Está en la página 1de 8
LA BASE PROSODICA DE LA METRICA LATINA (FONETICA, FONOLOGIA, PROSODIA Y METRICA) CR SD _ ©. Desde hace muchos ajios nadie se cuestiona el caracter lingiisti- co dela disciplina que se ocupa de la medida de los versos. Nacida la métrica en el seno de la musica, la antigua mousiké griega, y consolidada en manos de los maestros alejandrinos como instrumento imprescindible en la labor filoldgica, se fue integrando luego en parcelas diversas del estudio del lenguaje, como la retérica ola poética, hasta llegar aalcanzar, ya en época romana, una presencia estable dentro del corpus del ars grammatica!. Mantiene luego la métrica este status a lo largo de la Edad Media, aunque entonces, como disciplina de obligado aprendizaje escolar para todo aqué! que pretendiera imitar a los antiguos poetas, establece unos vinculos cada vez mas estrechos con la prosodia, entendida ésta, a su vez, casi exclusivamente como estudio de la cantidad de las silabas, un estudio también Irrenunciable desde que la modulacién de cantidad habia desaparecido del sistema fonoldgico de la lengua viva. Como es légico, estos vinculos se hacen en adelante indelebles; por ello métrica y prosodia se sequiran dando la mano igualmente en el Renacimiento y siglos posteriores. Por entonces, en cambio, y ya desde el Medievo, se habian enfriado bastante las relaciones de !a métrica con la filologia: concebida como ars ' Sobre todo ello, cf. J. Luque Moreno, Scriptores Latin! de re metrica | Presenta clén, Granada, 1987, pp. 47 ss. versificandi, indisolablemente unida a la dimensio syllabarum, que abria puertas y ventanas a las musae reduces, la métrica se mantiene un tanto al margen de la actividad filolégica. La reconcillaci6n con Ia filologia no se produce hasta el siglo XVIII, precisamente cuando nace la métrica moderna con la reaccién de Bentley y sus sucesores frente a la antigua tradicin. Vuelve entonces la métrica a sus raices alejandrinas de instru- mento (y resultado a la vez) del analisis de los textos. Y recupera asi su funcién de ancilla philologiae, noble funclén que desempeniara brillante- mente durante el XIX y que sigue desempeniando en nuestro siglo”. Es un logro de nuestro siglo y, mas en concreto, de las corientes lingdisticas de corte estructuralista el reconocimiento para la métrica de un auténtico status lingiiistico. Y ello por la doble via de la fonologia y de la poética funcional: desde aquélia, reconociendo el caracter fonolégico de los elementos sobre los que basa su discurso el ritmo del verso; desde ésta, tomando conciencia de que el fendmeno del verso se produ- ce de lleno dentro de la funcién poética del lenguaje. La métrica asi, desde el estructuralismo, se integra como una disciplina mas dentro del Conjunto de las disgiplinas lingiiisticas, con todas las cuales guarda unas relaciones esenciales, necesarias: por definicl6n todo elemento de una estructura no se explicayyentiende mas que por sus relaclones con los demas componentes y Con el Conjunto de la misma. Asi, pues, sin haber olvidado (no puede hacerlo) sus raices musica- les y sin haber perdido un pice de su eficacia filologica, la métrica se plantea hoy dia, sin discusién de ningun tipo, como una auténtica disci- plina lingiistica. . 1. Por ello para todo aquél que se aventura por los senderos del estudio del verso es absolutamente necesario tener una idea mediana- ntente clara de las lineas generales que ha ido siguiendo a lo largo de los siglos dichgestudio. Y es igualmente imprescindible tener también unas ideas muy claras sobre la integracién de la métrica tanto en el conjunto general de la filologia y de sus distintas técnicas y saberes, como, y sobre todo, en el campo més concreto de la lingtistica. Aunque, en principio, no lo parezca, con esas premisas se tiene ganado mucho terreno para el estudio de la disciplina y, en ultimo término, para la comprensi6n de la auténtica entidad y sentido del verso. Es esa la raz6n por la que desde hace afos suelo dedicar a estas cuestiones unas horas en mis clases de métrica de la Universidad de 2 Recuérdese, si no, la frecuencia con que en la historla de la filologia moderna van unidas en una misma persona las figuras de gran metricélo y de fllologo excepclonal. 10 Granada; intentando poner de manifiesto ante los alumnos la integra- cién del fendmeno del verso (su entidad, sus unidades, su funciona- miento) dentro del hecho del lenguaje humano y Ia incardinaci6n de la métrica en el entramado de los saberes filolégicos y de las disciplinas lingdisticas, haciendo en esto ultimo hincapié en las relaciones recipro- cas que median entre aquélla y éstas. Es esa también la raz6n por la que, aceptando la amable invitaci6n de mi querido amigo y viejo colega, el Prof. Rodriguez Pantoja, he esco- gido el tema con el que pretendo robarles su atencién unos minutos, En efecto, si con alguna disciplina lingtistica guarda relacién la mé- trica, es con la prosodia. Esto es valido para cualquier lengua, inclulda la latina. Pero en el caso del latin, ademas, esta relacion se hace multiple o, al menos, tiene un miultiple sentido. Y ademas es una relacién que puede prestarse a confusiones, dados los cambios que a lo largo de la historia ha ido sufriendo el concepto no ya sdélo de la métrica, sino también de la prosodia y dados también los distintos tipos de lazos que las han ido uniendo en las distintas épocas. Ni qué decir tiene que nosotros vamos a aplicar aqui un concepto moderno de prosodia, es decir, vamos a entenderla como disciplina que se ocupa del estudio de los prosodemas, o sea, de los fonemas o unida- des suprasegmentales, asi denominados en cuanto que su campo de accién sueleh ser unidades mayores que un segmento de la cadena hablada (un fonema): la silaba, la palabra, la frase. No hace falta aqui recordar que estos prosodemas son entidades lingiisticas que operan sobre la base de los componentes tonales, intensivos y duracionales de la voz humana (las diferencias de timbre son la base de los otros fonemas); es sobre esa base, con ese material acuistico, con lo que cada lengua constituye sus modulaciones de acento (intensivo y/o tonal) y cantidad (vocdlica, silabica). No hace falta tampoco recordar que esas unidades suprasegmantales sobre las que actuan dichas modulaciones (la silaba, la palabra y Ia frase) son tres unidades distintas y, en buena medida, independientes de las unidades del sistema (fonema, monema, lexema), que vienen impuestas por la necesaria temporalldad y linealidad de la comunicacién lingiistica; tres unidades, por tanto, de produccién del lenguaje y de organizacién y distribuci6n de las otras unldades: respect! vamente, de los fonemas, de los monemas (lexemas y morfemas) y de los sintagmas. 2. Estando la prosodia en muy estrecha vecindad con la fonologia o pudiéndosela incluso considerar una parcela suya, hay que aludir, si- MW quiera sea de paso, antes de entrar propiamente en la materia de esta Charla, a los vinculos que unen a la métrica con dicha fonologia e incluso con la fonética, En lo que se reflere a la fonologia, aunque hoy a estas alturas pueda quiz4s resultar supérfluo, cuando se ha escrito tanto sobre ello desde que lo formulé Mukarowsky%, lo primero que debe tener muy claro el estudioso de la métrica es la necesaria pertinencia lingiistica de cual- quier elemento que intervenga de una u otra forma, en uno u otro nivel, en el proceso de la versificacién. Esto, que es evidente para cualquier otro factor, 1éxico, morfolégico o sintactico, no viene mal recordario a propésito de los prosédicos y fonolégicos, en general, pues puede ser una importante guia a la hora de valorar el componente sonoro de los versos latinos, Y me refiero con ello no sdlo a las asonancias, las rimas, etc., fenomenos, como se sabe, de indole mas fonolégica que fonética, sino a cualquier otro efecto fénico de los que tanto abundan en los versos de los poetas latinos. No hay que olvidar, en efecto, la enorme importancia que, como ya puso de relieve Herescu’ tienen las estructu- ras fonicas en la poesia latina. Lo grave y, en clerto modo, paraddjico en este punto es que, junto a dicha enorme importancia del elemento fénico en la composicién de los versos latinos, nos hallamos ante el hecho Irremediable de tener que renunciar al estudio directo de la ejecuci6n de dichos versos; y se agrava atin mas la desdicha, cyando se tiene en cuenta que una inmensa mayoria de ese material versificatorio a analizar fue concebido y com- puesto para ser ‘elecutado en voz alta, cantando o, cuando menos, recitando. El componente fénico de los versos latinos es, por tanto doble: de un lado juega un papel decisivo en el nivel de la composicién de dichos versos; de otro, los condiciona y conforma, en cuanto que concebidos para la ejecucion oral. Las limitaclones que impone el no tener acceso a dicha ejecucién oral son cgnocidas de cualquiera a poco que se haya asomado’a este mundo; basta recordar, a titulo de ejemplo, las numerosas dudas que deja pendientes cualquier aproximacién a la entidad fisica, fonética, de muchos factores esenciales en la versifiaci6n: Ja distincl6n vocal larga- 3 J.Mukarowshy,.-La Phonologie:et la poétique:, Trav. Cercl. Ling. Praga 4, pp. 380 ss., apud S. Mariner, «Caracter convenclonal del ritmo:, en Coloquios de historla y estructura de Ja obra literarla, Madrid, 1971, pp. 87 ss. + N.LHerescu, La poésle latine. Elude des structures phoniques, Paris, 1960. oes vocal breve o silaba larga-silaba breve, la propia entidad fénica de la cantidad sllabica, la intervenclén del acento en la recitacién de los versos*, Por no entrar en todas aquellas que com porta la sinafia o Jialson interna de los periodos o unidades versificatorias y su ruptura en los limites de dichas unidades: la entidad fonica de los limites de periodo o de colon; la entidad fénica de la cesura y su relacion, por ejemplo, con las lamadas «pausas de sentido»; la entidad fonica de los encuentros entre vocales finales e iniclales de palabras: hiatos, ellsiones (evidentes como convenciones del sistema métrico, pero, gefectivas en la pronun- clacién o reducidas a sinalefas?) De la dificultad de cuestiones como esta ultima puede dar idea el intenso y extenso estudio de J. Soubiran®, Ante estas y otras muchas limitaclones del estudio de la fonologia y, Sobre todo, de la fonética latina, uno de los pallativos, uno de los recursos con que intentar suplir, en la minima medida posible, la caren- cla del testimonio oral es precisamente el recurso a los textos versificados, En este sentido, la versificacién y la métrica, en cuanto que subsidiarias del estudio fonético-fonolégico del latin, establecen con dicho estudio nuevos vinculos de relacién, 3. Y entramos ya de lleno en nuestro tema: las relaciones entre métrica latina y prosodia latina. Ante todo, como en cualquier otra len- gua, la métrica y la prosodia mantienen aqui una estrecha relacion de tipo. por asi decirlo, estructural, dado que los elementos que constitu- yen.la base del ritmo de los versos, los elementos que conforman las unidades ritmico-métricas, son de indole prosédica: la base de ritmo es siempre un prosodema (cantidad silabica, acento) es decir, una modula- cién prosédica con caracter pertinente en el sistema de la lengua en cuestion, No tendria por qué ser asi en principio (en teoria se puede pensar que cualquier elemento del sistema lingiiistico: fonolégico, morfolégico, léxico, semantico, sintactico, puede ser empleado para producir ritmo, es decir, utillzado como base para marcar unas unidades de retorno convencionaies), pero el hecho es que asi suele ser en todas las lenguas conocidas. Puede que ello se deba, por un lado, a la propla base o sustancia fonética de los prosodemas (consistente, como hemos dicho, en modulaciones de duracién, intensidad y tono), pero también puede 5 Véanse, por ejemplo, las dudas al tespecto de Allen, por citar un autor de altima hora, a propésito de la recitacion det hexémetro: «The latin Hexameter, apéndice a Accent und Rhythm, pp. 336-359. 6 Léllsion dans Ia poésle latine, Paris, 1966. que interwénga aqui su entidad dentro del sistema lingiistico (su funcion generalmente culminativa y demarcativa, su marginalidad con respecto al sistema y su mayor disponibilidad, en cuanto que «menos cargados+ de otras funciones; menos, por ejemplo, que las modulaciones.de tim- bre, sobre las que se sustenta la organizaci6n de los fonemas segmentales). 4, Entidad fundamentalmente prosédica tienen las tres unidades ritmicas naturales del lenguaje, es decir, las tres unidades de produccién del lenguaje antes mencionadas: la silaba (en cuanto que unidad de produccién y de distibuci6n de fonemas), la palabra (unidad de produc- clon y distribucién de monemas, organizada ritmicamente en tomo a la cumbre de un acento) y la frase (unidad ritmico-melédica de produccién y distribucién de sintagmas) se hallan en la base de cualquier sistema de versificaci6n. Y ello tanto desde un punto de vista genético, como desde una 6ptica sincrénico-funcional. Colocados en una perspectiva genética, no hay que olvidar que dicho sistema se ha constituido a partir de ellas: el verso no es mas que una frase con un mayor o menor grado de estereotipacién, segiin los casos; y dicha estereotipacién se ha llevado a cabo ordinariamente empezando por ir fijando la longitud de dicha frase, su numero de silabas y/o de palabras; y en ese proceso de estereotipacién se ha pasado por Ia «formula, la «diccl6n formulars, es decir, por una frase 0 miembro de frase q.palabra de constitucién ritmica fija pero aun semanticamente ifena, antes de llegar a la forma métrica, que no es otra cosa que la antigua: formula: reducida ya a su esqueleto ritmico y disponible para dar. cabida a cualquier contenido. Desde una pérspectiva sincrénico-funcional, las modulaciones prosdédicas son igualmente decisivas en el proceso del verso: alguna de ellas, el numero de silabas o una determinada regulaci6n de los tipos de silaba, por ejemplo, puede ser pertinente en el sistema; y en el nivel de la composicién siempre son factores importantisimos dichas tres unida- des ritmicas (prosédicas) naturales, ya que no dejan nunca de mantener una relacién dialéctica recuérdese lo de la «violencia organizadas de los formalistas. con las unidades ritmicas -artificiales:, es decir, con las unidades métricas. En el nivel de la ejecucion de los versos resulta igualmentee trascen- dental ta estructura prosédica de cada lengua y la entidad fisica de sus modulaciones prosédicas:-la naturaleza fisica del acento o de la canti- dad. 4 De todo esto se puede facilmente deducir cuanto se ha avanzado Ultimamente en el conocimiento de los versos latinos, a todos sus nive- les (forma métrica, composicién, ejecucién) gracias al progreso que la lingiistica modema (las teorias fonéticas y la prosodia estructural o generativa) ha experimentado en el estudio de la vertiente prosédica de la lengua latina: la naturaleza de la cantidad silabica o del acento, las reglas de silabizaci6n, las relaciones entre silaba y palabra o frase, las grandes mutaciones prosdédicas sufridas por la lengua latina alo largo de Su historia como lengua viva, etc. 5. Pero en todo lo dicho hasta ahora el latin apenas se diferencia de cualquier otra lengua: en cualquier lengua cada progreso en el conocl- miento de su prosodia redunda en beneficio del conocimiento de su versificacin y de su métrica. En cambio, en el caso del latin, como deciamos antes, la relacion métrica - prosodia tiene ademas otras dimen- Siones que vienen dadas por la propia historia de la versificacién latina. 5.1. Ante todo, no hay que olvidar que dicha versificacién es en buena medida un fendmeno de adstrato cultural, en virtud del cual se han importado unas formas nacidas y desarrolladas en otra lengua, la griega. Y aqui reside ya una primera peculiaridad en nuestro caso: unas formas que habian sido construldas sobre unos materiales prosodicos (los de la lengua griega) son ahora trasplantadas a otra lengua (Ia latina), cuya estructura prosédica, aunque parecida, no tiene por qué ser, no es de hecho, como recientemente se ha demostrado, la misma. 5.2. Una segunda peculiaridad de la relaci6n métrica latina-prosodia latina viene dada por el hecho de que la lengua latina a lo largo de los Siglos en que se ha practicado dicha versificacién helenizante ha sufrido dos grandes mutaciones prosdédicas: la que se produce en los primeros siglos de la Republica (cambios en las silabizaciones, posible paso en la acentuacién de las palabras de un sistema de intensidad inicial a otro trisilabico final, etc.) y, sobre todo, la que se consuma ya en pleno Imperio, que supone un verdadero cataclismo en la configuracién que habia venido dando vida y sustento al sistema ritmico-metrico y versificatorio: la cantidad vocélica se transforma en modulacién funda- mentalmente timbrica, la cantidad silabica desaparece como tal Prosodema y adquiere pertinencia lingdistica un acento de naturaleza intensiva. 5.3. Ello dio lugar, légicamente, al nacimlento de un nuevo sistema de versificacién. Y estamos una vez mas ante un nuevo trasvase: las formas que en su origen nacieron y se desarrollaron sobre la prosodia de 15, cantidades griega y que, trasplantadas un buen dia a la prosodia de cantidades latina, habian compartido con ella todos sus avatares, sufren ahora un nuevo trasvase, son traducidas a un nuevo sistema prosédico no ya de cantidades sino de intensidades. 5.4. Y no quedan aqui las pecullartdades de la relaci6n de la métrica latina con la prosodia, pues este nuevo sistema versificatorio silabico- acentual, nacido al alre de la trasformaci6n prosédica del latin tardio, no supuso la desaparici6n del anterior sistema de versificaci6n cuantitativa. Ese antiguo sistema, ya «muertos, siguié y sigue vivo a lo largo de una tradici6n cultural ininterrumpida que nunca pudo ni quiso olvidar la obra de los poetas que se habian expresado con versos construidos segin él. Se siguieron admirando, estudiando e imitando esos versos. Y para ello se hizo cada vez mas necesario el conocimiento de aquella prosodia sobre la que se basaban. De ahi, segun hemos dicho antes, la particular importancla adquirida por los estudios de prosodia entre los metricétogos y versificadores medievales o renacentistas; de ahi esa especial vincula- cién que la prosodia latina sigue tenlendo hoy con la métrica latina. La estrecha relacion entre ambas se traduce en una dependencia reciproca: la prosodia abria la puerta para el estudio de la métrica; la métrica, a su vez, allanaba considerablemente el camino para el estudio de la proso- dia. 6. Por esta via las dos disciplinas llegaron casi a Identificarse, hacién- dose en cierto modo sindénimos los nombres que las designaban. Esto sobre todo en los manuales y en la ensefianza mas elemental, en los que con un criterio heredado desde muy atras ninguna de las dos disciplinas se concebia desligasia-de la otra. Ha sido el gran desarrollo experimentado por los estudios de métrica griega y latina en la moderna filologia clasica y, sobre todo, el gran impulso adquirido por los estudios prosédicos en Ia lingiiistica del siglo veinte los que han llevado a una Clarificacion de los conceptos de metri- cay de prosodia y a un establecimiento definitivo de los limites que las separan y dé lds !az0s que las unen. J. Luque Moreno Universidad de Granada