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Ox tenía doce años cuando su padre le enseñó una lección muy

valiosa. Dijo que Ox no valía nada y que la gente nunca lo entendería.


Entonces se fue.
Ox tenía dieciséis años cuando conoció al chico en el camino, el
chico que hablaba, y hablaba, y hablaba. Ox se enteró después de que
el chico no había hablado en casi dos años antes de ese día y que el
chico pertenecía a una familia que se había mudado al final del
camino.
Ox tenía diecisiete años cuando averiguó el secreto del chico y el
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mundo se tiñó a su alrededor de rojo, naranja y violeta, de Alfa y Beta
y Omega.
Ox tenía veintitrés años cuando el crimen llegó a la ciudad e hizo
un agujero en su cabeza y su corazón. El chico salió a perseguir al
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monstruo, con venganza en sus ojos rojo-sangre, dejando a Ox detrás
para recoger los pedazos.
Pasaron tres años desde ese fatídico día y el chico volvió.
Excepto que ahora es un hombre y Ox ya no puede ignorar más la
canción que aúlla entre ellos.
Wolfsong
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Por Tj Klune
Para Ely, por todos esos enlaces de Tumblr.
Tú sabes cuales.
El anhelo es real.

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Oh, por favor, no te vayas, vamos a comerte entero, ¡te amamos
tanto!
—Maurice Sendak, Donde viven los monstruos

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motas de polvo/ frío y metal

TENÍA doce años cuando mi papá puso una maleta en la puerta.


"¿Para qué es?" pregunté desde la cocina.
Él suspiró, bajo y áspero. Le tomó un momento darse la vuelta.
"¿Cuándo has vuelto a casa?" 6
"Hace un rato." Mi piel hormigueó. No me gustaba.
Miró el viejo reloj en la pared. El plástico que le cubría estaba
roto. "Más tarde de lo que pensaba. Mira, Ox..." Él negó con la cabeza.
Parecía nervioso. Confuso. Mi padre era muchas cosas. Un borracho.
Rápido en la ira con palabras y puños. Un diablo dulce con una risa 01/2017
que retumbaba como esa vieja Harley-Davidson WLA que
reconstruimos el verano anterior. Sin embargo, nunca era nervioso.
Nunca confundido. No como estaba ahora.
Me estremecí algo temeroso.
"Sé que no eres el chico más inteligente," dijo. Miró a su maleta.
Y era verdad. No había sido bendecido con sobreabundancia de
cerebro. Mi madre me dijo que estaba muy bien. Mi papá pensó que yo
era lento. Mi madre dijo que no era una carrera. Estaba enfrascado en
su whisky en ese punto y comenzó a gritar y romper cosas. Él no le
pegó. No esa noche, de todos modos. Mamá lloró mucho, pero él no la
golpeó. Me aseguré de ello. Cuando por fin empezó a roncar en su silla
vieja, fui a mi habitación y me escondí debajo de mis sábanas.
"Sí, señor," le dije.
Me miró de nuevo y juraré hasta el día que me muera que vi
algún tipo de amor en sus ojos. "Tonto como un buey 1," dijo. No
sonaba mezquino viniendo de él. Simplemente lo era.
Me encogí de hombros. No era la primera vez que me había
dicho eso, a pesar de que mamá le pidió que se detuviera. Estaba bien.
Era mi padre. Él sabía mejor que nadie.
"Vas a conseguir mierda," dijo. "Durante la mayor parte de tu
vida."
"Soy más grande que la mayoría," dije como si significara algo.
Y yo lo era. La gente tenía miedo de mí, aunque yo no quería que lo
hicieran. Yo era grande. Al igual que mi padre. Era un hombre grande
con una tripa colgando, gracias a la bebida.
"La gente no te va a entender," dijo.
"Oh."
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"No van a comprenderte."
"No los necesito," quería que lo hicieran, pero podía ver por qué
no lo harían.
"Tengo que irme."
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"¿Dónde?"
"Lejos. Mira…"
"¿Mamá lo sabe?"
Se echó a reír, pero no sonaba como si hubiera encontrado algo
divertido. "Claro. Tal vez. Ella sabía lo que iba a pasar. Probablemente
durante un tiempo."
Di un paso hacia él. "¿Cuando vas a volver?"
"Ox. La gente va a ser mala. Tú, simplemente ignorarlos. Mantén
la cabeza baja."
"La gente no es mala. No siempre." No conocía a muchas
personas. Realmente no tenía ningún amigo. Sin embargo, las personas
que sí conocía no eran malas. No siempre. Ellos simplemente no saben
qué hacer conmigo. La mayoría de ellos. Pero estaba bien. No sabía
qué hacer conmigo mismo tampoco.

1 N. T. Ox en ingles significa buey


Y luego dijo: "No me vas a ver por un tiempo. Tal vez un largo
tiempo."
"¿Qué pasa con el taller?" Le pregunté. Trabajaba en Gordo. Olía
a grasa y aceite y metal cuando llegaba a casa. Dedos ennegrecidos.
Tenía camisetas con su nombre bordado en ellas. Curtis cosido en
rojos y blancos y azules. Siempre pensé que era de lo más increíble. La
marca de un gran hombre, que tiene su nombre grabado en su camisa.
Me dejaba ir con él a veces. Me enseñó cómo cambiar el aceite cuando
tenía tres años. Cómo cambiar un neumático cuando tenía cuatro años.
Cómo reconstruir el motor de un Chevy Bel Air Coupe 1957, cuando
tenía nueve años. Esos días llegaría a casa con olor a grasa y aceite y
metal y yo soñaría a altas horas de la noche con tener una camiseta con
mi nombre bordado en ella. Oxnard, pondría. O tal vez sólo Ox.
"A Gordo no le importa," fue lo que dijo mi padre.
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Lo cual me pareció una mentira. Gordo se preocupaba mucho.
Era huraño, pero me dijo una vez que cuando fuera lo suficiente
mayor, podría ir a hablar con él acerca de un trabajo. "Los tipos como
nosotros tienen que permanecer juntos," dijo. No sabía lo que quería
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decir con eso, pero el hecho de que él pensase en mí como cualquier
cosa era lo suficientemente bueno para mí.
"Oh," fue todo lo que pude decirle a mi padre.
"No me arrepiento de ti," dijo. "Pero lamento todo lo demás."
Yo no entendía. "¿Es esto sobre…?" No sabía de qué se trataba.
"Me arrepiento de estar aquí," dijo. "No lo aguanto más."
"Bueno, eso está bien," le dije. "Podemos arreglarlo. Podríamos
ir a otro lugar."
"No se puede arreglar, Ox."
"¿Ha cargado el teléfono?" Le pregunté porque nunca lo
recordaba. "No se olvide de cargar su teléfono para que pueda
comunicarme con usted. Tengo más cosas de matemática que no
entiendo. El señor Howse dijo que podía pedirle ayuda." A pesar de
que sabía que mi padre no entendería los problemas de matemática
más de lo que yo lo haría. Pre-álgebra que se llamaba. Eso me dio
miedo, porque ya era difícil cuando era pre. ¿Qué pasaría cuando fuera
sólo álgebra sin el pre involucrado?
Conocía la cara que puso a continuación. Era su cara de enfado.
Él estaba enojado. "¿No entiendes esa mierda?" él ladró.
Traté de no estremecerme. "No lo hago," dije. Debido a que no lo
hacía.
"Ox," dijo mi papá. "No habrá más matemáticas. No habrá más
llamadas telefónicas. No me hagas arrepentirme de ti también."
"Oh," dije.
"Tienes que ser un hombre ahora. Es por eso que estoy tratando
de enseñarte estas cosas. La mierda va a golpearte. Sacúdetela y sigue
adelante." Sus puños estaban apretados en los costados. No sabía por
qué.
"Puedo ser un hombre," le aseguré, porque tal vez eso le haría
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sentirse mejor.
"Lo sé," dijo.
Le sonreí, pero él apartó la mirada.
"Tengo que irme," dijo finalmente.
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"¿Cuándo vas a volver?" Le pregunté.
Se tambaleó un paso hacia la puerta. Tomó una respiración que
sacudió su pecho. Recogió su maleta. Salió. Oí su viejo camión
poniéndose en marcha fuera. Tartamudeó un poco cuando lo
consiguió. Sonaba como que necesitaba una nueva correa de
distribución. Tendría que recordárselo más tarde.

MAMÁ LLEGÓ tarde esa noche, después de trabajar un doble


turno en el restaurante. Ella me encontró en la cocina, de pie en el
mismo lugar en el que había estado cuando mi padre había entrado por
la puerta. Las cosas eran diferentes ahora.
"¿Ox?" preguntó. "¿Qué pasa?" Se veía muy cansada.
"Hola, mamá," dije.
"¿Por qué lloras?"
"No lloro." Y yo no lo hacía, porque era un hombre ahora.
Me tocó la cara. Sus manos olían a sal, patatas fritas y café. Sus
pulgares cepillaron contra mis mejillas húmedas. "¿Qué pasó?"
Bajé la vista hacia ella, porque ella siempre había sido pequeña y
en algún momento en el último año más o menos, me había hecho más
alto que ella. Me hubiera gustado recordar el día en el que ocurrió.
Parecía monumental. "Voy a cuidar de ti," le prometí. "No tendrás que
preocuparte nunca."
Sus ojos se suavizaron. Podía ver las líneas alrededor de sus ojos.
El cansancio en su mandíbula. "Siempre lo haces. Pero eso es…" Se
detuvo. Tomó una respiración. "¿Se fue?" preguntó, y ella parecía tan
pequeña.
"Creo que sí." Enrollé su pelo alrededor de mi dedo. Oscuro,
como el mío. Al igual que el de mi papá. Todos éramos tan oscuros.
"¿Qué dijo?" preguntó.
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"Que soy un hombre," le dije. Eso es todo lo que ella necesitaba
oír.
Se rió hasta que se dobló por la mitad.
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ÉL NO SE LLEVÓ el dinero cuando se fue. No todo. No es que
hubiera mucho para empezar.
No tomó ninguna de las fotos tampoco. Tan sólo un poco de
ropa. La navaja de afeitar. Su camión. Algunas de sus herramientas.
Si no lo hubiera sabido mejor, habría pensado que no se fue en
absoluto.

LLAMÉ a su teléfono cuatro días más tarde. Era medianoche.


El teléfono sonó un par de veces antes de que sonara un mensaje
diciendo que el teléfono ya no estaba en servicio.
Tuve que pedir perdón a mamá a la mañana siguiente. Había
sujetado el auricular con tanta fuerza que se había agrietado. Ella dijo
que estaba bien, y no hablamos de ello nunca más.
TENÍA SEIS años cuando mi papá me compró mi propio
conjunto de herramientas. No esas cosas de niños. Sin colores
brillantes y sin plástico. Todo frío y metal y de verdad.
Él dijo, "Mantenlos limpios. Y que Dios te ayude si los encuentro
fuera. Van a oxidarse y voy a curtir tu piel. Eso no es para lo que esta
mierda sirve. ¿Lo tienes?"
Los tocaba con reverencia porque eran un regalo. "Está bien,"
dije, incapaz de encontrar las palabras para decir lo lleno que se sentía
mi corazón.

ESTABA de pie en su habitación (la de ella) una mañana un par


de semanas después de que se fuera. Mamá estaba en el restaurante de
nuevo, trabajando otro turno. Sus tobillos estarían muy doloridos
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cuando volviese a casa.
La luz del sol entraba a través de una ventana en la pared del
fondo. Pequeñas partículas de polvo reflejaban la luz.
Olía como él en la habitación. Como ella. Como los dos. Una
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cosa combinada. Pasaría mucho tiempo antes de que dejara de hacerlo.
Pero lo haría. Finalmente.
Abrí la puerta del armario. Un lado estaba prácticamente vacío.
Algunas cosas se quedaron, sin embargo. Pequeñas piezas de una vida
ya no vivida.
Como su camisa de trabajo. Cuatro de ellas, colgando en la parte
posterior. Gordo en letra cursiva.
Curtis, ponía en todas. Curtis, Curtis, Curtis.
Toqué cada una de ellas con la punta de los dedos.
Saqué la última de la percha. La deslicé sobre mis hombros. Era
pesada y olía como a hombre y a sudor y a trabajo. Dije: "Está bien,
Ox. Tú puedes hacer esto."
Así que empecé a abotonar la camisa de trabajo. Mis dedos
tropezaron con los botones, demasiado grandes y romos. Torpe y
estúpido, lo era. Todo manos y brazos y piernas, sin gracia y sin brillo.
Yo era demasiado grande para mí.
El último botón finalmente fue abotonado y cerré los ojos. Tomé
una respiración. Recordé cómo estaba mamá esta mañana. Líneas de
color púrpura debajo de los ojos. Hombros caídos. Había dicho, "Sé
bueno hoy, Ox. Intenta mantenerte alejado de los problemas", como si
problemas fuera lo único que conocía. Como si estuviera en problemas
constantemente.
Abrí mis ojos. Miré al espejo que colgaba en la puerta del
armario.
La camisa era demasiado grande. O yo era demasiado pequeño.
No sé cuál. Me veía como un niño jugando a vestirse. Como si
estuviera fingiendo.
Fruncí el ceño a mi reflejo. Bajé la voz y dije: "Soy un hombre."
No me lo creí.
"Soy un hombre."
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Hice una mueca.
"Soy un hombre."
Al final, me quité la camisa de trabajo de mi padre y la colgué
otra vez en el armario. Cerré las puertas detrás de mí, las motas de
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polvo seguían flotando en el sol descolorido.
convertidor catalítico / soñar estando
despierto

"GORDO".
"Hey, Gordo."
Un gruñido. "¿Sí? ¿Quién es?" Como si no lo supiera. 13
"Ox."
"¡Oxnard Matheson! Estaba pensando en ti."
"¿De verdad?"
"No. ¿Qué coño quieres?"
Sonreí porque lo sabía. La sonrisa se sentía extraña en mi cara. 01/2017
"Es bueno escucharte también."
"Sí, sí. No te he visto, chaval." Estaba enojado con mi ausencia.
"Lo sé. Tenía que..." No sabía lo que tenía que hacer.
"¿Cuánto tiempo ha pasado desde que el donante de esperma se
fue?"
"Un par de meses, supongo." Cincuenta y siete días. Diez horas.
Cuarenta y dos minutos.
"Que se joda. Lo sabes, ¿verdad?"
Lo hacía, pero todavía era mi papá. Así que tal vez no lo hacía.
"Claro," le dije.
"¿Tu ma lo está haciendo bien?"
"Sí." No. No creo que lo hiciera.
"Ox."
"No. No lo sé."
Él inhaló profundamente y suspiró.
"¿Pausa para fumar?" Le pregunté, y me dolía, porque era
familiar. Casi podía oler el humo. Quemaba mis pulmones. Podía
verlo, si pensaba en ello lo suficiente, sentado detrás del taller.
Fumando y con el ceño fruncido. Las piernas largas estiradas, los
tobillos cruzados. Aceite de debajo de las uñas. Esos tatuajes brillantes
y coloridos que cubrían sus brazos. Cuervos y flores y formas que
querían decir algo que nunca pude averiguar.
"Sí. Pitillos de la muerte, hombre."
"Podrías dejarlo."
"No dejo nada, Ox".
"Los perros viejos pueden aprender nuevos trucos."
Resopló. "Tengo veinticuatro."
"Viejo."
"Ox." Él lo sabía.
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Así que le dije. "No lo estamos haciendo bien."
"¿El banco?" preguntó.
"Ella cree que no las veo. Las facturas.
"¿Cuánto es el retraso?"
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"No lo sé." Estaba avergonzado. No debería haber llamado. "Me
tengo que ir."
"Ox", espetó. Nítido y claro. "¿Cuánto?"
"Siete meses."
"Ese puto bastardo," dijo. Él estaba enfadado.
"Él no…"
"No, Ox. Sólo no lo hagas."
"Yo estaba pensando."
"Oh chico."
"¿Podría...?" Mi lengua se sentía pesada.
"Escúpelo."
"¿Puedo tener un trabajo?" Dije apurado. "Es sólo que
necesitamos el dinero y no puedo dejar que se pierda la casa. Es todo
lo que queda. Lo haría bien, Gordo. Haría un buen trabajo y me
gustaría trabajar para ti para siempre. Cosa que iba a suceder de todos
modos y ¿por qué no hacerlo ahora? ¿Podemos hacerlo ahora? Lo
siento. Sólo tengo que hacerlo ahora porque tengo que ser un hombre
ahora." Me dolía la garganta. Deseé tener algo para beber, pero no
pude conseguir que mis piernas se movieran.
Gordo no dijo nada al principio. Entonces, "Creo que podría ser
lo máximo que te he oído hablar jamás."
"No digo mucho." Obviamente.
"Eso está bien." Él sonaba divertido. "Esto es lo que vamos a
hacer."

LE DIO a mi madre el dinero para cubrir la hipoteca. Dijo que


saldría de la paga que me daría en negro hasta que pudiera trabajar
legalmente para él.
Mamá lloró. Dijo que no, pero luego se dio cuenta de que no
podía decir que no. Así que ella lloró y dijo que sí y Gordo la hizo
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prometer que le diría si le iba mal de nuevo. Creo que ella pensó que él
colgó la luna y podría haber tratado de sonreír un poco más amplio
para él. Podría haber reído ligeramente. Podría haber balanceado sus
caderas un poco.
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Ella no sabía que lo había visto una vez con otro hombre, cuando
tenía seis años más o menos, sosteniendo su codo ligeramente mientras
entraban donde las películas. Gordo había estado riendo
profundamente y tenía estrellas en sus ojos. No pensé que estaría
interesado en mi madre. Nunca volví a ver al hombre que estaba con
Gordo. Y nunca vi a Gordo con nadie más. Yo quería preguntarle, pero
había una tensión alrededor de sus ojos que no solía estar allí antes por
lo que nunca lo hice. La gente no quiere que se le recuerde las cosas
tristes.
Las cartas amenazadoras y llamadas telefónicas dejaron de llegar
desde el banco.
Sólo tomó seis meses para pagar a Gordo. O eso dijo. No
entendía del todo bien cómo funcionaba el dinero, pero parecía que
debería haber tomado más tiempo que eso. Gordo nos dijo que era
justo y eso fue todo.
Realmente nunca vi gran parte del dinero después de eso. Gordo
me dijo que había abierto una cuenta para mí en el banco que generaría
intereses. No sabía lo que significaba generar intereses, pero confié en
Gordo. "Para los días de lluvia," dijo.
No me gusta cuando llueve.

TUVE un amigo, una vez. Su nombre era Jeremy y llevaba gafas


y sonreía nerviosamente con muchas cosas. Teníamos nueve años. A él
le gustaban los cómics y el dibujo y un día, él me dio un dibujo que
había hecho de mí como un superhéroe. Tenía una capa y todo. Me
pareció que era la mejor cosa que jamás había visto. Entonces, Jeremy
se mudó a la Florida y cuando mi madre y yo miramos Florida en el
mapa, vimos que estaba en el otro lado del país de donde vivíamos, en
Oregon.
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"La gente no se queda en Green Creek," me dijo mientras mis
dedos tocaban las líneas del mapa. "No hay nada aquí."
"Nosotros nos quedamos", le dije.
Ella apartó la mirada.
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ELLA ESTABA equivocada. Las personas sí se quedan. No un


montón, pero lo hacían. Ella lo hizo. Yo lo hice. Gordo lo hizo. Las
personas con las que iba a la escuela, a pesar de que podrían irse con el
tiempo. Green Creek estaba muriendo, pero no estaba muerto.
Teníamos una tienda de comestibles. El restaurante en el que ella
trabajaba. Un McDonald's. Un cine con una sola pantalla que ponía
películas que salieron en los años setenta. Una tienda de licores con
rejas en las ventanas. Una tienda de pelucas con cabezas de maniquíes
en las ventanas, cubiertas con pelo rojo y negro y amarillo. El taller de
Gordo. Una gasolinera. Dos semáforos. Una escuela para todos los
grados. Todo en medio de los bosques en el medio de Cascade
Mountains.
Yo no entendía por qué la gente quería irse. Para mí, era el hogar.
VIVIAMOS detrás de los árboles cerca del final de un camino de
tierra. La casa era de color azul. El borde era blanco. La pintura estaba
pelada, pero eso no importaba. En verano, olía a hierba y lilas y
tomillo y piñas. En otoño, las hojas crujían bajo mis pies. En invierno,
el humo se levantaba por la chimenea, mezclándose con la nieve. En
primavera, los pájaros iban a cantar en los árboles, y por la noche, un
búho preguntaba quien, quien, quién2 hasta por la mañana muy
temprano.
Había una casa al final de nuestra calle que podía ver a través de
los árboles. Mi mamá dijo que estaba vacía, pero a veces había un
coche o un camión estacionado en el frente y luces en el interior por la
noche. Era una casa grande con muchas ventanas. He intentado mirar
dentro de ellas, pero siempre estaban cubiertas. A veces pasaban meses
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antes de ver otro coche fuera.
"¿Quién vive ahí?" Le pregunté a mi padre cuando yo tenía diez
años.
Él gruñó y abrió otra cerveza.
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"¿Quién vive ahí?" Le pregunté a mi madre cuando llegó a casa
del trabajo.
"No sé," dijo ella, tocándose la oreja. "Estaba vacía cuando
llegamos aquí."
Nunca he preguntado a ninguna otra persona. Me dije que era
porque el misterio era mejor que la realidad.

NUNCA pregunté por qué nos mudamos a Green Creek cuando


tenía tres años. Nunca me pregunté si tenía abuelos o primos. Siempre
fuimos sólo nosotros tres hasta que sólo quedamos dos.

"¿CREES QUE va a volver?" Le pregunté Gordo cuando tenía


catorce años.

2 N. T. 'who', en inglés es 'quien' y también la onomatopeya que se usa para el


ulular del búho.
"Malditos ordenadores de mierda," Gordo murmuró en voz baja,
empujando otro botón en el Nexiq3 que estaba al lado del coche. "Todo
hay que hacerlo con los ordenadores." Él presionó otro botón y la
máquina emitió un pitido enojado. "No puedo simplemente mirar y
averiguarlo por mí mismo. No. Tengo que usar los códigos de
diagnóstico, porque todo está automatizado. El abuelo solo tenía que
escuchar el ralentí del coche y te decía lo que estaba mal."
Tomé el Nexiq de sus manos y di unos golpecitos a la derecha de
la pantalla. Saqué el código y se lo di de nuevo. "El conversor
catalítico."
"Sabía que era eso," dijo con el ceño fruncido.
"Eso va a costar mucho."
"Lo sé."
"El señor Fordham no se lo puede permitir."
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"Lo sé."
"No le vas a cobrar el precio completo, ¿verdad?" Debido a que
ese era el tipo de persona que Gordo era. Él se hacía cargo de los
demás, incluso si no quería que nadie lo supiera.
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El dijo: "No, Ox. Él no volverá. Pon esto en el elevador, ¿de
acuerdo?"

MAMÁ se sentó a la mesa de la cocina, un montón de papeles a


su alrededor. Ella se veía triste.
Estaba nervioso. "Más cosas del banco?" pregunté.
Ella sacudió su cabeza. "No."
"¿Entonces?"
"Ox. Es..." Ella cogió su pluma y comenzó a firmar con su
nombre. Se detuvo antes de que terminara la primera letra. Puso la
pluma abajo. Ella me miró. "Voy a hacer lo correcto por ti."
"Lo sé." Porque lo hacía.
Ella recogió la pluma y firmó su nombre. Y luego otra vez. Y
otra vez. Y otra vez.
3 N. T. Nexik es una empresa que ofrece aparatos de diagnóstico y software para
automóviles.
Sus iniciales un par de veces también.
Cuando terminó, dijo, "Y eso es todo." Ella se rió y se levantó y
me tomó de la mano y bailamos en la cocina una canción que ninguno
de nosotros podía oír. Se fue después de un rato.
Era de noche cuando miré hacia abajo a los papeles sobre la
mesa.
Eran los papeles de divorcio.

RETOMÓ su apellido de soltera. Callaway.


Ella me preguntó si quería cambiar el mío también.
Le dije que no. Que haría de Matheson un buen nombre.
No creyó que yo hubiera visto sus lágrimas cuando dije eso. Pero
lo hice. 19
ME SENTÉ en la cafetería. Era ruidosa. No me podía concentrar.
Me dolía la cabeza.
Un tipo llamado Clint pasó por mi mesa con sus amigos.
Yo estaba solo.
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El dijo, "Jodido retrasado."
Sus amigos se rieron.
Me levanté y vi la mirada de miedo en sus ojos. Yo era más
grande que él.
Me volví y me fui, porque mi mamá dijo que no podía meterme
en más peleas.
Clint dijo algo detrás de mí y sus amigos se rieron de nuevo.
Me dije que cuando consiga amigos, no seríamos como ellos.
Nadie me molestaba cuando me sentaba afuera. Era casi
agradable. Mi sándwich estaba bueno.

A VECES caminaba por el bosque. Las cosas eran más claras


allí.
Los árboles se balancean con la brisa. Las aves me contaban
historias.
Ellos no me juzgaban.
Un día, cogí un palo y fingí que era una espada.
Salté sobre un arroyo, pero era demasiado ancho y mis pies se
mojaron.
Me acosté de espaldas y miré el cielo a través de los árboles a la
espera de que los calcetines se secasen.
Clavé los dedos de los pies en la tierra.
Una libélula se posó en una roca cerca de mi cabeza. Era verde y
azul. Sus alas tenían venas azules. Sus ojos eran brillantes y negros. Se
fue volando, y me pregunté cuánto tiempo iba a vivir.
Algo se movió a mi derecha. Miré y oí un gruñido. Pensé que
debería correr, pero no pude hacer que mis pies se movieran. O mis
manos. No quería dejar mis calcetines atrás.
Así que en vez de eso, dije: "Hola".
No hubo respuesta, pero yo sabía que había algo allí.
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"Soy Ox. Está bien."
Un soplo de aire. Como un suspiro.
Le dije que me gustaba el bosque.
Hubo un destello de negro, pero luego desapareció.
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Cuando llegué a casa, tenía hojas en el pelo y había un coche
aparcado delante de la casa vacía al final del camino.
Al día siguiente se había ido.

ESE INVIERNO, dejé la escuela y fui al restaurante. Estaba de


vacaciones por Navidad. Tres semanas de nada más que hacer que ir al
taller y yo estaba feliz.
Comenzó a nevar otra vez cuando abrí la puerta del Oasis. La
campana sonó por encima. Una palmera inflable estaba cerca de la
puerta. Un sol de papel maché colgaba del techo. Cuatro personas
estaban sentadas en el mostrador bebiendo café. Olía a grasa. Me
encantaba.
Una camarera llamada Jenny estalló su chicle y me sonrió. Ella
iba dos grados por delante de mí. A veces, me sonreía en la escuela
también. "Hey, Ox," dijo.
"Hola."
"¿Hace frío afuera?"
Me encogí de hombros.
"Tu nariz es de color rojo," dijo.
"Oh."
Ella rió. "¿Tienes hambre?"
"Sí."
"Siéntate. Te daré un poco de café y voy a decirle a tu madre que
estás aquí."
Lo hice, en mi mesa cerca del fondo. Realmente no era mi mesa,
pero todo el mundo sabía que lo era.
"Maggie!" Jenny dijo de nuevo en la cocina. "Ox está aquí." Ella
me guiñó un ojo mientras llevaba un plato de huevos y tostadas al
señor Marsh, quien coqueteaba con una sonrisa maliciosa, a pesar de
que tenía ochenta y cuatro. Jenny se rió de él y él comió sus huevos.
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Puso salsa de tomate en ellos. Me pareció que era extraño.
"Hey," dijo mamá, poniendo café en frente de mí.
"Hola."
Pasó los dedos por mi pelo, sacudiendo los copos de nieve. Se
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fundieron en mis hombros. "¿Las pruebas han ido bien?"
"Eso creo."
"¿Has estudiado suficiente?"
"Tal vez. Se me olvidó quien fue Stonewall Jackson, sin
embargo."
Ella suspiró. "Ox."
"Está bien," le dije. "Tengo el resto."
"¿Me lo prometes?"
"Sí."
Y ella me creyó porque yo no miento. "¿Hambriento?"
"Sí. ¿Puedo tomar…"
La campana sonó por encima. Y un hombre entró. Parecía
vagamente familiar, pero no podía recordar en donde lo había visto
antes. Él tenía la edad de Gordo y era fuerte. Y grande. Tenía una
barba completa, de color claro. Se pasó una mano por su cabeza
afeitada. Él cerró los ojos y respiró hondo. La dejó salir lentamente. Al
abrir los ojos, juraría que destellaron. Pero todo lo que vi fue azul otra
vez.
"Dame un segundo, Ox," dijo mamá. Ella fue a hablar con el
hombre y yo hice mi mejor esfuerzo para mirar hacia otro lado. Era un
extraño, sí, pero había algo más. Pensé en él mientras tomaba un sorbo
de mi café.
Se sentó en la mesa junto a la mía. Nos encontramos uno frente
al otro. Él me sonrió brevemente. Era una sonrisa agradable, luminosa
y con dientes. Mamá le dio un menú y le dijo que estaría de vuelta. Ya
podía ver a Jenny inspeccionando fuera de la cocina, mirando al
hombre. Se subió las tetas, se pasó los dedos por el pelo, y agarró la
cafetera. "Le tengo," murmuró. Mamá puso los ojos en blanco.
Ella era encantadora. El hombre le sonrió cortésmente. Ella le
tocó la mano, sólo un ligero roce de sus uñas. Él pidió sopa. Ella rió.
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Él pidió crema y azúcar para el café. Dijo que su nombre era Jenny. Él
dijo que le gustaría otra servilleta. Ella dejó la mesa viéndose un poco
decepcionada.
"Comida y espectáculo," murmuré. El hombre me sonrió como si
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me hubiera oído.
"¿Ya sabes lo que quieres, chico?" Mamá me preguntó mientras
se acercaba de nuevo a la mesa.
"Hamburguesa."
"En un momento, guapo."
Sonreí porque yo la adoraba.
El hombre miró a mi madre mientras se alejaba. Sus fosas
nasales llamearon. Volvió a mirarme. Ladeó su cabeza. Las fosas
nasales se abrieron de nuevo. Al igual que si estuviera... ¿olisqueando?
¿Olfateando?
Le copié y olfateé el aire. Olía igual para mí. Como siempre olía.
El hombre se rió y negó con la cabeza. "No es nada malo", dijo.
Su voz era profunda y amable. Esos dientes destellaron de nuevo.
"Eso es bueno", le dije.
"Soy Mark."
"Ox."
Una ceja subió. "¿Y eso?"
"Oxnard." Me encogí de hombros. "Todo el mundo me llama
Ox."
"Ox", dijo. "Un nombre fuerte."
"¿Fuerte como un buey?" Sugerí.
Él rió. "¿Lo oyes mucho?"
"Supongo."
Miró por la ventana. "Me gusta esto." Mucho más se dijo con
esas palabras, pero yo ni siquiera podría llegar cerca de captarlo.
"A mí también. Mamá dijo que la gente no se queda aquí."
El dijo: "Tú estás aquí", y se sentía profundo.
"Lo hago."
"¿Es tu madre?" Él asintió con la cabeza hacia la cocina.
"Sí."
23
"Ella está aquí, entonces. Tal vez no siempre se quedan aquí,
pero algunos lo hacen." Miró a sus manos. "Y tal vez puedan volver".
"¿Como volver a casa?" pregunté.
Esa sonrisa regresó. "Sí, Ox. Como volver a casa. Esto... Huele a
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eso aquí. A casa."
"Huelo a tocino," dije con timidez.
Mark rió. "Sé que lo haces. Hay una casa. En el bosque. Abajo de
McCarthy. Está vacía ahora."
"¡Conozco la casa! Yo vivo justo al lado de ella."
El asintió. "Eso pensé. Eso explica por qué hue…"
Jenny regresó. Le trajo la sopa. Él fue educado de nuevo, nada
más. No como había sido conmigo.
Abrí la boca para preguntarle algo (cualquier cosa) cuando mi
madre volvió a salir. "Déjalo comer," ella me regañó mientras
colocaba el plato en frente de mí. "No está bien interrumpir la cena de
alguien."
"Pero yo…"
"Está bien," dijo Mark. "Yo fui el único intrusivo."
Mamá parecía desconfiar. "Si usted lo dice."
Mark asintió y se comió su sopa.
"Te quedas aquí hasta que yo termine," me dijo mamá. "No
quiero que camines hacia casa con este tiempo. Es sólo hasta las seis.
¿Tal vez podamos ver una película cuando lleguemos a casa?"
"Está bien. Le prometí a Gordo que estaría en el taller mañana
temprano."
"No hay descanso para nosotros, ¿eh?" Me besó en la frente y me
dejó.
Quería hacerle a Mark más preguntas, pero me acordé de mis
modales. Me comí mi hamburguesa en su lugar. Estaba ligeramente
quemada, justo como a mí me gustaba.
"¿Gordo?" preguntó Mark. Era casi una pregunta, y también
como si estuviera probando el nombre en su lengua. Su sonrisa era
triste ahora.
"Mi jefe. Él es dueño del taller."
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"Que bien," dijo Mark. "¿Quién lo hubiera pensado?"
"¿Pensado qué?"
"Asegúrate de aferrarte a ella," dijo Mark en su lugar. "A tu
mamá."
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Miré hacia él. Parecía triste. "Somos sólo nosotros dos", le dije
en voz baja, como si se tratara de un gran secreto.
"Una razón más. Las cosas van a cambiar, sin embargo. Creo.
Para ti y para ella. Para todos nosotros." Se limpió la boca y sacó la
cartera, sacando un billete doblado y dejándolo sobre la mesa. Se puso
de pie y tiró de su abrigo sobre los hombros. Antes de irse, me miró.
"Te veremos pronto, Ox”.
"¿Quiénes?"
"Mi familia."
"¿La casa?"
El asintió. "Creo que es casi la hora de volver a casa."
"Podemos…" Me detuve porque yo era sólo un niño.
"¿Qué, Ox?" Me miró curioso.
"¿Podemos ser amigos cuando lleguen a la casa? Yo no tengo
muchos". Yo no tenía ninguno a excepción de Gordo y mi madre, pero
no quería asustarle.
Su mano se cerró en un puño a su lado. "¿No muchos?" preguntó.
"Hablo demasiado lento," dije, mirando hacia abajo a mis manos.
"O no hablo en absoluto. A la gente no le gusta eso." O yo, pero ya
había dicho demasiado.
"No hay nada de malo en tu forma de hablar."
"Tal vez." Si suficientes personas lo decían, tenía que ser
parcialmente cierto.
"Ox, voy a contarte un secreto. ¿Está bien?"
"Por supuesto." Yo estaba emocionado porque los amigos
comparten secretos así que quizás eso significaba que éramos amigos.
"Son siempre los que son más silenciosos los que a menudo
tienen mas cosas que decir. Y sí, creo que seremos amigos."
Se fue entonces.
No vi a mi amigo durante diecisiete meses.
25

ESA NOCHE, mientras estaba acostado en la cama esperando el


sueño, oí un aullido desde lo más profundo del bosque. Se levantó
como una canción hasta que estaba seguro de que era todo lo que
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podría desear cantar. Siguió y siguió y lo único que podía pensar era
hogar, hogar, hogar. Finalmente, se desvaneció y yo también.
Me dije más tarde que fue sólo un sueño.

"AQUÍ", DIJO Gordo en mi quince cumpleaños. Metió un


paquete mal envuelto en mis manos. Tenía muñecos de nieve en él.
Los otros chicos del taller estaban allí. Rico. Tanner. Chris. Todos
jóvenes y con los ojos abiertos y vivos. Amigos de Gordo que se
habían criado con él en Green Creek. Todos estaban sonriéndome,
esperando. Como si supieran un gran secreto que yo no conocía.
"Es mayo," dije.
Gordo puso los ojos en blanco. "Abre el maldito paquete." Se
echó hacia atrás en su andrajosa silla detrás del taller y tomó una
profunda calada de su cigarrillo. Sus tatuajes parecían más brillantes
de lo que normalmente eran. Me preguntaba si él los había retocado
recientemente.
Rompí el papel. Era ruidoso. Yo quería saborearlo, porque no he
tenido regalos a menudo, pero no podía esperar. Sólo tomó segundos,
pero se sentía como por siempre.
"Esto," dije cuando vi lo que era. "Esto es..."
Era reverencia. Era gracia. Era belleza. Me preguntaba si esto
significaba que por fin podía respirar. Al igual que si hubiera
encontrado mi lugar en este mundo que no entendía.
Bordado. Rojo. Blanco. Azul. Dos letras, cosidas a la perfección.
Ox se podía leer en la camiseta de trabajo.
Como si yo importase. Como si quisiera decir algo. Como si yo
fuera importante.
Los hombres no lloran. Mi papá me enseñó eso. Los hombres no
lloran porque no tienen tiempo para llorar.
No debía haber sido un hombre todavía porque lloré. Bajé la
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cabeza y lloré.
Rico me tocó el hombro.
Tanner me pasó una mano por la cabeza.
Chris tocó su bota de trabajo con la mía.
01/2017
Se encontraban a mi alrededor. Sobre mí. Ocultándome por si
alguien llegara y viera las lágrimas.
Y Gordo puso su frente contra la mía y dijo: "Tú nos perteneces
ahora."
Algo floreció dentro de mí y yo sentía calor. Era como si el sol
hubiera reventado en mi pecho y yo me sentía más vivo de lo que lo
había hecho en mucho tiempo.
Más tarde, me ayudó a ponerme la camiseta. Se ajustaba
perfectamente.

TOMÉ un descanso para fumar con Gordo ese invierno. "¿Puedo


fumarme uno?"
Se encogió de hombros. "No le digas a tu madre." Abrió la caja y
sacó un cigarrillo para mí. Sacó el mechero y protegió la llama del
viento. Tomé el cigarrillo entre los labios y lo puse hacia el fuego.
Aspiré. Quemó. Tosí. Mis ojos se humedecieron y el humo gris salió
de mi boca y nariz.
El segundo fue más fácil de arrastrar.
Los chicos se rieron. Pensé que tal vez éramos amigos.

A VECES pensaba que estaba soñando, pero luego me daba


cuenta que estaba realmente despierto.
Se estaba haciendo más difícil despertar.

GORDO ME HIZO dejar de fumar cuatro meses más tarde. Él


me dijo que era por mi propio bien.
Le dije que era porque no quería que robara más de sus
cigarrillos.
Me golpeó la parte posterior de la cabeza y me dijo que fuera a
27
trabajar.
No he fumado después de eso.
Todos seguimos siendo amigos todavía.
01/2017
UNA VEZ le pregunté acerca de sus tatuajes.
Las formas. Los patrones. Como si hubiera un diseño. Todos los
colores brillantes y símbolos extraños que pensaba que debían ser
familiares. Como si estuviera en la punta de la lengua. Yo sabía que
ellos iban todo el camino hasta sus brazos. No sabía hasta qué punto
subían más allá de eso.
El dijo: "Todo el mundo tiene un pasado, Ox."
"¿Son el tuyo?"
Miró hacia otro lado. "Algo así."
Me preguntaba si alguna vez grabaría mi pasado en mi piel en
remolinos y colores y formas.

DOS COSAS sucedieron en mi decimosexto cumpleaños.


Fui contratado oficialmente en Gordo. Tenía una tarjeta de visita
y todo. Formularios de impuestos rellenados con los que Gordo me
ayudó porque no los entendía. No lloré en ese momento. Los chicos
me dieron unas palmaditas en la espalda y bromearon sobre que ya no
trabajaba en una fábrica de explotación infantil. Gordo me dio un
juego de llaves del taller y me untó un poco de grasa en la cara. Yo
sólo sonreí. No creo que nunca lo haya visto tan feliz.
Me fui a casa esa tarde y me dije que era un hombre.
A continuación, la segunda cosa sucedió.
La casa vacía al final del camino ya no estaba vacía y había un
niño en el camino de tierra en el bosque.

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01/2017
tornado / pompas de jabón

CAMINABA por el camino hacia la casa.


Hacía calor, así que me quité la camisa de trabajo. Dejé la
camiseta blanca de tirantes. Una brisa enfrió mi piel.
Las llaves del taller pesaban en el bolsillo. Las saqué y las miré. 29
Yo nunca había tenido muchas llaves antes. Me sentía responsable de
algo.
Las puse en el bolsillo. No quería correr el riesgo de perderlas.
Y luego él dijo, "¡Hey! ¡Hola! ¡Tú! ¡Eh, tío!" Miré hacia arriba.
Había un niño de pie en el camino de tierra, observándome. Su 01/2017
nariz se retorcía y sus ojos estaban amplios. Eran azules y brillantes.
Pelo rubio corto. La piel bronceada, casi tanto como la mía. Era joven
y pequeño y me pregunté si estaba soñando de nuevo.
"Hola", le dije.
"¿Quién eres tú?" preguntó.
"Soy Ox."
"¿Ox? ¡Ox! ¿Hueles eso?"
Olí el aire. No me olía a nada que no fuera bosque. "Huelo
árboles," dije.
Sacudió la cabeza. "No, no, no. Es algo más grande."
Se dirigió hacia mí, sus ojos ampliándose aún más. Luego estaba
corriendo.
Él no era grande. No debía tener más de nueve o diez años.
Chocó con mis piernas, y yo apenas di un paso atrás. Empezó a
escalarme, enganchando sus piernas alrededor de mis muslos y tirando
de sí mismo hasta que sus brazos estaban alrededor de mi cuello y
estábamos cara a cara. "¡Eres tú!"
No sabía lo que estaba pasando. "¿Qué soy yo?"
Estaba en mis brazos ahora. Yo no quería que se cayera. Me
tomó la cara entre las manos y aplastó mis mejillas juntas. "¿Por qué
hueles así?" él demandó. "¿De dónde vienes? ¿Vives en el bosque?
¿Qué eres? Acabamos de llegar. Por fin. ¿Dónde está tu casa?" Él puso
su frente contra la mía e inhaló profundamente. "No lo entiendo!" él
exclamó. "¿Qué es?" Y entonces él se arrastraba hacia arriba y sobre
mis hombros, los pies se apretaron contra mi pecho y cuello hasta que
se subió a mi espalda, los brazos al cuello, la barbilla enganchado en
mi hombro. "Tenemos que ir a ver a mi madre y a papá," dijo. "Ellos
sabrán lo que es esto. Lo saben todo."
Él era un tornado de dedos y pies y palabras. Estaba atrapado en
30
la tormenta.
Tenía las manos en mi pelo, tirando de mi cabeza hacia atrás
cuando dijo que vivía en la casa al final del camino. Que acababan de
llegar hoy. Que se habían trasladado desde muy lejos. Estaba triste por
01/2017
dejar a sus amigos atrás. Tenía diez años. Tenía la esperanza de ser
grande como yo cuando fuera grande. ¿Me gustaban los cómics? ¿Me
gustaba el puré de patatas? ¿Qué era Gordo? ¿Trabajaría en Ferrari?
¿Alguna vez había volado un coche? Él quería ser astronauta. O
arqueólogo. Pero no podía ser esas cosas porque un día él tendría que
ser un líder en su lugar. Dejó de hablar por un rato después de decir
eso.
Sus rodillas se clavaron en mis lados. Sus manos fueron
alrededor de mi cuello. Su mero peso era casi demasiado para mí.
Nos encontramos con mi casa. Él me hizo parar para que pudiera
mirarla. No bajó de mi espalda. En su lugar, le subió más arriba para
poder ver.
"¿Tienes tu propia habitación?" preguntó.
"Sí. Somos sólo mi madre y yo ahora."
Se quedó en silencio. Entonces, "Lo siento."
Nos acabábamos de conocer. Él no tenía nada por qué
disculparse. "¿Por?"
"Por lo que fuera que te hizo sentir triste." Como si supiera lo
que estaba pensando. Como si supiera lo que sentía. Como si estuviera
aquí y fuera real.
"Sueño", le dije. "A veces se siente como si estuviera despierto.
Pero no lo estoy."
Y dijo: "Estás despierto ahora. Ox, Ox, Ox. ¿No lo ves?"
"¿Ver qué?"
Susurró, como si decirlo en voz alta hiciera que no fuera verdad,
"Vivimos tan cerca uno del otro."
Giramos hacia la casa del final del camino.
La tarde se estaba desvaneciendo. Las sombras se estiraban.
Caminamos entre los árboles, hacia delante y había luces. Luces
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brillantes. Un faro llamando a alguien en casa.
Tres coches. Una camioneta. Dos camiones. Todos tenían menos
de un año. Todos tenían matrículas de Maine. Dos camiones de
mudanzas de treinta pies.
01/2017
Y gente. Todos de pie. Acechando. Esperando. Como si supieran
que veníamos. Como si ellos nos hubieran oído de lejos.
Dos de ellos eran más jóvenes. Un chico era de mi edad. El otro
chico tal vez un poco más joven. Eran rubios y más pequeños que yo,
pero no por mucho. Ojos azules y expresiones curiosas. Se veían como
el tornado de mi espalda.
Había una mujer. Mayor. Con los mismos colores que los otros.
Se mantuvo regia, y me pregunté si alguna vez había visto a alguien
más bella. Sus ojos eran amables pero prudentes. Estaba tensa, como si
estuviera lista para moverse en cualquier momento.
Un hombre de pie junto a ella. Era más oscuro que el resto, más
parecido a mí que a los demás. Él era feroz y amenazante y lo único
que podía pensar era respeto, respeto, respeto, aunque nunca lo había
visto antes. Tenía la mano en la espalda de la mujer.
Y junto a ellos estaba... oh.
"¿Mark?" Dije. Él era exactamente el mismo.
Mark sonrió. "Ox. Qué bueno verte de nuevo. Veo que has hecho
un nuevo amigo." Él se veía satisfecho.
El niño en mi espalda se retorció en su camino hacia abajo. Dejé
que sus piernas cayeran y él detrás de mí. Él me agarró la mano y
empezó a tirar de mí hacia la gente hermosa como si yo tuviera el
derecho de estar allí.
Empezó a girar su tormenta de nuevo, elevando la voz de arriba a
abajo, las palabras enérgicamente marcadas, sin patrón. "Mamá!
Mamá. ¡Tienes que olerlo! Es como...como... ¡Ni siquiera sé como es!
Yo estaba caminando en el bosque para investigar nuestro territorio
para que pudiera ser como papá y luego fue como... whoa. Y entonces
él estaba todo parado allí y él no me vio al principio porque yo soy
bueno cazando. Yo era como rawr y grr pero luego lo olí de nuevo y
era él y todo fue ¡kaboom! ¡Ni siquiera sé! ¡Ni siquiera sé! Tienes que
32
olerle y luego decirme por qué es todo bastones de caramelo y piñas y
épico e impresionante."
Todos ellos lo miraron como si hubieran encontrado algo
inesperado. Mark tenía una sonrisa secreta en su rostro, oculta por su
01/2017
mano.
"¿Es eso así?" la mujer dijo finalmente. Su voz vaciló como si
fuera una cosa frágil. "¿Rawr y grr y kaboom?"
"¡Y el olor!" gritó.
"No nos podemos olvidar de eso," el hombre a su lado, dijo
débilmente. "Bastones de caramelo y piñas y épico e impresionante".
"¿No te lo dije?" Mark les dijo. "Ox es... diferente."
No tenía idea de lo que estaba pasando. Pero eso no era nada
nuevo. Me preguntaba si había hecho algo incorrecto. Me sentí mal.
Traté de tirar de mi mano, pero el chico no iba a dejar irme.
"Hey," le dije.
Me miró de nuevo, los ojos azules muy abiertos. "Ox", dijo.
"¡Ox, tengo que mostrarte cosas!"
"¿Qué cosas?"
"Como... No lo...” Estaba chisporroteando. "Como todo."
"Acabas de llegar aquí," dije. Me sentí fuera de lugar. "¿No
tienes que...?" No sabía lo que intentaba decir. Mis palabras me
estaban fallando. Es por esto que no hablaba. Era más fácil.
"Joe," dijo el hombre. "Dale a Ox un momento, ¿de acuerdo?"
"Pero papá…"
"Joseph." Casi sonaba como un gruñido.
El niño (Joe, pensé, Joseph) suspiró y dejó caer la mano. Di un
paso hacia atrás. "Lo siento" dije. "Él solo estaba allí y yo no entendía
nada."
"Está bien, Ox", dijo Mark, dando un paso hacia abajo desde el
porche. "Estas cosas pueden ser un poco... demasiado."
"¿Qué cosas?" pregunté.
Se encogió de hombros. "La vida."
"Dijiste que podríamos ser amigos."
33
"Lo hice. Nos tomó un poco más de tiempo volver de lo que
pensaba." Detrás de él, la mujer bajó la cabeza y el hombre miró hacia
otro lado. La mano de Joe se deslizó lentamente en la mía, y fue
entonces cuando supe que me había perdido algo, aunque no sabía qué.
01/2017
Ni cómo lo sabía.
"Este es Joe", dijo Mark, abriéndose paso. "Pero creo que eso ya
lo sabes."
"Tal vez," dije. "No dijo su nombre. Él estaba hablando
demasiado."
Todo el mundo me miró de nuevo.
"No estaba hablando demasiado", se quejó Joe. "Tú hablas
demasiado. Con tu cara." Pero no dejó mi lado. Pateó el suelo con sus
zapatillas de deporte. Uno de sus zapatos estaba a punto de desatarse.
Había una mariquita en un diente de león, rojo y negro y amarillo. Una
brisa llegó y se fue volando.
"Joe," dije, probando el nombre.
Él sonrió mientras miraba hacia mí. "Hola, Ox. ¡Ox! Hay algo
que…" Se interrumpió, echó un vistazo a su padre antes de suspirar de
nuevo. "Bien", dijo, y yo no sabía con quién estaba hablando.
"Esos son sus hermanos," dijo Mark. "Carter." Él era de mi edad.
Me sonrió y agitó la mano. "Kelly". El más joven de los dos. En algún
lugar entre Carter y Joe. Él asintió con la cabeza, viéndose un poco
aburrido.
Eso dejó a los otros dos. No me asustaban, pero se sentía como
que debería. Esperé a Mark, pero él permaneció callado. Con el
tiempo, la mujer dijo, "Eres alguien singular, Ox."
"Sí, señora", le dije, porque mi madre me enseñó respetar.
Ella rió. Me pareció hermosa. "Soy Elizabeth Bennet. Este es mi
marido, Thomas. Ya conoces a su hermano, Mark. Parece que vamos a
ser vecinos."
"Encantado de haberla conocido," le dije, porque mi madre me
enseñó modales.
"¿Qué pasa con haberme conocido?" Joe me preguntó, tirando de
34
mi mano.
Bajé la vista hacia él. "Encantado de haberte conocido, también."
Esa sonrisa regresó.
"¿Te gustaría quedarte a cenar?" preguntó Thomas, mientras me
01/2017
observaba detenidamente.
Pensé sí y no al mismo tiempo. Esto hizo que mi cabeza doliera.
"Mamá vuelve a casa pronto. Vamos a cenar juntos esta noche porque
es mi cumpleaños." Hice una mueca. Yo no había querido decir eso.
Joe se quedó sin aliento. "¿Qué? ¿Por qué no me lo has dicho?
¡Mamá! ¡Es su cumpleaños!"
Sonaba divertida cuando dijo, "Estoy aquí de pie, Joe. Lo oí.
Feliz cumpleaños, Ox. ¿Cuántos años tienes ahora?"
"Dieciséis." Todos ellos todavía me estaban mirando. Había
sudor en la parte de atrás de mi cuello. El aire era caliente.
"Guay", dijo Carter. "Yo también."
Joe lo miró, mostrando los dientes. "Lo encontré primero." Se
puso de pie delante de mí, como si fuera a esconder a Carter de mí.
"Eso es suficiente," dijo su padre, con la voz un poco más
profunda.
"Pero... pero…"
"Hey," le dije a Joe.
Él me miró con los ojos frustrados.
"Está bien," dije. "Escucha a tu padre."
Suspiró y asintió con la cabeza, apretando mi mano de nuevo. El
cordón del zapato se desató mientras pateaba el diente de león.
"Tengo diez," murmuró finalmente. "Y sé que eres mayor, pero
te encontré primero, por lo que tienes que ser mi amigo primero. Papá
lo siento."
Y luego dijo, "Sólo quiero conseguirte un regalo", así que dije:
"Ya lo has hecho," y no creo que nunca hubiera visto una sonrisa tan
brillante como la suya en ese momento.
Me despedí a continuación, y sabía que me observaban mientras
me alejaba. 35
"¿ALGUIEN SE MUDÓ ahí?" mamá me preguntó cuando llegó
a casa.
"Sí. Los Bennett."
"¿Los has conocido?" Ella parecía sorprendida. Sabía que yo no
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hablo con la gente si podía evitarlo.
"Sí."
Ella esperó. "¿Y bien?"
Levanté la vista de mi libro de historia. Los finales eran la
próxima semana y tenía pruebas para las que no estaba listo.
"¿Y bien?"
Ella puso los ojos. "¿Son simpáticos?"
"Creo que sí. Ellos tienen..." Pensé en lo que tenían.
"¿Qué?"
"Niños. Uno de mi edad. Los otros son más jóvenes."
"¿Qué es esa sonrisa?"
"Un tornado," dije sin querer.
Besó mi pelo. "Y yo que pensaba que al ser mayor significaría
que tendrías más sentido. Feliz cumpleaños, Ox”.
Cenamos esa noche. Pastel de carne. Mi favorito, sólo para mí.
Nos reímos juntos. Era algo que no habíamos hecho desde hace
tiempo.
Ella me dio un regalo envuelto en la tira cómica del periódico de
domingo. El manual mecánico del Buick de 1940, viejo y gastado. La
cubierta era de color naranja. Era mohoso y maravilloso. Dijo que lo
vio en Goodwill y pensó de mí.
Hubo unos nuevos pantalones de trabajo. Los otros estaban
empezando a caerse a pedazos.
Había una tarjeta también. Con un lobo en la parte frontal,
aullando a la luna. En el interior, una broma. ¿Cómo llamas un lobo
perdido? Un hombre- lobo4! Debajo de ella había escrito siete
palabras: Este año será mejor. Con amor mamá. Ella dibujó corazones
alrededor de la palabra amor, pequeñas cosas tenues que pensé que
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podría flotar, pero se atraparon en mi respiración.
Lavamos los platos mientras su vieja radio sonaba desde la
ventana abierta sobre el fregadero. Cantó en voz baja mientras me
salpicaba con agua, y me pregunté por qué yo olía como a bastones de
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caramelo y piña. Impresionante y épico.
Había una burbuja de jabón en su nariz.
Ella me dijo que tenía una en mi oído.
La tomé de la mano y la hice girar en un círculo mientras la
música sonaba. Sus ojos eran brillantes y ella dijo: "Vas a hacer algún
día muy feliz a alguien. No puedo esperar a ver que suceda."
Me fui a la cama y vi las luces encendidas en la casa al final del
camino a través de mi ventana. Me preguntaba acerca de ellos. Los
Bennett.
Alguien, había dicho mi madre. Hacer a alguien muy feliz.
No un ella. Sino alguien.
Cerré los ojos y me dormí. Soñé con tornados.

4 N.T. en original where wolf (lobo donde). Juego de palabras con were-wolf
(hombre lobo). Decidí dejarlo como hombre lobo, ya que lobo donde no tendría sentido en
español
lobo de piedra / Dinah Shore

RICO DIJO, "Te ves bien, papi," cuando llegué a trabajar al día
siguiente. "¿Qué te tiene con ese brinco en tu paso?"
Era domingo, el día del Señor como me enseñaron, pero pensé
que el Señor estaba bien conmigo viniendo a esta casa de culto en
lugar de una de las suyas. Deposité mi fe en el taller de Gordo.
"Debe ser una chica bonita," dijo Tanner desde donde estaba
inclinado sobre un ridículo SUV que podía ser arrancado con el sonido 37
de tu voz. "Él es un hombre de verdad, ahora. ¿Has celebrado un poco
salvaje tener dieciséis años anoche?"
Yo estaba acostumbrado a lo vulgar. Ellos no pretendían hacer
daño. Eso no me impidió ruborizarme furiosamente. "No," dije. "No,
no fue así." 01/2017
"Oh", dijo Rico, deslizándose hacia mí, rodando las caderas de
manera obscena. "Mira ese rubor." Me pasó la mano por el pelo, su
pulgar contra mi oído. "¿Ella es bonita, papi?"
"No hay una chica."
"¿Oh? ¿Un chico, entonces? Nosotros no discriminamos aquí en
la Casa de Gordo".
Le empujé y él se rió y rió.
"¿Y Chris?" Pregunté.
"A ver a su madre," dijo Tanner. "El estómago de nuevo."
"¿Ella está bien?"
Rico se encogió de hombros. "Tal vez. No sé todavía."
"¡Ox!" Gordo gritó desde la oficina. "¡Trae tu culo aquí!"
"Oye", dijo Rico con una pequeña sonrisa. "¡Cuidado, papi.
Alguien está en un mal estado de ánimo hoy." Y sonaba como si lo
estuviera. La voz tensa y áspera. Me preocupé. No por mí. Por él.
"Sólo está cabreado porque Ox necesita la próxima semana de
descanso para la escuela," murmuró Tanner. "Ya sabes cómo se pone
cuando Ox no está aquí."
Me sentí muy mal. "Tal vez podría…"
"Cierra esa boca tuya," dijo Rico, presionando sus dedos contra
mis labios. Noté el sabor del aceite. "Necesitas concentrarte en la
escuela y Gordo sólo tiene que lidiar con ello. La educación es más
importante que su pequeño drama. ¿Está claro?"
Asentí con la cabeza y retiró sus dedos.
"Vamos a estar bien", dijo Tanner. "Pasa a través de tus pruebas
y vamos a tener todo el verano, ¿vale?"
"¡Ox!"
Rico murmuró algo en español que sonaba como si estuviera
llamando a Gordo puto gilipollas dictador. Había aprendido que era
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hábil para aprender maldiciones en español.
Caminé hacia la parte trasera del taller, donde Gordo estaba
sentado en su oficina. Su frente estaba arrugada mientras él hacía lo
suyo escribiendo con un solo dedo. Tanner lo llamó su buscar-y-
01/2017
picotear. Gordo no pensó que fuera divertido.
"Cierra la puerta," dijo, sin mirar hacia mí.
Lo hice y me senté en el asiento vacío en el otro lado de la mesa.
Él no dijo nada, así que pensé que dependía de mí empezar.
Gordo era así a veces. "¿Estás bien?"
Él frunció el ceño a la pantalla del ordenador. "Estoy bien."
"Terriblemente crispado para estar bien."
"No eres divertido, Ox".
Me encogí de hombros. Eso estaba bien. Ya sabía eso sobre mí.
Él suspiró y se pasó una mano por la cara. "Lo siento", murmuró.
"Está bien."
Finalmente, levantó la vista hacia mí. "No te quiero aquí la
próxima semana."
Intenté mantener el dolor fuera de mi cara, pero no creo que me
fuera muy bien haciéndolo. "Está bien."
Parecía afligido. "Oh Jesús. Ox, no así. Tienes los finales la
próxima semana."
"Lo sé."
"Y sabes parte del trato con tu ma es que tus calificaciones no
sufran de lo contrario no puedes trabajar aquí."
"Lo sé." Yo estaba molesto y se notaba.
"No quería... sólo..." Él gruñó y se echó hacia atrás en la silla.
"Soy muy malo en esto."
"¿En qué?"
Hizo un gesto entre nosotros dos. "En todo esto."
"Lo haces bien," dije en voz baja. Todo esto. Mi hermano o
padre. Nosotros no lo decíamos. No teníamos que hacerlo. Los dos
sabíamos lo que era. Era simplemente más fácil que ser raros al
respecto. Porque éramos hombres.
39
Él entrecerró los ojos. "¿Sí?"
"Sí."
"¿Cómo van las notas?"
"Bes. Una C."
01/2017
"¿Historia?"
"Sí. Jodido Stonewall Jackson."
Se rió, largo y fuerte. Gordo siempre se reía a lo grande, aunque
fuera raro. "No dejes que tu ma sepa que has dicho eso."
"Nunca en la vida."
"¿A tiempo completo este verano?"
Le sonreí. No podía esperar por los largos días. "Sí. Claro,
Gordo".
"Voy a hacerte trabajar a más no poder, Ox," Las líneas en la
frente se suavizaron.
"Puedo... ¿puedo pasar por aquí la próxima semana?" pregunté.
"No voy... Sólo..." Las palabras. Las palabras eran mi enemigo.
¿Cómo decir que aquí era donde me sentía más seguro? Aquí era
donde me sentía más a gusto. Aquí era donde no sería juzgado. No era
un jodido retardado aquí. No era un desperdicio de espacio o tiempo.
Yo quería decir mucho, demasiado y descubrí que no podía decir nada
en absoluto.
Pero era Gordo, por lo que no tenía que hacerlo. Parecía aliviado,
aunque mantuvo la voz severa por las apariencias. "No vas a trabajar
en el taller. Vienes aquí y estudias. No vas a perder el tiempo. Lo digo
en serio, Ox. Chris o Tanner te pueden ayudar con el jodido Stonewall
Jackson. Ellos conocen esa mierda mejor que yo. No le preguntes a
Rico. No vas a conseguir nada."
La tensión se aflojó en mi pecho. "Gracias, Gordo."
Él puso los ojos en blanco. "¡Fuera de aquí! Tienes trabajo que
hacer."
Lo saludé, sabía que lo odiaba.
Y desde que estaba de buen humor, fingí no escucharlo cuando él
murmuró, "Estoy orgulloso de ti, chico."
40
Más tarde recordé que me olvidé decirle sobre los Bennett.

CAMINÉ A CASA. La luz del sol se filtraba a través de los


árboles, pequeñas sombras de hojas en mi piel. Me preguntaba qué
01/2017
edad tendría el bosque de aquí. Pensé que era ancestral.
Joe me estaba esperando en el camino de tierra donde había
estado el día anterior. Sus ojos estaban muy abiertos mientras se
agitaba. Sus manos estaban ocultas detrás de su espalda. "¡Yo sabía
que eras tú!" él dijo. Su voz tenía un tono alto y triunfante. "Estoy
mejorando en…" Se interrumpió con una tos. "Uh. En. Haciendo
cosas. Como... ya sabes… estás... aquí..."
"Eso es bueno," le dije. "Cada vez mejor siempre es bueno."
Su sonrisa era deslumbrante. "Siempre estoy mejorando. Voy a
ser el líder, un día."
"¿El líder de qué?"
Sus ojos se abrieron de nuevo. "Oh mierda."
"¿Qué?"
"Uh. ¡Regalos!"
Fruncí el ceño. "¿Regalos?"
"Bueno, un regalo."
"¿Para qué?"
"¿Ti?" Él me miró de soslayo. "Para ti." Se sonrojó con fuerza.
Era una mancha que subió hasta la línea de su pelo. Miró al suelo. "Por
tu cumpleaños," murmuró.
Los chicos me habían conseguido regalos. Mi mamá también.
Nadie más lo hizo realmente. Era algo que amigos hacían. O la
familia. "Oh," dije. "Guau."
"Sí. Guau."
"¿Eso es lo que escondes?"
Se sonrojó más y no me miraba. Él asintió con la cabeza.
Podía escuchar los pájaros por encima de nosotros. Llamándose
largo y fuerte.
Le di el tiempo que necesitaba. No pasó mucho. Podía ver la
determinación inundándole, enderezando sus hombros. Con la cabeza
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alta. Marchando hacia adelante. No sabía de qué iba a ser líder un día,
sabía que iba a ser uno bueno. Tenía la esperanza de que recordara ser
amable.
Me tendió la mano. Tenía un cuadrado negro con un poco de
01/2017
cinta azul envuelta alrededor de ella.
Estaba nervioso por alguna razón. "No tengo nada para ti", le dije
en voz baja.
Se encogió de hombros. "No es mi cumpleaños."
"¿Cuándo es?"
"Agosto. ¿Cuáles son incluso… jolín. ¡Toma la caja!"
Lo hice. Era más pesada de lo que pensaba que sería. Puse mi
camisa de trabajo encima del hombro y él se mantuvo cerca. Respiró
hondo y cerró los ojos.
Desaté la cinta y me recordaba a un vestido que mi madre había
usado una vez en un picnic en el verano cuando cumplí nueve. Tenía
pequeñas cintas atadas a lo largo de los bordes y rió mientras me
entregaba un sándwich y ensalada de patata. Después, nos tumbamos
de espalda y yo señalé formas en las nubes y ella dijo, "Días como este
son mis favoritos," y yo dije, "Los míos también." Ella nunca se puso
el vestido de nuevo. Le pregunté por eso un día. Ella dijo que
accidentalmente lo había roto. "Él no quería hacerlo," ella dijo. Sentí
una gran y terrible rabia entonces que yo no sabía qué hacer con ello.
Con el tiempo, se fue.
Y ahora esta cinta. Lo sostuve en mi mano. Hacía calor.
"A veces la gente está triste", dijo Joe, apoyando la frente contra
mi brazo. Un gemido sonó como si viniera de la parte posterior de su
garganta. "Y no sé cómo hacer para que desaparezca. Es todo lo que
siempre he querido. Hacer que desaparezca."
Abrí la caja. Había un paño de fieltro negro cuidadosamente
escondido y plegado. Se sentía como que un gran secreto estaba oculto
debajo y yo quería descubrirlo más que cualquier otra cosa en mi vida.
Desdoblé la tela y en su interior había un lobo de piedra.
El detalle se sintió milagroso en una cosa tan pequeña y pesada.
La cola espesa enroscada alrededor del lobo que estaba sentado sobre
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sus patas traseras. Las orejas triangulares que pensé que deberían estar
moviéndose. Las patas individuales, las uñas afiladas y almohadillas
negras. La inclinación de la cabeza, dejando al descubierto el cuello.
Con los ojos cerrados, el hocico puntiagudo del lobo como aullando
01/2017
una canción que pude escuchar en mi cabeza. La piedra era oscura y
me pregunté por un momento de qué color sería en la vida real. Si
tendría manchas blancas en sus patas. Si sus orejas serían negras.
Los pájaros habían dejado de cantar encima de mi cabeza y me
preguntaba si era posible que el mundo contuviera la respiración. Me
preguntaba por el peso de las expectativas.
Me preguntaba muchas cosas.
Cogí el lobo. Se ajustaba perfectamente en mi mano. "Joe." Mi
voz sonaba ronca.
"¿Sí?"
"Tú... ¿esto es para mí?"
"¿Sí?" Como si fuera una pregunta. Luego, más seguro, "Sí."
Iba a decirle que era demasiado. Que tenía que tomarlo de vuelta.
Que no había nada tan hermoso que pudiera regalarle de vuelta, porque
lo único que poseía bello no eran míos para dar. Mi madre. Gordo.
Rico, Tanner, y Chris. Eran las únicas cosas que tenía.
Pero él estaba esperando eso. Lo pude ver. Estaba esperando que
dijera que no. Devolvérselo, decirle que no podía aceptarlo. Sus manos
temblaban y también sus rodillas. Estaba pálido y se mordía el labio.
No sabía qué más decir, así que dije: "Es probablemente lo más bonito
que alguna vez me han dado. Gracias."
"¿De verdad?" Dijo con voz ronca.
"De verdad."
Y luego se rió. Su cabeza se echó hacia atrás y se rió, y las aves
volvieron y rieron junto con él.

ESE DIA fue la primera vez que fui dentro de la casa del final
del camino. Joe me tomó de la mano y hablaba y hablaba y caminaba y
caminaba. Ni siquiera se detuvo cuando llegamos a mi casa. La
pasamos directamente sin ningún rastro de vacilación en nuestros
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pasos.
Los camiones de mudanza habían desaparecido de la parte
delantera de la casa más grande. La puerta principal estaba abierta, y
pude escuchar música procedente de su interior.
01/2017
Me paré mientras Joe trataba de tirar de mí hasta el porche.
"¿Qué estás haciendo?" Joe exigió de esa manera que yo ya
reconocía.
Yo no estaba muy seguro. Se sentía grosero simplemente entrar
en la casa de alguien. Yo tenía mis modales. Pero incluso las plantas
de los pies estaban ansiosas por dar un paso y otro y otro. Con
frecuencia, estaba en guerra conmigo mismo sobre las pequeñas cosas.
Lo que era correcto e incorrecto. Lo que era aceptable y lo que no lo
era. Cuál era mi lugar y si yo pertenecía ahí.
Me sentí pequeño. Ellos eran ricos. Los autos. La casa. Incluso a
través de las ventanas pude ver cosas agradables como los sofás de
cuero oscuro y muebles de madera que no tenían rasguños o grietas.
Todo era dulce y limpio y tan maravilloso a la vista. Era Oxnard
Matheson. Mis uñas eran pétreas y negras. Mis ropas estaban
manchadas de mugre. Mis botas estaban desgastadas. Yo no tenía
mucho sentido común, y si fuera a creer a mi padre, yo no tenía mucho
de nada más. Mi cabeza no estaba en sintonía con mi corazón y yo era
pobre. No del tipo los-más-pobres pero estaba cerca. No podía soportar
la idea de que esto fuera caridad.
Y no los conocía. A los Bennett. Mark era mi amigo, y tal vez
Joe también, pero yo no los conocía en absoluto.
Pero a continuación, Joe dijo: "Está bien, Ox," yo dije: "¿Cómo
lo sabes?"
El dijo: "Porque yo no habría dado mi lobo a cualquiera." Se
sonrojó de nuevo y miró lejos.
Y sentí que me había perdido algo más grande que sus palabras.

ELIZABETH ESTABA cantando una vieja canción de Dinah


Shore que giraba sobre un antiguo tocadiscos. Era áspera y la canción
tropezó y saltó, pero conocía los lugares exactos en los que lo hacía y
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seguía la canción desde donde comenzaba de nuevo. "No me importa
estar solo," cantó en una entrecortada voz, "cuando mi corazón me
dice que estás solo también."
Dios mío, me dolía.
01/2017
Se movía por la cocina, su vestido de verano girando alrededor
de ella ligero y vaporoso.
La cocina era preciosa. Toda piedra y madera oscura. Había sido
limpiada recientemente y todo brillaba como si fuera nuevo.
Podía escuchar a los demás moverse hacia fuera en el patio
trasero. Se rieron y me sentí casi a gusto.
Dinah Shore dejó de estar sola y Elizabeth se volvió hacia
nosotros. "¿Te gusta esa canción?" ella me preguntó.
Asentí. "Duele, pero en un buen sentido."
"Se trata de quedarse atrás", dijo. "Cuando los demás van a la
guerra."
"¿Quedarse atrás o ser dejado atrás?" pregunté, pensando en mi
padre. Elizabeth y Joe se detuvieron, la cabeza inclinada hacia mí casi
de la misma manera.
"Oh, Ox," dijo ella, y Joe tomó mi mano entre las suyas. "Hay
una diferencia."
"A veces."
"Te quedas para la cena del domingo", dijo. "Es la tradición."
No tenía muchas tradiciones. "No me gustaría molestar a nadie."
Ella dijo: "Veo que has abierto su regalo," como si no hubiera
hablado en absoluto.
Joe sonrió. "¡Lo amó!"
"Te dije que lo haría." Ella me devolvió la mirada. "Estaba tan
preocupado." Dinah Shore cantaba de nuevo en el fondo cuando
Elizabeth comenzó a cortar un pepino en rodajas finas.
Joe se sonrojó. "No, no lo estaba."
Carter entró por la puerta de atrás. "Sí, lo estabas." Su voz se
volvió alta y vacilante. "¿Qué pasa si lo odia? ¿Y si no es lo
suficientemente guay? ¿Y si él cree que soy un perdedor?"
Joe frunció el ceño y me pareció oír un ruido venir de muy
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dentro de él. "Cállate, Carter!"
"Niños," Elizabeth advirtió.
Carter puso los ojos. "Hey, Ox. ¿Tienes una Xbox?"
Joe se rió. "¡Ja! Rima. Ox y Xbox." Se soltó de mi mano y
01/2017
empezó a tirar de los cubiertos de un cajón cerca de la estufa.
Me froté la mano contra la parte posterior de la cabeza. "Uh.
¿No? Creo que tengo una Sega."
"Amigo. Eso es retro."
Me encogí de hombros. "No tengo mucho tiempo para ello."
"Vamos a hacer tiempo," dijo. Tomó vasos de plástico de debajo
de un armario. "Necesito preguntarte acerca de la escuela, de todos
modos. Kelly y yo vamos a comenzar el año que viene".
"Me gustaría poder ir," se quejó Joe tristemente.
"Ya conoces la regla", dijo Elizabeth. "Educación en casa hasta
que tengas doce años. Es sólo una más año, bebé."
Esto no hizo nada para aliviar su mente. Pero nunca había sido
educado en casa, y yo no sabía si era bueno o malo.
"Ox, invita a tu madre, ¿lo harás?" Elizabeth preguntó mientras
giraba hacia atrás y adelante entre las encimeras. De ida y vuelta.
"Está en el trabajo," dije, sin saber lo que debería estar haciendo.
Todos ellos se movían como si hubieran vivido aquí desde siempre.
Yo era el elefante en la habitación. O el buey. No estaba seguro de
cuál.
"La próxima vez, entonces," dijo ella, como si hubiera una
próxima vez.
"¿Porque es tradición?"
Ella me sonrió y vi a Joe en ella. "Exactamente. Lo has captado
rápido".
De repente estaba muy consciente de mi apariencia. "No estoy
vestido exactamente para esto." Cepillé una mano por el pelo y recordé
que mis dedos estaban sucios.
Ella agitó una mano hacia mí. "No somos formales, Ox,"
"Estoy sucio."
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"Usado, más bien. Lleva esto a la parte de atrás, ¿de acuerdo?
Thomas y Mark estarán contentos de verte." Ella me dio un plato de
fruta y lo llevé junto con la caja que contenía el lobo de piedra. Joe
trató de seguirme, pero ella lo detuvo. "Tú te quedas aquí conmigo por
01/2017
ahora. Necesito ayuda. Ox, fuera de aquí."
"Pero mamá…"
Salí por la puerta de atrás. Una gran mesa estaba puesta en la
hierba. Estaba cubierta por un mantel rojo sujeto por unos libros viejos
puestos en las esquinas. Kelly ponía sillas alrededor de la mesa.
"¿Todo bien, entonces?" me preguntó cuando puse la fruta.
"Las cosas pasan... rápido aquí," dije.
Él rió. "No sabes ni la mitad de ello." Y como para probar el
punto, "Papá quiere hablar contigo."
"Oh. ¿Por qué?" Traté de pensar si hubiera hecho algo malo ya.
No podía recordar todo lo que había dicho ayer. No fue mucho. Tal
vez ese era el problema.
"Está bien, Ox. No es tan duro como parece."
"Mentiroso."
"Bueno, sí. Pero es bueno saberlo de antemano. Va a hacer las
cosas más fáciles." De repente se echó a reír, como si hubiera oído
algo gracioso. "Sí, sí, sí", dijo, agitando la mano hacia mí.
Estaban asando, Mark y Thomas. Yo quería desesperadamente ir
junto a ellos. Dejar mi mierda. Hablar como si perteneciera. Recogí mi
valor.
Sólo para tener a Mark dándose la vuelta y caminar hacia mí.
"Hablaremos más tarde," dijo Mark, apretando mi hombro antes de
que pudiera decir nada. Me dejó con Thomas. Thomas tenía al menos
ocho centímetros más que yo y tal vez dieciocho kilos en pecho y
brazos y piernas. Yo era más grande que la mayoría, incluso a los
dieciséis años. Pero Thomas era todavía más grande.
Miró la caja en mi mano. "Joe ató la cinta él mismo", dijo. "No
habría dejado que nadie más le ayudase."
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Honestidad, tal vez. "Casi le dije que no podía aceptarlo."
Levantó una ceja. "¿Y eso por qué?"
"Se ve... valioso."
"Lo es."
01/2017
"¿Entonces por qué?"
"¿Por qué qué?"
"¿Por qué me lo da a mí?"
Exasperado, "¿Por qué no?"
"No tengo cosas valiosas."
"Tengo entendido que vives con tu madre."
"Sí." Y entonces supe lo que quería decir. "Oh."
"A todos se nos permite tener ciertas cosas que son sólo
nuestras." Le indicó a Kelly que viniese a la parrilla. "Camina
conmigo, Ox."
Lo seguí. Me llevó lejos de la casa. Entre los árboles. Un hombre
que sólo conocía del día anterior. Y sin embargo, no sentí ninguna
duda. Me dije que era porque yo estaba hambriento de atención y nada
más.
"Nosotros solíamos vivir aquí," dijo. "Antes. Carter tenía sólo
dos años cuando nos fuimos. No estaba destinado a ser durante el
tiempo que lo fue. Eso es lo gracioso de la vida. Y da miedo. Se pone
en el camino y luego un día, abres tus ojos y una década ha pasado.
Incluso más." Extendió la mano y rozó con sus dedos a lo largo de las
marcas en el tronco de un árbol. Sus dedos casi encajaban
perfectamente y me preguntaba que podría haber causado este tipo de
raspaduras. Parecían marcas de garras.
"¿Por qué se fue?" pregunté, Aunque no era de mi incumbencia.
"El deber llamó. Las responsabilidades no podían ser ignoradas,
no importa lo duro que lo intentemos. Mi familia ha vivido en estos
bosques durante un tiempo muy largo."
"Debe ser bueno estar en casa."
"Lo es," dijo. "Mark mantuvo un ojo aquí de vez en cuando, pero
no era lo mismo que tocar los árboles por mí mismo. Está bastante
encariñado contigo, ¿lo sabes?"
48
"¿Mark?"
"Claro. El también. Tú piensas que te ocultas, Ox, pero dices
mucho. Las expresiones en tu cara. Las respiraciones que tomas. Los
latidos de tu corazón.
01/2017
"Trato de no hacerlo."
"Lo sé, pero no puedo entender por qué. ¿Por qué te escondes?"
Porque era más fácil. Debido a que lo había hecho durante todo
el tiempo que puedo recordar. Debido a que era más seguro que estar
expuesto al sol y dejar que la gente entre. Era mejor esconderse y
preguntarse que revelar y conocer la verdad.
Podría haber dicho eso. Creo que tenía la capacidad y que podría
haber encontrado las palabras. Habrían salido en un tartamudeo.
Interrumpido y ahogado y amargo. Pero podría haberlos forzado salir.
En cambio, no dije nada.
Thomas me sonrió en silencio. Él cerró los ojos y volvió la cara
hacia el sol. "Es diferente de cualquier otro lugar," dijo, inhalando
profundamente.
"Mark dijo eso cuando nos encontramos. Acerca del olor del
hogar."
"¿De verdad? En la cena."
"¿Él le dijo?"
Thomas sonrió. Fue agradable, pero no mostró demasiados
dientes. "Lo hizo. Parecía pensar que eras un espíritu afín. Y entonces
lo que hiciste con Joe."
Me alarmé. Di un paso hacia atrás. "¿Qué he hecho? ¿Está bien?
Lo siento. Yo no…"
"Ox." Su voz era profunda. Más profundo que antes, y cuando
sus manos cayeron sobre mis hombros, se sentía como una orden y me
relajé, incluso antes de saber lo que estaba ocurriendo. La tensión se
fue como si nunca hubiera estado allí en absoluto y, entonces incliné la
cabeza un poco hacia atrás, como si estuviera exponiendo mi cuello.
Incluso Thomas parecía sorprendido. "¿Cuál es tu apellido?" preguntó.
"Matheson." Había un trasfondo de pánico, pero su voz todavía
era profunda y su mano estaba todavía en mis hombros y el pánico no
49
subiría hacia la superficie.
Él abrió la boca para hablar, pero volvió a cerrarla. A
continuación, cada palabra vino, deliberada y cuidadoso. "Ayer,
cuando Joe te encontró. ¿Quién habló en primer lugar?"
01/2017
"Él lo hizo. Me preguntó si olía algo." Quería sacar el lobo de
piedra fuera de la caja y mirarlo de nuevo.
Thomas dio un paso atrás, dejando caer las manos. Sacudió la
cabeza. Había una pequeña sonrisa en su cara que parecía casi como
maravilla. "Mark dijo que eras diferente. En el buen sentido."
"No soy nadie," le dije.
"Ox, antes de ayer, no había oído hablar a Joe en quince meses."
Los árboles y los pájaros y el sol todos se apartaron y yo estaba
frío. "¿Por qué?"
Thomas sonrió con tristeza. "Debido a la vida y todos sus
horrores. El mundo puede ser un lugar terrible."

PUEDE SERLO. El mundo. Terrible y caótico y maravilloso.


La gente podía ser cruel.
He oído a la gente llamándome con otros nombres a mis
espaldas.
Lo oí cuando dijeron las mismas cosas a la cara.
Lo oí en el sonido que la puerta hizo cuando mi padre se fue.
Lo oí en la rotura de la voz de mi madre.
Thomas no me dijo por qué Joe dejó de hablar. No pregunté. No
era de mi incumbencia.
La gente podía ser cruel.
Podría ser hermosa, pero podría ser cruel también.
Es como si algo tan precioso que no puede ser simplemente
precioso. También tiene que ser duro y corrosivo. Una complejidad
que no entendía.
No vi crueldad cuando me senté en su mesa por primera vez.
Mark se sentó a mi izquierda, Joe a mi derecha. La comida estaba en el
plato, pero nadie levantó un tenedor o una cuchara, así que yo tampoco
lo hice. Todos los ojos estaban puestos en Thomas, quien estaba
50
sentado en la cabecera de la mesa. La brisa era cálida. Sonrió a cada
uno de nosotros y dio un mordisco.
El resto de nosotros le siguió.
Me quedé con la caja con el lobo de piedra en mi regazo.
01/2017
Y Joe. Joe sólo dijo cosas como me gusta cuando las cosas
estallan en películas como boom y esas cosas y ¿Qué crees que sucede
con un pedo en la luna? y Una vez, me comí catorce tacos porque
Carter dijo que no me atrevía y no pude moverme durante dos días
enteros.
Él dijo:
Maine es Maine. Extraño a mis amigos, pero te tengo ahora.
¡Eso ni siquiera es gracioso! ¡No me estoy riendo!
¿Me puedes pasar la mostaza antes de que Kelly lo use todo
como un idiota?
Él dijo:
Una vez, fuimos a las montañas y fuimos en trineo.
Soy muy malo en los videojuegos, pero Carter dijo que voy a
mejorar.
Apuesto a que puedo correr más rápido que tú.
Él dijo:
¿Puedo contarte un secreto?
A veces tengo pesadillas y no puedo recordarlas.
A veces puedo recordarlo todo.
La mesa quedó en silencio, pero Joe sólo tenía ojos para mí.
Le dije, "Tengo malos sueños también. Pero entonces recuerdo
que estoy despierto y que las pesadillas no pueden seguirme cuando
estoy despierto. Y entonces me siento mejor."
"Está bien", dijo. "Está bien."

PASÉ TODOS mis finales. Que se joda Stonewall Jackson.

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01/2017
niño bonito / a la mierda

MI MADRE se reunió con los Bennett a mitad del verano en una


de las cenas de los domingos. Estaba nerviosa, como yo. Se pasó las
manos a lo largo de su vestido, alisándolo. Enroscó su pelo en su dedo.
Ella dijo: "Parecen tan elegantes," y me reí porque lo eran y no lo eran. 52
Mi madre sonrió con ansiedad cuando Elizabeth la abrazó. Más
tarde, estaban en la cocina bebiendo vino y mamá se reía, su cara un
poco enrojecida por la bebida y la felicidad.

THOMAS TRABAJABA desde casa. Nunca entendí lo que hacia 01/2017


exactamente, pero él estaba siempre al teléfono en su oficina hasta
altas horas de la noche, llamando a la gente en Japón o Australia, y
siempre temprano en la mañana con Nueva York y Chicago.
"Finanzas," Carter me dijo con un encogimiento de hombros. "El
dinero algo, algo, bla, bla aburrido. No puedes marchitarte, Ox. Es
demasiado fácil hacerlo."

ELIZABETH pintaba. Dijo que este verano estaba en su fase


verde. Todo era verde. Hacía girar un disco en el viejo Crosley y decía
cosas como "Hoy, hoy, hoy" y "A veces, me pregunto," y entonces
empezaba. Siempre era un caos controlado y de vez en cuando tenía
pintura en las cejas y una sonrisa en su rostro.
"Al parecer, ella es buena," me dijo Kelly. "Tiene mierdas
colgando en los museos. No le digas que he dicho esto, pero creo que
todo tiene el mismo aspecto. Es decir, yo puedo salpicar pintura sobre
un lienzo también. ¿Dónde está mi dinero y mi fama?"
CAMINABA POR el camino de tierra después del trabajo y Joe
me estaba esperando. "Hey, Ox," decía y sonreía de manera muy, muy
amplia.

A VECES HABÍA días en los que no se me permitía ir. Dos o


tres o cuatro días seguidos. "Es tiempo para la familia, Ox," diría
Elizabeth. O: "Estamos cuidando a los niños esta noche, Ox," Thomas
diría. "Vuelve el martes, ¿de acuerdo?"
Lo entendía, porque yo no era parte de su familia. No sabía lo
que era para ellos, pero obligué al dolor a retroceder. Yo no lo
necesitaba. Ya tenía demasiado por mi cuenta para añadir más. No
creía que lo hicieran con mala intención, no lo pensé. Encontraría a Joe
esperándome en el camino pocos días después y me abrazaba y decía,
53
"Te extrañé," y lo seguía a la casa y Elizabeth siempre decía, "Aquí
está nuestro Ox," y Thomas siempre decía: "¿Estás bien?" Entonces
sería como si nada hubiera sucedido.
Me tumbaba en la cama esas noches, perdido en mis
01/2017
pensamientos, escuchando los sonidos lejanos, que habría jurado que
eran lobos aullando. La luna estaba llena y gorda e iluminaba la
habitación como si fuera el sol.

NUNCA ENTRARON dentro de mi casa. Nunca pregunté y


tampoco lo hicieron ellos. Nunca pensé realmente en ello.

"AÚN VAS A salir temprano hoy?" Gordo me preguntó un día


húmedo hacia finales de agosto.
Levanté la vista de la reparación del alternador que estaba
haciendo.
"Sí. Inscripción. Ya." Había traído una muda de ropa, así no iría
apestando a metal y aceite.
"¿Tu ma trabaja?"
"Sí."
"¿Quieres que vaya contigo?"
Negué con la cabeza. "Lo tengo."
"Tercer año. Es difícil."
Puse los ojos en blanco. "Cállate, Gordo".
"¿Vas a llevar a ese niño bonito contigo, papi?" Rico gritó desde
el otro lado del taller.
Me sonrojé, a pesar de que no era nada.
Los ojos de Gordo se estrecharon. "¿Qué niño bonito?"
"Nuestro niño grande tiene para sí mismo un poco de material de
primera," dijo Rico. "Tanner los vio hace un par de noches".
Gruñí. "Ese sólo es Carter."
"Carter," Tanner suspiró, su voz entrecortada.
"¿Carter?" preguntó Gordo. "¿Quién es? Quiero conocerlo. En mi
oficina para que pueda hacer que se cague de miedo. Maldita sea, Ox.
Es mejor que estés usando jodidos condones."
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"Sí," dijo Chris. "Asegúrate de conseguir jodidos condones en
vez de los normales. Son mejor. Para joder."
"Ba-zing5!" exclamó Rico.
"Les odio a todos," murmuré.
01/2017
"Eso es una mentira," dijo Tanner. "Nos amas. Te brindamos
alegría y felicidad."
"¿Así que te lo estás follando, entonces?" dijo Gordo con el ceño
fruncido.
"Jesús, Gordo. No. Estábamos pidiendo pizza para llevar a casa a
sus hermanos pequeños. Somos amigos. Ellos se acaban de mudar
aquí. No estoy con él de esa manera." A pesar de que no creía que
fuera a ser tan difícil estarlo. Tenía ojos, después de todo.
"¿Cómo lo has conocido?"
Bastardo entrometido. "Se trasladaron a la antigua casa junto a la
nuestra. O de nuevo en la casa. No sé muy todavía. Los Bennett. ¿Has
oído hablar de ellos? "

5 . N. T. Expresión originada en la serie "Famil y Guy" que se usa después de insultar a alguien.
Fuente: Urban Dictionary.
Y entonces sucedió algo extraño. Había visto a Gordo cabreado.
Lo había visto reír tan fuerte que se meó un poco. Lo había visto
molesto. Lo había visto triste.
Nunca le había visto asustado. De nada.
Gordo no se asustaba. Ni una sola vez desde que lo había
conocido cuando mi padre me llevó a la tienda un día y Gordo había
dicho, "Hey, chico, he oído hablar mucho de ti, ¿Qué te parece si
vamos a por una gaseosa de la máquina?" Ni una sola vez. Si me
hubieran preguntado, yo habría dicho que Gordo no se asusta en
absoluto, incluso si sabía lo ridículo que sonaba.
Pero Gordo tenía miedo ahora. Ojos ampliados, la sangre
drenada de su cara. Duró diez segundos. Tal vez quince o veinte. Y
luego desapareció como si nunca hubiera estado allí en absoluto.
Pero lo había visto.
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"Gordo…"
Se dio la vuelta y se dirigió a su oficina, cerrando la puerta detrás
de él.
"¿Qué demonios?" Rico preguntó de manera sucinta.
01/2017
"Pedante celoso," murmuró Tanner.
"Cállate la boca, Tanner," Chris advirtió, mirando por encima de
mí.
Me quedé mirando a la puerta cerrada.

"LO SIENTO," le dije a Gordo más tarde. "Por todo lo que hice."
Él suspiró. "No se trata de ti, chico. Necesito.... ¿Puedes
encontrar otros amigos? ¿Por qué no somos suficiente?" Sonaba triste.
"No es lo mismo."
"Tienes que tener cuidado."
"¿Por qué?"
"Olvídalo, Ox. Sólo vela por ti mismo."

"TUVE UNA llamada extraña de Gordo," mamá dijo una noche.


"¿Qué?"
"Quería que te mantuviera alejado de los vecinos."
"¿Qué?"
Ella parecía confusa. "Dijo que ellos eran malas noticias."
"Mamá…"
"Le dije que lo deje."
"Algo le hizo cagarse encima," le dije.
Ella frunció el ceño. "Cuida tu boca. No estás en el taller."

ENTRÉ POR la puerta de la oficina. "¿Qué demonios es tu


problema?"
"Me lo agradecerás un día," dijo. No quitaba la vista del
ordenador. Como si no hubiera tiempo en el jodido día.
"Lástima que a ella no le importa una mierda lo que piensas. Dijo
que soy lo suficientemente mayor para hacer mis propias elecciones."
Eso llamó su atención. Él estaba enojado.
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Salí como una tormenta.

QUERÍA LLEVARME a casa en coche todos los días después


del trabajo. Me reí y le dije que se jodiera.
01/2017

"¡OX! ¡MIRA cuántas patatas fritas francesas pueden caber en


mi boca!" Joe procedió a empujar al menos treinta en esa boca abierta,
haciendo pequeños gruñidos mientras lo hacía.
"Bruto," Carter se quejó. "Es por eso que no sales en público."
Kelly resopló. "Estás tratando de impresionar a la camarera."
Carter le dio un puñetazo en el hombro. "Ella es sexy. ¿Va a
nuestra escuela?"
"Creo. Superior."
"Voy a tener tantísima suerte este año."
"Ah, la alegría del amor joven," suspiró Mark. "Joe, no te pongas
patatas fritas en la nariz."
"¿Tener suerte?" preguntó Kelly, incrédulo. "Tipo. Grosero."
"Oh, lo siento si he ofendido tu delicada sensibilidad. Me refiero
a hacer el amor."
"Por favor, no le digas a Thomas o a Elizabeth nada acerca de
esto," Mark me rogó. "Soy un buen tío, lo juro."
"¡Ox, hey, Ox! Soy una morsa francesa frita. Mira! Mira…"
Todos ellos se detuvieron al mismo tiempo. Las manos de Mark
se cerraron en puños sobre la mesa. "Quédate aquí," gruñó. Se levantó
y salió por la puerta antes de que pudiera hablar.
"¿Que demonios?" Yo pregunté.
Kelly intentó seguirlo, pero Carter se lo impidió. "¡Déjame ir,
Carter!"
"No", dijo Carter. "Nos quedamos aquí. Ox y Joe. Tú sabes
esto."
Kelly asintió y se puso al lado de la mesa, con los brazos
cruzados, como si estuviera protegiendo de quien fuera a venir.
Miré por la ventana del comedor.
57
Mark estaba al otro lado de la calle. Con Gordo. No estaban
felices de verse. "Hijo de puta", murmuré.
Me abrí camino para salir de la mesa. Kelly me agarró del brazo
y dijo: "No, Ox, simplemente no…", pero yo le gruñí algo violento y
01/2017
sus ojos se agrandaron y dio un paso atrás.
"Joe, te quedas aquí," dije bruscamente por encima del hombro.
Los ojos de Joe se estrecharon y abrió la boca para replicar, pero
lo cortaron, diciéndole a Kelly que lo vigile. Carter se había levantado
y me siguió por la puerta sin decir una palabra.
Sólo alcancé retazos de la conversación mientras me acercaba.
No había ningún contexto, ninguna manera de entenderlo. Vi la
expresión de furia en el rostro de Gordo. Las líneas duras de la
mandíbula de Mark.
"Gordo, no es lo mismo…"
"Te fuiste. Mantuve esta ciudad segura y tú jodidamente te
fuiste…"
"Tuvimos que hacerlo, no podíamos…"
"Voy a poner protecciones a su alrededor. Reforzar las de los
alrededores de su casa. Tú nunca…"
"Es su elección, Gordo. Tiene edad suficiente para…"
"Lo dejas fuera de esto. Él no es parte de esto."
"No sabes lo que pasó con Joe. Está ayudando a Joe, Gordo. Le
está arreglando."
Gordo dio un paso atrás. "Maldito bastardo. No puedes usar…"
"¡Gordo!"
Él me miró con los ojos abiertos. "Ox, lleva tu culo de aquí.
Ahora."
"¿Cuál demonios es tu problema, hombre?" Le pregunté. Empujé
a Mark y me paré frente a Gordo, a pulgadas de él. Nunca había usado
mi tamaño para intimidar a nadie antes.
Pero eso estaba bien porque Gordo no se dejó intimidar, incluso
cuando pareció que los dos nos dimos cuenta, al mismo tiempo, de que
yo me había hecho más alto que él en los últimos meses. Tenía que
mirarme hacia arriba ahora. "Tú necesitas ponerte detrás de mí, Ox.
58
Deja que me encargue de esto.”
"¿De qué? No me has dicho que los conocías. ¿Qué está
pasando?"
Dio un paso atrás. Tenía las manos en puños a los costados. Sus
01/2017
tatuajes parecían más brillantes de lo normal.
"Viejo drama familiar," dijo con los dientes apretados. "Una
larga historia."
"Tengo esto, ¿de acuerdo?" Dije, señalando entre nosotros dos.
"Tengo esto. Pero no me puedes decir qué hacer. No se trata de esto.
No estoy haciendo nada malo.”
"No es sobre ti…"
"Como el infierno que parece que lo es."
Él cerró los ojos. Respiró hondo. Dejó salir el aire lentamente.
"Ox. Necesito que estés a salvo."
"¿Por qué no iba a estarlo?" Yo no lo entendía.
"Mierda," Mark murmuró. "Él es tu ancla." Se rió oscuramente.
"Oh, ironía de mierda."
Los ojos de Gordo se abrieron. Trató de dar un paso a mi
alrededor, pero no se lo permití. "Da un paseo, hombre", le dije."
Refréscate."
Él me gruñó, pero se volvió y se alejó. Giré hacia Mark. "¿Qué
demonios fue eso?"
Estaba observando a Gordo alejándose. "Viejo drama familiar."
"¿Qué?"
"No importa, Ox", dijo. "Historia antigua."

LE PEDI A Gordo explicaciones. Le pregunté cómo conocía a


Mark y a los otros. ¿Por qué me había mentido y actuó como si no los
conociera en absoluto?
Él sólo frunció el ceño hasta que me alejé.

LE PREGUNTÉ a Mark como conocía a Gordo. Mark se veía


triste, y yo no podía manejar eso, así que le dije que lo sentía y nunca
lo pregunté de nuevo.
59

ERA LA ÚLTIMA CENA del domingo antes de empezar las


clases. Joe y yo nos sentamos en el porche viendo los árboles.
"Me gustaría poder ir contigo," murmuró.
01/2017
"El año que viene, ¿sí?"
Se encogió de hombros. "Supongo. No es lo mismo. No vas a
estar alrededor mucho."
Puse mi brazo por encima de su hombro. "No voy a ninguna
parte."
"Estoy asustado."
"¿De?"
"Las cosas están cambiando", susurró.
Yo también lo estaba. Más de lo que jamás podría saber. "Van a
hacerlo. Tienen que hacerlo. Pero, ¿tú y yo? Te prometo que eso no va
a cambiar nunca."
"Bueno."
"Feliz cumpleaños, Joe."
Él puso su cabeza en mi hombro y su nariz rozó mi cuello. Me
respiró mientras veíamos la puesta de sol. Era de color rosa y naranja y
rojo y no podía pensar en un solo lugar en el que preferiría estar.
"JODIDO RETRASADO," Clint se burló de mí el segundo día
de clases. Porque eso era lo suyo.
No le hice caso, como siempre hacía, empujando los libros en mi
casillero. Era más fácil.
Al parecer, no para Carter, sin embargo. Agarró a Clint por la
parte posterior de la cabeza y lo arrojó contra la fila de armarios,
presionando su cara contra el frío metal. "Háblale de esa manera de
nuevo y voy a rasgar tu puto corazón," dijo entre dientes. "Diles a
todos que Ox está bajo la protección de los Bennett si alguien tan sólo
le mira divertido, voy a romperle los brazos. No jodas con Ox."
"No tienes que hacer eso," dije en voz baja mientras Carter y
Kelly me apartaban. Carter tenía su brazo alrededor de mis hombros y
Kelly me sostenía el codo. "Al final desaparecen."
60
"Al diablo con eso," gruñó Carter.
"Ellos no te tocarán," gruñó Kelly. "Nunca."

VINIERON A LA ESCUELA con sus ropas de lujo y sus rostros


01/2017
perfectos y sus secretos y todo el mundo hablaba de ellos. Los chicos
Bennett. La escuela secundaria es la misma donde quiera que fueras.
Había rumores y estereotipos, e insinuaciones.
Están en una banda, la gente decía en voz baja.
Son traficantes de droga.
Tuvieron que abandonar la otra escuela porque mataron a un
profesor.
Ellos se turnan para follar a Ox.
Ox los folla a ambos.
Me reí y reí.
Nos sentamos en el comedor y tenía amigos. A veces, yo quería
hablar. A veces, no tenía nada decir y abría un libro. Siempre se
quedaron.
Siempre se sentaron en el mismo lado de la mesa que yo,
apiñándose cerca.
ERAN FÍSICOS. Toda la familia.
Una mano en mi pelo.
Un abrazo.
El beso de Elizabeth en la mejilla.
Joe en el camino de tierra mientras caminaba debajo del sol. Su
mano se iría a la mía y él se inclinaba arriba en mi contra y nos
dirigíamos a casa.
Kelly golpeando mis hombros mientras nos cruzábamos en el
pasillo.
El peso del brazo de Carter en mí mientras íbamos a clase.
La mano de Thomas sacudiendo la mía, el agarre fuerte y
calloso.
El pulgar de Mark a través de mi oreja.
Al principio era sólo conmigo.
61
Pero a medida que se acercaba el invierno, empezaron a incluir a
mi madre.

GORDO me contó sobre Joe. Parte de ello, de todos modos.


01/2017
Y lo odiaba por ello.
"Hay que tener cuidado con él," dijo. Estábamos en una pausa
para fumar a pesar de no fumar más.
"Lo sé," le dije.
"No. No sabes lo primero." Se tocó el cuervo en su brazo. El
humo se enroscó alrededor de sus dedos.
"Gordo…"
"Se lo llevaron, Ox." Me quedé inmóvil.
"Se lo llevaron. En el medio de la noche. Para vengarse de su
padre. De su familia. Ellos le hirieron durante semanas. Volvió y
estaba roto. Ni siquiera sabía su nombre…"
"Cállate," dije con voz ronca. "Cierra la puta boca."
Él debió haberse dado cuenta de que había ido demasiado lejos.
Cerró los ojos. "Mierda."
"Te quiero," le dije. "Pero te odio en este momento. Nunca te he
odiado antes, Gordo. Pero te odio tan jodidamente mal y no se cómo
detenerlo."
No dijimos nada durante un tiempo muy largo.

Y ENTONCES todo cambió.

62

01/2017
o nunca / ocho semanas

LA MAMÁ DE Chris murió y fue malo.


Lloró en medio del taller y puse mi cabeza en su hombro. Rico
tocó su cuello. Tanner puso su cabeza sobre la espalda de Chris. Gordo
le pasó los dedos por el pelo. 63
Se fue por un tiempo.
Volvió con Jessie. Su hermana pequeña. Ella acababa de cumplir
los diecisiete años e iba a vivir en Green Creek con él.
Se parecía a su hermano. Pelo castaño y ojos muy verdes. La piel
blanca con pequeñas pecas en la nariz y en las mejillas y una en la 01/2017
oreja que me fascinó. La llevó al taller y ella sonrió silenciosamente
cuando la presentó.
"Y este es Ox," dijo, y choqué con una pared. Todos los chicos
me miraron.
"¿Él simplemente...?" preguntó Gordo.
"Esto es increíble," dijo Tanner.
"Hola", le dije. Mi voz era mucho más profunda de lo que nunca
había sido antes. "Soy Ox. Oxnard. Llámame Ox." Traté de apoyarme
contra un Chevy Tahoe de 2007, pero resbalé y me raspé el codo. Me
incorporé. "O Oxnard. Lo que sea."
"Oh, chico," dijo Rico. "Esto es duro de presenciar. Deberíamos
salvarlo. O irnos."
Nadie me salvó. O se fue.
"Hola, Ox," dijo Jessie. "Encantada de conocerte." Ella sonrió y
fue una cosa traviesa con un toque de dientes. Mi boca se secó, porque
sus labios eran bonitos y también lo eran sus ojos, y pensé: Bueno, eso
está bien.
"Tú... ah. ¿Tú también?"
"Tal vez Ox puede mostrarte los alrededores de la escuela la
próxima semana cuando empieces," dijo Chris.
Se me cayó una llave de tubo en el pie.

JESSIE COMENZÓ la escuela un martes de primavera. Yo


estaba incómodo, inseguro, incluso cuando ella se rió después de
contarle un chiste. No era mi intención hacerlo. La risa era baja y
ronca y pensé que era uno de los sonidos más bonitos que había oído
nunca.
A Carter y a Kelly parecía que les gustaba bastante, pero se
negaron a dejar mi lado entre las clases y se apiñaron más de lo
64
habitual en el almuerzo. Supongo que debió haber parecido extraño
para los demás, ver tres tipos grandes en un pequeño banco, mientras
que una chica se sentaba frente a ellos con todo el espacio del mundo.
Ella nos arqueó una ceja, pero Carter y Kelly se negaron a moverse y
01/2017
yo le expliqué más tarde que eso es lo que eran.
"¿Protectores?" preguntó, mirándoles.
"Se podría decir que sí. Chicos, vamos."
Ellos me miraron antes de mirarla. Ella se rió de ellos.
Más tarde, ella me acompañó al taller después de la escuela y se
puso roja cuando su brazo rozó el mío. Yo mantuve la puerta abierta
para ella, y ella me llamó caballero. Tropecé con mis pies en ese
momento y casi la tiró al suelo. Rico dijo en voz muy alta que debe ser
amor.

EL SOL SE ponía cuando caminé hacía casa, pensamientos de


chicas bonitas y cabello castaño giraban alrededor de mi cabeza.
Joe me estaba esperando con una sonrisa en su rostro. La sonrisa
se desvaneció mientras me acercaba. "¿Qué es eso?" preguntó cuando
lo alcancé.
"¿El qué?"
"Ese olor."
Olí el aire a mi alrededor. Olía igual. A bosques y hojas y a
hierba y a flores abiertas, fuerte y embriagador. Así se lo dije.
Sacudió la cabeza. "No importa." La sonrisa regresó y tomó mi
mano y caminamos hacia la casa. Me habló de todo lo que había
aprendido, cómo no podía esperar hasta que él pudiera ir a la escuela
conmigo y Carter y Kelly, y ¿no parece ese árbol una señora bailando?
¿Había visto esa roca con una tira de cristal corriendo por su lado?
¿Había visto el anuncio de la nueva película de superhéroes que
simplemente teníamos que ir a ver este verano? ¿Quería quedarme a
cenar? ¿Quería leer comics esta noche?
"Sí, Joe," le dije.
Sí a todo ello. 65
FUE UN JUEVES que finalmente perdí los nervios.
"¡Ella va a mirarme raro y no voy a recordar cómo respirar!"
Gemí a Carter y Kelly.
"No tienes que hacer nada que no quieras," dijo Kelly.
01/2017
"Pero yo quiero."
"¿Estás seguro?" preguntó Carter, sonando dudoso. "No estás
actuando como si fuera así. ¿Tal vez necesitas pensarlo algunos días
más?"
"O semanas", dijo Kelly.
"O años," dijo Carter.
"O no," dijo Kelly.
"¡Que viene!" Dije. Podría haber chirriado.
"Hola, chicos." Jessie esbozó una sonrisa mientras se sentaba en
la mesa del almuerzo.
"Jessie," Carter sonaba aburrido a más no poder.
"Que bueno verte de nuevo." Kelly no parecía querer decir eso en
absoluto. Los dos se apiñaron cerca. Apenas podía respirar.
"Hola," le dije. "Te ves...estupenda."
Kelly resopló.
"Gracias", dijo Jessie.
"Así que," dije.
Todos ellos me miraron.
"Hay... cosas. Pasando. Este fin de semana."
"¿Es aquí?" Carter preguntó como un idiota. "¿Qué tipo de cosas
está sucediendo este fin de semana, Ox?"
"Cosas." Le di patadas debajo de la mesa. Ni siquiera se inmutó.
"¿Cosas y cosas6?" preguntó Jessie. "Emocionante."
"¿Tal vez..."?
"Tal vez qué?"
"Tal vez te gustaría... hacer...? ¿Cosas y cosas? Conmigo."
Kelly gimió.
Jessie sonrió. "¿Por qué, Oxnard Matheson? Tú diablillo. No
puedo el sábado porque Chris y yo tenemos que ir a hacer algún
trabajo en la hacienda de mamá. ¿Qué hay de la tarde del domingo?"
66
"No puede," dijo Carter.
"¿No puedo?" pregunté.
"La cena del domingo," Kelly me recordó.
"Oh. Bueno. Tal vez pueda perdérmela? ¿Esta vez? No es como
01/2017
si no pudiera ir el próximo domingo." Carter y Kelly me miraron.
"Suena bien," dijo Jessie. Ella se había sonrojado y pensé: Guau.
"Tienes que ser el que se lo diga a Joe," dijo Carter.
"En serio," estuvo de acuerdo Kelly. "No quiero ni estar en la
misma habitación."
"¿Joe?" preguntó Jessie.
"Mi hermano pequeño," dijo Carter, como si debería haber sido
obvio.
"El mejor amigo de Ox," dijo Kelly, como si fuera un desafío.
"Es increíble," yo estaba de acuerdo, y sentí los primeros indicios
de culpabilidad y no sabía por qué. "¿Dónde está él?" ella preguntó.
"Está siendo educado en casa," dije. "Él vendrá aquí el próximo
año."
Y yo no podía esperar.
6 N. T. El autor usa "stuffs and things" que español, y en ese contexto, significan lo mismo,
"cosas".
"¿Cuántos años tiene?" ella preguntó. Parecía confusa.
"Once."
"¿Tu mejor amigo es un niño de once años de edad?"
Carter y Kelly se tensaron al lado de mí, como trampas de
resorte.
"Eso es tan dulce", dijo Jessie. Ella nos sonrió a los tres.
"Lo que sea," murmuró Carter.
"No olvides decirle a Joe," dijo Kelly.

SE ME OLVIDÓ decirle a Joe.


No sé por qué. Tal vez fue el trabajo. Y el colegio. Y el hecho de
que yo iba a mi primera cita con una chica bonita. Tal vez fue porque
estaba distraído por las pullas alegres que los chicos me dedicaron en
la tienda cuando se enteraron ("Asegúrate de hacer las cosas bien,
67
papi," dijo Rico. "Chris vendrá detrás de ti con una escopeta si no lo
haces." Chris había mirado horrorizado y luego me amenazó con daños
corporales si pensaba en el sexo de alguna manera, tipo o forma.
Tanner y Gordo simplemente se rieron y rieron. Gordo parecía
01/2017
especialmente contento por todo esto).
(Chris entró el sábado con una caja de condones y me dijo que
nunca volveríamos a hablar de ello. La tiré en el contenedor de basura
de detrás del taller para que mamá no lo encontrara en casa. Yo estaba
mortificado.)
Pero se me olvidó decírselo.
Jessie me sonrió cuando llamé a la puerta de su apartamento.
Chris hizo todo lo posible para fruncirme el ceño, pero lo conocía
demasiado bien. Él puso los ojos en blanco y me revolvió el pelo y nos
dijo que fuéramos buenos.
Y lo fuimos.
Ella me contó historias sobre la lasaña que estaba demasiado
seca, como cuando tenía siete años, montó un caballo que se asustó por
una serpiente. Salió disparado con ella en la espalda y no se detuvo
durante casi una hora.
Ella ya no montaba más a caballo, pero pensaba que las
serpientes estaban bien.
Tomó un trago del agua que estaba en una copa, como si
fuéramos adultos. Como si fuera vino y fuéramos adultos e hiciéramos
cosas de adultos. Pensé que su pie tocó el mío.
Ella dijo: "Sabíamos que iba a pasar. Lo sabíamos desde hacía
mucho tiempo. Pero aun así, cuando ella tomó su último aliento, fue
tal sorpresa que pensé que iba a romperme. Se volvió más fácil, sin
embargo. Mucho más rápido de lo que pensé que lo haría."
Abrí la boca para corresponderle con una tragedia a su tragedia,
para decirle sobre papá caminando lejos de nosotros un día al azar,
pero no podía encontrar las palabras. No porque no estuvieran allí,
sino porque no podía encontrar una razón para dárselas a ella. Ella era
abierta y amable y yo no sabía qué hacer con eso.
68
Tomamos un helado cuando el sol se ponía.
Caminamos por el parque, por los senderos iluminados con luces
blancas.
Ella extendió la mano y tomó mi mano y yo tartamudeé y tropecé
01/2017
con mis pies. Era perfecto. Era tan perfecto.
Y luego dijo: "¿Cómo está Joe?"
Y dije: "Oh, mierda."
La llevé de vuelta a casa. Me disculpé porque había acortado
nuestra primera cita. Ella estaba desconcertada, pero fue agradable
sobre ello. Me dijo que podía hacer las paces con ella la próxima vez y
mi cara se sentía caliente. Ella se rió de nuevo y antes de saber lo que
estaba ocurriendo, se inclinó de puntillas y me besó suavemente. Era
dulce y agradable y yo esperaba que Joe estuviera bien.
"¿Te veo mañana?" preguntó cuando se apartó.
"Sí," de alguna manera logré decir.
Ella me sonrió y entró.
Toqué mis labios porque hormigueaban y luego me acordé.
La casa estaba a dos millas de distancia. No tenía un teléfono
celular. No podíamos permitirnos uno.
Corrí todo el camino a casa.
Las luces estaban encendidas en la casa al final del camino.
Se abrió la puerta, incluso antes de llegar al porche.
Thomas estaba en la puerta. Carter estaba a su lado. Ambos
parecían que estaban listos para atacar. Thomas dio un paso hacia el
porche. Sus fosas nasales se abrieron, y por un momento, pensé que
sus ojos destellaron de una manera imposible, pero me dije que tenía
que ser la luz. Nada más.
Carter estaba sobre mí en un segundo, frotándose las manos
sobre mi cabeza y cuello. "¿Estás bien?" él dijo, su voz profunda.
"¿Por qué estás tan asustado? ¿Qué pasó?"
Fue entonces cuando me di cuenta por que estaba asustado.
Porque había defraudado a mi amigo.
"Nadie lo ha seguido," dijo Thomas, dando un paso al lado de su
hijo. Podía sentir el calor de los dos.
69
"No está herido", dijo Carter. Él puso sus manos sobre mis
hombros y me miró a los ojos.
"¿Alguien te hirió?"
Negué con la cabeza. "Joe," dije. "Joe. Olvidé. Él…"
01/2017
"Ah," dijo Thomas. "Eso lo explica."
Carter dejó caer las manos y dio un paso atrás. Ahora sólo
parecía molesto. "Eres un gilipollas, Ox."
"Carter," su padre rompió como retrocedí. "Eso es suficiente."
"Pero él es…"
"Suficiente."
Con esa palabra, lo único que quería hacer era hacer que todo
fuera mejor. Hacer todo lo que Thomas dijera que hiciera. Y no podía
entender por qué.
Carter suspiró. "Lo siento, Ox. Es sólo... Joe, hombre. Él es Joe."
Bajé la cabeza.
"Papá," Carter dijo en voz baja. "¿No crees que debe saberlo ya?
Él es manada."
"Adentro," dijo Thomas.
Carter no dijo una palabra más. Estaba de nuevo en el porche y
en el interior, cerrando la puerta de la casa de los Bennett.
"¿El está bien?" Le pregunté a Thomas, incapaz de mirarlo.
"Lo estará," dijo Thomas.
"No quería..."
"Lo sé, Ox".
Miré a Thomas. No estaba enfadado. Sólo triste. "Te acompaño a
casa."
Pensé en discutir. Decirle que sólo quería ver a Joe durante un
minuto, para decirle que lo sentía. Pero su tono no dejaba lugar a
discusión, así que solo asentí y le seguí, arrastrando los pies en la
tierra.
"¿Ella es agradable?" preguntó Thomas.
"¿Quién?"
"La chica."
Me encogí de hombros. "Está bien. Parece una buena persona."
70
"Y tú no has tenido muchas personas así," preguntó Thomas.
Pero no era una pregunta.
"Las tengo ahora", le dije con sinceridad. Porque lo hacía.
"Lo haces," dijo. "A veces me olvido de que tienes sólo dieciséis
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años. Tienes un alma vieja, Oxnard."
No sabía si eso era bueno o malo, así que no dije nada.
"¿Te gusta ella?"
"Supongo."
"Ox."
"Sí, me gusta."
"Bueno," dijo. "Eso es bueno. Elizabeth y yo nos conocimos
cuando tenía diecisiete años. Ella tenía quince. Nunca hubo otra
persona para mí".
"Pero... Joe. Él es..."
"Joe..." Él suspiró. "Joe estaba molesto. No estoy diciendo esto
para hacerte sentir mal, Ox, así que por favor no malinterpretes mi
intención. Joe es... diferente. Después de todo lo que le ha ocurrido, no
puede ser nada sino diferente".
"Gordo dijo…" Me paré, pero el daño ya estaba hecho.
Thomas inclinó la cabeza hacia mí. "¿Y qué es lo que dijo
Gordo?" preguntó, sonando más peligroso de lo que nunca lo había
oído.
"Que alguien le hizo daño," dije en voz baja, mirando hacia abajo
a mis manos. "No dejé que me dijera nada más."
"¿Por qué?"
"Porque... no tenía derecho a decírmelo. Y yo no tenía derecho a
saber nada en absoluto. Y ¿honestamente? No sé si me importa. Y no
porque no me preocupe por él. Sino porque quiero ser su amigo sin
importar cómo me necesita." Escarbé en la tierra un poco con la punta
de mi bota. "Y voy a ser su amigo, siempre y cuando él me deje."
"Ox, mírame."
Lo hice. No podía dejar de hacerlo incluso si hubiera querido.
Sus ojos oscuros eran más grandes de lo que jamás los había
71
visto.
Y habló, su voz uniforme y suave. Las palabras se apoderaron de
mí como un río y no pude detenerlo, sin importar lo mucho que quería.
No importó lo mucho deseaba que cerrara su puta boca.
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Joe fue tomado por un hombre que quería hacerle daño a Thomas
y a su familia. El hombre lo mantuvo durante muchas semanas. Él le
hizo daño. Físicamente. Mentalmente. Rompió sus pequeños dedos.
Sus pequeños dedos de los pies. Su brazo. Sus costillas. Lo hizo llorar
y sangrar y gritar. Él los llamaría a veces. El hombre malo. Él los
llamaría y oirían a Joe en el fondo diciendo que quería volver a casa.
Todo lo que quería hacer era volver a casa.
Ocho semanas. Les tomó ocho semanas encontrar a Joe.
Y lo hicieron. Pero no hablaría.
Los reconocía. A su familia. Principalmente. Lloró en silencio,
con los brazos y los hombros temblando.
Pero no hablaría.
Incluso cuando sus pesadillas estaban en su peor momento y se
despertaría gritando por la noche, pateando en su cama, tratando de
escapar del hombre malo, aún no hablaría.
Intentaron con terapia. No funcionó. Nada le haría hablar. "No
hasta ti," dijo Thomas.
No debería haber sido un hombre, sin embargo, porque debajo de
toda esa rabia, una lágrima se abrió camino y rodó por mi mejilla.
"¿Quién?" pregunté, y esa única palabra sonaba como un terremoto.
"Un hombre que quería algo que no podía tener," dijo Thomas.
"¿Le ha matado?"
Sus ojos se oscurecieron. "¿Por qué?"
"Porque lo haré si no lo ha hecho. Le voy a romper y hacerlo
sufrir."
"¿Lo harías?"
"¿Por Joe? Sí."
"Eres mucho más complejo de lo que parece a primera vista,"
dijo Thomas. "Esas capas tuyas. Justo cuando pienso que he llegado al
72
fondo, cae otra y es aún más profundo."
"¿Puedo verlo?"
"Dale un par de días, Ox." Thomas me tocó el hombro, apretando
suavemente. "Él te buscará cuando esté listo. Y cuida de tu chica. Ella
01/2017
se lo merece."
Me sonrojé. "Ella no es mi chica," murmuré.
"Ella podría serlo."
"Quizás. ¿Soy parte de su manada?"
Por primera vez desde que lo conocía, había cogido a Thomas
Bennett por sorpresa. Sus ojos se ampliaron y dio un paso atrás y dijo,
"¿Qué?"
"Su manada. O lo que dijo Carter."
No dijo nada y me pregunté si yo había cruzado una línea que no
sabía que existía. "No quería..." Mi voz se apagó, sin saber cómo
terminar.
El dijo: "¿Qué piensas que significa manada?"
"Familia," le dije con prontitud.
Thomas sonrió. "Sí, Ox. Eres parte de mi manada."
CARTER Y KELLY no estaban en la escuela al día siguiente.
Me preocupé. Por lo general, andaba con ellos. Pero no estaban allí por
la mañana y yo llegaba casi tarde después de que mamá me diera un
paseo.
"Estoy segura de que están bien," dijo Jessie, apretando mi mano
mientras nos sentamos en el almuerzo. Hice todo lo posible para
sonreír mientras ella hablaba. Acerca de cómo a ella le gusta Green
Creek más de lo que pensaba que lo haría. Acerca de cómo no podía
esperar por el verano. Acerca de cómo echaba de menos a su madre.
Se preguntó cuánto tiempo dolería y yo le dije que no lo sabía, a pesar
de que lo que quería decir era que probablemente dolería para siempre.
Ella me dio un beso en la mejilla antes de ir a trabajar. 73
LOS CHICOS me dieron mierda en el taller. Chris dijo que
Jessie había llegado a casa la noche anterior y estaba toda embelesada.
"Ox es tan soñador," dijo en un falsete. "Sus ojos y su sonrisa y
su risa. ¡O. D. M7!
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Me sonrojé furiosamente y traté de concentrarme en el cambio de
aceite.
"¡Míralo!" Rico dijo alegremente. "Está como un tomate!"
"Nuestro precioso bebé está creciendo," suspiró Tanner.
Le dije: "¿Dónde está Gordo?" Su oficina estaba a oscuras.
"Día libre," dijo Rico. "Tenía algunos asuntos que resolver."
"¿Qué asuntos?" No recordaba que hubiera dicho nada. Nunca
tomaba días libres.
"No preocupes tu cabecita con ello," dijo Tanner. "Sólo
preocúpate por tratar de impresionar a tu novia."
"¡Ella no es mi novia!"
"Sí," dijo Chris. "Intenta decirle eso a ella."

7 N. T. Acrónimo de Oh Dios Mío


JOE NO ME estaba esperando en el camino de tierra. La casa al
final de la calle estaba a oscuras, como si nadie estuviera en casa.
Pensé en llamar a la puerta, pero me fui a casa en su lugar. En mi
habitación, el lobo de piedra estaba sentado en un estante. Lo sostuve y
me di cuenta de que Thomas nunca me había respondido sobre el
hombre malo que había herido a Joe. Si él todavía estaba vivo.

UN CLAXON sonó fuera de mi casa a la mañana siguiente.


Carter y Kelly esperaban en el coche. Estaba nervioso.
"Hey, Ox," dijeron cuando llegué al asiento delantero. Kelly se
sentó detrás de mí.
"Hey," dije de vuelta. Retorcí las manos juntas.
"Él está bien," dijo Carter mientras brincábamos por el camino de
74
tierra.
Dejé escapar un suspiro. "¿Estás seguro?"
"Lo estará."
Kelly dijo: "Nos aseguraremos de ello."
01/2017
Y dije: "Tu padre dice que soy parte de su manada," porque
quería asegurarme de que pensaban de la misma manera también.
Carter frenó repentinamente. El cinturón de seguridad apretó
contra mi pecho. Los brazos de Kelly llegaron alrededor de mi,
apretando con fuerza.
Carter se inclinó y frotó la frente en mi hombro. "Por supuesto
que sí," dijo Kelly y tarareó su conformidad, sus brazos apretándome.
No hablamos mucho después de eso y estaba bien.

CARTER SE rió de algo que dijo Jessie. Incluso Kelly sonrió.


Yo estaba aturdido.

GORDO ESTABA en el taller. En el momento en que entré por


la puerta, estaba frente a mí.
Había bolsas bajo sus ojos y se veía pálido. Incluso los tatuajes
en sus brazos parecían desvanecidos.
"¿Estás bien?" Le pregunté.
El asintió. "Sí, ¿y tú?" Sonaba apenado.
"No estabas aquí ayer."
"Lo sé."
"Tal vez deberías ir a casa, hombre. No te ves bien."
"Me siento mejor ahora," dijo y luego me abrazó.
No hacíamos esto a menudo, así que me sorprendió. Pero yo le
devolví el abrazo de todos modos porque era Gordo. Puse todo lo que
pude en ello porque lo necesitaba.
"Te voy a dar un teléfono", murmuró. "Un teléfono celular. Estoy
cabreado porque no tienes uno. Podría ser que ni siquiera te llame."
"Hey, no. No es necesario—"
"Cállate, Ox."
Y así lo hice.
75

JOE NO ME estaba esperando en el camino de tierra. Las luces


estaban encendidas en la casa del final del camino. Era de la manada
ahora, pero me fui a casa en su lugar.
01/2017

DORMÍ con el lobo de piedra en la mano.

CARTER Y KELLY me sonrieron cuando me metí en el coche a


la mañana siguiente. Yo quería preguntar acerca de las ocho semanas
que Joe había desaparecido, pero las palabras estaban atrapadas en mi
garganta. Ambos encontraron alguna manera de tocarme. Una palmada
en la espalda. Una palmada en mi pecho.
Debería haber sido obvio. Debería haber sido obvio lo que eran,
pero entonces yo no estaba buscando lo increíble enterrado en lo
ordinario.

"CÓMO ESTÁ JOE?" Jessie preguntó en el almuerzo, y Carter y


Kelly se congelaron.
"No lo he visto," murmuré.
Ella parecía confusa. "¿Por qué no?"
"Ha estado enfermo," dijo Carter antes de que pudiera hablar, y
Kelly apretó mi pierna por debajo de la mesa. Todavía se apiñaban a
mi lado mientras comíamos.
"Oh," dijo. "Siento escuchar eso. Espero que se recupere."
"Lo hará," dije. Debí haber puesto demasiado énfasis en las
palabras porque me miró divertida.
Carter y Kelly empujaron contra mí y yo sabía lo que estaban
tratando de decir.

GORDO ME DIO un teléfono celular. No era lujoso. Era


funcional. Fue impresionante. Había programado su número, el del
taller, el restaurante, y el resto de los chicos en él.
"Mantendrás esto contigo ¿de acuerdo? Pero no se te ocurra
usarlo en clase, a menos que sea una emergencia." Asentí con la
76
cabeza, tocando ligeramente la pantalla. "¿Tengo mi propio número de
teléfono?" Pregunté con asombro.
Y él me sonrió. Esa pequeña sonrisa que sabía que era sólo para
mí. "Sí, hombre. Tienes tu propio número."
01/2017
Le dije: "Gracias, Gordo," y lo abracé de nuevo.
Se rió en mi oído y me había olvidado que lo había odiado por un
rato.

ERA MIÉRCOLES y Joe no estaba allí.

CARTER Y Kelly me hicieron guardar sus números en mi


teléfono nuevo. Me dieron los de sus padres. Y el de Joe, porque al
parecer tenía uno también, a pesar de que sólo tenía once años. Yo no
sé por qué los niños pequeños necesitan los teléfonos, pero tan pronto
como tuve su número, me quedé mirándolo. No podía encontrar la
manera de escribir un mensaje de texto, por lo que no hice nada en
absoluto.
CHRIS ME DIJO que Jessie estaba insinuando que debería
invitarla a salir de nuevo. Puse los ojos en blanco cuando se rieron y
silbaron.

CAMINABA POR el sendero hacia casa. El polvo se levantaba


en pequeñas nubes mientras arrastraba mis pies. El cielo estaba gris y
las nubes amenazaban con lluvia.
Y allí estaba él. Allí de pie. Con los ojos grandes y brillantes
Lo conocía desde hace casi un año. Había crecido durante ese
tiempo.
Sus hermanos todavía lo llaman enano, pero no pensé que fuera
cierto por mucho más tiempo. Él sería tan grande como el resto de
ellos. Era un Bennett, después de todo.
Sus ojos no me dejaron mientras caminaba lentamente hacia
77
adelante, inseguro de mi lugar. No buscó mi mano cuando me acerqué.
Una parte de mí quería estar enojado, decir, fue sólo una jodida cena,
fue sólo un día que falté, no es justo, no es justo, no puedes ser así. Era
una parte pequeña, pero estaba allí y me odiaba a mí mismo por ella.
01/2017
Y luego dijo: "Hey, Ox," en voz baja tan distinta a lo que él era.
Así que dije: "Hola, Joe," y sonaba algo áspero.
Parecía que quería alcanzar y tocar mi mano, pero se detuvo.
Esperé, no queriendo empujar.
El dijo: "Yo quería verte." Miró hacia abajo a sus pies y pateó
una hoja seca. En algún lugar, un pájaro cantaba una canción afligida.
Le dije lo único que se me ocurrió. "Tengo un teléfono celular.
Tengo tu número. No sé cómo poner un mensaje de texto. ¿Puedes
enseñarme? Porque quiero mensajearte cosas y yo no sé cómo."
Él me miró con esos grandes ojos y su labio inferior temblaba.
"Sí. Sí. Puedo enseñarte. No es difícil. ¿La amas?"
Le dije: "No, yo no la conozco como para hacerlo."
Y se metió en mis brazos y luego, se envolvió alrededor de mí y
lloró en mi cuello. Yo lo sostuve con fuerza y supongo que aún no era
un hombre porque mis ojos se humedecieron también. Le dije que lo
sentía mucho por no haber estado allí para la cena del domingo y que
no volvería a suceder porque era Joe y yo era Ox y eso era cómo las
cosas iban.
Se sacudió y sollozó y mi cuello estaba pegajoso pero con el
tiempo, se calmó y se acurrucó contra mi pecho. Una vez instalado,
tomó una respiración profunda, como si estuviera inhalando cada parte
de mí. Lo llevé a casa.

TODOS ELLOS estaban esperando por nosotros cuando


llegamos a la casa al final del camino. Joe estaba dormido, su rostro en
el hueco de mi cuello, los brazos colgando a los costados.
"Estaba cansado," dije a modo de explicación y pensé manada.
"Él te echó de menos," dijo Elizabeth, su voz cálida. "Nosotros
también lo hicimos."
"Lo siento", le dije.
78
"No tienes nada que lamentar," dijo Mark.
Fruncí el ceño. "Eso no es cierto. Yo…"
"¿Ox?"
Miré de nuevo a Elizabeth.
01/2017
"Tienes dieciséis años," dijo. "Se te permite ir a citas. Sólo
¿podrías, tal vez darle a Joe un aviso? "
Asentí.
"¿Tienes hambre?" ella preguntó.
Asentí de nuevo, a pesar de que en realidad no tenía. Sólo quería
ir dentro con todos ellos.
"Por qué no te lo llevas arriba y voy a calentar un poco de sobras.
Y después, puedes contarnos acerca de esa bonita chica tuya."
Los seguí al interior.

ME QUEDÉ con Joe. Por un rato. Sólo para asegurarme de que


no tenía pesadillas.

AL DÍA SIGUIENTE, él me enseñó cómo enviar mensajes de


texto. Para el fue mi primer mensaje.
Hola Joe soy Ox, mensajeándote para darte las gracias por
ayudarme
Me llevó cinco minutos escribirlo porque mis dedos eran
demasiado grandes. No le dejaría leerlo mientras lo escribía con mis
dedos gordos.
Cuando terminé, su teléfono hizo un ping casi de inmediato y me
maravillé de lo rápido que se podían enviar las palabras. Era un
pensamiento aterrador.
Leyó el mensaje y se rió con tanta fuerza que se cayó al suelo,
con lágrimas en los ojos.

MÁS TARDE ESA noche, me enviaron mi primer mensaje de


texto:
Tú también me has ayudado
79

01/2017
garras y dientes / riendo a carcajadas

CUMPLÍ DIECISIETE años y dije adiós a mi primer año como


junior. Tres meses sólidos de trabajo y manada y Jessie se extendían
ante mí. Casi no creía que las cosas estaban sucediendo como lo
hacían. Parecía demasiado bueno. Demasiado como un sueño. 80
Las cosas fueron normales durante un tiempo.
Gordo dijo: "Va a ser bueno tenerte otra vez de vuelta todo el día
aquí."
Mamá dijo, "¿Crees que deberíamos hablar sobre conseguir unas
ruedas? Estoy segura de que Gordo podría ayudarnos." 01/2017
"¡Feliz cumpleaños!" dijeron todos ellos.
Carter dijo: "Realmente necesito tener sexo."
Kelly dijo, "Eso es algo que nunca quería escuchar."
Tanner dijo: "¿Puedes llamar a la señora Epstein y hacerle saber
que su Jeep está acabado? Yo me he reventado los jodidos nudillos y
estoy sangrando por todas partes."
Elizabeth dijo: "He pasado de mi fase de verde. Es hora. Estoy
pensando en Picasso y azul. ¿Qué te parece, Ox? "
Rico dijo: "Me alegro de que estés de vuelta a tiempo completo,
papi. Gordo es mucho más agradable cuando estás aquí."
Thomas dijo: "¿Sabes sobre Platón y la alegoría de la caverna?
¿No? Está bien. Simplemente no creo que las sombras sean todas de
verdad.
Chris dijo, "A ella le gustas, Ox. Le gustas mucho. No le hagas
daño, porque tendré que hacerte daño. O si ella te hace daño, dime y
voy a patear su culo. No jodes, con la familia."
Mark dijo, "Todos los días, haces que él esté un poco mejor. Ox,
estoy muy contento de que te encontráramos."
Joe dijo, "¡Ox! ¡Hey! Tienes que venir conmigo en este mismo
momento. He encontrado eso... como... esos árboles y es una locura, y
creo que podrían ser un fuerte, o algo. ¡Ni siquiera sé! Sólo tienes que
venir a verlos.
Jessie dijo, "Creo que deberíamos tener sexo."

LA MIRÉ fijamente. "¿Qué?"


"Deberíamos tener sexo."
Dije lo primero que me vino a la mente. "Tu hermano me va a
matar."
Ella puso los ojos en blanco y trajo sus pies sobre la cama. Tenía
los dedos de los pies finos. No sé por qué me fascinaban. Estaban
81
pintadas de rojo. Algunos tono de rojo que yo pensaba que eran
atractivos.
"Somos lo suficientemente mayores para cometer nuestros
propios errores," dijo.
01/2017
"Uh. Tenemos diecisiete años. Y no sé si la mejor manera de
seducirme es llamarlo un error."
Ella se rió y golpeó mi brazo. "Seducir. Oh Jesús".
"Así que," yo dije.
Ella arqueó una ceja.
"¿Tal vez?" Las palmas de las manos estaban sudorosas y mi
garganta estaba seca. "Pero tal vez no."
"Eso está... claro. Como siempre."
"No soy... bueno. Con las cosas."
Ella dijo: "Eso no es cierto en absoluto." Y me sedujo.

DESPUÉS, descansamos en mi cama, sudorosos y saciados. Mi


boca le había hecho cosas a ella y su boca me había hecho cosas a mí,
pero no teníamos condones de manera que no hicimos mucho más. No
importaba, porque mi mente estaba llena de dicha y en blanco. Me
recordó a la vieja televisión que mi padre había guardado en el garaje.
Sólo emitía estática. Ruido blanco. Yo era un televisor olvidado, roto,
enterrado bajo años de recuerdos. Me reí de esto, y cuando me
preguntó qué era tan gracioso, sólo le dije, "Nada".
"¿Qué es eso?" ella preguntó.
No podía ver donde señalaba. "¿El qué?"
"Esa cosa, el perro." Se apartó de mí.
"¿Hmm?" Dije, los canales aun tratando de sintonizar.
Necesitaba envolver papel de aluminio alrededor de mis orejas de
conejo.
"Es pesado," dijo en voz baja.
Y todo cobró gran nitidez. Me incorporé rápidamente y lo
arranqué de sus manos.
"Ox," dijo. Ella parecía confusa.
"Es... No..." Yo no quería que lo tocase. No quería que nadie lo
82
tocase. Yo solo no podía encontrar las palabras (razones) para decir
eso.
"Parece antiguo," dijo finalmente.
"Joe me lo dio. Por mi cumpleaños."
01/2017
"Joe," suspiró. "¿Alguna vez voy a conocerle?"
"Tal vez."
"¿Tal vez? Él es tu mejor amigo, Ox. Soy tu novia. Yo te
presenté a mis amigos." Y ella lo había hecho. Algunas chicas de
nuestra escuela que había conocido en la clase. Cassie y Felicia y algo
algo algo. Yo no lo hacía bien con gente nueva. Parecían simpáticas,
pero pude ver sus ojos revoloteando de ida y vuelta entre Jessie y yo y
pensando ¿de verdad?
"Conoces a Carter y Kelly."
"Ox."
"Él es... Joe."
"Lo sé."
"Él no está siempre en condiciones."
"También lo sé. Esa cosa que nadie me va a contar."
Tragué saliva para mantener mi ira bajo control. Con ella. "No
necesitas saber."
Ella hizo una mueca. "Voy a fingir que no has sonado como un
idiota en ese mismo momento. ¿Por qué nunca vienen aquí? ¿Por qué
ninguno de ellos vienen a tu casa? "
"Es más fácil ir allá."
"Eso es raro, Ox".
Dejé el lobo de piedra y suspiré.

"ELLA QUIERE conocerte."


Joe dijo, "Oh."
"Sabe lo mucho que significas para mí."
Joe dijo: "¿De verdad?"
"No voy a dejar que nadie te haga daño."
Joe dijo: "Lo sé".
"Puedes decir que no."
83
Él me miró. La luz del sol golpeaba su cara a través de los
árboles mientras caminábamos por el camino de tierra.
Su mano era cálida en la mía. "¿Te preocupas por ella?"
"Sí."
01/2017
"¿Te preocupas por mi?"
"Sí."
"Está bien", dijo.
"¿Bien?"
Se encogió de hombros. "Bien."

ELLA VINO A la cena del domingo a principios de julio. Estaba


nerviosa. Le dije que no necesitaba estarlo. Se veía bonita en su
vestido de verano. Era de color amarillo y ella era de oro. Toqué su
cabello. Ella parecía tan pequeña al lado de mi mano.
"Pero ellos son tu familia," dijo mientras caminábamos hacia la
casa del final de la calle, y eso me llenó de tanto calor que casi no
podía respirar.
"Ya has conocido a mi madre," logré decir.
"Eso es diferente y lo sabes."
La puerta de entrada de la casa de los Bennett se abrió incluso
antes de llegar al porche, como siempre lo hacía, como si siempre
supieran que iba a venir.
Joe salió corriendo por la puerta. Su sonrisa era brillante cuando
me vio. Miró a Jessie y algo mucho más complejo cruzó su rostro, algo
que ni siquiera podía comenzar a entender. Su mano izquierda se curvó
en un puño y luego se relajó.
"Hey, Ox," dijo.
"Hola Joe."
No me dio un abrazo, como hacía normalmente. Se quedó en el
porche. Parecía inseguro.
Solté la mano de Jessie y di un paso hacia adelante.
Él saltó por las escaleras y chocó contra mí, su nariz en mi
cuello. Me reí y lo sostuve con fuerza. "¿Bien?" Susurré.
84
Se encogió de hombros. Luego asintió. Frotó su frente en mi
hombro.
Jessie comenzó a dar un paso adelante pero negué con la cabeza
y se detuvo.
01/2017
Con el tiempo, Joe se deslizó hacia abajo. Me agarró la mano y
se puso rígidamente a mi lado.
"Hola", murmuró a Jessie. La miró a la cara, y luego lejos. Luego
hacia abajo.
"Hola, Joe," dijo Jessie. "He oído hablar mucho de ti. Me alegro
de conocerte por fin."
"Yo también”, dijo y luego hizo una mueca porque no sonaba
como que quisiera decir eso en absoluto.
"Lo siento."
"Está bien," dijo ella. "No hay nada que lamentar."
Él me llevó a la casa, y Jessie nos siguió.

PUDE VER que Jessie no entendía a los Bennett. No como yo lo


hacía. Me tocaban. Todos ellos. Abrazos y manos en mi cuello y mi
pelo y mis brazos y mi espalda. Yo estaba acostumbrado a ello. Ella no
lo estaba.
Thomas y Elizabeth le sonrieron cálidamente, pero no la tocaron.
Ninguna mano le fue ofrecida. No hubo beso en la mejilla.
No fue grosero. O reservado. Se rieron con ella durante la cena.
La animaron a contar historias. La incluyeron en la conversación. Se
aseguraron que los chistes sobre familia (manada) no fueran
demasiado lejos y que ella no los entendiera.
Pero no la tocaron.
Tomé mi lugar habitual junto a Joe. Jessie se sentó a mi otro
lado, el lugar normalmente reservado para mi madre.
A veces Joe hablaba. A veces se veía ausente. Me pareció oírlo
gruñir una vez, pero él apartó la mirada. Sus manos eran puños a sus
costados. A continuación, se relajó. Tenía los hombros encorvados y él
hizo una mueca como si estuviera con dolor.
"¿Qué pasa?" Le pregunté con el ceño fruncido.
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"Sólo dolorido," murmuró. Su voz sonaba baja y rasposa.
"¿Enfermo?"
Sacudió la cabeza.
Mark, Elizabeth y Thomas nos estaban viendo cuando miré hacia
01/2017
arriba. Carter y Kelly estaban hablando con Jessie. Los tres adultos
dieron respuestas con sus ojos vibrantes, respuestas que yo no
entendía.
Joe tomó aire y lo dejó escapar lentamente. Y luego sonrió.
Él tenía muchos dientes.

"ELLOS SON... extraños," dijo Jessie antes de meterse en su


coche.
Fruncí el ceño. "No, no lo son."
"Ox, un poco lo son."
"Sé buena."
"No voy a ser mala. Sé que eres protector con ellos, pero emiten
esas... vibraciones. No sé de qué otra manera explicarlo."
"Son mi manada."
Su ceño estaba fruncido. "¿Manada?"
"Me refiero a familia."
Ella me dio un beso en los labios. "Joe es bastante grande," dijo
en voz baja.
"Lo sé."
"No le gusto mucho, sin embargo."
Fruncí el ceño. "Le gustas. Él sólo ha pasado por mucho."
"No puedes verlo, ¿verdad?" Ella sonaba divertida.
"¿Ver qué?"
"Él es muy protector contigo."
"Él es mi amigo."
"Ah," dijo. Sonrió suavemente. Y luego se fue.

SABÍA cómo mensajear ahora.


Miércoles:
hola yo estoy en el trabajo
86
Hola, Ox dijo! Cuánto tiempo te llevó escribir eso? lol
qué es lol
Reír en voz alta
oh, no soy bueno en esto lol
01/2017
Lo estás haciendo bien. Lo prometo
Viernes:
¿Quieres ver una película esta noche con nosotros?
no puedo Jessie quiere salir
Oh. ¡Bueno!
ven también
¿Quieres que vaya contigo?

Le preguntaré a mamá !! =D
que es eso
Cara sonriente
lol
Jueves:
Mamá quería recordarte que es el tiempo en familia. no vamos a
estar durante unos días
De acuerdo
Me gustaría que pudieras venir con nosotros
A mi también
Un día. Lo prometo <3
que es eso
No importa. Hablo contigo más tarde.
Domingo:
¡Estamos de vuelta!
Que bien que estés a salvo
Sí. no soy un niño pequeño Ox
Eres un niño pequeño
Lo que sea. ¿Vienes a cenar?
Es domingo por supuesto que voy
Vas a traer a Jessie?
No, ella tiene cosas que hacer
87
Martes:
que quieres para tu cumpleaños
Falta todavía más de un mes!
Entonces que quieres
01/2017
Cavernícola
Joe dime lo que quieres
¡Todo!
Ok puedo hacer eso <3
Que
Ox
Ox!

ERAN LAS dos de la mañana cuando sonó mi teléfono.


"¿Eh?" Dije.
"Ox." Mark sonaba estresado.
El sueño se fue al instante. "¿Qué pasa?"
"Es Joe."
Yo estaba en marcha y ya poniéndome los pantalones cortos que
había dejado en el suelo. "¿El está bien?"
"No. Tiene una pesadilla. No podemos conseguir que se calme.
Creo que te necesita."
"Está bien. Voy de camino."
Carter me recibió en la puerta. Ni siquiera tuvo la oportunidad de
abrir la boca antes de oír un sonoro llanto llegado desde el interior de
la casa. Lo empujé pasándole, diciendo: "Joe," y llamándole, "Joe."
Estaba en las escaleras cuando lo oí de nuevo. "¡No! ¡No dejes
que el hombre se lo lleve! ¡Por favor, mamá! Por favor, no dejes que
se lleve lejos a Ox." La voz de Joe estaba rota y enloquecida y mi
corazón se quebró en mi pecho.
Mark estaba en la puerta con Kelly. Ambos me miraron con los
ojos muy abiertos y cansados. Los ignoré porque tenía que llegar a él.
Tenía que verlo y… 88
Él estaba en su cama. Thomas y Elizabeth estaban acurrucados a
cada lado de él. Tenía la cara en el cuello de su madre y estaba
temblando, y era tan violento, y sus manos agarrando con fuerza
mientras él gritó de nuevo, y le dije: "Oh, Joe."
Yo no pensé en ello demasiado cuando me agaché entre los dos y
01/2017
lo levanté. Ellos no me reprocharon el tratarlo de tal manera. No
trataron de detenerme. La cara de Thomas estaba llena de
preocupación. Elizabeth estaba llorando, grandes lágrimas globulares
que desgarraron mi pecho.
Por un momento, Joe se tensó en mis brazos, y luego se agarró
como si su vida dependiera de ello, las piernas se engancharon
alrededor de mi cintura, echando las manos en la parte posterior de mi
cabeza.
Thomas y Elizabeth se levantaron de la cama. Ellos me tocaron
el brazo y Thomas en voz baja me susurró que le dirían a mi madre
dónde estaba. Cerraron la puerta detrás de ellos.
Nos cambiamos a un lado de la cama y nos senté en el suelo, con
la espalda contra el colchón. Moví a Joe hasta que estuvo descansando
en mi pecho.
Con el tiempo, dijo, "Tuve un mal sueño."
Le dije: "Lo sé."
El dijo: "Siempre es lo mismo. La mayor parte del tiempo. Él
viene por mí y me lleva lejos y me hace... cosas".
Quería gritar mi horror, pero lo guardé y dije, "Estoy aquí".
Joe dijo: "A veces, se lleva mi a madre. O a mi padre." Puse mi
mano en su cabello.
Joe dijo: "Esta vez, él te tomó a ti y si te puede encontrar en mis
sueños, te puede encontrar en la vida real."
Le dije: "Yo te protegeré," y nunca antes había dicho nada con
tanta convicción.
Se quedó dormido cuando el sol empezó a subir.
No pude dormir durante mucho tiempo.

DESPUÉS DE eso, cada vez que tenía un mal sueño, pidió (lloró,
gritó) por mí y siempre fui a él.
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Él temblaría y lloraría, con los ojos medio locos por los arreos de
su pesadilla. Pero entonces mis manos estarían en su espalda, frotando
en círculos calmantes, y él se calmaría hasta no quedar nada más que
respiraciones temblorosas y una cara mojada.
01/2017

TRES SEMANAS más tarde, descubrí su secreto.


luna

"Ox."
"Vete."
"Ox, ¡Despierta de una puta vez!"
Abrí mis ojos. Todavía era de noche, la única luz venía de la luna 90
llena en el cielo. Había alguien más en la habitación, sacudiéndome.
"¿Qué cojones?" Dije.
"Vístete."
"¿Gordo… qué demonios?
Dio un paso atrás, con los ojos entrecerrados. "Tienes que venir 01/2017
conmigo."
Mi corazón estaba en mi garganta. "Mi mamá…"
"Ella está bien, Ox. Ella está dormida. No va a escuchar nada.
Está a salvo."
Me puse una camisa y unos pantalones cortos militares. Gordo
me esperaba en la puerta de mi dormitorio. Le seguí por el pasillo
hacia las escaleras. La puerta de mi madre estaba entreabierta y pude
verla dormir. Gordo tiró de mi brazo.
Estábamos fuera antes de que hablara. El aire de la noche era
cálido contra mi piel. Todo se sentía demasiado fuerte.
"Hay cosas," dijo, y creo que a través de la bruma del sueño,
tropecé con sus palabras y no pude procesarlos. "Cosas que vas a ver
esta noche. Cosas que nunca has visto antes. Necesito que confíes en
mí. No voy a dejar que nada te haga daño. No voy a dejar que te pase
nada. Estás a salvo, Ox. Necesito que lo recuerdes."
"Gordo, ¿qué está pasando?"
Su voz se quebró cuando dijo: "Yo no quería que lo averiguarás
de esta manera. Pensé que tendríamos más tiempo. Si alguna vez
tuvieras que enterarte en absoluto."
"¡De qué!"
Un aullido se elevó desde las profundidades del bosque y me
sentí helado hasta los huesos. Era una canción que había oído antes,
pero sonaba afligida.
"Mierda", murmuró Gordo. "Tenemos que apresurarnos."
La casa del final del camino estaba a oscuras.
La luna estaba en lo alto grande y blanca.
Había estrellas. Tantas estrellas. Demasiadas. Nunca me había
sentido tan pequeño en mi vida.
Entramos en el bosque a un ritmo más rápido.
Yo estaba medio escuchando a Gordo, tratando de evitar tropezar
91
con las raíces de los árboles y los tocones. Él estaba farfullando sus
palabras, falsos comienzos y sílabas que murieron antes de que
pudieran combinarse en algo más. Estaba nervioso, aterrado, y afectó a
su discurso.
01/2017
Y entonces, ya no estaba tan oscuro. Incluso con la luna.
"Es como si. Ves. Hay cosas."
"¿Gordo?" Interrumpí.
"Qué."
"Tus tatuajes están brillando."
Debido a que lo estaban. El cuervo. Las líneas. Los remolinos y
las espirales. Todo lo largo de sus brazos brillaba y se desplazaban
como si estuvieran vivos.
El dijo: "Sí. Esa es una de las cosas."
Le dije: "Está bien."
El dijo: "Soy un brujo."
Y dije: "Eres un mago, Harry," porque pensé que había una
posibilidad muy real de que estuviera atrapado en un sueño.
Se echó a reír, pero sonaba como si se estuviera ahogando.
Estaba distraído y mi espinilla quedó atrapada en algo sólido. El
dolor era brillante y vidrioso, y se disparó a través de la niebla. Fue
entonces cuando me di cuenta de que nunca antes había sentido dolor
en un sueño y que había leído en alguna parte que era imposible sentir
realmente el dolor en un sueño.
"Mierda," dije. "¿Eres un qué?"
"Brujo."
"¿Por cuánto tiempo?"
"Toda mi vida."
"¿Qué?"
Otro aullido. Más cerca ahora. Habíamos ido al menos media
milla en el bosque. Tal vez más lejos. Ahí no había más que bosque
que se prolongaba durante miles de acres delante de nosotros. Me
había perdido en ello un montón de veces. "¿Qué fue eso?"
"Tu manada," dijo, y sus palabras eran tan amargas que podía
probarlas.
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"Mi... Yo no." Soñando, soñando, soñando. Tenía que estarlo,
incluso con el dolor. Mi pierna estaba dolorida, pero tal vez yo lo
quería así, y por lo tanto lo estaba.
"Traté de mantenerlo lejos de ti," dijo. "Realmente lo intenté. No
01/2017
quería esta vida para ti. Yo no quiero que seas parte de esto. Quería
mantenerte limpio. Mantenerte sano. Porque eres la única cosa en mi
vida que vale la pena."
"Gordo."
El dijo: "Escúchame, Ox. Los monstruos son reales. La magia es
real. El mundo es un lugar oscuro y aterrador y todo es real."
"¿Cómo?"
Sacudió la cabeza. "No tengas miedo."
Una nube se deslizó sobre la luna y la única luz era el
calidoscopio cambiante que subía por sus brazos. Prismas de colores,
todo azules y verdes y rosas y rojos.
"¿Duele?" Le pregunté.
"¿El qué?"
"Los colores."
"No, tiran y empujan y arrastran a lo largo de mi piel, pero no
hace daño. Ya no."
"¿A dónde vamos?"
"Al claro," y el aullido sonó de nuevo, pero ahora había más de
uno. Había muchos, y se mezclaron y se levantaron, una canción
oculta dentro de una escala baja y alta, fuera de tono hasta que ya no lo
fue. Y luego fue hermoso.
"¿Quién?" Pregunté mientras me picaba todo porque sentía algo.
En cambio, dijo, "Traté de detener esto," y estaba desesperado y
suplicante, pero estaban cantando por encima de él y…
ven, decía la canción. deprisa ven ahora. aquí. por favor. deprisa
deprisa deprisa porque tú eres nosotros y nosotros somos tú.
El dijo: "Traté de decirles que se mantuvieran alejados. Dejarte
fuera de esto."
Ox. es Ox es él y él está aquí y es nuestro. huélelo saboréalo él
es nuestro y lo necesitamos porque escucha nuestra canción.
93
"Pero en el momento en que descubrí que sabías quiénes eran,
que estaban de vuelta en Green Creek, era ya demasiado tarde."
"Me están llamando," dije, y mi voz sonaba ligera y etérea.
"Lo sé," dijo Gordo con los dientes apretados. "Ox, no puedes
01/2017
confiar en ellos".
"Puedo," le dije, a pesar de que no sabía a quién se refería. "¿No
lo has oído?"
Ox Ox Ox Ox. llevémosle ciervos conejos aves. mostrémosle que
podemos ofrecerle porque es ManadaNuestroMioHermanoHijoAmor
"Sí", dijo Gordo. "Pero no como tú puedes porque no soy
manada. Ya no."
Manada.
Oh Dios. Manada.
Empecé a correr.
"¡Ox!" rugió detrás de mí.
No le hice caso. Tenía que estar más cerca porque mi pecho se
sentía caliente como ardiendo, la picazón en mi piel creció hasta que
pensé que me volvería loco. Viento rugía en mis oídos y la nube salió
de la luna y era casi tan brillante como el día, y ellos aullaron. Ellos
cantaron. La canción estaba viva y vibrante, y era todo lo que podía
hacer para evitar inclinar la cabeza hacia atrás y llorar una canción
desde el alma—te he oído te conozco voy a por ti te amo— para que el
bosque y luna lo escuchen. Mi corazón era un tambor y golpeaba
rítmicamente en mi pecho. Pensé que podría romperse y los trozos
iban a caer entre los árboles y todo lo que quedaría serían pequeños
fractales de luz de luna, que se reflejaban en los fragmentos que habían
sido yo.
OX OX OX OX OX OX
Las ramas de los árboles abofetearon mi cara. Mis brazos.
Pequeños destellos de dolor breve antes de que la canción se hiciera
cargo.
AQUÍ AQUÍ AQUÍ AQUÍ
Pensé en mi padre, y él dijo: "Vas a conseguir mierda. La mayor
parte de tu vida."
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NUESTRO NUESTRO NUESTRO NUESTRO NUESTRO
Pensé en mi madre, y ella se reía, "Hay una burbuja de jabón en
tu oreja."
HOGAR HOGAR HOGAR
01/2017
Pensé en Gordo, y él susurró, "Nos perteneces ahora," ¿Lo hacía?
¿De verdad?
SI SI SI SI SI
Pensé en Joe, y estaba en la canción, en concierto con todos los
aullidos que estaban justo detrás de la línea de árboles sólo unos
cuantos pasos más y necesitaba estar ahí y necesitaba ver lo que había
allí que ver y yo yo yo yo…
Llegué al claro.
Me detuve.
Caí de rodillas.
Cerré los ojos.
Me dejé caer en mis talones.
Volví mi rostro hacia la luna.
Ellos cantaron.
Y entonces se hizo eco en la distancia.
Tomé una respiración.
Abrí los ojos.
Delante de mí estaba lo imposible.
Un lobo blanco. Algunos rastros pequeños de negro en el pecho.
Piernas. Espalda.
Sus ojos eran de color rojo, parpadeando en la luz de la luna.
Era del tamaño de un caballo, sus patas dos veces el tamaño de
mis manos. Su hocico era tan largo como mi brazo. Hubo un atisbo de
dientes como clavos.
Hubo un movimiento detrás de él, pero no podía apartar la
mirada. El lobo se acercó a mí y no podía moverme.
"Esto es un sueño," le susurré. "Ah Dios. Esto es un sueño."
Se puso delante de mí. Bajando su cabeza. Oliendo a lo largo de
mi cuello, respiraciones lentas y deliberadas que estaban calientes
contra mi piel. Pensé que debía tener miedo, pero no pude encontrar
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una razón para tenerlo.
El lobo exhalando a lo largo de mi garganta. Mi pelo. Mi oído.
En mi cabeza, oía susurrar OxManadaOxSeguroOxOxOx.
Conocía esa voz. Esas voces. Los conocía a todos.
01/2017
Extendí la mano. Mis manos se deslizaron en el pelaje suave,
viajando a lo largo de la piel por debajo.
Y entonces, un chorro frío de algo parecido a la realidad. "¡Ox!"
gritó una voz detrás de mí. El lobo gruñó por encima del hombro. Una
advertencia.
"Oh jódete, Thomas," dijo Gordo. Lo oí llegar detrás de mí. "No
sabes una mierda. Las protecciones se mantienen."
Thomas. Thomas. Thomas. "¿Thomas?" Sonaba roto.
El lobo se volvió hacia mí, los ojos brillantes de color rojo. Él
(él) presionó su (su)8 nariz contra mi frente y sopló. "Yo," me
atraganté. "Qué grandes ojos…"
Golpeó el hocico contra mi cabeza y tomé eso por lo que era.

8 N.T. El autor usa "it" e "its" artículos que en inglés se usan para los animales, y entre paréntesis
usa "he" y "his " artículos que se usan para las personas, y dar a entender que lobo y hombre son el mismo. En
español no tenemos esta distinción, pero quería ser fiel al original.
El lobo (Thomas Thomas Thomas) dio unos pasos hacia atrás y
se sentó sobre sus patas traseras. Se alzaba sobre mí, esperando. El
qué, realmente no sé.
Me puse de pie lentamente y me preguntaba si me iba a comer.
Esperaba que fuera rápido. El lobo (THOMAS THOMAS
THOMAS) ladeó la cabeza hacia mí.
Y dije: "Así que, esto es algo."
Gordo resopló detrás de mí.
"No creo que esté soñando," le dije.
"No lo haces," dijo Gordo.
"Está bien. Tienes brazos brillantes porque eres un mago." No
dejé de mirar hacia el lobo, quien resopló de nuevo, como si hubiera
dicho algo gracioso.
"Brujo," dijo Gordo. "Y no tengo brazos brillantes."
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"Eso es una mentira," murmuré. "Eres como tu propia linterna
particular."
"¿Esto es en lo que estás centrado? Te enteras de que los Bennett
son hombres lobo y piensas en mis brazos brillantes?"
01/2017
"Hombres lobo," respiré. "Eso es... Guau"
El lobo sacudió la cabeza, casi como si le hiciera gracia.
"Jesucristo," murmuró Gordo. "Thomas, trae al resto de tus
chuchos aquí para hacer esa cosa de olerle el culo. Voy a hacer que
todo se mantenga."
Thomas gruñó bajo en su garganta. Sus ojos se volvieron de
nuevo rojos.
"Sí, sí. Tu mierda alfa no funciona en mí. Podría freír el pelo de
tu culo en un instante. Tú, perro cretino."
Pasó junto a nosotros y sus tatuajes brillaban arriba y hacia abajo
en sus brazos.
Miré de nuevo hacia Thomas. "Yo..." no sabía qué decir.
Miró por encima del hombro y retumbó profundo en su pecho.
Hubo un fuerte lloriqueo y luego dos lobos más pequeños aparecieron,
uno un poco más grande que el otro. Se frotaron sobre mí, acariciando
con la cabeza contra mi pecho y la cabeza. El más grande era de color
un gris oscuro con pequeñas manchas de blanco y negro sobre sus
patas traseras. El más pequeño tenía coloración similar, pero sus
manchas blancas y negras comenzaban en el rostro y seguían a sus
hombros.
Sus ojos brillaron de color naranja brillante cuando sus lenguas
se arrastraron a lo largo de mi piel.
"Asqueroso," dije suavemente.
Ellos rieron. No en voz alta, pero se rieron y la familiaridad me
dolió.
"Carter," dije. "Kelly". Sonaba estúpido y asombrado.
Se rieron de mí de nuevo y dieron vueltas a mi alrededor,
saltando como si fueran cachorros. Mordisquearon mi ropa y mis
dedos y no estaba soñando.
Toqué sus espaldas y la luna se filtró a través de mis dedos en su
97
piel. Ellos eran felices. De alguna manera, sabía que estaban felices.
Podía sentirlo en mi cabeza y en mi pecho y era tan brillante.
Miré detrás de Thomas y vi un gran lobo marrón sentado en su
lado derecho, observándome de cerca. Él no era ni de lejos tan grande
01/2017
como Thomas, pero mantuvo sus ojos iluminando como en Halloween,
todo ardiente y cálido. Resopló hacia mí y vi la curva de una sonrisa
secreta.
Le dije: "Mark".
Se inclinó y retumbó desde la parte posterior de su garganta, su
nariz moviéndose a lo largo de mi cara, su lengua colgando.
"Así que lamer es algo que haces," le dije. "Vas a estar
avergonzado después. No voy a lamerte ahora." Hice una pausa,
considerándolo. "O, probablemente, nunca."
A ninguno de ellos parecía importarle. No sabía si me entendían.
Ni siquiera sabía si esto era real.
Gordo se volvió, y sus tatuajes se habían calmado. Todavía
estaban brillando, pero no parecían moverse como antes. Estaba
pálido, y sus ojos se veían hundidos en sus cuencas.
Miró a Thomas y le dijo: "No vas a llevártelo. Él no puede
vincularse a ninguno de vosotros. Los vínculos no se establecerán."
Entonces su voz se hizo más dura. Acusadora. "Y creo que ya lo
sabías."
Un sonido vino a continuación. Era loco y horrible, y hubo un
crujir de músculos y piel, y pelaje blanco ondulando y retrocediendo.
Sólo tomó segundos, pero donde antes hubo un lobo, ahora se
encontraba Thomas. Todavía era un animal, o por lo menos en parte,
atrapado entre el hombre y el lobo. Sus dedos terminaban en garras
negras y su cara estaba ligeramente alargada. Había dientes, dientes
afilados, y sus ojos eran de color rojo.
Y él estaba desnudo, lo que hacía todo aun más surrealista.
"Sabíamos que esto era una posibilidad," le dijo a Gordo, su voz
un profundo estruendo, las palabras ligeramente ceceadas debido a los
colmillos. Los colmillos.
"¿Cómo es esto justo para Ox?" Gordo preguntó con amargura.
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"No le has dejado opción."
"¿Y tú lo hiciste?"
Los tatuajes flamearon en los brazos de Gordo. "No es lo mismo
y lo sabes."
01/2017
"No eres un chico estúpido," espetó Thomas. "No actúes como si
lo fueras. Estas cosas se eligen solas. Tu padre, independientemente de
en lo que se convirtió, te enseñó mejor que eso."
"No te atrevas a meterlo en esto. Ox no es..."
"Estoy aquí de pie," de alguna manera logré decir.
Se miraron por encima de mí, con sorpresa en sus rostros, como
si hubieran olvidado que estaba allí. Y me di cuenta.
"Joe," dije. "¿Dónde está Joe?"
Carter y Kelly gimoteaban a mis costados, rozándose contra mí.
Thomas suspiró. "Es su primer cambio. Es no... lo manejó muy
bien."
El miedo me recorrió todo el cuerpo. "¿Dónde está él?" Exigí.
Gordo dio un paso adelante. "Ox, es necesario que comprendas.
Siempre tienes una opción. Esto no está escrito en piedra."
"No me importa. No me importa lo que está pasando. No me
importa si estoy soñando o si estoy despierto o si estoy loco. Jodidos
lobos y brujos, no me importa una mierda. ¿Dónde cojones está Joe?"
Mis manos eran puños en los costados. Carter y Kelly aplanaron las
orejas contra la cabeza y se escabulleron hacia abajo, tratando de
hacerse más pequeños.
Thomas dijo, "Él necesita tu ayuda."
Y Gordo dijo, "Al diablo con eso. No vas a cargarle con eso."
Pero entonces Thomas lo tenía por el cuello y él era más lobo
que hombre, aunque todavía se encontraba en dos piernas. El pelaje
blanco había vuelto, y sus garras se habían extendido. Sus dientes eran
más grandes, como grandes uñas, y el ruido que salió de él puso mi
piel de gallina a lo largo de mis brazos y cuello.
"Estás aquí," Thomas le gruñó, "porque yo respetaba a tu padre y
el pacto. O por lo menos lo que una vez fue. No confundas eso con
nada más. No eres manada por tu propia elección."
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"Y sin embargo, ¿me llamas para esto?" Gordo dijo bruscamente,
luchando en las manos de Thomas. "Y vine. No estoy atado por
mierdas y aún así he venido."
"Él es mi hijo. Y el próximo alfa. Le mostrarás respeto".
01/2017
"Jodete," jadeó.
Y dije, "Parad".
Y lo hicieron.
Gordo cayó al suelo, tragando aire.
Thomas respiró pesadamente, sus ojos rojos, gruñendo bajo.
Y entonces lo vi. Detrás de ellos. En el claro. A la luz de la luna.
Una forma oscura, acurrucada en el suelo. Un destello de luz se
elevó a su alrededor. Verde, tal vez. Profundo verde, pero se había ido
antes de que pudiera estar seguro.
Empujé, pasando a Gordo y Thomas. No tenía tiempo para ellos.
Carter y Kelly estaban a mis lados, las lenguas colgando de sus
bocas. Mark estaba detrás de mí, su nariz presionando contra mi
espalda.
Otro lobo yacía en el suelo, casi tan grande como Mark, y pensé,
Elizabeth. Ella tenía la misma coloración que sus hijos, grises y negros
y blancos. Levantó la cabeza cuando me acerqué, y sus ojos eran los
mismos, tan hermosos y azul, y recordé cuando me dijo que había
terminado con su fase verde. Ella se rió y me hizo girar en un círculo,
y había manchas de pintura en sus manos.
Eran los mismos ojos, pero pude ver la tristeza en ellos.
"Yo no..." Negué con la cabeza.
"No te puede oír," dijo Gordo en voz baja detrás de mí. "Hay una
barrera en la tierra, alrededor de ellos, impregnada con plata. Bloquea
todos los sonidos y los olores." Hubo otro destello de color verde, y en
la luz de la luna, pude ver barras en la tierra formando un círculo
alrededor de Elizabeth.
"¿Están atrapados?" Me horroricé.
"Por elección," dijo Gordo. "Es más seguro para Joe en este
momento. Bloquea todo menos a su madre."
Di un paso hacia Elizabeth, pero Gordo me agarró del brazo,
100
reteniéndome.
"Tienes que escucharme," dijo. "Antes de..."
"¿Antes de?"
Elizabeth no apartó sus ojos de mí. Ellos brillaron naranja. No
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podía ver a Joe y me dolía la cabeza.
"Nosotros tenemos... necesitamos algo. Cualquier cosa. Una cosa
que nos mantenga aferrados a nuestra humanidad." El agarre de Gordo
se aflojó en mi brazo, pero no me dejó ir por completo. El tacto se
sentía casi eléctrico y me pregunté si eran los tatuajes. O él. O lo que
sea que esto fuera. "La magia necesita mucho de ti. Te puede empujar
a lugares que nunca pensaste que pudieras ir. A las esquinas oscuras
hay que dejarlas en paz."
"¿Y los lobos?"
"Los lobos necesitan que se les recuerde que son en parte
humanos. Especialmente a los lobos nacidos. Es más fácil para ellos
perderse en el animal. Y lo hacen sin algo que los ate al mundo
racional."
Le dije: "Nada de esto es racional," y mi voz era áspera. Me
sentía como si me estuviera tambaleando hacia algo del que no podía
volver.
Gordo, entró en pánico. "Joe se volverá salvaje, Ox. Va a
volverse salvaje si no tiene ancla. Por lo general es la manada o la
familia o una emoción como el amor y el sentido del hogar. Puede ser
la ira y el odio, pero al menos es algo. Él no lo tiene ahora. No va a
suceder hoy. O mañana o tal vez incluso dentro de un año. Pero si él
no puede estar ligado a su humanidad, entonces un día se volverá
salvaje y nunca volverá a cambiar. Y un lobo sin un ancla es peligroso.
Una... decisión tendrá que ser tomada."
Un destello en la oscuridad, un recuerdo de antes. Acerca de las
ligaduras. "Mark dijo..."
Gordo lo sabía. Él suspiró. "Sí. Él lo dijo. Eres mi ancla, Ox".
"¿Cuándo?"
"Al cumplir los quince. Cuando te di las camisas."
"No sentí nada diferente."
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Nos perteneces ahora.
"Sí, lo hiciste."
"Mierda," dije en voz baja.
"Simplemente ocurrió," declaró. "Nunca quise a…"
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"¿Puedo serlo de ambos a la vez?"
"¿De ambos?"
"Para ti y para él."
"Yo no... tal vez. Si alguien pudiera, serías tú."
"¿Por qué yo? No soy nada. No soy nadie."
Él me apretó el brazo. "Eres mejor que cualquiera de nosotros,
Ox. Sé que no lo ves. Yo sé lo crees. Pero tú, eres más."
Era un hombre ahora, así que empujé las lágrimas que quemaban
en mis ojos. "¿Qué necesito hacer?"
"¿Estás seguro?" Thomas dijo detrás de mí.
Sólo tenía ojos para Elizabeth. Podía sentir los lobos a mi
alrededor, pero nunca quité mis ojos de ella.
"Sí." Debido a que era Joe.
"Va a ser rápido", dijo Gordo. "La barrera se reducirá. Así, lo
oirás. Será... fuerte. No dejes que te asuste. Él va a tomar tu aroma.
Háblale. Déjale escuchar tu voz. Él no... se ve como el mismo ahora.
¿Vale? Pero sigue siendo Joe."
"Vale." Mi corazón retumbó en mi pecho. Esto no era un sueño.
"No voy a dejar que te pase nada," dijo en voz baja Gordo.
"Vale."
"Ox. Puedes elegir."
Finalmente, le miré. "Y lo he hecho."
Me sostuvo la mirada, buscando en mis ojos. No sé si encontró lo
que quería, pero al final asintió con fuerza. Él alzó su brazo izquierdo,
con la palma hacia el cielo. Todos los tatuajes de sus brazos se habían
desvanecido a excepción de uno, que era de un verde profundo y
terroso. Eran dos líneas ondeando en sincronía con los demás. Frotó
dos dedos sobre ellos y murmuró en voz baja. El aire se volvió estático
y mis oídos se taponaron. Los lobos gruñeron a mi alrededor y yo miré
102
hacia atrás a Elizabeth.
El círculo se encendió brevemente y luego se volvió negro.
Opaco y sin vida. Y entonces lo oí.
Un bajo reverberar. Gruñidos. Pequeños y enojados.
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Di un paso hacia Elizabeth. Le tendí la mano.
Ella presionó su nariz contra la palma de mi mano y sopló dentro
y fuera. Y luego silencio.
Manos se extendieron sobre Elizabeth desde su otro lado. Garras
negras.
"Joe," dije en voz baja.
Y se lanzó sobre mí. Antes de que pudiera moverme. Antes de
que pudiera pensar. Hubo un grito de advertencia, gruñidos ásperos.
Fui derrumbado de mis pies, un gran peso encima de mí. Las garras se
clavaron en mis hombros, pequeños pinchazos que quemaban. Vi
destellos de dientes, ojos que parpadeaban naranja y rojo y azul y
verde. Una nariz estaba en mi cuello. Mi mejilla. Inhalándome.
Respirándome.
El dijo, "Ox", y era bajo y oscuro y enojado.
Estaba atrapado entre medias, entre el niño y el lobo, al igual que
Thomas había estado. Thomas había estado en control de si mismo.
Joe no lo estaba.
Los pelos blancos crecían y se retiraban a lo largo de los brazos y
su cara. Los colmillos perforaban sus encías, y luego dientes planos.
Había un niño. A continuación, un medio lobo. A continuación, un
niño de nuevo. Él gimió y dijo, "Ox, duele, duele, due…" y el resto se
perdió cuando la forma de su lobo se adelantó y se disolvió en
gruñidos. Sus ojos se abrieron y pasaron a través de los colores
cambiantes y por un momento, los colores se combinaron en algo así
como violeta y violencia y las garras en el pecho presionaron con más
fuerza. Hice una mueca de dolor y oí a los otros a mi alrededor, y
parecía que estaban a punto de separarle de mí, y yo no podía dejar
que eso ocurra. No podía dejar que se lo llevaran.
Le dije: "Mi papá se fue cuando tenía doce años."
Todo el mundo se quedó en silencio.
103
Las garras se apartaron, muy poco.
"Bebía demasiado. Me dije que nada estaba mal, pero lo estaba.
Creo que solía golpear a mi mamá, pero no sé si tendré el valor de
preguntarle. Llevaba un vestido para un día de campo una vez y creo
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que él lo rompió, y si me entero de que lo hizo, si la hería y yo no lo
sabía, entonces me gustaría hacerlo sufrir."
Joe se quejó en tono dolido.
"Llevó la maleta junto a la puerta y se fue. Dijo que yo era tonto
y estúpido y que las personas me van a dar mierda. Me dijo que no
quería arrepentirse de mí y que tenía que irse. La cosa es, que creo que
ya lo hacía. Creo que lamentaba cada parte de su vida. Pero él tenía
razón en algunas cosas. Yo era tonto y estúpido porque pensé que
volvería. Pensé que iba volver un día oliendo como siempre lo hacía, a
aceite de motor y Pabst9 y sudor, porque ese era el olor de mi padre."
Y eso fue. Siempre había sido así.
"Pero él no regresó. Y no lo hará. Lo sé. Pero no es debido a que
hiciera nada malo. Él es el que está equivocado. Se fue y nosotros nos
quedamos y estaba equivocado. Pero estoy bien con eso ahora. Estoy
bien con quedarme atrás porque tengo a mi madre. Tengo a Gordo y
9 N. T. Marca de cerveza
los chicos. Y te tengo. Joe, si no hubiera sido dejado atrás, yo no te
tendría, por lo que necesitas concentrarte, ¿de acuerdo? Porque no
puedo dejar que nada te pase. Te necesito aquí conmigo, Joe, y no me
importa si eres un niño o un lobo. Cosas como esas no me importan.
Eres mi amigo, y no puedo perder eso. Nunca me arrepentiré de ti.
Nunca."
Fue lo más que jamás había hablado de una sola vez. Tenía la
boca seca, la lengua espesa. Me dolía todo el cuerpo, todo. Oí la voz
de mi padre en mi cabeza, y él se rió de mí. Dijo que no funcionaría.
"Vas a conseguir mierda," dijo.
Yo no había sabido cuando Gordo se había atado a mí. No de una
manera que podría definir.
Pero sabía lo que era ahora.
Y lo sentí. Ese calor en el pecho, a través de mi cuello y los
104
brazos. Mi cara y las piernas. Un poco como el revolotear de la luz
solar a través de las hojas del árbol.
Los lobos a mi alrededor empezaron a aullar. Su canto rodando
encima de mí, y pensé que me iba a resquebrajar. Grité con ellos,
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mezclando mi voz con la de ellos. Estoy seguro de que no era nada
como el canto de un lobo, el grito de un mísero humano. Pero di todo
lo que tenía porque era todo lo que podía dar.
Los aullidos se calmaron.
El peso de encima de mi pecho se levantó.
Abrí mis ojos.
Por encima de mí había un lobo. Era más pequeño que los otros.
Más delgado. Y era de color blanco puro, sin una mancha en todo su
cuerpo. Sus orejas se movieron. Sus fosas nasales flamearon.
Él bajó la mirada hacia mí. Sus ojos eran de color naranja,
brillante y hermoso. Se encendieron brevemente antes de desvanecerse
de nuevo a su azul normal, y yo sabía que él estaba allí. Yo sabía que
era todavía el niño que pensó que olía a piñas y bastones de caramelo.
A épico e impresionante. Traté de no pensar en cuántas cosas más
cobraban sentido ahora, porque amenazaba con abrumarme.
Así que en vez de eso, le dije, "Hey, Joe."
Y echó la cabeza hacia atrás y cantó.

CORRIERON POR el claro. Entre los árboles. Fuera otra vez.


Persiguiéndose unos a otros. Pisando los talones a los demás.
Joe era desgarbado en un primer momento. Inseguro. Se tropezó
con sus propios pies. Cayó tendido de cara contra el suelo. Quedó
atrapado en imágenes y sonidos y olores.
Me pasó a toda velocidad. Amagó a la izquierda cuando me
preparé. Ladró voz alta mientras volaba por mí. Volvió. Se frotó contra
mis piernas como un gato. Puso la nariz en mi mano.
Y luego se fue de nuevo.
Thomas y Elizabeth se quedaron cerca de él. Le gruñían en voz
baja si él comenzaba a sobreexcitarse.
Mark se sentó a mi lado, casi tan alto como yo. Estaba encantado
105
consigo mismo mientras observaba a Joe. Carter y Kelly se separaron
en el bosque. Los oía estrellarse a través de los árboles y la maleza.
Depredadores sigilosos, aquellos.
Y entonces todo me golpeó. Todo se desplomó sobre mis
01/2017
hombros.
La realidad cambió porque yo lo hice.
Inhalé bruscamente.
Mark se quejó en voz baja a mi lado.
Gordo dijo, "¿Estás bien?" y yo dije: "Santa mierda."
Gordo no se rió. Yo no esperaba que lo hiciera.
"¡Son jodidos hombres lobo!"
"Sí, Ox".
"Eres un puto mago."
"Soy un brujo," dijo con el ceño fruncido.
"¿Por qué coño has mantenido todo esto lejos de mí?" rugí.
No se suponía que saliera de esa manera.
Se suponía que iba a ser razonable. Calmado.
Pero estaba asustado y enojado y confundido y la realidad estaba
cambiando. Las cosas tenían sentido, mucho más sentido ahora, pero
no lo hacían. En absoluto. El mundo no estaba lleno de monstruos y
magia. Se suponía que fuera mundano y empañado con pequeños
trozos rotos de jodido retrasado y vas a conseguir mierda, Ox.
Y no estaba destinado sólo a Gordo. No.
Estaba destinado a todos ellos.
Los lobos. El brujo. Los putos anclajes.
No hagas que me arrepienta de ti también, había dicho mi padre,
y por alguna razón, todo lo que podía pensar eran las motas de polvo
en su (de ella) habitación, bailando en la luz del sol mientras tocaba los
hilos cosidos que decían Curtis, Curtis, Curtis.
Pero eso fue entonces y esto era ahora.
Porque yo (no) tenía doce años.
Era (no) un hombre.
Era (no) manada. Yo era. Yo era. Yo era y los anclajes. Dios
santo, los anclajes, podía sentirlos tirando y…
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Gordo estaba frente a mí.
De repente estaba rodeado de lobos. Todos ellos.
Ellos gruñeron al unísono cuando Gordo me agarró de los brazos.
Los ignoró.
01/2017
"Ox", dijo. "Tienes que respirar." Él sonaba ronco.
"Lo estoy intentando." Salió en tono alto y roto. Y yo no podía.
No podía recuperar el aliento. Estaba atrapado en algún lugar entre la
garganta y los pulmones. Pequeños destellos de luz bailaban a través
de mi visión y mis dedos estaban entumecidos.
Uno de los lobos gimió a mi lado. Me pareció que era Joe, y ¿no
era eso algo? ¿Que yo ya podía reconocerlo como un lobo a pesar de
que hace una hora no sabía que existían tales cosas?
Cosas pequeñas. Cayendo en su lugar.
Manada y el tocar y los olores y los aullidos profundo en el
bosque. Las noches de familia, cuando no se me permitió seguir yendo
y siempre era cuando la luna era blanca y redonda. El lobo de piedra
en mi mano. La forma de moverse. La manera de hablar. El hombre
malo. El hombre malo que se llevó a Joe. Tenía que ser porque…
Joe susurró, voy a ser un líder algún día, y ¿no sentí un orgullo
feroz por eso cuando él lo dijo que por primera vez? ¿No acababa de
brillar con él a pesar de que no tenía ni idea de lo que significaba?
Había hechos de los que era consciente.
Verdades simples.
Mi nombre era Oxnard Matheson.
Mi madre era Maggie Callaway.
Vivíamos en Green Creek, Oregon.
Mi padre se fue cuando tenía doce años.
Yo no era inteligente. Yo era mudo como un buey (Ox).
La gente me iba a dar mierda.
No quería nada más que tener un amigo.
Gordo era mi padre-hermano-amigo.
A mi madre le gustaba bailar.
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Tanner, Chris, y Rico eran mis amigos. Pertenecíamos el uno al
otro.
Los Bennett eran mis amigos (manada manada manada manada)
y teníamos la cena del domingo porque era tradición.
01/2017
Jessie era mi novia.
Joe era mi… oh, Joe era mi…
Esas eran mis verdades simples.
Y la realidad cambió. La realidad se dobló. La realidad se
rompió. Y aquí me quedé en medio de un claro iluminado por la luna,
mi padre- hermano-amigo con sus tatuajes que cambiaban a más
colores de lo que pensaba que existían, de pie delante de mí, me
sacudía, gritando, gritando, "Ox, Ox, Ox, está bien, Ox, está bien no
tengas miedo, te tengo."
Y aquí me quedé en medio de un claro iluminado por la luna,
rodeado de lobos (MANADA MANADA MANADA MANADA) y se
presionaban contra mí, y en mi corazón secreto, a través de estos
pequeños lazos que no había sabido que estaban ahí, pude oír susurros
de canciones y estaban cantando para mí.
Elizabeth dijo, shh, NiñoHijoCachorro, shh. no hay nada que
temer.
Thomas dijo, Ox, Ox, Ox. yo soy tu Alfa y eres una parte de lo
que nos hace todo.
Carter dijo, no estés triste, AmigoManadaHermano, porque no te
dejaré.
Kelly dijo, no voy a dejar que te pase nada. estaré a tu lado.
Mark dijo, no hay ninguna razón para estar solo nunca más.
nunca estarás solo.
Y Joe. Joe cantó más fuerte que todos.
Dijo, me perteneces.

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01/2017
millas y millas / sol entre nosotros

THOMAS dijo, "¿Quieres convertirte en un lobo?"


Fue el domingo siguiente a la luna llena. Thomas y yo
caminamos por el bosque antes de la cena.
Joe había tratado seguirnos, pero Thomas le ordenó que fuera de 109
nuevo a la casa, los ojos brillando en color rojo, y me pregunté por qué
no lo había visto nunca antes. ¿Cómo me pude haber perdido lo que
debería haber sido tan obvio para mí? Joe se había escabullido de
nuevo a la casa, con una última mirada rápida a mí.
Esperó hasta que estábamos lo suficientemente lejos de la casa 01/2017
que los demás no podían oír para preguntarme. Había aprendido
mucho acerca de los lobos en los últimos días. Un mayor sentido del
olfato. Mejor audición. Ellos podían curarse. Podrían cambiar. Medio
cambio. Cambio completo. Alfas y betas y omegas. Los omegas eran
cosas oscuras. Cosas que daban miedo. Salvajes y sin anclas.
He aprendido más de lo que creía posible.
Y caminamos por el bosque de nuevo. Sólo él y yo. Tocaba los
árboles de vez en cuando, como siempre lo hacía. Respiró
profundamente. Le pregunté por qué.
"Este es mi territorio," dijo. "Me pertenece. Ha estado en mi
familia desde hace mucho tiempo."
"Su manada."
El asintió. "Sí, Ox. Mi manada. Nuestra manada."
¿Y no hacía eso que me alegrara?
Lo hacía.
"Estos árboles," dijo. "Este bosque. Está lleno de magia antigua.
Está en mi sangre y canta y se retuerce dentro de mí."
"Pero se fue," dije.
Él suspiró. "A veces, hay más responsabilidades que el hogar. A
veces, tenemos que hacer lo que es necesario antes de hacer lo que
queremos. Pero cada día que estaba fuera, sentí este lugar. Me cantaba
y dolía y quemaba. Mark volvió a comprobarlo porque yo no podía
hacerlo. Para asegurarse de que el lugar seguía en pie".
"¿Por qué?"
Me sonrió. "Porque soy el alfa. No sé si habría podido volver a
irme."
"¿Hasta dónde llega? Su territorio".
"Millas y millas y millas. Y he corrido a través de todas ellas, el
suelo bajo mis pies y el aire en mis pulmones. Es como ninguna otra
110
cosa, Ox."
Toqué el árbol más cercano y traté de sentir lo que sentía. Mis
dedos rasparon contra la corteza, y cerré los ojos. Me reí de mí mismo
en voz baja. Yo era ridículo. No era nada como ellos.
01/2017
Y dijo: "¿Deseas convertirte en un lobo?"
Abrí los ojos porque había algo allí. Estaban esas pequeñas
conexiones, como cuerdas, que tiraban en mi cabeza y mi corazón
secreto. No podía reconocerlos todavía, porque eran tan nuevos, pero
estaba cerca.
Podría reconocer a Joe, sin embargo. Con él era fácil.
Le dije: "¿Quiere que yo sea un lobo?"
Thomas me sonrió, amplio y cegador. "Tantas capas," murmuró
mientras caminamos a través de los árboles.
Yo no sería como ellos, no del todo. Una gran parte ya había sido
explicada. Un humano nunca fue convertido. Había una diferencia
entre ser mordido y nacido. Los instintos, por ejemplo. Los habían
tenido toda su vida. Estaría dando tumbos como un niño.
"Habría diferencias," dije en voz alta.
"Las habrá", dijo.
"Pero sería un beta."
"Sí. Uno de los míos. Finalmente, uno de Joe."
"¿Por qué no es Carter o Kelly el siguiente en ser el alfa?"
El dijo: "No nacieron para serlo. Joe sí. Él será un alfa."
No quería ofenderle, pero no podía detener las palabras. "Tendría
algo que usted no. Si cambiara."
"Oh, y ¿qué sería eso?"
Toqué de nuevo el árbol. "Me acordaría de lo que era ser
humano." No había ira en él. Puso un brazo alrededor de mis hombros
y tocó desde mejilla a mi pelo, frotando una vez. Dos veces. Una
tercera vez. Ellos hacían eso. Entendí por qué ahora. Yo era parte de
ellos y tenía que oler como tal. Fue raro. Y reconfortante. Se apartó.
"Lo harías," él dijo en voz baja. "Y serias un buen lobo."
"Mi madre," dije a modo de excusa, tratando de ganar tiempo
mientras todo daba vueltas a mi alrededor.
111
"Todo depende de ti," dijo.
"¿Es ella manada?"
"A su manera."
"Tendría que saber."
01/2017
"Confío en ti, Ox," dijo, y cerré los ojos. El peso de sus palabras
no se me escapó.
No con la historia de su familia.
"¿La perderé?" Le pregunté. "La parte de mí que me hace ser
yo."
"No, no lo permitiría. Todavía serías tú. Sólo..."
"¿Más?" Le pregunté con amargura.
"Diferente", dijo. "Ox. Ox. Nunca tendrás que ser más. De nada.
Eres perfecto tal y como eres. Los seres humanos son... especiales. Los
miembros humanos de la manada son venerados. Tú siempre serás
protegido. Siempre serás amado".
Una abeja voló más allá de mis piernas y la seguí con la mirada
hasta que desapareció. "Entonces, ¿por qué me pregunta?"
"Debido a que siempre tendrás una opción. Somos definidos por
las elecciones que tomamos. Cuando tengas dieciocho años, en caso de
que quieras el mordisco, te lo daré."
Lo miré. Él me estaba observando de cerca. "Podría correr con
todos," le dije con timidez. "En luna llena."
Él rió. "Vas a hacer eso de todos modos. Es posible que no seas
tan rápido, pero no vamos a permitir que te quedes detrás."
"¿Por qué no me lo dijo?"
Su sonrisa se desvaneció. "Para protegerte."
"¿De qué?"
El dijo: "Hay cosas mucho más grandes por ahí que tú o yo, Ox.
Tanto buenas como malas. El mundo es más grande que lo que puedas
imaginar. Estamos a salvo aquí. Por ahora. Pero no siempre puede ser
el caso. Este es un lugar de poder. Y lugares como este siempre llaman
la atención."
"¿Qué ha cambiado?"
"Joe."
112
Aparté la vista. "¿Me diría si el...?"
"Sí. Un día."
Y yo lo dejé así. "Es probable que sea hora de la cena," dije. "Es
tradición."
01/2017
Y su sonrisa regresó.

ME PREGUNTABA si Thomas había notado que nunca respondí


a sus preguntas. Acerca de convertirme en un lobo. Creo que hizo.
Pensé que lo sabía todo.

"TE MANTENGO en la tierra," le dije a Gordo no mucho


después.
Estábamos solos en el taller, preparándose para cerrar bien el día.
Era casi la hora de volver al colegio y estos momentos de tranquilidad
que tuvimos se volverían pocos y distantes entre sí.
Él no respondió de inmediato. Yo estaba bien con eso.
Cerré las puertas delanteras y le seguí a la parte de atrás, donde
fumaba y yo fingiría tener uno también y nos tiraríamos mierda por
otros diez minutos como siempre lo hicimos antes de volver a casa.
Él estaba sentado en su silla de jardín, haciendo girar el
encendedor en la mano, su cigarrillo detrás de la oreja. Estaba
observando una bandada de pájaros que volaban por encima.
"Mi padre," dijo. Esperé.
Se aclaró la garganta. "Mi padre," lo intentó de nuevo. "No fue...
un hombre muy agradable."
Quería decirle que teníamos otra cosa en común, pero las
palabras murieron en mi lengua.
"No conoces este mundo, Ox. Todavía no. Si fuera así, sabrías el
nombre de mi padre. Era muy poderoso. Era fuerte y valiente y la
gente besaba el suelo que pisaba. Infierno, yo lo hice también. Pero él
no era un buen hombre."
Mi padre había sido un gran hombre. Había pensado que era
fuerte y valiente, y besaba el suelo que pisaba. Pero nunca había sido
113
muy agradable.
Tonto como un buey.
Por que iba a conseguir mierda.
"Las manadas como los Bennett… viejas manadas con mucha
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historia… tienen un brujo en sus filas. Con la intención de crear paz y
equilibrio y añadir potencia/poder al alfa. Mi padre… era Abel el brujo
de los Bennett. El padre de Thomas. La manada de Bennett era más
grande. Más fuerte. Reverenciada y temida."
"¿Qué pasó?" Le pregunté en voz baja.
"Él perdió su ancla," dijo Gordo. Se rió con amargura.
"¿Tu madre?"
"No. Otra mujer. Ella... no importa. Ella murió. Era hombre lobo.
Mi padre mató a muchas personas después de eso."
Me sentí entumecido.
"Tomé su lugar," dijo Gordo. "Yo tenía doce años."
"Gordo…"
"No estaba listo. Para la responsabilidad. Cometía errores. Mi
padre desapareció. Joder si se si él aún sigue vivo. Pero tenía un hogar.
Un lugar."
"Gordo?"
"Qué."
"Soy tu ancla."
"Sí."
"¿Quién era tu ancla antes que yo?"
"No importa." Miró hacia otro lado.
Pero por supuesto que lo hacía. "¿Cuánto tiempo?"
"Jesucristo."
"¿Cuánto tiempo has estado sin un ancla?"
Yo no creía que fuera a responder. Pero luego dijo, "Años".
"Maldito idiota," le dije con voz ronca. "¿Por qué no me has
preguntado?"
"Yo no pensé…"
"No me digas que no pensabas. Podrías haberte hecho daño."
Se encendió el cigarrillo. Inhaló profundamente. Sopló el humo.
114
"Lo tenía bajo control."
"Que te jodan, a ti y a tu control."
Sus ojos gritaron a los míos. "Sólo porque estés en esto ahora no
significa que sepas una mierda sobre ello, Ox. No te olvides. He tenido
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una vida de todo esto. Eres un jodido niño."
Me incorporé a mi altura completa. "Un niño que es parte de la
manada Bennett y atado a ti y a Joe."
Me observó, una extraña expresión en su rostro. "Mierda,"
murmuró. "Ox."
"No. Nunca más. ¿Me escuchas? No guardas mierda de mí.
Nunca más."
"Ox…"
"Gordo,"
"Jesús, hijo. Das jodidamente miedo a veces. Lo sabes, ¿verdad?
Hay un poco de Alfa en ti." No dije nada. Sólo le fulminé con la
mirada.
Él suspiró. "Todo bien."
"¿Quién fue?"
El humo se enroscó alrededor de su cara y dijo, "Mark. ¿Está
bien? Fue Mark. Yo lo quería. Le amaba y él se fue y yo me quedé y
hasta que te encontré, estaba perdido en la oscuridad. Tú me trajiste de
vuelta, Ox. Tú me trajiste de nuevo y no te puedo perder. No puedo."

LOS OTROS no lo saben. Tanner. Rico. Chris.


Gordo dijo que era mejor así.
A veces no pienso que Gordo crea sus propias mentiras.

EL COLEGIO comenzó. Mi último año.


El claxon sonó fuera.
Abrí la puerta.
La sonrisa de Joe era brillante y cegadora cuando me saludó
desde el asiento trasero. El dijo: "Oye, Ox. Ahora soy como vosotros.
Hora para la escuela, ¿no?" 115
DE VUELTA en el bosque después de preguntar si quería ser un
lobo, dijo Thomas, "las anclas son importantes, Ox. Especialmente
cuando son personas. Si se trata de una emoción, tendría que ser
global. Y eso por lo general sólo ocurre con la rabia y el odio, y se
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revuelve y se retuerce hasta que el ancla es de color negro y quemado.
Cuando el ancla es una manada, se extiende entre todos los miembros,
y cada uno lleva el peso de la carga."
"Y si se trata de una sola persona?" pregunté. Una brisa sopló a
través de mi pelo y cerré los ojos.
"Si se trata de una persona," dijo Thomas en voz baja, "entonces
esa persona es tratada como algo precioso. Pero nos vuelve posesivos.
Es sólo la forma en la que es. Es una de las cosas más importantes que
hay para un lobo".
"¿Cuál es su ancla?" pregunté. Tan pronto como las palabras
salieron de mi boca, quería llevarlas de vuelta. Se sentía como una
pregunta muy personal, una que no tenía derecho a preguntar.
Sin embargo, dijo, "La manada. Siempre ha sido mi manada. No
los individuos, per se, sino la idea detrás de lo que significa manada."
"Familia," le dije.
"Sí. Y mucho más. Puede ser más difícil cuando se trata de
individuos."
"¿Qué pasa si estoy atado a dos personas?"
Él frunció el ceño. "Ya veremos, ¿verdad?"

HAY UN TERCER hermano Bennett, la gente murmuraba en los


pasillos en voz baja.
Se parece a los otros.
¿Por qué están todavía con Ox?

NECESITÁBAMOS una mesa de comedor grande.


O tal vez sólo un banco más grande.
Estaba rodeado de los Bennett. Kelly a mi izquierda. Joe a mi
derecha. Carter al otro lado de él. Me habían conducido a un lado de la
116
mesa, presionándonos lo más juntos que podíamos, Joe hablando de
esto y lo otro y todo lo que podría posiblemente pensar.
Jessie parecía divertida, sentada frente a nosotros. Pensé que
había algo más en esa sonrisa, también, pero yo no podía entender lo
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que era.
Estoy seguro de que a nadie más en la cafetería le parecía
extraño. Nosotros cuatro, y ella. No me importaba.
Joe hablaba y hablaba y hablaba. Conmigo. Con Carter. Con
Kelly.
Nunca con Jessie.
Él me dio una rodaja de manzana.
Le di algunas patatas fritas.
Dijo en voz baja, "Estoy feliz de estar aquí. Contigo."
Le dije: "Yo también."

"¿LO AMASTE?" Le pregunté a Mark una tarde de otoño.


"¿A quién?"
"A Gordo".
Él dijo, "No lo hagas," y se alejó. No seguí.
HICE que Gordo dejara caer las barreras alrededor de mi casa y
los Bennett vinieron a cenar en nuestra casa un domingo.
En un primer momento, se negó. "No es seguro."
Le dije: "Pertenezco a una manada de hombres lobo-protectores
que viven al lado. Estoy bastante seguro de que no podría estar más a
salvo."
"Cristo," murmuró. "¿Recuerdas cuando no hablabas mucho con
nadie? Esos eran buenos y viejos días."
Eso dolió. Más de lo que pensaba. No debí haber sido capaz de
evitar que se viera en mi cara porque él suspiró y dijo, "Ox".
"¿Sí?" Miré hacia abajo a mis zapatos. Sabía que no siempre
había dicho las mejores cosas o las cosas más inteligentes, pero pensé
que había ido mejorando. Estaba intentándolo.
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Su mano se enroscó alrededor de la parte de atrás de mi cuello y
hubo un pulso de algo entre nosotros. No era tan fuerte como lo era
con Joe o la manada, pero estaba allí y era cálido y amable y se sentía
como casa. "Lo siento," dijo en voz baja.
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"Lo sé", le dije, tratando de zafarme. "Está bien."
Sus dedos apretaron. "No", dijo. "No está bien. Nadie debe hacer
que te sientas como una mierda. Especialmente no yo. Es inaceptable".
"Lo sé."
"Voy a ser mejor, ¿de acuerdo? No soy el mejor, lo sé. Pero voy
a hacer lo correcto por ti. Lo juro".
"Lo sé."
Me apretó el cuello y dejó caer la mano. "No voy a dejar caer las
protecciones," dijo. "No completamente. Voy a modificarlas, sin
embargo. Para Joe. Carter y Kelly".
"Y el resto de la manada," le dije.
Miró hacia otro lado. "Sí, Ox. Para el resto también."

ESTÁBAMOS TENIENDO la cena del domingo por primera vez


en mi casa.
Mamá estaba muy nerviosa. Ella revoloteaba en la cocina como
un pajarito.
Le pregunté por qué, y ella dijo: "Son tan elegantes. No somos
gente elegante, Ox."
"Ellos no se preocupan por cosas de ese estilo."
"Lo sé."
"Te ves bonita," le dije. Y ella lo hacía. Siempre lo hacía. Incluso
cuando estaba cansada. Incluso cuando estaba triste.
Ella se rió y dijo: "Cállate." Ella me golpeó con un paño de
cocina y me dijo que hiciera la ensalada mientras ella comprobaba la
lasaña.
Joe fue el primero en cruzar la puerta. Sus ojos se movían
alrededor, absorbiendo todo lo más rápido que pudo. Su pecho se
movía, respirando lo más posible. Sus ojos estaban muy abiertos, casi
118
a reventar.
"Joe", dijo Thomas, que venía detrás de él. "Cálmate. Respira
uniforme." Podía escuchar la orden en su voz, una orden que envió
escalofríos a lo largo de mi piel. Era más fácil escucharlo ahora, más
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fácil de lo que lo era antes. El Alfa. Yo no era un lobo, pero todavía
quería desnudar mi cuello para él.
"Es mucho," dijo Joe en voz baja, tratando de frenar su
respiración. "De repente." Yo no le entendía, pero pensé que no se
suponía que lo hiciera.
Elizabeth entró, seguida por Carter, Kelly, y Mark. Mi madre
charlaba, con los nervios visibles a través de la cadencia de arriba a
abajo de su voz. O bien ella no se dio cuenta o decidió no preguntar
cuando los Bennett tocaron casi todo a la vista, arrastrando sus manos
a lo largo del sofá. La mesa del comedor. Las sillas. Las encimeras.
Carter y Kelly se despatarraron a lo largo de las sillas de la mesa,
tocando lo máximo posible.
Yo sabía lo que estaban haciendo. Estaban haciendo que este
lugar oliera a ellos. Como manada.
Los aromas eran importantes. No querían que sólo fuéramos
mamá y yo. Tenían que añadirse a la mezcla también.
Abracé a cada uno de ellos a su vez. Carter y Kelly frotaron las
narices en mi cuello.
Joe me tomó la mano. "Tu habitación," dijo. "Quiero ver tu
habitación."
Él me llevó por las escaleras sin esperar una respuesta. Ni
siquiera necesité decirle dónde ir. Me tendió la otra mano y dejó que
sus dedos fueran a la deriva a lo largo de las paredes, su cabeza
moviéndose de un lado a otro. Gruñó bajo por un breve momento y su
mano apretó la mía. No le pregunté de qué se trataba. No sabía si
quería saberlo.
Pero entonces estábamos en mi habitación y él estaba sobre todo.
Él no se quedó en un mismo lugar durante más de un segundo, y tocó
todo lo que caía en sus manos.
Murmuraba para sí mismo, diciendo: "Es fuerte aquí, tan fuerte,
119
fuerte, fuerte" y "Puedo cubrirlo, puedo hacer que se vaya" y "mío,
mío, mío."
Lo dejé. Le dejé hacer lo que tenía que hacer.
Y luego se detuvo frente a mi escritorio. Contuvo el aliento.
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"¿Joe?" Le pregunté, dando un paso desde la puerta.
"¿Lo conservas?"
"¿El qué?"
Él no respondió. Di un paso por detrás de él. Estaba cada vez
más alto. La parte superior de su cabeza llegaba a la mitad de mi
pecho. Sentí una punzada de algo agridulce. No sabía por qué.
Y entonces vi lo que estaba mirando.
El pequeño lobo de piedra.
Estaba confundido. "Sí. ¿Por qué no lo iba a hacer?"
"Ox," dijo con voz entrecortada. Miré hacia abajo. Sus manos se
agarraron al escritorio, dejando pequeñas marcas de garras, marcando
la madera. Sus ojos brillaron naranja y le dije: "Hey." Le puse la mano
en el hombro y allí estaba de nuevo, el calor, al igual que había estado
con Gordo. Pero si con Gordo se había sentido como un fuego caliente,
a continuación, el pulso, el empuje, con Joe sintió como el sol.
Suspiró y las garras se retrajeron.
"Me gusta tu habitación," dijo en voz baja. "Es justo como pensé
que sería. Atestada y limpia."
"¿Piñas y bastones de caramelo?" Le pregunté.
Él sonrió. "Y épico e impresionante."
Tocó el lobo piedra una vez. Sólo la punta de su dedo en su
cabeza y el sol entre nosotros quemaba de manera muy, muy brillante.

120

01/2017
una cosa de lobos / estamos solos

ERAN DISCIPLINADOS. Los hombres lobo. La manada.


Se movían dentro y fuera de los árboles de manera rápida y
silenciosa.
Me siguieron por el bosque mientras trataba de hacerles perder 121
mi rastro.
Thomas diría, "Ataca," y sus garras saldrían y él fintaría a la
izquierda y derecha y arriba y abajo.
Una vez le pregunté por qué estábamos entrenando como lo
hacíamos. 01/2017
"Tenemos que estar listos," dijo.
"¿Para qué?"
Él puso una mano en mi hombro. "Para proteger lo que es
nuestro."
"¿De qué?"
"Cualquier cosa que pueda tomar nuestra manada o nuestro
territorio." Le brillaron los ojos en rojo.
Un escalofrío me recorrió la espina dorsal.

ENTRENÉ duro.

"FELIZ NAVIDAD, Ox." Joe sonrió cuando lo abracé, mi


barbilla en la parte superior de su cabeza.

"ESTÁS DIFERENTE," dijo Gordo, dando una calada a su


cigarrillo.
"¿Sí?"
"Te mueves de forma diferente," aclaró.
"Tal vez estoy creciendo."
"Es más... confianza. Tienes más confianza."
"Es una cosa de lobos."
"No eres un lobo."
"Suficientemente cerca."
Sus ojos se estrecharon. "Él lo hizo, ¿verdad?"
"¿Quién?"
"Thomas. Él te ofreció el mordisco."
Oí a Rico carcajeándose en voz alta en la parte posterior del
taller. Tanner y Chris gritaron algo a cambio.
"Sí," le dije.
"Ox," advirtió.
122
"Mi decisión," dije. "Él no lo haría hasta que cumpla dieciocho
años, pero sigue siendo mi decisión."
"Joder. Sólo..." Gordo estaba molesto. "Solo piensa en las
consecuencias. Vas a ser objeto de caza. Para el resto de tu vida. Hay
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cosas por ahí. Monstruos y personas que quieren nada más que tu
cabeza en una pica".
"¿Por ser un lobo?" Le pregunté. "O porque ya soy parte de una
manada."
"Mierda," murmuró.
"O tal vez porque estoy atado a un brujo."
"Te dije…"
"Ya no soy un niño, Gordo."
Su voz se quebró cuando dijo: "Pero eres todo lo que tengo."
"Bueno", dije. "Entonces sabes que nunca me iré lejos de ti. De
esto."
Él cerró los ojos y respiró hondo.
"La has rechazado," dije, yendo con un presentimiento. "La
mordedura. Has dicho que no."
Sus ojos se abrieron lentamente. "La decisión más fácil que he
tenido que tomar."
Los dos sabíamos que era una mentira.

NO LE DIJE que había decidido seguir siendo humano.


Por ahora.

MAMÁ DIJO, "Jessie vendrá a cenar hoy."


Miré de nuevo hacia abajo a mi tarea de matemáticas. No creía
que lo estuviera haciendo bien.
"Dijo que en realidad no te había visto durante unos días."
"He estado ocupado," murmuré. "Los deberes. El trabajo." La
luna llena con los hombres lobo.
"Prioridades, Ox. Está bien tenerlas, pero no te olvides de las
cosas buenas."
Correr con lobos era lo más grande.
123

UNA SOMBRA OSCURA en el sol entre Joe y yo.


Levanté mi cabeza del pupitre de la clase de historia.
Estaba levantado y fuera por la puerta de la clase antes de saber
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que estaba en movimiento.
Pensé, JoeSeguroJoeEncontrarloJoe.
Otros dos pulsos, breves destellos de luz.
Carter y Kelly, y yo pensé, manada.
Había rabia en el sol. Se contenía, pero iba a estallar.
Lo sabía, aunque no sabía cómo.
El baño de hombres. En el pasillo.
Empujé la puerta.
Joe, estaba pegado a la pared. Su mochila a sus pies, abierta.
Lápices y papeles por todo el piso.
Tres chicos a su alrededor. Uno lo sostenía contra la pared, su
antebrazo presionando contra su cuello. Los reconocí vagamente a
través de la neblina roja que cayó sobre mí. Estudiantes de segundo
año. Gilipollas.
Joe no estaba asustado. Al menos no del todo. Juré que podía oír
el latido rápido pero constante de su corazón.
Pero él no estaba luchando porque sabía que estaba a punto de
soltar al lobo.
Entonces me vio.
Sus ojos se abrieron.
Y el sol explotó.
Tomé primero al que le sostenía contra la pared. Lo agarré por la
parte posterior del cuello y lo tiré lejos. El dijo: "¿Qué…?" y entonces
él no podía hablar en absoluto, porque estaba en el suelo, mi rodilla en
su pecho, las manos alrededor de su garganta. Sus ojos se agrandaron
cuando gruñí y le mostré los dientes.
Los otros dos me agarraron por los hombros y los brazos para
tratar de tirar de mí fuera de él, pero recordé mi formación y a Thomas
diciendo sigue calmado y mantén el control.
Yo dejé que tirasen de mí hacia arriba. Usé el impulso y le di un
124
rodillazo en el estómago al chico a mi derecha y un codazo en la cara
al chico a mi izquierda. El primero se inclinó, luchando por respirar. El
otro gritó, un destello de color carmesí entre sus dedos. Di un paso
atrás, empujando a Joe detrás de mí. Sus manos se apretaron en mi
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camisa y presionó su frente en mi espalda.
Carter y Kelly irrumpieron en el baño, sus ojos llameando.
Examinaron el baño. Algo se instaló en mí cuando se vieron
satisfechos con lo que encontraron. No sorprendidos. Satisfechos.
Como si supieran que podía manejar esto.
"Entonces," dijo Carter. "Vuestros nombres."
"Que te jodan," dijo el tipo con la nariz ensangrentada.
"Respuesta equivocada," dije mientras Kelly se dirigía hacia él.
"¡Vuestros nombres!" gritó Carter.
El de nariz sangrando, dijo, "Henry".
El chico con las manos en su estómago, dijo, "Tyler".
El chico todavía en el suelo, dijo, "Vete al infierno."
Carter lo recogido por la garganta y lo levantó. Sus pies dejaron
el suelo mientras pateaba.
Carter estaba cerca, pero todavía estaba en control. "Tu nombre."
"Dex," dijo el chico con voz ahogada.
"¿Los tienes?" Carter le preguntó a Kelly.
Kelly asintió mientras inhalaba. "Henry. Tyler. Dex. Los tengo."
Sus olores.
"Si alguna vez te acercas a mi hermano, te voy a matar", dijo
Carter. "A cada uno de vosotros. Y si yo no puedo, Kelly lo hará. Y si
él no puede, Dios te ayude cuando Ox ponga sus manos sobre ti." Él
tiró al suelo Dex. Dex gritó cuando aterrizó en su lado. Carter y Kelly
pasaron por encima de él. Los otros dos se apartaron de ellos. Ellos
llegaron y se colocaron a mi lado, rodeando a Joe. Kelly puso una
mano en mi brazo. El hombro de Carter presionó contra el mío.
Henry fue el primero en irse. Después Tyler. Dex se burló, pero
fue la burla de un cobarde que tartamudeaba y se rompió. Se fue
también.
Quemé como el sol.
125

EL DIRECTOR nos miraba. A mí. A mi mamá. A todos los


Bennett. "Cinco días de suspensión," dijo.
Carter, Kelly, y yo no dijimos nada, ya que habíamos recibido
01/2017
instrucciones.
"¿Cinco días?" mi madre dijo. "Y los tres que comenzaron esto?"
"Estamos tratando con ellos", dijo el director. Pude ver la fina
película de sudor en su frente.
"¿Lo hacen?" dijo Elizabeth. "Eso espero. Después de sujetar a
mi hijo de doce años de edad, en la pared."
"¡Y Ox rompió la nariz de un chico!" dijo el director. "Tiene
suerte de que no se han presentado cargos contra él."
"Sí," dijo Elizabeth. "Bastante afortunado. Aunque si hubiera
habido cargos, estoy segura de que podríamos haber encontrado
también algunos cargos que presentar.”
El director se secó la frente.
"¿Mark?" Thomas dijo en un tono ligero.
"¿Sí?"
"¿Cuánto dinero teníamos pensado donar al distrito escolar de
Green Creek este año?"
"Veinticinco mil dólares."
"Ah. Gracias, Mark."
"De nada."
"Ahora, señor Bennett," dijo el director. "Estoy seguro de que
podem…"
"Ya he terminado de hablar con usted," dijo Thomas. "Su
presencia me molesta. Vamos, todo el mundo. Es hora de irnos."

THOMAS Y Elizabeth me llevaron aparte de los demás.


"Has protegido lo tuyo," dijo Thomas, sus ojos flamearon en
rojo. "Estoy muy orgulloso de ti."
Era mi Alfa y mi piel vibraba con sus palabras. Eché la cabeza
hacia atrás, dejando al descubierto la garganta mi garganta para él. Él
extendió la mano y tocó mi cuello suavemente.
126
Elizabeth me sostuvo cerca.

LA SUSPENSIÓN se levantó de repente y sin previo aviso.


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“YO PODRIA haberlos manejado por mí mismo," Joe gruñó
mientras caminábamos por el camino de tierra.
"Lo sé", le dije.
"Podría haberles derribado."
"Lo sé."
"No soy un niño pequeño.”
Le dije: "Lo sé."
Él frunció el ceño. "Di algo más."
"Me alegro de haber podido protegerte," le dije con sinceridad.
"Y siempre lo haré."
Él me miró con esos grandes ojos azules. Luego se sonrojó.
Comenzó en la garganta y se levantó a través de su cara. Miró hacia
otro lado. Pateó el polvo Esperé hasta que pudo tomar una decisión.
Con el tiempo me agarró la mano y continuamos por el camino.

OTRA DISCUSIÓN.
"Ellos son mi familia," le espeté.
La cara de Jessie enrojeció, y sus ojos estaban brillantes. "Lo
entiendo," dijo. Su voz era dura. "Incluso si no entiendo del todo esa
extraña fascinación que tienen contigo."
"No es extraña."
"Ox," dijo. "Es un poco raro. Como que... ¿son una especie de
fanáticos o qué?"
"Ya basta, Jessie. No vas a hablar así de ellos así. Nunca han
tenido una sola mala cosa que decir acerca de ti, así que no hables de
esa manera".
"A excepción de Joe," murmuró.
"¿Qué?"
Ella levantó la vista desde su lugar en mi cama. "Dije a
excepción de Joe. A él no le gusto."
127
Me reí. "Eso no es cierto."
"Ox. Lo es. ¿Por qué no lo ves? ¿Por qué estás tan ciego cuando
se trata de él?"
"Lo dejas fuera de esto," dije, mi voz empezando a elevarse.
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Se veía frustrada. "Sólo estoy pidiendo ser una parte de tu vida,
Ox. Me dejas fuera. Me escondes cosas. Sé que algo está pasando.
¿Por qué no puedes confiar en mí?"
Le dije: "Sí, lo hago," aunque se sentía casi como una mentira.
Ella sonrió, pero la sonrisa no llegó a sus ojos.

JUSTO DESPUÉS de Acción de Gracias, mamá me envió un


mensaje, pidiendo que fuera directamente a casa después del trabajo.
La casa se sentía diferente cuando entré. Me golpeó en el pecho.
Había rabia. Tristeza. También consuelo. Tanto consuelo. Tenía que
ser una cosa de manada. Nunca había sentido esas emociones en la
casa antes. Yo no era un lobo, pero no era humano, tampoco. Era algo
más.
Se sentía casi como ver colores.
La rabia era violeta, pesada y empalagosa.
La tristeza era de un azul parpadeante. Vibraba a lo largo de los
bordes del violeta.
El consuelo era verde, y me pregunté si eso era lo que Elizabeth
sentía en su fase verde. Alivio.
Mamá estaba en la mesa. Su cara estaba seca, pero sus ojos
estaban enrojecidos. Había llorado, pero había pasado y yo sabía que
no era completamente normal, cuando, de alguna manera yo sabía
exactamente lo que iba a decir antes de que lo dijera.
Pero le permití decírmelo de todos modos.
Se lo debía.
"Ox," dijo, "Necesito que escuches, ¿de acuerdo?" así que dije:
"Sí, claro," y puse mi mano sobre la suya. Engullía por completo la de
ella, y amaba a esta pequeña mujer.
"Nos tenemos," dijo.
128
"Lo sé."
"Somos fuertes."
"Lo somos." Sonreí.
"Tu padre murió", dijo. "Estaba borracho. Se puso al volante.
01/2017
Chocó contra un árbol."
Así que dije: "Está bien", incluso cuando mi pecho se apretó.
"Estoy aquí," dijo. "Siempre voy a estar aquí."
Ambos elegimos ignorar la mentira porque nadie podía prometer
eso.
"¿Dónde?" pregunté.
"Nevada."
"No llegó muy lejos, ¿verdad?"
"No", dijo. "No creo que lo hiciera."
"¿Estás bien?" Pregunté, llegando a cepillar con mi pulgar sobre
su mejilla.
Ella asintió. Luego se encogió de hombros. Su cara se crispó un
poco y miró hacia otro lado. Esperé hasta que pudo continuar.
"Yo lo quería," dijo finalmente. "Durante mucho tiempo."
"Yo también." Todavía lo hacía. Puede ser que ella ya no lo
hiciera, pero yo sí.
"Era amable. Durante un tiempo. Un buen hombre."
"Sí."
"Te quería."
"Sí."
"Somos sólo nosotros dos ahora."
Y yo dije: "No, no es así."
Ella me devolvió la mirada. "¿Qué quieres decir?" Una lágrima
cayó por su mejilla.
"Hay más," dije, y estaba temblando.
Ella estaba preocupada. "Ox, ¿qué pasa?"
"No estamos solos. Tenemos a los Bennett. A Gordo. Ellos
son..."
"¿Ox?"
Tomé una respiración profunda y dejé escapar el aire lentamente.
129
No podía dejarla pensar que estábamos solos. Ya no. No cuando no
teníamos que estarlo. "Voy a mostrarle algo. Tienes que confiar en mí.
Nunca dejaré que nada te haga daño. Siempre te protegeré. Te
mantendré segura."
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Estaba llorando ahora. "Ox…"
"¿Confías en mí?" pregunté.
"Sí. Sí. Sí. Por supuesto." Su voz se rompió con pequeños jadeos
pequeños.
"Nunca lo hemos necesitado. Hemos sobrevivido."
"¿Lo hicimos? ¿Lo hicimos?"
La tomé de la mano, la levanté. Envolví mis brazos alrededor de
sus hombros. La llevé a la puerta principal. Hacía frío afuera, así que
la mantuve cerca. Yo estaba más caliente que ella.
"No tengas miedo," le dije. "No vuelvas a tener miedo."
Ella me miró, tantas preguntas en sus ojos.
Así que busqué en el cielo nocturno, inclinando la cabeza hacia
atrás.
Y canté.
No era tan bueno como los lobos. Nunca lo sería, porque
independientemente de lo que era, yo estaba más cerca de ser humano
que cualquier otra cosa. Thomas me había dicho lo mismo cuando me
había enseñado lo profundo del bosque. Pero era fuerte, ese aullido,
incluso cuando mi voz se quebró. Puse todo lo que pude en él. Mi
enojo violeta. Mi tristeza azul. Mi consuelo verde, mi jodido alivio
verde porque se había ido, ido, ido, y nunca tendría que preguntarme
acerca de él de nuevo. No habría más qué si. No habría más porqués.
No habría más sufrimiento debido a que no estábamos solos. Mi padre
había dicho que iba a conseguir mierda, pero que lo jodan. Maldito
sea. Yo lo quería tanto.
Lo puse todo en esa canción.
E incluso antes de que el eco hubiera muerto a través de los
árboles, se oyó un aullido respondiendo desde la casa al final del
camino.
Joe.
130
Y luego otro. Carter.
Y Kelly. Y Mark. Y Elizabeth.
Thomas fue el más fuerte de todos. La llamada del alfa.
Escucharon mi canción y me cantaron a cambio.
01/2017
"Oh, Dios mío," susurró mi madre y se apretó más contra mí.
Hubo un ruido en la distancia. El golpeteo de patas y garras en
las hojas cubiertas de escarcha.
Violeta era la ira.
El azul era tristeza.
Verde era de consuelo.
Y a través de los árboles llegaron destellos de color naranja. Un
destello de color rojo. Los colores de la familiaridad y la familia y el
hogar.
Los oía en mí y me dijeron, estamos aquí
HermanoHijoAmigoAmor. estamos aquí y somos manada y tuyos y
nada va a cambiar eso.
Mi madre se quejó a mi lado, sosteniéndome firmemente. Estaba
temblando.
Le dije: "Ellos nunca te harían daño."
Ella dijo: "¿Cómo lo sabes?" Sonaba casi sin aliento.
"Debido a que somos manada." Me aparté de ella,
tranquilizándola con suavidad mientras trataba de retenerme.
"Está bien," dije. "Está bien."
Nunca quité mi mirada de ella. Caminé por los escalones del
porche, lento, así no resbalaría en el hielo. Mi respiración se despegó
alrededor de mí en motas blancas. Hacía frío, pero en el momento en
el que puse un pie en el suelo helado, estaba rodeado por calor. Los
lobos se rozaron contra mí, ladrando con entusiasmo, mordisqueando
mis dedos y mis manos y mis brazos. Joe se levantó sobre sus patas
traseras, poniendo las patas sobre mis hombros. Me lamió la cara y reí
y reí.
Thomas se echó hacia atrás, a la espera. Finalmente, dio un
gruñido. Los otros dejaron de moverse a mi alrededor y se apartaron.
Cuando se puso de pie, oí a mi madre jadear.
131
Sus pasos eran lentos y deliberados. Él se acercó a mí y puso su
cabeza en mi hombro, envolviendo su cuello alrededor del mía, su
nariz olisqueando a lo largo de mi piel y mi cabello. Un estruendo
provenía de su pecho, tranquilo y contento. Fue la primera vez que los
01/2017
había llamado por mi cuenta. Estaba orgulloso de mí.
Me faltaban siete meses para cumplir los dieciocho, pero todavía
no debía ser un hombre porque tuve que parpadear por las lágrimas.
"Mi padre murió," le susurré. Joe se quejó, pero no se acercó. "Ella
piensa que estamos solos."
El ruido en su pecho se hizo más fuerte, y por medio de los
enlaces que se extendían entre todos nosotros, oí shh nunca solo aquí
estamos aquí no llores HijoManada no llores nunca solo.
Puse mis manos en su pelaje y me agarré con fuerza. Me permití
unos momentos para llorar, porque sabía que todo lo que necesitaba
eran momentos.
Pasaron, como lo hacen esas cosas.
Lamió las lágrimas de mis mejillas, y reí en voz baja.
Él puso su frente contra la mía, y le dije: "Está bien. Ahora estoy
bien. Gracias."
Thomas se volvió hacia mi madre. Ella dejó escapar un pequeño
ruido ahogado y dio un paso atrás, temblando.
Le dije: "Está bien."
Ella dijo: "Esto es un sueño."
Y dije: "No"
"¡Ox!" ella lloró. "¡Qué es esto!"
Thomas se paró frente a ella, inclinando la cabeza. Él presionó su
nariz contra su frente, y ella dijo, "Oh."

132

01/2017
luchar por mí / la familia lo es todo

MI MADRE dijo: "¡Qué extraño mundo en el que vivimos!" Y


entonces se rió.
Y después lloró.
La manada se acurrucó a su alrededor hasta que el sol salió a la 133
mañana siguiente.

LOS DÍAS siguieron adelante.

“MAMÁ LO SABE," le dije. 01/2017


Gordo cerró los ojos. Podía sentir el vínculo entre nosotros
mientras luchaba para controlar su ira. Violeta con matices de azul. En
la mezcla había dorado y empujé hasta que me di cuenta de que eran
celos. Los colores vivos se desvanecieron mientras dejaba escapar su
aliento.
"Es tu manada," dijo, su cara en blanco y la voz indiferente.
Mi propio violeta pulsó. "Papá murió."
Azul, azul, azul. "Ox. Lo siento mucho."
Y entonces sus brazos estuvieron alrededor de mí y yo era su
ancla, y pensé que podría haber sido parte de mí.

POCO ANTES de mi cumpleaños, Jessie me dio un beso en mi


habitación. Se apretó contra mí hasta que di un paso atrás, mis piernas
golpeando mi cama.
Me senté.
Ella se sentó a horcajadas en mi regazo.
Me reí en silencio y pensé en la luna llena de esa noche. Mamá
iba a ir con nosotros por primera vez, sólo para ver.
Jessie dijo, "Creo que tenemos que romper."
Le dije: "Está bien."
Silencio.
Se empujó fuera de mí y se levantó. "Ox." Sus ojos se
estrecharon.
"¿Qué?"
"¿Eso es todo? Eso es todo lo que tienes que decir?"
Estaba confundido. "¡Tú lo dijiste!"
Ella puso los ojos. "Se supone que tienes que luchar por mí."
"Oh."
"Ox."
"¿Qué?"
134
"¿Quieres luchar por mí?"
"Jessie", le dije. "¿Por qué estás haciendo esto?" Extendí la mano
para enlazarla, para ver cuáles eran sus colores, pero luego recordé que
no había ningún vínculo en absoluto y me sentí un poco triste.
01/2017
Ella caminaba delante de mí. "Nunca estás aquí."
"¿Aquí? Siempre estoy aquí. Esta es mi casa. Mi habitación."
"No. Aquí. Al igual que tú-y-yo, aquí. Si llego a verte. Si
recuerdas llamarme. Si recuerdas enviarme un mensaje. Si, si, si,
porque siempre estás distraído. Siempre estás fuera. Es como si
estuvieras jodidamente disponible y en otra parte y no merezco eso.
Ox, no lo merezco."
Ella tenía razón. Ella no lo merecía. Así que se lo dije.
"Entonces arréglalo," dijo.
Y yo dije: "No puedo." Ella escuchó lo que quería decir.
No quiero.
Ella dio un paso lejos de mí y me pregunté lo que veía cuando
me miraba. Si yo había cambiado. Si me había convertido en algo
diferente. Hay días en los que todavía me sentía como el mismo viejo
Ox. Otros días me sentía como aullando una canción para sacudir los
árboles.
"¿Por qué?" ella preguntó.
"Mira, Jessie," dije. Mi voz era uniforme, pero sentí que mi
corazón se agrietaba tan sólo un poco. "Tengo... cosas. Que hacer."
Nunca fui bueno con las palabras, y me fallaban ahora. Luché y agarré
la primera que me vino a la mente. "Prioridades. Tengo prioridades."
"Y yo no soy una de ellas," dijo.
"No," le dije, porque eso no estaba bien. "Lo eres" Pero eso no
estaba bien tampoco. Era una terrible sensación. "Mierda," murmuré.
"Te amo, Ox," dijo Jessie. "¿No puedes ver eso?"
Yo podría. Y yo también la quería. A mi manera. "Te irás", le
dije en su lugar. "En algunos meses." Al otro lado de país, para
estudiar.
"Sí. Lo haré. E íbamos a intentarlo".
"Tal vez no deberíamos hacerlo."
135
Ella sacudió su cabeza. "¿Por qué?"
"Porque no puedo darte lo que necesitas. Y no es justo."
"Es debido a Joe, ¿no es así? Es debido a esa pequeña mierda…"
Me levanté. Con rapidez. Le dije: "No."
01/2017
Sus ojos se ensancharon. Su labio tembló. Y ella dijo: "Lo siento.
Eso no es... No sé por qué dije eso."
"Esto es entre nosotros," le dije. "Lo dejas fuera de esto." Con el
tiempo, se fue.

"PUEDO OLERLO", dijo Joe en voz baja. Nos sentamos en el


porche y vimos el sol. "Estás triste."
Le dije: "Sí," porque lo estaba.
"¿Quieres hablar acerca de ello?"
Negué con la cabeza. "Aún no."
Él puso su cabeza en mi hombro y dijo: "Está bien."
Más tarde, después de que el sol se había puesto y salieron las
estrellas en el cielo, dijo: "Yo nunca te dejaré."

CHRIS dijo: "Hijo de puta. Jessie tiene el corazón roto. Jódete,


Ox."
Gordo lo llamó idiota.
Tanner dijo que el amor era difícil.
Rico dijo que era un rompecorazones.
Chris no me habló durante tres días.
En el cuarto día, él se acercó a mí, viéndose nervioso. No podía
soportar eso, así que lo abracé.
Me abrazó de vuelta. El dijo: "Te extrañé. Soy un imbécil. ¿Me
perdonas?"
Le dije: "Por supuesto," y él sonrió y me compró un sándwich en
el restaurante. No dijo nada acerca de Jessie. Pero tampoco lo hice yo.

CUMPLÍ LOS DIECIOCHO. Thomas no me preguntó si quería


la mordedura. Yo tampoco se la pedí. 136
GREEN CREEK era pequeño. En nuestra clase sólo había treinta
y cuatro personas que se graduaban.
Sin embargo, uno habría pensado que la multitud se contaba por
miles por la forma en que todos gritamos cuando Carter caminaba por
01/2017
el escenario.
Él sonrió y guiñó un ojo al recibir su diploma.
Más tarde, dijeron, "Oxnard Matheson," y el rugido que siguió
quitó el aliento de mi pecho. Los Bennett. Mi mamá. Gordo y los
chicos. Ellos gritaban y aullaban. Se podría pensar que había logrado
lo más grande que conoció la humanidad.
Seré honesto. No me esperaba eso. Dolía, pero en el buen
sentido.
A veces, el dolor puede ser bueno.

CARTER DIJO: "No voy a ir muy lejos. Sólo a un par de horas


de distancia, a Eugene."
"No será tan malo," dijo Kelly.
"Vamos a vernos los unos a los otros todo el tiempo," dijo Joe.
Le dije: "Esta mierda apesta."
"Sí," suspiraron.
Nos tumbamos en la hierba mirando las estrellas por encima de
nosotros. Estábamos todo ángulos y paralelos, tendidos y tocándonos
de alguna manera. Joe tenía su cabeza en mi pecho, sus piernas
extendiéndose lejos de mí. Las piernas pesadas de Carter atravesaban
las mías. Kelly tenía la cabeza en mi hombro.
Me sentía arropado. Y seguro. Y triste.
"Todo irá bien," dijo Carter. "Lo prometo."
"¿Y si no vuelves?" Joe le preguntó en voz baja. Le froté las
manos por su pelo.
"Lo haré," dijo Carter. "Vas a ser mi Alfa. Por supuesto voy a
volver por ti. Y por Kelly y Ox. Somos una manada. Un día, tú, nos
guiarás."
"Pero no sé cómo," dijo Joe. "No creo que vaya a ser muy bueno
en eso."
137
"Serás el mejor," le dije. "El mejor Alfa que ha vivido." Se
pavoneó y Carter y Kelly rieron.
Ellos pensaron que estaba bromeando. Ox, viejo tonto. Pero yo lo
creía, con todo mi corazón.
01/2017

THOMAS LLEVABA a Joe al bosque a veces. Se quedaban


durante horas. Nunca pregunté sobre qué hablaban o qué hacían
porque pensé que era entre ellos dos. No era asunto mío.
Hasta que Thomas dijo lo contrario.
Me mandó a buscar en el medio del verano. Carter se presentó en
el taller, con los ojos brillantes con algo que no podía ubicar. Se veía
como si cables con corriente se arqueaban debajo de su piel. Si yo no
supiera lo que hacía, habría pensado que estaba perdiendo el control.
"Papi," Rico llamó. "El chico amante está aquí. Tómate un
descanso. Diez minutos debería ser suficiente para conseguir
apagarlo."
Chris y Tanner silbaron y gritaron mientras yo puse los ojos en
blanco.
Gordo estaba en la puerta de su oficina, los brazos cruzados
sobre el pecho, sus ojos siguiéndome mientras caminaba a través del
taller. Esto era diferente y él también lo sabía. No era manada, pero
podía sentirlo. Y los lobos nunca vinieron aquí. Las protecciones los
mantenían fuera. Gordo era un idiota, pero no conocía su historia. No
completamente. Traté de no echarle la culpa.
Y allí estaba Carter, nervioso, sus ojos brillando en color naranja.
Le pregunté: "¿Está todo bien?"
Y dijo: "El alfa te requiere esta noche," con una voz llena de
graves, como si su lobo dominara su garganta.
Quería preguntarle por qué y cuestionarlo todo, pero sabía que
mejor no. Este era un mensaje.
Envolví mis brazos alrededor de Carter y se quejó desde la parte
posterior de la garganta, su nariz en el hueco de mi cuello.
Finalmente, dejó de temblar.
"¿Estás bien?" Le susurré al oído.
138
Él asintió con la cabeza y se apartó. "Voy a estar por aquí," dijo
en su tono de voz normal. "Te llevaré a casa."
Volví a entrar en el taller. "¿Qué fue eso?" preguntó Gordo.
Le dije: "Asuntos de la manada," y volví al trabajo.
01/2017
Carter no dijo mucho en el viaje de regreso a casa. Sólo pequeñas
cosas sobre la universidad y las chicas, por lo que le dije algo que
había estado pensando durante mucho tiempo, "Este hombre entró en
el taller. Yo pensé que era atractivo. Les echo un vistazo a los chicos a
veces." Salió rápido porque era la primera vez que lo había dicho en
voz alta. Se sentía como alivio. Y terror.
Carter no dijo nada durante un minuto. Y luego dijo, "Oh. Está
bien. ¿Le has lamido las bolas?"
Me reí tan fuerte que pensé que iba a morir. Carter estaba riendo
junto a mí.
El dijo: "Sabes que a mí no me importa una mierda, ¿verdad?
Como, de todas las cosas en el mundo por las que enloquecer, esto
sería la de menos? "
Le dije: "Sí, Carter. Lo sé." Mi corazón estaba latiendo.
"Hey. Cálmate, Ox."
Hombres lobo estúpidos. "Lo haré."
"¿Soy el primero al que se lo has dicho?"
"Sí."
Él sonrió. "¡Rompí tu cereza gay!" Él frunció el ceño. "Espera."
"Oh Dios mío."
"Eso no es lo que quise decir."
"Oh Dios mío."
"Rompí tu cereza-salida-del-armario." Hizo una mueca cuando se
detuvo en un semáforo en rojo. "Eso no lo hizo sonar mejor".
"Oh Dios mío."
"¿Has besado a un chico ya?"
Me sonrojé. "No."
Antes de que pudiera reaccionar, él se inclinó y me dio un beso
en los labios con fuerza, alejándose con un golpe fuerte. "Ahora lo has
hecho."
139
"Oh Dios mío."
"Suenas demasiado como Joe."
"Eso fue como besar a mi hermano," le dije.
"Que te jodan, Oxnard," dijo con una sonrisa fácil. "Tienes suerte
01/2017
de que sea hétero. Habría golpeado en ti hace mucho tiempo." Él
olfateó el aire y tuvo la audacia de verse ofendido." ¿En serio? ¿No
estás excitado? ¿En absoluto?"
"Mi vida", me quejé.
"Debo estar haciendo mal."
"Tiene que ser eso."
"¿Todavía te gustan las chicas?"
Me encogí de hombros. "Eso creo".
Él me dio un puñetazo en el brazo. "Codicioso."
Me reí.
"Va a hacer las cosas más fáciles, sin embargo," dijo y pensé
¿qué?
"¿Qué cosas?"
Se encogió de hombros. "El futuro. Y todo lo que viene con él."
Y eso fue todo lo que dijo hasta que llegamos a la casa al final
del camino. Thomas y Joe nos estaban esperando. "Todo irá bien, Ox,"
Carter dijo antes de entrar en casa.
"Ox", dijo Thomas con gusto. "Gracias por venir."
Le sonreí un poco nervioso. Yo sabía que podía olerlo en mí. Los
hombres lobo eran así. Entonces el dijo esto, "No hay nada de qué
preocuparse," y dijo: "Está bien."
Joe tomó mi mano y frotó la frente en mi hombro. Se estaba
haciendo alto. Casi trece años de edad y que estaba creciendo como
una mala hierba. Le dije cuánto y me sonrió deslumbrantemente.
Thomas entró en el bosque sin decir nada más.
Joe tiró de mi mano, y le seguimos.
Seguí su ejemplo y no hablé.
Con el tiempo, llegamos al claro del bosque.
140
Joe dejó caer la mano y fue a pararse al lado de su padre. Sin
decir una palabra, se sentaron en la hierba, cruzando las piernas, uno
frente al otro.
Thomas dijo, "Joe, ¿qué significa ser un Alfa?"
01/2017
"Significa proteger a los demás a toda costa."
"¿Incluso a costa de tu vida?"
"Sí. La manada es más importante que cualquier otra cosa."
Y, hombre, quería intervenir y decir algo, pero mantuve la boca
cerrada. Thomas me miró brevemente, una mirada de advertencia en
su cara, pero él sonrió en silencio para hacerme saber que entendía.
"¿Y por qué es la manada más importante?"
"Debido a que la manada es la familia," dijo Joe. "Y la familia lo
es todo."
"Ox," dijo Thomas. "Siéntate con nosotros."
Y lo hice. No estaba seguro de mi lugar aquí. No está seguro de
por qué había sido invitado. No está seguro de lo que decir. Así que
hice lo que hacía mejor y no dije nada en absoluto.
Y tampoco lo hizo Thomas o Joe. Se sentaron allí, observando
las hojas de los árboles, las manos pasando por la hierba de debajo, y
todo era verde. Verde como las alas de la libélula vi el día que Joe y yo
nos encontramos por primera vez. Verde como la fase de Elizabeth
cuando nos reunimos por primera vez. Verde como magia de la tierra
de Gordo, aguda y penetrante. Verde como el alivio, como el puto
alivio que me sentí abrumado por todo ello.
Y lo estaba. Porque estaba sentado al lado de un hombre lobo
alfa y un futuro alfa hombre lobo y pertenecía con ellos. Les
pertenecía. Y ellos me pertenecían.
Los enlaces estaban allí. Entre nosotros. El enlace con mi Alfa.
El enlace con mi Joe. Nos quedamos allí por horas y no dijimos una
palabra.

A PARTIR DE AHÍ, fui con ellos más a menudo que no. A veces
nos sentamos. A veces veía a Thomas y Joe entrenando uno-a-uno, las
garras volando, mostrando los colmillos.
141
Le pregunté a Thomas otra vez, "¿Qué es todo esto?"
"¿El qué?"
"Los combates. Las garras. Los dientes. La formación. Todo
eso."
01/2017
El dijo: "Para que, cuando llegue el momento, vayamos a ser
capaces de proteger nuestro territorio".
"¿De quién?"
Se encogió de hombros. "Todo el mundo."
"Thomas," empecé. Pero entonces me detuve porque no estaba
seguro de lo que quería. Esperó, como siempre lo hacía.
Quiero el mordisco.
Pensé decirlo. Realmente lo hice. Abrí la boca para decir
exactamente eso, pero no podía hacer salir las palabras. No podía
hacerlo así.
Él lo sabía. Por supuesto que lo sabía. "Voy a estar aquí," dijo.
"Si, y cuando estés listo. Si no yo, entonces Joe".
"Va a ser grande, ya sabes," dije en voz baja. “Gracias a todo lo
que le ha enseñado."
Thomas sonrió. Era algo raro y me hizo sentir bien verlo. "Un
Alfa es tan fuerte como su manada."
LE PREGUNTÉ un día cuando se convertirá Joe en el Alfa.
Dijo que sería cuando fuera el momento adecuado.
Le pregunté qué le sucedería a continuación.
Dijo que iba a servir como Beta de su hijo.
Le pregunté cómo se sentiría al renunciar a todo lo que significa
ser un Alfa.
Dijo que se sentiría verde.
No le pregunté cómo lo sabía.

A VECES THOMAS nos envió sólo a Joe y a mí al claro.


A veces hablamos.
A veces no decíamos nada en absoluto.
Dijo que era por el vínculo entre nosotros.
142

A VECES pensaba que se estaban guardando cosas.


Era sólo una sensación que tenía.
01/2017
la tierra que pisas / el rey caído

ESTABA EN LA cocina cantando con su radio cuando le dije:


"Mamá, ¿puedo hablar contigo?"
Miró por encima del hombro mientras removía en una olla en la
cocina. 143
Ella sonrió y dijo: "Hola, bebé " y casi me di la vuelta y corrí
fuera de la habitación. Tenía dieciocho años de edad y tenía miedo de
mi madre.
Ella debió haber visto algo en mi cara porque apagó el fuego de
la cocina y se volvió. Extendió la mano y tocó mi brazo. "¿Estás 01/2017
bien?"
Sacudí la cabeza. "Uh. ¿Tal vez? Creo que sí. Posiblemente."
Ella esperó.
La amaba. Y ella también me amaba. Así que dije: "Estoy
bastante seguro de que me gustan las chicas."
Ella dijo: "Está bien."
Y yo dije: "Y los chicos." Las palmas de mis manos estaban
sudorosas.
"Está bien."
"Como... ya sabes."
Sus ojos se abrieron un poco. "Oh. Eso es..." Ella me miró con
soslayo.
"¿Del mismo modo?"
"¿Qué?"
"Te gustan las chicas y los chicos. ¿Del mismo modo? ¿O unos
más que otros?"
Me encogí de hombros. "¿Tal vez igual? No puedo decirlo con
seguridad, porque nunca he hecho nada con un chico."
Hice una mueca. "Realmente desearía no haber dicho eso."
Ella se sonrojó. "Está bien. Tienes dieciocho años. Puedes... ya
sabes. Hacer eso... Como adulto."
"Oh Dios," gemí.
"No, no. ¡Está bien!" Ella sonaba nerviosa. "Yo solo... Siempre
oyes que los padres simplemente saben éstas cosas acerca de sus hijos.
Yo... no lo sabía." Ella frunció el ceño. "¿Eso me hace una mala
madre?"
"¡No! Er. No. Nop. Eres... genial. En… Cosas de madres."
Ella suspiró. "Ox."
"¿Sí?"
"No me preocupo por cosas por cómo esas."
144
"¿Qué cosas?"
"Si eres gay o lo que sea."
"Bisexual," dije, como si eso lo hiciese mejor.
"Bisexual," dijo. "Está bien."
01/2017
"Esto es incómodo."
"¿Lo es?"
"¿No es así?"
"Te ves asustado", dijo.
Miré hacia el suelo. "No quería hacerte enfadar," Me las arreglé
para dejar salir.
Y a continuación, sus brazos estaban alrededor de mi cintura y su
cabeza contra mi pecho. Puse mi frente en su hombro y la abracé.
"Nunca podría estar enfadada por ser quien eres," dijo en voz
baja. "Y lo siento si alguna vez te hice pensar que lo haría."
"Así que. No es... ¿Extraño? ¿O algo?"
Ella rió. "Ox. Eres parte de una manada de hombres lobo y ¿me
preguntas si algo así es raro? "
"Eres manada, también", le dije rápidamente.
Y ella lo era. Por extensión. Desde el momento en el que Thomas
la había tocado con la cabeza y ella había tomado conciencia de cuán
extraño el mundo podría ser, había sido manada. Le había costado
semanas aceptar lo que había visto, y tal vez un poco más de tiempo
para poder creerlo de verdad. Kelly me dijo que durante mucho
tiempo, apestaba a miedo cada vez que ella había entrado en contacto
con los Bennett. Le dije que no lo tomaran como algo personal, y se
rió y puso su brazo alrededor de mis hombros y dijo que por supuesto
que no lo harían.
La mayoría de las veces ella no vino con nosotros en luna llena,
pero Thomas había insistido en entrenar al igual que el resto de
nosotros cuando podía. Al principio, ella era lenta y torpe. Al
principio, ella no hizo mucho.
No sé lo que cambió. Tal vez fue cuando Thomas la llevó a dar
un paseo por el bosque y habló con ella sobre cosas sobre las que
nunca le pregunté después. Tal vez fue cuando Elizabeth la llevó a
145
comer y bebieron vino de melocotón y se rieron como niñas. Tal vez
era por mí, al ver que necesitaba esto. Los necesitaba.
No sabía lo que causó el cambio. Pero un día, ella vino con sus
ojos brillantes, su pelo recogido en una cola de caballo, y se las arregló
01/2017
para barrer las piernas por debajo de mí. Estaba aturdido, mirando a las
nubes a través de los árboles y ella sólo se rió.
Dios, amaba a esa mujer. Más que nada.
Es por eso que estaba tan asustado por decepcionarla. Con algo
tan tonto como el sexo.
"¿Hay... ya sabes?" Ella me miró. "Alguna persona especial?"
Negué con la cabeza. "No desde Jessie".
"La cosecha no es muy abundante por aquí."
"Sí."
"Conocerás a alguien," dijo ella, de repente feroz. "Vas a ver. Un
chico o una chica que va a adorar el suelo que pisas, ya que te mereces
ser valorado. Y voy a estar allí para decir te lo dije, porque te lo has
ganado. Si alguien en este mundo se lo ha ganado, eres tú."
CARTER FUE a la universidad. Encontré un excepcional fin de
semana para ir a visitarlo. Kelly y Joe querían ir, pero tenían tarea y
Elizabeth se puso firme.
Carter estaba de acuerdo con eso.
Tenía una habitación en la residencia para sí mismo.
Me presentó a unas pocas personas, pero me olvidé de sus
nombres casi de inmediato, ya que habían pasado semanas desde que
había visto a mi amigo. Él debió haber sentido lo mismo porque hizo
que la gente se fuera y nosotros yacíamos en el suelo, con su cabeza en
mis piernas, y él dijo: "Hueles como el hogar."
Nos quedamos allí hasta que el sol se puso.
Me llevó a algún club y conseguimos entrar. No sabía cómo.
Dijo que era probablemente porque éramos más grandes que los
146
demás.
La música estaba muy alta. Las luces parpadeaban. No sabía
cómo podía soportarlo, ya que todos sus sentidos eran más agudos.
Podía oler el alcohol y el sudor y el perfume dulzón pegajoso de una
01/2017
mujer que salió de la nada y se frotó contra mí antes de desaparecer
entre la multitud.
Carter sólo se rió.
El dijo: "Aquí," y me dio un vaso de algo.
Lo bebí. Era afrutado y quemó.
Él también lo hizo, pero el alcohol no hacía nada en los lobos, a
menos que bebieran lo suficiente para matar a un ser humano normal.
Él me dijo una vez que sólo le gusta el sabor. Se preguntaba cómo
sería estar bebido. Me preguntaba cómo sería como sentir la atracción
de la luna.
Vi el destello de color naranja en sus ojos.
Hacía calor en el club. Pegajoso y húmedo.
En un momento estaba riendo cuando dos mujeres llegaron y lo
intercalan en la pista de baile, y el siguiente había bonitos ojos verdes
enfrente de mí. Piel pálida. Una sonrisa maliciosa con un toque de
dientes.
El dijo: "¿Cuál es tu nombre?"
Y dije, "Ox".
"Ox. Eso es único."
Sonreí porque me sentí bien. "Supongo. ¿Cómo te llamas?" Mis
extremidades estaban flojas. El bajo se arrastraba a lo largo de mi piel.
El dijo, "Eric," y, "¿Quieres bailar?"
"No soy muy bueno. Soy demasiado grande."
La malvada sonrisa se curvó aún lejos. "¿Es eso verdad?"
Él me llevó de la mano y me condujo a través de la multitud.
Carter me llamó la atención e hizo una pregunta que sólo él podía
escuchar y se encogió de hombros y se alejó.
Eric se apretó contra mí, una línea larga caliente de sudor y
carne. Hubo un ondular de sus caderas contra la mía y dije: "Vaya." Él
rió.
147
La canción cambió y sentí sus labios contra mi cuello, un
movimiento rápido de lengua.
Más tarde, yo estaba en una cabina del baño. Eric estaba de
rodillas. Mi pene estaba en su boca, mi cabeza hacia atrás contra las
01/2017
baldosas de cerámica caliente que vibraban al ritmo de la música.
Tenía los dedos en su cabello y todo estaba caliente y húmedo. Gruñí
una advertencia y se alejó, masturbándome hasta que me corrí en el
sucio suelo. Se levantó y me dio un beso mientras él se sacudió a sí
mismo. Suspiró en mi boca. Sabía a cerveza rancia y menta. El se
corrió en la mano. Me sentía primitivo.
"Gracias," dijo, cerrando la cremallera de sus pantalones. "Eso ha
sido genial."
"Claro," le dije, porque no sabía qué más decir. "Igualmente."
Y luego se fue.
Me quedé en el cuarto de baño por un tiempo, pero olía a pis y
me dolía la cabeza.
No podía encontrar a Carter y traté de encontrar ese hilo, esa
cosa dentro que decía VínculoManadaHermano, pero me sentí
abrumado por todo y por lo que dije, "Carter, Carter, Carter," y por un
momento no pasó nada. Y entonces él estaba frente a mí, sus ojos se
estrecharon, sus manos en mis brazos, mirándome de arriba a abajo,
tratando de encontrar dónde había sido lesionado.
Sus fosas nasales se abrieron y él dijo: "¿Fue consensuado?" y
me sonrojé y desvié la mirada.
Me tomó un momento, pero asentí.
Su brazo fue alrededor de mi hombro y él se rió cerca de mi oído,
su frente apoyada contra mi cabello. "Tu, perro," dijo.
"Dice el hombre lobo."
Gruñó cerca de mi oído. "¿Fue bueno?"
"Cállate."
"¿Fue impresionante?"
"Cállate, Carter."
"¿Te has desmayado?"
"Oh, por el amor de Dios."
148
"Mírate," dijo. "Consiguiendo mamadas en público. Mi pequeño
Ox es todo un adulto."
"Soy mayor que tú", dije, y él, sólo se rió y rió.
Me apartó. No fue hasta que llegamos a la calle que vi el lápiz
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labial manchado en sus labios. Al otro lado de su cuello. Le dije que
era una puta. Gruñó, y yo corrí. Me persiguió, ojos de color naranja
parpadeante felizmente. Fingió dejarme ganar.
Dormimos en la misma cama, enroscados alrededor del otro
porque éramos manada, y sabía que echaba de menos su casa.
Me duché durante mucho tiempo antes de salir a la mañana
siguiente.
Cuando regresé, Joe preguntó, “¿Lo has pasado bien?"
Y dije: "Por supuesto, Joe," pero se sentía como una mentira.

NICK SUCEDIÓ un año más tarde. Llegó a Gordo todo


polvoriento de la carretera. El embrague de su moto se había jodido a
un par de millas de Green Creek. Se quedó durante una semana. Le
follé los últimos tres días que estuvo en la ciudad. Se fue y nunca lo
volví a ver.
Joe tenía catorce años y él no me habló durante tres semanas
después de eso. Dijo que estaba ocupado. Los finales se acercaban y él
tenía que estudiar.
"Claro," le dije, tratando de no preocuparme por la tensión en su
voz.
"¿Estás bien?"
"Sí, Ox". Él suspiró en el teléfono. "Estoy bien."
Casi lo creí.

YO ACABABA DE CUMPLIR veintidós años cuando a la


ciudad llegaron monstruos.
A pesar de todas las advertencias de Gordo de lo grande y
aterrador que podría ser el mundo, a pesar de las nociones de Thomas
de un territorio protegido, nada había ocurrido nunca. Nadie vino.
149
Nada atacó. Nunca le hice preguntas sobre otras manadas o qué otras
cosas existían si los hombres lobo eran reales. He vivido en una
burbuja en una pequeña ciudad en medio de las montañas y pensé que
ahí es donde yo siempre estaría.
01/2017
Todo era bueno. Todo estuvo bien.
Carter se acababa de graduar y volvió para trabajar con su padre.
Kelly estaba haciendo cursos online por lo que no tenía que dejar
la manada.
Joe tenía dieciséis años y todavía me esperaba en el camino de
tierra casi todos los días.
Gordo estaba pensando en abrir otro taller en el pueblo de al
lado.
Mamá sonreía cuando salía a correr con los lobos en la noche.
Jessie se mudó de nuevo a Green Creek y era maestra en la
escuela.
Tanner, Rico, y Chris me llevaron a por cervezas, y nos comimos
nuestro peso en las alas de búfalo.
Mark estaba cerca de contarme sobre Gordo y él.
Elizabeth pintaba en tonos rosas y amarillos.
Thomas sonrió a los árboles, un rey contento con su dominio.
Debería haber hecho más preguntas. Acerca de lo que había por
ahí. Acerca de lo que pudieran desear. Pero yo era ingenuo y también
peligroso.
Estaba caminando hacia el restaurante para el almuerzo. Me froté
la grasa de las uñas. Mis manos tenían callos, signos de duro trabajo.
Me maravillé por tener un lugar aquí. En Green Creek. Mi padre había
dicho que iba a conseguir mierda, pero estaba muerto y yo tenía un
lugar. Amigos. Familia. Tenía gente. Era algo. Era alguien.
Era un día luminoso de junio y estaba vivo y feliz.
Y a continuación, una mujer dijo: "Bueno. Hola."
Me detuve. Miré hacia arriba.
Ella se sentía equivocada. Apagada. Oscura. Hermosa con el pelo
rojo y la piel pálida y la sonrisa de un tiburón en su cara, toda mordida
y dientes. Llevaba un vestido de verano bonito, en azules y verdes.
150
Estaba descalza y me pregunté si sus pies estaban quemados por el
cemento calentado por el sol.
"Hola," le dije. No parecía haber cualquier otra persona en la
acera.
01/2017
Ella dio un paso hacia mí. Inclinó la cabeza hacia un lado y
pensé. Incorrecto, incorrecto, incorrecto, incorrecto. "Mi nombre es
Marie," dijo. "¿Cuál es el tuyo?"
"Ox."
"Ox", respiró. "Me gusta ese nombre." Ella estaba lo
suficientemente cerca como para tocar y yo no sabía cómo había
sucedido.
"Gracias", le dije. "Esto es muy amable de tu parte."
Ella cerró los ojos e inhaló profundamente. "Hueles como..."
"¿Como?"
Ella abrió los ojos. Ellos brillaron violeta, como un Omega.
"Humano. Dime, humano. ¿Juegas con los lobos?" Ella dio otro paso
hacia mí.
Tomé un paso atrás en respuesta. En mi cabeza, Thomas me
estaba diciendo que recordara mi entrenamiento. Recordar lo que me
había enseñado. No pensé que fuera realmente él, pero no podía estar
seguro. Yo sabía que Gordo tenía protecciones por toda la ciudad, por
lo que seguramente él habría sabido si otro lobo las había violado.
"Deberías irte," le dije. "Antes de..."
"¿Antes de qué?"
"Sabes antes de qué."
"Ox? ¿Qué está pasando?"
"Mierda," murmuré. Miré por encima del hombro de Marie.
Mamá estaba en la puerta del restaurante, mirándome con
preocupación en su rostro.
"Vuelve a entrar," le dije mientras Marie le devolvió la mirada y
movió los dedos en una onda obscena. Sus uñas estaban pintadas de
azul.
"Ella huele a ti," Marie me dijo. "¿Sabías eso? Como tú, y humo
de madera y hojas de otoño. Y sé a lo que huele ahora. Memoria
151
olfativa, Ox. Nunca se pierde."
"Ox," dijo mamá.
"Ve dentro," le espeté.
Entró. Yo sabía que ella estaría yendo por el teléfono.
01/2017
Marie rió. "El pequeño humano tiene un poco de garra en él.
¿Los lobos te lo enseñaron?"
"Este es el territorio de la manada Bennett," le dije. "No
perteneces aquí."
"Bennett," dijo. "Bennett. Como si el nombre significara algo.
Déjame que te cuente acerca de los Bennett.
"¿Qué mierda es esto?"
Gordo estaba a mi lado. Su rostro retorcido por la ira. Sus brazos
estaban cubiertos por su camisa de trabajo, pero sabía que los tatuajes
en su piel estaban empezando a cambiar.
Marie dijo entre dientes. "Brujo."
"Lobo," gruñó de nuevo. "Tiene bolas, señora, mostrando tu cara
aquí. Thomas Bennett está en camino. ¿Qué te parece que va a hacer
cuando te vea?"
Un destello de miedo cruzó su cara antes de que desapareciera.
Volvió a sonreír, más colmillos mostrándose. "¿El rey caído?
¿Saliendo de su escondite? ¡Oh, gloria!"
"No se esconde cuando estás en su propio territorio," dije.
"Con seres humanos en su manada," dijo. "Bajo, incluso para él.
Vientre arrastrado a través del suelo."
Mis manos se cerraron en puños.
Marie me sonrió. "¿No eres simplemente precioso? Te podría
destripar, ya sabes. Justo aquí. Antes de poder moverte. Tu Alfa se ha
escondido el tiempo suficiente. Él es más débil ahora. Incluso puedo
sentirlo. Podría llevarte y él no podía hacer nada."
"Inténtalo," le dije, y Gordo se tensó.
Pero no lo hizo. Ella dio un paso atrás. Miró por encima del
hombro antes de volverse. Ella esbozó una sonrisa y dijo: "Saluda a tu
152
madre de mi parte, Ox," y entonces ella se había ido, por la calle hasta
que desapareció.

VINIERON dos noches más tarde.


01/2017
Eran salvajes. Cuatro de ellos. No eran una manada, ya que no
tenían Alfa, pero de alguna manera estaban trabajando juntos.
Habían cometido un error, sin embargo. Al mostrarse a sí
mismos. O, al menos, Marie mostrándose a sí misma.
Thomas hizo que mamá y yo nos quedemos en la casa Bennett
aquellos días después de que Marie me arrinconara. Le dije que Gordo
tenía que estar allí también. Thomas no discutió. Gordo lo hizo. Le
dije que se callara la boca. Yo podría haber sonado un poco histérico.
Mamá fue a trabajar durante el día. Carter y Kelly fueron con
ella.
Gordo y yo fuimos a trabajar. Él no me dejó fuera de su vista,
incluso cuando tuvimos que tomar un descanso para el almuerzo más
largo de lo normal para que pudiera confirmar sus protecciones.
Joe se quedó en casa, no fue a la escuela. Le llevé su tarea y él
me la quitó con manos firmes.
Thomas y Mark estaban escondidos en su estudio hablando con
rabia por teléfono, hablando con gente de la que nunca había oído
hablar.
Elizabeth nos mantuvo en calma, sus manos pasando
casualmente por nuestro cabello mientras caminaba por ahí.
En la segunda noche, nos sentamos a cenar. La conversación era
tranquila. Los cubiertos arañaban los platos de barro. Entonces Gordo
tomó una bocanada de aire y suspiró. "Están viniendo," dijo.
Ojos Alfa y Beta brillaban a nuestro alrededor.
Conocíamos el plan. Habíamos entrenado para esto.
Pensé que mis manos temblaron mientras recogía la barra de
hierro impregnada de plata, un regalo de Gordo. Ellos no vacilaron.
Thomas y Mark. Carter y Gordo. En el porche.
El resto de nosotros se quedó dentro. Elizabeth y yo delante.
153
Kelly con Joe y mi madre.
Los vi acercarse en la oscuridad. Sus ojos violeta brillaban entre
los árboles.
Thomas dijo: "Este es un territorio Bennett. Os daré la
01/2017
oportunidad de iros. Sugiero que la toméis."
Ellos rieron.
Un hombre dijo: "Thomas Bennett. Vivo y respirando."
Otro hombre dijo: "Y un brujo nada menos. Huele como...
¿Livingstone? ¿Era tu padre?"
Gordo Livingstone. Su padre, quien había perdido su ancla y
herido a muchas personas.
Pero Gordo no respondió. No era su lugar. El Alfa hablaba por
todos ellos, incluso si Gordo no era manada.
Thomas dijo: "Una oportunidad."
El tercer hombre dijo: "Los niños van a sufrir. Especialmente el
pequeño Joe. No creo que va a tomar tanto para romperle." Había una
desagradable sonrisa en su cara y yo le habría asesinado ahí mismo,
donde se encontraba, sin pensarlo dos veces, si Elizabeth no hubiera
apretado su agarre en mi brazo.
Thomas dijo: "No deberías haber dicho eso."
Y Marie dijo: "Hablas demasiado."
Y luego hubo garras y colmillos y gruñidos desesperados. Los
lobos cambiaron a medias y se desgarraron los unos a los otros. Los
ojos de Thomas eran de color rojo fuego y parecía más grande que los
otros, mucho más grande. Me preguntaba por qué los Omegas
pensaron que alguna vez tendrían una posibilidad.
Gordo se fue detrás del primer hombre. Sus tatuajes brillaban y
se movían, y podía oler el ozono a su alrededor, un rayo golpeó y
crepitó. La tierra se movió bajo los pies del Omega, una fuerte
columna de roca se disparó, haciéndolo caer en un viejo roble.
Carter tuvo el segundo hombre, y estaban todo dientes y piel
desgarrada. Carter rugió con ira cuando el Omega dejó líneas agudas
en su espalda, y Kelly dio un gruñido detrás de mí, dando un paso
hacia su hermano antes de que Joe le agarrara de la mano, con los ojos
154
muy abiertos y frenético.
Mark levantó al tercer hombre sobre su cabeza y lo hizo caer
sobre sus rodillas, y el sonido que hizo la espalda del Omega era agudo
y húmedo. El Omega cayó al suelo. Sus brazos y piernas se deslizaron
01/2017
y se quedaron quietos.
Thomas tomó a Marie. Su pelo rojo voló alrededor de su cara
lupina. Sus ojos rojos rastrearon cada movimiento. Era gracia. Ella era
violencia. Sus garras golpearon y causaron chispas de bengala en la
oscuridad. Se movía como líquido y humo. Ella era staccato. Ella ya
había perdido, pero no lo sabía todavía. Lo haría. Pronto.
Pero.
No sabíamos que había un quinto. Tal vez los lobos deberían
haberlo sabido. Quizás deberían han sido capaces detectarlo. Tal vez la
brecha en las protecciones debieron haber desequilibrado a Gordo.
Pero había sangre y distracción, magia y roturas de huesos. Nuestra
familia estaba luchando, y podría haber estado ganando, pero no sin
recibir golpes.
Los sentidos estaban sobrecargados. Los pelos erizados. Mi
madre estaba detrás de nosotros.
Ella dijo, "Ox."
Así que me di la vuelta.
Un Omega la tenía. La tenía contra él, de espaldas a su frente. Su
brazo la rodeaba, su codo contra sus pechos, las manos y garras
alrededor de su garganta.
Dije, "No."
El Omega dijo: "Diles que se retiren."
Le dije: "Te arrepentirás de esto. Todos los días durante el resto
de tu miserablemente, corta vida."
El dijo: "Voy a matarla en este momento."
Le dije: "Te arrepentirás de esto."
El lobo feroz sonrió. "Humano," escupió.
Mi mamá dijo, "Ox," y era tan suave y dulce y llena de lágrimas
y di un paso hacia ella.
"Déjala ir."
155
El Omega dijo, "Llámalos. A. Todos. Ellos."
Y Joe. Joe. Un Joe de dieciséis años. De pie a un lado. Olvidado,
porque el Omega tenía los ojos en mí, como si pudiera sentir que yo
tenía algún poder aquí. Como si yo tuviera algún control sobre la
01/2017
manada. O estaba equivocado o creía saber algo que yo no hacía.
Pero Joe. Antes de que pudiera dar un paso más, él se movió, las
piernas en espiral, garras fuera. Saltó por la pared. Se lanzó hacia
arriba y sobre el Omega. Llevó sus garras hacia abajo en la cara del
Omega. Los ojos fueron perforados y desgarró la piel. El Omega gritó.
Su mano alrededor de la garganta de mi madre desapareció.
Mamá no era estúpida. Ella había entrenado. Vio lo que estaba
por venir. Le dio un codazo en el estómago al Omega. Pateando con el
talón de su pie en sus bolas. Zambulléndose lejos.
Joe se separó de él, dejándose caer al suelo.
Tomé tres pasos.
El Omega ciego gruñó, "Siempre habrá más."
Le dije: "No deberías haber tocado a mi madre," y oscilando la
palanca bañada en plata como un bate. Golpeé en la cima de su cabeza,
rompiendo el cráneo, la sangre volando. Piel quemada y pelo
chamuscado. El Omega gruñó una vez y cayó al suelo. Su pecho subió
una vez, enganchándose, fallando.
Luego se detuvo.
Los sonidos de los combates decayeron fuera de la casa.
Tomé una respiración profunda. Probé el cobre en mi lengua.
Mamá dijo, "¿Estás bien?" Ella me tocó el brazo.
Le dije: "Sí. ¿Y tú?"
Y ella dijo: "Sí. Mejor ahora."
Dije, "Joe."
Y él me miraba, con los ojos vacíos, las manos a sus costados
goteando sangre en el suelo. No me detuve para pensar. No me
importaba. Me alejé de mi madre y lo atraje cerca. Él apretó los puños
en la parte posterior de mi camisa, las garras rasgando suavemente en
mi piel. No me importó porque me decía que no estaba soñando y que
156
estábamos vivos. Su nariz estaba en mi cuello porque era tan alto
ahora. Mucho más grande que el niño que encontré por primera vez en
el camino de tierra. Me aspiró y su corazón latía en mi pecho, la sangre
del hombre lobo que había matado juntándose a nuestros pies.
01/2017

DÍAS MÁS TARDE, le pregunté Gordo, "¿Qué más hay?"


Y dijo: "Cualquier cosa que puedas imaginar."
Al final resultó que yo podría pensar en muchas cosas.

THOMAS ME CONDUJO a través de los árboles y me dijo que


había muchas manadas, aunque no tantas como las que solía haber. Se
mataron entre sí. Los humanos los cazaron y los mataron como si fuera
su trabajo. Como si fuera un deporte. Otros monstruos los cazaron y
los mataron.
"Este fue un golpe de suerte," dijo. "Los otros saben que no
deben venir aquí."
No sabía a quién él estaba tratando de convencer, a él o a mí. Así
que le pregunté, "¿Por qué?"
"Debido a lo que significa el nombre Bennett."
"¿Qué significa?" Recordé a Marie llamándolo el rey caído. Su
cuerpo no era más que cenizas ahora, quemado y esparcido por el
bosque.
"Respeto," dijo. "Y los Omegas no entienden eso. Ellos pensaron
que podían entrar en mi territorio. Mi casa. Y quitármelo. Nosotros
derramamos su sangre, ya que no conocían su sitio."
"Lo maté porque él amenazó a mi madre."
Thomas deslizó la mano en la parte posterior de mi cuello y
apretó suavemente. "Fuiste muy valiente," él dijo en voz baja.
"Protegiendo lo que es tuyo. Vas a hacer grandes cosas, y la gente va a
admirarte."
"Thomas," dije. El me miró.
"¿Quién es?" Porque había algo más que yo no entendía.
El dijo, "Soy tu Alfa".
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Y yo acepté eso por lo que era.

01/2017
pantalones cortos de cintura baja/ tú y Joe

NO FUE una cosa gradual.


Espere.
Eso fue una mentira.
No sabía que fue algo gradual. 158
Pero debió haberlo sido. Tuvo que haberlo sido.
Porque es lo único que explica la explosión cósmica que fue la
sensación de querer y necesidad y mío mío mío. La fuerza del
sentimiento era ridícula. Tenía que haber estado allí. Por mucho
tiempo. 01/2017

JOE CUMPLIÓ diecisiete años en agosto. Le hicimos una fiesta


como siempre hacíamos. Hubo tarta y regalos y él me sonrió tan
ampliamente.
Tenía diecisiete años en septiembre cuando empezó su último
año en la escuela secundaria. Kelly había empezado su Máster en
Administración de Empresas. Carter trabajaba con Mark y Thomas.
Elizabeth hacía lo que la hacía feliz. Gordo decidió esperar para abrir
un segundo taller. Mamá sonreía más de lo que solía hacerlo. Trabajé y
viví y respiré. Tenía sangre en mis manos, pero fue en servicio a la
manada. Tenía pesadillas con lobos muertos con sus cabezas
aplastadas. Me despertaba sudando, pero cada vez que veía la sonrisa
de mi madre, la culpa se aliviaba un poco más.
Jessie me besó una noche en octubre. La besé de vuelta y luego
me detuve. Ella sonrió con tristeza y me dijo que entendía. No le dije
que no había estado con nadie desde la noche que los Omegas llegaron
porque no podía perder el enfoque. No podría estar distraído. Y que no
sentía lo mismo por ella nunca más. Así que sólo me disculpé y
sonrojé y ella negó con la cabeza y se fue a casa.
En noviembre, Carter salió con una chica llamada Audrey y ella
era dulce y bonita y se reía con voz ronca. A ella le gustaba beber y
bailar y entonces un día ella no vino más. Carter se encogió de
hombros y dijo que no estaba destinado a ser. Sólo un poco de
diversión.
La nieve cayó en diciembre y corrí con los lobos por la nieve en
polvo, una luna de invierno brillando encima de mi cabeza, el vaho de
mi respiración por detrás de mí mientras la manada aullaba sus
canciones a mi alrededor.
Un hombre llegó a la casa Bennett en enero y habló durante
159
mucho tiempo con Thomas en su oficina. Era un hombre alto, de ojos
astutos y se movía como un lobo. Su nombre era Osmond, y cuando
salió más tarde esa noche, se detuvo frente a mí y dijo: "Humano, ¿eh?
Bueno, supongo que cada uno a su manera." Sus ojos brillaron en
01/2017
color naranja. Y luego se fue y yo consideré seriamente tirar mi taza de
té en la parte posterior de su cabeza.
En febrero, un joven siguió a Joe a casa desde la escuela. Joe
parecía desconcertado, pero no le hizo irse. Él tenía la edad de Joe y su
nombre era Frankie y era bajito y tenía el pelo negro y esos grandes
ojos marrones que seguían a Joe a todas partes. Estaba asustado de mí
y esto divertía enormemente Joe. Entré en la habitación de Joe a
mediados del mes para ver a Frankie inclinarse hacia adelante y besar
a Joe en los labios. Joe se congeló. Me quedé inmóvil, pero sólo por un
momento antes de dar un paso atrás de la habitación en silencio y
cerrar la puerta. Sonreí para mí mismo, aun cuando esa pequeña cosa
que tenía enroscada en el estómago se retorció un poco. Me alejé y
esperé que estuviera feliz. Ese pequeño retortijón en el estómago en
realidad nunca se fue, pero he aprendido a ignorarlo.
Era marzo, cuando llamó a la puerta a las tres de la mañana
gritando, "Ox, Ox, Ox,” y yo entré en pánico, agarrando la barra de
hierro, diciéndole a mi madre que se quedara en su habitación. Tenía
una daga que sacó y me detuve para decirle que se veía como una tía
dura. Ella puso los ojos en blanco y me dijo que fuera a ver lo que
estaba mal.
Abrí la puerta y Joe dijo: “Ox.”
No estaba herido. No había sangre. Nadie lo perseguía. Él estaba
bien. Físicamente. Eso no importaba. Le atraje hacia mí y sus manos
estaban en mi cabello y se estremeció mientras se presionaba contra
mí.
"¿Qué pasó?"
El dijo, "Frankie,” y me pregunté por la salud de mi cabeza y
corazón cuando empecé a trazar la muerte de un chico de diecisiete
años de edad, a quien le encantaba la mantequilla de maní y los
dibujos animados. Me dije que si le había hecho daño a Joe, no
160
quedarían piezas para enterrar.
"¿Qué hizo?"
"Nada," dijo Joe. "No hizo nada."
"Entonces, ¿qué hay de malo?"
01/2017
“Tú, gilipollas," Joe me gritó mientras se alejaba.
Le dije: "¿Qué?" porque ¿qué?
"Mírame,” exigió.
Y lo hice. Debido a que siempre lo hacía.
"¿Qué ves?"
"Joe," dije. "Te veo." Tal vez un poco cansado. Tal vez había
bolsas bajo sus ojos. Tal vez estaba un poco pálido y si él no fuera un
hombre lobo, me preguntaría si estaba enfermo. Pero no podía, por lo
que no le pregunté nada.
"No lo haces,” clamó. "Jodidamente no lo haces." Nunca le había
visto tan enojado.
"Yo no… ¿lo entiendo?" Le pregunté. O le dije.
"¡Bahh!" me gritó, ojos llameando en naranja y rojo y luego se
dio la vuelta y se fue.
Se disculpó al día siguiente. Dijo que estaba cansado. Le dije:
"Claro, Joe. Está bien. No hay problema." Luego me tomó de la mano
y caminamos por el camino de tierra como siempre lo hicimos.
Era abril cuando Frankie dejó de venir por la casa. Yo quería
preguntarle a Joe al respecto, pero nunca podía encontrar las palabras.
Kelly dijo que habían cortado y dije: "Oh," a pesar de que en mi
cabeza pensaba que estaba Bien. Bien. Bien.
Era mayo cuando todo explotó.
Fue la cosa más extraña.

LOS DÍAS ERAN calurosos y húmedos. Las noticias dijeron que


iba a ser el verano más caluroso en años. Una ola de calor, dijeron. Y
podría seguir durante semanas y semanas.
Era casi mi vigésimo tercer cumpleaños. Supuse que tal vez era
161
hora de mudarme de la casa de mamá, pero la idea de no vivir al lado
de la manada me hizo sudar, así que no me presioné demasiado fuerte.
Mamá nunca se quejó. A ella le gustaba que estuviera allí. Y eso
significaba que podía mantenerla a salvo en caso de que los monstruos
01/2017
volvieran alguna vez.
Así que, poco antes de haber estado en la tierra durante veintitrés
años, fui a casa de los Bennett para la cena del domingo. Elizabeth
preguntó si le podría conseguir algunos tomates del huerto. Ella me
sonrió y me dio un beso en la mejilla.
Joe, Kelly y Carter salían de los bosques, terminando su carrera
cuando regresé desde el jardín.
Se estaban riendo y empujándose unos a los otros de la manera
que hacen los hermanos. Los quería a los tres.
Excepto.
Excepto.
Joe llevaba un par de pantalones cortos de cintura baja. Una cosa
minúscula. Y eso fue todo.
Él era casi tan grande como yo ahora. Estábamos al mismo nivel,
o tan cerca que no importaba, lo que lo ponía un par de pulgadas por
encima de los seis pies.
Había una capa de sudor sobre su torso. Un salpicado de pelos
rubios húmedos que se encrespaban en su pecho que parecía cortado
en granito. La definición suave de los músculos de su estómago. Una
línea de sudor que corría por su camino feliz y empapaba la cintura de
sus pantalones cortos.
Se volvió, diciéndole algo a Carter y vi los hoyuelos por encima
de su culo. La forma en la que sus piernas se flexionaban y se movían
mientras saltaba de un pie al otro.
Señaló violentamente a algo en el bosque y había una vena azul
que corría a lo largo de su bíceps y quería trazarla con los dedos
porque ¿cuándo había sucedido eso?
Y esas manos. Esos grandes jodidas manos y yo…
Joe había crecido.
Y de alguna manera, yo no lo había visto realmente hasta que
162
estuvo en plena exhibición. Justo enfrente de mí.
Debe haberme visto por el rabillo del ojo. Se volvió y me sonrió,
y era Joe, pero era Joe.
Así que, naturalmente, naturalmente, fue cuando llegué a un lado
01/2017
de la casa. Los tomates en mis manos aplastados contra mí. Mi cabeza
golpeó el revestimiento de madera y pensé, Oh, mierda.
Di un paso detrás de la casa. Trozos de tomate cayeron sobre la
hierba.
Maldita sea.
Sentí mi cara llameando mientras miraba de nuevo a los
hermanos Bennett. Todos ellos estaban allí, observándome con
expresiones interesadas en sus rostros.
"¿Qué demonios?" preguntó Carter. "¿Sabes que hay una casa
ahí? Ha estado ahí. Como, desde siempre.”
"Sí," dije, mi voz bajando. Ni siquiera podía detenerlo. "Hola.
Chicos. ¿Qué pasa? Sólo… recolectando tomates." Crucé los brazos
sobre mi pecho y me manché de tomates. Fui a apoyarme en la casa,
pero estaba más lejos de lo que pensaba y caí en la casa.
"¿Qué está ocurriendo ahora mismo?" dijo Kelly.
Joe dio un paso hacia mí, y los músculos de su estómago se
flexionaron y ese deseo cociendo a fuego lento rugió a través de mí y
recordé que los hombres lobo podían olerlo y di un paso atrás con
horror absoluto. "Hey," dije, y mi voz se estaba rompiendo. Me aclaré
la garganta y lo intenté de nuevo. "Hey. Así que. Hay una. Cosa. Que
tengo que mirar. En mi casa. Antes de cenar."
Ahora estaban todos mirándome raro. No podían oler todavía mi
inmoral rabiosa lujuria. O lo que fuera. Mis sentimientos. Que no
podía tener.
Joe dio otro paso hacia mí y tenía pectorales. Tenía un pecho que
era solo… sólo muy agradable y me dio ideas y dije, “Quieto allí,
vaquero," y me di a mí mismo una patada interna por decir tal
estupidez.
"¿Qué hay en tu casa?" Joe preguntó, y ese hijo de puta empezó a
163
olisquear el aire.
"Ox,” dijo Carter. "Tú ritmo cardíaco se está volviendo loco."
Jodidos hombres lobo estúpidos. Y Joe estaba de pie allí mismo.
Con músculos.
01/2017
"¡Para cambiarme!" Grité y los tres dieron un paso atrás. Bajé la
voz. "Tengo que… cambiarme. Mi camisa." Me señalé con el dedo.
"Los tomates y las casas no se mezclan. Jajaja."
"Todavía no tengo ni idea de lo que está pasando,” dijo Kelly.
Así que dije: "Voy a estar de vuelta,” y me di la vuelta al lado
opuesto, tratando de detenerme de correr.
"Eh, ¿Ox?"
Me detuve. "¿Sí, Joe?"
"Tu casa está hacia el otro lado."
"Así es." Pero en vez de caminar junto a ellos para que pudieran
olerme, fui por el camino largo, alrededor de la casa. Cuando llegué de
nuevo a la vista, estaban de pie en el mismo lugar, observándome.
Entré en casa y cerré la puerta.
"¿Qué pasó con la camisa?" preguntó mamá.
"Tomates", le dije.
"Te ves enrojecido," dijo. "Tu cara es de color rojo brillante."
"Hace calor".
"Ox. ¿Pasó algo?"
"Nop. Nada de nada."
"Estás respirando muy fuerte."
"Es una cosa que hago. Chico grande, ¿sabes? Necesito grandes
respiraciones."
"Sí,” dijo mamá. "No creo que sea eso."
"Necesito cambiar mi camisa." Me negaba a mirarla a los ojos.
"¿Quieres que te espere?"
Negué con la cabeza. "No. No. Está… bien." Yo quería que se
fuera para que pudiera darle un puñetazo a algo.
Ella esperó hasta que me alejé de la puerta antes de pasar más
allá de mí. Ella frunció el ceño cuando intentó girar la manija. "¿Has
bloqueado esto?"
164
Sonreí. Probablemente parecía loco. "La costumbre."
"Aja." Salió y cerró la puerta detrás de ella. Golpeé la pared.
Dolió como una perra.
Él sólo tenía diecisiete años. Eso estaba mal.
01/2017
Excepto que casi tenía dieciocho años. Lo cual... estaba bien.
Pero.
Era Joe.
Y así de una cosa a otra y de una cosa a otra. Mi teléfono sonó.
Un mensaje de texto.
Joe.
¿¿¿Dónde estás???
Miré el reloj. Había estado sentado enfrente de la puerta durante
veinte minutos ya. "Mierda," murmuré.
No podía dejar de ir a cenar. Era tradición. Y si decía que estaba
malo, alguien (JoeJoeJoe) vendría a ver cómo estaba.
Así que tenía que ir.
No podía hacer nada acerca del latido de mi corazón. Lo
escucharían seguro. Me inventaría algo.
Pero el olor.
Corrí por las escaleras y me quité la camisa, agarrando otra del
cajón. Tiré de ella mientras iba al cuarto de baño. Encontré con una
vieja botella de colonia que nunca llevaba más que nada porque a los
lobos no les gusta. Bloquea tu olor, Joe me había dicho una vez. La
mayor parte, de todos modos.
Me rocié por lo menos seis veces. Y envié un mensaje de vuelta.
de camino
Me llevó otros veinte minutos convencerme a mí mismo para
caminar de vuelta a la casa del final del camino.
Por último, me dije sé un hombre porque tenía casi veintitrés
putos años y había luchado con monstruos (una vez) y entrené con
lobos (muchas veces). Y era Joe.
Y al parecer quería hacer cosas. Con él. Cerca. Lo que no hizo
nada para calmar mi ritmo cardíaco.
165
Se sentía como si estuviera caminando a mi muerte con cada
paso que daba para cruzar el camino a la casa Bennett. Podía
escucharles a todos en la parte de atrás. Probablemente listos para
comer. Riendo. Hablando. Armando jaleo.
01/2017
Y entonces la conversación simplemente murió.
Incluso antes de que pudiera llegar al lado de la casa.
"¿Es ese Ox?" Oí preguntar a Mark. Parecía preocupado.
Hubo un ruido y varios pares de pies corriendo.
Dieron la vuelta a la esquina y se detuvieron.
"¿Dónde está?" Mark exigió.
"¿Estamos bajo ataque?" preguntó Thomas, listo para devorar
todo. Sus ojos se volvieron de color rojo.
"¿Ox?" preguntó Carter. "Amigo. En serio. Tú corazón, hombre.
Suenas aterrado."
"Hey, chicos," dije. Aprendí temprano que no se debe correr de
un lobo cuando está a punto de cambiar. Pone en marcha sus instintos.
Quería correr tanto.
Porque Joe estaba de pie en la parte delantera. Se había
cambiado. Shorts blancos. Camisa verde que no ocultaba nada. Estaba
descalzo también. Y sus pies eran sexy como el infierno.
"Uh," dije. "Hola, chicos."
"¿Por qué siento que esto es algo que debería captar?” dijo Kelly.
La nariz de Joe arrugada. "¿Qué es ese olor?"
Así que, por supuesto, todos los hombres Bennett comenzaron a
olfatear el aire. No fue divertido. En absoluto.
Carter dio un paso hacia mí. "Amigo. Ox. ¿Qué demonios? ¿Qué
hiciste? ¿En qué te bañaste?
"Nada,” le dije en tono defensivo, así como yo di un paso atrás.
"No sé de lo que estás hablando."
"Ox,” dijo Joe con el ceño fruncido. "¿Estás bien?"
Y ni siquiera podía mirarlo cuando le dije: "Estoy bien. Todo
está bien."
"Eso… fue una mentira,” dijo Kelly. 166
Joe dio un paso hacia mí. Di otro paso hacia atrás. "¿Ha ocurrido
algo hoy?" preguntó Thomas.
Quería decir, puede que haya comenzado a imaginarme a su hijo
menor de edad desnudo, pero no sabía si eso era algo que alguien
pudiera decirle a un hombre lobo alfa.
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Así que dije: "No pasó nada. Sólo quería oler... ¿Diferente?"
Los hombres Bennett me miraron. Miré por encima de sus
hombros.
Joe dijo, “Ox.”
"Sí,” le dije, mirando a un árbol.
"Oye."
"¿Qué?"
"Mírame."
Jesús jodido Cristo. Lo miré.
Incluso podía ver la preocupación en su rostro. Su hermoso
estúpido rostro.
Sentí que me sonrojaba.
"Tal vez deberíamos…“ Mark comenzó, pero entonces Carter
dijo: "Oh, de ninguna manera," y por eso yo dije en voz alta: "Carter,
¿puedo hablar contigo un momento? ¿Ahora? ¿Por favor? ¿Ahora
mismo?"
Carter me dio la mayor sonrisa de comemierda incluso cuando
Joe miró entre nosotros, estrechando los ojos. "¿Qué hiciste?" le
preguntó a su hermano.
"Absolutamente nada,” dijo Carter, quien sonaba bastante
encantado por algo. "Y es asombroso."
"Carter," ladré. "¡Ahora!"
Antes de que los otros pudieran protestar, Carter se adelantó y
agarró mi brazo, arrastrándome hacia el bosque. "Esto no tomará
mucho tiempo", dijo alegremente por encima del hombro a los demás.
"¿El qué no tomará mucho tiempo?" Oí a Joe preguntar.
"Oh, estoy seguro de que lo averiguarás muy pronto", dijo Mark,
y oh, Dios mío, estaba condenado.

YA QUE LOS hombres lobo eran impacientes como el infierno,


167
Carter sólo me arrastró lo suficiente hasta que supo que estábamos
fuera del alcance del oído de los demás antes de detenerse, dejó caer el
brazo, se volvió hacia mí y dijo, "Tienes una erección por mi hermano
pequeño."
01/2017
Tenía que al menos intentarlo. "No tengo idea de lo que estás
hablando."
Carter dijo: "Te has empapado en el peor olor que has podido
encontrar para encubrir el olor de tu erección.”
"¡Deja de decir erección!"
Él movió las cejas hacia mí. Lo miré.
El dijo: “Era cuestión de tiempo."
Y así que dije, "¿Qué?"
Él me miró con soslayo. "Tú y Joe."
"¿Qué pasa con Joe y yo?”
"En serio. Con eso me vienes."
Era eso o tener un ataque de pánico. "Sí,” dije. "Con eso te
vengo."
"Está bien", dijo. "Se te permite tener una erección por mi
hermano de diecisiete años de edad."
Gemí, enterrando la cara entre las manos. "Estás haciendo esto
mucho peor."
Resopló. "Dudo mucho eso. Si piensas que es incómodo para ti,
piensa en cómo yo me siento ahora."
"¡Sigues diciendo erección!"
"Sí,” dijo con facilidad. "Estoy teniendo un buen momento ahora
mismo."
"¡Carter!"
"¿Por qué te estás volviendo loco sobre esto?"
"¿Por qué no lo haces tú?
"¿Es por la cosa hombre lobo?"
"¿Qué? No, no me importa que él sea un…"
"Y no es que él sea un chico. Has follado hombres antes."
"¿Qué demonios? Sólo vas a tirar por ahí, ¿verdad?"
168
"¿Es porque tiene diecisiete años?" preguntó Carter. "A papá no
le importa. Bueno. Es probable que no les importe demasiado."
Lo miré con horror. "¿De qué estás hablando?"
"Ox,” dijo lentamente, como si estuviera hablando con un niño.
01/2017
"Es Joe, hombre. ¿Qué pensabas que iba a ocurrir?"
"Yo no… sólo… llevaba esos pantalones cortos y…"
Carter hizo una mueca. "Está bien, olerlo es una cosa, pero oírlo
es ir demasiado lejos. Es mi hermano pequeño."
Dejé escapar un ruido ligeramente estrangulado.
"Ox, sabes que esto iba a suceder, ¿verdad?"
Esto me dejó frío. "¿Qué?"
"El lobo."
"Te lo dije, no me importa que sea un lobo…”
Pero Carter ya estaba sacudiendo la cabeza. "No es eso. El lobo
de piedra. El que te dio por tu cumpleaños."
"¿Qué pasa con él?"
Carter suspiró. "Hombre, esto no va a ir bien."
Lo cual no hizo nada para mejorar las cosas. Se lo dije.
"Mira,” dijo. "Cuando nace un lobo, su Alfa les da un lobo
tallado en piedra.” A veces lo hacen ellos mismos. A veces tienen a
otros que lo hacen. Pero a cada lobo nacido se le da uno. No sé cuando
empezó y honestamente, es alguna chorrada arcaica, pero lo que sea.
Es una tradición y sabes cómo es papá con la tradición.”
Asentí con la cabeza, porque lo hacía.
"Es la posesión más preciada de un lobo,” continuó Carter. "Algo
que hay que proteger y reverenciar. O eso es lo que nos enseñan.”
"Entonces, ¿por qué me lo dio a mí?"
Carter me sonrió en silencio. "Porque eso es lo que se suponía
que tenía que hacer con ello."
"Yo no…"
"Cuando tenemos edad suficiente, se nos dice que un día,
encontraremos a alguien. Alguien que se siente bien para nuestro lobo.
Alguien que hace que nuestro corazón se acelere. Alguien que nos
completa. Que nos vincula. Que nos hace humanos."
169
Piel de gallina se extendió a lo largo de mi piel.
Los pájaros cantaban en los árboles.
Las hojas se balanceaban en las ramas.
Se sentía verde aquí. Muy verde.
01/2017
"Cuando nos encontramos con esa persona", dijo Carter, "cuando
nos encontramos con la persona que nos hace olvidar todo lo malo que
nos ha pasado, bueno... Eso es para lo que sirve el lobo. Es un regalo,
Ox. Una promesa."
"¿Una promesa de qué?" grazné al final.
Se encogió de hombros. "Puede significar muchas cosas.
Amistad. Familia. Confianza." Él cerró los ojos y escuchado el sonido
del bosque. "O más."
"¿Más?"
"Amor. Fe. Devoción."
"Él..."
"Sí, hombre. Él lo hizo."
"Tenía diez años."
Carter abrió los ojos. "Y él habló contigo después de no hablar
durante más de un año. Todos lo sabíamos. Incluso entonces."
Sentí una sensación extraña de traición por eso. "¿Una cosa más
que esconderme?" pregunté, incapaz de detener la amargura en mi voz.
Carter sacudió la cabeza. "Tenías dieciséis, Ox. Y no sabías
acerca de los hombres lobo."
"Pero cuando lo supe…"
"Jessie,” dijo Carter.
Y tantas cosas hicieron clic en su lugar. "Mierda," respiré. "Es
por eso…"
"Eso y que eras una especie de cretino con esto." Lo miré. Se
encogió de hombros.
"No voy a hacer nada al respecto,” le dije. "Es joven. Él va a ir a
la universidad. Va a tener una vida. Es mi amigo, y eso es…"
Carter resopló. "Sí, buena suerte con eso, Oxnard. Confía en mí.
Cuando Joe se entere de esto -y él lo hará- no vas a tener ninguna
170
oportunidad.”
"No lo hará," dije, determinado. "Y tú no le vas a decir ni una
maldita cosa."
Me sonrió.
01/2017

CARTER HIZO QUE fuera a casa y me duchara, diciendo que


mi hedor era insoportable y no había manera de que pudiera comer con
ellos, oliendo como lo hacía.
Yo le di un puñetazo tan fuerte como pude.
Él se rió de mí.
Traté de tirar del tiempo tanto como pude, pensando en
absolutamente todo, menos Joe. La ducha duró cuatro minutos.
Estaba vestido y caminando hacia la casa Bennett diez minutos
más tarde.
Podía escucharles a todos, incluyendo a mi madre, en el patio
trasero. Elizabeth se reía. Carter le estaba gritando a Kelly. Mi madre
estaba hablando con Mark.
Antes de que pudiera pasar la esquina de la casa, sentí una mano
en mi hombro. Ni siquiera tuve que darme la vuelta para saber quién
era.
Pero lo hice de todos modos.
Joe estaba detrás de mí, sus ojos preocupados, arrastrando los
dedos por mi brazo, agarrando el codo ligeramente.
Estábamos de pie tan cerca el uno del otro, a centímetros de
distancia. Podía sentir su calor, sus rodillas chocando con las mías.
"Hola,” dijo.
"Hola," logré decir de vuelta.
"¿Estás bien?"
"Sí,” le dije. "Estoy bien. Todo está bien."
"Ajá. ¿Quieres intentarlo de nuevo?"
"No tengo idea de lo que estás hablando."
"Ox,” dijo en ese tono de voz que ambos sabíamos que podía
conseguir que hiciera todo lo me pidiera, y ahora que estaba al tanto de
qué era exactamente lo que podría conllevar, apenas podía respirar.
171
"El lobo," espeté.
"¿Qué? ¿Qué lobo?"
Fruncí el ceño. "El que me diste."
Por estar tan cerca, pude ver el leve rubor cubriendo su cuello.
01/2017
Pero sus ojos nunca dejaron los míos. "¿Qué pasa con él?"
"Yo solo… Yo. ¿Gracias? Por ello. Supongo."
"¿No hay de qué? ¿Por qué…? Espera. ¿Qué hablasteis tú y
Carter?"
"Um. ¿Nada?"
"En serio. ¿Qué pasa con eso?
"Nada," insistí.
"Estás actuando raro.”
"Tú estás actuando raro".
Él puso los ojos en blanco. "El olor, el irte con Carter en el
bosque, sacar la cosa del lobo de la nada. Ni siquiera te has movido del
lado de la casa cuando volvimos del…”
Se calló, y yo conocía la expresión de su rostro. Sabía lo que eso
significaba. Esa era la mirada que ponía cuando su mente empezaba a
correr a toda marcha, juntando todos los pequeños trozos y piezas.
"Probablemente deberíamos ir a comer,” le dije a toda prisa.
"Nosotros no queremos que todos estén esperando. Es muy grosero."
Sus ojos se abrieron.
Bueno, mierda.
"Ox,” dijo, una pizca de su lobo asomando, sus ojos de
llameando. "¿Algo que quieras decirme?"
"No,” le dije rápidamente. "Absolutamente no."
"¿Estás seguro de eso?" preguntó, su agarre en mi codo
apretándose.
Yo apenas logré tirar de mi brazo libre. "Tengo hambre,” le dije,
con voz ronca. "Deberíamos…"
"Claro,” dijo. "Vámonos."
Parpadeé.
Me sonrió.
172
Mi corazón tartamudeó un poco. Su sonrisa se amplió.
Nadie comentó cuando doblamos la esquina, aunque estaba
seguro de que cada uno de ellos, menos mi madre, había oído toda la
conversación. Carter me guiñó un ojo. Kelly parecía bastante contento.
01/2017
Mark sonrió con su sonrisa secreta. Elizabeth me miraba con cariño.
Mamá sólo se veía confundida.
Thomas, sin embargo. Thomas parecía más a gusto de lo que
jamás lo había visto antes.
Joe se pegó a mi costado, sentado a mi lado, sin dejar ningún
espacio entre nosotros.
La comida fue un ejercicio de la tortura.
Se inclinó a menudo cuando me hablaba, su aliento en mi cuello,
susurrándome al oído.
Me tocó el brazo, la mano, el muslo.
Tenía una pajita en su refresco. Nunca usó pajitas. Nunca. Pero
tenía una ahora, que había conseguido de alguna parte, aleteando las
pestañas hacia mí mientras chupaba, sus mejillas ahuecadas.
Se me cayó el tenedor. Sonó fuertemente en mi plato.
"Joe," Thomas suspiró. "¿De verdad?"
"Vaya," dijo Joe. "Lo siento." No parecía sentirlo en absoluto.
Kelly dijo, "Oh hombre, esto tiene mucho más sentido ahora. Y
es mucho más asqueroso."
"Hice el pastel de postre," dijo Elizabeth, volviendo a la mesa.
"Coronado de crema batida."
Gruñí.
Joe parecía encantado.
Más aún cuando pasó un dedo a través de la crema, lamiéndolo
de su piel, sin apartar los ojos de mi.
Carter y Kelly tenían un juego miradas de disgusto y horror en
sus rostros.
"Basta ya", le susurré.
Joe ladeó la cabeza hacia mí antes de inclinarse y decirme en voz
baja, "Oh, Ox. Apenas estoy empezado." 173

01/2017
y una pajarita/ cualquier cosa por ti

DEBERÍA haber sabido que no iba a dejarlo.


Él me dejó tres días para preocuparme sobre ello. Inquietarme
por cada pequeño detalle de todas las interacciones que habíamos
tenido. 174
Las cosas tenían sentido ahora. Jessie. El hombre con el que
había dormido. La forma en la que desaparecía de mi vida durante
varios días después de ellos.
Y Frankie. Frankie había sido su intento de… ¿qué? ¿Una vida
normal? ¿Algo que no era yo? 01/2017
Descubrí que no me gustaba Frankie. En absoluto.
Tres días. Él me dejó tres días.
Tres días de él sonriéndome.
Tres días de tratar de averiguar el significado oculto de cada
texto que me envió.
Lunes y martes estaba esperando por mí en el camino de tierra
mientras caminaba a casa desde el trabajo.
El dijo: "Oye, Ox.” Me sonrojé.
Caminamos juntos a casa, yo tratando de encontrar las palabras
para decir esto no puede suceder y mereces algo mucho mejor que yo y
solo tenías diez, cómo pudiste hacer eso, tenías tan sólo diez años,
pero no puede hablar de ello en voz alta.
Su mano rozaba a menudo la mía y pensé tomarla de vez en
cuando.
El tercer día, él no estaba en el camino.
Quería sentir alivio.
En su lugar, estaba decepcionado.
Hasta que llegué a casa.
Mama tenía el día libre, el primero en mucho tiempo.
Así que, por supuesto, ella estaba en casa cuando llegué allí.
Y también Joe.
Estaban sentados en la mesa de la cocina.
El llevaba pantalones de vestir, una camisa de vestir.
Y una pajarita.
Lo cual, sin yo saberlo, resultó ser una de mis mayores
debilidades. Entré por la puerta de la cocina al ver eso.
"Eh," dijo mamá. "Las cosas están empezando a tener sentido."
Froté el puente de la nariz mientras les fruncía el ceño. "¿Qué
está pasando?"
"Joe me preguntó si podía hablar conmigo,” dijo mamá.
175
"¡Traje flores!" Joe soltó, sonando sin aliento y nervioso.
"Y me trajo flores," mamá estuvo de acuerdo, inclinando la
cabeza hacia el vaso sobre la mesa, lleno de lirios, sus favoritos.
Nunca sabría cómo los había encontrado.
01/2017
"¿Por qué le traes flores?" pregunté.
"Debido a que mamá dijo que era algo agradable y que
conseguiría que estuviera de mi lado, cuando le pregunté si está bien
que te mantenga junto a mí por el resto de mi vida,” explicó Joe.
Entonces sus ojos se abrieron. "Mierda. Eso no se suponía que saliera
de esa manera".
"Oh, Dios mío," dije débilmente.
"¿Quieres mantenerlo durante cuánto tiempo?" preguntó mamá,
entrecerrando los ojos a Joe.
"Eh," dijo Joe. "Mierda. Esto no va como yo quería. Tenía todo
lo que necesitaba decir planeado. Espera." Se agachó y sacó un
cuadernillo del bolsillo. Estaba arrugado, la esquina rasgada. Él lo
miró fijamente, su boca moviéndose en silencio mientras leía lo que
demonios fuera que estuviera escrito en él. Una gota de sudor corría
por su frente.
Esto tenía que ser un sueño.
"Joe, tal vez deberíamos…" intenté.
Pero miraba a mi madre, la determinación marcada en su
mandíbula. "Hola, señora Callaway," dijo. "Estas flores son para
usted."
Gruñí.
"Gracias, Joe," dijo mamá, sus labios temblando. "Es lo que dije
hace diez minutos cuando me los diste, y luego te sentaste mirándome
a la espera de que Ox llegara a casa."
"Correcto,” dijo. "De nada. Hablando de Ox, he venido a hablar
con usted acerca de él."
"Estás usando una pajarita,” dije innecesariamente.
Me miró. "Mamá me dijo que tenía que vestir bien para esto."
Oí una baja carcajada desde la ventana abierta sobre el fregadero.
Y lo sabía.
176
Me asomé a la ventana y miré afuera.
Allí, sentados extendidos sobre la hierba, se encontraba el resto
de los Bennett.
Malditos jodidos hombres lobo.
01/2017
"Hola, Ox," dijo Elizabeth sin una pizca de vergüenza. "Un día
precioso, ¿verdad?"
"Voy a tratar con todos vosotros más tarde," dije.
"Oh," dijo Carter. "De hecho, acabo de sentir escalofríos por
eso."
"Estamos aquí sólo como apoyo,” dijo Kelly. "Y para reírnos de
lo turbado que está Joe."
"¡Escuché eso!" Joe gritó desde detrás de mí.
Me golpeé la cabeza en el alféizar de la ventana.
"Maggie,” dijo Joe. Entonces, "¿Puedo llamarte Maggie?"
"Por supuesto." Mi madre parecía que estaba disfrutando de esto.
Traidora. "Puedes llamarme a Maggie."
"Bueno," dijo Joe, obviamente aliviado. "¿Conoce a Ox, el de
ahí?"
"He oído hablar de él,” dijo mamá.
"Bueno." Joe miró el cuadernillo antes de volver a mirar a mi
madre. "Llega un momento en la vida de cada hombre lobo que llega a
la edad de tomar ciertas decisiones sobre su futuro."
Me preguntaba que si le arrojase algo le distraería lo suficiente
como para arrastrarle fuera de la cocina. Miré por encima del hombro
por la ventana. Carter me saludó. Como un idiota.
"Mi futuro," Joe dijo, "es Ox." Ah Dios, eso dolió.
"¿Es eso así?" preguntó mamá. "¿Cómo lo sabes?"
"Es muy simpático," dijo Joe serio. "Y huele bien. Y me hace
feliz. Y no quiero nada más que poner mi boca sobre él."
"Ah, bueno," dijo Thomas. "Nosotros lo intentamos."
"Él es nuestro pequeño copo de nieve," Elizabeth le dijo.
"¿Quieres hacer qué?" Le pregunté a Joe con incredulidad.
Hizo una mueca. "No fue mi intención decirlo así." Sudaba
177
mucho más fuerte ahora que volvió a mirar a mi madre. "Quiero
cortejar a su hijo."
"¿Qué significa eso?" ella preguntó.
"Significa que quiero proveer para él y demostrar mi valía,” dijo
01/2017
Joe. "Y luego, una vez que se comprometa a ser mío, voy a montarlo y
luego morderlo y todo el mundo verá que nos pertenecemos el uno al
otro."
Jadeé horriblemente.
"Joe," Elizabeth llamó desde la ventana. "Tal vez no deberías
hablar de esa parte por el momento. O nunca."
"Correcto,” dijo Joe, tirando de su corbata de lazo como si fuera
demasiado apretado. "Olvida que dije esa parte."
"No sé si puedo," dijo mamá, mirando entre yo y Joe.
"¿Montarlo?" Logré decir. "¿De todas las cosas que podrías
haber dicho, vas y dices montarlo?"
"¡Estoy nervioso!" Joe lloriqueó. "¡No es mi culpa! ¡Eso fue lo
único que podía pensar!"
"Lo tienes escrito," le siseé.
"Quiero decir," dijo mamá, "acabas de decirlo como si nada." No
hice caso de los sonidos de risa ahogada procedentes de detrás de mí.
"Está bien", dijo Joe. "Vamos a intentar esto de nuevo. Hola,
Maggie. ¿Cómo estás? Estas flores son para ti. Creo que su hijo es lo
más grande en el mundo."
Todo el mundo quedó en silencio.
"¿De verdad?" preguntó mamá.
El asintió. "Si. Hay muchas cosas que usted no... sabe. Sobre mí.
Las cosas fueron… duras. Durante un tiempo. A veces, todavía lo son.
Pero Ox. Él… sólo. Tengo pesadillas. Acerca de los hombres malos.
Acerca de monstruos. Y él hace que desaparezcan.”
Traté de tragar el nudo en mi garganta.
"Y he estado esperando,” dijo Joe. "Para que él me vea como yo
lo veo. Y finalmente lo hizo. Él finalmente lo hizo. Y voy a hacer todo
lo posible para asegurarme de que siga así. Porque yo lo quiero para
siempre."
178
"Tienes diecisiete años," dijo ella. "¿Cómo puedes saber lo que
quieres siendo tan joven?"
"Soy un lobo,” dijo. "No es lo mismo. Nosotros… estamos
hechos de manera diferente."
01/2017
"¿Y si dice que no?"
Joe se puso pálido. "Entonces, eh. Supongo. Que estaré. ¿Bien?
¿Con ello?"
"¿Lo estarás?"
Él asintió con la cabeza, las manos apretadas en puños a su lado.
"Tal vez no. Pero lo respetaría. Porque Ox es mi mejor amigo por
encima de todo. Y lo tendría de cualquier forma que pudiera."
"Hmm," dijo mi madre. Entonces, "¿Ox? ¿Qué te parece?"
Todo el mundo contuvo la respiración.
Y yo… ¿Qué?
Mirado, tal vez. Mi piel se sentía demasiado apretada. Como si se
fuera a abrir.
Como si se fuera a rasgar y después me despertaría porque fue
sólo un sueño. Todo fue sólo un sueño.
Así que dije: "¿Por qué?" porque esa era la única cosa que no
pude averiguar. La única cosa que no podía entender. Mi papá estaba
muerto, pero me había dicho que iba a conseguir mierda, y esto no era
una mierda. Esto era aterrador, esto era oportunidad. Esto era
responsabilidad, y no era una mierda. No era una mierda en absoluto.
"¿Por qué, qué?" preguntó Joe. Parecía confundido.
"¿Por qué yo?"
Ahora frunció el ceño. "¿Por qué no?"
"Vas a ser Alfa un día." Y sería uno grande.
"¿Y?"
Miré hacia abajo a mis manos. "Eso es importante."
"Lo sé."
"Yo no soy..."
"¿Tú no eres qué?"
"Ya sabes. Nada."
Entonces él estaba delante de mí y estaba molesto. Prácticamente
179
vibraba con ello. "Cállate,” dijo. "Solo cállate."
Le dije: "Joe…" pero él me interrumpió con: "Ni tienes que decir
eso. Ni siquiera tienes que pensar algo así."
"Tienes diecisiete…"
01/2017
Él estaba gruñendo, y sabía que si miraba hacia él, su lobo estaría
luchando en sus ojos. "¿Y? ¿Crees que no sé lo que estoy haciendo?
¿Crees que porque tengo sólo diecisiete años no sé de lo que estoy
hablando? No soy un niño desde hace mucho tiempo, Ox. Eso me fue
quitado la primera vez que él me hizo gritar en el teléfono para que mi
madre pudiera oírlo cuando me rompía los dedos. No he sido un niño
desde que lo arrancó de mí y me convirtió en algo más. Yo sé lo que
es esto. Sé lo que estoy haciendo. Sí, tengo diecisiete años, pero sabía
desde el día que te conocí que yo haría cualquier cosa por ti. Haría
cualquier cosa para hacerte feliz porque nadie jamás había olido como
tú lo hacías. A bastones de caramelo y piñas. A épico e impresionante.
Y a hogar. Olías como mi hogar, Ox. Había olvidado como era, ¿de
acuerdo? Me había olvidado porque él me lo quitó y no lo pude
encontrar otra vez hasta que te encontré. Así que no te sientes allí
diciendo que tengo sólo diecisiete años. Mi padre le dio su lobo a
mamá cuando él tenía diecisiete años. No es una cuestión de edad, Ox.
Es cuando uno sabe.”
Mi voz estaba ronca cuando le dije: "Pero yo no soy…"
"¡Cállate!" gritó. "¿Sabes qué? No. No puedes decidir lo que vale
la pena, porque es obvio que no lo sabes. No puedes decidir eso más
porque no tienes ni puta idea de todo lo que vales. ¿Qué crees que es?
¿Una broma? ¿Una decisión que tomé sólo por el placer de hacerlo?
No lo es. No es el destino, Ox. No estás obligado por esto. Todavía no.
Hay una opción. Siempre hay una elección. Mi lobo te eligió. Yo te
elegí. Y si no me eliges, entonces esa será tu elección y voy a salir de
aquí sabiendo que tienes que elegir tu propio camino. Pero lo juro por
Dios, si me eliges, me aseguraré de que conozcas el peso de tu valor
cada día durante el resto de nuestras vidas, porque eso es lo que es
esto. Voy a ser un puto Alfa un día y no hay nadie mas a quién yo
180
prefiero tener a mi lado que tú. Eres tú, Ox. Para mí, siempre has sido
tú.”
Así que le dije: "Está bien, Joe." Miré hacia él. Su lobo estaba
cerca de la superficie.
01/2017
Y dijo: "¿Está bien?"
Le dije: "Está bien. Está bien. No sé si veo las cosas como tú lo
haces."
"Lo sé."
"Y no sé si voy a ser lo suficientemente bueno."
"Yo sé que lo serás,” dijo, sus ojos brillando en color naranja.
"Pero lo prometí. Te dije, siempre tú y yo."
Su cara tartamudeó un poco, y dijo, "Lo hiciste. Me lo
prometiste. Lo has prometido."
Le dije, "No soy mucho. No tengo mucho. A veces me siento
tonto y digo cosas estúpidas. Mi papá se fue y yo cometo errores todo
el tiempo. No fui a la universidad y vuelvo a casa con grasa debajo de
las uñas y en mis pantalones. No tengo muchos amigos. Pero te hice
una promesa y aunque me gustaría que encontraras a alguien mejor, yo
cumplo mis promesas. Así que, sí, Joe. ¿De acuerdo? Simplemente sí".
No debía haber sido un hombre todavía porque mis ojos ardían
un poco. Mamá estaba llorando en la mesa y pude oír a Elizabeth
sollozar fuera de la ventana, pero Joe estaba delante de mí. Era el niño
que había encontrado en el camino de tierra el día que cumplí dieciséis
años. El niño que se había convertido en un hombre y se puso delante
de mí un par de días antes de cumplir los veintitrés años. Él pensó que
yo era digno de algo. Y quería creerlo.
Así que él presionó su frente contra la mía y me olió y ahí estaba
ese sol, ¿de acuerdo? Ese sol entre nosotros, ese lazo que quemaba y
quemaba y porque me lo había dado. Porque me había elegido.
Y yo lo elegí también.

181

01/2017
lo que la vida es / te necesito

ASI QUE LAS parejas eran algo.


Y aprendí que todavía no sabía una mierda sobre los hombres
lobo.
182
DIJE, "Siento que esto es algo que debería haberme dicho."
Thomas me miró mientras caminamos entre los árboles. "¿Lo
es?"
"Sí."
"Ah." 01/2017
"Elizabeth es su compañera."
"A falta de una palabra mejor, sí. Nos puedes llamar así. Pero
ella es mucho más que eso para mí."
"¿Cómo lo supo?"
Él rió. "Debido a que cada vez que la veía, yo quería nada más
que asegurarme de que nunca salía de mi vista otra vez.”
Lo entendí. Completamente.
"Sabía," dije. "Acerca de Joe y yo."
"Sí."
"Eso es por qué..." Me detuve. Él esperó.
"Cuando le entrenaba. Me llevaba"
"Sí."
"Por lo que soy. Para él".
"Sí."
"Compañero."
"Si quieres llamarlo así. Es muy romántico, pero supongo que
eso es lo más cerca que vamos a llegar."
"¿Qué soy yo?"
Pareció sorprendido. "Eres Ox."
Y dije, "Para él. ¿Lo que Elizabeth es para usted?"
"Capas,” dijo con una sonrisa. "Muchas capas. Ella es mía y yo
haría cualquier cosa por ella. Ella me hace más fuerte por eso. Un Alfa
lo necesita más que cualquiera. No existiría sin ella.”
"¿Y eso es lo que voy a ser para Joe?"
"Tal vez,” dijo. "O más. Eres diferente, Ox. No creo que ni
siquiera sepas cuán diferente. Se que será de verdad un espectáculo
para la vista. Y yo, por mi parte, no puedo esperar para verlo.”
"¿Ver el qué?"
"Tu totalidad,” dijo.
183
El sol desapareció detrás de una nube encima de la cabeza. "¿Por
qué se lo permitió?"
"¿Permití?"
"Darme su lobo."
01/2017
"Porque fue su elección."
Fruncí el ceño. "Podría haberlo detenido."
"Supongo."
"Carter dijo que lo intentó".
"Debido a que no te conocía."
"Pero de todos modos lo ha permitido. ¿Por qué?"
Thomas me tocó el hombro. "Debido a que a Joe, de todas las
personas, debería permitírsele hacer una elección. Después de todo lo
que había pasado. Y por primera vez desde que le habíamos
conseguido recuperar, tenía una opción. Él eligió hablar contigo. Él
eligió llevarte a la casa. Optó por tomarte de la mano. Eso es lo que la
vida es, Ox. Elecciones. Las elecciones que tomamos definen lo que
vamos a ser. Durante mucho tiempo, a Joe le quitaron la opción de
elegir. Y luego fue gobernado por el miedo. Pero llegaste tú y él hizo
su propia elección. Entonces sí. Podría haberlo detenido. Podría
haberle dicho que esperara. Podría haberle dicho que no. Pero no lo
hice porque él eligió. Él te eligió, Ox.”
"¿Quién fue?"
Thomas miró hacia otro lado.
Le dije: "Necesito saber".
"¿Por qué?"
"Porque si yo elijo esto, lo estoy eligiendo todo."
Su nombre era Richard Collins. Había sido un Alfa hasta que
había sido despojado de ello. Violó y asesinó a miembros de su propia
manada. Alimentó a los seres humanos con lo más salvaje de ellos. Era
un monstruo y no le importaba. Le quitaron lo Alfa de su cuerpo, pero
él se escapó antes de que pudieran hacer nada más.
Thomas y Richard habían sido amigos cuando eran niños. Aquí.
En este territorio. Eran manada y se amaban mucho. Como hermanos.
184
Los cazadores humanos habían llegado un día.
Thomas y su padre habían estado fuera.
Torturaron a la madre y al padre de Richard delante de él. A
muchos otros también.
01/2017
El aire se llenó con el olor de carne quemada cenizas.
Gran parte de la manada Bennett había desaparecido.
Richard se había ido después.
Nadie supo cómo se había convertido en Alfa. Magia, tal vez.
Asesinato. Sacrificio.
Era cruel y se llevó la vida y la esperanza lejos, hasta que fue
capturado.
Pero luego se les escapó de sus manos.
A Thomas le habían pedido que volviera al Este y ayudase a
otras manadas a encontrarlo. Para detenerlo.
Ellos lo buscaron durante años y años y años. Por todo el país.
Thomas pensaba que no había ninguna esperanza para su viejo
amigo, pero no permitió que eso lo detuviera. Estaban en Maine
cuando recibió la llamada.
Joe había desaparecido. Tomado del patio delantero de su
pequeña casa junto al mar.
No podían encontrarlo. No podían rastrear. El olor se había ido,
como si nunca antes hubiera estado allí.
Lo buscaron durante tres días.
En el tercer día, sonó el teléfono.
Richard dijo, "Thomas. Thomas, Thomas, Thomas."
Y Thomas dijo, "Eres un hijo de puta."
Richard dijo, "Tú no estabas allí. No hiciste nada para detenerlos.
Gritaron para que los ayudases. Grité por ti. Por tu padre. Pero no
estabais allí."
Thomas rogó, "Mi hijo. Richard, mi hijo. Por favor."
Y Richard Collins dijo: "No."
Llamó un par de veces a la semana y Joe chillaba. Hizo que Joe
chillara y Thomas pensó que estaba perdiendo su mente.
Se necesitaron ocho semanas para encontrarlo. Una mezcla de
185
olores y pura suerte los llevó a una cabaña en medio del bosque mucho
más cerca de lo que pensaban que estaría. Pero lo encontraron,
maltratado y solo. Él no era el mismo. Era un lobo, pero los lobos no
cambian hasta la pubertad. El sanó, pero era lento.
01/2017
Y él no hablaría.
Una vez que estuve seguro de que mi voz iba a funcionar, le
pregunté, "¿Qué quería?"
"Infligir dolor,” dijo Thomas. "Tanto como fuera posible."
Y le hice la pregunta que le había hecho una vez antes. "¿Está
muerto?"
Y Thomas dijo, "No. Él pasará el resto de sus días pudriéndose
en una celda hecha por magia. La magia no le permite cambiar de
forma. Para todos los efectos, se le ha quitado el lobo.
Mis manos se cerraron a mis costados. "¿Por qué no lo ha
matado?"
Me observó con ojos tristes. "Porque la venganza es la lección
enseñada por los animales. Debido a que es más difícil mostrar
misericordia. Le mostré misericordia porque él nunca había mostrado a
mi familia lo mismo.”
Y por un momento, odié a Thomas. Yo pensaba que era débil.
Un cobarde. Y él lo sabía. Tuvo que haber conocido todo pensamiento
que pasaba por mi cabeza en ese momento.
Él esperó.
Pasó porque lo conocía. Pero tenía que ser honesto.
Le dije: "No sé si yo hubiera sido capaz de hacer lo mismo."
"No,” dijo, no sin amabilidad. "No espero que lo hicieras."
Y caminamos por el bosque.

MAMÁ PREGUNTÓ, "¿Es esto lo que realmente quieres?"


Dije, “Sí.”
"Él tiene diecisiete años, Ox".
"Y no pasará nada hasta que cumpla los dieciocho." Yo no quería
hablar más de esa parte con ella. Zumbó a largo de mi piel hasta que la
186
sentí enrojecida y caliente. Era demasiado. La idea de tocar. O ser
tocado.
Miró por la ventana hacia el sol del verano. "¿Qué pasa si no
funciona?"
01/2017
Y yo no quería pensar en eso. No quería pensar en eso en
absoluto, así que dije: "Se trata de elecciones. Así es como es todo.”

"SOMOS AMIGOS en primer lugar," Joe me dijo al oído. "Eres


mi mejor amigo, Ox, y prometo que nunca va a cambiar. Sólo
tendremos que ser… más.”

"¿VOY A TENER que convertirme en lobo?" Le pregunté a


Thomas. "¿Para estar con Joe?"
"No,” dijo Thomas. "No tienes que hacerlo."
"He pensado en ello,” dije en voz baja.
"¿Lo has hecho?"
"Sí."
Él esperó.
"¿No tengo que serlo?" Insistí.
"No," dijo de nuevo. "Eres maravilloso, tal como eres."
Me preguntaba si esto es lo que se siente al tener un padre que te
amaba lo suficiente como para quedarse a pesar de todos tus fallos.

ELIZABETH DIJO: "No hay nadie más que yo habría elegido


para él. Ox, van a hacer cosas maravillosas juntos. Él será un líder y
como Alfa, pondrá la manada por encima de todo. Pero recuerda que
siempre estarás en su corazón y su alma".

MARK DIJO, "Lo sabía. Desde el primer día, sabía que estabas
hecho para algo grande. Estoy orgulloso de llamarte mi amigo y
manada.”

CARTER DIJO, "Espero que estés listo para la resistencia de un


hombre lobo. Como, de verdad. Vas a estar dolorido. Durante días."
187

KELLY DIJO, "Realmente deseo no haber oído lo que dijo


Carter. Necesito poner cloro en mi cerebro. Durante días."
01/2017
SOÑABA CON LOBOS y una luna de color rojo sangre.
Cantaban para mí y yo tomé sus canciones y las hice mías. Corrí con
ellos a cuatro patas y mi corazón tronó en mi pecho. Pude ver y oler y
escuchar todo y todo era verde, verde, verde y naranja Beta y rojo
Alfa. Los colores se ajustaron a la canción y cantamos porque éramos
manada manada manada.

"EH, ¿OX?" Mamá me llamó cuando estaba listo para el trabajo.


El cielo comenzaba a iluminar el exterior.
"¿Sí?"
"Creo que ha comenzado."
"¿Qué?" Me metí en mi camisa mientras caminaba por las
escaleras.
Ella estaba en el porche, la puerta de la entrada abierta. Me paré
detrás de ella.
Ella dijo: "Al menos lo dejó fuera del porche como le pedí."
Un conejo gordo yacía sobre la hierba, la garganta destrozada,
los ojos muy abiertos y ciegos. La sangre acumulada debajo, pegajosa
y oscura. Las moscas zumbaban a su alrededor, posándose en las patas
rígidas.
"No voy a comer eso," fue lo primero que dije.
Mamá me dio un codazo en el estómago. "¡Él podría estar
escuchando!" dijo entre dientes.
"Quiero decir. Eh. Guau. ¡Eso se ve tan bien!" Estaba casi
gritando.
"Sutil, Ox".
"Un hombre lobo me está cortejando con un conejo muerto. No
hay nada sutil aquí."
"¿No podían haber sido flores?,” murmuró mientras se deslizaba 188
en sus botas de goma de la puerta.
"Él te dio las flores," le recordé mientras daba un paso hacia
abajo del porche.
"Quiero decir para ti," dijo. Ella se inclinó y agarró el conejo por
las orejas, levantándolo del suelo. Se oyó un crujido bajo, hierba
01/2017
colgando de la parte inferior. "Cortejando. Lo juro.”
"¿Por qué lo estás tocando?" Dije, sonando horrorizado.
"No podemos dejarlo aquí," dijo ella. "Se va a ofender."
"Voy a ser honesto. Ya estoy ofendido."
"Rápido,” dijo mientras caminaba detrás de mí en la casa. "Busca
recetas de conejo en internet antes de que vayas a trabajar."
"¡Está goteando en el suelo!"
"Es sólo un conejo muerto, Ox. Suenas histérico."
"Sueno higiénico."
Yo no era muy bueno con las cosas de Internet, así que busqué en
Google "qué hacer cuando su hombre lobo futuro compañero / novio /
mejor amigo te corteja y te trae un conejo muerto.”
En primer lugar, hubo una gran cantidad de pornografía.
Entonces me encontré con una receta de estofado de conejo
maltés. Estaba delicioso.
El estofado, no el porno. La pornografía era rara.
GORDO DIJO: "Así que. Acabas de recibir una cesta de, como,
ochenta mini muffins, entregados para ti."
Le dije: "¿Mini muffins?" y miré hacia arriba desde los
neumáticos que estaba poniendo en un Ford Escape del 2012.
"Eh. Sí. Como unos ochenta."
"Eso es un montón de muffins."
"Lynda de la panadería los trajo. Bueno, en realidad, su hijo lo
hizo porque el cesto era demasiado pesado para que ella lo llevara.
Suspiré.
Gordo entrecerró los ojos. "Un suspiro soñador,” acusó. Lo seguí
a su despacho.
Efectivamente, había una cesta de mini muffins. La cesta más
grande que había visto nunca.
189
Y sabía de qué se trataba.
No contaba como caza. No es que me quejara. No creía que
Gordo apreciaría animales muertos en el taller.
Había una nota en un sobre.
01/2017
Cállate. Cuenta totalmente como caza. Suspiré de nuevo.
"Ox,” dijo Gordo.
Le dije: "Así que. Las parejas son algo, ¿eh?"
Y él dijo, "Ox.”

"¡ERES SÓLO un niño!" me gritó más tarde después de que los


demás se hubieran ido a casa. Se había ido construyendo todo el día.
Le dije: "Tengo veintitrés años, Gordo. No he sido un niño desde
hace mucho tiempo."
Él entrecerró los ojos. "¿Sabes lo que significa? ¿A lo que has
accedido? Esto es de por vida. Cuando un lobo se une, es para toda la
vida.”
"Lo sé." Thomas me lo había dicho. Y podría haber tenido una
pequeña crisis, pero eso fue ayer. Hoy era diferente.
"¿Y todavía estás de acuerdo? ¿Estás fuera de tu jodida mente?"
"Divertido,” le dije. "Me pareció que era mi vida. No la tuya."
Empezó a pasearse delante de mí. "¿Cómo diablos se supone que
voy a protegerte si sigues haciéndote estas cosas?"
"Puedo protegerme. No te necesito o cualquier otra persona que
haga eso por mi."
"Gilipolleces. Sabes que necesito…" Se interrumpió con un
gruñido.
"Me necesitas. Lo sé."
"Eso no es lo que iba a decir." Él golpeó su mano contra la mesa.
"Gordo".
"Maldita sea, Ox.”
"Él va a ser el Alfa algún día."
"No me importa."
Empujé de todos modos. "Él va a necesitar un brujo."
Se tambaleó como si lo hubiera golpeado. "No lo hagas. No te
190
atrevas."
"¿Qué demonios ha pasado?" Exigí. "¿Por qué los odias tanto?"
Se rió con amargura. "Ya no importa."
"Lo hace si siempre va a ser así. Mira, sé que estás preocupado
01/2017
por mí. Eso es lo que haces. Pero tienes que confiar en mí. Ya tengo
suficientes dudas. No puedo tenerlas de ti también. Te necesito,
hombre. Para guardar mi espalda.”
Él se abalanzó sobre esas palabras, por supuesto. "¿Dudas?
Entonces ¿por qué estas haciendo esto?"
Le dije: "No es por él. Es acerca de mí. ¿Y si no soy lo
suficientemente bueno para él? ¿Qué pasa si no puedo ser lo que va a
necesitar? "
Él dejó de pasearse y sus hombros se hundieron. "Ox, no puedes
pensar de esa manera."
Aspiré. "¿Sí? En realidad es bastante fácil."
"Tu padre te ha hecho esto,” dijo con el ceño fruncido. "Debería
haberle pateado el culo cuando tuve la oportunidad."
Miré hacia arriba con sorpresa.
"No me gusta esto," dijo Gordo. "En absoluto. Pero lo voy a
decir de todos modos, ¿de acuerdo? Cualquier persona debe contar con
sus estrellas de la suerte si deciden llamarte suyo. No te estoy dando
mi aprobación, ya que no te importa de todos modos. Nada de lo que
puede decir en este momento." Su voz se quebró. "Pero más le vale
tratarte como si hubieras colgado la luna o lo voy a sacar de esta
tierra.”
Extendí la mano y apreté su hombro, tratando de evitar que mis
rodillas se doblen. Por supuesto, todo lo que me dijo importaba.
¿Cómo podía pensar de otra manera? Le dije: "Gordo. Gordo. Su lobo.
Me dio su lobo. El lobo de piedra".
Gordo sonrió con tristeza. "Me di cuenta de que lo hizo. ¿Cuando
vino a verte?"
Negué con la cabeza. "El día después de encontrarme con él.
Cuando tenía diez años. Yo no sabía lo que significaba. Ellos dijeron
que tenía una opción".
191
Y allí estaba. Esa mirada en su cara. Ese miedo.
El dijo: "Incluso entonces?"
Le dije: "Incluso entonces," y por supuesto, "Gordo. Gordo,"
porque una comprensión me llamó la atención y me dejó jodidamente
01/2017
ciego.
"Sí, Ox.”
“¿Él...?" Casi me detuve. Pero entonces, "Mark lo hizo. ¿No es
así? Te dio su lobo."
Los tatuajes en sus brazos se encendieron brevemente mientras
bajaba la cabeza.
Froté la mano por su pelo. Se estaba poniendo largo. Necesitaba
recordarle que se lo corte. Se le olvidarían tantas cosas si yo no se las
recordaba.
El dijo: "Sí. Sí." Tosió. "Él lo hizo. Y yo se lo devolví."

ESTÁBAMOS CORRIENDO en la luna llena.


Los lobos me rodearon mientras los árboles azotaban alrededor.
Ellos aullaron y ladraron y vivieron y rieron.
Joe se mantuvo acercándose más y más. Era casi tan grande
como Mark ahora. Cuando se convirtiera en Alfa, él sería del tamaño
de Thomas.
Llegamos a nuestro claro. Los otros se fueron por delante,
persiguiéndose los unos a los otros. Mordisqueando patas y colas.
Joe no dejó mi lado.
Una vez me dijo que cuando el lobo se hacía cargo, toda
racionalidad humana se iba. Podía entender y podía recordar, pero
estaba en un nivel básico, todo animal e instinto.
Todavía era Joe, pero era un lobo.
Que al parecer decidió que no olía lo suficiente como él. Frotó su
torso sobre mis piernas y muslos.
Apretó la cabeza y el hocico contra mi pecho y cuello, arrastró la
nariz a través de mi piel. Carter y Kelly se acercaron, con ganas de
192
jugar.
Joe les gruñó, un rumor que salió como una advertencia.
Manténganse alejados, dijo. Ladearon la cabeza ante él y se tumbaron.
Se volvió hacia mí y resopló en mi oído y cuello. Carter y Kelly
01/2017
corretearon lentamente hacia adelante.
Joe no les hizo caso, ya que había encontrado algo interesante
para oler detrás de mi oreja. Se acercó un poco más.
Joe tocó con su nariz mi frente. Se acercó más.
Joe se volvió para mirarles. Carter bostezó, como si se aburriera.
Kelly puso la cabeza en sus patas.
Joe se volvió hacia mí.
"Estás siendo tonto,” le dije.
Él me enseñó los dientes, brillantes y nítidos.
Le golpeé el hocico.
Le dije: "No te tengo miedo."
Carter y Kelly saltaron hacia delante, frotándose contra mí en
cada lado.
Joe les gruñó a los dos, los ojos brillantes.
Sólo se rieron de él.
Más tarde, cazaron.
Me acosté de espaldas, mirando la sobrecarga luna.
El aire era cálido y yo estaba feliz.

MATÓ UNA CIERVA y la arrastró fuera para dejarla delante de


mí.
Su lengua colgaba de la boca, los ojos muy abiertos y ciegos.
Le dije: "¿En serio?"
Se pavoneó, con boca cubiertos de sangre y mugre.
"En serio," suspiré.

EL DIJO: "Cuando te encontré, pensé que eras todo mi mundo."


El dijo: "Te di mi lobo porque fue hecho para ti."
El dijo: "Cuando llegó Jessie, se me rompió el corazón."
El dijo: "Intenté que me gustara. Lo prometo. Y lo hago. Lo
193
hice."
El dijo: "Pero la odiaba. La odiaba tanto."
El dijo: "Cuando rompisteis, corrí al bosque y aullé a la luna."
El dijo: "Y entonces olí a ese hombre en ti."
01/2017
El dijo: "Lo olí en ti y tuve que sujetarme de desgarrarte."
El dijo: "Yo quería decirte que esperes."
El dijo, "Quería decirte que tenías que esperar por mí."
El dijo: "Pero no podía. Porque no era justo para ti."
El dijo: "Y entonces llegó Frankie y yo… no sé. Nunca pensé..."
El dijo: "Me confundes. Me pones malo. Eres increíble y
hermoso, y a veces, quiero poner mis dientes en ti, sólo para verte
sangrar. Quiero saber a lo que sabes. Quiero dejar mis marcas en tu
piel. Quiero cubrirte con mi olor hasta que huelas como yo. No quiero
que nadie te toque alguna vez de nuevo. Te quiero. Cada parte de ti.
Quiero decirte que rompas el vínculo con Gordo ya que me quema que
estés atado a alguien más, además de mí. Quiero decir que puedo ser
una buena persona. Quiero que sepas que no lo soy. Quiero
convertirte. Quiero que seas un lobo para que podamos correr entre los
árboles. Quiero que te quedes humano para que nunca pierdas esa
parte de ti. Si algo llegara a pasarte, si estuvieses a punto de morir, te
convierto, porque nunca podría perderte. No puedo permitir que me
dejes alguna vez. No puedo dejar que nada te lleve de mí.”
El dijo: "Richard me dijo cosas. Cosas terribles."

SE ME CORTÓ la respiración en el pecho. Mi mano se congeló


en su cabello.
Las estrellas brillaban por encima de nosotros. La hierba se
sentía fría en mi espalda. La cabeza de Joe era muy pesada en mi
estómago. Yo bajé la vista hacia él. Le brillaban los ojos hacia mí,
oscuros y más salvajes que nunca lo había visto.
Podría haber dicho, "Silencio. No necesitamos hablar de él."
Podría haber dicho, "No importa. No te puede tocar."
Podría haber dicho, "Voy a encontrarlo y matarlo por ti. Dime
dónde está."
194
Lo que dije fue "¿De verdad?"
No sabía si eso era lo que había que decir.
Joe dejó salir el aire temblorosamente. "Sí."
"Bueno."
01/2017
"Ox."
"¿Sí?" Me las arreglé decir a través de la rabia y el ansía asesino
en mi corazón.
"Está bien."
Por supuesto que podía olerlo. Me pregunto qué aroma tenía la
rabia. Pensé que probablemente quemaba.
Así que le dije: "Está bien."
"Necesitas saber. Antes."
"¿Antes de qué?"
Volvió un poco la cabeza y se frotó nariz contra mi lado, a lo
largo de una costilla. "Para que lo sepas. Todo."
"No estás roto.”
El dijo: "No sabes eso."
Le dije: "Lo sé. Estás vivo. Si puedes tomar otro aliento, si
puedes dar un paso más, entonces, no estás roto. Maltratado, tal vez.
Magullado. Agrietado. Pero nunca roto.”
El dijo: "Richard me dijo que mi familia ya no me quería, que me
habían dado a él y quería que yo sangrara.”
Tuve que detenerme de aullar un canto de desesperación.
El dijo, "Richard dijo que era mi culpa lo que estaba sucediendo.
Que si solo hubiera sido un mejor hijo, si solo hubiera sido un chico
mejor, nada de esto habría sucedido. Dijo que me odiaban porque yo
no era el Alfa que querían. Que yo era demasiado pequeño. Que no era
un buen lobo. Que no merecía ser Alfa porque me gustaría que la
manada se rompa y todo el mundo iba a morir. Y sería mi peso a
cargar.”
Él suspiró. "No sé si puedo explicarlo, la verdad. Esa sensación
en el interior. El Alfa. Yo todavía no soy uno, pero estoy cerca. Como
burbujas justo debajo de la superficie. Hay momentos en los que todo
lo que puedo pensar es marcarte para que todos sepan que me
195
perteneces. Tallar mi nombre en tu piel para que nunca me olvides.
Ocultar a mi familia lejos para que nadie pueda hacerles daño. Tengo
que proteger lo que es mío. Richard trató de quitarme eso, y creo que
lo hizo peor. Creo que no sabía que lo estaba haciendo peor."
01/2017
Le dije: "No es malo,” aunque no estaba seguro de si eso era
exactamente correcto.
Sus ojos brillaron hacia mí en la oscuridad, de color naranja con
manchas de rojo. Su voz era un gruñido cuando dijo: "Quiero tu sangre
en mi lengua. Quiero abrirte y arrastrarme dentro de ti. Soy un
monstruo a causa de las cosas que podría hacerte, cosas que no sería
capaz de impedirme hacer." Miró hacia otro lado y respiró tranquilo.
Otra vez. Y luego otra. Cuando volvió a hablar, su voz era más
tranquila. "Papá lo sabe. Mamá también lo hace. Es por eso que voy
con él. Al medio del bosque. Para obtener el control. Por mí. Por ellos.
Por ti. Porque él rompió algo en mí. Me hizo de esta manera. Él hizo
que quiera ser un monstruo, y no creo que pueda detenerlo.”
Aparté un mechón de pelo de su frente. "No te tengo miedo.
Nunca lo he tenido."
"Tal vez deberías tenerlo."
"Joe." Un indicio de molestia se filtró en mi voz.
"Yo mataría por ti," dijo con dureza. "Si alguien trata de hacerte
daño. Yo los mataría."
Le dije: "Lo sé,” y dije: "Porque yo haría lo mismo por ti."
Se echó a reír, y estaba mezclado con su lobo, todo mordiscos y
gruñidos. "Lo veo. A veces. Cuando cierro los ojos."
"Lo sé."
"No sé si alguna vez va a desaparecer."
"También lo sé."
"¿Y todavía dices sí?"
Le dije: "Sí,” y moví mi mano en su pelo otra vez. Él suspiró.
Vimos las estrellas.
Eran mucho más grandes de lo que podríamos esperar ser.
Alguien me dijo una vez que la luz que vemos de ellas tiene
cientos de miles de años de antigüedad. Que la estrella podría haber
196
muerto y nunca lo sabríamos ya que aún parecía viva. Me pareció que
era una cosa terrible. Que las estrellas podían mentir.
Le dije: "¿Tienes miedo?"
"Sí,” dijo inmediatamente. Entonces, "¿De qué?"
01/2017
"Llegar a ser el Alfa."
"Tal vez. A veces. Creo que va a ir bien, ¿sabes? Y entonces creo
que no lo hará."
"Lo vas a hacer bien."
"¿Sí?"
"Te ayudaré." Porque lo haría.
Se quedó en silencio durante un tiempo. "No pensaba que
llegaríamos aquí."
Hizo daño escuchar eso. A los dos. "Lo siento."
Sacudió la cabeza. "No lo hagas. Tú tienes una opción. Eres un
ser humano."
Dije: "¿Y tú? ¿Tienes elección?"
El dijo: "Tú. Siempre te elegiría. No me importa si es un impulso
biológico. No me importa si se trata del destino. No me importa si
fuiste hecho específicamente para mí. No importa. Porque yo te
elegiría, sin importar qué.”
Pensé en besarle entonces. Pensé en ello un poco. Pero no lo
hice. Debí haberlo hecho.
En su lugar, le dije: "No eres un monstruo,” y le toqué la mejilla.
Sus orejas. Sus labios. "No lo eres. Te lo prometo. Te lo juro. No lo
eres."
Y él dijo, "Ox. Ox. Ox." Y me sacudí y me rompí y me derrumbé
con él.
Creo que los dos lloramos un poco después.
Porque todavía no éramos hombres.

197

01/2017
conseguir un oso / herirte

A VECES conducía a casa en el viejo camión que Gordo me


había comprado.
La mayoría de las veces, volvía a casa andando porque sabía que
Joe estaría allí. 198
Podía contar con él. No necesitaba ninguna explicación.
Simplemente era así.
Así que por supuesto que él estaba allí, días más tarde. De pie en
la sombra de un viejo olmo, el sol se filtraba a través de las hojas y
bailaba en sus brazos y cuello. Había sido pequeño, antes. Ese primer 01/2017
día. El pequeño de la manada. El pequeño tornado.
Pero ya no más. Parte de ello era la genética. Parte de ello era
que se estaba convirtiendo en un Alfa. Había crecido, y sé que él oyó
el momento en el que mi corazón tropezó, porque sonrió como si
estuviera complacido.
"Hola, Joe."
"Hola. Hola, Ox.”
Me detuve frente a él, seguro. Sólo había pasado una semana
desde esta… cosa. Esta cosa que había empezado. Esto... que hay
entre nosotros.
"Hola,” dije sin convicción, las palabras secas en mi lengua. Nos
miramos el uno al otro. Fue estúpido.
Así que dije: "Esto es extraño,” y, al mismo tiempo, Joe dijo,
"Quiero tener una cita."
Me atraganté con mi lengua. Y tosí. Y, finalmente, dije: "Sí.
Claro. Bien. Sí. Suena muy bien. Cuándo. ¿Ahora? Podríamos ir
ahora."
Sus ojos se agrandaron. "¿Ahora mismo?"
Le dije: "¡No! No, no era mi intención. Ya sabes. Podríamos ir."
"Oh. Bueno. ¿Tal vez? Nosotros podríamos ir… A alguna parte."
"¿Vas a traerme más animales muertos o mini muffins?" Espeté.
Luego me encogí. "Tú… ah. No tienes por qué hacerlo." Ni siquiera
llegué a conseguir un mini muffin porque los muchachos del taller a se
lo habían comido todo. A excepción de Gordo. Gordo solamente les
fulminó con la mirada.
Me miró de forma extraña. "¿Quieres más animales? ¡Puedo ir a
cazar en este momento! Te conseguiré otros ciervos. O un oso. ¡Te
daré un oso!"
199
Luego empezó a quitarse la ropa, por lo que dije: "¿Te estás
desnudando?" Debido a toda esa piel.
Su camisa estaba ya fuera cuando dijo: "¿Qué?"
Me agarré a lo único que tenía sentido. "¡Tienes diecisiete años!"
01/2017
"No por mucho más tiempo,” dijo, y su voz era profunda. Porque
estaba mirando lascivamente.
En lugar de centrarme en eso, dije, "No necesito un oso."
"¿Ciervo?" preguntó.
Negué con la cabeza, porque la idea de él arrastrando un ciervo
muerto fuera del bosque y dejándole en el césped delantero me dio
náuseas.
"Debes ponerte la camisa de nuevo,” le dije.
Él me miró de soslayo. "¿Por qué?"
"Debido a que… ya sabes. Todo esto." Agité la mano en todo su
ser.
Luego sonrió. Y fue malvado. "¿Todo esto?" Flexionó su pecho.
Sucio.
Me las arreglé para decir: "Sí. Para todo eso."
Dio un paso hacia mí. "Nosotros podríamos… ya sabes." Él
movió las cejas hacia mí y pensé, joder.
Di un paso hacia atrás. "O podríamos esperar hasta que tengas
dieciocho años."
Ahora me miraba. Había un poco de lobo en ello. "No es así
como funciona esto."
"Sí, porque tú sabes cómo funciona esto. Con todo el cortejo que
has hecho."
"No puedo esperar hasta que sea Alfa y poder decirte lo que
debes hacer todo el tiempo."
"Voy a decirle a tu padre que sólo deseas ser alfa para poder
entrar en mis pantalones."
Él gimió. "No hables de mi padre mientras estoy tratando de
seducirte."
"Deja de hablar,” le supliqué. "Por favor." 200
Y luego, por supuesto, Carter y Kelly aparecieron, en su carrera.
Se detuvieron y nos miraron.
Nosotros los miramos también. Me sentía culpable. Debido a que
su hermano menor de edad estaba sin camisa y es probable que olía a
prostíbulo donde estábamos.
01/2017
Kelly dijo, "Esto es incómodo."
Le dije: "¡No pasó nada!"
Carter dijo: "Oh, Dios mío, apesta como a sexo."
Joe dijo: "Voy a matar a un oso para él."
Hubo más miradas.
Kelly dijo, "Estoy muy incómodo en este momento."
Le dije: "Ponte la ropa de nuevo."
Carter dijo: "Es como si me estuviera ahogando en feromonas y
erecciones."
Joe dijo, "O tal vez un ciervo."
Todos miramos.
Kelly dijo, "Espero que ambos sepan que me han arruinado de
por vida."
Le dije: "Tu camisa, Joe. Ponte la camisa."
Y entonces, sólo porque era un idiota, dijo Carter, "Es una buena
cosa que haya tomado el primer beso gay de Ox, como hace años. De
nada."
Joe rugió y Carter rió y despegó, la camisa de Joe cayó al suelo y
sus pantalones cortos se desgarraron mientras cambiaba a su lobo.
Corrieron a través de los árboles, Joe gruñó y aulló de rabia.
Kelly y yo nos quedamos en el camino de tierra. Y yo dije, “Así
que…”
"Sí,” dijo Kelly.
"¿Él realmente va a matar a un oso?"
Kelly resopló. "Probablemente. Ahora que tú lo has hecho con
Carter."
"¡No lo hice con Carter!"
"¿Pero lo besaste?"
201
"Él me besó."
"Realmente no veo la diferencia."
"Él es hétero."
Kelly arqueó una ceja. "No sé si los hombres lobo se identifican
01/2017
como nada más que flexibles."
"Pero… él dijo… él me dijo…"
Kelly puso los ojos en blanco.
"No sé nada sobre los hombres lobo," murmuré.
Kelly resopló al oír el eco del rugido furioso de Joe a través del
bosque. "Estoy bastante seguro de que estamos escuchando un
fratricidio,” dijo.
"No sé lo que es eso."
Kelly dijo, "Joe va a matar a Carter."
"¿De verdad?"
Kelly se encogió de hombros. "Probablemente. Ciertamente
suena como que él quiere."
"No pareces demasiado preocupado por eso."
"Eh," dijo Kelly. "¿Qué se puede hacer? No he tenido relaciones
sexuales, ya sea con un chico o una chica, todavía."
"Eh. ¿Gracias por compartir?"
"He pensado en ello,” dijo.
"Bueno."
"Parece que una gran cantidad de trabajo,” dijo con el ceño
fruncido cuando un lobo chocó con un árbol por el sonido que hizo.
"Lo es,” le aseguré.
"Lo hice con un chico, sin embargo," dijo.
"¿Qué? ¿Cuándo?"
"En esa… cosa. Ni siquiera sé. Entonces había una chica. No sé
si cuenta, sin embargo. Ella sólo… puso su lengua en mi cara. Como,
cerca de mi nariz."
"¿Bien?"
"¿Es malo tener veintiún años y no haber tenido relaciones
sexuales?"
"Eh… ¿no? ¿Por qué me lo preguntas?"
202
Se me quedó mirando. "Eres el futuro compañero del futuro Alfa.
Tienes que responder a preguntas como esta."
"¿Tengo?"
"Sí. Es, algo así como tu trabajo".
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"Oh. ¿Nadie me dijo?"
"¿Qué crees que ibas a hacer?"
"¿Honestamente? No estoy realmente seguro. Esto fue todo tan…
repentino."
"¿Cuando tuviste una erección por Joe?" preguntó con simpatía.
"Oh Dios mío."
"Así que hay que dar consejos y esas cosas. Ayudar a la manada
cuando tenemos problemas. Es lo que hace mamá. Es lo que ella
también hizo. Cuando la manada era más grande."
"No soy tu madre."
Descartó eso con un movimiento de su mano. "Bien podrías ser."
Su boca se torció. "O algo por el estilo. ¿Papá?"
"Me aseguraré de que nunca forniques."
El se encogió de hombros. "Estoy seguro de que va a suceder
cuando esté listo."
Asentí. "Y ni un día antes. No dejes que nadie te presione para
hacer nada."
Él sonrió. "Gracias papá."
Tomé aire para detenerme de romperle la cara. Él se habría
curado mientras yo me alejaría con una fractura en la mano de todos
modos. "Está bien. No soy muy bueno hablando. O aconsejando. O
mucho más." Porque si lo necesitaba, si me necesitaban, entonces yo
haría lo que pudiera.
"Lo haces bien."
Le sonreí. "¿Sí?"
"Excepto por la parte en la que lo has hecho con Carter antes que
con Joe y nunca ha llegado a aprovechar eso.”
Los lobos gruñían en algún lugar del bosque. Le dije: "Eso se
está alargando."
203

"JOE ME LLEVARÁ a una cita," le dije a mamá porque yo le


contaba siempre todo. Parecía más fácil de esa manera.
Ella dijo: "Oh, ¿dónde?"
01/2017
Me encogí de hombros. "No sé. Podría matar un oso para mí."
Ella asintió. "Suena bastante bien. Bueno… diviértete con eso.
Tengo que llegar a la cafetería. No te acuestes con él todavía."
Casi me caí. "Eh. ¿De acuerdo?"
Ella suspiró. "Quieres, sin embargo."
"Jesucristo, mamá…"
"¿Me necesitas para que compre algunos condones? Creo que
tengo un cupón."
Golpeé la cabeza en la mesa de la cocina. "Por favor, déjalo. Por
favor."
Así que ella me dio un beso en la frente y se fue a trabajar.

FUIMOS a una cita.


Fue incómodo.
No por nosotros.
Bueno. No sólo por nosotros. Llamó a la puerta.
La abrí, incluso antes de que terminara.
El dijo: "Estos son para ti." Me entregó más mini muffins. Y
luego se quejó, "No pude encontrar ningún oso."
Le dije: "Está bien." Porque, honestamente no sé lo que habría
hecho con cadáver de oso.
Se frotó la parte posterior de la cabeza. "Lo siento."
"Por lo tanto, ¿mini muffins?"
Sonrió brillantemente. "Mini muffins.”
"Estoy bien con eso."
"Te ves caliente,” espetó. Luego frunció el ceño. "Quiero decir,
te ves muy bien. Voy a mantener la clase. Mamá me dijo que lo
mantenga con clase."
Miré hacia abajo. Yo llevaba pantalones vaqueros y una camisa
roja abotonada. "¿Gracias?" Le pregunté. Pero quería corresponderle
204
también, por lo que dije, "Gracias". Y luego, "Te ves muy bien
también." A pesar de mi boca traidora a punto de decir follable en
lugar de muy bien. "Me gustan tus… pantalones."
"Mis pantalones,” dijo.
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Pantalones grises. ¿Lana, tal vez?
Me quedé mirándolos.
Y dijo: "¿De verdad? ¿Y qué te gusta de ellos? ¿Tal vez cómo se
verían en tu suelo?" Sus ojos se abrieron. "Guau. Eso sonaba con más
clase en mi cabeza."
¿Cómo se había movido mucho más cerca sin que me diera
cuenta? Podía sentir su aliento en mi mejilla. "Nosotros,” le dije. "Eh.
Debemos. ¿Irnos?"
El dijo: "Podríamos quedarnos,” y sus labios rasparon contra mi
mejilla.
Así que dije: "Gracias por los muffins," y me aparté.
Me miró. "Puedo olerlo, ya sabes."
Y dije: "Eso no es normal."
Él puso los ojos en blanco y me arrastró hasta el coche de
Elizabeth.
Era caro. Con tantos botones. Pulsó uno y mi asiento vibraba y le
dije: "Ooooh.”
También fuimos al único lugar lujoso en Green Creek. Y por
"lujoso" Quiero decir que era el único lugar que tenía manteles y
servilletas dobladas.
Así que, por supuesto, Frankie era el camarero.
El dijo: "¡Hola, Joe!" con una gran sonrisa. Me miró. E hizo una
mueca. "Y Ox." Le salió más estirado.
"Yo no lo sabía,” Joe me dijo, sus ojos muy abiertos.
Le dije: "Está bien." Porque lo estaba. No me importaba. El
hecho de que Frankie había llegado antes no significaba nada para mí.
"Hola, Frankie. Es bueno verte de nuevo."
Frankie no me hizo caso y dijo: "Así que, ¿cómo has estado? No
te he visto este verano. ¿Excitado por el último año?"
205
Joe dijo: "Las cosas están bien. Yo he estado…"
Y lo que dije: "Me gustaría una limonada, y ¿cuál es el especial?"
Frankie me miró, y pensé que Joe estaba a punto de reírse de su
estúpida cabeza.
01/2017
Frankie nos dijo los especiales. Sarcásticamente. Y luego se
volvió de nuevo a Joe y le dijo: "Lo siento. ¿Decías?"
Y Joe dijo, "¿Tal vez nos darías un tiempo para decidir?"
Frankie dijo: "¿Seguro?"
Dije, “Si."
Así que Frankie se fue.
Joe dijo: "Eso fue increíble."
Fruncí el ceño al menú. Yo no conocía la mitad de las cosas que
había ahí. Sólo quería una hamburguesa. "Tú, estabas celoso,"
canturreó Joe.
"No, no lo estaba."
Él me dio una patada por debajo de la mesa.
Lo ignoré porque acababa de encontrar hamburguesas en el
menú.
Joe dijo, "Ox".
Me quedé mirando el menú.
"Ox. Ox. Ox."
Dije, “¡Qué!"
"Tan celoso," susurró.
Frankie trajo la limonada. Se derramó sobre la mesa cuando la
dejó. El dijo: "Vaya,” y dejó el agua de Joe con cuidado. Y entonces él
se quedó allí.
Le dije: "Más tiempo".
Frankie miró a Joe.
Joe dijo, "Ox,” y estaba divertido.
Y la mujer detrás de mí dijo, "¿Ox?"
Joe gruñó bajo en su pecho. Frankie arqueó una ceja.
Me giré. Jessie estaba sentada en una mesa detrás de nosotros
con una mujer que no conocía. Dije, "Hola, Jessie."
Frankie dijo: "Así que, Joe. Estaba pensando."
206
Joe dijo: "Bueno, hola, Jessie."
Miró por encima del hombro. "Hey, Joe. Es bueno verte." Había
una pequeña sonrisa en su rostro como si supiera algo que yo no sabía.
Ella dijo, "¿Saliendo por la ciudad?" y lo supe.
01/2017
Le dije: "Sí,” pero mantuve la cara y el tono neutral.
Frankie dijo, "Joe, yo estaba pensando. Verás, hay…"
Joe dijo: "Así que, Jessie, creo que podría estar en tu clase el
próximo semestre."
Yo dije: "Oh, no."
Jessie dijo: "¿Es eso cierto?"
Frankie dijo: "Sí, yo también,” y todos menos yo le ignoraron.
Traté de hacer que se vaya por fuerza de voluntad. No funcionó.
"Será emocionante,” dijo. "Vamos a leer algunos grandes libros.
Habrá algunos proyectos interesantes. No me podéis llamar Jessie en
clase, sin embargo. Tendréis que llamarme…"
Joe dijo: "¿Es cierto? No puedo esperar." Él no parecía que
quería decir eso en absoluto.
Le dije a Frankie, "No estamos listos para pedir aún," debido a
que no estaba recibiendo el mensaje.
La mujer que estaba con Jessie dijo, "¿Ox? Oh, no eres tú…?" Se
interrumpió, teniendo la decencia de sonrojarse.
"Sí", dijo Jessie. "Este es Ox."
"Es tan… grande,” la mujer dijo como si yo no estuviera sentado
allí mismo. "Mira sus manos." Todos miraron a mis manos. Las
escondí en mi regazo.
Jessie sonrió y dijo: "Sabes lo que dicen de un hombre con
grandes manos."
"Estamos en una cita,” dijo Joe en voz muy alta.
Frankie dijo: "¿Vosotros, qué? Pero es tan viejo."
Jessie dijo, "¿Estáis en qué? Pero él es tan joven."
Joe y yo dijimos, "Hey,” al mismo tiempo, sonando igual de
ofendidos. "Solo tiene veintitrés años," dijo Joe.
Dije: "Casi tiene dieciocho." Y Dios, el argumento sonaba
207
horrible.
Frankie dijo: "Lo sabía. Durante todo el tiempo." Se veía
molesto.
Jessie dijo, "Habría apostado por ello." Ella parecía divertida y
01/2017
herida. Era una combinación extraña.
Le dije: "¿Qué?"
Joe dijo: "No. Frankie. No es así. Bueno, lo era, pero eso no es
todo."
Frankie dijo: "Oh, por favor. Sólo hablabas de Ox cada segundo
de cada día."
Jessie dijo, "Siempre fue Joe, Joe, Joe."
"¿No tienes otras mesas que atender?" Le pregunté a Frankie.
"Somos los mejores amigos," le dijo Joe a Jessie.
"No,” dijo Frankie. "Noche tranquila."
"Oh, siempre he sido consciente de ello", dijo Jessie. "Incluso
cuando estábamos saliendo…”
Joe presionó su pie contra el mío mientras gruñía. Presioné el
suyo. Vi un destello de color naranja en sus ojos.
Le dije: "Joe.”
El me miró.
Le dije: "Quédate conmigo".
El dijo: "Es demasiado fuerte."
Tomé su mano. Se enroscó en la mía. Sentí los pinchazos de las
garras.
Le dije: "Joe".
El dijo, "Lo necesito."
Le dije: "Está bien."
Frankie dijo, "Joe, yo…"
"Vete,” le dije. "Ahora."
Jessie dijo: "¿Está bien?"
Le dije: "Lo estará. Por favor, sólo tienes que volver a tu cena."
Frankie se alejó.
Jessie se dio la vuelta.
Sólo tenía ojos para Joe. Siempre Joe.
208
Sus fosas nasales flamearon. El dijo: "Estás sangrando."
Le dije: "No hace daño. Nunca me harías daño."
Joe dijo, "Ox", y yo dije: "Vamos."
Así que nos fuimos.
01/2017

CAMINAMOS por el bosque.


Tomó mi mano y la llevó hasta su rostro.
La piel estaba ligeramente hinchada. Un poco de rojo. Pequeños
copos de sangre seca cubrían mi palma. Me detuve y esperé a que
terminara lo que estaba haciendo.
El dijo: "Te lo dije".
"¿El qué?"
"¿Recuerdas?"
"¿Sí, pero qué?"
"Que quería ver tu sangre. Que quería saborearla."
Le dije: "Sí, pero nunca me harías daño para hacerlo."
"¿Cómo lo sabes?" Y allí estaba ese destello de ojos de
Halloween.
"Porque te conozco." Y se acercó más.
"Yo puedo hacerte daño", dijo.
"Lo sé."
"Tengo garras y dientes.". Su pecho chocó con el mío.
"Lo sé. No me vas a ahuyentar, Joe."
Su mirada se quebró. "Yo no…"
"O eso, o me estás probando."
"Ox."
Le dije: "No. Tú querías esto. Tú me has dado tu lobo. Tú has
venido detrás de mí."
"No es…"
"No va a funcionar."
Y había miedo allí. Temor real. "¿El que no lo hará?" Dijo con
voz ronca.
"Ahuyentarme. Yo sé en lo que estoy. Habría corrido hace
mucho tiempo si no podía manejar la situación. Mi papá me dijo que
209
iba a conseguir mierda toda mi vida. Y joder si no lo creí. Ya no. Ya
no lo hago. Así que no me des tu mierda. No voy a tomarla. Nunca lo
haré.”
Su aliento en mi cara.
01/2017
Este era Joe. Y yo era Ox.
Su nariz tocó la mía.
Mis manos encontraron su cintura. Se estremeció bajo mi toque.
Él retumbó profundo desde su pecho.
Dijo, "Mío.”
Mi mejilla raspó contra la suya.
El lobo gruñó, "Mío.” Era una cosa grande y terrible.
Así que dije: "Sí. Joe. Sí. Sí."
Y me volví para besarlo.
Pero antes de que nuestros labios pudieran juntarse, un aullido se
levantó, haciendo eco a través de los árboles. Las aves levantaron el
vuelo. El bosque se sacudió con él.
Era Thomas. De eso no tenía ninguna duda. Porque conocía a mi
Alfa.
Pero era una canción llena de tanta rabia y desesperación que me
echó hacia atrás, los enlaces con la manada en mi cabeza y corazón de
color rojo y azul.
Y violeta. Tanto violeta que estaba casi enterrado en ello.
Los ojos de Joe cobraron vida, y cantó su respuesta. Podía oír el
miedo en ella. El puro miedo frío. La canción en sí era Alfa y Beta de
color rojo anaranjado. Y azul. Tan azul.
Se perdió en los árboles que nos rodeaban.
Todo estaba en silencio mientras luchaba por respirar.
Él dijo: "Hay que darse prisa,” y sus ojos ardían.
Y así lo hicimos.
Y todo cambió una vez más.
210

01/2017
palabra de advertencia / es un derecho

HABIA HOMBRES en la casa Bennett.


Hombres que nunca habían visto antes.
Se detuvieron frente a la casa al lado de SUV negros.
Nos oyeron venir y por un momento, sus ojos brillaron en color 211
naranja en la oscuridad y me preguntaba si Joe y yo podríamos con
ellos. Nos superaban en número pero no éramos débiles. Thomas se
había encargado de eso.
No era necesario. Thomas salió al porche y gruñó
moderadamente. Los hombres se retiraron. Otro hombre salió de detrás 01/2017
de él.
Osmond. El hombre que había venido en el invierno.
El dijo: "Estaros quietos. Todos vosotros."
Los hombres próximos a los SUV se apartaron de Joe y de mí,
los ojos explorando el bosque detrás de nosotros.
Osmond dijo, "¿Dónde está tu brujo?"
Thomas dijo: "Él va a estar aquí", y me pregunté qué habría
pensado Gordo de eso. Ser llamado el brujo de Thomas.
"¿Qué pasó?" Joe exigió.
"Id adentro", dijo Thomas. "La manada está esperando."
Joe parecía que estaba dispuesto a discutir, pero los ojos de
Thomas se pusieron rojos y Joe no dijo nada. Caminó detrás de su
padre y entró en la casa.
Me moví para seguirles.
Thomas me tocó el hombro y me hizo parar. "Lo siento," dijo.
"¿Por qué?"
"Yo sé que estabas en una cita."
Me encogí de hombros. "¿Esto es importante?"
El dijo, “Sí."
Yo dije: "Entonces está bien."
Thomas suspiró. "Joe es muy afortunado".
Osmond dijo, "¿Cita? ¿Con Joe? Thomas, él es humano y…"
Thomas lo tenía inmovilizado contra la pared antes de que
pudiera pensar en reaccionar. Los Betas detrás de nosotros gruñeron en
respuesta, pero no hicieron más. Puede que tuvieron alguna lealtad
hacía Osmond, pero conocían su lugar.
De todos modos, me moví hasta quedar de espaldas a Thomas,
mirando a los lobos delante de mí. Yo no dejaría a mi Alfa sin
protección.
"Una palabra de advertencia," dijo Thomas, voz implacable y
212
fría. Miré hacia él por encima del hombro. "No vas a entrar en mi
territorio, en mi hogar, y emitir un juicio sobre cosas sobre las que no
sabes nada. Mi hijo ha elegido. No te concierne. El especismo no tiene
lugar en Green Creek o en mi manada."
01/2017
"Pero va a ser el Alfa. ¿Qué piensas qué…" Fue interrumpido
cuando Thomas cambió a su media forma, sus colmillos descendieron,
sus músculos expandieron.
"Este. No. Es. Asunto. Tuyo." dijo Thomas.
Osmond asintió.
"Discúlpate con Ox.”
Ojos de color naranja.
Thomas gruñó, "Ahora".
"No quería ofender," dijo rígidamente Osmond, mirando hacia
mí. "Mis disculpas, Ox".
No dije nada cuando me di la vuelta, lejos de los lobos detrás de
nosotros.
Thomas se apartó y Osmond se desplomó contra la casa. Los
betas en el patio no hicieron nada.
Thomas dijo, "Ox, únete a ellos en el interior, si quieres." Nunca
apartó los ojos de Osmond.
Toqué su brazo. "¿Está seguro? Me podría quedar y ayudarle."
Él sonrió en silencio. "Será sólo un momento, Ox.”
Entré en la casa.
Los otros estaban en la sala de estar. Mark estaba de pie, mirando
por la ventana, su rostro contraído.
Elizabeth estaba hablando en voz baja a Joe, pero no podía oír lo
que decían.
Carter y Kelly se pusieron de pie tan pronto como entré y se
apiñaron a mi alrededor. Los dos hacían un bajo ruido desde el pecho y
pude sentirlo vibrar dentro de mí. No sabía si era para mi beneficio o
el de ellos.
"¿Todo bien?" Kelly me preguntó.
"Sí. ¿Qué está pasando?"
Carter dijo: "Ni idea. Osmond y sus perras vinieron y entraron en
213
la oficina de papá. Cinco minutos más tarde, papá salió hecho una
furia, rompiendo la puerta de sus bisagras y aullando para que tú y Joe
volvieran a casa."
Dije: "Mamá. ¿Dónde está mi madre?"
01/2017
"Gordo,” dijo Kelly. "Él la está recogiendo en el trabajo."
"¿Es malo?" Porque sabrían mejor que yo. Ellos miraron hacia
otro lado.
Thomas entró. Ignoró al resto de nosotros y fue hacia Joe y
Elizabeth. Oí decir a Joe, "¿Qué pasó?" pero Thomas lo hizo callar con
suavidad y le dijo que esperara.
Osmond le siguió y él deliberadamente evitó mis ojos.
Fue sólo minutos después de que un coche se acercó. Osmond se
tensó, pero Thomas dijo, "El brujo y la madre de Ox.”
Hubo unos gruñidos fuera, pero oí decir a Gordo, "Oh cállate la
boca antes de que queme sus traseros peludos."
Los ojos de mamá estaban muy abiertos mientras caminaba por
la puerta. Ella me buscó y me tomó la mano. Le dije que no sabía lo
que estaba ocurriendo.
Gordo entró en un momento más tarde y se tensó ligeramente.
"Osmond," dijo.
"Livingstone", dijo Osmond, sonando muy formal.
"Esto no va a ser bueno, ¿verdad?"
Osmond suspiró. "Nunca lo es, Gordo. Siento que haya llegado a
esto. El…"
"Ox,” dijo Thomas.
Le miré mientras Osmond se quedó en silencio.
"¿Recuerdas lo que dije? Acerca de los vínculos."
Había dicho muchas cosas acerca de los vínculos. Le dije eso.
El dijo: "Tirarán. En tiempos de gran incertidumbre. Ellos
tirarán. Como si nunca los has sentido antes tirar. Tendrás que
mantenerte lo más fuerte que puedas. ¿Entiendes?"
"Thomas," dijo Gordo con el ceño fruncido. "¿Qué diablos
ocurrió?"
Thomas no le hizo caso. Sólo tenía ojos para mí. "¿Lo
214
entiendes?"
Le dije: "Sí. Sí." Porque lo hacía. Pensé que lo hacía. Podía sentir
la tensión creciente en la habitación y había pequeños parpadeos en mi
piel. En mi cabeza. En mi pecho. Tirando de mí hacia Joe. Hacia
01/2017
Gordo. Toqué esas pequeñas cadenas que nos ataban juntos y envié de
vuelta una ola de calma y paz y está bien, estamos todos bien porque
somos manada manada, incluso si Gordo no lo era. Realmente no.
Pero él estaba atado a mí. Y yo estaba atado a ellos.
"¿Ancla?" preguntó Osmond. "¿de quién?"
"Mío,” dijo Joe, sus ojos llameando en color naranja.
Gordo dijo, "Y mío." El cuervo en su brazo brilló brevemente y
parecía a punto de emprender el vuelo.
Osmond me miraba, la cabeza inclinada. "¿Simplemente, quién
eres tú?"
"Soy Ox,” le dije. "Sólo Ox. Eso es todo."
Por alguna razón, no se veía como si me creyera. Fue la cosa más
extraña.
Thomas dijo, "Richard Collins ha escapado,” y el aire fue
succionado fuera de la habitación.
Casi dije, "¿Quién?" pero luego recordé y la ira que floreció a
través de mí la sentí como si fuera un incendio. Era una rabia terrible,
y por primera vez en mi vida, he pensado en el efecto que el asesinato
tendría sobre el alma. Seguramente lo mellaría pieza por pieza hasta
que no quedara nada más que ruinas carbonizadas, espirales de humo
en el aire y el sabor de las cenizas en la lengua.
Pero era asesinato sobre lo que pensaba. Y condenadas sean las
consecuencias.
Si Richard hubiera mostrado su rostro en este momento, lo habría
matado sin remordimientos.
Si él hubiera puesto sus manos en señal de rendición, habría
terminado de tomar su vida sin pensarlo dos veces. Si hubiera pedido
perdón, habría derramado su sangre sin dudar.
Yo estaba casi consumido por la ira porque era Joe y era injusto
215
y ¿no era mío ahora?
¿No era mío para proteger y cuidar?
Lo era, pero el vínculo entre nosotros no era completo. Él me
había reclamado, pero no me había marcado.
01/2017
Y era injusto. Debido a que se suponía que teníamos tiempo.
Para hacerlo de la manera que quería. La forma en la que queríamos.
Hubo una mano en mi hombro. Mi madre. Hubo una mano en la
parte de atrás de mi cuello y era Gordo. No era manada. Él no lo era.
Por su propia elección. Pero estaba cerca. Yo era su ancla, y estaba
aprendiendo como podría ser posible si lo anterior era cierto.
Le dije: "¿Cómo?" porque Thomas había dicho que estaba en una
jaula. De magia. De algo que no entendía porque no sabía cómo
funcionaba la magia, pero se suponía que su lobo estaría contenido.
Me preguntaba lo estúpido que era para creer todo lo que dijeron sin
cuestionar.
Y luego Gordo dijo: "No, no, no,” y lo supe. Porque Gordo lo
sabía, y empujaba a través del vínculo, todo violeta y azul y había
negro en ahí. Y el negro era miedo. El negro era terror.
Una jaula para un hombre, para contener su lobo, hecha de
magia.
Parecía justo que una jaula de este tipo sólo pueda ser rota por
magia.
Osmond dijo: "Creemos que fue tu padre, Gordo. Creemos que
Robert Livingstone encontró un camino de regreso a la magia y
rompió las barreras que mantenían a Richard Collins."

TOMÉ UNA DECISIÓN. A pesar de que todos mis instintos


estaban gritando JoeJoeJoe, estaba rodeado por la manada y Gordo no
tenía nada.
Se dirigió hacia la puerta. Lo seguí.
Los lobos en el patio se movieron fuera de nuestro camino y dije:
"Gordo.”
Sus tatuajes brillaron con ira y comenzaron a cambiar. Siguió
caminando.
216
Dije, “Para.”
No me hizo caso y llegó a la puerta de su coche.
Con todo lo que tenía, gruñí, "Gordo. Dije para." Rodó fuera de
mí como una tormenta a través de un valle, oscura y eléctrica.
01/2017
Gordo se detuvo.
Los lobos a mi alrededor gimotearon y bajaron sus ojos.
Oí a Osmond salir en el porche de atrás murmurando. "¿Qué
demonios?"
"No entiendes, Ox," dijo Gordo. Su voz era áspera.
"Lo sé."
"No sabes lo que hizo."
"Y no se sabe si incluso fue él."
Sus manos se cerraron en puños a los costados. "La magia tiene
una firma, Ox. Es como una huella digital."
"Pero has dicho que la suya fue tomada de él. ¿Cómo la
consiguió de nuevo?"
Gordo negó con la cabeza. "No sé. Hay... maneras. Pero. Son
oscuras. Es magia jodidamente oscura y ni siquiera puedo empezar a
pensar en lo que esto significa." Llegó a la puerta del coche.
"No puedes irte."
Él suspiró. "Ox. No soy bueno aquí. Yo no soy manada. Tengo
que encontrar como…”
"No me importa. No me importa lo que piensas de la manada o
cualquier otra mierda. Te quedas aquí y vamos a trabajar juntos en
esto. Nada más importa. Te necesito, hombre. Lo sabes. No puedo
hacer esto yo solo.”
El dijo: "No estás solo. La manada está contigo."
Así que dije: "¿Y quién está ahí para ti? Eres mi manada,"
sabiendo que estaba recostada en la culpa, pero no me importaba. No
sabía lo que esto significaba. No sabía quienes eran estas personas,
aparte de las historias de terror.
"Maldita sea," murmuró. "Jodidamente apestas, Ox.”
"Sí."
Esperamos allí. En la oscuridad.
217
Entonces, "Ox, ¿qué si es él?" Y lo dijo en voz baja. Una voz
entrecortada. Nunca le había oído sonar así antes, en todos los años
que lo conocía.
Di un paso hacia adelante y puse mi mano sobre su hombro.
01/2017
Estaba temblando.
Pensé en todas las cosas que podría decir. Y todas las cosas que
no podía porque no las conocía.
Le dije: "No estás solo."
Se estremeció ante eso. No sabía si era bueno o malo.
"¿Recuerdas? ¿Cómo era cuando papá se fue?"
El asintió.
"Estaba asustado."
"Ox…"
"Pero me has ayudado a no tener miedo nunca más."
"¿Sí?"
Y así que dije, "Y ahora es mi turno de hacerlo por ti."
Se volvió tan rápido que casi me tiró al suelo. Pero entonces
Gordo tenía sus brazos alrededor de mí y yo sentí la magia en él,
remolinos de formas y colores, y busqué el verde, el alivio. Estaba allí,
enterrado profundamente entre el violeta y azul, y rojo y naranja.
DE VUELTA a la casa, dije, "Joe.”
El dijo, "Ox,” y me tomó de la mano. Me llevó lejos de los
demás. Sabía que todavía podía oírnos si lo quisieran. Pero sabía que
Thomas no lo permitiría.
Encontramos un rincón oscuro en la casa, lejos de miradas
indiscretas. Lejos de cualquier luz. Sus ojos brillaban en la oscuridad.
El dijo: "No voy a dejar que te pase nada."
Le dije: "Lo sé."
El dijo: "Él va a venir.”
Le dije: "Lo sé."
Joe suspiró. "Quiere ser un Alfa".
"Thomas".
"O yo. Para llegar a papá. Lo intentó una vez. Él podría intentarlo
218
de nuevo."
"¿Por qué? ¿Por qué tu? ¿Por qué Thomas?"
Joe dijo: "Hay cosas. Ox. Lo juro... Yo solo... Hay cosas que no
conoces. Yo nunca..."
01/2017
Traté de mantener mi ira bajo control. Lo hice. Él no se lo
merecía. No después de todo lo que había sucedido.
Pero saber que me mantuvieron en la oscuridad. Que Joe tuvo…
Yo no quería enfadarme.
Le dije: "¿Oh?"
Joe parecía molesto. "No es así."
"Parece bastante claro lo que es."
"Ox."
"Soy parte de la manada."
"Sí."
"Y soy tu compañero."
El dijo “Sí."
"Pero has mantenido cosas lejos de mí."
Y Joe dijo: "No por elección."
"Siempre hay una elección,” le dije, lanzando sus palabras hacia
él.
Él se quejó de su garganta. "No es…"
"¿Qué es? Thomas, quiero decir."
"Yo nunca te mentiría." Joe sonaba como si estuviera
implorando.
Le puse la mano en la parte posterior de su cuello y traje nuestras
frentes juntas. Sus ojos brillantes estaban fijos en los míos, nunca miró
lejos.
Le dije: "Lo sé,” porque lo hacía. Me dije que lo hacía.
Joe frotó la nariz contra la mía y dijo: "Fue el Alfa de más alto
rango de todos nosotros. Él era el líder. Estaba a cargo de todos los
lobos. Dio un paso atrás cuando me llevaron. Y durante años ha habido
interinos. Pero es la línea de sangre Bennett. Es un derecho de
nacimiento. Y se supone que será el mío.” 219
LO DEJARON ir después de lo que pasó con Joe. Él les dijo, por
el bien de su familia, que tenía que irse, y tal vez un día, Joe estaría
listo.
Ellos no quisieron, por supuesto. Osmond y los hombres como él
01/2017
en posiciones de poder. Había consejos. Y organizaciones. Reuniones
de los hombres lobo. Reuniones alfa.
Ellos siguieron a pesar de que Thomas no lo hizo.
Se apartó con el fin de salvar a su hijo.
Y entonces él nunca regresó.
No es de extrañar que Osmond estaba molesto por que yo fuera
humano. Siendo cortejado por Joe.
Joe estaba destinado a ser el próximo gran líder.
Como me dijo que sería cuando él todavía era un niño.
Debería haberlo intentado más.
Debería haber hecho más preguntas.
Pero cuando lo fantástico se revela enfrente de tus ojos, es fácil
ser ciego a todo lo demás.
la bestia/fuego y acero

SE LA LLEVARON el segundo día, mientras el crepúsculo caía.


Estábamos preparados. Lo estábamos. Lo estábamos.
Lo estábamos.
Me dije lo mismo una y otra vez todos los días desde entonces. 220
Lo estábamos.
Lo juro por Dios. Por todo lo que tengo.
Lo estábamos.
Pero no lo suficiente. Nunca fue suficiente. Nunca sería
suficiente. 01/2017
Mamá dijo, "Tengo que ir a casa. Recoger algo de ropa. Un
uniforme de trabajo para mañana."
Le dije: "Voy a ir contigo."
Ella dijo: "Quédate aquí. Es sólo al final del camino. Estás
ocupado con esto."
Y lo estaba. Yo estaba entrenando. Con Thomas. Joe. Los demás.
Osmond me observaba de cerca. Me sentía como si tuviera algo que
demostrarle. Sabiendo lo que era. Mi posición. Dentro de la manada.
Con Joe.
Le dije: "No puedes ir sola."
Osmond dijo, "Voy a enviar a dos de los míos con ella."
Y dije: "Está bien."
Está bien.
Yo dije que está bien. Como si no fuera nada. Cómo si fuera
nada en absoluto.
Elizabeth y Mark estaban dentro. Carter y Kelly estaban
arañándose y cortándose el uno al otro a mi derecha. Gordo estaba
comprobando las barreras alrededor de la ciudad. Osmond estaba
viéndonos moviéndonos hacia adelante y atrás, pero sus ojos seguían
viéndome. Yo era algo que no podía entender. Él se mostró cauteloso.
Curioso. Desde que el tono de mi voz había causado que sus Betas
tiemblen.
No hablamos de ello. O, al menos, nunca oí hablar de ello.
Estaba distraído.
Le dije: "Está bien."
"¿Necesitas algo?" me preguntó, como si nada. Como si fuera
nada.
Negué con la cabeza. Me limpié el sudor de la frente. Esquivé a
la izquierda cuando Joe llegó a mí. Giré una vez. Golpeé mi puño en la
221
parte posterior de su cuello. Lo hizo tropezar.
Le dije: "Nah. Estoy bien." Porque lo estaba. Estaba bien. Yo
estaba bien. Lo desconocido se acercaba a nosotros, un monstruo
capaz de cosas terribles, pero yo estaba con mi familia. El sol brillaba
01/2017
por encima. Había algunas nubes en el cielo. Podía escuchar a los
pájaros. Oler los árboles y la hierba. Era verde. Era todo tan
jodidamente verde que incluso los bordes de color violeta eran
distantes porque éramos manada. Éramos más fuertes que cualquier
cosa que pudiera venir a por nosotros, y si Richard Collins daba la
cara, sería la última cosa que hiciera. Si Robert Livingstone llegara
con olor a ozono y relámpagos, le arrancaría la magia de su piel y se
quedaría en nada. Esta era una promesa. Debido a Joe. Debido a lo que
era. A esta manada. A personas como Osmond. A mí.
Yo estaba concentrado.
No hice las preguntas que debería haber hecho.
Por qué el padre de Gordo estaría con Richard Collins.
Lo que querían.
Lo que buscaban.
(Quién era el eslabón más débil. Quién sería el más fácil de
tomar en primer lugar. Quién podría ser apartado. Quién era amable y
hermosa y no merecedora de un acto jodidamente cobarde, una cosa
monstruosa que…)
Mamá dijo, "Ya vuelvo." Y Joe llegó a mí de nuevo.
Thomas observó con los ojos cuidadosos.
Carter y Kelly gruñían y se enganchaban.
Osmond señaló a dos de sus Beta quienes siguieron a mi madre.
Eran grandes.
No pensé nada de él.
Estábamos seguros aquí. En la tierra Bennett. En el territorio
Bennett. Con las protecciones de un brujo y un bosque lleno de magia
antigua que nunca iba a entender. No lo necesitaba, sin embargo.
Debido a que mi Alfa lo hacía.
Y nos protegería.
Yo supe que algo estaba mal veinte minutos más tarde.
222
Mamá era manada. Ella lo era.
Pero no de la misma manera que lo era yo.
Estaba atado a los Bennett.
Los lazos entre nosotros eran fuertes. Cuando la luna estaba
01/2017
llena, podía oírlos susurrar en mi cabeza.
Pero eso había pasado.
Era luna nueva.
Y ella no tenía los lazos que teníamos.
Estaba atada a ellos a causa de mí.
Los lobos estaban dentro de mí.
Ella se movía a lo largo de los bordes, pequeños estallidos
brillantes de luz.
Pero lo supe.
Fue pequeño al principio. Sólo ese pequeño tirón en algún lugar
en la parte posterior de mi cabeza.
Thomas estaba mirando a Carter y Kelly y Joe.
Tomé un trago de agua. Estaba fría y dulce y ese pequeño tirón
picó.
Le dije: "Hola".
Le dije: "¿Cuánto tiempo?"
Le dije: "¿Cuánto tiempo han estado fuera?"
Osmond frunció el ceño y dijo, "Veinte minutos.
Aproximadamente." Saqué mi teléfono. Envié un texto.
qué está tomando tanto tiempo
Y esperé.
Empecé a sudar.
Y entonces una respuesta: Acabando. ¿Puedes venir a ayudarme
realmente rápido?
Y yo dije, seguro.
"Ya vuelvo,” le dije a Osmond. "Ella necesita un poco de ayuda."
El dijo, "Ox,”
Lo miré.
"No importa,” dijo después de vacilar. Fui a través de la casa. 223
Elizabeth y Mark estaban en la cocina. Me sonrieron cuando los
pasé. Tenían ojeras los dos, pero estaban intentándolo.
"¿Estás bien, Ox?" preguntó ella.
"Sí. Mamá necesita un poco de ayuda muy rápido en la casa."
Mark dijo, "Espera, voy a ir contigo."
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Negué con la cabeza. "No es necesario. No creo que vaya a tomar
mucho tiempo."
"Ox…"
Me reí. "Está bien. Lo prometo."
"Solo… sé rápido. ¿De acuerdo?"
"Sí."
Y yo fui rápido. Me moví a través del césped hacia mi casa.
Mantuve los ojos y los oídos abiertos porque era lo que me enseñaron.
Las protecciones estaban arriba, seguro. Estaba rodeado de lobos. Yo
estaba en una manada. Yo era grande y fuerte. Mi padre había dicho
que iba a conseguir mierda, pero estaba muerto y enterrado y yo estaba
vivo. Yo era importante para alguien. Para muchos alguien. Tenía
amigos. Tenía una familia. Tal vez iba a conseguir mierda, pero se
encontraría con colmillos y garras.
Me moví con propósito.
Estaba alerta.
Nada estaba mal.
Nada se sentía fuera de lugar.
Era humano, pero que había desarrollado mis instintos.
Estaba bien. Todo estaba bien.
Pero aún así jugué a lo seguro.
Fui a través de la puerta lateral a la cocina.
Tan pronto como cerré la puerta detrás de mí, sentí como si un
jarro de agua fría cayera sobre mí.
Apagado. Oscuro.
El aire olía acre, casi como humo.
Los lazos con la manada estaban allí, pero eran grisáceos y
deslucidos. Apagados.
"¿Mamá?"
Y un hombre dijo: "Hola".
224
Estaba apoyado en el mostrador cerca del fregadero. Era un
hombre alto. Un hombre delgado. Cabello castaño claro. Pequeñas
arrugas pronunciadas alrededor de sus ojos. Una nariz afilada y
angular hasta el nivel de los dientes. Piel bronceada sin una sola marca
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que pude ver. Me sonrió y fue una amable sonrisa. Llena de humor.
Diversión.
Él estaba complacido.
El dijo, "Ox, ¿no es así?"
Di un paso cauteloso debido al equivocado equivocado
equivocado. "¿Dónde está mi mamá?"
Él ladeó la cabeza, la sonrisa se desvaneció ligeramente. "Eso fue
grosero," dijo. "Te hice una pregunta."
No dije nada.
Él suspiró. "Ox."
Mamá guardaba la cubertería buena en un armario en el otro lado
de la cocina. Yo podría…
El dijo: "Ciertamente, he oído historias sobre ti. El ser humano
que corre con los lobos. El hombre en una manada de lobos. Dime,
Oxnard. ¿Sientes el tirón del lobo dentro de ti? ¿Rasga el tejido
humano que rodea los huesos humanos? "
"¿Dónde está ella?" Esa sensación de pesadez no se iría y me
preguntaba si esto era como la magia se sentía como cuando estabas
devorado por ella. Si Gordo se sentía de esa manera todo el tiempo.
Él frunció el ceño. "Te hice una pregunta."
"No soy un lobo."
"Sé eso. Soy consciente de ello. Eso no es lo que pregunté."
"No, yo no lo siento."
El hombre dijo: "Eso fue una mentira. ¿Por qué me mientas,
Ox?"
"Lo siento. Por favor. ¿Dónde está?"
"No te puede oír, ya sabes."
"¿Quién?"
"Tu manada. Ellos no saben que cualquier cosa está… mal. Es de 225
gran alcance. El hechizo."
"Dime."
"¿Sabes quién soy?" preguntó. Sus ojos eran brillantes y verdes
hasta que fueron consumidos por naranja. Pero no fue el naranja de
Halloween al que estaba acostumbrado, vibrante y vivo. No, este
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naranja estaba podrido.
"No."
"Esa fue otra mentira. Ox. ¿No te han enseñado nada?"
Le dije: "No hagas esto."
Él rió. "¿Hacer qué?"
"Dañarla."
"Ah. Bueno. Por supuesto. Tú puedes detener eso, Ox. Si
quieres."
"¿Cómo?"
"Es muy sencillo, en realidad. Entrégame a Joe y Thomas
Bennett y yo te daré tu madre. Vas a llamar y pedir que vengan por
aquí. No me importa lo que tengas que decir para conseguirlo. Sólo
ellos dos y los dos solos. Si siquiera sospecho que estás tratando de
advertirles, voy a pintar las paredes con su sangre”.
"No puedes…"
El dijo: "Ahí es donde estás equivocado. Porque puedo hacerlo.
Es más, lo estoy haciendo. Esto está sucediendo, Ox. Mientras
hablamos. Mientras respiras. Allí, de pie, con su pequeño corazón de
conejo."
"No puedes…"
"Ox. Ox. No puedes discutir conmigo. No en esto. Soy una
bestia. Me hicieron ser de esta manera, con la fuerza y la locura de los
hombres y dejé de negar lo que soy hace mucho tiempo. Tomaré lo
que es mío por derecho y todo estará bien.”
"No tienes que hacer esto,” y mi voz se quebró.
El dijo: "Tienes que tomar una decisión, Oxnard. Date prisa.
Tienes un minuto para decidir."
Di un paso hacia él, con las manos en puños a los costados. Me
dolía la cabeza y yo sólo podía pensar en MAMÁ y JOE y THOMAS y
226
había tanta ira. Tanta rabia porque este hombre, este hombre de
aspecto engañosamente simple podría entrar en mi casa y tratar de
tomar todo de mí. Todo lo que tenía. Todo lo que había construido.
Le dije: "Richard Collins."
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Él sonrió. Bajó la cabeza. Extendió sus manos en una pequeña
floritura. "A su servicio."
Sus podridos ojos brillaron de nuevo.
Le dije: "Te voy a matar. Por todo lo que has hecho."
Su sonrisa se amplió. Sus dientes eran más de lobo que de
hombre. "Puedo ver por qué le gustas a Thomas. Humano o no, tienes
un poco de algo, ¿tengo razón? Cuarenta y cinco segundos, Ox".
Le dije: "No hagas esto. Llévame. Déjelos solos. Voy a ir
contigo."
Su sonrisa se desvaneció. "¿Tan rápido en sacrificarte?"
"Solo llévame." Otro paso adelante. "Voy a ir en silencio. Donde
quieras."
"Me vas a matar, te vienes conmigo, ¿cuál va a ser? Estás
confundiendo la situación, Ox. Cuán voluble es la voluntad de los
hombres."
Luché para tomar una respiración.
"Treinta segundos, Oxnard. Y un ser humano no tiene ninguna
utilidad para mí, aparte de conseguirme lo que yo quiero. Simplemente
hazlo.”
Y otro paso y allí estaba ella. Podía verla. En la sala de estar.
Había otros hombres con ella. Omegas, todos ellos. Sus ojos eran de
color violeta brillante, y mi madre… oh dios, mi madre estaba de
rodillas, frente a mí. Una mordaza en su boca. Lágrimas en sus
mejillas. Ella me vio y sus ojos se agrandaron y se inclinó hacia mí, y
uno de los Omegas la agarró del pelo, tirando de su cuello hacia atrás
y…
"Os voy a matar,” dije con voz ronca. "A todos vosotros. A cada
uno de vosotros. Lo juro. Juro por todo lo que tengo." Ellos se rieron.
Los betas de Osmond estaban arrodillados a ambos lados de ella,
la sangre derramándose por las heridas que no se habían cerrado. Que
227
no se cerrarían.
"Quince segundos,” dijo Richard.
Dije, "No tengo mi teléfono, no lo tengo, no lo tengo, te juro que
no,” y no podía respirar porque era MAMA y JOE y THOMAS y él me
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estaba haciendo elegir, me estaba haciendo decidir entre ellos.
El dijo: "Mata a los Betas," y antes de que pudiera dar un paso,
dos omegas dieron un paso adelante y agarraron la cabeza de los lobos
de rodillas. Un movimiento rápido de muñecas y hubo un crack y pop
del hueso y tejido y cayeron al suelo, las piernas sacudiéndose y las
manos cambiando a garras. Sus cabezas se habían retorcido tanto que
la piel se había roto y la sangre derramado. No vuelta atrás de eso. No
había curación. El Omega se situó por encima de ellos y esperó a que
murieran. No pasó mucho tiempo.
"Estoy hablando en serio, Ox," Richard dijo en voz baja. "Hay
cosas que necesito. Cosas que deben hacerse antes de que pueda salir
de aquí. Voy a hacer cualquier cosa para tomar lo que es mío, lo que
me deben. ¿No puedes ver eso? Ox, ella tiene miedo. Esta es tu madre.
No estás acoplado a Joe. Todavía no. Puedes encontrar otro. Habrá un
buen chico o una chica para ti en el camino, pero nunca podrás tener
otra madre, Ox. Ella es tu única madre, por favor no me hagas dañarla.
Me sentiría muy mal por eso. Yo lo haría. Realmente lo haría. "
Y sabía eso. Lo sabía. Lo sabía. Ella fue mi primera y única. La
única que siempre tendría.
"Voy a volver y conseguirlos," dije. "Lo prometo. Voy a por
ellos y traerlos aquí."
Richard suspiró. "Ox. Ox. Ox. Así no es cómo va esto." Parecía
tan decepcionado. Se acercó a mi madre.
La miré, y tenía siete años de nuevo. O seis. O cinco y yo estaba
mirando a mi mamá, preguntándole lo que debería hacer, pidiendo que
me diga simplemente qué jodida cosa debía hacer, porque todo era
violeta y azul y todo lo que podía ver era rojo.
Y mi madre me devolvió la mirada. Con esos ojos oscuros. Ella
ya no estaba llorando. Su cara estaba mojada, al igual que sus ojos,
228
pero las lágrimas no caían. Había fuego y acero enterrados en una
determinación fría y ella sólo me miró y lo supe. Yo sabía lo que
estaba haciendo.
Estaba siendo valiente y estúpida y yo la odiaba.
01/2017
La odiaba por ello.
Debido a que ella estaba haciendo la elección por mí.
Ella estaba diciendo adiós.
Le dije: "No, no, no, no." Y di un paso hacia ella. El Omega
gruñó.
Richard estaba a pocos pasos de distancia.
Y sus ojos se movieron detrás de mí hacia la puerta por la que
había llegado. La puerta por la que me estaba diciendo que saliera
cuando se moviera.
"Mamá."
Ella asintió.
Richard dijo: "Este es conmovedor. Última oportunidad, Ox".
"Mama.” grazné.
Ella sonrió alrededor de la mordaza. Una sonrisa brillante y
resplandeciente que fue la cosa más horrible que jamás había visto.
Y entonces ella se movió.
Era la gracia. Era belleza. Fluida, como agua y humo. Ella se
movió en círculo hacia abajo y luego se levantó más rápido de lo que
jamás la había visto antes moverse. Su cabeza se echó hacia atrás,
chocando contra el Omega detrás de ella. Su nariz se rompió mientras
gritaba y di un paso tropezando hacia atrás, porque si me movía lo
suficientemente rápido, si salía de la casa y fuera de la magia que me
ahogaba, entonces yo podría llamar a mi manada y ellos nos salvarían,
la salvarían, y nunca tendría que estar de nuevo.
Excepto que la mano de Richard se curvó en garras negras.
Levantó su brazo en el aire.
Me acordé de la noche de mi decimosexto cumpleaños cuando
habíamos bailado en la cocina.
La forma en que ella me había sonreído.
La burbuja de jabón en mi oído.
229
Como se había reído.
Y mientras empujaba a través de la puerta para llamar a la
familia a casa, la mano de la bestia bajó a través de su garganta.
El suelo estaba mojado, después. Alrededor de ella.
01/2017
El sonido que hizo fue mojado.
Sus ojos estaban húmedos. Sus labios.
Y la garganta. Su garganta.
Su garganta.
Y ella empezó a caer y yo abrí la puerta y la magia me sostuvo y
empujó y grité mi canción de pérdida y horror y empujé a través de
ello.
Cuando salí por el otro lado, había un agujero en mi pecho,
donde un vínculo se había roto, y yo lo sabía. Lo sabía, lo sabía, lo
sabía.
Y entonces canté. Me arrastré sobre mis manos y rodillas y
canté.
Canté una canción para mi madre, de corazón destrozado y desde
lo profundo del alma.
Ellos lo sabían. Mi manada. Tan pronto como mi canción golpeó
sus oídos, lo sabían. Sus aullidos de respuesta fueron rabia y furia y
desesperación.
Y me arrastré hacia ellos, volví a llamar, rogándoles que se
lleven este dolor. Rogando que se trate de un sueño. Una pesadilla.
Pero había leído que no había dolor real en los sueños. Recordé a
través de la bruma de la magia y la oscuridad. Me acordé de eso. Y
esto no podía ser un sueño, entonces, porque todo lo que podía sentir
era dolor. Se envolvía en todo el cuerpo hasta que me atragantaba con
él.
Joe llegó primero como un lobo, los jirones de ropa que no se
habían molestado en quitar colgando de él.
Se apretó contra mí y se estremeció junto a mí, gimiendo
profundamente mientras frotaba la nariz por encima de mí. Se movió y
230
gruñó, "Ox, Ox. Por favor. Por favor, sólo mírame. Por favor. ¿Dónde
está? ¿Por qué hueles a sangre? ¿Te ha herido? Por favor, que no estés
herido. Por favor, dime lo que está mal. No puedes estar herido.
Simplemente no puedes. Nunca podrás estar herido.” Y sus manos
01/2017
corrían sobre mí, tratando de encontrar cualquier lesión.
Los lobos volaron pasándonos, hacia la casa.
El sol se ponía detrás de las montañas.
Joe me tomó la cara entre las manos y me besó en la frente, las
mejillas, la barbilla.
El dijo: "Lo siento. Lo siento. Lo siento." Como si fuera su culpa.
Como si él hubiera hecho esto.
Y por un momento, un increíblemente terrible momento, pensé
que él tenía la culpa. Pensé que todos ellos tenían la culpa. Los
Bennett.
Porque si nunca hubieran vuelto, si nunca los hubiera conocido,
nunca les hubiera oído hablar o visto sus secretos desplegados ante mí,
mi madre todavía estaría conmigo. Estaríamos más tristes. Estaríamos
más tranquilos. Estaríamos más solos.
Pero estaríamos.
Y el momento pasó.
Pasó porque me habían dado una opción. Elegir entre ella y ellos.
Y había elegido.
El aire era cálido y los pájaros cantaban y las manos de Joe eran
lisas, pero no sentí nada de esto. No oí nada.
No había lágrimas en mi cara.
No lloré porque mi padre me había dicho que los hombres no
lloran. Empujé las manos de Joe y me levanté.
Thomas salió de mi casa. Él había cambiado a humano. Se agarró
la barandilla del porche y cerró los ojos. Osmond salió de detrás de él.
Podía oír a los otros desplazándose dentro de la casa.
Le dije: "¿Dónde está?"
Y Thomas dijo: "Se ha ido hacia el bosque."
"¿Puede seguirle la pista?"
Thomas dio un paso hacia mí. "Ox. Estoy…"
231
"¿Puede seguirle la pista?" Repetí.
Osmond dijo: "Sí. Pero es lo que él quiere. ¿Cuántos?"
"Cinco o seis,” le dije. "Omega, todos."
Osmond cerró los ojos. "Están reunidos con él. Los está
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liderando. Habrá otros. Él está tratando de convertirse en el Alfa de los
Omegas.”
Elizabeth salió, con el rostro ceniciento. Ella todavía estaba
vestida, así que no debió haber cambiado. Ella pasó junto a Osmond y
Thomas y vino a por mí, incluso antes de que hubiera llegado a la
parte inferior de la escalera. Sus brazos me rodearon y me acercó. Los
míos caían a los lados.
Ella dijo, "Ox.”
Le dije: "Lo encontraremos. Esta noche." Yo no aparté la mirada
de Thomas.
Ella dijo: "Oh, Ox.” y tenía problema para respirar.
"El no huirá,” dijo Osmond. "Esto fue planeado."
Y Thomas dijo: "Llama a Gordo. Tenemos que movernos
pronto."
ME SENTÉ en el porche, mi barra de hierro en la mano.
La manada apiñada a mi alrededor. Joe no dejaría a mi lado.
Nunca me había sentido tan frío antes.
Era noche cerrada cuando regresó Gordo.
Se bajó del coche y dijo, "Ox.” Me levanté.
El dijo: "Lo siento."
Le dije: "¿Por qué?"
"Por lo que ha pasado. Yo… hice algunas llamadas. Ella va a ser
atendida."
"¿Qué significa eso?"
"No voy a dejar que le ocurra nada."
Era demasiado tarde para eso. "Eso es bueno."
Dio un paso hacia mí. "Puedo llevarte lejos de aquí. Lejos de
232
todo esto."
Y los lobos gruñeron a mi alrededor.
No les hice caso. "¿E ir a dónde?" pregunté.
"A cualquier lugar que desees. Podemos dejar Green Creek y
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nunca mirar hacia atrás."
Joe se puso de pie y se movió delante de mí. "Retrocede,” gruñó,
y yo sabía que sus ojos eran de color naranja.
"Joe,” dijo Thomas, su voz Alfa rodando a través de nosotros.
"Retírate."
Joe parecía como si hubiera sido golpeado. Él dijo, "Ox. No
puedes."
Gordo dijo, "Él puede. Él puede hacer lo que quiera."
"¿Puedo?" pregunté.
"Sí", dijo Gordo. "Cualquier cosa."
Me volví hacia Thomas. "¿Puedo?"
"Sí, Ox,” dijo en voz baja.
"Bueno,” dije. "Quiero dar caza a Richard Collins y matarlo."
Nadie habló.
Entonces, "Ox,” dijo Gordo, sonando como si se estuviera
ahogando. Dio otro paso hacia mí. Mi mano se apretó en mi barra de
hierro.
"Esto no es lo que ella querría,” dijo.
Y yo dije: "No me digas lo que mi madre quería." Mi voz se
sacudió. No sabía si era de tristeza o de rabia. "Ni se te ocurra." Porque
ella todavía estaba tumbada en nuestra casa en un charco de su propia
sangre y él no podía decir nada sobre ella. Elizabeth me había dicho
que la había cubierto con una manta y había querido decir gracias,
pero no dije nada en su lugar porque era intrascendente. Una puta
manta.
"Por favor," dijo Gordo. "Deja que te lleve lejos de aquí. Lejos
de todo esto."
"No corro de las cosas," dije tan frío como pude. "No soy tú." Y
233
él dio un paso atrás, abriendo mucho los ojos.
Una mano en mi hombro. Pensé que sería Joe. O Thomas. O
Elizabeth.
Pero no lo era.
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Apretó con un indicio de garras cuando Mark dijo, "Para, Ox. Sé
que duele. Sé que quema como nada que hayas sentido antes. Pero
para. Esto no es su culpa. No digas algo que no seas capaz de
recuperar.”
Apreté los dientes mientras me tragué las palabras que sabía que
harían daño. Ese era el peligro de conocer y amar a los demás.
Siempre sabía cosas acerca de ellos para tirar de vuelta en sus caras.
Yo era capaz de hacer eso. La mayoría de las personas lo eran.
Pero todo se redujo a una elección.
Así que me tragué el dolor (es su culpa es tu culpa de todos
vosotros porque habéis traído esto aquí habéis hecho que esto pase
por qué no pudieron simplemente dejarnos en paz por qué Joe me dio
su lobo les odio a todos vosotros) y le pregunté: "¿Me vais a ayudar?"
Gordo dijo, "Ox. Esto es… esto no es el final, ¿de acuerdo? Lo
prometo. Parece que es. Se siente como que lo es. Pero no es el final.
Te lo juro."
Y entonces Osmond dijo: "Gordo, debes saber. Hubo una…
amortiguación. En la casa Matheson. Una poderosa. No se limitó a
silenciar los lazos. Se hizo para que nadie fuera de la casa pudiera
percibir ninguna angustia en ellos."
Gordo dijo, "Mi padre. Las protecciones del norte. Ellas fueron
modificadas. Y nunca las sentí cambiar. Él es el único que podría
haberlo hecho. Se sentía como él. Pero diferente."
"¿Podría modificarlas de nuevo?" preguntó Osmond.
Gordo asintió. "Soy mejor de lo que solía ser. Él no sabe eso.
Podría haber visto lo complejas que eran a primera vista, pero no sabrá
qué tan profundo van. Fue como una infección en la superficie. Las
voy a sanear.”
Los lobos de Osmond aparecieron en la oscuridad. "Norte,” dijo 234
uno. "Se fueron al noroeste."
"¿Cuántos?"
"Diez o así. Quizá más. Tal vez menos.”
Osmond miró a Thomas. "¿Qué hay al noroeste de aquí?"
"Un claro,” dijo Thomas. "Uno que a menudo utilizamos. Él sabe
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de él. Hemos jugado allí cuando niños. Es un lugar sagrado para mi
familia."
"Se está moviendo en círculos,” dijo Osmond en voz baja. "Al
entrar en su territorio. El conocimiento de la magia que está aquí en
este bosque. Es viejo, Thomas. ¿Y en el ciclo más alejado de la luna
llena? Él no puede pensar que va a ganar."
"Probablemente ha escuchado las historias del rey caído,” dijo
Thomas. Su voz era amarga y oscura. Fue la primera vez que le había
oído sonar así. "Él piensa que sin duda me he debilitado. Lo único que
tiene que hacer es dividir y conquistar. Empezó con los seres humanos,
porque todo lo que sabe de los seres humanos es la facilidad con que
se pueden romper. No esperaba encontrar fuerza en ellos."
Sus palabras eran orgullosas, pero no sentí nada por ellas. No
pude.
Me miró y dijo: "Si te pidiera que confiaras en mí y quedarte
aquí, ¿lo harías?"
"No."
"Ox."
Le dije: "Eso no es justo."
Rojo se asomó en sus ojos. Sentí el tirón, la necesidad de
someterme muy dentro de mí. "Podría hacerte quedarte,” dijo. "Sabes
que puedo."
"Sin embargo, no lo hará."
"Ah, ¿sí? ¿Y por qué no? Soy tu Alfa. Haz lo que digo."
"Eso no es lo que usted es. Y confío en que recuerde eso. Pero yo
no me quedo aquí. Donde vaya, iré."
Se veía triste. "A veces vamos a lugares donde otros no pueden."
"Me la quitó." Mi voz se sacudió.
Thomas dijo: "Lo sé".
Dio un paso adelante entonces. Dio un paso adelante hasta que
235
estuvo frente a mí. Él puso su mano en mi cuello y me atrajo hacia él,
mi cara en su garganta. Un estruendo suave se levantó de su pecho y él
susurró, "Siento mucho que esto te haya sucedido a ti. Me gustaría
poder quitar todo el dolor que sientes. Pero yo no lo haría, incluso si
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pudiera, debido a que el dolor te muestra que estás vivo. Que estás
respirando. Que se puede dar un paso más. Y donde quiera que vayas,
iré también. Vamos a terminar esto y entonces nuestra manada ayudará
a poner a tu madre a descansar. No estás solo, Ox, y nunca lo estarás."
La barra de hierro cayó al suelo mientras lo agarraba con fuerza.
Aún no lloré.
alfa

NOS ESPERARON en el claro. Las estrellas estaban brillantes


por encima, y los ojos violetas de los Omega brillaban en la oscuridad.
Conté quince. Todos lobos. Los Omegas no deberían agruparse así.
Era casi como si fueran manada. No tenían un Alfa, todavía no, por lo 236
que no podían ser Betas. Pero parecían unidos de alguna manera.
Richard dijo, "Thomas.”
Y Thomas dijo: "No deberías haber venido aquí."
Richard rió. "Sabías que esto iba a pasar algún día." Él me miró
antes de mirar a Thomas. "Seres humanos, Thomas. ¿En serio? 01/2017
¿Todavía? ¿No has aprendido nada del pasado? Deberías darme las
gracias por cuidar del problema por ti."
Yo no era un Alfa, pero capas de rojo cayeron sobre mis ojos y
todo lo que podía pensar era muerte y asesinato y sangre.
Thomas dijo, "Ese siempre ha sido el problema, Richard.
Subestimar el valor de las personas que consideras por debajo de ti. El
hecho de que no puedas apreciar su valor no significa que no esté allí."
Los ojos de Richard destellaron. "Tu idolatría era divertida hace
treinta años. Ya perdió su significado."
La voz de Gordo era baja cuando preguntó: "¿Dónde está?"
Richard sonrió. "¿Quién?"
"Sabes quién."
"Ah. Pero sólo quiero oírte decirlo." Era un juego para él. Todo
esto lo era.
"Mi padre."
Richard dijo: "Sí. El. El tenía… otros asuntos que atender. Te
envía sus saludos. Estoy seguro de que te verá pronto." Exploró sobre
el resto de nosotros hasta que se detuvo sobre Joe. "Bueno, sin duda
has crecido. Hola, Joseph. Es una maravilla verte de nuevo."
Y eso fue suficiente. Eso fue todo. No más. Podía hablarme
como él quería. Podría decirle mierdas a Thomas. Y a Gordo. Podrían
tomarlo. Ellos podrían. Pero este hombre había matado a mi madre y
ahora estaba hablando con Joe y yo y había acabado.
Pero, aparentemente, también lo hicieron Carter y Kelly, ya que
volaron hacia adelante mientras yo gruñía, sus garras extendidas, sus
dientes al descubierto.
Los seguí porque eran mis hermanos.
Los seguí por mi madre.
Los seguí por Joe.
237
Los lazos estaban allí. Entre todos nosotros.
Éramos manada. Estábamos superados en número, pero aún así
éramos manada.
Levanté la palanca y la aplasté en un brazo con garras que golpeó
01/2017
hacia mí. Rompí el hueso antes de las garras desgarren mi estómago.
El Omega gritó cuando su piel se quemó por el toque de plata. Él
comenzó a cambiar a su lobo, pero giré bajo sobre mis talones,
lanzándome la mitad del camino, formando un arco con la palanca,
como un swing de golf. La fuerza del impacto sacudió a través de mis
manos cuando la mandíbula del Omega se rompió. Fragmentos de
dientes y sangre rociaron de la boca y salpicaron sobre su rostro
cuando se balanceó hacia atrás. La curva de la palanca se deslizó a
través de la piel en la parte inferior de la mandíbula y se enganchó
detrás de la cresta de los dientes. Tiré mis brazos tan duro como pude
y rompí el hueso de la mandíbula inferior de su cráneo.
Una línea de fuego corrió por mi espalda. Gruñí y me alejé. En
algún lugar a mi derecha, Joe rugió de ira, ya sea por el Omega que
había llegado a mi espalda o por alguna otra cosa, no lo sabía.
Me volví hacía la Omega detrás de mí. Ella tenía sangre en su
cara. Se burló de mí y me recordaba a Marie.
Ella dijo: "Tu madre comenzará a pudrirse pronto.
Descomponerse y llenarse de gases. Se va a hinchar mucho."
Y sabía lo que estaba haciendo. Thomas me había enseñado eso.
La rabia y la furia provocan aumentos repentinos de energía y fuerza a
costa de la precisión. Era fácil hundirse en el brillo rojo porque lo
abarcaba todo. Pero te hacía descuidado.
Ella me estaba poniendo un cebo.
Y estaba cerca.
Porque ella estaba hablando de mi madre.
Maggie Callaway nunca había hecho daño a nadie. Le habían
dado mierda toda su vida, y lo único que quería era ser feliz. Ella
nunca pidió mucho. No necesitaba mucho. Ella me tenía. Con el
tiempo, ella tuvo la manada también.
Y ella fue tomada de nosotros.
238
De mí.
Estaba cerca, sin embargo, debido a que el Omega tenía razón.
Podía sentir que me tiraba bajo. La sangre corría por mi espalda, y el
dolor era brillante e impresionante y estaba tan cerca. Pero luego hubo
01/2017
un ping a través de los lazos de la manada. Un pulso. Me golpeó y
llegó adentro y dijo hogar y confianza y tristeza y amor.
Y parte de ello no estaba. Debido a que ella se había ido.
Fue ácido en mi piel.
Hielo en las venas.
Le dije: "No deberías haber venido aquí."
Y estaba claro. Yo era preciso. Di un paso hacia adelante y sus
garras se acercaron a mi cara, recubiertas con mi sangre. Era rápida.
Yo la esquivé, amagando a la izquierda, pero yendo bien. Traje la
palanca alrededor en un arco plano detrás de ella, el lado curvado
golpeando en la parte posterior de su cabeza.
Ella gruñó, bajo y gutural. Tomó una respiración. Dejó escapar
un sonido ahogado.
Me agaché y deslicé mi hombro derecho debajo de la barra de
hierro. Se clavó con fuerza en la cabeza mientras la agarraba con las
dos manos. Apreté los dientes y me puse a mi altura completa. La
Omega cayó contra mi espalda mientras tiraba de la palanca hacia
adelante. El impulso la hizo voltear hacia arriba y sobre su espalda, los
pies apuntando hacia el cielo, aterrizando con su cara delante de mí.
Ella se retorció en el suelo cuando arranqué la palanca. La levanté
sobre mi cabeza para bajarla una y otra vez y otra vez.
Fui golpeado por el lado derecho. La fuerza de él me golpeó de
mis pies y en un árbol, el hombro en primer lugar, golpeando mi
cabeza contra la madera. Había estrellas y luces intermitentes. Caí al
suelo y pensaba, levántate levántate levántate pero no pasó nada. Era
más fácil quedarse abajo.
Había gruñidos y rugidos de ira a mi alrededor.
Mi visión no estaba clara.
Cerré los ojos otra vez.
Pensé en muchas cosas.
239
Como Joe.
Y mi madre.
Cuán oscuro estaba.
Lo mucho que dolía mi espalda.
01/2017
Lo mucho que me dolía la cabeza.
Lo mucho que me dolía el corazón.
"¡Ox!" una voz gritó por encima de mí.
Quería decirle a quien quiera que fuera que estaba bien.
En su lugar, le dije, "Vete."
La voz dijo, "Te necesito.”
Y era Joe. Era Joe quien se arrodilló a mi lado. Joe cuyas garras
se extendieron sobre mi piel. Joe, quien dijo mi nombre una y otra vez
diciendo muévete, que abra los ojos, que esté bien, simplemente que
esté bien.
Una parte de mí había sido quitada. Aplastada y destruida cuando
la sangre cayó al suelo.
Una parte de mí se quemó y se convirtió en nada más que humo
y cenizas y restos carbonizados.
Pero parte de mí todavía se mantenía unida.
La parte que le pertenecía a él. A Gordo. A la manada.
Abrí mis ojos. Mi visión estaba borrosa. Parpadeé una vez. Dos
veces. Una tercera vez.
Él estaba allí por encima de mí. Con sus ojos de color naranja.
Sus colmillos afilados. Medio cambiado y preocupado.
Extendí la mano y le toqué la cara.
Cerró los ojos y se apoyó en el toque.
Dije: "Tenemos que terminar esto."
Él abrió los ojos y dijo: "Está casi terminado." Él me levantó, y
estaba casi terminado. Pero no de la manera que yo esperaba.
Estábamos demasiado dispersos. No pude ver a Carter o a Kelly,
pero los oía gruñir en algún lugar entre los árboles, su enojo evidente.
El vínculo entre nosotros era tenso y delgado, latiendo con rabia sorda.
Me pareció ver un destello de Elizabeth, toda lobo y grácil, con
los ojos brillantes y mostrando los dientes, pero luego ella se había ido,
240
los Omegas arrastrándose detrás de ella.
Mark estaba desplomado en el suelo, respirando
superficialmente. Gordo se paró frente a él, sus tatuajes brillantes, la
sangre que goteando hacia abajo de una herida en la frente. Un grupo
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de Omegas les rodeaba.
Gordo sonrió. Tenía los dientes con sangre. El dijo: "Sí. Vamos.
Vamos."
Y luego estaba Thomas. El Alfa.
Le dije: "No", porque él estaba sangrando por cada pulgada de
piel expuesta, medio cambiado, ojos rojos y garras goteando. Omegas
muertos estaban esparcidos alrededor de sus pies, sangre
derramándose en la hierba del claro.
Respiraba con dificultad, su pecho subiendo y bajando. Su brazo
derecho colgaba inútilmente a su lado, una astilla de hueso empujaba a
través de su antebrazo, la curación todavía no se había hecho cargo.
Tenía los hombros encorvados y los colmillos extendidos, y aún más
Omegas vinieron. Salían a borbotones de los árboles y no sabía cómo
podía haber tantos. Como tantos Omega podrían estar en Green Creek
sin que nosotros lo supiéramos. Sin que Thomas lo supiera, porque
este era su territorio. Esta era su hogar y yo no entendía.
Pululaban sobre él y rugió.
Los árboles se estremecieron en el bosque.
Las estrellas eran brillantes por encima de nosotros.
Y entonces fuimos traicionados.
Joe gruñó bajo y profundo en su garganta, músculos tensos, listo
para lanzarse hacia su padre. Para ayudarlo. Para salvarlo.
Osmond dijo, "Hey,” y al volverse, sobresaltado, le dio un revés
a Joe en la cara.
La fuerza del golpe nos derribó de nuestros pies. Joe voló en un
árbol, gritando mientras su espalda se rompía brutalmente, cayendo y
retorciéndose en el suelo.
Estaba tirado en el suelo, aturdido, mirando las estrellas en el
cielo. Pensé en mi madre y, por un momento, olvidé que estaba
cubierta con una manta en nuestra casa, su sangre enfriándose bajo
241
ella.
Le dije: "Me duele la cabeza, mamá," pero las estrellas no dijeron
nada a cambio.
A continuación, las estrellas fueron bloqueadas.
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Osmond me miró con la cabeza ladeada.
Le dije: "Tú hiciste esto."
El dijo: "En realidad no había ninguna otra opción".
Levantó el pie por encima de mi cara. Me preguntaba si dolía
tener el cráneo aplastado.
Richard Collins dijo, "Deja al ser humano solo, Osmond. No he
terminado con él todavía." Osmond alejó su pie de, pero no se movió
de mi lado.
Volví la cabeza. La hierba se sentía fresca en mi mejilla. Joe
estaba tendido en el suelo un par de metros más allá. Tenía la piel con
sudor resbaladizo, la cara torcida en una mueca de dolor. Tenía las
manos en puños a los costados.
Le dije: "Joe,” o por lo menos lo intenté. Salió roto y débil. Él no
me oyó. O, si lo hizo, tenía demasiado dolor como para hacer nada al
respecto.
No podía ver a Gordo más, y me preguntaba si estaba vivo.
Volví la cabeza hacia otro lado. Tomó más esfuerzo del que
pensé que lo haría.
El Omega había superado a Thomas y lo había forzado hacia
abajo. Lo arrodilló ante Richard Collins, y justo delante de él, sólo el
mero pensamiento de Thomas de rodillas ante cualquier persona fue
suficiente para causar que mi sangre hierva.
"Sabes,” Richard dijo, "Me esperaba más del gran Thomas
Bennett. Estoy un poco… decepcionado."
La sangre se derramaba de la boca de Thomas mientras se
encogía. "Las expectativas pueden ser una perra," dijo con voz ronca.
"Confía en mí cuando digo que estoy muy decepcionado de ti."
Richard asintió. "Me había olvidado de cómo sonaba cuando los
huesos de Joe se rompían. El sonido húmedo que hace. Su espalda,
creo."
242
Thomas gruñó profundamente en su garganta, pero hasta yo
podía ver que su fuerza estaba menguando. Demasiadas heridas, sin
suficiente tiempo para sanar. Él era un Alfa, pero no era inmortal.
Luchó contra los Omegas, pero lo agarraron con fuerza.
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Richard dijo: "Antes de morir, quiero que sepas. Yo te culpo. Por
todo. Mi familia. Mi padre. Todo eso. Hasta la última parte de ello.
Tus padres. Tu manada. Brujos y lobos. Pongo la muerte de todos ellos
a tus pies, y voy a tomar tu vida por ello. Voy a ser el Alfa y voy a
forzar tu territorio a la sumisión. Esta vieja magia será mía, Thomas.
Al igual que tu esposa. E hijos. Eres un dios falso, indigno de lo que se
te ha dado.”
Yo no era un lobo. Yo era un ser humano que era parte de una
manada de lobos. No podía moverme como ellos podían, en realidad
no. No podía sanar como ellos podían. No podía luchar como ellos
podían. No tenía garras o colmillos u ojos que brillaban. Era Ox, eso
era todo.
Pero eran míos.
Estas personas habían entrado en mi casa y me habían robado.
Me habían dado mierda, al igual que mi padre había dicho que harían.
La gente me iban a dar mierda porque era Oxnard Matheson, porque
yo era un hijo de puta estúpido que ni siquiera podía proteger a su
propia familia.
Pero no más.
No más.
Tiré de los lazos de la manada. Tiré de ellos tan duro como pude.
Osmond estaba distraído por las palabras de Richard. Mis dedos
encontraron la palanca en la hierba.
Recordé lo que me había enseñado Thomas. Mi padre había
dicho que iba a conseguir mierda toda mi vida, pero no era mi
verdadero padre. Ya no. Mi padre había ayudado a hacerme, pero era
Thomas quién me había convertido en lo que era.
Pensé que íbamos a morir. Todos nosotros. Pero iba a tomar
tantos de ellos con nosotros como pudiera.
Osmond no esperaba que me levantara. No se esperaba que
243
barriera la pierna hacia la parte posterior de sus rodillas, golpeando sus
pies por debajo de él.
Me estaba moviendo incluso antes de que tocara el suelo.
En algún lugar de los árboles, un lobo cantaba, y sentí que la
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canción quemaba dentro de mí, los lazos decían
OxParejaHermanoHijoAmigo, y me moví más rápido de lo que lo he
hecho en mi vida.
Yo no era un lobo.
Pero, Dios mío, me hizo parecer uno.
Richard comenzó a girar mientras llegaba detrás de él. Sus
Omegas apenas tuvieron tiempo de reaccionar.
La palanca lo apuñaló por la espalda con mucha más facilidad de
lo que pensé que lo haría. La carne se separó y la palanca raspó contra
el hueso. La sangre brotó a lo largo de mis manos y cara y empujé.
Richard gritó mientras cambiaba, las garras por delante y por
encima de sus hombros, tratando de alcanzar la barra de hierro, de
alcanzarme, tratando de cortar y cortar y marcar.
Empujé la palanca más en él, con la esperanza de que me las
arreglara para ensartar el corazón del bastardo. Esperando que fuera
suficiente, porque Thomas estaba chorreando sangre, y yo no sabía
cuánto tiempo más duraría y…
Las garras de Richard cayeron sobre mi hombro y apretaron.
Pincharon mi piel y tiró, mis manos se mancharon de sangre haciendo
que la palanca se deslice.
Me llevó alrededor delante de él, y aunque lo superaba por unas
cincuenta libras10 me agarró por el cuello y me levantó de mis pies.
Sus ojos de color naranja eran brillantes, su aliento caliente en mi
cara.
Dijo con la boca llena de dientes de alargamiento, "Pequeño
humano. Como te admiro." Un pulso a mi derecha, iluminó el bosque
que nos rodeaba.
Era Gordo, y el suelo se estaba moviéndose por debajo de
nosotros, un ruido sordo que se convirtió en algo mucho más fuerte.
244
Un disparo de luz verde a lo largo del suelo, la tierra gimió cuando
Gordo llamó su magia a él. Vi símbolos parpadeando debajo de mis
pies, líneas arcanas que formaron estrellas y medias lunas, cuervos que
volaban por debajo de mí detrás de chispas de verdes a su paso. La
01/2017
tierra reventó por debajo de nosotros y Richard gruñó en mi oído, los
dientes queriendo morder, cortar, y…
Fue derribado de sus pies mientras el suelo se rompió por debajo
de él, agrietándose y ondulando. Todo era verde, destellos de luces que
hacían hervir mi sangre y le cantaba a algo muy dentro de mí.
Richard gruñó mientras se apartó de mí, y en el caos y la
confusión, oí los gritos de los lobos. No sabía si eran los míos o los
otros. Caí de rodillas, el dolor vidrioso y brillante, mi estómago
retorciéndose en vértigo.
Una mano húmeda me agarró del brazo y tiró.
La seguí ciegamente.
Estábamos profundamente entre los árboles antes de que pudiera
enfocar.
Thomas me llevó lejos, lejos, lejos.
"Tenemos que volver," grazné al final, pero no traté de escapar.
10 N. T
50 libras son aproximadamente 22,6 kilos
El dijo: "Confía en mí.”
Y ¿cómo no iba a hacerlo?
Me dolía por todas partes. Mi espalda estaba hecha trizas.
El dijo: "Debes escucharme." Su respiración se sacudió en su
pecho, un sonido húmedo. Las estrellas eran brillantes arriba. Los
árboles se balanceaban.
El dijo: "Te van a necesitar ahora. Más que nunca. El peso de un
Alfa puede ser una terrible carga y el que lleva ese peso sobre sus
hombros debe ser capaz de mantenerse firme y verdadero."
"No,” yo dije. "No, no. Tú…"
"Ox."
El viento ondeó a través de las hojas.
Hubo un dolor en mi cabeza y corazón.
"Ellos van a necesitarte,” dijo Thomas. Y entonces él tropezó,
245
bajando una rodilla, apretando el agarre en mi brazo. Él gimió en voz
baja, la cabeza colgando hacia abajo mientras la sangre goteaba de su
boca. Saqué mi brazo de su agarre. Me agaché debajo de sus brazos,
enganchando mis manos delante de su pecho. Él era grande y tosió
01/2017
duramente lo levantaba, mi espalda gritando con el esfuerzo.
Los sonidos de la tierra dividiéndose continuaron detrás de
nosotros, pero eran distantes. Continuamos.
El dijo: "Todos ellos.”
"¿Qué?"
"La manada. Ellos van a necesitar…”
"¿Por qué?" Yo pregunté.
Thomas respiró hondo y volvió el rostro hacia el cielo. Me
preguntaba si podía sentir la luna, a pesar de que estaba oculta. "Yo
sabía que eras diferente,” dijo. "Cuando te vi por primera vez. Incluso
si no hubiera sido por Joe, lo habría sabido." Sus ojos brillaban de
color rojo y otra vez. Llamaba algo dentro de mí, y pensé que mi
sangre hervía debajo de mi piel.
"Si soy algo,” dije, "es gracias a ti."
El dijo: "Oh, Ox. Yo sólo te mostré lo que ya tenías en tu
interior."
Empujé en los lazos de la manada, pero estaban perdidos en una
neblina de dolor y la magia de Gordo.
El dijo: "Debes escucharme."
Gruñí mientras tropezaba de nuevo. De alguna manera fui capaz
de retenerlo en posición vertical.
"Tú vas…" Tosió, con el cuerpo tembloroso. Entonces, "El ancla
será lo más importante. Esos lazos que te unen a los demás. Tendrás
que ser tú. Para todos ellos. Es una cosa terrible, lo que debo pedirte,
especialmente a la luz de todo lo que has perdido. Pero sólo puedes ser
tú.”
"No soy…"
"Lo eres,” dijo con fuerza. "Eres más de lo que crees. Ox. El
poder de un alfa pasa a la persona que lo toma. Si yo no puedo ser y no
puede ser Joe, entonces tienes que ser tú. Él no está aquí y yo te lo
246
estoy pidiendo a ti.”
"¿Qué?"
"Richard no puede tener esto,” dijo Thomas, sus labios brillantes
de sangre. "Él no puede. Las cosas que haría con ello… no. Y no
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puedo mantener. No de esta manera. No por mucho tiempo más. No
me puedo curar, no de esto. Me estoy deslizando."
"No,” yo dije. "No. No puedes…"
"Necesito que te conviertas en un lobo," dijo Thomas. "Necesito
que hagas esto por mí."
Era demasiado. Esto era… todo lo que le había pedido. Todavía
no había tomado la decisión de si iba a tomar la mordedura antes de
que todo esto sucediera. ¿Y ahora? Ahora estaba diciendo…
"Usted quiere que yo sea el Alfa." Mi voz sonaba pequeña.
"Sí."
No podía encontrar las palabras.
Thomas dijo, "Creo en ti, Ox. Siempre lo hice. Eres mi hijo, tanto
como los otros son. Yo siempre seré…"
"Ahí estás," dijo Richard Collins detrás de nosotros.
Thomas gruñó, obligándome detrás de él con una fuerza que no
pensé que sería capaz de tener. Me tropecé con mis propios pies,
cayendo de rodillas. Thomas se elevaba por encima de mí, pero él sólo
tenía ojos para el otro lobo.
Richard no se veía mucho mejor. Alguien había eliminado mi
palanca de hierro de su espalda. Su piel estaba empapada en sangre.
Sus ojos podridos brillaban oscuramente, las garras extendidas, los
dientes afilados parpadeando en la luz de las estrellas.
El dijo: "Tenías que saber siempre que se llegaría a esto,
Thomas. No había otra manera en la que esto podría terminar."
"Sólo porque esto es lo que has elegido" dijo Thomas en voz
baja. "Fuimos amigos una vez. Hermanos."
"Si hubieras sido mi hermano," Richard espetó, "tú no hubieras
dejado que murieran. Y aunque todavía hubieran muerto, habrías
hecho todo lo posible para asegurarte de que los responsables
sufrieran. Los seres humanos deberían haber sufrido por lo que
247
trajeron a nuestra manada. Y en su lugar, los has abrazado.”
"Eran unos pocos,” dijo Thomas. "Un pequeño grupo selecto.
¿Qué posible resultado crees que esto tendrá?"
Las garras de Richard se extendieron más. "Voy a ser el Alfa,”
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dijo. "Y entonces les haré pagar. Por todo. Los seres humanos se
inclinarán ante mí y voy a acabar con ellos."
Se lanzó hacia Thomas, cambiando en el aire, la ropa haciéndose
jirones, pelaje brotando. Antes de que pudiera gritar una advertencia,
hubo un chasquido de huesos y músculos y lobo se reunió lobo en
medio de los árboles, colmillos chasqueando, patas escarbando para
agarrar.
Thomas era el más grande de los dos, pero incluso cuando
cambió, la sangre seguía fluyendo, manchando su pelaje. Richard fue
despiadado en su asalto, y fui lanzado hacia atrás, mientras rodaban
hacia mí, los dientes enterrados en el uno en el otro, gruñidos rotos
cayendo de su boca.
Busqué algo, cualquier cosa, cualquier tipo de arma que podría
utilizar para detener esto. Para detener a Richard antes de que pudiera
empeorar las cosas. Me encontré con una roca más pequeña que mi
mano. La agarré sin pensarlo dos veces ya que este era mi Alfa. Este
era Thomas y yo no podía dejarlo ir.
Él me había enseñado acerca de mí mismo. Quién podía ser.
Alfa significaba padre.
(Eres mi hijo.)
Esto significaba seguridad.
Esto significaba hogar.
Yo no hice ningún un ruido cuando me puse de pie. No dudé
mientras me movía hacia el lobo blanco que luchaba contra el marrón.
No pensé dos veces mientras rastreaba sus movimientos, esperando,
esperando el momento correcto.
Llegó más rápido de lo que hubiera esperado.
Richard golpeó a Thomas.
Thomas chocó contra un árbol con un gemido profundo. Se
248
deslizó al suelo, con los ojos fuera de foco.
Richard estaba por encima de él.
Sus labios se retiraron sobre sus dientes.
Un ruido sordo comenzó en su garganta, y vi sus músculos
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ondulando mientras se preparaba para atacar.
Al cabo de sólo segundos, la verdad.
En un momento él estaba de pie por encima de Thomas y al
siguiente yo estaba golpeado la roca en la parte posterior de su cabeza.
Hubo un golpe seco que esperaba que al menos significaba un cráneo
partido. El lobo aulló, y por un momento, sentí una emoción enferma.
Que habíamos ganado. Que yo le había llevado hacia abajo. Que iba a
caer al suelo y nunca volvería a levantarse.
Vi el oleaje de sangre en la parte superior de su cabeza. Se
derramó hacia abajo entre sus ojos y en su hocico, goteando hacia
donde se cerraron sus labios.
Pero no se cayó.
Se volvió hacia mí.
Thomas trató de empujarse a sí mismo, pero se derrumbó sobre
sus patas.
Di un paso hacia atrás.
La gran y terrible bestia dio un paso hacia adelante en respuesta.
"Vamos, hijo de puta,” le dije con voz ronca. Apreté mi agarre en
la roca porque era todo lo que tenía.
Pensé en Joe. Y en mi madre.
Me sentí mal. Había dejado una atrás por otros. Y ahora lo estaba
haciendo de nuevo. Pero al menos estaría a salvo si podía llevar a
Richard conmigo.
Y eso era lo único que importaba.
No dejaría que se lleven a Joe.
No otra vez.
Las orejas de Richard estaban aplanadas en la parte posterior de
la cabeza, y aunque parecía imposible, podría haber jurado que el lobo
estaba sonriendo.
Como si supiera que había ganado.
249
Me acordé de lo que me habían enseñado.
Era todo lo que podía hacer. Y mientras lo recordaba, tal vez Joe
estaría bien. Y Thomas. Los demás. Y un día, podrían mirar hacia atrás
y me recordarían por las cosas que había hecho desde el día que nos
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conocimos en lugar de lo último que hice.

HUBO UN DÍA que Thomas y yo habíamos estado caminando


por el bosque. Había hecho a Joe quedarse. Joe no estaba muy feliz por
eso, pero Thomas mostró sus ojos de esa manera que hacía y Joe había
dejado de quejarse. Principalmente.
No hablamos durante la mayoría del tiempo. Se sentía bien estar
en silencio con alguien, no necesitando el peso de la conversación.
Thomas sabía eso de mí. El sabía que a veces no podía encontrar las
palabras para decir lo que quería, por lo que acababa sin decir nada en
absoluto. No creía que yo fuera estúpido. No como otros antes que él.
Hubo un momento, breve y brillante, en el que pensé en mi
padre. Todavía no estaba muy seguro de lo que los lobos podrían
averiguar por los latidos del corazón y los aromas, si la tristeza tenía
un sabor, o si la ansiedad se sentía pesada.
Mi padre no habría entendido esto. Los lobos. La manada. Mi
lugar con ellos. Él no habría entendido nada de eso.
Realmente no.
Me habría dado mierda por ello.
Tratado de quitármelo.
Mi padre no había sido un buen hombre.
Yo lo sabía ahora.
Había hablado con indiferencia e insensibilidad.
Con ira y violencia.
Pero le había amado de todos modos, porque yo era su hijo.
Y él era mi padre.
Me preguntaba que decía sobre mí, que pudiera amar a alguien
como él.
A pesar de todo lo que era.
250
No era la primera vez que yo había dicho que era mejor que se
hubiera ido. Pero tal vez fue la primera vez que lo creía del todo.
Eso me golpeó fuerte.
Que alguna vez hubiera pensado que era bueno que alguien
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hubiese muerto estaba más allá de mí, porque yo no era esa persona.
No hablaba con indiferencia. Con insensibilidad. Con ira y
violencia.
Mi corazón tartamudeó en el pecho.
Tomé aire, agudo, como un grito sin sonido.
Thomas envolvió su mano grande en la parte trasera de mi cuello
y apretó, dejándola allí mientras caminamos.
No habló. Estaba. Solo estaba.
Ahí.
Mi ritmo cardíaco se ralentizó.
Mi respiración volvió a la normalidad.
Mis pies no se arrastraban.
Seguimos caminando.
Curiosamente, hablé primero. Más tarde, por supuesto. Mucho
más tarde. Pensé que tal vez me estaba esperando.
Le dije: "¿Cómo es que siempre sabe?"
Thomas ni siquiera actuó sorprendido por la pregunta. "Eres
mío,” dijo simplemente. "Siempre sabré."
"¿Porque es el Alfa?"
"Eso también," dijo, sus ojos sin dejar de mirar los míos.
Y oí todas las cosas que había dejado sin decir.

LA BESTIA vino a por mí, ahí en el bosque oscuro.


Mi Alfa permaneció inmóvil debajo de un viejo roble cuyas
ramas se sacudían por el viento. Su pecho subió lentamente y se
quedó. Bajó y tardó para siempre en subir de nuevo.
Richard se agachó.
Entrecerré los ojos.
Le dije: "Deberías haberte quedado fuera de mi territorio."
Richard saltó.
251
Sus garras llegaron a por mí.
Su mandíbula se abrió por completo.
Levanté la roca y…
Un destello de color blanco se cruzó enfrente de mí.
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Richard maulló cuando fue arrojado a un lado.
Un lobo se paró frente a mí, el pelo erizado, la cabeza baja en el
suelo, mostrando los dientes en una mueca furiosa a Richard, que
estaba tirando de sí mismo de nuevo a sus pies.
Joe.
Joe estaba aquí.
Joe estaba bien.
Esto no era un sueño, porque me dolía la espalda de una manera
feroz.
Extendí la mano y los dedos se enroscaron en la piel de su cuello.
Sentí el estruendo profundo de su ser.
Cantaba para mí.
Richard fijó sus ojos podridos en Joe, mientras se movía
lentamente a nuestro alrededor.
Joe se movió con él, manteniéndose siempre entre nosotros.
Podía sentir la ira en él, la rabia y la angustia. Traté de llegar a los
demás, a las cuerdas que nos conectaban a todos para asegurarme de
que ninguno de nuestra manada se había perdido, pero todo estaba
mezclado. Me dolía la cabeza y no podía concentrarme en nada, solo
en el verde de alivio al tener a Joe aquí, al saber que estaba bien. Que
no estaba aún acostado debajo de un árbol, roto y retorciéndose.
Podríamos hacer esto. Podríamos…
Richard corrió a nosotros sin hacer ruido. Joe se tensó bajo mi
mano, preparándose para el impacto. Clavé los talones en la tierra y
luché con cada instinto que me dijo que corriera, porque yo no era un
cobarde y que iba a jodidamente quedarme con mi pareja…
Las luces se dispararon alrededor de nosotros, se levantaron de la
tierra, la tierra debajo de nuestros pies, gimió y cambió. Richard chocó
con la luz y fue echado hacia atrás, como si fuera electrificada, sus
ojos en la parte posterior de su cabeza cuando aterrizó en la base de un
252
viejo roble. Él se movió, las piernas deslizándose sobre el terreno,
excavando en la tierra.
"Ox,” dijo una voz detrás de mí.
Me giré.
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Gordo se puso de pie, apoyado en un árbol, jadeando. Tenía la
cara con sudor resbaladizo y pálida. Él acunó su brazo izquierdo contra
su pecho. Sus ropas estaban rotas. Sangraba en más lugares de los que
no.
Y los tatuajes en sus brazos eran más brillantes de lo que jamás
había visto.
"Cómo hiciste…"
"Es el territorio,” dijo, la voz delgada y débil. "Pertenece a los
Bennett. Siempre lo ha hecho. Y no le gusta los intrusos. La tierra, es...
puedo oírla. Habla conmigo. Puedo mantenerlo fuera. Por ahora. Pero
no puedo sostenerlo, Ox. No para siempre. Lo que tiene que suceder
necesita pasar ahora.”
Extendí la mano y toqué la luz (barrera?) que nos rodeaba, que
nos separaba de Richard. Se sentía sólida bajo mis dedos, y cálida, y
había ese hilo que me conectaba a Gordo, uno que siempre había
sentido débilmente antes. Nunca fue tan sólido como los demás,
porque a pesar de que estábamos atados juntos, no era manada.
Pero ahora era brillante. Y fuerte.
"¿Qué tiene que pasar?" pregunté, No estaba seguro de si quería
la respuesta.
Gordo dijo, "Ox.” Y lo supe.
Luego una voz habló en voz baja.
Dijo: "¿Papá?" Miré por encima.
Joe había cambiado a humano de nuevo y se arrodillaba al lado
de su padre. Había una profunda contusión oscura que se extendía por
la longitud de su espalda donde había golpeado el árbol. Incluso
mientras miraba, los bordes estaban desapareciendo a medida que
cicatrizaba. No sabía si era porque era él quien había sobrevivido a ese
impacto. Si Carter o Kelly podría haber hecho lo mismo.
253
Su padre se extendía ante él, siendo un lobo. Tenía los ojos
abiertos y mirando a su hijo. Él se quejó en voz baja desde la parte
posterior de la garganta. Su cola golpeó una vez. Dos veces.
Joe dijo, "Tienes que levantarte."
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Thomas estiró el cuello hasta que su nariz tocó la mano de Joe.
"Están bien,” dijo, como si pudiera escuchar la pregunta de su
padre. Y por lo que yo sabía, podía.
"Están tomando cuidado del resto. Pero te necesito. ¿De acuerdo?
Tienes que levantarte." Su voz se quebró al final.
Thomas suspiró, una cosa grande y pesada. Como si sus temores
se estuvieran escapando.
Desde detrás de nosotros, un lobo aulló, un canto de furia.
Me di la vuelta.
Richard Collins se puso de pie, y estaba enfadado. Chasqueaba la
mandíbula y empezó a lanzarse a sí mismo en la barrera. Sus ojos eran
más oscuros de lo que habían sido antes, como si se hubiera perdido en
el lobo, todo salvaje y rabioso. Cada vez que se estrelló en lo verde, la
luz pulsaba hacia el exterior, como una onda en el agua. Y sólo se
volvió más enojado.
"Thomas," Gordo dijo ahogadamente. "Tienes que hacer esto.
Ahora. No puedo…"
Thomas comenzó a cambiar, más lento de lo que había visto. Por
la mueca en su cara de lobo y la forma en la que su cuerpo se tensó,
era un cambio doloroso. Los huesos que se habían roto antes todavía
estaban rotos. Los cortes eran amplios y sangraban libremente sin
ninguna intención de detenerse.
Joe gimió por encima de su padre, las manos temblorosas
mientras extendía la mano. Dudó como si no supiera dónde tocar.
Richard gritó y continuó su asalto.
Joe dijo: "Papá.”
Thomas Bennett le sonrió. Su boca era roja y la sangre corrió por
su mejilla. Sus ojos estaban claros.
Él dijo: "Me alegro de que estés bien."
254
"Tenemos que levantarnos," rogó Joe. "Tenemos que levantarnos
e ir. Mamá esta esperando por ti."
"Vas a estar bien,” dijo Thomas. "Va a doler. Durante un tiempo.
Pero estarás bien."
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Joe sacudió la cabeza. Él agarró la mano de su padre y lo sostuvo
en la suya. "No puedo hacer esto", dijo. "No estoy listo." Parecía tan
imposiblemente joven.
"Lo estás,” dijo Thomas. "Lo has estado. Es lo que hemos estado
trabajando. Tú has…"
Hubo un fuerte gemido de los huesos y músculos. Entonces,
Richard dijo: "Yo puedo salvarlo, Joe. Le puede salvar. Sólo tiene que
darme lo que quiero. Puedo ayudarte. Y a él".
Richard se puso de pie, desnudo y ensangrentado, mirando a Joe,
pero incapaz de dar un paso hacia adelante, por la magia de Gordo.
"No,” dijo Thomas, sin dejar de mirar a su hijo. "No lo escuches.
Él no…”
"No lo necesitas,” dijo Richard. "Puedo llevarme eso. Tu padre
va a estar bien. Voy a ser el Alfa y te prometo que todo esto va a
parecer un sueño. Puedes irte a casa y no volverás a verme nunca."
Yo no tenía necesidad de ser un lobo para saber que estaba
mintiendo.
Y por todo lo que valía la pena, por todo lo que había pasado, por
todo el horror que había visto, Joe titubeó.
Yo lo vi. Fue pequeño. Pero estaba allí.
Thomas también lo vio.
Pero también lo hizo Richard.
Y sonrió.
Así que di un paso adelante y dije: "Joe.”
Joe levantó la vista hacia mí, sus ojos de Halloween brillantes y
húmedos.
"Él hace promesas," dije, "que no va a ser capaz de mantener."
Joe se mordió el labio. "Pero…" 255
"Él es humano,” dijo Richard, su voz llena de desprecio. "Incluso
si él es manada. No entiende. Él nunca va a entender lo que eres. Lo
que se supone que debes ser. Su tipo son la razón de que todo esto esté
sucediendo. Ellos te traicionan, Joe. Ellos siempre te traicionarán.”
"Te prometí," dije, dando un paso más, "que siempre seríamos tu
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y yo. Que te cuidaría. Que nunca te mentiría.”
Las lágrimas caían por la cara.
"¡Sólo pueden mentir!" Richard rugió, golpeando sus puños
contra la barrera. "Es todo lo que son capaces de hacer!"
"Date prisa, Ox," Gordo dijo con los dientes apretados.
"Has confiado en mí con tu lobo antes de que siquiera
conocerme," dije. "Antes, cuando pensé que no era nada. Pero me has
mostrado. Has confiado en mí. Y yo estoy pidiendo que lo hagas de
nuevo."
Sus ojos estaban muy abiertos. Su respiración se enganchó en el
pecho.
Él apartó la mirada de mí y volvió a mirar a su padre.
"Este no es el final,” Thomas le dijo al oído, con voz apenas
capaz de ser oída por encima de los gritos de Richard. "Vas a ver.
Estoy muy orgulloso de ti y de en quien te has convertido. De lo que
vas a llegar a ser."
"No puedo hacer esto solo," Joe lloró. "No puedo…"
"Y no tendrás que hacerlo,” dijo Thomas. "Debido a que un Alfa
no es nada sin su manada. Y la manada estará siempre contigo."
"¡Ox!" Gordo gritó en señal de advertencia, y me miró. Había
caído de rodillas, sudado mucho, su pecho subiendo y bajando
rápidamente.
Richard aulló en señal de triunfo.
"Joe," le dije. "Tienes que…"
Las garras de Joe salieron antes de que pudiera terminar, negras y
afiladas. La barrera parpadeaba cuando él las hizo bajar al pecho de su
padre, por encima de su corazón, los dedos se extendieron en cinco
puntos agudos.
Con una voz temblorosa, Joe dijo: "¿Recuerdas? Ese día en el
bosque. Perseguimos a las ardillas. Y me dijiste que estabas feliz de
256
que fuera tu hijo."
Thomas sonrió con su sonrisa tranquila. "Yo también te amo."
Joe atravesó el pecho de su padre.
El mundo era un lugar grande y aterrador. Eso es lo que me había
01/2017
enseñado Gordo. Que todo lo que podía pensar estaba probablemente
por ahí. Había preguntas que no le pregunté porque tenía miedo de las
respuestas que obtendría. Hubo preguntas que no había pensado hacer,
pero cuyas respuestas fueron mantenidas en secreto para mí de todos
modos.
Y luego hubo preguntas que ni siquiera estaba preparado para
entender. ¿Por qué me dejó mi padre? ¿Por qué Joe me eligió? ¿Cuál
era mi lugar en todo esto?
¿Cómo se convertiría Joe en el Alfa?
Él lo sabía. El lo sabía, porque él vaciló. No en esto. No cuando
su mente estaba hecha. Me preguntaba cuando se lo había dicho
Thomas. O si era instinto. Algo simplemente conocido desde el pasado
hasta el futuro.
Sus garras entraron en la piel de su padre, presionando hacia
abajo hasta que su palma era plana contra el pecho de Thomas.
Richard gritó su furia, y al principio no pasó nada. Pensé que tal vez
algo había salido mal. La verdad era que no sabía qué esperar,
transferir el poder de un Alfa de uno a otro.
Todavía no sabía una mierda sobre hombres lobo.
Comenzó con un hormigueo a lo largo de mi piel.
Como un susurro en mi oído.
Joe no se movió.
Thomas no se movió.
Pero entonces mi piel se arrastraba. Hubo un incremento en mi
cabeza y mi corazón, y me preguntaba si esto es lo que se siente al ser
golpeado por un rayo. Los lazos de la manada rebosaban en mi pecho
y pude sentirlos a todos, a todos y cada uno de ellos, y había un alivio
punzante, tan verdeverdeverde porque estaban vivos, todos ellos, pero
dolía porque Carter era fuerte y Mark, y Elizabeth y Kelly y Gordo
(porque él también estaba allí, por primera vez como manada y podía
257
probar su magia en la parte posterior de la lengua, el un matiz de
ozono y penetrante).
Y Joe, Joe era el más brillante de todos ellos, el más fuerte, y
había tanto poder allí que apenas podía respirar.
01/2017
Y Thomas.
Thomas estaba allí también.
Pero estaba descolorido. El hilo era delgado.
Más débil de lo que tenía derecho a ser.
Como si apenas colgara.
La barrera se rompió de nuevo en su lugar.
Thomas abrió los ojos. Ellos brillaron naranja y sin brillo.
Suspiró con tanto verde alivio.
El dijo, "Ox. Un lobo es sólo tan fuerte como su ancla."
Sus ojos se cerraron.
Exhaló.
Su pecho no se levantó de nuevo.
El hilo se rompió y desapareció.
Joe dijo: "Papá.”
Pelo brotó a lo largo de sus mejillas. Su rostro comenzó a
extenderse en medio de su cambio. Sus labios se curvaron. Sus dientes
se alargaron en picos. Él inclinó la cabeza hacia atrás y cantó la
canción del alfa, sus ojos muy abiertos y rojo ardiente.

258

01/2017
heridas abiertas / el camino a casa

RICHARD había desaparecido.


Osmond se había ido.
Robert Livingstone nunca había aparecido.
La mayoría de los Omegas estaban muertos. 259
Los que seguían vivos habían huido.
Pero, por supuesto, yo ni siquiera pensé en eso hasta más tarde.

ELLOS LO SABÍAN.
Los demás. 01/2017
Incluso antes de encontrarnos bajo los robles, lo sabían.
Habían sentido el momento de su muerte al igual que yo.
Probablemente, más aún, teniendo en cuenta que yo todavía era
humano.
Fueron Carter y Kelly, quienes salieron disparados de entre los
árboles en primer lugar, corriendo en cuatro patas, largos gemidos
lastimeros saliendo de ellos. Se deslizaron hasta detenerse una vez que
nos vieron: Thomas, aún en la hierba. Joe, de rodillas, con la cabeza
inclinada sobre su padre, con las garras a los costados. Gordo, apoyado
en un árbol, su cara entre las manos, y tatuajes brillantes.
Y yo, entumecido por mi madre, ahora un cuerpo bajo una
manta.
Por Thomas, el cuerpo aún caliente, la sangre aún corriendo.
Carter se descongeló primero, acercándose y pasando su nariz
por el brazo de Joe. Su cuello. Su cabello. Respiró en pequeñas ráfagas
cortas, tomando el aroma de su nuevo Alfa. Su pelaje estaba manchado
de sangre, y estaba herido en su pata delantera derecha, pero siguió
presionándose contra su hermano.
Kelly finalmente se acercó a ellos, con los ojos muy abiertos, la
boca colgando mientras dejaba escapar pequeños ladridos, como hipos
una y otra vez. Dejó a Carter y Joe solos y se dejó caer a los pies de su
padre, husmeando en contra de sus dedos de los pies. Sus pantorrillas.
Con el tiempo, apoyó la cabeza en las piernas de su padre y tembló.
Mark vino a continuación. En forma humana. Mientras que los
otros lobos estaban desnudos, llevaba los pantalones hechos jirones,
deshilachados y desgarrados y manchados de mugre y sangre
derramada. Las heridas abiertas se curaban lentamente y él tenía una
mordedura de aspecto desagradable en su hombro derecho, donde
parecía que una gran parte había sido arrancada. Dio un paso
tembloroso hacia Thomas y los otros, pero se detuvo, las manos
260
curvándose en puños a su lado. En su lugar, fue primero a Gordo,
susurrando algo que no pude descifrar. Gordo no levantó la vista, pero
negó con la cabeza. La mirada de Mark se movía alrededor de la línea
de árboles, los ojos y la mandíbula en una línea dura.
01/2017
Y entonces ella vino.
Se movió lentamente, ya sea por el dolor o por las heridas, yo no
lo sabía. Un corazón roto puede ser más pesado que un miembro roto.
Ella era un lobo, y estaba agradecido egoístamente. La cara de un lobo
no puede expresar tanto como un ser humano. El dolor grabado en su
cara como un lobo era nada en comparación con lo que habría sido si
hubiera sido humana.
Yo no creo que hubiera sido capaz de soportarlo.
Tenía frío.
Mis dientes estaban empezando a castañear.
Carter había dejado de frotarse contra Joe y ahora estaba
empujando a su padre, haciendo esos sonidos en la parte posterior de
su garganta, como si pidiera a su padre que se levantara.
Kelly se quejó contra sus piernas, tratando de enterrarse en el
olor de su padre.
Joe respiraba con dificultad, sus fosas nasales dilatadas, las
manos goteando sangre de sus garras, donde se habían penetrado en
sus palmas.
Mark estaba de pie, mirando.
Gordo se desplomó contra el árbol, la cabeza sobre sus rodillas,
los tatuajes moviéndose violentamente. El cuervo voló de su brazo y
desapareció en la manga de su camisa. Apareció en su cuello, las alas
extendiéndose hasta la oreja.
Y Elizabeth.
No se movió hacia su marido. O sus hijos. O su cuñado.
Ella vino a mí. Despacio. Rígidamente.
Ella presionó su nariz en mi mano. Mis dedos se cerraron cerca
de su oreja. La sentí ondular contra mi piel.
Ella empujó con más fuerza.
261
Miré hacia abajo.
Yo estaba equivocado acerca de ser agradecido de que fuera un
lobo debido a la falta de humanidad.
Porque sus ojos eran los más humanos de todos.
01/2017
Y estaban afligidos.
Rompió el silencio.
Me atraganté, "Lo siento," porque yo debería haber hecho más
para protegerlo. Y tal vez si no hubiera dejado que me arrastrase lejos,
él habría estado bien. Si él no se hubiese colocado entre Richard y yo,
Elizabeth no habría perdido a su compañero.
Tomó mi mano suavemente en su boca, sus dientes pellizcando
mi piel. Por una fracción de segundo, pensé que iba a morder. Yo
pensaba que iba a derramar mi sangre por permitir que esto suceda. Y
tendría que dejarla también.
En cambio, ella tiró de mi mano, tirando de mí hacia los otros.
Yo no lo entendía.
Pero fui de todos modos.
Ella no me soltó.
Y ella no apartó la mirada de mí.
Ella retrocedió lentamente, paso a paso, sin dejar de mirarme.
Me concentré en ella porque se estaba haciendo más difícil
respirar.
Los sonidos estaban llegando a mí. Podía oír los gemidos de
Gordo, bajos y rotos. Podía oír los resoplidos de Kelly mientras se
estremecía contra su padre. Podía escuchar lo que sólo podría ser
considerado cono sollozos procedentes de Carter.
Joe, sin embargo.
Joe no emitía ningún sonido.
Al menos en voz alta.
Pero lo podía sentir.
Su horror.
Su angustia.
Su furia.
Y era más fuerte que el resto.
262
Yo estaba impresionado por ella.
Consumido por ella.
Pero Elizabeth no me dejó ir.
Y sabía lo que estaba tratando de hacer.
01/2017
Ella susurró, Manada.Hijo.Amor.
Ella susurró, nos perteneces.
Ella susurró, te pertenecemos.
Ella susurró, siento tu dolor. siento tu tristeza. hemos perdido. he
perdido. pero también lo has hecho tú.
Ella susurró, por favor, no nos culpes. por favor no nos odies.
Ella susurró, ella no debería haber sido tomada de ti. y él no
debería haber sido tomado de nosotros.
Dejé que tirase. Dejé que sus palabras fluyesen sobre mí a través
de los hilos. A través de los enlaces. Los demás la escucharon también.
Ellos escucharon lo que decía. Incluso Gordo, quien levantó la cabeza,
sorprendido, mirando a Elizabeth mientras tiraba de mí más cerca. De
alguna manera, se había convertido en parte de esto. De nosotros.
Ella llegó a sus hijos y a su marido, sus patas traseras topándose
con Kelly, quien no abrió los ojos. Ella apretó su mordisco sólo un
poco antes de soltarme la mano.
Oí los signos indicadores del cambio, y Mark se abrió paso.
Elizabeth se sentó cerca de la cabeza de su marido, se inclinó hacia
abajo y lamió la sangre de su cara. Mark se sentó junto a ella, su lobo
grande e imponente, el más grande de todos ellos.
Al menos por ahora.
Porque a pesar de que sólo había sido un breve periodo de
tiempo, Thomas parecía más pequeño de lo que jamás había sido en
vida. No sabía si era la muerte o el hecho de que había muerto como
Beta, pero había encogido ahora. Menos sustancial.
Joe no parecía diferente, aparte de la forma en que sus ojos se
veían como si fueran llenos de sangre.
Pero se sentía diferente.
Había algo que irradiaba de él, algo más grande que lo él que
había sido antes. Yo no entendía lo que significaba ser un Alfa. No
263
entendía lo que significaba ser lobo. Estar conectado al territorio como
él lo estaba ahora.
Quería tocarlo.
Pero no podía levantar el brazo.
01/2017
Todavía no se había alejado de su padre.
Carter y Kelly se levantaron de encima de Thomas.
Permanecieron cambiados y se movieron hasta que estaban sentados,
como Mark, cerniéndose sobre Thomas. Mark sentado a su lado
izquierdo. Carter y Kelly estaban sentados cerca de sus pies.
Elizabeth se apartó de la cara de su marido y se sentó cerca de su
cabeza, la pierna apretada contra su mejilla.
Joe se quedó en su lado derecho.
Ellos se fueron colocando deliberadamente en torno a él en
función de su posición en la manada.
Ellos esperaron.
Yo no sabía el qué.
Hasta que todos me miraron.
A excepción de Joe.
Yo pensé en huir.
Desaparecer entre los árboles.
Encontrar el cuerpo de mi madre y acostarme junto a ella.
Cerraría los ojos y soñaría y al despertar, todo esto habría sido un
sueño. A pesar de que había dolor, aunque podía sentir todo, esto sería
un sueño, ya que no podía ser real.
Pero había oscuridad en mi cabeza.
Había asesinato en mi corazón.
Y se sentía real.
No me podía mover.
Los lobos esperaron.
En algún lugar, un tipo de chorlo gritón11 norteamericano
llamaba de entre los árboles. Un ave rara, lo era. Cantando a la noche.
Me pareció que todo el bosque podría estar conteniendo la
respiración.
Desde detrás de mí, Gordo dijo, "Están esperando."
264
No me volví para mirarlo. No pude. No mientras los lobos me
observaban.
"Eres parte de ellos,” dijo. "Eres parte de esto."
Esa pequeña voz, esa maliciosa pequeña voz susurró en mi oído
01/2017
de nuevo, diciendo que nunca realmente tuve una opción en la materia.
Que si se hubieran mantenido alejados, nada de esto habría sucedido.
Y no me sentiría tan culpable como lo hacía.
Y mi madre estaría en la cocina. Estallando las burbujas de jabón
en mi oído.
Carter se quejó a mí, suave y bajo, las orejas caídas.
Porque probablemente podría sentir lo que estaba pensando. Tal
vez no con tantas palabras o detalles, pero él conseguiría la esencia.
Todos ellos lo harían.
Así que lo tragué y dejé que se deslice por mi garganta. Quemó.
Sentí la mano de Gordo en mi hombro.
Por el rabillo del ojo, sus tatuajes pulsaban y se retorcían. "Lo
sientes también,” dije.
Él suspiró. Era la única respuesta que necesitaba.
11 N. T.
Chorlo gritón o chortilejo colirrojo es una especie de ave Charadriiforme de la familia Charadriidae
propia de América.
Me encogí de hombros, apartándome de su mano.
Di un paso adelante. Y luego otro. Y luego otro. Hasta que haya
tomado mi lugar. Al lado de Joe.
Me arrodillé junto a él. Mi hombro golpeó el suyo. Estaba rígido,
inmóvil. Se quedó mirando a su padre, los ojos de color rojo sangre
brillando en la oscuridad.
Algo se estableció cuando tomé mi lugar junto a él.
No era mucho, sobre todo de cara a todo lo que había sucedido.
Pero estaba allí.
Debido a que era mi Alfa ahora.
Y yo era su compañero.

"¿POR QUÉ aullar?" Le había preguntado a Thomas.


Él clavó los dedos de los pies descalzos en la tierra y la hierba y
265
apoyó la espalda contra un árbol. El sol brillaba por encima.
El dijo: "En la naturaleza, los lobos se llaman el uno al otro.
Puede ser pensado como una advertencia para otros que invaden un
territorio. Puede ser un grito de guerra, para llamar a la manada junta.
01/2017
Se utiliza en una cacería. Para mostrar la ubicación. Y a veces, aúllan
juntos. Para mostrar la felicidad. Para hacerlos parecer como un grupo
más grande de lo que son. Se llama aullidos de grupo, y es una cosa
hermosa para escuchar.”
"Y ¿es por eso que lo hace?"
Él cerró los ojos y sonrió. Estaba divertido por mí. Estaba
embelesado por él. "Creo que lo hacemos porque nos gusta escuchar
los sonidos de nuestras propias canciones. Criaturas narcisistas, lo
somos". La sonrisa se desvaneció ligeramente. "Aunque a veces, las
canciones están destinadas a cantar un hogar para un miembro de la
manada. Es fácil perderse, Ox, porque el mundo es un lugar amplio y
da miedo. Y de vez en cuando, sólo hay que recordar el camino a
casa."
No hablamos durante mucho tiempo después de eso.

YO NO ERA un lobo.
Yo no creo que lo fuera nunca. No por elección.
Sin embargo, dos miembros de la manada se perdieron.
Eché la cabeza hacia atrás.
Mis ojos ardían.
Las estrellas estaban borrosas por encima de mí.
Dije: "Ah Dios.”
Salió áspero.
Me aclaré la garganta, que trataba de cerrarse.
Pensé en mi madre.
Pensé en Thomas.
Los había perdido ahora.
Necesitaba cantar para que encuentren el hogar.
Y así lo hice.
Era un sonido roto, agrietado y astillado. No era muy fuerte y
266
rallaba contra mis oídos. Pero puse todo lo que pude en ello incluso
cuando me di cuenta que tal vez no era el hombre que pensaba cuando
mis mejillas se mojaron, el aliento enganchándose en mi pecho.
Mi aullido se extinguió rápidamente.
01/2017
Tomé otro aliento.
Mark aulló conmigo, su voz melódica y con el corazón roto.
Carter y Kelly armonizaron junto a nosotros, mezclándose con
nuestra canción.
Elizabeth cogió la canción a medida que inhalaba, su aullido alto
y largo. La canción cambió a causa de ella, a causa de lo que había
perdido y los lobos tomaron la canción y la hicieron suya, sus voces
con incrustaciones de ella, octavas por encima y por debajo.
Sentí a Gordo en la periferia. Sentí su vacilación. Su asombro. Su
tristeza. No aulló, pero su magia cantó por él. Fue en la tierra debajo
de nosotros. En los árboles que nos rodean. No aulló, pero él no tenía
que hacerlo. Lo sentimos, como si lo hubiera hecho.
Joe cambió a mi lado.
Era más suave que cualquier cambio que había visto hacer antes.
En un momento, él era un niño triste, perdido y ensangrentado, y
después él era un lobo, de color blanco brillante en la oscuridad. Era
más grande de lo que ya había estado antes de esta noche, sus patas tal
vez dos veces su tamaño original. Donde llegaba hasta mi cintura
antes, él ahora probablemente llegaba hasta mi pecho si hubiera estado
de pie. No era tan grueso como su padre había sido. Era más grande,
sí, pero aún delgado y fuerte. Pensé que iba a cambiar con el tiempo a
medida que envejeciera.
Los otros dejaron que sus canciones se hicieran eco y se
desvanecieran en el bosque mientras esperaban.
Joe miró a cada uno de nosotros a su vez. Sus ojos se detuvieron
en mí por más tiempo.
Su canción era más profunda de lo que nunca había sido antes.
Sentía cada emoción (dolor pena amor oh dios por qué por qué por
qué) que puso en ella y era todo lo que podía hacer para evitar que se
separen.
267
Allí, en el bosque, bajo una nueva luna y las estrellas que se
extendían, cantamos nuestro hogar de manada.

LAS COSAS se movieron rápidamente después de eso.


01/2017
Los próximos tres días fueron un torbellino, la casa Bennett se
llenó con gente que nunca había visto antes. Se fueron con Joe y Mark
y Elizabeth y Gordo en el despacho de Thomas y desaparecieron
durante horas, lobos todos. Susurraron en voz baja el uno al otro, el
qué, yo no sabía. Ellos me miraron mientras Carter y Kelly estaba
acurrucados a mi alrededor, aún cambiados, gimiendo lastimosamente
y sus piernas pateaban por fueran cuales fueran los sueños que tenían.
No dejé que estos extraños me intimidasen. Yo les devolví la mirada.
Solo conseguí trozos y piezas.
Richard había pasado a la clandestinidad.
Robert Livingstone no había sido encontrado.
Osmond, sin embargo.
Osmond había sido una sorpresa. Nadie había esperado que él
cambiase de bando. Él también se había ido.
Los enfureció, a los lobos. Saber ahora que habían tenido un
traidor entre ellos. Especialmente uno de tan alto rango como Osmond.
Yo no los culpo. Pero ciertamente no confiaba en nadie que no conocía
en la casa Bennett. Tengo la impresión de que estaban teniendo
dificultades para confiar entre sí.
Elizabeth no me dejó volver a mi casa. Ella dijo que no estaba
bien. Ahora no. Tal vez no durante mucho tiempo. Me quedé en la
habitación de Joe. En su cama.
Pero Joe no estaba allí.
Dijeron que fue un robo que salió mal. Que mi madre había
vuelto a casa y había interrumpido a alguien que estaba en la casa.
Tenía una coartada, por supuesto. Estaba con los Bennett. Los Bennett,
a quien todos respetaban. A quién todo el mundo admiraba. La ciudad
podría no haberles entendido completamente, pero conocían el aspecto
que tenían. La riqueza que tenían. Las cosas que habían hecho por la
ciudad.
268
El forense dijo que parecía como si la garganta de mi madre
había sido cortada con un cuchillo de sierra de algún tipo.
Le dije a la policía que no teníamos nada por el estilo.
Debió de haberlo traído el intruso.
01/2017
Y ¿dónde está Thomas? la policía le preguntó.
De viaje de negocios, dijo Elizabeth. Fuera del país. Lo estará
durante meses.
Más tarde dirían que Thomas murió de un ataque al corazón en el
extranjero. Pero por ahora, sólo estaba desaparecido.
¿Cuándo va a estar de regreso? la policía le preguntó.
Esperemos que pronto, ella dijo.
De alguna manera, su voz se mantuvo uniforme.
Los extraños no podían ver las grietas.
Pero yo podía.

MI MADRE fue enterrada en un martes.


No había nada especial acerca de los martes, pero fue el primer
día que pudimos.
La ciudad la lloró junto con nosotros.
Conmigo.
El predicador dijo cosas apaciguadoras acerca de Dios, y los
misterios de su plan. Puede que no entendamos porqué suceden estas
cosas. Todo lo que podemos hacer es esperar con el conocimiento que
las cosas suceden por una razón.
El sol brillaba cuando fue bajada en la tierra.
La manada no se apartaba de mi lado.
Joe me cogió la mano a pesar de todo, pero nunca habló.
Tanner, Chris, y Rico estaban allí. Se abrieron camino entre todo
el mundo y ni siquiera se molestaron en tratar de estrechar mi mano.
Los tres se envolvieron alrededor de mí y se mantuvieron con toda la
fuerza. Había un pequeño destello de algo de ellos que me sentí
rastrear a lo largo de mi piel, pero se perdió bajo el peso de lo que
enfrentaba.
Jessie estaba allí también. Ella esperó hasta que pudo estar
269
delante de mí. Susurró algo que no recuerdo. Sus labios apretados
contra mi mejilla, persistente y dulce.
Joe observó como Jessie me apretó la mano.
Miró hacia otro lado mientras se iba.
01/2017
Más tarde, después de esperar en la cola y dejar que la gente
llorara por mí y darme la mano y decirme lo mucho que lo sentía, me
quedé por encima del agujero en el suelo donde estaba mi madre. No
sería llenado hasta que todos se fueran.
La manda se quedó aparte, entre los árboles. Esperando.
No era justo. Nada de esto lo era.
Le dije: "Lo siento," y pensé en el día en que había yacido en la
espalda, ella en su vestido bonito con los arcos azules, y vi las nubes
pasar.

THOMAS FUE quemado en un martes por la noche.


No había nada especial acerca de los martes, pero ya habíamos
enterrado a mi madre por la tarde, y que era mejor tenerlo todo dicho y
hecho.
Esas mismas personas que habían llenado la casa en los días que
siguieron el ataque de Richard ahora llenaban el bosque. Algunos
estaban en forma humana, pero la mayoría había cambiado a lobos.
Toda mi manada había cambiado, aparte de Gordo y yo. Pero
caminamos con ellos, Elizabeth y yo a cada lado de Joe. Los otros
cerraban la marcha. Apreté mi mano en la espalda de Joe y aferré por
todo lo que valía la pena.
Nadie habló acerca de Dios y sus planes infinitos. De hecho, fue
prácticamente silencioso mientras veíamos el cuerpo de Thomas en lo
alto de la pira construida en el claro del bosque. Los lobos se reunieron
alrededor de mí. Mis lobos. Todos los demás mantuvieron su distancia.
Fue Gordo quien inició el fuego.
Cuando se acercaba a la pira, me preguntaba si Thomas lo había
sentido como parte de la manada antes de que hubiera tomado su
último aliento. Si había sentido al brujo volver al final. No habíamos
hablado de ello. Acerca de lo que significaba. Acerca de lo que
270
sucedería ahora. Ni siquiera lo había intentado. Había un pequeño
resentimiento por mantenerme fuera de esa oficina, esas reuniones
secretas, pero lo aparté.
Colocó ambas manos en la pira.
01/2017
Sus tatuajes volvieron a la vida.
Él inclinó la cabeza.
Hubo una mano de fuego debajo de sus dedos.
Se prendió a la madera y el fuego se propagó.
Me quedé allí y lo vi arder.
Joe les lideró, después.
Se llama un aullido a coro, Thomas me dijo al oído. Las
armonías permiten que cualquier embaucado crea que el grupo es más
grande de lo que es.
Y lo hicieron. Parecía que eran cientos, en vez de docenas.
Gordo había apagado el territorio para que nadie en Green Creek
supiera. Su magia era útil cuando no estaba tratando de negar su lugar.
Aún así, me preguntaba si la gente de la ciudad podía oírlo. O, al
menos, sentir el cambio de un rey a otro. Ellos vivían en el territorio,
después de todo.
Lo sentí. Lo sentí todo.
El fuego ardía frente a mi cara.
Las canciones que aullaban alrededor de mí eran lo más fuertes
de lo que nunca las había escuchado.
Me vaciaba. Hacía mi piel frágil y apretada. Yo era una cáscara
en comparación con lo que había sido sólo unos días antes. No sabía
con que llenar el espacio. No sabía si había algo con que llenar el
espacio.
El fuego se apagó, con el tiempo. Hasta que no era más que
brasas y cenizas.
Más tarde se extendería por todo el territorio.
Pero por ahora, los lobos extraños se fueron.
Nuestra manada se quedó.
Aspiramos el humo y llenó nuestros pulmones hasta que tosimos.
Gordo se fue entonces. Las manos en el bolsillo y la cabeza baja.
271
Mark fue el siguiente. Se dirigió lejos de la casa Bennett, más en
el bosque. No volvería a verlo durante dos días.
Carter y Kelly se fueron con su madre, una a cada lado de ella,
sosteniéndola en posición vertical mientras tropezaba, sus piernas
01/2017
débiles.
Estábamos sólo Joe y yo entonces.
Se sentó sobre sus cuartos traseros, viendo la última capa de la
llama, la última ráfaga de chispas.
Me senté a su lado, apoyado en su costado.
Él resopló mientras se elevaba sobre mí.
Me apreté contra él con más fuerza.
Resopló, sus ojos brillantes.
El calor de la pira empezó a desvanecerse.
Y aún así nos quedamos.
Las aves clamaron.
Un búho llamó.
Le dije: "Estoy aquí."
Joe rascó la hierba con una pata gigante.
Le dije: "Cuando estés listo.”
Sus orejas se movieron.
"Vamos a resolver esto."
Él se quejó en la parte posterior de su garganta.
"Tenemos que hacerlo."
Inclinó la cabeza hacia abajo, pasando su nariz a lo largo de mi
mejilla. Mi cuello. Detrás de la oreja, impregnando su aroma en mí
como no había hecho desde que se había convertido en el Alfa.
Lo amé.
Y a él.
Pero no podía decirlo. Las palabras atascadas en mi garganta.
Así que esperaba que lo sintiera en mi olor. Porque eso era todo
lo que podía darle.
Debería haber acabado allí. Eso debería haber sido el final de
este terrible día.
No lo fue.
272
Otras palabras encontraron su camino desde mi garganta,
diciendo la última cosa que debería haber dicho.
Pero estaba enterrado entonces. En rabia. En dolor.
Así que no estaba pensando en lo que podría suceder.
01/2017
Sólo lo que quería.
Le dije: "Él los llevó de nosotros."
Le dije: "Tomó parte de nuestra manada lejos."
Le dije: "Él nos hizo daño."
Me atraganté, "Tomó a mi madre."
Joe comenzó a gruñir.
Le dije: "Se ha ido."
Me dijo: "Tenemos que encontrarlo."
Le dije: "No podemos dejar que esto le ocurra a alguien más."
Le dije: "No podemos dejar que esto ocurra de nuevo."
Le dije, "Tenemos que proteger a los demás."
Dije, "Y tenemos que hacerle pagar."
Y eso fue todo. Más tarde, me di cuenta de que era eso. Ese fue
el momento en que empezamos a decir adiós.
en los huesos / perdiéndote

SIN EMBARGO no lo vi venir.


Tal vez debería.
Pero no lo hice.
273
NOS DEJARON. Después de un tiempo.
Los lobos extraños. Los que yo no conocía.
Nos dejaron para volver a donde sea desde donde vinieron.
Pero no antes de llevar a cabo su reunión secreta una vez más.
Ni siquiera podía encontrarles para hacer preguntas. 01/2017
Para dar una mierda acerca de quiénes eran.
Me quedé mirando la puerta cerrada.
Y me alejé.

SE FUERON y todo estaba en silencio.


Carter y Kelly pasaron horas y horas en el bosque, moviéndose
sin descanso a través de los árboles. Si no llegaban a casa por la noche,
me los encontraría en el claro, acostados boca abajo cerca de una
sección de hierba quemada, colas golpeando a un ritmo que tan sólo
ellos podían oír.
Elizabeth desaparecía durante largos períodos de tiempo. Nunca
la seguí. Nunca supe a dónde fue.
Mark se quedó en el porche, escaneando la línea de árboles. Yo
sabía lo que estaba buscando, pero no pensé que iba a suceder. Richard
se había ido.
Y seguiría desaparecido a causa de Gordo. Gordo, que pasó los
días que siguieron apuntalando las protecciones que había colocado
alrededor de Green Creek. Ahora que era manada de nuevo, podía
acceder a las áreas de su magia que habían sido bloqueadas por él
antes. Podía sentir el tirón de él cada vez que hacía algo diferente, esa
extraña sensación que sentía cuando caminaba por las escaleras y
faltaba el último escalón.
Joe se quedó en el despacho de su padre.
Traté de mantenerlos a todos ellos juntos.
Me acosté con Carter y Kelly en la hierba. Bajo las estrellas.
Cuando Elizabeth estaba en la casa, me aseguré de que ella
comiera.
Me quedé en el porche junto a Mark, pasando los dedos a través
de su piel, observando.
274
Seguí a Gordo alrededor, viendo como murmuraba en voz baja,
manteniendo un ojo hacia fuera para asegurarme de que nadie en
Green Creek veía la forma en que los tatuajes se movían a lo largo de
sus brazos. Dijo que no era necesario. Que nadie se enteraría. Fui de
01/2017
todos modos.
Joe apenas hablaba conmigo, incluso cuando era humano e
incluso cuando yo estaba a su lado.
No entendía lo que estaba pasando. No entendía lo que Thomas
le había dado. No entendía lo que significaba ser el Alfa. Todo lo que
podía hacer era esperar que podía ser lo suficiente como su ancla.
Por supuesto, cualquier cortejo que había estado haciendo antes
se había detenido.
No me importaba. Sabía que había otras cosas en las que tenía
que enfocarse. Cosas más importantes.

UN DÍA fui a trabajar, sólo para hacer algo diferente.


Gordo no estaba allí. Estaba con Joe, hablando de cosas que no
debía escuchar.
Podría haberles mirado a los dos. Me miraron con caras en
blanco.
Yo también podría haber cerrado la puerta de un portazo al salir
de la casa.
No estaba orgulloso de ello.
Así que sin una mejor idea de dónde ir, fui al taller.
Me quedé apartado de la calle principal. No quería que nadie me
detuviera. Para tratar de hablar conmigo. Para darme el pésame. Estaba
harto de condolencias.
Probablemente no ayudó que yo estaba enojado con Joe y Gordo,
a pesar de que había intentado muy duro no estarlo. Pero nunca habían
mantenido algo alejado de mí. No desde que me enteré de brujos y
lobos. En su mayor parte, de todos modos.
Pero cuando vi el taller por primera vez en varios días, algo de
esa ira disminuyó. Se amortiguó la tristeza. Pensé que tal vez esto iba a
ser un escape. Al menos por un rato.
275
Entré en el taller. El timbre de la puerta de la sala de espera sonó
por encima. Hizo que mi corazón doliera un poco, pero en el buen
sentido.
"¡Voy a estar enseguida!" dijo una voz desde atrás en la tienda.
01/2017
Yo conocía esa voz.
Mi garganta se cerró. Solo un poco.
"Bienvenido a Gordo,” dijo Rico, al entrar en la sala de espera.
Estaba corriendo un trapo sobre sus manos, tratando de eliminar el
aceite de debajo de las uñas. Había un dulce aroma de aceite de coco
en el trapo, que Rico pensaba que funcionaba. El resto de nosotros
utilizábamos agua y jabón. Rico dijo que no había nada escrito sobre
gustos. "¿Con qué puedo ayudar…?"
Entonces se detuvo. Y miró.
"Hey," dije. "Hola. Hola, Rico".
"Hola." Él resopló y sacudió la cabeza. "Hola, dice. Hola, como
si fuera algún pequeño… trae tu culo aquí, Ox".
Llevé mi culo allí.
El abrazo fue bueno. Realmente bueno.
"Es bueno verte," susurró, con los brazos a mi alrededor
apretándome. Solo asentí en su cuello.
Luego me arrastró de nuevo al taller.
Había un par de coches arriba en los elevadores.
La radio estaba a tope con la música country de Tanner, algo
acerca de un hombre y cómo todos sus ex vivían en Texas, pero colgó
su sombrero en Tennessee.
Tanner mismo estaba bajo el capó de un Toyota Corolla del
2012. Parecía que estaba reemplazando la correa de distribución,
cantando con la radio.
Chris estaba ejecutando una comprobación de diagnóstico en un
camión, entrecerrando los ojos a la pantalla del ordenador, a pesar de
que sus gafas estaban sentadas en la parte superior de su cabeza. Había
dicho que odiaba cómo se veía con ellas.
Tomé una respiración profunda con olor a grasa y suciedad y
metal y caucho. Era igual que cuando había sido un niño, venía con mi
276
papá, y Gordo se ofrecía comprarme una gaseosa de la máquina.
Simplemente extrañaba al hombre.
Pero estaba bien. Estaba ocupado ahora.
"Mira lo que el gato12 arrastró,” dijo Rico.
01/2017
Miraron hacia arriba.
Saludé con torpeza.
Estaban en mí antes de que pudiera dar un paso atrás.
Ellos rieron. Me sostuvieron. Frotaron sus dedos sobre mi
cabeza. A través de mi pelo. Sus brazos fueron alrededor de mis
hombros. Presionaron sus frentes con la mía. Me dijeron que era un
regalo para la vista. Que me habían perdido. Que me trabajarían muy
duro cuando estuviera listo.
No he podido encontrar las palabras para decir lo que quería. A
veces, cuando el corazón es tan lleno, que te quita la voz y todo lo que
puedes hacer es aferrarte para salvar tu vida.

CAMINABA a casa al anochecer.


No había nadie esperándome en el camino de tierra.
Me lo esperaba.
12 N. T.
En original en español
Pero todavía dolía.
El sol desvanecido brillaba a través de los árboles.
Pasé la mano por la alta hierba que crecía a lo largo de la
carretera.
Me preguntaba a dónde iba.
Lo que estaba haciendo.
Cuánto tiempo tardaría antes de que pudiera respirar libremente
otra vez sin este peso sobre mi pecho.
Cuánto tiempo llevaría antes de que mi manada ya no estuviera
fracturada.
Cuánto tiempo antes de que Joe quisiera hablar conmigo de
nuevo.
Con cualquiera de nosotros, la verdad.
Me preguntaba muchas cosas.
277
Me detuve frente a mi casa.
Mi casa. No la casa al final del camino.
Me quedé mirando hacia lo alto.
Me dije que siguiera caminando.
01/2017
Para ir donde los Bennett. Para permanecer allí como había
estado haciendo durante la última semana.
Necesitaba comprobarles. Para asegurarme de que estaban bien.
Para asegurarme de que comenzaran a comer algo, por lo menos. No
podía dejar que los lobos pasaran hambre.
Así que imaginen mi sorpresa cuando me encontré en mi propia
puerta, asomando mi mano sobre la perilla. Me dije que me alejara.
Puse la mano en el picaporte y lo giré. No se movió.
Yo no entendía.
Y entonces me di cuenta de que estaba cerrada, y nunca
cerrábamos con llave la puerta. Ni siquiera después de que mi padre se
fue porque no teníamos ninguna razón para hacerlo. Vivíamos en el
campo. La casa al final de la calle había estado vacía y luego había
sido habitada por lobos. No había habido ningún crimen, no había
habido monstruos que salieran del bosque por la noche.
No antes.
Había cambiado y mi mano tembló por ello.
No tenía las llaves. No sabía dónde estaban. Nunca las había
necesitado…
Las pondremos aquí, mi madre susurró. En caso de que las
necesites.
El repuesto.
Había puesto una llave de repuesto bajo el porche, escondida
debajo de una roca. Ella me la había mostrado un día, cuando yo tenía
nueve años. Tal vez diez.
Yo estaba abajo en el porche y llegar debajo de él antes de que
tuviera otro pensamiento.
No podía encontrar la roca. Hojas y arañas muertas, sí, pero no la
puta roca… 278
Mis nudillos rasparon contra la piedra.
La saqué del camino. Cabía en la mano de la misma manera que
la que tuve en el bosque. Con la que había golpeado a Richard. Eso—
No había ninguna llave.
Tomé una respiración.
01/2017
Sacudí la cabeza.
Miré de nuevo.
Estaba allí. Sólo un mordisco en la tierra. Un bicho de patata
enroscado contra de ella, la cáscara brillante y gris. Tomé la llave y me
di cuenta que la última persona en tocarla había sido mi madre.
Papá nunca la había utilizado. Nunca la necesitó. Si él llegaba
tarde a casa, tropezando de su camioneta, perdido en la niebla de la
cerveza, la puerta siempre había estado abierta.
Yo nunca la había usado. Llegaba a casa de la escuela. Del
trabajo. De la biblioteca. De dar un paseo por el bosque donde había
sentido el zumbido del territorio de Thomas a través de mis venas.
Había sido la última en tocar esta llave.
Recordé el día en el había sostenido mi propia camisa de trabajo
por primera vez, mi nombre bordado en puntos de sutura cuidadosos.
Recordé la primera vez que tomé la mano de Joe, el pequeño
tornado que dijo que olía a piñas de pino y bastones de caramelo. A
épico e impresionante.
Esto se sentía igual de importante.
Llevé mis pasos de nuevo a la casa.
Puse la llave en la cerradura.
Los seguros hicieron clic.
Giré la llave.
Presioné mi frente contra la puerta de madera y aspiré.
La luz se desvanecía detrás de mí. Las sombras se estiraban.
Tomé la llave de la cerradura y la puse en el bolsillo para
mantenerla a salvo. Giré el pomo de la puerta y abrí la puerta. Crujía
sobre sus bisagras.
Las sombras eran más profundas en la casa. Di un paso y fui
279
agredido con los olores del hogar, de cera para muebles y Pine-Sol13.
A flores de primavera y hojas de otoño. A azúcares y especias. Olía
caliente, pero estaba ahí, ¿verdad? Ese olor a peniques grasientos, por
debajo del olor de la casa. Debido a que este no era un sueño. Podía
01/2017
sentir el dolor en el pecho por lo que lo sabía con seguridad.
Cerré la puerta detrás de mí. Estaba oscuro en la casa.
Yo iría a la cocina. O arriba. A su habitación. O mi habitación.
Necesitaba ropa nueva. Había estado llevando la de Carter durante la
última semana, y, a pesar de que olía como manada, quería oler como
yo. Era un plan. Uno bueno. Iría arriba y conseguiría un cambio de
ropa, unos pocos cambios, y luego yo…
Yo estaba en la sala de estar.
Me dijeron cómo sería.
Uno de los lobos extraños me lo había dicho.
Había dicho, "Lo siento. Tratamos. Tratamos de limpiar tanto
como pudimos. Pero la... empapó. En la madera del suelo. Es…”
Estaba allí. Una mancha oscura, cuyos bordes estaban rasgados.
Se había fregado. Se había lavado con fuerza. Había sido raspada.
Pero no pudieron quitarlo todo.
13 N. T.
Marca de productos de limpieza
La sangre de mi madre se había infiltrado en los huesos de la
casa.
Pero eso era lo justo. Debido a que ella era parte de ello. Esta era
su casa y ella había muerto…
Yo estaba fuera en el jardín delantero, sobre mis manos y
rodillas, vomitando en la hierba. La bilis salpicaba con vehemencia
contra mi mano, cerca de mi pulgar. Grazné un gemido húmedo, un
hilo de saliva colgando de mi labio inferior.
En algún pensamiento distante, me sentí un ping de miedo.
Hubo un rugido, mucho más profundo de lo que jamás había oído
antes.
Ese ping se convirtió en un grito.
Oí el aliento de un animal grande.
Los sonidos de grandes patas sobre la tierra.
280
Él estaba allí cuando vomité de nuevo.
Hubo un chasquido y crujido de huesos y músculos y luego Joe
estaba delante de mí, con las manos frenético, frotándome la espalda y
los brazos, mientras decía, "Ox.”
01/2017
"Joe," gemí, escupiendo lejos la amargura de mi boca. "Está bien,
está bien, está bien…"
"Podía sentirlo,” dijo, con la voz quebrada. "A través de todo. En
la casa es difícil de sentir porque todo el mundo siente lo mismo. Es
sobre todo el mundo. Pero entonces no estabas allí y yo no podía
recordar dónde estabas y lo sentí. Era como ser picado en cada parte de
mí. Yo siempre lo sentía antes, pero nada como esto. Nunca hubo nada
como esto. Como tú."
"Yo no…"
"Esto debe haber sido lo que sentía. Mi padre. Todo el tiempo.
Porque eres mío, mi manada. Eres... Ox. Es tan grande, que no sé qué
hacer con ello."
Y era raro, oyéndole, así de nuevo después de una semana de
cercano silencio. Debido a que sonaba como lo hacía cuando era un
niño, sólo un niño que no había hablado en quince meses y que me
había escalado como un árbol para exigir saber qué era ese olor. Me
enderezó, apenas, pero de alguna manera.
Él estaba tranquilo, cuando me puse nuevamente de pie y traté de
recuperar el aliento. Tenía la mano en la mía, sin preocuparse de que
estaba sudando y pegajosa por la bilis.
El dijo: "¿Por qué fuiste allí?"
Miré hacia el cielo. La noche se apoderaba del día. Era de color
naranja y rojo y violeta y negro y se extendía por encima de nosotros.
Vi el primer indicio de estrellas. La primera curva leve de la luna.
"Tenía que hacerlo," dije. "Encontré la llave y tuve que hacerlo."
"No puedes ir allí solo."
"Es mi casa."
Los ojos de Joe destellaron. "Soy tu Alfa."
Y hubo un temblor que rodó a través de mí por el enrojecimiento
281
de sus ojos, la necesidad de desnudar mi cuello y obedecer, un susurro
que se convirtió en una tormenta. Tiré del hilo que nos conectaba hasta
que me estremecí con él, hasta que tuve que moler los dientes juntos
sólo para luchar de nuevo. Cerré los ojos y esperé a que terminara.
01/2017
No duró mucho tiempo. Debido a que Joe tiró de él hacia atrás.
Él dijo: "Oh, mierda. Lo siento. Lo siento mucho." Sus ojos
estaban muy abiertos y parecía tan imposiblemente joven.
"No me hagas eso," dije con voz ronca. "Nunca más."
"Ox, yo. Nosotros... No quería. ¿De acuerdo? Te juro, no quería."
Me apretó la mano con tanta fuerza que pensé que mis huesos se
romperían.
"Lo sé,” le dije. Porque lo hacía. Eso no era quién era. Nada de
esto era lo que éramos. Todo era tan jodido. "Lo sé."
Parecía triste, este niño de diecisiete años de edad, que ahora
tenía todo descansando sobre sus hombros. Pero había ira en él
también, por debajo y pulsante y yo no sabía cómo detenerla. Sobre
todo porque se parecía a la mía.
El dijo: "No puedes volver ahí. No por ti mismo. No hasta que
nosotros…"
"No puedes solucionar este problema," dije tan amablemente
como pude. "Ahora no."
Él se apartó, pero me aferré a su mano.
"Ox, yo…"
"No quiero decir lo que tú piensas."
"Tú… tú no sabes lo que quieres decir."
"Tal vez. No lo sé. Todo es raro en este momento."
"Lo sé."
"Pero vamos a arreglar esto."
"Lo sé."
"Lo haremos,” insistí.
Miró hacia otro lado. "Tenemos que hablar, Ox. Hemos… tomé
una decisión. Acerca de esto. Acerca de todo. Necesito que… Sólo 282
tenemos que hablar, ¿de acuerdo?"
Y sentí frío.

NOS QUEDAMOS de pie en la oficina de Thomas. Todos


nosotros en la manada. Fue la primera vez que todos los lobos eran
01/2017
humanos, al mismo tiempo, desde la noche que Richard vino. El hecho
de que todos estábamos juntos no me pasó desapercibido, sobre todo
porque Gordo estaba con nosotros también.
Gordo, que al parecer tenía un lugar en la manada ahora. Algo
había sucedido la noche en que Thomas murió, algo que lo ató al alfa,
al igual que el resto de nosotros. No sabía si era su magia, el cambio
de alfa, o una combinación de ambos. Gordo no quería hablar de ello.
De hecho, ninguno de ellos quería hablar de ello.
Me pareció que había una posibilidad muy real de que todos
supieran de qué se trataba, excepto yo.
Elizabeth estaba deslucida y pálida, una manta envuelta
alrededor de sus hombros.
Carter y Kelly fruncían el ceño, de pie al lado del otro, cerca de
Joe.
Mark estaba mirando por la ventana, con los brazos sobre el
pecho.
Gordo se apoyó contra la pared del fondo, mirando hacia abajo a
sus manos.
Joe se sentó detrás del escritorio de su padre. Parecía un niño
jugando a ser adulto.
Y ahí estaba yo. En la oscuridad.
Nadie hablaba.
Así que dije: "¿Qué has hecho?"
Todas las miradas se fijaron en mí, pero yo sólo tenía ojos para
Joe.
Él suspiró. "Nos vamos."
"¿Qué? ¿Cuándo?"
"Mañana."
"Sabes que no puedo salir todavía,” le dije. "Tengo que cumplir 283
con el abogado de mi madre en dos semanas para conocer su voluntad.
Ahí está la casa y…"
"Tú no, Ox," Joe dijo en voz baja. Me quedé helado.
"Y no mamá. O Mark."
Mi piel zumbaba.
01/2017
Él esperó.
"Así que te irás tú," dije lentamente, no del todo seguro de haber
entendido. "Y Carter. Y Kelly."
"Y Gordo.”
"Y Gordo," repetí categóricamente. "¿A dónde vas?"
"A hacer lo correcto," dijo, sus ojos nunca dejaron los míos.
Había algo construyéndose aquí, algo entre los dos y no era bueno.
Nada de esto era bueno.
"Nada de esto está bien,” le dije. "¿Por qué no me has hablado
acerca de esto?"
"Te lo estoy diciendo ahora."
"Porque esto es lo correcto… ¿A dónde vas?"
"Detrás de Richard."
Debería haber esperado eso. No lo hice.
Me golpeó como un martillo en el pecho. "¿Por qué?" Me
atraganté.
"Por lo que tomó de nosotros,” dijo Joe, sus manos curvándose
en puños. "Tomó de nosotros, de todos nosotros. De mí. De ti. Me has
dicho que teníamos que…"
"Estaba enfadado," le grité. "La gente dice cosas cuando está
enfadada."
"Bueno, ¡todavía lo estoy! Y tú deberías estarlo demasiado. Ox,
él…"
"Y ¿qué crees que vas a hacer?" Le pregunté. "¿Qué piensas que
podría pasar aquí?"
"Voy a darle caza," dijo Joe, dejando salir sus garras. "Y voy a
matarlo por todo lo que ha tomado de mí."
"No puedes dividir la manada," dije, sonando más bien
desesperado. "No ahora. Joe, eres el puto Alfa. Te necesitan aquí.
Todos ellos. Juntos. ¿De verdad crees que ellos van a estar de acuerdo
284
con…"
"Ya les dije hace días." Hizo una mueca. Entonces, "Mierda."
El zumbido se intensificó. "Hiciste qué."
Miré a cada uno de ellos a su vez.
01/2017
Carter y Kelly estaban mirando hacia el suelo.
Mark y Elizabeth se encontraron con mi mirada. Los ojos de
Elizabeth estaban opacos y apagados. Mark se veía más duro de lo que
jamás lo había visto antes.
Y Gordo. Él…
"Ox…" Gordo comenzó.
"No,” le espeté. "Voy a tratar contigo más tarde."
Él suspiró.
Miré de nuevo a Joe. Parecía herido pero resuelto.
"Eso es todo, entonces."
"Sí."
"Simplemente vas a ir tras él."
"Sí."
"Vas a darle caza."
"Sí."
"Y dejar al resto de nosotros aquí para… ¿qué? ¿Para esperar por
ti? ¿Esperar que no te mate? ¿Para esperar que él no vuelva aquí donde
nos has dejado sin protección? ¿Eso es lo que hace un Alfa?" No
quería decir la última parte. Simplemente salió. Y vi el dolor en el
rostro de Joe antes de que él deslizara cuidadosamente el rostro en una
expresión en blanco. Nunca había hecho eso antes. Escondido. Éramos
abiertos el uno con el otro. Siempre. Hasta la semana pasada, cuando
aparentemente había mantenido en secreto mucho más de lo que
pensaba que era capaz de hacer.
El dijo: "No espero que lo entiendas, Ox. No del todo. Esto es
algo que tengo que hacer."
"No lo es. No tienes que hacer una mierda. ¿Realmente crees que
esto es lo que Thomas hubiera querido? ¿De verdad piensas que esto
es lo que quería para ti? Él no habría…"
285
Los ojos de Joe destellaron en rojo. Cuando habló, fue a través de
una fila de colmillos. "Era mi padre, no el tuyo. No tienes que…"
"Joe,” dijo Elizabeth, su voz un latigazo de advertencia. Pero el
daño ya estaba hecho.
01/2017
Di un paso hacia atrás, de repente inseguro acerca de todo. Mi
lugar aquí con la manada. Con Joe. Era curioso cómo sólo unas pocas
palabras podrían hacer que me cuestione todo.
Joe hizo un ruido herido, roto y suave. "Ox,” dijo. "No quería
decir eso."
Y lo sabía. O al menos eso creía.
Pero todavía me dolía más que nada. Sobre todo viniendo de él.
Mi padre todavía me perseguía, a pesar de que era huesos en la tierra.
Y por primera vez, sentí que mi propia máscara se deslizaba en
su sitio, haciendo retroceder el dolor. La ira. El terror ante la idea de
Joe yéndose. No tenía miedo por nosotros, los que quedábamos atrás.
Yo tenía miedo por él.
Y todos habían acordado esto. Sin mí. El ser humano en la
manada.
"¿Por cuánto tiempo?" Mi voz pequeña y cortante. Los lobos
parecían ansiosos. Gordo frunció el ceño.
"Ox,” Joe dijo, con voz suave.
"No,” dije. "¿Quieres hacer esto? Bien. ¿Quieres tomar
decisiones sin contar conmigo? Adelante. Obviamente las cosas no son
como yo pensaba que eran. Pero ya que eres capaz de tomar estas
decisiones, puedes responder a la maldita pregunta. ¿Por. Cuánto.
Tiempo?"
La mirada en blanco había desaparecido de su rostro. Ahora
parecía un niño asustado, no el Alfa de la manada Bennett. La mayoría
parte de mí estaba gritando para ir a él. Alzarlo pegado y nunca dejarlo
fuera de mi vista de nuevo. Para hacer esto bien de alguna manera,
porque pensé que se suponía que era mi trabajo.
Pero no lo hice.
"El tiempo que sea necesario,” dijo en voz baja. 286
"¿Y el resto de nosotros?"
"Tú permanecerás aquí.”
"¿Y si vuelve? ¿O alguien viene? Omegas en busca de territorio.
Personas como Marie. O cualquier otra cosa que hay por ahí que
ninguno de vosotros me han dado a conocer."
01/2017
"Habrá… protecciones en el lugar," dijo Gordo. Yo no miré
hacia atrás a él, no aparté los ojos de Joe.
"Como las había cuando llegó tu padre," dije. Golpe bajo de
nuevo, pero era necesario.
"Estoy mejor preparado esta vez,” dijo Gordo, “ahora que lo sé.
Richard no será capaz de volver a Green Creek. O mi padre. U
Osmond."
"Pero otros podrán.”
"No lo harán," dijo Joe, sonando menos seguro de lo que debería,
sobre todo si él estaba tratando de sonar convincente.
La máscara se deslizó. "¿Cómo sabes eso? Ni siquiera estarás
aquí."
Joe se encogió.
"Sólo por lo que entiendo," dije. "Mi madre murió. Tu padre
murió. Has tomado su lugar. Y tu primer acto como Alfa es dividir la
manada para que puedas tener tu venganza."
Los ojos de Joe se volvieron rojo sangre de nuevo. "Tienes
razón," dijo fríamente. "Yo soy el Alfa. Y haré lo que creo que es
correcto. Puedes no estar de acuerdo conmigo, Ox, pero vas a respetar
mi decisión porque yo la tomé."
"Así no es cómo funciona,” dije, a pesar de que una gran parte de
mí estaba exigiéndome desnudar el cuello en deferencia. "Sólo porque
eres lo que eres ahora no quiere decir que voy a seguirte ciegamente.
Tu padre comprendió eso. Creo que tú no lo haces."
Sus garras se clavaron en la madera sobre la mesa mientras
gruñía profundamente.
Carter y Kelly gimieron, con los ojos como volando entre
nosotros.
Elizabeth estaba pálida.
Incluso Mark se veía preocupado.
287
Gordo, también. Que se joda.
"¿Y si hace daño a otra persona?" Joe preguntó, mientras
recuperaba el control. "¿Y si se trata de llevarse la familia de otra
persona? ¿Crees que puedo vivir con eso? Hace daño a las personas,
01/2017
Ox. Y lo hace porque él puede. No puedo dejar que eso pase nunca
más."
"Entonces vamos todos,” le dije. "Si vas, entonces te llevas al
resto de nosotros."
Sacudió la cabeza. "No, absolutamente no."
"¿Por qué?"
"Porque no quiero arriesgar a mi madre. Y no podemos dejar el
territorio sin protección."
Contuve la necesidad de señalar que habían dejado Green Creek
durante años y nada había sucedido.
"Bien,” dije. "Entonces Carter puede quedarse. O Kelly. Mark ya
está aquí. Pero voy contigo."
"No,” dijo Joe.
"¿Por qué no?"
"Por que yo lo digo."
"Eso no es lo suficientemente bueno."
"¿De verdad?" Joe dijo en tono furioso. "¿Quieres saber por qué,
Ox? Porque acabo de perder a mi padre y estoy roto por ello. Perderle
duele más que cualquier cosa que haya sentido antes. ¿Pero perderte?
Ox, si te ocurriera algo, me mataría. No tiene sentido para mí si no
estás aquí. Así que no. No vienes. Vas a quedarte aquí porque te amo
más que a nada en este maldito mundo y me importa una mierda si
estás enojado. No me importa si me odias por ello. Mientras sepa que
estás a salvo, entonces eso es todo lo que importa. Es por eso, tú,
bastardo."
No quería nada más que decirle lo mismo.
Pero empujé. Porque esto no era lo correcto. "No puedes usar tus
sentimientos por mí para mantenerme aquí, Joe. Así no es como
funciona esto. No voy a hacerme a un lado para que puedas…" 288
"¡No me importa!" rugió, golpeando el puño sobre el escritorio
de su padre. La superficie agrietada, la madera resquebrajada. "Eres mi
ancla, Ox. Y la de Gordo. ¿Qué crees que pasaría si te perdemos?"
"Eres un idiota," le dije. "Jesucristo, Joe."
"La decisión ha sido tomada."
01/2017
"Obviamente. Ni siquiera sé por qué estoy aquí, entonces, o por
qué estamos hablando. En vista de que harás lo que quieras de todos
modos. ¿Quieres irte? Bien. Vete. No voy a estar en tu camino. Ya no
más."
"Ox…"
"¿Has tomado una decisión?"
Él asintió con la cabeza y apartó la mirada.
"Bueno," dije. "Ahora afronta las consecuencias."
Y me di la vuelta y me fui.
antes de irte / agridulce

FUE GORDO quien me encontró primero.


Yo estaba cerca de nuestro claro, acostado boca arriba, mirando
las estrellas a través de las copas de los árboles.
Desde donde yo estaba, podía ver el suelo donde había estado la 289
pira de Thomas, la tierra quemada. No me atrevía a acercarme más.
Ni siquiera tuve necesidad de mirar hacia arriba para ver quién
era. Me preguntaba cuándo empecé a conocer la manada solo a través
de los enlaces. Pensé que la mayoría de los otros estaban alrededor,
pero quedándose atrás. Todos ellos. A excepción de Joe. Él no estaba 01/2017
en el bosque.
"Cuando estabas fuera," dije débilmente, con los ojos clavados en
Canis Major14. "Cuando estabas restableciendo las protecciones. Ya lo
sabías ¿verdad?"
Vaciló. Entonces, “Sí.”
"Y él te dijo que no me dijeras."
"Sí, pero yo estaba de acuerdo con él."
Aspiré. "Por supuesto que sí."
Gordo suspiró, y le vi por el rabillo del ojo, moviéndose en la
oscuridad a mi derecha.
"No está equivocado, Ox."
"¿Estás diciendo eso porque tiene razón? ¿O porque piensas que
algo va a pasarme?"
Gordo no respondió. Eso decía mucho.
14 N.T.
Canis Major es una constelación que parece seguir, en su recorrido en el cielo debido al movimiento
diurno, al «Gran Cazador», Orión.
"Puedo cuidar de mí mismo."
"Lo sé", dijo.
"Eso es mierda, Gordo."
"Sí." Se sentó a mi lado, con las rodillas contra su pecho.
"Y vas con él."
"Alguien tiene que asegurarse de que no se mate a sí mismo."
"Y ese alguien eres tú. Porque eres manada."
"Eso parece."
"¿Por elección?"
"Creo que sí."
"Tiene que haber otros buscándole. Buscándoles. Por lo que
Thomas solía ser. Ellos simplemente no dejarán pasar esto."
"No lo harán," Gordo acordó. "Pero no van a estar buscándolo de
la misma manera que nosotros."
290
"¿Cómo?"
Sus tatuajes se encendieron. Me aparté de él.
"¿Quieres decir para matarlo?"
Él suspiró.
01/2017
"¿Estás de acuerdo con eso?"
"Nada de esto está bien, Ox. Pero Joe tiene razón. No podemos
dejar que esto ocurra a alguien más. Richard quería a Thomas, pero
¿cuánto tiempo pasará antes de que vaya detrás de otra manada para
llegar a ser Alfa? ¿Cuánto tiempo antes de que acumule otro grupo de
seguidores, más grande que el anterior? La pista ya se está enfriando.
Tenemos que terminar esto mientras podamos. Para todo el mundo.
Esto es venganza, pura y simple, pero viene desde el lugar correcto."
"De verdad crees eso."
"Tal vez. Joe lo hace. Eso es suficiente para mí."
Nos quedamos en silencio por un rato, cada uno de nosotros
perdidos en nuestros propios pensamientos.
Entonces, "Voy a traerlo de vuelta, Ox."
Todo dolía.
"¿Puedes confiar en mí para hacer eso?"
No quería hacerlo, pero si había alguien que podía, sería Gordo.
Le dije eso.
"Bien," dijo, sacando su pierna hacia fuera y golpeando con la
bota contra mi cadera.
"Debes hablar con él," dije. "Antes de irte."
"Joe?" preguntó, sonando confundido.
"Mark."
"Ox…"
"¿Y si no vuelves? ¿De verdad quieres que piense que no te
importa? Porque eso es jodido, hombre. Ya me conoces. Pero a veces,
creo que se te olvida que te conozco tan bien. Tal vez incluso más."
"Bueno, mierda."
"Sí."
"¿Cuándo te has vuelto tan inteligente?"
291
"No tiene nada que ver contigo, eso es absolutamente seguro."
"Entonces vas a tener que hacer lo mismo."
Fruncí el ceño. "¿Qué?"
"Habla con Joe antes de que nos vayamos. No puedes dejarlo así,
01/2017
Ox".
"Puedo," dije. "Muy fácilmente."
"No lo harás."
"¿Cómo sabes?"
Gordo se encogió de hombros. "Tú lo amas."
"Me ocultó esto."
"Él sabía cómo reaccionarías."
"Eso no significa que sea lo correcto".
"No he dicho que lo fuera."
Lo miré. "Debiste habérmelo dicho."
Él suspiró. "Probablemente. Es un poco tarde para eso. Había
olvidado lo que es ser diferente en una manada. Hay libre albedrío,
pero está mezclado con los lobos. Él es el Alfa. Tengo que
escucharle."
"¿Confías en él?"
"¿Lo haces tú?"
Negué con la cabeza. "No para cuidar de sí mismo."
Gordo acarició mi mano. "Es bueno que voy a estar allí,
entonces. Y sí, creo que sí. Es joven. Pero también lo era yo cuando
todo esto empezó. Tenemos mucho en común por lo menos."
"¿Es suficiente?"
"Ya veremos."
Nos quedamos en silencio durante un tiempo. Entonces, sólo
porque pude, dije, "Así que, esencialmente, ahora eres el brujo de un
Alfa de diecisiete años de edad. Buen trabajo en eso."
Resopló y me empujó con fuerza. "Lárgate de aquí con eso."
"Cretino."
"Perra."
Él rió.
292
Y tal vez yo también. Solo un poco.

SE FUE.
Esperé a los lobos porque sabía que vendrían.
01/2017
Carter y Kelly llegaron primero, las orejas aplastadas en sus
cráneos, las colas caídas entre sus piernas.
Ellos se tumbaron lo suficientemente lejos que apenas pude
verles en la oscuridad, pero lo suficientemente cerca que podía oír sus
pequeños gemidos suplicantes, los pequeños resoplidos.
Cuando no les regañé o envié lejos, se acercaron. Y esperaron. Se
acercaron. Y esperaron.
No pasó mucho tiempo antes de que estuvieran yaciendo
presionados contra mí, a cada lado, descansando la cabeza en mi
pecho, mirándome con ojos grandes. Sus orejas se movieron,
escuchando los sonidos del bosque, pero no apartaron la mirada.
"Estoy enojado con los dos."
Kelly se quejó y presionó su nariz contra mi barbilla.
"Los dos sois idiotas."
Carter resopló y puso la pata en mi mano.
"Hay que cuidar el uno del otro," les dije. "Y de él. Y si se ve
mal, si parece que la lucha es demasiado grande, os lo lleváis y volvéis
corriendo. No me importa si es el Alfa. Luchad contra ello. Luchad
contra él. Arrastrad su culo si tenéis que hacerlo. ¿Me escucháis?"
Sus ojos brillaron en color naranja hacia mí. Los oí susurrar en
mi cabeza.
Dijeron cosas como hermano y amor y por favor no estés
enojado con nosotros por favor no nos odies por favor no nos dejes, y
yo no tuve el valor para corregirlos.
Yo no iba a dejarles.
Ellos me estaban dejando a mí.

CARTER ESTABA dormitando.


La lengua de Kelly fue colgado de su boca mientras le rascaba
293
las orejas.
Mark y Elizabeth vinieron a continuación. Elizabeth era un lobo.
Mark no. Caminaba junto a ella, desnudo, sus hombros encorvados
ligeramente.
01/2017
Sentía a Elizabeth, pero no como a Carter o Kelly. Era olas de
dolor y pena. Era una terrible tristeza. Ella no era verde. No había
consuelo en ella. Estaba profundamente en su fase de azul y yo no
sabía si saldría de ella.
Ella yació a mis pies y cerró los ojos. No le tomó mucho tiempo
dormirse. Mark se sentó a mi lado.
El dijo: "Ella se va a quedar así, creo. Por un tiempo."
"¿Como un lobo?"
"Sí."
"¿Por qué?"
El dijo: "Es más fácil procesar las cosas. Podemos recordar la
mayor parte todo cuando estamos como lobos, pero es diferente. Es
más básico. Las complejidades son más difíciles de entender.
Tratamos con las cosas en trazos generales. Podemos ver la silueta de
las cosas. Es difícil ser más específico. Es su manera de enfrentarlo. La
tristeza de un lobo no es la misma que la tristeza de un ser humano. En
su mayoría."
Comprendí lo que estaba diciendo. Y pensé que tal vez sonó
como hacer trampa. "No soy un lobo," dije.
"No," dijo.
"Y mi corazón se está rompiendo."
"Sí."
"No puedo cambiar."
"No es más fácil de lidiar con ello, Ox. Sólo hace que sea más
fácil de entender."
"Creo que no entiendo muchas cosas," admití.
El dijo: "Tampoco yo," y "Vamos a necesitarte, ya sabes," y
"Eres muy importante para nosotros."
"¿Por qué?"
294
"¿Por qué eres importante? ¿O por qué vamos a necesitarte?"
"Sí."
"Nos duele, Ox," dijo. "Igual que a ti. Puede que no entendamos
tu dolor, pero sentimos lo mismo. Todo el mundo sufre de manera
01/2017
diferente. Y cuando un miembro de la manada se va, sobre todo
cuando es el Alfa, hay este gran agujero que se abre como un abismo y
nosotros estamos desesperados por llenarlo. Hacerlo desaparecer. O
por lo menos, olvidarse de ello. Sólo por un rato. Ya se trate de
esconderse en el bosque por la noche…"
"O encontrar al que lo causó, en primer lugar," dije.
Él sonrió en silencio. "Yo le dije que no, ya sabes. A Joe. Le dije
que estaba cometiendo un error."
"¿Te escuchó?"
"Me gustaría pensar que lo hizo."
"No es lo suficientemente bueno."
"Puede ser difícil escuchar lo que no quieres cuando estás
desesperado y todo lo que conoces es la ira."
"Pero es más fácil cuando estamos el uno con el otro. Eso es lo
que se supone la manada debe ser."
Mark asintió. "Es por eso que vamos a necesitarte tanto. Y espero
que nos vayas a necesitar. Debido a que estamos aquí también, Ox. Te
lo prometo. No vamos a dejarte atrás."
Yo quería creerle.

LOS DEJÉ en el bosque.


Mark cambió y se enroscó alrededor de Elizabeth. Carter y Kelly
gimieron mientras me movía, pero encontró consuelo con el resto de la
manada. Sabían a dónde iba. Pensaron que iban a darnos la privacidad
que necesitábamos.
Pero ellos no sabían lo que iba a pedir. Porque me había hecho a
la idea.
Mi madre susurró, voy a hacer lo correcto por ti.
Thomas susurró, Protegiste lo tuyo. Estoy muy orgulloso de ti.
295
Pensé que tal vez caminaron conmigo a través del bosque, pero
no estaba seguro. No sabía si podría decir la diferencia entre los
recuerdos y los fantasmas.
Habían desaparecido los hilos entre nosotros.
01/2017
Pero la mano de mi madre rozó mi oreja, y sentí a Thomas
exprimir mi hombro. No estaba soñando, porque me dolía.
Joe todavía estaba en la oficina, sentado en la silla de su padre,
una mirada abstraída en sus ojos mientras miraba a la nada. Era difícil
de creer que sólo una semana había pasado desde que fuimos a nuestra
primera cita, esa llama brillante y torpe de esperanza que había sido
una explosión en el estómago. Era difícil pensar en la forma en que se
había sentado en la mesa de la cocina, con su pajarita, hablando con mi
madre como si no pudiera creer en nada más en el mundo, excepto lo
que estaba pidiendo. Como si fuera algo de lo que pudiera estar
orgulloso.
No me veía. Pero él sabía que yo estaba allí.
Traté de encontrar las palabras adecuadas para decir qué era lo
que sentía.
Le dije: "Quiero que me des la mordida."
Y Joe dijo: "No."
La habitación estuvo tranquila después de eso durante mucho
tiempo.
Por último, le dije: "Es mi elección, Joe."
"Lo sé," dijo, mirándome, los ojos despejados mientras le miraba.
"Y yo soy el único tomando esta decisión."
"Lo sé."
"Quiero esto."
"¿Lo haces?"
"Sí."
"No lo hacías antes. Ayer. La semana pasada."
"Las cosas eran diferentes. Ayer. Y la semana pasada. Y todos
esos años atrás cuando Thomas me lo ofreció, para empezar."
"¿Cuándo?"
Parpadeé. "Cuándo ¿qué?"
296
Parecía cansado. "¿Cuando te ofreció mi padre la mordida?"
"Él me dijo que podía tomarla cuando cumplí dieciocho años."
"¿Lo hizo?"
"Suenas sorprendido."
01/2017
Joe se pasó una mano por la cara. "Lo estoy. Es decir, yo sabía
que él debió haberlo hecho. En algún momento. Yo no sabía cuándo."
"¿Él no te lo dijo?"
"¿Por qué debería? No se trataba de mí."
"¿No lo hizo, sin embargo?"
"No veo cómo…"
"Lo hizo. Joe, todo esto tiene que ver contigo. Eso es lo que soy.
Eso es todo lo que soy ahora." Debido a que pensé que yo ya no era el
hijo de alguien nunca más. No sabía si alguien podría ser considerado
huérfano a la edad de veintitrés años. Si pudieran, entonces eso es lo
que era.
"Pero no lo has aceptado."
"No."
"¿Por qué?"
Por un momento, no sabía cómo responder. Pero entonces
recordé algo que Thomas me había dicho una vez. "Yo no tenía que
ser algo diferente para estar en su manada. Para pertenecer con todos
vosotros. Thomas dijo que era lo suficientemente bueno como era. Y
creo que tenía que ver eso antes de ser algo diferente."
"Y ¿lo has hecho?" preguntó.
Fruncí el ceño. "Ese no es el punto."
"No voy a morderte, Ox."
"¿Ya está, entonces? Debido a que tú lo has dicho así, esa es la
forma en que va a ser."
"Soy el Al…"
"Eso no funciona conmigo," repliqué. "Deberías saberlo mejor
que nadie. No me importa un bledo de qué color son tus ojos. Eres Joe,
¿de acuerdo? Así que no te atrevas a tratar a sacar esa mierda
conmigo."
"Me voy."
297
Ahora sólo me estaba poniendo molesto. "Una razón más para mí
tomar la mordedura. Y que puedo hacer lo que pueda mientras estás
fuera haciendo lo que mierda sea lo que vas a estar haciendo."
"Ox. Nos vamos mañana."
01/2017
¿Estaba tratando hacerme más daño? "Lo sé."
Sacudió la cabeza. "No puedo dejar a un lobo recién mordido,
especialmente no uno de los míos. Si alguna vez vas a tomar la
mordedura, necesitarás a tu Alfa cerca para ayudarte a través de tu
primera luna llena. No puedo hacer eso por ti si voy a estar fuera. Ya
viste lo malo que fue para mí cuando cambié. Y mi padre estaba allí."
"Razón de más para que me lleves contigo."
Sus fosas nasales se abrieron, y juro que por un momento vi
temblar su labio. "Sabes que no puedo."
"Y una mierda no puedes," le gruñí. "Estás haciendo todo lo
posible para asegurarte de que esto va exactamente de la manera que lo
deseas. ¿Y desde cuándo guardamos secretos el uno del otro?
¿Cualquier otra cosa que no me estás diciendo? ¿Algo más que hayas
decidido por mí? Por favor, Joe. Dime. Dime cómo deberían ser las
cosas para mí de ahora en adelante. Dime qué hacer."
"No espero que lo comprendas…"
"Porque no lo hago. Apesta, Joe. Apesta jodidamente. Mi madre
se ha ido. Tu padre se ha ido. Y ahora estás tratando de irte también?
¿Qué demonios crees que me estás haciendo? "
Sus ojos estaban húmedos, las mejillas encendidas. "No es todo
sobre ti…"
"¡Él mató a mi madre!" Le grité. "Eso hace que sea jodidamente
sobre mí!"
Estaba llorando ahora. Joe estaba llorando y yo lo odiaba. Oh,
Dios, cómo lo detestaba. Verle con lágrimas en su rostro, verle ser el
chico de diecisiete años de edad, el chico que sabía que era, el chico
que se suponía que iba a ser feliz y tener citas. El chico que merecía
todo lo bueno después del infierno que había pasado por la mano de un
monstruo. El niño que no debería haber tenido que preocuparse de ser
el Alfa todavía, o llevar el peso de una manada en sus hombros. No era
298
más que un niño, por amor de Cristo.
Y yo no estaba ayudando. Le estaba haciendo daño, porque a mí
me dolía. Porque yo estaba un poco muerto por dentro.
"No me puedes dejar," dije, con voz entrecortada. "No me puedes
01/2017
dejar, Joe."
"¿Crees que yo quiero hacerlo?" gritó. "¿Crees que quiero esto?
Ox, nunca quise estar lejos de ti. No quiero volver a estar lejos de ti.
No quiero volver a estar en cualquier lugar en el que tú no estés. Lo
eres todo para mí. Cuando te vi, cuando t-tú estabas con mi p-p-padre
y ese hombre, nunca había estado tan asustado en mi vida. ¿Vale?
¿Entiendes eso? Me llevó. Me hirió. Durante semanas. Pero el peor
momento de mi vida fue cuando pensé que iba a hacerte daño. ¡Así
que vas a jodidamente quedarte aquí! Así que h-harás jodidamente lo
que digo, porque no puedo perder. Ox, no puedo. No a ti. No a ti
también."
Él estaba sollozando para el momento que había terminado. Joe,
el hombre lobo Alfa, estaba llorando ante la idea de que algo me
sucediera.
Podría tomar muchas cosas.
No era débil.
Era fuerte, la mayor parte del tiempo.
La manada me había hecho de esa manera.
Pero ver a Joe de esa manera... Yo simplemente.
Yo ya no pude más.
Yo estaba en el otro lado de la mesa, incluso antes de pensar en
ello.
Lo recogí lo mejor que pude, y él encajaba en mi contra tan bien,
fue como si fuera el pequeño tornado de nuevo y yo era sólo el gran
mudo Ox que no sabía lo que significaba pertenecer a alguien.
Sentí el poder en él, sí.
Sentí su tirón, oh sí.
Pero era sólo Joe.
Y yo era sólo Ox.
Y tal vez mi padre estaba equivocado cuando dijo que los
299
hombres no lloran. Claro, la gente me dio mierda como él dijo, pero yo
sabía que era un hombre. Y lloré junto a Joe. Debido a que todo se caía
en pedazos y yo no sabía cómo detenerlo.
01/2017
NOS ACOSTAMOS en su cama en nuestros lados, mirando el
uno hacia el otro, las rodillas golpeándose, las caras a pulgadas de
distancia. La habitación estaba a oscuras. Sus ojos eran brillantes y su
aliento en mi cara estaba caliente. No sabía qué hora era, pero sabía
que tenía que ser tarde. Y también sabía que si me quedaba dormido,
Joe se habría ido para el momento en el que despierte.
Tenía que luchar contra ello.
Durante el tiempo que pudiera.
Porque no podía soportar la idea de despertar solo.
Él me miraba, y sentí el pulso de algo entre nosotros, sea cual sea
el incipiente vínculo que había allí. No era la unión de un Alfa a su
manada. Sino la unión entre compañeros. Yo quería aferrarme a ese
hilo, siempre que me fuera posible, porque la idea de que se había ido
cuando me despierte me aterraba.
Él extendió la mano y trazó sus dedos sobre mis cejas. Mis
mejillas. Mi nariz. Mis labios. Presioné un beso suave contra sus
dedos. Suspiró y sus ojos se cerraron.
"Esto es una mierda."
"Sí," le dije. Porque lo era.
Abrió los ojos. "No se suponía que fuera así."
"Lo sé."
"Tienes que ayudarla, Ox."
Yo sabía a quién se refería. "Lo haré."
Su respiración se enganchó en el pecho. "Tienes que hacerlo. Ella
es mi madre."
"Lo sé."
Agarró mi mano y la sostuvo entre nosotros. Hubo pinceladas de
color rojo en sus ojos, motas que nunca habían estado allí antes.
300
Dijo, "Lo dije en serio. Lo que dije."
"¿Cuándo?" Le pregunté, tratando de quedarme con todo,
tratando de catalogar cada uno de los detalles de lo que pude. Para esos
momentos que sabía que vendrían. Cuando no pudiera dormir porque
01/2017
él se había ido.
"Cuando dije que te amaba."
Mi corazón traidor tropezó en mi pecho. "Sí. Lo sé, Joe."
"Porque lo hago."
"Sí."
"Yo solo… necesitaba que supieras eso. Antes de irme."
"Está bien, Joe. Hey, yo también te quiero. Ya sabes que hago.
Lo hago desde hace mucho tiempo."
"Sí, Ox. Lo sé." Dejó escapar un suspiro tembloroso. "Esto no es
justo. Deberíamos haber tenido más tiempo."
Le dije: "Está bien," a pesar de que no lo estaba. Una parte de mí
quería señalar que esta era su elección. Que era lo que él quería. Pero
ya no tenía la fuerza para luchar con él más. Ahora no. Así no. "Ahora
estamos aquí."
"No puedes olvidarme," dijo con fuerza, apretando mi mano
hasta que mis huesos dolían. "Pase lo que pase. No puedes olvidarme
jamás."
"Sí, Joe. Lo sé. Yo no podría ni siquiera aunque lo intentara. Y
no quiero intentarlo. "Vas a ver. Harás lo que tengas que hacer,
entonces podrás volver y todo estará bien otra vez. Va a terminar antes
de que te des cuenta. Semanas, incluso. Días. Lo prometo. ¿Está
bien?"
"Y entonces seremos compañeros, ¿verdad?"
"Claro, Joe."
"Por siempre."
"Sí." Pero incluso eso no sonaba lo suficientemente largo.
"¿Ox?"
"¿Sí?"
301
Sus ojos buscaron los míos. Entonces, "¿Puedo besarte?"
Lo dijo de manera tímida, tan vacilante, que me dolía. "¿Tú
quieres?" Le pregunté en voz baja. Asintió una vez, un pequeño
movimiento de cabeza. "Creo que eso está bien," le dije.
01/2017
"No soy el primero."
"No."
"Y no eres mi primero."
"No," le dije, la mandíbula tensa.
"Pero eres el único que importa. Por lo tanto, es como si fuera la
primera vez. Para los dos."
Le besé entonces. No podía no hacerlo después de eso.
Dio un gruñido de sorpresa cuando nuestros labios se tocaron,
una pequeña exhalación de aire que era casi como un suspiro. Fue
casto, apenas tocando. Tenía los labios entreabiertos y sus ojos estaban
abiertos y en mí, y pensé que tal vez no tenían fin. Él rozó su nariz
contra la mía y envolvió sus dedos alrededor de los míos. Extendí la
mano y tomé la mejilla, los dedos sobre su oreja y sosteniéndole en su
lugar.
Él se encendió dentro de mí, cálido y a rebosar.
Fue agridulce, fuerte y embriagador.
Me separé primero.
Se estremeció y presionó su frente con la mía.
El dijo: "Voy a regresar por ti."
Creí que lo intentaría.

LUCHÉ contra ello. Durante el tiempo que pude.


Pero todo me alcanzó. Thomas. Mi madre. Joe convirtiéndose en
Alfa. Los funerales. El fuego. La decisión de Joe.
Todo.
Traté de permanecer despierto.
Me grité a mí mismo que él se habrá ido en el momento que
tuviera los ojos cerrados.
Susurró, "Duerme, Ox."
Susurré, "Pero te irás."
302
La sonrisa que me dio se curvó con tristeza. "Cuanto antes me
vaya, antes podré volver a casa."
Mis ojos se cerraron. Les obligué a abrirse de nuevo.
"Te echaré de menos," le dije. "Cada día."
01/2017
Él apartó la mirada, pero no antes de ver el brillo en sus ojos.
Luché contra ello. Con todo lo que tenía.
Pero mi cuerpo luchó también.
Con el tiempo, mis ojos se cerraron y no pude volver a abrirlos.
Sentí sus manos en mi pelo.
Sentí sus labios en mi frente.
Y mientras caía en la oscuridad, le oí decir una última cosa.
El dijo: "Voy a volver a ti."
Y entonces me había ido.

CUANDO soñé, soñé con él.


Caminábamos por el bosque, la luna llena por encima de nuestras
cabezas.
Me tomó de la mano y sus ojos eran de color rojo.
Desde las sombras más allá de los árboles llegó el sonido de
grandes patas sobre la tierra.
Los lobos hacían un círculo alrededor de nosotros, pero no tenía
miedo.
Debido a que eran los nuestros.
Joe dijo, "Todo irá bien".
Y yo sonreí.

DESPERTÉ lentamente.
No sabía dónde estaba.
Es ese momento antes de estar completamente despierto, nada
dolía porque no pasaba nada.
Mi madre seguía viva.
Thomas estaba todavía vivo.
Había un peso en mi contra, como si estuviera rodeado.
En mi confusa mente, pensé que me había quedado dormido en la
303
casa de los Bennett, rodeado por la manada. Recordé una luna gorda
que brillaba y pensé que había pasado la noche corriendo en el bosque.
Tendría que llamar a Gordo, lo sabía. Siempre estaba preocupado
después de la luna llena. No le gustaba esperar hasta que entraba en el
01/2017
taller más tarde en el día. Necesitaba saber.
No podía recordar si mi madre había salido la noche anterior. Así
que tendría que llamarla a ella también.
Joe y yo tendríamos el desayuno. Tal vez nuestros pies se
enredarían juntos debajo de la mesa. Y tal vez me armaría de valor
para sostener su mano. Carter y Kelly probablemente se burlarían de
nosotros después de escuchar la forma en la que nuestros latidos del
corazón se salían de control, pero estaba bien. Elizabeth los regañaría
y Mark dejaría salir su sonrisa secreta y Thomas sólo se vería
contenido cuando nos miraría desde su lugar en la cabecera de la mesa.
Y cuando mirase esos brillantes ojos rojos, me guiñaría y sabría lo que
significaba tener un padre de nuevo, sabría…
La niebla comenzó a aclararse. El dolor comenzó.
Fue una astilla en un primer momento. Una irritante, justo debajo
de mi piel. La recogí. Me preocupé por ella. Eso sólo empeoró las
cosas.
Tomé una gran respiración jadeante.
Yo estaba despierto.
Se habían ido.
Mamá. Thomas.
Carter y Kelly.
Gordo.
Y Joe.
Abrí mis ojos.
Dos lobos estaban acurrucados contra mí.
Elizabeth y Mark.
Respiraron profundamente, perdidos en el sueño.
Los envidiaba.
Debido a que el dolor empezó a rodar sobre mí, afilado y agudo.
Empujé hacia afuera, tratando de encontrar a los otros. Tratando
304
de sentirlos. Los enlaces. Los hilos entre nosotros.
Pero no había nada. Empujé de nuevo.
Nada. Era como si hubiera sido cortado.
La pérdida era tan grande que, por un momento, no podía
01/2017
respirar. Traté de empuñar mis manos a los lados, pero mi mano
izquierda no cerraba alrededor del objeto que contenía.
Miré hacia abajo.
En mi mano había la estatua de un lobo. Hecha de piedra.
La observé durante mucho tiempo.
Yo sabía lo que significaba. Quien la había colocado allí.
Eventualmente asentí.
Dije: "Está bien, Joe. Está bien."
Y empecé a esperar.
el primer año / puntos de luz

EL PRIMER año fue el más difícil.


Debido a que no sabíamos que iba a ser el primer año.

"ESCRÍBEME," le dije, mientras yacíamos en la cama. Todavía 305


lo podía s saborear en mis labios y quería más que nada darle un beso
de nuevo. "Cada par de días. Así sabré."
"No voy a decir dónde estamos," dijo. "Porque sé lo que harás."
Fruncí el ceño. "Está bien. Pero escríbeme. ¿Me has entendido?"
Lo hizo. 01/2017

TE EXTRAÑO, decía el primer MENSAJE, tres días después de


que se habían ido.
Me quedé mirándolo durante horas.

"ELLA TE lo dejó todo," dijo el abogado mientras estaba sentado


frente a él en su oficina. Elizabeth y Mark estaban cerca, escondidos
en el bosque. "La casa. Las cuentas. Y finalmente, habrá un pago del
seguro de vida, pero esas cosas llevan tiempo. Debería ser suficiente
para pagar la hipoteca y algo más cuando llegue, sin embargo. Ella
quería asegurarse de que estuvieras cuidado si algo le pasara. Ya está
listo, Ox. Por ahora. Voy a tener todo listo para que lo firmes y hacer
que sea lo más fácil posible. Sólo céntrate en sanar. Dios sabe que te lo
has ganado."
Asentí y miré por la ventana, pensando en burbujas de jabón en
mi oído.
CARTER Y KELLY están luchando, decía un mensaje. Les dije
que se detuvieran. No lo hicieron. Así que fui en plan Alfa con ellos.
Ellos ya no están luchando.

"¿QUÉ DIABLOS se supone que significa eso?" Chris dijo,


mirando hacia abajo en una carta que Gordo les había dejado en el
taller. "Tengo que estar fuera durante un tiempo. Tanner, tú estás a
cargo del taller. Asegúrate de enviar las ganancias al contable. Él va a
manejar los impuestos. Ox tiene acceso a todo el material del banco,
personal y relacionado con el taller. Cualquier cosa que necesiten, pasa
por él. Si necesitan contratar a alguien para tomar el relevo, lo hacen,
pero no contratéis ningún chalado. Hemos trabajado muy duro para
llegar a donde estamos. Chris y Rico, manejareis las operaciones del
306
día a día. No sé cuánto tiempo va a tomar, pero por si acaso, necesito
que os cubráis la espalda de uno al otro. Ox os va a necesitar."
Rico y Tanner estaban apiñados en la oficina de Gordo. Las
manos de Chris se sacudieron mientras sostenía la carta, su voz cada
01/2017
vez más y más fuerte con cada palabra que leía.
Vas a tener que desviar, Gordo me había dicho en el bosque.
Ellos te empujarán, Ox. Para obtener respuestas. Es necesario que los
mantengas a raya el mayor tiempo posible. Ellos son mis hermanos.
Nunca quise que se involucren en nuestro mundo. Pero no sé cuánto
tiempo puede durar. No ahora. Siento poner esto en ti. Nunca quise
esto para ti. Para ellos.
Todos ellos me miraron.
"¿Sabías sobre esto?" preguntó Tanner.
"Sí," le dije, con dolor en el corazón y cansado. No estaba
durmiendo a causa de las pesadillas.
"Que idiota," Rico gruñó. "¿Cómo diablos puede dejarte así?
¿Después de todo?"
"¿A dónde fue?" Chris preguntó, dejando caer de nuevo la carta
sobre la mesa. Todos ellos me miraron expectantes.
Y me molesté con ellos entonces. Con Gordo y Joe. Debido a la
posición en la que me habían puesto. Tenía la espalda contra la pared y
no sabía cómo responder a la pregunta sin decir mierdas.
Joe me había dejado.
Gordo se fue con él.
Habían forzado mi mano.
Y tal vez ya estaba cansado de llevar esta carga por mí solo.
Así que le dije, "¿Qué sabéis acerca de los hombres lobo?"

PENSÉ que había algo, decía en su texto. Me pareció que


habíamos encontrado lo que necesitábamos fuera de Calgary. Pero
fue sólo un callejón sin salida. Un jodido callejón sin salida. Ox.
Duele.
Pensé en llamarlo.
307
Pero él me pidió que no lo hiciera. Necesitaba concentrarse,
había dicho.
No había consuelo aquí.
01/2017
"DIOS MÍO15," Rico respiró, viendo como Mark cambiaba
enfrente de ellos, ahora un hombre y ahora un lobo.
"¿Debería estar asustado?" preguntó Tanner, su voz aguda.
"Porque me siento como si tuviera que tener miedo. Está bien. Tengo
miedo." Él chirriaba mucho cuando Elizabeth salió de la casa y se
sentó en el porche, mirando con la cabeza inclinada, golpeando la cola
ligeramente contra los listones de madera.
"Fan-jodido-tastico," Chris susurró. "¡Esto es como alguna
jodida mierda de Lon Chaney16!" Todos ellos me miraron y esperaron.
"¿Qué?" pregunté.
"Ahora lo haces tú," dijo Rico.
"Cómo, simplemente hazlo," dijo Tanner.
"Enséñame tu Hombre lobo Americano en Londres17," dijo Chris.

15 N.T.
En original en español
16 N. T.
Lon Chaney, apodado "El Hombre de las Mil Caras", fue un actor estadounidense durante la era del
cine mudo.
"Jesús jodido Cristo," murmuré. "No soy un lobo."
Estaban muy decepcionados con eso.

UN MENSAJE llegó en el medio de la noche.


Decía, Por favor dime que estás bien.
estoy bien
Mal sueño
sobre que
Él no respondió.

"GORDO es un brujo," repitió Tanner.


"Cierra la boca," dijo Chris.
"Yo sabía que ese hijo de puta estaba tramando algo," dijo Rico.
"Sacrifica pollos a la medianoche y se baña en su sangre, ¿verdad?"
308
Todos nos quedamos mirándole.
"¿Qué?" dijo Rico. "Podría suceder. Es una cosa. Conozco mi
mierda. Yo he visto cosas, hombre. Como cosas. Mi abuela18 solía
matar a los pollos todo el tiempo. Era tremendo."
01/2017
"Eso en realidad explica muchas cosas," dijo Chris. "El porque
de toda su rareza."
"Por ejemplo, cómo sus tatuajes siempre parecían estar en
diferentes lugares," dijo Tanner.
"O cómo cuando todos nos mudamos aquí, él siempre iba
alrededor de nuestras casas, frotando las paredes y murmurando
cosas," dijo Rico.
"O cómo no pensaba que era gracioso cuando quería poner
decoraciones de brujas en el taller en Halloween," dijo Chris. "Porque
eran divertidas."

17 N. T.
Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London según su título original
en inglés) es una película británico-estadounidense de terror con elementos cómicos. Estrenada por primera
vez en 1981, fue dirigida por John Landis y protagonizada por David Naughton, Griffin Dunne y Jenny Agutter y
ganó un Óscar en 1982 al Mejor maquillaje, premio concedido a Rick Baker por su trabajo en las escenas de
transformación de hombre en lobo. Con el tiempo Un hombre lobo americano en Londres se ha ido
convirtiendo en una película de culto.
18 N. T.
En original en español
"O el tener problemas paternales y que nunca explicó por qué,"
dijo Tanner. "Siempre pensé que su padre era un idiota. No sabía que
era un idiota malvado."
"Realmente había una gran cantidad de pistas", dijo Rico. "Estoy
un poco decepcionado con nosotros."
"No somos muy autoconscientes," dijo Chris con el ceño
fruncido.
"¡Mierda!" dijo Tanner. "Él puede hacer magia".
Suspiré y me di por vencido. "Tiene brazos brillantes."
"¿Brazos brillantes?" dijo Rico. "Como… ¿qué?"
"Sus brazos. Ellos brillan cuando hace magia."
"Brazos brillantes", dijo Tanner. "Eso es... increíble."
"Magia," dijo Chris. "Yo… no sé qué hacer con eso." 309
"¿Y qué hay de ti?" Rico exigió. "¿Cómo encajas tú con todo
esto?" Eso llevó a las anclas y compañeros.
"¿Como el destino y esa mierda?"
"Oh mi Dios, Ox, tu vida es como esas películas de vampiros
brillantes de mierda. Que nunca he visto y no me gusta en absoluto,
01/2017
cállate."
"Oh hombre. Eso explica todo el asunto con Jessie. Ella nunca
tuvo una oportunidad de cara al vampiro brillante del destino o lo que
sea."
Puse la cara entre las manos.
La conversación se prolongó durante otras tres horas después de
eso. Al final, fue Tanner quien habló.
El dijo: "Tu madre fue muy valiente." Y luego me abrazó.
Me aferré a él como para salvar la vida.
Con el tiempo, Rico y Chris se acercaron más y estaba rodeado.

EL MENSAJE vino de Gordo.


Joe está bien. Se encontró con algunos problemas. Él está
durmiendo la mona. No quería que te preocupes.
No dormí mucho esa noche.
EMPEZARON a venir a la casa, Rico y Tanner y Chris. Al
principio era sólo cada pocos días. Y sólo por un poco tiempo a la vez.
Estaban un poco preocupados al principio, saltando por cada pequeña
cosa. Riendo en voz demasiado alta. Hablarían con Mark. Mirarían a
Elizabeth. Ellos hacían preguntas, siempre haciendo preguntas.
Pronto, sin embargo, venían casi todos los días. Cenábamos
juntos. La segunda luna llena después de que los otros se fueron, Rico,
Tanner, y Chris estaban allí. Estaban nerviosos. Yo les dije que no
estuvieran. No entendía lo que estaba pasando, pero estaba empezando
a ver todo de manera diferente. Mark sólo, dejando salir su sonrisa
secreta cuando le pregunté, aunque era un poco menos brillante de lo
que solía ser. Elizabeth fue siempre un lobo, por lo que nunca pude
preguntarle, aunque hablaba con ella como haría normalmente. Por
alguna razón, a ella parecía que le gustaba el sonido de mi voz. No
310
sabía si podía entenderme, especialmente desde que había sido un lobo
durante tanto tiempo. Mark dijo que era más difícil volver cuanto más
tiempo se quedaba en esa forma, pero que lo haría cuando estuviera
lista. Él confiaba en ella y me dijo que también debería hacerlo.
01/2017
Mark y Elizabeth corrieron a través de los árboles bajo la luz de
la luna. Ellos no cantaron, sin embargo. Ninguno de nosotros lo hizo.
Parecía que no podíamos encontrar las canciones dentro de nosotros
para mostrar cómo nos sentíamos.

¿CÓMO ESTÁN? preguntó.


bien, escribí. tu madre no ha cambiado todavía. No le hablé de
mis amigos sabiendo acerca de ellos ahora, porque no quería que se lo
dijera a Gordo. Todavía no, al menos.
Esperé que me escribiera de vuelta.
Pasaron días antes de que respondiera de nuevo.

MARK COLOCÓ una esquela en el periódico que anunciaba la


muerte de Thomas, sin revelar detalles. Él pidió privacidad. Se
enviaron condolencias. Y flores. Tantas flores. Eran de color rojo y
naranja.
Violeta y azul. Había tanto verde.
Elizabeth tocó cada una de ellas con su nariz, inhalando
profundamente. A veces, se sentía como si no pudiera respirar.

"TENDREMOS desechables," Joe me había susurrado mientras


yacíamos al lado del otro. "Teléfonos celulares que no pueden ser
rastreados. Vamos a cambiarlos de vez en cuando. Pero te prometo que
voy a estar en contacto."
"No entiendo," había admitido.
"Lo sé," había dicho, trazando sus dedos por mi mejilla. "Lo sé."

"¿ALGUNA VEZ vas a cambiar de nuevo?" Le pregunté a


Elizabeth.
Ella me lamió la mano antes de volverse y entrar en el bosque.
311
Esperé mucho tiempo hasta que ella regresó.

NO HUBO PALABRAS de su parte, esta vez.


Sólo una foto. La luna llena.
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Me quedé mirándola, pasando mi pulgar sobre ella, como si
pudiera darme cuenta de dónde estaba sólo con mirarla.
No pude, sin embargo.

CINCO SEMANAS después de que se fueron, y dos días


después de la luna llena, hubo un golpe en la puerta.
Acababa de llegar a casa del trabajo (y casa es la casa de Bennett,
porque todavía podía ver la mancha en el suelo en mi antigua casa).
Me senté a la mesa de la cocina, con dolor de espalda y los dedos
manchados de negro. Elizabeth entró y yacía a mis pies, su hocico
descansando en mi bota, sus ojos cerrados y respirando
profundamente. Mark se movió en la cocina, mirando a través de una
olla en la estufa. Lo que él estaba haciendo olía picante y mi estómago
rugió ante la idea. Estaba hambriento.
En el momento antes de que el golpe sonara, tanto Elizabeth y
Mark se pusieron rígidos. Luego, tres toques en la puerta principal.
No era Rico o Chris o Tanner. Yo les había dejado en la tienda
hace menos de una hora. Y ellos ya no tocaban la puerta. Ellos
simplemente entraban, trayendo polvo y risa y grasa. No eran ya como
habían sido. Y pensé que tal vez era una buena cosa.
Así que sabía que no eran ellos. Y aunque Gordo había dicho que
nadie que albergaba mala voluntad podía acercarse a la casa Bennett, a
pesar de las protecciones, todavía me puse alerta.
Elizabeth se había levantado y estaba moviéndose hacia la
puerta, incluso antes de que los golpes pararan.
Mark cambió a medias y se acercó a la ventana, observando el
patio trasero para asegurarse de que no se estábamos rodeados.
Agarré mi barra de hierro.
Los hilos entre nosotros estallaron brillantes.
Y había otros hilos.
312
Los nuevos.
Eran débiles. Tenues.
Pero estaban allí. No vi donde desembocaban, pero pulsaron
gentilmente.
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El golpe vino de nuevo.
Me acerqué a la puerta.
Elizabeth gruñó en voz baja, enroscada y lista para atacar.
Mark se movió a mi lado, fuera de la vista de cualquier persona
en el otro lado de la puerta.
Puse la mano en el picaporte.
Tomé una respiración.
Y abrí.
Nosotros no fuimos atacados.
Un hombre que no había visto nunca antes estaba allí.
Él no era mucho mayor que yo. Era más bajo, también, y más
delgado. Sus oscuros ojos enmarcados por las gafas negras gruesas se
arrugaron cuando miró hacia mí. Tenía la piel pálida y su cabello era
negro, cortado casi al estilo militar. Llevaba pantalones vaqueros y
botas polvorientas, como si hubiera estado en la carretera durante un
tiempo. Era un Beta, y uno atractivo, pero me di cuenta de que él ya lo
sabía.
Él arqueó una ceja cuando Elizabeth gruñó más fuerte.
"Lobo," le dije.
"Ox," respondió. Él sonrió y mostró sus dientes blancos. "Vengo
en paz a traer noticias de gran alegría. Mi nombre es Robbie Fontaine.
Es posible que haya conocido a mi predecesor, Osmond."
Elizabeth le gruñó. Oí gruñir a Mark en algún lugar a mi derecha.
Robbie hizo una mueca. "Sí, probablemente mencionar ese no
fue la mejor idea. Mi error. No volverá a pasar. Bueno, en realidad no
puedo prometer eso. Probablemente voy a decir alguna mierda sin
querer. Por eso, lo siento. todavía soy algo nuevo en esto."
"¿En qué?" No pude evitar preguntar.
"Estar en la posición que estoy."
313
"¿Y qué posición es?"
Él inclinó la cabeza hacia mí, evaluándome. "¿Por qué", dijo,
"Estoy aquí para protegerte."
Aspiré. "Protegerme."
01/2017
Esa sonrisa regresó. "En efecto. Necesito ver a su Alfa."

ROBBIE FONTAINE vino del este.


Había un nuevo Alfa en su lugar. Por ahora. Su nombre era
Michelle Hughes. Se había levantado en la antigua posición de
Thomas, rigiendo sobre todas las manadas en los Estados Unidos.
Incluyendo la mía.
"Ella es una buena mujer," dijo Mark. "Tiene una buena cabeza
sobre sus hombros. Hará lo correcto. Estamos bien allí. Ella va a estar
bien, para los próximos años."
Hasta Joe, fue dejado sin decir.
Nos sentamos en la sala de estar, Robbie frente a nosotros en el
sillón, mientras estábamos en el sofá, Mark presionado contra un lado
mío y Elizabeth contra el otro. Pensé que tal vez esto sería suficiente
para que ella cambie, pero no lo hizo.
"Ella envía sus condolencias", dijo Robbie. "Tendría que venir
ella misma, pero hay asuntos urgentes que… estoy seguro que
entenderán."
Mark asintió. Todo fue muy diplomático.
"¿Dónde está Joe?" Robbie preguntó. "No está aquí." Él lo sabía,
sin embargo. Él lo sabía en el momento en que entró en la casa.
Probablemente incluso antes. Yo no quiero pensar que Elizabeth y
Mark no lo habían oído acercarse.
Esperé a que Mark hablara. No lo hizo.
Me sorprendió encontrarlo mirándome. Obviamente esperando.
Robbie no se perdió ese pequeño cambio.
Miré de nuevo a él. "Él no está aquí," repetí lentamente.
"Ox, ¿verdad?" él me preguntó.
Asentí.
314
"He oído cosas acerca de ti."
"¿Oh?"
"Cosas buenas. Hablan de ti. Los lobos. Dicen que eres un ser
humano, pero que eres tan fuerte como nosotros. Confía en mí cuando
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digo que es difícil impresionarles. Pero lo has hecho."
"Yo no hice nada," le dije.
"Tal vez," dijo Robbie. "O tal vez simplemente no entiendes
exactamente lo que has hecho. Es realmente bastante notable."
Le dije: "No te conozco."
"No," Robbie estuvo de acuerdo.
"Conocía a Osmond. Un poco."
Robbie frunció el ceño. "Fue una sorpresa. Para todos nosotros."
"¿Lo fue?" Yo pregunté.
"Sí."
"Una sorpresa."
"Sí."
"Su sorpresa terminó en la muerte de mi madre. En la muerte de
mi Alfa."
Robbie palideció. "No soy…"
"Yo no te conozco. No sabía que vendrías. Eres una sorpresa. Y
no me gustan las sorpresas."
"No estoy aquí para hacerte daño", dijo Robbie. "O tomar
cualquier cosa de ti."
"Osmond habría dicho lo mismo", le dije.
Robbie miró a Elizabeth. A continuación, a Mark. Ambos
permanecieron en silencio a mis costados.
Esperé.
Arrastró su mirada hacia mí. "Curioso", dijo.
"¿Qué?"
"Tú. No es lo que esperaba."
La voz de mi padre susurró en mi cabeza, diciendo que la gente
siempre me va a dar mierda. "Entiendo eso demasiado."
"¿Lo hace?"
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"¿Por qué estás aquí?"
Parpadeó varias veces, como si saliera de una niebla. "Osmond
fue el enlace de Thomas con el Alfa interino cuando era necesario. He
asumido su posición."
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"Thomas se ha ido."
"Lo hizo," dijo Robbie. "Pero Joe no. Y la línea Bennett es muy
fuerte. ¿Dónde está?"
"¿Sabes quién soy?" pregunté, inclinándome hacia adelante.
"Oxnard Matheson," dijo rápidamente, viéndose un poco
sorprendido de estar dando la respuesta.
"¿Osmond te lo ha dicho? O a los otros lobos? Lo que soy. Para
Joe."
Sus ojos se movieron hacia mi camisa de trabajo abierta, su
mirada arrastrándose a lo largo de mi cuello. "El ser humano acoplado
a un Alfa", dijo. "Pero no se han apareado. Todavía no."
"Lo haremos."
Robbie sonrió. Fue una bonita sonrisa, aunque no confiaba en él.
"Romántico," dijo.
"¿Cuántos lobos están en busca de Richard Collins?" pregunté.
Se encogió. Era una cosa pequeña, y yo no sabía si era la
pregunta o el cambio en la conversación, pero estaba allí. Me daba
cuenta de estas pequeñas cosas ahora.
El dijo: "Muchos".
"Y, ¿cuánto es eso?"
La sonrisa se deslizó de su rostro, y yo pensaba que sus ojos
brillaron de color naranja. "Siete equipos," dijo. "Compuestos de
cuatro lobos cada uno. Un aquelarre también está involucrado. Debido
a Livingstone."
"¿Y Osmond?"
"Va a ser encontrado."
"Han pasado seis semanas."
"Estas cosas llevan tiempo. ¿Dónde está el Alfa? Necesito darle
mis respetos. Y hay otros. Hermanos, me han dicho. Y el heredero
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Livingstone ".
"Te han dicho."
“Soy muy bueno en lo que hago,” dijo.
Resoplé. “Obviamente. Si te enviaron.”
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Nos quedamos en silencio. El reloj de pie en el pasillo marcaba
los segundos.
Era un juego de espera.
Yo no miraba hacia otro lado.
Curiosamente, Robbie lo hizo, después de un tiempo.
Él desvió la mirada hacia abajo y hacia la izquierda. Su cabeza se
inclinó ligeramente. No entendía, porque era algo que había visto otros
hacer a Thomas. Era una señal de…
"Se ha ido, ¿verdad?" dijo Robbie.
Yo no hablé.
Robbie suspiró. "Mierda."
Tres pequeños puntos estallaron a lo largo de los hilos tenues en
los enlaces. Elizabeth y Mark suspiraron a cada lado de mí, suave y
bajo.
Ellos venían, y yo cerré los ojos, preguntándome cuándo había
ocurrido esto. Cuando se habían convertido en míos. En nuestros.
Podría realizar un seguimiento de ellos, casi. Estarían aquí en unos
pocos minutos. Viajaban rápido.
"¿Se fue detrás de él?" Robbie preguntó. "Detrás de Richard."
"Él hizo lo que pensaba que tenía que hacer," dije.
"Él es el Alfa," dijo Robbie, sonando un poco horrorizado "¿y
abandonó el territorio? ¿Y la manada?"
Me quedé mirándolo. Los pequeños puntos de luz eran más
brillantes ahora.
"¿Por qué no lo detuviste?" Robbie exigió. "Él tiene un lugar
aquí. Y un maldito futuro en el que pensar."
"¿De verdad crees que alguien puede decirle a un Alfa qué
hacer?" preguntó Mark. "Sobre todo a un nuevo Alfa?"
"No está bien…"
Un camión ruidoso se acercó a la casa al final de la calle. Robbie
317
entrecerró los ojos. Y se dirigió hacia la ventana. El resto de nosotros
no se movió. Porque de alguna manera, sabíamos.
"Seres humanos," dijo Robbie. "Tres de ellos. Ellos no tienen
armas. Aunque creo que un individuo es portador de un martillo. Por
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alguna razón. Necesitamos act…"
"Siéntate," le dije ligeramente. Robbie se sobresaltó.
Pensé, por un momento, que no lo haría.
Lo hizo, sin embargo. Él no apartó la mirada de mí.
Tanner, Chris, y Rico entraron por la puerta, los ojos muy
abiertos y frenéticos. Rico, por supuesto, llevaba un martillo por
encima de su cabeza, empuñándolo como si estuviera a punto de
aplastar algunos cráneos.
"¿Dónde está la cosa que necesitamos matar?" Tanner gruñó, con
los ojos como dardos alrededor de la habitación.
"Sé karate," dijo Chris. "Tomé clases por tres meses cuando tenía
diez años."
"Tengo un martillo," dijo Rico.
"Jesucristo," murmuré. Pero yo pensaba que eran nuestros. Eché
un vistazo a Mark. "¿Lo has sentido?"
Él los miraba con algo parecido al asombro. "Pero son todos
humanos."
"Hey," dije, golpeando su brazo. "Yo también."
"Eso es diferente." Sacudió la cabeza. "Lo tuyo fue por Joe. Eso
no fue una sorpresa. Están aquí por ti. Y todo lo que sentimos es por
ti."
Antes de que pudiera procesar lo que eso significaba, Elizabeth
bajó de un salto del sofá y se acercó a los otros. Apretó la nariz en sus
manos, cada uno a su vez, una tras otra.
Me vino a la memoria el sonido que mi madre hizo la noche que
había descubierto la verdad. El pequeño sonido de oh, conmocionado y
entrecortado, cuando Thomas la había tocado por primera vez.
Yo sabía lo que estaba haciendo Elizabeth. Ella los estaba
reconociendo.
318
Porque de alguna manera, en las cortas semanas en las que
nuestro mundo se había ido al infierno, Tanner, Chris y Rico se habían
convertido en parte de nuestra manada.
Y yo no sabía cómo.
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LOS MENSAJES fueron cada vez más esporádicos. A veces


llegaban en el medio de la noche. A veces podría pasar una semana
entera. Yo llevaba mi teléfono a todas partes, esperando.
Una vez, envié un mensaje por primera vez.
las cosas están cambiando. no sé qué hacer
A las tres de la mañana, respondió.
Lo sé.
Puse las mantas de su cama sobre mi cabeza y esperé hasta el
amanecer.

ROBBIE SE quedó.
Nosotros no lo queríamos en la casa Bennett porque no había
confianza allí. Él no quería estar demasiado lejos. Había un par de
moteles en Green Creek, pero la gente haría preguntas si se quedaba
demasiado tiempo. Mark pensó que estaba bien. Le pregunté si lo
conocía de antes. Mark negó con la cabeza. Había hecho algunas
llamadas y verificado que Robbie era quien decía que era, y las
protecciones de Gordo le habían dejado pasar para empezar. Y puesto
que yo confiaba Mark, y confiaba en Gordo, le dije a Robbie que podía
permanecer en la antigua casa.
La antigua casa, porque así es como se me había ocurrido.
No creo que volvería a vivir allí de nuevo. Al menos no durante
mucho tiempo.
Debido a que había noches en las que me despertaba y sentía la
magia pesada sujetándome, cortándome de la manada.
Había noches en las que no sabía si estaba soñando o si estaba
despierto, y mi madre estaría parada en el borde de la cama, con
lágrimas secándose en su cara, sus ojos de acero justo enfrente de mí y
me diría que corra, que huya de…
319
Esas fueron las noches en las que más eché de menos a Joe.
Nunca había sido de tener pesadillas.
Realmente no.
¿Pero ahora?
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Ahora eran todo lo que tenía.
Recordé cómo era Joe cuando se despertaba gritando por mí.
No grité cuando abrí los ojos de golpe, aunque quería.
Lo empujaba hacia abajo, alojándolo en la garganta mientras el
sudor se escurría por mi cuello.
Era más fácil de esa manera.
Así que no podía volver a la casa. Mientras el suelo siguiera
manchado. No mientras la expresión de su cara estaba todavía fresca
en mi cabeza. El sonido húmedo que hizo cuando cayó.
Robbie no preguntó y él no dijo nada al día siguiente de su
primera noche en la casa. Lo único que le pedí fue que se quedara en
mi habitación y dejara la habitación de mi madre sola. No tenía nada
que hacer ahí. Y yo no quería su olor en nada. La puerta estaba cerrada
y se quedaría de esa manera hasta que pudiera abrirla y olerla ahí.
"Claro, Ox," dijo. "Yo puedo hacer eso." Entonces, "Ella quería
que supieras, también, que siente mucho lo que has perdido.
Especialmente para alguien tan joven. Ella… entiende la pérdida. A su
manera."
"¿Quién?" pregunté, confundido.
"La Alfa".
Mis ojos se abrieron un poco por eso. "¿Ella sabe quién soy?"
Sus labios se torcieron. "Sí, Ox. Mucha gente sabe quién eres."
"Oh," dije, porque no sabía qué hacer con eso. Así que no hice
nada en absoluto.

PASARON DOS semanas sin una actualización.


Pensé que podía entender lo que se siente al perder poco a poco
la mente.
Me imaginaba todas las cosas posibles. Captura. Tortura. Muerte.
Pensé que iba a saber si algo estaba mal. Pensé que iba a sentir si algo
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les sucedía. Pero la realidad era, que por cuanto más tiempo se habían
ido, cuanto mayor era la distancia, menos los sentía. No pensé que
sabría si alguno de ellos resultara herido. Si Joe estaba herido.
Porque podía sentir a los demás que estaban en Green Creek más
01/2017
de lo que podía sentirle a él.
Más fuerte de lo que jamás sentí a cualquiera de ellos antes.
Elizabeth estaba triste, tan condenadamente triste y yo sabía que
tenía que aullar su dolor a la luna, pero mantuvo la canción dentro y se
dejó pudrir en su lugar.
Mark era fuerte y robusto, como siempre, pero yo sabía lo de la
foto que guardaba en el cajón del escritorio. La foto que no creía que
nadie conocía. En la que él y Gordo tenían la edad de Joe, y sus brazos
estaban alrededor de los hombros del otro, sonriendo. Gordo estaba
sonriendo a la cámara, de aspecto más joven de lo que jamás lo había
visto. Mark, sin embargo. Mark sólo tenía ojos para Gordo.
Nunca pregunté si hablaron antes de que Gordo y los otros se
fueron. Esperaba que Gordo hubiera hecho lo correcto.
Pero nunca tuve el valor de averiguarlo.
Tanner, Chris, y Rico estaban allí también, cada vez más fuerte
cada día. Fue un proceso lento, pero estaban enlazándose como el
resto de nosotros.
Silenciosamente. Cuatro meses y pensé que tal vez apenas nos
estábamos sosteniendo juntos por nosotros mismos.
Tal vez por eso esas dos semanas en las que no escuché de Joe
dolían más de lo que debería hacerlo.
Tal vez por eso me enojé cuando finalmente envió un mensaje.
Desde un nuevo número, los teléfonos viejos, obviamente,
desechados.
El mensaje fue corto.
Estamos bien.
Y lo perdí.
Marqué el número.
321
El teléfono sonó un par de veces, y luego sonó un mensaje
automático, diciendo que el correo de voz no se ha configurado.
Llamé de nuevo.
Y otra vez.
01/2017
Y otra vez.
Fue a la quinta o sexta vez cuando la llamada se conecta.
Él no dijo nada.
"Maldito idiota," gruñí en el teléfono. "¡No vas a hacerme esto!
¿Me oyes? No lo harás. ¿Incluso te preocupas una mierda sobre
nosotros? ¿Lo haces? Si lo haces, si incluso una parte de ti se preocupa
por mí, por nosotros, entonces tienes que preguntarte si esto vale la
pena. Si lo que estás haciendo vale la pena. Tu familia te necesita. Yo,
jodidamente te necesito. "
No habló.
Pero él estaba allí, porque podía oír la forma en la que el aliento
quedó atrapado en su garganta.
"Gilipollas," dije, de repente muy, muy cansado. "Tú, maldito
bastardo." Nos quedamos en el teléfono durante una hora, sólo
escucharnos el uno al otro respirar. Cuando abrí los ojos de nuevo, era
por la mañana y mi teléfono había muerto.
PASARON SEIS meses desde que se habían ido cuando me di
cuenta de que algo tenía que hacer.
No podíamos seguir así.
Joe estaba enviando mensajes de texto con más regularidad,
quizás una vez cada pocos días, pero las noticias eran vagas como
siempre, y cuanto más tiempo tomaba, menos esperanzas tenía en
cuándo los volvería a ver.
Robbie, como se vio después, sabía menos que nosotros. O eso
dijo. Parecía tan frustrado como el resto de nosotros con la falta de
información. De vez en cuando me encontraba con él en una llamada
telefónica hablando en voz baja, y aunque no podía oír lo que se decía,
la expresión de su cara era suficiente. Los equipos de lobos que
estaban fuera en busca de Richard, Robert y Osmond regresaban con
322
las manos vacías. Nadie sabía dónde mirar. Nadie sabía si estaban
escondidos o si estaban juntando Omegas. Cada Alfa registrado fue
puesto sobre aviso. Sin embargo, Mark me dijo que por cada tres o
cuatro Alfas registrado había uno que no lo estaba.
01/2017
Richard podría tratar de localizar a esos Alfas.
Si ellos no sabían que iba a venir, no tendrían ninguna
oportunidad. Especialmente no con Robert Livingstone a su lado.
Había rumores de que Richard Collins estaba en Texas. O Maine.
O México. Alguien había visto a Robert Livingstone en Alemania.
Osmond estaba en Anchorage.
Nada de esto se confirmó.
Michelle Hughes no estaba contenta de que Joe y los demás se
hubieran ido. Ninguno de ellos lo estaba, los altos mandos sin rostro
que sabían quién era yo. Robbie parecía estar lleno de una mezcla de
alegría y terror cuando nos dijo esto, que a los equipos que estaban
fuera buscando, también se les instruyó que si llegaron a cruzarse con
Joe, detenerlo y llevarlo al Este.
Nunca encontraron a Joe.
PERO EN casa, las cosas necesitaban cambiar. Elizabeth todavía
no había vuelto a cambiar y me preocupaba que llegaría el día en el
que ella no sería capaz de volver a hacerlo.
Mark estaba volviéndose más y más silencioso. Sólo hablaba
cuando se le hablaba, y entonces eran sólo unas pocas palabras antes
de caer de nuevo en silencio.
Tanner, Chris, y Rico no sabían qué hacer. Eran manada, pero
ellos no entendían lo que significaba. Después de la explosión inicial,
de la novedad, de la unión de sus hilos a los nuestros, la emoción se
disipó. Elizabeth no corría en las lunas llenas. Mark solo estaba
inclinado a desaparecer.
Caminaba por el bosque, la luz del sol filtrándose a través de los
árboles.
Se va a romper pronto, dijo Thomas, caminando a mi lado.
323
"Lo sé," le dije, aunque él no estaba realmente allí.
Algo tiene que cambiar, dijo mi madre, pasando sus manos a lo
largo de la corteza de un abeto de Douglas.
"Lo sé," le dije, a pesar de que estaba enterrada en la tierra a seis
01/2017
millas de distancia.
Tenían razón, estos fantasmas. Estos recuerdos. Estas pocas
cosas que me quedaban.
Un Alfa no se decide por el color de sus ojos, Thomas dijo
mientras recogía una piña de pino del suelo del bosque.
¿Recuerdas cuando se fue? preguntó mamá. Estabas en la cocina
y me dijiste que ibas a ser el hombre ahora. Tu rostro estaba mojado
pero dijiste que ibas a ser el hombre. Me preocupé. Por nosotros. Por
esto. Por ti. Pero te creí también.
Y ella lo hizo.
Ambos lo hicieron.
Me encontré enfrente de la casa.
La vieja casa.
Se veía igual que siempre.
Me quedé allí por un largo tiempo.
Con el tiempo, hubo un empujón en mi mano. Miré hacia abajo.
Elizabeth me miraba con ojos conocedores.
Me dijo: "Tenemos que cambiar. Esto no está funcionando. Ya
no."
Ella se quejó.
"Sé que duele," dije. "Sé que es más fácil para ti. De esta manera.
Ahora. Pero no podemos hacer esto. Ya no más."
Ella empujó mi mano de nuevo.
Miré de nuevo hacia la casa.
Ella esperó hasta que estaba listo para volver a hablar.
Ella era así de buena.
Le dije: "Tengo que ir por dentro."
Le dije: "Quiero que vengas conmigo."

voz."
Le dije: "Y cuando volvamos a salir, voy a querer escuchar tu 324
Le dije: "Porque es el momento. Para los dos."
Ella me siguió al interior de la casa.

ROBBIE de algún modo había eliminado la mancha que dejó en


01/2017
la madera cuando había muerto.
Se veía como siempre lo había hecho.
En mi habitación, las cosas estaban en su mayoría igual.
Arrastré mis dedos a lo largo de mi biblioteca.
Saqué el manual de taller del Buick que me había dado en mi
cumpleaños hace mucho tiempo. Dentro había una tarjeta.
¿Cómo se llama a un lobo perdido?
¡Hombre lobo!
Este año será mejor.
Con amor, mamá
No sabía si estaba soñando o despierto.
La guardé de nuevo y me pregunté si tenía burbujas de jabón en
mi oído.
Elizabeth observó y esperó, sin dejar nunca mi lado.
Lloré. Solo un poco. Unas pocas lágrimas que limpié con el
dorso de mi mano.
Yo estaba fuera de su puerta, la mano en el picaporte.
Tenía que reunir todo mi valor. Me había enfrentado a los
Omega. Osmond. Richard. Pero esto era más difícil.
Por último, por último, abrí la puerta.
Olía a ella. Pero entonces yo sabía que lo haría. Algo
desvanecido, pero estaba allí.
Motas de polvo atrapadas en la luz del sol.
Era como antes, después de mi padre.
Cuando salí de la habitación, la puerta quedó abierta.

"QUISE DECIR lo que dije," le dije. "Salimos de aquí, escucho


tu voz."
Ella me miró y a la puerta principal, y luego de nuevo a mí.
"Es difícil," le dije. "Y lo será por mucho tiempo. Pero es por eso
325
que nos tenemos el uno al otro. Por que tenemos una manada.
Tenemos que empezar a recordar eso una vez más."
Extendí la manta acolchada para que ella la tomase, para cubrir
su desnudez si quería. No iba a empujar con más fuerza de lo que ya lo
01/2017
hacía, porque estaba preocupado de que fuera demasiado.
Se quedó mirando mi oferta durante mucho tiempo. Pensé que tal
vez había fallado.
Pero luego se estiró con cuidado y tomó la colcha entre los
dientes. La dejé deslizarse entre mis dedos.
La arrastró por el suelo y a la vuelta de la esquina.
Oí el desplazamiento de los huesos y músculos. Sonaba doloroso
después de tanto tiempo. Hubo un suspiro. Esperé.
Hubo un roce de pies.
Elizabeth Bennett dio la vuelta a la esquina, los ojos cansados
pero más humanos de lo que habían sido en mucho tiempo. Su cabello
de color claro cayó a lo largo de sus hombros, la colcha agarrada con
fuerza a su alrededor.
Cuando habló, su voz era seca y áspera. Fue una cosa
maravillosa.
Ella dijo, "No me importa estar sola cuando mi corazón me dice
que está solo también. ¿Recuerdas?"
"Dinah Shore," le dije. "Estabas bailando. Estabas en tu fase
verde."
"Esa canción," dijo. "Te dije que trata de quedarse atrás. Cuando
los demás van a la guerra."
Jugué mi parte. "¿El quedar atrás o ser dejado atrás?"
"Ox," exclamó, "hay una diferencia."

CAMBIÓ de nuevo
Lo hiciste, ¿verdad?
no, ella quería
Lo hiciste Ox. Confía en mí.
tienes que volver
326
Joe
estás ahí
JOE
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A VECES ELLA sonreía. A veces se veía muy lejos.
Mark la había abrazado cuando volvimos a la casa el día que
cambió. Realmente no hablaron, simplemente estuvieron el uno con el
otro por lo que parecieron horas.
Ella no lloró
Mark lo hizo, sin embargo.
Había dicho, "Lo siento. Lo siento mucho."
No por primera vez, pensé que todo lo que mi padre me había
dicho había sido mentira.
Robbie estaba asombrado por ella.
"¿No sabes quién es?" Me había susurrado.
Lo sabía. "Ella es Elizabeth."
"Ella es una leyenda."
Tanner, Chris, y Rico titubearon a través de las presentaciones,
sonrojándose furiosamente mientras besaba a cada uno de ellos en la
mejilla, persistente y dulce.
Me burlé de ellos por eso más tarde. Se sonrojaron de nuevo.
No sabía si ella había intentado llamar a Joe o a Carter o a Kelly.
No sabía si ellos la sentían mejor de lo que yo jamás podría. Le dije lo
que sabía, el tiempo que había pasado, las respuestas vagas que tenía.
Asintió, miró a lo lejos, y dijo: "Debemos hacer la cena del
domingo."
Así que lo hicimos.
Debido a que era tradición.
Elizabeth estaba en la cocina, tarareando a una canción que
sonaba bajo en la vieja radio. No pensé que fuera Dinah Shore. Pensé
que tal vez eso sería demasiado cercano a su hogar en este momento.
Mark y Tanner estaban en la parrilla exterior, a pesar de que
hacía frío. Rico y Chris estaban poniendo la mesa.
Robbie parecía inseguro mientras permanecía de pie a lo largo
327
del borde de la cocina, cerca de la puerta.
"Ox," dijo Elizabeth. "¿Has terminado con las cebollas?"
Le dije: "Sí," y le entregué el cuenco que tenía las cebollas
cortadas en cuadraditos. Porque estábamos fingiendo que todo estaba
01/2017
bien.
"Gracias," dijo, y sonrió. Era una sombra de lo que solía ser, pero
estaba allí. Ella era más fuerte de lo que yo le había dado crédito. Yo
no cometería el mismo error.
Ella se movió a las cebollas y dijo: "Robbie, ¿verdad?"
"Um," dijo Robbie. "¿Sí?"
"¿Seguro? No pareces seguro."
"Sí," dijo. "Estoy seguro."
Todavía no sonaba muy seguro.
"¿Robbie qué?"
"Fontaine."
"Fontaine," dijo, mirando a él brevemente antes de mirar a la
estufa. "Ah. Tu madre fue Beatrice."
"¿Usted conoció a mi madre?" preguntó, sonando sorprendido.
"Fuimos juntas a la escuela. Lamenté oír de su muerte."
Se encogió de hombros con torpeza. "Fue hace mucho tiempo."
"Aún así. Era una mujer inteligente. Muy amable. No éramos tan
cercanas como me hubiera gustado haber sido. Diferentes caminos."
"Sí," dijo con voz ronca.
"¿Tienes una manada?” ella preguntó.
Oí el peso de sus palabras, incluso si él no lo hacía.
Robbie se encogió de hombros. "¿A veces? No hay nada
permanente. Teniendo en cuenta mi trabajo, tiendo a moverme mucho.
Cualquier enlace que se forma es, generalmente, temporal."
"¿Temporal? Eso no puede sentirse bien."
"Es lo que es, supongo." Parecía incómodo. Nervioso. Recuerdo
que me sentí de esa manera a su alrededor al principio.
"Pero estás aquí."
"Porque me dijeron que lo estuviera." Sus ojos se abrieron. Sus
siguientes palabras fueron precipitadas. Apresuradas. "No es que no
328
me guste estar aquí ni nada de eso".
"Por supuesto," ella dijo suavemente. "Alguien tiene que
informar a Michelle sobre todos nuestros movimientos."
Se sonrojó furiosamente. "No todos los movimientos."
01/2017
"¿Oh?"
"No le dije. Ya sabes."
"¿El qué?"
"Como… que estés de vuelta."
"¿Por qué?"
Me miró por alguna razón en lugar de responderle de inmediato,
sus ojos como dardos sobre mi cara.
Elizabeth lo atrapó y se rió en voz baja.
"Simplemente no me parece correcto," dijo finalmente, mirando
hacia atrás a ella.
"Interesante," dijo. "¿Serías tan amable e ir y traer el vinagre de
la despensa?"
Vi como le invitó a su espacio. Parecía tan sorprendido como yo.
Pero él se movió rápidamente y sin dudar.
"Encaja," dijo mientras arqueaba una ceja.
"¿Él?"
"¿No lo sientes?"
"No lo sé." Porque ya no sabía lo que sentía.
"Eres una extraña criatura, Ox," dijo. "Siempre he pensado así.
Es una cosa tan maravillosa."
Aparté la vista.

DEJAMOS EL asiento de Thomas en la cabecera de la mesa


vacía.
Debido a que ahora era de Joe.
Me moví a tomar mi asiento, pero Mark sacudió la cabeza y
señaló hacia donde Elizabeth generalmente se sentaba en el extremo
opuesto al del Alfa.
Elizabeth ni siquiera trató de sentarse allí, moviéndose en su
lugar a mi antiguo asiento mientras hablaba en voz baja con Rico. No
329
había ninguna duda. Ella ni siquiera me miró.
Yo no entendía lo que estaba pasando, no del todo.
Claro, tenía una idea básica de ello.
Yo era el compañero del Alfa.
01/2017
Tenía un lugar en la manada, más alto de lo que había sido antes.
Pero yo no era un lobo.
Todavía no nos habíamos apareado.
Y Joe no estaba aquí.
La comida fue servida.
Todo el mundo esperaba. Así que lo hice también.
Hasta que me di cuenta de que me estaban esperando.
Miré a cada uno de ellos a su vez.
Sostuvieron mi mirada con firmeza.
Sabía que tenía que decir algo. Pero nunca había sido muy bueno
con las palabras.
Tenía que intentarlo, sin embargo. Por ellos. Debido a que lo
necesitaban. Y creo que yo también.
Dije: "Somos manada. Es hora de que empecemos a actuar como
una de nuevo."
Y a pesar de que no éramos un todo (y el pensamiento de que
alguna vez lo seríamos era una esperanza en la que no me atrevía a
creer, aún no), y a pesar de que la ausencia de nuestros seres queridos
latía como un diente podrido, tomé el primer bocado.
El resto siguió mi ejemplo.
No fue hasta más tarde que me di cuenta de que nunca había
sucedido antes. Que incluso cuando Thomas había estado ausente en la
cena, nunca esperamos a que Elizabeth comiera antes que nosotros.
Sólo se hacía por un Alfa.

AL FINAL del primer año, recibí un mensaje en el medio de la


noche.
Yo no lo vi hasta la mañana siguiente.
Lo siento, decía.
330
Yo no entendía.
el que
Una respuesta llegó casi inmediatamente.
La entrega del mensajes ha fallado. El número que está tratando
01/2017
de conectar ha sido desconectado o ya no está en servicio.
Un escalofrío se arrastró por mi columna vertebral.
Llamé al número.
Sonó una vez.
Un mensaje automático.
Desconectado.
Ya no está en servicio.
Estaba bien, me dije. Estaba bien porque se trataba desechables.
Los móviles. Ellos simplemente habían conseguido unos nuevos. Joe
se había olvidado de darme el nuevo número. Como siempre lo hacía.
Sólo tenía que esperar.
Puse mi teléfono abajo, coloqué el edredón de Joe arriba sobre
mi pecho. No olía como él. Nada lo hacía en su habitación. Ya no.
Pero eso estaba bien.
Porque sólo tenía que esperar.
el segundo año / canto de guerra

FUE A mediados del segundo año cuando los Omegas llegaron.


No estaban preparados para nosotros.

JESSIE dijo: "Oye, Ox." 331


Estábamos en el taller. Tanner, Chris, Rico, y yo. Robbie estaba
allí también, después de haber decidido que estaba lo suficientemente
aburrido como para aprender el oficio. Iba lento porque era
absolutamente terrible cuando se trata de coches, tanto es así que casi
no confiaba en él para hacer un cambio de aceite por sí solo. 01/2017
Pero lo intentó.
He aprendido mucho acerca de él. Era un año menor que yo. Su
madre había muerto en una guerra territorial entre manadas rivales
cuando era sólo un niño. Su padre vivía en Detroit, un ser humano al
que solo veía de vez en cuando, ya que no quería tener nada que ver
con la vida de la manada después de la muerte de su esposa. Pero eran
dos personas distintas, y sus caminos no tenían ninguna razón real para
cruzarse. Le entristecía, a veces, pero él no quería hacer nada al
respecto. No tenía un compañero. Había tenido un novio una vez, hace
mucho tiempo, y una novia más tarde, pero no se centró en eso. Tenía
un trabajo que hacer.
Él me confundía. No era una buena cosa. "¿Por qué sigues aquí?"
le había preguntado.
Él se encogió de hombros y apartó la mirada. "Me han dicho que
me quede".
Yo no lo creí. Ya no. No cuando le había oído en el teléfono,
hablando con esa gente sin rostro del Este, diciendo que no quería ser
reemplazado, que estaba bien aquí con nosotros, que quería quedarse.
No había ocurrido nada desde que había llegado aquí y quería
asegurarse de que seguía de esa manera.
Lo hacía sonar como si fuera sólo un trabajo cuando hablaba con
nosotros.
Estaba mintiendo, pero no pensé que fuera una mala cosa.
Sin embargo, había un límite de lo que una persona podía hacer
para velar por nosotros antes de que llegara el aburrimiento.
Así que vino al taller.
Él no tuvo que ser pagado, dado que ya estaba recibiendo una
cantidad desconocida sólo por estar en Green Creek.
Solo nos aseguramos de mantenerlo fuera de los libros.
332
Fue bueno, sin embargo. Tener a alguien más con quien hablar.
Podía sentirlo construyéndose, al igual que lo hice con Tanner,
Chris, y Rico. La necesidad de unirse a nosotros. Hacerle parte de lo
que éramos. No sucedió de inmediato, debido a que había llegado en
01/2017
un extraño momento cuando la confianza no se le daba muy
fácilmente. Había conocido a los chicos de la tienda durante años.
Ellos eran mis amigos.
Él no lo era.
No al principio.
Pero se estaba convirtiendo en… algo.
Yo sabía que todos lo sentimos. Pero nunca hablamos de ello.
Así que estaba allí también, cuando Jessie vino. No parecía
sorprendida de verme. No la había visto apenas desde el funeral
cuando su mano había estado en la mía. Nos vimos de paso, tal vez en
el tráfico o en el supermercado, pero yo estaba rara vez estaba ya solo,
siempre había alguien de la manada conmigo.
No había tiempo para ella.
No es que lo hubiera tenido antes tampoco.
Fue una de las razones por las que había terminado el camino que
teníamos.
Pero incluso si no hubiera sido por eso, habría sido por Joe. Con
el tiempo, todo habría llevado a Joe. Estaba agradecido, en su mayor
parte, de que nos habíamos separado cuando lo hicimos. Había
facilitado las cosas.
Así que cuando ella dijo, "Hey, Ox," yo fui capaz de sonreírle.
Recordé el pequeño aleteo en mi corazón y estómago que solía tener al
verla, sobre todo ese día que había ido al taller la primera vez, cuando
su madre murió, después de que su hermano la llevara a un pequeño
pueblo en el medio de la nada. Parecía que pertenecía a la vida de
alguien más.
"Hey, Jessie," dije, y ella vino a mí, sin realmente importarle que
mis manos estaban sucias cuando me dio un abrazo.
Ignoré el gruñido de advertencia que vino desde detrás de mí.
Pensé que era demasiado bajo para que Jessie pudiera escucharlo, pero
333
incluso si lo hubiera hecho, no habría entendido el gruñido territorial
de un lobo. Robbie no conocía Jessie y Robbie estaba más cerca de
nosotros de lo que había estado nunca. No del todo manada, pero no
pensé que tardaría demasiado. Si quería. Si todos lo hacíamos.
01/2017
"Es bueno verte," dijo ella, tirando hacia atrás.
Para facilitar las cosas, di un paso lejos. Recordé cómo Carter,
Kelly, y Joe habían actuado a su familiaridad. Yo no quería que
hubiera ningún problema.
Miré por encima del hombro y lancé una mirada a Robbie, quien
tuvo la decencia de parecer avergonzado y confundido, como si él no
supiera por qué había gruñido en el primer lugar.
"A ti, también," dije cuando me volví hacia Jessie. "¿Qué traes
ahí?"
"El almuerzo de Chris," dijo, levantando una bolsa de comida
rápida. "Pensé en pasar. No había estado aquí en un tiempo. El lugar se
ve bien."
"Gracias," le dije. "Chris está hablando por teléfono en la oficina.
Saldrá dentro de un rato. Rico y Tanner están recogiendo algunas
partes."
Ella asintió con la cabeza, mirando por encima del hombro. "No
creo que nos hayamos conocido," le dijo a Robbie. "Soy Jessie. La
hermana de Chris."
"Hola," dijo Robbie. Y eso fue todo.
Apenas me contuve de poner mis ojos en blanco. Jodidos
hombres lobo.
"Hola," dijo Jessie, sin molestarse en ocultar su sonrisa. Ella me
devolvió la mirada. "Él va a encajar perfectamente aquí."
No sabía si eso era un insulto o no, así que solo asentí.
"¿Cómo has estado?" ella preguntó.
Me encogí de hombros. "Bien." Yo sabía lo que estaba realmente
preguntando, la parte que había dejado fuera, el Cómo has estado
desde que tu madre murió. Eso estaba bien, sin embargo. Ella no me
tenía lástima. Y yo no quería que la tuviera.
334
Algo en sus ojos se suavizó. "Eso es bueno," dijo. "Sé que ha
sido… repentina."
Hubo un destello de dolor en mi pecho, una cosa negra hinchada
por lo repentino que fue. Estaba oscura y aceitosa, con pequeños
01/2017
pensamientos de la culpa fue de los hombres lobo y si me hubieran
dicho lo que estaba pasando, yo podría haberla salvado y
mantuvieron secretos de mí como si fuera nada y mira cómo sucedió
todo. Estos eran los pensamientos a veces que tenía cuando estaba solo
en la cama, sin poder dormir, el reloj dando las tres de la mañana.
Ella no sabía eso, sin embargo. De lo contrario, no habría
seguido con "¿Y cómo está Joe? Sé que él fue a una escuela privada
para su último año. Tiene que estar preparándose para la universidad,
¿verdad?"
Esa fue la cobertura que habíamos dado. El dolor por la muerte
de su padre había sido demasiado para que se quede en Green Creek.
Él quería irse. Por lo que volvió a Maine. Carter y Kelly estaban fuera
del estado, al este. Nadie parecía cuestionar nada de Gordo. Realmente
no.
En realidad, no sabíamos dónde estaban. Nadie había oído de
cualquiera de ellos, ya que al parecer habían cortado toda
comunicación. Carter, Kelly, y Gordo habían abandonado sus
teléfonos también.
Robbie había dicho que nadie en el Este sabía nada. Nadie los
había visto. Nadie había oído hablar de ellos.
Elizabeth dijo que todas las cosas pasaron por una razón. Que
teníamos que confiar en que sabían lo que estaban haciendo.
Mark estaba muy tranquilo en la materia.
Pensaba que eran mierdas. Nunca había sentido ira hacia Joe
antes, no realmente, no algo que plantaría raíces en mi piel y huesos y
crecería en otra cosa. Pero era lo que estaba ocurriendo ahora. Pensé
que tal vez el crecimiento era venenoso, porque había veces que me
dije a mí mismo que nos había abandonado, que sólo había estado
pensando en sí mismo y en su deseo egoísta de venganza. Que no era
justo, para mí, para sus hermanos, para el resto de su manada. Que se
335
estaba poniendo a sí mismo en peligro por nada. Y al parecer
habíamos sido demasiada distracción para mantener el contacto con
nosotros.
Eso es lo que me decía a mí mismo.
01/2017
Cierto o no, no creo que importaba.
"Sí," le dije. "La universidad, y todo eso." Casi sonaba creíble.
Ella me miró de soslayo. "Vosotros estáis aún…"
Me encogí de hombros. No sabía cómo responder a eso. Nosotros
estábamos aún… qué.
Esos eran los otros pequeños pensamientos que tenía. Los que
decían que yo era nada para él. Que no sólo nos dejó, me dejó. Que
otras cosas eran más importantes que yo. Que él era sólo un niño y no
sabía lo que quería.
Claro, mi padre estaba equivocado la mayor parte del tiempo,
pero había dicho que iba a tener mierda. Y Joe me estaba dando
mierda.
"Eh," dijo Jessie. "Siempre pensé que era una especie de hecho."
"Las cosas cambian," dije, forzando una sonrisa. "Vamos a ver lo
que pasa cuando vuelva."
Si regresa en absoluto, dijo esa pequeña voz.
Ella se acercó y tomó mi mano en la suya, apretando mis dedos
suavemente. "Él va a volver," dijo ella, como si supiera lo que estaba
pensando. Y tal vez lo hacía. Hubo un tiempo en el que nos
conocíamos bien. "Lo sabes, Ox".
Robbie volvió a gruñir, a trompicones, como un motor que
intenta arrancar.
"Sí," le dije. Porque era más fácil estar de acuerdo y no discutir
con ella sobre cosas que no entendía.
"Debemos quedar en algún momento," dijo. "Si estás libre."
"Creo que puedo…"
"Tenemos esa cosa, Ox," dijo Robbie.
"¿Qué cosa?" pregunté, tratando de encontrar mi último retazo de
paciencia.
"Esa cosa," insistió. "Eso que va a ocupar mucho de tu tiempo."
336
"No sé lo que estás…"
"No vas a estar libre. Durante un tiempo."
"¿Es un Bennett?" preguntó Jessie, sonando divertida. "Porque
suena como un Bennett."
01/2017
"Es un Fontaine," dije con el ceño fruncido. Yo no entendía lo
que quería decir.
"Claro," dijo. "De todos modos, llámame si tienes la oportunidad.
El número de teléfono es el mismo."
Asentí con la cabeza y se volvió hacia la oficina, donde Chris
justo estaba colgando el teléfono.
Me volví hacia Robbie. "¿Qué fue eso?"
"Nada," dijo Robbie. "Quiero decir, no sé de lo que estás
hablando."
"Robbie".
"Ox. Vamos a terminar este cambio de aceite."
"Estábamos arreglando el alternador."
"Eh." Miró hacia abajo al coche. "Eso tiene más sentido que lo
que yo pensaba que estábamos haciendo."
"Ella es una amiga."
Él frunció el ceño. "Tú no has escuchado los latidos de su
corazón. U olido."
"Oh, Dios, odio a los hombres lobo," murmuré.
"Ella olía a excitación."
"No debes ir por ahí oliendo a las personas."
"¡No puedo evitarlo! ¡Dile a ella que no vaya por ahí oliendo
como si quisiera saltar en tu polla!"
"¿Quién quiere saltar en pollas?" Rico preguntó mientras él y
Tanner se acercaban.
"Nadie," le dije rápidamente.
"Esa chica," dijo Robbie. "Jessie."
Suspiré.
"Esa es la ex novia de Ox," dijo Tanner.
"De la escuela secundaria," Rico añadió amablemente. "Porque
337
esas son las relaciones que duran para siempre."
Robbie parecía un poco horrorizado. "¿Has salido con ella?"
Puse la cara entre las manos.
"¡Pero estás acoplado al Alfa!"
01/2017
Eso me dejó frío. Dejé caer mis manos. Mire a Robbie y le dije:
"No estoy acoplado a nadie. Si lo estuviera, puedes estar seguro como
el infierno que estaría aquí y…"
Los otros me miraron mientras dejaba de hablar. Este no era el
momento para eso. Ahora no. Tal vez nunca.
"Ox," dijo Rico con suavidad, como si se estuviera acercando a
un animal acorralado. "Tú sabes que él est…"
Así que le dije, "No lo hagas".
No lo hizo.
Murmuré algo acerca de ir a comer y los dejé allí de pie.

VINIERON cuatro días más tarde.


Durante esos cuatro días, me volví más molesto. Tenía
problemas, y no podía pensar en una sola manera de deshacerme de
ellos.
Debido a que los hombres lobo eran mi problema.
Las manadas eran mi problema.
Tal vez sólo quería una vida normal, lejos de todo lo que no
debería existir.
Tal vez quería dejar todo esto atrás y encontrar un lugar donde
los lobos no sepan mi nombre.
Thomas me había dicho una vez que cuanto más tiempo un ser
humano estaba en una manada, más fuerte sería el olor a manada hasta
que fuera una parte de ellos, arraigado en todo lo que eran.
Cualquier lobo sabría que pertenecía a los demás, no importa lo
mucho que me lavara la piel.
Y ellos estaban impregnados en mí.
Me alejé de los demás tanto como pude. Trabajé hasta más tarde,
no salí del taller hasta bien pasada la medianoche. Los chicos del taller
trataron de empujar, pero les espeté que me dejen en paz.
338
Mark y Elizabeth no empujaron.
No quería que lo hicieran, pero estaba confundido en cuanto a
por qué pensaba que deberían.
Debería haber sabido que Elizabeth iba a esperar hasta que pensó
01/2017
que estaba listo. A veces, creía que me conocía mejor que yo mismo.
Me froté la mano por la cara mientras caminaba por el camino de
tierra hacia la casa al final del camino. Probablemente fue tonto por mi
parte estar solo en la oscuridad de la noche, pero confiaba en las
protecciones de Gordo, incluso si estaba perdiendo la fe en el hombre.
Estaba cansado. De un montón de cosas.
Sentí a Elizabeth antes de realmente verla y oírla. No pensé que
esto les pasaba a la mayoría de los seres humanos en las manadas de
lobos, pero no conozco a ningún otro para preguntar. Y la idea de
hacer preguntas estos días era extenuante. Especialmente en la parte
superior de todo lo demás.
Le dije: "Sé que estás ahí," y esperé que caminara fuera de los
árboles como un lobo.
En cambio, dijo, "Por supuesto que sí. Yo no habría pensado
nada menos."
Ella se desdibujó de las sombras, moviéndose con una gracia
inhumana. Llevaba un pantalón suelto de chándal y una camiseta vieja
de Thomas, las mangas cayendo sobre sus manos. Sus ojos se
encendieron brevemente en la oscuridad, en el naranja de Halloween
que me recordó a su hijo. Hubo un dolor en mi pecho al pensar en él.
Y ella lo supo. Porque eso era algo que solo ella podía hacer.
Ella dijo, "Ah. Me preguntaba si era eso."
"Me gustaría que no hicieras eso," me quejé.
Ella se rió en voz baja. "No puedo, no. Es lo que soy."
"¿Acechar en el bosque en medio de la noche es lo que eres?"
"No acechaba." Sonaba moderadamente ofendida.
"De alguna manera lo haces," dije. "Es parte de toda vuestra…
cosa."
"Me gustas," dijo en serio. "Mucho."
339
No podía parar la sonrisa en mi cara, incluso aunque quisiera.
"Lo sé. Tú también me gustas."
Empecé a caminar hacia la casa al final del camino.
Ella se puso a caminar a mi lado.
01/2017
"Nos has estado evitando," dijo.
"He estado muy ocupado", le dije.
"Ah," dijo. "En el taller."
"Sí."
"Debió haber sido grande."
"¿Qué?"
"La afluencia de personas en Green Creek que necesitaban sus
coches reparados al mismo tiempo."
La miré.
Ella sonrió con serenidad hacia mí. "Decenas de ellos," dije.
"Estás molesto."
Dejé de caminar y empuñé mis manos a mis costados.
"Está bien estar molesto," dijo.
"No estoy molesto," le gruñí.
"Por supuesto que no," dijo. "Sólo estás evitando tu manada, y
cuando nos ves, es como si nos menospreciaras. No estás molesto en
absoluto."
"No menosprecio a nadie," le dije.
"Eso ciertamente no puede ser verdad. Hay mucha gente por ahí
que merece ser menospreciada."
"Elizabeth…"
"Nosotros no te culpamos."
Parpadeé. "¿De qué?"
"De culparnos."
Di un paso hacia atrás. "Yo no…"
"Está bien si lo hiciste. O lo haces. Yo no sé si lo haría si
estuviera en tu posición. Es sin duda un lugar apropiado para descansar
tus quejas."
340
Bajé la cabeza.
"Después de todo," continuó, "si nunca hubieras oído hablar de
los lobos, nada de esto habría sucedido. Si no hubiéramos llegado de
nuevo a Green Creek, nunca nos hubieras conocido y tu madre estaría
01/2017
durmiendo en su cama. O, más bien, espero que ella lo estaría
haciendo, porque nunca se puede saber realmente lo que podría
suceder. La vida puede ser divertida de esa manera".
"¿Por qué me estas diciendo esto?" Yo pregunté.
"Porque alguien tiene que hacerlo," dijo. "Y ya que Joe no está
aquí, tengo que ser yo quien lo haga."
Mi ira se encendió, una cosa brillante y ardiente. Ella la sintió, si
sus ojos ligeramente abiertos querían decir algo.
Ella dijo: "Él no quería dejarte, Ox."
Me reí con amargura. "En serio. Porque seguro que se fue muy
muy rápido para alguien que no quería dejarme"
"Él no…"
"No me digas que no tenía otra opción," le espeté. "Porque la
tenía. Él podría habernos elegido. Él podría haber elegido…" No
quería terminar ese pensamiento, porque habría hecho que todo fuera
más real.
Pero Elizabeth sabía. "Él sí te eligió, Ox," dijo ella, haciendo
caso omiso de la ira en mi voz. "¿O lo has olvidado? Él no le dio su
lobo a nadie más. Sólo a ti. Siempre has sido tú."
"Nos hace un montón de bien ahora. Está sólo Dios sabe dónde,
con Carter y Kelly. Con Gordo. Joder, que ni siquiera sabemos si está
vivo. Si alguno de ellos lo está."
"Lo están."
La miré fijamente. "Tú lo sabes."
"Sí."
"Porque…"
"Porque soy una madre. Y yo soy un lobo. Sabría si se hubieran
ido, tan seguro como lo supe cuando pasó con Thomas."
Tenía la garganta seca. "No puedo sentirlos. No como antes."
Ella extendió la mano y rozó sus dedos a lo largo de mi brazo.
341
No sabía si quería que me tocara o no, pero ella retiró la mano antes de
que pudiera dar un paso atrás. "No espero que puedas,", dijo. "No eres
un lobo. Incluso si eres más de lo que solías ser, no es lo mismo."
"¿Has hablado con él?" Mi corazón dio un vuelco en el pecho.
01/2017
"No," dijo con tristeza. "No lo hice. Con ninguno de ellos. Si lo
hubiera hecho, lo sabrías. Ox, entiendo por qué hizo lo que hizo,
incluso si no estoy de acuerdo con ello. Es una cosa terrible perder un
padre. Lo sé muy bien. Y no pretendo reducir al mínimo cualquier
cosa tuya, pero Joe perdió a su padre. Y a su Alfa. Y luego tuvo que
asumir el papel para el que se estaba preparando mucho antes de lo
que pensaba que tendría que hacerlo."
"No se trata de lo que está bien", le dije. "Se trata de venganza.
¿Has intentado incluso detenerlo?"
Parecía como si la hubiera abofeteado y única respuesta que
necesitaba.
"Mira es…"
"¿Qué habrías hecho?" ella preguntó. "Si hubieras tenido la
oportunidad de hacer las cosas bien e ignorarla, sólo para descubrir
que su inacción ha provocado que otros sufrieran."
No parecía como si me estuviera juzgando, simplemente estaba
curiosa. "Habría puesto primero la manada," le dije con sinceridad. "A
pesar de que estaba enojado y aunque no quería nada más que ver a
Richard Collins muerto, habría mantenido la manada junta. Para
mantenerlos a salvo. Para mantenerlos enteros. Y una vez que todos
estuviéramos serenos, habríamos tomado una decisión. Juntos. Eso es
lo que Thomas me enseñó. Dijo que por encima de todo, la manada es
lo primero".
Ella esbozó una pequeña sonrisa tambaleante. "Te quería," dijo.
"Thomas lo hizo. Mucho. Al igual que el resto de nosotros. Joe, por
encima de todos los demás. No sé si se entiendes esto, Oxnard, pero te
necesitamos. Más de lo que puedas saber."
Los ojos me ardían y solo quería nada más que sus palabras
pudieran ser verdad. "Pero ¿qué pasa con lo que yo necesito?" le
342
pregunté a ella.
"Tú nos necesitas tanto como te necesitamos."
"Lo necesito."
"Lo sé."
01/2017
"Tienen que volver".
"Lo sé."
"¿Lo harán?"
Ella me tocó el brazo brevemente. "Cuando les sea posible."
No era lo suficientemente bueno, pero yo sabía que era todo lo
que podía darme.
Ella dijo: "Vamos a…"
Mi teléfono sonó.
Fue sorprendentemente fuerte en el bosque tranquilo.
"Lo siento," murmuré. Y por un breve momento, mi corazón
tropezó todo sobre sí mismo porque sabía que era él. Este iba a ser Joe
y él diría que lo sentía, que nunca tuvo la intención de estar fuera tanto
tiempo, que venía a casa, que nunca dejaría mi lado otra vez y todo
estaría bien.
Dejé caer el teléfono. La pantalla era brillante en la oscuridad,
cegando mis ojos, y no podía ver, yo no podía…
"Hola," grazné al final. "Joe, estoy…"
"¿Ox?" dijo una voz llorosa. "Ox. Ellos… me hicieron daño.
Ox."
No era Joe.
"Jessie?" Le pregunté, confundido y enojado y herido a la vez.
Porque no era Joe, no era Joe, no era Joe…
"Ox," dijo. Ella estaba llorando. "Sus ojos. Están brillando…"
"¿Dónde estás?" Espeté, apretando el teléfono en la mano.
Y entonces ella gritó.
"¡Jessie!"
El grito se desvaneció.
Otra voz llegó a través del teléfono.
Dijo, "Hola, Ox". Parecía que hablaba con la boca llena de
dientes muy afilados.
343
"¿Quién eres?" Gruñí en el teléfono.
"Me encontré con una amiga tuya. Ella olía a ti. Un poco. Tal vez
como un recuerdo de hace mucho tiempo. Tratando pasar al interior de
tus pequeñas… protecciones."
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"Juro por Dios, voy a matarte si tocas un pelo de su cabeza."
"Oh no," gruñó la voz. "Supongo que tendrás que matarme,
entonces. Por su sangre. Su sabor es tan bueno."
"¿Qué quieres?"
"Mejor. Gracias. Es muy sencillo, en realidad. Te quiero, Ox. Los
restos de tu manada. Él estará tan… complacido. Conmigo. Me
amará… por haberte quitado todo lo que no pudo."
"No sabes con quién…"
"Ox," gruñó el lobo, ya que no podría haber sido cualquier cosa
menos un lobo. Había estado alrededor de ellos el tiempo suficiente
para reconocer los sonidos que hacían. La rabia que podrían tener. "No
creo que estés escuchando."
Jessie volvió a gritar, con la voz quebrada en el medio, brillante y
temblorosa por el dolor. "No", le supliqué en el teléfono. Debido a que
esto era mi culpa. Le estaba haciendo esto a ella por mí. "No le hagas
daño. No más. ¿Qué quieres?"
"Ven a mí," dijo el lobo. "Fuera de estas… cosas pegajosas.
Estas quemaduras. Estas malditas protecciones. Sal de ellas. Y vamos
a ver… vamos a ver."
"¿Dónde?" Dije con los dientes apretados.
"El puente. Me han dicho que hay solo uno. Tienes veinte
minutos, Oxnard. Me temo que no tengo más remedio que insistir en
eso. Veinte minutos. O su sangre estará en tus manos."
El lobo colgó.
Me temblaban las manos mientras caían a los costados.
"¿Escuchaste?" pregunté.
"Todo," ella dijo, con los ojos brillando en naranja en la
oscuridad.
"Ellos no saben, no lo hacen."
"No. Ellos piensan que estamos rotos."
344
"Bien," gruñí. "Porque la han jodido."
Ella cambió a medias, haciendo salir las garras y descendiendo
los colmillos. Pelo ondulado y largo salió de las mejillas y la frente.
Y por primera vez desde que aulló una canción de duelo por la
01/2017
muerte de su Alfa, Elizabeth Bennett inclinó la cabeza hacia atrás y
cantó.
Sólo que esta vez, era un canto de guerra.

HABIAMOS SIDO rotos.


Una parte de nosotros se había ido. Nuestra manada no estaba
entera. Eso era cierto.
Pero nos levantamos por la manada. Nosotros llenamos esos
espacios con cosas temporales para mantenernos juntos mientras
todavía podíamos.
"¿Cuál es el punto de todo esto?" Rico había preguntado, el sudor
goteando por su cara.
Recordé lo que me había dicho Thomas. Sobre la manada. Y
proteger el territorio de uno. "Es por si acaso," le había dicho a Rico.
Tanner y Chris estaban al alcance del oído, jadeando y pequeños
sorbos agudos de aire. Mark estaba a medio cambio. Elizabeth era un
lobo. Sus ojos brillaron hacia mí.
"¿En caso de qué?"
"Cualquier cosa. Otra vez."
Y lo hicieron.
De nuevo.
Y otra vez.
Y otra vez.

ERA UNA RAREZA, donde el lobo había querido que nos


encontremos. Un viejo puente de madera cubierta en el exterior de
Green Creek. Se supone que era pintoresco, a pesar de que la pintura
se estaba pelando y la madera estaba agrietada. La gente de la ciudad
venía en el otoño para tomar fotos de él mientras las hojas cambian a
345
su alrededor. Se extendía sobre el lecho de un arroyo que corría con
agua fría de más arriba las montañas.
Se entiende, sin embargo, que estaba fuera del camino, por lo que
nadie de la ciudad saldría herido.
01/2017
No nos molestamos con un coche. Mark nos reunió en los
árboles, ya cambiado, los ojos brillantes en la oscuridad, la cola
moviéndose. Elizabeth se desnudó mientras Tanner llamaba, después
de haber escuchado su canción. "¿Es esto real?" preguntó.
"Sí," le dije con los dientes apretados. "Tienen a Jessie".
"Joder. Chris, él va…"
"Ve a por ellos. Quedamos en el taller. Se lo diré."
"Ox…"
"Muévete," le espeté. "Ahora."
Él gruñó y colgó.
Me volví hacia los otros.
Robbie estaba allí ahora también, un lobo gris con rayas negras a
lo largo de su cara. Era más pequeño que Mark y Elizabeth, y más
ligero, pero sus dientes eran afilados y sus patas eran grandes. Ese hilo
delgado que de alguna manera se extendía entre nosotros y él pulsó
suavemente, y yo podía sentir el manada,manada,manada cabalgando
cada pequeña ola. Nosotros casi no lo habíamos reconocido, ninguno
de nosotros lo hizo, porque la traición era profunda. No era Osmond,
pero seguía siendo parte de donde Osmond había venido.
Pero Robbie había estado aquí. Se había entrenado con nosotros.
Había comido con nosotros en nuestra mesa. No pensé que pasaría
demasiado antes de que cualquier obstáculo que hubiera entre nosotros
se desvaneciera.
Me preguntaba si Joe podía sentirlos.
Me preguntaba si incluso le importaba.
Me siguieron a través de los árboles, corriendo en la oscuridad a
mi lado. Yo no tenía necesidad de mirar hacia dónde me dirigía.
Conocía este lugar, estos bosques, este bosque. Conocía cada pulgada
de ello. Thomas me había enseñado eso. Él me había mostrado lo que
era el territorio de un hogar y éste era mi hogar. Yo sabía dónde saltar.
346
Dónde agacharme. No pensé en cómo o por qué. Simplemente lo hice.
Tuvimos cuidado cuando llegamos a Green Creek,
manteniéndonos en las sombras. Ya era tarde, muy tarde, y las calles
estaban vacías, pero había rumores de lobos en el bosque, y no
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necesitaba que nadie en la ciudad pensara que habían caminado por las
calles.
El taller estaba a oscuras, pero yo los sentía en la parte posterior.
Sus voces se cortaron cuando dimos la vuelta a la esquina. Me
miraron cuando los lobos fueron y se frotaban contra ellos.
Tanner me lanzó mi barra de hierro, con cuidado de no dejar que
ésta toque a Robbie, quien había presionado su lado contra la pierna de
Tanner.
La atrapé mientras Chris dijo, "Lo hemos escuchado. El aullido.
Fue como…"
"¿En tu cabeza?"
Todos asintieron, aliviados
"Uno se acostumbra a ello," dije. "Principalmente."
"¿Qué pasó?" preguntó Rico.
"Chris," le dije. "Necesito que me escuches.”
Él frunció el ceño. "¿Qué... qué pasó?"
"Omegas", le dije. "Fuera de las protecciones."
"No pueden entrar, ¿verdad?" preguntó Rico. "Porque
estamos…"
"Tienen a Jessie," dije, sin apartar los ojos de Chris.
Él palideció. "¿Qué?" susurró.
"Hicieron que me llamara."
Dio un paso hacia delante, rígido e irradiando ira. "¿Ella está
viva?" demandó.
"Sí." Y pensé que lo estaría todavía. Necesitaban influencia.
Teníamos nueve minutos. Tal vez diez.
"Escuché su voz."
"¿Qué dijo ella?"
Ella había gritado, pero él no lo necesitaba saber eso. "El hecho
de que la tenían, y que sus ojos eran brillantes."
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"Mierda", murmuró Rico.
"Se la llevaron," Chris me dijo.
"Sí."
"Y vamos a traerla de vuelta."
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"Sí."
"Ox", dijo, y yo puse mis manos en sus hombros, presionando mi
frente con la suya. "Ella es todo lo que tengo. Ella no... Ella es mi
hermana, Ox. No pueden hacerle esto."
"Vamos a llegar a ella," le prometí. "Vamos a traerla de vuelta, y
lamentarán el día en el que la llevaron de nosotros."
Exhaló fuertemente y sus hombros temblaban bajo mis manos.
Pero pude sentir el momento en que lo hizo a un lado, la forma en que
se tensó y se endureció. La forma en que sus ojos se oscurecieron. La
forma en que mostró los dientes.
"Ellos piensan," dije, levantando la voz para que los demás
pudieran escuchar, "que no somos nada. Que puedan venir aquí y
tomar lo que quieran. Que estamos rotos."
Los lobos gruñían y rechinaban sus dientes.
"Vamos a demostrarles lo equivocados que están."
Y tal vez, sólo tal vez, por un breve instante, pude entender a Joe
y las elecciones que había hecho.

SENTÍ las protecciones de Gordo antes que nada. Se detuvieron


a diez yardas del puente cubierto. No estábamos atrapados. Podíamos
dejar Green Creek en cualquier momento que queríamos. No se trataba
de mantenernos dentro. Se trataba de mantener a todos los demás con
la intención de hacer daño a la manada fuera. Y si algo era lo
suficientemente fuerte para empujar a través de ello, supuestamente,
nosotros sabríamos. Gordo había dicho que no creía que ninguna
persona podría pasar a través de ellos, ni siquiera su padre, pero fueron
mezclados en los enlaces de la manada, una especie de sistema de
alarma.
Ellos zumbaron justo debajo de mi piel mientras más nos
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acercábamos. Se sentía como si estuviera caliente y vibrante y
susurraba pequeñas canciones a su manera. La magia de Gordo estaba
ligada a nosotros, tal vez más a Joe, pero ya se habían ido y se
mantuvieron las protecciones. Le dediqué un pensamiento y luego lo
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empujé fuera. No tenía tiempo para recuerdos. Ahora no.
Las había extendido mucho en torno a Green Creek,
profundamente en el bosque. Ellos no cubrían la totalidad del territorio
perteneciente a los Bennett, pero lo suficientemente para que
estuviéramos seguros.
Había lobos de pie enfrente del puente fuera de las protecciones.
Me acerqué primero, los demás fuera de la vista. Yo sabía que las
protecciones estaban jugando con los sentidos los Omegas, por lo que
no parecía probable que ellos supieran cuantos de otros estaban
conmigo. Tal vez eran aún lo suficientemente estúpidos para pensar
que había venido solo.
Ojos violeta me observaban. Conté diez pares siguiendo cada uno
de mis pasos.
No vi a Jessie. Me había olvidado, en pocas palabras, que no
podía sentirla como a los demás. Me acordé de ese día en mi
habitación cuando ella y yo habíamos terminado y yo había tratado de
hacer lo mismo. Ella no era manada. No podía sentirla de esa manera.
Me detuve justo antes de las protecciones. En algún lugar a mi
derecha, Gordo había quemado una runa en uno de los árboles. La
línea invisible delante de mí vibraba. Tomé una respiración. Olía a
ozono.
"¿Has venido solo, humano?" gruñó una voz familiar desde el
frente del puente. El lobo del teléfono.
Le dije: "¿Cuál es tu nombre?" Sólo podía distinguir sus ojos
Omega.
El dijo: "¿Dónde están los demás? Los restos de lo que una vez
fueron."
"Te hice una pregunta."
Los Omegas a su alrededor se rieron mientras daba un paso hacia
349
adelante. Estaba en su mayor parte oculto por las sombras, pero me
había acostumbrado a la oscuridad.
El lobo no parecía mucho mayor que yo. Su barba era irregular,
con el pelo recogido y atado con una correa de cuero. Sus colmillos
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habían descendido y formaban un hoyuelo en la piel de su labio
inferior. Pensé que tal vez estaba sonriendo.
"Tú," dijo, con la voz llena de grava, "me hiciste una pregunta."
Los lobos se volvieron a reír.
"Tu nombre," le dije.
"Los seres humanos no llegan a preguntar cualquier cosa,"
gruñó. "Sois escoria por debajo de nuestros pies. El rey caído hizo un
hazmerreír de la manada de lobos. Y mira a dónde lo ha llevado. Lleno
de agujeros, su sangre derramada sobre su propia tierra."
Despacio, me dije. Despacio.
Porque había una posibilidad muy real de que estuviera a punto
de lanzarme sobre él, sin importarme una mierda cuántos había de
ellos.
Él te está incitando, Thomas susurró. No entiende en lo que te
has convertido.
No lo entendía tampoco. No sabía lo que era. Ya no.
No creía que la mayoría de los seres humanos se sentían como lo
hacía, aunque hubieran pertenecido a una manada.
Thomas había dicho que no necesitaba ser un lobo. Que no tenía
necesidad de ser más de lo que ya era. No quería eso de mí. Él me
había ofrecido un regalo no porque hubiera querido que yo cambie,
sino porque él había querido que yo estuviera más conectado a él. A
los demás.
Incluso si pensaba que a veces escuchaba su voz, incluso si
pensaba que a veces caminaba con él y mi madre, no estaban allí.
Estos eran sólo recuerdos, fragmentos de ellos que había almacenado
que rasgaban su camino para salir a mí cuando menos lo esperaba.
Me preguntaba si había sabido. En lo que me convertiría.
Nunca llegué a preguntarle.
Pero incluso en aquel entonces. Antes. Él me había mirado. Yo lo
350
pillé, de vez en cuando. Como si esperara algo de mí.
Le dije: "Te voy a preguntar. Una vez más."
"Humano", escupió el lobo hacia mí.
Traje la barra de hierro y la apoyé en el hombro. El metal raspó
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contra mi oído. Los enlaces con la manada estaban electrificados.
Mark y Elizabeth. Tanner. Chris y Rico. Y Robbie también, su pulso
tranquilo cada vez más como un faro. Estaba aquí ahora. Con nosotros.
Pensé que Joe estaría orgulloso.
Tal vez incluso me lo diría algún día.
Si alguna vez regresaba.
Si alguna vez lo perdonaba.
Le dije: "¿Cuál. Es. Tu. Nombre?"
"Ven aquí," dijo el lobo. "Más allá de las protecciones." Él
inclinó la cabeza hacia mí, con las orejas alargadas temblando.
"Esto es lo que va a pasar," le dije, cansado de él. Cansado de
todo esto. "Me vas a dar a la chica. Una vez que vea en qué tipo de
condiciones está, voy a tomar una decisión en cuanto a si vas a
caminar lejos de aquí o te arrastrarás." Incliné mi cabeza, mi mirada
permaneciendo en él. "O cuán profundo en el suelo voy a enterrarte."
Los lobos no se rieron de eso.
Vi dos o tres de ellos dar un paso atrás. Perdonaré a esos. Si
pudiera.
El lobo delante de mí hizo una pausa. "Tú," dijo, "eres un
enigma. ¿Por qué eres de la manera que eres?"
"Debido a mi padre," dije, pensando en Thomas.
Me observó por un momento. Después levantó la voz y dijo:
"Trae a la chica."
No podía ser tan fácil.
Desde las sombras del interior del puente dos figuras emergieron
de la oscuridad. Una vacilaba con cada paso que daba. La otra
arrastraba a la primera con dureza.
Jessie.
Ella estaba caminando por su cuenta, pero podía oír los bajos
enganches en su aliento. Cojeaba, casi sin poner peso alguno sobre el
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pie derecho. Sus ojos estaban muy abiertos y sus mejillas estaban
mojadas. Pero su boca era una línea delgada, su mandíbula tensa. Ella
tenía miedo, sí, pero estaba furiosa. Eso era bueno. La ira era mejor
motivador que el miedo. También significaba probablemente que los
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lobos la estaban subestimando. Al igual que me estaban subestimando.
A la manada.
Ella me vio y su voz era cruda cuando dijo, "Ox".
"Está bien," dije. "Basta con mirarme. Todo irá bien."
"Realmente no," el lobo dijo mientras tomaba a Jessie por el
brazo. Luchó contra él, pero su agarre era como de hierro. "Dime, Ox.
¿Crees que esa pequeña barra de hierro tuya haría cualquier cosa para
evitar que yo rasgara su garganta justo enfrente de ti? ¿Crees que
podrías pararme antes de parar su corazón?"
"Otro lobo me dijo algo así una vez," dije en voz baja. "Antes de
Richard Collins. Este lobo sujetó a mi madre casi de la manera exacta
en que la estás sosteniendo. Le golpeé la cabeza. Murió de una muerte
muy dolorosa."
"La historia no se repetirá."
Me encogí de hombros. "Podría."
"No para tu madre," dijo el lobo con una sonrisa desagradable.
"Dime, Ox. La has salvado la primera vez, ¿por qué no lo hiciste la
segunda vez?"
Despacio, Thomas susurró.
"¿Qué deseas?" pregunté, apenas conteniendo mi rabia.
Sus ojos se dilataron violeta. "Simple," dijo. "A ti. Debido a que
tu Alfa te ha... abandonado, tendrá incentivo para volver a salir de su
escondite. Vas a proporcionarme ese incentivo. Seremos
recompensados. Él nos pondrá por encima de todos los demás cuando
te entreguemos a ti y a tu Alfa. "
"¿Y si no lo hago?"
"La chica," dijo. "Ella va a morir. El resto de esta ciudad morirá.
Lo que queda de tu manada morirá."
Aspiré. "Las protecciones se sostendrán. No la puedes tocar. A la
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manada. O a esta ciudad."
"Ox, ¿qué diablos es esto?" Jessie preguntó con voz alta y
vacilante.
"¿Por cuánto tiempo?" preguntó el lobo. "Cometerán errores.
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Sólo pueden permanecer allí durante un tiempo. Me puedo quedar aquí
para siempre. Y cada vez que una persona deje este lugar, voy a estar
allí para matarlos. Uno por uno."
"Deberías haberme dicho tu nombre," le dije. "Eso es todo lo que
pedí."
Él entrecerró los ojos. "Tú no sabes con quién…"
"Te di la opción," dije, finalmente, dejando ver mi ira. Mi voz se
profundizó y sentí algo surgiendo a lo largo de los enlaces de la
manada. "De dejar pasar esto. De irte. O incluso arrastrarte. Ahora, no
sé si cualquiera de eso sea una opción."
HermanoManadaAmorHijoAmigo
Estaban allí. Todos ellos.
Aquellos de nosotros que nos quedamos.
Porque independientemente de los que faltaban, éramos una
manada. Vivíamos y comíamos juntos como una.
Habíamos entrenado como una.
Desde el día en que Elizabeth había vuelto a cambiar las cosas
habían sido diferentes. Desde Tanner y Chris. Desde Rico y Robbie.
Habían venido cuando estábamos solos y nos hicieron más otra vez.
Tal vez no un todo, sino que estábamos sujetos juntos. Había dudas, sí,
sobre todo mías, a causa de las cosas que no podía dejar pasar. La ira
de la traición. La pérdida de mi familia. Las piezas rotas, Joe y los
otros que los habían dejado atrás.
Pero no estábamos abajo. No completamente. Tenía a mi
manada.
Y mi manada me tenía.
"En un minuto," le dije a los Omegas, "habrá gritos.
Probablemente chillidos. Las cosas van a ser confusas. La sangre será
derramada. Quiero que recuerdes algo de mí cuando esto suceda. Todo
lo que quería saber era tu nombre."
353
Había diez de ellos.
Había siete de nosotros.
Pero ellos no lo sabían.
El lobo que sostenía a Jessie dio un paso adelante.
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Llegaron entonces. A mi lado.
Primero los lobos. Mostrando los dientes y gruñendo a los
intrusos que se atrevieron a entrar en nuestro territorio, que se
atrevieran a intentar esto nuevo.
Elizabeth y Mark estaban a mi derecha. Robbie vino a mi
izquierda. Se frotaron en mis lados, músculos enroscados y cerdas de
pelo.
Los otros les siguieron. Tanner y Rico se pararon junto a Robbie.
Ambos sosteniendo pistolas cargadas con balas de plata, algo que
Gordo se había asegurado de que siempre teníamos en caso de
emergencia. Hace un año, Rico ni siquiera había sostenido una pistola
antes. Ahora él era el mejor de los dos.
Chris se paró entre Elizabeth y Mark. Flexionó las muñecas, y
los cuchillos con resorte impregnados de plata se abrieron. Los había
hecho él mismo con los materiales y herramientas del taller. Dijo que
había encontrado el esquema en línea. Él sacudió la cabeza hacia atrás
y hacia delante, haciendo estallar el cuello con fuerza en el silencio.
"¿Qué es esto…" el lobo comenzó.
Pero eso fue hasta donde llegó.
Incluso antes de que hubiera terminado la primera palabra, nos
estábamos moviendo. Ningún sonido fue hecho por nuestros pies en la
tierra. Ni siquiera creo que estaban al tanto de lo que estaba ocurriendo
hasta que fue casi demasiado tarde para ellos.
Jessie nos vio venir y no esperó a ser rescatada. Llevó la pierna
derecha en ángulo, su muslo presionando contra su estómago. Luego,
con la misma rapidez, dio una patada con el pie hacia abajo en la
rodilla del lobo, golpeando su lado, los huesos haciendo un ruido
mojado mientras se rompían.
Ni siquiera le di la oportunidad de registrar el dolor antes de
354
llevar la barra en un swing de golf alza a la cabeza, y tirar hacia atrás.
La sangre y los dientes volaron en el aire cuando aterrizó en su
espalda, la pierna hacia fuera en un ángulo extraño.
Los lobos gruñían a nuestro alrededor mientras se atacaban unos
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a otros, los dientes y las garras mordiendo y desgarrando. Agarré a
Jessie y la arrastré fuera de la lucha. Me pareció que las protecciones
se precipitaban sobre mí al pasar a través de ellas. "Tú te quedas aquí,"
le espeté a ella. "No vengas un paso más cerca. Ellos no pueden llegar
a ti aquí."
"Ox…"
Pero no me quedé para escucharle. Me di la vuelta y corrí a
través de las protecciones, directamente hacia los lobos ladrando y
gruñendo detrás de mí.
Un Omega, medio cambiado, con los ojos locos de rabia, bramó
y se dirigió directamente hacia mí, con las garras extendidas, mientras
saltaba. Me deslicé de rodillas en la tierra, deslizándome rápidamente
incluso cuando desgarré mis pantalones, las rocas clavándose en mi
piel. Me recosté hacia atrás tan bajo como pude mientras me deslizaba
hacia el lobo. Voló por encima de mí, sus dientes chasqueando cerca
de mi cuello, las garras arrastrándose a lo largo de mi piel. Levanté la
punta de la barra y la empujé hacia arriba. La piel del lobo burbujeaba
y humeaba cuando la plata cortó en ella. Los huesos se rompieran en
su caja torácica cuando la empujé hacia arriba tan duro como pude, su
impulso lo llevó por encima de mí, dividiendo su pecho hasta su
estómago. Él cayó mal sobre su hombro, chocando contra el suelo y
rodó. No se movió cuando se detuvo boca abajo, la sangre
acumulándose debajo de él en la tierra.
Detrás de mí, el fuego entró en erupción.
Me di la vuelta hacia el sonido.
Elizabeth tenía los dientes hundidos en el cuello de un lobo
debajo de ella. El lobo estaba sobre su espalda, las piernas pateando
débilmente mientras lo desgarraba.
Mark era más grande que cualquiera de los otros lobos, casi por
medio cuerpo. Tomó a dos de ellos incluso antes de que pudiera
355
moverse, los dientes empapados de sangre.
Estos Omegas eran mucho menos coordinados que los que
habían llegado antes. No creía que Richard Collins les hubiera
enviado. Lucharon contra nosotros, pero no lucharon juntos. Se
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movían independientemente uno del otro. No estaban unidos.
Robbie gritó cuando un Omega arañó su espalda. Se volvió y
chasqueó los dientes por encima del hombro, tratando de morder las
piernas del Omega. No esperé a que se lo quitara de encima. Corrí a
toda velocidad hacia ellos, golpeando al Omega fuera de él. Nos
tiramos al suelo, el Omega por encima de mí, sus dientes cerca de mi
garganta.
Antes de que pudiera tirarlo fuera, Chris estaba allí. Empujó en la
parte posterior del cuello del lobo, el cuchillo salió disparado de su
muñeca y en la médula espinal. El lobo convulsionó encima de mí, sus
piernas deslizándose y raspando contra mi piel. Chris hizo un gesto
con el brazo hacia atrás, la cabeza del lobo se levantó con el brazo
hasta que la hoja se liberó. Chris se movía de nuevo incluso antes de
que empujara al lobo muerto fuera de mí.
Tanner y Rico estaban moviéndose en tándem, de pie espalda
con espalda, los brazos extendidos, disparando a cualquier lobo que
llegara cerca de ellos. Siguieron moviéndose en un círculo lento,
disparando de cerca, incluso a ráfagas. Cuando uno volvía a cargar, el
otro vigilaba su espalda.
Un lobo se escurrió bajo por el lado, tratando de no ser detectado,
dirigiéndose hacia los dos. Sus dientes estaban al descubierto y se
agachó, listo para saltar.
"¡Dos en punto!" Les grité.
Tanner se agachó inmediatamente mientras Rico se daba la
vuelta, el brazo barriendo sobre él, moviéndose hasta que el lobo cayó
a la mira de la pistola. Disparó una vez, la bala acertó al lobo en la
garganta. El lobo cayó hacia atrás, y yo sabía que la bala le estaba
desgarrando internamente, la plata propagándose en el torrente
sanguíneo, envenenando al Omega, ralentizando su curación lo
suficiente como para que no sobreviva.
356
Los sonidos murieron a nuestro alrededor.
Tomé una respiración profunda y dejé escapar el aire lentamente.
Rico y Tanner bajaron sus armas.
Chris ya estaba corriendo hacia Jessie, quien estaba detrás de las
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protecciones viéndose en estado de shock.
El dolor se encendió brevemente en mi brazo. Tenía un corte
cerca de mi hombro, no era profundo, pero sí largo. Un diente o una
garra me habían cogido en algún momento. Probablemente necesitaba
puntos de sutura o dejaría cicatriz. No creí que importaba de una
manera u otra. Las cicatrices mostraron lo que había pasado. Que aún
estaba vivo. Que sangraba lentamente. Estaría bien. Por ahora.
Mark estaba de pie cerca de Robbie, gruñendo a los tres omegas
que no habían cambiado durante la pelea. Estaban cerca del puente, el
temor evidente en sus rostros. No sabía si estaban aquí por elección o
si habían sido forzados. Thomas me había dicho una vez que los
Omega se perdieron, en su mayoría. En su camino a ser salvaje. Marie
lo había hecho, ciertamente. No sabía si sería capaz de encontrar su
camino de vuelta o no.
Elizabeth estaba de pie sobre el lobo que había estado haciendo
la conversación. Estaba consciente, aún, el cuerpo quemándose con la
plata. Yo sabía que iba a curar, con el tiempo. Si lo dejaba.
Había seis lobos muertos tendidos en el suelo. Los disparos
serían notificados pronto. No teníamos mucho tiempo.
"Rico," dije.
"En ello," dijo. Él sacó su teléfono y marcó el 911 y empezó a
alejarse. "¿Sí, hola? Me pareció oír disparos. ¿Alguien ha llamado ya?
Suena como si viniera de fuera cerca del extremo sur de la ciudad,
¿pueden ser cazadores? ¿Tal vez en el bosque?"
Que estaba en la dirección opuesta.
Me acerqué a Elizabeth. Ella estaba gruñendo bajo en su
garganta, un ruido constante mientras el lobo yacía debajo de ella
desangrado y estrangulado.
357
Le pasé la mano por la espalda mientras me arrodillaba a su lado.
Ella presionó al tacto, pero no apartó la mirada.
"Gah," dijo el lobo, una burbuja de sangre brotó de su boca. Una
fina niebla roja salpicó sus mejillas y la frente. "Gah."
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"Deberías haberme dicho tu nombre," dije en voz baja. "Pero ese
no fue tu primer error. Yo no diría que incluso venir aquí fue tu primer
error. ¿Sabes cuál fue?"
"Gah. Gah. Gah…"
Le dije: "Tu primer error fue subestimarme. A mi manada. Puedo
ser humano, pero corro con los lobos."
Me puse de pie y me dirigí hacia los otros Omegas
Mark y Robbie los habían arreado contra la pared del puente.
Ellos se encogieron mientras me acercaba.
Mark y Robbie se separaron brevemente para permitir que yo
pase entre ellos. Se reunieron a mis costados de inmediato,
presionando su calor en mi contra.
"Vosotros no habéis cambiado," le dije al Omega. "¿Por qué?"
Había miedo en sus ojos mientras me observaban. Ninguno de
los dos habló.
Di otro paso hacia ellos.
Ellos gimieron.
Y entonces descubrieron sus gargantas ante mí.
Me detuve.
Porque no debería haber ocurrido. Eso era solo para…
Yo no era…
Yo no podía ser…
Algo en mi olor o el latido de mi corazón acelerado debió
haberles alertado, porque Mark estaba allí, Robbie estaba allí.
Elizabeth estaba allí, los tres me tocaban, corriendo sus narices en mis
piernas y brazos. Rico y Tanner y Chris estaban allí también, en alguna
parte. Podía sentirlos en mi mente, brillante y fuerte. El hilo de Robbie
era más fuerte de lo que nunca había sido antes, y que pulsaba con
amigo y hogar y manadamanadamanada.
Apenas podía respirar.
358
"Vas a llevarlos de aquí," logré decir. "A tus lobos. No dejarán
un solo rastro. Vas a volver a desde donde hayas venido. Si ves a
Richard Collins, vas decirle lo que pasó aquí hoy. Y si alguna vez veo
sus caras una vez más, no voy a dejar que te vayas."
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Se movieron a continuación. El Omega se precipitó hacia la
calzada de tierra, recogiendo los lobos muertos. El lobo que había sido
el único en hablar fue lentamente tirando de sí mismo a sus pies. Su
mandíbula estaba obviamente rota y pegada en un ángulo agudo.
Estaba sangrando profusamente por la boca. Dio un paso tambaleante
hacia nosotros. Sus ojos estaban llenos de odio mientras me miraba.
No dijo nada mientras tropezaba, siguiendo a los otros omegas a
través del puente. Podía oír las sirenas en la distancia, muy lejos y
volviéndose más. Ellos no venían hacia nosotros. Al menos no todavía.
Me quedé en las sombras en el puente por un tiempo muy largo.
El movimiento se produjo alrededor de mí. Rico y Tanner
recogiendo los casquillos de bala. Chris pateando el polvo y cubriendo
la sangre que había sido derramada. Jessie murmurando, exigiendo
respuestas, preguntándose quién era toda esa gente, qué demonios
había sucedido, eran esos lobos, oh mi Dios, Chris, ¿qué es todo esto?
Robbie y Mark fueron a algún lugar a mi izquierda, olfateando
por el suelo. Yo sabía que ellos estaban rastreando los olores para
asegurarse de que no había otros Omegas o cualquier otra cosa
esperando en secreto hasta que les diéramos la espalda.
Fue Elizabeth quien se acercó a mí.
Ella se movía a mi alrededor hasta que estuvo frente a mí. Se
sentó con la cabeza alta, regia y orgullosa. Ella esperó hasta que ya no
pude ignorar su mirada. La miré. Ella brilló sus ojos hacia mí. Hubo un
tirón en mí a la vista, uno mucho más fuerte de lo que jamás había
sentido antes.
"No puedo ser," le dije. Ella no se movió. "Tú sabes que no
puede ser. No soy un lobo." No sabía a quien estaba tratando de
convencer.
Hubo toque suave a lo largo del hilo que la conectaba a mí. Dijo
359
chico tonto y no importa y la manada es lo que es correcto para
manada y otra palabra que no quise oír. Otra palabra que no debería
ser posible. Otra palabra que se sentía como si estuviera traicionando a
Joe.
01/2017
"No quiero."
Ella resopló y viéndose severa.
"Quiero decirlo. No puedo. No puedo…" Entonces otro
pensamiento me golpeó y causó que piel de gallina floreciera a lo largo
de mis brazos. "¿Lo sabías?"
Ella ladeó la cabeza hacia mí. No era una respuesta.
"¿Él lo sabía?" Exigí.
No Joe.
Pero ella sabía lo que yo quería decir. Podía sentir la suave
oleada de tristeza pasar a través de ella.
"¡Respóndeme!" Porque el pensamiento de que hubieran sabido
desde el principio, desde el primer día en que había puesto de pie en el
porche de la casa al final del camino era todo lo que podía pensar. No
era cierto, no podía ser cierto, pero ¿y si lo era? ¿Y si todo esto había
sido para llegar a este momento, a esta puta realización? ¿Alguien tuvo
una opción en esto? ¿Joe la tuvo?
¿La tuve yo?
Mark se acercó entonces, y se sentó a su lado. Él presionó su
nariz contra su oreja antes de mirar a mí con una expresión idéntica en
su rostro.
Robbie llegó también, pero él se movía más lento, como si no
estuviera seguro de sí mismo. Sus hombros estaban bajados, las orejas
presionadas a su cráneo. Su cola estaba enroscada entre las piernas.
Parecía asustado, como si creía que iba a ser rechazado si se movía con
mayor rapidez. Mantuvo sus ojos apartados mientras se sentaba junto a
Elizabeth.
"¿Qué demonios está pasando?" oí a Jessie preguntar detrás de
mí.
"Lo están reconociendo," Chris dijo en voz baja, y fue otro golpe
a la pared lo que había construido a toda prisa de cara a este
360
reconocimiento irrefutable. Si lo sentían, entonces…
"¿Como qué?"
"¿Por qué?" Le pregunté como último recurso. Mi voz se quebró
y yo no podía hacer nada para detenerlo. "No soy nada. No soy nadie.
01/2017
No deberías estar haciendo esto. ¡Esto no es lo que se supone que debe
ocurrir! Se supone que debe ser él. Él va a volver, ¿de acuerdo? Él va a
regresar y vais a necesitar…"
Hubo el signo revelador de un cambio, el crujido y gemido de los
huesos y músculos. El lobo tomó forma humana.
Pero sus ojos seguían siendo los mismos.
Ella dijo, "Ox."
"Así que… esto es algo," dijo Jessie débilmente. "La señora
Bennett está desnuda y esto es algo."
Nosotros no le hicimos caso.
Esperé a que Elizabeth hablara de nuevo, porque no tenía nada
más que decir. No tuve que esperar mucho tiempo.
Ella dijo: "A veces, no se trata de ser capaz de cambiar. Algunos
de nosotros ya nacen con un lobo en nuestro corazón. El color de tus
ojos, no importa. El hecho de que seas humano, no importa. Lo que
importa es que has tomado tu lugar como estaba destinado."
"Yo no pedí esto," le dije, desesperadamente.
"Lo sé," dijo en voz baja. "Pero tú eres lo que necesitamos."
"Mi padre…"
Sus ojos se endurecieron. "Tu padre no entendía el valor de quién
eras. De quién era tu madre. Te he visto en su sombra. Sé las palabras
que te dijo. Pero tú no le perteneces. Desde el momento en que mi hijo
te encontró en el camino, nos perteneces."
"¿Lo sabías? ¿Incluso entonces? ¿Lo sabía Thomas? ¿Es por eso
que hiciste todo esto? ¿Es por eso que Joe…" ¿me dio su lobo? Pero
no podía pronunciar las palabras. Porque la idea de Joe siendo forzado
a algo en lo que no tenía opción, de que incluso no quería, me dejó
frío.
Ella sabía, sin embargo. Siempre lo hacía. "No," dijo en voz baja.
"Sabíamos que eras un joven notable. Ox. Amable y que se preocupa.
361
Sabíamos eso desde el primer momento. Y que íbamos a hacer una
maravillosa adición a nuestra manada. ¿Pero el resto? ¿Esto? Ox, esto
es algo que nunca pensábamos que iba a suceder. Se puede planificar
la vida, pero la vida siempre tiene sus propios planes. Si Thomas no
01/2017
hubiera muerto, si tu madre no hubiera muerto, si Richard Collins no
hubiera escapado o incluso centrado en nuestra familia, para empezar.
Si, Ox. Siempre se trata de si". Sus ojos se encendieron en naranja y
sentí el tirón como nunca lo había sentido antes. "Pero ahora no es si.
Ahora es otra cosa."
Mark echó la cabeza hacia atrás, dejando al descubierto su
garganta.
Robbie hizo lo mismo, su cola golpeando nerviosamente.
Elizabeth inclinó su cabeza hacia un lado, la larga columna de
piel tenue en la luz de las estrellas.
Lo dijo entonces.
Esa palabra.
Y esperaba que Joe pudiera perdonarme.
Debido a que con lo mucho que quería pelear esto, no creía que
tuviera la fuerza.
Ya no.
"Alfa."

362

01/2017
el tercer año/ mística conexión de luna

Fue al tercer año que Robbie se trasladó a la casa principal, poco


después de ser reconocido como parte de la manada de Bennett. Sus
superiores no parecían sorprendidos. Un hombre rudo llegó a la casa,
con un traje arrugado y una corbata delgada. Sus ojos se abrieron 363
brevemente cuando entré en la habitación, capaz de sentir algo de mí
que todavía no entendía.
Fue directo y al grano. No había habido ningún signo de Richard
Collins, ninguna prueba tangible de él durante más de un año. Los
equipos que habían estado buscándolo desde que había huido de Green 01/2017
Creek regresaban sin nada. Ni siquiera había rumores de él.
Lo mismo dijo de Joe y los otros. No habíamos oído nada de
ellos, aunque Elizabeth seguía insistiendo en que estaban vivos, que
ella sabría si algo les hubiera pasado, a sus hijos. Yo no tenía el
corazón para estar en desacuerdo con ella, aunque me quedaba
despierto en la noche imaginando un centenar de cosas diferentes que
podrían haberles pasado. Que habían encontrado Richard y él los
habían matado, convirtiéndose en un Alfa. Que a pesar de que estaban
vivos, nunca volverían. Que nunca vería a Carter de nuevo. O a Kelly.
O a Gordo.
Y Joe, por supuesto. Porque estaba en mi mente más que los
otros.
El hombre rudo nos dijo que les gustaría continuar la búsqueda,
pero parecía poco entusiasta. Hablaban de si Michelle Hughes iba a
estar a largo plazo, de que por fin alguien permanente ocupara el lugar
de Thomas como la cabeza Alfa. "Vamos a darle tiempo," dijo,
tomando café negro. "Pero no podemos esperar para siempre."
Pidió hablar conmigo en privado. Miré a Elizabeth, quien asintió
con la cabeza antes de aceptar. Ella señaló hacia la antigua oficina de
Thomas, y yo vacilé, sólo brevemente. Los otros salieron de la casa.
Tanner, Rico, y Chris estaban en el taller.
El hombre rudo esperó hasta estar seguro de que estaban fuera
del alcance del oído antes de cerrar la puerta de la oficina. Me senté
detrás de la mesa, más intimidado de lo que esperaba ser. Traté de
empujarlo lejos, pero creo que él lo sabía.
Entonces, "Ella tiene curiosidad por ti."
No esperaba eso. "¿Quién?"
"Alfa Hughes."
"¿Por qué?"
364
Resopló. "Debido a que eres un ser humano y de alguna manera
te has convertido en un Alfa. De la manada Bennett, nada menos."
"Joe es el Alfa de la manada Bennett," dije. Yo era sólo temporal.
Yo había aceptado más de lo que tenía antes, pero aún así era un
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trabajo en progreso. Uno del que esperaba que fuera despedido muy,
muy pronto.
"Joe no está aquí."
"Lo estará," y me preguntaba si el hombre rudo oyó el golpe
traidor de mi corazón.
"¿Cómo lo hiciste?" preguntó. "Ella querrá saber. No porque
hayas hecho algo malo o porque ella quiera tomar nada de ti."
Entrecerré los ojos. "¿Por qué ir allí en primer lugar?"
El se encogió de hombros. "Debido a que tú lo hiciste. Y no te
culpo. Tampoco ella. Esta manada ha pasado por… mucho. Lo cual es
un eufemismo. Tú no das la confianza fácilmente."
Tú queriendo decir la manada. Me habló como si fuéramos uno
de los aspectos. "No hay muchas personas en las que confiar."
"Alfa Hughes…"
"Es alguien que nunca he conocido," dije bruscamente. "Así que
no se puede esperar que confíe en ella."
"Eso no le ha impedido preguntar por ti."
"Vigilarme."
"Robbie", dijo.
"Robbie," estuve de acuerdo.
"¿Me creería si le dijera que sus actualizaciones se han vuelto
muy vagas en cuanto a lo que ha pasado?"
Lo haría, porque así era. Asentí con la cabeza lentamente,
preguntándome si iba a tener que luchar contra este hombre rudo por
uno de mi manada. Debido a que Robbie no era suyo. No pertenecía a
la Alfa Hughes. Él me pertenecía. Pertenecía aquí. Con la manada.
"Ella lo entiende."
"¿Lo hace?" pregunté.
"Probablemente más de lo que sabrás. No puedo decir que no
tengas los instintos que tenemos, porque no sé lo que eres. Pero un
365
lobo sabe cuando encaja. Cuando encuentra un hogar. Hay un tirón. En
la cabeza y en el pecho. Comienza siendo pequeño al principio. Pero
crece, si se le permite. Y se le ha permitido."
"No le puedes recuperar," dije sin rodeos. "No te dejaré."
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Me miró por un momento. Entonces, "No sé lo pediría. O a ti."
"Es mío ahora." Y algo primario en mí tomó gran alegría con el
pensamiento.
"Lo sabemos. No es exactamente ideal, pero…"
"Mejor que Osmond."
El hombre se encogió bruscamente por eso. "Justo."
"¿Justo? Creo que podría ser una subestimación."
"Osmond fue… un imprevisto."
"Osmond fue un error. Creo que incluso Thomas lo sabía. Antes
de que sucediera."
"Nadie podría haberlo visto venir."
"Tal vez no estaban mirando lo suficiente. ¿Por lo menos sabes lo
que pasó? ¿Cuándo? ¿Fue convertido o siempre perteneció a Richard
Collins?"
El hombre rudo se pasó una mano por la cara. "Esas son las
preguntas que esperamos preguntarle si él es encontrado."
"Cuando él sea encontrado."
"Para alguien que no confía en lo que estoy diciendo, está
poniendo una gran cantidad de fe en nuestros equipos."
"No estoy hablando acerca de sus equipos," dije con frialdad.
"Él va a trabajar para nosotros, Robbie lo hará," dijo el hombre
rudo. "Pedimos que nos mantengan informados de cualquier…
cambio."
"Cambio".
"En su manada. Normalmente, cuando una manada agrega
miembros, hay un proceso de selección. Para evitar cualquier
posibilidad de dejar entrar a alguien quién tiene otros intereses en su
corazón."
Parpadeé. "¿Fui investigado?"
"En parte. La mayoría fue la palabra de Thomas. La gente por lo
366
general no le decía que no a él. Incluso después de que renunció. Él
era… persuasivo."
Eso no se sentía bien. "Queréis controlar."
"Queremos estar seguros," respondió. "No hay muchos de
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nosotros, como solía haber. Las cosas cambian. Cambian las actitudes.
Si las cosas seguirán yendo como lo hacen, habrá mordidos en su
mayoría y no nacidos. Cuando una especie se está muriendo, debe
hacerse todo para preservar a los que quedan. No se trata de control.
Se trata de la supervivencia."
"A Richard Collins le importa una mierda todo eso."
"Richard Collins es un psicópata."
"Bueno," dije. "Robbie todavía puede informarles. Pero si
presionan por cosas que no se debe discutir, si intenta ir a mis
espaldas…"
"Las amenazas no son necesarias," el hombre rudo me aseguró.
"A pesar de que estaría mintiendo si dijera que no vas a obtener mierda
sobre ello."
Me quedé inmóvil, pero era una cosa pequeña.
El hombre rudo lo vio, sin embargo. Él arqueó una ceja.
Me aclaré la garganta. "¿Cómo?"
"Otros no van a aceptar amablemente a un Alfa humano. Apenas
hay tolerancia para los Alfas mordidos. ¿Pero tú? Tú eres humano.
Algunos lo verán como una bofetada en la cara. Otros pensarán que
estás mintiendo."
"¿Lo haces tú?"
Él negó con la cabeza lentamente. "Tal vez antes de llegar aquí.
Tal vez había oído las historias sobre ti antes, el ser humano en la
manada de lobos. Y tal vez yo, no necesariamente, creyera todo lo que
había oído. Thomas dijo siempre cuán venerados deberían ser, incluso
después de que los seres humanos hayan tratado de exterminarnos. Y
sin embargo, él te escondió de nosotros. No a ti específicamente, no.
Nosotros sabíamos sobre ti. ¿Pero el hecho de que ibas a ser acoplado
a un futuro Alfa? Él lo guardó de nosotros. Nadie lo sabía hasta que
Osmond llegó. Nosotros estábamos... preocupados."
367
"Lo suficientemente preocupados como para enviar a un traidor y
un puñado de Betas sin saber con quién estaban sus lealtades."
"No sabíamos que era…"
"No,” yo dije. "Lo entiendo. Pero no parece que cualquiera de
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ustedes supiera mucho acerca de nada."
"Sea como sea," el hombre rudo, dijo, "no habrá retroceso en
esto. En ti. Yo estoy convencido, porque estoy aquí. En tu territorio.
Puedo sentir la forma en que estás unido a él, con tu manada. Sin
embargo, otros no lo verán así.”
"Ese no es mi problema. No estoy en busca de tolerancia. Sólo
quiero que todos dejen mi manada en paz."
"Deberías haber elegido una manada diferente, entonces," dijo
secamente. "Ser un Bennett casi asegura que no serás dejado en paz. Si
esto… dura mucho más tiempo, tendrás que registrarte. Todos los
Alfas deben registrarse con la cabeza Alfa. Nos ayuda a mantener un
seguimiento de la población de lobos. Para estar seguros de que los
Alfas no están construyendo manadas sin nuestra orientación."
"Si esto, ¿qué?"
"Tú. Esto. Si Joe no vuelve."
"No puedo hacer nuevos lobos," le recordé. "Todavía soy
humano".
Me observó durante mucho tiempo. Era desconcertante lo poco
que necesitaba parpadear. "Eso no quiere decir que no los puedes atar
a ti. No es necesario que los muerdas para hacerlos tuyos. Robbie. El
resto de los seres humanos. Podéis crecer sin necesidad de que seas un
lobo."
"Suena como si fuera alguien a temer."
"No sabemos lo que eres," dijo el hombre rudo. "Y siempre hay
temor por lo desconocido."
"Él lo hará."
"¿Qué?"
"Joe. Él va a volver."
"Tienes mucha fe en él." Sonaba sorprendido.
368
Así que yo dije, "Siempre."

HUBO SUFICIENTE verdad que el hombre rudo no entendió.


Porque yo sí tenía fe en Joe.
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Pero pensé que tal vez fue desvaneciéndose, mientras pasaban los
días.

ROBBIE ESPERÓ nervioso mientras el hombre rudo se fue, de


pie justo al límite de la distancia para no escuchar. Tan pronto como el
coche desapareció por el camino de tierra, prácticamente corrió a mi
lado. Podía oír a los otros en el bosque, los ladridos de Mark y
Elizabeth, las risas y gritos de Tanner y Chris y Rico.
"¿Bien?" exigió, retorciéndose las manos, los ojos como dardos a
la mía y luego de distancia.
"¿Bien?" Bromeé.
"¡Ox!"
Puse los ojos en blanco. "Puedes quedarte. Todavía trabajas para
Alfa Hughes, pero puedes…"
"Ella no es mi Alfa," interrumpió con ímpetu, los ojos muy
abiertos. "Ella no es… ella no puede ser mi Alfa. No como… bueno.
Ella simplemente no puede."
"¿Por qué?" Le pregunté, curioso. "Sé que no eres realmente
parte de su manada. O cualquier manada, la verdad. Pero trabajas para
ella. ¿Por qué no ser parte de los suyos?"
"Nunca encajé," dijo. "Nunca ajusté. No con ellos. Incluso
cuando otras manadas me llevaron después de que mi madre murió,
no… nunca se sintió correcto. Me mantuvieron a salvo. Me
mantuvieron alimentado y vestido. Me ayudaron a través de mi dolor,
pero sólo... no podía. Me pidieron que me quedara. Y yo no podía. Así
que cuando llegué a la edad, vagué. Reboté de un lado a otro. Y
entonces Alfa Hughes me pidió hacer un trabajo, y cuando ella
pregunta, simplemente lo haces. Sin hacer preguntas y vine aquí e hice
369
mi trabajo y estaba bien, Ox, estaba bien. Y a pesar de que no
confiabas en mí durante mucho tiempo, ninguno de ustedes lo hizo,
todavía me sentía más yo mismo aquí de lo que me sentí desde… ni
siquiera sé". En el momento en que había terminado, sus mejillas
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estaban rojas y sus ojos estaban muy abiertos y brillaban en naranja.
Sonaba sin aliento, como si tuviera miedo de que fuera a rechazarlo.
"Robbie", le dije, extrañamente tocado. "Vas a…"
"Porque eres mi Alfa", espetó. "Eres el único que quiero que sea
mi alfa. Nadie más. Mi-lobo solo. Lo eres, ¿de acuerdo?"
Así que le dije: "Está bien, Robbie. Oye, está bien. Te quedas.
Con nosotros. Conmigo."
Él me miró boquiabierto. "¿En serio?"
Asentí.
La sonrisa en su rostro era ancha y cegadora.
Y a pesar de que todavía se sentía un poco como un niño jugando
a disfrazarse, había un orgullo allí y no sabía qué hacer con él, así
como yo sabía que no quería dejarlo ir.

SE QUEDÓ FUERA por un tiempo, Jessie.


No es que yo podía culparla.
Yo sólo tenía dieciséis años cuando había descubierto la verdad,
todavía joven e ingenuo como para creer en cosas imposibles. Ella no
tenía dieciséis años. Ella estaba en sus veinte. Lo que significaba que
era cínica.
Pero yo no la culpaba. No podía. Ella había sido testigo de algo
que la mayoría de la gente no habría sabido qué hacer con ello. No
habría sabido cómo procesar. Ella había sido tomada y golpeada,
hecha rehén en una batalla que no tenía nada que ver con ella.
Ella había estado volviendo a casa después de una noche con los
amigos a dos ciudades de distancia. Habían ido a una cena tardía.
Había tomado un par de copas, pero nada que le impediría conducir
después.
Había estado volviendo cuando había visto otro coche detenido a
un lado de la carretera, una mujer de pie en la oscuridad sola junto a él.
370
Las luces intermitentes de emergencia brillaban amarillas.
Ella se había detenido. Debido a que había sido lo que había que
hacer. La mujer estaba sola. Y a pesar de que Green Creek era seguro,
Jessie dijo que no habría sido capaz de perdonarse a sí misma si no se
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hubiera detenido y más tarde oído que no había estado a salvo.
La mujer le había sonreído. Había dicho que su coche se había
descompuesto. Y para colmo de males, su teléfono celular estaba
muerto, ¿podría Jessie creer su suerte?
Había pasado con rapidez. Un momento que había estado
caminando hacia la mujer, y al siguiente había estado rodeada de
personas cuyos ojos brillaban violeta.
La habían golpeado.
La habían hecho sangrar.
Ellos no la habían tocado, no… de esa manera.
Pero su sentido personal todavía había sido violado.
Se había distanciado de Chris. Rara vez la había visto como era,
pero sabía que ella y Chris eran cercanos. La ira que había sentido
después de esa noche con los Omega fue más fuerte de lo que había
visto en él antes. Se sumergió en el entrenamiento que siguió,
trabajando hasta que sus músculos temblaron y goteaba sudor. Yo le
había dicho que se detuviera, que tomara un descanso, que caminara si
era necesario hacerlo. Ignorar la manada y centrarse en Jessie si eso es
lo que él pensaba que era correcto.
Me había mirado, asolado. "¿Me estás diciendo que me vaya?"
Preguntó, con la voz pequeña.
Yo no había conocido el alcance de mi poder sobre ellos. Sobre
la manada. No entendía, no realmente, hasta ese momento. Porque si
yo le hubiera dicho que se fuera, lo habría hecho. Nos habría dejado y
cuidado de su hermana y se quedaría fuera de la manada, ya que le
había dicho que lo hiciera. Y le haría daño, y a mí, en el proceso.
Era egoísta. Debería haberle dicho que se fuera. No lo hice.
Le dije: "No, no quiero que te vayas."
Se relajó y dejó escapar un largo y lento suspiro. 371
ELLA VOLVIÓ, sin embargo. Durante el verano.
La campanilla de la puerta delantera del taller sonó.
La ignoré, centrándome en el cambio del ventilador del radiador
que estaba tratando de instalar. Robbie estaba en la recepción. Por el
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bien de todos, estuvimos de acuerdo en que sería más seguro si se le
mantenía alejado de cualquiera y todas las herramientas, ya que tenía
una tendencia a herirse a sí mismo y a los demás, si llegaba a unos
pocos pies de instrumentos afilados. Él respondía los teléfonos ahora.
Se ocupaba de los clientes. Programaba las citas. La gente que venía al
taller lo amaba y a él le encantaba hablar con ellos. Hizo la vida más
fácil para todos nosotros.
Hasta ese día cuando oí estridentes, altas voces.
"No me importa una mierda quién eres, ¡me vas a dejar ir allí
porque tengo algo que necesito decirles!"
"Mire, señora…"
"Es Jessie, gilipollas."
"Jessie, simplemente no…"
"Oh, por el amor de Dios, lárgate de mi camino."
Chris suspiró desde el lado de la bahía de automóviles. "Esto no
va a ir bien. Conociéndola, ha estado acumulando esto durante todo
este tiempo."
"Mejor tú que yo," resopló Tanner.
"En realidad, ella probablemente esta aquí para gritarle al Alfa,"
dijo Rico.
"¿Qué he hecho?" Dije con un gemido.
"Jefe19, que es lo que no has hecho."
"Hijo de puta," murmuré, dejando el ventilador abajo. Luego, en
la misma voz baja, “Robbie, déjala venir aquí.”
Robbie dejó a medias una réplica mordaz en la parte delantera de
la oficina. Oí la puerta que conducía desde la recepción al taller
abriéndose de golpe.
"¡Ox!" Jessie bramó.
372
"Esto va a ser fuerte," dijo Chris.
"¿Nos vamos?" preguntó Tanner.
"No," dijo Rico. "Quiero ver qué pasa".
"Ya que soy vuestro Alfa, os ordeno que me salvéis", les dije. Se
01/2017
me quedaron mirando. Jodida manada inútil.
Jessie estaba en pie de guerra, el pelo recogido en una cola de
caballo austera, la cara enrojecida, los ojos brillantes. Robbie se
arrastró cautelosamente tras ella, tenso como si no supiera si debía
atacar si ella se acercaba demasiado. Negué con la cabeza hacia él y
me frunció el ceño por encima del hombro antes de ir con los demás.
Jessie se detuvo justo frente a mí, la boca en una delgada línea.
Todavía tenía esas pequeñas pecas que solía besar. No sé por qué me
concentré en eso.
Ella dijo, "Eres un jodido saco de mierda."
Suspiré.
Ella dijo: "¿Sabías sobre esto? Todo este tiempo?"
"Jessie," le dije de manera uniforme. "Hola, bienvenida a
Gordo".

19 En original en español
Se me quedó mirando. Ella estaba enojada. Yo no la culpaba.
Realmente no.
Yo era un Alfa. Pero ella podía dar miedo, así que dije, "Chris ha
sabido de esto por un tiempo también."
"¡Oye!" Chris gritó. "¿Por qué me estás lanzando debajo del
autobús?"
Jessie entrecerró los ojos. "Oh, no te preocupes," dijo. "Él va a
obtener lo suyo. Te puedo prometer eso."
"Apestas, Ox," Chris murmuró. "El peor Alfa de todos."
Robbie le gruñó.
"Pero tú," dijo ella, empujándome con fuerza en el pecho. "Esto
es todo culpa tuya."
"¿Cómo es mi culpa?" pregunté, un poco ofendido.
"¡Hombres lobo!" me gritó.
373
"Sí,” le dije. "También han pasado seis meses desde que te has
enterado de ellos. ¿Por qué haces esto ahora?"
Ella me miró parpadeando. "Necesitaba tiempo para procesarlo."
"Está bien", le dije. "Y ahora lo has procesado."
01/2017
"Hombres lobo", repitió.
"Hombres lobo," estuve de acuerdo.
"Tú lo sabías. Todo este tiempo."
"No todo el tiempo."
"Sí," dijo Rico. "Fue casi todo el tiempo."
Jessie me dio un golpe en el pecho de nuevo cuando miré a Rico.
Él sólo me guiñó un ojo.
"¿Eres uno de ellos?" exigió.
"No," dije lentamente.
"Así que eres un ser humano."
"No," le dije, aún más lento.
"¿Qué demonios significa eso?"
"Significa que no estoy segu…"
"¿Vas a morderme?" preguntó.
"No te importaba cuando solía hacer…"
"¡No es el momento, Ox!"
"Correcto," dije apresuradamente. "No soy muy bueno con los
chistes. O averiguar cuándo es el mejor momento para decirlos."
"¡No me puedes morder!"
"¡No voy a hacerlo! No soy un hombre lo…"
"Eres algo."
Estaba consiguiendo un dolor de cabeza. "No soy algo que pueda
cambiarte."
"Cambiaste a mi hermano. Me lo dijo. Me dijo que te puede
sentir. Que él es parte de ti y de tu… manada." Escupió la última
palabra como si fuera maldición.
Y sí, ella me tenía allí. Mierda.
Ella me empujó por tercera vez. "Me dirás todo."
"¿Ahora mismo?" pregunté, tratando de no quejarme. Yo era el
maldito Alfa. ¿Por qué me decía qué hacer?
374
"Ahora. Mismo."
Maldita sea.
Así que lo hice.
Tomó un par de horas. Y pude haber tropezado con unas pocas
01/2017
partes (y pasado por alto las demás, porque a pesar de que habían
pasado dos años, la muerte de Thomas y mi madre se sentían todavía
lo suficientemente afiladas como para cortar), pero traté de dejar tan
poco como fuera posible. Sentía que se lo debía, por toda la mierda
que le había hecho pasar desde que la había conocido. Para darle
crédito, rara vez interrumpió, y sólo cuando no entendía algo y
necesitaba que se lo explicase con más detalle. Cuanto más hablaba
(más de lo que jamás había hablado antes), más tranquila estaba.
Al final, ella se me quedó mirando durante mucho tiempo. Tenía
la garganta dolorida, así que no dije nada, esperando que ella decidiera
lo que iba a hacer.
Por último, dijo, "Y todo esto sucedió realmente."
"Sí."
"No has dicho mucho acerca de él."
Me hice el tonto. "¿Quién?"
Ella lo sabía, pero dijo "Joe," de todos modos.
Traté de tragar la amargura que se elevó como la bilis. "No hay
mucho que decir."
Ella puso los ojos en blanco. "¿Aparte del hecho de que él es tu
compañero y se ha improntado en ti como si fueras un fan ficción
espeluznante-como-la-mierda-de-Crepúsculo?"
Me encogí de hombros. "No sé lo que la mayor parte de eso
significa."
"Yo sí," dijo Rico. "Y voy a admitir que no es algo de lo que me
sienta muy orgulloso de este momento".
"Tienes un destino de luna mística con Joe," dijo Jessie, sonando
exasperada.
Entrecerré los ojos en ella. "¿Un qué?"
"Tu cosa. Con Joe."
"No es…"
375
Ella suspiró. "Dios, estoy tan contenta de que lo nuestro
terminara cuando lo hizo."
"No fue el destino," dije ignorando ese pequeño pinchazo. "Fue
una elección. Él me eligió."
01/2017
"Y tú lo elegiste también. Después de averiguar lo que
significaba."
Lo había hecho, pero también una gran cantidad de bien. Así que
no dije nada.
"Explica mucho," dijo.
"¿Lo hace?"
Ella me miró como si yo fuera un idiota.
"¿Qué?"
Ella dijo, "Ox, Joe me odiaba."
"Él no te odiaba." Le disgustaba fuertemente, tal vez. Pero ¿odio?
No pensé que Joe fuera capaz de odiar. Ni siquiera a Richard Collins.
No en aquel entonces. Ahora, sin embargo. Yo no sabía nada sobre él
ahora. Yo ya no le conocía como para decir lo que era él ahora.
"Eres estúpido," dijo en serio. "Todo esto es estúpido."
"Algo así," yo estuve de acuerdo.
"Estar de acuerdo conmigo no te sacará del apuro," me advirtió.
"Lo sé." Bueno, yo no lo sabía, pero ahora lo hacía. Así que tal
vez no tendría que estar de acuerdo con ella tanto.
"Eso explica por qué has estado abatido durante el último par de
años."
"No he estado abatid…"
"Un poco abatido," dijo Rico. "Tal vez no todo el tiempo."
"Pero la mayor parte del tiempo", dijo Tanner.
"Se queda mirando a lo lejos a veces," añadió Chris
amablemente. "Con su fuerza tranquila. Y su angustia."
"Les odio a todos ustedes", dije muy en serio.
"Yo no he dicho nada", dijo Robbie.
"Nunca fue a la universidad," dijo Jessie. "Así que esa es otra
mentira que me dijiste. A todo el mundo."
"No se supone que fuera una mentira…"
376
"¿Por qué no has ido a buscarle?"
Como si no hubiera pasado por la cabeza antes. "No sabría ni por
dónde empezar. Y le prometí que me quedaría aquí. Para cuidar de los
otros. La manada."
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"¿No serías capaz de encontrarlo por vuestra conexión luna-
mística?"
"Mi mística-Jesús. ¡Deja de llamarlo de esa manera!"
"Él te dio un lobo de piedra que, básicamente, le prometió un
para siempre," dijo rotundamente. "Si eso no es una conexión luna-
mística, entonces no sé lo que es."
"Es algo como eso," dijo Robbie, haciendo una mueca cuando lo
miré. "Lo siento, Ox."
"Así que sólo vas a sentarte aquí y no hacer nada," dijo ella,
sonando extrañamente decepcionada.
"No voy a no hacer nada."
"Su inglés es tan bueno," dijo Rico.
"¡No lo estás buscando!"
"Hizo su elección," le espeté.
"¿Y sólo vamos a dejar que suceda?"
"Ya ha estado sucediendo. El hecho de que te estés enterando de
todo esto ahora no significa que el resto de nosotros no ha estado
lidiando con ello durante años."
"No entiendo por qué no has hecho nada al respecto. Sobre él."
"¿Qué podría haber hecho?" pregunté, con voz áspera. "Está
claro que había cosas que eran más importantes que otras."
Por primera vez desde que había entrado en el taller, la cara de
Jessie se suavizó. Estaba cerca de lástima y yo no quería eso de ella.
"Mira es…"
"Ox, no sé que otra cosa podría ser más importante que tú." Ella
se acercó y me apretó la mano. "Tal vez no lo has visto, pero yo sí. La
forma en que te miraba." Su sonrisa era triste. "Tú eras todo para él. Y
no creo que eso ha cambiado."
"No puedes saber eso." Saqué mi mano. Ella me frunció el ceño.
377
"Ni siquiera sabemos si está todavía…" Me aislé y sacudí la cabeza.
"No importa. No está aquí. Ellos no están aquí. Nosotros sí. Y tengo
un trabajo que hacer. Algo que nunca pensé que tendría que hacer,
pero es lo que hay. Así que sí, son hombres lobo reales. Sí, al parecer
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soy el... Alfa. O algo parecido. Y siento que hayas sido herida por
causa de esto. Pero me aseguraré de que no vuelva a suceder."
"¿Cómo?" ella preguntó. "No se puede prometer nada por el
estilo."
"No,” yo dije. "Pero haré todo lo que pueda. Y facilitaría las
cosas si fueras uno de nosotros."
"No quiero ser mordida," dijo ella rápidamente. "Eso no es…"
"Incluso una posibilidad en este momento," dije. "Pero si estás de
acuerdo, si te conviertes en parte de esto, tú, naturalmente, vas a
comenzar a ceder ante mí. Yo ni siquiera entiendo cómo funciona,
pero va a suceder."
"¿Por qué no vemos cómo va esto?" Jessie dijo, pero yo ya podía
verla acordar, tanto si lo supiera como si no.

NO SE TOMÓ mucho tiempo para decidir.


No tanto como había esperado.
Elizabeth la llevó hacia el bosque una semana más tarde,
diciéndonos que no la siguiéramos porque ella necesitaba hablar con
Jessie a solas, de una mujer a otra. Jessie parecía un poco incómoda
ante la idea, pero sobre todo intrigada, así que dejé que se fueran.
Elizabeth no le haría daño.
Volvieron cuatro horas más tarde, enrojecidas y brillantes y
felices. Jessie estaba riendo y Elizabeth estaba sonriendo, las líneas
alrededor de los ojos y la boca menos pronunciadas.
"Ella va a hacerlo muy bien," Elizabeth me dijo, arrastrando los
dedos por mis hombros mientras me pasaba.
Y eso fue todo.

OTROS LLEGARON ese año.


Después de que los Omegas se hubieran llevado a Jessie, había
378
estado tranquilo, aunque nos habíamos preparado. Robbie hizo su
parte y se mantuvo en contacto con sus superiores. El hombre rudo. La
Alfa Hughes de vez en cuando, aunque creo que se hizo cada vez
menos frecuente dado que él era mi Beta ahora. Ella nunca pidió
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hablar conmigo. Nunca pedí hablar con ella. No sabía cuánto tiempo
dejaría que esto continuase. A veces en la noche, me despertaba y me
preguntaba si ella vendría y trataría de llevarlos lejos de mí. Porque yo
no era realmente lo que necesitaban.
No obstante, ella no lo hizo, a pesar de que cada día esperaba a
que el otro zapato cayera.
Ellos todavía buscaban a Richard Collins. Y a Osmond. Y a
Robert Livingstone. Nunca los encontraron.
Y creo que todavía estaban buscando a Joe también. Porque era
un Alfa que había caído fuera de la red. No se trataba tanto de traerlo a
casa tanto como de tenerlo vigilado.
Robbie me aseguró que no hablaba de los asuntos de la manada
con ninguna persona que no fuera manada.
Yo le creía porque confiaba en él.
Él no me mentiría. No sobre eso.
Yo estaba seguro.
Pero otros vinieron de nuevo.
Jessie, quien siempre había sido una mujer fuerte, se negó a ser
otra vez la damisela en apuros.
Ella se arrojó en el entrenamiento con los demás, pronto
superando a todos los otros seres humanos. La expresión del rostro de
su hermano la primera vez que barrió sus pies por debajo de él con un
buen swing con un palo de entrenamiento de madera, estaba orgulloso
y sorprendido y un poco enojado, todo al mismo tiempo. Ella había
estado de pie por encima de él, con una sonrisa, el palo apoyado en su
hombro, un ligero brillo de sudor en su frente.
"¿Quién es el siguiente?" Había preguntado cuando Rico y
Tanner intentaron salir tranquilamente sin ser notados.
Ellos fueron notados.
Diez minutos más tarde, los dos estaban en la tierra, Jessie
379
cacareando por encima de ellos. Así que cuando llegaron los demás,
estábamos listos.
Pero ellos no eran Omegas.
El primero era sólo un hombre.
01/2017
Y traía noticias de Joe.
Yo estaba en el taller de tarde, ocupándome de las facturas de
pedidos para el próximo mes. Chris normalmente se encargaba de esto,
pero libre, ya que tenía una cita con una chica de la ciudad de al lado.
Era casual, él me había asegurado. Por ahora. No quería pensar en lo
que sucedería si fuera más que eso. Jessie me aseguró que estaba bien,
que era agradable y dulce, y dejé de preocuparme por cosas que no
habían ocurrido todavía.
Yo no funcionaba de esa manera, pero era un pensamiento
agradable.
Estaba pensando en empacar y terminar el resto de las facturas al
día siguiente. Ya había tres textos amenazantes en mi teléfono, uno de
Mark, los otros dos de Elizabeth, diciéndome que si yo no llegaba a
casa dentro de una hora, vendrían por mí. No eran simples amenazas,
por lo que decidí salir.
Mientras apagaba la luz, hubo un golpe en la puerta del taller, un
golpe seco contra el cristal.
Hice una pausa.
Quienquiera que fuese, no era uno de los míos.
Eran más de las nueve. Probablemente no era alguien en busca
un cambio de aceite.
Cogí el teléfono y vacilé un momento. Pero era mejor prevenir
que curar. Puse un mensaje en nuestro grupo y envié una sola palabra.
prepárense
Tuve las respuestas de cada uno de ellos en menos de veinte
segundos. Incluso de Chris. Yo estaba contento, aun cuando sentí que
los enlaces entre nosotros se estaban abriendo. Empujé tanto
CalmaPazAmorManada de vuelta como pude, esperando que fuera
suficiente.
380
Debido a que no era nada.
Bueno. Probablemente no era nada.
El golpe vino de nuevo.
Quien quiera que fuese parecía persistente.
01/2017
Las protecciones de Gordo todavía estaban arriba.
Yo tenía fe en ellas, incluso si no tenía fe en el hombre que las
había levantado.
Realmente no. Ya no.
Pero Gordo me había dicho que a pesar de que él era fuerte, y
aunque estaba seguro de lo que podía hacer, la magia no era infalible.
No era el principio y el fin de todo.
Algo tenía que dar un día, él me había dicho.
Pero yo no tenía que preocuparme por eso. Debido a que estaría
de vuelta para entonces. Eso es lo que me había dicho.
Y yo le había creído.
Tenía mi barra de hierro. Yo nunca iba a ninguna parte sin ella
ahora. Era una extensión de mí, y yo la mantuve cerca en todo
momento. Un Alfa mantenía su manada segura. La barra de hierro era
una de las formas que conocía para hacer eso. La recogí desde donde
estaba apoyada en mi escritorio, su peso familiar. Ya no pensaba más
sobre la violencia. En lo fácil que sería para mí matar a quien quiera
que fuera que viniera a por lo que era mío. Si lo hiciera, estaba seguro
de que mis manos temblarían. Seguro de que dudaría. Yo no tenía
tiempo para eso. Ya no.
Me moví a través del taller a oscuras. Incluso el signo de Gordo
estaba oscuro, apagado cuando el taller estaba cerrado. La luz de la
oficina no podía ser vista desde la parte delantera del taller, así que,
quien que fuese, no tenía ninguna manera de saber si alguien estaba
allí.
A menos que hubiera estado observando.
Entrecerré los ojos, dejando que se ajusten a la oscuridad.
Los golpes se repitieron, suaves, educados golpes contra el
cristal. La puerta no se estremeció. El sonido no era enfadado. Sólo
insistente.
381
Empujé la puerta del taller a la zona de recepción, moviéndola
lentamente.
Veía el contorno de una persona de pie en la puerta principal,
iluminado por el signo de la ferretería en la calle que Harvey siempre
01/2017
se olvidaba de ajustar el temporizador. Quien quiera que fuera no
parecía tener nada en sus manos, pero sabía que no quería decir nada.
Las armas podrían estar escondidas en las mangas. Los colmillos
podrían descender. Gordo me había dicho que todo en lo que podía
pensar estaba por ahí, e incluso después de todo este tiempo, todavía
podía pensar en muchas, muchas cosas.
Encendí las luces.
Era un hombre. Un hombre mayor, con el rostro desaliñado con
rastrojo gris y blanco, ojos oscuros que parpadearon en contra de la
explosión repentina de fluorescencia. Él frunció el ceño un poco
mientras me miraba con la cabeza ladeada. Luego sonrió, los dientes
grandes y torcidos. Golpeó el cristal de nuevo.
"Está cerrado," le dije, levantando la voz.
Su sonrisa se ensanchó. "No estoy aquí por mi camión, Ox."
Mantuve la cara en blanco. "¿Cómo sabes mi nombre?"
"Todo el mundo conoce tu nombre", dijo a través del cristal. "No
eres exactamente desconocido por estos lares. Todo lo que tenía que
hacer era preguntar. La gente en el restaurante son muy parciales
contigo."
"¿Por qué estabas preguntando por mí?"
"Abre la puerta. Es mejor hablar cara a cara."
"Sí, no creo que eso vaya a suceder."
La sonrisa se deslizó de su rostro. "Siempre puedo romper el
vidrio."
"Entonces estarías cometiendo un delito."
Resopló. "Llama a la policía. Haz que me arresten. No llegarás a
escuchar lo que tengo que decir."
"¿Por qué debería preocuparme por todo lo que tiene que decir?"
"Por tus lobos."
382
Me tensé, alerta. Enojado. Era una amenaza, pensé. Se sentía
como una amenaza.
"Mis lobos," dije. "No sé qué quiere decir con eso."
Él puso los ojos en blanco. "¿Con eso me vienes? He oído que no
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eres tan tonto como te ves, Oxnard. No empieces ahora".
"¿Quién eres tú?"
"David King," dijo con una pequeña pequeña inclinación. "A su
servicio."
"Yo no te conozco."
"No," estuvo de acuerdo. "Pero yo te conozco."
Y tal vez me estaba cansando de la gente que me decía eso. "No
eres un lobo."
"Tan humano como pueda serlo. Lo cual, al parecer, es más de lo
que podía decir de ti."
"Y vienes aquí," dije, dejando al descubierto los dientes, "¿a mi
territorio?"
"Tu territorio," dijo en tono divertido. "Tan fascinante. Me
pregunto cómo funciona. No has tomado la mordedura. No ha habido
nadie que pueda morderte."
Le dije: "Deberías saber que mi manada está lista. Por si acaso."
"¿Por si acaso?" preguntó. "¿Por si acaso qué?"
"Cualquier cosa."
"¿Me matarías?"
"Si es lo que hace falta. Si eres una amenaza para mí y lo mío."
"No eres como los otros."
"¿Otros?"
"Lobos."
"No soy un lobo."
"No," dijo. "Pero cerca. Más cerca que cualquier ser humano
debería tener el derecho de estar. ¿Cómo haces eso?"
"¿Qué deseas?"
"He venido a entregar un mensaje."
"Entrégalo."
Él parpadeó. "¿Solo así?"
383
No dije nada.
Él suspiró. "Pensé que esto sería más dramático, la verdad."
"Siento decepcionarte."
"En eso, sí. Pero ¿tú? Nunca. Un Alfa humano. Nunca he oído
01/2017
hablar de tal cosa. Puedo ver por qué estaba tan desesperado por que
yo viniera aquí."
Estaba cansado de sus juegos. "¿Quién?" Gruñí y sentí una
oleada de satisfacción cuando sus ojos se abrieron un poco.
"Joe," dijo. "Joe Bennett me ha enviado."
Las cosas eran difusas, como la televisión vieja con la que mi
padre solía joder, retorciendo las orejas de conejo hasta que conseguía
una imagen que saltaba y se desplazaba. Yo era estática y nieve y
sangre corría por mis venas.
"Joe," grazné.
"He conseguido tu atención, ¿verdad?" David dijo y volvió a
sonreír. "Bien."
Sí. Él tenía mi atención.
No era una cosa que debería haber querido.
No tuvo tiempo de reaccionar cuando corrí a la puerta, acerqué
mi brazo derecho a mi pecho, rompiendo el vidrio con el hombro.
Gruñí cuando el cristal se hizo añicos a nuestro alrededor, astillas
afiladas pinchando a lo largo de mi piel. David dejó escapar un grito
ahogado y trató de tropezar hacia atrás, sus brazos aleteando. Choqué
con él, llevándonos a ambos fuera de nuestros pies. Aterrizó sobre su
espalda en la acera, el vidrio crujiendo debajo de él. Me empujé hacia
arriba antes de que pudiera contrarrestar, a horcajadas sobre su
estómago, presionando la barra hacia arriba y debajo de su mandíbula,
la punta afilada clavándose en la piel suave.
"Un empujón," le dije. "Y esto va en tu cerebro."
"Impresionante," jadeó. Él dejó de luchar. Había un corte fino
hecho por el vidrio a lo largo de su mejilla derecha, la sangre goteaba
hacia abajo, hacia la oreja. "Yo… no esperaba eso. Debería haberlo
hecho. Pero no lo hice."
"¿Dónde está él?"
384
"Jesucristo, ¿cuánto pesas? No puedo respir…"
"La última oportunidad," le gruñí.
"¡No sé dónde está!"
"¡Estás mintiendo!"
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"¡No lo hago! Lo juro por Cristo. No estoy aquí para hacerte
daño a ti o a tu manada. Estoy tratando de ayudarte, cubrir…"
"¿Está vivo?"
"¿Qué?"
"¿Esta vivo?"
"¡Sí! Sí. La última vez que lo vi, sí."
"¿Cuándo?"
"Hace tres meses."
"¿Dónde?"
"Alaska."
"¿Quién estaba con él?"
"Sus hermanos. Un brujo. ¡Yo no le pregunté sus nombres!"
Apreté con más fuerza. La sangre fluyó alrededor de la punta de
la palanca. "¿Qué has hecho con ellos?"
"Nada. Nada. Me salvó. Jesucristo, me salvaron."
"¿De. Qué?"
"¡Richard Collins!"
Y me detuve.
No estaba mintiendo. No sabía cómo lo sabía, pero lo hacía. Este
hombre no estaba mintiendo.
Y él era lo más cerca que había tenido a Joe en casi tres años.
"¿Qué dijo él?" pregunté, mi voz ronca. "Un mensaje. Has dicho que
tenías un mensaje."
"Si pudieras bajarte de encima de mí…"
"¡Dime lo que es!" Rugí en su rostro, mi saliva volando.
"Él dijo… Dijo aún no. Dijo que te dijera que aún no. Dijo que
sabrías lo que significaba."
Aún no.
Ese puto bastardo.
"¿Algo más?" Pregunté con frialdad.
385
"No. No, solo Oxnard Matheson. Green Creek, Oregon. Aún no.
Aún no. Aún no."

DAVID KING había sido cazador de lobos años atrás. Se crió en


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el clan King, su padre y su abuelo habían hecho el mismo trabajo.
Había sido criado para matar cualquier cosa con dientes afilados.
Pero después de su primera muerte a la edad de diecisiete años,
después de haber visto la luz en los ojos de una hembra Beta morir
mientras ella se ahogaba con su propia sangre por su culpa, él
renunció.
Había sido rechazado por su clan. Repudiado. Eso había sido
hace casi cuarenta años.
Habían sido los que habían masacrado a la familia de Richard
Collins. David no había tomado parte en ello. Fue después de su
tiempo.
Pero no había muchos Kings que quedaran. Habían ido a
esconderse porque estaban muriendo uno a uno.
"Con las gargantas arrancadas," dijo David, haciendo una mueca
cuando se arrancó un pequeño trozo de cristal de su lado. "Sangre
salpicando en las paredes. Un mensaje de parte de los lobos."
"¿Qué mensaje?"
David suspiró. "Que venía a por todos nosotros."
David se había escondido, utilizando viejas conexiones
familiares para estar un paso por delante de Richard y los Omegas. La
mayoría de los clanes de cazadores le dieron la espalda, sin querer ser
parte en una pelea que seguramente resultaría en su muerte. Pero había
algunos quienes les debían viejas deudas, y él fue capaz de pasar días,
incluso semanas, sin mirar por encima del hombro.
"Hubo momentos en que pensé que tal vez era bueno," dijo.
"Libre. Debido a que no tenía nada que ver con mi padre y el abuelo.
Yo no participé en esa matanza. El abuelo había muerto hacía tiempo.
De cáncer, si puedes creer ese mierda. El hombre pasa toda su vida
luchando contra dientes y garras, y es derribado por el cáncer."
"¿Qué me cuentas de tu padre?" Le pregunté en voz baja.
386
David se rió. Era una cosa hueca. "El viejo, que era. Hace mucho
que se ha ido. Él estaba en un hogar de ancianos en Topeka. Tuvieron
que raspar lo que quedaba de él de las paredes."
Un mes se convirtió en dos, se convirtieron en tres, y David
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estaba empezando a pensar que había sido olvidado, que ni siquiera
estaba registrado por cualquier radar.
"Eso es todo lo que se necesita", dijo. "La complacencia. Sólo un
momento de complacencia, y uno se vuelve descuidado. Tal vez he
mostrado mi cara a la gente que no se se suponía que tenía que verla.
Tal vez llevé mi olor a algún lugar que no se suponía que tenía que
debía estar. No lo sé, realmente. Pero él me encontró."
En las afueras de Fairbanks20. La nieve se derretía, la hierba
empezaba a crecer brillante y verde, y entonces él estaba allí.
"Me preguntó si sabía quién era", dijo David. "Sólo se presentó
en mi puerta y llamó, educado como el que más."
David ni siquiera tuvo que responder. Richard Collins debió
haber visto la expresión de su cara, porque se rió cuando David trató
de cerrar la puerta e ir a por su arma. Casi había llegado a ella, pero
pensó que Richard le había dejado. "Era un juego," dijo. "Creo que era
20 Fairbanks es una ciudad de Alaska.
sólo un juego para él. El lobo feroz, que sopló y resopló y luego
derribó mi jodida puerta."
La siguiente cosa que David supo es que estaba colgado en su
hogar temporal, los brazos atados y estirados por encima de su cabeza,
las piernas unidas entre sí.
"Me cortó," dijo David, levantando su camisa. Su torso era una
masa de cicatrices, algunas de color rosa todavía, más gruesas y
rígidas y otras blancas. Ellas se entrecruzaban sobre el pecho y el
estómago, envolviéndose alrededor de sus lados a la espalda donde no
podía ver. Parecía que había perdido casi un pezón. "Con sus garras.
Por horas. Lo que pasa con el dolor es que se puede tomar una gran
cantidad de ello antes de que uno se desmaye. Tomé un montón de
dolor ese día".
Estaba delirante en el momento en que terminó.
387
"En un momento era Richard, Richard, Richard, y al siguiente se
había ido, y había un lobo de ojos rojos enfrente de mí. Un Alfa".
"Joe," susurré.
"Joe," estuvo de acuerdo David. "Joe Bennett. Yo había oído lo
01/2017
que le había sucedido a Thomas Bennett. Nunca me reuní con el lobo,
pero había oído hablar de él. Casi todo el mundo lo había hecho, si
tenía el conocimiento. Era esa… leyenda, ¿sabes? Lo más parecido a
una dinastía de los lobos que alguna vez hubo. No tengo ningún amor
por los lobos, ¿de acuerdo? Algunos de ellos están jodidos, algunos de
ellos son monstruos, pero los seres humanos pueden serlo también. Yo
debería saberlo. Lo he visto. Pero Thomas... siempre estaba fuera de
los límites para la mayoría de la gente. Por supuesto, hubo quienes
dijeron que lo cazarían un día. Sólo para poder decir que habían
cazado el Alfa de todos los lobos, pero nadie lo hizo. Era solo mierda
que decían para verse mejor de lo que eran."
Al parecer, Richard se había ido una hora antes de que Joe
hubiera hallado a David. Había otros dos lobos y un brujo. Le habían
remendado, le hicieron preguntas. Joe había estado enojado.
"¿Por qué?"
"Debido a que había estado tan cerca de Richard," dijo David.
"Al parecer, había sido lo más cerca que habían estado. O eso es lo que
dijeron."
Se fueron casi inmediatamente. Pero no antes de que Joe le
hubiera llevado a un lado, el rojo ardiendo en sus ojos, pidiéndole
entregar un mensaje.
Aún no.
Fruncí el ceño. "¿Y te tomó tres meses para llegar hasta aquí?"
"Intenta con ser casi destruido por un hombre lobo loco," espetó
David. "Necesitaba tiempo para recuperarme. Y necesitaba asegurarme
de que no iba a encontrarme de nuevo. No tenía que venir aquí."
Y tenía razón, por supuesto. Aunque parte de mí casi deseó que
no lo hubiera hecho. Debido a que aún no, no era suficiente.
"¿Cómo se veían?" Yo pregunté. "¿Ellos parecían estar… bien?"
388
David me sonrió con tristeza. "Cansados," dijo. "Se veían
cansados. No hablé con los demás, en realidad no, pero todos estaban
cansados."
Asentí con la cabeza, porque no podía pensar en nada más que
01/2017
decir.
Entonces, "Él no sabe. ¿Verdad?"
"¿Qué?" Yo pregunté.
"Acerca de ti. Que eres un Alfa."
"No, yo no lo creo." Entonces, "¿Cómo lo hiciste?"
"Crecí en esta vida, chico. Hay algunas cosas que se aprenden.
Trucos del oficio, supongo. Los ojos rojos te dan la pista, en su
mayoría."
"No tengo ojos rojos."
"Es por eso que dije en su mayoría. Cuando se está en presencia
de un Alfa, uno lo sabe, ¿de acuerdo? Hay este sentido de… poder. De
algo más. Sobre todo con un Alfa en su propio territorio. He conocido
a otro alfa, aparte de ti y Joe. Antes, cuando yo era un niño. Todos
ustedes se sienten igual." Él inclinó la cabeza hacia mí. "¿Cómo lo
hiciste?"
"Yo no hice nada", le dije, con la sensación de que me estaban
pelando. "Es solo… que pasó."
"Jesús, hijo. No te envidio."
"¿Por qué?"
"Porque la gente no va a entender." Sonaba como el hombre
rudo.
"No me importa una mierda esa gente."
"Ellos no se preocupan por eso."
"Mientras nos dejen en paz, pueden hacer lo que quieran."
"¿De verdad crees que van a hacer eso?"
"Que vengan," dije, en voz baja y peligrosa. "Nosotros
lidiaremos con lo peor".
David se retorció en su silla, lo suficiente para que yo supiera
que había conseguido el punto.
389
"¿Tienes un lugar para quedarte?"
Él rió. "No aquí," dijo. "Nunca aquí. Especialmente en el
territorio de un Alfa. Me voy tan pronto como hayamos terminado
aquí. Él me encontró una vez, lo que significa que puede encontrarme
01/2017
otra vez. Tengo que mantenerme en movimiento. Durante el tiempo
que pueda."
"Eso no es vida."
"Tal vez", dijo. "Pero es la única que tengo ahora".
"Él va a terminar esto. Joe lo hará."
"Chico, no dudo que tú crees eso. Y tal vez él. Pero no voy a
correr ningún riesgo. Soy un fantasma ahora, ya ves. Y tal vez un día
no tendré que serlo más, pero hasta el día en que escuche que Richard
Collins ha tenido la cabeza separada del cuerpo, sólo voy a moverme
por las carreteras".
Se puso de pie lentamente, haciendo una mueca cuando lo hizo.
"Lo siento," dije.
"¿Acerca de?"
"Todo lo de la ventana… y el vidrio. Todo eso."
Resopló. "Vine en el territorio de un Alfa sin previo aviso. Creo
que me libré bastante fácil."
Él lo hizo. "Aún así."
"Sucede," dijo. "He pasado por cosas peores, aunque no puedo
decir que no lo sentiré mañana. No soy tan joven como solía ser. Me
iré. Ha sido… interesante." Se volvió a alejarse.
"No debes hablar de mí," dije en voz baja.
El pausó. "¿Sobre qué?"
"Sobre lo que has visto aquí. Sobre… Mi."
Resopló. "Nadie con quien hablar, incluso si pudiera. Es mejor
de esa manera. No te voy a delatar, Alfa. No te preocupes por eso."
No me levanté. Me sentía pesado, ponderado.
Se dirigió a la puerta de la oficina. Su mano estaba en un pomo
de la puerta cuando se detuvo. "Sabes," dijo sin darse la vuelta. "Había
algo en él. Cuando dijo tu nombre. Esa... luz. En sus ojos. Pensé que
tal vez era todo rabia e ira, perdido en su lobo. Un Alfa Omega, tal
390
vez. Violeta y rojo mezclándose entre sí. Pero dijo tu nombre y… no
sé. Había algo diferente en él, a continuación. Se sentía… ¿verde? no
sé si eso tiene sentido. Pensé que deberías saber eso."
Luego desapareció.
01/2017

RETIRADA. falsa alarma. sólo algunos niños. rompieron una


ventana.
La manada respondió inmediatamente con mensajes de alivio.
¿Estás seguro? preguntó Elizabeth.

Ella no respondió.
Me quedé en la oficina durante toda la noche.
Aún no, pensé.
Aún no.
Yo no les dije acerca de David King.
Parecía más fácil de esa manera.
Robbie me dio un beso hacia el final del tercer año.
Me gustaría poder decir que lo había visto venir.
No lo hice, sin embargo. Me pilló por sorpresa.
En un momento estábamos caminando por el bosque, él y yo,
como he tratado de hacer con cada uno de mis betas, riendo y hablando
de nada en particular, y al siguiente sus labios estaban sobre los míos,
algo torpes, sus manos contra mi pecho, su aliento en mi cara. Él era
cálido y dulce, y me odié a mí mismo cuando no lo empujé. Podría
decir que me sorprendió. Podría decir que no me lo esperaba. Pero el
hecho es que no lo empujé, no al principio.
No le devolví el beso.
Me quedé allí, la risa muriendo en mi garganta. Las manos a los
lados. Los ojos abiertos.
No se movió mucho, sólo una presión que mantuvo durante uno
y dos y tres y cuatro y luego se apartó, su corazón latiendo en su pecho
como un conejo asustado, sus labios mojados. Su lengua salió
rápidamente, como si estuviera persiguiendo mi sabor.
391
Nos miramos el uno al otro.
No sabía qué hacer.
El dijo, "Ox, yo…"
Levanté mi mano.
01/2017
Pensé en ello. Realmente lo hice.
Porque sería tan fácil.
Tomarlo. Aquí. Ahora mismo.
Yo no había estado con nadie desde antes de que Joe.
No lo había planeado, tampoco.
Pero no estaba seguro de dónde encajaba ya con los planes de
Joe.
Y sería tan fácil.
Y me gustaba. Robbie. Realmente lo hacía. Él era bueno. Y
amable. Y guapo. Cualquier persona sería afortunado de tener eso.
Y yo podría.
Pero nunca podría darle lo que quería. Lo que se merecía. Porque
Robbie merecía a alguien que pudiera darle todo su corazón.
Y yo había regalado el mío hace mucho tiempo a un muchacho
de ojos azules que había estado en un camino de tierra esperándome.
"Robbie," suspiré.
"No debería haber hecho eso," murmuró, mirando hacia abajo y
raspando con la bota en la tierra.
"Tal vez," dije. "Pero no es algo malo."
"¿No lo es?" Un débil rayo de esperanza.
"Porque no puede ser nada en absoluto."
Suspiró, dejando caer los hombros. "¿Debido a Joe?"
"Debido a Joe."
"Él no está aquí."
"No, no lo está."
"Ox."
"Él no está aquí. Pero eso no me importa. Tal vez un día, lo hará.
Pero no ahora."
"Sólo… yo sólo quería…" 392
Le dije: "Oye. No hay nada de qué preocuparse. Está bien. Eso
pasa."
Se estaba frustrando. "Eres mi amigo," dijo. "Y mi Alfa. Yo
solo… quiero ser algo. Para ti. Sé que tenías a Jessie… antes. Y yo
pensé que… tal vez podría ser después. Si pudiera haber un después".
01/2017
"Tú ya eres algo para mí." Extendí la mano y enganché los dedos
debajo de su barbilla para inclinar su cabeza hacia arriba. "Eres más de
lo que podía haber esperado."
Él me dio una sonrisa dolorida. "Pero no lo suficiente."
"No se trata de ser lo suficiente," le dije. "Se trata de lo que es
correcto. No soy el adecuado para ti porque soy lo adecuado para otra
persona. Sentirás lo mismo un día. Cuando lo encuentres."
Dio una breve carcajada. "Tal vez. Pero…" Sacudió la cabeza.
"Nadie ha creído en mí como tú. No sé si quiero sentir algo diferente."
"Tú eres mi amigo", le dije en voz baja. "Y eso es lo
suficientemente bueno para mí. Espero que pueda ser lo
suficientemente bueno para ti."
Él asintió con la cabeza y me soltó la mano.
Seguimos caminando a través de los árboles.
Después de un rato, dijo: "Debes amarlo de verdad. Para hacer lo
que has hecho."
"Él haría lo mismo por mí," le dije, sabiendo que era verdad. No
importa de qué otra manera me sentía, creía eso con todo lo que tenía.
Y entramos.

ESA NOCHE soñé con él.


Él me estaba esperando en el camino de tierra, el sol filtrándose a
través de las hojas, pequeños toques de luz en el suelo como charcos
de agua ondulando. Sonrió con tanta intensidad cuando llegué con mi
mano a por la suya, nuestros dedos encerrándose juntos como siempre
lo habían hecho.
Caminamos lentamente hacia la casa al final del camino. No
hablamos.
No teníamos que hacerlo.
Era suficiente estar.
393

ROBBIE ESTUVO torpe a mi alrededor durante unas pocas


semanas después de eso. Tartamudeó y se sonrojó y me evitaba
siempre que podía.
01/2017
Elizabeth sonrió y dijo que pasaba de vez en cuando.
"Sería muy afortunado," me dijo mientras estábamos sentados en
el porche viendo la puesta de sol. "Ambos lo serían."
"Pertenezco a otra persona," le dije.
"¿Lo haces?"
"Sí."
"Me alegro por eso."
Y nunca lo hablamos de nuevo.

MÁS OMEGAS llegaron.


Éramos más fuerte entonces.
Mejores. Más rápidos.
Más completos.
Ellos merodeaban por los bordes de las protecciones,
chasqueando dientes. Tenía que haber al menos quince de ellos. Tal
vez veinte.
"Humano", uno escupió.
Le dije: "Sólo te lo voy a decir una vez."
Los ojos violeta se encendieron.
"Vete. Mientras todavía puedes."
Ellos me gruñeron.
Golpeé mi barra de hierro en mi hombro. "Si esa es la forma en
que va a ser."
Mi manada de rugió detrás de mí, seres humanos y lobos por
igual.
El Omega dio un paso atrás, repentinamente inseguro.
Pero eso fue todo lo lejos que llegaron.

TRES AÑOS.
Un mes.
394
Veintiséis días.

01/2017
hogar

FUE un miércoles.
Estábamos en el garaje cuando sentí que movían las
protecciones. Como que las estaban cambiando. Como que se rompían.
Yo estaba en la oficina, y se sentía como si hubiera sido 395
alcanzado por un rayo.
"¿Qué mierda fue eso?" Oí a Tanner en el taller mientras dejaba
caer algo de metal en el suelo.
"Jesucristo," murmuró Rico.
"¿Ox?" Chris llamó. "Tú…" 01/2017
La puerta de la sala de espera se abrió de golpe, Robbie
deslizándose a través del taller mientras corría hacia la oficina. "¿Has
sentido eso?" exigió al entrar por la puerta. "¿Estás bien?"
"Estoy bien," dije con los dientes apretados, a pesar de que se
sentía como si mi piel estuviera electrificada. "Fueron las protecciones.
Algo les pasó."
Robbie palideció. "¿Más Omegas?"
Negué con la cabeza. "Algo diferente. Algo más." Los otros
llenaron la puerta, el teléfono de Chris ya en su oreja, mientras el mío
sonaba. Oí a Chris decir algo a Jessie en cuanto contestó. "Elizabeth,"
respiré cuando puse mi propio teléfono al oído.
"Lo sentiste," dijo.
"¿Sí, que es eso?"
"No sé", dijo. "Algo está por venir."
"¿Rompieron las protecciones?"
"No, no creo, es como que cambiaron. De alguna manera."
"¿Robert?"
"No sé. Ox. Creo que van a venir por aquí."
"Tú te quedas allí," gruñí. "Con Mark. Estamos llegando."
"Ten cuidado."
Colgué el teléfono.
"¿Oyes eso?" Chris le dijo a Jessie. "Ve a la casa."
"Mantenla al teléfono," le dije a Chris. "No quiero que ella llegue
ahí antes que nosotros." Chris asintió mientras se ponía de pie.
"Robbie, Tanner, conmigo. Rico, ve con Chris. Vosotros detrás de
nosotros. Vamos a por Jessie, ella deja su coche allí y va con vosotros
¿Entendido?"
Ellos asintieron, con los ojos entrecerrados, mostrando los
dientes. 396
LLEGAMOS a la carretera de tierra sin ver a nadie, aunque la
sensación eléctrica se intensificó a medida que nos acercábamos.
Agarré el volante, los nudillos se pusieron blancos. Mis dientes
estaban apretados y yo estaba enojado.
01/2017
Jessie ya estaba esperando por nosotros y ella no dudó, se movió
de su vehículo con Chris y Rico, el pelo recogido, la barra en sus
manos. Miré por el retrovisor hasta que cerró la puerta, luego aceleré
en el camino, el polvo levantándose detrás de nosotros.
Pasamos junto a la antigua casa primero. Estaba de pie como
siempre lo hacía.
La casa al final del camino era la misma. Elizabeth y Mark nos
estaban esperando en el porche, medio cambiados, los ojos brillantes
incluso en la luz del sol.
"¿Algo?" Pregunté mientras abría la puerta de la camioneta.
"No," dijo Mark. "Nadie se ha acercado a la casa."
"Lo harán," dijo Elizabeth, mirando hacia los árboles.
Caminé hacia atrás, hacia el porche, escaneando la línea de
árboles. Todo parecía lo mismo. Los árboles se balanceaban, los
pájaros cantaban. El territorio se sentía como mío, como nuestro. Pero
había algo más allí, deslizándose a lo largo en la parte superior de la
misma, no muy próximo, pero cerca. No sabía si esto era Richard y
Robert, tratando de engañarnos. Porque a pesar de que mi piel picaba,
se sentía como algo que debería reconocer, pero me estaba poniendo
ansioso. Brusco. Quería rondar enfrente de la casa, advirtiendo a
cualquier intruso que mantenga la distancia.
Los demás se reunieron detrás de nosotros en el porche, se
extendieron en la formación que habíamos entrenado tantas veces.
Ellos no necesitaban que se les dijera. Ellos simplemente sabían. Los
lobos se fueron repartiendo entre los seres humanos, garras fuera y
listos. Podía sentir su fuerza en mi espalda, a todos ellos, y esperaba
que quien fuera tan estúpido como para venir por nosotros también lo
sintiera antes de asegurarnos de que no lo haría de nuevo.
La electricidad se intensificó.
"Están llegando desde el norte," murmuró Mark. "Desde el
397
claro."
También se movía.
"¿Qué es?" preguntó Rico, sonando nervioso.
"No sé," dijo Mark. "Es casi como…"
01/2017
Los lobos se tensaron, escuchando algo que nosotros no
podíamos.
"Cuatro de ellos," gruñó Robbie. "Moviéndose rápido."
"Seguid juntos", le dije. "Sea lo que sea, estamos juntos…"
Los oía ahora. En el bosque. Los pasos, las zancadas. Un destello
de color en los árboles gruesos, algo rojo y naranja y algo…
"Oh, Dios mío," dijo Elizabeth, porque se dio cuenta en primer
lugar.

UNA VEZ, cuando había sólo dos de nosotros en la casa, ella


decidió que era hora de tocar Dinah Shore de nuevo. Joe y los demás
habían estado fuera durante casi dos años.
Puso el disco en el viejo tocadiscos y mientras la cantante
cantaba acerca de estar solo, me miró y me sacó a bailar.
"No sé cómo," dije, tratando de no sonrojarme.
"Tonterías", dijo. "Todo el mundo puede si puede contar." Tomó
mi mano.
Se movió lentamente conmigo mientras contaba los pasos, mi
mano haciendo que la suya se viera enana. Ella nos movió en un
círculo, la canción repitiendo una y otra vez.
Cuando ella ya no tenía que contar, cuando sentí que la canción
se filtraba en mis huesos, ella dijo: "Nos quedamos atrás porque
teníamos que hacerlo."
Vacilé en mi paso, pero me recuperé antes de salirme de control.
Ella sonrió en silencio mientras yo contaba en voz baja.
Entonces, "¿Nos teníamos que quedar?"
Nos movimos y balanceamos.
Ella dijo: "Sí. Ellos no querían dejarnos, Ox. Ninguno de ellos.
Joe. Gordo. Y Kelly y Carter. Thomas. Tu madre. Ninguno de ellos
398
quería irse."
"Lo hicieron, sin embargo. Todos ellos."
"A veces," dijo mientras girábamos perezosamente, "las
decisiones se nos quitan de las manos. A veces, no queremos irnos, a
01/2017
pesar de que sentimos que debemos hacerlo."
"Él no tenía…"
"Crees que fue egoísta" dijo. "Y puede que tengas razón. Pero no
hay que olvidar que todo lo que hace, también lo hace por ti. Y llegará
un momento en que lo verás de nuevo. Y dependerá de ti lo que suceda
a continuación."
"Estoy, enojado" admití. "Tan enojado."
"Lo sé," dijo ella, apretando mis manos. "Es por eso que estamos
bailando. Me resulta difícil estar enojada cuando estoy bailando. Hay
algo en ello que no fomenta la rabia."
"¿Tú crees…?"
"¿Qué, Ox?"
"¿Crees que van a volver?"
Ella dijo: "Sí, lo creo. Él siempre va a volver por ti." Y bailamos.
Y bailamos.
Y bailamos.
"OH, DIOS MIO," dijo Elizabeth Bennett.
"¿Qué es?" preguntó Rico, voz más alta de lo normal. "¿Son los
malos? ¿Son los lobos malos…?
"No," dijo Mark. "No lo son. Es un Alfa. Es…"
La mano de Robbie se dejó caer sobre mi hombro, las garras
perforando a través de mi camisa