para designarlos. Cualquier socio, o el síndico
en su caso, puede demandar la remoción judicial por justa causa”.
c) Obligaciones de los liquidadores: En primer lugar, el artículo 108 reza: “Las obligaciones y la
responsabilidad de los liquidadores se rigen por las disposiciones establecidas para los administradores, en todo cuanto no
esté dispuesto en esta Sección”.
Los liquidadores, una vez asumido su cargo deberán:

1. Tomar posesión de los documentos y bienes Conforme al art. 103, el


de la sociedad. incumplimiento de estos
2. Confeccionar, dentro de los 30 días a partir requisitos es causal de remoción
de la asunción del cargo, un inventario y lo hace perder el derecho a la
balance del patrimonio social. remuneración así como también
lo grava con la responsabilidad
por daños y perjuicios.

El art. 105 tercera parte dispone que: “Actuarán empleando la acción social o denominación de la sociedad con
el aditamento "en liquidación". Su omisión lo hará ilimitada y solidariamente responsable por los daños y perjuicios”.
Por su parte, el artículo 104 establece: “Los liquidadores deberán informar a los socios, por lo menos
trimestralmente, sobre el estado de la liquidación; en las sociedades de responsabilidad limitada cuyo capital alcance el
importe fijado por el artículo 299, inciso 2), y en las sociedades por acciones el informe se suministrará a la sindicatura.
Si la liquidación se prolongare, se confeccionarán además balances anuales”.
El artículo 109 prescribe: “Extinguido el pasivo social, los liquidadores confeccionarán el balance final y el
proyecto de distribución: reembolsarán las partes de capital y, salvo disposición en contrario del contrato, el excedente se
distribuirá en proporción a la participación de cada socio en las ganancias”.
d) Facultades: Están reguladas en el artículo 105 que dispone: “Los liquidadores ejercen la representación
de la sociedad. Están facultados para celebrar todos los actos necesarios para la realización del activo y cancelación del
pasivo.

Instrucciones de los socios.


Se hallan sujetos a las instrucciones de los socios, impartidas según el tipo de sociedad, so pena de incurrir en
responsabilidad por los daños y perjuicios causados por el incumplimiento”.
e) Procedimiento liquidatorio: Esta regulado en los artículos 109 a 112 de la ley 19.550 que
disponen:
ARTICULO 109. — Extinguido el pasivo social, los liquidadores confeccionarán el balance final y el proyecto de
distribución: reembolsarán las partes de capital y, salvo disposición en contrario del contrato, el excedente se distribuirá en
proporción a la participación de cada socio en las ganancias.

ARTICULO 110. — El balance final y el proyecto de distribución suscriptos por los liquidadores serán
comunicados a los socios, quienes podrán impugnarlos en el término de quince (15) días. En su caso la acción judicial
correspondiente se promoverá en el término de los sesenta (60) días siguientes. Se acumularán todas las impugnaciones en
una causa única.
En las sociedades de responsabilidad limitada cuyo capital alcance el importe fijado por el artículo 299, inciso 2), y en las
sociedades por acciones, el balance final y el proyecto de distribución suscriptos también por los síndicos, serán sometidos a
la aprobación de la asamblea. Los socios o accionistas disidentes o ausentes, podrán impugnar judicialmente estas
operaciones en el término fijado en el párrafo anterior computado desde la aprobación por la asamblea.
ARTICULO 111. — El balance final y el proyecto de distribución aprobados se agregarán al legajo de la sociedad
en el Registro Público de Comercio, y se procederá a la ejecución.
Destino a falta de reclamación.
Los importes no reclamados dentro de los noventa (90) días de la presentación de tales documentos en el Registro Público
de Comercio, se depositarán en un banco oficial a disposición de sus titulares, Transcurridos tres (3) años sin ser reclamados,
se atribuirán a la autoridad escolar de la jurisdicción respectiva.
ARTICULO 112. — Terminada la liquidación se cancelará la inscripción del contrato social en el Registro
Público de Comercio.
f) Contribuciones debidas: Cuando los fondos sociales fueran insuficientes para satisfacer las
deudas, los liquidadores están obligados a exigir de los socios las contribuciones debidas de acuerdo con el tipo
de sociedad o del contrato constitutivo.
Esta obligación sólo es exigible en las sociedades en las cuales los socios responden en forma solidaria e
ilimitada por las deudas sociales o cuando aquella ha sido impuesta en el contrato constitutivo, aún cuando, tal
obligación debió haber sido impuesta para todos los tipos sociales.

Bolilla nº 7: Régimen de nulidades:


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1) Régimen de nulidad general y el societario:

La nulidad debe ser entendida como una sanción genérica de invalidez prevista por la ley, por adolecer
el acto jurídico de un vicio o por la inobservancia de ciertas prescripciones legales. Debe distinguirse los
términos ineficacia, invalidez y nulidad. De estos conceptos, la ineficacia es el término jurídico más amplio, que
comprende en su seno todas aquellas situaciones en las cuales los negocios jurídicos carecen de vigor, fuerza o
eficacia para lograr sus efectos. Dentro de este concepto, quedan incluidas no sólo la nulidad y la invalidez, sino
que comprende también otros supuestos que afectan la validez del acto, como lo son la caducidad, inoponibilidad,
rescisión, resolución o revocación del acto.
La invalidez, constituye una sanción legal que priva al acto de sus efectos propios por causas existentes
desde su mismo origen, incluyendo en su seno el concepto de nulidad. Por lo tanto entre invalidez y nulidad existe
una relación de género a especie.
Cuando hablamos de nulidades societarias enfrentamos un vicio de invalidez de carácter sustancial que
afecta total o parcialmente la estructura del acto mismo, en cuanto contiene vicios o deficiencias en su forma
estructural.

En materia civil, las nulidades se asientan sobre los siguientes principios:


1. Principio de especificidad: En virtud de este principio, no hay nulidad sin un texto legal que la
conmine o que la declare.
2. Principio de trascendencia: Este principio esta plasmado en la máxima “las nulidades no existen en
el mero interés de la ley: no hay nulidad sin perjuicio. Se requiere que quien invoque el vicio formal, alegue y
demuestre que tal vicio le produjo un perjuicio cierto e irreparable que no puede subsanarse sino con el
acogimiento de la sanción de nulidad
3. Irretroactividad: Las nulidades no pueden generar efecto.
El Código Civil distingue entre a) actos de nulidad absoluta y relativa según sea el interés tutelado por la
norma violada, y b) actos nulos y anulables, según el vicio sea manifiesto o no. En los actos nulos, la nulidad
existe de pleno derecho desde el instante mismo de la celebración del acto, aunque su nulidad no haya sido
juzgada. Los actos anulables, en cambio, en principio tienen la apariencia de un acto perfecto y se reputan válidos
mientras no sean anulados y sólo se tendrán por nulos desde el día de la sentencia que los anulase. La declaración
de nulidad tiene efectos retroactivos ya que ésta es constitutiva y no declarativa.
Las particularidades que presenta el contrato de sociedad, en comparación con las tradicionales figuras
contractuales, y su inclusión en la categoría de contratos plurilaterales de organización, traen como consecuencia
la escasa adaptación al mismo de las normas que el Código Civil ha previsto en materia de nulidad de actos
jurídicos.
Los efectos que supone la declaración de nulidad de una sociedad mercantil son:
1. No tiene efecto retroactivo al momento de la constitución del ente. La declaración de nulidad no importa
la retroacción de los efectos cumplidos, sino que rige ex nunc. Esta ausencia de efectos retroactivos vale para las
relaciones vale para las relaciones internas como externas de la sociedad.
La retroactividad de la sanción de nulidad al momento de la celebración del acto viciado es sencillamente
impensable al contrato de sociedad, pues el nacimiento de un sujeto de derecho distinto a los socios otorgantes, y
la evidente presunción de validez que debe gozar la actuación de quien contrata a nombre de la sociedad, impone
otorgar plena legitimidad, frente a terceros, a los actos celebrados por aquella en cumplimiento de su objeto social.
Por ello, mal podría retrotraerse la nulidad del contrato social al momento de la constitución de la sociedad pues
se afectarían los derechos de los terceros de buena fe y se atentaría contra la seguridad jurídica y la estabilidad de
las operaciones comerciales.
2. Opera como una causal de disolución de la sociedad, dando paso, en forma automática, al proceso
liquidatorio.
3. La declaración de nulidad no puede afectar los contratos celebrados frente a terceros, salvo el caso de
sociedades de objeto ilícito, en las cuales los terceros de mala fe no pueden alegar la existencia de la sociedad.
4. La declaración de nulidad no borra la actuación asociativa desarrollada, pues la irretroactividad también
rige para las relaciones intrasocietarias. La actuación interna ha de juzgarse por las mismas reglas que las previstas
para las sociedades no regularmente constituidas, pues es de toda evidencia que la nulidad del contrato traerá
aparejada un supuesto de actuación asociativa de hecho.

2) Sujetos que pueden intentar la acción de nulidad:

La acción de nulidad puede ejercerse por vía de acción o excepción. Son sujetos legitimados para su
ejercicio:
1. El socio afectado, en caso de un vicio que le atañen.
2. Cualquier socio si la sociedad fuere atípica o si el contrato careciera de un elemento esencial no tipificante,
antes de la subsanación.
3. El acreedor de la sociedad, dado que su interés radica en la responsabilidad personal, solidaria e ilimitada de
los socios que de tal nulidad deriva.
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4. El acreedor particular de un socio cuando la nulidad es absoluta, a fin de posibilitar el cobro de su crédito
sobre el remanente que le corresponde a su deudor (salvo el caso de la sociedad con objeto ilícito). En cambio,
debe negarse este derecho al deudor de la sociedad pues aún cuando esta sea nula, de nulidad absoluta, deberá
pagar su debito, por cuanto la sociedad se rige por las normas de la liquidación.
En cuanto a la legitimación pasiva, o sea, en contra de quién se ejerce la acción, la regla general será que
debe ejercer contra todos los socios y la sociedad.

3) Invalidez vincular:

El artículo 16 de la LSC establece: “La nulidad o anulación que afecte el vínculo de alguno de los socios no
producirá la nulidad, anulación o resolución del contrato, salvo que la participación o la prestación de ese socio deba
considerarse esencial, habida cuenta de las circunstancias.
Cuando se trate de una sociedad de dos socios, el vicio de la voluntad hará anulable el contrato. Si tuviese más de dos socios,
será anulable cuando los vicios afecten la voluntad de los socios a los que pertenezca la mayoría del capital”.
Se recogen así, los principios derivados del contrato plurilateral de organización como naturaleza jurídica
del negocio constitutivo societario.
El régimen del artículo 16 se refiere al contrato constitutivo de sociedades, pues otras vicisitudes en torno
al vínculo con posterioridad tienen otro régimen. Así se explica la aparente contradicción de esta norma con la de
los artículos 93 y 94, inc. 8, de la LSC, que aceptan la continuación de la sociedad de un solo socio.

4) Omisión de requisitos esenciales:

Dispone el artículo 17 de la LSC: “Las sociedades previstas en el Capítulo II de esta ley no pueden omitir requisitos
esenciales tipificantes ni comprender elementos incompatibles con el tipo legal. En caso de infracción a estas reglas, la
sociedad constituida no produce los efectos propios de su tipo y queda regida por lo dispuesto en la Sección IV de este
Capítulo”.
La primera parte del artículo confirma el requisito de tipicidad como principio rector. Los vicios que
afecten los elementos tipificantes determinan la atipicidad; la consecuencia es la nulidad absoluta, insubsanable,
inconfirmable, que obviamente afectará la existencia de la sociedad.
Por su parte, la omisión de requisitos esenciales no tipificantes, es decir, aquellos que no hacen a la
existencia de la sociedad como estructura tipificada, pero que son esenciales por exigencia legal, sólo determina
la anulabilidad del contrato, lo que significa que podrá subsanarse el vicio. En este sentido, el vicio puede ser
subsanado hasta el momento de la demanda judicial de declaración de nulidad.

5) Objeto ilícito:

El artículo 18 de la LSC establece: “Las sociedades que tengan objeto ilícito son nulas de nulidad absoluta. Los
terceros de buena fe pueden alegar contra los socios la existencia de la sociedad, sin que éstos puedan oponer la nulidad. Los
socios no pueden alegar la existencia de la sociedad, ni aún para demandar a terceros o para reclamar la restitución de los
aportes, la división de ganancias o la contribución a las pérdidas.
Liquidación.
Declarada la nulidad, se procederá la liquidación por quien designe el juez.
Realizado el activo y cancelado el pasivo social y los perjuicios causados, el remanente ingresará al patrimonio estatal para
el fomento de la educación común de la jurisdicción respectiva.
Responsabilidad de los administradores y socios.
Los socios, los administradores y quienes actúen como tales en la gestión social responderán ilimitada y
solidariamente por el pasivo, social y los perjuicios causados”.
Si bien este supuesto es de práctica poco frecuente porque, en todo caso, la actividad ilícita tratará de ser
encubierta en la modalidad sancionada por el artículo 19, la norma tiene un sentido moralizador; es una norma
meramente preventiva pues trata obsta a que mediante el ejercicio del comercio se puedan alcanzar fines ilícitos.
Los terceros quedan exonerados de cualquier ilicitud del objeto y pueden reclamarle a cualquiera de los
socios, porque aquí se impone una obligación solidaria.
En cambio, el socio no puede alegar ni la existencia de mancomunidad ni refugiarse en la limitación mayor
o menor, perfecta o imperfecta, de responsabilidad derivada de la figura escogida. El socio no puede alegar las
defensas propias de la tipicidad, porque el error de derecho es inexcusable y porque además tampoco pueden
repetir entre si lo que han pagado al tercero dado que en tal caso habría un enriquecimiento sin causa por parte
del socio que quiere repetir en contra de los terceros. De la ilicitud no surge repetición. Es un axioma capital del
derecho de las obligaciones; no hay pago sin causa.
Una vez que se ha constatado la causal de disolución, el juez nombra al liquidador. En este caso no hay
forma de liquidación alguna por los órganos societarios, porque se supone que todos los órganos están viciados
por la misma nulidad.

6) Sociedades de objeto lícito, con actividad ilícita:


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El supuesto está regulado en el artículo 19 que reza: “Cuando la sociedad de objeto lícito realizare actividades
ilícitas, se procederá a su disolución y liquidación a pedido de parte o de oficio, aplicándose las normas dispuestas en el
artículo 18. Los socios que acrediten su buena fe quedarán excluidos de lo dispuesto en los párrafos 3ro. y 4to. del artículo
anterior”.
Este artículo sanciona el ejercicio efectivo de una actividad ilícita por parte de la sociedad, no obstante la
licitud formal del objeto declarado en el contrato social.
En el supuesto de este artículo, algunos autores ven un supuesto autónomo de disolución y no de nulidad,
ya que lo sancionado es el ejercicio de una actividad ilícita, lo que de por sí implica juzgar acontecimientos
sobrevinientes a la constitución de la sociedad (aunque tal actividad ilícita haya figurado como propósito inicial).
Tan es así, que la norma en cuestión, si bien remite los preceptos del artículo 18, no presume iure et de iure la
mala fe de todos los otorgantes del acto, permitiendo acreditar la buena fe para eximirse quien así lo haga de lo
preceptuado en los párrafos 3 y 4 del antedicho artículo 18.

7) Objeto prohibido. Liquidación:

Artículo 20 de la LSC: “Las sociedades que tengan un objeto prohibido en razón del tipo, son nulas de nulidad
absoluta. Se les aplicará el artículo 18, excepto en cuanto a la distribución del remanente la liquidación, que se ajustará a
lo dispuesto en la Sección XIII”.
Es una norma excepcional porque afecta a sectores de la economía muy determinados, aquellos donde
existe una regulación formal estatal permanente en función de la especialidad de la actividad empresaria que se
lleva adelante (ejemplo: bancos, compañías, AFJP, ART).
En todos estos casos hay una asignación de tipicidad explícita por parte de la ley; en la mayoría de los
casos deben constituirse bajo forma de SA.

8) Sociedades entre cónyuges. Herederos menores:

Conforme al artículo 27 de la LSC: “Los cónyuges pueden integrar entre sí sociedades de cualquier tipo y las
reguladas en la Sección IV.”.
El fundamento legal de esta solución es no someter a la totalidad del patrimonio de la sociedad conyugal
a los avatares o riesgos empresarios que surgen del desarrollo de una actividad por parte de los cónyuges.
Cualquiera de estos tres tipos (SA, SRL, sociedad en comandita por acciones) se puede conformar; si no es así,
si se ha buscado alguna de las figuras de neto corte personalista hay una obligación legal de transformación. Si
no se transforma, la sociedad debe liquidarse previa su disolución a pedido de cualquiera de los cónyuges, de
otros de los socios o de un tercero.
Por su parte, el artículo 28 establece: “En la sociedad constituida con bienes sometidos a indivisión forzosa
hereditaria, los herederos menores de edad, incapaces, o con capacidad restringida sólo pueden ser socios con responsabilidad
limitada. El contrato constitutivo debe ser aprobado por el juez de la sucesión. Si existiere posibilidad de colisión de intereses
entre el representante legal, el curador o el apoyo y la persona menor de edad, incapaz o con capacidad restringida, se debe
designar un representante ad hoc para la celebración del contrato y para el contralor de la administración de la sociedad si
fuere ejercida por aquél.”.
La ley 14.394 regula la situación de los establecimientos comerciales e industriales, disponiendo, para los
casos de muerte del socio, un sistema de indivisión hereditaria por 5 a 10 años de los bienes de esta empresa, a
los efectos de mantener intangible el patrimonio de sucesión y permitir que los herederos explotaran el
establecimiento bajo pautas semejantes a lo que se venía haciendo.
Finalmente, el artículo 29 dispone: “Sin perjuicio de la transformación de la sociedad en una de tipo autorizado,
la infracción al artículo 28 hace solidaria e ilimitadamente responsables al representante, al curador y al apoyo de la persona
menor de edad, incapaz o con capacidad restringida y a los consocios plenamente capaces, por los daños y perjuicios causados
a la persona menor de edad, incapaz o con capacidad restringida”.
Se entiende que la nulidad es hacia el futuro y la sociedad debe liquidarse. La solución del párrafo 2
protege a los menores.
En cuanto a la nulidad de la sociedad integrada por ambos cónyuges, la norma que comentamos, es
inconsecuente con en principio sentado por el artículo 16. Porque la incapacidad afecta exclusivamente al vínculo
de los cónyuges socios y no el acto constitutivo de la sociedad.

9) Participaciones recíprocas:

Conforme al artículo 32 de la LSC: “Ninguna sociedad excepto aquellas cuyo objeto sea exclusivamente
financiero o de inversión puede tomar o mantener participación en otra u otras sociedades por un monto superior a sus
reservas libres y a la mitad de su capital y de las reservas legales. Se exceptúa el caso en que el exceso en la participación
resultare del pago de dividendos en acciones o por la capitalización de reservas.

Las participaciones, sea en partes de interés, cuotas o acciones, que excedan de dicho monto deberán ser enajenadas dentro
de los seis (6) meses siguientes a la fecha de aprobación del balance general del que resulte que el límite ha sido superado.
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Esta constatación deberá ser comunicada a la sociedad participada dentro del plazo de diez (10) días de la aprobación
del referido balance general. El incumplimiento en la enajenación del excedente produce la pérdida de los derechos de voto
y a las utilidades que correspondan a esas participaciones en exceso hasta que se cumpla con ella”.

El fundamento es de orden público, pretendiéndose evitar la creación de un capital social aparente, su


“aguamiento” o el “cruzamiento” de capital destinado a realizar reembolsos o reservas en contradicción con
expresas disposiciones legales.
Si se constituyen simultáneamente dos sociedades o se aumenta el capital de una y otra sociedad al mismo
tiempo, la situación se presta a fraude. Si la sociedad A es socia de la sociedad B, y la sociedad B es socia de la
sociedad A, y esto se hace simultáneamente, al momento de la constitución de las sociedades, en realidad se
aportan $10 nada más para constituir A, y esos mismos $10 se utilizan para constituir B. La sociedad A es dueña
de la sociedad B y con esos $10 de su patrimonio suscribe la totalidad del capital social de B, y esta suscribe la
totalidad del capital social de A; entonces con $10 se crearon dos sociedades de $10 cada una, cuando en realidad
deberían haberse aportado $20.
Lo que está prohibido es la constitución o el aumento del capital con participaciones recíprocas, porque
en definitiva se aporta la mitad, y se hace jugar la misma cifra dos veces.

10) Nulidad de las cláusulas del contrato:

El artículo 13 de la ley enumera algunos supuestos de nulidad parcial del contrato de sociedad, refiriéndose
a algunas cláusulas denominadas “leoninas”. Tales cláusulas son las siguientes:
1) Que alguno o algunos de los socios reciban todos los beneficios o se les excluya de ellos, o que sean
liberados de contribuir a las pérdidas;
2) Que al socio o socios capitalistas se les restituyan los aportes con un premio designado o con sus frutos,
o con una cantidad adicional, haya o no ganancias;
3) Que aseguren al socio su capital o las ganancias eventuales;
4) Que la totalidad de las ganancias y aun en las prestaciones a la sociedad, pertenezcan al socio o socios
sobrevivientes;
5) Que permitan la determinación de un precio para la adquisición de la parte de un socio por otro, que se
aparte notablemente de su valor real al tiempo de hacerla efectiva.

Bolilla nº 8: Sociedades no constituidas regularmente:

1) Generalidades:

Conforme al artículo 7 de la LSC, las sociedades regularmente constituidas son aquellas que hicieron los
trámites de inscripción en el Registro Público de Comercio y de esta forma culminaron con las formalidades
determinadas por la ley. Cuando se estudia la temática de la sociedad no constituida regularmente, se llega a un
ámbito donde no se cumplieron (total o parcialmente) esos trámites.
La categoría general es “sociedad no regularmente constituida”, y dentro de ésta se encuentran la sociedad
de hecho, que es aquella que necesariamente debe tener un objeto comercial, y la sociedad irregular, que es
aquella que empezó los trámites constitutivos y no los terminó.
El artículo 21 de la LSC dispone: “Las sociedades de hecho con un objeto comercial y las sociedades de los tipos
autorizados que no se constituyan regularmente, quedan sujetas a las disposiciones de esta Sección”.
De esta norma resulta, con arreglo a la jurisprudencia y doctrina dominantes, que se reconoce personalidad
a estas sociedades. Esta personalidad, no obstante, será precaria y limitada: lo primero porque habrán de
disolverse cuando cualquiera de los socios lo requiera (art. 22); lo segundo porque ella no producirá la plenitud
de sus efectos normales. A este último respecto cabe mencionar lo siguiente:
a) Cualquiera de los socios representa a la sociedad (art. 24)
b) Los socios y quienes contraten en nombre de la sociedad quedan solidariamente obligados por las operaciones
sociales sin poder invocar los beneficios que resultan del artículo 56, última parte, ni las limitaciones que se
funden en el contrato social (art. 23).

Sociedades incluidas.

La sociedad que no se constituya con sujeción a los tipos del Capítulo II, que omita requisitos esenciales o que
incumpla con las formalidades exigidas por esta ley, se rige por lo dispuesto por esta Sección.

Régimen aplicable.

El contrato social puede ser invocado entre los socios. Es oponible a los terceros sólo si se prueba que lo
conocieron efectivamente al tiempo de la contratación o del nacimiento de la relación obligatoria y también puede
ser invocado por los terceros contra la sociedad, los socios y los administradores.
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Representación: administración y gobierno.

Las cláusulas relativas a la representación, la administración y las demás que disponen sobre la organización y
gobierno de la sociedad pueden ser invocadas entre los socios.

En las relaciones con terceros cualquiera de los socios representa a la sociedad exhibiendo el contrato, pero la
disposición del contrato social le puede ser opuesta si se prueba que los terceros la conocieron efectivamente al
tiempo del nacimiento de la relación jurídica.

Bienes registrables.

Para adquirir bienes registrables la sociedad debe acreditar ante el Registro su existencia y las facultades de su
representante por un acto de reconocimiento de todos quienes afirman ser sus socios. Este acto debe ser
instrumentado en escritura pública o instrumento privado con firma autenticada por escribano. El bien se inscribirá
a nombre de la sociedad, debiéndose indicar la proporción en que participan los socios en tal sociedad.

Prueba.

La existencia de la sociedad puede acreditarse por cualquier medio de prueba.

Responsabilidad de los socios.

Los socios responden frente a los terceros como obligados simplemente mancomunados y por partes iguales,
salvo que la solidaridad con la sociedad o entre ellos, o una distinta proporción, resulten:

1) de una estipulación expresa respecto de una relación o un conjunto de relaciones;

2) de una estipulación del contrato social,

3) de las reglas comunes del tipo que manifestaron adoptar y respecto del cual se dejaron de cumplir requisitos
sustanciales o formales.

Subsanación.

En el caso de sociedades incluidas en esta Sección, la omisión de requisitos esenciales, tipificantes o no


tipificantes, la existencia de elementos incompatibles con el tipo elegido o la omisión de cumplimiento de
requisitos formales, pueden subsanarse a iniciativa de la sociedad o de los socios en cualquier tiempo durante el
plazo de la duración previsto en el contrato. A falta de acuerdo unánime de los socios, la subsanación puede ser
ordenada judicialmente en procedimiento sumarísimo. En caso necesario, el juez puede suplir la falta de acuerdo,
sin imponer mayor responsabilidad a los socios que no lo consientan.

El socio disconforme podrá ejercer el derecho de receso dentro de los DIEZ (10) días de quedar firme la decisión
judicial.

Disolución. Liquidación.

Cualquiera de los socios puede provocar la disolución de la sociedad cuando no media estipulación escrita del
pacto de duración, notificando fehacientemente tal decisión a todos los socios. Sus efectos se producirán de pleno
derecho entre los socios a los NOVENTA (90) días de la última notificación.

Los socios que deseen permanecer en la sociedad, deben pagar a los salientes su parte social.

Relaciones entre los acreedores sociales y los particulares de los socios.

Las relaciones entre los acreedores sociales y los acreedores particulares de los socios, aun en caso de quiebra, se
juzgarán como si se tratara de una sociedad de los tipos previstos en el Capítulo II, incluso con respecto a los
bienes registrables.

2) Representación, prueba y efectos:

Representación: La regla básica del régimen de representación de las sociedades no constituidas


regularmente está determinada por el artículo 24 de la LSC, al prescribir que: “En las relaciones con los terceros,
cualquiera de los socios representa a la sociedad”. Sobre esta base, podemos establecer las siguientes premisas:
a) Todos los socios tienen poder de representación de la sociedad y por ende, todos administran.
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b) Cualquiera de los socios puede representar en juicio a la sociedad, debiendo actuar en esa calidad (y
no por derecho propio), con detalle de todos los integrantes de la sociedad.
c) Ese poder de representar y administrar debe encuadrarse dentro de las pautas que establece el artículo
58 de la LSC, sin perjuicio de que también resulte aplicable el estándar de conducta que contiene el artículo 59.
d) El régimen de administración contractual que pudiere haberse establecido no obliga a terceros.
Si bien el artículo 24 de la LSC dispone que, en sus relaciones con terceros, cualquiera de los socios
representa a la sociedad, ello no implica que las operaciones realizadas por los componentes de la entidad vinculen
necesariamente a ésta; pues importaría sostener que los socios han perdido toda posibilidad de realizar
transacciones en forma individual o particular. En caso de duda sobre si el socio de un ente irregular actuó por
si o en representación de la sociedad, quien afirma la existencia del hecho tiene la carga de la prueba.
Prueba: Para imputar una relación jurídica a éste sujeto de derecho, es necesario acreditar no sólo la
existencia de la sociedad y de quienes la integran, sino también que las actuaciones de uno de sus integrantes
corresponde a la sociedad. La LSC brinda libertad probatoria en tanto que dispone en el artículo 25: “La existencia
de la sociedad puede acreditarse por cualquier medio de prueba”.
Por lo tanto, conforme a este artículo, los medios de prueba procesales comunes pueden utilizarse para
probar la existencia de estas sociedades. Sin embargo, parte de la jurisprudencia entiende que “la existencia de la
sociedad” requiere principio de prueba por escrito”. Probada dicha existencia, las relaciones societarias, las
actividades llevadas a cabo por los socios, etc., pueden acreditarse por cualquier medio. Es necesario recordar
que, conforme con el art. 1192 del Código Civil, se considera principio de prueba por escrito, cualquier
documento público o privado que emane del adversario, de su causante o de parte interesada en el asunto, o que
tendría interés si viviera y que haga verosímil el hecho litigioso.
El derogado artículo 298 del Código de Comercio da una serie de pautas presuncionales, que
doctrinariamente siguen siendo útiles. Tal artículo rezaba: “Se presume que existe o ha existido sociedad siempre que
alguien ejercita actos propios de sociedad, y que regularmente no hay costumbre de practicar, sin que la sociedad exista. De
esta naturaleza son especialmente:
1º) Negociación promiscua y común.
2º) Enajenación, adquisiciones o pago hecho en común.
3º) Si uno de los asociados se declara socio y los otros no lo contradicen de un modo público.
4º) Si dos o más personas proponen un administrador o gerente común.
5º) El uso del pronombre nosotros o nuestro en la correspondencia, libros, facturas, cuentas u otros papeles comerciales.
6º) El hecho de recibir o responder a cartas dirigidas a nombre o firma social.
7º) El uso del nombre con el aditamento “y compañía”.
8º) La disolución de la asociación en forma de sociedad”.
Efectos: Podemos mencionar los siguientes efectos que surgen de las sociedades no constituidas
regularmente:
a) Los socios responden solidaria e ilimitadamente por las obligaciones sociales, sin contar con el beneficio
de excusión.
b) Quien fue designado en el contrato como gerente para obligar a la sociedad también queda obligado
personalmente cuando contrata.
c) En las relaciones con los terceros, cualquiera de los socios representa a la sociedad.
d) El contrato social es inoponible entre los socios; ellos no pueden reclamarse nada en función del
contrato, el que solamente adquiere virtualidad cuando se produce la disolución de la sociedad.
e) La sociedad puede ejercer los derechos emergentes de los contratos celebrados.

3) Regularización:

El artículo 22 de la LSC admite expresamente la posibilidad de la regularización de las sociedades


irregularmente constituidas.
Comienza la norma dando el concepto de regularización: “La regularización se produce por la adopción de
uno de los tipos previstos en esta ley”.
La regularización no altera la continuidad de la personalidad de la sociedad. El artículo 22 advierte que la
sociedad regularizada continúa en los derechos y obligaciones que tenía antes de la regularización, y continúa la
responsabilidad solidaria, ilimitada y directa de los socios por las obligaciones contraídas hasta el momento de
inscribirse la regularización en el Registro Público de Comercio.
Trámite: El artículo 22 reconoce como una facultad de cada socio de la sociedad irregular el poder
exigir a sus consocios la regularización; y es justo que así sea, pues una sociedad regular implica una mejor tutela
para los derechos del socio.
Dice el párrafo 2º del art. 22: “Cualquiera de los socios podrá requerir la regularización comunicándolo a todos
los socios en forma fehaciente”. La decisión de regularizar debe adoptarse por mayoría de socios. La ley es clara en
el sentido de que no es mayoría de capital lo que se requiere sino mayoría de socios, por lo que deberá contarse
un voto por persona. Decidida la regularización por decisión de la mayoría, deberá otorgarse el pertinente
instrumento y cumplirse con las formalidades y requisitos del tipo adoptado.
“La inscripción registral ha de solicitarse dentro de los sesentas días de recibida la última comunicación”. La
redacción del texto legal no es muy clara; pero la doctrina entiende que al decir “los sesenta días de recibida la
última comunicación” se está refiriendo a la fecha del recibo de la comunicación por la cual el socio que toma la
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iniciativa de regularizar lo hace saber a sus consocios. A partir de esa fecha, la ley concede 60 días corridos
para que se cumplan los trámites necesarios y se solicite la inscripción registral. Vencido este plazo sin haberse
solicitado la inscripción, cualquiera de los socios puede provocar la disolución “sin que los demás consocios
puedan requerir nueva regularización”.
El plazo de 60 días no es de orden público, sino que está a favor de los socios, de modo que el Registro
Público de Comercio no podrá negarse de oficio a inscribir la regularización por hallarse vencido el plazo si no
media oposición formal de alguno de los socios.
Derecho del socio disidente: El socio disconforme con la regularización puede optar entre continuar
la sociedad o bien retirarse de ella. En este último caso, “los socios que votaron contra la regularización tienen derecho
a una suma de dinero equivalente al valor de su parte a la fecha del acuerdo social que la dispone, aplicándose el artículo
92 salvo su inciso 4”.
Facultad disolutoria. Liquidación: El párrafo 3 del artículo 24 dispone: “Cualquiera de los socios de
sociedad no constituida regularmente puede exigir la disolución. Esta se producirá a la fecha en que el socio notifique
fehacientemente tal decisión a todos los consocios salvo que la mayoría de éstos resuelva regularizarla dentro del décimo día
y, con cumplimiento de las formalidades correspondientes al tipo, se solicite su inscripción dentro de los sesenta (60) días,
computándose ambos plazos desde la última notificación”.

4) Sociedades en formación:

El artículo 183 de la LSC establece: “Los directores solo tienen facultades para obligar a la sociedad respecto de
los actos necesarios para su constitución y los relativos al objeto social cuya ejecución durante el período fundacional haya
sido expresamente autorizada en el acto constitutivo. Los directores, los fundadores y la sociedad en formación son solidaria
e ilimitadamente responsables por estos actos mientras la sociedad no esté inscripta.
Por los demás actos cumplidos antes de la inscripción serán responsables ilimitada y solidariamente las personas que los
hubieran realizado y los directores y fundadores que los hubieren consentido”.
En las sociedades irregulares todos responden solidaria, ilimitada y directamente por los actos celebrados
por los socios o los administradores de la sociedad, y el contrato social es inoponible durante la vida de la
sociedad. La del artículo 183 es una situación distinta, pues se trata de una sociedad que está en el inter formativo,
que comienza a actuar y después termina inscribiéndose.
En las sociedades en formación hay un régimen distinto de responsabilidad. Este régimen está
razonablemente regulado en el contexto de dividir clases de actos. Así se distingue entre actos necesarios para la
constitución de la sociedad, actos expresamente autorizados y demás actos.
Conforme al art. 184, inscripto el contrato constitutivo, los actos necesarios para la constitución y los
realizados en virtud de expresa autorización se tendrán como originariamente cumplidos por la sociedad. Los
promotores, fundadores y directores quedan liberados frente a terceros de las obligaciones de las obligaciones
emergentes de esos actos, liberación que se produce una vez inscripta la sociedad. El director podrá resolver,
dentro de los tres meses de realizada la inscripción la asunción por la sociedad de las obligaciones resultantes de
los demás actos cumplidos antes de la inscripción, dando cuenta a la asamblea ordinaria. Si esta desaprobase lo
actuado, los directores serán responsables de los daños y perjuicios aplicándose las normas sobre responsabilidad
de los directores en las S.A.

Bolilla nº 9: Sociedades personalistas:

1) Sociedades colectivas:

a) Concepto: Señala la doctrina comparada, que la sociedad colectiva se caracteriza por cuatro factores
que juegan un rol especial:
1. Es una sociedad de trabajo, donde todos los socios pueden acceder a la dirección y manejo de los asuntos
sociales.
2. Es una sociedad personalista, por cuanto las condiciones personales de cada uno de los socios es la causa
determinante del consentimiento para constituir este tipo social.
3. Es una sociedad de responsabilidad limitada para sus socios, que responden subsidiaria y solidariamente por
las obligaciones sociales.
4. Las partes de interés no se encuentran incorporadas a un título valor da fácil cesibilidad, sino que por el
contrario para su transmisión se requiere el consentimiento de los demás socios, y debe llevarse a cabo mediante
el sistema de la cesión de derechos.
El artículo 125 de la LSC establece: “Los socios contraen responsabilidad subsidiaria, ilimitada y solidaria, por
las obligaciones sociales.l pacto en contrario no es oponible a terceros”. Vemos como, sin definirla la ley caracteriza a
la sociedad colectiva a través de la nota básica traducida en la responsabilidad solidaria, ilimitada y subsidiaria
que asumen todos los socios por las obligaciones sociales. La señalada característica responsabilizatoria puede
ser modificada por acuerdo entre los socios pero el pacto en cuestión sólo tendrá virtualidad interna, sin que pueda
ser opuesto a terceros, porque ellos contrataron a tenor de un tipo societario específico.
b) Denominación: El artículo 126 de la LSC establece: “La denominación social se integra con las palabras
"sociedad colectiva" o su abreviatura.
35
Si actúa bajo una razón social, ésta se formará con el nombre de alguno, algunos o todos los socios. Contendrá
las palabras "y compañía" o su abreviatura si en ella no figuren los nombres de todos los socios”.
Genéricamente, el nombre social, puede representarse mediante una “razón social”, la cual se integra
exclusivamente con el nombre de uno, alguno o todos los socios (porque es indicativa de una responsabilidad
subsidiaria, solidaria e ilimitada) o mediante el empleo de una “denominación social” pasible de ser confirmada
con cualquier nombre, incluso de fantasía, relativo o no a su objeto, con el aditamento de la designación
correspondiente al tipo, o a su abreviatura.
La ley 19.550 introdujo una modificación sustancial respecto del derogado régimen del Código de
Comercio al permitir que las sociedades colectivas puedan optar entre la utilización de razón social (antes
obligatoria) o denominación social: en este último caso, la exigencia de integrarla con las palabras “sociedades
colectivas” o su abreviatura cumple con la función específica de indicar a terceros el carácter de la responsabilidad
de los socios.
Se dispone, además, que en caso de optar por la utilización de razón social y no conformarla con el nombre
de todos los socios, ella se deberá integrar con las palabras “y compañía” o su abreviatura.
c) Administración: El artículo 127 de la LSC dispone: “El contrato regulará el régimen de administración.
En su defecto administrará cualquiera de los socios indistintamente”.
La norma establece el principio general y deja a la libre voluntad de los socios prever el régimen de
administración, pero dispone supletoriamente la administración indistinta en caso de silencio contractual.
El artículo alude a la “administración”, pero su regla debe extenderse también a la representación de la
sociedad, porque, como lo entiende la doctrina dominante, los administradores son los representantes de la
sociedad, ya que la administración exige la actuación a nombre de la sociedad.
Producto de la libertad de configuración de la administración social en las sociedades colectivas, pueden
presentarse varios supuestos:
1. Designar a una sola persona como administrador. En este caso, competerá al exclusivo designado gestionar en
representación de la sociedad la conclusión de los negocios atinentes a su giro.
2. Designar a dos o más socios para ejercer la administración social, sin especificar que funciones corresponden
a cada uno, sin expresar que el uno no podrá obrar sin el otro. En este caso, se entiende que pueden realizar
indistintamente cualquier acto de la administración.
3. Designar a varios administradores, con estipulación de que nada puede hacer el uno sin el otro. En este caso,
ninguno puede obrar individualmente, aún en el supuesto de que uno de los administradores se hallase en la
imposibilidad de actuar.
Un análisis literal de este artículo (127) parecería indicar que “en los casos de administración conjunta, la
ley no admite la actuación individual, sin dejar si quiera a salvo los supuestos de peligro inminente, de daño grave
e irreparable”. Sin embargo, el criterio a resultado flexibilizado por la jurisprudencia, permitiéndose que:
“acreditado el peligro grave e iniciada la acción de exclusión de el socio administrador, resulta fundada la
procedencia como medida cautelar la designación de un veedor que permita el desenvolvimiento de la gestión
social, autorizándose al coadministrador demandante a realizar sólo los actos urgentes que requiere la gestión de
los negocios sociales.
d) Remoción del administrador: Conforme al artículo 129 de la LSC: “El administrador, socio o no,
aun designado en el contrato social, puede ser removido por decisión de mayoría en cualquier tiempo sin invocación de causa,
salvo pacto en contrario.
Cuando el contrato requiera justa causa, conservará su cargo hasta la sentencia judicial, si negare la existencia de
aquella, salvo su separación provisional por aplicación de la Sección XIV del Capítulo I. Cualquier socio puede reclamarla
judicialmente con invocación de justa causa. Los socios disconformes con la remoción del administrador cuyo nombramiento
fue condición expresa de la constitución de la sociedad, tienen derecho de receso”.
e) Ejercicio del derecho de receso: El derecho de receso en las sociedades colectivas, previsto en
el artículo 129, puede ser ejercido en oportunidad de resolverse favorablemente en reunión de socios, la remoción
del administrador, o posteriormente, luego de dictada la sentencia judicial que ordene su remoción. Si el
administrador aceptase la separación en su cargo, el derecho de receso sólo puede ser ejercido por quien haya
votado en contra de la remoción en la reunión de socios que así lo hubiese decidido, pues el concepto de “socio
disconforme”, utilizado en el artículo 129, excluye a los ausentes o abstenidos.
Respecto del plazo para el ejercicio de dicho receso, se han fijado dos líneas interpretativas:
1. Para una primera postura, conforme al silencio que guarda la norma sobre el particular, no sería exigible
plazo alguno y el socio disconforme podría ejercer el receso, mientras no hubiera aceptado expresa o tácitamente
tal remoción.
2. Para otra postura, deben de aplicarse los principios generales previstos en el art. 245, que si bien se
refiere a la sociedad anónima, resultan aplicable a los restantes tipos por analogía. En consecuencia, los socios
disconformes con la remoción del administrador cuya designación ha sido condición expresa de constitución de
la sociedad, cuentan con cinco días para ejercer este derecho, computados desde la reunión social que resolviera
la remoción de aquel, si éste aceptase alegarse del cargo; pero si la acción de remoción es ejercida por un socio a
titulo individual, el derecho de receso debe ser ejercido dentro de los cinco días posteriores a la notificación que
debe efectuarse a cada uno de los socios de la sentencia que se dicte.
f) Capital social: No contiene previsiones especiales la ley en torno al capital social de las sociedades
colectivas, por lo que corresponde aplicar los principios generales que exigen integración inmediata de los aportes
en especie, con inscripción preventiva en el caso de ser registrables (art. 38 de la LSC).
36
En cambio, si se tratase de aportes dinerarios se estará al estatuto social que podrá determinar la
integración en plazos que excedan aún los dos años, sin desembolso inmediato, por la especial responsabilidad
de los socios.
El capital de la sociedad colectiva se divide en fracciones alícuotas no necesariamente iguales,
denominadas parte de interés, que no resultan libremente transferibles, toda vez, como expresa el artículo 131 de
la LSC, se exige el consentimiento unánime de los socios, salvo pacto en contrario. Las partes de interés no
pueden ser objeto de embargo ni ejecución de los acreedores de los socios, quienes sólo pueden cobrarse sobre
las utilidades y la cuota de liquidación (art. 56 de la LSC).
g) Resoluciones de los socios: El órgano de gobierno de las sociedades colectivas lo constituye la
reunión de los socios.
El artículo 131 establece: “Toda modificación del contrato, incluso la transferencia de la parte a otro socio,
requiere el consentimiento de todos los socios, salvo pacto en contrario”. La unanimidad es la regla si se piensa modificar
el contrato; también para vender la parte social a un tercero o a un extraño no socio; esta solución se justifica
atento al carácter intuitu personae de estas sociedades.
Por su parte, el artículo 132 dispone: “Por mayoría se entiende, en esta Sección, la mayoría absoluta de capital,
excepto que el contrato fije un régimen distinto”. El capital al que se refiere el artículo es el capital social y no el
efectivamente presente en la asamblea o reunión de socios. Mayoría absoluta significa el 50% más uno de los
votos.
h) Renuncia y responsabilidad: El artículo 130 de la LSC establece: “El administrador, aunque fuere
socio, puede renunciar en cualquier tiempo, salvo pacto en contrario, pero responde de los perjuicios que ocasione si la
renuncia fuere dolosa o intempestiva”. La renuncia es facultad del administrador pero ella no puede causar perjuicio
a la sociedad; por ello se sanciona con justicia al que renuncia de mala fe o en un momento desfavorable para la
evolución de la sociedad. En estos casos, la ley obliga al administrador a anteponer el interés del sujeto de derecho
al interés personal.
i) Actividad en competencia: Por el carácter personalísimo del tipo social, los socios no pueden
realizar actos en competencia con la sociedad, sea por cuenta ajena o por cuanta propia. El primer supuesto podría
serlo a través de la constitución de otra sociedad, caso en que se aplicarían las disposiciones del artículo 54 in
fine de la LSC.
El incumplidor puede llegar a la exclusión, aplicándose en ese supuesto las disposiciones del artículo 91
de la LSC. A diferencia de lo previsto para las sociedades por acciones que limitan esta prohibición a los
directores, le es impuesto a los socios, por cuanto todos tienen libre acceso a el conocimiento de los negocios y
los secretos propios de la empresa, usufructuándolos en beneficio de terceros o personal y en contra del interés
social.
Son aplicable en este supuesto las previsiones del artículo 54 párrafos 1º y 2º de la LSC: “El daño ocurrido
a la sociedad por dolo o culpa de socios o de quienes no siéndolo la controlen constituye a sus autores en la obligación
solidaria de indemnizar sin que puedan alegar compensación con el lucro que su actuación haya proporcionado en otros
negocios.
El socio o controlante que aplicará los fondos o efectos de la sociedad a uso o negocio de cuenta propia o de tercero está
obligado a traer a la sociedad las ganancias resultantes siendo las pérdidas de su cuenta exclusiva”.

2) Sociedad en comandita simple:

a) Concepto: Coexisten dos categorías de socios (rasgos tipificantes); los comanditados y los
comanditarios, cuyos derechos y obligaciones son bien diferenciados. Los primeros responden por las
obligaciones sociales, como los socios de las colectivas (subsidiaria, solidaria e ilimitadamente), y los
comanditarios limitan su responsabilidad al capital que se obligan a aportar.
La existencia de la dos categoría de los socios es requisito tipificante: la ausencia de una de ella determina
la nulidad, si es originaria, o la disolución si es sobreviniente a la constitución de la sociedad.
El comanditario no es un mero suministrador de capital, y en tal sentido advertimos que, salvo la
prohibición de inmixción (le está vedado intervenir en la administración social - art. 137-), goza de todos los
derechos propios del estatus de socio: vigilar, fiscalizar, designar administradores, considerar la aprobación del
balance de ejercicio, con voz y voto.
b) Patrimonio, capital y aportes: Los aportes de los socios comanditados tienen el mismo régimen
que el de los socios de la sociedad colectiva. Los comanditarios, conforme la disposición del artículo 135 de la
LSC, se integran solamente por las obligaciones de dar. La disposición se explica por cuanto la responsabilidad
del comanditario se limita al capital aportado, a diferencia del comanditado que responde solidaria e
ilimitadamente por las obligaciones sociales.
c) Denominación: Similares consideraciones que para la sociedad colectiva corresponden a la
denominación objetiva, la que se integra con las palabras “sociedad en comandita simple” o su abreviatura, o la
razón social de la sociedad en comandita simple, correspondiendo a esa razón social exclusivamente al o los
socios comanditados.
La violación de estas disposiciones no genera la atipicidad de la sociedad, sino la responsabilidad del
administrador (socio o no) en la forma de la sociedad colectiva, solidaria y no subsidiaria.
d) Administración: La administración y representación de la sociedad puede ser ejercida por socios
comanditados o terceros, estando vedada a los comanditarios. Son aplicables todas las normas en torno al
37
administrador de la colectiva, tanto en la forma de actuación individual o colegial, indistinta o conjunta,
designación, remoción, cláusulas especiales, renuncia, etc.
e) Actividad de los socios comanditarios: El artículo 137 establece: “El socio comanditario no
puede inmiscuirse en la administración; si lo hiciere será responsable ilimitada y solidariamente.
Su responsabilidad se extenderá a los actos en que no hubiera intervenido cuando su actuación administrativa fuere
habitual.
Tampoco puede ser mandatario. La violación de esta prohibición hará responsable al socio comanditario como en los casos
en que se inmiscuya, sin perjuicio de obligar a la sociedad de acuerdo con el mandato”. No se indica si esa responsabilidad
es o no subsidiaria, por lo que nos inclinamos por la respuesta afirmativa, pues la sociedad no se torna irregular,
ni se indica que sea solidario “con la sociedad”. Se pone en similar situación que el socio comanditario.
La violación de las prohibiciones legales no genera la invalidez de los actos cumplidos con terceros, ni
aún en los casos de mandato, sino las sanciones de responsabilidad indicadas. También puede constituir justa
causa de exclusión, salvo que hubiese sido autorizada por la totalidad de los otros socios.
El artículo 138 dispone: “No son actos comprendidos en las disposiciones del artículo anterior los de examen,
inspección, vigilancia, verificación, opinión o consejo”. Se enumera que puede hacer el comanditario, que es un
verdadero socio y no un mero suministrador de capital. Pero estos actos autorizados al o a los socios comanditarios
sólo son vinculantes entre socios. Es decir, que no trascienden a las relaciones de la sociedad con terceros, ni
pueden interferir en la administración de los socios comanditarios, a riesgo de aplicárseles la sanción del artículo
137.
f) Resoluciones sociales: Como los socios comanditarios carecen de voto en las cuestiones
administrativas, la ley expresamente excluye esa limitación en cuanto a la aprobación de estados contables,
balances anuales, documentación contable, para la aprobación de la gestión de los administradores, y para la
designación de administradores, entendiendo que también corresponde su intervención para la remoción de los
mismos, promoción de acción de remoción cuando se exigiera justa causa y el administrador la negase, y
obviamente para decidir acciones de responsabilidad.
g) Quiebra, muerte o incapacidad de los socios comanditados: La prohibición al socio
comanditario de intervenir en los negocios sociales, sólo cede en los supuestos de quiebra, muerte incapacidad o
inhabilitación de todos los socios comanditarios, pudiendo en esos casos ocuparse de los asuntos de urgencia que
requieran los negocios sociales, pero con la condición de regularizar la situación en un plazo de tres meses (art.
140 de la LSC).
Para todos los demás temas que hacen al funcionamiento de la sociedad en comandita simple son de
aplicación las normas que regulan a la sociedad colectiva.
La incapacidad, inhabilitación, declaración en quiebra o concurso es justa causal de exclusión del socio
comanditado.

3) Sociedad de capital e industria:

a) Concepto: Determina el artículo 141 de la LSC la caracterización de este tipo social por la existencia
de dos clases de socios: capitalistas, que responden por las obligaciones sociales como el socio de la sociedad
colectiva, e industriales, quienes aportando solamente su industria responden hasta la concurrencia de las
ganancias no percibidas.
La finalidad de esta estructura es propiciar la integración a la actividad productiva empresarial de quien
sólo cuenta con su capacidad de trabajo sin necesidad de hacerlo en la condición de empleado, instaurándose a
tal fin un régimen que le permite asociarse, sin comprometer su patrimonio personal.
La existencia de las dos categorías es requisito tipificante, deparando la nulidad si la inexistencia es
originaria o su disolución si es sobreviniente.
b) Denominación: El artículo 142 establece: “La denominación social se integra con las palabras "sociedad
de capital e industria" o su abreviatura.
Si actúa bajo una razón social no podrá figurar en ella el nombre del socio industrial.
La violación de este artículo hará responsable solidariamente al firmante con la sociedad por las obligaciones así
contraídas”.
La prohibición de que es socio industrial integre la razón social es en beneficote terceros para evitar
confusiones en cuanto al carácter de la responsabilidad de quien figure en la razón social.
Si se violara la disposición precedente no se generaría una tipicidad sino una sanción: la de responsabilidad
solidaria no subsidiaria del firmante, firmante que podría ser el socio industrial, conforme la intervención que
tuviera en la administración.
c) Administración: La administración y representación societaria es permitida en su ejercicio a
cualquiera de las dos clases de socios, supuesto no previsto en el código de comercio que la reservaba al socio
capitalista, por cuanto asumía mayor responsabilidad frente a las obligaciones sociales.
Es aplicable todo lo dicho respecto del artículo 58 LSC y la administración de la sociedad colectiva. No
obstante esta remisión genérica, la administración queda reservada a los “socios”, por lo cual se excluye la
administración por terceros.
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d) Beneficio del socio industrial: La ley es clara al exigir contractualmente la determinación del
socio industrial en los beneficios, pero su omisión no invalida el contrato, sino que autoriza su fijación en forma
judicial, lo que constituye una excepción a lo dispuesto por el artículo 11 inc. 7.
e) Resoluciones sociales: es aplicable lo dispuesto para la sociedad en comandita simple. El socio
industrial interviene en el gobierno del ente, computándose su voto como el del capitalista con menor aporte (art.
145 párrafo 1º de la LSC), pero entendemos que esta valoración puede ser modificada en el contrato constitutivo.
f) Quiebra, muerte o incapacidad del socio administrador: Es aplicable la disposición
respecto de los socios comanditarios exclusivamente cuando el socio industrial se encuentre excluido de la
administración.
Recordemos que la incapacidad, inhabilitación, declaración en quiebra o concurso es justa causal de
exclusión del socio capitalista.

4) Sociedad civil:

a) Concepto: El código civil la define en el artículo 1648: “Habrá sociedad cuando dos o mas personas se
hubiesen mutuamente obligado, cada una con una prestación, con el fin de obtener una utilidad apreciable en dinero, que
dividirán entre si”. Si comparamos la definición del artículo 1648 del Código Civil de la sociedad civil con el
concepto del artículo 1º de la LSC, advertiremos que en ambas encontramos la pluralidad de personas en el
momento constitutivo, la obligación de efectuar aporte, el fin de obtener una utilidad apreciable en dinero y la
participación en los beneficios obtenidos y la soportación de las perdidas eventuales.
La diferencia más marcada radica en la tipicidad.
b) Constitución: Para su constitución no se requiere en principio ninguna formalidad (art. 1662 CC),
en referencia a las sociedades de hecho, requiriéndose la escritura pública para su constitución regular, y en esto
difiere de la forma de constitución de las sociedades comerciales. Se trata de un requisito ad probationem atento
a la disposición del artículo 1663 del CC que autoriza la acreditación de la existencia de la sociedad por otros
medios.
Sobre la prueba es aplicable la norma del artículo 1190 del CC. Conforme a este artículo los contratos se prueban:

MODO: que dispongan los códigos de procedimiento de las Provincias


federadas.
MEDIOS: a) Instrumentos públicos;
b) Instrumentos privados firmados y n firmados;
c) Confesión de parte judicial o extrajudicial;
d) Juramento judicial;
e) Presunciones legales judiciales;
f) Testigos.
c) Administración: La administración conforme al artículo 1676 del Código Civil, consagrando un
régimen muy similar al de la sociedad colectiva, determina que el poder de administrar corresponde a todos los
socios, y se reputa ejercido por cada uno de ellos salvo disposición en contrario.
d) Responsabilidad de los socios: En materia de responsabilidad de los socios por las obligaciones
sociales, no existe solidaridad entre ellos (salvo pacto expreso). El artículo 1747 dispone: “Los socios no están
obligados solidariamente por las deudas sociales”, y que los socios son responsables “por una porción viril y sólo en esta
porción, auque su parte en la sociedad sean desiguales”. Se trata de una responsabilidad mancomunada.
e) Relaciones con terceros: Conforme al artículo 1712: “Los deudores de la sociedad no son deudores
de los socios, y no tiene derecho a compensar lo que debiesen a la sociedad con su crédito particular contra alguno de los
socios, auque sea contra el administrador de la sociedad”.
g) Resoluciones sociales: El artículo 1672 del Código Civil dispone que “La mayoría de los socios no
puede alterar el contrato social respecto del objeto y modo de la existencia de la sociedad, ni facultar actos opuestos al fin de
la sociedad, o que puedan destruirla. Innovaciones de ese género solo pueden hacerse por deliberación unánime de los socios”.
Esto significa que toda modificación sustancial del contrato debe ser adoptada por unanimidad de los socios.
Conforme este criterio, las demás resoluciones sociales (actividad de gestión) serán adoptadas por mayoría
absoluta de socios, reunidos en la forma que e haya previsto en el contrato social.

Bolilla nº 10: Sociedad de responsabilidad limitada (SRL):

1) Concepto:

Esta sociedad tampoco se encuentra definida en el texto de la ley de sociedades comerciales,


determinándose ciertos elementos caracterizantes que la identifican y que se encuentran en el artículo 146 que
reza: “El capital se divide en cuotas; los socios limitan su responsabilidad de la integración de las que suscriban, adquieran,
sin perjuicio de la garantía a que se refiere el artículo 150.
El número de socios no excederá de cincuenta”.
La ley caracteriza a estos entes destacando dos premisas sustanciales:
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1) La división del capital en “cuotas” sociales, que no se representan en títulos negociables, por lo cual
sólo son transmisibles según el procedimiento que la ley instituye expresamente.
El criterio de división del capital en cuotas respondió a la facilitación del funcionamiento de la sociedad
en lo atinente a la distribución de los resultados, la negociabilidad de éstas y sobre todo a una simplificación en
el cómputo de las votaciones.
En nuestra normativa societaria, las cuotas sociales de la sociedad de responsabilidad limitada deben
poseer igual valor. Cada socio puede poseer una pluralidad de cuotas, de donde se desprende que a pesar de que
todas las cuotas deben ser de igual “valor”, el “valor” de la participación del socio en el capital social es
perfectamente variable.
Resulta distinguible la cuota de la parte de interés, pues a pesar de que ambas implican división del capital
social, la cuota es una parte alícuota de éste, su régimen de cesión es netamente diferenciable y, a diferencia de
lo que ocurre con las partes de interés, las cuotas pueden ser embargadas y ejecutadas.
Asimismo, la diferencia fundamental entre las cuotas y las acciones de la sociedad anónima radica en que
aquéllas no resultan incorporables a un título de crédito y, por ende, poseen un régimen de transmisibilidad
diverso.
2) La limitación de la responsabilidad de los socios a la integración de las cuotas de capital que suscriban
o adquieran, precisamente por lo cual ellos garantizan a los terceros la efectiva integración de los aportes, al decir
el artículo 150 “Los socios garantizan solidaria e ilimitadamente a los terceros la integración de los aportes”. De esta
forma se produce una ampliación de la responsabilidad al monto del capital aportado, cuando existan aportes de
capital no integrados. Este aspecto, a su vez, marca la diferencia con los accionistas de la sociedad anónima, en
que los socios limitan su responsabilidad “exclusivamente” a la integración de las acciones suscriptas.

En cuanto al número máximo de socios, viene impuesto como requisito tipificante, por lo cual, y pese a
que las opiniones no son contestes en doctrina, cabe interpretar que el vicio consistente en la extralimitación de
dicho número trae aparejado la nulidad, si es originario, o la disolución si es sobreviniente. No obstante, en aras
del principio de preservación de la empresa, cabe interpretar la posibilidad de regularizar la situación, ya por vía
del régimen de copropiedad de cuotas y unificación de personería, o bien transformando la sociedad.
La opinión contraria sostiene que el vicio en cuestión sólo depara la nulidad o resolución del vínculo de
aquellos socios cuyo ingreso determino el excedente.

2) Denominación:

El artículo 147 establece: “La denominación social puede incluir el nombre de uno o más socios y debe contener
la indicación "sociedad de responsabilidad limitada", su abreviatura o la sigla S.R.L..
Omisión: sanción.
Su omisión hará responsable ilimitada y solidariamente al gerente por los actos que celebre en esas condiciones”.
La SRL no tiene razón social, en el sentid de que no se producen los efectos de ésta, aunque se incluyan
en su denominación el nombre de alguno de los socios.
La denominación social puede contener el nombre de uno o más socios, como denominación subjetiva.
Por contraposición a esta posibilidad, la sociedad puede denominarse con un nombre de fantasía o por su objeto
o denominación objetiva.
Parte de la doctrina sostiene que si la denominación se integra con el nombre de alguno de los socios y
éste deja después de serlo, corresponde modificarla, ya sea incluyendo el nombre de otro u otros socios o
adoptando otra denominación objetiva e impersonal. Esto es así debido a las connotaciones personalistas que
comparten la particular naturaleza de sus entes.

3) Capital de la SRL:

El capital debe ser suficiente para posibilitar el cumplimiento del objeto social. Un capital
desproporcionadamente reducido en su magnitud, determinará la imposibilidad originaria de cumplir el objeto.
Si bien la LSC no estableció un capital mínimo, como lo hacían otras leyes, ello no implica la permisibilidad de
sociedades de responsabilidad limitada con capitales mínimos.

a) Cuotas sociales: El artículo 148 establece: “Las cuotas sociales tendrán igual valor, el que será de pesos
diez ($ 10) o sus múltiplos”.
Las cuotas carecen de jerarquía. No son emitidas, sino que su existencia está ligada al estatuto que le fija
siempre el valor en $10 o sus múltiplos.
El criterio de división del capital en cuotas respondió a la facilitación del funcionamiento de la sociedad
en lo atinente a la distribución de los resultados, la negociabilidad de éstas y sobre todo a una simplificación en
el cómputo de las votaciones.
En nuestra normativa societaria, las cuotas sociales de la sociedad de responsabilidad limitada deben
poseer igual valor. Cada socio puede poseer una pluralidad de cuotas, de donde se desprende que a pesar de que
todas las cuotas deben ser de igual “valor”, el “valor” de la participación del socio en el capital social es
perfectamente variable.
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Resulta distinguible la cuota de la parte de interés, pues a pesar de que ambas implican división del
capital social, la cuota es una parte alícuota de éste, su régimen de cesión es netamente diferenciable y, a diferencia
de lo que ocurre con las partes de interés, las cuotas pueden ser embargadas y ejecutadas.
Asimismo, la diferencia fundamental entre las cuotas y las acciones de la sociedad anónima radica en que
aquéllas no resultan incorporables a un título de crédito y, por ende, poseen un régimen de transmisibilidad
diverso.

b) Suscripción del capital: El artículo 149 dispone: “El capital debe suscribirse íntegramente en el acto
de constitución de la sociedad.
Aportes en dinero.
Los aportes en dinero deben integrarse en un veinticinco por ciento (25 %), como mínimo y completarse en un plazo de dos
(2) años. Su cumplimiento se acreditará al tiempo de ordenarse la inscripción en el Registro Público de Comercio, con el
comprobante de su depósito en un banco oficial.
Aportes en especie.
Los aportes en especie deben integrarse totalmente y su valor se justificará conforme al artículo 51. Si los socios optan por
realizar valuación por pericia judicial, cesa la responsabilidad por la valuación que les impone el artículo 150”.
La obligación asumida contractualmente por el socio en cuanto a cumplir con la aportación estipulada,
determina la figura relativa a la suscripción del capital. La suscripción de los aportes debe ser total. Debe tratarse
de obligaciones de dar, pasibles de ejecución forzada, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 39
(ARTICULO 39. — En las sociedades de responsabilidad limitada y por acciones, el aporte debe ser de bienes
determinados, susceptibles de ejecución forzada).
La 22.903 redujo el porcentaje mínimo de integración de aportes dinerarios, imponiendo que por lo menos
el 25% de los aportes en dinero debe ser integrado al tiempo de la constitución, pudiendo diferirse la integración
del saldo hasta los dos años, conforme se disponga en el acta constitutiva.
Tratándose de aportes en especie, deben integrarse totalmente, incluso con inscripción preventiva de los
bienes registrables y cumpliendo con los recaudos que exija cada bien para la transferencia patrimonial al nuevo
sujeto de derecho.

c) Garantía por los aportes: El artículo 150 establece: “Los socios garantizan solidaria e
ilimitadamente a los terceros la integración de los aportes.
Sobrevaluación de aportes en especie.
La sobrevaluación de los aportes en especie, al tiempo de la constitución o del aumento de capital, hará solidaria e
ilimitadamente responsables a los socios frente a los terceros por el plazo del artículo 51, último párrafo.
Transferencia de cuotas.
La garantía del cedente subsiste por las obligaciones sociales contraídas hasta el momento de la inscripción. El adquirente
garantiza los aportes en los términos de los párrafos primero y segundo, sin distinciones entre obligaciones anteriores o
posteriores a la fecha de la inscripción.
El cedente que no haya completado la integración de las cuotas, está obligado solidariamente con el cesionario por las
integraciones todavía debidas. La sociedad no puede demandarle el pago sin previa interpelación al socio moroso.
Pacto en contrario.
Cualquier pacto en contrario es ineficaz respecto de terceros”.
Debido a que, por las obligaciones sociales, los socios limitan su responsabilidad al capital aportado, la
ley exige la efectiva integración de tales aportes. La integración es el efectivo cumplimiento de esa la obligación
de aportar, poniendo a disposición de la sociedad la contribución en dinero o especie prometida.
Como garantía hacia terceros, la LSC, establece la responsabilidad solidaria e ilimitada de los socios para
los casos de falta de integración o sobrevaluación de los aportes.
Conforme al texto legal, se entiende que la garantía solidaria e ilimitada de los socios lo es por la efectiva
integración de los aportes y que los terceros pueden hacer valer esta garantía en caso de insolvencia o quiebra de
la sociedad. Esto último, porque la ley deja en claro que la norma del artículo 51 se aplica exclusivamente en caso
de sobrevaluación.
La sobrevaluación es el acto unilateral del socio que va en contra de lo dispuesto por el artículo 51. La
sobrevaluación se produce cuando el socio genera un ardid doloso que conlleva un daño para la sociedad dado
que su patrimonio va a valer menos que lo que figura en el contrato constitutivo. También los socios se ven
dañados, dado que el socio que ha sobrevaluado tendrá una participación mayor que la que le corresponde y por
ende tendrá mayores derechos.
El artículo 150, párrafo 3º, establece distintas situaciones:
1. Si la cesión no ha sido inscripta, el cedente garantiza las obligaciones hasta la inscripción.
2. El cedente que no haya completado la integración de las cuotas garantizadas solidariamente con el adquirente
por las integraciones debidas, pero la sociedad no podrá demandar el pago si no lo ha hecho preventivamente el
socio moroso.
3. El adquirente garantiza la efectiva integración y las obligaciones contraídas sin distinción entre antes y después
de la inscripción.
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d) Cuotas suplementarias: las cuotas suplementarias están reguladas en el artículo 151 que reza:
“El contrato constitutivo puede autorizar cuotas suplementarias de capital, exigibles solamente por la sociedad, total o
parcialmente, mediante acuerdo de socios que representen más de la mitad del capital social.
Integración.
Los socios estarán obligados a integrarlas una vez que la decisión social haya sido publicada e inscripta.
Proporcionalidad.
Deben ser proporcionadas al número de cuotas de que cada socio sea titular en el momento en que se acuerde hacerlas
efectivas. Figurarán en el balance a partir de la inscripción”.
Las cuotas suplementarias son obligatorias sólo en el supuesto de que en contrato social las prevea
expresamente y se decidan por el voto de más de la mitad del capital social.
Las cuotas suplementarias son cuotas que se aportan en proporción a la participación que tiene cada socio.
No otorgan derecho de participación y no integran las reservas legales.
Conforman un medio de financiamiento, y materializan la obligación de los socios de proveer de éste a la
sociedad.

e) Cesión de cuotas: Dispone el artículo 152: “Las cuotas son libremente transmisibles, salvo disposición
contraria del contrato.
La transmisión de la cuota tiene efecto frente a la sociedad desde que el cedente o el adquirente entreguen a la gerencia un
ejemplar o copia del título de la cesión o transferencia, con autentificación de las firmas si obra en instrumento privado.
La sociedad o el socio solo podrán excluir por justa causa al socio así incorporado, procediendo con arreglo a lo dispuesto
por el artículo 91, sin que en este caso sea de aplicación la salvedad que establece su párrafo segundo.
La transmisión de las cuotas es oponible a los terceros desde su inscripción en el Registro Público de Comercio, la que puede
ser requerida por la sociedad; también podrán peticionarla el cedente o el adquirente exhibiendo el título de la transferencia
y constancia fehaciente de su comunicación a la gerencia”.

Las cuotas no pueden representarse en títulos valores, por cuanto la calidad de socio resulta del contrato
y de la inscripción respectiva, razón por la que es oponible a terceros la cesión de las mismas y la asunción de la
calidad de socio por el adquirente, al inscribirse en el Registro Público de Comercio.
La ley 22.903 innovó profundamente en cuanto al tema de la cesión, tendiendo a un régimen de libre
tansmisibilidad de las cuotas, aunque admitiendo el pacto en contrario.
Respecto de las relaciones internas, la transmisión tiene efectos desde que el cedente o el adquirente
entregan a la gerencia un ejemplar o copia del título relativo a la cesión o transferencia. Respecto de terceros, la
cesión es oponible desde la inscripción, la cual puede ser solicitada por la sociedad, el cedente o el cesionario,
con los recaudos que indica la norma.
En compensación se prevé un particular derecho a favor de la sociedad y los socios que no han intervenido
en la cesión, consistente en la posibilidad de excluir por justa causa al socio incorporado por vía de transmisión
o cesión de cuotas.
Aunque sea libre la transferencia, el cedente que no haya cumplimentado la integración de las cuotas
suscriptas mantiene su responsabilidad, agregándosele la del cesionario, formalizándose así una delegación
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pasiva imperfecta. Desde que se notifique esta cesión a la sociedad (oponibilidad interna), la sociedad no podrá
ejecutar al ex socio sin la previa interpelación al nuevo socio.
Por su parte, el artículo 153 prevé la posibilidad de limitar la transmisibilidad de las cuotas, al decir:
“El contrato de sociedad puede limitar la transmisibilidad de las cuotas, pero no prohibirla.
Son lícitas las cláusulas que requieran la conformidad mayoritaria o unánime de los socios o que confieran un derecho de
preferencia a los socios o a la sociedad si ésta adquiere las cuotas con utilidades o reservas disponibles o reduce su capital.
Para la validez de estas cláusulas el contrato debe establecer los procedimientos a que se sujetará el otorgamiento de la
conformidad o el ejercicio de la opción de compra, pero el plazo para notificar la decisión al socio que se propone ceder no
podrá exceder de treinta (30) días desde que éste comunicó a gerencia el nombre del interesado y el precio. A su vencimiento
se tendrá por acordada la conformidad y por no ejercitada la preferencia.
Ejecución forzada.
En la ejecución forzada de cuotas limitadas en su transmisibilidad, la resolución que disponga la subasta será notificada a
la sociedad con no menos de quince (15) días de anticipación a la fecha del remate. Si en dicho lapso el acreedor, el deudor
y la sociedad no llegan a un acuerdo sobre la venta de la cuota, se realizará su subasta. Pero el juez no la adjudicará si
dentro de los diez (10) días la sociedad presenta un adquirente o ella o los socios ejercitan la opción de compra por el mismo
precio, depositando su importe”.
Para la validez de las cláusulas de limitación, el contrato debe establecer los procedimientos a que se
sujetará el otorgamiento de la conformidad, razón por la que la mera indicación de cláusulas de limitación no
reglamentadas mantiene la libertad de la transferencia de las cuotas.
La cláusula de limitación de transferencia a decisión de mayoría puede serlo por cabeza o por capital. En
todos los caso, para la validez, debe establecerse el procedimiento, en el cual puede omitirse el plazo del tramite,
en cuyo caso se estará al máximo legal de treintas días. Superado el mismo se entenderá otorgada la conformidad
para transferir o por no ejercitado el derecho de preferencia.
Finalmente, el artículo 154 prevé la posibilidad de impugnar el precio de las cuotas al tiempo de
ejercer el derecho de preferencia. Dicho artículo establece:
“Cuando al tiempo de ejercitar el derecho de preferencia los socios o la sociedad impugnen el precio de las cuotas,
deberán expresar el que consideren ajustado a la realidad. En este caso, salvo que el contrato prevea otras reglas para la
solución del diferendo, la determinación del precio resultará de una pericia judicial; pero los impugnantes no estarán
obligados a pagar uno mayor que el de la cesión propuesta, ni el cedente a cobrar uno menor que el ofrecido por los que
ejercitaron la opción. Las costas del procedimiento estarán a cargo de la parte que pretendió el precio más distante del fijado
por la tasación judicial.
Denegada la conformidad para la cesión de cuotas que tienen limitada su transmisibilidad, el que se propone ceder
podrá ocurrir ante el juez quien, con audiencia de la sociedad, autorizará la cesión si no existe justa causa de oposición.
Esta declaración judicial importará también la caducidad del derecho de preferencia de la sociedad y de los socios que se
opusieron respecto de la cuota de este cedente”.

f) Incorporación de los herederos: El artículo 155 regula que: “Si el contrato previera la
incorporación de los herederos del socio, el pacto será obligatorio para éstos y para los socios. Su incorporación se hará
efectiva cuando acrediten su calidad; en el ínterin actuará en su representación el administrador de la sucesión.
Las limitaciones a la transmisibilidad de las cuotas serán, en estos casos inoponibles a las cesiones que los herederos realicen
dentro de los tres (3) meses de su incorporación. Pero la sociedad o los socios podrán ejercer opción de compra por el mismo
precio, dentro de los quince (15) días de haberse comunicado a la gerencia el propósito de ceder la que deberá ponerla en
conocimiento de los socios en forma inmediata y por medio fehaciente”.
El primer párrafo del artículo ha complicado la inteligencia general de la norma pues, por interpretación a
contrario sensus podría afirmarse que de no existir pacto al respecto, ni los herederos estarían obligados a ingresar
ni los socios a aceptar su ingreso. Empero, esto no es así, pues por vigencia del artículo 90 de la LSC y por la
filosofía de la ley 22.903 que modifica este artículo, muerto un socio, sus herederos lo suceden proporcionalmente
en su calidad de socio con o sin pacto continuación (salvo previsión contractual en contrario, pero no de
continuación sino de exclusión de los herederos).
Existiendo pacto, para los herederos y los socios la disposición contractual es obligatoria, pero los
primeros sólo podrán ejercer los derechos inherentes a la calidad de socios, luego de cumplir con las medidas
establecidas en la norma:
a) Unificación de personería;
b) Publicación e inscripción de la transferencia en concordancia con los artículos 10 y 12 de la LSC.
Al tornarse para los herederos del socio-causante obligatoria su incorporación a la sociedad,
correlativamente se les concede la posibilidad de transferir sus derechos sobre las cuotas –dentro de los tres meses
de su incorporación- sin que puedan serle opuestas en ese caso las limitaciones a la transmisibilidad establecidas
contractualmente. En el caso, si bien las limitaciones a la transmisibilidad no resultan oponibles, son sustituidas
por la opción de compra legal que puede ejercer los socios y la sociedad por el mismo precio, y dentro de los 15
días de la comunicación del propósito de ceder a la gerencia.

g) Copropiedad: El régimen de copropiedad está regulado en el artículo 156 y por remisión el artículo
209 de la LSC. El primero dispone: “Cuando exista copropiedad de cuota social se aplicará el artículo 209.
Derechos reales y medidas precautorias.
La constitución y cancelación de usufructo, prenda, embargo u otras medidas precautorias sobre cuotas, se inscribirán en el
Registro Público de Comercio. Se aplicará lo dispuesto en los artículos 218 y 219”.
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Por su parte, el artículo 209 dispone: “Las acciones son indivisibles.
Si existe copropiedad se aplican las reglas del condominio. La sociedad puede exigir la unificación de la representación
para ejercer los derechos y cumplir las obligaciones sociales”.
Las cuotas sociales son la unidad básica de la SRL; ellas pueden pertenecer a varios socios en común, es
decir, se admite el condominio de cuotas sociales.
El Registro Público de Comercio tiene a su cargo levar la anotación de los citados derechos reales y de las
medidas precautorias de las cuotas que se ordenen judicialmente.

h) Aumento del capital: El aumento del capital implica una modificación del contrato social y, por
lo tanto, debe ser votado favorablemente por lo menos por las tres cuartas partes del capital social. Esta mayoría
es disponible, pudiendo reducirse o aumentarse. El tope mínimo lo configuran votos que superen la mitad del
capital.
Los socios que votaron en contra del aumento del capital social pueden, pese a ello, suscribir cuotas
proporcionalmente a su participación social, y si así no hiciesen podrán acrecer su participación los otros socios
o incorporarse nuevos socios.
Si la suscripción del aumento del capital por otros socios o por terceros no se formalizara íntegramente en
efectivo, los socios que votaron en contra podrán ejercer el derecho de receso, pues en virtud del art. 160, “todo
acuerdo que incremente las obligaciones sociales o la responsabilidad de los socios que votaron en contra” da
derecho al receso.

4) Órgano de administración y representación: Gerencia:

I) Caracterización: El órgano de administración y representación de la SRL es la “gerencia”, que


impone la existencia de gerente o gerentes como representantes típicos de esta sociedad.
La gerencia debe ser organizada en el contrato constitutivo y los gerentes deben ser designados en éste o
posteriormente por decisión de los socios. La designación formalizada en cato posterior requiere a la mayoría
prevista en el artículo 160 in fine.
Conforme los párrafos 1º y 2º del artículo 157: “La administración y representación de la sociedad corresponde
a uno o más gerentes, socios o no, designados por tiempo determinado o indeterminado en el contrato constitutivo o
posteriormente. Podrá elegirse suplentes para casos de vacancia.
Gerencia plural.
Si la gerencia es plural, el contrato podrá establecer las funciones que a cada gerente compete en la administración o imponer
la administración conjunta o colegiada. En caso de silencio se entiende que puede realizar indistintamente cualquier acto
de administración”.
El órgano de la administración (gerencia) puede ser unipersonal o plural, pudiendo disponerse en este
último caso la actuación unitaria o conjunta.
En caso de gerencia plural y no indicándose la obligación de actuación conjunta, se entienden que pueden
actuar indistintamente. En aquel supuesto, el contrato también puede establecer las funciones que cada uno
desempeñará, lo que tiene relevancia no sólo en orden a la organización sino en cuanto a la limitación de
responsabilidad.
En caso de gerencia plural colegiada, las decisiones se adoptarán en forma conjunta y por mayoría,
disponiendo el contrato las condiciones relativas a la reunión, quórum, elección de un presidente, deliberación,
etc.

II) Derechos y obligaciones: El artículo 157 párrafo 3º dispone: “Los gerentes tienen los mismos derechos,
obligaciones, prohibiciones e incompatibilidades que los directores de la sociedad anónima. No pueden participar por cuenta
propia o ajena, en actos que importen competir con la sociedad, salvo autorización expresa y unánime de los socios”.
Dentro de las obligaciones específicas de la gerencia, además de las generales de administración, se
registran las de:
a) Inscripción de la documentación social;
b) Comunicación a los socios de las notificaciones de transferencia de cuotas;
c) Formalización de las actas;
d) Realización de los estados contables;
e) Exigir el cumplimiento de las cuotas suplementarias.

III) Responsabilidad: Establece el párrafo 4º del artículo 157: “Los gerentes serán responsables individual
o solidariamente, según la organización de la gerencia y la reglamentación de su funcionamiento establecidas en el contrato.
Si una pluralidad de gerentes , participaron en los mismos hechos generadores de responsabilidad, el Juez puede fijar la
parte que a cada uno corresponde en la reparación de los perjuicios, atendiendo a su actuación personal. Son de aplicación
las disposiciones relativas a la responsabilidad de los directores cuando la gerencia fuere colegiada”.
Si bien este artículo 157 regla la responsabilidad de los gerentes, el marco legal aplicable debe completarse
con la regla general de responsabilidad de los administradores contenida en el artículo 59 de la LSC y con la
normativa específica sobre responsabilidad de los directores de las sociedades anónimas.
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El gerente, al igual que los demás administradores en otros tipos societarios, no responden
personalmente por el acto realizado regularmente en su calidad de tal; la imputación de los actos es
exclusivamente a la sociedad. Pero responde ilimitada y solidariamente si faltare a sus obligaciones de obrar con
“lealtad” y con la “diligencia de un buen hombre de negocios”.
En cuanto a la remisión a la regulación de la responsabilidad de los directores de la SA, el artículo 274 y
siguientes de la LSC, disponen la responsabilidad para los siguientes casos:
a) Mal desempeño en su cargo.
b) Violación de la ley, el estatuto o el reglamento y por cualquier otro daño producido por dolo, abuso de
facultades o culpa grave.
Corresponde aclarar que el gerente responde en todos los casos enumerados, sin que se haga necesario
comprobar la existencia de dolo, abuso de facultades o culpa grave. La mención de estas circunstancias se refiere
sólo a los otros daños producidos. En definitiva, el gerente responde por el mal desempeño de su cargo, o por
violación de la ley o el contrato, aún si media culpa leve o negligencia, y auque su actuación sea de buena fe.
Según lo establecido en el párrafo 3º del artículo 274 de la LSC –aplicable a los gerentes de la SRL-, se
prevé la exención de responsabilidad del gerente que participó en la deliberación o que la conoció, si deja
constancia escrita de su protesta y diese noticia al síndico, a la asamblea, a la autoridad competente, o se ejerza
la acción judicial.
Finalmente, con relación a la extinción de responsabilidad de los gerentes, el artículo 275 dispone: “La
responsabilidad de los directores y gerentes respecto de la sociedad, se extingue por aprobación de su gestión o por renuncia
expresa o transacción, resuelta por la asamblea, si esa responsabilidad no es por violación de la ley, del estatuto o reglamento
o si no media oposición del cinco por ciento (5 %) del capital social, por lo menos. La extinción es ineficaz en caso de
liquidación coactiva o concursal”.
Las posibilidades extintivas pueden darse por: 1) renuncia expresa; 2) transacción; 3) aprobación
de la gestión.

IV) Remoción: El artículo 157 párrafo 5º establece: “No puede limitarse la revocabilidad, excepto cuando la
designación fuere condición expresa de la constitución de la sociedad. En este caso se aplicará el artículo 129, segunda parte,
y los socios disconformes tendrán derecho de receso”.
En estas sociedades no puede limitarse la remoción de los gerentes, excepto cuando la designación fuese
condición expresa de constitución de la sociedad. En este caso, los socios disconformes tendrán derecho de receso.
La revocación o remoción del gerente se adoptará por mayoría del capital presente, , salvo que el contrato exija
una mayoría superior. Si las partes han estipulado que debe exigirse justa causa para la remoción, y resistida ésta
o no admitida por la mayoría reunida, el socio que la alega (a la justa causa) podrá recurrir a la acción judicial de
remoción, pero el gerente conservará su cargo hasta la sentencia judicial, salvo separación provisional por
intervención judicial.

6) Órgano de gobierno: Deliberación de los socios:

El conjunto de los socios constituye el órgano de gobierno de la sociedad.


a) Resoluciones sociales: Las sociedades de responsabilidad limitada constituyen el único tipo social
en el cual se permite que las decisiones sociales no provengan exclusivamente de reuniones o asambleas de socios.
Dispone el artículo 159: “El contrato dispondrá sobre la forma de deliberar y tomar acuerdos sociales. En su defecto son
válidas las resoluciones sociales que se adopten por el voto de los socios, comunicando a la gerencia a través de cualquier
procedimiento que garantice su autenticidad, dentro de los Diez (10) días de habérseles cursado consulta simultánea a través
de un medio fehaciente; o las que resultan de declaración escrita en la que todos los socios expresan el sentido de su voto.
Asambleas.
En las sociedades cuyo capital alcance el importe fijado por el artículo 299, inciso 2) los socios reunidos en asamblea
resolverán sobre los estados contables de ejercicio, para cuya consideración serán convocados dentro de los Cuatro (4) meses
de su cierre.
Esta asamblea se sujetará a las normas previstas para la sociedad anónima, reemplazándose el medio de convocarlas por
la citación notificada personalmente o por otro medio fehaciente.
Domicilio de los socios.
Toda comunicación o citación a los socios debe dirigirse al domicilio expresado en el instrumento de constitución, salvo que
se haya notificado su cambio a la gerencia”.
De manera tal que las formas de adoptar acuerdos sociales en las sociedades de responsabilidad limitada
son las siguientes:
1. A través del sistema de consulta o voto por correspondencia, por medio del cual el gerente debe requerir
a los socios el sentido de su voto en las cuestiones que puedan resolverse de tal manera.
2. A través de una declaración escrita en la que todos los socios expresen el sentido de su voto. En este
caso no es necesario consulta previa ni actuación del gerente, que sólo debe limitarse a ejecutar la decisión social
adoptada por unanimidad.
Estas dos maneras de resolver rigen en ausencia de toda reglamentación del órgano de gobierno en el acto
constitutivo.
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3. Por medio de reunión efectiva de socios o asambleas, que serán obligatorias en el caso de que la
sociedad de responsabilidad limitada alcance el capital social fijado por el artículo 299 inc. 2º, exclusivamente
para el caso de resolverse sobre los estados contables de ejercicio.

b) Mayorías: El régimen de mayorías está regulado en el artículo 160 que establece: “El contrato
establecerá las reglas aplicables a las resoluciones que tengan por objeto su modificación. La mayoría debe representar como
mínimo más de la mitad del capital social.
En defecto de regulación contractual se requiere el voto de las Tres Cuartas (3/4) partes del capital social.
Si un solo socio representare el voto mayoritario, se necesitará además, el voto del otro.
La transformación, la fusión, la escisión, la prórroga, la reconducción, la transferencia de domicilio al extranjero, el cambio
fundamental del objeto y todo acuerdo que incremente las obligaciones sociales o la responsabilidad de los socios que votaron
en contra, otorga a éstos derecho de receso conforme a lo dispuesto por el artículo 245.
Los socios ausentes o los que votaron contra el aumento de capital tienen derecho a suscribir cuotas proporcionalmente a su
participación social. Si no lo asumen, podrán acrecerlos otros socios y, en su defecto, incorporarse nuevos socios.
Las resoluciones sociales que no conciernan a la modificación del contrato, la designación y la revocación de gerentes o
síndicos, se adoptarán por mayoría del capital presente en la asamblea o participe en el acuerdo, salvo que el contrato exija
una mayoría superior”.
Por su parte, con relación al cómputo de votos, el artículo 161 establece: “Cada cuota solo da derecho a un
voto y rigen las limitaciones de orden personal previstas para los accionistas de la sociedad anónima en el artículo 248”.
Cada cuota da derecho a un voto. La cuota es indivisible, aunque pasible de ser poseída en copropiedad.
A los efectos del voto y también de cumplir con las obligaciones sociales, los copropietarios deben unificar
personería.

c) Actas: Establece el artículo 162: “Las resoluciones sociales que no se adopten en asamblea constarán también
en el libro exigido por el artículo 73, mediante actas que serán confeccionadas y firmadas por los gerentes dentro del quinto
día de concluido el acuerdo.
En el acta deberán constar las respuestas dadas por los socios y su sentido a los efectos del cómputo de los votos. Los
documentos en que consten las respuestas deberán conservarse por Tres (3) años”.
El plazo de 5 días para confeccionar el acta es coherente con el párrafo 2º del artículo 73, referido a actas
de asambleas de sociedades por acciones.
Las actas deberán constar en un libro llevado con las formalidades de los libros de comercio. Los socios
tienen libre acceso a este libro, pudiendo solicitar copias a su cargo de todo lo actuado.

7) Fiscalización:

En principio, y salvo estipulación en contrario, la fiscalización interna de las sociedades de responsabilidad


limitada se encuentra a cargo de cualquiera de los socios, quienes pueden examinar los libros y papeles sociales
y recabar de os administradores los informes que estimen pertinentes (art. 55).
De acuerdo con lo dispuesto por el artículo 158 de la LSC, los socios pueden, sin embargo, “…establecerse un
órgano de fiscalización, sindicatura o consejo de vigilancia, que se regirá por las disposiciones del contrato.
Fiscalización obligatoria.
La sindicatura o el consejo de vigilancia son obligatorios en la sociedad cuyo capital alcance el importe fijado por el artículo
299, inciso 2).
Normas supletorias.
Tanto a la fiscalización optativa como a la obligatoria se aplican supletoriamente las reglas de la sociedad anónima. Las
atribuciones y deberes de éstos órganos no podrán ser menores que los establecidos para tal sociedad, cuando es obligatoria”.
Surgen como reglas supletorias las propias de la sociedad anónima, quedando expresamente sentado que
en los casos en que la fiscalización sea obligatoria, las atribuciones y deberes de dichos órganos no podrán ser
menores a los que la ley establece para esa sociedad.

8) Receso:

En las sociedades de responsabilidad limitada se consideran varios supuestos de receso que se otorga a los
socios que votaron en contra de la decisión social. Este derecho se presenta en las siguientes situaciones:
a) Revocación del gerente cuando su designación hubiese sido condición expresa de constitución de la
sociedad.
b) La prorroga o la reconducción de la sociedad.
c) La transferencia del dominio al extranjero.
d) El cambio fundamental del objeto.
e) Todo acuerdo que incremente las obligaciones sociales o la responsabilidad de los socios que votaron
en contra. Este supuesto autoriza el receso en ciertos casos de aumento del capital, aunque éste en sí mismo no lo
genere.
f) La transformación.
g) La fusión.
h) La escisión.
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En cuanto a las condiciones de ejercicio del derecho de receso, serán las previstas en el artículo 245 de
la LSC, sin perjuicio de disposiciones específicas del contrato que no lo haga más oneroso para los socios que lo
ejerzan.

Bolilla nº 11: Sociedad anónima. Concepto, antecedentes y constitución:

1) Concepto y caracterización:

Como en todos los casos, la ley define a la SA a través de sus caracteres fundamentales. En este sentido,
el artículo 163 dispone: “El capital se representa por acciones y los socios limitan su responsabilidad a la integración de
las acciones suscriptas”.
Concebida como estructura de la gran empresa, son sus caracteres básicos la limitación de la
responsabilidad al capital aportado y la representación de éste en acciones incorporadas a títulos esencialmente
negociables.
La sociedad anónima, pues, organiza capitales, adquiriendo por lo general el accionista calidad de mero
inversor, lo cual resta importancia en esta tipología a la connotación personal del “socio”.
Otros caracteres de la SA son:
a) Debe organizarse la representación y administración a través de un directorio permanente.
b) El gobierno de la sociedad se formaliza a través de un sistema de colegio denominado asamblea, con rigor
formal y sustancial para adoptar las resoluciones imputables a la sociedad y obligatoria para los accionistas.
c) El contralor de los accionistas sobre la administración societaria es normalmente indirecto, formalizado a través
de otro órgano: la sindicatura.
d) Actúa bajo denominación social, no pudiendo tener razón social.
e) Para su constitución regular se exigen especiales requisitos de forma: constituirse por instrumento público,
conformidad de la autoridad administrativa antes de la publicidad e inscripción en el Registro Público de
Comercio.

2) Importancia económica:

La SA facilita la acumulación de capital, limita la pérdida al aporte, sin responsabilidad de los accionistas
y permite que estos transfieran su participación sin alterar el capital social.
La representación de aporte en un título es lo que permite a los empresarios recolectar capitales estables,
sirviendo el mismo título tanto para la transmisibilidad como para el cobro de la renta. La acción permite la
fungibilidad del socio (accionista).
Más allá de todos estos beneficios, es necesario destacar que, mal utilizada, la sociedad anónima puede
constituir un formidable instrumento de fraude y de perjuicio para terceros. Es de toda evidencia que el principio
de la responsabilidad limitada que caracteriza a una sociedad anónima presupone que la misma debe contar con
un capital adecuado para cumplir su objeto, pues de lo contrario el beneficio que la integración de una SA implica
para los socios se convierte en una trampa para terceros. Sin embargo, el artículo 186 de la ley 19.550, al fijar un
capital social mínimo de sólo doce mil pesos para las sociedades anónimas contribuye a la proliferación de
sociedades infracapitalizadas y a su natural y trágica consecuencia, esto es, el abarrotamiento de compañías en
bancarrota y de pasivos insatisfechos.

4) Subtipos:

La LSC previó originariamente dos subtipos de sociedades por acciones: las sociedades por acciones en
general y las sociedades con participación estatal mayoritaria, y dentro de la primera dos clases: las abiertas, que
hacen oferta pública o recurren al público en general para que realicen aportaciones o contribuciones, y las
cerradas, que no lo hacen, y dentro de éstas dos categorías: las que no alcanzan cierto monto de capital y las que
lo superan.

Con participación estatal mayoritaria

Sociedad
Anónima Abierta: hacen oferta pública

General

Cerrada: no hacen oferta pública

Existe un auge en la utilización de la SA como estructura de la mediana y pequeña empresa a través de la


denominada sociedad anónima de familia. Esta es una modalidad de la anónima cerrada caracterizada por el
pequeño número de “accionistas” que la integran y un capital acorde con la pequeña empresa.
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La anónima familiar aparece estructurada externamente como sociedad por acciones para aprovechar
los beneficios de la limitación de responsabilidad, libre transmisibilidad de la participación social, etc., mientras
que internamente revelan una relación intuitu personae erigida sobre relaciones de intereses comunes, confianza
recíproca, amistad, lazos profesionales, etc.
La realidad representada por la anónima familiar no tiene respuesta en nuestro sistema positivo. La falta
de regulación expresa deja a la consideración un importante número de cuestiones y problemas generados por
esta particular relación interna personalista con estructura externa accionaria. Ante ésta circunstancia la doctrina
aparece dividida. Para algunos autores, la anónima familiar constituye una anomalía que no puede ser convalidada
con interpretaciones favorables a su mantenimiento. Otra corriente de opinión entiende que ésta es una modalidad
impuesta por la práctica y no prohibida por la ley, mereciendo, pues, respuestas que se compadezcan con el
principio de preservación de la empresa. Esta inteligencia se traduce básicamente en permitir que los socios
introduzcan por vía contractual instituciones, modalidades, y figuras propias de una relación intuitu personae para
regir sus relaciones internas.

4) Denominación social:

Dispone el artículo 164 de la LSC: “La denominación social puede incluir el nombre de una o mas personas de
existencia visible y debe contener la expresión "sociedad anónima", su abreviatura a la sigla S.A..
Omisión: sanción.
La omisión de esta mención hará responsables ilimitada y solidariamente a los representantes de la sociedad juntamente
con ésta, por los actos que celebren en esas condiciones”.
La sociedad anónima no puede tener razón social atendiendo a que no existen socios con responsabilidad
solidaria. No obstante puede tener denominación subjetiva: el artículo 164 autoriza a que pueda incluir el nombre
de una o más personas de existencia visible.

5) Constitución:

Dispone el artículo 165: “La sociedad se constituye por instrumento público y por acto único o por suscripción
pública”.
Conforme al artículo 165, hay dos formas de constituir una SA: por acto único, o por suscripción pública.
a) Acto único: La ley dice: “La sociedad se constituye por instrumento público y por acto único…”. Habida
cuenta de que la ley alude al “instrumento público” y no a la “escritura pública” al referirse a la forma de
constitución, ello ha generado un intenso debate doctrinario y jurisprudencial en relación a los alcances de la
expresión legal: esto es, si la constitución debe hacerse necesariamente mediante escritura pública o son validas
las otras formas de instrumentación pública mencionadas en el artículo 979 del CC, como ser el contrato
protocolizado ante escribano, actuaciones ante funcionarios públicos, etc.
Muiño sostiene que no satisface el requisito legal la mera protocolización de un instrumento privado en
escritura pública, pues si la protocolización no es ordenada por autoridad judicial se mantendrá la calidad de
privado del instrumento, sin perjuicio de la fecha cierta que adquiere. Tampoco es suficiente la certificación de
firmas de los otorgantes.
En Córdoba se ha interpretado que el instrumento público no se requiere para la recepción de la voluntad
sino para el momento de la inscripción. Por ende, se admite la constitución por instrumento privado con las firmas
certificadas. Casi todas las sociedades instituidas con posterioridad a la sanción de la ley 19.550 que funcionan
en Córdoba lo hacen así, y no se han advertido mayores problemas. El argumento de interpretación es que, si la
firma está certificada y después hay todo un trámite administrativo de inscripción, se da la suficiente seguridad,
con lo que se convierte en un instrumento público.
b) Suscripción pública: La otra forma de constituir una SA (que hasta el momento no se usó nunca)
prevista en el artículo 165, es por suscripción pública, es decir, a través de un procedimiento en donde se invita
al público inversor a constituir una SA.
La suscripción pública requiere una modalidad de constitución escalonada a partir de un programa que
contiene las bases y características esenciales de la sociedad a constituir, el cual es impulsado por promotores,
figura ésta que la ley se encarga de diferenciar de los fundadores.
Es un esquema absolutamente teórico contemplado por la ley. En algunos casos se lo podría utilizar para
los aumentos de capital, al llamarse a la suscripción pública en el momento de decidirse el aumento del capital,
pero respecto de la constitución solamente se aplica la forma que se llama por “acto único y por suscripción
privada”.

6) Instrumento constitutivo:

El artículo 166 regula la constitución por acto único y enumera los requisitos que debe reunir el
instrumento constitutivo. Dicho artículo dispone: “Si se constituye por acto único, el instrumento de constitución
contendrá los requisitos del artículo 11 y los siguientes:
Capital.
1º) Respecto del capital social: la naturaleza, clases, modalidades de emisión y demás características de las acciones, y en su
caso, su régimen de aumento;
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Suscripción e integración del capital.
2) La suscripción del capital, el monto y la forma de integración y, si corresponde, el plazo para el pago del saldo adeudado,
el que no puede exceder de dos (2) años.
Elección de directores y síndicos.
3) La elección de los integrantes de los órganos de administración y de fiscalización, fijándose el término de duración en
los cargos.
Todos los firmantes del contrato constitutivo se consideran fundadores”.

7) Tramite administrativo:

Dispone el artículo 167: “El contrato constitutivo será presentado a la autoridad de contralor para verificar el
cumplimiento de los requisitos legales y fiscales.
Juez de Registro. Facultades.
Conformada la constitución, el expediente pasará al Juez de Registro, quien dispondrá la inscripción si la juzgara
procedente.
Reglamento.
Si el estatuto previese un reglamento, éste se inscribirá con idénticos requisitos.
Autorizados para la constitución.
Si no hubiere mandatarios especiales designados para realizar los trámites integrantes de la constitución de la sociedad, se
entiende que los representantes estatutarios se encuentran autorizados para realizarlos”.
Quienes quieren constituir una SA tiene que presentarse ante la autoridad de fiscalización, que hace las
veces de juez de registro que existía en la versión originaria de la ley 19.550 –actualmente en Buenos Aires es la
Inspección General de Justicia y en Córdoba la Inspección de Sociedades-, donde tienen que acudir con toda la
documentación. La autoridad de control tiene resoluciones internas que reglamentan el trámite. Por ejemplo, se
establece que hay que hacer una nota, más original y copia. El original es para que quede en la autoridad de
control y la copia queda a quien realiza los trámites de la inscripción.
Hay que cumplir, además con el trámite formal previsto en los artículos 5, 10, 12 y 167.

8) Recurso contra las decisiones administrativas:

El artículo 169 de la LSC establece: “Las resoluciones administrativas del artículo 167 así como las que se dicten
en la constitución por suscripción pública, son recurribles ante el Tribunal de apelación que conoce de los recursos contra las
decisiones del juez de Registro. La apelación se interpondrá fundada, dentro del quinto día de notificada la resolución
administrativa y las actuaciones se elevarán en los cinco (5) días posteriores”.
La interposición de los recursos, a tenor de lo dispuesto por la ley, debe ser fundada, aunque en Córdoba
los recursos normalmente no se fundan en la instancia sino en la cámara. Hay que interponerlo dentro de los 5
días y fundarlo en la autoridad de control, quien después lo elevará a la Cámara; si la autoridad de control no
concediera el recurso, queda el recurso procesal pertinente, que es el de queja, previsto en la legislación procesal
civil y comercial.
Si bien el recurso está previsto en la ley, es muy poco usado, porque es mejor solucionar los temas por la
vía burocrática, allanarse, ya que lo que se busca es dar una solución para que se constituya una sociedad y pueda
funcionar razonablemente.

Bolilla nº 12: Sociedad anónima. Capital y patrimonio:

1) Capital y patrimonio:

El capital social ha sido caracterizado por Vivante como una “existencia de derecho” para significar de
este modo que es una elaboración técnico-jurídica cuya principal finalidad reside en la tutela al interés de los
acreedores.
El capital social se traduce en una cifra representativa del valor de los aportes y es, por lo tanto, el que
figura en el contrato constitutivo, permaneciendo invariable a lo largo de la gestión social, pudiendo ser alterado
solamente en los casos y con los requisitos impuestos por la ley.
El capital social cumple tres funciones de importancia:
1. De productividad: el capital sirve como fondo patrimonial empleado para la obtención de un beneficio,
a través del ejercicio de una determinada actividad empresarial.
2. De determinación de la posición del socio en la entidad, pues mediante el capital social se mide
matemáticamente la participación y eventualmente la responsabilidad de los socios en las sociedades anónimas y
de responsabilidad limitada.
3. De garantía frente a los acreedores sociales: el capital sirve de instrumento de garantía que compensa
a los acreedores de la exoneración de responsabilidad de que gozan los patrimonios personales de cada uno de los
socios.
Es precisamente en cumplimiento de tal función de garantía, que la ley 19.550 ha dispuesto una serie de
normas tendientes a preservar la intangibilidad del capital social. Entre estas normas podemos mencionar:
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a) El dato jurídico que representa el capital social no puede modificarse, tanto en más o en menos, si
no se cumplen estrictos requisitos.
b) Se prohíbe distribuir dividendos que no resulten de ganancias realizadas y líquidas.
c) La obligación de recomponer el patrimonio y las reservas legales antes de distribuir dividendos surgidos
de un balance de ejercicio.
d) La imposición de formalizar reservas legales del 5% hasta alcanzar el 20%, recomponiéndolas en caso
de pérdidas.
e) La imposición de que los aportes sólo puedan corresponder a prestaciones dinerarias o susceptibles de
ejecución forzada.
f) Los aportes en especie deben ser integrados en su totalidad en el momento de la suscripción y ser
susceptibles de ejecución forzada, mientras que los aportes dinerarios deben ser integrados en un 25 % como
mínimo, si es que los estatutos no previeran un monto mayor, e integrados en un plazo no mayor a dos años, si
los estatutos no previeran un plazo menor.
g) La suspensión del ejercicio del derecho de receso mientras no se satisfaga a los acreedores oponentes
en los procedimientos de transformación, fusión o escisión.
h) Prohibición de emitir nuevas acciones mientras no estén suscriptas las anteriores emisiones.
i) Prohibición de adquirir sus propias acciones, salvo casos excepcionales y transitorios.
j) Prohibición de participaciones recíprocas.
k) Prohibición de recibir sus propias acciones en garantía.
Se explica, por todo lo expuesto, que el capital social esté sujeto a los principios de determinación y de
invariabilidad, conforme los cuales la cifra del capital es de obligatoria mención en el contrato constitutivo y cuyo
aumento o reducción no opera automáticamente, sino que para que el monto del capital pueda ser modificado es
necesario seguir un procedimiento que se caracteriza por su formalidad y por la inclusión de normas de protección
para los socios, en caso de aumento, y para los terceros, en caso de reducción.
El patrimonio social es el conjunto efectivo de bienes de la sociedad en un momento determinado y cuyo
conocimiento sólo podrá ser advertido con la confección y lectura del balance. A diferencia del capital social, el
patrimonio, por representar el conjunto de todos los bienes y de las deudas de la sociedad, es esencialmente
mutable a tenor de las contingencias de los negocios sociales.
En el momento de la constitución de la sociedad, el patrimonio se corresponde con la cifra numérica
representativa de los aportes; pero una vez iniciada la gestión de la empresa, mientras que el patrimonio variará
según la suerte de los negocios, el capital permanecerá invariable, convirtiéndose así en una cifra nominal que
implica jurídicamente un compromiso para la sociedad en cuanto a mantener la equivalencia entre dicha cifra y
el patrimonio.
Cuando el activo patrimonial supere la cifra de capital, existen “ganancias” que pueden distribuirse; caso
contrario no podrá haber reparto de utilidades e, incluso, no puede haberlo respecto de eventuales utilidades de
un ejercicio sin antes compensar las pérdidas de ejercicios anteriores.

2) Acepciones:

La LSC en el párrafo 2º del artículo 186 dispone: “En esta Sección, "capital social" y "capital suscripto" se
emplean indistintamente”. Cuando en esta sección la ley habla de “capital social” su referencia es exclusivamente
al “capital suscripto”, es decir, el que los suscriptores se comprometieron contractualmente a aportar, generándose
para ellos la obligación de integrarlo. Con esto se elimina toda referencia al capital autorizado cuyo concepto se
justificaba en el régimen del Código de Comercio debido a que, precisamente, la sociedad anónima requería
autorización gubernativa para funcionar.

3) suscripción e integración del capital:

Con respecto a la suscripción del capital, el artículo 186 párrafo 1º establece: “El capital debe suscribirse
totalmente al tiempo de la celebración del contrato constitutivo. No podrá ser inferior a CIENTO VEINTE MILLONES
DE AUSTRALES (A 120.000.000). Este monto podrá ser actualizado por el Poder Ejecutivo, cada vez que lo estime
necesario”. La cifra indicada en el artículo ha sido actualizada en $12.000.
Con relación a la integración del capital, el artículo 187 dispone: “La integración en dinero efectivo no podrá
ser menor al veinticinco por ciento (25 %) de la suscripción: su cumplimiento se justificará al tiempo de ordenarse la
inscripción con el comprobante de su depósito en un banco oficial, cumplida la cual, quedará liberado.
Aportes no dinerarios.
Los aportes no dinerarios deben integrarse totalmente. Solo pueden consistir en obligaciones de dar y su cumplimiento se
justificará al tiempo de solicitar la conformidad del artículo 167”.
Los aportes dinerarios deberán integrarse en no menos del 25% contemporáneamente a la constitución. Si
no se integrase en su totalidad al momento de la suscripción, el saldo podrá diferirse en no más de dos años,
conforme lo dispuesto por el artículo 166 inc. 2 de la LSC.
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Finalmente, el artículo 210 dispone: “El cedente que no haya completado la integración de las acciones,
responde ilimitada y solidariamente por los pagos debidos por los cesionarios. El cedente que realice algún pago, será
copropietario de las acciones cedidas en proporción de lo pagado”.
Se da esta regla para asegurar la intangibilidad del capital. Nadie puede vender sus acciones y quedar
liberado de responsabilidad si no integró previamente su suscripción.

4) Mora en la integración:

Esta regulada en los artículo 192 y 193 de la LSC. El primero de estos artículos establece: “La mora en la
integración se produce conforme al artículo 37 y suspende automáticamente el ejercicio de los derechos inherentes a las
acciones en mora”.
Sin perjuicio de las acciones que puedan resultar de lo dispuesto en el artículo 193, la mora en la
integración de las acciones suscripta suspende automáticamente el ejercicio de todos los derechos sociales a ellas
adscriptos. Cabe aclarar que tal suspensión lo es respecto de las “acciones en mora”, continuando el accionista
en la calidad de tal por las acciones que eventualmente hubiera integrado.
Por su parte el artículo 193 dispone: “El estatuto podrá disponer que los derechos de suscripción correspondientes
a las acciones en mora sean vendidos en remate público o por medio de un agente de Bolsa si se tratara de acciones cotizables.
Son de cuenta del suscriptor moroso los gastos del remate y los intereses moratorios, sin perjuicio de su responsabilidad por
los daños.
También podrá establecer que se produce la caducidad de los derechos; en este caso la sanción producirá sus efectos previa
intimación a integrar en un plazo no mayor de treinta (30) días, con pérdida de las sumas abonadas. Sin perjuicio de ello,
la sociedad podrá optar por el cumplimiento del contrato de suscripción”.
Producida la mora, la sociedad podrá optar entre aplicar la sanción prevista en el estatuto o exigir el
cumplimiento del contrato de suscripción.

5) Representación del capital: acciones:

a) Concepto y generalidades: Las acciones corresponden a una parte alícuota del capital de las
sociedades por acciones y, por ende, todas han de ser del mismo valor. Las acciones reúnen las cualidades de
un título valor, fijan los derechos económicos y políticos de los accionistas y prueban la calidad de tal.
La acción es representable en un título o en un asiento (también llamado acción), que otorga a su titular la
calidad de socio.
La designación o nombre “acción” tiene un triple significado: se refiere a una fracción del capital; al
derecho patrimonial a esa fracción; y al título que la representa.
b) Valor: Las acciones deben ser de igual valor de diez pesos o sus múltiplos. Dentro del valor de las
acciones puede individualizarse el valor nominal, el real, el de cotización, y el contable.
Nominal es aquel cuya cifra corresponde al valor inserto en la acción; real, el de la fracción que
corresponde en el patrimonio social; de cotización, aquel que se fija conforme a la oferta y la demanda en el
mercado de valores correspondiente; y contable, aquel que resulta de los registros contables, que con los ajustes
correspondientes permite determinar el real, que influencia el valor de cotización.
c) Cerificados: Antes de que las acciones estuviesen totalmente integradas, la sociedad podrá otorgar
a los accionistas certificados globales nominales que tienen una naturaleza igual al de las acciones. En estos
certificados se irá efectuando la anotación de las integraciones que se vayan realizando. Una vez que se han
integrado completamente dichas acciones, los titulares de estos certificados podrán exigir a la sociedad, la entrega
de los títulos representativos de las acciones. Hasta tanto se cumpla con esta entrega, el certificado provisional
será considerado definitivo, negociable y divisible. O sea que un certificado, que no es una acción, vale como tal
una vez integrado el aporte.
d) Formalidades: Los artículos 211 y 212 regulan las formalidades que deberán reunir las acciones y
los certificados provisionales. El primero de estos artículos establece: “El estatuto social establecerá las formalidades
de las acciones y de los certificados provisionales.
Son esenciales las siguientes menciones:
1º) Denominación de la sociedad, domicilio, fecha y lugar de constitución, duración e inscripción;
2º) El capital social;
3º) El número, valor nominal y clase de acciones que representa el título y derechos que comporta;
4º) En los certificados provisionales, la anotación de las integraciones que se efectúen.
Las variaciones de las menciones precedentes, excepto las relativas al capital, deberán hacerse constar en los títulos”.
Por su parte, el artículo 212 dispone: “Los títulos y las acciones que representan se ordenarán en numeración
correlativa.
Firma: su reemplazo.
Serán suscriptas con firma autógrafa por no menos de un director y un síndico. La autoridad de contralor podrá autorizar
en cada caso, su reemplazo por impresión que garantice la autenticidad de los títulos y la sociedad inscribirá en su legajo
un facsímil de éstos”.
Con estos datos se busca dar al accionista y a los terceros los elementos necesarios para establecer los
derechos de poseedor del título en la sociedad.
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Para un sector de la doctrina, la característica de este título es ser “no formal” porque la omisión de
requisitos fijados por la ley no lo vicia de nulidad. Otros, en cambio, sostienen que el título-acción que deje de
contener algunas de tales menciones será nulo y deberá ser sustituido por otro título legalmente completo.
Nuestra jurisprudencia tiene establecido sobre el particular, que aún cuando se admita que la omisión de
algunos de los requisitos que mencionan los articulo 211 y 212 de la LSC no acarrearán fatalmente la nulidad del
título, lo cierto es que tal sanción es procedente cuando se han obviado requisitos esenciales, tales como la
numeración, el valor nominal, clases de acciones que representan, derechos que comportan y la firma con el
alcance que exige el artículo 212, y que la ausencia de la firma del síndico, así como también el número indicativo
de las acciones que representan, impide que los títulos sean considerados como acciones, atento a que dichos
efectos son esenciales, por lo que ante su omisión carecen de validez como tales.
e) Indivisión. Copropiedad: Dispone el artículo 209: “Las acciones son indivisibles.
Si existe copropiedad se aplican las reglas del condominio. La sociedad puede exigir la unificación de la representación
para ejercer los derechos y cumplir las obligaciones sociales”.
La indivisibilidad de la acción, come medida mínima de la representación del capital societario, no debe
entenderse como indivisibilidad de los títulos representativos, cuando estos representen a más de una acción.
La indivisibilidad de la acción obedece a que esta será siempre de igual valor, lo cual implica sostener la
imposibilidad de fraccionamiento entre diversos titulares, ni en porciones inferiores a su valor nominal. Los
derechos comprendidos en las acciones se practican in totum (conjuntamente) y no de manera partible, pues lo
contrario podría conducir a que en referencia a un mismo título se sostuvieran decisiones contrarias.
Expresa el párrafo 2º del artículo 209 de la LSC: “Si existe copropiedad se aplican las reglas del condominio…”.
Es posible establecer copropiedad sobre las acciones, para lo cual se aplica el régimen del condominio a una
acción o a una pluralidad de acciones. Lo único que se exige es la unificación de la representación de tales
acciones.
Esa copropiedad puede ser tanto de la acción, como del título. En este último caso, si representan más de
una acción, los copropietarios pueden solicitar la expedición de nuevos títulos representativos que permitan hacer
cesar el condominio.
También es posible constituir usufructo de acciones, partiendo del concepto del Código Civil, de que el
usufructo es el derecho real de poder gozar de la cosa en forma periódica sin alterar su naturaleza.
f) Clasificación de las acciones: Las acciones pueden ser divididas desde numerosos puntos de
vista:

1. Desde el punto de vista de los derechos que confieren: La ley 19.550 establece que: “El estatuto puede
prever diversas clases de acciones con derechos diferentes; dentro de cada clase conferirán los mismos derechos…”. Desde
el punto de vista de los derechos que confieren, las acciones pueden clasificarse en acciones ordinarias o
privilegiadas.

Ordinarias: Genéricamente se caracterizan como “acciones ordinarias”,


aquellas que por no conferir preferencia patrimonial se mantienen en los
cánones del principio general según el cual los socios participan en las
utilidades en proporción a los aportes. Las acciones ordinarias pueden ser
a) De voto simple: cada acción da derecho a un solo voto.
Acciones b) De voto plural: cada acción puede conferir más de un voto y hasta un
máximo de 5 votos por cada acción. A demás de esta limitación, la ley
dispone que cuando se emitan acciones de voto plural, las mismas no
podrán conferir preferencia patrimonial simultáneamente. Por otro lado,
cuando la sociedad ingrese al régimen de la oferta pública, no podrá
emitir más acciones con voto plural, auque se mantienen las ya emitidas.
Preferidas: Son las que reconocen o conceden ventaja patrimonial. Estas
ventajas pueden consistir en una participación adicional en las ganancias,
en preferencia sobre la cuota de liquidación, etc.
Estas clases de acciones confieren a su tenedor una particular situación
en el ente, ya que si bien son accionistas, las preferencias patrimoniales
que ostentan los colocan también en cierta medida como acreedores de la
sociedad. Atendiendo a esta circunstancia, la ley reconoce que estas
acciones pueden carecer de voto y, si confieren tal derecho, sólo podrán
reconocer un voto por acción. Cuando carezcan de voto, la ley igualmente
les confiere tal derecho en las siguientes circunstancias:
1. Ante el tratamiento de cuestiones que impliquen serias alteraciones a
las condiciones tenidas en cuenta al ingresar al ente.
2. Durante el tiempo en que los beneficios que constituye su preferencia
no puedan ser percibidos.

2. Desde el punto de vista de su circulación: Podemos distinguir las acciones al portador, las
nominativas –endosables y no endosables- y acciones escriturales.
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1. AL PORTADOR: Las acciones al portador son aquellas que se transmiten por la mera entrega manual,
su simple tradición, sin requerir cesión ni inscripción alguna. La posesión del título basta para ejercer sus derechos
tanto frente a la sociedad como a terceros.
2. NOMINATIVAS: Las acciones nominativas son aquellas que se emiten a nombre de una determinada
persona y su transferencia ha de regirse por las normas de la cesión, a partir de cuya celebración el acto tiene
plena eficacia entre partes.
La transmisión de estas acciones así como la de los eventuales derechos reales que pudieran gravarlas,
debe notificarse a la sociedad emisora o entidad que llevase el registro por escrito e inscribirse en el libro o cuenta
pertinente, siendo oponible contra la sociedad y terceros desde esta inscripción.
En cuanto a las acciones nominativas endosables –que como su propio nombre lo indica constituyen una
especie de las nominativas- circulan mediante una cadena ininterrumpida de endosos y para el ejercicio de sus
derechos el endosatario deberá solicitar el registro pertinente.
3. ESCRITURALES: Las escriturales son incorpóreas, es decir, no son representadas en título, sino en
cuentas llevadas a nombre de sus titulares por la sociedad emisora.
Con esto la ley intenta palear una situación frecuente en las sociedades anónimas cerradas o de familia,
las cuales usualmente no emiten los títulos representativos de las divisiones del capital.
La calidad de accionista se presume por las constancias abiertas en el registro de acciones escriturales,
resultando responsable la sociedad frente a los accionistas por los errores o irregularidades de las cuentas.
En relación a la transferencia, el hecho de su carencia de representación en títulos, en nada mengua su
negociabilidad, rigiendo el mismo régimen previsto para la trasmisión de las acciones nominativas, con sus
propias particularidades, pues en el caso de las acciones escriturales deberá notificarse en forma expresa y por
escrito a la sociedad emisora o entidad que lleve el registro, sobre la transmisión efectuada, a efectos de su
inscripción en el libro correspondiente.
Con relación a la clasificación anteriormente efectuada, el párrafo 1º y 5º del artículo 208 establecen: “Los
títulos pueden representar una o mas acciones y ser al portador o nominativos; en este último caso, endosables o no.
Acciones escriturales. (Inc. 5º)
El estatuto puede autorizar que todas las acciones o algunas de sus clases no se representen en títulos. En tal caso deben
inscribirse en cuentas llevadas a nombre de sus titulares por la sociedad emisora en un registro de acciones escriturales al
que se aplica el artículo 213 en lo pertinente o por bancos comerciales o de inversión o cajas de valores autorizados.
La calidad de accionista se presume por las constancias de las cuentas abiertas en el registro de acciones escriturales. En
todos los casos la sociedad es responsable ante los accionistas por los errores o irregularidades de las cuentas, sin perjuicio
de la responsabilidad del banco o caja de valores ante la sociedad, en su caso.
La sociedad, la entidad bancaria o la caja de valores deben otorgar al accionista comprobante de la apertura de su cuenta
y de todo movimiento que inscriban en ella. Todo accionista tiene además, derecho a que todo se le entregue, en todo tiempo,
constancia del saldo de su cuenta, a su costa”.
El inc. 1º del artículo ha sido modificado por la ley 24.587, la cual, al reinstaurar el régimen de
nominatividad de los títulos valores privados emitidos en el país, declara inaplicable toda norma que se oponga a
sus disposiciones. De este modo, el párrafo 1º del artículo 208 tiene que considerarse alusivo exclusivamente a
que los títulos pueden representar una o más acciones, debiendo ser nominativos no endosables.
Se elimina así, la posibilidad de emitir títulos al portador y aún nominativos endosables, imponiéndose de
este modo la existencia exclusiva de títulos nominativos no endosables, o sea, los que extendidos a nombre de
persona determinada confieren los derechos a quien ostente la tenencia efectiva y figure inscripto con su nombre
en el título y en el libro de registro de acciones.
g) Cupón: Los cupones están adheridos a los títulos-acciones para legitimar al tenedor a ejercer un derecho
específico: cobro de dividendo, suscripción preferente, etc.
Pueden tener un régimen de circulación distinto al de los títulos a que van adheridos, y en este sentido, el
artículo 212 de la LSC expresa: “Los cupones pueden ser al portador aun en las acciones nominativas. Esta disposición
es aplicable a los certificados”.
Estos cupones están destinados a la percepción de dividendos o bonificaciones, pero también se usan para
acreditar el ejercicio de otros derechos (por ejemplo, el ejercicio del derecho de opción para suscribir con
preferencia un aumento de capital).
El cupón representa un derecho eventual y es un título accesorio al principal que se agotará en la recepción
de un derecho determinado y desvalorizará consecuentemente a la acción a la cual accede.
Pese a que en algún momento puede considerárselo autónomo del principal y ser enajenado
independientemente, no por ello perderá su dependencia al principal.

h) Derechos reales: usufructo y prenda de acciones: El usufructo es un desmembramiento del


derecho de propiedad, y significa que un bien determinado es propiedad de una persona, pero que otro tiene el
derecho de usarlo en determinadas condiciones.
En el artículo 218 se recepta el derecho real de usufructo y aclara que la calidad de socio le corresponde
al nudo propietario, mientras que el usufructuario tiene derecho a percibir las ganancias obtenidas durante el
usufructo y no están comprendidas las ganancias pasadas a reserva o capitalizadas, pero si abarca las ganancias
derivadas de las acciones que se estiman por la capitalización. Para el caso de usufructuarios sucesivos, el
dividendo lo percibirá el tenedor del título al momento del pago.
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El ejercicio de los demás derechos derivados de la calidad de socio corresponde al nudo propietario,
salvo pacto en contrario y el usufructo legal.
Respecto de las acciones que no tuvieren totalmente integradas, el usufructuario para conservar su
derecho, debe realizar los pagos que correspondan, sin perjuicio de las acciones de repetición que luego podrá
intentar contra el nudo propietario.
En cuanto a la prenda de las acciones, el artículo 219 regula que en caso de constitución de prenda o de
embargo judicial, los derechos emergentes de las acciones corresponden al propietario. El acreedor prendario o
el titular del derecho embargado, está obligado a permitir al socio el ejercicio de sus derechos.
i) Transmisibilidad: Dispone el artículo 214: “La transmisión de las acciones es libre. El estatuto puede
limitar la transmisibilidad de las acciones nominativas o escriturales, sin que pueda importar la prohibición de su
transferencia.
La limitación deberá constar en el título o en las inscripciones en cuenta, sus comprobantes y estados respectivos”.
El principio general es, pues, la libre transmisibilidad de las acciones, sin perjuicio de las limitaciones
formales resultantes del régimen de nominatividad. Pueden establecerse cláusulas limitativas por vía estatutaria,
pero deberán juzgarse nulas aquellas que entrañen, por su carácter o extensión, la prohibición de transferir.
Por su parte, con relación a la transmisión de las acciones nominativas y escriturales, el artículo 215
dispone: “La transmisión de las acciones nominativas o escriturales y de los derechos reales que las graven debe notificarse
por escrito a la sociedad emisora o entidad que lleve el registro e inscribirse en el libro o cuenta pertinente. Surte efecto
contra la sociedad y los terceros desde su inscripción.
En el caso de acciones escriturales, la sociedad emisora o entidad que lleve el registro cursará aviso al titular de la cuenta
en que se efectúe un débito por transmisión de acciones, dentro de los diez (10) días de haberse inscripto, en el domicilio que
se haya constituido; en las sociedades sujetas al régimen de la oferta pública, la autoridad de contralor podrá reglamentar
otros medios de información a los socios.
Las acciones endosables se transmiten por una cadena ininterrumpida de endosos y para el ejercicio de sus derechos el
endosatario solicitará el registro”.
Siendo el registro un recaudo de oponibilidad esencial, importa destacar que, suscripto el contrato de
cesión, el cesionario resulta propietario de los títulos auque no accionista mientras no se produzca la pertinente
inscripción. Hasta ese momento, las obligaciones y derechos de tal calidad recaen sobre el cedente.
El último párrafo de este artículo es inaplicable a tenor del régimen de nominatividad vigente.

6) Bonos de goce y bonos de participación:

Los bonos son títulos que puede emitir la sociedad, de naturaleza diferente a las acciones, y que otorgan a
sus titulares el derecho de participar exclusivamente en las utilidades sociales.
Los bonos se clasifican de la siguiente manera:
1. Bonos de goce: Se otorgan a los titulares de acciones totalmente amortizadas y dan derecho a la
participación en las ganancias y en el producido de la liquidación, después de reembolsado el valor nominal de
las acciones no amortizadas.
2. Bonos de participación: Se emiten a favor de los accionistas por prestaciones que no consistan en aportes
de capital. A diferencia de los bonos de goce, sólo dan derecho a participar en las ganancias del ejercicio.
Los bonos de participación se abonan contemporáneamente con el dividendo.

7) Modificación del capital:

I) Aumento del capital: La denominada “intangibilidad del capital social” no supone que éste sea
inmodificable, sino que para su aumento o reducción se cumpla con los recaudos y exigencias legales que tutelan
el interés de terceros y de los propios socios. El aumento del capital puede encontrar razón en múltiples
circunstancias de la gestión societaria: favorecer la obtención de créditos, propender a un mayor desarrollo de la
empresa, solucionar problemas económicos, etc. Pero también es frecuente herramienta de manejos fraudulentos
o alejados del interés social al que debe servir: en este orden de idea, por ejemplo, no se permite la emisión de
nuevas acciones mientras las anteriores no hayan sido suscriptas para evitar la creación de un capital ficticio.
Del mismo modo, el aguamiento del capital social, es decir, la debilitación de la participación de algunos
accionistas en el espectro económico y político del ente a consecuencia de sucesivos aumentos de capital
impuestos por eventuales mayorías ha determinado la instauración del derecho de preferencia y, después de la ley
22.903, del derecho de receso del accionista que no pueda o no quiera efectuar el desembolso que implicaría
suscribir el aumento.
El artículo 188 establece: “El estatuto puede prever el aumento del capital social hasta su quíntuplo. Se decidirá
por la asamblea sin requerirse nueva conformidad administrativa. Sin perjuicio de lo establecido en el artículo 202, la
asamblea solo podrá delegar en el directorio la época de la emisión, forma y condiciones de pago. La resolución de la
asamblea se publicará e inscribirá.
En las sociedades anónimas autorizadas a hacer oferta pública de sus acciones, la asamblea puede aumentar el capital sin
límite alguno ni necesidad de modificar el estatuto. El directorio podrá efectuar la emisión por delegación de la asamblea,
en una o mas veces, dentro de los dos (2) años a contar desde la fecha de su celebración”.
Cumplida la suscripción del nuevo aumento del capital social, la sociedad puede exhibir en sus estados
contables la nueva cifra de su capital social, y emitir sus nuevos títulos accionarios, sin que ello quede afectado
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por la falta de integración de las acciones por los accionistas suscriptores, pues tal contingencia sólo habilita a
la sociedad a exigir el cumplimiento del contrato de suscripción o resolver el mismo. Ello explica el fundamento
por el cual el legislador establece que los conceptos de “capital social” y “capital suscripto” se emplean
indistintamente en la sección de la ley 19.550 dedicada al capital de la SA.
Ahora bien, el aumento previsto en el artículo 188 importa para los accionistas nueva suscripción de
capital; es decir que implica un desembolso para los socios. Existen no obstante, otras modalidades de aumento
de capital: así, encuadrados en lo que se denomina modos de financiación interna se destacan:
1. Capitalización de reservas: es el medio por el cual pasan al capital las reservas facultativas que se
hubieran acumulado, entregándose acciones en proporción a las que cada accionista posee.
2. Capitalización de utilidades: importa la incorporación al capital de las utilidades realizadas y liquidas
que, de éste modo, no se distribuyen entre los accionistas, entregándose acciones a cambio.
3. Revaluación de activos: es el medio por el cual se incorporan en las cifras el mayor valor adquirido
por los bienes patrimoniales en virtud de la fluctuación monetaria generada en los periodos inflacionarios.
En estas modalidades de financiación interna no existe obligación de nuevas erogaciones para los
accionistas, pues los importes de las acciones entregadas se consideran abonados con los aportes ya realizados
(de ahí que estas acciones se denominan “liberadas” o “integradas”).
Entre los modos de financiación externa se encuentra la capitalización de deudas, entrega de acciones por
adquisición de bienes o pago de servicios y la conversión de debentures u obligaciones negociales en acciones.
Derecho de suscripción preferente y derecho de acrecer que tienen los socios: El artículo 194 reza:
“Las acciones ordinarias, sean de voto simple o plural, otorgan a su titular el derecho preferente a la suscripción de nuevas
acciones de la misma clase en proporción a las que posea, excepto en el caso del artículo 216, último párrafo; también otorgan
derecho a acrecer en proporción a las acciones que haya suscripto en cada oportunidad.
Cuando con la conformidad de las distintas clases de acciones expresadas en la forma establecida en el artículo 250, no se
mantenga la proporcionalidad entre ellas, sus titulares se considerarán integrantes de una sola clase para el ejercicio del
derecho de preferencia.
Ofrecimiento a los accionistas.
La sociedad hará el ofrecimiento a los accionistas mediante avisos por tres (3) días en el diario de publicaciones legales y
además en uno de los diarios de mayor circulación general en toda la República cuando se tratare de sociedades
comprendidas en el artículo 299.
Plazo de ejercicio.
Los accionistas podrán ejercer su derecho de opción dentro de los treinta (30) días siguientes al de la última publicación, si
los estatutos no establecieran un plazo mayor.
Tratándose de sociedades que hagan oferta pública, la asamblea extraordinaria, podrá reducir este plazo hasta un mínimo
de diez días, tanto para sus acciones como para debentures convertibles en acciones”.
El derecho de preferencia asegura a todos los accionistas la posibilidad de mantenerse dentro de la
sociedad en la misma proporción que tienen, pese a que haya aumentos de capital. Se asegura el conocimiento de
todos mediante la publicación por tres días.
La ley 22.903 agregó el derecho de acrecer en forma proporcional a las acciones que hayan suscripto en
cada emisión, y posibilita extender los derechos a las acciones preferidas.
No obstante, este remedio no entraña solución integral al problema del “aguamiento” de la participación
social de quien no esté en condiciones de suscribir su parte proporcional en el nuevo capital; en todo caso atiende
a la situación de quien “puede hacerlo”. Por ello, la reforma de la ley 22.903 ha instituido el derecho de receso a
favor de los accionistas que no quieren o no pueden afrontar las nuevas obligaciones.
Limitaciones al ejercicio de derecho de preferencia: El artículo 197 dispone: “La asamblea
extraordinaria, con las mayorías del último párrafo del artículo 244, puede resolver en casos particulares y excepcionales,
cuando el interés de la sociedad lo exija, la limitación o suspensión del derecho de preferencia en la suscripción de nuevas
acciones, bajo las condiciones siguientes:
1º) Que su consideración se incluya en el orden del día;
2º) Que se trate de acciones a integrarse con aportes en especie o que se den en pago de obligaciones preexistentes”.
Como condición específica para la suspensión del derecho de preferencia, las acciones suscriptas tienen
que ser “acciones a integrarse con aportes en especie o que se den en pago obligaciones preexistente”. Pero, aún
concurriendo estas modalidades, no justifican por si solas la posibilidad de limitar o suspender el derecho de
preferencia, pues tienen que concurrir con situaciones “particulares y excepcionales, cuando el interés de la
sociedad lo exija”. Este interés social debe ser concreto y específico a una circunstancia determinada, ya que no
basta aludir genéricamente a él para imponer limitaciones al derecho comentado.
Se requiere al efecto resolución de asamblea extraordinaria con la mayoría agravada del artículo 244
párrafo último, y la inclusión de la consideración puntual del tema en el orden del día.
Acción de nulidad: No respetados estos requisitos específicos que marca la ley o ejercitado
arbitrariamente tendrá el accionista perjudicado acción para solicitar que se cancele dicha suscripción (art. 195).
Si no fuese posible esa cancelación, el perjudicado podrá ejercer una acción de resarcimiento contra la sociedad
y los directores solidariamente.
El plazo que tiene el accionista perjudicado para iniciar las acciones pertinentes, es de seis meses a partir
del vencimiento del plazo que tenía o debía tener para la suscripción preferente (art. 196). Si se hubiese omitido
la publicidad, el plazo correrá desde que el accionista tome conocimiento de la emisión.
55
La acción de cancelación puede ser promovida también por cualquier director o síndico para resguardar
su propia responsabilidad.
Aumento por oferta pública: En caso de que los accionistas no hayan ejercitado su derecho de
suscripción preferente, o cuando hayan renunciado a hacerlo o resguardando el derecho de suscripción preferente,
el aumento de capital puede hacerse por oferta pública.
Si se violare el régimen de control de la oferta pública, las emisiones son nulas y los derechos que otorguen
son inoponibles a la sociedad, socios y terceros, debiendo proceder a la cancelación de la emisión, cuya nulidad
puede ser reclamada por el propio o los accionistas perjudicados, o la sociedad, los directores o síndicos, que son
responsables solidarios –junto con la sociedad- de los daños causados.
Adquisición de sus acciones por la sociedad: Disponen los artículos 220 y 223: “La sociedad puede
adquirir acciones que emitió, sólo en las siguientes condiciones:
1º) Para cancelarlas y previo acuerdo de reducción del capital;
2º) Excepcionalmente, con ganancias realizadas y líquidas o reservas libres, cuando estuvieren completamente integradas y
para evitar un daño grave, lo que será justificado en la próxima asamblea ordinaria;
3º) Para integrar el haber de un establecimiento que adquiere o de una sociedad que incorpore”.
“El directorio enajenará las acciones adquiridas en los supuestos 2º y 3º del artículo anterior dentro del término de
un (1) año; salvo prórroga por la asamblea. Se aplicará el derecho preferente previsto en el artículo 194.
Suspensión de derechos.
Los derechos correspondientes a esas acciones quedarán suspendidos hasta su enajenación; no se computarán para la
determinación del quórum ni de la mayoría”.
Las disposiciones de estos artículos constituyen la excepción a lo que se puede considerar como regla en
la materia.

II) Emisión bajo la par y emisión con prima: El tema se encuentra regulado en el artículo 202
que dispone: “Es nula la emisión de acciones bajo la par, excepto en el supuesto de la Ley N. 19.060.
Se podrá emitir con prima, que fijará la asamblea extraordinaria, conservando la igualdad en cada emisión. En las
sociedades autorizadas para hacer oferta pública de sus acciones la decisión será adoptada por asamblea ordinaria la que
podrá delegar en el directorio la facultad de fijar la prima, dentro de los límites que deberá establecer.
El saldo que arroje el importe de la prima, descontados los gastos de emisión, integra una reserva especial. Es distribuible
con los requisitos de los artículos 203 y 204”.
Lo normal en la emisión de acciones es que las acciones se emitan a la par, es decir, al valor nominal del
cual consta dicha acción. Sin embargo, en determinados casos, pueden emitirse acciones bajo la par o con prima.
La emisión “bajo la par” significa emisión de acciones por debajo de su valor nominal; se utiliza para
incentivar la inversión debido a la ventaja comparativa que supone suscribir títulos con un valor inferior. El
principio de la intangibilidad del capital determina la nulidad instaurada en la especie por el artículo 202, no
obstante lo cual, se admite como excepción en las sociedades que coticen en bolsa y cuando la suscripciones sean
a integrar en dinero efectivo.
La “emisión con prima” es un sobreprecio del valor nominal de la acción, que paga el suscriptor de
acciones de una sociedad cuyas acciones cotizan a la par. Esta prima debe ser fijada por asamblea extraordinaria,
y deducidos los gastos de emisión, se destina a una reserva especial.
La emisión con prima tiene como finalidad equiparar la situación de los nuevos socios con la posición de
los antiguos accionistas, en relación con el patrimonio de la sociedad antes del aumento del capital social. Su
función es la de conservar los accionistas existentes el mayor valor real de la acción, que si se emitiera sin prima,
traería un enriquecimiento gratuito a los nuevos accionistas, quienes participarían en igualdad de condiciones con
los antiguos de la situación económica ventajosa que representa una empresa en marcha.

III) Reducción del capital: Podemos distinguir tres supuestos: reducción voluntaria, reducción por
pérdidas y reducción obligatoria.
a) Reducción voluntaria: La reducción voluntaria es la que los socios deciden realizar efectivizando de
esta manera una disminución en el monto primitivo del capital social.
Supone la existencia de un capital excesivo para el desenvolvimiento de las actividades societarias, para
el cumplimiento del objeto social.
Esta reducción voluntaria debe ser resuelta por asamblea general extraordinaria, con informe fundado del
síndico. Se debe realizar la publicación necesaria para la transferencia de fondos de comercio, es decir, cinco días
en diario de publicaciones legales y sujeta a la oposición de los acreedores, los cuales pueden ver cercenadas sus
garantías ante la reducción del capital, que es precisamente lo que se tuvo en mira al otorgar un crédito a la
sociedad. La oposición de los acreedores no suspende el trámite formal, pero no se podrá formalizar efectivamente
la reducción si no son desinteresados o debidamente garantizados.
b) Reducción por pérdidas: Dispone el artículo 205: “La asamblea extraordinaria puede resolver la reducción
del capital en razón de pérdidas sufridas por la sociedad para restablecer el equilibrio entre el capital y el patrimonio social”.
El fundamento de la llamada “reducción por pérdidas” no es otro que evitar la publicidad engañosa de un
capital social inexistente y prever las soluciones societarias a una eventual insolvencia de la sociedad.
c) Reducción obligatoria: Está regulada en el artículo 206 que establece: “La reducción es obligatoria cuando
las pérdidas insumen las reservas y el 50 % del capital”.
56
Si no realizan la reducción, si bien no está previsto un régimen específico de responsabilidad debe
entenderse que le es aplicable a los directores y síndicos la acción individual de responsabilidad prevista por el
artículo 279 de la LSC, a favor de quienes puedan resultar perjudicados por tal situación.

8) Aportes irrevocables a cuenta de futuras emisiones de acciones:

Este instituto, que no ha sido previsto en la ley 19.550, surge de la necesidad de dotar de fondos de refresco
a la sociedad, que se imputan (los fondos) como “aportes” para ser capitalizados en una futura asamblea a
celebrarse, asumiendo también el carácter de “irrevocables” a efectos de que el suministrante o dador de tales
fondos evite reclamarlos antes de producirse el aumento del capital.
Si bien este instituto ha recibido la adhesión de la doctrina y jurisprudencia mayoritaria, no es difícil
advertir que bajo él se disfraza un préstamo mercantil de carácter gratuito, al cual se le ha cambiado de
denominación para evitar que dicho mutuo engrose el largo pasivo de la sociedad.

9) Reintegro del capital:

Este mecanismo procura que los socios a través de nuevos aportes efectúen nuevos desembolsos para ser
aplicados al activo social.
El reintegro es un recuso financiero que entraña la obligación de los socios de integrar nuevos aportes
con la única finalidad de engrosar el patrimonio social, sin modificar la cifra nominal del capital, por lo que no
se entregan nuevas acciones o participaciones, siendo invariable, por ende, la situación política y/o patrimonial
del socio.
En estricto rigor, el reintegro no implica una modificación del capital, pues a lo que tiende es a su
mantenimiento, mediante el acrecentamiento del patrimonio social en la medida necesaria para que el exceso de
los valores del pasivo coincidan con la cifra del capital, como ha señalado la doctrina.

10) Amortización de acciones:

La amortización de acciones se da cuando la misma sociedad emisora adquiere sus acciones (con el
producto de ganancias realizadas y liquidas) con el objeto de cancelar los derechos emergentes de ellas,
reembolsando su valor al accionista.
El procedimiento de amortización de acciones debe estar previsto en el estatuto. Esta amortización se
produce en aquellas acciones totalmente integradas y con ganancias realizadas y líquidas; puede tratarse de una
amortización total o parcial conforme las previsiones del estatuto.
Debe existir una resolución de asamblea general extraordinaria, sobre el punto que fije la amortización y
asegure la igualdad de los accionistas, a demás del justo precio.
Finalmente, si las acciones son amortizadas en parte, se asentará en los títulos o en las cuentas de acciones
escriturales. En cambio si la amortización es total, los mismo se anularán, reemplazándose por bonos de goce o
inscripciones en cuentas con el mismo efecto.

11) Dividendos:

Por dividendo se entiende la parte correspondiente a cada acción resultante de dividir la utilidad líquida
y realizada del ejercicio dispuesta a distribuir, por la cantidad de acciones en que se fracciona el capital.
El dividendo debe necesariamente resultar:
a) De ganancias realizadas y líquidas;
b) Del balance regularmente confeccionado;
c) Aprobado por la decisión de la asamblea;
d) Distribuido, al no propiciarse por el directorio la creación de reservas extraordinarias, o no aprobarse ellas por
la asamblea.
El artículo 244 párrafo 1º dispone: “La distribución de dividendos o el pago de interés a los accionistas son lícitos
sólo si resultan de ganancias realizadas y líquidas correspondientes a un balance de ejercicio regularmente confeccionado y
aprobado”. Según el art. 225: “No son repetibles los dividendos percibidos de buena fe”. La buena fe consistirá en la
ignorancia de que, en realidad, las utilidades no se habían producido.
Con relación a los dividendos anticipados, el artículo 224 segunda parte establece: “Está prohibido distribuir
intereses o dividendos anticipados o provisionales o resultantes de balances especiales, excepto en las sociedades comprendidas
en el artículo 299.
En todos estos casos los directores, los miembros del consejo de vigilancia y síndicos son responsables ilimitada y
solidariamente por tales pagos y distribuciones”.

Bolilla nº 13: Sociedad anónima. Órgano de gobierno:


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La asamblea es el órgano de gobierno de la sociedad. Puede definirse a la asamblea como la reunión de
los accionistas convocada y celebrada de acuerdo a la ley y los estatutos, para considerar y resolver sobre los
asuntos indicados en la convocatoria.
Son características de las asambleas de accionistas:
1. Es el órgano de gobierno de la sociedad.
2. Es un órgano no permanente de la sociedad, en el sentido de que no funciona ininterrumpidamente
durante toda la existencia de la sociedad, sino cuando es convocada por el órgano competente.
3. Sus facultades son indelegables, por cuanto su competencia es exclusiva y no puede ser suplida por
decisiones de otros órganos de la sociedad.
4. La validez de sus decisiones implica el respeto de la legalidad en todas y cada una de las etapas
formativas de la voluntad social.
5. Sus decisiones, en tanto respeten el estatuto y el ordenamiento legal, son obligatorias para todos los
accionistas y deben ser cumplidas por el directorio.

1) Competencia de la asamblea:

El artículo 233 del la LSC dispone: “Las asambleas tienen competencia exclusiva para tratar los asuntos
incluidos en los artículos 234 y 235.
Lugar de reunión.
Deben reunirse en la sede o en el lugar que corresponda a jurisdicción del domicilio social.
Obligatoriedad de sus decisiones. Cumplimiento.
Sus resoluciones conformes con la ley y el estatuto, son obligatorias para todos los accionistas salvo lo dispuesto en el artículo
245 y deben ser cumplidas por el directorio”.
La asamblea tiene competencia fijada por la ley, conforme lo regula el artículo 233.
Las decisiones asamblearias que se adoptan de acuerdo con la ley y con el estatuto son obligatorias para
la sociedad y los socios. Por lo general, la decisión de la asamblea no tiene una posibilidad de ejecución per se,
sino que el órgano de administración es el que la implementa o ejecuta, porque el órgano de gobierno no tiene
otra función que la de formar o integrar esta voluntad social. Su implementación a través del contacto con terceros
queda atribuida al órgano competente en la materia, que siempre es el órgano de administración.

2) Orden del día:

Dispone el artículo 246: “Es nula toda decisión sobre materias extrañas a las incluidas en el orden del día, salvo:
1º) Si estuviere presente la totalidad del capital y la decisión se adopte por unanimidad de las acciones con derecho a voto;
2º) Las excepciones que se autorizan expresamente en este Título;
3º) La elección de los encargados de suscribir el acta”.
El orden del día cumple una finalidad informativa y a la vez de garantía en cuanto a que los accionistas (o
los administradores) no pueden ser sorprendidos con la introducción de temas o cuestiones ajena al objeto de la
reunión.

3) Clases de asambleas:

Pueden diferenciarse las asambleas en:


1. Por los accionistas que participan:
a) Generales, porque atañen a todos los socios,
b) Especiales, en cuento afecten a los integrantes de una clase, grupo o categoría de acciones. Dos son los
casos de asamblea especial: cuando los derechos de una clase pueden verse afectados, o cuando la clase debe
ejercer derechos propios, como la elección de los directores que le tocan.
2. Por los temas que se consideran:
a) Ordinarias: Su competencia está determinada por el artículo 234 que prescribe: “Corresponde a la
asamblea ordinaria considerar y resolver los siguientes asuntos:
1) Balance general, estado de los resultados, distribución de ganancias, memoria e informe del síndico y toda otra medida
relativa a la gestión de la sociedad que le competa resolver conforme a la ley y el estatuto o que sometan a su decisión el
directorio, el consejo de vigilancia o los síndicos;
2) Designación y remoción de directores y síndicos miembros del consejo de vigilancia y fijación de su retribución;
3) Responsabilidad de los directores y síndicos y miembros del consejo de vigilancia;
4) Aumentos del capital conforme al artículo 188.
Para considerar los puntos 1) y 2) será convocada dentro de los cuatro (4) meses del cierre del ejercicio”.
En cuanto a la competencia de la asamblea ordinaria, se destaca la taxatividad de la enumeración que hace
el artículo 234, auque cabe destacar la mayor amplitud que supone la parte última del inc. 1º en cuanto alude a
“toda otra medida relativa a la gestión de la sociedad” que le competa por disposición de la ley, el estatuto o
sometan a su decisión el directorio, la sindicatura o el consejo de vigilancia.
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b) Extraordinarias: Su competencia está prevista en el artículo 235 que establece: “Corresponden a la
asamblea extraordinaria todos los asuntos que no sean de competencia de la asamblea ordinaria, la modificación del estatuto
y en especial:
1º) Aumento de capital, salvo el supuesto del artículo 188. Sólo podrá delegar en el directorio la época de la emisión, forma
y condiciones de pago;
2º) Reducción y reintegro del capital;
3º) Rescate, reembolso y amortización de acciones;
4º) Fusión, transformación y disolución de la sociedad; nombramiento, remoción y retribución de los liquidadores; escisión;
consideración de las cuentas y de los demás asuntos relacionados con la gestión de éstos en la liquidación social, que deban
ser objeto de resolución aprobatoria de carácter definitivo;
5º) Limitación o suspensión del derecho de preferencia en la suscripción de nuevas acciones conforme al artículo 197;
6º) Emisión de debentures y su conversión en acciones;
7º) Emisión de bonos”.

4) Etapas para la adopción de decisiones asamblearias:

La doctrina nacional las resume en tres: a) requisitos de convocación, b) requisitos de reunión y c)


requisitos de deliberación y voto.
a) Requisitos de convocatoria: Las asambleas ordinarias y extraordinarias serán convocadas por el
directorio o el síndico en los casos previstos por la ley, o cuando cualquiera de ellos lo juzgue necesario o cuando
sean requeridas por accionistas que representan por lo menos el cinco por ciento (5 %) del capital social, si los
estatutos no fijaran una representación menor.
En este último supuesto la petición indicará los temas a tratar y el directorio o el síndico convocará la
asamblea para que se celebre en el plazo máximo de cuarenta (40) días de recibida la solicitud.
Si el directorio o el síndico omite hacerlo, la convocatoria podrá hacerse por la autoridad de contralor o
judicialmente”.
Efectuada la convocatoria por el directorio, requisito del cual no están exentas las asambleas unánimes, el
directorio u órgano convocante debe proceder a realizar “…publicaciones durante cinco (5) días, con diez (10) de
anticipación, por lo menos y no más de treinta (30), en el diario de publicaciones legales. Además, para las sociedades a que
se refiere el artículo 299, en uno de los diarios de mayor circulación general de la República. Deberá mencionarse el carácter
de la asamblea, fecha, hora y lugar de reunión, orden del día, y los recaudos especiales exigidos por el estatuto para la
concurrencia de los accionistas.
Asamblea en segunda convocatoria.
La asamblea en segunda convocatoria por haber fracasado la primera deberá celebrarse dentro de los treinta (30) días
siguientes, y las publicaciones se harán por tres (3) días con ocho (8) de anticipación como mínimo. El estatuto puede
autorizar ambas convocatorias simultáneamente, excepto para las sociedades que hacen oferta pública de sus acciones, en
las que esta facultad queda limitada a la asamblea ordinaria.
En el supuesto de convocatorias simultáneas, si la asamblea fuere citada para celebrarse el mismo día deberá serlo con un
intervalo no inferior a una (1) hora de la fijada para la primera.
Asamblea unánime.
La asamblea podrá celebrarse sin publicación de la convocatoria cuando se reúnan accionistas que representen la totalidad
del capital social y las decisiones que se adopten por unanimidad de las acciones con derecho a voto”.
b) Requisitos de reunión: Para asistir a las asambleas, los accionistas deben depositar en la sociedad sus
acciones o un certificado de depósito o constancia de las cuentas de acciones escriturales, librado al efecto por un
banco, caja de valores u otra institución autorizada, para su registro en el libro de asistencia a las asambleas, con
no menos de tres (3) días hábiles de anticipación al de la fecha fijada. La sociedad les entregará los comprobantes
necesarios de recibo, que servirán para la admisión a la asamblea.
Los titulares de acciones nominativas o escriturales cuyo registro sea llevado por la propia sociedad,
quedan exceptuados de la obligación de depositar sus acciones o presentar certificados o constancias, pero deben
cursar comunicación para que se los inscriba en el libro de asistencia dentro del mismo término.
Los accionistas o sus representantes que concurran a la asamblea firmarán el libro de asistencia en el que
se dejará constancia de sus domicilios, documentos de identidad y número de votos que les corresponda.
c) Requisitos de deliberación y voto: La asamblea sólo puede deliberar validamente si se reúne el
quórum previsto por la ley 19.550. El quórum es el número mínimo de capital representado en la asamblea que
autoriza la deliberación válida de la asamblea. Podemos tener distintos supuestos:
a) En asamblea ordinaria en primera convocatoria: mayoría de acciones con derecho a voto.
b) En la asamblea ordinaria en segunda convocatoria: cualquier número de acciones presentes.
c) En la asamblea extraordinaria en primera convocatoria: 60% de acciones con derecho a voto, salvo que
el estatuto exigiere uno mayor.
d) En asamblea extraordinaria en segunda convocatoria: 30 % de acciones con derecho a voto.
En la asamblea, los accionistas pueden hacerse representar válidamente. En este sentido dispone el artículo
239: “Los accionistas pueden hacerse representar en las asambleas. No pueden ser mandatarios los directores, los síndicos,
los integrantes del consejo de vigilancia, los gerentes y demás empleados de la sociedad.
Es suficiente el otorgamiento del mandato en instrumento privado, con la firma certificada en forma judicial, notarial o
bancaria, salvo disposición en contrario del estatuto”.
59
Las deliberaciones deben estar dirigidas por el presidente de la asamblea quien tiene facultades
ordenadoras, ejercitándola normalmente el presidente del directorio o la autoridad convocante, o quien designe la
asamblea.
Se trata de la persona que toma en nombre de la sociedad la conducción del proceso asambleario,
asumiendo la responsabilidad de asegurar su formal constitución, su adecuada deliberación, y de proclamar y
asentar en actas los resultados de las votaciones.
La asamblea puede pasar a cuarto intermedio por una vez, a fin de continuar dentro de los treinta (30) días
siguientes. Sólo pueden participar en la segunda reunión los accionistas que habían asistido a la primera. Las
decisiones adoptadas antes de pasar a cuarto intermedio son obligatorias y ejecutables por el directorio incluso
antes de su reanudación.
Durante la celebración del acto asambleario, todos los accionistas gozan del derecho de voz, incluso los
titulares de acciones preferidas sin derecho a voto. Asimismo, los directores, los síndicos y los gerentes generales
tienen derecho y obligación de asistir con voz a todas las asambleas. Sólo tendrán voto en la medida que les
corresponda como accionistas. Pero no podrán votar en las decisiones vinculadas con la aprobación de sus actos
de gestión Tampoco lo pueden hacer en las resoluciones atinentes a su responsabilidad o remoción con causa. La
reforma de la ley 22.903 ha limitado de este modo los alcances de la inhabilitación que preveía el régimen anterior,
que les vedaba asimismo votar sobre la aprobación de los estados contables, provocando no pocos inconvenientes
(principalmente respecto de las anónimas familiar) cuando en la asamblea sólo se encontraban presentes
accionistas que eran además directores.
Por su parte la ley establece que: “El accionista o su representante que en una operación determinada tenga por
cuenta propia o ajena un interés contrario al de la sociedad, tiene obligación de abstenerse de votar los acuerdos relativos a
aquélla.
Si contraviniese esta disposición será responsable de los daños y perjuicios, cuando sin su voto no se hubiera logrado la
mayoría necesaria para una decisión válida”.
Por un lado, la norma reconoce la primacía del interés social por sobre el individual de los socios y, por
otro, impide la formación de mayorías con intereses contrarios al de la sociedad.
Las decisiones o acuerdos asamblearios, para ser válidos, deben reunir las mayorías previstas legalmente:
1. En asambleas ordinarias, en primera o segunda convocatoria, las decisiones se tomarán por mayoría
absoluta de los votos presentes que puedan emitirse en la respectiva decisión, o sea que no se tomarán en cuenta
los votos de los directores si se discute su gestión, o de aquellos accionistas que se declaren con interés contrario.
2. En las asambleas extraordinarias las decisiones se toman de la misma forma, es decir por mayoría
absoluta de votos.
La última parte del artículo 244 establece: “Cuando se tratare de la transformación, prórroga o reconducción,
excepto en las sociedades que hacen oferta pública o cotización de sus acciones; de la disolución anticipada de la sociedad;
de la transferencia del domicilio al extranjero, del cambio fundamental del objeto y de la reintegración total o parcial del
capital, tanto en la primera cuanto en segunda convocatoria, las resoluciones se adoptarán por el voto favorable de la
mayoría de acciones con derecho a voto, sin aplicarse la pluralidad de voto. Esta disposición se aplicará para decidir la
fusión y la escisión, salvo respecto de la sociedad incorporante que se regirá por las normas sobre aumento de capital”.
Es decir que en estos casos la ley exige la mayoría absoluta de votos que confiere la totalidad del capital
–no de los presentes- e iguala a todas las acciones si hubiese algunas con voto plural
Finalmente, clausurado el acto asambleario, el directorio debe labrar acta de lo allí acontecido, la cual
debe resumir las manifestaciones hechas en la deliberación, las formas de votaciones y sus resultados con
expresión completa de las decisiones.
Dicha acta debe estar confeccionada y firmada dentro de los cinco días, por el presidente y los socios
designados al efecto. Cualquier accionista puede solicitar a su costa copia firmada del acta.

5) Derecho de receso:

El derecho de receso es un derecho individual de todo accionista, de carácter inderogable, consistente en


la facultad conferida por la ley a los accionistas disconformes al tratarse ciertos asuntos de importancia
trascendente para la sociedad, de retirarse de ella, mediante su declaración unilateral recepticia e inequívoca
de voluntad, con reembolso del valor de sus acciones.
Mediante su ejercicio se respeta la libertad del ente social de modificar sus estatutos, así como la libertad
del socio que no comparte tales modificaciones, de separarse de la sociedad, es decir, la existencia de un derecho
bilateral de libertad.
Constituye uno de los derechos individuales del accionista, inderogable e irrenunciable anticipadamente
por cláusulas insertas en el estatuto social, en razón de la función social que cumple de tutelar el interés del socio
frente a las decisiones de la mayoría, por lo que se lo ha considerado como una institución de orden público.
Accionistas legitimados: Dispone el artículo 245 de la LSC: “El derecho de receso sólo podrá ser
ejercido por los accionistas presentes que votaron en contra de la decisión, dentro del quinto día y por los ausentes que
acrediten la calidad de accionistas al tiempo de la asamblea, dentro de los quince (15) días de su clausura”.
Causales: La ley contempla causales de procedencia del derecho de receso basadas en situaciones
generadas por decisiones asamblearias o sanciones que alteren la transmisibilidad de la participación accionaria.
1. Transformación.
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2. Prorroga o reconducción, excepto en las sociedades que hacen ofertas pública o cotización de sus
acciones, pues en ambos casos los accionistas disconformes pueden vender libremente sus acciones en caso de
disconformidad con la resolución adoptada.
3. Transferencia del dominio al extranjero.
4. Cambio fundamental del objeto.
5. Reintegración total o parcial del capital.
6. Fusión. En caso de fusión por incorporación, el derecho sólo le corresponde a los accionistas
disconformes de la sociedad incorporada, más no a los de la incorporante, pues ella conserva su individualidad
y la única modificación consiste en un aumento de capital.
7. Escisión.
8. Aumento de capital de competencia de asamblea extraordinaria y que impliquen desembolso para el
socio.
9. Retiro voluntario de la oferta pública o de la cotización de acciones.
10. Continuación de la sociedad por haber quedado sin efecto, por decisión de la asamblea extraordinaria,
la disolución operada por sanción firme de cancelación de oferta pública o de la cotización de las acciones.
Plazo de ejercicio: En el caso de los accionistas presentes “que votaron en contra” de la decisión, el
ejercicio del derecho de receso deberá efectuarse dentro del quinto día de la clausura de la asamblea.
En relación con los “ausentes que acrediten la calidad de accionistas al tiempo de la asamblea”, el plazo
se establece dentro de los quince días de esa clausura. En caso de cuarto intermedio debe computarse desde la
fecha de la asamblea reanudada y concluida.
Caducidad del derecho: Dispone el artículo 245 inc. 4º de la LSC: “El derecho de receso y las acciones
emergentes caducan si la resolución que los origina es revocada por asamblea celebrada dentro de los sesenta (60) días de
expirado el plazo para su ejercicio por los ausentes; en este caso, los recedentes readquieren sin más el ejercicio de sus derechos
retrotrayéndose los de naturaleza patrimonial al momento en que notificaron el receso”.
La normativa importa una condición resolutoria. La voluntad del accionista recedente equivaldrá a una
expectativa de separación hasta que se cumpla el plazo de “gracia”.
Reembolso: Establece el inc. 5º del artículo 245: “Las acciones se reembolsarán por el valor resultante del
último balance realizado o que deba realizarse en cumplimiento de normas legales o reglamentarias. Su importe deberá ser
pagado dentro del año de la clausura de la asamblea que originó el receso, salvo los casos de retiro voluntario, desistimiento
o denegatoria de la oferta pública o cotización o de continuación de la sociedad en el supuesto del artículo 94, inciso 9), en
los que deberá pagarse dentro de los sesenta (60) días desde la clausura de la asamblea o desde que se publique el
desistimiento, la denegatoria o la aprobación del retiro voluntario.
El valor de la deuda se ajustará a la fecha del efectivo de pago”.

6) Impugnación de las resoluciones:

Dispone el artículo 251 de la LSC: “Toda resolución de la asamblea adoptada en violación de la ley, el estatuto
o el reglamento, puede ser impugnada de nulidad por los accionistas que no hubieren votado favorablemente en la respectiva
decisión y por los ausentes que acrediten la calidad de accionistas a la fecha de la decisión impugnada. Los accionistas que
votaron favorablemente pueden impugnarla si su voto es anulable por vicio de la voluntad.
También pueden impugnarla los directores, síndicos, miembros del consejo de vigilancia o la autoridad de contralor”.
Los casos de nulidad de deliberaciones y resoluciones asamblearias pueden ser determinados en:
a) Existencia de vicios formales de procedencia:
1. En la convocatoria.
2. En actos a realizarse entre la convocatoria y la reunión.
3. En la constitución del acto y en la reunión en sí, o sea de actos que afectan la existencia misma del
colegio.
4. En la deliberación.
5. En la votación y en la proclamación de la misma.
6. En la confección del acta.
b) Existencia de vicios de fondo:
1. Por falta de capacidad en la sociedad.
2. Por falta de competencia de la asamblea.
3. Por vicios en los votos decisivos.
4. Por ilicitud del contenido de la resolución.
Además, en cada uno de los casos, corresponderá determinar si se trata de una cuestión de nulidad absoluta
o relativa, distinción que tiene trascendencia fundamental respecto de los titulares de la acción.
Las nulidades absolutas se refieren a decisiones que contravengan disposiciones de orden público, o
afecten derechos inderogables de los accionistas, y nulidad relativa en los demás casos.
Respecto de la promoción de la acción, el artículo 251 dispone: “La acción se promoverá contra la sociedad,
por ante el Juez de su domicilio, dentro de los tres (3) meses de clausurada la asamblea”.
El término para interponer la impugnación es un término de caducidad y no de prescripción, pues no se
suspende ni interrumpe y es común para todos. El plazo no es aplicable al caso de nulidad absoluta, que la
jurisprudencia estima que es no compurgable ni confirmable. Conforme al artículo 253 de la LSC, dentro del
plazo se acumulan las acciones, se notifica a la sociedad y se adoptan medidas cautelares.
61
Como medida cautelar, el juez puede a pedido de parte suspender la ejecución de la resolución
impugnada. En este sentido dispone el artículo 252: “El Juez puede suspender a pedido de parte, si existieren motivos
graves y no mediare perjuicio para terceros, la ejecución de la resolución impugnada, previa garantía suficiente para
responder por los daños que dicha medida pudiere causar a la sociedad”.
Responsabilidad de los accionistas: Dispone el artículo 253: “Los accionistas que votaran
favorablemente las resoluciones que se declaren nulas, responden ilimitada y solidariamente de las consecuencias de las
mismas, sin perjuicio de la responsabilidad que corresponda a los directores, síndicos e integrantes del consejo de vigilancia”.
Revocación del acuerdo impugnado: La LSC establece que: “Una asamblea posterior podrá revocar
el acuerdo impugnado. Esta resolución surtirá efecto desde entonces y no procederá la iniciación o la continuación del proceso
de impugnación. Subsistirá la responsabilidad por los efectos producidos o que sean su consecuencia directa”.

Bolilla nº 14: Sociedad anónima. Órgano de administración y representación:

La ley societaria marca una clara diferenciación entre la administración de la SA, encomendada al
directorio y la representación social que corresponde al presidente del directorio. Obviamente en caso de
directorio unipersonal, la representación será detentada por ese único director.
Por ello se afirma que el órgano de administración (directorio), al desarrollar la función de gestión interna,
se desenvuelve en la esfera interna de la sociedad, en tanto que la presidencia al desplegar su actuación, con
relación a terceros, lo hace en la esfera externa.

1) El directorio:

El directorio es el órgano permanente, esencial y colegiado, que tiene a su cargo la administración de la


sociedad, con las facultades conferidas por la ley y los estatutos, integrado por directores, socios o no, elegidos
periódica y normalmente por la asamblea de los accionistas.
El directorio es el órgano más complejo regulado por la ley. Es quien tiene el manejo de la sociedad, el
que dispone del dinero y quien tiene a su cargo la producción de ganancias o eventualmente de perdidas.
El artículo 255 dispone que la administración deberá estar a cargo de un directorio compuesto por uno o
más directores designados por la asamblea de accionistas, o el consejo de vigilancia, en caso de que existiere y se
le reconociere la facultad de designar a los directores. Para las sociedades que hacen oferta pública de sus
acciones, es obligatorio que el directorio se componga al menos por tres miembros.
Si se establece que la asamblea es quien determina el número de directores, el estatuto debe especificar el
número mínimo y máximo permitido.
La LSC establece que el director es reelegible y su designación revocable exclusivamente por la asamblea,
incluso en el caso en que exista consejo de vigilancia y se disponga que éste sea quien designe a los miembros
del directorio; al respecto, el estatuto no puede suprimir ni restringir la revocabilidad del cargo.
Para ser director no es necesario revestir la calidad de accionista, más allá que no está prohibido que lo
sean y que estatutariamente se pueda exigir que tengan la calidad de tales, es decir de accionistas.
Los directores deberán prestar caución, debiendo encontrarse esta determinada en el estatuto.
La reforma de la ley 22.903 incorporó la exigencia de que los directores constituyan domicilio especial en
la República, en tanto que la mayoría absoluta de ellos, deben tener en ella uno real.
No cualquier persona puede llegar a ser director de la SA, y en tal sentido el artículo 264 establece: “No
pueden ser directores ni gerentes:
1º) Quienes no pueden ejercer el comercio;
2º) Los fallidos por quiebra culpable o fraudulenta hasta diez (10) años después de su rehabilitación, los fallidos por quiebra
casual o los concursados hasta cinco (5) años después de su rehabilitación; los directores y administradores de sociedad cuya
conducta se calificare de culpable o fraudulenta, hasta diez (10) años después de su rehabilitación.
3º) Los condenados con accesoria de inhabilitación de ejercer cargos públicos; los condenados por hurto, robo, defraudación,
cohecho, emisión de cheques sin fondos y delitos contra la fe pública; los condenados por delitos cometidos en la constitución,
funcionamiento y liquidación de sociedades. En todos los casos hasta después de diez (10) años de cumplida la condena;
4º) Los funcionarios de la administración pública cuyo desempeño se relacione con el objeto de la sociedad, hasta dos (2)
años del cese de sus funciones”.

a) Forma de elección de los directores: La elección de los directores es efectuada, en el caso del
primer directorio, al constituirse el ente, si se trata de la constitución por acto único, o mediante la asamblea
constitutiva, si lo es por suscripción pública.
Los directores subsiguientes se elegirán mediante designaciones efectuadas por la asamblea ordinaria de
accionistas, o por el consejo de vigilancia si así lo dispusiere el estatuto.
La elección que efectúa la asamblea ordinaria se hará, como cualquier otra decisión de dicho cuerpo, a
mera pluralidad de votos, o más correctamente “por mayoría absoluta de votos presentes que puedan emitirse en
la respectiva decisión”.
La ley prevé también otras dos posibilidades de designación de directores:
1. Elección por categorías: Dispone el artículo 262: “Cuando existan diversas clases de acciones el estatuto puede
prever que cada una de ellas elija uno o más directores, a cuyo efecto reglamentará la elección.
62
Remoción.
La remoción se hará por la asamblea de accionistas de la clase, salvo los casos de los artículo 264 y 276”.
Este procedimiento pretende que todas las categorías de acciones tengan representación en el órgano de
administración, eligiendo por clase uno o más directores cuando el estatuto así lo prevea y, en consecuencia,
reglamente. A tenor del texto legal (en cuanto refiere a cada una de las clases) se entiende que, a tales efectos,
gozan de voto aun aquellas clases que no lo otorgan, como las acciones preferidas sin derecho a voto.
2. Elección por voto acumulativo: La elección por voto acumulativo persigue la obtención de
representantes de la minoría en el directorio. Es un derecho de los accionistas que surge de la ley sin necesidad
de previsión contractual al respecto y que se limita a la elección hasta un tercio de las vacantes, no pudiendo
exceder tal límite en ninguna circunstancia.
Dispone al respecto el artículo 263: “Los accionistas tienen derecho a elegir hasta Un Tercio (1/3) de las
vacantes a llenar en el directorio por el sistema de voto acumulativo.
El estatuto no puede derogar este derecho, si reglamentarlo de manera que dificulte su ejercicio; pero se excluye en el supuesto
previsto en el artículo 262.
El directorio no podrá renovarse en forma parcial o escalonada, si de tal manera se impide el ejercicio del voto acumulativo.
Procedimiento.
Para el ejercicio se procederá de la siguiente forma:
1º) El o los accionistas que deseen votar acumulativamente deberán notificarlo a la sociedad con anticipación no menor de
Tres (3) días hábiles a la celebración de la asamblea, individualizando las acciones con que se ejercerá el derecho y, si fuesen
al portador, depositando los títulos o el certificado o constancia del banco o institución autorizada. Cumplidos tales
requisitos aunque sea por un solo accionista, todos quedan habilitados para votar por este sistema;
2º) La sociedad deberá informar a los accionistas que lo soliciten, acerca de las notificaciones recibidas. Sin perjuicio de
ello, el presidente de la asamblea debe informar a los accionistas presentes que todos se encuentran facultados para votar
acumulativamente, hayan o no formulado la notificación;
3º) Antes de la votación se informará pública y circunstanciadamente el número de votos que corresponde a cada accionista
presente;
4º) Cada accionista que vote acumulativamente tendrá un número de votos igual al que resulte de multiplicar los que
normalmente le hubieren correspondido por el número de directores a elegir. Podrá distribuirlos o acumularlos en un número
de candidatos que no exceda del tercio de las vacantes a llenar;
5º) Los accionistas que voten por el sistema ordinario o plural y los que voten acumulativamente competirán en la elección
del tercio de las vacantes a llenar, aplicándose a los Dos Tercios (2/3) restantes el sistema ordinario o plural de votación.
Los accionistas que no voten acumulativamente lo harán por la totalidad de las vacantes a cubrir, otorgando a cada uno
de los candidatos la totalidad de votos que les corresponde conforme a sus acciones con derecho a voto;
6º) Ningún accionista podrá votar —dividiendo al efecto sus acciones— en parte acumulativamente y en parte en forma
ordinaria o plural;
7º) Todos los accionistas pueden variar el procedimiento o sistema de votación, antes de la emisión del voto, inclusive los
que notificaron su voluntad de votar acumulativamente y cumplieron los recaudos al efecto;
8º) El resultado de la votación será computado por persona. Solo se considerarán electos los candidatos votados por el
sistema ordinario o plural si reúnen la mayoría absoluta de los votos presentes; y los candidatos votados acumulativamente
que obtengan mayor número de votos, superando a los obtenidos por el sistema ordinario, hasta completar la tercera parte
de las vacantes;
9º) En caso de empate entre dos o más candidatos votados por el mismo sistema, se procederá a una nueva votación en la
que participarán solamente los accionistas que votaron por dicho sistema. En caso de empate entre candidatos votados
acumulativamente, en la nueva elección no votarán los accionistas que —dentro del sistema— ya obtuvieron la elección de
sus postulados”.
b) Duración: El estatuto debe precisar el término por el que el director es elegido, el que no puede
exceder de tres ejercicios salvo cuando hallan sido designados por el consejo de vigilancia, en cuyo caso la
duración podrá extenderse hasta cinco años. No obstante el plazo señalado, el director permanecerá en su cargo
hasta ser reemplazado.
En caso de silencio del estatuto, se entiende que el término previsto es el máximo autorizado.
Pese a la temporalidad del cargo del director, cabe recordar que, según la previsión del artículo 256 de la
LSC, los directores son reelegibles sin límite alguno.
c) Suplencia: La ley societaria contiene normas que tratan de asegurar el mantenimiento del órgano
ejecutivo necesario, mediante preceptos de reemplazo de los directores.
En este sentido el artículo 258 de la LSC, que fue reformado por la ley 22.903 atento a la necesidad de su
coordinación con el nuevo texto del artículo 284 que prevé la posibilidad de prescindencia de la sindicatura para
aquellas no comprendidas en ninguno de los supuestos a que se refiere el artículo 299, dispone: “El estatuto podrá
establecer la elección de suplentes para subsanar la falta de los directores por cualquier causa. Esta previsión es obligatoria
en las sociedades que prescinden de sindicatura.
En caso de vacancia, los síndicos designarán el reemplazante hasta la reunión de la próxima asamblea, si el estatuto no
prevé otra forma de nombramiento”.
d) Renuncia: No se halla condicionada a momento alguno la presentación de la renuncia por parte del
director. Si bien la renuncia del director no requiere justa causa, cuando fuere abusiva genera responsabilidad
para el renunciante.
63
El directorio deberá aceptar esa renuncia, en la primera reunión que celebre con posterioridad a su
presentación, siempre que aquella no afecte su funcionamiento regular y no fuese dolosa o intempestiva. Sólo de
lo contrario el renunciante deberá continuar en funciones hasta tanto se pronuncie la próxima asamblea.
e) Remoción: Los directores son libremente removibles o revocables. El órgano exclusivamente
encargado es la asamblea general de accionistas, incluso cuado la elección haya sido efectuada por el consejo de
vigilancia, debiendo el tema estar contemplado en el orden del día en forma clara.
Se trata de una figura de orden público; por lo tanto el estatuto no puede suprimir ni restringir la
revocabilidad en el cargo.
f) Remuneraciones: Dispone el artículo 261: “El estatuto podrá establecer la remuneración del directorio
y del consejo de vigilancia; en su defecto, la fijará la asamblea o el consejo de vigilancia en su caso.
El monto máximo de las retribuciones que por todo concepto puedan percibir los miembros del directorio y del consejo de
vigilancia en su caso, incluidos sueldos y otras remuneraciones por el desempeño de funciones técnico-administrativas de
carácter permanente, no podrán exceder del veinticinco por ciento (25%) de las ganancias.
Dicho monto máximo se limitará al cinco por ciento (5%) cuando no se distribuyan dividendos a los accionistas, y se
incrementará proporcionalmente a la distribución, hasta alcanzar aquel límite cuando se reparta el total de las ganancias.
A los fines de la aplicación de esta disposición, no se tendrá en cuenta la reducción en la distribución de dividendos, resultante
de deducir las retribuciones del Directorio y del Consejo de Vigilancia.
Cuando el ejercicio de comisiones especiales o de funciones técnico administrativas por parte de uno o más directores, frente
a lo reducido o a la inexistencia de ganancias impongan la necesidad de exceder los límites prefijados, sólo podrán hacerse
efectivas tales remuneraciones en exceso si fuesen expresamente acordadas por la asamblea de accionistas, a cuyo efecto
deberá incluirse el asunto como uno de los puntos del orden del día”.
Este artículo establece pautas máximas para pagar honorarios a los directores, con el fin de que, por esa
vía, no se prive a los socios de los beneficios sociales. Se fijan un monto máximo y un monto mínimo para el caso
que no se repartan dividendos.
Dentro de estos límites, las sociedades autorizadas a hacer oferta pública de sus acciones pueden remunerar
a sus directores con funciones ejecutivas o técnico-administrativas mediante opciones de compra de acciones.
g) Carácter personal del cargo: La LSC en el artículo 266 establece: “El cargo de director es personal
e indelegable.
Los directores no podrán votar por correspondencia, pero en caso de ausencia podrán autorizar a otro director a hacerlo en
su nombre, si existiera quórum. Su responsabilidad será la de los directores presentes”.
La función no se puede delegar; la ley admite la delegación del voto, pero ella sólo es posible en cabeza
de otro director mediando quórum.
La disposición este articulo ha provocada una polémica doctrinaria respecto de si una persona jurídica
puede o no ser directora de la SA. Muiño y Zunino se inclinan por la afirmativa.
h) Funcionamiento y reuniones del directorio: Conforme al artículo 260: “El estatuto debe
reglamentar la constitución y funcionamiento del directorio. El quórum no podrá ser inferior a la mayoría absoluta de sus
integrantes”.
La redacción anterior de este artículo establecía un quórum de funcionamiento que debía ser la mitad más
uno de sus integrantes, lo cual traía aparejado singulares problemas de interpretación cuando, por ejemplo, el
número de los integrantes era impar. La ley 22.903 impuso un quórum basado en la mayoría absoluta.
Por su parte, el artículo 267 establece: “El directorio se reunirá, por lo menos, una vez cada tres (3) meses, salvo
que el estatuto exigiere mayor número de reuniones, sin perjuicio de las que se pudieren celebrar por pedido de cualquier
director. La convocatoria será hecha, en éste último caso, por el presidente para reunirse dentro del quinto día de recibido
el pedido. En su defecto, podrá convocarla cualquiera de los directores.
La convocatoria deberá indicar los temas a tratar”.
La ley 22.903 consideró conveniente establecer la reunión obligatoria del directorio una vez cada tres
meses, en lugar de la reunión mensual que preveía el régimen anterior. Todo ello sin perjuicio de las disposiciones
estatutarias y las que deban celebrarse a pedido de cualquier director.
El estatuto de las sociedades comprendidas en el régimen de la oferta pública puede prever la reunión a
distancia, esto es, con los miembros del directorio comunicados entre si por medio de transmisiones simultáneas
de sonido, imágenes o palabras. En tal caso, el cómputo del quórum se hará sobre la base de los miembros
presentes, salvo disposición en contraria de estatuto. El órgano de fiscalización deberá dejar constancia de la
regularidad de las decisiones y las actas serán confeccionadas por los miembros presentes y el representante del
órgano de fiscalización dentro de los cinco días de celebrada la reunión.
Finalmente, corresponde decir que el directorio requiere que sus decisiones queden registradas. El
instrumento que registra esas decisiones es el acta de directorio.
El acata que debe labrarse de cada reunión contendrá la indicación de los directores y síndicos presentes,
un resumen de las deliberaciones, de la protesta que pueda formular cualquiera de los directores presentes, los
resultados de las distintas votaciones realizadas. El acta deberá ser firmada por todos los presentes.
i) Labor ejecutiva: Comité ejecutivo y gerentes: Si bien el directorio realiza la administración
de la sociedad, el cumplimiento de las labores ejecutivas dentro de la administración puede estar a cargo de un
comité ejecutivo o de una gerencia.
1. Comité ejecutivo: Sobre el particular dispone el artículo 269: “El estatuto puede organizar un comité
ejecutivo integrados por directores que tengan a su cargo únicamente la gestión de los negocios ordinarios. El directorio
vigilará la actuación de ese comité ejecutivo y ejercerá las demás atribuciones legales y estatuarias que le correspondan.
64

Responsabilidad.
Esta organización no modifica las obligaciones y responsabilidades de los directores”.
El comité ejecutivo se justifica en sociedades con directorios numerosos; de ese modo, se consigue mayor
eficiencia en el manejo de la administración, sin que por ello disminuya la responsabilidad de todo el órgano en
su conjunto.
2. Gerentes: Otra forma de organización de las funciones ejecutivas del directorio es la designación de
gerentes nombrados por el directorio y libremente revocables. La facultad de designarlos es del directorio y la
revocación le corresponde también a éste, sin perjuicio de poder hacerlo la asamblea.
Las funciones que pueden encomendarse a los gerentes son exclusivamente las funciones ejecutivas de la
administración, o sea, la gestión ordinaria de los negocios sociales.
Su designación puede recaer sobre directores o terceros, y no excluye ni restringe la responsabilidad de
los directores, que deberán ejercer las funciones de vigilancia sobre ellos, sin perjuicio de su responsabilidad
frente a los directores por los actos que le sean imputables.
Además de esa responsabilidad, los gerentes responden solidariamente con directores, miembros del
consejo de vigilancia y síndicos por los daños que en su actuación irroguen a la sociedad.
j) Responsabilidad: El órgano administrativo tiene el deber fundamental de desarrollar su actividad
en interés del ente, observando las normas legales y estatutarias que regulan su desempeño. Si los administradores
descuidan aquel interés o actúan de modo que estén en oposición con él, o violan las normas legales y estatutarias
que les imponen especiales deberes, irrogando con ello un perjuicio al patrimonio social, han de responder de sus
culpas ante los socios y los terceros.
El régimen de responsabilidad aparece así como equilibrio jurídico a las facultades amplias de gestión,
que busca a posteriori la reintegración del patrimonio social injustamente perjudicado por la mala gestión (ilegal,
antiestatutario), por medio del mecanismo indemnizatorio, pero actúa también a priori, como límite que fija el
marco lícito de la gestión del interés social.
La regla básica está fijada en los artículos 59 y 274. El primero de ellos dispone: “Los administradores
y los representantes de la sociedad deben obrar con lealtad y con la diligencia de un buen hombre de negocios. Los que
faltaren a sus obligaciones son responsables, ilimitada y solidariamente, por los daños y perjuicios que resultaren de su acción
u omisión”. En el artículo 59 se ha establecido una pauta de conducta objetiva. Obrar con lealtad significa que
debe desempeñarse con honradez y sinceridad; importa que el administrador deba actuar postergando los
intereses personales que vayan en desmedro de los intereses sociales, ya que su actividad debe redundar en
beneficio de la sociedad. En este punto podemos decir que el deber del administrador tiene un contenido negativo
pues deberá dejar de lado sus propios intereses en aquellos casos en que se genere un conflicto de intereses. Es
un componente deontológico.
Mediante la lealtad se debe controlar el componente tecnológico.
La lealtad también exige que los contratos que celebre el administrador con la sociedad se concierten en
las condiciones del mercado, es decir que el administrador no debe estar en mejores condiciones que terceros.
La lealtad tiene los siguientes componentes:
a) Prevenir un interés contrario: El interés contrario se puede dar cuando el administrador compite con la
sociedad, ya sea realizando el mismo la actividad o por medio de un tercero, para su provecho personal. Con
relación a este tema, el artículo 272 establece: “Cuando el director tuviere un interés contrario al de la sociedad, deberá
hacerlo saber al directorio y a los síndicos y abstenerse de intervenir en la deliberación, so pena de incurrir en la
responsabilidad del artículo 59”.
b) No competir con la sociedad: En este sentido, el artículo 273 de la LSC dispone: “El director no puede participar
por cuenta propia o de terceros, en actividades en competencia con la sociedad, salvo autorización expresa de la asamblea,
so pena de incurrir en la responsabilidad del artículo 59”.
Dada la calidad de su participación en el ente, la ley no prohíbe al accionista la actividad en competencia
con la sociedad como lo hace respecto de las sociedades por parte de interés; mantiene este deber, en cambio,
para los directores en virtud del deber de lealtad, toda vez que son ellos quienes están en condiciones de utilizar
las informaciones, secretos, etc., que conocen en ocasión de su función.
c) No utilizar los activos de la sociedad, salvo que esté autorizado.
d) Celebrar contrato con la social dentro de las condiciones del mercado: En este sentido, el artículo 271 de la
LSC dispone: “El director puede celebrar con la sociedad los contratos que sean de la actividad en que éste opere y siempre
que se concierten en las condiciones del mercado.
Los contratos que no reúnan los requisitos del párrafo anterior sólo podrán celebrarse previa aprobación del directorio o
conformidad de la sindicatura si no existiese quórum. De estas operaciones deberá darse cuenta a la asamblea.
Si desaprobase los contratos celebrados, los directores o la sindicatura en su caso, serán responsables solidariamente por los
daños y perjuicios irrogados a la sociedad.
Los contratos celebrados en violación de lo dispuesto en el párrafo segundo y que no fueren ratificados por la asamblea son
nulos, sin perjuicio de la responsabilidad prevista en el párrafo tercero”.
Por su parte, la diligencia de un buen hombre de negocios es la aptitud profesional para el exitoso
desempeño de la actividad que constituye el objeto social. Se exige al administrador idoneidad y eficiencia en el
desarrollo de su labor, con especificidad en la competencia para los negocios que hacen al objeto social.
Existen una serie de elementos relacionados con la diligencia que debe poseer el administrador:
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a) Pericia: El administrador debe tener solvencia técnica; debe estar formado y capacitado para poder
desarrollar el objeto social. Debe estar formado antes o inmediatamente después de asumir su cargo.
b) Información: El administrador debe conocer la estructura de la sociedad. Debe organizar procesos internos
tendientes a anoticiarse sobre el funcionamiento de la persona jurídica que tiene a su cargo.
c) Planificación: El administrador debe establecer un plan de negocios teniendo en cuenta el estado actual de la
sociedad y el objeto que procuran realizar los socios. No hay planificación sin control.
d) Fiscalización: Se debe llevar el control financiero de la sociedad, del estado y funcionamiento del activo de la
sociedad así como también el de las actividades de los socios.
El otro artículo que marca la responsabilidad de los directores es el 274. Dicho artículo reza: “Los directores
responden ilimitada y solidariamente hacia la sociedad, los accionistas y los terceros, por el mal desempeño de su cargo,
según el criterio del artículo 59, así como por la violación de la ley, el estatuto o el reglamento y por cualquier otro daño
producido por dolo, abuso de facultades o culpa grave.
Sin perjuicio de lo dispuesto en el párrafo anterior, la imputación de responsabilidad se hará atendiendo a la actuación
individual cuando se hubieren asignado funciones en forma personal de acuerdo con lo establecido en el estatuto, el
reglamento o decisión asamblearia. La decisión de la asamblea y la designación de las personas que han de desempeñar las
funciones deben ser inscriptas el Registro Público de Comercio como requisito para la aplicación de lo dispuesto en este
párrafo.
Exención de responsabilidad.
Queda exento de responsabilidad el director que participó en la deliberación o resolución o que la conoció, si deja constancia
escrita de su protesta y diera noticia al síndico antes que su responsabilidad se denuncie al directorio, al síndico, a la
asamblea, a la autoridad competente, o se ejerza la acción judicial”.
Finalmente, la ley prevé la posibilidad de extinción de responsabilidad de los directores y gerentes cuando
mediare aprobación de su gestión o renuncia expresa o transacción acordada por la asamblea general, siempre
que:
1. No exista violación de la ley, estatuto o reglamento, porque la asamblea misma no puede aprobar
retroactivamente tales actos: escapan a sus atribuciones.
2. No exista oposición de minoría del 5% del capital social.
Esta deliberación es ineficaz si la sociedad cae en estado de liquidación coactiva o concursal, ya que no
puede afectar a los acreedores cuyo interés en reestablecer la responsabilidad para el saneamiento patrimonial de
la sociedad es predominante. Se evitan las maniobras para impedir el ejercicio de las acciones de responsabilidad,
ejercitables por los acreedores sociales.
La minoría opuesta a la extinción puede ejercitar la acción de responsabilidad en nombre de la sociedad,
sin necesidad de impugnar la decisión mayoritaria.
j) Acciones de responsabilidad: La exigibilidad de las reparaciones por los daños y perjuicios
ocasionados por los actos u omisiones en que incurran los administradores, debe efectuarse mediante acciones
societarias, que se diferencian por sus titulares y por el patrimonio que tienden a resarcir.
1. Acción social: Para obtener la reparación del daño producido en el patrimonio social está la
denominada acción social, cuyo titular es la propia sociedad, sin perjuicio de admitir el ejercicio de la acción por
otros interesados en el mismo objeto (socios o acreedores de la sociedad).
La acción está enderezada no sólo a satisfacer los daños causados a la sociedad, sino también por haber
ocasionado una efectiva disminución patrimonial, o por haberla privado de ganancias (lucro cesante),
requiriéndose un nexo causal entre el daño producido y el hecho imputable a los directores.
Esta acción está regulada en los artículos 276, 277 y 278 que disponen: “Acción social de
responsabilidad. Condiciones. Efectos, ejercicios:
ARTICULO 276. — La acción social de responsabilidad contra los directores corresponde a la sociedad, previa resolución
de la asamblea de accionistas. Puede ser adoptada aunque no conste en el orden del día, si es consecuencia directa de la
resolución de asunto incluido en éste. La resolución producirá la remoción del director o directores afectados y obligará a
su reemplazo.
Esta acción también podrá ser ejercida por los accionistas que hubieren efectuado la oposición prevista en el artículo 275.
Acción de responsabilidad: facultades del accionista:
ARTICULO 277. — Si la acción prevista en el primer párrafo del artículo 276 no fuera iniciada dentro del plazo de tres
(3) meses, contados desde la fecha del acuerdo, cualquier accionista puede promoverla, sin perjuicio de la responsabilidad
que resulte del incumplimiento de la medida ordenada.
Acción de responsabilidad. Quiebra:
ARTICULO 278. — En caso de quiebra de la sociedad, la acción de responsabilidad puede ser ejercida por el representante
del concurso y, en su defecto, se ejercerá por los acreedores individualmente”.
2. Acción individual: Cualquier persona, sea un socio o un tercero –que haya sido damnificado por
los representantes- dispone de una acción individual para conseguir la reparación del perjuicio directo que el
administrador haya podido causar en su patrimonio personal.
La acción individual busca resarcir un daño directo al patrimonio individual, y no el indirecto, es decir,
que se haya producido por lesión al patrimonio societario.

2) El presidente: órgano de representación:


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Como ya se expresó, en este tipo social se encuentran separadas las funciones de administración y
representación, correspondiéndole al presidente del directorio esta última.
El artículo 268 establece: “La representación de la sociedad corresponde al presidente del directorio. El estatuto
puede autorizar la actuación de uno o más directores. En ambos supuestos se aplicará el artículo 58”.

Bolilla nº 15: Sociedad anónima. Órgano de fiscalización:

Sindicatura
Privada
Fiscalización Consejo de vigilancia

Permanente
Pública
Limitada

Fiscalización privada:
Por fiscalización interna de las sociedades por acciones debe entenderse el control de su administración y,
eventualmente, de la gestión de la empresa, por órganos de la sociedad (la sindicatura y el consejo de vigilancia)
y en su caso por auditores contratados por este último.

1) Sindicatura:

La sindicatura es un órgano permanente e independiente del directorio para la vigilancia administrativa y


para el control de la contabilidad.
Se trata de un órgano obligatorio para las sociedades anónimas abiertas y optativo para las sociedades
anónimas cerradas, unipersonal o colegiado, cuya designación y revocación compete a la asamblea, con
atribuciones inderogables, indelegables e irrenunciables, encargado de la fiscalización de la sociedad.
Las funciones de los síndicos se enfocan hacia el interior de la compañía. El control es de legalidad de los
actos de gestión, y aún de los de gobierno, pero no de la oportunidad, conveniencia o merito de ellos. La actuación
del síndico se concreta en un control de legitimidad.
a) Designación: La sindicatura se integra por uno o más síndicos, excepto en las sociedades anónimas
abiertas en que necesariamente su número debe ser impar. Su designación es realizada por la asamblea de
accionistas, en la que cada acción otorga un solo voto, careciendo de relevancia para el supuesto la acción de
voto plural.
En torno a la forma de elección por la asamblea, puede aplicarse el sistema por clases de acciones o por
voto acumulativo.
El último párrafo del artículo 284 de la LSC, reformado por la ley 22.903 ha incorporado la posibilidad
de que las sociedades no comprendidas en los diferentes supuestos del artículo 299, prescindan optativamente de
la sindicatura cuando así esté previsto en el estatuto.
En esta hipótesis, los socios tienen el derecho de control que confiere el artículo 255, y cuando por aumento
de capital resultare excedido el monto indicado, la asamblea que así lo resolviere deberá designar síndico, sin que
resulte necesario reformar el estatuto.
Según los fundamentos de la Exposición de motivos de la ley 22.903, la posibilidad de prescindir de la
sindicatura persigue aligerar la estructura societaria en el espectro de aquellos entes en que por su objeto o
dimensión la existencia del órgano de fiscalización interna puede ser gravosa. La contrapartida es el otorgamiento
a los socios del derecho de inspección y control individual en los términos del artículo 55 de la LSC.
En aras de simplificar trámites, se prevé que en el caso de que resultare incluida la sociedad en el artículo
299 de la LSC, en razón de su capital, corresponderá la designación de síndico sin necesidad de reforma.
b) Requisitos: Dispone el artículo 285 de la LSC: “Para ser síndico se requiere:
1º) Ser abogado o contador público, con título habilitante, o sociedad civil con responsabilidad solidaria constituida
exclusivamente por éstos profesionales;
2º) Tener domicilio real en el país”.
El artículo exige título habilitante, lo que asegura idoneidad en la materia. Dado que las funciones del
síndico no se resumen en lo meramente contable, la ley permite el desempeño del cargo por un profesional en
ciencias económicas o abogacía; también por una sociedad civil constituida exclusivamente por estos
profesionales y con responsabilidad limitada.
c) Inhabilidades e incompatibilidades: Dispone el artículo 286: “No pueden ser síndicos:
1º) Quienes se hallan inhabilitados para ser directores, conforme al artículo 264;
2º) Los directores, gerentes y empleados de la misma sociedad o de otra controlada o controlante;
3º) Los cónyuges, los parientes con consanguinidad en línea recta, los colaterales hasta el cuarto grado, inclusive, y los afines
dentro del segundo de los directores y gerentes generales”.
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d) Plazo de duración y revocabilidad: El tema está regulado en el artículo 287 que dispone: “El
estatuto precisará el término por el cual son elegidos para el cargo, que no puede exceder de tres ejercicios, no obstante,
permanecerán en el mismo hasta ser reemplazados. Podrán ser reelegidos.
Revocabilidad.
Su designación es revocable solamente por la asamblea de accionistas, que podrá disponerla sin causa siempre que no medie
oposición del cinco por ciento (5 %) del capital social.
Es nula cualquier cláusula contraria a las disposiciones de este artículo”.
La ley 22.903 introdujo en la especie una importante modificación al establecer que la remoción sin causa
no podrá operar cuando medie oposición del 5 % del capital social: precisamente este artículo era criticado en su
redacción anterior porque ponía en manos de un eventual grupo mayoritario la independencia de gestión del
sindico, contradiciendo, además, el principio de la tutela al interés de las minorías, reflejado en el restante
articulado de la ley.
e) Remuneración: Dispone el artículo 292: “La función del síndico es remunerada. Si la remuneración no
estuviera determinada por el estatuto, lo será por la asamblea”. Por su parte, el artículo 71 de la LSC establece: “Cuando
los administradores, directores o síndicos sean remunerados con un porcentaje de ganancias, la asamblea podrá disponer en
cada caso su pago aun cuando no se cubran pérdidas anteriores”.
f) Vacancia: La LSC establece en el artículo 291: “En caso de vacancia, temporal o definitiva, o de
sobrevenir una causal de inhabilitación para el cargo, el síndico será reemplazado por el suplente que corresponda.
De no ser posible la actuación del suplente, el directorio convocará de inmediato a una asamblea general o de la clase en su
caso, a fin de hacer las designaciones hasta completar el período.
Producida una causal de impedimento durante el desempeño del cargo, el síndico debe cesar de inmediato en sus funciones
e informar al directorio dentro del término de diez (10) días”.
El artículo prevé las soluciones posibles ante el caso de una vacancia de síndico. Si hay una causal de
impedimento y el síndico no denuncia la misma, tiene que responder por los daños y perjuicios que cause.
g) Sindicatura colegiada: el tema se encuentra regulado en el artículo 290 de la LSC, que reza:
“Cuando la sindicatura fuere plural, actuará como cuerpo colegiado, y se denominará "Comisión Fiscalizadora". El
estatuto reglamentará su constitución y funcionamiento. Llevará un libro de actas. El síndico disidente tendrá los derechos,
atribuciones y deberes del artículo 294”.
La ley aclara que la sindicatura puede ser ejercida por más de un síndico, caso en que actuará como cuerpo
colegiado. No obstante ello, se remarca la actuación individual de cada uno (es decir sin subordinación al cuerpo
colegiado) cuando dispone que el síndico disidente tiene lisa y llanamente los derechos, atribuciones y deberes
que instituye el art. 294.
h) Atribuciones y deberes: Sobre el particular el artículo 294 establece: “Son atribuciones y deberes
del síndico, sin perjuicio de los demás que esta ley determina y los que le confiera el estatuto:
1º) Fiscalizar la administración de la sociedad, a cuyo efecto examinará los libros y documentación siempre que lo juzgue
conveniente y, por lo menos, una vez cada tres (3) meses.
2º) Verificar en igual forma y periodicidad las disponibilidades y títulos valores, así como las obligaciones y su cumplimiento;
igualmente puede solicitar la confección de balances de comprobación;
3º) Asistir con voz, pero sin voto, a las reuniones del directorio, del comité ejecutivo y de la asamblea, a todas las cuales debe
ser citado;
4º) Controlar la constitución y subsistencia de la garantía de los directores y recabar las medidas necesarias para corregir
cualquier irregularidad;
5º) Presentar a la asamblea ordinaria un informe escrito y fundado sobre la situación económica y financiera de la sociedad,
dictaminando sobre la memoria, inventario, balance y estado de resultados;
6º) Suministrar a accionistas que representen no menos del Dos por Ciento (2 %) del capital, en cualquier momento que
éstos se lo requieran, información sobre las materias que son de su competencia;
7º) Convocar a asamblea extraordinaria, cuando lo juzgue necesario y a asamblea ordinaria o asambleas especiales, cuando
omitiere hacerlo el directorio;
8º) Hacer incluir en el orden del día de la asamblea, los puntos que considere procedentes;
9º) Vigilar que los órganos sociales den debido cumplimiento a la ley, estatuto, reglamento y decisiones asamblearias;
10) Fiscalizar la liquidación de la sociedad;
11) Investigar las denuncias que le formulen por escrito accionistas que representen no menos del Dos por Ciento (2 %) del
capital, mencionarlas en informe verbal a la asamblea y expresar acerca de ellas las consideraciones y proposiciones que
correspondan. Convocará de inmediato a asamblea para que resuelva al respecto, cuando la situación investigada no reciba
del directorio el tratamiento que conceptúe adecuado y juzgue necesario actuar con urgencia”.
h) Responsabilidad: Puede decirse que la responsabilidad del síndico le incumbe por violación de la ley,
el estatuto y el reglamento, como por cualquier otro daño producido por dolo, abuso de facultades o culpa grave,
como por el mal desempeño de su cargo por no haber obrado con lealtad y con la diligencia del buen hombre de
negocios. Ello debe complementarse con la aplicación de figuras como la prohibición de contratar con la sociedad,
la actuación en interés contrario o en actividades en competencia con la sociedad.
Sobre la responsabilidad de los síndicos, la LSC establece en el artículo 296: “Los síndicos son ilimitada y
solidariamente responsables por el incumplimiento de las obligaciones que les imponen la ley, el estatuto y el reglamento, Su
responsabilidad se hará efectiva por decisión de la asamblea. La decisión de la asamblea que declare la responsabilidad
importa la remoción del síndico”.
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El síndico depende de la asamblea, órgano que lo nombra y remueve; es responsable ante ella, que
puede juzgarlo. Pero también cabe el ejercicio de la acción individual de responsabilidad ejercida por el accionista,
para lo cual, lógicamente, no se exige decisión de la asamblea.
Por su parte, el artículo 297 establece: “También son responsables solidariamente con los directores por los hechos
y omisiones de éstos cuando el daño no se hubiera producido si hubieran actuado de conformidad con lo establecido en la
ley, estatuto, reglamento o decisiones asamblearias”.
Finalmente, el artículo 298 dispone: “Se aplica a los síndicos lo dispuesto en los artículos 271 y 279”. Es decir,
las normas referentes a la prohibición de contratar, actuación en conflicto de intereses, actividad en competencia
y responsabilidad por el mal desempeño del cargo.

2) Consejo de vigilancia:

El consejo de vigilancia es un órgano de control más que la ley prevé para ser adoptado junto a la
sindicatura o en reemplazo de ésta. No es un órgano obligatorio, debiendo estar previsto en el estatuto.
El artículo 280 de la LSC establece: “El estatuto podrá organizar un consejo de vigilancia, integrado por tres
a quince accionistas designados por la asamblea conforme a los artículos 262 o 263, reelegibles y libremente revocables.
Cuando el estatuto prevea el consejo de vigilancia, los artículos 262 y 263 no se aplicarán en la elección de directores si éstos
deben ser elegidos por aquél.
Normas aplicables.
Se aplicarán los artículos 234, inciso 2.); 241; 257; 258; párrafo primero; 259; 260; 261; 264; 265; 266; 267; 272; 273;
274; 275; 276; 277; 278; 279; 286 y 305. También se aplicará el artículo 60. Cuando en estas disposiciones se hacen
referencia al director o directorio, se entenderá consejero o consejo de vigilancia”.
Debe ser integrado por no menos de tres miembros ni más de quince debiendo todos revestir la calidad de
accionistas. Esto último es importante porque es lo que lo diferenciará de la sindicatura, que se integra únicamente
por profesionales.
Por disposición del artículo 280 de la LSC se aplican las normas siguientes:
1. La asamblea ordinaria los designa y remueve, y fija su retribución.
2. Son elegidos por un término que no puede exceder de tres ejercicios y deben permanecer en el cargo
hasta que se los remplace.
3. El estatuto puede prever la existencia de suplentes.
4. El consejero no puede renunciar si con ello se afecta el normal funcionamiento del consejo.
5. El quórum es la mitad más uno de los miembros.
6. Rigen las mismas limitaciones que para las remuneraciones del directorio.
7. Les conciernen las mismas prohibiciones e incompatibilidades que sufren los directores para poder ser
electos y desempeñar el cargo.
8. El cargo es personal e indelegable.
9. Rigen también las mismas disposiciones que tienen por objeto resguardar a la sociedad de las
actuaciones de los directores; ello así por remisión del artículo 280 a los artículos 272 y 275.
10. Es aplicable, asimismo, la inscripción prevista por el artículo 60.
En cuanto a las atribuciones de este órgano, el artículo 281 establece: “El estatuto reglamentará la
organización y funcionamiento del consejo de vigilancia.
Atribuciones y deberes.
Son funciones del consejo de vigilancia:
a) Fiscalizar la gestión del directorio. Puede examinar la contabilidad social, los bienes sociales, realizar arqueos de caja,
sea directamente o por peritos que designe; recabar informes sobre contratos celebrados o en trámite de celebración, aun
cuando no excedan de las atribuciones del directorio. Por lo menos trimestralmente, el directorio presentará al consejo
informe escrito acerca de la gestión social;
b) Convocará la asamblea cuando estime conveniente o lo requieran accionistas conforme al artículo 236;
c) Sin perjuicio de la aplicación del artículo 58, el estatuto puede prever que determinadas clases de actos o contratos no
podrán celebrarse sin su aprobación. Denegada ésta, el directorio podrá someterlo a la decisión de la asamblea;
d) La elección de los integrantes del directorio, cuando lo establezca el estatuto, sin perjuicio de su revocabilidad por la
asamblea. En este caso la remuneración será fija y la duración en el cargo podrá extenderse a cinco (5) años;
e) Presentar a la asamblea sus observaciones sobre la memoria del directorio y los estados contables sometidos a consideración
de la misma;
f) Designar una o más comisiones para investigar o examinar cuestiones o denuncias de accionistas o para vigilar la
ejecución de sus decisiones;
g) Las demás funciones y facultades atribuidas en esta ley a los síndicos”.
La sindicatura –por regla general- tiene como función el control de legalidad de la gestión del órgano
administrativo, mientras que el consejo de vigilancia tiene el control –aparte del de legalidad- del mérito de la
gestión del directorio. Inclusive puede, si así lo dispone es estatuto, desempeñar funciones integrativas de la
administración y que conciernan al gobierno de la sociedad
El artículo 282 de la LSC establece: “Los consejeros disidentes en número no menor de un tercio (1/3) podrán
convocar la asamblea de accionistas para que ésta tome conocimiento y decida acerca de la cuestión que motiva su
disidencia”.
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En tutela del interés de las minorías se reconoce el comúnmente denominado “derecho de veto” a favor
de los consejeros disidentes en determinada cuestión. El derecho consiste en poder convocar a la asamblea para
que éste tome conocimiento del problema decidiendo en definitiva, y asiste a los consejeros disidentes cuando lo
sean en número no menor a un tercio, lo cual condice con el porcentaje que pueden elegir las minorías según el
sistema de voto acumulativo.
Finalmente, el artículo 283 se refiere a la posibilidad de prescindir la sindicatura cuando se ha organizado
un consejo de vigilancia. En tal sentido, dicho artículo, dispone: “Cuando el estatuto organice el consejo de vigilancia,
podrá prescindir de la sindicatura prevista en los artículos 284 y siguientes. En tal caso, la sindicatura será reemplazada
por auditoría anual, contratada por el consejo de vigilancia, y su informe sobre estados contables se someterá a la asamblea,
sin perjuicio de las medidas que pueda adoptar el consejo”.

Fiscalización Estatal:
Paralelamente al sistema de fiscalización privada, la LSC ha organizado un sistema de fiscalización estatal,
a los efectos del control de legalidad de la constitución y modificación de las sociedades cerradas, y asegurar los
derechos de los inversores, el cumplimiento del objeto social y, en general, a preservar la estructura societaria de
la gran empresa en el caso de las sociedades abiertas.
La fiscalización estatal deriva del poder de policía que tiene el Estado. Por ser materia reservada a las
provincias la ejerce la autoridad provincial correspondiente al domicilio social (en Córdoba: la Inspección de
sociedades jurídicas).
Podemos hablar de una fiscalización estatal permanente y una fiscalización estatal limitada. La primera
de estas fiscalizaciones se da en aquellas sociedades que, por la magnitud de su estructura o por hacer oferta
pública de sus acciones, exigen la protección del ahorrista, que actuando aisladamente se halla imposibilitado de
lograr su propia protección. Además, el Estado tiene un alto interés en hacer efectivo este amparo para asegurar
la afluencia del ahorro público a esta clase de empresas que, por su dimensión, permiten la consecución de
objetivos económicos que atañen profundamente al desarrollo económico del país.
La fiscalización estatal permanente alcanza al control de la legalidad de la constitución y a todo lo atinente
a su funcionamiento, disolución y liquidación. Conforme al artículo 299 de la LSC, quedan comprendidas dentro
de esta fiscalización las siguientes sociedades: “…1º) Hagan oferta pública de sus acciones o debentures;
2º) Tengan capital social superior a VEINTIUN MIL MILLONES DE AUSTRALES (A 21.000.000.000.-), monto
éste que podrá ser actualizado por el Poder Ejecutivo, cada vez que lo estime necesario;
3º) Sean de economía mixta o se encuentren comprendidas en la Sección VI;
4º) Realicen operaciones de capitalización, ahorro o en cualquier forma requieran dinero o valores al público con promesas
de prestaciones o beneficios futuros;
5º) Exploten concesiones o servicios públicos;
6º) Se trate de sociedad controlante de o controlada por otra sujeta a fiscalización, conforme a uno de los incisos anteriores”.
Cuando la sociedad anónima no se halle incluida en ninguna de las categorías del artículo 299, la actuación
del órgano de control se limitará al acto constitutivo dentro de los límites del artículo 167 de la LSC y
corresponderá a las autoridades locales. Estamos pues, frente a una fiscalización estatal limitada.
No obstante, la autoridad de control podrá vigilar el funcionamiento cuando:
a) Lo solicite accionistas que representen por lo menos el 10% del capital suscripto, o lo requiera cualquier
síndico. En tal caso, las facultades del organismo de control se restringen a los hechos que hayan dado lugar a la
solicitud de fiscalización y su intervención debe cesar cuando haya cumplido el cometido.
b) En resguardo del interés público, previa resolución fundada. En este caso, la fiscalización se extenderá
a todos aquellos aspectos que la autoridad de control considere necesarios y con la misma extensión que la que
está prevista en el artículo 299. Los aspectos sujetos a fiscalización se deberá expresar en la fundamentación de
la resolución.
Se trate o no de sociedades sujetas a control permanente, la autoridad de control puede aplicar las
siguientes sanciones:
1. Apercibimiento; éste es un llamado de atención o advertencia destinado fundamentalmente a evitar que
se vuelva a cometer la infracción.
2. Apercibimiento con publicación; los efectos son los mismos que el punto anterior, pero se agrava la
sanción ya que se pone en conocimiento de la opinión pública su existencia.
3. Multa a la sociedad, sus directores y síndicos.
A estas sanciones, debe sumarse una responsabilidad específica impuesta por el artículo 305 a los
directores y síndicos. Cuando alguno de ellos no comunicare a la autoridad de control la existencia de alguna
causal que produzca la fiscalización estatal permanente, serán solidaria e ilimitadamente responsables. Inclusive
cuando hubieren eludido o solamente intentado eludir la fiscalización de la autoridad de control, serán pasibles
de las multas dispuestas por el artículo 302 inc. 3 de la LSC.
Respecto de las facultades de la autoridad de control, el artículo 303 dispone: “La autoridad de contralor
está facultada para solicitar al juez del domicilio de la sociedad competente en materia comercial:
1º) La suspensión de las resoluciones de sus órganos si las mismas fueren contrarias a la ley, el estatuto o el reglamento;
2º) La intervención de su administración en los casos del inciso anterior cuando ella haga oferta pública de sus acciones o
debentures, o realice operaciones de capitalización, ahorro o en cualquier forma requiera dinero o valores al público con
promesa de prestaciones o beneficios futuros y en el supuesto del artículo 301, inciso 2.
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La intervención tendrá por objeto remediar las causas que la motivaron y si no fuere ello posible, disolución y liquidación;
3º) La disolución y liquidación en los casos a que se refieren los incisos 3, 4, 5, 8 y 9 del artículo 94 y la liquidación en el
caso del inciso 2 de dicho artículo”.
Finalmente, corresponde decir que todas las resoluciones de la autoridad de control, inclusive las del
artículo 302 de la LSC son apelables al sólo efecto devolutivo ante el tribunal de apelaciones competente en
materia comercial, a tenor del artículo ,169. A su vez debe entenderse recurrible, y con el mismo efecto, las
resoluciones que formule el juez del domicilio social, a instancia de la autoridad de control, de conformidad con
el artículo 303. Empero, la multa y el apercibimiento con publicación son apelables y su interposición tiene efectos
suspensivos.

Bolilla nº 17: Sociedad en comandita por acciones y sociedades cooperativas:

Sociedad en Comandita por acciones:

Al igual que la sociedad de capital e industria, la instauración de la comandita por acciones lo fue con la
intención de crear una estructura apta para organizar la confluencia del capital y el trabajo, aunque en este caso
bajo una concepción que permitiese en líneas generales el aporte netamente capitalista a un emprendimiento
determinado.
La experiencia, empero, demuestra el muy escaso auge de esta tipología que, cuando lo tuvo, fue para se
utilizado como instrumento de fraude (ocultamiento de bienes al acervo hereditario o a la sociedad conyugal,
defraudaciones fiscales, defraudaciones en perjuicio de acreedores, etc.) o del aprovechamiento del anonimato
accionario en épocas de mayor presión o control del Estado sobre las sociedades anónimas. En definitiva, su poco
o nulo empleo, sumado a que el régimen actual sobre SRL pretende convertir a esta tipología en el status ideal de
la pequeña y mediana empresa, hace que la doctrina sea conteste en sugerir la lisa y llana eliminación de la
comandita por acciones.

1) Caracterización:

Dispone el artículo 315 de la LSC: “El o los socios comanditarios responden por las obligaciones sociales como
los socios de la sociedad colectiva; el o los socios comanditarios limitan su responsabilidad al capital que suscriben. sólo los
aportes de los comanditarios se representan por acciones”.
La ley instituye dos elementos tipificantes que como tales, no pueden faltar:
a) La existencia de dos categorías de socios: los comanditados que responden por las obligaciones sociales
de forma solidaria, ilimitada y subsidiariamente, y los comanditarios que se obligan sólo hasta el capital que se
comprometen a aportar.
b) La representación del capital comanditarios en acciones, lo cual instituye a su vez la diferencia en este
orden respecto de la sociedad en comandita simple.

2) Normas aplicables:

El tema de las normas aplicables se complica en esta particular tipología, debido a la concurrencia de
caracteres que hacen a dos figuras tan dispares como son la sociedad anónima y la comandita simple. La ley
19.550 incluyo a la comandita por acciones entre las sociedades por acciones, razón por la cual declara como
normas aplicables las de la anónima.
No obstante, es evidente que la sociedad en comandita por acciones no pudo desprenderse del carácter
mixto que la cualifica. Es así que la propia ley remite a soluciones previstas para las sociedades de personas e
incluye como régimen supletorio, sin perjuicio de lo dispuesto por los artículo 315 y 316, las normas de la sociedad
en comandita simple.
De este modo, pues, si se pretende un orden de aplicación, rige en primer lugar las normas expresas de
esta sección, luego las reglas de la sociedad anónima y supletoriamente, las de la sociedad en comandita simple.

3) Denominación:

Dispone el artículo 317 de la LSC: “La denominación social se integra con las palabras "sociedad en comandita
por acciones" su abreviatura o la sigla S.C.A. La omisión de esa indicación hará responsables ilimitada y solidariamente
al administrador, juntamente con la sociedad por los actos que concertare en esas condiciones.
Si actúa bajo una razón social, se aplica el artículo 126”.
Por su parte, el segundo párrafo del artículo 126 establece que si la sociedad actúa bajo una razón social,
ésta se formará con el nombre de alguno, algunos o todos los socios. Contendrá las palabras "y compañía" o su
abreviatura si en ella no figuren los nombres de todos los socios.

4) Administración:
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El artículo 318 establece: “La administración podrá ser unipersonal, y será ejercida por socio comanditado o
tercero, quienes durarán en sus cargos el tiempo que fije el estatuto sin las limitaciones del artículo 257”.
La norma reafirma el principio de que la administración está vedada al socio comanditario. Habida cuenta
de que la ley n menciona expresamente la necesidad de integrar un directorio y, con ello, un órgano colegiado, la
cuestión es debatida en doctrina: para algunos autores la necesidad de directorio surge de la aplicación a esta
modalidad de las normas relativas a la sociedad anónima. Para otros autores, la administración correspondiente
es la de las sociedades por personas en virtud de la remisión al artículo 129 que efectúa el artículo 317.
La posición mayoritaria sostiene una tesis ecléctica que ve en el régimen del artículo 318 una solución
particular y específica propia de esta tipología por la cual pueden administrar los socios comanditarios y/o
terceros; cuando esta administración sea plural cabrá la administración conjunta o indistinta, e incluso podrá
adoptarse, si la magnitud de la empresa así lo exige, una forma colegiada a modo de directorio en el que las
decisiones se adopten por mayoría.
Por su parte, el artículo 322 dispone: “El socio administrador tiene voz pero no voto, y es nula cualquier cláusula
en contrario en los siguientes asuntos:
1º) Elección y remoción del síndico;
2º) Aprobación de la gestión de los administradores y síndicos, o la deliberación sobre su responsabilidad;
3º) La remoción prevista en el artículo 319”.
Con relación a la remoción del socio administrador, establece el 319: “La remoción del administrador se
ajustará al artículo 129, pero el socio comanditario podrá pedirla judicialmente, con justa causa, cuando represente no
menos del Cinco por ciento(5 %) del capital.
El socio comanditado removido de la administración tendrá derecho a retirarse de la sociedad o a transformarse en
comanditario”. Para una correcta interpretación de este artículo, hay que tener en cuenta que el artículo 129 de la
LSC proclama que el administrador, socio o no, aun designado en el contrato social, puede ser removido por
decisión de mayoría en cualquier tiempo sin invocación de causa, salvo pacto en contrario. Cuando el contrato
requiera justa causa, conservará su cargo hasta la sentencia judicial, si negare la existencia de aquella, salvo su
separación provisional por aplicación de la Sección XIV del Capítulo I.
Finalmente, con respecto a la acefalía de la administración, el artículo 320 dispone: “Cuando la
administración no pueda funcionar, deberá ser reorganizada en el término de Tres (3) meses.
Administrador provisorio.
El síndico nombrará para este período un administrador provisorio, para el cumplimiento de los actos ordinarios de la
administración, quien actuará con los terceros con aclaración de su calidad. En estas condiciones, el administrador
provisorio no asume la responsabilidad del socio comanditado”.
La ley se aparta expresamente de las disposiciones del artículo 140 párrafo 1º. De este modo, los socios
comanditarios no pueden asumir provisionalmente la administración, siendo el síndico quien designará el
administrador provisorio.

5) Órgano de gobierno: asamblea:

Establece el artículo 321 de la LSC: “La asamblea se integra con socios de ambas categorías. Las partes de
interés de los comanditados se considerarán divididas en fracciones del mismo valor de las acciones a los efectos del quórum
y del voto. Cualquier cantidad menor no se computará a ninguno de esos efectos”.

6) Cesión de la parte social de los comanditados:

Dispone el artículo 323: “La cesión de la parte social del socio comanditado requiere la conformidad de la
asamblea según el artículo 244”.

Sociedades cooperativas:

Las cooperativas son sociedades basadas en la cooperación para satisfacer necesidades colectivas de sus
asociados, entre éstos, con capital variable, duración ilimitada, ingreso abierto, voto por persona e
indisponibilidad de las reservas, pero con libertad de retiro de los socios.
Se ha formulado una interesante distinción:
1. Sociedad: fin interesado, patrimonial y lucrativo.
2. Cooperativa: fin interesado, patrimonial, no lucrativo.
3. Asociación: fin desinteresado, no patrimonial ni lucrativo.

1) Caracteres:

a) Caracteres materiales:
1º. Tienen capital variable y duración ilimitada.
2º. No ponen límite estatutario al número de asociados ni al capital.
3º. Conceden un solo voto a cada asociado, cualquiera sea el número de sus cuotas sociales y no otorgan
ventaja ni privilegio alguno a los iniciadores, fundadores y consejeros, ni preferencia a parte alguna del capital.
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4º. Reconocen un interés limitado a las cuotas sociales, si el estatuto autoriza aplicar excedentes a alguna
retribución al capital.
5º. Distribuyen los excedentes en proporción al uso de los servicios sociales.
b) Caracteres ideales:
1º. No hay finalidad política, religiosa, étnica o ideológica.
2º. Finalidad de fomentar la educación.
3º. Prever la integración cooperativa.
c) Caracteres organizativos naturales:
1º. Participación de un número mínimo de diez asociados.
2º. Prestar servicios a no asociados si lo confirma la autoridad de control.
3º. Limitar el ingreso de los socios de conformidad con el objeto social.

2) Clases:

La ley argentina sólo reconoce a la cooperativa con responsabilidad limitada. Dentro de las distintas clases
de cooperativas podemos mencionar:
1. De consumo de bienes.
2. De consumo de servicio.
3. De producción.
4. De trabajo.
5. De adquisición de elementos de trabajo.
6. De transformación de productos.
7. De comercialización de productos.
Esta enumeración no es taxativa.

3) Constitución:

a) Requisitos de fondo: La asamblea constitutiva debe pronunciarse sobre:


1º. Informe de los iniciadores;
2º. Proyecto de estatuto;
3º. Suscripción e integración de cuotas sociales;
4º. Designación de consejeros y síndico;
Todo ello debe constar en un solo cuerpo de acta, en el que se consignará igualmente nombre y apellido,
domicilio, estado civil y número de documento de identidad de los fundadores.
El estatuto debe contener, sin perjuicio de otras disposiciones:
1º. La denominación y el domicilio;
2º. La designación precisa del objeto social;
3º. El valor de las cuotas sociales y del derecho de ingreso si lo hubiera, expresado en moneda argentina;
4º. La organización de la administración y la fiscalización y el régimen de las asambleas;
5º. Las reglas para distribuir los excedentes y soportar las pérdidas;
6º. Las condiciones de ingreso, retiro y exclusión de los asociados;
7º. Las cláusulas necesarias para establecer los derechos y obligaciones de los asociados;
8º. Las cláusulas atinentes a la disolución y liquidación.
b) Requisitos de forma: Las cooperativas se constituyen por acto único y por instrumento público o
privado, labrándose acta que debe ser suscripta por todos los fundadores
Se consideran regularmente constituidas, con la autorización para funcionar y la inscripción en el registro
de la autoridad de aplicación. No se requiere publicación alguna.
Como requisito formal de la publicidad se requiere tres copias del acta de constitución firmadas por todos los
consejeros y acompañadas de la constancia del depósito en un banco oficial o cooperativo de la vigésima parte
del capital suscripto deben ser presentadas a la autoridad de aplicación o al órgano local competente, el cual las
remitirá a la autoridad de aplicación dentro de los treinta días. Las firmas serán ratificadas ante ésta o debidamente
autenticadas.

4) Los socios:

Pueden ser asociados las personas físicas mayores de dieciocho años, los menores de edad por medio de
sus representantes legales y los demás sujetos de derecho, inclusive las sociedades por acciones, siempre que
reúnan los requisitos establecidos por el estatuto.
Dentro de tales supuestos el ingreso es libre, es decir, no pueden existir limitaciones de carácter político,
religioso, de nacionalidad, de religión, de raza. etc., pero podrá ser supeditado a las condiciones derivadas del
objeto social.
Cuando el estatuto establezca un derecho de ingreso no puede elevárselo a título de compensación por las
reservas sociales. Su importe no puede exceder el valor de una cuota social.
El Estado Nacional, las Provincias, los Municipios, los entes descentralizados y las empresas del Estado
pueden asociarse a las cooperativas, salvo que ello estuviera expresamente prohibido por sus leyes respectivas.
También pueden utilizar sus servicios, previo su consentimiento, aunque no se asocien a ellas.
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a) Rechazo del socio: El rechazo del socio sólo puede fundarse en el incumplimiento de los requisitos
establecidos por el estatuto, debidamente aprobados por la autoridad de control, o en las limitaciones al ingreso
fijadas para el mejor cumplimiento del objeto social.
b) Retiro: Los asociados pueden retirarse voluntariamente en la época establecida en el estatuto, o en su
defecto, al finalizar el ejercicio social dando aviso con treinta días de anticipación.
c) Exclusión: La exclusión debe fundarse en motivos explicitados en el estatuto o en el incumplimiento
de los deberes y obligaciones como socio o en actividades que obstaculicen el cumplimiento del objeto social, de
deslealtad, de competencia, etc.
La decisión de exclusión puede ser recurrida ante la asamblea en todos los casos.
d) Derechos: Entre los derechos de los socios podemos mencionar:
1. Derecho a la información de quienes son los asociados.
2. Ejercer el derecho de voto.
3. Requerir información sobre la actividad económica
4. Obtener la entrega de los títulos accionarios representativos de las cuotas sociales que deben ser
nominativas, de valor igual, que determinará el estatuto.
5. Transferir las cuotas a asociados.
6. Constituir prenda sobre sus acciones.
7. Participar en los excedentes repartibles.
8. Ejercer el derecho de receso por cambio sustancial del objeto social.
9. Impugnar las resoluciones de la asamblea por ilegalidad.
10. Ser elegibles para integrar los órganos de la administración y representación.

5) Órganos de la cooperativa:

a) Consejo de administración: Sus funciones pueden sintetizarse en la administración de la


cooperativa para el fiel cumplimiento del objeto social, lo cual implica la representación de la sociedad.
La dirección de los negocios sociales debe hacerse dentro de los límites que fije es estatuto, el que, por
tanto, podrá restringir las facultades genérica.
El consejo de administración es elegido por la asamblea con la periodicidad, forma y número previstos en
el estatuto. Los consejeros deben ser asociados y no menos de tres.
La duración del cargo de consejero no puede exceder de tres ejercicios.
Los consejeros son reelegibles, salvo prohibición expresa del estatuto.
El estatuto debe establecer las reglas de funcionamiento del consejo de administración.
El quórum será de más de la mitad de los consejeros, por lo menos. Actas Las actas deben ser firmadas
por el presidente y un consejero.
Debe reunirse por lo menos una vez al mes y cuando lo requiera cualquiera de sus miembros. La
convocatoria se hará en este último caso por el presidente para reunirse dentro del sexto día de recibido el pedido.
En su defecto podrá convocarlo cualquiera de los consejeros.
La representación corresponde al presidente del consejo de administración. El estatuto puede, no obstante,
autorizar la actuación de uno o más consejeros. En ambos supuestos obligan a la cooperativa por todos los actos
que no sean notoriamente extraños al objeto social. Este régimen se aplica aun en infracción de la representación
plural, si se tratara de obligaciones contraídas mediante títulos, valores, por contratos entre ausentes, de adhesión
o concluidos mediante formularios, salvo cuando el tercero tuviera conocimiento efectivo de que el acto se celebra
en infracción de la representación plural.
Esta consecuencia legal respecto de los terceros no afecta la validez interna de las restricciones estatutarias
y la responsabilidad por su infracción.
b) Fiscalización: La fiscalización privada está a cargo de uno o más síndicos elegidos por la asamblea
entre los asociados. Se elegirá un número no menor de suplentes.
Cuando el estatuto previera más de un síndico debe fijar un número impar. En tal caso actuarán como
cuerpo colegiado bajo la denominación de "Comisión fiscalizadora". El estatuto debe reglar su constitución y
funcionamiento.
c) Asambleas: Las asambleas pueden ser ordinarias o extraordinarias. La asamblea ordinaria debe
realizarse dentro de los cuatro meses siguientes a la fecha de cierre del ejercicio para considerar los balances y
elegir consejeros y síndico, sin perjuicio de los demás asuntos incluidos en el orden del día.
Las asambleas extraordinarias tendrán lugar toda vez que lo disponga el consejo de administración; el
síndico, o cuando lo soliciten asociados cuyo número equivalga por lo menos al diez por ciento del total, salvo
que el estatuto exigiera un porcentaje menor. Se realizarán dentro del plazo previsto por el estatuto.
Deben ser convocadas con quince días de anticipación por lo menos, en la forma prevista por el estatuto.
La convocatoria incluirá el orden del día a considerar.
Con la misma anticipación deben ser comunicadas a la autoridad de aplicación y al órgano local
competente.
Deben reunirse en la sede o en lugar que corresponda a la jurisdicción del domicilio social.
El quórum es la mitad más uno de los asociados, pero a la hora de iniciada la reunión podrán sesionar y
decidir válidamente cualquiera fuere el número de los presentes.
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Una vez constituida la asamblea debe considerar todos los asuntos incluidos en el orden del día, sin
perjuicio de pasar a cuarto intermedio una o más veces dentro de un plazo total de treinta días, especificando en
cada caso día, hora y lugar de reanudación. Dicho plazo puede ser ampliado por la autoridad de aplicación cuando
las circunstancias lo aconsejen.
Es de competencia exclusiva de la asamblea, siempre que el asunto figure en el orden del día, la
consideración de:
1º. Memoria, balance general, estado de resultados y demás cuadros anexos;
2º. Informes del síndico y del auditor;
3º. Distribución de excedentes;
4º. Fusión o incorporación;
5º. Disolución;
6º. Cambio del objeto social;
7º. Participación de personas jurídicas de carácter público, entes descentralizados y empresas del Estado.
8º. Asociación con personas de otro carácter jurídico.

6) Libros:

Las cooperativas deben llevar los libros diarios, balances e inventarios. Deben llevar, además, los
siguientes:
1º. Registro de asociados;
2º. Actas de asambleas;
3º. Actas de reuniones del consejo de administración;
4º. Informes de auditoría.
El órgano local competente puede autorizar por resolución fundada, en cada caso, el empleo de medios mecánicos
y libros de hojas movibles en reemplazo o complemento de los indicados.

7) Excedentes repartibles:

Se consideran excedentes repartibles sólo aquellos que provengan de la diferencia entre el costo y el precio
del servicio prestado a los asociados.
Distribución
De los excedentes repartibles se destinará:
1º. El cinco por ciento a reserva legal;
2º. El cinco por ciento al fondo de acción asistencial y laboral o para estímulo del personal;
3º. El cinco por ciento al fondo de educación y capacitación cooperativas;
4º. Una suma indeterminadas para pagar un interés a las cuotas sociales si lo autoriza el estatuto, el cual
no puede exceder en más de un punto al que cobra el Banco de la Nación Argentina en sus operaciones de
descuento;
5º. El resto para su distribución entre los asociados en concepto de retorno;
a) en las cooperativas o secciones de consumo de bienes o servicios, en proporción al consumo hecho por
cada asociado;
b) en las cooperativas de producción o trabajo, en proporción al trabajo efectivamente prestado por cada
uno;
c) en las cooperativas o secciones de adquisición de elementos de trabajo, de transformación y de
comercialización de productos en estado natural o elaborados, en proporción al monto de las operaciones
realizadas por cada asociado;
d) en las cooperativas o secciones de crédito, en proporción al capital aportado o a los servicios utilizados,
según establezca el estatuto;
e) en las demás cooperativas o secciones, en proporción a las operaciones realizadas o a los servicios
utilizados por cada asociado.
Los excedentes que deriven de la prestación de servicios a no asociados autorizada por esta ley se
destinarán a una cuenta especial de reserva.
Los resultados deben determinarse por secciones y no podrán distribuirse excedentes sin compensar
previamente los quebrantos de las que hubieran arrojado pérdida.
Cuando se hubieran utilizado reservas para compensar quebrantos, no se podrán distribuir excedentes sin
haberlas reconstituido al nivel anterior a su utilización.
Tampoco podrán distribuirse excedentes sin haber compensado las pérdidas de ejercicios anteriores.

Bolilla nº 18: Reorganización societaria: transformación y fusión:

Transformación:

Usualmente los cambios de tipología suelen imponerse por la necesidad de moldar la estructura
organizativa a los novedosos requerimientos que motivan el desarrollo del giro social. Otras veces –en cambio-,
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estas mutaciones tipológicas vienen impuestas, producto de una inadecuada elección del tipo social, lo que
sumado a los compromisos administrativos, económicos e impositivos que ello implica, concluyen por generar
una tendencia hacia la simplificación en la elección de la figura adoptada.
Y otras –seguramente las más- afrontan la modificación de su estructura a fin de contar con un nuevo y
adecuado instrumento técnico-normativo que proporcione a los socios la posibilidad de actuar sin comprometer
la totalidad de su patrimonio.
El problema central de la transformación, común a todos los supuestos, es el de si la transformación
implica o no la creación de una sociedad nueva. Si se estima lo primero, habrá disolución de la antigua sociedad
y transmisión a la nueva del activo que aportaron los socios. Si se estima lo segundo, la transformación se operará
por el cauce de una simple modificación estatutaria.
Transformar, en el derecho societario, implica el cambio por una sociedad de su tipo social, o sea, su
regulación constitutiva sin alterar su personalidad. Es decir que lo único que cambia es la forma societaria, sin
que cese una sociedad y comience otra. Es lo que gráficamente se ha explicado con el ejemplo del hombre que al
cambiar su vestimenta no por eso deja de ser la misma persona.
Esta premisa de la continuidad resulta fundamental por sus consecuencias: toda empresa en
funcionamiento tiene créditos acordados, contratos vigentes de plazo no vencido, deudas a pagar y cuentas a
cobrar. Si se admite que en la transformación la nueva sociedad continúa las operaciones que precedentemente
desarrollaba la empresa, todos esos derechos y acciones potenciales, litigiosos, condicionales o a plazos seguirán
a cargo de la misma sociedad bajo su nueva forma; de lo contrario, forzoso es admitir que deberán saldarse las
cuentas con la enorme complicación que ello significa.
La LSC regula el instituto a partir del artículo 74 señalando que: “Hay transformación cuando una sociedad
adopta otro de los tipos previstos. No se disuelve la sociedad ni se alteran sus derechos y obligaciones”.
La ley adopta en este punto las más modernas tendencias, apartándose de la concepción caracterizada
como de “disolución-nueva creación”; por ello, cambia sólo en tipo societario pero no la personalidad: la sociedad
sigue siendo la misma bajo otro tipo.
El adoptado por el artículo 74, es un régimen distinto al de regularización previsto en el artículo 22 de la
LSC para las sociedades no regularmente constituidas. Por tanto, la sociedad a transformarse debe ser típica
regular. No hay transformación cuando una sociedad irregular adquiera una de las formas previstas por la ley; en
tal caso, ésta simplemente se regulariza y da lugar al nacimiento, según la ley, de uno de los tipos.

1) Responsabilidad:

El artículo 75 de la LSC establece: “La transformación no modifica la responsabilidad solidaria e ilimitada


anterior de los socios, aun cuando se trate de obligaciones que deban cumplirse con posterioridad a la adopción del nuevo
tipo, salvo que los acreedores lo consientan expresamente”.
Es el supuesto de transformación de una sociedad personalista a una con responsabilidad limitada de los
socios. Lo que se procura es proteger a los terceros que contrataron teniendo en cuento la eventual responsabilidad
solidaria e ilimitada que entonces afectaba a los socios.
Por su parte, el artículo 76 dispone: “Si en razón de la transformación existen socios que asumen responsabilidad
ilimitada, ésta no se extiende a las obligaciones sociales anteriores a la transformación salvo que la acepten expresamente”.
Se trata de supuesto inverso, en que una sociedad capitalista asume una forma parcial o totalmente
personalista. Parece justo si se tiene en cuenta que en el momento de contratar los acreedores no contaron con la
responsabilidad ilimitada de los socios.

2) Requisitos:

Los requisitos están regulados en el artículo 77 de la LSC que establece: “La transformación exige el
cumplimiento de los siguientes requisitos:
1) Acuerdo unánime de los socios, salvo pacto en contrario a lo dispuesto para algunos tipos societarios;
2) Confección de un balance especial, cerrado a una fecha que no exceda de un (1) mes a la del acuerdo de
transformación y puesto a disposición de los socios en la sede social con no menos de quince (15) días de anticipación a dicho
acuerdo. Se requieren las mismas mayorías establecidas para la aprobación de los balances de ejercicio;
3) Otorgamiento del acto que instrumente la transformación por los órganos competentes de la sociedad que se
transforme y la concurrencia de los nuevos otorgantes, con constancia de los socios que se retiren, capital que representan y
cumplimiento de las formalidades del nuevo tipo societario adoptado;
4) Publicación por un (1) día en el diario de publicaciones legales que corresponda a la sede social y sus sucursales.
El aviso deberá contener:
a) Fecha de la resolución social que aprobó la transformación;
b) Fecha del instrumento de transformación;
c) La razón social o denominación social anterior y la adoptada debiendo de ésta resultar indubitable su identidad
con la sociedad que se transforma;
d) Los socios que se retiran o incorporan y el capital que representan;
e) Cuando la transformación afecte los datos a que se refiere el artículo 10 apartado a), puntos 4 a 10, la publicación
deberá determinarlo;
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5) La inscripción del instrumento con copia del balance firmado en el Registro Público de Comercio y demás
registros que correspondan por el tipo de sociedad, por la naturaleza de los bienes que integran el patrimonio y sus
gravámenes. Estas inscripciones deben ser ordenadas y ejecutadas por el Juez o autoridad a cargo del Registro Público de
Comercio, cumplida la publicidad a que se refiere el apartado 4)”.

3) Receso:

El derecho de receso es la facultad del socio de retirarse del ente social en caso de estar disconforme con
decisiones de la asamblea que implican alterar sustancialmente las bases esenciales tenidas en cuenta al ingresar,
o al constituir la sociedad. Es el derecho que tiene todo socio o accionista de retirarse de la sociedad cuando por
decisión del órgano de gobierno se resuelve modificar de manera sustancial el contrato social o estatuto. Pero no
cualquier modificación del contrato es susceptible de generar el derecho de receso, sino sólo aquella que implique
una modificación sustancial de la sociedad o suponga un cambio fundamental en la posición que el socio tenía de
la misma.
El artículo 78 establece: “En los supuestos en que no se exija unanimidad, los socios que han votado en contra y
los ausentes tienen derecho de receso, sin que éste afecte su responsabilidad hacia los terceros por las obligaciones contraídas
hasta que la transformación se inscriba en el Registro Público de Comercio.
El derecho debe ejercerse dentro de los quince (15) días del acuerdo social, salvo que el contrato fije un plazo distinto y lo
dispuesto para algunos tipos societarios.
El reembolso de las partes de los socios recedentes se hará sobre la base del balance de transformación.
La sociedad, los socios con responsabilidad ilimitada y los administradores garantizan solidaria e ilimitadamente a los
socios recedentes por las obligaciones sociales contraídas desde el ejercicio del receso hasta su inscripción”.

4) Preferencia de los socios:

El punto aparece regulado en el artículo 79 que prescribe: “La transformación no afecta las preferencias de los
socios salvo pacto en contrario”.

5) Rescisión de la transformación:

Conforme al artículo 80: “El acuerdo social de transformación puede ser dejado sin efecto mientras ésta no se
haya inscripto. Si medió publicación, debe procederse conforme a lo establecido en el segundo párrafo del artículo 81. Se
requiere acuerdo unánime de los socios, salvo pacto en contrario y lo dispuesto para algunos tipos societarios”.
Ante de la inscripción puede dejarse sin efecto la transformación; el régimen anterior establecía que ese
acto debía disponerse antes de la publicación. Como la solución actual permite revocar la transformación aún
luego de la publicación, el texto legal, ordena una nueva publicación dando cuenta de la rescisión.
En cuanto a las mayorías requeridas por el acto colegial para la toma de decisión se requiere el acuerdo
unánime de los socios, salvo pacto en contrario y lo dispuesto para algunos tipos societarios. Así, en el caso de la
sociedad anónima se aplica el artículo 244 párrafo último; en las sociedades de responsabilidad limitada el artículo
160 y para las sociedades por interés la unanimidad, salvo pacto en contrario.

6) Caducidad del acuerdo de transformación:

El artículo 81 de la LSC prescribe: “El acuerdo de transformación caduca si a los tres (3) meses de haberse
celebrado no se inscribió el respectivo instrumento en el Registro Público de Comercio, salvo que el plazo resultare excedido
por el normal cumplimiento de los trámites ante la autoridad que debe intervenir o disponer la inscripción.
En caso de haberse publicado, deberá efectuarse una nueva publicación al solo efecto de anunciar la caducidad de la
transformación.
Los administradores son responsables solidaria e ilimitadamente por los perjuicios derivados del incumplimiento de la
inscripción o de la publicación”.

Fusión:

1) Concepto, efectos y caracteres:

Conforme al artículo 82 de la LSC: “Hay fusión cuando dos o más sociedades se disuelven sin liquidarse, para
constituir una nueva, o cuando una ya existente incorpora a una u otras, que sin liquidarse son disueltas”.

La fusión responde a la exigencia económica de realizar una unión de fuerzas productivas, mediante la
compenetración de varias sociedades. Puede realizarse de dos modos:

A) Fusión propiamente dicha: Cuando 2 o más sociedades se disuelven sin liquidarse, para constituir una nueva,
que en adelante asume la titularidad de los derechos y obligaciones de aquellas.
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B) Fusión por absorción: Cuando una sociedad incorpora a otra u otras que, sin liquidarse, se disuelven,
asumiendo la sociedad absorbente la titularidad de los derechos y obligaciones de aquellas. No es que aparezca
una nueva sociedad sino que una absorbe a la otra, que desaparece como sujeto de derecho
A tenor de lo dispuestos por el artículo 82 párrafo segundo, tanto en uno como en otro caso, se producen
los siguientes efectos: “La nueva sociedad o la incorporante adquiere la titularidad de los derechos y obligaciones de las
sociedades disueltas, produciéndose la transferencia total de sus respectivos patrimonios al inscribirse en el Registro Público
de Comercio el acuerdo definitivo de la fusión y el contrato o estatuto de la nueva sociedad, o el aumento de capital que
hubiere tenido que efectuar la incorporante”.
La fusión presenta los siguientes caracteres:
a) La sociedad incorporada a la nueva o a la ya existente se extingue, disolviéndose sin liquidarse.
b) La sociedad incorporante o la resultante de la fusión adquiere el patrimonio de la sociedad incorporada.
Se produce una sucesión a título universal, de modo que todos los bienes, créditos y deudas de la sociedad que se
extingue pasan a la sociedad a que se incorpora o a la creada con la fusión.
c) Los socios de la sociedad que se extingue se convierten en socios de la nueva sociedad, o de la sociedad
a que aquella se incorpora.

2) Requisitos:

Los requisitos de la fusión de se encuentran regulados en el artículo 83 de la LSC que establece: “La fusión
exige el cumplimiento de los siguientes requisitos:
Compromiso previo de fusión.
1) El compromiso previo de fusión otorgado por los representantes de las sociedades que contendrá:
a) La exposición de los motivos y finalidades de la fusión;
b) Los balances especiales de fusión de cada sociedad, preparados por sus administradores, con informes de los síndicos en
su caso, cerrados en una misma fecha que no será anterior a tres (3) meses a la firma del compromiso, y confeccionados sobre
bases homogéneas y criterios de valuación idénticos;
c) La relación de cambios de las participaciones sociales, cuotas o acciones;
d) Proyecto de contrato o estatuto de la nueva o de modificaciones del contrato o estatuto de sociedad absorbente
e) Las limitaciones que las sociedades convengan en la respectiva administración de sus negocios y la garantía que
establezcan para el cumplimiento de una actividad normal en su gestión, durante el lapso que transcurra hasta que la fusión
se inscriba;
Resoluciones sociales.
2) La aprobación del compromiso previo y fusión de los balances especiales por las sociedades participantes en la fusión con
los requisitos necesarios para la modificación del contrato social o estatuto;
A tal efecto deben quedar copias en las respectivas sedes sociales del compromiso previo y del informe del síndico en su caso,
a disposición de los socios o accionistas con no menos de quince (15) días de anticipación a su consideración;
Publicidad.
3) La publicación por tres (3) días de un aviso en el diario de publicaciones legales de la jurisdicción de cada sociedad y en
uno de los diarios de mayor circulación general en la República, que deberá contener:
a) La razón social o denominación, la sede social y los datos de inscripción en el Registro Público de Comercio de cada una
de las sociedades;
b) El capital de la nueva sociedad o el importe del aumento del capital social de la sociedad incorporante;
c) La valuación del activo y el pasivo de las sociedades fusionantes, con indicación de la fecha a que se refiere;
d) La razón social o denominación, el tipo y el domicilio acordado para la sociedad a constituirse;
e) Las fechas del compromiso previo de fusión y de las resoluciones sociales que lo aprobaron;
Acreedores: oposición.
Dentro de los quince (15) días desde la última publicación del aviso, los acreedores de fecha anterior pueden oponerse a la
fusión.
Las oposiciones no impiden la prosecución de las operaciones de fusión, pero el acuerdo definitivo no podrá otorgarse hasta
veinte (20) días después del vencimiento del plazo antes indicado, a fin de que los oponentes que no fueren desinteresados o
debidamente garantizados por las fusionantes puedan obtener embargo judicial;
Acuerdo definitivo de fusión.
4) El acuerdo definitivo de fusión, otorgados por los representantes de las sociedades una vez cumplidos los requisitos
anteriores, que contendrá:
a) Las resoluciones sociales aprobatorias de la fusión;
b) La nómina de los socios que ejerzan el derecho de receso y capital que representen en cada sociedad;
c) La nómina de los acreedores que habiéndose opuesto hubieren sido garantizados y de los que hubieren obtenido embargo
judicial; en ambos casos constará la causa o título, el monto del crédito y las medidas cautelares dispuestas, y una lista de
los acreedores desinteresados con un informe sucinto de su incidencia en los balances a que se refiere el inciso 1), apartado
b);
d) La agregación de los balances especiales y de un balance consolidado de las sociedades que se fusionan;

Inscripción registral.
5) La inscripción del acuerdo definitivo de fusión en el Registro Público de Comercio.
Cuando las sociedades que se disuelven por la fusión estén inscriptas en distintas jurisdicciones deberá acreditarse que en
ellas se ha dado cumplimiento al artículo 98”.
78

3) Receso:

De acuerdo con los artículos 85 y 245 de la LSC pueden ejercer el derecho de receso los socios de las
sociedades absorbidas que hubieren votado en contra o estado ausente al decidirse la fusión.
Corresponde tener en cuenta:
1. El derecho de receso debe ser ejercitado por los socios que votaron en contra de la aprobación del
compromiso de fusión dentro de los 15 días de la respectiva asamblea o reunión de socios que haya aprobado
dicho instrumento.
2. No corresponde el derecho de receso para los accionistas de la sociedad incorporante, ni es admisible
tal derecho en las sociedades que hacen oferta pública de sus acciones o se hallen autorizadas para la cotización
de las mismas.

4) Revocación y rescisión:

Respecto de la revocación el artículo 86 dispone: “El compromiso previo de fusión puede ser dejado sin efecto
por cualquiera de las partes, si no se han obtenido todas las resoluciones sociales aprobatorias en el término de tres (3) meses.
A su vez las resoluciones sociales aprobatorias pueden ser revocadas, mientras no se haya otorgado el acuerdo definitivo,
con recaudos iguales a los establecidos para su celebración y siempre que no causen perjuicios a las sociedades, los socios y
los terceros”.
Al igual que el artículo 81, este artículo 86 tiene como finalidad evitar que los trámites se prolonguen
indefinidamente.
Por su parte, con relación a la rescisión, el artículo 87 prescribe: “Cualquiera de las sociedades interesadas
puede demandar la rescisión del acuerdo definitivo de fusión por justos motivos hasta el momento de su inscripción registral.
La demanda deberá interponerse en la jurisdicción que corresponda al lugar en que se celebró el acuerdo”.

Escisión:

La operación de escisión puede adoptar diversas figuras, pero en general es una forma de organización de
la actividad económica de una o varias sociedades, mediante la adopción de una nueva organización jurídica,
que supone un desprendimiento patrimonial.
El instituto de la escisión es una forma o método de la concentración empresarial. La inteligencia de la
figura no pasa, pues, por la “desmembración” de la empresa, sino por el reordenamiento, la descentralización –
generalmente dentro de un grupo empresario- a fin de lograr la debida racionalización de esfuerzos y/o capitales,
evitando el sobredimensionamiento de la estructura.
La escisión permite a la sociedad disgregadora alcanzar un gigantismo que, a veces, puede ser nefasto para
la rentabilidad, transfiriendo a las sociedades que permanecen en su órbita, actividades que éstas concentran en
unidades económicas bien adaptadas a la situación de mercado.

Hay escisión cuando:


I. — Esicion por incorporación: Una sociedad sin disolverse, a la cual la ley denomina sociedad
escindente, destina parte de su patrimonio para fusionarse con sociedades existentes, que reciben el nombre de
escincionarias, o para participar con ellas en la creación de una nueva sociedad. Ello implica para la sociedad que
escinde parte de su patrimonio una reducción de su capital social proporcional al patrimonio afectado o fusionado
con la sociedad absorbente, mientras que esta ultima deberá incrementar su capital para dar entrada a ese bien y
poder distribuir la correspondiente participación social a los integrantes de la sociedad que ha escindido parte de
su patrimonio.
II. — Esicion-Fusión: Una sociedad sin disolverse destina parte de su patrimonio para constituir una o
varias sociedades nuevas;
III. — Esicion propiamente dicha: Una sociedad se disuelve sin liquidarse para constituir con la totalidad
de su patrimonio nuevas sociedades.
Salvo en este último supuesto, en las restantes hipótesis las sociedades escindentes no se disuelven ni las
escincionarias asumen el activo y pasivo de aquéllas, manteniendo cada una de ellas su personalidad jurídica sin
restricciones de ninguna especie. A diferencia de la fusión, en el procedimiento de escisión no se produce una
transmisión de bienes a titulo universal a favor de las sociedades escisionarias.
Es característica también del proceso de la escisión que las partes sociales y acciones correspondientes a
la participación en la sociedad que se crea o que recibe parte del patrimonio del ente dividido no se adjudican a
ésta, sino que se atribuyen directamente a los socios o accionistas de las sociedad escindente.
IV — Esicion disolución: Una sociedad se disuelve y se liquida para constituir con la totalidad de su
patrimonio una nueva o nuevas sociedades, hay una disolución de la sociedad por lo que desaparece.

Requisitos.
La escisión exige el cumplimiento de los siguientes requisitos:
1) Resolución social aprobatoria de la escisión, del contrato o estatuto de la escisionaria, de la reforma del
contrato o estatuto de la escindente en su caso, y el balance especial al efecto, con los requisitos necesarios para
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la modificación del contrato social o del estatuto en el caso de fusión. El receso y las preferencias se rigen por
lo dispuesto en los artículos 78 y 79;
2) El balance especial de escisión no será anterior a tres (3) meses de la resolución social respectiva, y
será confeccionado como un estado de situación patrimonial;
3) La resolución social aprobatoria incluirá la atribución de las partes sociales o acciones de la sociedad
escisionaria a los socios o accionistas de la sociedad escindente, en proporción a sus participaciones en ésta, las
que se cancelarán en caso de reducción de capital;
4) La publicación de un aviso por tres (3) días en el diario de publicaciones legales que corresponda a la
sede social de la sociedad escindente y en uno de los diarios de mayor circulación general en la República que
deberá contener:
a) La razón social o denominación, la sede social y los datos de la inscripción en el Registro Público
de Comercio de la sociedad que se escinde;
b) La valuación del activo y del pasivo de la sociedad, con indicación de la fecha a que se refiere;
c) La valuación del activo y pasivo que componen el patrimonio destinado a la nueva sociedad;
d) La razón social o denominación, tipo y domicilio que tendrá la sociedad escisionaria;
5) Los acreedores tendrán derecho de oposición de acuerdo al régimen de fusión;
6) Vencidos los plazos correspondientes al derecho de receso y de oposición y embargo de acreedores, se
otorgarán los instrumentos de constitución de la sociedad escisionaria y de modificación de la sociedad
escindente, practicándose las inscripciones según el artículo 84.
Cuando se trate de escisión-fusión se aplicarán las disposiciones de los artículos 83 a 87”.

Bolilla nº 19: Sociedades constituidas en el extranjero. Organización societaria y concentración económica:

1) Sociedades constituidas en el extranjero:

La cuestión referida a la nacionalidad de las sociedades ha dado lugar a una de las más apasionantes
polémicas en el derecho societario.
La doctrina argentina es coincidente en sostener que las sociedades no tienen nacionalidad, pues la actua-
ción de ellas no presupone vinculación política alguna entre el Ciudadano y el Estado, habida cuenta que el
contrato de sociedad sólo crea entre sus integrantes un vínculo jurídico de base económica.
Sin embargo, el criterio no es uniforme, y en otros países, predominantemente de la Europa continental, se
entiende que si la sociedad es una persona jurídica, no hay razón para negar la relación entre éste y el Estado,
criterio que, a nuestro juicio, equivocado, pues ello implicaría dar al concepto de personalidad jurídica un matiz
que excede largamente el fin práctico tenido en cuenta por el legislador al otorgarle a las sociedades el carácter
de sujeto de derecho.
I) La legislación aplicable a las sociedades extranjeras con actuación en la
República: La primera parte del arto 118 de la ley 19.550 establece que la sociedad constituida en el extranjero
se rige en cuanto a su existencia y forma por las leyes del lugar de constitución. Ello significa que toda la
problemática en materia de personalidad jurídica, capacidad, formalidades de constitución, tipicidad y órganos se
rige por la ley del país de origen, salvo la actuación del ente foráneo en nuestro país, que está sometido a las
siguientes reglas:
1. Si se trata de un acto aislado, la sociedad extranjera se halla habilitada para realizarlos y estar en los
juicios derivados de esa limitada relación (art. 118, primer párrafo),
2. Si pretende la sociedad foránea ejercer habitualmente actos comprendidos en su objeto social,
establecer sucursal asiento o cualquier otra especie de representación permanente en el país, debe cumplir con lo
dispuesto por el art. 118 de la ley 19.550, que le impone, entre otros requisitos, inscribirse en el Registro Público
de Comercio correspondiente al domicilio donde pretenden cumplir su actividad (art. 118),
3. Finalmente, la sociedad extranjera puede constituir o participar en sociedades argentinas, requiriéndoseles
para ello la correspondiente inscripción registral en la jurisdicción donde la sociedad participada se encuentre
inscripta (art. 123, L.S).
II) El concepto del acto aislado: Hemos señalado que, conforme lo dispone el art. 118 en su
segundo párrafo, las sociedades extranjeras se encuentran habilitadas para realizar en el país actos aislados y estar
en juicio.
El problema radica en el silencio de la ley sobre qué es lo que debe entenderse por acto aislado, pues muchas
veces un acto de tal naturaleza puede generar una actividad permanente y continuada, predicando la doctrina
nacional mayoritaria que tal concepto debe ser interpretado en sentido restringido reservándose para aquellos
actos desprovistos de permanencia y que se caracterizan por lo esporádico y accidental.

III) El desarrollo de su actividad habitual por la sociedad extranjera: El arto


118 de la ley 19.550 dispone que para el ejercicio habitual de actos comprendidos en su objeto social, establecer
sucursal, asiento o cualquier otra especie de representación permanente, la sociedad extranjera debe:
1. Acreditar la existencia de la sociedad con arreglo a las leyes de su país.
2. Fijar un domicilio en la República, cumpliendo con la publicación e inscripción exigidas por esta ley para
las sociedades que se constituyan en la República.
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3. Justificar la decisión de crear dicha representación y designar a la persona a cuyo cargo ella estará.
Asimismo, si se tratare de una sucursal se determinará, además, el capital que se le asigne, cuando
corresponda por las leyes especiales.
La creciente intervención de las sociedades constituidas en el extranjero aparejó un notable incremento del
fraude al mecanismo legal mencionado en el artículo 118, con repercusión de importancia en el ámbito del control
judicial y administrativo. Esto condujo a que:
a) Por un lado, se avivaran las discusiones en torno a los efectos de la actuación de la sociedad extranjera
sin cumplir con los recaudos de la debida inscripción. En este orden, frente a tesis tradicional que sostiene la
irregularidad como sanción, un fallo de resonantes consecuencias se hizo eco de la posición que propugna la
llana inoponibilidad de la existencia de esa sociedad en nuestro país y, por ende, su falta de legitimación para
hacer valer sus derechos y obligaciones relativos a los actos celebrados. Para esta tesitura, en efecto, las
previsiones del artículo 118 no constituyen un mero recaudo formal, sino “el límite local del orden público al
principio de la extraterritorialidad, ejecutado mediante el poder de policía del Estado”.
b) Las circunstancias antedichas dejaron al descubierto un déficit de implementación y control registral
que la IGJ complementó por vía reglamentaria.
IV) Tipo desconocido: Dispone el artículo 119: “El artículo 118 se aplicará a la sociedad constituida en
otro Estado bajo un tipo desconocido por las leyes de la República. Corresponde al Juez de la inscripción determinar las
formalidades a cumplirse en cada caso, con sujeción al criterio del máximo rigor previsto en la presente ley”.
Esto significa, para algunos, que deben someterse al régimen de la SA, porque –en teoría- posee un
régimen de mayor control en la legislación argentina, y los directores tienen una responsabilidad agravada. Otros
sostienen que se debe aplicar el régimen de la sociedad colectiva, donde todos, en definitiva, responden
solidariamente; tal posición genera polémica, principalmente en términos impositivos.
V) Contabilidad: El artículo 120 de la LSC establece la obligatoriedad para las sociedades extranjeras,
contempladas en el artículo 119 y en el párrafo último del artículo 118, de llevar en la República contabilidad
separada y someterse al control que corresponda de acuerdo con el tipo de sociedad que se trate.
La contabilidad por separado y el control administrativo no son exigibles cuando sólo se realicen actos
aislados ya que para hacerlos la sociedad extranjera sólo destaca a un apoderado o representante.
VI) Representantes: El tema se encuentra regulado en los artículo 121 y 122 que disponen: “El
representante de sociedad constituida en el extranjero contrae las mismas responsabilidades que para los administradores
prevé esta ley y, en los supuestos de sociedades de tipos no reglamentados, las de los directores de sociedades anónimas.
Emplazamiento en juicio.
ARTICULO 122. — El emplazamiento a una sociedad constituida en el extranjero puede cumplirse en la República;
a) Originándose en un acto aislado, en la persona del apoderado que intervino en el acto o contrato que motive el litigio;
b) Si existiere sucursal, asiento o cualquier otra especie de representación, en la persona del representante”.
VII) Constitución de sociedades: Dispone el artículo 123: “Para constituir sociedad en la República,
deberán previamente acreditar ante el juez del Registro que se han constituido de acuerdo con las leyes de sus países
respectivos e inscribir su contrato social, reformas y demás documentación habilitante, así como la relativa a sus
representantes legales, en el registro Público de Comercio y en el registro Nacional de Sociedades por Acciones en su caso”.
Se puede considerar firme, en la actualidad, el criterio de interpretación según el cual, la previsión de este
artículo se aplica tanto a la constitución de una sociedad local como la participación en el capital de una sociedad
local preexistente, aunque esta participación sea minoritaria o no otorgue posiciones de control. En todos los
casos, se entiende que la participación en carácter de socia implica una actividad habitual en el ejercicio de los
derechos sociales y no un mero acto aislado.
VII) Sociedades con domicilio o principal objeto en la república: Establece el artículo 124:
“La sociedad constituida en el extranjero que tenga su sede en la República o su principal objeto esté destinado a cumplirse
en la misma, será considerada como sociedad local a los efectos del cumplimiento de las formalidades de constitución o de
su reforma y contralor de funcionamiento”.
El ámbito de aplicación de éste artículo 124 se limita a la sociedad cuyo principal objeto está destinado a
aplicarse en la República con exclusividad, pues cuando el objeto social se cumpla concurrentemente en otros
lugares, la situación queda regida por el artículo 118 tercer párrafo.
El supuesto en análisis ha sido considerado por la doctrina como “sociedades constituidas en fraude a la
ley”, concepto que si bien puede resultar muy amplio, ha sido inspirado en la clandestinidad que tales sociedades
pretenden, que por lo general ocultan comerciantes o ciudadanos argentinos que, para superar incapacidades de
derecho o permanecer ocultos a la hora de responder patrimonialmente, prefieren constituir sociedades extranjeras
ficticias o simuladas con actuación exclusiva en la República, pretendiendo con ello dificultar cualquier acción
judicial que se intente contra las mismas o contra sus integrantes.

2) Organización societaria y concentración económica:

La búsqueda de una dimensión empresarial adecuada motivó el fenómeno de la concentración societaria,


protagonizado principalmente por la sociedad anónima, como vehículo de la gran empresa.
Las formas de concentración económicas hunden profundamente sus raíces en la creciente racionalización
de la economía moderna, especialmente de las economías industrial y crediticia. La aplicación de criterios
racionalizadotes a la obtención de productos industriales condujo a la uniformidad de éstos para reducir costes de
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producción, y esto impulsó, a su vez, primero a la especialización de las empresas y después a la alianza de las
empresas especializadas para paliar los efectos de la lucha de precios en un régimen de libre competencia.
a) Sociedades constituidas por sociedades por acciones: El artículo 30 de la ley 19.550 establece que:
“Las sociedades anónimas y en comandita por acciones solo pueden formar parte de sociedades por acciones”.
Tradicionalmente se justifica esta disposición, por un lado, en razones de orden público como es el evitar
que por medio de participaciones en sociedades no fiscalizadas, los entes accionarios eludan total o parcialmente
las disposiciones de los artículos 299 y 301. También se la fundamenta a la luz del interés de los accionistas en
cuestiones tales como la extensión de la quiebra a la sociedad por acciones si ésta resulta socia de una sociedad
de responsabilidad ilimitada.
E precepto, empero, no ha tenido suerte pareja en cuanto a la acogida por parte de la doctrina. Así, un
sector doctrinario, encabezado por Le Pera opina que tal disposición, unida al principio de tipicidad, afecta la
libertad constitucional de ejercer negocios, de modo tal que se limita la realización de negocios, especialmente
con sociedades extranjeras que caen en la situación de sociedades irregulares o en la de sociedad atípica, puesto
que, a tenor de este artículo, sólo pueden formar parte de una sociedad por acciones otra sociedad por acciones.
No obstante, esta crítica, se atempera ahora con la regulación expresa de los “contratos de colaboración
empresaria”, las “uniones transitoria de empresas” y los “consorcios de cooperación” que las leyes 22.903 y
26.005 incorporan.
b) Participaciones en otras sociedades: limitaciones: Dispone el artículo 31 de la LSC: “Ninguna
sociedad excepto aquellas cuyo objeto sea exclusivamente financiero o de inversión puede tomar o mantener participación en
otra u otras sociedades por un monto superior a sus reservas libres y a la mitad de su capital y de las reservas legales. Se
exceptúa el caso en que el exceso en la participación resultare del pago de dividendos en acciones o por la capitalización de
reservas.
Quedan excluidas de estas limitaciones las entidades reguladas por la Ley N 18.061. El Poder Ejecutivo Nacional podrá
autorizar en casos concretos el apartamiento de los límites previstos.
Las participaciones, sea en partes de interés, cuotas o acciones, que excedan de dicho monto deberán ser enajenadas dentro
de los seis (6) meses siguientes a la fecha de aprobación del balance general del que resulte que el límite ha sido superado.
Esta constatación deberá ser comunicada a la sociedad participada dentro del plazo de diez (10) días de la aprobación del
referido balance general. El incumplimiento en la enajenación del excedente produce la pérdida de los derechos de voto y a
las utilidades que correspondan a esas participaciones en exceso hasta que se cumpla con ella”.
Esta norma establece las limitaciones a la toma de participación en otras sociedades cuando el objeto social
de la participante no sea exclusivamente financiero o de inversión; el fundamento es, así, la intangibilidad del
objeto social pretendiéndose evitar la desnaturalización del objeto mediante el desvío de la actividad social. Por
ejemplo, una persona socia de una sociedad dedicada a la compraventa de inmuebles desea que el patrimonio
social se dedique a esa actividad. Pero, si a través de la sociedad se invierte –como puede hacerlo cualquier
sociedad- en una sociedad que se dedica a la compraventa de automotores, se está destinando el patrimonio que
el socio aportó al momento de la constitución de la sociedad para la realización de otra actividad.
Siendo ésta una materia en constante elaboración, se han resaltado, entre otras, dos cuestiones que
importan justa crítica a la formulación legal. Así, la excepción respecto de las sociedades cuyo objeto exclusivo
sea financiero o de inversión, privilegia la situación del “holding puro”, es decir, los grupos cuya principal
actividad es participar en otras sociedades, sin mantener a su vez una explotación comercial o industrial propia.
Tampoco se adecua a la realidad de nuestro medio la solución consistente en enajenar el excedente, debido a las
limitadas características de nuestro mercado de capitales.
c) Participaciones recíprocas: Conforme al artículo 32: “Es nula la constitución de sociedades o el aumento
de su capital mediante participaciones recíprocas, aún por persona interpuesta. La infracción a esta prohibición hará
responsable en forma ilimitada y solidaria a los fundadores, administradores, directores y síndicos. Dentro del término de
tres (3) meses deberá procederse a la reducción del capital indebidamente integrado, quedando la sociedad en caso contrario,
disuelta de pleno derecho.
Tampoco puede una sociedad controlada participar en la controlante ni en sociedad controlada por esta por un monto
superior, según balance, ni de sus reservas, excluida la legal.
Las partes de interés, cuotas o acciones que excedan los límites fijados deberán ser enajenadas dentro de los seis (6) meses
siguientes a la fecha de aprobación del balance del que resulte la infracción. El incumplimiento será sancionado conforme
al artículo 31”.
La fundamentación de este artículo es de orden público, pretendiéndose evitar la creación de un capital
social aparente, su aguamiento o, como expresa la Exposición de motivos, el “cruzamiento” de capital destinado
a la realización de reembolsos o reservas en contradicción con expresas disposiciones legales.
Los que está prohibido es la constitución o el aumento del capital con participaciones recíprocas, porque
en definitiva se aporta la mitad, y se aporta la misma cifra dos veces, lo que de ningún modo es real, sino
meramente aparente.

d) Sociedades controladas y sociedades vinculadas: A ellas se refiere el artículo 33 de la LSC que


establece: “Se consideran sociedades controladas aquellas en que otra sociedad, en forma directa o por intermedio de otra
sociedad a su vez controlada:
1) Posea participación, por cualquier título, que otorgue los votos necesarios para formar la voluntad social en las reuniones
sociales o asambleas ordinarias;
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2) Ejerza una influencia dominante como consecuencia de acciones, cuotas o partes de interés poseídas, o por los especiales
vínculos existentes entre las sociedades.
Sociedades vinculadas.
Se consideran sociedades vinculadas, a los efectos de la Sección IX de este capítulo, cuando una participe en mas del diez
por ciento (10%) del capital de otra.
La sociedad que participe en mas del veinticinco por ciento (25%) del capital de otra, deberá comunicárselo a fin de que su
próxima asamblea ordinaria tome conocimiento del hecho”.
Se define a las sociedades controladas en contraposición a las vinculadas. Las sociedades controladas están
sujetas a la voluntad social de la sociedad controlante. En cambio, en las sociedades vinculadas lo único que
existe es una participación en el capital social de una sociedad por otra, superior al 10% del capital total de aquella.
La reforma de la ley 22.903 reforzó las consideraciones en torno de la verificación del denominado
“control interno”, agregando como suficiente dato en torno de la configuración del control, el hecho de poseer los
votos necesarios para formar la voluntad social en simples reuniones sociales o asambleas ordinarias. Instituyó
también el denominado “control externo”, es decir la influencia dominante que se ejerce sobre una sociedad
mediante particulares relaciones económicas o contractuales, por ejemplo, ser el único suministrador de insumos,
materias primas, etc., las condiciones en que se haya pactado la concesión de una licencia industrial, existencia
de créditos excesivos, etc.
El decreto 677/01 complementa en modo sustancial lo preceptuado en este artículo, instituyendo el
concepto de “participación significativa” y “control casi total”. Si bien estos institutos se vinculan directamente
con el “régimen de transparencia de la oferta pública” que pretende la normativa en cuestión, sienta criterios
interpretativos y de aplicación relevantes para la integración genérica de temáticas como control, administración,
fiscalización o publicidad.