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Un i ve rs i da d P e d agó gi ca Ex per ime nt a l L iber ta do r

De p ar tame nt o de G eogra fí a e H is tor i a


Pro fes ora : re be ca pa dró n
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2. CAMPOS CULTURALES
Desde la perspectiva de los Campos Culturales, podríamos hablar de la acción cultural erudita o elitesca,
de la popular y de la masiva.
Puede detectarse la singularidad de los campos culturales (elitesco, popular, masivo) pero, al seguir la
secuencia de su proceso, frecuentemente hay que referirse a ellos en forma simultánea. Esto se debe a que no es
posible comprender de manera acabada alguno de estos campos, sino en relación con los otros, por cuanto su
configuración responde a un proceso que se construye en el tiempo, de forma a veces paralela, a veces derivada,
en ocasiones enfrentada y en muchas oportunidades yuxtapuestas.
La categoría conceptual de campos culturales deriva de proposiciones surgidas hacia finales de la década de los
60, realizadas por autores como Oswaldo Capriles y Alfredo Chacón. Alfredo Chacón es bastante específico:
“Un campo cultural, tal como me propongo entenderlo, sería más bien cada una de las especificaciones
histórico-estructurales que cabe establecer cuando se toma en cuenta, como criterio de delimitación y
caracterización de las realizaciones socioculturales, las distintas maneras como el trabajo, el poder y el sentido
pueden interpretarse en el espacio y el tiempo, y siempre con respecto a la estructuración global de una
determinada formación sociocultural”.
Por su parte, la concepción de Oswaldo Capriles es más general y propone la categoría “campos
culturales”, entendida en términos teóricos, como una gran abstracción, planteándola en su sentido más
significativo como la representación conceptual de un tipo de formación cultural. Así mismo, este autor concibe
los campos culturales como categorías generales para el análisis de la realidad. La doble utilidad,
teórico/metodológica, de su planteamiento se evidencia cuando define ampliamente los campos culturales:
Como circuitos de interacción (…). En este nivel los campos culturales pueden ser definidos en función
del tipo de morfología relacional predominante (…) Así cabe distinguir (…) la relación de tipo comunicativa, de
la relación de tipo alocutiva o informormativa, esta última unidireccional y unidimensional en términos
marcusianos no transitiva, antidialogal y por lo tanto análoga a la relación hombre-máquina.
Tanto Capriles como Chacón, a partir de sus respectivas definiciones, coinciden fundamentalmente en la
existencia de tres campos culturales: erúdito, popular y masivo, en complejo proceso histórico de
surgimiento/articulación.
Otros autores como González Ordosgoiti considera:
En las actuales sociedades latinoamericanas puede considerarse la vigencia de tres campos culturales de
acuerdo ha como se comporta el proceso de fuerzas y relaciones entre lo cultural y político en la conformación
de la hegemonía: Campo Cultural de los sectores dominantes, campo cultural de los sectores dominados y campo
cultural de la cultura dominante. Y de tres campos culturales principales de acuerdo a cómo se efectúa el ciclo
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sociocultural de producción, circulación y consumo: el CC Académico, el CC Industrial-masivo y el CC


residencial popular.
Por nuestra parte, nos sumamos a la proposición de Oswaldo Capriles por cuanto nos atrae la globalidad
teórica de su definición. Su concepción de los campos culturales tiene similitud con la noción de sistema o, si se
quiere, con la idea de un “campo magnético”, un espacio donde existen diversos elementos que interactúan e
influyen entre sí. Implica, además, una explicación dinámica de la cultura (cultura/comunicación), como proceso
que tiene emisores, receptores, filtros, resultados, y por tanto da cuenta de algo en trasformación, en movimiento,
que puede ser diverso en su contenido pero, a la par, es delimitado en sus quasi/fronteras.

CULTURA POPULAR: Peter Burke al respecto de la cultura popular, parece preferible definirla
inicialmente en sentido negativo como cultura no oficial, la cultura de los grupos que no formaban parte de la
élite, las clases subordinadas tal como las definió Gramsci.
El ejemplo de este proceso sirve para evidenciar como los distintos campos culturales, desde el mismo
momento en que comienzan a aparecer, se oponen, intereseccionan y/o yuxtaponen, toman elementos unos de
otros y cómo, en el pasado y en el presente, de acuerdo con García Canclini, debería entenderse que:

“Las culturas populares son también el resultado de la absorción de las ideologías dominantes
y las contradicciones de las propias clases oprimidas… así como no existe la cultura en
general, tampoco puede caracterizarse a la cultura popular por una esencia o por un grupo de
rasgos intrínsecos, sino por oposición a la cultura dominante, como producto de la
desigualdad y el conflicto… Ningún objeto tiene garantizado eternamente su carácter popular
porque haya sido producido y el valor populares se van conquistando en las relaciones
sociales. Es el uso y no el origen, la posición y la capacidad de suscitar actos o
representaciones populares, lo que confiere esa identidad. (García Canclini).