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CORRIENTE FILOSÓFICO HUMANISMO Y EL HUMANISMO CRISTIANO

ANTECEDENTES DEL HUMANISMO

Humanismo definición desarrollado en Europa durante el siglo XIV al XVI inspirado


en la lengua, y literatura y cultura grecolatina y centrado en el hombre como modelo.
Conjunto de corrientes filosófica centrada en el estudio del ser humano.El
humanismo es un movimiento intelectual, filosófico y cultural europeo
estrechamente ligado al Renacimiento cuyo origen se sitúa en el siglo XIV en la
península Itálica (especialmente en Florencia, Roma y Venecia) en personalidades
como Dante Alighieri, Francesco Petrarca y Giovanni Boccaccio. Busca la
Antigüedad Clásica y retoma el antiguo humanismo griego del siglo de oro y
mantiene su hegemonía en buena parte de Europa hasta fines del siglo XVI, cuando
se fue transformando y diversificando a merced de los cambios espirituales
provocados por la evolución social e ideológica de Europa, fundamentalmente al
coludir con los principios propugnados por las reformas (luterana, calvinista,
anglicana), la Contrarreforma católica, la Ilustración y la Revolución francesa del
siglo XVIII. El movimiento, fundamentalmente ideológico, tuvo así mismo una
estética impresa paralela, plasmada, por ejemplo, en nuevas formas de letra, como
la redonda conocida como Letra humanística, evolución de las letras Fraktur
tardogóticas desarrollada en el entorno de los humanistas florentinos como Poggio
Bracciolini y de la cancillería papal en Roma, que vino a sustituir mediante la
imprenta a la letra gótica medieval.

La expresión humanistis studiensins fue contrapuesta por Coluccio Salutati a los


estudios teológicos y escolásticos cuando tuvo que hablar de las inclinaciones
intelectuales de su amigo Francesco Petrarca; en éste, humanitas significaba
propiamente lo que el término griego filantropía, amor hacia nuestros semejantes,
pero en él el término estaba rigurosamente unido a las litterae o estudio de las letras
clásicas. En el siglo XIX se creó el neologismo germánico Humanismus para
designar una teoría de la educación en 1808, término que se utilizó después, sin
embargo, como opuesto a la escolástica (1841) para, finalmente, (1859) aplicarlo al
periodo del resurgir de los estudios clásicos por Georg Voigt, cuyo libro sobre este
periodo llevaba el subtítulo de El primer siglo del Humanismo, obra que fue durante
un siglo considerada fundamental sobre este tema.El Humanismo propugnaba,
frente al canon eclesiástico en prosa, que imitaba el latín tardío de los Santos Padres
y empleaba el simple vocabulario y sintaxis de los textos bíblicos traducidos, los
studia humanitatis, una formación íntegra del hombre en todos los aspectos fundada
en las fuentes clásicas grecolatinas, muchas de ellas entonces buscadas en las
bibliotecas monásticas y descubiertas entonces en los monasterios de todo el
continente europeo. En pocos casos estos textos fueron traducidos gracias al
trabajo de entre otros Averroes y a la infatigable búsqueda de manuscritos por
eruditos monjes humanistas en los monasterios de toda Europa. La labor estaba
destinada a acceder así a un latín más puro, brillante y genuino, y al
redescubrimiento del griego gracias al forzado exilio a Europa de los sabios
bizantinos al caer Constantinopla y el Imperio de Oriente en poder de los turcos
otomanos en 1453. La segunda y local tarea fue buscar restos materiales de la
Antigüedad Clásica en el segundo tercio del siglo XV, en lugares con ricos
yacimientos, y estudiarlos con los rudimentos de la metodología de la Arqueología,
para conocer mejor la escultura y arquitectura. En consecuencia el humanismo
debía restaurar todas las disciplinas que ayudaran a un mejor conocimiento y
comprensión de estos autores de la Antigüedad Clásica, a la que se consideraba un
modelo de conocimiento más puro que el debilitado en la Edad Media, para recrear
las escuelas de pensamiento filosófico grecolatino e imitar el estilo y lengua de los
escritores clásicos, y por ello se desarrollaron extraordinariamente la gramática, la
retórica, la literatura, la filosofía moral y la historia, ciencias ligadas estrechamente
al espíritu humano, en el marco general de la filosofía: las artes liberales o todos los
saberes dignos del hombre libre frente al dogmatismo cerrado de la teología,
expuesto en sistemáticos y abstractos tratados que excluían la multiplicidad de
perspectivas y la palabra viva y oral del diálogo y la epístola, típicos géneros
literarios humanísticos, junto a la biografía de héroes y personajes célebres, que
testimonia el interés por lo humano frente a la hagiografía o vida de santos
medievales, y la mitología, que representa un rico repertorio de la conducta humana
más sugerente para los humanistas que las castrantes leyendas piadosas, vidas de
santos y hagiografías de Jacopo della Voragine y su leidísima Leyenda dorada. Este
tipo de formación se sigue considerando aún hoy como humanista.
Para ello los humanistas imitaron el estilo y el pensamiento grecolatinos de dos
formas diferentes: la llamada imitatio ciceroniana, o imitación de un solo autor como
modelo de toda la cultura clásica, Cicerón, impulsada por los humanistas italianos,
y la imitatio eclectica, o imitación de lo mejor de cada autor grecolatino, propugnada
por algunos humanistas encabezados por Erasmo de Rotterdam.
IDEA CENTRAL DEL HUMANISMO

En el centro del universo esta el hombre, imagen de dios, criatura privilegiada, y


digna sobre las cosas de la tierra (antropocentrismo o consideración de que todo
gira en torno al hombre frente al teocentrismo medieval.)
DIFERENCIAS EN ANTROPOCENTRISMO Y EL TEOCENTRISMO MEDIEVAL.
El antropocentrismo es una corriente de pensamiento que afirma la posición central
del ser humano en el cosmos. Se caracteriza por una confianza en el hombre y todo
lo que sea creación humana --artes, ciencia, razón-- y una preocupación por la
existencia terrena y los placeres que ofrece. Fue la doctrina dominante del
Renacimiento frente al teocentrismo de la Edad Media.

Ejemplos: Don Quijote de Miguel de Cervantes es una novela antropocéntrica, dado


que su protagonista cree vehementemente que puede trazar su propio camino y ser
quien quiere ser.

El teocentrismo (del latín, Teo- significa Dios) es la doctrina según la cual Dios es el
centro del Universo, todo fue creado por Él, es dirigido por Él y no existe ninguna
razón más que el deseo de Dios sobre la voluntad humana. El teocentrismo abarca
todo lo que existe, incluso la razón científica, ya que todo lo explica por la voluntad
divina y mística de Dios. Fue la corriente que predominó en la Edad Media.
El humanismo como uno de los fundamentos ideológicos del renacimiento, suponía
una evidente ruptura con la idea de religión única que se manejaba en ese entonces,
en la que dios era el centro y la razón de todas las cosas.

Originariamente, con el humanismo dios no perdería su papel predomínate pero se


situaba en un plano diferente, y ya no era la respuesta de todas los problemas.
FACTORES QUE FAVORECIERON EL HUMANISMO

Después de grandes debates y polémicas, a partir del siglo XV el movimiento


humanista se vio favorecido por varios factores:

La emigración de sabios bizantinos: debido a que el Imperio bizantino estaba siendo


asediado por los turcos, muchos de ellos buscaron refugio en Europa Occidental,
especialmente en Italia, llevando con ellos textos griegos, promoviendo la difusión
de la cultura, los valores y el idioma griego. Por ejemplo, Manuel Crisoloras, erudito
griego de Constantinopla, que enseñó griego en Florencia desde el año 1396 al
1400 y escribió para uso de sus discípulos la obra Cuestiones de la Lengua griega,
basándose en la Gramática de Dionisio Tracio; su discípulo Leonardo Bruni (1370-
1444) fue el primero que hizo traducciones del griego al latín a gran escala, como
también Ambrosio Traversario, quien además recomendó a Cosme de Médici que
adquiriera doscientos códices griegos de Bizancio o Francesco Filelfo, que se llevó
el mismo muchos otros.

La invención de la imprenta: este invento de Gutenberg permitió el abaratamiento


del costo y la difusión de los libros, garantizando la difusión masiva de las ideas
humanistas y la aparición del sentido crítico contra el magister dixit o argumento de
autoridad medieval.
La llegada al solio pontificio de Tomas Parentucelli, (Papa Nicolás V) y de Eneas
Silvio Piccolomini, (Pío II) convierte a Roma en uno de los grandes focos del
Humanismo.

La acción de los mecenas: los mecenas eran personas que con su protección
política, con su aprecio por el saber antiguo, con su afán coleccionista o con la
remuneración económica a los humanistas para que se establecieran o costearan
sus obras en la imprenta, facilitaron el desarrollo del Humanismo. Estas personas
reunían obras clásicas y llamaban a eruditos conocedores de la literatura griega y
romana; por si eso fuera poco, los acogían en sus palacios. Entre los mecenas más
destacados sobresalen: la familia de los Médici de Florencia Lorenzo de Médicis,
llamado el Magnífico y su hermano Juliano de Médicis, los pontífices romanos Julio
II y León X, Cristina de Suecia.

La creación de universidades, escuelas y academias: las universidades (como la


de Alcalá de Henares, Lovaina, etc.) y las escuelas del siglo XV contribuyeron en
gran parte a la expansión del Humanismo por toda Europa.
CAUSAS DEL HUMANISMO
La invención de la imprenta fue la causa más importante para que se diera el
humanismo, impactó seriamente. Provocó un cambio para bien en la edad
moderna. Aquí no solo hablaremos sobre la imprenta sino también de las diversas
causas por las que surgió el humanismo. Algunas de las otras razones por las cuales
se dio en esta época fueron:
La creación de la imprenta dio origen a diferentes ideas y de estas ideologías se
fueron creando universidades, escuelas y academias. Las instituciones educativas
del siglo XV contribuyeron en gran parte a la expansión del Humanismo por toda
Europa. Esto se refiere a que se crearon distintas formas de estudiar en todo el
continente, antes era lo peor estudiar y desde que crearon estas universidades, la
gente se daba cuenta que iba aprendiendo y se empezó a exigir el estudio en el ser
humano para poder llegar a ser más capaces en diferentes habilidades.
Después de las universidades la gente ya preparada iba creando nuevas cosas,
sobre el humano, llego un momento en la Edad Moderna donde la gente dejó de
creer en un dios y se centró más en lo que pensaba o decía el humano, a esto se le
conoce como humanismo donde todo giraba alrededor del humano. La gente dejó
de ser religiosa, decían que todo provenía del ser humano cuando en realidad todo
sale de un dios, esto primeramente surgió en Italia.
Aun había más causas por las cuales surgió este hito en la historia. Se fortaleció la
autonomía política de grandes ciudades italianas, ya que en las épocas pasadas no
había voto, aunque esto cambió solamente para él caso los hombres podían votar,
las mujeres no valían en esa época. Los hombres votaban por un rey y esto hacía
que la gente eligiera a su futuro rey. La iglesia fue perdiendo poder porque como la
gente dejó de lado el creer en un dios. Se hacían huelgas en contra de la iglesia
para que se dejaran de hacer cosas que la gente no quería. Cada vez el gobierno se
hacía más poderoso que la iglesia por los cambios de ideologías de los grandes
pensadores. Por último el comercio se incrementó mucho ya que se abrieron
nuevas rutas hacia diferentes lugares para descubrir nuevas tierras y poder tener
más poder.
Todos estos fueron cambios muy drásticos en la historia, ya que se hicieron muchos.
Sin ellos no seríamos lo que somos ya que le dieron más valor a la mujer,
hubo democracia, la imprenta hizo que todo esto sucediera en la época ya que por
esto se crearon nuevas universidades. El humano se volvió el centro del universo,
el comercio incremento. Todo esto hizo que la gente pensara tuviera razones para
pelear por su lugar en el mundo.

PERSONALIDADES HISTÓRICAS DEL HUMANISMO

Autores Los autores más señeros de este movimiento fueron: • Dante Alighieri
(1265-1321), fue el primero en situar a la Antigüedad en el centro de la vida cultural.
• Francesco Petrarca (1304-1374), es conocido como el padre del humanismo. Fue
el primero en señalar que para ser culto y adquirir verdadera humanidad, era
indispensable el estudio de las lenguas y letras de los clásicos. • Giovanni Boccaccio
(1313-1375), al igual que Petrarca, dedicó su vida al estudio de los clásicos,
especialmente a los latinos, y realizó un importante compendio mitológico, la
Genealogía de los dioses paganos. • Leon Battista Alberti (1404-1472). Sacerdote,
humanista y secretario personal de seis papas, Doctor en Derecho Canónico, físico,
matemático y arquitecto. • Lorenzo Valla (1407-1457), fundador de la filología por
su estudio de los poetas latinos y su proposición de una nueva gramática. Quizá su
logro más conocido fue su descubrimiento, basado en pruebas filológicas, de la
falsedad del documento medieval Donación de Constantino supuestamente
redactado por este emperador, y por el que se otorgaban los territorios de la Italia
central al cuidado del Papa romano. • Antonio de Nebrija (1441-1522), que logró
renovar los métodos de enseñanza de las lenguas clásicas en España. • Pico della
Mirandola (1463-1494), quien probablemente haya sido el primero en utilizar la
palabra humanista para referirse al nuevo movimiento. Fue el autor de un Diálogo
sobre la dignidad del hombre. • Erasmo de Rotterdam (1469 - 1536), fue la gran
figura intelectual en el debate entre católicos y protestantes y creador de una
corriente personal dentro del humanismo de crítica del cristianismo medieval
tradicional, el erasmismo, a través de sus Colloquia y diversos opúsculos. • Tomás
Moro (1478-1535), humanista inglés autor de un escrito satírico que sirvió de modelo
a otros muchos, la Utopía, y se enfrentó en defensa de sus ideas al reyEnrique VIII.
• Juan Luis Vives (1492-1540), amigo de Erasmo y de Tomás Moro, el primero en
tratar la psicología como disciplina científica y con contribuciones originales en todo
tipo de materias. Todos estos y muchos otros, crearon el espíritu de una nueva
época, el Renacimiento, que se expandió a través del invento de la imprenta y las
magníficas ediciones de clásicos del impresor Aldo Manuzio y sus hijos y discípulos.
El Humanismo, como uno de los fundamentos ideológicos del Renacimiento,
suponía una evidente ruptura con la idea de religión que se manejaba hasta
entonces en la que Dios era centro y razón de todas las cosas. Con el Humanismo,
Dios no perdía su papel predominante, pero se situaba en un plano diferente, y ya
no era la respuesta a todos los problemas. Probablemente el autor que supo aunar
mejor que ninguno la filosofía humanística con el pensamiento cristiano fue Erasmo
de Rotterdam.

CORRIENTES HUMANISTAS CONTEMPORÁNEAS.

No es exagerado decir que las numerosas polémicas del siglo XX no aportan


contenidos fundamentales nuevos; lo que aportan es un nuevo contexto. Los
grandes desastres del siglo, como las dos grandes guerras o la utilización militar
de la bomba atómica, convirtieron el humanismo en una cuestión urgente, como
defensa de lo humano contra nuevas amenazas, que incluso hacen peligrar la
misma supervivencia de la especie. Esto hizo que el humanismo fuese mucho
más que una cuestión teórica. En los difíciles años en torno a la segunda gran
guerra es cuando arrecia esta exigencia; la disputa entre las grandes corrientes
de la época se presenta como una competencia para demostrar cuál de ellas
está mejor equipada para defender la causa humanista. Tres grandes corrientes
aparecen como principales contendientes: el humanismo marxista, el
humanismo existencialista y el humanismo cristiano.Las primeras recepciones
del /marxismo no muestran ningún componente humanista destacable. Al
contrario, el marxismo es difundido como una ciencia de la sociedad y de la
historia, donde el término ciencia tiene el sentido fuerte que por entonces
apoyaba la difundida ideología positivista. Esta línea ve en el marxismo un
rígido sistema, el materialismo dialéctico (Diamat) que, en rasgos generales,
será consagrado como la versión ortodoxa apoyada por los ideólogos oficiales
de la antigua URSS. Por contraposición, el marxismo disidente europeo
introdujo, ya desde las históricas obras de Lukács y Korsch (1923), un
determinante componente humanista que, al mismo tiempo, es siempre una
defensa del componente estrictamente filosófico del pensamiento de Marx. Para
el desarrollo de esta línea aportaron un apoyo decisivo la recuperación y
posterior publicación de escritos juveniles de Marx, sobre todo La ideología
alemana y los Manuscritos de París de 1844, aunque luego esto haya
provocado la interminable e ideologizada disputa entre el joven y
el maduro Marx. Pero es difícil encontrar ideas comunes para una corriente tan
dispersa, si no es su constante oposición a la interpretación ortodoxa oficial. No
obstante, siempre late la idea de que el objetivo último de Marx no es la
construcción de ningún sistema científico, sino abrir camino a un hombre nuevo,
un hombre verdaderamente humano en tanto que liberado de la perversa red
de alienaciones que atenazan su desarrollo. El mantenerse siempre en el
ámbito intramundano y el buscar una modificación de las condiciones reales de
la humanidad, fueron las principales cartas exhibidas por sus defensores para
reclamar para este marxismo la causa del auténtico humanismo, aunque los
temas varían considerablemente según los distintos autores.

Cuando comienzan a popularizarse las líneas más radicales del


existencialismo, este ofrece una imagen dramática y desconsoladora de la
existencia humana. La singularidad de cada existencia suspendida sobre el
vacío de la nada, condenada a realizarse para no quedar engullida en el abismo
que la rodea, sin ningún tipo de referencia supraindividual válida, convertía el
proyecto existencial en algo que, siendo irrenunciable, estaba abocado al
fracaso definitivo. Sartre concluía su voluminosa obra El ser y la nada (1943)
con la desoladora constatación: «El hombre es una pasión inútil»; y, por los
mismos años, A. Camus, en El mito de Sísifo (1942), proponía la figura
mitológica de Sísifo, encarnación del absurdo en estado puro, como parábola
universal de toda existencia. A la acusación de inhumanismo, respondió Sartre
en su histórica conferencia El existencialismo es un humanismo(1946), en la
que se destacaba la impronta humanista del existencialismo y, en realidad, se
reclamaba para él la causa del verdadero humanismo. Se trataría de un
humanismo cuyo eje central reside en la libertad, una libertad que, careciendo
de fundamento, tampoco tiene ataduras y, por tanto, exige una responsabilidad
total, que sólo parece posible mantener desde una moral con acentuados
rasgos heroicos.

El humanismo cristiano es más complejo porque, aun vertido en las exigencias


específicas de la nueva situación, se apoya en una historia multisecular.
Conectado con formas más positivas del /existencialismo, a través de la fuerte
personalidad de G. Marcel, se conservan allí contenidos importantes de la
tradición espiritualista; la influencia de M. Scheler, a su vez, dota a este
humanismo de unos rasgos marcadamente personalistas, que se canalizan a
través de la rica personalidad de E. Mounier, como alternativa a una importante
crisis de civilización; por su parte, el neotomista J. Maritain aporta un decisivo
soporte metafísico y, en su obraHumanismo integral (1936), hace un
considerable esfuerzo por desligar la causa de este humanismo de cualquier
individualismo. Se trata, pues, no sólo de reeditar viejas ideas unidas ahora en
síntesis más o menos estables, sino de hacerlas operativas en un momento en
que el derrumbamiento de los valores tradicionales sume a los seres humanos
en una fuerte incertidumbre; no obstante, algunas de esas viejas ideas (así,
planteamientos acusadamente sustancialistas) no parecen fácilmente
desligables de contextos que precisamente aparecen incluidos entre los que
provocaron la propia crisis que se quiere superar.

A estas tres grandes direcciones habría que añadir todavía las posturas de
corrientes muy conectadas con el desarrollo de las ciencias. No sería justo
afirmar que en el siglo XX falten posturas cientificistas, pero ya no existe una
unión entre ciencia y cientificismo que parezca casi natural, como sucedía en el
siglo anterior. Varias corrientes epistemológicas resaltan el carácter
convencional y limitado del conocimiento científico y, por tanto, denuncian como
irracional todo intento de convertir la ciencia enun absoluto. Así, el
pragmatismo, tanto en la obra de F. S. C. Schiller como en la de W. James, es
presentado explícitamente como una forma de humanismo. Algo similar podría
decirse de la influyente obra de K. R. Popper que une a una epistemología
probabilista y falibilista una fuerte defensa liberal de las sociedades
abiertas frente a cualquier tentación de tiranía.

La difusión de algunas de las líneas más radicales del existencialismo y, al


mismo tiempo, la fuerte polémica interna entre las distintas formas de
pensamiento que se presentan como humanistas, va a producir una amplia
reacción antihumanista. Heidegger, repensando a fondo algunos motivos ya
presentes en Nietzsche, denunciará en el humanismo un inconsistente
subjetivismo antropocéntrico, estrechamente unido a una metafísica propia de
una época ya periclitada, que nos precipitó en el nihilismo y es incapaz de hacer
justicia a las verdaderas posibilidades humanas; en su Carta sobre el
humanismo (1947) el tema de fondo es muy explícito: «Se piensa contra el
humanismo, porque este no coloca suficientemente alto el lugar desde el cual
poder empezar a pensar la humanidad del hombre». Por su parte, el
estructuralismo maneja motivos bastante similares, aunque en este caso
servidos bajo el ropaje de un provocador cientificismo de estructura formalista
y casi matemática. Los estructuralistas denuncian la inconsistencia efímera del
sujeto, la limitación histórica de cualquier antropocentrismo, la parcialidad
insuperable de cualquier punto de vista sobre la totalidad de lo humano, frente
a la solidez imperturbable deunas estructuras subyacentes que se revelan a la
luz de un análisis arqueológico. M. Foucault provocó un gran revuelo intelectual
al cerrar su brillante obra Las palabras y las cosas (1966) con el anuncio, sin
tapujos, de una próxima «muerte del hombre», una «invención de fecha
reciente» y que cabe augurar que se borrará en un futuro próximo «como en los
límites del mar un rostro de arena».

III. PERSPECTIVAS DE FUTURO.

No puede afirmarse que esta acometida antihumanista no haya hecho mella en


las formas tradicionales del humanismo. La denuncia de la estrecha alianza
histórica entre humanismo y conceptos propios de épocas ya agotadas, su lugar
natural dentro de una imagen del mundo ya desbordada por todos lados, son
hechos reales. Todo humanismo arrastra siempre consigo una determinada
imagen del hombre, que incluye las notas básicas que delimitan su naturaleza,
un ideal de humanización, una concepción del sentido de la existencia y alguna
postura frente a su destino último; las ideas del hombre presentes en nuestro
mundo son múltiples y tienen perfiles algo vagos, pues no suelen ser resultado
de una antropología explícita y bien elaborada; para el humanismo parece
bastar con una idea genérica que mantenga algún tipo de originalidad en el ser
humano frente al resto del cosmos, pero, más allá de ese mínimo, sus
contenidos aparecen como difusos y difíciles de apresar. A pesar de estas y
otras dificultades, tampoco es cuestión de ignorar que la marea de lo inhumano
crece día a día, y mucho menos de despreocuparse o resignarse ante su
avance.

Pero la pregunta es si para estas amenazas sirve el viejo humanismo y, en


el caso de que la respuesta fuese negativa, si es posible rehacer y
revitalizar ese humanismo; o si, por el contrario, eso ya es algo inservible e
irrecuperable de raíz. ¿Habrá salido el propio término humanismo tan
maltrecho de estas batallas, que la defensa de lo humano exige
precisamente olvidarse de cualquier referencia o cualquier connivencia con
el humanismo? No parece que hoy tengamos ninguna respuesta
satisfactoria a esta cuestión y tampoco parece fácil adivinar con cierta
seguridad cuál sería el camino para obtener una respuesta válida para el
siglo XXI.

1. EL HUMANISMO Y EL DERECHO.
En esencia el humanismo jurídico sostiene que todo el fundamento del Derecho está
en el hombre. El humanismo jurídico se opone al positivismo y al pragmatismo
abogadiles, porque son infra dimensionales, pues sólo definen al Derecho
nomológicamente, sin consideraciones sociales ni estimativa axiológica ni
consideración del bien común ni de la justicia como fines. También el humanismo
jurídico hace su crítica al discurso de la postmodernidad por su apología del
desencanto, del fin de las ideologías y de las utopías y por su escepticismo nihilista
que no lleva a ningún lado.
El humanismo jurídico señala:
 límites a la razón de Estado.
 La autoridad del Estado no es un fin sino sólo un medio para la realización
del bien común, mediante su acción coactiva y coercitiva.
 El rol del Estado es hacer respetar el orden jurídico y la seguridad jurídica en
tanto estos garantizan el bien común como manifestación de la justicia.
 Rechaza la mercantilización del Derecho y el fetichismo de la norma
 propone una visión integral del hecho jurídico en tanto es parte consustancial
de la totalidad del fenómeno humano.
 Para el humanismo jurídico los abogados son como sacerdotes de la justicia,
del bien, de la verdad y la belleza.
Considera al Derecho como un conjunto de principios, normas e instituciones que
tienen como centro orientador la realización de la justicia. Se estudia el Derecho y
se ejerce la profesión jurisprudencial para ponerla al servicio de la justicia y la
dignidad humana, para establecer un Estado de Derecho, es decir un Estado donde
no sea la ley la base de la sociedad, sino a la inversa, que la sociedad sea la base
de la ley.
El humanismo jurídico contemporáneo se concreta en la doctrina de los Derechos
Humanos, en el Derecho Internacional Humanitario y en la plenitud de lo jurídico
aún cuando haya lagunas en el Derecho, superando estas con la aplicación de los
principios humanistas enunciados en los Principios Generales del Derecho.
. LAS CORRIENTES DEL HUMANISMO JURÍDICO CONTEMPORÁNEO
7.1. LA TEORÍA TRIALISTA Y TRIDIMENSIONALISTA DEL DERECHO.
Rudolf Ihering es considerado como un precursor del trialismo. El trialismo
jurídico surge en Francia con Francois Geny y en Alemania con Emil Lask.
Puede considerarse como postulado del trialismo la exigencia de que “el
verdadero maestro de Derecho enseñará no sólo normas sino también
experiencias y valores”.
El mundo jurídico está compuesto por tres elementos separados, estos son:
 Los hechos: acontecimientos en u contexto
 El valor: el carácter valioso o no valioso del hecho
 La norma: es la enunciación de la regla mediante la proposición, redactada
por un tercero en relación al objeto de la descripción.
Ciertamente, aunque el trialismo surgió, como dice Goldschmidt, de “la
necesidad de construir el mundo jurídico de modo tridimensional”, pero no logró
realizar la construcción integradora que se propuso.
La doctrina que da cumplimiento al inconcluso programa trialista es la que con el
nombre de “Teoría Tridimensional del Derecho” expuesta en América
principalmente por el brasileño Miguel Reale y el peruano Carlos Fernández
Sessarego.
Mientras que para el trialismo el Derecho o “mundo jurídico” tenía tres objetos, a
saber los hechos, los valores y las normas, para el tridimensionalismo el Derecho
tiene un solo objeto, norma-valor-hecho, pero con tres dimensiones inescindibles,
las cuales son las mismas consignadas por el trialismo como tres objetos: hechos,
valores y normas.
Así es como, primero el trialismo, y luego la concepción tridimensional,
superan a todas aquellas teorías, como la positivista y la pragmatista, que
intentan captar el fenómeno jurídico “científicamente”, lo cual es entendido
por ellas considerando que sólo hay que considerar alguna de las tres
dimensiones del mundo jurídico, no las tres. A esas tendencias
unidimensionales del derecho, Goldschmidt las denomina también
infradimensionales.
7.2. LA TEORÍA ECOLÓGICA DEL DERECHO.
Carlos Cossio nació en Tucumán en 1903 y falleció en Buenos Aires en 1987.
Además de jurisconsulto, ejerció la docencia en las Universidades de San
Miguel de Tucumán, de La Plata y de Buenos Aires. Fue fundador y
presidente del Instituto Argentino de Filosofía Jurídica y Social. A partir de 1939
fue Co- Director de la Revue Internationale de la Theorie du Droit (Ginebra). En
1947 fue premiado por la Comisión Nacional de Cultura por su obra “La Teoría
Egológica del Derecho y el concepto jurídico de la libertad”. Entre sus obras
sobresale “La política como conciencia” publicada en 1957.
La teoría egológica del Derecho creada en la década de 1940 por Carlos Cossio,
es una especie de tridimensionalismo conductista que define al Derecho como
un conjunto de normas que regulan las conductas humanas, siendo estas
últimas biografías en constante relación intersubjetiva. La norma regula pues la
conducta.
EL HUMANISMO CRISTIANO

1. Origen del cristianismo. La aceptación e incorporación del cristianismo como


religión oficial del estado romano es un síntoma claro de la transformación radical
de la ideología clásica del imperialismo romano: ideología que había sido la base
de su grandeza y de su larga perduración. El cristianismo, que tenía como ideas
capitales el universalismo y la salvación individual, se mostró radicalmente opuesto
al culto al emperador.
La doctrina de Jesús de Nazaret, llamado Cristo, nacido por obra del Espíritu Santo
(cf. Lc 1,1), recibe el nombre del Evangelio, Buena Nueva, Buena Noticia. Esta
doctrina nacía apoyándose en la base dogmática del monoteísmo judío, pero
suponía una superación y sustitución de su moral por unos nuevos principios de
amor, igualdad y fraternidad; junto con la enseñanza del camino para la redención
individual, con la promesa de la salvación eterna.

La doctrina de Cristo supuso una revolución, al anunciar el reino de Dios (“Haced


penitencia, pues el reino de Dios está cerca”), y al dirigir sus enseñanzas más allá
del alcance de la política (“Mi reino no es este mundo”), intentando despertar en
cada uno de sus seguidores la conciencia de su dormida espiritualidad interior. Para
ello, tuvo que luchar contra el formalismo propagado por los fariseos, destruyendo
el orgullo, la ambición y las pasiones terrenales.

2. La difusión del cristianismo. El carácter del cristianismo fue impuesto por Jesús a
sus seguidores, los Apóstoles, en primer lugar. Éstos, encabezado por Pedro, se
dedicaron a extender la nueva doctrina de salvación, incluso más allá de Israel.
Comenzaron por las colonias de judíos por todo el mundo, ya que, por afinidad
ideológica y cultural, eran los más próximos a la doctrina cristiana, y propensos, por
ello, a la conversión Por esta razón y por haberse declarado públicamente Hijo de
Dios, los judíos acusaron a Jesús ante sus autoridades y las romanas de impostor
y de haber subvertido el orden romano. Fue, por ello, condenado a muerte y
ejecutado en la cruz, el castigo propio de los ladrones y asesinos. Pero, Dios lo
resucitó de entre los muertos al tercer día. Subió al cielo. A los cuarenta días, envió
al Espíritu Santo. A partir de este momento, los apóstoles difundieron el mensaje de
salvación de Jesús por todo el mundo.

Pedro, elegido por Jesús como cabeza de la Iglesia, marchó primero a Antioquia,
donde por primera vez los paganos denominaron a los seguidores de Jesús (los
santos) cristianos., y luego marchó a Roma, capital del imperio.

Junto al apóstol Pedro, fue Pablo la figura más importante en la difusión del
cristianismo como religión universal. De perseguidor de los cristianos, tras una crisis
religiosa, se convirtió al Cristianismo y pasó a ser un ferviente difusor de la nueva
doctrina, no sólo entre judíos, sino también en los ambientes romanos (Apóstol de
los gentiles). Como consecuencia de la labor proselitista de los fieles cristianos, la
religión de los seguidores de Jesús, a quien solamente una minúscula parte de la
población del Imperio había conocido, y que sufrió el castigo de Roma reservaba a
los más indignos de súbditos, pasó a convertirse en la única religión oficial del
estado.

3. Las persecuciones. El cristianismo fue objeto de numerosas persecuciones, que


condujeron a muchos de sus fieles al martirio y a la muerte, por no abjurar de unas
ideas consideradas peligrosas y revolucionarias, y no sólo por razones
estrictamente religiosas. Desde el punto de vista político, negaban la divinidad del
emperador y, por tanto, el culto a su figura, rechazando el cumplimiento de los
obligados preceptos religiosos oficiales. Esta actitud de negar la autoridad del
emperador minaba la unidad y la consistencia del Imperio, por lo que fueron
oficialmente declarados enemigos del Estado.

4. El triunfo del cristianismo. A finales del siglo IV, el cristianismo experimentó el


inicio de una etapa expansiva que no habría de interrumpirse a partir de entonces.
Penetró en todos los grupos sociales de las ciudades, llegando hasta las capas más
altas de la Administración del Estado. A Partir de Constantino contó con la
protección del emperador, quien intervendría, a partir de entonces, en los conflictos
internos de la Iglesia antes perseguida, la religión cristiana se había convertido en
una religión de Estado, identificándose los interese de éste con lo de aquél.

V. EL HUMANISMO CRISTIANO

El humanismo cristiano puede definirse como concepción de la persona humana y


de la sociedad que se fundamenta en los valores y principios del cristianismo,
proyectando hacia la sociedad humana dichos valores y principios para inspirar las
relaciones entre los seres humanos y orientarlos en su labor de construir un orden
social justo, solidario y ético.

El humanismo cristiano cree en la providencia de Dios Padre, espera la salvación


del mundo por medio de su Hijo unigénito, Jesucristo, y propugna la caridad en la
verdad, es decir, el amor fraterno o fraternidad humana, como ley fundamental del
Cristianismo, para el progreso y desarrollo integral del ser humano y de la
humanidad, dando respuestas a los problemas que azotan al hombre: del hambre,
miseria, pobreza, guerras, violencia, injusticia, desigualdad, analfabetismo y
enfermedades endémicas que padece y sufre.

El humanismo cristiano tienen dos fuentes principales: la filosofía cristiana y la


Doctrina social de la Iglesia, que trazan líneas de orientaciones a cerca de la
concepción de la persona, los valores del orden social, la justicia en las relaciones
humanas y entre los Estados, el bien común como finalidad de la acción política y
la ética como sustento de ésta.

La Caridad en la verdad es la principal fuerza impulsora del autentico desarrollo de


cada persona y de toda la humanidad. Tiene su origen en Dios, Amor eterno y es la
vía maestra de la doctrina social de la Iglesia. Además, ella da verdadera sustancia
a la relación con Dios y con el prójimo.

5.1. LA FILOSOFÍA CRISTIANA

Como hace la filosofía propia del hombre, el cristiano también se interroga sobre el
verdadero ser del hombre. Éste es definido, desde diferentes ópticas que lo
reducen, muchas veces, a concepciones quasi materialistas, prescindiendo de su
dimensión trascendental. Sin embargo, la filosofía cristiana presenta la verdadera
esencial del hombre.
A. Enmanuel Mounier (1905-1950).

Universitario, de familia cristiana, sensible a su mundo e inconformista ante todo


aburguesamiento, Mounier, profundo creyente, lanzará, con su vida y con su obra,
una llamada a la revolución y al compromiso que llevan a la salvación de la persona.

El personalismo. Su filosofía se llama personalismo. Esta filosofía se sitúa entre el


espiritualismo y el materialismo. Frente a la dulcida división cuerpo y alma, Mounier
concibe al hombre como un todo entero cuerpo y todo entero espíritu. Dirá también
que el fin de la alienación económica no es el fin de toda alienación. Además, la
persona supera el individualismo burgués y el colectivismo marxista. Para Mounier,
la persona no es objeto de definición, sino de descripción: su vida personal, sus
modos, sus caminos. Lo contrario de la persona es el individuo que engloba todas
las maneras de vivir de forma no personal. La persona sólo puede llegar a ser
persona en la comunidad: “Una comunidad es una persona nueva que une a las
personas por el corazón”. Un individuo, que percibe a los demás como “algo”, no
puede constituirse en comunidad, Sólo puede brotar una auténtica comunidad de la
comunión de personas que perciben a los demás como “alguien”.
B. Gabriel Marcel (1889-1973).

El pensamiento de G. Marcel pertenece al existencialismo, al que imprimió un


carácter cristiano. Para él, lo religioso constituye una categoría fundamental de la
existencia, que se nos revela precisamente a través de la experiencia religiosa:
existir es esencialmente participar en el Ser. En él estamos inmersos, y sin él la vida
no tendría sentido.

Para Marcel, otra categoría fundamental de la existencia es la relación humana.


Pero la relación humana, la apertura al tú, la relación con el “otro”, lleva
necesariamente a la relación con Dios. El amor, la fidelidad y la esperanza son
signos de la presencia del misterio de Dios en la vida.
“Misterio” es para el hombre la existencia, el “ser” y Dios. Para acercarnos a él no
basta el pensamiento lógico, sino dimensiones espirituales como la fidelidad, la
esperanza.
FUENTES DEL HUMANISMO CRISTIANO

La Doctrina Social Cristiana expresa principios y valores para ser


confrontados con la realidad económica, política, social y cultural de cada
sociedad en especial, para utilizar los métodos de análisis e interpretación de
cada realidad concreta y buscar soluciones a los problemas, necesidades y
aspiraciones de la mayoría de la población : el pueblo.

Una responsabilidad social nos hace buscar en la reciente historia del


cristianismo social para ver claro el panorama, poder analizarlo e interpretarlo
a la luz de estos pensamientos; así podremos organizar el pasado en función
del presente, esclareciendo el destino del hombre y la evolución de la
sociedad.

Es distinta al capitalismo que tiene como fundamento el dinero y los valores


del capital; es diferente al neoliberalismo, que tiene como centro al mercado
y la competencia, también es distinta al comunismo que da supremacía al
partido político y a la concentración del poder en el Estado.

La Doctrina Social Cristiana es una parte integrante de la concepción cristiana


de la vida.

Una doctrina social no se enuncia solamente, sino que se lleva también a la


práctica en términos concretos. Esto se aplica mucho más a la Doctrina Social
Cristiana, cuya luz es la verdad, cuyo objetivo es la justicia, cuya fuerza
impulsiva es el amor.

La Doctrina Social Cristiana pretende que cada persona descubra el papel


irremplazable que debe desarrollar en la sociedad, con plena autonomía; al
mismo tiempo ofrece la oportunidad de que hombres y mujeres que tengan
las mismas ideas y principios sean capaces de hacer un programa común,
con objetivos definidos.

Debemos tener presente algunos personajes, que son modelos que pueden
servir para conocer el estilo de vida de esas personas, documentos,
pensamientos, obras y acciones que tienen vigencia en la actualidad.
Estos personajes pueden servir como fuente y razón de inspiración para
políticos, sindicalistas, trabajadores sociales y todas aquellas personas que
desean ser militantes del cristianismo social.

Las fuentes de la Doctrina Social Cristiana están en la vida, pensamiento y


acciones de Cristo, explicadas en la Biblia, con una experiencia de más de
2.000 años de existencia activamente positivos, esas fuentes son expresadas
en diferentes niveles;

Los planos del cristianismo social se expresan así en la vida del hombre:

a) La vida del espíritu, que comprende:


 Principios y Valores universales.
 Primacía de lo espiritual sobre lo material.
 La fe.

b) En el orden social, que se da:


 La Doctrina se refiere a la cuestión social expresada en las encíclicas
sociales y otros documentos sobre temas sociales.

c) Interpretación laica de los hechos sociales:


 Pensamiento y acción se confrontan con la realidad del ambiente.
 Cuestiones sujetas al juicio de la razón.
 Análisis e interpretación de la realidad, teniendo con referencia y
confrontación de los principios y valores cristianos.

Ante la actual crisis de líderes universales, debemos buscar en los maestros,


aquellos que han hecho grandes aportes al pensamiento social cristiano,
desde diversas posiciones, y diferentes culturas, pocas y países, pero todos
con el cristianismo como base fundamental para sus acciones y actividades.

Federico Ozanam, José Cardijn, León Bloy, Jacques Maritain, Emmanuel


Mounier, Monseñor Ketteler, Tristán de Atahyde, Konrard Adenauer, Alberto
Hurtado, Jorge La Pira, y otros más, deben ser líderes del dominio de los
militantes de la Doctrina Social Cristiana, así como las encíclicas Rerum
Novarum, Quadragesimo Anno, Madre y Maestra, El Trabajo Humano
y Centesimus Annus.
Los sindicalistas cristianos estamos viviendo actualmente en una época de
sumisión a otros pensamientos, por eso se hace más necesario que nunca, el
mantener, promulgar, difundir, defender y practicar la Doctrina Social
Cristiana, como expresión representativa de los trabajadores y empleados en
todo el mundo.

Este es un esfuerzo para dotar a aquellos que buscan una expresión para su
trabajo sindical, de una doctrina basada en el Cristianismo, que es el sistema
más revolucionario de la humanidad.

Quiero felicitar sinceramente al 21 Congreso de la Federación Internacional de


Empleados Públicos (INFEDOP), por incluir en sus discusiones un tema
ideológico, como es la Doctrina Social Cristiana, precisamente en estos
momentos, cuando muchos sindicalistas han perdido el sentido de los
principios, los valores y la ética, y se han ido al pragmatismo. La historia
juzgará y premiará a quienes han reafirmado su ideología humanista y
espiritual.

Los sindicalistas de inspiración humanista y cristiano debemos confrontar la


realidad, sin temor ni miedos; con una firme decisión de poner en práctica los
principios, valores y la ética cristiana.

Conclusiones

Las conferencias tratadas en este trabajo muestran la forma en la que Agosti


batallaba simultáneamente con algunas de las corrientes que estaban surgiendo en
el debate intelectual de fines de la década del ´50 y principios de los ´60, en algunos
casos desprendimientos del mismo PCA. Si bien las sus argumentaciones recurren
a textos "clásicos", y que eran cita obligada en todo texto acuñado en las filas del
PCA, puede apreciarse en la exposición de su razonamiento un tono que lo aleja en
cierta forma de las caracterizaciones más mecanicistas de las que se acusaba al
comunismo en aquel momento. Insertándose en el debate de problemas que
transcurrían en el seno de la realidad intelectual internacional, pero también
nacional, Agosti buscó interpelar corrientes de pensamiento que venían a disputar
lo que hasta el momento había sido la interpretación casi hegemónica de la
izquierda, es decir, su propia corriente.
El problema del humanismo, en este sentido, no sólo lo remitía a profundizar en lo
que su maestro Aníbal Ponce le había inculcado desde sus primeros pasos, sino
que le permitía adentrarse en uno de los temas más candentes de aquel momento:
la posibilidad de un "hombre nuevo" libre de las ataduras impuestas por la sociedad
capitalista. Si es cierto que tanto el humanismo socialista, defendido por Agosti,
como el humanismo cristiano con el que buscaba polemizar, tenían como punto
común la preocupación por la condición humana, mientras éste parte de un
"voluntarismo ético abstracto", eje que atraviesa toda la perspectiva de Agosti es
que es el humanismo socialista el que se preocupa por crear las condiciones
materiales propicias para el despliegue de una nueva ética, y así, humanizar las
circunstancias para humanizar al hombre.