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XIV/ABC SÁBADO CULTURAL 22 marzo-1986

Ensayo Sociología

Ramón J. Sender: El distanciamiento del exilio Veinte años de canción


José Luis Castillo-Puche en España
Destinoiibro número 238 Fernando González Lucini
Grupo
upo Cultural Zero
Ediciones Destino. Barcelona, 1985 M'adríd, 1986

Para entender y juzgar en toda su dimen- agitado al principio y más sereno e idealista Llega ahora al lector el tercer volumen de
sión literaria a Ramón J. Sender no basta un al final -como lo demuestran las novelas del una obra que comprende cuatro. Y todas con
solo libro. Y bien lo saben sus críticos y en- exilio, «Réquiem por un campesino español», un denominador común que les da título:
sayistas, a pesar de que es posiblemente el «Epitalamio del prieto Trinidad» o «El rey y la «Veinte años de canción en España»
novelista español que reina», etcétera-, en las que «la sustancia lí- (1963-1983). Los problemas colectivos de
más trabajos y tesis rica se impone a la ideología». más de una generación se hacen historia
ha suscitado sobre su A la luz de esta visión coherente - y pese sentimental —a veces, intimista; en ocasio-
obra. J . L. Castillo- a que el propio Castillo-Puche echa en falta ¿ nes, voz más solidaria— que narra realidades
Puche, que fue su una cosmovisión total en la crítica—, las ten- amargas o alegres. La crueldad, el sufri-
amigo y uno de los siones del hombre y del escritor quedan al miento, la pasión, el drama o la comedia hu-
más lúcidos «introduc- aire. Se comprueba además que no hay va- mana, en fin, se hicieron letras que al unirse
tores» de la narrativa rios Sender, sino uno solo. Que va de ilumi- con la música han dejado el mejor testimonio
s e n d e n a n a en Es- nismo casi mesiánico a la decepción, de una de una época. Y lo es no porque la vida coti-
paña, se «acerca» al literatura de combate a una literatura de ilu- diana se convierta en copla, sino porque a
e s c r i t o r con unas minación, del agitador celtibérico al memo- través de ésta la realidad queda refrendada
«aproximaciones» que rioso y nostálgico amante de las alegorías y por el sentir popular.
constituyen una im- de los símbolos. Castillo-Puche recorre ese
prescindible vía de co- proceso - n o tan arbitrario como parece- Que ese testimonio no sólo no se pierda,
nocimiento. Castillo Puche analizando los contrarios: facilidad y vértigo li- sino que quede de él constancia escrita, ha
En «Ramón J. Sen- terario, periodismo soñador y beligerante, lite- sido tarea ilusionada, y, a juzgar por los re-
der: El distanciamiento del exilio» se nos ratura comprometida y vida política, política y sultados, más que eficaz, de Fernando Gon-
ofrece lo que hasta aquí se había escamo- estética, entre otros temas más anecdóticos, zález Lucini. Dieciséis años ha dedicado a un
teado: la evolución ideológica y estética del pero absolutamente esenciales para explicar trabajo que, vistos los resultados, es innece-
narrador, sin apasionamientos ni sectarismos. el «cambio» senderiano como el viaje a la sario decir que le apasiona. El volumen
Castillo-Puche, en su exégesis, se aparta del URSS. Con una consideración pormenorizada acaba de publicarse con el título «Los proble-
usual taxonomismo crítico, para bucear en la sobre la que se considera su obra maestra: el mas sociales y la solidaridad», ofrece capítu-
corriente vitalmente subterránea que alimenta «Réquiem por un campesino español», en los dedicados a la despersonalización, la emi-
el «todo» Sender. torno al cual realiza una magistral indagación gración, guerra, violencia, destrucción de la
ensayística. Naturaleza, pobreza, injusticia, marginación, e
Sender apabulla con su «cachet» literario. inmovilismo. Confiesa el autor en la introduc-
Y esa leyenda de anarquismo que le acom- Creemos que las líneas apuntadas por ción que el rastreo y análisis de estos temas
paña bastópara desviar la atención hacia Castillo-Puche incluyen una indudable origi- le ha supuesto «una tarea íntimamente tensa
otros valores. Pero su nombre va después de nalidad a la hora del análisis de una tan y en cierto sentido dolorosa» debido al pro-
Galdós, Baraja y pocos más. No es, de todos vasta obra como la de Sender, donde hay fundo drama humano que se encierra en la
modos, el libro -certerísimo y comprensivo li- media docena de títulos rigurosamente ex- problemática social que el volumen recoge.
bro— de Castillo-Puche una «reivindicación» cepcionales («Mister Witt en el Cantón», Efectivamente, los tomos anteriores investiga-
rigurosa, porque no le hace falta. El autor de «Crónica del alba», «Epitalamio del prieto Tri- ban tramas sociales menos arduas como la
«Con la muerte al hombro», que recuerda en nidad», «La aventura equinoccial de Lope de esperanza, el primero, y libertad, identidad y
algunas actitudes a su biografiado, agarra por Aguirre», «El rey y la reina», etcétera) dignos amor, el segundo.
de recabar el Nobel para Sender. En esas lí-
las costuras al personaje hasta hacerle soltar
neas, caldo de cultivo de su fecundidad
las hojas parasitarias. El ensayo crítico es va- González Lucini recoge canciones de An-
asombrosa, se parte de la experiencia perio-
liente, rotundo, lejos de cualquier asepsia.. dística del autor -para el que Castillo-Puche dalucía, el País Vasco, Cataluña, Valencia,
Treinta y seis años fuera de España impu- analiza su hemingwayanismo confeso-, que Aragón..., en resumen, España toda. Su in-
sieron en el talante y en el estilo de Sender es la que alimenta el espesor de su realismo tención, que el lector considera cumplida, ha
lo que Castillo-Puche llama un «distancia- social, la fluidez vigorosa de su estilo, pese a sido recuperar veinte años de expresión cul-
miento», la propia objetividad. Mediante ella algunas caídas y desigualdades —las famo- tural a través de cuatro mil canciones que, en
—y al margen de traumas y odios- traspone sas «desigualdades» tan cantadas por Marra su día, se denominaron de protesta, pero que
la cruda y explosiva experiencia, la realidad López-, la riqueza temática. Y sus obsesio- él sitúa en las coordenadas de lo antropoló-
política y social en una visión serenada, bajo nes fijas: el sentido religioso de la sociedad gico y social. La politización fue inevitable de-
una «mirada inmóvil» o impasible. Ei en- española, el testimonio de la guerra civil y el bido a las circunstancias, pero el hombre que
sayista aisla aquí los gérmenes que explican lugar del hombre. ha investigado las canciones que han dicho
la trayectoria senderiana y su itinerario esté- musicalmente los problemas de este país ha
tico. A despechos de algunos fracasos - « E l buscado aquellas que son como «un estallido
El hilo de Ariadna o ia clave de su mundo verbo se hizo sexo», «Contraataque», o el del alma». Paco lbáñez, Carlos Cano, Serrat,
novelesco hay que buscarla en el periodismo, delirio de alguna de sus últimas novelas «im- Amancio Prada, Labordeta, Vainica Doble y
caldo de cultivo de su personalidad y de su provisadas»-, Ramón J. Sender ofrece un Chicho Sánchez Feriosio se encuentran entre
oficio. Castillo-Puche en breves, pero muy universo narrativo rico e imaginativo, donde la los autores e intérpretes que figuran en la
significativos capítulos explica -con el anar- acción y el testimonio, la novela social e his- obra. Si el primer tomo lo prologó Antonio
quismo senderiano de fondo, pero también tórica, el perfil psicológico, la elegía poética, Gala y el segundo, Alberti, el tercero lo firma
con dinámico oficio de reportero- la temática el drama romántico y el desahogo irónico, el Vázquez Montalbán. El cuarto volumen ya
esencial del novelista aragonés: España tormento y el éxtasis de la sociedad española está en preparación. El libro, pues, continúa.
como preocupación y como dilema. En Sen- encontraron a un intérprete inconmensurable. La canción, también en esta ocasión, la co-
der no encontramos ningún género de cos- Por eso, el libro de José Luis Castillo-Puche, pla, o lo que es lo mismo, los hechos que
mopolitismo, porque sus novelas tienen todas haciendo luz en medio de la selva sende- conforman la realidad y los sentimientos que
-del realismo a la fantasía- raíces y resor- riana, contribuye al mejor conocimiento, sepa- fabrican los sueños hablarán de una España
tes ibéricos observados, eso sí, en un trance rando el grano de la paja. que vive ya la época de la transición.
dialéctico inmediato -«Viaje a la aldea del
crimen», «Imán», «El verdugo afable»- muy Florencio MARTÍNEZ RUIZ Trinidad DE LEON-SOTELO

ABC (Madrid) - 22/03/1986, Página 62


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