Está en la página 1de 2

EL COOPERATIVISMO ES LA ECONOMÍA DEMOCRÁTICAMENTE

ORGANIZADA

Luchar contra el sistema no es estar diciéndolo continuamente.

Ya sabemos de sus injusticias. La historia lo tiene recontra demostrado y


no quedan dudas de su capacidad para que la explotación del hombre por
el hombre no cese.

Es hora ya de asumir que se trata de ser solidario y de hacer solidaridad


orgánicamente.

El cooperativismo es una forma entre otras.

El cooperativismo no es comunismo, pero sí anticapitalismo.

Es democratizar la administración de la economía, rompiendo la


concentración y poniendo en equidad la distribución de los excedentes
logrados con el esfuerzo compartido en condiciones de igualdad de
posibilidades.

Es oportuno, dados los errores cometidos, advertir que no es estatal. Se


han creado cooperativas impulsadas por el Estado a contra pelo de las
leyes y de la doctrina que lo rigen. Hoy salen a la superficie problemas que
debieron ser evitados.

Es una actividad de carácter privado con normas preestablecidas


claramente, teniendo en cuenta por sobre todas las cosas que la libertad es
plenamente garantizada tanto para integrarse a él como para
abandonarlo.

En una cooperativa que opera de acuerdo a los principios universales de la


cooperación se lucha silenciosa, pero eficazmente, contra las
mezquindades y las injusticias que generan la competencia y la
acumulación, contrarrestándolas con la participación de los asociados,
que tienen la oportunidad de actuar colectivamente en el ámbito
asambleario. En esta parte del proceso cada socio vota en estricto
cumplimiento de la igualdad.
La empresa cooperativa no es una panacea. Pero sí una herramienta
jurídica válida para encarar problemas que individualmente no se podrían
solucionar.

Es abarcadora de todas las actividades económicas, desde la generación de


fuentes de trabajo hasta la construcción o adquisición de la vivienda, como
también es eficiente en el manejo del crédito, de la comercialización y del
comercio exterior.

Existen escuelas cooperativas y universidades (Mondragón), en las que el


personal docente, no docente y los alumnos participan de la organización,
dándole a la enseñanza una dinámica de permanente progreso.

Es la educación principio imprescindible en el desarrollo sustentable de


las empresas cooperativas, para que se cumplan sin solución de
continuidad los demás principios y para que la mayoría de los asociados
estén en condiciones de impedir la multiplicación de cachafaces
inescrupulosos que, como en todos lados, suelen existir, aprovechadores
del sacrificio ajeno.

Como se ve, de este modo se puede construir un mundo mejor posible.

Haciendo la solidaridad más que cacareando contra el capitalismo, que


sin esta resistencia que es producir y trabajar en conjunto, sin el lucro
como único fin, seguirá produciendo grietas y daños entre los hombres y
los pueblos.

Pedro Aguer